Otro día lo pongo bonito que aún no me he hecho la maleta y salgo de viajeeee

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Bennu arrugó el ceño mientras Neko seguía llevándose aquellas cosas a la boca. Hacían un ruido extraño mientras las masticaba y a veces parecía que sólo las aplastaba contra el paladar, cerrando los ojos para más placer.
Ikki miró con atención la manera en la que el cuello de la chica se movía al tragar y apartó los ojos, mirando al cielo obstinadamente despejado.
—¿Seguro que no quieres? —insistió ella, con un puñado de… cosas amarillas en la mano—. Están buenas.
Ikki arrugó aún más el ceño.
—Fi figuef afí… —intentó hablar Neko con la boca llena.
Bennu rodó los ojos y se dejó caer al suelo, con la espalda en el césped fresco.
—Con la boca llena no te entiendo.
Ella sonrió y tragó antes de ofrecerle el snack una vez más.
—Son estrellas de maíz con sabor a mantequilla. Están buenas y tienen el añadido de que comértelas aquí no engorda —explicó antes de darle un golpecito con la rodilla—. Y si te pones cuatro o cinco en la boca pones acento estadounidense de inmediato.
—No necesito comer nada llamado… saltarín. No me fío.
Neko se rió y acercó la mano hacia los labios de Ikki, dejando que oliera el snack.
—¿Una lamidita?
Ikki se dio la vuelta, dándole la espalda a Anir.
—¿No? —preguntó por última vez y se encogió de hombros al no recibir respuesta—. Pues más para mí.
Neko se acomodó, usando la cintura de Ikki como respaldo y continuó comiendo Jumpers a la sombra, mientras dejaba pasar los minutos perezosamente.
—¿Cuánto te queda?
Ikki le echó un vistazo a su contador antes de suspirar.
—Un minuto en tiempo de juego.
El silencio se estiró entre ellos y al final Neko decidió dejar la bolsa de Jumpers a un lado e inclinarse sobre su compañero de juego, buscando su cara.
—Mañana no puedo entrar, pero pasado vendré a la hora de siempre.
Ikki se giró para quedar boca arriba y puso una mano grande en la cabecita de Anir. Simplemente asintió. “Aquí estaré”, tradujo Anir en su cabeza y sonrió antes de apartarle el flequillo de la frente.
—No te muevas, ¿vale?
Bennu levantó una ceja.
—Vale, te esperaré aquí.
Neko se encogió un poco de hombros, mordiéndose el labio inferior.
—No me refiero a pasado mañana, me refiero a ahora.
—No entiendo —contestó Ikki que empezó a oír el aviso de desconexión.
Abrió los ojos dentro de su cápsula y esperó a que se abriese antes de llevarse los dedos a los labios. Entre el último remolino de píxeles podría haber jurado que había visto un pelo dorado muy muy cerca y le parecía que la boca le sabía a mantequilla.