Author Topic: neverland 2.2: you can (not) fight  (Read 99397 times)


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #120: March 31, 2023, 03:51:57 PM »
Maldita tirfing. El arma que lleva Anir es esta, que salió en el capítulo 33 hace mil años <3

87.

Tirfing era un monstruo más bien escurridizo. El bicho sólo se regeneraba en el mapa una vez cada hora y nunca había más de una al mismo tiempo. Además le encantaba esconderse por los pasillos del primer piso del Castillo de Glast Heim, pero la podías encontrar en otros lugares también.

—Una vez se me descolgó del techo. —le avisó Anir a Fíli mientras subían las escaleras con cuidado.

Fíli afianzó mejor su agarre al mango de la espada, levantándola un poquito más, y asintió con la cabeza.

—¿Algo que deba saber? —preguntó el knight.

Neko se paró un momento, mirando alrededor antes de sacar un arma del inventario que parecía el hijo bastardo entre una katana y un mazo de guerra, con el mango como mamá, pero el final del sable como papá. Fíli entrecerró los ojos, sin reconocer el tipo de arma que se acababa de equipar la mechanic.

—Es rápida, suele hacer críticos y se puede esconder en la oscuridad —listó Anir, levantando su arma un poco más y avanzando paso a paso por la escalera—. Lo bueno es que no es muy fuerte, lo malo es que es difícil pegarle porque no se queda quieta.

Fíli asintió, mirando hacia atrás por si algún monstruo se les acercaba por la retaguardia mientras estaban concentrados en encontrar a su presa.

—¿Algo más?

—No mucho que nos sirva. Lo mejor es atacarla con ataques físicos o sagrado. Es agresiva, puede cambiar de blanco y detecta si te escondes. Es casi imposible pillarla desprevenida. También puede invocar a otros monstruos, pero espero que no lleguemos a ese punto.

Anir invocó uno de sus bots en forma de ojo y le señaló que explorase los pasillos más adelante. El robotito no captó ningún monstruo en las inmediaciones, así que volvió con su dueña, aunque se posó en el hombro de Fíli todo contento.

—Bien, avancemos. —dijo Anir mientras Fíli miraba del robotito en su hombro a Neko sin saber qué decir.

Anir levantó una ceja cuando le vio dudar y le aseguró que el bot era completamente inofensivo.

—Bueno… —contestó Fíli, moviendo un poco los hombros al levantar la espada un poco más.

El bot pitó suavecito y se agarró con sus garritas prensoras a la ropa del knight.

Un par de minutos después Fíli se pegó a la pared, parándose.

—¿No es raro que no haya ningún monstruo por aquí? —preguntó en alto.

Anir arrugó la nariz.

—La verdad es que un poco sí, el piso de abajo estaba a reventar.

—¿Crees que se nos haya adelantado alguien? —rumió Fíli, queriendo mesarse la barba, pero tenía las manos ocupadas—. Sería raro, tendrían que haber venido por el mismo camino que nosotros, ¿no?

Anir dejó caer el arma hasta que la punta tocó sus pies y arrugó la nariz.

—Técnicamente no. Glast Heim está compuesto de varias mazmorras y muchas están conectadas entre sí. Sí, el camino más rápido a esta zona es por donde hemos venido, pero no es el único.

Entonces la mechanic abrió mucho los ojos y levantó el arma otra vez, con cara de cabreo.

—Mira, cómo alguien se haya cargado a la cabrona de la Tirfing lo mato.

—No creo que sea buena idea… Que ahora las vidas son de verdad. —le recordó Fíli.

Anir suspiró y le dio la razón.

—Pues lo dejo cojo y luego le cobro por ponerle una pierna nueva. —fue el cambio de plan de Anir.

Fíli intentó no reírse, pero le fue difícil.

—No, espera, ¿puedes hacer eso? Mola.

Anir le sonrió y le guiñó un ojo. Y mientras Fíli le sonreía de vuelta, el chico vio un brillo por el rabillo del ojo, que aparecía salir desde una pared un poco más adelante.
Y al mismo tiempo en el que Fíli dejaba caer la espada para agarrar el hombro de Neko, el bot empezó a pitar como un loco, emitiendo luces rojas.

La tirfing salió disparada desde la pared hasta el lugar en el que había estado Neko, pero Fíli había podido echarla al suelo, apartándola a tiempo y dejándola fuera de peligro.

—¡Tirfing! —gritó Neko desde el suelo y tres bots más salieron de su bolsito para ir volando hasta el monstruo.

La tirfing, una espada grotesca con un ojo gigante y una boca babosa llena de dientes afilados se rió con malicia antes de volver a atacar, esta vez directa hacia Fíli. Los bots flotaron confundidos donde había estado el monstruo, pero no tardaron en volver a volar hacia ella.

Fíli se agachó justo a tiempo, haciendo una voltereta por el pasillo y agarrando el mango de su espada mientras rodaba. Al levantarse hizo lo mismo con su espada que dio de lleno contra la tirfing que le volvía a atacar.

—¡Déjalo estar, maldita espada! —gritó Anir, atacando a la tirfing por detrás, pero el monstruo abrió la boca para morder la espada de Fíli y se defendió de Anir con su propio mango.

—¡Aah! ¡Qué asco! —gritó Fíli cuando las babas de la espada le mojaron las manos.

Anir apartó su arma, levantándola con las dos manos por encima de su cabeza y cuando estaba bajándola para darle un buen golpe a la tirfing, ésta soltó la espada de Fíli y se hizo uno con el suelo.

El bot, que de alguna manera seguía agarrado al hombro de Fíli, dejó de pitar y parpadeó mucho más calmado. Fíli se estaba mirando las manos con cara de asquito y sin saber qué hacer. ¿Limpiarse y arriesgarse a soltar su espada cuando la tirfing seguía por ahí o darse el gustazo de quitarse las babas de encima?
Mientras tanto Anir parecía muy satisfecha. Al final Fíli se decidió por la segunda opción e intentó cambiarse los guantes sin mancharse demasiado.

—Bueno, eso no ha ido muy bien, pero tampoco mal. —comentó el knight.

Neko se rió un poquito.

—No, que va. Eso ha ido de puta madre.

Fíli levantó una ceja, esperando a que Neko elaborase su respuesta. Neko invocó su omnitool y puso un mapa, separándolo de su brazo para que flotase a su lado. Parecía el segundo piso del Castillo de Glast Heim, dónde se encontraban. Fíli podía ver dos puntos azules muy juntos y uno rojo que se movía despacio a unos diez metros de los primeros.
Fíli parpadeó una vez y luego miró a Anir, abriendo la boca despacio.

—¿La tienes marcada?

—Exacto.

Y la sonrisa de orgullo de la mechanic no podía ser más hermosa a ojos del knight.


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #121: April 30, 2023, 04:18:39 PM »
Y la cacería continúa

88.

—¿Cómo? —preguntó Fíli, ahora con guantes limpios y curiosidad evidente en su cara.

—Con mis bots, sirven para muchas cosas, una de ellas es marcar enemigos —Neko señaló al bot que seguía agarrado al hombro de Fíli—. Ese es un repetidor. Se especializa en encontrar enemigos y seguir a los que los otros bots han marcado. Ahora mismo está programado para priorizar a la Tirfing, pero nos avisará si hay más enemigos cerca también, no me fío de que la cabrona esa no invoque su séquito antes de tener menos de la mitad de vida.

Fíli asintió, estudiando el mapa que aún flotaba delante suya.

—¿Vamos a buscarla o cual es el plan? No sé cómo actúa este bicho.

—Sí, es mejor seguirla, ya nos atacará cuando estemos lo suficientemente cerca.

El par siguió adelante con cautela, mientras el robotito piaba suavemente pero cada vez con menos intervalo entre pitido y pitido. Neko volvió a sacar el mapa para asegurarse que iban bien.

—Hay dos fantasmas un poco más adelante. —susurró la chica y Fíli asintió con la cabeza, pegándose a la esquina del pasillo para asomarse con sigilo. Luego miró a Neko y se señaló a sí mismo.

Ella asintió y él le dedicó una sonrisa pilla y confiada antes de doblar la esquina y acabar con los dos fantasmas con un par de sablazos bien calculados.
Anir le miró ladeando la cabeza, con su propia sonrisa pilla adornándole los labios.

—¿Te has quedado agusto?

Fíli se encogió de hombros.

—Un poquito sí.

Y Anir rodó los ojos sin poder quitarse la sonrisa de la cara.

—Sigamos, no está lejos. —indicó Neko, palmeando el hombro de Fíli.

No tardaron mucho en tener un segundo encontronazo con el monstruo espada, que les apareció por la espalda y a duras penas pudieron evitar el ataque. Fíli consiguió chocar sables de nuevo con la Tirfing, aunque esta vez le dio en el lomo de la hoja, mandando a la Tirfing a volar contra una pared con la que se fundió.

Fíli chistó.

—Si hubiera más luz en estos pasillos… —refunfuñó, buscando la espalda de Neko para apoyar la suya en ella—. ¿Dónde está?

—Creo que sobre esa puerta. La que tienes a tu derecha —le indicó su compañera—. Fíjate en el bot sobre tu hombro, mira hacia donde esté su objetivo.

Fíli echó un vistazo rápido al bot. El cacharrito tenía su único ojo bien abierto, fijo en la pared a su derecha, justo encima de una puerta mientras emitía latidos rojo brillante a intervalos muy cortos.
Fíli volvió a mirar hacia la pared y juró ver el brillo de la sonrisa babosa de la Tirfing. Movió su espada justo a tiempo para bloquear el ataque inminente del monstruo que rebotó y se puso a reír mientras volvía a adentrarse en la oscuridad.

—¡Ah, no! —gritó Anir y levantó su arma por encima de su cabeza— ¡Max Lumen!

Y todo el pasillo se iluminó con la fuerza de miles de velas por un instante. La Tirfing gritó con un chirrido e intentó fundirse con el suelo, pero aún estaba iluminado y Fíli aprovechó la confusión del monstruo para atacarle con una de sus habilidades más poderosas. El choque entre espada y espada resonó por todo el piso y la Tirfing chirrió otra vez antes de escurrirse por las sombras que volvían a aparecer de nuevo.

—¡Le he dado! —dijo Fíli—, pero ha vuelto a desaparecer.

Neko asintió, mirando las esquirlas de metal que desaparecían lentamente del suelo.

—Volverá, aún le queda más de la mitad de la vida.

Los dos volvieron a mirar el mapa para ver donde se había escondido ahora el monstruo y empezaron a caminar en esa dirección con cuidado.

—¿Qué era eso? Lo que has hecho antes —murmuró Fíli—. Parecía un ataque de mago.

—Oh, es una habilidad especial de este arma, me la bendijo un cura.

Fíli se paró un momento para mirar la nuca de Anir.

—¿Un cura? —preguntó antes de empezar a andar de nuevo tras ella.

Neko echó un vistazo hacia atrás y aprovechó para volver a localizar a su presa antes de ponerse en marcha.

—Bueno, un Saint, pero es que en la vida real es cura. Es un tipo un poco raro.

Fíli parpadeó y apretó los labios para no reírse.

—Lo malo es que he usado la mitad de lumens que tenía acumulados, sólo puedo hacerlo una vez más. —explicó Anir.

Fíli arrugó la nariz y suspiró suavito.

—Será mejor que lo guardes para una emergencia.

Anir asintió, sabiendo que probablemente eso era lo mejor que podía hacer y el bot emitió unos pitidos dispares y con melodía de pregunta. Anir frunció el ceño y se dio la vuelta para acariciar la cabecita del bot bajo la atenta mirada de Fíli.

—Creo que la ha perdido. —tradujo Anir y Fíli puso cara de preocupación.

—¿Estamos en problemas?

—No creo, lo más posible es que haya subido al segundo piso o se haya metido en una sala donde no funcione la señal del rastreador —y Anir levantó los ojos hacia Fíli, sonriendo como un gato que ya había atrapado al ratón—. Y sólo hay una sala de eso tipo en todo este piso.

Fíli le sonrió de vuelta y se llevó la mano al pecho antes de inclinar un poco la cabeza hacia su compañería de cacería.

—¿A qué esperamos?

« Last Edit: March 29, 2024, 05:51:55 PM by Neko »


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #122: May 31, 2023, 05:02:40 PM »
Esta vez si me he fijado en poner bien el numero de capitulo :v efffffe no he subido los iconosssssss
Yahoo! answers: am i alhaitham?


~+75~


—Creo que estaba respawneando aquí.

—Crees. —repitió Airin despacio, tamborileando con los dedos sobre la tapa del mimic.

Lisa comprobó que las puntas de su pelo siguieran translúcidas y no abiertas.

—Es algo complicado de explicar.

—Ajám. No tengo interés en reavivar el estrés post traumático de nadie que no sea el GM, no tienes que darme detalles cruentos, yo también morí un puñado de veces antes del secuestro del juego. —dijo la soldier resoplando con resignación.

El fantasma de la bibliotecaria esbozó una sonrisa agradecida y dejó de mirar a la pelirroja para dirigir la vista hacia el otro lado de la mesa más allá de la joven.

—Y, además de adoptar mobs pequeños como mascotas, leer cuentos de hadas a caballeros espectrales y entablar amistad con fantasmas residentes ¿qué te trae por aquí?

Airin parpadeó repasando mentalmente la lista de hazañas cuestionables que le acababan de describir.

—¿A qué viene uno a una biblioteca?

—¿A procrastinar y eludir responsabilidades? —Lisa sonrió con dulzura afilada.

Airin miró al infinito concentrado en el polvo sobre la mesa.

—¿...no hemos estudiado juntas verdad? Ni que me hubieras visto en la vida real.

Lisa se echó a reír.

La soldier se reacomodó en su sitio, doblando una pierna sobre el asiento y haciendo lo posible por aguantar las ganas de balancearse atrás y adelante sobre las dos patas traseras de la silla.

—La verdad es que procrastinar y eludir responsabilidades podría decirse que es también parte de lo que estoy haciendo ahora. —comentó señalando de forma vaga hacia el resto de la biblioteca por donde Locke se movía entre las sombras.

—Oooh~ ya entiendo, cebo vivo a cambio de no bajar a las cloacas.

Airin la miró fijamente con el ceño fruncido, teniendo de repente cero dudas de que estaba empezando a odiar la frase que tanto repetía Yumichika.

—Algunos tenemos estándares —dijo simplemente, haciendo reír de nuevo a Lisa.

—Ah, me recuerdas a alguien, sé que lo conocía hace tiempo, pero se me escapa su nombre.

—Seguro que es otro maleante habitual, parece que me dedico a recoger de esos como si los repartieran con muestras de comida gratis.

—¿Y los estándares? —preguntó la mujer con diversión.

—Eh, que los tenga no significa que los use siempre, —Airin se encogió de hombros recostándose en la silla,— que se gastan y entonces no me quedan cuando me hacen falta.

—Ah, y resulta que hoy te hacían falta.

—Con urgencia. —la soldier asintió seriamente.— Compréndeme, tengo corazón de pollo, me asusto con facilidad y pierdo los nervios.

—Casi le afeitas el flequillo a tu compañero stalker hace un ratito, —observó Lisa de forma casual.

—Un pollo cabrón, nadie es perfecto. Y la culpa es suya por hacerme perder los nervios. —Y diciendo eso levantó un dedo en el aire y amenazó a las sombras sin darse la vuelta— Notathief NO vuelvas a salir de la nada por favor gracias.

—No es de la nada, sólo porque no me oigas no significa que no esté. —refunfuñó la voz del joven a su espalda.

Airin abrió mucho los ojos, inspiró lentamente con profundidad hasta que hubo cogido la cantidad de aire necesaria para llenar del todo sus pulmones, y la volvió a dejar salir también con lentitud, mirando a Lisa con las cejas levantadas y cara de indignación por la demostración.

“¿Lo ves?” señaló articulando en silencio hacia la figura de Locke. “¿Ves lo que tengo que aguantar? Ni siquiera es de mi party.”

El fantasma de la bibliotecaria se mordió el labio inferior y le dio unas suaves palmaditas intangibles sobre la mano más cercana.

—Dices que te asustas pero estoy aquí para asegurarme de que no corras más peligro del necesario ¿y a cambio te dedicas a mascotear monstruos que no deberían ser mascoteables y a ligar con espectros? Y además me amenazas, ya me contarás qué miedo. —resopló Notathief.

—Oye que tengo novio y no voy ligando con cualquiera, y lo del caballero espectral ni me preguntes, tenemos la misma idea nula. —Airin hizo amago de pegarle con el guante suelto pero el stalker se apartó sin dificultad.

—No, si lo decía por ella. —dijo éste señalando a Lisa.

Las dos mujeres respondieron al mismo tiempo.

—No es mi tipo cielo.

—Que tengo novio he dicho.

—Huh… bueno, lo que vosotras digáis. —concedió Locke ladeando la cabeza y encogiendo un hombro. A él tanto le daba si no había un tesoro robable por medio.— ¿Crees que habrán conseguido algo allá abajo ya?

Airin desplegó su omnitool y revisó sus mensajes. No tenía nada nuevo.

—Si hubieran cazado ya a la Tirfing algo me dice que habríamos oído berrear a Neko a través de los mapas de mazmorra. Y de momento nada tiembla y se derrumba o explota y arde, así no creo que mi party esté en apuros tampoco.

Notathief y Lisa parpadearon con desconcierto.

—Te veo segura de ellos, pero no parece un escenario muy… reconfortante.

—Oh, —Airin rodó los ojos con una pequeña sonrisa segada pero afectuosa. —No conoces a mi panda de energúmenos todavía.



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« Last Edit: April 01, 2024, 12:33:30 PM by Airin »

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n    m a i t e.       ~


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #123: March 29, 2024, 05:53:09 PM »
Venga, que acabamos con la Tirfing casi un año después xD

89.

Llegar hasta la sala donde Anir creía que se había escondido el monstruo que estaban buscando no había sido tan difícil, aunque cuando la chica se paró, miró una pared y anunció que habían llegado, Fíli se rascó la cabeza confundido.

—¿Aquí? —preguntó él.

—Aquí. —confirmó ella.

—Aquí… —repitió Fíli—. ¿Y cómo entramos?

Anir le sonrió y dio una palmadita toda feliz. Y al separar las manos tenía algo brillante en la palma, recién sacado de su inventario.

—Pues con la llave.

Fíli asintió, lamiéndose los labios.

—Claro, con la llave, eso tiene sentido —contestó mientras adoptaba una posición defensiva—. Esa cosa va a atacar en cuanto abras, ¿verdad?

—Muy probablemente.

Neko se puso a tantear la pared con la mano hasta que encontró un pequeño agujero bien disimulado y metió la llave, que parecía más un adorno moderno que una llave en sí, en aquel hueco. Se giró a mirar a Fíli y levantó una ceja. Fíli asintió con la cabeza y ella apretó un poco más hasta que se oyó un clic, la pared empezó a moverse y el bot en el hombro de Fíli se volvió loco.
Un ojo se iluminó desde el interior del escondrijo oscuro y una hilera de dientes apareció justo después. Fíli apretó aún más la empuñadura de su espada y la Tirfing salió disparada hacia él.

Fíli levantó más la espada, pero el monstruo cambió de rumbo lo suficientemente rápido como para hincarle el diente en el brazo sin que al Knight le hubiera dado tiempo a reaccionar. Por suerte, su Auto Contra Ataque se activó sólo y la espada de Fili le dio un revés al costado del sable de la Tirfing tan fuerte que el monstruo le soltó para fundirse entre las sombras de una esquina.

—Mierda, estoy herido. —dijo Fíli con mucha más calma de la que sentía.

El bot de Anir pasó a modo silencioso, pero continuó emitiendo una luz roja a intervalos para avisar de la presencia de su objetivo.

—Tómate esto.

Anir alargó la mano hacia Fíli, sin dejar de vigilar el rincón en el que la Tirfing había desaparecido.
Fíli frunció el ceño y agarró la poción abierta con la mano del brazo herido. Hizo una mueca de dolor, pero se negó a bajar la espada por si la Tirfing volvía a atacarle. E hizo bien.

—Date prisa… —murmuró Anir, levantando su arma mientras se empezaban a oír unos arañazos desde la oscuridad—. No, no, no…

Fíli tragó lo más rápido que pudo y su herida empezó a sanar. Y desde la oscuridad, decenas de ojos sangrantes empezaron a arrastrarse hacia ellos. Uno desplegó un par de alas y empezó a volar torpemente. Y a ese le siguieron los demás.

Anir blandió su arma, dándole a un par de monstruitos voladores mientras Fíli dejaba caer la botella de la poción y se unía a la batalla lo más rápido posible.

—¡Aaaah! —gritó Anir con angustia irreprimida—. ¡Qué asco!

—¡No me habías dicho que invocaba beholders! —exclamó Fíli entre las carcajadas metálicas y desquiciadas de la Tirfing.

—¡No esperaba que llegásemos a esto!

Uno de los beholders chiquitillos esquivó el golpe de Anir y se agarró a su arma, descendiendo por ella poco a poco con sus patitas recién creadas y aún manchadas de sangre. Anir empezó a mover el arma de un lado a otro intentando despegarlo.

—¡Suéltame, ojo malo!

Y su bot pió decepcionado.

—Tú no, tú eres estupendo y maravilloso.

—¡Échate atrás! —instruyó Fíli, con su espada agarrada con las dos manos, apuntando al techo y brillando con una habilidad recién cargada—. ¡Aaaaah!

Anir se agachó y rodó por el suelo mientras Fíli gritaba desde el estómago, dando una estocada detrás de otra, paso a paso hasta completar el combo de cinco y añadir otra que giró por encima de su cabeza para acabar a la altura de su cadera izquierda.
La mayoría de beholders bebés se deshicieron en cientos de grititos y Anir dio una palmada en el suelo para invocar a sus robots con forma de ojo y desplegarlos hacia los beholders que creían que se escapaban.

La Tirfing chirrió por el suelo de piedra, boca abierta y ojo rojo, gritando con locura por la pérdida de su séquito y Fíli sonrió con la misma intensidad.
En realidad, su combo aún no había acabado.

Levantó su espada hacia la derecha, por encima de su cabeza, mientras daba la vuelta sobre sí mismo. Su ropa voló de lo deprisa que iba y al acabar de dar la vuelta propinó el último sablazo justo donde la Tirfing se encontraba. Los avisos de crítico brillaron en el aire y el mango de la Tirfing sangró antes de caer y resbalarse unos metros más hacia delante.

Sus gritos pasaron a sonar agonizantes y los pocos beholders que quedaban se desvanecieron en humo de píxeles naranja.

Fíli se enderezó, intentando recuperar el aliento. Sus pasos resonaron en el pasillo oscuro y Anir le siguió, llamando a sus bots para que flotasen alrededor de ella.
Se miraron por un momento cuando llegaron a los pies de la Tirfing caída y Fíli le hizo un gesto con la mano, señalando al monstruo.

—Toda tuya. —le dijo orgulloso y ella se cruzó de hombros.

—No, hombre, te has ganado el kill, acaba con ella.

Fíli levantó una ceja, sorprendido.

—¿Estás segura? —Y Anir se encogió de hombros—. Creía que tenías algo especial con la Tirfing.

Dicho monstruo gimió su lamento e intentó arrastrarse un poco más lejos, pero Anir le pisó el mango con firmeza.

—Bueno, sí, supongo. Pero tú eres más especial para mí.

Fíli no pudo evitar sonrojarse debajo de la barba. La Tirfing volvió a gemir.

—Está bien —contestó Fíli y con una floritura innecesaria clavó su espada en el ojo de la Tirfing, que murió poco después—. ¿Y ahora qué hacemos?

Anir levantó la mano y un portal de píxeles apareció en su palma. Todos sus bots empezaron a entrar de forma ordenada por él para descansar en el inventario, aunque el repetidor tardó un poco más en irse y no lo hizo sin despedirse de Fíli, apretándose contra su hombro antes de darse prisa en marcharse porque el agujero estaba empezando a parpadear.

—Recoger el loot y ver como van nuestros compañeros.

Fíli miró al suelo, al montón de cosas que habían sustituido al monstruo que habían estado cazando. Anir se acuclilló delante del loot y empezó a valorar los objetos. Fíli decidió vigilar el pasillo oscuro para asegurarse de que seguían a salvo.

—¿No hay nada más que quieras cazar por esta zona?

Anir se encogió de hombros, guardando un mango de espada y una Cuchilla de la Castidad en buen estado.

—Por haber hay unos cuantos monstruos con buen drop por Glast Heim, pero no se me ocurre ninguno que me urja. Esta era una zona habitual de caza para Night Fury. —explicó ella, levantando un mineral que reconoció como oridecon.

—Podríamos aprovechar el viaje.

—No sé… tendríamos que hablar con el r- —y Anir se levantó de golpe—. ¡Musco!

Entre sus manos enguantadas se encontraba el objeto que había venido a buscar. El preciado Muscovite, canalizador elemental y pieza de refinamiento tan codiciado por los mechanics de todo el juego.

Fíli arrugó la nariz y entrecerró los ojos. Justo le había parecido ver una sombra moviéndose y sin pensarlo levantó la espada justo a tiempo de usar una habilidad básica de defensa para anular el hechizo de fuego que le habían lanzado. Aún así se fue de bruces contra la pared que tenía a sus espaldas.

Anir, aún con el Muscovite en alto, miró a Fíli y después al hombre con las manos rodeadas de fuego que había aparecido al otro lado del pasillo.

—Creo que voy a tener que pedirte que me des todo lo que tienes. Sobre todo ese Muscovite.



Kora

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #124: May 31, 2024, 05:16:32 PM »
056ticket to nowhere

Cada uno de sus pasos resonaba con un crujido, sus pies hundiéndose en la nieve mientras vagaba sin rumbo, sin saber qué hacer. ¿Cómo había llegado allí? Su último recuerdo era en un paraje nevado, sí, pero estaba segura de que no era el mismo que atravesaba en ese momento. Recordaba llegar a los límites del bosque, la blanca nieve tapando cada vez más a la hierba, persiguiendo unos animalitos peludos…

Y entonces… entonces…

Intentar indagar en el recuerdo era difícil, como intentar agarrar peces de colores en el agua con las manos. Se escapaban entre sus dedos, resbaladizos y rápidos, nadando en círculos, pero hizo el esfuerzo.

Entonces… algo la había atacado. Le había dado en el costado izquierdo, dejándolo húmedo y caliente con su propia sangre. Aunque era sólo un vago recuerdo, se llevó la mano allí, a pesar de que estaba seco y no había rastro del dolor siquiera. Aquella herida ya había curado, o al menos, eso parecía.

¿Qué había pasado después de eso? Volvió a intentar atrapar alguno de aquellos pececillos, a pesar de que el esfuerzo le provocaba una ligera pero constante presión en el cráneo.

Una figura oscura dándole la espalda mientras envainaba una espada, el acero dando un último destello antes de desaparecer. Le había dado las gracias por salvarle, pero… ¿qué había respondido? Las palabras que le hubiera dedicado en respuesta se escapaban de su mente. Si se esforzaba un poco más, se daba cuenta de que de algún modo, le entristecía pensar en aquella figura, pero no sabía por qué.

No era que sufriera amnesia completa. Sabía quién era y cómo se llamaba – Kora –, que estaba en Neverland, el hiperrealista juego de realidad virtual que le había atraído por los bonitos trajes que se podría poner a su personaje y dónde había creado una versión más bonita de ella misma. Pero sus recuerdos terminaban poco después del proceso de creación de personaje.

¿Dónde estaba? ¿Por qué tenía esa sensación de que había olvidado algo muy importante?

Kora hizo un último intento por recordar.

“Bienvenidos todos a mi mundo personal…”

Como si se hubiera partido algo en su mente, al finalmente recordar aquellas palabras cayó al suelo, hundiéndose hasta las rodillas en la nieve. Le dio frío, y se tuvo que abrazar a sí misma mientras la recorría un escalofrío. Empezó a respirar fuertemente, faltándole el aire – aquella frase le provocaba ansiedad, casi pavor.

- ¿Qué está pasando? - Preguntó al aire, con voz temblorosa. No había nadie que pudiera responder.

La soledad y la incertidumbre hacían que el miedo trepara por su pecho, y Kora se tuvo que frotar los ojos para apartar unas lágrimas que empezaban a agolparse.

Abrió la Omnitool para ojear su inventario – era extraño, pues tenía el vago recuerdo de no saber usarla bien –, donde había varios ítems. Pociones, equipo, joyas y basura por igual, objetos de los cuales no tenía ni idea de su valor.

Entre todo aquello, sin embargo, había un ticket dorado. Hubo un ápice de nostalgia cuando lo miró, a pesar de que no entendía por qué. Con un movimiento fluido, sacó el ítem, y sujetó el ticket entre sus temblorosos dedos. Parecía oro prensado, fino y ligero, y en letras grandes se leía:

Penacony
Entrada VIP

Sabía que Penacony era un lugar, pero no recordaba dónde lo había aprendido. Sólo conocía Prorencia, la ciudad en la que había empezado el juego, el resto le eran desconocidos. Pero Penacony… nunca había estado allí ni había hecho planes para hacerlo.

Parpadeó una vez. ¿O tal vez… sí? ¿Por eso sabía que Penacony era un sitio? No, era sólo una sensación extraña. No podía saberlo – no recordaba nada relacionado con aquel ticket, por mucho que lo intentara.

Al sujetarlo, saltó una notificación en su Omnitool.

> ¿Usar ítem?
> Sí
> No

La parte racional de su mente le decía que no debería ir usando ítems que no sabía que eran, mucho menos cuando no sabía qué tipo de lugar era Penacony. ¿Sería una de aquellas dungeons, plagadas de monstruos? Kora no se sentía con fuerzas para luchar.

“Sólo quiero irme a casa…” pensó. Sacudió la cabeza. ¿Por qué no había hecho eso directamente? ¿Por qué estaba perdiendo el tiempo allí?

Con el ticket aún en la mano, cerró el menú en la Omnitool y buscó la opción de desloguearse. Pero cada vez que la pulsaba, sólo oía un zumbido de error, aumentando en frecuencia con cada apretón desesperado hasta que dejó caer el brazo con un sollozo de frustración.

- ¿Qué está pasando…? - Gimió en voz alta una vez más, y de nuevo, no había nadie que pudiera responder.

Estaba completamente sola, perdida en medio de la nieve, sin nadie que pudiera ayudarle. Kora siempre había odiado estar sola. En comparación, donde quiera que estuviese Penacony, parecía ser su única opción en aquel momento.

Kora volvió a levantar el ticket, intentando recordar algo de aquel sitio – dónde era, si había hecho planes para ir –, pero fue en vano. Iba a ciegas.

Con un último suspiro tembloroso, abrió la Omnitool, y eligió usar el ticket.


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #125: June 30, 2024, 09:56:16 AM »
Por fin, escena terminada :D

90.

El fuego rodeando las muñecas del jugador refulgía en la oscuridad del pasillo, reflejándose en cada superficie que tocaba con su luz. Anir no podía ver la cara del jugador ni su ropa, cosa que le complicaba adivinar su job, pero por la pose diría que era un monk. Un monk que usaba fuego.
Anir bajó las manos, aún con el muscovite en ellas y optó por un lenguaje corporal más relajado.

—Hablemos de precios. —dijo ella, al mismo tiempo que Fíli intentaba incorporarse en el suelo, gimiendo mientras se ponía una mano en la parte baja de la espalda.

El desconocido apretó los puños, pero no parecía que fuera a atacarles inmediatamente.

—¿Qué tal salir de aquí con vida? —gruñó el supuesto monk.

Anir frunció el ceño, y señaló hacia las manos rodeadas de fuego con la barbilla.

—Eres monk, verdad. ¿Qué estás usando? —preguntó con curiosidad—. ¿Un arma encantada? ¿Una runa? Ninguna de esas dos cosas las has podido hacer tú solo, así que habrás pagado por ellas.

Las manos se movieron un poco y Anir movió un pie hacia Fíli, aunque estaba demasiado lejos como para tocarlo.

—Las podría haber robado. Ahora, baja ese muscovite muy despacio y dale una patada hacia mí. Y dile a tu amigo que no haga ninguna tontería.

Fíli chistó y se quedó sentado donde estaba, con las palmas de las manos apoyadas en el suelo. Se sentía un poco culpable por no haber visto venir a su asaltante, pero intentó dejar ese sentimiento a un lado para concentrarse en cómo salir de esta sin sufrir más daños.

Anir apretó los labios, esperando que lo que había dicho no fuera cierto. Si aquel era un hombre capaz de negociar las cosas serían mucho más fáciles.

—No puedes hacer nada con este musco sin un blacksmith. Lo sabes, ¿verdad? —preguntó la chica—. Dime para qué lo necesitas, puedo ayudarte.

El fuego se intensificó por un momento y el monk cambió ligeramente la posición de sus manos, tal vez ahora sí que se estaba preparando para usar un ataque.

—No te necesito, sólo necesito tus cosas. Vacía tu inventario y vete de aquí —gruñó antes de añadir:—. Y tu amigo también.

Neko ladeó la cabeza, pensando si valdría la pena intentar desequipar a aquel tipo. La habilidad no siempre surtía efecto, pero no era difícil de cargar. Aunque si llevaba equipo raro como una runa de mago rojo, tal vez tendría alguna equipación que lo hiciera inmune a ciertos debuffs, como desequipar.

Neko empezó a arrodillarse muy lentamente.

—Sería mucho más beneficioso para tí negociar conmigo que amenazarme.

El desconocido dejó salir una risa cansada y si Anir hubiera podido verle bien la cara habría visto cómo rodaba los ojos.

—Ya estoy negociando, el precio es vuestra vida.

Neko dejó el muscovite en el suelo y se volvió a levantar igual de despacio.

—Espero que vayas de farol. —le contestó ella, con voz seria.

Se podía notar cierto nerviosismo en el aire en los siguientes segundos inundados de silencio.

—Quien esté dispuesto a cobrarse una vida debería estar dispuesto a perderla. —advirtió la mechanic. Y levantó el pie para pisar el muscovite.

La suela de su bota aún no había hecho contacto con el material cuando el monk atacó, uniendo la presión de su puñetazo al fuego en sus manos, que se acercaba a los dos con velocidad.

El ataque fue detenido abruptamente por una pared de hielo que se había formado justo a tiempo, pero que se estaba derritiendo con rapidez. Fíli siguió con la mirada el camino de la escarcha en la pared, hasta que vio a un chico rubio que les miraba con cara de sorpresa. Era Hyoga, uno de los compañeros de Guild de Neko.

—Bien hecho. —dijo Neko antes de agarrar el muscovite y meterlo en su inventario en un visto y no visto.

El monk ya estaba preparando lo que sin duda iba a ser un combo.

—¿Hielo? —se rió—. ¡Como si pudiera hacer algo contra el fuego del dragón un hechizo de hielo!

Fíli se apoyó en la pared para levantarse y Hyoga frunció el ceño mientras salía de detrás de la esquina del pasillo, ofendido.

—Tal vez un hechizo de nivel uno no, pero deberías mirar detrás de tí. —dijo con un tono tan helado que al desconocido le hizo pensar dos veces, frenando por un segundo su ataque.

Ataque que no llegó a procesar porque justo cuando levantaba el puño e iba a seguirlo con un pie, se dio cuenta de que no podía levantarlo del suelo. Algo lo tenía pegado al piso. Y ese algo era un hielo azul que se iba apoderando de su cuerpo poco a poco, apagando el hielo de sus manos y reteniéndolo con efectividad.

Neko suspiró y IceQueen se cruzó de brazos justo detrás de la estatua que ahora era el desconocido.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Anir, escaneando al atacante—. Ah, tiene el perfil privado, nadie usa perfil privado.

—¿Se puede poner en privado? —preguntó GoldenLion, que había recogido su espada del suelo y se acercaba cojeando hacia el hombre congelado.

Las chicas asintieron y Elsa le dijo que más o menos un minuto, teniendo en cuenta que los hechizos de fuego daban resistencia a hielo por naturaleza.

Anir se paró en frente del chico y, por molestar, le tocó la nariz.

—¿Por qué atacarías a dos jugadores sólo por un muscovite? Tú eres uno y la tirfing no tarda mucho en volver a salir en el mapa. Aunque fueras un Champion con hechizos buenísimos, no tiene sentido —Neko arrugó la nariz—. ¿Qué buscas con tanto desespero?

El desconocido sólo podía mover los ojos, pero parecía más desesperado que enfadado.

—¿Lleváis mucho rato por esta zona? —quiso saber Anir, girándose ahora hacia Hyoga.

—No, acabábamos de llegar cuando os ha atacado y hemos decidido tender una trampa.

Neko asintió satisfecha, pensando que tendría que prepararles una buena recompensa por haber actuado tan bien.

—No creo que esté sólo —anunció ella, señalando al monk con el pulgar—. El muscovite se puede usar para encantamientos de armas, pero también para hacer un antídoto muy raro para una maldición que sólo se puede contraer aquí.

Anir hizo una floritura con la mano y cuando la abrió una botellita brillante con un líquido magenta y cyan flotaba sobre su palma. Se giró lentamente hacia el desconocido y acercó la poción a su cara. Con la luz que emanaba el antídoto por fin pudo ver su cara claramente y sus ojos estaban bien abiertos.

—Y para tu suerte, yo tengo unos cuantos.


El hielo que retenía al monk empezaba a derretirse lentamente, empezando por su cara. El chico apretó los labios y frunció el ceño, temblando bajo la escarcha que aún le cubría la nariz.

—Pero el precio que voy a pedir por ellos es muy alto. —le avisó mientras ladeaba la cabeza y sonreía encantadoramente.

—Q-qué quieres… —consiguió decir él rechinando los dientes.


Anir sonrió un poquito más.

—Pídelo por favor y discúlpate.

A Hyoga no le quedó muy claro si la cara de dolor del monk era por el mordisco del hielo sobre su piel o por el ego herido.

—Tengo más amigos de donde estos han salido. —informó Anir.

Y después de unos segundos de indecisión, el monk aspiró aire entre los dientes antes de ceder.

—Por favor —dijo casi atragantándose con sus palabras—. Lo necesito.

Neko le señaló con la mano que siguiera hablando y el hombre gimió contrariado.

—Llevo días buscando la tirfing. En realidad no iba a mataros.

Anir se inclinó hacia él, con la mano detrás de la oreja.

—¿Y qué más?

Y mientras el hielo se deshacía en gotas de agua helada corriéndole por el cuello y hacia el pecho habló en un susurro acallado.

—Lo siento.

Anir y Elsa se miraron y Elsa movió la mano para retraer el hielo, ganando parte del maná perdido al haber invocado el hechizo de congelación.

—Ni se te ocurra pasarte un poco. —avisó IceQueen hacia el desconocido, antes de mirar a Neko de arriba a abajo con lo que parecía aprecio—. Le has ido dejar de rositas, yo le habría presionado más.

Anir se encogió de hombros.

—Soy una merchant loca, pero no llego a Ultimate Boss de dungeon.

Y Elsa le sonrió levantando una ceja.

—Recuérdame que no la enfade. —susurró Hyoga, con una mano en el hombro de Fíli, que había estado muy callado durante toda la escena.

—Eh, sí… Eso. Eso ha sido. Sí —Fíli le palmeó el hombro a Hyoga—. No enfadarla, anotado.

Anir miró al monk, que estaba asegurándose que no le faltaba ninguna pieza por como se tocaba las piernas, el pecho y las mejillas, masajeándose.

—Bueno, ¿dónde está tu amigo?

El monk miró a Anir y aspiró profundamente por la nariz, poniéndose lo más recto que pudo y señaló por el pasillo por el que había venido.

—¿A qué esperamos?


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #126: March 31, 2025, 03:39:46 PM »
Amoooh que nos vamooos :v -Allé voooy-
Voy a subirlo con la url del icono que falta y ya lo haré después? SI


~+82~


La puerta de entrada de la biblioteca retumbó con un golpe violento como si hubiera explotado, y Airin tardó milésimas de segundo en saltar de la silla, coger al mimic con una mano y desenvainar la espada con la otra por segunda vez en la misma hora de juego.

El eco ligeramente metálico de unos pasos decididos resonó a lo largo del pasillo central y la soldier dejó escapar un sarta de maldiciones y vulgaridades entre dientes que hizo que el fantasma la mirase con las cejas muy levantadas y el stalker asintiera con algo de admiración.

—Guárdame al bicho. —susurró Airin ofreciendo el mimic a Lisa.

Ésta lo agarró con duda, pero por lo visto su extraña condición fantasmal sí le permitía interactuar de forma física con mobs, y no se le escapó de las manos. Airin recogió su guante de entre las tapas del monstruo y se lo puso mientras se daba prisa en escabullirse entre las estanterías más oscuras y alejadas del centro iluminado del edificio, Notathief siguiendo sus pasos como una sombra.

—Dime. —murmuró Locke junto a su hombro.

—De la forma que han entrado, —la soldier se esforzó en hacer su voz lo más queda posible,— o tienen un nivel demasiado alto para tenerle miedo a nada…

—O quien sea es el peligro para los jugadores. —terminó el stalker con el ceño fruncido.— ¿Crees que puede ser un PK?

 Miró de reojo a las dos mujeres, una sólida y otra no, y concluyó que de los tres él era el más poderoso en términos de nivel y habilidades. Probablemente.

—A ver, por poder puede ser muchas cosas, pero... —Airin intentó esconder el brillo de su omnitool arrinconándose bajo el ala de una escalerilla, y toqueteó los ajustes de su perfil a toda velocidad haciéndola desaparecer de la vista.

—¿Qué haces?

—Perfil privado, por si acaso. Venga va, date prisa y ponte en privado.

Notathief parpadeó un par de veces pero le hizo caso igualmente; Neko le había contado cosas que habían ocurrido antes con aquella party, y decidió que después de todo no por ser algo paranóicos dejaban de estar en lo cierto.

—Vienen hacia aquí. —susurró Lisa flotando junto a ellos y desapareciendo poco a poco entre el mobiliario.— Buena suerte encantos.

Los pasos que Airin habría jurado tenían un ritmo arrogante cada vez sonaban más cerca, hasta que por fin se detuvieron a la entrada del pasillo en el que estaban ellos y después de un momento decidieron seguir hacia dentro. Para cuando la persona se hizo visible Notathief encaraba hacia el frente escondiendo discretamente a la soldier y dándole vueltas perezosas a un cuchillo entre los dedos.

—Vaya, vaya, pero mira qué dos animalitos me he encontrado. —dijo una mujer de pelo corto oscuro y rizado dando un par de pasos más.— ¿Qué hacéis aquí solos?

—Cazar mimics, qué sino. —contestó Locke con gesto indiferente. Pero dejó de dar vueltas al cuchillo y lo agarró con todos los dedos sujetándolo con firmeza.

La dark knight se fijó en el detalle y dejó entrever una sonrisa sesgada, después pasó la vista a la soldier y la estudió muy atentamente.

—¿Estás asustada?

—Con el golpe que le has dado a la puerta pensaba que iba a explotar esto también. —respondió Airin con indignación.— Casi no contamos lo del otro día.

—Ah, eso. —la mujer resopló divertida.— ¿Dónde estabais?

—Amatsu. —Airin mintió sin inmutarse y Notathief asintió a su lado.

—Uuh, mal negocio eso, si. —dijo la dark knight escaneándola con descaro.— Ya veo que váis en privado, ¿nombres?

—¿Y tú?

Ante la pregunta de Locke la mujer se echó a reír.

—Oh, todo los rogues sois igual de desconfiados. Se cree el ladrón...—la dark knight se llevó las manos a la cintura y sonrió abiertamente.— TheDarkLady, dark knight.

Cole, —con la ceja levantada ante la detracción de rango, Notathief tomó ejemplo de su compañera y se encogió de hombros sin corregir el error.

—Oh. —Al tener su atención puesta en ella Airin volvió a mentir con soltura.— Britelite, soy soldier. Pero eso es obvio ¿no?

 La dark knight la observó fijamente, pero Airin le devolvió la mirada pestañeando con impasividad.

—Hmm, ¿tienes hermanos? Quiero decir... —TheDarkLady se llevó un dedo a los labios, pensativa.— ¿No tendrás un hermano, mayor?

La pelirroja se echó ligeramente hacia atrás con sorpresa y los ojos calculadores de la otra mujer siguieron su movimiento con interés.

—Si, pero… —Airin frunció el ceño y ladeó la cabeza.— Me pasa más de diez años.

—¿Más de diez? —la dark knight pareció desconcertada.— No puede ser. ¿Cómo se llama?

Notathief seguía el intercambio de una a otra con curiosidad, pero si aflojar el agarre de su daga. En verdad era todo muy sospechoso.

—Seth, tiene quinc… no, catorce años más que yo. —además de que Airin había recibido clases de interpretación de Yumichika y estaba dispuesta a robarle el Oscar a ese farsante, esa era su versión de los hechos y no iban a hacerle cambiar de opinión.— ¿Lo conoces? No trabajaréis juntos ¿verdad?

—Ah, no, va a ser que no, lo siento nena. —TheDarkLady perdió el interés de forma obvia y dio por zanjado el interrogatorio con un aspaviento.— Oye, ¿y no sabréis si sale la Tirfing por aquí?

—En las cloacas. —Asintó Locke con decisión.

—Ugh. Bueno, como sea. —La mujer giró sobre sus talones y se fue por donde había venido, refunfuñando sobre el olor.

Brightblade y Notathief intercambiaron una mirada de reojo. Después del rato que les había dado bien se podía ir a la mierda de forma literal.

La puerta volvió a golpear pero esta vez a cerrarse.

—La muy asquerosa. —insultó Lisa con sentimiento volviendo a hacerse presente de repente y dándoles un susto de casi muerte a ambos.— Uy, lo siento cielos.

Airin y Locke se palmearon entre ellos, y la chica recogió de nuevo a su mimic, que rechinó feliz de verla.

—No pero, qué tía más turbia. —comentó el stalker guardando las dagas. ¿Había tenido las dos fuera todo el rato?

—Yo tampoco le habría dado mis datos, a saber qué hace con ellos después. —Lisa flotaba con los brazos cruzados y aire ofendido.— Habéis hecho bien en mentirle.

—Esa pava, —dijo Airin mirando con rencor hacia el pasillo,— es el rollo de mi hermano, el de verdad, el que me odia.



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~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n    m a i t e.       ~