Author Topic: Act 1: Overture  (Read 11280 times)


Nite

Re: Act 1: Overture
« Reply #60: August 31, 2017, 09:49:08 PM »
SIDE B: 002.

Debía de ser una broma...
"¿Qué pasa? No se te ve tan convencido" la cara de disgusto no se la sacaba nadie; y es que Kaito parecía ser la única persona con el ceno fruncido en el pasillo de una juguetería. Contrastando inmensamente con la sonrisa de oreja a oreja que adornaba la caja que sostenia en sus manos... Y en el display de las perchas... Y en el banner de la entrada de la tienda... De él... en su traje de gato azul regordete.
"si quieres podemos cambiarlo en el segundo tiraje... aunque creeme, es de los mejores que ha salido. Si vieras otros desastres que hemos vendido" el muchacho a su lado sonaba condesendiente. Momentos antes de que el pelinegro llegara su manager le habia llamado, advirtiendo que Kaito estaba 'un poco sensible' con respecto a su imagen. Con todo al respecto a todo:
"No quiere el trabajo, pero lo hace muy bien. Demasiado bien, y fue el mejor de la audicion. Ademas, las madres jovenes lo adoran. Lo has visto? Bueno, ya lo veras, en fin. Haz que salga de ahi feliz, lo que menos quiero es que se deprima tan pronto a un show en vivo"

"Por cierto, que haces aqui de todos modos. No se supone que les dan uno de cortesia antes del lanzamiento?" Kaito seguia arrugando la caja entre sus dedos mientras pensaba, alguna excusa, algo mas digno que decir la verdad. Nada se le vino a la mente.
"se lo di a mi novia"
"aw"
"...ex...novia..."
"oh"
"Y si... yo se que es ridiculo, especialmente porque me llaman por ese estupido nombre..." dijo con algo de desden, se le erizaba la piel siempre que escuchaba Kenta fuera del estudio "pero supongo que es lo mismo a 'guardar tu primer dolar', digo yo. Despues de todo, no todos los dias hacen figuritas de uno... dios, espero que no sea la unica figura de mi que salga en la vida"
"Claro que no! Eres super atractivo, seguramente sales de esta muy facilmente!!!"
"..."
"!?!?!?"
El silencio incomodo se hizo cada segundo más evidente, y ahora además de pena por si mismo ahora sentía verguenza: Gran día Kaito. Grandioso y maldito día. "Cuánto te debo...?""
"No, no nada. Llévatelo, va por mi cuenta..."
"No-no no quiero deberte nada, no pienso pagarte de otra manera..."
"...ah... no..." se sintio algo ofendido, de paso que intentaba ser amable con el muchacho, no solo por lastima, sino por obligacion, ahora el muchacho creia que se andaba con otras intenciones. Ni que su halago hubiese sido para tanto "entonces dame pases de camerino para su primer show, y tres asientos de primera fila. Se acerca el cumpleanos de mi sobrina y no quiero gastar" Ademas, seria hilarante filmarlo desde primera fila, bailando ridiculo con el enorme trasero de gato y el resto de los animales.
"eso si puedo hacer"
Ah! Ahí estaba de nuevo, su sonrisa... sospechaba que con facciones así después de todo, no estaba tan mal ubicado en un show para ninos. Era una pena que su traje lo cubriera de pieza a cabeza y que se negara a quitarse el disfraz en todo momento.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #61: September 12, 2017, 01:34:43 AM »
Cambié de historia. ;_;
Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: June 16, 2018, 11:25:00 PM by Miyu »


The most beautiful monster.



Chaos Girl

Re: Act 1: Overture
« Reply #62: September 25, 2017, 11:29:54 AM »
-Como un vendaval

Aquella mañana la oficina de “Más que Pronto”, una de las revistas de prensa amarilla más vendidas del país estaba ajetreada como de costumbre. Aya, una de las reporteras encargadas de los artículos de cotilleo en cambio estaba sentada en su cubículo mirando el techo con expresión ausente. Nada. Llevaba tres números sin poder encontrar nada realmente interesante. Por supuesto, como profesional que era había podido rellenar su cuota con unos cuantos artículos curiosos, pero no había nada que hiciese hervir su sangre, que alimentase su afán de investigadora. Todo lo que ocurría era aburrido hasta puntos impensables. Necesitaba un secreto jugoso, una historia insólita, algo…

“Shameimaru, te llama la directora.”
“¿Huh?”
“Sí, parece que los últimos artículos que has publicado no han tenido la aceptación de costumbre.” Le secreteó su compañero del horóscopo.
“Oh.” Aya sólo alzó las cejas. Así que no era la única insatisfecha con todo eso. Era de esperar de la directora.

Se levantó y preparó su mejor sonrisa diplomática cuando hizo su entrada al despacho de la directora.

“Jefa, me ha llamado. ¿Qué quiere de mi humilde persona?”
“Fotos de Spiderman, ¿qué sino?”

Silencio. Después de carraspear, la mujer continuó.

“Tus últimos artículos han dejado mucho que desear, Shameimaru.”

La periodista no pudo evitar tragar de manera discreta ante la falta de tacto de su jefa. Sabía de sobra sobre su carrera de escritora fracasada, así que era consciente que volcada toda su visión crítica en la calidad de los artículos de la revista… Bueno, toda la calidad que una revista de ese tipo podía ofrecer, por supuesto.
Aya juntó ambas manos con gesto conciliador.

“Ciertamente, estos meses no ha ocurrido demasiado por la ciudad salvo un par de demandas y…”
“Shameimaru. Aprecio tus artículos más que nadie en esta revista. Son afilados, precisos y frescos. No temes represalias y no te molestas en esconder datos o nombres. Pero se nota perfectamente cuando estás motivada y cuando no, y eso es algo poco profesional.”

Oh no, sabía hacia dónde iba ese discurso y no le gustaba en absoluto. Aunque no podía protestar, todo lo que estaba diciendo era cierto.

“Pero te voy a dar otra oportunidad. La última. Te lo jugarás todo en tu siguiente artículo, será para el especial trimestral.”

Un ultimátum. Eso eran dos meses, ¿podría recuperar su motivación y escribir algo bueno en ese tiempo? Sólo podía hacer una cosa.

“No se preocupe, Señor Jameson. Tendrá esas fotos en su mesa para entonces.”
“Excelente.” Su jefa no ocultó la sonrisa cuando Aya continuó su broma. “Sólo espero resultados.”

Con una reverencia, Aya se marchó del despacho con paso ligero. Cuando pasó por su mesa sólo se preocupó por recoger su vieja cámara analógica de uno de los cajones y un bolígrafo y un bloc de notas que pudiesen caberle en el bolsillo de su camisa. Como en sus viejos tiempos de freelancer, no necesitaba nada más. Los especiales le permitían además cubrir mucho más espacio con ese tiempo. Y sabía perfectamente a dónde debía ir a buscar inspiración. Allá donde los jóvenes sedientos de fama y los artistas veteranos perseguían sus sueños.
Sacó su Smartphone y deslizó el dedo por la pantalla sin dejar de caminar hacia el aparcamiento, ya fuera del edificio. Con una sonrisa triunfante mandó el mensaje antes de subir a su moto, colocarse el casco y salir a toda velocidad. Con un simple “Voy para allá”, Aya Shameimaru salió a la caza de la noticia.

---

“…No me puedo creer que venga a cobrarse el favor justo ahora.”

Mirando por la ventana de su despacho, Ange suspiró. No era que no quisiese ayudar a Shameimaru, le debía muchísimo en realidad. Fue ella quien desenmascaró a aquel tipo que pretendía arrastrar a sus niñas a hacer videos adultos de manera ilegal con una impecable investigación en cubierto y un artículo que podía haberla puesto en el punto de mira. Si la ponía a ejercer de fotógrafa para la agencia seguramente ni siquiera sufriese pérdidas reales, sino todo lo contrario. Pero tener a esa periodista cerca significaba que las noticias vendrían solas. Sin hacer diferencia entre buenas y malas.

Y justo ahora su pequeña Ako acababa de conseguir un contrato para una teleserie musical para niños. Lo que menos necesitaba era un escándalo rodeando su agencia, ahora que tenía entre sus manos a la futura Hannah Montana de la generación que venía. Pero tampoco tenía modo de detener a la reportera. El mensaje no era siquiera una petición de ayuda, era un aviso porque no aceptaba un no como respuesta. Se conocían demasiado bien a esas alturas de la vida.

Tras recoger su teléfono y dejarle la nueva ubicación de la agencia, Ange revisó su horario por la tarde. Yoga. Perfecto, saludaría al Son con toda su rabia acumulada. Guardó el teléfono en su funda dorada y pulsó el botón del interfono para hablar con su secretaria. Debía tomar algunas medidas.

“Haz que Ako venga en cuanto tenga un hueco en su agenda.”
“Por supuesto, señorita.”

Antes de que la comunicación se cortase pudo escuchar una suave melodía de fondo en la oficina de la secretaria. Era la canción de debut de Ako, Marina de Agosto. Aunque el tono jovial y desenfadado de Ako estaba dirigido a una audiencia más joven, la canción había resultado un éxito sorprendente también entre la audiencia adolescente y un sector específico de hombres adultos que parecían demasiado interesados en su peinado, llamándola Ako-nyan… Más motivos para alejarla de cualquier escándalo o sería comida de esos pervertidos… No, no lo permitiría. En su agencia protegían a las jóvenes promesas, era su lema. Si querían exudar sensualidad y cantar letras provocativas podían hacerlo sin ningún riesgo, si deseaban una imagen moderna y alternativa, les ofrecían medios para moverse por los círculos adecuados. Si como Ako, querían divertir e inspirar a los niños, ella misma caminaría por brasas al rojo vivo por ella y por su audiencia. Nadie podría detenerla, ni siquiera Shameimaru, por mucho que le debiese. De ser necesario estaba dispuesta a sacar a Ako de allí hasta que todo eso pasase.

Pero, ¿A dónde podría llevarla? Seguro que no querría dejar de trabajar además… Si preparaba una gira por las afueras, o pedía que primero rodasen las escenas en exteriores de la serie…

“¿Eh?”

El hilo de sus pensamientos se vio interrumpido por una imperiosa llamada en su puerta. Parpadeó sorprendida, era imposible que Ako hubiera hecho un espacio en su agenda tan rápido, y no creía que Shameimaru estuviera tan cerca cuando le mandó ese mensaje…

“¿Adelante?”

Frente a ella se encontraba una menuda jovencita rubia con unos ojos verdes que destelleaban confianza. No pudo evitar sentir que quizás ese día no tendría que haber ido a trabajar.


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #63: September 30, 2017, 07:09:48 PM »
Gracias cosa  :'( <3



Eligió una tela llamativa para un nuevo vestido,  traía su color favorito y patrones cuadrados. La tomó de la tienda y salió disparada hacia el instituto,  aún debía cortar los moldes,  la tela y coser.  Le hacía dar vagancia el solo hacer una lista mental de todo ello. 

Aún debía encontrar modelo y como iba todo,  aún no podía. ¿Dónde estaban los chicos glamurosos o estrellas en ascenso? Suspiró y llegó a un semáforo.

Cruzó mirada con un chico del otro lado de la calle.  Él tenia que ser perfecto.  PERFECTO.  PER FEC TO,  P E R F E C T O…

Seguía con la vista en él,  la tenía clavada.  Una estatura promedio de uno ochenta,  músculos levemente marcados,  una piel caucásica,  con un cabello negro oscuro y facciones masculinas.

El aparato se puso en verde y ambos avanzaron. Ella tenía que atraparlo,  ese chico debía de ser su modelo,  lo decidió.

“¡Ahh!“ tartamudeó con dificultad mientras el entrecruzamiento se hacia inevitable. Erio pensó rápido algún plan para conocerlo e instintivamente terminó siguiéndolo.

El chico parecía cargar algunas bolsas y su mochila tenía un gran peso.  Comparada con el bolso Dior que traía,  a medias,  vacío,  el sujeto era simple. 

Él avanza dos pasos y ella medio,  era cautelosa en no levantar sospechas ni la atención. 

“¡BUENOS DÍAS YOH!” gritó un chico y Erío le agradeció,  pudo descubrir el nombre de aquel perfecto Adonis. 

“Buenas” respondió secamente y ambos se quedaron hablando en una banca de un parque.  Erío por su parte comenzó a tomar fotos con la cámara del celular,  sobre todo a su objetivo,  codigo: Yoh. 

El grupo pronto comenzó a ser cada vez más grande y decidió buscar algún café al paso,  para,  al menos,  no ser tan directa en cuando a su misión. 


El tiempo parecía ir lento y cuando menos lo espero,  quedó dormida con el café en manos sobre un asiento, escuchando las tenues risas de aquel grupo de amigos de Yoh.  Quería conocerlo pronto y pedirle que la ayudara con el desfile, su apariencia destacaba entre todos.

Las cosas de Erio rodaron por el suelo,  incluso el móvil que traía, había sido descuidada y de fondo puso una foto de Yoh con el grupo de él. 

“Ek” dijo uno de los chicos al ayudar a levantar las pertenencias de la chica.  “Tiene una foto de Yoh”.   
Yoh miro a la chica,  se percató que la había visto antes,  en un cruce.  No podía creer que lo espiaran, no así de fácil. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Yoh.  ¿Ahora? 


Los ojos de Erio comenzaron a abrirse y el azul profundo lo atrapó,  sintió como su alma era leída. 

“¡TÚ!” gritó sin darse cuenta y lo sujetó del brazo.  “Se mi modelo”.

Yoh giró y trató de marcharse sin éxito.


Yukari

Re: Act 1: Overture
« Reply #64: October 31, 2017, 06:01:48 PM »
El local abría sus puertas a las nueve de la noche, sólo quedaba hacer cuentas y el presupuesto de lo que debían recaudar en el día, la parte más tediosa desde siempre; sin contar tener que soportar a clientes y la sonrisa estúpida de ellos intentando coquetearle. Idiotas.

La noche iba a ser un éxito, siempre lo era y es que Seven Heaven era de los puteros y discos más famosos de Eastwood.

Ranmaru se sentó y sacó el cuaderno de contabilidad, suspiró. Otro día a salvo y en dónde podía comer carne de desayuno, porque lo haría. ¡Ahhh, quería cerdo asado y pescado de la mejor calidad!

—¡Te lo estoy diciendo, hombre!

Intentó hacer oído sordo a la voz de fondo, la de su mejor amigo, concentrándose en los números y la cantidad de cerveza que necesitaría. Repasó una y otra vez los nombres, marcas y modelos que necesitaba y los que pediría a su suministrador. 

—¿Qué es Velfarre?  —pregunto una de sus promotoras.
—Una disco parecida a esta, claro, esta es muchísimo mejor —respondió otra—. Aquí tenemos chicas internacionales.
—No le veo lo sorprendente —le miró de mala gana otro que pese a ser de la zona de Roppongi, nunca había visitado Velfarre.

Velfarre… Ranmaru recordaba el lugar como poco agraciado. Era un sitio mundialmente reconocido; no lo discutía y entraba con regularidad en portadas de revistas o notas como de los mejores lugares exclusivos, donde solo un puñado de gente entraba y no precisamente famosos. Una visita obligada para extranjeros y residentes, claro, si dejaban tu ingreso. Normalmente se decían de filas de cuadras enteras para colarse dentro de la discoteca y aun así, podías esperar por horas o días y los bouncers o “gorilas” te impedían el paso.

También se escuchaba mucho de una tal Lilith.

—¡¿Cómo?! —preguntó uno formando una especie de cuencos simulando ser pechos—. ¡Tendrás el castigo divino de la pechonalidad
—Soy copa  C y D —expuso con su cara roja como tomate la promotora.

Ranmaru quería morirse, estas charlas tan triviales para nada eran de su agrado y suspiró con pesadez. Menudo grupo de idiotas había formado para trabajar. Él ejercía la profesión de barman y los demás solo se ocupaban de ser promotores, limpiar, bailar y dos más eran igual que él. Seven Heaven tenía que mostrar calidad y soberbia ante sus clientes y cada uno de sus treinta empleados tenía una tarea única, una que sólo ellos podían realizar.

―La fila ya comenzó ―sentenció un recién llegado―. Ya hay muchas personas allí fuera.
―Que siga así, recién dejen entrar a diez a las nueve y media ―ordenó el jefe, Ranmaru―. Todos vayan preparándose.


Chaos Girl

Re: Act 1: Overture
« Reply #65: December 31, 2017, 07:27:32 PM »
Después de un par de meses de terrible vida real IM BACK!! o7

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“¿Estás bien?”

Ninurta observaba a su mejor amiga con preocupación. Llevaba más de dos horas en la cama con la cara contra el colchón sin mover ni un músculo como si estuviera muerta. El que no pudiese notar su respiración en esa posición hacía además que la idea pareciese mucho más plausible a medida que las horas pasaban.

Al principio había decidido dejarla estar. Después de todo la directora de esa agencia ni siquiera se había molestado en escucharla a pesar de los esfuerzos que habría invertido para llegar a su despacho. Al no aparecer en su agencia sin cita previa ni referencias simplemente les había echado sin miramientos. La frustración inicial había pasado a un desánimo terrible para el momento en el que habían llegado al apartamento, pero también estaba seguro de que ya con este tiempo Nero ya debería estar repuesta y con nuevos planes…

¿De veras esta vez iba en serio?

“Nero, he preparado algo de comer… ¿Y si discutimos lo que haremos ahora mientras almorzamos?”

Extendió su mano para tocar el hombro de su amiga con delicadeza, a lo que ella murmuró algo amortiguado por el edredón nórdico de su cama. Bueno, con eso al menos podía saber que aún seguía viva.

“Vamos, he hecho estofado.”

“…” La chica por fin se dignó a moverse para mirarle a la cara. “¿Lleva patatas?”

“Por supuesto que lleva patatas, sé que es así como te gusta.”

Con aquello Nero se estiró perezosamente cual gatito y se incorporó con lentitud.

“Sigo queriendo morirme.”

“Claro, espera a que comamos antes de hacerlo.”

Al parecer, todo era fruto del hambre.

Una vez acabados los platos de comida, Nero golpeó la mesa con la palma de la mano. Ninurta, que estaba sirviendo algo de café, tuvo que hacer malabares para que aquello no acabase en una tragedia con quemaduras de tercer grado.

“Tengo una idea.”

“Ah.”

Nin dejó con cuidado la cafetera en la mesa auxiliar que tenían al lado de la principal, había tenido una premonición horrible al escucharle decir eso. Era bueno que no siguiese hundida pero eso no significaba que lo que viniese después tuviese que ser algo mejor.

“Te escucho”

“Ya que no nos atienden cuando vamos a la oficina, ¿y si nos presentamos en un rodaje?”

…Oh, no.

“¿No sería mejor concertar una cita antes de llegar a tomar esas medidas?”

“¡Perderíamos demasiado tiempo, Nin! Hay que atacar antes de que levantes murallas.”

“…”

Creía que se trataba de mostrarles tu talento y atractivo, pero parece que ya es algo personal.

“¡Hoy nos prepararemos para el ataque y mañana cargaremos de frente!”

“¿Ya sabes dónde estarán trabajando mañana?”

“¿Eh?”

Silencio. La sonrisa de Nero tiembla por una décima de segundo, pero es suficiente tiempo para que el chico se dé cuenta de que efectivamente no tiene ni la más remota idea.

“¡No puede ser tan difícil de encontrar! Si me pongo a investigar ahora, lo tendré en menos de lo que imaginas.”

“¿Sí? ¿Puedo dejarlo en tus manos? Esta tarde me apetecería salir a conocer un poco la zona donde vivimos ahora.”

“¿Oho?” La rubia sonrió con complicidad. “Es cierto, nunca habías visitado este barrio. ¿Quieres algunas recomendaciones?”

“Quizás la próxima vez. No quiero distraerte de lo que tienes que hacer ahora.”

“Entiendo…” El puchero de la chica hizo a Ninurta sonreír esta vez. “Bueno, no hay nada que pueda hacer al respecto. Pero la próxima vez seré tu guía.”

El chico asintió aliviado. Al menos esto era señal de que se estaba tomando el tema de la agencia en serio. Ante una devoción tan sincera no podía hacer otra cosa que ofrecerle todo su apoyo como amigo. Volvió a coger la cafetera para servir café para ambos.

“De todos modos si ves algo interesante mándame una foto, ¿vale? Este sitio está muy vivo y siempre aparecen lugares nuevos.”

“No hay problema.”

Los dos se sonrieron y compartieron una charla mucho más anodina con sus tazas de café con leche.

La tarde estaba siendo fría, víspera de fechas de festejos. Las calles se mantenían bulliciosas y había un flujo constante de gente circulando por ellas gracias a ello. A Ninurta le gustaba perderse entre el gentío y olvidarse de sus problemas. Fundirse con el ruido y desaparecer era lo que más le relajaba de estar fuera de su antigua casa donde la silenciosa mirada de su padre le perseguía y juzgaba en cada uno de los rincones de la casa sin dejarle un momento de descanso. Ahora se sentía libre, ligero… quizás algo vacío.

No, debía ser el frío. Mejor entrar en algún sitio para ganar algo de calor. Nero le reñiría e incluso lloraría si se llegaba a enfermar.

Después de dar un par de vueltas por calles menos concurridas algo finalmente logró captar su atención. Unos acordes de guitarra acústica se filtraban entre la gente, dejando escuchar una melodía que de algún modo le sonaba nostálgica aún si estaba totalmente seguro de que no la conocía. Siguiendo el sonido acabó frente a una puerta de madera que daba a un callejón vacío. Algo dentro de él se revolvió, como si sintiese que algo importante le esperaba al otro lado. Se parecía a las premoniciones de problemas que sentía con Nero, pero no podía ignorar aquella canción. Simplemente no podía.

Tomó aire y atravesó el umbral.

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Y con esto vuelvo a la acción. CON GANAS Y FUERZA o9


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #66: December 31, 2017, 07:45:32 PM »
La inactividad me atrapo YOy, reinicio la historia

Viaje.


El viaje desde Tokyo hasta Eastwood fue largo, el playlist de Erio se reproducía una y otra vez, primero había sido un pequeño viaje en avión hasta las costas del lugar y luego un viaje interminable con su abuelo hasta la despampanante ciudad. Allí estudiaría diseño y confección, su sueño de ser diseñadora de modas parecía cada vez más real y palpable de cuando hacía los atuendos para las obras escolares y la elogiaban por ello.

Le sonrió al abuelo y pegó la cara contra el cristal de la ventanilla del asiento de pasajeros, el paisaje tan vacío le producía una extraña sensación… ¡WI-FI! ¿Por qué una ciudad como esa tenía tan mala señal a las afueras? Suspiró y golpeó la frente contra el cristal. ¡CARAJO!

“Ya casi llegamos” la tierna sonrisa del ancianito calmó a la peli turquesa.
“SIIIII” le contestó simulando enojo para luego reír. “Mis padres quedaron muerto diciendo ‘Erio no irá allá’ y que me defendieras, abuelo. Gracias”
“Bueno es mi trabajo hacerlo” expresó el hombre y continuó manejando.

Pronto las luces de neon de la noche viva de Eastwood resplandeció en el vidrio principal del coche y Erio abrió los ojos como platos. TODO TAN MAJESTUOSO Y SUBLIME.

“Es como Las Vegas o una ciudad que nunca duerme pero es bastante tranquilo, puedes encontrarte con tantas estrellas y estrellas en ascenso en cada ámbito” expuso él y ella asintió como niña pequeña, oyendo las explicaciones del nono. 

“Quiero ir a Starbucks y comprar varias cosas, abu” suspiró y miró fijamente hacia delante. “Quizás a Burger King también o algún lado vegano”.
Como quería hacerse un hueco entre las modistas, necesitaba hacer lo que gente popular hacía y ello era eso, en Tokyo solía visitar Roppongi o Shibuya, vestirse con las mejores prendas y aparecer en Tokyo Fashion. Eso le encantaba, ser fotografiada por gente que adulaba sus vestuarios aunque modelar no le parecía encantador.  Encontrar modelos para sus creaciones sería el primer trabajo de ella.
Quería a un japonés pero tan moderno y refinado, sin pasarse a lo amanerado y de mujer a una linda extranjera que contonee las caderas con avidez. <Las medidas de ambos aún debían ser definidas pero más altos que ella, sí.

“¿Cuánto falta?” preguntó ella, recordando que mañana tenía que hacer papeleo para la universidad de aquella ciudad. “NO QUIERO FIRMAR UNA PILA DE HOJAS, los tramites se deberían hacer por internet”.
“Ya casi nada y bueno, Erio, es una sola vez. Luego ya solo usarás el aula virtual para tramitajes”.

El abuelo se había venido a vivir hacía diez largos años y por alguna razón nunca oyeron de él, tenía curiosidad por saber del paradero todos estos años ausentes del viejito pero, tampoco quería meterse donde nadie le ha llamado.

“Siempre tan relajado”.
“La vida es corta pequeña Erio” siguió conduciendo.


Apple

Re: Act 1: Overture
« Reply #67: December 31, 2017, 10:07:38 PM »
Tenia mucho tiempo sin postear aqui :(

#3

"Aika, ¡Aika!" la voz que la llamaba sonaba tan lejana, como que alguien la buscara en las montañas entre la niebla.

Por un momento creyó que estaba en su cama dormida, pero cuando entre abrió los ojos se dio cuenta que estaba en el baño junto al inodoro. La luz blanca la confundía y le molestaba, y en sus labios había un sabor amargo que le recordaba lo que había pasado hacia unas horas.

"Aika, ¿qué diablos haces en el baño?" la insistencia su hermano la molestaba tanto o más que la luz fluorescente.

"Ya salgo" torpemente se puso de pie y como estaba en ropa interior se puso una bata encima "¿Qué pasa?"

"Vaya... creí que ya estarías lista para la cena de año nuevo..."

"Bajare en un minuto. No me siento bien."

"No te ves nada bien" le respondió su hermano sinceramente. Era un experto y curador de arte, así que si alguien sabia sobre estética era él.

Le cerró la puerta en la cara a su hermano y encendió la regadera. El agua caria casi hirviendo como le gustaba a ella y la invitaba a quedarse por lo menos una hora ahí; pero gracias a la estúpida cena de año nuevo de su madre tendría que acortar su baño a 15 minutos.

Al salir del baño dejo la toalla a un lado y se observó fijamente en el espejo. Su piel pálida se volvía aún más blanca bajo la luz de la luna y frente al reflejo del espejo. Se percató de que sus piernas parecían más delgadas y que las pocas caderas que alguna vez había tenido habían desaparecido por completo... ¿entonces por qué sentía que estaba cada vez más lejos de la perfección?

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La cena de año nuevo de los Fuwa era un evento de clase alta y Aika se vio forzada a utilizar un vestido rojo con detalles de flores de Dolce and Gabbana. Se había recogido el cabello, pero dejo algunos mechones sueltos para enmarcar su rostro. Recibía los elogios sobre su apariencia con agradecimiento, pero sabía dentro de ella que eran meras cortesías de los invitados.

Todo le parecía falso, desde los finos canapés y las copas altas de champagne hasta el pianista que tocaba música de fondo en la esquina de la habitación.  Por otro lado, su hermano y sus amigos charlaban alegremente riendo y bebiendo esperando que otro año fuera tan bueno o mejor que este.

Ella no había invitado a ningún amigo ni a nadie a la fiesta. No era como que le sobraran los amigos de todas maneras, pero ya todos habían hecho planes e ir a una fiesta para estirados no estaba entre ellos. Además, Aika planeaba huir a mitad de la fiesta y salir, aún no sabía a donde pero cualquier lugar parecía mejor que su casa ese día. A pesar de su semblante frio y aburrido su corazón latía con fuerza, con ganas de huir de todo (del ballet) y todos comenzar el nuevo año como una persona nueva.


Nite

Re: Act 1: Overture
« Reply #68: January 31, 2018, 09:49:30 PM »
Shiemi llevaba, para lo que ella era una hora, ocupando una mesa de Starbucks. Con una dona a medio comer y un par de migas sobre la mesa, se sostenía la cabeza por las sienes... pensando.

-Se la ve bastante concentrada-
Durante todo el tiempo que estuvo esperando en fila se había estado atento a a la rubia. Siempre la veía de arriba para abajo, de aquí para allá; con una sonrisa en la cara. Por eso era extraño verla tan seria, incluso con el ceño fruncido.

Le dejó un café sobre la mesa como ofrenda de paz, a lo que Shiemi gruñó en descontento "ya te dije que no quiero nada" se quejó.
"Pues con esa actitud me sorprende que no tengan clientes"
Regreso a ver al rubio, sorprendida, porque nunca lo había escuchado hablar. Es más a penas lo conocía, "disculpa... ¿nos hemos visto antes?"
"... es broma?"
"..."
"Trabajo debajo tuyo. La tienda de vestidos de novia"
Shiemi asintió, pretendiendo entender.
"Argentine"
"No"
"Sí"
Rió nerviosa, y con un ademán tomó el caso, probando el amargo cafe que por poco devolvió por el amargo sabor.
El rubio se autoinvito, y con cara de pocos amigos se sentó frente a ella. Le quitó el café que tan amable le había ofrecido y se lo bebió completo, para seguir con el suyo después. "¿O me vas a decir que nunca te has fijado en la gran tienda con luces y maniquíes por la que pasas todos los días antes de subir a tu piso a zapatear y mover muebles?"
"No zapateamos ni movemos muebles... estamos en proceso de remodelación"
"¿Durante 3 meses?"
"Una remodelación lenta" suspiro "espero no espantar mucho a tu clientela"
"Los muchachos lindos que suben por tu escalera valen la pena" admitió con descaro.  Más de un par se había confundido y habían terminado en su tienda, rodeados de futuras novias y sus emocionadas damas de honor; que chillaban cuando escuchaban que venían por una entrevista de modelaje.

"¿Mal día?"
"Pésimo día"
Suspiro Shiemi deshaciéndose en su mismo puesto.
Prácticamente se había ido a instalar a la cafetería después del mensaje de Izaya temprano por la mañana: <<Ni se te ocurra ir a la oficina>>, eso, sumándole a un correo que Hitagi Senjohara, LA Hitagi Senjouhara, le había enviado. Un correo extenso y detallado en donde ella hablaba en nombre de su empresa, específicamente, la sucursal que ella estaba manejando.
"Oh, entonces por fin van a cerrarlos? Me vendría muy bien ampliar un segundo piso" comentó Argentine como si nada.

Shiemi lo miró furiosa. Tomó sus cosas y empezó a irse.
Un simple comentario y le había hecho hacer lo que ella no había hecho en toda la
Mañana: ponerse de pie y cambiar de cara.
El rubio se sonrió victorioso y le sigui con paso firme "oh vamos! Estaba bromeando, bueno no, me vendría muy bien un segundo piso, pero vamos. No era como si 'de verdad' pensaras que podías con esto" se lo había escuchado a Izaya muchas veces, y por más idiota que este fuera, estaba seguro que no se había atrevido a mencionarlo en cara de su adorable secretaria.
"No tienes ni un debutante"
"Cinco!"
"¿Que?"
"¡Tengo cinco!" Le gritó furica.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #69: April 30, 2018, 05:15:08 PM »
WoD y Ravenloft son mi perdición.






Suspiró.

Él no tenía absolutamente nada por lo que vivir y repetidas veces se cuestionó la posibilidad del suicidio; demasiado cobarde, una voz repetía la misma frase en la cabeza. Odiaba todo pero más que nada se odiaba a sí mismo.

Exhalo aire fuertemente.

¿Por qué vivía?

Tiempo atrás había trazado las mejores formas de morir en el libro de Tsurumi Watari; desde formas sin dolor y limpias, hasta las más atroces. Una y otra vez, casi como costumbre, se cuestionaba la forma en que quería dejar el mundo. Siempre sin éxito, nunca encontró el valor para hacerlo.

Hasta para morir debía ser un perdedor.

Se acurrucó en la cama y tapó sus ojos con una manta, dormiría. Eso siempre le quitaba esas ansias por morir.

Lágrimas amenazaban con querer ser liberadas, asfixiados en un mundo donde no quería estar, encolerizado por su propio miedo. Detestaba todo. Sólo quería irse…


— ¿Una beca?
— Sí, será en una academia para gente de la farándula. Dijeron que tenía talento y querían explotar mi potencial.
— ¿Mn? 

La voz de dos mujeres se escuchaba desde la sala. El sonido de sus voces agudas rompía con el sepulcral silencio de la casa. Rara vez ambas estaban allí.

— ¡Mamá!  Es una oportunidad única, aparte…

Él no pudo oír las últimas palabras de su hermana, odiaba que susurrara cada vez que lo mencionaba. ¿Lo dejarían sólo allí?  No le importaba demasiado y giró en la cama.

— Uh, bueno… —respondió ella—. Quizás sea bueno…

Mentiría la madre si el razonamiento de Momo estuviera equivocado; su hijo hacía años que sufría depresión. Un NEET.  Pero hacer que se mudara de repente… quizás traería más problemas. Meditó un instante. 

— Mamá —replicó la otra.
— Está bien —dijo con ciertas dudas.

Los tres vivían cómodamente gracias a los asesores y representantes de Momo, una idol en ascenso. Ella aparecía todos los meses en algunas revistas conocidas y se oía hablar de ella con más frecuencia en televisión. Le dijeron de estudiar por un año en Eastwood, un lugar snob para conseguir fama; le preocupaban sus hijos pero si eso era lo mejor, dejaría de lado todo por ellos.

La compañía se había contactado con ella hacía dos días, querían que estudiaste canto, actuación y baile en la mejor institución de Eastwood; no se olvidarian de sus obligaciones con las clases normales.

Shintaro,  el hermano mayor, se mostró en total desacuerdo; prefería vivir solo a tener que mudarse. No, se negaba rotundamente.

Convencerlo no sería tarea fácil.
« Last Edit: June 16, 2018, 11:46:54 PM by Miyu »


The most beautiful monster.



Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #70: June 16, 2018, 06:57:23 PM »
Respiro al fin y edito luego para adornar y eso.




Tecleó rápidamente en el ordenador, los “claks” de las teclas se oían en todo el lugar y sólo se detuvo un instante para beber un sorbo del frío refresco que puso al lado del monitor. El calor le contempla como insoportable y estar acostado en cama un desperdicio para los vicios que trae desde que salió de secundaria; ni recordaba si había terminado el último año pero las lecciones que aprendió las traía a flor de piel. Bullying.

«¡Bullying!» Clavó en la mente.

Sintió como le cuesta trabajo bajar un poco de saliva por la garganta y la piel se le  pone de gallina. ¡Increíble que a los diecinueve aún le tuviera miedo a sus acosadores! Así era.  Prontamente las viejas memorias surgieron y los rostros de sus enemigos aparecieron deformados, como demonios de algún manga.

Ojalá se pudiera volver al pasado, tenía tantos arrepentimientos y el principal era el nunca haberse enfrentado con ellos. ¿Por qué? ¿Qué lo llevo a encerrarse tanto tiempo en su solitaria alcoba? Ni amigos en Internet podía hacer. Le temía y a las burlas; que sus viejos compañeros lo reconocieran a través de la pantalla y todo comenzara una vez más. No lo soportaría, no de nuevo.

Terminó el refresco de cola y recostó la espalda contra el respaldar de la silla giratoria; dirigió la vista hasta el ventilador de techo que está a la máxima potencia y suspiró dejando caer los brazos.

Mudarse… ¿Mudarse?  Frunció el entrecejo. País diferente, ciudad diferente pero el mismo tipo de personas. ¿Qué diferencia hacía el estar encerrado aquí o más allá? Chasqueó la lengua con cierto enojo y sonrió de manera escalofriante. Quería llorar, tanto tiempo que desperdició y, aunque quisiera, el salir de aquella habitación le producía pavor. ¡Jamás lo haría!

O eso pensó. Que la hermana fuera una loca y la madre otra no lo ayudaba en lo más mínimo y cuando despertó después de haber bebido aquella soda con un sabor raro, diferente a la Coca Cola, se dio cuenta de su grave falta. Tarde, ya lo habían subido a un avión o eso creyó al ver por una ventanilla chica una nube blanca.

― ¿Quieres algo? ―preguntó una figura aún difusa en la mente de Shintaro―. Seguro estás sorprendido.

La cabeza le pesa y una arcada se hizo presente en el joven. Nunca le había gustado volar y menos así. ¿Lo permitían las leyes? ¡Las demandaría! Mejor no, podrían hacerle juicio para abandonar la casa… De hecho, la sorpresa era que ellas hicieran aquel plan tan macabro y de locos en tan solo una semana desde la charla que oyó. Su error, lo debió esperar y escapar…

― ¡Hermano! ―la voz de Momo lo sacó de sus pensamientos y la vista cobró normalidad; sus mareos seguían.
― ¿Las puedo matar? ―trató de mover las extremidades superiores y falló, las tenía sujetas atrás del asiento con una soga o algo parecido― Esto… ¿Siquiera es legal?
― ¡¡EKK!! ¡¡CLARO QUEEe…!! ―empezó a susurrar la chica a medida que seguía con la oración―. Quizás no… ¡Gai!

Escuchar el nombre del representante principal le taladró el cerebro, cayó en cuenta que a ellas dos no les hubiera ocurrido algo asó. No. A él sí. Tenía la impresión de que aquel sujeto era de eso que no les importa el cómo sino que se haga, había un dicho pero lo olvidó.

― Tu madre quería ponerte en una jaula de perros ―desde adelante del asiento de él, un joven le dijo―. “El fin justifica los medios”.

Pronunció como si leyera la mente del “prisionero”. Miró alrededor y se dio cuenta que el avión se encuentra vacío y es más pequeño que los vuelos comerciales… Seguro se habían gastado una buena pasta para ponerlo ahí. Gai lo miró con una sonrisa enmarcada y eso lo enfureció más; los cabellos castaños bien pulcros y una mirada de triunfador. Sentía que vomitarle encima le causaría placer.

― Si me vomitas haré que te vayas a una caja de dos por dos ―la mueca se hizo más profunda. El traje portado por el  representante debía ser caro o eso pensó al ver la tela brillosa del chaleco sin mangas.
― ¿Cuánto falta? ―largó sin ganas, resignado al plan de los tres.
― ¡Ya casi! ―la madre, al lado del asiento de Gai, giró para responderle―. Estamos a media hora.

Le era imposible enojarse con su madre, aquella mujer que lo había tenido a una edad temprana y prácticamente le había dado todo lo que pudo, con un padre amoroso pero actualmente fugado, le calmaba el temperamento desde siempre.  La cabellera bien arreglada de hebras castañas oscuras encuadrando pupilas avellanas o quizás la actitud de madre sobreprotectora pero con falta de tornillos le hacía menguar su actitud distante o de enojo.



― ¿Crees que sería buena modelo?

Atinó a abrazar a su hermanito por los hombros y a rodearlo con sus brazos antes que aquel decidiera desaparecer, una costumbre de él era el desaparecer cuando Jessica comenzaba a delirar con los sueños de gloria y fama.

― ¡Qué voy a saber yo! ―refunfuñó. Si quería lanzarse al mundo del modelaje, ¡que lo hiciera! Probablemente le iría bien en los de ropa interior o bikini.

Ambos tenían una diferencia de cuatro años; el destino, cruel, había querido que ella fuera la mayor y lo intenta arduamente pero Ayer no la podía ver como eso. No. Ellos estuvieron separados mucho tiempo para considerarla de ese modo, quizás más la veía como un familiar muy lejano y algo entrometido. La tía a quien veía en alguna reunión familiar.

― Se cansará y se irá ―proclamó entrando a la sala de estar un hombre alto enfundado con un traje de hilo marrón oscuro.
― ¿Eso crees, Yahiro? ―lo soltó y se alejó para recibir al recién llegado con otro abrazo, uno más cariñoso y cercano.
― ¡Sí! Hasta puede que salga corriendo ya mismo ―le sonrió correspondiendo el abrazo pero con cierta incomodidad.
― ¿No eres tú ese? ―le contestó el hermano menor.

La diferencia racial, de costumbres es enorme; mientras los hermanos de apellido Bennett provenían del lejano Italia, él de Japón. A Yahiro aún le costaba acostumbrarse a los gestos de cariño de su esposa, ellos se habían casado hacía un año, luego de una larga relación de cinco años. En todo ese tiempo, a Ayer lo conoció hacía apenas año y medio, estuvo presente para el casamiento y probablemente estaría para el nacimiento del primer hijo de la pareja.

― Lo siento, Jessica ―respondió desviando la mirada hacia el joven.
― Me gusta ponerte incómodo ―le susurró al oído, haciendo que el contrario se sonroje.

Ayer aclaró un poco la garganta para terminar con aquella escena tan de telenovela que le perturba, de cierta manera, se imagina a su tía ─anciana─ dando arrumacos al amante de turno. Cuando dio con Jessica pensó que entre que ya tenía una resolución de vida y algo ya estable, él no cuadraría en los días pacíficos de ella. Error. Ella lo recibió con los brazos abiertos y un gigantesco abrazo acallado por tantos años. Se mudó con ellos a Eastwood al no tener nada mejor que hacer y allí se encuentra desde hace algunos meses.

― ¡Ah! ―se alejó Yahiro―. Hoy Gai vendrá con una niña, la nueva adquisición de la compañía.
― ¿Gai? ―preguntó confundido Ayer.
― Es él ―sacó del bolsillo del jean su celular y entre la galería de fotos le enseñó una de un hombre bien parecido y rubio, el cabello lo traía atado con una coleta, le pareció alguien propio del mundo de Samukawa Yahiro, quien ejercía de abogado para famosos. “Pasta fácil” aseguraba el esposo de su hermana―. Conocido de Yahiro ―sonrió ella contando algunos anécdotas que Ayer ignoró.
― Seguro traerá a una adolescente con problemas de identidad ―aseguró el esposo―. Por alguna razón los japoneses aman a las chicas quinceañeras que parecen de doce o voluminosas…
― Jez, para ser tipos tímidos los japoneses son bastante pervertidos ―dijo el menor.
― Esos son los otakus, aunque aquí a “otakus” se los tiene como aquellos que ven anime y esas cosas ―habló sin prestar mucha atención a las ofensas del joven.

La casa donde los tres viven, si bien pequeña, le parecía bastante cómoda o más que su cutre apartamento de cuando hacía peleas callejeras en las calles de Inglaterra para subsistir; su padre, un tacaño y alcohólico, lo obligó desde los trece a competir en peleas clandestinas. Lo comparaba con un gallo, uno al que de día encerraba y de noche dejaba que sus puños hablaran. No lo soportó y huyó. Por otro lado aquella vida que tenía ahora es como el paraíso. Una vivienda con dos cuartos, cocina, comedor, sala de estar, garaje, baño, un pequeño lavadero y cerca del centro de la ciudad; no necesita nada más.

« Last Edit: June 18, 2018, 01:48:03 AM by Miyu »


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Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #71: June 30, 2018, 07:40:51 PM »
Aventura.
Primera parte.

Dibujó un  diagrama en el cuarto  que compartía con su prima Hakaze, ella detallo con detalles como debía ser la ascensión a la fama desde lo más bajo. ¿Cómo? Bueno eso es un secreto de la pequeña Yui con hambre de fama, gloria y Rock ‘n’ Roll. Ella tenía la habitación cubierta de posters de bandas y guitarras eléctricas más complementos regados por la habitación sin orden aparente y Hakaze sólo ocupa una pared con libros y un pequeño escritorio con varios cuadernos y un pequeño reloj de sol que trajo el tío de ambas chicas de las vacaciones a Egipto de Samon. 

“Oye, acomoda tus cosas”, le recriminó la mayor, Hakaze. Normalmente ella se ve envuelta en las locuras de Yui y el ánimo es como una ruleta rusa, que a veces está feliz otras, muchas otras más, la quiere asesinar despiadadamente.
“Más tardeeee” acostada en la cama, rodó para darle la espalda a la prima. “No me jodai”.
“¿Jodai? ¿Qué idioma hablas?” con las manos como puestas en las caderas, le dedicó la mirada más fría de todas. “¡¡Habla bien!!”.
“Déjame dormir cinco horas más, mañana es lunes y debo ir a clases” sentenció Yui.
“Ni hablar, el cuarto apesta a encierro”.

Las discusiones con Hakaze son para perder, que ella la golpearía si no la obedece no es nada nuevo y cuando oyó una cuenta regresiva “6… 5… 4…” seguido de un movimiento de muñecas y un sonido de las articulaciones, Yui de un salto se incorporó.

“Ya me tienes… ¿qué quieres?” bostezó y cambió el pijama rosa por un jean y una remera lisa sin mangas y blanca de algodón. Frescura. A saber, las órdenes de la prima fueron limpiar el cuarto pero ella se distrajo afinando las guitarras y eso provocó la ira de la otra chica.

“Chicas, ¿qué hacen?” con media sonrisa y una plancha de cocina, entró al piso y fue directo a la cocina, pasando por la sala, la habitación de las chicas y finalmente caminó directo a las hornallas, el hobby que adquirió el pelirrojo es el cocinar y con algunos libros abiertos  e ingredientes dispersos por la mesada.
“Matando a Yui” inquirió Hakaze con una escafandra en manos y acercándose a la pelirrosa peligrosamente,
“La cena estará lista en media hora” expresó el hombre y volvió a lo suyo, sin prestar atención a lo que pasa en el horizonte del departamento.
“¡Aaaah! Esperen, esta noche me invitaron a una presentación en el club  Ley.  Me tengo que preparar” dijo Yui, corriendo hasta el armario compartido con Hakaze y sacó algunas prendas que dejó sobre la cama desarmada.
“Hey, cuando se es menor de edad no puedes hacer estas cosas” suspiró la otra chica.
“Pero es una ciudad especial, una situación especial y yo soy especial” sonrió entrando al baño con prisa para bañarse y así tener tiempo para arreglar sus largos cabellos magenta.

Ley es de esos lugares que las bandas nuevas se presentan ante el mundo, dejando de ser una banda de garaje, un lugar donde buscar miembros para una banda y sobre todo socializar con otros músicos.

“Irás con Hakaze y punto final”. El punto final fue como un cierre la discusión, si no iba con ella, se quedaría a envejecer en la habitación.
“BIEEEEEN” gritó de mala gana y con sus borceguíes psiando fuerte salió de la casa, en las escaleras, Hakaze la espera para irse juntas.