Otra partecita *la acaricia (?)*
115.8.
…
“Listo, no hay moros en la costa,” dijo Luso en lo que otro grupo de las HiMEs se salía del campo de visión.
“Uhh…” Nio tuvo que salir de un arbusto y sacudir las hojas secas que se habían quedado pegadas a su vestimenta. La pequeña se notaba algo incómoda. “Realmente pensé que podríamos librarnos de todos más rápido, pero hay mucha visibilidad. A este ritmo pasaremos escondiéndonos de algún mayor todo el rato que estaremos afuera.”
“¿Cuál es el problema? ¡Si eso es lo más divertido!” exclamó el chico, entusiasmado. “¡Sin importar cuánto lo intenten, no podrán dar con nosotros!”
“¿Al menos podemos alejarnos un poco más del área del estadio? Hay un parque no muy lejos de aquí y quiero ver cómo luce de noche.”
“Eh, claro,” el otro se confundió, pero de inmediato asintió. “Pensé que querías dar tus propias vueltas como una de las HiMEs.”
“Por cuánto tenemos que escondernos, asumo que ya lo tienen todo cubierto. Necesito un descanso por favor…”
“Hehe, sí, no hay problema, ¿por dónde vamos?”
“Por aquí.”
Los dos niños terminaron por tomar uno de los caminos que salían de ese punto de encuentro y terminaron por caminar entre unos pequeños edificios hasta llegar a dicho parque que poseía un par de jardines de rosas. Ese foco verde yacía al frente de una librería pintoresca con arquitectura occidental, al igual que otro par de construcciones semejantes las cuales brindaban casi un viaje a otro continente.
“¡Ahh…!” Nio se mostró maravillada y aspiró con alegría en lo que aspiraba la belleza de ese entorno. Finalmente estaba libre del temor de ser encontrada por alguien que conocía, y a su vez se daba el gusto de observar ese ambiente en penumbras y bajo la luz natural de la luna y las estrellas. “¡Mira, es mucho más bonito de lo que pensé!”
“Hm…” Luso lo miró no del todo convencido. Supuso que su amiga no era de darse escapadas a horas menos pensadas, aunque su alegría era contagiosa. “Heh, pienso que este parque va contigo. Dime, ¿podrías hacer estas rosas crecer más?”
“Oh, ¿tú crees?” la pequeña HiME se sorprendió por la pregunta, y se puso a pensar.
“O sea, sí hiciste germinar plantas en nuestra clase, no sé si puedas hacerlo ahora.”
“Oh, eh, sí, es sólo que normalmente no podría hacerlo. Onee-chan me pide que no demuestre mis poderes a otras personas, y entiendo su preocupación.”
“Pues, por supuesto, pero somos los únicos aquí. ¡Vamos, hazme una demostración!”
“Eh…” ella dio una mirada a sus alrededores para cerciorarse que no había nadie más. “¡Ya, está bien! A ver…”
Se sentó de rodillas frente a un par de botones y posó sus palmas por encima de estos. Un par de segundos fueron suficientes para que estas rosas poco a poco comenzaran a girar y extender sus abundantes pétalos, los cuales crecieron hasta finalmente terminar en rosas maduras.
“¡Wow, es como esas tomas aceleradas en documentales!” exclamó Luso, emocionado.
“Haha, ¿verdad que sí?” preguntó Nio, riendo torpemente. “Pero creo que esta evolución ha sido mi favorita hasta el momento. Es como si las rosas tuvieran mucho carácter.”
“Sí, cada planta se mueve de manera muy distinta. ¡Ahora quiero que me muestres todo tipo de cosas en crecimiento!”
“Eh, hice flores y germinados, no sé qué más podría hacer…”
“¡Siempre hay arbustos o cosas así! Hm, pero creo que las flores sí son más interesantes…” Luso a puso a pensar duramente. “¡Ah, ya sé! ¡Mira a ese árbol de allá!”
“¿Eh?” se dirigió en esa dirección. “Es un árbol de cerezos.”
“¿Tú crees que podrías acelerarlo hasta que dé flores de cerezo?”
“¡Oh! Pues…” Nio se confundió y ladeó su cabeza. “En verdad nunca había pensado en afectar todo un árbol.”
“O sea, si no puedes, está bien. Sólo decía.”
“Ehm, quizás eso me tome muchas energías, pero creo que es más complicado que eso…” bajó su mirada, meditabunda.
“¿A qué te refieres?”
“Sea con las semillas o con las flores, cuando uso mi magia, me concentro en el objeto en sí, es como que tengo una idea de lo que va a suceder, y al comprenderlo es que puedo acelerar su crecimiento. Pero con un árbol…” volvió a mirar a aquel árbol que tenía frutos rojos y hojas ya decadentes. “…no es que haga al árbol crecer en sí, es más como un ciclo, y a la vez me pregunto si las flores o las nuevas hojas crecerán si uso mi poder sin pensarlo más…”
“Oh…” Luso se vio sorprendido por la explicación.
“Ehh, pero puede que sea como leer y tener que cambiar mis hábitos. Quizás no deba enfocarme tanto en un solo objeto y aprender a usar mi magia de una manera más global, como apagar tu voz interna para leer más rápido.”
“Hmm…” el otro frunció el ceño casi consternado y dio un pesado suspiro. “Ya suenas muy académica para mi gusto.”
“Ah, perdón, es que suelo pensar las cosas demasiado,” ella llevó una mano a su boca, sorprendida. “Medio que me gusta pensar mucho, pero sé que puede ser un mal hábito.”
“No, no, está bien que lo hagas. Haha, si hubiera HiMOs y yo fuera uno, seguro que verías a la directora pegarme con un libro para que piense más las cosas.”
“Hehe, ¿qué cosas dices?”
“Bueno, podemos hacer algo más fácil que el árbol. ¡Ah! ¿Qué tal el césped? ¿Crees que podrías hacerlo crecer como elefante? Recuerdo una vez que mi primo se puso a cavar el césped de su casa y sus padres se frustraron porque reparar ese pedazo de jardín les tomó mucho tiempo.”
“Supongo era un ambiente seco. El césped necesita de mucha agua.”
“Oh, pues… no lo sé en verdad.”
“Haha, no hay problema,” notaba que su amigo sin duda era muy distinto a ella, aparte del lado intrépido que ambos tenían. “Aunque debo admitir que me ha dado mucha curiosidad probar cómo me va con el árbol y qué efecto puedo tener en él.”
“¿Quieres usar tu magia en el árbol? ¡Ya, perfecto, yo también quiero ver!”
“¡Ya!” Nio asintió entusiasmada y terminó corriendo junto a Luso a la base de ese árbol. Ella miró hacia las ramas por encima de su cabeza, aspiró el aire a manera de internalizar el ‘espíritu’ de dicha planta y luego de un instante de mirar la textura e imperfecciones del tronco, posó sus manos encima de ese. Cerró sus ojos.
…
“No hagas eso, por favor…” dijo una voz lúgubre y solemne, pese a ser la de otro niño como ellos. Era una voz que conocían muy bien.
“!!!” tanto Luso como Nio se sobresaltaron. Los dos se olvidaron de su siguiente proyecto para mirar a ese chico perpetuamente vestido de negro con aprehensión.
“Es sólo un árbol, tengan piedad con este…”
“¡¿Qué haces aquí?!” exclamó Luso, comprimiendo sus puños.
“¿Yo?” Megumi alzó una ceja. “La pregunta sería qué hacen ustedes. Yo soy un ser disfuncional de la sociedad. Ustedes deberían estar dentro del estadio con el resto de estudiantes.”
“Pues estamos en Hanasaki, tenemos todo el derecho de estar aquí.”
“Sin embargo, este no es su colegio, es su universidad y ustedes deberían respetar los límites dados a ustedes en esta noche.”
“¡Pero tú eres de Rizembool!”
“Sí, y los Rebels invadimos Hanasaki todo el rato. Es parte de nuestras expectativas.”
“¡No estás haciendo sentido!”
“¡Ehh, disculpe!” Nio tuvo que levantar su voz para cortar al otro par.
“…” Megumi mínimamente giró su cabeza para dirigírsele y se mantuvo inmutado como siempre. “¿Qué sucede?”
“¿Por qué no quieres que use mi magia en este árbol? ¿Acaso estaba por hacer algo mal?”
“…” asintió. “Sí, probablemente.”
“Eh…”
“Nio, no le escuches, es tu Rebel así que sólo quiere meterse en tu camino,” observó Luso. “Tú necesitas practicar con tus poderes. Obviamente va a hacer que dudes de ti misma.”
“Pero…”
“Eso casi sonó inteligente, amigo de mi HiME…” dijo Megumi con un muy mínimo desdén.
“¡¿Ahh?!” el otro se tensó.
“Para contestarte, oí tus dudas sobre tu poder y cómo este funciona en tus objetivos…” miró hacia ese árbol que se mecía mínimamente con el viento. “Todavía no tienes un mecanismo esclarecido sobre cómo haces funcionar tu magia y no suena a que hayas trabajado con algo de la naturaleza y magnitud de un árbol previamente.”
“…” Nio asintió, atenta y algo insegura, como si estuviera en aprietos.
“En el mejor de los casos, si tu hazaña se completa a la perfección y haces que este árbol produzca flores de cerezo, lo estarás desincronizando con la naturaleza, y forzarás a que desarrolle hojas verdes ante la llegada de invierno. Ello podría debilitarlo o hasta matarlo,” dijo fríamente, aunque con la misma cantidad de neutralidad. “En cambio, si no tienes seguridad sobre cómo tu magia afectaría el desarrollo de este árbol, no podemos dar ningún veredicto sobre el resultado o hasta la uniformidad de tu poder en el mismo. Por ello te pido que primero esclarezcas tus habilidades antes de someter a este ser vivo a cualquier modificación.”
“…” la pequeña HiME se consternó y llevó sus manos a su pecho, para desviar su mirada con tristeza. “Tienes mucha razón, no lo pensé de esa manera. Perdón…”
“…” Megumi le miró fijamente. “No me debes disculpas a mí. Sólo respeta a la naturaleza.”
“Oye, ¿estás contento contigo mismo?” le reclamó Luso. “La has puesto triste.”
“¿Por qué me alegraría por ello?”
“¡No te hagas el inocente! ¡Apuesto a que ni se trata del árbol para empezar!”
“Realmente no me importa lo que pienses de mí, sólo supuse que hablaría por un ser vivo que no tiene voz…”
“¡Pues yo soy muy inteligente como para caer en tus trucos mentales!”
“…” Megumi le miró cansadamente. “No… sospecho que eres muy estúpido para caer.”
“¡¿Qué estás diciendo?!” este estuvo por lanzársele encima, pero Nio le agarró de un brazo.
“Está bien, Luso, él hizo un buen punto, en verdad que sí,” le pidió la pelimarrón. “Las hojas de los árboles en primavera se mueren si hay una helada tardía y estas fuerzan a que los árboles las vuelvan a crecer. Tiene sentido que un árbol con retoños no prospere varios meses de invierno. Me alegro de que me haya detenido de lastimar a un árbol tan hermoso como este. Supongo…” ella sonrió con torpeza. “Espero poder volverme fuerte y encontrar una manera de hacer pétalos de cerezo crecer sin perjudicar al árbol. Y quiero estar segura antes de intentarlo.”
“Eh, bueno…” el otro se quedó en blanco y terminó por bajar sus energías. Su amiga parecía hasta agradecida y no afectada por esa interrupción, así que no tenía más que decir. Miró al Rebel con algo de reproche. “Ya veo que sí tenías un punto válido que hacer… tal vez no seas tan malo como pareces…”
“…” Megumi se puso a pensar. “Una lástima, tendré que portarme peor la próxima vez…”
“¿Qué cosa?” Luso frunció el ceño.
“Como un Rebel debo alejar a los ilusos e irresponsables como tú. Estaría mal que te acostumbres a verme como algo distinto a una amenaza. Siento la confusión.”
“Oye, ¿qué dices? Sólo acepta mis disculpas y no hagas líos.”
“Pero no te disculpaste para empezar…”
“Tsk, ¡tú sabes a qué me refiero!”
“Ehh…” Nio ladeó su cabeza. ¿Acaso su Rebel estaba tomándole el pelo a Luso? Era difícil detectarlo ya que este no cambiaba su semblante en lo absoluto. “Eh… por cierto, ¿qué haces aquí? Supongo si quisieras pelear conmigo, ya lo habrías hecho.”
“Podría decir que tu lógica no es conclusiva, pero tienes razón,” Megumi asintió lentamente. “¿Qué hacen ustedes en este lugar?”
“Nosotros te preguntamos primero, ¿acaso es un tipo de orgullo de Rebel que te hagas el difícil?” preguntó Luso, confundido.
“Sospecho que es un tipo de orgullo de amigo metiche de una HiME que te opongas tanto a su Rebel, pero qué más da…” se encogió de hombros, ignorando la mirada de reproche del otro y miró en dirección hacia donde estaba el estadio, el cual no era visible desde ahí. “Estoy esperando un suceso. Supongo… estará pronto a comenzar.”
“¿Qué suceso?” preguntó la HiME.
“Lo mejor sería que ni se los haya dicho, no puedo confiar en que actúen con prudencia…” dio un suspiro. “Pero si esperaban caminar de regreso al estadio en poco tiempo, lo mejor es que estén conscientes de cualquier posible peligro. No sé todos los detalles, pero puede que haya un mal elemento de Rizembool que ocasione posibles disturbios cerca del estadio.”
“¿Eh?” Nio se sorprendió.
“¿Qué es eso de mal elemento? ¿Acaso es un Rebel?” preguntó Luso.
“…” Megumi se giró a mirarle, casi como si se hubiera olvidado que estaba ahí. “No creo que esté en tu lugar preguntar detalles, eres una persona normal.”
“Si es una emergencia, ¿eso qué tiene que ver?” se impacientó.
“Tal y como las HiMEs se tomaron libertades en un puerto cercano recientemente, pareciera que un Rebel está haciendo lo mismo esta noche, eso es todo,” concluyó el Rebel, tranquilamente. “Lo único que esperaba era observar dicho suceso, a manera de aprender.”
“¿Aprender?” preguntó Nio, perdidamente. “¿Qué cosa?”
“Cómo ser un mal elemento también, supongo…” se encogió de hombros.
“¡¿Qué?!” Luso se alertó. El otro regresó a mirarle, inmutado.
“Eso es lo que pensarías que diría, ¿no?” preguntó.
“¡O-oye, no metas palabras a mi boca!”
“Ehh…” Nio sonrió incómoda. Sí, definitivamente le tomaba el pelo.
“…” el Rebel dio un suspiro. “Sin importar lo que yo voy a hacer, considérense advertidos. Hay personas de Rizembool enviadas a lidiar con ese radical libre, y seguramente algunas HiMEs verán qué hacer por su parte. Mientras tanto, ustedes manténganse a distancia.”
“¿Y qué vas a hacer tú?” preguntó la HiME, con intriga.
“Esto es también un aprendizaje para mí. Ver la batalla, tomar notas mentales sobre lo que sucede, las reacciones de las personas, el tipo de protocolo que podría esperar… hay mucho que todavía fallo en entender y a lo cual podría sacar provecho.”
“Ohh…” Nio se sorprendió considerablemente.
“Hm, sea como sea, esto suena serio, tal vez sí deberíamos regresar al estadio, entonces,” opinó Luso, asintiendo.
“Supuse que los dos se habían escapado de sus mayores o algo por el estilo,” Megumi alzó una ceja con leve desaprobación. “¿Ahora que escuchas de un posible psicópata suelto por ese entorno es que quieres regresar para allá?”
“Eh, no, en serio que no es por eso, es que…” apretó los labios. Para variar, Luso parecía tener algo de remordimiento. “Mis mayores medio que andan al tanto de estas cosas. Si no regreso pronto y ellos se enteran de esto, los voy a hacer preocuparse.”
“Sí, es verdad, lo mismo con mi onee-chan,” Nio asintió.
“Algo me dice que no puedo confiar en lo que dicen,” Megumi les miró fijamente.
“Oye, no creas que no olvido cómo usaste tus poderes contra mí la vez pasada, pero no por eso voy a pelear contigo,” observó el pelimarrón. “Y definitivamente no iré a buscar a un loco de remate o lo que sea.”
“Si, y te prometo que yo no voy a intentar nada por más que sea una HiME,” Nio asintió.
“…” Megumi se puso a pensar. “Realmente estoy haciendo un mal trabajo. Soy enemigo de los dos y ahora me hablan como si fuera su maestro o algo.”
“Eh, gracias por tus consejos, pero no olvido que eres mi Rebel, en serio…”
“Suena a que intentas consolarme, lo cual lo hace peor,” negó. “Pero no dije que no confiaba en ustedes por temer que fueran a buscar al mal elemento.”
“¿Entonces qué?” Luso se extrañó.
“Comienzo a entender que son revoltosos,” dijo sin dar rodeos. “Imagino que, en vez de preocuparse por la gente a cargo de ustedes, temen que si no regresan ya y los atrapan donde no deberían, los castigarán de por vida, y eso es a lo que en verdad temen.”
“Eh…” el otro chico se congeló.
“Veo que tenía razón…”
“Eh, pues…” Nio llevó sus manos a la cabeza. Quizás esa verdad no estuvo tan presente en su cabeza como en el caso de Luso, pero si su hermana tenía más razones para ponerle restricciones, su vida sólo se volvería más insoportable.
“En fin…” Megumi rodó los ojos. Tal vez no debió ni molestarse de advertirles. Se dio media vuelta. “Lo que hagan no me concierne, al fin y al cabo. Eso ya recae en manos de ustedes…”
…
“Heh heh heh~”
Entonces, Imanotsurugi saltó de entre las ramas de un árbol cercano, y aterrizó cerca a sus compañeros de clase. Megumi se sorprendió mínimamente y optó por no retirarse aún.
“Imanotsurugi-san…” dijo un poco perplejo. “¿Qué le trae por aquí?”
“¡Megumi!” el pelicenizo dio otro salto para darle el alcance. “¡Me alegro mucho de verte! ¡Por cierto, gracias por tener tanto cuidado con mis amigos! Hehe, y me gusta mucho más que uses psicología para lastimarles que tus poderes~”
“No pienso lastimar a nadie hoy, por favor desiste con esas ocurrencias…” miró a los otros dos de reojo. “Lo que les anda torturando se llama karma, no tiene nada que ver conmigo.”
“Ima-chan, ¿cuándo llegaste aquí?” preguntó Nio, ladeando su cabeza.
“Estuve casi detrás de ustedes todo el tiempo. Supuse que no detectarías a Megumi así que me quedé escondido a ver cómo interactuaban los dos,” asintió contento, y entonces pasó a adoptar una adorable seriedad y levantar un índice. “Pero Nio-chan, ya me has hecho mala fama. Ayesha-dono y sus amigos se aparecieron y todos me acusaron de que era la causa de que te escaparas al menor descuido. Mikazuki-sama me ha dicho que tengo mucho que probar para reivindicar mi nombre.”
“¿Eso pasó? Lo siento mucho, Ima-chan, no fue mi intención,” la chica desvió su mirada, aunque su amigo rápidamente volvió a sonreír.
“Hehe, no pasa nada. Escuché lo que había ocurrido, y suena a que Ayesha-dono también fue injusta contigo, por eso no puedo culparte del todo,” Imanotsurugi corrió donde Nio y Luso y agarró a cada uno de una muñeca. “¿Quieren regresar antes de meterse en problemas? ¡Con mucho gusto les ayudo! ¡Conmigo presente van a estar a salvo!”
“¿En serio?” Luso pareció casi regresar a la vida. “¡Muchas gracias!”
“Creo que te debo mil favores hasta ahora, Ima-chan,” Nio asintió, conmovida.
“Entiendo que ha oído sobre el inminente peligro, al haber estado escondido en el árbol,” dijo Megumi, inmutado. “No dudo en sus habilidades estando solo, pero hay dos personas más de por medio.”
“¡Está bien! ¡Recién salí y no había moros en la costa! Claro, si hay algo ya sospechoso en el camino, no vamos a intentar nada riesgoso, pero no perdemos nada en ver si la marea sigue partida,” asintió convencido. “Megumi,” Imanotsurugi soltó al par de Hanasaki y pasó a extender una mano al pelinegro. “Dime, ¿quieres acompañarnos?”
“¿Por qué…?” le miró con reproche.
“Hehe, en caso de que sea imprudente podría necesitar tu ayuda, y si aceptas me harías muy feliz~” canturreó contento.
“…no es mi trabajo vigilar a sus amigos,” dijo tranquilamente.
“Pero…” el pelicenizo hizo un puchero.
“Pero usted sí es un amigo mío, Imanotsurugi-san,” entrecerró sus ojos, con un extraño remordimiento. “Si ustedes corren cualquier riesgo, sé muy bien lo que ocurrirá. Usted irá a pelear en su nombre y será el primero en salir lastimado. No pienso dejarle cargar con ello solo.”
“Hm…” Imanotsurugi se preocupó un poco al verle triste. Entonces, para variar, Megumi sonrió rendido y con una ligera ironía.
“Por más pretencioso que me oiga al creer que alguien como yo pueda proteger a un miembro de los Sanjou…”
“¡No, no! ¡Pertenecer a mi familia no es ninguna garantía! ¡Yo tampoco tengo poderes así que debe haber algunas cosas que sólo tú eres capaz de entender!” Imanotsurugi le agarró de los hombros, con una sonrisa de oreja a oreja, algo que impacientó al pelinegro. “Hehe, muchas gracias, y por favor no seas tan formal conmigo.”
“…” Megumi dio un suspiro y desvió su mirada. “Sólo espero no arrepentirme.”
“¡Por supuesto que no! ¡Ahora vamos todos, de una vez!” Imanotsurugi hizo una seña a los otros dos y comenzó a caminar junto al pelinegro.
“Eh, ¿entonces ese chico raro viene con nosotros?” Luso se confundió.
“Ima-chan tiene a los amigos más curiosos,” comentó Nio, sonriendo. Y a la familia y a la vestimenta y a los pasatiempos… Incluso para tratarse de su amigo en ese país que seguía siendo nuevo para ella, el pelicenizo casi parecía sacado de otro planeta.
Y fue así que ese inesperado grupo de cuatro se aventuró de regreso al estadio.