# 15
-¡¡AAAAHHH!!
Joseph alzó el brazo atónito al comprobar que no tenía mano, sin dejar de gritar esperando la oleada de dolor al perder su miembro, le recorriera… pero en su lugar, alzo el puño después de haber tenido doblada la muñeca en un acto reflejo para evitar que la cuchilla le cortará la mano, de uno en uno, fue estirando cada dedo hasta asegurarse que estaban los cinco correspondientes.
-Jeje… porque poco… -Aunque riera y bromeara, JoJo era consciente de que si no fueran por sus sentidos de Thief, probablemente hubiera perdido la mano. –Y ahora, a ver que hay dentro de este cofre.
No hubo más sorpresas inoportunas, abrió el cofre en el cual había un único ítem, Joseph sonrió, era como si hubiera estado ahí esperándole, justo lo que necesitaba.
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Nero lo vio por fin, una araña enorme, puede que un poco más grande que él mismo, que comenzaba a descolgarse desde el techo.
Ahora que comenzaba a acostumbrarse a la luz, ahí arriba podía ver espesas telarañas y docenas de esas arañas, la más grande doblaba el tamaño de la anterior y las más pequeñas eran tan grandes como la palma de su mano, moviéndose despacio y acercándose a bultos enrollados de figuras muy características.
-Si te atrapan, pueden mantenerte vivo durante días mientras van comiéndote… están casi ciegas, pero protegen el tesoro celosamente, si tocas una sola de esas monedas las tendrás encima y fin de la diversión. –El extraño le quito la mano de la boca poniéndose en pie y ayudando al chico a que también se reincorporase.
No hacía falta comprobar en la Omnitool que aquel extraño era un Lancer, era algo más alto que él, el arma a su espalda le delataba, además de aquella armadura negra con detalles dorados, desgastada por la suciedad y los combates.
-Gracias, me has salvado la vida. –Nero bajo su tono de voz mientras no le quitaba el ojo de encima a aquellas arañas. –Mi nombre es Nero.
-Yo soy Aniki, ¿a ti también te ha atrapado un Warp?
-Supongo… -Nero se atrevió a retirar la mirada para comprobar su Omnitool, dejando de lado que Aniki no le había revelado su auténtico nombre, descubrió que el resto de sus compañeros no quedaban lejos. –Mis amigos también están perdidos por el castillo. Aniki, ¿conoces algún método para escapar de esta sala?
-Si… pero no será fácil, estoy aquí encerrada por culpa de ese Warp desde hace dos días, encontré un camino para salir, pero… sígueme, lo mejor es que lo veas por ti mismo.
Le hizo señas para que le siguiera, los montones de monedas formaban pasillos hasta que un enorme montón les cerró el camino.
-Por aquí detrás, está la salida… pero claro, es imposible pasar sin tocar ese maldito tesoro.
Nero reparó en la desesperación en los ojos del hombre cuando miro a la cima de aquel tesoro, mediría unos cinco metros, tenía la pendiente suficiente como para poder pasarlo de pie, pero las monedas desperdigadas por el suelo indicaban que otros lo habían intentado desesperados mucho antes, y sin suerte.
-Tranquilo, no estás solo. Pero si llevas dos días aquí encerrado, necesitaras reponer energía, ¿tienes pociones? –Antes de recibir una negativa por su parte, que Nero le ofreció una de su propio inventario.
-Gracias… pero no tengo con que pagártelo.
-Arreglaremos cuentas cuando salgamos de esta. –Nero sonrió involuntariamente cuando recibió la sonrisa de aquel tipo. –Tienes que ser un tipo muy duro si has sobrevivido dos días tú solo y sin medios.
-¿Cómo dices? –La sonrisa desapareció de la cara de Aniki.
-Tenemos que salir de aquí… -Nero no le prestó atención, demasiado preocupado en otras cosas. -Tengo que ir a ayudar a mis amigos.
-Solo nos lo impide este último obstáculo… ¿qué te parece Nero? ¿Estas lo suficientemente desesperado por querer salir?
-Lo estoy… -Trago saliva nervioso.
-Y yo también… -Aniki tomo el tubo vacío de la poción. -¡Prepárate!
Con todas sus fuerzas, lo arrojó hacía uno de los montones de monedas que habían dejado atrás… Nero casi podía hacer la cuenta atrás de los segundos que quedaban antes de que la habitación estallase en caos.
El objeto golpeó las monedas que entre aquel silencio produjo un sonido atronador, las arañas comenzaron a descender alertadas.
-Todavía no… -Aniki susurraba entre dientes, tenían que esperar a que la mayoría de aquellos enormes insectos se alejasen de su posición atraídas por el otro sonido.
-…Aniki… -Con un susurro, Nero llamo la atención de su compañero, una de las arañas más pequeñas había ido a parar sobre su bota… escalando muy despacio por su pierna.
Aniki tomó su lanza, asintiendo para transmitir coraje al chico, con un rápido movimiento partió al animal en dos.
-¡Ahora! ¡Corre Nero!
Comenzaron a escalar por el montón de monedas, el terreno poco estable provocó que avanzarán más lentamente, los monstruos presintieron su presencia lanzándose a por ellos. Eran extraordinariamente rápidos en comparación, avanzaban saltando sobre el oro, casi dando alcance a los dos jugadores.
Una de las arañas más grandes cayó sobre la espalda de Aniki, aplastándole y apuntando sus colmillos directamente hacía su yugular.
-¡Ahhh! –Un grito agudo salido de la garganta del Lancer.
-¡AAAHH! –Nero desenvaino su espada y de un salto derribo a la araña rodando ambos por la pendiente. -¡Huye Aniki!
-¡Nero! ¡Agárrate a la lanza! –No iba a dejarle después de su sacrificio, agarro un extremo de su arma acercando el otro hacía el espadachín, que consiguió agarrarlo y de un impulso ayudarle a subir a su lado, continuando corriendo llegaron a lo alto.
Con el tiempo justo de mostrarse sorprendidos por la siguiente visión… para llegar a la puerta, tenían que atravesar un estrecho pasillo formado por los montones de monedas hasta la salida.
Prácticamente se arrojaron pendiente abajo para ganar distancia con los monstruos, colándose en el pasillo por donde tuvieron que avanzar caminando de lado.
-¡Corre! ¡Corre! –Las arañas llovieron sobre ellos, pero por suerte, excepto las más pequeñas, el resto no pudieron abrirse camino hacía ellos… pero eso no impedirían que siguieran atacándoles.
-¿Qué están haciendo? –Aniki las vio saltar sobre ellos… con un horrible propósito.
-¡Están intentando enterrarnos entre el oro! –Las paredes formadas de monedas iban cayendo sobre ellos, aceleraron su alocada carrera, pero sus pies comenzaron a estar enterrados entre el tesoro, cegados por la cascada del precioso metal que ahora estaba lapidándolos, enterrados hasta las rodillas como estaban, tan cerca que si estiraban una mano estarían fuera…
Aniki tomo una última determinación, tomo de nuevo su lanza, clavándosela en el vientre a la araña más grande que era la que más estragos estaba ocasionando.
-¡Huye Nero! ¡Gracias por todo! –La caída del oro no se había detenido, pero aquello le haría ganar tiempo al chico para llegar sano y salvo a la salida.
El espadachín actuó sin pensar, no se dirigió hacia la salida, se acercó hasta el Lancer tomándole de la mano, obligándole a soltar la lanza que quedo clavada en el monstruo y potenciando su resistencia hasta el máximo para arrancarle enterrado por la cintura como estaba, de entre aquel maldito oro. Rodando ambos desordenadamente hasta acabar en la salida, que quedo taponada a causa del oro.
Se hizo el silencio entre ambos, resoplando para volver a recuperar la respiración y sobrellevar por lo que habían pasado.
-Es… ¡estamos vivos! –Nero empezaba a reparar en lo imprudente que había sido siendo que ya había perdido una vida, consciente entonces de su mortalidad, y sonriendo radiante por estar vivo.
-Lo has hecho muy bien ahí dentro Nero.
-No hubiéramos podido salir si no hubieras detenido a esa araña.
-Era lo que tenía que hacer, tú me has salvado antes. –Aniki intentó ponerse en pie.
-Tú me salvaste la vida cuando evitaste que tocase… -Nero se interrumpió, de rodillas como estaba, abrió los brazos para recibir al Lancer que había perdido el equilibrio cayendo sobre él.
-Creo… que algo no anda bien… -Aniki reparó por primera vez en el corte en su costado, había un líquido morado goteando de la herida.
-¡Veneno! –El espadachín se mostró asustado, dando una nota de dolor al modo en que había pronunciado aquella palabra, lamentándose que después de todo lo sucedido, la acción se hubiera cerrado con aquella herida tan injusta.
-¿No tienes antídotos entre todo ese material? Es igual. –Aniki sintió que Nero había empezado a negar mucho antes de que terminase de hacerle aquella pregunta.
-Pero…
-Escucha, no importa, es sólo mi primera vida, había pensado en la opción de quitarme la vida si seguía encerrada en ese sitio un día más. –Con sus fuerzas restantes se separó de Nero sentándose junto a la pared.
-¡No puedes hablar enserio! –Nero se sintió más afectado de lo que esperaba, con la manera de aquel tipo, de frivolizar sobre sus vidas.
-No queda otra opción, pero moriré tranquila sabiendo que te he ayudado a escapar.
-¡No voy a dejar que mueras! ¡Eres el hombre que ha salvado mi vida!
-¿Hombre? ¿Qué te hace pensar que soy…? Oh. –Frente a sus ojos, Nero le ofreció un Warp listo para usar. –¿Tienes más?
-Úsalo. –Trago saliva nervioso, no disponía de más, y si alguno de sus compañeros lo necesitaba… pero era lo justo, aquella era la persona que le había salvado la vida, tenía que hacer lo mismo por él.
-No. Tienes que ir a buscar a tus amigos y usarlo todos para escapar de este infierno. –Giró la cara rechazándolo definitivamente. Empezaba a notar un hormigueo en las extremidades... pero aun noto la cálida mano de Nero sobre la suya, cerrándole los dedos sobre el duro cristal que contenía el Warp.
-Voy a estar bien. Siempre que no tenga que andar pensando, que el compañero que salvó mi vida, anda sufriendo en los sótanos de un asqueroso castillo.
-Yo no… -Iba a corregirle en su error sobre los géneros… pero acabo desistiendo cuando se le escapo una risa involuntaria ante la honestidad que mostraban las palabras del chico. –Gracias Nero.
-De nada, Aniki.
-Llámame Hermes. Escucha, Nero, yo… nos volveremos a ver.
-Por supuesto. –El chico sonrió.
El tarro que contenía el Warp se rompió y el cuerpo de Hermes desapareció en un haz de luz azulada.
Nero comprobó la Omnitool para situar de nuevo donde estaban sus compañeros, listo para reunirse con ellos y luchar a su lado… aunque, había algo con Hermes que le había escamado y que tenía la sensación de no haberle prestado la suficiente atención…
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Shura se mantuvo al amparo de la pared mientras analizaba a aquel extraño sujeto. La Omnitool le revelo que era un NPC, un personaje colocado para asustar a los jugadores. Tomo la determinación de no dejarse intimidar, se dirigió a la puerta mientras el otro no le quitaba la vista de encima.
-¿Ya te vas? Aun no nos hemos presentado.
-Dime cómo se sale de este lugar. –Se giró hacía el diván… no había nadie sobre este.
-¿Dónde están sus modales, mademoiselle? –Le susurró al oído como si fuera el restallar de un látigo de seda.
De un respingo, Shura se apartó de su lado, había aparecido a su espalda sin ni siquiera sentir su presencia o que se movía del sitio.
-¿Su nombre?
Si la chica había descubierto algo al convertirse en White Mage, era que a los NPC había que seguirles el rollo…
-Shura.
-Un placer, mi nombre es Dio. –La tomo de la mano, besándola mirando intensamente a la chica que mantenía el aplomo pese a la situación.
-¿Cómo se puede salir de este lugar Dio?
-¿Por qué tanta prisa? Apenas nos estamos conociendo.
Un brillo malicioso en aquellos ojos rojos, le reveló a Shura que aquel NPC estaba jugando con ella y no era su intención ayudarla a salir.
-No tengo tiempo que perder contigo. –Pasó de largo de este, dándole la espalda rumbo hacía la puerta.
-Como deseé mademoiselle, pasemos a la acción entonces.
Shura sólo sintió una corriente de aire, como si hubiera sido el filo de un bisturí, se llevó la mano al cuello alertada por la característica humedad. Dio se relamía los dedos de la mano llenos de la sangre de la chica, mostrando los colmillos que delataban su naturaleza.
La maga alertada no perdió el tiempo, utilizando un hechizo de curación que le sano la herida.
-¡Una White Mage! –Dio pareció excitarse con la revelación sonriendo cruelmente.
-Si… y que sorpresa encontrarse un vampiro en lo alto de un castillo como este… -Shura busco ampararse contra la pared cerca de las antorchas por si tenía que tomar alguna para defenderse. Moviéndose despacio hacía el balcón. Aunque no tuviera medios, tenía la esperanza de poder buscar alguna táctica para arrojar al vampiro al fondo del barranco.
Dio la acechaba en su recorrido, continuando con aquella sonrisa que delataba que sospechaba del plan de esta.
-Nunca he probado a una de tu clase, pero será divertido jugar contigo si puedes recuperarte con cada hechizo… te disfrutaré lentamente hasta ver donde están tus límites.
Shura reprimió un escalofrió, sintiéndose indefensa y pequeña frente a aquel rival… tenía que ganar tiempo y pensar en algo, hablar de lo que fuera para no caer en su trampa y entrar en pánico.
-Yo sin embargo he probado muchas veces el Drácula… pero siempre he sido más de frigo pie.
-Tu aplomo resulta adorable. -Apoyando un brazo contra la pared detuvo su camino, y con el otro su huida, formando una jaula con la que atrapo a la chica entre la pared y su cuerpo, Dio escuchaba cada latido de su corazón, que parecía un pajarillo nervioso encerrado en su pecho.
Hace tiempo que no tenía diversión, y ahora quería ver a aquella chiquilla llorar y suplicar por su vida, quizás si resultaba lo suficientemente dulce le concedería la muerte. Pero primero tenía que desnudar aquella falsa imperturbabilidad...
-Es muy triste pensar que le estarán haciendo a tu cuerpo, indefenso, en el mundo real… atada a una maquina como estas, indefensa y expuesta… tendrías que alegrarte que alguien como yo te trate con gentileza.
Aquello fue la gota que colmó el vaso. Shura contuvo la respiración sintiendo que palidecía clavada en el sitio como se encontraba. Ya no solo por sus palabras, que le resultaron perturbadoras… pero nadie que fuera de dentro del juego le había hablado del mundo exterior, si no era un NPC, entonces, ¿quién era aquel tipo?