Author Topic: Beyond the night.  (Read 1659 times)


Miyu

Beyond the night.
« Topic Start: January 26, 2017, 11:42:30 AM »



𝐃 𝐑 𝐄 𝐀 𝐌 𝐂 𝐀 𝐓 𝐂 𝐇 𝐄 𝐑

This night, the stars will set your heart free
Have faith, let the whole world know what you see
So those distant memories can eventually reconnect,
Go on, never releasing your hold on them!

Beyond the night, a miracle is waiting
Believe in the fantasies unfolding
So those limitless miracles can eventually come true,
Go on, never taking your eyes off of them:
A dream beginning
Just keep believing



Dreamcatcher / Nano.







Editando.

« Last Edit: October 30, 2018, 12:16:43 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #1: January 26, 2017, 04:43:57 PM »
Zombie in your city.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: September 30, 2018, 02:30:48 AM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #2: July 25, 2017, 06:14:23 AM »
Little Busters! AU
Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: September 30, 2018, 03:08:21 AM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #3: October 06, 2017, 07:48:45 AM »
Little Busters! AU2


Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: September 30, 2018, 02:46:48 AM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #4: July 27, 2018, 05:45:49 PM »
Dejaré algo en DD y corregiré esto.






Inspiró aire con todas sus fuerzas, aquel era el primer viaje que realizaría en un transbordador. El pánico la invadió, con pequeños destellos de adrenalina causados por el asombro de lo que veía a través de las ventanillas de la aeronave comercial “SKY0536”. Entorno los párpados y miró con emoción cómo la cosmonave salía de la órbita terrestre; los cambios de escena y cómo podía tapar con su pulgar el globo terráqueo del que se despedía.

—La primera vez te hace entender lo efímeros que somos ante la inmensidad del Universo —le sonrió amablemente el pasajero de al lado; el hombre tiene una voz calmada y algo profunda—. La segunda ya sólo duermes —término con una pequeña risa que asentó aún más la dulce expresión.

Ella asintió analizando las palabras de su acompañante. Los dos se encontraban en la fila diez y cuando quiso fijarse en los demás pasajeros la penumbra imperó en el ambiente, las luces se apagaron.

—Toma —le pasó un blíster con seis pastillas bien presurizadas, las inscripciones de atrás indican que se trata de diazepam—. Al ser el primer viaje está permitido medio; los siguientes hay que acostumbrarse y hacer tripa.
—¡Gra-gracias! —respondió tomando con sus manos y sacando la mitad de uno, nunca esperó que alguien le diera algún medicamento—. ¿Eres médico?

Lo observó unos instantes mientras le devolvía la tira de diazepam, el hombre debía tener entre  treinta años y dedicarse al rubro de la medicina, su uniforme lo delataba a la vez que resaltaba en su piel canela.
 
—Sí —replicó guardando el blíster dentro del bolsillo izquierdo del delantal médico—. Shinmyou Nataru, para servirle —hizo una pequeña reverencia al mejor estilo japonés.
—Es un placer —sintió como sus tripas se revolvían, la palidez en el rostro de ella hizo que Nataru pidiera una botella de agua mineral y ella se tomará la pastilla—. Gracias, soy Yun Hendrick, mestiza donde las Harley-Davidson ganaron al Chow Mein; soy como una fortune cookie.

Ambos rieron por la explicación de Yun; el ambiente entre los dos parecía cómodo y las charlas fluían naturalmente. Nataru indica ser una persona amable y confiable o eso le pareció, alguien muy agradable. Esperaba encontrarse con él en el futuro y no en circunstancias raras en el hospital donde él trabaja.

—¿A dónde te diriges? La colonia Kalisha no es tan popular entre los jóvenes y hay poco que hacer —cuestionó él, fijando las pupilas azuladas, que hacen juego con su cabello wengue, en ella. 

Yun cogió un mechón de cabello largo del costado de su cabeza y empezó a girarlo, intentando pensar mejor sobre la pregunta. Memorias vinieron a su mente como relámpago, ella sólo recordaba el último año que vivió en un internado para señoritas; aquello había sido un infierno y sí no la expulsaban, probablemente hubiera terminado por huir. 

—Voy con mi tía, es una investigadora de renombre, supongo —suspiró terminando el último poco de agua de la botella—. Barchenowa Olivia.
—El Instituto Alma es bastante prestigioso en Kalisha, seguro encontrarás amigos y te divertirás —dijo divertido de las expresiones de Yun, luego repasó por la ventanilla el paisaje exterior, como si buscara algo allí fuera—. Disculpa la pregunta pero, ¿serás algo de la milicia?

La colonia Kalisha se especializa en el entrenamiento de pilotos, se hablaba que los chicos que salían de la Luna siempre formaban parte del raking entre los defensores de la Tierra. Yun de sólo imaginar en pilotear un robot gigante le hacía concebir el temor en su ser. Ella jamás podría pelear contra las bestias que se alzan en el cosmos.

—¡Qué va! —contestó entretenida, dejando en paz el mechón rubio—. Mi tía movió muchos hilos sólo para mí traslado. ¡Sería un milagro si termino la secundaria! Pero ojalá entren estupendos pilotos.
—En efecto, aún quedan muchos lugares sin explorar y amenazas por conocer —suspiro con un dejo de melancolía en su mirar que dejó helada a la vecina.
—Sí —asintió con la cabeza—. Hay que agradecer a Dios que la humanidad siga su curso sin contratiempos por el espacio.

En total fueron tres horas hasta llegar al aeropuerto central de la colonia. El resto del viaje pasó rápido; entre películas del viejo oeste, música en el I-Phone de Yun y las pequeñas charlas de Nataru, quien se encontraba cansado. Ella descubrió que todo un equipo de cirujanos se dirigían hasta allá con un corazón a ser trasplantado; el señor no podía regresar a la Tierra por su estado crítico y el órgano ya había sido donado. Nadie lo pensó dos veces y se metieron al primer viaje que pudieron encontrar.

Cuando llegaron a Kalisha, Nataru se despidió esbozando un inmenso mohín que tranquilizó el corazón de Yun. La terminal es como el de cualquier ciudad: pulcro y con bastante gente de aquí para allá, maletas rodando y persona correteando con prisa.

Cargó en la espalda su pequeña mochila que llevaba a todas partes desde siempre y comenzó a recorrer el lugar. El nerviosismo se volvió a apoderar de ella y agradeció en su interior la buena compañía del médico, sin él probablemente el viaje hubiera sido un infierno y ahora estaría vomitando en el servicio.

Se paró un instante para revisar que las ropas enfundadas estuvieran en perfecto estado; quizás llevar un vestido de brocato de encaje con corte en la cintura no fue la mejor elección y menos mostrar la mitad de sus mulos con unas medias de seda blanca. Tropezó con las sandalias de corcho y ansió encontrar pronta la silueta de Olivia.


—¿Señorita Hendrick, Yun?

Al oír una voz varonil que la llamó de atrás no dudó en darse vuelta; ¿quizás su tía tenía voz muy grave y pesada? Sacudió la cabeza al girar y darse cuenta que quien la llamó era un hombre que media entre uno setenta y uno setenta y cinco. El aura que emite le recordó a un claro y solemne amanecer, con hebras manteca y unas pupilas como el mar puro y profundo; quizás exagera en la mente y sólo se debía a que pocas veces tenía contacto con hombres y más de su edad: ¿cuarenta o quizás cincuenta?

—¡¿Sí?! —exclamó sintiendo como la sangre se agolpa en sus mejillas. Trató de aclarar su mente y mostrarse reticente ante la situación—. ¿Q-quién es?

Lo observo una vez más y sintió admiración por quien se encuentra, ahora, frente a ella; con un traje entallado de tres piezas grisáceo. Apuesto, pensó y sus hijos, si los tuviese, debían de ser igual de elegantes.

—Su tía me pidió que la lleve al departamento donde vivirá —articuló sin cambiar de expresión; un rostro de facciones duras que, de cierta forma, le otorgan aires de misticismo—. Olivia estará ocupada hasta mañana. Su trabajo es clave para el gobierno.  Espero lo entienda.
—¿Sí? —comunicó sin poder imaginarse el rostro de Olivia, sólo sabía que era mujer y del coeficiente intelectual alto. Trató de arquear los labios. Intento preguntar cómo es ella pero cayó, después de todo iba a conocerla en algún momento y el sujeto le produce cierto… turbación.
—Ah, perdón—inquirió iniciando una lenta caminata hasta la salida del lugar; Yun ya había hecho los trámites pertinentes para su estadía allí—. Mi nombre es Wen Bunchuu. ¿Tienes maletas?

Ella negó efusivamente, siguiendo los pasos de él. Bunchuu le indicó dónde aparcó el coche y ambos salieron remisamente del lugar. Lo primero que vio al salir del lugar fue el hermoso cielo que hay en la colonia; de inmediato supo que eran leds que cambian para darle vida a la cúpula y más “normalidad”  al día de las personas que allí se encuentran.

—La primera vez que lo vi también me sorprendió —habló abriendo la puerta del acompañante y esperando a que ella subiera para colocarse en el asiento del piloto.

El coche, por fuera, lucía radiante como en las películas de acción donde el protagonista pisaba a fondo el acelerador y una estela de polvo se alzaba tras de sí. El vehículo parecía ser un Bayerishe Motoren Werke o BMW; el modelo no lo pudo precisar, es ignorante en cuanto a esas cosas; la pigmentación de black sapphire metálico le encantó. Por dentro el automóvil le pareció aún más lujoso; de blanco puro, tuvo miedo de ensuciar algo.

—Es un vehículo policial sin distintivo —aclaró con cierta vergüenza, y es que en realidad lo tenía demasiado impecable, salvo por algunas latas de café, todo está perfecto—. Funjo como detective aquí.

Atrás oyó un pequeño gemido y por subsiguiente, giró la cabeza con cierto ápice de curiosidad. Observó una manta y abajo un bulto gigante que se mueve y gira de un lado al otro.

—Ignora eso —suspiró pesadamente colocando la zurda sobre el manubrio y girando la llave del encendido con la diestra—. Es mi compañera, Mnemosyne Leveilleur. Ignórala.

Ella miró con más intensidad hacías atrás.

—¿Buun y Nosyne? —dobló la cabeza con dudas sobre la pronunciación de los nombres.
—Puedes decirnos como te plazca —mencionó él sin prestar atención a las actitudes de ella—. Las demás cosas que llegaron fueron enviadas al departamento de Olivia. Son varias cajas.
—Gracias —retomó la postura en al asiento y colocó la mochila sobre la falda. Miro un instante por la ventana del costado, todo se veía oscuro por el vidrio polarizado y emano aire por los labios.

—¿Está es la sobrina de Olivia san? ¡Ahh! —de atrás vino un rugido convertido en bostezo—. La esperaba más boob-tada. ~

Roja como tomate giró el torso y cuando miró los senos de la chica, ¡Los labios le temblaron de rabia! ¿Por qué Dios era tan cruel? La chica es de su edad y aun así le pareció una muñequita de porcelana, con su piel traslúcida,de un fino marfil y la cabellera negra. ¿Japonesa?

—¿Qué pasó? —preguntó aun desperezándose entre medio—. ¡Oh! No te preocupes, tu familia tiene una gran línea de mujeres boob-tadas, ¡seguro crecerán! —le sonrió despreocupadamente.
—¿Familia? —preguntó con curiosidad y sus ojos brillaron por este hecho—. Emh, verás… ¿quiénes son los de “mi familia”?

Por el espejo retrovisor, Bunchuu la fulmino con la mirada a Mnemosyne. La bocazas tenía órdenes estrictas de no soltar aquella lengua suya; por suerte el mayor aceleró y en una doblada, a prisas, detuvo el coche y aparcó en medio de una avenida.

—Llegamos —dictaminó y apresuró a bajarse para abrir la puerta de Yun, cosas de etiqueta ella ignora—. Aquí vive Olivia.

Yun bajó y se percató que los sonidos producidos por la ciudad eran como pequeños murmullos, nada más alejado que de Shangai o de su internado. Hizo una pequeña inspección de los alrededores y salvo algunas personas paseando, dos o tres autos estacionados y tres más pasando por las calles con lentitud, todo parecía… tranquilo. Demasiado tranquilo para su gusto.

—Es una zona privada —le indicó, siguiendo con rectitud el camino que tenía hasta una gigantesca entrada de vidrio—. Si te diriges a una zona residencial o comercial encontrarás bastante gente. Aquí sólo viven personas adineradas.

En un costado posó la mano derecha sobre un detector de huellas y prontamente las puertas extendieron sus alas. Ella se quedó maravillada por el lobby; arriba posee una hermosa araña dorada que resplandece con las luces de las lámparas y lo demás un acabado romano de mármol blanco y hermosas columnas de blanco marfil.

—Ah. Gente de pasta —siguió los pasos de Bunchuu a través de la salas hasta el ascensor y con el mismo sistema de las puertas ambos pasaron. Apretó los números uno y dos, seguido de una clave numeral tres mil cuatrocientos veinte y seis (#3426).

—Su piso es el doce, es amplio —cruzó de brazos y esperó a que el artefacto los llevará al lugar designado—. Habitación treinta, lo siento. Soy descuidado.

A Yun no le pareció en absoluto que aquel hombre fuera descuidado, más bien callado; del tipo de persona que prefiere hacer todo en silencio, sólo y sin depender de terceros, y dio en el clavo. Él si olvidaba detalles era simplemente por su actitud de líder mártir. La diferencia es que a Bunchuu nada le salía mal y si debía depender de otros, sabía de quién y quien no hacerlo.

Cuando el elevador se detuvo ambos bajaron  y caminaron hasta la mitad del piso y entraron rápidamente al lugar. Le sorprendió que se abriera con una llave y no con el mismo sistema de seguridad de los otros lugares.

—Aquí sólo están autorizados a entrar Olivia, tú y yo por ahora —nadie pasa sin saber el pin que puse al final del piso en el ascensor. Es mejor que lo aprendas de memoria.

Ella asintió, siguiendo cada movimiento de Bunchuu; si bien la presencia del rubio le da cierto miedo, sin duda el sujeto es de fiar o eso pensó al saber que está relacionado con la policía.

Bunchuu entró y se dirigió, dejando sus zapatos en el recibidor, hasta un gran ventanal y corrió la cortina; el lugar parecía deshabitado con los muebles cubiertos por una fina capa de polvo y hojas desparramadas por doquier. Bunchuu suspiró.

—Olivia viene poco aquí pero esto… —volvió a exhalar aire—, esto… es mucho.
—No se preocupe Buun san —Yun sonrió observando con atención el lugar. No era feo, sólo está descuidado—. Me gusta limpiar, es un hobbie que me quedó de mi vida en Seraphim.
—Pedí que dejaran tus cosas en la sala de estar. Bueno, debo irme. Nos veremos más tarde.

Le dedicó una fugaz mueca acompañada de una reverencia y antes que Yun pudiera decir algo él ya se había marchado. El departamento es un ambage de muebles blancos, insulsos, llenos de motas de polvo y de cierta manera lóbrego: la única ventana tenía suciedad que la hacía parecer un vidrio esmerilado. Caminó unos pasos con los zapatos de calle hasta darse cuenta de ello y corrió hasta el recibidor para colocarse las pantuflas y continuó hasta poder sentarse en un sofá grande de tapiz negro. Tanteó una mesita de luz hasta encontrar el control remoto y encendió el plasma que está frente al mueble.

La sala se inundó con la voz humana de un noticiero, las charlas le parecieron tribales y cuando menos se dio cuenta, se durmió; se sorprendió con los primeros cabeceos, no sabía que estuviera tan cansada pero en sí, el día fue difícil y sin duda sus energías se habían ido.


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #5: August 29, 2018, 07:10:47 AM »
Agh no encuentro lo que escribí para el DD y esto está bien así nomas. Este es mi segundo aporte en el año aquí. uvu


El ocaso entró por los grandes ventanales, aún sucios, los sueños de Yun se tornaron más violentos y escenas de guerras cayeron como torrencial lluvia en los oníricos paisajes del inconsciente.  Comenzó a moverse violentamente en el sofá en que cayó rendida, de izquierda a derecha y al revés, hasta caer sobre la alfombra del cuarto que amortiguó el descenso.

Abrió los ojos y tardó tiempo en que las pupilas se acostumbrasen a luz filtrada en el departamento. Suspiró y se sentó allí, abrazando las rodillas con ambas manos y reposando la espalda contra el mueble; de pronto se vio envolvida por los extraños sucesos del día y la soledad reinante la abrumó. Su tía, la extraña compañera de Buun y el propio Buun; en aquello Nataru Shinmyou, el doctor que conoció, fue como un rayo de luz en sus peores momentos pero… terminó y jamás lo podría volver a ver o a menos que… No. Sacudió la cabeza y trató de alejar aquellos pensamientos.

En eso el teléfono sonó y se incorporó para contestar, dudas siguieron a ello: ¿acaso tenía derecho a responder? Esa no era su casa y si… ¿y si Olivia se enojaba? Bueno, suspiró y lo cogió de la mesada donde echó un rápido vistazo a los cuadros sobre el lugar y el polvo que lo cubría todo. ¡Limpiaría! Se dijo y tomó aire para darse ánimos.

“—¿Ho-hola? —respondió con nerviosismo, apretando fuertemente el tubo con ambas manos y acercándolo al rostro—. Casa de Barchenowa.
—¡Sobrina! —la voz de una mujer joven resonó del otro lado—. Tu habitación tiene algunas cosas que te compré, están empaquetadas y también hay un celular. Creo que es el que usan los de tu edad… es un placer el volverte a ver u oir… je… je... “


El nerviosismo de Olivia hizo tranquilizar a Yun, que ella no fuera la única alterada le hizo pensar en que ambas no eran tan diferentes y que si ponían de sí, de seguro se llevarían bien.

Un pequeño silencio se hizo presente entre ambas y la primera en hablar fue Olivia.

“—Volveré a casa mañana y podremos acomodar las cosas, siento que… —murmuró algo— que hayas tenido que ver el departamento en semejante estado.  Prometo contratar a un ama de llaves y alguien de limpieza.
—No es necesario —con tono amable respondió—. Me gusta limpiar y sentiré que soy de utilidad… Gracias tía por acogerme aquí y bueno, me gustaría que llegásemos a ser una familia pronto.”


Las últimas palabras la hicieron temblar. ¿Familia? ¡Familia! ¿Podrían ser una? Bueno, no tenía opción y Olivia tampoco o hasta que cumpliera dieciocho y para eso aún faltaba bastante.

“—Seguro que sí, sobrina —le pareció ver una sonrisa en el alegre tono de Olivia—. Eso me encantaría. ¡Antes de cortar, hay un profesor al que mandé para que te muestre la institución a la que asistirás desde la semana que viene, también la ciudad y estoy segura que te agradará, se llama Hasumi Seiji. Le dicen Hasumin, es propio de los japoneses el llamarse por los apellidos así que ¡espero que no te moleste! Será respetuoso, te lo aseguro.”

Si bien la charla no duró más de quince minutos, Yun terminó la plática sintiéndose más tranquila que antes y con ganas de vivir allí. Sería todo un reto pero con Olivia de su lado, seguro lo podría lograr.

Se dirigió hasta el cuarto que le indicaron que era el suyo y giró el picaporte con cuidado, no esperaba nada; de hecho, solo quería sus cosas y un trabajo para no ser tan carga.


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #6: September 20, 2018, 10:37:32 PM »
Encontré la primera parte, si soy una airhead total. ;^; Edito para corregir y eso. ~
 

- - - - -〘 〙- - - - -
Dejó con sumo cuidado el tubo sobre la base del teléfono, aunque fuera inalámbrico  el hecho de dejarlo botado en cualquier lado le resultaría difícil; al instante un sonido extraño se presentó en la sala y en las cajas del pasillo, al hurgar, descubrió una pequeña que traía impreso el logo de la compañía Sony. Una caja blanca y compacta. Cuando la abrió, discernió en qué modelo se trataría pero no pudo, pocas veces le había interesado tener uno.

Dentro, aparte del aparato y los típicos complementos, descubrió una nota a mano de Olivia que le indicaba que era el celular que le compró y que lo cuidara. Desbloqueó la pantalla y en las notificaciones se fijó que tenía una de un número desconocido.

Trago pesadamente saliva. ¿El profesor “Hasumin”?

» 3948393 @ ¡Hola! ヽ(o^▽^o)ノ Siento molestar, Hasumin me pidió que quedara contigo…, el tipo es un idiota pero agradable… ¡AHAHAHA!

Por momentos dudó de responder, de hecho aquella situación le dio mala espina.

» Hendrick Yun @ ¿Buenas? ¿Quién eres?

Vibró al instante el móvil.

» 3948393 @ ๑•́ㅿ•̀๑)  ¡¡Lo siento!! m(_ _;m) Soy Sun Jing. Deja que mando foto para que veas como soy. (・ω・)b

» Sun Jing @ ¡La de cabellos negros largos, al lado de la rubia! (❁´◡`❁)

Ah, la foto logró serenar a la inquita y desconfiada Yun, aunque la foto fácilmente podría ser de internet pero por ahora confiaría en ella, sólo el tal Hasumin y su tía sabían de que se verían para conocer la ciudad y pues, no tenía derecho a desconfiar si Olivia escogió al hombre y, a su vez, el profesor le pidió a esta chica. ¡Qué lío!

» Hendrick Yun @ ¡Oh! Perdón por desconfiar, es que bueno… me pareció raro. ¡Gracias por mostrarme la ciudad!
» Sun Jing @ No, no. Será un placer, Yun. ¿Te parece si nos encontramos mañana? (๑꧆◡꧆๑)

Lo pensó algunos minutos, el encontrarse tan rápido le crepitaba los nervios pero quizás fuera mejor así y ya saber dónde quedaba Alma.

» Hendrick Yun @ ¡Me parece estupendo! ¿Podemos encontrarnos en mi casa? Aún no conozco muchos lugares y temo perderme…
» Sun Jing @ ¡Claro! No es ningún problema. (b^_^)b Hasumin mencionó donde es, dame tu dirección y pasaré por ti a las una y treinta de la tarde. ~
» Hendrick Yun @ Ahí mando la dirección con el mapa, nos vemos mañana Sun Jing, ten bonita noche.

Mañana conocería Kalisha con chicas de su edad, eso le pareció lo mejor. Salir con un profesor probablemente le habría puesto los pelos de punta o el sólo pronunciar palabra le hubiera sido imposible, más sacar temas de conversación. Nunca fue dada a la plática con personas mayores que ella.

Suspiró y se dirigió al cuarto que le indicaron que era suyo; amplio y cómodo, alejado de lo que conocía en su internado. Las camas occidentales ya se las cruzó allá aunque no una de plaza y media y menos que no fuera una litera; su compañera de cuarto dormía abajo así que ella había adornado el techo con estrellas brillantes. Nunca le gustó la oscuridad y ahora vivía en un lugar donde las tinieblas podían extender sus alas con tanta facilidad si algo fallaba, sin un solo error era cometido. El “nada puede malir sal” le picó fuerte en la lengua y tuvo que sacudir la cabeza para ignorar a donde se dirigía su juicio.

Se cambió de ropas a algo bien simple como un short y una blusa blanca de algodón y salió a la gran calle con unas zapatillas de lona roja. Le extrañó que por fuera, en los demás pisos, no hubiera ruido y nadie se subiera al ascensor, aparte de eso las inscripciones elegantes de “A.G.” hasta en el recibidor… ¡Qué lugar! Pensó. Cuando Olivia regresara le preguntaría sobre aquella atmósfera de tanto misterio.

Salió del complejo y se dirigió a una tienda de veinticuatro horas, compraría alguna comida congelada o pizza y volvería al departamento. El plan sería simple: quería bañarse, cenar e ir a dormir; de a poco sacaría sus cosas de las cajas, aún podía prescindir de la mayoría de objetos dentro salvo por las mudas de ropas cómodas y calcetas.

—¡Bienvenida! —la saludo el empleado de la caja registradora y ella le sonrió como respuesta. Dudaba si aquello era la costumbre o al ser japonés eso debía ser lo normal. Tenía entendido que las normas de respeto eran estrictas en el país del sol naciente.

Buscó en las estanterías algunas cosas como café en lata, energizantes, botanas y gaseosa zero para cuidar la figura; por último cogió un bento japonés y cayó en cuenta que el lugar era de las cadenas Lawson. Siempre quiso ir a una, las propagandas que le hacían llamaban bastante la atención, más cuando colocaban a la “waifu” de turno.

—Buenas tardes —le dijo al cajero y ella colocó el canasto de compras sobre el mostrador.
—¿Eres nueva? Nunca te había visto —le sonrió pasando las cosas por el escáner.
—Sí, acabo de llegar —le devolvió el gesto curvando sus labios—. Hendrick Yun, seguro me verás por aquí seguido —rió por lo bajo, con cierto tedio por la situación.
—Natsume Kyousuke —pasó la caja de pizza fría, el último objeto—. Será un placer tenerte por aquí, me recuerdas a mi hermanita. ¡Tienen que conocerse!

Le tendió dos bolsas con sus comestibles y le agradeció por la compra más un “vuelva pronto”, Yun salió a los tropezones de allí. Natsume le pareció un chico agradable, espontáneo y totalmente lo opuesto a ella; a lo mejor era impulsivo y ella no. Por los pocos recuerdos que poseía, prefería analizar las cosas y tomarse su tiempo en escoger algo o responder, ser calculadora se acontecía de manera habitual en ella puesto que a veces se creía un cascarón vacío.


Al salir de la convini el ocaso ya había desaparecido y los leds mostraban una hermosa luna llena en la cúpula. Caminó con prisa, temiendo olvidarse de los lugares que recorrió en día. Aún le tocaba pensar y repensar en todo lo sucedido y luego calmarse en una tina llena de agua tibia con espuma a olor de rosas. El olor dulce la calmaría y dormitaría por algunos segundos dentro de allí. 

Las memorias que perdió se veían alejadas de sus manos, fácilmente reemplazables por lo irreal; temía que de a poco olvidase el presente y se viera como hacía cuatro años: indefensa. A veces se sentía como si ella misma, como si su existencia no fuera más que una ilusión. Fragmentada por algún suceso que desconocía, perdida entre lo real y lo irreal.

Se despertó entre un sudor intenso por las pesadillas y lágrimas secas por haber soñado con algo que no debía, con un rubio de melena larga deformada por sus sueños. No lo reconocía pero sabía que formaba parte de un ayer.

—¿Yun? —la sacudió una mujer que de a poco tomaba forma ante su mirada—. ¿Estás bien?
—¿Mhn? —balbuceo restregando ambos ojos para acostumbrarse más fácil a la luminiscencia del cuarto—. ¿Quién es?
—Soy Olivia, disculpa presentarme así —le sonrió acomodando las gafas en la nariz—. Vine por unos documentos para el trabajo y debo volver…

Yun se incorporó rápidamente y corrió hasta el comedor, donde minutos antes Olivia se había dirigido. La mujer tenía un aspecto formal, de entre treinta y treinta y cinco años. Madura. Con unas ojeras marcadas, de hacía días o décadas, en el rostro que la hacían lucir cansada pero de alguna forma no le quedaban del todo mal.

—¿Tía? —no la reconoció, en los retratos de la casa ella lucía más jovial y animada. Ante ella se mostraba una fémina golpeada por la vida y de mirar cansino, eso la descolocó unos minutos—. Es un gusto.
—Estas tal cual te recuerdo —colocó dos tazas de café en la mesa y una canastita con algunas masas—. ¿Te gustan bollerías?

Yun asintió y la capturó una vez más con las pupilas; Olivia tenía un hermoso cabello castaño que se ondulaba ligeramente hasta caer pasando la cintura y con un cuerpo apenas marcado por curva alguna. El rasgo más distintivo eran sus senos tapados por una bata de laboratorio que apenas le cerraba en esa zona.

—Siéntate — dictó y ella obedeció sin más—. Es un gusto hablar con mi sobrina.

Las cuencas esta vez se dirigieron a los hermosos y pulcros ojos amatistas de Olivia, con tupidas pestañas y un rostro ovalado bastante lindo. Aun cuando en ella se notaba el poco cuidado que se dedicaba, y la mala vida llena de presión que llevaba, era linda para los cánones de belleza establecidos por Yun.

—¿Cómo estás? —le preguntó su tía ante la mirada de la menor—. ¿Te has acostumbrado?
—Gracias —balbuceó Yun y le sonrió—. La casa es amplia y cómoda, nunca esperé vivir con tal lujo…
—Bueno, trabajo duro para tener todo esto —se sentó en la mesa con tranquilidad y llevó la porcelana tibia con café hacia sus labios—. Es bueno saber que estás contenta.

La menor comió un pastelillo con prisa y luego bebió un gran sorbo de café amargo, sin azúcar. Quería preguntar tantas cosas y a la vez no, el temor de herir a Olivia o herirse a ella misma con las respuestas le era tal que intentó dejar de pensar en eso y prosiguió a seguir tomando el café cargado y sin azúcar.

—¿Cuándo volverás? —por fin soltó para cortar con aquel silencio incómodo.
—Estamos trabajando en un importante proyecto en la A.G. y es prioritario. Debo ser cuidadosa y detallista —bebió otro sorbo—. Espero estar en dos semanas de vuelta y tener unas largas vacaciones. ~ Si todo va bien me darán un jugoso bono.
—Oh —por algún motivo se sintió triste—. Espero tengas suerte.
—¿Qué te parece mejor cuando regrese vamos juntas a algún lugar? —preguntó la mayor—. Quizás a la Tierra, un crucero por espacio o un spaah–. ~

Lo último le hizo agua la boca a Olivia, quien bebió tan rápido lo último de café que le quedaba que casi se atragantó. Tuvo que toser efusivamente. Y es que hay que entenderla, los relajantes baños, masajes, cremas anti envejecimiento y la acupuntura, a la que era muy fan desde hacía décadas atrás.

—¿E-estás bien? —le preguntó roja como tomate, aguantando la risa—. Un spa parece divertido —le respondió curvando los labios hacia arriba y Olivia la imaginó como un ángel de dorados cabellos, rodeada por una aura dorada.
—¡Sí! Ya verás, ser mimada es de lo mejor —se levantó y echó un vistazo a la hora en su muñeca—. Ya va siendo hora que me marche —suspiró y sujetó una carpeta de la mesa con papeles sobresaliendo de manera desordenada de allí—. Te visitaré pronto.
—Claro —mantuvo el gesto de felicidad—. Me encargaré de limpiar, puedes irte tranquila tía.

Al segundo oyó como la puerta se cerraba y el silencio imperaba una vez más. Yun estaba enterada, por la directora del internado, que Olivia había perdido al hijo y marido en un ataque de los denominados “demonios”, como a la gran mayoría, la guerra le había quitado algo valiosísimo para ella. Quizá, en un pasado distante, su tía había sido muy feliz y cálida, no como ahora: una mujer distante.

La palabra “familia”  de pronto se filtró entre las rendijas de sus dedos. Lo veía totalmente imposible y lejano. Percibió el miedo de Olivia de perder a alguien más y la barrera invisible impuesta por ella ante Yun. Ridiculeces comprensibles si razonaba bien.

Apoyó la cabeza contra la mesa y fijó la vista en la marca del labial violeta mate dejado en la blanca cerámica del familiar.

—Usa maquillaje —masculló suspirando, después de todo Olivia si se ocupaba un poco de la apariencia que acarreaba.

Aquel era su segundo día en Kalisha y el aroma de la mañana mezclado con café la animó a levantarse y acomodar todo para ir a prepararse al encuentro con Sun Jing; la conocía por foto que la misma joven le había mandado ayer pero, a su desgracia, no supo mantener la charla y quedaron de encontrarse en la entrada del edificio a las una y media de la tarde.

Alcanzó a ducharse y a sacar algunos outfits de las cajas para prepararse ante la visita de la, creía, coreana. Eligió un jean negro y cómodo, con sus zapatillas habituales de tenis rojo y una remera corta y lisa, bien simple.
 
En la entrada, trató de peinar sus largos cabellos dorados, ahora ondulados por culpa del secador. Miró su reflejo en los cristales del lobby y se vio bastante escueta pero cómoda para caminar por Kalisha a sus anchas.

—Ugh, debí amarrarlo o plancharlo —sollozo cerrando los párpados—, hubiera tardado otra hora… —peinó el flequillo con los dedos en un vano intento de arreglar el desastre.

Salió fuera del lugar aún extrañada por la nula presencia de seres vivos allí y los logos de “A.G.” ubicados en diferentes lugares le hizo pensar que quizás así se llamará el lugar:
¿Anti Gula? Ahh, el hambre le nubló los pensamientos.

— Yun —le saludó desde la distancia una chica que venía acompañada de otra jovencita. Las tripas le rugieron por los nervios y levantó una mano como respuesta.

A medida que las dos se acercaban pudo distinguir los rasgos de ambas y la diferencia abismal entre las dos para suponer que no eran hermanas. Una de cabellos azabaches cortos que sólo cubrían el cuello; le pareció que el look era muy liberal, teniendo aires de tomboy. La otra se acercaba más a la apariencia de ella, con hebras doradas que caían con delicadeza hasta la mitad de la espalda, formando una pequeña ondulación en las puntas… suspiró nuevamente… ella tenía la cabeza como nido de pájaro.

—¿Sun Jing? —la interrogó parpadeando repetidas veces, hacía días no veía chicas de su edad y Nemosin o algo así dictaba ser mayor.
—La misma —le sonrió de una manera resplandeciente, tanto que se dijo así misma que el apellido le iba completamente: “Sun”—. Ella es Qiu Tong. Espero no te moleste, pensé que sería más divertido así.
—Es un placer Yun —le dedicó una mirada tierna, parecida a un perrito—. Sun Jing me arrastró hasta aquí, te pido disculpas…
—No, no —inquirió y logró exhalar aire para tranquilizarse—. Estoy un poco nerviosa.

 Y las entrañas volvieron a soltar un ruido sórdido, entre las otras dos intercambiaron miradas y carcajearon, la consideraron adorable a la actitud de la rubia.

—En el parque venden unos riquísimos y baratos kakigori —rió Sun Jing.
—Aquí tengo unos Pepero en mi bolso —señaló un pequeña cartera blanca que caía al costado de su cuerpo. Traía puesto un mono corto, de jean y abajo una blusa de gasa con mangas largas. Sacó de allí dentro una caja roja con doce bastones de chocolate dentro.
—¡Gracias! —dijeron las otras dos y las tres tomaron uno y lo comieron a medida que caminaban despacio por la calle.

En ese pequeño trayecto se dio cuenta que ambas chicas se llevaban muy bien y que en realidad eran mayores por un año; teniendo ellas diecisiete y Yun por cumplir dieciséis. Desde ahora a Sun Jing le diría Unni y a Qiu Tong se referiría como Xiao ya que aún no se acostumbraba a usar apellidos para llamar a otros.
 
—Hay gran movimiento oriental en Kalisha —le explicó la rubia, se habían sentado en una banca del parque para explicarle algunas cosas que debía tener en cuenta.
—Oh sí, aquí verás muchos japoneses y algunos yanquis, es normal que las escuelas sean bilingües y escuches incluso idiomas como el árabe —agregó la otra—. Si vas a Alma será principalmente inglés, la mayoría de aspirantes a pilotos vienen de América del Norte, ya sabes…
—¿Ustedes asisten en Alma? —las miró fugazmente para luego observar el parque con atención. Un lugar grande con un estanque en medio, le pareció hermoso como parejas disfrutaban del paseo en pequeños botes y pequeños patos nadaban.
—Sí, Hasumin enseña allí y tú tía tiene una cátedra en la universidad en biotecnología
—respondió Xiao bastante animada.
—¡Woah! ¡No lo sabía! —gritó sorprendida atrayendo la mirada de curiosos.
—Es bastante concurrida la clase —le respondió animada la rubia.
—Un día nos escabullimos a ver qué tal —sugirió la otra.
—Suena una clase complicada —siguió buscando con la vista algo interesante en el parque—. Este lugar es grandísimo.
—Kalisha mide como una ciudad mediana, quieren hacer otra cúpula del lado oscuro
—mencionó la de cabellos negros y de un salto se levantó—. Es hora de continuar
—continuó y tendió una mano a cada chica a su costado para obligar a que hicieran la misma acción.

Las tres comenzaron a recorrer el parque y ver la gente que pasaba; le sorprendió a Yun que la población en su mayoría fuera de adultos y sólo diez chicos pasarán por allí.
Tomaron un café al paso y le continuaron exponiendo los sitios; el centro de Kalisha, si bien era pequeño, lo habían llenado de tiendas de ropas y de comidas rápidas.

Alma se encuentra en el costado este del centro, ocupando casi una cuadra entera y al frente otro parque; en total tres espacios verdes que había construido el gobernador de la cúpula.

Las tres fueron a comer sándwiches en un Subway, al ser de bajo coste les permitió pagar uno de tamaño grande para Qui Tong y Yun y otro del mismo largo para Sun Jing. Las charlas seguían siendo de Kalisha y lo poco que había para hacer allí; de vez en cuando tenían recitales o actividades para la juventud pero en su mayoría el único lugar recomendable era el de un parque acuático con diversas piscinas y hasta un baño de aguas termales.

—Aquí es seguro, no tendrás problemas con asaltantes —le mencionó la unnie.
—Y aunque hubiese, asaltar a una estudiante sería ridículo —agregó con tono alegre la otra chica.
—¡Me sé defender! —les respondió flexionando uno de sus bíceps. En realidad su mayor atributo sería correr como demente y quizás golpearlo con el cabello, aún alborotado.

Las dos guías de Yun debían llegar a la residencia de estudiantes antes que el toque de queda terminase, no era nuevo para la mitad china que fueran estrictos en estos lugares; recordaba las veces que había quedado sin desayunar o cenar por escabullirse entre la gran zona del jardín. Su internado estaba en zona neutral, que fueran tan demenciales con las reglas sólo la motivaba a quebrantarlas.

 Aquí no, Kalisha es una zona de ataques aunque rara vez los “demonios” decidían hacerlo, más práctico parecía enviar sus monstruos a la tierra y hacer algún ataque suicida, la luna nunca había estado en sus planes. Aunque eso pensaron de Marte y fue destruido por ellos.

Se despidieron a tres cuadras del edificio “A.G.” y ella comenzó a caminar despacio, la noche avanzaba a prisa entre el ocaso y las farolas se prendían. El paisaje le pareció bello, mirando siempre hacia arriba sonreía de una forma tonta y casi infantil, que le iluminaba el rostro. Como niño que hace un gran descubrimiento.

—¡Uh! —se sobresaltó al sentir como vibró el móvil en su bolsillo. Lo sacó y leyó un mensaje que le envió Sun Jing.

”Tus guías quieren que llegues pronto y sana a casa, nos divertimos hoy. Le pasé tu número a Qiu Tong.”

Yun sonrió y dejó escapar una pequeña risita de entre sus labios, el llevarse bien con las dos féminas era su mejor logro desde que llegó allí ¡y ahora quería hacer cien amigos en Alma!

Siguió su camino hasta el departamento y entró sin fijarse a su alrededor, el lugar deshabitado ya le parecía usual y nada llamaba su atención. Quedó pensando en las clases que pronto darían inicio y sus nuevos compañeros, en Olivia y en el pasado que quería Yun recuperar o no, aún ignoraba si valía la pena o no.

Al poner su mano izquierda en el pomo de la puerta, sin saber que se podían abrir y cerrar por sí misma, sintió el calor de otro cuerpo tras ella y cuando la persona la tomó por la muñeca no pudo evitar temblar. Nunca antes, que recordase, le había sucedido aquello. La mano ajena apretó con fuerza la muñeca y la alejó del mueble.

—¿Hendrick Yun? —le susurró y un frío espectral se presentó en la espina dorsal—. ¿Verdad…?

Ella lo miró por el rabillo de los ojos, girando la cabeza un poco; lo que vio la dejó más intranquila: un rostro cubierto por una mata de hebras plateadas con un mechón rojo en medio del semblante y una sonrisa de oreja a oreja, casi macabra o lo suficiente para asustarla. No se podía apreciar las cuencas o pupilas pero sabía que el sujeto era aterrador midiendo uno ochenta más o menos.

Ella asintió como respuesta y él apretó con más intensidad, oyendo como cerraba la mandíbula y dientes con fuerza. Yun esperaba que fuera alguna broma de Olivia, un truco para un programa de Internet o una especie de treta para darle la bienvenida al complejo. Cualquier cosa menos eso… primero, ¿qué era eso? ¿Qué sucedía?

—¿Quién eres? —preguntó ella a punto de gritar, aún sin creerse lo que acaecía.
—¿Eso importa? —le respondió y abrió él la puerta, rodeando por el costado el cuerpo de Yun para impedir que escapase—. Entra —la empujó con fuerza y cerró tras de sí la puerta, sin soltarla de la articulación.
 
—¿Esto es una especie de broma? —lo miró con cierta desesperación esperando que así lo fuera—. N… no te conozco y bueno —tartamudeo mientras las rodillas le fallaban.
—No grites, no hay nadie aquí —resoplo dejando a la vista unas pupilas amatistas—. Nada te pasará, sólo estoy por Olivia y tú inútil padre…

Examinó el lugar con un rápido repaso en busca de algunas cámaras y si había algún otro sistema de seguridad del que debiera cuidarse.

—¿Por qué los buscas? —si bien no sabía quién era su padre, el mencionarlo en aquel momento no le traería ninguna ventaja y quizá molestaría al agresor.
—La familia Hendrick es mi enemiga —respondió sin dudar—. Será mejor que los llames o bueno, ya sabes lo que sucederá contigo… —soltó y se sentó en el sofá de la sala, apoyando sus pies en una pequeña mesa.
—… —no supo que contestar.
—Soy Belurum —dialogó él—. Prepara café, Yun.
—¿Preparar café? —inquiero casi indignada por la orden del sujeto.
—Sí —la miró de mala gana, frunciendo el ceño—, ¿acaso no sabes utilizar una cafetera?
—se burló prendiendo el televisor. Belurum parecía calmado y eso molestaba más a Yun y le hacía pensar con más fervor que aquella situación surrealista no era más que una mala broma que se les había salido de las manos.
—¿Por qué debería hacerte caso? —caminó hasta quedar al lado del mueble donde él se encontraba y ambos se miraron de muy mala gana, el ambiente parecía el Polo Sur.
—¿Acaso entiendes la situación? —suspiró—. Mueve el trasero a la cocina y dame un café doble a menos que quieras terminar esparcida entre la sala y el comedor…


Ella obedeció sin más, pensando en que quizás podría pedir ayuda si le dejaba unos minutos tranquila. Preparó dos tazas de café y le llevó unas botanas que compró el día anterior.

—Aun no entiendo por qué buscas a mi tía —con una bandeja en manos la trasladó a la mesita y Belurum bajó sus pies, apoyando ambos codos en cada pierna y encorvado la espalda.
—Olivia está metida en algo muy jodido. Madre no acepta lo que está haciendo y quiere eliminar a cada Hendrick que esté involucrado… Desde tus padres a parientes lejanos, ninguno quedará en pie cuando todo esto finalice.
—Perdí mis memorias hace cuatro años más o menos, no puedo comprender lo que dices. ¿Es sobre su nueva investigación? Ella mencionó algo... —parpadeo repetidas veces hasta mirarlo con la boca abierta, ¿de qué se trataba esto? Las dudas sólo la invadían mientras más conocía detalles de su familia.
—¿Eh? —también la miró, incrédulo de lo que le decía. Que una familia tan temible como esa fuera olvidada era casi imposible.

Nunca pensó en la posibilidad que la hija menor de aquel horripilante sujeto no tuviera recuerdos; él sólo se movía por los deseos de Madre, aquello era inadmisible para sus planes. La venganza lo motivaba, nada más. ¿Que debía hacer ahora? ¿Se la podía considerar inocente? No, también tenía pecados por los que pagar sólo por formar parte de los Hendrick… 

—¡Ya! —golpeó las manos contra la mesa, desparramando unas gotas del café que Yun le acababa de poner sobre el mueble—. ¡NO INTENTES ENGAÑARME! Yo… ¡conozco lo que los Hendrick hacen!
—¡¿QUÉ HACEMOS?! ¡¡DIME!! —le clavó las orbes con más intensidad, demostrando odio hacia él y luego exhaló aire bajando la bandeja—. Lo siento, esto… limpiaré ahora.

Belurum abrió los ojos como platos, sorprendido por la actitud de ella y la tomó del brazo nuevamente para retenerla y Yun dejó caer la cosa metálica al suelo haciendo un gran escándalo.

—No es necesario, siéntate —le ordenó—. Hablé de más.

El tono tranquilo de la voz de Belurum la apaciguó por algún motivo y obedeció sin más. Él quedó callado, aun sosteniendo el brazo de Yun y la soltó una vez que ella respiró profundamente.

—Mira, sólo quiero a los que están involucrados con la Armada Gillard, si no has hecho nada yo… — echó aire por la boca tratando de hablar claro. Los luceros cristalinos de Yun amenazaban con derramar lágrimas y lo sabía— no tengo motivos para... lastimarte. ¿Sí?
—¿Y mi tía?
—Ella debe responder por lo que ha hecho y Madre quiere su cabeza —cogió con la mano derecha la oreja de la taza y colocó dos cuadrados de azúcar para luego remover con una cuchara y darle un sorbo.

Yun lo seguía observando minuciosamente, Belurum no parecía mentirle más aún no lo entendía y quería herir a Olivia pero… ¿y si había hecho algo malo? Pagar por ello estaría bien, ¿cierto? Las dudas se hicieron más fuertes, para ella Belurum era tan desconocido como Olivia y sabiendo eso debía decidir un lado. Protegerla era la respuesta pero, aunque la tenía en la punta de su lengua, simplemente no podía.

Ganaría tiempo y le enviaría un mensaje a ella, si lo leyera al menos la protegería. No fallaría, ganaría con su astucia o la resguardaría de aquel ¿dominador tan aterrador…?

—No intentes nada —rió estruendosamente, copando el ambiente con ella e intranquilizando a la rubia—. Así como tu familia no es normal, tampoco lo soy yo. Matarte me es irrelevante, incluso me traería más rápido a los Hendrick.
—Temo más a mi familia que a ti —colocó una media sonrisa en el rostro—. ¡¿QUÉ PUEDES SABER TÚ CUANDO YO IGNORO TODO DE ELLOS?!

Por otro minuto se quedó pasmado por las palabras de la chica y luego echó una carcajada.
¿Que no sabía nada? ¡Si ella vivía con Olivia! ¿Inocente? ¡¡NUNCA!! No lo engañaría, no se dejaría embaucar por una mentirosa como ella.

—¡¿QUE NO SABES NADA?! Y UNA MIERDA —cambió el semblante por uno más duro, donde sus facciones se volvieron más graves—. ¡¡NO ME HAGAS REÍR!! ¿Acaso la hija de ese tipo ignora todo? ¡Já-já!
 
—Lo siento —pidió disculpas, como si el olvidar esas cosas fuera su culpa—. Lo lamento, me alteré. Si recupero mis memorias y soy culpable de algo, prometo no sé… ¿pagar?
—levantó sus hombros.

Belurum escondió el rostro tras los flequillos y asintió con la cabeza.

—Igual la pagarás, todos los humanos deben rendir cuentas con Madre.

Yun deliberó que él pertenecía a una secta y la tal “Madre” sería la jefa, quién le daba órdenes y que ese grupo correspondía de ser uno muy peligroso o al menos tanto como para cometer secuestro y homicidio. Sintió un poco de curiosidad pero como su secuestrador era de pocas pulgas prefirió guardar todas las preguntas y concentrarse en salvar a Olivia.

—Aun no logro entenderte —realizó una pausa—, Belurum.

El café se había enfriado y cuando él volvió a beber un trago lo dejó de inmediato: un café frío no es café; Yun lo bebió de un sorbo al suyo, disfrutaba la variedad de bebidas hechas con los granos negros y fríos le encantaban.

—No hay nada que entender —respondió—. El universo sin ustedes sería más agradable.

Yun se preguntó qué era lo tan terrible que su casta le había hecho para desear y querer desaparecerlos.

—Mi familia parece un antro de malvados seres haciendo enemigos en cada lado.
—No lo sé, los Hendrick son una familia poderosa dentro de la milicia y se encargan de la Armada Gillard. Tienen un centro de investigación bastante moderno y no responden a ningún gobierno.
—¿A.G. es Armada Gillard? —lo contempló una vez más, como si un gran misterio le fuera develado nuevamente.
—Sí, la cabeza de la organización es Gai Hendrick. Se rumorea que quieren construir su propia nación: Gillard New Emirates.
—¿Gai? ¿Mi padre? —trago saliva.
—No, Gai es tu hermano mayor y sucesor directo. El monstruo detrás de él, quién lo inició es… —fue interrumpido.

Una potente alarma comenzó a sonar por todo el barrio y los celulares de los dos jóvenes vibraron. Yun llevó por inercia sus manos a los oídos era la primera vez que oía aquel ruido ensordecedor. Belurum suspiró sacando el móvil del bolsillo de sus tejanos deshilachados de tela negra.

—¡Hey! —le mostró la pantalla del aparato, el televisor traía el mismo mensaje: “estamos bajo ataque, por favor busque refugio y salga cuando las alarmas cesen”—, es sólo un ataque de los demonios.
 
Ella no comprendía bien aquello, sabía sobre la existencia de unos seres que, actualmente, amenazaban la vida de la raza humana pero jamás los había visto o enfrentado.

—Hay que ir a un refugio —le explicó—. Estos edificios modernos suelen tener algunas “habitaciones de pánico” en los sótanos. Levanta el trasero, Hendrick.
—¡Jo! ¡¡Soy Yun!! —infló sus mejillas como un mohín y él se incorporó de un salto, tendiendo la mano para que ella la tomase.
—Da lo mismo —se burló Belurum y ella entrelazo sus dedos a los de él y ambos salieron del departamento.



<a href="http://www.youtube.com/watch?v=_ktQQpNPYc0" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=_ktQQpNPYc0</a>

🎜♩ ♪  Can you see my frozen dream?
My frozen dream can never be
It is a paradox, you see
Such a frozen dream
Such a frozen dream can never be
Never be ♫ ♬🎝
«Cage ― SawanoHiroyuki[nZk]:Tielle»


Yun atinó a sacar el celular del bolsillo del jean y Belurum se lo sacó de la mano, detenido el paso bruscamente. Él no necesitaba escapar de los demonios pero si la vida de aquella chica corría peligro o moría, su plan podría fracasar estrepitosamente.

—Dame —atendió a la llamada, fijando que quien la hacía era Olivia.

“—¿YUN? ¿DÓNDE Y CÓMO ESTÁS? —la voz desesperada de ella se podía oír por entre los demás sonidos.
—Ella ha sido secuestrada, nos dirigimos hacia el refugio del edificio. De eso no debe pre...
—fue detenido por la mayor.
—¿Qué? —se oyó como algo de vidrio caía al suelo y se había añicos—. ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
—Madre quiere terminar con la maldición llamada Hendrick. Yun está bien, por ahora lo importante es llegar al refugio, luego la llamará.
—¿Madre? —inquirió del otro lado y el otro colgó.”

Guardó el teléfono junto al suyo y Yun apretó frenética el botón del elevador, bajar por allí sería más rápido.

Pronto un temblor sacudió las lámparas y adornos del edificio junto a un ruido fuerte, Belurum no tardó en sujetarla una vez más y guiarla hacia las escaleras de incendios. Ella lo siguió.

—Subir a uno bajo esta situación es demasiado peligroso. Perder unos minutos contra morir aplastados por el metal es absurdo.
—Pensé que tendrían algún sistema de seguridad —dijo cabizbaja—. Lo siento…

Ambos comenzaron a bajar con prisa por la escalera hasta llegar a lo que parecía el final del camino. El cuarto oculto tras una escotilla se accionaba, como todo, por huellas digitales y las de la Hendrick ya estaban registradas según Bunchuu.


—¡Vamos! —la apresuró mientras los temblores se hacían más frecuentes y violentos.
—¡Hai! —presurosa colocó el pulgar en el detector y las compuertas se abrieron rápidamente dejando a la vista unas últimas escaleras para el descenso hacia la zona segura.

El lugar, si bien pequeño, le resultó cómodo a Belurum para pasar un momento de máxima tensión y los violentos sacudones desaparecieron, un punto a favor. La zona amortiguaba todo el impacto y sonido.

—¿Estaremos bien? —preguntó ella, poniéndose de cuclillas en el suelo. La oscuridad imperaba el lugar y salvo por una luz roja de emergencia nada más parecía en pie.
—Quien sabe —se encogió de hombros y se sentó a unos diez centímetros de ella—. ¿Tienes miedo?
—¿Acaso tú no? —le miró doblando la cabeza con curiosidad—. Tengo miedo a la oscuridad.

El extraño le devolvió el aparato del que se había adueñado hacía segundos, no pensó en los sentimientos de Yun y de que si aquello de la pérdida de memoria era real, sólo se estaría equivocando y eso le dejaría un mal sabor en la boca. Ah bueno, su ambición iba también a eliminar a los humanos.

—Puedes alumbrar con él —sacó el de él y colocó la linterna—. Por ahora te pro… protegeré.

La palabra “proteger” nunca le gustó, le traía malos recuerdos de la persona a quien había decidido proteger hacía dos años y murió frente a él. Resguardar a alguien le era imposible a él o no desde aquella época.

—¿Confiar o no confiar en mí captor? —llevo una mano a la barbilla, haciendo gesto como si pensara para terminar soltando una gran risotada—. Gracias, Bel…
—No tienes de otra —le puso la lamparita en dirección a las pupilas como venganza y Yun se retorció del dolor.
—No hay señal —la china se fijó en las barras del móvil y luego en las del contrario.
—Es normal, estamos muy abajo, aquí no hay nada. Ni agua.

Belurum había dejado su odio de lado esperando encontrar un beneficio mayor a su acto desinteresado por ayudar a una Hendrick  a sobrevivir un día más. No estaba seguro de que esperar pero lo hacía, podía palpar la venganza contra los enemigos de Madre entre las yemas de sus dedos.

—¿Qué harás después de esto? —le cuestionó la chica esperando un cambio en él.
—Matar a Olivia —mencionó tranquilo y sin dudar. Nada cambió en él.
—Pero serás un… —dejó de hablar para tomar aire y coraje— un asesino…
—Es el deseo de Madre. Si dice mata, mataré sin dudar —cruzó de brazos y dejó caer sus párpados; los ataques podían durar entre quince a una hora, eso si los “demonios” no eran una masa gigante y sin orden.
—¿Ma… —temió enfadarlo pero ya había llegado lejos y balbucear no le ayudaría— dre?
—tragó saliva observando y analizando detenidamente los movimientos de Belurum.
—Sí —arqueó una ceja y trató de reposar la espalda contra la fría pared para relajo—. Más bien, si Madre obtiene su venganza, si logra ajusticiar a sus enemigos, yo podré obtener la mía contra mi hermanita y el imbécil de Jin…

Ella parpadeó, más información de Belurum. Calló para analizar todo lo que conocía de él:

» Pertenece a una secta donde una tal “Madre” es la líder.
» No se identifica como humano, ¿qué es?
»¿Tiene entre diecisiete a veinte años?
» Quiere eliminar a los Hendrick de la faz de la tierra por algún extraño motivo (esto está relacionado con esa “Madre”).
» De temperamento volátil y quizá listo o astuto.
» Puede ser confiable si se olvida que aspira a matarla.
» Tiene una hermana, probablemente menor y Jin… ¿quién es? ¿por qué lo desespera tanto?


—Uh —con una gotita de subir en la cabeza suspiró, mientras más daba vueltas más notaba lo poco consistente que eran sus datos y que nada bueno saldría de allí—. Eres un misterio, Belurum.
—Mira quién lo dice —bostezó, parecía cansado—. La información de “Yun Hendrick” es tan escasa que si no hubieras arribado con Olivia tu existencia sería casi olvidada de los anaqueles de esa familia.
—Oh —masculló, el chico a su lado sabía más de ella que ella misma.
—Al conocerte puedo decir que no eres como ellos, me has sorprendido —le dedicó una escueta sonrisa—. Eres más boba. Yun-chun…
—¡Hey! —lo empujó suavemente—. Gracias, no sé qué hubiera hecho yo sola.
—Seguramente encontrarías la forma de sobrevivir —bostezo nuevamente—. Aparte confiar en tu enemigo es malo, más cuando este apenas y si tiene cordura.

La luz de un momento a otro dejó de ser carmesí y se transformó en verde. El ataque había finalizado y ellos dos habían sobrevivido; la confrontación apenas había durado veinte minutos, el tiempo necesario para conocerse a medias.

—¡¡Yun!! —se escuchó del otro lado de la escotilla y un chirrido metálico sonó, la puerta había sido destrozada con un único golpe.

Ambos chicos se pararon de inmediato y Belurum cubrió a Yun con su cuerpo. Él sabía que ella conocía sólo a un puñado pequeño de personas y quien acaba de entrar no podía ser normal, la fuerza que demostró era brutal.

—Oliv, tu tía, me envió a rescatarte —entre una estela de humo o polvo, la silueta de una mujer fue apareciendo.
—¡Birdy! —atrás de ella la figura de hombre también se dibujó a medias—. ¿Acaso querías matarla?
—¿Eh? Quizás le di al agresor —rió ella y un hermoso cabello rosado en degrades surgió junto a una mujer de exuberante figura.
—¡Debiste haberlo hecho con calma! —le gritó buscando en el cuarto a la pequeña por quién habían enviado.
—¿Los conoces? —le preguntó Belurum todavía cubriendo.
—No —negó efusivamente con la cabeza—. Dijo que vienen en nombre de Olivia.
—Así es —el chico parecía tener su edad y ser un japonés de raza habló—. Somos de la ISDA, la unidad que custodia la luna. Me llamo Senkawa Tsutomu y ella es Birdy.
—Birdy desu ~, para servirte pequeña Hendrick —avanzó peligrosamente hasta Belurum y de una patada lo lanzó contra la pared del lugar.

El sonido del cuerpo de ella chocando contra el pecho de él la asustó.

—Belurum… —tartamudeo, temiendo por la vida del extraño—. ¿Qué hacen? ¡ACASO QUIEREN MATARLO!
—¡Birdy la estás asustando! —le recriminó el acompañante de la mujer.
—Si él está bien, colocó justo el brazo para resguardarse del porrazo —dijo ella y en efecto, luego de que las motas de polvo se dispersara Yun vio, para su alegría, que el joven se encontraba bien—. Aquí no tienes oportunidad conmigo, te sugiero retirarte.
—¿Estás bien? —se acercó Yun para comprobar el estado de Belurum y él la empujó.
—No necesito la piedad de una de tu ralea —le recriminó. Por otro lado Birdy tenía razón, sus habilidades provenían de la tierra y en aquel angosto lugar sólo se encontraba en desventaja—. Me marcharé en paz, por ahora.

Trató de recuperar la compostura pero su orgullo estaba herido y sólo quería maldecir, masculló algunas palabras y se retiró.
Caminó tranquilo entre los dos recién llegados, que estaban en estado de alerta ante posibles ataques, y se alejó lentamente, sin bajar la guardia.

—Espera… —le detuvo en la escalera—. Belurum yo… ¿te volveré a ver?
—Si Madre lo ordena, quizás —colocó ambas manos en cada bolsillo de la chaqueta de beisbolista naranja que enfunda y retomó su camino hacia la salida.
—Tu número —insistió ella y él sólo la ignoró.


—¿Te hizo algo? —le preguntó el enviado de Olivia, examinando el cuerpo de ella—, ¿estás bien?
—Me ayudó… —susurro ella—, no entiendo nada…
—Es normal, te faltan memorias importantes —le manifestó Birdy, cerrando el refugio a sus espaldas.
—¿Qué me falta? —disputo consternada y cuando quiso circular sus piernas le fallaron;
la cabeza le daba vueltas.

 El mundo se oscureció.

Birdy la cargó en brazos y la llevó al departamento. La sobrecarga de emociones que había vivido ese día fue demasiado para una jovencita de su edad más cuando se encuentra “enferma”.

Pasó casi una hora antes de recobrar la conciencia y lo primero que fijó fue el cuerpo de su tía, la bata de laboratorio le quedaba ajustada en los senos y el semblante tranquilo la hacía relucir extraña. El chiste de “boob-tada” le hizo reír suavemente, girando un poco en el colchón.

—¿Yun? —le preguntó suave, ella se encontraba sentada al lado de la cama de la sobrina, leyendo un libro que cerró de inmediato al escucharla—. Lo siento… por mi culpa…
—Está bien —hablo tranquila la menor—. Conocer a Belurum fue… agradable.
—El chico aceptó su derrota —proclamo Tsutomu, algo colorado. Ver a alguien como Olivia, una genio, era surrealista para él y aquella era la primera vez que la tenía a centímetros.
—Descansare si no les molesta —les dijo Yun ignorando todo a su alrededor.

La fatigosa jornada había llegado a su fin tan pronto como las dos personas salieron del cuarto. Se sentía agotada tanto física como mentalmente. Solo quería dormir y dejar que aquello que aprendió hoy fuera asimilado por el inconsciente. Belurum era al único a quien podía preguntarle sobre quién era ella y también confiar, no parecía ser un mentiroso. Deseaba con intensidad volver a verlo, preguntarle nuevas cosas y conocerlo; primero debía buscarlo y sus únicas pistas eran: el nombre, Madre y Jin.

Suspiró y se tapó con el acolchado. Dormiría por ahora y recargaría fuerzas, ese era el único plan que tenía por ahora; supuso que, al tener casi su edad, lo volvería a ver en Alma o le preguntaría a su tía, quien parecía poder aportarle unos cuantos datos sobre ese extraño muchacho. 


« Last Edit: September 21, 2018, 02:00:36 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #7: September 23, 2018, 08:53:34 PM »
Edito para colocar los capítulos en spoiler, se hace muy pesado bajar el scroll con mi chatarrita  y borro anterior spoiler porque quedaba horrible tantos spoilers y nada de texto.

Trace #2

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.



Trace #3

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: October 10, 2018, 09:35:26 AM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #8: October 31, 2018, 08:52:57 PM »

Trace #4

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: December 31, 2018, 07:58:48 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #9: November 17, 2018, 01:13:50 PM »
Porque me gusta contar mi vida (?): la historia la cree con Hime -ex miembro- cuando tenía entre quince o dieciséis años para el Bt de Dz y blah. (?) Pensando, creo que tenía menos edad, ya ni recuerdo. xd


Trace #5

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: December 31, 2018, 07:57:59 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #10: December 31, 2018, 07:56:55 PM »
Me acordé que tenía esto y bueno, aprovecho para publicarlo sin corregir como de costumbre. Ya falta poco para darle un cierre a la historia que hice a medias con Hime para el BtDz hace bastante. 


Edit: lo dejo en spoiler. xd

Trace #6


Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: December 31, 2018, 08:08:58 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #11: December 31, 2018, 08:06:19 PM »
No pude poner todo en un solo post, ay. >:

Edit: lo dejo en spoiler. xd



Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: December 31, 2018, 08:11:15 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Beyond the night.
« Reply #12: January 30, 2019, 12:04:55 PM »
Mis vacaciones terminaron antes de empezar. Veo si llego a postear algo en la actividad o lo dejo para la última ronda, el tiempo me mata y esto lo tenía desde inicios de enero.

Como de costumbre no está revisado, ahaha.


# # #

La más pequeña de los Hendrick llegó a conclusión de que esto le sucedía a ella por ser crédula y el karma se estaba encargando de darle su merecido, el muy desgraciado le devolvió triplicado el castigo de estar siempre fuera del margen de acontecimientos que ocurren alrededor de ella y Friday… Sí, fue injusta con él.

—Friday, lo siento —susurró apenada y el dragón le sonrió alegre. Pese a la situación le enseñó un gesto con tanta algarabía que hasta hacia desaparecer el pésimo momento de desesperación en que se encontraban cercados.

Alrededor de ambos la cúpula estaba siendo destruida pero nada de eso realmente importaba o no por algunos minutos, en ese momento preciso sólo ellos dos interesaban.

—Probablemente vayamos a morir aquí —analizó la situación y le pareció una pérdida de tiempo el luchar cuando Kalisha ardía en llamas poderosas.

Llamó a Solomon y si se presenta al rescate de ella, probablemente las oportunidades de vivir amplifican pero de eso dependía la distancia a la que se encontrara él y no de lo fuerte que es.

Friday la miró lamentando las palabras de ella y apretó con fuerza sus dientes, él quería protegerla y decirle que todo iba a estar bien pero la pequeña Hendrick lo detesta y eso no iba a cambiar tan fácilmente, aunque le haya pedido disculpas.

Hime desolada pensó en la muerte y la defunción de las personas de las construcciones a su alrededor. ¿Tan fácil aceptaba el hecho de dejar de existir? Las alarmas siguen sonando con el repetido mensaje de buscar refugio y dragones atacando. ¡Los dragones son un tema secreto!  Incluso ella supo de la existencia de estos seres reciente, en Wyvern, donde conoció a Helena Varel y Charlotte.

A lo lejos divisó la silueta de una bestia cuadrúpeda que se acercaba a gran velocidad hacia el parque… ¿también perecería?  Friday la tomó del brazo y la empujó hacia el lado opuesto de donde el reptil se hacía cada vez más visible.

—¡No! —exclamó repetidas veces en estado catatónico—. ¡No, no, no! 

Lo golpeó para zafar del agarre y petrificada veía con horror cómo el peligro se volvía cada vez más palpable y fulminante. La temperatura iba en aumento y el fuego se extendía con cada paso de la bestia hace, ¿por qué está haciendo semejante caos?

—Traer destrucción a un sitio tan pacífico como Kalisha… ¡e-es imperdonable!

Dijo con la voz quebrada una vez se fijó en el daño que le hacía a la ciudad, destruyendo todo con lo que entra en contacto. El miedo se transformó en ira, la sangre le burbujeaba. No perdonaría a esos bastardos que rompieron la quietud de tan hermosa ciudad. 

—Friday —giró el rostro para encontrarse con el chico—, ¿podemos pelear?

Esas palabras que pronunció ni ella las espero, ni tampoco llegar a esa resolución. No Hime, quien ignoraba por elección las cosas que acontecían en la familia, que de pronto la dura realidad la arrojase contra una pared y sacara fuerzas para defender es surrealista. 

Aquel es su pueblo, no dejará que unos intrusos lo destruyan. Friday asintió y los cabellos plateados de él se elevaron hacia arriba, para seguir con la actualización le tendió la mano con tanta satisfacción y ella la estrechó con fuerza. Al diablo con todo, haría uso de los genes de los Hendrick para combate y ganaría. Lo haría poniendo fin a su existencia contemplativa y pacífica. 

Friday y ella comenzaron a elevarse mientras eran rodeados por una columna de luz demasiado brillante como para observar el paisaje y, Hime, cerro por inercia sus párpados.

Abrió los ojos una vez que escucho una voz cavernosa y robótica hablar y la interrupción de ella con ruidos fuertes para los oídos, que cubrió de inmediato al escuchar.

—“Aquí Shinwoo, la zona central de Kalisha, Alma,  acaba de ser barrida por los dragones”.

La voz familiar y que dijera su nombre, la hizo abrir los ojos como platos. ¡Aún quedaban personas en combate! Aunque, por lo que informo, iban perdiendo.

—Shinwoo, habla Hime —respondió sin saber si él oía o no y se acercó al transmisor de dónde provenía su voz—. Estoy en el parque cerca del instituto, hay un dragón que está destruyendo todo lo que está en frente.

La cabina no era nueva para ella, èsta debía ser la tercera vez que montaba un dragón. Se alegró de tener conocimiento del accionar o las cosas se hubieran complicado con un Friday mudo.

—“¡¿Hime?!” —gritó de respuesta en el intercomunicador—. “¿Estas bien? Iré enseguida”.
—¡No grites! —expresó ella con la misma intensidad —. Estoy con Friday, pelearé.
—“... ” —un silencio sepulcral invadió la charla— “no lo hagas. Es peligroso. Iré por ti, Hime”.


A Shinwoo le preocupa demasiado el estado de Hime y de hecho, apenas oyó que estaba en peligro y por enfrentarse a un dragón, no dudo en abandonar la formación y volar hasta la ubicación de ella, la “princesa” se encontraba demasiado cerca del núcleo principal de enemigos como para dejarla en solitario y por su cuenta.


Una vez sentada en el mando de control de la cabina lo que sus sentidos captaron fue como el  primer encuentro de Friday con ella; ese mundo irreal, idílico… una sensación de éxtasis total que corría por sus venas en forma de poder, presintió que en ese estado sería capaz de lograr cualquier hazaña que propusiera. La interfaz que los conectaba dejaba fluir el poder de ella a él y viceversa; con la mente más clara y la adrenalina corriendo por todo su ser, al igual que Friday, colocó sus manos sobre los controles y fijó la vista en la pantalla frente a ella.

―¡Lo lograremos! ―afirmó e hizo que Friday avanzara unos centímetros en forma de dragón―. Ugh, es más difícil de lo que parece…


El enemigo se propulsó con un mecanismo atrás de él y voló en dirección de Hime al ver que un objetivo nuevo apareció. La niña tuvo dificultades para afrontar la colisión y golpeó la cabeza contra el respaldo de la silla, tuvo que esperar unos segundos antes de volver a mirar la pantalla.

La bestia con un alarido gutural, en donde un haz de luz los alcanzó, logró derribar a la inexperta pareja; las garras del contrincante presionaron la cabeza de Friday con tanta fuerza que el cemento alrededor de ellos fue desquebrajado. 

―¡Friday! ―exclamó al ver la escena del exterior.

La sensibilidad del dragón era tal que una nueva oleada de adrenalina arrancó entre ambos. Ese era el verdadero poder de la resonancia, llegó a decir para sí misma e hizo que las patas doradas de Friday golpearan las escamas de la panza del animal, abriendo una brecha para escapar de la posición tan incómodo a la que fueron sometidos.

―Espera, ¿estas feliz? ―las emociones de él fueron trasladadas a ella.

Concibió la alegría de Friday de poder ayudarla, de serle de alguna utilidad aún si eso significaba que el pereciera en el trascurso de la batalla; logró notar la soledad que tenía al ser abandonado por ella y los buenos momentos que vivió con su tía y lo también el temor que sentía hacia Gai, Solomon y Olivia.

Él descubrió el motivo por qué lo había rechazado en aquel entonces y lo arrepentida que estaba de haber sido una cobarde; quería verlo, quiso visitarlo y pedirle disculpas pero el orgullo mezclado con miedo e inseguridad ante el destino que le esperaba si seguía ese camino, le impidió.

―No vamos a perder ni vas a morir, ambos queremos ganar ―susurró ella, pero no había necesidad de intercambiar palabras. Ambos estaban conectados por la resonancia, ahora eran uno―. ¡Vamos!

Sonrió felizmente y el dragón gruñó alto, impactando su cuerpo contra las costillas laterales del contrincante. Ahora tenía el poder para transformar y reformar sus propias vidas, si solo fuera capaz de accionar el mecanismo para surcar los cielos artificiales de Kalisha, como Toa.


―¿SON DOS? ―oyó nuevamente desde la radio la voz de Shinwoo que entraba en pánico por la chica―. ¿Dónde estás?
―Somos los únicos que estamos de pie ―dijo llena de orgullo. Había derribado y hecho que la bestia contraria diera de lleno contra la fuente del parque, que se encuentra ubicada en el medio―. ¿Tú eres el que está en el Endlave?



El robot de color verde militar le pareció una caja más que un robot de punta, ellos recién estaban entrenando y la situación límite de seguro hizo que fueran liberados sin experiencias previas, como ellos dos.


―Hime, escucha ―dijo rápidamente―. A unos doscientos metros de aquí hay un mínimo de seis dragones… todos han muerto… Luke y Evangeline… también hay un dragón que colapsó… es… terrible…

Ella escuchó pero ¿qué responder? Prefería pensar que lo dicho por Shinwoo no era más que una broma de muy mal gusto, como solía hacer en Alma. ¿La guerra era así? Ellos se encontraban a punto de hacer resonancias y ahora… ¿muertos? No lo aceptaría tan fácilmente.

―Si esto es una broma, no me gusta… ―respondió en tono neutro.
―Salgamos de aquí ―lamentó Shinwoo.

Y mientras ellos conversaban, el dragón atacante se reincorporó rápidamente y con una explosión fue a la dirección del recién llegado; a esa velocidad probablemente rompería, como si de papel se tratara, el duro metal del mecha.

―¡¡SHINWOO!! ―gritó eufórica y Friday se abalanzó contra el animal.
―¡VETE HIME, LO DETENDRÉ! ―fue lo último que dijo antes de empuñar una metralleta de acero entre las toscas manos del robot y disparó.

Hime vio con horror como el bicho con su increíble blindaje pasó por la lluvia de balas sin prestarle importancia, aunque los proyectiles alcanzaban a derribar alguna que otra escama pero el daño era nulo. La secuencia del impacto iba en cámara lenta bajo los ojos de la chica y cuando reaccionó, hizo que Friday extendiera a todo esplendor unas alas doradas como de murciélago, mientras que de cada lado de la espalda abría una compuerta con dos porta-misiles cargados con seis misiles en cada uno.

―Hazte ovillo ―dictó como orden a Shinwoo, quien en segundos hizo cuerpo a tierra.
 
Ya no dudó en ir tras el enemigo y lanzar una de las “balas” contra el dragón, que dio directo en la parte posterior e hizo que fuera en línea recta unos veinte metros, estallando sobre la planta baja de uno de los pocos edificios que dejaron en pie.

―¿Estás bien? ―le preguntó desde el comunicador.
―Sí, solo algo aturdido ―suspiró de alivio, pensó que moriría―, pero hay que irnos de inmediato. Desactualiza y vamos, no hay tiempo. Más de ellos vendrán.
―Bien.

La chica hizo caso a las palabras de Shinwoo y él bajo del Endlave. Los tres se reunieron para ver lo que harían en ese momento. 

―¿Y ahora? ―preguntó la pelinegra, mirando los rostros de sus dos acompañantes.
―Hay que huir. Te repito que TODO  está destruido, lo único que verás más adelante son cuerpos desmembrados, fuego y más de esas malditas cosas.
―¿Qué sucedió? ―ingenuamente ni sospechaba que todo aquello había sido orquestado por los enemigos jurados de los Hendrick y en especial de Gai.
―Gai sama estaba a punto de dar una conferencia de prensa a nivel masivo, cuando nos informaron que el enemigo se acercaba. Debe tener un espía, algo que esté informando todos los movimientos de él al enemigo, no sé.

Otra señal fue lanzada pero esta vez era diferente a las demás, ya dejó de repetir el mensaje de buscar refugio y, en su lugar, en cada bocina de donde salía sonido, aparecieron las pantallas 3D que normalmente indicaban el refugio más cercano a equis zona.

“A continuación Hendrick Gai dirá algunas palabras” la voz femenina retumbaba en cada rincón de la ciudad, en cada pantalla que fuera capaz de reproducir el semblante serio y preocupado de Gai.
“Esto es un comunicado de emergencia, está dirigido a cada humano que aún esté con vida en la cúpula Kalisha y a los habitantes de la Tierra” los tres chicos se quedaron como piedra ante la señal, atentos a lo que diría el padre de la mujer. “¡Ya no habrá más secretismos, Asim Jamar!” atrás de él aparecieron las imágenes de los dragones destruyendo absolutamente todo lo que estuviera ante ellos. “Estos son dragones, extraterrestres que llegaron a nuestro planeta después de diez años en lucha contra los mimics; ellos fueron nuestro comodín en la guerra, quienes nos ayudaron a pelear y vencer a esos asesinos… no… los obligamos a ayudarnos…”  hizo una pausa. “Gracias a estos organismos de vida sobrevivimos pero son igual de peligrosos que nuestros antiguos enemigos y ahora ellos viven como humanos entre nosotros, toman formas humanoides y se adentran a nuestra sociedad como plagas… no sabemos a ciencia cierta qué es lo que buscan pero… ¡no son nuestros aliados! Este ataque fue producto de la soberbia de un hombre, de aquel que la mayoría de las cúpulas lo han posicionado como líder supremo gracias a su nepotismo y dinero. Asim Jamar” realizó otro momento de silencio, margen en que los oyentes pudieran familiarizarse con el discurso. “Desde este momento estoy fuera de la Armada Gillard, renuncio a mis títulos nobiliarios si esto hace que vivamos más tranquilos y los supervivientes sean acogidos en la Tierra, es mi último deseo como miembro de las que alguna vez fue una familia poderosa: los Hendrick”.


La transmisión fue cortada de cuajo y los chicos quedaron confundidos. Se suponía que la existencia de los dragones era un secreto y ahora… un lio gigantesco se avecinaba.

―¿Quién es Asim Jamar? ―Hime preguntó estupefacta. 
―No estoy seguro ―aseguró Shinwoo.

Friday sacó la libreta del bolsillo del bolsillo de su pantalón y escribió rápidamente con el lapicero que guarda entre los espirales del mismo; cuando termino lo pasó a la chica, quien lo leyó enseguida. Él escuchó conversaciones, tanto de Olivia como de Gai e incluso le hablaron sobre eso.

El cuaderno resbaló de las manos de la pequeña una vez terminó de repasar con la mirada las palabras escritas por su dragón.

―¿Qué pasa? ―levantó el objeto Shinwoo―. ¿Asim Jamar es un em---?

Antes de que hablara, fue interrumpido por el crepitar del fuego y la destrucción de los últimos árboles en pie. La aparición de varios dragones rodeándolos  les indicó que era hora de escapar, aún no se habían dado cuenta de la presencia de ellos pero que uno de los suyos fuera derrotado los hizo llegar  en manada.

―¡Há! ―rio suave el chico, devolviendo a su dueño el papel―. Es hora de partir.

Tomó la mano de Hime y con la barbilla señaló la dirección en que irían, las cosas se volvieron peligrosas de un momento a otro sin que alguno de los tres tuviera siquiera oportunidad de hacer algo para impedirlo.

Uno de los dragones se fijó en el Endlave abandonado y distinguió la silueta de los jóvenes escapando, el olor a humano para ellos era muy penetrante pero más el de los dragones que no estaban con ellos y la nueva nación de Asim.

El gruñido de la bestia los alertó y comenzaron a correr rápidamente, la ciudad estaba peor de lo que imaginaban y, cuando salieron del parque, la situación caótica los dejó sin aliento por unos instantes, hasta que vieron como los enemigos sobrevolaban la zona. Shinwoo los arrastró hasta detrás de un auto volcado, donde los obligó a agacharse. 

―¿Qué hacemos? ―la respiración apresurada y honda de Hime dejaba en claro el estado de tensión y miedo―. ¿Acaso moriremos?

Shinwoo intentó visualizar todas las rutas posibles de escape pero ninguna era lo suficiente para que los tres consiguieran escapar y vio trazar con el bolígrafo algunas líneas a Friday en las hojas, él las leyó de reojo.


―¿Acaso quieres que te usemos de carnada? ―el dragón lunar asintió.
―¡Imposible! ―sentenció firme su dragonaut, recién se reconciliaban y quería estar con Friday para recuperar el tiempo perdido.
―Si no hacemos algo moriremos… como Evangeline y Luke… ―lamentando ese suceso bajó la cabeza y pensó que si él fuera más fuerte nada de esto hubiera pasado y todos estarían con vida.

Hime enmudeció.

―Solomon vendrá, no me abandonará ―rompió el silencio, su mayordomo vendría por ella, estaba completamente segura de ese hecho, siempre la ayudaba y ahora que más lo necesitaba seguramente también lo haría.
―¿Y si no? ―sonrió irónico, vamos que en tal destrucción el hombre iba a preferir cubrir el trasero del líder de los Hendrick’s―. Espera… ¿por qué no se han detenido? Gai sama se rindió, nos rendimos… ¿entonces?
―Aun no entiendo nada de lo que está pasando…
―Tampoco yo ―la miró a ella.

El mundo se había vuelto loco y ellos debían cargar con los errores que cometieron los mayores. Hime comenzó a toser fuerte, el humo de las cosas prendidas fuego los estaba asfixiando de a poco y ellos recién se percataban.



En la Tierra las cosas seguían con absoluta normalidad, los movimientos de Gai Hendrick habían sido predichos por el emir y bloqueó cualquier mensaje que se prorrumpiera desde la luna, estaban completamente aislados.

Asim, rodeado te tanto lujo, se permitió observar desde una pantalla gigante lo que acaecía en la Luna, gracias a la tropa de dragonauts que había mandado.

Lo que acontecía en la luna iba a ser tapado como la explosión en los tanques de oxígeno o alguna idiotez que la población pudiera tragarse fácilmente y el número de sobreviviente iba a ser cero. Nadie escaparía de allí con vida.


―Ahhh~ ―sonrió ampliamente el hombre desde el sofá en que estaba recostado―. No puedo creer que el imbécil de Hendrick haya renunciado tan fácilmente al cargo de líder, pensé que esto iba a ser divertido pero no. Qué poco honor tiene ese estúpido. ¿Qué opinas Garnet?

La mujer al lado de él, que lo custodia, repaso todas las imágenes que avistó en la pantalla y de hecho, le hubiera gustado estar allá y matar al desgraciado. Cortarlo con sus sables hubiera sido el mejor deleite de todos.

―Las tropas de defectuosos lo están esperando en las naves de evacuación. Lo podemos capturar, si así lo ordena, Asim sama.
―Sí, sí. Hazlo. Quiero que el maldito ruegue porque lo maten. Su mujer e hijos se esconden en la cúpula Watatsumi, Bunchuu y Olivia fueron por algún motivo a la de Suānní. ¿Crees que ellos estaban al corriente de nuestros planes?
―Lo dudo, el traidor no le guarda respeto a ninguno de ellos ―respondió la mujer― Debe haber algún  motivo detrás de esto… ¡Oh!, Gai tiene una hija en Kalisha, ella sigue allá.
―¡Ahhh! Que la capturen y la asesinen frente a él ―ordenó y la mujer bajó la cabeza para aceptar la orden.
―Les diré enseguida, su majestad. 

Salió de la habitación sin mirar hacia atrás y escuchando los gritos de la gente aterrorizada mientras era masacrada por las tropas de Vritra. Garnet McLaine se sentía demasiado embriagada por la situación, ella misma se encargaría de torturar aquel bello rostro de ese hombre, lo disfrutará tanto.



En Suānní el reloj daba las diez de la mañana y el pequeño departamento de Belurum y Yun fue invadido por varias personas de las que ellos desconocían sus identidades. La paz a la que se acostumbraron fue rápidamente perdida por los acontecimientos de los que venían a hablar Bunchuu y Olivia.

―Este hombre de aquí es tu hermano adoptivo, Yun ―habló el padre, Bunchuu.

Siete personas se encontraban rodeando el comedor, con ellos reunidos en la mesa. Yun observó con detenimiento al sujeto que fue recosido como parte de la familia Hendrick.

―¿Por qué estás aquí? ―la mirada afilada de Belurum se dirigió hasta Bunchuu, ¿qué demonios pretendía ahora? Después de todo lo que pasaron por culpa de él y su hijo.
―Necesitamos de ustedes ―señaló el supuesto hermano de la niña―. En este momento toda Kalisha debe estar siendo asesinada por dragones terrestres…

El sujeto vestía una extraña capa, como la de un monje antiguo, de color negro, los rasgos fáciles como la de una pequeña sonrisa enmarcada en el rostro hacían enfurecer a Belurum.

―¿Y crees que nos tragaremos eso? ¿Quién eres? ―golpeó la mesa con la mano derecha e hizo que una mujer se emprendiera contra él. Ella traía un traje de gothic lolita.
―¿Quién crees que eres para hablar así a Blair? ¡IMBÉCIL! ―gritó y el hombre la hizo detener con un movimiento de manos antes de que algo malo ocurriera.
―¿Así esperan hablar con nosotros? ―de pie, Yun los miró a los cuatro. Ella ya no consideraba miembro de la familia Hendrick pero si le preocupaban las pocas amistades que hizo en Kalisha, en especial Jin y Toa.
―Ella es un dragón ―suspiró Belurum, sin dejar de fruncir el ceño―. Lo que suceda allá no nos importa.
―Disculpa, Yun, debí presentarme apropiadamente ―él se encontraba frente a la pareja dueña del departamento y con elegancia corrió la silla para ponerse en pie y agachar la cabeza en señal de respeto―. Soy el hermano de en medio, Blair Hendrick, aunque, como tú, dejé de usar el apellido por diversos enfrentamientos con Gai.

Al levantar el rostro las pupilas agua marinas de él la observaron con intensidad. La última vez que Blair vio a Yun ella tenía unos diez años, lamentó no haber estado para ella esos siete años y que estuviera tan sola en Alma pero, como líder de Suānní, las cosas siempre se complicaban cuando estaba decidido a ir por ella.

―Ella no te recuerda ―espetó Belurum y con la mirada fija en la lolita, le indicó que se alejara de él o lo que podría ser terrible lo iba a ser y se encargaría de eso personalmente.
―Toa, Jin, Kazuki, Gio y Friday se encuentran atrapados allá, también Hime… ―esa fue la primera vez que habló Olivia, se había mantenido al margen pero al ver la negativa de ambos chicos, no tuvo más remedio que comenzar con la explicación―. Sé que no la conoces pero ella es la más inocente de todos nosotros ―las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos―, ayúdalos.

Yun hecho un vistazo a Blair y se percató lo diferente que era de la familia, una piel de porcelana que contrasta con cabellos azabaches y cortos, lo opuesto a Gai; luego pasó a atisbar a Olivia, la mujer desesperada e impotente rogaba con los ojos por la ayuda de ambos.

―Gai también está allá. Puede que ustedes tengan sus diferencias pero sigue siendo tu hermano, Yun ―agregó Bunchuu.

Al último observó a Belurum, quien le devolvió el examen de muy mala gana.

―¿Y Sya? ―preguntó, ella era a quien más le debía agradecer pero, Bunchuu negó con la cabeza.
―Después del Tartarus no hemos tenido contacto, creemos que está en la Tierra ―respondió rápido el padre.
―De cierta manera es un alivio ―sonrió Yun, manteniendo la vista en el dragón― pero los demás… les debemos una, Belurum ―le enseñó la muñeca, para que recordara lo que Jin y Toa habían hecho por ellos dos e incluso lo rescataron de cometer cualquier locura y si ahora él había dejado atrás cualquier tipo de venganza era en gran parte por la intervención de ellos dos.
―Lo sé ―suspiró él y llevó el pulgar hasta la pulsera de “Jin to Ai”, repasando lo grabado con la yema del dedo―. Lo sé. ¿Quiénes están atacando y cuál es el motivo?

Bunchuu con ayuda de Olivia les explicaron sobre Asim Jamar y un poco de historia sobre la familia Hendrick, después de oír aquello ya no los veía tan malvados como los creía en un principio.

La historia era más o menos simple, la Armada Gillard había sido fundada por dos familia, una de Vritra –la Jamar– y otra de Inglaterra –los Hendrick–; el motivo principal era la defensa contra los Mimics, la supervivencia de la raza humana y la conquista espacial, por desgracia las cosas se salieron de control y las personas que se iban uniendo a la guerra morían fácilmente en manos del enemigo –a quienes apodaron las máquinas perfectas de asesinatos–, creyendo que todo estaba perdido científicos del mundo se reunieron para escapar de la tierra con la poca tecnología que poseían. En ese tiempo la sangre Hendrick se mezcló con la china y los Jamar estuvieron en total contra de esto, querían seguir peleando aunque eso significara morir o destruir el planeta; lanzaron misiles, la atmósfera se volvió irrespirable, un cataclismo mundial. Las primeras cúpulas se hicieron por esos años así que la humanidad se salvó de la extinción pero los mimics seguían allí fuera y los Jamar, por sus faltas graves, fueron expulsados de la milicia. Los Hendrick se hicieron cargo de la división Gillard.

―¡Woah! ―con las manos en la sien, simplemente no entendía nada―, es todo confuso ―expuso Yun, quien comenzó a tener una fuerte jaqueca debido a la gran cantidad de información a la que se vio sometida a incorporar.

Belurum estaba metido en sus pensamientos y comparando la información que él tenía con la adquirida por Bunchuu. Era un estúpido si creía que iba a aceptar tan fácilmente cualquier cosa que saliera de la boca de un mentiroso de tal magnitud. Ningún destello de credulidad se haría visible en su cabeza.

―¿Y los dragones? Ustedes robaron los huevos que Madre dejó caer en la Tierra.


Su compañera lo miró sorprendida de tal revelación, ellos no habían tenido una charla muy extendida sobre aquello y sabia realmente poco sobre los designios de Madre o la razón por la cual quiere hacer pagar a los humanos.

―Ella no se ha movido desde hace meses ―se adelantó Blair, alzando una taza de café  que Yun les había traído hace bastante y bebió un sorbo―. Mejor dicho… ella no ha tomado ninguna acción visible pero seguramente dejó más juguetitos desperdigados por ahí. Así es Thanatos.
―Si ustedes hubieran regresado los huevos restantes, nada de esto sucedería. Piensa en ello como un castigo divino ―repuso Belurum, aunque fue silenciado por el rostro fruncido de Yun.
―Ya te expliqué, si eso hubiera sucedido, no tendríamos las garantías de ahora sobre la supervivencia de nuestra raza ―la doctora corrigió sus anteojos, colocándolos sobre el tabique de la nariz.
―Yun ―Bunchuu atrajo la mirada de todos―, ve por ellos. Kalisha así como la Armada Gillard ya no tienen salvación pero las personas que siguen allá arriba sí. Si quieres saber la historia de estos últimos años te contaremos absolutamente todo pero no es momento. Los supervivientes están siendo llevados a una zona segura, no obstante los enemigos están en las naves de rescate. Están varados allí…
―¡Y los últimos huevos! No fuimos capaces de traerlos con nosotros, siguen en Alkali, escondidos en un refugio seguro y aislado de todo peligro. Los necesitamos ―añadió Olivia.
―¿Iremos solos? ―alzó una ceja la muchacha. Aunque fueran, dos contra un ejército no harían la gran diferencia.
―No, los del archipiélago Ogasawara, en Japón, nos prestarán sus dragonauts y algunos Endlaves. La unidad se llama Ogasawara Niizima Army; en Watatsumi harán lo mismo y los de la International Solarsystem Development Agency, junto a Wyvern también. Formaremos un pequeño grupo de asalto ―alegó Bunchuu.
―Nosotros, Suānní, prestaremos nuestras fuerzas y daremos más naves de rescate. Los supervivientes tienen que ser traídos aquí.
—La organización ya está hecha, nuestra armada demorara en llegar media hora si partimos de inmediato —propuso Bunchuu, dando a entender que ya no quedaba demasiado tiempo o si no, todos morirían.
—Entonces, vamos —de pie, Yun sonrió a Belurum. Estaba feliz de hacer grupo con él y devolver el favor a quienes ayudaron para que estuvieran juntos.
—Espera —la tomó del brazo que traía consigo la pulsera—. Me niego rotundamente a que vayas —apretó con fuerza la mano pero no lo suficiente como para herirla—, si algo te sucede… yo…
—Belurum —ella dirigió el brazo libre hasta las hebras canas de él y las acarició con cuidado, revolviendo así sus cabellos. El dragón liberó la mano de su compañera y, para sorpresa de esta, con dos movimientos la tomó entre sus brazos.
—Ella no irá —nadie la iba a poner nuevamente en peligro, menos los Hendrick.
—Tú no entiendes, los dos están conectados a un nivel superior de la resonancia y eso los hace más fuerte. Sólo hay un grupo idéntico a ustedes y es el de Jin y Toa… —musitó la tía, esperando que recapacitar. A ella tampoco le gustaba demasiado el tener que llevar a Yun ante tal peligro pero se convenció que esa era la única forma de salvar vidas.
—¡NO!  —repitió efusivo, ni un solo cabello tocarían. Apretó con fuerza el cuerpo de la chica y esta hizo presión contra su pecho.
—Deja de ser estúpido, ni es tu dragonaut —en la conversación se metió lo que antes había identificado como otra dragón— y la necesitan.
—Ella es mía, nunca la pondré en peligro por imbéciles como ustedes —bajó la voz para parecer calmado, aunque Yun escuchaba el latir del corazón—. La quiero tanto que… ¡NO!

Yun despegó unos centímetros el rostro del cuerpo de Belurum y lo contempló enmarcando una sonrisa. El abrazo que le está dando es tan cálido que lamentó la presencia de los demás en la sala.

—Estarás conmigo —la sonrisa se hizo más pronunciada y lo envolvió con sus brazos, correspondiendo al abrazo de él—. ¡No te dejaré ir solo! Me niego rotunda a esa posibilidad. Más cuando nuestros amigos nos necesitan, vamos juntos. ¿Sí?

Belurum como respuesta suspiró, lo acorraló en un lugar donde negarse le era imposible.

―Si pierdo el control será culpa tuya ―encorvó la espalda y apoyó suavemente la frente contra la de ella. Ambos se llevan mínimo unos quince centímetros pero los zapatos de Yun los dejaban a diez.
―Sí ―asintió dejando caer los parpados y acentuando aún más la mueca de felicidad.

La vida nueva que ambos consiguieron en Suānní estaba por colapsar, ninguno de los dos se imaginaba lo que pasaría después de regresar a la luna, los acontecimientos que cernían sobre los Hendrick sólo empeorarían de ahí en adelante.


Un largo, largo viaje inició bajo en cielo azul del salvaje planeta. Más allá del horizonte lo único que veía era un prolongado camino hecho por las vías del tren, último hito en pie de la humanidad.


Los rayos dorados que emana el sol de mediodía acariciaron suavemente la pradera de girasoles que se extiende más allá de lo que sus ojos pueden alcanzar a ver, un amarillo cálido que se fusiona con el claro cielo en finales de primavera.
Los únicos sonidos que logró distinguir entre los tupidos árboles y las flores de mayo, que de a poco se marchitan, fue el de los pájaros cantando a todo volumen y esplendor en los paisajes libres de humanos.

La Tierra se suponía que era un páramo yermo, donde la vida estaba vedada fuera de los lugares de contingencia –llamados cúpulas terráqueas– y nada estaba más alejado que eso. Desde que Mnemosyne comenzó su larga travesía, las maravillas que avistó las podría enumerar: desde la lluvia –y no ácida–, pasando por los arco iris, la vegetación, los animales y así hasta llegar a las ciudades abandonadas que es la mejor vista para ella. Lugares fantásticos que jamás imaginó ver, llenos de vida y solemnidad, vírgenes de humanos  y la urbanización que antes los caracterizó. Todo eso se había ido y Gaia retomó el control hacia su curso natural.

Mnemosyne Laveilleur encontró un mundo maravilloso y único pero ahora los pies le pesan y tomó asiento sobre la valija grande que la acompaña en esta travesía, la cual le llega hasta pasar unos centímetros de la rodilla, bastante maciza para soportar el peso de cincuenta y dos kilogramos de ella y la estatura de metro sesenta y ocho.

—Hace mucho calor.

Levantó unos centímetros la falda para airear las piernas y agradeció al cielo por la maleta vintage que halló en el primer pueblo al que se aventuró. De eso hacía un mes completo.

Repaso los motivos que la llevaron a salir de la seguridad de las cúpulas y el principal causa que determinó fue el anhelo de escapar de la prisión denominada Hendrick. ¿Decir un lado entre Asim Jamar y Gai Hendrick? ¡¿Qué se fumaba?! ¿Acaso nada más había? Y así terminó huyendo de todo aquello que la pretendía acondicionar. Esa en absoluto sería su lucha y jamás se uniría a tal barbarie.   

La larga melena negra de la que es poseedora se elevó por obra de una ráfaga de viento y ella siguió con la mirada el recorrido de las hojas al bailar.

En ese paraje sólo ella se encuentra y todo lo que sucede en la Tierra de las cúpulas y la fuerte tensión entre diferentes bandos, ya no es asunto suyo. Nunca más lo sería.

El manso murmullo de las aves le aviso que es tiempo de partir, de emprender aquel viaje sin fin una vez más y alejarse del pasado. Iba a extrañar a Bunchuu, a sus amigos y a Yun, pero en el fondo de su corazón sabe que lo que hace es lo correcto.

De un salto tomó la valija por la manecilla y paso tras paso deja atrás la carga de su antigua vida. ¿Qué más daba ser humana o dragón? ¿Mnemosyne o Yatori?  Ella era “Sya” y nadie cambiaría ese hecho. 

―¡Sigamos! ―se dijo a sí misma para darse energías y arrastras la valija por el suelo tan uniforme. 


Por alguna razón Hime imaginó una cuenta regresiva, el corazón desbocado amenazaba con salir del pecho. La situación es peor que crítica, si ella tuviera que describirlo con alguna palabra sería: muerte. Como todo lo de ese estúpido martes trece, aunque fuera un jueves veinte.

Tosió peor que caño de escape descompuesto y los otros dos chicos la miraron para que hiciera silencio. Claro, claro, si porque le clavasen miradas gélidas ella se fuera a recuperar del maldito oxígeno viciado y pesado. Los otros dos debían estar conteniendo las ganas de toser.

―Entonces ―aclaró la garganta Shinwoo antes de continuar― ¿qué hacemos?

El único plan que tenían lo desbarató ella para proteger a Friday, los rumores decían que la más pequeña de los Hendrick había hecho una resonancia, no obstante, ella rechazó al dragón y lo abandonó a su suerte. Después de conocerla supo que era cierto, más no se imaginó que lo dejó por un motivo tan trivial como que fuera mudo.


―¿No podemos escapar los tres juntos? ―respondió la única chica.
―No lo sé, está bien jodido fuera. Será imposible ―negó con la cabeza repetidas veces.

Aún se encontraban detrás del auto volcado, agachados y rodeados por el enemigo que los estaba buscando. Las luces se apagaron y el cielo falso se esfumó para dejar unos paneles blancos, para recordar que estaban atrapados.

―¡Ah! ―golpeó la mano hecha puño contra la palma de la zurda―. ¡Hay naves de rescate en caso de emergencia! ―los ojos de Shinwoo se iluminaron al darse cuenta de esto―. ¡¡Podemos escapar!!
―¿Qué? ―le miró extrañada Hime―. Quiero pelear. Este es NUESTRO hogar.
―Creo que aún no lo entiendes… ―suspiró―. La población de Kalisha debe estar muerta y los pocos supervivientes escapando, nuestra misión como dragonauts o pilotos es la de ayudar en la evacuación; Gai se rindió y ellos siguen masacrando, ¿qué crees que signifique?
―No lo sé ―lamentó el tener tan poca idea de política.
―Ellos quieren eliminarnos, no dejar rastros ni nada que pueda inculparlos… si ese tal Asim Jamar está detrás de esto probablemente cubrirá lo que sucedió aquí ―comento, supuso que era algo obvio pero la Hendrick la natural lo tenía como anormal y viceversa.

Friday rápidamente escribió algo en su útil libreta y la pasó a Shinwoo, quien tuvo que sacar el móvil y usar la app de linterna para ver lo que trazó. Aunque más le sorprendió que el animal humanoide tuviera visión cuando la oscuridad reina alrededor.

Lo que vio le heló la sangre. Rayos, Friday no era más que un neonato, sin muchas experiencias en el mundo y aun así quería ser de tanta utilidad y ayudar a que los dos tuvieran oportunidad de salir victoriosos de aquel inhumano lugar.

―Bien ―respondió escueto, ocultando el rostro detrás de sus cabellos. El plan le disgusta pero no hay de otra, la vida de un dragón contra la vida de un humano no había comparación.

Tomó a Hime de la mano y la obligó a correr detrás de él, nunca vio tan peligrosa una carretera y menos en estado de abandono. El fuego pronto podía llegar hasta algún tanque de combustible y el resultado sería peor que catastrófico, mortal y latente.

―¡Hey! ―exclamó, notando como su dragón quedaba quieto allí y la miraba curvando sus labios―, ¡déjame! ―trató de liberarse pero la fuerza ejercida por Shinwoo es demasiado para ella―. ¡Friday sigue allá!

Una columna de luz ascendente iluminó el lugar, permitiendo que ellos dos escogieran la mejor ruta para desaparecer del peligro. Los dragones se dirigían de todas las direcciones hacia la luminosidad y cuando los primeros ataques se hicieron visibles, el dragón alcanzó a tiempo a tomar su verdadera forma, la de una bestia mitológica alada.


―Gracias, hombre.

Con una despedida, Shinwoo llevó a Hime a doblar en una esquina e irse de lo que pronto se convertiría en un escenario dantesco, el ambiente segregaba putrefacción a muerte.

Hime intentó con todas sus fuerzas detener el avance pero la diferencia de fuerzas superior le impidió hacerlo. Ella no lo podía creer, ¿acaso todos se habían vuelto locos? ¿Por qué Friday debía arriesgarse para salvarlos? La decisión le pareció la peor de todas, ella aún confiaba en que Solomon la ayudaría.


Friday abatía sus alas a una velocidad considerable, haciendo que los vehículos de alrededor salieran inyectados en todas las direcciones, algunos siendo destrozados en la caída y otros explotando por las llamas que consume Kalisha.

Lo primero que hizo fue identificar la cantidad de rivales que tenía: cinco. ¡Cinco para un novato en combate! Y probablemente el número terminaría siendo el doble si no escapaba de allí una vez Hime y Shinwoo estuvieran en algún punto seguro de la ciudad. 

Las escamas de Friday lucían un hermoso color plata, haciendo que el fuego se reflejara en él, el naranja con el que se tiñó era como una puesta de sol con diferentes matices. El viento cálido de la ciudad desmoronando le hacía cosquillear el cuerpo entero y cuando estuvo cerca del primer enemigo lo derribo de un cabezazo.

“GROOAAAR” el animal gritó desde las entrañas, si tuviera que describir el cúmulo de sensaciones seguramente sería algo como “vivo” y es que si bien no percibía la misma calidez de cuando ella y Hime hicieron la resonancia, esto era opuesto… quizás un poco de locura estaba dentro de él pero jamás perdería el control, si estaba arriesgando el pellejo era por ella, por su dragonaut.

El siguiente objetivo fue por vía terrestre y trató de devolver idéntico ataque a él, un rápido alarido cargado con electricidad lo derribo, aunque no era lo suficiente fuerte como matarlos, al menos los distraería por un rato.


El cuadrante Oeste era la mejor opción para realizar la navegación y la nave que se ubicó a la cabeza se encargaba de localizar a los enemigos en los diferentes puntos cardinales. Si algo salía mal probablemente se convertirían en la carnada de la misión.
 
En ella se encontraban más que nada soldados con gran experiencia en combate  y preparados mentalmente para lo peor. Morir en un armatoste de hojalata no debía ser una despedida muy bonita.

Yun con Belurum se encontraban en la tercer nave, una equipada para sobrevivir al impacto de cualquier cosa peligrosa para ellos e iba con otras parejas de dragonauts y dragones. Yun enterró los codos en los brazos de la silla especial y exhale aire con fuerza, los nervios de la pequeña estaban a flor de piel.

El dragón deseaba reprenderla por aceptar tan ridícula petición y más sabiendo que no soportaba los viajes interestelares pero verla casi temblando lo hizo recapacitar, era una idiota… a fin de cuentas, su idiota. Y le clavó los ojos con severidad. «Yun-chu, Yun-chu» gesticuló con sus labios, sin hacer ruido, cosa de que ella fuera la única en entender lo que decía y cuando noto el disgusto del vipedo, sacó la lengua para burlarse de él.

—Aun puedes arrepentirte —dijo al fin—. Esta no es nuestra guerra.
—En eso te equivocas —respondió alguien del fondo de la nave espacial—. La que está ahí es nuestra gente y los culpables de todo son ustedes, Hendrick Hime.

El sujeto comenzó a aparecer lentamente en el panorama de los dos jóvenes. El uniforme con las franjas cruzados de comandante delataba el posicionamiento en esta trifulca y el que no estuviera para nada contento con la llegada de los Hendrick.

Sacó del bolsillo interno de la chaqueta un paquete de cigarros, un encendedor y por último unas credenciales que le entregó a la que creía que era Hime.

—Si estás aquí, mínimo puedes comprometerte en esta misión. Estamos arriesgando el pellejo en Kalisha —en dos minutos ya estaba calando el cigarro.
—¿Eres del ministerio de seguridad de la ISDA?  —rio Belurum al comprobar sus sospechas, la mayoría de los militares allí aspiraban a tener el mismo poderío que Gai—. Ella no es Hime y definitivo, no es una Hendrick —de un tirón le quitó los objetos que le habían pasado a ella y las arrojó al dueño sin piedad.
—L…  ¡lo siento! —reclinó la cabeza después de oír esa declaración de parte de Belurum—. ¡T-todos estamos con miedo!

Yun se encontraba demasiado acongojada por el dolor de barriga y las contracciones que sufría para vomitar.

—Mejor vete —le miró de reojo y lo espantó con la afilada expresión.

Otro imbécil en la milicia, parecía que la organización se llenaba de inútiles. La asiática alzó la vista tiesamente al dragón y le dedicó la mejor sonrisa; Belurum suspiró y con cuidado apoyó la mano dominante en la espalda de ella e inició a sobarle.

—Gracias —dejó caer el peso de la cabeza en sus rodillas—, en un rato estaré bien.
—Más que bien estarás muerta —la voz de otro hombre se hizo presente pero que uniera a su humana con muerte en una misma oración era una ofensa, hasta que el hombre le tendió un blíster—. Nunca antes había visto un caso así, ¡ah, ha! ¡Y eso que entreno novatos!
—Ella no pertenece ni pertenecerá a la milicia —tomó la pastilla y la botella de agua que traía en la otra mano el sujeto y lo dio a Yun.
—Pero tiene un dragón —touché, cualquiera de que la viera diría eso, tuviera o no resonancia.
—¡Èl me tiene a mí! —respondió crédula al hombre—, ¿quizás yo soy tu dragon? —contempló al hombre una vez tragó la pastilla y bebió del agua mineral—, gracias. Soy Yun-Shi y él es Belurum.
—Eso es imposible —remarcó su acompañante—. Eres una humana, tonta.
—¡Ah! Entonces es cierto que ustedes no tienen una resonancia —con ambas manos apoyadas en la nuca, sonrió—. Soy Howling Star y mi dragonaut es el líder de Lindworm Unit, de Wyvern. ~ Actualmente nos estamos encargando del asteroide Thanatos, que reemplazó Plutón. ¡A que es interesante~!

Los dos chicos intercambiaron miradas, sorprendidos de la información obtenido tan fácilmente; Howling Star mantenía una inmensa felicidad en el rostro, incluso bajo esa situación tan estresante. El raro humanoide de piel trigueña y cabellos rojos en alborotados y en punta, como picos, fue rápidamente llevado a su sitio por una niña con personalidad opuesta a él.

—Katt —les habló en cuanto llegó para remolcar al dragón—. Lo siento. 

Y ambos fueron hasta los primeros sitios de la nave.

—Ambos son raros —ya recuperada, Yun los siguió con la mirada hasta que ambos tomaron asiento. A ella le tocó el lado interior de las butacas y a Belurum con la escotilla.
—No tanto como tú —levantó medio labio en tono irónico. Que una rara llamada raros a otros era lo peor.
—Pero si estas con una rara como yo, ¿no te vuelve más raro? —elevó una ceja en tono despectivo y analizando las reacciones de él.
—Eso es una cosa y lo otro… ¿otra? —la despojó de la botella de plástico que traía en manos y la golpeó con suavidad en la cabeza.

El viaje iba siendo más largo y cauto de lo necesario, con los cuadrantes libres y una velocidad máxima, ese viaje de cuarenta minutos se transformaría en uno de veinte y antes de echar la cabeza contra el hombro de la acompañante, la observo una vez más.

¿Cómo alguien tan frágil quería ayudar? Desde que la conoció era así, una gran tonta; tomó entre las rendijas de la diestra algunos mechones dorado y los acarició con cuidado, la longitud le disgustó –y es que pasa de las caderas de Yun– pero le hacía juego con el rostro aniñado y la mirada oliva tan crédula.

—R-a-r-o —le deletreó como burla y el chivo dejó escapar una pequeña risa, casi inaudible.

Recordó el primer encuentro y cómo terminó ayudando a la supervivencia de la menor, aun cuando no era su deber ni nada lo ataba a socorrerla. Quizá desde el principio advirtió que ella iba a ser alguien importante para él o la idiotez sobrehumana de Yun lo hizo bajar la guardia.

Pronto quien maneja las comunicaciones desde la cabina hasta la sala de pasajeros se irguió y roto la silla en dirección de la tripulación. Un anuncio:

—Desde este punto la velocidad que alcanzaremos será la máxima. No hay reportes de enemigos a la vista y Kalisha se encuentra a diez minutos recto. Preparense.

«¿Orden o informe?» masculló con desdén Belurum, volviendo a la realidad del momento, se incorporó y alejó el cuerpo de su compañera. Si los humanos querían defenderse, cuando los mimics aún eran un problema, ¿por qué no usar todo el armamento que tienen a disposición?  Ah, puede que sea obsoleto o esos extraterrestres sean muy fuertes. Suspiró. Maldecir a los Hendrick le ayudaba a tranquilizarse.

—¿Sucede algo? —pregunto aprensiva, temiendo que la locura lo consumiera y terminara por maldecir en voz alta.
—Todo en orden —contestó sin mirarla. El tener que cuidarla, con sus antecedentes, no lo tranquilizaba en lo más mínimo y tampoco el estar rodeados de desconocidos.

Curvo la mandíbula hacia abajo.

 

08

El plan propuesto por la ISDA se llevó con rectitud e hizo que la llegada programada para cuarenta se redujera a veinte minutos, aún con tanto peligro fuera. Bunchuu se sintió orgulloso de no haber perdido las viejas costumbres de buen líder y estratega.  Seguramente su hijo –Gai–, genio nato y capaz de hacer cualquier cosa, en cinco minutos detendría el ataque, revelaria las verdaderas intenciones de Jamar y expulsaria a Thanatos… si solo no se hubiera desviado del camino de la templanza.

Su mirada estaba fija en los tableros de control, vigilante ante cualquier percance que pudiera producirse en el camino a Kalisha. La ruta segura no lo era en el cien por cierto, por supuesto.

Él se encontraba en el cuarto vehículo espacial, el más seguro de todos. Reforzado con aleación de titanio y otro tanto que no entendía, sumado al armamento del que es poseedora, llegaría a Kalisha y volvería a la tierra sin rasguños. Ahí con él viajaban toda una comitiva de agentes de la salud, alimentos, agua y vestimenta, siendo custodiados por Ogasawara Niizima Army.

El plan se gestó hace un par de semanas, después que las posibilidades de un conflicto bélico entre Gillard y los Jamar aumentara vertiginosamente; sólo faltaba el punto de quiebre y que uno de los dos atacara. Gai no lo haría, él era más diplomático y pretendía esperar, esperar a que lo atacaran y el punto de inflexión iba a ser una conferencia de prensas.

Fueron capaces de aminorar las pérdidas humanas gracias a un email que les llegó diciendo de los planes del emir y que naves hostiles habían sido avistadas en el sistema solar.

Bunchuu recostó la espalda contra la silla unos segundos, mirando el techo del vehículo. Ahora todo era un caos y, los que no estaban ciegos por el oro del emir, se unieron para destruirlo.

—Señor, la tercera fase del plan dará inicio —un uniformado de la ISDA le habló y  asintió, retomando la posición en el tablero.
—De acuerdo, informen a las otras tripulaciones.

Irguió la espalda y retomó la posición para estar atento a los movimientos en el cuadrante. Nada nuevo, aún así la quietud es peor para él. Puso una seca sonrisa. 

Una vez estuvieron a minutos de Kalisha, viraron hacia un antiguo “muelle” de carga que iba por debajo de la cúpula ; el lugar estaba en desuso desde hacía tiempo y pocas personas conocían la existencia de tal lugar. Antes se usaba para traer alimentos, bebidas y oxígeno, pero desde que Kalisha se hizo autosustentable, nadie más volvió a pisar allí.

El primer grupo,  compuesto por miembros de la Lindworm Unit, algunos de la ISDA y Belurum junto con Yun, fueron los primeros en adentrarse bajo tierra. El plan era traer a los supervivientes allí y salir airosos de toda aquella mierda, la cantidad de civiles eran de doscientos y con los de Gillard aumentaba a cuatrocientos más o menos.

—Chicos, hay que tener cuidado —les dijo un hombre al grupo compuesto por trece personas y dragones—. El sitio es muy oscuro y debe estar algo demacrado.

El grupo iba a tiendas en la oscuridad, alumbrados por la tenue luz de una única linterna y eran guiados por un hombre alto de cabellos verdes, quien estaba al lado de Howling Star como dragonaut y comunicador.

Ninguno emitía sonido, la tensión se percibía entre ellos. Usaban un suit diseñado en una sola pieza que va desde los pies hasta la totalidad del cello; su principal propósito era el de sustituir los tanques de oxígeno en el espacio. El caso permitía purificar y atrapar el poco oxígeno, diseñado de un material flexible. Los de Lindworm Unit usaban uno en tono blanco con franjas azules, los de la ISDA completamente negros y los que no pertenecen a ninguno de los dos enfundan en color rojo.

―¡Hey, casi llegamos! ―de un giro en noventa grados, el dragón trigueño comenzó a caminar de espaldas―, de ahí hay que evaluar la situación y ¡¡ATACAR~!! Los bastardos harán ¡k-boom! ―extendió los brazos como si algo hiciera una explosión y continuó un largo trecho con la vista puesta en los que iban detrás de él.
―Este idiota ―suspiró la voz de una chica, el traje no les permitía saber más que es otra de la Lindworm Unit.
―¡Si se cae será gracioso! ―agregó como interjección otra fémina de la misma unidad.
―Akira chan ―en tono represivo dijo otra mujer―, desearles el mal a otros hará que se vuelva triplicado.
―Machina, tómalo sin tanta seriedad ―la palmeó quien correspondía al nombre de Akira―. ¿Quiénes son ustedes? Con ese color serán blanco fácil ―señaló a Belurum y Yun de manera enérgica.
―Él es Belurum ―el tono usado fue tan suave que hasta se percibía que estaba sonriendo dentro del casco― y yo soy Yun. Es un gusto.
―Puedes decirme Akira pero aun no entiendo por qué están aquí. Es un lugar altamente peligroso.
―Venimos a rescatar a unas personas a quienes, supuestamente, debemos na especie de favor ―respondió malhumorado el otro, quien ni ganas de hacer amistades tenía; quería irse allí con Yun y volver a Suānní y, de ser posible, patear el trasero al tal Blair.
―Tengan cuidado ―musitó Akira―. Ustedes son muy jovencitos para estar en medio de tanta guerrilla.

Los chicos contemplaron con horror las destellantes luces rojizas que consumían toda Kalisha. El calor, pese a que se encontraban en una fábrica abandonada muy lejos del centro de la ciudad, se volvía insoportable por momentos pero les dijeron que los trajes los protegerían y que, de paso, así podían controlar los signos vitales de cada uno y dar por perdido al muerto o a punto de morir. Los errores eran inadmisibles, al igual que las cargas.

 —Si nos informan por radio que están acabados, lo estarán para nosotros. Recuerden permanecer en equipo y dejar de lado el sentimiento de heroísmo. ¡Sean merodeadores invisibles!

Clamó Raina Cromwell y los demás asintieron. Puede que fuera severo pero realista, de cualquier forma una vez rescataran a Gai y los huevos, se irían de allí con prisa.   

—¿Qué sucederá con la cúpula? —preguntó alguien.
—Solo Dios lo sabe —vaciló unos segundos antes de responder sin ganas, él estaba tan desinformado como ellos pero sólo había que usar la imaginación para suponer lo que sucedería una vez respondan a los ataques.

Era negligente responder a aquella pregunta cuando muy pocos eran conscientes del trasfondo de la guerra o el por qué; a fin de cuentas los Hendrick no debían rendir cuentas con nadie, aunque, se supone, informaban de sus acciones a la ISDA como favor.

Los primeros pasos que dieron fuera del almacén fueron de terror y la mayoría de los presentes jamás habían avistado desastre semejante. Belurum tomó del brazo a Yun y la obligó a que no se separe de él ni un centímetro.


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