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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Kana on Today at 12:50:57 AM »

—Son las diez de la noche. Es la hora que acordamos iniciar el plan.—
—No estoy seguro… Creo que no resultará y nos meteremos en problemas.—
—¡Ah! ¡Ten agallas de una vez!—
—…— El rubio observó con los ojos entrecerrados al peliblanco a su lado. Lamentablemente el chico le conocía moderadamente y por tanto tenía ciertas licencias para hablarle así si bien no eran cercanos.
—Lo siento, es que estoy algo nervioso por esto. Si resulta todo bien cada una de las partes tendrá una circularidad de resultados positivos.—
—Hm, no quiero decir lo negativo, entonces.—
—Hehe, mejor que no. Hay que pensar positivo para atraer lo positivo.— Golpeó con su puño la palma de su mano. —Eso es, hay que pensar positivo. Es la clave.—
—…— Podría decir que pensar positivo no llevaba a ninguna parte, dada su propia experiencia personal, pero no quería destruir esa burbuja utópica que el otro se había armado. Entendía que si todo resultaba bien, también sería un gran progreso para el otro chico y su compañera de clases, incluso en el campo de la investigación científica que conllevaba el poder que estaban investigando esos dos. Por su parte, la única ganancia era mantener una estabilidad mental en un familiar que no parecía importarle realmente ello. El joven tomó el vaso de café de la máquina. —Voy a buscarlo.—
—Gracias, Henry, no habría podido hacer esto sin ti.—
—Él me va a odiar… Más.— suspiró, derrotado.

Henry dejó atrás a Allen Walker para que éste continuara  con su parte del plan. A él le tocaba fingir que nada sabía y conducir a su hermano a un encuentro “fortuito” con la persona con quien debía conversar.
Mucho más allá, en el muelle, vio a Cain de pie, mirando hacia el obscuro mar mientras mantenía las manos dentro de su chaqueta. Parecía demasiado ensimismado en sus propios pensamientos y la luz de luna le hacía ver mucho más pálido de lo que ya era. Siempre había tenido una belleza extraña, casi “mágica”.
Recordaba que en la escuela las chicas le mandaban cartas a su hermano mayor sobre declaraciones amorosas y éste educadamente les rechazaba con la excusa de estar demasiado comprometido con sus estudios y deberes. Recordó incluso una ocasión en que el mismo Allen había ido a visitarlos en la casa de Londres y Cain justamente estaba leyendo una carta. Como era más comunicativo en ese entonces no le dio reparos leerla con Allen aunque fue un garrafal error porque al ver que esta carta era firmada por un compañero de clases Allen de por vida lo fastidiaría con esa persona.
En aquellos tiempos su hermano socializaba algo y era más “educado” para apartar a la gente, porque siempre fue más simpatizante de la soledad que de la sociedad excesiva. No obstante, pese a su personalidad solitaria y melancólica, no se abstenía de participar en eventos sociales con sus compañeros e incluso participar en bromas.
Ahora, las pocas personas que se le acercaban, lo hacían con respeto y casi con temor, como si al frente suyo tuvieran a un emperador a quien debían obedecer y no fallarle. Ni hablar de bromear con él.
Cain finalmente se parecía cada día más a su padre Richard. No sirvió de mucho que su hermano ocultase su primer nombre, “Richard”, para sacarse de encima la imagen de su poderoso padre.
—Disculpa, me tardé un poco.—
—Quince minutos más de lo normal.— Exigente y puntual, como el progenitor.
—Ah, pensé traerte un café y me demoré buscando algo que… fuese de tu gusto.—
—No, gracias. No me gusta el café mundano… No es sano. Tú no sabes qué puede contener.—
—…— Y cada vez más clasista. —Okay, ¿Qué tal si caminamos un poco para distraernos?—
—Eh, Henry…— El pelinegro apuntó insidiosamente con su dedo índice sobre el cristal de la pantalla de su reloj de pulsera. —Se me hace tarde. Será mejor que hablemos sobre lo que sucedió en tu reunión con esos tipos miembros de las familias en discordia con la nuestra. Es crucial que conformemos como hermanos un correcto plan para proceder en este contexto y que nos evite cometer errores que nos dejen en una posición vulnerable.—
—Lo sé, lo sé. Pero creo que, naturalmente, debemos tomarnos unos minutos como beneficio de salud mental.—
—…—
—¿Qué?—
—¿Estás asistiendo a terapia?— Le observó con inquisición.
—C-claro que no— se ofendió por ese comentario. Su hermano sabía que ningún Lancaster podía asistir a ese tipo de “terapias” puesto que únicamente, y si alguien más se llegase a enterar, sería visto como una debilidad. —Sólo lo sugiero porque es bueno compartir entre hermanos… Aunque no seas simpatizante de ello.— suspiró.
—…Okay.— giró los ojos, hastiado. —¿Qué quieres? ¿Caminar o qué? Si es así, que sea ahora rápido porque pasan los minutos y—
—¿Por qué estás tan ansioso?— le cortó abruptamente. —Pareces angustiado por ir a alguna otra parte.—
—Ah, ¿Yo? No.— negó. “Aunque quizá me estaba mecanizando con un sistema capitalista lo cual me hace estar acelerado y angustiado ante la ansiedad de producir beneficios que en realidad nunca llegan...” pensó internamente.
—¿Y si me haces un favor ya que estás corto de tiempo?—
—¿Qué cosa, Henry?— entrecerró los ojos, inquietando al otro.
—Ehh, pensaba que podíamos ir allí.— Henry señaló una atracción turística a lo lejos la  cual era un teleférico que conectaba la zona del muelle con el final de un monte lleno de árboles.
—…— Cain se quedó mirando el punto de partida y el punto final calculando el tiempo que les tomaría. Unos treinta minutos, máximo. Quizá si podía ceder pero… —No lo sé. Parece algo aburrido.—
—¿Por favor?—
—…Si tanto quieres.—
—Gracias.— sonrió, más tranquilo. Notó que su hermano de pronto estornudó, lo cual repitió mientras caminaban a la cabina del teleférico. —Te estás resfriando. Sebastian tenía razón.— recordó los comentarios del mayordomo durante el último desayuno en la  casa de su tío Vincent. El sirviente había hecho un pequeño reporte al dueño de casa y, entre otras cosas, había anunciado que Cain se resfriaría en tres días exactos posteriores. —Siempre acierta.—
—Ese sujeto…— estornudó una vez más. —No me da confianza. Tío Vincent debería erradicarlo de la mansión y dar la advertencia de que no se acerque a Ciel.—
—¿Por qué? Siempre ha sido muy unido a Ciel y lo ha apoyado en todo. Casi como… una madre.—
—Porque… No… No lo sé.— se incomodó un poco por esa pregunta. —No es bueno que Ciel pase tanto tiempo con un adulto. Tiene que tener amigos de su edad. Puede ser fácilmente influenciado por ese tipo.—
—Hm.— Mejor no comentó nada más al respecto. Para él, Sebastian era un buen apoyo para Ciel.
Ambos llegaron hasta la cabina del teleférico, Henry pagó por dos pases y fueron hasta una de los transportadores. Esperó que su hermano subiera primero y luego Henry actuó del modo más sospechoso y absurdo que alertó al otro.
—¿Qué pasa?—
—Ah, es que es Allen. Que sorpresa verlo por aquí.—
—¿Walker?— Cain hizo un ademán de asomarse para ver, pero Allen llegó primero haciendo presente su persona.
—Hey, chicos, que coincidencia verlos aquí. ¿También compraron el pase para este transportador? Genial.— les sonrió, carismático. Aunque para Cain se le hizo algo maligno. —Estoy con una amiga, Kana, bueno, Henry ya la conoces y creo que tu también la conoces y NO me habías dicho ni un maldito comentario al respecto.—
—Espera, ¿Qué?— Kana, quien venía bastante abrigada acorde a la noche fría, se quedó de una pieza. Miró consecutivamente a Allen y a Henry y luego a Allen de nuevo, con rencor, porque Henry era demasiado inocente para esas cosas. —Walker, ¡Qué diablos!—
—¿Ah? ¿Qué pasa?— Allen fingió normalidad.
—…— Kana y Cain se miraron de reojo, se podría decir que saltaron chispas.
—Okay, esto es embarazoso.— dijo Kana. —Yo te esperaré aquí, Allen, hasta que termines tu paseo.—
—Oye, ¿y si sale un psicópata o algo así? ¿o tu Rebel? ¿o cualquier loco con MK Ultra mental?—
—…Eh, esas cosas no van a pasar.—
—Señorita Arima, creo que todos estaríamos más tranquilo si nos acompaña.—
—…— Kana miró a Henry, él era tan jodidamente educado. Ni se parecía a su hermano Cain.
—O si te incomoda tanto, yo me bajo.— Sugirió Cain, sonriendo burlonamente mientras miraba a Kana, desafiante. —No estaba de acuerdo con este paseo tan infantil después de todo.— luego miró a Allen. —Es más acorde para ti.—
—Subiremos todos.— Terminó Allen, tomando de los hombros a Kana e induciendo a que subiera.
—Ok, ok. Ya subí.— Kana suspiró. Miró a Allen. —Subiremos todos, ¿no?— repitió.
—Ehhh, ¿Ops?— Allen sonrió una ultima vez
—¡Walker bast—- Pero antes de que Kana y Cain pudieran hacer algo, el peliblanco cerró la puerta hermética del transportador quedando afuera con Henry mientras los otros dos lo miraban con odio a través del cristal.
—¡Allen! ESTO NO ES GRACIOSO.—
—Walker, te ordeno a que abras o si no…—
—¿O qué? ¿Me vas a despedir? Haha.— Allen rio divertido. —Bueno, los dejamos para que conversen ya que tienen mucho de que hablar.— miró a Henry. —Los esperamos cuando terminen.
—¡No!— Dijo Kana, pero la maldita cosa comenzó a moverse, ella golpeó con  su puño el cristal rabiando pero era en vano. Resignada, tomó asiento al frente de Cain, al costado extremo. Miró por la ventana mientras el transportador avanzaba. Cain hizo lo mismo al otro lado.
La HiME analizó la situación mentalmente. Seguramente Allen quería que ella hablara con su Key para así recuperar las demás capacidades que obtiene una HiME gracias a la relación simbiótica con su Key; entre lo más importante, el CHILD. Kana se había cansado de explicarle a Allen que en realidad ella nunca había visto una utilidad en su CHILD, a tal punto que ni recordaba cual había sido antes (…) y que la mayoría de las veces no se pronunciaba en las batallas suyas.  Pero a Allen se le había clavado la maldita obsesión de juntarla con su ex Key apenas enterarse de quien era para que así ella pudiese tener el Child.

“Cálmate. Sólo tienes que esperar en silencio hasta que esta cosa llegue nuevamente abajo” pensó, pero sus pensamientos se vieron obstaculizados cuando el transportador se sacudió en el aire haciendo que ambos pusieran atención a su alrededor. Poco después notaron que una luz de emergencia se encendió en el interior y el transportador se quedó suspendido en el aire, ante una falla mecánica.

—No puede ser.— La peliblanca se dio con la palma de su mano en el rostro.
—…— Cain se quedó en silencio. Maldijo mentalmente al desgraciado de Allen porque sabía que su hermano era demasiado estúpido y cobarde para planificar algo en su contra por lo que todo esto era obra de Walker. Se cruzó de brazos y apoyó la frente en el cristal de la ventana.
—¿Hola? ¿Alguien puede ayudarnos?— Kana apretaba insistentemente el botón del comunicador de emergencia pero nadie le respondía. —¿Hola?— persistentemente presionaba una y otra vez el botón.
—Deja eso, es molesto.—
—Al menos intento que salgamos de aquí.— Lo miró molesta. —Había olvidado lo sensible que eras.—
—No me había dado cuenta antes cuan irritante eres.—
—¿Irritante?— Ella alzó las cejas. Era primera vez en la vida que Cain decía algo “malo” de ella. —¿Te… parezco irritante?— se volvió a sentar. Cain no le respondió nada. Los minutos pasaron lentamente y eso creó un ambiente muy incómodo entre ambos. —Ya no conversas nada…—
—No hay nada que podamos hablar.—
—…—

Era cierto. Porque ella misma intentaba buscar un tema de conversación que los distrajera pero por más que intentaba nada se le venía a la mente. Eso era doloroso, porque durante años Cain había sido su mejor amigo y su mayor confidente tanto en persona como cuando se mantenía en distancia.
Pero por más que la angustiara, una parte de ese Cain había muerto y ella misma había sido su asesina.
Kana lo observó sigilosamente sin que el otro se diera cuenta, estaba completamente de negro y se veía más pálido de lo normal. Incluso lo percibía más delgado que de costumbre. Cain siempre se le hizo algo… femenino, dramático y princeso que necesitaba de su protección, sí, ella como su príncipe protectora todo el tiempo. ¨Princeso¨ recordó en silencio. Era el apodo que los compañeros de curso de Cain en Hanasaki le habían dado después de conocerlo un poco más. ¨Tan delicado y sensible como una damisela¨ había bufado Mello en un partido de futbol cuando los dos estaban en el mismo equipo de Hanasaki y tenían esa rivalidad emblemática que les hizo destacables desde ese entonces.
Pero hoy en día parecía demasiado lejano, ausente, casi como una imagen espectral que se disolvería paulatinamente ante sus ojos. Como alguien que quiere desaparecer sin que nadie lo note ni lo recuerde.

Se le hizo como la imagen exacta de depresión.

Bien, Cain siempre había sido dramático, no exagerado en lo verbal pero sí dramático en su sensibilidad silenciosa. Pero eso era solo delante de ella. Ante los demás siempre había demostrado una careta sociable, gentil y comunicativa la cual era eso, una máscara. Pero ahora parecía que ni se preocupaba por dar una imagen positiva de sí mismo.
Él estornudó, y volvió a apoyar la frente en la ventana.

Kana miró por su ventana. Abajo se veían las luces como iluminación lejanas y pequeñas como si fueran estrellas distantes. La ciudad de Tokyo de todos modos eras siempre bien iluminada y fascinante, por lo que el paisaje era maravilloso. Siempre le había encantado su ciudad natal y nunca había tenido la iniciativa de abandonarla ni aún cuando se le había ofrecido una beca para el extranjero en la escuela de Hanasaki.

Incluso el mismo Cain le había ofrecido irse con él a Inglaterra cuando terminara su intercambio en Japón. Pese a que Kana tenía catastróficos bucles y lagunas mentales debido a la perdida de memoria tras la última batalla con los Rebels de ese entonces, recordaba aquella escena con Cain.

Flash Back

Era un día cálido con brisas frescas. Kana descansaba sobre la hierba del jardín de Hanasaki. Mantenía los ojos cerrados y el rostro alzado hacia el cielo sintiendo aquella brisa que le agradaba. Cerca estaba el árbol que ella siempre buscaba para obtener sombra y tranquilidad por lo que se sentía siempre a gusto en ese sitio.

—Kana… Hey, Kana.—
—¿Mh?— Escuchó que alguien la llamaba. Al abrir los ojos se encontró con la cercanía del rostro de Cain. Este retrocedió, un poco incómodo con la pronta cercanía inconsciente. —¿Estas aquí hace rato?—
—Ah, un poco. Unos minutos.— asintió, sonriendo. —Parecías muy tranquila que casi me decido por no molestarte.—
—Hehe.— ella rio levemente. Al ver a su amigo, lo notó con el uniforme de fútbol de Hanasaki. En ese entonces, Cain participaba mucho de los clubes deportivos y el de fútbol era uno de sus favoritos. Usualmente a esa hora se iba con los amigos que había hecho en su intercambio cultural. A Kana le gustaba que Cain socializara con sus amigos, a veces se pasaba mucho tiempo con ellos pero eso no era malo ya que eso fortalecía los lazos de amistades en su intercambio estudiantil. Ella extendió su mano al cabello del otro, para quitarle una hoja de cerezo que se había depositado sobre su cabello. —¿Qué tal estuvo el entrenamiento?—
—Bien.— Asintió, sentándose a su lado.
—Espero que no hayas tenido problemas con ése detestable de Mihael.—
—Ah, ése.— Entrecerró los ojos. —Lo trato de ignorar la mayor parte del tiempo pero es un tipo insistente.—
—Quizá quiere ser como tú y te admira. No seas malo con él.—
—Ehhh, no creo.— alzó los hombros. Seguidamente observó el paisaje, pensativo.
—¿Pasa algo?—
—Es que… El año ha pasado demasiado rápido. Es increíble que quede poco para el termino de este ciclo académico.—
—Sí…—
—No me gustaría irme tan pronto.—
—Pero sueles volver.—
—Pero mi abuelo tiene expectativas prontas para mi. Quiere que asuma mi rol de hijo mayor lo antes posible.—
—Ese viejo detestable.— Kana vio que Cain abrió los ojos en sorpresa al ver a su abuelo insultado. Ella se encogió de hombros. —Disculpa. No pude evitarlo. Es que… siempre termina separándonos.—
—Descuida.— rio un poco. —Pero tienes razón, siempre vuelvo. Aunque me tarde unos años.—
—Y siempre tienes la opción de hacer el año de nuevo. Si total estás adelantado en unos años.—
—Kana, eso sería visto como un error inaceptable para mi familia.—
—Lo sé, lo sé.— suspiro.
—…— El joven la contempló unos instantes. —¿Y si vienes conmigo a Inglaterra?—
—¿Qué?—
—Eso. Que vengas conmigo. ¡Te encantará Inglaterra!—
—P-pero, debe ser super caro y me será super difícil acostumbrarme. Además mi inglés es tan primitivo.—
—Oh, eso no importa. Yo puedo pagar tu estadía allí, además puedes practicar el inglés conmigo. Será divertido.
—¿Tú crees?—
—Claro. Será genial tener a mi amiga cerca.—
—Me gustaría pero…— bajo la mirada.
—Entiendo…— asintió. —Es por tu responsabilidad como HiME, pero consideremos que podemos ir a Inglaterra cuando esto termine.—
—¿Y si no termina nunca?— preguntó con angustia interna. Realmente era algo que le inquietaba.
—Algún día tiene que terminar.— Cain se puso de pie y le extendió la mano. —Vamos por unos refrescos.—
—¿Y si mejor vamos a beber cerveza? Kora me nombró un local al cual va con sus amigos en Harajuku que suena prometedor y…— vio la cara de espanto en el otro. —Haha, era broma. Ninguno de los dos bebemos.— giró los ojos, tomó la mano del otro y se puso de pie. —Pero volviendo a lo que estábamos hablando. Me gusta la idea de ir a Inglaterra, ¿Sabes? suena bastante bien poder conocer tu país.—

Fin del Flash Back


Un nuevo estornudo de su ahora no amigo le devolvió al presente. Por lo que podía notar, el inglés estaba empezando a enfermarse. Kana Arima soltó un suspiro prolongado, ése otro seguía siendo una persona a la que debían cuidar mucho. Se puso de pie y se sentó a un lado de Cain, el otro hizo un gesto similar a un gato engrifado arrinconándose y colocándose a la defensiva pero antes que dijera algo Kana lo miró con rencor y le pidió que se mantuviera callado. Seguidamente se quitó su larga y cálida bufanda y se la puso al otro, éste reclamó pero Kana hizo oídos sordos.

—Deja de ser tan problemático.— Le regañó. Por desquite, le apretó bien la bufanda al cuello como poco más asfixiarlo. —No quiero estar encerrada con un foco infeccioso, así que evita empeorar más hasta que salgamos de aquí.—
—Hm…— La miró disgustado, luego volvió a su silencio. Después miró inquieto cada parte de ese lugar. —¿Crees que alguien solucione esto antes de las dos de la mañana?
—Eso espero…  ¿Acaso tienes que hacer algo antes de esa hora?—
—No.—
—Hm… Sólo espero que Allen y tu hermano no nos dejen aquí hasta el amanecer.—
—Idem.— Si eso pasaba, mandaría al desgraciado de Henry de regreso a Siria ahora YA. Y a Allen, quien sabe, quizá le venía bien sufrir un secuestro express con amenaza de riesgo vital para uno de sus familiares como “broma” inocente.
En ese momento, el celular de Kana sonó. Ella se puso un poco incómoda y no contestó dejando que sonara por un buen momento. Cain la miró serio.
—¿Son ellos? ¿Por qué no contestas? Quizá sirvan de algo.—
—Eh, no son ellos.—
—…— La miró fijamente.
—Es que tampoco puedo contestar o colgar.— Ella se inquietó, Cain siempre tenía esa mirada que parecía leer la mente de cualquiera. —E-es mi Rebel. Día por medio nos llamamos a esta hora para saber de nuestros días.—
—¿Q-qué?—
—Sí, sí. Suena raro,  pero… Eh, es una especie de terapia y un pacto amigable entre ambos. Hemos decidido conocernos un poco más.—
—Muy lindo pero eso es estúpido.—
—¡Oye! Qué no tengas sentimientos no significa que el resto del mundo carezca de ellos.—
—La insensatez de sus acciones los llevará a un quiebre mental. Hacerse amigos y fraternizar sólo complicará las cosas entre ustedes cuando tengan que… ¿Qué se yo? ¿aniquilarse mutuamente por ejemplo?—
—No es necesario que nos eliminemos.—
—Dícelo a tu directora.—
—¿Y qué hay de Rizembool?—
—¿Qué hay de Rizembool?— Alzó los hombros. —No es como si me importara una de las dos instituciones. No son nada.—
—¿Y entonces que haces en Tokyo?—
—Negocios.—
—Ah, cierto. Eres dueño de la mitad del mundo. Lo siento, su majestad, por mal interpretarlo.—
Ahora, Cain era el que apretaba el botón una y otra vez. Kana lo miró con odio porque era evidente que él detestaba su presencia y quería huir, pero no pudo evitar reírse disimuladamente al ver como al otro, una vez en su perfecta vida, no le resultaban las cosas.
—Sí, que gracioso…— musitó el pelinegro.
—Ya, mejor siéntate y espera.—
—¿Qué pasó con tu Rebel? ¿No estaba…muerto o algo así?—
—Lógicamente el que me llama no es ESE Rebel.— volvió a mirarlo con odio. ¿Cómo podía ser tan inepto de pronto?
—¿Cómo murió?—
—¿Por qué quieres saber eso?—
—Porque no sé gran parte de lo que pasó esa vez y en tres años posteriores, supongo que merezco saber un poco más después de hacer el ridículo por tres años dejándole flores a una tumba vacía.—
—Mh, bueno…— Ella alzó la vista, despistadamente. —Te puedo contar algunas cosas pero…—
—…—
—Tú también me tienes que contar algunas cosas tuyas.—
—¿Por qué?—
—¿Por qué no?—
—Eso no hará que nos volvamos unidos de pronto y volvamos a ser amigos. Esto está irremediablemente roto.—
—…— Kana bajo la mirada, por más que quizo evitarlo no pudo contener un halo de melancolía en su tono de voz. —Lo sé.— dijo —y sé que soy la culpable de eso en gran escala… Y tú no tienes la culpa de nada de esto y sé que te he hecho mucho daño pero… También haces daño y conscientemente como un modo de vengarte indirectamente de todos.
—…—
—El hecho de que Hanasaki y por sobre todo yo te hayamos mentido estuvo mal, pero el hecho de que te llenes de tanto rencor y te ciegues en ello sólo hace que te hagas más daño a ti mismo y a la gente que te aprecia.—
—Genial,— giró los ojos, en un gesto de repudio. —Lo que me faltaba, una consulta psicológica.—
—No estoy… Bah.— negó con la cabeza. —Eres insuperable.— le miró para ver si estaba algo arrepentido por su conducta pero vio que ni un ápice de arrepentimiento se expresaba en él. Eso la irritó. —¿Quieres saber como se murió mi Rebel?— Lo encaró directamente. —Le corté el cuello, creo que casi la cabeza incluso. Él iba a hacer lo mismo conmigo pero me adelanté. Sí, por supuesto, me empapé en su sangre y quedé paralizada viendo su último respiro y yo implorándole a Dios que ¨mágicamente¨ y a pesar de lo destructivo que mi Rebel era, se salvara y de pronto el cuello le quedase perfectamente bien. Sí, en mi utopía de niña idiota como siempre me has dicho, pensé que las cosas se iban a arreglar mágicamente a pesar de que estuviéramos en el mismísimo infierno. ¿Feliz?—
—Y… ¿Qué pasó despu—?
Un sonido fuerte se escuchó dentro del transportador. Cain se había quedado en silencio tras recibir una fuerte bofetada en la mejilla. Se tocó aquella parte que parecía arder… Kana siempre había sido fuerte y fue un error provocarla. Él la observó en silencio, entumecido en su posición como esperando que ella hiciera algo más. Esperando otro tipo de maltrato de su parte.
Kana lo observó con odio frío, se cruzó de brazos y estuvo deseando golpearlo otra vez más e insultarlo a él y a toda su estirpe pero se controló. Luego, sonrió levemente con sorna.
—Eso te lo mereces. Por morboso y por comportarte como un emo dramático todo este tiempo.—
—Lo siento…— Dijo suavemente.
—…— Estaba confundida con ese nuevo arrepentimiento.
—Me lo merecía.— Fue sincero en sus palabras. Internamente entendió que no actuó del modo correcto y por mucho que estuviera enfadado con ella no podía hacer ese tipo de preguntas. La detestaba por mentirosa y fría, pero él no era del tipo de personas que torturase a sus enemigos mentalmente o buscase el modo de tramar una venganza torcida. No era un psicópata.
—Bien. Pero no esperes que yo te pida perdón.—
—Te toca preguntar.—
—¿Estás seguro?—
—Ahám. Esto no arreglará las cosas pero al menos tratemos de que el tiempo pase un poco más rápido.
—¿De verdad Henry es tu hermano?—
—…—
—Es que es tan alto, y lindo, y perfecto. Tan educado y y y ¡Es como un príncipe!—
—…— entrecerró los ojos, alzando una ceja.
—No se parece mucho a ti que digamos.— Kana rio divertida. Hizo un gesto con su mano como tapando a Cain y destapándolo. —Son como luna y sol, oscuridad y luz.— volvió a taparlo con la mano y destaparlo, viendo como el otro la veía como si estuviera loca. —Lancaster malo,— destapando. —Lancaster bueno— tapando a Cain con la mano e imaginando a Henry.
—Ya, ya entendí.— suspiró. —Ok, comprendo que Henry es el hermano perfecto mientras que yo soy como… No sé, la araña de rincón que nadie quiere toparse. O ser el "hermanastro" feo y villano de los cuentos de hadas. —
—Disculpa, no quería ofenderte.—
—No eres la primera persona que dice esas cosas sobre Henry. Parece que todos quedan hechizados por su ¨magníficos ojos azules, su porte galante y su dorado cabello de príncipe¨— gruñó disimuladamente.
—Pero, en serio, ¿Por qué nunca hablaste de Henry? Oh, bueno, sólo hablabas de tu abuelo como si fuera una gran celebridad.—
—No pensé que hablar de mi familia fuera un punto crucial en esa amistad que tuvimos en el pasado.
—…— De nuevo, inconscientemente, lanzaba palabras hirientes. ¨esa amistad que tuvimos¨ En fin, Cain era Cain, no era malo pero si emocionalmente inmaduro. Kana se quitó la chaqueta, no era una persona muy friolenta, se la lanzó al otro para taparlo. —Ya te dije, no quiero contagiarme.—
—Okay. Te devolveré todo.—
—Y en serio, hubieras hablado de tu hermano antes.—
—Creo que alguna vez nombré a mis familiares y no prestaste atención… O conociste alguno cuando me venían a visitar.—
—Hm…— Hizo memoria, pero luego negó confundida. —Creo que recuerdo a un hermano loco que tenías.—
—¿Loco?— curvó las cejas. Si Cain era inmaduro emocionalmente, Kana era la reina de la insensatez y el tacto con otros. —No tengo un hermano loco.—
—Sí… Ya sabes, ese que es rubio y creo que es menor que tú. En ese entonces era un niñito pequeño.—
—¿…?—
—¡Ése! ¿Cómo no te vas a acordar de tu hermano?— Kana se irritó por no sentirse entendida.
—Tengo un montón de hermanos rubios…— Dijo el inglés, cansadamente.
—…Eg, el que era un mini Hitler. Creo que tenía su ADN… Por eso de admirar la supremacía humana. Hablaba de hacer una selección genética con los mejores expositores humanos para entregar un resultado único a su “profesor” o algo así. ¿No se llamaba Ciel?—
—Ah, ese debe ser “Nine”… Te podías acordar de cualquiera…— Pero menos de los que causaban vergüenza ajena. —Ya maduró. Ya no es tan así.— Mintió. Nine y Edward eran igual de… Especiales. —Y Ciel es otro, uno menor.—
—Ah, sí, Ciel es el chico.— Recordaba a un niño muy muy pequeño que alguna vez vio en alguna videollamada que ella le había hecho a Cain cuando este estaba en Inglaterra y el tal Ciel se habría aparecido desde atrás molestando a su hermano trepándosele por encima.
—Mejor dejemos de hablar de familia. Me ahorrarías la humillación personal…—
—Okay. Otra pregunta.—
—Pero.—
—¿Por qué estás en Rizembool?— No le dejo continuar aunque sabía que no le tocaba a ella. Esta vez, lo observó fijamente esperando atenta su respuesta.
—Porque… Tienen una tecnología avanzada para estudiar la genética humana.
—Pero, recuerdo que querías estudiar Física Cuántica.—
—Lo hice, y ya me gradué. Ahora hago una segunda carrera.—
—Siempre fuiste muy inteligente.— Asintió, sonriendo. —Creo que eres la persona más inteligente que conozco.—
—¿Tú… crees?— preguntó un poco tímido.
—Sí.— Aseguró. —Tú y el doctor que me ayudó a salir del coma después del ataque de los Rebels. Es un hombre sumamente inteligente, quizá serás su versión en unos años más. Seria cool que lo conozcas porque seguramente tendrían muchos temas interesantes de qué hablar. Se apellidaba Liebheart.—
—¿Liebheart? ¿D-De dónde lo conoces?—
—Te acabo de decir que me ayudó en salir del coma. ¿Lo conoces ya?—
—N-no. Lo he escuchado de nombre. El tipo tiene buena reputación.— No podía creer que el mundo fuese tan pequeño. Esa revelación le dejo perturbado. A Liebheart lo había relacionado directamente con Rizembool por mucho tiempo, pero escuchar que tuvo que ver con la salud de alguien de Hanasaki a Cain le hacía confirmar aún más que Johan Liebheart estaba jugando su propio juego sin deberle lealtad a nadie. ¿Qué era lo que realmente buscaba Johan de todas las personas con las que se involucraba? Seguía siendo un misterio.
—Bueno, te toca.—
—Eh, ¿Por qué eres HiME de nuevo? ¿No fue suficiente el trauma?—
—Buena pregunta. Pienso que soy HiME otra vez porque me hace sentir… ¨viva¨ irónicamente, y, aunque te cueste creerlo, me da estabilidad y un propósito. Si bien he tenido problemas en este nuevo ciclo, siento que puedo hacer mejor las cosas de ahora en adelante y encontrar mi verdadero objetivo en la vida. Encontrar mi identidad.—
—Supongo que la vez pasada no fue muy buena.—
—Pero tuve bastante experiencia que sirvió de aprendizaje. Además… Eras mi Key, sentía que te debía demostrar cuan fuerte podía ser.—
—Eh, nunca fui un buen Key.— Cain reflexionó. —Creo que, de hecho, fui el más inútil.—
—No eras el más inútil.— Ella negó con su cabeza. —Eras super nerd y delicado, pero siempre me ayudabas con tu inteligencia puesto que ideabas estrategias de la nada y salíamos bien parados.—
—Tú eras la fuerte y habilidosa, tenía que complementar con lo que pudiera...—
—Hehe…— Kana sonrió tristemente. Vio que Cain la imitó. —Todo esto está perdido, ¿verdad?—
—Kana, esto nunca volverá a ser como antes.— Él la miró con serenidad. —Pero nos quedaremos con el recuerdo de lo bueno que fue. La angustia del presente nos ayudará a hacernos más fuerte.—
—…—
—Y cada uno seguirá con sus vidas para hacer lo mejor posible.—
—Cierto…— asintió con la cabeza, apenada. —Es difícil aceptarlo pero de hace años que nuestras vidas estas totalmente distanciadas y en el presente no tenemos nada que nos vincule tan fuerte más que el pasado.—
—Así es. Como cada persona que circula en nuestras vidas. Todo es pasajero… Pero deja una huella.—
—Ah, siempre eres super frío y calculador, sabes salir de todo sin pasarte la vida deprimido en un rincón mirando con nostalgia el pasado que no volverá.—
—No es eso.— Cain suspiró. —Sino que a veces tenemos que tomar las riendas de nuestras vidas y sacrificar cierta parte de nosotros para salir resilientes aunque eso nos cueste una parte de nuestra historia pasada y una sensación de dolor que se apacigua lentamente.—
—Si no fueras mi ex amigo, ahora persona no grata, podría decir libremente que tomaré esas palabras como un consejo.—
—Estás más bromista en tu nueva faceta… Antes eras más seria y taciturna. Punto aparte.—
—La gente cambia.—
—Sí…—
—Supongo que esto es la despedida… Porque después de bajar de aquí lo nuestro deberá quedar en el pasado y dar vuelta la hoja.—
—Lo sé…—
—Pero siempre quedará algo y la experiencia será nuestro aprendizaje. No creo que sea bueno olvidarlo todo como insinúas dando definitivamente vuelta la página, pero sí quedarte con los buenos recuerdos para cuando pasen los años mirar hacia atrás con nostalgia pero con la tranquilidad de estar en paz contigo mismo y con los demás.
—Suena bien.— asintió. —Exito con tu nueva etapa de HiME, Arima Kana.—
—Gracias. Exito con tu historia también.—
Era como si gran parte de su historia pasada fuese absorbida de pronto por un bucle del tiempo haciéndose borrón y cuenta nueva o una especie de tabula raza. Los que algunas vez fueron grandes amigos ahora parecían dos personas extrañas que acababan de conocerse.

Los dos habían “renacido” esa noche.

Allen había insistido en pagarle al monitor del teleférico para que los dejara allá arriba hasta el amanecer, pero la ansiedad de Henry le obligó a desistir de su idea y al final cedió a pedir que bajaran el transportador. Era ya medianoche cuando Kana y Cain bajaron al fin del compartimiento.
Cain fue el primero en bajar, con calma, y salió caminando sin decir una palabra. Henry se despidió de Kana y Allen y se fue detrás de su hermano. Kana pasó por un momento de calma mirando como los dos Lancaster se iban, y seguidamente procedió, igual de calmada, a poner sus manos en el cuello de Allen para ahorcarlo suavemente.

—¡Lo sé, lo sé! No debí hacerlo pero… ¿Cómo salió todo?— El albino preguntó ansiosamente esperando que el plan haya dado buenos resultados.
—Pues, no lograste tu propósito. Sigo sin Key. Cain jamás volverá a ser mi Key y… esto…— se detuvo en seco, pronunciando lo siguiente con melancolía. —A sido la despedida final.—
—¿…Qué?— Allen parecía entrar en un shock.
—Pero ha ayudado para dejar el pasado atrás lo cual nos anclaba y no nos permitía avanzar, e iniciar una nueva hoja de vida. Ahora, con acuerdos mutuo de que cada uno hará lo mejor con su propia vida tomando caminos distintos.
—¡Pero ese no era el punto!—
—Lo sé. Pero… Es un paso, Allen, es un paso.— Ella le dio una palmaditas en el hombro, dandole tranquilidad.
—Okay, admito que me desilusiona que él no vuelva a ser tu Key porque realmente me habría divertido con esta comedia pero… tienes razón, no hay que forzar las cosas y hay que seguir adelante.
—Sería bueno que investigaras si existen antecedentes de HiMEs que no tuvieran Keys y que han salido airosas de esto.—
—¿No planeas seguir toda la vida así?—
—Haha, quien sabe.—
—Ahhh, Kana, ¿Por qué insistes en torturarme? Sabes que nos irá mejor con Hanasaki si logramos mejorar tus capacidades  como HiME— Allen se encogió de hombros. —Pero no te presionaré por un tiempo. Ahora, déjame llevarte a tu casa para asegurarme que llegues a salvo.—
—Gracias— sonrió maligna —¿Si sabes que vivo temporalmente en un templo que queda muuuy lejos, cierto?—
—…—


A la mañana siguiente, dos Rebels de Rizembool tuvieron que faltar obligatoriamente a sus clases ya que su supervisor de entrenamiento, Haine Rammsteiner, les había dado la orden de acompañarlos a aquel terreno desolado donde los llevaba para entrenar.
Eren tenía buena condición física así que no tenía problemas en correr desesperadamente por su vida para no terminar siendo el pellet de los perros de Haine quienes lo venían persiguiendo. Kaneki, en tanto, tenía ciertas dificultades en cortar un tronco con un hacha según los mandamientos de Haine.

—Vamos, hadas, mi abuela correría más rápido que tú,— Haine señaló a Eren, quien seguía corriendo. Luego miró a Kaneki causando que éste se engrifara del escalofrío que le causaba  la mirada del supervisor.  —y cortaría su quinto tronco a estas alturas, lo cargaría en su lomo y lo mandaría a hacer un mueble. Es más, mi abuela ya habría terminado y estaría aquí dándoles golpes con su cucharón de hierro por lo lentos que son.— En tanto, el albino estaba cómodamente echado en una silla de playa deteriorada y abandonada. Como era usual, vestía atuendos militarizados lo cual lo hacía ver más peligroso. En su mano, tenía una lata  de cerveza, la cuarta de la mañana, la  cual bebía para hidratarse.
—S-superior Haine, eh…—
—Qué pasa, hada dos.— Haine miró con los ojos entrecerrados a Kaneki, cansado de la actitud patética de ese tipo.
—E-esto, yo… eh…—
—¿QUE?— gruñó
—N-no sé… Pensaba que quizá, quizá… no era bueno que bebiera tan temprano.—
¨pensaba que quizá, quizᨗ imitó una burda voz de niñita. —¿Qué crees que tengo quince años? Puedo beber donde se me antoje y a la hora que quiera. No es ilegal.—
—…— Kaneki entrecerró los ojos. Eso no era ilegal ya que no era menor de edad, pero sí era ilegal conducir con un mínimo de alcohol en la sangre. —Es qué… ¡Auch!— Kaneki sintió que la lata vacía le había llegado directo en la nuca.
—Sí, cállate y trabaja.—
—¡Bájate! ¡Bájate!— Gruñía Eren quien había trepado a un solitario árbol. Parecía un gato engrifado siendo asechado por dos perros. Los malditos animales, además de atléticos y con instinto asesino, daban unos saltos enormes que parecía que en cualquier momento le desgarraban una pierna. —¡Superior!— exclamó por su atención.
—Ah… verdad, me había olvidado de ti.— Haine silbó y las dos bestias dejaron en paz a Eren. El pelicastaño se bajo del árbol y caminó con precaución hasta donde estaba Haine. Lo miró insistentemente. —¿Qué pasa?—
—¿Ser perseguido por perros diabólicos me ayudará a ser mejor Rebel?— le preguntó seriamente.
—No.— Alzó los hombros. —Pero de algo te va a servir en la vida.—
—Pero es peligroso.—
—Que niña eres. Además, ¿Por qué te preocupas tanto por tu integridad física?—
—¿P-perdón? ¿Acaso eso es malo?—
—¿No te has visto la cara? Estás lleno de hematomas en el rostro todo el tiempo. Seguramente andas de borracho por allí metiéndote en pleitos callejeros. Deberías agradecer que te doy las herramientas para defenderte en la vida.—
—Esto es por el club de boxeo. ¡No ando borracho en la calle!—
—HAHAHA, ¿de verdad alguien tan gay como tú hace boxeo? Vaya que mal te va…—
—¡Es que estoy aprendiendo!— dijo en su defensa. Luego lo miró, más compuesto. —Usted debería entrenar con Kaneki y yo y dar el ejemplo.—
—Te estás poniendo insolente, insecto.— Haine le señaló con el índice.
—Es que lo admiro mucho, señor… Quiero que me enseñe.—
—¿Quieres que te enseñe a boxear?—
—Eh, eso suena suicida.. pero si tiene tiempo…—
—Bien.— Haine se puso de pie. —Para que cierres el hocico, te demostraré cómo deberías ser tú y tu amiguita.— Fue hasta donde Kaneki y le quitó el hacha. —Quítate.— la tomó y dio un solo golpe cortando el tronco de una, así sucesivamente con todos los troncos de la zona.
—Woh.— Kaneki se quedó asombrado. —Es muy fuerte.—
—Sigue tú. Si no veo ese tronco en pedazos te torceré el cuello como el otro día.—
—Ay, no.— Kaneki tembló al pensar en eso. Todavía tenía una marca roja en el cuello. Kaneki tomó el hacha y siguió intentándolo.
—Hada uno, sígueme.— Le indicó a Eren, comenzó a correr y Eren tuvo que seguirle el ritmo.

Ambos corrieron a buena velocidad por unos treinta minutos sin detenerse por un segundo. Pese a que Haine siempre estaba mal humorado, sin actividad física y bebiendo alcohol por allí demostraba tener una buena condición física digna de cualquier guerrero. No en vano había sido un Rebel admirable en su tiempo y un miembro de la milicia germana.
Tampoco era que Haine fuera un viejo acabado tirado en el suelo sin esperanzas de vida, pero como tenía una conducta de antisocial y estaba bajo un tratamiento médico de cuidado cualquiera pensaría que estaba aniquilado como ser humano.
Después del trote, Eren se apoyó en sus rodillas mientras inhalaba bocanadas de aire. Antes de que pudiera recuperarse, Haine le dio una orden. Notó que el superior no estaba ni mínimamente cansado.

—Ponte recto.—
—S-si.—Eren se reincorporó.
—Bien. Pon atención: Un golpe recto es el golpe más utilizado en el boxeo, por lo que es esencial saber cómo defenderse contra ese golpe. Los más inexpertos pero violentos siempre intentarán darte un golpe recto lo cual es básico. debes mantener ambas manos en frente de tu cara en todo momento para defenderte. En esta posición, puedes bloquear los golpes sin siquiera intentarlo.— Vio a Eren intentar imitar su postura. Haine frunció el ceño y lo corrió él mismo posicionando bien a Eren, no sin antes aprovechar de darle una patada. —Cuando tu oponente lanza un golpe, los guantes y los antebrazos absorberán el impacto del golpe. Tienes que mentalizarte de que tus brazos son duros  como rocas. Si piensas que te van a lastimar o que te dolerán los brazos estas perdido, porque son tu escudo.—
—Tiene sentido.—
—Bloquea.— le dio un golpe que Eren apenas resistió. —Bloquea con más confianza.— le dio otro golpe, Eren lo recibió un poco mejor. —Algo es algo…— giró los ojos. —Se puede parar un derechazo cruzado con una pequeña bofetada del guante izquierdo. Al hacer esto, doblarás el golpe del rival y lo expondrás a un contragolpe, ¿entiendes? es simple. Y piensa esto: si bien estás practicando boxeo, no siempre estarás con tus guantes. Quizá en alguna ocasión te toque una lucha callejera con unos vándalos y no vas a andar por la vida con tus protectores.—
—Ya me ha pasado.—
—Evita siempre capturar un golpe de energía debido a la velocidad y el ímpetu. Para ¨atrapar¨ un golpe, coloca tu mano derecha en frente de tu cara y "captura" el puño entrante. Asegúrate de que tu barbilla esté hacia adentro y que el guante se mantenga cerca de tu rostro; no extiendas la mano para coger el golpe. Gira el pie hacia atrás para mantener el equilibrio. ¿Me sigues?—
—Sí.—
—Practiquemos.—
Los dos comenzaron a practicar box, Eren trataba de seguir las instrucciones de Haine y éste último cada tanto lo retaba por lo inepto que podía ser o por simple gusto. Aunque Eren quedó golpeado y adolorido, irónicamente se sintió agradecido de Haine porque había aprendido de buen modo como protegerse. Ya no sería el hazme reír del club de boxeo si seguía lo aprendido por Haine. Eso también evitaría que Historia Reiss se apareciera en sus entrenamientos para curar sus heridas y convertir a Eren en el foco de burla de sus compañeros de club quienes lo molestaban con esa infantilidad de que él e Historia eran novios.
—Señor Haine, se quedó pegada el hacha en el tronco. ¿Qué hago?—
—Ah— giró los ojos, hastiado. —El que aprobó a eso como un Rebel debe ser un retardado mental.— Haine fue hasta donde estaba Kaneki para sacar el hacha que estaba atascada.
En eso, Eren notó que su celular estaba vibrando. Contestó disimuladamente.
—¿Hola?—
—Eren, ¿dónde estás? Estoy en Rizembool y no te encuentro.—
—¿Reiss?—
—Es increíble que faltes a tantas clases. Acabo de hablar con tu profesor y dice que eres un caso perdido.—
—Un momento, ¿quién te dio la autorización para supervisarme? lo otro, no pierdo clases por que quiero, estoy justificado porque me sacan a entrenar.—
—Hablé con tus compañeros de clase… Nadie te conoce y los que te conocen te creen desviado.—
—¿Y ellos qué opinan? Ok, esto es absurdo. Sal de Rizembool, te pedí que no fueras para allá.—
—Te vine a buscar porque Jean Otus quiere hablar con nosotros.—
—¿Volvió de Amsterdam?—
—Sí.—
—Okay, después de esto pasaré por la oficina. Y Reiss.— Eren pareció regañar al aparato celular porque si lo veían de lejo parecía pelear con el objeto sin vida. —No vuelvas a llamarme más a este número. NO lo vuelvas a hacer.—
—Adiós.— colgó la rubia.
—¿Con quién hablabas?— Haine le apareció de pronto al lado de Eren, perturbándolo.
—C-con con… con mi mamá (?)—
—A la próxima que la vieja te llame en mis entrenamientos te meteré ese celular por donde no quieres saber.—
—S-sí. Perdón, le diré a mamá (??) que no me llame más.—
—Muy bien.— Haine se sacudió la tierra de su pantalón. —Nos vamos.—
—Kaneki, ¿estás bien?— Preguntó Eren mientras caminaban detrás del superior.
—El supervisor tiene razón sobre que soy una vergüenza por mi poca fuerza y que debería suicidarme.
—…—
—Pero me analizó y me dice que mi virtud es mi velocidad y agilidad, que puedo ser muy peligroso si manejo bien esas áreas.—
—En eso último tiene razón.— Le miró de reojos. —Pareces de buen humor a pesar de las palabras ácidas.—
—Aham. Pese a lo abusivo que pueden ser los entrenamientos del supervisor, me siento revitalizado.—
—¿Sí?—
—Sí. Él me trata como escoria pero al menos no disminuye mi discapacidad sintiendo lástima de mi condición médica. En cambio, trata de ver qué área es más potente de mi para suplir las que mantengo debilitadas. Nadie ha hecho eso por mi. Es muy lindo de su parte.—
—…Kaneki.— Pobre Kaneki, parecía tan ilusionado con Haine de pronto. Le daba miedo que alguien tan puro de alma como Kaneki se dejase convencer por gente así.
—Eren-san, es en serio. Todos siempre sienten lástima de mi y me dicen cosas como “mejor ve a sentarse allí hasta que todo acabe” o me sobre protegen. Pero Haine me quiebra el espíritu exigiendo más de mi hasta darlo sin sentir misericordia. Eso no lo hace nadie por mi porque siempre sienten pena y me ayudan en todo, aliviando la carga física.
—Okay Kaneki, entiendo. Entiendo tu ilusión— Apoyó una mano en el hombro del otro. —Sólo no te exijas mucho y por sobre todo no dejes de ser el chico adorable y encantador que eres. Prométemelo.—
—¿Eh?—
—Olvídalo.— Se encogió de hombros —Sólo no te conviertas en alguien como él.— señaló disimuladamente a Haine.
—No creo.— soltó una risita disimulada.
2
Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Mayo 04
« Last post by Eureka on June 20, 2018, 04:17:33 PM »
1. Yashiro Isana (K Project)
2. Kuroh Yatogami (K Project)
3. Anna (K Project)
4. Hunk (Voltron: Legendary Defender)
5. Matthew Holt (Voltron: Legendary Defender)
6. Lotor (Voltron: Legendary Defender)
7. Arakita Yasutomo (Yowamushi Pedal)
8. Yoite (Nabari no Ou)
9. Miharu (Nabari no Ou)
10. Hanamaru Kunikida (Love Live! Sunshine)
11. Ruby Kurosawa (Love Live! Sunshine)
12. You Watanabe (Love Live! Sunshine)
13. Kanan Matsuura (Love Live! Sunshine)
14. Mari Ohara (Love Live! Sunshine)
15. Dia Kurosawa (Love Live! Sunshine)
16. Kuroo Tetsurou (Haikyuu!!)
17. Satori Tendo (Haikyuu!!)
18. Akaashi Keiji (Haikyuu!!)
19. Kenma Kozume (Haikyuu!!)
20. Bokuto Koutaro (Haikyuu!!)
21. Daichi Sawamura (Haikyuu!!)
22. Takeru Oikawa (Haikyuu!!)
23. Anemone (Eureka Seven)
24. Eureka (Eureka Seven)
25. Ao Thurston (Eureka Seven: Ao)
26. Teddie (Shin Megami Tensei: Persona 4)
27. Labrys (Persona 4 Arena)
28. Thor (Marvel)
29. Yuna D. Kaito (Cardcaptor Sakura: Clear-Card Arc)
30. Zushi (Hunter x Hunter)
31. Leorio Paladiknight (Hunter x Hunter)
32. Jason Todd (DC)
33. Damian Wayne (DC)
34. Marian Cross (D.Gray-Man)
35. Nea D. Campbell (D.Gray-man)
36. Kiyotaka Narumi (Spiral - Suiri no Kizuna)
37. Saeran Jang (Mystic Messenger)
38. K. K. (Kekkai Sensen)
39. Shouma Takakura (Mawaru Penguindrum)
40. Kanba Takakura (Mawaru Penguindrum)
41. Kaito Momota (Danganronpa V3: Killing Harmony)
42. Shuichi Saihara (Danganronpa V3: Killing Harmony)
43. Kokichi Ouma (Danganronpa V3: Killing Harmony)
44. C.C. (Code Geass)

45. Suzaku Kururugi (Code Geass)
46. Darios (Fire Emblem: Warriors)
47. Lianna (Fire Emblem: Warriors)
48. Chrom (Fire Emblem: Awakening)
49. Nejire Hadou (Boku no Hero Academia)
50. Eri (Boku no Hero Academia)

51. Wolfgang Goldenleonard (King's Maker)
3
Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Mayo 04
« Last post by Kana on June 19, 2018, 10:12:22 PM »
#1 Vincent Phantomhive (Kuroshitsuji)

#2 Johan Liebheart (Monster)

#3 Azami Nakiri (Shokugeki no Souma)

#4 Zorome (Darling in the FranXX)
#5 Hiro (Darling in the FranXX)
#6 9'α (Darling in the FranXX)
#7 Ichigo (Darling in the FranXX)
#8 Mitsuru (Darling in the FranXX)
#9 Kokoro (Darling in the FranXX)
#10 Miku (Darling in the FranXX)
#11 Sharena (Fire Emblem)
#12 Alfonse (Fire Emblem)
#13 Fernand (Fire Emblem)

#14 Rinea (Fire Emblem)

#15 Éponine (Fire Emblem)
#16 Celica (Fire Emblem)

#17 Alm (Fire Emblem)

#18 Marth (Fire Emblem)

#19 Berkut (Fire Emblem)

#20 FemCorrin "Kamui" (Fire Emblem) 

#21 MaleCorrin "Kamui" (Fire Emblem) 

#22 MaleDaraen "Robin" (Fire Emblem)

#23 


Fjorm (Fire Emblem)
#24 Howl (Howl's Moving Castle)

#25 Sebastian Michaelis (Kuroshitsuji)

#26 Real Ciel Phantomhive (Kuroshitsuji) 

#27 Mifue Shinohara (Caligula)
#28 Thorn (Caligula)
#29 Marie Mizuguchi (Caligula)
#30 Takumi Aldini (Shokugeki no Souma)

#31 Samatoki Aohitsugi (Mad Tigger Crew)
#32 Shin-Ah (Akatsuki no Yona)

#33 Cagliostro (Granblue Fantasy)
#34 Gran (Granblue Fantasy)

#35 Lyria (Granblue Fantasy)

#36 Aru Akise (Mirai Nikki)
#37 Jean Otus (ACCA: 13-ku Kansatsu-ka)

#38 
Saburo Yamada (Buster Bros!!!)
#39 Ichiro Yamada (Buster Bros!!!)

#40
#41 

#42
#43 Soushi Miketsukami (Inu x Boku SS)
#44 Toto Sakigami (Deadman Wonderland)

#45 Marnie (Omoide no Marnie)

#46 Hiyori Iki (Noragami)

#47
#48 Noriko Sonozaki (Kiznaiver)
#49 Katsuhira Agata (Kiznaiver)


Subo tres personajes a la lista oficial y agrego a esos que estan en negrita.
4
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on June 19, 2018, 12:40:47 PM »
Gracias por dejarme usar a tus personajes, Mimi~

59.2.


Pasaron unos minutos e Ichigo pudo divisar a Honebami caminar por un pasillo cercano. El peliceleste, quien había terminado con unas impresiones para su próxima clase, acudió donde su hermano para hablar con él.

“Honebami, espera,” le pidió.
“…” este se detuvo y se volteó. “¿Sucede algo, hermano?”
“No precisamente…” Ichigo negó y se vio un poco incómodo. La conversación que había tenido con Tharja seguía dando vueltas en su cabeza. “Esperaba hablar un momento contigo.”
“…” asintió. “No tengo mucho tiempo para hablar, pero puedo atenderte.”
“Estamos iguales. Debo ir a una clase que comienza pronto,” sonrió con leve torpeza.
“…” Honebami miró a sus alrededores, para asegurarse que ninguna acosadora de su hermano se encontraba prestándoles atención.
“¿Eh? ¿Estás buscando algo?” preguntó el mayor, confundido.
“No es importante,” negó. “¿Sobre qué quieres hablar?”
“…” Ichigo asintió con seriedad. “Sigamos caminando mientras dialogamos. Vamos hacia tu destino. Todavía tengo tiempo antes de mi clase.”
“Entendido…” el peliblanco no objetó y los dos se pusieron a caminar juntos. Honebami regresó su mirada hacia el frente en lo que esperaba oír las palabras de su mayor.
“…” este tardó un momento en decidirse a hablar y ser sincero con su hermano. Honebami siempre había sido muy inaccesible y su inmutabilidad le hacía más difícil hablar con él, pero realmente tenía que hacerlo. “Hablé con Tharja hace un par de horas sobre lo sucedido el lunes en la noche, y sobre el rescate de Shinano.”
“…” asintió y miró a su acompañante. “Debes esperar explicaciones de mi parte.”
“Podrías decir eso, aunque decirlo de esa forma es un poco incómodo…” observó el peliceleste, quien dio un suspiro. “Me inquieté al saber que fuiste el único quien tomó acción contra los criminales. Aquel fue un gran peligro para ti. Aunque, ahora que he hablado con Tharja, temo que haya más de qué preocuparme, y que sea algo que a diferencia del secuestro continúe relevante y urgente.”
“¿A qué te refieres?”
“¿Es verdad que colisionaste dos balas a propósito de un solo intento?”
“…” el peliblanco cerró sus ojos momentáneamente, meditativo. Recordó lo último que Yagen acababa de decirle, con lo cual supo cómo contestarle a su hermano mayor. “Es posible que ello haya ocurrido, pero no puedo verificarlo.”
“…” Ichigo se vio un poco inquieto. Era una respuesta vacía e incierta.
“Vi el gesto del guardián del recinto de sacar una pistola para dispararme, y mi mente resolvió en dispararle antes para derrotarle,” contestó con completa tranquilidad. Miró al otro de costado. “Ello pudo haber terminado en muchas formas, hermano. Una colisión de las balas pudo haber sido lo mejor para ambos lados. En aquel momento, poco me importó la seguridad de mi oponente, y estoy convencido que esa percepción fue recíproca.”
“Honebami…” el mayor se preocupó.
“Si uno no está dispuesto a pelear para matar, lo mejor es no intentarlo,” dijo con suma tranquilidad. “Es simple…”
“No lo es, Honebami,” Ichigo tensó su voz y frunció el ceño. “Si sólo una persona hubiera perecido aquella noche, hubiera sido un caso policial mucho más complejo. Los allegados de aquel caído habrían sufrido y nos habrían maldecido. Shinano no hubiera sido capaz de vivir consigo mismo tampoco.”
“…”
“¿Acaso no lo entiendes?” le preguntó con un poco de angustia. Veía la palpable inmutabilidad y apatía en su hermano, quien miraba el camino.
“Eres muy suave, hermano,” recalcó Honebami, con una pizca de frialdad en su voz. Le miró de reojo. “Es una suavidad apropiada y conveniente como nuestro hermano mayor, y lo que ha permitido un ambiente saludable y productivo para nuestros hermanos menores. Sin embargo, el mundo no es compatible con tu visión. Sea velar por Shinano o por cualquiera de nuestros parientes, estoy dispuesto a hacer lo necesario. Los Toushirou somos un linaje de guerreros y nos asienta bien la pelea,” asintió, convencido. “Y si bien nuestros hermanos intentan acoplarse a un mundo más seguro y moderno, mi misión es pelear para que ellos no se vean forzados a hacerlo.”
“…”
“No debería ser extraño. Mi actitud no ha sido inesperada para Yagen, o Gotou, o Shinano. Ello quiere decir que esta naturaleza es mía, y trasciende todo aquello que es conocido para mí,” comentó el peliblanco, tranquilamente. Él llevó sus manos hacia su pecho y bajó su mirada. “Es parte de mi ser, es quien soy, es algo que el fuego no borró de mí hace nueve años…”
“No digas eso, Honebami…” Ichigo se afligió por lo que veía. Su taciturno y tranquilo hermano llevaba impresa esa peligrosa naturaleza, e incluso la apreciaba y valoraba como si fuera algo que quisiera llevar cerca de él. No era normal, más bien muy preocupante. Recordó los comentarios de Tharja con respecto a él, y también que Mikazuki le había hecho observaciones similares en el pasado… “Estamos preocupados por ti…”
“¿Por qué?” preguntó, levemente confundido.
“Te puedes hacer daño si piensas así, si te fuerzas a pelear.”
“No…” negó. “No siento empatía con mis enemigos. Pelear es natural para mí. Yo soy incompatible con las personas. Por lo tanto, no es una imposición.”
“Honebami…” Ichigo frunció el ceño, con pesadez. Le dolía oírle diciendo eso, pero sabía que no le rendiría atención de momento. “Dime, ¿de algún modo tú o Yagen se encuentran involucrados con el asunto de los Rebels?”
“No…” volvió a negar, inmutado. “Al menos no directamente. Nuestros proyectos, como tecnología, podrían encontrar uso en el conflicto con Hanasaki, o podrían ser implementados con fines más benéficos. Esas son las mayores ramificaciones que puedo pensar de momento…”
“Comprendo lo que dices…” Ichigo bajó su mirada, incómodo. Sentía que su hermano no estaba siendo del todo honesto con él, o al menos que había algo que se reservaba. “Sería irresponsable de nuestra parte pretender colaborar en este conflicto, para empezar. Una familia como la nuestra con la habilidad de maniobrar espadas debe ser responsable con la sociedad. A su vez… no sería capaz de vivir tranquilo si alguno de ustedes se viera involucrado.”
“…” Honebami asintió. “Es entendible…”
“Tú debes verlo del mismo modo, Honebami.”
“…” volvió a asentir. “Es peligroso, es ilógico, es irracional…” entonces, él se detuvo frente a un edificio. “Hermano, debo irme. El ingreso a los pisos superiores es monitoreado.”
“Lo sé…” Ichigo miró a aquel edificio. Sabía que ahí estaba el laboratorio de computación de Ikari-sensei por medio de Tsurumaru, a quien había acompañado a ese destino en más de una ocasión. El peliceleste llevó una mano a su pecho, afligido. “No tengo el permiso de visitar el ambiente de trabajo de Tsurumaru-san, ni el de Yagen… es un poco solitario pensar en ello.”
“…” Honebami le miró de reojo. “Es inevitable…”
“E-espera un momento,” entonces, Ichigo se acordó de algo alarmante. “Kousetsu-san nos comentó sobre cómo él y sus hermanos conocieron a Yagen hace cinco años. Según el relato, nuestro hermano fue un supervisor de un Rebel de aquel entonces.”
“…”
“¿Acaso ello no es involucrarse con la guerra?” preguntó con leve molestia.
“Yagen es un doctor y su deber fue monitorear la salud y compatibilidad tecnológica de Souza,” reportó Honebami, inmutado. “Él fue un Rebel inestable y requirió asistencia médica.”
“Tsk…” aquella descripción erizó al hermano mayor, quien estaba en shock por las palabras del peliblanco. “Tú sabes todo eso… también… por cómo lo dices… te es natural…”
“Fue un proyecto adicional a los estudios de Yagen o sus trabajos de investigación,” contestó sin rodeos. “Y fue exitoso, por cómo Souza se encuentra saludable y alejado de Rizembool.”
“Pero, ¿por qué…? ¿Por qué actúas como si fuera normal? Aun si dices que Yagen no está ligado al conflicto, él ha tenido que exponerse al mismo, y ha tenido que lidiar con personas tan peligrosas en ocasiones…”
“Sin embargo, no es nada que Yagen no ha podido resolver,” le aseguró. “Él es más capaz de lo que piensas. Rizembool tampoco sería irresponsable como para exponer a uno de sus más jóvenes y aclamados científicos al peligro…”
“Ese no es el punto…” Ichigo se estaba convenciendo que el ambiente de Rizembool era dañino para el par. Fuera de si estaban involucrados o no, lo cual realmente deseaba que no fuera el caso, temía que ellos estuvieran desarrollando una comprensión incorrecta de la vida. “Él ha sido un aprendiz desde su niñez… ¿Qué es lo que Yagen considerará normal a estas alturas?”
“No tienes de qué preocuparte,” dijo Honebami, negando tranquilamente. “Yagen es también muy sensato y tiene una vocación de servicio. Él no negaría atención médica ni dejaría de ser un doctor profesional. A su vez, le he acompañado en su trayecto. Soy su asistente.”
“…” el vacío que había mencionado anteriormente se acrecentaba. Ichigo supo que no le quedaba de otra que encontrar consuelo en las palabras de Honebami. Por lo que Kousetsu le había dicho, sí confiaba en que sus dos hermanos eran muy unidos y habían estado juntos. “Ciertamente, Yagen nunca querría importunarme con sus vivencias.”
“…” asintió.
“Pero quisiera saber qué más ha tenido que hacer. No debería haber secretos entre nosotros,” recalcó Ichigo, decidido. “Estoy consciente de su lealtad hacia nosotros por más distante que sea, y le debo ese mismo compromiso.”
“Pienso que Yagen se encuentra en un buen estado,” opinó Honebami. “El tiempo que ha pasado en nuestro hogar ha sido productivo para él. Nuestra familia siempre ha sido cálida…”
“Es verdad…”
“Pretender demandar más de él no ayudaría la situación. Yagen no lo tolerará,” informó con un tono un poco más tenso.
“…” el mayor asintió. “Tiene sentido… por más triste que sea. Yagen tiende a alejarse y demandar privacidad…”
“No lo considerarás apropiado, pero el apoyo que le ofrecen puede que sea lo suficiente.”
“Ahora quisiera que me dijeras lo que tú necesitas, Honebami.”
“No puedo pensar en ningún pedido para mí,” dijo sin dar rodeos. “Lo único que velo es por que el status quo se mantenga. Si algo fuera a perturbarlo, me aseguraría de repararlo, sin importar lo que tenga que hacer.”
“Puedo entender lo que dices, y el sentimiento que te lleva a esa motivación, pero quiero que entiendas algo,” Ichigo llevó una mano al pecho y habló con solemnidad. “Ustedes dos son importantes para mí y me preocupo por el bienestar de ambos. Por más que Yagen sea una persona privada e independiente, por más que tú te cometas a servirnos sin deseos propios, ustedes dos son mis preciados hermanos, y por ello quisiera que también pudieran cuidarse del modo en el cual tú esperas cuidar de nosotros. Yo quiero que estén bien, por encima de lo demás, y haré lo que pueda para apoyarles.”
“Entiendo…” Honebami asintió más pausadamente. “Es lo que esperaría de ti, hermano.”
“Ojalá hubiera una forma de dejarte saber lo preocupado que estoy por los dos, y lo mucho que anhelo ser más cercano a ustedes…” Ichigo sonrió con tristeza. “Y espero que algún día puedan ser honestos conmigo. Sé… que me pierdo de mucho.”
“No necesitas inquietarte. Confía en nosotros…”
“…” en verdad no estaba de acuerdo con dejar las cosas ir. Conforme iba averiguando más sobre Yagen, más convencido se sentía de que debía hacer algo, pero había una impenetrable pared en su camino. Él no iba a cooperar y Honebami estaba de su lado. Si tan solo hubiera una forma de convencer al peliblanco que todo era por el bienestar de Yagen, lo cual Ichigo sabía que era la única forma de hacerle entrar en razón, pero no sabía cómo conectar con él…

Entonces, ese momento se terminó abruptamente cuando un grupo de tres chicas se acercó a hablar con Ichigo.

“¡Hitofuri-san, buenos días!” saludó una muy entusiasta. “¿Qué hace por aquí? La clase está pronta a comenzar.”
“Ah, buenos días,” el peliceleste les sonrió con cordialidad y torpeza. “Tenía unos asuntos que atender, descuiden.”
“Vayamos juntos o llegaremos tarde,” sugirió una segunda, quien parecía casi implorarle el favor. “Oh, me pregunto de qué se tratará la clase de hoy. Hice la lectura, pero no llegué a comprenderla bien…”
“P-pues…” Ichigo volvió a mirar a su hermano, pero notó que Honebami de inmediato se había apartado y estaba ingresando al edificio, sin necesidad de despedirse. Él se vio un poco desanimado por ello…
“Hitofuri-san, ¿se siente bien?” preguntó la tercera chica.
“Me encuentro bien, lamento las inquietudes,” dijo el chico, amablemente. “Podemos dialogar sobre la lectura camino a la clase. Es la mejor forma de repasarla.”
“¡Oh, eres muy amable!” dijo otra chica, emocionada. “Y seguramente la has entendido a la perfección. ¡Qué suerte tenemos!”
“No es para tanto…” él accedió a acompañar al grupo de tres y comenzó a cubrir lo relacionado con la lectura, pero su mente seguía divagando sobre su presente preocupación por sus hermanos. Sabía que iba a tener un día muy largo e incierto por ello, sin saber cómo poder despejarlo…

Él caminó junto con sus compañeras de clase y le tocó continuar con sus obligaciones. Nuevamente, se sintió diminuto y desmerecedor de su familia, pero continuaría viendo sobre cómo velar por sus hermanos.



Era cerca de la hora del almuerzo. Rizembool U comenzaba a inundarse de estudiantes que salían de sus clases u otros que recién comenzaban con su faena a esas horas, y el ruido abundaba por doquier. Sin embargo, el estudio de Shu mantenía su tranquilidad y pulcritud usuales, aunque, para variar, el pelirrosa contaba con visitantes.

“Continúa siendo inconcebible que hayas aceptado a un nuevo discípulo,” dijo un pelinegro de cabellos rebeldes y ojos rojos oscuros, quien sonreía intrigado. “No lo dejaré de decir.”
“Cualquiera diría que ya habrías parado luego de las primeras seis veces, Rei,” se expresó Shu, impaciente.

Ellos dos estaban en el área común cerca del pequeño comedor. En ese ambiente había un par de sillones y contaba con ventanas amplias, las cuales permitían ver un jardín cercano a una cafetería, donde había muchos estudiantes que aprovechaban esa alfombra natural para sentarse o recostarse y aprovechar ese descanso en medio del día.

“Kukuku, e incluso cuentas las veces que te resulto molesto…” comentó el visitante, con una prudente risa gutural y cruzado de brazos. “Está bien. Pese a esta sorprendente revelación de parte de Wataru, comprendo que sigues siendo el mismo, Shu.”
“¿Por qué habría de cambiar?”
“Hmm…” otro chico, un peliceleste de ojos verdes que estaba sentado en uno de los sillones, se puso a pensar de manera curiosa. “No te impacientes, Shu… es sorprendente… por venir de ti… pero es bienvenido… Rei sólo mostraba su sorpresa…”
“Insisto en que están haciendo mucho alboroto al respecto, Kanata…” comentó el pelirrosa, negando. “No tenían que visitarme por esto.”
“Sin embargo, aquí estamos,” recalcó Rei, con una traviesa sonrisa. “Wataru debió haber predicho que lo haríamos.”
“Fue Natsume, para ser exactos.”
“Hmhm~ Nacchan está sorprendido también…” comentó Kanata, alegremente y con un tono de voz suave y ameno, pero también tranquilo y dormido que le caracterizaba. El peliceleste hablaba con suma lentitud y parecía tener reflejos y ademanes muy lentos, lo cual le daba una apariencia pacífica e infantil. “Wataru y Nacchan te visitaron ayer… ojalá hubiéramos podido coincidir… no nos vemos con tanta frecuencia…”
“Habrá más momentos a futuro, es inevitable,” Rei se encogió de hombros. “De por sí, intento no aparecer mucho por Rizembool. Tengo varios enemigos en este campus, aunque siempre se pueden tomar perfectas excusas prestadas para darme el gusto.”
“Al menos con ello comprendo que no has venido a hacer tanto revuelo como Wataru,” dijo Shu, negando, pero con un leve gesto de alivio en su exasperación.
“Quisiera conocer a ese futuro discípulo tuyo. Tarde o temprano ocurrirá,” comentó el pelinegro, con una pizca de entretenimiento. “No puedo negar que me picó la curiosidad, nada más.”
“Te desilusionarás, entonces. Es apenas un joven normal sin un real desarrollo…”
“Ojalá fueras más amable… Shu…” Kanata frunció el ceño con lamento. “No evito preocuparme por él…”
“Kukuku, buen punto. Ese joven la tendrá difícil,” Rei sonrió con ironía. “Te hace falta más empatía con otros y aprender a ser un buen maestro. Wataru podría darte cátedra en ello.”
“¡Non!” Shu se cruzó de brazos y movió su rostro a un costado con desprecio y negación absoluta. “No aprenderé de la forma irreverente y vergonzosa de ser de Wataru. Tengo dignidad e identidad propia. Y, para empezar, no permitiré que juzgues mi interés en ser un mentor, Rei, cuando tú eres un ser muy caprichoso y una persona muy difícil de comprender.”
“Es cierto…” Kanata asintió, pensativo y un tanto sorprendido por la veracidad de esas palabras.
“Ahh, no sé si debería darme gracia o apenarme por tener a ustedes dos de acuerdo con ello, ya que ambos son seres muy caprichosos e incomprensibles en mi punto de vista…” se expresó Rei, con cierto pesar, y pasó a sonreír intrigado. “Hmm, aunque ello puede indicar que estoy a otro nivel de ustedes, y sí da cierta risa…”
“Pese a ello… pienso que somos compatibles…” dijo Kanata, con una brillante sonrisa. “Somos amigos… y como amigos… nos mantendremos juntos… y nos apoyaremos…”
“A fin de cuentas, eso es cierto, y Wataru y Natsume son también seres muy egoístas, pese a que el primero se haya vuelto más humilde con el tiempo,” observó Rei, quien se vio brevemente meditativo, pero rápidamente se encogió de hombros y sonrió para dejar ese asunto de lado. “En fin, vinimos a ver cómo estabas, y efectivamente te encuentras bien y no ocurre nada fuera de lo normal, así que no tenemos motivos por los cuales preocuparnos.”
“Tch, y pensé que no harías un show innecesario…” Shu le miró con reproche.

Entonces, los tres escucharon unos pasos rápidos acercarse y vieron a Mika, quien regresaba con una tortuga de peluche.

“Senpai, aquí está,” dijo el menor a Kanata en lo que extendía la tortuga.
“¡Ohh, la reparaste!” el peliceleste se emocionó y abrazó a su juguete favorito. “Gracias~ Mika-kun~… estuve preocupado…”
“Hehe, no fue nada,” Mika sonrió feliz por haber podido ser de ayuda. “Sólo se había descocido una parte. Fue fácil arreglarlo.”
“Qué alegría~…” Kanata se meció un poco con la tortuga en mano y terminó recostándose en el sofá boca arriba y con los ojos cerrados. “Ahora puedo… descansar en paz…”
“A veces pienso que ustedes vienen a dormir en mis sillones…” Shu negó, frustrado.
“Tendré que pedirte ese favor nuevamente,” dijo Rei con cierto pesar. “Tú sabes que no soy compatible con la luz del día y luego del periplo hasta aquí, necesito descansar un poco. Debo recobrar mis energías…”
“Oh, ¿quisieran que les traiga algo para tomar?” se ofreció Mika.
“Estoy bien… gracias…” dijo Kanata, en medio de su siesta despierta.
“Tráeme un usual, por favor,” pidió Rei, animado por la oferta.
“Oshi-san, ¿desearías algo?”
“No, cuando quiera algo me encargaré personalmente,” dijo con leve impaciencia. “Ve yendo que tienes varias cosas que hacer.”
“Eh, sí, enseguida,” Mika se apresuró a la cocina.
“En fin, ¿dónde estábamos…?” preguntó Rei al aire.
“Hablabas sobre estar preocupado por mí, pero dejemos esas tonterías,” dijo el pelirrosa, impaciente. “Ustedes no tienen obligación alguna de temer por mí. Soy ya un adulto.”
“Diría que reacciones de ese tipo reflejan inmadurez, estimado Shu…”
“Tsk, estoy en mi derecho de molestarme,” frunció el ceño. “Ustedes no me dejan en paz.”
“Pero todos nosotros estamos acostumbrados a lidiar contigo, así que esta actitud huraña de tu parte es usual y esperada. Ello es otro indicio que te encuentras bien, y hasta un poco mejor que la última vez que vine a verte,” Rei miró hacia las ventanas de esa sala, con una tranquila sonrisa. “Pese a mi maligna apariencia y frívola actitud, puedo alegrarme plenamente por saber que uno de mis más cercanos amigos se encuentra bien, luego de todo lo ocurrido…”
“…” Shu dio un suspiro y sintió un tic en la ceja. “Deberían olvidarse de eso…”
“Es imposible…” dijo Kanata, quien ahora acariciaba la cabeza de su tortuga. “En ese corto periodo… muchas cosas ocurrieron… cosas terribles… lo recordaremos para siempre…”
“Es nuestra obligación recordarlo también. De lo contrario, todo lo que vivimos habrá sido en vano,” concluyó Rei, convencido. “Y es propio de ti alzar tu orgullo y no mostrar debilidad, Shu, así que interpreta nuestra preocupación como un tributo hacia ti, y no como una imposición de nuestra parte. Tú corresponderías nuestro comportamiento si fueras a notar que algo está mal en nosotros. No te atrevas a negarlo.”
“No habrá forma de callarte, así que asentiré ante tus observaciones,” dijo impaciente y realizando ese gesto. “Pero, ¿qué clase de señal les pudo haber dado que buscara a un alumno? Pienso que han exagerado.”
“Hay distintas posibilidades…” Kanata miró hacia el techo, pensativo.
“Es verdad, aunque mi principal motivo para venir fue por mera curiosidad,” confesó Rei, sonriendo con simpleza. “De todos modos, no duele dialogar contigo para descartar posibles sospechas de comportamiento poco saludable.”
“¿Como qué?”
“Hm… suicidio…” dijo el peliceleste, aleatoriamente y sin borrar su sonrisa, lo cual hizo que el otro par le miraran como bicho raro.
“¡¿S-s-s-suicidio?!” estalló Mika, quien tuvo un mal timing para regresar y justo oír esa palabra. “¿D-d-de qué están hablando? ¡¿A-acaso alguien está pensando en suicidarse?!”
“Hmm… parece que no…” continuó Kanata, tranquilamente. “Hablábamos sobre comportamientos raros… acciones inesperadas… un cambio súbito de ánimos… o hábitos… o redefinición de la vida… esas cosas suelen indicar tendencias suicidas…” llevó una mano a su mentón, cautivado por su propia mente. “Ello llegó a mi cabeza… y tiene sentido…”
“E-e-ehhh…” por su parte, Mika estaba hecho un manojo de nervios.
“¿Por qué te ves tan asustado, Mika-kun?” preguntó el peliceleste, inocentemente.
“A veces es fácil olvidarlo, pero Kanata puede hacerte competencia en cómo ser contundente…” observó Rei a Shu, frustrado.
“Y la alegría con cómo se expresa no lo hace mejor,” el pelirrosa negó.
“Por cierto, con ‘comportamientos poco saludables’ me refería a tu tendencia de trabajar de más y abarcar más de lo recomendado. En ningún momento pensé en suicidio,” aclaró el pelinegro.
“Estoy seguro de eso, no tienes que decírmelo,” Shu miró al menor. “Kagehira, no tomes a Kanata seriamente, fue una conversación hipotética. Regresa a tus quehaceres de hoy.”
“S-sí, si tú lo dices, Oshi-san…” dijo el joven, todavía afectado. “Oh, aquí traje el refresco.”
“Gracias,” Rei sonrió y recibió el jugo de tomate que solía tomar.
“Ehh, c-con permiso…”
“¡Gracias nuevamente, Mika-kun!” exclamó Kanata con suma alegría y agitando una palma en señal de despedida, mientras abrazaba a su tortuga de peluche con la otra.

Mika desapareció al girar por una esquina de regreso a su área de trabajo. Entonces, Shu vio que Rei acababa de sacar un objeto de un estante pegado a la pared.

“Kukuku, no hubiera pensado que todavía guardabas esta reliquia,” comentó Rei, intrigado y sonriendo con nostalgia. Él había dejado su jugo a un costado para agarrar un par de copas conectadas por un fino hilo. Extendió una al dueño de casa, quien la tomó. “No sé cuántas conversaciones habremos tenido con este objeto.”
“Ciertamente, quisiera regresar a aquel entonces,” Shu sonrió en lo que miraba la copa que agarraba. “Aprecio este objeto un millón de veces más que mi celular, el objeto personal más detestable de la faz de la tierra. Vaya, durante la secundaria, las cosas solían ser más simples.”
“A veces teníamos las conversaciones más iluminadoras entre los dos, y el tiempo se pasaba volando. Era un simple juego, pero de esos que se sienten más reales que la realidad misma,” se encogió de hombros. “Claro, hasta el punto en el cual éramos interrumpidos. Natsume siempre pensó que actuábamos de forma ridícula, y si nos ensimismábamos de inmediato causaba una fuerte fricción en el hilo.”
“Ihhh…” Shu hizo una mueca de dolor. “Aquel no es un recuerdo grato para mí.”
“Para mí tampoco. Tal brutalidad para nuestros oídos…”
“Hehe… Nacchan es muy adorable…” dijo Kanata, sonriendo. “Nuestro lindo kouhai…”
“Es verdad, nunca seríamos muy estrictos con él. Natsume es un joven que siguió nuestros pasos y aprendió de nosotros, pero que también probó ser compatible con nuestro círculo y estar a nuestra altura en cuestiones de talento,” Rei asintió. “Lo veo como un preciado hijo y deseo protegerle de todo lo que pueda lastimarle. Él todavía tiene mucho que aprender.”
“Le llamas hijo pese a que él se refiere a nosotros como sus hermanos mayores…” comentó Shu. “Por algo se impacienta por cómo ustedes tratan de engreírlo tanto…”
“Es importante para todos… Shu… sé que para ti también…” el peliceleste amplió su sonrisa.
“Kukuku, la razón de mi instinto paternal es ya muy conocida por ustedes,” Rei sonrió malignamente. “Yo soy un ser sobrenatural. Un demonio, un vampiro, y alguien con una identidad tan antigua como la mía no puede tener más que hijos a partir de seres tan puros y jóvenes. Con el paso del tiempo, he ampliado la cantidad de hijos que colecciono y nunca tengo suficientes. Simplemente existen tantos que se vuelven preciados para mí.”
“Y pensar que solías ser más rebelde en el pasado,” dijo el pelirrosa, encogiéndose de hombros. “El vampiro ahora quiere hijos. Tus palabras suenan casi ridículas a veces.”
“Kukuku, como un demonio, tengo todo el derecho de volverme ridículo…”
“Tiene sentido…” Kanata asintió. “Shu… ¿tienes algo para comer?”
“Sabía que pedirías algo…” este negó. “Hay latas de atún encima de la refrigeradora. Sírvete si te apetecen…”
“¡Atún! ¡Yay!” exclamó el peliceleste, quien se levantó y corrió hacia la cocina.
“Además…” Rei continuó mientras se giraba para observar por las ventanas hacia el mundo de afuera. Él borró su expresión traviesa y sonrió con más calma. “El título de ‘hermano menor’ es algo que, para mí, pertenece a un solo ser en la faz de la tierra. Ya tengo a un muy querido, anhelado y adorable hermanito quien significa todo para mí, y a quien quiero proteger y cuidar por encima de este mundo de mortales…”
“Sí, no tienes que decirlo,” Shu rodó los ojos. “Todos estamos conscientes de tu obsesión con ese hermano tuyo…”
“Estar aquí me hace querer correr debajo de este incandescente sol que aborrezco y buscarlo para darle un fuerte abrazo, pero sé que él no apreciaría el gesto,” dijo con una sonrisa resignada. “Pero al menos trataré de observarle de lejos, sólo para asegurarme que se encuentra bien.”
“Lo está. Kagehira es amigo de él y le mantiene un ojo encima.”
“Y estoy eternamente agradecido por ello,” asintió y siguió mirando hacia fuera. “Algún día, querido Ritsu, volveremos a estar juntos…”




“Ihhh…” en aquel momento, un pelinegro que descansaba en un parque cercano debajo de un frondoso árbol sintió unos potentes y perturbadores escalofríos que le hicieron estremecerse.
“¿Eh? Ritsu, ¿estás bien?” preguntó Namazuo, preocupado. “¿Qué pasó? Tú no eres de reaccionar así…”
“Espero que no te estés resfriando,” dijo Naoto, pensativa. “Sé cuidadoso porque el clima está fluctuando mucho últimamente.”
“No, no es eso. No es importante, es sólo que…” este negó y pasó a adoptar una expresión infestada de odio y molestia, y a hablar con susurros aterradores. “…siento que la persona más desagradable en toda la existencia se encuentra cerca…”
“¿Eh?” el otro pelinegro se impresionó un poco.
“Vaya…” por su parte, la chica negó impaciente. “Así que piensas que tu hermano está nuevamente de visita en Rizembool…”
“Ehh, intenta no pensar mucho en eso,” le aconsejó Namazuo, sonriendo incómodo. “Tampoco tenemos certeza de que es verdad.”
“Pero lo es…” contestó con pesar. “Me siento extra agotado y agobiado. Mi hermano mayor se encuentra maldiciéndome de nuevo…”
“Siempre has intentado demonizar la imagen de tu desconocido hermano para nosotros,” observó Naoto, frustrada.
“En verdad que sí, y me da mucha pena,” confesó Namazuo, un poco triste.
“¿Por qué? Ya les he dicho que es un ser despreciable,” Ritsu miró a su amigo con desconfianza.
“Aww, es que, como un hermano mayor en mi propia familia, no puedo evitar ponerme en sus zapatos,” dijo el otro, con un tono de voz medio caprichoso. Él agarró las puntas de su cabello en lo que hacía un puchero. “Me duele mucho tener a unos lindos hermanitos que no me rinden el respeto que merezco, y sé que mi corazón se haría trizas si alguno de ellos fuera a decir que me odia del modo en que tú lo haces…” entonces, pasó a sonreír sonsamente. “Además que tú eres un precioso y abrazable hermanito menor y es triste ver a una criatura hermosa ser tan mala con su hermano mayor. Vamos, acepta el amor fraternal que está muy dentro de ti~”
“Cállate,” sentenció Ritsu de manera contundente y le observó con ojos amenazadores.
“Ehh, p-pero Ritsu-chan~…”
“He dicho que te calles,” afirmó. “Y soy mayor que tú. No me digas qué hacer…”
“P-pero tu hermano no puede ser tan malo…”
“Lo es. Es irresponsable. Es molesto. Es engreído. Es caprichoso. Es una escoria de la sociedad. Es desleal. Es traidor. Es un inconsiderado,” listó con ira y amargura. “Es el ser que más aborrezco en toda la existencia. Tú no lo conoces, así que no creas que tienes razón de argumentar en mi contra. Y no toleraré más palabras infundadas de tu parte.”
“Ritsu, por favor, no reacciones así,” le pidió Naoto, frustrada. “No es saludable.”
“Lo sé…” este dio un pesado suspiro para desahogarse y sonrió cansado a la chica. “Lamento que hayas tenido que aguantar esto, Nao-chan, pero tienes que perdonar a Nama-kun. Obviamente no supo lo que hacía.”
“¿Eh?” Namazuo ladeó su cabeza, confundido. “¿Es mi culpa?”
“Lo es, y Nao-chan está de acuerdo conmigo,” insistió el otro.
“No, me refería a ti, Ritsu. No uses mis palabras a tu favor,” Naoto entrecerró sus ojos, y negó para disipar la molestia del asunto. “A veces pienso que no eres más que paranoico al respecto. No hay forma de comprobar que tu hermano está aquí. Soy incapaz de confiar en tus sentidos.”
“Está bien, Nao-chan, no espero que me crean,” Ritsu sonrió entretenido y cruzó sus brazos, lo cual invocó un aura de seguridad a su alrededor. “Pero estoy convencido y no deberían dudarme. Soy un demonio y tengo habilidades especiales.”
“Eres muy insistente con ello…”
“Heh, a veces no puedo evitar creerle un poquito,” Namazuo sonrió con torpeza. “¡Pero tranquilo~! Nos tienes aquí para animarte y estoy muy dispuesto a acomodarte,” él dio un súbito abrazo a Ritsu. “Te meceré y te dejaré dormir en mi regazo~”
“Uhh, suéltame…” Ritsu se zafó del otro y le miró con pesar. “Te lo he dicho. No me gusta el contacto físico, Nama-kun.”
“Considerando lo frecuente que tú sueles abrazar a Namazuo o forzar a que te cargue cuando tienes sueño, no puedo tomar esa declaración de que te disgusta el contacto con seriedad,” comentó Naoto, negando.
“Bueno, hay una diferencia muy importante,” Ritsu sonrió animado. “Yo estoy bien con el contacto físico que comienzo.”
“Incluso si es una violación del espacio ajeno.”
“Sí, exactamente,” asintió gustosamente. “Eres muy perceptiva. Buen trabajo.”
“Tsk…” Naoto entrecerró sus ojos y le miró con reproche. “No seas tan engreído…”
“Ehh, Ritsu es un poco complicado, pero pienso que eso lo hace muy adorable,” comentó Namazuo, conmovido por el otro.
“Fufufu…” Ritsu rió un poco y sonrió traviesamente. “Sí, soy muy adorable…” miró a Namazuo de reojo. “Te hace querer cuidar de mí y engreírme, ¿no es verdad?”
“Haha, no puedo negarlo,” dijo el otro. “Y está en mi instinto como hermano mayor querer consentirte, sobre todo porque no todos mis hermanitos son tan lindos como tú.”
“Ugh, son un par de simplones,” declaró Naoto, molesta, y miró a Ritsu. “Justo estabas diciendo cómo eres realmente mayor que Namazuo.”
“Bueno, ahora me he vuelto más joven por conveniencia personal~” canturreó. “Verás, es oportuno que inspire una edad menor a otros, ya que así se encargarán de mí y me tratarán con mayor atención y cuidado. Por ello, la amistad que he decidido forjar con Nama-kun es conveniente. Nama-kun está en constante búsqueda por asistir y consentir a otros, mientras que yo quiero que me consientan. Al final, los dos terminamos ganando algo.”
“Nos haces sonar un poco disfuncionales, Ritsu…” Namazuo sonrió incómodo.
“Pero es una disfuncionalidad divertida,” le aseguró. “Y puedes volver a llamarme Ritsu-chan. Ya no estoy tan molesto.”
“Ehh, claro…” asintió. “Sin embargo, espero que algún día le des una oportunidad a tu propio hermano mayor…”
“Cállate…” Ritsu frunció el ceño. “¿Quieres volver a molestarme?”
“No, pero…”
“¿Cuántas veces he insistido que no toques ese tema? Déjame en paz.”
“Ehh, es que me preocupo por ti, y no debe ser saludable…”
“Sí, seguro,” se encogió de hombros. “Pero tú siendo obstinado tampoco me ayuda, te lo aseguro. Nao-chan no hace un gran berrinche como tú. ¿Por qué no eres como ella?”
“Bueno, no puedo decir que estoy bien con esto, pero es tu propio problema, Ritsu,” comentó Naoto, neutralmente.
“Exacto, es mi problema, ahora déjenlo de lado. Ustedes dos, como mis amigos más cercanos en Rizembool, deberían ayudarme a olvidar que tengo un hermano para empezar, así que háganlo.”
“Uhh…” repentinamente, Namazuo llevó una mano a su pecho como quien sufría de taquicardia. “C-creo que eso me dolió a mí también… lo siento, desconocido hermano mayor de Ritsu…”
“Me caes bien cuando no me das muchos problemas con esto, Nama-kun,” observó Ritsu, frustrado. “Sé que vienes de una familia anormalmente unida, pero comprende que no soy como tu linaje y respeta mi individualidad.”
“Sí, ya veo que te estoy molestando…” Namazuo asintió y se apenó un poco. “Lo siento, no fue mi intención. Sólo me preocupa un poco y espero que estés bien.”
“Lo estoy…” finalmente, el agotado Ritsu dio un sonoro bostezo y se sobó un ojo. “Uhh, ahora que los escalofríos y el amargo pasaron, sólo necesito una siesta. Vinimos aquí para eso.”
“Ustedes dos pueden dormirse un rato,” dijo Naoto, quien había regresado su atención a sus apuntes. “Tengo que estudiar.”
“Siempre has sido muy aplicada,” observó Namazuo, sonriente. “Me enorgullezco de ti, pero no exageres. Remember to live~”
“No es tan pesado para mí, descuida,” ella negó y sonrió un poco. “Comprendo que los dos detestan los estudios, pero para mí siempre ha sido agradable, y la exigencia de Rizembool me viene muy bien.”
“Sí, y estoy agradecido…” Ritsu sonrió somnoliento. “El mundo sí necesita de gente que trabaja de más para cubrir a los perezosos…”
“¿Perdón?” Naoto alzó una ceja.
“Así que sigue esforzándote~” dio un bostezo. “Uhh… qué bueno, siento que puedo dormir muy profundamente sabiendo que existen personas como tú que cuidarán de mí algún día~”
“¿Qué tonterías dices?” preguntó la chica, amargada.
“Hehe, no la molestes así o nos obligará a estudiar,” dijo Namazuo, sonriendo incómodo.
“Sí pienso que los dos deberían tomarse las cosas con más seriedad, pero no tengo tiempo para atenderles ahora,” Naoto dio un suspiro.
“Me alegra oírlo. Suerte con tus estudios~” Ritsu pasó a dirigirse a Namazuo. “Bueno, a dormir. Vas a ser mi dakimakura hoy, ¿de acuerdo?”
“Ohh, parece que ya no estás molesto conmigo, qué bueno.”
“Hmm, ya se me está olvidando, pero no me lo recuerdes,” negó. “Quiero dormir tranquilo.”
“O-oye…” Namazuo fue abrazado por Ritsu, quien de inmediato recostó su cabeza sobre el pecho del otro y lo trajo hacia sí. “Hahaha, ¿qué haces? Estás muy cerca.”
“Tengo que acomodarme, obviamente…”
“Siempre tan inconsiderado con el contacto físico,” Naoto rodó los ojos y se expresó con reproche. “Así que apruebas esto.”
“Por supuesto, es perfecto,” Ritsu sonrió con los ojos cerrados. “Ya me siento somnoliento…”
“Pero no abuses de Namazuo así.”
“Hehe, está bien. Mientras Ritsu-chan esté feliz, y yo también puedo dormir un poco,” dijo Namazuo, animado, quien no parecía estar incómodo pese a que tenía a Ritsu encima de su torso como quien descansaba sobre una almohada grande.
“Le engríes mucho…” la chica negó.
“Nunca cambies, Nama-kun…” dijo Ritsu, entre sueños. “Uhh… espero que me dejes abrazarte algún día… Nao-chan… serías una perfecta almohada… suave… y ligera… y petit…”
“Tch, no digas eso.”

Naoto continuó con su lectura mientras los otros dos procedían a dormir sin ninguna preocupación en la vida. A veces le costaba creer que había terminado haciéndose amiga de aquel excéntrico par, pero pese a lo irresponsables que eran, los dos se habían vuelto amigos cercanos y muy comprensivos, aparte que la peliazul se sentía casi con la obligación de asegurarse de que no jalaran sus cursos pese a ser la más joven del trío.

El descanso continuó en medio de aquel tranquilo y rutinario día en Rizembool U.


Pasaron un poco las horas y llegó el atardecer. Yukko salía de una de sus clases. Lamentablemente, no podía despedirse aún del presente día académico porque le esperaba una evaluación en un par de horas. La chica pensó en buscar algún rincón para estudiar, aunque menos mal que aquel curso era el que mejor entendía. La ausencia de Hotarumaru y Mai por sus propias actividades extracurriculares y la cita de Hajime para una sesión de rehabilitación la habían dejado a la deriva, pero Yukko se consideró un poco afortunada de que ello ocurriera para un curso que sí dominaba bien.

Ella aprovechó para pasearse un poco camino a una biblioteca muy cómoda que contaba con grandes sillones por doquier. En medio del trayecto, miró las tonalidades naranjas del cielo teñir los vidrios de los varios edificios o las estructuras metálicas, y casi se sintió tentada de caminar sin rumbo para apreciar la belleza de la tarde. Su ambiente a su alrededor consistía de estudiantes que caminaban de un lado a otro o que aprovechaban las bancas y mesas cercanas para estudiar. Yukko entonces pensó en convidarse un postre de una cafetería cercana a manera de premiarse por su buen rendimiento en su primer semestre, y fue hacia la más cercana.

De inmediato se desanimó por la cantidad de gente que había coincidido con su antojo de media tarde y pensó en continuar con su original ruta, cuando alguien se le dirigió de un costado.

“Buenas tardes, ¿podrías ayudarme?” preguntó un pequeño con una simpática sonrisa. “Me he perdido y no sé a dónde ir.”
“Oh, hola, pequeño,” Yukko se sorprendió al ver a un pequeño rubio de ojos azules que usaba unos lentes de marcos rojos, los cuales le hacían ver muy inteligente y adorable a la vez. Ella se enterneció un poco al de inmediato recordar a su pequeño Hotarumaru, pero hasta el momento no encontraba a ningún niño tan bello como su amiguito. “Claro, ¿cómo puedo ayudarte?”
“Heh, muchas gracias,” él sonrió ampliamente. “Sabía que eras una buena persona. Hice bien en acercarme hacia ti.”
“Eh, gracias por el cumplido,” Yukko sonrió incómoda. Se alegraría más si no tuviera el apodo de ‘Hanasaki-chan’ metido en su cabeza.
“Pues, llevo unas horas paseando por la universidad, pero quiero regresar a mi punto de inicio, y no sé hacia dónde ir…” él se puso a pensar. “Es un pequeño patio donde hay unos puestos de comida y también una librería de humanidades cercana…”
“Ah, ya sé dónde es,” la chica asintió y se vio decidida. “Ven, no está lejos de aquí.”
“Oh, gracias por dirigirme. En marcha.”

De aquel modo, Yukko se puso a dirigir al menor por unos pasillos, con lo cual se alejaron de esa cafetería llena de personas.

“¿Y qué haces por esta universidad?” preguntó Yukko con curiosidad.
“Hehe, es de esperarse que hagas esa pregunta,” él sonrió con perspicacia, lo cual hizo brillar sus anteojos. “No lo pareceré, pero soy un pequeño genio y comenzaré a estudiar algunos cursos aquí desde el próximo semestre.”
“Wow, qué sorpresa,” se impresionó y sonrió un poco. “Pues, si me diste una imagen intelectual y muy despierta para alguien de tu edad.”
“Ah, me alegra oírlo. La gente suele no tomarme con seriedad,” dijo el pequeño, animado y con una brillante sonrisa. “Por cierto, mi nombre es Hakata. ¿Cuál es el tuyo?”
“Yo soy Yukko Aioi, mucho gusto,” le devolvió la sonrisa. “Eso quiere decir que te veré por la universidad dentro de poco. ¿De casualidad estás yendo a ciencias o a ingeniería?”
“Supongo te refieres a los estudios generales de esas carreras, pues no,” el pequeño negó y ajustó sus gafas, para sonreír con orgullo. “Estoy yendo a negocios internacionales, y comenzaré con cursos de economía. El dinero es lo que mueve al planeta, así que sólo es natural que me interese. ¿No es verdad?”
“Ehm, tiene sentido…” le sorprendía un poco lo seguro de sí mismo que era el pequeño, aunque era muy admirable para su edad. “Debes ser muy bueno en las matemáticas, entonces.”
“¡Por supuesto! No son difíciles para mí, más bien me animan y dan energías~” canturreó con victoria mientras sus ojos brillaban. Sin duda, Hakata estaba orgulloso de sí mismo y le gustaba ser bueno en algo que era aborrecido por muchos. “Suelo encontrar las materias fáciles, así que espero con ansias el desafío de la universidad, y he oído que Rizembool es muy exigente. ¿A ti qué te parece?”
“S-sí, es exigente…” contestó un poco frustrada. “Pero soy una estudiante común, no puedo compararme ante ti…”
“Hmm, no es para que te desanimes, Yukko,” el chico negó y le dio un par de palmaditas en un hombro. “Tienes que tener más carácter y no ser tan suave. Ya me recuerdas a un hermano que también es muy suave, y no me parece.”
“Haha, ehh, haré un esfuerzo,” nuevamente encontró curioso y un poco gracioso ver al pequeño actuar con tanta soltura. “Pero sí pienso que estás en un buen lugar. He oído que en Rizembool se hace de todo y tienen muchos proyectos.”
“Sí, también quiero ver si puedo prestar mi atención a ello,” asintió decidido. “Los académicos aquí son muy excepcionales y tienen muchos recursos y convenios internacionales. ¿Quién sabe? ¡Puedo terminar visitando la bolsa de valores de Nueva York en menos de lo que imagino! ¡Sería uno de mis sueños hecho realidad!”
“Ojalá lo logres, te deseo lo mejor,” dijo Yukko, animada. “Pues, te admiro. A mí me intimida un poco el ambiente tan profesional aquí en Rizembool, y tampoco sé qué estudiar, así que no pienso apuntarme a nada todavía.”
“Es metiéndose en medio de los profesionales que uno se convierte en ellos. Que no te aflija,” le aconsejó el menor. “Y tampoco tiene sentido que te intimide. No es como si Rizembool estuviera lleno de gente aterradora o peligrosa, ¿cierto?”
“Ehh, p-p-pues…” sin duda la chica no quería tocar ese tema con un pequeño tan esperanzado de la vida, pero no fue capaz de ocultar su nerviosismo, el cual fue detectado por Hakata.
“¿Eh? ¿Tú crees que hay algo alarmante?” preguntó él. “O sea, sí estoy al tanto de que hay Rebels que luchan o algo así, pero eso no afecta al resto del campus, ¿verdad? Hay todo tipo de profesores, investigadores, empresarios, científicos, ingenieros y quién sabe qué más metidos por ahí y aportando a la comunidad tecnológica sin poner en peligro a nadie.”
“Supongo puedes decirlo…”
“Pero no te ves convencida…” negó. “Está bien, no tienes que tocar ese tema si no quieres, Yukko,” él sonrió decidido. “Aunque me has inspirado a investigar Rizembool por mi cuenta para encontrar a toda la gente peligrosa y conocerlos personalmente. Te mostraré que no hay nada qué temer, ¿de acuerdo?”
“O-oye, no digas eso…” sin duda Yukko se preocupó por aquella decisión que casi parecía una especie de amenaza. “No quisiera que te expusieras a algo peligroso para ti, Hakata.”
“Lo decía medio en broma, para ser sinceros, pero aprecio el sentimiento,” se encogió de hombros. “Yukko, ¿tú crees que haya algo además de los Rebels que deba vigilar aquí?”
“Hmm, pues, no quiero compartir mis paranoias conmigo…”
“Si alguien tan amable como tú lo detectó, seguro que no son paranoias.”
“¿E-eh?” no supo ni cómo comenzar a interpretar ese comentario, así que optó por ignorarlo. “Pues… por ahí se oye que los científicos son algo tenebrosos y maquiavélicos. O sea, creo que ellos tienen un rol importante en hacer que los Rebels sean escogidos y puedan pelear…”
“Hmm, no lo había pensado…” Hakata llevó una mano a su mentón. “Creo haber entendido que eres una estudiante de ciencias. ¿De casualidad conoces a algún científico?”
“Pues no en mi carrera en sí, pero…” entonces, Yukko se detuvo. Sintió un asfixiante sentimiento de deja vu que le advirtió que no continuara. “E-espera, sólo por curiosidad… ¿tu apellido es Toushirou?”
“¿Hm?” Hakata alzó una ceja. Le pareció interesante la inquietud de la chica, así que por ello supo qué contestar. “Pues no, ¿por qué lo preguntas?”
“Ya, me alegra…” Yukko respiró tranquila. Sí, no podía ser que cada persona random que se encontrara inadvertidamente fuera parte de aquella numerosa familia.
“Suena a que son una familia que temer, o algo así.”
“T-tampoco te lleves la impresión incorrecta,” ella sonrió incómoda y levantó sus palmas para despejar sus dudas. “E-es sólo que medio conozco a un científico con ese apellido, y se me hace aterrador. O sea, no debería, es amable conmigo y todo… pero me da escalofríos cada vez que lo veo, y no sé por qué…”
“Hmm, tal vez tenga algo que ver con esa aura sospechosa de Rizembool…”
“Puede ser… ¡e-ehh pero no me tomes tan serio! ¡Seguro que son paranoias!”
“Está bien, gracias por compartirlo conmigo, Yukko,” Hakata sonrió animado. “Me aseguraré de seguir tus consejos.”
“Ahh, y te mantienes tan seguro como siempre. Sí que me sobrepasas, pequeño…” la chica dio un suspiro, y justo entonces llegaron a aquel ambiente que el pequeño había descrito.
“¡Oh, sí, aquí es!” exclamó Hakata. “Muchas gracias, Yukko.”
“Hehe, de nada,” le sonrió. “Aunque estamos un poco lejos de la salida y no estudias humanidades. ¿Qué plan tienes por aquí?”
“Pues, es un punto medio para las personas con quienes me voy a encontrar,” dijo el chico. “Oh, y es un nice timing.”
“¿Sí?” Yukko miró en la dirección que el pequeño observaba y se quedó en shock.

No podía ser…



“¡Hakata!” exclamó Shinano, quien se acercó corriendo con una sonrisa. “¡Oh, y Yukko también! ¡Qué coincidencia!”
“¡¿E-ehh?!” Yukko se estremeció.
“¿Hm? ¿También conoces a Shinano?” preguntó Hakata a la chica.
“¿Q-qué…?” ¿el pequeño era conocido de ellos? Y el hecho que haya dicho ‘también’ en su pregunta significaba que…
“Buenas tardes, Aioi-san,” saludó Yagen, quien sonreía con leve ironía. “Veo que tiendes a encontrarte con mis hermanos.”
“¡Hola, Yagen-nii!” saludó Hakata.
“Espero que hayas tenido un buen día por tu cuenta, Hakata,” dijo el científico, amablemente.
“¡Sí, este lugar es el mejor!”
“¡E-e-esperen!” Yukko dio un paso hacia atrás, aterrada.
“¿Qué sucede, Yukko?” preguntó Shinano, un poco sorprendido por su reacción. Ladeó su cabeza, confundido. “¿Te sientes bien?”
“Ehh, e-es que… p-pues… y-yo…” ella no podía ni articular una oración.
“Ahh…” Hakata dio un suspiro y decidió tomar la palabra. “Yukko me ayudó a encontrar este punto y en el camino me comentó que tiene miedo de Rizembool. Oh, y que Yagen-nii es algo como un ser aterrador.”
“¡Ihhh!” la chica se escandalizó por la soltura con la que lo dijo.
“Heh, pienso que es interesante. Sin duda Yagen-nii se hace respetar, ¿cierto?” preguntó el rubio, con una divertida sonrisa.
“V-vaya…” Shinano sonrió un poco incómodo. Su travesura del día anterior comenzaba a pesarle más por ver a la chica torturada.
“¡N-no me malentiendan! ¡No tengo malas intenciones ni nada por el estilo!” exclamó Yukko, quien agarró su cabeza. “¡Ahh, ¿por qué esto sigue ocurriendo?!”
“Dudo altamente que debas temer a Yagen-nii, tranquila,” le aseguró Hakata.
“¡Pero tú me dijiste que no te apellidabas Toushirou!”
“¿En serio dijiste eso?” preguntó Shinano.
“Por supuesto,” Hakata se encogió de hombros como si fuera lo más natural del mundo. “Yukko se veía inquieta y repentinamente me preguntó eso. Tuve curiosidad por su reacción temerosa así que le mentí para que fuera honesta conmigo.”
“Haha, sí, suena como algo que harías,” el pelirrojo se puso a reír.
“¡Ahh, no le den tan poca importancia, por favor!” suplicó la chica, quien se sobresaltó un poco al oír al doctor dar un pesado suspiro.
“Comprendo que mis dos hermanos te han causado inconveniencias este último par de días, y quisiera expresar mi lamento por ello,” dijo Yagen, con frustración, para entonces mirar a la chica con leve reproche. “Sin embargo, como esto ha sido reincidente, está en mi derecho preguntarte: ¿acaso vas caminando por Rizembool y compartiendo tu temor hacia mí con completos desconocidos?”
“¡N-n-nooo! ¡Juro que no lo hago! ¡S-sólo ha sido este par de veces y porque el tema de Rizembool salió a flote!” exclamó aterrada. “¡Y sé que no tengo credibilidad alguna, pero digo la verdad! ¡Lo siento mucho! ¡No te enojes, por favor!”
“Eh, sí, no te enojes con Yukko. Yo fui quien tocó el tema ayer,” le aseguró Shinano. “Y seguramente Hakata también dirigió la conversación hoy. Ella es inocente.”
“Sí, le preguntaba sobre cómo le parecía Rizembool, aparte que si ella te teme no deberías ser tan frío con ella, Yagen-nii,” observó el pequeño, meditabundo.
“No que lo sea, mi trato es el de siempre,” Yagen negó y se cruzó de brazos, con un leve gesto de impaciencia. “No me sorprendería que las ocurrencias de la grulla estén detrás del temor irracional de Aioi-san. Al mismo tiempo, creo comprender que los profesionales en un ambiente de estudio deben estar acostumbrados a que se hable mal de ellos a sus espaldas…”
“Ihhhh, lo siento…” Yukko agachó su cabeza, afligida. “J-juro que no es así…”
“Por favor deja de llamarle Aioi-san,” pidió Shinano al doctor. “Me uniré al club de drama con ella así que seguramente la verás a menudo, aparte que bajar un poco tus hábitos profesionales resultaría menos intimidante. Te lo aseguro.”
“Ah, así que de ahí se conocen,” observó Hakata. Él sonrió. “Oh, Yukko, Shinano es el hermano suave del que te hablaba. No seas como él.”
“¿Q-qué le has dicho sobre mí?” preguntó el pelirrojo, incómodo.
“En fin, estamos temprano. Todavía debemos esperar a nuestros hermanos mayores,” observó Yagen, quien se puso a revisar su celular. “Aprovechen estas tiendas por si tienen algún antojo en especial. Les espero.”
“Tú no eres de comer lo que sea, Yagen,” Shinano sonrió frustrado y se giró a la chica. “¿Te parece si tomamos unos helados?”
“N-n-no, mejor debo irme…” Yukko negó repetidamente, inquieta.
“Vamos, yo invito,” se ofreció. “Al menos una compensación por el mal rato.”
“P-pues, si insistes…”
“Asumo que también me invitarás, ya que andas generoso,” dijo Hakata, con expectativa.
“Sí, tú tranquilo,” Shinano sonrió. “Y justo no hay gente. Hay que ir cuanto antes.”

Los tres acudieron a la heladería aledaña a compartir aquel postre. Yukko pidió apenas una bola de helado ya que debía ir a estudiar un poco y con rapidez se excusó, sin antes confirmar su asistencia a Shinano para el paseo del día siguiente.

Luego de su retirada, los tres hermanos continuaron esperando a sus mayores.


Después de su contundente declaración al par de hermanos, Seija había pasado el día yendo de un lado a otro por la universidad. Había intentado preguntar por información sobre los Rebels en un par de secretarías, pero ambos sitios resultaron ser centros académicos que de inmediato le redirigieron a la secretaría central para mayor información. La chica se contentó con saber ello y optó por dejar su búsqueda para más tarde mientras pasaba otro día ocioso y despreocupado en medio de su futura alma mater.

Y entonces llegó la tarde. Ella caminó hacia la salida de la universidad y por curiosidad supuso que preguntaría más información. Se puso a buscar dicha secretaría a la cual había llegado el primer día, para entonces toparse con alguien extraño.

Seija vio a un peliblanco de vestimentas extrañas y pomposas sentado en una banca frente a la secretaría que había estado buscando. Pese a su rara apariencia, ella habría ignorado a aquel sujeto de no ser porque este le miraba atentamente y con una traviesa sonrisa, para entonces dirigirle la palabra.

“Tengo entendido que quieres poder,” observó Shinkouhyou, tranquilamente. “Tú quieres ser tan fuerte como los Rebels, ¿no es así?”
“¿Eh? ¿Quién eres tú?” preguntó ella, alzando una ceja. Seija podía detectar que aquel tipo era despierto y más de lo que parecía. “Supongo no serás un estudiante de drama, pese a su elección de atuendo.”
“Como consejo, intenta no molestar a aquellos que son poderosos en Rizembool,” recalcó el otro, quien se vio un poco molesto por aquella observación de la chica. “Lo dejaré pasar esta vez, pero si vuelves a insultarme, te arrepentirás.”
“Uhh, se nota que no me conoces,” la pelinegra sonrió con ironía. “Si me dices que no haga algo, eso es lo que haré. ¿Qué te hace pensar que te haría caso, por más prudente que pueda ser?”
“Dime tú, Seija,” dijo, sonriendo malignamente, y entonces Shinkouhyou fue brevemente rodeado de chispas que corrieron por todo su cuerpo, lo cual bastó para impresionarle.
“¿Q-quién eres tú?”
“Mi nombre es Shinkouhyou, y soy un entrenador de Rebels. Mi rol en Rizembool me permite tener poderes, los cuales me proveen de toda la información que desee. Nada se escapa de mí en esta universidad…” miró a la chica atentamente. “Sin duda tus ánimos de unirte a Rizembool a cambio de poder tampoco lo hizo.”
“Eh…” ella tomó un poco en reaccionar. “Pues, no me gusta reconocer derrota, pero pareces estar a un paso por delante de mí,” sonrió satisfecha. “Aunque puedo percibir que no somos enemigos. Tú, como un instructor de Rebels que ha venido a hablar conmigo, ¿acaso deseas ayudarme a lograr mis objetivos?”
“Fufufu, me alegro de no tener que explicarme,” él asintió y se encogió de hombros. “Las personas seguras y determinadas como tú son muy interesantes de observar, y esa actitud individualista te hará ser muy fuerte. Por ello, quiero ofrecerte una ayuda especial.”
“¿Cómo que especial?”
“Verás, en la secretaría te harán llenar tus datos y te pondrán en el mero fondo de la evaluación para ser una Princess. Una chica con poderes como los Rebels, para abreviar,” informó. “Podrías tomar mucho tiempo en ser escogida. Pese a la barbarie que ocurre aquí, hay muchos interesados por las recompensas y el renombre de esta universidad. En cambio, con mi recomendación, agilizaré tu proceso para que te acepten casi de inmediato.”
“Y eso es porque dices que tengo potencial,” le vio asentir. “Pues bien, estamos de acuerdo, y gracias por la oferta. Me alegra saber que tengo ayuda. Haha, me has salvado de poner a la familia de un allegado en aprietos.”
“¿Cómo así?” preguntó Shinkouhyou.
“Pff, y luego dices que tienes toda información a tu alcance,” Seija se encogió de hombros, indiferente. “Iba a extorsionar información de parte de un chico muy fuerte ya que tengo pruebas en su contra, pero ya no será necesario…”
“…” el peliblanco amplió su sonrisa. “La prueba en su contra, ¿podría verla?”
“¿Eh? Supongo,” ella llevó su mano a su bolsillo y se vio sorprendida. “E-espera, ¿qué es esto?”
“…” Shinkouhyou esperó pacientemente y vio a la otra sacar lo que parecía ser tierra de su bolsillo. Seija pudo reconocer los restos de una bala en medio del escombro, pero al tratar de tocarlo con los dedos de su otra mano, también se deshizo.
“¿Q-qué demonios? ¡Estas balas eran de metal!” exclamó, desconcertada.
“Fufufu…” Shinkouhyou rió brevemente. “No hubieras podido extorsionarle, entonces.”
“¿Pero qué está pasando?” preguntó demandando explicaciones.
“Tranquila, no había forma que hubieras podido predecir que eso iba a ocurrir,” observó el peliblanco con leve entretenimiento.
“¿Tú sabes qué pasó aquí?” Seija le miró con desconfianza.
“Olvida tu posible chantaje, ya que no lo necesitarás más,” Shinkouhyou se puso de pie. “Aquel chico al que viste derrotar a criminales, y aquel otro hermano al que despreciaste son un dúo muy entretenido, en mi punto de vista. Son neutrales y viven con el interés de no meterse con nadie, siempre y cuando nadie se meta con ellos,” él le apuntó. “Te daré una amigable advertencia. Pórtate bien con el par y con su familia. Mientras mantengas ese principio, ni ser Princess te meterá en problemas.”
“…” la chica estaba impresionada por todo lo que oía del otro y la cantidad de información que tenía, pero lo estaba asimilando muy bien. Ella desvió su mirada, con reproche. “Tsk, sabía que había algo raro en ese doctor.”
“Sígueme, te llevaré a inscribirte,” Shinkouhyou dio un par de pasos, y le miró de reojo. “A menos que te hayas desanimado.”
“No me insultes,” ella frunció el ceño. “Ese niño se burló de mí. Algún día me las pagará.”
“Fufufu, como digas…”




Eran horas avanzadas de la tarde y el sol se despedía del firmamento. Ichigo acababa de terminar su ocupado horario y caminaba hacia el punto de encuentro. Sabía que sus hermanos se encontraban esperándole y no quería retrasarse más.

Había tenido un día lleno de desaire, con un pesado y vacío sentimiento que anulaba su mente y desenfocaba su visión. Poco a poco, notaba lo mucho que sus hermanos se escapaban de sus manos y lo poco que podía hacer por ellos. La preocupación era intensa y no podía remediarla. Ichigo sentía que temía por ellos, y a su vez que los espantaría si trataba de acercarse.

Le regresó un sentimiento muy familiar, aunque que hace tiempo no se manifestaba tan marcadamente. Él percibió que, en algún momento del difícil pasado, les había fallado, y que no había marcha atrás…

Sin embargo, se alentó y sacudió su cabeza para despejar sus inquietudes. Continuaba su dilema sobre cómo actuar o qué hacer, pero se recordó lo más básico. Era el hermano mayor, y debía seguir con su deber hacia sus menores. Haría lo que podía, sin importar cuán trivial pudiera parecer. Si continuaba con su rol, probablemente podría remediar los problemas de sus hermanos, y resolver la aflicción que sentía por ellos. Tenía que creerlo, debía hacerse realidad.

Él se detuvo frente a aquel pequeño patio y vio a sus cinco hermanos ocupar una mesa y hablar amenamente. Ichigo llevó una mano hacia su pecho a manera de aliviar y sostener su propio centro, y se conmovió por verles interactuar, y sonreír…

Durante la duración de cada largo día, cada uno de ellos se sumergía en un mundo aparte y tomaba posesión de sus propias vidas. Todos los hermanos tenían sus amigos, deberes y aspiraciones, y se movían en vectores únicos por el espacio tridimensional de la vida. Pese a ello, todos compartían el mismo origen, el cual tenían permanentemente presente y al cual siempre regresaban al final de sus faenas.

Después de cada largo día, ellos regresaban juntos a casa y el presente no sería distinto.

“Lamento la tardanza,” dijo el peliceleste, acercándose. Su presencia hizo que todos se levantaran y le alcanzaran.
“Qué bueno que ya llegaste, Ichi-nii,” dijo Shinano, sonriente. “Eres muy admirable por todo lo que tienes que hacer todos los días.”
“En verdad que sí~” canturreó Namazuo, quien extendió un paquete al mayor. “¡Vendieron unos deliciosos budines y te compramos uno antes que se acabaran! ¡Tienes que probarlo!”
“Haha, muchas gracias por la consideración,” el mayor sonrió agradecido. “Lo degustaré ni bien lleguemos a casa.”
“Ten cuidado de que Houchou te lo quite,” dijo Hakata. “También compramos para los demás, pero todos sabemos lo voraz que es.”
“Debemos apurarnos. El tráfico empeora,” observó Honebami, meditativo.
“Es verdad,” Yagen asintió, y se dirigió a Ichigo. “Buen trabajo como siempre, Ichi-nii.”
“¿Por qué lo dices?” este se confundió. “No que haya hecho nada excepcional hoy.”
“A diferencia de muchos de nosotros, tú siempre andas haciendo lo mejor de ti. Por ello ni debo preguntar,” el doctor se encogió de hombros y sonrió comprensivamente. “Eso es algo que todos reconocemos.”
“Heh, es verdad,” Hakata asintió.
“¡Sin lugar a dudas!” exclamó Namazuo, alegremente.
“…” Ichigo sonrió incómodo, aunque agradecido. Había necesitado oír algo así, especialmente de su hermanito más distante. Quizás carecía de mucho para ser el hermano ideal para sus queridos parientes, pero sí era reconocido por ellos, y en verdad que daba su mayor esfuerzo. Se sintió aliviado y bendecido. “Son muy amables. Yo sé que ustedes también se esmeran a su manera. Vamos de una vez, que no se nos haga tarde.”

Los Toushirou fueron camino hacia el estacionamiento para retornar a casa. Con ello concluyó ese día todavía parte de una agradable y cálida rutina que tendrían el privilegio de disfrutar por un poco más, antes de lo inevitable…

La noche cayó y llegó el fin del presente día.
5
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on June 19, 2018, 12:38:30 PM »
I need to stop (...)

59.1.

Llegó el siguiente día, y Tharja caminaba por Rizembool al recién haber llegado. Tenía varias cosas que atender, pero ella terminó por quedar en encontrarse con una persona en particular, en contra de sus usuales principios de mantenerse alejada de él y su aparentemente perfecta familia. Sin embargo, la chica sentía la responsabilidad de informarle de sus sospechas luego de una conversación que había tenido la tarde anterior…

Flashback


Después de despedirse de las hermanas Altugle quienes tenían más quehaceres, Tharja caminó junto con Mikazuki e Imanotsurugi por uno de los amplios y tranquilos parques de la zona. Habían quedado en caminar hacia la estación de metro más cercana, donde la chica se despediría para tomar una línea que le llevaría de regreso a su hogar, mientras que los otros dos tomarían un taxi para hacer lo mismo.

“Esta fue una tarde agradable, ¿no te pareció?” preguntó Mikazuki, quien observaba al cielo rojizo encima de él.
“Podría decirse…” Tharja desvió su mirada, sin interés de ser más honesta.
“¡Espero que pueda repetirse!” exclamó Imanotsurugi, quien daba saltitos en lo que avanzaba, como quien jugaba algún mundo imaginario pintado en el piso. “Me caes bien y quisiera conocerte mejor. ¡Y ojalá pueda ser un hermanito para ti!”
“Deja de insistir con eso…” ella mostró cansancio.
“Hahaha, lo veo difícil,” Mikazuki se puso a reír.

De repente, él se detuvo para observar las ramas bajas de un árbol cercano con un interesante aunque inesperado interés en lo trivial. Imanotsurugi observó a su superior con curiosidad por dicha pausa, como quien sabía que este tenía algo en mente. El pequeño se contentó de que estuvieran adjuntos a una zona de barras y se trepó en un pasamanos, sin dejar de prestar atención a los otros dos.

“¿Qué estás viendo?” preguntó Tharja, alzando una ceja. “Es un árbol de cerezo, pero en esta estación no es nada vistoso.”
“De todos modos, observarlo tan obstinadamente tiene su utilidad,” el chico pareció encogerse de hombros mínimamente y se giró a Tharja, para mirarle de costado y con una suave sonrisa. “Después de haberme concedido una tarde tan distinta y animada, quisiera que me contestes una pregunta en particular. Sonara imprudente que lo pida luego de tu favor hacia mí, aunque es un tema llamativo para mí y para todos, inevitablemente…”
“Dime…” se vio escéptica, al no saber qué esperar de su pregunta.
“Ichigo y su familia… ¿ellos saben que tú estudiaste en Hanasaki durante la secundaria?”
“…” Tharja se vio un poco sorprendida por aquella pregunta, y también notó que el pequeño pelicenizo se soltó del pasamanos y se acercó con curiosidad. De todos modos, le quedaba contestar… pero tenía la impresión que la pregunta del peliazul no era precisamente la que había formulado. “Sí, obviamente lo notarían. Ellos saben que solía estudiar en Hanasaki, principalmente porque en aquel entonces no aceptaban a las chicas en Rizembool, aunque luego vi que el currículo de Rizembool iba mejor con mis estudios, e hice el cambio. ¿Por qué lo preguntas?”
“Ya veo, muchas gracias,” Mikazuki asintió y, sonriente, intercambió miradas con un también sonriente Imanotsurugi.
“¿Qué hacen?”
“Entonces, podemos concluir que ellos no lo saben, ¿verdad?” dijo el pequeño.
“¿Qué dices…?” la chica frunció el ceño, incómoda y un tanto impaciente. No, no había punto de negarlo. Efectivamente, la pregunta en esencia había sido otra. Esos dos sabían el secreto que Tharja había guardado de los Toushirou durante ya cinco años.
“Tranquila,” Mikazuki alzó una palma. “Si no deseas siquiera mencionarlo, entonces entiendo que es un tema complicado para ti también, pero tenía el interés de saber si Ichigo y sus hermanos menores estaban informados al respecto.”
“…” ella negó. “Ustedes debieron haberse enterado por su pariente.”
“Iwatooshi estuvo involucrado hace cinco años, así que él sabe muchas cosas,” dijo Imanotsurugi con muchos ánimos. “Él me ha dado varias recomendaciones al respecto para mantenerme al margen y asegurarse de que no me meta en líos.”
“Tsk, me cuesta creerlo…” Tharja entrecerró sus ojos y desvió su mirada con molestia. “Ese pariente de ustedes es un loco en el combate que fue reconocido por aterrorizar a varios.”
“Sin duda se le caracteriza por su tendencia a desenfrenarse cuando encuentra un desafío, pero él no es una mala persona,” informó Mikazuki, sin perder su tranquila sonrisa y amable trato. “Aun así, comprendo que tu visión tiene otro ángulo, y realmente no le conoces cómo es en realidad. Te aseguro que él no fue un Rebel enfocado en destruir a Hanasaki o matar a su HiME, ya que no hizo ninguna de las dos cosas.”
“Sin embargo, fue uno de esos miserables,” la chica negó y se mostró inconforme. “Si el mundo dividiera a los buenos y los malos basado en si han quitado la vida de otra persona, más del noventa y nueve por ciento de nosotros seríamos santos.”
“Hmm…” el pequeño frunció el ceño, con incomprensión.
“No me juzgues, niño. Tú no sabes nada sobre esto.”
“No te juzgo, descuida. No podría hacerlo porque sí sé menos que tú,” le aseguró el pequeño, con un tono curiosamente respetuoso y una tranquila sonrisa. “Para mí, Iwatooshi es una persona muy importante y es alguien bueno de corazón, pero no voy a esperar que lo veas así, porque incluso los humanos más problemáticos son esos santos que dices ante sus seres queridos, ¿no es verdad, Mikazuki-sama?”
“Hahaha, casi sonaría que estás maldiciendo a parte de nuestra familia con esas palabras,” comentó el peliazul, entretenido.
“…” por su parte, Tharja se vio mínimamente sorprendida. Aquel inquieto e hiperactivo niño parecía ser más sensato de lo que imaginó.
“Pienso que Mikazuki-sama no está aquí para hablar sobre Iwatooshi, ni sobre Hanasaki o Rizembool, ni sobre la bondad o la maldad, por cómo formuló su pregunta,” continuó el pequeño. Este dejó sus compras al costado del tronco del árbol y pasó mover sus brazos con ánimos y energías. “Tú sabes que soy un Tengu, ¿cierto?”
“¿A dónde vas con esto?” la chica se impacientó. “No lo eres, pero aspiras a ser uno. Estoy al tanto de ello.”
“Está bien, no puedo negarlo~” canturreó, y de un salto regresó a pararse en una de las barras de un extremo del pasamano, como quien iba a volver a treparlo. “El hecho que aspiro a ser uno ha hecho que entrene mucho en la gimnasia y el combate, y ello me ha hecho muy hábil y muy fuerte a mi edad. Hehe~ es divertido, y nuestra familia es reconocida por ello.”
“Lo es, sin lugar a dudas,” Mikazuki asintió.
“…” Tharja alternó su mirada entre los dos, esperando a ver a dónde iba con ello.
“Y no puedo volar. No tengo alas para hacerlo, pero nunca dejaré de entrenar y entrenar para quizás algún día lograrlo, o al menos llegar a un nivel de habilidad que me haga creerlo,” Imanotsurugi agarró la primera barra. Sin embargo, él no se colgó de ella. El chico tomó impulso con sus piernas y se paró de cabeza con un perfecto balance. “¡Mira! ¡Soy capaz de hacer algo así! ¿Verdad que es divertido?”
“…” la otra negó y dio un suspiro. “¿Estás intentando decirme algo?”
“Luego de lo que sucedió en el pasado, y de que Iwatooshi haya logrado derrotar a su HiME, él fue sincero conmigo, y me dejó saber algunas cosas severas, por mi propio bien,” comentó Imanotsurugi, quien había bajado la alegría en su voz y sonaba más pensativo. Él continuó caminando de cabeza con sus manos por el pasamanos, como quien se paseaba, sin siquiera temblar. “Él estuvo muy cerca de matar a su HiME. Al darse cuenta de lo herida que estaba, corrió a buscar primeros auxilios y ella pudo sobrevivir, pero creo que se quedó discapacitada de por vida…” el pequeño se detuvo en el centro del pasamanos, y su voz denotó tristeza. “Iwatooshi me dijo que eso le abrió los ojos. Él fue inconsciente de lo peligroso que había sido, y de las metas destructivas de Rizembool. Él fue un Rebel para buscar un gran e inigualable desafío, pero dice que no valió las consecuencias.”
“…”
“Así que habló con nosotros para advertirnos y asegurarse de que no cometamos el mismo error que él,” narró el pequeño. “Él estuvo preocupado por mí porque soy joven y porque todavía hay mucho que no comprendo. Ahí fue que aprendí esta historia, y también… que yo soy un peligro…” él giró sus manos para encarar a la chica, y se soportó usando únicamente una mano. Su expresión era tranquila, aunque intensa. “Yo tengo todo el potencial de matar a alguien…”
“…” Tharja sintió unos leves, y refrescantes, escalofríos al ver aquellos ojos rojos ampliamente abiertos, y extrañamente vacíos.
“Bueno, todos lo tenemos, pero yo soy especialmente peligroso. Iwatooshi cree que podría hacerle frente a HiMEs o Rebels principiantes sin ayuda de magia,” comentó, mientras llevaba el índice de su mano suspendida a la base de sus labios, lo cual denotó una actitud meditabunda. “Y mientras más desee ser como un Tengu, más peligroso me volveré para los demás,” desvió su mirada. “De inmediato pensé en todos mis amigos en Rizembool, y ahora también pienso en mis amigos de Hanasaki, y en cómo podría lastimarles sin quererlo ni intentarlo…”
“Pero ese es el pasado, Imanotsurugi,” le aseguró Mikazuki, tranquilamente. “Yo consideré que por tu corta edad sería un peligro mantenerte en Rizembool donde podrían tratar de convertirte en Rebel, y por ello todos estuvimos de acuerdo en que te mudaras a Hanasaki. Sabes bien que debes mantenerte al margen desde ahora.”
“Quisiera poder usar mis habilidades para ayudar a otros, pero en nuestro ambiente eso es imposible,” dicho esto, Imanotsurugi se impulsó y se paró encima del pasamanos. Al haber terminado ese tema, él sonrió y estiró sus brazos a los costados. “¡Realmente lo mejor que puedo ser por otros es un amigo y estoy bien con eso! A lo mucho podría intentar aconsejar a otras personas si se presenta la oportunidad, pero lo importante es mantenernos a salvo.”
“Está bien, eres un niño prudente, pese a todo,” comentó Tharja, inmutada. “Y sí pareces entender más de lo que pensé, lo admito.”
“Y Mikazuki-sama tiene el mismo interés que yo, al menos con quienes son cercanos a nosotros. De eso era que quería hablar contigo,” Imanotsurugi miró al peliazul. “Pero, también me he quedado con la duda. ¿Por qué estás preocupado por los Toushirou? ¿Crees que ellos pueden estar en peligro?”
“…” la chica miró al mayor de reojo.
“Por más que hayamos podido analizarlo, nuestro conocimiento con respecto a Rizembool o Hanasaki es limitado. La teoría es incompleta, y la práctica debe evitarse a todo costo,” comentó Mikazuki al pelicenizo, para entonces girarse y mirar a Tharja. “Pese a ello, tengo unas leves sospechas que nuestros allegados no están del todo libres de Rizembool, aunque tampoco tengo pruebas ni puedo tocar ese tema. No es algo que me corresponde, pero pienso que a ti te corresponde mucho más.”
“…”
“¿De casualidad tú tienes sospechas hacia algunos de ellos?”
“¿Tú las tienes?” le preguntó de inmediato, a la defensiva.
“Hahaha…” ello causó que Mikazuki se riera, lo cual impacientó a la chica. “No es correcto que andemos enfrentándonos así, siendo ambos de un mismo lado. Si no quieres contestarme, entonces yo tampoco lo haré…”
“…” ella se vio inconforme y desvió su mirada.
“Pero tú como alguien que estuvo más cercana al conflicto durante la secundaria, quisiera que al menos le dieras una advertencia a Ichigo. Temo mucho que mi estimado amigo, en medio de su amor fraternal y pura naturaleza, se ande cegando de algunos indicios preocupantes que debería ser capaz de ver. Mi visión, en cambio, es mucho más limitada…” ante ello, Mikazuki hizo una venia. “Siento mucho pedirte algo incómodo, pero vigila un poco a nuestros allegados. Ellos no son tan perceptivos como tú, y temo que los más pasivos sean los más problemáticos.”
“…” esas últimas palabras impresionaron a la otra.
“Uhh, ahora estoy un poco preocupado por ellos…” confesó Imanotsurugi, pensativo.
“No tienes por qué. Si un problema tiene solución, no hay por qué preocuparse. Si un problema no tiene solución, tampoco hay punto de hacerlo,” dijo el otro, con lentitud y entretenimiento.
“¿Y si la solución es difícil?”
“Hahaha,” el peliazul volvió a reírse. “Entonces, sé paciente, y espera lo mejor. A fin de cuentas, con ello te beneficias a ti, por más que tu estado anímico no cambie nada en lo absoluto.”
“¿Has terminado?” preguntó Tharja, mirándole con desconfianza.
“He terminado,” afirmó. “Antes de continuar, no quiero que te lleves la impresión incorrecta. Mi mínima preocupación es natural al tratarse de personas cercanas, y tú eres alguien también vinculado a ellos, pero es todo lo que pienso decir sobre el tema si así lo prefieres. Por favor, cuando termines de leer el libro, regrésamelo. Esperaré con ansias tu visita, la agradable lectura, y nuestra conversación al respecto.”
“Está bien, lo comprendo, supongo…” ella se encogió de hombros, un poco cansada.
“¡Entonces sigamos!” dicho esto, Imanotsurugi saltó desde el pasamanos y alcanzó a Mikazuki, a quien le abrazó de la espalda.
“O-oye…” el peliazul se desbalanceó un poco al recibir al pequeño y se puso a reír con torpeza. “Hahaha, procura no hacer esto. No soy tan fuerte como Iwatooshi.”
“Hehe, perdón~”
“…” la chica miró al par animado y riéndose, a Imanotsurugi nuevamente feliz y energético y a Mikazuki con esa reacción de un anciano que con las justas se salvó de caerse ante la ocurrencia de uno de sus nietos. Ellos habían dicho todo lo que tenían que compartir y estaban listos para dejarlo de lado y atender algún otro punto… pero Tharja no se sintió con la misma libertad…

Fin del Flashback


“Tsk…” chasqueó la lengua y volvió a maldecir a ese par por hacerle preocuparse de más.

Llegó a una cafetería y logró ubicar a la persona que le esperaba ya que había un círculo discreto, pero existente, de chicas que miraban anonadadas a su tan deseado príncipe ocupar una mesa hacia las afueras de ese concurrido ambiente. Tharja negó y se abrió camino entre todas las descerebradas para llegar donde él.

“Siento la tardanza,” ella se encogió de hombros, indiferente. “No que esté tarde, ya que tú eres el que exagera con puntualidad.”
“Buenos días, Tharja,” le saludó Ichigo, sonriendo con torpeza ante aquel huraño comentario de la otra. “Espero que te encuentres bien esta mañana. Admito que me sorprendió tu pedido de encontrarnos para dialogar.”
“Terminemos con esto…” dijo, impaciente.
“Toma asiento, por favor.”
“No…” ella miró de reojo a los costados al notar a todas las chicas aguantadas y stalker tenerlos en la mira. “Vamos a caminar, preferiblemente a algún sitio donde no llamemos la atención.”
“Pienso que esta espaciosa y concurrida cafetería es un ambiente ideal. Aquí sería difícil llamar la atención en medio de todo el ajetreo, ¿no te parece?” preguntó el chico, amablemente. “Sin embargo, podemos hacer lo que prefieras.”
“Tch…” Tharja le miró con leve hastío. ¿Qué tan inconsciente era ese glorificado peliceleste como para no darse cuenta que se había convertido en una diva de Rizembool y que tenía a una horda de chicas constantemente siguiendo sus pasos? No estaba interesada en tocar ese tema, así que sólo se impondría. “Este lugar me resulta nauseabundo por muchas razones. Sígueme.”
“Como gustes,” él asintió y se vio un poco confundido, pero no iba a negarse al querer acomodarle. Recogió sus artículos personales y se levantó. De inmediato vio a la otra ponerse a caminar, así que le siguió rápidamente.

Una vez fuera de la cafetería, Ichigo caminó al costado de la otra, quien se vio tan huraña y amargada como siempre, aunque su actitud era algo a lo cual el peliceleste estaba acostumbrado.

“¿Cómo estuvo el paseo ayer con Mikazuki?” le preguntó amablemente, sonriéndole. “Espero que hayan podido conocerse mejor. Me haría mucha ilusión si dos personas tan cercanas a mí fueran capaces de entablar una relación igual de estrecha.”
“Fue interesante…” contestó. En medio de su humor, la chica se notó mínimamente meditativa mientras mantenía su mirada en el camino. “Lo cual es nuevo porque ustedes siempre han sido predecibles, al menos la mayoría. Sin duda Mikazuki es una persona mucho más interesante que tú, aunque siempre fue evidente.”
“Eh, no me sorprende que llegues a esa conclusión,” Ichigo se vio brevemente incómodo, pero terminó riéndose un poco. “Haha, y pienso que tienes razón,” él puso su mano derecha a su pecho y sonrió tranquilamente. “Mikazuki es un valioso amigo que me ha brindado de mucho apoyo y sabiduría todos estos años, y siempre ha sido impredecible. Estoy convencido que tú como una persona tan sensible podrías apreciar mejor sus cualidades que yo.”
“…” Tharja frunció el ceño. No sabía qué le había molestado más de su respuesta: el hecho que, como siempre, el peliceleste no se molestara o se defendiera, o más bien que él reconociera su falta de atención sin vergüenza alguna.
“De todos modos, me alegro que haya ido bien. Espero que puedan darse otras oportunidades para dialogar y conocerse.”
“…” desvió su mirada. “Eso veremos… preferiría que no te involucraras en mis asuntos.”
“No es mi intención hacerlo, y respeto tu privacidad,” él asintió. “Sin embargo, admito que hubiera querido saber que tú tenías interés en conocer a Mikazuki antes de que el encuentro que tuvimos ayer tuviera que ocurrir.”
“Tsk… olvídalo de una vez…” ella se avergonzó y frunció el ceño. “No te concierne.”
“No es un comportamiento correcto y lo sabes. También, como una vieja amiga, me sabe mal verte rebajarte a hacer algo así,” dijo el chico, cabizbajo. Él carecía de interés de llamarle la atención, y sonaba más preocupado que otra cosa.
“Lo entiendo, supongo, pero no me trates como uno de tus hermanos…” Tharja no estaba contenta de tener que oír su sermón, por más corto que fuera. “…ahora no tiene por qué volver a suceder, así que dejémoslo atrás.”
“Lamento no haber notado tu interés en dialogar con él previamente…”
“¿Te estás disculpando? No seas ridículo,” negó frustrada. “No te lo dije y fui discreta al respecto. Obviamente no te enterarías.”
“De igual forma, quisiera poder velar por ti en lo que me permitas. No somos extraños. Como allegados y prácticamente familiares, deberíamos ser capaces de apoyarnos mutuamente.”
“Lo entiendo, no tienes que seguir…” comprendía de dónde venía, pero no había mucho punto de hablar de eso. Tharja no pensaba cambiar su tendencia a guardar secretos personales. “Me tocará disculparme, entonces. No es mi intención importunar a otras personas, menos con asuntos de este tipo, aunque evidentemente te he incomodado al no querer hacerlo.”
“Oírte decir ello me alivia un poco,” admitió el chico, con cierta tristeza y una comprensiva sonrisa. No podía esperar más de la otra, al menos no de momento. “Quisiera que podamos ser un poco más cercanos, y que no te sientas inquieta de hablarme. Ser abiertos sobre temas cotidianos o nuestras rutinas sería saludable, y es bueno sentirse comprendido.”
“Sí, sí, lo que digas…” rodó los ojos. Estaba al borde de su paciencia, pero se dio un respiro para pasar su instintivo mal humor al recibir pedidos, y pasó a considerarlo razonable. Al notar que un silencio empezaba a formarse entre ellos, hizo un pequeño esfuerzo en expresarse para probar las aguas. “Ayer, Mikazuki me llevó a una tienda de libros antiguos cercana a la torre de Tokio.”
“Oh, una vez fue ahí con él,” la expresión de Ichigo se iluminó por enterarse de ello. “No he ido en mucho tiempo, y admito que no tengo su misma afinidad a la lectura, pero es un lugar con muchos ejemplares interesantes y enriquecedores.”
“Sí…” dio un suspiro. “Encontré un libro guía para la fotografía post-mortem de inicios del siglo pasado, y estoy en el proceso de leerlo.”
“¿En serio?” el chico se sorprendió levemente. “Es un tema un poco inesperado…” bajó su mirada y se puso a pensar. “¿Por qué te interesaste en ese libro? ¿Será que tienes algún trabajo de investigación con una temática similar? Aunque no sé si este libro sería todavía relevante…”
“Buscándole una utilidad, se ve que no lo comprendes,” se quejó la otra, mirándole de reojo. “Lo leo porque me interesa, porque es de un mundo distinto y obsoleto. El libro y su temática están impregnados de futilidad por doquier y eso me entretiene.”
“Ya veo…”
“Ya puedes ver por qué tiendo a no expresarme con frecuencia,” luego de resoplar, Tharja se detuvo frente a una puerta. Habían finalmente llegado a un edificio simple y discreto de oficinas personales que eran asignadas a estudiantes con proyectos personales e independientes, o que estaban inmersos en trabajos de tesis. Ella pasó su tarjeta de estudiante por el lector de tarjetas y abrió la puerta. La sostuvo un poco para darle el mensaje al peliceleste que ingresara también.

Ichigo vio el ambiente iluminarse luego de que la chica prendiera las luces. Era un salón amplio y espacioso, con mesas grandes y vacías, algunos armarios movibles de metal y un par de estaciones de computación. Como un espacio versátil, era adaptable para quien tuviera la necesidad de emplearlo, y daba la impresión que los otros salones en ese pequeño edificio eran bastante similares.

“¿Esta es tu oficina?”
“Puedes llamarlo así,” dijo Tharja, quien dejó sus cosas sobre una mesa. “Rizembool me lo ha prestado ya que tienden a darme distintos proyectos en los cuales colaborar. A veces colaboro con científicos, aunque en su mayoría me dedico a la computación, pero he hecho de todo. No le daría mucha importancia.”
“Pienso que es impresionante. Siempre he sabido de tu destreza multidisciplinaria, aunque nunca he podido oír detalles,” confesó con alegría y humildad, sonriente. “También te agradezco por permitirme observar este lugar.”
“Fue inevitable…” dio un suspiro. Ello le hizo darse cuenta que ahora aquel hermano mayor sabría dónde ubicarla, lo cual no le gustaba mucho, pero ya era tarde como para arrepentirse. “De todos modos, si todo va bien, mi tendencia a participar en proyectos en Rizembool está por terminarse pronto y ya no estaré asignada a este espacio. Podré estudiar lo que se me plazca.”
“¿Por qué?” Ichigo se confundió. “Supe que Rizembool se interesó mucho en tu rendimiento académico y afinidad por las ciencias en el pasado y te ofreció un programa especial. ¿Será que te resulta muy pesado seguir con él?”
“Sin duda fue algo especial en el sentido que ocupa todo mi tiempo. Al menos cuento con una beca permanente para estudiar mi carrera sin problemas,” contestó con hastío. La historia era mucho más compleja que un ‘programa especial’, pero Tharja no había convocado al peliceleste para hablar de ella misma. “Ya que estamos aquí, dejémonos de rodeos. Quisiera hablar contigo sobre lo ocurrido la noche del lunes, en la cual hubo el secuestro y el rescate de Shinano.”
“…” esas repentinas palabras impresionaron al peliceleste. Ichigo tomó un poco en comprender la seriedad de aquella presente situación, y terminó por asentir y tensar su expresión. Sin duda, la preferencia de Tharja de hablar a solas tuvo mucho sentido. “¿Sobre qué precisamente quieres hablar? ¿Hay algo que se debería atender?”
“Son sólo sospechas…” se puso a pensar y llevó una mano a su mentón. Las palabras que Mikazuki le había dicho resonaron en su mente: ‘…y temo que los más pasivos sean los más problemáticos…’. Pese a no compartir sus propias sospechas, supo que los dos tenían el mismo parecer. “Como bien sabes, Honebami apareció repentinamente y se encargó de derrotar a todos los criminales sin contratiempos y sin recibir ayuda de nadie.”
“Lo sé. Me apena no haber sido capaz de llegar antes para ayudarle y compartir la carga…”
“Tengo la impresión que no fue una carga para él, aparte de haber sido expuesto al fuego,” dijo la chica, con completa certeza. Tharja miró al otro intensamente. “Ichigo, has escuchado los suficientes relatos del pasado para comprender que ese hermano tuyo es sobrenatural y posee una latente naturaleza bélica y posiblemente asesina, si me lo permites…”
“Honebami no asesinaría a nadie, Tharja,” contestó él, con firmeza.
“Hasta el momento no, pero quién sabe,” ella negó. “Déjame terminar. El punto es que tu hermano demostró una habilidad que debería estar fuera de su alcance. No dudo en tu propia fuerza y deseos de haberle ayudado, pero la situación no era justa para ustedes. Los criminales estaban armados y eran numerosos. Sé que eres fuerte, pero dudo que hubieras podido hacer todo lo que tu hermano hizo.”
“¿Por qué dices eso?” preguntó con un dejo de preocupación.
“Supo evitar múltiples disparos y se movió a una velocidad inconcebible, para empezar. Él golpeó y barrió con los criminales como si estuvieran hechos de papel. Acortó una distancia de varios metros con un solo movimiento para agarrar el brazo de un criminal que estuvo por disparar a Shinano y desviar la bala.”
“Eso suena muy peligroso…” la preocupación creció en el peliceleste, quien estaba pensativo. “Corrió un gran riesgo. Esa persona pudo haberle disparado por su atrevimiento.”
“Hablo de grandes velocidades e intervalos de tiempo muy pequeños. El ser humano es sólo capaz de reaccionar lo suficientemente rápido. Tu hermano no hubiera sido un blanco inmediato por su rápida acción… una rápida acción que tampoco debería ser capaz de realizar tan impecablemente y bajo completo control.”
“¿Por qué te expresas con tanta certeza? ¿Fue realmente inconcebible?”
“Entiendo que dudes de mis palabras, no es que pueda probártelo…” entonces, Tharja recordó lo más increíble de esa noche, lo cual incluso se demostró en su rostro. “Verdad…”
“¿Qué sucede…?”
“Honebami paró el disparo del guardia del recinto con un disparo. Él deliberadamente hizo las dos balas chocarse en medio del aire.”
“I-imposible…” Ichigo se quedó en shock.
“Para que ello ocurra, no sólo se debe calcular la trayectoria de cada bala, sino disparar simultáneamente. El criminal llegó a disparar sólo una vez. Tu hermano también. Ello me da la impresión que disparó únicamente para bloquear el disparo enemigo porque se limitó a usar fuerza física para sacarlo de combate,” resumió y frunció el ceño. “¿Entiendes lo que estoy diciendo? Es difícil para ti absorberlo, lo sé. Estamos hablando de uno de tus hermanos teniendo reflejos inhumanos e instintos de pelea al punto de hacer tales hazañas y lograr neutralizar a enemigos sin necesidad de matarlos. Sin embargo, pienso que es mi obligación al menos reportar qué sucedió.”
“Lo sé, y te lo agradezco…” pese a ello, Ichigo se mostró en conflicto. Él sabía que la chica decía la verdad, podía verlo en sus expresiones, pero a su vez no evitaba pensar que, por más sincera que fuera, la verdad era más simple. “¿Tienes pruebas de que las balas chocaron?”
“No hice el trabajo forense, si eso te preguntas,” se impacientó. “Te digo lo que vi. Es posible que sí hayan sido dos balas perdidas, pero sé que hubiera al menos visto la bala de Honebami hacer un hueco en la pared detrás del criminal, y te aseguro que no hubo rastros de ello.”
“…” el chico estaba cabizbajo y meditaba incómodo sobre lo que acababa de oír. “Dime, Tharja, entiendo que te encuentres informándome al respecto, pero pienso que tienes un motivo aparte de decirme tu reporte. ¿Qué es lo que juzgas a partir de todo esto?”
“Sí, vayamos a eso de una vez…” pese a su interés de terminar con la conversación, Tharja dio un pesado suspiro. Le dolía tener que ser tan sincera, pero era necesario. “Tengo motivos para pensar que esa habilidad de tu hermano va más allá de su propio potencial. Temo que Rizembool tenga algo que ver en esto.”
“¿Rizembool?” Ichigo se alertó. “¿Y qué… quieres decir con ello?”
“…” negó, frustrada. “No lo sé, con toda honestidad…”
“Eh…”
“Dudo altamente que tu hermano sea un Rebel. Rizembool nunca se calla con respecto a ello,” le aseguró con firmeza. “Aun así, hay mucho de Rizembool que no conozco. El posible rol de tu hermano puede deberse a algo más, algo completamente distinto, aunque posiblemente relacionado.”
“¿C-cómo qué…?”
“Es todo lo que puedo decir, pero si alguien es capaz de explicar todo lo extraño que observé esa noche, ciertamente es Rizembool…” al decir ello, Tharja frunció el ceño, y recordó con amargura aquel indiferente y maligno comentario de Tsurumaru que compartió con ella luego de que Tharja le dijera sobre la naturaleza de Honebami: ‘Estoy seguro que Rizembool gozaría si compartieras esa historia con ellos, Tharja…’.
“Pareces… muy segura sobre ello…”
“No es por alertarte irracionalmente, pero pienso que es muy probable…” desvió su mirada. “Porque sé bien que él ha sido muy cercano a Rizembool desde el incidente, al igual que tu hermano doctor…”
“…sí estoy preocupado por Yagen. Temo que se esté aislando demasiado de nosotros…”
“Has tenido nueve años para llegar a esa conclusión…” le recriminó, impaciente.
“¿Dices que es posible que Yagen también esté involucrado con los Rebels?” preguntó alarmado.
“De que es posible, lo es, pero… tch…” la chica se vio molesta. “Tu detestable hermano es una hoja en blanco. Incluso para mí, es imposible encontrar evidencia en su contra. Lo único que encuentro raro es su tendencia a aislarse, aunque como han sido nueve años, ya será más que normal a estas alturas. Personalmente, por más impecable que se muestre, él parece ser la manzana podrida de tu canasta…”
“No digas eso, por favor…” Ichigo se apenó al oír ello, y bajó su mirada con un gesto derrotado. Era incapaz de recordar cómo todo solía ser antes del incidente, antes de su amnesia. A su vez, por cómo Tharja evadía hablar sobre Yagen o decía muchos comentarios desagradables al verse forzada a hacerlo, tenía la impresión que se perdía de algo importante…
“Eso es todo lo que quería decirte, Ichigo,” concluyó Tharja. “Tengo mis sospechas, y quisiera que prestaras mayor atención,” frunció el ceño y hundió sus ojos en sombras. “Rizembool es un lugar carente de corazón y de respeto hacia la dignidad humana. Todo lo que ellos vean como valor o potencial significa el mundo por encima de quienes poseen esos atributos. El envolvimiento de ellos en la guerra tendría que ser un buen indicio para todos aquí…” miró hacia sus objetos personales, los cuales tenían que descansar sobre esa mesa de aquella oficina en contra de su voluntad. “Por más ‘programa especial’ que Rizembool me ha concedido para estudiar aquí… los detesto. Esta maldad inherente del poder y la tecnología que solía fascinarme ahora me repugna…”
“Tharja…”
“Pero yo soy quien menos debe preocuparse de Rizembool. Sé lo que hago aquí. Tu familia no parece saberlo, en cambio. Por eso vigílalos, y protégelos. Tú eres el único que puede hacerlo.”
“Entiendo, gracias por la información,” Ichigo asintió. El mayor de los Toushirou mostró seriedad, y cierta pesadez en sus ojos. “No será fácil lidiar con esto, pero haré lo posible.”
“Si te presentas dubitativo, ya perdiste la batalla,” concluyó la chica. “Eres el venerado hermano mayor. Tus hermanos te oirán porque te respetan y sé que velas por que estén bien. Si alguno de ellos se está reservando algo no saludable, es tu responsabilidad y tu vocación solucionarlo.”
“Estoy cometido a todo ello. Me conoces bien. Sin embargo…” desvió su mirada. “A veces me pregunto si yo realmente cumplo con lo que se espera de mí. No sé si merezco esta devoción que mis hermanos me guardan…”
“Mientras más inútil te sientas, más lo serás,” dijo sin rodeos y con severidad. “No es difícil de entender, y necesitas carácter para lidiar con esto, lo cual siempre y desde inicios de la prehistoria te ha faltado. Esto va más allá de tus recomendaciones de que todos estudien o se levanten temprano, o tus llamadas de atención cuando alguno de tus hermanos descuida sus quehaceres o se encapricha. Comprende que varios de ellos ya son prácticamente adultos, y adultos un poco desconectados de la realidad, a mi parecer.”
“Estoy convencido que hay mucho que yo también debo aprender. La mayoría de nosotros no ha tenido que enfrentarse al mundo todavía. Pese a intentar cubrir parte de mis responsabilidades como heredero mientras continúo con mis estudios, a veces no me siento con el derecho de cuestionar o discutir con mis hermanos.”
“Sí, tiene sentido, pero eso no es importante.”
“Tal vez tengas razón en eso, Tharja,” Ichigo asintió, determinado. “Me sienta con el derecho o no, alguien tiene que hacerlo, y sí es parte de mi responsabilidad. No puedo evitarlo simplemente porque no me siento digno y capaz. Sería una actitud cobarde y caprichosa de mi parte,” él hizo una reverencia. “Y muchas gracias por hablar conmigo. Significa mucho para mí que estés al pendiente de mis hermanos de este modo. Ahora me toca poner de mi parte.”
“Reconoceré que la tienes muy difícil…” la chica se cruzó de brazos. “Si yo tuviera a una docena de Fudous que cuidar me volvería loca y tiraría la toalla en menos de un día.”
“No digas eso, por favor…” Ichigo sonrió incómodo. “Estoy convencido que también podrías cuidar de ellos. Tienes un instinto maternal.”
“Tch, no digas cosas por decir,” ella rodó los ojos y se molestó. “Tengo sólo a uno y es un alcohólico rebelde que abandonó sus estudios,” al decir eso de un arrebato, la chica se mostró un poco incómoda y hundió sus ojos en sombras. “…ahora debes darte cuenta de lo hipócrita que soy por exigirte que te encargues de tus hermanos…”
“No lo eres, Tharja. Es evidente para mí que haces lo que puedes, y que tienes las mejores intenciones,” le aseguró con amabilidad. “Fudou es también nuestra responsabilidad, pese a que no sea fácil hablar con él.”
“Es imposible. Lo he intentado y se amarga y desaparece por días. Tu hermano Gotou también tocó el tema y si no me equivoco mi hermano se puso agresivo con él. Pero, en fin…” se encogió de hombros. “No estamos aquí para hablar de él. Pese a su manía, es estable. No se está hundiendo más y parece ser capaz de discernir sus límites. Al menos de momento…”
“Quisiera ver qué puedo hacer por él. Ustedes son parte de nuestra familia. Lo pensaré duramente, lo prometo.”
“Encárgate de tu propio hogar primero.”
“Lo sé,” el chico llevó una mano a su pecho e hizo una reverencia. “Nuevamente, agradezco de todo corazón tu voluntad de hablar conmigo y de velar por mis hermanos. Te prometo que haré todo a mi alcance.”
“Bien, ahora debo pedirte que te retires. Tengo muchas cosas que hacer hoy.”
“Yo también. Iré avanzando,” Ichigo le sonrió. “Que tengas un buen día. Con permiso.”

Él se retiró y cerró la puerta detrás de sí. Repentinamente, Tharja pudo comprobar que su espacio regresaba a la normalidad. Iluminado, vacío y silencioso… pero el silencio parecía amplificado al punto de sentir una rara presión en sus oídos. No estaba acostumbrada a recibir visitas, sin lugar a dudas.

Ella tampoco estaba del todo segura sobre si debió haberle dicho a Ichigo con respecto a la bizarra actitud de Tsurumaru aquella noche del secuestro. La grulla había exhibido unos colores distintos en su estruendosa personalidad, además de decir aquel tan venenoso comentario. Tharja siempre había sospechado de ese raro chico permanentemente vestido de blanco y que parecía saber un poco más de Rizembool que todos los demás…

Pero optó por callar. Como había comunicado, ella sabía lo que hacía, lo cual incluía saber lo que no debía hacer… por su presente situación en aquel ‘programa especial’ de Rizembool, a ella le convenía no entrometerse donde no le correspondía. Tharja no sabía hasta qué punto podía tener libertades sin temer represalias inevitables…

Después de esa conversación, juzgó que no sería capaz de concentrarse en sus labores, por lo cual decidió salir a comprar alguna bebida a una máquina dispensadora cercana, con la esperanza de volver a despejar su mente.





Mientras tanto, el club de drama comenzaba con su reunión del presente día. Sin embargo, antes de iniciar con los ejercicios de práctica, hubo un asunto muy importante que atender. Todos se reunieron en una mesa en el centro del amplio gimnasio del club, y entonaron un corta y muy emblemática canción al unísono, la cual terminaron a la brevedad…

“¡Feliz cumpleaños, mis queridos Robin Hood y Sheriff de Nothingham!” exclamó Wataru desde el fondo de sus pulmones. Todos los miembros del club rodeaban la mesa donde había una torta enorme con un par de velas, para cada uno de los homenajeados.
“¡Wahh, muchas gracias a todos!” exclamó Natsuki, quien miraba la torta con asombro y una inmensa alegría. Él, al igual que el otro homenajeado, tenía un cono de colores como gorro y muchas serpentinas de collar. “¡Y me encanta este sabor de torta! ¡Y todos los hermosos muñequitos de Piyo-chan que han puesto encima! ¡Y los colores son bellos! ¡Muchas, pero muchas gracias!”
“Yo también estoy agradecido con todos, pero hay que apurarnos, Natsuki,” observó Syo. “Las velas están pronto a extinguirse y alcanzar la torta. Hay que soplar.”
“Definitivamente, pero piensen en un deseo antes de hacerlo,” Wataru les dio un guiño. “No les cuesta soñar o ponerse una meta para este nuevo año, ¿cierto?”
“¡Oh, pero yo ya tengo mi deseo!” observó Natsuki, quien procedió a aspirar profundamente y soplar su vela con todas sus fuerzas. Los presentes vieron esa velita apagarse y enterrarse en sentido contrario al sople por la excesiva capacidad pulmonar del chico. “Oh, creo que me pasé.”
“¡Ah! ¡También apagaste mi vela, Natsuki!” le reclamó el otro, entre impresionado y molesto.
“Lo siento mucho, Syo-chan, no fue mi intención,” dijo el otro, algo apenado, pero regresó a sonreír. “Pero podemos prenderla.”
“Uhh, creo que justo se consumió toda la mecha y no tenemos más velas,” observó el peliplateado inspeccionando la torta. “¡Pero no te preocupes, hermoso y suculento Syo-kun! ¡Te quedan más años para desear por mayor altura! ¡Sé paciente!”
“¡No me llames cosas raras!” reclamó, y agarró al maestro de la camisa. “¡¿Y qué te hace pensar que ese era mi deseo?! ¡Quiero ser más alto, pero no soy tan acomplejado!”
“Fufufu, entonces, ¿cuál fue tu deseo?”
“¡E-eso no te incumbe!” le refutó un tanto incómodo. “¡Si lo fuera a decir no se haría realidad!”
“¿Pero eso no se aplica solamente a los deseos pedidos?” preguntó Natsuki, quien ladeó su cabeza y alzó sus ojos perdidamente. “No llegaste a pedir tu deseo así que puedes compartirlo sin arriesgar nada. ¿A que no es genial, Syo-chan?”
“Tsk, cállate, Natsuki. No lo pude pedir por tu culpa.”
“Syo-chan…” el otro chico se conmovió y llevó sus manos a su pecho, afligido.
“¡No se me depriman tan rápido!” Wataru agarró la caja de fósforos. “No serán velas, pero puedes soplar un fósforo. ¡Es más! ¡Puedes soplar todos los fósforos que quedan! ¡La conversión de fósforo a vela debe garantizarte haber soplado una vela al acabártelos!”
“¡Ohh, eres todo un genio, Wataru-chan!” exclamó Natsuki, sumamente impresionado.
“Fufufu, lo soy, ¿no es verdad?”
“No se burlen de mí,” renegó Syo. “¿Y qué es esto de conversión? ¡No tiene sentido alguno!”
“¡Aplico una conversión según la cantidad de fósforos usados por la niña de los fósforos!” exclamó el peliplateado. “¡Ahora tú te vas a convertir en nuestra bella y trágica niña!”
“¡Verdad! ¡Se convertirá en la hermosa Syoko-chan!” dicho esto, Natsuki abrazó a Syo y lo trajo hacia sí como si estuviera abrazando a su peluche favorito, lo cual por la diferencia de estaturas en los dos hizo que Syo fuera levantado del piso contra su voluntad. “¡Feliz cumpleaños, Syoko-chan! ¡Qué alegría celebrarlo contigo!”
“¡Maldición, suéltame, Natsuki!” gritó Syo, quien luchaba contra ese abrazo de oso de su inconsciente y disperso amigo. “¡Ya me has abrazado como diez veces en lo que va del día! ¡Deja de hacerlo!”
“Pero esta vez es por Syoko-chan~” dijo en un trance como si estuviera presenciando lo más adorable del mundo.
“¡Ella no existe, demonios!”

A esas alturas, los demás en el club de drama estaban riéndose con ganas por aquel esperado intercambio entre ese par de amigos.

“Ehh…” Yukko sonreía incómoda al ver a Syo inmovilizado y muy iracundo por el abrazo de su tremendo amigo, pero nadie parecía interesado en ayudarle a librarse.
“Hmhmhm~ esto es para la posteridad~” canturreó Shinano en voz baja, mientras filmaba todo lo que ocurría con su celular. El pelirrojo estaba contento y entretenido, quizás con una muy leve pizca de travesura y maldad.
“Shinano… ¿en verdad ellos cumplen el mismo día?” le preguntó la chica.
“Oh, sí, aunque el cumpleaños de los dos recién es mañana,” le contestó sonriendo. “Supongo no habrá actividad del club de drama los sábados, ¿cierto?”
“Al menos este sábado no, porque parece que el horario cambia un poco…” ello le hizo notar a Yukko que se cumplía su primera semana dentro del club de drama. Ella se sorprendió porque sentía que el tiempo había pasado muy rápido, pero a la vez admitía que era como estar en casa y ya estaba familiarizándose a su nuevo ambiente.
“Ah, mañana iremos a pasear por una zona comercial en la ciudad, ¿te animas a acompañarnos?”
“¿E-en serio?” se sorprendió. “Me gustaría, aunque recién me conocen, y…”
“Vamos, pienso que nos llevamos muy bien, y un cumpleaños debe celebrarse a lo grande, sobre todo si es doble,” Shinano le dio un guiño. “En mi hogar hay más de un par de mellizos, así que sé lo que te digo.”
“Eh, hehe, tiene sentido. Todos deben ser tratados igual…” Yukko sonrió incómoda. “¿Y cuántos hermanos son nuevamente…?”
“¡Somos un montón!” exclamó con gusto.
“Ehh, o-okay…” le parecía extraño que no le dijera un número, pero tampoco iba a insistir.
“Así que estás invitada. ¿Vas a poder?”
“Sí puedo. Muchas gracias, Shinano,” Yukko asintió y sonrió. De inmediato, la chica pensó en todo lo que debía estudiar, y esa salida le complicaría un poco su horario, pero realmente quería pasar ese día con ese par de chicos que habían sido tan amables con ella desde su primer día en el club de drama.

Después de aquel fuerte abrazo, Natsuki finalmente liberó a Syo que se quedó reclamándole insistentemente, y los otros estudiantes se organizaron para cortar la torta y servir gaseosa y los pedazos del pastel. En medio de degustar aquella torta, todos comenzaron a formar grupitos y hablar animadamente, y Shinano jaló a Yukko para acercarse a los cumpleañeros.

“Hola, chicos, ehh, feliz cumpleaños,” dijo la chica, sonriendo. “Qué curiosa coincidencia que cumplan el mismo día.”
“Muchas gracias, Yukko-chan,” dijo Natsuki, conmovido. “Y sí, soy muy feliz de compartir mi día con Syo-chan. Llevamos celebrando nuestros cumpleaños juntos desde pequeños.”
“Sí, es un poco raro, aunque no me puedo quejar,” comentó Syo, quien dio un suspiro y miró a su mayor de dos años exactos con impaciencia. “Pero deja de abrazarme tanto.”
“Perdón, no puedo evitarlo, Syo-chan,” dijo con la misma alegría de siempre. “Es que me siento contento de haber cumplido otro año más y ser homenajeado por todos, y también de saber que pasas por lo mismo. ¡Siento que estamos conectados!”
“Realmente lo están, siempre han sido inseparables,” Shinano asintió, convencido.
“En parte no tengo opción. Natsuki necesita que alguien lo vigile,” Syo negó frustrado y pasó a dirigirse a Yukko con una sonrisa. “Oh, por cierto, mañana vamos a pasear por una zona de la ciudad que es muy genial y tiene muchas tiendas. Estás invitada, además que podríamos aprovechar para buscar tu ropa de ejercicios. ¿Qué dices?”
“Justo Shinano me había invitado, y esa es una buena idea. Claro que sí,” Yukko asintió. “Muchas gracias por la invitación.”
“Significa mucho para nosotros que estés ahí también,” dijo Natsuki, animado. “Siento que nos convertiremos en buenos amigos. Es más, quiero que invites a tus amigos de ciencias. ¡Estoy convencido que deben ser tan amigables como tú!”
“¿S-seguro?” por su parte, Yukko sonrió incómoda. Sin duda Hotarumaru era un regalo de los cielos y Hajime era bastante agradable, aunque temía que Mai fuera a causar problemas.
“Ohh, me parece bien, excelente idea, Natsuki,” Shinano asintió. “Hehe, será divertido ir de paseo con uno de los amiguitos de Maeda, cómo cambian las cosas.”
“Ah, verdad que Hotarumaru es amigo de uno de tus hermanitos,” observó la chica. Sí recordaba esa vez que uno llegó acompañado de esa niña en silla de ruedas que los acompañó una clase, aunque mentiría si dijera que se había acordado de su nombre. “Está bien, les avisaré en caso también puedan ir.”
“Gracias, sé que será divertido,” dijo Syo, sonriendo decidido.
“Me sorprendí de enterarme que eran sus cumpleaños cuando llegué, hehe,” Yukko sonrió incómoda. “Les hubiera traído algo.”
“No tenías que, lo importante es que lo hemos compartido juntos,” observó Natsuki. “Aunque sí hay una pizarra con los cumpleaños de todos y en el club todos se organizan para comprar la torta y las bebidas. Tal vez no te hicieron participar esta vez porque acabas de llegar.”
“¿En serio hay una pizarra con los cumpleaños de todos?”
“¡Por supuesto!” exclamó Wataru, quien se acercó al grupo. “Verdad que no te lo había dicho, estimada Hanasaki-chan. ¡Pero no te inquietes más!” el peliplateado pasó la voz a una chica. “¡Querida! ¡Por favor lleva a nuestra Hanasaki-chan a la pizarra de cumpleaños y agrega su fecha ahí, por favor!”
“Claro, enseguida,” dijo la chica con buenos ánimos, y miró a Yukko. “Ven.”
“Eh, sí,” ella asintió y le siguió de inmediato.
“¡Estimado Shinano, tengo algo que decirte!” exclamó Wataru, extendiendo sus brazos hacia el alto techo como quien dedicara su voz a los cielos. “¡Ayer hablé con Shu y dice que no tiene problemas de que te unas a mi club de drama! ¿No quisieras también pertenecer a mi elenco?”
“¿Eh? ¿En serio?” preguntó el pelirrojo, sorprendido.
“¡Ohh, esas son excelentes noticias!” exclamó Natsuki, juntando sus manos. “¿Qué dices, Shinano? ¿Te animas?”
“¿Conoces a ese insufrible Shu Itsuki?” preguntó Syo a Wataru, escéptico. “He oído que es una persona amargada y difícil de tratar. Me sorprende que soporte tu forma de ser.”
“Ahh, todo lo que puedes haber oído es seguramente cien por ciento cierto…” dijo el mayor, con leve frustración, pero rápidamente regresó a sus grandes energías. “¡Aunque es mi agrado de informarte que Shu es un viejo y estimado amigo mío! Fue la sorpresa del siglo para mí que él se fijara en Shinano y estoy feliz de que Shu me haya dado el permiso de también cuidar de su futuro pupilo. Claro, en caso de haber conflictos en actividades, Shinano tendrá que priorizar su entrenamiento por encima del club, pero procuraré en coordinar horarios.”
“Me sorprende que hayas podido ponerte de acuerdo con él… l-luego de lo que vi ayer…” Shinano bajó su mirada, todavía asustado.
“Huhu~ acostúmbrate a nuestras rarezas. Te aseguro que todo está bien ahora~” canturreó Wataru con alegría y travesura, mientras los otros dos intercambiaron miradas confundidas. “¡Aunque ahora todo está en tus manos! ¿Qué dices?”
“Eh, si todo está bien, entonces acepto. Me encantaría actuar junto con ustedes,” dijo el pelirrojo, asintiendo y sonriendo decidido.
“¡Excelente! ¡Eres más que bienvenido y me alegro de oírlo!” exclamó Wataru a los cielos una vez más. “¡Puedes empezar hoy mismo! Espero que tengas tiempo.”
“Eh, claro, aunque no vine con ropa apropiada…”
“Te ves ágil. Mientras puedas moverte libremente con lo que tienes, estará bien,” le dio un guiño.
“Heh, qué bueno que también seas parte del elenco,” dijo Syo, animado. “Bienvenido.”
“Gracias, Syo,” le contestó Shinano, sonriendo. “Será como los viejos tiempos.”
“¡En verdad que sí! ¡Estoy muy feliz!” exclamó Natsuki, quien dio un par de saltitos y terminó abrazando a Syo desde atrás. “¡Qué alegría! ¡Tenemos que celebrarlo!”
“¡Maldición, deja de abrazarme!”

Luego de ese intercambio, todos terminaron de disfrutar del pastel y alistaron el ambiente para comenzar con la práctica.


Por otro lado de la universidad, Yagen caminaba en compañía de Honebami, quien revisaba algunos documentos de un fólder manila que llevaba consigo. Había estudiantes por doquier, pero por la hora de la mañana y en medio de clases no era mucha la cantidad, razón por la cual habían aprovechado para salir.

“¿Cómo va el proyecto con Ikari-sensei?” preguntó Yagen.
“Está en las fases finales,” reportó Honebami, mientras leía los documentos. “Mi trabajo casi ha terminado. Sin embargo, lo más tedioso ahora vendría a ser el refinamiento del programa que se implementará a los prototipos,” cerró su fólder manila y miró a su hermano. “Ikari-sensei se encuentra impaciente con Monaca por no haber logrado su parte del trabajo, y piensa en forzar a Tsurumaru-san a apoyarle.”
“Ahh, ese par…” Yagen negó repetidamente y se vio frustrado. “Monaca es más que capaz de encargarse de esto por su cuenta. A lo mucho necesitaría un par de consejos de la grulla, pero su falta de disciplina alargará su trabajo. Por otro lado, si Tsurumaru se ve obligado a asistirle, el proyecto que llevo con él también va a sufrir…”
“…” Honebami asintió. “Quisiera ayudar, pero…”
“No tienes el dominio necesario con la programación, Honebami, y tu parte ya fue muy tediosa y trabajosa. Me alegra que finalmente vayas a contar con más tiempo libre.”
“¿A qué se debe? ¿Necesitas ayuda con tus labores?”
“No, sólo decía,” Yagen negó, un poco frustrado de que su hermano de inmediato pensara en serle útil, aunque sabía que era su tendencia. Sonrió un poco. “Simplemente pienso que necesitas un descanso, y también podrás pasar más tiempo en casa.”
“Estos últimos días hemos hecho más actos de presencia entre nuestros hermanos,” comentó, inmutado. “Más que ello sería innecesario y contraproducente, Yagen.”
“Heh, no puedo negar esa observación,” sonrió con ironía. “Sin embargo, tenemos obligaciones más allá de Rizembool, y muchas de ellas no son tan organizadas o explícitas como nuestros respectivos proyectos. La familia es un ejemplo.”
“Es difícil, esta ambigüedad…” agachó un poco su mirada, viéndose pensativo.
“…” Yagen miró a su hermano, quien le inspiraba una pizca de tristeza. Ello le hizo sonreír comprensivamente. “Comparto tu inquietud, pero no tenemos de otra.”
“De todos modos, el hecho que me digas estas palabras significa que estás más al pendiente de ellos que de lo costumbre,” Honebami volvió a alzar su mirada y le miró inmutado. “Descansar en casa estos días ha mejorado tu estado anímico. Ello ha venido de la mano con la interacción con nuestros hermanos. Eso quiere decir que ha sido positivo para ti.”
“Pues…” curiosamente, el doctor sintió una extraña presión por esa observación, como si su cercanía fuera imprudente.
“El descanso en casa te conviene, Yagen, y podría concluir que lo mismo va para nuestros hermanos,” el peliblanco levantó su atención hacia arriba, meditativo. “No percibo que necesite de este alivio personalmente. Sin embargo, si mi presencia es una forma de apoyar a nuestros hermanos de manera intrínseca, debería considerarlo…”
“Me gusta pensar que también es positivo para ti, Honebami…” Yagen negó, con leve frustración. “Aprecio tu voluntad de servicio, aunque también necesitas un respiro en ocasiones.”
“No juzgo que lo necesite,” dijo el mayor, mirándole atentamente. “¿Considerarías que sí lo necesito?”
“Pienso que sí, y nuevamente por ese motivo incierto que no es tan fácil de comprender,” le contestó, y sonrió al notar a su hermano confundirse. “Siento dar vueltas a este asunto, pero dudo que pueda explicarlo mejor.”
“Estoy acostumbrado a oír comentarios indescriptibles de tu parte…” observó, nuevamente pensativo y con la mirada al suelo.

Ello hizo a Yagen sonreír frustrado, pero entonces la conversación de ambos iba a verse interrumpida por la aparición de alguien un poco inesperado, quien se interpuso en el camino de los dos y demandó su atención.


“¡Te encontré!” exclamó Seija, apuntando a Honebami. “¡Uff, llevo días paseando por todo el campus y no había rastros de ti! ¡Y eso que vi a tu peliceleste hermano de lejos un millón de veces! Hahaha, uno diría que tu cabello brillaría con el sol, así que, ¿en qué hueco has estado todos estos días?”
“…” Honebami le miró, mayormente inmutado, aunque sí se inclinó un poco hacia atrás por las energías de la chica.
“¿Eh? ¿Se conocen?” preguntó Yagen, alzando una ceja.
“Shh, cállate, doctorcito random, hablo con el peliblanco,” dijo la pelinegra, impaciente.
“Seija Kijin…” reportó Honebami, quien ahora se veía ligeramente molesto. “Es una de los asistentes de Shinano.”
“Ah, ya veo, muchas gracias,” Yagen asintió y sonrió con ironía. Pese a la irreverencia de la chica, el doctor hizo una breve venia. “Me enteré de lo ocurrido aquella noche del secuestro, y te agradezco por ir a auxiliar a Shinano.”
“¿Eh? ¿Y tú quién vendrías a ser?” preguntó la otra, confundida.
“Mi nombre es Yagen Toushirou. Soy uno de sus hermanos,” resumió, con una sonrisa certera.
“Pucha, ¿otro? ¿Cuántos más van a salir?” preguntó, impaciente.
“Lo más probable es que no has terminado de decir preguntas similares,” el doctor negó para prestarle importancia. “¿Por qué has venido a buscar a Honebami?”
“Ah, sí, eso,” ella asintió y regresó a sus energías. “¿Te contaron? ¡Este inhumano peliblanco acabó con todos los criminales del recinto! ¡Hasta hizo colisionar dos balas!”
“…” Yagen mostró leve sorpresa y parpadeó un par de veces. “¿Perdón?”
“¿Verdad que es increíble? ¡Por eso he venido a buscarle!” ella volvió a apuntar al peliblanco, quien había terminado de mostrarse incómodo por la actitud de la otra y le miraba con una predecible molestia. “¡Quiero que me digas tu secreto! ¡Quiero poseer una fuerza como la tuya para arrasar con quien sea!”
“No hay nada que pueda compartir…” él negó.
“¿Eh? ¿Por qué no? ¿Acaso eres un agente secreto?” preguntó malhumorada. “Vamos, somos amigos, nos une tu hermanito diva.”
“No somos amigos…” recalcó con ligera severidad.
“Uhh, eso casi dolió, pero tienes razón. Hahaha, lo dije a ver si te conmovía,” Seija se puso a reír. “¡Pero ya pues! ¡No puedes negar lo que hiciste y si tú puedes seguro que yo también! ¿Acaso tiene algo que ver con los Rebels?”
“No soy un Rebel,” volvió a negar, pausadamente.
“Ya, no lo eres. Pero, ¿tiene algo que ver con los Rebels? ¡Esa fue mi pregunta!”
“Nn…” Honebami mostró impaciencia y le miró intensamente.
“Sinceramente espero que ninguno de mis hermanos se involucre con aquel horrible lado de Rizembool…” Yagen negó y resopló. “Personalmente quisiera saber qué pasó aquella noche. Temo que mis hermanos hayan intentado esconder la verdad.”
“Hm, pareces desconectado de todo lo que ocurre,” Seija alzó una ceja. Había algo en aquel hermanito científico que le daba mala espina, pero sí parecía un poco inocente al respecto. “Pues, no quiero revivirlo todo porque ya aburre a estas alturas, pero este peliblanco de acá llegó y arrasó con los enemigos. Como dije, colisionó dos balas hacia la entrada para acortar distancia y derrotar al guardia, y de ahí alternó entre esquivar intentos de disparos y golpear a todos para anularlos. Fue increíble.”
“Fui dicho la mayoría, pero eso de la colisión de las balas no había oído,” dijo Yagen, pensativo. Él sonrió un poco. “Perdón por decirlo, pero me cuesta creerlo. Incluso si confío en que dices la verdad, tampoco pudiste haberlo verificado, ¿cierto?”
“¡Te equivocas!” Seija sonrió de manera victoriosa y sacó la prueba de uno de sus bolsillos. Les enseñó un bulto de metal irregular y levemente deformado, pero todavía se podían discernir las dos balas. “¿Y ahora me crees?”
“…” Yagen inspeccionó dicho objeto detenidamente, todavía mostrando una muy curiosa sorpresa en su expresión y gestos. Sin embargo, detrás de sus tranquilos ojos había una chispa…
“¿De dónde obtuviste eso?” preguntó Honebami.
“Espero que no te atrevas a decir que asalté algún museo de la segunda guerra mundial para incriminarte,” Seija se encogió de hombros y dio una risita por su propia broma. “Haha, lo recogí del piso en lo que los demás iban a asistir a tu hermano. Por supuesto que lo confirmaría antes de seguirles los pasos, ¿no?”
“…” el chico le miró fijamente.
“Es simplemente impresionante. Nunca antes había visto algo así,” observó Yagen. “¿Podrías prestármelo un momento, por favor?”
“Claro, pero te estoy vigilando, niño,” ella se lo dio de mala gana y vio al científico alzarlo y mirarlo como si fuera alguna piedra preciosa. “En fin, es mi prueba personal, así no pueden refutarme nada y a la vez tiene sentido que venga a molestarte con eso, ¿no?” preguntó al peliblanco, cuya atención estaba en las balas que su hermano sostenía. “¡Oye, préstame atención que te estoy hablando!”
“Sin importar lo que digas o lo que presentes, no pienso serte de ayuda,” recalcó Honebami, con una leve severidad. “Y no es por ti. Me negaría ante todos. Mi forma de pelear es peligrosa. Mis habilidades son innatas. Mis instintos son incompatibles. Comprendo el monstruo que soy.”
“Ihh, ya casi suena a que alguien te lavó el cerebro. No hables así,” la chica se estremeció mínimamente. “Pero me gustas. No eres aburrido como los demás, aunque evidentemente si no quieres ayudarme, tendré que buscar algo por aquí,” sonrió con leve travesura. “No me sorprendería que parte de lo que haces se lo debes a Rizembool. De por sí te felicito por ir en contra de tu benévola familia. Ahora me toca buscar lo mismo para mí, ¿no?”
“…” se mantuvo inmutado.
“Pero pienso regresar. Si no encuentro nada, te forzaré a que lo escupas aun si tengo que llamar la atención de toda tu familia hacia ti por tus habilidades,” recalcó. “Oh, y si sí encuentro algo, entonces me volveré muy fuerte y te haré competencia. De las dos formas, puedes esperar mi retorno, ¿de acuerdo?”
“…”
“Ehh, por favor no fastidies a mi hermano,” pidió Yagen, frustrado. “Honebami no es bueno tratando con otras personas.”
“Si no es capaz de aguantar rudeza, no merece sus habilidades, niño,” dijo la chica, encogiéndose de hombros y rodando los ojos como si fuera lo más obvio. “¿Ya terminaste de mirar las balas?”
“Cierto, aquí tienes,” le extendió el bulto, el cual fue tomado por la chica. “Gracias por el favor.”
“…” Seija miró a Yagen brevemente. Le daba la impresión que este estaba actuando como una mosca muerta, ya que casi parecía detectar cierta falsedad en su cortesía. Sacudió su cabeza. “Bueno ya, me están distrayendo. ¡Hasta luego!”

La chica tomó carrera y se marchó a paso rápido. El par le miró alejarse y rápidamente la perdieron de vista. Siguieron caminando.

“Me pregunto…” Yagen alzó su mirada y Honebami le miró de reojo. “…si sólo será Shinano el que juzga mal a las personas a su alrededor, o si está arraigado en nuestra familia…”
“…”
“Tal vez sea lo segundo, lamentablemente,” el doctor sonrió frustrado. “Quizás Gotou es el único capaz de distinguir maldad y segundas intenciones entre nuestros parientes. Por algo todos me ven como si todavía fuera parte de ellos…”
“Yagen…”
“Volviendo al punto…” borró su sonrisa y frunció el ceño, insatisfecho. “Es inaceptable. Esa chica es una mala influencia para nuestro hermano. Estoy convencido que se convertirá en una Princess a la brevedad posible.”
“¿Qué deberíamos hacer?”
“Nada, de momento,” el menor negó, levemente frustrado. “Pese a su naturaleza, no puedo sacar las suficientes conclusiones sobre ella como para juzgar que es un peligro para nuestro hermano, y entrometerme en los asuntos de Shinano sería un movimiento muy inesperado y antagonista en nuestro círculo, aparte de poder meterme en su desarrollo profesional. Ella sí le ha ayudado en su formación, después de todo.”
“…”
“De todos modos, espero conocerla mejor. A ella, y al otro chico ayudante de Shinano. Quiero ver si al menos él es decente…” Yagen afiló sus ojos, y los mantuvo fijos en el camino. “Si alguno de los dos se atreve a lastimar a Shinano o a cualquiera de nuestra familia, yo me encargaré de ellos personalmente…”
“…” Honebami le miró atentamente, inmutado, y se detuvo al ver al doctor detenerse también.
“Nuestro camino se divide aquí,” dijo Yagen, quien había borrado su intensidad, y sonrió tranquilamente. “Nos vemos más tarde.”
“Sí, debo seguir trabajando…” asintió e hizo una venia.
“Y, por cierto, no te inquietes,” sonrió traviesamente. “Las balas colisionadas no podrán ser usadas en tu contra…”
“Entendido…” volvió a asentir.

Los dos se separaron en la intersección para continuar con sus deberes personales.

6
Patio de Juegos / Re: Neterian Fantasy: Fic zone
« Last post by Cho on June 18, 2018, 10:48:36 PM »
Sólo yo termino un fic así de largo con: 'El día recién estaba comenzando.' (...)

53.6.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
7
Patio de Juegos / Re: Neterian Fantasy: Fic zone
« Last post by Cho on June 18, 2018, 10:44:23 PM »
53.5.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
8
Patio de Juegos / Re: Neterian Fantasy: Fic zone
« Last post by Cho on June 18, 2018, 10:38:33 PM »
53.4.

[spoiler]VI. Truth and Achievements

         

         

    + Kira + Ekhary + Rix

“Es grato ver que todos resultaron ser dignos de los dangos,” continuó Ferris. “Sin embargo, la prueba ha acabado. Lo importante ya no está en su lucha contra lo desconocido. Ahora…” ella tensó su expresión, decididamente. “…llegó la hora de cumplir con mis necesidades.”
“¿De qué habla?” preguntó Junpei a Kira.
“Ehh, sólo porque la conozco mejor que ustedes no quiere decir que sé de lo que habla,” Kira sonrió algo incómoda.
“¡Ihhh, yo quiero saber por qué nos hizo escalar por día y medio a una peligrosa cima donde había helicópteros esperándonos para empezar!” reclamó Ekhary, frustrada.
“Es por una razón justa y necesaria, Ekhary,” respondió la gigante Ferris en la pantalla. Todos se sobresaltaron, sobre todo la pelirroja, al notar que ella les oía.
“¿C-c-cómo así nos escucha?” la pelirroja miró de un lado a otro.
“Parece que hay micrófonos y cámaras entre estas rocas,” observó Chidori, mirando detenidamente a una roca gigante, donde había una cámara disimulada entre sus grietas.
“Esto fue preparado hace días,” Iksel se acercó para inspeccionarlo. “Sí, no es nada amateur y es equipo de buena calidad.”
“¡Maldición, Ferris!” Rix dio un paso adelante, sumamente indignado. “¡¿Qué significa todo esto?! ¡¿Acaso todo tu cuento del dios del dango fue una simple paranoia?! ¡¿Te somos un show o qué?!”
“Intento explicarme. Mantengan silencio y nadie saldrá lastimado,” Ferris asintió, haciendo a todos preguntarse de qué peligro hablaba. “Todos los sucesos relacionados a los dangos fueron llevados a cabo bajo mi secreta dirección. Para aclamar tanta atención y verme despejada de sospechas, tuve que organizar muchos atentados por medio de contactos y en muchos lugares simultáneamente.”
“No puede ser…” Yosuke se quedó en shock. “¡P-pero hubo muchos daños y pérdidas! ¡Además de esa quema de arroz que muchos consideraron extremadamente difícil!”
“Fue en Nan’an. Te sorprenderías si fueras a enterarte la cantidad de ermitaños mágicos dispuestos a hacer favores a cambio de dinero o caprichos…” Ferris negó. “No se concentren en los detalles. Todos fueron posibles. Yo ciertamente no iba a dañar esculturas y obras de arte de dangos, así que pagué a especialistas para que las reemplazaran con copias destruidas durante la noche. Tampoco iba a dejar que los puros dangos se descompusieran en pocas horas. Esos fueron mochis podridos y disfrazados como dangos. Pero organizarlo todo sí fue una hazaña, y demandó el uso de la gran mayoría del capital producido por La Resistance.”
“¿Ehhh?” una voz sorprendida se oyó detrás de Ferris y la cámara se movió un poco, enfocando a un confundido Luso. “¿Has usado nuestro dinero para esto? Todavía no lo habíamos dividido equitativamente.”
“No me preocuparía mucho, Luso. Por todo lo ocurrido y el apoyo monetario de varios países, hemos recuperado nuestro capital e incluso hecho una pequeña ganancia,” le explicó la rubia y hermosa, con tranquilidad.
“¡¿T-también estás metido en esto, Luso?!” exclamó Roxas, indignado.
“¡N-No, no me malentiendas!” Luso se asustó un poco. “Siempre supe que había algo muy raro con el liderazgo de Ferris, pero ella sólo me explicó lo que ocurría después de que se fueran hacia las montañas. Así que aun si hubiera querido decírselos, no habría podido hacerlo.”
“Si bien moví a todas las naciones a hacer lo que esperaba de ellas, siempre hubo gente que no pude engañar. En este caso, mi equipo nunca creyó en mi historia,” Ferris se cruzó de brazos. “Yurippe y Ryner negaron seguir con la excursión, y este último tuvo la intención de informar a las masas por un instante, por lo cual le tuve que castigar.”
“Suena a que lo único que has hecho estos últimos días ha sido jugarle una pesada broma a varios países,” Sterk entrecerró sus ojos. “¿Qué ganas de esto? Por tu hazaña puedes terminar en la cárcel por el resto de tus días.”
“No te precipites, Sterk,” Ferris sonrió con superioridad. “Lo tengo todo fríamente calculado. Por lo ocurrido, he llegado a mover contactos más grandes y he llegado al punto de no sólo agarrar inmunidad en muchos países, sino también cierto poderío político y económico. Y créeme, no he hecho esto por una broma.”
“Entonces… ¿lo has hecho por el dinero y el poder?” Ryoji alzó una ceja, confundido. “Hmm, eso no está bien.”
“Obvio que no está bien, dale más importancia,” le reclamó Junpei, frustrado.
“Y eh…” Ekhary estaba algo incómoda e impaciente. “¿Cuándo vas a responder mi pregunta sobre por qué nos hiciste escalar hasta acá para una falsa pelea?”
“Yo también lo quiero saber,” Kuroneko comprimió sus puños.
“Es porque era lo último que necesitaba para llevar mi plan maestro a cabo. Todo el mundo tenía sus ojos posados en ustedes y me dieron el suficiente tiempo para completar mis preparaciones,” Ferris alzó un documento grande, y pasó las hojas una por una. “Este documento fue firmado por todos los líderes o representantes presentes en mi exclusiva reunión. A simple vista, sólo hay impresión en una cara, pero en verdad hay texto muy difícil de percibir al revés de cada página. En conclusión, todos los presentes firmaron y autorizaron muchas libertades y derechos que me han brindado gran autoridad internacional. Y los días en que estuvieron en esta misión fueron los necesarios para asegurarme de procesar las actas y hacerlas irrevocables. Pero no se preocupen, aquí en Balamb les esperarán muchas canastas llenas de productos caros y exóticos además de muchas tarjetas de regalo que hacen un total de cinco mil dólares.”
“Las tarjetas de regalo son geniales, pero hay una de mil dólares exclusivamente para productos de La Resistance…” comentó Luso, quien intentaba atar una de las canastas. “No me sale, Ferris, atarlo es difícil.”
“Mira el video de youtube que te pasé.”
“P-pero…” Cho temblaba de pies a cabeza. Sentía que indirectamente acababa de crear a un monstruo moderno. “Ehhh… n-ni sé que decir, pero… ¿acaso no hubo como doscientos niños y un grupo de empresarios desaparecidos por tus acciones?”
“No te preocupes por ellos,” Ferris volvió a sonreír. “Fueron mis cómplices.”
“¡¿Q-qué?!”
“Los empresarios también me ayudaron bastante, especialmente al contratar un clan subterráneo de magos telequinéticos para atacar con palitos a la población. Ellos también han recibido muchos beneficios de los papeles que hice firmar a los líderes y ahora mismo se encuentran en otra señal mundial haciendo sus pedidos al mundo. Con respecto a los doscientos niños, todos ellos son pequeños huérfanos con los que he mantenido contacto por medio de cartas al ser donante monetaria para su crecimiento. Es por las conversaciones que he tenido con ellos que he podido convertirles a mi religión y por ello me han apoyado infinitamente en mi noble misión.”
“Sí, son re-contra frikis, nunca dejan de hablar de dangos. Ellos están arreglando el salón donde habrá una fiesta para recibirles, o algo así,” explicó Luso, con nervios. “Ahora que lo pienso, unos cuantos estuvieron en fábricas de embalaje antes de ser rescatados por su orfanato. Quizás ellos sepan cómo atacar este lazo…”
“¡Debería darte vergüenza!” reclamó Raspberyl, sumamente indignada. “¡Has asustado a la gente para que te hagan caso y manipulado las acciones de muchos sólo por tu propio bien! ¡No hay honor en lo que has hecho!”
“¡Usted debería dejar de ser una mala influencia para esos niños!” dijo Kyoko, molesta.
“No puedo creer que una querida compañera de jardín se haya convertido a una criminal internacional…” Asuka se apenó.
“Confío que ustedes saben muy bien cómo funciona el mundo. La historia se escribe por los ganadores, y les prometo que este día será algo que los historiadores del futuro describirán como una victoria para la humanidad. Permítanme iluminarles,” Ferris afiló sus ojos con severa determinación. “Es ahora que todo empieza.”
“¿Eh? ¿Acaso esto no había empezado ya?” Iksel frunció el ceño, extrañado.
“No, todo fue el prólogo. El verdadero triunfo ahora es que mi voluntad se expanda por el mundo con mis primeros pedidos para la humanidad. Tengo la completa autoridad de forzar los siguientes mandatos en todo el mundo,” Ferris levantó un dedo. “Primero, todas las personas mayores de dieciocho años y que tengan sueldo por encima del mínimo en cada país estarán forzadas a pagar por una subscripción mensual silver de La Resistance. Todas las subscripciones de mayor rango y precio son igualmente aceptables e incluso preferibles.”
“¡¿P-perdón?!” Adell estaba atónito.
“¡No te atrevas a meter a todo el mundo dentro de una manía como esa!” reclamó Rix.
“Muy tarde, ya lo hice. Segundo,” Ferris levantó un segundo dedo. “He decidido añadir dos feriados al calendario: el día de las Soralucas, y la semana de apreciación a los dangos. Yo me reservo el derecho a decidir qué semana será sagrada para los dangos, mientras que habrá una competencia a nivel inicial y de primaria alrededor del mundo para fijar el día de las Soralucas por medio de la página de La Resistance.”
“No hagas el asunto de Sora peor, por favor…” Roxas se lamentó.
“Más feriados tontos, lo que faltaba,” dijo Kuroneko con sarcasmo, rodando sus ojos.
“Si los feriados significan días libres, no me opongo,” Chidori se encogió de hombros.
“El día de las Soralucas no lo será, pero dos días de la semana de dangos sí serán libres. Jueves y viernes para tener un fin de semana largo. Y ahora, mi tercer, último y más importante mandato de hoy…” Ferris levantó su tercer dedo, y entonces, pasó a apuntar fijamente a Cho, quien dio un paso atrás por la intensidad. “Cho y Ryoji se van a casar dentro de dos semanas.”

Hubo un retumbante silencio que dejó a todos sumamente desconcertados, mientras las mentes de cada persona que lo había oído no querían procesar aquella incoherencia.

“Ehhh…” Kira sonrió desconcertada y sintió una gotita de sudor caer al costado de su rostro. “¿Qué dijiste, Ferris?”
“Cho y Ryoji se van a casar dentro de dos semanas. He dicho,” Ferris se cruzó de brazos y asintió.
“¿Qué clase de mandato es ese?” Sterk se molestó. “¡Tú no puedes forzar a nadie a una boda premeditada, no tienes autoridad!”
“Sí la tengo, está también mencionado en el documento que todos firmaron. También tengo el rango de sacerdotisa en mi religión y puedo llevar a cabo un casamiento.”
“¡F-Ferris, esto es demente!” Cho estaba atónita y aterrada. “¡¿Por qué me estás forzando a hacer esto?!”
“Porque tiene perfecto sentido.”
“¡¿Qué?!” Cho estaba aun más confundida por esa tan simple respuesta. “¡P-pero sinceramente no tiene sentido alguno! ¡Y hasta dices que esto de la boda está en el documento impreso hace días! ¡¿A-acaso hiciste toda esta locura en parte para que nosotros dos nos casemos?!”
“Sí,” la rapidez y simpleza con la que Ferris respondió desconcertó a todos. “Sinceramente, no pude venirme con un escenario más fácil y directo en el cual esto pudiera ocurrir, así que no tuve otra opción.”
“Bromeas, ¿cierto?” preguntó Yosuke, frustrado.
“Pero… Ferris…” Ryoji estaba en blanco. “¿No crees que somos muy jóvenes para saltar a una boda así de fácil? Pues, no he tenido la oportunidad de salir a conocer el mundo…”
“Ahora lo podrás hacer con tu futura esposa.”
“¡AAHHH, no digas eso!” Cho estaba traumada y extremadamente avergonzada.
“Ehh, Cho y yo nos llevamos muy bien, pero esto es demasiado…” Ryoji miró a Ferris con incomprensión. “No es justo que no nos des opción en el asunto. Quizás haya alguien más ahí para cada uno de nosotros…”
“Sé el tipo de persona que eres, y no, ya no cuentas con la libertad que quisieras tener para fijarte en otras chicas,” sentenció Ferris. “Ahora estás ligado a un casamiento bajo mi religión, así que si cometes el más mínimo acto de infidelidad o perversión haré que te apedreen en la plaza principal de Balamb.”
“N-no tienes que reaccionar así…” Ryoji se vio alarmado.
“Les he dicho, no hay opción en mis mandatos. Ahora regresen a Balamb en este par de helicópteros militares. Les esperan sus canastas de regalo y una fiesta para conmemorar mi victoria y la próxima boda de sus compañeros.”
“Ferris, creo que Megumi se molestará mucho cuando se entere…” dijo Luso, frustrado. Ese último pedido de Ferris también había sido una sorpresa para él.
“Tu amigo es aún muy joven para saber lo que le conviene a su hermana. No te preocupes por nimiedades,” ni bien Ferris terminó de conversar, la transmisión terminó. Acto seguido, los helicópteros se acercaron hacia los estudiantes y escaleras de sogas se lanzaron hacia ellos para así poder retirarse a Balamb.

Todos aceptaron dudosamente y todavía en shock, sabiendo que una Ferris inmune a las leyes les estaba esperando. Para la mayoría, todo había sido una molesta pesadilla que acababa de pasar, pero para un específico par el verdadero dilema recién había empezado.


Chapter Six: Future Part II

 

La luz volvió a disiparse, y Sora notó que estaba en el último piso de un rascacielos. Él se sorprendió por la impresionante vista y corrió a una de las lunas gigantes que conformaban las paredes de todo el perímetro. El ambiente era inmenso, y la vista era digna de uno de los magnates más reconocidos del planeta… lo cual le llevó a la realidad.

“¿Esto es de La Resistance?” preguntó Sora a Luso.
“Yep, todo el rascacielos, incluyendo a seis otros y diversos edificios y propiedades alrededor del mundo,” comunicó Luso, con una sonrisa dibujada en su rostro. “Esta es la sala de reuniones donde las decisiones más importantes se toman. Justo por eso quería traerte aquí para que presenciaras una reunión de la Resistance y vieras lo mucho que ha crecido. Deja de distraerte con la vista y vamos al centro del ambiente. Una reunión acaba de comenzar.”

       

         

+ Kira + Ekhary

Los dos caminaron hacia el centro, donde había una mesa rectangular bastante larga con los miembros que Sora podría esperar en una de las reuniones habituales, pero había algunas personas adicionales también presentes. El grupo de los bros y Astrid, para ser precisos. Ferris ocupaba la cabecera de la mesa junto con Babu y Luso, y estaban por comenzar la sesión.

“Buenas tardes a todos. Espero que hayan recordado saludar a los dango knights que pasaron por su zona en la guardia del mediodía,” saludó Ferris a los presentes. “De lo contrario, pueden esperar sus multas en sus habitaciones dentro de dos días útiles.”
“¿Esto también se aplica a nosotros?” preguntó Junpei, frustrado.
“El periodo de tolerancia terminó la semana pasada, qué se puede hacer,” Luso se encogió de hombros. “En fin, hoy tenemos que repartirnos muchas obligaciones porque se acercan muchos eventos públicos y piden la aparición de la junta directiva. Ah, yo me agarré E3, así que esa opción está tomada, ¿han entendido?”
“Me da igual, tú eres el más aficionado aquí a videojuegos,” Blanc se encogió de hombros, indiferente.
“Eso no es verdad, pero no me sorprende,” Yosuke dio un suspiro. “Aprovecho para pedir la aparición en los Emmy’s junto con mis bros.”
“Excelente idea. Tengo mucha fe en nuestras nominaciones,” dijo Ryoji, sonriendo.
“Adelante. El año pasado tuve un rato agradable en la ceremonia,” Ferris asintió. “Yo les representaré en el nuevo congreso internacional del medio ambiente. Ya he rentado el jet privado y estoy viendo si Babu se puede convertir en la nueva mascota de WWF. El mundo debe entender que los gatos dominan el presente. Ese panda es outdated.”
“Y antes que alguien me gane, me agarro la aparición en el festival musical de Destiny Islands,” dijo Astrid, sonriendo pícaramente. “Asumo que tendré entrada VIP a todo.”
“¿Tenemos una aparición en ese festival?” preguntó Yurippe, sorprendida.
“Lo acabo de anunciar por Twitter hace diez minutos,” Ferris miró a Astrid. “Es grato notar que hay al menos una persona atenta a mis Tweets todo el tiempo.”
“Es vital revisar antes de cada reunión,” contestó la instructora, con simpleza.
“¡Eso es injusto!” reclamó Tomo, indignada. “¡Suena tan divertido!”
“Tomo, ya habíamos acordado que haremos la aparición en Disneyland,” le recordó Yomi, con paciencia. “Ayer te pasaste toda la noche haciendo tu lista de compras.”
“¡Yo quiero vestirme como princesa!” exclamó Osaka, emocionada.
“No olviden que están yendo por eventos especiales de La Resistance. Los paseos son secundarios,” les recordó Luso.
“Sí, sí…” Yurippe rodó sus ojos. “Está bien, entonces yo escojo el evento de aviones de guerra y cero gravedad.”
“Me abstendré, como siempre,” dijo Megumi. “No soy de presentarme al público, y todos sabemos que no me sienta bien.”
“No todos tenemos que ir. Sigue habiendo bastante trabajo en la oficina,” comentó Larsa. “Ese es nuestro trabajo, como siempre.”
“Pero así se están perdiendo de mucha diversión,” Kagari frunció el ceño. “Qué aburridos son los dos…”
“Pues, Kira y yo habíamos escogido un lugar, pero no recuerdo dónde…” Ekhary intentaba recordar, y se giró hacia otro lado del enorme piso. “Kira, deja esa máquina tranquila de una vez. ¿Recuerdas a dónde íbamos a ir?”
“¡A la inauguración de un hotel submarino en un archipiélago exclusivo!” exclamó Kira. La morena estaba muy ocupada terminando una canción muy difícil en su máquina de arcade de Pump It Up. Por la inmensidad de esa sala de reuniones, cada uno había sido capaz de equiparla con algo de su agrado. “¡No olviden que nos quedaremos dos días en la suite más lujosa en medio de corales!”
“Y-yo recuerdo que voy a ir a un evento literario en Zellea…” Cho desvió su mirada, incómoda. No le gustaba haber recibido la ‘invitación’, o más bien obligación, de ir al evento de aquel otro asociado de La Resistance…
“¡Y Blanc y yo vamos al festival de cine en dos semanas!” les recordó Kagari.
“Entendido. Me satisface ver cómo se han repartido todos los eventos sin necesidad a discusiones,” comunicó Ferris. “Veo que hay varios eventos tediosos que optaron por no escoger, pero para ese tipo de cosas podemos enviar a las demonios. Ellas están siempre dispuestas a nuestros pedidos.”
“No olviden que no estoy yendo sola a mi evento,” Astrid miró la hora en la pared. “Hmm, pero ellos todavía no llegan. Ya no deben tardar mucho más…”

El grupo continuó hablando sobre los otros eventos que nadie había escogido y haciendo pedidos como acomodaciones para el viaje, entre otras cosas. Sora no hizo más que alzar una ceja, sumamente confundido por todo lo que veía.

“¿Qué se supone que estoy viendo aquí?” preguntó Sora.
“Esta es precisamente una reunión normal, ¿a que no es genial?” Luso sonrió. “Un montón de personas desearía tener este lugar de trabajo.”
“P-pero esto no tiene nada que ver con La Resistance. Todos están hablando como si fueran un grupo de gente engreída haciendo planes de viajes.”
“Haha, tú no eres nadie para llamar a otros ‘engreídos’.”
“¡Oye!”
“Y sinceramente, sonará a que sólo buscan divertirse, pero todos en el grupo siempre colaboramos como podemos. Eso tampoco ha cambiado en el futuro. Aquí, cada viajero va a representar a La Resistance, participar en eventos sociales y recibir unas entrevistas, entre otros. Cada vez se acapara más campo y reconocimiento, y estas apariciones ‘triviales’ en verdad representan mucho. Sólo porque no les has visto hablar directamente de tu imagen o tu cabello no significa que no es La Resistance.”
“P-pero lo dices como si fueran una potencia multimillonaria.”
“Es obvio que lo es.”
“Y… casi todos se notan un poco más crecidos.”
“Obvio, es el futuro, duh.”
“Pero en serio, ¿no tienen mejores cosas que hacer?”
“Tengo que informarte de algo, Sora,” Luso negó y sonrió con ironía. “Según he oído, en este futuro La Resistance creció tanto que, además de esta gran cantidad de ganancias, todas las personas envueltas en el grupo lo han vuelto el centro de sus vidas. Al parecer, todos aquí han dejado sus historias, metas y posibles pasados tristes de lado para concentrar todas sus energías en desarrollar esta asociación. Hasta creo que los Neterianos se han envuelto también al punto de dejar sus ataques de lado. Es gracioso cómo hasta se ha reorganizado el propio universo.”
“¿Q-qué?”
“Increíble, ¿no es así? Será por eso que esta es una visión tal vez un tanto ‘espeluznante’ para algunos,” Luso se encogió de hombros. “Pero si te pones a pensar, este es un mundo mejor para todos en su mayoría. La gente vive bajo las reglas y protección de La Resistance y todos los conflictos han sido dejados de lado con tal de amasar grandes ganancias. De este modo, todos viven en armonía… apuntando a un solo mártir que es el entretenimiento de las masas…”
“¿Qué dices?” a Sora no le gustó esa última oración para nada, pero no llegó a recibir una respuesta porque unas tres personas más llegaron tarde a la reunión. Tres otros nuevos miembros de La Resistance que le desconcertaron bastante.


       

         

+ Kira + Ekhary

   

“Buenas tardes, lamento la demora,” dijo Almaz, sonriendo. Él salió del ascensor junto con Pram y Roxas, y acompañados de dango knights que habían cargado varias bolsas elegantes de tiendas del centro comercial. Luego de dejar todas esas cosas en una mesa que Pram señaló, los dango knights dieron una obediente reverencia y se retiraron por el ascensor para darles privacidad.
“Había mucho tráfico en la zona comercial,” explicó Roxas. “¿Y qué nos hemos perdido hasta el momento?”
“No mucho,” Astrid sonrió. “Acabo de garantizar nuestros cupos para el festival de música, así que tú, Pram y yo iremos al evento con todo pagado.”
“Excelente, buen trabajo, Astrid,” Pram asintió agradecida y tomó lugar al costado de su compañera instructora. Almaz se sentó al costado de Pram y Roxas al costado de su hermanita. Todos regresaron a mirar a los dirigentes de La Resistance.
“Creo que el tema de paseos se ha terminado. Podemos atender lo siguiente que nos toca en la lista,” dijo Luso.
“Un momento,” Ferris miró a Almaz severamente. “Tú irás al desfile de modas, y además de nuestro representante, serás uno de los que aparecerán en el catwalk. No lo olvides.”
“L-lo sé…” Almaz dio un pesado suspiro.
“Listo. Pasemos al siguiente punto de la reunión de hoy,” la rubia y hermosa pasó su agenda. “Tenemos que venirnos con más ideas para los capítulos de la siguiente temporada de ‘Surviving with Sora’. ¿Han pensado en ideas?”
“Creo que sería genial hacer un episodio de videojuegos,” sugirió Ryoji. “O sea, se señalan muchos puntos y clips de videojuegos donde se hacen maniobras imposibles o donde hay eventos explosivos o muy peligrosos, y luego se intenta recrear lo mismo con Sora. Pero hay tanto que explotar del tema que se podrían hacer varios episodios.”
“Apruebo la idea si también tiene que bailar DDR versus un experto,” Kira asintió.
“Hm, ¿por qué no? Con tantos videojuegos, sí suena explotable,” dijo Blanc.
“Yo sugeriría hacer una película de eso,” opinó Junpei.
“No, todavía estamos haciendo esa en la que Sora es obligado a participar en muchos eventos de las olimpiadas,” le recordó Tomo. “Pero sí tendríamos que hacer algo más allá de un episodio.”
“Suena a una excelente idea, lo anotaré para referencia futura,” Ferris escribió en el bloc frente a ella, inmutada. “Ahora tenemos que considerar otros posibles one-shots.”
“Hm… creo que todavía no hemos hecho un episodio en el zoológico…” Yomi lo meditó. “Los costos de producción serían bajos y varios de esos animales son entrenados, en caso de cualquier problema.”
“Meh, el episodio no vale la pena si Sora está cómodo y no sufre como condenado,” Kagari se encogió de hombros. “Pero el zoológico puede ser, aunque por el episodio del Safari, tenemos que pensar en cómo hacerlo diferente.”
“¿Por qué no hacemos uno con Sora tratando de pelear en medio frente de oscuridad?” preguntó Osaka, confundida. “O sea, tendría sentido con él siendo el heredero, no sé por qué no lo hemos hecho hasta ahora…”
“O-Osaka…” Cho le negó alarmada para que se callara. Hubo un silencio incómodo y todos pasaron a mirar a un Roxas cruzado de brazos, claramente molesto.
“Les he pedido que no toquemos el tema de Destiny Islands y Heartless con él, todo este escándalo es más que suficiente,” comentó el príncipe mayor, frustrado y algo hastiado. “A veces no puedo comprender cómo están tratando este programa de Sora con tanta trivialidad y sin ponerse a pensar profundamente en lo más importante,” él miró a todos con seriedad antes de proceder con una rara indignación. “No hay un balance claro con los elementos y medios usados en las temporadas. Sólo hubo dos episodios que envolvieron a la playa y ninguno que haya sido enfocado en las profundidades del mar. Tenemos que arreglar eso de una vez por todas. ¿No creen que ganaremos más prestigio e impacto televisivo si hacemos que todos vean a Sora sufrir en cada situación imaginable? También tenemos que considerar otros eventos que envuelvan el aire aparte de saltar con paracaídas, y nos hace falta un episodio en las dunas. Nos toca investigar posibles peligros naturales para un resultado más convincente.”
“Tus observaciones son productivas, pero necesitaremos más que conceptos si te expresas con tanta fuerza,” observó Ferris.
“He estado haciendo contactos con Oblivion para facilitarnos acceso y recursos para varios episodios marítimos. Les enviaré los datos a sus emails ni bien reciba la respuesta formal de Aqua,” Roxas asintió.
“Se puede esperar profesionalismo de tu parte, como siempre,” Larsa sonrió un poco.

La conversación se cursó hacia ese tema del mar, donde varios comenzaron a preguntar a Roxas sobre sus planes e ideas. Él también abrió la posibilidad a sugerir varios detalles que podían incluirse en los episodios.

Por otro lado…

“…” Sora estaba con la boca abierta. No podía reconocer a su hermano. “¿Q-qué? ¿Qué demonios hace él ahí en la reunión? ¿Primero Blanc tratándome mal y ahora él bastante metido en La Resistance? ¿Q-qué clase de broma de mal gusto es esta?”
“Si tan sólo fuera una broma…” Luso sonrió frustrado y negó.
“¡R-Roxas nunca se pondría en mi contra así!”
“Oh, pero sí ocurrió, al menos en este mundo alterno. Pero en su defensa, él fue el último que perdió su fe en ti. Al final llegaste a frustrarle tanto que también decidió ignorarte y se unió a la única hermana que le queda.”
“¡¿Q-q-qué?! ¡Eso no me responde nada!”
“Verás, Roxas te categorizó como ‘sin remedio’ luego que te portaras muy mal en un reality show de fat camp y fueras expulsado.”
“¡¿QUÉ?! ¡¿Fat camp yo?!”
“Pues sí, en esta realidad caíste en un egoísmo, ensimismamiento y depresión profundos y ahora eres obeso, y por eso, por tu falta de disciplina y por tu horrible actitud también fuiste expulsado del jardín. Y como por eso te quitaron tu habitación, La Resistance se vio forzada a preparar el rascacielos como lugar de reuniones en Balamb.”
“¡¿Qué clase de fijación demente tienen ustedes con mi habitación?!”
“Lo que importa aquí es que ahora eres un recluido social que hasta ha perdido su habilidad con la keyblade y está pronto a perder su rango de príncipe heredero. Pero por otro lado, tu gran atracción en el mundo ha traído gran riqueza a Destiny Islands, así que Roxas se está viendo cometido a trabajar duro para compensar la mala fama que tienes con grandes ganancias hechas con tu nombre.”
“Ehhh…” Sora no quería creer en nada de eso, pero Luso no parecía estar mintiéndole aun si no borraba su molesta sonrisa. Ya comenzaba a sentir muchos nervios. “¿P-pero qué hace más gente nueva aquí? ¿Y hasta Almaz? Nunca lo esperé de él.”
“Almaz fue obligado por Pram. Además, Ferris lo hizo el modelo de la nueva marca de ropa de trabajo de La Resistance, por lo cual tiene las manos muy llenas en contra de su voluntad. Pram también se unió junto a Astrid cuando notaron lo mucho que podían ganar y porque Ferris las juzgó como eficientes. De ahí, los bros dan un punto de vista distinto en comparación con el resto de miembros, y las demonios también fueron aceptadas como practicantes, y son dadas los trabajos más tediosos que nadie más tiene ganas de hacer. Además de todos ellos, hay muchos allegados en otros países.”
“O-okay, no sé qué intentas hacer con decirme y mostrarme todo esto, pero te pido que lo cortes de una buena vez. Esto no tiene sentido y no quisiera tener una epifanía de algo tan espeluznante…”
“Oh, pero todavía no terminamos,” Luso rió un poco. “Todavía no creo que puedas sacar una epifanía válida con lo poco que has visto. Y eso que todo se ve muy real…”
“S-sí…” Sora sintió escalofríos. “D-demasiado real, aparte que la mayoría parece un poco mayor de lo normal.”
“Obvio, esta vista es de cómo tres años en el futuro.”
“¿S-sólo tres años y ha habido cambios tan radicales? L-la única epifanía que puedo sacar de esto es que si en tres años me espera una distopia en la cual tenga que saludar a caballeros al mediodía, quizás no vale la pena vivir.”
“Haha, eres gracioso. En fin. ¿No te parece raro que alguien clave esté ausente?”
“¿Qué?” Sora se extrañó con la pregunta y miró de un lado a otro. Lo pensó un poco y tomó asistencia en su cabeza, hasta que recordó a dicha persona. “Verdad, la asesina no está presente. Qué raro.”
“¿Tanto te tardas en darte cuenta? Milagro que sigues con vida,” Luso rodó los ojos.
“No es como si ella me haya puesto en peligro últimamente. ¿Y dónde estará?”
“Supongo lo conversarán a continuación…” Luso miró a la escena.


“Gracias por sus sugerencias. Consultaré con Aqua la idea de emplear animales endémicos de las islas en las grabaciones,” Roxas terminó de tomar notas de las varias sugerencias que había recibido. Él miró al reloj de la pared. “¿No es hora de monitorear el desfile? La asesina puede no estar tomando su trabajo en serio.”
“Has hecho un buen punto. La conocemos como una persona llena de falencias,” Pram se cruzó de hombros y asintió. “Ferris, haznos el favor de la comunicación, por favor.”
“Claro,” Ferris se encogió de hombros y sacó un control remoto. Presionó unos botones hacia una pantalla colgada en la pared y todos vieron la imagen aérea de un deslumbrante desfile en otro país. La toma estaba específicamente apuntada a una carroza decorada de rosas, donde la asesina estaba parada en la cima. Ella, además de su traje de esgrima, vestía un imposible vestido pomposo y lleno de cintas y flecos. La asesina se limitaba a saludar de un lado a otro a todos los presentes, incansablemente.
“Hm…” Yurippe miró atentamente la toma, observando con detenimiento. “Algo en ella no me parece nada bien.”
“¿Sus hombros estarán muy relajados?” preguntó Osaka, confundida.
“Sí, yo iba a decir eso,” Tomo asintió. “Y esa forma en la que mueve su mano al público le hace falta la energía del desfile. Está como desmotivada y muerta.”
“No tienen por qué ser tan severos con ella…” dijo Yomi, frustrada.
“No, tenemos que serlo como sus compañeros y supervisores,” Ferris cambió la toma con un botón y pasaron a ver más close-ups de la asesina de todos los ángulos imaginables. “Ella no está siguiendo la pose especial que le recomendaron con ese vestido. Tendré que recordárselo,” la rubia y hermosa sacó un micrófono y lo presionó para hablar. “Miss Assassin, habla Ferris,” se notó muy brevemente cómo la asesina se estremeció al oír su voz, apenas manteniendo su rutina. “No estás adoptando la postura que debes tener, y tu movimiento de mano carece de energía. Sigue así y nos decepcionarás, así que corrígelo.”

La comunicación se volvió a cortar y todos pasaron a ver a la asesina mover más su mano y estar parada en una posición un tanto incómoda, pero que resaltaba su atuendo más.

“Eh… no lo entiendo…” Sora frunció el ceño.
“La asesina es un objeto decorativo en un desfile, así de simple,” dijo Luso.
“¿Pero eso no significa que está haciendo una aparición en un evento social como todos los demás? Hiciste sonar su aparición más especial o rara que eso…”
“Pero lo es. Uhh, mira a la pantalla antes que vuelvan a cambiar el ángulo.”
“¿Qué?” Sora regresó su atención a la pantalla, y se quedó en shock al ver que en un ángulo de atrás, había un francotirador echado y escondido entre rosas, apuntando a la asesina en todo momento. “¿Q-q-qué?”
“Con el crecimiento de La Resistance, tanto tú como tu asesina pasaron a ser más importantes e icónicos, y eso vino atado con mayores restricciones y expectativas de parte de todos los demás. Mientras tú eres un pronto a ser ex-príncipe aislado y perteneciente a un elenco televisivo que graban episodios de tu exponiéndote al peligro en contra de tu voluntad, la asesina se ha convertido casi en la nueva Barbie de este mundo futuro, y tiene que actuar exactamente como todos quieren que lo haga.”
“P-pero… ¿qué hace usando su traje debajo de ese tremendo vestido? Hace sol allá, debe estar muriéndose de calor.”
“Pues como la Barbie tiene que mantener su imagen de esgrimista. En esta realidad, nadie todavía sabe su identidad y es uno de los secretos más ferozmente guardados. Si no me equivoco, la asesina intentó escapar de este destino, y es por eso que ahora la monitorean todo el tiempo y son tan estrictos con ella.”
“Y pensé que era una de ustedes…”
“En este futuro, todos consideran este trato completamente normal. Ya viste a los niños inocentes hablar de tu muerte con alegría y curiosidad, así que este trato a la asesina y tu versión futura es algo común que entretiene a las masas. Da miedo, ¿cierto?”
“…sólo sácame de aquí. Ya me forzaste a ver suficiente.”
“Una cosa más. Regresa tu atención a la pantalla…”


La vista de la asesina se vio tapada por un mensaje de una video llamada entrante. Todos los presentes, quienes se habían distraído con otras conversaciones, pasaron a prestar atención a la pantalla.

“Se tardó demasiado,” Ferris negó y volvió a agarrar su control para contestar. En la pantalla, apareció una persona recientemente conocida por todos. “Estás tarde. Hemos comenzado la reunión hace varios minutos.”
“Lamento la demora, pero estás consciente que yo tengo muchas más obligaciones que todos ustedes juntos, Ferris,” contestó Ivan, sonriendo con profesionalismo.

“…” Sora dio varios pasos hacia atrás antes de caerse por el fuerte shock de ver a esa persona. Incluso Luso se impresionó por su tan violenta reacción.
“Oye, ¿qué te pasó?” el menor frunció el ceño, confundido.
“E-e-ese s-señor es un d-demonio…” el príncipe estaba pálido y temblaba levemente.
“Muy pronto como para verlo, supongo…” Luso negó.
“¿P-pero qué hace él aquí?”
“Obvio, ¿no te parece? Ivan es un reconocido hombre de negocios en Zellea y tiene varias conexiones. Él se unió al ver al grupo crecer y a decir verdad se ha vuelto gran parte de grupo. Verás, él levantó el nivel de La Resistance. Tú sabes que su fama es entre la gente joven y en el mundo de Internet. Sin embargo, Ivan comenzó con una nueva rama llamada ‘La Resistance Scholar’ que está dirigida a gente de estatus más alto, mayor educación y gran poderío internacional. Por eso, con publicaciones de gran prestigio y promoción en circuitos élites, La Resistance se ha vuelto una mayor potencia. Creo que la implementación de los Dango Knights no se habría visto nada bien sin la nueva reputación de La Resistance que él creó.”
“P-p-pero cuando le conocí él me llamó la atención por ser un mal príncipe…”
“Claro, él podrá condenarte a ti y a los principios de La Resistance, pero si apoyarlo significa ganancias, ¿por qué lo echaría a perder?”
“…” Sora comprimió sus puños. “¿No me has mostrado suficientes tonterías?”
“Este escenario ya se acabó, pero no olvides que no termina aquí,” Luso sonrió traviesamente. “Nos falta ver el futuro más lejano, así que en marcha.”

Luego de haber observado tantas cosas fuera de lugar, Sora vio a todo el escenario rodearse de la potente luz que desapareció ese ambiente. Ya estaba impaciente para llegar al final de esa pesadilla…


...
9
Patio de Juegos / Re: Neterian Fantasy: Fic zone
« Last post by Cho on June 18, 2018, 10:33:20 PM »
53.3.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
10
Listas y Probaciones / Re: Listas Oficiales — Última Actualización: Mayo 04
« Last post by Miyu on June 18, 2018, 01:44:40 AM »
Bishounen Oficial: Tenka Kumo (Donten ni Warau)
Amante: Kyousuke Natsume (Little Busters!)
Mascota: Fushi (Fumetsu no Anata e)   
Rebel: Inori Yuzuriha (Guilty Crown)
Acosador: Takumi Andou (Strobe Edge)
Boy Next Door: Taikoubou (Houshin Engi)
Dama de honor: Botan (Donten ni Warau)
Dolly Polly: Hana Adachi (Yankee-kun to Megane-chan)
Book Boy: Sousei Abeno (Donten ni Warau)
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Aniki: Daichi Shinagawa (Yankee-kun to Megane-chan)
Senpai: Hiroto Suwa (Orange)
Kouhai: Soramaru Kumo (Donten ni Warau)
Femme Fatale: Madam Harbin (Lilith's Cord)
Friki spot: Yuzu Aihara (Citrus)
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Soulmate: Bunchuu (Houshin Engi)
Joker: Tamamo no Mae / Caster (Fate/Extra)
Peacemaker: Izumi Miyamura (Horimiya)
Voyager: Abe no Hirari (Donten ni Warau)
Nemesis: Daryl Yan (Guilty Crown) 
Bitchy Sidekick: Mei Aihara (Citrus)
Bastard Sidekick: Kotarou Fuuma (Donten ni Warau)
20k: Harumi Taniguchi (Citrus)
40k: Joseph Cartaphilus (Mahoutsukai no Yome)
Bishoujo Bitch: Tomie (Tomie / Ito Junji: Collection)
Bastard: Belurum (Dragonaut)


Edito, el frío me hace olvidar cosas. (?

Sale: Kaori (Shigatsu)
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