Hora de dejar mi aporte y declarar que por fin he salido de mi estado de atascada
-sin eróticos resultados... este aporte es un poco pocho, pero bueeee
#30.
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Caesar se detuvo un instante para recuperar la respiración. Aún no estaba agotado, pero Doppio y él habían entrado en una de las calles principales que llevaba directa hacía el monstruo. No podía apostar encontrar a sus compañeros justo allí o en qué estado se encontrarían, en el último tramo de carrera, tendría que poner todas sus energías y ser tan rápido que resultase invisible para su enemigo, evitando entonces un posible ataque, y tan pronto como estuviera a salvo, intentaría una vez más dar con sus amigos.
Respiró largamente, preparándose mentalmente.
-¿Estas preparado Doppio?
-Sí.
El Time Mage se había mantenido a la altura gracias a sus hechizos, no estaba en absoluto cansado, y estaba claro, que mantenía a raya el temor que le provocaba aquella escaramuza por localizar a sus amigos de Guild.
-Zeppeli… -Doppio le tocó distraídamente el brazo, totalmente concentrado en la pantalla de su Omnitool-, tienen que estar en esta calle.
-Bien, tenemos que encontrarlos -”y esperemos que estén bien”, por respeto al Time Mage, que aquello último no lo dijo en voz alta. Simplemente sonriendo agradecido, cuando le dio apoyo, sintiendo al instante como sus stats subían, listo para la nueva carrera.
-¡Vamos!
No tardaron en atravesar la calle principal, metiéndose en un callejón y en menos de medio segundo, con Doppio y una chica de pelo rosa por los suelos, al chocar de bruces contra ella.
La confusión duró menos de un instante, con Doppio sentándose en el suelo disculpándose y la chica empezando a incorporarse despacio aún apoyada en el suelo.
-¿Estas bien, Trish? -Nero le ofreció la mano para ayudarla, y acabando por inclinarse para comprobar que estaba bien, por suerte la chica, solo necesitaba un momento para estabilizarse, y mirar acusadoramente a quien la había tirado al suelo.
-Tendrías que tener más cuidado, podrías haberme hecho daño.
-Perdona otra vez…-Doppio aceptó la mano de Caesar, a la vez que Trish la de Nero, y por fin los recién llegados reconocieron a sus compañeros.
-¡Mamma mia! ¡Nero! ¿Estas bien? ¿Dónde está Sol?
-Se ha marchado, para hablar con el resto de jugadores. -Nero se alegró de tener ahí a su compañero, aceptando estoicamente las palmadas de alegría por el reencuentro, que le estaba dando en el hombro.
-¿Qué está haciendo qué? ¿En un momento como este? -Caesar no entendía nada.
Pero el mencionado acababa de aparecer por el otro extremo de la calle, hablando hacía la Omnitool.
-Al primer Elementalist de fuego que ataque directamente al monstruo, me aseguraré de pisarle las manos cuando todo acabe: tienen que atacar hacía el suelo. Permanece atento, mi grupo será el primero, la siguiente oleada vais vosotros, ya conoces mi posición. No se os ocurra adelantaros, necesitaremos tiempo para recargar.
“¿Y cuando terminara tu oleada?”-Tu no te duermas y lo sabrás.- Cerró la Omnitool frustrado-. Mierda… se ahogan en un vaso de agua, ni aunque sus pelotas dependieran de ello, sabrían de dónde les viene el golpe… si tan solo tuviera un Elementalist de agua, podría…
Reflexionando en voz alta, por fin Sol reparó en la presencia de sus dos compañeros, sonriendo especial y maliciosamente, hacía Caesar.
-De puta madre.
-Te veo muy motivado, Sol… -el Elementalist se cruzó de brazos-, no esperaba verte tan contento por el ataque.
Caesar estaba aliviado, pero no podía reprimir, sentirse indignado con el comportamiento frívolo para una situación tan tensa.
-¿Te molesta?
El silencio indiferente, fue suficiente respuesta.
-Te recuerdo que soy líder de los Made in Heaven, y que por las batallas, que estamos en este juego.
-Estas loco.
-Tu lo has dicho antes: estoy motivado. Has venido a luchar, ¿no? ¿O pensabas derrotar al enemigo con tu verborrea? Seguro que no fue así como alcanzaste tu actual nivel…
-¡Sol! -Fue Nero el que agarró por el hombro a Caesar antes de que se lanzasen a una discusión, que ahora mismo, no tenía importancia. -¿Qué hacemos?
Al segundo de estar discutiendo, que cambio de actitud, dirigiéndose a todo el grupo, el cual no parecía especialmente cómodo después de haber presenciado aquella discusión.
-He hablado con otros dos grupos, aún no podemos acercarnos y atacar directamente; así que en nuestra primera oleada, aquellos que podáis atacar a distancia tendréis que darlo todo. En cuanto el enemigo caiga o de señales de debilidad, los que podamos atacar a corta distancia, saldremos al contraataque.
-Un plan estupendo… mientras el enemigo esté parado como una estatua recibiendo todos los golpes -Caesar le tomó del brazo obligándole a girar y encararlo, había encajado la discusión dispuesto a aplazarla para luego, ahora quería recordarle a su compañero, que tenía que mirar por su seguridad. Aquel plan sencillamente, les dejaba al descubierto ante una suposición.
-Si estas dispuesto a luchar, yo os protegeré.
El Elementalist no supo como reaccionar, si Sol hablaba en serio, aquel era un mensaje conmovedor… y quizás lo fuera, pero a juzgar por las caras del resto del grupo, igualmente resultaba una estratagema eficaz para afianzar aún más su pose como líder y la unión de los jugadores.
-¡Podéis contar conmigo para protegeros! -Nero desenfundó el arma, deseoso de lanzarse al combate.
Caesar terminó por ceder, no muy convencido pero decidido a darlo todo.
-¿Qué hacemos?
Sol retrocedió unos pasos para dirigirse a todo el grupo.
-Empezará Trish con una flecha, procura abrirle una buena herida porque el resto intentará dar lo más cerca posible a la saeta, lo mejor es que concentréis vuestros ataques en un solo punto.
-Esto no me gusta nada… -Trish se dirigió hacía Caesar, preparando una flecha, esperando tras el callejón la orden de comenzar el ataque.
-A mi tampoco me hace especial ilusión.
-Gambler…
-Puedes llamarme Kana. -La chica sonrió, dispuesta para la batalla; Sol le agradeció aquel gesto de confianza asintiendo la cabeza, ya que su nick era Gildarts.
-Kana, hoy hemos agotado toda nuestra suerte, si no podemos ir a peor, sólo nos queda ir a mejor: confió en tus cartas, aprovecha para atacar con ellas y permanece atenta por si puedes darnos apoyo cuando salgamos a atacar. Lo mismo por ti Doppio, tienes nivel suficiente para darle una patada en el culo al enemigo.
-¡Sí!
Dio un par de instrucciones al resto de jugadores, y luego se plantó ante Caesar y Trish.
-Tu Caesar, eres el que mas nivel tienes, aunque seas quien más expuesto este, prepará tu mejor ataque. Trish eres la más rápida del grupo, ella abrirá y cerrará el ataque, con eso debería ser suficiente para que no se fijasen en ti mientras estés preparando tu hechizo.
Era el momento del ataque, saldrían del callejón, atacarían en el orden que les había indicado Sol, y volverían para ponerse a salvo. Caesar sería quien más tiempo estuviera expuesto al preparar el hechizo, sólo esperaba, que su ataque llegase antes de que el enemigo contraatacase.
-¡A mi señal!
El grupo salió del callejón, la primera flecha voló, seguida de unos truenos que surgieron directamente de una de las cartas, de un muñeco de madera del tamaño de una persona que caminaba golpeando al enemigo que se trataba de una invocación de la Summoner, y un par de hechizos del Red Mage. El hechizo de gravedad cayó sobre el costado del enemigo, que giró en dirección a donde procedía el ataque, resoplando y soltando el aire entre sus dientes apretados, preparando su respuesta al ataque. Los jugadores que habían lanzado su ataque corrieron a refugiarse, sólo permanecieron Caesar y Trish a su lado.
-¡Ve a refugiarte!
No contestó, girando un momento para mirarle por el rabillo del ojo pero sin perder de vista la dirección a la que apuntaba la nueva flecha que había cargado, aguantando estoicamente a que Caesar lanzase su ataque.
El monstruo levantó el brazo… pero el ataque nunca llegó. Una de las burbujas comenzó a girar, tan rápido que el objeto se hizo un disco, golpeando el costado constantemente; el enemigo bajo el brazo para intentar quitarse aquello de encima, pero solo logró que otras burbujas le quedasen ahí en el mismo brazo que había intentado apartarlas, prolongando su ataque hasta que los efectos del hechizo desaparecieron.
Trish lanzó una flecha, anunciando el final de la oleada para que otros tomasen el relevo, justo a tiempo de que Caesar la tomase del brazo, y corrieran los dos a refugiarse en el callejón.
-¡Buen trabajo! -Sol los felicito en cuanto entraron, cambiando su puesto justo a la entrada del callejón, atento por si el enemigo daba signos de debilidad que pudiera aprovechar.
Caesar recuperó la respiración, templándose y guardando fuerzas para su siguiente ataque.
-¡Ahí esta!
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Pero no iba tener ese descanso que tanto necesitaba...
Joseph y Shura, acababan de entrar en el callejón, sin reparar en lo tensa que estaba la situación, se fueron directamente a por él, Shura al menos fue algo más delicada dándole un puñetazo en el brazo, Jojo directamente le dio una patada en la espinilla.
-¿A qué venía lo de antes?
-¿¡Por qué me has encerrado en una burbuja!? ¡Imbécil!
-¡Para imbécil tú! -Caesar se cubrió del puñetazo que iba a darle su amigo, agarrándole de la muñeca y obligándole a prestar atención-. ¿Qué demonios hacéis aquí?
-Hombre, -Sol se percató de la nueva llegada- que bien Shura por aquí, aprovecha para dar apoyo.
-¿Pero que esta pasando Sol?
-Luego te hago un resumen, date prisa con el apoyo, la tercera oleada estará a punto de terminar.
Obedeció más pérdida de lo que estaba antes de llegar. Caesar tomo a Joseph del brazo acercándose a este para que nadie se enterase de que hablaban.
-¿Cómo has conseguido salir de mi hechizo? ¿Has sido tú?
-¿Qué? No, un tipo me ayudó, debía de ser un samurai, rompió la burbuja con un golpe de katana.
-¿De un solo golpe? -Aquella burbuja, era un hechizo no solo para inmovilizarle, se suponía que tenía que protegerlo en el peor de los casos. Y si alguien lo hubiera roto de un golpe… no podía ser, Joseph tenía que andar equivocado.
Justo antes de terminar la última oleada, un grupo de flechas cayó directamente, haciendo tambalearse al enemigo, sus patas delanteras cedieron quedando inclinado hacía el suelo, y el fuego que ardía desde el interior de su ser, se apagó, solo quedando unos rescoldos que se iluminaban con cada bocanada de aire que el monstruo luchaba por obtener.
-¡Ahora! ¡Antes de que se levante!
Sol salió a la carrera, manteniéndose inclinado y con la vista al frente, invocando su espada y potenciando su ataque con esta mientras iba corriendo, dispuesto a asestar un golpe devastador. Nero, salió un instante más tarde, concentrando al máximo el poder en su espada, que rugía como un motor esperando insertarse en la carne del monstruo.
El Paladín de una patada en el suelo, se dió el impulso necesario rajando de abajo a arriba a la criatura, disparando la sangre que ardió en el filo de la espada como fuego, de una nueva patada sobre el, arrancó la espada, lanzando un hechizo de magia sagrada sobre la herida, atacando en la pata que más cercana tenía a la vez que Nero que era donde apuntaba, uniendo sus dos ataques. Tan cerca de la criatura, que sintieron el calor de esta cuando volvió a recargar su poder.
-¡Nero! ¡Atrás!
Pese a la advertencia, ninguno de los dos pudo ponerse a salvo.
Berial rugió, y con ello liberó una llamarada que se extendió como una onda expansiva, arrastrando a quienes le habían atacado directamente y lanzándoles contra los edificios o a rodar por el suelo. Pero no iba a quedar solo en eso, ahora que no había nadie que le atacase, era su turno de devolverles el daño que le habían provocado, multiplicado por mil.
Levantó la espada con un rugido bestial, y en dos mandobles, derribó los edificios más cercanos donde se ocultaban los jugadores.
Se hizo el silencio. No hubieron más oleadas.