¿Qué significa estar en otra dimensión?
-Nadie lo sabe… -Rohan se frota la frente para acomodar la cinta a su peinado y toma la cámara entre sus manos. -Por eso, voy a investigar.
-Pero sabías como llegar aquí, tiene que haber algo más que nos puedas contar. -Insistí exasperada.
Grace por su parte encendió la linterna de su móvil para iluminar el pasillo, las puertas eran bastante diferentes, algunas estaban pintadas de negro, otras eran de metal abollado como si las hubieran pateado para abrirlas a la fuerza, algunas carecían de pomo con el que poder abrirlas y otras tenían letreros de EXIT sobre el marco, como si fuera una macabra broma. Encontrando una puerta entreabierta.
Grace se acercó apuntando la luz a su interior, el espació estaba a oscuras, pero había algo que se movía dentro.
-Este ritual para ir a otra dimensión no es más que otra leyenda urbana. -Explica Rohan. -La información al respecto cambia, algunos dicen que no es otra dimensión, sino una puerta al infierno, otros que aquí hay entidades que pueden ser hostiles.
-¿Hostiles…? -Siento un escalofrío en mi espalda.
-No voy a edulcorarlo para tus oídos, señorita “se más amable” … sí, podemos morir o quedarnos atrapados, es algo en lo que coinciden todos los que han contado su experiencia.
Grace entonces lo ve claro: una enorme larva, del tamaño de un hombre, venía arrastrándose por el suelo atraída por la luz, el movimiento ondulante de todo su cuerpo era repulsivo del mismo modo en que se contorsionaba para acercarse.
-AAH! -Grace cierra la puerta de un portazo dando un paso hacia atrás que la hizo caer de culo.
-¿Grace? -Me apartó de Rohan acortando distancia con Grace en unas pocas zancadas, la rubia se puso en pie rápidamente y solo la ayudé a estabilizarse.
-Ha-había algo. -Un escalofrío de repulsión la sacudió. Los anillos que tenía esa larva alrededor de su cuerpo, esas fauces, el color blanquecino, Grace las había visto varias veces por su trabajo, eran las mismas larvas que aparecían en los cadáveres, pero aquella era extremadamente grande. -¡No entres! -Advirtió a su amiga.
-Tranquila, no pensaba hacerlo.
Rohan por su parte, estaba lanzando fotos a ambos lados del pasillo.
-Así que lo que has visto está detrás de las puertas. -Reflexionó acercándose a una de las puertas con clara intención de abrirla.
-NO! -Gritamos ambas a la vez, pero era inevitable.
Rohan abrió una de las puertas, el olor a humedad lleno aquel espacio. Dentro de la habitación estaba la misma luz roja de emergencia que iluminaba el rellano, y dentro había interminables estanterías llenas de carpetas, archivadores, cajas y libros de cuentas. Rohan parecía decepcionado de no haberse tomado con nada extraño al contrarío que las otras dos mujeres. Pero parecía insistir en ponerse en peligro y entró para echar un vistazo a la habitación. Tomo una caja levantando la tapa, dentro solo había pelo, como si alguien hubiera donado tres o cuatro coletas de pelo negro y las hubieran echado en esa caja para olvidarlas.
Grace y Shura asomaron las cabezas desde el marco de la puerta mirando curiosas pero prudentes.
-Solo es un montón de basura.
-¿No decías que no había que tocar nada de otra dimensión? -Me burló por el comportamiento decepcionado de Rohan.
-No me estoy llevando nada… al contrario que tú.
-Ese carnet es mío. -Repito saturada ya de aquella acusación.
Grace entra en la sala, iluminando de manera prudencial el pasillo antes de fijarse en las cajas y archivadores.
-Esto parece un archivo de pruebas, algunas están datadas de- Grace ilumina la etiqueta de la caja más cercana. -Hace un par de días.
Incapaz de resistir la curiosidad, levanta la tapa de cartón para ver el interior.
-¿Grace?
Me acerco a mi amiga que se había quedado paralizada mirando el interior de la caja. Dentro había fotos tomadas con cámara polaroid, en la imagen mostraba aquel lugar. Shura no pudo evitar mirar a Rohan, que estaba tomando fotos en aquel mismo momento del lugar y de algunas cajas aleatorias.
-Esto es demasiado raro.
-¿Shura?
La voz de Grace suena estrangulada, cuando de dentro de la caja saca una foto de su madre Alyssa Ashcroft, era una foto tomada allí mismo desde el otro lado de la estantería, como si alguien hubiera aprovechado el hueco que había dejado al retirar la caja para tomar una foto sin que la mujer se diera cuenta.
Se escucharon dos “click” del obturador de una cámara abriéndose para tomar una imagen. Uno fue el de Rohan, el otro venía del otro lado de la estantería, tan claro y llamativo que incluso el hombre levantó la cabeza al reconocer el sonido. No era un eco, había alguien o algo más ahí con nosotros, consciente de nuestra presencia y burlándose de nosotros.
De manera instintiva y demasiado asustada como para ser racional, tomo a Grace del brazo y tiro de ella.
-Nos vamos de aquí.
-La caja. Mi madre... -La desesperación en la voz de Grace partía el corazón, sólo era cuestión de un segundo que ella tomara la caja y salieran de allí, pero ni siquiera le di la oportunidad en pánico pensando en toda velocidad sobre lo que había dicho Rohan de no llevarse nada de aquel lugar, tirando de Grace para salir de aquella sala lo antes posible.
-¡ROHAN!
El hombre hizo un sonido de arcada, la caja que había abierto antes llena de pelo estaba en el suelo, y aquel pelo negro rodeaba el cuello y se metía en la boca de Rohan que luchaba desesperado por quitárselo de encima y poder respirar arañándose el cuello y la cara sin conseguir nada.
Fui a su lado para ayudarlo, aquel pelo era duro y por más que se lo intentaba sacar de la boca parecía que no tenía fin.
Lloró el nombre de mi amiga por ayuda, por un momento temiendo que hubiera vuelto a por la caja en vez de ayudar a Rohan que a ese paso iba morir ahogado.
El buen espíritu de Grace, le hizo dejar el pensamiento de recuperar la caja para ayudar a Rohan, entre todos conseguimos quitarle aquel extraño pelo de alrededor del cuello y sacarle los mechones que habían llegado hasta el fondo de su garganta.
-Nos vamos en el ascensor.
-Pero no funciona.
-¡Hay que intentarlo! -Niego fervientemente con la cabeza, por un segundo tirando de Grace y Rohan antes de que se pusieran en marcha y saliéramos de aquel lugar cerrando la puerta tras nosotros.
No nos relajamos, de manera atropellada, vamos corriendo al ascensor. Grace tropieza jadeando, pero consigue evitar la caída.
Por supuesto, al pulsar el botón del bajo, el ascensor no se mueve.
-¡Poned toda la maldita secuencia!
Lo que decía Rohan no tenía sentido, pero Grace la recordaba y pulso los botones en orden.
Las puertas del ascensor se cerraron, íbamos con las luces apagadas y se escuchaba como si el maldito mecanismo se estuviera cayendo por el hueco.
La simple campana del ascensor, nos dejo a todos conteniendo la respiración.
Las luces se encendieron y las puertas se abrieron, recibiéndonos el conserje que se rascaba la nuca, confundido al vernos a los tres tirados en el suelo en un lio de brazos y piernas.
-Estamos fuera. -Suspiró aliviada.
-¿Estáis bien? -Grace miró a Rohan que parecía más preocupado por la integridad de su cámara.
Grace estuvo hablando con el conserje que insistía en que había que detener a Rohan. La mujer parecía todavía confundida y algo desorientada, pero le explicó que no se podía detener a alguien por aquello.
-Rohan. -Me acerqué al hombre mientras me frotaba la frente, calmándome después de semejante experiencia. -Se acabo, ¿verdad? Lo que sea que haya pasado, no volverá a pasar, ha desaparecido.
-¿Quieres una respuesta sincera o una que te haga sentir mejor?
-Shura, deberíamos irnos. -Grace parecía cansada, afectada. -Rohan, por favor, no vuelvas a meterte en problemas.
-¿Quieres que conduzca yo? -Me olvidó del hombre y me acerco a Grace que rechaza mi invitación negando con la cabeza.
-Agente Grace… -Rohan se acerca también a la mujer. -Encontré toda la información sobre ese sitio en internet, solo puedo suponer que es fiable porque funcionó. Pero voy a advertirle algo en lo que coinciden todos los usuarios: esta clase de lujares son peligrosos, insidiosos, juegan con los miedos y con la mente. Usted ha visto algo que le ha afectado, pero no deje que la posea. El peligro no solo se encuentra en otra dimensión, también está dentro de nuestras cabezas.
-¿Y de quién es culpa haber acabado en un lugar así? -Protesto, estaba enfadada por el visible agotamiento de Grace, interponiéndome entre ambos para proteger a mi amiga.
-Yo no fui quien pulso el último botón. -Suspiró exasperado. -¡Venga ya! ¿Crees que si lo hubiera conseguido a la primera hubiera dado tiempo a que viniera la policía? Fuiste tú, Shura, tú cerraste la secuencia de números que nos envío por aquel ascensor.
Rohan se inclinó hacía mí, mirando fijamente mi cara como si buscará algo invisible, una explicación. Obligándome a poner los ojos en blanco para no pensar en aquello y sin poder evitar una punzada de culpabilidad.
-Por favor, vámonos todos a casa. -Nunca había visto a Grace tan en el límite. Aunque quería discutir con Rohan sobre lo injusta que era su acusación, me trague mi orgullo y seguí a Grace mirando como Rohan se alejaba caminando como si todo aquello para él solo hubiera sido un martes.
Subí en el lado del copiloto del coche de policía para sentarme junto a Grace, y sí, el asiento todavía estaba mojado de café.
El viaje en coche se sintió tenso, ninguna de las dos hablábamos, cada una asimilando la situación a su manera.
-Podría haberme llevado esa caja… habían fotos de mi madre, las fechas no cuadran, ella nunca ha estado en un lugar así… -Grace murmuraba cada vez alterándose más.
-No podíamos llevarnos nada de allí. -Yo también lamentaba no haberle dado la oportunidad de hacerlo.
En aquel momento, la mirada de Grace era irreconocible, fría como el hielo, llena de resentimiento, apretando los dedos en el volante hasta que se le pusieron los nudillos blancos.
-Tú te llevaste ese carnet.
-¿Qué?
No podía creerme aquella acusación, mi maldito carnet de periodista que había recogido del piso de aquel lugar, cuando… bueno, cuando pensaba que se me había caído del bolsillo en la planta cinco y había llegado mágicamente a la planta diez.
-Es mi carnet.
-Y ella es mi madre.
-Tu madre está muerta, Grace.
Me maldeciré toda la vida por aquellas palabras. Eran fruto de la tensión que había vivido o de aquella absurda discusión, me sabían amargas nada más decirlas.
-Lo siento… -Levantó la mirada para evitar que las lágrimas cayeran de mis ojos.
Grace no dijo nada.
Al llegar al portal de mi piso de alquiler, detuvo el coche en silencio.
-Grace… Grace por favor, mírame. -La tomé de la mano, Grace la acepta y me mira, pero no había sentimiento, ni pena, ni rabia, no había nada.
-Siento lo que acabo de decir, de verdad me siento como una mierda. Pero por favor, no vuelvas a ese lugar, no lo hagas tú sola. Yo iría contigo hasta el infierno, lo sabes, ¿verdad?
Grace me sonríe.
-Esta bien Shura, acepto tus disculpas, esta olvidado.
¿Por qué sentía que no era tan sencillo?
-De verdad Grace, te quiero mucho, no hagas nada imprudente, por favor. -Le aprieto aun más fuerte de la mano, tomándola y besando sus nudillos, apoyándola en mi mejilla.
Grace se rio entre dientes.
-Yo también te quiero… venga, entra en casa, yo también quiero llegar a mi casa.
-¡Me muero si te pasa algo! -La abrazó hablando de manera teatral para relajar el ambiente, recibiendo palmaditas en la cabeza.
-Tú también tienes que descansar. -Suspiró maternalmente.
-Escribo el articulo y me voy a dormir la siesta como una niña buena. -Le guiñó un ojo mientras abro la puerta del pasajero. El instinto me decía que algo no iba bien.
Recé por estar equivocada, que solo fuera la tensión por lo que le había dicho por error.
-Hablamos luego. -Grace sonrió y yo me aferre a sus palabras.
-Sí.
La vi alejarse, incapaz de sacudirme aquella sensación.
A las horas, un articulo que hablaba sobre salud mental y el contagio mental capaz de sugestionar alucinaciones basadas en otras dimensiones y el contagió respecto a situaciones de tensión, llegó hasta aquel hombre.
No le importaba nada sobre el tema de salud mental, detrás de la máscara, es d¿Qué significa estar en otra dimensión?
-Nadie lo sabe… -Rohan se frota la frente para acomodar la cinta a su peinado y toma la cámara entre sus manos. -Por eso, voy a investigar.
-Pero sabías como llegar aquí, tiene que haber algo más que nos puedas contar. -Insistí exasperada.
Grace por su parte encendió la linterna de su móvil para iluminar el pasillo, las puertas eran bastante diferentes, algunas estaban pintadas de negro, otras eran de metal abollado como si las hubieran pateado para abrirlas a la fuerza, algunas carecían de pomo con el que poder abrirlas y otras tenían letreros de EXIT sobre el marco, como si fuera una macabra broma. Encontrando una puerta entreabierta.
Grace se acercó apuntando la luz a su interior, el espació estaba a oscuras, pero había algo que se movía dentro.
-Este ritual para ir a otra dimensión no es más que otra leyenda urbana. -Explica Rohan. -La información al respecto cambia, algunos dicen que no es otra dimensión, sino una puerta al infierno, otros que aquí hay entidades que pueden ser hostiles.
-¿Hostiles…? -Siento un escalofrío en mi espalda.
-No voy a edulcorarlo para tus oídos, señorita “se más amable” … sí, podemos morir o quedarnos atrapados, es algo en lo que coinciden todos los que han contado su experiencia.
Grace entonces lo ve claro: una enorme larva, del tamaño de un hombre, venía arrastrándose por el suelo atraída por la luz, el movimiento ondulante de todo su cuerpo era repulsivo del mismo modo en que se contorsionaba para acercarse.
-AAH! -Grace cierra la puerta de un portazo dando un paso hacia atrás que la hizo caer de culo.
-¿Grace? -Me apartó de Rohan acortando distancia con Grace en unas pocas zancadas, la rubia se puso en pie rápidamente y solo la ayudé a estabilizarse.
-Ha-había algo. -Un escalofrío de repulsión la sacudió. Los anillos que tenía esa larva alrededor de su cuerpo, esas fauces, el color blanquecino, Grace las había visto varias veces por su trabajo, eran las mismas larvas que aparecían en los cadáveres, pero aquella era extremadamente grande. -¡No entres! -Advirtió a su amiga.
-Tranquila, no pensaba hacerlo.
Rohan por su parte, estaba lanzando fotos a ambos lados del pasillo.
-Así que lo que has visto está detrás de las puertas. -Reflexionó acercándose a una de las puertas con clara intención de abrirla.
-NO! -Gritamos ambas a la vez, pero era inevitable.
Rohan abrió una de las puertas, el olor a humedad lleno aquel espacio. Dentro de la habitación estaba la misma luz roja de emergencia que iluminaba el rellano, y dentro había interminables estanterías llenas de carpetas, archivadores, cajas y libros de cuentas. Rohan parecía decepcionado de no haberse tomado con nada extraño al contrarío que las otras dos mujeres. Pero parecía insistir en ponerse en peligro y entró para echar un vistazo a la habitación. Tomo una caja levantando la tapa, dentro solo había pelo, como si alguien hubiera donado tres o cuatro coletas de pelo negro y las hubieran echado en esa caja para olvidarlas.
Grace y Shura asomaron las cabezas desde el marco de la puerta mirando curiosas pero prudentes.
-Solo es un montón de basura.
-¿No decías que no había que tocar nada de otra dimensión? -Me burló por el comportamiento decepcionado de Rohan.
-No me estoy llevando nada… al contrario que tú.
-Ese carnet es mío. -Repito saturada ya de aquella acusación.
Grace entra en la sala, iluminando de manera prudencial el pasillo antes de fijarse en las cajas y archivadores.
-Esto parece un archivo de pruebas, algunas están datadas de- Grace ilumina la etiqueta de la caja más cercana. -Hace un par de días.
Incapaz de resistir la curiosidad, levanta la tapa de cartón para ver el interior.
-¿Grace?
Me acerco a mi amiga que se había quedado paralizada mirando el interior de la caja. Dentro había fotos tomadas con cámara polaroid, en la imagen mostraba aquel lugar. Shura no pudo evitar mirar a Rohan, que estaba tomando fotos en aquel mismo momento del lugar y de algunas cajas aleatorias.
-Esto es demasiado raro.
-¿Shura?
La voz de Grace suena estrangulada, cuando de dentro de la caja saca una foto de su madre Alyssa Ashcroft, era una foto tomada allí mismo desde el otro lado de la estantería, como si alguien hubiera aprovechado el hueco que había dejado al retirar la caja para tomar una foto sin que la mujer se diera cuenta.
Se escucharon dos “click” del obturador de una cámara abriéndose para tomar una imagen. Uno fue el de Rohan, el otro venía del otro lado de la estantería, tan claro y llamativo que incluso el hombre levantó la cabeza al reconocer el sonido. No era un eco, había alguien o algo más ahí con nosotros, consciente de nuestra presencia y burlándose de nosotros.
De manera instintiva y demasiado asustada como para ser racional, tomo a Grace del brazo y tiro de ella.
-Nos vamos de aquí.
-La caja. Mi madre... -La desesperación en la voz de Grace partía el corazón, sólo era cuestión de un segundo que ella tomara la caja y salieran de allí, pero ni siquiera le di la oportunidad en pánico pensando en toda velocidad sobre lo que había dicho Rohan de no llevarse nada de aquel lugar, tirando de Grace para salir de aquella sala lo antes posible.
-¡ROHAN!
El hombre hizo un sonido de arcada, la caja que había abierto antes llena de pelo estaba en el suelo, y aquel pelo negro rodeaba el cuello y se metía en la boca de Rohan que luchaba desesperado por quitárselo de encima y poder respirar arañándose el cuello y la cara sin conseguir nada.
Fui a su lado para ayudarlo, aquel pelo era duro y por más que se lo intentaba sacar de la boca parecía que no tenía fin.
Lloró el nombre de mi amiga por ayuda, por un momento temiendo que hubiera vuelto a por la caja en vez de ayudar a Rohan que a ese paso iba morir ahogado.
El buen espíritu de Grace, le hizo dejar el pensamiento de recuperar la caja para ayudar a Rohan, entre todos conseguimos quitarle aquel extraño pelo de alrededor del cuello y sacarle los mechones que habían llegado hasta el fondo de su garganta.
-Nos vamos en el ascensor.
-Pero no funciona.
-¡Hay que intentarlo! -Niego fervientemente con la cabeza, por un segundo tirando de Grace y Rohan antes de que se pusieran en marcha y saliéramos de aquel lugar cerrando la puerta tras nosotros.
No nos relajamos, de manera atropellada, vamos corriendo al ascensor. Grace tropieza jadeando, pero consigue evitar la caída.
Por supuesto, al pulsar el botón del bajo, el ascensor no se mueve.
-¡Poned toda la maldita secuencia!
Lo que decía Rohan no tenía sentido, pero Grace la recordaba y pulso los botones en orden.
Las puertas del ascensor se cerraron, íbamos con las luces apagadas y se escuchaba como si el maldito mecanismo se estuviera cayendo por el hueco.
La simple campana del ascensor, nos dejo a todos conteniendo la respiración.
Las luces se encendieron y las puertas se abrieron, recibiéndonos el conserje que se rascaba la nuca, confundido al vernos a los tres tirados en el suelo en un lio de brazos y piernas.
-Estamos fuera. -Suspiró aliviada.
-¿Estáis bien? -Grace miró a Rohan que parecía más preocupado por la integridad de su cámara.
Grace estuvo hablando con el conserje que insistía en que había que detener a Rohan. La mujer parecía todavía confundida y algo desorientada, pero le explicó que no se podía detener a alguien por aquello.
-Rohan. -Me acerqué al hombre mientras me frotaba la frente, calmándome después de semejante experiencia. -Se acabo, ¿verdad? Lo que sea que haya pasado, no volverá a pasar, ha desaparecido.
-¿Quieres una respuesta sincera o una que te haga sentir mejor?
-Shura, deberíamos irnos. -Grace parecía cansada, afectada. -Rohan, por favor, no vuelvas a meterte en problemas.
-¿Quieres que conduzca yo? -Me olvidó del hombre y me acerco a Grace que rechaza mi invitación negando con la cabeza.
-Agente Grace… -Rohan se acerca también a la mujer. -Encontré toda la información sobre ese sitio en internet, solo puedo suponer que es fiable porque funcionó. Pero voy a advertirle algo en lo que coinciden todos los usuarios: esta clase de lujares son peligrosos, insidiosos, juegan con los miedos y con la mente. Usted ha visto algo que le ha afectado, pero no deje que la posea. El peligro no solo se encuentra en otra dimensión, también está dentro de nuestras cabezas.
-¿Y de quién es culpa haber acabado en un lugar así? -Protesto, estaba enfadada por el visible agotamiento de Grace, interponiéndome entre ambos para proteger a mi amiga.
-Yo no fui quien pulso el último botón. -Suspiró exasperado. -¡Venga ya! ¿Crees que si lo hubiera conseguido a la primera hubiera dado tiempo a que viniera la policía? Fuiste tú, Shura, tú cerraste la secuencia de números que nos envío por aquel ascensor.
Rohan se inclinó hacía mí, mirando fijamente mi cara como si buscará algo invisible, una explicación. Obligándome a poner los ojos en blanco para no pensar en aquello y sin poder evitar una punzada de culpabilidad.
-Por favor, vámonos todos a casa. -Nunca había visto a Grace tan en el límite. Aunque quería discutir con Rohan sobre lo injusta que era su acusación, me trague mi orgullo y seguí a Grace mirando como Rohan se alejaba caminando como si todo aquello para él solo hubiera sido un martes.
Subí en el lado del copiloto del coche de policía para sentarme junto a Grace, y sí, el asiento todavía estaba mojado de café.
El viaje en coche se sintió tenso, ninguna de las dos hablábamos, cada una asimilando la situación a su manera.
-Podría haberme llevado esa caja… habían fotos de mi madre, las fechas no cuadran, ella nunca ha estado en un lugar así… -Grace murmuraba cada vez alterándose más.
-No podíamos llevarnos nada de allí. -Yo también lamentaba no haberle dado la oportunidad de hacerlo.
En aquel momento, la mirada de Grace era irreconocible, fría como el hielo, llena de resentimiento, apretando los dedos en el volante hasta que se le pusieron los nudillos blancos.
-Tú te llevaste ese carnet.
-¿Qué?
No podía creerme aquella acusación, mi maldito carnet de periodista que había recogido del piso de aquel lugar, cuando… bueno, cuando pensaba que se me había caído del bolsillo en la planta cinco y había llegado mágicamente a la planta diez.
-Es mi carnet.
-Y ella es mi madre.
-Tu madre está muerta, Grace.
Me maldeciré toda la vida por aquellas palabras. Eran fruto de la tensión que había vivido o de aquella absurda discusión, me sabían amargas nada más decirlas.
-Lo siento… -Levantó la mirada para evitar que las lágrimas cayeran de mis ojos.
Grace no dijo nada.
Al llegar al portal de mi piso de alquiler, detuvo el coche en silencio.
-Grace… Grace por favor, mírame. -La tomé de la mano, Grace la acepta y me mira, pero no había sentimiento, ni pena, ni rabia, no había nada.
-Siento lo que acabo de decir, de verdad me siento como una mierda. Pero por favor, no vuelvas a ese lugar, no lo hagas tú sola. Yo iría contigo hasta el infierno, lo sabes, ¿verdad?
Grace me sonríe.
-Esta bien Shura, acepto tus disculpas, esta olvidado.
¿Por qué sentía que no era tan sencillo?
-De verdad Grace, te quiero mucho, no hagas nada imprudente, por favor. -Le aprieto aun más fuerte de la mano, tomándola y besando sus nudillos, apoyándola en mi mejilla.
Grace se rio entre dientes.
-Yo también te quiero… venga, entra en casa, yo también quiero llegar a mi casa.
-¡Me muero si te pasa algo! -La abrazó hablando de manera teatral para relajar el ambiente, recibiendo palmaditas en la cabeza.
-Tú también tienes que descansar. -Suspiró maternalmente.
-Escribo el articulo y me voy a dormir la siesta como una niña buena. -Le guiñó un ojo mientras abro la puerta del pasajero. El instinto me decía que algo no iba bien.
Recé por estar equivocada, que solo fuera la tensión por lo que le había dicho por error.
-Hablamos luego. -Grace sonrió y yo me aferre a sus palabras.
-Sí.
La vi alejarse, incapaz de sacudirme aquella sensación.
A las horas, un articulo que hablaba sobre salud mental y el contagio mental capaz de sugestionar alucinaciones basadas en otras dimensiones y el contagió respecto a situaciones de tensión, llegó hasta aquel hombre.
No le importaba nada sobre el tema de salud mental, detrás de la máscara, es donde estaba la autentica revelación: el articulo estaba firmado por una tal Shura Redfield. Una persona que había tenido contacto genuino con lo desconocido.
Sonriendo misteriosamente, a sabiendas de que no sería el único que habría encontrado a aquel diamante en bruto.
Empezaba la cuenta atrás.
onde estaba la autentica revelación: el articulo estaba firmado por una tal Shura Redfield. Una persona que había tenido contacto genuino con lo desconocido.
Sonriendo misteriosamente, a sabiendas de que no sería el único que habría encontrado a aquel diamante en bruto.
Empezaba la cacería.