Author Topic: neverland 2.2: you can (not) fight  (Read 7683 times)


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #45: February 28, 2018, 04:59:36 PM »
Tengo iconos en un post sin reeditar, qué es esto xD. ¿Estreno tema? Hey. REUNION. xD




~+38~


Habían salido de Snowbelle antes de que amaneciera, montado en sus motos de nieve y puesto rumbo a Devil’s Mouth dispuestos a llegar hasta el fondo de la dungeon y no salir sin haber completado su quest y tener acumulada la experiencia necesaria para subir de job o cambiar por puntos. Le habían dejado una nota de agradecimiento a Neko firmada por los cuatro, por tomarse las molestias de arreglarles el equipo de viaje; aunque como había contado Fíli, parecía que trastear entre motores era una especie de terapia ocupacional para la chica.

Cuando el sol empezaba a despuntar por el horizonte Pip había decidido que una carrera para empezar el día era justa y necesaria. Como también sería justa y necesaria su visita al otorrino después del grito agudo potente y sostenido que había dejado escapar Airin agarrada detrás de él cuando había pisado a fondo el acelerador. Y que alegremente había repetido varias veces después de eso.
Bueno, había razonado llevándose un dedo a la oreja y sacudiendo mientras conducía con la otra mano, al menos como party oficial que eran, estaba bien que Valhalla tuviera un grito de guerra.

Habían llegado enteros al pie de la montaña y después de ascender el empinado camino entre las rocas habían hecho una pausa de inventario previo en la boca de la cueva. Y de almuerzo, porque uno no se metía en una dungeon con el estómago vacío y el maná más bajo del cien por ciento.  No serían ni las nueve de la mañana dentro del juego.
Alrededor de las cuatro de la tarde habían concluido su misión con éxito y empezado el camino de vuelta hacia el valle helado desde donde pensaban retomar el viaje en moto de nieve.

—Aquí no se corta la cobertura ¿verdad? —Fíli llevaba ya un rato con la mosca detrás de la oreja, revisando sus mensajes en la omnitool— Anir no me contesta.

Kíli y Pip intercambiaron una mirada cómplice llena de diversión, pero el entretenimiento empezó a extinguirse cuando Airin habló con el ceño fruncido.

—No debería, pero estoy intentando mandarte las fotos de antes y me rebotan constantemente.

Pip abrió su propia pantalla y empezó a tocar cosas aquí y allá, con la expresión cada vez un poco más ensombrecida.

—Aquí está pasando algo, salimos ya.

Los otros tres le miraron y obedecieron sin replicar, acomodándose sobre los vehículos con rapidez, preocupados. Esta vez Kíli fue conduciendo, mientras su hermano iba detrás intentando establecer contacto con la mechanic.

Poco antes de llegar a Snowbelle, Pip detuvo su moto. Kíli lo imitó, mirándolo con curiosidad pero sin decir nada. El gunslinger se pasó las manos por la cara, se cambió el parche de ojo y se bajó de la máquina.

—He pensado, que mejor vamos a Palanthas.

—Bueno, desde aquí podemos bajar en línea recta, —calculó Airin,— pero aún así vamos a tardar más que entrando a la ciudad y cogiendo un warp ¿no?

—¿Pero sabes si los warps entre ciudades funcionan? —preguntó Pip enroscándose la trenza alrededor del cuello con gesto serio. Al oír eso los hermanos se miraron entre ellos alarmados.

—Pues…

—¿Alguno de vosotros está pendiente de los anuncios o los chats principales?

—Yo he visto bastantes bajas en el tablón de anuncios, pero no sé si definitivas. —dijo Fíli con lentitud.— Pip, dínos qué piensas.

—Que me da mal rollo. Que no deberíamos separarnos, y que voy a ver si los warps privados funcionan.

—¿Tienes warp privado? —se sorprendió Kíli.

—Claro chaval, que soy VIP. —el gunslinger sonrió de costado, intentando la invocación del círculo de teletransporte mágico.

Pero aún hubieron de pasar más de veinte minutos caminando hasta que el comando funcionó y delante de ellos se abrió el warp de pago que Pip había anclado como punto de salida a una de sus cabañas de bosque.

—¡Puta madre! ¡Adentro! —los empujó hacia la corriente azulada entre protestas— ¡Mujeres y niños primero!



Cuando llegaron al final del bosque se encontraron con la hondonada que daba a la bahía. Donde antes se alzaba hermosa y despreocupada la ciudad que ejercía como sede central de los bardos, ahora sólo quedaban ruinas y edificios calcinados.  Murallas derruidas y escombros humeantes por todas partes, y el suelo mojado como si hubiera llovido.

—¿Qué? …  Qué.—el gunslinger se limpió la nariz con el dorso de los dedos.— Hijo de la grandísima puta, mal píxel que le parió.

Sin decir nada, Airin echó a correr hacia la ciudad, dejándolos atrás.





No supo muy bien cómo había llegado sin accidentarse por el camino, allá donde mirase eran todo trozos de paredes caídas y tablones quemados. Aquello había sido una taberna. Eso de ahí una armería. Giró sobre sí misma observando el panorama con la respiración cada vez más ahogada y los bordes de su visión oscureciéndose por momentos. La chica no fue realmente consciente de lo que sentía hasta que notó el ardor repentino de un cachete en su mejilla, y el desconcierto la sacó del pánico en auge.

—Respira bien. —dijo una voz profunda que le hizo mirar hacia arriba.

Aturdida, no se dio cuenta de que las lágrimas le caían libremente por las mejillas. El hombre la miró con gesto de desaprobación, y entonces cayó en la cuenta de que sabía quién era. Y que el disgusto no iba necesariamente dirigido hacia su persona.

—Ha pasado mucho tiempo. No puedo decir que me alegre de verte aquí, Airin.

—¿Sephiroth? —preguntó la pelirroja llevándose una mano a la cara con incredulidad.— No pensaba que jugases a…. estas cosas.

El hombre se quedó contemplándola con cara inexpresiva por el largo intervalo de cinco segundos, después de los cuales cedió como había hecho siempre antes con ella, y su rostro fue la viva imagen de la resignación al martirio. Sacó un pañuelo de alguno de los bolsillos de su larga gabardina negra, y procedió a restregarlo por la cara de la chica.

—Ay, no, para, ¡que ya no tengo cinco años!

—Afortunadamente para todos. —replicó él impasible.

La cleric de pelo castaño que había estado dando heal por aquí y por allá después vencer a los bosses se acercó con curiosidad al ver al samurai prestándose voluntario a mantener una conversación con otra persona, y abrió mucho los ojos al ser testigo de cómo se comportaba.

—¿Seph? —canturreó Aerith con tono juguetón,— ¿Hay algo que no me hayas contado?

—Menos cosas de las que me gustaría. —refunfuñó él.

—Boh, no seas así de cascarrabias. —la mujer se le agarró del brazo, y se asomó desde su costado dirigiéndose a Airin con una sonrisa.— Hola, ¿necesitas heal?

La pelirroja parpadeó, mirando de uno a otro varias veces.

—No, no. Estoy bien, acabo de llegar. —se pasó el pañuelo por la nariz ella sola y después se giró al samurai.— ¿Sois hermanos?

—¡Si! —dijo la mujer.

—¡De ninguna manera! —negó tajantemente él.

—Oh vamos Seph, ¡eres lo más parecido a un hermano que tengo! —Aerith le agitó el brazo.

—Eso no justifica la apropiación familiar indebida. —una ceja grisácea se arqueó con severidad.

—Sigues usando palabras demasiado grandes. —Airin entrecerró los ojos, y arrugó la nariz cuando el hombre le puso la mano en la frente y empujó ligeramente hacia atrás como queriendo apartarla.— ¿Has hecho trampas en el juego o te conservas bien para ser un viejo? Juegas al engaño, cuando era pequeña ya tenías el pelo canoso.

La cleric se echó a reír con deleite.

Sephiroth a punto estuvo de recriminarle que las canas se las había sacado el salvaje de su hermano en las dos veces que su padre lo había llevado con él al trabajo, pero se lo pensó mejor y decidió omitir la información privada en público. Aunque no vio ningún mal en aclarar de qué se conocían exactamente.

—Cuando salí de la academia, me pusieron a las órdenes de su padre como inspector jefe. Y como Airin aún era una mocosa, cuando no tenía con quién dejarla la traía a la oficina para que durmiera en el sofá y el novato, —se señaló con el pulgar mientras hablaba en voz baja,— le echase un ojo mientras redactaba informes.

—Aaw, que monis. —dijo Aerith juntando las manos sobre el pecho.— Voy a seguir haciendo la ronda ¿vale? Portaos bien.

Los otros dos se quedaron examinándose mutuamente durante unos momentos.

—¿Estás de ilegal? —preguntó el samurai.

—Define ilegal. —la soldier cruzó los brazos sobre el pecho y levantó la mirada hacia él sin levantar el rostro.

—Server clandestino. No pongas tu cara de pelea.

—No tengo una cara de pelea, pego y ya.

—Madre dame paciencia, —murmuró Sephiroth.

Con un tropezón Kíli apareció de repente junto a la pelirroja, apoyándose en su hombro para no darse de bruces contra el suelo a los pies del hombre.

—¡Airi! —resopló apartándose el pelo oscuro de la cara.— ¡Te has largado así sin más!

La chica le miró contrita, y le pasó la mano por detrás de la cintura bajo el carcaj, agarrando su túnica de arquero.

—Lo siento.

—Mujer, no pasa nada, pero no te encontrábamos y estaba empezando a preocuparme. —dijo Kíli frotándole el hombro en el que tenía puesta la mano.— Uhm, eh, ¿interrumpo?

—Ya veo que al menos no estás sola aquí dentro. —dijo Sephiroth inclinando la cabeza a modo de saludo y despedida, con un pequeño levantamiento de comisuras en dirección a la chica.— Estaremos en contacto.

Se dio la vuelta para encontrarse de frente con el lancer que había capitaneado la defensa de la ciudad, y lo hizo a tiempo de verle cambiar el gesto de responsabilidad por una expresión de sorpresa, alivio, e indignación todo en uno.

—¡RAIKO! —el rugido de Ikkaku rebotó por entre las ruinas haciendo que varias cabezas se girasen alarmadas.




.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #46: February 28, 2018, 07:35:43 PM »
Me muero de sueño, mañana le doy formato



Necesitaron un rato antes de que los magos blancos se hubieran encargado de devolver a todos los jugadores a un nivel de vida decente, aunque SleepingBeauty se había apresurado en curar a Bennu como agradecimiento por todo lo que había hecho por ellos.
La chica no tenía que decir nada, Ikki lo podía ver en sus ojos brillantes, leer en su sonrisa amable… Acababa de ganarse una amistad. Aunque cuando alguien dejó caer a su lado a Spark, que lo abrazó entre risas, supo que se había ganado más de una.

—¡Quita, hombre! —se quejó Ikki, intentando liberarse de las zarpas del beastmaster.

Thunderstruck le había dado una colleja a su hermano, pero no podía dejar de sonreír aunque tenía el ceño fruncido. Todo era muy raro.

—Y supongo que tú eres el Líder del equipo… —escuchó cuando por fin estaba empezando a levantarse, con la ayuda del mago negro.

Ikki se giró para encontrarse con un alchemist de pelo azul celeste y una sonrisa coqueta en los labios. Un molbol chiquitín le trepaba por la pierna, aullando con ruiditos de cachorro demasiado adorables para tanto diente afilado.

—Supongo que sí. —contestó Bennu, cruzándose de brazos mientras Shun frotaba la nariz contra la de su conejito, ahí, en el suelo.

El desconocido cargó al molbol antes de rascarle la corona de hojas, lo que pareció gustarle si es que Ikki estaba interpretando bien el movimiento de sus raíces y lianas y la manera de abrir las fauces y dejar colgar la lengua babosa.

—Esta es Rosie y yo soy Afrodita —se presentó—. De nada.

A Ikki se le disparó una ceja y por un momento compartió una mirada airada con el mago negro. Demonios, necesitaba preguntarle el nombre. O el nick. No podía seguir refiriéndose a él como ‘mago negro’ para toda la vida.

Mientras Ikki estaba abriendo la boca, Shun se levantó de golpe, poniendo a Marshmallow sobre su cabeza mientras Lulú le perseguía los pies.

—¿Ese es el molbol que ha paralizado al boos? —preguntó Shun, acercándose un poquito más para acercarle la mano.

Ikki quería decirle que no hiciese eso, pero el molbol parecía estar oliéndole la mano antes de estirarse un poco para dejar que le rascase las ramas de la espalda.
Aquello no podía ser muy sano.

—Sí, la misma —afirmó Afrodita con una sonrisa torcida—. Rosie es magnífica, ¿verdad? Es un homúnculo de segunda evolución.

Entonces se giró de nuevo hacia Ikki, mirándole de arriba a abajo antes de sonreír, esta vez mucho más calmado, agradable incluso.

—Un hombre que inspira a tanta gente merece mi respeto —dijo antes de cabecear y dejar a Rosie en brazos de Shun para abrir su omnitool—. Ah, sí. Me ha caído algo cuando ha muerto el boss, una de tus chicas me ha unido a la party.

A Ikki le saltó el aviso de trade y levantó el brazo para abrir la omnitool y aceptar el trueque.

—Todo tuyo —canturreó Afrodita antes de deslizar el dedo con elegancia por la pantalla de la  omnitool—. Supongo que el karma es una cosa que funciona.

—¿Qué? —preguntó Ikki mientras miraba el amuleto y cerraba el trato.

—Nada, nada. Unos… —hizo una pausa con suspiro incluido antes de continuar—. Amigos, unos amigos me ayudaron y ahora es mi turno de devolver el favor al mundo.

Ikki se tragó una risa antes de preguntar.

—¿Qué era eso, tu buena acción del día?

Afrodita sonrió ahora mucho más amenazante.

—¡Exactamente! Mi molbol, por favor —pidió estirando los brazos hacia Shun, que le devolvió a Rosie—. Gracias. ¡A más ver!

Rosie se agarraba del brazo de Afrodita con sus tentáculos y movió algunos para despedirse del grupo mientras Afrodita se daba la vuelta y desaparecía entre las calles medio en ruinas de Lavender Town.

Shun estaba aún despidiéndose con la mano y una sonrisa cuando Ikki le preguntó qué mierdas había sido eso.

—Gente buena, Ikki. Es algo que existe.

—No sé porque, no acabo de creérmelo. —dijo mientras dejaba caer su mano en el hombro de su hermano.

No que creyese que la gente buena no existía, ahí estaba Shun para probarlo, pero aquel alquimista no le acababa de dar esa sensación de bondad que su hermano destilaba por todas partes.
Un pequeño pero claro carraspeo le llamó la atención y le hizo girarse hacia alguien más. El mago negro.

—Ha sido un honor trabajar bajo tu mando, pero no sabemos si el boss va a volver a no. ¿Es seguro quedarse aquí? —preguntó.

Y esa era una duda válida a la que no tenía respuesta. Ikki se encogió de un hombro mientras negaba con la cabeza y el mago miró hacia un lado.

—Ya veo.

—Un… —empezó a decir Ikki antes de toser—. Un amigo de mi hermano estaba en Columbia, la ciudad estaba asediada por bosses. ¡Shun!

Shun se giró todo felicidad, se había puesto a hablar con otros magos blancos, parecía que estaban de concilio.

—¿Has sabido algo más de Hyoga? —preguntó al final, porque el parpadeo brillante de su hermano le hacía hablar rápido.

La cara de Shun pasó de lucecitas a rostro cetrino en cero coma dos segundos y no perdió el tiempo antes de escribir a su compañero de Guild.

—¿Hay más asedios? —preguntó alguien, acercándose.

Ikki no hizo demasiado caso, esperando por la respuesta de Shun.

—Pregúntale si han acabado con el boss y si ha respawneado. —ordenó cruzándose de brazos.

Shun no tardó en contestar: Sí, habían acabado con los bosses hacía rato; no, no parecían reaparecer en el área. Todo había vuelto a la normalidad. O al menos a lo que se podía considerar normalidad en una ciudad flotante dividida entre alquimistas y magos que acababa de ser atacada por hordas de monstruos comandados por dos bosses sin igual.
El mago negro asintió con la cabeza al oír la noticia, pareciendo un poco más tranquilo.

Fue justo entonces cuando sonó la misma voz del primer anuncio, la que suponían que era la voz del GM, anunciando lo que estaba ocurriendo en otras ciudades, lo que estaba pasando en ese pequeño mundo entero, bajo su yugo.


————

Había pasado una hora desde el anuncio del GM en Lavender Town y parecía que la sensación de unidad seguía flotando por el ambiente a la vez que la gran party se había vuelto a dividir en pequeños grupos de usuarios conocidos.

—¿Y ahora qué vais a hacer? —preguntó SleepingBeauty, con una sonrisita amable en los labios.

—Nosotros nos vamos a Amarillo —dijo Thunderstruck, apoyando la mano en el hombro de su hermano—. Spark necesita estudiar más bestias.

—¿Con Zapdos no le basta? —preguntó Ikki, sorprendido de verdad.

—¡No! ¡Siempre a la caza! ¡Y si los cuidas desde que son huevos mejor!

—¿Qué?

—Nada, ignoralo. —le aconsejó Thunder a Bennu que asintió con la cabeza.

—¿Y tú? —preguntó SleepingBeauty hacia el mago negro que seguía cerca de ellos pero dándoles la espalda.

El chico pareció dar un respingo antes de darse la vuelta y reponerse del sonrojo.

—¿Yo? Ah… estaba pensando en ir a Ding Dong Dell, pero… no creo que sea el mejor momento.

Pasaron unos segundos callados, cada cual ponderando la situación en la que estaban.

—¿Y si…? —empezó a decir Shun, levantando una mano—. ¿Y si hacemos noche aquí? La posada que hay en la salida norte debería estar intacta.

Dos o tres segundos más y Thunderstruck saltó por una pared hasta el techo y empezó a correr de casa en casa.

—¡Reserva para todos! —gritó Spark, saludando desde el suelo, aunque su hermana ya estaba bastante lejos.

Ikki estaba siguiendo su estela a paso rápido y Shun y SleepingBeauty correteaban detrás de él.
Spark tenía las manos en la cadera y miró al mago negro antes de preguntarle:

—¿Qué, te vienes?

—¿Tengo otra opción?

Spark le dio una buena palmada en la espalda y empezó a caminar empujándole mientras le contaba sobre el buen corazón de su hermana.
Mentiras, todo mentiras.


————

Para se reunieron todos en el motel, Thunder ya tenía unas cuantas llaves dando vueltas de sus índices y una sonrisa demasiado satisfecha de sí misma. Otros jugadores empezaban a llegar para pedir una habitación para pasar la noche.

—Nos he conseguido habitaciones con sala común para todos —les dijo, repartiendo los llaveros—. Ya me pagaréis luego.

—Yo… no sé si voy a poder. —explicó el mago, con algo de vergüenza rabioso en su ceño fruncido y sus puños cerrados.

—Se lo pago yo, ¿cuánto es?

Ikki ya le había abierto trade a Thunderstruck mientras el mago se quedó anonadado y Spark sonreía. Shun tenía los dedos entrelazados en un rezo debajo de la barbilla y los ojos brillantes mientras SleepingBeauty miraba de un lado a otro agradablemente sorprendida.

—P-pero ¿por qué? —balbuceó el mago.

—Me salvaste la vida, no me gusta deber cosas. Sólo es una habitación. —replicó Ikki mientras acababa la transacción.

—Tres, tres habitaciones, te he cobrado también la de tu hermano.

Ikki rodó los ojos, pero se encogió de hombros después. Iba a pagar la de su hermano igualmente.

—Pues no están mal de precio.

—Ya ves. —contestó Thunder.

—Y hablando de eso, ¿cómo te llamas? —preguntó Ikki, girándose hacia el mago negro.

—DeadEnd —se presentó—. Ender ya estaba cogido.

—Que putada. —comentó Thunder mientras los guiaba hacia las habitaciones.

—A todos nos ha pasado alguna vez, yo tuve que cogérmelo junto en vez de separado. —añadió SleepingBeauty.
—Yo no tuve problemas. —aportó Shun, de nick Andromeda.

—Ni los deberías tener —sentenció Ikki antes de girarse de nuevo hacia el mago, que andaba detrás de él—. ¿Y tu nombre? Ya sabes, el real. Yo soy Ikki.

—Dominic.

—Y… Dominic, ¿por qué quieres ir a Ding Dong Dell? —preguntó SleepingBeauty que esperó un par de pasos para ir a su lado.

Dominic se levantó un poco el cuello de la túnica.

—Quiero cambiar de job, quiero ser Totemist. Ya tengo suficiente nivel.

—¿Y tienes alguien con quien ir? —preguntó la chica esta vez.

Shun también se unió a su fila para unirse a la conversación.

—¡A mí me queda poco para poder cambiar de job! Quiero ser adept.

—Oh, esa es una buena elección —contestó SleepingBeauty antes de que los dos, ella y Shun, mirasen fijamente a Dominic.

El mago negro volvió a ajustarse el cuello alto de la túnica.

—Uh, no.

SleepingBeauty y Shun compartieron una miradita preocupada.

—¿No tienes a nadie? —insistió Shun.

—No… en realidad, todos mis amigos están fuera. No he podido contactar con nadie aquí.

Shun se paró para ponerle una mano en el hombro y SleepingBeauty le miró con infernal obstinación de mago blanco, levantando sus puñitos a la altura de su pecho con un gesto alentador.

—¡Eso es mentira! ¡Ahora tienes amigos!

Spark, que oyó la palabra amigos, se unió a los rezagados sin ninguna duda.

—¡Si alguien necesita amigos aquí estamos mi hermana y yo!

—¡A mí no me metas! —rezongó Raimei—. Hermanos…

—¡Y a mí y a mi hermano! —añadió Shun, todo furia luminosa.

—¡Ey! —exclamó Ikki, que no dijo nada más mientras abría la puerta de la sala común—. Todos adentro, ¡vamos!

El grupo acabó por entrar nada más por ver cómo era la sala, pero en cuanto vieron los sofás y la alfombra en el suelo, acabaron todos amontonados mientras ordenaban que les trajesen comida de inmediato. Salvar la ciudad les había dejado agotados y con hambre.

—¡Reunión de equipo! —dijo Spark mientras se tiraba a lo largo en uno de los sofás.

—¡Ey, deja algo para los demás! —avisó Raimei antes de tirarse encima de su hermano.

Acabaron rodando y cayendo los dos al suelo mientras SleepingBeauty, que ahora todos sabían que se llama Aya, dejaba la comida en la mesita baja en el centro de los sofás.

Dominic tardó un poco en acercarse a la zona, agarrando un bocadillo y dando las gracias. Ikki ya se había apalancado en el sillón y Shun le acercó algo de comida antes de sentarse en el suelo, apoyado en el sillón.

—Realmente sí que parece un equipo, ¿verdad, hermano?

Oh, sí que lo parecía. Ikki no quería sonreír, pero lo estaba haciendo.


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #47: March 31, 2018, 12:30:51 PM »
53.

La mañana había llegado y con ella, había decisiones que tomar, aunque no había sido muy difícil hacerlo.

—¡Te echaré de menos! —exclamó Spark mientras abrazaba con fuerza a Ikki, que apenas podía levantar los brazos para darle palmaditas al otro joven.

Spark lo apartó, agarrándole de los hombros con una sonrisa brillante. Y cuando Ikki estaba empezando a saborear el aire lo volvió a abrazar. Los ruiditos indignos que salieron de su garganta hicieron reír a Thunder a su lado, que se giró al notar un par de golpecitos en su hombro.

—¡Ha sido un placer! —dijo Shun antes de abrazarla.

Ahora era el turno de Raimei de agonizar e Ikki la miró sonriendo con malicia mientras Spark aún le estrujaba.
Y cuando acabaron con eso, asegurándose de tener los datos de contacto de todos, cada grupo se fue por su lado.

—¿Estarán bien, hermano?

—Claro que sí. —aseguró Ikki mientras observaban la destrucción a la que había sido sometida Prorencia.

Aya chocó su hombro contra Shun, sonriendo divertida.

—Esos dos pueden cuidarse solos, además… —Y levantó los puños mientras cambiaba su expresión a una decidida—. ¡En cuanto sea Acolyte volveré con ellos!

Shun imitó su gesto y los dos asintieron a la vez.

—Espero que la iglesia siga en pie… —comentó Dominic, ajustándose el cuello de la túnica.

—Y que los npcs estén en el mismo sitio, ¿si no cómo los encontraremos? —preguntó Aya, contrariada de repente.

—Con el tablón para novatos. Si no están en su lugar habitual, en el tablón para novatos tendrían que estar las coordenadas actualizadas de los npcs. —contestó Ikki, caminando con una mano sobre el pomo de su espada.

Los otros tres le seguían como borreguitos persiguiendo a su madre. No tardaron mucho en llegar hasta la plaza de la iglesia y cuando entraron en ella se dieron cuenta de que faltaba una de las torres y el campanario tenía un buen mordisco.
Extrañamente, parecía que alguien estaba montando andamios alrededor.

—¿Serán npcs? —preguntó Shun, agarrándose al brazo de su hermano mientras buscaban la manera de entrar a la iglesia: la puerta principal estaba cerrada.

Aya señaló una portezuela en el costado de la iglesia por la que había visto entrar a alguien.

—O tal vez alguna guild de la ciudad… —añadió DeadEnd.

—Como sea. —cortó Ikki, intentando que todos avanzasen en dirección a aquella pequeña entrada.

Y mientras Shun y Aya buscaban a los sacerdotes que tenían que darles sus respectivas quests, Dominic e Ikki esperaron sentados frente al altar.

Dominic tenía los dedos entrelazados y las manos entre las rodillas, con las piernas un poco abiertas y el cuerpo echado hacia delante, mirando el suelo de piedra de la iglesia, mientras Ikki estaba reclinado contra el respaldo del banco, con la mirada perdida en las imágenes de santos frente a él.
Shun había tenido a bien llevarse a Lulú con él, correteando al lado de Marshmallow, mientras buscaba al oficiante de la iglesia de Prorencia.

Dominic levantó la cabeza para mirar en frente e Ikki observó su perfil por un momento. El chico parecía solemne y era fácil estar callado a su lado sin sentirse incómodo.
No había sido difícil convencerlo de que sería mejor llevar dos magos blancos más avanzados para acompañarle en su quest de totemist. Y teniendo en cuenta lo cortas que solían ser las quests de cambio de profesión de la mayoría de segundos jobs de magos blancos… tenía cierta lógica su argumento.

Aya fue la primera en volver, haciendo resonar sus botitas por el pavimento mientras llegaba corriendo desde una capilla adyacente.

—¡Ya tengo mi quest! Sólo necesito ir a visitar a un… monje, a un monje que no está muy lejos de Prorencia. Cerca de Prayers Cave —y levantó un pergamino que enseñó con orgullo—. Tengo que llevarle esto y traerlo de vuelta.

—Pan comido. —dijo Ikki mientras se incorporaba un poco.

Aya le sonrió y se sentó entre los dos, preguntándole a Ikki sobre Lulú y mascotas en general, haciendo tiempo antes de que volviera Shun.

—Realmente quiero una mascota… pero aún no sé si quiero un perrito o un gatito. —informó mientras se llevaba un índice a la barbilla.

—En Ding Dong Dell hay muchos gatos… —murmuró Dominic, quien parecía que aquel ambiente eclesiástico le estaba afectando un poco.

Aya sonrió otra vez, pero al ver a Shun llegar hasta ellos cambió de conversación.

—¿Dónde tienes que ir?

—A Fisherman’s Horizon, tengo que hablar con un tal Don Dayan, un sacerdote local.

Ikki se palmeó las rodillas antes de levantarse y Lulú empezó a trotar alrededor de sus pies, oliéndole las botas antes de poner sus patitas encima de ellas y lamerse la nariz.

—Supongo que aquí es donde nos separamos. —dictó DeadEnd.

—¡Pero nos veremos pronto! —trinó SleepingBeauty.

—¡En cuanto terminemos la quest! —añadió Andromeda.

—Nos vemos en unas horas. —se despidió Bennu, agachándose para agarrar a la perrita que ahora jadeaba contenta sobre su brazo.

Y mientras los demás sacudían las manos y se dedicaban unas palabras de ánimo, empezó a salir de la iglesia con la cabeza alta, con Kyrie Eleison marcando el ritmo de sus pasos.


————

Encontrar a Don Dayan no había sido difícil, pero hacerle entender exactamente porque estaban allí sí.

—Pero si lo han creado sólo para esto… —rezongó Ikki, gruñendo con la mano sobre la frente, mientras Shun hablaba con la paciencia de un santo con el npc.

Ikki ya le habría metido un espazado entre ceja y ceja. Y si no lo hacía era para que no los echasen de la pequeña ciudad.
Al final, a Shun se le ocurrió escribirlo y Don Dayan se ajustó las gafas entre sus espesas cejas blancas y exclamó con entendimiento.

—¡Aaaah! —y movió las cejas un poco más, abriendo bien los ojos—. Entiendo.

—Acabáramos… —murmuró Ikki, sentado en un banco cercano, con Lulú apoyada en su pecho, intentando comerle los mocos—. ¡Cht!

Y mientras Ikki luchaba contra su pequeño monstruo, Shun recogió todos los datos que necesitaba y levantó a Marshmallow del suelo para abrazarlo.
Ese conejo parecía que cada día era más grande. ¿Sería cosa del nivel que estaba ganando?

—Tenemos que ir a las ruinas que hay al sur de Palanthas… ¿hermano?

Ikki se había caído al otro lado del banco y tenía a Lulú levantada. La perrita estaba intentando morderse el rabo sin conseguirlo y estornudaba cada vez que los pelos de su propia cola le hacían cosquillas en la nariz.

Shun sonrió, pero ninguno de los dos comentó lo indigno de todo aquello.

—Vale, vamos.

Y con la brisa marina golpeando con suavidad contra ellos, buscaron el warp más cercano para ir hasta las Ruinas.
Ikki tuvo que ir pastoreando a su hermano porque se había empeñado en usar aquellos minutos para contactar con sus amigos para asegurarles de que estaban bien.


————

—Es el warp más caro que he pagado en mi vida… —murmuró Ikki mientras se ajustaba el casco de su querida armadura.

—¡Hermano! Si lo hubiese sabido te habría dicho de venir a pie…

Ikki frenó sus pasos y Shun casi se chocó con él, así que acabó sorteándolo y caminando a su lado.

—Eso nos habría retrasado mucho. Y tú quieres ayudar a DeadEnd.

—¡Tú también! —canturreó Shun, saltando con cuidado entre los adoquines rotos, invadidos por la maleza.

El mapa oficial de las Ruinas era un poco vago, pero tenía las indicaciones necesarias para llegar hasta el lugar que estaban buscando. Tampoco era tan difícil encontrar la torre más alta, la única que seguía entera de pie.
Aunque al rodearla para encontrar un acceso se dieron cuenta de que faltaban partes de la pared, dejando la escalera al descubierto. Algunos escalones en esa parte tenían a penas un palmo de ancho.

Ikki y Shun miraron con preocupación hacia arriba. Si se caían lo más probable es que acabasen perdiendo una vida, cosa que ahora mismo no se podían permitir.

—Por ahí parece que se puede entrar. —señaló Ikki, que tuvo que apartar las ramas bajas de un árbol para dejar al descubierto el camino.

La temperatura en aquel lugar era agradable y unos haces de luz bailaban en el semicírculo, rodeado de bancos, en frente de la torre.
Shun dejó a Marshmallow en el suelo, que se dedicó a hociquear entre la hierba y entró despacio al edificio, con cuidado de no pisar la puerta caída. Pero cuando Ikki intentó entrar acabó de bruces en el suelo.

—¿Qué…? —empezó a preguntar, parpadeando—. ¿Qué ha pasado?

Shun se dio la vuelta y caminó hacia su hermano, mientras Lulú se le subía al pecho para lamerle la nariz de nuevo. Ikki puso su mano en la espalda de la perrita y estiró la pierna hacia la entrada, pero un campo de fuerza transparente lo repelió.

—No puedo entrar. —dijo, bajando la pierna e intentando levantarse mientras el conejo de su hermano su tiraba al lado de su brazo, como creyendo que era la hora de hacer la siesta en comuna.

Shun sacó la mano sin problemas y la volvió a meter.

—Yo puedo salir… —empezó a decir mientras se frotaba la muñeca.

—Ya, pero tienes que ir arriba. —Ikki había recogido al conejo y ahora tenía a las dos mascotas en el regazo.

Se quedaron mirándose unos segundos antes de que Shun asintiera con la cabeza.

—Iré con cuidado. —aseguró.

—Más te vale, o Marshmallow te echará de menos.

Y la sonrisa de Shun se amplió más, con los ojos brillando mientras asentía.

Aunque el ascenso había tenido sus momentos complicados, Shun había ido despacio, concentrado, buscando siempre un buen apoyo. Y aunque tardó más de veinte minutos en completar el camino, lo hizo de una pieza.

—¡Uf! —exhaló al llegar arriba, quitándose el sudor de la frente y dándose unos segundos antes de explorar el lugar al que había llegado.

Era una habitación abierta, sin muebles. Había unas pocas ventanas, un par de sillas y una cuerda que colgaba del techo. Primero se asomó por las ventanas y no pudo evitar maravillarse con la vista. Y después de mandarle un mensaje a su hermano para informarle de que había llegado a lo alto de la torre, se puso debajo de la cuerda, estrechando los ojos para ver si podía adivinar que había allí arriba.

Y tiró de ella, porque no parecía haber otra cosa que hacer.
Unas escaleras de madera empezaron a bajar y Shun se apartó de golpe, dándose cuenta de que aquello era una trampilla.

El polvo se levantó, reflejando la luz que entraba por las ventanas desnudas y después de toser un par de veces, Shun subió lo que era el último tramo de escalera.
Pero al subir no vio nada más que el horizonte.

—¿Qué se supone que tengo que hacer? —se preguntó, con las manos en la cintura.

Estaba volviendo a la trampilla cuando el color del suelo le llamó la atención. Volvió sobre sus pasos y se agachó para apartar el polvo con la mano. Parecía haber un dibujo en el suelo y cuando, después de descubrirlo, se alejó unos pasos para observarlo, se preguntó:

—¿Un círculo de meditación?

Y sin nada mejor que hacer, se sentó en el suelo, en el centro del círculo y cerró los ojos mientras oía el viento y el gañido lejano de algún ave de presa.
Necesitaba algo en lo que concentrarse. El tacto de la roca bajo su cuerpo, la brisa entre sus dedos… su pelo revuelto.

Y mientras respiraba, lo oyó. El latido de su corazón.

Tu-tum. Tu-tum, sonaba. Estable, tranquilo, seguro.

Tu-tum. Un doble golpeteo entre sus costillas.

Tu-tum…

La luz se hizo tan intensa que la podía ver a través de sus párpados.

—Abre los ojos, Adepto. —le dijo la voz, tan estable, tranquilo y seguro como el latido de su corazón. Tan en el centro de su pecho.

Y abrió los ojos, despacio, tomando aire antes de levantar la cabeza, porque sabía que eso era lo próximo que le iba a pedir.

—Y mírame.

Delante de él, levitaba un ángel.
« Last Edit: March 31, 2018, 12:32:39 PM by Neko »


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #48: March 31, 2018, 04:56:40 PM »
gimme drugs plz




~+39~



—¡RAIKO! —el potente bramido hizo que la chica se encogiera contra el costado del arquero al que se agarraba.

Sephiroth miró de vuelta hacia Airin y entrecerró los ojos con sospecha.

—Eep. —dijo la chica en voz muy bajita.

—¿Lo conoces? —preguntó Kíli mirando de su compañera al lancer que se acercaba a pasos agigantados.

—La verdad es… que si. Solíamos estar en la misma party, antes. —murmuró Airin contra el hombro del moreno.

—¡TÚ! —exclamó el lancer agarrando a la pelirroja y agitándola adelante y atrás

—Hola Ichiban. —respondió la chica cerrando los ojos con fuerza y dejándose hacer sin oponer resistencia pero sin soltar a Kíli.

—¡Raiko! —volvió a exclamar el hombre con un poco menos de rabia bajo las atentas miradas del samurai y el arquero.

Brightblade. —dijo ella.

—¿Qué? —el lancer dejó de agitarla y se echó un poco hacia atrás, observándola con fijeza.

—Que mi nick es Brightblade. —corrigió la chica abriendo un ojo y mirando de soslayo.

—Te has cambiado.

—Sí. Malos recuerdos. —el hombre frunció el ceño al oír eso, pero ella sólo encogió un hombro levemente. Siendo quien era había estado en la mayoría de ocasiones y no creía que fuera necesario dar más explicaciones.

—Anda, ¿estamos de reencuentros? —Fíli se materializó junto a ella de forma repentina, una presencia sólida a su lado con los brazos cruzados que hizo que  tanto Airin como Kíli se relajasen imperceptiblemente.

El samurai contuvo una pequeña sonrisa al ver el efecto que tenía la tropa de refuerzo de un solo hombre, y cómo el lancer pasaba la vista de uno a otro sucesivamente. Algo más a lo lejos vio una figura alta y con sombrero que se acercaba hacia ellos sin prisas, y juzgó que probablemente sería el último miembro del grupo.

GoldenLion, —se presentó el recién llegado tendiendo una mano hacia el frente, a la espera de que alguno de los desconocidos se la estrechase.

Por lo que parecía, era de ese tipo de hombres cordiales y educados que te hacían quedar mal si no seguías el guión socialmente establecido, pensó Sephiroth curvando ligeramente una comisura de sus labios. Esa actitud le hacía sentir nostalgia. Se adelantó sin alargar más la pausa, agarrando la palma enguantada con la suya propia.

OneWingedAngel, —respondió el samurai con una inclinación de cabeza mínima pero suficiente en él para resultar en un gesto regio.

—¡General! —exclamó una voz que Airin reconoció de inmediato, y que tendría que haber esperado antes.

—Oh, ¿ahora me llaman así? —preguntó Sephiroth con tono divertido.

—Los soldiers quieren saber- ¿Qué demonios haces tú aquí a estas horas y dónde te habías metido? —Yumichika se interrumpió a sí mismo en cuanto vio a la chica.

—No me agites tú también. —dijo ella levantando las manos.

El ninja la señaló con un dedo acusador en alto, sujetándose lleno de indignación el pañuelo que llevaba al cuello, a falta de un collar de perlas que apretujar.

—Lo que te iba a hacer no es precisamente agitarte, —gruñó poniendo mala cara y apartando a Ikkaku de en medio para acercarse él.— ¿Tienes idea de..? No, qué vas a tener idea.

—¿Los soldiers quieren saber…? —Sephiroth no estaba dispuesto a quedarse con la intriga, aunque la respuesta fuese un no.

El ninja volvió a señalar a la chica con gesto amenazante, pero se giró hacia el samurai.

—Si hay que reconstruir la ciudad, o por esta noche basta con asegurar el perímetro.

Ahora que ya no se encontraba en inferioridad numérica, Sephiroth asintió y tocando suavemente la mejilla de Airin con una mano enguantada, se dio la vuelta y se encaminó hacia el grupo de primeros niveles que parecían necesitados de alguien que les diera órdenes de sentido común.

—Hola Night, —se decidió a saludar Airin con cautela, a la vista de que aquellos dos antiguos compañeros de aventuras no parecían dispuestos a dejarlo estar ahí.

El ninja iba a replicarle con exasperación, pero al pasar la vista por su figura se fijó en la mano que el arquero mantenía en la cintura de la chica y su mente hizo un zoom digital en ello, cambiando las palabras que salieron de su boca.

—O sea, ¿que nosotros aquí preocupados por tí, y tú de correrías con tu apuesto mancebo?

—¿Soy un apuesto mancebo? —preguntó Kíli.

—¿Y yo no soy apuesto? ¿Kíli, yo soy guapo?—se rió Fíli.

—En realidad te tiene envidia porque te has hecho un harém.

—¡Pip!

—¿Pero tú me has visto bien? Qué cuerpo, qué pelazo. —el gunslinger que acababa de aparecer se señaló todo él como si fuera una chica de teletienda con sonrisa de comercial incluída, ante la mirada sospechosamente calculadora de Yumichika.
 
Las carcajadas de Ikkaku ante lo ridículo que resultaba aquello le aflojaron una tensión que hasta ese momento no se había dado cuenta que le oprimía.


.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n


Shruikan

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #49: March 31, 2018, 05:39:13 PM »
Revivo de entre los muertooooos

Hablemos de Fenris y su triste vida hoy



Capítulo 43: [Fnr] Invitation under the stars


Cuando Fenris despertó de nuevo, seguía teniendo el cielo estrellado bajo la cabeza. Lo cual no tenía sentido, fue lo primero en lo que pensó. Siguiendo el funcionamiento del juego, debería haber respawneado en alguna ciudad ¿Sin City? ¿Palanthas? ¿Rabanastre? No podía recordar cuál era la última que había configurado.

Frunció el ceño, parpadeando mientras trataba de acostumbrarse a esa nueva vida y comprender dónde se encontraba. Quizá había habido varios bugs en el juego y por eso había aparecido también un monstruo gigante en la ciudad.

Un rápido vistazo a su alrededor le reveló que todavía estaba en el desierto, no muy lejos del acantilado en el que había muerto… o sido asesinado, más bien. Y al parecer, el culpable aún no andaba muy lejos.

El Knight sintió como ardía de furia al reconocer la figura pequeña y reluciente aún en la noche, del Paladín. Había un par de personas más delante de él y parecía estar hablando con alguien de quien Fenris no podía distinguir más que su alta figura.

Demasiado furioso para pensar con claridad, se levantó de un salto y se acercó a ellos, con las manos un poco demasiado cerca de la empuñadura de su mandoble. Sin embargo, fue perdiendo poco a poco la rabia hasta contenerla con cierta cautela al darse cuenta de la conversación caldeada que estaba teniendo lugar.

–¡No tienes derecho a insultarme de esta forma!

Fenris reconoció la voz indignada de Godhand. A la que estuvo más cerca, pudo ver la genuína expresión de furia que tenía en el rostro, tan poco favorecedor en sus facciones agraciadas. La persona que tenía delante se trataba de una mujer el doble de alta que él, una Berserker por sus ropajes, de espalda ancha y cuerpo musculoso marcado por cicatrices. La diferencia era tal que era como ver a un pomeranian encararse con un mastín.

–¿Quién no tiene derecho a qué, aquí? –dijo la mujer, con la voz calmada, aunque la dureza en su voz le daba un tono peligroso. –Se supone que teníamos que ayudar a la gente, no darles muerte como si fuéramos las bestias aquí.

–¡No hablarías así si le hubieses encontrado tú, Crimson! –protestó el otro, e incluso en la oscuridad Fenris pudo ver como tenía las mejillas rojas de rabia–. ¡El tipo era de lo más testarudo, insportable, y se hubiese matado igualmente de no haber si-...!

Godhand calló abruptamente al darse cuenta de la presencia del Knight cerca justo cuando lo señalaba y frunció el ceño de forma aún más profunda. La Berserker siguió el curso de su mirada, echando un vistazo por encima del hombro. Su mirada cayó encima de Fenris, pesada como una lápida.

–Hablas demasiado, Michael. –Dijo, volviendo a centrar su atención en el otro, revosando paciencia y autoridad como una madre a la que no convenía contrariar –. Acepta que la has cagado y vuelve a Rabanastre, o no te gustará lo que le tenga que contar al jefe cuando vuelva.

Pareció que el rostro del Paladín (Michael, por lo que parecía) se contraía en varios tics al mismo tiempo y por un momento, Fenris casi temió que fuera a estallar de rabia. Terminó por soltar un gruñido exhasperado y dar media vuelta, pisoteando la arena mientras su capa blanca revoloteaba tras de sí. Alguno de los otros le siguieron, los demás se quedaron, con la vista fija en la Berserker de forma expectante.

La mujer suspiró de forma audible, con las manos en la cintura, y luego se giró, acercándose al Knight. Era aún más intimidante de cerca, y Fenris tenía que alzar la barbilla para mirarla a los ojos, de un violeta intenso y penetrante. Su largo cabello oscuro le enmarcaba la cara y le caía a lo largo de la espalda.

–Mis disculpas, por el comportamiento de mi compañero –empezó, con cierto retintín de desprecio en la palabra “compañero”–. Como has podido comprobar, no se le da muy bien hacer amigos.

Fenris no dijo nada, con una expresión desconfiada en el rostro. Estaba claro que Godhand no era trigo limpio ni siquiera entre los suyos, pero nada le garantizaba que “los suyos” no fueran una panda de villeros. Sin embargo, la Berserker siguió hablando, como si el recelo del Knight no le importara en absoluto.

–Soy CrimsonWings, como supongo que habrás comprobado. –Señaló sobre su cabeza, donde flotaba visible su nombre de usuario –. Puedes llamarme Violate si lo prefieres. Soy parte de la guild de los Señores del Desierto, en Rabanastre.

–Me suena –dijo Fenris, aunque la forma en la que lo pronunció daba a entender que eso no significaba que confiara en ella.

–Quiero que sepas que nuestra guild no aprueba el comportamiento de mi compañero. –La Berserker estaba haciendo su mejor intento de relaciones públicas, aunque había algo en ella que revelaba que no le hacía especial ilusión el papel –. Lamento mucho que por su comportamiento hayas tenido que perder una vida, especialmente teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos. Pero para que veas que no tenemos mala fe, me gustaría llevarte de nuevo a Rabanaste e invitarte a nuestra guild, si es lo que quieres.

–¿Es una broma? –Las palabras abandonaron la lengua del Knight antes de que su cerebro tuviera tiempo de procesarlas. Se cruzó de brazos, fingiendo una seguridad que no sentía –. ¿Crees que todo se puede resolver con un par de palabras bonitas y una invitación a una guild? En un dia normal, recibo como diez de ésas. –Hizo un gesto contrariado en el aire –. No necesito vuestra maldita compasión.

Crimson Wings arqueó una ceja muy lentamente, y con cada milímetro, más sentía Fenris  que había sido un error abrir la boca en primer lugar. La Berserker parecía capaz (y de suficiente nivel) como para arrancarle la cabeza de un guantazo si la contrariaba.

–Escucha… Fenris –dijo, apartando la vista un segundo para leer su nick –. No te estoy mintiendo, si eso es lo que crees, pero creo que deberías evaluar tus opciones. Puedes unirte a nuestra guild o seguir con tu camino, eso es cosa tuya. Pero o vienes conmigo, o te quedas aquí en medio de la nada, esperando a que te coma algún monstruo hasta perder tus vidas restantes. Tú decides.

La honestidad (acompañada de una no muy sutil amenaza) de la Berserker, terminaron por quebrar su testarudez, y el Knight dudó.

Cuando el sol ya salía, se encontraba en un barco de arena, rumbo a la ciudad en ruinas de Rabanastre.
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #50: April 30, 2018, 03:01:00 PM »
quién lo habría dicho eh? witness!!




~+40~


—Vale, guay, ¿niveles? .

—Podría cambiar de job ya e ir a pasar la quest de dragoon, pero me da un poco por culo ir hasta Themyscira tal como están las cosas. —Ikkaku se encogió de hombros, haciendo que el pendón de la lanza que llevaba recostada en horizontal sobre ellos se balancease suavemente.

Kíli dejó escapar una tos divertida, y lanzó una mirada cargada de “a quién me recuerda esto” a su hermano. La verdad es que el lancer había resultado ser un tipo bastante más relajado de lo que había parecido en un primer momento. Tenía cierta intensidad, pero no emanaba un aura de presión a no ser que la situación no se estuviera yendo completamente de madre.

—Meh, a mí aún me faltan un par de niveles para poder pasar a assassin, —dijo el ninja enrollando un dedo en la trenza de su sien,— pero ugh, Mos Eisley.

Pip asintió poniendo los ojos en blanco. Nada bueno había salido nunca de Mos Eisley.

—Yo soy tercer job, no estoy al máximo de puntos, pero tengo algún que otro ás en la manga.

—Osea, que eres un VIP de mierda, —aclaró Ikkaku ladeando la cabeza.

—Me parece que nos vamos a llevar bien —dijo Pip sonriente tras soltar una carcajada escandalosa.

A sus espaldas, la soldier y el ninja compartieron un gesto de resignación.

—Eh, el tío Pip tiene propiedades inmobiliarias, —Kíli levantó las cejas varias veces mientras Fíli hacía esfuerzos por taparse la risa entre los bigotes.

Eso hizo que Yumichika levantase la cabeza como si hubiese oído su silbato personal, y estudiase al gunslinger con un brillo calculador en la mirada.

—Pero fíiijate, ¡si vas a ser un buen partido y todo! —canturreó pasándole los dedos por la solapa de la chaqueta.

—¡Pues claro! —exclamó Pip agarrándose la trenza y haciéndola girar en la mano,— ¿Qué te pensabas, que solamente soy guapo y ya está?

Airin se estrelló ambas manos contra la cara con un resonante ‘plaf’.

—Eh.

El toque suave de algo sólido y alargado contra la parte trasera de su coronilla la hizo salir de su monólogo interno de desesperación ante la falta de sentido común versus el qué más daba ya la estupidez si todos estaban igual de mal. Cuando se giró a mirar, vio a su lado a Ikkaku clavando la punta de la lanza en la tierra quemada, y apoyándose contra el mástil. Tras observarse mutuamente durante unos segundos sin decir nada, el hombre le revolvió el pelo y estiró amistosamente de una de las pequeñas trenzas que Fíli había hecho esa mañana en los cabellos pelirrojos de la chica.

—Dame party, anda.

Airin abrió la boca, y la cerró asintiendo en silencio mientras la pantalla de su omnitool brillaba en la penumbra que las pocas luces débiles que habían quedado funcionales en Palanthas no conseguían despejar.

—¿Valhalla? —preguntó Ikkaku con una sonrisa sesgada.

—¿Algún problema con eso, ex-WarB0i? —devolvió la chica cruzándose de brazos y echando los hombros hacia atrás.

—¿Brillante y afilada eh? —el lancer la empujó con un hombro.— Se me hace raro no verte con el traje chino verde, ahora ya no parece que vayas en pijama.

—Serás hijo de fruta. —Airin se echó a reir negando con la cabeza y miró hacia donde sus compañeros claramente tramaban algo con Yumichika.— La verdad es que no me ha ido tan mal, empezando de cero.

Con un movimiento rápido e inesperado Ikkaku le pasó el brazo por los hombros y apretó hasta casi levantarla del suelo, y los dirigió a ambos hacia el resto, con la intención de averiguar qué habían decidido hacer a continuación.

—En realidad podríamos pasar aquí la noche sin muchos problemas, —oyeron que estaba diciendo Pip,— hay gente de sobra en la ciudad, sólo es cuestión de organizar una guardia por turnos para que todos podamos descansar lo suficiente y mañana ya veremos qué hacer.

—Y supongo que tú sabes bastante de eso, ¿no? —comentó Ikkaku sin soltar a su antigua y de nuevo otra vez compañera.

—Todos sabemos. —dijo Airin estirando la mano con una sonrisa un poco tímida, para atrapar los dedos de Kíli entre los suyos— No te haces idea de las cosas que nos han pasado.

—Como ha dicho antes mi hermano, —habló Fíli apoyando un codo sobre el mencionado muchacho,— si hasta ahora hemos podido dormir algunas noches a pierna suelta es porque Pip tiene un par de sitios seguros fuera de ruta o porque hemos tirado de posadas. Pero también hemos tenido que acampar por ahí en mitad de mapas con mobs porque no llegábamos a otra cosa.

Yumichika e Ikkaku se miraron entre ellos; si los otros cuatro habían tenido que pasar acampadas libres y aún no se los había comido nada, sí que debían saber algo sobre como ordenar turnos de guardia después de todo.

—Bueno, —dijo el lancer señalando hacia la plaza donde se acumulaba la gente en un improvisado campamento de supervivientes y refugiados recién llegados.— Pues a ello. ¿Capitán?

—Hehéh, —rió entre dientes Kíli, y apretó la mano de Airin mientras un silbido agudo y penetrante cortaba el aire de la noche, atrayendo la atención de los otros jugadores.— Ahora van a ver éstos lo que es bueno.

.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #51: April 30, 2018, 04:54:52 PM »
Vengo de corrida, que aún tengo mil cosas que hacer antes de mañana :'D Pero Shun ha cambiado de nivel. Bieeeen.

54.

Ángel era lo primero que Shun había pensado al ver a aquella aparición pero, después de mirarla mejor, se preguntó si no sería una valquiria. La pechera de una armadura la delataba. Aún así, decidió seguir refiriéndose a ella como ángel, tenía esa especie de aura maternal.
El ángel le sonrió, descendiendo e inclinándose hacia Shun, estirando una mano fantasmal hasta rozarle la mejilla. La piel virtual de Shun se erizó, notaba la calidez de unos dedos que no estaban allí.

—Mi querido niño… —dijo el ángel y aunque le veía mover los labios, su voz sonaba extraña, como si estuviese sólo dentro de su cabeza—. Has elegido bien, la luz de un Santo es la más brillante de entre todos los servidores de aquello que es sagrado.

Shun parpadeó despacio y asintió con la cabeza. El ángel se estaba incorporando y flotó un poco hacia atrás, hacia la luz que no podía venir del sol, una luz que lo inundaba todo y que dejaba aquella torre dentro de su resplandor blanco, borrando todo lo demás.

—Pero recuerda, mi niño… —continuó el ángel, empezando a alejarse de él— Recuerda que las luces más fuertes son la que producen las sombras más oscuras.

Y con el sonido de un revoloteo de alas, desapareció.

Los oídos de Shun se llenaron de estática antes de volver a calibrarse y tuvo que cerrar los ojos y frotarlos para volver a ver bien.

Seguía en la parte de arriba de la torre, en el círculo de meditación y todo había vuelto a la normalidad. La misma brisa movía sus cabellos, seguía oyendo a lo que con toda probabilidad eran águilas y el mismo suelo de piedra de antes estaba bajo su cuerpo. Se levantó, con el mismo pelo revuelto.
Lo único que había cambiado era el ritmo de su corazón. Se frotó un poco el pecho, con una sensación extraña… y empezó el camino de descenso.

Cerró la trampilla tras de si y se dio unos segundos para observar el cielo calmado y azul desde una de las ventanas.

—¿Qué habrá sido eso? —se preguntó, bajando por la escalera despacio, concentrado—. Sé que no es real, pero…

Pero las palabras del ángel le habían afectado de alguna manera.


————

Ikki se había movido un poco, sentándose en el suelo con la espalda contra un banco. Marshmallow y Lulú estaban hechos dos pequeños ovillos en su regazo, aunque de vez en cuando se movían. La paz del lugar y el calor de las mascotas le hicieron cabecear un par de veces, pero consiguió quedarse lo suficientemente despierto como para levantar la cabeza cuando Shun estaba ya en el último tramo de escalera. Lo había oído.

—Shun, ¡Shun! —llamó, intentando levantarse.

Tuvo la amabilidad de dejar a la perra y el conejo en el suelo antes de echar a correr hacia el marco de la puerta y vio como Shun bajaba a saltitos los últimos escalones.

—¡Hermano! —dijo después de sonreír y antes de corretear hacia él, saliendo de la torre y abrazándolo con todas sus fuerzas—. ¡Ikki!

Ikki tardó un poco en reaccionar, pero acabó revolviéndole el pelo a Shun y poniéndole una mano en el hombro.

—¿Has terminado? —preguntó.

Y Shun se apartó lo suficiente como para afirmar moviendo la cabeza con energía un par de veces.

—Ya podemos salir de aquí… —murmuró Ikki, notando que Lulú se había despertado y estaba intentando morderle la bota de la armadura sin conseguirlo—. Vamos a por ese warp.

Shun asintió otra vez, recogiendo a Marshmallow del suelo para ponérselo en la cabeza. Ikki no sabía ni de dónde ni por qué había cogido esa costumbre, pero se encogió de hombros y abrió la marcha.
Shun se paró casi de inmediato.

—¡Pero hermano, el warp era muy caro!

—Calla y tira para delante. —ordenó entre dientes, andando todo lo encorvado que la armadura le permitía.

Y entre quejas y risas se fueron a por ese caro warp.


————

Ding Dong Dell era simplemente maravilloso, o al menos eso pensaba Shun, que nunca había estado allí antes.

—¡Aaaah! ¿Has visto las acequias? ¿Y los árboles? ¿Y los gatos? —preguntaba Shun, que por lo menos ahora tenía a tres personas ente las cuales poder dividir su atención.

Ikki tomó aire y miró hacia DeadEnd, que le devolvía la mirada con cara de resignación.

—¿Y has visto esos farolillos de ahí? ¡Y la pared en forma de escamas! —dijo Aya, agarrando las manos de Shun y empezando a dar saltitos.

Parecía que los dos magos blancos… perdón, Adep y Acolyte, estaban cortados por el mismo patrón.

—¡Y la pintura haciendo espirales! ¡Y..! ¡Y todo!

Definitivamente, el mismo patrón. A Aya sólo le faltaba tener un hermano mayor gruñón y protector para que fuesen una especie de espejo.
O una hermana.

—¿Tienes hermanos? —preguntó Ikki, de repente.

—Sí, un hermano mayor. ¿Por qué preguntas? —curioseó la chica, empezando a caminar a su lado, sonriéndole con gesto alegre.

Ikki se estaba empezando a preguntar por qué vena masoquista que acababa de descubrir en su cuerpo era que había hecho aquella pregunta.

—No, por nada.

—¡Ahí! —dijo Dominich, levantando la mano para señalar, aunque la bajó en seguida—. Ahí es a donde tengo que ir.

—Eso parece… —dijo Aya, pegándose a un lado de Dominich, agarrándole del brazo.

Shun imitó su gesto, agarrándole del otro brazo.

—¡Un palacio!

Y los dos corrieron felices antes de volver sobre sus pasos para arrastrar a sus acompañantes.
Los guardias que flanqueaban la puerta se acercaron más entre ellos, cruzando las lanzas mientras les miraban, o al menos asumieron que les miraban, desde debajo de sus cascos.

—Alto, está prohibido el paso. —dijo uno de ellos.

El equipo se miró entre sí, sin saber muy bien qué hacer en ese momento. Dominich titubeó confundido, Ikki se cruzó de brazos, dejando caer la cabeza hacia delante mientras los otros dos exclamaron a la vez, incrédulos:

—¿¡Qué!?

Parecía que entrar al Palacio de Ding Dong Dell iba a ser una quest en sí misma.
« Last Edit: April 30, 2018, 04:56:30 PM by Neko »


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #52: May 31, 2018, 06:15:21 PM »
-se arrastra- Odio las contracturas.

55.

Encontrar la quest que les permitiría entrar al palacio de Ding Dong Dell ya había sido difícil por sí mismo.

—¿A quién se le ocurre tener que dar toda la vuelta al pueblo para que nos den la quest?

—Bennu, eres un quejica. —le dijo Aya, sacándole la lengua.

Dominic suspiró, perdiendo la paciencia por momentos.

—Pero tiene razón, no tiene sentido.

—¿Véis al koi? —preguntó Shun, que estaba agarrado a la baranda del puente, asomándose para ver si veía al pez en el agua clara del riachuelo.

—No, la verdad es que no.—aceptó Aya, suspirando también—. ¿De qué color era?

—Rojo. —contestó Ikki, con una mano en la cadera y la cabeza girada hacia el palacio.

Ikki se mordisqueó el costado del labio antes de chistar y unirse a las cabeza giradas hacia el agua.

—Tiene que haber más sitios donde mirar en este pueblo —casi gimió Ikki, sacando el mapa la ciudad en su omnitool para echar un vistazo—. ¿De dónde viene este río?

Dominic se acercó para cotillear, señalando el recorrido del río en el mapa.

—¿De aquí? Parece una laguna o algo así… Pero tiene un muro alrededor, ¿nos dejaran pasar?

Aya se había acercado por el otro lado de Dominic, aplatándolo contra Ikki para ver mejor el mapa.

—Ahí es donde se hace la quest de totemist —señaló, metiendo el dedo en la pantalla holográfica—. Un chico que conozco la hizo y se puede entrar… por aquí, creo.

Shun se giró, agarrándose al otro lado de Ikki para ver las indicaciones de Aya.

—¿Entonces vamos a ir río arriba?

—¡Sí! —dijo Aya.

—¿Y lo veremos? —siguió preguntando Shun.

La chica se encogió de hombros.

—Eso ya no lo sé, pero por intentarlo…

No mucho después, el grupo estaba pasando por un hueco estrecho en el muro que separaba la laguna del resto del pueblo.
Era un lugar tranquilo, con árboles y césped de un verde vibrante. El viento agitaba la copa de los árboles y la hierba se mecía suavemente. Bordeando el camino, había una valla de madera que parecía de cerezo. Y al final del camino empezaba un pequeño muelle que entraba en la laguna.

—¿Creéis que esté aquí? —preguntó Shun.

—Eso de ahí es el palacio —le dijo Ikki, señalando la gran pared a su izquierda—. ¿Eso de ahí son canales?

Parecía que el agua saliese de debajo del castillo. Pero aquellas no parecían aguas residuales. Olía bien y estaban claras, se podían ver pececillos por aquí y por allá. Algunos dejaban salir burbujas hasta la superficie.
Hasta había ranas.

—Parece agua limpia y potable. —añadió Dominic, que estaba ahora encima del muelle, mirando los reflejos del sol en el agua.

Aya se dejó caer en la hierba y Shun le siguió poco después, preguntándole si había estado en Ding Dong Dell antes. Ikki les miró por un momento antes de acercarse más a DeadEnd.
El peso de su armadura hizo rechinar a las tablas de madera del muelle y Dominic levantó la cabeza, aunque no se giró para mirarlo.

—¿Algo? —preguntó Bennu, con los brazos cruzados cuando llegó a su lado.

Dominic contestó negando la cabeza y continuaron ahí unos pocos minutos más. No tuvieron que esperar mucho para ver un gran grupo de burbujas romper la superficie del agua y una boca roja con bigotes asomar y boquear antes de volver a meterse dentro.
Con el movimiento se le vio el lomo. ¿Cómo de grande era aquella carpa? ¡Parecía enorme!

Dominic levantó el brazo, señalando con el dedo y los ojos bien abiertos.

—¡Ahí! ¿¡La has visto!?

Ikki le puso la mano en el hombro, pero después vieron a la carpa escaparse de nuevo hacia los canales por debajo de palacio.

—¡La tenemos! —avisó Ikki mientras levantaba a Shun y dejaba que Aya se agarrase a su hermano para aprovecharse de la inercia.

—¿Y ahora qué hacemos? Se ha metido dentro de palacio…

Ikki ya estaba caminando hacia la salida.

—¡Avisar!

E Ikki había tenido razón. ¡El guardia les había dejado entrar para dar la noticia al gran Rey! Que era… un gato. Bueno, un gatote. Enorme. Que andaba a dos patas y estaba vestido, con corona y todo.
¿Qué?

—¡Muchas gracias por encontrar a mi querida mascota! Ya ha vuelto, aaay, mi chiquilla.

En la sala del trono había una fuente, que debía de conectar con los canales, porque la puta carpa estaba ahí, boqueando tan campante, mientras el gatote enorme le rascaba la cabeza.

—Y decidme, ¿qué queréis a cambio? —preguntó el Rey, echándole de comer a su pez mascota—. Porque algo queréis, ¿verdad?

La risa del gato era extraña, como si dejase salir aire de la nariz a intervalos nada más y casi no se le veían los ojillos.

El grupo se quedó en silencio por un momento, Ikki con la mano en el pomo de su espada, mientras Shun y Aya miraban insistentemente a Dominic, que por fin dio un paso al frente.

—Gran Rey… lo que quiero es ser totemist. —dijo, sin tener claro si aquel era el npc que le tenía que entregar la quest.

Dominic levantó un poco más la barbilla, cuadrándose. Y el Rey se dejó caer en su trono, moviendo la cola lánguidamente.
Se volvió a reír e hizo un ademán con la mano hasta que un vasallo le trajo una campanilla para hacerla sonar.

—Jia, jia, jia, jia… ¡Muy bien! Pero llamadnos Rey Tom —ordenó antes de levantarse—. ¡Os daremos lo que necesitáis, sí, lo haremos! Pero… antes tenéis que ayudarnos con esta plaga de… ratas, ¡ratas!, que nos azota.

El Rey parecía apesumbrado y un lacayo entró corriendo con una vara, haciendo muchas reverencias antes de que el rey la tomase entre sus enormes zarpas.

—Esto te ayudará a acabar con ese… villano.

—¿De quién hablamos? —preguntó Bennu, desinteresado.

—¡Del maldito Hickory Dock! ¿¡De quién si no!? Tiene a la ciudad aterrorizada con sus ratas… lo encontraréis en las alcantarillas…

—Ya tardaban en salir unas alcantarillas. —rezongó Ikki, llevándose la mano a la cara.

—¡Traednos su corazón y os daremos a cambio lo que necesitas para ser un totemist! —dijo el Rey, señalando a Dominic—. ¡Marchad! ¡Cuánto antes mejor!

Y mientras el grupo salía de la sala del trono, oyeron al Rey Gato gemir por un poco de pollo para su pobre panza hambrienta.

Unos minutos después, estaban sentados en un banco, comiendo un poco de comida rápida que tenían guardada en el inventario para llenarse de fuerza antes de emprender la nueva quest. O más bien la nueva parte de la quest.

—¿Y qué os ha parecido el Rey Tom? —preguntó Aya, bebiendo su zumo de naranja.

—¡Es grandote y super suave y le quiero rascar detrás de las orejas! —dijo Shun, todo emocionado.

Aya se rió un poquito, dándole la razón mientras hablaban de lo definidas que tenía las rayas del rabo.
Ikki hizo una mueca extraña mientras se tomaba su café a sorbos. Dominic echó un vistazo hacia Ikki hasta que sus miradas conectaron y suspiró con lo que quedaba de la hamburguesa entre las manos.

—Vamos a tener que volver a estudiar el mapa. ¿Por dónde se entrará a las alcantarillas? —preguntó Shun.

—Oh, no te preocupes, me sale marcado en la información de la quest. —dijo Dominic antes de acabarse en dos bocados su comida.

—Las quest de segundo nivel no suelen ser muy largas, si empezamos ahora puede que terminemos antes del anochecer —dijo Ikki, levantándose del banco y volviendo a asegurarse de que tenía todo su equipo en sitio y los accesos directos configurados como a él le gustaban—. ¿Te sale también dónde está el tipo este que tienes que matar?

Dominic estaba sorbiendo su refresco mientras activaba la omnitool y ampliaba la pantalla para que todos pudiesen ver. Aunque parecía que se estaba haciendo costumbre apiñarse, al menos para Shun y Aya, aunque había que decir que Ikki se asomó por detrás del banco para echar un vistazo.

—Hickory Dock —informó Dominic, mientras Aya señalaba el punto brillante—. Sí, es ese de ahí.

—No tiene sentido, está justo debajo del Palacio… —observó Shun.

—Diría que está debajo de la sala del Trono, pero en las alcantarillas.

Dominic se encogió de hombros y antes de que desactivase la omnitool, Ikki ordenó:

—Manda la ubicación a la party, así sabremos todos a donde vamos.

—¿Se puede hacer eso? No tenía ni idea… —preguntó Shun, maravillado.

Ikki asintió, dándole instrucciones al mago negro sobre cómo hacerlo. Y pocos minutos después se dirigían hacia la entrada de las alcantarillas, guiados por DeadEnd, hacia un futuro incierto, aunque estaban seguros de que sería oscuro… y húmedo.

—Sólo espero que no huela muy mal. —avisó Aya antes de arrugar su naricita.

Ikki le puso una mano en la cabeza antes de revolverle el pelo y Dominic se llevó una mano a la barbilla mientras Shun le daba toda, todísima la razón a su nueva mejor amiga.


Shura

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #53: May 31, 2018, 07:22:13 PM »



Recordaba más o menos lo que había hecho.

Shura se despidió de Dante y activo el Warp, la configuración indicaba que tenía que acabar en Two River, pero estaba claro que aquello no era Cansas. Al dar el paso que la saco del área de tele transporte, sus pies aterrizaron en la nieve y la ventisca soplaba tan intensa que le hacía daño en la piel, intentó mirar a su alrededor sin comprender porque no estaba al lado de un refugio o en la pacifica aldea que le habían descrito, pero el viento y la tormenta no le permitían ver nada más alejado del alcancé de su mano. 

Aún desconcertada, comenzó a caminar sin rumbo trasteando en la Omnitol, un mapa o una opción de deshacer, la primera no le decía nada, distinguía el enorme espacio yermo dibujado, algo inútil que no la llevaba a ningún sitio y mucho menos le ofrecía una solución. Por supuesto, nada de herramientas para deshacer los encantamientos. Y apenas había perdido unos veinte segundos entre la confusión y ponerse en marcha, que comenzó a sentir como su energía se resentía. El frío le calaba, entorpeciendo sus movimientos y agotándola, su condición física como White Mage no era la adecuada  para aquel entorno, por supuesto.
Shura maldijo para sus adentros, aun caminando, así sin rumbo podría morir en unos minutos.

“Piensa... maldita sea, ¿hablaban de esta situación en el último superviviente? ¿Un tutorial de youtube? ¡Maldita inactividad! ¡Piensa en lo que sea!” 

Cuando su vida comenzaba a estar por debajo de la mitad, fue cuando le vino la iluminación: se aplicó a sí misma el hechizo de curación. Y más con gozo que con sorpresa, comprendió que aquello funcionaba.
Algo bueno tenía que tener ser White Mage, y era que de momento no tendría que preocuparse por su vida, y sobre el mana, era problema de la Shura de dentro de un par de horas de seguir con aquel ritmo. Esperaba de corazón que aquello fuera suficiente.

En la primera hora mantenía la esperanza, incluso podía mantener a raya el efecto de congelación gracias a sus capacidades, aunque le era raro sentir la amenaza mortal de la tormenta de hielo, el frío nunca le molesto, era como ser un trapecista experto, lo tenía controlado, sólo tenía que vigilar de no caer y morir.   
Pero a medida que iba pasando el tiempo, ya no se mostraba tan optimista, después de casi dos horas no había llegado a ninguna parte,  el mapa no le resultaba nada claro, ¿y si sólo se había movido en círculos? A punto de agotar el mana que la mantenía con vida, tubo que detenerse y vigilar al milímetro la cantidad y el momento exacto de aplicar el hechizo para mantenerse con vida, alargando la agonía.
“Si muero al menos regresaré con mi grupo... con Sol, Jojo y los demás, estará bien.”
-¡Joder! ¡No quiero! -Su voz estrangulada se la llevo el viento, habiendo exprimido sus últimos puntos de mana. Cogió aire y se echó hacía delante en una carrera hacía donde fuese. Pero sin ver nada, tropezó comenzando a rodar colina abajo, todo era confuso, intentando agarrarse a algo, por instinto cubriéndose la cabeza, la nieve le arrasaba la piel de sus manos sin que pudieran asirse a nada más que al hielo. Y sólo se detuvo prácticamente inconsciente, cuando choco contra algo que la detuvo en su avance... algo lleno de pelo blanco y que gruño no muy contento por el golpe, alzándose enorme frente a ella que por un momento imaginaba a lo que parecía un enorme oso polar a punto de devorarla.
Con el pitido ensordecedor y constante que indicaba que su vida estaba llegando a sus últimos números, Shura perdió el conocimiento. 


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #54: June 30, 2018, 03:46:18 PM »
Y seguimos con la quest de totemist. Pobre DeadEnd, que no sabe lo que le espera.

56.

—Pues… no está tan mal. —dijo DeadEnd después de llevar unos minutos dando vueltas por las alcantarillas.

No olían tan mal como se habían esperado y definitivamente eran demasiado… bonitas.
Había musgo en las paredes y decoraciones de peces por todas partes. En aquel tipo de ciudad, uno se esperaría más gatos pintados, pero no.

Ya habían tenido que mojarse los pies varias veces, pero el agua no les llegaba más allá del tobillo.

—Menos mal que llevo botas —dijo Aya, levantándose un poco la túnica para que no se le mojase el borde—. ¿Seguro que es por aquí?

—Sólo había un desvío, mejor explorarlo todo antes de seguir hacia delante.

No tardaron en llegar a una sala con cofres. Los monstruos de la zona eran de bajo nivel y no suponían un reto a ninguno de los aventureros.
Volvieron por el mismo camino que habían venido y giraron por lo que en un principio les había parecido el camino principal. Y por lo visto estaban en lo cierto.

—¿En serio? —preguntó Ikki, mirando a su alrededor cuando llegaron a la última sala.

Shun y Aya se acercaron para ver la estatua del Rey que había allí, comentando lo detallado de la figura.

—Casi hasta parece blandito… —murmuró Shun, dándole la vuelta—. ¡Y tiene rayas más oscuras en la cola!

—Está perfecto. —dijo Aya mientras aplaudía y reía alegre.

—Aquí no veo ninguna salida —dijo Dominic, cruzándose de hombros—. Hemos llegado a un camino sin salida.

Todos se quedaron callados, mirando a Dominic antes de que éste se pusiese rojo, tapándose la mitad de la cara con una mano. Shun y Aya se rieron un poco mientras Ikki seguía buscando cómo continuar.

—Hemos llegado… a un DeadEnd. —dijo Aya, palmeando el hombro de Dominic, consiguiendo que suspirase.

—Tiene que haber alguna manera —insistió Ikki—. Esto es una misión para totemist, ¿tendrás que invocar algo?

Dominic negó con la cabeza.

—Aún no puedo, sólo tengo magias básicas de black mage: viento, hielo, fuego…

—¿Fuego? —preguntó Shun, señalando unos objetos a los lados de la estatua del Rey—. Aquí hay unas lámparas de aceite sin encender.

El resto del equipo se acercó a verlas, se miraron entre ellos y luego insistentemente a Dominic.

—Bueno —dijo él—, supongo que no perdemos nada al intentarlo…

Conjurar un hechizo de fuego no fue difícil y el aceite prendió en seguida.

—No pasa nada. —comentó Aya.

—Hay tres más. —señaló Ikki antes de ver como Dominic encendía el segundo.

Y cuando terminó de encender todas las lámparas, algo se movió, sacudiendo el suelo. Poco después una pared se desplazaba para revelarles otro camino más, igual de pintoresco que el resto de las alcantarillas de Ding Dong Dell.

—¿Sabéis que esto en los mapas sale como Ding Dong Well? —preguntó Aya, que había estado mirando el mapa de la dungeon por encima del hombro de Dominic.

—Pues no se parece mucho a un pozo. —contestó Shun, avanzando despacio delante de su hermano.

—Es posible que sea el suministro de agua potable de la ciudad más que aguas fecales. Todo está muy limpio. —añadió Dominic.

—¿Por qué estamos teniendo esta conversación? —preguntó Ikki, eliminando un pequeño monstruito que había aparecido frente a ellos con la mirada.

—Supongo que es porque estamos aburridos —sentenció DeadEnd, señalando un poco más hacia delante—. Ahí hay luz. ¿Será el final del camino?

Y parecía serlo. Justo al final del pasillo, la dungeon se abría a una sala sin techo. Parecía una especie de plazoleta y antes de entrar, Dominic se quedó mirando una especie de tótem (con forma de gato esta vez) que brillaba al lado del arco de salida.

—¿Qué es eso? —preguntó Shun.

—No lo sé —contestó Dominic, rozando sus dedos contra la piedra brillante de todas formas—. ¿Qué?

Lucecitas de colores empezaron a rodearle antes de cubrirle con un manto de magia.

—Parece una piedra de buffs, hacía tiempo que no veía una —informó Bennu, cruzándose de brazos—. Y si hay una aquí, eso quiere decir…

No le dio tiempo a decir nada más, DeadEnd estaba mirando exactamente qué tipo de buffs le había puesto el tótem cuando una fuerza invisible tiró de él hasta hacerlo caer en la plaza.

—¿¡Pero qué!? —gritó Dominic, levantándose y dándose cuenta de que Aya tenía las manos en lo que parecía ser un campo de fuerza que les separaba.

—¡Es como en la misión de adepto! Ikki no pudo entrar en la torre conmigo.

Ikki se pegó al arco, intentando llamar la atención de Dominic que parecía un poco confundido.

—¡Ey, chaval! ¿De cuánto tiempo son los buffs que te han puesto, como cuanto te van a durar?

Dominic asintió con la cabeza y movió los dedos rápido encima de la omnitool que acababa de invocar.

—Media hora, son de media hora.

Y entonces fue cuando oyeron el retumbar, lo notaron en el suelo y se dieron cuenta de la otra entrada a la plaza.
Dominic se dio la vuelta, chocándose contra el campo de fuerza mientras veía una figura grande y oscura acercarse por el otro pasillo. Y con el corazón en el pecho, lo único que pensó fue que no quería morir allí.


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #55: June 30, 2018, 05:50:16 PM »
let's get this show on the road




~+41~


Abrió los ojos desorientado. Acababa de comprar munición para recargar y no le había dado tiempo a equipársela todavía. Parpadeó, aturdido, frente a la sensación de malestar que se extendía rápidamente y que no dejaba de aumentar según iban pasando los segundos. Llevándose la mano a la frente, Prompto fue  repentinamente consciente de varias cosas al mismo tiempo. Estaba tan mareado que le temblaba el pulso y los colores se emborronaban frente a sus ojos, tenía la garganta horriblemente seca, su estómago se retorcía de hambre y necesitaba hacer una visita al cuarto de baño con urgencia. Y las luces brillantes que le habían deslumbrado en un principio eran los paneles fluorescentes de la sala de cápsulas de sus recreativos habituales.

—¿Qué? —se incorporó como pudo en su asiento, agarrándose a la cubierta de plástico rígido para salir de aquella especie de cascarón, y miró a su alrededor.

Trastabillando cogió su mochila y echó a correr en dirección a los baños, y tras unos minutos de extrema necesidad a solas con el dios de porcelana, se lavó la cara y sacó un sandwich de aspecto mustio que empezó a mordisquear con los ojos cerrados y sentado sobre la encimera de los lavabos. En contra de todo pronóstico, parecía que había conseguido salir con vida de la pesadilla en que se había convertido su mejor forma de escape de la vida diaria.
¿Cómo es que estaban allí solos, sin nadie que se preocupase por toda la gente que seguía conectada a las máquinas? ¿Dónde estaban los trabajadores del local? Habían pasado doce días dentro del juego. Doce horas de vida real. Doce horas en las que por fuerza tenía que haber gente faltando a sus trabajos, escuelas, citas. Gente que no estaba donde estaría habitualmente a esas horas, con otras personas, con sus familias. ¿De verdad que no había nadie preocupado por aquellos jugadores que llevaban horas sin dar señales?
Prompto tragó con dificultad, intentando no perder por completo los nervios. ¿Y la gente que había muerto en el juego, estarían de verdad muertos también fuera? No iba a tener más remedio que volver a la sala y averiguar si seguían con vida. Respiró profundamente un par de veces, sacó la cámara de fotos de la mochila y se mentalizó para enfrentarse a lo más desagradable.

Deslizándose entre las cápsulas fue abriéndolas una a una y fotografiando a las personas en su interior. Tuvo que parar más de un par de veces para frotarse la cara y recuperar el aliento, pero de las cuarenta personas que llenaban los puertos de juego de la sala, podía decir con seguridad que casi la mitad llevaban al menos varias horas muertos. Había agarrado la mano de una niña que por edad no debería haber podido estar ahí, solo para comprobar con horror que estaba fría y rígida, como si no fuera real.
¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Prompto se dejó caer al suelo y abrazó su mochila, hiperventilando entre lágrimas.

Después de un buen rato en el que su visión había hecho cosas tan variadas como desdoblarse, oscurecerse por los bordes y llenarse de auras brillantes, se sentía cansado hasta de respirar y por aquella sala no había aparecido ni un solo encargado, el sonido y la vibración de una notificación en su móvil le sacaron de su desconexión mental.

¡Kweh! —su teléfono volvió a zumbar, y desbloqueó la pantalla por acto reflejo.

Tenía dos llamadas perdidas de su vecino de enfrente, y varios mensajes de texto acumulados, los últimos recién recibidos.

‘Te ha llegado un paquete pero no estabas, lo he firmado por ti’
‘Más te vale que no sea nada ilegal :p’
‘A qué hora vuelves a casa?’
‘Te llegan mis mensajes?’

‘Estás bien Prom?’
‘Por favor llámame en cuanto leas esto’


Con la sensación de lágrimas calientes escurriendo por sus mejillas, a Prompto se le hizo un nudo en la garganta al pensar que después de todo sí que había alguien preocupado por lo que hubiese podido pasarle. Aunque fuera su vecino. Aunque si tenía que ser sincero, hacía tiempo que Nyx había dejado de ser solamente el vecino sexy de enfrente para convertirse en algo más parecido a un hermano mayor o un primo, pendiente como estaba siempre de si Prompto tenía dinero suficiente para pagar el alquiler y y la luz y comprar comida decente.
Nyx. ¡Nyx era policía, sabría qué hacer!
Viendo aparecer en el chat los puntos suspensivos que hacían saber que la otra persona seguía escribiendo, buscó la información de contacto con dedos temblorosos y pulsó el icono para llamar. Sin darle apenas tiempo al tono de espera ni a la señal de llamada, la línea se descolgó y la voz tensa del mayor sonó por el auricular.

—¿Prompto estás bien? ¿Dónde estás? ¿Te ha pasado algo? —mirando el reloj Prompto recordó que debería haber acabado su turno hacía poco y probablemente aún no habría llegado de vuelta a casa.— ¿Prom?

—Nyx… —la voz frágil y aturdida del chico hizo que el otro contuviera la respiración,— estoy en el arcade al otro lado de la avenida, ven. Ven, por favor.

—Voy. Estoy de camino. Vamos a seguir hablando hasta que llegue, tardaré unos minutos, no me cuelgues, ¿vale Prom?

—Vale, —suspiró éste echando la cabeza hacia atrás y apoyándose contra una de las máquinas.

—¿Estás herido? ¿Necesitas un médico? ¿Tengo que pedir refuerzos?

—¿No? No lo sé, —Prompto podía oír el ruido del motor a través del teléfono, y no le costó trabajo imaginar el ceño fruncido de Nyx y su cara de concentración y enfado cuando conducía con prisa y el tráfico no colaboraba con él. Tragó saliva.— No estoy herido, sólo… un poco mal. No te enfades porfa.

—No estoy enfadado contigo. ¿Me explicas qué está pasando? Si puedes, —añadió Nyx,— si no puedes no pasa nada, no te preocupes, que llego en seguida.

—No te va a gustar, —Prompto se sorbió la nariz, y se limpió la cara con el puño derecho de la sudadera.— Hay gente… hay gente muerta, Nyx.

.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n


Shura

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #56: June 30, 2018, 07:03:05 PM »
Sentía su cuerpo flotando, recostada y con algo pesado encima que le proporcionaba calor a cambio de impedirle que se moviera.
Tiritó de frío, poco a poco comprendió que estaba viva, le costaba abrir los ojos por la fuerza de la ventisca y sus pestañas llenas de cristales de hielo. Intentó producir algún sonido, o al menos moverse, pero el efecto del frío había acabado por provocarle un estado de congelación, no sabía ni cuanta vida tenía pero tenía la convicción de que no iba a morir, ya que notaba como el calor por su cuerpo se iba extendiendo... extrañamente se sentía como una bola calentita que subía desde su estomago por su pecho, una bola que acabo asomando por el extremo de la capa de pieles que la cubría. Estaba rodeada de largos pelos blancos y tenía unos pequeños cuernitos, pero lo que más llamaba la atención era la gran lengua rosada que le colgaba de la boca.
Los ojillos de la criatura Poro se encontraron con los de Shura, el animalillo con un gemido animado le lamió la nieve de los ojos, regresando bajo la capa, la mujer primero asqueada, acabo por agradecerle el gesto ya que comenzaba a sentir calor ahí donde le había llenado de saliva, pudiendo darse cuenta de un último detalle, no estaba exactamente flotando, estaba recostada sobre una tabla tan grande como una puerta. Aun no podía moverse, pero se permitió volver a descansar, estaba convencida de que no le harían nada malo si la habían salvado de morir congelada.
O al menos eso esperaba.



La puerta de la cabaña se abrió de golpe, Braum permaneció en la puerta un momento sopesando como entrar cargando sobre la cabeza su enorme escudo sobre el que iba recostada la joven que había encontrado, de normal, él era tan alto que tenía que pasar agachado.
-¿Una ayuditra? -Su marcado acento ruso parecía no combinar con su tono campechano y bondadoso, pero pudo hablar por encima de la tormenta para llamar la atención de sus dos compañeros que se encontraban en el interior.
-¿Qué has traído esta vez? Espero que no se trate de otro apestoso oso... -Taric estaba revisando su inventario cuando enmudeció al reconocer lo que su compañero traía.
-Espera, yo te ayudo -. Jonathan se acercó, alzando los brazos hasta recoger a la mujer y pudiendo entrar los tres al calor de la cabaña.
Algunos Poros saltaron entre la capa de piel que la cubría, acercándose al calor del fuego del hogar para un segundo después dispersarse cuando los tres hombres tumbaron a Shura cerca de este.

-¿De donde ha salido? -Jonathan interrogó a Braum.
-Vino rodando desde montaña, chocar y yo traer.
-Has hecho bien en no dejarla morir de frío, pero no sabemos nada de ella, parece que tiene los stats bloqueados-. Taric suspiró justo a tiempo de ver como ella parpadeaba-. Esta despierta.
-¿Te encuentras bien? -Jonathan le examino la cara, pero Shura no podía moverse-. Esta congelada, ¿tenéis algo en el inventario que le pueda servir? 
Preguntó sin muchas esperanzas al saber la respuesta negativa, los de su clase, los Barbaros, no tenían que padecer los estados alterados.
Taric se encogió de hombros permitiéndose sonreír a la mujer, después de llevar tanto con sus compañeros, estaba agradecido de poder ver una cara nueva y agradable.
-Pues me temo señorita, que tendrá que esperar antes de contarnos algo sobre usted.





Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #57: July 31, 2018, 04:53:04 PM »
Acabamos la quest de totemist with a twist! Se ve el plot viniendo.

57.

La risa que surgió de la entrada oscura al otro lado de la plaza no era para nada reconfortante, ni el bastón enorme que dio paso a una mano rosa y después a un ratón… morado. Gigante. Con una cresta rubia entre dos orejas redondas y enormes.
Hickory Dock tenía una cicatriz en forma de equis justo encima de la nariz y un piercing en la oreja izquierda que le podría haber servido a Bennu de brazalete incluso con el bíceps bien tenso.

El ratón se volvió a reír, sacudiendo la cola mientras el lugar por el que había venido se cerraba a sus espaldas.

—Valiente estúpido el que me busca las cosquillas. —dijo el ratón antes de sacudir su bastón… ¿varita? alegremente.

Su voz era estúpidamente aguda.

—Que grande… —murmuró DeadEnd, aún aplastado contra el campo de fuerza.

El ratón se incorporó un poco, mirando a Dominich con cara de sospecha y luego ladeó la cabeza. Verlo sonreír era una cosa extraña, pero verlo levantar su vara y prepararse para saltar hizo que Dominich dejase de pensar en sus enormes dientes para empezar a pensar en su enorme todo.

—¡Eres lento! —gritó el ratón justo antes de saltar hacia él.

—¡Dominich! —llamó Aya, sacándolo del trance.

La cara de DeadEnd cambió a una de decisión y rodó por el suelo apartándose justo a tiempo.
El bastón de Hickory dio de lleno en el campo de fuerza, haciendo que Ikki reculase mientras miraba con impotencia la pelea que acababa de empezar.

—¡Hermano! ¿¡Qué hacemos!? —preguntó Shun, desesperado, agarrándose al brazo de Bennu.

—No lo sé, ¡no sé!

—¿No podemos hacer nada? —preguntó Aya, intentando seguir la acción.

Dominich se estaba dedicando a esquivar los ataques y a intentar no volverse loco con la risa demoníaca del roedor. No se esperó la bola de fuego que salió de la boca del boss, y chistó al notar el quemazón.
DeadEnd se volvió a alejar para tomarse una poción y correr justo antes de que Hickory blandiera su bastón contra él.

Ikki pegó con los puños en el campo de fuerza, sin romperlo. Una, dos, tres veces.

—¡Mierda!

Cuatro, cinco. Con un puño, con el otro, con los dos otra vez. Incluso intentó robar vida al boss, pero ninguna habilidad conseguía pasar la barrera. Ni las curas de los dos magos blancos que los acompañaban.

—¡Dominich!

—¡No me da tiempo a hacer nada! —gritó el mago negro, cubriéndose la cabeza mientras rodaba por el suelo otra vez.

Hickory se dio la vuelta con un salto y empezó a girar la cola. La onda impactó contra Dominich de lleno, que se arrodilló en el suelo, agarrándose la cabeza. Parecía confundido y Hickory se acercaba a zancadas hacia él.

—¡Dominich!

No pasa nada, el efecto se le pasará justo antes de que le pueda pegar, si reacciona rápido podrá evitar el ataque. —dijo una voz algo distorsionada desde la izquierda de Ikki.

Y como había previsto, DeadEnd salió corriendo justo a tiempo.
Cuando Ikki se giró pudo ver a Neko en la pantalla de la omnitool de hermano. Shun tenía cara de culpabilidad y se encogió de hombros, a punto de llorar.

—No sabía qué más hacer… —se disculpó.

Neko parecía cansada y se encogió de un hombro mientras se rascaba la mejilla.

Hickory Dock es relativamente fácil, no como su primo Dickory Dock… ese si que es un capullo —informó la mechanic—. Tiene mucha defensa mágica, pero su debilidad es fuego. Es la única manera de acabar con él.

—¿Cómo va a ser fuego su debilidad si él mismo usa fuego? —preguntó Ikki, desconcertado todavía de ver a Neko en pantalla.

La chica sonrió y después se tapó la boca para bostezar.

Porque el que hizo el juego es así de hijo de puta —contestó—. Cuando Hickory te ataca tarda unos segundos en buscarte, alejate y atácale con fuego entonces. Si no te busca después de atacarte es que está preparándose para usar uno de sus ataques especiales. Si puedes refléjalos.

Ikki frunció el ceño, pero terminó por poner las manos en la barrera y gritar:

—¿¡Has oído eso!?

La expresión de Dominich era mucho más confiada. Estaba centrado y asintió con la cabeza una vez antes de preparar el hechizo mientras esquivaba al boss y se alejaba. Mandó la bola de fuego directa al ratón, que se bamboleó un poco antes de sacudir la cabeza y salir corriendo detrás de su presa.
El daño decía que había sido crítico y Aya aplaudió mientras daba saltitos.

El problema era que a Dominich no le daba tiempo de hacer mucho más y la barra de vida de Hickory Dock era… tan grande como él. El tiempo corría y los buffs cada vez estaban más cerca de acabar.

La cola del ratón volvió a girar a toda potencia y Dominich cayó gimiendo mientras se agarraba la cabeza, apretándose las sienes con las palmas.
El boss corrió hacia él y estaba empezando a recuperarse cuando le dio con la vara en la espalda, mandándolo al suelo. Y no se quedó ahí, repitiéndolo una y otra vez.

La party no tardó en estallar en gritos, llamando a Dominich por su nombre, por su nick, gritando para ver si llamaban la atención del boss.
Para cuando DeadEnd logró quitarse al boss de encima, su vida estaba rozando la quinta parte de su total y no podía hacer mucho más aparte de seguir esquivando.

¡Dejad de gritar! —sonó Neko, haciéndose oír por fin por encima de los demás—. ¡Hay un bug! Si lo tenéis en party podéis curarlo con magias que no vayan dirigidas a él específicamente.

—¿Cómo curas de party? —preguntó Aya, que ya estaba empezando a aplicarla.

Dominich brilló verde en la plaza y Aya y Shun celebraron su pequeñas victoria.

—¿¡Y por qué no lo habías dicho antes!? —gritó Ikki, mirando hacia el holograma de Neko.

La mechanic pareció ofendida antes de mascullar:

Lo intentaba, pero ninguno me hacía caso —aunque hizo un movimiento con la mano para quitarle importancia a los gritos de Ikki y siguió informando:—. Ahora sería el mejor momento para que alguno usase Espejo en toda la party.

Una rápida búsqueda y los dos magos blancos negaron tener esa magia entre sus habilidades y una un poco más extensa logró sacar un pergamino de Espejo del inventario de Ikki.
Shun carraspeó antes de empezar a recitar.

—Mira ahora… mira ahora. Mira, mira, mira ahora… —murmuró Shun, frunciendo el ceño extrañado—. Puedes mirar, que ya me he puesto el…

Espejo se conjuró en toda la party justo a tiempo… porque cuando se dieron la vuelta para ver como seguía la pelea Hickory Dock estaba preparando su aliento de fuego.

—¡Deja que te impacte! —gritó Aya, aporreando la barrera.

Dominich sonrió al mismo tiempo en el que el fuego le alcanzaba. Pero el que salió en llamas fue el boss, que empezó a revolcarse por el suelo agonizando.
La barrera cedió y Aya se fue de morros al suelo. Ikki la levantó antes de empujarla hacia Shun e ir a ver si el boss estaba del todo muerto.
No se movía, no tenía vida. Pero a Ikki le dio tiempo de darle una patada en el costado antes de ver cómo se deshacía en píxeles.

Dominich se había dejado caer al suelo, exhausto, respirando como si acabara de correr una maratón. No tardó mucho en tener a Shun y a Aya abrazándole en el suelo. Y aunque al principio se reía, no tardó en toser y pedir un poco de aire.

—¡Por favor! —añadió por si servía de algo.

Ikki llegó justo a tiempo para ofrecerle la mano y levantarlo a peso. Dominich se rascó detrás de la oreja y estaba empezando a sonreír cuando le llegó una notificación. Se alejó un par de pasos para abrir la omnitool.

—Tengo… Tenemos que volver al Castillo.

Si es la quest de Totemist sí, es la última parte.

Shun levantó el brazo de golpe, dándose cuenta de que aún no había colgado la llamada de video. Neko estaba volviendo a bostezar, abrazándose. Parecía más dormida que despierta.

—Ah… ¿y tú eres? —preguntó DeadEnd.

—¡Neko! Perdón… y gracias —empezó a decir Shun, sonriendo—. No sabía qué hacer y mi hermano siempre decía que eras buena haciendo planes.

Neko se encogió de hombros en la pantalla holográfica y Shun la miró con un poco más de atención.

—¿Te pasa algo? No tienes muy buena cara.

Neko sonrió antes de rodar los ojos y suspirar.

Nada malo, es una historia un poco larga… pero para hacerlo corto: Nos hemos salido de la Guild.

La mano de Ikki en el hombro de su hermano se apretó más y Shun buscó los ojos de Bennu, confundido. Dominich miraba de uno a otro y Aya hizo la pregunta importante:

—¿Qué Guild?


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #58: August 31, 2018, 03:14:27 PM »
¡Y volvemos con el equipo amarillo!

58.

Neko se despertó con la sensación de haber dormido por cien años. No tenía claro si estaba descansada y miraba al techo con los ojos entrecerrados.

—¿Qué ha pasado? —se preguntó mientras se incorporaba en la cama gimiendo.

Se frotó las sienes, intentando aclarar su cabeza y luego miró el reloj en su mesita.

—Ah… eso lo explica. —murmuró mientras se estiraba para apagar aquel aparato del demonio.

No tenía muy claro hasta qué hora se había quedado despierta castigando a Watari por su osadía, pero estaba segura que había sido hasta demasiado tarde. ¡Y encima se había olvidado de cambiar la hora de la alarma del despertador! Qué tristeza…

—Empiezo el día bien. —se quejó antes de lavarse la cara y los dientes y mirar hacia la ducha antes de decidirse a meterse dentro.

No fue hasta que estuvo vestida y con la pajita de su café entre los labios que se dio cuenta del aviso en su omnitool, brillando de forma intermitente y con fuerza.

—Hmn… —murmuró mientras ladeaba la cabeza.

Recordaba haber visto el mismo aviso la noche anterior, antes de bajar a la sala de estar de la Guild y descubrir la que había montado su mentor.
Estaba abriendo la puerta cuando empezó a mirar entre sus mensajes recibidos y tuvo que parar al leer un nombre en concreto.

—¿Max? —preguntó con la voz atragantada.

Miró de un lado a otro y volvió a entrar a su habitación para leer la conversación mientras empezaba a llamarlo.
Max era uno de los integrantes de NightFury más jóvenes (que ella supiese) y definitivamente no estaba conectado el día que se cerró el servidor. Aunque si lo pensaba bien, fuera del juego no había pasado ni un día entero.

—Vamos… —chistó cuando no consiguió contestación y volvió a llamar mientras escribía a Milo para informarle de su descubrimiento.

Max decía que había visto su nick en el top de los Mechanics. “Ey, ¿sabes que estás en el top 5?”, rezaba uno de sus mensajes. Neko se mordió una uña, pensando que justamente así era como se había dado cuenta de que Owlicious también estaba atrapado.

Y entonces, justo cuando apretaba el botón de enviar, se dio cuenta de algo.

—¿¡Cómo que estoy en el top 5!? —exclamó frunciendo el ceño—. ¿Cómo ha pasado eso?

¡Era exactamente lo que te quería preguntar! —sonó la voz de Max en su mente.

Neko levantó la cabeza, sonriendo.

—¡Max! —pero en seguida volvió a su cara de enfado, repitiendo el nombre con mucha menos alegría—. ¡Max! ¿Cómo demonios estás aquí dentro? ¡Juraría que no había nadie de la Guild conectado durante el primer día!

La risa de Max le llegó directa al estómago, haciéndole sentir extraña; algo así como una hermana mayor preocupada. Después de todo, había sido su mentora en sus primeros pasos como blacksmith.

Verás… es que estábamos conectados en oculto.

—Estábamos… —repitió, llevándose la mano a la frente.

Se lo tendría que haber imaginado, no había Max sin Monica, ¡ni Monica sin Max!
Neko suspiró, ahora aún más cansada, y dio un sorbo a su café mientras veía cómo se acumulaban los mensajes de Starkrimson sin leerlos.

¡Yo también creía que no había nadie de la Guild! Aunque se me hacía raro que os hubieseis salido de NightFury justo antes de que cerrasen el juego. —se excusó el chico.

—Bueno, no se puede cambiar el pasado, ¡pero se puede buscar un arreglo! —gritó Neko, puño cerrado y barbilla en alto.

¡Como buen mechanic!

—¡Exacto! ¿En qué lío os habéis metido, estáis en alguna Guild? ¿Voy a recogeros?

A Anir se le hundió un poco el corazón al recordar que ya no tenía a su airship, su querido Marshmallow, con el que ir a por sus amigos, pero algo podría hacer. Eso sí, tenía que ver si los warps ya funcionaban… esperaba que sí.

No… estamos bien, cortos de materiales, pero bien. Estamos en Snowbelle ahora mismo.

Neko se mordía los labios, haciendo cálculos mentales.

—Nosotros estamos en Sanctuary, Milo y Yuzu están conmigo.

Max se rió a su lado de la línea, murmurando un “cómo no”.

—¡Ah! También tenemos a Watari, pero no he encontrado a nadie más… ¡Hablé con Hipo!

Y mientras se perdían hablando del otro mechanic, alguien aporreó la puerta de Neko, que se levantó a abrir.
De repente, justo después de abrir la puerta, Anir estaba rodeada por un par de brazos tonificados y con la cabeza en un buen par de… pectorales.

—¡Milo! —intentó decir, aunque sonó más a: ¡Mffuu!

—¿¡Dónde está Max!? —inquirió el bard, mirando a todas partes de la habitación.

—¡Estoy hablando con él! —contestó Neko, que había conseguido salir del abrazo de su compañero.

Se señaló la cabeza, intentando hacerle ver que estaban teniendo una conversación auditiva privada.

—Oye, Max, luego te hablo, intentaremos ir a por vosotros lo más rápido posible. ¡Cuidaos, por favor! —fue lo último que dijo antes de darle una palmada en el brazo a Milo—. ¡Eres imposible! Qué susto me has dado…

—¡Susto el que me has dado a mí! ¿Dónde está el chico? —y luego de darse cuenta de un detalle añadió—. ¿Cómo que vosotros? ¿Con quién está? Déjalo, ¡Monica! Tendría que haberlo imaginado antes.

—Tú… tienes un complejo de mamá gallina muy grande. ¿O debería decir mamá osa?

Milo rodó los ojos, pero agarró a Neko de los hombros para dirigirla hacia el comedor de la Guild.
Neko aprovechó para seguir mirando su omnitool. Aún tenía un montón de mensajes.

—¿Se lo has dicho a Yuzu? —quiso saber entre trago y trago de café.

—No… no me ha dado tiempo. Oye, ¿dónde están?

—En Snowbelle, no es muy lejos.

Milo paró sus pasos por un par de segundos antes de reanudarlos.

—Snowbelle… estuvimos ahí ayer. ¡Y no los ví!

Neko se encogió de hombros.

—Igual han llegado hoy, tengo que mirar si van los warps o si puedo pedir prestado un coche grande… no sé, una furgona o algo.

—Un tanque mejor.

—Nah, el interior es demasiado pequeño para tanta gente, mejor una camioneta pickup con ruedas de tanque… —empezó a imaginar Anir.

—Hmn… qué interesante.

Y esta vez fue Neko la que paró en seco haciendo que Milo tropezase con ella. El café se sacudió dentro de su recipiente, rebotando en sus paredes y no salió del vaso de milagro.

—¿¡Qué pasa ahora!?

Neko levantó la mirada despacio y luego giró la cabeza para mirar a Milo a los ojos. Las cejas le temblaban como lo hacían siempre que le preocupaba algo, con un tic notorio.

—Es Hiksti. Hiro está en problemas.


————

—Entonces, ¿quién es éste Hiro exactamente? —preguntó Hyoga, inclinado sobre la mesa mientras se comía las galletas de su desayuno.

—Verás, Hiksti es un mechanic que no estaba en NightFury, pero era muy amigo de Tanlaus. —empezó a explicar Milo.

—Ese era el jefe de la Guild, ¿verdad?

Milo asintió, mientras miraba de reojo como Watari caía por tercera vez al suelo esa mañana. El truco de las sillas movedizas estaba siendo muy distrayente, pero intentaba con todas sus fuerzas no perder la concentración.

—Es un buen chico. —añadió Yuzuriha que no perdía a Watari de vista ni al látigo de la mano—. Un buen amigo.

—¡No como tú! —gritó Neko con rencor, levantando el puño hacia Owlicious.

—¡Ow! —gritó Watari.

Milo señaló a Watari antes de decirle a Hyoga.

—Y creo que por eso se puso el nick. No porque le gusten los búhos.

—¡Ey! —se quejó Watari, que decidió sentarse encima de una mesa y ya tenía su sándwich a la altura de su boca abierta cuando la mesa se levantó y cayó sobre un costado—. ¿¡En serio!?

—Hiro es el hermano de Hiksti, en la vida real. Hiro juega con su propio grupo de amigos. Sé quién es, pero tampoco he jugado mucho con él.

—Y necesita que lo salven…

—Sí. —aclaró Milo.

Hyoga miró a Watari y después a Neko. Luego decidió preguntar a Yuzuriha.

—¿Todos los mechanics se meten en líos?

—Es cosa de la clase merchant. —respondió Crane antes de recoger el látigo y colgarlo de su cinturón.

Neko se encogió de hombros, sin parecer molesta u ofendida para nada, y continuó con el tema que estaban discutiendo.

—¿Te suena La Torre de la Insolencia? Bueno, Tower of Insolence, que viene a ser lo mismo.

Hyoga tuvo que pensar por unos segundos, pero terminó asintiendo despacio. No había estado, aquel lugar era para gente con demasiado nivel como para haberse acercado por allí en algún momento…
—Está justo al norte del Snowbelle y es una dungeon… un poco curiosa. —continuó Anir antes de que Watari tomase el relevo.

—Que yo sepa le han cambiado la mecánica al menos cinco veces. —consiguió decir antes de darle, por fin, un bocado a su almuerzo.

—Es un sitio chungo. —confirmó Milo, asintiendo con vehemencia.

—Hay que entrar y salir en grupos de seis y nunca tienes claro cómo van a ser los bosses que te vas a encontrar. Las misiones cambian de vez en cuando, pero siempre valen la pena —Anir hizo una pausa para acabarse el café y guardar el vaso vacío en su inventario para rellenarlo más tarde—. Antes era un sitio muy popular.

—Antes —repitió Hyoga, sin gustarle ni un pelo el tono de su compañera—. ¿Ahora ya no?

El pequeño grupo reunido alrededor de la mesa del comedor intercambió miradas y fue Yuzuriha la que sacó pecho y siguió con la explicación.

—Muy pocas parties pueden llegar hasta el final de la torre sin morir al menos una o dos veces. El problema es que sólo hay dos formas de salir de la torre: muriendo o saliendo con una party de seis personas desde el piso más alto. Es el único lugar donde hay un warp.

Anir se inclinó sobre la mesa, haciendo que su coleta resbalase por encima de su hombro, y levantó una ceja en un gesto de complicidad dirigido a Hyoga.

—Y teniendo en cuenta que sólo puedes añadir a tu party a gente que está dentro de la torre si tú también estás dentro…

Hyoga se reclinó en el respaldo de golpe, tomando la información con horror.

—Espera, pero si tienes que entrar con seis y salir con seis, pero si mueres sales fuera… ¿Pero y tu party? —preguntó Hyoga confundido.

—Sales inmediatamente de la party, se queda coja —contestó Milo, apoyándose en el borde de la mesa y cruzando los brazos—. Hemos estado allí un par de veces y nunca he visto el último piso.

—Yo sí —tomó el relevo Anir, de nuevo—. Antes iba mucha gente, ¿a quién le importaba perder una o dos vidas? ¡O quince! Sí, pierdes algo de experiencia, tal vez pierdas algo del inventario, pero los drops y las quests de Tower of Insolence valen mucho, mucho la pena. Había tanta gente que si perdías miembros era relativamente fácil encontrar jugadores esperando en el warp de salida para hacer parties de seis.

—Yo recuerdo las Guilds que llevaban a sus novatos a los primeros pisos para subir niveles rápido. Me parece irresponsable, pero también era una buena estrategia. —añadió Watari, pareciendo pensativo por un momento.

—Y dices que el tal Hiro está atrapado en esa torre.

Anir asintió, afirmando las palabras de Hyoga.
El grupo se quedó en silencio por un momento antes de que el mago suspirase, mirando la taza con un patito rubio pintado que le había regalado Milo esa mañana —y a saber de donde se la habría sacado este hombre—. Levantó la barbilla, desafiante.

—¿Y qué vamos a hacer?

La sonrisa orgullosa de Milo no se hizo esperar y Yuzuriha pareció relajarse ligeramente a su lado. Watari miraba de Anir a Hyoga y de vuelta, ilusionado.

—De momento voy a preguntar si hay algún jugador de alto nivel con experiencia en la Torre de la Insolencia que pueda ayudarnos —explicó Anir, poniéndose de pie y metiendo los pulgares por dentro del cinturón—. Y después trazaré un plan.

De repente, todos parecían más animados, sonriéndose los unos a los otros.

—¡Ah, sí! Y te tenemos que presentar a tus hermanos. —recordó Neko de repente.

—¡Mis hijos! —exclamó Milo mientras Yuzuriha rodaba los ojos; ya le habían comentado lo de WrenchAce y MoonPrincess, mejor conocidos como Max y Monica.

Watari se quedó tan confundido como Hyoga, que ladeando la cabeza y frunciendo el ceño sólo pudo preguntar:

—¿Qué? ¿Quién? ¡Pero soy hijo único! —mientras miraba de un lado a otro, perdido entre las risas de sus amigos.



Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #59: August 31, 2018, 06:13:50 PM »
patrocinado por 'Trigger' en repeat ad nauseam ad infinitum :v Y té, mucho té.




~+42~


—¿Qué quieres decir exactamente con eso, Prompto? —Nyx intentó mantener la compostura, sabiendo que lo que menos necesitaba el chico en esos momentos era entrar en pánico por probablemente segunda o tercera vez.— Mira, voy a llamar a mi superior ¿vale? Tú me dices qué has visto, y yo lo paso por radio. Venga.

Se ajustó el auricular del móvil y sin soltar el volante ni pisar el freno encendió la radio, conectando con la frecuencia de comisaría y rezando por que su jefe no hubiera salido aún de la oficina.

—No podía… —al otro lado de la línea oyó a Prompto tragar saliva— no podíamos salir del juego, pero las muertes han sido de verdad. Hace más de doce horas que hay gente muerta aquí Nyx, he hecho… he hecho fotos. No sé por qué me ha desconectado. No sé por qué sigo vivo.

Nyx se tragó una maldición cuando el coche de delante frenó de golpe, y de un volantazo giró por una calle que cruzaba en perpendicular para esquivar el tráfico y salir más adelante del siguiente semáforo.

—Porque si no lo estuvieras me enfadaría mucho, Prom.

El ruido de estática de la emisora de radio cambió de tono.

—Capitán. —llamó Nyx.

—¿Ulric? —la voz del otro hombre le hizo relajar ligeramente los hombros.

—Capitán, tenemos una emergencia.

—¿De qué tipo de emergencia estamos hablando? Me acaban de entrar unos reportes que no me gustan un pelo.

—Cadáveres, aparentemente.

—¿Cómo que aparentemente? O están vivos o están muertos. —rezongó su capitán.

—Tengo una llamada en curso, desde el arcade ese de las puertas naranjas.

Se oyó un golpe amortiguado, como si algo hubiera hecho impacto contra una montaña de papel, y una retahíla de juramentos contra estirpes y descendientes.

—¿Jefe?

—Q-zar.

—¿Qué? —preguntó Nyx cambiando de carril y esquivando una moto. La voz de Prompto contestó desde el móvil.

—Es el nombre del salón recreativo, lo llamaron así por un juego antiguo muy famoso de pistolas láser.

—El nombre de antro ese, —respondió justo un segundo después el capitán con un tono que daba a entender un rodado de ojos de los habituales,— mis sobrinos se dedican a perder monedas y horas tontas ahí.

El silencio tenso en la línea de conversación telefónica hizo saber a Nyx que el chico estaba pensando en las cosas que había visto, y una extraña sensación que le materializó un nudo en la boca del estómago le hizo temer por las ramificaciones del caso que ya podía ver en su mente, expandiéndose sin control.

—¿Prom? Prompto, háblame. —se esforzó por mantener a su vecino centrado en él, y cuanto más coherente mejor.

—¿Ulric? —Preguntó su jefe.— ¿Con quién estás conectado?

—Es mi vecino señor, me tenía preocupado porque llevaba más de doce horas sin dar señales, hasta que por fín me ha llamado, es quien está en el emplazamiento ahora mismo.

—Pásame con él.

—Hey, Prompto, pongo el altavoz, mi jefe quiere hablar contigo ¿vale? —Nyx aprovechó el descenso de velocidad obligatorio de un semáforo en intermitente para conectar el bluetooth del aparato y facilitar la conversación sin tener que mediar en ella.

—¿Estoy en problemas? —la voz del chico sonaba temblorosa.

—Nada de eso muchacho, —el veterano policía respondió con tono paciente,— nada de este follón es tu culpa, éso tenlo claro. ¿Prompto, verdad? Eres un testigo superviviente y ahora estás bajo nuestra protección, soy el Capitán Oakenshield.

Se notaba que su jefe tenía familia con chavales jóvenes y que más de una vez le había tocado lidiar con niños en algún caso, pensó Nyx con una media sonrisa fugaz. Bramaba e intimidaba como el que más cuando hacía falta, y perdía los estribos al menos dos veces al mes, pero tenía paciencia y buena mano con las criaturas asustadizas.
Se oyó como Prompto tragaba saliva y respondía un frágil “Sí, señor” antes de respirar profundamente un par de veces.

—Estoy en la última sala del pasillo que hay a mano derecha según se entra, frente a la puerta principal con las letras en el cristal. —Sin saberlo, tanto Nyx como Oakenshield asintieron en silencio, esperando a que el chico continuase.— Hay cincuenta cápsulas en ésta sala, no sé exactamente cuántas hay en las otras que sean de éste mismo juego. De las cuarenta que hay llenas, al menos la mitad están… e-están muertos señor. Muchos parece q-que lleven muchas horas así.

—Se te da bien esto de reconocer el terreno, ¿te lo han dicho alguna vez? Tienes dotes de observación, —le encomió el capitán tomando nota de los datos.

—He… he hecho fotos. —Prompto dudó.— Por si hacía falta identificar a gente.  Hay un par de niños.

En su despacho de la comisaría, Thorin se llevó una mano al puente de la nariz y frunció el ceño, cerrando los ojos compungido. Era satisfactorio hacer lo correcto, atrapar criminales y llevarlos ante la justicia, pero también tenía que enfrentarse a situaciones en las que había víctimas, y en las que había menores de por medio. Y en los peores casos se cruzaban ambas variables. Aquel ya se estaba saliendo de madre más de la cuenta.

—Eres un buen chico Prompto. Muy bueno. Deberías estar orgulloso de tí mismo. —dijo  el Capitán Oakenshield con voz cansada.

—Claro que es un buen chico, y yo al menos sí que estoy orgulloso de tí, Prom. No me cuelgues aún, ya he llegado. —intervino Nyx aparcando frente al establecimiento, y reconectando el móvil al auricular para establecer una llamada a tres terminales.

Desde el lado de Prompto se escuchó el sonido delator que hacían los mocos al ser sorbidos de nuevo hacia adentro.

—¿Jefe?

—Te oigo claro.

—¿Prom?

—Yo también, a los dos.

—Vale, voy a entrar. —Nyx sacó su arma de la cartuchera que aún llevaba sujeta al costado bajo su brazo, y empujó la puerta de la entrada principal, que no ofreció resistencia.— Esto está vacío, las luces de fuera están apagadas, aquí no hay nadie, ni encargados ni nada. Parece que esté cerrado, pero la puerta está abierta.

Thorin ya estaba recogiendo sus cosas, poniéndose la cazadora y buscando las llaves, cuando un pensamiento repentino le hizo mirar la pantalla de su teléfono móvil, donde tenía abierto el último de los mensajes que le había mandado uno de sus sobrinos, el día anterior.

Un escalofrío cargado de  certeza aterradora le recorrió la espalda y se alojó en su pecho como una mancha fría y espesa.

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~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n