Author Topic: Act 1: Overture  (Read 98877 times)


Kora

Re: Act 1: Overture
« Reply #120: September 30, 2024, 11:45:46 AM »
Kaeya iba a ser un problema.

Apenas se habían conocido, pero Diluc no necesitaba saber nada más para estar segura. Los hombres atractivos siempre traían complicaciones, y jamás había visto a un hombre tan enigmático y atractivo. Con su sedoso cabello azul, oscuro como la noche más profunda, y esos ojos afilados que parecían ver más allá de las apariencias, Kaeya no era alguien que se pudiera ignorar fácilmente. ¿Y ahora que lo pensaba, se delineaba los ojos? Aquella línea oscura acentuaba aún más su mirada afilada, que se posaba sobre ella con una mezcla de curiosidad y astucia. Con sus pómulos altos y su sonrisa misteriosa, bien podría haber sido modelo y posar para todas las marcas de moda de renombre internacional... pero en cambio, iba a ser el guardaespaldas de la que, posiblemente, fuera la chica más valiosa de toda la ciudad.

Sí, valiosa. No la más rica, aunque, probablemente, tuviera uno de los patrimonios netos más elevados de toda la región. Porque Diluc sería una tonta si alguna vez se creyera que ella era algo más que otra posesión, un activo para que su padre exhibiera como lo hacía con sus acciones en la bolsa o con su carísimo reloj suizo. ¿Estaba siendo injusta con él? Tal vez. Después de todo, sabía que su padre la quería más que a nada en el mundo, pero claramente no lo suficiente como para dejarla elegir con quién se casaría (el heredero Gunnhildr, que era tan hetero como un arcoíris en un día lluvioso) o quién sería la sombra que acompañaría cada uno de sus movimientos.

Así que ahí estaba Kaeya, el flamante guardaespaldas, contratado para protegerla de quién sabe qué amenazas reales o imaginarias. Nadie debía conocer a la verdadera mujer que se ocultaba detrás de esa cara elegante y serena que mostraba al mundo. Nadie podía ver los moretones en sus nudillos, siempre cubiertos con guantes de seda, o las cicatrices en su estómago, marcas de una vida que ella había escogido vivir en la sombra, donde la realidad se mezclaba con sus deseos más oscuros.

Las chicas perfectas no recurrían a la violencia como vía de escape para su frustración. Las chicas perfectas no practicaban sus patadas y golpes en secreto, siempre buscando llegar más y más lejos, golpear más y más fuerte. Y ciertamente, las chicas perfectas no se escapaban por las noches para pelear en arenas clandestinas, donde el sudor y la sangre se convertían en la única catarsis posible.

Pero Diluc no era una chica perfecta, y eso era algo que nadie debía descubrir nunca... mucho menos su nuevo guardaespaldas. Al menos, Kaeya era agradable a la vista, lo que hacía su presencia un poco más tolerable, aunque no menos inquietante. Cada vez que pensaba en él, un leve rubor teñía sus mejillas, lo cual la irritaba profundamente. No tenía tiempo para esa clase de distracciones.

Espero no ser una molestia para ti. Lo único que me importa es tu seguridad.

Por supuestísimo que no se estaba sonrojando al recordar la sonrisa que le había dedicado en ese momento, una sonrisa que ocultaba tanto como prometía. Kaeya era un buen actor, tenía que concederle aquello al menos. Diluc le había sonreído con rigidez, ocultando sus pensamientos detrás de una máscara estoica a la que ya se había acostumbrado como si fuera una segunda piel. Si Diluc no fuera una mentirosa también, podría haber caído en su tono suave y falsa sinceridad. Su voz no había vacilado ni un momento, sin embargo, su mirada, clavada en la de ella, la estaba estudiando como un rapaz analiza a un pequeño roedor antes de abalanzarse sobre él.

Pero lo único que Diluc tenía en común con un pequeño roedor era la capacidad de esconderse rápidamente y navegar por la oscuridad. Cuando llegaba la noche, se escabullía por la ventana de su habitación, de la misma manera que había aprendido a hacerlo cuando tenía dieciséis años y escapaba de su jaula dorada, bailando y divirtiéndose hasta el amanecer, conociendo el calor de otros cuerpos y la libertad de hacer lo que realmente deseaba, aunque solo fuera por unas horas.

Ahora, sin embargo, lo hacía por razones completamente nuevas y con mucha más seguridad. Los romances de verano no tardaron en volverse demasiado superficiales cuando la gente se dio cuenta de que una mera foto del rostro de Diluc garantizaba clicks y likes. Todo el mundo era un aspirante a paparazzi en la era de las redes sociales, donde cada movimiento suyo podía ser capturado y analizado al detalle. Así que, si no podía aliviar la presión que su padre ponía sobre sus hombros a través de besos apasionados con chicos y chicas cuyos rostros olvidaba al día siguiente, lo haría a base de golpes. De todos modos no era tan diferente: una pelea por la dominancia que siempre ganaba, un recordatorio de que, al menos en esa arena, ella tenía el control.

Y así, vestida con una sudadera grande que la cubría por completo, y una máscara negra que ocultaba la parte inferior de su rostro, Diluc caminó el camino que conocía de memoria durante una hora entera antes de llegar a la primera estación de metro. Desde allí, podía ir a Penacony, un lugar que casi nadie conocía y donde podía liberar el fuego que había contenido todo el día tras una expresión serena. El rugido de los trenes y el murmullo constante de la ciudad eran el telón de fondo perfecto para lo que estaba a punto de hacer.

Mientras caminaba, sentía una extraña sensación, como si alguien la estuviera observando. Se detuvo un momento y miró a su alrededor, pero no había nadie. El sentimiento persistente de ser observada no la abandonó, pero decidió ignorarlo. Después de todo, este era su territorio. Conocía cada rincón, cada callejón oscuro, y sabía cómo moverse sin ser vista.

Cuando llegó al andén, el lugar estaba desierto. Solo el eco de sus pasos resonaba en las paredes de cemento. Subió al tren y se acomodó en uno de los asientos vacíos, mirando su reflejo en el cristal de la ventana. La chica que le devolvía la mirada parecía tranquila, pero debajo de esa superficie calmada, el fuego ardía intensamente.
Kaeya probablemente la estaría esperando en casa cuando regresara, con una sonrisa y una mirada que sugerían que sabía más de lo que decía. Pero eso no importaba ahora. En las próximas horas, nada de eso importaría. Lo único que importaba era el próximo combate, el próximo oponente que tendría la mala suerte de enfrentarse a ella.

Cuando llegó a su destino, las luces de la ciudad habían cambiado. Las sombras eran más largas, y la atmósfera estaba cargada de anticipación. Diluc respiró hondo, dejando que el aire fresco de la noche llenara sus pulmones. Este era su mundo, el único lugar donde podía ser realmente ella misma, lejos de las expectativas y las apariencias. Penacony estaba escondido en lo más profundo de la ciudad, un lugar donde solo los que sabían qué buscar podían encontrarlo. La entrada era discreta, casi invisible para el ojo inexperto. Diluc se dirigió hacia allí, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a correr por sus venas. En unos minutos, todo el estrés, la frustración, y el enojo acumulado durante el día se transformarían en fuerza bruta.

Dentro, el ambiente era eléctrico. Las luces parpadeaban, y el ruido de la multitud llenaba el aire. Este era el lugar donde se sentía más viva, donde todas las máscaras caían y solo quedaba la verdad de sus puños y su determinación.

Sabía que después de esta noche, volvería a su jaula dorada, pero por ahora, era libre.


Kana

Re: Act 1: Overture
« Reply #121: October 28, 2024, 04:22:51 PM »
Antes que se me pase el mes.

—Chigiri
—¿Qué? —el aludido mira a Sakura, el de cabello bicolor lo observa unos momentos sin decirle nada, así que el pelirrojo volvió a mirar las cuerdas de su guitarra con la intención de afinarlas, pero Sakura insistió en llamar su atención.
—¿Por qué siempre te vas solo?
—¿Eh?
—Eso. — desvió la mirada, incómodo. —Siempre andas solo.
—¿Y eso qué?
—Puede ser peligroso para ti.
—¿Por qué para mí sería peligroso? Ni siquiera soy el que tiene más popularidad en esta banda. No hay peligro.
—No me refiero a eso…— cada vez se manifestaba más cohibido.
—…— El pelirojo de larga cabellera más o menos tenía una idea de a dónde iba su compañero de banda. Hizo una expresión de seriedad entrecerrando los ojos. —¿Es por mi apariencia?
—¡N-No! ¡No lo veas así, por favor! — movió las manos, ansioso. Sakura siempre era rudo, arisco y parecía tener cara de pocos amigos, pero cuando era descubierto en situaciones así se tornaba discretamente avergonzado con un sutil rubor que escondía tras su expresión de fastidio. —Sólo que… hay muchos criminales… Huh…— se encogió de hombros, prefiriendo no seguir con el tema. Tomó las baquetas y comenzó a hacer un ritmo al chocarlas entre ellas, distraído. Luego, de la nada, aunque esperable, se enojó. —¿Por qué no terminamos ya con el ensayo? Gojo nos tiene aquí desde hace horas ensayando. Ya estamos todos cansados y él ni siquiera se está esforzando… sólo está viendo su estúpido teléfono.
—Hm…— Chigiri miró hacia sus mayores, como ya habían ensayado las canciones durante todo el día, ahora cada uno estaba en su espacio personal sacando temas con sus instrumentos y, en el caso de Gojo, repasando la letra de la última canción leyéndolas en su teléfono y respondiendo uno que otro mensaje, quizá de su novia o quizá aun lloriqueándole a alguien del pasado cuya anécdota toda la banda la conocía para desgracia de Gojo. —Quizá ya estemos por terminar, ten paciencia. Todos parecen distraídos o cansados. — dijo con su tono calmo, volviendo a mirar las cuerdas de su guitarra.
—No sé cómo puedes estar tan sereno— Sakura observó a Chigiri un poco más, el tono de voz suave del pelirrojo era relajante, pero estaba seguro que esos otros viejos no los dejarían en paz aún —Bah, ya me aburrí. — Sakura sacó su teléfono celular para mirar el feed de su Instagram. Mala idea, lo primero que le salió fue una publicación de un conocido suyo que a esa hora se encontraba en otra parte de la ciudad dedicándose a su nueva actividad. —…—

A Sakura le incomodaba ver en qué estaba su amigo Suou, porque primero que todo saldría que vio su historia y no quería que pensara que le interesaba su vida, porque no le interesaba. Segundo, justo era el peor momento para abrir esa historia porque era de cierto modo un tema un tanto sensible justo ahora donde estaba.
Pero justo cuando iba a bloquear su pantalla para tratar de que su falta pasara desapercibida, su pesadilla Amemura le pilló. Parecía que el pelirrosa tenía por gusto personal cagarle la vida.

—Tiene talento. — le dijo, sorprendiéndolo de improvisto, provocando que su incómodo irrespeto por el espacio personal lo perturbara. —Hace buen cover de Blurry Eyes—
—Shhh, Amemura. — Sakura le pidió, iintranquilo. —Aquí no se habla de Lost Heaven
—¿Qué tiene? Pensé que no se hablaba de la banda sin nombre. Si nos siguen poniendo tabúes vamos a terminar mudos.

En realidad, ¿Qué tiene de malo que alguien opine que Suou Hayato canta bien un tema de la mítica banda Lost Heaven? Debería ser algo bueno, ¿no? Y nunca nadie en MoonLight le dijo a los demás que era un tema prohibido o que reaccionaran mal al respecto, pero, de una forma interna, era como una especie de suposión compartida por todos de manera mágica.
Sakura sentía que justamente al ex miembro de Lost Heaven que tenían allí le enojaba en silencio que alguien hablara de algo relacionada con su antigua agrupación.

Y fue tonto quedarse mirando a Kazutora, sin antes bloquear su teléfono celular en el cual estaba aún la historia de Suou cantando el tema de Blurry Eyes, escuchándose claramente en la sala. Era como invitarlo a que escuchara con él. El ex guitarrista de Lost Heaven siguió tocando en silencio un tema, parecía no importarle que hablaran de su antigua banda, tampoco era tan inmaduro como para gritarle a los mocosos de la banda. No estaba en su estilo explotar por detalles y ser inmaduro, según la imaginación de Kazutora.

—Es bueno que los jóvenes se inspiren con la música de los más grandes. — dijo el pelirosa
—Tiene buena voz. — se integró Chigiri. —Ojalá los de Lost Heaven vean la historia de tu amigo.
—De hecho…— pasó saliva por su garganta, sin dejar de mirar con respeto a Kazutora a lo lejos. Sakura era rudo y agresivo, pero por cosas como esas tenía cierto recelo de no comportarse como idiota. Pues dentro de todo era empático y no quería hacer sentir mal a uno de sus mayores —Compartió otra historia después de esta diciendo que estaba feliz porque la cuenta oficial de Lost Heaven le dio like a su publicación.
—Eso suena bien. Quizá le llegue el comentario a Mikey, aunque dicen que se ha aislado de redes sociales y de todo en general.
—Pero que la cuenta oficial le de like no es menor. — Chigiri se acomodó la trenza hacia un costado. —Quizá lo llamen con ellos para integrarlo a la banda. 

Y las inquietudes de Sakura se hicieron reales. Vio que Kazutora detuvo toda actividad con su guitarra de golpe, con la música de su ex banda de fondo, parecía haber entrado en una especie de trance. La verdad, que todos parecían estar en una especie de trance nostálgico con la música de Lost Heaven.
Sakura entendió que no era el momento ni el lugar para hablar de esa banda. Bloqueó torpemente por fin la pantalla de su celular.

Definitivamente, no se habla de Lost Heaven allí.


—Oye, disculpa si interrumpimos tu ensayo con nuestra bulla de fondo. — atinó a decirle Sakura a Kazutora.
—Lost Heaven está muerto…— Dijo con la mirada oscurecida y fría. —Tu amigo es estúpido si cree que van a poder encontrar un reemplazo para esa banda de mierda. — apretó el cinto que sujetaba su guitarra.
—Hey, no hemos terminado por aquí. — Hua Cheng dio un par de aplausos para volver a centrar la concentración de Kazutora, porque justamente estaba practicando con él. —Y ustedes, deberían estar repasando su parte y no interrumpirnos. —Hua Cheng tenía un rol de directriz en la banda, sobre todo cuando Gojo se dedicaba a concentrarse en sí mismo egocéntricamente, pero no era común que tuviera que mandar a los chicos a seguir tocando en sus breves descansos.
—Ya hemos tocado TODO el jodido día. — se quejó Asuka, hastiado y ya olvidando la vergüenza pasada hace un rato con el momento tenso.
—¡Sakura! — Chigiri lo miró con total desaprobación. —No digas esas palabras a nuestro superior.
—Pero estoy aburrido… y tengo hambre.
—Y seguro quieres ir a meterte a una pelea a golpes sin sentido con tus amigos delincuentes. —
—C-Cállate, Ramuda.
—El idiota tiene razón. Ya tocamos todo el día y seguimos siendo basura. MoonLight da asco. — Kazutora sonrió socarronamente, se quitó la guitarra y sólo la tiró sin interés sobre el sofá. Los demás no lo conocían mucho a fondo, pero Hua Cheng que lo conocía de un poco más sabía interpretarlo mejor y no era buena señal. —Me largo.
—Espera, Kazutora.
—Déjalo. — Gojo apretó el hombro de Hua Cheng para que éste no persiguiera a Kazutora. —Está cabreado y hay que darle espacio. Que vaya a tomar aire y a jugar con la luz de un láser o lo que hagan los felinos salvajes. Por hoy terminamos. Lo hicimos bien chicos, Ramuda, Hua Cheng, y los niños tienen que volver temprano a casa, Chigiri acompaña a Sakura a su casa para que no haga tonteras en el camino.
—¿Ah? — Fue la respuesta al unísono de todos. Sorprendidos porque el esclavista Gojo le estuviera dando el resto de la noche libre. Eso era raro, porque siempre los sofocaba con ensayos eternos para MoonLight o bien los seguía negreando con pedidos personales para él. Esa sospechoso que les diera libre.
—Un momento, dudo que nos estés despachando porque tengas misericordia por nosotros, viejo. — Sakura lo miró con los ojos entrecerrados, suspicaz. —Tú no eres así de bueno
—¿Por qué siempre piensas cosas tan feas de mí, gatito?
—¡No somos tus animales! — gruñó Sakura. —Y no es justo que sólo a mí y al otro nos llames por animales. Deberías ponerle un apodo igual de denigrante a Ramuda, Chigiri y a Hua Cheng.
—Mh…— miró a esos tres. —Quizá Ramuda podría ser una ovejita rosa.
—…— Pese a la sonrisa amigable en el rostro de Ramuda, en su mente ya había pensado mil quinientas y una forma de asesinar a Gojo. ¿Cómo que ¨ovejita¨?
—Hua Cheng no se me ocurre nada y ¿Chigiri? ¿Qué criatura se puede asemejar a sus características? — puso un dedo en su mentón, pensativo. —¿Un periquito rojo? Bueno, Chigiri ni habla mucho así que no puede ser un periquito… Quizá un pecesito, o una mariquita con puntos negros o… ¿Pantera Roja? No, ese definitivamente no. Suena a apodo o slogan de lucha de Nigg—vio que Hua Cheng lo miraba con esa expresión de “no digas una pendejada funable” —¿Qué tal florecita de cerezo?
—Prefiero mi apellido, si no es molestia…
—No. — El peliblanco negó. —Sakura tiene razón. Estoy siendo injusto con el resto porque no les dedico tanta atención como a ellos. Se van a sentir menos queridos si no les dedico un bonito apodo.
—Eso no es poner atención, ¡eso es tratarnos como tus mascotas! — Reclamó Sakura.
—Bueno, ya pensaré en un apodo para Hua Cheng y Chigiri. Me tengo que ir.
—Por eso nos diste el resto de la noche libre. Ya decía yo…— Hua Cheng soltó un suspiro. —Tienes planes para ti.
—Pues, sí. Tengo una cena con mi novia y eso es más importante que estar con ustedes. Iremos a un bonito lugar.
—¿Le vas a proponer matrimonio? — Preguntó Ramuda.
Todos conocían a la adorable y linda Kotone y se preguntaban qué era lo que veía en Gojo. Bien, podría ser un hombre guapo y talentoso, pero era insoportable. La pregunta del matrimonio vino porque esa pareja ya llevaba un buen tiempo juntos y no podían negar que se veían bien y enamorados. Quizá si Gojo se casaba, se calmaría un poco.
—Porque si es así que no sea en un perímetro cercano a un KFC. — Touché de Ramuda que se la estaba guardando desde que le dijo lo de “oveja rosa”
—…Muy gracioso Ramuda. — miró que el resto soltó una risotada cómplice con el comentario de Ramuda. —Sí, sí. Ríanse de su sempai. Cuidado con el karma eso sí.


Al principio salió con toda la dignidad posible del lugar, caminando con esa pose de modelo de pasarela arrogante, borde, insuperable e inalcanzable, pero esa faceta fue consumida cuando la ansiedad le aprisionó el pecho. De la nada se puso a correr para así dejar todo atrás.
¿Por qué reaccionaba así de caótico sin que pudiera controlarse? Era algo inconsciente.
No supo cuánto tiempo corrió a lo loco por las calles, sin ningún tipo de glamour en su huida, abandonando por complejo todo el aire de “modelo de Vogue” y chocando con las personas de la calle, botando algo en el camino, quizá una pila de revistas de un puesto, escuchando como un automóvil tocaba la bocina cuando cruzó la calle en rojo, hasta que su frenética carrera se trabó de golpe cuando se tropezó con el pavimento en mal estado y estampó las manos y el rostro sobre el piso de concreto.
¿Todo esto por escuchar un tema de Lost Heaven? Vaya, sí que era patético.

En ese momento sólo pudo escuchar su respiración acelerada. Poco después cuando por fin se dio cuenta de que estuvo corriendo invocó la preciada cordura. Se levantó del piso y sacudió su ropa, luego miró las palmas de sus manos las cuales estaban rasmilladas y rojizas por el golpe. Por suerte su rostro parecía intacto. Esperaba que nadie lo haya visto caerse. Que ridículo. 
Era mejor fingir que no pasó nada y ver qué hacer en esa calle para parecer casual. Al ladear la vista a su costado vio que estaba frente a un Pub VIP. No le importaba gastar dinero con tal de pasar desapercibido. Esperaba que nadie lo haya visto caerse de hocico hace un rato.

Entró.

El lugar lo conocía porque en alguna ocasión ya había ido allí antes en su etapa de integrante de Lost Heaven, pero no le gustaba mucho porque a veces gente conocida de la socialité iba allí.
La luz tenuemente cálida, la música suave de fondo, la barra totalmente iluminada con las botellas de alcohol destellando a la vista, era atractivo. Aunque parecía que justo ahora a muchos se les había ocurrido ir allí porque veía muchas mesas llenas en grupos.

En fin, fue hasta la barra y se sentó allí.  ¿Y ahora que hacía? Bueno, tenía que parecer casual, ¿no? Quizá debía intentar ligarse a la chica que estaba sentada a su costado en la barra.
La miró de reojo, usaba un traje color blanco con estampados en plateado, algo con estilo tradicional asiático, si lo pudiera describir tal vez su atuendo era como una mezcla entre un hakama y un qipao si eso pudiera ser posible de confeccionar, ya que la parte de abajo era parecida a un hakama japonés y la parte superior como un qipao chino.
Usaba tacones del mismo tono y detalles, llevaba joyas y el cabello rubio y largo suelto.

Kazutora tenía buen gusto, así que si se iba a ligar a alguien para pasar desapercibido debía ser una tipa guapa como esa. 
El problema era que… La rubia mantenía su rostro estampado en la barra, mirando al lado opuesto de Kazutora. Con un dedo jugueteaba tocando la punta de su vaso casi vacío. Usaba un anillo de oro bastante peculiar, tal vez de confección de Vivienne Westwood.

¿Cómo podía iniciar algo con alguien que estaba medio muerta sobre la barra? Además, si él tenía un aura deprimente, esa chica irradiaba mucha más depresión que él mismo y eso era sorprendente.

Quizá debía salir de allí… No era bueno meterse con gente viciosa y deprimente. Pero necesitaba la coartada de llegar al día siguiente con los idiotas de MoonLight diciendo que se fue porque fue a ligar una chica.

Lleno de dudas, con su dedo índice punzó un par de veces el brazo de la rubia, costó que captara su atención o estaba haciéndose la indiferente quizá. Entonces después de insistir un poco más, la rubia se volteó y Kazutora sintió como un balde de agua con hielo de Siberia le callera sobre la cabeza. Estaba seguro que sufrió un microinfarto cardiaco.
Más pálido que un muerto y tartamudeando, Kazutora casi se ahoga con su propia saliva, ¿cómo mierda no se dio cuenta que era esa persona?

—¿Kazutora? — la mirada hostil que le dedicó al comienzo cuando no sabía que era él cambio a una más amigable cuando reconoció a Kazutora.
—H-Hola, Inui…— tragó saliva. Muerto de la vergüenza. Su rostro era una hoja de papel en ese momento. Demonios, había confundido a Inui con una mujer.
—¿Estás bien? Te vez un poco pálido. —
—Es que me caí de hocico afuera de Pub. — pasó una mano por su nuca, despeinando torpemente sus cabellos negros y largos. Era mejor decirle eso a decirle que lo confundió con una mujer y tenía intenciones de “ligársela”
—¿Y estás bien? — lo miro de arriba abajo, como buscando alguna lesión o herida.
—Sí, sólo me rasmillé las manos…Hm. — hizo un rictus con la boca. Lo miro de nuevo. —¿Y tú estás bien? — notó que las mejillas de Inui estaban algo sonrojadas por efecto del alcohol, además hablaba un poco enredado, evidentemente estaba algo ebrio y… aún era temprano.
—Sí…— asintió, llenándose el vaso con la botella de whisky que tenía solo para él. Le pidió un vaso al barman y se lo llenó a Kazutora. —Es del mejor que hay.
—Hm…— dio un sorbo e inmediatamente se quemó la garganta. —Joder, Inui, esta mierda está fuertísima. ¿Te has tomado casi toda la botella tú solo? — casi tocio, lo cual causó una risa en el rubio que a Kazutora le molestó.
—Debilucho.
—No es cosa de ser débil o no. Esta putada no se la toma ni el diablo. ¿De verdad te has tomado todo eso tú? — preocupado.
—¿Y con quien más me la voy a tomar? Siempre estoy solo… Siempre vengo y tomo esta mierda solo. Supongo que le repugno a la gente.
—No te quieras tanto, hombre…— dio otro sorbo. Todavía lo sentía fuerte pero no podía negar que la calidad del whisky era magnífica. —Al menos puedes decir que no estás bebiendo solo… Estás bebiendo con un amigo.
—…—
—…—
—¿Eres de verdad Kazutora o un impostor?
—Soy yo…— giró los ojos, aburrido. —Ya deberían dejar de verme como el hijo de puta que era en el pasado…
—Tu yo del pasado no era malo… Sólo eras intenso. Adorable a tu modo...Supongo. Te mal juzgaron. El hijo de puta era otro. — tomó whisky.
—Coincido. — chocó su vaso con el del rubio. Soltó una risa porque evidentemente Inui estaba muy bebido puesto que el Inui sobrio apenas habla. Incluso le daba vergüenza admitirlo, pero cuando lo conoció por primera vez pensó que era sordo mudo y buscó algo relacionado con lenguaje de señas… Pero Inui no era sordomudo, esa era su personalidad. —¿Y qué tal todo con EroGion?
—… Supongo que bien.
—¿Supones? Son la jodida banda sensación del momento. Es increíble lo popular que son. O sea, todos quieren ir a sus conciertos.
—Ah, sí…— no parecía muy animado con EroGion.
—¿No te caen tus compañeros? — En contexto, Kazutora e Inui fueron antiguos integrantes de Lost Heaven en sus orígenes, pero Inui fue el primero que se fue de la banda incluso mucho más antes de cuando pasó ese evento que desarticuló a Lost Heaven. Inui se fue porque no congeniaba especialmente con Mikey.
—No. O sea…— miró con discreción a sus costados. —¿Te confío algo? — sí, definitivamente estaba muy ebrio y por eso se sinceraba. —No es como lo que me pasó con Lost Heaven… Porque en realidad no me sentía cómodo con Lost Heaven porque todos ya se conocían de antes menos yo y no le caí ni le caigo bien a Mikey… Pero, al menos, podía estar tranquilo contigo y con Draken. EroGion es… un maldito caos. Todos son intensos y exigentes, y sólo me quedo en un rincón a seguir órdenes mientras todos discuten entre ellos.
—Como un perro.
—…—
—¿Qué? Siempre te dije que ese maldito libertino de Ran no tenía buenas intenciones. Es increíble que sigas haciéndole caso. Es un flojo y explotador.
—Sí sé… Pero gano mucho dinero con él. — se alzó de hombros dando a entender al otro que no saldría de ese lugar decadente de momento. —¿Qué tal te va a ti con esa nueva banda? ¿Moonie?
—Es MoonLight. — le dijo burlesco.
—Eso dije…
—No. Dijiste Moonie o alguna caca como esa porque apenas se te entiende.
—¿Quieres que te agarre a golpes para que veas que no estoy nada ebrio?
—Jaja, seguro terminas en el piso apenas levantarte… Ya voy viendo que te tendré que llevar a casa.
—Jódete, Kazutora. Como se llame tu nueva banda, ¿va todo bien?
—¿Te puedo ser sincero ahora yo? — bebió más whisky, marcando una sonrisa irónica y soberbia. —Yo sobro allí. — dijo sincero. —MoonLight ya existía de antes que cuando Hua Cheng me llevó a MoonLight. Supongo que me metió por lástima allí porque se preocupó de que me deprimiera después de abandonar Lost Heaven. — bebió más. —Y cuando llegué allí todos se comportaban como una familia entre ellos, se apoyan a su modo, se critican y pelean, pero son todos una unidad y evidentemente yo soy el ogro extraño que no encaja para nada. No soy parte de esa “familia” no me siento parte de MoonLight, sobro y estorbo. Los líderes sólo me tienen porque ya tengo algo de “fama” por Lost Heaven y supongo que es difícil conseguir a un guitarrista decente, los más jóvenes me ven como una especie de yokai que les va a comer las almas y sólo me quedo allí por inercia porque, si no voy, Hua Cheng me va a buscar y si eso no pasa me quedo todo el día mirando el techo de mi cuarto implorando, suplicando, que me dé un derrame cerebral y me saque de esta pesadilla absurda.
—…— Inui lo miró en silencio, pese a que podía estar todo lo ebrio que quieran seguía siendo un tipo de mirada muy fría y eso inquietaba incluso a Kazutora, pero un halo de preocupación se notó en él cuando procesó las palabras de su ex colega. —Eso suena… Muy deprimente. Incluso para mí.
—En realidad lo que nos pasa es muy similar… Así que… Me alegro estar bebiendo contigo este maldito whisky que vale más que mi departamento entero, aquí en este Pub exponiendo nuestras miserias y… me alegro de no haberme volado los dientes cuando me caí de hocico. — “ni haber intentado ligarte pensando que eras mujer”
—Salud por eso. — chocaron sus vasos y dieron un trago.

Siguieron conversando como unos extraños y peculiares amigos, mientras bebían y se pasaba la noche. Ponerse al día de sus vidas, hablar un poco del pasado, del futuro, hablar sobre la fórmula uno, deportes, sacar una ecuación matemática sin sentido alguno solo para probarse, hablar sobre sus intereses y así mil temas más.
Cuando dieron las 03:00 de la madrugada y Kazutora notó que sería complicado llevarse a Inui dio por finalizada la noche.

—¿En qué andas?
—En motocicleta…
—Pásame las llaves.
—Kazutora… Tú manejas súper mal. No te confiaría mi motocicleta.
—Entonces pediré Uber. — notó que Inui lo miraba resistente, no iba a dejar su maldita motocicleta botada. —No te pongas cabrón o te reviento la botella en la cabeza y te llevo a rastras de aquí.
—¿Ya se van? Pero si la noche es tan joven.

Aquella voz interviniente sobresaltó a Kazutora, pues, para su desgracia, la reconoció. Observó seriamente a esa nueva persona llegada que se postulaba entre ellos, sonriéndoles angelicalmente. Llevaba un traje igual de elegante que el de Inui, sólo que, a su propio estilo, donde era una especie de kimono de Geisha pero confeccionado tan exquisitamente que fuera distintivo de que no era una y que era diseñado para un varón. El traje era en color magenta con detalles dorados, estilos orientales. Un poco más extravagante que el de Inui. Muy clásico y esperable de un integrante de EroGion, cada uno de ellos tenía ese estilo por la tendencia de su banda, era su marca, su esencia, su distinción suprema. EroGion era a otro nivel de impacto social, tenían a uno de los mejores diseñadores de la ciudad confeccionándoles cada uno de sus trajes a medida, a características de cada uno y con extravagancia para resaltar entre el resto. No por nada eran tendencia en moda.

El cabello lo llevaba suelto, la larga cabellera rosa caía por sus hombros tan lisa y bien cuidada como siempre. Sus ojos grandes y color turquesa eran decorados y definidos por unas tupidas y largas pestañas frondosas que le daban una mirada seductora e hipnótica.
Si bien Inui con su apariencia un tanto “femenina” podía hacer confundir, de todos modos y de una forma particular se notaba que era hombre. Sin embargo, a esta nueva persona había que mirarla varias veces para saber que no era mujer. Era por mucho más andrógeno que Inui.

Decoraba su rostro con una sonrisa ladina y llena de orgullo, pese a que intentara verse amigable, Kazutora sabía que detrás de esa máscara se escondía mucha malicia.

Ese era el maldito lunático de Sanzu Haruchiyo. El vocalista de EroGion. Un enfermo sádico y despreciable y por supuesto, “pegote” que era lo peor de todo. Como nadie lo quería ni soportaba, se volvía un chicle de ellos.
Como todo “Diva” buscaba atención.
—Podemos ir al segundo nivel donde hay una fiesta VIP de esas que duran hasta el amanecer. Yo los puedo llevar, la pasaremos bien.
—Piérdete de mí vista, Sanzu…Ve a molestar a alguien más con tu existencia— agarró a Inui del brazo. —Nosotros ya nos vamos.
—Uhu… Que mal educado eres, Kazutora. Pensé que habías tenido redención después de todo.
—No me hables como si nos conociéramos. Apenas hemos cruzado palabras.
—Bueno, si quieres te vas a sufrir solo por allí, pero Inui se queda conmigo.
—No. Se va conmigo. — miró a Inui, seguro de que el rubio prefería mil veces comer vidrio molido que quedarse con Sanzu. Pero increíblemente Inui parecía dudoso. —¿Qué? — en shock.
—Así es. Inui debe cuidarme.
—Si no lo acompaño se va a meter en problemas.
—¡¿Y que mierda importa?! ¡No es un puto niño al que cuidar! Está bastante grande para saber lo que hace.
—Pero yo soy EroGion y si algo me pasa a mi EroGion se afecta. Así como pasó con tu banda, Kazutora, deberías tener más empatía por tu experiencia.
—Inui… Sanzu definitivamente no es nada parecido a lo que pasó con Baji. No sientas culpas ni remordimientos pagándolos con Sanzu. 
—Disculpa, Kazutora… Pero me quedaré.
—Esto es lo que hacen los buenos amigos, apoyarse y no dejarse solo. Es algo que deberías aprender. — Sanzu se burló de Kazutora, pero Inui le jaló el cabello y le dijo que se callara el hocico.
—…—
—…—
—…—
—¿No que te ibas? — Sanzu le mira molesto.
—Iré con ustedes. Cambié de parecer. —
—Ah, ya veo que te va gustando la idea de las fiestas de EroGion. Si es así, bienvenido. — le sonrió.

La verdad, sólo los siguió con el fin de llevarse a Inui. Que Sanzu se pudra.
No era como él decía, no volvería a dejar a un amigo solo.

Ya en el segundo nivel entraron en una sala VIP donde sólo gente famosa estaba presente. Kazutora supo inmediatamente el grave error que había cometido al meterse allí con esa gente porque eran de aquellas fiestas donde había mucha perdición entre gente rica. Apenas llegar le pasaron una botella de alcohol para él solo, Sanzu no tuvo ningún cuidado en beberse la suya siendo animado por un grupo de amigos de él. Había gente besándose, otras muy alcoholizadas, otras drogadas…

—Sólo díganme que no es una fiesta de Diddy…— Kazutora se estaba arrepintiendo. No quería meterse en un escándalo.
—No. No negros, por favor…Esto es un lugar lujoso y decente.—
—Sanzu, no digas cosas así.— Inui lo miró entrecerrando los ojos. —Acuérdate de..- —
—Sí, sí… La demanda por clasismo y racismo. Ya. — Sanzu giró los ojos.

A esa altura de la noche, Kazutora recién notó que tenía varias llamadas perdidas. Algunas eran de Hua Cheng, otra era de su ¿tío? Seguro se confundió de número, y una era de ella.

Imposible.
Y claro que era imposible. No era una llamada que ella le hizo a él, sino que estúpidamente su teléfono marcó sólo su número y la llamó. Por suerte, ella no le contestó.

—¿Te están controlando? — Sanzu miró su teléfono, burlesco.
—Deja de husmear. — le pegó con un par de dedos en la respingada nariz.
—¡Oye!
—¿Y por qué Inui tiene que cuidar a alguien tan crecidito? ¿Sigues metiéndose en cosas, Sanzu? Más bien, ¿Sigues metiéndote cosas?
—…— El rostro de Sanzu se pulverizó en un color rojo, colérico y notoriamente molesto. —¿Qué insinúas?
—Já. Lo que todos sabemos. — dio un sorbo a la botella. —A poco no te hizo nada la rehabilitación que la cubrieron como “viaje espiritual” al Tibet. Yo sé que te fuiste a una clínica. — Estaba en su máximo momento de disfrutar la humillación que le estaba dando a Sanzu, pero de pronto se sintió raro. Miro su mano y se dio cuenta que estaba viendo extraño, como si esta se difuminara y se reflejara como mil veces hacia su costado. —¿What the fuck?
—Ah, te vi algo tenso y te di algo. Ahora si te vas a poner más simpático.
—I-Idiota…—
—¿Sanzu? ¿Qué pasa? — Inui volvió con ellos, se había distraído mirando a otra persona.
—No sé. ¡Vamos a divertirnos! — Sanzu agarró a Inui y Kazutora.

¿Qué debía hacer? Una parte de él le decía que se detonara allí, que se autodestruyera porque se lo merecía, en parte, quería distraerse y perderse. Pero por otro lado tampoco podía llegar a esos extremos.
Quizá sí debía llamar a alguien para tener la excusa de irse. Pero era tarde y no quería molestar a nadie.






 
« Last Edit: October 29, 2024, 11:52:33 AM by Kana »


Apple

Re: Act 1: Overture
« Reply #122: November 30, 2024, 09:19:29 PM »
#11

El Carlyle era uno de los hoteles más glamurosos del mundo, y uno de los más legendarios también.  Si bien era sabido que el Carlyle el New York City fue el hotel predilecto de la princesa Diana y en la actualidad era favorecido por los príncipes de Gales y miembros de la familia Coppola, el Carlyle de Eastwood tenía poco que envidiarle.

Todos los días el restaurante, bar y café del hotel eran visitados por figuras del mundo del entretenimiento, así como por políticos y otros personajes ilustres. No hacía falta decir que los muros del hotel, principalmente las habitaciones, habían sido testigos de hechos que escandalizarían a cualquiera y que le haría agua la boca a cualquier editor de revistas de chismes.

La familia Fujiwara habían sido clientes VIP del Carlyle desde hacía tres generaciones. Gin recordaba cuando su abuelo había adquirido una suite permanente para la familia en el hotel, un símbolo de estatus entre los ricos y un lugar donde los Fujiwara pudieran descansar en los días demasiado ocupados; después de todo las oficinas de Neko Entertainment estaban a un par de calles del Carlyle.

Gin Fujiwara era un hombre de negocios nato, y odiaba perder el tiempo. Debido a su ocupado horario favorecía la residencia que su familia tenía en el hotel y prácticamente vivía ahí. Le daba la oportunidad de estar cerca de los cuarteles de su empresa y se ahorra tiempo en el tráfico. También favorecía al Dowling’s, el restaurante del Carlyle, y almorzaba ahí casi todos los días. La comida era excelente, así como el servicio- tanto que los meseros ya conocían su orden usual de almuerzo.

Gin usualmente utilizaba el almuerzo para tener pequeñas reuniones, raramente almorzaba solo. Hoy lo acompañaba Sakuya. Gin quería saber cómo había ido la reunión que Sakuya tuvo con su familia, amigos y compañeros de banda para anunciarles su compromiso.

–¿Cómo reaccionaron los demás? – preguntó Gin después de que les sirvieron su entrada.

–Lo tomaron bien. Estaban sorprendidos pero nadie parecía molesto.

Gin estaba pensativo. Aún el futuro de DeViLS pendía de un hilo. Como hombre de negocios estaba disgustado con la decisión de Sakuya, pero como alguien que había crecido con él… no podía odiarlo por su decisión.

–Hoy graban “Aegen”.

Sakuya asintió. Por un momento creyó que era una pregunta, pero cayó en cuenta de que Gin estaba al tanto de todo lo que pasaba en su empresa.

–No te costó trabajo convencer a Hijikata…

De nuevo otra afirmación que sonaba como pregunta.

–No. El ama esa canción, y aunque sea una adición de última hora los fans lo apreciaran mucho.

–Me parece acertado. El disco ya es excelente, pero esa canción definitivamente le dará un plus. ¿La agregarán al setlist de la gira?

Gin sabía que Hijikata había renunciado a la música para enfocarse en su carrera cineasta. Aún como director era representado por Neko Entertainment, y ellos eran los que manejaban sus relaciones públicas y contratos, entre otras cosas.

–De hecho– Hijikata hizo una breve pausa para encender un Parliament –Hijikata y Aioros estuvieron de acuerdo en unirse a nosotros en algunas fechas de la gira. Aioros nos acompañará en su mayoría, tiene la idea de hacer un documental.

Gin asintió de nuevo. Esta gente hacía lo que quería, pero al igual que Hijikata, Aioros también tenía un contrato con Neko Entertainment y el proyecto sonaba prometedor. De igual manera harían lo que quisieran, así que lo mejor que podía hacer era apoyarlos.

–Arreglaré con Matt para que lo ayude con la producción.

Hijikata sonrió ligeramente. Sabía que Gin aprobaría el documental.

–Y Hijikata prometió que estará en el primer concierto aquí en Eastwood y en el final en Tokio. Depende de su agenda para unirse a los demás conciertos.

–Mi jet privado estará a su disposición, los fans estarán felices cuando aparezca para cantar Aegen.

–Vaya que estás generoso hoy– comentó Sakuya.

–Esta gira es importante.

–No es la última gira de DeViLS.

–Es TU última gira con DeViLS– hizo énfasis Gin.

–He hablado con Tasuku. Él se encargará de todo.

Gin encendió un cigarrillo también.

–Con respecto al disco, la próxima semana saldrá el primer sencillo… Supongo que será la canción de Tasuku.

–Sí. Es realmente buena, y con ella abriremos los shows.

–Es evidente que quieres que Tasuku esté al frente de todo.

–Creo que es lo más conveniente por ahora y– Sakuya fue interrumpido.

–Gin Fujiwara y Sakuya Ookochi… es un placer como siempre.

Gin y Sakuya estaban tan enfocados en su conversación que no se percataron que dos hombres se acercaron a su mesa.

–Uchiha– saludó Gin sin mucho entusiasmo.

–Buenas tardes, Itachi, Sasuke– Sakuya fue más cordial en su saludo.

–La estrella del momento, es un placer verte Sakuya– dijo Itachi. –No puedo esperar a escuchar el siguiente disco de DeViLS, soy un fan desde muy joven.

Ni Sakuya, ni Gin supieron decir si Itachi era sincero. Itachi Uchiha era el CEO de Uchiha Entertainment, uno de los mayores competidores de Neko Entertainment, pero nunca por encima de ellos.
Hasta ahora…

Uchiha Entertainment había lanzado a una nueva banda no hacía mucho. Eran dos muchachitos coreanos, dos querubines vestidos a la última moda y con el estilo que todos los jóvenes imitaban. No eran competidores directos de DeViLS, ya que la música era bastante diferente pero había sido un éxito instantáneo.

–Esperamos no decepcionar a los fans con el próximo disco– admitió Sakuya.

Gin sonrió con la falsa modestia de Sakuya.

–De hecho es un disco jodidamente bueno. El primer sencillo sale la siguiente semana pero te enviaré una copia este sábado Uchiha, estoy seguro que como fan de DeViLS lo disfrutaras.

A Sasuke no le gustó el tono arrogante con el que habló Gin y levantó una ceja. Era un tipo jodidamente arrogante y presumido.

–No puedo esperar– respondió con cordialidad Itachi. –Debo admitir que he comprado tickets para uno de los palcos para el concierto de DeViLS aquí en Eastwood… no han sido nada baratos, ni fáciles de conseguir.

–Me hubieras podido llamar, pude haber arreglado eso para ustedes.

–No quería molestarte, entiendo lo ocupado que estás… Yo estoy en la misma posi-

Esta vez Itachi había sido él interrumpido. Una voz femenina lo llamó desde la entrada del restaurante. 

–¡Uchiha-oppa! ¡Ya llegamos! – anunció una chica de manera poco discreta. Varios se volvieron a verla. 

Era Green Nam, junto a Zack Lee. Los únicos miembros de So-Ju, la novedad ultra popular de Uchiha Entertainment. Los chicos se acercaron, y Sakuya de manera instantánea entendió su atractivo. Eran jóvenes, los dos bien parecidos, con un aire de cool que solo los músicos innatos tenían- los Beatles lo tuvieron, Hendrix y Led Zeppelin lo tuvieron y… DeViLS lo tenía.

“Estos chicos llegarán lejos” pensó Sakuya.

–¡Waaaaahhh Sakuya-oppa! – dijo la chica en cuanto se percató de quienes estaban en la mesa.

–Ustedes deben de ser So-Ju – Sakuya se levantó de la mesa para saludar a los recién llegados –Me gusto mucho su cover de Lana del Rey.

–¡¿Oíste eso Zack?! ¡Tenemos la aprobación de Sakuya de DeViLS! – dijo la chica dando golpecitos de emoción al brazo de su compañero de banda y primo.

–Nos alegra mucho escuchar eso– dijo Zack mientras inclinaba la cabeza ligeramente. El chico era menos efusivo que Green pero estaba ligeramente sonrojado.

Itachi sonrió complacido, pero Gin permaneció serio.

–Espero que eso les sirva de motivación chicos.

La charla continuó unos minutos con Green alabando a Sakuya en su mayoría, pero pronto Sasuke los urgió para ir a su mesa y dejar a Sakuya y Gin en paz.

–Espero que no sea mucha molestia… pero ¿podría tomarnos una foto con Sakuya? Me gustaría recordar este momento y compartirlo en mi insta…

–No creo que sea apropiado Green– dijo Itachi.

–No hay problema– dijo Sakuya ajustando la chaqueta de su traje, preparándose para las fotos.

Green sacó su teléfono sin perder el tiempo y se tomó un par de selfies con Sakuya. Tras cerciorarse de que salieron bien, el grupo de Uchiha entertainment se retiró a su mesa.

Más tarde Gin, mientras DeViLS estaba en el estudio grabando Aegen, le pidió a su asistente Miwako que buscara el instagram de Green.

En efecto, la chica había posteado las selfies con Sakuya. En un par de horas la foto había tenido más de 500k likes y la mayoría de comentarios eran positivos, algunos pidiendo una colaboración de Sakuya con So-Ju (a pesar de ser géneros y estilos totalmente diferentes).

Gin suspiro apesadumbrado. De verdad que se notaría la ausencia de Sakuya en el medio…


Kana

Re: Act 1: Overture
« Reply #123: December 26, 2024, 06:16:26 PM »

—Un poco más de rubor nunca va a ser un pecado— La rubia curvó las cejas y apretó los labios en una línea recta, demasiado concentrada para prestar atención en otra cosa que no fuera el rostro de la estrella sentad frénele a ella. —¡AH!
—¿Qué pasa?— Alissa pregunta preocupada, el gritillo de Misa la perturbó.
—¡Es que soy la mejor maquilladora de todas!— deja la brocha sobre el tocador, toma su teléfono celular y comienza a grabar un Live. Pone la cámara en selfie y se graba a ella y a Alissa, para luego dar vueltas en círculos. —Aquí estoy de nuevo! Como pueden ver, ya he terminado de maquillar a la hermosa Alissa quien está lista para su presentación de hoy. Denme like si les gustó mi trabajo y síganme para que no se pierdan mis videos. Xoxo!— cortó la transmisión —Muchas personas están viendo los videos.—
Misa era la mas emocionada con esas oportunidades. Era una influencer en ascensión y maquilladora. Por otro lado, contaba con la ventaja de ser amiga desde la escuela de la cantante Alissa.
—Gracias por maquillarme, MisaMisa— sonrió Alissa, la joven se contempló en el reflejo del espejo fijándose que todo estuviera en orden.
—Me encanta maquillarte, ya sea para una presentación como cantante o como cuando te quieres infiltrar en la ciudad como ciudadana común y corriente. ¿Cómo te fue en tu última escapada?
—Bien, se podría decir.
—Uy, no suenas muy convencida.
—O sea, nadie me descubrió. Pero tuve que compartir mesa con un chico en la tienda de udon y yo quería privacidad. Me hizo preguntas y no estuve tan cómoda pero después no sé como terminé conversando con él.
—¡Que bien, Lissa-chan! Puede ser la oportunidad para que conozcas a un buen chico.
—Oye, tampoco seas tan drástica.
—No es ser drástica, solo que…— la rubia bajo su efusividad —Puede ayudarte a superar lo que pasó
—Todavía es muy pronto para ir a conocer a otro chico, Misa— Alissa suspiró, entendía que las intenciones de Misa eran buenas pero ella iba a un ritmo más cuidadoso que el que esperaba la rubia.
—Bueno, cambiando de tema. Espero que destruyas a esa bitch de Asuka en el ranking. Siempre fuiste la mejor de la banda y esas envidiosas
—¡Estoy hecha todo nervios! Sólo te lo digo a ti, pero me pone ansiosa tener que salir Justo después de Lillia, mi ex bandgirl. Uff, fuera de aquí tengo que seguir mostrándome fuerte y engreída para que no se sientan superior a mi.
—Haberte hecho solista las llenó de envidia.— Misa se rio de esas tontas.
En ese momento, un coordinador golpeó la puerta indicándole a Alissa que ya debía salir. Alissa dejo su teléfono celular sobre el tocador, Misa la siguió y la grabaría tras bambalinas.



—¡Woah! Esa presentación fue fantástica— Misa todavía flasheaba con el show de su amiga Alissa. Las dos entraron de regreso en el camarino de la cantante. —Todos mis seguidores amaron la presentación. Simplemente eres grandiosa y Misa-chan tiene mucho que ver en tu éxito.
—Así es— le dio unas palmaditas en la cabeza de la rubia —Gracias MisaMisa por tu apoyo. — Alissa fue hasta el tocador y tomó su teléfono celular el cual había dejado allí. Chequeó todas las interminables llamadas y mensajes que tenía allí, mientras pasaba el dedo por la pantalla y su rostro se iluminaba por el brillo del teléfono, notó un número que no tenía registrado pero que se lo sabia de memoria.

Hace un año que no se comunicaban ninguno de los dos, ¿por qué él la llamaría? Dudo si devolverle la llamada. Quiza marcó por equivocación.
Pero una corazonada fue más potente que la razón. Llamó al número sin mucha fe, puesto que la llamada que él le hizo fue hace horas.
Abrió los ojos sorprendida cuando le contestaron después de un rato. No iba a negar que tenia miedo, su corazón le latió rápido y un temblor se apodero de su cuerpo. Estaba angustiada, tenia miedo del contenido de esa llamada.
—¿Hola?
—¿…Kazutora?— Alissa se demoró en hablar. —¿Por qué me llamaste? — preguntó seria la cantante, aunque por dentro tenia mucho miedo. La ultima vez que Kazutora la llamó esa llamada la destrozó por dentro cuando le comunicó una terrible noticia.
Esos recuerdos volvieron a su mente. Una noche de lluvia, una llamada de madrugada, Kazutora comunicándole la peor noticia del mundo, ella cayendo de rodillas en shock sin contener las lágrimas.
Era imposible que le dijera hoy algo peor que esa vez.
—…Lo siento, me equivoqué de número.— respondió ronco, después de un momento demasiado largo de silencio. —Perdón
—Entiendo.
—Adiós
—¿Estás…bien?—
Lo escuchaba arrastrando las palabras, con la voz apagada y extraño. No hablaba con él hace años, pero intuía que algo le sucedía. No quería pensar que Kazutora estuviera en problemas a esa altura, el chico rebelde y autodestructivo desapareció después de irse de Lost Heaven, sabia por otros que en MoonLight Kazutora estaba más tranquilo y maduro. Pero escucharlo así, le recordó a esos tiempos de antaño cuando se hacia daños a si mismos con conductas de riesgo.
—Sí
—¿Seguro?
—…— De nuevo una pausa demasiado larga que crea incertidumbre —La verdad…no. Pienso en él a menudo… Me siento culpable, Alissa, por él y por ti. Hoy lo recordé más que nunca… Y no sé si estoy en el lugar correcto.
—¿Dónde estas?
—Alissa… No quiero que pierdas el tiempo.
—Dame la dirección— El tono de Alissa fue tajante y severo. Kazutora dudo mucho en responder a su pregunta pero se decidió después a darle una ubicación. Alissa le cortó no sin antes indicarle que no se moviera de allí. —Misa
—Dime—Se estaba entreteniendo comiéndose los bombones que le mandaron a Alissa pero no pasó por alto la preocupación de su amiga en toda la llamada que tuvo.
—Necesito que me acompañes a un lugar ahora.
—¡P-Pero, p-ero!— Casi se atraganta con un chocolate —ahora viene tu entrevista y después la fiesta VIP, ¡no puedes dejar a los reporteros botados!
—Es una emergencia.— tomó su abrigo y sus cosas, fue hasta la puerta. —Tienes que venir conmigo porque no puedo ir sola a esos lugares… Además, me lo vas a agradecer cuando veas con quien me voy a reunir.— sonrió, encantadora como siempre.
« Last Edit: February 15, 2025, 08:09:32 PM by Kana »


Kana

Re: Act 1: Overture
« Reply #124: February 15, 2025, 09:00:35 PM »

—¿En serio a nadie le perturba de que Kazutora no aparezca desde hace más de una semana? No es que él me importe… Pero, si hacemos como si nada pasara es igual de incomodo a cuando está presente.

Pese a que Sakura Haruka era el integrante más arisco y amargado de MoonLight quien por lo demás se empeñaba en hacer entender a los demás integrantes que ellos no le interesaban en lo más mínimo, parecía que era el único al que se le hacía bizarro que un miembro de la banda haya desaparecido sin dejar rastro alguno.

Le parecía insólito que los demás integrantes de MoonLight ensayaran con tanta tranquilidad y normalidad cuando un miembro de la misma no daba señales de vida.

Pese a su reclamo, los otros siguieron practicando con sus instrumentos y el vocalista ensayando la nueva canción del grupo.
A Sakura se le hacía como un capítulo perturbador de “Black Mirrow” o cualquier serie inquietante de Netflix donde hacen desaparecer a alguien y todos actúan con normalidad. La actitud de sus compañeros lo estaba poniendo paranoico.

Chequeó sus redes sociales en el teléfono móvil. Por supuesto, no seguía con ninguna de sus cuentas a Kazutora y no es que éste último sea activo en las redes sociales. Ni siquiera tenía una cuenta.
Pero a veces se enteraba de las actividades de Kazutora por medio de cuentas de otros músicos o fanáticos que publicaban fotografías con él en alguna fiesta o encuentro casual.

Nada. Ni siquiera un rastro.

Tenía entendido que Kazutora odiaba que lo expusieran en las redes sociales, pero nadie le hacía caso así que dudaba que de pronto todos se pusieran a obedecerle y evitar subir imágenes donde aparecía él.

Tampoco tenía WhatsApp así que no podía verificar si estaba en línea.

—¿Acaso a nadie le importa? A mí me da igual, pero se supone que al menos uno de ustedes es su amigo. — observa específicamente a Hua Cheng con mirada juzgadora.
—Aw, Sakura-kun se preocupa por sus mayores.
—No digas pendejadas, Gojo. — el joven frunció el entrecejo mirando con hastío al peliblanco. —Pero si falta uno de nosotros, ¿cómo carajos vamos a ensayar bien? Se supone que debemos progresar como banda y nos falta uno y ni sabemos si está vivo o muerto.
—Kazutora debe estar bien. — Dijo tranquilamente Amemura, degustando un caramelo distraídamente mientras afinaba su instrumento.
—¿Cómo estás tan seguro de eso? — le preguntó Sakura incrédulo.
—Fácil. Si hubiera muerto habría aparecido en las noticias. Es el famosillo de la banda, así que si apareciera de pronto flotando sin vida en el río los medios lo publicarían. Así que podemos estar tranquilo
—Hm...— De verdad que a veces ese pelirosa además de sacarle de quicio le perturbaba. A Sakura se le hacía que Amemura no era tan inocente como intentaba aparentar ser. —¿Saben qué? Si ése idiota no está no encuentro chiste de seguir ensayando. Me largo.
—Espera, Sakura-kun, no importa si Kazutora no está, tú tienes que seguir practicando.— dijo Gojo
—¿Y por qué me explotas a mí?
—Porque Kazutora es un músico con experiencia así que un par de días sin ensayar no lo van a perjudicar. En cambio, tú, eres novato y te equivocas con frecuencia y puedes arruinarnos como banda, así que un día que no ensayes es fatal para todos nosotros. Eres nuestra desgracia si no te adiestras.
—Pues dile a alguno de tus amigos viejos que me reemplace por hoy. No pienso quedarme aquí como si nada mientras todos ustedes actúan tan normales. Nos vemos.

Sakura agarró sus cosas y se fue dejando a los demás mirándolo en silencio hacia la dirección que se esfumó.

—¿Deberíamos preocuparnos por Sakura? — preguntó Hua Chen un poco intranquilo, aún sin inmutarse mucho.
—Si le pasa algo lo sabremos en los noticieros. — le respondió Amemura.
—No creo… A Sakura nadie lo conoce. No es famoso como Kazutora.
—No es famoso, pero es un delincuente. Si lo matan aparecerá en los noticieros algo como “rufián con extraño cabello muere a balazos por provocar conflicto” y sabremos que es él.



Sakura todavía estaba enojado con sus compañeros de banda. Le parecía insólito que mostraran tanta indiferencia con la desaparición de un miembro de la banda. No es como si Kazutora le importara en lo más mínimo, pero el comportamiento despreocupado de ellos le parecía insoportable y dejaba mucho que desear. Una curiosidad le invadió, ¿los idiotas de la banda sin nombre eran así de despreocupados entre ellos? a Sakura le daba la impresión de que entre ellos eran muy unidos y empáticos pese a que tenían sus caracteres.

Caminó por casi dos horas para despejarse. Llegó al distrito por donde vivía y no tardó en entrar en un bar abandonado que usaba como refugio.

Se echó en el suelo quedando sentado sobre una caja de metal, abrió su mochila y sacó una lata de cerveza que le robó a Gojo y la bebió mientras seguía revisando las redes sociales.

Todavía ni rastros de Kazutora. El sujeto no era ni su amigo, pero quizá Sakura no tenía nada mejor que hacer que investigar su desaparición.

Tal vez eso pasaba porque hace tiempo no se encontraba con su amigo Hayato Suou así que le quedaba mucho tiempo libre para perderlo en idioteces.
¿Qué estaría haciendo Suou en estos momentos?

Justo en ese momento, como si lo hubiera llamado con la mente, un mensaje en el chat de Instagram precisamente de Suou le paralizó el tiempo.

“Hola, veo que estás en línea más de lo normal y ni un saludo por aquí”

Lo había pillado.
La verdad, es que estaba evitando a Suou desde que…

“Hola… ¿Todavía estás con los lunáticos?”
“Jaja, algo así… Después de que la cuenta de Mikey le pusiera like a mi video donde salgo cantando Niji, uno de sus agentes me invitó a conocer Lost Heaven en persona. Mikey me preguntó si quería participar en el ensayo y creo que le caí bien porque me invitó para una segunda ocasión.”


Precisamente por ese detalle estaba evitando a Suou. Si Kazutora se enteraba que cualquiera de MoonLight tenía relación con su ex banda, se lo tomaba a personal.

De verdad que le importaba poco Kazutora, pero soportar su mal genio por algo tan estúpido era como una patada en el culo. Por este motivo, Sakura evitaba a toda costa que Kazutora se enterara de que era amigo de Suou quien pasaba tiempo con Lost Heaven.

“Escuché que esa gente es antipática.”
“No sé quién te haya dicho eso, pero no es así. Son muy amables conmigo y con el chico que es el nuevo guitarrista de la banda.”


Habían reemplazado a Kazutora. Quizá a Kazutora no le importaba que lo reemplazaran a él, pero si se enteraba que alguien ocupaba el lugar del vocalista seguro estallaría. 

“¿Qué me cuentas de tu vida? ¿Cómo va todo con MoonLight?”
“Bien… Tenemos una presentación dentro de pronto y nos toca ensayar. Es difícil soportar a esta gente, pero todos se esfuerzan”
“Qué bien! Estaré atento para asistir y verte.”
“Ni de joda… No te voy a decir la fecha ni el lugar”
“Que tierno”


Sakura dejo en visto el resto de mensajes que Suou le envió. Quedó pensativo, hace tiempo que no veía al pelicastaño y parecía estar feliz de su nueva progreso musical pero no dejaba de preocuparle que algo le pasara a Suou en Lost Heaven. Sakura en secreto fue muy fanático de esa banda, creció con sus canciones y acudió cuando pudo a alguno de sus conciertos, por eso mismo tal vez sentía algo de "familiaridad" con Kazutora siendo que ni se dirigían la palabra pero al ser Sakura seguidor de la banda Lost Heaven donde Kazutora fue guitarrista, escuchar sus canciones y seguir sus conciertos, le daba la sensación que "lo conocía"

Por eso mismo le preocupaba que Suou frecuentara a la gente de Lost Heaven y que estos tuvieran interés en el pelicastaño. Alguien tan dañado como Kazutora debía tener su explicación en lo que vivió en esa banda y temía que a Suou le pasara lo mismo que a Kazutora, que a Inui o incluso peor... Que a Baji Keisuke.
« Last Edit: February 16, 2025, 10:10:22 AM by Kana »


Kana

Re: Act 1: Overture
« Reply #125: March 31, 2025, 03:20:58 PM »

Giró la tapa de la botella de agua mineral sin gas, dando un sorbo enorme. La resaca y dolor de cabeza lo estaba matando, así que no puso reparos cuando ella le pasó una píldora para dichos malestares. Puso la píldora en su lengua y se la tragó.

Aunque tenía los ojos cerrados, podía “ver” perfectamente la silueta de la joven frente suyo, de brazos cruzados y expresión frustrada.

—Alissa-chan, ya deja de mirarme así… De verdad que no te quería llamar. No sé qué mierda pasó.
—Por supuesto que no sabes lo que pasó. — la chica hizo sonar su tacón en el suelo. —Tienes mucha suerte de que te sacara de ese antro. No puedo creer que hayas ido con Sanzu después de todo lo que pasó con…—
—¿Lo que pasó con qué? — por fin abrió los ojos, una punzada le taladró la sien por la resaca, pero no fue suficiente para evitar mirarla feo. —¿Con Baji? Él era lo suficientemente adulto para tomar las decisiones de su vida. Ni que Sanzu le haya puesto una pistola en la frente para obligarlo…
—Claro que Sanzu tiene que ver. Baji se metió en ese mundo oscuro porque él lo llevó a esos sitios y lo mismo hace contigo. Bueno, ¿qué me importa a mí? Eres tú el que me llamaste para ayudarte —

Alissa se había molestado con el comentario de Kazutora. Hace varios años que no se veían precisamente desde lo sucedido con Keisuke Baji y ahora que tenían la oportunidad de cruzar palabras sinceramente era desastroso. Era algo que ambos se esperaban después de todo, quizá por eso evitaban verse.

Inconscientemente ambos se culpaban mutuamente por lo sucedido con Keisuke, Alissa culpaba a sus amigos por llevarlo a los vicios aunque estaba consciente de que Kazutora no tenía que ver pero pudo haber hecho más para sacarlo de ese mundo y Kazutora ocultamente le guardaba resentimiento a Alissa por inducir a los estados melancólicos de Baji. Por ese entonces cuando sucedió todo, las culpas de todos se dispararon en distintas vías, varios culpaban a Alissa por dejar que Keisuke se sumiera en la angustia y lo dejara solo, otros culpaban a Kazutora de involucrar mucho a Baji en sus problemas y caótica vida, otros decían que el responsable era Mikey por su ambición a más y absorber para él a Keisuke y el principal defensor de esa hipótesis era Kazutora.

Pero lo cierto era que ninguno era responsable de las acciones del pelinegro y en el presente eran lo suficientemente adultos para aceptar esa realidad.

—¿Cómo tienes mi número?
—Me lo dio un cantante en una fiesta. Dijo que te conocía de una presentación de los premios musicales y me hice el tonto fingiendo que no te conocía. — dejó la botella sobre el mueble cerca suyo. En ese momento, una chica rubia entró en la habitación y entre cruzó miradas con Kazutora. —…— el joven de cabello bicolor le desvió la mirada, todavía era muy torpe socialmente. En cambio, la rubia le miró más que fascinada, ella le dejo otra botella de agua y antes de retirarse miró a Alissa, suplicante.
—Ah… Antes de irte, ¿puedes firmarle un autógrafo a mi amiga Misa? Ella es fanática de tu banda…. Y si puedes, le pides a Inui que le deje un autógrafo también. Misa también es fanática de su banda.
—Creo que me acuerdo de ella. Era la rubia que siempre iba a las tocatas y te llevaba a rastras con ella a todas partes en Harajuku.
—Ahá. — Alissa asintió, tomando asiento en un sitial. Miró su reflejo en el espejo, con algo de nostalgia. —Extraño esos tiempos…
—Yo también. — Kazutora bajó la mirada, melancólico. Tristemente nunca podrían volver a esos tiempos donde fueron felices. —Alissa-chan… Gracias por ir por mí. No quise molestarte. Supongo que una parte de mi inconsciente pensó que eras la única que podía ayudarme y guardar el secreto. — su mirada cambió a una de preocupación. —Aunque no sé si tu amiga…—
—Ella es de confianza. — dijo Alissa, con tranquilidad.
—¿Dónde está Inui? — se acordó del rubio.
—Está en la otra sala. Todavía duerme.
—Apenas se despierte nos iremos.
—¿Sabes? Puedes llamarme sin necesidad de que estés en riesgo. A veces es de buena educación preguntar a tus amigos como están.
—Pensé que ya no éramos amigos. — dijo con seriedad, cosa que molestó a la joven. Kazutora prefirió cambiar de tema. —Supe que tendrás un gran concierto dentro de lo pronto. Has crecido mucho.
—…— Alissa se ensimismó ante el rechazo de Kazutora, pero después de todo, el joven tenía razón. Ya no eran amigos. Así que prefirió fingir estupidez al igual que él. —Sí. Es todo un desafío. Desde que me independicé de Lillia he sentido bastante presión. De mi representante, de mis fans, de mis ex compañeras. — suspiró —Siento que mis ex compañeras están esperando que fracase.
—Eran unas idiotas. Nunca entendí por qué aguantaste tanto tiempo con ellas. — el joven se puso de pie, con la intención de ir a la sala de al lado a despertar a Inui. —No importa lo que ellas crean, son envidiosas e intentarán hacerte sentir mal así que sólo ignóralas. Eres una Idol digna de admiración, métete eso en tu cabeza.

Alissa quedó en shock por las palabras de Kazutora pues el joven no era mucho de dar ánimos ni mucho menos decir cosas buenas de los demás. Quizá era la primera vez que le decía algo “lindo” antes de que el guitarrista saliera de la sala, lo llamó:

—Kazutora.
—¿Ah?
—No te olvides del autógrafo. — le apuntó una libreta y una lapicera.
—Ah… Sí. — no pudo escaparse de eso. Kazutora era de esos músicos despreciables que no le daban ni la hora a sus fans. Le dolió en el alma dejar su autógrafo en ese papel. —Ya. Para que no ande diciendo nada de mí, ¿ok?