Author Topic: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back  (Read 395384 times)


Kana

—¿Piensas en serio seguir siendo Rebel?
—¿Por qué debería dejar de serlo?
—Porque es riesgoso… — Shikishima se apoya en el borde del mesón de la isla de la cocina, mirando con escrutinio a Akira quien se distraía viendo un programa de televisión.
—No puedo dejar de ser Rebel de un día para otro…
—Podrías explicarle a los encargados de Rebels que estas teniendo demasiado estrés con tu trabajo, con tus estudios y, como punto destacable, tu libertad condicional.Creo que podrán entender eso, sobre todo Adachi-sensei.
—¡Por supuesto! — Akira fingió una sonrisa —Ese desgraciado de Adachi va a ser de los primeros en apoyar que me retire como Rebel, ¿cómo no contar con él?
—Quizá seria lo mejor dar un paso al costado. Agradezco que te hayas unido a la formación Rebel para ayudarme, pero es demasiado riesgoso que continúes entre ellos siendo Rebel.
—Bajo esa misma lógica, ¿Por qué no renuncias tú como científico de Rizembool? Desde mi punto de vista, esss incluso mas riesgosa tu posición como científico que esta boicoteando internamente los experimentos de Rizembool. Si te descubren, seria muy peligroso.
—Yo no puedo salir asi como asi. Seria muy sospechoso. En cambio tú sí puedes usando la excusa de estar estresado. Me preocupa que seas Rebel. La primera y última vez que tuviste tu presentación como Rebel saliste lastimado. Si no es porque Jaeger intercedió quizá hubiera sido peor y eso que ni siquiera fue una presentación donde tuvieras que enfrentarte a una HiME.
—En mi defensa, fue por culpa de Jaeger que me expuse a ese riesgo. mas bien, por la impulsividad de Nakiri que se le ocurrió atacar a su HiME en frente de todos esos civiles. — Los dos jóvenes recuerdan brevemente cuando fueron llamados por encargados Rebel para poder manipular la mente de los testigos en el caso de Akira y de la tecnología como cámaras en el caso de Minato. Akira se había sobre exigido tanto que perdió la conciencia debido a lo que significa tener poderes telequinesicos y no saber manipularlos bien.
—Pero ni Jaeger ni Nakiri perdieron el conocimiento como tú.

Akira entrecerro los ojos mirando con desgano a Ritsu y luego prefirió volver a prestar atención al programa de la televisión. En un comienzo se alisto como Rebel porque queria ayudar a Ritsu en su determinación de interferir por los Rebels para que no se sometieran a experimentos abusivos de los científicos, pero, en la actualidad no podía negar que todo el poder que obtenía siendo Rebel termino por seducirlo. Era incluso mas poderoso que él siendo “Phantom”

—Te propongo algo. Yo dejo de ser Rebel si tu dejas de ser científico.
—No puedo… Es el modo de que puedo ayudar a los demás internamente. Y si me retiro será sospechoso y perderé mi beca y estudios.
—Bueno. Entonces seguiré siendo Rebel mientras seas científico.
—Que complicada pones las cosas, Akira.— suspiró. Justo en ese momento tocaron el timbre de la casa. —¿Quién será a esta hora? Son casi las nueve de la noche.

Ritsu fue hasta la puerta de la casa y la abrió, quedándose sorprendido de ver a un par de hombres cuyos rostros se le hicieron conocidos de Rizembool. Por un momento temió que hayan descubierto lo que hacia en el laboratorio y vinieran por él para interrogarlo y hacerlo desaparecer.

—¿Aquí vive Kurusu Akira?
—…— Shikishima no respondió, quedándose en blanco. Akira al escuchar su nombre se asomo desde la sala a mirar.
—Es él…— le dijo un hombre al otro. Abrió mas la puerta. —Kurusu-kun, necesitamos de su ayuda.
—¿Yo?— se posicionó a un lado de Shikishima. En un principio también tuvo miedo de que hayan descubierto a Shikishima.
—Hubo otro evento adverso y necesitamos de tu poder.
—Disculpen pero es tarde… Y mañana tenemos examen en la mañana. No creo que sea bueno que se lleven a Akira esta vez… Ademas, si no llega antes de las doce puede violar su libertad condicional y meterse en problemas judiciales
—Por el examen y la libertad condicional no se debe preocupar. Rizembool le dará nueva fecha para rendir su examen y nuestros abogados se contactaran con su supervisor de libertad condicional para excusarlo.
—¿Los abogados de Rizembool pueden hacer eso?— Akira prestó interés en eso ultimo
—Sí.

Akira fue con ellos, interesado por esa oferta. Shikishima solo pudo limitarse a verlo partir sin poder oponerse. No podía levantar sospechas.


Miyu

Me woa mimir, un día lo corrijo  :'(

09 #
La reunión para cenar en “Miguel y Juani” había concluido, la mayoría de la “Nobleza de Rias”  -como le dicen al grupo de la pelirroja- ya se había marchado, incluyéndola.
Akeno, Tobio y Gen estaban caminando por las calles de Tokyo, siguiendo las indicaciones de Google Maps; la única chica del grupo quería hablar con ambos, necesitaba hacer catarsis de todo lo ocurrido con Koneko y para eso necesitaba a ambos.
—… —ella iba atrás de los dos chicos, mirando hacia sus zapatos de tacón, que resonaban en la acera.
—La fuerza de Toujou se incrementó notablemente, el único problema es que no sirve para atacar —parloteaba Narumi, totalmente inmerso en la charla de las habilidades que había obtenido la HiME.
—¿Entonces? —Tobio miró por sobre su hombro a su prima, preocupado por lo que ella se encontrara pensando.
—No lo sé —negó con la cabeza—. En los mobas hay personajes que son tanks y sirven para ser escudos o atraer todo el daño. El problema es que no sabemos si el daño que hizo “Gabimaru Uzui” fue absorbido por Koneko o no.
—¿Qué sabes de las HiME? ¿Hay muchas? —sus pupilas seguían desviándose a Akeno, una y otra vez, preocupado por ella.
—Nada nuevo. Se lo mismo que tú, Tobi —cerró sus ojos y suspiró, en parte podía entender los sentimientos del contrario, más cuándo miraba con preocupación a la mujer.
—Estoy realmente confundido —el pelinegro detuvo su paso—. Azazel, Roxana, Qian Jin y quién sabe cuántos más estén involucrados y nosotros sin saber qué hacer o como ayudar.
—Si Himejima se convierte en una HiME, lo más probable es que seas su Key —Narumi no se detuvo, se adelantó lo suficiente para darle espacio a los primos.

La noche sobre ellos se extendía, el frío de la costa se hacía sentir y con una ventisca que hizo que los cabellos de Akeno se movieran, Tobio se quitó la chaqueta y se la colocó sobre los hombros.

—Tienes que cuidarte —susurró él, con las mejillas un poco coloradas.
—Gracias, Tobio —murmuró ella, oliendo un poco la prenda y definitivamente olía al hombre que tanto la había cautivado.

Akeno sintió un ligero escalofrío recorrer su espalda, no solo por el frío de la noche, sino por la cercanía de Tobio. Su presencia siempre había sido reconfortante, pero en ese momento, con todo lo que estaba pasando, se sentía aún más cómoda con él, más segura. Apretó la chaqueta que él le había colocado sobre los hombros, sintiendo el calor residual de su cuerpo y el aroma que la envolvía una vez más.

—¿Estás bien? —preguntó Tobio, frente a ella, mirándola directamente a los ojos. Su voz era suave, pero cargada de preocupación.

Akeno asintió, aunque no estaba segura de si era completamente cierto—. Sí, solo estoy pensando en todo lo que ha pasado. Koneko, las HiME, todo esto… es mucho para procesar.
—Lo sé —afirmó, colocando una mano sobre su hombro—. Pero no estás sola en esto. Estamos aquí para ayudarte, ¿recuerdas?

Ella sonrió levemente, agradecida por sus palabras. Tobio siempre había sido así, alguien en quien podía confiar, alguien que la hacía sentir segura. Que él fuera ser su Key la hizo pensar que también lo podría en peligro… después de todo, en su corazón solo estaba su primo.

—Gracias, Tobio —susurró, bajando la mirada por un momento antes de volver a encontrarse con sus ojos—. Realmente no sé qué haría sin ti. Desde que nos volvimos a ver y nos hicimos cercanos…

Sus labios se curvaron en una sonrisa que iluminó el rostro de Tobio, incluso en la oscuridad de la noche.

—Los dos nos sentimos igual, Akeno.

Ambos sostuvieron la mirada en el otro, permaneciendo en silencio por un momento, no necesitaban hablar porque los dos sabían que compartían un amor prohibido que los besos apasionados que se habían dado… no estaban permitidos y ninguno quería ponerle nombre a eso que sentían.

Narumi, que había estado caminando un poco más adelante, se detuvo y se volvió hacia ellos.

—¿Todo bien por ahí? —preguntó, levantando una ceja con curiosidad.
—Sí, todo bien —respondió el barman, aunque su mirada no se despegó de Akeno ni por un instante.
—Bueno, no quiero interrumpir, pero deberíamos seguir. No es buena idea quedarnos en la calle tan tarde, especialmente con todo lo que está pasando —suspiró el genio, contemplando el móvil entre sus manos, para pedir un GO.
—Tienes razón —respondió la chica, ajustándose la chaqueta y avanzando junto al primo—. Además, necesito hablar con ambos sobre algo importante.
—¿Algo importante? —cuestionó el mayor, mirándola con curiosidad.
—Sí —contestó ella, respirando profundamente antes de continuar—. Si acepto ser una HiME, ¿qué creen que pase? No quiero poner en peligro a Tobio, aún así quiero proteger a Koneko-chan, ella es una niña.
—Te apoyaré —espetó Tobio sin dudar—. Estamos aquí para lo que necesites. Estoy aquí para ti, no quiero que te metas en esa pelea entre Hanasaki y Rizembool, pero te apoyaré.
Gen asintió en acuerdo.
—Siempre puedes contar con nosotros, Himejima. Puedes estar segura que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ser de apoyo para ti y Toujou.

Ella sonrió, sintiendo un poco de alivio al saber que no estaba sola.

—Fu, fu~ —se rió ella—. Palabras muy dignas para un niño.
—¿Niño? —la mandíbula de Gen Narumi cayó y se acercó a ambos a paso presuroso—. Soy dos años mayor que tú y más alto. ¡Por eso las mujeres son tan insoportables! Olvidaré tu nombre, prima de Tobi.


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Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1037: February 15, 2025, 02:07:25 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 8284 palabras
Kana :: 732 palabras
Eureka :: 0 palabras
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Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
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Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1038: February 28, 2025, 01:57:27 AM »
Otro fic eterno al parecer. Regreso con el icon que falta.

115.7.




La caminata que había sido acordada por todas las HiMEs fuera del recinto había resultado simplemente ello, una mera caminata. Si bien Saki no se encontraba conforme con perder el tiempo y hacer una actividad inútil, no podía negar que le resultaba más cómodo que continuar en aquel estadio con el número sofocante de personas que lo ocupaba. A su vez, al menos, podía alegrarse de que nada en lo absoluto ocurría, y esperaba que se quedara así.

“Me pregunto dónde estarán las demás,” Tsubasa miró a sus alrededores. Apenas se podía ver el estadio por una dirección, puesto a que habían tomado uno de los pasillos cercanos entre un par de edificios pequeños y casi completamente apagados aparte de los postes de luz.
“Seguramente andarán tan descentralizadas como nosotras, ojalá Kosuzu y las ya no HiMEs continúen dando vueltas cerca del lugar en sí,” Saki se encogió de hombros con gran indiferencia. “Pero imagino que no hay nada de qué preocuparse.”
“Asumiría que Hanasaki se encargaría de que todo esté bajo control en una noche tan importante, y tienen razón que a Rizembool también le importaría lo mismo,” Tsubasa se puso a pensar.
“Es lo lógico, e igual, no podemos confiarnos. Todos hacen lo que quieren aquí,” Saki dio un suspiro. “Por algo nuestras compañeras hicieron lo que hicieron en el puerto.”
“Es preocupante, definitivamente, pero creo que todas aprendimos de esa situación. Realmente no estábamos listas para tomar decisiones en medio de todo eso, así que no es justo que seas tan dura con ellas,” argumentó Tsubasa.
“Pese a ser una persona con ideales tan estrictos, de todos modos tienes mucha paciencia, Tsubasa,” Saki negó. “Pero ya no nos centremos en eso. Más bien diría que lo mejor sería irnos de aquí antes que nos topemos con otra HiME que nos obligue a quedarnos. Estas reuniones de tantas personas no me asientan.”
“No te asentarán a ti, pero a su vez te vienen muy bien, Hanajima-san, así que no podemos irnos hasta que al menos nos volvamos a reunir con todas y compartamos nuestras experiencias de hoy,” observó levantando un índice y apuntándole. “Es por tu propio bien.”
“Vaya… creo que me olvidé que tú eres de esas a las que pensaba evadir,” se lamentó, frustrada, pero a su vez sin darle mayor interés. Supo que escaparse de la formalidad no sería tan fácil.

Ellas continuaron por ese camino hasta que llegaron a una pizarra exterior llena de afiches y distintos anuncios de actividades. Entre ellos, había uno que hablaba sobre exámenes para admisión a distintas facultades y diferentes niveles de educación superior. Pese a ser quien usualmente se enfocaría en el lado académico de las cosas, Tsubasa vio que Saki lo miró un momento, casi perdidamente. Se sorprendió un poco por dicho motivo, aunque al ver a la otra no verse tan conforme, decidió que aligeraría ese tema.

“Pronto nos tocará ver las universidades a las cuales apuntar, ¿verdad?” comentó Tsubasa, amenamente.
“Preferiría no hablar sobre esas cosas, Tsubasa…” Saki agachó su cabeza, rendida.
“Hehe, sólo lo menciono porque noté que le prestaste atención, pero no es ninguna presión en lo absoluto,” asintió contenta. “Te aseguro que el consejo estudiantil lo tiene en mente y pronto vamos a tener varias actividades en nuestras clases para ayudarnos con el proceso de aplicar a universidades y prepararnos para los exámenes. Definitivamente no eres la única que lo piensa.”
“Sí, aunque te aseguro que soy menos funcional que la mayoría. Los exámenes ni habían llegado a mi cabeza…” Saki negó.
“¿Entonces qué te llamó del anuncio?” Tsubasa leyó brevemente lo que este decía. “Esto habla específicamente de la facultad de negocios… ¿acaso…?”
“No, nuevamente, no soy alguien normal o funcional. Ni siquiera vi de qué facultad se trataba,” Saki sonrió con ironía. Por supuesto que su amiga lo vería de manera muy diferente. Dio un suspiro y desvió su mirada. “Hasta hace poco, tenía entendido que terminaría aplicando e ingresando a Rizembool U para continuar mis estudios, por el simple hecho de pertenecer a mi familia. Pero… no hay forma que una HiME estudie en Rizembool. Entiendo que estudiar en este campus es lo que me espera ahora.”
“Ya veo…” curiosamente, Tsubasa se vio perdida y casi sorprendida por esa observación.
“Y es lo que te espera también, si las cosas siguen así…” Saki alzó una ceja. Más bien, era sorpresivo que una estudiante tan destacada como Tsubasa recién lo considerara para verse tan sacada de cuadro. “Supongo… esto también habrá arruinado tus planes, ¿no es así? Imagino que habrías apuntado a estudiar en un lugar como Tokyo U en vez de aquí.”
“Eh, pues… debo decir que tampoco lo había pensado mucho, tienes razón,” Tsubasa sonrió con torpeza.
“¿Hm?” nuevamente, no era lo que hubiera esperado viniendo de ella.
“Aunque ahora que lo mencionas, sé que echaré de menos a Sadamune-kun. Él ya me confirmó que piensa continuar sus estudios en Rizembool U,” dijo algo nostálgica. “Hemos sido un equipo apoyando a nuestros compañeros de clase por ya mucho tiempo, así que será un poco raro que no tomemos clases juntos.”
“Para variar, será bueno que se dejen de voluntariosos y que alguien más cuide de ustedes. Los dos son igual de pacientes con el resto,” Saki se encogió de hombros. “Y diría que él no está hecho a la medida de Rizembool… pero es cierto que hace poco peleó contra tu Rebel. Todavía me cuesta creer que ese chico pueda osarse a lastimar a alguien.”
“Hehe, creo que todos nos sorprendimos esa tarde,” Tsubasa lo encontró gracioso. “Si no me equivoco, Gokotai-kun también tiene el mismo destino de universidad, por sus hermanos mayores que estudian ahí.”
“…verdad…” Saki dio un pesado suspiro y desvió su mirada, con algo de preocupación para variar. “Hablando de no estar a la medida… ciertamente temo que ese niño pise aquella institución como un estudiante. Se lo podrían comer vivo.”
“Eh, imagino que es una universidad como cualquier otra para la mayoría y seguramente Sadamune-kun continuará cuidando de él,” Tsubasa asintió. “Pese a que tu propio hermano mayor fue un Rebel en la secundaria, ahora que está en Rizembool U él es como cualquier otra persona ahí, ¿no es así?”
“No pienso que nadie de mi familia sea un buen ejemplo de lo que intentas decir, Tsubasa…” Saki negó.
“A veces temo que seas muy duro con él. Pese a que pueda ser algo serio e inalcanzable, noto que él se preocupa mucho por ti,” Tsubasa ladeó su cabeza.
“Sólo dices eso porque no lo conoces,” sin duda era gracioso oír a la gente que apenas conocía su lado formal.
“Es verdad que tampoco sé los asuntos de tu familia, sólo agradezco que tus hermanos me hayan aceptado como una amiga tuya, Hanajima-san,” Tsubasa sonrió gustosamente. “Sigamos caminando. Quisiera ver si podemos encontrarnos con alguna de nuestras senpais.”
“Tsubasa…” Saki la detuvo. Se le notó meditabunda.
“¿Sí? ¿Qué sucede?”
“Dime, ¿qué planes habías tenido para la universidad antes de convertirte en una HiME?”
“¿Perdón?” se confundió.
“Me pareció que evitaste el tema. No quiero ponerte en aprietos, pero… imagino que igual era algo importante para ti, y quisiera que confíes en mí y me lo digas.”
“Hanajima-san…” Tsubasa se sorprendió y a su vez bajó su mirada con un extraño desaire. Saki no pudo ver decepción o pena como hubiera esperado. Fue casi como la expresión de un vacío, como si Tsubasa literalmente no tuviera nada que decir. “Debo decir que había estado perdida con tantas opciones y tantas carreras que todavía no había tomado una decisión. Yo…”





Entonces, esa conversación fue cortada ni bien oyeron una voz llamarles a distancia. Las dos se giraron y vieron a un joven de cabellos plateados y azules que Tsubasa nunca antes había visto… aunque que no era nada desconocido para Saki.

“¡Oigan! ¡Esperen!” exclamó ese joven, quien por su apariencia daba la impresión de también ser un estudiante de secundaria. Luego de una larga corrida, este se detuvo frente a las dos y se puso a jadear por aire.
“Eh…” Tsubasa le miró confundido. “Parece recién haber llegado. ¿Usted de casualidad está en camino a la convocatoria de Hanasaki y Rizembool? Podemos guiarle si desea.”
“Tsubasa, no te molestes…” Saki dio un suspiro y pasó a mirar a ese chico con recelo. “¿Y bien? ¿Qué se supone que haces aquí? ¿Acaso ese Yorimitsu tiene algo que decirme?”
“¿Perdón?” su amiga se confundió por oír ese nombre, el cual sabía que se refería a aquel líder de su familia.
“¡No, no! Te prometo que no tiene nada que ver con eso, Saki-chan~” luego de recuperar sus energías, aquel chico demostró un ademán informal y hasta inocentemente juguetón, lo cual exasperó más a la pelinegra. “¡Más bien buenas noches! ¡Entiendo que estás acompañada de tu amiga Tsubasa de la que tanto he escuchado hablar!” de inmediato se giró a ella. El peliazul llevó sus manos a su pecho en un gesto de emoción. “¡Es un gran gusto! ¡Mi nombre es Taikei Naotane, muchas gracias por siempre cuidar de Saki-chan!”
“Eh, ah, soy Tsubasa Hanekawa, igualmente…” dijo, aunque no del todo convencida por el nivel de confianza de esa persona.
“Te pido que dejes de llamarme así, Taikei, ten algo de respeto,” espetó la chica.
“Aw, ¿por qué no puedo? Si soy mayor que tú…” hizo un puchero.
“Apenas por un año y tus gestos te hacen ver de primaria…” rodó los ojos. “Me agotas… ¿por qué estás aquí?”
“Pues, soy estudiante de Rizembool U, ¿no? Fui invitado al igual que ustedes,” contestó con toda naturalidad y algo de curiosidad infantil.
“No te hagas,” Saki frunció el ceño. “Suishinshi me dijo todo el asunto. Estás en plena misión de parte de Yorimitsu. Entiendo que te preparas para ser un Rebel, además te has sumado a un grupo de trabajadores de Rizembool. Tu tardía llegada es extremadamente sospechosa.”
“¿Eh? Hanajima-san, ¿este chico es un Rebel?” Tsubasa se alertó.
“…” la otra dio un cansado suspiro. “Por algo te dije que gente afiliada a mi familia no son el ejemplo de normalidad…”
“¡Hehe, siento dejarte en el aire, Tsubasa-chan, déjame explicarte todo el asunto!” pese a las constantes acusaciones de Saki, Taikei se mantuvo feliz y atento a las chicas. “Sí se supone que seré un Rebel pronto, pero todavía no soy uno, creo que hay algo de papeleos pendientes, además que todavía sigo en evaluaciones, pero no es algo de lo que debes preocuparte.”
“Nadie se preocuparía por ti, pero en fin…” Saki se vio indistinta.
“Aww~ no digas eso,” volvió a hacer un puchero, pero nuevamente fue algo que se le pasó rápido. El chico continuó hablando con tantas ganas como si acabara de escaparse de un calabozo. “¡Aunque déjame rebobinar un poco!” asintió decidido. “En pocas palabras, yo soy uno de los amigos de Suishinshi de hace muchos años y un afiliado a la familia central de los Minamoto, a la que pertenecen los Hanajima, por eso nos conocemos desde siempre. Y pues, como seguro ya sabes, al igual que los Hanajima, yo también respondo a Minamoto no Yorimitsu y tengo algunos deberes pendientes en Rizembool, por eso seré un Rebel.”
“Eh, ya veo…” dijo Tsubasa, un tanto pasmada por la repentina lluvia de información.
“Y ahora que has terminado de pintarte como un ser sumamente sospechoso para venir a buscar a dos HiMEs solas en la oscuridad, ¿qué quieres…?” preguntó Saki.
“¡Espera, todavía no termino!” exclamó entusiasmado (para frustración y casi dolor físico de la otra). “Y pues, Saki-chan tiene razón. Mi mentor Rebel es un instructor que a su vez está encargado de una subdivisión dentro de Rizembool, conocidos como los Kamuro. Además de ser luchadores y varios de ellos exRebels, son supervisores de los miembros de Rizembool y están encargados de regular a los que tienen faltas o se portan mal, para asegurarse que todo siga bien y en orden. ¿No suena interesante?”
“K-Kamuro…” Tsubasa ladeó su cabeza.
“Para el coche de una vez,” Saki le miró cansadamente. “¿No crees que este instructor tuyo que castiga y quizás da una paliza a los malos elementos en Rizembool consideraría silenciarte para siempre si andas lanzando esta información al primero que se topa contigo?”
“¡Oh, tienes mucha razón, lo consideraré para la próxima!” Taikei asintió con un rostro de un niño cumplido.
“Tsk…” Saki comprimió sus puños. No entendía cómo su hermano era capaz de aguantarlo tanto. “Como sea. Vámonos, Tsubasa, este niño no dejará de hablar.”
“¡No! ¡Esperen!” él terminó por apurarse para ponerse en el camino de las dos. “¡Tienen que oírme, es muy importante!”
“No me interesa…” comenzó Saki.
“Espera, Hanajima-san, sí parece alertado, debemos al menos oírle,” dijo Tsubasa.
“Eres muy paciente, pero te aseguro que él siempre actúa así…”
“¡Por favor, Saki-chan, tienen que regresar al interior del estadio! ¡Sobre todo ustedes que son HiMEs!” dijo apresurado.
“¿Qué dices?” Saki se extrañó. Para variar, ello sonaba casi serio, pese a que el otro casi parecía un niño suplicante.
“…” Taikei tuvo un semblante más decidido y asintió firmemente.
“¿Por qué, entonces? ¿Qué ocurre?”
“Según lo que me dijo mi mentor, la tormenta perfecta,” él pasó a apuntar en una dirección. Las HiMEs vieron a un edificio alto y a considerable distancia de donde estaban. Había una extraña niebla roja que parecía lentamente descender.
“¿Qué es eso?” preguntó Tsubasa, aprehensiva.
“Pues, no lo sé realmente, pero mi mentor es una persona muy curiosamente sabia. Él no habla de certitudes, pero tiene una habilidad que le permite presentir posibilidades, y dice que los alrededores del evento pueden tornarse en un campo de batalla,” explicó el peliazul, sin dejar de mirar a esa rara niebla. “Él habló con Yorimitsu-sama, y nuestro líder ha dado la orden para apoyar en el plan de acción de los Kamuro. Tenemos que alejar a las personas con magia de cualquier manifestación de magia como esa niebla. Parece que la presencia de HiMEs o de Rebels puede tornar esta situación peor.”
“…” Saki entrecerró sus ojos. “Si ese señor apoyó una orden de Rizembool es porque realmente vale la atención.”
“¡Sí, definitivamente, por eso tenemos que irnos! ¡Dentro del estadio van a estar bien!”
“Espera, ¿y qué hay de ti?” preguntó Tsubasa.
“Oh, no te preocupes por mí. No soy Rebel aún y te aseguro que no ando solo,” Taikei sonrió agradecido. “Estoy aquí para asegurarme que las dos estén bien.”
“Pues, muchas gracias,” ella asintió. Debía acostumbrarse al hecho que su amiga sí recibía cuidados de gente de Rizembool, a diferencia de las demás HiMEs. “Aun así, si hay personas normales andando solas…”
“¡Yo me encargo, por ustedes, lo prometo, ahora vamos!” el chico pretendió agarrarles de las muñecas y jalarlas, aunque terminó por recibir un muy leve cortocicuito de Saki. “¡AHH!”
“No tan rápido, Taikei,” Saki frunció el ceño. “Dijiste que Yorimitsu dio la orden…”
“Aww, Saki-chan, ten más cuidado con tus poderes…” el pobre tomó su mano afectada con la otra y la sopló como si hubiera agarrado una tetera hirviente.
“¿Dónde está mi hermano en todo esto? Él sería uno de los primeros que responderían.”
“Eh, pues…” se vio en aprietos.
“Contesta, ¿o es que acaso nos estás mintiendo?”
“¡En serio que no, es que…!” este dio un suspiro rendido. “Ahh… lo intenté, pero claro que lo captarías, Saki-chan…”
“…” le miró fijamente. “Entonces sí está aquí.”
“Sí, pero anda haciendo lo mismo que yo. O sea, medio que le estoy haciendo un favor,” Taikei desvió su mirada y sonrió con torpeza. “Verás, él me dijo que se le haría muy difícil encararte y convencerte de nada, así que yo me ofrecí para buscarte. Mientras tanto, Suishinshi buscará a las otras HiMEs para darles el mismo mensaje.”
“¿Eh? ¿Entonces él va a buscar a nuestras senpais?” Tsubasa se preocupó.
“Definitivamente tiene el trabajo más difícil aquí. Yo puedo creerles sin muchas palabras, pero las demás HiMEs no tienen por qué confiar en alguien afiliado a Rizembool como él,” observó Saki. “Todas ya saben que Megumi es un Rebel para empezar.”
“Pero tus hermanos son seres muy lindos si se les llega a conocer~” comenzó Taikei.
“Cállate, y por supuesto que las HiMEs no lo verán así,” Saki resopló ofuscada y se puso a caminar aparentemente de regreso.
“Eh, Saki-chan…”
“Puedes llevar a Tsubasa de regreso, pero no hay forma que deje a Suishinshi solo en medio de una emergencia.”
“Eh, Hanajima-san, yo tampoco pienso dejarlo así, te acompaño,” se ofreció Tsubasa.
“Oigan, Suishinshi es más hábil de lo que parece, seguro que podrá razonar con ellas,” comenzó Taikei, confundido por la alerta de Saki.
“No lo entiendes,” ella le miró cansada. “Hablas con un puñado de HiMEs que invadieron un puerto de civiles por la promesa de ser las heroínas esa noche. Con esa actitud pondrán la cabeza de mi hermano mayor en una estaca.”
“Ah, verdad que eso pasó, aunque igual pienso que subestimas a tu hermano,” Taikei sonrió al encontrarlo gracioso. “¿Y cómo andan las dos luego de esa experiencia…?” preguntó, pero el par de amigas optaron por ya no hacerle caso y se fueron por su cuenta. “¡E-espérenme!”




Miyu

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1039: February 28, 2025, 08:39:02 AM »
El manto oscuro de la noche envolvía la ciudad en un velo silencioso, y aunque la tensión de los últimos días parecía haberse disipado, un aire de incertidumbre emanaba entre los tres. Tobio, Akeno y Narumi habían decidido tomar el GO, el transporte público automatizado, para llegar al complejo departamental Grigori. El viaje fue sorprendentemente tranquilo, casi demasiado cómodo, un pequeño respiro antes de lo que fuera que les esperaba. Ninguno de los tres mencionó los acontecimientos de esa semana, ni los conflictos con Hanasaki, ni las decisiones que se avecinaban. El silencio entre ellos era pesado, pero también necesario, cada uno procesando sus propios pensamientos en la intimidad de sus mentes.

Akeno, sentada junto a la ventana del vehículo, mantenía la mirada fija en el paisaje urbano que se desvanecía rápidamente. De vez en cuando, sus ojos se desviaban hacia el reflejo de Tobio en el cristal, buscando respuestas en su rostro sereno. Olisqueó suavemente la chaqueta que él le había colocado sobre los hombros, un gesto amable que la hacía sentir protegida. El aroma de la tela, mezclado con el ligero perfume de Tobio, le resultaba reconfortante. Era extraño, pensó, tener a alguien tan cercano, un varón al que admirar y querer de una manera que nunca antes había experimentado. Cada latido de su corazón, cada suspiro, parecían estar dirigidos hacia él, Tobio se había convertido en el centro de su universo antes que se diera cuenta.

Cuando finalmente llegaron al complejo departamental Grigori, Narumi fue el primero en retirarse a su habitación, agotado por el peso de comer y charlar con tantas mujeres en la paella. Akeno y Tobio, sin embargo, no estaban listos para dormir. Decidieron tomar una taza de café en el balcón, un espacio amplio y acogedor que ofrecía una vista impresionante de la ciudad iluminada. El balcón estaba decorado con varias mesas de madera y plantas que creaban un ambiente íntimo, alejado del caos de la metrópolis que se extendía más allá.

Akeno tomó la taza de café con delicadeza, sintiendo el calor del líquido a través de la porcelana. Lo llevó hacia sus mejillas, que estaban frías por el aire nocturno, y cerró los ojos por un momento, disfrutando de la sensación. Tobio, sentado junto a ella, la observaba con una sonrisa suave en los labios.

—Podemos pasar dentro, si lo prefieres —dijo él, rompiendo el silencio—. Aquí fuera, bajo la luna, o dentro, te verás hermosa de cualquier manera.

Sus palabras la hicieron sonrojarse, pero Akeno negó con la cabeza. No era el frío lo que la mantenía en el balcón, sino la necesidad de hablar, de confesar lo que llevaba horas rumiando en su interior. Bajó la taza lentamente y se giró hacia Tobio, mirándolo directamente a los ojos. Sin decir una palabra, se inclinó hacia él, acercando sus labios a los de Tobio en un beso suave y delicado. Fue un momento en que necesitaba ese contacto íntimo con él, quería estar más cerca, impedir que ese semblante sereno se transformase en uno furibundo..

Cuando se separaron, Akeno susurró con voz temblorosa:

—Aceptaré ser una HiME.

Tobio la miró con una mezcla de sorpresa y comprensión. Sabía que esta decisión no había sido fácil para ella, pero también entendía que era inevitable. Akeno continuó, sus palabras saliendo en un susurro apenas audible:

—Es egoísta de mi parte… aún así deseo que seas mi Key. Sé que lo serás…

Él suspiró profundamente, había estado esperando este momento. Asintió con determinación, sabiendo que no podía negarse, ni quería hacerlo. Había llegado el momento de asumir su papel, de proteger a Akeno y a Koneko, de enfrentar lo que fuera que el destino les tenía preparado.

—Te apoyaré, Akeno —dijo con firmeza, su voz llena de convicción—. Haré todo lo que esté en mis manos para protegerte a ti y a Koneko. No importa lo que nos espere, estaré a tu lado.

Akeno lo miró con gratitud, sintiendo un peso que no sabía que llevaba desaparecer de sus hombros. Sabía que el camino que habían elegido no sería fácil, que ser una HiME implicaba sacrificios y peligros que ni siquiera podía imaginar. Pero con Tobio a su lado, sintió que podía enfrentar cualquier cosa.

El viento nocturno acarició su rostro, llevándose consigo las últimas dudas que pudieran quedar en su mente. La menor tomó la taza de café nuevamente, pero esta vez no la llevó a sus mejillas. En su lugar, la sostuvo entre sus manos, buscando el calor que emanaba de ella para fortalecer su resolución.

—No sé qué nos espera —confesó, mirando hacia la ciudad que se extendía ante ellos—. Pero sé que contigo, puedo enfrentarlo.

—No estás sola —respondió él, extendiendo su mano para tomar la de ella—. Nunca lo estarás. Incluso tu padre va a apoyarte o a matar a Aza…

La mujer se rió ante la última palabra,  probablemente era verdad y Baraqiel mataría a Azazel, quería ver eso y disfrutar de la cara en sufrimiento del dueño de Grigori.


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1040: February 28, 2025, 06:23:20 PM »
Hola hola <3



Ichigo observó cómo el Child presionó los botones un par de veces, y vio la pinza cruzar diagonalmente y detenerse encima del Gudetama en el punto más alto de la pila.

Apenas Hige presionó el botón… Ichigo supo que el castaño se había ganado ese peluche.

“Yay!!” celebró el Child, retirando el muñeco de la maquina y dándoselo a su amigo.

Ese OTRO peluche.

“Hige… ¿no crees que ya has ganado suficiente de estos?” Le dijo el rubio. Ya no tenía suficiente brazo para sujetar trece… ahora catorce de ellos. “¿Dónde vas a ponerlos?”
“Pensaba dárselos a mami, quizás le anime ahora que papi tiene… bueno, una nueva novia”

Su boca formó un puchero e Ichigo suspiró cansado. Hige había sido imparable en sus quejas sobre la pareja de Taikoubou, pero al fondo de todo su enfado se encontraba la decepción de que la existencia de una nueva pareja significaba que sus padres no volverían a estar juntos. Aunque a decir verdad, considerando la reacción del Child, a Ichigo le era difícil saber si la decepción no era mayor para Hige que para la misma Sayi.

“Bueno, creo que hemos hecho demasiado daño en el arcade. ¿Te parece si vamos por un helado?”
El rostro de Hige se iluminó ante la sugerencia “¡Uno de vainilla cubierto de chocolate!” celebró, y accedió a la sugerencia del rubio “Esta bien, además, creo que los empleados están cansados de verme ganar tantos peluches… los voy a dejar sin stock”


Ichigo apenas había comenzado a disfrutar su helado cuando notó que Hige se llevó el último pedazo a la boca.

“Si lo comes muy rápido se te va a congelar…” pero fue muy tarde “…el cerebro.”

El castaño se cerró los ojos con fuerza y sujeto la cabeza con ambas manos, esperando que el dolor del frío dejara de irradiar en su cabeza. Sin embargo, en cuanto el malestar desapareció, no tardó en pedir otro helado.

“Mejor… después de cenar” sugirió Ichigo “Dijiste que querías ramen, y si te comes otro helado nahora, o te va a entrar”
“¡Qué grosero! ¡Por supuesto que puedo comer otro y tener suficiente espacio para un bowl!” protestó, pero Ichigo optó por no responderle. El silencio se asentó entre ellos por un par de minutos antes que Hige volviera a hablar.

“Me pregunto que estarán haciendo mi papi y mi mami…”

Con Sayi ocupada entre sus entrenamientos y poniéndose al día con sus clases, y Taikoubou trabajando en el hospital y entrenando… ninguno de los dos había podido dedicarle mucho tiempo a Hige. Por eso, Ichigo había tomado la iniciativa de entretenerlo siempre que podía. Ya fuera llevándolo al arcade, al cine, o simplemente viendo series y jugando videojuegos, ambos habían pasado mucho más tiempo juntos de lo habitual. Para Ichigo, era su manera de mostrar apoyo en esta lucha entre los HiME y los Rebels.

Aunque, si era honesto consigo mismo, el también se sentía un poco dejado de lado de un grupo que alguna vez fue tan unido.

“Me imagino estudiando, trabajando, o entrenando”
“¡Yo también debería estar entrenando!” se quejó Hige “¡Deberíamos entrenar todos juntos!”
“Tienes razón, pero las cosas son un poco complicadas, Hige, lo siento” con Hige armando el quinto puchero del día, Ichigo acarició la cabeza del Child.
“Es tonto”
“…lo es, pero solo queda esperar que Sayi y Bou aprendan a tratarse de nuevo, estando en el mismo país de nuevo y eso”
“Quizás…” empezó el castaño “¿Tu podrías entrenar conmigo?”

Ichigo se giró hacia el Child, pero Hige se encontraba muy ocupado observando el techo de centro comercial para percatarse del nerviosismo del rubio.

El rubio no le había contado a una sola alma que se encontraba entrenando con Yoruichi, con tal de estar preparado para quizás, eventualmente, ayudar a combatir a los Rebels. No había certeza que su entrenamiento sería puesto a buen uso, pero con las reglas sobre quienes tienen poderes cambiando todo el tiempo, Ichigo pensaba que valía la pena intentarlo.

Aunque… no había forma de que Hige lo supiera, ¿verdad? ¿O tal vez… Yoruichi lo había traicionado?

“Tu teléfono está timbrando” dijo el Child.
“Ah… ah, ¡sí que lo esta!” Ichigo tocó la pantalla para contestar “Es Kaien”
“¡¡Dile que me traiga Marmite de Australia!! Kano me dijo que era riquísimo”
“Me suena a que Kano quiere envenenarte” respondió Ichigo, antes de atender la llamada de su hermano gemelo.

El cambio de tema había sido un alivio para Ichigo, pero no tanto como la sorpresa que recibió al escuchar la noticia al otro lado de la línea.

Para él y para Hige.

“¿¡Qué!? ¿¡Vuelves a vivir a Japón!?”

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1041: February 28, 2025, 06:56:34 PM »
Hoi hoi tengo un fic rapido :

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Después del encuentro con Akita, Ren regresó a su frio departamento, para volver a atormentarse por la trágica muerte de sus padres y hermana mayor a manos de un misterioso piromaníaco de nombre Shin. En su mente, las llamas que consumieron a su familia siempre serán el recordatorio de la cruel pérdida. Desde que se quedó solo en el mundo Ren solo vive con el deseo de venganza. Las autoridades aún no han podido dar con la localización de Shin, quien siempre deja su firma después de cometer sus crímenes, hasta parecía que alguien de un poder económico superior estuviera de su lado. En medio de su búsqueda, Ren se cruzó con María que después de tomar la decisión de tomar la prueba Hime porque quería proteger a Tsubasa y pegarle a Leo por tonto. Junto a ella, estaba un peculiar joven con orejas y cola llamado Garu, un chico lobo que era su child que apareció frente a ella después de vencer la prueba, y mientras que pensaba en su novio Chiaki, aquel chico lobo nació.

Ren, desesperado por encontrar a Shin, sigue una pista que lo lleva a la salida de la ciudad. María, estaba extrañada de ver al joven peliazul que tenia una cierta apariencia con Tsubasa, así que decidió seguirlo junto con Garu que aun estaba extrañado de estar en este nuevo mundo, Maria se acerco a Ren para saber si podía ayudar en algo, el joven se pone en modo de defensa renuente a expresar algún comentario, pero le dice que esta buscando a un hombre llamado Shin que estaba siendo buscado por la justicia, la pelirosada estaba sorprendida al escuchar ese nombre, porque conocía a un tal Shin por un incidente en la escuela que hubo con Leo y Tsubasa. María, tenia información que al principio no quería decir nada, pero luego decide compartir la información que tiene sobre él. A lo largo de la conversación, Maria acaricia suavemente los cabellos de Garu para indicarle que le ayudara a buscar a dicha persona ya que tenia una prenda que desprendía su olor, de una de las evidencias que habia tomado con permiso del hermano de Tsukasa. Garu asiente, mueve la cola feliz y empezó con el rastreo de Shin mientras que ambos jóvenes se sorprendían por la capacidad de moverse rápidamente.

Ren, al principio estaba reacio a recibir cualquier tipo de ayuda, ya que solo quería estar enfocado en su venganza. Sin embargo, la compasión y la perseverancia de María, junto con la utilidad de Garu, finalmente lo hacen reconsiderar. A regañadientes, acepta la ayuda del dúo. Juntos inician la peligrosa caza.

A medida que el trío avanza en su viaje, Ren lucha con sus propios sentimientos. La necesidad de venganza consume su mente, pero en su interior comienza a dudar de si la violencia realmente le traerá paz. Mientras, María intenta enseñarle a manejar sus emociones, ya que sabe lo que es vivir con un dolor similar, un buen ejemplo es Tsubasa que se estaba consumiendo poco a poco en su dolor y sed de venganza. María aún no estaba del todo acostumbrada con sus nuevos poderes, pero podría ayudar a Ren de defenderse de aquel tipo peligroso.

Vengarte por tus propios medios no es algo que debas de hacer, ya que el más perjudicado serás tu,es mejor que lo dejes a las autoridades, eres tan joven como para pensar en veganza.

Gracias a las palabras de Maria,Ren empieza a entender que su obsesión por la venganza podría no ser el camino correcto, pero la imagen de sus padres y las llamas siguen siendo una fuerza poderosa que lo impulsa.

Quizás tengas razón,pero por el momento no contemplo esa posibilidad-.

Después de un par de horas de busqueda, el trío se enfrenta finalmente a Shin. El encuentro ocurre en un paisaje devastado por uno de sus incendios anteriores, un bosque que una vez fue verde y vivo pero ahora es solo cenizas. La confrontación es feroz. Shin, un hombre que ha hecho de la destrucción su arte, se ríe mientras mira las llamas consumir todo a su alrededor.

Durante la batalla, Ren se enfrenta a un dilema. Su deseo de venganza lo impulsa a atacar con furia, pero también se da cuenta de que está comenzando a comportarse como Shin. En el peor momento de su rabia, María interviene, usando sus poderes para controlarlo, pidiéndole que se calme.

Garu, mientras tanto, se enfrenta directamente a Shin, quien parece disfrutar del combate. Sin embargo, la astucia de
Garu, que usa su agilidad y sus sentidos mejorados, lo ayuda a evadir los ataques de Shin. Mientras esto ocurre, María se concentra en proteger a Ren y contener las llamas que Shin desata en el campo de batalla.

En medio de la pelea, Ren se da cuenta de que Shin no solo fue responsable de la muerte de sus padres, sino que también usó su poder de manera destructiva porque se sentía vacío, al igual que él. Shin revela que su capacidad de manipular el fuego lo ha hecho sentir superior a los demás.

Sigues siendo tan astuto como siempre…-dijo Maria aun delante de Ren- Por ahora te propongo terminar con nuestro primer encuentro, luego volveremos a pelear…no quiero que Ren-kun salga herido por nuestra culpa-

Y crees que voy a permitir que se vayan así nomás sin hacer nada al respecto?...serias muy tonta si piensas de esa manera…-empezo a reírse divertido-

Se que no me dejarías sin lastimarme, pero acabo de ver que estas en Rizembool, así que lo mas probable que nuestros caminos se vuelvan a cruzar nuevamente y yo pueda pelear contra ti en las mismas condiciones de poder no lo crees?...- le dijo analíticamente- pelear contra mi en estos momentos no crees que seria un desperdicio? Piénsalo…te estoy ofreciendo un mejor escenario la próxima vez que nos enfrentemos…-

Uhmm muy interesante tu propuesta, así que tienes toda mi atención-.Canturreando alegremente- entonces nos veremos después …-salio de la escena-

Que es lo que estas haciendo? -Dijo Ren enojado al ver que la pelirosa dejo huir a Shin-

Cállese mocoso, primero vamos a ver a alguien que pienso esta relacionada contigo…-

A alguien??...- dijo Ren sorprendido-

Vamos a ver a Tsubasa Kazanari…-

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Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #1042: February 28, 2025, 10:27:26 PM »
Se logró ;_;





“Mm…”

Gojo observaba al extraño echado en el sofá de su oficina como si se tratara de un humano de tres brazos y cinco piernas.

Eureka no pudo evitar soltar un profundo suspiro.

La HiME había esperado encontrar respuestas en su profesor y futuro entrenador, pero tal parecía que el hombre era tan inútil como había supuesto al inicio.

Bueno, al menos no tendrían que llevar al sujeto desnudo a la casa de un amigo… o meterlo a escondidas a la mansión HiME.

“Mm…” repitió Gojo, ladeando la cabeza. Acomodó su mentón sobre sus manos, que yacían sobre el respaldar de la silla donde se había sentado al menos hace media hora. El hombre había asistido a la HiME y al key al esconder el cuerpo (casi) inerte del desconocido en su propia oficina. Pero luego de eso, no volvió a musitar palabra alguna y en cambio, optó por analizar al sujeto en silencio.

El hombre llevaba puesto la ropa deportiva de Gojo: un pantalón holgado jogger y un polo suelto. Si bien estaba limpio, el atuendo desgarbado contrastaba muchísimo con las facciones delicadas del portador, quien dormía plácidamente sin visible preocupación por su propia situación.

Hasta cierto punto, lo envidiaba. Ya quería ella ser un problema para el resto y no tener que responsabilizarse por sus propias cosas.

“¿Y?” Le preguntó a Gojo, impaciente. “Sensei, ¿no se supone que deberías saber sobre estos misterios con patas?”
“No tengo todas las respuestas.” Gojo le sonrió.

El reflejo de sus lentes oscuros la cegó por un instante, y tuvo que fruncir el ceño y cerrar los ojos para proteger su vista.

“Aunque me gustaría tenerlas,” continuó el profesor. “Porque este caso es, sin duda, muy peculiar.”
“¿Cómo así?” Oikawa lo observó, confundido. “Entonces… ¿sí sabes algo sobre él?” Y señaló a la persona en cuestión de forma sutil.
“Nop, ni idea~” Gojo canturreó, muy alegre. “Pero puedo intuir qué es y de dónde salió.”
“…¿Cómo?” Eureka se mostró intrigada ante ese comentario. “Guau, pensé que serías bieeen inútil.”
“¡Jajaja! Muchos piensan como tú. Pero mi actitud no debería engañarlos. ¡Soy más sabio y poderoso de lo que aparento!”
“Bueno, en lo poderoso sí le doy la razón,” asintió Oikawa. “Ayer tuve una pesadilla con la cueva rara que diseñó para el campamento Key.”
“Ah, estoy orgulloso de ese dominio~ ¡Y me alegra que hayas sido tú el que cayera dentro de él!” Gojo le sonrió de oreja a oreja.
“¡En fin! ¡Eso no importa!” Eureka se interpuso en la línea de visión de ambos para llamar la atención del profesor. “¿Quién es este tipo? ¿¡De dónde salió!? Si sabes algo al respecto, ¡deja de dar vueltas y explícanos todo!”
“Mm, está bien.” Gojo asintió, aunque la sonrisa en su rostro no se esfumó. “Se los explicaré con peras y manzanas.”
“¿Eh?”
“No entiendo.”
“Ya entenderán.”

El profesor se levantó de su asiento para acercarse a Eureka y tomarla de la mano. La HiME le arqueó una ceja, pero se dejó llevar. Una vez en el rango de cercanía de Oikawa, Gojo hizo lo mismo con él, hasta juntar las manos de sus alumnos.

Una vez logrado su cometido, se paró en frente de los dos con los brazos en jarras, orgulloso de lo que acababa de hacer.

“Am…”
“¿Por qué estamos…?”
“¿Qué estaban haciendo cuando apareció este tipo?” Y lo señaló con el pulgar.
“Estábamos conversando,” comentó Oikawa. “Le pedí disculpas por una tontería que hice y, luego, nos pusimos a hablar del equipo de vóley.”
“Ajá.” Gojo sonrió. “¿Y qué pensaste al respecto, Eureka?”
“…” La HiME ladeó la cabeza. “Eh… No sé. ¿Que me gustaría hacer algo más por el club?”
“¿Por el club? ¿O por él?” Y señaló a Oikawa.
“…”
“Esto parece terapia de pare…” comenzó Oikawa, pero su amiga lo interrumpió.
“Bueno, sí.” Eureka no sabía dónde esconderse. “También por él.”
“¿’También’?”
“¡YAAA! ¡POR ÉL!”
“¡AJÁ!”
“¡NOOO!”
“Yo sigo sin entender—”
“¡Es muy simple! ¡Ese chico es su…!”
“Mm…”

El gruñido de un tercero los calló a todos de inmediato. Gojo se giró para ver de dónde provenía, y sus alumnos no tardaron en colocarse a su lado para hacer lo mismo.

El desconocido parpadeó hasta acostumbrarse a las luces blanquecinas de aquella oficina. Intentó taparse el rostro con las manos al menos para apaciguar el destello y, cuando se sintió cómodo, abrió las orbes. Al incorporarse, se tomó unos instantes en observar sus alrededores… hasta que encontró el rostro de Eureka, y su primer instinto fue inclinar la cabeza en una reverencia.

“Eureka-dono, es un gusto.” Le dijo, muy formal y respetuoso.
“Ah… ¿El gusto es mío?” Eureka frunció levemente el ceño, sin entender muy bien cómo aquel extraño la conocía. “¿Nos hemos visto antes o…?”
“Soy tu…”
“Es tu Child.” Gojo interrumpió al tipo y soltó una risotada. “Lo lamento, pero cuando te levantaste, me interrumpiste. ¡Y yo quería decirl…!”
“¡¿QUÉ?!” Oikawa fue el primero en alarmarse ante eso. “No entiendo… ¿Y Mona-chan?”
“¿Ah?” Gojo arqueó una ceja. “¿Quién es Mona?”
“…Mi Child,” contó Eureka, impactada.

La sorpresa en el rostro de Gojo duró tan solo un par de segundos. Al chasquear los dedos, volvió a reír.

“Bueno, ese debió ser de otro key,” explicó Gojo. “Este sí es de tu key actual.”
“No, no. ¿Qué le pasará a él? ¿Desapareció o qué?”
“Tranquila, Eureka-dono.” Le dijo el nuevo child. “Morgana-dono sigue vivo y está bien. Pero no por mucho tiempo…”
“¿Qué?”
“¿¡QUÉ!?”
“Wow, este child sabe más que la dueña y el key~ ¡Increíble!” Gojo silbó, impresionado. “¿De dónde sacó tanta inteligencia?”
“¡No molestes, sensei! ¡Lo que acaba de decir es preocupante!”
“No lo es.” Le aseguró Gojo. “Creo que entiendo a lo que se refiere. Pero antes de que nos cuente más al respecto, ¿no creen que deberían preguntarle cuál es su nombre?”
“Bueno, sí… Lo siento.” Eureka suspiró. “¿Cómo te llamas?”
“Mi nombre es Neuvillette.” Y volvió a inclinar la cabeza. “Como bien dijo este señor, soy su Child, Eureka-dono.”
“¿Seño…?”
“Tranquilo, Neuvillette.” Eureka interrumpió a Gojo y le esbozó una sonrisa a su nuevo child. “Puedes tratarme con más confianza. ¡No tienes que ser tan formal!”
“Lo lamento, pero no tengo idea de cómo hacerlo. En tal caso, apreciaría que usted me enseñe.”
“Ah… Claro, no hay problema.” Eureka asintió. “¡Tomará tiempo, pero te aseguro que aprenderás!”
“Muchísimas gracias.” Neuvillette le sonrió de vuelta. “Y discúlpenme si los asusté con el comentario respecto al antiguo child. Morgana-dono no morirá ni desaparecerá, pero puede que pierda sus poderes y permanezca en su forma animal. Ya no tiene HiME, después de todo.”
“No entiendo. Entonces, ¿de dónde salió él?”
“Como bien dijo el señor, de otro key.”
“Que no soy seño…”
“De… ¿Lelouch?” Ofreció Eureka, confundida. “Recuerdo que eso pensamos, pero luego creímos que tú eras su padre,” y se giró hacia Oikawa.
“Bueno, yo soy papá del ikemen. ¡Y tiene sentido que lo sea!” El chico sonrió orgulloso de lado. “Mientras tanto, Britannia-chan es papá del gato parlan—”
“Y… ¿Cómo podríamos hacer para que no pierda sus poderes?” Eureka optó por ignorar a Oikawa.
“Es simple. Debe hacer un pacto con otra HiME.”
“¿Cómo?”
“Huh. Neuvillette-chan no deja de sorprenderme~”

Eureka se quedó fría.

¡¿De dónde iba a sacar una HiME?!

…O bueno, ¿¡otra más!?



Cho


Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 770 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 2852 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 1212 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1043 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 833 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Mimi Tachikawa

Hoi hoi vengo con fic :3

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El sol se ocultaba en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y morados, mientras Ren caminaba por el sendero que lo llevaba al extinto clan Kazanari, Maria la joven a la cual acababa de conocer habia mencionado el nombre de Tsubasa, la cual era su prima y no creia que estaba viva. Cada paso era un recordatorio de la carga que llevaba en su corazón. La tragedia que había golpeado a su clan, el clan Kazanari, aún resonaba en su mente como un eco doloroso. La imagen de sus seres queridos, sus risas y su amor, se había desvanecido en un instante, dejando solo un vacío abrumador.

“Acabo de realizar una llamada a Tsubasa, que estaba sorprendida por la noticia, me dijo que vendria lo más pronto posible"

"Yo tampoco puedo creer que esto esté sucediendo" Mientras que caminaba al lado de María y Garu, empezó a recordar su epoca de la infancia, cuando eran niños, corriendo por el campo, Ren que era mas joven le tomaba fuertemente la mano a Tsubasa y a Mafuyu que era el hermano menor de la peliazul. Para Ren, Tsubasa siempre fue una fuerza de la naturaleza. Recordaba como, a pesar de su tamaño, nunca se dejaba intimidar. Siempre estaba dispuesta a enfrentar cualquier desafío, ya fuera escalar un árbol o desafiar a los chicos del barrio a una carrera con tal de defender al heredero del clan Tsukinaga.

"La forma en que se levantaba después de cada caída, con esa sonrisa desafiante en su rostro, me inspiraba. Yo la miraba, admirando su determinación. “No importa cuántas veces caiga, siempre me levantaré”, solía decir. Y lo hacía, una y otra vez. Esa fuerza de voluntad era contagiosa. Me enseñó que no había que rendirse, que cada tropiezo era solo una oportunidad para levantarse más fuerte.

"Recuerdo las tardes en las que nos sentábamos bajo el viejo roble, compartiendo sueños y secretos. Ella siempre tenía un plan, una meta. “Un día, seré la mejor en lo que haga”, decía con esa chispa en los ojos. Y yo la creía. Su pasión era inquebrantable a pesar de su seria apariencia, y yo quería ser como ella. Quería tener esa misma fuerza, esa misma valentía.

"Aún sigue siendo la misma chica fuerte y decidida, solo han pasado muchas cosas y anda bajoneada, pero nada que un buen encuentro con un familiar la haga sentir mejor" Habló la pelirosa mientras observaba a su child que caminaba a su lado con una amplia sonrisa en su rostro.

"Ahora, miro hacia atrás y me doy cuenta de cuánto la he admirado. Aunque el tiempo y la tragedia nos hayan separado, su espíritu sigue vivo en mí. Cada vez que enfrento un obstáculo, recuerdo su voz, su determinacion, trato de esforzarme por ser un poco más como ella. Porque, al final, siempre será mi prima, mi inspiración."

"No puedo creer que Ren este vivo. Pensé que todo el clan habia sido ejecutado por Yuuto, pero Mafuyu y Ren lograron salvarse." La noticia de la masacre del clan Kazanari fue un golpe devastador. Cada día, me despertaba con la pesadilla de que había perdido a todos, a cada uno de ellos, y el dolor era tan profundo que a veces me preguntaba si podría seguir adelante. La idea de que mi primo, mi compañero de juegos de la infancia, estuviera entre los caídos me rompía el corazón.

"Pero luego, hace no mucho tiempo, descubrí de que Mafuyu había sobrevivido. La esperanza se encendió en mí como una chispa en la penumbra. Si él estaba vivo, tal vez había una posibilidad de que alguien más de la familia también lo estuviera. La idea de que no estaba completamente sola en este mundo me dio fuerzas. Eso me dio fuerza para continuar despues de pelear contra Ou...Leo-san.

"Y ahora, aquí estoy, a punto de reencontrarme con Ren. La joven peliazul estaba ansiosa. No pudo evitar sonreír suavemente al pensar en todos esos momentos que compartió de niños: las travesuras, las risas, las promesas de que siempre estarían juntos y que siempre lo protegeria a él y a su hermano menor. La vida nos habia separado, pero el destino habia causado que se volvieran a encontrar.

"Quiero correr hacia él, abrazarlo y decirle que todo estará bien, que juntos podemos enfrentar lo que venga, esta vez lo protegeré".

"Ren, mi querido primo, no sé cómo has sobrevivido a todo esto, pero estoy aquí, y no voy a dejar que nada nos separe de nuevo". La peliazul seguia corriendo hacia el encuentro de Maria y Ren.

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Al llegar al lugar donde era la casa de la familia Kazanari , Ren se detuvo un momento, respirando hondo para calmar su agitado corazón. La casa, que estaba en escombros debido al incendio que ocasionó Shin despues de que Yuuto asesinara a miembros de su clan, Maria se acercó a el para apoyar su mano en su hombro. Se sintió como un extraño en un lugar que una vez había sido un refugio de risas y amistad.

Frente a él estaba llegando Tsubasa, que se estremecio al ver el  rostro de su primo ya que era una mezcla de sorpresa y tristeza. Sus ojos, que alguna vez brillaron con alegría, ahora estaban llenos de un dolor profundo. Tsubasa sintió que su corazón se encogía al ver a su primo en ese estado.

"Ren…"dijo Tsubasa, su voz apenas un susurro.

"Tsubasa..." respondió Ren, sin saber como reaccionar, pero la expresión se le quedó atrapada en la garganta.

Ambos se quedaron en silencio, observándose el uno al otro, como si intentaran encontrar las palabras adecuadas para romper el hielo que se había formado entre ellos.

"Niños solo abracense "hablo María al ver que los primos no sabian como reaccionar

"No sé por dónde empezar "dijo Tsubasa, rompiendo el silencio.

"Yo tampoco "admitió Ren, sintiendo que las lágrimas amenazaban con brotar.

"Pero me alegra que estes vivo, no sabes lo feliz que me hace" Se acercó a el y lo abrazo sollanzando.

"A mi tambien me alegra que estes viva Tsubasa" respondió Ren, sintiendo el nudo en su garganta. Después de todo lo que pasó… después de la pérdida… no sabia cómo seguir.

Tsubasa asintió, sus ojos llenos de comprensión. "Yo también me siento así. La pérdida de nuestros seres queridos es algo que nunca podremos olvidar. Pero debemos encontrar una manera de seguir adelante".

"¿Cómo?"preguntó Ren, su voz quebrándose." ¿Cómo podemos seguir adelante cuando todo lo que amamos ha sido arrebatado?"

"No lo sé "respondió Tsubasa, su voz llena de dolor. "Pero creo que debemos honrar su memoria. No podemos dejar que su sacrificio sea en vano".

"No se si pueda hacer eso"

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matta ne!!


Cho

Otra partecita *la acaricia (?)*

115.8.




“Listo, no hay moros en la costa,” dijo Luso en lo que otro grupo de las HiMEs se salía del campo de visión.
“Uhh…” Nio tuvo que salir de un arbusto y sacudir las hojas secas que se habían quedado pegadas a su vestimenta. La pequeña se notaba algo incómoda. “Realmente pensé que podríamos librarnos de todos más rápido, pero hay mucha visibilidad. A este ritmo pasaremos escondiéndonos de algún mayor todo el rato que estaremos afuera.”
“¿Cuál es el problema? ¡Si eso es lo más divertido!” exclamó el chico, entusiasmado. “¡Sin importar cuánto lo intenten, no podrán dar con nosotros!”
“¿Al menos podemos alejarnos un poco más del área del estadio? Hay un parque no muy lejos de aquí y quiero ver cómo luce de noche.”
“Eh, claro,” el otro se confundió, pero de inmediato asintió. “Pensé que querías dar tus propias vueltas como una de las HiMEs.”
“Por cuánto tenemos que escondernos, asumo que ya lo tienen todo cubierto. Necesito un descanso por favor…”
“Hehe, sí, no hay problema, ¿por dónde vamos?”
“Por aquí.”

Los dos niños terminaron por tomar uno de los caminos que salían de ese punto de encuentro y terminaron por caminar entre unos pequeños edificios hasta llegar a dicho parque que poseía un par de jardines de rosas. Ese foco verde yacía al frente de una librería pintoresca con arquitectura occidental, al igual que otro par de construcciones semejantes las cuales brindaban casi un viaje a otro continente.

“¡Ahh…!” Nio se mostró maravillada y aspiró con alegría en lo que aspiraba la belleza de ese entorno. Finalmente estaba libre del temor de ser encontrada por alguien que conocía, y a su vez se daba el gusto de observar ese ambiente en penumbras y bajo la luz natural de la luna y las estrellas. “¡Mira, es mucho más bonito de lo que pensé!”
“Hm…” Luso lo miró no del todo convencido. Supuso que su amiga no era de darse escapadas a horas menos pensadas, aunque su alegría era contagiosa. “Heh, pienso que este parque va contigo. Dime, ¿podrías hacer estas rosas crecer más?”
“Oh, ¿tú crees?” la pequeña HiME se sorprendió por la pregunta, y se puso a pensar.
“O sea, sí hiciste germinar plantas en nuestra clase, no sé si puedas hacerlo ahora.”
“Oh, eh, sí, es sólo que normalmente no podría hacerlo. Onee-chan me pide que no demuestre mis poderes a otras personas, y entiendo su preocupación.”
“Pues, por supuesto, pero somos los únicos aquí. ¡Vamos, hazme una demostración!”
“Eh…” ella dio una mirada a sus alrededores para cerciorarse que no había nadie más. “¡Ya, está bien! A ver…”

Se sentó de rodillas frente a un par de botones y posó sus palmas por encima de estos. Un par de segundos fueron suficientes para que estas rosas poco a poco comenzaran a girar y extender sus abundantes pétalos, los cuales crecieron hasta finalmente terminar en rosas maduras.

“¡Wow, es como esas tomas aceleradas en documentales!” exclamó Luso, emocionado.
“Haha, ¿verdad que sí?” preguntó Nio, riendo torpemente. “Pero creo que esta evolución ha sido mi favorita hasta el momento. Es como si las rosas tuvieran mucho carácter.”
“Sí, cada planta se mueve de manera muy distinta. ¡Ahora quiero que me muestres todo tipo de cosas en crecimiento!”
“Eh, hice flores y germinados, no sé qué más podría hacer…”
“¡Siempre hay arbustos o cosas así! Hm, pero creo que las flores sí son más interesantes…” Luso a puso a pensar duramente. “¡Ah, ya sé! ¡Mira a ese árbol de allá!”
“¿Eh?” se dirigió en esa dirección. “Es un árbol de cerezos.”
“¿Tú crees que podrías acelerarlo hasta que dé flores de cerezo?”
“¡Oh! Pues…” Nio se confundió y ladeó su cabeza. “En verdad nunca había pensado en afectar todo un árbol.”
“O sea, si no puedes, está bien. Sólo decía.”
“Ehm, quizás eso me tome muchas energías, pero creo que es más complicado que eso…” bajó su mirada, meditabunda.
“¿A qué te refieres?”
“Sea con las semillas o con las flores, cuando uso mi magia, me concentro en el objeto en sí, es como que tengo una idea de lo que va a suceder, y al comprenderlo es que puedo acelerar su crecimiento. Pero con un árbol…” volvió a mirar a aquel árbol que tenía frutos rojos y hojas ya decadentes. “…no es que haga al árbol crecer en sí, es más como un ciclo, y a la vez me pregunto si las flores o las nuevas hojas crecerán si uso mi poder sin pensarlo más…”
“Oh…” Luso se vio sorprendido por la explicación.
“Ehh, pero puede que sea como leer y tener que cambiar mis hábitos. Quizás no deba enfocarme tanto en un solo objeto y aprender a usar mi magia de una manera más global, como apagar tu voz interna para leer más rápido.”
“Hmm…” el otro frunció el ceño casi consternado y dio un pesado suspiro. “Ya suenas muy académica para mi gusto.”
“Ah, perdón, es que suelo pensar las cosas demasiado,” ella llevó una mano a su boca, sorprendida. “Medio que me gusta pensar mucho, pero sé que puede ser un mal hábito.”
“No, no, está bien que lo hagas. Haha, si hubiera HiMOs y yo fuera uno, seguro que verías a la directora pegarme con un libro para que piense más las cosas.”
“Hehe, ¿qué cosas dices?”
“Bueno, podemos hacer algo más fácil que el árbol. ¡Ah! ¿Qué tal el césped? ¿Crees que podrías hacerlo crecer como elefante? Recuerdo una vez que mi primo se puso a cavar el césped de su casa y sus padres se frustraron porque reparar ese pedazo de jardín les tomó mucho tiempo.”
“Supongo era un ambiente seco. El césped necesita de mucha agua.”
“Oh, pues… no lo sé en verdad.”
“Haha, no hay problema,” notaba que su amigo sin duda era muy distinto a ella, aparte del lado intrépido que ambos tenían. “Aunque debo admitir que me ha dado mucha curiosidad probar cómo me va con el árbol y qué efecto puedo tener en él.”
“¿Quieres usar tu magia en el árbol? ¡Ya, perfecto, yo también quiero ver!”
“¡Ya!” Nio asintió entusiasmada y terminó corriendo junto a Luso a la base de ese árbol. Ella miró hacia las ramas por encima de su cabeza, aspiró el aire a manera de internalizar el ‘espíritu’ de dicha planta y luego de un instante de mirar la textura e imperfecciones del tronco, posó sus manos encima de ese. Cerró sus ojos.



“No hagas eso, por favor…” dijo una voz lúgubre y solemne, pese a ser la de otro niño como ellos. Era una voz que conocían muy bien.
“!!!” tanto Luso como Nio se sobresaltaron. Los dos se olvidaron de su siguiente proyecto para mirar a ese chico perpetuamente vestido de negro con aprehensión.
“Es sólo un árbol, tengan piedad con este…”
“¡¿Qué haces aquí?!” exclamó Luso, comprimiendo sus puños.
“¿Yo?” Megumi alzó una ceja. “La pregunta sería qué hacen ustedes. Yo soy un ser disfuncional de la sociedad. Ustedes deberían estar dentro del estadio con el resto de estudiantes.”
“Pues estamos en Hanasaki, tenemos todo el derecho de estar aquí.”
“Sin embargo, este no es su colegio, es su universidad y ustedes deberían respetar los límites dados a ustedes en esta noche.”
“¡Pero tú eres de Rizembool!”
“Sí, y los Rebels invadimos Hanasaki todo el rato. Es parte de nuestras expectativas.”
“¡No estás haciendo sentido!”
“¡Ehh, disculpe!” Nio tuvo que levantar su voz para cortar al otro par.
“…” Megumi mínimamente giró su cabeza para dirigírsele y se mantuvo inmutado como siempre. “¿Qué sucede?”
“¿Por qué no quieres que use mi magia en este árbol? ¿Acaso estaba por hacer algo mal?”
“…” asintió. “Sí, probablemente.”
“Eh…”
“Nio, no le escuches, es tu Rebel así que sólo quiere meterse en tu camino,” observó Luso. “Tú necesitas practicar con tus poderes. Obviamente va a hacer que dudes de ti misma.”
“Pero…”
“Eso casi sonó inteligente, amigo de mi HiME…” dijo Megumi con un muy mínimo desdén.
“¡¿Ahh?!” el otro se tensó.
“Para contestarte, oí tus dudas sobre tu poder y cómo este funciona en tus objetivos…” miró hacia ese árbol que se mecía mínimamente con el viento. “Todavía no tienes un mecanismo esclarecido sobre cómo haces funcionar tu magia y no suena a que hayas trabajado con algo de la naturaleza y magnitud de un árbol previamente.”
“…” Nio asintió, atenta y algo insegura, como si estuviera en aprietos.
“En el mejor de los casos, si tu hazaña se completa a la perfección y haces que este árbol produzca flores de cerezo, lo estarás desincronizando con la naturaleza, y forzarás a que desarrolle hojas verdes ante la llegada de invierno. Ello podría debilitarlo o hasta matarlo,” dijo fríamente, aunque con la misma cantidad de neutralidad. “En cambio, si no tienes seguridad sobre cómo tu magia afectaría el desarrollo de este árbol, no podemos dar ningún veredicto sobre el resultado o hasta la uniformidad de tu poder en el mismo. Por ello te pido que primero esclarezcas tus habilidades antes de someter a este ser vivo a cualquier modificación.”
“…” la pequeña HiME se consternó y llevó sus manos a su pecho, para desviar su mirada con tristeza. “Tienes mucha razón, no lo pensé de esa manera. Perdón…”
“…” Megumi le miró fijamente. “No me debes disculpas a mí. Sólo respeta a la naturaleza.”
“Oye, ¿estás contento contigo mismo?” le reclamó Luso. “La has puesto triste.”
“¿Por qué me alegraría por ello?”
“¡No te hagas el inocente! ¡Apuesto a que ni se trata del árbol para empezar!”
“Realmente no me importa lo que pienses de mí, sólo supuse que hablaría por un ser vivo que no tiene voz…”
“¡Pues yo soy muy inteligente como para caer en tus trucos mentales!”
“…” Megumi le miró cansadamente. “No… sospecho que eres muy estúpido para caer.”
“¡¿Qué estás diciendo?!” este estuvo por lanzársele encima, pero Nio le agarró de un brazo.
“Está bien, Luso, él hizo un buen punto, en verdad que sí,” le pidió la pelimarrón. “Las hojas de los árboles en primavera se mueren si hay una helada tardía y estas fuerzan a que los árboles las vuelvan a crecer. Tiene sentido que un árbol con retoños no prospere varios meses de invierno. Me alegro de que me haya detenido de lastimar a un árbol tan hermoso como este. Supongo…” ella sonrió con torpeza. “Espero poder volverme fuerte y encontrar una manera de hacer pétalos de cerezo crecer sin perjudicar al árbol. Y quiero estar segura antes de intentarlo.”
“Eh, bueno…” el otro se quedó en blanco y terminó por bajar sus energías. Su amiga parecía hasta agradecida y no afectada por esa interrupción, así que no tenía más que decir. Miró al Rebel con algo de reproche. “Ya veo que sí tenías un punto válido que hacer… tal vez no seas tan malo como pareces…”
“…” Megumi se puso a pensar. “Una lástima, tendré que portarme peor la próxima vez…”
“¿Qué cosa?” Luso frunció el ceño.
“Como un Rebel debo alejar a los ilusos e irresponsables como tú. Estaría mal que te acostumbres a verme como algo distinto a una amenaza. Siento la confusión.”
“Oye, ¿qué dices? Sólo acepta mis disculpas y no hagas líos.”
“Pero no te disculpaste para empezar…”
“Tsk, ¡tú sabes a qué me refiero!”
“Ehh…” Nio ladeó su cabeza. ¿Acaso su Rebel estaba tomándole el pelo a Luso? Era difícil detectarlo ya que este no cambiaba su semblante en lo absoluto. “Eh… por cierto, ¿qué haces aquí? Supongo si quisieras pelear conmigo, ya lo habrías hecho.”
“Podría decir que tu lógica no es conclusiva, pero tienes razón,” Megumi asintió lentamente. “¿Qué hacen ustedes en este lugar?”
“Nosotros te preguntamos primero, ¿acaso es un tipo de orgullo de Rebel que te hagas el difícil?” preguntó Luso, confundido.
“Sospecho que es un tipo de orgullo de amigo metiche de una HiME que te opongas tanto a su Rebel, pero qué más da…” se encogió de hombros, ignorando la mirada de reproche del otro y miró en dirección hacia donde estaba el estadio, el cual no era visible desde ahí. “Estoy esperando un suceso. Supongo… estará pronto a comenzar.”
“¿Qué suceso?” preguntó la HiME.
“Lo mejor sería que ni se los haya dicho, no puedo confiar en que actúen con prudencia…” dio un suspiro. “Pero si esperaban caminar de regreso al estadio en poco tiempo, lo mejor es que estén conscientes de cualquier posible peligro. No sé todos los detalles, pero puede que haya un mal elemento de Rizembool que ocasione posibles disturbios cerca del estadio.”
“¿Eh?” Nio se sorprendió.
“¿Qué es eso de mal elemento? ¿Acaso es un Rebel?” preguntó Luso.
“…” Megumi se giró a mirarle, casi como si se hubiera olvidado que estaba ahí. “No creo que esté en tu lugar preguntar detalles, eres una persona normal.”
“Si es una emergencia, ¿eso qué tiene que ver?” se impacientó.
“Tal y como las HiMEs se tomaron libertades en un puerto cercano recientemente, pareciera que un Rebel está haciendo lo mismo esta noche, eso es todo,” concluyó el Rebel, tranquilamente. “Lo único que esperaba era observar dicho suceso, a manera de aprender.”
“¿Aprender?” preguntó Nio, perdidamente. “¿Qué cosa?”
“Cómo ser un mal elemento también, supongo…” se encogió de hombros.
“¡¿Qué?!” Luso se alertó. El otro regresó a mirarle, inmutado.
“Eso es lo que pensarías que diría, ¿no?” preguntó.
“¡O-oye, no metas palabras a mi boca!”
“Ehh…” Nio sonrió incómoda. Sí, definitivamente le tomaba el pelo.
“…” el Rebel dio un suspiro. “Sin importar lo que yo voy a hacer, considérense advertidos. Hay personas de Rizembool enviadas a lidiar con ese radical libre, y seguramente algunas HiMEs verán qué hacer por su parte. Mientras tanto, ustedes manténganse a distancia.”
“¿Y qué vas a hacer tú?” preguntó la HiME, con intriga.
“Esto es también un aprendizaje para mí. Ver la batalla, tomar notas mentales sobre lo que sucede, las reacciones de las personas, el tipo de protocolo que podría esperar… hay mucho que todavía fallo en entender y a lo cual podría sacar provecho.”
“Ohh…” Nio se sorprendió considerablemente.
“Hm, sea como sea, esto suena serio, tal vez sí deberíamos regresar al estadio, entonces,” opinó Luso, asintiendo.
“Supuse que los dos se habían escapado de sus mayores o algo por el estilo,” Megumi alzó una ceja con leve desaprobación. “¿Ahora que escuchas de un posible psicópata suelto por ese entorno es que quieres regresar para allá?”
“Eh, no, en serio que no es por eso, es que…” apretó los labios. Para variar, Luso parecía tener algo de remordimiento. “Mis mayores medio que andan al tanto de estas cosas. Si no regreso pronto y ellos se enteran de esto, los voy a hacer preocuparse.”
“Sí, es verdad, lo mismo con mi onee-chan,” Nio asintió.
“Algo me dice que no puedo confiar en lo que dicen,” Megumi les miró fijamente.
“Oye, no creas que no olvido cómo usaste tus poderes contra mí la vez pasada, pero no por eso voy a pelear contigo,” observó el pelimarrón. “Y definitivamente no iré a buscar a un loco de remate o lo que sea.”
“Si, y te prometo que yo no voy a intentar nada por más que sea una HiME,” Nio asintió.
“…” Megumi se puso a pensar. “Realmente estoy haciendo un mal trabajo. Soy enemigo de los dos y ahora me hablan como si fuera su maestro o algo.”
“Eh, gracias por tus consejos, pero no olvido que eres mi Rebel, en serio…”
“Suena a que intentas consolarme, lo cual lo hace peor,” negó. “Pero no dije que no confiaba en ustedes por temer que fueran a buscar al mal elemento.”
“¿Entonces qué?” Luso se extrañó.
“Comienzo a entender que son revoltosos,” dijo sin dar rodeos. “Imagino que, en vez de preocuparse por la gente a cargo de ustedes, temen que si no regresan ya y los atrapan donde no deberían, los castigarán de por vida, y eso es a lo que en verdad temen.”
“Eh…” el otro chico se congeló.
“Veo que tenía razón…”
“Eh, pues…” Nio llevó sus manos a la cabeza. Quizás esa verdad no estuvo tan presente en su cabeza como en el caso de Luso, pero si su hermana tenía más razones para ponerle restricciones, su vida sólo se volvería más insoportable.
“En fin…” Megumi rodó los ojos. Tal vez no debió ni molestarse de advertirles. Se dio media vuelta. “Lo que hagan no me concierne, al fin y al cabo. Eso ya recae en manos de ustedes…”





“Heh heh heh~”

Entonces, Imanotsurugi saltó de entre las ramas de un árbol cercano, y aterrizó cerca a sus compañeros de clase. Megumi se sorprendió mínimamente y optó por no retirarse aún.

“Imanotsurugi-san…” dijo un poco perplejo. “¿Qué le trae por aquí?”
“¡Megumi!” el pelicenizo dio otro salto para darle el alcance. “¡Me alegro mucho de verte! ¡Por cierto, gracias por tener tanto cuidado con mis amigos! Hehe, y me gusta mucho más que uses psicología para lastimarles que tus poderes~”
“No pienso lastimar a nadie hoy, por favor desiste con esas ocurrencias…” miró a los otros dos de reojo. “Lo que les anda torturando se llama karma, no tiene nada que ver conmigo.”
“Ima-chan, ¿cuándo llegaste aquí?” preguntó Nio, ladeando su cabeza.
“Estuve casi detrás de ustedes todo el tiempo. Supuse que no detectarías a Megumi así que me quedé escondido a ver cómo interactuaban los dos,” asintió contento, y entonces pasó a adoptar una adorable seriedad y levantar un índice. “Pero Nio-chan, ya me has hecho mala fama. Ayesha-dono y sus amigos se aparecieron y todos me acusaron de que era la causa de que te escaparas al menor descuido. Mikazuki-sama me ha dicho que tengo mucho que probar para reivindicar mi nombre.”
“¿Eso pasó? Lo siento mucho, Ima-chan, no fue mi intención,” la chica desvió su mirada, aunque su amigo rápidamente volvió a sonreír.
“Hehe, no pasa nada. Escuché lo que había ocurrido, y suena a que Ayesha-dono también fue injusta contigo, por eso no puedo culparte del todo,” Imanotsurugi corrió donde Nio y Luso y agarró a cada uno de una muñeca. “¿Quieren regresar antes de meterse en problemas? ¡Con mucho gusto les ayudo! ¡Conmigo presente van a estar a salvo!”
“¿En serio?” Luso pareció casi regresar a la vida. “¡Muchas gracias!”
“Creo que te debo mil favores hasta ahora, Ima-chan,” Nio asintió, conmovida.
“Entiendo que ha oído sobre el inminente peligro, al haber estado escondido en el árbol,” dijo Megumi, inmutado. “No dudo en sus habilidades estando solo, pero hay dos personas más de por medio.”
“¡Está bien! ¡Recién salí y no había moros en la costa! Claro, si hay algo ya sospechoso en el camino, no vamos a intentar nada riesgoso, pero no perdemos nada en ver si la marea sigue partida,” asintió convencido. “Megumi,” Imanotsurugi soltó al par de Hanasaki y pasó a extender una mano al pelinegro. “Dime, ¿quieres acompañarnos?”
“¿Por qué…?” le miró con reproche.
“Hehe, en caso de que sea imprudente podría necesitar tu ayuda, y si aceptas me harías muy feliz~” canturreó contento.
“…no es mi trabajo vigilar a sus amigos,” dijo tranquilamente.
“Pero…” el pelicenizo hizo un puchero.
“Pero usted sí es un amigo mío, Imanotsurugi-san,” entrecerró sus ojos, con un extraño remordimiento. “Si ustedes corren cualquier riesgo, sé muy bien lo que ocurrirá. Usted irá a pelear en su nombre y será el primero en salir lastimado. No pienso dejarle cargar con ello solo.”
“Hm…” Imanotsurugi se preocupó un poco al verle triste. Entonces, para variar, Megumi sonrió rendido y con una ligera ironía.
“Por más pretencioso que me oiga al creer que alguien como yo pueda proteger a un miembro de los Sanjou…”
“¡No, no! ¡Pertenecer a mi familia no es ninguna garantía! ¡Yo tampoco tengo poderes así que debe haber algunas cosas que sólo tú eres capaz de entender!” Imanotsurugi le agarró de los hombros, con una sonrisa de oreja a oreja, algo que impacientó al pelinegro. “Hehe, muchas gracias, y por favor no seas tan formal conmigo.”
“…” Megumi dio un suspiro y desvió su mirada. “Sólo espero no arrepentirme.”
“¡Por supuesto que no! ¡Ahora vamos todos, de una vez!” Imanotsurugi hizo una seña a los otros dos y comenzó a caminar junto al pelinegro.
“Eh, ¿entonces ese chico raro viene con nosotros?” Luso se confundió.
“Ima-chan tiene a los amigos más curiosos,” comentó Nio, sonriendo. Y a la familia y a la vestimenta y a los pasatiempos… Incluso para tratarse de su amigo en ese país que seguía siendo nuevo para ella, el pelicenizo casi parecía sacado de otro planeta.

Y fue así que ese inesperado grupo de cuatro se aventuró de regreso al estadio.


Miyu

No sé como integrar bien las olimpiadas. aaaah


10 # No pude salvarte.
—¿Cabello rosado con puntas azuladas? La tengo. Sí, sí, va acompañada de un chico… de cabellos negros y una cámara colgando del cuello… Son ellos. Déjeme a mí el resto.
La llamada terminó con un clic seco. El hombre guardó el móvil en el bolsillo de sus jeans ajustados y ajustó las gafas de sol sobre su nariz. Se llamaba Xia Fei, aunque el mundo del espectáculo lo conocía como Félix.
Desde su posición, observó a los dos jóvenes que acababan de entrar al campus de Hanasaki. Bajaron de un monopatín eléctrico, riéndose entre ellos, ajenos a la mirada que los seguía.

—Yoon Haemiu… —murmuró, deslizando las gafas hasta la punta de su nariz—. No me gusta espiar, pero el pago es demasiado bueno para rechazarlo.

Al otro lado, bajo el repique de las campanas, los dos estudiantes comenzaron a correr.

—¡Apúrate, Miu! —Cheng Xiaoshi avanzaba con pasos largos, esquivando a los demás alumnos con facilidad.
—¡Voy, voy! —jadeó ella, unos metros atrás, esforzándose por mantener el ritmo.
—Estás en pésima forma —se rió él, lanzándole una sonrisa deslumbrante que le provocó un breve pellizco de irritación—. La casera sale a correr todas las mañanas. ¿Sabías?
—Uh… —resopló, con los pulmones ardiendo—. Hyuna también… y encima va al gimnasio todos los días.
—No me sorprende. Hyuna tiene ese aire atlético —tomó su mano y tiró de ella, aumentando su velocidad—. Los primeros asientos se llenan rápido, Miu.
—Lo sé —apretó la mandíbula, agarrando con fuerza su palma—. ¿Y Lu Guang?
—Mi fiel compañero de básquet —respondió con orgullo—. Aunque se agota rápido. Jeje.

Lograron cruzar las puertas del aula justo antes de que el profesor las cerrara. En la primera fila había dos asientos vacíos, sin mochilas que los reclamaran. Cheng soltó la mano de Haemiu y lanzó su fanny pack sobre los pupitres, marcando territorio con precisión.

—¡Lo logramos! —celebró, lanzándole una mirada triunfal.
—Segunda clase juntos y ya memorizaste su nombre, Xiaoshi —el profesor suspiró, golpeándolo suavemente con su libreta.

El chino se rió, rascándose la nuca, mientras ambos se acomodaban. Poco después, entró un hombre de cabello bicolor: rubio en la capa superior y negro azabache en la inferior.

—Bienvenidos —el profesor aplaudió—. Hoy tenemos como invitado a un modelo reconocido de la agencia Lotus.

Un coro de gritos estalló entre las alumnas, que se abalanzaron hacia él en busca de autógrafos y selfies. Los primeros quince minutos se fueron en sonrisas, poses y flashes.

—No esperaba tanta fama aquí —admitió Félix con una sonrisa modesta—. Es un placer trabajar con ustedes.

El profesor logró calmar los ánimos y explicó la actividad del día:

—Cada uno deberá dirigir al modelo en una pose y tomar una serie de fotografías. El mejor trabajo obtendrá puntos extra.

Todos se trasladaron a un estudio con fondo verde y luces led estratégicamente colocadas. Félix se situó frente al lienzo, cambiando de expresión según las indicaciones de los estudiantes.

—¡Hola, compatriota! —Cheng Xiaoshi se acercó con una botella de agua y se la ofreció—. Los chinos debemos apoyarnos.

Miu lo miró con reprobación.

—Deja de ser tan obvio —musitó, pero el modelo ya se acercaba, aceptando el agua con una sonrisa.
—Gracias… ¿eh? —lo saludó con cordialidad—. Hace tiempo que no hablo con alguien de allá.
—Soy Cheng Xiaoshi —se presentó, señalando luego a su compañera—. Y ella es Yoon Ha—
—¿Mizi? —Félix interrumpió, tapándose la boca para disimular su sorpresa—. No puede ser…

Ella desvió la mirada, incómoda.

—Debes confundirme con alguien…
—Quizás. La última foto que vi de ella era con unas gafas redondas y su figura era más pequeña —se disculpó con un gesto y volvió a Cheng—. ¿Listo para tu turno?
—Sí. Espero captar tu esencia —formó un rectángulo con sus dedos, encuadrando el rostro del modelo—. Tienes rasgos fascinantes. ¿Mestizaje?

Félix rió con suavidad.

—Buenos genes y mejores contactos —sacó una tarjeta de su bolsillo y se la entregó—. Mi jefe. Si necesitas ayuda, no dudes en llamar.

Miu permaneció al margen, observando en silencio.

—Prefiero que me llames Xia Fei. "Félix" suena raro en boca de un compatriota —comentó el modelo.
—¿Qué opinas de esta pose? —Cheng imitó un gesto dramático, cubriéndose un ojo con la mano.
—Inusual. Los demás piden cosas más convencionales —asintió, intrigado—. Me gusta.
—¿Por qué elegiste esa? —preguntó Miu, arqueando una ceja.
—La consigna es captar su esencia —cerró los ojos, visualizando la escena—. Un chino que usa un nombre extranjero para ser más comercial… Xia Fei… o Félix. Es una contradicción interesante.
—No son tonterías —lo miró con genuina admiración—. Es una visión increíble.
—¡Ah, qué talento! —Félix aplaudió, impresionado.
—Lo sé, soy brillante —sonrió, yendo a ajustar las luces—. Te aviso cuando esté listo.

Quedaron solos. el bicolor bebió un trago de agua y ladeó la cabeza hacia Miu.

—Me recuerdas mucho a esa idol —dijo, sin malicia—. Escuchaba sus canciones. Esperaba su debut con esa otra chica… ¿Sui?
—Sua —lo corrigió al instante, con voz gélida.
—Cierto, cierto —hizo una mueca teatral—. ¿Y no quieres tomarme una foto?
—No estoy inscrita aquí —se cruzó de brazos—. Soy Haemiu. Miu está bien.
—Miu —dejó la botella sobre su cabeza y se alejó hacia el set, donde Cheng lo llamaba.

Ella tomó el envase y lo arrojó al basurero más cercano. Respiró hondo. Había sido descubierta. Años de huir de su pasado, de negar aquella etapa en la que soñó con ser idol, y ahora un extraño la reconocía como si nada.
Se sentó en un rincón, colocó sus auriculares y dejó que la música ahogara sus pensamientos.
“thoughts are wavering Out of my mind into the clouds They float on and move out of sight The past is calling me Should I respond or carry on”
La sesión terminó antes de lo esperado. A las dos de la tarde, los estudiantes recogían sus cosas. Mientras Cheng guardaba sus apuntes, Félix se acercó con una sonrisa amplia.

—¿Por qué no pruebas fotografiarme? Será gratis —le propuso, tocándole el hombro con suavidad.
—¿Eh? —ella negó con la cabeza—. No soy buena… no sé…
—¡Es una gran idea! —Cheng la empujó hacia adelante—. Estarás aburrida de solo mirar. ¡Adelante!



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« Last Edit: March 31, 2025, 07:53:29 AM by Miyu »


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Eureka


Se logró (reprise)





“Es un poco gracioso. Yo justo había pensado en hablarles al respecto en estas primeras semanas de entrenamiento. Hay tantas cosas del mundo de las HiMEs que de seguro ni habían contemplado por un instante…” anunció Gojo, mientras tomaba asiento en su escritorio y rebuscaba entre los documentos que yacían desperdigados en la superficie de este.
“¿De qué, se puede saber?” Eureka no entendía a que se refería.

La HiME seguía sin procesar las palabras de su nuevo Child.

Para empezar, tener un nuevo Child ya le había frito las pocas neuronas que quedaban en su materia gris.

…Aunque a esas alturas, valía la pena preguntarse si aún tenía cerebro o si una tomografía revelaría que su cráneo estaba completamente vacío.

“De los Childs sin HiMEs, entre otras cosas. De hecho, quería pedirles un favor… antes de que Neuvillette-chan les hable del gato.”
“¿Qué?” Oikawa sentía que había repetido la misma pregunta al menos unas 50 veces en los últimos 15 minutos.
“…” Eureka se cruzó de brazos, recelosa. “Tengo un mal presentimiento.”
“Bueeeno, tu nuevo Child acaba de decir que tu antiguo Child necesita una HiME para sobrevivir, ¿no?” Gojo les sonrió a los tres. “Ya. Genial. No sólo tendrás que encontrar una. ¡Tendrás que encontrar… dos!”
“…¡¿De dónde diablos voy a sacar dos HiMES?!” Eureka exclamó, indignada. “Y… ¡¿Para qué tendría que conseguir otra?!”
“Bueno, tengo un amigo que necesita HiME.”
“Tu amigo… ¿es un child?” Oikawa parecía preocupado por la vida social de su profesor.
“Sí~” Gojo canturreó, alegre. “Es un amigo de hace varios años. Ha estado esperando la oportunidad de conectar con una HiME desde hace tiempo. Pero el chiste es que no puede ser cualquiera…”
“¿Tiene que haber química entre ellos o que?” Eureka puso los ojos en blanco, irritada. “Lamento sonar un poco pesada, pero… no tengo tiempo para buscarle HiME a tu amigo. Mona es más importante y…”
“Bueno… No esperaban que los entrene sin que me dieran algo a cambio, ¿verdad?” Gojo volvió a cegarla con el reflejo de sus gafas de sol y la HiME se tuvo que aguantar las ganas de lanzarse a matarlo. “Porque lo veo un poco difícil. Tendría que dedicarles tiempo que no tengo… y los exámenes están a la vuelta del a esquina. Sin mencionar que participaré en las olimpiadas interuniversitarias como…”
“¡Ya, ya!” Oikawa se resignó. “Le buscaremos a alguien. ¡Pero no es tan fácil! ¡Y de seguro ya lo sabes! Así que tomará tiempo.”
“Créeme que lo sé. Llevo años en eso.”
“Pero… no entiendo. ¿Cómo ha podido sobrevivir sin HiME por tanto tiempo?” Eureka arqueó una ceja.
“Es… un caso especial. Su HiME no murió. Tampoco lo cambiaron, como en el caso de tu antiguo Child.”
“¿Entonces?”
“Su HiME… comenzó a trabajar para Rizembool. La tecnología de esa institución debió ser incompatible con la magia de Hanasaki, pero él había adquirido mucha energía a lo largo del tiempo que pasó en la tierra. Y, bueno… Aún no me queda claro cómo se dio, pero sobrevivió y no desapareció. Miranda y las HiMEs de su generación sintieron pena por él y velaron por su bienestar. Le ofrecieron una de las piedras HiME para que sobreviviera. Pero luego del ataque final a Rizembool de hace tres años, recordarás que todas se echaron a perder.” Gojo se detuvo en seco al encontrar el file que tanto buscaba. “¡Al fin!”
“¿Habían… piedras HiME?” Oikawa se veía muy confundido.
“Así es. Era una gema que canalizaba el poder HiME,” explicó Neuvillette, como si no hubiera nacido hacía una hora.
“Neuvillette-chan es una enciclopedia HiME y no sé cómo, porque ninguno de sus padres es tan brillante~” canturreó Gojo.
“¡En fin!” Eureka optó por hacer oídos sordos. La conversación estaba más interesante… y era más importante que el insulto indirecto de su profesor. “Y ¿qué pasó con él?”
“Ha ido perdiendo energía desde ese entonces. No sabemos por cuánto más tiempo logrará soportar… sin que tenga que revertirse a su forma original. Y luego de eso, no tardará en desaparecer.” Gojo lo contaba como si se tratase de un asunto fácil de solucionar. “¡Por ello… necesito una HiME urgente!”
“Hay algo que no me cuadra, sensei,” comentó Oikawa. “¿Por qué te importa tanto? No quiero faltarte el respeto de ninguna manera, pero se me hace raro que seas amigo de un child. Tú no eres de la misma generación de Miranda-san, ¿verdad?”
“¡Nop!” Gojo sonrió. “Soy menor.”
“¡Peor, entonces!” Exclamó Eureka.
“Peeero… lo conocí gracias a una amiga ex-HiME hace mucho tiempo, cuando estaba en el colegio y yo era su rebel.”
“¿Reb…?”
“Y hace un par de años, cuando ingresé a Hanasaki como docente, volvimos a coincidir en las instalaciones. Es como el gato gordo de la facultad de Ingeniería. Todos lo ven y lo llenan de mimos, ¿no? Ya. Algo así sucede con Venti.”
“¿Ese es su nombre?” Eureka ladeó la cabeza, confundida.
“¡Ajá!” Gojo asintió. “Se que lo amarán cuando lo conozcan. Mi plan original era que tú conectaras con él, pero Neuvillette-chan arruinó todo.”
“Mil disculpas,” dijo Neuvillette.
“¡No! ¡No te disculpes!” Eureka le aseguró. “¡No le habría hecho caso de todas formas porque tenía a Mona!”
“Sí, lo imaginé. Aunque Oikawa nunca mencionó que tenían Child, por eso pensé que podría llevar a cabo mi plan.”
“Y… el tal Venti, ¿cómo se ve?” Oikawa se veía curioso. “¿Es un gato gordo también?”
“Ah, ¿quieren conocerlo?” Gojo les sonrió. “Debe estar en la sala de profesores de metiche.”
“¿Eh?”
“No, tal vez otro día. Primero tengo que ver qué haré con Neuvillette…” Eureka suspiró.
“Lo siento,” volvió a disculparse el Child.
“Neuvillette-chan, ¿no tienes otra forma más allá de la humana?”
“Soy un dragón, Eureka-dono. Dudo que mi forma pueda entrar en esta habitación sin causar un desastre.”
“¡¿Qué?! ¡¿Eres tan grande?!”
“No tanto. A lo mucho, mido dos, tres metros.”
“¡Eso es un montón!”
“Tal vez pueda aprender a reducirse con el tiempo. Pero un dragón llamará demasiado la atención de todas maneras. Sería mejor que aproveches su forma humana.” Sugirió Gojo. “¿Qué tal si lo dejan en mis manos mientras le buscan un hogar?”
“…” Eureka suspiró. “No quiero que lo corrompas.”
“Ay, ay~ Hablas como si fuera una mala influencia. ¡Soy un pedacito de cielo!”
“…” Oikawa y Eureka intercambiaron miradas llenas de recelo.
“¡Qué pesados!”
“Sin ánimos de ofender, Gojo-sensei. Pero Neuvillette se ve como un hombre muy refinado… siento que arruinarías su vibra si lo vistes como tú.”
“¿Qué hay de malo en usar zapatillas con pantalones de vestir y camisas?”
“¡No van con su estilo!”
“¿Tengo estilo?” preguntó el Child, confundido.

Eureka suspiró.

La vestimenta del dragón era el menor de sus problemas en ese momento, pero el cúmulo de todos la estaba agobiando al punto de pensar que lanzarse por la ventana sería una excelente solución a sus cuestiones.

¡¿Por qué era tan difícil lidiar con su profesor?!

Y, siendo realista… ¡¿Cómo rayos iba a conseguir tantas HiMEs?! Porque estaba segura de que dos no bastarían por el tema de la química. Bueno, conocía a un par que aún no tenían Child… pero no podía comprometerlas sin primero tratar a Venti.

Ya luego… pensaría en eso.

Primero tenía que comprarle ropa y zapatos a su nuevo child… y aceptar que la sugerencia de Gojo era la más atinada en esos momentos.