Author Topic: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back  (Read 35526 times)


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #345: December 24, 2017, 08:14:19 PM »
Otro fic más, finalmente llego a este. Sponsored by Sayi. (she convinced me to bring him back (?))

Gracias a Sayi por los icons~

45

Era otro agradable día en un hospital que yacía dentro de un distrito rural, donde abundaban los campos de cultivo y no se podía apreciar la presencia de vehículos de transporte en general. En el área infantil, los niños contaban con una hora de descanso en un espacioso jardín lleno de juguetes y algunos juegos clásicos, y todos se divertían mientras disfrutaban del hermoso y soleado clima, y a la vez sentían la refrescante brisa que mecía las ramas de los árboles.

“¡Te encontré!” exclamó un pequeño con una sonrisa victoriosa. “¡Hehe! ¡He encontrado a todos de nuevo!”
“¡No se vale!” reclamó una niña. “¡Seguro que te volteaste mientras contabas!”
“Lo que pasa es que estás celosa de mi habilidad~” canturreó para sacarle una lengua. “Buu, no te sale bien este juego~ Ríndete~”
“¡No seas malo!” le reclamó agitando sus brazos. “¡Te voy a acusar!”
“Vamos, ya no peleen, por favor. La vez pasada nos castigaron a todos,” reclamó otro niño, un poco aprehensivo.
“Es verdad, nos quitarán el resto del recreo,” apoyó otra chica. “Cambiemos de juego.”
“Ya, ya…” el primero chico se encogió de hombros. “¿Alguna idea?”
“¿Por qué no le preguntamos a onii-chan?” preguntó otra pequeña.

Ante la sugerencia, todos intercambiaron miradas y miraron hacia las bancas en el perímetro del espacio de juegos, las cuales disfrutaban de una agradable sombra por los árboles. Si bien esa zona era para los niños, distintos internados eran también bienvenidos a usar el área, aunque por el ajetreo de los pequeños a esa hora apenas unos pocos ancianos tomaban asiento para verles o quizás intercambiar unas pocas palabras con los niños más tranquilos que preferían pasar ese momento en compañía de los mayores.

Sin embargo, había un chico alrededor de sus veinte años que sí iba a visitar a los pequeños con frecuencia y se había ganado el cariño de todos luego de jugar con ellos y cuidarles en ocasiones. Los pequeños reconocieron a aquel joven peliplateado y de apariencia seria y distante que se había quedado dormido luego de sentarse en una de las bancas. Los niños se acercaron y mantuvieron su distancia mientras le miraban con curiosidad.

“Onii-chan está durmiendo…” dijo una chica.
“Shh, lo vas a despertar…” le susurró otra.
“Pero, ¿qué hace durmiendo a estas horas?” preguntó un niño, confundido. “Él nunca ha sido de cansarse tanto.”
“Estos últimos días se le ha visto un poco triste y retraído…” dijo una niña, pensativa.
“Creo que es porque está recordando sus recuerdos,” comentó un pequeño.
“¿Ehh?” los demás se sorprendieron.
“¿No les había dicho?”
“N-no, ¿cómo que anda recuperando la memoria?”
“Onii-chan me dijo que había recuperado un recuerdo de él de pequeño, hace un par de días. Dice que parece que vivió en un lugar tropical, y que pasaba mucho tiempo en la playa con unos tres amigos que no consiguió recordar,” resumió, alzando su mirada para pensar en esa conversación. “Aunque se le ve inquieto. Parece que recordar le está doliendo y lo está confundiendo mucho,” bajó su mirada. “Sólo espero que esté bien.”
“Me da mucha curiosidad pensar en quién era onii-chan antes de ser internado,” dijo una niña.

Los pequeños se pusieron a pensar y entonces se dieron cuenta que aquel joven se movió y comenzó a despertarse…




Despertarse y, repentinamente, verse asediado por un sinfín de recuerdos, experiencias y conceptos que hasta aquel entonces podrían haber sido la vida de otra persona… Riku abrió los ojos con gran sorpresa al recordar quién había sido, y quién era en general… y, poco a poco, comenzó a procesar todo lo recobrado a duras penas y sintiéndose ajeno a sí mismo.

“…” él se vio aturdido e inmerso en un gran shock, y levantó sus palmas para mirarlas atentamente. Tembló de pies a cabeza y sintió repentinos escalofríos en lo que su mente luchaba por organizarlo todo y mantener la cordura.
“¿O-Onii-chan?” le preguntó un niño.
“¿Estás bien, onii-chan? ¿Te pasó algo?” otra niña se inquietó. No hubo respuesta y los pequeños empezaron a angustiarse.
“Vamos a llamar a alguien,” sugirió un niño y todos terminaron por asentir y correr a toda carrera para ubicar a un adulto que les ayudaría.

Palabras surcaron dentro de su mente, la mayoría impensables hasta aquel momento, pero que trajeron consigo una dolorosa y omnipotente nostalgia que le hizo sentir diminuto. Rizembool… Hanasaki… Rebel… HiME… pensar de nuevo en su nombre y apellido que le habían dicho los doctores, pero que él ahora recordaba con más detalles, al igual que su tierra natal de Hawái.

Pensó en dichos amigos que le habían llegado en sueños… frunció el ceño… pasó a recopilar toda la información que asedió su vida y le llevó por el camino incorrecto de ser un Rebel… Riku alzó su mirada al sentir que, para variar, empezaba a pensar de una manera objetiva luego de haber tenido unos tres años de reposo y desconexión con su propia vida…

Él sintió el impulso de levantarse y correr… pero recordó su estado. Las enfermeras le mencionaron que había sido un milagro que él hubiera recobrado su habilidad de caminar luego de sufrir un accidente que él había borrado de su memoria… un desafortunado accidente en el ataque a la ciudad orquestado por Rizembool donde uno de sus amigos sin querer se lo causó, luego de intentar detenerle de hacer daño a otras personas… luego de que Riku hubiera intentado atentar contra la vida de su propio amigo. Él comprimió sus puños. Su capacidad de caminar seguía siendo limitada y no podía excederse, y había perdido muchas de sus fuerzas y habilidades en esos tres sedentarios años bajo rehabilitación…

Entonces, al mirar al cielo, Riku se vio cegado por el sol encima de él, y sufrió un doloroso flashback donde observó muy brevemente a todos sus alrededores estar englobados en llamas mientras él yacía postrado en una cama de hospital, lo cual había terminado abruptamente ya que la propia estructura de esa habitación terminó por colapsar encima de él…

Sintió un sudor frío y sacudió su cabeza con gran angustia en un intento de despejar aquel último recuerdo del pasado. Esa noche, Riku había muerto. El Dr. Hojo había ordenado a Shinkouhyou que lo elimine por perder su capacidad de caminar y ya no serle más útil como Rebel. No tenía que saber detalles para comprender que era el caso porque sólo ese exRebel peliblanco era capaz de hacer un daño como tal con tanta soltura, y porque él mismo había sospechado su condena…

Pero… seguía con vida… desde ese instante, Riku había regresado a la vida con todas sus capacidades mentales y recuerdos… y se sintió más inquieto y ahogado que en toda su existencia. Rizembool había tratado de destruirle, así que sabía que lo volverían a intentar. Por más que hubieran sido tres largos años, él no confiaba en su suerte… comenzó a temer a la gran incertidumbre sobre sus hombros y la imagen mental de aquel verdugo que todo lo sabía y que tenía la habilidad de manifestarse en cualquier lugar… y, sólo por él, comprendió que todas las personas dentro de ese hospital podrían estar en un gran peligro…

“¡Algo ocurre con onii-chan, por favor!” exclamó una niña que llegaba jalando a una enfermera. Otras dos enfermeras seguían al grupo de niños y las mayores pudieron notar a ese usualmente tranquilo y distante joven sacado de sí e inmerso en un gran shock.
“¿Qué le sucede?” le preguntó una de las mayores.
“…” él bajó su mirada. “Váyanse de aquí…”
“¿Qué está diciendo?”
“Tsk…” comprimió sus puños. “S-si aprecian sus vidas, aléjense…”
“…” los niños intercambiaron miradas preocupadas.
“P-pequeños, denle espacio,” una de las enfermeras alejó a los niños. “Su onii-chan está inquieto. Lo vamos a llevar a descansar. Ustedes sigan disfrutando su descanso, por favor.”
“P-pero…”
“Por favor escúchennos,” exigió otra enfermera, quien se dirigió a su colega. “Llama al doctor. Es posible que haya vuelto a recordar algo.”

Esa escena terminó inmersa en una gran incertidumbre, y era sólo el comienzo…




La mañana había llegado a Rizembool, y era alrededor de las diez y media de la mañana. En su mayoría, los estudiantes ya se encontraban ocupados en sus quehaceres o clases, aunque siempre había algunas personas un poco más relajadas al respecto.

Ese era el caso de Namazuo y Tsurumaru, quienes se habían encontrado de casualidad y fueron a desayunar juntos al restaurante que pertenecía a la escuela culinaria de Rizembool, y de donde acababan de salir para pasear distraídamente por el campus.

 “¡Tenías razón! ¡Ese lugar es genial para comer!” exclamó el pelinegro, muy emocionado al punto de estirar sus brazos hacia arriba. “¡Gracias por llevarme! Hehe, ahora sé de un sitio de calidad que sirven desayuno tan tarde.”
“Creo que nos hicieron una excepción, siendo sinceros,” Tsurumaru sonrió y se encogió de hombros. “Es lo bueno de tener un amigo chef que trabaja ahí.”
“¡La próxima me lo presentas! No sabía si entrar contigo a las cocinas.”
“Claro. Cuando sepa que no está muy atareado, te llevaré a que lo conozcas. Mitsu-bou es muy buena gente y una de las pocas personas a quienes le tengo confianza, aparte que me recuerda a Ichi-nii en algunos aspectos.”
“¡Ohh! ¡Te tomaré la palabra!” Namazuo se emocionó por aquella mención. “¡Ichi-nii es el mejor hermano mayor!”
“Hahaha, siempre me sorprendo de lo unidos que son ustedes, por más de que no deje de presenciarlo,” Tsurumaru sonrió con ironía. “Oh, si mal no recuerdo, Ichi-nii tenía muchas cosas que hacer estos días. ¿Qué será de él?”
“Si no me equivoco, en la mañana iba a tener un evento social donde llevaría a los estudiantes que asesora, y en la noche hay una reunión donde representará a nuestra familia,” comentó el pelinegro, quien levantó su mirada, pensativo.
“Vaya, en verdad me compadezco por él. No dudo que lo pueda hacer, aunque hasta nuestro Ichi-nii tendrá sus límites, ¿no?”
“Oye, no te andes sumando como si fueras uno de sus hermanitos,” pese al reclamo, Namazuo sonrió gatunamente y entretenido. “Hehe ese es un honor que nos corresponde a los Toushirous.”
“Tranquilo, tranquilo~” movió una mano para restarle importancia. “Soy mayor que Ichi-nii de todos modos, y ser un hermanito significaría que tendría algo en común con Yagen, lo cual prefiero evitar a todo costo. Es sólo un apodo inofensivo para mí.”
“Hahahaha,” Namazuo rió efusivamente por un momento. “Ahh, no me hagas reír así. Esa enemistad o rivalidad o lo que sea que tienes con mi hermanito se me hace muy graciosa. Vamos, no puede ser para tanto.”
“Pues, me molestaría en explicarte cómo me hace la vida imposible, aunque creo que a ti también te da malos ratos,” se encogió de hombros. “Pero no hay que enfocarnos en él. Es lo suficientemente malo que él e Ichi-nii tengan parentesco.”
“Yagen es uno de mis lindos hermanitos, así que no puedo compartir tu punto de vista,” contestó Namazuo, animado. “Es evidente que los dos conocemos a dos personas muy distintas.”
“Heh…” Tsurumaru no evitó sonreír con gran ironía y una pizca de maldad. “No pensé que oiría palabras tan sabias de ti…”
“¿Eh?” el pelinegro ladeó su cabeza y frunció el ceño. “Oye, ¿por qué lo haces sonar turbio? No es para tanto.”
“Perdón, sólo ignórame,” volvió a sacudir su mano.
“Aunque no te preocupes por Ichi-nii, porque Honebami le ha estado ayudando durante esta semana, y sé que continuará dándole apoyo hasta que su horario se aligere,” Namazuo dio un guiño y sus ojos brillaron. “¡Yo sé que los dos son imparables! También Honebami asistirá al evento de la noche. Será un evento social, pero con la supervisión y consejos de parte de Ichi-nii, se desenvolverá muy bien.”
“Ohh, qué sorpresa,” Tsurumaru se impresionó por dichas noticias, y rió un poco. “Admito que me alegro mucho por tu mellizo. Sé que esa salida le caerá bien, ya era hora que se despeje de los laboratorios.”
“Hehe, ¡pienso lo mismo! ¡También estoy muy feliz por ello!” hizo una v con sus dedos.
“¿Aunque tú no eres parte de ese grupo de los hermanos mayores? Suena a que no les acompañarás a ese evento del que tanto hablas.”
“P-pues…” esa mención hizo que Namazuo se frustrara y diera un pesado suspiro, para sonreír bajo de energías. “Hubiera tenido que prepararme con anticipación. Lo mío no son las formalidades ni el profesionalismo y había asumido que Ichi-nii sería el único representante desde que anunciaron el evento hace un par de meses…” desvió su mirada, haciendo un puchero. “De saber que Honebami se apuntaría a última hora definitivamente hubiera querido participar… aunque sé que podría terminar siéndoles un obstáculo…”
“¡Hahahaha! ¡Tranquilo, Namazuo!” el peliblanco se rió con ganas y le dio unas palmaditas en un hombro. Tsurumaru estaba muy al tanto de que Namazuo solía sentirse con frecuencia como el hermano mayor menos capaz y respetable, algo que era evidente con sólo observar dicha dinámica familiar esos últimos años, como en el trato de Yagen hacia Namazuo en comparación con cómo se comportaba con sus otros dos hermanos mayores. “Otro día que haya un evento así te apuntas y te desquitas. Ya de por sí te felicito que tengas el más mínimo interés en asistir a ese tipo de cosas. Yo en tu lugar primero me suicido antes de morirme de aburrimiento en algo así.”
“Ehh no deberías bromear de ese modo,” Namazuo sonrió incómodo. “Tampoco es que me guste, aunque tengo que ser más responsable. A este paso corro el riesgo de que algunos de mis hermanos menores me destronen del puesto del mayor.”
“Hahaha, no creo que eso suceda, descuida,” Tsurumaru volvió a reírse entretenido mientras el otro le miraba con reproche por no brindarle seriedad o empatía. Acto seguido, la sonrisa del peliblanco se relajó y él se vio un poco meditativo para variar. “En fin, escuchar ello me deja entender que seguramente Yagen le pidió a Honebami que ayudara a Ichi-nii. Con razón no había visto a tu gemelo estos últimos días.”
“Hm, entiendo que Yagen no te lo dijo…”
“Obviamente no. Nosotros hablamos lo mínimo necesario y ni habitamos en el mismo laboratorio. Me puedo alegrar de ello,” luego de contestarle, Tsurumaru pareció reír mínimamente para sí mismo en lo que miraba al frente. “Eso explica su más reciente actitud…”
“¿Eh? ¿De qué hablas?”
“Olvídalo…” repentinamente, el peliblanco mostró agobio y frustración por observar a cierto doctor caminar en su campo de visión. “Yo que había esperado no encontrarme con él…”



Los dos observaron a Yagen caminar en dirección perpendicular a ellos, mientras atendía tanto a Hajime como a Hotarumaru, con quienes conversaba. Namazuo no se ahorró las ganas de acercarse a los tres, y Tsurumaru se encogió de hombros y le siguió. Por más que nunca contaba con grandes ánimos de toparse con el Dr. Toushirou, sabía que no tendría que preocuparse de llamarle la atención en aquel momento.

“¡Hola a todos!” exclamó Namazuo, sonriente y agitando una mano, mientras se les acercaba. Los tres se voltearon para observarle, y el Toushirou mayor notó que Hotarumaru se animó al reconocerle mientras el otro estudiante le observó con cierta perplejidad por sus energías. Por su lado, Yagen le miró inmutado. “¡Hace un excelente día hoy! ¡Dan ganas de faltar a clases e ir a la playa, ¿no les parece?!”
“Hola, Namazuo. Pues…” Hotarumaru alzó su mirada, meditativo. “Hmm, ahora que lo mencionas, sería muy agradable, pero tenemos obligaciones dentro de la universidad.”
“Había tenido la impresión que ibas a portarte un poco mejor…” comentó Hajime.
“Personalmente creo que nuestro encuentro anterior había quedado en que Yagen no sería tan formal, pero, en fin,” Tsurumaru se encogió y sonrió. “Es mejor que te acostumbres, Hajime. Namazuo siempre ha sido así.”
“Eso es verdad. Lamento las posibles incomodidades causadas por mi hermano mayor,” comentó Yagen, con una sonrisa paciente y profesional. “Lo mejor es que no le tomes seriamente.”
“No que me haya incomodado ni nada, sólo decía,” Hajime se inquietó. “Más bien siento si te he incomodado por mi comentario, doctor.”
“En lo absoluto.”
“Uhh…” Namazuo entrecerró sus ojos. No era frecuente que su hermanito se comportaba de aquel modo frente a él y siempre le daba mala espina. Podría sonar mal, aunque prefería verle molesto e impaciente que en aquel grado de formalidad.
“¡Hahaha!” por su parte, Tsurumaru se animó ante esa reacción de su acompañante. “¿Qué hacen por aquí juntos? Había pensado que a estas horas tenían clase. Hasta han abandonado a sus carismáticas amigas.”
“Yo vengo de una consulta en la clínica de Rizembool,” reportó Hajime, quien dio un suspiro. “No entiendo la necesidad de tanto monitoreo, pero me da la impresión que cada vez me siento mejor y con más energías.”
“Lo puedo confirmar por haber revisado tu ficha médica,” dijo Yagen, con un tono complacido. “Sin lugar a dudas, has seguido nuestras recomendaciones en cuestiones de alimentación y en no hacer sobreesfuerzos. Tu dedicación y paciencia están siendo recompensadas.”
“Supongo no me sorprende que continúes con tu recuperación,” Tsurumaru se encogió de hombros mientras sonreía por notar a Namazuo aún más impaciente ante la pulcra y distante actuación de su hermanito. “¿Y tú qué haces aquí, Hotaru-bou? Por más que no necesites asistir a clases, no te creía del tipo que faltaría a sus obligaciones.”
“Pues, no que lo quiera hacer…” el pequeño bajó su mirada mientras se sonrojaba mínimamente. “S-sólo que quiero practicar un montón para recibir la aprobación de mi maestro de kendo, y quería pedirle el favor a Yagen de que me reservara un dojo de práctica para los próximos días.”
“Lo haré ni bien regrese a mi oficina. Considero más que apropiado que te dediques disciplinadamente para incrementar tu destreza, aparte que eres un estudiante muy funcional e Ikari-sensei estaría complacido de que brindes buenos resultados,” comentó el doctor, cruzado de brazos. Él sonrió con una fría perspicacia y asintió. “Viendo que he cumplido con mis deberes, les pido que me disculpen. Tengo varios asuntos de los cuales encargarme. Hajime, Hotarumaru, les recomiendo que asistan a sus clases.”
“Enseguida~” canturreó Hotarumaru, quien le dio un saludo militar.
“Sí, que tengas un buen día, doctor.”
“Igualmente…” él vio a los dos estudiantes partir de inmediato y pretendió hacer lo mismo.
“¡O-oye, espera!” Namazuo decidió detener a Yagen antes que este se retirara.
“¿Necesitas algo, Namazuo?”
“¿Qué haces actuando así? En serio…” el mayor se llevó una mano a su frente. “A veces creo que te das tan pocos descansos que activas un modo automático en ti.”
“Ello sería muy útil, ¿no lo crees?” le preguntó, con su cordial sonrisa.
“Ehh…” Namazuo sintió escalofríos.
“Hahaha, obviamente sólo te encuentras inquietando más a tu hermano,” Tsurumaru se vio entretenido.
“¿Y cómo así Hotaru-chan te está pidiendo que le reserves un dojo? ¿Puedes reservar cosas y lugares dentro de la universidad?”
“Es una función normal de parte de un miembro del personal como yo,” le contestó inmutado. “No le des mayor importancia.”
“A veces me sorprendo de todo el poderío que tienes en esta universidad…”
“Es un dolor de cabeza…” el peliblanco negó repetidamente. “Hace poco me acabo de enterar que Yagen hasta tiene copias de las llaves de mi apartamento aquí en Rizembool.”
“Ohh…” Namazuo se impresionó, y luego pasó a sonreír con ánimos. “¡Entonces yo también quiero unas copias de tus llaves!”
“¿Qué clase de pedido es ese?” preguntó Tsurumaru, sorprendido, y sonrió frustrado. “Heh, supongo que me gané esto por mencionarlo, ¿no?”
“Hehe~ supongo que sí, ¡pero suena muy divertido y no tengo malas intenciones! Podría aparecerme inadvertidamente para una pijamada.”
“No es una mala idea, aunque esperaría que al menos traigas algo para comer si te andas invitando a ti mismo.”
“¡Por supuesto!” le dio un guiño.
“…” Yagen dio un suspiro. “Pienso que es ideal que mantengan una conversación animada entre ustedes, pero no me retengan más. Tengo varios asuntos importantes de los cuales encargarme. Con permiso.”
“¡Oh! ¡Voy contigo, hermanito!”
“Prefiero estar por mi cuenta. También sé que tienes una clase en estos instantes, así que te recomiendo que vayas a asistirla.”
“Ehh…” se incomodó por esa mención. “No puedo engañarte, hermanito, pero ya pronto se termina de todos modos,” le sonrió animado. “¡Además ahora que Honebami se encuentra asistiendo a Ichi-nii es mi turno de ser tu mano derecha! ¡Puedes contar conmigo!”
“No necesito tu ayuda, estoy bien,” Yagen negó frustrado y empezó a caminar. “Les deseo un buen día, con permiso.”
“Oye, no me rechaces,” le pidió y pretendió seguirle, pero Yagen dio otro suspiro antes de detenerse y darse media vuelta para encararle. El doctor había adquirido cierta demanda e intensidad en sus ojos, aunque continuaba manteniendo dicha distancia y frialdad detrás de su cordial sonrisa. Era un poco inconcebible para el mayor observar a su hermanito invocar esa aura de rechazo y autoridad que le obligaba a desistir.
“Estoy a cargo de asuntos personales que no te envuelven ni como mi hermano ni como un estudiante de esta universidad. Debo irme y encargarme de todo por mi cuenta. No me fuerces a repetirme, por favor.”
“Eh…”
“…” Yagen mantuvo aquella sonrisa y finalmente continuó con su camino al comprender que se había hecho escuchar, y de aquel modo se marchó.
“Ahh…” Tsurumaru negó y se encogió de hombros, para sonreír con simpatía ante el otro. “No te lo tomes personal. Por más que acabamos de terminar con un proyecto, Yagen tiene permanentemente muchos quehaceres importantes y nunca deja de colmarse crónicamente de cosas que hacer. Para que ande con esa actitud seguro que tiene algo resaltante, aunque sabrá cómo lidiar con ello. Te aconsejo que no le des importancia.”
“No lo sé, Tsurumaru…” Namazuo se notaba pensativo por cómo había llevado una mano a su mentón. Además de fruncir el ceño, él poseía una rara nostalgia en su expresión. “Cuando actúa con esa desconexión es porque se encuentra ocultando algo, y también porque prefiere no involucrar a nadie… aunque no me parece saludable. Creo que en momentos así sería bueno tratar de extenderle una mano, porque siento que se está haciendo daño de esta manera…” miró hacia el doctor que ya estaba a distancia. “Es como si… todo lo que tiene encima lo borrara un poco por dentro… y lo convirtiera en alguien ajeno y vacío…”
“Hmm…” Tsurumaru le miró de reojo, con una pizca de interés. Terminó por reírse un poco para descargar ese momento. “Haha, por un momento casi me convences que conoces a tu hermano.”
“¿Q-qué?” el otro se extrañó por dicho comentario y pasó a molestarse. “¡Oye, resiento eso, Tsurumaru! ¡Por supuesto que lo conozco, es mi lindo hermanito!”
“Claro, perdón, perdón,” le restó importancia al agitar su mano. “Pero déjale ser, ya se le pasará. Ahora que me entero que andas faltando a una clase, ¿qué tal si salimos de paseo a algún lado? Me vendría bien salir un rato de aquí.”
“En verdad no debería andar siendo tan irresponsable, pero pienso lo mismo, me apunto,” volvió a animarse con rapidez. “¿A dónde vamos?”
“Ya veremos dónde, dependerá del tráfico,” Tsurumaru sacó su celular. “Ah, pero yo conduzco.”
“¿Por qué a nadie le gusta que yo conduzca?”

Así, los dos terminaron por anotarse a un paseo espontáneo para pasar la mañana de la mejor manera. Namazuo simplemente siguió la corriente y buenas vibras como le caracterizaba. Por su lado, Tsurumaru supuso que lo mejor era alejarse de lo que sea que tenía a Yagen de aquel distante humor, aparte que le hacía un favor al apartar a su preocupado hermano durante ese día, ya que el peliblanco sabía que sólo un secreto turbio de Rizembool tendría al doctor Toushirou bajo dicho comportamiento. Le conocía mejor de lo que quisiera admitir, después de todo.

Dicho secreto era lo próximo en la agenda de Yagen, ni bien fuera a ubicar a la persona con la cual quería conversar…


Mientras tanto, Kytes se encontraba caminando en dirección a su siguiente clase. Todavía faltaban unos quince minutos antes del inicio y no le tomaría caminar mucho más, por lo cual se dio el tiempo para mirar a sus alrededores y distraerse un poco con el buen clima y la tranquilidad del campus de Hanasaki. Entonces, en medio de su campo de visión, observó a Sora ocupar una de las mesas de una cafetería cercana mientras estaba sumergido en una sesión de estudio personal.

Ello detuvo de inmediato a Kytes, quien no podía creer sus ojos, y decidió darle una visita a su normalmente irresponsable amigo ya que quería asegurarse de que todo estuviera bien.

“Sora, ¿qué haces por aquí?” le preguntó y vio que su amigo le dirigió una frustrada y muy agobiada mirada al encontrarse en medio de un estudio que le mataba el alma lentamente. Eso le explicó a Kytes que Sora no estaba necesariamente estudiando por voluntad propia y le sonrió un poco. “Ehh, vamos, no te veas tan incómodo. Pienso que es genial que te encuentres estudiando. ¿Quisieras que te ayude con algo?”
“Ehh… uhh…” Sora sin duda había querido aceptar su ayuda, aunque agachó su cabeza con frustración y negó. “Gracias, pero seguro que tienes cosas que hacer ahora… y si sigo apoyándome en ti no voy a mejorar mi rendimiento… es evidente…”
“B-bueno, pero si hay algo que no entiendes, es bueno consultar, sólo digo,” de todos modos, le sorprendía que estuviera estudiando por más que ni Larsa ni su mayordomo estuvieran presentes en su campo de visión. “Me alegra mucho ver que te encuentres tan decidido a estudiar sin presión externa,” asintió muy contento. “Siento que tus esfuerzos ya andan dando resultados…”
“¡AHHH! ¡No puedo!” Sora terminó por frustrarse de sobremanera para exclamar y agarrar su cabeza.
“E-eh… Sora, ¿estás bien…?” preguntó su amigo, un poco asustado.
“No, no estoy bien, Kytes, y eso que dices de que mis esfuerzos están dando resultados no es verdad. Todavía estoy muy lejos de librarme del maligno mayordomo de Larsa y no sé si va a ser posible…” dio un pesado suspiro y miró a su amigo. “Es que, en la sesión de estudio de ayer, ese abusivo innombrable me dijo que había hablado con mi mamá para que Larsa ya no fuera mi asesor, y ella le dijo que, si me sacaba notas sobresalientes al final del semestre, el tutelaje de Larsa terminaría. Uhh… eso es más temprano que el año que habían dicho al inicio, aunque estoy cometido a terminar con el abuso lo antes posible.”
“Y-ya veo…” Kytes sonrió incómodo. Podía entender el sufrimiento de su amigo y su consternación, y sin duda Sora se veía lo suficientemente desesperado para hasta recurrir al estudio por su cuenta. Por todo lo que veía y oía, Kytes no sabía si pensar en las sesiones con Jakob como muy efectivas o demasiado difíciles. Quizás eran ambas cosas, si se ponía a pensar. “D-de todos modos, te puedo ayudar a estudiar, en serio. Tampoco quiero que te estreses y te exijas tanto sin apoyo. Eso no le hace bien a nadie.”
“Gracias, Kytes, sé que puedo contar contigo,” Sora asintió mientras le miraba con unos ojos casi llorosos. “Estoy en una parte que requiere más memoria que otra cosa, pero si me topo con algo más complejo de todos modos te aviso,” dio un suspiro un poco más aliviado. “Todavía me falta cubrir un capítulo más para la sesión de estudios que me toca en la tarde. Lo podríamos revisar juntos una hora antes, si no te incomoda.”
“¡Por supuesto!” el menor asintió y le levantó un pulgar para animarle y transmitirle buenas energías. “Bueno, estoy yendo a clases, así que nos vemos para almorzar, ¿te parece?”
“Claro,” le sonrió.
“Ohh, espera…” entonces, Kytes se acordó de algo y se puso a pensar. “Hmm, verdad que no tengo tiempo a la hora del almuerzo… ¿vas a poder para repasar tus estudios a eso de las tres y media de la tarde?”
“Es un poco ajustado porque mi tutoría es a las cuatro, pero claro que puedo,” Sora se confundió. “¿Qué sucede? ¿Tienes algo especial hoy?”
“Nada muy importante,” negó, sonriendo. “Es sólo que iba a encontrarme con Tomaj para almorzar y dar un paseo por Rizembool.”
“¿Q-qué?” Sora se quedó en shock y frunció el ceño.
“¿Por qué te molestas?” su amigo se incomodó e impresionó por la reacción del otro. “No te preocupes, Rizembool es una universidad normal aparte de los Rebels, y no es que siga siendo un Knight o algo así.”
“Uhh, no me gusta para nada la idea que vayas a Rizembool. Todo eso me trae malos recuerdos,” negó repetidamente.
“V-vamos, no digas eso…” Kytes bajó su mirada con cierta pena e incomodidad. Sabía muy bien que su amigo se preocupaba por él ya que hace tres años había terminado siendo apuntado por Rizembool y había causado muchos problemas para sus amigos. “En verdad siento mucho haberles preocupado tanto… sólo supuse que sería lo mejor ir a conocer y a dejar las cosas un poco atrás… además que Tomaj me va a acompañar y confío en él.”
“…” la mención de su otro amigo hizo impacientar a Sora.
“Por favor…” ello hizo que Kytes se afligiera un poco. “Han sido ya tres años y ustedes son amigos desde hace mucho más tiempo. Puedes confiar en él, y también sabes bien lo mucho que Tomaj nos ayudó al final de la batalla, sobre todo a mí…”
“Pues… siempre se ha portado bien contigo, eso sí…” negó para disipar su mal humor.
“Ehh, sé que los dos siempre han tenido riñas, pero también son amigos, quisiera que lo recuerden,” Kytes dio un suspiro. Quizás no había punto de pedírselo o insistir, así que decidió cerrar el tema y tratar de animar a Sora. “Y bueno, ese es mi plan, pero todo estará bien y será un corto paseo. Yo te aviso cuando esté de regreso para encontrarnos. ¿Te parece?”
“Tienes razón al decir que tienes que dejar algunas cosas atrás…” Sora se calmó y se resignó a no ponerle trabas a su amigo por más que siga un poco preocupado por él. “Hemos visto a muchos de nuestros amigos hacer eso recientemente y me toca hacerlo también…” apuntó a Kytes con intensidad. “Así que te acompañaré a Rizembool en tu paseo.”
“¿S-seguro?” Kytes se quedó en shock. No había esperado que Sora fuera a apuntarse.
“Sí, está decidido,” asintió. “No puedo negar que quiero mantenerte un ojo encima, y también quiero conocer a Rizembool U a manera de dejar algunas asperezas detrás… aun si tengo que soportar a Tomaj que siempre anda tratando de molestarme…”
“Ehh, descuida, intentaré mantener la paz,” pese a la sorpresa, Kytes terminó por sonreír y verse muy a gusto. Hacía un tiempo desde que los tres quedaban para encontrarse y salir de paseo como en los viejos tiempos. “Está bien. Voy a mi clase y te aviso para salir.”
“Ya, sólo no le digas a Tomaj que estoy yendo. Quiero prevenir que intente jugarme una broma desde ya.”
“D-dudo que lo haga, pero está bien,” asintió. “¿Aunque estás seguro que no quieres quedarte a estudiar?”
“Pues, siento que no podré retener mucho más, ando cerca de mi límite. Sólo regresemos temprano y me ayudas a darle una última revisada.”
“Está bien, eso haremos.”

De aquel modo, los dos se pusieron de acuerdo y en un par de horas irían hacia Rizembool U por un paseo improvisado y bastante prometedor…

…sólo que dicho paseo conduciría a un desencadenante que nunca hubieran esperado.




Era una mañana tranquila, cercana al mediodía. Tomaj caminaba libremente luego de haber dejado sus útiles después de su última clase, y tenía la idea de darse un paseo por el campus de Rizembool U para matar el tiempo, completamente despejado. Esperaba encontrarse con Kytes todavía en alrededor de una hora, así que no tenía ningún tipo de apuro.

En medio de su relajado paseo, él sonrió con ironía ya que súbitamente recordó cómo había sido su vida en la secundaria tres años atrás. Por sus deberes como Rebel, siempre se había encontrado ocupado y en constante contacto con otras personas, y por su poder de la omnisciencia, tenía su mente asediada de mucha información mayormente inútil y superflua que le llegaba intrínsecamente. Recibió a Shinkouhyou como su maestro y por él tuvo que adaptarse a formar una actitud muy indiferente y práctica a manera de sobrevivir aquel poder caprichoso y agobiante que constantemente lo saturaba. Tomaj podía sentirse orgulloso de haber hecho un buen trabajo en el corto, pero crucial, tiempo que peleó por Rizembool, aunque nunca llegó a controlar ese poder ni enfocarse en la información que sí le importaba.

En aquel entonces no hubiera podido concederse una caminata tan innecesaria ni mantener su mente en blanco como lo hacía en el presente, y el exRebel seguía sorprendiéndose a sí mismo por continuar vivo e íntegro luego de los sucesos del pasado. Claro, por más que por dentro pudiera ufanarse de sus acciones, los resultados habían salido muy lejos de lo que esperó en su momento, y el pasado le resultaba agridulce, pero a esas alturas no había punto en pensar en todo aquello que irremediablemente se había perdido.

Sin embargo, Tomaj comprendió que no contaría con más tiempo a solas cuando reconoció a una persona clave de la que por poco y se olvidaba que existía. Se trataba de aquel joven científico aprendiz del Dr. Hojo al que apenas había conocido recientemente. Ese joven caminaba hacia él luego de haber llegado por otro pasillo, y fue notorio que le tenía en la mira por cómo había ensanchado su sonrisa al toparse con él. El exRebel supo que esa persona quería hablar y, por tratarse de alguien relacionado a su previo temible supervisor, supuso que sería lo mejor corresponderle, tanto por información como a manera de mantener una relación profesional con alguien posiblemente problemático.

“Finalmente te encuentro, Tomaj Sawyer,” comentó el doctor Toushirou, claramente animado, aunque con su impecable apariencia profesional. “Esperaba hablar contigo, si no es un inconveniente.”
“Lo imaginé,” se encogió de hombros y se sorprendió a sí mismo cuando dio un frustrado suspiro. En verdad no recordaba nada en relación a aquel científico del pasado positivamente. “Admito que también me has causado curiosidad. Nunca supe sobre ti, por más que seas el supuesto sucesor de Dr. Hojo.”
“Hmhm…” el menor rió para sí. “No me sorprende. Ni mi maestro ni Shinkouhyou han sido personas abiertas, y en aquel entonces estudiaba en el extranjero sin conexiones directas con Rizembool. Es un detalle sin importancia.”
“Supongo que lo es,” negó y se vio un poco cansado. “Espero que no estés con la idea de reclutarme como un Rebel nuevamente, o esperar mi colaboración. Con las justas soy el asesor de Komaeda y no quisiera volver a ser alguna parte del laboratorio de tu maestro. De por sí, te aseguro que no me convencerás volver a tomar el lado de Rizembool, en caso que esas sean tus intenciones.”
“No lo son, no tienes de qué preocuparte,” le aseguró con decisión. “Es más, mis intenciones vendrían a ser todo lo contrario, aunque el asunto que me ha llevado hacia ti es muy complejo como para dialogarlo aquí. Sígueme, por favor.”

El doctor de inmediato tomó otro camino, y miró de reojo a su acompañante por un instante para asegurarse que este le seguía. Tomaj le siguió sin realmente poder descifrar a la persona detrás de ese rol correcto y cordial del doctor Toushirou, pero presentía que a diferencia de su maestro aquel joven sí parecía ser más considerado como para presentarle problemas. El exRebel había pensado que ellos se detendrían en alguna banca o mesa a las afueras de una cafetería, pero vio cómo ese chico se alejaba de los edificios de clases y eventualmente ambos divisaron la grande y moderna clínica de la universidad.

“¿Qué estamos haciendo por aquí?” preguntó Tomaj al ver que ese era su destino.
“Será más cómodo hablar dentro de mi oficina,” le contestó sin rodeos. Yagen sonrió comprensivamente al notar una mínima inquietud en su acompañante. “No te preocupes, te aseguro que no me encuentro ocultando nada. Ciertamente… para que alguien como tú demuestre inconformidad y aprehensión significa que sí conociste muy bien a mi maestro y estás enterado de sus distintos estudios y proyectos.”
“Ehh…” alzó una ceja, impaciente. “Suena como si me consideraras un espécimen.”
“No, más bien lo menciono porque tú y yo, por más que te hayas desligado de Rizembool, tenemos los mismos orígenes en esta institución y por principios personales no tengo ningún deseo de tratarte distinto a uno de mis semejantes,” afiló sus ojos y mantuvo su sonrisa inmutada. “Si es que sabes a lo que me refiero…”
“Demasiado…” entrecerró sus ojos, aunque la comodidad y los ánimos del doctor indicaban que estaba siendo sincero y se encontraba invitándole a su oficina en son de paz. Al menos Tomaj sabía que podía contar con su intuición al momento de tratar con otras personas.
“Adelante, trataré de que nuestra conversación sea lo más breve posible,” le indicó mientras señalaba las puertas de entrada a la clínica con una mano para que ingresara.

De ese modo, los dos entraron a esa clínica donde vieron un amplio lobby y constante movimiento de pacientes y personal. Era un lugar impecable, iluminado, espacioso y moderno, sin duda envidiable para cualquier hospital a nivel mundial. El doctor caminó como quien estuviera surcando a través de su propia casa hasta llegar a un lobby menor, donde había un puesto de vigilancia y unas puertas de seguridad que contaban con un lector de tarjetas.

“Buenos días, vengo con un estudiante para una breve reunión,” informó Yagen al vigilante. “Tiene permiso para ingresar en esta ocasión.”

Ello bastó para que el vigilante utilizara una tarjeta con la cual activó una de las puertas a modo de dejar a Tomaj pasar, mientras el joven doctor utilizó su propio ID de Rizembool en el lector de otra puerta. Más allá de ese puesto de control continuaban pasillos con oficinas, además de escaleras y ascensores para acceder a otros pisos. Tomaron el ascensor, el cual descendió varios pisos hacia la oficina del doctor Toushirou. Fue un descenso en silencio que incrementó el misterio de la situación e incomodidad en el invitado, quien no dejaba de preguntarse la razón por la cual su acompañante se notaba mínimamente entretenido y expectativo.

Finalmente, luego de llegar al piso de interés y dirigirse a una puerta en particular, Tomaj ingresó al laboratorio. Era un espacio muy amplio, y la gran mayoría del mismo estaba ocupado en múltiples estanterías que contenían libros, archivos y cajas, mientras que hacia un costado había algunas mesas y escritorios donde se podía trabajar con toda comodidad. El lugar estaba bien iluminado e impecablemente ordenado y limpio, aunque por estar al nivel subterráneo existía una carencia de ventanas que podría causar inquietud en cualquiera con el paso del tiempo.

Tomaj se sorprendió un poco de no ver máquinas u otros instrumentos más allá de una camilla discreta y unas mesas de metal donde descansaban pequeños utensilios quirúrgicos, aunque pudo notar un par de puertas hacia el interior que bien podrían conducir a otros ambientes más ‘tecnológicos’, lo cual realmente no le interesaba revisar.

“Toma asiento, por favor,” le pidió Yagen luego de extenderle una silla de escritorio con rueditas. Él también se sentó en una silla igual y esperó a recibir la atención de su invitado para iniciar con la reunión con formalidades. “Como puedes ver, esta es mi oficina. Por más que ya no desees colaborar con Rizembool como hace tres años, quisiera extenderte mi hospitalidad por si algún momento necesitas de apoyo en cuestiones estudiantiles. Puedes acudir al guardia en el control de seguridad, o también podríamos intercambiar contactos si no tienes problemas.”
“Preferiría lo segundo. Soy de mantener varios contactos, después de todo.”
“Lo supuse,” asintió y le extendió una tarjeta con sus datos personales. “Sé por tu horario que te encontrabas disponible a estas horas, razón por la cual te estuve buscando. De todos modos, espero no estar importunándote.”
“No, tengo como media hora para estar aquí, pero de ahí tengo que irme,” contestó el exRebel, un poco impaciente. “No te conozco, pero algo me dice que te encuentras dando muchos rodeos. No pareces del tipo hablador.”
“No lo soy…” Yagen sonrió con ironía y se reservó sus motivos. “Siento mucho causar posibles incomodidades, es que simplemente no tengo con frecuencia el placer de hablar con alguien más que estuvo bajo la tutela o supervisión de mi maestro. Es por ello en particular que había tenido el interés de hablar contigo, para así saber el tipo de persona que eras.”
“No soy quien llamarte la atención por ello. Pienso lo mismo…” Tomaj se detuvo antes de expresarse más sobre Dr. Hojo, ya que no sabía el punto de vista que tendría ese chico con respecto a su difunto maestro… o cuánto sabía este sobre su envolvimiento en lo que condujo al fallecimiento de ese científico.
“…” sin embargo, Yagen no necesitó oírle para leer sus sentimientos detrás de su casi inmutable expresión. Él se levantó y miró distraídamente hacia el estante al costado de sus sillas como quien intentaba buscar algún archivo en particular. “No te reserves ante mí. Shinkouhyou me ha informado sobre tus motivos para ser Rebel y los problemas personales que tuviste luego de varias decisiones de mi maestro. Sé que esa persona no es un recuerdo grato para ti,” comenzó a sacar un archivo, ensimismado en su acción. “También sé muy bien que participaste en el plan que terminó por derribar y asesinar a mi maestro. De ello no te preocupes.”
“…no debería sorprenderme que lo sepas, supongo…” dio un pesado suspiro y negó ofuscado. Lo que más inquietaba a Tomaj en esa situación era que no podía leer en lo absoluto a dicho aprendiz. Era muy impecable en su forma de actuar y parecía completamente desligado de cualquier conexión con su caído maestro, Rizembool o cualquier cosa en general. Casi no parecía ser un humano. Le miró con molestia. “Entonces no entiendo qué es lo que quieres de mí.”
“Hmm…” Yagen miraba distintos documentos dentro de esa carpeta que acababa de sacar del estante, y le contestó con un tono contagiado de una mínima confusión. “¿A qué te refieres? ¿Dices que por mi conocimiento no debería tener nada que decirte y que lo mejor es que mantengamos una distancia? El asesinato de mi maestro y nuestra futura conversación no tienen por qué ser dos eventos mutuamente exclusivos.”
“Eres muy lógico, me das mala espina,” confesó.
“Comprendo que tú también lo eres, sobre todo luego de tener a Shinkouhyou como mentor,” el doctor cerró la carpeta y retomó su asiento para mirar directamente a su acompañante. Mantuvo una expresión neutral, aunque también tranquila y un tanto amable. “Fue Shinkouhyou quien orquestó la gran mayoría del plan por más que te haya envuelto en gran parte del mismo, y para los ojos de Rizembool es tu mentor quien se ha llevado la responsabilidad de aquel caso,” Yagen asintió solemne y pronunciadamente. “Podría comenzar diciendo que Rizembool no le dio mayores vueltas a dicho caso, puesto a que las hazañas de mi maestro en sus últimos años resultaron contraproducentes para nuestra institución y Shinkouhyou tuvo motivos de velar por la integridad de Rizembool. Y me pesa decirlo, pero pienso exactamente igual.”
“¿Qué dices?” Tomaj le miró con extrañeza.
“Le llamaré maestro, pero no confundas mi formalidad con un sentimiento de lealtad o afecto ante el fallecido Dr. Hojo. Nuestra relación fue puramente intelectual y, además de venerar su intelecto y logros científicos durante su mejor época, no pienso en él como alguien cercano a mí. Nunca he estado sentimentalmente envuelto con colegas aparte de lamentar cómo una mente brillante como la de mi maestro se debilitó con el tiempo como para causar los estragos que obligaron a Shinkouhyou a deshacerse de él al final,” se explicó. Yagen se encogió de hombros mientras mantenía su rostro serio e inafectado.

Sus palabras fueron tan simples y ligeras que resultaban casi incomprensibles para su oyente, aunque Tomaj comenzaba a hacerse la idea que esa persona no mentía y definitivamente no rendía mayor importancia a todo lo que mencionaba. Lo que sí le estaba dejando con la expectativa de la conversación era que debía haber un motivo de suma importancia como para que alguien como el doctor Toushirou se hubiera molestado en invocarle tan súbitamente. Dicha razón tenía que ser vital, y sólo esperaba que no fuera nada muy serio o grave.

“Te pedí que me siguieras porque era mi interés hablar con toda honestidad contigo,” comentó Yagen, comprensivamente. “Entiendo bien que mi maestro resultó ser una figura antagónica para ti y que causó daños en algunos de tus allegados, sea directa o indirectamente. Yo, en el presente, me encuentro en el rol de ser su sucesor y en eventualmente tomar el mismo nivel de autoridad y responsabilidades dentro de Rizembool. Sin embargo, por más que haya habido problemas en el pasado y que mi maestro siempre diera mucho que desear en la diplomacia, yo personalmente quisiera que nosotros dos no fuéramos enemigos.”
“Es por ello que quieres que al menos nos conozcamos,” concluyó Tomaj, viéndose mínimamente complacido por dicha proposición. “Está bien,” se encogió de hombros. “Ni tú ni tu maestro son los únicos científicos en este lugar, y sólo tuve problemas con quien nos encontramos hablando. Estoy de acuerdo. Es en cierta forma un alivio oírte decir eso.”
“No que te veas precisamente aliviado.”
“Me es mayormente indiferente, aunque ambos somos muy lógicos y lo sabes.”
“Heh…” Yagen sonrió un poco. “Tu humor me deja entender que sí te sientes más cómodo. Me alegra saberlo.”
“Sí te ves mucho más cuerdo que Dr. Hojo, casi diría que no eres afín a ser su sucesor precisamente por dicho motivo. Bueno, sé que a Rizembool o a cualquiera le viene mejor tener a alguien como tú de su lado, asumiendo que no eres un barbárico como tu maestro.”
“…” el doctor meditó sobre dichas observaciones brevemente antes de contestar. “Tampoco quiero que te lleves la idea incorrecta. No pretendo entablar algo como una asociación entre los dos o una amistad. Simplemente espero que podamos coexistir sin antagonizarnos.”
“Oh, descuida, que eso es precisamente lo que comprendí,” Tomaj sonrió. “No te lo tomes a mal, pero luego de ser Rebel es obvio que no me llevo bien con los científicos.”
“Es también lo mejor para ti,” confesó con su semblante inmutado y con una pizca de entretenimiento en su tono de voz. “No seré exactamente como mi maestro, pero muchos a mi alrededor han juzgado que sí tengo cierto potencial de seguir sus pasos. Algunos de mis conocidos tienden a llamarme nombres como ‘maligno’ e incluso ‘demonio’…” una sonrisa simple y amena iluminó su rostro. “Yo mismo reconozco que no cualquiera sería capaz de realizar los diversos trabajos y desafíos que cumplí, y que condujeron a mi maestro a catalogarme como su único ‘sucesor’ en sus décadas de incansable trabajo por Rizembool.”
“Vaya, otro demonio aparte de los mismísimos Rebels,” Tomaj rodó los ojos. “Todos acá gozamos un poco con la idea de ser perversos y torcidos. No esperes que rinda homenaje a tus declaraciones, luego de todo lo que he visto.”
“Hmhm…” rió por lo bajo. “Supongo que no…”
“Pero si bien noto que eres una persona tratable, tampoco tengo tanto tiempo que matar aquí,” comentó con leve impaciencia. “Vayamos al grano, doctor Toushirou.”
“Llámame Yagen, por favor.”
“Yagen, ¿sobre qué quieres hablar? Tanto dijiste que no querías prolongar esta reunión. Entonces, ¿por qué insistes en dialogar tanto conmigo? Por más que digas que te causo interés, dudo que sea para tanto. Sé que tienes algo más importante que decirme.”
“Tienes razón,” admitió sin rodeos. “Empezaré por contestar lo segundo. Quería hablar para confirmar el tipo de persona que eres. Te ves práctico, prudente, sumamente neutral y dispuesto a permanecer al margen de todo lo que ocurre en Rizembool. No eres un idealista que se opondría a cualquier injusticia. Tú prefieres velar por tener todo bajo control y por tu propio bienestar. Por ello mismo…” asintió y sonrió complacido. “Sé que puedo confiar en ti.”
“¿Qué quieres confiarme?” Tomaj alzó una ceja. “No seremos ni amigos ni aliados.”
“Tengo algo muy importante que ofrecerte, y sólo pediré algo a cambio,” Yagen regresó a su serio semblante. “Deseo que no difundas cualquier tipo de información sobre mí o mis deberes dentro de Rizembool a ninguna persona. Quiero que te olvides de mí al respecto. Siempre puedes intentar aprender más sobre mí. Yo hasta podría dejarte saber información que pueda servirte de utilidad en tu misión de mantenerte al margen, pero espero tu silencio a cambio.”
“Créeme que sé mejor que meterme con Rizembool, especialmente con científicos como tú,” negó. El exRebel no entendió muy bien por qué recibía ese pedido tan natural de ese instituto. Seguramente el anonimato era muy importante para Yagen, y Tomaj respetaría su preferencia al realmente no tener razones para hacer lo contrario. Él mismo no había sido honesto con su propia familia sobre sus acciones de hace tres años, así que le comprendía.
“Si es así, entonces todo estará bien,” Yagen sonrió y abrió la carpeta que tenía en sus manos. “Tengo este manojo de documentos e información que ahora te pertenecerá a ti. Este es un asunto delicado, así que lo explicaré poco a poco…”

Ante aquel acuerdo, Yagen sacó una hoja donde había una foto de un hospital rural con datos referentes a ese sitio, junto con la dirección y un pequeño mapa de la zona. Tomaj lo recibió y miró brevemente, sin poder encontrar nada que saltara a simple vista como importante.

“¿Esto qué es?”
“Es un hospital como cualquier otro, ubicado en un pueblo pequeño a unas horas de distancia. Tengo entendido que es muy tranquilo y lejos de ciudades grandes como en la que habitamos,” explicó el doctor fluidamente. “Lo importante de este hospital es que mantiene vínculos con Rizembool. Algunos Rebels o estudiantes lastimados han estado internados en dicho hospital y bajo rehabilitación, especialmente hace tres años por todos los altercados con Hanasaki,” le observó leer los datos sobre ese centro antes de continuar. “Lo comparto contigo porque hasta el día de hoy todavía hay un paciente bajo una rehabilitación de varios años que está pronto a ser dado de alta.”
“¿Y cómo vendría a involucrarme?”
“He estado averiguando información sobre ti y me topé con un dato interesante. Tú tenías un amigo llamado Riku Corgan, ¿verdad?” notó cómo Tomaj fue incapaz de ocultar cierta incomodidad en su expresión. “Él fue un Rebel hace tres años también, y tengo entendido que los dos se habían conocido incluso antes de llegar a Rizembool. Shinkouhyou me dejó saber que parte de tus motivaciones por convertirte en un Rebel fueron por aquella persona.”
“Ojalá él dejara de decir tantas cosas de mí con tanta libertad,” se quejó el exRebel. “Sí, no lo puedo ocultar. Riku también estaba bajo la supervisión del Dr. Hojo. Lo habrás conocido.”
“No crucé caminos con él con frecuencia, pero sí,” asintió. “Sé que mi maestro se impacientó con él por no cumplir con sus expectativas, y Rizembool decidió abandonarle cuando tu amigo perdió su habilidad de caminar luego de un accidente,” hizo una pausa. “Y, finalmente, mi maestro dio la orden a Shinkouhyou para eliminarle.”
“Tsk…” chasqueó la lengua y desvió su mirada. “¿Cuál es el punto de mencionarle a estas alturas? Riku está muerto, él ya no es importante.”
“Tu observación es muy sensata. No hay punto en pensar o considerar aquello que se quedó atrás y que ya no es rescatable,” sonrió un poco. “Sin embargo, ese no es tu caso.”
“¿Qué quieres decir?” se extrañó.
“Tomaj…” Yagen agarró otro documento de la carpeta y se lo extendió, con una amable sonrisa. “¿Qué pensarías si te dijera… que tu mentor te ha mentido todos estos años? ¿Que, pese a su ataque a la habitación donde tu amigo descansó hasta su final, Riku Corgan sigue con vida?”
“¿Q-qué dices?”

El doctor no habló más porque la segunda hoja que le extendió explicó muy bien a qué se refería. Tomaj vio una foto reciente de su viejo y fallecido amigo que vestía pijamas del hospital. Decía sus datos e información referente a su rehabilitación, además de notas sobre su habilidad de volver a caminar, aunque él estaba listado como amnésico…

…pero era él, no había duda. Riku estaba vivo, y la prueba yacía frente a sus ojos.



Lo demás fue rápido en comparación con la tediosa conversación con dicho joven doctor. Tomaj se concentró en leer ese documento y el resto de la carpeta que Yagen prontamente le extendió para saciar su desconcierto. Entonces, cuando terminó por escuchar el pedido del doctor Toushirou, el exRebel salió casi corriendo para retirarse de ese edificio.

Tomaj avanzó rápidamente mientras su mente repetía las últimas palabras de Yagen.

“Es cierto. El ataque de Shinkouhyou no bastó para asesinar a Riku Corgan. A la mañana siguiente, tu maestro recibió la notificación de supervivencia de un doctor allegado a Rizembool, y optó por pedirles que internaran y rehabilitaran a tu amigo lejos de esta ciudad y lejos de mi maestro, quien no fue informado. Quién sabe por qué lo hizo, pero tú y yo sabemos que Shinkouhyou debió verse motivado por el entretenimiento y la ironía del asunto…”

Sintió una gran cólera al oírle expresarse con esas palabras y una gran indiferencia. Todos esos años su amigo había estado vivo, ¿y recién se estaba enterando?

“Ahora que ha recobrado sus recuerdos y lo último que faltaba en su rehabilitación, es momento de que él sea dado de alta y librado de su permanencia en el hospital. Aquí es donde entras tú. Como sucesor de mi maestro, me corresponde ser quien decida su destino, pero pienso que es más apropiado que tú veles por él a partir de ahora.”



“Sé muy bien cómo así Riku Corgan llegó a ser un protegido de mi maestro y todo lo que este le hizo sufrir. Personalmente condeno la falta de profesionalismo e innecesaria crueldad cometida contra tu amigo, y pensé en extenderte esta oportunidad de que tú seas responsable por él antes de que Rizembool desee disponer de él, en caso de que te encuentres interesado.”

“Tsk…” comprimió sus puños mientras recordaba dicha respuesta. Tomaj normalmente no daría mayor importancia a palabras así porque estaba muy lastimosamente familiarizado con ese trato frío y sin tacto de Rizembool y cómo con frecuencia trataban a personas sin dignidad humana, pero no podía estar tranquilo en medio de esa revelación.

Le inquietaba un poco estar recibiendo ese ofrecimiento de alejar a Riku de Rizembool porque no sabía qué esperar de ese joven doctor, pese a que este insistía en un favor tan universal, posible y razonable como el silencio… pero algo le hacía temer que hubiera mucho más detrás de esas sencillas palabras…

“Entonces, como te ves de acuerdo, te pido que te encargues de tu viejo amigo desde ahora. Ve a recogerle cuanto antes. Él es una responsabilidad que no deseo poseer y por la que no siento ninguna obligación. Además, como mencioné, espero que nosotros estemos en paz, y este trato me parece una tregua justa entre los dos. Yo, simplemente, tendré demasiadas cosas de las cuales ocuparme dentro de poco. No deseo más quehaceres, ni enemigos. Es todo.”




Tomaj se detuvo en medio de un jardín pequeño cerca de la salida de la universidad. Desde su ubicación, no tardaría en llegar a su vehículo, lo que le permitiría ir a buscar a aquel fantasma de su pasado y presente… pero se sentía aturdido y paralizado.

De repente, él sintió una presencia ya muy familiar aparecerse a su costado, y le encaró rápidamente, para quedarse sin palabras.

“Te encuentras muy afectado,” Shinkouhyou sonreía animado. “Aquel niño también tiene su forma de inquietar a otros. Es algo que pudo haber sacado de su maestro por más que los dos sean distintos,” se encogió de hombros. “Pero pese a la sorpresa deberías sentirte afortunado, ¿no lo crees? Al final parece que tu amigo sí sobrevivió a su destino final.”
“Tú…” Tomaj comprimió sus puños sin poder contenerse. Ello causó arrugas en la carpeta que había recibido. Miró hacia su maestro con cólera. “¿Cómo puedes jugar conmigo así?”
“¿Jugar contigo?”
“Tsk, no te hagas. Me dijiste que le matarías, intenté detenerte. ¡Incluso realizaste ese ataque frente a mis ojos! ¡Tú lo mataste ante mí aquella noche y decidiste guardarte el secreto todos estos años!”
“Por más que me caigas bien, no estoy de tu lado. No estoy en el lado de nadie,” sonrió malignamente. “Siéntete mínimamente agradecido de que se me dio por tener el capricho de perdonarle la vida. Soy exponencialmente más fuerte que tú. No creas que tú ibas a hacer una gran diferencia luego de haber cometido tantos errores en tus intentos de salvarle.”
“Cállate…” bajó su mirada mientras contenía su ira e impotencia.
“Estos años de inactividad amenazan en convertirte en un ser pasional y desmedido. En fin, no que su muerte hace tres años te haya sido indiferente tampoco,” observó Shinkouhyou mientras le miraba con un aire de juicio. “Además ya me conoces, no tengo por qué explicarme. Mejor aprovecha lo que tienes ante ti y busca a esa persona del pasado.”
“…” desvió su mirada.
“Alégrate de que no te queda más que mirar al conflicto de lejos, siempre y cuando continúes manteniendo tu prudente distancia. Y disfruta de esta tregua que ese niño te ha ofrecido,” sonrió entretenido. “Tú que todavía no conoces todo lo que sucede detrás de los Rebels…”

La presencia de su maestro se desvaneció. Fue algo que pudo sentir sin dignarle la mirada… y Tomaj no tuvo tiempo de siquiera ordenar sus ideas ya que oyó una voz familiar.

“¡Tomaj!” llamó Kytes. El pequeño se veía consternado al notar el estado anímico de su amigo y corrió a darle el alcance junto con Sora.
“Oye, parece que hubieras visto a un fantasma. ¿Qué sucede?” le preguntó el otro.
“…” por su parte, Tomaj se sorprendió de justo encontrarse con los dos, quienes también habían conocido a Riku desde hace muchos años. No había esperado que Sora se apuntara, y tal vez no pudo haber sido una mejor coincidencia.

Le tocaba explicarles lo que acababa de descubrir y lo que tenía pensado hacer, en caso de que ellos quisieran acompañarle.

Era momento de que los tres afrontaran una parte muy difícil del pasado…


Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #346: December 25, 2017, 06:27:42 PM »
Para pasar el año... -_-

y pensar que en este fic todavía estoy atorada en el ataque de los Rebels.

#37
—…Mierda.—

No había por donde negarlo, estaba muy fuera de forma y su condición física había decaído en el último periodo. Seguía manteniendo una figura delgada, incluso más delgada que lo habitual, no obstante, la fuerza no le acompañaba. Le costaba oxigenar sus pulmones y mantener el ritmo, posiblemente haber recibido esa sanción en su club deportivo lo tenía bastante alejado de la actividad física y eso le estaba repercutiendo. Además de la mala vida que llevaba, donde los cigarrillos, los dulces y el alcohol eran parte de su minuta diaria alimenticia.

Mihael se apoyó en una pared a su lado, sujetando el costado de su torso donde había recibido un golpe certero de la mano de algún objeto corto punzante. No dejo de ver a las dos “cosas” que estaban frente a él.

Uno, un chico con semblante bastante relajado e inocente, de cabellos celestinos y ojos color ámbar. Toto o algo así se llamaba, ¨menudo nombre de perro¨ había dicho mentalmente el rubio al escucharlo de la compañera de éste.
Una, era de cabellos lacios y largos tan blancos como la nieve misma. Su piel, parecía un toque de luna y sus ojos eran de un carmesí que parecían estar tintados con la mismísima sangre de otro. No sabía su nombre.

—Shiro, tal vez nuestro amigo necesita más entretención.—
Allí estaba el nombre de ésta.
—¿Uh? Parece que está super lisiado…— Ladeó el rostro, con una inocente preocupación.
—¡Ohw!— Exclamó el peliceleste, entre preocupado y decepcionado. —¿Qué dirá nuestro señor si volvemos sin nada en las manos?—
—Se desilusionará, sin duda.—
—No me gusta defraudarlo.—
—A mi tampoco.—
—Oigan, cosas, o lo que sean… no hablen sólo entre ustedes.—
—¿Eh?— Lo observaron incrédulos.
—¿Nos dijo cosas?— Preguntó la chica.
—¿Quién diablos es su señor?—

No era que sirviera de mucho conocer ese detalle pero al menos cualquier intento de darle más tiempo a Arima o a las otras HiMEs para que controlaran la situación era un pequeño grano de arena. Exactamente no entendía por qué estaba allí distrayendo a ese par de destructivos, lo más sensato habría sido huir del conflicto donde el menos involucrado era él. Sin embargo, allí estaba…

Mientras los otros dos se miraban entre ellos analizando si era correcto comunicar cual detalle a su “entretención” Mihael observó hacia su entorno viendo lo destruído que había quedado tras el paso de ese par.
Pensó que eran unos Orphan al principio por lo feos y raros que eran, pero eran demasiado humanoides para ser unos Orphan. Que si bien tenía conocimiento de un Child de cierta HiME que tenía apariencia humana cuando no era su representación animalezca, no podría decir lo mismo de los Orphan de los Rebels los cuales no eran perfectos como los de las HiMEs y más bien era super atrofiados y amorfos.
Después pensó que podía ser un Rebel y una ya caducada Princess, que no se había enterado de que ya no corría el rol de Princess en esa batalla. Esa teoría era la más realista ya que de lleno habían aparecido para atacar a Arima pero fácilmente ese par cambiaban de objetivo como quien cambia de calcetines…

¿Entonces eran una especie de colaboradores que trabajaban para los Rebels?

—No somos cosas.— Dijo la chica, la de cabello largo y blanco. Sus pestañas eran igual de blanca lo que hacía que sus irises rojos resaltaran más. —Somos…—
—Shiro-chan, shhh..—
—Unidades.—
—¿Unidades?— El rubio alzó una ceja, más confundido aún. ¿Tecnología avanzada? Rizembool si que estaba mil pasos más adelante que Hanasaki si eso era así. Había intentado hacerles frente a los dos juntos, pero claramente resultó muy perjudicado con esa decisión. Esos dos eran prácticamente un arma de guerra.
—¡Unidades de batalla! — Shiro le confirmaba triunfante como si se tratase de una gran condecoración.
—O sea, son porquerías que usan los Rebels como peones. Perfecto. —
—¡Hey! — Ella lo observó con desprecio. 
—¡Pues sí es así! — Afirmó Toto, sin un ápice de rencor. —¿Qué tal te parecemos, Mello-chan? —
—Oye, no me llames así. No te lo permito. — Le amenazó. —Y son tan pobres que dan lástima. —
—Es que hemos estado operando en modo ahorrativo. ¡Pero eres tan genial que te daremos la oportunidad de mostrarte un poquito más de nuestro potencial! — El peliceleste junto las palmas de sus manos, emocionado.
—¡Ok! — Recibió Shiro.
—…— Se condenó con lo que había dicho. Ciertamente le había costado demasiado hacerles frente en su calidad de “modo ahorrativo” y ahora se pondría peor.
—¡GO! — Exclamaron ambos sincronizándose.

Shiro y Toto había emprendido la carrera en dirección a Mihael para iniciar el ataque sincronizado. En cierto punto, los dos se separaron y cada uno fue por un lado del rubio administrándole golpes certeros de modo perfectamente combinado. Tanto así que el otro casi no pudo evitar ninguno de los golpes y de darles algún ataque a ello prácticamente había sido nulo.
Se sintió entonces como cuando era un niño muy pequeño y muy vulnerable y recibía las golpizas de los matones del Orfanato donde lo habían dejado en su calidad de huérfano. Parecía que no podía escapar de ellas por más que lo intentara y así mismo estaba en esos momentos, tratando de buscar espacios vacíos para un escape y tratar, al menos, de recuperar la honra, pero nada. Esos dos no daban tregua.


Kana Arima había bajado hasta el subterráneo de Hanasaki de donde sentía que una extraña criatura perturbaba la normalidad en ese instante. Imaginó que se trataba de un Orphan mega desarrollado que había encontrado una especie de incubadora entre las paredes del sótano y estaba creciendo allí libremente.
Pero al bajar las escaleras y llegar casi al suelo del sótano vio que prácticamente se trataba de la matriarca alien incubando a sus huevos. Se trataba de una especie de masa viscosa gigante de color oscuro cuyo sistema nervioso y vías venosas parecían brillar en colores azules y rojos haciendo que la criatura sea aún más abominable.

“Estoy en Silent Hill” se dijo mentalmente.


La HiME se cubrió la boca con la manga de su chaqueta y ya cuando se disponía a bajar los últimos peldaños con el plan de empezar a “limpiar” el sector para así evitar una propagación de este Orphan sacado de una película de terror piso una babosidad viscosa en el suelo y resbaló de lleno al fondo del sótano donde la fuga de agua había inundado el piso creando una especie de lago oscuro. La chica se hundió en esa mezcla de agua y esos residuos viscosos, los cuales se pegaron a su cuerpo haciendo de ella una masa pesada que se hundía cada vez más. Poco a poco comenzó a sentir que los esfuerzos para salir de allí incrementaban la falta de oxigeno, donde le costó trabajo escapar de ese agarre y salir a la superficie para dar una bocanada de aire ante la anulación temporal de este.
Respiraba con dificultad mientras se arrastraba por unos escalones para alcanzar terreno “libre”. Escupió asqueada lo que de residuo quedó dentro de su boca para su pesar.

Debido a la poca visibilidad a duras penas pudo ver su entorno y sentir que ella misma estaba cubierta por una sustancia oscura y espesa. Palpeó el suelo a ver si por alguna parte se encontraba su teléfono móvil para poder utilizar la aplicación de linterna y así poder ver un poco mejor a lo que podría enfrentarse. En eso que se movilizaba gateando por el suelo fue que llegó hasta un pilar del lugar y encontró más allá algo más de visibilidad proveniente de una especie de luz de emergencia. Pero, no se acercó.
Hábilmente había notado que ya en ese punto no estaba sola (además de la cosa mutante que la rodeaba) y eso lo pudo corroborar cuando vio que alguien se encontraba cerca de esa tenue luz.
Esa persona se sujetaba la cabeza mientras se mecía en su sitio. Parecía perturbado y desesperado. Pudo notar que usaba un traje negro, casi como un ser cibernético, y el rostro lo cubría con una endemoniada máscara que simulaba una sonrisa maniática. La HiME se ocultó detrás del pilar.

—Dos, y dos, no estoy solo…—
—…— “Por favor” dijo mentalmente, buscando en el bolsillo de su chaqueta.
—Dos, y dos, no me dejan salir…—
—…— Aparte del monólogo sin sentido, lo único que se escuchaba era las gotas de agua caer desde la fuga.
—Dos, y dos, no…me… dejan…—
—Dos…— El lunático alzó la cabeza que mantenía gacha y ocultada. Le pareció escuchar algo aunque su modo de reacción fue demasiado tardío.
—Quieto. — Dijo Kana, quien apareció detrás de él y le apuntaba con un arma de fuego directo a la nuca. Un solo movimiento, tan solo un centímetro que ese bastardo se moviera, ella le volaría la cabeza.

« Last Edit: June 26, 2018, 04:02:46 PM by Kana »


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #347: December 31, 2017, 08:56:26 PM »
Hola, vengo con un fic compartido con Mimi. Regresaremos con la siguiente parte pronto~



Llegó un despejado y agradable atardecer en otro ocupado día de las universidades. Habían sido pocos días desde el ataque de Rizembool a Hanasaki y esta última universidad continuaba reconstruyendo y recobrándose de la ofensiva, aunque la vida continuaba con su marcha. Mientras tanto, Rizembool se mantuvo inmutado e ileso y sólo rumores habían llegado a los estudiantes, quienes eran ajenos al caso y en muchos casos todavía no se creían el cuento mágico que las dos instituciones se traían.

Sin embargo, el buen clima no alcanzaba todos los rincones de Rizembool. En un sector de los sótanos de la clínica dentro de esa universidad se encontraban varios practicantes o personal médico en pleno uso de equipos analíticos, sea para investigación o despistaje sobre la salud de los pacientes. Como una universidad tecnológica, dichos laboratorios eran amplios, estaban bien equipados y había muchas máquinas a disposición de los estudiantes y personal autorizados.

En un laboratorio privado había un alumno en plena preparación de muestras antes de realizar las medidas pertinentes con un cromatógrafo. Era un joven alto de cabellos grises cortos y desordenados, y unos ojos celestes capaces de perforar a quien le mirara fijamente. Se encontraba en plena labor de diluir las muestras previamente preparadas y sólo le quedaba inyectarlas a los viales del equipo, y realizó ambas faenas con rapidez y precisión.

Izumi Sena era un estudiante de medicina que con el tiempo se había hecho fama entre sus compañeros por su inteligencia y profesionalismo, además de su actitud práctica y realista, atributos deseables en un futuro doctor de renombre. Sus logros lo habían conducido a volverse en un jefe de práctica de cursos relacionados con sus estudios y hasta el momento había demostrado que podía llevar a cabo el rol de instructor de manera eficaz.

Sin embargo, esa imagen perfecta que muchos captarían a simple vista no era más que una adornada fachada ya que aquel peligris estaba muy lejos de ser realmente funcional. En medio de su labor de estudiante e instructor para los recién ingresados, él poseía una personalidad fría, hiriente y conflictiva, y con frecuencia disfrutaba fastidiar y darles un tiempo muy duro a algunas personas con las cuales muy caprichosamente se ensañaba. Perfeccionista, exigente, cruel y de poca paciencia, Izumi ya era conocido como un insufrible jefe de práctica a quienes los estudiantes menores a él preferían evitar, por más que los que eran capaces de sobrevivir a sus clases solían rendir mejor a largo plazo.

Él contaba con la reserva de dicho laboratorio durante un par de horas y, mientras iba a esperar las lecturas del equipo, le tocaba hacer el plan para la clase que iba a dictar a la mañana siguiente. Para ello había llevado consigo un libro con el cual revisaría conceptos y se haría un esquema general.

Lamentablemente, su organizada y monótona rutina estaba por verse interrumpida por un intruso, quien había pasado desapercibido y decidió hacerse notar una vez observó al peligris prender el cromatógrafo.

“Hmm~ ¿cuánto tiempo pasarás sin percatarte de mi presencia, Secchan?” canturreó Ritsu con un tono juguetón. El pelinegro estaba cómodamente sentado en una mesa vacía auxiliar.
“¿K-Kuma-kun?” Izumi se sorprendió, y de inmediato frunció el ceño y entrecerró los ojos para cruzarse de brazos con molestia. “¿Qué haces aquí? Estorbas, lárgate.”
“Estabas demasiado enfocado en tu trabajo como para no haberme sentido llegar. Tengo mucho que decir sobre tu falta de hospitalidad, lo sabes.”
“Tsk, no estoy de humor para entretener a nadie.”
“Nunca lo estás,” Ritsu sonrió pícaramente. “Siempre has sido tan aburrido y severo. Me compadezco infinitamente por tu nuevo batch de cachimbos, pero más que nada temo por la salud de tu hígado, Secchan. Nadie debería vivir siendo tan amargado como tú~” se vio contento al notar que estaba logrando impacientarle más. “Ahora que te he entretenido, ¿cómo estás? ¿Qué estás leyendo esta vez?”
“Nada que te importe, y ni me molestaré en explicarlo. Eres un cabeza hueca.”
“Hmm, veo que no se tratan de muestras de sangre. Entonces seguro que es algo tan aburrido como tú,” el pelinegro le restó importancia. “Te haría bien salir a dar un respiro para variar.”
“Tú eres quien debería irse, no tienes nada que hacer aquí,” Izumi miró a los viales que había traído y alzó una ceja. “Aunque ahora que temes que mis muestras sean aburridas, tengo suficiente dosis de un relajante muscular como para matarte de un paro cardio respiratorio un puñado de veces,” sonrió desafiantemente. “¿Por qué no mejor te vas antes de que lo haga?”
“Sí que no tienes humor,” Ritsu negó con leve frustración. “Y primero quiero ver la jeringa antes de realmente temer por mi vida. Además, sabes que no me rendiría sin una pelea y soy perfectamente capaz de dañar el cromatógrafo del cual eres responsable en este momento.”
“Sí te creo capaz…” el peligris entrecerró los ojos. Su problemático amigo era lo suficientemente caprichoso como para animarse a hacer algo así intempestivamente. Negó impaciente. “Nunca entenderé por qué tienes acceso a estos laboratorios. Fuera de bromas, tengo responsabilidades que cumplir aquí al igual que todas las demás personas en este piso, a diferencia de ti.”
“Tampoco sé el porqué, pero me viene bien. Estos lugares son muy silenciosos y ajenos a la luz del sol. Vengo con frecuencia para echarme a dormir en un rincón desolado…” él dio un muy oportuno y sonoro bostezo y se cruzó de brazos, con una sonrisa satisfecha. “Pero también me gusta mucho venir aquí para visitar a mi amargado amigo Secchan quien gusta olvidarse del resto de la humanidad. Y estoy aquí para sacarte al menos un momento, puesto a que apagaste tu celular.”
“Lo apagué por un motivo principal, para que no me molesten,” recalcó con severidad. “Tengo que planear una clase para mañana, así que si no tienes nada importante que decir, retírate antes de que llame a seguridad.”
“Está bien, qué molesto que eres,” Ritsu se bajó de la mesa y rodó sus ojos para caminar hacia la salida. Él se detuvo en el umbral y vio al peligris regresar a su labor al escribir apuntes en su cuaderno de laboratorio. Ahí fue que el intruso se animó a decir las palabras que iban a sacar a Izumi de su aislamiento. “¿Tampoco te animarías a salir si te dijera que Ou-sama te está esperando afuera?”
“¿Qué dices?” ello agarró a Izumi de sorpresa y se giró hacia el pelinegro. “¿Él está aquí en Rizembool? ¿Hablas en serio?”
“Sí, quería hablar contigo,” contestó con una simple sonrisa, aunque ella se borró con rapidez cuando el peligris le agarró del cuello de su camisa. “Ihhh…”
“¡¿Estás demente?! ¡¿Cómo le vas a traer aquí y dejarle solo?!” le requintó. “¡Ou-sama es un idiota irresponsable! ¡Ya debe haberse distraído con algo brillante y perdido por el campus!”
“N-Nacchan está con él. Suéltame…” Ritsu iba a tratar de soltarse, aunque el peligris terminó por dejarle ir. “Uhh, y luego te preguntas por qué te dan malos reviews al final del semestre…”
“Tsk, no tengo de otra. Tendré que atenderle a ver qué quiere…” Izumi terminó por quitarse los guantes de hule y la bata de laboratorio. Se le notaba en conflicto e inquieto, pero determinado a ir a encontrar al visitante de inmediato. “Llévame donde él.”
“Hai hai~”

Ellos tomaron el ascensor y rápidamente salieron de la clínica. En una de las bancas a las afueras del edificio, divisaron a Leo y Arashi conversando, quienes se levantaron inmediatamente al reconocer al par. El primero se emocionó como era de esperarse de él y extendió sus brazos ampliamente.

“¡Sena! ¡¿Qué ha sido de tu vida?!” exclamó el pelinaranja de muy buenos ánimos. “¡Ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que nos vimos!”
“Ou-sama…” Izumi se quedó en blanco momentáneamente y, conforme comenzó a acostumbrarse a la brillante luz del sol y a la presencia indiscutible de su rey, adoptó una expresión frustrada e impaciente. “¿Qué haces por aquí? De todos los lugares donde podríamos vernos, ¿por qué tenían que venir a Rizembool?”
“Es que no nos das mucha opción, Izumi-chan~” contestó Arashi. “Sabemos que andas esclavizado por todas las cosas que te has puesto encima y rara vez contestas nuestros mensajes,” le dio un guiño. “Pero tú tranquilo. Ritsu-chan y yo sabemos lo importante que es proteger a Ou-sama y no le despegaremos nuestros ojos de encima~”
“Oigan, no hablen de mí como si fuera un niño,” se quejó Leo, negando con leve molestia. “Soy mayor que todos ustedes, para empezar. Y como el rey se supone que yo soy el responsable de sus caballeros, no al revés.”
“¿Necesitamos recordarte cuántas veces hemos tenido que recurrir a llamarte por el parlante en centros comerciales?” preguntó Ritsu, encogiéndose de hombros. “Estemos en Rizembool o no, como este es un lugar nuevo para ti, hay al menos un 99% de probabilidades que te extravíes y ni encuentres la salida.”
“Exacto, pero no olviden que estamos en Rizembool,” recalcó Izumi, severamente. “Esta es la tierra de los Rebels y no confío en que nuestro estúpido Ou-sama esté a salvo.”
“Ugh, sé bien de dónde viene tu preocupación, Sena, pero tampoco es para preocuparse de más. Todos somos humanos y todos estamos bajo el mismo peligro, hasta la propia gente de esta universidad,” argumentó Leo, quien rápidamente sonrió. “Además ni Nacchan ni yo que estudiamos en Hanasaki nos prendimos fuego espontáneamente por ingresar a Rizembool, así que nuestra supervivencia está asegurada. ¡Confía en mí, soy un genio! ¡Hahahaha~!”
“Tsk, Ou-sama…” Izumi se veía tenso, pero aquella actitud inconsciente y despreocupada de su rey que normalmente le haría perder la paciencia en ese instante le hacía sentirse incómodo y vulnerable. Había sido tanto tiempo desde la última vez que le había visto que llegó a echar de menos cada aspecto de su viejo y querido amigo.

Era sorprendente para muchos dentro de la facultad de medicina que un ex-idol y modelo de considerable fama como Izumi pudiera haber mostrado tanto potencial como un doctor. El peligris había comenzado su trayectoria inicial como un miembro de Knights, aquel grupo de idols al que tanto él como sus presentes amigos habían pertenecido en su momento. Izumi fue uno de los tres miembros iniciales junto a Leo, quien rápidamente se volvió el ‘rey’ por su liderazgo y grandes dotes creativos y en el escenario. Si bien Knights se quebró hace ya varios años, Leo siempre iba a ser una persona muy importante y un objeto de lealtad y devoción para el peligris.

Y si bien lealtad al grupo y al rey era lo que seguía manteniendo juntos a todos los exKnights que habían tomado caminos separados, sólo había otra persona cuya devoción por Leo igualaba a la de Izumi. Ella era Tsubasa, la otra miembro inicial de Knights, y con quien el peligris había tenido una relación muy complicada y conflictiva desde hace un tiempo.

“Te ves listo para reprocharme, Sena,” Leo negó con desaprobación y sonrió amenamente. “Vamos, yo que me alegro mucho de volverte a ver. ¡Es como si fueran los viejos tiempos! ¡Puedo sentir la nostalgia! ¿No lo sientes igual que yo?”
“Ahh, sólo quisiera que no me dieras tantos motivos para preocuparme por ti…” el peligris negó y se resignó a la presente situación. “¿Y bien? ¿Qué era tan importante como para venir a buscarme hoy? ¿Por qué estamos todos aquí?”
“Son varias cosas que explicar, pero lo puedo resumir con unas muy buenas noticias,” el rey se emocionó. “¡Ayer nos encontramos con Tsubasa-chan!”
“¿Q-qué dices?” Izumi se sorprendió, aunque él no se veía contento. Parecía casi temer lo que sea que estuviera relacionado a la peliazul.
“¡Es en serio, me sorprendí un montón!” continuó el pelinaranja de buenos ánimos. “¡Y estaba vestida del traje de maid más hermoso de la historia! ¡Puedes pedir todas las fotos que quieras a Naru-chan!”
“Ara~ si las divulgamos mucho, luego se saldrán de nuestras manos y Tsubasa-chan se molestará mucho con nosotros~” canturreó Arashi con un tono juguetón.
“¡Pero me encanta la idea! ¡Más personas deberían ver lo hermosa que es nuestra Tsubasa-chan! ¡No saben de lo que se pierden!”
“Fufufu, como esperaría de Ou-sama…” le dio un guiño.
“…” Izumi se mantuvo en silencio mientras les oía hablar entretenidos sobre dicho inesperado atuendo de la chica del grupo. Él bajó su mirada con decepción y habló en voz baja y casi inaudible. “Tsk… así que vinieron por ella…”
“Secchan…” Ritsu detectó su estado anímico y se vio un poco preocupado.
“¿A dónde están yendo con todo esto?” preguntó el peligris con molestia. “Me encuentro ocupado y en pleno trabajo. Espero que sea importante.”
“Sí lo es, Izumi-chan,” dijo Arashi con rapidez, un poco frustrado. “Sé que las cosas han sido un poco difíciles entre los dos, pero han sido cinco años desde que nos hemos visto con Tsubasa-chan. Sería bueno que tuvieras una actitud más positiva.”
“Tsubasa-chan ha decidido ser sincera sobre por qué se alejó de nosotros en aquel entonces,” explicó Leo. “Yo ya estaba informado, pero ella quiso venir a hablar contigo, aunque sabía que tú no tendrías el interés de prestarle atención, por eso estoy aquí.”
“Ella es el motivo por el cual tuvimos que abandonar Knights y luego terminaste severamente lastimado por su Rebel. Obviamente no quiero hablar con ella,” se cruzó de brazos y desvió su mirada. “Pero como ya están aquí sé que no podré simplemente ignorarlos ni me dejarán en paz, así que di lo que tengas que decir, Ou-sama.”
“Ahh, tenemos que hablar seriamente sobre tu actitud, Sena,” el rey negó ofuscado. “Escucha bien. Tsubasa-chan nunca quiso abandonarnos, pero recibió una amenaza de su Rebel que le forzó a dejarnos de lado porque nuestras vidas estaban bajo peligro. Fue por intentar protegernos que se distanció y trató de cortar vínculos con nosotros.”
“…” Izumi pareció querer formular algo, pero se mantuvo en silencio e inconforme, todavía con los brazos cruzados. Él daba la impresión de querer u objetar o mostrar impresión por aquella revelación, y su conflicto personal terminó por hacerle esperar más información antes de hablar.
“Eso no es todo,” agregó Arashi, un poco inquieto. “También nos enteramos que los padres de Tsubasa-chan fueron asesinados por su Rebel. Fue ahí que recibió la amenaza hacia nosotros.”
“¿Ehh?” ello bastó para hacerle olvidarse de su amargo por un segundo y sorprenderse genuinamente. Él volvió a desviar la mirada. “Y ella que nos dijo que se habían ido de viaje.”
“Obviamente nos diría algo así para no llamar nuestra atención,” comentó Ritsu, encogiéndose de hombros.
“Sin embargo, por más que intentó separarse de nosotros, yo no di mi brazo a torcer,” continuó Leo, decidido. “No hay forma en que yo fuera a abandonar a ninguno de ustedes, y Tsubasa-chan eventualmente fue sincera conmigo. Ahí le prometí que le ayudaría en lo que pudiera, que sería su Key con tal de apoyarle durante su pelea…” él bajó su mirada, sumamente triste y apenado. “Pero no pude hacer nada y su Rebel casi terminó por asesinarme.”
“Tch…” era un recuerdo muy amargo para Izumi, quien deshizo su cruce de brazos y comprimió sus puños. “Todos recordamos ese día…”
“Ojalá pudiera ir al pasado para encontrarme con todos en la sala de espera del hospital e impedirles que se pelearan,” admitió el rey, frunciendo el ceño. “Estuvimos separados por mucho tiempo y Tsubasa-chan tuvo que desaparecer para sobrevivir, sin poder contar con nuestra ayuda en lo absoluto. Pero si bien no puedo hacer eso, he decidido que el pasado no puede repetirse,” él llevó un puño a su pecho. “No voy a tener ni a Tsubasa-chan ni a nadie peleando por su cuenta sin ayuda. Todos tenemos que mantenernos comunicados y unidos, como siempre lo fuimos. Ahora que Tsubasa-chan ha regresado a nosotros y que estamos al tanto de la verdad, realmente quiero que dejemos las amarguras de lado y luchemos a la par como los viejos amigos que somos.”
“Ou-sama…” Izumi se vio apenado.
“Quiero que mis dos más preciados amigos y con quienes comencé Knights vuelvan a amistarse. Estoy convencido que tú en el fondo querrías lo mismo que yo,” Leo iluminó su rostro con una sonrisa. “Vamos, Sena, sin importar los motivos que puedas tener en contra de Tsubasa-chan, esta actitud no ayudará a nadie, y todos estaremos a salvo y conformes con nosotros mismos si velamos por nuestra unidad. ¡Todos lo sabemos! ¡Sé que cada uno de nosotros tiene sus especialidades y fortalezas, pero juntos somos inquebrantables!”
“…”
“No habría podido decirlo mejor,” Arashi sonrió contento y movido. “Es un sentimiento tan presente en nosotros, pero sólo Ou-sama podría haber sido tan certero para atinarlo~”
“¡Por supuesto, yo soy todo un genio!”
“Pero…” Ritsu se veía pensativo. “Secchan, este es el momento en el cual respondes afirmativamente…”
“…” Izumi desvió su mirada. Tomó un momento para formular las respuestas que le tocaría dar ante su decisión. “Paso…”
“Eh… ¿eh? ¿Pasas?” Leo estaba sorprendido, y se molestó severamente. “¡¿Cómo puedes decir que pasas de manera tan indiferente?! ¡Todos somos amigos! ¡Piensa en todo lo que Tsubasa-chan sufrió por pelear sola!”
“¿Por qué? ¿Acaso su sufrimiento hace distinto lo que terminó por ocurrirte, Ou-sama? ¿Acaso podemos justificar decisiones sin fundamentos y acciones imprudentes y estúpidas porque todos estamos juntos o porque alguien oportunamente sufrió?”
“¡Izumi-chan!” Arashi llevó sus manos a sus mejillas mientras yacía horrorizado por aquellas frías palabras. “¡T-tú deberías saber mejor que nadie lo mucho que Tsubasa-chan se preocupa por Ou-sama! ¡Ella nunca hubiera querido hacerle daño y hasta el día de hoy vive mortificada por el pasado!”
“Es lo menos que debería hacer,” sentenció.
“N-no digas eso…”
“Es momento de dejar el pasado detrás, Sena,” declaró Leo, impaciente. “Tsubasa-chan desea volver a ser tu amiga y estoy seguro que tiene mucho que decirte. Ella se ha disculpado conmigo repetidamente, pero no existe ningún punto en seguir lamentándonos por el pasado. Es más, de este modo no somos capaces de vivir en el presente como deberíamos y todavía hay mucho en juego.”
“Tsk… tampoco voy a decir que ella tiene toda la responsabilidad…” Izumi negó. “Ninguno de nosotros fue capaz de protegerte. ¿Qué te hace pensar que ello va a cambiar ahora? Desde hace tiempo debiste haberte alejado de Hanasaki por tu propio bien, Ou-sama, y por más que quieras cuidar de ella, el simple hecho que fue una HiME es un peligro para ti. Los detalles como cuánto sufrió no son lo importante aquí.”
“Lo que dices tiene un sentido muy lógico, pero…” Ritsu miró al peligris con reproche. “Nadie es tan lógico y tú definitivamente no lo eres, Secchan. ¿Qué te hace pensar que Kacchan fue capaz de ver todas las consecuencias en aquel entonces, especialmente luego de que sus padres fueran asesinados? ¿Acaso el estrés que vivió y la dificultad de su situación no cambian tu parecer en lo absoluto?”
“No, no lo cambia,” respondió Izumi, con frialdad. “Ya, lo admitiré. Es terrible que ello haya tenido que pasarles a sus padres. Ellos fueron muy buenas personas que nos apoyaron en su momento… y ahora tiene sentido por qué desaparecieron en un momento tan crucial en la vida de su hija…” él habló con un tono apagado que sería la máxima consideración que concedería a la peliazul, y rápidamente regresó a su tono frío y altanero. “Pero pese a las penurias que tuvo que afrontar, ella que tenía a nuestro rey que proteger nunca debió sumarse a la causa de Hanasaki. Las HiMEs pelean, y todos los que pelean son incapaces de realmente proteger a nadie, especialmente en nuestras universidades. No sé por qué se le dio por ser HiME, supongo irá con su forma de ser, pero siempre pensé que ella tenía sus prioridades organizadas y en cambio terminó por defraudarnos por completo,” entrecerró sus ojos. “Eso nunca se lo perdonaré…”
“Detente de una vez. Te encuentras imponiendo demasiado sobre Tsubasa-chan. Ella es nuestra querida amiga de la infancia, pero los dos sabemos que no es perfecta,” resumió Leo. “¡Pero eso no es lo importante! ¡Los amigos están para cuidarse y apoyarse mutuamente y eso es lo que debemos hacer! ¡Ustedes siempre han sido muy atentos conmigo y es sólo normal que yo lo sea a cambio, por eso estoy aquí!”
“Ou-sama…” Izumi le apuntó tan cerca que el pelinaranja se impresionó y se inclinó hacia atrás. “Ahora tú escúchame a mí. Las HiMEs son malas noticias. Los Rebels también. Alguien como tú debería comprenderlo y alejarse de ambas especies… sin importar cuánto signifiquen para ti.”
“¿Qué cosas dices, Sena?” preguntó, confundido.
“…” Izumi dio un suspiro para bajar su propia tensión y volvió a resignarse. “En fin… tampoco puedo ser tan irracional. Al menos asumo que ella aprendió de su error del pasado y se quedará al margen del conflicto esta vez. Si es así estoy dispuesto a hacer un esfuerzo de olvidar, si tanto insistes que lo haga.”

Pero el peligris rápidamente comprendió que aquel escenario no iba a suceder cuando vio a sus tres amigos intercambiar miradas inquietas.

“N-no puede ser…” comentó, en shock.
“Izumi-chan, Tsubasa-chan acaba de regresar a Hanasaki y desea proteger a la universidad de Rizembool,” informó Arashi, preocupado. “Ella se encuentra dando su prueba HiME en este mismo instante.”
“Imposible…” se quedó helado por las noticias.
“Lo sabes tan bien como nosotros,” comentó Ritsu. “Ella tiene sus ideas y conceptos muy claros, y considera como apropiada su meta de vencer a su Rebel, tanto por Hanasaki como por nuestro bienestar. Si recordamos la amenaza que recibió sobre nosotros hace años, tiene sentido que también lo vea necesario.”
“P-pero…”
“Y no te atrevas a molestarte con ella,” le reclamó Leo, con las manos en las caderas. “Es algo que ella debe hacer, y nosotros tenemos que apoyarle. Tampoco es justo que la intentes responsabilizar por mí o por nadie. Tsubasa-chan no va a estar sola en esto y ya no tiene por qué sentirse abandonada ni poner todo sobre sus hombros. ¡Somos un equipo, y eso mismo es lo que intento hacerte recordar!”
“Tsk…” comprimió sus puños.
“¡Por ello recalco nuestra unidad y la necesidad de volver a ser cercanos! ¡Es a fin de cuentas lo mejor para todos!” declaró el rey con una sonrisa. “¡Sería bueno que los cuatro vayamos a alentarle! ¡Y ella es nuestra amiga y tiene mucho apoyo, así que todo estará bien!”
“¡¿Qué sabes tú, Ou-sama?!” estalló Izumi, acción que sorprendió a los tres. Él comprimió sus puños a más no poder mientras miraba al pelinaranja con gran intensidad. “Tú no sabes nada… Kazanari debe estar convencida que le espera lo mismo o que ya sabe a qué se va a enfrentar… es una ilusión, son mentiras… Rizembool recién está comenzando…”
“N-no reacciones así, Izumi-chan…” Arashi seguía sacudido por esa exclamación.
“¿Qué te hace decir todo esto, Secchan?” preguntó Ritsu, meditativamente.
“Tsk… he oído demasiado, me voy,” Izumi se dio media vuelta.
“¡O-oye, Sena!” le llamó Leo, consternado. Él vio a su amigo mirarle de reojo por un instante, pero se puso a correr de regreso al hospital. “¿Qué le pasa…?”
“Ahh…” Ritsu negó. “Si bien era nuestro deber mantenerle informado, quizás lo manejamos muy mal.”
“Dudo que alguno de nosotros hubiera esperado esto,” confesó Arashi, apesadumbrado. “Estoy preocupado por Izumi-chan. Parece estar bajo mucho estrés.”
“Uhh…” Leo agarró los lados de su cabeza. “No sé por qué me está viniendo un muy mal presentimiento… ¡Ahh, ni sacudiendo mi cabeza puedo disiparlo!”
“O-Ou-sama, no te lastimes, por favor…”
“Pero sí, tengo la misma observación…” Leo volvió a mirar hacia la clínica. “Sena nos está ocultando algo, le conozco muy bien, pero él nunca había sido tan cerrado con nosotros…”
“Ya lleva un tiempo siendo así. Ni mis visitas pueden con su necedad,” Ritsu negó repetidamente. Los tres se quedaron sumergidos en un corto silencio al no saber qué más decir o hacer. Izumi siempre había sido muy obstinado y pasivo agresivo como para entrar en razón tan fácilmente. Luego de ese incómodo momento, el pelinegro se encogió de hombros. “Demos una vuelta por Rizembool en lo que le damos un rato a solas. Creo que eso es lo más saludable.”
“Bien pensado, y cuando regresemos por él le haremos soltar toda la sopa,” declaró Leo, volviendo a sonreír. “Si Sena también tiene algo en lo que podemos ayudarle, definitivamente es nuestro deber hacerlo.”
“Me parece bien,” Arashi se vio a gusto. Pese a aquel sorpresivo desenlace, no había por qué perder el optimismo. “Ara~ ya andamos haciendo un buen plan. Ojalá que pronto este malentendido entre Izumi-chan y Tsubasa-chan se resuelva~”
“¡De todas formas! ¡Me aseguraré de que así sea!” declaró el rey.

Después de aquella decisión, ellos fueron a dar un tour por Rizembool durante el cual Ritsu actuó como un guía. Si bien todavía faltaba mucho para solucionar el problema principal, todo parecía indicar que sus esfuerzos iban por un buen camino…


Por otro lado, Izumi acababa de regresar al laboratorio, donde ni prestó atención a la pantalla del equipo que detallaba las lecturas de las muestras.

Su mente se había infestado por un ruidoso caos, en la cual se repetían frases insistentemente. ‘No esto otra vez…’ era quizás la más ruidosa y desesperada. Después de tanto tiempo sin ver a su rey, de ser concedido aquella breve oportunidad de hablar con él… de, entonces, ser recordado todo el pasado y que la peliazul era el motivo por el cual quería hablarle… de enterarse de los planes de la chica de volver a ser HiME, y de Leo cometido a ser su Key y correr ese riesgo mortal una vez más… de ser nuevamente Tsubasa su protectora mientras ella volvía a fallarle en su deber de resguardarle, todo por un motivo egoísta que sólo debía corresponderle a ella…

Izumi se convenció en aquel momento que ya no existía nadie que realmente fuera capaz de proteger a Leo. Él ya no tenía protectores… sólo tenía enemigos.

Alzó su mirada a los fluorescentes que iluminaban el laboratorio con una actitud ida y desesperanzada.

“Tanto quieres volver a ser HiME y servir a Hanasaki, Kazanari… has abandonado a nuestro rey… heh…” él sonrió con ironía. “Yo también lo he hecho… por aliarme con Rizembool…” comprimió sus puños. “Tendré que hacerte recordar el infierno al cual has regresado personalmente…”



Despues de una tarde algo sorpresiva con el trabajo de maid y el reencuentro con sus excamaradas de Knights, Tsubasa caminaba con rumbo a la mansión donde vivía con Rei lejos de la ciudad, queria pensar las cosas con claridad antes de poder tomar alguna decisión con respecto a sus acciones futuras, saco de su bolso el peculiar regalo que le dio su Rey y solamente atino a esbozar una suave sonrisa, le daba gusto verlo tan saludable a comparación de la ultima vez que lo habia visto, cubierto de sangre y a punto de morir, recordar eso siempre le dolia ademas de recordar las palabras de Eichi, movio ligeramente la cabeza para olvidarse de eso, ya que esta vez se iba a volver mas fuerte para poder protegerlo.

También le habia dado gusto el reencontrarse con Arashi y Ritsu, aunque estaba algo preocupada por Ritsu que se veía un poco mas intranquilo de lo que recordaba, quizás podía ayudar en su relación con Rei que también era su amigo aunque tampoco podía comprenderlo, suspiro pesadamente

Y que estará haciendo Izumi-kun???...- de todos sus antiguos compañeros al único que no habia visto fue a Izumi y es que habían terminado su amistad de la peor manera, aun recordaba la sonora cachetada que recibió de su parte el dia en que Leo estuvo a punto de morir- me imagino que aunque los demás chicos vayan a verlo es imposible que pueda perdonarme ya que después de todo ambos somos iguales…-se quedo parada unos momentos y cerro los ojos para recordar la primera vez que conocio a su Rey y al caballero fiel que siempre estaba a su lado

Inicio del Flashback

16 años atrás… Tsubasa Kazanari con 6 años de edad se encontraba en el dojo de su familia entrenando con su madre, era el dia en el que oficialmente iba a ser presentada como la protectora del heredero de la familia Tsukinaga, la pequeña habia sido entrenada para ese propósito, era una pequeña de cabellos cortos de mirada seria que se esforzaba en cada movimiento nuevo que aprendia para lograr ser una digna protectora

Con esto terminamos de entrenar Tsubasa, ahora anda al baño y alístate que debemos de ir a la casa de la familia Tsukinaga

Deacuerdo mamá…- haciendo una reverencia solemne se retiro del lugar dejando sola a su madre-

Habre hecho bien el preparar a mi hija para esto?? Sin pensar en lo que ella realmente desea…- suspiro pesadamente- pero es una tradición de la familia de la cual no podemos dejar atrás…-apreto el puño- se que Tsubasa será una gran guerrera como nuestros ancestros-

En su habitacion Tsubasa terminaba de bañarse y se estaba alistando para ir a conocer a la persona que va a proteger desde ahora

Espero ser lo suficientemente buena para seguir los pasos de mamá…-se miro al espejo y se acomodo los cabellos luego observo la ropa que tenia puesta, un vestido de color blanco hasta la rodilla y se coloco una brocha en forma de flor en el cabello- ahora si estoy lista…-

Ya en la casa de la familia Tsukinaga, los padres de Tsubasa conversaban con la familia Tsukinaga y todas las demás familias que habían llegado a la ceremonia, como aun no comenzaba la ceremonia, la pequeña Tsubasa pidió permiso para salir un momento al jardín y poder distraerse un poco, ya en dicho lugar vio muchas flores de diversos tipos que habían crecido bellamente y daba la sensación que se encontraba dentro de un hermoso campo de flores, siguió caminando observando maravillada de tanta belleza, cuando sintió que se tropezó con algo y cayo al suelo

Auch… me dolio..- dijo para levantarse y limpiarse el vestido, observo el lugar donde se habia resbalado y observo que habia un niño pelinaranja de cabellos largos recogidos en una coleta que se encontraba escribiendo ajeno a lo que sucedia a su alrededor

Que hace un niño aquí?... esto hola???...- El niño no respondia y seguía escribiendo, la pequeña peliazul observo que habían varias hojas llenas de letras de canciones con todo y las melodías esparcidas alrededor de él

Oye…-

No lo toques…- salto un niño peligris con cara de pocos amigos para colocarse delante del niño-o te enfrentaras a mi…-

Si quieres pelear contra mi no tengo ningún problema…- dijo la pequeña poniéndose en pose de ataque-

Veo que eres una niña con agallas…- tambien colocándose en forma de ataque- Cuando los dos iban a acercarse para pelear el pequeño pelinaranja se levanto y se puso entre los dos

Alto!!!! No pueden pelearse en este lugar me están distrayendo mucho y no me puedo inspirar!!!...- dijo cruzándose de brazos

Lo siento Leo-kun…- dijo el peligris haciendo una mueca de fastidio-

Yo también lo siento…me deje llevar…- dijo la pequeña para volver a su postura tranquila-

Para ser una niña como que no actuas de manera femenina…- dijo el otro joven riendo despacio-

No fui criada como las demás niñas…- dijo la joven – fui entrenada para proteger al hijo de la familia Tsukinaga, por eso he nacido…-

Eh???- dijieron los dos jóvenes al mismo tiempo-

Asi que eres tu!!!...tal como me lo imagine…- el pelinaranja observo detenidamente a la pequeña mirando de abajo hacia arriba- pareces un pequeño angel, uhmm seguro que tu nombre es Tsubasa no???-

Como lo supiste??- dijo la pequeña sorprendida-

Leo-kun tiene un gran talento…- dijo el otro niño cruzándose de brazos- asi que vas a tener que protegerlo bien porque sino te las veras conmigo…-

Esperen… eh??? Este niño es la persona a la cual debo de proteger??...- suspiro pesadamente pero observo a los dos niños para luego arrodillarse-Soy Tsubasa Kazanari y estoy aquí para convertirme en tu protectora Ou-sama…-

Ou-sama??... solo dime Leo… también soy un niño igual que tu…- dijo con su amplia sonrisa y riéndose divertido- viste eso Sena?? Es una chica muy divertida es igual de seria que tu…-

No me compares con ella…- dijo avergonzado mirando a otro lado-

Que suerte tengo de conocer a dos personas tan interesantes!!!- Leo jalo el brazo de Tsubasa y también el de Izumi- Asi que desde ahora seremos amigos los tres he dicho!!!-

A Izumi no le quedaba de otra que suspirar pesadamente y aceptar, al igual que Tsubasa que no entendia lo que estaba pasando en realidad. Despues de ese inesperado encuentro, Tsubasa entablo amistad con Leo e Izumi, con el 2do fue algo como una rivalidad sana, ambos empezaron a entrenar juntos porque ambos querían proteger a Leo de cualquier persona que quisiera lastimarlo, y aunque eran amigos no eran muy conversadores y solamente escuchaban atentamente las locuras de Leo, aunque Izumi siempre terminaba discutiendo con Leo y Tsubasa, la peliazul se la pasaba bien con los dos chicos, hubieron varias ocasiones en el que Leo estaba en peligro pero la combinación de Izumi y Tsubasa, combinando sus habilidades de la espada y la katana hacían que los problemas se fueran, aunque Leo no queria que ellos se vieran de esa manera, lo que queria hacer con ellos era formar un grupo musical y ser los mas populares de todo el mundo, asi que como ordenes suyas les obligo a practicar canto y baile junto a él. Knights se formo gracias a Leo y después ingresaron al grupo Arashi y por ultimo ingreso Ritsu, logrando formar una familia a pesar de no tener ningún parentesco.

Fin del Flashback…

Tsubasa abrió los ojos lentamente y dio una media vuelta

Si quiero volver a recuperar lo único que aun me queda debo de tomar la prueba Hime hoy mismo…-

Es asi que Tsubasa empezo a correr hacia Hanasaki no podía perder tiempo alguno ya que tenia que volver a recuperar sus poderes y volver a hacerse mas fuerte-

Al momento de llegar a Hanasaki, la peliazul se dirigió a los vestidores a cambiarse su atuendo de "maid" para ponerse su ropa de combate que era el traje de entrenamiento del dojo de su familia, se recogio los cabellos y cogió su Kaga Kiyomitsu para acercarse al gimnasio donde 6 años atrás había tomado su prueba hime. En la puerta del ya reconstruido coliseo de la escuela se encontraba Fran observandola detenidamente como si supiera que vendria, no era menos de esperarse de la mano derecha de Miranda.

Veo que los rumores eran ciertos y has venido a volver a tomar tu rol de Hime,Kazanari Tsubasa...-

Ha pasado mucho tiempo Fran-sensei...- haciendo una reverencia- Si... he decidido volver para poder dar fin a una vieja rencilla que tengo...- mirando hacia otro lado- además de proteger a los demás.

Espero que esta vez puedas encontrar el camino a seguir...-

Mi mente esta mucho mas clara ahora así que no volvere a dudar y seguiré peleando como siempre lo he hecho-

Es bueno oir eso, asi que sin mas preámbulos ingresa a dar tu prueba...-

Muchas gracias...- se despidió de ella solemnemente-

La puerta se abrio lentamente y la joven empezó a caminar lentamente, no se sorprendió para nada cuando empezó a hacerse nublado, saco su Katana la cual perteneció al mismísimo Okita Souji, integrante del Shinsengumi y la cual Leo se la "robo" para regalárselo. Estaba en posición vigilante ante cualquier ataque por sorpresa.

Quién podría ser la marioneta que se enfrentara nuevamente a mi??? Tengo tantas personas en mente, asi que no podre planear una estrategia antes de mi pelea-

La joven ya se encontraba en un lugar conocido para ella el cual era el campo de flores donde conocio por primera vez a Izumi y Leo- Asi que sera alguno de los dos...- suspiro pesademente- aunque ya me lo imaginaba...-

Tsubasa se detuvo cuando una figura apareció frente a ella y esa persona era un joven peligris que conocia perfectamente, la peliazul se puso en posición de ataque empuñando la katana-

Debi de suponer que serias tu la persona a la cual debo de vencer para recuperar mis poderes...- El muñeco se acercó corriendo ferozmente hacia ella para darle una patada que hizo que dejara su katana para cubrirse y evitar daños mas severos

Este golpe no significa mucho...- se levanto para correr hacia el muñeco y coger su katana- En mi primera prueba dude y no pude pelear con todas mis fuerzas,asi que esta vez no volverá a suceder lo mismo- sus movimientos empezaron a hacerse mas rápidos, la joven sentía que dentro de ella sus poderes volvían a empezar a fluir,como si hubieran estado dormidos y que solo esperaban a que ella empezara a invocarlos, al momento de mover la katana pudo observar que esta empezaba a restaurarse como si hubiese sido forjada, la peliazul sonrío ya que sentia como la primera vez que habia conseguido sus poderes, volvia a sentir mas confianza, observando que el muñeco de Izumi tambien habia sacado un arma la cual era una espada, es asi que empezaron a batirse a duelo entre la espada y katana, el muñeco al mismo tiempo que atacaba con la espada tambien lo hacía con las piernas para buscar que la joven perdiera el equilibrio, Tsubasa se enfocaba en esquivar las patadas y mantener la ventaja que tenia ya que la marioneta empezaba a mostrar sus puntos vulnerables, los cuales aprovechó Tsubasa para darle una fuerte patada y luego con una especie de ritual de movimientos graciles como un cisne corto al muñeco en dos

El Izumi-kun de verdad es mucho mas fuerte...- observo la espada- puedo sentir la esencia de Okita Souji-sama, tambien siento la de Ou-sama...-

La neblina empezo a disiparse y la joven peliazul salio del coliseo sin haber hecho esfuerzo alguno...

Siento que en mi primera prueba me fue mas difícil que en esta... o quizás me he hecho mas fuerte...- alzo su mirada al cielo- quizas porque ya tengo mas claro el objetivo que quiero alcanzar....-




Sin embargo, había un nuevo peligro esperándole en las tinieblas, un reencuentro que marcaría el inicio de otra complicación que nunca hubiera deseado y que no podría evitar…


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #348: December 31, 2017, 09:24:09 PM »
AHHH ME OLVIDE DE PROBACIONES?? THANK GOD I HAD SOMETHING WRITTEN

30.






No le sorprendió encontrar el aeropuerto repleto a esas horas. Después de todo, era durante la noche e inicios de la madrugada cuando se conglomeraba la mayor cantidad de pasajeros en Haneda, ya sea saliendo del país o regresando a Tokio.

Rápidamente revisó su celular en busca del último mensaje que Mari le había mandado antes de subirse a su avión en China, unas horas atrás. Le había indicado que llegaría alrededor de las 11 de la noche, si es que todo iba según lo planeado. Kanan, una loca de los planes y las horas, se sintió un poco idiota de andar en el aeropuerto de Haneda una hora y media antes de la indicada. Sin embargo, no se podía culpar a sí misma: dos años sin poder estar al lado de su novia había sido complicadísimo para ambas, y la mínima posibilidad de verla desde antes la había obligado a estar lista con horas de anticipación y correr a tomar el tren ni bien pudo. Con un bello ramo de claveles en sus manos y su sonrisa más radiante, Kanan estaba lista para darle la mejor bienvenida.

Le dio un poco de pena no poder coincidir con Dia para ir a recoger a Mari. Después de todo, las tres habían sido mejores amigas toda la vida, y el regreso de Mari a Japón ameritaba una junta el mismo día que la rubia llegaba a tierras niponas. Suponía que sus obligaciones como presidenta del Centro Federado de Derecho de su universidad le quitaba el poco tiempo libre que tenía, puesto que Dia era muy dedicada a su carrera y esta no le permitía darse el lujo de socializar o dormir lo suficiente. Y la entendía, porque a ella le sucedía lo mismo con comunicaciones. De seguro luego podrían juntarse para ponerse al día. Además, conociendo a Mari, la rubia no permitiría que pasen varios días después de su llegada sin ver a Dia.

Mientras caminaba hacia el terminal de llegada de los vuelos internacionales, Kanan soltó un hondo suspiro. No eran las mejores condiciones para su reencuentro con Mari, y no podía evitar andar un tanto apenada por ello. El viaje había sido la respuesta inmediata de la rubia ante el ataque rebel a Hanasaki. Mari había sido una HiME unos años atrás, y sintió que esta vez el conflicto demoraría poco en resolverse, puesto que ya no veía a Rizembool como una amenaza. La noticia de la muerte de los estudiantes (que aún no salía del círculo de involucrados directamente con las HiMEs y las familias afectadas) fue suficiente como para convencerla de que estaba equivocada y de que, esta vez, Rizembool buscaba una victoria segura. Por ello, dejó sus estudios en Italia y buscó la transferencia a Hanasaki una vez más.

Mari siempre había sido un sol: brillaba y deslumbraba con su infinito optimismo. Kanan estaba segura de que su presencia de vuelta en Japón sería vital para el conflicto. Sin embargo, no podía evitar la preocupación que la invadía ante la posibilidad de que regrese a cumplir con su rol: su rebel anterior se había convertido en su amigo, pero nada le garantizaba que lo mismo sucedería con el de esta oportunidad.

Su celular empezó a sonar, y Kanan contestó inmediatamente.

Hola~” le saludó Mari. Kanan sonrió para sí misma: cada vez faltaba menos para volverse a encontrar con ella.
“¿Ya llegaste?” le preguntó.
Sí, justo acaba de aterrizar el avión. ¿Estás en el aeropuerto? Disculpa, yo te dije a las once…
“¿Qué crees?” Kanan rio.
Conociéndote, ya estás esperándome allí.
“Bingo~ Estoy camino al terminal de llegada de vuelos internacionales. Hace tiempo que no vengo por acá, así que… ¿no sé si está bien?”
Sí, estás bien. Por cierto, te tengo una sorpresa tremenda.
“Eso suena sospechoso…”
No, tranquila, no es lo que crees,” Mari rio. “No he hecho nada malo. Es alguien… que ha venido conmigo.
“¿Matt—?”
¡Quién será! De ahí te veo. Te mando un besote.
“Yo igual. Te quiero.”

Colgó y se detuvo en seco cuando se dio cuenta de que justo se encontraba en el terminal indicado. No demoró en localizar la zona de los asientos, y se sentó en uno de la primera fila, justo en frente de la salida de los pasajeros.

Le sorprendió ver que del corredor opuesto llegaba Dia corriendo a toda velocidad. Kanan se alzó al darle el encuentro, y cuando estuvieron frente a frente, Dia se detuvo en seco, apoyando sus manos en sus rodillas del cansancio.

“¡Dia!” Kanan la tomó de las manos, para alzarla y poder abrazarla. Dia le respondió el abrazo, muy contenta.
“Pensé que no llegaba,” dijo Dia, y se tomó unos instantes para recobrar el aliento.
“¿El centro federado no te tenía como loca?”
“Pues sí, pero sabía que debía hacerme un espacio para la llegada de Mari de todas maneras,” y le sonrió. “Han pasado dos años y yo… uh…”
“¿La extrañas?”
“S-sí…”

Kanan se enterneció, sabiendo lo mucho que le costaba a Dia admitir ese tipo de cosas por su timidez.

“Somos dos,” le dijo. “¿Te parece si nos vamos a sentar mientras la esperamos? Me llamó y dijo que acababa de aterrizar el avión, así que supongo que se demorará un rato.”
“Sí, tienes razón.”








La reacción de Jason fue sorpresiva: su hermano mayor se paró de un salto, y corrió a su lado, a revisar las heridas que portaba en sus brazos. Keith nunca lo había visto tan preocupado como en esos momentos.

Damian, aunque menos exagerado, también se bajó de su banco para caminar hacia él, curioso y preocupado por sus heridas.

“¿Me dices que… un rebel te hizo esto?” preguntó Jason, sosteniendo sus brazos. “Keith, necesito que seas honesto conmigo. Esto no es algo para bromear. Has salido herido y me vienes a decir algo de un mito—”
“¡Pero no es un mito!”
“¡Lo es! ¿No esperas que me crea tremendo disparate, o sí?”
“Jay,” empezó Keith. Tomó un suspiro muy hondo antes de continuar, y se armó de valor para continuar con lo que quería decirle a su hermano. “Yo… no creo que sea coincidencia que mis heridas sean tan similares a las de la víctima de tu caso. No te cierres, yo sé que te cuesta aceptar que algo tan… extraño, que algo tan fuera de lo común sea cierto, pero te juro que lo he visto y es completamente real. Los rebels existen. Las HiMEs…” Keith pensó en Allura, y en todas las jóvenes de su institución que peleaban por aquella causa. “Las HiMEs también.”
“¿Quién te hizo esto?” preguntó Jason.
“No sé su nombre, lo siento,” se disculpó. “Es un rebel, es lo único que sé. Igual, de saber su nombre, no hay nada que garantice que sea el mismo rebel de la víctima de aquel caso…”
“¿Por qué lo dices?” preguntó Damian.
“Porque… bueno, todos tienen poderes distintos, pero supongo que igual podrían existir rebels que porten armas similares. Al igual que poderes parecidos… Y el fuego, que fue el elemento del rebel que nos atacó, puede ser algo común entre rebels. La verdad es que no estoy muy enterado de todo eso, pero digo algo de lo que sé. Cuando investigamos sobre ellos, Hunk, Lance, Pidge y yo nos enteramos de esas cosas. Tienen distintas capacidades y armas, pero no descarto la posibilidad de que haya más de un rebel con una espada y con poderes de fuego…”

El rostro de su hermano indicaba que pasaba por miles de pequeñas crisis existenciales, sin poder entender lo que escuchaba. Y siendo honesto consigo mismo, Keith entendía su escepticismo, era una reacción muy normal a la situación. Pero lamentablemente, no estaban hablando del yeti, de hombres lobo o de fantasmas. Las HiMEs y los rebels eran reales. Si sus heridas no podían convencer a su hermano, pues tendría que buscar la forma de hacerle creer en sus palabras.

“Keith, ¿qué fue entonces lo que pasó la noche de las explosiones?” preguntó Damian.
“Eso es una mentira que las autoridades crearon para no causar pánico,” dijo Keith, apenado. “Según lo que tengo entendido, el conflicto entre ambas instituciones siempre se ha mantenido como un secreto. Pero bueno, esa noche Rizembool atacó a Hanasaki: mandó a su legión de rebels a encargarse de cualquier estudiante, sean inocentes, HiMEs, no les importó en lo más mínimo. Mi grupo estaba justo cerca de la Facultad de Derecho cuando se dio, y por eso un rebel nos encontró y nos atacó.”
“Supongo que… no se presentó, ¿no?” dijo Jason.
“No, pero en medio de la batalla, cuando chocó contra… ¿Allura? ¿Te acuerdas de ella?”
“…Ella no es la hermana de tu mejor amigo, ¿o algo así?” Jason no estaba muy seguro de sus palabras.
“Sí, justo ella. Cuando chocó contra ella… parece que se reconocieron el uno al otro. Allura nos contó que, por sus poderes, pudo identificarlo: ese chico iba a ser su rebel. Ella sí sabe su nombre… así que deberías hablarle a ella. Te puedo dar su número si quieres.”
“¿Estás loco? ¿Cómo voy a llamarla y preguntarle por algo tan… extraño? Es un disparate—”
“Tal vez ella te ayude a creer en lo que te digo,” dijo Keith. “Hunk me contó que en estos días dará su prueba HiME. De seguro y con una demostración podrás entender de lo que hablo.”
“¿Las HiMEs dan pruebas?” preguntó Damian.
“¿Algo así? Supongo que para confirmar que tienen el potencial o algo,” dijo Keith, un tanto pensativo.
“Me dices que Allura, la hermana de Hunk, va a ser HiME…” Jason suspiró.
“Lo fue, hace unos años. Y quiere retomar el puesto. Uhh… justo por el misterio de su pasado es que nos interesamos en el tema e hicimos toda una investigación,” comentó Keith. “Pero no tiene sentido que te siga hablando si no me crees, Jay.” Keith fue rápido en sacar su celular del bolsillo de sus joggers y buscar el número de su amiga. “Pásame tu celular: pondré su número en tus contactos.”
“Pierdes el tiempo, Keith. No la voy a llamar para hacer el ridículo.”
Keith se encogió de hombros. “Conociéndote, en algún momento te picará la curiosidad y lo harás.”
“…” Jason rodó los ojos, y a regañadientes, imitó a Keith y sacó su celular del bolsillo de su casaca. Se lo extendió, y Keith, ágilmente, puso manos a la obra. Registró el contacto de Allura en el celular de su hermano y se lo devolvió.
“Le diré que esté pendiente de tu llamada. Estoy seguro de que también le beneficiará contactarse contigo.”

Keith sabía que este arreglo les caería como anillo al dedo a su hermano y a su amiga. Y como todo indicaba que él iba a ser el celestino detrás de su unión como HiME y key, sabía que debía actuar lo más rápido posible. Jason probaría ser un gran aliado de Allura en un futuro, y no había tiempo que perder, puesto que la amenaza de Sho permanecía intacta, y por mucho que Lance, Hunk, Pidge y él quisieran ayudarla, nada podría compararse a su key, quien también contaría con poderes en un futuro.

Por su parte, Jason recibiría ayuda de Allura al presenciar en vivo el conflicto entre Hanasaki y Rizembool. Y tal vez, juntos podrían dar con el asesino de su caso.

“¿Por qué lo dices?” habló Jason, sacándolo de sus pensamientos.
“P-Por nada,” dijo Keith, y sonrió, nervioso. “Ah, se ha hecho tarde, así que los dejo. Tengo que ir a resolver unos problemas de Dinámica antes de irme a dormir.”

Y sin pensarlo dos veces, huyó de la escena, corriendo hacia las escaleras que daban al segundo piso. En la seguridad de su cuarto, sacó su celular y le mandó un mensaje a Allura, indicándole lo que había hecho.

Sólo esperaba no estar forzando las cosas con sus acciones. Lo único que tenía en mente era el bienestar de todos, y estaba seguro de que sí o sí debía intervenir para juntar a esos dos.







Tocó un par de veces la puerta, y la respuesta fue inmediata: Lelouch no demoró en abrirle, invitándola a pasar.

Andaba muy intrigada por la seriedad de su pareja, por lo que después de despedirse de Oikawa, no había dudado en correr hacia su cuarto para conversar con él y escuchar lo que Lelouch quería comentarle.

“¿Ya se fue Oikawa?” le preguntó Lelouch, mientras caminaba hacia su cama y tomaba asiento. Eureka lo imitó, sentándose a su lado.
“Sí, justo acabo de despedirme de él,” mencionó Eureka, recostando su cabeza en el hombro de Lelouch. “¿Qué era lo que me querías decir?”

Luego de un hondo suspiro, el key alzó su mano y una llama de fuego emanó de esta, pintando sus rostros de tonalidades naranjas.

La HiME se incorporó inmediatamente, y se quedó en silencio, asombrada. No esperaba que los poderes de su key despertaran tan pronto. Más aún, tomando en cuenta el distanciamiento que habían tenido recientemente. Después de todo, había imaginado que eso influiría de alguna manera en Lelouch.

“¿Recuerdas que estuve muy enfermo hace unas semanas? Con fiebre y un fuerte resfrío.” dijo Lelouch, a la vez que apagaba la llama. Por unos momentos, su mirada se quedó fija en su mano, pero luego se giró hacia la HiME. “Al cabo de unos días me di cuenta de esto. No tuve momento para comentártelo, y con el ataque y otras cosas, fue peor. Pero quería hacértelo saber de todas maneras. Supongo… que ahora los keys contamos con poderes, ¿no?”
“Sí, sí. Disculpa, a mí también se me pasó contarte este detalle. Creí que lo había hecho en algún momento… pero he andado un poco… perdida.”
“Con lo de tu rebel, tus clases y el equipo de vóley, ¿no?” le preguntó Lelouch, y Eureka asintió.
“…Justo por eso. Pero bueno, quería preguntarte algo. ¿Sólo puedes controlar el fuego?”
“Al parecer, sí. Puede que tenga otras capacidades, pero tal vez aún no las he descubierto. No estoy seguro de cómo funcionan los poderes de los keys, la verdad.”
“Bueno, es cierto. Es totalmente nuevo para ustedes...”
“Sí.”
“Le avisaré a Miranda de esto, para ver qué nos aconseja. Estoy segura de que nos recomendará que busquemos un entrenador… que me vendría bien a mí también, si te soy sincera.”
“Confío en su criterio,” dijo Lelouch. “…Pero creo que no necesitas mucho mi ayuda.”
“¿Lo dices por Oikawa?”
“Sí. Son amigos, ¿no? ¿O igual lucharás contra él?” le preguntó Lelouch, confundido.
“Escucha.” Eureka se le acercó, hasta quedar a pocos centímetros de él. “Tengo que contarte algo importante,” dijo, con un nivel muy bajo de voz.
“¿Por qué bajas el tono?”
“Tengo miedo de que alguien más nos escuche. Las cosas son así: Oikawa me ofreció mantenerse en el puesto de rebel hasta las previas del campeonato de vóley interuniversitario. Y accedí, obviamente, porque prefiero tenerlo a él ahí antes que a cualquier otro rebel. Oikawa es una bendición del universo en comparación al resto. Pero… el día del ataque, pasó… algo que nunca llegué a contarte.”
“Kanone me comentó que estuviste en peligro. No me dijo exactamente cómo, pero… supongo que fue por tu rebel.”
“Fue por él, pero no fue su culpa. Parece que Rizembool está más pendiente de sus rebels, y… bueno, es un tema muy complicado y por gusto te lo explicaría. Basta con decir que ahora él y yo ya no podemos vernos tranquilamente como antes. Seremos HiME y rebel al pie de la letra, para que Rizembool no pueda sospechar de nuestra amistad y así nos evitamos varios problemas. Bueno, todo esto es aparte de mi rol como mánager de su equipo de vóley, eso sí.”
“Entonces me necesitas, ¿no?”
“¡Ese es el detalle! Acordamos que nos mediremos a la hora de atacar. No será una batalla al cien por ciento, para que él no salga lesionado, por supuesto.”
“…Okay. ¿Pero no sería más creíble que yo también me involucre un poco?”
“Mm, tienes razón. Me preocupa que no puedas controlarte mucho, pero bueno, para eso está el entrenador. Nos va a servir de todas maneras,” dijo Eureka, y le sonrió.
“Sí, porque no estoy muy seguro de que pueda medir mis ataques.”
“Tranquilo, le avisaré a Miranda de todas formas.”
“Eureka.” Lelouch tomó su mano, y la miró a los ojos. “Prométeme que igual tendrás cuidado. Por más amigos que sean, Oikawa sigue siendo tu rebel.”

Eureka suspiró. Ya estaba harta de oír lo mismo de parte de todos sus amigos.

Lelouch era la cereza del pastel.

“Eres la centésima persona que me dice lo mismo,” dijo ella, y sacó su mano del agarre, a la vez que rodaba los ojos. “Yo misma juzgaré si mi decisión de confiar en él fue buena o no. Por mientras, no voy a dudar más de Oikawa, por más de que te tenga a ti y a todos mis amigos preocupados por eso. En todo caso, Oikawa es un novato, dudo que me pueda hacer daño. Y lo más importante, ¡¿Qué parte de ‘somos amigos’ no entienden!?” Y se levantó de la cama, botando humo por las orejas.

Lelouch se quedó atónito, observándola sin comprender aquella reacción tan alterada. Eureka soltó un bufido, y empezó a caminar de un extremo del cuarto al otro, visiblemente malhumorada.

“Loki era tu amigo y tu rebel y, aun así, no te dejaba respirar tranquila,” comentó él, demostrándole lo que había ocurrido en situaciones pasadas.
“No sé de dónde sacaste eso, pero estás MUY equivocado.” Eureka se detuvo para fruncirle el ceño. “Nunca fuimos amigos. A veces…” Eureka hizo una pausa, intentando recordar sus interacciones con Loki. “Creo que hablamos de la vida en un par de ocasiones (?), pero era mi rebel y nada más.”
“¿Qué hay de Shinji?”
“Aww, Shinji era muy buena gente,” dijo, sonriendo para sí misma. “Pero nunca tuvimos batallas y sólo lo vi como tres veces.”
“¿Viral?”
“Ay, Lelouch, no vas a conseguir convencerme de nada. Ninguno de mis rebels llegó a ser mi amigo. Ninguno.”
“Huh. Qué curioso. Y Hizumi qué es, ¿entonces?”
“¡Él no era mi rebel!”
“Pero era el rebel de alguna de tus compañeras de clase. Y no te importó, igual te acercaste a él.”
“Fue más… al revés.”
“¡Ese no es el punto!” Lelouch se paró, y caminó hasta plantarse frente a ella. Parecía que el mal humor de la chica se le estaba contagiando. “¿Me recuerdas lo que pasó con Nanaya? Por Dios, Eureka, él fue el rebel de Haruhi, tu amiga más cercana. Y eso tampoco te importó.”
“Nanaya me ayudó a entrenar. Si no fuese por él, no habría podido vencer a Loki en la batalla final.”
“Pero pudiste haberlo hablado con Miranda. Estoy seguro de que te hubiese recomendado a un par de entrenadores o exHiMEs con mucha experiencia. Y cualquiera de esas personas era más fiable que él. Pero no, por supuesto. Tú prefieres el peligro, ante todo.”
“¡Nanaya se disculpó!”
“¡Era el rebel de tu mejor amiga! Nanaya sólo vivía para lograr su cometido antes del accidente que le hizo perder la memoria. Y tú llegaste a ver lo que le hizo a Haruhi, ¿no? ¿O ya te olvidaste?”
“…” Eureka comprimió los puños de la ira, y por unos instantes, cometió el error de caer en el juego de Lelouch y recordar lo que él le contaba. Era cierto: Nanaya había sido un rebel peligrosísimo, fiel a su institución y a su causa. Sólo luego de una batalla con Haruhi, en la que se accidentó, fue que cambió de parecer. Pero recordaba que, pese a todo, su amiga se tomó las noticias de su amistad con él de la mejor manera. Y hasta se bromearon al respecto. Nanaya le pidió disculpas a su exHiME, y tuvieron interacciones muy cordiales desde ese entonces. “Haruhi nunca se mostró incómoda con eso.”
“Pero de seguro anduvo muy preocupada por ti todo ese tiempo. Más aún, sabiendo cómo era el verdadero Nanaya. Y de seguro nunca estuviste dispuesta a escucharla.”
“No, Lelouch. Nunca fue así. Haruhi siempre se mostró muy cordial con él, y fue mutuo. Nunca le preocupó nuestra amistad. No es como tú lo pintas.”
“¿Y Kanone? ¿Qué excusa vas a poner con él?” Lelouch soltó una risa seca, como burlándose de sí mismo. “No puedo creer que lo olvidé. Y él fue tu primer rebel, encima.”
“No— no hables así de él, Lelouch.”
“No estoy diciendo nada malo. ¿No querías un ejemplo? Ahí está. Él fue tu rebel y tu amigo. ¿Qué vas a decir ahora? ¿Que lo de Kiyotaka fue una ilusión?”
“Eso no tiene nada que ver…”
“Es la misma situación por la que estás pasando ahora. Al igual que Kanone en esos tiempos, Oikawa es tu rebel, y por su culpa estuviste en peligro el otro día. Creo que es suficiente base para mi argumento. Deja de ponerte en riesgo todo el tiempo. No te fíes de él.”

“¡Pero ninguno quiso ponerme en peligro! No entiendo cuál es el problema,” se quejó Eureka. Lelouch hablaba como si estuviese enterado de todo, como si conociese a Oikawa. “Tú no estuviste allí, no sabes lo que nos pasó a él y a mí. No sé cómo puedes hablar sin saber realmente qué es lo que estás diciendo.”

“Nadie me avisó, nadie me dijo qué pasó. De no ser por Kanone, yo no me enteraba de nada. Sigues guardándote cosas para ti misma, por más de que me prometiste que no pasaría eso de nuevo.”

“¡No servía de nada preocuparte por gusto! No podías cruzar medio campus por mí, no iba a permitirte eso, Lelouch. ¿No te conté de los alumnos que perdieron sus vidas? Por eso Hizumi, Kanone y…” Eureka se detuvo inmediatamente, al estar muy cerca de meter la pata mencionando a Maka.

“¿Y?”

“…Kanone, Hizumi y Soul estuvieron de acuerdo en esconderte esos detalles ese día. Supongo que luego Kanone se arrepintió, pensando que tú merecías saber al menos algo de lo que había pasado.”

“¿Y por qué no fuiste tú esa persona? No me contó nada, por cierto. Creo que ya te lo dije.”
“Escucha, yo… no quiero seguir discutiendo. Me voy antes de—”
“No,” Lelouch la tomó del brazo, impidiéndo que se vaya. “Quiero saber qué pasó la noche del ataque.”
“Ya te dije hace un rato que no vale la pena hablar de eso… Y, además, es peligroso que hablemos de ello,” mencionó, en un tono diminuto de voz. “Y lo digo en serio. Rizembool está más pendiente de todo. Podrían… no sé, podrían estar hackeando las cámaras de seguridad. O tal vez implantaron micrófonos.”
“Y, aun así, hace un rato hablabas de lo más tranquila con Oikawa,” le reclamó Lelouch, desviando la mirada hacia un lado, enojado. Se cruzó de brazos, y evadió los ojos de su enamorada.
“¿¡Me espiaste!?” le preguntó Eureka, igual de molesta que él.
“No. Cuando llegué a llamarte, los escuché hablando hasta antes de que toqué la puerta. Pero no me quedé mucho tiempo ahí parado fuera de tu cuarto.”
“Okay, okay, te creo. Y si tanto insistes, te contaré,” dicho esto, Lelouch volvió a encararla. “Parece que Rizembool anda detrás de él porque quería renunciar, y qué se yo, no querían dejarlo ir porque han encontrado mucho potencial en él. Y tienen a esta delegación especial de alumnos encargados de… no sé, de lavarle el cerebro a los rebels que muestran intenciones de renunciar o cambiarse de bando. Es un proceso complejo, con sueños de por medio y otras cosas. Quisieron hacer eso con él la noche del ataque. Yo estaba justo con él porque Oikawa me quería contar que iba a renunciar, y por eso me vi involucrada. Pero apareció Mona, y no sé cómo, pero me salvé con las justas. Lo mismo no sucedió con Oikawa. No despertaba, pero sus amigos me aseguraron que me mantendrían al tanto. Y bueno, el resto lo sabes. Yo regresé a la mansión un poco tarde, luego llegó Haru. Te enteraste que llegó a pelear contra su rebel, ¿no?”
“Sí. Felizmente su amiga la auxilió en el momento preciso… y es el perfecto ejemplo de lo que te hablo.”
“Haré como que no escuché eso. Bueno, para terminar con lo que te contaba, Oikawa estuvo sin contactarme por días, pero hoy vino a decirme que todo andaba bien.”
“¿Y cómo puedes confirmarlo?”
“Lelouch, ya te dije, no voy a dudar más de él. Ni tú, ni nadie va a conseguir eso. Ahora ya te conté todo.”
“…” Lelouch suspiró. “No dejo de pensar que Oikawa me da muy mala espina.”
“…Tú y él son igual de insoportables.” Eureka rodó los ojos, se soltó del agarre de Lelouch y dio media vuelta. “Me voy a dormir, buenas noches.”

Luego del portazo, Lelouch se llevó la mano a la cara. Terminó masajeándose las sienes mientras regresaba a desplomarse en la cama, agotado hasta el cansancio.

Consideró la opción de irse a dormir en esos instantes, pero recordó el examen importante que tenía al día siguiente y su humor se tornó más agrio de lo que ya estaba.

El estrés y el enojo que sentía tardarían en esfumarse.




« Last Edit: January 06, 2018, 05:12:47 AM by Eureka »


Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #349: January 02, 2018, 12:50:25 AM »

Hello gals <3

¡Se vienen anuncios este mes! Estén atentas a los próximas actualizaciones que moverán la historia :>

Como siempre, para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~






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Now, let's carry on with those big HiME dreams...

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #350: January 06, 2018, 01:16:02 AM »
Hola~ vengo con un fic meh aunque tenía que quitármelo de encima. La parte en negro y en cursiva es un flashback de un fic que he escrito hace un millón de años, so yeah, no cuenta and stuff. Espero que esto me haya quedado decente y quepa en un sólo post *dies*

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Habían pasado unas horas desde el súbito despertar que Riku había experimentado. Después de sobresaltarse y desequilibrarse ante aquella revelación, él mantuvo reposo en su habitación dentro del hospital donde apenas vio a una enfermera llevarle su almuerzo en una bandeja, el cual apenas había tocado.

Fueron horas muy largas para él mientras recordaba tantos recuerdos agradables y amargos, revivía experiencias enriquecedoras y destructivas, e intentaba hacer sentido de todo por lo que había pasado a lo largo de su vida.

Recordó esos momentos en Rizembool y su preparación para ser un Rebel. Pensó en el tiempo durante la secundaria y esos últimos meses ‘de vida’ que había tenido, una etapa marcada por la llegada de Tomaj a esa institución y el empeoramiento de la guerra con Hanasaki.

Tenía demasiadas ganas de preguntar qué había sucedido con ambas escuelas, pero las sutiles preguntas que realizó a las enfermeras le dejaban saber que ellas a lo mucho habrían leído los nombres de las instituciones un par de veces en su historial médico. Al pensar en esos lugares desquiciados y bélicos, Riku recordó que el último evento en el cual había participado como Rebel fue en el ataque a la ciudad, pocos días antes de perder la memoria y entrar en un coma duradero, del cual despertó en ese hospital lejos de la gran ciudad. Por la tranquilidad de dicho lugar rodeado de campos de cultivos y donde se podían oír a las aves y mirar a las estrellas con claridad, y el contraste de ello con el tumulto dentro de su mente, el peliplateado no podía dejar de pensar que había llegado a parar a un mundo post-apocalíptico. Se sentía desconectado de la realidad, y mantenía un temor profundo por no saber qué le deparaba en el presente.

También… le era incomprensible pensar en su mayormente feliz infancia en Hawái con sus amigos, aquellos días en los cuales iban al colegio, bromeaban entre sí y hacían planes para ir a la playa el fin de semana. Riku fue arrebatado de aquella vida cómoda en la cual le había tocado prepararse para ser el heredero de su familia, luego de que sus padres fallecieran en un accidente de avión. Siempre había contado con el apoyo de los padres de sus amigos para tal futuro, hasta que él mismo tuvo un fatídico accidente del que apenas pudo sobrevivir, y fue dado por muerto en su círculo de Hawái.

No obstante, Riku vivió. No se encontraba en una situación en la cual apreciaría la ironía de haber burlado la muerte dos veces para aparecer en otro lugar que no conocía, a su vez muy probablemente habiendo convencido a todos que sí se encontraba bajo tierra. Eso acababa de ocurrir en el presente luego de haber sido ‘ejecutado’ por Rizembool y recobrado la memoria años después… y, efectivamente, pasó en su niñez.

En aquel entonces, Riku había entrado en sí en un hospital de Japón bajo la afiliación con Rizembool (como en el presente) y después de completar su rehabilitación fue llevado ante un científico de dicha escuela quien le describió un cuento de terror, uno que destruyó su planeada vida para siempre…

“…” él comprimió sus puños al pensar en aquel pasaje de su vida…

Dicho científico se había presentado ante él como Dr. Hojo, y le informó que, durante su visita académica a Hawái, se había enterado que las familias allegadas a la de Riku, las familias de sus amigos, dictaron a los médicos que lo desahuciaran con tal de que la fortuna y empresas bajo su nombre pasaran a ellos. El doctor decidió no meterse en aquel juego sucio por saber del poderío e influencias de dichas familias, aunque con ayuda de Rizembool se llevó a Riku del país para tratarle y hacerle recobrarse. Sin embargo, Riku se encontraba muerto en papeles oficiales y por lo tanto había perdido todos sus bienes e incluso su vida.

Aquella fue la historia de la cual se enteró, y razón por la que Riku no tuvo opción que unirse a Rizembool ya que ellos le habían rescatado. El científico incluso le extendió la oportunidad de que Rizembool le ayudara a recobrar su vida si es que él cooperaba con la causa de la escuela al convertirse en un Rebel. No le garantizaron el retorno de todo lo que una vez tuvo, pero sí una vida para él, y aquel pobre peliplateado que había sido traicionado por sus previos amigos y protectores que fueron como familia para él aceptó sin dar rodeos ni meditaciones.

Riku se convirtió en un ser amargo y rencoroso que juró venganza en quienes le habían abandonado e intentado eliminar, y por más que no haya querido ser alguien que matara a otra persona por su propio beneficio se convenció que no tenía otra opción… y con el tiempo averiguaría que, precisamente, nunca la tuvo.

Su nuevo hogar donde estaban sus salvadores era cruel y competitivo, y Riku fue puesto expectativas muy pesadas para los hombros de cualquiera. A diferencia de muchos Rebels, él era dependiente por completo de Rizembool, y aquello acarreaba muchas responsabilidades. Cuando se volvió Rebel, estuvo convencido en su victoria, pero la pelea fue complicada y, por más que demostrara ser más fuerte que su HiME en diversas ocasiones, resultó incapaz de eliminarle. Su poco desarrollo como Rebel llevó a sus superiores a tacharle y enfadarse con él y, en medio de sus problemas llevando a cabo su rol, ocurrió un desarrollo que continuó desequilibrándole.

Primero se había aparecido Tomaj, alguien que había sido su primer amigo y con quien fue más cercano durante su niñez. Él le había informado que se había enterado que seguía con vida y fue a Rizembool para encontrarle y comprobar sus sospechas. Dicha creencia errónea no fue algo que sorprendió a Riku porque encajaba con lo que aquel científico le había dicho, y Riku no tuvo ningún inconveniente con su viejo amigo ya que su familia había sido ajena y distante a la de sus antiguos allegados. Lo que sí le había sorprendido, sin embargo, era que Tomaj se apuntó para ser un Rebel, algo que le enfadó. Alguien con una vida cómoda y garantizada como él, ¿por qué tenía que rebajarse a tal punto? Fue incomprensible también que, pese a ser nuevo, su impredecible amigo mostró excelentes resultados y se ganó el respeto de sus superiores.

La llegada de un amigo fue, poco a poco, reconfortante para Riku, por más que no lo hubiera reconocido en su momento. Al mirar hacia atrás, el peliplateado se sintió nostálgico y aliviado por más que Tomaj siempre hubiera sabido cómo impacientarle. Con la presencia de su amigo, también comenzó a hacerse más cercano a otras personas, incluyendo a Osaka y Tomo. Todo ello terminó por hacer las cosas más difíciles para Riku, quien cada vez tenía más problemas éticos y remordimientos por ser un Rebel.

Entonces, conforme el conflicto empezó a complicarse, Riku se reencontró con Sora y Kytes. Ellos dos, a diferencia de Tomaj, habían sido de su círculo y los principales benefactores luego de su muerte. Verles fue un detonante para él, y terminó por darles prioridad y atacarles antes de su propia HiME. Riku quiso llevar a cabo su tan anhelada venganza, pero, en aquel ataque a la ciudad, tuvo una pelea en la que no calculó y en la cual se confió de más y terminó siendo lastimado por Sora, para caer de la cima de un edificio.

La caída le causó la pérdida de movilidad en sus piernas y recordó ese único y último día en el cual despertó en un hospital dentro de la ciudad… antes de aquella noche donde Shinkouhyou atentó contra su vida y lo borró del mapa.

Riku tembló ligeramente y trató en recordar lo sucedido en ese último día que tuvo en el pasado. Recibió visitas de sus pocos amigos, ante los cuales se portó con amargura e impaciencia por su muy deplorable estado, y a quienes echó ni bien tuvo la oportunidad. De entre todos ellos, Tomaj se había quedado hablando bastante tiempo con él… y creía recordar que el comportamiento frívolo y bromista de su amigo había sido dejado en esa conversación. Sí, él le había intentado hablar con seriedad, e intentando convencerle de algo…

Sus recuerdos se interrumpieron cuando una persona entró a su cuarto. Era un doctor del hospital, quien traía su historial.

“Buenas tardes,” le saludó con una formal y práctica cortesía, para tomar asiento frente a él. “Las enfermeras me comunicaron que has recuperado la memoria, y que te encontrabas inquieto. También mencionaste algunas palabras inquietantes frente a los niños del área de pediatría.”
“Sí… siento mucho las incomodidades,” Riku desvió su mirada, apenado y contrariado. “Mis propios temores no tienen por qué inquietar a otras personas. No puedo justificar mi acción.”
“Tampoco seas tan duro contigo mismo,” le pidió el mayor, comprensivamente. “Un cuadro de amnesia como el tuyo y la tan pronta recuperación del mismo no es un suceso común, pero sí sucede, y una reacción tan brusca es completamente entendible. Estoy aquí para asegurarme que te encuentras bien.”
“Lo estoy, gracias,” asintió, y rápidamente regresó su atención hacia la ventana.
“Debes tener muchas preguntas o inquietudes sobre lo que te espera ahora.”
“Me es inevitable.”
“He reportado tu recuperación a tus superiores en Rizembool. Me contestaron que ya han enviado a unas personas para recogerte. Estarás saliendo de alta para mañana.”
“…” aquellas noticias le cayeron como un balde de agua fría. Riku se mostró en shock.
“¿Sucede algo?”
“…” el exRebel bajó su mirada y apretó sus puños con impotencia. No sabía qué esperar de Rizembool luego de que intentaran borrarle del mapa, pero sabía que estaba a la merced de ellos. Al mismo tiempo, era incomprensible que ellos hubieran esperado a que recobrara la memoria para eliminarle si eso era lo que tenían en mente con él. Tampoco se consideraba capaz de escapar en su presente condición… sólo le quedaba atenerse a las consecuencias. “No… me tocará ver qué tienen que decirme. Ha sido tanto tiempo que no sé qué esperar…”
“Te aseguro que todo se encontrará bien. Has estado bajo nuestro cuidado por tres años, y tus superiores han mantenido contacto con nosotros para estar informados sobre tu condición y mejora. Luego de este trabajo y monitoreo, estoy convencido que las personas que te vendrán a buscar te darán la bienvenida con los brazos abiertos.”
“…gracias por sus palabras,” Riku se mantuvo tranquilo e inmutado, pero por dentro no se creía aquel cuento. Si Rizembool había estado velando por su recuperación, seguramente era porque todavía tenían planes con él como un prospecto de Rebel, pero tampoco podía sacar conclusiones con tanta libertad. Él observó al doctor levantarse.
“Te dejaré descansar, necesitas reposo. Intenta terminar con tu almuerzo y si necesitas algo más sabes cómo contactarnos. Con permiso.”

El doctor se marchó y Riku regresó a su soledad. Las noticias de que había personas en camino a buscarle le causaban gran inquietud y aquella presente incertidumbre se encontraba nublando su mente e infestando sus pensamientos. Él optó por recostarse y tratar de vaciar sus ideas momentáneamente antes de seguir recapitulando los hechos de su vida.

Le esperaba una tarde muy larga y llena de incógnitas que tardarían mucho tiempo en ser propiamente explicadas y resueltas…




Mientras tanto, a una considerable distancia, Tomaj se encontraba conduciendo por una carretera, acompañado de Sora y Kytes. Tenían un viaje sumamente improvisado aunque largo que cubrir, y por medio de un app habían estimado que estarían llegando a su destino al anochecer, si es que no tenían ningún inconveniente durante el trayecto.

La ciudad donde vivían era efectivamente una gran metrópolis, puesto a que les faltaba atravesar más partes de la ciudad antes de llegar a un área con menos salidas y entradas, menos edificios y propagandas, y menos tránsito vehicular. De todas formas, avanzaban a una velocidad moderada y contaban con el hecho que estarían evitando la hora punta.

Kytes servía como el copiloto, aunque luego de configurar el navegador no tenía mucho más que hacer, y se encontraba terminando una llamada telefónica con Larsa para mantenerle informado.

“…es una situación complicada…” comentó el exRebel por el otro lado de la línea. Se le oía un poco preocupado. “Comprendo que esto les ha caído de sorpresa, y espero que se encuentren bien. Sin embargo, pienso que es una situación ideal y me alegra que hayan tomado la decisión de ir a buscarle cuanto antes.”
“Sí, Tomaj nos dijo lo mismo,” contestó Kytes, quien asintió para corroborar su propio estado de ánimo esperanzado. “Por más sorpresivo que haya sido, si es que Riku en verdad está con vida y necesita de nuestra ayuda, entonces tenemos que acudir a él. Es… un poco inconcebible pensar en que esta oportunidad nos la dio un científico de Rizembool, aunque no es momento para mantenernos quietos.”
“De todas formas, ya me han confirmado que fueron entregados los documentos pertinentes, y no veo sentido de que esta sea una farsa. De todos modos, manténganme informado por si algo sucede. Confío plenamente en la habilidad de Tomaj de juzgar la situación, aunque siempre puedo hacer algo si sucede alguna emergencia.”
“Muchas gracias, Larsa,” Kytes sonrió con torpeza. Él entonces vio que Sora desde los asientos de atrás se mostró inquieto. “Ah, y pues, llamaba también para pedirte que le avises a tu mayordomo y exoneres a Sora de cualquier posible castigo por este suceso.”
“Sí, de eso no te preocupes…” Larsa dio un suspiro antes de continuar. “Las circunstancias se dieron de este modo, y hablaré con él para que esté bajo su mejor comportamiento y no tome represalias por la falta de Sora. De todos modos, ha surgido un plan de último minuto y tanto Jakob como yo estaremos ocupados con ello por estar libres.”
“Tsk, si tenía libre, ¿por qué Larsa no es el que me da tutoría?” se quejó Sora, impaciente.
“¡Ehh, m-muchas gracias por todo!” dijo Kytes con rapidez y nerviosismo para prevenir que la voz de su amigo se oyera. Nunca podían estar seguros si el mayordomo se encontraba espiando la llamada. “Que tengan una buena tarde y estamos en contacto. Ah, y no te olvides que todo esto es un secreto.”
“Lo sé. No daré las noticias. Eso se los dejaré a ustedes cuando regresen. Espero sinceramente que les vaya bien y puedan encontrarse con su amigo.”
“Sí, gracias por los deseos. Hasta luego.”
“Que tengan un buen viaje. Saludos.”

De aquel modo, la llamada terminó. Kytes regresó su celular al portador adherido a la ventana y entonces fue recordado del ambiente dentro de dicho carro. Había un silencio sepulcral en el cual Tomaj estaba concentrado en conducir y Sora en mirar por la ventana obstinadamente. Kytes era el único con intenciones de dialogar y estaba incómodo y preocupado por sus compañeros.

Pasaron alrededor de unos cinco minutos en ese estado hasta que el pequeño exMeister decidió romper con el silencio.

“Ehh, me pregunto qué clase de lugar será al que vamos,” comentó Kytes, sonriendo. Él se desanimó un poco al notar que los otros no le dedicaron una respuesta y volvió a intentarlo. “Pues… sigo sorprendido de que Riku esté con vida…” nada, aunque quizás no hubo mucho punto en decirlo porque ya habían hecho múltiples comentarios similares antes de salir de Rizembool, por lo cual pensó en elaborar. “M-me pregunto cómo será ahora, y sé que tenemos tanto que enseñarle. La ciudad ha cambiado, han remodelado los malls, ¡oh, y están todos los avances en internet! B-bueno, no que yo sea bueno en esas cosas… pero ustedes podrían ayudarle con eso…”
“Hm, supongo…” Tomaj se encogió de hombros, desinteresado.
“…” Sora negó frustrado. “No quiero ser aguafiestas, pero… ¿cómo estamos seguros que Riku no intentará matarnos cuando le veamos?”
“Ehh…” la mención claramente inquietó a Kytes, quien desvió su mirada. “Uhh… no lo había pensado hasta ahora…”
“Cierto, él no está al día con lo que sucedió en aquel entonces…” Tomaj hizo una breve pausa, y su tono meditativo volvió a contagiarse de indiferencia. “Pues, no hay nada que podemos hacer para prepararle de antemano. Tenemos que encararle, y si él se resiste le daremos una paliza.”
“P-p-preferiría evitar peleas, Tomaj…” dijo el menor, asustado.
“¿De qué te preocupas? Riku ha estado convaleciente y sus piernas siguen débiles. No sería tanto una paliza si será fácil neutralizarlo. Obviamente ya no es un Rebel con poderes.”
“…” Sora entrecerró sus ojos y se concentró en lo que había fuera del carro con fastidio, a manera de ignorar las palabras del conductor, quien pudo observar su reacción por el espejo retrovisor y prefirió cortar con lo que decía.
“…” por su lado, Kytes volvió a sentir la tensión. “Vamos, por favor, es posible que nuestro amigo sí se encuentre esperándonos. Deberíamos ser más receptivos. Siempre fuimos cercanos cuando éramos niños y no podemos seguir arrastrando problemas del pasado…” bajó su mirada. “Los dos son muy importantes para mí… y no quiero verles tan incómodos… por favor…”
“…” Tomaj dio un suspiro. “Lo lamento, Kytes. Sabes que las cosas han sido complicadas desde hace tres años, y este tema siempre fue un punto de quiebre para nosotros. Tendrás que ser paciente con los dos.”
“Es sólo… si vamos a darle la bienvenida a Riku, no quiero que se encuentre con un ambiente bélico y triste…”
“Entiendo eso…” comentó Sora con cierto conflicto en su voz. Su molestia se había tornado en tristeza, y detestaba admitirlo, pero Tomaj tenía mucha razón. Había cosas del pasado que todavía persistían y no era fácil dejarlas de lado, especialmente lo que concernía a Riku…
“Si el silencio te perturba, pon lo que quieras en la radio,” dijo el conductor al copiloto, con una sonrisa comprensiva. “Siento que tengas que verte metido en medio de nuestra riña, pero en verdad te necesitamos presente. Eres un apoyo, y también nuestro mediador.”
“No iría a ningún lado, y yo también voy para encontrarme con Riku. Eso es lo que nos une. No lo olviden, por favor…” insistió el menor.
“Sí, sí, lo sabemos…”

El viaje continuó y aquel ambiente, pese a haberse disipado un poco por el último intercambio, seguiría persistiendo por la mayoría del camino. Faltaban varias horas para llegar.





El día continuó avanzando y dos horas después un conjunto de autos se estacionó al costado de una vía por la montaña a las afueras de la ciudad. Había un área de estacionamiento, aunque era pequeña y no estaba mantenida, pero su existencia se debía a un simple motivo: las escaleras hacia el templo que cuidaba Reimu estaban a pocos pasos.

De los distintos carros salieron varias personas, quienes rápidamente comenzaron a bajar muchas compras, cuya gran mayoría consistían en productos de limpieza y algunos de mantenimiento, aparte de los víveres de la semana. Así, los presentes poco a poco se fueron distribuyendo los artículos antes de iniciar con el ascenso al templo.

“¡Muchas gracias a todos nuevamente!” exclamó una muy contenta Reimu. “Como les dije, les prepararé un debido refrigerio y un muy relajante té por su ayuda.”
“Aw, de nada,” Osaka sonrió gustosa. “Es un placer, aparte que hemos pasado una tarde linda.”
“En verdad~♥” Dakki le dio un guiño. “El almuerzo fue de lo más agradable y me alegro mucho por ti~♥ Me caes muy bien y aprecio mucho que me hayas invitado a la fiesta~♥”
“Hehe, lo mismo digo de ti, y es un gusto,” la miko asintió.

Reimu acababa de hacerse una HiME, razón por la cual Osaka había organizado un almuerzo conmemorativo en Chili’s para ella, al cual fueron invitados todos los conocidos. Si bien no todos pudieron sumarse a la reunión, luego la nueva HiME tuvo planeado ir de compras de algunos artículos de limpieza, y a ello terminaron sumándose más personas, ya que aquel quehacer coincidió con la entrega del primer cheque de parte de Miranda, el cual Reimu muy gustosamente depositó en su cuenta bancaria. Por primera vez, la miko fue capaz de realizar un gasto sustancial y beneficioso para el templo con su tarjeta de crédito, y aprovechó la presencia de varios de sus amigos que tenían carros para comprar un gran volumen de cosas.

Por su parte, tanto Youmu como Marisa estaban dispuestas a apoyarle en lo que pudieran. La primera ya estaba intentando quedar con ella en algún momento libre para ir practicando sus poderes y técnicas de pelea, mientras que la segunda, si bien trataba de que su ahora afluente amiga le comprara algunos postres o pequeños caprichos, también intentaba mantenerla con los pies en la tierra y concentrada en el hecho que no todo era felicidad. Sin duda, la rubia sentía que estaba en su deber como inquilina y exHiME servirle de consejera, incluso si ella misma reconocía que no era su fuerte, ya que luego de observar el rostro de Reimu iluminarse ante su primer cheque y verse confiada y autosuficiente había sido indicio de que le tocaba preocuparse.

De todos modos, los ánimos en general estaban muy subidos y al menos por la presente tarde no era una mala idea dejar a la miko disfrutar de su inesperada y muy ansiada fortuna.

“¡Ohh! ¡Estamos por subir hacia el templo!” exclamó Shoyo, emocionado. “¡Finalmente lo voy a conocer! ¡Quiero correr hasta la cima!”
“Hehe, te admiro por tener tantas energías. Yo me canso a la mitad del camino,” confesó Osaka, sonriendo torpemente. “Ahora que lo pienso, es una lástima que no haya podido traer a kotatsu. Él también quiere venir a pasearse por aquí, aunque hoy les tocaba entrenamiento hasta tarde.”
“Es mejor venir desde temprano en un día libre. Hoy no vamos a tener mucho tiempo para pasearnos…” Cho dio un pesado suspiro y miró a cierto peliblanco de reojo. “…además si traemos a Roxas con Komaeda presente, el ambiente sería muy incómodo.”
“Oh, me apena mucho que un ser mediocre como yo les arruine los planes,” se lamentó el Rebel, quien negó y miró hacia el piso completamente decepcionado. “Ahh… alguien como yo sólo existe para hacer la vida miserable de otros…”
“Ehh, no por ser Rizemboolphobic, obviamente no porque fui Princess, pero, ¿por qué han invitado a este chiflado?” preguntó Tomo.
“Pese a la relación que tiene con Cho, considero a Komaeda como un posible amigo y un ser prometedor para mi templo, así que quisiera volverme más cercano a él,” explicó Reimu con una alegre e inocente sonrisa.
“En pocas palabras…” Marisa sintió un tic en la ceja.
“Él prometió que realizaría una donación, y sólo eso me deja entender que es un ser muy noble en el fondo. No tengo por qué excluirlo en lo absoluto y espero poder iluminar su camino,” declaró con gran dicha y una alegría que fue frustrante para algunos.
“Ahh…” Youmu dio un pesado suspiro. “O sea… ¿es por el dinero? No tiene sentido.”
“No, ya era hora que te dieras cuenta,” le dijo Marisa, agarrándole de un hombro. La servicial y seria, aunque ingenua, Youmu sin duda tardaba en captar cosas como esa de otros.
“Oh, sin lugar a dudas tengo todo el interés en realizar un depósito, es sólo que se me olvidó mi chequera. Será la próxima vez que nos veamos,” dijo Komaeda con toda la voluntad del mundo.
“Está bien, esperaré tu oferta.”
“Lo mejor sería apurarnos,” mencionó Jakob, quien sonreía impecablemente pese a que sus ojos mostraban impaciencia. “Por más que nos encontremos libres luego de la cancelación de una sesión de estudios con un individuo que es mucho más insoportable que todos ustedes juntos y por ende este sea un pasatiempo inservible más placentero para mi señorito y para mí, tampoco contamos con mucho tiempo para descender las escaleras antes de la puesta del sol.”
“Ohoho~♥ me encanta cómo has dicho todo eso con tanta cordialidad y elegancia~♥”
“S-si bien concuerdo en que debemos ir subiendo, es también un agrado para mí compartir este momento con ustedes,” confesó Larsa apesadumbrado, quien negó para disipar la molestia causada por su mano derecha. Él sonrió un poco. “Y admito que había querido regresar al templo luego de tanto tiempo. Es un lugar muy pacífico y me trae recuerdos de la secundaria.”
“Digo lo mismo. Sí que nos divertimos mucho esa vez que vinimos con el club de astronomía a mirar las estrellas,” Ryo asintió.
“Ohh, esa es una buena propaganda,” Reimu se vio iluminada mientras más se frustraron. “Y siéntanse como en casa. Son más que bienvenidos a visitarnos con frecuencia.”
“Haha, claro que sí, gracias,” dijo el peliblanco, animado. Podía adivinar que la miko ya lo estaba viendo como un tentativo patrocinador, aunque sólo le tocaba ignorar el hecho.
“Hmm, hay varias cosas que son bien pesadas. Sería para cargarlo entre dos,” dijo Shoyo.
“Y hay que considerar la subida,” agregó Osaka, pensativa.
“Ah, y si bien me apunté a ayudarles, les aviso que no voy a cargar nada mínimamente pesado,” aclaró Dakki, quien pasó a sonreír. “¡Yo subo el papel higiénico~♥!”
“¡Maldición, yo quería subirlo!” se quejó Tomo.
“También les aviso que sólo cargaré un objeto de poco peso y volumen para mantenerme alerta y disponible por si mi señorito necesita auxilio inesperado,” dijo Jakob, perfectamente satisfecho mientras Larsa le miraba con leve molestia. “Y también seré muy estricto con lo que quieran hacerle cargar a mi señorito.”
“¿Cuántos han venido con un verdadero interés en ser útiles?” preguntó Youmu, impaciente.
“Quizás no debimos haber comprado al por mayor…” Cho negó. “Bueno, entiendo que estas presentaciones son más baratas…”
“Está bien, les ayudaré como sea posible,” Komaeda dio un paso adelante. “Puedo teletransportarme y ya conozco el templo, así que no debo tener problemas haciendo unos viajes de este modo.”
“Ohh, por favor,” Reimu juntó sus palmas.
“En ese caso, lo mejor sería priorizar las cosas pesadas como los contenedores de líquidos,” dijo Larsa, quien se notó un poco inquieto. “Pero tampoco te excedas mucho, Komaeda. No todos tienen la capacidad y las energías de Shinkouhyou de teletransportarse a voluntad.”
“Aprecio mucho tu preocupación hacia mí y me siento desmerecedor de la misma…” el Rebel sonrió con gran pesar. “Temo mucho que alguien como yo no sea capaz de justificar la consideración de parte de alguien tan prometedor como lo eres tú, Solidor-kun.”
“Entonces más te vale que te teletransportes y la justifiques,” declaró Jakob, cruzado de brazos. “Esta es tu oportunidad para ser alguien remotamente aceptable de ocupar un espacio adjunto al de mi señorito.”
“Tienes toda la razón,” Komaeda asintió motivado y decidido mientras los demás intercambiaron miradas y se vieron incómodos.
“Jakob, no digas cosas así, es inaceptable,” reclamó Larsa.
“Lo único que hago es corroborar su importancia y asegurarme de que este impase se arregle de la mejor forma,” le contestó con suma alegría y cortesía. “No tiene de qué preocuparse.”
“Está bien, ahora regreso,” el Rebel se agachó para agarrar las asas de unos seis contenedores grandes de lejía y fórmulas variadas de limpieza y todos le vieron desaparecer. Pasaron alrededor de unos veinte segundos y Komaeda regresó a su mismo punto sin los objetos.
“¡Wow! ¿Lo hiciste?” preguntó Marisa, anonadada.
“Funcionó, están frente a la puerta,” Komaeda asintió. “Por cierto, he visto que han avanzado mucho la limpieza de la casa, les felicito.”
“¡Impresionante!” exclamó Shoyo, quien saltó un par de veces. “¡A ese ritmo no vamos a tener ningún problema! ¡Qué genial!”
“Ya, hay que hacer un segundo viaje,” dijo Osaka, con los ojos brillantes. “¡Vamos, vamos!”
“Enseguida,” esta vez, Komaeda agarró un saco de detergente, y antes de ponerse a pensar en qué más llevar terminó por recibir muchos objetos de otras personas, entre escobas, recogedores, trapos, baldes, entre otros objetos menores. El pobre Rebel terminó prácticamente inundado y aplastado por todas las cosas que tenía encima.
“O-oigan, no se aprovechen,” les reclamó Larsa.
“Hehe, nadie te está escuchando,” dijo Ryo, sonriendo.
“No se preocupen por mí, ahora regreso,” Komaeda asintió y desapareció.

Esta vez el Rebel se mantuvo desaparecido por más de un minuto, y varios intercambiaron miradas mientras se notaban un poco preocupados y con un leve dejo de culpa. Entonces, observaron que Komaeda se apareció arrodillado y jadeando.

“¡Koma-chan!” Osaka se consternó. “¿Estás bien?”
“S-sí, en su mayoría,” Komaeda le sonrió con torpeza. “Aunque lamento informar que no me fue tan bien como la primera vez…”
“¿Q-q-qué quieres decir?” Reimu se mostró comprensivamente inquieta ya que aquel viaje había sido abundante.
“Ehh, tranquila, te ha hecho un favor,” dijo Marisa, sonriendo incómoda.
“¡N-no, no me malentiendas!” Komaeda se levantó como resorte y agitó sus manos. “Me refiero a que no llegué hasta el portón. Me aparecí en unas de las gradas y tardé un poco en regresar porque varios objetos se me cayeron. ¡Ahh, pero aun así nada se rompió y sólo me dediqué a acomodarlo antes de regresar!” hizo una pronunciada reverencia. “Perdón, estimada miko y HiME prometedora de la humanidad. La cima estaría a como cincuenta gradas de donde están las compras y ya nos están esperando. Pensé en teletransportarme a la meta, pero no quería causar otro incidente.”
“No, está bien, quién sabe lo que pudo ocurrir si tratabas de transportar tanto peso luego de un leve descontrol de tu habilidad,” dijo Larsa.
“Ciertamente fue un juicio apropiado,” Jakob asintió mientras le daba el visto bueno. “Sí probaste ser redimible ante mis ojos.”
“¡Ahh, aprecio esas palabras de un Rebel senpai tan extraordinario como usted!” Komaeda se emocionó, y dicha emoción por poco y le hace caerse para atrás, ya que Ryo y Shoyo fueron rápidamente a sostenerle.
“Ehh, y cincuenta gradas son menos de un cuarto de la cuesta, así que está bien,” Cho asintió. Era raro alentar a su Rebel, pero sí les había dado una gran ayuda con su esfuerzo.
“Soy reconocido… me siento feliz… no me lo merezco…” decía Komaeda mientras respiraba profundamente y estaba recostado en el suelo, casi al punto de desfallecer.
“Supongo nos tocará esperar un poco antes de subir,” comentó Marisa. “Komaeda tiene que reponerse debidamente.”
“Sí, pero la gente lenta y que se cansa rápido puede empezar,” dijo Tomo. “Osaka, ve yendo.”
“Ya, vamos juntas, Tomo-chan,” Osaka sonrió ampliamente. “Las dos somos muy lentas.”
“Tsk, cállate.”

De aquel modo, todos iban a llevar las cosas más livianas hacia arriba, donde ayudarían a Reimu a organizarlo y luego tendrían una pequeña ceremonia del té antes de regresar. Sería una tarde tranquila y puntual para todos los presentes.


La tarde continuó avanzando y llegó el atardecer. Luego de haberse quedado dormido momentáneamente, Riku se levantó sintiéndose un poco más tranquilo, por lo cual decidió ir a visitar a los pequeños a quienes había asustado en la mañana. Fue una visita breve para pedirles disculpas y asegurarles que todo estaba bien. También les preparó diciéndoles que estaría saliendo de alta pronto, y ante esas noticias todos quisieron jugar un rato con él, pero el peliplateado se sentía indispuesto y supuso que lo mejor sería mantener las próximas despedidas cortas, por lo cual se retiró para volver a descansar. Sabía que los niños sentían que no todo estaba bien en el fondo, pero al menos esperaba haberles aliviado con su breve presencia.

Su tranquila habitación se había tornado en la representación material del presente estado de su cabeza: aislada, reverberante, ciega del exterior y progresivamente más oscura por la caída del sol de la tarde. También era su prisión y encontrarse dentro de esta sólo agravaba su manía de darle vueltas y vueltas a lo que estaba por venir por más que estuviera fuera de su alcance.

Se sentó al filo de su cama y miró al atardecer. Debido a encontrarse en una habitación del hospital y con aquel cálido clima frente a sus ojos terminó por recordar otro pasaje del pasado. Volvió a ubicarse dentro de su cabeza en aquel último día que había vivido hace tres años, luego de su accidente en el ataque de la ciudad y antes de su condena de ser eliminado. En aquella tarde, había recibido la visita de Osaka y Tomo, quienes habían llegado acompañadas de Tomaj y la prima de este. Las chicas se habían pasado un tiempo intentando hablarle y también le compraron algo de comer en las máquinas dispensadoras del primer piso por más que no tuviera el permiso de hacerlo. Por otro lado, Tomaj había intentado hablar con él más seriamente.

Volvió a pensar en que su viejo amigo se había mostrado más sincero y severo en su forma de ser, y había tratado de convencerle de algo. Riku estaba consciente que en aquel momento no había querido recibir a nadie por sentirse tan frustrado por su situación y no fue receptivo ante lo que le pedía, al menos en un inicio.

Poco a poco, Riku fue recordando brevemente la conversación que habían tenido…

Tomaj dio un suspiro. “Riku, ¿tú crees que todos en verdad te ven con lástima? ¿Crees que nadie en verdad se preocupa por ti y sólo eres un objeto o una atracción? Por el lado de los científicos de Rizembool no tengo ninguna duda que ese es el caso, pero aún en este pandemonio también has podido conocer a personas que te aprecian. Al menos esas dos de Hanasaki lo hacen y mucho.”
“…”
“La razón por la que estoy aquí en Japón es porque cuando vine de visita, te vi en un bus y decidí que tenía que buscarte. Tú sabes que soy cruel y tiendo a ser malo con los demás, pero eso no significa que los odio a todos. Ahora como tú no estás capacitado para ser un Rebel, estuve pensando en sacarte de aquí.”
“¿Sacarme de aquí?”
“De Rizembool, de Japón, de cualquier lugar cerca de este infierno. Ya no puedes estar aquí, quién sabe lo que Rizembool tiene planeado.”
“¿Y a ti qué te importa?”
“…” un momento de silencio. “¿Sabes? De no ser porque estás internado, en este momento te daría un golpe. Nos conocemos desde hace mucho y aunque no nos comunicamos como por cinco años por razones que no se necesitan explicar, eres como familia para mí. Mi prima te mira como otro primo y desde que se enteró que estabas en Rizembool no te ha dejado de visitar casi todos los días. Simplemente no voy a dejar que te quedes aquí a tu suerte, pero no sé qué tan rápido te pueda sacar de aquí. Puede tomar tiempo.”
“No te necesito.”
“¡Mírate! ¡En un hospital, sin nada de ayuda de parte de Rizembool y sin familia! ¡Estás mintiendo si dices que no necesitas ayuda! ¡Deberías considerarte afortunado que te doy una pizca de consideración, no soy la clase de persona que se preocupa mucho por los demás!” Tomaj hizo una pausa y dio un suspiro para tratar de calmarse. “Eres tan necio… en eso no has cambiado para nada.”
“¿Cómo sé que puedo confiar en ti?”
“Pues… eso depende de ti, ¿verdad? Creo que yo ya te lo he dicho todo muchas veces, ahora te tocaría juzgar por ti mismo.”
“…” Riku bajó su mirada, sin saber qué hacer. No quería recibir ayuda de nadie. Ya había pasado mucho tiempo desde que había perdido la confianza en los demás y no quería volver a ser defraudado, por eso él siempre había tratado de valerse por su cuenta, pero en ese instante en el que ya no podía hacer nada… en el que había perdido todo el poder de sus manos… tal vez tendría que volver a confiar en los demás. “Creo que tal vez lo intentaré… pero si me defraudas, créeme que lo lamentarás.”
“…” Tomaj alzó una ceja, sorprendido por las palabras de Riku. Parecía que finalmente había de algún modo llegado a alcanzarle. Sonrió. “No te prometo ser muy eficiente, pero sí, te aseguro que puedes confiar en mí.”
“Más te vale.”
“Descuida, por algo somos amigos, ¿verdad?...”


“…”

Esa fue una esperanzadora conversación que tuvieron la tarde antes de su caída. Riku iba a reposar internado mientras Tomaj iba a ver qué podía hacer por su parte. Aquel amigo que se había aparecido en Rizembool de un día para otro, que se había convertido en un Rebel digno de halagos y que pareció haberse adaptado a la forma cruel y práctica de la institución en un tiempo muy corto terminó por priorizar su bienestar y prometer sacarle de ahí lo antes posible, por más que Rizembool hubiera podido meterle en grandes problemas. Sin embargo, ello no sucedió.

Pero, al pensar en esa conversación y en muchos momentos del pasado ya viéndose desligado de su amargura de aquel entonces, Riku estaba convencido que Tomaj no le había defraudado. No hubo manera que él hubiera podido llevar a cabo un plan en tan poco tiempo y con su propio maestro destinado a quitarle la vida, y sabía bien que la razón principal de la llegada de Tomaj a Rizembool y de su decisión de ser un Rebel había sido para ayudarle.

Aquel burlón y altanero amigo que en verdad se preocupaba por sus amigos más de lo que estaba dispuesto a aceptar…

Habiendo recordado ese pasaje, pensó en la mañana de aquel día, momento en el cual el propio hermano mayor de Sora le había ido a visitar, con unas intenciones muy similares de llevárselo del país y salvarle, mientras le insistía que debía irse y que era por su bien, pero Riku fue muy obstinado en negarse y en no tener que ver con su familia, por más que dicho hermano había sido desheredado y desconocido por su padre.

“…”

Luego recordó a Sora y a Kytes, las dos personas con las cuales él había querido llevar a cabo su venganza, y quienes intentaron razonar con él y detenerle en vano. El Riku de aquel entonces había cegado su mente ante los recuerdos de su infancia al verse consumido por un asfixiante odio durante tantos años. Por más que fuera imposible que ellos dos como niños hubieran estado detrás de su desaparición, Riku quería hacer pagar a sus familias… por más que, en medio de su maraña de recuerdos, el Riku del presente catalogara ese comportamiento como injustificable, tanto por haberlos tenido de amigos, como por el hecho que ellos no eran los responsables.

Y al mismo tiempo se ponía a pensar en su vida en Hawái. Recordó a los padres de sus amigos, la forma en la cual fue bienvenido por los padres de Kytes para pasar los feriados con ellos, en la calidez de la madre de Sora y la firmeza del padre, en cómo ellos ocuparon los espacios de sus propios fallecidos progenitores y se molestaron en saber sus gustos, preguntarle sus pareceres y acomodarle como si fuera un hijo más para ellos…

Y entonces oír las palabras de Dr. Hojo de que dicha vida había sido una mentira y esas personas se deshicieron de él en la primera oportunidad posible, para así ser rescatado por Rizembool…

“……”

No, no cuadraba. Al mirar a su vida como un ajeno neutral, la primera interpretación de todo ello era que Rizembool le había mentido. Riku tampoco podía simplemente aceptar dicha teoría con facilidad por haber creído lo contrario por tanto tiempo, pero sí sentía que, a diferencia del pasado, debía escuchar la otra cara de la moneda y así saber cómo su accidente había sido visto por sus conocidos en Hawái, y cuál era su versión de la situación… si es que iba a contar con dicha posibilidad.

La tarde se siguió oscureciendo, y la nostalgia continuó creciendo en aquel peliplateado que poco a poco pensaba en su pasado con más anhelo que decepción. Luego de mucho tiempo, de haber sobrevivido a Rizembool y estado bajo un monótono tratamiento en el hospital, Riku se sintió realmente con vida.




“Hm… así que eso era lo que te tenía ausente…” Tsurumaru sonrió con ironía.

Había sido una larga conversación dentro del laboratorio del doctor Toushirou, en la cual Yagen pasó narrando a sus dos visitantes con respecto a dicho exRebel rehabilitado, el cual estaba por ser oficialmente desligado de Rizembool por un viejo amigo que estaba yendo a buscarle. Además de dicha información, también les informó sobre la historia detrás de Riku Corgan y cómo había llegado a esa institución hace ya muchos años.

El normalmente iluminado laboratorio tenía el nivel de luz muy bajo, para así dejar a la segunda visitante descansar plácidamente en la camilla no muy lejos del escritorio del joven doctor. Tsurumaru había tomado asiento al costado de una durmiente Monaca que abrazaba a su osito de peluche, lo cual daba al peliblanco la apariencia de un preocupado hermano mayor.

“Luego de esto, ya no tengo motivos para encargarme de dicha persona,” comentó Yagen, mientras continuaba trabajando en su computadora.
“Sin embargo, si mal no recuerdo, dicho exRebel tenía un terrible temperamento y no era fácil de controlar. ¿Acaso no temes que intente hacer algo en tu contra?” el peliblanco ensanchó su sonrisa. “No es por sonar malvado, pero nunca es inteligente dar libertades a los oprimidos…”
“Hmhm…” rió por lo bajó y miró al otro de reojo, con una corta sonrisa entretenida. “¿No es verdad? Sin embargo, asumo que luego de lo que le ocurrió, sabrá lo que le conviene y se mantendrá lejos.”
“¿Asumes nada más?”
“También sé bien que el estudiante a quien envié a buscarle sí es una persona inteligente que comprende la delicadeza de la situación, y claramente quiere velar por su desaparecido amigo,” continuó, inmutado. “Por ello es un asunto que ya no me concierne.”
“Como digas,” se encogió de hombros. “Sí sé que aquel chico fue aprendiz de Shinkouhyou. Sólo por eso sabrá cómo comportarse.”
“…” Yagen continuó con sus tareas.
“Heh, aunque para variar sería refrescante que alguien apunte por tu cabeza,” comentó con un tono levemente burlesco. “Las cosas han estado demasiado calmadas últimamente.”
“Deberías disfrutar de la calma antes de la tormenta, Tsurumaru,” negó con leve frustración.
“No, yo odio aburrirme. Sólo por ello a veces me inspiro a convertirme en un Rebel, aunque me ando divirtiendo tanto con mis kouhais que mejor aprovecho mi estatus pacífico antes de precipitarme,” Tsurumaru se recostó en su silla y llevó sus manos a su nuca. Él pareció reírse para sí por un instante. “Pero, aun si alguien osa de meterse contigo, tienes las cosas tan bien preparadas que seguramente nada nuevo ocurriría. Eres muy intangible y capaz de invocar a tus subordinados a voluntad…”
“Lo mismo se dijo de mi maestro en su momento, y él murió hace tres años en la previa batalla final en Rizembool,” comentó Yagen, inmutado. “Shinkouhyou se animó a traicionarle y usar pretextos muy convenientes para justificar su acción,” sonrió un poco. “Heh, también me convenció a mí de ello. Mi maestro había perdido la cabeza hacia el final de sus días. Tenía aspiraciones muy grandes y problemáticas aun si su propio laboratorio se desplomaba frente a sus ojos.”
“Por ello me alegro de no ser científico,” se encogió de hombros. “Me pregunto cuándo llegará el día en que tú mismo pierdas la cordura.”
“Sólo espero que la muerte me alcance primero,” confesó, con un gesto de frustración. Él sonrió un poco. “Estoy convencido que moriré aquí, tarde o temprano, sólo no sé los detalles. No tengo ningún apuro. Sin embargo, ya estoy acostumbrado a la idea y la espero sin ideales ni pretextos.”
“Eres muy aburrido por pensar así, Yagen,” estiró sus brazos hacia arriba como quien se desperezaba y volvió a sentarse derecho, para mirar al menor con una sonrisa frustrada. “No tienes remedio. Disfruta un poco la vida antes de planear tu muerte.”
“Sigue siendo mejor que vivir sin esencia ni propósito, Tsurumaru.”
“Mi propia visión no es tan simple como ello, ya te lo he explicado.”
“Sí, ¿verdad?”

Siguió un momento de silencio en el laboratorio durante el cual Yagen continuó escribiendo y Tsurumaru observó a la pequeña que dormía plácidamente. Él le quitó con cuidado unos de sus cabellos que le cubrían el rostro. Pensar que la pequeña había encontrado la historia del desafortunado exRebel lo suficientemente ‘agradable’ como para quedarse dormida… Entonces, oyó al doctor iniciar otra conversación.

“No entiendo la decisión de mi maestro con respecto a Riku Corgan,” confesó, pensativo. “Me confunde que haya decidido decirle aquella mentira con tal de hacerle convertirse en un Rebel.”
“Era necesario para un niño cuidado por Rizembool ser partidario de nuestro lado, ¿no es así? ¿Qué mejor forma que envenenarle en contra de lo que conoció previo a su llegada?”
“Es una simple explicación, pero también me parece inefectivo,” llevó una mano a su mentón. “Mi maestro era más que capaz de utilizar a dicho niño de distintas maneras y controlarlo con sus propios méritos tecnológicos…”
“Oye, el pobre ya tuvo suficiente por haber tenido su vida destruida por Rizembool, ¿no lo crees?” le preguntó Tsurumaru, sonriendo incómodo. “¿Ahora te encuentras hablando sobre cómo hubiera hecho un buen espécimen humano?”
“Lo que vivió es merecedor de toda la consideración y compasión a su alcance,” Yagen se cruzó de brazos y encaró a su oyente con seriedad y simpleza, sin verse afectado al nivel personal. “Aquel exRebel fue dado por muerto bajo órdenes de mi maestro, quien fue un benefactor importante de las riquezas del niño debido a la asociación que tenía con algunos allegados de dicho círculo de empresarios en Hawái. Luego, el joven fue incorporado como un estudiante de Rizembool y eventualmente un Rebel bajo mentiras y pretextos. Sin lugar a dudas, él es una víctima, y no estamos aquí para discutirlo,” se mostró impaciente. “Hablo sobre la eficiencia del trabajo de controlar a dicho niño e impedirle que sea un Rebel y subordinado mediocre. Sin lugar a dudas, mi maestro pudo haber hecho un mejor trabajo con él.”
“Si lo quieres ver de aquel modo…” Tsurumaru negó con una sonrisa frustrada. “Ciertamente tú sabrías mejor que la mayoría sobre la crueldad con la que Rizembool opera en el día a día. Lo que imagino es que dicho exRebel no valió las molestias del Dr. Hojo y por lo tanto fue tratado con esa crueldad y sin ser de mayor significancia como para ser realmente manipulado. Puede que eso sea todo.”
“Has hecho un buen punto.”
“Y a final de cuentas, ese tal Riku fue leal a Rizembool hasta el mero final, pese a su mal comportamiento y falta de profesionalismo. Por cómo su supervisor se expresaba de él, aquel chico no significó más que un Rebel descartable para esta universidad. Lo importante es que no causó estragos ni descubrió la verdad en su momento.”
“De todos modos, mi maestro corrió un riesgo molesto e innecesario con aquel que no significó mucho para él,” Yagen se encogió de hombros. “Para haber sido alguien tan estricto, mi maestro tomó decisiones muy inciertas,” sonrió con leve cansancio. “No es de mi agrado, aunque quizás tenga que aprender a hacer lo mismo.”
“También es lo mejor para ti. No es saludable tratar de tener todo milimetrado,” negó repetidamente, un poco frustrado. “Pero si te pones a pensar, ya has comenzado tomando esta decisión de soltarle, y es sólo cuestión de tiempo para que se entere de la verdad. Sin embargo, ello no parece perturbarte.”
“…” Yagen sonrió un poco, con simpleza. “Al hablar con Tomaj, lo entendí claramente. Él es como yo, no correrá un riesgo grande para él ni para uno de sus allegados sólo por tratar de meterme en problemas, y también sabe que puede tener todo que perder si no se comporta. Y después de lo que ellos dos pasaron, este concepto debe estar cementado en ambos.”
“No cuestionaré tu parecer,” asintió, entretenido. “Tienes un claro instinto para estas cosas.”
“Y no soy tan desalmado como lo parezco. No hay motivos para seguir siendo cruel con Riku Corgan, y si tengo la opción de evitarlo y darles una mano, estoy dispuesto a hacerlo. Por algo escogí ser un doctor. Ello vino antes que Rizembool.”
“Hm, cierto…” era gracioso recordarlo de vez en cuando, aunque era verdad. La vocación de doctor de Yagen era lo segundo en sus prioridades, por encima de Rizembool. Tsurumaru se encogió de hombros. “Dejar algo innecesario del pasado para ver qué nos espera en el futuro, me parece bien. Que así sea…”




“Tomaj…” Kytes se confundió al ver que su amigo prendió la luz de giro para tomar la siguiente salida por la carretera.
“Oye, ¿a dónde vamos?” preguntó Sora, confundido. “Todavía nos falta alrededor de una hora para llegar. Creo que estamos en medio de la nada.”
“…”

Los tres se desviaron por una salida que bajó a una playa desolada a esas horas. Esa carretera tenía una vista impresionante al litoral que hace pocos minutos les deslumbró con un agradable ocaso, y en el presente apenas quedaban rasgos rojizos en el cielo mientras la hora azul tintaba las sombras de dicho color antes que el sol se fuera completamente. El carro bajó y llegó rápidamente a esa playa alejada de ciudades grandes donde estarían solos un momento.

“Tomaj, te estamos hablando,” insistió Sora, impaciente.
“Espérate un momento…” dijo este, en voz baja. Justo entonces, él detuvo el carro frente a la costa y lo apagó, para llevarse las llaves y caminar con toda libertad hacia el mar.

Los otros dos intercambiaron miradas confundidas y no tuvieron de otra que seguirle. Dependían de él para continuar con el viaje, después de todo, y lo más probable era que había realizado esa acción por algún motivo importante.

El exRebel se detuvo a pocos metros del punto donde reventaban las olas y alzó su mirada hacia el cielo que incrementaba en su tonalidad azul y era adornado por múltiples estrellas. El chico se vio perdido en dicho firmamento y los otros dos también se impresionaron por dicho escenario y ese aroma y ambiente marítimo tan familiar. Realmente traía muchos recuerdos y era como regresar a sus raíces, especialmente con su presente misión… pero no era momento para ello.

“¿Qué hacemos aquí, Tomaj?” preguntó Sora.
“…” este dio un suspiro y se giró para encararle. Se le notaba meditativo y un tanto agotado. “Sora… tenemos que hablar.”
“¿Qué dices?” se sorprendió y frunció el ceño. “No es momento de detenernos. Riku nos está esperando y bien podríamos hablar en el carro.”
“Nos toca hablar porque tenemos cosas pendientes entre nosotros, y justo es porque Riku no debería verse envuelto en esto. Como dijo Kytes al inicio del viaje, no es su asunto y estoy de acuerdo. También sé que no podemos tener una conversación seria si estoy en el volante.”
“…” Kytes se vio un poco preocupado y triste.
“Tsk…” Sora se incomodó y desvió su mirada. “No tengo la cabeza para hablar, y ni sé qué decirte ahora.”
“Eso está bien, porque yo sí tengo que ser honesto contigo,” Tomaj se molestó y comprimió sus puños. Pese a aquella acción, parecía que su enojo no estaba dirigido hacia su amigo, para variar. “Te diré algo que seguro que ya sabes. Durante nuestros tiempos como Rebel y Knight, en verdad me irritaste. No dejaste de criticarme y meterte conmigo…”
“Tú eres quien se metía con todos, ¿qué haces reclamando estas cosas?” frunció el ceño. “Tú te convertiste en un Rebel y nos hiciste la vida imposible, sobre todo a Kytes. En verdad te desconocí desde aquel momento.”
“Sí, me he ganado la antipatía de ti y de algunas personas en Hanasaki por mis acciones y actitudes, lo voy a reconocer… aunque debo decir que hay ciertas cosas por las cuales te he mantenido rencor todo este tiempo,” confesó con leve amargura. “Si debo ser honesto… realmente te culpé por la muerte de Riku.”
“…” Kytes se aterró por haberle oído decir esas palabras. Sora también mostró sorpresa, y aquello le hizo molestarse más.
“¿Qué estás diciendo, Tomaj…?” comprimió sus puños.
“Tú le causaste aquel accidente que le quitó movilidad en las piernas, todo porque querías creerte el héroe y hacer las cosas a tu manera. Yo estaba convencido que Riku sería capaz de sobrevivir si el status quo no se rompía, pero mis esperanzas se acabaron en aquel ataque en la ciudad por ese encuentro que tuviste con él.”
“¿…en serio me estás culpando de su muerte?”
“Precisamente.”
“¡¿Cómo te atreves?!” Sora le agarró de la camisa y le miró amenazadoramente. “¡¿Con qué derecho lo dices?!”
“Ya que estamos siendo sinceros, Sora,” Tomaj le miró inmutado. “¿Acaso tú no me habías culpado también por lo mismo?”
“¿Q-qué? ¡¿De qué hablas?!” el exKnight fue empujado por el exRebel, quien sacó su celular y luego de buscar una imagen, se la mostró. Sora vio que era un antiguo screenshot de un celular, con un mensaje de texto que le fue demasiado familiar. “E-esto…”
“Tú me lo enviaste la noche en que Riku falleció, luego de que yo les diera las noticias a las chicas,” contestó con una perfecta frialdad y objetividad al mostrar la evidencia. “Me maldijiste por ser un Rebel, un ególatra, porque no le auxilié y le abandoné, porque no hice nada.”
“N-no…” Kytes se afligió.
“Yo no… no te he culpado por ello. Eso no es lo que dije.”
“No explícitamente, pero sé que lo pensaste. El tiempo me lo dejó saber, y también debes haber comprendido que te guardé gran rencor desde ese instante. De no ser por Kytes, los dos seríamos enemigos, de eso no hay duda,” Tomaj guardó su celular y negó un par de veces. “Pero no es para apuntarte sólo a ti. Yo también me he dejado llevar por lo sucedido… y en verdad es fácil guardar odio por alguien, o culpar a alguien más, en vez de ver una imagen más amplia.”
“…”
“Pero ya no puedo decir que te sigo culpando, o sea, ¿cuál es el punto?” sonrió con ironía. “Resulta que Riku está vivo. Ya no hay mucho punto en pensar cómo las cosas pudieron haber sido distintas porque la imagen central es que sobrevivió, y ninguno de los dos hizo una diferencia en ello.”
“¿Q-qué estás diciendo…?” Sora se inquietó por aquella reacción.
“Así que admítelo, Sora. ¿Qué es lo que tienes en mi contra? ¿Es por haber sido Rebel y causado estragos en Hanasaki? Tanto Larsa como Ryo terminaron haciendo lo mismo, y el primero hasta fue tu propio Rebel, y no te veo guardarles este rencor… es también por Riku, ¿no es así?”
“Sí que fuiste un Rebel horrible… hiciste más cosas que ellos dos…”
“La diferencia de haber sido Rebel todo el año escolar, a comparación de las últimas dos o tres semanas,” se encogió de hombros.
“Tsk, ¡eso es a lo que me refiero! ¿Cómo puedes actuar tan indiferente? Te dignas a burlarte de esta situación… a veces no entiendo cómo terminaste así… si fuimos amigos por tanto tiempo.”
“…” le miró intensamente, esperando a que se explique. Sora era un cabeza hueca y fácilmente caía en riñas, pero en el fondo le importaban mucho sus amigos, y esperaba que eso se mantuviera para esa conversación.
“Tienes razón… no deberíamos traer esto frente a Riku,” negó antes de calmarse un poco. “Tú… tú supiste que Riku estuvo con vida todo ese tiempo… y no nos dijiste nada. Mantuviste tanto en secreto, y al final me desesperé e hice lo único que tenía a mi alcance. Traté de detenerle…” Sora bajó su mirada y entrecerró los ojos. “Fue un accidente, y tú llegaste justo en ese momento para gritarme y culparme por mi error…” comprimió sus puños. “Me dio tanta cólera, sobre todo porque supiste tanto que nos pudiste haber dicho. Yo… estuve convencido de que las cosas hubieran podido ser distintas de haber estado informado… de habernos juntado como amigos y buscado una solución…”
“…”
“Y lo admito, ese mensaje fue un desahogo por la frustración que sentí, que no sólo estaba arraigada a la muerte de Riku… Tomaj, en aquel entonces, estaban ocurriendo varias cosas. Algunos de mis compañeros y amigos de mi propio salón fueron víctimas de Rizembool. Larsa estaba pasando por un momento difícil por problemas familiares y el hecho que se había hecho mala fama por su apellido, pero cada vez que intentaba hablarle a él o a cualquier otra persona para intentar ayudarles, era como hablar contigo.”
“…”
“Tú siempre me dijiste que yo no entendía nada y me dabas la espalda. Lo mismo fue con los demás, ni siquiera Larsa confió en mí en aquel entonces,” agitó sus brazos. “¡Estoy harto de esa maldita frase! ¡¿Qué tiene que ver eso cuando alguien necesita ayuda?! ¡¿Por qué fui excomunicado de todos los demás en los momentos más importantes?!”
“…” Tomaj le miró con gravedad. “…es que es cierto. Tú no sabes nada.”
“¡Cállate!” volvió a agarrarle de la camisa. “¡Deja de tratar todo con esa tonta indiferencia!”
“…” le sonrió, lo cual hizo que Sora le empujara hacia atrás. Tomaj terminó por caerse sentado a la arena, donde se mantuvo inmutado. “Heh… tú también me acusaste de que Riku no me importó en aquel mensaje. Va con mi indiferencia, ¿no es verdad?”
“…”
“Si digo que tú no sabes nada es porque es cierto. Nadie te dijo qué sucedía en Rizembool. Nunca les expliqué la situación de Riku. Solidor nunca te dijo lo que significaba ser alguien de su familia. Hay muchas cosas que los dos pueden no saber, pero no es por menospreciarles…” Tomaj desvió su mirada, manteniendo su triste sonrisa. “La idea de que se vieran envueltos con aquel temible Dr. Hojo era aterradora… él tenía a Riku pendiendo de un hilo. A ustedes dos les habría hecho trizas…” apuntó a Kytes. “A ti te manipuló para la batalla final, ¿lo recuerdas?”
“…” Kytes se estremeció.
“Riku iba a estar bien mientras fuera capaz de obedecer al científico y no se metiera en muchos problemas, como en pelear contra un Knight de otra HiME en vez de hacer su labor,” comentó. “Y no es tu culpa. No había forma de decírselos sin verles involucrados, y por estar en Hanasaki eso era imposible.”
“Tomaj…” Sora le miraba con incomprensión.
“Alguien tenía que hacer algo por Riku, y fui a Rizembool e incluso me convertí en un Rebel para tratar de ayudarle… terminé en su círculo y bajo la supervisión del mismo doctor,” Tomaj comprimió sus puños. “¿Ustedes saben qué es tratar de ayudar a alguien y a su vez cumplir con las expectativas de un desquiciado? ¿Tienen idea de todo lo que Shinkouhyou me enseñó como mi maestro y en la persona en la que me tuve que convertir para sobrevivir?” bajó su mirada y entrecerró los ojos. “…no me gusta admitir que me importan otros, sí tengo un orgullo muy grande… pero hasta alguien como yo siguió a su maestro a tratar de impedir que asesine a Riku aquella noche… realmente espero que ustedes nunca sepan lo que es ser electrocutado por él… lo que fue ver esa habitación del hospital en llamas… lo que fue tener que comandar a un amigo convertido en una máquina…”
“S-suficiente, Tomaj…” le pidió Kytes, apesadumbrado. Él le extendió su mano y le ayudó a levantarse. La tristeza era evidente en el rostro del exRebel, un sentimiento que nunca antes se había dignado a mostrarles, y que había venido con una muy poco característica preocupación y humildad por ese par frente a él.
“Heh… sólo para que nada de lo que hice realmente haya hecho una diferencia al final…”
“Eso no es verdad. Tú me salvaste. No sé qué hubiera sido de mí sin ti,” le aseguró Kytes. “Y estuviste ahí por Riku también.”
“Idiota…” Sora comprimía sus puños a más no poder mientras agachaba su cabeza. Oírle expresarse con honestidad y derrota en su voz le hacía entender una realidad distinta, y el hecho que su amigo seguía siendo el mismo detrás de aquel comportamiento de Rebel que se había quedado impregnado en él. “I-idiota…”
“Ya, sácalo de tu organismo…” Tomaj sonrió con ironía y le dio unas palmaditas en el hombro. “A ver si sabes más insultos.”
“¡N-no te burles!” le rechazó, y fue evidente para sus amigos que Sora contenía ganas de llorar. “Perdón… que hayas tenido que pasar por todo esto, que no te comprendí.”
“Perdón que te culpé por tanto tiempo,” se dirigió hacia su auto. “Continuemos, no nos falta mucho más.”





La noche había caído hace ya una hora y Riku estaba recostado encima de su cama, con la mente en blanco, cuando entonces oyó un alboroto de pasos que se acercaban. Él se levantó al verse extrañado por dicho sonido, y grande fue su sorpresa cuando su puerta fue abierta de golpe…

…y mayor cuando vio de quiénes se trataba.

Pasó un corto momento en que los cuatro se miraron y procesaron la realidad, y Kytes fue el primero quien la rompió al correr y abrazar al peliplateado.

“¡Riku!” exclamó. Kytes no fue capaz de contener un breve llanto. “¡Estás con vida!”
“…” él estaba todavía aturdido. “¿…qué hacen ustedes aquí?”
“Nos acabamos de enterar hoy…” Sora se detuvo frente a Riku mientras volvía a contener las ganas de llorar. “Tsk, al menos no eres un idiota esta vez como para atentar contra nuestras vidas como antes.”
“Y-yo…”
“Olvídalo, ¿sí? Sólo es genial verte de nuevo,” sonrió con los ojos llorosos.
“…” Riku sintió un gran vacío por dentro y sus brazos le temblaron. “Estuve pensando… no hay forma en que ustedes me traicionaran. Sus padres me trataron como familia… ustedes fueron como mis hermanos menores…”
“¿Recién te has dado cuenta?” le preguntó Tomaj, quien les observaba desde el umbral. Se veía animado y era mucho más capaz de mantenerse firme que sus amigos. “Sí que siempre has sido tan denso. Rizembool te había mentido…”
“Nunca me lo dijiste.”
“En aquel entonces, ¿me hubieras creído?” la respuesta era evidente para ambos.
“¡Tenemos mucho que enseñarte!” exclamó Kytes, con una rebosante alegría. “Tantas cosas han pasado en estos tres años.”
“Sí, y una vez regresemos a la ciudad tienes que encontrarte con todos,” Sora se puso a pensar. “Aunque no sé si eras amigo de muchos.”
“P-pero, ¿dicen que me están llevando de regreso?” preguntó, un poco mareado.
“Sí, tenemos la autoridad de sacarte de aquí. Te explicaremos todo debidamente,” Tomaj se encogió de hombros. “Mañana sales de alta, así que vete preparando.”

Aquel reencuentro, pese a los problemas y el tiempo de por miedo, se llevó a cabo con toda naturalidad y los cuatro amigos fueron reunidos sin complicaciones. Para ellos, era el inicio de un nuevo capítulo en sus vidas.


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #351: January 07, 2018, 11:52:49 PM »
Recién me acordé que existe un límite de caracteres así que partiré el fic en dos u w u

se que lo de 'kuro' es dizque secreto pero ES MUY OBVIO QUIEN ES?? SOY UNA BESTIA XDD?? sigh

31.1






Ni bien localizó a sus amigas, Mari corrió hacia ellas, emocionada, dejando atrás el carrito con sus maletas. Kanan y Dia la reconocieron inmediatamente, y las tres se juntaron en un abrazo, emocionadas por el reencuentro. Al fin estaban juntas de nuevo.

Por el hombro de Mari, Dia y Kanan vieron que Matt se les acercaba, maniobrando el carrito de maletas de Mari y el suyo.

“¿Matt era la sorpresa que mencionaste?” preguntó Kanan, sonriendo de lado.
“¡Exacto!” Mari asintió. “Sé que alguien en especial debe estar contenta por ello,” dijo en voz baja.

Con una sonrisa pícara, Mari miró de reojo a Dia, quien fue rápida en indignarse.

“¿¡D-de qué hablas!? A mí no me afecta que regrese o no,” dijo, y muy nerviosa, pasó su dedo por el lunar cerca de sus labios. Kanan y Mari sabían que ese era un hábito propio de Dia que indicaba que mentía. Luego de intercambiar miradas cómplices, la pareja rio al unísono.
“¿Supongo que es por lo del ataque?” preguntó Kanan.
“Sí, y por Dia,” afirmó Mari, muy segura de sí misma.
“¡No le hagas falsas ilusiones!” dijo Kanan.
“¡Pero a mí no me—!”
“¿Chicas?” la voz de Matt interrumpió a Dia, y las tres amigas se dieron cuenta de que él ya andaba a un par de metros de ellas.
“¡Matt!” dijo Kanan, y se le acercó para saludarlo con un abrazo. Matt la estrujó de vuelta. “Ah, es genial tenerte de nuevo en Japón~”
“¡Lo mismo digo!” dijo Matt, muy alegre. “Es genial estar de vuelta.”

Kanan se separó de él, y Dia tuvo la oportunidad de saludarlo con un abrazo, al igual que su otra amiga. Y aunque no podía ver las caras de Kanan y Mari, Dia suponía que andaban intercambiando sus típicas miradas llenas de complicidad.

“Qué bueno que estés de vuelta, Matt,” mencionó Dia. “¿Te quedarás sólo por el resto del semestre?”
“De hecho…” Matt se separó de ella, con una sonrisa. “Me transferí a Hanasaki, al igual que Mari.”
“Sí, pensamos terminar nuestros estudios acá en Japón…” dijo Mari. “No era el plan original, pero no podemos estar tranquilos luego del ataque.”
“¿Les parece si vamos a comer y hablamos más calmados sobre el tema?” sugirió Kanan. “Estamos interrumpiéndole el paso a varias personas…” Y señaló sutilmente a los pasajeros que no podían salir del terminal por los carros de maletas de Matt y Mari.

El resto del grupo asintió, de acuerdos con el plan de Kanan, y se apuraron en salir de ese lugar, rumbo a uno de los restaurantes dentro del aeropuerto.



“Ahora que estamos más cómodos, podemos contarles lo que Matt y yo hemos planeado,” dijo Mari, mientras le echaba un par de cucharaditas de azúcar a su café.

Habían escogido una de las mesas de un café poco concurrido que justo tenía un espacio muy amplio en exteriores, por lo que podían colocar los carritos de maletas a un lado sin perderlos de vista y sin interrumpir el paso. Matt y Mari habían comido a bordo del avión, por lo que sólo se pidieron un par de cafés. Dia y Kanan, en cambio, tuvieron antojo de dulces, y cada una se pidió un postre.

“No volverás a ser HiME, ¿o sí?” preguntó Dia, preocupada. Mari negó con la cabeza.
“No, no pienso volver a serlo”, dijo la rubia. “No quiero ponerlos de nuevo en riesgo a ustedes. Lo hice una vez, y creo que esa fue suficiente. Felizmente, Souji fue el mejor rebel que pude tener, pero no hay nada que me garantice uno así de nuevo. Y él… bueno, él me lo comentó hace unos meses atrás, cuando yo pensaba que el conflicto no sería más que una pelea de un par de meses. Y le dije que no volvería. Él tampoco pensaba ser rebel de nuevo.”
“¿Creo que andaba muy ocupado con sus cursos o algo así?” comentó Matt.
“Sí, su semestre estaba complicado. Igual, yo sé que en el fondo Souji nunca estuvo muy de acuerdo con la ideología de Rizembool. Se quedó en el puesto por curiosidad y por su pareja. Pero, a diferencia de él, los rebels de este nuevo conflicto son distintos. El ataque a Hanasaki me dice mucho sobre ellos. Aún…” Mari se mostró apenada. “Aún no puedo creer lo de los estudiantes.” Al igual que ella, las expresiones de sus amigos indicaban frustración, impotencia, tristeza.
“Al parecer, Rizembool ha dado la orden de ataque a cualquier miembro de la comunidad universitaria,” contó Kanan. “Antes eran indiferentes a los daños colaterales, pero ahora siento que quieren destruir todo Hanasaki…”
“Tú estás infiltrada allí, ¿no?” preguntó Matt.
“Sí, este año empecé el intercambio con Rizembool. Aún me sorprende que no me tengan fichada, porque fui knight y key de Mari…” preguntó en voz alta, pensativa.

Se le había encargado a un grupo de estudiantes que participó de los conflictos pasados entre HiMEs y rebels de realizar un trabajo de espionaje dentro de la universidad rival, mediante un intercambio de estudios de un año o un semestre. Hanasaki y Rizembool, para el exterior, formaban parte de un convenio con otras universidades que permitían intercambios de un semestre o un año para sus alumnos. Kanan dudó ser admitida por su pasado como key y knight de Mari, pero tal parecía que a Rizembool le importó poco ese detalle, porque la aprobación del intercambio le había llegado rápidamente.

Rizembool no era muy diferente de Hanasaki. Era una universidad como cualquier otra, con alumnos de todo tipo, carreras diversas y actividades extracurriculares para su cuerpo estudiantil. Realizaban fiestas, festivales, olimpiadas y hasta tenían fraternidades. Nada del otro mundo.

Pero Kanan no podía evitar sospechar de cualquier alumno con el que interactuaba. Más aún, luego del ataque. El prejuicio la acompañaba y era difícil dejarlo de lado. Aún a pesar de ello, había hecho varios amigos dentro de su facultad, quienes suponía no estaban involucrados. O al menos eso esperaba. 
 
“Supongo que estaban enterados de que no andaba en el país en ese entonces. Ahora que estoy de vuelta en Japón, puede que eso cambie, así que ten cuidado, ¿sí?” le dijo Mari. Kanan le tomó la mano.
“No te preocupes,” le aseguró Kanan.
“Awwww,” empezó a joderles Matt. “El amor~” Kanan lo fulminó con la mirada, y él sólo rio.
“Bueno, bueno. Entonces no serás HiME de nuevo. ¿Pero qué era lo que habían planeado?” preguntó Dia.
“Matt me sugirió algo muy interesante. Realmente me parece una buena idea. Podríamos ayudar a entrenar a las HiMEs nuevas. O a cualquier HiME que necesite ayuda. Yo he seguido practicando tae kwon do aún a pesar de que dejé de ser HiME, así que no tendría problemas con ello. Kanan, Matt, ustedes también saben pelear, y dudo que estén oxidados. Dia, tú podrías ayudarnos con la logística y con los menús de entrenamiento.”
“¿Qué es lo que quieres hacer exactamente? ¿Un dojo?” preguntó Dia.
“¿Algo así? ¿Una escuela? Prepararíamos a las HiMEs con estrictos menús de entrenamiento y ejercicios. Hasta podríamos organizar pequeñas batallas entre ellas. Y no pienso cobrar, por supuesto. Es mi manera de ayudar a la causa,” dijo Mari.
“Mari se adelantó a los hechos y ya hizo que su padre le compre un terreno a unas cuadras de Hanasaki,” dijo Matt, y suspiró.
“Jeje~” rio la rubia. “¿Y qué dicen?” preguntó, mirando a sus amigas.
“…” Kanan y Dia intercambiaron miradas, y asintieron. “Estamos dentro,” dijo Dia.
“Yo ayudaré en la medida de lo posible, no quiero arriesgar mi posición dentro de Rizembool. Pero cuentas con mi apoyo de todas maneras.”
“¡Ay! ¡Mil gracias! Mañana mismo iré a hablarlo con Miranda. Como Matt y yo no vamos a estudiar este ciclo, tenemos mucho tiempo libre.”
“Claro, ya falta poco para los exámenes finales…” comentó Dia.
“¡Exacto! Sería por gusto, realmente,” dijo Mari.
“Ojalá hayan HiMEs interesadas,” dijo Kanan.
“De seguro que habrá, al inicio siempre es difícil. ¿Ya te olvidaste de tu experiencia como knight?” dijo Matt.
“O-oh, cierto,” dijo Kanan.
“Me gustaría que Souji nos apoye, también,” dijo Mari. “Aunque puede que sea un poco riesgoso para él… siempre se ha mostrado del lado de Rizembool, por más de que no estuvo de acuerdo del todo. ¿Tal vez lo consideran un traidor, aun así?”
“Habrá que preguntarle cuando nos reunamos con él,” dijo Matt. “Supongo que no te podrás esperar ni una semana para verlo.”
“¡No!” dijo Mari, emocionada. “¡Ese chico me debe mucho chisme, además!”
“Habrá que avisarle que están de vuelta. Va a ser una linda sorpresa para él,” dijo Dia, sonriendo.
“…Como la presencia de cierta persona para su hermanita menor~” canturreó Mari, y Matt se paró de un salto.
“¡PIDGE!” anunció Matt, exaltado. “¡ME OLVIDÉ!”
“¿Te olvidaste…?” Mari arqueó una ceja.
“¿¡N-NO LE AVISÉ QUE REGRESABA!?”
“¿Pero no vas a vivir con ella?”
“No, ella está alquilando un departamento por su cuenta. Desde que ingresó a Hanasaki, papá ha cuidado en darle su espacio, por eso no viven juntos. Yo planeé todo con él, me voy a vivir con él en su departamento, así que me olvidé… de contarle a ella… ¡TENGO QUE LLAMARLA!”
“¿Tal vez tu padre ya le informó?” dijo Dia.
“No creo… Mi papá siempre tiene la cabeza en otro lado,” dijo Matt, y rio un poco. “Y mi mamá está ocupadísima con el desfile de su marca, así que dudo que ella se lo haya mencionado.”
“No, espera, tranquilo, Matt,” dijo Kanan. “Podrías llegar hasta su puerta y llamarla, y cuando la abre te encuentra ahí. Sería una bonita sorpresa, creo yo.”
“…No lo había pensado así,” dijo Matt. “Pero primero iré a dejar mis maletas en mi departamento.”
“Sí, creo que es lo mejor.” Mari sonrió. “Pero no te apures, lo haces en un rato. Hay que al menos terminar nuestros cafés y postres.”
“Claro.” Matt sonrió. “Y hablando de eso… creo que me pediré un parfait de fresa. ¿Qué tal está el tuyo, Dia?”
“Exquisito, te lo recomiendo.”
“¿Me invitas?”
“…” Dia fue rápida en extenderle su tenedor, ante la ínfima posibilidad de que Kanan y Mari le sugirieran darle de comer en la boca a Matt. “Sí, claro.”

Sin embargo, Dia escuchó un par de risitas por parte de sus amigas, y supo que de todas maneras había cavado su tumba.






   

“Ahh~ Al fin un poco de paz,” dijo Kuro, aliviado. A esas horas del día, las azoteas de Hanasaki estaban completamente libres, ya que los alumnos se encontraban en las clases del inicio de la tarde.

Conseguir un respiro de sus amigos del club de arquería se había vuelto una tarea casi imposible de llevar a cabo. Por más de que pertenecían a instituciones distintas, los miembros de ambos clubes solían buscar la manera de juntarse en los recreos y después de clases, y demandaban que todos estuvieran presentes. Allura y Kuro, luego de haberse topado con la no-tan-grata sorpresa de que eran HiME y rebel, vieron muy complicado fingir que todo andaba bien entre ellos mientras, a espaldas de sus amigos, peleaban hasta el cansancio. Fue luego de una batalla en especial que hicieron las pases, y Kuro admitió haber fingido todo ese tiempo. Había intentado desvincularse emocionalmente del conflicto para que le fuese más fácil continuar con su rol, pero estaba teniendo el efecto contrario.

Allura admitió haber hecho algo muy parecido, y desde allí, retomaron su amistad, aún a pesar de las batallas cada cierto tiempo. Habían resuelto en seguir escondiendo aquel detalle de sus amigos, pero cada vez se les hacía más difícil excusarse en sus ratos libres para llevar a cabo sus peleas sin levantar las sospechas del resto. Y cuando surgieron rumores de que salían, Allura y Kuro tuvieron que ceder, confirmándolos para así evitar que pensaran en otras posibles explicaciones de sus ausencias.

Al parecer, tampoco podían escapar de las garras del Child de Allura, Teddie, que insistía en acompañarlos en todo momento. No por precaución, puesto que no dudaba de Kuro: después de todo, él también era el key de Allura, y padre del Child, si se podía decir así. Pero Teddie siempre andaba en busca de algo que hacer: cuando andaba solo, se aburría y deprimía, por lo que no había momento en que no les rogara que lo llevaran con él, sea donde sea. Felizmente, habían conseguido que Garnet se encargara de él por unas horas, para el alivio de ambos.

Era complicado lidiar con Teddie, sobretodo porque se trataba de un oso de metro treinta con una apariencia muy extravagante y le era muy difícil pasar desapercibido entre los alumnos. Eran innumerables las veces que le había causado problemas a Kuro y a ella.

“¿Estás seguro… de lo de Teddie?” preguntó Allura. “No sé por cuánto tiempo Garnet pueda ser capaz de distraerlo…”
“Dale el beneficio de la duda. Mientras ella pueda comprarle helados, todo estará bien. Cuando se le acaben las paletas… empezarán los problemas.” Kuro suspiró.
“Es complicado tener un Child,” comentó Allura, entre risas. “No pensé que serían tan…”
“¿Pegajosos?”
“Sí. Imagino que debe haber algunos que sean más uh… ¿Independientes?”
“¿Y quieres uno así?” Kuro rio. “Teddie se ofendería si te escucha.”
“¡No! Claro que no. Teddie es perfecto así. No le digas que te dije esto, eso sí.”
“Mis labios están sellados.” Kuro le sonrió, colocando un dedo encima de sus labios para enfatizar sus palabras. El gesto le sacó una risita a Allura.

Por unos breves instantes, se dedicaron a observar el campus del colegio, disfrutando de la brisa del viento y del sol de verano.

“Hey, eh… quería hablarte sobre algo… importante,” le dijo él, y se giró hacia ella. Allura pudo discernir un tanto de nerviosismo en su expresión, por cómo esquivaba su mirada de vez en cuando.
“¿Esos son nervios o me parece?” preguntó ella, muy curiosa.
“¿Un poquito? Es que quería decirte que yo—” empezó Kuro, y luego se cortó. “Yo…”
“¿Tú…?”
“Yo— quiero dejar de ser tu rebel,” le dijo Kuro. “Lo he pensado y ya no tiene sentido que continuemos con esto, Allura. Yo… no quiero que ninguno de nosotros salga herido. Ni Teddie, por supuesto. Y he visto que puedo transferirme a Hanasaki. Podría ayudarte, si es que deseas continuar siendo HiME—”
“¿Estás loco? ¿Ser HiME y no tenerte como rebel? No, no creo que pueda.” Allura le sonrió. “Renunciemos, Kuro. Creo que ha sido la idea más brillante que has tenido en mucho tiempo.”
“¿No fui yo el que sugirió lo de Garnet?”
“…Cierto.” Allura rio. “La segunda, entonces.”
“¿Osea que Teddie es más importante?” le preguntó Kuro, arqueando una ceja.
“Si no fuera por eso, no estaríamos conversando aquí tranquilamente.”
“…Tienes razón.”
“Siempre la tengo, Kuro.”








   

 
Allura ya había tomado una decisión el día del ataque. Estaba dicho retomaría su rol como HiME, pero le costaba armarse de valor y levantar el teléfono para contarle esto a Miranda. Sin embargo, casi una semana después de los sucesos del ataque, marcó el número de la rectora y le pidió una cita para conversar mejor. Ni bien la contactó, contándole los sucesos que transcurrieron durante el reciente ataque de Rizembool, Miranda le invitó a visitar su despacho en el momento en que se encontrara más libre.

Luego de sus clases, Allura asistió a visitar a Miranda, quien se mostró muy complacida con su decisión. Manifestó un poco de curiosidad por las visiones que Allura había tenido, y aunque con estas le había confirmado que estaba enterada de la posibilidad de que los keys desarrollaran poderes, Miranda no dudó en recalcarle el peligro que esto traía. Mencionó, como ejemplo, el caso de Rose, y Allura le recordó que justo ella había sido la que convenció a la pelirrosa de no tomar la prueba, ya que ponía a su hijo en riesgo con ello.

Fran le avisó a Miranda que el gimnasio estaba disponible. Aún a pesar de lo tarde que se había hecho, Allura no lo pensó dos veces y accedió a llevar a cabo su prueba HiME. En cierta manera, sentía que era mejor. En el caso de que algo se saliera de control, la posibilidad de que algún estudiante se viera involucrado era menor debido a que la universidad andaba casi vacía a las diez y media de la noche.

Allura se disculpó con Miranda una y otra vez por la hora, pero la rectora le aseguró que no había problema con ello. El ataque de Rizembool había dejado en claro que no podían descansar en ningún momento. Y si tenían que organizar pruebas HiMEs a horas como esa, Miranda estaba dispuesta a hacerlo. Todo por proteger su institución y a su alumnado.

Allura dio un hondo suspiro e ingresó al gimnasio, luego de que Fran le indicara las reglas básicas de la prueba, como era tradición.

“Le recuerdo, señorita Maheswaran, la posibilidad de un cambio en sus poderes, arma y/o Child. Han pasado años desde la última vez que participó de la batalla, por lo que no me sorprendería que también haya cambiado de key. Esto, por supuesto, influiría directo en sus poderes.”
“Sí, no tengo problema con ello,” afirmó Allura. “Puede que se me haga un poco difícil acostumbrarme pero para eso entrenaré, no se preocupe.”
“Puede ingresar, entonces,” dijo Fran. Allura asintió en silencio, e ingresó al gimnasio.

El espacio lleno de neblina le trajo una sensación de nostalgia, y recordó su primera prueba HiME, varios años atrás. La primera sensación que le vino a la mente fue el miedo que la invadió, y también lo poderosa que se sintió al poder maniobrar el fuego a su antojo. En aquel entonces, su elemento había sido el primer poder que pudo convocar.

Kuro había sido su marioneta, por ser su mejor amigo y la persona más cercana a ella. En su vida hubiese imaginado que él se convertiría en su rebel poco después de la prueba. Sin embargo, ahora estaba segura de que él volvería a parecer en frente suyo, no había duda de ello.

Puesto que, si bien sentía que había cerrado parte de ese capítulo de su vida, aún faltaban cosas por resolver.

Cuando alzó la mirada, lo encontró a unos metros de allí. Él no demoró en encontrarla con sus ojos, y le esbozó una sonrisa cálida, como las que siempre le dedicaba. Allura se dejó llevar, y por unos instantes, quiso contemplar la posibilidad de que él estuviese vivo. De que realmente fuese la persona que veía. Su key, y su rebel, como aquella vez.

Ella le sonrió de vuelta.

“¿Qué pasaría si te digo que aún estoy vivo?” le preguntó él, con un tono curioso. “¿Me creerías?”
“No. Tú— no hay manera de eso. Y ya jugué tu juego una vez, hace muchos años. Esta vez no voy a caer en tu trampa.”
“Mm…” Kuro se llevó una mano al mentón, pensativo.

El mismo gesto que hacía cuando estaba vivo. Allura sintió como el corazón se le partía en dos.

“Sí, es cierto. Es completamente normal que desconfíes de mí. Pero… soy una imagen creada en base a tus recuerdos y pensamientos de él. Y bueno, no puedes negar que tienes la esperanza de que esté vivo. Aunque tú no estés segura de ello, aunque no lo has pensado con detenimiento, parte de tu subconsciente tiene la sospecha de que estoy vivo. Hay algo… un detalle, un pedazo de información que no te cuadra.”
“N-No… yo— yo estoy segura de que moriste. Yo lo hice, y no había manera de que sobrevivieras a eso.”
“¿Quién sabe?” Kuro rio. “Pero yo no estoy aquí para discutir sobre esto.”

Un haz de luz se formó en su mano, cegando momentáneamente a Allura. Cuando enfocó su vista, pudo observar una espada de filo dentado en la mano de Kuro. En un abrir y cerrar de ojos, lo encontró a menos de un metro de ella, blandeando la espada con la intención de cortarla en dos. Allura dio un rápido salto hacia atrás, pero la espada consiguió cortarle unas finas hebras de su cabello.

Allura buscó concentrarse en medio de la batalla, mientras esquivaba los continuos ataques de Kuro, pero le era imposible luego de lo que había escuchado. La herida que le había causado en ese combate, varios años atrás, había sido fatal. Estaba segura de ello, pero entonces, ¿por qué la marioneta insistía con eso? ¿Era realmente un truco más para desestabilizarla emocionalmente y derrotarla?

¿O era verdad?

Su distracción le causó un corte en el estómago, que si bien no había sido profundo, la obligó a arrodillarse en el piso por unos instantes. Esto ocasionó que estuviera en completa desventaja, y la marioneta corrió hasta colocarse a su lado, con la intención de que, esta vez, su ataque le otorgara la victoria segura.

Desde su posición, Allura alzó la mirada, llena de disgusto. Al extender su mano, consiguió convocar su elemento, y la llamarada de fuego que emanó de su palma obligó a la marioneta a dar varios pasos hacia atrás y a un lado, para esquivar el ataque. Allura se levantó, un tanto sorprendida por su poder: era exactamente el mismo de hacía unos años atrás.

Lo consideró una coincidencia, y continuó lanzando llamaradas de fuego hacia la marioneta, para mantener distancia entre ambos.

“¿Vas a intentar evadirme todo el rato?” preguntó Kuro, cuando se detuvo a unos metros de ella.

Kuro convocó el que había sido su elemento cuando fue rebel: el hielo. Unos carámbanos emanaron de su palma, y Allura dio unos pasos hacia atrás para evadirlos. Kuro formó más carámbanos, que se materializaron en un círculo alrededor de la HiME. Con un chasqueo de sus dedos, los carámbanos se dirigieron hacia ella, y se dio cuenta de que la única forma de evadirlos sería contrarrestarlos con su fuego, mientras giraba en su propio eje. El plan le funcionó, pero no consideró que Kuro aparecería detrás de ella para apuñalarla por detrás. Por unos instantes, Allura dio la batalla perdida, pero un haz de luz se formó entre ellos, y cuando prestó atención, Allura notó que los carámbanos de hielo de Kuro se habían destruido en mil pedazos.

Cuando se giró hacia Kuro, notó que entre los dos apareció un oso que ambos conocían a la perfección.

   




“¡Teddie!” exclamó Allura, al borde del llanto. Ver de nuevo a su Child le causaba sentimientos encontrados: por un lado, significaba que Kuro seguía siendo su key. Por otro, una felicidad tremenda la invadió al verlo de nuevo. Teddie se veía igual que siempre, y hasta parecía que no había pasado más de seis años desde la última vez que lo vio, cuando falleció Kuro y, por ende, Teddie desapareció.

En vez de contestarle, Teddie fue rápido en convocar carámbanos de hielo con los que atacó a la marioneta. Kuro no tuvo de otra que hacerse a un lado para esquivarlo, y suspiró, cuando se detuvo.

“¡Mami!” Teddie le sonrió a Allura. “¡Me alegra verte de nuevo!”
“A mí también,” le dijo Allura, y se agachó a darle un abrazo. “Ayúdame a derrotar a Kuro, por favor. Es la marioneta de mi prueba HiME.”
“¡Roger that!” dijo Teddie, y cuando se separaron, se colocaron uno al lado del otro.

Teddie contaba con el poder del hielo, al igual que su padre. Había sido un valioso aliado en su lucha contra Kuro porque era capaz de destruir los carámbanos de su rebel/key con muchísima facilidad. Al parecer, eso no había cambiado, por más que el tiempo sí había pasado y se trataba de una marioneta y no del verdadero Kuro.

Junto a Teddie, la pelea se hizo muchísimo más fácil. Teddie se encargaba de destruir el hielo que Kuro les lanzaba, mientras que ella lo acorralaba con su fuego. Cuando Allura consiguió acercarse a él, le fue más sencillo darle pelea, y antes de que él le rozara con la espada, le propinó un puñete en la cara y una patada en el torso que lo mandó a volar varios metros lejos de allí. Teddie abrió su cabeza, y de su interior sacó el arco que había sido el arma de Allura en el conflicto pasado.

“Aquí tienes, mami. ¡Lo cuide todo este tiempo!” Teddie le sonrió.
“Gracias, Teddie,” le dijo, y recibió su arma. Inmediatamente Teddie le otorgó un par de flechas, y Allura fue veloz en colocar la flecha en el arco y apuntar a la marioneta.
“Pregúntale a Teddie sobre mí. Verás que nunca te mentí,” le dijo Kuro.

Ante sus palabras, Allura se llenó de rabia, y la flecha en sus manos se rodeó de llamas. Al lanzarla, notó como Kuro no tuvo intención de esquivarla, y le cayó directamente en el pecho. La marioneta se esfumó, así como la niebla a su alrededor.

“¿A qué se refería con eso, mami?” preguntó Teddie, curioso.
“Teddie, yo…” Allura desvió la mirada, sin poder encararlo. ¿Cómo confesarle lo que había hecho años atrás? Después de todo, ella había sido la causa directa de la muerte de Kuro y, por ende, su desaparición. “No creo que estuviste en ese momento, porque fui sola a pelear con Kuro. Pero antes de que desaparecieras, yo… le gané. Lo ataqué y él… no sobrevivió a la herida fatal que le hice.”
“¿Qué?” Teddie se veía muy confundido. “¿Papi no está vivo? Pero… yo lo siento. Él está acá. Osea, no acá-acá, pero muy cerca de nosotros.”
“¿Qué… estás diciendo?”
“Si me dejas olfatearlo, podría dar con él~” Teddie le sonrió. “El Gran Teddie se siente rejuvenecido~ ¡Mi nariz está mejor que nunca! Aunque puede que me demore unas horas, eso sí. Nadie es perfecto.”
“Teddie, Kuro no está vivo. No hay forma, yo vi… yo fui testigo de su muerte. Él ya no está con nosotr—”
“¡Pero sí lo está! ¡Está vivo!” Teddie parecía haberse enojado con su actitud. “¡Y te lo puedo demostrar, no te estoy mintiendo! ¡Por algo estoy aquí!”
“…” Allura recordó sus visiones. Recordó a Jason, el único del grupo que peleaba a su lado quien, como ella, contaba con poderes. Todas la información indicaba que él sería su nuevo key.

Sin embargo, Teddie estaba en frente de ella. Teddie, el Child que había nacido por el cariño que ella sentía hacia su mejor amigo. Y aunque sabía que cualquier persona, viva o muerta, podía ser el key de una HiME (con ciertas restricciones, por supuesto), Teddie afirmaba que Kuro seguía vivo.

Allura sintió un fuerte mareo de un momento a otro y cayó de golpe al suelo, luego de perder el conocimiento.


« Last Edit: January 27, 2018, 03:25:44 AM by Eureka »


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #352: January 08, 2018, 02:04:29 AM »
Ahorita edito bonitooo uwu

Lance, get a clue


31.2






“NOOOOOOO” el grito de Pidge retumbó por el departamento. La chica estuvo a punto de lanzar su laptop por los aires, pero Hunk la detuvo antes de que cometiera el más grande error de su vida.
“Pidge, no,” le dijo él, y le dio unas palmaditas en los hombros.

Pidge, que ya tenía en mente un argumento con bases completamente lógicas para excusar su intención de destruir su Mac en mil pedazos, se quedó en blanco cuando encontró la mirada de Hunk, y la sonrisa tremenda que él le esbozaba. El menor de los Maheswaran transmitía una paz indescriptible, y podía calmar a sus amigos con sus abrazos y sonrisas. El problema era cuando Hunk también andaba estresado como ellos, pero para suerte del grupo, eran contadas las ocasiones en las que sucedía eso.

Hunk le quitó la laptop de encima, y le dio un gran abrazo. Pidge se derritió, entrando en completa calma en cuestión de segundos y devolviéndole el abrazo. Lance, que estaba jalándose los pelos por su trabajo al otro extremo de la sala, no dudó dos veces en hacer su laptop a un lado y unirse al abrazo terapéutico de Hunk. Al igual que Pidge y el resto, sentía que sus preocupaciones se disipaban en los brazos de su amigo.

Lance, en cierta forma, envidiaba a Keith y Allura, porque ellos conocían a Hunk toda una vida y habían contado con sus abrazos por más tiempo que él.

Al separarse, Hunk les esbozó una sonrisa deslumbrante, y Lance y Pidge sintieron que se quedaron un poco ciegos por esta. Hunk realmente era una bendición del universo.

“¿Se sienten mejor?” les preguntó. Lance y Pidge asintieron, y volvieron a retomar sus puestos, poniéndose a trabajar.
“Quién como tú, Hunk. No puedo creer que ya terminaste…” dijo Pidge.
“¡Exacto! ¿En qué momento hiciste todo el proyecto que debemos presentar el jueves?”
“El ataque… me dejó un poco ansioso, si les soy sincero,” admitió Hunk. “Y el proyecto me sirvió a manera de distracción. Allura aún no da la prueba HiME, y me preocupa mucho todo ese asunto.”
“A mí también,” dijo Pidge. “Pero nosotros no podemos hacer nada con eso. Eso depende enteramente de ella…” Pidge suspiró. “Debemos ayudarla cuando ya sea HiME. Y también, con el asunto de Jason.”
“Keith me mandó un mensaje hace un rato. Me dijo que ya le mencionó el tema a su hermano,” dijo Hunk, muy emocionado. “Ojalá que todo funcione…”
“Yo… sigo medio confundido con todo eso,” comentó Lance. “¿No les parece extraño que el key de Allura no sea alguno de nosotros?”
“Lance, ¿estás celoso?” preguntó Pidge.
“¡No! Claro que no,” él negó rotundamente. “Es sólo… raro. Pensé que sería Hunk o Keith, la verdad.”
“Bueno, eso tiene sentido,” comentó Hunk. “Pero no sabemos a ciencia cierta cuándo es que se darán las visiones que tuvo. Podría ser dentro de varios meses o un año, ¿no creen?”
“Mm, sí, tienes razón,” dijo Pidge. “No sirve de nada seguir dándole vueltas al asunto, creo yo. Mejor—”

La interrumpió el sonido de su ringtone, indicándole una llamada entrante. Pidge se sorprendió, y luego recordó que un compañero de su curso de estadística le había dicho que la llamaría luego para preguntarle sobre los problemas de la práctica pasada. Le sorprendió encontrarse con el nombre de su hermano en la pantalla, pero contestó la llamada sin titubeos.

“¿Matt?”
¡Pidge! ¿Qué tal?
“Cansada. Estaba a punto de partir mi laptop en dos de pura frustración, pero un amigo me salvó de la desesperación,” dijo, y suspiró. “¿Hunk? Creo que te lo he mencionado.”
Ohhh, sí, uno de tus amigos de la universidad. ¿Todo bien, por cierto? Oí algo de un accidente que hubo en el campus…
Pidge recordó los eventos del ataque, pero fue rápida en contestar. “Sí, pero ya hemos retomado las clases. No hay problemas. Yo salí con un par de heridas, pero todo bien. ¿Qué tal todo por casa? ¿Cómo está mamá? Hablé con papá hace unos días, no sé en que anda, pero le he exigido que nos veamos para almorzar este sábado,” dijo Pidge, muy animada con el plan. Extrañaba a su papá, pero a veces Sam Gunderson se desaparecía del mapa por su trabajo.
Típico de papá, realmente. Pero me encanta el plan. Yo también iré a almorzar con ustedes.
“Huh, qué gracioso eres, Matt. Estás a más de mil kilómetros de acá.”
¿Eso crees? ¿Estás en tu departamento?
“¿Sí?” dijo, un tanto confundida.
Abre tu puerta.

Pidge se paró, haciendo su laptop a un lado y caminando hacia la puerta. Lance y Hunk la observaron con curiosidad, pero no hicieron comentario al respecto. Optaron por intercambiar miradas y encogerse de hombros, sin entender a su amiga. Después de todo, no habían escuchado su conversación por teléfono por andar hablando entre ellos.

       


Pidge abrió la puerta, y soltó un grito de emoción al encontrar a su hermano ahí, con el celular pegado al oído y la sonrisa más brillante del universo. Se lanzó a abrazarlo con todas sus fuerzas, y Matt la estrujó contra su pecho. Había sido dos años larguísimos sin verlo, pero finalmente se encontraban juntos una vez más. Japón no era su país natal, no era Italia, pero al lado de Matt y de su padre, se le hacía igual de acogedor que su hogar en Roma. Un año sin Matt había sido difícil, pero el Skype había ayudado a acortar un poco la distancia.

“¿Por cuánto tiempo te quedas?”
“Por el que se pueda, realmente.” Matt le sonrió. “Tengo un… asunto pendiente aquí,” dijo, con una expresión decidida.
“¿Cómo así?”
“No te puedo contar al respecto, lo siento. Pero prometo que pronto lo haré.”

Lance y Hunk corrieron a saludarlo, intrigados por el hermano mayor de Pidge. Nunca antes lo habían visto, así que era como conocer a una leyenda en persona. Pidge, al menos a Hunk, le había hablado maravillas de su hermano. Por ello, Hunk sabía de su existencia, pero Lance no estaba muy enterado del todo. En cierta forma, había pasado lo mismo que sucedió con los hermanos de Keith, ya que tampoco sabía de la existencia de ellos.

Los saludos de Hunk y Lance interrumpieron a Matt, y Pidge sintió que debió haberle exigido más detalles sobre su ‘asunto’ misterioso. Pero ya no podía hacer nada al respecto: luego le insistiría sobre ello.

“Matt, ellos son Hunk y Lance,” los presentó.
“Hola~” le dijo Hunk.
“Yo,” saludó Lance.
“Un placer conocerlos. Espero que estén cuidando de Pidge como se debe. Mi pobre hermana—”
“¡Nada de pobre, oye!” se quejó Pidge.
“Oh, sí, eso es cierto. Pidge es un pequeño diablo,” dijo Lance.
“Yo puedo afirmar eso también,” dijo Hunk. Lance, Pidge y Matt soltaron un par de risas, pero el mayor de los Gunderson se mostró muy serio de un momento a otro.
“¿…En serio?”
“Te decimos la verdad, Matt,” dijo Hunk.
“Bah, no les creas. No soy un ángel, pero tampoco soy tan mala como me pintan,” y rio un poco.
“Estoy seguro de que mencionaste a dos más en tu grupo…” dijo Matt, pensativo.
“Oh, Keith y Allura. Keith es el chico serio del que te hablé. Es buenísima gente y, aunque no lo parezca, muy divertido. Cree fervientemente en todo tipo de conspiración existente.”
“¿Como la del área 51?”
“¡Exacto! Y muchas más. Aunque… resulta que a veces si está en lo cierto,” dijo ella, pensando en el tema de las HiMEs.
“¿A qué te refieres?” preguntó Matt, curioso.
“¡Nada, nada!” Pidge le sonrió, un poco nerviosa. “Y luego está Allura. Es una chica muy linda, y de tu tipo, así que no te la presentaré.”
“¡Aw, eres cruel!” se quejó Matt. “Yo te presentaría a chicos de tu tipo si me lo pidieras.”
“Sabes muy bien que no estoy interesada en chicos. O chicas. O personas en general.” Pidge suspiró.
“¡¿QUÉ?!” fue el grito ensordecedor de Lance. “¡Yo no sabía eso!”
“Ah, Pidge sólo está interesada en la tecnología,” comentó Matt, como si se tratase del clima. “Nunca se ha enamorado de nadie y dudo que lo haga.”
“Yo puedo dar fe de eso,” afirmó Hunk, muy seguro.
“Aw, Hunk, se nota que me conoces~” canturreó Pidge.
“A veces pienso que, o soy un poco despistado, o realmente ando en otras.” Lance suspiró, decepcionado de sí mismo. Conocía a Pidge por dos años y nunca había tomado en cuenta ese detalle.
“¿Fácil un poco de ambos?” sugirió Pidge.

En esos instantes, un timbre empezó a retumbar por la estancia. Hunk reconoció el tono como el de su celular, y lo sacó de su bolsillo para contestar. En la pantalla, figuraba el nombre de su hermana, y sonrió, complacido con ello. La preocupación que lo aquejaba se disipó por unos instantes, y deslizó el botón para contestar la llamada.

“¿Allura? ¿Qué tal? Ando con Lance y Pi—”
Buenas noches, disculpe que lo moleste. Habla Fran, asistente de la rectora Lot y encargada, como ella, de los asuntos relacionados a las HiMEs. Allura acaba de dar su prueba HiME, y se encuentra inconsciente en estos momentos. Su Child nació luego de la prueba, y fue él quien sugirió que lo llame a usted. Nos encontramos en la enfermería del campus. Agradecería que se apersone a la brevedad posible.
“¿¡Qué—!? ¡Pero no me dijo nada! ¡¿Cómo?! ¿Acaba de dar la prueba? ¿Cómo se encuentra?”
Es cuestión de minutos para que recupere el conocimiento, pero sería mejor que esté con ella en esos mome—
“No, no se preocupe. Yo estoy yendo para allá. Gracias por avisarme, hasta luego.”

Hunk colgó apurado, y se giró hacia Lance y Pidge. Sin importarle la presencia de Matt, respiró muy hondo, a manera de preparación mental.

“Allura acaba de dar su prueba HiME. Necesitamos ir a verla, ha caído inconsciente luego de esta. Dicen que está en la enfermería del campus.”
“¿Prueba…” preguntó Lance.
“…HiME?” completó Matt, y miró incrédulo a su hermana. “¿Tu amiga es una HiME?”
“…” Pidge no tuvo que pensarla dos veces: primero estaba su amiga, luego tendría tiempo para explicarle todo a su hermano. Tal parecía que no podría escapar de ello. “Luego hablamos, Matt. Prometo que te explicaré todo, pero ahorita la prioridad es Allura. Tenemos que ir a verla.”

Dicho esto, los tres amigos se alistaron rápidamente para salir. Matt los siguió, y aunque Pidge insistió en que no los acompañe, Hunk y Lance se mostraron a favor.

“Matt, pienso que lo mejor es que te quedes aquí. Tú no tienes nada que ver con esto—”
“Pidge, no hay problema que venga con nosotros,” dijo Lance.
“¡Es que no entienden!” exclamó Matt. “¡No es lo que parece! No es mi primera vez escuchando de las HiMEs… Y sé que es el peor momento, pero justo… estoy involucrado en algo que puede servirle a tu amiga. Así que les conviene llevarme con ustedes.”
“…Siento que la vas a alterar. Eres alguien que no conoce y no sabemos en qué estado se encuentra…” dijo Pidge.
“No, está bien. Yo no tengo problemas con ello, y soy el hermano de Allura. Lance tampoco, así que vas a tener que ceder, Pidge,” dijo Hunk.
“…” Pidge suspiró. “Okay. Pero voy a llamar a Keith para que también vaya.”
“Sí, por favor,” dijo Hunk.

Los cuatro salieron del departamento, rumbo a Hanasaki. Y aunque todos compartían la misma expresión de preocupación, Hunk parecía ser el que había tomado las noticias de la peor manera.

Y Pidge lo entendía a la perfección, porque de haber sido Matt el que se encontraba en una situación parecida a la de Allura, ella hubiese andado igual que su amigo.










Justo en la puerta de la enfermería, el grupo se juntó con Keith, quien también había corrido a la enfermería del campus luego de recibir las noticias por parte de Pidge. La presentación que tuvo de Matt fue breve, puesto que todos estaban más preocupados por el estado de Allura en esos momentos. Apurados, ingresaron a la enfermería y preguntaron por su amiga. Fue Fran quien les indicó el cuarto, además de mencionarles que ya estaba despierta de nuevo. Hunk, seguido del resto, ingresó al cuarto de su hermana, y se emocionó al verla en buen estado, sentada en su camilla.

…Lo que no esperó, sin embargo, fue encontrarla junto a un pequeño oso que no dejaba de llorarle.

“¡WAAAAAAAH!” gritaba el oso, e inmensos lagrimones salían de sus ojos. Parte de las sábanas estaban mojadas por su llanto, y todo indicaba que lo mismo sucedía con el piso a su alrededor. “¡Es mi culpaaaa!” y se movía, agitando sus brazos, mientras continuaba con su llanto.
“Teddie, ya te dije que n—” Allura se interrumpió a sí misma. Al sentir la presencia de sus amigos, se giró hacia ellos. “Hola, chicos,” les saludó, sonriendo.
“¡Allura!” Hunk corrió a su lado, sin darle importancia al oso. Sin embargo, el resto del grupo tuvo una reacción distinta.
“¿Podrías explicarnos qué es eso, primero?” dijo Pidge, sumamente intrigada por el oso.
“¡Qué mala eres, Pidge-chan!” se quejó el oso, muy ofendido. “¡Yo no soy ‘eso’! ¡Tengo un nombre! ¡Y es Teddie!”
“¿Cómo sabes mi nombre?” preguntó Pidge, sorprendida.
“¡Sé el nombre de todos, de hecho! Excepto de ese chico de allí,” dijo Teddie, e inmediatamente señaló a Matt. “Mami nunca antes lo ha visto en su vida.” Teddie sonrió muy confiado y seguro de sí mismo.
“…” Allura suspiró. “Discúlpenlo. Es mi…”
“Child,” completó Matt, observando a Teddie.
“…” Allura lo miró, confundida. “Uh… ¿Te conozco de algún lado?” le preguntó a Matt.
“Ah, lo siento, no nos han presentado aún. Mi nombre es Matt Gunderson, soy el hermano mayor de Pidge,” dijo Matt, y le sonrió.
“Siento mucho haberlo traído, Allura,” se disculpó Pidge. “Pero Matt insistió en venir…”
“Y yo dije que no había problema con ello,” admitió Hunk. “No íbamos a dejarlo solo en el departamento.”
“Sí, es cierto, sentimos si eso te molesta, Allura,” dijo Lance.
“Oh, no, no hay problema. Es sólo que… eh…” Allura miró de reojo a Teddie.
“Ah, si es por eso, no te preocupes,” le aseguró Matt. “Yo fui meister de una HiME en el conflicto pasado. Y justo venía a hacerte una proposición respecto a tu puesto como HiME, pero creo que ahorita lo mejor es que hables con tus amigos sobre lo que pasó. Si gustas, me puedo retir—”
“No, no hay problema, Matt.” Allura le sonrió. “Eres el hermano de Pidge y eso basta y sobra para ganarte mi confianza. Luego podemos hablar más tranquilos sobre tu experiencia y tu propuesta. Más bien, gracias por acompañar a mi hermano y a mis amigos hasta aquí.”
“No, no te preocupes,” dijo Matt, y le sonrió de vuelta.
“…Uh… ¿Soy yo o hay algo extraño entre ellos?” Keith le preguntó en susurros a Hunk, quien se encogió de hombros.
“¿Tal vez?” dijo Hunk. “Siento químic—”
“Chicos, quiero contarles lo que acaba de suceder.”
“Antes que nada, Allura. Yo quiero saber si llegaste a leer mi mensaje. Ya hablé con Jay y—” empezó Keith, pero Allura lo cortó antes de terminar.
“Es justo sobre eso de lo que quiero hablar,” dijo Allura. “Parece que todo este tiempo he estado equivocada. Lo que ví el día del ataque, una semana atrás, es una visión de algo que no sucederá, o pasará de una distinta manera. Teddie afirma que su padre, mi key, está vivo.”
“¿Tu key no es Jason? Pero… aún no lo conoces,” comentó Hunk.
“Es otra persona, entonces,” dijo Pidge, sorprendida.
“Exacto. No creo haberles contado sobre ese detalle, pero si no lo hice, lo haré ahora. Kuro fue mi key siete años atrás,” dijo Allura. “Además de ser mi rebel, por supuesto. Teddie, justo por ello, nunca llegó a desarrollarse plenamente, por el constante choque entre ambas fuerzas, ya que Kuro y yo estábamos en bandos distintos. Como les dije la otra vez, yo… lo asesiné. Y con eso, Teddie desapareció. Pero durante la prueba HiME, mi elemento de aquella vez volvió a manifestarse, y Teddie está aquí conmigo. Me otorgó el arco que fue mi arma años atrás. Todo está intacto, es como si el tiempo no hubiese pasado.”
“Encima, la marioneta de papi dijo que mami contaba con cierta información que indicaba que sí estaba vivo, sólo que ella aún no se ha dado cuenta de eso. De cualquier forma, yo lo siento aquí, en este mundo, con nosotros. Y lo puedo rastrear con mi nariz.”
“Pero yo… no puedo creerlo. Es imposible que Kuro esté vivo.”
“Sin embargo, tu Child es la mejor muestra de que sí lo está, Allura,” habló Matt, y luego sonrió, un poco nervioso. “Ah, de nuevo me estoy metiendo donde no me incumbe~”
“No, sigue, Matt,” lo animó Keith, interesado en el tema.
“Es cierto que el Child muere con el key. Pero si Teddie sigue vivo, y está aquí… es porque su padre sigue con vida. Por más de que lo viste muerto, por más segura que estés de que no pudo sobrevivir al ataque, todo indica que sigue vivo. Sino, tu Child sería distinto.”
“Entonces… ¿Por qué Jay tenía poderes en tus visiones?” preguntó Keith.
“Es una buena pregunta,” dijo Pidge. “¿Tal vez… lo confundiste y la persona de tus visiones es Kuro?”
“¡No! No era papi,” negó Teddie.
“Teddie tiene razón. Estaba claro su parecido con Keith. Uh… Keith, ¿tendrás una foto de tu hermano? Para poder confirmarlo.”
“Jay no es tan fan de las fotos, pero en el último almuerzo que tuvimos hace unas semanas lo junté con Damian y nos tomamos un selfie, déjame buscar,” dijo Keith, y sacó su celular de sus pantalones. Lance, que estaba a su lado, se le acercó discretamente a chismear, cuidando que Keith no se dé cuenta. “Lance, no creas que no me doy cuenta que estás revisando mi celular.”
“…Es que me dan curiosidad tus hermanos,” admitió Lance. “No sabía que todos tienen hermanos acá en Japón y yo soy el único sin familia,” suspiró.
“¿Pero yo no soy de intercambio?”
“Lo sé, lo sé, como Hunk y Allura, eres mitad japonés, sí. Pero pensé que eras hijo único… como Pidge.”
“En serio me pregunto dónde tienes la cabeza, Lance,” dijo Pidge. “Estaba claro que Keith y yo teníamos hermanos.”
“¿No sé? Nunca hemos ido a la casa de Keith y nunca te he escuchado hablar con Matt… o fácil pensé que era otra persona.” Lance suspiró. “Me siento muy baboso ahorita.”
“…?” Matt se veía muy confundido.
“Lance es un estudiante de intercambio como nosotros, Matt,” le contó Pidge a su hermano. “Pero al igual que yo, completó la transferencia a Hanasaki luego de su año de intercambio, y se quedó a vivir aquí.”
“Oh, te entiendo, Lance. Yo anduve un tiempo sin mi familia acá en Japón, cuando mi papá aún no había sido transferido a la filial de su trabajo en Japón. Fue incluso peor porque yo inicié el intercambio en secundaria. Pero fácil como Pidge, tus hermanos se animan a visitarte acá y les termina gustando el lugar.”
“Sí, sería genial. Sé que los veré al finalizar el semestre, porque pienso visitar a mi familia por unas semanas, pero falta un mes y lo siento muy largo.”
“…” Keith lo miró, un tanto apenado. Nunca se había puesto a pensar en lo mucho que su amigo extrañaba a su familia, y supuso que mostrarle a la suya sería una manera de hacerlo sentir mejor, considerando la curiosidad que Lance sentía por sus hermanos. Por ello, Keith le mostró su celular a él primero. “Ahí tienes. Ellos son mis hermanos.”
“…” Lance observó la foto, y se quedó sin palabras. Era sorprendente ver a Keith con una sonrisa tan radiante, pero optó por no hacer comentarios al respecto. Prefirió, en cambio, mencionar las expresiones enojadas de Damian y Jason. “Wow, tus hermanos son súper gruñones.”
“Lo son, ninguno quiso sonreír…”
“¡Yo también quiero ver!” dijo Pidge.
“¡Y yoooo!” dijo Hunk.
“¡Yo también!” dijo Teddie, muy animado.

Keith se dio cuenta de que todo el grupo quería ver la foto, así que le dio su celular a Pidge para que se lo mostrara al resto. Ella le mostró la foto a Hunk y a su hermano, y luego corrió a enseñársela a Teddie y Allura.

“Es él,” dijo Allura. “Él fue el que salió en mis visiones.”
“Entonces es Jason, confirmado,” dijo Lance.
“¿Por qué tenía poderes?” se preguntó Keith. “Matt, Allura, ustedes que participaron del conflicto pasado. ¿Hay otra persona que pueda tener poderes aparte del key?”
“Pues… yo no sabía que los keys tenían poderes ahora. En la época en que fui meister, sólo el knight tenía poderes,” dijo Matt.
“¿Qué era meister?” preguntó Lance.
“Uh… antes la energía de la HiME se transmitía también mediante un arete y un anillo con una piedra preciosa. La persona que apoyaba a la HiME tenía que ayudarla a cargar con el dolor de sus heridas y los ataques del rebel, y estaban conectados por esas joyas. El meister sentía todo lo que la HiME sentía.”
“Sí, lo que Matt dice es muy cierto,” afirmó Allura. “Pero cuando salió la posibilidad de tener knight y meister, yo ya no era HiME.”
“…¿Y el knight y el key podían ser la misma persona?” preguntó Hunk.
“Claro que sí. De hecho, mis mejores amigas fueron HiME y key respectivamente. Kanan, que era key de Mari, fue también su knigh—””
“¡¿QUÉ?!” gritó Pidge, sorprendida. “¡¿MARI FUE HIME?!”
“…Eso era lo que te quería contar,” dijo Matt. “Pero luego, luego. No me olvidaré de hacerlo, tranquila.”
“Mm…” Lance, al igual que el resto, andaba muy pensativo. “¿Qué pasa si esa visión es cierta? Tal vez… ¿Jason consiguió esos poderes de otra forma?”
“No creo que se pueda dar, a menos de que sea el key de otra HiME,” dijo Allura. Por algún motivo, todos miraron a Pidge.
“¿Yo? ¿Qué?”

Como sincronizados, todos negaron la cabeza al mismo tiempo.

“Lo dudo,” dijo Matt. “No hay ningún chico o chica que pueda llamar tu atención.”
“Exacto,” dijo Pidge.
“Igual, Pidge no tenía poderes en mi visión. Y de ser HiME, creo que todo indica que Matt sería su key.”
“Ah, sí, de seguro,” dijo Pidge. Matt asintió, a su lado.
“¿…Por qué Jason tiene poderes?” se preguntó Teddie en voz alta. “Mm…”

Todos recordaron aquella incógnita, e intentaron dar con explicaciones al asunto, pero tal parecía que ninguno podía encontrarle un sentido a aquella visión.

“Lo único que puede ser es que… la visión sea falsa,” dijo Keith.
“Pero se sintió muy real, Keith.”
“Allura, ¿tú tenías esa habilidad en el conflicto pasado?” preguntó Hunk. “De ver el futuro.”
“No, no era mi capacidad. Yo puedo crear portales a una dimensión alterna. Es como… una mansión en un espacio completamente distinto al nuestro. Usualmente Kuro y yo peleábamos dentro de ella, para no causar estragos en el mundo exterior.”
“…Es que entonces, ¿por qué se dieron esas visiones?”
“¿Su rebel?” sugirió Pidge. “Puede que sea su capacidad.”
“Si es de su rebel, tenemos más motivos para sospechar de las visiones,” dijo Keith.
“Sho… él se veía muy perturbado por algo que también observó conmigo. Algo con un muchacho de cabellos blancos… parecía muy apenado por eso. No creo que hayan sido falsas, si les soy sincera,” dijo Allura.
“Está bien. Si sientes que son reales, creo que sería bueno que contactes a Jason,” sugirió Keith. “Yo ya le di tu número, espera que te llame y habla con él. Tal vez, de todas formas, Jason será tu key en el futuro.”
“¡Pero papi está vivo!” dijo Teddie.
“No niego eso, Teddie,” habló Keith. “Pero hasta que lo encuentres, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Además, existe la posibilidad de que no quiera cooperar con Allura, considerando que ha estado vivo todo este tiempo y ni se ha dignado a contactarla.”
“¡Keith! ¡No digas es—!” empezó Pidge, pero Allura la cortó.
“No, está bien. Keith tiene razón,” dijo Allura.

Si Teddie era la prueba de que Kuro estaba vivo, sólo podía significar algo: él había optado por no buscarla, por no encontrarse con ella de nuevo. Y realmente no le sorprendía, puesto que esa actitud conectaba muy bien con aquella extraña personalidad que adoptó en las semanas previas a la batalla final. Esa incesante dedicación a su institución, esa frialdad e indiferencia, características completamente opuestas a la decisión que había tomado de renunciar a su puesto de rebel.

“Por algo no me ha contactado, y respeto su decisión. Igual, no niego que me da curiosidad descubrir qué ha sido de su vida, así que luego Teddie y yo lo buscaremos. Por mientras, quiero descansar del tema por unos días. Respecto a las visiones, comprobaremos si son ciertas dentro de muy poco, porque según ellas, Sho y yo íbamos a tener una batalla casi una semana después de mi prueba HiME.”
“Está bien. Sabes que si necesitas ayuda, aquí estamos para ti,” dijo Hunk.
“Gracias, chicos.” Allura les sonrió. “Cierto, Matt, ¿tenías una propuesta que hacerme?”
“Mi amiga Mari está pensando en hacer una escuela de entrenamiento para HiMEs. Podrías ayudarnos como entrenadora, también, y de paso practicar con ella, su enamorada y conmigo. Estaríamos dispuestos a pagarte, si necesitas ingresos, o como desees.”
“Suena genial. No sé si cuento con el tiempo para dedicarme completamente a la escuela, pero podría apoyarlos de vez en cuando. Y si o si necesitaré entrenar con alguien, así que me cae como anillo al dedo.”
“Me alegra, Allura.” Matt le sonrió. “Yo le daré mi número a Pidge para que te lo pase luego y podemos coordinar. Aún falta tiempo para que se concrete este proyecto, porque recién tenemos el terreno para la construcción del local, así que nos tomará unos meses iniciar todo.”
“Mejor, pero me gustaría de todas formas hablar con tu amiga.”
“Tranquila, te daré su número.”
“¡Matt!” Teddie le frunció el ceño. “¡No creas que no me doy cuenta de tus intenciones con mi mami!”
“¿Huh? ¡N-no es lo que crees, Teddie!” le dijo Allura, avergonzada.
“Sí, eso, no es lo que crees,” dijo Matt. Keith, Pidge, Lance y Hunk los observaron con sospecha. “¡E-En fin! Debes estar cansada. Imagino que ya te dejarán ir a tu casa, ¿no?”
“Sí, eso dijo la enfermera. Hunk, ¿vamos?”
“Sí,” Hunk asintió. “Pero… ¿cómo haremos con Teddie?”
“Podrían decirle a sus padres que es un peluche inmenso,” sugirió Pidge. “¿Cómo hicieron antes, Teddie, Allura?”
“Creo que me quedé viviendo en el sótano. Era triste y frío y solitario…” lloró el Child, apenado.
“Eso no volverá a pasar, tranquilo,” le aseguró Allura.
“Teddie podría quedarse conmigo o con Pidge,” sugirió Lance. “Como vivimos solos…”
“Creo que mejor con Lance,” dijo Pidge. “Porque vives más cerca de acá y además, yo voy a compartir departamento con Matt—”
“Ahh, no te preocupes, hermanita~ Yo me voy a quedar con mi papá.”
“¿Estás loco? ¡Papá vive al otro lado del universo! Múdate conmigo, estamos más cerca de Hanasaki que él… Vas a estudiar en Hanasaki, ¿no?”
“Sí, pero recién empiezo el ciclo que viene…” Luego de unos segundos, Matt asintió. “Mm, okay, me mudo contigo. Se lo comentaré más tarde. Dormiré en tu departamento hoy, si o si, porque no me da el cuerpo como para regresar al de papá.”
“Por cierto… por todo el apuro de salir corriendo, Lance, Hunk, estoy segura de que dejaron sus laptops en mi departamento. ¿Se las guardo y las recogen mañana? ¿O vienen conmigo?” preguntó Pidge.
“Guárdalas,” dijo Lance. “Quiero echarme en mi cama y morir, no más.”
“Okay, entonces vamos a la entrada y de ahí nos separamos…” dijo Allura.

El grupo salió de la enfermería, y en el camino, se despidieron con una reverencia de Fran. En un intento por despejar sus mentes y hacer a un lado el tema de las HiMEs, se dedicaron a conversar en el trayecto hacia la puerta principal acerca de Matt, y de la vida de los Gunderson antes de conocer a Hunk y el resto. Los hermanos Gunderson eran italianos, pero Matt había conseguido un intercambio a Japón durante secundaria, y a los pocos meses, su padre también tuvo que mudarse al país del sol naciente por motivos laborales. Pidge se sumó, ni bien se graduó de la secundaria, siguiendo los pasos de su hermano y escogiendo Hanasaki como su casa de estudios. Pero de vuelta en Italia, a Matt le salió una oferta de trabajo por parte de un amigo de sus padres, quien contemplaba también solventar los gastos de su carrera, por lo que regresó a Roma.

“Entonces… ¿Por qué regresaste a Japón?” preguntó Lance, un tanto curioso.
“El ataque de Rizembool hizo que mi mejor amiga dejara todo para regresarse. Justo tuvo esta maravillosa idea de entrenar nuevas HiMEs, y me pidió su ayuda. Extrañaba a mi papá y a Pidge, así que no dudé en aceptar su propuesta. Y bueno, esos son los motivos principales.”
“¿Y Dia?” dijo Pidge, y Matt casi se tropieza.
“¿Q-Qué? ¿No?”
“¿Quién es Dia?” preguntó Hunk.
“Nadie, es sólo que a Pidge le gusta joder,” dijo Matt, un tanto nervioso. “¡Miren! Qué pena, justo ya llegamos a la puerta principal de Hanasaki. Un gusto conocerlos, chicos, ya luego nos reunimos. Adiós~” Matt habló como metralleta y cogió de la muñeca a Pidge, para obligarla a caminar junto a él por la calle.
“¿Alguien entendió lo que acaba de pasar?” preguntó Lance, y Keith y los Maheswaran negaron con la cabeza. Teddie, que se estaba haciendo pasar por un peluche, también puso una expresión de confusión, aún a pesar de la situación en la que se encontraba. “Qué bueno que no soy el único, entonces. Por cierto, Teddie, pesas un montón.”
“Lo sientooo,” se disculpó el Child, y habló de tal forma que su boca casi ni se movió. Los guardias cerca de ellos los miraron con sospecha.
“Bueno, nosotros nos despedimos,” dijo Allura. “Gracias por todo, chicos. Y espero que Teddie no te de muchos problemas, Lance.”
“¡Prometo que no lo molestaré mucho!” dijo Teddie.
“Esperemos…” Lance suspiró.
“Cuídense, chicos.” Allura les sonrió, y se fue con Hunk en el sentido contrario de los Gunderson.

Lance, Keith y Teddie observaron cómo los hermanos Maheswaran se alejaron poco a poco de la puerta de Hanasaki. Cuando los dos doblaron a la derecha en una esquina y los perdieron de vista, Keith se giró hacia Lance.

   




“¿Quieres que vaya contigo? Podría ayudarte a cargar a Teddie, si se te hace muy pesado,” le ofreció Keith, al verlo sufriendo con el peso del Child.

El departamento de Lance no quedaba tan lejos de Hanasaki, al menos no tanto como para tener que tomar taxi. Eran alrededor de siete cuadras, que caminando y conversando se pasaban muy rápido, pero tal vez con el peso de Teddie se le harían eternas a Lance.

“…Uh… ¿Y cómo harías luego para regresarte a tu casa? Ya es tarde…” comentó Lance.
“Tomo un Beat, genio. Tengo dinero para eso, así que normal.”
“Huh. Pues genial, porque justo quería preguntarte algo cuando estuviésemos a solas.”
“…Teddie está con nosotros.”
“Hola~” los saludó Teddie.
“…” Lance suspiró. “Bueno, Teddie puede escuchar si quiere. Pero no va a abrir su bocota si sabe apreciar el techo y la comida que le daré.”
“Soy una tumba~” canturreó Teddie.
“Keith… quiero tu opinión sincera,” habló Lance, mientras empezaron a caminar rumbo a su departamento. “¿No te parece muy extraño todo este asunto del key de Allura?”
“Pues sí. Todo es muy confuso. Pero… ¿lo dices por algo en especial?”
“Sí. Es que… pensé que sería uno del grupo. No yo, por supuesto. Pero al menos pensé que Hunk o tú serían la persona más importante para ella.”
“Yo pensé en Hunk, también. Pero rogaba que yo no fuese su key.”
“¿Por qué?” le preguntó Lance. “¿No te divierte la idea de los poderes y eso?”
“Oh, no, eso suena genial. Pero… ¿ser la persona más importante para Allura? Eso me complicaría la vida,” dijo Keith.
“¿Cómo así? ¿Te gusta Allura?” Lance arqueó la ceja.
“Lance, si me gustara, no me complicaría la vida ser su key.” Keith suspiró.
“¡Ah! ¡Te gusta otra persona!” y de la sorpresa, Lance soltó a Teddie, quien cayó al suelo. El Child gritó, pero no se movió ni un centímetro. Los transeúntes, sin embargo, escucharon el grito, y se quedaron observando la escena con curiosidad. “Es un peluche que habla a veces…” dijo, y miró a Keith, suplicándole ayuda con los ojos.
“S-sí… Tiene un botón en sus patas…”

Los transeúntes continuaron con su camino. Sin embargo, no dejaron de observarlos mientras se alejaban de los tres.

“…” Lance soltó un gran suspiro. “Teddie…”
“Lo sientooo~” susurró Teddie. Lance sólo atinó a cargarlo de nuevo, y junto a Keith, continuó con su camino.
“Y bueno, me contabas. ¿Quién te gusta? ¿Conozco a la afortunada?” preguntó Lance.
“…” Keith pareció indignarse con sus palabras, pero guardó silencio. “No.”
“¡Tu cara me dijo que sí! Vamos, cuéntame, puede que te ayude con eso~”
“No.”
“¡Keith! ¡Hunk, Allura y Pidge son terribles consejeros! ¡No encontrarás alguien mejor que yo!”
“Yo también soy buen consejero~” dijo Teddie.
“…No le creo a ninguno de ustedes,” dijo Keith, y aceleró el paso a propósito, para dejar atrás a Lance con Teddie.
“¡Espera, Keith!”

Cuando Keith se giró a mirarlo, le sonrió de lado, y Lance supo en esos instantes que ese gesto sólo significaría problemas para él. Dicho y hecho: Keith empezó a correr, y la distancia entre ambos aumentó poco a poco.

“¡NOOO! ¿No me dijiste que me ibas a ayudar con Teddie? ¡Pesa un montón! ¿Keith? ¡KEEEITH, VUELVEEE!”

« Last Edit: January 08, 2018, 05:38:14 PM by Eureka »


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #353: January 08, 2018, 11:00:12 PM »
Hoi hoi aqui vengo con capitulo nuevo!! otra vez es un fic compartido con Cho

Capitulo 40:



Después de su exitosa prueba y de retomar su pendiente labor de HiME, Tsubasa se alejaba del edificio donde rindió la evaluación. La peliazul se encontraba determinada en seguir hacia delante con grandes energías, al ser aquel momento el inicio de una segunda oportunidad de finalmente lograr con su cometido y proteger tanto a su rey como a todas las personas importantes para ella.

Pero estaba por averiguar que había mucho más que un Rebel en su camino. Su trayectoria se vería llena de obstáculos y complicaciones abundantes, y ella se tensó al detectar una silueta que caminaba hacia ella desde las penumbras de la noche. Su instinto de luchadora le dejó saber que era una presencia antagónica.

“¿Quién está ahí?” declaró para ponerse en posición de defensa. Ella miró fijamente a la silueta que avanzaba, y se quedó en shock cuando la persona en cuestión se detuvo bajo la iluminación de un poste de luz frente a ella.
“¿Qué sucede, Kazanari? Pareciera que has visto a un fantasma,” comentó Izumi con un dejo de entretenimiento y una corta sonrisa en sus labios. Detrás de aquella afable imagen, el peligris proyectaba una peligrosa intensidad y cólera casi palpable, lo cual la peliazul percibía. “Heh…” entonces, él borró su sonrisa y entrecerró sus ojos. “Quisieras que fuera un fantasma…”
“Izumi-kun…” Tsubasa dejó su posición de defensa y se conmovió por la repentina aparición de su viejo amigo. Ella no sabía ni cómo empezar a decirle todo lo que tenía en mente, pero también comprendía con dolor que su amigo no se encontraba para añorar los viejos tiempos. Seguramente tenía mucho que reclamarle, al igual que hace cinco años. “Izumi-kun, yo…”
“Ahórrate,” le interrumpió, exacerbando su mal humor, para mirarle con impaciencia y un leve desprecio. “Vienes hasta aquí a volver a ser una HiME a mis espaldas y a la vez aparecerte ante Ou-sama y los demás y verles involucrados en todo esto después de habernos dejado de lado por tantos años. Tsk, qué molestia,” negó exasperado. “Tuviste tantos años pacíficos en los cuales explicarte y entrar en razón, o al menos en recordar que Ou-sama debería ser lo más importante para ti,” rodó los ojos y se cruzó de brazos. “Asumiendo que todavía tienes el descaro de decirlo…”
“Ou-sama siempre será lo primero para mí, Izumi-kun, y sé que no soy la única que lo piensa,” le aclaró con rapidez y decisión, aunque enseñando una creciente aflicción. “S-sé que fallé en mi rol, en mi propósito, todo porque no supe qué me deparaba como HiME y porque Ou-sama fue muy bondadoso conmigo como para intentar ayudarme, ¡pero yo-!”
“¡Ya te dije que te calles!” le resondró, estirando sus brazos a sus costados y comprimiendo sus puños. Izumi había roto su frágil pasividad para mirarle con gran cólera y un mínimo temblor en su cuerpo. Su presente estado le hizo recordar a Tsubasa el pasado, en momento en el cual casi pierden a Leo, cuando ni ellos ni nadie fue capaz de protegerle… cuando le habían fallado… La HiME también comprendió que esos años no habían sanado las heridas internas del peligris. Más bien, su gran decepción y rencores se habían asentado y sedimentado en él, y el recuerdo era como una herida fresca que continuaba lastimándole.
“Izumi-kun, escúchame, por favor,” le pidió. “Entiendo cómo te sientes. Yo tampoco olvidaré lo que ocurrió y estoy cometida a vivir con el recuerdo por el resto de mi vida, pero no puedo dar marcha atrás. Tengo que hacerle frente al peligro que vulneró a Ou-sama y cerrar este doloroso capítulo para nosotros.”
“¿Dices que me entiendes? ¿Hablas en serio?” el peligris se mostró insultado. “Tsk, no te creeré esa mentira. Si en verdad me entendieras no te lanzarías de regreso al peligro. Aun si fuera a darte crédito por haber sido una idealista ilusa cinco años atrás, ello no justifica el peligro innecesario al cual expones a Ou-sama y a los demás ahora. Nunca lo justificaré, y si realmente quieres ser la protectora de Ou-sama, entonces deberías renunciar a Hanasaki y dedicarte únicamente a él, como tus padres te inculcaron.”
“No puedo, no puedo hacer eso…” Tsubasa frunció el ceño. Sabía lo que el otro decía. Era también una idea que la tentaba, pero no iba a tomarla. “No puedo dejar que Rizembool se salga con la suya, que los atacantes de Ou-sama y mis padres ganen y sigan lastimando a otros. Yo sería una burla de protectora si no puedo mantenerme firme ante esta adversidad, y toda esta gente horrible los amenazaron a ustedes también. Es mi deber seguir peleando.”
“…” Izumi escuchó lo que necesitaba y alzó su mirada hacia el faro encima de él, mientras lo miraba directamente por más fuerte que fuera la luz que recibía.

Siguió un momento de silencio mientras Tsubasa esperara que el otro le contestara. Había sido clara y honesta, al igual que él, y no había más que decir de ninguna parte. Los dos se comprendían, los dos mantenían en alto sus metas personales de proteger a Leo, los dos eran personas demasiado similares. Y, a su vez, los dos poseían principios muy distintos. Fuera de la lealtad, decisión y necedad, Tsubasa era idealista y de conceptos establecidos. En cambio, Izumi era pragmático y extremadamente relativista, según lo que fuera más conveniente.

La brecha entre los dos ante la presente adversidad ya estaba hecha, y no había vuelta atrás.

“Tú no podrías llamarte la protectora de Ou-sama solamente, Kazanari,” terminó por decir el peligris con un tono meditabundo mientras seguía mirando a la luz. “Tú crees en las metas de Hanasaki de detener la maldad de sus enemigos, de proteger a otros, de velar por la justicia y lo que cada uno merece. Alguien como tú se asemeja al concepto de un héroe.”
“…”
“Por ello es que quieres pelear, porque en nuestras universidades existe un desbalance de todo esto y porque los malos tienen que pagar por sus fechorías. Es una guerra épica y larga la que te estás proponiendo, y el imbécil de nuestro rey se emocionaría por todo ello y sostendría el estandarte de Hanasaki mientras compone canciones de victoria para ti.”
“Izumi-kun…” Tsubasa le miró con leve incomprensión.
“Heh… ¿es que acaso todavía no te suena ridículo?” Izumi rió brevemente y miró hacia la peliazul con una sonrisa burlona. “Te estoy diciendo que eres una heroína y que traerás justicia y dicha al mundo. ¿Será que crees que te estoy dando un cumplido cuando nada de ello existe? Es más, todos los tontos que osan por creer en ello o que tratan de emular el rol de un héroe terminarán lastimándose y lastimando a otras personas,” la piel de su rostro se arrugó mientras ponía una expresión feroz y llena de odio. “Me has convencido. Ou-sama sigue significando mucho para ti, es evidente. Y todos sabemos que el estúpido Ou-sama es demasiado bondadoso como para apoyarte sin importar en qué hueco te metas. Y por más que realmente desees proteger y continuar con tu rol, un héroe dentro de este mundo no será capaz de resguardarle. Kazanari…” aquel fue el momento decisivo que dejó saber a Tsubasa sobre lo ya inevitable. Ella se quedó inmóvil cuando los ojos celestes de su viejo amigo brillaron como dos luceros gélidos como si fuera una bestia al asecho. La HiME abrió su boca en un gran shock cuando una espada se materializó en la mano del peligris y este la usó para apuntarle. “Ou-sama no necesita a ningún héroe. Ou-sama no necesita a una HiME… él definitivamente tampoco necesita a un Rebel, razón por la cual he intentado apartarme de todos ustedes, hasta ahora…”
“¡Izumi-kun, ¿t-tú eres…?!” soltó sus pertenencias para llevar ambas manos a su boca. Ella negó con gran fuerza. “¡Imposible! ¡Después de que un Rebel casi le quitó la vida, t-tú…!”
“Después de que una HiME lo involucrara a él. No te laves las manos, HiME,” estresó la última palabra para resaltarla, mientras miraba fijamente a su blanco. “Y no pienses que te dejaré actuar con completa libertad, ahora que sé lo peligrosa que eres.”
“¡Yo no quiero pelear contra ti! Tú no eres mi Rebel… ¿cierto?”
“Tch…” Izumi apretó los dientes con gran disgusto antes de contestar. “Ojalá lo fuera, así mantendría la pelea sólo entre los dos, pero no tenemos tanta suerte. Aun así, estoy aquí para hacerte saber que sigo siendo uno de tus oponentes, y no te lo dejaré fácil.”
“Izumi-kun, nosotros no somos enemigos. Queremos lo mismo, aun si estamos en bandos contrarios,” dijo Tsubasa. “¡Por favor!”
“No, tú no eres mi enemiga…” entrecerró sus ojos. “Tú eres la enemiga de Ou-sama, porque tú eres quien lo expondrá al peligro mucho más que cualquier otra persona, y quien más podrá lastimarlo a partir de ahora. Por ello te desconozco como su protectora.”
“¡Yo siempre lo seré! Siempre lucharé por él y me he estado preparando estos años para llevar a cabo mi rol.”
“Entonces demuéstramelo…” el peligris adoptó una posición de ataque. Él sonrió malignamente. “No sé qué habrás hecho en tu ausencia, pero mientras te alejaste de esta guerra, yo he estado inmerso en Rizembool. He visto horrores y conocido a personas temibles, y si aclamas que puedes derrotar al monstruo que casi asesina a Ou-sama, entonces no deberías tener problema alguno venciendo a alguien como yo…”
“Izumi-kun, detente, por favor,” le imploró. “¡Te he dicho que no pelearé contra ti!”
“Pues qué mal… ¡entonces no sé cómo sobrevivirás esta noche!”

Dicho esto, el Rebel se lanzó al ataque. Tsubasa tuvo que alcanzar su katana, con la cual pudo parar la espada de su oponente con las justas. Ella miró a la expresión sádica y desquiciada de Izumi quien le miraba con desafío e incitándole a pelear de vuelta. La peliazul había podido detectar que su amigo se mostraba más desequilibrado y agresivo de lo que siempre había sido, y tenía un mal presentimiento, pero no estaba en la posición de siquiera hacer la observación. Tsubasa sabía lo peligroso que Izumi podía ser y por ello mismo tenía que defenderse.

La tensión entre las armas se rompió cuando el Rebel empujó su espada, acción que Tsubasa aprovechó para saltar hacia atrás y hacer un poco de distancia en lo que el peligris reponía su compostura. Ella se alistó para esquivar otros ataques rápidos, hasta que Izumi dio una patada de barrido que hizo a la HiME tropezarse y caerse boca arriba. Tsubasa no tuvo descanso alguno y se levantó con un hábil salto justo antes que su atacante la atravesara con su arma.

Había tenido problemas reaccionando a dicha patada y la agresión del otro era rápida y muy bien calculada, lo cual le hacía recordar a su prueba HiME con gran frustración. Efectivamente, el Izumi real era mucho más fuerte.

“Tus huidas no te durarán más. ¡Pelea de una vez!” le demandó, impaciente.
“Tsk…” Tsubasa sabía que no tenía de otra, pero a diferencia del Rebel trataría de terminarlo de manera pacífica. Después de todo, la HiME tenía experiencia pasada con sus poderes a diferencia de su amigo. Contaba especialmente con su agilidad, y al hacer uso de ella planeaba debilitar y neutralizar a Izumi antes de que la pelea se saliera de control.

En medio de otro ataque rápido, Izumi vio a Tsubasa detener su arma y entonces cambiar a la ofensiva. Si bien el peligris tenía grandes reflejos y conocía bien la técnica de pelea de la peliazul, fue capaz de notar que ella hacía uso de una agilidad sobrehumana. Ello le costó el roce de la katana en una de sus mejillas y le hizo saltar a un costado en lo que analizaba qué podría hacer para contrarrestarlo. La peliazul fue hacia él, aunque cambió su trayectoria a una distancia muy corta para rodearle y atacarle por detrás. Ante ello, el Rebel apenas logró detener el ataque con su espada, pero no opuso buena resistencia al no haberse posicionado debidamente, y la presión casi le hace caerse. Ese breve tropiezo permitió a Tsubasa golpearle su brazo con el filo de su mano para hacerle soltar su espada. Con ello, la HiME había esperado detener la batalla con un movimiento más, pero ella estaba por comprender de dónde surgía el brillo en los ojos de su oponente.

Izumi materializó una espada de luz con su otra mano y la blandeó hacia Tsubasa. Ella tuvo que alejarse con rapidez, aunque dicha arma improvisada le impactó en el abdomen. A diferencia de una espada física, recibió una quemadura intensa y fina, la cual felizmente no le atravesó más allá de su piel, pero el dolor resultante le haría difícil terminar con aquella pelea con rapidez.

“No eres la única con habilidades mágicas, después de todo,” recalcó el Rebel, con ironía. Él le dignó a la HiME un par de aplausos antes de recoger su verdadera espada del suelo. “Felicidades por forzarme a hacer esto también… pero estás demasiado lejos de ser una HiME competente. Veamos cómo te va contra este arsenal.”

Luego de aquella introducción de sus poderes luminosos, el peligris generó unas lanzas luminosas a sus costados que salieron disparadas hacia la HiME. Tsubasa comenzó por esquivarlas, aunque su oponente fue capaz de predecir sus movimientos y apuntar unas certeras lanzas entre el montón hacia la chica. La HiME tenía que detenerlas al impactarlas con su katana. Felizmente dichos haces luminosos se deshacían con un leve contacto físico, aunque ella observó brevemente a otras lanzas que había esquivado, y cómo causaban quemaduras y daños en el suelo y estructuras cercanas donde terminaban impactando. Por más que esa zona de deportes estuviera vacía en la noche, no podía dejar que ello continuara.

Se giró y vio al Rebel parado en el techo de un gimnasio frente a ella. Tsubasa corrió hacia él, aunque las lanzas regresaron y tuvo que sortear su camino con lentitud para darle el alcance. Ella sintió mínimos roces en sus extremidades, y entonces tuvo un espacio para saltar hacia aquel techo en busca de detener la ofensiva.

“¡Izumi-kun, suficiente!” exclamó mientras aterrizaba. Ella miró de un lado a otro y notó que la azotea estaba vacía, cuando en eso escuchó la voz de su atacante hablándole de arriba.
“Bienvenida~” canturreó el peligris, quien estaba parado encima de un poste. Él chasqueó sus dedos y un círculo de espadas luminosas rodeó a la HiME. Entonces, mientras tarareaba una melodía inteligible, las espadas muy viciosamente comenzaron a moverse como espadachines para atacar a la HiME de todas las direcciones.

Fue una muy eficaz emboscada, y Tsubasa quien pese a su agilidad tenía problemas manteniendo un ritmo a la pelea también sufría por aquellos múltiples destellos en medio de la noche que la cegaban y confundían su visión, lo que retrasaba sus reflejos.

Por debajo, unas tres personas llegaban corriendo al lugar de los hechos, y se detuvieron a una prudente distancia mientras observaban esa inconcebible pelea anonadados.

“No puede ser…” Leo habló en voz baja y con sus ojos abiertos ampliamente mientras su cuerpo se tensaba.
“…desagradable…” observó Ritsu quien entrecerró sus ojos. “Tuviste razón al decir que buscáramos a Kacchan, Ou-sama.”
“Ella nunca fallaría en contestar nuestras llamadas,” observó Arashi. Él reconoció el bolso de la chica a un par de metros de donde estaban parados, y pasó a mostrar gran temor. “Ara, ara, ara~ ¡Estas son terribles noticias! ¡Tenemos que detenerles antes que se lastimen!”
“No es que los tres podamos hacerlo…” el pelinegro notó que el rey ya se había aventurado a acercarse más.

Tanto Ritsu como Arashi observaron a Leo correr y pararse en una banca cercana, donde gritó a los luchadores a todo pulmón.

“¡DETÉNGANSE!”


Ou-sama!!!- Tsubasa perdió la concentración en esquivar las espadas que estaban alrededor de ella que no pudo lograr esquivar una de ellas que le ocasiono un profundo corte a la pierna derecha-

Tsk.. que hacen aquí ustedes?!!- hablo con molestia el peligris al ver el rostro lleno de angustia de su Rey cosa que no le gustaba pero que no podía evitar-

Basta!!! No pueden estar peleando entre ustedes dos!!! Todos somos amigos no pueden blandir su espada el uno contra el otro!!! Sena!!! Tsubasa-chan!!!

Lo siento Ou-sama… pero no cambiare mi forma de pensar…- Izumi ignoro las ordenes de su Rey y volvió a cercar a la peliazul con sus espadas luminosas

Con que es de esta manera que le das la espalda al Ou-sama?! Tu que has estado mas tiempo con él que yo??? Te he juzgado mal Izumi-kun…-la peliazul hizo un fuerte movimiento con su katana y pese a que no podía divisar las espadas que empezaban a volver a atacar, ademas de tener una pierna que sangraba, solo cerro los ojos y con el sonido proveniente de todos lados empezaba a esquivarlo, por ahora no podría atacar a su antiguo compañero, no enfrente de su Rey-

Sena!! Basta!!!!...-el pelinaranja apretó fuertemente los puños- Si sigues peleando nunca volveré a hablarte!!!!-

Ritsu-chan vamos rápido a calmar a Ou-sama esto puede terminar muy mal…-

No puedo correr mas…- dijo respirando agitadamente-

Izumi y Tsubasa estaban inmersos en su pelea, la peliazul empezaba a acostumbrarse a los ataques del peligris, mientras que el otro joven trataba de terminar con todo de una buena vez, aunque Leo dejara de hablarle, el peligro que representaba que Tsubasa volviera a ser Hime y que Leo sea su key no podía volver a repetirse

Pero miren a quien me vengo a encontrar…- detrás de Leo apareció una figura conocida por todos los presentes –Izumi-kun… un rebel que no es el rebel de una hime no puede venir a atacarla… sabes lo muy enojado que me siento??-

Leo estaba como siempre en calma, pese a que Yuuto Kigai se encontraba detrás de él y que eso significara que volviese a ser lastimado, lo que mas le importaba era que sus dos amigos queridos no siguieran peleando

Ou-sama!!!...- Arashi y Ritsu se lanzaron hacia el rubio, pero este con un movimiento de sus manos los lanzo metros atrás cayendo fuertemente al suelo-

Yuuto!!!!...- Tsubasa miro con furia a su rebel que reia divertido al ver a los dos jóvenes tirados en el piso, mientras que aun seguía detrás de Leo, al mismo tiempo que formaba una bola de fuego Izumi estaba que hervia en coraje, aquella persona que casi mataba a su Rey se encontraba nuevamente poniendo su vida en peligro, observo que Leo iba a hacer un movimiento volteando lentamente-

Kazanari…solo por esta vez hare una tregua contigo… Ou-sama esta en un grave peligro…-

Deacuerdo…- dijo al verse liberada del ataque del peligris-

Tontos… no podrán llegar hacia nosotros por mas rápido que sean… asi que les recordare el terror que sufrieron años atrás…-

Leo volteo y observo a Yuuto sin temor-No tengo miedo de volver a recibir tu ataque…- hasta se dio el lujo de lanzar una carcajada que hizo enojar al rubio-

Tsubasa quizo llegar lo mas rápido posible al mismo tiempo que las espadas de Izumi se acercaban a la misma velocidad que ella, alzo su brazo como queriendo llegar a su querido Rey a la persona que debía de proteger y que estaba a punto de fallar por 2da vez-Ou-sama…Ou-sama… Leo!!!!!!-

Cuando Yuuto solto su esfera de fuego, una bola de luz se coloco frente al pelinaranja repeliendo el ataque del rubio que dio pasos hacia atrás, frente a Leo apareció un canino de forma antropomorfa de mirada seria y que se ponía en forma de ataque-

Asi que tu eres…-dijo Yuuto sorprendido- Lucario aura esfera!!!-

El child de Tsubasa hizo un gruñido y con sus patas formo una esfera de color negro para lanzarle al rubio

Ahora Izumi-kun!!!-

No tienes porque decírmelo…- con un movimiento de sus manos, las espadas se acercaron a la esfera que formaba Lucario, cuando estaba cerca de Yuuto las espadas atravesaron la esfera y una explosión hizo que el rebel de la peliazul desapareciera de la escena, esa explosión iba a impactar al pelinaranja pero tanto Izumi y Tsubasa se colocaron delante de él para protegerlo-

Sena!! Tsubasa-chan!!!...-

El child de la peliazul estaba protegiendo a Ritsu y Arashi que se reincorporaban lentamente

Te encuentras bien Ou-sama…- dijo la peliazul preocupada-

Lo estoy gracias a ustedes…-

Como siempre te pones en peligro sin medir las consecuencias de tus actos…- hablo el peligris visiblemente enojado-

No me regañes Sena… sabia que no me iba a pasar nada porque todos mis Knights estaban conmigo…-

Aunque dos de nosotros no tenemos los poderes para protegerte…-hablo con fastidio Ritsu que en verdad estaba preocupado por el bienestar de su rey pero no se meteria en eso-

Ara… Ritsu-chan estaba asustado…- rio divertido Arashi mientras que Ritsu tenia ganas de matarlo-

Lucario dio un salto y se coloco sobre un árbol en actitud vigilante

Ahora estamos los 5 de nuevo… Sena ahora explícame lo que esta pasando contigo…-

Lo siento Ou-sama pero a mi no me sucede nada solo vine a darle un aviso a Kazanari, tuvimos una tregua que ya acabo, ahora me retirare porque ya no tengo nada mas que hacer

Solo respóndeme una cosa…-le miro seriamente- eres un rebel??

Lo soy… por eso no podemos estar todos juntos…- le miro fríamente y se retiro-

Ninguno de los 4 chicos detuvo a su amigo, porque comprendieron que con lo terco que era todo lo que le dirían seria en vano

Habiendo pasado aquel ataque del temible Rebel de Tsubasa y el retiro de Izumi, los recién llegados se fijaron en su amiga, quien se encontraba todavía herida.

“Tsubasa-chan, ¿estás bien?” le preguntó Leo rápidamente. “Ehh, tenemos que buscarte auxilio de inmediato. ¡Alguien llame a los paramédicos!”
“Ou-sama, no es necesario,” se apresuró en decir la chica. “Estoy lastimada, pero no es nada que no pueda resistir, tengo experiencia peleando. Iré a la enfermería y estaré bien.”
“Estarás bien, pero necesitas cuidarte. Y a nosotros nos toca darte apoyo,” dijo Arashi, quien regresaba donde la peliazul luego de recoger su bolso y la funda de su espada. Le dio un guiño. “No te olvides que nosotros siempre seremos amigos y nos mantendremos juntos.”
“Sí, al menos en su gran mayoría,” Ritsu se encogió de hombros y dio un suspiro.
“…” Tsubasa asintió con pesadez y bajó su mirada. “Izumi-kun todavía no perdona mi falla. Y pensar que ello le ha llevado a hacerme frente y también volverse en un Rebel…”
“Secchan sólo se anda desquitando contigo, ese es su problema. Ignórale,” el pelinegro restó importancia al asunto y entrecerró sus ojos. “Que sea Rebel no tiene nada que ver. Quién sabe por qué lo habrá hecho.”
“Eso es cierto…” Leo se cruzó de brazos y pensó duramente. “Hmmm… por más que Sena siempre haya sido un pesado y estricto que no me dejaba comer el postre antes de los vegetales él nunca sería algo como un Rebel. No pienso aceptar su comportamiento de hoy, pero algo me sabe muy mal…”
“Tampoco es que Izumi-chan se haya identificado con ser Rebel ni lo considere correcto,” comentó Arashi, visiblemente preocupado. “Ahora tiene sentido por qué no quiso aceptar reunirse con nosotros. Él mismo lo dijo antes de partir.”
“Pero…” Tsubasa comprimió sus puños con impotencia. “Ahora que es un Rebel y está dispuesto a atacar en cualquier momento, él también se ha convertido en un peligro… no quiero pelear contra él, nunca me sentiré contenta con esta situación, pero… ¿cómo se supone que tengo que lidiar con esto? ¿Qué debería hacer?”
“Deberías darle un muy fuerte golpe en la cabeza,” Leo asintió convencido.
“O-Ou-sama…” le miró confundida.
“No te sientas responsable por él. Sena es un imbécil, pero no un idiota.”
“¿Perdón?” su confusión incrementó más y ladeó la cabeza.
“Lo que quiero decir es que él sabe cuidarse a sí mismo y sé que lo hará, y por ello tú tienes que hacer lo mismo. Sé lo cometida que te encuentras por velar por nosotros, pero si no velas por tu bienestar, no hay nada que nosotros podríamos hacer por ti. A eso me refiero,” Leo le sonrió ampliamente. “Esta es una situación complicada, pero nada se resolverá si sólo nos asustamos y paralizamos ante algo inesperado. Tú ya tienes mucho de qué ocuparte, así que no intentes sentirte responsable por nosotros. Por algo estamos aquí para oírnos y apoyarnos.”
“Ou-sama tiene mucha razón,” Arashi asintió, animado. “No hay forma que una sola persona pueda hacerlo todo. Por eso estamos aquí por ti, como amigos. Y si bien no sé cómo haremos entrar a Izumi-chan en razón, al menos nos toca hacer un esfuerzo.”
“Tú eres quien está más cerca de él, Ricchu,” Leo apuntó al pelinegro. “Así que te encargo que lo visites y vigiles a ver qué se trae. Tu misión es reportarme sobre él y veremos si podemos hacerle salir de su burbuja y escucharnos.”
“Qué molestia que eres, Ou-sama…” Ritsu negó ofuscado, aunque aquella reacción de rechazo no era necesariamente negativa por venir de él. “Ustedes saben que yo ando inconsciente y obsoleto la gran mayoría del día. Ya de por sí he hecho un esfuerzo sobrehumano para pasar tanto tiempo despierto…” dicho esto, dio un sonoro bostezo y sobó uno de sus ojos. “Uhh… ya es de noche y sigo somnoliento. Ustedes tienen la culpa…”
“Haz un esfuerzo por nosotros~” canturreó Arashi, quien le sonrió y juntó sus palmas. “Si lo haces, te prometo que te compraré todos los jugos que desees y te daré muchos mimos…”
“Uhh… paso con los mimos, pero espero un jugo la próxima vez que nos veamos.”
“Por supuesto~”
“Poco a poco iremos desarmando este rompecabezas, Tsubasa-chan,” dijo Leo, con las manos en las caderas y una sonrisa decidida y optimista. “Y sé que tarde o temprano saldremos victoriosos. No te enfoques en cómo las cosas están ahora, porque tengo un buen presentimiento.”
“¿Qué te hace decirlo?” le preguntó la peliazul.
“¡Mi instinto!” declaró con energías y apuntó hacia el cielo estrellado. “¡Yo simplemente sé que las cosas estarán bien! ¡Y eso lo sé porque yo confío plenamente en todos y en cada uno de ustedes, hahahaha!”
“Ou-sama…”
“Sí, todos mis caballeros, incluyendo al problemático Sena. ¡Todos ustedes son los mejores!” asintió con energías y se dirigió a la HiME. “Y por supuesto, también creo plenamente en ti, Tsubasa-chan. Sé que lograrás todas tus metas.”
“Ehh…” la chica se inquietó y desvió su mirada un poco avergonzada, acción que dejó al pelinaranja confundido.
“¿Qué pasó? ¿Qué dije?” le preguntó.
“Fufufu~” Arashi rió con gusto. “Es la historia de nunca acabar.”
“Por mi parte he tenido suficiente drama por un día,” Ritsu se encogió de hombros. “Me retiro, nos veremos después. Y no se tarden en ir a la enfermería antes de que cierren o algo.”
“Bye~ Ritsu-chan~”
“Nos vemos, Rit-chan, ve con cuidado,” le deseó Tsubasa.
“¡Sí, no te quedes dormido en medio de la calle o personas caminarán encima de ti!” dijo Leo.
“Cállate, Ou-sama. Yo no duermo durante la noche, ya lo sabes…” dijo mientras se alejaba. El pelinegro alzó una mano en señal de despedida y siguió caminando, para perderse en la oscuridad de la noche.


Bueno bueno ahora que las cosas ya están mas tranquilas será mejor que nos fueramos a nuestras casas, Tsubasa-chan tienes que ir a la enfermería para tratar tu herida y yo llevare a Ou-sama a casa para que no le suceda nada en el camino-

Te lo encargo Neechan ya que Ou-sama suele quedarse en el camino sin pensar en nada ni en nadie cuando la inspiración le llega…- dijo con una gota en la cabeza-

Oigan oigan ni que fuera un niño…- dijo cruzándose de brazos-

Lucario salto de los arboles y se coloco frente a la peliazul

Muchas gracias por salvar a Ou-sama querido Lucario…-apoyando su mano en el hombro de su child-es verdad Neechan no te conoce y Ou-sama es probable que te haya olvidado, pero él es mi child Lucario… en el pasado también estuvo peleando a mi lado…-

Ara… ara… tiene el mismo porte serio que el tuyo Tsubasa-chan, no cabe duda que es tu “niño”…-rio divertido-

Leo observaba asombrado al child mirando de arriba hacia abajo

Acaba de llegar una inspiración!!!-

Eso si que no Ou-sama ya es tarde y en tu casa se van a preocupar… como ya tienes a alguien que te pueda proteger Tsubasa-chan yo me retiro con Ou-sama…- agarrando al Rey de su bufanda- nos vemos!!.

Oi…quiero quiero escribir!!!- dijo el pelinaranja con molestia y observo a la peliazul- nos vemos Tsubasa-chan!!! Recuerda que creo en mis caballeros y creo plenamente en ti!!! Asi que cuídate!!!

Adios Neechan!! Ou-sama…- haciendo una reverencia, al igual que su child-

Cuando los vio alejarse finalmente la peliazul se dejo caer, afortundamente el pantalón de entrenamiento que tenia no dejaba ver la profundidad de la herida, se rasgo dicho pantalón y lo envolvió en su pierna lastimada

Sera mejor ir a la enfermería antes de que esto se ponga serio, Lucario nuevamente vuelvo a contar con tu apoyo, esta vez nos volveremos mas fuertes para detener a Izumi-kun con su rol de Rebel y proteger a Ou-sama y a todos en hanasaki…- Se levanto lentamente y empezo a caminar lentamente hacia la enfermeria

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matta ne!!!

Mimi-chan


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #354: January 14, 2018, 09:53:23 PM »
No logré escribir todo lo que quería pero al menos algo es algo xd luego vendré con más (sí, hay más)



32.1




La puerta del pequeño estudio de radio se abrió de golpe, y los presentes dejaron de posar su atención en sus celulares y laptops para alzar la mirada y fijarse en el intruso. Sin embargo, los cuatro alumnos ya sabían de quién se trataba: era Oikawa, quien como siempre, llegaba media hora tarde a la práctica de radio.

Oikawa sabía que era de lo peor. Seguir descuidando sus estudios en favor de su posición como capitán del equipo de vóley y todo lo que esto implicaba le iba a echar a perder la beca deportiva a este paso. Y ni podía poner su puesto de rebel como excusa, porque hasta ese entonces, no había hecho nada al respecto, más que unos cuantos entrenamientos por su cuenta y otros junto a Adachi durante la semana previa al ataque a Hanasaki.

Pero suponía que hábitos de tanto tiempo eran difíciles de cambiar, y por eso no conseguía llegar temprano a ninguna práctica de radio.

Además, la noche anterior se había quedado hasta tarde, entre angustiado y emocionado por lo que se venía en su rol como rebel de Eureka. Justo por eso —y un par de cosas más que no lo dejaron dormir en paz— era comprensible que no hubiese podido despertarse a tiempo.

“Lo siento~” canturreó Oikawa, mientras se ubicaba en una silla, dejando a su lado su morral y su mochila de deportes. “¿Ya llegó el jefe de práctica?”
“Tienes suerte,” comentó Amami, quien había regresado a sus labores, tecleando rápidamente en su laptop. “¿Recuerdas que Kaname-san nos dijo que se iría de viaje? Tenía que sustentar su maestría en España, creo. Van a mandar un reemplazo hoy, y en soporte nos dijeron que el nuevo encargado de nuestra práctica llegará una hora tarde.”
“Yo estuve puntual y fue por gusto,” suspiró resignada You.
“Yo igual,” dijo Kanan. “Y eso que ayer me quedé hasta tarde.”
“¡Ohh cierto! Tu enamorada llegó ayer de Italia, no?” dijo Bokuto.
“S-sí…” asintió Kanan.
“Sólo espero que el jefe de práctica de reemplazo no tarde tanto. Puede que afecte nuestros horarios de emisión,” dijo Amami.
“No se preocupen por eso. Creo que no hay ninguna comisión de práctica después de nosotros,” dijo Bokuto.
“Bueno, mejor que el jefe de práctica aún no llegue. Necesito un consejo y si el reemplazo anda por acá no puedo consultarles,” comentó Oikawa.

Su grupo de radio estaba conformado por Amami, un misterioso muchacho de su promoción que se llevaba de mil maravillas con todos, pero que nadie conocía realmente a fondo; You, una chica de energías interminables e ideas alocadas, pero de un gran corazón; y Kanan, una amiga de Souji, quien le hacía recordar a él por su actitud maternal (¿o paternal?) y sus consejos. Por cuestión de suerte, Bokuto también conformaba su comisión de prácticas de radio, puesto que lo habían añadido al grupo un par de semanas atrás, para enmendar un error en el sistema de matrícula.

“¡Mándate!” le urgió Bokuto, entusiasmado.
“¿Es sobre tu enamorada?” preguntó Amami.
“Ah…” Justo les iba a consultar algo relacionado a Eureka, pero se había olvidado de ese detalle: para todo el mundo, ellos dos eran una pareja. Los únicos que sabían la verdad eran Iwaizumi y Souji. “¿No?”

Luciel lo había salvado de la grandísima estupidez que hizo unas semanas atrás, cuando salió con Souji, Sho, Kaneki, Kaworu y Eren. En pleno estado de ebriedad, le había mandado un mensaje a su HiME, y siendo sincero consigo mismo, no recordaba exactamente qué decía, pero estaba seguro de que era muy riesgoso. Cuando recuperó lucidez, recordó su error, y sólo atinó a pedirle ayuda a Luciel. Para su suerte, Luciel lo borró del celular de Eureka antes de que ella lo viese, devolviéndole el alma al cuerpo a Oikawa.

No sentía ningún interés por su HiME. Eran buenos amigos, y la amistad que tenían valía un montón para él. Pero debía admitir que sí le había dejado un tanto descolocado que Eureka había sido la única persona a la que le mandó pachotadas sin ningún cuidado aquella noche. Le intrigaba saber qué decía el mensaje, y aunque le había insistido a Luciel al respecto, el pelirrojo se había cerrado a la posibilidad de contarle, entre risotadas y burlas.

Resolvió que la única manera de pedirles un consejo era contándoles la verdad. Y, lo más curioso de todo, era que confiaba más en You, Kanan y Amami que en Bokuto. Al igual que Sho, el peligris era muy bocotas, y soltaba secretos por doquier. Hasta ahora le parecía un milagro que Bokuto no hubiese anunciado al grupo que Marie andaba enamorada de Iwaizumi, una verdad que todos sabían… excepto el mismo Iwaizumi, claro.

Recordando a su grupo de amigos, se dio cuenta de que tal vez era un poco alocado confiarle aquella duda a su grupo de radio. También los consideraba amigos, por supuesto, pero Oikawa sentía que aún no contaban con la misma cercanía que él tenía con Souji, Sho y el resto. Exceptuando a Bokuto, por supuesto, que andaba en ambos grupos.

Pero Kanan, Amami, You e incluso el mismo Bokuto no sabían nada del asunto de las HiMEs, y tal vez eso ayudaría a que sus consejos fueran completamente genuinos. Sabía que, de hablarlo con Iwaizumi o Souji, ambos le exhortarían a enfocarse en sus estudios y dejar esas charlatanerías de lado. Eureka era su propia HiME y estaba descartado siquiera IMAGINAR un universo alterno donde sentía interés por ella.

Sin embargo, seguía siendo muy arriesgado hablar del tema. Eureka, después de todo, no era sólo su HiME: era la mánager de su equipo, la enamorada de otra persona y una nueva amiga suya. Debía ser muy cuidadoso con sus palabras.

Tal vez… podía decir la verdad, pero escondiendo de quién realmente era el problema.

“¿Y qué consejo necesitabas?” preguntó Amami, sacándolo de sus pensamientos.
“EEEEEHHHH… Realmente, no es un consejo para mí. Es un consejo para un amigo muy cercano,” dijo Oikawa. “Es un poco tímido, y me pidió que le pregunte a la gente por él…”
“¿En serio no eres tú?” Amami no sonaba muy convencido de la mentira de Oikawa.
“No, no soy yo,” y de alguna manera u otra, consiguió portar una expresión muy seria. A juzgar por las caras de You, Kanan y Bokuto, a esos tres ya los tenía ganados. Amami, sin embargo, no demoró en asentir, y pareció caer en su trampa. “Es… Es Iwa-chan.”

Ay de él, si Iwaizumi se enteraba.

“¿¡Iwaizumi!?” exclamó Bokuto.
“Bokuto-chan, esto no va a salir de este estudio. Lo mismo le digo al resto,” y miró a Kanan, You y Amami. “Se los suplico, no pueden contarle a nadie lo que oirán aquí.”
“¡Juro que no lo haré!” Bokuto hizo como que se cerraba la boca con un cierre. “En serio, seré una tumba. Pero ya, cuéntanos, ¿qué le pasó a Iwaizumi?”
“Él… uh…” Oikawa suspiró. “Iwa-chan tiene una amiga muy cercana. Y le tiene un aprecio tremendo.”
“¿Esa amiga la conocemos?” preguntó You, muy curiosa.
“Uh… no, no la conocen,” dijo Oikawa. “Bueno, el asunto es que son muy buenos amigos. Pero hace unas semanas, Iwa-chan salió conmigo y unos amigos a un bar, tomó de más y le mandó un mensaje.”
“Ya sé cómo termina esto,” comentó Amami, entre risas.
“No, Amami-chan. No termina como imaginas. Él… consiguió borrarlo antes de que lo vea.”
“¿Pero Iwaizumi está seguro de ello? ¿Qué pasa si ya lo vio?” le preguntó Kanan.

Nunca había considerado esa posibilidad.

No, no había manera. Eureka era un libro muy fácil de leer: era sencillo saber qué pasaba por su cabeza, y Oikawa no se habría demorado en notar que andaba medio incómoda desde ese entonces. Sucedía lo contrario, ya que se veía igual que siempre, con esa pizca de malhumor y desbordante energía que la caracterizaban. Sin duda, esa chica era sumamente extraña.

“No creo. Lo debí notar. DIGO, lo debió notar. Es muy fácil leerla, y nada cambió en ella desde ese día.”
“¿Entonces? ¿Cuál es el problema?” preguntó Bokuto.
“Iwa-chan no sabe qué le puso en ese mensaje. Y aunque no lo parezca, a él le encanta pensar de más, y se está haciendo un mundo porque piensa que dentro de sí mismo si están pasando cosas, pero tal vez aún no se da cuenta de eso.”
“…Mmm,” You se mostró pensativa. “¿Quieres que te diga lo que pienso?”
“Sí,” Oikawa asintió. “Dime. Yo cuidaré mis palabras cuando le cuente lo que opinas.”
“Nah, no es algo tan trágico,” You rio. “Si te soy sincera, yo dudo que le guste. Lo siento más como una preocupación que tiene él por arruinar su amistad con ella, considerando lo cercanos que son. Ese mensaje podía distanciarlos un poco, porque ella podía incomodarse por ello. Entonces anda preocupado por la posibilidad de que lo haya leído. Respecto al mensaje en sí, puede que… no sé, Iwaizumi está soltero, ¿no?”
“Sí,” dijo Oikawa.
“Pues eso. Imagino que a veces le molesta ese detalle… y dicen que cuando estamos ebrios somos muy honestos, entonces por eso lo sacó a la luz de esa forma.”
“A veces, cuando estamos ebrios, también somos un poco idiotas, You,” dijo Kanan.
“Lo dices por experiencia, ¿Kanan?” Amami le sonrió de lado.
“¡N-no! De hecho… lo decía por mi enamorada.”
“Aww~” Bokuto se enterneció. Mari y Kanan eran ‘relationship goals’, después de todo.
“Yo creo que You tiene razón, Oikawa. Iwaizumi pensó en la chica más cercana a él. Tal vez… es la chica con la que está pasando más tiempo últimamente, y por eso se ha confundido un poquito,” dijo Amami.
“Mm, bueno, eso es cierto. Últimamente lo veo más junto a ella que al resto de sus amigas…” comentó Oikawa, pensativo.
“No tiene por qué preocuparse.” Amami le sonrió.
“Oikawa,” habló Bokuto. “Esa chica no es Marie, ¿no?”
“…No, claro que no. Dije que no la conocían,” Oikawa sonrió. “Pero gracias por los consejos. Le contaré a Iwa-chan todo esto. Recuerden no mencionarle nada al respecto, por favor,” y juntó sus manos a manera de súplica, agachando su cabeza.
“No te preocupes,” le aseguró Kanan. “No sale de este estudio.”

Oikawa sintió que le sacaron un gran peso de encima. Con las palabras de su grupo de radio, se había dado cuenta de que todo era una simple confusión, y aquel pensamiento le devolvió el alma al cuerpo. Por fin podría olvidarse de esa extraña sospecha de que su subconsciente le andaba escondiendo cosas.

“Ah, disculpen,” una voz interrumpió al grupo, y todos se giraron hacia la puerta. Un pelirrojo de beanie y estatura promedio se había apoyado con un brazo en el marco de la puerta, mientras los observaba, curioso. “¿Son la práctica 411D?”
“Sí,” dijo Amami, mirándolo con recelo.
“Soy Misaki Yata, el T.A. de reemplazo. Espero que hayan traído sus guiones para revisarlos antes de la emisión de sus programas,” dijo, y revisó su fólder. “¿Bokuto, Oikawa y Kanan?”

Oikawa y Bokuto le hicieron ojitos a Kanan, quien sólo suspiró, mientras asentía en silencio.

“Y… Amami y You, ¿cierto?” preguntó Yata.

Por su lado, Amami y You asintieron emocionados, muy seguros de su trabajo en equipo.

Sería una mañana un tanto larga para aquel grupo de radio.









La mayoría de los residentes de la mansión Vi Britannia huyeron del ambiente tenso que había en el comedor principal a tempranas horas del día.

Haruhi e Illya se deshicieron en excusas, comentando que preferían desayunar en el cuarto de Haru porque a la mayor de las Lee le convenía no hacer mucho esfuerzo por su muñeca. Nadie lo cuestionó, puesto que todos andaban preocupados por sus propias excusas como para notar la falta de lógica en los argumentos ajenos.

Hizumi y Soul, que habían llegado emocionados al desayuno, vieron el banquete, observaron los rostros de Lelouch y Eureka, y se dieron media vuelta hacia la puerta principal. Se toparon con Ryoji en el proceso, y le hicieron un favor al comentarle brevemente lo que sucedía. Ryoji siguió su ejemplo y prefirió salir de la casa sin desayuno a tener que confrontar el tremendo lío que había entre la HiME y su key.

Por su parte, Simon no demoró en tomar asiento a la derecha de su hermano, quien andaba en la cabeza del comedor. Y aunque se le veía de lo más normal, Lelouch y Eureka notaron que Simon devoró parte del buffet en breves minutos. Y se levantó como si nada, se despidió de ambos y caminó muy tranquilo hacia su habitación.

Kanone fue otro de los que brevemente tomó asiento junto a ellos. Él optó por sentarse al lado de Eureka, pero sólo picó un par de cosas y se escapó como el resto, con una excusa tonta en los labios.

Cuando escucharon las noticias por el televisor de la cocina, los dos se dieron cuenta de que Yoite y Miharu preferían comer dentro a tener que compartir la mesa del comedor con ellos, justo como el resto de inquilinos y familiares había hecho.

Eureka se levantó de golpe, y sin una pizca de gracia, golpeó la silla hacia atrás, cogió su platillo y corrió a la cocina.

Lelouch frunció el ceño, pero no musitó palabra alguna.







Yoite y Miharu le hicieron un espacio en la mesa de la cocina ni bien la vieron entrar. Ambos parecían estar en sincronía en todo momento, puesto que ninguno le cuestionó con la mirada o le preguntó en voz alta lo que había sucedido con Lelouch. Los dos eran muy pacientes: lo habían sido siempre y tal parecía que ello nunca cambiaría, por más de que ahora Yoite ya bordeaba los 23 años y Miharu estaba a punto de graduarse de la secundaria. Los recordaba siempre esperando a que ella tuviese la iniciativa de pedirles su ayuda. Sin embargo, Yoite era el que usualmente le aconsejaba, puesto que Miharu siempre había sido muy jovencito como para entender por lo que ella pasaba.

Recordaba haberlos visto juntos desde que conoció a la familia vi Britannia, y le agradaba ver que, por más de que muchas cosas habían cambiado con el paso de los años, la relación de ambos seguía intacta. Para la hija de un divorcio (como lo era ella), se le hacía reconfortante ver que si existían relaciones que podían durar.

“…” Eureka soltó un suspiro, y observó a Yoite. Al darse cuenta de esto, él le sonrió. “Necesito tus consejos, Yoite.”
“Dígame, señorita,” le respondió él. “Intentaré ayudarla con lo que pueda.”
“Gracias, Yoite. Siempre me ha parecido curioso que nunca te pongas del lado de nadie, por más de que Lelouch sea tu patrón,” comentó Eureka, sonriendo.
“Sólo lo hace cuando se trata de mí~” canturreó Miharu, muy alegre.
“A veces…” dijo Yoite, un poco avergonzado.
“¿Qué hizo Lelouch esta vez, Eu?” preguntó Miharu.
“Pues… no es su culpa totalmente. Uh… lo entiendo, hasta cierto punto. Pero Lelouch es muy terco, y por más de que…” Eureka bajó el tono de voz, por precaución. “Por más de que le digo que mi rebel es de fiar, no me cree. Disculpen mi cambio de voz, es para tomar un par de precauciones.”
“No te preocupes,” dijo Miharu.
“¿Nos podría contar sobre él?” dijo Yoite.
“Se llama Tooru Oikawa. Es el capitán del equipo de vóley de Rizembool, y en general, es un buen chico. Nos hemos hecho amigos porque hemos coincidido en varios lados y nos hemos hecho varios favores, empezando por lo del hermano de Kanone, durante la boda del tío de Haru hace un par de meses.”
“Oh, ¿te refieres al secuestro?” preguntó Miharu.
“Sí, justo por eso. Desde ese entonces lo conozco, y nos llevamos muy bien. Como es novato, le he dado un tiempo para que entrene, pero… al final no estoy muy segura de querer pelear contra él. Como ahora somos amigos, y encima sé lo mucho que le gusta el vóley… La posibilidad de herirlo me aterra. Lo cierto es que el día del ataque tuvimos un problema muy grande y por eso estoy que bajo el volumen de voz cuando hablo de él. Tengo miedo de que Rizembool se entere de que somos amigos. Están… cada vez más estrictos respecto a sus rebels.”
“Tiene sentido. Tal vez están atribuyendo las amistades entre HiMEs y rebels al motivo detrás de su derrota la vez pasada. Junto… a otros factores, por supuesto,” comentó Yoite.
“Sí, escuché que varias HiMEs se hicieron amigas de sus rebels en ocasiones anteriores. Aunque… siempre hubo una gran mayoría de rebels locos y muy dedicados a la causa, como los exrebels de Haru, mi exrebel, Loki, y otros más,” dijo Eureka.
“Creo que ser rebel siempre ha implicado cierto grado de locura,” comentó Miharu.
“Es cierto. Aunque… también aplica a nosotras, las HiMEs. El nivel de peligro al que nos sometemos es tan alto a veces que dudo que andemos tan cuerdas como para aceptar,” dijo Eureka, y rio un poco. “Pero bueno, supongo que nunca estuvo en los planes de Rizembool que varios rebels se llevaran bien con sus HiMEs. Y esta vez, con el ataque, han dejado en claro que quieren obtener la victoria y destruir Hanasaki a toda costa. Por eso han designado que ciertos estudiantes se encarguen de poner en onda a los rebels que se desvían de sus planes originales.”
“¿Y supongo que quieren hacer eso con el tuyo?” dijo Miharu.
“Exacto. De hecho, lo intentaron hacer el día del ataque… pero yo ayudé a Oikawa y felizmente se salvó,” comentó Eureka, aliviada. “Hemos acordado en que haremos lo imposible para dar a entender que ese no es el caso, y que Oikawa va a cumplir al pie de la letra con su rol. Pero… lo veo muy complicado. Encima, soy la mánager de su equipo… Felizmente, tengo un disfraz y me hago pasar por alguien más, pero dudo que eso funcione por mucho tiempo…”
“Ay, Eu, en los problemas que te metes,” le resondró Miharu.
“Yo sé, yo sé. Mira que me toca un rebel buena gente y justo todo esto tiene que pasar.” Eureka suspiró. “Tal vez sí soy yeta…”
“Entre eso o un rebel desquiciado, creo que preferiría tu situación, de todas maneras,” dijo Miharu.
“Pienso igual que Miharu,” dijo Yoite.
“Sí, totalmente. Yo no cambio a Oikawa por nada. Pero en serio todo está muy difícil. Encima, Lelouch no deja de sospechar de él…”
“¿Por esa sospecha es que Lelouch anda enojado contigo?”
“Sí, algo así. Lelouch me sacó en cara que la historia se está repitiendo. Que lo que me acaba de pasar con Oikawa también pasó con Kanone cuando fue mi rebel hace unos años… Y me dijo que siempre ocurre lo mismo, siempre me hago amiga de mi rebel y ellos me ponen en peligro. Pero nunca ha sido la culpa de alguno de ellos. Fueron situaciones externas a ellos mismos.”
“Sé que no es prueba suficiente, pero el joven Oikawa la ayudó con lo de Zushi sin conocerla del todo. Eso dice mucho sobre su persona.”
“Sí, es un tonto. Se metió en ese lío sin que fuéramos amigos. Lo peor es que tuvo la oportunidad de salvarse, pero no sé, se metió con nosotros al taxi de todas maneras. Él mismo me dijo luego que ni entendió lo que hizo.”
“Suena muy idiota,” dijo Miharu.
“Lo es, para qué negarlo.” Eureka rio. “Pero tiene un gran corazón.”
“Deberías invitarlo a que cene con nosotros algún día, Eu,” sugirió Miharu. “Sé que están en un lío muy complicado, pero por ahí lo puedes disfrazar y escabullirlo dentro de la mansión. Yoite y yo somos muy buenos leyendo a la gente, tal vez podríamos notar si tiene intenciones distintas o si te está escondiendo algo.”
“…Suena como una terrible idea, pero he tenido ideas peores, así que puede que la tome en cuenta.” Eureka le sonrió.
“¡Yay!” Miharu sonrió.
“Creo que es necesario. Nos es muy difícil dar un veredicto sobre él sin conocerlo,” comentó Yoite. “Pero, de todas maneras, confío en su criterio, señorita. Si usted cree que el joven Oikawa es sincero, no debería hacerle caso a nadie más. Lelouch es… muy terco, como usted misma dice. Dele unos días para que se calme y verá que podrá hablar las cosas con él más tranquila.”
“Gracias, Yoite. El detalle es que las mismas sospechas de Lelouch hacia Oikawa… pasan también al revés. Oikawa dice que Lelouch le da mala espina o algo así.”
“Ah, pero eso debe ser porque Oikawa es un idiota. Mi hermano puede ser muy aburrido, malhumorado y terco, pero nunca le haría daño a alguien,” dijo Miharu.
“Lo mismo pienso yo.” Eureka suspiró. “A ver si con él logro razonar sin necesidad de discutir.”
“Mucha suerte con eso,” dijo Miharu. “Pero ahora, enfócate en desayunar. El bufete que hizo Yoite no se puede echar a perder.”
“Sí, luego regresaré a la mesa del comedor para robar más tocino~” canturreó Eureka. “Ojalá que para ese entonces Lelouch ya se haya ido a Hanasaki…”
“Esperemos,” Miharu suspiró.
“Por cierto… muchas gracias a ambos. Siempre me siento mejor después de hablar con ustedes.” Eureka les sonrió.
“No hay problema, señorita.”
“Cuando quieras, Eu.”

Y los dos le sonrieron de vuelta.

El desayuno junto a ellos se pasó entre conversación amena y risas, y Eureka se sintió un poco más calmada por el resto de la mañana.








Souji pensó que era una broma, realmente. Pero desde su posición en la entrada de su casa, podía ver la inmensa sonrisa en el rostro de Adachi, a través de la luna del carro que él manejaba.

Y se veía sincera, como las que usualmente le dedicaba.

Era un modelo de un par de años atrás que, por sus rasguños y su apariencia descuidada, mostraba haber sido utilizado frecuentemente por su antiguo dueño. Necesitaba urgentemente un nuevo baño de pintura y un poco de mantenimiento, pero pese a todo, seguía siendo un carro. Un carro que ni él ni Adachi habían tenido hasta ese entonces.

Souji corrió a subirse al asiento de copiloto, y ni bien cerró la puerta, se volteó a encarar a su pareja.

“Okay. A quién le robaste.”
“¿En serio piensas tan mal de mí?” Adachi rodó los ojos.
“Un poco,” dijo Souji, y le sonrió. “¿Supongo… que es de tu tío?”
“Sí. Cambió de carro hace unos días, y me llamó ayer, preguntándome si quería el anterior. Como contaba con dinero suficiente para la cuota inicial, no necesitó utilizar su antiguo carro como parte del pago, así que le sobraba, por así decirlo,” mencionó, un poco emocionado. “Imagínate. Al fin tengo carro.”
“¿Y me has venido a recoger por algo en especial?” preguntó Souji, con sospecha.
“…” Adachi desvió la mirada, derrotado. “¿Me acompañas a comprar las cosas de la semana al márket?”
“Ahora todo tiene sentido,” comentó Souji, cruzándose de brazos. Soltó una risa, y asintió. “Felizmente tengo parte de la mañana libre. Sólo hasta las diez, ¿sí?”
“Sí, no te preocupes. Sé que tienes clases a las… ¿doce?”
“Once, pero una hora es suficiente para dejar las cosas en tu casa y que de ahí me dejes en Rizembool. ¿Hoy dictas?”
“En la tarde. Y de ahí tengo seminario. Si terminas a las 8, podemos regresarnos juntos.”
“Mis clases son hasta las siete, pero puedo esperarte. Pero ya, vamos al márket, que estamos perdiendo el tiempo.”
“Sí, sí, tienes razón.”

Adachi prendió el carro y condujo al márket más cercano.

En el camino, se dedicó a contarle a Souji cómo había recibido la noticia del auto por parte de su tío. Todo había sucedido ese mismo día, y Adachi aún no lo podía creer. Los beneficios del carro eran varios, pero había uno en especial que le causaba una alegría infinita: al fin tenía un lugar donde podía dormir en sus ratos libres dentro de la universidad. El carro le ayudaba porque gracias a él, llegaría sumamente temprano a Hanasaki, se ahorraría el tráfico, y dormiría las horas previas al dictado de sus clases. Sabía que era una costumbre muy esparcida entre los jefes de práctica, y no los culpaba, porque sentía que siempre le faltaban horas de sueño. El carro sería capaz de cambiar eso al menos un poquito.

“Revolucionario,” comentó Souji, mientras salía del carro y cerraba la puerta del copiloto ni bien se estacionaron. Adachi lo imitó, y juntos caminaron hacia la entrada del márket. “Me imagino que, en su mayoría, lo hacen los jefes de práctica que viven muy lejos de la universidad.”
“Sí. Tampoco es que yo viva al otro lado de Tokio, pero prefiero ahorrarme el tráfico de las 9, gracias.”
“Quién no. Aunque es eso o ir apretado en el tren…”
“No sé qué es peor,” dijo Adachi. “Oye, por cierto. Quería hablar contigo… de algo importante.”
“¿Es algo malo?”
“No, no lo es. O bueno, puede ser. No sé cómo lo veas tú, yo lo veo… un poco complicado.”
“Dime de una vez, Tohru.”
“Es… sobre Oikawa,” comenzó Adachi, a la vez que ingresaban al márket. Souji agarró un carrito, y lo jaló hasta colocarlo en frente de ellos, mientras empezaban a buscar las provisiones que Adachi necesitaba para la semana. “Hay algo que nunca me cuadró del todo respecto a su encuentro con el rebel… ¿creo que lo llama Kuro?”
“Sí. ¿Qué pasó?” le preguntó Souji, mientras colocaba una lata de café y una barra para hacer chocolate caliente dentro del carro.
“El Child de su HiME nació allí, ¿no?”
“Sí…” Souji le arqueó una ceja. “No entiendo qué pasa con eso.”
“Es que… uh…” Era un tanto inusual ver dudoso a Adachi, pero Souji optó por guardarse sus comentarios, y esperó a que Adachi le hable. “Has escuchado que a veces… el Child nace… cuando HiME y key están en apuros.”
“Sí. Es muy común, de hecho. Aunque también puede darse cuando sólo uno de sus ‘padres’ es el que está en peligro. ¿Te acuerdas que así nació el Child de Mari? Porque ataqué a Kanan y bueno, nació para protegerla.”
“…” Adachi rodó los ojos. “Sí, me acuerdo de eso.”
“Mm.” Souji se veía pensativo. “A veces extraño esas épocas.”
“Eso es porque tuviste suerte y te tocó una HiME distinta del resto.” Adachi suspiró.
“…Espera. Pensé que a ti no te caía bien Mari.”
“No. Nunca me cayó bien. Pero… no puedo negar que era especial.” De la vergüenza, Adachi desvió la mirada.
“Huh. Estás muy honesto hoy.”
“Un poco.”
“Pero ya, ¿qué tiene que ver lo de los Childs con Oikawa?”
“Puede que… ¿sea el key de su HiME?”
“…” Souji parpadeó un par de veces, sin creer lo que había escuchado. Intentó tomarlo en serio, pero no demoró en reír. “Es—”
“Shh. No, no digas nada. Yo sé que es lo más estúpido que he dicho en mucho tiempo. Pero… tengo el presentimiento de que estoy en lo cierto.”
Souji le sonrió. “Me sorprende que Oikawa te preocupe. ¡Ah!” exclamó, emocionado. “¡Estás tomándote a pecho tu rol de mentor y padre! ¡Qué orgullo!”
“No es eso, no jodas. Sólo comento la posibilidad de ello porque… sería perjudicial para él y para su HiME.”
“Yo sé. Pero existen muy pocos casos de Childs así, Tohru. Y para que eso suceda… pues debe tomar un tiempo, ¿no? Eureka y Oikawa se conocen por unos meses. Dudo que él sea su key.” Souji le dio un par de palmaditas en el hombro. “Así que no te preocupes,” le sonrió y se alejó, caminando con el carro a otro estante.
“Sabes… que ahora también los rebels tienen keys, ¿no?”
“…” Souji ya estaba a punto de revisar los estantes de jugos, pero se detuvo en seco cuando escuchó a Adachi. “¿Qué?” le preguntó, muy curioso. “¿Quién te dijo eso?”
“Me lo comentó Akechi el otro día. Aún no saben de qué forma influye en los rebels, pero parece que están sacando energías de la misma manera que sus rivales. Es demasiado extraño,” mencionó Adachi.

Fue en eso que el celular de Souji empezó a sonar. Él lo sacó de su pantalón para revisar de quién se trataba, y le sorprendió notar que la llamada provenía de un número desconocido. La aceptó, un tanto dudoso: siempre estaba la posibilidad de que se tratase de una llamada pregrabada de su compañía de teléfonos. Ese tipo de llamadas eran muy comunes, después de todo.

“…” Al contestar, guardó silencio, esperando escuchar la monótona voz de la mujer de la compañía de teléfonos.
¡Souji!” Souji se sorprendió al identificar la voz de la persona al otro lado de la línea. “¡Soy Mari!
“¡Mari!” Souji sonrió. Vio, de reojo, que Adachi le preguntaba con gestos si era su exHiME, y Souji tuvo que asentir. “Qué gusto oír de ti. ¿Cómo estás? Hace tiempo que no hablamos.”
Ay sí, lo siento, estuve loca con la universidad. Pero… ¡Te tengo una sorpresa inmensa! Estoy de vuelta en Japón desde ayer.
“¿Cómo? ¿Ya estás de vacaciones? Pensé que no regresarías hasta terminar tus estudios…”
No, no. Me enteré del ataque. Y no podía quedarme de brazos cruzados, así que pensé que lo mejor sería regresar y apoyar a Hanasaki como pueda. Justo de eso te quería hablar, pero no por acá. Sería mejor si salimos. ¿Te parece? Sé que Adachi-san es súper celoso, así que no me molestaría que te acompañe. De seguro yo también andaré con Kanan.
“Oh, gracias. Sí, ya lo imaginaba renegando por eso, pero qué bueno que no te moleste que vaya también. ¿Qué tan libre andas?”
No estoy estudiando, porque me reincorporaré el ciclo que viene, así que estoy a la disposición de ustedes dos. Kanan anda libre los sábados, así que… ¿tal vez el sábado que viene?
“Sí, perfecto. ¿Este es tu número? Para poder confirmarte por whatsapp.”
Sí, este es mi número. Kanan me dio el tuyo, así que ya te tengo guardado en mis contactos.
“Perfecto, Mari. En serio me alegra que estés de regreso… por más de que la situación no sea la mejor.” Souji suspiró.
Suena como si te hubieras topado con varios problemas…
“Unos cuantos. Después te contaré al respecto.”
Me debes chisme, por cierto,” le recordó ella.
“¿Chisme…?”
Ah, ah. Ya tendremos nuestra salida a solas, porque de eso no podemos hablar en frente de Adachi-san.
“…No sé de qué me hablas, Mari.”
Ja~ Sweet, sweet Souji. Ya luego me entenderás. Te dejo, justo voy a hablar con Miranda en un ratito así que debo prepararme mentalmente.
“Está bien. Cuídate, Mari. Nos vemos.”
¡Nos vemos~!

Souji colgó, y guardó su celular. Encontró a Adachi a unos metros de distancia, revisando los precios de las bolsas de azúcar.

“Justo hablábamos de ella y se manifestó,” comentó Adachi.
“Está de vuelta en Japón.”
“¿¡Qué!? ¿Volverá a ser HiME?”
“Creo que no. Al menos entendí eso. Pero me pidió que nos encontremos. Estás invitado, por cierto.”
“¿…Cuándo?”
“El sábado que viene.”
“…” Adachi rodó los ojos. “Está bien.”
“Gracias~” Souji le sonrió, y luego, se giró hacia el azúcar. “Okay, ¿qué preferías? ¿calidad? ¿cantidad? ¿precio?”
“Precio.”
“Perfecto.”

Souji era, simultáneamente, un shopaholic y un ahorrador extremo, dependiendo del objeto en cuestión. Para provisiones, ahorraba hasta el último centavo, pero cuando se trataba de cachivaches, no le molestaba gastar la gran mayoría de su mensualidad. Era muy irónico, pero así era Souji. Por más de que parecía ser una persona muy perfecta, tenía sus pequeñas peculiaridades.

Al observarlo comparando precios, Adachi se desconectó unos instantes para darle vueltas al asunto de Oikawa. Tal vez Souji tenía razón. Tal vez el Child había hecho su primera aparición por el estrés de su HiME, nada más. Tal vez… Oikawa no estaba relacionado del todo.

Pero el asunto de los keys de rebels sí era digno de investigar. Cuando Akechi se lo comentó, había sido en un momento un tanto inoportuno para ambos, así que no pudo escuchar todo lo que le tenía que decir.

Ya luego le preguntaría de nuevo sobre el tema.


« Last Edit: February 26, 2018, 06:56:52 PM by Eureka »


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #355: January 14, 2018, 09:54:16 PM »
Parte dos :'v




32.2



Los entrenamientos del equipo de vóley de Rizembool volvieron a la normalidad con el regreso del capitán.

Desde las muchachitas aglomeradas en la entrada del gimnasio que no despegaban sus miradas del armador, hasta los comentarios despectivos sobre Ushijima y el ritmo intenso de los ejercicios y los partidos amistosos, todo indicaba que Oikawa estaba de regreso y, hasta incluso, más enérgico que nunca.

Eureka sentía que todo el equipo se había contagiado de las energías del rebel, puesto que parecían mucho más animados con el armador de vuelta. Aunque Oikawa creía que no influía mucho en su equipo, estaba muy claro que se equivocaba: tal vez parecía que nunca le hacían caso, pero su presencia era vital para el funcionamiento del equipo. Arakita e Iwaizumi eran las cabezas del equipo luego de él, y sus compañeros obedecían y respetaban sus indicaciones, pero Oikawa realmente disponía de las horas de entrenamiento, de las actividades y organizaba, junto a Eureka, los partidos contra otros equipos.

De seguro se les había hecho muy extraño andar sin él por casi una semana. Y no los culpaba, porque también le había sucedido lo mismo a ella. Especialmente porque había sido justo después del ataque a Hanasaki y el enfrentamiento con Kuro.

“¿Shinoa-chaaan?” la voz de Tendo la sacó de sus pensamientos, y se sorprendió al encontrarlo sentado a su lado, en una de las bancas frente a las dos canchas de vóley del gimnasio. “¿Estás bien? Llevo llamándote un buen rato.”
“Ah, disculpa,” Eureka le sonrió. “Ando un poco distraída. Tengo que hacer un guión para mi clase de mañana y—”
“¿Guión? ¿Tú no estudiabas gastronomía?” Tendo sospechó de sus palabras.
“…A-ah… sí, pero tengo que hacer una presentación de un platillo y debe ser mismo… ¿un spot publicitario? Y por eso debo aprender un poco de publicidad,” y se rio, llena de nervios.
“Mm.” Tendo no dejó de mirarla, curioso. “Bueno. Te llamaba porque… siento que tú debes saber qué mosca le picó a Oikawa.”
“¿Por qué lo dices?” preguntó Eureka, mientras que buscaba con la mirada a Oikawa. Lo encontró practicando saques a unos metros de allí, con Arakita del otro lado de la cancha, recibiendo la pelota.
“Lo siento más bobo de lo normal, y eso dice mucho, porque Oikawa siempre está como medio tonto.”
“Yo sólo lo veo más enérgico de lo normal.”
“Bueno, supongo que esa es su manera de demostrar su idiotez. Pero algo le pasó, y me da curiosidad~”

Aunque no le creía del todo, Eureka intentó dar con alguna explicación detrás de la actitud de su amigo. En cuestión de segundos se encontró sin ideas, y supuso que se debía a algo que había ocurrido en la mañana, justo antes del entrenamiento.

O tal vez la noche anterior, luego de su visita en la mansión. Tenía sentido, porque no se habían comunicado desde ese entonces por temor a ser espiados por Kuro o Rizembool en general.

Ya luego le preguntaría qué era lo que había sucedido.

“Bueno, si te enteras, me cuentas,” le dijo Tendo, y le sonrió. Luego se paró del asiento, y corrió a juntarse con Ushijima, Sawamura y Tetsurou, para juntos practicar recibos en un extremo de la cancha.

Eureka suspiró, un poco más calmada al encontrarse finalmente a solas. Al ver que el equipo no necesitaba de su ayuda, sacó su celular y empezó a revisar su newsfeed de facebook, para distraerse un poco. La charla con Yoite y Miharu en la mañana le habían ayudado a tranquilizarse, pero ni bien ingresó al gimnasio para el entrenamiento del día, sintió el regreso de su mal humor. En esos momentos no tenía ánimos para nada, realmente.

Volvió a suspirar, mientras continuaba revisando su facebook. Un sonido proveniente de su bolso la hizo girarse hacia este, y encontró a Morgana sacando la cabeza para observarla.






“¡Mona! ¡Escóndete de nuevo! ¡Si te ven, me matan!” susurró, y su Child le sonrió de lado.

Se había vuelto una rutina llevarlo consigo siempre en el bolso, y es que, en su forma de gato, Morgana cabía perfectamente en su morral. A veces sentía que no era necesario, porque podía convocarlo cuando lo veía conveniente, pero Morgana insistía en acompañarla a todos lados. Afirmaba que se aburría dentro de la mansión y, además, la compañía de Aka, el gato de Kanone, era de lo peor para él. Morgana odiaba a Aka con cada fibra de su ser.

“¿No te aburres? Te tienen haciendo mandados todo el día. Pensé que la mánager hacía algo más,” le dijo Morgana, ignorando su comentario previo. El Child observó la cancha con desinterés, hasta que notó a las chicas aglomeradas en la puerta. “Aún me sorprende lo popular que es Oikawa.”
“No parece, ¿no? Es tan baboso…” dijo Eureka, y Morgana rio.
“Lo es. Por cierto, nunca te pregunté. ¿Por qué te haces pasar por su enamorada?”
“Pregúntaselo a él. Yo nunca entendí. Supuestamente era por esas chicas que lo persiguen a todos lados, pero… nadie las mueve de la puerta.”
“¿Tal vez no consideran que eres su competencia?” dijo Morgana. “No te sienten realmente como una amenaza, o algo así.”
“Porque no lo soy. Me gustaría que cualquiera de esas chicas me lo ‘robe’,” dijo Eureka, y suspiró.

La idea de Oikawa con una enamorada se le hacía extraña… pero de todas maneras sería beneficiosa para ella. Tal vez y la chica se ofrecía a reemplazarla como mánager.

“Ah, Mona, sería genial. Quizá la chica quiere ser mánager también, y así mato dos pájaros de un solo tiro.”
“¿No te gusta ser mánager?”
“Pues… es bonito. Sí, tengo que hacer mandados y eso, pero también organizo partidos, aunque no lo creas. Los chicos tienen un amistoso con la universidad de Tokio en una semana, por ejemplo. Pero si tengo que seguir chantándome a Oikawa como enamorado, pues no, gracias.”
“¿Me parece o andas de mal humor?” Morgana la miró, curioso.
“Lelouch y yo discutimos ayer,” dijo Eureka, y sintió cómo el enojo de la noche pasada regresaba de golpe. Suspiró, intentando calmarse, y recordó el sabio consejo de una compañera suya de facultad, indicándole que lo mejor era inspirar y exhalar cuantas veces sean necesarias para tranquilizarse. Y lo siguió: a la quinta exhalación sintió que se encontraba mejor de ánimos, más calmada y en paz consigo misma.
“¿Estabas hiperventilando?” le dijo Morgana. Eureka se aguantó las ganas de electrocutarlo.
“No, estaba… tomando aire. Supuestamente estos ejercicios ayudan a controlarse.”
“¿…?”
“…Nada, estoy a punto de explotar,” dijo Eureka. “Hace tiempo que no peleábamos y supongo que me ha caído en mal momento.”
“¿Se puede saber por qué pelearon?”
“No confía en Oikawa, y me pide que no me fie de él. Me dice que es lo mismo que pasó con Kanone… ¿Sabes de eso? Fácil por nuestra conexión extraña de HiME y Child si estás enterado un poco de ello,” y dijo esto último en una voz un poco más baja, por seguridad.
“Sé que Kanone fue tu rebel, pero que se volvieron buenos amigos. Él tenía una enemistad muy grande con un alto mando de Rizembool, y por eso estuviste en peligro…”
“Eso, básicamente. ¿Alguien te lo contó o es por la conexión rara?”
“La conexión rara,” dijo Morgana, y le sonrió. “Es como si supiera… un resumen de tu vida hasta el día de mi nacimiento.”
“Cool… y raro, pero cool.” Eureka le sonrió de vuelta. “Pero bueno. Todo ese asunto nunca fue la culpa de Kanone. Igual con Oikawa, y de eso si eres testigo. Siento que… Lelouch está exagerando.”
“Está preocupado, pero sí, yo también siento que exagera un poco,” comentó Morgana. “Ya se le pasará, supongo. Cuando se dé cuenta de que Oikawa no es una amenaza,” dijo Morgana, y junto a su HiME, observaron al capitán. Justo en esos instantes, Oikawa recibió un pelotazo en la cabeza por parte de Iwaizumi, y se empezó a quejar en voz alta. “¿Cómo alguien le tendría miedo a eso?”
“…” Eureka no se pudo aguantar la risa, y empezó a carcajearse. “Tienes mucha razón, Mona,” le dijo, cuando se calmó.
“¿Eureka?”

HiME y Child se congelaron en el acto, y Eureka se giró sutilmente hacia la persona que la llamaba. Felizmente, era Souji, quien caminaba hacia ella. Se sentó al lado de su bolso, y el rebel pudo observar a Morgana dentro de este. Su expresión cambió súbitamente a una llena de curiosidad, y alzó la mirada para encarar a Eureka.






“Es tu Child, ¿no?” le preguntó Souji.
“…” Eureka miró a Morgana, quien yacía estático en el bolso. No demoró en recordar que Souji había estado presente el día del nacimiento de Morgana, por lo que no tenía sentido escondérselo. “Sí. Se llama Morgana. De seguro lo recuerdas del día del ataque.”
“Exacto.” Souji sonrió. “Pero… ¿por qué lo traes? ¿Vas a tener una pelea con Oikawa?”
“Morgana viene porque se aburre en mi casa. Pero lo de la pelea… pues es el plan para hoy, al menos,” dijo la HiME, y se giró a observar a su rebel. “Me dijo que pronto tendríamos nuestra primera batalla.”
“¿No era la semana que viene?” dijo Morgana.
“Sí, yo sé, pero yo espero que sea lo más pronto posible. Debemos pasar desapercibidos a toda costa.”
“…¿Entiendes lo que tu Child te dice? Ah, bueno, claro, es como tu hijo. Tiene sentido,” mencionó Souji.
“¿…?” Eureka lo miró, sin comprenderlo. “¿Tú no lo entiendes? Bueno, muchos de los residentes de la mansión tampoco lo entendían…”
“Pues estoy igual que ellos, yo sólo escucho maullidos.” Souji sonrió. “Pero de seguro eso no pasa con ciertas personas. ¿O me equivoco?”
“Pues tienes razón. Algunas personas si pueden entenderlo.”
“¿Cómo quiénes?”
“Oikawa, Lelouch y Soul… este último es mi arma, por cierto.”
“Mm…” Souji tomó su mentón, pensativo. Luego, asintió, sonriendo. “Yo tenía razón.”
“¿De…?”
“De nada, no te preocupes. ¿Y cómo es lo de la batalla? ¿Dices que la planearon para la semana que viene?”
“Sí, pero voy a decirle que sea en estos días. Me parece que es lo mejor. Morgana piensa lo mismo,” dijo Eureka. Souji observó cómo su Child asintió, de acuerdo con ella. “Pero no he encontrado un momento para decírselo porque andamos ocupados por el entrenamiento de hoy. Bueno, más él que yo. Lo haré después, supongo.”
“Mm… Oikawa ha tenido un poco de progreso en estas semanas, pero dudo que pueda enfrentarse contra ti tan pronto. Deberías darle más tiempo.”
“No tienes nada de qué preocuparte, estoy demasiado oxidada. No sé si Oikawa llegó a contarte todo, pero… esa vez, dentro del sueño, el chico de la máscara llegó a hacerme una herida fatal con su espada. Me apuñaló por la espalda. Cuando desperté, la herida no estaba ahí, pero el dolor seguía presente. Ese descuido me hizo ver que aún me falta un montón por aprender.”
“Se entiende. Lo has retomado luego de tanto tiempo… Poco a poco podrás recobrar el ritmo de antes. Tu cuerpo y tu mente se acostumbrarán.”
“Sí.” Eureka asintió. “Pero justo por eso no debes temer por Oikawa. Sé que es medio idiota a veces, pero su potencial es tremendo. Y… en la cancha es muy calculador. No me quiero imaginar si fuésemos rivales de verdad. Si no fuera mi amigo, o si jugara vóley contra él, no sé qué pasaría.”
“Ah, Oikawa es otra persona cuando se trata de vóley. Le es muy sencillo encontrar las debilidades del equipo rival, así como de sus jugadores. Es realmente un genio. Me da pena lo mucho que se subestima a sí mismo.”
“A mí también.” Eureka suspiró. “¿Y tú? ¿Qué te traes por acá?”
“Tenía un hueco de dos horas, así que vine a pasar el rato,” dijo Souji, y volvió a prestarle atención a la cancha. “Me divierte verlos entrenar. Creo que llevo varios huecos de mi vida universitaria en este gimnasio, y eso que no soy del equipo de vóley,” contó el exrebel, entre risas.
“Siempre me sorprendió que no te hayas unido. ¿No estuviste en el equipo de básquet en highschool? Pensé que seguirías haciendo algún deporte en la  universidad.”
“¡Sí! Estuve ahí con Hizumi, claro. Pero son deportes muy diferentes, y francamente, no creo tener el tiempo como para dedicarme enteramente a los entrenamientos. Sé que muchos hacen sacrificios para venir, incluso en días que no tienen clases y andan libres. Oikawa es uno de ellos, está ocupado con sus cursos y encima es rebel, pero el vóley siempre ha sido y siempre será una prioridad para él. No siento que yo tenga la misma motivación que él o que el resto.”
“Buen punto,” dijo Eureka. “¿Qué tal te va con tus clases?”
“Todo bien, felizmente. Aunque soy un poco precavido, y ya estoy revisando los contenidos para finales. Falta un mes.”
“¿…Que falta un mes?”
“Para finales, sí.”
“¡¿QUE FALTA UN MES?!” el grito retumbó por el gimnasio, y el equipo se quedó en silencio ante tal estruendoso y ensordecedor alarido. Todos la miraron, y Eureka agachó la cabeza. “Lo siento…”

Muchos de los jugadores se rieron, Oikawa incluido, por supuesto. Eureka sabía que no alcanzaría a mirarla, pero intentó fulminarlo con la mirada desde su sitio. Luego de unas carcajadas, el equipo no demoró en retomar el entrenamiento.

“¿Te olvidaste de las clases o qué?” Souji rio.
“He estado tan pendiente de lo de las HiMEs y rebels… de todas estas cosas que me han pasado cada semana, lo de la fiesta de la facultad de Derecho, el secuestro de Zushi, los entrenamientos, no sé, todo lo que me ha pasado. Y me olvidé de finales.”
“Bueno, ya te hice acordar. Suerte con eso.”
“…Gracias.” Eureka soltó el trigésimo suspiro del día.

Tuvo el vago recuerdo de su jefe de práctica de fotografía pidiéndole que llevara fotos de su proyecto para la siguiente práctica, y pensó en la escasez de creatividad por la que pasaba. Fotografiar al equipo de vóley era la última opción, pero sentía que no andaba tan desesperada para ello.

Sin embargo, recordó las cuatro semanas que le quedaban antes de la presentación final, y lo pensó detenidamente. Tal vez lo mejor era mencionar el proyecto entre los miembros del equipo, para ver si estaban de acuerdo y si colaborarían con ella. No era tan cercana de los jugadores, realmente, pero se llevaban bien con ella, así que tenía cierta certeza de que aceptarían.

Decidió que lo mejor sería comentárselo a Oikawa ni bien encontrase un momento a solas con él. A juzgar por el horario de aquel entrenamiento, faltaba muy poco para el partido de media hora que siempre tenían, y con el que cerraban las prácticas. Luego de eso tendría una chance de hablar con su rebel.




“¡SOUJIIIIIIII!” escuchó Eureka antes de ver a Bokuto corriendo hacia su primo. Bokuto llegó, y corrió a sentarse a su lado, mientras le lloraba. “¡AYÚDAMEEEEEE!” 
“¿Qué pasó, Bokuto?”
“¡NO SÉ QUE HACEEEER! ¡Tengo un secreto muy grande que quiero contar pero no debo!”
“Bokuto, no seas bocotas como Sho. Sabes que es malísimo ir esparciendo chisme por ahí.”
“¡YO SÉEEE! ¡Pero es algo tan… tan extraño, que necesito contárselo a alguien!”
“¿Qué pasó, Bokuto?” preguntó Eureka.
“Ahh… no debería.” Bokuto suspiró. “Oikawa me matará.”
“…” Eureka y Morgana se sorprendieron ante la mención del rebel. “¿Es algo con mi enamorado?” preguntó ella.
“Es—”
“¡SHINOA-CHAN!”

Oikawa corrió rápidamente hasta quedar al lado de Morgana y Eureka, interrumpiendo a Bokuto con su *armoniosa* voz. Su sonrisa parecía muy forzada, y es que todo indicaba que había notado a Bokuto hablando con Souji y su sexto sentido se había activado para evitar el desastre inminente. Sin embargo, toda su reacción delataba su nerviosismo, que no pasó desapercibido del todo.

“Es hora del partido, ¿no?” preguntó Oikawa. Era demasiado sencillo notar que estaba fingiendo tranquilidad, pero ninguno de sus amigos quiso sacárselo en cara.
“Uh, sí…” dijo Eureka, un tanto ida. “¿Voy por los chalecos?”
“Sí, por favor.”

Eureka se giró sutilmente hacia Morgana, y con un ademan de su mano, le pidió que se escondiera de nuevo. El Child le hizo caso, aunque se veía un tanto enojado por ello. Cuando Eureka confirmó que su bolso pasaba de nuevo totalmente desapercibido, se levantó y corrió hacia el almacén en busca de los chalecos. Por sobre el hombro pudo ver a Oikawa renegando mientras hablaba con Bokuto, pero le restó importancia.




Justo en el pasillo camino al almacén, notó a Saeran apoyado en la pared, quien revisaba su celular un tanto aburrido. Recordó la insistencia de Seven respecto al tema de su hermano, y se le ocurrió una idea un tanto estúpida. Saeran era de temer: su aura intimidante espantaba a muchos de sus compañeros de equipo, y Eureka no era inmune a esta. Pero debía actuar ya: llevaba semanas con lo mismo, sin poder acercársele, y aunque Seven no parecía muy afectado por ello, de todas formas, se le estaba agotando la paciencia.

“¡Saeran!” lo llamó Eureka. El chico alzó la mirada, y la observó en silencio. “¿Me podrías ayudar a sacar los chalecos? Creo que anteayer los dejé en una de las colchonetas pero alguien los colocó encima del estante y no alcanzo…” se lamentó ella.
Saeran pareció dudarlo por unos instantes, pero asintió. “Okay.” Saeran se incorporó y caminó a su lado el resto del camino hacia el almacén.
“…” Eureka lo observó de reojo. “Oikawa me contó que estuviste en el atentado contra Hanasaki.”
“Sí, fui con el resto del centro federado de derecho.”
“Lo siento, justo por eso saliste herido, ¿no?”
“…” Saeran desvió la mirada. “Sí. Hubo un par de explosiones…”
“Oikawa también estuvo en Hanasaki. Había quedado en reunirse con el capitán de su equipo de vóley para organizar otro partido amistoso muy pronto pero… bueno, no pudieron lograrlo por lo del atentado.”
“…Oh. No sabía eso. ¿Tú no fuiste con él?” preguntó Saeran, un tanto confundido. Una de las labores de la mánager era ayudar a conseguir partidos amistosos para el equipo, y de seguro por eso se le hacía extraña su ausencia a Saeran.
“No, ese día estuve muy enferma, y no lo pude acompañar. Creo que yo fui la que le contagió el resfriado a Oikawa,” comentó, entre risas.

Cuando se encontraron frente a la puerta del almacén, Eureka sacó la llave para abrirla, y juntos ingresaron a buscar los chalecos. Eureka fue hacia el estante donde siempre colocaba los chalecos, pero su mentira no pasó desapercibida: los chalecos estaban encima de la colchoneta, como los había dejado dos días atrás.

“¿Shinoa?”

Aprovechando la oscuridad del almacén y el despiste de Saeran (quien no sabía a dónde había ido la chica), Eureka lanzó los chalecos a la parte más alta del estante. Rogó al universo que no se vieran tan desorganizados, para que Saeran le creyera.

“¡Ah, lo siento! ¿Dónde estás?”
“Te olvidaste de prender la luz,” le reclamó Saeran, y se acercó a la puerta para buscar el interruptor. Cuando la luz de tungsteno iluminó el lugar, Eureka estaba a unos cuantos metros de la escena del crimen. Notó, a sus pies, un par de chalecos que no habían alcanzado el estante, y quiso morirse ahí mismo, pero ya era muy tarde para lamentarse.
“Pensé que me seguías y que conocías donde estaban los chalecos…” comentó ella. “Uh… porque bueno, tú llevas más tiempo en el club que yo.”
“Yo entré este año, unas dos o tres semanas antes que tú. Y es mi primera vez aquí…” comentó él, un tanto extrañado por la postura rígida y la sonrisa forzada de la mánager.
“Bueno, bueno. ¡Ven y ayúdame!” Eureka le señaló los chalecos. Saeran se acercó, y le ayudó a sacarlos del estante. Eureka recogió rápidamente los del piso, y salieron del almacén.
“¿Y?” preguntó Saeran, y Eureka se quedó mirándolo sin comprenderle. “¿Lograron coordinar otro partido amistoso con Hanasaki? Luego del ataque.”
“No.” Eureka suspiró. “Parece que su equipo aún necesita un poco de tiempo para superar la derrota que sufrieron…”
“Se entiende. Bueno,” Saeran colocó los chalecos encima de los que Eureka tenía en sus manos. Habían regresado finalmente a la cancha, y justo Tendo, Ushijima y Kuroo lo llamaban para que entrene un rato con ellos. “Suerte con esto.”
“Ah, gracias, Saeran.”

Saeran solo asintió, y empezó a trotar de vuelta a la cancha con sus compañeros.

Eureka se dirigió hacia las bancas, para avisarle a Oikawa que ya contaba con los chalecos.

“Acá están los chalecos,” anunció Eureka, captando la atención del grupo. Los tres se giraron hacia ella. Oikawa asintió, y le sonrió.
“Perfecto~ llamaré al equipo para que empecemos con el partido.”
“¡Okay!”

Oikawa convocó la atención de todos, y explicó que era hora de iniciar con el partido. Como rutina, mediante un sorteo se elegían a dos capitanes, y ellos formaban sus equipos tomando en cuenta a los armadores, middle blockers, spikers y liberos del equipo. Esta vez, fueron Iwaizumi y Bokuto los líderes de los equipos, y no demoraron en formar sus grupos. Ni bien terminaron de escoger a sus miembros, empezaron con las preparaciones del partido.






Unas voces sonaban muy sorprendidas; otras, cuchicheaban comentarios llenos de decepción y alarma. Parecía que nunca nadie en el cuerpo científico y mecánico detrás de las unidades de combate había imaginado que algún rebel sería capaz de destruir sus creaciones.

Pero su humor luego del ataque a Hanasaki había ido empeorando conforme avanzaba la semana. Y era de esperarse que explotaría en algún momento.

Varios científicos y mecánicos se habían reunido alrededor del androide ni bien explotó, y tomaron unos minutos en darse cuenta de que Sho andaba aún ahí con ellos, sin haber completado sus horas de entrenamiento por la falla de la unidad de combate. No demoraron en invitarlo a pasar a la sala anterior, donde realizaban sus observaciones e investigaciones.

Ya había pasado media hora desde la pequeña explosión, pero nadie se había dignado a acercarse a darle explicaciones. No las necesitaba, realmente: sabía que la calidad de los androides dejaba mucho que desear, pero le preocupaba que por sus acciones lo destituyeran de su cargo. Tal vez el poco control que tenía sobre sus poderes influiría en su evaluación. Lo peor era que ni había conseguido pelear una sola vez con su HiME.

Recordó, en esos instantes, las visiones de su futuro. El tema de Kaneki. A su HiME, y sus miles de amigos que la apoyaban. A él mismo, y la extraña androide a su lado…

“Joven Minazuki,” le habló uno de los mecánicos, interrumpiendo sus pensamientos. Sho se incorporó en su asiento, y observó que los científicos dejaron de desplazarse de un lado a otro y el grupo de mecánicos se dispersó.

A través de la luna, pudo ver que dentro del campo de batalla, varios mecánicos se llevaron los restos del androide que había destruido.

“Hemos decidido promoverlo un nivel más. Desde hoy, luchará contra una de las androides mejor equipadas. El enfoque de sus entrenamientos será el control de sus habilidades, puesto que con esto nos ha sido suficiente para saber que le falta mejorar en ese rubro.”
“Sí, sí, lo que sea. ¿A dónde voy ahora?” Sho rodó los ojos.
“Sus entrenamientos se realizarán en el sótano 15.”
“Okay. ¿Tengo acceso a eso, supongo?” Sho arqueó la ceja.
“Sí, el asensor lo dejará frente a una puerta con un lector de tarjetas. Allí tendrá que deslizar su tarjeta de identificación. Nosotros les avisaremos a los encargados de esa área para que le faciliten el campo.”
“Okay.”

Sho se levantó y caminó hacia el asensor, ignorando las disculpas por parte del mecánico. Si era sólo cuestión de bajar un piso más y pelear contra otro androide, pues no había mucha vueltas que darle. Le molestaba la interrupción a su entrenamiento, pero no tenía sentido seguir quejándose.

Sho tomó el asensor y presionó el botón del sótano quince. Sin embargo, no consiguió percatarse de que el asensor iba a subir, y efectivamente, subió varios pisos hasta llegar al primero. Sho estaba a punto de mentarle la madre a la persona que lo había llamado, pero al abrirse las puertas, se sorprendió un poco al ver una cara conocida. Luego, recordó que, por casualidades de la vida, Todoroki Shouto siempre andaba entrenando a las mismas horas que él. No era tan sorpresivo encontrarlo en esos momentos, la verdad.




“Hola, Minazuki,” lo saludó Todoroki, e ingresó al asensor.
“Todoroki, ¿tienes entrenamiento ahorita?” le preguntó él.
“Sí. Por una hora y media, más o menos. ¿Creo que te conté la otra vez? Me han asignado a una androide distinta del resto,” comentó.
“…” Sho pensó que se trataba de una coincidencia, porque a él también le habían asignado una androide especial. “¿A qué piso vas?”
“Sótano quince.”
“…Okay,” dijo Sho, y observó el panel de los botones de los pisos. Era raro, pero supuso que habían varias androides en ese sótano. Imposible que les hubiese tocado la misma a ambos. “¿Estuviste en el ataque?” preguntó, de pura curiosidad.
“Sí, fui con el consejo estudiantil de derecho. Pero no pude participar justo por eso. Existía la posibilidad de poner en riesgo al resto de los miembros. Felizmente, más allá de algunos cortes, todos salieron ilesos.”
“Igual Sonozaki creo que ha sido princess antes, ¿no? Esa mujer es de hierro,” comentó Sho.
“Exacto. Estoy seguro que ella puede manejarse en una situación como esa. Pero eso no sucede con el resto de miembros. Además, no podíamos poner en riesgo al consejo de derecho de Hanasaki, por más de que sean nuestros enemigos. Justo estábamos planeando una actividad en conjunto. Una conferencia con profesores de ambas universidades sobre Derecho Informático…”
“Huh.” Sho se cruzó de brazos.
“¿Tú fuiste? A Hanasaki.”
“Sí, me daba flojera ir a mi clase de ilustración. Y… me molestaba que no me hayan convocado, así que pensé en ir y curiosear. Terminé encontrando a mi HiME.”
“¿Cómo así?”
“No tengo idea. Pero encontré a unos estudiantes solos y quise divertirme con ellos. Resultó que la chica que fue a ayudarlos era mi HiME… creo que puedo ver el futuro, o algo así.”
“Suena como un poder muy provechoso, Minazuki.”
“Pero también me causa varios problemas.” Sho suspiró. “No sé si se trata de un futuro inevitable, o una advertencia de lo que puede suceder si es que no manejo las cosas como debería…”
“No le des muchas vueltas al asunto…” sugirió Todoroki.
“No, es que— no entiendes, he visto algo que no puedo ignorar. No sé qué hacer… Encima, Kaneki me mandó un mensaje hace unos días diciendo que se iba de viaje de un momento a otro por algo de su carrera, y no sé nada de él. Me temo que esté relacionado con lo que te cuento.”
“Tranquilo, Minazuki. No creo que exista un destino inevitable. Tal vez estás equivodado, y lo que viste se puede cambiar. Y confía en tu hermano.”
“…” Sho suspiró. Por más de que intentara, la preocupación por Kaneki era lo que más primaba en su mente.

En esos instantes, las puertas del asensor se abrieron, y mostraron un pasillo con una puerta al final de este. Los dos caminaron hacia el lector de la puerta, donde pasaron sus tarjetas de identificación.

Al igual que el sótano catorce, el quince contaba con varias salas de investigación para los científicos, así como algunos laboratorios para los mecánicos e ingenieros. Los campos de entrenamiento estaban al lado derecho, y todos contaban con lunas transparentes para el continuo chequeo y supervisión del equipo de científicos y los instructores.

Todoroki se sabía de memoria el camino hacia su campo, y Sho no tuvo de otra que seguirle, ya que andaba perdido en aquel piso. Una vez llegaron a la puerta del lugar, uno de los científicos los detuvo.

“Disculpen, jóvenes. Hubo un problema a la hora de asignarle un nuevo campo a Minazuki, puesto que el equipo del sótano catorce pensó que el 042 estaba disponible.”
“Ese es el que me toca,” habló Todoroki.
“Exacto, usted está asignado al 042. Sé que aún no les han  entrenamientos en parejas, pero en vista de que no contamos con otros campos disponibles, podrían probar entrenar juntos. También pelear contra la unidad de combate por turnos, como deseen.”
“…” A esas alturas del partido, Sho sólo quería continuar con su entrenamiento, sin importarle la manera. “A mi no me molesta.”
“A mi tampoco. Pero mejor coordinémoslo con Labrys.”
“¿Labrys?”
“Es la androide que me asignaron. Ya la conoceras.”
“Bueno.”
“Perfecto. Disculpen, una vez más, por las molestias del caso,” y el científico se excusó, regresando a la sala anterior.

Sho y Torodoki ingresaron al campo: era un salón inmenso, con paredes de titanio y acero galvanizado, preparado para soportar explosiones, fuego y cualquier otro tipo de ataque. Contaba con, al menos, tres metros de altura, y estaba construido de manera circular. Ante la posible destrucción de materiales como madera, cerámica, u otros, los pisos estaban compuestos por tierra. Contaban con cuartos adicionales para los rebels, así como para las unidades de combate, en especial las más avanzadas.

Cuando ingresaron, Sho notó a lo lejos la silueta de un androide, quien poco a poco se les acercó hasta quedar en frente de ellos.

Sho no necesitó ningún tipo de presentación ni bien cruzó miradas con la joven en frente de ellos: gracias a Todoroki había conocido su nombre, pero ya sabía quién era. Labrys era la misma androide que había visto en sus visiones. Si la línea temporal de sus premoniciones era la correcta, sus acciones los llevarían a coincidir en la lucha contra su HiME. Tal parecía que Labrys se haría amiga suya y lo apoyaría en las batallas, así como Allura recibía ayuda de su grupito de amigos. No estaba muy seguro de que se tratase de aquel caso que Anemone y Marie le habían mencionado: el papel de las princess, esas chicas que habían apoyado a los rebels en ocasiones pasadas. Roles que, curiosamente, ellas dos ya habían llevado a cabo.

Sho recordó las palabras de Kiyotaka, quien le había dicho que no estaba aún en planes de Rizembool recurrir al apoyo de las princess, y descartó esa posibilidad.

Le aterraba saber cada cosa que iba a suceder al pie de la letra. Sin embargo, acercarse y contárselo a la persona que había visto en su futuro… pues tampoco sonaba tan bonito que digamos. Cualquier persona le diría que está loco. Tal vez Labrys, por sus interacciones con los rebels, estaría más abierta a aquel tipo de posibilidades, pero no podía estar seguro del todo.




“Minazuki, ella es Labrys,” la presentó Todoroki. Labrys, muy cordial, hizo una leve reverencia.
“Es un gusto,” le dijo Labrys, y sonrió. Sho se sorprendió al notar que, a diferencia del resto de unidades de combate con las que había peleado, Labrys parecía una muchacha común y corriente de su edad, a excepción de sus articulaciones y la vincha que portaba, detalles que delataban su verdadera identidad. “Soy la Unidad número cuatro, mi nombre es Labrys.”
“Labrys ha sido mi compañera de entrenamientos durante esta semana,” comentó Todoroki.
“¿A ti también te mandaron aquí por falta de control?” preguntó Sho. Todoroki asintió.
“Exacto. ¿Recuerdas qué mal me iba ni bien iniciamos? No podía convocar por más de dos o tres segundos mis poderes. Entrené durante un tiempo, y mejoré, pero parece que como ando un poco estresado, la situación se invirtió. Hasta hace poco, destruía las unidades de combate… junto a los campos de entrenamiento.”
“Y por eso te asignaron a Labrys.”
“Exacto.”
“A diferencia del resto, soy un modelo especial,” dijo Labrys.
“¿Por qué?” preguntó Sho.
“Labrys es humana,” contó Todoroki.
“¿Que es QUÉ?”
“Soy humana. En parte,” Labrys rio. “Era una estudiante de Rizembool cuando me detectaron una enfermedad terminal, y los doctores me dieron pocos meses de vida. El cuerpo científico de la universidad me ofreció una cura, y estudios universtarios pagados, a cambio de apoyar con la causa rebel y aquí estoy.”
“¿Y… cómo haces?”
“Oh, es una estudiante común y corriente. Se hace pasar por una alumna más, sabe pasar completamente desapercibida.”
“Exacto. Y mis estudios son gratis, a cambio de que venga a entrenar con ustedes.”
“Pero… te podríamos hacer daño,” mencionó Sho.
“Labrys ha sido diseñada para aguantar cualquier tipo de ataque. Créeme, yo ya he peleado con ella. Y como te conté hace un rato, no podía controlar la intesidad o el nivel de mis poderes. Y Labrys ha sabido manejarlos aún así.”
“…Sorprendente,” comentó Sho, maravillado con lo que oía.

Con razón Labrys era especial.

Aunque tal parecía que la teoría de los científicos había sido destruida con su existencia, porque Labrys demostraba que el potencial humano siempre sería mayor al de los androides.

“¿Eres la única así?” preguntó Sho, por pura curiosidad.
“Oh, no. Creo que hay varios alumnos que se han ofrecido a este tipo de programas. Los costos de la universidad son difíciles de pagar, y no todos podemos ser rebels, así que supongo que esta es una buena alternativa. No nos obligan a vivir aquí, sólo venimos a apoyar durante determinadas horas del día, el resto queda libre para nuestros estudios y actividades adicionales.”
“No sabía de la existencia de aquellos programas.”
“¿La verdad? Es algo un poco secreto, como los rebels. Pero sé que le avisan a determinadas personas que cumplen con las especificaciones de los científicos, y los requisitos adicionales como buenos promedios y cosas así. Los chicos también pueden postular. De hecho, hay varios androides como yo que son chicos.”
“¿Qué? Pero… me dijeron que sólo eran mujeres.”
“Eso cambió hace unas semanas,” contó Labrys. “Un chico se postuló, y encontraron que más beneficioso era tenerlo para los entrenamientos que proponerle ser rebel. Tal parece que ahora hay una saturación de postulantes de rebel.”
“Sí, es como la moda.” Sho suspiró.
“Pero no sirve de nada que te cuente cómo somos. Lo mejor será que pruebes nuestro nivel durante una batalla.”
“Cierto, Labrys. Queríamos saber cómo se te acomodaba… ¿Tal vez preferías pelear uno contra uno? Minazuki y yo nos podríamos turnar.”
“Oh, no se preocupen. Les puedo ganar a ambos.” Labrys sonrió.

De un compartimiento en la pared salió una hacha de doble filo, que claramente le rendía honor a su nombre. El arma llegó hasta sus manos, y Labrys la agitó en el aire un par de veces. Las ráfagas de viento que generó obligó a los rebels a protegerse con sus brazos, y pisaron con fuerza la tierra bajo sus pies para evitar ser llevados por el viento.

“¿Qué les parece? Yo también me puedo acomodar a ustedes. Si desean, es por turnos.”
“No, me gusta el reto. Veo imposible que perdamos si somos dos contra ti,” dijo Sho, muy seguro del poder de Todoroki y del suyo.
“Minazuki, no sé qué tan pertinente sea—”
“Vamos, Todoroki. No creo que nos pueda ganar.”
“Les advierto. He sido creada para pelear. Si no están muy seguros, pueden salir heridos.”
“No.” Todoroki negó con la cabeza. “Estoy seguro. Vamos, Minazuki.”
“Eso era lo que quería oír,” dijo Sho, sonriendo. Tal vez la pelea disiparía un poco sus preocupaciones, al menos por un rato.

Los rebels convocaron sus elementos, blandieron sus armas y se lanzaron a la batalla.

Labrys sonrió para sí misma al saber lo que les esperaba.






El partido había terminado una media hora atrás.

El grupo de Bokuto había ganado, y Oikawa no pudo evitar sentir un poco de enojo por ello. No porque su equipo había fallado, sino por uno de los miembros en el equipo rival: Ushijima. Era cierto que sus interacciones con él habían mejorado con el tiempo, pero Ushijima seguía siendo igual de despistado y directo que siempre, y no hacía más que estresarlo.

Pero los resultados del partido no habían sido lo peor. El equipo en su totalidad le había sacado en cara que nunca habían definido si Ushijima se quedaría con ellos o no, puesto que el período de prueba se había designado casi un mes atrás y no habían anunciado nada desde ese entonces. A regañadientes, Oikawa tuvo que admitir el nivel de Ushijima, y no tuvo de otra que aceptarlo en el equipo. Ahora, oficialmente, Ushijima era su compañero. Su día, que hasta ese entonces había sido bellísimo, empezaba a tornarse muy problemático de un momento a otro.

Oikawa esperó que las cosas mejoraran cuando salió de los cambiadores, pero vio a lo lejos al grupo de amigos de Bokuto, y supuso que ellos traerían más problemas.

Efectivamente.

“¡Oikawa!” lo llamó Bokuto, desesperado. “Yo sé… yo sé que casi meto la pata hace un rato. Y ya me disculpé contigo, en serio lo siento. No debería pedirte esto, pero necesito que me hagas un favorsote.”
“¿Qué pasa?” Oikawa arqueó una ceja.
“Va a haber un gokon y necesitamos que vayas,” suplicó uno de los amigos de Bokuto. “Las chicas no van a ir si no va alguien popular como tú o Souji…”
“¿Y qué dijo Sou-chan?”
“Que es imposible, porque quedó en regresarse con Adachi, así que sólo nos quedas tú,” dijo Bokuto.
“Pero yo también estoy en una relación,” dijo Oikawa. “No puedo ir a ese tipo de fiestas…”
“Oh, no creo que a Shinoa le moleste,” dijo Bokuto. “Hay que preguntarle.”
“Espera, Bokuto-chan—”
“¡SHINOAAA! ¡Ven un ratito!”

Eureka, que andaba ordenando los cestos de pelotas, corrió hacia ellos cuando escuchó el llamado de Bokuto.

“Dime, Bokuto.”
“Hola, Shinoa-san,” la saludaron los amigos de Bokuto.
“Hola.”
“Disculpe las molestias… Pero tenemos un gokon en un rato y las chicas dicen que sólo iran si está Souji o Oikawa.”
“Ah. Pero ellos dos tienen parejas,” dijo Eureka, un tanto confundida.
“¡Sí! ¡Exacto!” dijo Oikawa.
“El problema es que las chicas no quieren ir si ninguno de los dos va. No es como que vayan a coquetear o algo, sólo queremos que esten presentes.”
“Y Souji nos contó que ya tenía planes con su enamorado, así que Oikawa es nuestra última esperanza.”
“…Mm…” Eureka se vio pensativa por unos instantes. “No veo problema con eso, entonces,” dijo, y miró a Oikawa. “Anda y diviértete un rato, pásalo lindo. De ahí nos vemos, no hay problema.”

Él sabía que ambos estaban fingiendo, puesto que no eran una pareja en serio. Pero no podía ignorar el mal presentimiento que provenía de aquel gokon… sentía que no debía ir.

Sin embargo, ahí estaba Eureka, animándolo a que fuese de todos modos.

“¡Ahhhh!” Bokuto sonrió. “¡Gracias Shinoa!”
“Wow, Oikawa, tu enamorada es perfecta,” comentó uno de los amigos de Bokuto.
“Lo soy,” se jactó Eureka, y tomó de la mano a Oikawa, entrelazando sus dedos con los de él.

Oikawa esperó recibir una corriente eléctrica con aquel contacto, pero esta nunca llegó.

Su día, que andaba de mal en peor, empezó a tornarse un poco extraño de un momento a otro.

« Last Edit: March 29, 2018, 10:21:30 PM by Eureka »


Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #356: January 17, 2018, 09:19:28 PM »
Por FIN termino esto del ataque Rebel y ha sido tan tan TAN mala la calidad del fic que prefiero no leerlo nunca más haha... pero bueno, tenía que salir de esto.
Lo que está en cursiva es un Flash Back.

Ahora a esperar el próximo evento en el fic (?)
#38


Sumergió  en el líquido la fina y pequeña cuchara que parecía ser parte de una fina pieza de vajilla de plata. Revolvió entonces el té del interior de la taza de porcelana, por segundos el único sonido audible era el replicar de la cucharilla contra la porcelana. Dejo el utensilio inerte, de modo paulatino y sin prisa, dejando nuevamente la oficina sumida en una completa tranquilidad inquebrantable.

Arima dirigió su mirada hacia un punto a su izquierda, en frente, observando como las cortinas de un abierto ventanal danzaban al compás del viento. De cierto modo se sentía bien estando en la oficina de Miranda Lot, pues era en su contraparte todo lo contrario a su cotidiano vivir. Parecía que todo allí dentro estaba conformado para brindar armonía y serenidad, desde los colores claros y fríos que utilizó para pintar las paredes de la sala hasta la decoración minimalista pero conservadora.
Otro factor que apreciaba era el aislamiento de sonido, pues pese a que la oficina estaba ubicada dentro de uno de los edificios del campus universitario donde día a día transitan miles de personas durante todo el día no se escuchaba nada ajeno fuera de esas puertas o ventanas más que el canto apaciguador de las aves.

Ese ambiente era completamente a su vida. Llena de deberes estudiantiles donde debía correr de un salón a otro, a la biblioteca, a los laboratorios, a los centros estudiantiles y viceversa para educarse diariamente y ponerse al día. Porque vaya que había costado integrarse como estudiante después de despertar de su estado de coma o letargo o como quisieran llamarle para que, poco después, cuando por fin podía recuperar el ritmo de su vida, fuese absorbida por una extraña masa o portal que la llevó a otra dimensión que, por cierto, todavía tenía que detallar en reportes para Hanasaki.
A esto se le sumaba la inestabilidad habitacional que había sufrido los últimos tiempos. Desde vivir en un departamento en el sector marginal de Tokyo apartada de sus conocidos por obra de su “padre” hasta divagar entre quedarse una que otra noche en los dormitorios de la mansión HiME donde, pese al tiempo transcurrido, todavía no se adaptaba y siempre que sospechaba de que alguna otra HiME estuviera cerca -Salvo Eureka- ella huía por una ventana incapaz de poder tener un diálogo o encontrar alguna explicación que darles en caso de que alguna tuviera algún recuerdo de ella o quisiera recordarla del presente.

¿Qué podía decirles?

“Hola, soy Kana Nightroad… Bueno, no. Creo que soy Hiyori Arima… Aunque sí, parece que siempre y mi nombre es Kana, sólo que Nightroad no fue real y en vez de ello es Arima. ¡Ah! por cierto, fui HiME de tu generación, pero me morí. O supuestamente eso pasó. Mi… ¿Padre? me hizo pasar por muerta entonces esa Kana Nightroad quien fue HiME está registrada como fallecida en el día del ataque Rebel Final.”

¿Qué más?

“Oh, sí. Entré en coma o algo así, pero perdí la memoria. Al menos eso me explicó ese guapo doctor de cabello rubio y ojos encantadores. Así que cuando desperté inicié como Hiyori Arima… Hiyori porque… ¿Por qué era? Creo que ¨madre¨ me llamó así o al menos quiso llamarme así. Me insertaron el la familia de Kishou, con hermanos y todo… Ah, pero olvida todo eso porque después me succionó un agujero que salió de la nada cuando mi poco empático Key, o ex Key, dijo que desapareciera de su vida y ¨ta-da¨ desaparecí otra vez… Literalmente”

No. Con eso traumaba a cualquiera. Y era más fácil mentir y decirles que era una nueva HiME pero por algún motivo sentía lealtad hacia las HiMEs y mentirles se le hacía muy desagradable y poco honorable de su parte. Era más fácil evadir…

Finalmente. Estaba el acontecimiento del último ataque Rebel donde ellos habían decidido invadir Hanasaki y agredir a todos quienes estuvieran a su paso para dar un mensaje desde la institución rival.

La joven bajo la mirada por una fracción de segundos. Al alzarla llevó la vista hacia otro punto encontrándose fugazmente con la silueta de Fran Viera quien se mantenía siempre estoica e indiferente de pie cerca de Miranda. La directora estaba sentada detrás de su escritorio.
Sentado al lado de ella estaba Mihael Keehl. El rubio parecía más perjudicado fisicamente que ella en esos momentos. Pese a ello, el joven estaba tranquilo en su sitio sin murmurar sus rabietas internas (lo cual era demasiado inusual).

—Señorita Arima, señor Keehl, nos alegra y nos tranquiliza enormemente ver que se encuentran bien después del ataque de los Rebels. Es difícil ignorar que aún así sufrieron estragos después del conflicto, pero verlos presentarse aquí después de lo sucedido nos da mucha tranquilidad.— Miranda los observó expresando aquellas palabras con honestidad.

Fran Viera le había reportado de la evolución de ambos tras llegar a la enfermería de Hanasaki para tratar sus lesiones. Arima presentaba hasta la fecha un hematoma en la zona de la quijada y un corte pequeño en su mejilla derecha, había expresado cierto malestar en la zona abdominal debido a recibir golpes en esa parte pero afortunadamente no tenía lesiones internas. Estaba frente a ella y por lo visto se visualizaba muy bien pese a las pequeñas lesiones.
Keehl era otro caso, pues pese a que se mostraba firme y orgulloso en su posición refiriendo no tener nada ni necesitar nada, claramente era el más dañado de ambos. Llevaba gafas de sol pese a que no había sol aquel día. Evidentemente era para ocultar un derrame ocular y un hematoma grande que pasaba desde la parte de su ojo hacia la mejilla. Tenía una parte del labio partido, además, que gracias al buen trato y pronta atención del personal médico de Hanasaki no dejaría una cicatriz demasiado visible. Fue sometido al igual que Arima a exámenes de radiografía y escáner para descartar cualquier lesión interna. Sus resultados demostraban haber recibido varios golpes demasiados violentos que le llevaron a tener una o dos costillas rotas.

—Gracias.— Respondió Kana. Luego miró a Mihael y comprendió que debían ser breves. —Eh, nosotros queríamos relatarle los hechos porque buscamos que alguien nos oriente.— y el rubio le miró como diciéndole “tú, sí. yo, no.”
—Está bien.— La mujer asintió, con tranquilidad. —Hemos escuchado ambos relatos y hay muchos detalles que no deja de desconcertarnos.—
—…— Mihael miró de reojo a la chica a su lado. —Falta un detalle.—
—No.—
—¿Qué? Tú dijiste que hay que confiar en esta mujer… Y no le has dicho todo.
—Esa información no tiene nada que ver con esto. —
—¿Ah, no? Bueno, perdón. — Mihael alzó los hombros, fingiendo su equivocación.
—¿Pasa algo?— Miranda los observó turnadamente.
—Nn-…— Kana desvió la mirada.
—…— El rubio se mantuvo con los brazos cruzados, sin expresar nada realmente.
—Okay… Iremos por parte. Primero hablaremos de lo que pasó en el ataque Rebel.— Miranda soltó disimuladamente un suspiro. —Según me relató, señorita Arima, su Rebel manifestó unas perturbadoras cualidades.
—Sí…—



Flash Back

Después de que se encontrara con esa chica de cabello blanco y ese chico de cabellos celestes en los pisos superiores de Hanasaki y cuando, inesperadamente, Mihael apareció en el lugar para darle paso a la HiME para encontrar a su Rebel encargándose él de aquel par que Kana no terminaba de comprender cuál era su papel allí, la muchacha comenzó a descender a los pisos inferiores de aquel edificio.

Tal ver por una especie de instinto llevó sus pasos a donde el silencio y la quietud eran más inminente, porque entendía que estas señales irónicamente eran propicias para ocultar a un enemigo y más si estos tenían entrenamiento especializado con tácticas de ataque sigiloso.

Observó de reojo hacia la última ventana a su costado que le quedaba por pasar en su camino, notó que el ambiente afuera había cambiado drásticamente. De ser una tarde tranquila, con un clima saludable y agradable, donde una reunión de rutina de las HiMEs con la directora se celebraba, tornó a un atardecer rojizo que daba indicios de oscurecer sus cielos aún más de lo habitual. Ya había caído el atardecer, afuera veía a algunos estudiantes correr alejarse del peligro…  Y otros que yacían desvanecidos en el césped.

Levemente subió su mano a la altura de su pecho, como protegiendo la zona del corazón en un mecanismo primitivo similar al que expresan los niños pequeños ante la incertidumbre de no saber a lo que se enfrentan cuando están completamente solos. Después de unos segundos de dilema transitorio que pareció ser más largo de lo esperado, la HiME volvió a emprender su camino, pero en esta ocasión de un modo más discreto pues intuía que la amenaza estaba más cerca de lo esperado.
Fue entonces cuando vio hacia el frente, donde las dos grandes puertas que amenazaban el primer nivel hacia el subterráneo se encontraban abiertas de par en par, y cuyo interior reinaba la oscuridad.

Estaba segura que entrar allí era prácticamente una opción suicida y demente, pero también estaba segura de que ser una HiME implicaba justamente medidas dramáticas y arriesgadas.
Era casi insulso suponer que los estudiantes o personal de Hanasaki hayan huido a esa zona para refugiarse, esa opción era demasiado ilógica, pero, tal vez por el pavor del evento crítico más de alguno habría buscado refugio en ese lugar para esperar en la oscuridad hasta que todo pasara.
Incluso si había una persona, una sola persona, era argumento necesario para intervenir.
Cuidó cada paso que daba para no emitir sonido alguno, nada que alertara a un posible persecutor. Tanto así que trataba incluso de que su propia respiración fuera inaudible para ella misma. Bajó los peldaños de este modo, un peldaño a la vez, donde a cada paso la visibilidad disminuía por la oscuridad del subterráneo.
Fue más precavida cuando sintió que su zapato se humedecía al pisar agua. Seguramente habría una cañería rota que estaba propagando una fuga de agua. Inspeccionó a duras penas su alrededor, parecía que no existía nada allí además del sonido tenue de las gotas de agua caer.

Dio un paso más, a ciegas, pero segura de que se encontraría con algún otro peldaño. Erró. Pues cayó de lleno a la profundidad de agua que se había acumulado en el subterráneo la cual no era menor pues alcanzó a hundirse por completo. Al mover las piernas y brazos bajo el agua le pareció estar rodeada por algas marinas, sedosas y casi viscosas que se enredaban con sus piernas y no la dejaban salir con facilidad de aquella trampa.
Pero era insólito que en el subterráneo de Hanasaki existiera tal cultivo de algas.
Por haber tenido ese tropiezo inesperado no se percató que la altura de la acumulación de agua no era mayor a un metro y treinta centímetros, por lo que se puso de pie cuando logró alcanzar el sosiego. Metió su mano en el bolsillo de su chaqueta para sacar su llavero, en el cual Yato había colgado una linterna impermeable de tamaño mini. La encendió y la luz fluorescente blanca era casi inexistente pero lo suficiente para ver a su alrededor.

Avanzó lentamente, tratando de no ser ruidosa. Con su mano libre iba realizando ondas en el agua para despejar lo turbia que estaba. Parecía estar contaminada por una materia viscosa. Fijo la linterna en el agua para ver de que se trataba, pero justo cuando intentaba descifrar ese enigma sintió un ruido ajeno a los que ella producía.

—…—

La joven guardó silencio, quedando estática en su posición. Era un ruido extraño, como de… se concentró para entenderlo. Parecía como si un tenedor de hierro raspara el suelo y produjera un rechinar. No, más bien era el sonido que se produce cuando se aprietan los dientes y se hacen rechinar. Posteriormente, escuchaba como una especie de desgarro, de desprendimiento de algo y nuevamente los dientes, pero que ahora masticaban.

Fugazmente recordó los programas de NatGeo cuando los documentales exhibían a los depredadores comer sus presas, así como los jaguares desgarraban la piel y la carne separándola de los huesos de las gacelas.

Imposible. Era imposible que existiera tal escena. Casi tan imposible como encontrar algas en aquella acumulación de agua.
Le impactó una especie de vértigo cuando comprendió que ese ruido provenía de su costado, hacia atrás. Lentamente comenzó a girarse hacia esa dirección y apuntó la pequeña luz de la linterna a esa zona como si con esta efímera luz pudiera protegerse del mundo entero.

Lo primero que divisó fue una silueta humana hincada en un espacio de suelo que quedaba libre del alcance del agua, correspondiendo a una silueta masculina, delgada y fina. Parecía llevar un traje ajustado y pegado al cuerpo de color negro, y el cabello se le distinguía completamente blanco. La muchacha bajó recelosamente la mirada centrándola en un punto bajo ese sujeto, notando que se asomaba un cuerpo inerte en el suelo. Ilusamente pensó que quizá era una persona auxiliando a un caído, pero al seguir escuchando ese nauseabundo sonido de un depredador devorar a su presa entendió que estaba muy equivocada.

¿Alguna vez se había sentido así de mareada? Porque había pasado por muchas experiencias, generalmente con base psicomédica, que le habían hecho perder la consciencia y desvanecerse. Momentos en los que percibía esa sensación de mareo súbito.

Pero ahora era distinto. Porque sintió un mareo que jamás había sentido antes, una especie de sensación que le nacía en el estómago y le subía hasta la garganta nublándole la visión. Por primera vez experimentaba lo que era el terror profundo.

Se quedó con los ojos entrecerrados, estática en su posición, soportando aquel mareo inesperado. Le había visto, a él, a esa bestia, clavar sus dientes en el cuerpo del otro e ir desgarrando la carne para devorarla. Recién notaba el charco de sangre bajo el cuerpo, junto con desprendimiento de carne y… No, no quería concentrarse en lo que sea que fuera aquellos restos.
En ese instante, “la bestia” giró el rostro hacia ella, la peliblanca se quedó tal cual como se encontraba antes; como una huérfana sin rumbo que está a punto de desfallecer ante el temor que experimenta al no comprender absolutamente nada de su destino.
El rostro de él estaba cubierto de sangre, sus cabellos albinos también estaban empapados en la sangre de su víctima. Parecía que llevaba una especie de parche de cuero negro que cubría un ojo, el otro que se le veía tenía la esclera negra por completo.

Como si oliera su pavor, el sujeto la observó con sorna. Se incorporó colocándose recto, dejo caer su cabeza hacia un lado analizando a la chica como si fuera una criatura diminuta y patética. Seguidamente hizo tronar los dedos de sus manos uno a uno haciendo que el estrés aumentara en el ambiente. Le dio la espalda y se apegó a la pared, ella pudo ver como el tipo comenzó a trepar por la pared como si fuera una especie de insecto antropomórfico que no tenía dificultad en deslizarse de este modo sobre humano. Comenzaba a desaparecer en la oscuridad.
Antes de que esto sucediera por complejo, la chica buscó en el bolsillo de su chaqueta un arma de fuego que Mihael le había proporcionado. Apenas la sintió en tacto con la punta de sus dedos la sacó y comenzó a apuntar hacia el techo, alumbrando con la linterna.

—¡Q-quieto!—Le amenazó, apuntándolo con la luz y el arma cuando lo encontró en el techo. Nuevamente le volvía a dejar en shock al notar que éste tenía una especie de extensiones en forma de tentáculos que nacían de su espalda. —¿Q-qué… eres?— dijo apenas saliendo de su asombro. Pero dio un salto atrás cuando el Rebel se escabulló como una criatura de los avernos en la oscuridad. Se le perdió de vista y eso la inquietó. Luego, detrás de ella, volvía a hacer aparición.
—Do you know why we change?—
—…— Se giró lentamente. La HiME mantuvo firme el arma apuntándola hacia la nuca de ese energúmeno, quien le daba la espalda. —Entrégate inmediatamente. Tus actos… Tú… ¡Mataste a esa persona!— Kana hizo un gesto de repudio. —…Un canibal.— Negó con la cabeza. —¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?—
—Yy-o…— Su tono de voz parecía confundido. —Yo… ¡Yo no!—
—¡Quédate quieto!— Le gritó al verle que subía las manos a su cabeza. —¡Quieto!— Le repitió. Pero no le obedecía, y ella no entendía si quería escapar o atacarla. Le disparó. Le dio en el brazo al parecer, pero parecía que la percepción de dolor estaba anulada en él.
—¡Yo no pude evitarlo!— El Rebel comenzó a desplazarse por el lugar, haciendo que aquellas extensiones le auspiciaran la facilidad de moverse sin restricciones y protegerlo al mismo tiempo. Mismas extensiones que comenzaba a destruir el lugar, rompiendo como papel el concreto.
—¡Basta!— Pero estaba lejos de obedecer. El lugar comenzó a temblar. —¡Vas a destruir todo!— Posiblemente en el edificio aún estuviera Mihael, y quizá otras personas más. —¡Detente!—

Le gritó una última vez, pero el Rebel no le hacía caso en lo más mínimo. No le dejaba alternativa y pese a que no dominaba su capacidad entendía que debía actuar al respecto. Invocó a su desconocida y descontrolada capacidad recondando que podía abrir un portal. Prontamente una especie de portal se creo cerca de ella, de momento demasiado pequeño para causar algún gran cambio.
Temió que esta capacidad de volcar contra ella como cuando tuvo aquel mal momento con su ex Key. Su intención era que absorbiera al Rebel y lo llevase a otro lado pero no sabía dónde. Ideal que fuera un lugar lejos de civiles.

“Debes imaginar el lugar a donde quieres trasportarte o donde quieres que alguien sea trasportado…”

Le había comentado Allen Walker, su compañero de clases, a quien la profesora había dado la responsabilidad de guiar a Kana con sus poderes comprendiendo que tenían mucha relación con la física cuántica y que el chico era un experto en ello.

“Y sé cuidadosa. Porque la intangibilidad atómica es peligrosa si no sabes manipularla… Puedes alterar el orden de las cosas.”

Pensó entonces en un mar, oscuro, tan negro como la noche. Un océano lejano de toda civilización. Mar adentro, de noche, donde las olas azotaban violentamente.

—No a mi…— Susurró a la energía a su lado, que se aproximaba a cada tanto que se expandía. Lo peor que le podía pasar es que ella fuese absorbida y llevada a ese lugar en caso de que resultara lo que Allen le había dicho.

Cada vez más cerca, podía sentir como su cabello se elevaba con el magnetismo que producía el portal.

—¡AH!— Exclamó, enviando el portal lejos de ella y directo al Rebel.

La luz se propagó inmensamente en todo el lugar dejando ciegos temporalmente a ambos presentes. El portal absorbió al Rebel como si fuera un cuerpo inerte y apenas lo tuvo en su poder lo hizo desaparecer. Segundos después el campo enérgico desapareció y la luz consigo se apagó. Todo quedó en oscuridad.

Pese a que había conocido a “la bestia” en él. Esperaba que estuviera bien y no que quedase desfragmentado en un paralelo interminable.

Fin del Flash Back


—Los concejos del señor Walker fueron bastantes acertados. — Concluyó Miranda cuando la HiME terminó su relato.
—Creo que funcionó… Aunque espero no haberle dado un final terrible a ese Rebel.—
—Ojalá y esté muerto.—
—¡Hey!— Kana codeó al rubio a su lado.
—…— Se aguantó la punzada del codazo de la chica, que justo le había dado en la costilla que estuvo rota.
—Señor Keehl, entiendo que la parte de su historia no difiere mucho a la de la señorita Arima.—
—Mhh… Supongo… Pero sin canibalismo ni “magia”—
El rubio se tomó su tiempo para ordenar la lógica de su relato. Comenzó por explicar la aparición de esos dos, Shiro y Toto, a quienes para su desgracia conocía de una experiencia anterior. Entonces tuvo que saltarse esa parte y contarle a Miranda Lot y a su asistenta sobre su infiltración a los laboratorios de Rizembool donde se había encontrado con experimentos y otras cosas más que habían llamado su atención. Por supuesto, él podía burlar la seguridad de incluso la casa de Donald Trump y del gobierno norcoreano, pero de Rizembool era hablar en letras grandes así que había sido descubierto por la seguridad de Rizembool.
Por este motivo era que conoció a esos dos, Shiro y Toto, quienes parecían ser parte de una progeria de experimentación humana (si es que eran humanos) los cuales habían llegado para intercederlo y, según ellos, “jugar”, pero con el juego de esos dos comprendió que eran una especie de unidades de batalla porque estaban perfectamente sincronizados y conocedores de lucha de todo tipo.

Después de ello, le tocó explicar que nuevamente los había enfrentado en Hanasaki, corriendo la misma suerte de sufrir un bombardeo de golpes y burlas por parte de esos dos, los cuales parecían funcionar sólo a su 50% lo cual era aún más preocupante. Después de que la pelea de él versus esos dos estuviera llegando a un estado crítico desfavorable para el rubio, esos dos parecieron ser llamados por algún tipo de señal que sólo ellos dos percibían. Dieron por terminado el “juego” se despidieron de él como si fueran grandes amigos y abandonaron el lugar.

—Lo que nos informa es realmente preocupante.—Dijo Miranda, consternada pese a que no expresaba tal sentido en su rostro. Rizembool había llegado a límites inigualables, si lo que contaba aquel joven era real. —Esas dos personas no eran Rebel pero sin embargo parecían estar aquí como elementos de apoyo. Se infiltraron en Hanasaki sin ser descubiertos al igual que los Rebels.—
—Supongo que son una clase de experimento humano o que sé. Dudo que hayan nacido de un huevo y crecieran en poco tiempo para venir a atacar…
—Según lo que plantea, Rizembool está experimentando con humanos para crear super soldados, ¿estoy en lo correcto?—
—Ahám.—
—¿Qué más descubrió en los laboratorios de Rizembool?— Le preguntó la directora.
—…Creo que eso y ya. No es como si hubiese tenido todo el tiempo del mundo para indagar en el jardín de los locos.— Mihael se expresó incómodo, mirando hacia otro lado y finguiendo estar cansado de estar allí.  —Lo que importa es que al menos con lo que les informo pueden armar un plan de protección para el futuro.—
—De todos modos no amerita que un civil ejerza una invasión a la propiedad privada de Rizembool.—
—¿Perdón, pero de qué parte estás?— Preguntó Mihael a Fran Viera, no pareciéndole agradable el comentario de la peliblanca.
—Del mismo que usted, eventualmente…— Le respondió la asistenta, observándolo. Presentía que ese chico sabía algo más pero no recordaba del todo o bien estaba demasiado estresado como para comunicarlo en ese momento.
—Yo no estoy de ningún lado.— Refutó, encarando tanto a Fran como a Miranda. —Si indago es porque tengo curiosidad pero que quede claro que tanto Rizembool como Hanasaki para mi significan la misma propiedad insidiosa que manipula a los más vulnerables.—
—Lamentamos que tenga ese concepto de nuestra institución, señor Keehl.— Respondió Miranda, con honestidad. Aquel chico era complicado. Le recordaba desde los años en que había sido estudiante de la escuela de Hanasaki y él no había cambiado mucho con el tiempo, pero sentía en lo más profundo de ella que él era un apoyo para Hanasaki. —Por cierto, hace un rato dijo que hay un gran problema con la señorita Arima…—
—Ah…— Mihael miró prontamente a Kana precavido de que ésta volverá a darle un golpe. Ella le miró con resentimiento. —Es que ésta no tiene Key.
—Pensé que le había encontrado.— Miranda observó a la HiME, recordando que habían tenido una charla donde ella le había dicho que había vuelto a encontrar a su ex Key. Posiblemente la joven no confiaba mucho en ella como para falsear el relato pero era justificable.
—Eh… Algo así, pero está mega ocupado con sus estudios y creo que ya no existe la misma química. Él mismo me dijo que no podría ser un Key excepcional para este nuevo proceso.—
—Nunca lo fue.—
—¿Por qué siempre opinas de él?— Kana cerró los ojos, frunciendo el ceño mientras negaba.
—¿Para qué lo defiendes? Ah, en fin.— Giró los ojos. —Lo que importa es que debe encontrar un Key.— Le dijo esta vez a la directora.
—…— Ella y Fran se quedaron observando al rubio en silencio.
—¡Nunca!— Exclamaron Kana y Mihael al mismo tiempo adivinando lo que las dos mujeres pensaban.

Kana estimaba que si Mihael fuese su Key sería tanto o peor que Cain. Bueno, al menos Mihael sabía pelear, era bueno luchando físicamente y no podía negar que tenía su potencial y no se excusaría con ella un día viernes por tener su selecta junta con niños ricos para jugar Polo (¿). Pero Mihael era tan disfuncional y negligente que era lo mismo que tener a Axl Roses como Key (…). Por parte de Mihael, prefería que hasta el alcornoque de Yato fuese el Key de esa tipa que asumir él una responsabilidad que no buscaba ni le interesaba.
« Last Edit: June 26, 2018, 04:04:51 PM by Kana »


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #357: January 22, 2018, 08:12:41 PM »
Otro fic, tengo tanto que escribir *corre en círculos* (...)

47



Llegó el siguiente día y Riku salió de alta de aquel hospital que lo había cuidado durante esos tres largos años. Él dio una última visita a los niños en dicho lugar, quienes se mostraron tristes por verle irse, aunque las dudas de los mismos se habían despejado por ver al taciturno peliplateado en paz y a gusto. Los pequeños le pidieron que regresara a visitarlos y él a su vez les pidió que escucharan a las enfermeras y se cuidaran mutuamente, y así llegó el momento para que Riku continuara con su camino con la frente en alto.

En medio del regreso, Tomaj optó por detenerse de nuevo en aquella playa no muy lejos del hospital de la noche anterior, a lo cual los demás se sumaron para así mostrarle a Riku el océano que seguramente no había visto durante su internado. Por la hora y el buen clima, está vez había otras personas en dicha espaciosa playa, aunque seguía siendo un lugar poco frecuentado. Ellos rentaron una sombrilla y unos asientos para descansar frente a la orilla.

“¡Ohh, ¿por qué no traje mi ropa de baño?!” exclamó Sora, quien no podía contener la emoción de estar frente a una playa con ese clima veraniego. “¡O al menos una muda, no importa!”
“T-todo fue muy improvisado,” Kytes sonrió incómodo. “Si no, hubiera traído mi bloqueador solar, así que tengan cuidado con estar bajo el sol por mucho tiempo…”
“Hemos vivido en Hawái desde que tenemos uso de razón, estamos acostumbrados,” Tomaj se encogió de hombros.
“Pues tú siempre has sido más inmune a las quemaduras, si mal no recuerdo,” dijo Riku.
“No recuerdas mal, pero cualquiera se daría cuenta sólo con verme. Tengo piel más oscura que las de ustedes. Aun así, espero que no se hayan vuelto muy sedentarios en nuestra estancia en Japón como para no salir con frecuencia. Ah bueno, eres la excepción, Riku.”
“Eso es algo que pienso cambiar desde ahora…” desvió su mirada.
“Siempre incomodando a otros,” Sora miró a Tomaj con reproche.
“¿Qué? Sólo hacía una observación.”
“V-vamos, no se peleen. Hay que disfrutar del momento,” les pidió Kytes, un poco inquieto.
“Y no me usen de pretexto para pelearse. Ya es suficientemente malo tener que soportar sus constantes riñas,” observó el peliplateado. Él se confundió un poco por notar a los tres intercambiar miradas incómodas. “¿Qué sucede?”
“N-nada, todo está bien,” dijo Kytes, sonriendo nervioso. Si tan sólo supiera…
“Sí, tienes mucha razón, Riku. No podemos pelear tanto,” Sora decidió dejarlo de lado. “¡Ah! ¡Creo que ese kiosco a un rincón de la playa vende ropas de baño y toallas!”
“Antes que te vayas corriendo para allá, si bien te daré la libertad de meterte al mar, más te vale que no ensucies mi carro cuando nos vayamos,” recalcó Tomaj, con leve severidad.
“Oye, ya suenas a nuestros padres. No pensé que eras tan aburrido.”
“Uhh, sabrás a lo que me refiero cuando tú tengas tu propio carro,” se encogió de hombros. “Quién sabe si sucederá mientras viva, eso sí…”
“¡Cállate!”
“Sora es un mal conductor, imagino…” susurró Riku a Kytes.
“Ehhehe… luego te contamos toda la historia,” el otro asintió y rió un poco.
“¡Bueno ya! ¡Ahora regreso!” exclamó Sora, quien agarró a Kytes de un brazo. “¡Ven conmigo!”
“Eh, ¿eh?”
“Tú sí has estado esclavizado con tus estudios y rara vez te dedicas a divertirte.”
“P-pero no tengo muchos ánimos ahora…”
“Riku, ¿tú no quieres?”
“Ahora no, en otro momento.”
“Okay, ¡ya regresamos!” Sora se puso a correr mientras jalaba a Kytes en contra de su voluntad, quien trataba en vano de soltarse.
“¡O-oye, no le obligues!” le resondró el peliplateado, pero, como esperó, Sora no hizo caso. Dio un pesado suspiro. “Ahh… ese Sora no ha cambiado en lo absoluto.”
“Diría que está intentando ser un poco más consciente de las cosas… pero sigue siendo un desastre,” Tomaj se encogió de hombros con indiferencia. “Bueno, ha salido a su madre…”
“Es verdad…” era un poco extraño para Riku interactuar con sus amigos y oír menciones de sus parientes luego de todo lo vivido, aunque tampoco no del todo ajeno. Le iba a tocar acostumbrarse nuevamente. “Pero ustedes dos no están en buenos términos, ¿no?”
“¿Qué quieres decir?”
“Aparte de siempre discutir, noto que tratas a Sora y Kytes diferente, y Sora no tuvo consideración contigo para preguntarte si quieres meterte al mar,” comentó, pensativo.
“Sí que eres perceptivo cuando no andas obstinado,” Tomaj se encogió de hombros y sonrió entretenido. “No le des importancia.”
“…” le miró de reojo.
“Las cosas no han estado bien entre nosotros desde que me apunté a ser un Rebel,” comentó con cierta indiferencia. “Tú sabes bien que logré ser un Rebel peligroso y efectivo, y también causé destrozos por Hanasaki e hice la vida imposible a mi HiME. A Kytes también, por haber sido su Knight y su Meister.”
“Tiene sentido…” rodó los ojos. Tomaj no le estaba rindiendo demasiada seriedad ni parecía realmente interesado en meditar sus acciones del pasado, aunque no era muy sorprendente en él. Siempre había sido desligado y muy caprichoso, aunque terminaba por rendirle importancia a conceptos y personas a su manera. “Pero Kytes no te trata como Sora.”
“Kytes es demasiado bueno para su propio bien, lo sabes. Él nunca me trató como un caso perdido pese a que hayamos sido enemigos.”
“Aun así, deberían dejar el pasado detrás…”
“Te puedo decir lo mismo,” observó al peliplateado mirarle impaciente por haber pretendido cambiar de tema. “Antes de venir intenté dejar algunas cosas en claro con Sora, pero no esperes que podamos arreglar el pasado tan fácilmente. Tomará tiempo.”
“Sí, lo sé…” bajó su mirada. “Me tienes que explicar cómo así tuviste la oportunidad de sacarme del hospital. Dices que Rizembool ya no está interesado en mí, y me cuesta creerte.”
“Yo tampoco me lo creo del todo, pero así parece ser. Hablaremos sobre ello con más calma, no quiero involucrar a los otros dos en esta conversación,” miró a lo lejos a Sora y Kytes quienes se encontraban comprando. “Al menos te mantendremos lejos de Rizembool. De momento te puedes quedar con Kytes. Él tiene un apartamento muy espacioso dentro de Hanasaki.”
“Pero… ir para allá…” frunció el ceño, inconforme.
“Hay muchas cosas que resolver…” sonrió comprensivamente. “Tienes que reencontrarte con personas del pasado y realmente presentarte como quien eres, no como aquel bélico y vengativo Rebel de hace tres años. Y supongo sería lo mejor también que conversaras con Cho.”
“…” ese nombre le llevó más hacia el pasado. Aquella peliceleste que había sido su HiME y a quien había intentado asesinar bajo las mentiras de Rizembool… en medio de tantas cosas que recordar, no le había dedicado mucho análisis, y con razón, ya que ella no había sido realmente una enemiga de la cual quiso vengarse y por quien se importó, aparte del hecho que no tenía opción que derrotarla. A lo mucho, Riku había lamentado mínimamente verse en el rol de su Rebel, pero nunca le dio mayor importancia. Ello no iba a justificar todos los ataques y malos ratos que le dio. “Ella no va a querer verme, estoy seguro de ello.”
“Sí, quizás no, pero también le vendría bien a ella cerrar aquel capítulo del pasado. Y no hace mucho demostró que podía ser razonable cuando decidió llevarse bien con Axel,” Tomaj se encogió de hombros. “Bueno, él por más que haya sido un Rebel peligroso sí se comportó mucho más decentemente que tú con ella, así que no es una comparación muy justa.”
“Tsk, no te burles de mí…”
“Sí, lo siento, soy incorregible,” sonrió con ironía. “Pero no te hagas líos. Todo se verá, y es necesario encargarse de estos asuntos antes de continuar con tu vida.”
“Lo sé bien… es sólo que…” vio a Tomaj levantarse y mirar hacia el mar.
“Por ahora disfruta de esta playa. Vamos a al menos tocar el agua, debe estar refrescante.”
“Sí, antes que Sora se termine de cambiar y nos empuje al mar,” dio un suspiro.

Ellos pasarían un rato en dicha playa mientras meditaban, tomaban sol y se despejaban antes de continuar con el regreso hacia la ciudad.



Mientras tanto, Cho se encontraba junto con Roxas y quienes vendrían a ser su nueva familia en su antigua casa. La HiME tuvo que saltarse unas clases de la mañana ya que era la fecha de entrega de su casa al comprador de dicha propiedad. El grupo se encontraba en el lobby mientras esperaban a que los asesores de la venta terminaban de dar una última inspección.

Se sentía nerviosa por diversos motivos. El primero yacía en el hecho que estaba a punto de culminar el largo y triste proceso de vender el lugar donde había vivido por la mayoría de su vida. Si bien se sentía cómoda en su nuevo lugar con aquella familia que había sido más que amable con ella, seguía siendo un duro paso hacia delante que venía acompañado con nostalgia. Por otro lado, el segundo motivo estaba más bien derivado del hecho que no hace mucho sucedió el ataque del Rebel de Youmu y por más que la directora le haya ayudado a reparar algunos daños de dicha pelea, la residencia continuaba en un mal estado. Si el comprador se amargaba, pedía un precio mucho menor o plenamente cancelaba el trato sería completamente esperado.

“Aruji, ¿te encuentras bien?” le preguntó Kashuu, quien pudo detectar que Cho estaba inquieta y sumergida en pensamientos.
“Sí, eh… sólo tengo muchos sentimientos encontrados,” confesó con torpeza.
“Ya hemos hablado de ello, ¿no?” se encogió de hombros y sonrió frustrado. “No hay mucho punto de pensar las cosas demasiado. Es normal sentirse triste por abandonar un sitio familiar, pero tampoco quiero que te tortures por ello.”
“Gracias, Kashuu.”
“Sabes que puedes contar conmigo, aruji, aparte que este será un cambio muy positivo para ti. Te lo aseguro,” asintió. “Y nosotros dos en conjunto podremos enfrentar a todas las adversidades.”
“Sí, somos un equipo,” Cho sonrió y se animó un poco por las palabras de su arma y también por verle a gusto al ser reconocido como un igual.
“Ehm…” Roxas les miraba de reojo y optó por interrumpirles. “No son los únicos en esto y no lo olviden. Yo también les ayudaré.”
“Aruji y yo estamos teniendo una conversación en privado,” contestó Kashuu a manera de reprocharle mientras le miraba como si fuera una chusma. “Esto no te corresponde.”
“¿Por qué siempre estás intentando excluirme?”
“Es más bien como si tú siempre intentaras meterte en todos los asuntos. Aruji necesita su espacio y ya debe tener mucho que soportar de ti.”
“¿Qué se supone que significa eso?”
“Y-ya, no peleen, por favor,” pidió Cho, nerviosa. Lamentablemente, los otros tres se encontraban inspeccionando un rincón del lobby así que no podían ayudarle a separarlos.
“Además tú eres quien siempre intenta acapararla más,” continuó Roxas.
“Eso no es verdad. Ayer en la tarde muy lastimosamente tuve que ceder mi constante vigilia de mi aruji para poder entrenar dentro de tu club de kendo. Mi presente atención y dedicación es apenas un modo de excusar mi ausencia.”
“No, sí suena a que tienes alguna obsesión con mi hermana…” el key le miró con incomprensión y pasó a dirigirse a Cho. “Pues, sé que no es tu Child, pero, ¿no podrías disciplinarle un poco?”
“E-ehh…”
“Tú eres quien debería dejar de ser un niño. El rol de key no te sienta en lo absoluto.”
“¡Deja de criticarme!”
“Ya, ha sido suficiente,” se apresuró en decir Horikawa, quien pese a mostrarse algo incómodo también se expresó con firmeza para dejarse oír por los dos. “Roxas, Kashuu-san, lo único que causan es que Cho se incomode. Recuerden que tienen que estar en paz.”
“Tienes razón, Horikawa,” Kashuu dio un suspiro. “Siento mucho las molestias, aruji.”
“E-está bien, sólo no discutan, por favor,” Cho agitó sus palmas y sonrió un poco. “Y traten de llevarse bien. Los tres estamos del mismo lado.”
“Lo sé, tengo que aceptarlo, y es por ti que me resignaré a cooperar con él, aruji.”
“Tsk, ¿cuál es tu problema?” preguntó Roxas, quien parecía dispuesto a volver a discutir, aunque él fue interrumpido por sus dos hermanos quienes regresaron al grupo.
“No pareces tener mucha tolerancia, hermanito,” comentó Nagasone de buenos ánimos. “Si eres tan rápido en responder así tendrás muchos problemas en la vida. Y Kashuu, no te salvas de la misma observación.”
“S-sí, pero…” Roxas se vio un poco incómodo.
“¡Está bien, onii-chan~!” exclamó Urashima, feliz de la vida. “¡Yo también tengo mis arranques de cólera! ¡Está arraigado en nuestra familia!”
“T-te ves muy contento por ello…”
“Pues no debería ser así,” Horikawa negó. “Aunque al menos no sueles molestarte con mucha facilidad, Urashima.”
“Si es algo crónico de esta familia, me tocará velar por la tranquilidad en mi entorno,” Kashuu se encogió de hombros. “Parece que Osaka y Horikawa serán capaces de ayudarme con ello.”
“Oye, oye, no nos taches de inmediato,” Nagasone se impresionó y se vio entretenido. “No seremos perfectos, pero estamos más que disponibles para ayudarles. Y te pido que no me subestimes tan fácilmente, Kashuu. Tengo más experiencia que tú.”
“Sí me das una impresión respetable,” asintió y le sonrió un poco. “Me caes bien también. Ah, y no dije esas palabras a manera de menospreciarles, mis disculpas. Es sólo que me da la impresión que la mayoría de personas a mi alrededor no mantienen la calma como deberían.”
“S-supongo que soy el principal ejemplo de ello…” se lamentó Cho, agachando la cabeza.
“¡Ah, eh, no quise decir eso! ¡No te sientas mal, aruji!” el arma se inquietó y la mayoría encontró esa reacción un tanto cómica.
“Hm, esos señores inspectores todavía no regresan,” Urashima se puso a pensar. “Hmm… dijeron que sólo darían un último vistazo a la casa y se cerraría el trato. ¿Dónde estarán…?”
“Pues, por el ataque del Rebel hubo muchos daños a toda la estructura. Deben estar un tanto anonadados por todo lo que habrán visto…” Roxas dio un suspiro. “Hicimos el mejor esfuerzo por limpiar los escombros y la directora de Hanasaki nos apoyó consiguiendo la mano de obra, pero el tiempo que tuvimos para reparaciones fue muy corto. Hay mucho pendiente.”
“Sí es problemático,” Horikawa asintió.
“Ya se les había informado que hubo unos imprevistos y el colapso de la estructura de la manera más creíble posible, pero de todos modos tienen que evaluarlo bien. El comprador seguramente estará muy desilusionado,” Cho se mortificó.
“No es para andar preocupados,” dijo Nagasone, sonriendo tranquilo. “La evaluación no depende de nosotros, y ya se verá qué nos toca hacer. Esperemos pacientemente.”
“Sin duda también puedo contar contigo, Nagasone-san,” Kashuu asintió con una sonrisa y una leve señal de respeto.
“Haha, me alegra que lo pienses así.”
“…” Cho les miró con una corta sonrisa y luego volvió a mirar al lobby atentamente, con una actitud algo distante. “Admito que me parece raro que no volveremos a estar aquí.”
“Sí…” dijo Roxas, desviando la mirada. “Y me sorprende que Osaka haya pasado esta oportunidad, conociéndola. Había contado con su presencia esta mañana, no que tenga que hacer nada aquí, aunque es raro…”
“Hehe, a mí también me sorprendieron sus planes, pero de igual forma me alegré mucho,” Urashima sonrió. “Nunca hubiera imaginado que decidiría acompañar a papá a tomar el desayuno en casa.”
“Sin lugar a dudas fue imprevisto, pero el señor Kotetsu es una persona muy cordial y agradable en su modo serio de tratar a otros,” comentó Horikawa, animado. “No tienen que preocuparse.”
“S-sólo espero que Osaka esté en su mejor comportamiento…” Cho dio un suspiro.
“Mi padre es una persona muy comprensiva. No dejes que su apariencia te intimide,” le aconsejó Nagasone. “Mientras no ande de mal humor, todo estará bien, y alguien como Osaka sería la última en molestarle. Más bien pienso que los dos podrían llevarse bien.”
“¿En serio?” Roxas se confundió. “A mí me parecen dos polos opuestos.”
“Hahaha, sólo el hecho que ella le llame Kotetsu y no kotatsu como a nosotros me deja saber que son compatibles,” bromeó el mayor, mientras que los hermanos Tanaka intercambiaron miradas incómodas y se inquietaron.
“Nuevamente siento mucho las molestias causadas por Osaka,” dijo Cho con una reverencia.
“¡No te preocupes, ya me ando acostumbrando!” le aseguró Urashima, con grandes energías. “¡Y Osaka me cae genial!”

Entonces, el grupo vio a los asesores del comprador regresar por uno de los pasillos. Ambos se veían inquietos e inconformes, y con muchas ganas de realizar reclamos, aunque por algún motivo se les notaba retraídos al respecto.

“Señorita Tanaka, hemos comprobado las actualizaciones que nos reportó sobre el estado de la casa…” dijo la mujer, quien dio un ofuscado suspiro antes de continuar. “No puedo ni imaginar cómo ocurrió todo ello. Me hace temer por la estabilidad de este hogar, aunque una evaluación de las paredes y las columnas principales sí parecen demostrar que es una estructura resistente.”
“S-sí lo es, en verdad…” dijo Cho, aunque su voz se apagó rápidamente al sentirse intimidada por el mal humor de los dos asesores.
“Comprendemos que han estado trabajando para reparar los daños al edificio, aunque dichas labores están incompletas en varias secciones del segundo piso, y la azotea ha sufrido varios daños significantes,” continuó el otro asesor, con seriedad. “Todavía hay andamios para continuar con el trabajo en las fachadas y hacen falta varias aplicaciones de pinturas a las paredes, además de mantenimiento a los marcos de las puertas y las ventanas. Entiendan que nosotros también tenemos un trabajo que cumplir al velar por los mejores intereses de nuestro comprador, y ante nuestros ojos esta venta resulta inaceptable…”
“Sí, entendemos ello,” Roxas asintió con seriedad, listo para recibir la más dura decisión, lo cual de todos modos terminaba apoyando, por más que la casa sí había sido considerablemente reparada en el poco tiempo después del intenso ataque.
“Sin embargo…” la mujer se ajustó sus gafas, dio otro suspiro e intercambió miradas con su ayudante, para entonces dirigirse a los hermanos. “Hemos informado a nuestro cliente sobre todos los daños y carencias de esta casa pese al trato inicial, y él ha decidido aceptar e ignorar los problemas para terminar con la compra de esta propiedad.”
“…” Cho se quedó en blanco e intercambió miradas con Roxas antes de dirigírsele. “¿En serio?”
“¿Están seguros?” agregó Roxas, sorprendido.
“Le preguntamos a nuestro cliente y hasta intentamos que cancele el trato con insistencia, pero él se ha visto convencido. Durante nuestra inspección tratamos una vez más de disuadirle, aunque no fue fructífero,” contestó el asesor más joven, con un dejo de incomprensión. Acto seguido, él sacó el tan esperado contrato fijado en un clip, junto con un lapicero. “Sólo necesito sus firmas y esta casa estará oficialmente vendida.”
“¡Ohh, qué genial!” Urashima dio un salto por la alegría que sentía.
“Sí suena increíble que el comprador acepte sin ninguna condición,” Horikawa se puso a pensar. “No puedo evitar pensar que hay algo detrás de todo esto…”
“Esperemos que no, pero no veo de qué podría tratarse,” opinó Nagasone.
“El contrato es únicamente por la propiedad, así que no hay ningún otro compromiso de por medio,” dijo Kashuu, encogiéndose de hombros. “Aruji, sólo falta tu firma.”
“S-sí…” Cho recibió el documento y lo miró brevemente para ubicar dónde le tocaba firmar. Ella volvió a intercambiar miradas con Roxas, quien luego de verse meditativo asintió para acabar con ese largo y anticipado proceso. La HiME firmó y pasó el documento a su hermano para que firmara también.

Era un hecho, la casa donde habían vivido durante su niñez acababa de ser vendida. Ambos se vieron un poco en el aire y liberados de una gran presión, pero también un tanto nostálgicos.

“Gracias,” la asesora recibió el contrato y lo revisó antes de dárselo a su acompañante, quien prontamente lo guardó. “Nuestro cliente se encontrará complacido. Pueden esperar el primer depósito la próxima semana. Tienen nuestros datos por si necesitan contactarnos.”
“Sí, muchas gracias por todo,” Cho dio una reverencia. “Espero que su cliente se sienta a gusto en esta residencia.”
“En lo posible…” el otro asesor por poco y pierde su cordialidad, aunque rápidamente se corrigió. “Él fue muy obstinado en comprar esta casa desde el inicio, por más que le habíamos presentado varias tentativas en esta zona.”
“Hmm, ya me ha dado curiosidad saber de quién se trata…” dijo Urashima, pensativo.
“Pues, no sabemos,” Roxas negó. “Los presentes asesores son de una compañía que interceden por esa persona y hacen todos sus trámites, y parece que el comprador quiso permanecer anónimo, quién sabe por qué.”
“Pero para que sea así debe ser una persona adinerada,” observó Horikawa.
“Sí, este tipo de servicios son costosos. Mi padre lo ha utilizado varias veces en el pasado para así prevenir que su nombre se escuche en cada transacción que realiza, a manera de privacidad,” comentó Nagasone. “Pero es de esperar que el cliente tenga solvencia económica. Esta área de residencias es para gente con grandes recursos.”
“Sí… admito que siempre me sentí un poco fuera de lugar aquí,” Cho dio un suspiro.
“Nuestro cliente es un joven que ha vivido en el extranjero toda su vida y viene de una buena familia, de la cual es el heredero,” dijo la asesora con firmeza. “No necesitan saber más. Por ello, les garantizo que su hogar ha llegado a las mejores manos.”
“Con permiso, necesitamos procesar este último documento,” dijo el otro asesor. “Sólo hace falta que nos acompañen a la salida de esta propiedad y nos dejen la última copia de su llave.”
“Sí, aquí está,” Cho se la dio y todos se pusieron de acuerdo para caminar hacia la salida.

Entonces ocurrió algo que nadie esperó. Una persona ingresó por las puertas principales del lobby, y causó gran sorpresa en los dos asesores, además de los demás en ese lugar.




“Hola a todos, buenos días,” dijo Komaeda alzando una palma y con la más alegre de sus sonrisas. “¿Cómo se encuentran?”
“¡¿Q-q-qué haces aquí?!” exclamó Roxas, sorprendido. Él rápidamente adoptó una posición de defensa y le miró con ferocidad.
“¡E-e-espera! ¡No estoy invadiendo ni nada, se los juro!” el Rebel se sobresaltó y movió sus manos con gran nerviosismo. “¡Vengo en son de paz! ¡Les saludo por el hermoso día que es!”
“Aruji…” Kashuu se acercó a la HiME sin perder al Rebel de vista. “No detecto intenciones bélicas de él, pero sé que no podemos estar seguros. ¿Qué acción deberíamos tomar?”
“N-no lo sé, aunque tengo tu misma observación…” Cho asintió con leve duda. “De todos modos, hacer algo frente a estos asesores…”

Sin embargo, estaban por aprender un secreto bien guardado que les agarraría de completa sorpresa por la conversación que iban a presenciar.

“Señorito, ¿qué le trae por aquí?” preguntó la asesora. “Ya le informamos que nos encargaríamos del cierre de este acuerdo y lo hemos hecho sin inconvenientes. No era necesario que viniera.”
“Lo sé, tengo una fe inquebrantable en ustedes y pude escuchar lo último de la conversación,” dijo Komaeda con amabilidad. “Simplemente no pude aguantar las ganas de visitar a mi nuevo hogar y hacer inspecciones preliminares. Por favor, denme la llave. Ustedes vayan a terminar con el papeleo.”
“Pero todavía se encuentran los antiguos dueños aquí,” comentó el asesor, incómodo.
“Ellos son en verdad mis amigos, se los aseguro,” asintió con alegría. “Había esperado que mi identidad como el comprador de su antigua casa fuera una agradable sorpresa. Estoy en confianza, así que yo me encargo.”
“…” los hermanos Tanaka le miraron inmersos en un indescriptible shock, mientras los demás intercambiaban miradas incómodas.
“S-si insiste, pero llámenos en caso de cualquier imprevisto, por favor,” dijo la asesora, ajustándose las gafas.

Los trabajadores se despidieron brevemente y caminaron hacia la salida de la residencia, y el momento había llegado para que Komaeda hablara con los previos dueños de la casa.

“K-Komaeda, t-tú…” Cho no podía ni formular algo coherente.
“Veo que esta sorpresa ha resultado más increíble de lo que esperé,” Komaeda asintió. “Tampoco quería decirles nada porque temía que mi estatus como Rebel fuera inaceptable para ustedes por algún posible motivo…”
“¡Por supuesto que lo es!” estalló Roxas iracundo y sorprendiendo a los demás. El Key parecía estar casi al punto de tomar la iniciativa en atacarle.
“¡Ahhh, o-onii-chan, tranquilízate por favor!” Urashima le abrazó de un brazo.
“¡¿Cómo te atreves a comprar nuestra casa?! ¡Tú estás apuntando a asesinar a Cho, ¿y además de ello piensas quitarnos esta propiedad?!”
“¿Eh? No entiendo…” ladeó su cabeza.
“¡¿C-cómo que no entiendes?! ¡AAARGHH!”
“¡Roxas-niichan, no te precipites!” le exclamó su hermanito, aterrado.
“O-oye, ya te lo he dicho. No te dejes llevar,” observó Nagasone con un poco de severidad, aunque también una visible preocupación.
“Realmente no les estoy despojando de su casa. Mi familia tiene una gran fortuna y les pienso pagar el precio acordado en el corto plazo que les ofrecí, y ya saben bien que no me importan los daños productos de la pelea entre su muy ideal amiga HiME y su Rebel. Ahh…” Komaeda se emocionó al punto de abrazarse a sí mismo. “Y pensar que no sólo tendré el privilegio de vivir en el hogar de mi resaltante HiME, sino que también gozaré de los daños y escombros producto de una tan esperanzadora batalla entre nuestras universidades… ¡no pude haber tenido una mejor fortuna a la hora de conseguir un hogar!”
“Tsk…” Roxas por poco y se lanza al Rebel, pero fue contenido por sus dos hermanos que trataban inútilmente de hacerle entrar en razón.
“P-pero, ¿por qué necesitabas comprar una casa, y una que queda lejos de las universidades para empezar?” preguntó Cho, todavía en shock. “T-también no es conveniente que gastes tanto dinero en un lugar todavía derruido…”
“Deja que el chiflado tome sus propias decisiones, aruji,” Kashuu se encogió de hombros con suma indiferencia. “Al menos salimos ganando de esto y es lo menos que nos podría ocurrir.”
“Exacto, concuerdo con tu arma que tenemos que ver lo positivo de la situación,” Komaeda alzó su pulgar e ignoró que Roxas casi se libera por otro arranque de ira. “A decir verdad, llevo viviendo poco tiempo en Japón, prácticamente desde el inicio de clases, y había estado viviendo en una habitación de un hotel. Es cómodo, aunque no muy práctico y esperaba asentarme en un hogar, cuando entonces tuve la gran suerte de encontrarme con tu propiedad a la venta. Como un dedicado Rebel por más que mi talento no llegue a la medida, decidí que era lo mejor que podía hacer para conocerte y también darme una idea sobre el ambiente de alguien tan prometedor,” él asintió con energías. “Por ello mismo te había dicho que no le dieras importancia a la destrucción de la pelea de tu estimada amiga cuando estaba ocurriendo, ¿recuerdas?”
“E-ehh…” Cho sintió escalofríos. ¿Aquel comentario había sido cien por ciento verídico y no una de sus múltiples e inaceptables ocurrencias?
“Y quiero que nosotros podamos ser aliados fuera del campo de batalla, como muchas veces lo he dicho. Por ello mismo, están invitados a venir a visitarme y sentirse como en casa,” Komaeda se vio entretenido. “Heh, porque si se ponen a pensar, mi casa es su casa, ¿no es así?”
“¡Ya tuve suficiente!” Roxasse zafó e invocó su Keyblade, lo cual alertó a todos.
“¡R-Roxas!” Cho se aterró. “¡N-no empieces nada aquí, por favor!”
“¡No toleraré esto, Cho!”
“¡Roxas, tienes que mantener la calma!” le pidió Horikawa apresuradamente.

Iban a pasar un rato intentando calmar las aguas y Cho se lamentaba tremendamente que Osaka no estuviera ahí para ayudarles a apaciguar aquel tan inesperado encuentro. La HiME no podía evitar preguntarse qué se encontraba haciendo su prima en aquel momento…


En la casa de los Kotetsu se había llevado a cabo un tranquilo y silencioso desayuno. Osaka pasó el momento mirando con curiosidad a aquel serio señor con quien apenas llegó a intercambiar palabras, pero la chica no se notaba para nada incómoda. Ella ya había recogido la vajilla y los utensilios que había empleado y sólo esperaba a que el mayor acabara de tomar su té. Este hizo una leve pausa y se le dirigió.

“Tengo un hábito de comer pausadamente, por lo cual no necesitas esperarme,” comentó con toda tranquilidad e inmutabilidad. “Puedes retirarte de la mesa.”
“Oh, estoy bien,” Osaka sonrió. “El silencio es tranquilo y agradable para variar, además dicen que es mucho más saludable comer lento.”
“Tienes razón en eso,” asintió. Hubo otra pausa en la cual el mayor observó detenidamente hacia el jardín trasero de la casa por una de las mamparas, hasta que escuchó a la menor.
“Ehh, señor Kotetsu…”
“Taroutachi.”
“¿Eh?” Osaka ladeó su cabeza.
“No tienes necesidad de ser formal conmigo,” se explicó calmadamente. “Puedes llamarme por mi nombre si así lo prefieres.”
“S-sí, es que me gusta cómo suena señor Kotetsu,” sonrió un poco.
“Hm, como te parezca, no te obligaré,” le miró fijamente. “Tienes algo que decirme.”
“Sólo una curiosidad…” alzó su mirada, meditativa. “Estás muy fuera de casa con frecuencia, casi no nos vemos y nos han dicho que será así en su mayoría… ¿por qué?”
“Soy el líder de mi familia, y ello involucra mi supervisión y responsabilidad sobre nuestras propiedades y negocios. Me es inevitable, pero trataré de venir con frecuencia para asegurarme que todo esté bien en esta casa. Espero que mis hijos les hayan acomodado apropiadamente.”
“¡Oh sí! ¡Todos son geniales!” asintió emocionada. “Hehe, realmente me sorprende la linda familia que son, y usted es un buen líder por estar encargándose de tanto a la vez.”
“No, es sólo natural que realice lo esperado de mi posición,” le miró atentamente. “Tengo entendido que tú eres la heredera de tu propia familia. Por ello mismo no debería ser un concepto extraño o resaltante para ti.”
“Ehh… pues…” Osaka se inquietó y bajó su mirada. “Lo sé… y mi papá también anda muy ocupado con tantas cosas todo el tiempo… es sólo que nunca hemos tocado el tema en mi familia ni realmente me han preparado de alguna manera…”
“¿No lo han hecho?”
“Son muy buenos conmigo todo el tiempo, pero en casa siempre me han dado un trato muy especial y han sido pacientes con mi forma de ser… eh… creo que todos sabemos que no tengo madera para liderar…” confesó con una sonrisa torpe.
“Pienso que estaría en tus mejores intereses comunicarte con tus padres para estar al tanto de la situación de tu hogar, en lo más mínimo,” dijo el mayor.
“Ehh…”
“…” el mayor negó. “Mis disculpas, no pienso ponerte ninguna presión, sólo espero que tú misma no te desanimes por los pareces que tienes. Eso sería todo.”
“Está bien, gracias por la consideración…” Osaka sonrió un poco y luego se vio un tanto meditabunda. “Pero también pensar en tener muchas cosas encima… suena genial, pero me faltan tantas habilidades. Aparte me pierdo fácilmente, me olvido de muchas cosas, me distraigo al punto de no recordar dónde estaba o qué tenía que hacer… hmm…”
“Comprendo…” asintió, cerrando los ojos. “No somos tan distintos como lo piensas.”
“¿E-eh?” se sorprendió un poco.
“Yo también me distraigo con suma facilidad, y por más que sea el líder de mi familia, reconozco que no siempre tengo los pies firmemente sobre el suelo,” confesó con completa tranquilidad y humildad. “También poseo inconvenientes al momento de entablar contactos o conversaciones con otras personas, lo cual pienso que te sienta mejor a ti, y por ello tienes mayor potencial que yo en algunos aspectos.”
“Hehe, se siente bien ser halagado un poco. Muchas gracias, señor Kotetsu,” Osaka asintió y vio a su acompañante terminar su té y recoger sus utensilios, para levantarse.
“Lo mejor sería finalizar la limpieza antes de salir.”
“¡Oh! Eh, creo que Horikawa nos dijo que utilizáramos el lavavajillas, es más saludable,” la exHiME de inmediato le siguió con sus propios artículos. “Pero… no sé cómo se usa.”
“Sería un desperdicio emplear dicha máquina con tan pocas cosas que limpiar,” opinó el mayor, en pleno camino a la cocina. “Y sé bien que Kunihiro nos dio dicha observación para no importunarme, pero quisiera al menos ayudar con lo que me corresponde.”
“Tiene mucho sentido… ¡Ah, pero usted es el líder de esta casa! ¡Mejor yo me encargo!”
“En ese caso, seremos dos líderes de familia que lavaremos los trastes,” comentó con una corta sonrisa.
“Hehe, es verdad,” Osaka se animó y asintió gustosamente. Por más que aquel imponente y severo señor haya intimidado a sus primos, Osaka sentía que era mucho más accesible de lo que parecía y aquel desayuno se lo había hecho notar más. Sería cuestión de tiempo para llegar a conocerle mejor.



Mientras tanto, Yukko estaba reunida con sus compañeros de clases para el desayuno en Rizembool, además de un par que se habían sumado con toda espontaneidad. Sin duda no era extraño para los cuatro contar con la presencia de Tsurumaru en cualquier momento dado, aunque el segundo visitante era una vista un poco más rara. Akashi se había aparecido junto con Hotarumaru y se había pasado todo el tiempo cuidando de su pequeño y conversando con él de buenos ánimos.

“Vaya, ya terminé mi comida…” comentó el pequeño pelicenizo mientras miraba su plato vacío con curiosidad y una leve decepción. “Pero todavía tengo hambre…”
“¿En serio?” Hajime se sorprendió. “Yo pensaba que lo que te habías servido era demasiado.”
“Hahaha, daba esa impresión, pero nuestro Hotaru-bou es una máquina de comer,” Tsurumaru sonrió entretenido. Él miró al pelivioleta. “Alimentarle y mantenerle satisfecho debe ser una gran responsabilidad, al menos en los momentos en que te encargas de él.”
“Lo es, pero pienso que la voracidad de Hotarumaru es uno de sus atributos adorables,” confesó Akashi, entretenido. “Es como una adorable mascota que recibe todas las croquetas que le das.”
“Uhh, lo haces sonar mal, Kuniyuki,” el pequeño le miró con reproche e hizo un puchero.
“No me malinterpretes. Simplemente expreso el cariño que te tengo de una forma original,” el hermano mayor le abrazó de costado con una sonrisa sonsa. “Tú continúa comiendo todo lo que necesites y yo te alimentaré. Después de todo si no comes mucho te quedas dormido con facilidad, así que date el gusto~”

Después del abrazo le revolvió un poco los cabellos y le ofreció un postre de su bandeja que claramente lo había pedido para dárselo a su menor. Akashi se vio contento por ver los ojos brillantes de Hotarumaru al recibir el postre y el pequeño de inmediato se puso a comerlo.

Por su lado, Yukko sintió un aura iracunda y peligrosa emanar de Mai quien estaba sentada a su costado y miraba atentamente hacia el intruso pelivioleta que había acaparado la atención de su cosa adorable favorita. Hanasaki-chan sonrió incómoda ya que comprendía que Mai no apreciaba ser quitada su sitio al costado de Hotarumaru.

“M-Mai… e-está bien… ya pronto vamos a clases…” comentó Yukko en voz baja.
“Es inaceptable… lo toleré cuando fue la introducción de este forajido, pero ahora invade peligrosamente nuestras tierras…”
“Pero es su hermano…”
“Igual. Es más, los hermanos no deben pertenecer a un mismo grupo de amigos.”
“¿De qué hablan?” Hajime alzó una ceja al detectar la animosidad en Mai pese a que las dos habían estado susurrando.
“N-no es nada,” Yukko sonrió incómoda.
“Me estaba preguntando dónde se encontraba tu novio, nada más,” dijo Mai, inmutada.
“¡Deja de decir eso!” le reclamó. “No sé qué andará haciendo Komaeda y ni me importa. Sólo espero que no se encuentre torturando a nadie.”
“Komaeda vendría a ser ese chico que a veces recibe asesoría por Ikari-sensei, ¿no?” preguntó Akashi a Tsurumaru.
“Sí, ese que el profesor no soporta, aunque está de más decir porque él detesta a todos los Rebels y estudiantes que no cumplen con sus expectativas,” Tsurumaru se encogió de hombros con una sonrisa relajada. “Este chico de acá vendría a ser un viejo amigo del peliblanco.”
“Ya veo, ya me andaba preguntando quién podrías ser,” comentó el pelivioleta a Hajime, quien se impacientó por la entretenida indiferencia del guardián de Hotarumaru hacia él. “Te extiendo mis más sentidas condolencias. De lo poco que he visto a ese Komaeda comprendo que es más chiflado que su cabello.”
“Pues, creo que no pude haberlo dicho mejor,” Hajime asintió con leve pesar. “Con razón ha terminado siendo un Rebel. Rizembool debería revisar la cordura de sus postulantes.”
“No entiendo lo que dices,” Akashi se encogió de hombros y sonrió frustrado. “O sea, si sólo los cuerdos fueran aceptados para ser Rebels, ¿con cuántos nos quedaríamos? Es lógico.”
“Hajime todavía cree en la bondad de la humanidad, no lo desilusiones aún,” dijo Tsurumaru.
“Pfft-” Mai aguantó unas ganas de reír.
“No se burlen de mí, y deberían estar de acuerdo que Rizembool es un lugar de locos,” observó Hajime, impaciente. “No se acostumbren simplemente porque las cosas son así.”
“Nadie lo cuestiona, pero ya, mis disculpas,” Akashi movió su mano para restar importancia al asunto y sonrió frustrado. “Alguien como tú no debió haber venido a Rizembool, para empezar.”
“A veces pienso lo mismo…”
“Compórtate, Kuniyuki,” le reprochó Hotarumaru. “No digas cosas tan crueles.”
“Ya, perdón, pero tú sabes que ese es mi sentido del humor, aunque seré más amable con tus queridos amigos, lo prometo,” le aseguró con una sonrisa.
“Viendo que nadie más lo pregunta,” Tsurumaru se encogió de hombros. “¿Qué te trae por aquí a acompañar a tu protegido a desayunar? Es demasiado temprano como para que no andes perezoso o durmiendo en algún jardín de la universidad.”
“Tú serías el único aparte de Hotarumaru que sabría eso de mí a estas alturas, si no me equivoco,” Akashi sonrió con ironía y entretenimiento. “Mis razones son simples. Podrías decir que tanto Hotarumaru como yo nos encontramos juntos a manera de celebrar haber tenido parte del foco en el capítulo estreno de la segunda temporada.”
“Hehe, es un buen motivo~” Hotarumaru sonrió. “Y pienso que nos lo debían por habernos introducido tan tarde en la primera.”
“Las penurias de ser espadas raras, mi pequeño,” Akashi le abrazó de costado.
“Ehh…” Yukko ladeó la cabeza. “¿A qué se refieren? No entiendo…”
“Ignóralos, son cosas del canon que no comprenderías,” Mai negó.
“¿C-canon?” se vio más confundida.
“¡Hahaha! Acostúmbrate a ser parte de nuestro excéntrico grupo, Hanasaki-chan,” dijo Tsurumaru, animado. “No todas las espadas raras tienen el honor de ser introducidas en el segundo episodio después de todo.”
“Tú también párala, no haces sentido,” reclamó Hajime, impaciente.
“Pero aparte de esa extraña razón, también vengo porque Hotarumaru anda con muchas energías y entusiasmo, y no me cae mal acompañarle para contagiarme de su positivismo, además de engreírle un poco,” Akashi volvió a revolver los cabellos de su pequeño. “Andas muy feliz por tus próximos entrenamientos con tu nuevo instructor, ¿no es así?”
“¡Sí, mucho!” exclamó, con una amplia sonrisa.
“Ahh, verte tan feliz me llena de vida también. Estoy seguro que todos aquí me comprenden.”
“Sí, y sería bueno que no acapares a nuestro niño demasiado,” observó Mai.
“Espero no incomodarte, aunque tú pasas más tiempo del día con él que yo, sé paciente,” el mayor dio un frustrado suspiro.
“Heh, bueno, Hotarumaru sí ha estado hablando sobre su primera práctica con mucha emoción,” Yukko sonrió. “Todos nos alegramos por él.”
“Oírte me deja saber que Hotarumaru está en buenas manos con ustedes,” Akashi asintió. “Sigan manteniéndole un ojo encima, por favor.”
“De eso no te preocupes, claramente Hotaru-bou se ha ganado el corazón de sus amigos,” dijo Tsurumaru con naturalidad.
“En verdad, además sabemos que es un pequeño talentoso,” Mai asintió. “Su enamorada nos dejó saber sobre su gran inteligencia y capacidad para el combate cuando la conocimos.”

Fue un tanto sorpresivo para los demás que el tranquilo y relajado Akashi dejara caer y derramar su bebida sobre su bandeja ante aquella mención de la ‘enamorada’, y se quedara congelado.

“¡Kuniyuki, no es lo que piensas!” Hotarumaru se giró a Mai e hizo un puchero. “¡Mai-neechan, ya te dije que no la llames así!”
“Entiendo que por tu edad seas vergonzoso, pero no deberías negar a Monaca,” dijo Mai.
“¿M-Monaca?” preguntó Akashi, impresionado.
“No le prestes atención,” Tsurumaru rió un poco. “Es sólo que Mai lo molesta con ello. Obviamente ni a Hotaru-bou le causa gracia.”
“Es una broma, entonces…” negó aliviado y frunció el ceño. “Seré de bromas pesadas en ocasiones, pero no vuelvan a hacerme esto.”
“Ya deberías haberte cansado de esa broma, Mai,” observó Hajime. “No sé cuántas veces lo has hecho hasta ahora.”
“Todavía no pierde la novedad, como puedes ver,” Mai se encogió de hombros.
“V-vamos, pero a Hotarumaru siempre le incomoda mucho,” dijo Yukko, incómoda.
“Por ello mismo sigue siendo novedad,” asintió convencida. “No debería explicarlo.”
“Pero ya es suficiente…” el pelicenizo bajó su mirada, torturado, y entonces sintió que su hermano de nuevo le revolvió los cabellos.
“Me alegra saber que todavía eres mi lindo pequeñín. No actúes con tanta seriedad ante declaraciones de ese tipo,” comentó Akashi.
“Kuniyuki…”
“Y yo también sé que tú nunca verías a la especial de Monaca de aquel modo. Es un tremendo alivio para mí, siendo sinceros,” él le soltó y, pese a sus palabras reconfortantes, una creciente molestia empezó a manifestársele. “…yo tampoco lo aceptaría de ser el caso… en verdad…”
“K-Kuniyuki…” el menor se preocupó un poco, y se sorprendió al ver a su hermano entrecerrar sus ojos y comprimir sus puños encima de la mesa. “Ehh…”
“Sí… no hay forma que una engreída e intolerable engendro como ella se vuelva tan cercana a ti,” declaró con unos susurros graves y pausados que alertaron a los demás en la mesa. “Primero muerto antes de permitirlo…”
“¡Tú tampoco no te lo tomes tan en serio!” le suplicó el menor, agarrándole de un brazo. “¡Tranquilízate, Kuniyuki, por favor!”
“Hm…” Mai asintió mientras observaba a los dos hermanos. “No es fácil de ver, pero ese guardián definitivamente tiene todas las cualidades de un Rebel de primera.”
“¿E-ehh?” Yukko se inquietó más de lo que ya estaba. El enojo del pelivioleta le había trasmitido un extraño y primordial impulso de alejarse.
“Sin lugar a dudas lo es, no dejen que su actitud tranquila, gran apego a su hermanito y tendencia a quedarse dormido les haga pensar lo contrario,” Tsurumaru se encogió de hombros, sonriendo. “Y por ello mismo tienen que estar bajo su mejor comportamiento con el pequeño. Aunque, felizmente, meterse con Hotaru-bou es lo único que le haría perder la calma.”
“Deja de causar tantas molestias para otros, Mai,” le reclamó Hajime, quien estaba un tanto inquieto por dicha revelación. “Nos terminarás metiendo en problemas a todos.”
“Hasta tú deberías pensar que esto es muy interesante.”
“¡No intentes justificarte!”
“¿P-por qué parece que todos los cercanos a Hotarumaru son personas peligrosas…?” preguntó Yukko, un poco perturbada. Ella no recibió una respuesta ya que vieron a Akashi retomar la calma y volver a sonreír tranquilamente.
“Vaya, vaya, es muy temprano para andarme molestando, mis disculpas a todos,” dijo con toda comodidad. “Ignórenme. Sé que tienen una clase que comienza pronto, así que terminen con sus desayunos de una vez.”
“C-claro…” Hajime alzó una ceja por aquel cambio tan brusco en la actitud del otro, ya que hace apenas un minuto había parecido propenso a asediar a todos los presentes.
“Pero te pediré que me busques para la hora del descanso,” continuó Akashi mientras volvía a abrazar a su hermanito con su sonsa sonrisa. “Luego de esta cruel broma siento que sólo me darán pesadillas si no te tengo cerca mientras tomo una siesta.”
“Te puedo buscar, pero… ¿acaso no sólo estarás poniendo excusas?” preguntó Hotarumaru. “El día se presta para muchas más cosas que acompañarte a dormir, Kuniyuki.”
“A ti te gusta dormir tanto como a mí. Lástima que tú seas más disciplinado.”
“Tú también deberías serlo…”

Aquel desayuno continuó con otros temas más ligeros y en poco tiempo los menores se despidieron para ir a la clase.



Pasaron varias horas y llegó el mediodía y la hora del almuerzo. Después de aquella muy accidentada venta del hogar, Roxas fue con Urashima y Horikawa a almorzar junto a Osaka y Tomo dentro de Hanasaki. Ahí terminaron por narrar lo sucedido y, mientras Osaka se emocionó y se animó mucho de que Komaeda fuera el nuevo propietario, Tomo tuvo una reacción muy característica de ella.

“¡Pffft-HAHAHAHA!” la exPrincess estalló en risas mientras golpeaba la mesa repetidamente. Roxas tembló de ira mientras los demás sonrieron incómodos o se frustraron.
“Ehh… T-Tomo-chan…” Osaka le extendió una mano sin saber cómo hacer que su amiga dejara de burlarse de la situación.
“¡Cállate!” reclamó el Key, iracundo.
“¡Pero es tan increíble! ¡Hahahaha!” continuó la chica.
“Sé comprensiva con mi onii-chan, por favor…” pidió Urashima, inquieto.
“¡Es que… es que… hahaha! ¡Ustedes debieron verlos estos últimos meses en plan de limpiar y arreglar todo con tanto esfuerzo! ¡Y ahora se le suma ese fin de semana en que todos en Hanasaki nos apuntamos para ayudar con la limpieza! ¡Todos limpiando para el Rebel hahaha!”
“¡Que te calles!”
“S-sí es un poco inesperado, a todos nos sorprendió,” Horikawa se puso a pensar. “Aunque si lo vemos racionalmente, hemos tenido suerte de que la casa se haya vendido en el precio inicial pese a los destrozos del ataque del Rebel.”
“¡Hahahahahaha!” Tomo incrementó su risa. “¡Verdad! ¡Y la propia Miranda había ayudado a Cho a reconstruir en lo posible! ¡La propia directora remodelando la casa del Rebel! ¡HAHA! ¡¿Por qué no estuve ahí para filmarlo?!”
“¡Maldición, párala!” Roxas se levantó como resorte, ante lo cual los demás le miraron con leve temor y aprehensión.
“¡Hahaha! ¡M-mis costados! ¡Duelen! ¡Hahaha!” Luego de ello, Tomo se tranquilizó un poco y se recostó encima de la mesa para continuar descargando lo que le quedaba de su risa.
“Hmm, ahora que lo pienso… eso explica por qué Komaeda me pidió algunas medidas de la cocina hace pocos días…” comentó Osaka.
“E-ehhh, n-no me digas que lo hiciste…” Urashima sonrió nervioso.
“No me pareció un pedido raro,” Osaka sonrió, pero tembló de pies a cabeza al ver la mirada asesina de su primo. “¡Ahh, perdón!”
“Vamos, tenemos que tranquilizarnos, por favor,” Horikawa extendió sus palmas para tratar de calmar a Roxas. “Ya está hecho. Debemos concentrarnos en almorzar bien. Nos espera un entrenamiento en un par de horas.”
“Me dan ganas de faltar luego de todo esto…” contestó, cabizbajo.
“No podemos, Roxas-niichan,” Urashima se vio determinado y asintió. “Entrenar es muy importante y es bueno para el alma y la salud,” sonrió. “Además recuerda que Nagasone-niichan te ha exigido que sigas entrenando más. No olvides que también eres un Kotetsu.”
“Ehh…” esa mención despejó la molestia de Roxas mejor que un balde de agua fría, y se vio incómodo y en blanco por ello.
“¿Eh? ¿Todo bien?” el menor ladeó la cabeza.
“Supongo todavía no te acostumbras a esa realidad,” dijo Horikawa, comprensivamente.
“S-sí…” si bien Roxas había estado entrenando con su hermano mayor, este en ningún momento había sido tan explícito como para afirmarle su deber con su familia de sangre, lo cual le había caído de sorpresa.
“Está bien, será poco a poco y sabes bien que puedes contar con nosotros. Si bien no estás a nuestro nivel, pienso que tienes un gran potencial.”
“¡Tú puedes!” le alentó Osaka, con una brillante sonrisa. “¡Siempre has sido muy fuerte como estudiante de kendo y como Knight!”
“Gracias, Osaka,” asintió con una corta sonrisa, y rápidamente frunció el ceño. “Y ahora soy un Key, y debo ser fuerte por el bien de Cho.”
“Hehe, estoy seguro que lo lograrás, aparte que hay que proteger a nuestra hermana,” Urashima sonrió con energías. “¡Muy bien! ¡Hoy nos podemos quedar tiempo extra si gustas!”
“Nagasone-san nos dijo que nos recogería después de que las prácticas de laboratorio de Cho terminaran, aunque no tenemos hora fija sobre cuándo sería ello,” comentó Horikawa, pensativo.
“Sí, depende mucho del día, pero siempre terminan más tarde de la hora oficial,” dijo Roxas. “Sí podemos quedarnos al menos hora y media después de nuestra práctica a manera de esperarle.”
“¡Bien, entonces nos divertiremos un montón, Roxas-niichan!”

Ellos continuaron hablando sobre el tema y, mientras Roxas comenzaba a escribir un mensaje a Cho para que les avisara sobre su salida, Tomo notó que su celular sobre la mesa recibió una notificación, la cual de inmediato revisó.

“¿Qué me habrá llegado?” dijo con desinterés, pero aquella actitud se borró al ver el más reciente mensaje de una conversación grupal. “¡AAAAHHHHH!”
“¡Tomo-chan!” Osaka se sobresaltó. “¿Qué pasó? ¿Qué sucede?”
“¡I-imposible! ¡Mira tu celular!” exclamó. “¡Riku está con vida!”
“¡¿EEEHHHH?!”
“¿Q-qué dices?” Roxas se quedó en shock, mientras los otros dos intercambiaron miradas.





Después de haber recorrido todo el camino de regreso a Hanasaki, Kytes llevó a sus amigos a su apartamento, donde Riku se estaría hospedando hasta que pudieran arreglar su situación. Este se encontraba recibiendo un pequeño tour en dicho espacio dentro de la universidad.

“Felizmente cuento con un sofá cama en la sala,” dijo Kytes con una sonrisa mientras se encontraba sacando ropas de cama de un armario entre habitaciones. “Siéntete como en casa, por favor, y avísame si necesitas algo en especial.”
“…” Riku recibía las sábanas y el cobertor, y los miraba en sus manos con gran sorpresa y desconcierto al no acostumbrarse a lo que sucedía. Bajó su mirada. “¿Por qué estás siendo tan amable conmigo?”
“¿Eh? ¿A qué te refieres?”
“…” le miró con leve reproche y terminó desviando su mirada. “No debería decirlo.”
“Eh, si esto se deriva del pasado, no tienes que preocuparte por ello,” Kytes sonrió con leve tristeza. “Está bien, no tienes que sentirte mal por haber intentado atacarme en aquel entonces. O sea, Tomaj también lo hizo y varias veces.”
“…” su mirada se frustró. “No intentes justificarnos ni te acostumbres a que Tomaj sea un bully, en verdad es malo para ti.”
“Pero estoy bien, en serio,” sonrió incómodo. “Ya sabemos todo lo que ocurrió, y la razón por la cual ustedes dos tuvieron que hacer tantas cosas horribles en Hanasaki.”
“Aun así… no lo justifica, y no había forma de que tú lo supieras hace tres años como para haber sido tan paciente todo el tiempo.”
“Ustedes dos son mis amigos y me ayudaron varias veces en el pasado, antes de que todos llegáramos a Japón. Esos serán momentos que siempre recordaré,” asintió con alegría. “Y ahora me siento muy feliz por saber que podemos retomar esa amistad, en verdad.”
“…” Riku se vio sorprendido y dio un pesado suspiro. “Tomaj tiene razón. Eres demasiado bueno para tu propio bien.”
“¿Eh?”
“No, olvídalo,” negó y sonrió un poco. “Aprecio lo que estás haciendo por mí.”
“Hehe, es genial volverte a escuchar siendo tú mismo. Me da muchos recuerdos,” entonces, Kytes oyó alguien tocar la puerta. “Oh, parece que alguien ha llegado. Vamos a ver.”

Para cuando los dos llegaron, vieron que Tomaj y Sora habían recibido a Tomo, quien miró a Riku con un entendible miedo.

“D-demonios, esa foto no fue Photoshop…” dijo Tomo, pasmada.
“¿Qué? ¿C-cómo te enteraste?” el peliplateado se confundió.
“Parece que Sora no pudo mantener el secreto por mucho,” Tomaj se encogió de hombros.
“Al menos llegamos sin que dijera nada,” se defendió Sora. “Oh, aunque sí le envié un mensaje a mi mamá en la mañana, pero no me ha contestado por algún motivo.”
“Eso es raro, ehh, no me sorprendería que tuviera algo en mente,” Kytes sonrió.
“Bueno, en fin, no sé qué más puedo decir excepto… ¡¿Qué carajos?!” Tomo exclamó con fuerza al peliplateado, quien se extrañó y dio un paso hacia atrás. “¡Más te vale que nos expliques cómo así te desapareciste y te pasaste por muerto!”
“Tsk, no que haya sido mi intención, no me asustes así,” le reclamó. “Apenas he recuperado la memoria ayer y sigo un poco confundido.”
“Vaya, qué conveniente,” rodó los ojos, lo cual impacientó al exRebel. Ella miró a los demás. “A menos que nos hayan conseguido a un impostor para hacernos una broma pesada.”
“No, es el real. Te aseguro que nadie puede poner esa cara de renegado resentido como él,” Tomaj sonrió con ironía.
“Haha, burlándonos de él, qué recuerdos,” Tomo se rió un poco.
“Ya, dejen de tomarme el pelo,” Riku se vio cansado. “Tengo que preparar mi cama provisional, me encuentro un poco cansado.”

Él comenzó a caminar hacia el mueble, pero al acercarse, Osaka saltó desde detrás del sofá y cayó encima de Riku.

“¡Billy!” exclamó Osaka, quien se prendió del peliplateado y terminó por lanzarle al piso. “¡Eres tú! ¡En serio eres tú! ¡De verdad que sí eres tú! ¡Qué alegría de verte!”
“¡O-Osaka, salte de encima!” reclamó, sorprendido y ofuscado. Los demás terminaron riéndose.
“Me cuesta pensar que fuiste amigo de Osaka y Tomo en todo el tiempo que no supimos de ti durante la secundaria,” comentó Sora.
“No que hayamos sido amigos. Ellas se llevaban bien con Tomaj y por ende terminaron por pasar tiempo conmigo,” Riku negó mientras se libraba del agarre de Osaka y volvía a levantarse. “Nunca entenderé por qué me hablaban, si ustedes son cercanas a Cho.”
“Nadie parece respetar los límites muy bien, y sin duda yo no lo haría,” comentó Tomo.
“Aww, pero eres lindo~” canturreó Osaka, molestando más al otro. “Aparte que sí nos tuviste en consideración por más que no lo admitas.”
“Es un tsundere,” Tomo se encogió de hombros.
“Oh definitivamente,” Sora asintió, cruzado de brazos, y los demás se pusieron a reír.
“Tsk, no se sumen en mi contra,” les reclamó Riku.
“Ehh, iré a alistar unas bebidas. Riku necesita descansar, pero podemos hablar un poco para ponernos al día,” dijo Kytes.
“Ah, te ayudo. Hay que dejar que las chicas continúen con su conversación,” Tomaj se apuntó.

Ese reencuentro sería breve, aunque bastante animado y también serviría como una bienvenida para el ausente peliplateado, a quien poco a poco le tocaba integrarse en Hanasaki, pero tomaría bastante tiempo en hacerlo.





Pasaron unas horas y luego de esa rápida visita, todos se fueron del apartamento momentáneamente para dejar a Riku dormir por un rato hasta que sus amigos regresaron con algunas cosas para comer y otros víveres.

La noche había caído y Riku había salido al balcón de ese apartamento, donde estaba apoyado en la baranda y miraba hacia el cielo estrellado. No se acostumbraba a la idea que se encontraba con tanta tranquilidad en medio de un dorm de Hanasaki y sin levantar sospechas ni causar estragos, pero sorprendentemente aquella era su realidad.

Él oyó las puertas corredizas detrás de él abrirse y miró de reojo a Tomaj, quien le acababa de dar el alcance.

“Tan solitario como de costumbre,” Tomaj se encogió de hombros, sonriendo con ironía.
“No todos gustamos de convivir constantemente con otras personas,” le contestó con leve indiferencia mientras regresaba su mirada hacia el cielo. “Y en verdad nunca me acostumbraré que alguien caprichoso como tú guste de siempre estar rodeado de personas.”
“Heh, me gusta hacerme de contactos, pero te considero mucho más humanitario que yo, Riku,” negó y se vio entretenido. “Incluso en tus peores momentos no te consideré capaz de matar a nadie. No eras un buen Rebel.”
“…” Riku entrecerró sus ojos y bajó su mirada. Vio a un grupo de estudiantes caminar hacia un dorm cercano luego de un día de clases. “Y pensar que debía poner la vida de alguien inocente en peligro sin pensarlo dos veces… me resulta muy familiar e irreal a la vez.”
“Tu sola presencia lo es. Eres quien regresó del más allá.”
“Yo no lo veo así…” le miró de reojo con leve cansancio y notó que su amigo miraba distraídamente al cielo, mayormente inmutado, aunque de buen humor. Por conocerle, era evidente que Tomaj estaba de buenas, lo cual curiosamente no era muy común en él por su indiferente y burlesca personalidad. “Aunque… sé que sí lo ven todos ustedes de ese modo… ni sé qué decir en un momento como este.”
“¿Qué cosas dices? Sólo sé tú mismo, fin del cuento,” Tomaj regresó su mirada hacia el interior del dormitorio donde vio a Kytes y Sora concentrados en el celular del segundo. “Ellos lo ven con toda simpleza y no están pensando de más. Te aconsejo que sigas el ejemplo.”
“…” les observó brevemente. “¿Qué están haciendo ahora?”
“Sora está intentando hablar con su madre, aunque todavía no le contesta el teléfono. Vete haciendo la idea que hablarás con ella.”
“…preferiría no hacerlo aún… ella no tendría motivo de querer hablar conmigo.”
“Julie no sabe todo lo que ocurre aquí en Hanasaki y menos estaría informada de que fuiste un Rebel. Sólo supo que estuviste con vida tres años atrás y sé que se lamentó no haberte podido ver antes de que ocurriera lo inevitable,” Tomaj sonrió con ironía. “Claro, de haber sucedido quién sabe lo que tu yo emo y conflictivo hubiera hecho, pero en fin…”
“Cállate…” entrecerró los ojos, impaciente, mientras el otro se reía un poco. Riku negó y volvió a girarse para encarar el cielo nocturno una vez más. Él mantuvo el silencio por un poco de tiempo en lo que meditaba qué decir a continuación. No que no supiera qué tema tocar, pero sentía un temor como si al mencionarlo la presente paz fuera a desaparecer…
“Riku, ¿deseas saber cómo así me enteré de ti y pude sacarte de ese hospital?” le preguntó Tomaj, con una sonrisa comprensiva y toda la tranquilidad del mundo.
“¿Soy tan predecible…?” le miró con extrañeza. Sabía que su amigo tenía una intuición confiable, aunque le sacaba un poco de quicio que no rindiera tanta alarma a la situación, aunque supuso que la sorpresa en sí ya debía haberle pasado a esas alturas.
“Entiendo que te inquiete. Créeme, yo también lo ando pensando bastante. El motivo es porque un científico de Rizembool me dijo que prefería librarse de ser responsable de ti y que no encontraba punto de reclutarte de vuelta. También averiguó que te conocía y por ello me contactó a mí y me dio esta labor.”
“¿De qué científico hablas?”
“Un chico que parece menor que nosotros. Su nombre es Yagen Toushirou. ¿Lo conoces?”
“Él…” Riku entrecerró los ojos y comenzó a hacer memoria. “Sí, sé quién es. Era un aprendiz de Dr. Hojo y a quien le llamaban su ‘heredero’.”
“Él mismo me dijo eso último. Así que es verdad…”
“Si no me equivoco, Kytes mencionó en el camino que Dr. Hojo falleció.”
“Sí. Eso indicaría que aquel chico tiene un rol de cierto poderío como científico. Bueno, no lo conozco, pero sólo por hablar con él y escuchar sus planes de mantener las cosas en paz y simples entre nosotros me deja saber que es mucho más razonable que su maestro,” Tomaj se encogió de hombros. “Claro, si es que puedo confiar en ese primer parecer. ¿Tú qué piensas?”
“No que lo haya conocido muy bien, pero sí me dio esa misma impresión…” Riku desvió su mirada, pensativo. “Nunca noté que le causé interés alguno y siempre fue alguien práctico y directo. Diría que, si en verdad dependiera de él, no tenemos de qué preocuparnos.”
“Es un alivio oír eso,” Tomaj se encogió de hombros. “De todos modos, no podemos bajar la guardia. Los dos sabemos lo traicionero que es Rizembool y ese doctor me pidió a cambio que mantengamos todo lo referente a él en secreto.”
“Suena un poco increíble que eso es todo lo que quiere.”
“Pensé lo mismo.”
“Pero por ser él tiene mucho sentido,” Riku se vio ofuscado y dio un suspiro.
“¿Hm?” Tomaj se confundió. “¿Por qué lo dices?”
“Pues…” desvió su mirada. “Si bien concuerdo de que él es mucho mejor que Dr. Hojo, Yagen siempre fue reconocido como su heredero por razones adicionales a su gran inteligencia. No habrá hecho proyectos u obras a gran escala, pero es igual de capaz de ensuciarse las manos como su maestro…” Riku sintió unos escalofríos y frunció el ceño. “He oído unos inquietantes rumores con respecto a él.”
“¿Cómo qué?”
“No deberíamos hablar de esto libremente.”
“¿Tengo cara de Sora o algo? Puedes confiar en mí,” Tomaj se mostró impaciente, pero la conversación se cortó porque Kytes llegó donde ellos visiblemente sorprendido.
“¡Entren! ¡Tienen que ver esto!” exclamó el pequeño.
“Kytes, ¿todo bien?” preguntó Riku.
“¡Es increíble, vengan!” al dar esa pregunta, Kytes regresó. Los otros dos intercambiaron miradas e ingresaron, para ver a un confundido Sora en plena videollamada con su madre.
“¿Qué ocurre?” preguntó Tomaj.
“¡Esa es la voz de Tomaj!” exclamó la madre animada y Sora giró la pantalla para que el exRebel la viera. “¡Hola!”
“Hola, Julie…” entonces, Tomaj se fijó en lo que rodeaba a la señora y se extrañó. “Eh, ¿dónde estás? Esto parece un aeropuerto…”
“Es más que un aeropuerto…” dijo Sora, pasmado.
“Disculpen por recién contestar, pero acabo de salir de aduanas,” respondió con torpeza y buenos ánimos. “Ni bien Sora me dijo que se había encontrado con Riku contra todo pronóstico no lo pensé dos veces y tomé el primer avión para Japón. ¡Y estoy aquí!”
“¡¿Q-qué dices?!” ello le agarró de sorpresa. A su costado Riku también se quedó en shock y vio que la madre recién se fijó en él.
“¡Ahhh, pero estás tan grande y buenmozo!” exclamó la señora maravilada. “Ha sido tanto tiempo, mi querido Riku. ¿Te acuerdas de mí?”
“Ehh, ahh… eh…” el peliplateado no tenía palabras.
“¡E-espérenos, por favor! ¡En este instante le vamos a recoger!” exclamó Kytes.
“Tan caballeroso como siempre, adorable Kytes, ¿por qué mis hijos no pudieron salir a ti?” se lamentó la señora.
“M-mamá, no me hagas quedar mal,” Sora frunció el ceño.
“¡Les espero aquí! ¡Mi visita será de unos pocos días así que a aprovechar el tiempo!”

Terminaron la llamada y fueron de inmediato a buscarle. Serían días interesantes.


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #358: January 31, 2018, 12:45:35 AM »
Aqui vengo con un corto capitulo xD:

Capi 41:

Dia 3 despues del ataque de Rizembool....

Todos los heridos habían sido dados de alta menos Mayura Daidoji que aun no despertaba pero que tenia una condición estable, ya le habían retirado el respirador artificial y llevado hacia una de las habitaciones del hospital donde Belldandy se habia quedado junto a Madoka y Suga que venia a verla después de las clases y el entrenamiento que tenia,otra de las personas que no habia alejado de su lado era Otoya que habia pedido permiso para ausentarse de sus actividades de su grupo esperando con ansias que la pelirosa despertara y pudiese verlo, a su lado se encontraba Flaffy que ya estaba recuperada y que ahora se encontraba sobre los pies de su dueña

Ire a cambiarle agua a las flores Otoya-kun, asi que te dejo a cargo hasta que regrese…-

No se preocupe Daidouji-san yo me quedare cuidando de Mayura…-

La pelicastaña cerro la puerta de la habitacion, dejando a los jóvenes solos

El pelirojo observaba como la pelirosa dormia plácidamente, le acariciaba suavemente los cabellos rebeldes que se posaban sobre su rostro, luego tomó su mano y la apretó fuertemente

Por favor Mayura despierta…ya no nos sigas preocupando más…- empezo a derramar lagrimas

Otoya-kun…que …te …dije…de …no …de…primirte??...-

El pelirojo abrió los ojos sorprendido al escuchar una voz conocida y como las pequeñas y suaves manos se aferraban a las suyas…-

Mayura…-

Buenos días…Otoya-kun…-dijo con una suave sonrisa- me volvi…a quedar dormida…-

Eso te pasa por desvelarte con tus cosas misteriosas...-dijo dejando salir sus lagrimas de felicidad, mientras abrazaba fuertemente a la razon de su felicidad y a la persona que debia proteger ahora que contaba con poderes aun desconocidos para él-



----------------------------

En la casa de la familia Kinomoto, la joven pelicastaña estaba entrenando con Bishamonten mientras que era observado por sus “hermanos”, cuando la puerta del dojo se abrió y una joven pelinegra entraba corriendo emocionada mientras dejaba sus cosas

Sakura-chan!! Ya llegue!!!...-

To..tomoyo-chan???...-dijo sorprendida-

Adelante mi llegada a Japón y llegue para inscribirme en la misma escuela de mi queridísima amiga Sakura-chan…-sacando su videocamera- debo de filmar tu vida de estudiante –dijo emocionada

Sakura tenia una gota en la cabeza- Tomoyo-chan…-

Tomoyo-sama!!! Por fin llegó…-

Muchas gracias por enviarme todas las fotos de Sakura-chan en mi ausencia Bishamonten-kun!!-

No tienes porque agradecerme todo lo hago por una buena amiga…-

Ambos se tomaron de las manos y se rieron emocionados

Entonces todas esas fotos que decias que era para otras cosas solo eran para Tomoyo-chan?? …-suspiro pesadamente- no puedo con ustedes…-

Bueno las dejo un momento solas mientras que preparo una comida de bienvenida para Tomoyo-sama…-se acomodo los lentes- luego te debo de poner al corriente de todo en la noche mientras jugamos cartas-

Claro que si…-dijo sonriendo ampliamente-

Se nota que Bishamonten y tu se llevan muy bien...-

Claro es que ambos somos tus devotos fans Sakura-chan…-observando a su amiga- Paso algo con Li-kun??...-

En realidad han pasado muchas cosas y no solamente son con Syaoran-kun…-suspiro pesadamente- varias cosas tienen que ver con el hecho de ser una Kinomoto y otras tienen que ver con la escuela a la que estoy asistiendo…-

Algo parecido me menciono Bishamonten-kun en sus cartas…anda preocupado por la situación de tu familia y la tuya en esa escuela, fue una de las razones por la cual vine mas rápido, claro que mi motivo mas grande es ver a mi querida

Sakura-chan….-le tomo de las manos- ya que eres una persona muy fuerte y ademas tienes esa frase que jamas ha fallado en los momentos mas difíciles que has tenido, te acuerdas de ella no?-

Pase lo que pase…todo estará bien…-dijo sonriendo un poco mas animada-

Bueno entonces tendremos una noche muy larga junto a Bishamonten mientras me cuentan con lujos de detalles lo que ha sucedido en mi larga ausencia
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No simplemente no estas prohibida de tomar el examen ese de Hime, no puedes exponerte al peligro Ai y es mi ultima palabra…-

Pero Ryuu-nii quiero poder ayudar a los demás y aunque no quieras voy a tomar ese examen,como no queria ocultártelo por eso te lo digo frente a frente…-dijo una angustiada Ai-

Yo tampoco estoy deacuerdo con la idea, pero tampoco puedo frenar los sentimientos de Ai-chan…-hablo Koi cruzado de brazos- asi que si te vas a molestar con ella también hazlo conmigo…-

Eso no es justo están confabulando en mi contra!!...-dijo con el ceño fruncido- y saben lo mucho que los quiero que no les puedo negar nada…- el pelirosa mayor suspiro pesadamente-deacuerdo, te dare permiso para que tomes esa dichosa prueba, pero si llegas a fallar no lo volveras a tomar…-

Esta bien niichan!!...-dijo emocionada para abrazar a su hermano- yo también te quiero mucho mucho…-jalo a Koi para que se uniera en el abrazo-

Los tres hermanos se abrazaron fuertemente para luego cada uno ir a sus habitaciones a descansar ya que se estaba haciendo mas tarde y todos tenían que ir a clases,la pelirosa llego a su habitacion y cogio su teléfono móvil para escribirle a Yuuta acerca de las buenas nuevas, al mismo tiempo que se enteraba que por fin el joven iba a regresar a su casa después del incidente del centro comercial, después de dejar el mensaje se lanzo sobre su cama y empezo a mirar al techo

Mañana finalmente tomare la prueba y ya no huire por 3era vez consecutiva…-respiro profundamente- esta vez demostrare que yo también puedo ser útil para Hanasaki y ser tan valiente y fuerte como Mayura-senpai y las demás hime…- abrazo su almohada- y también para proteger  a mis hermanos y a Yuuta-kun…-cerro los ojos lentamente para quedarse profundamente dormida
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Matta ne!!

Mimi-chan


Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #359: January 31, 2018, 12:54:24 AM »
El Titanic me consumió feo no había dejado fic aquí desde JULIO

#bellshamebell #theshame #purilaughsinadifferentastralplane


Episode 26 — Time Bomb

Se llevo una mano al cuello, y sus manos jugaron con las vendan que lo cubrían.

Miró a su alrededor y sus ojos volvieron a posarse en el modelo en plena sala. A diferencia de sus vecinos, ella apenas y estaba boceteando mientras ellos ya se ocupaban de sombras y mezcla de tonos.

Pero no podía concentrarse en sutilezas. No cuando de tanto en tanto captaba a alguien mirándola para luego esconderse. La curiosidad visible en sus ojos.

En los dos días siguientes al ataque las preguntas no habían desistido por un instante. Aquellos estudiantes no familiarizados con Hanasaki y su interminable batalla contra Rizembool habían sido expuestos al peligro de la noche a la mañana, y quien antes era una ordinaria compañera de clase había mostrado sus verdaderos colores: El de una bomba de tiempo, presa de un ataque tan inminente como impredecible.

Su teléfono se iluminó con el mensaje que estaba esperando.
Era Hige. Avisándole que Taikoubou estaba en camino a la facultad de arte.

Observó su canvas una vez más y suspiró rendida. No tenía inspiración alguna, por lo que la noticia le había caído providencialmente. Fue rápida en ordenar sus lápices y carboncillos, guardó su canvas en uno de los casilleros y se apresuró en dejar el aula tras ella.



Taikoubou había sido su primer novio, y el único hasta la fecha. No había pensado en que su relación terminaría hasta hace unos meses, cuando la distancia terminó de calar un vacío entre ellos.

En el proceso de superar la ruptura y adoptar la soltería, Sayi había leído cuantiosos artículos de google cada que no tenía nada que hacer. Entre consejos, anécdotas ajenas, y notas reconfortantes, un tema que no había sido extraño era el cómo lidiar con una ex parejas tras un tiempo por separado.

Y es que si bien no quería darle más importancia de la necesaria, su primer instinto había sido ir al baño para retocar su maquillaje. Mientras se aplicaba algo de base y se aplicaba delineador, se miró fijamente a los ojos y sonrió apenada al sentir su pecho latir en anticipación.

La última vez que lo había visto había sido despidiéndose de él en el aeropuerto de Beijing, tres meses atrás. Había sido un par de horas tras haber terminado su relación, por lo que las emociones todavía eran muy frescas. Desde entonces había podido distraerse con la llegada de Hige, la visita de Kaien y los entrenamientos con Kenshin… y si bien sentía que había hecho bastante progreso, se sorprendió a su misma cuando su corazón dio un vuelco en su sitio dos días atrás, cuando el mismo Taikoubou la había salvado del ataque Rebel.

“Y es que Bou teniendo poderes…” se dijo a si misma “Eso no me lo hubiera esperado en un millón de años”

¿Qué habría sido de Taikoubou tras su ruptura? La pelirrosa sabía que tenía una nueva pareja en su facultad, pero aunado a eso y los escuetos mensajes contándole de Hige, no había sabido nada sustancioso sobre él. Suponía que el tener poderes debía tratarse de un enorme inconveniente, y Sayi suspiró algo nerviosa al imaginarse el tono que tendría su conversación.

No era su culpa y lo sabía, pues la magia HiME funcionaba de maneras misteriosas. Pero ser la causa de sus poderes jugaba en contra de su decisión de dejarlo ir. Su subconsciente le había traicionado, y en silencio lo mantenía atado a ella. Los hechos hablaban más fuerte que sus palabras, y Sayi se preguntaba cómo haría para salvar cara cuando conversaran de sus poderes.

“¿Sayi?”


Se giró hacia la entrada y vio a Hagu de pie, jugando con sus manos. Sayi le sonrió, pero antes de poder saludarla, la rubia intervino.

“Taikoubou te está esperando en el patio”

Sayi revisó su teléfono y en efecto, había pasado por alto el mensaje del peligris. La pelirrosa tomó aire y cerró los ojos un instante. Y entonces cerró su neceser.

“Gracias Hagu” le respondió la pelirrosa. Se alejó del espejo un par de pasos, se arregló la blusa y se giró hacia su amiga “El momento de la verdad, ¿no?”
“Sayi, ¿cómo está tu cuello?”
“Esta bien. Lastimosamente no es algo que pueda cubrir con maquillaje” dijo entre risas, pero Hagu no sonrió “Estoy bien, Hagu” reincidió, y entonces se acercó a sobarle la cabeza.
“Hm…”
“Dime, ¿Bou se veía molesto?”
“No. Hablamos un momento, y estaba de buen humor” le respondió “¿De verdad no hablaste con él después del ataque?”

Los paramédicos no habían demorado en atenderla, llevándola al hospital sin demora y alejándola de él antes de poder intercambiar palabra. Y no había visto al peligris desde entonces.
Un mensaje le dejó en claro que la buscaría para conversar las cosas con calma… pero ello no dejaba atrás el hecho que él había pasado los últimos dos días en compañía de Hige e Ichigo, dejándola a ella como última cuenta a saldar antes de regresar a China.

Pero bueno, ellos habían terminado hace poco y las cosas aún eran algo extrañas. O al menos eso quería suponer.

“Creo que tenemos mucho que conversar” le dijo a su amiga, dándole su neceser “¿Podrías cuidármelo por hoy? No quiero que Bou me vea con esto en mano y piense que me importa como me veo frente a el… digo… tu sabes…”

Esta vez Hagu rió, y Sayi le plantó un rápido beso en la cabeza.

“Te contaré en que quedaron las cosas” le dijo, un rápido guiño antes de salir del baño.
« Last Edit: January 31, 2018, 12:59:59 AM by Sayi »

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way