Author Topic: [Chapter I] Mysterious Story starts » Welcome to Wasteland  (Read 145 times)


Nanami


Cuando abres los ojos tardas en acostumbrarte a la luz tenue que te rodea. Te apoyas en tus manos para levantarte y notas que el suelo está húmedo y frío, que el color del mismo no coincide con el de tus recuerdos. Ahora es de tono alilado, un púrpura que se expande por toda la zona. ¿Será efecto de la lluvia que ha humedecido todo? Tal vez, pero tu ropa aún está seca. Y no hay demasiado tiempo para pensar en ello, una pregunta más apremiante aparece enseguida:

"¿Dónde estoy?"

Es el pensamiento que llega a tu cabeza, tal vez seguido por el desconcierto y un fallido intento de recordar cómo terminaste en ese sitio. Pero nada. Negro. No recuerdas el nombre de este sitio por mucho que miras a tu alrededor en busca de una respuesta…

No te encontrabas en ese sitio antes, es lo único que logras recuperar del vacío en tu mente.

Levantas la vista y el cielo no parece más que una masa uniforme de nubes oscuras, aún así la luz tenue se filtra iluminando. Cuando tu vista se acostumbra a ella, notas las montañas a tu alrededor. Y por fin notas de qué están hechas. Objetos. Una cantidad inmensurable de artículos de todo tipo. Desde relojes de mesa hasta pañuelos, espejos, máquinas misteriosas, teteras...pareciese que cualquier objeto encuentra su hogar en ellas.

Si eres observador, quizás notes que no todos están rotos o destruidos, hay muchos en perfectas condiciones sino es que nuevos. Si no te importan, posiblemente sólo veas un basurero a tu alrededor.

No importa en realidad lo que pienses sobre el lugar o cómo llegaste a él, a final de cuentas ya te encuentras ahí. Ahora sólo tienes dos opciones. La primera es quedarte ahí y esperar al amanecer con la esperanza de que eso te ayude a encontrar el camino a casa. La segunda, más proactiva, es buscar una salida mientras puedas.

Si te sirve de algo, el suave sonido de campanillas de viento se escucha a la distancia, en una sola dirección, como invitándote a seguirlo. A que lo dejes ser tu guía.

Tal vez encuentres a alguien más en el camino. Quizá te encuentren a ti y conozcan un poco más de ese sitio y te ayuden a volver a casa.

Pero no esperes que sean como tú.



Bienvenidos al inicio de este proyecto, al punto de partida. Desde este escenario, perdido en un mundo desconocido, empezarán nuestras historias. Pueden iniciar desde el momento mismo donde abren los ojos a la confusión de Wasteland o incluso desde mucho antes, desde las vidas que sus personajes han perdido. No hay un limitante más allá que el olvido y desconcierto que puedan compartir con los demás.

Si aún quedan dudas sobre el sitio, las pequeñas reglas o algo más, pueden visitar los post de Preguntas frecuentes o el de Dudas, en el cual va TODO lo que no esté en el primero. Toda la información, que es básica al ser un gran misterio™, se encuentra disponible en estos sitios. Si lo que deseas es sugerir eventos o algo más, el post de Planeación es el lugar que debes visitar.

Diviértanse y bienvenidas bishoujos a este misterioso lugar.

A continuación un leve CRONOGRAMA, en realidad es más para ir dejando fechas importantes en el futuro:

Quote
25 octubre = Inicio del capítulo 1 y el proyecto inicia
Diciembre 2017 = Salida de Wastelands y fin del capítulo 1.

La fecha del final del capítulo se votará entre todas, así que por el momento la tentativa es diciembre.
« Last Edit: October 24, 2017, 03:07:51 AM by Nanami »


Lluvia

1. Un lugar desconocido.

» Kildran

"¿Cómo llegué aquí?" es la primera pregunta que surge en su cabeza, pero no hay ninguna respuesta allí. Piensa y piensa, sin poder recordar nada fuera de lo normal en su día, nada que pudiera llevarla a un lugar tan extraño.

La sensación de no saber le es familiar. ¿Hace cuánto ocurrió? ¿Hace cuánto Lersach la encontró sin recuerdos de su vida, de su nombre, de su rostro? ¿Cuánto tiempo vagó completamente sola hasta llegar a él? Despertar en un lugar sin tener la menor idea de cómo llegó allí no es algo nuevo, en lo absoluto, pero eso no lo hace más agradable. Esta vez al menos recuerda algo. Sabe el nombre que él le dio, sabe su objetivo, el camino que estaba tomando, la promesa que debe cumplir…

Recorre con paso lento las montañas de basura, tratando de pensar en lo que hará. Una niña pequeña que camina descalza mientras sus dedos rozan los objetos abandonados. Sus ojos no pueden evitar enfocarse en aquellos que no conoce y—

—No debo distraerme tan fácil —dice en un murmullo, pellizcándose las mejillas—. Esta forma tiene una mente demasiado infantil.

Nunca creyó que eso pudiera ser un problema, aunque normalmente no necesita pensar por su cuenta. Lersach es el inteligente de los dos, ella sólo lo sigue. Cierra los ojos y en un instante ya no es una niña, sino un hombre adulto, algo envejecido incluso.

—Esta es una forma inteligente, ¿no?

Probablemente un truco así no funcione, lo sabe, sin embargo es lo mejor que puede hacer. Decide ignorar los objetos abandonados y enfocarse sólo en observar sus alrededores con más atención. No hay nada en aquel lugar que le resulte familiar, ¿qué puede decirle eso?

"¿Tal vez así luce el Otro Continente?" se pregunta, antes de descartar la idea. Hay algo fuera de lugar en este sitio, no le recuerda a los reinos de los humanos en lo más mínimo.

Antes de que pueda pensar en todos los seres capaces de transportarle a otros rincones de su mundo o incluso a realidades completamente distintas, el suave sonido de las campanillas capta su atención. Sin darse cuenta vuelve a cambiar, esta vez a la forma de una joven muchacha cuyos ojos brillan con curiosidad mirando en la dirección donde siente el "llamado".

Con cautela comienza a avanzar, pero no tarda en acelerar el paso y seguir casi con anticipación el camino al cual las campanillas la guían.

Siempre fue demasiado curiosa para su propio bien.

• • •

» Sigma

Terreno desconocido. Pensó que luego de lo que había vivido en esos últimos dos días ya había experimentado más que nunca el significado de aquella frase, pero claramente se equivocaba. Nada a su alrededor se le hace ni remotamente familiar. Conocía ruinas y basureros, sí, incluso lugares devastados, mas ninguno se veía así.

Espera un instante y luego otro más. Nada ocurre. Esa es la verdadera mala señal para él, el hecho de que todo esté demasiado silencioso. Al parecer, ya se había malacostumbrado.

—¿Están ahí? —se atreve a preguntar dudoso, esperando que aquello sí provoque una reacción. Sin embargo, las extrañas figuras que solían hablarle en su cabeza desde que había invocado a Watcher no hacen acto de presencia esta vez. Realmente se encuentra solo.

Suspira. Trabajar solo no es un problema para él; en lo que le concierne, tal vez esté más seguro en aquel extraño lugar que de regreso en Snowfield. Nada bueno le espera allí. Sin embargo, es innegable que la persona que lo había contratado al menos le tenía asegurada comida y un buen lugar para dormir; eso era todo lo que él quería. El basurero gigante, en cambio… pues no le garantiza nada de eso.

Se las arreglará de todas formas, sabe cómo hacerlo. Tal vez debería buscar la forma de regresar para cumplir con su contrato, aunque la perspectiva de volver no se vea tan alentadora.

Volver… No, estaba adelantándose demasiados pasos. Primero debería saber en qué clase de lugar se encuentra, ¿no es así? Elegir un curso de acción resulta muy difícil sin una pieza de información tan crucial como esa. No imposible, pero sí difícil.

En todo caso, sólo hay una alternativa para él: avanzar.


Nanami

Ya luego editaré bonito con imágenes, maybe, quien sabe (?)


//Hotaru

Está helado, tanto que sus manos tiemblan y no puede sentir la punta de sus dedos. Es un escalofrío que paraliza gran parte de sus músculos y le hace cuestionarse si es lo que llaman parálisis del sueño. ¿Está soñando siquiera? No es capaz de saberlo si no recuerda cómo ha llegado a ese sitio.

Tal vez se perdió y cayó en la ilusión de un Yokai. No sería algo inusual, mas tampoco algo por lo cual estar orgulloso. Aún le falta mucho, lo sabe tan bien que es como una estocada al cuerpo que aún no quiere responderle. Así jamás podrá dárselo a Byakko, tiene que ser más fuerte. Ser más que nadie.

Ser tan digno que no lo puedan diferenciar del Dios.

¿Estás bien? — Escucha una voz, infantil, casi juguetona que se acerca. No necesita ver la silueta para olfatear a la dueña, sea lo que sea, no es humana.

Logra mover un poco su cuello, librándose levemente de la parálisis, y la ve. Una niña de grandes ojos azules le mira fijamente, agachada a su lado, curiosa por su estado.

¿No puedes hablar? — Le pregunta de nuevo, preocupada. Debería sentirse culpable por ello. Nadie debería preocuparse por él, al final de todo, nadie debería ser capaz de sentir algo por una existencia vacía.

La niña se le acerca más y con cuidado le toca la frente, como si buscara algo en él. ¿Tal vez cree que tiene fiebre? Puede ser posible, su vista comienza a nublarse, a fallarle. Es una niña inteligente, logra él pensar antes de cerrar los ojos y volver al negro.

Al despertar quizás todo esto no ha sido más que un sueño.

• • •

//Efina

La niña no está segura sobre el porqué está sola, quizás su padre se ha ido antes y ella tiene que encontrarlo, quizás simplemente no se dio cuenta y tomó el camino equivocado. Sea cual sea la situación, no tiene tiempo para preguntarse el porqué el suelo es de ese color o porqué hay tantas piedras brillantes entre todos los objetos.

O siquiera qué son la mitad de las cosas que puede ver y su nombre por completo parece desconocer.

Por eso la niña camina, camina guiada por las campanillas,  camina sin detenerse a tomar todos los tesoros que a simple vista podría tener, camina con la esperanza de pronto ver a su padre y reprenderlo por dejarla olvidada.

Y aún así se detiene al ver una figura en el suelo, una que palpita y respira, una que parece en problemas. Y le pregunta si está bien, le pregunta sí puede ayudar, le pregunta si prefiere estar solo.

No hay respuestas porque el niño se desmaya y a su lado ella se queda. Está enojada con Teo por no esperarla pero se enojaría con ella misma si deja a alguien abandonado.

Efina te cuidará hasta que puedas despertar. — Le dice con una sonrisa y se saca la capa que trae consigo para cubrir al contrario. No es suficiente para taparlo por entero, no obstante espera que con eso él ya no tenga frío.

Sentada a su lado ella sigue escuchando la campanilla y esta vez ya no camina porque tiene una misión más noble que cumplir.


Ekha

Aquí casual fallando en la vida
Saludos XD

0.5 Tatleen

 “Podemos pretender que somos familia”
Pretender.
 
Pretender que todo era normal, que nada malo ocurría cuando su padre decidió mudarse lo más lejos posible de su madre llevándosela con él. Pretender que todo estaba bien en la escuela. Pretender que podía llevar una vida tranquila después de todo lo que había ocurrido en su vida.
 
Pretender no sentir nada, pretender que todo es normal, pretender que le invade el miedo y la confusión cada vez que ocurre… pretender.
 

 
 
Eso era lo que estaba haciendo en ese momento mientras se armaba de valor para seguir dando un paso tras otro en aquel lugar desconocido. No quería tocar nada, no quería más problemas de los que ya tenía.

¿Fue secuestrada? ¿Por qué se encontraba en ese sitio? El basurero más cercano estaba en las orillas de la pequeña y rural ciudad donde vivía con su padre, además, el lugar no parecía ser ese. Había algo extraño, era de noche, sí, daba por hecho que no era un sitio cercano a casa aunque no podía decirle con total certeza, después de todo, sólo llevaba unos cuantos años viviendo ahí y su poco interés por permanecer en él era cada día creciente. Tardó en percatarse que el aroma a podredumbre que podía esperar de un basurero citadino no estaba presente en el aire, al menos no era terrible.

Murmuró un nombre un par de veces, como si eso le diera la fuerza para seguir caminando sin rumbo fijo. Normalmente confiaría en su memoria pero, en esta situación y con la escasa luz…

Detuvo sus pasos y buscó entre sus ropas. Tenía que estar con ella a menos que el peor de los escenarios digno de una mala película de terror se estuviese llevando a cabo. Sintió un enorme alivio al encontrar el objeto en uno de los bolsillos.

Su teléfono celular aún tenía batería. Observó la fecha y la hora que marcaba el dispositivo. No había pasado ni una hora siquiera. ¿De qué se trataba esto? Un sitio desconocido que no podría estar a una hora de distancia de su última ubicación, la casa de su padre.

Antes de percatarse de la ausencia de señal, intentó revisar su ubicación por medio de GPS. Al fallar su intento, por fin notó y, en vez de atemorizarse, el fastidio dominó sus sentimientos.

“Genial, voy a morir. Seguramente un asesino serial o un juego macabro. Gracias mundo, es lo único que le faltaba a mi vida.”

Se recordó a su madre en ese momento y se arrepintió por decirlo en voz alta. Tomó un momento para respirar hondo y ordenar su cabeza.

“Bien, Leen, si Elsie estuviese a una llamada de distancia, ¿Qué te diría?”

Luego de pensarlo, comenzó a buscar algo entre las montañas de basura que se encontraban ante ella. Una aventura, pensó, pero eso es lo que habría pensado Elsie. Contrario a ella, Leen quien siempre tenía que salvar su propio cuello, decidió prepararse para lo peor. Pretender que podía salir con vida era lo primero en su lista.
ʎɐpoʇ ǝƃɐd ʍǝu ɐ ƃuıuɹnʇ


Ekha

0.5b Rem



De alguna forma, despertar en un sitio ajeno al que se encontraba unos momentos antes no le parecía extraño. Había ocurrido antes y le había costado su alegría habitual en esa ocasión.

Las montañas de objetos que había a su alrededor sólo le contaban en silencio sobre su suerte. Estaba maldito, no había duda. Él no había pedido esto. Siempre había querido una vida feliz cerca de sus seres queridos, de sus amigos, de su familia... No había pedido alejarse la primera vez, mucho menos ahora.

Había decidido sentarse en un pequeño taburete que había encontrado en la base de uno de los cerros de objetos. Él sabía que no había nada qué esperar. Se encontraba solo y eso no le agradaba, oscurecía su forma de pensar y amargaba su actitud. Al menos la vez anterior había encontrado una ciudad, una vida propia, su identidad en esa historia que para él era falsa por el simple hecho de no ser el lugar donde quería estar.

¿En verdad esto iba a ser su vida?

Comenzó a reír, cada vez más fuerte, a carcajadas, como si eso le  le sirviera para liberar la frustración ocasionada por la situación actual y la que ya había vivido antes aunque, en realidad, sólo le servía para cansarse. Cuando sus emociones se calmaran y pudiera verlo todo desde otra perspectiva podría pensar mejor, lo sabía.

Cuando dejó de reír, relajó los músculos de su cuerpo y, por un momento, asemejó a un muñeco inerte sobre el taburete. Seguía molesto, podía sentirlo en cada fibra de su ser pero la decepción era un poco más grande en ese momento. Con la vista hacia el suelo pero perdida en otro sitio, pensó en lo que habría hecho su hermana aparte de burlarse de él.

¿Cuántos años tenía ahora? No ahí, en casa. ¿Cuánto tiempo había pasado en su mundo desde que terminó en otro? ¿Su traicionera hermana había podido volver? Seguramente. Ella era la que siempre contaba con recursos, él siempre había confiado en su suerte y ahora sólo lo guiaba a callejones sin salida.

Respiró profundo, sintiendo ese aire extraño y ajeno inundar sus pulmones. Abandonó su asiento y observó su alrededor. Cualquier camino que decidiera tomar daría exactamente lo mismo. Rayos, ni siquiera tenía idea de hacia dónde se encontraba el norte. Seguramente terminaría dando vueltas hasta morir a ese paso.

Un pequeño sonido llamó su atención. Era tenue pero cristalino, como de una-- no, de varias campanillas pero, hasta donde él podía sentir,  no había un viento tan fuerte como para mover campanillas.

Peor es nada, pensó. El sonido sólo provenía de una sola dirección. Eso era peor que estar atrapado en un sueño, lo sabía por experiencia y, por la misma razón, sabía que no se encontraba en uno.

“Preferiría estar dormido”, se quejó antes de comenzar a caminar. No quería esta aventura y no esperaba alargarla más de lo debido.
ʎɐpoʇ ǝƃɐd ʍǝu ɐ ƃuıuɹnʇ


Lluvia

2. Encuentros

» Sigma

Tratar de descifrar un lugar tan extraño como ese resulta una tarea difícil. Nada allí luce como debería, incluso hay objetos que se le hacen desconocidos. Entre todas las cosas extrañas que ha visto en los últimos días, esta tal vez se lleve el premio… tal vez. Aún así continúa buscando por una pista, algo que le diga cómo regresar—

¡Hey~! —Una voz cantarina parece llamarlo, tomándolo por sorpresa. ¿Cómo no sintió esa presencia antes? Eso es lo más sospechoso de todo hasta ahora.

Se voltea para encontrarse con la mirada de una joven que parece ser unos años menor que él. La muchacha le sonríe con absoluta alegría, sus ojos prácticamente brillando de emoción.

Eres un humano, ¿cierto? —continúa la joven, al no obtener respuesta alguna.

Preguntas extrañas si las habrá, pero incluso él debe admitirse que con todo lo que ha visto ya no le resulta tan descabellada. Asiente en silencio, observando a la desconocida.

¿Vives aquí?

Sigma niega despacio esta vez.

¿Entonces eres un viajero? ¡Bueno, eso no es tan malo! Quizás podrías indicarme el camino~

—Estoy perdido —responde con una voz fría y vacía de emociones.

La muchacha hace un ligero puchero ante esas palabras.

¿También tú? ¡Aaaah, ese es un problema! —suspira—. ¿Crees que un hada nos haya traído aquí? ¡O tal vez una bruja! ¡Incluso un dragón…! No, no, los dragones sólo secuestran tesoros…

Sigma sólo escucha en silencio el pequeño monólogo de la chica, pensando para sí mismo un simple "Ah, está loca".

No importa, no importa. Si ambos estamos perdidos, entonces sería lógico seguir juntos, ¿no? ¡Podemos ayudarnos mutuamente! —agrega la desconocida con una sonrisa.

Lo piensa por un instante. Trabajar solo le es algo común, tal vez más sencillo… Sin embargo no hay ningún motivo lógico para negarse a la propuesta de la joven. Si van a seguir el mismo camino de todas formas, ¿cuál sería el punto de rechazarla?

Puede sentir la mirada impaciente de la muchacha, con lo que finalmente termina asintiendo.

¡Excelente! —Exclama dando un pequeño salto.

"Qué persona más extraña..."



» Kildran

No le gusta estar sola. Recuerda los días en que se encontraba perdida, antes de conocer a Lersach, cuando no tenía un propósito en ese mundo. La soledad hace que esos sentimientos regresen; una oscuridad que amenaza con consumirla por completo.

Por eso no teme correr hasta la primera figura que observa a la distancia. Es un joven que huele como un humano, aunque hay algo allí que no encaja del todo. No le importa demasiado, en realidad. Su prioridad es tener compañía en ese viaje, así que no duda en proponerle viajar juntos. Se siente aliviada cuando él acepta.

"Oh, tal vez no debería cambiar mucho frente a él. Los humanos se asustan a veces con eso" piensa mientras comienza a caminar a su lado, siguiendo el sonido de las campanillas. Tendrá que concentrarse mucho, entonces.

Mira de reojo al joven, quien se mantiene en absoluto silencio. No parece asustado, confundido o sorprendido con la situación. No refleja expresión alguna, de hecho.

"Qué humano tan extraño… ¡Oh! Tal vez sólo necesita que lo animen un poco".

Si se concentra en eso tendrá algo para mantenerse ocupada mientras encuentran la salida, ¿verdad?