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One-Shot Project / Re: Pride&Prejudice / Chapter I: Welcome to Bloomington
« Last post by Puri on Today at 01:10:21 AM »
Está súper #meh y corto porque no he podido sentarme a escribir en mucho tiempo debido a que mi vida es un trainwreck, pero quería dejar algo para ir avanzando ;; prometo que los demás fics serán mejores orz ignoren esto

@Sayi tkm4e my sweet jane



“¡Tuviste que haber visto a Sayi!”, exclamó Sayaka sin dejar de prestarle atención a su bordado, a la vez que sonreía emocionada para sí misma. “¡Estaba tan, pero tan feliz! ¡Y la pobre de mi madre! Creo que ya estaba perdiendo las esperanzas de que Sayi obtuviera algún prospecto de matrimonio, ¡estaba tan feliz como si le hubiesen pedido la mano a ella!”.

La joven incrustó la aguja a un costado para sacar el otro guante, el cual ya había acabado, y comparar el avance del que aún tenía por acabar. Una vez corroboró qué puntos debían de seguir en el diseño, lo dejó nuevamente dentro de su canasta y prosiguió con su labor.

“Y Sayi realmente se merece su final feliz, pero bueno, eso ya lo sabes. Es una persona muy gentil, trabajadora, amorosa y comprensiva. Estar a su lado es igual que el primer día de primavera, cuando ves brotar la primera flor. Sientes una sensación de calidez y emoción que llena cada parte de tu ser”. Sonrió pensando en su hermana. “Espero de todo corazón que sea muy feliz junto al señor Terry”.

Pasaron un par de instantes en cómodo silencio, interrumpido solo por el canto de las aves y el ruido de los animales al pastar. Era un día muy alegre de primavera, hacía sol, el cielo brillaba con un azul intenso y la temperatura había subido de manera muy agradable durante los últimos días.

“Aunque, ¿sabes…?” Paró su labor y se quedó mirando su bordado, aunque su mente se encontraba perdida en otros lugares. “Me dará mucha pena que tenga que irse a vivir lejos de casa. Supongo que vendrá junto al señor Terry a visitar en los veranos, pero no será lo mismo vivir sin ella”.

Escuchó unos pasos venir en su dirección y alzó la mirada. Otabek se sentó a su costado.

“En verdad la quieres demasiado, ¿no?” Sayaka asintió y recostó su mejilla en el hombro del mayor. “La ausencia hace que el corazón crezca. Esto solo las hará más fuertes en vuestro amor”.

Aquello le devolvió la sonrisa.

“Tu corazón ha de ser pequeñísimo entonces, con todo lo que te vengo a ver”.

El chico asintió suprimiendo una sonrisa y la chica bufó haciéndose la indignada, para luego echarse a reír. Apenas se aseguró que la joven ya se encontrara de mejores ánimos, se levantó de su costado para volver a sentarse en el montículo desde el cual podía observar mejor el valle y así a todos los animales de los cuales estaba encargado. Sayaka, por su parte, volvió a tomar el guante, inspeccionó el lugar donde se había quedado y siguió bordando.

Los días solían pasar así para los dos, desde hacía mucho tiempo.

Sayaka solía escaparse de su casa a eso de las nueve de la mañana, una vez acabado el ajetreo del aseo, del desayuno y de los primeros quehaceres en su casa. Otabek, por su parte, recién a esa hora se encontraba sacando a pastar a los animales después de haberse encargado toda la mañana de asearlos y ordeñarlos. Los dos jóvenes solían encontrarse en el sendero hacia el valle y comenzaban el día contándose alguna eventualidad o retomaban el tema de conversación del día anterior.

La joven tenía la costumbre de empacar algún refrigerio para ambos, por lo que apenas llegaban al lugar donde Otabek solía dejar que los animales pastaran, se sentaban a comer juntos. Además de la comida, Sayaka siempre solía traer en su canasta alguna cosa a la que dedicarse mientras Otabek hacía su trabajo, por lo que el resto del tiempo se la pasaban en un silencio amigable, ambos concentrados en su labor, si es que no había algo sobre lo que conversar o se echaban a jugar un partido de cartas.

A eso de las once de la mañana Sayaka solía retirarse para ir a ayudar a la hora del almuerzo a su casa y por lo general ya no volvía a verla hasta el día siguiente, puesto que ya ella se quedaba haciendo deberes en su casa o se escapaba a visitar a Leo para conversar. De vez en cuando se aparecía en el establo un par de horas antes de la hora del té junto a Leo y los tres se ponían a jugar cartas y a contarse los últimos sucesos.

Y así habían ido creado una rutina.

Sayaka se levantó de donde estaba y se acercó a Otabek, mostrándole los guantes en los que había estado trabajando.

“¿Qué te parece? La tela no es muy fina y se ve un poco opaca, pero creo que para usarlos en una cena o de noche no se ven tan mal”. El chico inspeccionó el trabajo y sonrió para sus adentros viendo el empeño que había puesto Sayaka en lograr que sus bordados fueran lo suficientemente finos.
“Creo que le van a encantar”.
“Eso espero”, suspiró algo nerviosa. “Se los hice para que los use durante su entrevista con Terry, así tendrá una parte de mí a su lado para que le dé fuerzas”.
“Hablas como si no fueras a estar pegando la oreja a la puerta junto a tu madre”.
“Oh, cállate”, rio y guardó los guantes dentro de su canasta. “Ya me voy, le prometí a Mery que le enseñaría hoy día cómo se hacen un par de zapatillas. Por cierto, ¿crees que mañana me puedas regalar un poco de leche? Ahora que Emilia está de vuelta me gustaría hacerle un postre, para agradecerle la consideración que tuvo de traernos los regalos de la tía Miranda”.
“Por supuesto, guardaré un poco para ti. ¿Te la dejo en el establo para que la recojas en tu regreso a casa? ¿O prefieres que te la dé aquí?”.
“Mejor aquí. El otro día mi hermana Cho me comentó que tu patrona me ha visto muchas veces rondando por el establo y no quiero darle más de qué hablar. Lo último que necesitamos es que mi madre empiece a sumar dos con dos.”. Otabek sintió como las orejas se le acaloraban ante esto, pero prefirió obviar el comentario de Sayaka. Carraspeó.
“Sí, será mejor que no te vea rondar por ahí”. La menor le sonrió y le dio dos pequeñas palmadas en el rostro.
“Entonces nos vemos mañana”. Dicho esto, Sayaka se inclinó levemente y Otabek hizo lo mismo, a modo de despido. La chica le regaló una última sonrisa y se fue caminando hacia el sendero que llevaba hacia su propiedad.

Que sumara dos y dos, por favor. Sí que era atrevida al decir ese tipo de cosas, pero su habilidad para fingir demencia después de decirlas era algo que no dejaba de divertir a Otabek.

Una vez su silueta hubo desaparecido por el sendero, se dedicó nuevamente a ver a los animales, pero su mente aún se encontraba turbada al saber que su patrona podría pensar mal de él. Gracias al cariño que su patrón le tenía se había salvado de ser reclutado para la guerra, por lo que no podía descuidarse en cuanto a mantenerse en sus buenas gracias y debería de ser mucho más cuidadoso.

Menos mal que pronto el pueblo se vería lleno de gentes nuevas e importantes, lo que evitaría que le prestaran atención a un simple pastor como él. Ahora que lo pensaba, Leo estaría más ocupado que nunca pronto, por lo que debería de hacerle una visita uno de estos días antes de perderle el rastro por un largo tiempo. De paso, podría… Sí. Eso era lo mejor, definitivamente podría salirse con la suya.

Con un mejor ánimo, volvió a lo suyo. Ya mañana sortearía el resto de detalles de la visita.
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One-Shot Project / Re: Pride&Prejudice / Chapter I: Welcome to Bloomington
« Last post by Kana on October 21, 2018, 07:19:23 PM »
***¿Nadie más postea? :'(
*En el perfil iré subiendo imágenes e información de los personajes para quien quiera hacerse una idea de como son.
*Fic un poco de dinámica familiar (?)

Third Chapter

“Él no va a condescender” cuchicheó Chrom a su socio, despacio para no ser escuchado por el otro individuo presente en la oficina.
“Es el único otro doctor con buena reputación en este territorio. Contratarlo es una carta de confianza para los habitantes del lugar.” El peliazul bajo la mirada, un poco desanimado.  “El otro doctor disponible es un señor muy mayor y chapado a la antigua. Está interesado en aceptar el empleo, pero ha manifestado indiscretamente ser reticente a procurar su servicio a la estratósfera menos pudiente.”
“Lo sé…”

El joven Chorm Rothschild, cuyas habilidades interpersonales aprendidas de su madre, Lady Mauve, logró persuadir a unos médicos provenientes de Londres y Liverpool para hacer firmar contrato, quienes ya se encontraban trabajando en el Hospital y parecían a gusto con su trabajo. No obstante, la plaza de personal médico seguía siendo diminutiva para la población de atención que se estimaba atender en el Hospital.
Pero tratar de que Erwin Smith, el doctor del pueblo, firmara para ser parte de los profesionales del Hospital parecía ser casi una misión imposible para Chrom.
El deseo de Chrom Rothschild y Marth Väring fue abrir las puertas de un Hospicio nuevo que ofreciera su prestación a todo aquel que lo necesitase sin importar su condición social. De una visión tan empática y puramente altruista se pensaría que las puertas se abrirían en todas partes para lograr sus intenciones. Sin embargo, desde que iniciaron con su obra caritativa no pudieron más que sufrir peripecias y problemas desde el comienzo.
El primogénito de Lord Ässa Varing y el segundo hijo de Lord Viren Rothschild desde muy pequeños siempre habían congeniado a bien, siendo desde entonces dos grandes e inseparables amigos. Era esperable que Marth tuviese una relación más compenetrada con Reinhardt, el hermano mayor de Chrom, pero el peliazul tenía clara predisposición por Chrom con quien desde siempre se había sentido a gusto a su lado percibiendo que podía confiar en él incluso temas más personales, a diferencia de Reinhardt con quien tenía un trato más protocolar y escueto.
Eso se resumía en: estar cerca de Chrom era el querer ser y estar cerca de Reinhardt era el deber ser.
Significaba así, con la amistad, inteligencia y complementación de ambos, que la planeación del proyecto hubiese resultado sencilla. Pero del pensar al actuar existía una gran diferencia.
El primer problema fue cuando ambos acordaron comprar una vieja fortificación a las cercanías de Lincolnshire la cual fue del agrado de ambos. Unos trabajos de reconstrucción bastarían para que el lugar fuese ideal para convertirlo en un Hospital. Pero a último momento el vendedor se retractó y prefirió vender el lugar a un reverendo, hijo de una noble, para ser destinado a fines religiosos. Eso frustró a ambos jóvenes quienes posteriormente decidieron adquirir hectáreas de parcelas vírgenes a las cercanías de Bloomington y construir desde cero. Lo cual resultó en las finanzas de ambos un costo aún mayor.
El segundo obstáculo fue cuando sus familiares se enteraron de la obra caritativa de ambos que más que celebrarla la criticaron duramente y la tacharon como una pérdida de dinero y tiempo. Por supuesto, sus padres seguían siendo los mayores opositores a que continuaran con el Hospital.
El tercer problema fue cuando, ya por fin abierto el Hospital, la concesión de amparo irónicamente les había instaurado un gran hincapié en cual consistía en no ser gratuita la atención, instaurando costos que fueran acaudalado para la beneficencia del Hospital y otras instituciones. Con ello querían decir que los más precarios de recursos debían pagar o hipotecar sus bienes para ser atendidos.
Ya librados del tercer problema, les quedaba uno más liviano, pero igualmente estresante: Que St. Constantine se viese como un Hospital al cual se podía acudir y del cual las personas tuvieran la confianza de recibir atención médica de calidad. Porque para mucha era difícil creer que podían ser atendidos gratuitamente y salir caminando del Hospital. Muchos pensaban que sólo atendían estudiantes que ejercían sus prácticas en el Hospital o que era atendido por borrachos médicos que no tenían trabajo en otros lados.

Como estrategia se propusieron contratar a toda costa a Erwin Smith, el doctor del pueblo de Bloomington. Las personas se entregaban a su plena merced confiando en su profesionalismo. Especialmente las personas de más bajos recursos. Pero el tipo estaba muy cómodo teniendo una sencilla consulta médica en Bloomington atendiendo a los necesitados a cambio de lo que le dieran: ya sea huevos frescos, una pila de leños, pan, lo que quisieran.
No le interesaba trabajar en un Hospital donde tenía todos los recursos que pidiera. Tampoco le tentaba el sueldo. Mucho menos la obligación del horario laboral.
Chrom se giró, con una última oferta en mente.
“Señor Smith, ¿Qué tal si trabaja aquí y en Bloomington?”
“¿Cómo sería eso admisible?” El rubio lo observó sin inmutarse.
“Le propongo que tenga un horario bastante liviano aquí. Donde no estará obligado a estar todos los días de la semana presente pero sí los necesarios. Por ejemplo, puede estar en el St. Constantine de lunes a jueves. Así los viernes, sábado y domingo puede estar en su consulta particular.”
“…” Lo miró circunspecto. Los domingos no trabajaba a menos que hubiera una urgencia. Y no porque fuera a misa. Ese día lo dejaba para pescar en el lago o tallar muebles o vigilar el bosque, que eran sus pasatiempos. “Señor Rothschild, debe mejorar su oferta. De aceptar en algún caso, optaría por venir sólo el viernes a apoyar a algún otro médico como parte del equipo. Con suerte”
“Espere. Le indico que además dispondrá de todo lo que necesite para atender a los pacientes de aquí y Bloomington. Por ejemplo, si necesita una medicación para algún residente del pueblo usted tendrá libre derecho de retirarlo de la farmacia del Hospital y llevarlo a esa persona.”
“… No me convence.”
“Apostaría por contratar un número importante de médicos y enfermeras que compongan su equipo personal y que estén a su total orden. Así, en caso de que usted no esté en el servicio podrá dictar las ordenes necesarias para que su equipo personal atienda los casos del Hospital.”
“…”
“…” Marth los observó en silencio. Pensaba que Chrom perdería en esta ocasión, pero no dudaba en el talento de su amigo.
“Bien, es usted alguien difícil de convencer puesto que tiene un gran compromiso con la gente de Bloomington lo cual es admirable.” Chrom sonrió, sincero. “Me temo que se me acaban las ofertas que le puedan interesar. ¿Qué propondría usted para quedarse con nosotros?” Lanzó como tentativa táctica. Vio que Smith pareció pensarlo sin responder el rotundo –no- que había dado durante todo el día.
“Podría aceptar bajo estas condiciones: en efecto, puedo quedarme los días que usted me ha propuesto. No obstante, si hay una emergencia en Bloomington y me necesitan allá ustedes deberán entregarme autorización de abandonar el recinto sin objeciones”
“Me parece.” Total, antes de irse tendría que darle las órdenes oportunas a su equipo médico. Dudaba que Erwin Smith se fuera sin más.
“También tomaré el ofrecimiento de brindarme medicación de la farmacia para quien necesite en Bloomington. Por supuesto, no la vendería ni haría un uso indebido.” Resopló. “Necesitan urgente contratar más médicos y enfermeras, no solo ellos… Sino más personal, sí o sí deben cumplir esa parte más por ustedes que por mí. Por otro lado, deben asegurarme que nadie impondrá condiciones imposibles para los más necesitados, tampoco discriminaciones de atención por lo cual deberán educar a los médicos y enfermeras que aquí tienen para ser más aceptables de todo tipo de paciente.”
“Se realizará una inducción al respecto” Indicó Marth.
“Y como última condición, no permitirán que sus señores padres sean los que realicen los criterios de ingreso de pacientes al Hospital. Mucho menos que pongan en riesgo la sustentabilidad del Hospital. No trabajaré en un lugar motivando a mis pacientes para que al mes siguiente los echen a la calle porque cerrarán el Hospital por una orden de sus señores padres.”
“Señor Smith, no debe tener preocupación por eso puesto que no lo permitiremos así nos cueste la vida. Se lo prometo” Dijo Chrom, muy seguro en su hablar, aunque el fantasma de su padre y el socio de éste torturó inmediatamente su mente.
“…Bien.”
“Bien.”
“…”
“¿Hay algo más?”
“Me darán una de esas…Cada mes” Apuntó con el mentón una botella de fino whisky que descansaba en una mesa bar. “…Es para sanos usos” aclaró.
“S-sí. No lo dudo” Chrom se descolocó brevemente, pero se repuso. “¿Tenemos un trato?”
“Sí.” Les estrechó la mano a esos dos. Previo que se fuera, Chrom le pasó la botella sin abrir de whisky.
“Eso fue difícil. Te felicito, amigo.”
La puerta de la oficina se abrió y para sorpresa de ambos se trataba de Lord Rothschild. Esperaban que Smith no se cruzara antes con él porque significaría la renuncia del rubio en el primer día de su contratación.
“Señor Rothschild” Marth saludó educadamente a ese hombre a quien conocía desde el momento de nacer. Era el socio de su padre con quien éste comenzó la empresa bancaria. Podría decir que era su segunda imagen paterna y por muchos años su ideal a seguir. No era que Marth pensara que su padre biológico escasera en esas áreas, pero a Lord Rothschild lo sentía más amable de algún modo.
“Marth, que gusto encontrarle aquí.” Le saludó de igual modo, ofreciendo una leve sonrisa.
“Padre, ¿Qué le trae por aquí?” Chrom, a quien su padre pasó por alto, le preguntó directamente. Estaba acostumbrado a su frialdad y rechazo.
“¿Acaso no puede un padre visitar a su hijo querido?”
“Sí…” musitó, asimilando que se vendría algún problema. 
“Puedo dejarlos solos, para que hablen cómodamente”
“Oh, Marth, eres como un hijo más. No puedo pedir que te excluyas. Además, sé que eres muy amigo de Chrom. Seguramente él te comunicará todo.” Viren Rothschild se sentó en el sitial detrás del escritorio tomando directamente el rol de dueño del lugar.
“Señor Viren, ¿Se le ofrece a usted una copa de…” Marth miró rápidamente lo que quedaba. “¿Brandy inglés?”
“Acepto” Esperó que Marth le entregara la copa. Dio un breve sorbo aliviado al enterarse de que se trataba de un brandy de etiqueta cara y no alguna porquería que haya comprado Chrom en sus visitas al pueblo. “Antes que todo, quiero comunicarles a ambos el joven Wolfgang llegó sano y salvo a nuestra casa. Reinhardt se está encargando de darle un paseo por los alrededores”
 “No lo vemos desde la fiesta de los nobles en Londres” recordó Chrom. “Tengo entendido que se quedó en la casa de los Lancaster”
 “Bueno…” Marth se sentó en la silla en frente a Viren. “Wolfgang gusta de viajar consecutivamente. Ya sea por negocios o por placer. Por eso no lo vemos en buen tiempo. No es un secreto que, de todos nosotros, es él el que llega a simpatizar con nobles incluso inabordables como los Lancaster. Será agradable que pase una temporada aquí.”
Viren observó a ambos jóvenes en silencio, mientras ellos dos hablaban sobre los planes que le podrían ofrecer a Wolfgang en su estadía. El hombre de hace tiempo que había notado que Marth se llevaba mejor con su hijo Chrom que con Reinhardt. Pensó: <Pobre ave. Tiene personalidad, pero ciertamente lo abruma su inocencia que quiere ocultar con careta de seriedad y madurez. Chrom, pese que es mi hijo, es una mala influencia para éste. Preferiría que se dejara albergar más por Reinhardt que por Chrom…>

Viren analizó a los dos. Marth le había parecido hasta ahora un chico inteligente, hábil para los negocios, serio y sobre todo sensato. Quizá un joven demasiado callado, pero no podía culparlo de ello dado que Ässa no era precisamente un padre muy carismático ni comunicativo, siendo más bien silencioso, frío y déspota con sus hijos y esposa. Estimaba a su socio y respetaba su forma de ser, aunque Viren de modo sutil le aconsejaba que trabajara en una sonrisa que no pareciera la de un psicópata y en el beneficio de hacer de una esposa una cómplice (tal como su esposa, Mauve) y no un bonito adorno inútil como Leonora Väring.
También pensó en su segundo hijo, Chrom, quien era totalmente distinto a su primogénito Reinhardt. No entendía como de Chrom había nacido ese casi asfixiante sentimiento empático y altruista por los demás. No le bastaba con dar unos esterlines para la caridad… 
Viren pensaba que podía hacerle un favor a su socio y al mismo Marth si intervenía con él a tiempo. Debía evitar que Chrom siguiera influenciando de mala manera al primogénito Väring porque esto lo perjudicaba directamente a él.
Lord Rothschild tenía a Reinhardt, podía descansar en él. Pero, el día en que Ässa no estuviera más, el socio directo sería Marth y no estaba cómodo con la idea de que el socio de los Väring fuera un joven con ideas tan… poco sustentables (inducidas por Chrom, lamentablemente). Se traducía para Viren como un futuro socio despilfarrador.
“Chrom, señor Viren, me disculparan, pero tengo un compromiso con mi padre.” Se disculpó, espontaneo. Tras despedirse, se retiró dejando a los otros dos a solas.
“Quiero hablar con usted, Chrom.”
“¿Sobre qué, padre?”
“Dolorosamente me he enterado que acepta la hospitalización de pacientes cuyos recursos monetarios no son seguros de cubrir su deuda.”
“Padre, bien sabe que éste es un hospital de beneficencia.” Chrom suspiró
“Hijo mío, fui indulgente en permitir que abrieran este… lugar, para que se divirtieran un momento pensando que al menos lograrían recaudar con los pacientes lo invertido, pero ahora me salen con este nuevo malestar. Me debe muchas explicaciones…”
La mirada de Viren pasó de ser amable a una rotundamente seria, crítica y despectiva.

***
Marth estaba a punto de salir por la puerta de entrada del Hospital cuando divisó a una joven que se le hacía reconocible. Ella venía acompañada por un señor mayor, ambos parecían bastante curiosos al ver por primera vez el hospital. Se acercó a ellos.
“Señorita Bennet” Le increpó. Luego miró al mayor. “Señor” saludó cordial. Ambos le quedaron mirando sin saber quién era, así que aclaró con paciencia. “Soy Marth Väring, del baile de equinoccio de primavera en Londres.”
“Oh, bien estimado señor Väring” Emilia se inclinó. Así que ese baile tenía nombre también. “Que placer volver a verlo. Le presento a mi querido padre, el señor Bennet”
“Señor Bennet, es un honor”
“Igualmente” se reverenciaron.
“¿Puedo consultar a que se debe su visita en St. Constatine? Espero que ninguno de los dos sea aquejado por una enfermedad”
“Benditamente, no nos encontramos enfermos. Si no, ya sería un dolor adicional para la señora Bennet.” Dijo el señor Bennet. “Me acomete la compañía a una de mis hijas, quien consigo trae una carta de recomendación de Lady Miranda para entregarla al director del Hospital.”
“Que bien afortunado somos todos nosotros. Yo soy uno de los sostenedores. De directores, aún no hablamos.” Les sonrió. “¿Me permiten?”
“Claro” El señor Bennet le indicó con un gesto a Emilia que le pasara la carta. Marth la recibió y la leyó en silencio. “¿Y bien? ¿Qué opina de las recomendaciones hacia mi hija?”
“Me entero de que es bien recomendada por su protectora Lady Miranda y por la noble Lady Crown quien fue su maestra en enfermería.”
“Así es. Espero que no me vea como un progenitor exagerado, pero me enorgullece anunciar que mi hija Emilia tuvo muy buenas calificaciones y está bien interesada en brindar sus servicios a los más necesitados. Noto que este Hospital es nuevo, me preguntaba si habría espacio para una enfermera más.”
“Por supuesto” Marth no dudó en decirle. Normalmente se tomaría un tiempo para pensarlo más, pero tenía cierta corazonada si bien no era de guiarse por esas cosas. “Estamos en proceso de contrataciones. La señorita Bennet podría trabajar aquí si es su deseo.”
“Que emocionante revelación. Que agradecido estoy de su amabilidad.” El señor Bennet inclinó su cabeza. “Antes tengo que informarle que mi querida Emilia podrá trabajar primeramente un día a la semana. Por lo cual será una voluntaria sin tentativas de suelo. Esto porque la extrañaríamos mucho en nuestro hogar y porque la señora Bennet tiene muchos temores respecto a que ella trabaje, pensando que algo malo pudiese ocurrirle.”
“Puedo estar seguro de que no le ocurrirá nada malo, para tranquilidad de la señora Bennet. Pero si su deseo es trabajar sólo un día a la semana, lo respetaré. Tal vez sea ideal para un proceso de adaptación.”
“Gracias, señor Väring” Emilia le sonrió encantada.
“¿Cuándo podría empezar?”
“¿Le parece bien este mismo día de la semana? Puesto que hoy suelo visitar estos lugares así podría yo traerla muy temprano por la mañana y llevarla conmigo a mi retorno, explicándole a mi esposa que Emilia me acompaña en mis quehaceres.”
“Me parece bien.”
“Le agradezco su bondad, señor Väring” Dijo el señor Bennet. Hablaron un poco más y luego se despidieron.
Marth los observó irse. Parecía que el señor Bennet era muy cuidadoso con su hija, ya que en todo momento fue el mediador y se sintió analizado por el señor Bennet como si éste estudiara algún peligro en Marth para su hija.

***

Ese mismo día en la tarde, Marth visitó la sucursal bancaria de V&R en Lincolnshire. Su padre se encontraba hace unos días en visita de supervisión a la sucursal de dicha localidad, quedándose en Lincolnshire. Desde su llegada, los empleados V&R Lincolnshire brillaban por las horas extras laborales ¨voluntarias¨, hacer trabajo demás para estar más que al día, perfeccionamiento en sus acciones, ir y venir de un lado a otro para complacer a Ässa Väring.
Marth subió al segundo piso de la sucursal para entrar al despacho principal. Su padre estaba detrás del escritorio terminando de firmas algunos documentos.

“Padre” Observó en silencio a ese hombre frente a él. era un tipo pálido, de cabello negro azabache con la particularidad de tener un mechón cano que lo había tenido incluso cuando era niño, sus ojos eran de color negro intenso que no se distinguía la pupila del iris. Recordó que en una ocasión escuchó a un opositor de su padre decirle que Ässa parecía un tiburón en apariencia y actitud.
“…Marth” susurró Ässa, sin levantar la vista de los escritos. Su hijo se acercó, pidió autorización con la mirada para sentarse, el señor Väring le aceptó sin muchos ánimos. Pasaron varios minutos de silencio donde el hombre mayor seguía centrado en los documentos. Marth pudo ver que en su mayoría eran solicitudes de crédito que su padre rechazaba. El peliazul sintió pesar por esas personas, al ver que algunas pedían un crédito para salvar sus casas o incluso para poder costear la enfermedad de algún familiar.
“Padre, necesito su atención”
“…” Väring se tomó su tiempo. Luego, sin ánimos y sin mirarlo le preguntó “¿Qué quieres, Marth?” dijo con cierto halo de aburrimiento y molestia. “¿No ves que estoy ocupado?” No sólo con los asuntos del banco sino también con los preparativos para el compromiso oficial de Lavenza con Ciel of Lancaster, por lo que pudo notar Marth. Su padre seguramente se frotaba las manos esperando el día en que Lavenza terminase casada con un hijo de la alta aristocracia.
“Lo siento, padre, pero me es necesario conversar con usted”
“Será relacionado con los asuntos exteriores del banco, imagino. Espero que hayas trabajado con Daraen sobre el estudio de instalaciones rentables de sucursales en los países bajos.”
“Debo ser honesto y decir que Daraen es quien ha dedicado más estudio y análisis de las ciudades más propicias para la expansión del banco en otras partes de Europa…”
“Así que tu hermano mayor ha trabajado más en los asuntos familiares que tú. Déjame suponer…” Ässa le sonrió con ironía y sátira. “Supongo que mi primogénito tiene toda su atención ese caro e innecesario hospital en vez de los negocios de la familia.”
“Padre, déjeme explicarle…”
“¿Qué me tienes que explicar tú a mí, niño?” el hombre siguió con la risa burlona. Había dado un pequeño golpe sobre el escritorio que hizo sobresaltarse a Marh “Mejor deja de hacer perder el tiempo de tu padre y retírate”
“Pero…señor”
“Ah, Marth.” Giró los ojos, cansado. “Hazme un favor y pasa más tiempo con Reinhardt y aprende algo de él, ¿Quieres? Harías feliz a tu padre si sigues los ejemplos del primogénito de mi socio.” 
“…” ¿Por qué Reinhardt? Era unos años mayor que él y, sí, podría pedirle consejos y dejarse guiar por él si se lo proponía, pero Marth lo consideraba alguien insoportable y petulante. Aunque no se lo decía a nadie. Ni siquiera a Chrom por respeto.
Sentía que Reinhardt todo el tiempo se burlaba de él y lo minimizaba con disimulo, y su propio padre tenía más afinidad con Reinhardt que con él. Eso le hacía sentir molesto y algo envidioso, puesto que Ässa Väring prefería conversar con Reinhardt que con cualquiera de sus hijos. Pero Reinhardt no tenía la culpa… Su padre era el enigma, quien era muy callado y distante con los suyos, pero con Viren y Reinhardt parecía sentirse en más confianza o, como él decía <el placer de platicar con gente con el mismo idioma y visiones> Indirectamente Marth sentía que su padre le decía a él, a sus hermanos y a su madre que eran demasiado estúpidos e indignos para mantener una charla con él.
Marth se ofuscaba en silencio, como el joven que quiere complacer a su padre y no lo logra de ningún método.
“Vete ya…” Su padre le echó, volviéndolo al presente.

El joven salió del despacho con la frustración escrita en todo su rostro. Debía encontrarse con Chrom y que le fue mal con el intento de solicitarle a su padre un recurso económico para el Hospital… Ni siquiera pudo decirle nada, en realidad. Pero antes de ir con Chrom iría con Reinhardt para pasar algo de tiempo de gracia con el heredero Rothschild tal y como era el deseo de su señor padre. No entendía por qué a estas alturas seguía siendo tan obediente de su padre si éste le trataba como un sirviente más.
Llegaría el día que se rebelaría a su padre, mandaría al infierno a Reinhardt y sus comentarios, desasearía el estúpido compromiso de su hermanita pequeña, Lavenza, con el crío maleducado Lancaster y le daría la opción de que fuera una niña libre sin la obligación de casarse por conveniencia o por complacer a su padre, y, por fin, él mismo se sentiría un hombre en paz consigo mismo.
Pero aún faltaba para que llegara ese día…
3
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on October 15, 2018, 12:04:31 PM »

Hola, chicas. Vengo con los resultados de las probaciones de septiembre. Siento mucho la tardanza.

Sayi :: 956 palabras
Shura :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Deidara :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 18515 palabras
Kana :: 1846 palabras
Eureka :: 2683 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1420 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...
4
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on October 15, 2018, 12:03:05 PM »
Hola a todas. Siento la demora. Se editará con los gráficos a la brevedad posible.

Este es el conteo total del mes de Septiembre 2018

Quote
Sayi :: 956 palabras
Shura :: 1081 palabras
Kora :: 1879 palabras
Deidara :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 18515 palabras
Kana :: 4174 palabras
Eureka :: 2683 palabras
Puri :: 2117 palabras
Mimi Tachikawa :: 1420 palabras
Mery :: 0 palabras
Neko :: 6783 palabras
Airin :: 1410 palabras
Apple :: 2568 palabras
Miyu :: 17276 palabras
Othinus :: 832 palabras
Shruikan :: 1865 palabras



Main Projects

A continuación el conteo para los proyectos principales:


MMORPG: Neverland
C  O  N  T  E  O

República de las Naciones Unidas
C  O  N  T  E  O

One-Shot Project
C  O  N  T  E  O
Shura :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Neko :: 4058 palabras
Airin :: 1410 palabras
Shruikan :: 1865 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Othinus :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Shura :: 1081 palabras
Kora :: 0 palabras
Deidara : 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 2328 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 2117 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 2568 palabras



Side Projects

Y ahora el conteo para los proyectos secundarios~


HiMEverse
C  O  N  T  E  O

Downtown District
C  O  N  T  E  O

Seeds in the Garden
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 956 palabras
Shura :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Deidara :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 18515 palabras
Kana :: 1846 palabras
Eureka :: 2683 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1420 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Shura :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 690 palabras
Othinus :: 832 palabras
Shura :: 0 palabras
Kora :: 1879 palabras
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Las palabras se agregarán a su contador y podrán ser usadas en el tema de canje de palabras.

Happy writing~
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Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Octubre 5
« Last post by Eureka on October 14, 2018, 12:01:52 AM »
1. Yashiro Isana (K Project)
2. Kuroh Yatogami (K Project)
3. Anna (K Project)
4. Hunk (Voltron: Legendary Defender)
5. Matthew Holt (Voltron: Legendary Defender)
6. Lotor (Voltron: Legendary Defender)
7. Romelle (Voltron: Legendary Defender)
8. Yoite (Nabari no Ou)
9. Miharu (Nabari no Ou)
10. Noiz (DRAMAtical Murder)
11. King (King's Maker)
12. Hanamaru Kunikida (Love Live! Sunshine)
13. Kanan Matsuura (Love Live! Sunshine)
14. Mari Ohara (Love Live! Sunshine)
15. Dia Kurosawa (Love Live! Sunshine)
16. Kuroo Tetsurou (Haikyuu!!)
17. Satori Tendo (Haikyuu!!)
18. Akaashi Keiji (Haikyuu!!)
19. Ushijima Wakatoshi (Haikyuu!!)
20. Bokuto Koutaro (Haikyuu!!)
21. Daichi Sawamura (Haikyuu!!)
22. Kanone Hilbert (Spiral: Suiri no Kizuna)
23. Anemone (Eureka Seven)
24. Eureka (Eureka Seven)
25. Mauve (ACCA: 13-ku Kansatsu Ka)
26. Aigis (Shin Megami Tensei: Persona 3)
27. Labrys (Persona 4 Arena)
28. Saeran Jang (Mystic Messenger)
29. Kamina (Tengen Toppa Gurren Lagann)
30. Simon (Tengen Toppa Gurren Lagann)
31. Alluka Zoldyck (Hunter x Hunter)
32. Zushi (Hunter x Hunter)
33. Chrollo Lucilfer (Hunter x Hunter)
34. Biscuit Krueger (Hunter x Hunter)
35. Jason Todd (DC)
36. Damian Wayne (DC)
37. Reinhardt (Fire Emblem: Thracia 776)
38. Wolfgang Goldenleonard (King's Maker)
39. Cross Marian (D.Gray-Man)
40. Nea D. Campbell (D.Gray-man)
41. Kaito Momota (Danganronpa V3: Killing Harmony)
42. Shuichi Saihara (Danganronpa V3: Killing Harmony)
43. Irisviel von Einzbern (Fate/Zero)
44. Hawks (Boku no Hero Academia)
45. Hitoshi Shinsou (Boku no Hero Academia)
46. Nejire Hadou (Boku no Hero Academia)
47. Eri (Boku no Hero Academia)
48. Viren (The Dragon Prince)
49. Ezran (The Dragon Prince)
50. Callum (The Dragon Prince)
51. Claudia (The Dragon Prince)
52. Kakeru Kurahara (Kaze ga Tsuyoku Fuiteru)
53. Haiji Kiyose (Kaze ga Tsuyoku Fuiteru)

54. Shinoa Hiiragi (Owari no Seraph)

lo siento :'v
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One-Shot Project / Re: Pride&Prejudice / Chapter I: Welcome to Bloomington
« Last post by Eureka on October 13, 2018, 10:37:14 PM »
PERDÓN

Kana y yo estamos muy emocionadas :'c

Es un fic compartido con ella! Kana estará en este color y yo en el común.

Gracias por permitirme usar tus personajes, también ;;

TL;DR: Wolfgang von Einzbern es uno de los bachelors que llega a Bloomington en el verano. Es un banquero, hijo de uno de los dueños del banco V&R. El fic explica las dinámicas familiares de los von Einzbern, así como introduce a miembros de los Rothschild, otra de las familias dueñas de aquel banco. Aquellas familias, unto a los Väring, han planeado quedarse parte del verano en Chatsworth, una de las residencias más costosas de la zona de Bloomington.
Por otro lado, Camille y Emilia aprovechan el reencuentro para ponerse al día con los sucesos más recientes de sus vidas: el viaje de Emilia a Londres, sus estudios de enfermería y su encuentro con dos jóvenes de buena presencia en uno de los bailes de la realeza, así como el matrimonio de Katie, amiga de Camille. Durante su pequeño picnic en su escondite favorito dentro del bosque, conocen a Wolfgang, quien llama la atención de ambas.






Con el pasar de los años, Wolfgang se había acostumbrado a los ataques de ira de su padre.

Ser el primogénito en tan importante familia como era la Von Einzbern había sido —y seguía siendo— una cruz con la que cargaría por el resto de sus días, pero poco a poco, el peso del título había comenzado a alivianarse gracias a su propia madurez y al apoyo de sus coetáneos, quienes pasaban por situaciones similares a la suya. Varios de sus amigos alemanes eran también hijos de bancarios emergentes, nobles de las más altas alcurnias o herederos de negocios importantes, todos con la misma presión de seguir los pasos de sus padres y, además, lograr resaltar más que ellos.

Su caso en específico era más problemático que el resto, tomando en cuenta la importancia de su padre, König von Einzbern, uno de los socios originarios del banco V&R y propietario de varios terrenos en Frankfurt. König había sido, inicialmente, un accionista, y luego pasó a ser la cabeza de la filial en Alemania, su país de origen.

Por más de que ambos deseaban lo mejor para el negocio, sus personalidades opuestas ocasionaban un sinfin de problemas entre ellos. Eso, sumado al mal temperamento de König, había ocasionado que Wolfgang se acostumbrara a vivir lejos de él para evitarse más inconvenientes. Y así, pasaba varios meses al año en residencias de distintas localidades alemanas donde contaban con filiales, o incluso en Inglaterra, de visita a las familias de los socios u otros accionistas.

Ese era el motivo de su breve estadía en la residencia principal de los Lancaster, en Londres. Para su suerte, la familia lo había recibido con los brazos abiertos: en especial, había conseguido conectar con Henry y Cain, los hermanos mayores. Aquel par de meses que había compartido con ellos habían sido maravillosos, pero su familia había quedado en encontrarse con los Rothschild y los Väring en Bloomington para inicio del verano, y debía cumplir con ello. Todo indicaba que se discutirían los lineamientos principales de la estrategia bancaria de V&R para los años que seguían, tomando en cuenta la guerra contra Napoleón y la oportunidad de expandirse a otros territorios del continente europeo.

“Wolfgang, fue maravilloso contar con tu presencia en nuestra residencia,” le dijo Henry, con una sonrisa muy sincera. “Tan sólo espero que volvamos a coincidir en un futuro muy cercano. Sin duda, tus relatos y anécdotas alegraron todas las reuniones sociales y harán falta en este hogar.”
“Me halagas de más, Henry.” Wolfgang le devolvió el gesto. “Yo también espero poder compartir con ustedes en otra ocasión… y lo más probable es que esto suceda en unas semanas. Tengo entendido que sus padres también estarán presentes en la reunión de todos los accionistas del banco, en Bloomington.”
“En efecto.” Cain asintió, con una pequeña sonrisa. “Nos veremos en ese entonces.”
“Saludan de mi parte a Slaine y a Ciel, por favor.”
“Les haremos presente, descuida. Es una pena que no hayan alcanzado a despedirse de ti.”
“No hay problema con ello.” Wolfgang sonrió. “Entonces, me retiro.”

Los hermanos Lancaster hicieron una leve reverencia con la cabeza, que fue respondida por Wolfgang de la misma manera. Y sin más, agarró su equipaje y se dirigió al carruaje que lo esperaba en la puerta de la villa.



Los Rothschild habían adquirido, a último minuto, una de las más importantes residencias en la zona de Bloomington: Chatsworth. Era una villa preciosa con jardines inmensos y habitaciones que podían albergar a varias familias enteras, ubicada a un par de kilómetros del pueblo.

Era de suponerse que, además de su familia, se hospedarían los Väring, pero aún no sabía si llegarían después o antes que él. Esperaba encontrarlos allí a su llegada, porque si bien se llevaba de maravillas con Chrom, Simon y Claudia, el hermano mayor de los Rothschild, Reinhardt, era insufrible. Wolfgang odiaba su sutil hipocresía y el visible desdén y arrogancia que exudaba. Reinhardt estaba completamente seguro de ser el heredero de todo el imperio bancario, ignorando la existencia de Marth Väring y la suya.

Por eso rogaba encontrarse con Marth, puesto que así existía la posibilidad de excusarse de las invitaciones o reuniones. De lo contrario, iba a tener que soportar la compañía de Reinhardt, aún en contra de su voluntad.

El carruaje se detuvo frente a la majestuosa residencia, y Wolfgang se apresuró en recoger su equipaje de la parte trasera. En cuestión de minutos, ya estaba atravesando el pequeño camino que lo llevaba al portón de ingreso. Tocó la puerta un par de veces, y le abrieron inmediatamente.

Para su mala suerte, se encontró justo con la persona que no quería ver ni en pintura.

Al menos la tirria era mutua.

“Bienvenido,” le dijo Reinhardt, con una expresión neutral.
“…” Wolfgang se permitió rodar los ojos, aún a pesar de indicar malos modales. “Supongo que mis hermanos y mis padres aún no han llegado.”
“En efecto. Mi familia y los Väring ya se encuentran completos, eso sí.”
“Bueno, era de esperarse. Es un largo viaje desde Frankfurt…”
“…” Reinhardt asintió incómodo, en silencio.
“¡Wolfgang!” se escuchó desde adentro de la residencia. Al cabo de unos instantes, se apareció Lord Viren, al lado de su hijo. Wolfgang lo saludó con una leve reverencia de su cabeza. “Es un honor contar con su presencia.”
“Lord Viren, no tengo más que agradecerle por su cordial invitación.”
“Al contrario, gracias a ti por tomarte la molestia de venir desde Londres. Tengo entendido que tus padres y tus hermanos estarán aquí mañana en la tarde.”
“Sí, justo Sir Reinhardt me comentó acerca de ello.”
“Me alegra que así sea. Reinhardt, ¿te parece si lo acompañas?”
“Por supuesto.”
“Mis más sinceras disculpas, puesto que no podré quedarme más tiempo. Tal parece que ha surgido un par de problemas en el hospital.”
“Disculpe mi impertinencia, pero contaba con la noción de que usted estaba en contra del proyecto,” dijo Wolfgang, confundido.
“Y es acertada. Puede que haya sido más indulgente al inicio, tomando en cuenta que Marth también estaba involucrado. Sin embargo, no pretendo seguir avalando las estulticias de mi hijo.”
“No quiero imaginarme cuál es el motivo de su disgusto en esta ocasión.”
“Espero que no exista la necesidad de enterarse.” Lord Viren frunció el ceño, disgustado. Tal parecía que había recordado las miles de maneras en que Chrom le daba la contra. “Los veré más tarde.”

Reinhardt y Wolfgang lo despidieron con una leve reverencia de sus cabezas.

“¿Te parece si damos un paseo por el bosque?”
“Por supuesto,” dijo Wolfgang, aún a pesar de su falta de interés. Tal vez Reinhardt podría comentarle acerca de lo que había sucedido con Chrom y Marth. Y eso en sí era suficiente motivo como para acceder a tal invitación.





Cuando al fin consiguieron tener unos momentos a solas, las gemelas Bennet de manera pronta y albergadas por la emoción del reencuentro, se encaminaron apresuradas a la habitación que ambas compartían desde que eran unas niñas pequeñas, pues tenían muchas cosas de las cuales conversar.

Camille fue la primera en llegar hasta la habitación y se apresuró en abrir la puerta e invitar a su gemela a entrar en el cuarto que por tanto tiempo no había habitado. Emilia lució asombrada de estar nuevamente en la habitación que compartía con su hermana Camille, casi sentía como si se encontrara en un lugar nuevo, pero sumamente familiar.

Después de los meses en que estuvo en Londres, Bloomington casi se le hacía como un pequeño pueblo de cuentos de hadas y su cuarto en la casa de sus padres era apenas una fracción de la alcoba que tía Miranda le había ofrecido para hospedarse, pero pese a que ya no contaba con todos esos detalles ostentosos, Emilia no cambiaba por ningún motivo el calor de su hogar y el espacio que compartía con Camille.

La habitación estaba impecablemente ordenada y desbordaba en hermosos detalles que Camile había preparado el orden y los detalles en la habitación para el retorno de su hermana los cuales ella muy bien sabía que eran del gusto de Emilia tales como las ramitas de flores de lavanda sobre el escritorio que las gemelas no tardaron en acercárseles para oler la agradable fragancia que invadía todo el lugar. Otro delicado detalle era que sobre la cama de Emilia se encontraba el libro favorito que Emilia había perdido en el pueblo y que Camille secretamente había recuperado con ayuda de uno de sus conocidos.

Después del breve recorrido de anécdotas y recuerdos que encontraban en la habitación, las dos hermanas organizaban las cosas de la maleta de Emilia en el armario y también charlaban entre ellas poniéndose al día con los temas más candentes del pueblo y aledaños.

“Me gusta la idea de que tío Robert sea el nuevo dueño de Keyfield Park” Dijo Emilia, quien se había arrimado a la ventana para observar hacia el exterior.
“Eso nos da una selectiva oportunidad de recorrer los jardines libremente cuando el lugar esté sin sus inquilinos.” Camille se había situado del otro extremo de la ventana, inconscientemente las gemelas apoyaron los codos en el marco de la ventana y el rostro en las palmas de sus manos mientras contemplaban el paisaje. Camille se ilusionaba pensando en la idea de pasear por aquellos jardines y poder memorizar cada detalle para plasmarlo y proyectarlo en uno de sus cuadros.
Fue en ese momento que escucharon cierto barullo proveniente de la plana inferior de la casa. Como ambas estaban tan absortas en su charla en la habitación no se habían percatado que dos jóvenes señores habían llegado a la casa poco después de que Sheryl y Sayaka retornaran del paseo al bosque.
“¿Es el señor Stark?” Dijo Camille. Hace tres años que la familia no tenía el gusto de ver a aquel joven. “Parece que no sólo tú estás de regreso, Emilia” Apuntó la otra joven, haciendo énfasis en que el joven Stark venía acompañado de un muchacho de cabellos pelirrojos.
“En parte eso me tranquiliza porque no seré el único tema de conversación entre las damas más afanadas a las intrigas, pero en parte me desilusiona porque inmediatamente dejaré de ser la novedad en casa. Esencialmente porque mamá estará fervorosa en saber más detalles de aquellos jóvenes que en fascinarse por escuchar sobre la estadía en Londres de su desastrosa hija.”  Bromeó la peliplateada. “Al menos, tengo el consuelo que puedo compartir mis experiencias contigo y con mis hermanas”
“Sobre eso, Emilia” Camille dejo de observar hacia los jardines donde centró su atención en las tonalidades de las flores que habían abierto sus pétalos ese día. “Quiero conocer cada detalle de lo que puedas contarme sobre tu vida en Londres y, al mismo tiempo, tengo muchos deseos de contarte todo lo que ha sucedido aquí mientras no estabas.” Antes de que Emilia pudiese decir lo muy entusiasmada de conocer todas las noticias de Bloomington, Camille continuó “Espera, espera” meneó una mano para calmar los ánimos de su gemela “Estaba pensando… Que podíamos ir a nuestro lugar secreto” La joven sonrió afectuosamente al pensar en aquel sitio que habían adecuado como un lugar privado y personal en medio del bosque. ¿Tenían siete? O tal vez ocho años cuando lo habían creado como una especie de club donde podían liberarse del día a día.
“Me fascina esa idea, Camille”

Las gemelas se miraron entre ellas y eso bastó para entender que debían poner el plan en marcha inmediatamente ante de que sus padres reclamaran su presencia en la cena. Bajaron a la cocina donde Mery se encontraba sacando el último pastel para el té de las cuatro, mientras la menor estaba concentrada en los detalles del postre, las gemelas tomaron una canasta y comenzaron a acomodar cosas en su interior, desde un frasco de mermelada, pan recién horneado, un jarrón que llenaron con té y esencia de canela, menesteres y todo lo necesario.

“¿No estarán para el té de las cuatro?” Las cuestionó Mery, extrañada por la fugaz idea de las gemelas de ausentarse.
“No. Pero volveremos para antes de la cena la cual compartiremos en familia” Dijo Camille, con su tono de voz pausado y suave. “Sólo daremos un paseo por el bosque. Regresaremos temprano”
“Pero… Mamá se estresará si no las ve aquí”
“Estaremos puntuales y dignas para la cena, querida Mery” Dijo Emilia “Y procuraremos traer frutos del bosque para tus tan placenteros pastelillos”
“Bien, pero no crean que me pueden convencer tan a la ligera de distraer a mamá si pregunta insistentemente por ustedes.”
“Creo que mamá estará más abstraída en otros temas que en reclamar nuestra presencia” Bromeó Camille, y las dos gemelas rieron secuaces entre ellas. 

Tras la recolección exitosa de merienda en el canasto, ambas salieron de la casa por la puerta trasera y se encaminaron al bosque. Al principio a un paso lento y recatado, como era esperabo de toda dama, después el ritmo fue más intenso conforme se acercaban al lugar secreto.

Finalmente llegaron hasta una especie de cabaña en miniatura y fabricada con materiales reciclables que sobraban de la casa de los Bennet y de sus vecinos. Estaba rodeada por forestación por lo que el escondite era de una naturaleza pura y auténtica. La habían construido primero entre ellas dos cuando eran unas niñas, pero fue inevitable llamar la atención de sus otras hermanas cuando acarreaban materiales hasta el bosque por lo que sus hermanas también habían cooperado con el bastimento. En sí, el lugar al menos tenía una década de antigüedad. Si bien había nacido como un proyecto de escondite secreto entre ambas, no significara que fueran las únicas que acudían al lugar. Sus hermanas conocían la ubicación y tal vez más de alguna vez utilizaron el sitio para desahogarse de las exigencias que instaura la sociedad sobre todo si se nace mujer. Además, Camille y Emilia habrían invitado a sus conocidos, bajo un estricto código de confidencia, al lugar secreto para charlar, planear y pasar el tiempo.

Movieron la trabada “puerta” e ingresaron, vieron que el interior se encontraba un tanto empolvado por el tiempo en que el sitio no fue utilizado. Los dibujos, las simulaciones de muebles y demás cosas personales que habían dejado en el interior permanecía intacto.

“Creo que por un tiempo un zorro estuvo usando este lugar de guarida. Pero no destrozó nada” Comentó Camille.

Emilia sacó del canasto unas ramitas de lavanda que había traído consigo y las dejó en un florero vacío sobre una roca. Lo llenó de agua de uno de los frascos que estaban en el canasto. Después de que las hermanas ordenaran un poco y acomodaran las cosas para merendar, se miraron entre ellas llenas de expectación y ansiedad.

“Ahora es hora de ponernos al día con todo.” 

“¡Tienes que contarme todo lo que viviste allá!” Mencionó Camille, llena de emoción. Por unos instantes, pareció andar un tanto pensativa, y continuó. “…Sé muy bien que hemos compartido varios detalles de nuestras vidas en las cartas que intercambiamos, pero…”
“Sí, te entiendo.” Emilia sonrió, enternecida. “No es lo mismo que contar las anécdotas y vivencias en persona. Sobretodo… cuando son tan peculiares.”
“Discúlpame,” comenzó Camille, un tanto apenada. “Siento que tuviste que pasar por todo esto por mi culpa, en parte. Por no apoyarte con el vestido aquella vez…”
“Por supuesto que no,” Emilia negó con la cabeza, con una pequeña sonrisa en su rostro, a la vez que servía té en las pequeñas tazas. “Era mi deber. Y sólo a mí se me pudo ocurrir la grandiosa idea de hacer de Eren mi conejillo de indias. Pero estaba desesperada. Me encontré entre dos opciones: recurrir a eso o no entregar el vestido... y me ví obligada a hacerlo.” Emilia suspiró. “Fue un desastre, lo sé.”
“Pudo… ser mejor.” Intentó consolarla Camille, a lo que Emilia rio.
“Aun así, en retrospectiva, me parece que no fue tan negativo como podrías imaginar. Londres es otro mundo… y agradezco haber contado con la oportunidad de vivir en la capital por unos cuantos meses.”
“¿En serio? ¿Cómo sucedió lo de los estudios? No recuerdo mucho a la tía Miranda, pero de lo que viene a mi memoria, siento que era una mujer muy cerrada de mente y aferrada a sus convicciones. Me sorprendió escuchar que había tomado esa decisión... Temía que te casara con alguien sin tu permiso.”
“Oh, no. Eso sí lo tuvo en mente siempre. La verdad es que, en un inicio, intentó forzarme a ver el mundo justo como ella. Y supongo que, hasta cierto punto, lo consiguió, con las clases de etiqueta. Pero creo que de haberme quedado aquí, nunca habría tenido la oportunidad de estudiar una profesión. Le debo mucho a la tía Miranda.”
“¿Te puso una institutriz, no?”
“Fue de lo peor. Esa mujer parecía haber nacido para torturarme.”
“Tú nunca has sido mucho de seguir las reglas al pie de la letra.” Camille sonrió de lado.
“Exacto.” Emilia rio. “Prueba de ello son las miles de travesuras que hicimos de pequeñas. O… haberle ocasionado un desmayo a nuestra madre ni bien regresé.”
“Nada dice “¡Estoy de vuelta!” mejor que aquel susto que le diste.” Camille sonrió. “Debo admitir que me sorprendió lo que me dijiste. Tenía una ligera idea de lo difícil que debía ser estudiar enfermería para gente fuera de nuestra clase social, pero no pensé que estaba reservado exclusivamente para hijas de la realeza.”
“La tía Miranda consiguió lo imposible.” Emilia se veía muy complacida. “Y ahora soy enfermera. Aún me incomoda no poder aspirar a una profesión más completa como la de doctor, pero supongo que hay cosas realmente inalcanzables.” Suspiró. “Por cierto… ¿Cómo va el hospital que inauguraron hace un par de meses?”
“Ha contado con unos problemas, más que nada relacionados a la administración.” Mencionó Camille, y se llevó la taza a los labios. Luego de un sorbo, retomó la conversación. “Parece que hay una disputa respecto a los pacientes y el servicio. Así dicen los rumores que Sayaka escuchó…”
“Mm…”
“¿Deseas trabajar allí?”
“Es uno de los lugares a los que envíe mi carta de recomendación, así que sólo me queda esperar. Sería ideal, si te soy sincera.”
“Por el Doctor Erwin, supongo.”
“…N-no.”
“Ah. Eso me dijo todo.” Camille sonrió ampliamente. “…Y yo que creía que conocerías a alguien en Londres.”
“Bueno… Entre los bailes a los que asistí, hubo uno…”
“¿Ese baile sumamente importante que mencionaste en una de tus cartas? ¡¿El de la realeza!?”
“Sí.”
“¡¡¡¡Ahhhh!!!” Camille no cabía en su felicidad. “¡Cuéntamelo todo, ahora sí, con lujo de detalles!”
“No sucedió nada extraordinario, más allá de la majestuosa residencia y de la presencia de miembros de la realeza por doquier. Aunque…”
“¿Conociste a alguien grandioso, no?”
“Me encontré con Celica y me presentó a unos jóvenes de familias anglo-alemanas. Fueron sumamente amables conmigo. Eran los hijos de los dueños del banco V&R.”
“Me alegra que te hayas reencontrado con ella pero… ¡Emilia!” Camille se indignó “¡Me muero! Dime que conversaste con ellos. ¡Dime que se volverán a ver! ¡Alguno de ellos debió interesarte!”
“No puedo negar que ambos llamaron mi atención. Su trato era cálido y sincero… pero dudo volver a cruzarme con ellos. La sede del banco V&R está en Lóndres, y como miembros de las familias a cargo, deben quedarse junto a sus padres.”
“¡Nunca digas nunca!” Camille sonrió. “Ojalá también formen parte de aquellas familias que van a venir a pasar el verano en Bloomington…”
“…Tú suenas más emocionada que yo, Cami.” Emilia la observó con sospecha.
“¡Es que debieron encontrarse por un motivo en especial! Nada es gratuito.”
“Bueno, la tía Miranda tiene buenos contactos—”
“¡No! Me refiero a algo futuro. De seguro volverán a cruzarse. ¡Lo presiento!”
“Me suena a que deseas que te los presente.”
“N-No.” Camille desvió la mirada, avergonzada. “¡No!” Repitió, un poco más decidida. “Tal vez hace un tiempo lo habría deseado. Ahora… estoy un poco decepcionada del amor luego de lo que le sucedió a Katie.”
“Oh, me comentaste sobre ello. Es realmente una pena inmensa. Me parece que el señor Campbell es un hombre despreciable.”
“Lo peor es que con la gente de su entorno se muestra distinto. Cuando lo conocí, percibí a un caballero muy cordial y noble. Yo no comprendo lo sencillo que se le hace engañar a la gente. Según las cartas de Katie, cada vez se le hace más complicado compartir su vida con él. Hasta… me ha confesado que anda dándole vueltas a la posibilidad de escapar de allí.”
“No puedo culparla.” Emilia probó uno de los bocadillos, apenada. “Cualquier mujer en su posición concebiría aquella idea, por más riesgosa que es. Sé que, de escucharnos, mamá y el resto de nuestras hermanas pondrían el grito al cielo, pero siento que la situación es mayor que el orgullo o el honor. Supongo que su familia es el único motivo por el que aún no ejecuta su plan.”
“Es lo mismo que pienso yo.” Camille suspiró. “Sólo espero que su situación mejore. Tal vez… el señor Cambpell cambia para mejor.”
“Esperemos que así sea.”
“A mí… me preocupa la posibilidad de que, eventualmente, yo tenga que estar en los zapatos de ella. O alguna de nuestras hermanas. O tú…”
“Tranquila.” Emilia le sonrió, muy segura. “Eso no va a ocurrir. Recuerda que los padres de Katie andaban desesperados, y bueno, cometieron el peor error en esa situación. Sé que mamá a veces puede ser un poco… complicada de tratar, y tiende a cerrarse con ciertos temas, pero no la veo capaz de hacer algo así. Igual, de hacerlo, dudo que papá lo avale. Él siempre está de nuestro lado.”
“Tienes razón. Papá nunca lo permitiría.” Camille sonrió. “Él nos quiere ver felices. Al igual que mamá, por supuesto.”
“Claro.” Emilia asintió. “Y—”

La mayor de las gemelas se detuvo en seco ni bien escuchó los fuertes resoplidos de un caballo a poca distancia de la cabaña en la que se encontraban. Emilia, inmediatamente, hizo a un lado su taza de té, y con cuidado, se acercó a la puerta para observar de quién se trataba. Desde la pequeña ventana en la puerta pudo divisar cómo un joven rubio de buena apariencia y vestimenta sumamente sofisticada andaba peleando por control con el caballo que montaba. Sin embargo, no demoró nada en domarlo, con un par de palmadas en su lomo y unos sonoros silbidos. En cuestión de segundos, ya se encontraba atravesando el bosque sin ninguna preocupación… hasta que pareció notar algo y se detuvo en el acto.

“¿Qué sucede, Emilia?”
“¿Recuerdas lo que mencionó Sayaka? Lo que le contó el tío Robb.”
“¿Mm?”
“Tal parece que es completamente cierto.”
“Bueno, no lo dudab—” Camille se paró a sí misma cuando notó algo. “¿Por qué lo dices?”
“Ven.” La llamó su hermana, y la menor asintió, acercándose junto a ella para observar por la ventana.

Camille logró observar lo mismo que su hermana: aquel joven rubio que, definitivamente, se trataba de un miembro de las familias de alta alcurnia que venían de visita a Bloomington por el verano. Parecía un tanto mayor que las gemelas, y andaba distraído, observando sus alrededores en busca de algo.

“¡Emilia! ¡Parece perdido! ¡Debemos ayudarlo! De paso que le damos la bienvenida.”
“…Alguien está muy emocionada,” comentó Emilia, en tono burlón.
“B-Bueno, es lo más cordial, ¿no?” dijo Camille, un tanto cohibida.
“Tus botas están enlodadas.”
“¡Las tuyas también!”
“¡Con mayor razón!”
“¡No me vengas con eso! ¡Nunca le has dado importancia a nimiedades como esa!”
“…Es cierto.” Emilia suspiró, derrotada.
“¿Por qué no te gustaría ir a saludarlo?”
“Tengo un mal presentimiento.” Emilia sonaba pensativa, mientras observaba al joven. “No obstante, debo admitir que me causa intriga su presencia. Esta zona se encuentra lejos de las residencias más adineradas.”
“Oh, ¿las de los exteriores de Bloomington?” preguntó Camille, sin despegar la vista del joven.
“Sí. No hay motivo para pasear por aquí. Además, los campos privados de aquellas residencias están equipados para practicar equitación.”
“¿Por qué traería su caballo hasta acá, entonces?”
“No es su caballo,” corrigió Emilia. “Antes de que te acercaras, los ví peleando por control, hasta que el señor logró salir victorioso.”
“Deberíamos salir y ofrecerle ayuda,” sugirió Camille.

Emilia la observó en silencio por unos instantes, un tanto dudosa. Sin embargo, accedió, luego de suspirar hondamente.

“Está bien,” dijo ella, y abrió la puerta sin mucho cuidado.
“La curiosidad mató al gato,” comentó Camille, a la vez que cerraban la puerta.
“…” Emilia rodó los ojos, con una sonrisa en el rostro.

El rubio no se había alejado de su posición inicial, por lo que alcanzarlo no fue difícil para las gemelas. Sin embargo, la repentina aparición de Emilia y Camille asustó al caballo, quien se alzó en dos patas y botó a su jinete al suelo. El joven soltó, sin mucho cuidado, un par de lisuras, llamando la atención de las hermanas Bennet.

“Desde ya, me cae bien,” comentó Emilia, en voz baja.
“¡Emilia!” le reclamó Camille, a lo que su gemela rio. Ambas corrieron a auxiliarlo, cuidando no alterar al caballo.
“…No, no tienen por qué preocuparse,” les aseguró el joven, levantándose en un salto. “Ese caballo lo hace a propósito. Ni bien siento que nos empezamos a llevar mejor, se manda una de estas.” El rubio rodó los ojos, enojado. “Ah, mi más sinceras disculpas. Debí presentarme antes.” Y les sonrió. “Mi nombre es Wolfgang von Einzbern, es un placer conocerlas,” dijo, con una pequeña reverencia. Las gemelas le devolvieron el gesto.
“Mi nombre es Emilia, y ella es Camille, mi hermana menor. Somos de la familia Bennet, dueña de la residencia a unos quince minutos de aquí. El placer es un nuestro.”
“Si no es mucha molestia, señoritas Bennet, ¿podrían indicarme cómo regreso a Chatsworth?”

Las Bennet intercambiaron miradas, confundidas.

Chatsworth era una de las residencias más costosas de la zona de Bloomington. Había pertenecido a una familia adinerada, siendo la casa de verano de unos nobles, hasta que compraron un terreno al norte de Sussex, un par de años atrás.

“¿Alguien compró Chatsworth? Estaba sin dueño cuando me fui—” comentó por lo bajo Emilia.
“No sabía nada sobre ello—” le susurró de vuelta Camille. “A-ah. Por supuesto,” dijo, ni bien notó la expresión risueña en el rostro de Wolfgang. Tal parecía que el rubio las había observado fijamente mientras cuchicheaban entre ellas. “Disculpe nuestra impertinencia…”
“No hay problema.” Wolfgang sonrió. “Me imagino que debe causarles sorpresa que aquella propiedad haya sido adquirida hace poco tiempo.”
“Nuestra hermana menor siempre se entera de todo, pero al parecer, el rumor sobre Chatsworth ha pasado desapercibido.”
“El socio de mi padre la compró hace dos semanas. Parte de su familia llegó el lunes pasado. Yo llegué hoy día, y salí a pasear con su hijo pero…” Wolfgang miró de reojo al caballo. “Como les comenté, el caballo me tiene una tirria inmensa y me llevó por otro sendero…”

Camille y Emilia estuvieron a punto de comentar al respecto, pero el estridente galope de otro caballo irrumpió a lo lejos. Por el sendero, apareció un majestuoso corcel blanco con un jinete de buena presencia que, sin duda, se trataba del allegado de Wolfgang.

Por unos instantes, Camille juró ver algo de enojo en la expresión de Wolfgang, pero el rubio sonrió de lado y se apuró en montar de nuevo a su caballo.

Por su lado, su conocido tiró de las riendas de su caballo para detenerse a unos metros de Wolfgang y las Bennet. El hombre obligó al caballo a darles la espalda, y por sobre el hombro, observó con atención a Wolfgang.

“Disculpen, señoritas. Parece que me encontraron.” Wolfgang suspiró, divisando de reojo a su socio.
“…” Emilia lo observó en silencio.
“Espero que nos crucemos una vez más en otra oportunidad, señor von Einzbern,” le dijo Camille.
“Yo también ruego que suceda lo mismo, señorita Bennet. Hasta luego, fue un placer conocerlas,” les dijo él, con una sonrisa encantadora.

Wolfgang no demoró en alcanzar a su socio, y ni bien se encontraron lado a lado, ambos aumentaron la velocidad. Las Bennet los observaron hasta que, finalmente, se perdieron entre los árboles y arbustos.

“…¡Ah!” exclamó Camille, decepcionada.
“¿Qué sucede?” Emilia se veía confundida.
“¡Debimos invitarlo al baile!”
“Tranquila. De seguro le llegará igual la invitación de todas maneras. Dudo que al tío Robb se le pase, tomando en cuenta lo importante que se veía el señor von Einzbern. Y ni qué decir de su socio y los nuevos dueños de Chatsworth.”
“Me da curiosidad…” comentó la menor, ensimismada.
“¿El señor von Einzbern? ¿Te atrae?”
“¡N-No! Es sólo curiosidad. Sentí que… había algo que nos escondió en su relato. Como si, realmente, no se había perdido, sino que—”
“Lo había fabricado como una mentira, sí.” Emilia se giró hacia ella. “También me da curiosidad ese detalle.”
“Bueno, ojalá nos crucemos de nuevo con él. ¡Y con esos jóvenes anglo-alemanes que mencionaste!” mencionó Camille, a la vez que regresaban a la cabaña.

“Eso está más difícil, Cami,” dijo Emilia, detrás de ella. “Mucho más difícil.”




7
One-Shot Project / Re: Pride&Prejudice / Chapter I: Welcome to Bloomington
« Last post by Kana on October 11, 2018, 08:00:35 PM »
*Disculpen lo largo
* Gracias @Eureka por prestarme tus personajes :3
* Nota: Tuve que modificar los nombres asiáticos por nombres más "anglos"

Second Chapter
Flash Back

El vestido color azul que la tía Miranda le regaló para usarlo esa noche lucía perfecto en la silueta delgada de la chica de cabellos platinados. Estaba de pie a un lado de su tía quien conversaba con unas mujeres refinadas de alta sociedad. Emilia observaba como algunos conversaban y otros bailaban. Otros invitados que no controlaban sus impulsos y directamente seguían asechando las mesas con comidas, otros iban por su cuarta copa de vino.
Emilia se sentía invadida por una sensación de emoción y expectación por todas las cosas que estaba viviendo en su estadía en Londres y sobre todo en relación a la vida de alta alcurnia de tía Miranda pero a la vez sentía un halo de angustia porque era la única de sus hermanas que se encontraba allí y por tanto le daba tristeza que ellas no pudieran compartir ese bello momento con ella.

“Emilia, acércate.” Ordenó Lady Miranda
“Sí, tía”
“Tengo entendido que tu primo Neil Leagan está muy interesado en la herencia de tu padre. Seguramente buscará casarse con alguna de ustedes para conseguir aumentar la dote de su hermana. Por favor, te pido a ti y a mis sobrinas que no accedan a sus intenciones”
“Oh, tranquila tía Miranda. Nuestro querido primo Neil no ha sido discreto en manifestar el interés por la herencia de nuestro amado padre por lo que estamos precavidas en cuanto a sus verdaderas intenciones. Desde hace unos años que ya hemos sido víctimas de su irrelevante e inesperado aprecio que de pronto se gestó de la nada” sonrió discretamente. “Me temo que la más afectada con sus eufemismos es la pobre Sheryl”
“Esa alimaña no descansará hasta lograr su propósito.”
“Tendremos cuidado” Emilia se sorprendió de ver y escuchar a su tía expresar con disgusto un comentario hacia otra persona. Cuando la pieza de baile cambió, la joven volvió a observar hacia el frente y vio a una hermosa joven pelirroja que lucía un vestido blanco y una tiara de diamantes. Emilia había quedado deslumbrada al ver tal belleza y luego se emocionó al reconocerla “¡Celica!” la llamó. A su lado, su tía la miró con reproche “Disculpe, tía.” Se excusó ante el arrebato.
La muchacha pelirroja sonrió al ver quien la llamaba. Fue más fina y educada al recepcionar el llamado, se abrió paso con delicadeza entre los presentes hasta llegar a donde estaba la joven Bennet. Celica Elphinstone era una amiga de Emilia desde que eran niñas, ambas crecieron juntas y desde pequeñas habían sido amigas de Eren Jaeger siento un trío bastante peculiar.
“Emilia, que grato encontrarte aquí. No sabía que estabas en Londres”
“Me es más que grato verte, Celica. Tampoco tenía conocimiento de que te encontrabas aquí”
“Me encuentro de viaje con mis padres” Celica notó a Miranda quien se encontraba de perfil a ella. “Lady Miranda” le hizo una reverencia, Miranda le hizo un gesto de inclinación con la cabeza.
“Emilia, iré a saludar a mi amiga la señora Thirrel. Trata de ser delicada” Le indicó su tía antes de retirarse con elegancia.
“Me quedó en casa de mi tía Miranda, es una larga historia.” Ella y Celica se tomaron de las manos y rieron felices “Me alegro de verte”
“¡A mi mucho más! Estos días han sido una agonía. A mi hermano se le ha subido los humos a la cabeza después de ir al regimiento militar por lo que escucharlo hablar es aún más tortuoso que antes, peor todavía, es que mi otra actividad en Londres es estar presente en interminables reuniones que mis padres me han programado con futuros prometidos.” Dijo Celica, con una expresión de preocupación “Cuál de todos es más aburrido o más abstracto.”
“Lamento que tengas que vivir esa situación, querida amiga.” Emilia jugó inconscientemente con sus manos. Le había puesto atención a su desahogo, pero la joven se perdió especialmente en el tema de la militancia.
“¿Hay algo que te preocupa, Emilia?”
“Celica, ¿Has sabido algo de Eren? Desde que me entenré que se enlistó para la guerra no he tenido noticias de él. He acosado a Camille por información de él a través de nuestra correspondencia pero ella tampoco ha conseguido mucho.”
“…” Celica se vio afectada por la pregunta. “Estoy igual que ustedes. He tratado por mis contactos de saber algo de él, pero nadie le conoce.”
“Incluso he escrito una carta para él… Pero no he sabido cómo hacerle llegar”
“Perdón por no poder ayudarte con eso, Emilia”
“No te preocupes.” Emilia sonrió forzosamente. “Mejor conversemos de algo más animado”
 “Cuéntame, ¿Qué haces en Londres? ¿Están tus hermanas aquí?”
“No. Sólo estoy yo. Mis padres me enviaron a casa de tía Miranda para recibir educación para ser una dama.” Dio un paso hacia atrás cuando un señor mayor y rico casi las pasa a llevar. “No esperaba que alguien tan adinerado fuera tan amante de los fermentados”
“Emilia, la gente rica tiene los mismos vicios y perdiciones que la gente pobre sólo que a ellos no los discriminan ni los castigan socialmente.”  Celica, a diferencia de Emilia, conocía más de aquel mundo puesto que sus familias estaban en un escalón más arriba que los Bennet.
“Siento que no pertenezco a esta sociedad. No conozco a nadie aquí salvo a tía Miranda y a ti. Todo es tan distinto de las fiestas en Bloomington, allí la gente rica, los nobles y todos nosotros podemos convivir un poco más si bien de todos modos crean su distancia, aquí… siento que las personas son más clasistas, ariscas y frívolas. Lo peor es que no conozco a nadie y no logro recordar los nombres que tía Miranda me dicta” 
“Puedo presentarte a algunas personas si quieres.” Celica observó su entorno “¿Quién te llama la atención para que vayamos a saludar?”
La muchacha comenzó a observar a los invitados sin mucho interés. La mayoría los consideraba viejos y no le llamaban la atención. “¿Quiénes son esas señoras?” señaló disimuladamente hacia el este, donde dos mujeres conversaban con un par de señores. A Emilia le había llamado la belleza y elegancia de ambas.
“Son Lady Mauve Rothschild y Lady Leonora Väring. Si no me equivoco ambas son inglesas-germanas, pero llevan varios años viviendo aquí. Sus esposos son dueños de una importantísima firma de Bancos internacionales. El que conversa con ellas es el Duque Wellington, Lady Mauve y él han hecho buenas relaciones. El otro señor creo que es un amigo del Duque.”
“Se escucha como gente muy importante”
“Tienes razón en ello. Si bien ellas son las esposas de los dueños del banco, es sabido que ellas influyen mucho en el progreso del negocio. Lady Mauve Rothschild es una persona muy culta e ilustrada, es bien admirada por su inteligencia aunque igualmente temida porque se cree que es muy estricta. Lady Leonora von Väring es muy popular en la solialité de alta clase, suele ir siempre vestida a la vanguardia de la moda por lo que es un icono para las jóvenes las cuales se visten conforme lo que luzca ella. Las dos son muy buenas en generar recursos sociales para sus esposos.”
“¿Ellos no están aquí?”
“Déjame ver” Celica comenzó a buscar con la mirada. “Aquel, el hombre alto y de excelente postura es Lord Viren Rothschild. Está conversando con el marqués de Montt…  No veo a Lord Ässa Väring. Los dos no son mucho de eventos sociales, aunque bien los usan para buscar contribuyentes para sus negocios.” Celica encontró a alguien más entre los presentes. “Emilia, mira allí, cerca de la orquesta. Ellos son Chrom Rothschild y Marth Väring, los hijos de estos señores. He conversado con ambos en el bautizo del hijo de la duquesa, son bastante cordiales y respetuosos. No sería irrespetuoso hacer contacto visual con ellos.”
Justo como lo había propuesto, Celica hizo intercambio de miradas con ellos dos los cuales al notarla y notar a Emilia dedicaron una reverencia con un gesto de inclinación de cabezas en forma de cortes saludo. Las dos chicas hicieron un gesto similar, pero tomando sus vestidos.
“Espero que tengamos la oportunidad de conversar con ellos”
“Parecen amigables.”
“Lo son” Celica afirmó, segura de lo que decía. “Te ofrecería presentarte directamente con ellos pero veo que Reinhardt Rothschild, el hermano mayor de Chrom Rothschild los ha abordado para conversar con ellos. Él me da un poco de miedo… Lo siento, Emilia.”
“Descuida. Buscaré otras víctimas” No podía negar internamente que se había desilusionado respecto a no presentarse ante aquellos dos elegantes jóvenes. Los dos habían llamado su atención enormemente, puesto lo bien parecidos que eran. <<Tengo que contarle a Camille de ellos>> y fantaseó con la idea de que algún día su hermana gemela y ella podrían tener a esos dos hermosos jóvenes como pretendientes. <<Soñar no cuesta nada>>
Los vio detenidamente, encontró que el chico de cabellos azulados y ojos del mismo tono era hermoso y todo un caballero, lucía de vez en cuando distante, pero de todos modos se apreciaba cortés, era como ver a un verdadero miembro de la realeza. El otro joven, quien se llamaba Chrom por lo que le explicó Celica, era igualmente atractivo y más risueño, la sonrisa de ese chico tenía un encanto único y lo hacía perfecto. Pensó que haría bonita pareja con Camille, porque así complementaría con su sonrisa las veces que su gemela era más sensata.
Celica tomó del gancho a Emilia y comenzaron a caminar entre la muchedumbre. La platinada buscó a quien intrigar con preguntas sobres sus vidas para Celica. Fue así que se percató de unos hermosos jóvenes que estaban de pie regios y bien rectos uno al lado del otro en un sitio especial que parecía una tarima. Emilia quedó absorta en la visión que le brindaban sus ojos, si su madre estuviera allí la estaría empujando por la espalda para que fuera a hablar con ellos puesto que parecían unos príncipes sacados de la corte real para estar en el baile de esa noche. Las mejillas de Emilia se ruborizaron sin poder evitarlo, eran muy lindos.
Se dio vergüenza de sí misma al verse prendada de ellos ¡Que superficial! ¿Desde cuando actuaba como una niña que se quedaba anonadada con todos los chicos del baile? Ni sus hermanitas más pequeñas mostrarían tan infantil  impulso. 
Después que los mirara parecían bastante suntuosos. El que le había llamado la atención era un joven alto de expresión seria, era su piel bastante blanca y a Emilia se le hizo tan hermoso como un ser mágico de libros, pero notó que, si bien parecía cordial al saludar a los señores que se le acercaban, Emilia sentía que sólo lo hacía por formalidad pues luego lo notó distante y un tanto apático. Incluso le pareció que hizo un frívolo gesto de despreció soberbio y silencioso cuando una persona de inferior rango social intentó hablarle. Era un comportamiento digno de un tipo muy adinerado.
A su lado había un muchacho que parecía mucho menor que los otros que compartían en ese sitio, era rubio y tenía una expresión igual de gélida que el otro, recibía comentarios del antes descrito quien parecía recatarlo y prevenirlo de quien sabe que, el muchachito rubio asentía y se comportaba similar en todo momento que el primero, pero Emilia estudió que había más bien correspondía a una obediencia y timidez antes que una indiferencia e hipocresía que revelaba su acompañante.
Seguidamente estaba un muchacho muy rubio quien se encontraba conversando con otro rubio, parecía alto y muy bien vestido lo cual delataba una posición de alta alcurnia. Lamentablemente Emilia no pudo ver bien su rostro porque una dama frente a él le tapaba la visibilidad. Sólo podría definir que parecía ser alguien agradable, porque escuchaba que de vez en cuando las personas a su alrededor reían por alguno de sus comentarios. Entendió de debía ser alguien fascinante de conocer.
Quien conversaba con el joven anterior también era rubio y era también alto, bastante bello, y podía verlo como menos dificultad puesto que notó que tenía unos ojos calipsos que parecían sacados del mismo arrecife. Usaba el uniforme del servicio militar con unas cuantas medallas en la pechera.
“¿Quiénes son esos tan galardonados? Parece que vienen a lucirse como joyas preciosas. El de la esquina parece un villano de novelas.”
“Oh, Emilia, que cosas dices” Rio Célica con esos comentarios. “Ése es Richard Cain Lancaster, Conde de Lancashire y Yorkshire del norte. El que le sigue es su hermano menor, Slaine Lancaster, quien si no estoy equivocada tiene dieciséis años de edad y ya se unió a la milicia al igual que sus hermanos mayores. Es primera vez que veo a Slaine en un baile... Son hijos de Sir Richard Gilbert Lancaster, Duque del ducado real de Lancaster, quien es familiar directo del rey. Los hijos de su ilustrísima no pasan grandes temporadas en Londres, ellos tienen residencias en todo el país pero la corona los requiere aquí dado los títulos y sus servicios militares.”
“Eso te iba a preguntar… Por lo que he leído, esa familia tiende a permanecer más tiempo en Lancashire… Increíble que tengan su propio condado”
“¿Te imaginas que tu familia o la mía tengan ese poder? ¿Cómo sería?” Celica jugueteó “Bienvenidos a Elphinshire. Condado vecino de Benneton” La pelirroja suspiro. “Bueno, te sigo chismoseando. Viene la mejor parte. El joven rubio que está al lado de Slaine si no me equivoco es el primogénito del socio en Alemania de Lord Rothschild y Lord Väring… No sé mucho respecto a él pese a que me encantaría sabes más detalles de su vida, pero sé que es dueño de muchas tierras en su país de origen y su fortuna es una de las más grandes por lo que las señoritas de la aristocracia lo ven como un excelente candidato a esposo. Por lo que se ha dicho ha pasado una temporada en el Lancania Palace, la residencial principal de los Lancaster en Londres. Su estadía con ellos ha llamado mucho la atención puesto que la familia Lancaster es muy… hermética y reservada. No he tenido el agrado de conocer personalmente a él joven extranjero, pero dicen que es una persona muy amable, culta y educada. De momento los Lancaster parecen no soltarlo, pero las personas ajenas a esa familia que han tenido la dicha de conversar con él no tienen más que buenos comentarios sobre su persona” Celica se propondría cruzar al menos una palabra con ése joven en alguna ocasión “El que conversa animadamente con el alemán es Sir Henry Lancaster. Como ves, muchas personas se acercan para declarar admiración por su persona puesto que es un gran combatiente que da todo por su país en esta guerra contra la codicia de Napoleón. A diferencia de sus hermanos, él no resulta ser tan… Aterrador. Podemos ir a saludarle, si gustas.”
“Yo… eh, bueno” Emilia se sentía confundida con tanta información de gente tan distinguida, desde la familia de esas bellas damas esposas de bancarios hasta aquellos miembros de sangre azul.
Emilia fue conducida por Celica hasta ese sitio, donde la pelirroja tomó su distancia cuando vio que Reinhardt Rothschild se aproximó al joven extranjero, algo le dio a entender a la pelirroja que pese a que se demostraban cordialidad entre ellos en el fondo no había muy buen ambiente. Ellos dos se excusaron y fueron a conversar más allá, seguramente algo relacionado con el negocio de sus padres. Las dos siguieron avanzando hasta que llegaron hasta donde ahora, estaban los hermanos Lancaster.
“Sir Lancaster” Celica hizo una reverencia y Emilia le imitó
“Señorita Elphinstone” El joven le respondió el saludo inclinando su cabeza.
“Estimado señor, espero que perdone mi indiscreción en abordarlo apenas ha terminado de conversar con su amigo, pero el deseo de que mi amiga conozca a tan ilustre persona ha gobernado por sobre mi sensatez. Le he hablado de usted y de sus admirables hermanos, por lo que la he ilusionado incondicionalmente con vuestra historia. La dama a mi lado es la señorita Emilia Bennet, sobrina de Lady Miranda, quien ha venido desde Bloomington”
“Es un honor conocer a tan magnífica persona, señor” Emilia se irguió, mirando con atención a los dos que conversaban. Su corazón latía fuertemente sintiéndose demasiado pequeña frente a aquel joven tan regio y alto. Era un príncipe, a sus ojos. La ansiedad por estar en un acto tan importante la dejaban nerviosa.
“Señorita Bennet.” Recibió la mano de la joven con su mano enguantada. Seguidamente le dio un suave beso en la parte superior de la mano de Emilia. Efímero el tacto, le soltó con delicadeza. “Espero que esté pasando una agradable velada” El rubio se mantuvo tranquilo, sonrió brevemente. Después notó cierta insistencia en la mirada de Celica y entendió su deseo, pero Henry no estaba seguro si debía acceder a ellos. Dudoso, se movió un poco al costado para permitir la visión hacia sus otros hermanos, pero Henry buscó a quien le correspondía ese protocolo indigno para un noble “Señor Grahnbell, no nos ha presentado a las damas” Le dijo con voz clara para captar la atención de sus hermanos también quienes parecieron dedicar concentración a esa escena albergados por cierta curiosidad.
Un señor de unos cuarenta y algo apareció inmediatamente cerca de ellos, Emilia entendió que era un lacayo de los Lancaster.
“Perdone mi torpeza, señor Lancaster.” El hombre observó a las damas y se aclaró la voz “La señorita Celica Elphinstone, hija de Lord Ewan Elphinstone de Escocia, y la señorita Emilia Bennet, sobrina de Lady Miranda” era su deber estar informado. Las damas se inclinaron sincrónicamente hacia los jóvenes presentes.
“El señor Richard Cain Lancaster, conde Lancashire y Yorkshire del norte, a su lado, su hermano menor el señorito Slaine Lancaster, y a su lado, el señor Henry Lancaster. Todos miembros de La Casa Lancaster.” Los mencionados inclinaron su cabeza como el protocolo de modales lo sugería.
“Parece que el baile ha sido un evento muy bien organizado, estando los hijos de la nobleza presente.” Expresó Celica. “Me alegra que un gran número de personas estén presentes hoy”
“Por desgracia, la invitación se extendió demasiado compasiva. No fueron egoísta en invitar incluso a personas que dogmáticamente son más que un ornamento en vez de una ilustre presencia con quien interaccionar.”
“¿Puedo atreverme a preguntar que el señorito Lancaster siente que alguien sobra?” Preguntó Emilia, un poco molesta por la actitud de ese chico.
“¿Perdón?”
“Emilia…”
“Naturalmente, no todos nos pueden fascinar y celebro la honestidad del más joven de los Lancaster. Sólo espero que no sea a mi presencia o la de otra persona de mi rango de quien profesa tal repercusión” 
“…” El adolescente brevemente bajo la mirada tal que casi pasa desapercibida esa imprudencia. La nobleza no debe bajar la mirada jamás. Unos segundos de silencio le bastaron para articular su respuesta “Señorita Bennet, no me refería a vuestra persona ni la de su amiga, deseo aclarar” El joven había errado en su comentario malinterpretándose. Sentía enfado ante la presencia de miembros de la realeza y otros hombres ricos que preferían estar en la comodidad y seguridad de sus casas antes de apuntarse para ir a la guerra.
“Mi hermano se refiere a quienes no comparten su profesada efervescencia por defender nuestra patria” Aclaró Henry. Slaine le agradeció internamente.
“Me alegra, señorito Lancaster, porque me lastimaría causar molestia en alguien como usted. Quien es correcto y admirable al tener tal amor por su país.”  Ella observó al hermano mayor, éste no les había vuelto a prestar atención apenas terminada la presentación. A Emilia le llamaba la atención ese curioso ser.
En ese instante, una nueva pieza de baile comenzó a resonar por el salón. Casi por arte de magia tres chicas bien rimbombantes se acercaron a Henry Lancaster para preguntarle si quería bailar con una de ellas, a Emilia le causó gracia esa escena porque generalmente es el hombre el que debe pedir la pieza del baile. El joven escogió a una de ellas y la sacó al centro del salón para satisfacerla en su petición. Las dos sobrantes de todos modos se quedaron allí, esperando a ver si otro de los Lancaster se compadecía aunque bien sabían que esos dos no eran como Henry.
“Con su permiso.” Dijo Cain, dando unos pasos hacia delante. Slaine le siguió. Para él, su hermano mayor era su maestro y ejemplo a seguir en todo momento. Quería aprender todo de él. 
“¿Ustedes no bailan? Habiendo cuatro chicas sin poder disfrutar de tan selecta pieza de baile, y habiendo dos jóvenes que se retiran” Sugirió una de los dos sobrantes que había dejado atrás Henry.
“Precisamente así evitamos enfrascarnos en momentos innecesarios e intolerablemente sinuosos con personas absurdas insostenibles quienes tienen más tiempo propenso al ocio.” El Lancaster mayor sonrió con un halo de soberanía y pedantería “Permiso” hizo un gesto de despido con inclinar su cabeza y se retiró.
“…” Slaine imitió el gesto de despedida y siguió al mayor.
“…” Emilia y Celica se les quedaron viendo, con estupor e indignación.
“Pero qué despreciable sujeto” No pudo evitar exclamar Emilia. Pensó que sería secundada, pero en cambio lo que escuchó la consternó.
“Aaahh, el conde Lancaster es tan hermoso. ¡Lo amo tanto! Esa personalidad tan digna de un noble y ese espíritu invadido por sus deberes”
“Es tan inalcanzable y tan admirable”
“¿Tan siquiera han recibido algo gratificante de una persona como él?” Emilia las quedó mirando, indignada. “Apuesto que un tipo como él ni siquiera se digna en saludarlas”
“Con su mero desprecio nos basta para ser feliz”
“¿Se están escuchando?” La joven Bennet no podía creer lo que escuchaba. Ni la chica más tonta de su pueblo tendría una actitud tan lame botas y patética como esas chicas. “Es un sujeto frívolo y mal educado, quien no merece tal afecto que ustedes profesan. Es agraciado con un nacimiento en una cuna de alta alcurnia al igual que fascinante su deber como protector de Inglaterra, pero esas características van en desmedro con sus pocos valores y su hipocresía. Sanamente, nadie debería estar cerca de un tipo como él.”
“¿Perdón? ¿Pero quién eres tú para criticar al conde Lancaster?” Una de ellas la miró con repulsión “Vamos, Thomacine, no perdamos tiempo con gente envidiosa y poca clase.” agarró a su compañera del brazo y se fueron a asechar a otros jóvenes ricos.
“Esas chicas…” 
“Tranquila, Emilia, no malgastes tiempo y energía en gente así. Esas chicas seguramente no buscan más que asegurar su futuro.”
“¿Pero viste como se comportaron esos dos? Primero el mayor por su descaro y el otro tonto que le sigue como discípulo”
“Emilia…”
“Lo único rescatable es que tienen a Henry Lancaster por hermano. Pero… Pero… ¿Y si éste también es hipócrita y suntuoso como su hermano Cain y sólo finge ser buena persona? Odio a los nobles, pensé que eran mejores personas. Las novelas literarias me han mentido descaradamente.”
“Yo también. Pero felizmente ellos viven en otra esfera y nos excluyen liberándonos de su hastiante convivir.” Sonrió Celica, tranquilizando a su amiga.
“Celica, Emilia” Una joven de cabellos blancos y ojos escarlatas terminó por acercarse a ellas. “Que pequeño es el mundo para encontrarnos aquí”
“¿Alice?” Emilia quedó sorprendida de ver a esa persona a quien no veía desde que tenía unos ocho años de edad cuando su familia se trasladó a Londres. Era Alice Breckenridge
“Sí, Emilia, que honor que aún me recuerdes” Sonrió, divertida. “A Celica la había visto el año pasado en sus vacaciones con sus padres, pero a ti no te había visto en muchos años. Que gusto.”
“Que gusto, realmente” Dijo Emilia con toda sinceridad.
“¿No bailan?”
“Creo que he destruido toda posibilidad de baile con una insinuación glacialmente pisoteada” rio Emilia ahora tomándolo con gracia.
“¿Por alguno de los hermanos Lancaster? Emilia querida, ellos no bailan. Dicen que satanás no los dotó con la gracia del ritmo musical cuando nacieron así que evitan hacer el ridículo social.” Bromeó Alice.
“A-Alice..” Celica se impactó por la habladuría de la peliblanca.
“A mí me ha causado en gracia su comentario. Aunque parece que a Henry Lancaster no se le da mal el baile.”
“Ése es hijo de Dios. Por tanto es distinto a sus hermanos... Quizá sea bastardo”
“¡Alice ya basta!”
“Uh…” Ahora Emilia se incomodaba. 
“Estoy entre amigas. Hay confianza” Ella giró los ojos. “Bueno, esos Lancaster rechazaron bailar, pero yo si quiero” Las tomó de las manos y las llevó a la pista de baile.
“A-Alice” Aunque las dos se habían puesto tensa con la osadía de Alice, no bastaron más que unos cuantos segundos para comenzar a bailar con Alice como las amigas que eran. Reían y bailaban al ritmo de la balada.

Un poco más allá, Slaine las observaba con curiosidad. No entendía si esa actitud era aceptable o era algo que debía refutar. Conocía a cierta persona que era tan libre, pura y risueña como esas chicas y de quien Slaine profesaba un gran cariño.
“Concibo aflicción por cual prudencia era un decoro en las damas de antes...” Comentó su hermano Cain. Arqueando una ceja al ver a ese trio.
“…” Slaine bajo la mirada. Seguramente Cain rechazaría también la inocente actitud de la persona que evocaban los pensamientos del rubio lo cual era una lástima dado el destino que se avecinaba.
“La sensatez no es una cualidad propia de las mujeres.” Le respondió un joven elegante quien conversaba con los hermanos.
“Lelouch, querido hermano, espero que luego desmientas esos comentarios. No toda mujer es imprudente y claramente la actitud de esas jovencitas no es un delito del cual debas tener una condición punitiva.” Comento Marie, negando brevemente. “Y dichos comentarios los hace escuchar a ambos como un par de hombres muy viejos y desagradables” La joven sonrió divertida. Aunque admitía que era gracioso ver a su hermano Lelouch compartir con Cain, los dos eran como ¿Amigos? a la vista de la sociedad y así lo percibían ellos mismos, pero también podían ser ¿rivales? dependiendo si el objeto de interés era el mismo para ambos.   
“Bueno, hermana, reflexiono sobre tu apreciación y aclaro que mis comentarios están destinado al gentío prosaico en específico. Es evidente que ellas no son miembros de la realeza sino más bien gente de adhiere”
El lozano Slaine permaneció taciturno en tanto su consanguíneo conversaba con aquellos dos jóvenes. A Ambos observó con especial atención; Lelouch vi Britannia era un rico de alta aristocracia y por tanto era directo miembro de la realeza, ligado a la corona. Los vi Britannia al igual que su propia familia eran unas de las familias más antiguas de Inglaterra de las cuales fueron los pilares desde el inicio de Gran Bretaña. Lelouch lucía un traje que rendía honor a su estatus social y las insignias de los escudos de su La Casa vi Britannia en su traje indicaba que era poseedor de un título noble real por herencia y de aquellos que se dan por gracia y que mueren con el individuo.
A su lado estaba su hermana Marie vi Britannia, indómita y a la vez impredecible. Era una de las más hermosas damas presentes en el baile. En Inglaterra era muy mencionado que las mujeres de esa casta eran las más preciosas de todo el país y Slaine pensó que los comentarios no estaban errados.
Lelouch y su hermano Cain hablaban respecto a la guerra lo cual era un tema de conversación muy ferviente entre los hombres ingleses. Fue en eso que notaron que las chicas que bailaban entre ellas eran invitadas a bailar una pieza de baile.
“Rothschild y Väring… No me esperaba que se atrevieran a bailar con ellas.” Comentó Marie, sorprendida. No le causaba consternación que aquellos dos futuros bancarios bailaran con esas chicas, sino que lo hicieran después de que éstas llamasen tanto la atención. Los pensaba demasiado reservados y estrictos como sus padres.
“Los erráticos hijos de Lord Rothschild y Lord Väring” Bufó con ironía, Lelouch.
“Que no te escuche Lady Mauve…”
8
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Mimi Tachikawa on October 09, 2018, 09:55:21 PM »
Hoi hoi minna vengo con un ficku :

Mencione un personaje de Mery gracias hija por prestarmelo <3


Tsubasa se encontraba en la mansión de María que acaba de regresar de Inglaterra, que ni bien piso suelo japonés se comunico con Arashi para pedirle que su peliazul amiga fuera a verla para una conversación a solas con ella, el joven rubio la acompaño hasta la entrada

No te piensas quedar neechan?...-dijo la peliazul visiblemente nerviosa por la reunión-

No puedo querida Tsubasa-chan, Maria-chan dijo que era algo que tienen que hablar entre ustedes dos, asi que cuando termines de hablar con ella nos podemos reunir para conversar claro si tu lo deseas…-

Deacuerdo…-

No tengas miedo…Tsubasa-chan, ni que te fuera a hacer algo…- le dijo sonriente apoyando sus manos en los hombros de la joven- mucha suerte…-le guiño el ojo y se retiro del lugar-

Tsubasa suspiro pesadamente y espero a que abrieran la puerta, cuando lo hicieron vio a la joven pelirosa que le sonreía alegremente-

Ha pasado mucho tiempo querida Tsubasa y como siempre no has cambiado para nada…- al verla de arriba hacia abajo con sus pantalones desgastados y su polera, con una coleta amarrada- será mejor que cambiemos un poco tu aspecto para esta reunión…-con un movimiento de las manos, las doncellas aparecieron y la vistieron con una falda de color blanco una blusa celeste y el cabello suelto- ahora si esta mucho mejor…- le tomo una foto- ahora la mandare a todos los chicos en el whatsap que acabo de crear con ellos

No Maria-san!!...-dijo avergonzada-

Muy tarde…- le mando la imagen a todos y rápidamente recibió respuestas claro sin decirle a la joven avergonzada-bueno ahora que ya hemos pasado a los saludos, ven vamos al jardín para que me cuentes las tonterías que has hecho en mi larga ausencia…-

Maria-san…-

Lo se todo Tsubasa…al menos todo lo que he podido investigar…-mientras caminaban juntas observando como las flores caian de un lado a otro alrededor de ellas-

Perdoname por no proteger como se debe a Ousama…-dijo bajando la mirada y apretando el puño- me siento aun impotente por haberlo puesto en tanto peligro…ahora también tengo en mi contra a Izumi-kun…fui la causante de que todo se haya acabado de esa manera-

Te estas poniendo muchas mochilas pesadas sobre tu espalda querida Tsubasa…-le dijo en tono serio- la culpa no es únicamente tuya, la culpa es de todos en realidad…-suspiro pesadamente-ademas lidiar con Leo es tan complicado,
sobretodo si estas con el casi por 10 años…-

Eh??? Ousama estuvo contigo?-

Pues claro...tenia que alejarlo de este lugar aunque en realidad fue él quien al final eligio seguirme, aunque esa historia te la contare después…fue algo muy divertido y estresante al mismo tiempo- rio suavemente-

Debo de imaginármelo…-dijo suspirando aliviada-al menos ahora se que ha estado en buenas manos y no ha estado solo-

Como siempre eres demasiado seria que no puedo seguir tu ritmo…-se toco la cabeza para acariciarse la cien- igual de incomprendible…-

Sucede algo Maria-san??-

No es nada…- suspiro pesadamente-bueno ahora que he vuelto espero que te puedas abrir conmigo y me puedas contar tus inquietudes y tus dudas si no puedes hablar conmigo…he oído que estas viviendo en la casa de Sakuma Rei correcto?-

Si, estoy viviendo con Rei-san…ha sido como mi protector en los años que estuve lejos…a él le debo el que aun siga con vida …-

Y él es el hermano mayor de Ritsu correcto?-

Lo es y me apena no poder hacer nada para unirlos porque están muy distanciados, aunque también acabo de ver a Ritsu…-

Y es una coincidencia que Mao Isara también haya llegado a Japón…-

Mao-kun esta en Japón??...-dijo sorprendida- entonces seguro esta preocupado por él y creo que será mejor ayuda que yo…-

Otra vez menospreciándote, ten un poco de confianza en ti misma…- le dijo visiblemente enojada- no se que les pasa a todos mis amigos…que están tan cambiados…-

Pero hare todo lo posible para que Rei-san pueda llegar a Ritsu…-

Asi se habla…y con respecto a Leo que es lo que sientes ahora que lo has vuelto a ver??-

Pues…otra vez estoy preocupada porque volvió a ser mi key pero estoy entrenando fuertemente para ser una hime digna de protegerlo…-

Por tu promesa de familia??-

No…nunca pensé en eso…yo lo protejo porque quiero hacerlo…- tocándose el pecho- y quiero que él llegue a ser feliz …-

Ya veo…-dijo mas aliviada-

Maria-sama tiene visitas…-dijo una de las sirvientas-

Aunque no esperaba otra visita que no fuera Tsubasa…hazlo pasar por favor…-

Deacuerdo…-

Quien podrá ser?...-

Esperabas a alguien más?-

En realidad no…-

Maria-neesama!! Forgive me por entrar de esta manera…-

A la escena entro un joven pelirojo de cabellos cortos, de porte elegante y ojos de color lavanda entraba a escena
Suou…-dijo la pelirosa sonriendo ampliamente- no te preocupes que siempre eres bienvenido a visitarme…-

El pelirojo se quedo mirando fijamente a la otra chica y sonrio ampliamente- Tu eres Tsubasa Kazanari-neesama es cierto??-

Ha pasado mucho tiempo Tsukasa-kun…-dijo sonriendo suavemente- has crecido mucho…-

El pelirojo se acerco a la joven arrodillándose para tomar una de sus manos y darle un suave beso

Como siempre tan elegante…- dijo la peliazul un poco sonrojada por la galantería del otro joven-

Me alegra saber que se encuentra bien...permiten que yo Suou Tsukasa las escolte en esta caminata de reencuentro…-ofreciendo sus manos-

Ambas jóvenes asintieron y se apoyaron en él mientras caminaron por el jardín

Has estado practicando tu baile y canto desde que dejaste Inglaterra querido Suou?-

Yes, todos los días Maria-neesama tengo la esperanza que nuevamente volveremos a ser Knigths y recuperar el puesto que perdimos años atrás…ahora tengo mas esperanzas al ver a Tsubasa-neesama frente a mi, es como un sueño ver a una de mis musas inspiradoras …-

No es para tanto Tsukasa-kun…-dijo avergonzada- y no creo que por el momento podamos reunirnos como unit…siento que hayas tenido que unirte al poco tiempo que se disolvió el grupo…-

Don´t worry Tsubasa-neesama no quiero ver su rostro de tristeza no le cae bien a una persona de tanta gracia y belleza…-

Y asi es todos los días Tsubasa…Suou es un chico encantador me agrada demasiado es un chico con el que podemos hablar de muchas cosas, asi que también puedes apoyarte en él…recuerdas Suou cuando estuvimos buscando a Leo por 2 dias cuando se perdió en Inglaterra?-

Maria-neesama por favor no me haga recordar lo que sucedió con el LEADER…- con una gota en la cabeza-fueron días muy pesados…-

Si es muy difícil cuando se pone de esa manera…- dijo la pelirosa suspirando pesadamente-

Ousama es una persona muy especial…-rio suavemente la peliazul-

Ambos jóvenes miraron a la peliazul sonriente y solamente pensaron en lo especial que era Leo para ella

Uhm…si por el momento no se puede hacer la unión musical, podemos hacer un paseo con todos!!- dijo Maria sonriendo ampliamente-vamos a organizar una salida a mi casa de playa aprovechando que Hanasaki y Rizembool están de vacaciones, no hay manera de que nadie me diga que no…- sacando su celular para enviar mensajes a los demás chicos,incluyendo a otros invitados que no diría hasta el mismo dia- supongo que Suou y Tsubasa iran no??-

Claro que ire Maria-neesama quiero poder conocer mejor a Ritsu-senpai, Sena-senpai y Narukami-senpai …-

Aunque es poco probable que venga Izumi-kun…-

De eso me encargo yo no se preocupen, asi que vayan organizando sus agendas que en en estos días les mandare el dia y el lugar de encuentro donde los llevare a mi casa…que hermoso es ser una mujer con solvencia económica…-riendose fuertemente-

Creo que será bueno relajarme al menos por un momento…-

Tsubasa-neesama no se preocupe que todo estará bien en este paseo, ahora debe de contarme como le ha ido soy todo oídos…-

No creo que tenga mucho que contarte…Tsukasa-kun…- le acaricio suavemente los cabellos- pero te contare lo que necesitas saber…-

Y es asi que en los primeros días de vacaciones se llevaría a cabo una reunión con todos los miembros de Knights cortesía de Maria para lograr que las aguas se calmen al menos por un momento y poder volver a ver a las personas que si bien no conocía perfectamente significaban mucho para su querido amigo Leo.

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matta ne!!

Mimi-chan
9
Perfiles / Re: Airin's battle books __〆(●゚ω ゚●)ƪ
« Last post by Airin on October 09, 2018, 08:21:16 AM »



Airin
Meilin Hong [Brother Firetribe — One Single Breath]
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Suigetsu Houzuki ⏩ [Nightwish — Nemo]
Shuuhei Hisagi ⏩ [Metallica — Sad But True]
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Hoi hoi Minna vengo a hacer unos cambios xD

Bishounen Oficial: Leo Tsukinaga (Ensemble Stars)
Amante: Yuuta Aoi (Ensemble Stars)
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Aniki: Sugawara Koushi (Haikyuu!)
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Peacemaker:Izumi Sena (Love Stage!!)
Voyager: Rinne Rokudo (Kyoukai no Rinne)
Nemesis: Tsubasa Kazanari (Seki Zesshou Symphogear)
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40k: Hajime Mutsuki (Tsukiuta)
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Bastard: Gilgamesh (Fate/Stay Night)

Dejo a Sangaku Manami (Yowamushi Pedal) y sube a oficiales Shiki Iseya (The Idolmaster Side M)

matta ne!!

Mimi-chan
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