#28
-¿¡Qué está pasando!?
El grupo miró en dirección a la aparición de Berial, estaban lejos como para distinguir algo que no fuera la cornamenta y las alas de fuego del monstruo por encima de los edificios.
Caesar había protegido a Shura cuando la onda expansiva, con sus manos apretándole los hombros con fuerza, sintiendo como esta temblaba, él también temblaba, ¿qué significaba aquella aparición?
-¿¡Qué es eso!? ¿Doppio? -Joseph agarró a su compañero, tirando y haciendo señas a Caesar para que le siguiera a la carrera, tenían que alejarse de la calle principal antes de que los jugadores a la carrera los arrollasen en su huida. Entrando en un callejón para ponerse a salvo el tiempo justo de saber que es lo que estaba sucediendo.
-No lo sé, no lo sé -Doppio se agarró la cabeza, inclinándose para contenerse, respirando para calmarse-, no sé lo que esto significa…
-¿Es normal que aparezcan monstruos en las ciudades? -Shura se sentía mareada por el giro que había tomado la situación.
-¿Uno como ese? ¡Nunca había pasado! -Caesar nunca había vivido un momento como ese, intentando recordar si alguien había hablado alguna vez de un evento como ese. Cayendo en la cuenta.
“Evento…”-¿¡Es cosa del GM!? -JoJo se sujetó al muro, mareado por la probabilidad al llegar a la misma conclusión que su compañero, el resto recibió la noticia con un escalofrío.
El GM, la persona que controlaba sus vidas… ¿y sí había decidido que llegase la hora de terminar el juego? ¿Y sí había pasado algo fuera y fueran ellos quien lo iban a pagar…?
-¿¡Y de quién si no!? -Caesar intentaba pensar a toda velocidad, calculaba que Nero y Sol estaban peligrosamente cerca de donde había aparecido aquel monstruo.
-¡Tenemos que salir de la ciudad! ¡Organizarnos con los que ya han salido y atacar todos juntos! -Joseph apoyó sus palabras haciendo señas para prepararse y salir a la carrera, Caesar le agarró de la muñeca.
-No podemos marcharnos sin saber si Nero y Sol pueden estar involucrados en la batalla, no tenemos tiempo para organizarnos.
-No podemos ir a lo loco para comprobarlo, no vale la pena que los seis nos pongamos en peligro por salvar a dos, ¡ellos estarían de acuerdo!
-¡Pues yo no estoy de acuerdo! -Caesar apretó los dientes enfadado, haciendo fuerza sobre la muñeca de JoJo y acercándose a un paso de él -. Jamás perdonaría que alguien te abandonase a tu suerte… ¡ni a ninguno de vosotros!
Joseph se sintió como si le hubieran dado una bofetada, relajándose y sintiendo como Caesar le soltaba de la mano, acercándose para hablar con Doppio. Su plan era más sensato que el del Elementalist… entendía aquel sentimiento pasional de su amigo, por una parte lo admiraba. Pero era una locura y alguien tenía que tener los pies en la tierra, por el bien de los que aún estaban a salvo.
Le puso una mano en el hombro para que su compañero girase la cabeza.
-No los estamos abandonando, pero tenemos que organizarnos, si vamos a lo loco no vamos a salir bien parados y podemos ser un estorbo. Tranquilízate y piénsalo.
-¡Estoy tranquilo! ¡No me hables como si fuese un inútil! -Se lo sacudió de encima, enfadado, apretando el puño listo para golpearlo.
-¿Tu solo contra esa bestia? ¿¡Bromeas!? ¡Pues claro que eres un inútil!
La respuesta que le siguió a la provocación de Joseph, fue el puño de Caesar contra su mandíbula, echándole la cabeza hacía atrás por el golpe, se hubiera ido al suelo de no ser porque Shura le sujetó a duras penas.
-¡Caesar! ¡Basta!
El Elementalist abrió la boca, acabando por apretar los dientes frustrado, apretando el puño un instante para acabar señalando hacia el exterior del callejón a la calle principal.
-Prestad atención un momento.
Era más poderosa una imagen que mil palabras, enseguida lo vieron, ya no quedaba nadie corriendo para escapar de la ciudad, pero los primeros jugadores empezaron a correr en dirección al monstruo, Joseph abrió la boca sorprendido.
-Vosotros dos, tenéis que comprender, que ahora mismo este es nuestro mundo, porque es donde podemos morir; pero también podemos vivir, y el único modo de vivir es jugando, aceptando sus normas.
-¿Las normas de quién? ¿Del cabrón que nos ha encerrado aquí? -JoJo se frotaba la mandíbula comenzando a despejarse tras el golpe.
-Nadie de fuera va a poder sacarnos, Jojo… -no disimulo el tono apesadumbrado, de todos modos era una verdad a gritos que todos preferían ignorar-, si el GM quiere que juguemos, hay que jugar. Demostrarle que no hay nada que pueda hacer para que nos pueda detener, demostrarle que jamás podrá doblegarnos.
-Caesar… -el Thief apretó los puños, dispuesto para pelear, no le importaba lo que pudiera decir su amigo, o incluso quedar como un cobarde, era más más importante asegurar su supervivencia.
-¡Nosotros no somos juguetes de nadie! ¡Caesar! -Shura insistió queriendo ayudar a Joseph para que entrase en razón, pero antes de poder decir nada más, Shura noto sus manos empapadas como si tocase la superficie del agua, apartándose de Joseph y cayendo hacia atrás, justo cuando este quedó atrapado en una burbuja creada por el mago.
-¡No! -Shura intentó meter las manos y ayudar a salir a su amigo, pero era como intentar atravesar un globo, la pared de agua cedía lo justo para tocarse, pero no lograba cerrar los dedos para alcanzarlo.
-¡Caesar! ¡Sácale de ahí! -Incapaz de sacarlo por su cuenta, la chica se preparó para encarar al Elementalist, girando y apretando los puños aunque no tuviera ninguna oportunidad.
-¿De verdad los dejarías a su suerte, Shura? ¿Dejarias a Nero y a Sol para que murieran? ¿O a mi?
-¡Jamás! -No vacilo al dar su respuesta.
-Me alegra escuchar eso -La fina línea de una sonrisa se dibujó en su cara, aliviado por escucharlo decir con tal determinación.
-Pero… hay otra manera de hacerlo, por favor -Shura iba desinflándose por aquellas palabras.
-Esta vez no hay otra manera, te lo aseguro, pronto lo entenderás -le puso la mano en el hombro, sonriendole.
-No lo entiendo -dio un paso atrás para quitarse aquella mano de encima, arrugando la frente, apretando los dientes y los párpados.
Caesar suspiró paciente, inclinándose para acercarse a su oigo.
-Conviértete en Monk; recuerda que no es una elección, es lo que nosotros somos. De verdad que acabarás por entender de lo que hablo.
Se apartó de su lado, mirando hacía Joseph que seguía luchando por salir de su hechizo, estaría a salvo, y tenía control suficiente sobre el mismo para que no le faltase el oxígeno, además, si estaban él y Shura juntos, tendrían más oportunidades de sobrevivir por su bajo nivel que luchando en aquella batalla.
-Por favor, Shura, quédate a su lado.
Se dio la vuelta hablando un momento con Doppio antes de que los dos se unieran a la batalla contra Berial.
Un escalofrió recorrió la espalda de la chica con aquella despedida… nadie podía hablar así, nadie habla así a menos que esté resignado a morir. ¿Y sí Caesar pensaba de verdad que no iba a salir del juego? ¿Y sí pensaba que se sacrificaba por ellos? ¿Qué era su deber?
-Esto… esta mal.
No había tiempo para pensar, intentó con todas sus fuerzas sacar a Joseph del hechizo de agua, tenían que ir a ayudarlos, Caesar tenía razón, no podían dejarlos a su suerte.
Gritando con todas sus fuerzas, arañando el agua inútilmente intentando abrir una brecha para sacar a Joseph, aunque se dirigieran a una muerte segura, no podían quedarse al margen, no cargaría con la culpa por la indecisión, prefería morir con todos que vivir con eso.
Pero por más que lo intentase, no había manera de liberar a Joseph del hechizo, perdiendo demasiado tiempo en el intento… si no era Caesar o Doppio, podían ser Sol o Nero quienes en aquellos momentos…
-¡Por favor! ¡Necesitamos ayuda! -Desistió de intentar liberarlo por su cuenta, gritando y girando en busca de alguien, pero no había nadie lo suficientemente cerca para escucharla, ni nadie que pudiera pararse para ayudarla, igualmente insistió-. ¡Que alguien nos ayude!

Fue como si una corriente de aire hubiera entrado desde el callejón, Shura sintió una presencia a su espalda, muy cerca de Joseph, se giró encontrando a un tipo que le daba la espalda, vestía un traje chaqueta y tenía la cabeza rodeada de vendajes, pero lo que produzco un escalofrío en la chica, era la katana que este sostenía y en como el filo estaba apuntando a la frente de Joseph, lo miraba sin mover un músculo, con ojos fríos como si el metal les hubiera quitado el brillo en estos.
Shura ahogó un grito, incapaz de respirar, segura de que aquella arma había cumplido su cometido de llevarse una vida…
La burbuja que rodeaba a Joseph explotó, el Thief cayó al suelo saliendo del hechizo, recuperando la respiración a causa del limitado oxígeno que tenía encerrado, la chica se acercó a su lado y su primera reacción fue abrazarle, aliviada de que estuviera bien, separándose para dejarle sitio para respirar y que ella dejase de temblar.
Miró al hombre de la katana, deduciendo por su arma de que se trataba de un Samurai. Le avergonzaba confesar, que tenía que hacer un esfuerzo extra para sostenerle la mirada, aquel vendaje le hacía intimidante, solamente pudiendo prestar atención al brillo en su mirada. El tipo en cuestión no tenía ningún tipo de osadía en aplastarla con su mirada, haciéndola sentir asustada, pero resistiendo y aguantando su mirada igualmente.
-Gracias, estoy en deuda contigo -fue lo único que se le ocurrió decir a Shura, por más escalofriante que resultará, aquel tipo les había prestado su ayuda, acertó en mirar en su Omnitool el nick de este, Nelo Angelo, estaba claro que era un jugador. El hombre simplemente observaba sin que en apariencia le importaran las palabras de esta.
A Shura y JoJo no les quedaba nada por hacer en aquel sitio, y el Thief ya estaba recuperándose de aquel encierro, inclinando la cabeza a modo de saludo ante el Samurai, ambos se prepararon para ir a por sus compañeros.
-De modo, que al final si que vas a seguir el juego del GM, vas a intentar ir a por tus amigos.
La voz del Samurai le produjo un escalofrío, era fría y cortante como una katana bien afilada. Sabía que hablaba por ella, pero no pudo dejar de notar, que Nelo Angelo había utilizado las mismas palabras que habían usado antes, estaba claro que les habían estado escuchando, no era capaz de adivinar los motivos de este.
-Estoy cansada de juegos, si voy a la batalla, es por mí -intentaba contenerse, hablar con calma, pero estaba enfadada por como se había portado Caesar con ellos. Aunque no fuera justo que aquel desconocido lo pagase, no podía remediar que la rabia le arañase la piel pugnando por salir.
-Nadie va a jugar conmigo, el GM no decide nada, ¡no tiene poder sobre mi! Y por eso, ¡voy a luchar! ¡Soy yo la que controla mi vida!
Eran unas palabras más empujadas por la rabia que como discurso, el Samurai no hizo amago de reaccionar ante ellas.
-Ya veremos, si eres tu la que controla su destino…
Del mismo modo en que había aparecido, desapareció de su vista en un parpadeo, como si nunca hubiera estado ahí, ni JoJo ni Shura podían explicárselo… pero en aquellos momentos, no podían pararse a preguntar quién era o qué había pasado.
La vida de sus amigos, estaba en peligro.