Otro fic más de las olimpiadas, quisiera terminar con este pronto pero la vida sigue conspirando en mi contra (...) a ver cuánto me toma.
118.1.
Había sido un evento tranquilo que para variar le dio la oportunidad de explorar las universidades como cualquier joven común y corriente. Y pensar que por más que fuera un estudiante de Rizembool ni acudía a su propia ‘alma mater’ en físico con frecuencia…
En fin, las divagaciones tendrían que quedarse para otro momento, luego de haber recibido un mensaje el cual terminó con su paseo prematuramente.
“Pues… el nuevo se ha vuelto a portar mal, lamentablemente,” Shiyoon dio un suspiro. “Así que… nos toca ir a ver qué ocurre, Haku,” luego de terminar de narrar lo que seguía, le sonrió en lo que se encogía de hombros. “Vamos a ver el desastre, al menos esta vez no nos toca hacer nada en lo absoluto. Orochi-sama sólo quiere que sirvamos como ojos por hoy.”
“…” el orphan sostenía un último bocado de aburaage en su mano, cabizbajo.
“¿Haku? ¿Estás bien? Estás muy callado,” se confundió el otro. Era sin duda sorprendente que aquel reactivo y rebelde orphan no usara la oportunidad para intentar darle la contra o quejarse de los mil y un problemas que los humanos no dejaban de causar.
“…no puede ser que ya lo hayas olvidado…” musitó el orphan, con fastidio. Aquel bocado terminó por ser apretado en un puño. Y, aun así, el kitsune no estalló ni levantó su voz.
“Hm…” Shiyoon alzó una ceja, meditabundo.
“Tsk…” mientras Hakuzosu perdía la paciencia por dicha actitud indistinta del otro.
“¡Oh!” finalmente, el chico asintió y sonrió. “Haha, ¿te refieres a cómo ese muchacho amable te domesticó y te quitó todas tus neuronas hace un rato?”
Había sido atinado del prospecto a Rebel llevar al orphan a la azotea de un edificio luego de haber ‘ido a recogerlo’, ya que Hakuzosu finalmente soltó su ira en un zarpazo que hubiera podido lastimar severamente a una persona más lenta.
“¡Precisamente eso! ¡Sabía que te estabas burlando de mí fingiendo ignorancia!” exclamó en lo que el otro aterrizó luego de evadirlo con un salto. Le miró de soslayo.
“Eh, no, no, te juro que todo eso ya se había escapado de mi cabeza,” Shiyoon levantó sus palmas y las sacudió en señal de paz. “Tranquilo, lo hecho, hecho está. Ese chico claramente cuidó de ti para no hacerte más que neutralizarte en lo que yo llegué…”
“¡El hecho que digas que me haya neutralizado significa que definitivamente no me cuidó!” gritó indignado y colérico. “¡Era un enemigo! ¡Otro humano que se cree con más derecho que yo! ¡Que no me haya lastimado físicamente no quiere decir que no me haya hecho nada!”
“Haku, no es tan simple…”
“¡¿Por qué demonios no lo es?!”
“Escúchame un momento. Nos toca ir a ver lo que Yato anda haciendo, él que anda causando problemas a todos los demás,” observó Shiyoon.
“Tsk, ¿y por qué eso me importa?” entrecerró sus ojos.
“Porque Yato es parte de ‘nuestro lado’, de alguna manera, y aun así, no estamos yendo a ayudarle,” Shiyoon llevó sus manos detrás de su nuca con una sonrisa indistinta. “Vamos a ver cómo la gente encargada de ser los primeros en responder y controlar lo que se sabe de la guerra lo ponen en su lugar y se aseguran de detener su travesura. Él podrá ser un futuro Rebel como yo, pero igual, todos estamos de acuerdo que la gente que se sale de las reglas tiene que ser detenida. Eso se aplica a mí y a ti de la misma manera.”
“…” Hakuzosu frunció el ceño.
“A nadie le va a gustar que se metan con uno, pero si nos hemos portado mal, eso es lo que vamos a sacar. Es la consecuencia de nuestras acciones. Por lo que ocurrió el otro día, sé bien que ese chico te neutralizó porque estuviste a punto de atacar a un puñado de HiMEs en medio de una muchedumbre de gente normal, e imagino que algo similar estuvo por ocurrir hoy,” Shiyoon negó y sonrió apenado. “Siento decirlo, pero por nuestro entorno, vivimos en un ambiente donde ello se considera castigable, lo cual terminó por ocurrir. Alguien tenía que detenerte para mantener todo bajo control.”
“Pero… tsk…” chasqueó la lengua, desviando su mirada y cabizbajo. “…estas reglas tan caprichosas de los humanos… esas HiMEs me las van a pagar, no las perdonaré…”
“Lo siento, Haku, en serio,” le sonrió un poco.
“…” se mantuvo mirando al piso.
“Ahora que eso está claro, vamos en marcha. El jefe se molestará conmigo si fuera a perderme de algo importante.”
“Oye…”
“¿Hm?” ladeó su cabeza. “Sigues meditabundo.”
“…” comprimió sus puños, con fastidio. “¿Acaso no te vas a burlar de mí por… cómo actué? Estaba… actuando como un idiota.”
“Haha, realmente fuiste todo un niño adorable como por quince minutos, ¿por qué diría que actuaste como idiota?” sí, tuvo que evadir otro zarpazo con suma agilidad.
“¡Tch, no te burles de mí!”
“No, no lo hago. Creo que ando normalizado a que la gente actúe rara y un poco en contra de su voluntad todo el tiempo…” Shiyoon dio un suspiro, para volver a encogerse de hombros con una impecable sonrisa. “…considerando quién es nuestro jefe.”
“Eh…” ello probó dar ciertos nervios al orphan.
“Siento que te haya ocurrido, a nadie le gusta estar en esa situación, por más que no sea nuevo para uno. Ahora olvídalo,” asintió tranquilamente. “Somos un equipo, ¿no? Estamos en confianza.”
“…” le miró perplejo. En muy raras ocasiones, por más que iba contra sus instintos de orphan, Hakuzosu casi podía pensar que Shiyoon era de confiar.
“Ya habrá otra oportunidad para que piense en cómo tomarte el pelo al respecto,” concluyó amenamente.
“¡¿Q-qué has dicho?!” precisamente, por ello mismo nunca le duraba aquella impresión.
“No me tomes en serio, ahora sí vamos.”
“¡Oye!” Hakuzosu no llegó a intentar arremeter contra él, ya que, al verle invocar su espada, de inmediato se quedó quieto y al pendiente de lo que iba a hacer.
“Estamos lejos, así que tomaremos un atajo…”
…
Ni bien recibió el mensaje con respecto a la manifestación por la zona rural de Hanasaki, Suzuka se apresuró a correr para darle el alcance a aquellas jóvenes HiMEs. Entendía que no todas irían a responder con rapidez, ya que Reimu y Youmu continuaban participando en sus disciplinas deportivas. Si bien la última había considerado abandonar su competencia según lo puesto en el chat, todas terminaron por recibir un mensaje de texto de parte de Fran, quien ya estaba al tanto de los sucesos.
Según lo indicado por la asistente de Miranda, por más que dicha manifestación fuera producto de Rizembool, ella fue muy clara en indicarles que no era responsabilidad de ninguna de ellas.
“…” Suzuka volvió a mirar la pantalla de su celular en lo que avanzaba.
‘Habiendo tres de ustedes en la zona de peligro, les reitero que no se involucren ni tomen acciones para solucionar este altercado. El responsable no es Rebel de ninguna de ustedes y no se encuentra peleando contra una HiME. Por la naturaleza de las olimpiadas, Rizembool va a tomar responsabilidad y ellos han enviado a un grupo para encargarse de disciplinar a esa persona. La única tarea de ustedes como HiMEs es asegurarse de mantener a la gente común fuera del área, y en el peor de los casos, prevenir que el alcance del evento fuera a expandirse. Quédense en el perímetro hasta que vean que la situación está bajo control. Esperaremos el reporte de los eventos cuando ello termine.’Sin duda se podía sentir cierto nivel de desconfianza venir de las palabras en su pantalla, lo cual Suzuka comenzaba a asimilar por más que no le gustara. Hasta el momento, todas eran las ‘HiMEs tachadas’ en los ojos de Miranda, y Suzuka sabía que aquello recaía sobre ella por encima de las demás. Pese a ello, parte de ella se preguntaba si era prudente dejar que la situación pudiera empeorar en lo que les tocaba simplemente ‘esperar’ a que los encargados fueran a llegar.
En medio de sus pensamientos, ella oyó una voz dentro de su mente, una que conocía muy bien.
“¿No estarás cansada de cargarme en un brazo?” preguntó su arma, en forma de la larga y ancha espada la cual solía usar más como arco que para ataques directos. “Te puedo ayudar corriendo, tengo dos piernas que todavía no han sido desahuciadas.”
“No te burles, Norimune. Esto suena a una emergencia y temo que si no te tengo en forma de arma nuevamente te desaparecerás por días sin darme señales de vida,” susurró la frustrada y decidida HiME. Ella frunció el ceño. “Aparte que pareces olvidar lo fuerte que realmente soy.”
“Fufu, nunca lo dudaría de mi estimada hija~ pero no estoy tan viejo como para que necesites soportar todo mi peso. Deja a un padre encargarse de sí mismo.”
“Tú deja de hablar tonterías, sabes que no soy tu hija…”
“No te canses con anticipación, nunca sabes cuál será la demanda que te espera, justamente por tratarse de una emergencia.”
“Eso tendré que decidirlo yo…” enfocó su vista hacia el frente. No iba tan rápido como hubiera querido, precisamente por su decisión de cargar su pesada arma, pero continuó convencida de hacerlo. “Ya parece que estamos cerca. Sólo espero que las tres estén todavía a salvo.”
“A pesar de su comportamiento temperamental, tu kouhai será cuerda para mantenerse al margen, sobre todo si te está esperando, Suzuka, y sus dos compañeras poseen un buen juicio. Ellas te oirán, todas te consideran una líder y la HiME con más experiencia. Así que, espero que sepas qué les dirás ni bien llegues.”
“…” Suzuka se quedó en blanco un momento. No lo había pensado con claridad, sólo se encontraba acudiendo al llamado. “Yo no sé siquiera qué es lo que iremos a ver, no puedo anticiparme a nada aún…” afiló sus ojos. “Pero tengo en claro que no dejaré que las otras corran un peligro innecesario. Esta vez actuaremos de manera más sensata. Yo seré la responsable en caso algo suceda…”
…
“Hm… te me haces irreconocible… Suzuka…”
“!!!” fue una voz profunda de ultratumba, la cual mencionó su nombre con un cambio de tono, uno que pareció dirigírsele despectivamente. La repentina sorpresa y la silueta mayormente negra de dicha persona a su costado le hizo blandear su espada, lo que hizo que este le esquivara.
“Tsk… pero no, definitivamente eres tú, la inepta HiME que casi causa que todas sus kouhai mueran hace unos días…” Matsui aterrizó a una prudente distancia de ella. Él ya usaba su capa tecnológica que escondía su rostro completamente.
“Tú fuiste quien las puso en tal peligro…” a pesar de sus palabras, Suzuka no estuvo en una posición de anticiparse a alguna agresión de su parte, incluso se mostró un tanto perpleja. De inmediato volvió a pensar en el mensaje de Fran. “Tú… ¿eres quien va a detener lo que ocurre?”
“Si tan sólo eso fuera cierto…” divagó con gran indiferencia.
“…” la HiME se impacientó.
“No soy lo suficientemente fuerte para enfrentar a quien les causará tantos problemas ahora… si es que tu propia memoria de cómo casi barrí con todas las demás HiMEs te deja saber con qué estamos lidiando ahora,” contestó con firmeza. “Fufu…” y su tono se contagió de leve burla. “…difiero en que fui yo quien las expuso a aquel riesgo. No puedes culpar a un monstruo como yo de actuar como tal, no es mi culpa que una HiME que sí nos conocía a waka-sama y a mí haya llevado a las demás frente a nosotros. Ninguna de ustedes debió pisar ese muelle esa noche.”
“Tch, no demos vueltas al asunto, si tú no vas a solucionar esto, ¿qué estás haciendo aquí?”
“Alargando la emergencia.”
“Eh…” se confundió.
“A diferencia de ustedes, yo puedo prolongar esta etapa de ‘incubación’ hasta que el verdadero encargado finalmente se ose a llegar. Puedo adentrarme a la niebla roja sin problemas.”
“Niebla roja… entonces, es la misma persona quien casi ocasiona un desastre durante la noche de inauguración…”
“No hay necesidad de decir lo obvio.”
“…” sintió tangibles nervios. “Esas orphans son imposibles de derrotar por completo. ¿Qué se supone que debamos hacer aquí?”
“Hmhm…” Matsui rió para sus adentros.
“Tsk…” detestaba lo mucho que ese incógnito Rebel al cual incluso desconocía su nombre parecía no importarle nada en lo absoluto, para atreverse a ser tan despectivo con las HiMEs.
“Aquel no es mi problema…” entonces, el Rebel miró de reojo a un costado. Por la pausa que se habían dado luego de la agresión de parte de Suzuka, los dos acababan de ser alcanzados por un grupo de tres.
“Eh…” Cho se notaba perdida y miraba anonadada a aquel desconocido Rebel. A su costado, Kashuu andaba al pendiente de ella.
“¿Te sientes bien, aruji?”
“S-sí, no te preocupes,” a pesar de sus palabras, la peliceleste llevó una mano a su sien.
“Ehm…” y detrás de Cho, una asustadiza y tímida Kosuzu observaba al encapuchado con curiosidad y ligera aprehensión. “¿Ese señor es el Rebel del cual me contaron?”
“Ustedes…” Suzuka se preocupó por ver a los tres. Por más que sabía que Cho tenía más experiencia que la mayoría, la simple memoria de aquellas orphans casi le hacía desear que Fran hubiera abogado por que huyeran de inmediato.
“Tsk…” por su parte, Matsui se impacientó. Definitivamente estaba perdiendo tiempo valioso, por lo cual regresó a correr camino al punto de interés.
“¡E-espera!” y Suzuka se apresuró para tratar de no quedarse atrás.
“¡O-oye, Suzuka!” Kashuu intentó pedirle que les esperara considerando que los tres llevaban apurados y por ende cansados desde que los mensajes empezaron a llegar, aunque les tocaría llegar un poco más tarde que ella.
Sabía que ese Rebel tenía mucha información que se negaba de darle, pero Suzuka tampoco podía ponerse a pensar en qué preguntarle. Si este se iba a negar a decirle cómo lidiar con las orphans, quizás era un caso perdido intentarlo, aunque aun así no podía darse por vencida.
Sin embargo, algo distinto pasó. Matsui desaceleró lo suficiente para permitir a Suzuka correr a su par y ni bien ella le dio el alcance, optó por cortar con su silencio.
“La persona responsable de este desacato está relacionada a los sucesos del muelle,” observó Matsui, inmutado.
“¿C-cómo así?” Suzuka no podía pensar en haber visto a alguien más… y pasó a sorprenderse. “Espera, ¿acaso es quien enloqueció a los civiles presentes?”
“Fufu, no, ya quisieras que fuera tan fácil. Si tan solo los verdaderos malos se pudieran controlar con tanta facilidad.”
“Tsk, no haces sentido,” se impacientó.
“Te digo algo que puede serte útil…” hizo una leve pausa.
“…” no podía verle, pero por más que se orientaba hacia el frente, Suzuka casi podía sentirse directamente observada por el otro debido a su intensidad.
“Aquella HiME que terminó lastimada en el muelle… no la acerquen a la niebla,” dijo con severidad. “Porque, si lo hacen…
ella no será la única que resultará maldita…”
“Eh… ¿qué quieres decir…?”
“Toma mis palabras como decencia común. Evita darle a ese futuro Rebel una injusta ventaja…” y ni bien dijo esas palabras, volvió a acelerar su andar.
“…” Suzuka se impacientó y nuevamente volvió a esforzarse para no quedarse tan atrás.
“Lo siento… lo siento, sé que soy muy lenta…” se disculpaba Kosuzu repetidamente.
“Descuida, yo tampoco estoy del todo en forma…” Cho asintió mientras continuaba el avance.
“Se cansarán menos si no hablan en exceso, pero ya debemos estar cerca…” observó el arma, atentamente y a la expectativa de lo que estaban por ver.
“…” Cho fruncía el ceño. Estaban cerca… no, a su parecer, ya estaban en el recinto.
“Aruji…”
“Eh, s-sí…” ella se despertó al notar que Kashuu le miraba atentamente.
“Sé que realmente quieres apoyar a las demás HiMEs, pero todas van a entender si no estás en condiciones de hacerlo,” le recordó. “Por favor no te fuerces a participar en esto.”
“Tendré cuidado, Kashuu, gracias por preocuparte por mí,” Cho sonrió frustrada. Sabía que había tenido un roce muy cercano con la muerte aquella noche del puerto, pero incluso con ello en mente, no dejaba de impacientarse por el hecho que la debilidad que arrastraba continuaba sin aliviarse en lo más mínimo. Era como si no pudiera recobrar su usual estado de salud. Aunque en esos instantes no era lo más alarmante para ella… “Puedo ver la niebla roja de la inauguración.”
“¿Eh?” Kashuu se sorprendió.
“Senpai, ¿en serio?” Kosuzu se asustó un poco.
“Supongo ustedes no la pueden ver…”
“…si ese es el enemigo que nos espera, entonces con más razón no deberías exponerte a aquel peligro, aruji. Ya dependimos de este Rebel y su aliado la vez pasada. Nosotros no tenemos nada que hacer aquí,” observó el arma.
“Eso es lo que pienso. Lo único que quiero es asegurarme de prevenir que alguien salga lastimado o que inocentes se involucren,” Cho asintió. “Te prometo que seré prudente.”
“…” Kashuu bajó su mirada. Ahogó un deseo de chasquear la lengua para no desalentar a su ama, pero a su vez, sabía que ella podría descuidarse sin siquiera darse cuenta. “Que tú puedas ver la niebla tan claramente y que esta sea invisible para nosotros nos da la idea que lo mismo se repetirá que la vez anterior. Te hará mal, y cuando eso suceda, mereces que te traten como alguien quien ha sido lastimado y necesita evacuar. Que ese sea el caso.”
“Sí, entiendo…”
“…” no, quería, pero no podía confiar en sus palabras.
Finalmente, el camino de árboles les condujo a un área abierta donde los demás pudieron ver más que una simple niebla roja. A esas alturas, dicha materia rojiza se había formado semejante a un perímetro con paredes de dicho color que se veían macizas, pese a portar aquel extraño tono. Por encima del enclaustro, sin embargo, la niebla sí se esparcía vertical y difusamente, no dando indicación del fin de su alcance. Incluso daba la impresión de que se expandía con lentitud.
Cho no necesitó evidenciar el espacio para detectar un color rojo que llevaba alertándole desde el camino. No obstante, mirar a dichas paredes hechas de una supuesta densa niebla escarlata le hizo sentir un dolor en los ojos semejantes a los de mirar directamente al sol, sólo que no visualizaba luz intensa. No, más bien… a su parecer, el vívido color de la niebla se había oscurecido y esa ‘construcción’ más se asemejaba al de un color opaco propio de un órgano o entraña animal. Se preguntaba si los demás lo veían de la misma manera.
“¡…!” y nuevamente, oyó aquel grito desgarrador dentro de su cabeza que le hizo estremecerse. Era esa voz que la asechaba, ese indescriptible grito que no había sido parte de su propia experiencia de vida, y aun así, hacía aparición en su mente repetidamente.
“Aruji…” Kashuu le agarró de un hombro, una leve acción que probó ser necesaria puesto a que la peliceleste tambaleó en medio de su ensimismamiento.
“…” Kosuzu miró a Cho con preocupación, pero su atención de inmediato se pasó a sus compañeras de la secundaria, quienes apenas intercambiaban palabras con el Rebel.
“¿Dices que esta estructura está por expandirse?” le cuestionó Tenshi con desconfianza y alzando una ceja.
“No te creas que es un sólido lo que ves, por más que lo parezca. Ustedes no conocen al demonio que se esconde adentro,” explicó el encapuchado. Este caminó hacia dicha pared, lo cual hizo que más de una HiME tuviera el impulso, pese a no llevarlo a cabo, de advertirle que desistiera. De todos modos, él no hizo más que mirarlo de cerca un momento, hasta que dio un suspiro. “Y es claro para mí. Este umbral se expandirá proporcionalmente a la cantidad de gente que entre al mismo. Es mejor no perturbarlo.”
“Tsk, pero bien nos han dicho que estemos atentas a detener su avance. ¿Entonces qué hacemos?” volvió a quejarse la peliceleste, quien sin duda no tenía reservas ante dicho Rebel que fue tan peligroso hace algunos días.
“…se expandirá de todos modos. Es una locura adentrarse a incentivar su crecimiento, pero si los auxilios se tardan en llegar y la expansión amenaza con alcanzar a los transeúntes, todos nosotros debemos estar lo suficientemente locos para hacer el intento. Eso es lo que se espera de quienes se convierten en fichas de ajedrez…” Matsui rió levemente para sus adentros. Había ‘socializado’ demasiado para su gusto con las HiMEs, por lo cual se haría el favor de desaparecer de ese ambiente. “Pero ustedes hagan lo que quieran, no son mi responsabilidad. Yo iré a ralentizar la expansión por dentro. Si alguna de ustedes me iguala en locura, supongo nos veremos en el interior tarde o temprano.”
“¿Cómo se supone que ayudaríamos con eso?” preguntó Suzuka.
“Peleando contra esas orphans inmortales, por más peligroso e inútil que sea. Vale la pena mientras no sean derrotadas…” empezó a caminar para atravesar la pared. “Fufu… y pensar que alguna HiME será eventualmente asignada a este monstruo…”
Fue como dijo. La ‘pared’ se asemejó a un holograma en lo que el encapuchado Rebel la atravesó. Las HiMEs intercambiaron miradas y no tardaron en alarmarse cuando, en un movimiento violento y sutil como un parpadeo, la realidad cambió a tener dichas paredes delimitar un espacio más grande y más cerca de todas ellas.
“¡Ehh!” Kosuzu casi se cae para atrás.
“No debería esperar que una manifestación mágica respetara un movimiento tangible o que se ajuste a las leyes de la física, pero…” Saki llevó una mano a su mentón.
“Es preocupante, y si esa persona que anda adentro es quien conjuró las orphans de la vez pasada, estamos lidiando con alguien muy peligroso…” agregó Tsubasa, meditabunda.
“Suzuka, ¿qué deberíamos hacer?” preguntó Tenshi a su senpai, decidida. Ella apretó los puños. “Ya hemos aprendido, y sobre todo yo, que pelear contra ese enemigo es inútil, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados. ¿Qué piensas?”
“…” Suzuka asintió con solemnidad. Miró a los presentes un momento antes de observar en la dirección en la cual el Rebel se había sumergido al enclaustro. “Él tiene algo que nosotros carecemos, lo cual es experiencia con este suceso en particular. No podemos decir que haríamos una diferencia como él ya lo demostró el día de la inauguración, así que tendré que darle la razón al decir que nosotros sólo nos involucraremos si juzgamos que el riesgo vale la pena. Quedémonos al pendiente de que no se expanda demasiado, lo volveremos a evaluar después.”
“…” Kashuu asintió y dio un par de pasos hacia delante. “Me parece bien. Y ahora que sabemos con certeza lo que ocurre, espero que entiendan lo que estoy por decirles…”
“Kashuu…” Cho le miró con ligera aprehensión. Lo veía venir.
“Pido que aruji sea excusada de tener parte en este suceso por su propio bienestar, ya que continúa con rezagos de los eventos del muelle,” afirmó con certeza.
“…” Suzuka se impresionó ligeramente por la firmeza y autoridad con la cual el arma se había expresado. Notó que Saki y Tsubasa intercambiaron miradas, y fue Tenshi quien rompió el silencio.
“Sí, no te preocupes, en verdad que estoy de acuerdo,” Tenshi asintió. “Esperaba que ustedes no vinieran ahora, a decir verdad.”
“Eh, Tenshi..,” comenzó Cho.
“No es por desprestigiarte o menospreciarte de ninguna manera, Cho, pero todavía tengo presente lo que pasó esa noche. Por supuesto que te mereces descansar,” afirmó la peliazul. Desvió su mirada. “Yo también estaría más tranquila si sé que te darás una oportunidad de recuperarte como debido.”
“Entiendo cómo te sientes, Tenshi,” comenzó Suzuka, pensativa. “No pienso dejar que ninguna corra un riesgo extremo, y menos si no están en condiciones de funcionamiento normal.”
“Bueno, me alegra oír eso,” Tenshi sonrió aprobatoriamente. Sin embargo…
“Por eso tú también tienes terminantemente prohibido ingresar a la niebla, Tenshi,” concluyó la peliblanca.
“Eh, ¿qué dices?”
“Tú también saliste lastimada de esos sucesos y continúas recuperándote. Por ello mismo sé que tampoco podrás darlo todo de ti y estás en una gran desventaja,” se explicó. Sabía que su kouhai no le oiría si le contaba sobre la advertencia del Rebel al ser rebelde a su manera, por lo cual no iría a mencionarlo de momento. “Estoy segura de que cualquier señal de debilidad puede jugarnos una mala pasada y no amerita que cometamos alguna imprudencia. Tenemos los ojos encima en Hanasaki por haber hecho eso el otro día.”
“Eh, pero, o sea…” la peliazul estaba alarmada y miró de un lado al otro a manera de percatarse quiénes les rodeaban. “Si Cho y yo no podemos ayudarte, nos quedan Saki, Tsubasa y Kosuzu,” ni bien lo mencionó, ellas tres se vieron perplejas, con distintos niveles de nervios y quizás no muy a gusto con la idea de que alguien más las haya remotamente voluntariado. “Y pues, ellas no tienen tanta experiencia. Tú tendrías mucho por hacer, Suzuka.”
“Lo sé, pero no te preocupes por mí,” afiló sus ojos. “Soy fuerte, puedo pelear contra las orphans el tiempo suficiente para que lleguen los encargados.”
“¡Te apuesto a que no puedes garantizármelo! ¡No digas cosas por decir!” reclamó casi al punto de lanzar una rabieta. “¡Y mucho menos me sobreprotejas si ya soy HiME, estoy prácticamente bien al cien por ciento!”
“La idea es que no cometamos ninguna imprudencia, Suzuka, pero tus palabras lo suenan,” observó Cho, con leve inquietud.
“Aruji…” Kashuu se preocupó.
“¡Sí, precisamente eso! ¡Que seas la senpai de todas no te da inmunidad!” continuó Tenshi.
“No lo da, pero con tal de proteger a los demás de Rizembool, si se da ese momento ‘loco’ en que tenemos que darlo todo de nosotras, estoy cometida a hacerlo…” la peliblanca asintió con firmeza. “Y también soy mayormente responsable por lo ocurrido en el muelle aquel día, en particular por todas ustedes, y sobre todo por ti, Tenshi, porque me seguiste desde el inicio. Así que, esta vez seré adecuadamente responsable y velaré por el bienestar de ustedes por encima de las circunstancias.”
“¿Pero y qué es de ti?” insistió.
“Estoy de acuerdo con Hinanawi-san, no podemos descuidarla a usted,” se sumó Tsubasa. “Personalmente entiendo que mis habilidades no se prestan aún para ayudar contra enemigos tan fuertes, pero si usted va a ponerse en peligro, al menos alguna salvaguarda necesita estar puesta en pie para asegurarnos que puede huir si la situación se vuelve desfavorable.”
“Sí, eso suena justo, no sé si contamos con algo así, no obstante…” Saki desvió su mirada.
“Eh…” y curiosamente, la pequeña Kosuzu levantó su mano. “Pues… todavía lo estoy practicando, pero… tengo la habilidad de invocar a otros a mi costado. S-sí algo se vuelve peligroso, podría intentar hacerlo para apartarle de las orphans…”
“Hm, esa suena a una habilidad útil, pero, ¿eres capaz de controlarla?” preguntó Suzuka.
“Todavía lo estoy entendiendo del todo. El otro día medio que causé estragos, ¡a-aunque prometo que mi magia no va a causarles ningún percance como la vez pasada, en serio!”
“¿De qué percance hablas?” la peliblanca alzó una ceja.
“Es una larga historia…” Cho podía recordar lo que Roxas le había dicho al respecto.
“Si quieren cerciorarse de que ello va a servir, pueden aprovechar el tiempo para hacer un simulacro y ver cómo la magia funciona entre ustedes,” dijo Kashuu, quien ya estaba cruzado de brazos. “Ahora, si me disculpan, aruji y yo tenemos que retirarnos.”
“Eh, no aún, Kashuu, al menos tengo que estar informada con lo que sucede,” le pidió la peliceleste.
“Tenemos el visto bueno de ir. Sé que no lo dices, pero este espacio a nuestro costado te está causando debilidad nuevamente. No es seguro que te mantengas aquí por más tiempo.”
“Lo sé…” ‘pero…’ sentía que no podía desentenderse como la HiME senpai que supuestamente era para las otras.
Y entonces, Suzuka vio que su arma brilló y finalmente, Norimune hizo aparición.
“Ah, permíteme un momento, estimado bouzu,” comenzó el arma mayor.
“Tch, ¿qué haces apareciendo de la nada? Te me haces más útil cuando no tienes una boca con la que hablar,” se quejó Kashuu.
“Tanta osadía a tus mayores, kuso bouzu,” Norimune sonrió con perspicacia. “Sin embargo, no puedo dejar que un comentario tan ligero de tu parte pase desapercibido, o hasta aceptado.”
“¿A qué te refieres?” alzó una ceja. “Estoy abogando por mi aruji. Ella no tiene por qué adherirse a ningún estándar que perjudique su salud.”
“Oh, descuida, estoy completamente de acuerdo contigo al respecto. Hubiera apoyado que ustedes dos ni hayan respondido al llamado. Tienen todo el derecho de ausentarse, considerando al par de HiMEs que no vinieron por andar ocupadas en competencias civiles.”
“No es para recriminarles, Norimune, tienen todo el derecho de no involucrarse, Fran misma fue quien hizo hincapié en que no tenemos una mayor responsabilidad aquí,” le recordó Suzuka.
“Lo cual es muy cierto, y es algo que se aplica a todas, incluida tú,” el arma le miró fijamente, sin borrar su sonrisa, sin siquiera rendir su tono juguetón de voz, aunque sus ojos indicaban que no se encontraba bromeando. “Aplaudo la buena voluntad de tus kouhai de pedirte que te cuides a ti misma, pero me negaré a que una muy voluntariosa y aprendiz HiME practique su incierta magia en medio de lo que puede convertirse en una emergencia. Creo que podemos recordar el efecto que su entrenamiento con el buen Roxas desencadenó la vez anterior. Si la invocación resulta en que yo me desligue de ti al menos por un momento y sea incapaz de servirte como un arma, no sé qué podría ser de nosotros.”
“Eh…” ello le hizo recordar a Kosuzu que precisamente esa arma le había dado aquella advertencia de no usar sus poderes en él. Y justamente, se vio dirigida por el mismo. “Ehh…”
“Ya lo hablamos la vez anterior, ¿no es así?”
“S-sí, señor, lo siento, no quiero ir en contra de su voluntad…”
“Yo sé que no, no es nada más que un cordial recordatorio,” le aseguró con una sonrisa.
“Norimune…” Suzuka no sabía qué esperar de él. Para asemejarse a un supuesto ‘padre’ que se iba a comprar pan por años, en ocasiones se tornaba extrañamente intenso y estricto. “Entiendo tu punto, pero si llegamos a una emergencia que lo amerite, deberíamos hacer el intento. Es mejor que no tener ningún recurso.”
“Yo personalmente optaré por considerar dicha desesperación como un acto condenable en estos instantes. Si quieres mantenerte como el pilar que protege a las demás, entonces aprende a actuar como tal,” afiló sus ojos. “Porque hasta ahora más pareces la persona que las metió a todas en problemas.”
“Eh…” ella se impactó un poco y desvió su mirada. “Tsk… no sé qué esperas de mí, no hay opciones ahora.”
“Hay muchas opciones porque no estamos contra la pared. Tenemos tiempo, calma tu mente y analiza lo que hay que hacer. Y al igual que el bouzu que cuida de su propia HiME, si llegamos a la conclusión de no involucrarnos en este caso, no hay pena en descartar el comportamiento suicida del Rebel que se adentró por su cuenta. No somos él, como bien lo has dicho, Suzuka.”
“Sí, que se pudra ese pedante Rebel, no tenemos por qué hacerle caso,” resopló Tenshi, impaciente. “Pues, si tú decides que yo no tengo permiso de actuar, entonces yo tampoco te lo doy, Suzuka, no si sólo andas lanzándote a la boca del lobo. Así que piensa en qué más deberíamos hacer ahora.”
“…está bien…” tuvo que tragarse su orgullo, incluso si no se veía convencida. No estaba acostumbrada a trabajar con otras personas aún. “No tengo ninguna respuesta en mente, pero han sido claras, así que pensemos qué podemos hacer,” dio un suspiro. “Quisiera darles más certeza de mi posición como mayor a ustedes, pero reconozco que sólo hago lo que puedo.”
“Está bien, no hay nada de malo en ello, puedo entender por qué dijiste lo que dijiste,” Cho asintió y bajó su mirada. “Siento si no puedo dar de mi parte esta vez.”
“No, descuida, nos toca cuidarnos a nosotras también,” le aseguró, con una leve sonrisa.
Nuevamente, Kashuu notaba que su aruji continuaba sin intenciones de retirarse, hasta hablando sobre su ausencia como una posibilidad en vez de certitud. Sabía que era parte de su temperamento, pero realmente debía irse en ese momento, y ella se negaba a oírle.
Tendría que insistirle hasta que le oyera, y si la realidad estaba dispuesta a cooperar, los encargados en llevar lo que ocurría a su fin no debían tardar mucho más, por más que no sabía nada sobre ello.
Sólo le tocaba esperar a que su aruji pudiera resistir el tiempo suficiente.
…