Este ha sido un diciembre brutal (?) prometo que pronto empezaré a leer fics y comentarles~ *muere*
29.1.
Todo comenzó con el final de una clase común y corriente en su horario, la primera de un día que probaría ser el inicio de un interesante, aunque breve, episodio en su vida…
“…y antes de dejarlos irse…” el profesor estaba borrando la pizarra luego de terminar con la clase del día. “…recuerden que, si están interesados en participar en el servicio comunitario este sábado, necesitan llevarse una de las fichas de aplicación. Pueden entregarlo en la secretaría de este edificio a más tardar el viernes a las cuatro de la tarde.”
Al terminar con su labor, el maestro se quedó esperando a que los estudiantes pasaran a recoger las fichas antes de retirarse. Como fue esperado, no muchos se notaron interesados, aunque sí hubo algunas personas que acudieron a llevarse unas de las fichas.
“Limpieza en la playa, suena muy divertido,” opinó Hotarumaru, alegremente. “El ambiente debe ser muy bonito y me encanta la brisa marítima. También va a ser mi primer evento en la universidad. Eso me anima bastante~”
“Ehehe…” Yukko sonrió incómoda. Era increíble cómo el pequeño se notaba tan animado por una actividad que sería pesada para muchos. Ella misma no estaba muy entusiasmada y si fuera a depender de ella lo habría ignorado, pero se apuntaría si es que sus amigos lo hacían.
“Normalmente huyo de estas cosas, pero asumo que en universidades como Rizembool toman en cuenta actividades extracurriculares bastante,” Mai dio un suspiro mientras recogía suficientes formas para todos. “Al menos esta vez iré, a ver qué tal,” de inmediato regresó donde su grupo para repartir las formas.
“Eh, gracias,” Yukko la recibió algo rendida. Tendría que hacerse la idea de que no estaría de perezosa ese sábado, aunque felizmente le quedaba el domingo.
“Las impresiones y organización son sin dudas mejores que en middle school,” el pequeño miró a la hoja con admiración. “Hehe, tengo mucho a qué acostumbrarme.”
“Ehh, gracias Mai, pero creo que mejor me abstengo a la actividad,” dijo Hajime, algo incómodo. “Todavía tengo que recuperarme del todo. Dudo que trabajar en un ambiente tan abierto y caluroso como una playa me caiga muy bien…”
“Entiendo,” Mai desistió en extenderle la hoja. “Realmente es un buen pretexto para toda situación. Tienes suerte por contar con permiso médico.”
“No lo digas como si fuera excusa,” el pelimarrón se impacientó.
Los cuatro salieron del auditorio. Esa clase terminó diez minutos temprano, tal y como ese profesor solía hacer, así que podían tomarse su tiempo caminando al siguiente salón.
“Ya que estamos por aquí, podríamos llenar nuestros datos y entregarlos en la secretaría de una vez,” dijo Mai.
“Ah, buen punto,” Yukko asintió.
“Hm, perdón, pero no puedo,” Hotarumaru negó. “Necesito una carta notarial primero. Lo estaré entregando mañana.”
“Es entendible,” observó Mai, inmutada. El grupo apenas avanzó un pasillo cuando entonces llegaron a una pared llena de máquinas dispensadoras de comida de diversos tipos. Tal y como las chicas esperaron, el pequeño dejó su atención al evento a un lado y observó detenidamente a la máquina de golosinas.
“Ohh~ el reabastecedor pasó por aquí durante clases,” el pequeño se emocionó. “¡Finalmente tienen mis galletas favoritas de la dispensadora!”
“Te gustan mucho los dulces, ¿no es así?” preguntó Hajime.
“Hm, hm,” Hotarumaru asintió dos veces efusivamente.
“Bien por ti que todavía puedes comer todo lo que quieres sin represalias…” observó Mai.
“Ehh, pero aun así debes de tener cuidado,” Yukko sonrió incómoda. “No que quiera negarte nada, pero todo lo que comes son muchas calorías.”
“Está bien,” el pelicenizo sonrió ampliamente. “Para mí, los dulces son mi fuente natural de energía. Si no los como, me da sueño.”
“Qué curioso…” debía admitir que le tenía un poco de envidia.
“Te acompaño, creo que el desayuno me quedó un poco corto,” dijo Hajime, y los dos chicos fueron donde las máquinas para buscar sus respectivas preferencias. Yukko pensó en seguirles, pero al ver que Mai aprovechó para apoyar su ficha en la pared para llenarla, decidió hacer lo mismo. Quizás era lo mejor no caer en las tentaciones de snacks entre clases.
“Listo, con esto ya podemos entregar nuestras formas y librarnos de ese deber,” declaró Yukko, animada.
“Dame tu forma, yo lo entrego,” se ofreció Mai.
“¿Eh? Pero podemos ir todos.”
“La secretaría está en el camino opuesto de la clase y pensaba faltar de todos modos. No me molesta pasar por ahí en el trayecto a mi libertad.”
“Mai…” Yukko le miró algo preocupada. “Ya estás comenzando a faltar. No está bien.”
“Asistir a todas las clases como el inicio de ciclo es lo raro. Me irá bien, confío en mi inteligencia,” fijó su mirada en su ‘amiga’. “Y por ello mismo, te recomiendo que no sigas mi ejemplo, Hanasaki-chan. Estoy segura que tienes mucho a qué acostumbrarte.”
“Uhh…” como siempre, Mai siendo tan dura con ella, pero realmente le daba miedo contradecirle por alguna misteriosa razón. “Ehh, bueno, gracias por llevar mi ficha.”
“De nada. Espera, tengo una copia adicional de una carta notarial para que la firmes y te evites necesitar imprimirle.”
“Eh, ¿eh?” Yukko se confundió. “¿Es necesario?”
“Hotarumaru ya mencionó su necesidad de sacar la suya, y supuse que tú no estarías al tanto de las regulaciones de esta ciudad referente a paseos institucionales, Hanasaki-chan,” Mai le extendió una carta detallada y ya redactada, aunque faltando los detalles como el nombre, fecha, y la firma que tenían sus espacios reservados por puntos suspensivos.
“Whoa, ¿qué haces con eso?” Yukko la miró superficialmente y regresó su atención a su compañera.
“Ya se había anunciado de la actividad por el correo electrónico de la universidad, así de simple,” se encogió de hombros. “Sólo necesito que llenes en los espacios en blanco, no tienes que leerla al detalle.”
“Vaya, si no fuéramos amigas casi diría que me estás tendiendo una trampa,” Yukko rió nerviosamente y dio un suspiro al notar que Mai no se animó por su ocurrencia. Bueno, realmente nunca lo hacía. “Ya, ahora debes llenar la tuya.”
“Ya lo hice,” Mai recibió ese papel y curiosamente se apresuró a guardarlo al ver a los dos chicos regresar con sus snacks.
“Lamentamos la tardanza, había muchas personas,” dijo Hotarumaru.
“Hehe, no se preocupen, justo llenábamos la ficha de la actividad,” contestó Yukko.
“Nos vemos más tarde,” dijo Mai, dándose media vuelta.
“¿Eh? ¿A dónde vas?” Hajime se extrañó. “La clase no es en esa dirección.”
“Skippeo. No se molesten en seguirme,” ella no se dignó a decirles más y se marchó con toda tranquilidad por otro camino.
“Hm, esa chica es rara,” Hajime negó repetidamente.
“Mai-neechan es una persona especial,” Hotarumaru ladeó su cabeza. “Sólo espero que no termine confiándose demasiado.”
“Ehh, seguro que sabe lo que hace, espero…” opinó Yukko. Realmente se le hacía un misterio. “B-bueno, le podemos pasar nuestros apuntes más tarde. Vamos a clases.”
Los tres restantes siguieron hacia su siguiente clase, con una Yukko que seguía disfrutando de su estancia en esa universidad y con sus nuevos amigos… a punto de experimentar un suceso que le dejaría entender lo ‘especial’ que aquel lugar podía ser…
La práctica en el club de kendo acababa de terminar, y todos los estudiantes se dieron el trabajo de ayudar con la limpieza de las distintas áreas del dojo. Luego de terminar de trapear los pasillos exteriores y barrer un pequeño camino frente al jardín del edificio, Roxas finalmente se pudo sentar en una de las bancas para descansar bajo la sombra de los árboles, al igual que sus compañeros que le habían ayudado con esa labor.
En verdad había esperado ese momento de paz mientras miraba la naturaleza a su alrededor y la brisa de la mañana le refrescaba. Desde que ese par de chicos habían llegado, fue evidente que el ritmo de entrenamiento en el equipo había aumentado, y sus previamente desganados y conformistas compañeros también mostraban interés en mejorarse para estar a la par con los nuevos. Sin duda, Roxas se animaba mucho por el desafío y mejores ánimos a su alrededor, y también sentía una tremenda presión. No podía quedarse atrás o todo su esfuerzo sería opacado por esos dos… o quizás no se trataba de eso. Más bien, fue la primera vez que notó tan de cerca que había kendokas con respetables linajes y preparación adicional a la de él, lo cual le abrió los ojos. Debía dar lo mejor de sí…
“¡Senpai!”
“…” y ahí se acercaba uno de ellos, feliz de la vida. No que tuviera nada en contra de Urashima, pero le costaba creer que un chico con esa actitud viniera del linaje de los Kotetsu.
“¡Ya terminamos con la limpieza adentro! ¡Y veo que ustedes también!” exclamó el menor. “Kamekichi y yo trabajamos muy arduamente y ahora nos toca un merecido descanso.”
“Sí, a todos. Menos mal que tengo tiempo libre antes de mi próxima clase,” Roxas asintió y vio al otro sentarse a su costado. “Aunque noté que Horikawa se marchó rápido. ¿Habrá sucedido algo? No es normal en él no quedarse a ayudar.”
“Él está bien, es sólo que pidió permiso especial al instructor porque justo tenía clase con una profesora extranjera que le gusta cerrar la puerta quince minutos antes del inicio.”
“¿E-en serio?” Roxas se horrorizó.
“Ya te puedes imaginar lo mortificado que estuvo cuando perdió su primera sesión, él que es tan dedicado,” Urashima sonrió incómodo. “Le prometió al profesor que lo compensaría de algún modo, aunque no veo que sea muy necesario. Se entiende.”
“Sí, pero… ¿quince minutos? ¿Todos los profesores de ciencias serán tan chiflados?” Roxas negó repetidamente. “Es por esas cosas raras que me alegro de no seguir una de esas carreras.”
“¡Hahaha! ¡También me hace sentir mejor por no ser muy inteligente!”
“Ehm, más que nada lo decía porque mi hermana está en química, no andes diciendo esas cosas.”
“¡Oh, perdón! ¡Seguro tú sí eres muy inteligente, senpai!”
“Ehh tampoco te vayas al extremo…” se rascó la nuca, incómodo.
“Hehe, entiendo cómo te sientes. Tener alguien cercano que tiene cualidades que tú no tienes… Pero realmente todos somos geniales a nuestra manera,” alzó a su tortuga frente a su rostro. “¿No es verdad, Kamekichi? Sé que hay mucho en lo que me ganas.”
“Supongo. Cho es la intelectual, mientras que yo siempre he sido el atlético…” la mención terminó por incomodarle. “Uhh… a veces siento que mi hermana no está lo suficientemente consciente de sus capacidades… como para volver a ser HiME…”
“Senpai…” Urashima le miró. “Debes estar preocupado por ella.”
“Pues por supuesto que lo estoy, ¿quién no lo estaría?” él se detuvo y dio un pesado suspiro. “Ahh, perdón Urashima, es un tema incómodo, pero no quisiera hacerte sentir mal.”
“No, está bien, lo mejor es expresarse,” asintió. “En verdad es algo raro e inesperado, y siéndote sincero también temo por las HiMEs. Aquella chica que peleó en tu casa, pues, sé de ella. También es una reconocida kendoka y ha sido campeona en varias competencias en su vida, pero… hasta ella no tuvo oportunidad contra su Rebel. No quisiera pensar qué podría ocurrir.”
“Precisamente…”
“¡Ahh, de nuevo debo estarte inquietando con mis observaciones! ¡Perdón!”
“Está bien. Es lo que siento también,” Roxas entrecerró sus ojos. “Tanto ella como Osaka no lo están viendo con la suficiente precaución a mi parecer. No sé si no están prestando mucha atención o si me estoy perdiendo de algo… pero en verdad me inquieta mucho el asunto. Quiero apoyar en lo que pueda, pero no puedo evitar molestarme un poco con mi hermana.”
“…” el menor bajó su mirada. Hubo una corta pausa entre ambos debido a la tensión del tema. “Pero senpai…”
“…”
“¿Te estás enfocando en estar en desacuerdo con tu hermana y en molestarte con ella?”
“¿Eh? Pues, me cuesta entenderle, y a veces me siento como el único cuerdo. Creo que molestarme es inevitable… tampoco podría estar tranquilo. No creo que llegue al punto de ignorar la situación como los demás, o de verlo de su misma forma.”
“Hm…” Urashima frunció el ceño. Dudaba que su mayor le haya comprendido.
Pero antes de decir algo, vieron al instructor llegar. Este aclamó la atención de todos los presentes en el espacio con su presencia.
“Buen trabajo. Vengan todos de regreso al dojo. Vamos a revisar las obligaciones y asignaciones para nuestra próxima sesión.”
Todos de inmediato acudieron detrás del profesor, y Urashima vio a Roxas levantarse.
“Senpai…”
“Perdón por contarte sobre esto, Urashima. No es justo que te preocupes.”
“P-pero…”
“Sé que no puedo estar simplemente molesto. Supongo que… el tema es sensible para mí, aparte del hecho que mi hermana es HiME.”
“¿Eh?”
“Es una larga historia,” Roxas negó y bajó la mirada, apenado. “También sé que Cho está bajo estrés, y dudo mucho que confíe en mí… entiendo por qué no lo haría… en verdad intento tomarme las cosas con más calma para apoyarle mejor. Espero poder hacerlo…”
Dicho esto, Roxas siguió a los demás. Urashima se apenó. Entendió que era un tema complejo, y seguramente Roxas también tuvo sus propios inconvenientes, razones por las cuales estaba tan inquieto, pero dudaba que quisiera compartirle más. Aun así, sentía que debía intentar dialogarlo, ya que en verdad quería poder ayudarle al menos en algo.
Pasaron unas horas y llegó la hora del almuerzo. Mai se había reunido con Yukko y Hotarumaru antes de que su cafetería predilecta se llenara de mucha gente. El pequeño les hizo el favor de guardar una mesa mientras sus mayores compraban sus menús, y luego de que ellas regresaran, él fue a buscar su comida.
“Ahh… comes muy rápido…” las dos habían terminado desafiándose a una carrera de comida, aunque Mai nuevamente probó ser muy habilidosa y pudo terminar con su comida mientras Yukko apenas iba por la mitad. Ella tragó un bocado grande a duras penas y respiró profundamente. “Me rindo… no puedo seguir tu ritmo…”
“Tal y como esperado…” Mai se limpió los labios con una servilleta y ajustó sus lentes. “Tienes un largo camino por delante, Hanasaki-chan.”
“No sumes más cosas a ese apodo cruel, por favor…”
“¿Y qué fue del hospitalizado?”
“P-pues, Hajime tenía una consulta en el hospital en Rizembool como chequeo. También le iban a preparar un almuerzo ahí…” en verdad que Mai nunca hacía un esfuerzo por ser más amable. “Pobre, no estaba muy entusiasmado con la idea.”
“Sí, al menos no tuvo que hacer una larga fila por su comida,” se cruzó de brazos, pensativa. “Por todo lo que he oído, lo cual no es mucho ya que no siempre presto atención, suena a que Rizembool está siendo muy amable con él.”
“Sí, Rizembool es genial en ocasiones,” Yukko se animó.
“Hm…” Mai se notaba meditativa. “Qué será…”
“¿Eh?” ladeó su cabeza. “Vamos, no veo por qué tendría que ser preocupante…”
“Olvídalo,” terminó por restarle importancia. “Además de tu estatus de Hanasaki-chan, también tienes un estatus de amiga conmigo por esos brazaletes que nos compraste, así que no quiero asustarte con posibles teorías conspiracionales.”
“Ehh…” sólo la mención de ello le dio nervios, algo que Yukko no quiso admitir y terminó por sacudir la idea fuera de su cabeza. Sonrió incómoda. “V-vamos, no digas cosas así…”
“Como tú digas, amiga,” le respondió con un tono neutro que sonó un tanto burlesco. Yukko le vio quitarse su brazalete para analizarlo. “Hm… una cosa densa y hecha de hilos. Si busco tutoriales por internet, puede que aprenda a hacerlo. Aunque supongo que hasta entre nuestros brazaletes, no es común encontrar dos iguales.”
“S-supongo que no, pero nuestros brazaletes casi lo son,” Yukko asintió convencida. “Mismos colores y tejido y hechos por la misma vendedora en el parque.”
“Hm…” Mai le miró con una pizca de desconfianza.
“¿Q-qué pasa, Mai?”
“No sé por qué presiento que te escogiste el mejor de los brazaletes luego de comprarlos…”
“¿P-por qué haría eso?” ella se escandalizó. “Vamos, Mai, ten un poco de fe en mí.”
“¿Podrías darme tu brazalete un momento?”
“Ehh sí, aquí está,” no lo pensó dos veces y desató su brazalete para dárselo. Mai de inmediato agarró ambos brazaletes a la par para compararlos mientras los giraba, alternaba y hasta inspeccionaba las varias ataduras en ambos.
“Hm… sí, son casi completamente indistinguibles…”
“Ehh…” Yukko dio un suspiro. “Dices ‘casi’, pero yo no creo que pueda distinguirlos.”
“Bien,” Mai asintió. “Eso me deja entender que no te reservaste el mejor.”
“Uhh, en serio te digo que no lo hice.”
“De acuerdo,” Mai dio un suspiro y le devolvió un brazalete. “Buen trabajo y lamento la desconfianza, pero por vivir en el incierto ambiente de Rizembool, seguro que entiendes.”
“Lo dices como si viviéramos en un campo de batalla…” Yukko dio un suspiro y volvió a atarse su brazalete al mismo tiempo en que Mai ataba el suyo.
“No tienes por qué compartir mi punto de vista.”
Justo entonces, ambas vieron al pequeño regresar con su bandeja. Traía el menú del día, y como siempre, un postre que claramente estaba reservado para el final de su almuerzo. Hotarumaru miraba a su crema volteada casi con afecto y sonreía muy feliz.
“Te ves de buenos ánimos,” observó Yukko, sonriendo.
“Claro, es mi hora de comer,” el pelicenizo asintió y tomó asiento. “Ohh, pero ustedes ya han avanzado un montón. Veo que terminaste, Mai-neechan.”
“Te hubiera esperado, pero Yukko se vino con la idea de una competencia de comida, así que es su responsabilidad.”
“N-no digas eso,” la dirigida se sintió extrañamente culpable.
“Está bien, suena a un juego divertido,” junto sus manos. “Gracias por la comida~”
Él inició con su plato y no avanzó mucho cuando Mai revisó su celular y se levantó de su sitio.
“Un momento, me están llamando,” reportó ella. “Ahora regreso.”
“S-sí…” Yukko lo consideró extraño ya que Mai no solía ser del tipo que recibía llamadas o mensajes, aunque seguramente que lo tenía todo bajo control como siempre. Ella continuó comiendo su comida a medio acabar hasta que la pantalla de su propio celular se iluminó y vio el mensaje de cierta persona. Ella lo abrió y no tardó en ver que también le había enviado una foto.
“¿Hm?” Hotarumaru se asomó. ¿Una amiga?”
“Mira,” le mostró la imagen. “Es la prima de Mai que se parece físicamente a ella. Está junto con su amiga Tomo y otra chica que parece que va a ser doctora. También andan almorzando. Qué coincidencia, ¿no?”
“Hm…” él asintió y bajó su mirada. “Parecen buenas personas. Sé que debí haberme comportado mejor ayer cuando nos encontramos…”
“Está bien, me aseguré de explicarles que eres un lindo niño. Y no tienes por qué temer de la prima HiME de Mai. En verdad no me parece peligrosa ni nada. Casi diría que Komaeda seguramente es el peligroso aquí.”
“Ehh…” Hotarumaru se quedó en blanco. “¿Dices que tuve problemas con la HiME?”
“¿Eh?”
“Hm, sí, tiene sentido…” él se llevó una mano a su mentón, pensativo. “Realmente daría esa impresión por cómo actué… en verdad les debo mis disculpas.”
“Entonces… ¿no fue por el asunto de las HiMEs?”
“Ver a aquella HiME… me hizo pensar en algunas cosas…” él se mostró cohibido y apenado, y desvió su mirada. “En cosas tristes… realmente no puedo explicarlo, pero no es que esté en contra de nadie… es una larga historia…”
“Está bien…” Yukko asintió. “Te creo, y admito que me da mucha curiosidad a lo que te refieres, pero voy a respetar tus asuntos. No te preocupes.”
“…” él levantó su mirada.
“Y tú tranquilo que hablando con Osaka parece que van a volver a pasearse por Rizembool pronto, así que te aviso ni bien tenga noticias y vamos a que te presentes bien con todas. Verás que son muy lindas y que no hay ningún problema.”
“S-sí…” asintió y sonrió tímidamente. “Muchas gracias, Yukko.”
“Hehe, de nada,” le devolvió la sonrisa.
Y ese pequeño y hermoso momento estaba por terminar de una manera brusca ni bien Mai regresó a la mesa.
“Tengo grandes noticias,” anunció con su monotonía de siempre. “Hanasaki-chan, has sido escogida para un gran experimento aquí en Rizembool.”
“¿Q-qué?” ella se extrañó. “¿A qué te refieres, Mai?”
“Debido al gran avance de la tecnología en Rizembool y un contacto muy especial con cierta compañía de una reconocida app…” para intensificar la situación, Mai apuntó a Yukko y le hizo inclinarse hacia atrás. “Eres, a partir de este mismo instante, una Pokestop en Pokemon GO.”
“…” al recibir esas noticias, Yukko se mantuvo en silencio tratando de digerirlo, y luego de ni saber por dónde empezar a expresarse, dejó escapar una incógnita muy esencial. “¿Q…qué?”
“Precisamente. El anuncio ya ha sido dado como sorpresa en todas las redes sociales y serás un fenómeno masivo en menos de lo que esperas.”
“¡¿Q-qué?!” Yukko exclamó a todo dar. “¡¿Pero cómo es eso posible?! ¡Eso a lo que te refieres son cosas fijas en el mapa! ¡No hay forma que una persona sea una Pokeparada!”
“…” Hotarumaru sintió escalofríos al iniciar su partida y efectivamente reconocer dicha pokeparada sentada al costado de él. “Es cierto…”
“¡¿Qué?!” la ‘víctima’ miró el celular del menor e hizo click en ese iconito azul que al parecer le representaba. Ahí apareció una foto de ella en shock que no recordaba que le habían tomado, con el título de ‘Hanasaki-chan’ como el nombre de su Pokestop. “¡¿Qué demonios?!”
“…” Mai asintió. “Si tú estás tan en shock que ni juegas el juego, entonces esto será una buena propaganda tanto para Niantic como Rizembool. Ah, y quizás para Hanasaki también por tu nombre en el juego.”
“¡¿Pero cómo está pasando esto?!” Yukko tomó el celular de Hotarumaru prestado y caminó alrededor de la mesa para ver un mínimo movimiento de la Pokeparada como si fuera un jugador ubicándose con el GPS.
“…” el pelicenizo dio un pesado suspiro. “…Tsurumaru está detrás de esto.”
“¿Eh?”
“Exacto,” Mai asintió.
“¡¿Mi supuesto asesor?! ¡¿Cómo?!”
“Tsurumaru me comentó que tiene contacto con Niantic como freelancer que les ayudó en la depuración y como beta tester del juego antes de su introducción pública a Japón,” reportó Mai. “Por sus hábiles dotes en informática y programación, estuvo a cargo de ingeniar el sistema que ahora tú vas a representar con mucha honra. Este es un gran paso para ti, Hanasaki-chan. Todo Rizembool te recordará por siempre.”
“¡Pero no quiero ser recordada por Pokemon GO ni por Hanasaki-chan!”
“Claro, todo sería mejor si jugaras el juego también y pudieras aprovechar tu parada cada cinco minutos, pero el mundo no es perfecto,” Mai asintió, cruzándose de brazos.
“¡AAAHHH!”
“Mai-neechan, ¿por qué están haciendo esto?” preguntó Hotarumaru, frunciendo el ceño. “No le veo mucho sentido.”
“Realizo un experimento social,” contestó la mayor, indiferente. “Y en el caso de Tsurumaru, él me dijo que estaba aburrido. Así de simple. Bueno, terminen de comer que la próxima clase empieza en alrededor de veinte minutos, aunque creo que me ausentaré también.”
“¡Mai, por favor, no quiero esto!” le rogó Yukko.
“No te hagas tan mala sangre todavía, Yukko. Dale una oportunidad. Puede que sea una buena experiencia y que ni lo sientas pasar,” se encogió de hombros. Pasó a recoger su mochila y darse media vuelta. “Con permiso.”
Luego de soltar la bomba, Mai se esfumó entre las personas en esa concurrida cafetería. Yukko ya no podía terminar de comer lo que le quedaba al sentirse mortificada, y Hotarumaru se sentía algo culpable de continuar, pero debía hacerlo o se quedaría con hambre.
“Uhh…” la afectada se recostó sobre la mesa, sin vida. Ojalá que Mai tuviera algo de razón sobre eso de pasar desapercibida, pero sentía que, con su suerte, no iba a ser así…
“Ehm, Yukko…” le llamó Hotarumaru. Había pasado el suficiente tiempo como para que este terminara con su almuerzo y le quedara su postre. Bajó su mirada. “Un favor, si no es mucha molestia…”
“C-claro… ¿qué necesitas?”
“Pues…” se sonrojó. “Y-ya que eres una Pokeparada…”
“…”
“Me preguntaba si podía usar tu ícono por recursos, que estoy un poco bajo… P-perdón por pedirte algo así, Yukko…”
“E-está bien, estás perdonado…” Yukko levantó su cabeza casi sin energías. No le gustaba nada su situación y tenía ganas de reventar, pero no iba a hacerlo frente al pequeño que sin duda compartía con su dolor, al menos un poco.
“…”
“Al menos hoy no tengo clases muy tarde… podré huir… espero…”
No hace mucho que había terminado una clase, y luego de organizar y guardar varios de sus pertenencias en su locker del edificio de química, Cho salió para buscar algo para comer. En medio del camino hacia la zona de puestos de comida más cercana, recibió un mensaje de Osaka que le avisó por si quería unirse a almorzar con ella, Tomo y Hotaru, por lo cual optó a buscarlas. Era extraño que Hotaru se diera un respiro de su ocupado horario para almorzar con tiempo y una buena dosis de distracciones, así que prometía ser una agradable merienda.
Siguió las instrucciones y se topó con dicho puesto. No era una cafetería y la comida era a la carta, así que Cho se iba a ahorrar la necesidad de hacer fila a cambio de un precio un poco más caro, pero ya andaba con las ganas de darse un gusto. No tardó en ver la mesa con las tres chicas por cómo Osaka sacudió su brazo efusivamente.
“¡Cho, por aquí!” exclamó su prima.
“Hola a todas,” Cho sonrió mientras tomaba el asiento libre. Les había tocado una mesa exterior y pegada a un pequeño muro delimitado por arbustos con vista al resto del campus. Era un sitio ideal por la ausencia de música interna y una suave brisa veraniega. “¿Qué tal? ¿Cómo así se han reunido?”
“Teníamos que celebrar la liberación de Hotaru, por supuesto,” contestó Tomo, animada. “¿Por qué tienes profesores tan esclavizadores?”
“No es para tanto,” la pelinegra sonrió por la ocurrencia. “Sí me mantengo muy ocupada, pero también puedo tomar varias clases especializadas y con profesores de gran renombre internacional. El programa de medicina de Hanasaki es muy completo así que le saco el mayor provecho posible.”
“En verdad eres muy admirable, Hotaru-chan,” Osaka asintió, convencida. Ella sonrió tranquilamente. “Para alguien como yo que todavía no sabe qué hará con su vida, tu motivación es muy agradable de ver.”
“Ehh…” tanto Cho como Hotaru la miraron con leve preocupación, mientras que Tomo se mantuvo inmutada, muy posiblemente por el hecho que también pertenecía al grupo de los indecisos en la universidad.
“Como sea, Hotaru nos estaba invitando a un evento el sábado, por si te animas,” dijo Tomo.
“¿Evento?” preguntó la HiME.
“Sí, va a haber un evento de donación de sangre en un parque popular en esta ciudad,” reportó la pelinegra. “Hanasaki no ha sido patrocinador, pero nos han pasado la voz para intentar colaborar. Estos eventos no son muy comunes y siempre hay necesidad de bolsas de sangre en los hospitales. Me preguntaba si querían venir conmigo para donar.”
“No hay problema, no hay nada que hacer ese día,” Cho asintió.
“Muchas gracias,” sonrió animada. “También quería ver quiénes podían acompañarnos, aunque algo como esto no es muy popular…”
“Estoy muy segura que Reimu vendría con nosotros,” dijo Osaka.
“Si lo dices porque Hotaru ya nos ofreció el almuerzo, entonces definitivamente,” Tomo asintió. “Esa miko tratará de actuar toda santa y pura, pero se nota que es oportunista.”
“No lo digas así, Tomo-chan. Tú ya aceptaste el almuerzo gratis…”
“Ehh, al menos así seremos más. Considerando las circunstancias, puede que Marisa también se apunte si le ofrecemos lo mismo,” observó Cho.
“Seguramente, aunque ya me siento algo incómoda por andar imponiendo la salida…”
“No, no, está muy bien, Hotaru-chan,” le aseguró Osaka. “Y es un buen momento para distraernos y conocernos mejor como amigas. ¡Oh, hay que aprovechar esta salida de chicas!”
“Sí, aparte que no veo a los chicos donando sangre,” Tomo alzó una ceja. “Vaya, eso sonó tan raro. ¿Desde cuándo hemos sido tan extrañas con nuestras actividades?”
“Seguramente desde nuestra llegada a Hanasaki…” Cho dio un suspiro. Las cuatro habían estado envueltas en el asunto tres años atrás, después de todo. Entonces, la peliceleste se notó incómoda y desvió la mirada. “Cierto… Fran me había recalcado que tenía que quedarme más seguido en la mansión HiME. Dice que tengo que permanecer más tiempo en la universidad por cuestiones de seguridad y para tener un régimen más severo de entrenamiento.”
“Hm, suena a una buena idea,” Osaka asintió, alegremente, pero no tardó en confundirse al notar a las otras tres algo retraídas. “¿Eh?”
“¿No eres tú la que vive con ellos?” Tomo dio un suspiro, exasperada. “Quién sabe cómo Roxas va a reaccionar a eso. No estuve para el primer año de secundaria, pero siempre me dio la impresión que no estuvo de acuerdo con la distancia entre los dos por el entrenamiento HiME y que Cho estuviera alojada en la casa HiME.”
“Sí, tampoco sé mucho porque no fuimos muy cercanas a Roxas en ese entonces. Sólo Sora, Larsa y Ryo parecieron tener contacto con él…” Hotaru se apenó. Era obvio que Cho estaba muy preocupada con tocar el tema. “Aunque… pienso que tienes que decírselo de todos modos, Cho, y cuanto antes. No es por querer hacerle ningún daño. En verdad es necesario que te esmeres y te dediques. Tarde o temprano, esto valdrá la pena, y sé que Roxas también estaría más tranquilo si te familiarizas mejor con tus poderes HiME.”
“Sí… tiene sentido… tengo que hacerlo porque no estoy satisfecha con mi presente estado. Tienes mucha razón…” aun así, no se veía diciéndolo, pero sí consideraba que debía actuar cuánto antes. No conocía a su nuevo Rebel para saber cuándo se animaría a atacarle, aunque con algo de suerte, todas sus salidas con Ayesha lo mantendrían alejado al menos por un tiempo. “Ah, hablando de salidas, es posible que en estos días vayamos de visita a Rizembool U.”
“¿En serio?” Hotaru se impresionó. “Pensé que habían ido ayer. Osaka me estaba comentando que se encontró con una prima.”
“Sí, otra,” Tomo entrecerró los ojos. “La próxima me traes un árbol genealógico de tu familia, Osaka. No puedes estarme guardando tantos secretos.”
“Ehh, no es mi intención,” Osaka sonrió incómoda.
“Hm, admito que me sorprendió un poco también…” Cho dio un pesado suspiro. Esa tal Mai le daba una mala espina, aparte que no apreció que lo primero que le dijera al dirigírsele fue que estaba colaborando con Komaeda para hacer explosivos para su rol como Rebel.
“M-Mai-chan es una persona muy peculiar, pero no la tomen en serio…” Osaka se frustró. “No la comprendo muy bien. Le he estado enviando varios mensajes por Facebook, Whatsapp y Line estos últimos meses y siempre los deja en visto.”
“¿Meses dijiste?” Tomo se indignó. “Yo que tú la odiaría de por vida.”
“S-sí suena peculiar…” Hotaru sonrió amablemente. Le dolía admitirlo, pero no mucho le sorprendía de Osaka y su variada familia. “¿Entonces tienen planes con ella?”
“Ojalá fuera así, pero Mai-chan siempre ha sido muy escurridiza…”
“Ayesha es muy amiga de mi Rebel y un amigo de este, y ambos estudian en Rizembool,” explicó Cho. “Ayer se encontraron, y ella quiere llevar a su hermanita también, pero va a revisar sus quehaceres antes de coordinar la salida.”
“Vaya, qué complejo…” la pelinegra se mostró con cierto pesar. Como siempre, las cosas se le complicaban a Cho. “No me fío mucho de tu Rebel, pero al menos sí parece tener en consideración a tu compañera.”
“Sí, en eso nos basamos por ahora,” Tomo negó. “Pero cualquier cosa y le acusamos con Larsa y Dakki. Komaeda parece tenerle respeto a ese par.”
“Ehh, ojalá…” Hotaru desvió su mirada. “Suena interesante visitar Rizembool, pero estaré más ocupada en los próximos días. Tendrá que ser en otra oportunidad.”
“¡Descuida! ¡Habrá un montón más!” exclamó Osaka con tanta alegría que Cho se inquietó. ¿Esa era la vida llena de incertidumbre y visitas a Rizembool que le esperaba? “Al menos tenemos nuestro lindo paseo de chicas a la donación de sangre del sábado. Con eso estoy muy feliz~”
“Sí, pero a este paso comenzaré a temer los sábados,” Tomo se incomodó. “Es como si hubiera algo que nos atrapara en ese día por meses, como eventos demasiado descabellados que toman mucho tiempo en terminar y son sadomasoquistas y no han sido pensados ni considerados bien. Más le vale que esta vez no sea tan excesivo y vaya al punto y todos podamos seguir con nuestras vidas como el karma mande.”
“¿Más le vale a quién?” Osaka ladeó su cabeza, confundida.
“E-espero que tengas razón, Tomo…” Cho se notó extrañamente culpable y afligida.
“T-tranquilas, hay que ir con ánimos de colaborar y pasar un buen rato juntas,” Hotaru sonrió comprensivamente. No comprendía del todo lo que Tomo decía, pero pese a pasar ratos extraños con sus amigas, siempre era un alivio verlas y le ayudaban a distraerse y animarse. Tenía fe que, al menos por un sábado, podían dejar el tema de HiMEs y Rebels a un costado y entretenerse mientras ayudaban un poco a la comunidad. “Oh, Cho, no te olvides de ordenar tu plato. Puede que tomen tiempo en traerlo.”
“Tienes razón,” la peliceleste se despertó. Se le había pasado entre tantos distintos temas.
Las cuatro continuaron hablando sobre los planes para encontrarse e ir a ese parque el sábado, y sobre expectativas de aquel evento al cual nunca habían acudido. Ese almuerzo transcurrió en un ritmo muy agradable para todas.
Llegó finalmente la última clase del día para Yukko en Rizembool U, y al ser una clase extendida, el profesor les había dado un descanso de quince minutos para despejarse antes de continuar. El auditorio seguía mayormente vacío, pero en cuestión de cinco minutos, el tema iba a continuar.
La pobre Hanasaki-chan había salido para comprarse una bebida en una de las máquinas dispensadoras cercanas. Mai había optado atender a ese último curso ya que, según ella, estaba cansada de faltar por el día. La clase en general transcurrió bien y no muy distinto de lo usual, aunque sí hubo unos cuantos estudiantes adicionales a lo esperado y prendidos disimuladamente a sus celulares. Ello claramente incomodó a Yukko, quien tuvo que ser recordada por Hotarumaru y Hajime de que no le prestara mucha importancia.
“Hm…” Mai miraba a su iPhone con desinterés. “El hashtag #Hanasakichan ya es tendencia mundial. La popularidad de nuestra amiga pokeparada sólo irá en subida a partir de ahora.”
“¿Cómo así la llamas amiga pese a lo que le has hecho?” Hajime se notaba indignado.
“Del mismo modo en que Komaeda te llama Hinata-kun con tanto afecto pese a ser un Rebel terrorista,” le respondió, inmutada.
“Mai-neechan…” Hotarumaru se apenó.
“Si tan sólo Rizembool usara todos los recursos que emplea para los Rebels y cosas como esta pokeparada para hacer algo realmente útil…” se lamentó el pelimarrón.
“Más respeto,” Mai mostró una insignificante molestia en su expresión. “Esta ‘pokeparada inútil’ es mi amiga. Dale el respeto que una pokeparada se merece.”
“¡Eres increíble!”
“…” Hotarumaru dio un pesado suspiro. Él tenía su juego de Pokemon Go prendido, y con pesar, vio cómo la pokeparada se movía cada vez más cerca de su posición, para ver a Yukko regresar al auditorio. Notó cómo ella se notaba más consternada de lo usual. “Yukko, ¿estás bien?”
“¡La gente no dejaba de seguirme y mucho más que antes!” exclamó, torturada. “¡Y-y por la máquina de bebidas había un grupo de chicos que decían ‘Hanasaki-chan’ frecuentemente y me miraban con burla! ¡No puedo con esto!”
“T-tranquila, siéntate que estás con amigos,” la calmó Hajime, apenado por verla hecha un manojo de nervios.
“L-lo sé, pero estoy muy estresada…” ella volvió a tomar su sitio, cerró sus ojos, dio un pesado suspiro tranquilizante… y al abrirlos, vio a dicho grupo entrar al auditorio, ubicarla, y sentarse en un rincón del lugar donde había espacios libres. “¡AHHH, hay están esos malditos! ¡Y-y ni tienen nuestra clase, ¿qué hacen aquí?!” les vio mirarle brevemente, reírse entre sí y regresar su atención a sus celulares con el juego prendido. “¡¿Por qué me pasa esto?! ¡¿Por qué?!”
“Ignórales, no pueden hacerte nada,” Hajime frunció el ceño con impaciencia. No entendía a las personas. No ayudó que entrara otro grupo de estudiantes que, ni bien reconocieron a Hanasaki-chan, también optaron por sentarse en sitios disponibles. Ellos fueron más discretos, pero aun así fue un golpe para la autoestima de la pokeparada el grupo.
“Ihhh, tiene que haber una razón por la cual me acosen tanto…”
“Pues…” Hotarumaru no sabía si decírselo, pero supuso que era mejor mantenerle informada. Le mostró la pantalla de su celular. “¿Ves el efecto de pétalos de cerezo alrededor de tu ícono? Durante tu salida, alguien te puso un cebo y eso atrae a más pokemon y jugadores.”
“¡¿Q-qué?! ¿Cebo? ¡Alguien quítemelo, por favor!” ella se sacudió como quien trataba de librarse de algún insecto en su espalda. “¡No es gracioso, párenla ya!”
“Y-Yukko… no es algo físico… no hagas eso…”
“Pff-” Mai tapó su boca para evitar que una risa se le escapara, y fue mirada por los chicos con pesar y molestia de parte de Hajime.
“No tengas el descaro de burlarte de la pobre…”
“¡Mai! ¡He tenido suficiente! ¡Detén este absurdo juego, por favor!” le imploró Hanasaki-chan.
“Aun si quisiera, no puedo hacerlo,” ella negó con paciencia. “Son fuerzas que van más allá de nuestras manos.”
“¡No puede ser!”
“…” Hotarumaru frunció el ceño. Dudaba mucho que fuera el caso, considerando la tecnología relacionada a GPS, pero no sabía lo suficiente del asunto como para sacar hipótesis a esas alturas.
Justo entonces, vieron al profesor regresar, quien se notaba confundido por ver a más alumnos presentes, pero simplemente se limitó a cerrar las puertas del auditorio y retomar el tema. La mayoría regresó su atención al curso salvo aquellos que estaban colados por el día. Yukko también estaba con la tortura y cólera que le carcomía por dentro y su visión no dejaba de desviarse a esas personas que estaban con sus celulares debajo de la mesa. No quería imaginarse por cuánto más duraría su martirio, pero esperaba que Mai eventualmente le sintiera misericordia y levantara el maligno hechizo sobre ella.

Estaba empezando el atardecer, y Larsa caminaba por un pasillo en el tercer piso de un pabellón lleno de oficinas de profesores y catedráticos. Él llevaba consigo unos documentos relacionados con sus estudios y previas investigaciones, y había ido a hablar con un consejero para darle información sobre los más recientes trabajos realizados dentro de la universidad y posibles recomendaciones para encaminarse. Acompañándole estaba su leal mayordomo.
“Si bien no puedo desacreditar a Hanasaki por su gran espectro de estudios y recursos, es evidente que en Rizembool hay mayor enfoque a lo que le concierne a usted, señorito,” observó el peliplateado. “Al menos se expresaron con el interés de ayudarle a conseguir ciertos instrumentos y materiales necesarios para desarrollar algunas de sus más recientes investigaciones, pero no veo cómo ello no acarrearía compromiso de su parte, sea un interés de que fueras a enseñar a alumnos o una prolongada estadía en Hanasaki de más de lo que un alumno brillante de maestría como usted quisiera.”
“…” Larsa asintió, meditativo. “Es prohibitivo para mí, tengo demasiadas obligaciones con actividades relacionadas a mi familia.”
“Mientras que Rizembool le extendería los brazos y no le pediría ningún compromiso. Allegados a usted en el pasado han realizado estudios no relacionados a los Rebels y con gran éxito, sin necesitar arriesgar su propio tiempo.”
“Pero lo hemos hablado, Jakob,” Larsa le miró fijamente. “No he venido para afiliarme a Rizembool ni a Hanasaki, y este instituto siempre ha sido el más neutral. También es donde se encuentran mis amigos.”
“Tiene mucha razón, tampoco quisiera que tomara mis palabras como un deseo de que se uniera a Rizembool. Su tiempo y obligaciones son demasiado preciadas, señorito. Sin embargo, debe reconocer que sus estudios de estos últimos años realizados en Inglaterra van a verse retrasadas debido a su humilde deseo de vigilar a sus compañeros de la secundaria. Sólo comento que se beneficiaría más estando en Rizembool, aun superficialmente.”
“Nunca ha sido tan simple, lo sabes bien…”
“Rizembool sí tiende a ser muy acaparador con sus allegados, aunque usted no se encuentra en una edad ni posición en la cual querrían aprovecharse de usted,” Jakob muy casualmente sacó una cuchilla de una de sus mangas y sonrió con gusto. “Soy un reconocido exRebel y sumamente leal a usted. De querer hacerle algo, también se las verían conmigo.”
“No me refería a eso,” negó. “Es también el tema de vigilar a mis amigos. Si fuera a estar en Rizembool, no lo haría tan bien.”
“Lo mejor es que les dejes en paz. No es saludable para usted preocuparse cuando ellos mismos no lo harían a su mismo nivel.”
“No estoy hablando sobre la posición de otros, Jakob,” había esperado que su mayordomo le dijera algo así. Era evidente que nunca estarían de acuerdo y su leal allegado siempre se lo recordaría, pero sí había respeto entre ambos. “Tal y como mis deberes y mis estudios son importantes para mí, mis amigos lo son de igual forma. Han pasado por mucho la vez anterior, pero todavía considero que no conocen a Rizembool lo suficiente…” bajo su mirada con preocupación. “Y pese a que Tanaka-san es una HiME y la que visiblemente se encuentra ante más peligro, mi temor también se extiende a mis otros amigos. Puede que haya asuntos de la vez pasada que han quedado inconclusos…”
“Pero ello no debería de concernirle a usted…” Jakob negó y dio un suspiro. “No puedo decirle qué debería hacer, señorito, pero como mínimo, quisiera pedirle que no se agobie prematuramente. Ya tiene demasiado en su cabeza.”
“Lo sé, y aprecio tu preocupación,” sonrió un poco. “También te agradezco tu constante ayuda. De no ser por ti, me encontraría mucho más agobiado. Eres un gran apoyo.”
“Señorito, es usted tan gentil,” Jakob se impresionó y se notó avergonzado, aunque muy gustoso por dentro. “Le juré lealtad desde hace mucho tiempo y fue usted quien siempre me alentó, pese a que en un inicio era un inepto mayordomo. Realmente es por usted que he podido lograr tanto en todos estos años.”
“Gracias, aunque no quisiera que menosprecies tus propias habilidades.”
“Sólo me expreso con la entera verdad.”
“Hm…” Larsa llevó una mano a su mentón. “Aunque… acabo de recordar un mensaje que Sora me envío con respecto a las sesiones de estudio que le estás dando.”
“Por supuesto, ¿de qué se trata?” le preguntó con la mejor de sus sonrisas, inmutado.
“Jakob…” le miró cansinamente. “Hacer de dicho estudio una clase y con varias pruebas es muy excesivo, especialmente para alguien como Sora.”
“Es por el hecho que es excesivo para alguien como su inepto amigo que lo hago. Él tiene que extender sus habilidades, y si no lo ha hecho por las buenas por medio de su muy dedicada y bondadosa ayuda en el pasado, lo va a tener que hacer por las malas,” Jakob sonrió muy gustosamente. Era evidente para Larsa que su mayordomo también sacaba un gusto sádico de su autoimpuesto rol como tutor de Sora, aunque sorprendentemente todavía estaba bajo su ‘mejor comportamiento’.
“De todos modos, sabes que no vas a ser el único enseñándole. Si sólo vas a resultar abusivo con él, no puedo permitirte tanta exposición a Sora. Además, su madre me pidió a mí personalmente, por lo cual soy responsable en caso de que algo le pueda ocurrir, incluyéndote.”
“Habla de mí como si fuera una catástrofe,” Jakob continuó entretenido.
“…” el señorito dio un pesado suspiro. “Nuevamente, aprecio tu ayuda, pero no seas tan duro con él. Sora puede ser altamente impresionable en algunos casos.”
“Pese a encontrar su comentario humorístico, me perturba que se refiera a aquel mal elemento como un niño malcriado bajo su cuidado.”
“Lamentablemente casi lo es,” desvió su mirada, también inquieto.
“Intentaré mejorar mi comportamiento, pero si aquel joven continúa con su rebeldía, no puedo prometerle mucho.”
“Lo sé, tendré que hablar con él.”
Dentro del mismo edificio, Horikawa caminaba hacia las escaleras más cercanas luego de ir a buscar a varios de sus profesores. Por ser nuevo en la universidad, había acudido a ellos para revisar el contenido de sus clases, bibliografía del curso y recomendaciones generales. La mayoría de material suplementario podría encontrarlo en la librería dentro de la universidad, salvo los textos de física cuántica en aquella librería recomendada por la profesora. Posiblemente daría una vuelta durante el fin de semana.
Él miraba atentamente a uno de sus sílabos para reconocer los temas que debía revisar, cuando en eso, reconoció a aquel par que había conocido durante la aparición del misterioso Rebel en la casa de Roxas. Se apresuró para ir a saludarlos.
“Buenas tardes, es una sorpresa verlos por aquí,” dijo Horikawa, sonriendo.
“Sí, lo mismo digo,” Larsa asintió. “Espero que te esté yendo bien, Horikawa.”
“Ando poniéndome al día sin ningún problema. Justo vengo de hablar con mis profesores para recibir todas las recomendaciones posibles.”
“Un buen hábito, sin lugar a dudas,” Jakob asintió. “Si tan sólo el pequeño mal elemento que plaga nuestras vidas pudiera aprender de él.”
“Jakob, suficiente…” Larsa negó, frustrado.
“Pareciera que también has venido a consultar sobre tus clases aquí.”
“Sí, más bien venía a preguntar sobre posibles investigaciones ya que estoy trabajando en mi maestría.”
“¡Ohh, impresionante! Has llegado muy lejos a tu edad, es admirable.”
“Me alegra que reconozca el genio de mi señorito,” el mayordomo se mostró gustoso. “Sin embargo, él tiene mucho que hacer y poco tiempo para charlar. Nos debemos ir.”
“No deberíamos ser descorteces, Jakob…” Larsa no paraba de frustrarse por el trato sobreprotector que recibía de su mayordomo.
“Pues, tampoco querría incomodarte, lo entiendo,” Horikawa sonrió y movió sus manos para restarle importancia. “Pienso que eres muy afortunado al tener a un asistente tan preocupado por tu bienestar.”
“Lo soy, la mayoría de veces…”
“S-señorito, sólo realizo mi trabajo…” Jakob se mostró mínimamente afligido.
“Pero… si no es mucha molestia…” Horikawa se acordó de aquella duda existencial que le inquietaba desde el sábado. Imaginó que quizás ellos dos serían quienes se la podrían contestar. “Sobre el ataque del Rebel el sábado, tenía unas cuantas cuestiones al respecto…”
“Claro, lo mejor sería resolver tus dudas cuanto antes,” dijo Larsa.
“La batalla terminó repentinamente por el disparo de un francotirador al Rebel. Ello no fue muy observado por los demás en general, y quizás ustedes tampoco sepan del caso… pero me puse a pensar, y me preguntaba si los Rebels tienen asistentes o si son vigilados por otras personas también provenientes de Rizembool…”
“…” Larsa desvió su mirada, pensando en cómo explicarlo de un modo neutral…
“Hm…” pero Jakob decidió tomar la palabra. “Si no me equivoco, usted es un amigo y allegado a la familia de la HiME. ¿Acaso ellos le habrán dado una respuesta?”
“Realmente no les he preguntado a ellos.”
“Ya veo. ¿Y por qué decide preguntarnos a mi señorito y a mí?”
“Pues… sé que el tema en general es tabú para Roxas…” Horikawa notó cómo aquel mayordomo le miraba inquisitoriamente. Sentía que no había punto de ocultarle nada. “Aunque, siendo sincero, he estado hablando con Osaka, y me comentó un poco sobre sus amigos, como quiénes fueron HiMEs o Knights en el pasado, y quiénes fueron Rebels…”
“…” Larsa se impresionó. “Ciertamente… Kasuga-san puede resultar inquietante…”
“Debo expresar mis disculpas por investigar sobre ustedes a sus espaldas,” dijo una pequeña reverencia. “Puede que mis acciones no sean justificables y que mis palabras no les resulten convincentes, pero sólo intento estudiar mis alrededores y asegurarme de identificar los peligros que nos rodean… n-no que ustedes lo sean…”
“No tiene que tratar de convencerme de nada,” Jakob sonrió gustosamente. “Le observé el sábado y noté su presencia antes de que se presentara. Sé que le pidió a tu nueva amiga que le presentara como quien le había invitado al evento.”
“¿Eh?” Horikawa se quedó helado. Larsa también se sorprendió.
“No muchos pueden ganarme en ser sigiloso. Investigué sobre usted y tu amigo inmediatamente y no encontré nada que me diera razones para dudar sobre ustedes. También lo que parece saber y lo que pretende buscar es conocimiento general para muchas personas ya inscritas en Hanasaki y Rizembool desde hace años.”
“Pues…”
“Además no le considero tan peligroso como cierto amigo de mi señorito que le quita todo su valioso tiempo y usted probó ser muy servicial luego del ataque. Espero que entre estos días comparta conmigo algunas de sus recetas de bocadillos saludables.”
“C-claro…” Horikawa ladeó su cabeza, confundido.
“Jakob no te ha juzgado como peligroso. Yo tampoco y tiendo a estar en lo correcto con las personas,” Larsa sonrió con ironía. “Viendo que sabes sobre mi previo rol, puedo al menos contestar tu pregunta por experiencia. No es extraño que un Rebel sea supervisado a distancia. Rizembool tiene los ojos prendidos sobre sus Rebels e incluso sobre las HiMEs, a diferencia de Hanasaki. Yo personalmente serví de supervisor un par de veces en el pasado durante mi corto tiempo como un Rebel.”
“Sin embargo, los supervisores no tienen por qué ser Rebels,” agregó Jakob. “Puede que sean entrenadores, maestros o incluso que no estén directamente envueltos con los Rebels y sólo obedezcan órdenes de Rizembool. El hecho que dicho atacante disparó al Rebel significa que podría tratarse de alguien que sabía que no realizaría mayor daño al Rebel. También podría ser un tercero sin afiliaciones a Rizembool ni Hanasaki que estaba detrás de eliminar al Rebel… aunque por su pregunta y sus acciones, puedo descartar ese caso.”
“¿Eh? ¿A qué te refieres?” preguntó el pelinegro, sorprendido.
“Mientras su amigo y su mascota tortuga miraban la pelea al igual que muchos, noté que se escabulló hacia los árboles, y regresó poco después del disparo del francotirador. Pienso que usted observó a dicho atacante y quería confirmar sus dudas al respecto. También…” Jakob sonrió autosuficiente. “Para que usted declare tan firmemente que se trataba de un asistente afiliado a Rizembool a pesar del ataque al Rebel, puede que sepa algo sobre dicha incógnita persona, ¿no es así?”
“Impresionante…” Horikawa se quedó sin palabras y tenía los ojos ampliamente abiertos. Él de inmediato sonrió y expresó su admiración. “¡Sí, precisamente! Realmente tengo mucho que aprender de usted, es un gran gusto ser sujeto a su tan dedicado análisis.”
“Sólo realizo lo que se espera de mí,” dijo el mayordomo. “El tema de dicho atacante externo se había borrado de mi mente al no tener nada que ver con mi señorito, aunque por su pregunta y posible conocimiento sobre el tema, quisiera que lo compartiera conmigo. Puede que nos ayudemos mutuamente.”
“Sí, de todos modos…” lo meditó. “Antes de llegar a Hanasaki, estuve investigando sobre dicha universidad y encontré rumores tanto de este lugar como de otro llamado Rizembool. Por ello, decidí investigar sobre personas a quienes conocía que habitan en esta ciudad, o al menos personas con las cuales estaba familiarizado, en caso que resultara importante en algún momento… y me encontré con el nombre de una familia a la cual no he tenido el placer de conocer, pero que son reconocidos dentro de mi círculo de kendokas… noté que la familia Toushirou parece estar relacionada a Rizembool, y aquel supervisor que atacó al Rebel era precisamente uno de ellos.”
“Toushirou…” Larsa se puso a pensar. “No he escuchado de ellos, y suelo saber sobre familias allegadas a Rizembool.”
“Son relativamente recientes, señorito, a diferencia de su digna familia afiliada hace varias generaciones,” le explicó Jakob. Él se vio gustoso de demostrar su gran conocimiento y utilidad por poder colaborar con la conversación. “La afiliación de ellos con Rizembool tendrá poco más de una década. Al parecer, un joven Toushirou se ha convertido en un científico de gran renombre a pesar de ser un poco menor que mi señorito. Sin embargo, no he oído más al respecto, y de haber algún Rebel en esa familia, ya lo sabría.”
“Ya veo…” Horikawa asintió.
“Pero por el envolvimiento de aquel científico, puede que algunos de sus hermanos también lo auxilien en sus labores, ya que dudo mucho que uno de los exaltados científicos de Rizembool se dé el trabajo de supervisor. Es mayormente inevitable que un científico de Rizembool se envuelva en el asunto de los Rebels de algún modo u otro… especialmente si se trata de un joven científico prácticamente criado en el ambiente de Rizembool…”
“…” Larsa frunció el ceño.
“Entiendo…” Horikawa hizo una reverencia. “Sus respuestas me han ayudado a disipar preocupaciones. Me alegra saber que no hubo un peligro adicional para las personas de Hanasaki durante esa pelea.”
“Sí, eso te lo puedo asegurar,” le dijo Larsa. “Descuida, el enfrentamiento siempre ha sido entre la HiME y el Rebel. Hasta el momento, no hay ninguna señal de que eso fuera a cambiar.”
“Lo comprendo. Aprecio la información,” él revisó su celular para ver la hora y vio un mensaje de Urashima, quien acababa de salir de una clase y le preguntaba qué iban a comer. Sonrió incómodo. “Ehh, mi amigo me está esperando. Nuevamente les agradezco por su ayuda y les deseo un buen día a ambos.”
“Igualmente,” dijo Larsa. Jakob asintió.
Ellos se despidieron y Horikawa se fue corriendo por las escaleras. Había pensado en ir al supermercado y comprar ingredientes para preparar una buena cena casera, pero todo dependía del hambre y paciencia que tenía su amigo en esos instantes.
Y si bien estaba más aliviado al poder responder más de sus preguntas, tenía un nuevo interés. Quería ir a Rizembool para poder hablar con algunas personas y comprender sus puntos de vistas sobre el asunto, por motivos mayormente referenciales. Aunque también deseaba poder conocer a aquel misterioso supervisor, ya que sabía sobre él, y siempre le resultó una figura enigmática por muchas razones. En la presente semana se le haría difícil, pero ni bien pudiera hacerse un tiempo, iría a probar su suerte…