Author Topic: #prompts4everyone ☆ ronda #tres  (Read 6385 times)


Neko

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #15: October 01, 2014, 11:47:10 AM »
Dejo esto aquí corriendooooo, wa que hambre me ha dado el prompt XDDDDD


Tu Boy Next Door es el nuevo vecino de tu bishoujo.


Airin se dejó caer el el sofá, aún con el bolso en la mano. Suspiró y miró hacia el techo mientras Neko metía la nariz en la nevera, intentando encontrar algo comestible.

—¡Aquí no hay nada aprovechable! —gritó la chica desde la cocina.

—No me digas… —suspiró otra vez Airin, moviéndose para quitarse la chaqueta a regañadientes.

Se oyó la puerta del frigorífico cerrándose y Neko apareció en la puerta del salón, con los brazos cruzados.

—¿No ibas a hacer la compra esta mañana? —preguntó con los ojos entrecerrados.

—Tú lo has dicho, iba. ¿Pero cuándo crees que he tenido tiempo de hacer la compra?

Neko rodó los ojos y se dejó caer al lado de la otra chica en el sofá, aún con los brazos cruzados. Levantó un poco el culo para apartar la chaqueta de Airin y se volvió a sentar.

—Podríamos pedir algo de fuera.

—Finales de mes —argumentó Neko—, deberíamos ahorrar un poco.

Airin chistó.

—¿Bajar al supermercado en un momentito, comprar algo barato?

—Pero tengo hambre ya… —se quejó Neko, dando una patadita en el suelo y encogiéndose más en sí misma.

Airin se rió un poquito. La actitud infantil de Neko se le hacía tierna.

—Bueno, hay cosas rápidas de cocinar.

—Pero tengo mucha hambre y la tengo ya. Más que ya, la tengo desde hace rato —echó la cabeza hacia atrás—. Tengo hambre. ¡Tengo hambreeee!

Neko se convulsionó entera, moviendo brazos y piernas y Airin se apartó un poco, riéndose.

—¡Hambreeeee! —seguía gritando Neko— ¡Hambrunaaaa!

Airin le tiró un cojín encima y acabaron las dos riéndose y sentadas en el suelo, después de una acalorada guerra de cojines y mantas.

—¿Sabes qué? —preguntó Neko una vez se hubieron tranquilizado.

—Déjame adivinar, sigues teniendo hambre.

Neko se frotó el vientre mientras ponía morritos.

—De hecho, ahora tengo más hambre todavía.

Las dos suspiraron al mismo tiempo, mirando hacia la cocina con añoranza.

—Yo me acuerdo de cuando teníamos comida en la nevera.

—¿Ayer? —preguntó Airin.

Neko levantó una mano hacia la puerta y se llevó la otra al pecho, afirmando con la cabeza. Airin se rió de sus dramatizaciones hasta que las dos se miraron, levantaron las cejas y empezaron a olisquear el aire.

—Huelo a comida.

—Yo huelo a comida de la buena —detalló Airin.

—Es curry.

—Es el manjar de los dioses.

Airin había cambiado de habitación, pero volvió al salón cuando decidió que allí el olor era más fuerte. Encontró a Neko encaramada al sofá, de rodillas sobre él y asomándose por la ventana.

—Viene del patio, de ahí abajo.

Airin se arrodilló junto a ella, asomándose también e inspiró con fuerza. El olor del curry invadió su nariz y le hizo estornudar.
Se volvieron a meter dentro de la casa y se miraron entre ellas.

—Podríamos preguntar si les sobra algo —señaló Neko.

—Pero ahí no vivía nadie, ¿verdad?

—Qué más da, serán ladrones.

Neko se bajó de un salto del sofá y fue a espejo del recibidor, asegurándose de que su pelo estaba igual de bien que cuando había salido esa mañana de casa.
Airin la siguió con el ceño fruncido.

—¿Vas a preguntarle a unos ladrones si les sobra comida? —preguntó Airin, sin estar muy convencida de si Neko le estaba intentando decir eso.

—¡Exacto!

Su compañera abrió la puerta del piso y corrió al piso de abajo por la escaleras. Airin se encogió de hombros, cogió las llaves y la siguió. Escuchó el timbre del piso de abajo y los golpecitos de los puños de Neko sobre la madera cuando empezaba ella a bajar las escaleras. De todas formas no abrieron hasta que Airin estuvo situada detrás de Neko.
Las dos sonrieron cordialmente. Un chico desconocido y con el pelo revuelto las miró a una y a otra y luego carraspeó. Definitivamente el olor a curry provenía de aquel apartamento.

—¿Hola? —preguntó el chaval, mirándolas con sospecha.

—¡Hola! —exclamó Neko, agarrándole la mano y sacudiéndola— Soy Neko, vivo arriba y tengo hambre. ¿Es curry? Dime por favor que es arroz con curry ¿Te sobra, podemos comer aquí?

El chico abrió la boca y Neko se mordió el labio inferior con esperanza arrugada entre sus cejas.

—Eh… ¿Stiles?

—¿Qué es un Stiles? —preguntó Airin.

—Ah, no, soy yo. Yo soy Stiles —se señaló el joven con la mano libre— Y sí, es arroz con curry.

Pasaron unos tres segundos en los que Neko agarró la mano de Stiles que tenía secuestrada con las dos suyas.
Las chicas miraron al chico, él las miró a ellas. Otros cinco segundos más transcurrieron en un silencio extraño e incómodo.

—Stiles, ¿pasa algo? —se oyó a alguien dentro del apartamento, acercándose a ellos.

Era otro chico. Un hombre joven, de piel pálida y barbita de tres días oscura. Las cejas de Airin se levantaron poco a poco y carraspeó al notar como sus mejillas se calentaban.

‘Oh dios, es tu tipo.’ pensó Neko.

‘Oh dios, es mi tipo.’ pensó Airin.

—Ah, Derek… —habló Stiles, intentando tirar de su mano, pero Neko tenía un agarre de acero— Son… vecinas ¿Neko?

—Sí, y Airin. Vecinas hambrientas que acaban de venir de estudiar y no tienen tiempo de hacerse la comida porque los profesores son supervillanos malvados en otras dimensiones, estoy segura. Uno se parece a Magneto y todo.

Neko asintió con la cabeza y Derek, que había llegado limpiándose las manos con un trapo de cocina y ahora tenía los puños en la cadera dejaba salir una risa corta y sonora.

—Oh, dios. ¿Vas a Historia de Civilizaciones Antiguas con el buitre?

—¡El mismo! —saltó Neko.

—¿¡Cómo es que nunca te he visto!?

—Porque por las mañanas me vuelvo invisible para poder desayunar sin que me vean —dijo Neko, bien seria.

Stiles tiró de su mano, pero esta vez con intención de meter a la desconocida en su casa.

—Cualquier mujer fantástica es mi nueva mejor amiga.

—Me considero más la hija no nata entre Potts y Stark, pero tú mismo. Susan mola.

Mientras Stiles y Neko gesticulaban y hablaban de comics como sims a velocidad tres, yendo hacia la cocina, Derek y Airin se miraron y carraspearon. Los dos tuvieron una conversación de cabeceos, encogimientos de hombros y frotamientos de nariz antes de que Airin entrara al apartamento y se uniera a los otros dos en la cocina.

La comida estaba deliciosa.


Sayi

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #16: October 01, 2014, 01:01:04 PM »
Post Hime fic. I HAD TO.

Quote from: Ronda 03 - Quote 1
Tu bishojo y el Bishonen Oficial tienen un hijo, y ha venido del futuro a pasar un día entero con vosotros.



Taikoubou revisó su reloj y nuevamente miró hacia el cielo.

"¿Por qué miras hacia arriba?" preguntó Sayi
El peligris se llevó una mano a la nuca "Pues... nunca he visto a Isumi regresar del futuro, ¿bajará del cielo?"
"¿Y qué te hace pensar que bajará con un séquito de querubines?" rio la pelirosa "Quizás y venga a toda velocidad en un DeLorean"

La pareja buscó una banca disponible y se sentó a esperar a la pelirroja. Con el conflicto entre Rizembool y Hanasaki concluído, y la tarea de HiMEs y Keys en el olvido... Sayi y Taikoubou se habían asentado en la rutina de días tranquilos en lo que esperaban graduarse del instituto.

Lo único fuera de lo ordinario eran las visitas de Isumi Kanzaki, ex-hime y amiga de Sayi. La pelirroja -o ghei, como también se le conocía- no tenía mucho que hacer en el presente ahora que la guerra HiME/Rebel ya no existía. Era por eso que hace unos seis meses había decidido asentarse en su tiempo... justo después que su novio, Light Yagami, terminara de tramitar la visa al futuro -??-

La pelirroja gustaba de visitar el pasado cada que tuviera oportunidad, pero la última vez que Isumi se había dado una vuelta les había hecho una promesa peculiar: Esperarla en el parque central, frente a la pileta, a eso de las doce del mediodía.

Pero ya eran las doce y cuarto y aún no había rastro de la pelirroja.

“¿Quizás y se le olvido?” pensaba Taikoubou “Deberían existir smartphones pasado-futuro para mandarle un Line”
“Disculpen…”

Un niño llamó su atención y la pareja se giró hacia él. Tenía los ojos verdes y el cabello rosado oscuro. Parecia tener unos diez años, y la pelirrosa le sonrió al notar la incomodidad que la criatura mostraba en su rostro.

“¿Te podemos ayudar en algo?” le preguntó Sayi “¿Has perdido a tu mamá?”
“No…” respondió el niño tímidamente “Eres tu, ¿verdad?”

El niño sacó una nota de su bolsillo y se la alcanzó a Sayi. La pelirrosa miró a Taikoubou confundida y recibió el papel. Mientras leía el contenido, el rostro de la ex Hime pasó de desconcierto, a sorpresa, a felicidad, a inseguridad y a felicidad de nuevo.

No había manera que aquella no fuera carta de Isumi: La letra, la manera de expresarse y los dibujitos característicos eran imposibles de falsificar. Y lo contundente: ¿Qué otra persona más en este universo podía orquestrar un evento como este?

Sayi le lanzó la carta a Taikoubou para que se montara en la misma montaña rusa emocional.

“¡Mi hijo! ¡Oh Dios mio eres PRECIOSO!” la pelirrosa tomó su rostro entre ambas manos y lo acerco para estudiarlo de cerca “¡TIENE MI CABELLO! ¡Y TUS OJOS BOU! Aunque si hubiera sacado tu cabello gris y mis ojos amarillos hubiera sido sexy también”
Pero Taikoubou parecía más sorprendido por la persona frente a él “Por-porqué Isumi haría…”
“¡Yo se lo pedí!” respondió el niño, y Sayi se enterneció de escucharlo responder tan vehementemente “Tía Isumi…”
“¡AY DIJO TIA ISUMI!”
“Me contó de sus aventuras como HiME y Key…”
“¡AY DIJO QUE SABE DE NUESTRA HISTORIA!”
“…y me dijo que ustedes me darían un tour antes que demolieran Rizembool y lo convirtieran en un Real Plaza”
“AY DIJO—”
“¿¡PODRIAS DEJAR HABLAR AL NINO!?”
“Taikoubou, si no me dejas idolatrar y engreír a mi hijo en paz te quedarás como Baby Daddy”

El niño rió, y la pareja se alegró que se sienta más a gusto.

“Se parecen a mis papás” dijo, y Sayi estuvo por decir algo pero Taikoubou le cubrió la boca “Tía Isumi me dijo que estuviese en este lugar a las ocho y este al pendiente de la salida. Son pocas horas, pero dijo que cuando creciera podría venir más tiempo”
“Pues entonces hay que apurar el paso…” Taikoubou se puso de pie, pero entonces se percató que se le había pasado una pregunta obvia “¿Cómo te llamas, hijo?”
“Si lo dices así pareciera que estás en el geriátrico, Bou” rió Sayi “Ternurita, ¿con que glorioso nombre de bautizamos?”
Pero el niño se rehusó a decirles “Tia Isumi dijo que ustedes debían adivinarlo”
“¿Pero entonces como te llamamos?” preguntó Taikoubou
“Bueno, dado que me siento como en Sailor Moon yo opino que lo llamemos Rini… ¡Rino!” y dicho esto la pelirrosa tomó de la mano a su novio e hijo y comenzó a caminar con dirección a Hanasaki “¡Vámonos Rino, Bou! ¡Caminemos tomados de las manos mientras sentimos nuestro parentezo vibrar dentro de nosotros al compás de una esperanzadora melodía en piano!



“Mamá, ¿te sientes bien?”

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El día se pasó volando mostrándole Hanasaki y sus alrededores al pequeño Rino… más que nada por la cantidad de personas que pedían un minuto para conocerlo. Aún si Rino prometió que volvería pronto, Sayi empezaba a temer que el pequeño se traumara por la cantidad de abrazos y besos a los que fue sometido en esas pocas horas. Ichigo se saltó el turno de la tarde en su trabajo, y Hige dejó la guardería donde voluntariaba para darle un paseo sobre su lomo -¿?- casi todo el camino hasta Hanasaki.

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En Rizembool los esperaba Soujirou Seta, el ex Rebel de Sayi. Apenas lo vio, Rino corrió hacia él y el castaño lo recibió sonriente. Era extraño que tanto HiME como Rebel hubiesen perdido la costumbre saltar apenas notaran la presencia del otro… pero supuso que era normal con la pelea terminada.
Lo que si extrañaba a la pelirrosa era ver lo emocionado que estaba su hijo en conocer a la versión joven del Rebel que la atormentó en tantas ocasiones.

“Taikoubou… ¿y si soy una mala madre?” le preguntó Sayi mientras Soujirou conversaba con el pequeño “Quizás y Rino quiera verme sufrir”
“…No creo. Para mi que esto es como conocer a un personaje de su historia favorita”
“¿Y por qué no nos visitaste antes?” le preguntó Soujirou al pequeño “¡Si hubieras venido hace un año hubieras visto a tu madre pelear en toda su gloria!”
“Si hubiera venido antes tu hubieras sido capaz de raptarlo y tirarlo al fuego”
Soujirou sonrió divertido “Yo quiero leer ese fic”
“Hay cosas que no cambian…”

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Luego de la visita a Hanasaki, Rizembool, el centro —y en el camino conocer la versión joven de tanta gente— ya faltaba cuarto para las ocho y era momento de regresar a Rino a la pileta. A Sayi le entristecía tener que dejar ir a su hijo, pero imaginaba que el pequeño debía estar agotado de tanta acción… así como tantas preguntas que le hacían sobre el futuro.

“Ok entonces Taikoubou debe alejarse de las harinas porque es propenso a engordar en sus treintas… ¿cierto?” recordaba Sayi
“¡Asi es!” respondió el pequeño

La inminente despedida los sumió en un corto silencio y Taikoubou lo rompió con la pregunta del millón.

“Aún no hemos dado con tu nombre”
“Les daré una pista” dijo el pequeño “Mamá me bautizo porque con mi color de cabello me iba a parecer a cierto personaje…”
“¡SHUICHI! ¡EL DE GRAVITATION!” respondió la pelirrosa y el niño asintió contento.

En ese momento un halo de luz apareció cerca suyo, y los tres supieron que debía tratarse se algún portal gheiezco. Un par de abrazos y el pequeño Rinoichi salió corriendo hacia el halo, no sin antes prometer que volvería pronto.

“…¿Nombraste a tu hijo como el protagonista de un yaoi?” preguntó Taikoubou una vez el parque regresó a la oscuridad de siempre.
“¡Con ese rosado oscuro y el tipo de cabello se parece mucho! ¿Y qué tiene? Shuiichi es lindo…” respondió Sayi “Mas bien tuvo suerte que no heredo tu tipo de cabello señor cabeza de palmera bob patiño”

Taikoubou suspiró cansado.

“Hubiera preferido que se quedara como Rino…”
« Last Edit: October 01, 2014, 01:13:26 PM by Sayi »

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Neko

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #17: October 01, 2014, 01:57:29 PM »
¡Y otro! Le he dado un poco la vuelta, pero me apetecía esta escena because of reasons :v


Tus personajes son cazadores de demonios y otras criaturas de la noche ¿A quién van a cazar hoy? Demon hunter/supernatural AU.


Anir correteó por la casa descalza de un lado a otro, haciendo poco ruido con sus pasitos apresurados. Eran las tres de la mañana, pero para ella no existían los horarios.

—¡Se me queman las galletas, se me queman las galletas! —chilló.

No tardó mucho en llegar hasta el horno, abrir la puerta y sacar las dichosas galletas, inundando el apartamento con el olor a chocolate, mantequilla y canela. La cola que nacía al final de su columna ondeaba en el aire, ayudándole a equilibrarse.

—No se me queman las galletas, no se me queman las galletas —murmuró soplando por encima de las pastas calientes.

Dejó la bandeja encima del banco de la cocina y frunció la nariz.

—¿Qué haces? —preguntó alguien en el quicio de la puerta.

Airin tenía el pelo rojo y largo, suelto y enmarañado, cayendo en ondas rebeldes por encima de sus hombros y del jersey azul que le venía demasiado largo. Se rascaba el ojo con un nudillo y le colgaban las mangas.

—Son las tres de la mañana, vete a dormir —se quejó Airin, gruñendo cansada.

—Vete a dormir tú, yo no necesito eso de dormir —reclamó Anir, agitando el dorso de las manos hacia Airin, en clara señal de despacho—. Oosh, ooosh.

Airin rodó los ojos y se acercó a la súcubo.

A Niri, como les gustaba llamarla, la habían rescatado de un negocio turbio y probablemente ilegal, si existiera algún tipo de legislación para seres sobrenaturales, que se dedicaba a vender sexo a quien pudiera pagar un precio muy alto. Y pronto Kíli y Fíli la habían adoptado como mascota.
La primera vez que Airin vio la cola larga de león moviéndose hipnóticamente detrás de la chica lo primero que dijo fue:

—¿Me habéis traído un gato?

Anir había mirado confundida a los cazadores, mientras su pelo se volvía corto y ondulado y Kíli había respondido:

—¿No querías una mascota independiente, que no diera mucho trabajo?

Fíli aún se estaba riendo de aquellas palabras, recordándoselas cada vez que Anir requería algo de ellos.
Como la primera vez que tuvo hambre.

—Tengo hambre, tato —le dijo a Kíli, estirándole de la manga de la camisa a cuadros que llevaba.

—Pues come —respondió Kíli, señalando la cocina con la cabeza.

La conversación se quedó ahí, hasta que una hora después Kíli anunció que iba a ducharse. Kíli sabía que Niri no hacía mucho ruido al caminar, pero aún así se sorprendió cuando, mientras se masturbaba en la ducha, vio la carita de la súcubo asomada entre la cortina de la ducha y la pared.
No pudo contener el grito, que atrajo a su hermano que apenas había llegado a la casa.

Cuando Fíli abrió la puerta del baño para encontrarse la cortina de la bañera en el suelo, Kíli despatarrado, Niri con el pelo un poco más rosado que de normal y con moviendo el rabo a un ladito y el agua corriendo, se dio la vuelta.

—No quiero saber nada.

—Aún no me has explicado porque estás haciendo galletas a las tres de la mañana —inquirió Airin, levantando una ceja y poniéndose las gafas.

Anir dejó de recordar sus primeros días con ellos y levantó la cabeza, mirando a su compañera de piso. Después sonrió con travesura en sus dientes afiladitos.

—Hermano ha llamado, dice que el señor Dwalin y él han encontrado otro prostíbulo.

Airin se frotó la nariz y se acercó un poquito más a las galletas.

—¿Y eso es bueno por…? —preguntó, sabiendo que con Anir era mejor preguntar cosas específicas.

—¡Me van a traer un nuevo hermanito! —gorgojeó la súcubo, dando un par de saltitos— ¡Ch’ quita!

La mano de Airin voló antes de que Anir le golpeara y no pudo robar ninguna galleta. Airin se quejó un poco, con ruiditos de canario al final de la mina.

—Si te comes las que acabo de hacer te sentaran mal, tienes que esperar a que se enfríen. Además, son para mi nuevo hermano.

Airin gorgoteó derrotada, suspirando.

—Ahora no me puedo quejar, mala persona —se quejó igualmente, moviendo los brazos de un lado a otro.

Niri volvió a sonreír, pero sacó pastel de manzana del frigorífico y dejó que Airin se comiera un pedazo.

—A Fíli no le gusta —se encogió Anir de hombros, escuchando la risita de Airin—. Algún día me contaréis esa historia.

—Algún día… —prometió ella.

Un buen rato después, cuando Airin ya llevaba veinte minutos durmiendo y las galletas parecían haber llegado a una temperatura óptima, Anir notó a sus dos humanos cerca. La fuerzas de vitales de Fíli y Kíli eran tan diferentes como ellos dos mismos, pero tenían un regusto parecido.

Se acercó a la puerta, a pasitos traviesos y la abrió para darles la bienvenida.

—¡Hola! —saludó.

—¡Por dios, Niri! ¡Qué susto! —se quejó Kíli, con una mano en el pecho y las llaves aprisionadas entre sus dedos— ¡Son casi las cinco de la mañana! ¿Qué haces despierta?

El pelo de Anir se aclaró, alisándose.

—Daros los buenos días… —murmuró con la boquita pequeña.

Kíli entró en la casa de un empujón y el cuerpo de Fíli ocupó el lugar que antes había estado ocupando su hermano. Tenía una sonrisa de oreja a oreja.

—Te traigo un regalo —anunció Fíli, intentando parecer enigmático.

Kíli rodó los ojos mientras se arrastraba hacia la cama, derrotado después de una noche de cacería.

—Una ofrenda de amor… —se burló Kíli antes de desaparecer por el pasillo, camino a la cama de su novia.

Fíli le miró con una expresión cansada e incrédula antes de volver a sonreírle a Niri. La súcubo se puso de puntillas, intentando ver hacia el pasillo.

—¿Dónde está mi nuevo hermanito? —preguntó.

Fíli suspiró.

—¿Quién te lo ha dicho?

—Hermano Nori —explicó Anir.

—Claro, como no… bueno, aquí está.

Fíli agarró a alguien de los hombros y lo metió en la casa. El chico era pálido, tanto de piel como de pelo y parecía algo descolocado.

—¡Hola, yo soy Anir! —se presentó ella.

Una serpiente pequeña se asomó por uno de los hombros del chaval y siseó amistosamente.

—Él se llama Oscar… —murmuró el demonio.

—¿Y tú? —preguntó Anir, ladeando la cabeza.

—Me llaman Snake —volvió a murmurar.

Anir le agarró de la mano, notando las escamitas que cubrían su cuerpo.

—Y dime Snake... ¿Te gustan las galletas?


Deidara

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #18: October 01, 2014, 02:44:41 PM »
Quería escribir muchos prompts de esta ronda, pero me he quedado sin tiempo :< los tengo empezados así que a ver si para la final se quieren escribir solos.


Cop AU.


“Estáis seguros que, no sé, no deberíamos… ¿estar un poco más atentos?”

Estaban encerrados en un viejo Ford, con las ventanas tintadas, desde hacía más de una hora. En esa hora, Peter había tenido tiempo suficiente para ver a Deidara y Clint pelearse mientras jugaban a Angry Birds, y después pasar un buen rato comiendo donuts mientras comentaban el partido del día anterior. Según Deidara, eso era algo típico de policías.

“Peter, puede ser que nos pasemos aquí toda la noche. Deja de preocuparte tanto y diviértete un rato.”
“P-pero Clint, en cualquier momento…”
Deidara sacudió la mano, “Escucha, Peter, novato. Estás de prácticas, comprendo que estás emocionado y tal… pero no hay para tanto, las noches de vigilancia funcionan así.”
Peter Parker no podía creerse que ser policía fuese así. Y, sólo para acabar de hacerlo peor, Clint preguntó, “¿Quieres un donut?” A Peter no le quedó más remedio que coger uno (que fuesen de fresa, ayudaba).


Ser el chico en prácticas también significaba ser el chico de los recados, así que hora y media más tarde, Deidara y Clint enviaron a Peter a buscar más donuts. América tenía eso, que a cualquier hora del día, incluso de noche, podías encontrar algún Dunkin Donuts abierto. Lo malo, es que se encontraban en medio de la nada, y fue media hora más tarde cuando Peter estaba a punto de llegar de vuelta al coche… cuando vio otro coche acercarse al almacén abandonado. Peter se aseguró que tuviese su pistola y se escondió tras unos bidones. Escuchó unas voces, después unas pisadas. Pudo llegar a diferenciar hasta a tres personas. Cuando se aseguró que no le iban a ver, Peter salió corriendo hacia el coche (sin olvidarse la caja de Donuts).

Cuando volvió al coche, Deidara y Clint estaban haciendo ‘pruebas de calidad’ con el audífono de Clint, para ver cómo de sordo estaba el chico.

“¡Hey!” Peter golpeó la ventanilla, esperando que le abriesen. Clint le hizo un gesto de silencio, pero Peter lo ignoró, enseñándoles los donuts. Eso consiguió que le abriesen. Nada más la puerta se abrió, Peter se encontró con cuatro brazos lanzándose a él. “Esperad, no, dejad los – ¡he visto a gente entrar en el almacén!”
“¿Qué? Mierda, han entrado por la parte de atrás,” gruñó Deidara mientras le devolvió el audífono a Clint.
“¿Qué ha dicho?” Preguntó éste mientras se lo colocaba, que no se había enterado de qué estaba pasando. Deidara se lo tuvo que explicar mediante signos. “Mierda, nos vamos a quedar sin comer…”
“Esto no hubiese pasado sin los recortes. Nos faltaba un segundo coche vigilando la entrada de atrás… ¿listos?” Deidara les dirigió una mirada a los dos chicos. ¿Pistola? En el cinturón. ¿Chaleco antibalas? Puesto. ¿Identificación? En el bolsillo. “Vale, vamos.”
Abrieron las puertas, listos para entrar en acción… no sin antes… “¡Esperad! Un donut para el camino.” Clint casi se ahogó por el camino al tener un donut en la boca.

* * *

Realizar una operación en un almacén justo en el límite entre dos ciudades… nunca era bueno. Sobretodo cuando había falta de comunicación entre los dos departamentos de policía, y uno se olvidaba de avisar al otro de que iba a hacer guardia esa noche.

Y así era como un equipo de policía acababa irrumpiendo en un almacén abandonado a grito de, ‘¡Policía!’, y un Peter Parker, inexperto, al ver pistolas apuntadas a él, acababa olvidándose del seguro de su pistola y dejando que ésta se le disparase.

“¡Tu agente casi mata a Dean!”
“Bueno… no hubiese sido una gran pérdida…”
“¡Te he escuchado, Deidara!”
“Vale, chicos… tranquilos…”
“Lo siento…”
“Casi me quedo sordo…”

La escena era, cuanto menos, curiosa. Dean estaba sentado en el suelo, todavía recuperándose del susto de ‘he visto pasar toda mi vida’. Deidara y Zoro estaban peleándose, como solían hacer cada vez que los departamentos se cruzaban. Steve estaba intentando mantener la calma, mientras hablaba por teléfono y trataba de hacer sentir mejor a Peter, que obviamente se sentía culpable. Clint, que se había olvidado de bajar el volumen de su audífono, casi se quedó todavía más sordo tras escuchar el disparo.

“He informado a nuestro departamento de la situación,” informó Steve, con una mano en el hombro de Peter. “Creo que no te van a cortar el cuello por ahora, chico.” Eso hizo suspirar a Peter aliviado, aunque todavía no se sentía a salvo. “En cuanto a la vigilancia… bueno, creo que claramente no vamos a ver ningún contrabando de droga aquí esta noche.”
“Y todo por culpa de los—“
“Si no os hubieseis—“
“Zoro, Deidara,” Steve volvió a interrumpirles, “aquí la culpa no es nuestra. Claramente nuestros superiores deberían haber sabido que estábamos trabajando en el mismo caso.”
Dean asintió. “Cierto. Y, ¿ahora qué? ¿Quién se va a quedar con el caso?”
“Nosotros hemos estado más tiempo que vosotros esperando aquí fuera,” dijo Clint, frunciendo el entrecejo. Por fin volvía a escuchar normal.

Todos volvieron a discutir con todos, menos Peter, que se preguntó por qué no se había metido mejor a la policía científica… tal vez estaba a tiempo. A pesar de su equipo estar en desventaja, Deidara era capaz de llevar la contraria por dos.

La pelea se vio interrumpida por una voz viniendo del walkie talkie de Deidara. Era la voz de Ema, desde comisaría. “Chicos, tenemos la localización del grupo… han cambiado el punto de encuentro, y son más de los que esperábamos… ¿vais a necesitar refuerzos?”
Deidara suspiró, echando un vistazo a su alrededor. “No… creo que vamos a ser suficientes.”

Sólo esperaba que al menos esta vez Peter supiese controlar su pistola…

(Al final, Zoro acabó con puntos en la cabeza, por culpa de Peter. Deidara no supo cómo ocurrió aquello, pero no dejó de meterse con los dos mientras celebraban con unos donuts.)


Kora

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #19: October 01, 2014, 03:41:15 PM »
Creía que no llegaba :D



Personaje X y Personaje Y tienen maletas iguales y las intercambian sin darse cuenta.
Asami + Kora

Kora odiaba volar. Cuando bajó del avión todavía tenía los efectos de la biodramina haciendo que viera doble y caminara algo torpe. Buscó su maleta entre el montón, reconociendo el borroso bulto de cuero marrón. El taxi la dejó en la puerta de casa, y tiró todo por su habitación antes de lanzarse a la cama, quedándose dormida antes de dar con el cuerpo en el colchón.

Despertó cuando estaba amaneciendo, aunque no sabía qué día era exactamente. Al menos echarse un poco de agua fresca a la cara y comer un poco la dejó relativamente despejada. Echó un vistazo a la maleta, era mejor colocar la ropa antes de que se convirtiera en un cajón más y siguiera en el suelo de su cuarto tres meses despúes.

- A ver…

Se le escapó un bostezo al arrodillarse, pero terminó de despertarse cuando levantó la tapa de la maleta y vio su contenido.

- La virgen.

Vibradores. Miles y miles de vibradores.

Vale, quizá no tantos, pero seguía siendo un número exagerado.

De todas las formas y colores, todo tipo de efectos, texturas y materiales, aquello era un auténtico cofre del tesoro para el placer femenino (y masculino, que estamos en el siglo XXI). Aquella no era su maleta, Kora recordaba que la suya tenía un contenido mucho más vainilla en comparación, y cuando se recuperó del shock cayó en cuenta de que alguien debía tener su equipaje.

Con suerte, la confusión había sido porque las maletas eran parecidas, así que buscó algo que pudiera identificar al dueño de aquella maleta… pero la única pista que encontró fue “Industrias Sato”, debajo del nombre sólo había un número de teléfono. Iba a ser todo un jaleo encontrar al propietario en una empresa entera.

Cerró la maleta, y decidió que era demasiado pronto para darse aquel dolor de cabeza, todavía tenía el resto del día libre y como nada del equipaje era esencial, dejó el problema a cargo de la Kora del futuro. No tuvo que darle demasiadas vueltas al tema, de todas formas, ya que a media mañana sonó su movil.

- ¿Kora Hardy?

Era una voz femenina y delicada.

- ¿Mrrrff? - Era de mala educación contestar con la boca llena, pero así la había pillado.
- Hola… um, por accidente me llevé ayer tu equipaje en el aeropuerto.

A veces, los problemas se solucionan solos, concluyó Kora mientras usaba un trago de zumo para bajar el medió cruasán que tenía en la boca.

- ¡Ah! Qué suerte, yo tengo el tuyo. Creo.

Hubo un silencio incómodo en la línea. Una pensaría que se reaccionaría con más emoción al encontrar tu supuestamente equipaje.

- ¿La… la has abierto? La maleta. - Le preguntó la otra voz, casi inaudible.
- Er.. Sí.

No iba a mentirle, lo sabría igualmente cuando viera el precinto roto de la maleta.

- Oh no… Por favor, no pienses nada raro…
- ¡Ah no! No te preocupes. No he tocado nada.
- ...No me refiero a eso…

Estaba mal divertirse a costa de la incomidad de otra persona, pero la situación era tan surrealista que Kora no podía tomárslo en serio.

- ¿Dónde te viene bien quedar? - Preguntó con normalidad, como si fuera una sencilla cita entre amigas. - Tengo la tarde libre.
- Hay un Starbucks cerca de donde trabajo. - Parecía haberse recomuesto un poco, aunque Kora se hubiera jugado algo a que estaba pasando el peor rato de su vida.
- Déjame que apunte la dirección… Creo que tengo papel por aquí.

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Kora creía que había sido puntual, pero la otra chica, que se había identificado como Asami, lo había sido más. La reconoció instantáneamente por la maleta.

- Hola. - Le saludó con toda la naturalidad posible cuando se llevaba una maleta llena de vibradores. - Asami, ¿verdad?

La chica asintió.

- Perdona por todo este lío. - Se pasó una mano por el pelo oscuro. Tenía las mejillas encendidas, rojas a juego con su ropa granate, y habló antes de que Kora pudiera decir nada. - Puedo explicar lo de la maleta.
- No hace falta. Tienes una buena escala de prioridades.

Asami se cubrió la cara con las manos, ahogando un quejido antes de levantar la cabeza, apartándose el pelo en un movimiento fluido.

- No es nada de eso. Verás, trabajo para una empresa de electrónica. - Explicó Asami, aclarando de dónde salían las Industrias Sato. - Estamos… estamos explorando nuevos mercados.

Hizo unas comillas con los dedos para remarcar la palabra “mercados”.

- Todos esos eran prototipos, los había llevado para enseñarlos a los directivos de la compañía para que los evaluaran.
- Oh… entiendo. - Tenía sentido, aunque ya no era tan gracioso todo.

Una vez todo aclarado y con Asami aún roja como la vergüenza, intercambiaron las maletas.

- Perdón otra vez. - Insistió Asami.
- No pasa nada. - Le sonrió Kora. - Por cierto… ¿Me puedo llevar uno de los morados?
« Last Edit: October 01, 2014, 03:42:51 PM by Kora »


Deidara

Re: #prompts4everyone ☆ ronda #tres
« Reply #20: October 01, 2014, 04:02:38 PM »
STAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP

mentira no quería escribir nada esta ronda porque estoy muy ocupada TIRANDO A LA BASURA MI COSPLAY DE LUFFY PORQUE SOY ASÍ DE INSENSIBLE