Author Topic: Guideverse  (Read 17 times)


Mimi Tachikawa

Guideverse
« Topic Start: September 30, 2026, 10:39:03 PM »
Prólogo: El día en que el cielo se abrió
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Estamos en Tokyo en el año 2050

Durante mucho tiempo, la humanidad creyó que el futuro sería una época de prosperidad.

Las ciudades habían crecido hasta convertirse en enormes centros tecnológicos, los vehículos autónomos recorrían las calles y los avances médicos habían permitido prolongar la esperanza de vida de millones de personas.

Tokyo era una de aquellas ciudades que parecían no dormir jamás.

Sus edificios se alzaban hasta perderse entre las nubes, las pantallas holográficas iluminaban las avenidas y los trenes magnéticos conectaban los distintos distritos en cuestión de minutos.

Era un mundo donde las personas podían permitirse soñar con cualquier cosa.

Y para Tsubasa Kazanari, una estudiante de la Academia Hanasaki, no era diferente.

Su vida transcurría entre clases, entrenamientos, actividades musicales y las constantes discusiones con cierto compañero que parecía tener una habilidad especial para meterse en problemas.

-Ou-sama, ¿podrías dejar de dibujar durante la clase?

La voz de la peliazul sonó con una severidad que hizo que varios estudiantes giraran la cabeza.

El joven pelinaranja levantó lentamente el rostro de su cuaderno.

-¿Eh? ¿Qué sucede, Tsubasa-chan?

-Estamos en medio de una explicación, tiene que poner atención en la clase-

-Pero, pero… ¡Estoy trabajando en una nueva composición!

-Ou-sama en estos momentos no estamos en una clase de música- dijo la joven con una gota en la cabeza-

-¡La inspiración no entiende de horarios!

Tsubasa suspiró pesadamente

Leo Tsukinaga tenía una imaginación desbordante y una energía que parecía no agotarse nunca. Podía pasar de estar completamente distraído a hablar durante veinte minutos sobre una idea que acababa de ocurrírsele.

Sin embargo, pese a sus constantes excentricidades, Tsubasa no podía negar que su presencia hacía que los días fueran menos aburridos.

-Como sea, trata al menos de prestar un poco atención-

-Sí, sí, Tsubasa-chan- canturreó divertido

La joven regresó a su asiento y Leo sonrió mientras volvía a mirar su cuaderno.

Ninguno de los dos imaginaba que aquella sería una de las últimas mañanas en las que podrían preocuparse por cosas tan insignificantes.

El primer incidente ocurrió a las 14:37pm.

En algún lugar del distrito de Shinjuku, una enorme distorsión apareció sobre una de las avenidas principales.

Al principio, los ciudadanos pensaron que se trataba de una falla en los sistemas de realidad aumentada.

Los vehículos comenzaron a detenerse y las comunicaciones experimentaron interferencias.

Entonces algo salió de aquella abertura.

Una criatura de dimensiones prácticamente inimaginables cayó sobre la avenida, aplastando varios automóviles antes de incorporarse sobre sus extremidades.

Tenía una apariencia semejante a la de un animal, aunque ninguna especie conocida podía compararse con aquello.

Su cuerpo estaba cubierto por placas negras, mientras que una serie de apéndices se extendían desde su espalda.

Un sonido escapó de su garganta, comenzando a atacar,los primeros gritos fueron registrados por las cámaras de seguridad.

Después llegaron las imágenes de personas corriendo, edificios destruidos y vehículos volcados.

En cuestión de minutos, las autoridades declararon una emergencia nacional.

-Tsubasa-chan…-

Leo dejó de escribir en su teléfono para girar a mirar a la peliazul

-¿Has visto las noticias?-

La joven levantó peliazul dejo a un lado el libro que estaba leyendo

-¿Qué sucede?-

-Mira esto…-Leo giró la pantalla hacia ella.

Un video mostraba una enorme criatura atravesando un edificio comercial. Las imágenes eran distorsionadas, acompañadas por gritos y advertencias de evacuación.

Tsubasa frunció el ceño.

-¿Es una película? ...-dijo sorprendida por todo el despliegue que se estaba realizando

-No lo creo…-Leo deslizó el dedo sobre la pantalla.

Había decenas de grabaciones similares, en distintas prefecturas, las mismas aberturas y eran las mismas criaturas, mientras se observaba a las personas huyendo desesperadamente.

-Esto no puede ser real…-Tsubasa se levantó de su asiento.

Es entonces que una vibración recorrió el suelo. Después, una alarma comenzó a sonar en todo el edificio.

“Atención. Se solicita a todos los estudiantes y miembros del personal dirigirse inmediatamente a los refugios subterráneos. Se ha confirmado una anomalía espacial en las proximidades del distrito escolar.”

El silencio se apoderó del aula.

-¿Anomalía espacial…?

Uno de los estudiantes se acercó a la ventana.

-¡Oigan! ¡Miren eso!

Tsubasa giró la cabeza.

A lo lejos, por encima de los edificios, una abertura oscura se extendía lentamente en el cielo,era enorme.

Mucho más grande que las registradas en las noticias.

El caos comenzó antes de que pudieran abandonar el aula.

Un fuerte estruendo sacudió todo el edificio y los cristales de las ventanas estallaron, haciendo que varios estudiantes cayeran al suelo.

Tsubasa sintió que alguien la sujetaba del brazo, era el pelinaranja que le miraba preocupado

-¡Tsubasa-chan!-

-¡Ou-sama! ...-

-¡Tenemos que salir de aquí!- Su expresión había cambiado por completo.

La joven asintió y ambos corrieron hacia el pasillo.

Las alarmas continuaban sonando mientras los profesores intentaban organizar la evacuación.

Pero entonces un segundo impacto hizo temblar las paredes.

Una sección del techo se desplomó frente a ellos.

-¡Ou-sama, cuidado!

Tsubasa empujó a Leo hacia un costado.

Una enorme masa de concreto cayó sobre el lugar donde habían estado segundos antes.

El polvo cubrió todo el pasillo,durante unos instantes no pudieron ver absolutamente nada.

-¿Ou-sama, te encuentras bien?

-Si…estoy bien Tsubasa-chan…-Una mano apareció entre la nube de polvo.

-Menos mal…- Tsubasa sujetó la mano y tiró de él hasta ayudarlo a levantarse.

-Tsubasa-chan…- Leo miró por encima del hombro de la joven. Su rostro lucia muy pálido

Ella siguió la dirección de su mirada.

Cerca de ellos había una criatura de aspecto humanoide, con extremidades demasiado largas y una mandíbula que se abría más allá de lo natural.

Su cuerpo parecía estar cubierto por una sustancia viscosa.

Un líquido oscuro goteaba de sus garras, aquella criatura inclinó la cabeza como si estuviera observándolos.

Tsubasa sintió un escalofrío recorrerle la espalda, ella presumía de lo buena que era usando la espada y en las clases de kendo era una de las mejores alumnas, pero en esta actual situación sabía que no podía hacer nada, no lo quedaba de otra que irse de ese lugar lo más rápido posible

-¡Ou-sama corre!

No sabía por cuánto tiempo estuvieron huyendo.Solo recordaba los gritos y las explosiones.

La mano de Leo seguía sujetando la suya con tanta fuerza que casi le dolían los dedos.

Cuando finalmente llegaron a una de las escaleras de emergencia, una explosión destruyó parte del corredor, haciendo que Tsubasa perdiera el equilibrio.

Su cuerpo salió despedido contra la pared, un fuerte dolor recorrió por toda su espalda.

-¡Tsubasa-chan!

Leo se arrodilló a su lado.

-¡Tsubasa-chan! ¡Respóndeme!- la movía desesperadamente

La joven intentó incorporarse, pero sus piernas no le respondieron, es entonces que su vista comenzó a nublarse.

Entonces escuchó algo, un sonido extraño era como un zumbido que atravesaba directamente su cabeza.

Era una energía que parecía dormir dentro de ella desde hacía mucho tiempo, sus dedos temblaron.El suelo bajo sus pies se agrietó.

-¿Qué esta pasando…?-Una luz azulada recorrió sus brazos y una espada de luz empezaba a dar forma entre sus manos

Leo retrocedió ligeramente.

-Tsubasa-chan…-

La criatura apareció al final de la escalera, su cuerpo se inclinó hacia delante, para acercarse a atacarlos.

Tsubasa se levantó rápidamente, en esos momentos no razonaba, solo quería proteger a Leo con todas sus fuerzas,hizo un movimiento con la espada y el aire explotó.

Una onda de energía invisible golpeó a la criatura y la lanzó contra el muro con una fuerza brutal.

El impacto hizo temblar toda la estructura.

Leo abrió los ojos.

-¿Tsubasa-chan…qué es lo que acabas de hacer…?

No lo sé…-Su respiración era irregular, solo sentía que todo su cuerpo temblaba y que la energía dentro de su cuerpo estaba desbordándose, apenas pudiendo controlarla

Pasaron un par de minutos más Leo había conseguido llevar a Tsubasa hasta un salón de mantenimiento, donde ambos se refugiaron mientras esperaban que los equipos de rescate llegaran.

Sin embargo, algo no estaba bien,Tsubasa permanecía sentada contra la pared, con la mirada perdida, su respiración se había vuelto cada vez más agitada.

-¿Tsubasa-chan? ...-

-Ou-sama no te acerques…-dijo respirando agitadamente, su rostro estaba pálido, sentía que todo su cuerpo le quemaba-

Leo se detuvo.

-Mi cabeza… siento que va a explotar…- La joven peliazul se llevó ambas manos a las sienes- Puedo sentir el movimiento de todas las personas que se encuentran alrededor de nosotros…no soporto esta sensación…-cayó de rodillas mientras estaba entrando en estado de hiperventilación-

-¡Tsubasa-chan!

Leo se arrodilló frente a ella.

-¡Mírame!-

-No puedo…-Dijo la peliazul mientras sentía las punzadas fuertes en su cabeza-

-¡Tsubasa-chan, mírame!

La joven levantó lentamente los ojos, Leo extendió ambas manos y sujetó las suyas, empezando a cantar.

La presión que aplastaba su cabeza comenzó a disminuir.

Una sensación cálida se extendió desde sus manos hasta su pecho.Era como si alguien hubiera colocado una barrera entre ella y aquel mar de estímulos.

Tsubasa respiró profundamente, sintiendo como la voz de Leo y el contacto físico que tenía a través de sus manos la hacían sentir mejor,era una sensación que no había experimentado en su vida, pero se sentía muy bien.

El joven parpadeó, observando como Tsubasa se había tranquilizado sin querer soltarle las manos. No comprendía por qué sus manos emitían una tenue luz dorada.

Pero lo que pudo sentir fue la desesperación, miedo y dolor de Tsubasa, como si su propia fuerza descontrolada que amenazaba con consumirla.

Aquella noche, Tokyo dejó de ser la ciudad que conocían.

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Las autoridades confirmaron la aparición de múltiples puertas en diferentes regiones del país.

Las criaturas fueron clasificadas inicialmente como entidades hostiles de origen desconocido.

Sin embargo, los acontecimientos posteriores demostraron que aquello era apenas una pequeña parte de la verdad.

Algunas personas comenzaron a manifestar capacidades extraordinarias.

Individuos capaces de manipular energía, alterar la materia, controlar elementos o desarrollar habilidades que desafiaban las leyes conocidas de la física a los cuales llamaron Espers.

Pero también aparecieron personas con una capacidad completamente diferente. Algunas personas eran capaces de estabilizar la energía de los Espers, aliviar sus sobrecargas y establecer conexiones mentales y emocionales que permitían controlar poderes que, de otro modo, resultarían destructivos, aquellas personas fueron llamadas Guides.

La humanidad había encontrado una forma de defenderse.Las ciudades cayeron y millones de personas desaparecieron durante los primeros meses.

El mundo que alguna vez conocieron se había convertido en un territorio en donde sobrevivir era más importante que vivir.
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Cinco años después...

Los rascacielos abandonados permanecían cubiertos por estructuras de contención, mientras enormes muros metálicos separaban las zonas habitables de los territorios infestados.

Las calles que alguna vez estuvieron llenas de automóviles ahora eran recorridas por patrullas armadas.

En determinados sectores, las puertas continuaban apareciendo.

En el interior de uno de los refugios de la zona central, una joven de cabello azul oscuro observaba las noticias desde una pantalla.Su rostro permanecía inexpresivo.

“Se ha confirmado la desaparición de un equipo de reconocimiento en el sector exterior número siete. Las autoridades solicitan a los ciudadanos permanecer dentro de las zonas seguras hasta nuevo aviso.”

Tsubasa Kazanari apagó la pantalla.

Habían pasado cinco años desde que se había convertido en una Esper, cinco años desde que su vida dejó de pertenecerle.

Ahora era considerada una Esper de clase SS, una de las personas capaces de enfrentarse directamente a las criaturas que emergían de las puertas.

Su capacidad había sido clasificada como una forma de manipulación energética de gran potencia.

Pero aquello no significaba que fuera invencible,cada vez que peleaba dejaba una carga sobre su cuerpo.Cada uso excesivo de sus habilidades provocaba una sobrecarga que podía dejarla incapacitada durante horas e incluso días.

Por esa razón, los Guides eran indispensables.

Especialmente uno en particular.

-¡Tsubasa-chan…!-

La joven levantó la cabeza.

Un muchacho de cabello peli naranja se encontraba apoyado contra el marco de la puerta.

Su expresión era tan despreocupada como siempre, aunque las ojeras bajo sus ojos revelaban el cansancio por el que también pasaba junto a Tsubasa.

-Ou-sama…-

-¡Tu querido Rey ha venido a rescatar a su pequeña hija de una aburrida sesión de informes!

-No necesito que me rescates y no eres mi padre…-con una gota en la cabeza

-¡Qué cruel!- Leo se llevó una mano al pecho, fingiendo estar herido.

Tsubasa suspiró.A pesar de los años transcurridos, algunas cosas no habían cambiado.

Leo Tsukinaga seguía siendo el joven libre imposible de manejar.

La diferencia era que ahora era un Guide registrado por la organización de defensa de Tokyo y ella era una Esper cuya estabilidad dependía considerablemente de su capacidad de sincronización.

-¿Qué haces aquí? -preguntó Tsubasa, mientras suspiraba pesadamente dejando los papeles de los recién despertados a los cuales luego debería de reclutar.

-Vine a buscarte…-canturreando alegremente-

-¿Para qué?...que recuerde no había reunión hasta dentro de 5 horas…-se cruzó de brazos-

-¡Tenemos una misión!

Tsubasa frunció el ceño.

-¿Una misión? No he recibido ninguna notificación…-

-Eso es porque todavía no la han anunciado oficialmente…-

-Entonces, ¿cómo sabes que existe?-

-¡Porque escuché a los superiores hablando y porque tengo un excelente instinto para las oportunidades!

La joven se llevó una mano a la frente.

Definitivamente, algunas cosas no cambiarían jamás.

Pero antes de que pudiera reprenderlo, una alarma resonó por todo el refugio.Las luces cambiaron a rojo.

Una voz automatizada comenzó a transmitir un mensaje de emergencia.

Alerta de ruptura dimensional. Se ha detectado una puerta de categoría desconocida en el sector exterior número siete. Todos los Espers y Guides disponibles deberán presentarse inmediatamente en el centro de operaciones.

-Tal parece que tendremos que movernos antes de tiempo Ou-sama…tendremos que ingresar a esta mazmorra y a todas las que necesitamos para poder encontrarnos al jefe final ya quiero acabar con esto de una buena vez…-

-Entonces tendremos que invitar a nuestros novatos…-

-No hubiera querido llamarlos en estos momentos, pero esta mazmorra es una clase A+…necesitaremos toda la ayuda que podamos tener….-

Y es así que Tsubasa y Leo fueron en busca de los nuevos miembros del comité de defensa de Tokyo para empezar a pelear dentro de las mazmorras.

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