Author Topic: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back  (Read 395585 times)


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #870: October 05, 2022, 08:36:04 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 460 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 8956 palabras
Kana :: 633 palabras
Eureka :: 1238 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 881 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #871: October 28, 2022, 01:27:02 PM »
Finalmente termino este fic... aunque temo que el siguiente sea más largo *sighs*

107.2.


Pasaron unos minutos luego de esa accidentada llamada telefónica. Atsushi decidió agarrar unos snacks de la cocina con tal de proveer a su hermano de algo más con lo que aliviar su estado anímico, quien aceptó los bocadillos y se puso a comerlos con cierta brusquedad. Además de ello, prendió una consola y se encontraba navegando por un escenario de píxeles sin punto alguno.

“¿Qué juego vendría a ser ese?" preguntó el mayor, perdido.
"¿Este? Es Minecraft, ¿nunca lo habías visto?" contestó Gotou, sin despejar sus ojos de la pantalla.
"Pues… no creo…" dio un suspiro y alzó una ceja. "Habré dicho que el último juego que recordaba era de píxeles, pero…"
"…" al oír esa observación, Gotou no evitó sonreír un poco. "Heh, será de esta estética, pero no es que sea tan antiguo, no te incomodes."
"Eh…" se sorprendió un poco y desvió su mirada. "No es tanto que me incomode, sólo… creo que a veces siento que me pierdo de mucho."
"Ni en aquel entonces fuiste de videojuegos, es obvio que no andarías al pendiente de ello, mucho menos por haber estado tanto tiempo en entrenamiento."
"Supongo… ¿y de qué se trata?"
"¿Esto?" alzó ambas cejas por dicha pregunta y de encogió de hombros. "Sólo construyes un área en lo que interactúas con lo que te rodea. No es que lo juegue mucho, pero me sirve para desconectarme."
"Suena a un buen juego para eso," sonrió comprensivamente. Ello explicaba por qué lo había prendido tan repentinamente.

Luego de ese breve intercambio, Gotou dio un pasado suspiro y dejó caer su cabeza hacia delante.

"Bueno… creo que te he hecho esperar mucho, ¿no es así? Lamento que hayas visto eso…" comentó apenado.
"No, no te disculpes," agitó sus palmas y sonrió incómodo. "Puedo decir que eres tú por haber reaccionado así."
"¿Qué quieres decir con eso?" le cuestionó, mirándole con desconfianza.
"Ehh, no, nada malo, quiero decir que no te disculpes o te excuses. Yo me veo reaccionando similar en casos semejantes. Y pues, entiendo que andes frustrado por ello. Al menos Monoyoshi ya te aseguró que se encuentra bien."
"Lo estará, ojalá," rodó los ojos. "Cómo te dije, no es que sea muy honesto," dicho esto, su fastidio desistió y se mostró más frustrado. "Al final no es que pueda ir a verlo o averiguar más. Él se encuentra hoy donde otro amigo suyo que desconozco y sin duda no te iría a dejar solo si es que has venido a verme."
"Puede que no haya sido el mejor momento para venir…"
"No, no es personal, o sea, sin ti ni habría escuchado lo que ha sucedido, y ya te dije que lo mejor es que Shinano no nos acompañe. Lo dejaré ir de momento," observó tranquilo, aunque con leve desaire.
"Sólo no te fastidies tanto con tu amigo cuando lo veas, p-pienso que ya le dijiste mucho…"
"Si es que no hace nada más que sea idiota no tendría por qué hacerlo," contestó cortante a manera de terminar el asunto.
"Pues…" Atsushi encontró su reacción entre graciosa y frustrante. Podía imaginar que no sería la primera vez que un intercambio parecido ocurría. Ahora se preguntaba si es que Fudou sabría sobre lo ocurrido, pero ya mucho había sido ver la reacción de su menor así que ni quería contactarlo.
"…" Gotou se puso a destruir unos bloques en su camino en el juego. "Dijiste que querías hablar sobre el pasado, cuando tú no estuviste presente. Realmente no sabría por dónde empezar, así que me ayudarías si eres quien pregunta al respecto."
"Sí," asintió. Le vio continuar con su faena y se puso a pensar. "Es… difícil, ¿verdad? Recuerdo tener un montón de preguntas, pero ahora no puedo pensar en nada."
"Hm, tiene sentido. Nunca has sido el de hablar o meditar. Por algo te quedabas dormido cuando íbamos al hanami."
"¡Ahh! ¿Por qué siempre me recuerdan eso?" se dio un facepalm.
"Pero estaría en tu misma posición, siendo sincero. Yo no sé qué decir, o más bien, dudo tener algo que decir que tú todavía no sepas."
"Es posible, pero…" asintió para sí y se vio decidido. "Creo que justo quiero saber cómo tú lo dirías o qué comentario tienes que compartir. Tu opinión es muy importante aquí. Yagen me informó sobre algunos temas que oyeron durante estas últimas vacaciones, sobre tu amigo y la situación de nuestra familia."
"Hm…" musitó con minima curiosidad y gran desinterés, sin detener su trabajo.
"Así que quisiera que me respondas. Justo Shinano no está aquí. Con más razón espero que no te reserves, o bueno, ojalá que no te reserves como lo harías con él," sonrió frustrado. "Siempre le exigimos y le recordamos que somos semejantes, pero Shinano es otro de nuestros hermanitos, y esto es justo algo incómodo para él."
"Es también incómodo para mí, Atsushi."
"Eh, supongo, pero…"
"Pero de una manera diferente, como debes saber…" Gotou rechinó lo dientes. "Ya que mencionaste a ese gemelo maligno que tienes, tengo una riña con él desde ese entonces. Pensar en nuestro reencuentro, en las cosas que me dijo y como se comportó con los demás me hierve la sangre. Por eso no me gusta hablar sobre esto."
"E-entiendo…" observó perdidamente y bajó su mirada. "Lamento continuar ese tema."
"No, está bien. Si no hubiera querido decírtelo me habría negado desde el inicio. O más bien… al menos supongo que no sería malo que me oigas. A diferencia de Shinano, sí eres alguien en quien puedo confiar."
"Claro, lo mismo digo, Gotou," Atsushi asintió y se vio animado.

Dejó el trabajo del juego de lado y revisó su inventario. Se quedó en dicho menú apenas moviendo el cursor entre las opciones. Su ocupación era más un escape visual que otra cosa.

"¿Nuestros hermanos te han comentado sobre ese día en que Yagen regresó a casa, luego de su ausencia?"
"Sé que estuvo ausente por como más de un año," Atsushi se puso a pensar. "De ahí, regresó con Honebami y sé que continuaron ausentándose como parte de la rutina. Creo que eso no ha cambiado."
"Me refiero al primer día, el primer momento, cuando Ichi-nii lo recibió con los demás de regreso en casa."
"Pues…" alzó su mirada y frunció el ceño. "No… creo que no…"
"Eh…" Gotou se vio casi escéptico y le observó de reojo. "Me sorprende que vaya a ser el primero que te lo diga. Nuestros hermanos lo recuerdan a su manera y solían considerarlo importante o algo así."
"…" ‘¿a su manera?’ "¿Qué quieres decir, Gotou?"




“Todavía no has tocado tu té, Gokotai,” observó Maeda, sorprendido. Pasó a sonreír. “Vamos, se te va a enfriar.”
“Eh, s-sí, perdón…” Gokotai había estado recostado sobre la mesa de té en el invernadero de sus hermanitos y de inmediato se sentó derecho. “E-es que… supongo no aguanto muy bien las bebidas calientes…”
“No todos lo hacen, no te preocupes,” le aseguró Hirano. “Ve a tu tiempo.”
“Hm, Houchou me hizo una observación así el otro día,” Maeda lo meditó. “Habría que pensar en una manera eficiente de enfriar el té rápidamente y sin comprometer su sabor.”
“N-no es necesario,” Gokotai negó con sus palmas repetidamente, en aprietos. “E-en verdad son muy amables conmigo por invitarme a tomar el té con ustedes… ehh…”
“No es que lo seamos, por supuesto que siempre le damos la bienvenida a todos nuestros hermanos a acompañarnos aquí, es un buen ambiente,” Hirano asintió, decidido. “Nosotros somos quien te agradecemos por venir. Puede que este lugar no tenga mucho divertido que ofrecer a muchas personas.”
“No todo tiene que ser como un juego,” Gokotai negó y pasó a mirar a un costado. Sus cinco tigres pequeños estaban acurrucados durmiendo sobre el jardín. Sonrió cálidamente. “Tora-kun está disfrutando de este momento tan relajador. Y yo también, necesitaba despejarme.”
“Es precisamente el motivo por el cual pedimos este invernadero, me alegro de oírlo,” dijo Maeda. “Gokotai, perdón por mencionarlo, pero… ¿tu presencia aquí se debe a lo ocurrido ayer en tu colegio?”
“¿Eh?” Hirano se sorprendió.
“Eh…” Gokotai se retrajo y bajó su mirada. “Me sabe mal… ustedes que son tan amables conmigo, pero… supongo sí he venido porque no puedo dejar de pensar en ello…”
“Tú también te encontraste con un Rebel, en verdad… es aterrador…” Hirano bajó su mirada.
“…” Maeda les observó atentamente, preocupado.
“Hanekawa-san, Hanajima-san… mis amigas están ahora en tanto peligro y yo… no sé qué hacer. Hanajima-san es muy amable, me dijo que ella estará contenta con verme todos los días en clase como siempre, que es todo lo que esperaría de mí, pero… cuando el Rebel apareció y ella corrió para auxiliar a Hanekawa-san, yo le seguí. No pude pensar en nada más, tenía miedo, pero sólo seguí avanzando… y al final… les causé tantos problemas por eso…” sus ojos se llenaron de lágrimas. “De no ser por senpai, ¿qué habría sucedido…? Yo… soy tan débil…”
“Gokotai, no te sientas mal, es algo que no conocemos y tuviste el instinto de ayudar,” observó Maeda, sonriendo apenado. “Puede que haya algo distinto que se espere de nosotros, pero es así como iremos aprendiendo. Me siento muy agradecido con tu senpai por protegerte. Ahora no te sientas en falta. Es otra experiencia más.”
“En verdad… quisiera saber qué hacer, al menos ser tan fuerte como senpai para defender a alguien más…”
“Eh, pero esa podría no ser una buena idea,” observó Hirano, incómodo. Desvió su mirada. “Es decir, yo también quisiera poder ayudar a Nio-san, pero entiendo que la pelea es algo que está fuera de mi alcance. Gokotai, ¿has hablado con Namazuo-niisan al respecto?”
“Pues, Namazuo-niisan me dio muchos abrazos y me consoló ayer cuando llegué a casa…” mencionó perdidamente. “No es que le haya contado mucho de cómo me siento…”
“Namazuo-niisan fue quien me dijo que, además de saber cómo actuar, tengo que reconocer cuáles son mis responsabilidades y ser responsable conmigo mismo. Entiendo que la pelea es algo fuera de mi alcance, así que ahora estoy viendo cómo puedo apoyar a Nio-san a mi manera,” Hirano asintió con cierta esperanza. “Seré un niño y entiendo que hay mucho que no puedo hacer, pero si estimo tanto a mi amiga entonces encontraré una manera de estar ahí por ella sin causarle problemas.”
“Oh, eso tiene sentido,” Gokotai se impresionó y asintió rápidamente. “Sí, eso también quiero hacer yo. Hehe…” sonrió contento. “Namazuo-niisan es tan reconfortante.”
“Muchas veces dudo un poco sus ocurrencias o su forma tan distraída de ser, pero es nuestro hermano mayor y tenemos mucho que aprender de él,” admitió Hirano. “Ese día me hizo sentir mejor y darme cuenta que no puedo ser impulsivo. Será difícil, pero es ahí donde nos toca adaptarnos a lo que sucede.”
“Ahh, Namazuo-niisan realmente ha sonado muy cauto y sabio, me hace pensar en Ichi-nii,” los ojos de Maeda brillaron y juntó sus palmas. “Sin lugar a dudas, somos afortunados de tener a hermanos mayores que están al pendiente de nosotros.”
“Hehe, sí, hablaré con Namazuo-niisan más tarde,” Gokotai asintió. “Él estaba muy ocupado preparándose para un evento al cual va a asistir mañana así que esperaré a que termine.”
“Pero…” Hirano se inquietó un poco. “A veces no evito tener miedo. Nuestros hermanos nos ayudan en todo. Y nosotros… si en algún momento nuestros mayores fueran a necesitar de nosotros… ¿podremos ayudarles?”
“…” Gokotai asintió y tragó saliva. “Yo me pregunto lo mismo…”
“Yo también…” dijo Maeda.
“Tengo mucho miedo que pueda sucederles algo, nunca sabemos lo que puede ocurrir… y a su vez, me pregunto si Yagen-niisan se encuentra bien. Él pasa tanto tiempo en Rizembool. Entiendo que su rol no tiene que ver con el conflicto, pero… por cómo se ausenta y cuánto tiempo prefiere estar por allá, a veces temo que Rizembool fuera a quitarnos a nuestro hermano.”
“Ehh…” Gokotai se alertó. “¡E-espero que no, n-no podría ser!”
“Gokotai…” Hirano se apenó. “Lo siento, tal vez no debería decir algo así, no tengo motivos de siquiera sospecharlo, es sólo…”
“…” Maeda asintió y sonrió tranquilamente. “Es normal que tengamos miedo, ustedes dos han tenido experiencias muy fuertes esta semana. Realmente ninguno de nosotros tenemos certeza alguna de nada, sin embargo… como estudiante de Rizembool, les aseguro que hay todo un mundo dentro de Rizembool fuera del conflicto con Hanasaki. No todo es malo ahí.”
“Sí… nuestros hermanos mayores estudian ahí también…” dijo Gokotai, tímidamente. “Conocemos a gente muy buena que también lo hace…”
“Y sin importar qué suceda, yo creo que Yagen-niisan nunca nos abandonará. Él tiene presente el espíritu de lealtad familiar que todos poseemos. Podrá ser distante a nosotros, pero a su vez siempre estará de nuestro lado,” asintió y llevó sus manos a su pecho. Maeda tenía un recuerdo muy valioso que le recordaba esa creencia tan fervientemente…

Flashback




Era una fría mañana con una densa neblina que comenzaba a disiparse. Siendo un domingo, sería muy temprano como para que unos niños y jóvenes tuvieran que estar de pie a esas horas. Sin embargo, aquel momento había sido anticipado con muchas ansias y añoranzas. Hasta los más pequeños se habían levantado de golpe, listos a un evento semejante al de la búsqueda de regalos de navidad. Los mayores se sorprendieron por su ímpetu, pero no se quedaron muy atrás.

En poco tiempo, los hermanos estuvieron esperando la llegada de una limosina con dos de los hermanos faltantes que tanto habían querido volver a ver, o propiamente conocer dependiendo de la edad.



Estaba despierto, pero parecía un sueño, un momento mágico e irreal que se desvanecería en otro momento del día en un abrir y cerrar de ojos. La bruma, la brisa fría a pesar de la estación, la posición de todos a quienes conocía anticipando a otras personas que hasta ese instante sólo habían sido leyendas… esa instancia rara aunque memorable obligaba al pequeño Maeda a prestar atención a sus alrededores. Él se contagiaba de los ánimos de sus hermanos, escuchaba anécdotas sobre aquellos quienes estaban por aparecer. Oía que uno de ellos era el opuesto a Namazuo, pero a su vez un hermano con una calidez comparable. Escuchaba a Hakata cuestionar con cierta indignación cómo la otra persona era un genio superior al propio Ichi-nii, lo cual hizo a los demás pequeños impresionarse.

Las voces de sus parientes le acogían y se mantuvo atento y distraído a la vez. Se dejaba absorber por aquella bruma, se preguntaba si sus queridas avecitas de los árboles dormían o reinaban en esa nueva fase del día…

"Maeda," oyó una voz dulce y conocida. Shinano se le había acercado.
"Shinano-niisan…" le miró con atención luego de darse cuenta que divagaba.
"Hehe," este sonrió. "Sólo sé un poco más paciente, ya están por llegar."

El pelirrojo le puso una mano en el hombro, pero él mismo la retiró ni bien todos reconocieron la limosina que ingresaba a la residencia familiar. Shinano avanzó un par de pasos casi instintivamente. Maeda sintió empatía con su reacción. Su hermano era ahora el absorbido por el momento. No esperó verle a él así. Ello le hizo sumergirse más en el misterio en el aire y buscó captarlo y entenderlo.



Vio a los demás alertarse, acercarse más hacia la vía y emocionarse en sus posiciones en lo que el vehículo llegaba a su destino. El grupo mayormente íntegro se separó en dos. La mayoría conformaba el primero de personas alegres quienes esperaban la llegada de los ausentes incondicionalmente. Mientras tanto, Gotou solo podía decir que existía un segundo grupo debido a que Ichigo había optado a acompañarle detrás de los demás.

"Ichi-nii…" Gotou se confundió. Su mayor le miró atenta y comprensivamente. "No actúas como los demás, pero has esperado la llegada tanto como ellos."
"Por supuesto que lo he hecho," le contestó con una tranquila sonrisa. Ichigo trasmitía una leve pena en su amable expresión. "Pero quedarme atrás de los demás no lo contradice. Todos tendremos nuestro turno."
"Pero…"
"¿Tu cuestionamiento se debe a que he decidido quedarme a tu lado?" preguntó alegremente.
"Eh…"
"Tienes razón," asintió. "Estoy aquí contigo porque creo que me necesitas, Gotou. Sé que tienes sentimientos encontrados con nuestro hermano. Tu posición ha sido una muy dura que no puedo comprender, pero quiero recordarte que todos somos una familia y estaremos unidos sin importar qué suceda. También siéntete libre de hablarme sobre tu parecer. Quiero oírte, querido hermano."
"S…sí, Ichi-nii…" evadió su mirada, incómodo. Le sabía mal, pero percibir dicha actitud incondicional de todos le hacía más difícil de confiar su parecer en los demás. Yagen les había abandonado en el peor momento y nada podía justificarlo.



La limosina se estacionó frente a la familia. Maeda vio al mayordomo acudir a la puerta para abrirla y dejar bajar a los pasajeros. El primero en bajar fue un pelinegro de semejante altura a Shinano, aunque quien daba una impresión fría y distante. Este no pudo dar ni dos pasos antes que dicho pelirrojo de le lanzara y le diera un fuerte abrazo.

"Tsk…" el joven recién llegado, apenas un niño con mucho que crecer, pareció verse más perturbado e impaciente a diferencia de su emotivo hermano menor.
"¡Yagen, realmente eres tú!" exclamó al borde de las lágrimas. "¡Qué alegría verte, soy muy feliz!"
"Shinano…" dijo en una voz sombría que se contenía de expresar algo aparte de profesionalismo. Tomó a su hermano de los brazos para apartarlo con delicadeza.
"¿Qué haces?" Shinano se confundió y ladeó su mirada. Fue entonces que notó que su mayor portaba sus lentes de lectura y usaba unos guantes negros que no había visto antes. No atinó a decir nada, pero observó dichos objetos que asemejaban una pared que continuaban separándolos.
"…" Yagen dio como un suspiro interno y sonrió con certeza. "Estamos bloqueando la salida. No soy el único que ha regresado, ¿recuerdas?"
"Eh…. ¡Sí, tienes razón!" sus incógnitas se disiparon de inmediato y se volvió a alegrar.

Ambos se movieron a un costado y Yagen se dirigió hacia el interior del vehículo.

"Honebami… ya puedes salir."

Una persona evacuó el auto con lentitud y calma. Era un peliblanco con cabellos relucientes. Su expresión era nula y miró a todos con unos ojos profundos, oscuros y penetrantes. Parecía un ente sacado de su elemento, un pez que no podía respirar, un insecto que intentaba identificar la metamorfosis que le ayudaría a sobrevivir. Aun así, aquella estatua fue rodeada de todo el grupo de hermanos emocionados por finalmente verle.

"¡H-Honebami-niisan!" esta vez fue Gokotai quien dio el primer paso y le dio un fugaz abrazo.
"…" el dirigido simplemente se dejó. Incluso tardó en bajar mínimamente su mirada para dirigírsele. De todos modos, tuvo que volverla a alzar cuando un pelinegro de su propia altura pasó a ocupar el espacio frente a él.
"¡Yo que me preguntaba si podría identificarte, pero de todos modos eres tú!" afirmó Namazuo, asintiendo un par de veces y emocionándose una y otra vez. "¡Sí, sí, no hay duda! ¡Tú eres mi gemelo del que tanto he oído hablar! ¡Puedo ver cuánto nos parecemos!" apuntó a su ahoge. "¡Pero te falta tu antena para que seamos los gemelos denpa!"
"…" Honebami le observó vacíamente con unos ojos que podrían robarle el alma a cualquiera.
"Ehhh…" Namazuo sintió visibles escalofríos, pero sonrió nervioso y de inmediato intentó restarle importancia. "Hehe, ya tranquilo, no necesitas un ahoge si no quieres… ¡yo puedo ser la antena por los dos!"

Los demás se rieron por sus usuales ocurrencias y también aprovecharon su turno para hablar un poco con el peliblanco en lo que se presentaban.



Era el hermano mayor de cabellos blancos del cual no había dejado de oír. Era importante volverle a ver. Maeda sabía que este había estado ausente el tiempo suficiente para ni poder recordarlo de antes, pero ese no era el único motivo. Entendía por los demás que debían hablar con él y simplemente recibirle, verle bien, darle la bienvenida. No sabía por qué. Ni cuando le preguntó a Hirano este quiso explicárselo y ahora este estaba en el mismo grupo de presentes que esperaban decirle algo y describir sus deseos y añoranzas.

Pero su curiosidad por todo su entorno desvió su atención al otro recién llegado, quien había podido hacerse olvidar con tanta rapidez. Tardó en ubicarle, para verle caminar hacia Ichi-nii y Gotou.



Mucho tenía que reclamarle por no corresponder el gesto de bienvenida a Shinano, pero Gotou presentía que había mucho más que comprender fuera de ello, o de sus propios reclamos hacia él. Yagen ahorró presentarse a los demás (si es que su breve diálogo con Shinano había contado como tal) para acudir donde ellos con una caminata pausada y evadiendo su mirada hasta el mero final.

"Eres Yagen…" afirmó Ichigo, con amabilidad, calidez, una ligera reserva e incomprensión por su decisión de ir de frente a él y no atender a los demás, pero en cierta manera conmovido por su dedicación. Le vio detenerse y mirarle atentamente. "Esto debe ser difícil para ti. Lamento decir que no te recuerdo de antes. Sin embargo, estoy cometido a ser tu hermano mayor y la mejor versión de mí mismo que podría aspirar a ser, por ti y por todos ustedes," asintió e hizo una pronunciada reverencia con su mano derecha en su pecho. "Mi nombre es Ichigo Hitofuri. Es un gusto tenerles de vuelta en casa."
"…" Yagen cerró sus ojos y sonrió en paz. Entonces, se agachó. Apoyó una rodilla sobre el suelo junto a su pie del lado opuesto. A su vez, mantuvo su cabeza cabizbaja, mirando hacia el piso.



Maeda se sorprendió. Los ánimos rebosantes de todos los presentes hicieron una pausa para ser testigos de dicha primera acción del futuro doctor. Su cortante y reservada primera impresión había sido puesta a duda. Detrás de su distancia y aparente frialdad, de cualquier cantidad de extrañeza y diferencias que podría poseer, el espíritu de lealtad de los Toushirou a su propio núcleo familiar no habría podido ser mejor representado por nadie más. Su hermano acababa de llegar y había tomado la decisión de retornar como un miembro de la familia más que un ser individual, por haber escogido presentarse de manera tan simbólica como lo acababa de hacer.

Aquella mañana fría de neblina se contagió de un sentimiento de tristeza y soledad, aunque también de una mínima esperanza y un recordatorio de cuánto significaba la familia para todos los presentes. Para Maeda, además de todo ello, su primer encuentro con Yagen Toushirou le hizo asociar a dicho hermano mayor con un concepto personificado e inalcanzable de la lealtad, y un deseo de también ser capaz de olvidarse a sí mismo a favor de compartir su dedicación con aquellos tan importantes para sí.



"…lo sé bien, Ichi-nii, no esperaría menos de ti," observó Yagen sin quebrar su imperturbable paz. Finalmente se puso de pie.
"Pones muchas expectativas sobre mis hombros," comentó el peliceleste, sonriendo con torpeza. Ichigo se alegró y ensanchó su sonrisa. "Bienvenido a casa."

La alegría retornó y la separación entre ambos subgrupos se disipó. Todos pudieron disfrutar de la dicha de tener a ese par tan ausente de regreso… pero Gotou no podía sumárseles. Él no pudo conectar con esa interpretación. No sabía sobre lo que acababa de ver, pero a su parecer, su hermano nunca habría hecho un gesto así previamente y lo rechazaría hasta que él mismo fuera a explicarse.



Fin del Flashback


"Ese fue el momento en que me di cuenta que nuestro hermano ya no era la misma persona," Gotou salió del menú y continuó caminando en el juego. "Los demás interpretaron su llegada como una señal de respeto y lealtad a nuestro hermano mayor. Por mi parte, yo sólo vi a un desconocido frente a nosotros."
"Yagen… ¿hizo eso?" Atsushi estaba en shock.
"Que haya sido extraño no termina de describirlo," dio un suspiro. "Atsushi, ¿qué sacas de su acción? ¿Que tienes que concluir por ello?"
"Ehh…" se quedó en blanco.
"¿Tú también dirías que es una muestra de su lealtad?"
"O… sea…" se tensó y pasó a darse un facepalm. "Ahh… cualquiera puede decirlo, no suena a que le tomaría el pelo a nadie y muchos menos lo haría con Ichi-nii. Pero…" negó y desvió su mirada. "Que sea un símbolo de respeto o lealtad o lo que sea no quita que haya sido algo tan raro de hacer. ¿Qué llevaría a Yagen a comportarse así?"
"…"
"¿Y por qué nunca me lo habrá dicho?"
"No creo que es algo de lo que hablaría, y en general siempre ha sido inaccesible."
"Yagen… ¿qué te llevó a actuar así?" preguntó Atsushi al aire, con incomprensión.
"Shinano opina que será un reflejo del tiempo que él estuvo afuera, del hecho que había estado muy preocupado por Ichi-nii y le alivió verle bien y como el mayor de nosotros, como siempre lo fue…" observó Gotou, encogiéndose de hombros. "Él piensa que fue legítimo lo que hizo y que le dejó saber que nos echó mucho de menos. Que sí se conmovió, o algo así."
"Puede ser…" murmuró no muy convencido. El solo hecho de imaginar a Yagen conmovido por algo…
"Fuera de la apreciación de Shinano, los demás sólo se concentran en su muestra de lealtad a Ichi-nii. Se entiende, no es que ellos lo conozcan tan bien. Los tres seguimos siendo los más cercanos a Yagen."
"Tú dices que lo desconociste por ese gesto."
"Por más que eso. Cómo recibió a Shinano, cómo ni se molestó en saludar a los demás. Se mantuvo apartado de los pequeños como pudo, demostró ese comportamiento profesional enfermizo que nunca se le ha despegado," frunció el ceño. "Me fastidia. Nuestros hermanos habrán visto a otro miembro de la familia dedicarles gran lealtad. Por mi parte, sólo vi una pantomima vacía que nunca ha respaldado con palabras ni acciones. Él es una persona que osa de pretender ser parte de nosotros sin darnos ningún tipo de consideración a cambio."
"Gotou…" Atsushi se preocupó por su parecer.
"¿Qué piensas tú al respecto?" le miró de reojo.
"No estoy de acuerdo con lo que dices. Yo sí creo que Yagen sólo puede hacer un gesto semejante porque tiene un motivo válido, por más raro que sea. ¿No lo crees así?"
"…"
"Pero… eso es todo lo que puedo decir. No sabemos más de lo que él hizo o qué fue de él durante ese tiempo fuera de casa, como un niño sin compañía, cuidando de Honebami luego de su accidente, rodeado de la gente de Rizembool…" agachó su mirada con impotencia. "Si tan sólo pudiéramos saberlo."
"…"
"Más bien… siento que no eres del todo honesto conmigo, Gotou."
"¿Qué quieres decir?" alzó una ceja.
"Tú eres quien me dijo que, por más que no confíes en Yagen, sí confías en él con nuestros hermanos. Eso implica que no es completamente ajeno a nuestra familia, al menos de tu punto de vista."
"…"
"Entonces…" frunció el ceño con impaciencia. "¿Qué es lo que verdaderamente piensas de él?"
"Hm…" Gotou lo pensó en lo que seguía avanzando y dando vueltas en el videojuego. "Quiero decir las dos cosas a la vez."
"¿Es que acaso no se contradicen?" se confundió.
"Sí pienso que Yagen rinde su 'lealtad' o como la llame a nuestro nombre a su manera y pretende velar por nosotros a su discreción. Sin embargo…" dio un suspiro y miró a Atsushi con certeza y severidad. "Su manera de ser o sus propios estándares nos son inútiles e indeseables. Yo personalmente pienso que nuestros hermanos no merecen las atenciones de una persona como lo es nuestro maligno hermano. En lo que nos respecta, estaríamos mucho mejor si no tuviéramos que ver con alguien como él."
"¿Qué dices?" se congeló.
"Es por ser quien decidió ser y por su afiliación a Rizembool que lo mejor para los demás sería que Yagen estuviera lo más lejos de nosotros, y es algo que puedo afirmar sin ni saber qué nos esconde. Él ya se comporta como esos seres y valora principios ajenos a los nuestros. Ello basta para descalificarlo como uno de nosotros."
"No, estoy en desacuerdo con ello. Definitivamente," Atsushi se puso de pie y comprimió sus puños. Su reacción bastó para que Gotou le mirara atentamente, aunque inmutado. "Hablas de nuestro hermano. No me parece para nada que pretendas rechazar a uno de nosotros por algo que consideres incorrecto en él. Yagen me ha demostrado preocuparse por nosotros desde mi regreso. E incluso si tienes algo de razón, yo estoy cometido a velar por todos incondicionalmente, porque sé bien que Yagen haría eso por nosotros."
"…"
"También confío en ti para saber que tú nunca nos abandonarías. Ni dejaré que lo contemples."
"Atsushi," Gotou negó frustrado. "No te hablo sobre mi punto de vista."
"¿Qué cosa?" se extrañó.
"Lo digo como una persona con el deber de velar por nuestros hermanos. Yagen es un mal elemento, alguien quien no inspira el espíritu de nuestra familia o con un rol como parte de ella y por ello mismo te digo que deberíamos apartarnos."
"Eh…"  no entendía su punto.
"En mi punto de vista…" rechinó sus dientes. "Él es el maldito que no deja de fastidiarme y a quien ni quiero verle el rostro."
"No suena a que haya una diferencia. ¿Qué estás diciendo?" se frustró.
"Tengo mis problemas personales con él. Fuera de mis sospechas, él fue quien le dio motivos a mi parecer de que se mantenga alejado de nuestros hermanos."
"Sé que se portó muy mal contigo a su retorno, por más respeto que le haya mostrado a Ichi-nii," sospechaba que Gotou le daba vueltas a sus palabras con tal de no contestarle directamente ni decir algo que fuera a causarle una reacción, como el hecho que realmente rechazaba a Yagen. "¿Qué fue lo que sucedió?"
"No es que sea interesante ni nada, pero…"
"¡Lo es si es una discusión de los dos!" exclamó impaciente, hasta al punto de impresionar al otro.
"Ya, tranquilo," se extrañó y volvió a adoptar su relativa indiferencia. "Ya te lo había comentado a medias durante el paseo. No es que necesite detalles…"

Flashback


Habían pasado unas horas de la llegada de ambos. Era un poco antes del almuerzo y la mayoría de hermanos estaban entretenidos en una actividad en conjunto mientras dejaban a los recién llegados aclimatarse a su discreción.

Gotou normalmente habría preferido ausentarse con tal de asegurarse que todo iba bien con sus responsabilidades como el representante de sus hermanos, pero tenía motivos personales para hablar con aquel hermano que le había abandonado a su suerte por tanto tiempo. Acudió a su habitación y al llegar la vio cerrada, con Honebami de pie al costado de esta. Su desconectado hermano peliblanco daba la impresión de hacer guardia.

"…" le miró anonadado en lo que este le devolvía una mirada carente de espíritu. Gotou se estremeció un poco. "Honebami-nii… tú… ya no eres precisamente él, ¿verdad?"
"…"
"En fin, no importa, está bien," dijo apuradamente, cabizbajo. No podía ocultar la tristeza del todo. Dio un respiro y le volvió a mirar, con una corta sonrisa. "Sigues siendo Honebami-nii de alguna manera. Es un gusto, nuevamente."
"…"
"¿Yagen… está aquí? Quiero hablar con él."
"…" Honebami miró a la puerta cerrada, pero no hizo nada más.
"…" Gotou esperó un poco, pero finalmente decidió tomar la ausencia de reacción como un permiso. Entró a la habitación.

Vio la habitación ordenada e impecable. Yagen estaba de pie, mirando por una de sus ventanas hacia el jardín trasero de la casa. Casi parecía que no había tocado nada en su prístina habitación, ni siquiera había indicios de haberse sentado.

Ello le regresó sus múltiples dudas sobre su regreso, pero Gotou tenía algo más de qué hablar.

"Yagen…" comprimió sus puños. Tenía sentimientos encontrados. Todavía no estaba dispuesto a perdonar su abandono por tanto tiempo, ni para molestarse en darles una llamada telefónica. Por supuesto que quería sacarle mucho en cara. Sin embargo, el hecho que, pese a todo ello, le había echado de menos era indiscutible.

¿Qué se suponía que debía sentir? ¿Qué debía obviar? ¿Qué se suponía que diría primero? ¿Es que acaso había una manera correcta de expresarse? Si no, ¿habría una incorrecta que evadir? Empezaba a fastidiarse por el simple hecho de pensarlo demasiado.

Al final, fue su críptico acompañante quien cortó con el silencio.

"…" Yagen, quien le daba la espalda por tener su atención hacia afuera, sonrió traviesamente. "Te estaba esperando, Gotou."
"¿Esperándome?" preguntó perdidamente y frunció el ceño. "¿Qué dices? ¿No eres tú quien nos ha hecho esperar? Si tú querías verme, ¿qué haces escondido en tu habitación?"
"…quiero decir que esperaba que vinieras a buscarme," se giró, enseñando su expresión que bastaría para exasperar al otro.
"Tsk…"
"Ya que estás aquí, tengo que felicitarte," asintió. "Tú realmente has cumplido tu anhelo más grande. Sé que eres quien cubrió por Ichi-nii y nuestros padres por su cuenta y mantuvo nuestra familia a flote. Sinceramente, nunca lo habría pensado posible, así que lo reconozco," Yagen ensanchó su sonrisa. "Tú siempre fuiste el que verdaderamente nació para ser la mano derecha de nuestro hermano mayor."
"Oye, espera…" Gotou comprimió sus puños. "¿Eso es lo primero que tienes que decirme? Yagen, tú y Atsushi se suponían que serían los que tomarían esa labor. Esa nunca fue mi meta."
"Ah, lo habrá sido antes, pero ya no es así. Muchas gracias por tu trabajo, en verdad, no te miento," continuó amenamente. "Y también…" su sonrisa se torció. "Gracias por liberarme de nuestra familia."
"¿Qué?" se quedó en shock.
"Todos querían verme, ¿no es así? Haha, es raro. Regresé a una casa donde nuestros padres ya no están, donde ni todos mis hermanos se encontraban esperándome, pero siguen alegres y unidos. No sólo puedo darte el crédito a ti, pero tú lo has hecho posible. Me alegra verles felices a todos ustedes, como la nueva familia que son, por más que haya faltantes ahora."
"¿Eh?"
"Pues entonces, al menos en mi caso," se encogió de hombros con toda naturalidad. "Significa que ya no pertenezco aquí, ¿no es cierto? ¿No es eso lo que alguna vez pensaste?" le vio palidecer y continuó su instigación, con toda la alegría de un niño, aunque carente en simpatía. "Porque debes haberlo pensado, Gotou. Tú que has trabajado tanto por todos, por más pequeño que seas, porque has sufrido más de lo que puedo imaginar sin que yo me dignara ni a mostrar mi rostro a ti. Porque no soy ni una excusa de hermano que ahora viene a sacarte en cara la realidad, y a ser honesto contigo… de que ya no soy hermano de ustedes."
"¿Qué… dices…?" le miró horrorizado. "Tú… ¿cómo…?" sintió lágrimas correr por sus mejillas y su rostro calentarse de ira mientras su corazón se endurecía y congelaba. "¿C-cómo…? ¡¿Cómo te atreves, maldito?!"
"¿Hm?" Yagen ladeó su cabeza, con aparente curiosidad.
"¡Estuve todo este tiempo esperando que te dignaras en volver, al menos por nuestros hermanos! ¡Has visto la tremenda fiesta que te han dado, ¿y ahora tú te burlas de nosotros?!"
"¿Eh? Pero en serio, no me burlo," dijo alegremente. "Felicidades por salir adelante por más que les abandoné…"
"¡Ni te atrevas a decir más!" estalló. "¡Y sí, si te place saberlo, he sufrido! ¡Ha sido terrible, desgarrador! ¡Este año sin nuestros padres y yo como el mayor que no estaba en rehabilitación ha sido igual a un infierno! ¡Era aterrador estar de pie rodeado de gente mucho mayor que no nos entiende y a quienes no les importamos!  ¡Temblaba por dentro cuando regresaba a casa y veía a todos nuestros hermanos inconscientes sobre la realidad! ¡Sobre el hecho que sin mí ellos estarían expuestos al mundo de afuera! ¡No quería que supieran cuánto poco poder yo o todos en verdad tenemos sobre nuestras vidas!" sus lágrimas siguieron corriendo y adoptó desesperación en su tono de voz. "Y lo único que quería…" se secó con sus puños sin lograr consolarse. "…era que Atsushi o tú regresaran para darme una mano… para compartir por lo que pasaba… para no sentirme solo…"
"Gotou…"
"Pero si en verdad…" frunció el ceño y su tristeza dio espacio a un incomprensible odio e indignación. "…has regresado para burlarte de mí y de todos nosotros… ¿por qué demonios te has dignado a volver?"
"…"
"Si tú te sientes con el mínimo derecho de ocupar tu habitación y quedarte con nosotros, ¡entonces al menos muéstrame respeto! ¡Si tanto te burlas de mí y das lo que he hecho por sentado, has algo por nuestros hermanos! ¡Lo que sea!" sus ojos temblaron. "¡Haz que el anhelo de nuestros hermanos de verte no haya sido en vano y llena el hueco que dejaste por tanto tiempo!"
"¿El hueco…?" preguntó ausente. Yagen pareció ido un instante, inmutado, desconectado… hasta que retornó a su persistente actitud conflictiva. Sonrió mínimamente. "Ha sido un año, ¿en serio todavía me necesitan para algo? ¿Acaso no me pueden suplantar con algo más?"
"Tch…" comprimió sus puños. "¡Imbécil! ¡¿Qué se supone que fue ese saludo que le diste a Ichi-nii entonces?! ¡¿Te atreves a burlarte de nuestro hermano mayor?!"
"Siempre respetaré a Ichi-nii como la persona intachable que es. Yo… haha, supongo me alegré al verle con buena salud, fue un acto impulsivo de mi parte," admitió riendo con torpeza. "Hace tan poco sentido que me comporte así. ¿Quién lo haría, verdad?"
"Cállate…" tembló de ira. "Esfúmate, vete de aquí, nunca regreses…"
"Sobre por qué estoy aquí, pues, vine a traerles a nuestro hermano de vuelta," se explicó con calma y una corta sonrisa. "Honebami… sigue afectado por el incendio y tomará mucho tiempo en regresar a la normalidad. Estoy aquí para asegurarme de su mejoría."
"Honebami…" Gotou entrecerró sus ojos con extrañeza. "Él es mayor que nosotros, Yagen."
"Ya no es quien solía ser y he detectado que no es afín a los honoríficos. No te obligaré, pero mejor trátale con informalidad. Ah, ya que andamos con ese tema, quizás ni habría que rendirle respeto a Namazuo, ¿no? Seguirá igual de disperso que siempre."
"¡Yagen!"
"Ah, creo que ya no le rendíamos tanto respeto, ¿verdad? Mi memoria me falla," se encogió de hombros. "Por cierto, no puedo quedarme hoy. Traje a Honebami para que se quede durante el día con ustedes, pero prefiero llevarlo de regreso a Rizembool. Su tratamiento todavía no termina."
"¿De nuevo se van?"
"Volveremos en la semana. Se lo diré a Ichi-nii personalmente, pero esto será lo habitual. Honebami requiere de atención profesional. Por mi parte… Rizembool es donde pertenezco. No puedo descuidarlo."
"Dices que traes a Honebami de regreso, ¡¿y aun así te lo llevas?! ¡No lo permitiré!"
"No puedes detenerme, pero descuida, lo tengo todo bajo control…"
"¡Tú estás completamente fuera de control, maldito!"

Ya había tenido más que suficiente hace bastante en la conversación y finalmente Gotou no se reservó a agarrar a su hermano de su camisa para jalarlo hacia sí y propinarle un puñete en el rostro. Yagen cayó al piso por dicha agresión. El pelimarrón le miró desde arriba, agitado y colérico, aunque también en blanco y casi con espanto. No podía aceptar que acababa de oír todo ello de su hermano que tanta falta le había hecho. No quería vivir en un mundo en el cual incluso dentro de su familia habría gente a quienes no les importaban para nada…



Los tragos amargos todavía no terminaban. Fue rápido y la puerta se abrió de golpe. Honebami ingresó como una ráfaga y abatió contra Gotou. Le dio un par de fuertes golpes que le hicieron chocarse contra la pared.

"Ihh…" el pobre pelimarrón se estremeció de dolor y observó a su hermano mayor. Honebami le dirigía sus ojos vacíos y gélidos con una intensidad que podría quebrarle la cordura. Casi sintió una amenaza mortal salir de esos ojos.
"¡Tsk, Honebami!" Yagen exclamó en lo que se ponía de pie.
"…" el peliblanco le miró de reojo.
"Te lo dije antes de venir. No les lastimes, ellos no son enemigos," recalcó alerta, pero manteniendo la calma.
"Yagen…" dijo con una voz casi fantasmal. "Te agredió. Estás sangrando."
"Ah, veo que lo estoy, igual, no le agredas. Contradices mis indicaciones. Esto…" sonrió con ironía. "Heh, esto es parte de una convivencia normal dentro de nuestra familia, ya veo que lo será. La agresión es una reacción de una conversación entre Gotou y yo y tú no debes de entrometerte, ¿has entendido?"
"…" Honebami le miró con atención y luego de una larga espera, asintió mínimamente.
"Bien, ahora discúlpate."
"…" miró a Gotou, quien se levantaba con dificultades.
"Discúlpate, has cometido un error," insistió el pelinegro.
"…" Honebami asintió. "Lo lamento…"
"Tsk…" Gotou se puso de pie, contrariado, asustado, perturbado. "¿Por qué…?"
"…lo lamento, veo que he fallado en mi deber," Yagen ajustó sus gafas. Sonrió con ironía. "Yo que acabo de ufanarme de que lo tengo todo bajo control y mira lo que sucede. Heh… heheh, sigo siendo un niño…"
"Cállate de una vez…"
"Gotou," hubo una corta pausa. La diversión y ocasionales risas dieron lugar a una bizarra tranquilidad. Yagen se le dirigió con neutralidad. "Declaro que no me encargaré de velar por nuestros hermanos en casa. Aquello es algo de lo cual me desligué y no pretendo ser parte de una familia a la que deshonro de manera tan descarada."
"Tú…" su mensaje no cambiaba, pero le confundía su cambio de actitud. Ahora sí parecía hablar con honestidad.
"Sin embargo, tengo todavía una labor pendiente con ustedes. Honebami fue severamente afectado por el accidente y depende de mí para su recuperación. Mientras sea así… tendré que pedir tu paciencia. Ni bien termine con lo último que tengo por hacer, me iré, les liberaré y no daré marcha atrás."
"…" volvió a molestarse.
"Es una lástima que tengas que aguantar a un ser tan despreciable como yo, hermano," murmuró y volvió a sonreír con pena. "Pero las cosas son claras ahora. Dejemos a nuestros hermanos fuera de ese asunto. Sólo lo digo a ti porque confío en ti y porque mereces saberlo."
"Tú… no eres mi hermano… apuesto a que lo que Honebami hizo parte de tu maldad…" rechinó los dientes.
"…"
"No eres más que un demonio. ¡Nunca te perdonaré!" gritó a todo dar.

Fin del Flashback


"…" Atsushi dio un fuerte golpe al sofá donde había estado sentado. "Tsk, demonios. Yagen, ¿por qué dijiste todo esto?"
"…" Gotou ahora se encontraba construyendo bloques para hacerse un camino, inmutado.
"Gotou, no hubiera imaginado que la discusión que tuvieron fue tan horrible. En verdad… nada justifica todo lo que Yagen dijo. Lo siento mucho."
"No te disculpes. Eso ya pasó. Sigo molesto con él, pero ya estoy acostumbrado a todo eso."
"Nadie tiene por qué acostumbrarse a algo así."
"Quiero decir que es mi realidad. No te preocupes por mí. Sólo lo comparto contigo porque querías saberlo."
"También… en aquel entonces tenías tanto que hacer por todos en casa y no tuviste nuestra ayuda…" se apenó y bajó su mirada. "No fuiste al detalle, pero entiendo que precisamente enfrentarte a la realidad por tu cuenta fue terrible para ti."
"Atsushi, ya lo dejé en claro en el paseo al bosque…" Gotou dio un suspiro y sonrió un poco. "Me parece raro verte tan afectado y preocupado por mí, pero lo aprecio. Yo ya recibí ayuda y es una etapa que logré superar. Monoyoshi y Fudou fueron quienes me dieron una mano. Estoy bien."
"Sí, en verdad se nota, me alegro que sea así," asintió. Le era difícil no sentirse en falta por todo ello. Hubiera querido apoyar a su hermano o ver qué hacer por él en el presente.
"Y pues, no tengo más que compartir. También puedo adivinar lo que tienes que decir, Atsushi," dijo encogiéndose de hombros. "Son más pistas que Yagen actuaba raro y atípico a su persona, por más que ahora no deje de tratarme así. Seguro quieres buscarle el sentido y seguir creyendo que hay algo remotamente rescatable en él."
"En cierta forma atinaste, pero igual quiero darle un fuerte escarmiento ahora que sé lo que te dijo," declaró tomando un puño con su mano opuesta. Afiló sus ojos. "¡Gotou, tú dime cuando y le daré una paliza sin condiciones!"
"Eh, ¿en serio?" Gotou le miró en blanco y alzó una ceja. Le miró con impaciencia. "Fudou te lo celebraría, pero si yo ando con ganas de golpear a Yagen prefiero hacerlo por mi cuenta. Tú pégale por tus propias razones."
"¡Haha, creo que si te agarro en uno de tus momentos de cólera me dejarías matarlo! ¡Podría esperar a eso!"
"¿Tantas ganas tienes de pegarle?" rodó los ojos. "Haz lo que quieras, Atsushi."
"Cualquiera diría que te alegrarías de que te dé la razón."
"Alegrar no es la palabra más adecuada, pero sí, gracias por la simpatía," sonrió tranquilo mientras continuaba con su juego, ahora deshaciendo algunos de los nuevos bloques. "Es un alivio oír a alguien que no le tenga una fe incondicional. Igual, sé que estás pronto a buscarle el sentido."
"Hmm… No sentido, definitivamente no," Atsushi llevó una mano a su mentón. "Insisto en que lo que dijo fue injustificable. Pienso que es una equivocación, Gotou, sea lo que sea que tenía en mente."
"¿Equivocación?"
"Yagen busco enfadarte, de eso no me queda duda. Todavía no puedo imaginar por qué, pero algún motivo o idea tenía, algo que creo que estuvo mal o equivocado y no por lastimarte así," asintió para sí. "Creo que… lo que sea que quiso hacer, pudo haberlo hecho mucho mejor."
"Atsushi…" Gotou se extrañó. Finalmente, dejó su partida de lado con el control sobre la mesa y le miró atentamente.
"Eh, Gotou…" el mayor ladeó su cabeza. "No sé si debo interpretar que el resto de nuestra conversación te daba igual o no…"
"Tómatelo como que has dicho algo interesante y no pensé que lo harías."
"Oye," sintió un tic en la ceja. "No me des la razón."
"No te la estoy dando. Debo decir que hablar sobre esto es refrescante. Monoyoshi es como nuestros hermanos y cree en lo mejor de los demás, Fudou odia fervientemente a Yagen sin necesidad de razones, y Shinano aboga por él o busca cambiarme de parecer. Es bueno oír un punto de vista neutral. Sólo quiero que desarrolles lo que dices, eso de que hay algo detrás de sus acciones que él falló en hacer bien. Quiero entender tu idea."
"Es… apenas una corazonada," confesó en aprietos. "Mi única base es lo que conozco de él."
"Viniendo de ti es convincente," Gotou se animó. "Por algo son mellizos y a veces puedes ser tan maligno como él."
"Oye, yo nunca actuaría de esa manera," afirmó casi insultado.
"No, tú eres tu propio tipo de demonio, pero no me tomes en serio. Ya, dime, ¿qué es lo que tienes en mente?"
“Ya pues…” tendría que ser paciente, no podía decir que no lo había torturado de pequeño en ocasiones.




Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #872: October 28, 2022, 01:28:41 PM »
107.3.

...



La práctica llegaba a su fin. Saki veía al instructor acompañar a unas cuantas chicas en unos ejercicios, aunque algunas otras ya se encontraban descansando debajo de una sombra en lo que esperaban al resto para terminar la sesión. Saki se había salvado de interactuar con las otras mediante una excusa de buscar un poco de agua, aunque ahora que caminaba de regreso con Tsubasa, sabía que no se le sería tan fácil escaparse.

“Yo te dije que vinieras con una botella,” le volvió a observar su amiga.
“Ya expliqué que se me olvidó, al menos me acordé de la toalla,” se encogió de hombros.
“Creo conocerte lo suficiente para saber que tu olvido no fue casual,” Tsubasa puso sus manos en sus caderas y le miró inquisitoriamente.
“No, te aseguro que es una muy inoportuna coincidencia, Tsubasa,” observó Saki, inmutada, aunque había una mínima sonrisa en su rostro. “Pienso que tus cuestionamientos al respecto podrían hacer que me acostumbre y vuelva a olvidarla la próxima vez.”
“Veo que ni te molestas en disimularlo, ¿qué haré contigo?” se frustró un poco.
“Vine hoy y he podido hablar un poco con esas chicas, pienso que hasta aquí llega mi tolerancia. No sólo se trata de ser introvertida, esto es incómodo para mí.”
“Bueno, es verdad, es la primera vez así que lo entiendo, y sí te has esforzado,” Tsubasa notó cómo su amiga tomó asiento en una banca. “Oye, todavía no llegamos.”
“Los podemos ver bien desde aquí, ya me acercaré cuando notemos que terminaron,” contestó tranquilamente, aunque sin duda decidida a quedarse en ese punto. Tsubasa optó por no darle la contra y terminó sentándose a su costado. “También, admito que estoy cansada desde ya y el sol nunca ha sido un amigo mío. No quisiera que me fuercen.”
“Eso es algo que iremos cambiando con las prácticas,” Tsubasa asintió, sonriendo decidida. “Poco a poco irás saliendo más y comunicándote más. Verás que te hará muy bien.”
“Me alientas a buscar una forma de escaparme…”
“No te lo tomes así,” dio un suspiro. “Ahora que eres HiME te toca aprender de otras y en verdad todas son muy lindas. Imagino que ya te habrás dado cuenta.”
“No son malas…” musitó meditativa. “Sin embargo, no siento que pertenezco.”
“Hanajima-san, ese parecer es por el vínculo de tu familia, pero ello no tiene por qué hablar de ti. Siempre has dicho que tus raíces no te definen, que no es justo que la gente en Hanasaki te haya menospreciado cuando no tienes que ver en ello. Pues ahora eres tú quien se menosprecia,” observó firmemente, aunque manteniendo simpatía. “Eres una HiME como todas, tomaste la prueba HiME y la directora te aprobó y valoró con las demás. Enmusubi-san incluso recalcó el lindo vínculo que posees con tu hermanito y te aceptó de todo corazón,” sonrió contenta. “Quisiera que escuches atentamente esas palabras y te des el permiso de acercarte a otros.”
“…realmente fue un momento vergonzoso…” Saki negó cansada. “Es difícil… los demás no deberían juzgar tan ciegamente, mi parecer nunca cambiará, aunque decir que no me afecta o que no me sigo sintiendo como una extraña es otra cosa…”
“Lo sé, pero no te preocupes,” Tsubasa le agarró de un hombro y sonrió simpáticamente. “Por eso estoy aquí. Tú quisiste ser una HiME para ayudarme, y yo también te apoyaré lo más que pueda.”
“Sé que lo harás, nunca cambiarás…” se vio frustrada, aunque agradecida. Tsubasa nunca cambiaría y Saki fallaba en ver cómo, para variar, podría ser quien le fuera de mayor apoyo. “Quisiera que tuvieras un Rebel distinto, puedo ver que te hará líos.”
“¿Por qué lo dices?” Tsubasa se confundió.
“¿Hm?” frunció el ceño. “Es como si ya te hubieras olvidado lo que él hizo ayer. Es un Rebel destructivo y antagonista.”
“Pues, dudo que yo o cualquiera esté en la posición de dictar a cuál Rebel nos toca,” Tsubasa alzó su mirada, meditabunda. “Más bien, puede que no sea tan desafortunada.”
“No me parece que hables así. ¿Le rindes algún tipo de consideración? No se lo merece.”
“Quiero decir, fuera de sus acciones, él se retiró ni bien juzgó que había hecho mucho y fue cuidadoso en hacernos daño. Desde un inicio temí que terminaría muy lastimada o hasta en el hospital en mi primer encuentro, pero me alegro mucho que así no tendré que preocupar a mis guardianes ni a nadie más,” explicó con simpleza y una humilde alegría. “Es un chico que ha batallado con palabras y incitaciones. No diré que no es fastidioso o reclamable, obviamente lo es, pero desde el punto de vista de un Rebel, pudo haber sido mucho peor.”
“Tsubasa…” Saki se quedó en blanco. Era tan típico de ella, verle el lado bueno de un asunto tan oblicuo, sobre todo rendir tanta importancia a lo que otros sienten o cómo son afectados. “No olvides que eres tú quien está en mayor riesgo por esa persona. Entiendo que no quieras preocupar a nadie, pero tampoco te descuides.”
“Tienes razón, muchas gracias, Hanajima-san,” asintió animada y sonrió con torpeza. “Como has declarado que cuidarás de mí, no puedo hacerte el trabajo más difícil de lo que ya es.”
“Ese no es el punto…” negó ofuscada. Podría recriminarle por aquella vuelta que le dio a sus palabras, aunque al menos las había considerado. “Al menos quisiera saber más de tu enemigo. Sadamune-kun y tú dijeron que había causado un tipo de influencia en otros estudiantes, y aquello suena inquietante.”
“Sí, he preguntado a sus compañeros cómo se encuentran y al parecer están bien, sólo un poco asustados por haber sido manipulados para abandonar la escuela. También temían haberse metido en muchos problemas, por lo cual suena más como ellos. Esperemos que sólo haya sido una falsa alarma.”
“Por cómo Sadamune-kun reaccionó, me pregunto cuál será el caso, pero… ese chico tampoco quiso decirnos mucho,” alzó una ceja. “No tiene una razón de secretismo como Megumi, no entiendo por qué no nos dijo más sobre el Rebel.”
“Bueno, Sadamune-kun sí admitió que tampoco lo conocía bien y no quería saltar a ninguna conclusión sin saber si está en lo correcto. Suena muy sensato de su parte.”
“Sería más sensato compartir todo lo posible sobre alguien peligroso, pero entiendo que ustedes representantes de la clase ven las cosas de manera distinta.”
“Hanajima-san, no se trata de eso, y siendo esa la forma en que mi Rebel me llama, preferiría que no lo hagas,” le recriminó un poco. “Estamos en una situación tan incierta que no podemos adelantarnos a los hechos o convencernos sobre algo que apenas sospechamos. Si saco conclusiones erróneas sobre él, tendré mayores problemas en una situación donde tenga que considerar cada posibilidad. Los humanos con frecuencia nos cegamos bajo asunciones infundadas, así que me limitaré a actuar con la misma precaución que Sadamune-kun.”
“Sí, a eso me refiero cuando digo que ustedes funcionan distinto,” rodó los ojos. “Será más bien porque son eruditos, o no sé…”
“Hay que basarnos sólo en lo que conocemos y partir desde ahí,” observó levantando un índice. “Oímos a Sadamune-kun llamarle Hannya. Es sin duda una palabra que no consideraríamos como un nombre propio. Sin embargo, sí usó máscaras Hannya durante la pelea y me encuentro leyendo sobre aquella categoría de máscaras para entender la lógica de su rol.”
“Hm…” Saki frunció el ceño. “Le estás dando un vistazo académico, no sé por qué no me sorprende.”
“No pienso que haya una coincidencia entre su nombre y su poder. Creo que Rizembool seguramente le ha denominado así por su habilidad, y por más que sus máscaras sean del tipo Hannya, dudo que se trate de algo meramente estético. Su decisión de influenciar a nuestros compañeros podría tener relación con todo lo demás, lo he estado pensando,” asintió convencida y sonrió con certeza. “Su actitud y manera de menospreciar y celar a otros invoca las historias antiguas de Hannya provenientes del arte de Noh. Mi Rebel posee el nombre, las máscaras y la actitud detrás de las mismas. Pienso que es vital seguir estudiando con tal de comprender su manera de ser y eventualmente saber cómo lidiar con él.”
“…” se impresionó.
“Por eso mismo agradezco la prudencia de Sadamune-kun y cómo sólo nos dijo su nombre y confirmó la afirmación de mi Rebel de haber influenciado a nuestros compañeros. Ello me ha permitido llegar a mis propias conclusiones de manera independiente.”
“Nuevamente, tienes una mente distinta a la mía…” Saki sonrió rendida y se encogió de hombros. “Supongo que no debí estar tan inquieta por saber más. Todavía estamos aprendiendo, pero has demostrado nuevamente poseer una gran sabiduría.”
“No es que sepa mucho, sólo sé lo que sé,” dijo entretenida. “Me alegro que tú sí conozcas a tu Rebel, Hanajima-san. Tus meditaciones serán más puntuales.”
“Sinceramente, no tengo ni idea sobre qué poderes tendrá Onikiri, y ciertamente es el menor de mis temores.”
“Deberías darle más atención. Entiendo que no son realmente enemigos, pero sigue siendo importante…” dio un suspiro.
“Supongo Onikiri me mantendrá informada. Hm, podría pedirle que nos investigue sobre tu Rebel, ahora que lo pienso.”
“Megumi-kun no desea hablar sobre ello y no podemos esperar que Onikiri-san lo haga tampoco,” dijo Tsubasa, asintiendo. “Lo entiendo y lo respetaré. La situación es lo suficientemente complicada para ellos también.”
“Eres demasiado amable…”




“Es una amabilidad que se aprecia…” observó Megumi, detrás de ellas. El pequeño estaba apoyado en el tronco del árbol que servía a las HiMEs de sombra y daba la espalda al área de ejercicios para no ser visto por las demás. Notó cómo logró sorprenderlas. “Hm, veo que tuve que decir algo para que me notaran. Es bueno que no soy su enemigo.”
“Megumi-kun, ¿cuánto tiempo tienes aquí?” preguntó Tsubasa, impresionada.
“Les vi apenas tomar asiento así que me acerqué,” contestó inmutado. El pequeño desvió su mirada. “A diferencia de Saki, yo sí no pertenezco en este lugar, por lo cual seré breve.”
“Presumo que si estás aquí es por un motivo en particular,” dijo su hermana.
“He visto a Hannya el día de hoy y luego de conversar con él, me dijo que podía contestar las preguntas de Hanekawa-san, pero sólo esta vez,” bajó su mirada, pensativo. “También me dijo que sólo te diga lo que yo sé, pero no tengo mucha información que compartir.”
“¿A qué se debe el cambio de parecer?” Saki alzó una ceja.
“Es precisamente porque tengo su permiso, eso es todo. Hannya también fue específico en decirme que no te contestara a ti, Saki. Dice que sigue decepcionado de ti.”
“…” la susodicha sintió un tic en la ceja. “Se cree con demasiado derecho para decir algo así.”
“Bueno, no hay por qué darle vueltas,” Tsubasa sonrió incómoda. “Es muy agradable verte, Megumi-kun, he estado preocupada por ti por los últimos acontecimientos.”
“Lo mismo digo, Hanekawa-san,” el niño asintió respetuosamente. “Gracias por velar por Saki. Espero que las cosas vayan bien.”
“Aprecio que vengas para contestar mis dudas, aunque no es que tengas que hacerlo,” sonrió incómoda. “Espero que esto no sea un inconveniente.”
“Descuida, tengo la autorización de él mismo y no sería la primera vez que un Rebel decide ser honesto con su HiME, a su manera.”
“Pues, no sabría qué preguntar…” se vio meditabunda con los ojos perdidos en el cielo hasta que su rostro se iluminó. “Oh, ya que nos has oído conversar, me pregunto si tienes algo que aportar a mis propios pareceres sobre mi Rebel.”
“Hm…” entrecerró sus ojos. “…habré venido para esclarecer dudas, pero ahora soy quien es puesto en aprietos,” asintió y se mostró mínimamente sorprendido. “Tus palabras me han servido, Hanekawa-san. Me dan mucho que pensar y a su vez esclarecen más sobre lo que sé sobre tu Rebel. Decir que él abarca el concepto de Hannya de distintas maneras tiene un gran sentido. Sin saberlo con certeza, puedo decir que es el caso.”
“¿Ello significa que él vendría a desempeñar un rol dado por Rizembool?” preguntó Saki.
“Si te refieres a actuar como el Hannya de las historias…” Megumi negó. “No, eso no es lo que Rizembool espera de él. Es un Rebel, ese es el rol que Rizembool le ha dado. Sobre su identidad como Hannya, ello va mucho más profundo que un rol.”
“¿Cómo así?” Tsubasa se vio intrigada. El pequeño habría admitido su falta de conocimiento sobre el tema, pero desde ya aquello sonaba distinto a lo que ella sospechaba.
“Presumo que no es algo que sabes de antemano, Hanekawa-san,” el niño asintió con lentitud y solemnidad. “Dicen que las HiMEs nacen y se reclutan. Hanasaki apenas las invoca porque ellas ya existen. Rizembool es distinto. Ellos pueden reclutar a cualquiera y darles la labor de ser Rebels y miembros de sus tropas sea por la fuerza o por voluntad propia. Por lo que he observado, entiendo que Hannya es un caso extremo de ello,” su rostro se tornó sombrío y sus ojos se escondieron en sombras. “Él es un ser creado dentro de Rizembool bajo parámetros fijos y con algún propósito que terminó desarrollándose en su identidad como Hannya, una antagonista y específica para que sirva de enemigo de Hanasaki. Él no es una persona normal. Es muy probable que Hannya sea su verdadero y único nombre y no tenga nada más.”
“¿Eh…?” Tsubasa se vio en shock. “¿En verdad? ¿Es una persona creada por Rizembool?”
“Desconozco sus orígenes o a qué nivel ha sido ‘creado’ por ellos, pero no me cabe duda. Por ello, tu apreciación de estudiar el concepto de lo que su nombre significa es el plan de acción más sensato que puedes darle,” volvió a asentir, nuevamente adoptando inmutabilidad.
“P-pero, espera, no puede ser, ¿Rizembool tiene esa posibilidad?” preguntó inquieta.
“Sí, al parecer…” Saki desvió su mirada. “He escuchado cosas así, no es un concepto del todo desconocido para mí, aunque tampoco sé mucho sobre eso.”
“Entonces…” Tsubasa bajó su mirada, consternada y preocupada. “Ello… ello lo explicaría… su actitud a las normas y la sociedad… sus celos y rencores a otras personas…”
“Tsubasa, entiendo que esto sea nuevo para ti y no puedo quitarle seriedad al asunto, pero no intentes ponerte en el punto de vista de tu Rebel,” observó Saki, frustrada. “Él sigue siendo tu enemigo y ha demostrado lo problemático que puede ser.”
“Sí, Saki tiene razón. Hannya no tendrá piedad contigo si decide antagonizarte seriamente. Es… hasta difícil hablar con él, si soy sincero…” Megumi dio un suspiro.
“Pareces ser cercano a él, si le llamas con libertad,” observó su hermana, con leve curiosidad.
“Apenas me está ayudando con un par de cosas. Hannya detesta los honoríficos. Acato su pedido de no usarlos con él,” se encogió de hombros.
“Con respecto a… su habilidad de influenciar a otros…” continuó Tsubasa, todavía algo movida por la información.
“Eso es algo que no sé. Entiendo que por ser quien es, es distinto a otras personas, pero no puedo decir más que eso…” el pequeño asintió. “De sus poderes, ha probado anular los poderes de otros con sus máscaras, aunque es algo que han podido experimentar por sí mismas. No creo que tenga nada más que decir.”
“Si pudieras decirnos cómo quitarnos esa máscara una vez está puesta sería de gran ayuda,” dijo Saki.
“Creo que dije que no puedo contestarte preguntas a ti, Saki,” le recordó Megumi.
“Eso es algo que nosotras tendremos que pensar, Hanajima-san,” Tsubasa rió un poco. “Megumi-kun ya ha sido muy amable.”
“Me sabe mal pensar que esto es amabilidad, podría serlo más,” observó el chico. Este dio un profundo suspiro. “Sobre la máscara, ¿no pueden destruirla? Vi a Saki forcejear inútilmente con esta hasta que esta desapareció por su cuenta, pero ello apenas significa que la debilidad del instrumento anda por otro lado. Sus máscaras son de corta duración y anulan, mas no eliminan poderes. Diría que lo piensen de esa manera.”
“Tus palabras suenan muy interesantes, Megumi-kun. Lo pensaré como dices,” Tsubasa asintió. Ella se puso de pie e hizo una reverencia. “Muchas gracias por tus observaciones. No debo tener nada que aportarte de momento, pero espero devolverte el favor.”
“No lo menciones, por favor,” negó pacientemente. “Lo mejor sería que me fuera ahora,” miró a un costado, con incomodidad. “Saki tiene suficientes reservas por ser parte de nuestra familia y mi presencia aquí sólo lo empeoraría.”
“Mis reservas son personales, no tienen que ver contigo,” dijo Saki, inmutada, quien también se puso de pie.
“Entiendo lo que dices, pero sigue siendo un tabú, sobre todo ahora que eres HiME. Supuse que este sería un día difícil para ti.”
“Tsubasa me ha estado acompañando, no tienes que preocuparte por mí,” negó tranquila.
“Hehe, sé que viniste para darme una mano, pero también estuviste preocupado por tu hermana,” observó Tsubasa, sonriendo amenamente. “Eres un buen chico, Megumi-kun.”
“No, se supone que no lo soy, Hanekawa-san…” dicho esto, Megumi miró hacia el área de deportes y vio cómo su HiME acababa de percatarse de su presencia para mirarle ensimismada y con un gran miedo.

Al verle, Megumi cerró sus ojos y una oscuridad lo envolvió, con la cual desapareció en el acto. Ambas chicas se confundieron por su repentina acción, aunque pudieron ver a esa pequeña HiME ni bien voltearon sus cabezas.

“…” Saki frunció el ceño con inconformidad.
“Lo dirá, pero es un jovencito tan considerado y consciente, para irse lo antes posible…” observó Tsubasa con pena. “Y a su vez ambos son tan similares. De inmediato se excluyen y se van si es que pueden hacerlo.”
“Es una situación problemática, sobre todo para Megumi. Con respecto a mí…” negó frustrada. “Si pudiera teletransportarme como él, ya lo habría hecho un puñado de veces.”
“Sí, precisamente por eso lo digo…” Tsubasa negó un par de veces.
“¡Chicas!” de repente, Enmusubi llegó corriendo desde otra dirección cargando un par de bolsas voluminosas. La maestra se veía alarmada, aunque contenta. “¡Finalmente las encuentro! Creo que nos cruzamos por el camino.”
“Enmusubi-san, ¿quiso acompañarnos?” preguntó Tsubasa.
“No precisamente, pero ni bien oí que fueron a buscar agua, decidí que conseguiría una pequeña merienda para todos,” asintió alegre y efusivamente. “Pienso que todos han hecho un buen trabajo el día de hoy y nos haría muy bien confraternizar más.”
“Ah, es muy amable, le agradezco,” Tsubasa asintió.
“Y, por cierto, el pequeño con el que hablaron, es tu hermanito, ¿verdad?” preguntó la mentora a Saki. Enmusubi por inercia se inclinó a ella con gran curiosidad.
“Sí…” Saki por su parte se inclinó ligeramente hacia atrás y desvió su mirada.
“Claro, tenía que ser. Lástima que no llegué a conocerlo porque me pareció muy adorable.”
“Mucha gente piensa que él es aterrador pese a su edad,” Saki ladeó su cabeza.
“Por supuesto que no,” negó rotundamente. “¿Cómo podría serlo? Si es igualito a ti.”
“Es un buen punto. Yo también tiendo a espantar a otros…” Saki se puso a pensar.
“Vamos, no es que haya querido decir eso,” Enmusubi puso sus manos a sus caderas y pasó a apuntar a Saki acusatoriamente. “Esa actitud tan autodegradante no te queda para nada bien. Tenemos que cambiar tu manera de pensar.”
“Lo había dicho como una broma a medias,” Saki dio un suspiro.
“Ya conozco tu sentido del humor, pero pienso que Enmusubi-san tiene mucha razón. Hasta una broma así puede ser mala,” observó Tsubasa.
“Veo que las dos son el mismo tipo de exigentes optimistas,” se lamentó. “Lo que me espera…”
“¡Ah, vamos donde las demás que ya han terminado!” exclamó la maestra.

Las tres avanzaron hacia las demás, aunque en el camino se encontraron con Nio y Ayesha. Ambas hermanas se encontraban asustadas y un tanto indecisas de comenzar con la conversación.

“Eh… yo…” Nio tocó las puntas de sus índices entre sí con sus ojos nerviosos dando vueltas de lado a lado. “Pues…”
“…” Saki asintió. “No te inquietes. Mi hermano ya se fue.”
“¡Ehh, n-no es que sea eso!” exclamó con inquietud e hizo una reverencia apresurada. “Q-quiero decir que… lo siento. Ustedes estaban hablando y yo les observé… él se fue por mí, y yo… n-no sé qué decir… o qué hacer…”
“…” se vio perpleja.
“No te sientas mal por eso, Nio-chan,” le animó Enmusubi, amenamente. “Sé que no ha habido malas intenciones de por medio y esa fue una acción que el pequeño tomó.”
“Pero…” bajó su mirada.
“Es extraño que lo pienses mucho, pero así puedo decir que eres una buena niña, para molestarte en pensar en tu Rebel,” Saki se encogió de hombros. “Está bien, no lo menciones.”
“…” asintió dubitativa.
“En verdad muchas gracias por tu paciencia, es… es una situación difícil,” dijo Ayesha, con torpeza. “Significa mucho que tú veles por mi Nio por más difícil que sea…”
“…” sin duda lo era y mucho más para Saki, quien sólo esperaba que dejaran el asunto de lado. Obviamente no llegarían a ningún lugar así y ni sabía qué más decir.
“Vamos, no pueden quedarse prendidas de lo que acaba de ocurrir. Vayamos donde los demás,” les alentó Enmusubi con grandes ánimos. “Les traje muchas cosas para comer.”
“Sí, me parece lo mejor,” Tsubasa sonrió. No era saludable continuar dando vueltas al tema. Algunas cosas se lidiaban mejor con un poco de tiempo.

Así, ellas fueron donde los demás para tener una corta merienda antes del final del entrenamiento de ese día.


"…" Atsushi se mantuvo pensativo, con un puño sobre su mentón. Le tocaba explicar su indescriptible corazonada de la mejor manera posible. "Yagen no toma acciones inútiles. Puede que tenga su lado ocurrente y en ocasiones guste de fastidiar a otros, pero tampoco sería cruel para meramente disfrutar de la reacción de los demás."
"Eso me cuesta creerlo, pero continua."
"Sé cuánto te fastidia de toda la vida. Medio que yo también tuve mis momentos y lo lamento…" sonrió incómodo. "Eres casi una excepción, pero dices que Yagen vela por sus hermanos a su manera. Pues bien, tú también eres su hermano y Shinano me contó lo que sucedió con el oso durante el verano," asintió con energías y una sonrisa. "No me vas a decir que Yagen no se preocupa por ti luego de que él saltara a pelear contra ese oso negro para protegerte sin tener un plan de acción."
"Creo que Shinano se metió en tu cabeza," Gotou entrecerró sus ojos. "Ve al punto. ¿Por qué buscas convencerme de algo? No lo lograrás."
"Yo sé que no es fácil convencerte de nada y ni lo intento hacer, sólo quiero que entiendas algo," dijo comprensivamente. "Piensa en Honebami como el oso. ¿Por qué Yagen buscaría protegerte por más fastidios que te dé hasta ese punto? Si su misión es hacerte daño, no lo habría hecho así."
"Daños físicos y verbales son distintos. Puedo pensar en un puñado de razones para que él no quiera lastimarme de la primera manera."
"Hm, tiene sentido," aun así, no se veía convencido. "Igual, siento que falta algo. Entonces, ignorando la primera manera de lastimar, creo que habría otra manera de agredirte con sus palabras que funcionaría mejor si aquella fuera su intención. No creo que lo haga por juego. Yagen fue cruel adrede hace muchos años. Él no toma el pelo de esa manera, ¿pero por qué?"
"Él buscaba separarse de nosotros, y lo hizo, ¿no es así? Seguirá andando a nuestro alrededor a veces, pero bastó esa única conversación que tuvo conmigo en el primer día para marcar la separación," Gotou se encogió de hombros. "Yo nunca se lo dije a Ichi-nii ni a nadie más. Yagen se portó bien con todos ellos y mi antipatía hacia él es conocida como el rencor que le tuve por abandonarnos sin nada más añadido de por medio. Buscarme la riña a mí debió ser porque representaba a la familia o porque quería establecer que esa representación, ese trabajo que le hubiera tocado, era rechazado y él no se encargaría de eso. Así mantuvo la paz entre todos y sólo cortó vínculos con lo único que podría atarlo en un sentido lógico o funcional."
"Sí que lo has pensado mucho," Atsushi se impresionó.
"…" Gotou desvió su mirada con desinterés. "Ese es el sentido que le doy, el motivo o la justificación que quise darle a su tremenda falta de respeto. Puedes ver que hasta yo intenté verlo de su manera, pero no, nada lo excusa ni pretendo olvidar su actitud hacia mí."
"Gotou…" bajó su mirada, apenado.
"Pero estoy dispuesto a oír lo que tienes que decir. Me interesa eso que sugieres, el hecho que Yagen 'pudo haberlo hecho mejor'. ¿Qué quieres decir con eso?"
"Para eso tenemos que entender que era lo que intentaba hacer."
"¿No es lo que acabo de decir?" preguntó confundido. "Sigue presente, pero tiene la suficiente libertad para continuar viviendo una doble vida como nuestro hermano y un agente de Rizembool sin que ello sea cuestionado por nadie."
"…"
"¿Y bien?"
"No," Atsushi negó despacio y convencido. "Eso no fue lo que hizo con la conversación que tuvieron."
"¿Te parece?" se sorprendió. "Pero…"
"Digo que no lo hizo bien, pero eso pudo haberlo hecho mucho mejor, estoy seguro de ello," asintió. "Sobre desligarse de los negocios familiares, te doy la razón en ello. Era un pendiente, algo que Yagen dejaría en claro, y sí que lo hizo. Te dio un buen mensaje de que no podías contar con él y te convenció para que ni le puedas dar la contra. Pero no es todo. Si buscaba desligarse de los demás, ¿por qué te apuntaría solo a ti sin involucrar a nuestros hermanos? ¿Por qué no, digamos, apuntaría a Shinano también y buscaría hacerle molestarse de la misma manera?"
"Sí lo intentó."
"¿Qué? ¿En serio?" Atsushi se preocupó.
"Es difícil de creer con lo mucho que este le defiende, ¿no es así? Pero Shinano no le hizo caso ni le creyó. Realmente hizo lo imposible hasta que Yagen se rindió con él y dejó de fastidiarle. ¿Quién diría que alguien le ganaría en su juego de chinchoso?"
"Ohh…" Atsushi se vio impresionado. "Casi siento un nuevo respeto hacia Shinano."
"¿Qué hay de respetable en ello?" resopló, impaciente. "Shinano no se merece aguantar a Yagen. Ese demonio no debería recibir esas consideraciones."
"Heh, tal vez podrías hacer lo mismo a ver si Yagen te deja en paz," rió un poco.
"¡¿Que?!" Gotou se inclinó hacia él con gran cólera. "Si con eso te refieres a que le busque a Yagen o le dé la razón o quiera hacer las paces con él obstinadamente estás completamente chiflado. ¡Nunca le daré el tremendo gusto de tenerme actuando como idiota!"
"Eh… Gotou…" si bien normalmente pensaría de manera similar, sí le sabía un poco mal que se refiriera así a la forma de ser de Shinano. "Ya, sólo bromeaba. Ahh, entiendo que también se portó mal con Fudou y seguro que le habrá dicho algo igual de terrible que a ti."
"Ni sé qué le habrá dicho, Fudou sólo lo maldice todo el tiempo," Gotou se encogió de hombros.
"Pero sigo pensando que si quería apartarse de ustedes para estar como es ahora, no era necesaria la conversación que tuvieron. Bastaba explicarle a Ichi-nii sobre el tratamiento a Honebami o los propios estudios que Yagen tenía en ese entonces. O sea, tú no eres quien decide si buscar a nuestros hermanos ni eres quien toma decisiones. Ichi-nii aprueba lo que Yagen hace y por ende los demás lo hacen también, y ninguno de ellos tuvo que ver con la discusión que tuvieron."
"¿No podemos dejarlo en que es un maldito y ya?" preguntó el pelimarrón, cansado. "Ya le estás dando demasiadas vueltas."
"Es que eso es lo que no tiene sentido…" entrecerró sus ojos. Sentía que estaba tan cerca, pero a su vez, le faltaba considerar algo más.
"¿Y acaso desligarse con los asuntos familiares no fue suficiente?"
"No lo sé…" eso no podía refutarlo.
"Bueno, tu idea es interesante, pero tampoco te mates pensando en ello. Por más que tú o cualquiera de nosotros lo conozcamos, ni así podríamos ponernos del todo en su lugar. Puede que intentes darle mucho crédito."
"Vaya, no te culpo por tenerle tanto recelo…" dio un suspiro. "Yagen buscó separarse, pero no lo haría del todo porque él dijo que tenía que cuidar de Honebami…"
"Sí, y por más caso que él le haga a Yagen, ha estado más presente en casa que él."
"Yagen ya me ha dado sus apreciaciones durante mi propia ausencia basado en cosas que Honebami le ha dicho, así que sí. Él está más presente que Yagen, supongo que menos involucrado con Rizembool que él también."
"Eso es lo que espero," Gotou miró la pantalla de su juego un momento, con desaire. "Diré lo que sea sobre Yagen, pero realmente estoy preocupado por Honebami. A diferencia de Yagen, este no parece haber tomado la decisión de estar tanto tiempo en Rizembool y está sujeto a lo que nuestro hermano espera de él."
"…" Atsushi se quedó en blanco.
"Desde el accidente y por el gran impacto que este tuvo en él, es como si Honebami hubiera sido controlado y maniobrado por todos a su alrededor," tuvo un tic en el párpado. "Será un terrible ejemplo, pero los múltiples favores que Shinano le pide lo demuestran. Nadie con una remotamente fuerte fuerza de voluntad se prestaría para tanto."
"Hm…"
"¿Te has venido con algo, Atsushi?"
"Sólo…" algo estaba fuera de lugar, pero tenía que asegurarse. "Creo que podemos asumir que Yagen dijo la verdad cuando se quiso quedar en contacto con todos por Honebami."
"Eh, puede ser, al menos sí cumplió su palabra. En ocasiones, Honebami hasta parece a gusto con nuestros hermanos. Realmente avanzó un montón desde el primer día en casa. Ese pesado de Yagen sirvió para algo."
"Es un doctor, imagino que sí es bueno para estas cosas," ya empezaba a cansarse de su actitud hacia su mellizo, pero esa reincidencia le daba razón a sus sospechas… "Si mal no recuerdo, el corto tiempo que estuve en casa hace años, antes de que Yagen y Honebami se aparecieran, todos esperaban a Honebami con ansias. Por cómo describiste ese día, entiendo que fue así. Yagen no fue a quien más esperaron."
"Eh, preferiría que no hables en general. Nuestros hermanos no tienen mis reservas y sí que los querían a ambos de vuelta," Gotou se incomodó. "Por ejemplo, seguro que Shinano esperó más a Yagen que a Honebami, pero… si hablamos de una comparación sin ningún comentario de por medio, todos queríamos ver a Honebami con urgencia. Recuerdas por qué, ¿cierto?"
"…" bajó su mirada. "Yagen me explicó que los doctores dieron un diagnóstico apresurado luego del incidente y declararon que Honebami había fallecido. Rizembool prestó atención a su caso y prácticamente lo revivieron, por más que ello costó el año que estuvo lejos de todos. No sé qué parte habrá tenido Yagen que ver en todo esto, pero ha estado a cargo de Honebami desde entonces."
"…" Gotou sacó su celular y lo observó. "Sí, más que nada."
"Eso realmente abre más preguntas que otra cosa."
"¿Quién sabe? No confío en esa versión que Yagen nos dio por más que Rizembool le dio la razón, apuesto a que hay algo que no sabemos, pero lo que más nos interesa es que Honebami esté con nosotros."
"Gotou…" le sabía mal nuevamente. Esta vez, consultaría sus dudas. "Tú puedes que seas el más escéptico de la familia, y también el más racional. Es algo que compartes con Yagen."
"…" alzó una ceja ante lo último. "No que sea una competencia y nuestros hermanitos siguen jóvenes.  No me daría crédito por ello…"
"Pienso que deberías, quiero hablar con el Gotou más racional que llevas dentro, el que me ayudó durante nuestra estadía en el bosque sin mezclar sus sentimientos de por medio," pidió decidido y atento.
"Lo intentaré…" se confundió. "¿Por qué lo pides?"
"Sobre eso de Honebami falleciendo, de Yagen cuidando de él, de ambos apareciendo un año después siendo personas distintas que nunca regresaron completamente a casa…" adoptó seriedad. "Yagen no nos está diciendo mucho. Yo… tengo dudas sobre lo que esa historia nos dice. Pienso que hay asuntos que no son reales, que tal vez Yagen nos mintió."
"…"
"¿Qué dices al respecto, Gotou?"
"Es posible…" se incomodó y desvió su mirada.
"¿Estás seguro?"
"¿Estoy… seguro?" preguntó extrañado.
"¿Esa es la respuesta que quieres darme? ¿Acaso no dudas en lo que Yagen nos dijo?"
"Sí, obvio que dudo de él."
"¿O es que acaso dudas de lo que Rizembool dijo?"
"Atsushi… ¿a qué te refieres con Rizembool?"
"Se den la razón o no, hablo de dos entidades distintas. ¿Qué parte de la historia le pertenece a Rizembool y cuál es de nuestro hermano?"
"Espera…" parecía mareado.
"Gotou, por lo que dices, por cómo te expresas de Yagen, por la manera en que le lanzas todo lo negativo y lo responsabilizas de todo lo referente a su ausencia… no niego que él sea una persona importante en Rizembool, pero es casi como si no pudieras ni considerar que Rizembool es capaz de actuar independientemente de nuestro hermano."
"Eh…" se impresionó.
"Piensas en Yagen como una extensión de ese lugar tan tétrico, como alguien quien se desvanece, pero que es aquel Rizembool responsable de todos los males, alguien a quien no puedes justificar."
"Sé que no lo dices porque buscas justificarle, pero… no entiendo a dónde estás yendo."
"Cuando Yagen apenas desapareció luego del fallecimiento de nuestros padres, ¿te preocupaste por él? Obviamente lo hiciste, por más molesto que estuviste con él. Recuerdo que algo así me dijiste en aquel entonces."
"Sí, eran tiempos difíciles."
"Y ahora que Yagen está en su propio mundo, que sólo piensas en Rizembool y en la guerra cuando alguien aparte de él está involucrado, él no es merecedor de ninguna de tus consideraciones, ¿no es así?"
"…"
"Dijiste que Honebami, a diferencia de Yagen, nunca tuvo la opción de elegir ser parte de Rizembool. Gotou… eso me preocupó," Atsushi frunció el ceño. "Así es como parece, es muy posible que lo sea. Sin embargo, no tenemos ninguna certeza de cuánto se ha elegido y cuánto hace cada uno de ellos, pero es muy fácil aceptar lo peor. Tienes esa tendencia de Yagen, esa voluntaria desidia con respecto a él. Por supuesto que Yagen se lo buscó por cómo te trató y podemos decir que se lo merece…"
"Dices que…" Gotou se sorprendió.
"Por eso hizo lo que hizo. Ese fue su motivo," Atsushi asintió y comprimió sus puños. "Claro, con razón te apuntó sólo a ti. Y lo intentó con Fudou y hasta con Shinano, pero…" se enfadó. "Tú fuiste su blanco principal, Gotou. Es este desinterés y desprecio por él y por lo que hace. Yagen inculcó ello en ti porque lo habrá considerado necesario."
"Tch…" chasqueó la lengua. "Imbécil tenía que ser. Así que tuve razón. Lo hizo por maldito, porque quería meterse conmigo."
"No, lo hizo porque Yagen debe reconocer tu inteligencia, y a su vez, usó tu lado más pasional para nublar tu razón y hacerte abandonarle. Dije que me impresiona que Shinano le ganó en su juego de antagonizarlo…" Atsushi asintió y sonrió esperanzado. "Pues, ahora me impresiono de que mi propio gemelo, alguien tan brillante, te haya visto remotamente como una amenaza para él, Gotou."
"…no puede ser…" se quedó perplejo y en shock.
"Si, eso es lo que parece…"
"¡DEBES SER UN TREMENDO IMBECIL SI LO CELEBRAS!" estalló.
"¡O-oye, baja la voz!" Atsushi prácticamente se espantó y levantó ambas palmas para apaciguarle. Estarían solos, pero tal había sido su reacción que temía que todo el edificio lo habría oído.
"¡¿Dices que el brillante plan de ese creído idiota fue decirme todo eso para mantener una distancia conmigo?! ¡Si eso es un plan maestro de algún tipo entonces en verdad será un descerebrado! ¡Es lo más estúpido que he oído en mucho tiempo!"
"Ahh, suena así, pero a veces los mejores planes son los más tontos," el mayor negó cansado. "Dices que es difícil convencerte de algo, pues parece igual de difícil cambiar tu parecer, y por las veces que los he visto hablar es evidente que Yagen sabe muy bien cómo vas a reaccionar a todo lo que te dice. Seguro me lo reclamarás, pero te viene bien saber que él ya te tiene estudiado y te conoce demasiado bien."
"Tsk, ¿cómo te atreves?" rechinó los dientes.
"Es la verdad, siento decirlo," se encogió de hombros. "Es más, sus fastidios constantes, además de apartarte y hacerte verle de alguna manera, seguramente le han servido para estudiarte y comprenderte mucho más. Lo sé por mi entrenamiento militar. Gran parte de los conflictos son las tensiones diplomáticas o entre soldados y es ahí donde el comportamiento y la mente son las mejores armas."
"Tch…" no le gustaba oírlo, pero Gotou bajó su mirada al piso, con fastidio y resignación. "…y ese miserable vive en una guerra fría constante como científico de Rizembool, tendrá experiencia…"
"Eh, buen punto, no había pensado en eso…"
"¿Y qué demonios gana con eso? ¿Cuánto… realmente sabe de mí o pretende hacerlo…?" preguntó al aire, con incomodidad. "¿Por qué sería importante?"
"Es como te dije. A mí parecer, Yagen lo ha considerado importante, así que, si él quiere una guerra fría contigo, es porque le conviene hacerlo. Él debe intentar tenerte en una posición o una instancia en particular que le resultará más favorable," afirmó convencido. "No sabría cuál o más detalles de ello, pero estoy seguro que, si te antagoniza, es porque eres un rival formidable a su parecer, de alguna manera."
“Tch…” miró a un costado con disgusto. “Un ‘rival formidable’… no me gusta cómo lo pintas.”
“Vendría a ser algo así.”
“Si tienes razón, sólo quiere decir que justamente él buscará algo que le conviene. Dudo que Yagen piense en mí como un rival o lo que sea, él sólo buscará su propio beneficio.”
“Gotou…”
“¿Piensas justificar esa idea de alguna manera?” le miró con desconfianza. “No me importa cómo lo veas, pero no pretendas que llegue a la misma interpretación.”
“Sé que no, tampoco lo puedo respaldar…” dio un suspiro. “Nuevamente, no te culpo por molestarte tanto con él…”
“…” Gotou finalmente terminó por ponerse de pie y caminar hacia los ventanales de su apartamento, para mirar hacia fuera.
“Eh…” el pelinegro se confundió y rápidamente le acompañó.
“…” miró hacia abajo. “Pero…” cerró sus ojos. A diferencia de su usual temperamento, Gotou se aproximaba a una actitud tranquila, seria y solemne. “…lo que dices tiene algo de sentido. Si Yagen buscó la separación al ser antagónico, pudo haberlo sido con los demás también, pudo haber buscado una forma de desligarse, pero es como dices, no necesitó actuar así con nadie más para que le dejaran hacer lo que quiera sin cuestionamientos. También estoy convencido que Yagen no tuvo el interés de apartarme con tal de protegerme, o ninguna de esas tonterías. Si ese fuera su interés, seguramente lo habría intentado con más que mi persona…”
“Pues… sólo puedo llegar hasta aquí, Gotou…” Atsushi se apenó. “No sé los detalles, sólo alcancé esta conclusión. Y pues, dices que le buscó bronca a Shinano y evidentemente a Fudou también. Tal vez… haya algo en sus casos que nos dé una pista.”
“Puede ser…” Gotou se despertó de sus pensamientos y se le dirigió. Pese a no verse conforme con el asunto, sonrió cansado. “Bueno, eso te lo puedo dejar a ti. Puedes hablar con ellos dos, aunque te advierto que no se te hará fácil con Fudou.”
“Ahh, en serio temo cómo este se lleva con Yagen ahora, todavía no los veo en el mismo ambiente…” se dio un facepalm. “Gotou, muchas gracias por decirme todo esto. Estoy intentando entender lo que Yagen está haciendo por su cuenta y también quiero ponerme al día con todos. Significa un montón.”
“Eh, sí, no lo menciones,” movió una mano para restarle importancia. “Me molesta pensar en que Yagen trama algo conmigo por su forma de ser, pero siendo el insufrible que es, no debería sorprenderme.”
“Pero no tienes por qué quedarte como estás. Gotou, tú puedes darle la contra si quieres.”
“¿Eh? ¿Cómo así?” alzó una ceja.
“O sea, si Yagen buscó tu presente actitud hacia él, ¿qué tal si vas en contra de lo que él espera de ti?”
“¿Y qué se supone que vendría a ser eso?”
“No sé, por ejemplo, lo que Shinano hizo…” le vio molestarse. “Espera, me refiero a que no le sigas la corriente. No insinúo que busques las paces con él o hagas algo que no quieras hacer. Creo que meterte en su camino o responderle distinto sería una buena manera de darle la contra.”
“…” le miró inmutado.
“Lo que sea que Yagen quiere me parece que deberíamos contradecirlo y detenerlo,” asintió y sonrió decidido. “Y Gotou, puede que tú estés en la mejor posición de cambiar cómo las cosas son en el presente. Tú no lo verás, pero sigo convencido que si Yagen se ha molestado en actuar así contigo es porque eres significante en esto.”
“Cambiar el presente… dices…” murmuró en lo que regresaba su atención al mundo de afuera.
“¡Sí! Tenemos que hacer que Yagen se deje de sus secretos, así podremos entender mejor en qué anda. Es más, así también podremos reconectar con él y realmente jalarle de regreso a casa,” comentó con ánimos.
“…”
“Y puede que sea un punto aparte, pero de paso así podrás ponerle en su lugar y encararle por lo que te dijo en el pasado.”
“Atsushi…” Gotou dio un suspiro y le miró de reojo. Se mostró serio y frío. “Yo ya llegué a términos con lo sucedido y no pretendo esperar más del tema.”
“¿Eh? ¿Qué quieres decir?”
“…” regresó su atención a la ventana. “Quiero decir que Yagen no me concierne en lo absoluto. Tus posibles aspiraciones con este tema, siendo sincero, no me corresponden.”
“¿Qué… dices?” frunció el ceño, extrañado y perplejo. “Gotou, ¿es que acaso, si tuvieras la oportunidad de averiguar todo lo que Yagen nos esconde, no lo tomarías?”
“¿Hm? Eso definitivamente sí, pero no hablamos de lo mismo aquí.”
“Eh…”
“Tú quieres conectar con Yagen y oír lo que nos oculta de él mismo. Yo he decidido cortar con él así que eso me trae sin cuidado.”
“Gotou…” sintió un sudor frío, una extraña presión en el aire. Atsushi se sorprendió, pero era evidente que su hermano menor decía la verdad y estaba decidido de sus propias palabras. Frunció el ceño y comprimió sus puños. “Un momento, Gotou, no seas tonto. Te pedí que seas tu yo más racional.”
“…” el otro se mantuvo inmutado.
“¿Sabes? Ignorarlo así y pretender abandonarlo es precisamente lo que Yagen quiere que hagas. Así que, ¿no crees que estás cayendo en su plan?”
“…” sintió un tic en la ceja. Gotou negó y le miró impaciente. “Tsk, ¿crees que no lo sé? Detesto ahora pensar que ando cayendo en su juego, que él sonreiría con esa mueca desagradable cuando me fastidia si fuera a oírme, pero, ¿qué pretendes que haga? ¿Me dices que me acerque a él y lo aguante? Pierdo en ambos sentidos a mi parecer.”
“Pues, entiendo lo que dices y no te obligaría a soportarle, pero quizás sea lo mejor aguantarlo un poco y encararlo con tal de comprender lo que está haciendo. O sea, piénsalo un poco. ¿Por qué Yagen querría estar lejos de nosotros?”
“…”
“Puede que esté protegiéndonos, manteniéndonos alejados de Rizembool… pero, si siente que necesita antagonizarte a ti como parte de su plan de acción…” Atsushi entrecerró los ojos. “…suena complejo, no quiero ni imaginarme por qué lo pensaría tan necesario. Tal vez ni se trata de protegernos, si no… quizás no quiera preocuparnos. Puede que Yagen necesite de nosotros de alguna manera y quiera evitar que nos demos cuenta.”
“…” regresó su mirada hacia fuera.
“…” Atsushi le miró impaciente y bajó su mirada, apenado. “Si es así, con más razón necesitamos saber qué ocurre. Sé que sonará ilógico que de la nada busque velar por él o tema por su bienestar, pero es muy posible. No creo que Yagen nunca haya sido del tipo que pediría ayuda…”
“Obviamente te preocupas por él. He oído a Ichi-nii más de una vez expresar su preocupación por Yagen.”
“Es de esperarse. ¿Acaso tú no te preocuparías? Sin importar los detalles, Yagen es nuestro hermano y tenemos que velar por él también.”
“…así que lo ves así.”
“¿Qué? ¿Qué quieres decir?” le oyó con una voz desconectada y apática, lo suficiente para preocuparse. “…pese a todo, pese al hecho que Yagen fue un idiota contigo y que nada lo justificaría, ello no quiere decir que podemos abandonarlo sin más. Quisiera asegurarme que él vaya a estar bien y realmente saber toda la verdad. Él es uno de nosotros, ¿no es así?”
“…”
“Gotou… entonces, ¿tú cómo lo ves?”
“Entiendo tu punto de vista,” comentó sin dirigírsele, con un tono de voz empático y paciente, aunque extrañamente distante. Se le vio tranquilo. “Tiene sentido que tú o cualquiera se ponga a pensar así, pero siendo sincero, ese no es el enfoque que pienso darle,” negó. “Ahh, me pregunto cuánto se supone que nosotros deberíamos preocuparnos por lo que hace y cuánto realmente cae en nuestras manos. Nosotros ya podríamos considerarnos adultos y pienso que él es alguien muy lejos de estar en una posición en la cual alguien más podría ayudarle.”
“Pues, es un buen punto, es bastante lógico,” casi se arrepentía de pedirle que lo fuera. “…pero no es todo el asunto. Yagen es nuestro hermano, somos familia. O sea, ¿acaso eso no hace una diferencia?”
“No es que no lo haga. Es más…” se notó incómodo en continuar con su idea, aunque no indeciso. “Yo no pienso encargarme de su bienestar. Sonaré desalmado, pero más me interesa lo que él pretende esconder de nosotros. Yagen se mantiene en Rizembool y trabaja para ellos con una dedicación que sobrepasa lo que dedica a nuestros hermanos. Abogues por él o no, no cabe duda que él sigue trabajando para Rizembool a voluntad propia y es lo suficientemente inteligente para atenerse a las consecuencias de sus acciones. En cambio,” frunció el ceño. Gotou pareció visualizar una especie de enemigo intangible en su campo de visión. “…si él fuera a perder esa distancia de nosotros, ¿cómo nos veríamos involucrados en lo que hace? ¿Cómo afectaría nuestras vidas? ¿Acaso no nos pondría en un riesgo mayor al de coexistir con esta guerra meramente por nuestra conexión?”
“Eh…”
“Akita y Midare fueron apuntados por una persona de Rizembool quien buscó hablar con Yagen y llegar a un acuerdo con él. Ello sucedió sin que tuviéramos que ver en lo absoluto con sus asuntos,” chasqueó sus dedos para despejar su molestia. “¿No crees que siquiera saber lo que él hace sería un problema? ¿No sería posible que dicho conocimiento lleve a algo más que ni podríamos predecir?”
“Pero…”
“¿Qué podríamos hacer si otro de nuestros hermanos sigue los pasos de Yagen? O peor aún, ¿qué tal si se vuelve como Honebami, una persona que perdió su propia identidad y depende de otros para vivir y tomar decisiones?”
“Gotou…” eran palabras aterradoras y gélidas, pero que se sentían tan reales.
“Puede que esto se dé aun sin su consentimiento y que tenga efectos más terribles que los que algunos de nuestros hermanos ya sufrieron,” Gotou comprimió sus puños. “Esto es lo que deseo evadir, es mi prioridad, por lo cual espero velar. He dicho que Yagen me trae sin cuidado y que es un mal elemento por ello que nos oculta, y es el motivo de mi decisión de cortar mi conexión con él. Por eso, si tengo que rendirme a dejarle ganar su estúpido juego de fastidiarme, con tal de mantener a los demás lejos de lo que él arrastra, estoy dispuesto a hacerlo. Atsushi, yo fui dejado el rol de velar por la familia hace años y, si dejar a Yagen de lado es un requisito, eso es lo que pretendo hacer.”
“…” ahora había oído una declaración más abierta sobre Gotou desaprobando y rechazando a Yagen. Tenía sospechas muy válidas para hacerlo, pero, nuevamente, era una decisión muy racional y desconectada de sí mismo, a su parecer. “Entiendo lo que dices. Al menos…” bajó su mirada en conflicto. “…no me parece mantenerlo secreto, pero al menos podríamos hacerlo por nuestra cuenta y dejar a nuestros otros hermanos fuera del asunto. Tiene que haber algo que podamos hacer…”
“Puede que lo haya, pero ya sabes mi punto de vista. Tú puedes ir detrás de Yagen y ver qué puedes averiguar. Por mi parte, yo ya tengo un rol y una decisión hecha. Déjame encargarme de velar por el resto de nuestros hermanos. Este tema no es de mi interés.”
“Tsk…” querría protestar, pero la conversación se había terminado. Gotou no habría podido ser más claro.

Atsushi quiso maldecir a Yagen. Quizás Atsushi estuvo equivocado y su manera de tratar a Gotou realmente había sido un buen plan para lo que buscó hacer. Yagen parecía ganar en el tema y no podía cambiarlo, por más que sabía que estaba en el interés de todos ser más unidos e informados al respecto.

Sin embargo, lo que Gotou había dicho con respecto a lo que Yagen podría ocultar le hacía cuestionarse a sí mismo. Lo poco que Atsushi había podido evidenciar en el rescate de sus hermanos le daba la razón a los temores del pelimarrón…

“Seguro esperabas algo distinto de mí. Pues, lo lamento, no esperes que le dedique más atención a Yagen. Tengo otras cosas que hacer y una responsabilidad de velar por los demás,” continuó Gotou, dando un suspiro. “Espero al menos haber contestado varias incógnitas.”
“Sí lo hiciste, también sé que no fue fácil para ti hablar al respecto, así que lo aprecio mucho.”
“Bueno…” Gotou revisó su celular. “Shinano estará llegando en cualquier momento. Lo mejor es que terminemos con la conversación.”
“¿Eh?” Atsushi revisó el suyo. “Pues, no me ha escrito ni nada. Él suele avisar dónde anda.”
“Suele hacerlo, pero hoy es una excepción,” Gotou rodó los ojos. “Seguro querrá sorprendernos en plena conversación y entrometerse considerando que sí quería estar aquí.”
“Ahh…” se frustró. “Suena a algo que él haría. Qué pesado.”
“Es todavía un niño en muchos aspectos…”
“Pero, si te parece…” Atsushi también miró hacia el mundo de abajo por la ventana. “¿Qué piensas sobre lo que Yagen podría ocultarnos, como lo que hizo durante su ausencia o el caso de Honebami?”
“¿Acaso no eres tú quien tendría una mejor idea sobre eso? Tú eres quien acompañó a Yagen cuando ocurrió el ataque a nuestros hermanos.”
“Realmente no es que lo haya pensado ni creo haber visto mucho.”
“…”
“Y me ganas en estas cosas, aparte que te creo más inteligente.”
“Tú lo pareces más ahora que andas intentando leer al insufrible.”
“Haha, es que somos mellizos, es normal que sepa algo de él.”
“…” dio un pesado suspiro. “Ese día en que Shinano y Namazuo nos forzaron a compartir este espacio, Yagen estuvo como nosotros todo el rato, mirando a la calle y negándose en dirigirse a mí a menos que quisiera fastidiarme…”
“…” ladeó su cabeza. ¿Por qué lo mencionaba?
“Pienso que Yagen nos ha mentido en esa historia de que Honebami fue categorizado como fallecido por accidente. Es una tremenda ligereza para un especialista de la salud. Honebami nunca murió,” hundió sus ojos en sombras. “Al menos puedo decir que su cuerpo no lo hizo…”
“…”
“Yagen sabe qué sucedió con él, sabe todo lo referente a Honebami y puede elegir qué compartir con nosotros. Pienso que Rizembool no hace más que seguirle la cuerda en la historia que nos dijo.”
“Pero, ¿piensas que Yagen es quien se vino con toda la historia? ¿Cuánto crees que él decidió sobre esto?”
“¿Quién sabe?” se encogió de hombros. “Eso no es lo importante aquí.”
“¿Qué sería lo importante?”
“Honebami no es una persona normal. Rizembool lo ha convertido en un ser casi sobrenatural.”
“¿P-perdón?” Atsushi se quedó en shock. “¿Por qué… lo dices?”
“Creo haber observado lo suficiente de él para determinarlo. Yo mismo fui quien fue golpeado por Honebami y vi a Yagen comandarlo como una máquina. Ni sé por qué no será un Rebel, pero al menos puedo alegrarme de ello.”
“…” bajó su mirada, en shock. “Yo… esa vez que rescatamos a nuestros hermanos, Honebami destrozó un orphan poderoso con sus propias manos…”
“Él fue quien derrotó al oso negro en las vacaciones con apenas un empujón. Si nuestros hermanos optan por no ver la verdad a partir de ello, nunca lo harán.”
“Eh, pues, es que es difícil de creer… supongo… es posible que ellos tampoco hayan tenido la oportunidad de observarlo con sus propios ojos.”
“…”
“Supongo que Yagen sabría sobre Honebami, hasta en eso.”
“Obviamente, si es quien sabe cómo darle indicaciones,” Gotou continuó con su mirada gacha. “Yagen… él ahora… está jugando a ser un ‘demonio’, como él lo diría.”
“…”
“Si es que pretender ser un dios convierte a los humanos en demonios, estaría de acuerdo.”
“¿Q-qué dices…?” se inquietó. “¿Jugar a ser dios?”
“Me pregunto cuánto poder puede tener Yagen sobre otras personas.”
“Eh…”
“Cómo mirará a los demás, si es que para él no son más que hormigas.”
“Eh…”
“Cuánta gente en Rizembool responde a él como si fuera un ser superior.”
“Ehh…”
“Cuánta gente, hasta entre estos últimos, depende de su misericordia para actuar, o quizás para seguir viviendo…”
“G-Gotou, espera, Yagen nunca sería alguien así. ¿De dónde… ha salido esto?” nuevamente, este mantuvo silencio. Atsushi sintió escalofríos. Lo peor era que sospechaba que Gotou tenía una razón para decirlo. “¿Qué sucede? ¿Habrá algo que sepas o que te haga decirlo?”
“No, olvídalo.”
“¡No esperes que olvide algo así, es serio!”
“Eso es lo que mi yo más racional se pondría a pensar, por más irracional que pueda sonar, pero creo que te dije suficiente,” negó un par de veces y miró a su hermano. “Te estoy inquietando, Atsushi. Tengo mis motivos para menospreciar a Yagen y pretender apartarlo. Temo que mis sospechas puede que no sean sólo paranoias y haya algo de verdad en ellas. Sin embargo, es todo lo que pienso decir.”
“…” tragó saliva. “Pero… ¿qué te hace pensar así? ¿Qué… puede convencerte de que nuestro hermano tiene alguna especie de autoridad como la que dices? ¿Por qué dudas de algo tan básico como la forma en la que ve a otros humanos?”
“Dije que no diría más, ¿no es así?”
“¡Pero!”
“Atsushi…” Gotou negó. “Si vas detrás de Yagen y buscas hacerle frente o conocerlo mejor o las otras cosas que dijiste, tal vez tú puedas entender por qué digo todo esto.”
“¿P-perdón?”
“Pero, de momento, lo que digo no son más que sospechas. Eso es todo.”
“Tsk, no suenan a sospechas…”
“Como dije, olvídalo,” se encogió de hombros. “Tal vez debí ahorrarme esto. No quiero inquietarte con el tema. Ya es suficiente que tengamos a alguien tan incorregible como nuestro hermano.”
“…” ya parecía que Gotou no lo vería de otra forma aparte de un monstruo o demonio. “Yo… no sé por qué lo habrás dicho, pero sigo convencido que Yagen no puede ser tan malo como sospechas. Todavía no sabemos nada certero, ni hemos podido oírle bien.”
“Como dije, ese es tu tema, Atsushi.”

Desalentaba, pero tendría que acostumbrarse. Atsushi continuaría detrás de la pista de Yagen por su cuenta…




Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #873: October 28, 2022, 01:29:49 PM »
107.4.



Entonces, la puerta del apartamento se abrió y en cuestión de segundos vieron a Shinano y Hakata ingresar a la sala.

“¡Finalmente llegamos!” exclamó el pelirrojo, quien se apuró a estar al costado de sus hermanos mayores. Pasó a mirarles de muy cerca.
“¿Qué haces, Shinano?” Gotou alzó una ceja. Frunció el ceño y con ambas palmas lo apartó con delicadeza, algo que no le quitó los ánimos rebosantes al menor. “Danos espacio, ¿sí?”
“Uhhh, pero si acabo de venir luego de un camino tan largo y al menos quiero ver cómo andan sin que me mientan,” hizo un puchero.
“Si seguimos el camino normal, hasta diría que hoy llegamos más rápido de lo usual,” observó Hakata. Este dio un suspiro. “No deberías fastidiar a nuestros hermanos, Shinano. Ya se andarán lamentando que estamos aquí.”
“Eh, no es para tanto, más bien qué sorpresa, Hakata,” Atsushi sonrió incómodo. “Qué bueno que vengas a visitar.”
“Heh, en verdad vengo con frecuencia y ya que terminé mis tareas del fin de semana supuse que acompañaría a Shinano,” el pequeño rubio asintió y sonrió autosuficiente. “También es obvio que Shinano me necesitaba ya que él no tiene una llave de este apartamento.”
“¡Todavía no puedo creer que tú tengas una y yo no!” exclamó el susodicho, indignado, quien se dirigió a Gotou. “¡¿Cómo así?!”
“¿Eh? No es para tanto,” este negó frustrado. “Es sólo que una vez Hakata estuvo aquí estudiando antes de un examen y se me presentó algo por hacer temprano así que para dejarle estudiar tranquilo le dejé la copia que tenía. No hagas berrinche por algo tan normal.”
“Bueno, sí tiene sentido… entonces…” le miró con ojos suplicantes. “¿Podrías darme una a mí también?”
“…” el pelimarrón entrecerró sus ojos con recelo. “Digo que no es la gran cosa, pero no me gusta el tono engreído con el que lo pides. Mejor no, siento que me arrepentiría.”
“Uhhh, qué pesado…” miró al piso resentido.
“Vamos, ni que no te fuera a abrir si me visitas…” resopló.
“Gotou-nii, he estado aprendiendo cosas muy interesantes en la universidad,” Hakata se le acercó con grandes ánimos. “Mi profesor es muy conocedor y no deja de darnos ejemplos de cómo funcionan transnacionales. Oh, había un caso que me pareció muy intrigante.”
“¿Cómo así?” este se vio perplejo, casi despertado de otro estado mental.
“Gotou-nii…” Hakata ladeó su cabeza y le miró con curiosidad. “¿Te sientes bien? Pareces perdido o agotado.”
“Eh, no es nada,” sonrió con leve gracia. Precisamente le tomó un poco dejar su previa conversación, aunque no tardó en adoptar su usual animada disposición para atender a su hermanito. “Ya, dime. Si tú lo has encontrado interesante es porque realmente lo es.”
“Hehe, por supuesto,” Hakata se vio victorioso.

Atsushi vio al par comenzar con dicho tema y sintió un breve vacío, uno relajante, aunque incómodo. La conversación había terminado, pero persistía.

“Oye, Atsushi.”
“¿S-sí?” él también fue despertado. Atsushi vio que a él también le tocaba atender a un hermanito menor y se impacientó un poco por ver a Shinano con sus brazos en su espalda e inclinado de costado hacia él con sus ojos suplicantes y curiosos. “¿Qué haces, Shinano? Siempre te decimos que no eres menor que nosotros.”
“¿Qué se supone que estoy haciendo ahora?” se quejó este, haciendo un puchero. “Sólo quería llamar tu atención. Tú pareces más perdido que Gotou.”
“Será, no sé…” se encogió de hombros.
“No, no, definitivamente,” Shinano asintió. “Ni bien llegué y me acerqué a los dos, tuviste problemas manteniéndote neutral,” sonrió apenado. “Lo lamento, ¿acaso Gotou fue muy cortante contigo?”
“Eh, no, más bien fue amable de su parte hablar sobre algo que le fastidia tanto,” admitió y se apenó un poco. “Me dijo tantas cosas que han pasado que no sabía. Creo que eso me va a dar mucho qué pensar por un rato.”
“Seguro que sí, pero tómalo con calma,” el pelirrojo asintió y miró a la ventana. Mantuvo su sonrisa comprensiva. “Tú quieres entender todo y solucionar todos los problemas ahora que acabas de llegar, pero tampoco eres alguien que hace ese tipo de cosas. Me preocupa un poco que te impacientes y te agobies por eso, pero a la vez me sorprende mucho tu vocación,” asintió contento y levantó ambos puños a la altura de su pecho. “Así que te hago barra. Tú puedes, Atsushi, creo en ti.”
“…” este rodó los ojos. “No digas eso, estás actuando como un tonto…”
“Es mi manera de animarte, qué lisura,” dijo un poco indignado. “Yo que sé que no te gustan los abrazos y por eso te aliento así nomás.”
“Hai, al menos ni intentaste hacerlo,” dio un suspiro y pasó a confundirse. “Aunque Shinano, pensaba que irías a soltar un berrinche por no haber estado aquí desde el inicio.”
“¡Y sí que quiero hacerlo, no se me olvida!” exclamó brevemente, pero sacudió su cabeza y frunció su ceño. “Pero ese no es el punto ahora. Sabía que no sería una conversación agradable y no quiero que se sientan mal. ¿Sabes?” sonrió inspirado. “Es por eso que invité a Hakata. Gotou siempre se alegra al hablar con él.”
“Eh, ya veo…” Atsushi observó a ellos dos, con Gotou impresionado por lo que el pequeño le contaba, y este muy alegre y seguro de sus palabras. Sonrió un poco, en verdad era un cambio de la previa conversación. “Veo que los conoces bien, Shinano.”
“¡Por supuesto!” asintió juntando sus palmas. “Y yo espero aliviarte un poco también.”
“Pues, creo que ya lo has hecho. Gracias, Shinano,” casi se sintió inspirado a recalcarle que había crecido por su atención a otros, aunque su hermanito con frecuencia le daba indicios de lo contrario.
“De nada~ ya otro día les haré berrinche por lo de hoy~” canturreó.
“No…” precisamente, Atsushi tuvo la razón de ahorrarse el cumplido. Le miró con fastidio. “No se postergan quejas, Shinano. No seas un niño.”
“Uhh…” este volvió a desanimarse y tocó las puntas de sus dedos entre sí. “Supe que tendría que haber al menos dicho algo…”
“Tsk, no te pongas así.”
“Pero, ¿qué tal fue la conversación? ¿Pudiste hablar bien con Gotou?” preguntó con curiosidad.
“¿Eh?” Atsushi se confundió. La llamaba la atención cómo así el pelirrojo se olvidaba de sus berrinches de inmediato. “O sea…” se agobió un poco. “Sí me dijo muchas cosas del pasado, que, por cierto, él no quiere que lo hable contigo.”
“Hmm…” Shinano no se vio contento y lo pensó un poco. “Él dice que lo fastidio cuando hablamos de cosas así, yo que tengo las mejores intenciones.”
“Eso no significa que no lo vas a fastidiar, Shinano,” dijo frustrado.
“Pero me pregunto si realmente habrá sido honesto,” meditó con una mano en su mentón.
“¿A qué te refieres?”
“¿Acaso te respondió sobre los hechos solamente? ¿Te habrá dado su parecer como alguien que vela por los demás? ¿Ha insistido en su rol en la familia y en lo que es mejor para todos?” Shinano dio un suspiro con leve desaire. “Seguro se habrá quejado de Yagen y de algunas cosas más un millón de veces, pero nunca se explicará ni dirá qué es lo que realmente piensa.”
“Eh…” se quedó en blanco. Varios de esos puntos describían la conversación.
“Lo digo por experiencia. No sólo por hablar con él, pero Yagen también es así y dice lo que él piensa que otros esperan de él. Y también… yo he sido así en ocasiones con los pequeños,” Shinano sonrió apenado. “Creo que a veces es fácil hablar las cosas si no somos sinceros y nos concentramos en otros asuntos. También es difícil salirse de nuestros roles de hermanos mayores.”
“Shinano…” Atsushi se extrañó. “No habría esperado que tú también lo harías.”
“Eh, te prometo que ya no soy así, realmente intento ser lo más honesto y abierto posible con todos,” sonrió inquieto. Pasó a mostrarse cansado. “Pero justo nuestro par de hermanos necios son así todo el tiempo. Al menos no dudo que Gotou sería más honesto contigo que conmigo, sólo espero que sí se haya podido desahogar un poco, tú que eres mayor que él.”
“Creo que la edad no importa mucho en estas cosas,” alzó una ceja. No podía decir si Gotou realmente había sido muy honesto. Con las observaciones de Shinano, su cabeza estaba tan hecha un nido que sólo quería olvidarse de todo el asunto. Ya había hecho su parte. Dio un pesado suspiro. “No sé qué esperas que te diga, Shinano. ¿Qué me daré cuenta de esas cosas?”
“Oh, no quise incomodarte con esto, lo siento,” dijo apresuradamente. Shinano sonrió apenado. “Sonará desalentador, pero en verdad pienso que tu conversación con él le habrá hecho algo de bien. Seguro que a ti también, en cierta forma.”
“Al menos me ando poniendo al día, supongo…” no se sentía bien de momento, pero supuso que había sido necesario.

Su mente no evitó divagar sobre qué podría pensar Gotou del asunto, si es que su parecer personal difería de sus puntos de vista como quien velaba por sus menores, los cuales sí habían sido muy claros y reincidentes en toda la conversación…

“Shinano, ¿qué es eso que traes?” preguntó Gotou.
“Ah, verdad,” el pelirrojo miró a la caja de cartón con asas en su mano izquierda. “Hehe, les compré unos pasteles muy deliciosos, entre los favoritos de los pequeños. ¡Hay que compartirlos con un poco de té!”
“¿Dulces?” Atsushi se espantó y negó agotado mentalmente (curiosamente más que luego de toda su larga conversación). “Sí que son todos dulceros en esta familia. Creo que ya estoy empalagado para lo que queda del año.”
“¿Eh? ¿No te gustan los dulces?” Shinano se sorprendió.
“Te dije que compraras otra cosa, es bueno variar,” Hakata dio un suspiro y se encogió de hombros. Pasó a sacar su celular. “Puedo pedir algo salado por delivery.”
“No tienen que, yo tengo algunos bocadillos,” dijo Gotou.
“Ah, pero es una oportunidad especial para compartir entre todos,” comenzó Shinano, con ojos ilusionados. “Por eso mismo tenemos que pedir algo extra especial.”
“No, no tenemos que, hay comida en la refrigeradora y no permitiré que te vuelvas frívolo y desperdicies alimentos por un capricho. Ya trajiste algo y es suficiente,” sentenció el dueño de casa, firmemente.
“Uhh, bueno…” Shinano hizo un puchero.
“Estoy de acuerdo con eso, aunque el hecho que tengas que darnos comida que tienes aquí me sabe mal. Ya nos estás recibiendo,” observó Atsushi. “Temo que te estemos quitando tus reservas de la semana.”
“Siempre puedo comprar más en otro momento, y recuerda que somos hermanos. No tengan esas consideraciones conmigo,” se encogió de hombros. “Más bien, Shinano, ¿podrías hacerme el favor de alistar la mesa y servir los pasteles? Ahora preparo los otros bocadillos.”
“Sí, por supuesto,” el pelirrojo asintió alegremente.

El grupo de hermanos comenzó con la breve labor de sacar los utensilios y los pasteles para preparar la mesa. Luego de dejar el agua hirviendo, Shinano se puso a cortar los pasteles en lo que Hakata y Atsushi le ayudaban con la mesa.




“…lo que él quiere es apartarme de sus asuntos… dices…” murmuró Gotou para sí en la cocina, mientras esperaba a que los bocadillos se calienten en el microondas. Tenía una mano en su mentón. “Pues… lo logró, por mucho tiempo…”

El asunto no era tan simple como se lo había comunicado a Atsushi. Sin embargo, decidió dejarlo como lo hizo por el bien de él y de todos sus hermanos. A diferencia de Yagen, Gotou pretendía apartar a los demás sin hacerles daño.

Tenía todavía cosas pendientes del pasado, una cuestión y duda que, como Atsushi dijo acorde a su mera corazonada, Yagen no había hecho del todo bien…

Flashback

Un pequeño Gotou de apenas ocho años agarraba el teléfono fijo de su casa con fuerza y tambaleo, como si su vida dependiera del mismo. Habían sido apenas dos días desde el fallecimiento de sus padres y Honebami, dos días interminables que opacaron la longitud de su propia vida entera. Como el hermano mayor entre los presentes, decidió ayudar con los procedimientos del caso e identificar a sus padres luego del incidente… sólo para que después le dijeran que Honebami había fallecido en el hospital. La identificación de su hermano no había sido necesaria y ni tuvo la oportunidad de esa simbólica despedida. Sólo… quedó un vacío más grande del que pensó que podría experimentar.

En ese instante, el vacío se había despejado y se estremeció en su interior. Podía sentir una urgencia, un temor mortal, una asfixiante incertidumbre… una mínima esperanza de que no lo habían perdido todo… por esa llamada telefónica.

Pero, igualmente, seguía siendo incomprensible.

“¿Qué… qué estás diciendo, Yagen?” preguntó perdido, casi ido por lo que acababa de oír.
“Es la verdad. Honebami-nii sigue con vida, fue un error de los doctores que lo pronunciaran muerto…” la voz al otro lado del auricular era una que se mostraba ausente, agotada, sorprendentemente quieta y prudente como si cuidara todo lo que decía. Podría mantener calma con su manera de hablar, pero a su vez sería fácil de detectar que también había sido afectado por los últimos sucesos por la falta de vida y chispa en la misma. “Pero… su condición sigue grave, no es algo que doctores promedio podrían asistir.”
“¿Qué significa eso?” Gotou se alarmó y se inclinó hacia delante en una respuesta instintiva e inútil de acudir hacia su hermano. “¿Hay algo que podemos hacer? Lo que sea que él necesite, tú sabes que lo haremos.”
“Gotou… Rizembool se encargará de ayudarle a recuperarse… pero no sé cuánto tiempo tomará. Yo me encargaré de Honebami-nii. A cambio, por favor…” una breve pausa. Yagen continuó con una voz más apagada. “…encárgate de los demás.”
“E-espera…” fue como si su mundo volviera a caerse encima de él. Gotou sintió un terror indescriptible. Esta vez, se había topado con la certeza indiscutible y desgarradora que no tendría a ningún hermano mayor a ayudarle. Ni la incertidumbre podía salvarle de la realidad… “Y-yo… yo no puedo hacer esto por mi cuenta. ¿Dónde estás? ¿Es que acaso no vas a estar presente?”
“…”
“Yagen, contéstame… entiende que yo no sé qué hacer ahora. Papá nunca me preparó para esto, tú debes saber más que yo…” sus ojos se nublaron de lágrimas y los cerró con fuerza para parar su llanto en lo posible. No podía dejar que los demás lo vieran así. “Por favor, ven… ¡s-sí sólo soy yo cuidando de nuestros hermanos, no hay garantía que todo saldrá bien!”
“Yo tampoco te puedo garantizar nada, Gotou. Estamos igual…”
“¿Q-qué…?”
“…pero, si nosotros no hacemos el esfuerzo, no hay nadie más que pueda tomar nuestro lugar… ahí definitivamente… no quedarán esperanzas para nadie…”
“…” tembló. Abrió sus ojos como platos, lo cual dejó escapar sus lágrimas.
“No sé cuánto tiempo estaré fuera, no sé nada de la situación. No termino de comprender el estado de Honebami-nii, pero… lo traeré de vuelta a casa. Lo prometo…” dijo manteniendo su calma, aunque una leve y desesperada determinación se hizo notar. “Gotou, no puedo ni imaginar estar en tu lugar, pero confío en ti. Eres el único de nuestros hermanos en casa en quien podría confiar ahora. Sin importar qué ocurra, no me defraudarás.”
“Pero…”
“…no sé si… podré decirte esto en el futuro, pero…” hubo una pausa y un sonido casi inaudible. Tal vez no era Gotou el único conteniendo su llanto. La voz de Yagen se partió. “…l-lo siento…”
“¿Yagen?” preguntó, pero su hermano había sido más rápido. La llamada se cortó.

Fin del Flashback

“…” entrecerró sus ojos.

Su hermano no era un vidente. No hubo forma que él supiera de antemano el daño que terminaría por hacerle cuando regresara de su larga ausencia. El pasado de su orgulloso e insufrible hermano doctor lo tuvo disculpándose con él antes de que necesitara hacerlo. ¿Acaso aquello repararía o excusaría su comportamiento posterior? No, en lo absoluto. Gotou no asignaría una disculpa tan improvisada a todo lo demás. Ni quería disculpas para empezar.

Sin embargo, sí quería entender el motivo detrás de aquella manera de despedirse. Lo que le había dicho en ese entonces sobre tener que hacer un esfuerzo a pesar de no tener nada asegurado le daba mala espina. Por mucho tiempo, Gotou pensó que Yagen no podría haber estado en una situación tan demandante como él mismo y sólo había puesto excusas, pero conforme iba comprendiendo más y pensaba con la cabeza más fría, entendía que había mucho entre las líneas.

Oír de Atsushi sobre lo que Yagen supuestamente había querido hacer reabría sus sospechas e intriga del asunto. Gotou no quería reconectar con su conflictivo hermano, pero tampoco había sido honesto con Atsushi. En el presente e independiente del rol que tenía en su familia, Gotou no ignoraba tanto a Yagen como decía que lo hacía.

Mantendría sus ojos encima por motivos personales, por su búsqueda de la verdad, quizás para atenerse a cualquier futuro peligro que fuera a asechar a sus otros hermanos, pero caminaría ese camino por su cuenta.

…si apenas seguir la pista de aquel quien se autodenominaba un demonio podría poner el riesgo a cualquiera, tal vez lo mejor sería que dicha persona se aparte de otros a su alrededor. Atsushi podría pretender tomar dicho camino, pero Gotou se sentía más capaz y con más recursos de hundirse que su bienintencionado hermano y, por lo tanto, no le haría partícipe. Sólo se aseguraría de que este no se metiera en problemas.

Hablando de ello, era hora de continuar con su búsqueda…




El lugar era oscuro y lleno de niebla, nada fuera de lo esperado por todo lo que había oído. Sin embargo, ella no tardó en encontrarse extrañamente acompañada.

Nuevamente, aquello no era sorprendente debido a que sí debía encontrarse con ‘alguien’ en ese lugar, pero no evitaba pensar que algo estaba fuera de lugar. No supo a quién iría a ver, y ahora que se encontraba con aquella persona en particular, sentía que se perdía de algo.

“¿Qué sucede, Tenshi-san? ¿Te sientes bien?” preguntó Monoyoshi, confundido y ladeando su cabeza.
“Hmm…” una chica de cabellos largos azules y ojos escarlatas yacía cruzada de brazos y con el ceño fruncido, inconforme con su situación. Alzó una ceja con cierto juicio.
“Si tienes algo en mente, podría intentar ayudarte…” dijo dubitativamente.
“Voy a tener que pedirte que te detengas,” la peliazul se expresó cansada y algo fastidiada. “¿Sabes? Yo soy una persona que veo las cosas venir. Mi intuición es buena para muchas cosas, no será siempre infalible, pero digamos que tengo mucha suerte,” sonrió con confianza. “Es algo de lo que me puedo enorgullecer.”
“Sí,” se vio confundido y pasó a sonreír incómodo. “Puedo decir que va contigo, Tenshi-san…”
“¡Pero!” incrementó su tono de voz a manera de expresar su impaciencia y recordarle tácitamente que guardara silencio. Le apuntó con un dedo. “A su vez tengo una intuición por las cosas que no esperaba y aquí me parece que hay gato encerrado. Dime, Monoyoshi, ¿por qué tienes que ser tú quien se aparece como mi oponente? ¿Por qué no eres uno de mis padres o Suzuka o la directora de este lugar, gente en quienes sí estaba pensando?”
“Eh… no lo sé…” contestó perdidamente. Se confundió más al notar cómo la peliazul perdía la paciencia. “Pues… no sé por qué esperas que yo tenga las respuestas, pero…” sonrió incómodo. “…si podemos sacar algo bueno de esto, el hecho que no sea tus padres o alguien afiliado a Hanasaki significa que será mucho más fácil para ti pelear contra mí.”
“Vaya, hasta suenas como el verdadero,” dio un suspiro y se encogió de hombros. “Pues me da igual eso, pelearía con quien me toque, no hay diferencia. Además, tu versión real sabe pelear con espadas, ¿no es así?”
“Me pregunto si tendré algo del real aparte de la apariencia…” meditó, alzando su mirada.
“Si actúas como él…” rodó los ojos. “Pues bien, ya que tienes varios parecidos, contéstame. ¿Tienes alguna idea sobre por qué eres tú quien está aquí frente a mí? ¿Será que el Monoyoshi real tendrá algo que ver en esto?”
“Pues, sinceramente, todo indica que lo que ocurre en la prueba HiME es muy aleatorio…”
“Yo diría que no siempre es así,” Tenshi agarró un puño con su otra mano. “Pero ya, me cansé de hablarte, veo que le doy vueltas a algo que no puedo comprender. Estoy molesta contigo, ¿sabes?” sonrió desafiantemente. “No esperaba que la primera vez que viera tu rostro luego de tanto tiempo sería una imitación barata.”

Corrió a atacar. Dicho Monoyoshi no protestó ni le imploró que se detuviera, simplemente saltó hacia atrás para evadirle. Sí, actuaba justo como el real, lo suficiente como para que la marioneta ni intentara la pantomima y se viera obligado a ser amable y admitir la verdad. De todos modos, sería en la acción donde vería que lidiaba con una herramienta mágica de Hanasaki. Ese mero salto fue más ágil y fluido que el de una persona normal.

“Heh, veo que ya no finges inocencia,” comentó la chica con una sonrisa irónica. “¿Será que ahora irás seriamente?”
“Eh…” se mostró confundido. “Si piensas que ya no debemos interactuar, ¿no deberías dejar de conversar conmigo?”
“Sí que no dejas el rol de lado, qué aburrido,” se frustró. “Pues bien, con más razón te puedo dar un fuerte escarmiento, ¿no?”
“¿Será que odias a esa persona?”
“¿Eh? ¿Lo odio?” se extrañó y lo pensó un poco, mirando hacia arriba. “En verdad no es que lo conozca, así que ni puedo decir qué pienso de él. Está bien como persona, supongo,” Tenshi volvió a mirarle y esta vez fue ella quien tuvo que saltar para evitar un ataque. Se sorprendió un poco y frunció el ceño. “Pero me sigues distrayendo así y sí que te odiaré a ti, seas lo que seas.”

Carecía de armas, así que lo único que le tocaba era pelear con sus puños. Tenía suficiente preparación para defensa personal cortesía de Suzuka, pero al alcanzar a su oponente con un par de golpes comprendió que era contraproducente. Sí peleaba contra un ser hecho de madera quien podría hacer daño a sus puños por el mero impacto.

Decidió cambiar su estrategia y limitarse a dar patadas para al menos empujarlo y desestabilizarlo en lo que esperaba que sus latentes poderes se dieran a conocer. Ello le dificultaba la defensa ya que depender sólo de patadas le dejaba muchas aperturas. La marioneta era consistente en sus ataques y empezaba a incrementar su velocidad. Eventualmente, Tenshi se vio sorprendida por un puñete dirigido a su mismo centro y por inercia lo agarró con una mano.

“Tsk,” pudo sentir un dolor que resaltó los huesos de sus dedos. No había sido una buena idea, pero tuvo que hacerlo para evitar un golpe certero. Entonces, ese pequeño lapsus de tiempo bastó para que la marioneta diera una patada que barrió con la chica y la lanzó a un costado.

Tenshi se apoyó de ambas manos y miró desde abajo al supuesto pelirrosa. Este le miraba confundido, aunque vacíamente. Parecía empezar a desconectarse de la actuación de aquel torpe y amable pelirrosa por más que seguía usando su fachada.

“Maldito Hanasaki… ¿qué ganan con no darme mis poderes desde ya…?” dijo adolorida en lo que se ponía de pie. Sonrió desafiantemente y se puso en posición de defensa. “Pues con más razón les enseñaré lo fuerte que me volveré.”

No le quedó de otra que continuar, aunque por más dolor que fuera a experimentar, supo que si quería hacerle frente a su oponente no podía proteger sus manos activamente, sólo esperaba que su sacrificio valiera la pena.

“Conque se me haría más fácil pelear contra ti, ¿dijiste…?” musitó agotada, aunque no rendida. Vio al otro mantenerse inmutado en plena pelea cuerpo a cuerpo. “¿Qué? ¿Te mordiste la lengua? ¿Ya te cansaste de la actuación?”
“…no entiendo por qué sigues hablándome,” dijo la marioneta, con un tono monótono e ido. “No puedes detenerme con palabras.”
“Palabras o no, ¡te derrotaré!” dicho esto, dejó que sus impulsos le llevaran a dar un golpe en el pecho de su oponente. Sin embargo, este dejó de moverse y el puñete le cayó de lleno… sin tener efecto alguno. Tenshi más bien sintió un terrible dolor por haber golpeado la superficie de madera con tanta fuerza. “¡Tch…!”
“No tienes ningún poder o voluntad aquí, Tenshi-san…” dijo sombríamente y, acto seguido, le agarró del cuello, para alzarla y ahorcarla. Ella apenas pudo poner una mano, lo cual de todos modos no podía parar la fuerza descomunal.
“Tsk… suéltame… maldito…” dijo en aprietos y tratando de hacer alguna patada sin éxito mientras sus manos forcejeaban en vano. A ese ritmo podría fallar en su prueba HiME y toda su preparación habría sido en vano. Lo peor de todo era que seguía sintiendo una mala espina en el aire, algo no estaba bien, y no quería que ese sentimiento se mantuviera por más tiempo. “No estoy aquí… para pelear con gente como tú… los verdaderos malos… ¡están afuera!”
“…”
“¡Deja… de meterte… en mi camino!” ni bien gritó ello, sintió una dosis de energía y su mano que protegía su cuello repentinamente empujó el agarre de la marioneta. Al comenzar a liberarse, usó su otra mano para agarrar un brazo del otro y, sorprendentemente, vio cómo logró apretar y formar grietas en dicha madera.

La marioneta se apartó un momento, pero pasó a retomar el ataque.

“¡Ahora sí me las pagarás!” Tenshi sonrió decidida y corrió para encontrarse con su oponente. Siguió una pelea más rápida y fuerte que la anterior. La peliazul ya no tenía que temer por los daños de su oponente. Además de una fuerza descomunal, su cuerpo había adquirido una mayor resiliencia y podía soportar mejor los golpes.

Sin embargo, su gran confianza le dio otra mala pasada. Tenshi pulverizó el brazo agrietado de la marioneta cuando esta lo usó para defenderse. Debido a ello, la chica tuvo una inercia no del todo contenida y, por esa corta distancia, la marioneta nuevamente tomó su cuello y esta vez la estampó contra el piso.

“Tch… no de nuevo…” hizo una mueca de dolor. Esta vez no tenía una mano amortiguando el agarre que empezaba a cortarle la circulación a la cabeza. Sus dos brazos golpeaban repetidamente a ese brazo que la tenía presa, pero pese a ver cómo hacía unas mínimas grietas en este, a ese ritmo iría a perder el conocimiento antes de quebrarlo.
“Dime, Tenshi-san…” la marioneta sonrió mínimamente de manera sospechosa, con sus ojos cubiertos en sombras. “…el enemigo, ¿sabes quién es? ¿Estás segura que está afuera?”
“Cállate… tú no existes…” dio un par de golpes que, por su falta de irrigación, falló garrafalmente, por lo cual decidió tomar el brazo de la marioneta con ambas manos para tratar de exprimirlo. Nuevamente, le tomaría mucho tiempo hacerlo. Sin embargo, incluso en esa situación, no perdía la decisión y fortaleza que la caracterizaban.

Ya que la esperanza era lo único que nunca había perdido en ningún momento de su vida, y se aseguraría de nunca más perder nada más, mucho menos esa pelea.

Entonces, hubo un temblor que incrementó rápidamente. Tenshi por un momento pensó que comenzaba a imaginar cosas, pero ya en pleno terremoto supo que era algo que provenía de ella. El piso pasó a levantarse y hundirse, y repentinamente salieron rocas y tierra que funcionaron como una avalancha. La marioneta fue barrida por esta y así la peliazul nuevamente se libró.

“…maldito tenías que ser…” se sentó sobre el piso para retomar el aire. Felizmente, su poder de la fuerza le brindaba de una resiliencia que le hizo recobrarse con rapidez. No estaba del todo bien, pero al ver cómo su oponente salía de en medio de la tierra, sabía que le tocaba contraatacar y ponerle fin de una vez por todas.

Tenshi corrió lista para darle otro golpe, aunque a media carrera sintió nuevamente energía en una mano. Esta terminó por materializar una espada escarlata que no tuvo problemas maniobrando como una extensión de su brazo. Al alcanzar a la marioneta, primero cortó su brazo restante para entonces clavar la espada en su pecho. Finalmente, vio cómo la marioneta empezó a desintegrarse.

“¡Hasta nunca!” exclamó victoriosa.
“…” ‘Monoyoshi’ sonrió con ironía una última vez, antes de esfumarse. “No, me volverás a ver… porque… yo no soy el verdadero…”

La marioneta se convirtió en polvo y la niebla de ese lugar desapareció, para entonces poder ver la iluminación de ese gimnasio en Hanasaki. Ya fuera de peligro, Tenshi sintió su cabeza darle vueltas y se cayó sentada.

“Ahh, me duele…” se quejó con una mano en la cien. Oyó los pasos de alguien más y reconoció a la asistente de la directora.
“Estuvo cerca,” observó Fran, inmutada, deteniéndose frente a la chica. “Sin embargo, has invocado a tres de tus cuatro habilidades como HiME. Puedo ver el potencial en ti.”
“Gracias, justo lo que hubiera querido escuchar… de no ser porque la marioneta fue muy persistente. ¿No se suponía que desaparecería ni bien despertaba al menos un poder?” se quejó, todavía cabizbaja por el dolor.
“De todos modos se debe derrotar. Igualmente, la agresividad y el poder de la marioneta se derivan de tus pensamientos y percepciones. Ha sido un desafío que tú misma te plantaste inconscientemente.”
“…” frunció el ceño, no convencida, aunque sin el interés de protestar. Tenshi usó su espada para ayudarse a ponerse de pie. “Supongo dirás lo mismo sobre a quién vi o cualquier detalle de esta prueba,” le vio asentir. “Qué pesado, tal vez debí haberle interrogado antes de destrozarlo.”
“Necesitas descansar. Ha sido una prueba muy intensa. Te aconsejo que no lo pienses demasiado. No hay punto de hacerlo.”
“Sí, ya veo que así no sacaré nada…” dio un suspiro. Decidió sacudir su cabeza (y volver a agarrarla por ese movimiento) para así dejar el asunto de lado. Tenshi sonrió decidida. “Pero descansaré, porque tengo tanto que hacer para acoplarme a mi nueva rutina. Tengo que contarle a Suzuka todo lo que pasó.”
“…” Fran volvió a asentir. “Ella te ayudará. También puedes acudir a Miranda y a mí si nos necesitas.”
“Sí, o hasta a las otras HiMEs. Suzuka me ha dicho un poco sobre ellas, sé que son varias,” ello animó a la peliazul. “Bien, así entre todas, Rizembool no tendrá oportunidad.”

Fue la primera y simbólica victoria dentro del único camino que aceptaría tomar, uno de fortaleza, poder y control. No dejaría que nada se metiera en su camino.

Aunque, incluso para los más dotados, habría mucho que aprender.


Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #874: October 31, 2022, 03:10:02 PM »
Que penosos mis fics :'c



—Desde hace tanto tiempo que no iba al cine. — comentó el rubio, caminando tranquilo al lado de la HiME. —Creo que desde que íbamos a la escuela. — observó distraído hacia su espalda percatándose de un detalle importante, Mikey de forma discreta entrecerró sus ojos.
—¿Ahora no tienes tiempo para estas cosas?
—Ahám. Por eso y porque antes iba todo el tiempo con Kana-chan. En el presente no tengo muchos contactos que quieran… aceptar una invitación al cine de mi parte. — Bueno, la mayoría pensaría que esa invitación era una especie de trampa para ser aniquilado por el líder de la ToMan. —Ken-chin tampoco me lleva. Es de los pocos que no se sienten intimidado a mi lado, pero ha crecido y últimamente se distrae con otras cosas. — frunce el entre cejo, ¿dónde demonio se metió ese Totem?
—Bueno, a decir verdad, yo tampoco he ido al cine muy seguido. La última vez fue hace meses y fui con Kise, y las cosas se volvieron un poco locas al final…
—¿Kise se metió en problemas como siempre?
—Neh, increíblemente no fue así. Lo que sucedió es que… Un Orphan nos atacó cuando salimos del cine. Era la última función y no quedamos solos en el Mall, fue un escenario perfecto para que se diera ese evento. — nota que Mikey se torna más serio, puede ser en parte porque no le gusta lo que acaba de escuchar o… sigue siendo el mismo Mikey de siempre y necesita de su dosis de dulces. Justo antes de que Mikey la pudiera interrogar, aparece la salvación para Kana. —¡Draken-kun, estamos aquí!
El rubio más alto se acerca a ellos, no les perdió el rastro en ningún momento como buen vigilante que era. Sólo se tomó unos segundos para ir a comprar algunas cosas y volver con ellos. Era extraño que la ex Sukeban se emocionara tanto de verlo, no se llevaban mal, pero ella y Draken no se conversaban mucho, no por un tema en particular sino porque más bien Draken era del tipo de chicos serio y un poquito distante.
—Toma. — le entrega una bolsa llena de dorayakis a Mikey. Al rubio más bajo se le ilumina la mirada y se apodera de la bolsa. Draken le da un golpe en la cabeza. —No te los acabes todos tú, ofrécele a su amiga. No seas mal educado.
—Tsk, Ken-chin, no me pongas en ridículo…— masculla Mikey, con un dorayaki en la boca. Mira a Kana y le ofrece uno, ella sin mucha convicción saca uno más que nada para no ser mal educada con el chico que acababa de ofrecerle su mayor tesoro.
—Compré estas cosas. — Draken abre una bolsa llena de snacks, bebidas y otras cosas. —No sé cuál es tu gusto, Nakiri-san, por eso compré cosas variadas.
—Ohw. — Kana se sonrojó un poco al ver tantas cosas apetitosas frente a ella. Debía admitir que le tentaban mucha de esas cositas, sobre todo porque no había comido nada desde temprano en la mañana. Sacó un paquete de Poky de té verde. —Gracias, Draken-kun. Si quieres, puedes llamarme por mi nombre. No hace falta tanta formalidad. — sonrió, meneando una mano.
—Lo tendré en cuenta. — sacó una lata de coca-cola para él, la abrió y bebió un poco mientras se mantenía atento del siguiente destino.
—¿Vamos al elevador?
—N-No. Prefiero hacer otra cosa. —

Inmediatamente, a Kana se le vienen los malos recuerdos de cuando el canalla, desgraciado, infeliz, mal amigo, rata, cucaracha y tramposo de Allen la engañó para que fuera hasta el elevador y allí la encerró con el snob de Cain para que solucionaran sus problemas. A Henry no lo puede culpar hasta el presente porque sabe que Allen lo engatusó para que lo ayudara o… más bien nunca se enteró de lo que pasó y lo usaron de señuelo para que Kana fuera hasta susodicho lugar.

—¿Qué tal si vamos…Hm? — la HiME pensó —¿Te gustaría dar un paseo en Yakatabune? El día está lindo para ver la bahía de Tokyo y del río Sumida.
—¿No es peligroso?
—¿Eh? — Kana miró incrédula a Draken, quien parecía contrariado.
—Ignora a Ken-chin, es como un papá sobre protector que siempre cree que todo es peligroso. — rio Mikey, burlándose de la cara enojada del rubio más alto. —Me parece una idea perfecta. Recuerdo que hace tiempo cuando éramos adolescentes lo hicimos, será bonito rememorar.


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #875: October 31, 2022, 04:08:03 PM »

59.6



Rinne se escapó antes de que alguno de los presentes siquiera pudiera hacer el intento de detenerlo. Pero para sorpresa de Eureka, los miembros restantes de Crazy:B solo rodaron los ojos y suspiraron hondamente ante su acto dramático. Hora y media al lado del grupo de idols le había permitido notar que aún les faltaba mucho para llevarse bien con su líder.

Y no los culpaba: Rinne Amagi era todo un personaje. Le hacía recordar mucho a Oikawa, aunque sus pasiones y formas de ver la vida eran muy distintas.

Ah.

Pero Rinne y Madara eran muy diferentes. Y decir que Rinne era similar a Oikawa implicaba que también lo fuese con—

“¿Eureka-han?” Kohaku ladeó su cabeza, confundido. Tal parecía que llevaba un rato intentando llamar su atención. “¿Estás bien?”
“Ay, lo siento,” se disculpó ella. “Ando un poco distraída, supongo. ¿Qué pasó?”
“Niki-chan se despidió de nosotros porque debía retomar su trabajo,” le contó Oikawa. “Wow. Me sorprende cómo el grupo se redujo tanto en pocos minutos.”
“Bueno, cada uno tiene distintas responsabilidades que atender. Lo digo por Niki y HiMERU-san porque Rinne… eh, quién sabe qué onda con él. Más bien, discúlpanos, Kohaku.” La HiME le sonrió al pequeño. “Creo que pecamos de entremetidos.”
“Nah, no te preocupes.” Kohaku sonrió. “Tooru-han quería conocer a mis compañeros de unit y tenía derecho de hacerlo.”
“Awww, me enterneces, Haku-chan~” Oikawa se llevó las manos a la cara, muriéndose por la ternura de su sobrinito. “¡Me halaga tanto que me tomes en cuenta!”
“Eres el único decente en nuestra familia llena de locos.” Suspiró. “No me queda de otra.”
“Qué lindo eres~ ¡Esa forma tierna de validarme me derrite! Ah, soy dichoso de tener un sobrinit—”
“Am… Kohaku, ¿te molestaría si te pido un favor?” interrumpió Eureka. “Es algo importante.”
“…Claro, dime.” El pelirrosa asintió. “¿En qué te puedo ayudar?”
“Me podrías… ¿dar el número de HiMERU-san?”
“¡SABÍA QUE LE PEDIRÍAS ESO!” gritó Oikawa, indignado. “¡LO VI EN TU MIRADA!”
“…Ugh.” Eureka rodó los ojos. “No es lo que crees. Sí, él es muy guapo y genial, pero no quiero su número para seducirlo.”
“Igual, ¡dudo que puedas!” Oikawa sonrió, confiado. “¡De seguro no eres su tipo!”
“¿Y tú cómo sabes eso?” Eureka frunció el ceño, irritada. “¡Tal vez le gustan las chicas enanas y planas con terribles prioridades!”
“¿¡A quién le gustaría una mujer así!?”
“…” Eureka no musitó palabra alguna. Solo se levantó de su asiento y bufó al cruzar miradas con él. Luego, se giró hacia Kohaku. “Me mandas el número por mensaje, ¿sí? Gracias~ Ya me voy. ¡Adiós~!”

La HiME hizo a un lado su silla para caminar hacia la entrada del local. En el trayecto, cruzó miradas con Niki, quien andaba atendiendo a alguien en la barra. Intercambiaron un saludo ondeando sus manos y la chica se alejó hasta mezclarse con la multitud de gente fuera del café.

“Eso fue… extraño.”
“A mí no me pareció nada raro, Tooru-han. Siempre te ha faltado mucho tacto con las mujeres. Si mal no estoy, varias de tus novias te terminaron porque le prestabas más atención al vóley.”
“Bueno, es cierto. ¡Pero la última me terminó por iniciar su carrera de solista!”
“Supongo que es el karma.”
“…No me ayudas.”
“Mi intención no era ayudarte.” Kohaku le sonrió. “Pero en serio, parece que la heriste. Deberías pedirle disculpas.”
“…¿Crees que le gusta HiMERU-chan?”
“Lo dudo. De seguro quiere hablar con él sobre Rinne-han.” Kohaku sacó su celular y se dispuso a revisar sus notificaciones mientras conversaba con él.
“¿Eh?”
“HiMERU-han y Rinne-han son compañeros de cuarto.”
“¿Y?”
“Parece que Eureka-han está preocupada por él.”
“¿Por qué se preocuparía por Rinne-chan de un momento a otro?”
“Mm… No sabría decirte. Recién el sábado me entere de todo. No tenía idea de que se conocían.”
“…Yo tampoco.”
“Bueno, le mandaré el número,” dijo, entrando a la aplicación de mensajes.
“¡NO!” El grito desesperado de su tío logró que el menor se detuviera de golpe.
“¿Por qué no?” Kohaku arqueó una ceja. “…Dudo que seas tan idiota como para preocuparte por la relación de esos dos.”
“¡Ay, está bien!” Oikawa se llevó las manos a la cara. “Sí, ¡soy un idiota! ¡Me preocupa que se enamoren! ¡HiMERU-chan es un sueño y ella una boba! ¡Hasta yo caería en las redes de un hombre como él!”
“…”
“¡LO SIENTO! ¡ES MUY ATRACTIVO!”
“…” Kohaku soltó un par de risitas. “Eres muy patético, Tooru-han. Pero supongo que es parte de tu carisma.”
“¿¡Qué has dicho!?”
“HiMERU-han no tiene tiempo para esas cosas,” le contó Kohaku. “Desde el inicio, dejó muy en claro que su prioridad número uno es destacar como idol en nuestra unit.”
“Ah, pensé que ibas a decir que es gay.”
“No me sorprendería. Todos en Crazy:B son un poquito homosexuales. Y antes de que digas algo… no, eso no me incluye a mí.”
“¡No digas eso, Haku-chan! ¡Tú sabes que tu tío siempre te apoyará en las buenas y en las malas! Si sales del clóset, ¡ahí estaré para darte una man—! ¡AYUDA! ¡¿POR QUÉ TODA LA GENTE A MI ALREDEDOR ES TAN VIOLENTA?!”







Su migraña amenazaba con incapacitarlo por el resto del día. El dolor agudo y permanente nublaba sus sentidos y estaba a un paso de hacerle perder el conocimiento. A este paso, ni siquiera iba a ser capaz de ir al hospital para visitar a su hermano.

Suponía que era un efecto secundario de “eso”, pero no dejaba de ser irritante. Aun así, tenía que soportarlo a como dé lugar. No había forma de tratarlo y quería minimizar todo contacto con ese hombre.

La reunión con su unit solo había empeorado su estado físico y emocional. No entendía por qué le había dado el beneficio de la duda al idiota de Amagi: ese bueno para nada no merecía su confianza ni su atención. Era mejor dejarlo zumbando a su alrededor como la fastidiosa abeja que era. Ya encontraría una manera de obligarlo a dar su brazo a torcer… pero primero había cosas más importantes que hacer.

Como pedir un taxi a Starmony y tomar una siesta.

El mareo que lo agarró desprevenido hizo que trastabillara y tambaleara en la vereda. Para intentar recuperar la estabilidad, dio un paso adelante, pero el piso se  le hizo de gelatina y HiMERU vio pasar su vida frente a sus ojos. Ya veía cómo los noticieros se burlarían de su estrepitosa caída a plena luz del día. Iba a ser el hazmerreír de Ensemble Square y de toda la industria de idols.

…Pero alguien lo cogió de la cintura y evitó su terrible destino. Estaba preparado para fingir una sonrisa agradecida y deshacerse en cumplidos, hasta que vio el rostro de su salvador.

“¿Tatsumi…?”
“¡HiMERU-san!” dijo el hombre, visiblemente preocupado por él.
“Tatsumi… eres…”

<<¡¡¡Un reverendo hijo de p*ta!!!>>

Para su suerte, el peliceleste se desmayó antes de poder terminar de musitar aquel pensamiento que rondaba por su mente.
« Last Edit: May 16, 2024, 09:36:48 AM by Eureka »


Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #876: October 31, 2022, 07:02:43 PM »
A donde se fue el mes....



Sayi se encogió de hombros mientras Taikoubou parecía caído en un coma, mirando al vacío y preguntándose cómo lidiar con la situación. Mientras tanto, a su costado, Hige corría en el mismo sitio, como si estuviera calentando motores para la pelea de su vida.

“¿¡Y ASI DE LA NADA APARECE LA OTRA!?” El Child corrió hacia su HiME y la abrazó con toda su fuerza antes de separarse de ella “MAMI, CUALES SON MIS ORDENES DE ATAQUE”

Sayi cayó en cuenta que ella misma era la única que mantenía la cordura ante el inesperado evento. Primero le pidió a Hige que se calmara, y seguidamente fue a intentar a sacar al peligris de su trance.

“Tierra a Bou, ¿holaaaa?” Le hablaba la pelirosa mientras chasqueaba sus dedos.

Pero lo único que Sayi en verdad se preguntaba era cuál sería la reacción de su novia ante su presencia.

En primera… esta era la casa de su familia, así que su presencia estaba totalmente justificada. Y el hecho que ella y Taikoubou frecuenten solo significa que eran amigos, lo cual no es nada disparatado o immoral.

Sayi se fijó en Hige, quién había pasado de ‘Eye of the Tiger’ mode a ‘Namastay Calm’ y sonrió para si misma. Ahí estaba su perdición, pues la sola existencia del Child dejaba en claro los sentimientos que ella aún guardaba por su ex.

La puerta se abrió, e Ichigo entró primero seguido de quien debía tratarse de…

“¿Haru?” preguntó Taikoubou, aún incrédulo por verla frente a él “¿Qué haces aquí?”

La famosa Haru Okumura era delgada, bien vestida y con un cabello corto y ondulado. Sus manierismos eran delicados, y era fácil llegar a la conclusión que era bien educada y seguramente procedía de dinero. ”Definitivamente alguien que combina bien con él” pensó Sayi para sí.

“Me parece que necesitan un momento para conversar” dijo Sayi, suponiendo que aquel era el momento para introducirse “He escuchado mucho de tí. Es un gusto Haru, yo soy Sayi”

Se vio algo sorprendida al ver a Hagu caminar hacia ella y tomar su mano entre las suyas. Su expresión era de alegría, y si su juicio no le engañaba, en verdad parecía grata de conocerle.

“¡Mucho gusto Sayi! Y espero me disculpen por la abrupta llegada. Lamento haver interrumpido su tarde, les prometo que no demorare mucho”
“Bueno, igual ya tenía algo de hambre” dijo Hige, llevándose ambas manos a la nuca y caminaron fuera de la habitación “Mucho gusto, madrastra

Hagu miró confundida a Sayi, y Taikoubou golpeó su frente con una mano.

“Discúlpalo por favor…’ murmuró Sayi “Bueno, todos fuera” dictó, guiando a Ichigo, Tsukino y Kano a descender al primer piso.

Ichigo alzó las cejas, preguntándose qué iría a pasar entre ellos dos. Con Sayi al lado, supuso que lo mejor era ponerla al tanto

“No te imaginas la sorpresa que me lleve cuando me tope con ella en la cafeteria” empezó el rubio “Pero pude hablar un poco con ella camino aquí, y fue… una conversación interesante”

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #877: October 31, 2022, 09:57:34 PM »
Hoi hoi aqui vengo con un post

Finalmente Trigger iba a reunirse pero por el momento no iban a realizar concierto, sino que iban a reunirse a celebrar el próximo matrimonio de Gaku y el que se iba a convertir en padre, la reunión se iba a realizar en el mismo bar donde se reunieron por primera vez.

Ryunosuke Tsunashi fue el primero en llegar, luego fue Tenn Kujo y por  último el agasajado Gaku Yaotome

Muchas felicidades Gaku!! Hace tiempo que no nos veíamos y cuando nos reunimos me entero que te vas a casar y vas a convertirte en padre que bien que te lo tenias guardado…-dijo el pelicastaño sonriendo abiertamente-

No pensé que tu relación con la madre de Mayura era tan intima…aunque no me sorprende que quieras tomar la responsabilidad de tus actos…-

Tan “alegre” como siempre…- dijo Gaku al ver al menor que se cruzaba de brazos- indirectamente vamos a ser familia…-

Mayura solamente es mi hermana – dijo mirando a otro lado-

Igual vas a tener una sobrina/sobrino a quien vas a mimar mucho, más te vale…-

Aún tengo que buscar a Riku antes de poder volver a estar dentro de una familia…-suspiro pesadamente- pero por ahora dejemos eso de lado…y hay que celebrar tu futura nueva vida de casado.

¿Yo quiero conocer a tu futura nueva familia…pero antes de que las pueda conocer en persona me puedes contar que tal son? ¿Son tratables o son tan rebeldes como lo es Tenn? ...-

Belldandy es la persona más maravillosa del mundo, ella tiene todo lo que siempre he buscado en una mujer, en estos días haremos una gran reunión para que la puedas conocer como se debe, su hija Mayura también es una buena chica…siempre para sonriendo y hace que las demás personas se sientan bien alrededor de ella, tiene algunos asuntos secretos que no quiere decirnos, pero me ha aceptado como su futuro padrastro…tiene un novio que también es una buena persona, es un idol como nosotros no lo vemos muy seguido en la casa, pero nos dijo que estará presente en la boda, creo que su nombre es Otoya Ittoki…-

Otoyan??...es un chico maravilloso, lo he tratado desde que era pequeño, es un chico trabajador, estuvo un tiempo trabajando en el negocio de mi padre, se lleva muy bien con mis hermanos menores, en serio Mayura-chan se lleva a un sol de persona.

Si tu lo estas diciendo entonces te deberé de creer, igual le tendré puesto un ojo encima…-

Modo padre sobreprotector activado…-hablo Tenn- mientras que no pueda reunir a mis hermanos, espero que puedas cuidar de ella en mi ausencia…-

Claro que lo haré sin que tengas que preguntármelo, además tiene a un gato/humano que también cuida de ella, así que no hay problema, esta bien cuidada por todos lados…-

Bueno bueno entonces ahora que ya vamos a tener todo casi listo para tu boda, lo que podemos hacer es empezar a planear nuestro futuro reencuentro musical, hace tiempo que dejamos de cantar y pues seria una buena ocasión que Trigger regrese por lo alto-

Yo también apoyo la idea de Ryuu y para el regreso ya estoy en conversaciones con Tsubasa Kazanari para que nos acompañe en esta ocasión…-

Tsubasa Kazanari no era la única chica del famoso grupo Knights? ¿Pensé que se había retirado de los escenarios? -

Por lo que tengo entendido ha anunciado su regreso a los escenarios y lo hará con nosotros…-

Entonces tenemos la suerte de nuestro lado…-Ryuu alzo la copa- brindemos por las  buenas cosas que nos van a pasar en el futuro-

Salud!!- dijieron los tres al unisono mientras que seguían conversando amenamente
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En la casa de los Daidouji…

Mayura se encontraba en su habitación haciendo los deberes de la universidad, había terminado de tener una llamada por Skype con su novio y ahora estaba mas motivada para dedicarse a los estudios

¿¿En serio que vas a poder aprenderte la lección de hace semanas en solo dos días??...-Kuro en su forma de gato empezó a bostezar cansado-

Mayura trago saliva y sonrio nerviosamente- no es que haya querido dejar todo a ultimo momento, he estado ocupada haciendo otras cosas más importantes

Claro cosas importantes…llamar a tu novio, salir a buscar misterios…ir a comer dulces…salir a buscar ropa de bebé para tu mamá, salir a jugar conmigo a las maquinitas…ir a conciertos de idols, reunirte con tus amigos…prácticamente desperdiciaste muchas horas de estudio…-

Claro y tu también aprovechaste de todas las cosas que hicimos juntos, así que no soy la única que no aprovecho sus tiempos libres

Yo solo soy una mascota que te acompaña, así que no tengo responsabilidades-

Eres malo Kuro…-suspiró pesadamente- tienes razón…es imposible que pueda aprenderme todo en estos días, seguro que voy a jalar el semestre…-alzó la mirada hacia el techo- hay tantas cosas que quiero hacer que estudiar.
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Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #878: November 01, 2022, 12:45:41 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 503 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 22148 palabras
Kana :: 729 palabras
Eureka :: 1153 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 816 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #879: November 30, 2022, 02:00:55 AM »
59.7




Qué extraño.

No reconocía la sensación gratificante de tomar una siesta en una cama tan mullida y cómoda como en la que se encontraba. Los muebles de su departamento habían sido adquiridos solo para cumplir con su función, por lo que no había prestado atención a detalles insignificantes como las cualidades del colchón. Tampoco podía tratarse de la cama de Starmony: las noches que había pasado en su dormitorio de Ensemble Square habían sido suficiente para memorizar la incomodidad que sentía al echarse en aquella superficie. El colchón no era tan malo como el de su departamento… pero tampoco era digno de la residencia del conglomerado de Eichi Tenshouin.

O tal vez el problema era él: de seguro andaba contracturado por culpa del estrés.

Un repentino hincón de dolor lo obligó a fruncir el ceño y llevarse las manos a las sienes. En esos instantes, recién atinó a abrir los ojos y observar sus alrededores.

Su mirada se enfocó en la persona frente a él… y se quedó helado.

“¡Ah! ¡HiMERU-san!” La sonrisa bobalicona de Tatsumi Kazehaya era lo último que quería ver en esos momentos.

HiMERU agradeció que podía usar al dolor como excusa para su pequeña mueca de asco, pero sabía que debía retomar la farsa antes de seguir mostrando sus verdaderos sentimientos.

“T-Tatsumi…” musitó, mientras se arreglaba los mechones de cabello que tapaban sus ojos y fingía torpeza con sus movimientos. “¿Tienes algo para la jaqueca? HiMERU está a punto de…”
“No te preocupes,” le aseguró el peliverde. No demoró en ofrecerle el vaso de agua que estaba en la mesita de noche a su lado junto a un blister de pastillas. “Estaba esperando a que despertaras para ofrecértelas… Lo habría hecho antes, pero no quería perturbar tu sueño.”
“¿Dónde…?” HiMERU arqueó la ceja, confundido.
“Es mi cuarto, en Starmony,” contestó Tatsumi. “Te desmayaste a unas cuadras de Cinnamon. ¿Lo recuerdas?”
“…” HiMERU recordó sus últimos pensamientos antes de perder el conocimiento. Se alegró al notar que no había insultado al cura… aunque ganas no le faltaban. “Sí. Disculpa las molestias.”
“Tranquilo.” Tatsumi le sonrió. “Me alegra que estés bien y que hayas podido descansar un poco. Debo suponer que el trabajo te tiene muy estresado.”
“…” HiMERU se aguantó las ganas de ahorcarlo. “Podría decirse que sí. HiMERU se está adaptando a las dinámicas de un grupo de idols y a veces puede ser un poco cansado.”
“Me imagino.” Tatsumi asintió. “Me gustaría decir que empatizo contigo, pero sigo siendo solista… aún no he contado con la valiosa oportunidad de formar parte de una unit.”

Lo estaba haciendo a propósito, ¿no? Era imposible que no fuera una burla sutil de su persona. Una manera de restregarle en la cara que, pese a todo lo que pasó, él seguía trabajando de lo más normal, mientras que Kaname…

HiMERU sabía que la parte más infantil de su ser salía al interactuar con el reverendo estúpido en frente de él. Sin duda, culparlo de los males de su hermano —y hacer caso omiso a cierta institución— era algo muy inmaduro de su parte. Pero Tatsumi no era Rizembool: no tenía que temer por su vida cuando pensaba cuánto lo odiaba. No tenía que bajar la cabeza y tragarse el orgullo cuando lidiaba con él. Y tampoco estaba obligado a aceptar un trato tan injusto solo para garantizar el bienestar de su herma…

“¿HiMERU-san? ¿Estás bien?” La voz de Tatsumi lo sacó de sus pensamientos. “Tu expresión…”
“…” HiMERU prefirió tomar una de las pastillas del blister y darle un par de sorbos al vaso en sus manos. Luego, dejó todo en la mesa, y volvió a echarse en la cama.

Al prestarle más atención a sus alrededores, notó que la superficie suave que había alabado ni bien se despertó era nada más y nada menos que un conjunto de mantas y sábanas del dueño de la habitación. Con razón: un colchón de Starmony no podía ser tan mullido.

“…“ HiMERU suspiró, exhausto. Odiaba mostrarse vulnerable… pero hacerlo frente Tatsumi era para morirse en el acto. No solo lo había salvado de ser el hazmerreír de la industria de entretenimiento, sino que se había preocupado en asistirlo y hasta le había dado su cama y sus frazadas sin pensarlo dos veces.

Qué irónico. Aún a pesar de ser enemigos, Tatsumi había cuidado de él.

No le sorprendía. Él sería capaz de ayudar a todo el mundo si pudiera. Era una de las enseñanzas de su religión… y también, una característica propia de su personalidad.

HiMERU sabía que debía salir de allí. No podía seguir alimentando la errada idea de que se llevaba bien con él… o de que no le molestaba ser débil en su presencia. “HiMERU” era perfecto ante todo y tenía que mantener su imagen pulcra y refinada.

Aun así, no tenía energías para levantarse y regresar a su habitación. Hacerlo implicaba encarar a Rinne tarde o temprano… y aunque era necesario ponerlo en su lugar, HiMERU no se sentía capaz de discutir con alguien en esos momentos. ¡Si ni siquiera había podido rechazar la ayuda de Tatsumi! Y eso era grave.

Kaname de seguro habría muerto por estar en sus zapatos. Y quién sabe: tal vez estuvo en ellos. Puede que Tatsumi lo haya auxiliado de esta forma durante ese año que compartieron juntos en Reimei.

“HiMERU-san…” Tatsumi posó una de sus manos sobre la mejilla del idol.

La preocupación en sus ojos era… alarmante. HiMERU nunca había visto una expresión como esa en su rostro.

“¿De verdad estás bien?”
“Sí, no te preocu…” HiMERU se detuvo a media oración cuando sintió la caricia del peliverde. “Ah…”
“¡WAH!” Tatsumi saltó, retirando su mano. “¡Disculpa, HiMERU-san! No me gustaría que pienses que me tomo confianzas contigo, pero tu belleza me deja atónito a veces. Eres tan hermoso…”
“…” ¿Qué estaba tramando? Un par de halagos no iban a bastar para comprarlo. “No hay problema. Más bien, Tatsumi… ¿Le podrías hacer un favor a HiMERU?”
“Claro.” Tatsumi sonrió. “¡Con gusto!”
“Podrías… ¿dejar que duerma un rato más? HiMERU está seguro de que tienes cosas que hacer y no quiere incomodarte, pero…”
“No hay problema, puedes dormir un rato más si gustas. Mi compañero de cuarto no vendrá hasta más tarde y yo pensaba leer por un par de horas. Prometo que no haré ningún ruido.”
“No, los ruidos no son capaces de despertar a HiMERU. Él tiene un sueño muy pesado.”
“Genial, entonces.” Tatsumi sonrió. “¿Necesitas algo más, HiMERU-san?”
“Nada.”
“Está bien. Pero si quieres algo, me avisas.”
“Mjum…” HiMERU se acurrucó entre las colchas, cerrando los ojos en cuestión de segundos. Tatsumi volvió a acariciar su mejilla antes de levantarse de la silla y dejarlo a solas. De reojo, HiMERU observó cómo el peliverde caminó hasta tomar asiento en uno de los sofás grandes del living del cuarto.

Cuando sintió que andaba enfrascado en su lectura, HiMERU musitó un “gracias” inaudible y se dejó atrapar por el sueño.
« Last Edit: May 16, 2024, 09:37:20 AM by Eureka »


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #880: November 30, 2022, 05:07:21 PM »
Uhh, me costó este fic, espero inspirarme un poco.

108.1.



Era el domingo en la mañana y una limosina iba en dirección a Ensemble Square, aquel complejo de agencias de idols, músicos, actores y otras personas de la farándula, para un simple evento de bienvenida a los nuevos aspirantes. Si bien los presentes dentro del vehículo no estaban entre esas personas, igual serían asistentes por otros motivos.

“¡Esta limosina es impresionante!” exclamó Namazuo, feliz de la vida, en lo que presionaba un botón para sacar y guardar una pantalla personal de su sitio repetidamente.
“No pienso que sea nada fuera de lo ordinario,” observó el rubio magnate, sonriendo incómodo. “Entiendo que tu familia es también adinerada y cuenta con choferes.”
“Pero no tenemos nada remotamente semejante. ¡Oh, un friobar!” pese a que el carro estaba en movimiento, se arrodilló en el piso para inspeccionar dicha pequeña refrigeradora. “¡Esos snacks se ven super lujosos! ¡Ah, pero nos falta champagne para celebrar! Eichi, ¿no puedes pedir que agreguen una botella?”
“No, definitivamente no,” Monoyoshi se alertó, preocupado. “Eichi-san tiene una salud delicada y el alcohol podría tener una mala interacción con su medicina.”
“Son comentarios así los que me hacen desear tomar y dar la contra a mis doctores, Monoyoshi-kun,” Eichi dio un suspiro, aunque su sonrisa se vio inafectada. “Pero no gusto de esas cosas para empezar, no te inquietes por mí.”
“Ah, es cierto, me había olvidado de ese detalle, lo siento,” Namazuo sonrió apenado y se rascó la nuca.
“No pareces del tipo que toma para empezar, Namazuo,” observó Naoto, alzando una ceja.
“Oh, no lo soy, sólo pensé en abrir un champagne por la ventana del techo y sacudir la botella como se ve en las películas,” se explicó amenamente. “¿No sería divertido? El alcohol es medio tabú en mi entorno y mis hermanitos todos se oponen a que tome por algún motivo…”
“Es fácil adivinar por qué, Nama-kun,” Ritsu se encogió de hombros y sonrió entretenido. “Fufu, si andas cazando a alguien y asaltando un tren por la ventana sin una gota de alcohol en tu organismo, ¿quién sabe lo que serías capaz de hacer estando ebrio?”
“Ahh, ya he jurado que nunca volveré a hacer algo así,” se mortificó. “¿Cuándo me van a dejar olvidarlo?”
“Nunca,” sentenció Naoto.
“Precisamente,” Ritsu se cruzó de brazos gustosamente.
“Me sorprende la facilidad que tu familia tuvo para callar a los medios y evitar que presentaran cargos contra ti,” observó Eichi, con una mano en su mentón. Sonrió un poco con una sospechosa sombra en sus ojos. “Me alegro que deshonra no haya caído a su nombre, pero de haber estado en su lugar, habría dejado que al menos pases una noche en la cárcel como lección.”
“Ihh…” Namazuo se estremeció un poco. “M-me estás dando un poco de miedo…”
“Eh…” Monoyoshi se quedó en blanco y se puso a pensar. “No te lo tomes a mal, Namazuo-kun, es que todos se preocupan por ti…”
“Voy a tener que pedirte que te detengas, Momo-chan,” Ritsu dio un suspiro. “No seas amable con nuestro mal elemento favorito. Tiene que aprender a las malas.”
“Eh, pero…”
“Dejemos este tema de lado, ya tendremos múltiples oportunidades para hacerle recordar a Namazuo-kun sobre el desastre que hizo,” dijo Eichi, tranquilamente y con una suave sonrisa. “Desde ya, les agradezco que hayan aceptado mi invitación.”
“No, más bien, aprecio esta oportunidad,” Naoto asintió, todavía algo sorprendida. “Es raro para mí subir a una limosina y asistir a un evento social como lo es este. Gracias por la consideración, pero no evito sentirme un poco fuera de lugar. No sé mucho de idols.”
“Fufu, diría que eres una buena elección de invitada por ello, Nao-chan,” Ritsu rió un poco. “Este no es un evento abierto al público en general y estaremos rodeados de muchos principiantes todavía impresionables y con mucho que aprender. Es una reunión para amenizar y aprender, fuera del estrés de los medios.”
“Eso tiene sentido, pero me siento un poco mal de dejar a mis hermanitos en casa. Seguro les haría gran ilusión asistir,” dijo Namazuo, sonriendo apenado.
“Es el mismo motivo por el cual tú también eres un buen invitado, si es que fuimos amigos por dos años sin que supieras que era un idol famoso y creíste mi cuento de estudiante pobre de universidad,” Ritsu sonrió para sí, satisfecho.
“Ahh… párala, por favor…” el Toushirou se agarró su cabeza con ambas manos en plena tortura.
“Y puedo decir lo mismo de ti, Momo-chan, pero no pensé que Ecchan invitaría a alguien aparte de nosotros,” observó un poco impresionado. “Hace mucho que no nos vemos.”
“Hehe, fue una sorpresa para mí también, pero soy feliz de recibir la consideración de Eichi-san así que es un gusto,” Monoyoshi asintió alegremente. “Y también de volvernos a ver, Ritsu-san. ¿Cómo has estado?”
“Hm, nada que contar, realmente,” se encogió de hombros. “Por un momento me había olvidado que Ecchan tenía a amigos decentes no mutuos.”
“Ya que has tocado el tema…” Eichi sonrió con leve chispa, como quien había esperado ese momento. “Te haré recordar esa vez que tomábamos té donde dudaste que tenía amigos aparte de ustedes. Es por eso que decidí invitarles y hacerles encontrarse con Monoyoshi-kun.”
“¿Eh? ¿Esta es una reunión de despecho? Fufu, veo que toqué una fibra sensible…”
“Uno diría que, con esa actitud de fastidiar, serías tú el que no tiene amigos,” Eichi mantuvo su sonrisa, aunque alzó una ceja.
“Siempre he sido sincero en mi forma de ser, Ecchan, y nunca te he dado un trato especial, así que ser mi amigo es una decisión cuyas consecuencias recaen en ti, ¿no es así?”
“Ritsu, es suficiente, no se pongan a discutir,” Naoto se dio un facepalm.
“Eh, sonará un poco bélico, pero Eichi-san y Ritsu-san son de conversar así. Puedo ver que no hay antipatía de por medio,” observó Monoyoshi, sonriendo incómodo. “Todo está bien.”
“Fufu, nunca fallas en verle lo positivo a las cosas,” Eichi rió un poco. “Será mejor que no inquietemos a nuestros invitados de hoy, Ritsu-kun. Llamémoslo un empate.”
“Hai… ya me había aburrido del asunto,” este dio un sonoro bostezo para sobarse un ojo. “Y no te olvides que yo también soy un invitado hoy. No andaré como idol senpai de nadie…”
“Lo mismo digo, sólo haré un acto de presencia. Es apenas un evento de amenidad para mí.”

Ellos continuaron el camino, ya prontos a llegar.



Mientras tanto, el trabajo en los laboratorios de Rizembool nunca acababa. Megumi había asistido para ser testigo de una primera prueba en el caso de Shion. Se había topado con la peliazul en el laboratorio del doctor Toushirou con un nuevo collarín negro en lo que el encargado revisaba una especie de dispositivo similar a un smartphone.

“Hm…” Hannya estaba asomado sobre el hombro del doctor para mirar la pantalla. Alzó una ceja. “No entenderé los números que aparecen en la pantalla, pero si Shion-chan se mantiene tranquila y no hay rayos de su poder por doquier, supongo que funciona.”
“Los valores indican que el instrumento funciona como esperado hasta el momento,” explicó Yagen, quien miró a la peliazul. Esta se retrajo un poco, aunque se mantuvo atenta. “Ya sabes. Lo único que espero de ti es que lo uses hoy y no invoques tus poderes. Es apenas una prueba de la primera versión de mi invención.”
“S-sí, entiendo, es simple… pero…” la chica apretó una mano en su otro brazo, cabizbaja. “Haré lo posible por no usar mi poder… pero puede que este se active por su cuenta.”
“Precisamente, eso es lo que estoy estudiando. Si mis cálculos han sido correctos, el collar impedirá ese descontrol, aunque hace falta ajustes por lo cual necesito estudiar la respuesta de tu actividad mental al dispositivo,” dijo Yagen, tranquilamente y con gran seguridad. “De ello se encargará la tecnología, lo único que debes hacer es vivir un día típico.”
“Me pregunto qué sería un día típico…” musitó la peliazul, todavía mirando al piso. “Pero si es todo lo que tengo que hacer… entiendo, lo haré.”
“Hannya estará a cargo de supervisarte en caso el dispositivo falle,” pasó a mirar a Megumi. “No esperaba verte hoy, pero puedes hacerle compañía si gustas.”
“Supongo…” Megumi se puso a pensar. “También vine para entrenar en uno de los ambientes en el subterráneo, así que no estaré aquí todo el tiempo.”
“Entonces Shion y Hannya podrían acompañarte, siempre y cuando ella no emplee sus poderes.”
“¿E-está bien que lo haga?” Shion se espantó y se abrazó a sí misma. “T-temo lastimar a alguien, o que otros me teman sólo con verme…”
“Lo segundo seguro que pasará, pero si el doctor ha dado su visto bueno, imagino que estará bien,” observó el rubio, indistinto. Sonrió entretenido. “Haha, quiero ver a cuántos espantas, me haría el día ver a esos desagradables técnicos huir despavoridos de ti.”
“¡P-pero no quiero eso!” se asustó.
“Hannya, no la estás alentando…” Megumi le miró con reproche.
“Eh, me sorprendería que sean tan cerrados para temerte ciegamente,” Tsurumaru se encogió de hombros y sonrió indiferente. “Pero aun si sucede, la única manera de dejarles saber que no tienen nada que temer es que te vean y se acostumbren. Sólo sé paciente con ellos.”
“Pero…” Shion lo meditó, no muy segura. Ella se sorprendió cuando el peliblanco se tomó la libertad de revolverle los cabellos.
“¡Haha, tú tranquila que no andarás lastimando a nadie!” dijo entretenido. “Además con este anulador de tu poder ya podrás salir al mundo de afuera, por lo cual es bueno que vayas acostumbrándote. Descuida, tu senpai te acompañará, ¿de acuerdo?”
“¿S-salir? Es que yo…” se estremeció un poco.
“Te adelantas varios pasos, Tsurumaru. Estamos yendo poco a poco,” Yagen dio un suspiro y se dirigió a su ‘paciente’. “Todo está calculado, Shion. Entiendo que en tu posición todo lo que Hannya y Tsurumaru están diciendo suena abrumador, pero te aseguro que atenderemos cada parte de tu preparación debidamente. No soy descuidado con mis proyectos personales ni permitiré ninguna complicación, tienes mi palabra.”
“Sí…” ella asintió algo ausente, aunque un poco impresionada. “Usted parece saber lo que dice, eh… doctor… confiaré en usted.”
“De por sí…” Megumi lo meditó un poco. “No esperé que ya estarían probando un prototipo de su limitador de poder, y todo parece ir bien. No quisiera menospreciar el trabajo que ha hecho, doctor, pero Rizembool parece tener toda la tecnología para tratar con el caso de Shion-san. Suena a que se debió haber hecho algo previamente.”
“¿Eh?” Hannya alzó una ceja, extrañado. “¿Insinúas que Rizembool ha tratado a Shion-chan con desidia y siempre pudo ayudarla? O sea…” rodó los ojos “…supongo que tienes razón, pero para supuestamente ser un niño educado realmente estás despreciando al doctor ahora.”
“No es mi intención. El doctor Toushirou sí ha sido muy amable de aceptar ayudarnos…” musitó, algo incómodo.
“Heh, no se trata de la intención, eso no es lo que Hannya quiso decir,” Tsurumaru sonrió con ironía. “Por supuesto que Rizembool posee gran tecnología y a muchas mentes brillantes que pueden o no pueden ayudar a los casos más raros entre sus estudiantes y personal, pero fuera del interés de hacerlo, te aseguro que lo que parece ser un pasatiempo para el doctorcito maligno de aquí es en verdad algo muy difícil para la mayoría de científicos en su área,” se encogió de hombros. “Para variar tendré que darle crédito y reconocer que su especialidad con las mentes de sus pacientes le ha permitido atender el problema de Shion con tanta efectividad. Te aseguro que es más complejo de lo que parece.”
“Es raro que busques reconocerme, Tsurumaru,” Yagen alzó una ceja y se vio frustrado. “Y sinceramente es extraño que todos me traten de doctor aquí.”
“¡Haha, supongo es contagioso!” Tsurumaru rió con ganas. “Sólo andaba explicando el asunto a Megumi-bou. Como siempre, no te explicas del todo y tu humildad hace un buen trabajo escondiendo lo que haces.”
“Ya veo…” Megumi lo meditó, cabizbajo y ensimismado. “Será que la brevedad del asunto me confundió. Lo lamento mucho, doctor.”
“No, no lo menciones,” Yagen sonrió indistinto. “Preferiría que no tengas muchas expectativas sobre mí aún, ya que el asunto no ha terminado. Aún no llego al producto final que permitiría a Shion operar sin riesgos de descontrol. También tengo que reconocer a todos ustedes por su ayuda en este proyecto. Han sido amables con Shion, algo que yo no puedo hacer bien. Por algún motivo, tiendo a inspirar temor con quienes trato…”
“Nunca fallará en divertirme cómo no te das cuenta del porqué…” dijo el peliblanco.
“Ehh, n-no, usted sí ha sido muy amable conmigo, doctor,” Shion negó rotundamente y sonrió con timidez en lo que observaba el piso. “No me parece aterrador en lo absoluto, sólo… me impresiona lo certero que siempre es… tal vez no me inspira temor porque yo también tiendo a asustar a otros sin darme cuenta, no lo sé…”
“…” Yagen le observó con leve curiosidad.
“Eh… ¿d-dije algo malo…?” preguntó la chica, confundida y retrayéndose.
“No es nada, sólo no das la impresión de ser una miembro de Rizembool en ocasiones. En fin, debo continuar con mi trabajo. Si no tengo dudas que atender, les pido que me dejen solo.”
“No de momento, iré a entrenar,” observó Megumi.
“Supongo nos tocará ir contigo,” Hannya se encogió de hombros y llevó ambas manos detrás de su nuca. “Fue interesante al inicio, pero andar de guardia ya comienza a cansarme…”
“Vamos, nueva kouhai, si nos quedamos y fastidiamos al doctorcito tal vez sí le agarres miedo, haha,” Tsurumaru rió un poco.
“Ehh…” Shion miró entre el doctor y los demás un par de veces, con leve inquietud.
“¿Sucede algo, Shion-san?” preguntó Megumi.
“Por tu expresión, presumo que tienes una pregunta,” observó Yagen.
“S-sí… siento que me pierdo de algo aquí… pues…” ella miró nuevamente al piso. Sentía la mirada de todos que no probaba en apoyarla, pero le tocaba explicarse y no hacerles esperar. “…entiendo que me han sacado del confinamiento para ser una Princess, eso es claro. Pero… ehh…” ella se vio paralizada un instante y miró hacia el menor. “Tú… ¿qué tienes que ver con ello? Entiendo que quisiste aprender de mi caso en el pasado… pero no sólo es eso, ¿verdad? Si soy una Princess… ¿q-quién vendría a ser mi Rebel?”

Le extrañó y asustó que los demás de inmediato intercambiaran miradas confundidas.

“¡O-o sea, s-supongo que no está en mi lugar preguntar, ustedes que han sido tan amables!” exclamó hecha un manojo de nervios y agitando sus palmas. “¡Lo siento, por favor no se molesten conmigo!”
“Tú tranquila que es una buena pregunta, veo que nadie se ha molestado en contestarte toda la historia,” observó Hannya, indiferente. “No es tan difícil, en verdad, ya andarás sospechando.”
“¿Q-qué cosa…?”
“Haha, más bien está en tu derecho que seas tú quien se moleste, diría yo,” Tsurumaru se encogió de hombros y miró a Yagen. “¿Es que acaso no le contaste todo el cuento?”
“Había supuesto que Hannya o Megumi se lo dirían. Sin embargo, sí estuvo bajo mi deber cerciorarme de ello. Ha sido una omisión de mi parte,” Yagen asintió. “Shion, lamento no explicarlo previamente. Tu apreciación es correcta. Fuiste liberada con el fin de ser una Princess. Megumi fue quien pidió ese permiso porque él es tu Rebel y los poderes de ambos son suplementarios entre sí.”
“Eh…” ella se quedó en blanco un instante, para de repente espantarse. “¡¿EEHHH?! ¡U-un momento, ¿este niño es un Rebel?!” pasó a agarrarse su cabeza con ambas manos en pleno ataque de pánico. “¡IIIHHH! ¡Sabía que entrenaba y quizás sería un Rebel algún día, pero es demasiado joven! ¡¿Y-y-y esperan que yo sea su Princess?! ¡N-no, no puedo garantizar que lo mantendré a salvo! ¡No quiero lastimarle!”
“Shion-san…” Megumi se vio mínimamente sorprendido por su reacción. “Tranquila.”
“¡Nunca imaginé que tú serías mi Rebel! ¡AAHH, ¿qué debo hacer?!”
“Ciertamente es una decisión que incluso alguien como yo considera precipitada, el tener al joven Hanajima como un Rebel activo. Sin embargo, es una realidad que no se puede cambiar,” observó Yagen, manteniéndose tranquilo e inmutado. Se ajustó sus gafas. “Es una decisión que fue más allá de mi persona. Seré tu supervisor, Shion, pero apenas ayudo a tu Rebel con tu caso.”
“Igual eres parte del problema por ser quien anda concediéndole su Princess, ¿no?” preguntó Tsurumaru, entretenido.
“¡Ihh, lo sabía, no debí haber salido de mi encierro!” concluyó la chica, histérica.
“O-oye, espera, no lo dije en ese sentido,” el peliblanco se inquietó.
“Vaya poca falta de tacto, grulla,” le reprochó el encargado.
“Y luego se ufana de ser más comprensivo que el doctor,” Hannya desvió su mirada.
“¡N-no es contra ti, Shion, no es que sea tu culpa!” exclamó Tsurumaru, agitando sus palmas. “¡Por favor cálmate que sólo quería tomarle el pelo a tu supervisor!”
“¿P-por qué harías eso…?” ella ladeó su cabeza.
“Eh, ningún motivo, será para divertirme, son cosas que no se suelen explicar,” sonrió rendido. Podía ver que trataba con alguien ajeno a las interacciones sociales. “Pero no te andes angustiando desde ya. Megumi-bou buscó la ayuda de este doctor de acá para asegurarse que no haya ningún contratiempo, así que puedes tener más fe con el asunto.”
“¿En serio…?” preguntó mínimamente esperanzada.
“¡Sí, por supuesto! Heh, y si algo fuera a salir mal contigo sería culpa de él también así que sólo olvídate de los problemas.”
“¡AHH, pero no quiero causar problemas!” volvió a agarrarse la cabeza con ambas manos.
“¡Oye!”
“Tsurumaru, deja de hablar, por favor,” pidió Yagen, con un tic en la ceja y al borde de su paciencia.
“Sí, veo que no estoy ayudando…” dijo algo arrepentido.
“En verdad… no sabría qué decir para despejar tus dudas, Shion-san,” admitió Megumi, cabizbajo y meditativo. Pasó a mirarle atentamente. “Sin embargo, es cierto que mi situación es una que no se puede cambiar, y como te dije, si es que pude sacarte de ese calabozo, al menos algo bueno ha sido de esto.”
“Eh…”
“Está bien. Entrenaré. Si en algún momento te encuentras con algún problema o necesitas ayuda con tus poderes, quiero ser lo suficientemente fuerte para darte una mano,” asintió tranquilo, aunque decidido. “Todavía no me he desarrollado lo necesario, pero lo haré. Lo prometo.”
“…” Shion miró a los demás perdidamente y nuevamente al pequeño. Su previo nivel de tensión se disipó en un par de lágrimas que corrieron de sus ojos apenas para terminar de descargarse, y se las secó con rapidez y torpeza. Ella asintió. “S-sí, eh… yo…” miró al piso por inspiración que no le llegó. “Haré lo que pueda… supongo…”
“…” Yagen sonrió profesionalmente. “Parece que la duda ha sido resuelta. Sólo me queda desearte un buen entrenamiento, Megumi. Les avisaré que regresen más tarde para unos ajustes.”




Como un evento propio de los nuevos reclutas de Ensemble Square, Hiiro y Kotegiri ingresaban al área donde se daría esa pequeña y simbólica reunión. Ambos estaban al pendiente de encontrarse con IA, aunque la cantidad de personas les dificultaba en su misión.

“¡Oh, reconozco a ese chico de nuestra clase de coreografía! ¡Ese también! ¡Y ese de allá es el que nos cedió la mesa en la cafetería!” exclamaba Hiiro con ojos brillantes y una gran sorpresa infantil, en lo que apuntaba a cada uno de ellos.
“Sí, es de esperarse que nos encontremos con aspirantes a idols como nosotros,” Kotegiri asintió y sonrió incómodo. “Aunque, Hiiro-kun… quisiera pedirte que no los apuntes así.”
“¿Por qué no, Kotegiri-kun?” este ladeó la cabeza y abrió sus ojos ampliamente. “¿Será que existe una manera de apuntar a otros más apropiada en la ciudad? ¿O para un idol?”
“Eh…” se puso a divagar con la mirada hacia arriba. “¿…cómo sería una apuntada de un idol…? Eh, o sea, no es tanto así, es que se considera descortés hacerlo, como una llamada de atención o una falta de respeto.”
“Oh, no lo había esperado. ¡Lo entiendo! Pero… hm…” Hiiro llevó un puño a su barbilla y pensó duramente, ensimismado. “Si no se apunta, ¿cómo podría uno referirse a alguien más? No sabría cómo hacerlo.”
“Sí suena a una complicación,” Kotegiri no evitó sonreír con leve nostalgia. Era fácil algo que habría pensado como un niño. “Lo que sucede que es tenemos que aprender a describir a otros para referirnos a ellos con mayor respeto. A veces es un poco difícil pensar en las palabras correctas, pero con mayor razón tenemos que practicar.”
“Sí suena a que observar y describir a otros es una manera de dedicarles atención, ¡está claro, haré lo que pueda!” exclamó con alegría. “¡Muchas gracias, Kotegiri-kun! ¡Tengo mucho que aprender de ti!”
“No, no lo menciones…”
“Por cierto, ¿qué estamos haciendo aquí hoy? Entiendo que Tenshouin-senpai va a hablar con todos otros, pero parece que hubiera algo más,” miró de un lado a otro. “Hay puestos llenos de muchas personas, pero no lo comprendo. Están repartiendo papeles de algún tipo.”
“Es un evento donde nos darán más información sobre nuestras futuras prácticas y también la posibilidad de apuntarnos a trabajos típicos de idols en entrenamiento,” Kotegiri asintió y vio un puesto donde había varias personas. “Ese de ahí es para ayudantes del backstage de un futuro concierto. Veo que hay muchos interesados.”
“Back…stage… es lo que el profesor de coreografía mencionó como la preparación detrás del escenario de los idols, ¿no es así?”
“Sí, prácticamente eso,” asintió.
“¡Ya lo estoy comprendiendo más!” celebró el pelirrojo con muchos ánimos y haciendo un puño. “¡Te ves interesado en ese trabajo, Kotegiri-kun! ¿Qué tal si nos vamos a inscribir?”
“Sí, aunque tenemos que buscar a IA todavía… ¡ah!” él se sorprendió al ver que la chica se encontraba justo escribiendo su nombre en el clip de inscripciones.

Caminaron hacia ese punto justo cuando su compañera salía. Ella se sorprendió de reconocerles y les sonrió.

“Hiiro, Kotegiri, buenos días,” dijo tranquila y animada a la vez, para hacer una mínima reverencia. “Qué bueno verles, no sabía dónde buscarles.”
“¡Buenos días, IA!” Hiiro asintió con energías. “¿Te llamó la atención el puesto? Justo Kotegiri-kun quería apuntarse.”
“¿En verdad?” la chica les miró con curiosidad.
“Ehh, sí, parece una buena experiencia,” Kotegiri sonrió avergonzado. Habría sido una mención muy leve, pero tal vez le tocaría observarle a su compañero sobre no hablar en lugar de otros. También no evitaba pensar en lo adorable que IA se presentaba por sus amplios ojos infantiles.
“Hehe, me alegro mucho,” dicho esto, la rubia sonrió con reserva y alegría. Llevó sus manos a sus espaldas. “Temía anotarme porque no iba a conocer a nadie, pero si trabajamos juntos sé que será muy divertido. Hiiro, ¿te llama la atención?”
“¡Oh, me parece lo mejor como los amigos que somos!” exclamó este, ilusionado. “¡Por supuesto, cuenten conmigo!”
“Entonces…” IA de inmediato dio una pequeña corrida al inicio de la fila. A pesar de tener que hacer nuevamente la espera, sus ánimos habían incrementado. Ella fue alcanzada por los dos.
“IA-san, no tienes que hacer la fila con nosotros…” comenzó Kotegiri.
“Está bien, quiero hacerlo,” ella negó rotundamente. Pasó a sacar su celular. “Le diré a Gumi sobre este trabajo a ver si puede unírsenos. Es una lástima que no haya podido venir hoy.”
“Ojalá pueda, no sería lo mismo sin ella,” el pelinegro asintió.
“¿Se encuentra bien? Gumi parece una persona con gran decisión y energías,” Hiiro se puso a pensar.
“Eh, este evento en sí es de los nuevos así que tal vez no fue invitada, también me dijo que aprovecharía para estudiar hoy,” explicó Kotegiri.
“Hablando de eso, no he venido sola,” IA les miró luego de enviar su mensaje. Se vio perdida y pasó a mirar de un lado a otro de manera despierta y con rapidez, al punto en que el par de chicos intercambiaron miradas. “No sé a dónde se fue Mayu. Dijo que iría a buscar otro trabajo, pero…”
“Oh, ¿se te perdió alguien?” Hiiro frunció el ceño. “¡Descuida, de inmediato la iré a buscar! ¡¿Cómo luce esa persona?!”
“H-Hiiro-kun, espera,” Kotegiri alzó una palma, inquieto. “Calma, por favor. Tenemos que oír a IA primero.”
“N-no es un problema, todo está bien, no es que Mayu esté perdida…” explicó confundida por la reacción del pelirrojo. Asintió para sí. “Mayu es mi hermana menor quien también apunta a ser una idol. Está bien, nuestra ama de casa la está acompañando y puedo llamarles cuando terminemos aquí, sólo divagaba.”
“Entonces veo que todo está bien, me adelanté a los hechos,” concluyó el pelirrojo, asintiendo. “Mis disculpas, IA.”
“Está bien, agradezco tu preocupación…” comenzó tranquila, y entonces se sorprendió cuando Hiiro se le acercó con una gran sonrisa.
“¡Pero qué sorpresa que tengas a una hermana menor! ¡Apuesto a que es tan buena gente como tú!” observó contento. “¡Ojalá pueda ser amigo de ella de la misma manera!”
“Sí, lo mismo digo… pero, eh, Hiiro-kun, estás muy cerca…” observó Kotegiri, incómodo.
“Hehe,” por su parte, IA soltó una risita antes de contestar. “Muchas gracias, Hiiro. Sí, lo mismo espero. También quiero que se lleven muy bien con mi hermana mayor y mi empleada. Desde ya, realmente creo que sí, por lo simpáticos que son.”
“¡Ahh, significa mucho que lo digas, muchas gracias!” celebró Hiiro haciendo un puño.

Kotegiri podía ver que ese par congeniaba muy bien. Ambos tenían cierta apertura e inocencia semejantes a pesar de sus diferencias. Para variar, era bueno ver a alguien que no era agotado por su imparable compañero de cuarto.




Por otro lado, Eichi y sus invitados acababan de llegar. Fue evidente cómo los principiantes miraron atentamente y algunos anonadados al rubio en lo que caminaban entre los distintos puestos.

“El ambiente es festivo, sin duda envidio a los más jóvenes,” comentó Eichi llevando una mano a su mentón, con leve gracia.
“A lo mucho serás unos años mayor que la mayoría,” Ritsu se encogió de hombros.
“Fufu, también tienes la misma edad e igual puedes envidiar a los más jóvenes, Ritsu-kun. Sabes cuánto me preocupo por tu falta de sueño.”
“Eh, ni la juventud pudo conmigo, siempre he sido lánguido…” dio un bostezo.
“Ohh, puedo ver cómo los demás los observan,” Monoyoshi se dirigió con sorpresa y admiración a ese par que dirigían al resto. Sonrió inspirado. “Realmente son impresionantes, se nota el fruto de su gran esfuerzo.”
“¿Eh? No creo que me presten tanta atención a mí,” dijo Ritsu con cierta indiferencia. “Ecchan es el amo y señor aquí.”
“Vamos, Ritsu-kun, sabes que no me gusta aquel trato especial,” le pidió el mayor, sonriendo incómodo. “Monoyoshi-kun tiene razón. Acabo de espiar a un par de chicas hablar muy amenamente de ti.”
“Uhh… ojalá no tenga que lidiar con la atención hoy… vine estando seguro que Ecchan me opacaría completamente…” se vio torturado.
“Aw, pero no hay nada de malo que las fans sepan lo lindo que eres~” canturreó Namazuo. Este miró de un lado a otro. “¿Y bien? ¿Qué hacemos? Me parece que por allá hay un servicio de catering y muchas mesas. ¿Vamos a comer?”
“No es ni el mediodía, ¿ya tienes hambre?” le cuestionó Naoto, escéptica.
“¡Siempre se puede comer y si como tengo aún más ganas y energías!” exclamó el Toushirou.
“Hm, es bueno saberlo,” Ritsu asintió un par de veces y pasó a mirarle con reproche. “Entonces estás prohibido de comer hasta que salgamos de aquí para que no causes problemas.”
“¡¿Qué?!” se espantó. “¡E-espera, Ritsu-chan! ¡Vine desayunando poco porque entendía que iríamos a comer mucho!”
“Ah, pues, una lástima,” se cruzó de brazos.
“¡¿Esto es por lo del tren?! ¡En serio lo siento mucho!”
“Namazuo, baja la voz, la gente nos mira,” Naoto dio un suspiro y pasó a mirar de Ritsu de reojo. “¿Y desde cuándo eres el que detiene a otros de meterse en problemas? Asumiría que, por más que le reproches, querrías haber visto su disparate del otro día.”
“Veo que lo conoces bien, Naoto-kun,” Eichi asintió. “Su supuesta llamada de atención sólo la hace para poner a Namazuo-kun en aprietos. Seguramente Ritsu-kun disfrutaría de ver un desastre el día de hoy y luego esperar que yo me haga cargo de los arreglos.”
“Uhh, por favor no me traten como si no tuviera remedio…” Namazuo se deprimió y pasó a sentarse en el piso abrazando sus piernas.
“Eh, Namazuo-kun,” Monoyoshi se preocupó y se agachó a su costado. Le dio una palmadita en un hombro. “N-no te aflijas, por favor, entiendo que los demás te dicen estas cosas porque son amigos cercanos…”
“Hm, causarte problemas sonaría casi un incentivo para mí, Ecchan, pero…” Ritsu resopló. “Más puedo pensar en que serían otros quienes paguen por los platos rotos, así que espero que todo salga bien hoy.”
“¿Oh? ¿Y con quién simpatizas? Nunca pensé que sentirías pena por Keito.”
“No, hay algo en su forma de ser que inspira verle con la soga al cuello, es curioso que nunca he sentido que no estar lidiando con problemas sea posible para él.”
“Fufufu, es cierto…” Eichi rió por lo bajo.
“Me refiero a…” entonces, Ritsu notó a una persona en uno de los kioscos cercanos. “Oh, y hablando del mismo…”

En dicho puesto se encontraban Tsumugi y Sora, quienes terminaban de apuntarse para un futuro trabajo con el club de drama de Wataru Hibiki. El peliceleste estaba entre quienes atendían a la gran cantidad de interesados.

“¡Haha, prometo que no decepcionaré, gran maestro!” exclamó Sorita, alegremente. “¡Esta es una gran oportunidad! ¡Sora se esforzará!”
“¿A que no eres una cosa preciosa~?” canturreó Wataru, con una simpática sonrisa. Esta se vio rendida. “Ya te esclarecí que no es una función de magia, pero si estás dispuesto a auxiliar a mis actores aprendices, serás más que bienvenido.”
“¡Sí, por supuesto!”
“Muchas gracias por apoyar a Sora-kun,” Tsumugi asintió pronunciadamente, con una sonrisa. “Yo también me comprometo a hacer todo lo posible.”
“A su vez ayudarás a tu pequeño kouhai. Sé que puedes rendir en tu labor,” dicho esto, Wataru respiró profundamente y sonrió ilusionado. “Aunque si me permito ser sincero y poco profesional, cómo ansiaba ver a la niña de mis ojos. Espero que puedas convencerle para que se sume a ustedes a este trabajo.”
“Ehh, haha, lo intentaré,” Tsumugi sonrió incómodo. Desvió su mirada. “Es… difícil para mí tocarle el tema por ahora, pero le diré en un par de días a ver si su humor cambia…”
“¿Niña?” Sorita ladeó su cabeza, perplejo, y parpadeó un par de veces. “¿Quién es la niña de los ojos del gran maestro, senpai?”
“Ah, pues es…” sin embargo, Tsumugi no pudo continuar porque se erizó ni bien alguien le dio un abrazo desde atrás, al punto en que descansó su cabeza en un hombro. “¡Ihh!”
“Hola~ Aoba-no-oniichan… tu cabello está tan esponjoso como siempre~” canturreó Ritsu con una voz dormida en lo que lo estrujaba un poco. Casi parecía que podría quedarse dormido en esa posición. “Es como una almohada…”
“¡Ritsu!” Naoto se amargó y lo jaló. “¿Qué manera es esa de acosar a otros? ¡Compórtate!”
“Uhh… Nao-chan, no es lo que parece…” musitó Ritsu, aturdido.
“¿Cómo que no es lo que parece? Has abrazado a una persona que ni te ha visto llegar. ¿Qué hay que entender de todo esto?”
“Pero ya nos conocemos…”
“Bien que se conocen. Sin embargo, ¿qué es eso de onii-chan?” preguntó Eichi.
“¡Ohh, Eichi, bienvenido!” Wataru se alegró y alzó sus brazos en un gesto de bienvenida, por más que la mesa del kiosco imposibilitaría un abrazo. “¡Empezaba a preguntarme cuándo llegarías, este evento no es lo mismo sin ti!”
“Fufu, digo lo mismo en tu caso, Wataru. He venido con unos invitados,” dio una rápida mirada al kiosco. “¿Reclutando ayudantes?”
“¡Precisamente! ¡Justo terminaba de dar la bienvenida a este par de buenas almas a mi batallón!”
“Ya veo…” entonces, Eichi miró a Sora con curiosidad.
“…” el pequeño le devolvió la mirada, ensimismado por un instante. “Tus colores…” terminó por sonreír. “Haha, tus colores son los colores del evento. También eres un idol, ¿verdad? ¡Mucho gusto, mi nombre es Sora Harukawa!”
“¿Colores?” Eichi se confundió.
“Ah, es una larga historia, es que Sora-kun puede ver colores que muchos no pueden…” comenzó Tsumugi.
“¡Ohh!” de repente, Sora observó a Namazuo y se apresuró en darle el alcance. “¡Eres hermano de Hakata! ¡Qué sorpresa!”
“¡Eres el pequeño del otro día!” Namazuo no se aguantó las ganas y alzó al chico con toda facilidad con ambas manos. “¡No sabía que eras un idol, pero totalmente te va el rol!”
“¡Hehe, muchas gracias!”

Ellos siguieron hablando con Monoyoshi y Naoto asegurándose de que el Toushirou mantuviera cuidado, lo cual felizmente era el caso.

“¿Y bien? Retomando la pregunta de Eichi, ¿desde cuándo eres un onii-chan?” preguntó Wataru a Tsumugi.
“Ah, es que Ritsu-kun con frecuencia se ha quedado dormido en la biblioteca de Rizembool y he tenido que ayudarlo a levantarse. Supongo agarró familiaridad conmigo,” confesó Tsumugi, sonriendo con torpeza.
“Siempre corrí el riesgo de ser botado de ahí por algún encargado malhumorado, pero Aoba-no-oniichan tiene una voz reconfortante, y a veces me trae jugo en cajita,” dicho esto, Ritsu volvió a darle un abrazo casi al punto de apoyar todo su peso corporal. Sonrió con los ojos cerrados, con toda intención de quedarse dormido. “Fufu… cualquiera sería afortunado de tener a un onii-chan como el mío~”
“Haha, R-Ritsu-kun, pesas un poco…”
“Vaya… seré ajeno al asunto, pero puedo sentir una gran pena y desdicha por alguien quien no está entre nosotros…” murmuró Wataru, apenado. En eso, vio que uno de sus ayudantes del día le pasó la voz. “¡Ah, discúlpenme que tengo que seguir reclutando! ¡Hablamos pronto!”
“Claro, adelante,” Eichi le vio marcharse y sonrió entretenido. “Ritsu-kun, está bien que aprecies a este onii-chan que atrapaste, pero a este ritmo lo estamparás al piso.”
“Hmm… es verdad que Aoba-no-oniichan es un poco enclenque,” entonces, el pelinegro dio un suspiro. “Nama-kun sí aceptaría cargarme. Mejor le pido que lo haga…”
“Ehh, no sé si sea una buena idea…” dijo Tsumugi, aunque el otro ya se había ido.
“Entonces…” Eichi continuó y miró al rubio hablar amenamente con los demás. “Entiendo que ese pequeño es tu nuevo protegido.”
“Sí, el tercer y último miembro de mi unit,” contestó asintiendo. “Por cierto, permíteme felicitarte por tu debut con fine. He podido leer excelentes artículos elogiando el evento. Es propio de ti, Eichi-kun.”
“Muchas gracias, veo que has estado al pendiente de mí,” Eichi sonrió con leve gracia y cruzado de brazos.
“Pero por supuesto, nos conocemos desde hace mucho, por más que no hemos sido cercanos estos últimos años,” Tsumugi se vio inspirado. “Ahora me toca seguir tus pasos, ponerme las pilas y enseñar todo lo necesario a Sora-kun para nuestro propio debut.”
“Te deseo éxito, Aoba-kun.”
“¡Ahh, muchas gracias!” se notó emocionado y agradecido por aquel gesto. “Hehe, es un poco raro oír tus buenos deseos, así que significa mucho para mí.”
“Hablando de tu unit, o más bien…” Eichi miró de reojo a Wataru hablar con un par de interesados muy amenamente. Incluso estando ocupado era posible que le oyera, pero, en fin, no podía evitarse. “Hablando de esas dos personas a quienes frecuentas, dos idols tan talentosos cuyos kioscos inexistentes hubieran sido tan populares como el de nuestro Wataru…”
“Eh, Itsuki-kun anda muy atareado con sus trabajos en Rizembool. Con frecuencia me bota a patadas cuando lo visito en un momento inapropiado para él…” confesó incómodo.
“Algo así he podido oír. Por supuesto se le puede entender. Mientras tanto, ¿qué clase de excusa podría dar el líder de tu unit? Recientemente parece trabajar al mínimo de su capacidad.”
“Natsume-kun anda ocupado con cosas no tan visibles. Hibiki-kun justo expresó su deseo de verle aquí así que lo entiendo, y pues… te pido comprensión, por favor,” sonrió con tristeza. “Fue lo suficientemente amable que haya permitido que Sora-kun viniera conmigo. No creo tener que explicar más sobre el asunto.”
“‘Este es un evento con mi nombre estampado en cada rincón’ podrías decir. Entiendo que hay algunas cosas que no se dejan en el pasado. Pensar que Itsuki-kun se negó a unirse a mi agencia por mi sola presencia…” meditó con una mano en su mentón.
“Es un tema difícil, Eichi-kun.”
“Más bien me pregunto por qué tu líder no te tratará con el mismo desdén.”
“¿Eh? Pues… n-no es que sea tan amable conmigo tampoco…” bajó su mirada, incómodo.
“Fufu, no me prestes atención, nada puede hacerse al respecto,” Eichi sonrió. “Noto que tu kouhai ha congeniado con mis invitados. ¿Qué tal si se nos unen?”
“¿En serio?”
“Tu apoyo como uno de los organizadores de hoy ha sido una gran ayuda, invitarlos es lo mínimo que podría hacer.”
“Hehe, entonces acepto, muchas gracias,” asintió agradecido.





Mientras tanto, Shinano se encontraba en un ejercicio de planchar ropa bajo las estrictas instrucciones de Shu Itsuki, dentro de uno de los talleres que eran parte de su workshop en Rizembool. Era acompañado por Mika quien se encontraba en plena labor de marcar telas con tiza y usar alfileres para delinear próximas costuras.

“Ahh…” el pelirrojo dio un pesado y desanimado suspiro en plena labor. “…siento que esto nunca va a acabar.”
“Pero lo estás haciendo más rápido sin comprometer la calidad,” observó el mayor, con una amplia sonrisa. “Hehe, muy buen trabajo.”
“Eh, gracias por el aliento, Mika-senpai,” sonrió incómodo. “En verdad tú haces mis entrenamientos con Itsuki-senpai más pasables…” al decir eso, volvió a dar otro suspiro. “El otro día limpié la cocina, el siguiente los baños… ahora que regreso a alistar prendas casi sospecho que sólo soy un conserje…”
“Hmm, Oshi-san es una persona muy estricta y sus métodos algo cuestionables, pero confío en que todo lo que haces tiene razón de ser,” Mika asintió. “Y pues, yo no sé tanto como él, pero sí he visto que has mejorado en todas tus tareas.”
“Si tan sólo Itsuki-senpai me dejara saber si ando haciendo las cosas bien. Casi parece que no dejo de equivocarme sin importar qué intente…” se lamentó. “Por cierto, Mika-senpai, ¿ha sucedido algo esta semana?”
“¿Eh?” abrió sus ojos con sorpresa y se puso a divagar. “No… no puedo pensar en nada. ¿Por qué lo preguntas?”
“Es que me parece que Itsuki-senpai ha estado en un peor estado anímico del usual. Temo que algo no esté bien.”
“Pues, Oshi-san a veces es de guardarse las cosas, así que, si algo sucede, me preocuparía si no quiere decírmelo y no pueda hacer nada al respecto…” confesó Mika, algo apenado. “Pero de lo que puedo ver, no noto que esté diferente de lo usual. A lo mucho, por más que no sepa todo lo que sucede en su entorno, me parece que se encuentra bien y espero que así sea,” concluyó con una sonrisa. “Hehe, gracias por preocuparte por Oshi-san.”
“N-no es nada…” sonrió incómodo. Shinano más estaba preocupado por su propio pellejo, pero no iría a admitirlo.

Entonces, oyeron que la puerta de ese pequeño ambiente se abrió.

“¡Ah, Oshi-san, justo a tiempo!” exclamó Mika alegremente y alzando un par de telas con la intención de hacer una consulta. Sin embargo, vieron a alguien más ingresar.
“Lo siento, pero tu Oshi-san no se encuentra disponible. Tendrás que intentar más tarde,” dijo Natsume con un tono distraído y una sonrisa perspicaz en lo que ingresaba.
“N-Nakkun, no esperaba verte aquí,” se impresionó. “¿Oshi-san te invitó?”
“No, vi que la puerta no estaba asegurada así que me invité a mí mismo,” el recién llegado tomó asiento en un puesto disponible. Ensanchó su sonrisa. “Sobre eso, me pregunto quién habrá sido el último en regresar y descuidar la puerta principal tan irresponsablemente…”
“C-creo haber sido yo, cuando recogí el nuevo envío de telas…” Mika bajó su mirada con nervios.
“Lo supuse. Me preocupa que Shu-niisan se encuentra tan atareado y concentrado en sus múltiples proyectos, y aquellos que le rodean ni se encargan de lo más mínimo…” murmuró con lamento, encogiéndose de hombros.
“¡L-lo siento mucho, creo que mi cabeza anda ocupada con muchas cosas!”
“¿Nii…san?” Shinano ladeó su cabeza. Vio al otro dirigírsele. “Ah, eh… ¿es que acaso Itsuki-senpai es tu hermano mayor? No lo hubiera adivinado.”
“No es una hermandad biológica. Sin embargo, Shu-niisan es uno de mis queridos hermanos mayores,” se explicó Natsume. Volvió a ponerse de pie y caminó hacia el Toushirou, en lo que lo observaba como quien inspeccionaba a un curioso insecto. “Hm, tú eres ese inesperado aprendiz que de la nada apareció en Rizembool.”
“S-sí,” asintió y sonrió un poco. “Mi nombre es Shinano Toushirou, mucho gusto.”
“Te he estado observando,” declaró Natsume, con ojos afilados.
“¿E-ehh?” Shinano se inclinó un poco hacia atrás. “¿Cómo así…?”
“Mika-kun te habrá dicho o quizás insinuado que no muchas personas son bienvenidas a este ambiente que Shu-niisan utiliza con tanta dedicación. Eres un ser extraño. Asumiría que hay algo especial en ti como para que acapares la más mínima atención de mi senpai…” se acercó más.
“Y-yo…” y en respuesta se inclinó más, intimidado.
“Además de una pinta bonita, no veo nada resaltante. No puedo adelantarme a las primeras impresiones, pero siendo eso lo que Shu-niisan usó para reclutarte aquí… sólo puedo preguntarme por qué andará perdiendo su tiempo con un niño ordinario.”
“E-espera, ¿por qué dices eso?” Shinano se confundió y frunció el ceño. “Tendré mucho que aprender, pero estoy haciendo lo que puedo. Tal vez no haya mucho que pueda mostrar por ahora, aunque si Itsuki-senpai me ha dado una oportunidad es porque lo puedo valer.”
“¿Eh?” Natsume se vio intrigado. “¿Fue tan fácil sacarte de quicio?”
“¿A qué te refieres?” se quedó en blanco.
“Fufu, imaginé que podría hacerlo, pero fue más simple de lo que pensé,” comentó para sí, entretenido. “Creo que te toqué alguna fibra sensible sin darme cuenta.”
“¿Por qué buscarías enfadarme? No entiendo…” dijo perplejo.
“Y bien, ¿qué fibra sensible habré alcanzado? ¿Podrías responderme?”
“¡N-Nakkun, por favor, Shinano-chan es nuevo aquí, no seas duro con él!” pidió Mika con urgencia. Este pareció intimidarse cuando aquel instigador pelirrojo le miró de reojo. “Ihh… t-tal vez sería mejor que Oshi-san hable contigo sobre el tema.”
“Oh, pero no quisiera distraer a Shu-niisan, seguramente andará con tanto sobre sus hombros,” dijo frustrado. “Hubiera imaginado que tú serías el primero en velar por él, Mika-kun.”
“¡P-por supuesto que sí!” se alertó y bajó su mirada para buscar palabras. “Es sólo que…”



“Kagehira, no continúes…” en ese instante, Shu cruzó el umbral y se unió a los demás. Se le notaba algo impaciente. “Creo habértelo pedido anteriormente, Natsume. Kagehira es un inocente simplón. Te pido que le tengas piedad.”
“…” Natsume le observó con incomprensión y llevó una mano a su mentón, meditativo. “No esperé que notaras mi presencia tan rápido, Shu-niisan.”
“Es difícil no hacerlo con el mero sonido de tus pasos. Ni Kagehira ni Toushirou poseen tu manera de caminar,” dijo con toda naturalidad. “De todos modos, no espero que hayas venido con el solo interés de fastidiar a seres inferiores a ti. Era cuestión de tiempo antes que nos encontráramos y conociéndote lo esperabas de antemano.”
“Interesante…” Natsume sonrió satisfecho. “Sería propio de ti estar al pendiente de cada sutileza, Shu-niisan, también conoces mis intenciones.”
“No del todo. ¿Qué te trae por aquí?”
“Me sentía extremadamente solo en un día en el cual recuerdo la desdicha e injusticia de la peor manera,” confesó dando un suspiro. “Le habré dado permiso, pero presiento que no terminaré de llamarle la atención a cierto insecto cuando regrese de su paseo de hoy. Debería prepararle un severo castigo si osa de importunarme a su retorno.”
“…” Shinano sintió leves escalofríos. Ese pelirrojo irradiaba un extraño peligro.
“Por ello, Shu-niisan,” de repente, Natsume bajó su gran presencia y terminó por mirar al pelirrosa con ojos casi suplicantes. “¿Estaría de más si te pido acompañarte el día de hoy?”
“Ah…” Shu fue contagiado de aquel frustrado suspiro. “Kagehira…”
“¡Sí, Oshi-san!” Mika se puso atento y con postura militar.
“Espero que tu descuido de no asegurar la puerta al regresar no vuelva a ocurrir.”
“¡Por supuesto que no, lo siento mucho!”
“Bien, ahora te doy el permiso de tomarte el día libre.”
“¿Eh?” se vio muy sorprendido. “Oshi-san, eh, muchas gracias, pero todavía no termino lo que tenía por hacer… y sí cometí un error.”
“Y tendrás otro momento para repararlo, pero por ahora aprovecha el día para otros asuntos que tengas por hacer,” dijo con leve impaciencia.
“¡Sí, entendido!” dicho esto, Mika salió disparado como acatando la orden de un general.
“Hm, veo que he interrumpido algo,” Natsume se puso a pensar.
“Kagehira no anda en ningún deber urgente y sólo velo por su bienestar…” era una forma disimulada en que Shu reconocía el fatal humor de Natsume, y el hecho que su protegido podría sufrir bajo el desplazo de su ira si los dejaba coexistir. Ni bien terminó con dicho despacho, Shu miró a Shinano. “A cambio, tú todavía no andas mostrando indicios de mejora en las más simples faenas que te doy. Continúa con el planchado que te espera la limpieza del área común. Ni bien acabes con ambas cosas, podría dejarte libre por hoy.”
“Eh, sí, Itsuki-senpai…” asintió y sintió un gran peso al pensar que tal vez podría haber sido libre desde ese instante. Sonaba a que tendría algo menos que hacer de lo usual, pero temía compartir el ambiente con aquella nueva persona.
“¿Hm?” Natsume sonrió traviesamente y se entretuvo al ver que el otro desvió su mirada.
“Natsume, déjalo trabajar en paz,” Shu resopló. “Si pretendes distraerlo, al menos hazlo cuando no maniobre prendas que no deben ser maltratadas.”
“Entiendo, lo menos que querría es causarte problemas a ti, Shu-niisan,” dijo alegremente y de inmediato salió de ese ambiente. Shu no tardó en seguirle.

Al estar repentinamente solo, Shinano casi pudo oír la estática abrumadora del silencio. El ambiente se había tornado tenso e incierto. Sentía que se perdía de algo y no sabía qué esperar de aquel desconocido, pero a simple vista, parecía que ese ser tenía algo en su contra.

Sólo le quedó dar un pesado suspiro y trabajar con la esperanza de salir cuanto antes. Buscaría a alguno de sus hermanos a quien abrazar con fuerza ni bien tuviera la oportunidad.



Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #881: November 30, 2022, 07:56:46 PM »



—¿Y? ¿El idiota que ha hecho? ¿Ya se metió en problemas?
—Baji-san descansa. De hecho, desde que llegamos aquí ha descansado bastante. — discretamente, Chifuyu tomó un mechón de cabello del pelinegro y lo quitó de su rostro para despejar su cara. Ver a Baji Keisuke tranquilo, descansar sin preocupaciones y tener la seguridad de que estaba bien era todo lo que el rubio necesitaba en la vida. No importaba si los dos primeros días de sus mini vacaciones Baji había pasado más dormido que despierto, el hecho de que estuviera tranquilo bastaba para que Chifuyu estuviera bien. Porque después de estar ese par de semanas “perdido” en adicciones, problemas y desvelos, que ahora descansara y se reponga era bueno. —Tal vez más tardes salgamos a recorrer los atractivos de la ciudad.
—Buh. Si se la van a pasar durmiendo o haciendo un bebé mejor se quedaban en su casa.
—C-Cállate, tonto. Esas cosas no pasan. — reclama el joven. —¿Cómo está Peke J?
—Ese animal sarnoso está bien…
—Pongo en video llamada.
—¿Eres pendejo o qué? No voy a poner a un puto gato en una video llamada. Eso es anormal.
—No confío en que estés cuidando bien de Peke J, ponlo en la video llamada.
—Okay, sólo lo haré si me pones en la video llamada a Baji durmiendo.
—No te haré ese favor, degenerado.
—¿What? ¿Tú me robas a MI mejor amigo para hacer cochinadas y yo soy el degenerado? Hasta donde yo lo veo, los únicos degenerados son ustedes que hasta con un gato viven, seguro como los jotos que van a vivir con una mascota como hijo.
—¡K-Kazutora! ¡Deja de decir tonteras! — el rostro de Chifuyu estaba demasiado rojo ante la vergüenza que ese idiota le hacía sentir. Ante esto no le quedó otra alternativa que dejar de enfocarse a él en la video llamada y mostrar la ventana. —¿Para qué quieres ver a Baji-san dormir?
—No salgas con tus celos tontos. Sólo que no confío que lo estés cuidando bien, quizá lo mataste.
—¿¡Cómo lo voy a matar yo!? Eso aplica mejor en ti, ¿acaso se te olvida que lo apuñalaste?
—Ah, ¿qué dijimos de sacar el pasado y restregarlo en el rostro? — Kazutora giró los ojos, hastiado. —El rencor no te lleva a ninguna parte, y tú no me estás ayudando en mi proceso terapéutico para dejar el pasado atrás.
—…— como le gustaría tener a Kazutora en frente en estos momentos sólo para estrangularlo. —Bien, te mostraré a Baji-san, pero tú pon a Peke J en la video llamada.
—No puedo creer que.. —
—Hazlo o corto.
—Okay, okay… Aquí tienes a este maldito gato. — Kazutora muestra al animal que duerme en el sillón.
—Parece deprimido
—Sólo está durmiendo.
—Ponlo más cerca de la cámara, espero que esté respirando.
—Está más vivo que todos nosotros juntos, “Fuyu” — le llamó por el nombre con el que Baji llama a Chifuyu, sólo para molestarlo. Logrando su objetivo, volvió a hablar. —Pon a Baji y si no lo haces le daré una pateadura tan grande a este animal que llegará a la luna.   
—Kazutora, ¿te estás tomando tus píldoras? No quiero que te de un ataque de agresividad.
—Sisisi, como sea. Baji.
—Bien, aquí está. ¿Ves que está súper bien? —
—Menos mal…— Kazutora observa con atención la pantalla donde se ve a Keisuke dormir profundamente. —¿No le diste un somnífero o algo?
—Sólo está muy cansado por esos días… Ya sabes, en los que estuvo perdido.
—A la próxima deberían llevarme con ustedes en vez de dejarme cuidando este parásito.
—Olvídalo. Oye, por cierto, ¿haz visto a Mikey?
—No. ¿Para qué iba a querer verlo? No es como que me nazca del corazón estar con él. Tampoco es como si Mikey quisiera incluirme en sus planes. Hasta donde todos sabemos, si es que me llega a llamar por algo de la banda será para que le limpie el baño para pagar los “mil años de castigo” que me impuso ese enano.
—Ah, pensé que quizá lo habías visto. Como fuiste tú quien trajo a Kana-chan a la reunión, pensé que estarían paseando todos juntos.
—¿De qué hablas?
—Bueno, Kana-chan y yo ahora nos hablamos bastante porque nos caímos bien desde la reunión, y me contó que iba a salir con Mikey y alguien más de la ToMan. Pensé que ese otro alguien eras tú.
—Puto enano oportunista.
—¿Ah?
—Yo traje a Kana de regreso y ni unas gracias me dieron, ahora salen y hacen vida de amigos de toda la vida. ¿Qué ganancia me dieron por esto? Nada… Y apuesto que el otro que los acompaña es el idiota de Draken haciendo de niñero.
—No hagas nada tonto…— porque por su tono de voz intuía que Kazutora estaba ligueramente molesto.
—Tengo que ir a comprar algo para comer. Nos hablamos luego.
—¡Kazutora! — demasiado tarde, el chico “tigre” le cortó.



Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #882: November 30, 2022, 10:33:32 PM »
Mientras Hige ayudaba a poner la mesa, Tsukino y Kano se encargaban de servir la merienda en el comedor principal. Con Taikoubou y su pareja, Haru Okumura, poniéndose al tanto en el segundo piso, Sayi le había pedido a sus hermanos y Child que les dieran algo de espacio…

Aún si Hige venía con excusa y media para intentar escabullirse al segundo piso, Ichigo lo tomaba del brazo y le obligaba a quedarse en su sitio.

“Bueno…” dijo ceremoniosamente Kano, alcanzándole una taza de Earl Gray a su hermanastro “Aquí esta su TE”
“Y ahora te toca a ti SERVIRLO” continuó Tsukino
“Si no serán unas dramáticas…” se quejó el rubio
“Ay vamos Ichigo” se quejó Kano “Si tu mismo dijiste que tuvieron una conversación… ~*interesante*~
“uuuuUUUUUuuu’

Intentando no azuzar más a sus hermanas, Ichigo tomó un sorbo rápido de té y dejo la taza en la mesa.

“Lo único que hablamos fue que ella no tenía idea alguna de lo que eran Rebels o HiMEs, o siquiera Hanasaki, sino hasta que Taikoubou desapareció, y su compañero de cuarto le contó por qué había pedido ausentarse por el resto del año” respondió, casi atropellando las palabras con tal de dejarlo todo en la mesa “Y pasé el resto del Lyft poniéndole al tanto de lo que su novio ejemplar oportunamente había olvidado contarle”
“…”
“Y ESO. Finito San Se Acabó”
“…Me sorprende que lo haya saludado tan tranquila luego de… bueno, no saber NADA” dijo Sayi, pero tras pensarlo unos segundos más, supuso que no era del todo… impredecible.

Taikoubou había cambiado bastante desde que empezó sus estudios en Beijing, pero ciertas cosas tomaban más que unos cuantos años en cambiar.

“Mamá” empezó Hige, tomando otro par de galletas de mantequilla “Papi siempre ha tenido estreñimiento emocional…”

Silencio… roto por Ichigo, Kano y Tsukino empezando a carcajearse a todo pulmón ante la ocurrencia del Child. Fue Sayi quien les pidió que guardaran silencio, pues con tanto bullicio le parecía poco probable que Taikoubou y Haru pudieran sostener una conversación tranquilamente.

“Ichigo, sobre Haru…” no pudo evitar preguntar la pelirrosa “¿Dijo algo de mí? No puedo concebir que no me guarde rencor. Taikoubou vino por su cuenta, pero eso no quita el hecho que sea algo mal visto…”
“No mencionó nada negativo con respecto a ti” respondió el rubio “Y no creo que haya sido falsa al momento de saludarte. Dicho eso, no creo que se atrevería a hablar mal de ti conmigo…”

Sayi asintió antes de volver a tomar asiento. Supuso que no había mucho que podía hacer si la novia de Taikoubou no gustaba de ella. Poniéndose en sus zapatos, ella tampoco estaría super emocionada si su novio dejara la universidad para ayudar a su ex-pareja…

Pero no había nada que podía hacer. Le tocaba ser paciente durante la visita de Haru, y hacerle saber que Taikoubou solo le estaba ayudando por el bien de Hige…

Entonces Ichigo recordó un detalle sin compartir.

“Ah, casi me olvidaba…” agregó el rubio, colmando la copa que cargaba con la sorpresa “Haru me dijo que se esta transfiriendo a Hanasaki. Empezando la próxima semana.”



“Eh”

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #883: November 30, 2022, 10:52:35 PM »
hoi hoi vengo con fic

Finalmente después de un par de meses ocupados entre presentaciones en la tele, conciertos, comerciales y demás actividades de Idols, Ai Kisaragi y Yuuta Aoi por fin iban a salir a una cita

La más emocionada con la idea era Ai porque en verdad extrañaba salir a pasear con su novio lo había extrañado tanto, sabia que estaba cumpliendo con su sueño de ser una cantante aunque esta vez estaba como vocalista en un grupo de rock , tenia unos buenos compañeros de grupo como Uenoyama y Mafuyu con los cuales se llevaba muy bien , ambos eran callados pero se llevaban bien con ella y Ai los quería mucho.

También se había hecho amiga de Kobato y Hajime que estaban en el coro junto a ella, con ellos hablaba todos los días por discord y algunas veces jugaban online

Además se encargaba de cocinar y limpiar el departamento donde vivía con su mellizo Koi, ya que este último había ido de gira con su grupo y todavía no regresaba a casa.

Ahora por fin iba a reunirse con su novio en el cine a ver una película de aventura, ella fue la primera en llegar al centro comercial donde se encontraba el cine mientras canturreaba alegremente esperando pacientemente a su novio
Unos minutos después llegaba Yuuta que se había dejado crecer los cabellos y ahora lo tenia amarrado en media coleta, la pelirosa se sonrojo levemente porque el joven idol se veía guapísimo

Yuuta-kun!!...-

Ai-chan!!!...-el pelinaranja ondeo su mano y luego se acercó a ella para sonreír ampliamente-

Te extrañe mucho!!-saltó a abrazar a su novio para luego darle un beso rápido en los labios-

Yo también te extrañe mucho…-dijo sonrojado por aquel fugaz beso- pero ahora tengo dos semanas libres así que tenemos que aprovecharlos bien.

Tengo muchas cosas planeadas en estas dos semanas -dijo la pelirosa- sobretodo tenemos que ir a la presentación de Tsubasa-san!! Va a volver a los escenarios como solista, es una buena ocasión para estar viva, pensé que nunca iba a pisar los escenarios desde que se disolvió Knights.

Es cierto es una sorpresiva noticia, es una muy buena para nosotros los idols que aspiramos a ser tan buenos como ellos, además va a estar en el concierto junto a Trigger …-

Es verdad!!! Ellos también vuelven a presentarse y Gaku-san va a casarse muy pronto con la madre de Mayura-san…-dijo con los ojos brillantes- las personas que admiro van a tener un buen futuro…-observo su celular- no puede ser!! Ya va a comenzar la función …-tomó del brazo a su novio para jalarlo- vamos!!!-

Dentro de la sala donde se proyectaba la película…

Ai miraba atentamente la película con ojos brillosos de emoción e iba a girar a ver a su novio,  que se encontraba dormido apoyando su cabeza en el hombro de la joven

Recién has salido de vacaciones y ya te obligo a venir al cine cuando deberías de descansar…-le dio un suave beso en los cabellos- te dejaré descansar hasta que termine la película así que procura descansar bien deacuerdo??...

En la casa de los Aoi…

Hinata se encontraba junto a Vivio observando las ultimas presentaciones que realizo 2Wink para poder ver en que podían mejorar o que podrían adicionar en las futuras presentaciones

Me parece que hemos dado un buen performance en las ultimas presentaciones, no creo que debamos de cambiar algo en las presentaciones del próximo mes o tu crees que si Vivio-chan?-

Si han sido muy buenas presentaciones, pero creo que podemos hacer una modificación en algunos vestuarios para las nuevas canciones, además ahora que las personas ya pueden diferenciarlos bien ahora que Yuuta-kun ha cambiado su look , podemos atrevernos a dar una presentación mas atrevida y podemos también cambiar un par de cosas en los vestuarios, además de lanzarnos a escribir mas canciones de solistas, creo que a los fans les puede gustar…-

Es cierto…ahora que mi Yuuta-kun ha crecido mucho podemos variar nuestras presentaciones, pero sin perder la esencia de 2Wink, no puedo esperar al siguiente mes para poder presentarnos con tus nuevas canciones y vestuarios Vivio-chan…-

No es para tanto…-dijo avergonzada- como manager y encargada del vestuario de 2Wink es mi trabajo hacer que las personas noten su trabajo y se enamoren de ustedes, además prometimos que íbamos a esparcir la felicidad a los demás, nuestro camino ha sido difícil pero por fin después de mucho tiempo nuestro arduo trabajo ha dado frutos- hablo emocionada mientras empezaba a dibujar en su cuaderno de notas-así que ahora tienes que dedicarte a descansar lo suficiente y cero practicas por favor que no quiero que te lastimes, porque tenemos que cumplir con las productoras de las actividades del próximo mes…-

Esta bien Manager-san…-canturreo divertido- y que harás tu en estas dos semanas de descanso?? Supongo que tampoco vas a trabajar verdad?

Yo me tomaré una semana de descanso para irme de viaje con Nazuna-nii, luego volveré a trabajar porque el trabajo de un manager es un trabajo casi sin descanso-

No te sobreesfuerces mucho y mandale muchos saludos a Nitto-senpai…-

No te preocupes lo haré, ahora si me retiro para que puedas descansar…-

Vivio-chan al menos espero poder tomar un día prestado de tus vacaciones para salir a pasear te parece?...-

La rubia sonrio dulcemente- deacuerdo tendrás un día libre conmigo…yo te diré cuando así que ahora descansa…-se retiro del departamento de los Aoi

Aún es muy pronto para confesar mis sentimientos hacia ella, así que tendrás que esperar un poco más …

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Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #884: December 03, 2022, 10:30:27 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

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Sayi :: 522 palabras
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Kana :: 810 palabras
Eureka :: 1155 palabras
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Mimi Tachikawa :: 926 palabras
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