Author Topic: Act 1: Overture  (Read 9016 times)


Nite

Re: Act 1: Overture
« Reply #60: August 31, 2017, 09:49:08 PM »
SIDE B: 002.

Debía de ser una broma...
"¿Qué pasa? No se te ve tan convencido" la cara de disgusto no se la sacaba nadie; y es que Kaito parecía ser la única persona con el ceno fruncido en el pasillo de una juguetería. Contrastando inmensamente con la sonrisa de oreja a oreja que adornaba la caja que sostenia en sus manos... Y en el display de las perchas... Y en el banner de la entrada de la tienda... De él... en su traje de gato azul regordete.
"si quieres podemos cambiarlo en el segundo tiraje... aunque creeme, es de los mejores que ha salido. Si vieras otros desastres que hemos vendido" el muchacho a su lado sonaba condesendiente. Momentos antes de que el pelinegro llegara su manager le habia llamado, advirtiendo que Kaito estaba 'un poco sensible' con respecto a su imagen. Con todo al respecto a todo:
"No quiere el trabajo, pero lo hace muy bien. Demasiado bien, y fue el mejor de la audicion. Ademas, las madres jovenes lo adoran. Lo has visto? Bueno, ya lo veras, en fin. Haz que salga de ahi feliz, lo que menos quiero es que se deprima tan pronto a un show en vivo"

"Por cierto, que haces aqui de todos modos. No se supone que les dan uno de cortesia antes del lanzamiento?" Kaito seguia arrugando la caja entre sus dedos mientras pensaba, alguna excusa, algo mas digno que decir la verdad. Nada se le vino a la mente.
"se lo di a mi novia"
"aw"
"...ex...novia..."
"oh"
"Y si... yo se que es ridiculo, especialmente porque me llaman por ese estupido nombre..." dijo con algo de desden, se le erizaba la piel siempre que escuchaba Kenta fuera del estudio "pero supongo que es lo mismo a 'guardar tu primer dolar', digo yo. Despues de todo, no todos los dias hacen figuritas de uno... dios, espero que no sea la unica figura de mi que salga en la vida"
"Claro que no! Eres super atractivo, seguramente sales de esta muy facilmente!!!"
"..."
"!?!?!?"
El silencio incomodo se hizo cada segundo más evidente, y ahora además de pena por si mismo ahora sentía verguenza: Gran día Kaito. Grandioso y maldito día. "Cuánto te debo...?""
"No, no nada. Llévatelo, va por mi cuenta..."
"No-no no quiero deberte nada, no pienso pagarte de otra manera..."
"...ah... no..." se sintio algo ofendido, de paso que intentaba ser amable con el muchacho, no solo por lastima, sino por obligacion, ahora el muchacho creia que se andaba con otras intenciones. Ni que su halago hubiese sido para tanto "entonces dame pases de camerino para su primer show, y tres asientos de primera fila. Se acerca el cumpleanos de mi sobrina y no quiero gastar" Ademas, seria hilarante filmarlo desde primera fila, bailando ridiculo con el enorme trasero de gato y el resto de los animales.
"eso si puedo hacer"
Ah! Ahí estaba de nuevo, su sonrisa... sospechaba que con facciones así después de todo, no estaba tan mal ubicado en un show para ninos. Era una pena que su traje lo cubriera de pieza a cabeza y que se negara a quitarse el disfraz en todo momento.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #61: September 12, 2017, 01:34:43 AM »

Set List #004 continuación.


Eiji tenía acartonado el trasero. ¡Ahhh!, se debatía entre ir hasta la sala de empleados o al baño. Quería evitar todo lo posible al pequeño monstruo exportado desde el país del sol naciente: Mio Kisaragi.

Ayer había dormitado por horas y como consecuencia, tuvo que darles el día libre a sus dos empleado –Andou y Mamura–, de paso que hoy Hanako tenía planes en la universidad y Daichi un examen de equivalencia por su traslado de Monshiro a la institución de Eastwood.

Eso lo dejaba a solas con ella, lo dejaba sin escapatoria y podía dibujar en su mente la sonrisa trazada de Mio. No, la podía ver mentalmente desde su silla como ella se regocijaba entre estar con su “senpai”, la idea de convencerlo de formar una banda cutre y el optimismo idiota y sin fundamento de la japonesa.

Suspiró pesadamente y dejo caer la cabeza suavemente hasta la mesada de vidrio que, como ya lo observó, dentro del mostrador no tenía objetos costoso y salvo el frágil cristal y su frente de acero –¿cosa que todo rockero tiene?–, nada se rompería.

«Una banda» pensó, no podía creer lo imbécil que era la mujer, lo insensato que era su plan y que más aún, lo metiera a él; ya tenía ojeras pronunciadas y hasta podía percibir cómo su cuerpo envejecía de a poco. La experiencia ya había marcado un antes y después en él, con Shibari dió lo máximo que tenía y estaba satisfecho con ello. Cosas como formar la mejor agrupación de rock había quedado en sueños y muy lejanos.

 Cuando de pronto oyó como las campanas de adorno sobre la puerta sonaron y un cliente entró, el quinto del día. Aún le quedaba una larga jornada.

No lo saludo, las costumbres del “bienvenido” y el ser cortés, aquí lo hacía molesto. Si alguien solo venía a ver, lo tomaría como acoso.

El sujeto traía gafas aviador oscuras, como si de un policía de los años ochenta se tratase y una gran parka con capucha que cubría todo el cuerpo y cabeza; si no hubiera sido una ciudad de famosos, probablemente habría pensando en que Ghostface de Scary Movie, lo venía a matar. Suspiró y volvió a lo suyo, a la nada misma.

— Disculpa.

Avanzó el hombre, supo su sexo por la voz gruesa del sujeto y también que era joven. Lo observó un instante con desdén y vio la caminata firme y de pasarela que traía, muy distinta a la travoltiana del yankee de su sobrino. Las botas militares, con un taco de tres centímetros se movían con ligereza.

— ¿Eres Eiji Kimura?

Le preguntó y ya olía esa esencia de peligro, de que algún problema saltaría sobre él. Así era últimamente, se levantaba y caía en otro pozo.

— Sí —masculló con cierta duda y el hombre develó su figura, subiendo sus gafas y quitándose aquel pesado saco.

Ojos azulados aparecieron con una expresión de desafío, lo podía sentir porque parecían tener la misma apestosa personalidad y Eiji nunca había negado que su actitud era de mierda.

Una tez pálida y sin imperfecciones, cuidada y resplandeciente, junto con hebras rosadas que caían en armonía desalineada  hasta la mitad de su nuca: un chico perfecto, repaso en su mente.

 Ya lo odiaba.

— ¿Aún no sabes quién soy? —le sonrió.

Sus ropas parecían normales, tejanos negros y una remera blanca con cuello en v.

— No —contestó sin prestar atención—. Si no vienes a ver instrumentos, retiraré.
— ¡Já! Mi mejor bajo es una Aria Pro II: The cat de mil novecientos ochenta y nueve y batería Ludwig con diferentes piezas armadas por mí. ¿Te parece que vengo por un instrumento? —apoyó las manos en la mesa.
— No me importa tu vida —una mirada glacial fue puesta en el recién llegado—. Vete.

El sujeto lo miró perplejo, primero no lo reconocía y ahora lo echaba sin más.

— Soy Bishop… —escupió de sus labios como pista—. Vengo por ti, Eiji.
— ¡Oh! —recordó que había visto un breve noticia de él por televisión—. ¿El actor porno? No me van esas cosas…
— Puedes decirme Tsumugi, soy Momose Tsumugi —esta vez exhaló aire él—. Si te digo sobre mis instrumentos, claramente no va a ser una propuesta en el mundo del AV. Quiero reclutarte para una banda.
— ¿Uh? —sorprendido, abrió los ojos como platos. Ya no solo tenía una idiota, sino dos. No podía con esto.

Mio había estado tranquila  pero cuando escuchó la voz de alguien extraño, no pudo evitar asomarse desde el despacho de empleados.

— Tienes que unirte a mi banda.

¡No! Los pelos de Mio se erizaron, la piel de gallina salió a brote y una expresión pálida se apoderó de ella. ¡¿Qué acababa de oír?!

— Eiji...  —pudo pronunciar sólo eso.

Y cuando éste la miró, lo supo: la idiota se encontraba mal y habría malinterpretado absolutamente todo.

Él enmudeció y Bishop la miró como si él fuera un híbrido con gato.

— ¡Él es mío! —apresuró a correr con su senpai y lo tomó del brazo.
— No soy maricón —dijo Bishop—. Lo quiero para una banda.
— ¡Que no! Es mi guitarrista, no te lo daré —gritó ella—. ¡No!

Eiji se sintió como un objeto, Bishop lo agarró del otro brazo y temió por el mostrador y su vida, después, el dinero es más importante.  El “es mío” volaba de una boca a otra.

— ¡Ya! —se safo de toda atadura—. ¡MUERANSEN! ¡¡NO REGRESARÉ A FORMAR UN GRUPO!!

Tsumugi cambio de dirección sus pupilas y apunto a la pelinegra.

— ¿Qué instrumento tocas? —le preguntó el pelirrosado a la chica.
— Bajo —respondió—. ¿Tú?
— Bajo y batería —contestó llevando una mano hacia su cabello para acomodarlo—. Soy todo un genio, lo sé.
— Pedante —le susurraron entre dientes los dos para luego intercambiar miradas.

Una fugaz risa de complicismo se escapó de los labios de Eiji y Mio lo siguió.

La tarde parecía pasar rápidamente y Eiji se volvió a perder en los laberintos de Creta. No sabía por qué pero, su mente le estaba jugando una mala pasada, entre tantas regresiones y sueños absurdos que rondaban de noche, ya no podía más.

 Suspiró.

¿Por qué le tenía que pasar todo esto a él? ¿A qué dios habría hecho enojar? ¿Karma? No podía estar seguro de qué sucedía no lo que acontece a su alrededor.

— Ella también canta —les dijo Eiji. La había escuchado hacerlo y para su desgracia, la boba no lo hacía nada mal—. ¿Por qué no forman una banda entre los dos?

Bueno, no lo sabía bien o quizás él quería creer que si les decía aquello los dos se emocionarían y lo dejarían fuera de esos absurdos planes.

— Uhm —pensó unos instantes Bishop—. Con ella ya seriamos tres y tendríamos cuatro puestos: guitarra eléctrica, bajo, batería y singer. I liked.
— Eiji tiene que ser el líder, sino, no —replicó ella.


El ex guitarrista sabía que ella le tenía cierto respeto pero lo vago y pobre que le había dicho sólo lo dejaba más confundido. Igual su respuesta no cambiaría.

El no era definitivo.

La tarde siguió su curso con el nuevo apreciando los instrumentos y Mio sirviéndole a él. La conversación de grupos de había cortado con la aparición de un nuevo cliente y Bishop tuvo que enfundar su atuendo de monstruo tapujado una vez más.

—¡Eijiiiiiiiii!

Gritó desde el escaparate de la parte de afuera su mejor amigo, Andou, traía unas entradas en la mano. Otra ridícula desventura vendría, lo sentía desde sus entrañas.


« Last Edit: September 12, 2017, 06:33:46 PM by Miyu »


Chaos Girl

Re: Act 1: Overture
« Reply #62: September 25, 2017, 11:29:54 AM »
-Como un vendaval

Aquella mañana la oficina de “Más que Pronto”, una de las revistas de prensa amarilla más vendidas del país estaba ajetreada como de costumbre. Aya, una de las reporteras encargadas de los artículos de cotilleo en cambio estaba sentada en su cubículo mirando el techo con expresión ausente. Nada. Llevaba tres números sin poder encontrar nada realmente interesante. Por supuesto, como profesional que era había podido rellenar su cuota con unos cuantos artículos curiosos, pero no había nada que hiciese hervir su sangre, que alimentase su afán de investigadora. Todo lo que ocurría era aburrido hasta puntos impensables. Necesitaba un secreto jugoso, una historia insólita, algo…

“Shameimaru, te llama la directora.”
“¿Huh?”
“Sí, parece que los últimos artículos que has publicado no han tenido la aceptación de costumbre.” Le secreteó su compañero del horóscopo.
“Oh.” Aya sólo alzó las cejas. Así que no era la única insatisfecha con todo eso. Era de esperar de la directora.

Se levantó y preparó su mejor sonrisa diplomática cuando hizo su entrada al despacho de la directora.

“Jefa, me ha llamado. ¿Qué quiere de mi humilde persona?”
“Fotos de Spiderman, ¿qué sino?”

Silencio. Después de carraspear, la mujer continuó.

“Tus últimos artículos han dejado mucho que desear, Shameimaru.”

La periodista no pudo evitar tragar de manera discreta ante la falta de tacto de su jefa. Sabía de sobra sobre su carrera de escritora fracasada, así que era consciente que volcada toda su visión crítica en la calidad de los artículos de la revista… Bueno, toda la calidad que una revista de ese tipo podía ofrecer, por supuesto.
Aya juntó ambas manos con gesto conciliador.

“Ciertamente, estos meses no ha ocurrido demasiado por la ciudad salvo un par de demandas y…”
“Shameimaru. Aprecio tus artículos más que nadie en esta revista. Son afilados, precisos y frescos. No temes represalias y no te molestas en esconder datos o nombres. Pero se nota perfectamente cuando estás motivada y cuando no, y eso es algo poco profesional.”

Oh no, sabía hacia dónde iba ese discurso y no le gustaba en absoluto. Aunque no podía protestar, todo lo que estaba diciendo era cierto.

“Pero te voy a dar otra oportunidad. La última. Te lo jugarás todo en tu siguiente artículo, será para el especial trimestral.”

Un ultimátum. Eso eran dos meses, ¿podría recuperar su motivación y escribir algo bueno en ese tiempo? Sólo podía hacer una cosa.

“No se preocupe, Señor Jameson. Tendrá esas fotos en su mesa para entonces.”
“Excelente.” Su jefa no ocultó la sonrisa cuando Aya continuó su broma. “Sólo espero resultados.”

Con una reverencia, Aya se marchó del despacho con paso ligero. Cuando pasó por su mesa sólo se preocupó por recoger su vieja cámara analógica de uno de los cajones y un bolígrafo y un bloc de notas que pudiesen caberle en el bolsillo de su camisa. Como en sus viejos tiempos de freelancer, no necesitaba nada más. Los especiales le permitían además cubrir mucho más espacio con ese tiempo. Y sabía perfectamente a dónde debía ir a buscar inspiración. Allá donde los jóvenes sedientos de fama y los artistas veteranos perseguían sus sueños.
Sacó su Smartphone y deslizó el dedo por la pantalla sin dejar de caminar hacia el aparcamiento, ya fuera del edificio. Con una sonrisa triunfante mandó el mensaje antes de subir a su moto, colocarse el casco y salir a toda velocidad. Con un simple “Voy para allá”, Aya Shameimaru salió a la caza de la noticia.

---

“…No me puedo creer que venga a cobrarse el favor justo ahora.”

Mirando por la ventana de su despacho, Ange suspiró. No era que no quisiese ayudar a Shameimaru, le debía muchísimo en realidad. Fue ella quien desenmascaró a aquel tipo que pretendía arrastrar a sus niñas a hacer videos adultos de manera ilegal con una impecable investigación en cubierto y un artículo que podía haberla puesto en el punto de mira. Si la ponía a ejercer de fotógrafa para la agencia seguramente ni siquiera sufriese pérdidas reales, sino todo lo contrario. Pero tener a esa periodista cerca significaba que las noticias vendrían solas. Sin hacer diferencia entre buenas y malas.

Y justo ahora su pequeña Ako acababa de conseguir un contrato para una teleserie musical para niños. Lo que menos necesitaba era un escándalo rodeando su agencia, ahora que tenía entre sus manos a la futura Hannah Montana de la generación que venía. Pero tampoco tenía modo de detener a la reportera. El mensaje no era siquiera una petición de ayuda, era un aviso porque no aceptaba un no como respuesta. Se conocían demasiado bien a esas alturas de la vida.

Tras recoger su teléfono y dejarle la nueva ubicación de la agencia, Ange revisó su horario por la tarde. Yoga. Perfecto, saludaría al Son con toda su rabia acumulada. Guardó el teléfono en su funda dorada y pulsó el botón del interfono para hablar con su secretaria. Debía tomar algunas medidas.

“Haz que Ako venga en cuanto tenga un hueco en su agenda.”
“Por supuesto, señorita.”

Antes de que la comunicación se cortase pudo escuchar una suave melodía de fondo en la oficina de la secretaria. Era la canción de debut de Ako, Marina de Agosto. Aunque el tono jovial y desenfadado de Ako estaba dirigido a una audiencia más joven, la canción había resultado un éxito sorprendente también entre la audiencia adolescente y un sector específico de hombres adultos que parecían demasiado interesados en su peinado, llamándola Ako-nyan… Más motivos para alejarla de cualquier escándalo o sería comida de esos pervertidos… No, no lo permitiría. En su agencia protegían a las jóvenes promesas, era su lema. Si querían exudar sensualidad y cantar letras provocativas podían hacerlo sin ningún riesgo, si deseaban una imagen moderna y alternativa, les ofrecían medios para moverse por los círculos adecuados. Si como Ako, querían divertir e inspirar a los niños, ella misma caminaría por brasas al rojo vivo por ella y por su audiencia. Nadie podría detenerla, ni siquiera Shameimaru, por mucho que le debiese. De ser necesario estaba dispuesta a sacar a Ako de allí hasta que todo eso pasase.

Pero, ¿A dónde podría llevarla? Seguro que no querría dejar de trabajar además… Si preparaba una gira por las afueras, o pedía que primero rodasen las escenas en exteriores de la serie…

“¿Eh?”

El hilo de sus pensamientos se vio interrumpido por una imperiosa llamada en su puerta. Parpadeó sorprendida, era imposible que Ako hubiera hecho un espacio en su agenda tan rápido, y no creía que Shameimaru estuviera tan cerca cuando le mandó ese mensaje…

“¿Adelante?”

Frente a ella se encontraba una menuda jovencita rubia con unos ojos verdes que destelleaban confianza. No pudo evitar sentir que quizás ese día no tendría que haber ido a trabajar.


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #63: September 30, 2017, 07:09:48 PM »
Gracias cosa  :'( <3



Eligió una tela llamativa para un nuevo vestido,  traía su color favorito y patrones cuadrados. La tomó de la tienda y salió disparada hacia el instituto,  aún debía cortar los moldes,  la tela y coser.  Le hacía dar vagancia el solo hacer una lista mental de todo ello. 

Aún debía encontrar modelo y como iba todo,  aún no podía. ¿Dónde estaban los chicos glamurosos o estrellas en ascenso? Suspiró y llegó a un semáforo.

Cruzó mirada con un chico del otro lado de la calle.  Él tenia que ser perfecto.  PERFECTO.  PER FEC TO,  P E R F E C T O…

Seguía con la vista en él,  la tenía clavada.  Una estatura promedio de uno ochenta,  músculos levemente marcados,  una piel caucásica,  con un cabello negro oscuro y facciones masculinas.

El aparato se puso en verde y ambos avanzaron. Ella tenía que atraparlo,  ese chico debía de ser su modelo,  lo decidió.

“¡Ahh!“ tartamudeó con dificultad mientras el entrecruzamiento se hacia inevitable. Erio pensó rápido algún plan para conocerlo e instintivamente terminó siguiéndolo.

El chico parecía cargar algunas bolsas y su mochila tenía un gran peso.  Comparada con el bolso Dior que traía,  a medias,  vacío,  el sujeto era simple. 

Él avanza dos pasos y ella medio,  era cautelosa en no levantar sospechas ni la atención. 

“¡BUENOS DÍAS YOH!” gritó un chico y Erío le agradeció,  pudo descubrir el nombre de aquel perfecto Adonis. 

“Buenas” respondió secamente y ambos se quedaron hablando en una banca de un parque.  Erío por su parte comenzó a tomar fotos con la cámara del celular,  sobre todo a su objetivo,  codigo: Yoh. 

El grupo pronto comenzó a ser cada vez más grande y decidió buscar algún café al paso,  para,  al menos,  no ser tan directa en cuando a su misión. 


El tiempo parecía ir lento y cuando menos lo espero,  quedó dormida con el café en manos sobre un asiento, escuchando las tenues risas de aquel grupo de amigos de Yoh.  Quería conocerlo pronto y pedirle que la ayudara con el desfile, su apariencia destacaba entre todos.

Las cosas de Erio rodaron por el suelo,  incluso el móvil que traía, había sido descuidada y de fondo puso una foto de Yoh con el grupo de él. 

“Ek” dijo uno de los chicos al ayudar a levantar las pertenencias de la chica.  “Tiene una foto de Yoh”.   
Yoh miro a la chica,  se percató que la había visto antes,  en un cruce.  No podía creer que lo espiaran, no así de fácil. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Yoh.  ¿Ahora? 


Los ojos de Erio comenzaron a abrirse y el azul profundo lo atrapó,  sintió como su alma era leída. 

“¡TÚ!” gritó sin darse cuenta y lo sujetó del brazo.  “Se mi modelo”.

Yoh giró y trató de marcharse sin éxito.


Yukari

Re: Act 1: Overture
« Reply #64: October 31, 2017, 06:01:48 PM »
El local abría sus puertas a las nueve de la noche, sólo quedaba hacer cuentas y el presupuesto de lo que debían recaudar en el día, la parte más tediosa desde siempre; sin contar tener que soportar a clientes y la sonrisa estúpida de ellos intentando coquetearle. Idiotas.

La noche iba a ser un éxito, siempre lo era y es que Seven Heaven era de los puteros y discos más famosos de Eastwood.

Ranmaru se sentó y sacó el cuaderno de contabilidad, suspiró. Otro día a salvo y en dónde podía comer carne de desayuno, porque lo haría. ¡Ahhh, quería cerdo asado y pescado de la mejor calidad!

—¡Te lo estoy diciendo, hombre!

Intentó hacer oído sordo a la voz de fondo, la de su mejor amigo, concentrándose en los números y la cantidad de cerveza que necesitaría. Repasó una y otra vez los nombres, marcas y modelos que necesitaba y los que pediría a su suministrador. 

—¿Qué es Velfarre?  —pregunto una de sus promotoras.
—Una disco parecida a esta, claro, esta es muchísimo mejor —respondió otra—. Aquí tenemos chicas internacionales.
—No le veo lo sorprendente —le miró de mala gana otro que pese a ser de la zona de Roppongi, nunca había visitado Velfarre.

Velfarre… Ranmaru recordaba el lugar como poco agraciado. Era un sitio mundialmente reconocido; no lo discutía y entraba con regularidad en portadas de revistas o notas como de los mejores lugares exclusivos, donde solo un puñado de gente entraba y no precisamente famosos. Una visita obligada para extranjeros y residentes, claro, si dejaban tu ingreso. Normalmente se decían de filas de cuadras enteras para colarse dentro de la discoteca y aun así, podías esperar por horas o días y los bouncers o “gorilas” te impedían el paso.

También se escuchaba mucho de una tal Lilith.

—¡¿Cómo?! —preguntó uno formando una especie de cuencos simulando ser pechos—. ¡Tendrás el castigo divino de la pechonalidad
—Soy copa  C y D —expuso con su cara roja como tomate la promotora.

Ranmaru quería morirse, estas charlas tan triviales para nada eran de su agrado y suspiró con pesadez. Menudo grupo de idiotas había formado para trabajar. Él ejercía la profesión de barman y los demás solo se ocupaban de ser promotores, limpiar, bailar y dos más eran igual que él. Seven Heaven tenía que mostrar calidad y soberbia ante sus clientes y cada uno de sus treinta empleados tenía una tarea única, una que sólo ellos podían realizar.

―La fila ya comenzó ―sentenció un recién llegado―. Ya hay muchas personas allí fuera.
―Que siga así, recién dejen entrar a diez a las nueve y media ―ordenó el jefe, Ranmaru―. Todos vayan preparándose.