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A Step to the Left / Re: A Step to the Left: Bizarrisme
« Last post by Miyu on June 30, 2026, 01:12:46 AM »
Espero terminarlo hoy y corregirlo

tw:  contiene violencia explícita (gore), adoctrinamiento militar, ejecuciones, deshumanización y etcétera ;;



“La muerte de un hombre es una tragedia, la muerte de millones es una estadística.”

El olor a descomposición impregna el ambiente, la carne chamuscada por los fusiles y los vellos… deja una sensación en la nariz difícil de olvidar. Incluso si lo pienso, la sangre que invade las calles de este sector no son nada comparado a los olores, esto queda por más tiempo grabado en tus sentidos.

A un cuerpo, cuyas entrañas han salido hacia fuera, puedes elegir voltear la mirada… a la nariz nada se le escapa.

Los que pilotean un Endslave desde la distancia tienen suerte, toda esa división del ejercito son afortunados. Nosotros, la infantería, somos los que hacemos el trabajo pesado.

—Eous, manda el informe a la base —el joven de cabellos alba dirigió su mirada a un pequeño robot regordete y de orejas similares a un conejo. Un Bangboo de comunicación, uno de los modelos que la GHQ repartía entre los escuadrones de infantería.
—“Ya te dije que soy el operador Exe” —murmuró con voz robótica el pequeñito, agitando sus brazos—. “Los datos ya han sido recopilados y mandados a la base, buen trabajo, Lucid Dreamer.”
—Alexa, cuenta un chiste —tomó al robot por sus orejas y lo elevó en el aire.
Un suspiro entrecortado con estática se escuchó del otro lado.
—“Exe. Tu expediente dice que te llamas Wanshi, condenado a morir en batalla. Hay varias señales dejadas sobre tu comportamiento.”
—Lucid Dreamer me gusta más, sigue los protocolos Eous y muéstrame el mapa —ordenó, depositando de nuevo al robot en el suelo.
—Sí.

De sus ojos una proyección holográfica se creó, el mapa del sector treinta.

—“Las zonas en rojo son los puntos calientes, las azules donde ya se ha controlado a la población” —el mapa titiló un instante—. “Debes dirigirte al rascacielos de la siguiente avenida. Ten cuidado, se ha identificado desplazamiento de escombros.”
—Entendido —sacó su arma y la recargó—. ¿Cuántos infectados quedan?
—“No lo sabemos. Los cristales se expanden a gran velocidad, nuestros cálculos son imprecisos.”
—Entiendo. ¿Alguna información útil?
—“No te acerques a los infectados… aunque tienes Normagene, serás el primero en recibir una bala si te contagias.”
—Dije algo útil.
—“Más importante que mi advertencia no hay.”

Los dos caminaron por las calles de aquella zona desierta, antes una urbe en pleno desarrollo. Los grandes rascacielos destruidos, junto a cualquier signo de vida; las huellas de la Navidad Perdida aún persistían en el aire, en las victimas.

Todos están muertos.

Es la primera lección que te enseñan y así es como puedes levantar el fusil y apuntar hacia un niño, una madre, un anciano o una persona suplicando por su vida.

Si uno de ellos escapa, será el fin de la humanidad.
Si uno de ellos escapa, entonces los muertos ya no serán ellos, seremos nosotros.

No importa con cuales armas hayas matado, cuantos fusiles has utilizado, ni en donde has disparado… todos están muertos. Y el protocolo exige reducir los cuerpos a cenizas, una parte de mi agradece ser un liquidador y no el que realiza la limpieza.

El único método de ejecución que me revuelve el estómago es el filo de una cuchilla… abrir una tráquea, cortar la yugular, la aorta o perforar el corazón… muchos reclutas lo llaman arte, se debe hacer en menos de tres minutos y ser como un zorro… astuto y silencioso. Yo no puedo, la sangre es demasiada y ese maldito chillido final es idéntico al de un cerdo perdiendo el aliento.

«La muerte de un hombre es una tragedia; la de millones, una estadística» así nos adoctrinaron. Nos repitieron que este ejército, convocado por la ONU y dirigido por la GHQ, son los buenos; los que ayudamos a los japoneses a vivir un día más y, de paso, contenemos el virus aquí. Entre barricadas y hormigón a puntas de pistolas y la maquinaria no tripulada.

Ya se hizo lo mismo con el Ébola en el año dos mil diecinueve, la cuarentena nunca se diseñó para salvar a los infectados… se diseñó para aislarlos y dejarlos morir.

Ellos son los malos.
Ellos quieren propagar el Virus Apocalipsis por el mundo.
Sí. Todos deben morir.

—“¡ALTO!” —gritó entre la cacofonía de sonidos distorsionados el animal de metal—. El Destacamento de Operaciones Especiales I ha emitido una alerta para todos los Liquidadores del sector.”
Frunzo el ceño ante esta interrupción y exhalo aire.
—Habla.
—“Objetivo localizado en una zona cercana: varón joven, de cabello oscuro y complexión promedio. Porta una bandana, dos katanas y un arco. Prioridad máxima.”
La proyección holográfica cambia y una nueva ruta aparece trazada sobre el mapa.
—“Órdenes de captura” —prosiguió Exe—. “Redúzcanlo, en lo posible no lo maten.”

Wanshi miró la nueva ruta con desinterés, ordenes son ordenes y él no está para cuestionar.
 
—¿Quién dio la orden?
—“El Mayor Guin. Recibió la autorización de la ONU y el director del GHQ.”
—¿Qué pasará con los infectados?
—“¡K-booom! En una hora.”
—¿K-booom?
—“Explosivos, enviarán aviones caza a destruir un perímetro. Probabilidad de supervivencia: insignificante.”
Wanshi asintió.
—Eous, dame los archivos del nuevo objetivo.

Los ojos rojos del robot parpadearon y luego una luz salió de ellos, pronto tenía todo un informe extenso de Asaba Harumasa. La cara, el nombre, los patrones de movimiento, la configuración de su base, las tendencias políticas de nuestro objetivo estaba todo aquí… reunidos en un solo archivo digital.

La siguiente persona que íbamos a matar.

Di media vuelta y enfundó sus pistolas antes de caminar y, en ese preciso instante, oí ruidos y gritos provenientes del edificio de la misión original. No giré, no me importa, ni un breve vistazo sobre mi hombro di, ¿qué más daba? ¿Qué sentido tenía? Si no fuera yo quien avanza hacia el nuevo objetivo, estaría allí, rematando infectados junto al resto del escuadrón.

El ruido de balas no se detuvo por un largo tiempo, hasta que salí del perímetro.  El bastardo seguramente usó algún armamento pesado… la GHQ le iba a dar una condecoración y el bonito título de “soldado valeroso”. ¡Aplausos y pompas para él, terapia de por vida para mí! Metí la mano al bolsillo de mi chaqueta táctica y saqué unos caramelos.

El primero sabe agridulce.

Por supuesto, antes que nos enlistaran, nos dieron asesoramiento previo al combate y configuraron nuestra ética y moral, evitando que estos factores se mezclen con el deber.

Dimos vueltas varias manzanas antes de llegar a lo profundo del Sector 34. La ciudad se ve igual a todo el resto: destruida. Es más, si quisieran eliminar de forma efectiva al objetivo, usarían algo de destrucción masiva, pero decidieron enviar infantes y Endslaves a marcar la zona y ganar terreno.

—Nivel de batería, Eous.
—“Veinte por ciento. Sin baterías de repuesto.”
—Armaré el campamento en alguna casa, busca cual tiene electricidad.
—“Buscando…” —en sus ojos se veían luces danzantes—. “Negativo.”
—Reduce tu actividad al mínimo. Al diez por ciento, entra en modo hibernación.
—“Recibido. Buena suerte, Lucid Dreamer”.

Las pequeñas y regordetas patas del robot cedieron y cayó al suelo con un sordido sonido, lo levanté y lo coloqué sobre mi mochila.

Pasó una hora desde la última vez que me permití pensar, me dediqué a armar un refugio oculto entre escombros y a cenar, de esas comidas con una tira que al tirar de ellas se calientan en un instante… estaba deliciosa.

Ya son las cero cuatro cero cero horas, será un día nublado y frío. Me recosté y cerré los ojos por un instante… siempre alerta. La muerte se esconde en cualquier rincón, por eso algo que me enseñó esta situación es a rematar.
Alguien herido aún puede defenderse, uno muerto no.

Cero cuatro tres cero horas.
El cielo sigue encapotado y ni una sola rendija entre las nubes permite que la luz de la luna alcance las calles del Sector 34. Abrí mis párpados y detecté por la mirilla del ojo movimiento. Eous no responde.

Algo se mueve, estoy seguro, aún cuando la espesa oscuridad me rodea y no puedo prender mi linterna por temor a revelar mi ubicación.



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Caso XX3
— Cuando aquello que claramente viola varios principios científicos empieza a tener razón —

Alain no respondió de inmediato.

No porque estuviese considerando seriamente alguna de las dos opciones planteadas por René (ambas le parecían cuestionables por razones distintas) sino porque, lamentablemente, ambas presentaban un problema todavía más irritante:

Las dos tenían sentido. Y eso, por supuesto, no mejoraba en absoluto su humor.

Mantuvo la vista fija sobre la carpeta abierta frente a él mientras repasaba una vez más las últimas anotaciones agregadas por René. Los datos seguían allí, tan desagradablemente consistentes como hace unos minutos.
Variaciones distintas.

Mismos parámetros.
Misma configuración.
Usuarios diferentes.
Resultados incompatibles.

Apoyó un dedo sobre una de las tablas mientras volvía a recorrer los valores registrados, casi esperando encontrar algún error evidente que justificara ignorar todo aquello durante unas cuantas horas más.
Naturalmente, no lo encontró.

Le resultaba profundamente inconveniente descubrir que comenzaba a emerger un patrón justo cuando las hipótesis más sencillas ya no bastaban para sostener explicaciones razonables.

Las inscripciones. Otra vez las malditas inscripciones. No importaba desde qué ángulo decidieran abordarlas. No importaba cuántas veces Alain reformulara sus propios modelos teóricos intentando reducirlas a simples variables funcionales dentro de un sistema todavía incompleto.

Seguían haciendo algo. Y eso era precisamente lo que empezaba a resultar inaceptable, porque aceptar aquello implicaba aceptar algo todavía más irritante.

René tenía razón. No completamente, por supuesto. Jamás completamente, pero lo suficiente como para volver incómodamente difícil seguir ignorando ciertas conclusiones.

Su vista abandonó finalmente los documentos la dirigió a René, quien mantenía esa expresión absurdamente tranquila de alguien que, evidentemente, ya había tomado una decisión hacía bastante tiempo y simplemente esperaba verlo llegar al mismo punto por cuenta propia, lo cual, en sí mismo, le resultaba bastante ofensivo.

— Que hayas decidido llenar formularios antes de recibir autorización no convierte tu procedimiento en aceptable.

Desde luego, no esperó una respuesta de su parte, sabía que no necesitaba una para proseguir.
 
— Lo revisaré cuando tenga tiempo.

Hizo una pequeña pausa, aun sin esperar una respuesta de René y después cerró la carpeta con bastante más fuerza de la estrictamente necesaria.

— Puedes retirarte.

Aquello sonó menos como una instrucción y bastante más como una forma elegante de decir “desaparece antes de que decida desaparecerte con tu propio protocolo experimental”.

Estaba seguro que su interlocutor sonreiría. Lo sentía y eso le causaba una leve irritación aparte de todo lo que estaba ocurriendo.

Alain ni siquiera levantó la vista.

No necesitó repetirlo, pero tampoco se dignó a prestar atención a si se había retirado o no. Su mente se había ocupado nuevamente por un mar de información que sentía que debía comprender, dentro de todo eso sentía que estaba omitiendo algo.

El sonido de la puerta cerrándose devolvió finalmente algo parecido al silencio dentro de la oficina. Un silencio breve. Su mirada regresó automáticamente a los documentos esparcidos sobre el escritorio. Las páginas seguían abiertas exactamente donde las había dejado.

Tablas.
Anotaciones.
Registros.
Cálculos.

Semanas enteras intentando construir un modelo funcional coherente a partir de un sistema que parecía insistir constantemente en negar cualquier comportamiento predecible.

Las cámaras no generaban el fenómeno.

Lo regulaban.

Esa conclusión llevaba meses siendo la única constante suficientemente sólida dentro de toda la investigación.
Pero si las inscripciones efectivamente alteraban el comportamiento del sistema…

Si modificar ciertos patrones producía respuestas distintas…

Si la eliminación de restricciones alteraba directamente la estabilidad…

Entonces la adaptación digital jamás había sido una simple reinterpretación tecnológica.

Habían eliminado límites que probablemente existían por una razón.

Su expresión se endureció ligeramente.

Porque había algo todavía peor.

El sistema respondía distinto según el usuario.

Distintos individuos. Distintas respuestas. Distintos resultados sin un patrón suficientemente estable.



Su mano se deslizó inconscientemente hacia un costado del escritorio, allí donde todavía descansaba una copia del documento de autorización firmado aquella mañana.

Sus ojos bajaron casi por reflejo hacia la sección de personal asignado.

Hubo un silencio particularmente largo dentro de la oficina. Demasiado largo.

Flat.
Albatross.
Vane.

...Flat y Albatross.

Exhaló lentamente.

No. Definitivamente no.

Volvió a tomar la hoja entre sus dedos, releyendo por tercera vez una autorización que, apenas un par de horas atrás, le había parecido simplemente un trámite administrativo molesto.

Ahora sólo conseguía generarle una sensación profundamente desagradable en algún rincón de su cabeza que prefería no analizar demasiado.

Las pruebas ya habían comenzado, los dispositivos ya estaban activos. Tres usuarios distintos. Un sistema cuyas restricciones originales ni siquiera comprendían completamente. Una zona elegida precisamente por su alta actividad paranormal y una aplicación construida sobre demasiadas variables que continuaban sin comprender del todo.

Tomó la autorización y abandonó la oficina sin molestarse en reorganizar absolutamente nada.

Necesitó apenas un par de minutos para localizar la oficina administrativa.
La puerta estaba entreabierta.

Fujieda se encontraba detrás del escritorio revisando varios documentos mientras masajeaba discretamente una de sus sienes con evidente cansancio.

Alzó la vista apenas escuchar la puerta abrirse.

Probablemente esperaba cualquier cosa menos verlo aparecer así.

— Guillotin.

Alain avanzó sin detenerse demasiado cerca del escritorio. Su voz salió exactamente igual que siempre. Controlada, precisa… Demasiado precisa.

— Necesito la ubicación exacta del equipo enviado a Geamăna.

Fujieda parpadeó una sola vez, lo suficiente para dejar claro que aquella petición no era precisamente normal.

— ¿Ocurrió algún inconveniente?

Alain sostuvo la mirada del hombre frente a él mientras organizaba mentalmente una respuesta que no implicara explicar que, quizá, enviar tres agentes operativos a experimentar con una tecnología parcialmente incomprendida construida sobre principios todavía teóricos había sido una decisión operacionalmente cuestionable, especialmente porque él mismo había firmado la autorización.

— La fase de pruebas fue autorizada antes de completar validación suficiente.

Fujieda lo observó durante varios segundos. Bajó lentamente la vista hacia la hoja que Alain todavía sostenía en una mano. Su expresión apenas cambió.

— Esa autorización lleva su firma.

Alain no respondió.

Fujieda se acomodó lentamente los lentes.

— Asumo entonces que esto significa que acaba de descubrir algo que debió descubrir antes de enviarlos.
Alain apretó apenas los dedos alrededor del documento.

— Necesito alcanzar a ese equipo antes de que comiencen las pruebas.

Fujieda lo observó durante un momento más y después suspiró profundamente, como alguien que ya había decidido que definitivamente aquel día lo odiaba.

— Voy a asumir que no debo preguntarle cuánto debería preocuparme.

Alain sostuvo su mirada.

— Sería recomendable empezar a hacerlo.
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Patio de Juegos / Re: Pride&Prejudice / Chapter III: A London Reverie
« Last post by Kana on June 29, 2026, 01:08:40 PM »

El señor Bennet no tardó en mover sus pocas influencias para conseguir un abogado, pero la imponente sombra de la familia Lancaster hizo que los juristas más prestigiosos de la región cerraran sus puertas de golpe; nadie quería enemistarse con el poderoso Marqués. Al final, el único dispuesto a tomar el caso —más por necesidad extrema que por convicción inicial— fue Ratio Verita.

Cuando Emilia conoció a su defensor en el modesto despacho que a duras penas lograba costear, la impresión mutua fue áspera. Ratio era un hombre de ascendencia italiana, poseedor de una presencia que habría sido magnética de no ser por el evidente desgaste de su ropa y el ceño fruncido que ensombrecía su rostro. Sus cabellos, de un inusual tono cerúleo, caían desordenados sobre su frente, y sus ojos, de un ámbar felino y cortante, la evaluaron con abierto desdén.

Ratio acababa de ser expulsado con deshonor de su bufete de abogados tras negarse firmemente a defender a un aristócrata adinerado que había abusado sexualmente de una joven. Aquel acto de ética le había costado su reputación, su estabilidad financiera y el favor de la alta sociedad. Se encontraba sumido en la miseria, y el caso de Emilia le parecía una aberración: una aparente buscavidas que se había aprovechado de un Lancaster moribundo.

"Escúcheme bien, señorita Bennet" le dijo Ratio, arrastrando las palabras con un marcado y gélido acento "Estoy aquí porque mis bolsillos están tan vacíos como la decencia de los Lancaster, no porque crea en su inocencia. Defenderé su caso en contra de mi propia voluntad y de mi instinto, pero si me miente, la dejaré caer en el mismo tribunal"

"No necesito que crea en mí, señor abogado, solo necesito que haga su trabajo y demuestre la verdad" respondió Emilia con firmeza, sosteniéndole la mirada ámbar sin amedrentarse.

El día de la primera audiencia llegó, cargado de una tensión insoportable para la peliplateada. Su familia la había querido acompañar, pero ella se negó para no involucrarlos en el asunto que pudiera perjudicarles.
Emilia, decidida a honrar la memoria del hombre que la había amado a su modo, eligió vestir un austero traje de luto negro. Cuando entró a la sala del tribunal de justicia, un murmullo de indignación recorrió los bancos de la acusación.

Allí estaba el Marqués Lancaster, imponente y severo, flanqueado por los miembros más despiadados y arrogantes de su dinastía Lancaster. Cain, el Conde, estaba notablemente ausente, marginado tal como había amenazado en el lecho de muerte de su hermano.
Al ver el vestido de Emilia, la mirada del Marqués despidió chispas de furia y una sonrisa sarcástica; para ellos, que una persona sin "sangre azul" osara portar el luto de Henry Lancaster era el insulto definitivo, una autoproclamación como viuda que no estaban dispuestos a tolerar.

El juez ordenó silencio a los murmullos y, junto a los secretarios, procedió a leer los términos de la demanda por fraude, estafa y coacción que la señora Lancaster y el Marqués presentaban contra la joven Bennet. Ratio Verita permaneció de pie a su lado, con las manos metidas en los bolsillos de su gabardina, analizando cada palabra del fiscal y cada gesto del magistrado. Su mente brillante, no tardó en sopesar la gravedad de la situación.

Al concluir este primer encuentro preliminar, tras fijarse la fecha del juicio formal, Ratio condujo a Emilia a una sala lateral apartada del escrutinio público. Sus ojos ámbar brillaban con una mezcla de frustración e intranquilidad mientras se revolvía el cabello cerúleo.

"Esto es un desastre, señorita Bennet" sentenció Ratio, bajando la voz "El acta de matrimonio civil y el testamento no bastarán ante un juez comprado por el dinero del Marqués. Al no estar el sacerdote, y con el ministro probablemente bajo el ala de los Lancaster, la balanza está completamente inclinada. Si vamos a juicio, lo más seguro es que termine en la cárcel por el resto de tus días."

Emilia palideció, pero apretó los puños. "¿No hay ninguna forma de contra atacar?"

"Hay una posibilidad" dijo Ratio, clavando su mirada en ella "Pero es tan delgada como un hilo. Debemos encontrar al desaparecido señor von Einzbern a como dé lugar. Él es el testigo de fe inobjetable, el extranjero que estuvo allí y que no puede ser comprado fácilmente por el dinero de los Lancaster. Si él no aparece para testificar que Henry Lancaster actuó bajo su total y libre voluntad, estás perdida. Se le confiscará la herencia que el señor Lancaster le dejo, irá a la cárcel y el nombre de su familia caerá en desgracia"

Emilia bajó la cabeza, recordando las palabras de Camille: nadie sabía dónde estaba el rubio desde el funeral.
Y eso la angustió aún más. Sus hermanas ya tenían sus propios dilemas; Sayi, Camille, entre las más complicadas en el presente, y con la infamia que tendría Emilia si perdía el juicio no sólo hundiría más a ellas dos sino también al resto de su familia.

Ratio la observó en silencio, viendo por primera vez la genuina desolación en el rostro de la joven, una tristeza que no parecía la de una estafadora, sino la de una viuda real. Una idea audaz, peligrosa y sumamente secreta cruzó por la mente del abogado. Él sabía que el conde Cain Lancaster había estado presente en la casa cuando se consagró el matrimonio, aunque se hubiera marchado antes del final. Sabía también, por los rumores de la alta sociedad, que Cain poseía un código de honor estricto, muy diferente al de su despótico padre.

«Debo consultar con Cain Lancaster o sus asesores en secreto», pensó Ratio, midiendo los riesgos. «Si el conde aún guarda un ápice de respeto por la última voluntad de su hermano Henry, tal vez sea la clave para localizar a von Einzbern o para detener esta carnicería desde dentro de la propia familia».

"Vuelva a su casa, señorita Bennet, y no hable con nadie" ordenó Ratio, recuperando su porte profesional "Yo moveré mis hilos. Aún no está todo dicho en este estrado."
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Downtown District / Re: Act 1: Overture
« Last post by Puri on June 26, 2026, 02:40:58 PM »
Llegó quien menos se esperaban uwu con un nuevo fic, nuevas ideas, y nuevas locuras. Estoy intentando también escribir de manera un poco más descriptiva y aunque no me gustó del todo cómo terminó este fic, es cosa de seguir dándole práctica. Estoy muy emocionada con esto ;;




Strawberry Garden


Todo este embrollo comenzó con Messi Pequeño.

Del nuevo grupo de niños pequeños en la guardería, tenía que admitir que Messi Pequeño era su favorito. No sólo era un niño fácil de cuidar (nunca lloraba, seguía órdenes y solía ayudar siempre que se lo pedía), sino que también era muy dulce. Cuando las niñas estaban entretenidas y no peleándose entre ellas por sentarse en su regazo, Messi pequeño aprovechaba la oportunidad para venir a abrazarla y sentarse encima de ella, buscando su cariño. Además, era también un niño muy risueño y se notaba que era muy inteligente para su edad.

No lo diría frente a otros, pero dentro de sí, Sayaka sabía que en una situación de vida o muerte, sería capaz de arriesgar su vida por él.


Lo cual hacía que la situación fuese mucho más irónica todavía, ya que lo hubiese esperado de cualquiera menos de Messi Pequeño. Pero no, ahí estaba frente a ella su pequeñín, con un semblante de tristeza y decaimiento completamente inhabitual en él. En vez de haberla saludado con una sonrisa y con su habitual juego de esconder un juguete detrás de su espalda para hacer que Sayaka lo correteara para ver qué era, se fue corriendo de frente al salón de juegos y se puso a jugar con legos en silencio. Su mamá sonrió sardónicamente.

“Lo que pasa es que su chef favorito perdió ayer en la competencia.”

“¿Qué competencia?”

“Oh, ¿no has visto el programa de televisión de los chefs famosos?”, preguntó la mujer en lo que terminaba de colgar la chaqueta y mochila del pequeño en su lugar. La mamá de Messi Pequeño era hermosa: pelo oscuro, largo y liso; piel suave, brillante y sin manchas; piernas largas y bien proporcionadas; además de un impecable (y altamente envidiable) sentido de la moda. Aunque se parecía más a su papá, Messi Pequeño también poseía las mejores características de su mamá, como sus ojos claros y algo rasgados, muy llamativos y con una mirada directa y resoluta. En otra vida, habría dado cualquier cosa por ser la segunda madre de un niño tan precioso si encima traía el bonus de una madre tan guapa. “Es un programa en el que chefs se reúnen y tienen que cocinar algo de manera rápida para invitados famosos, pero en formato de competencia…”.

Sayaka empezó a recordar vagamente haber visto publicidad del show en el metro y en algunas tiendas de la ciudad hacía un par de meses. Sin embargo, como buena millennial que jamás accedería a la vivienda propia, ni siquiera tenía una televisión en el cuarto que rentaba, así que casi nunca prestaba atención a la publicidad de los programas de televisión.

“Mira”, la mamá sacó su teléfono y procedió a mostrarle la foto de un hombre incluso más precioso que la mujer que tenía enfrente. Y precioso era la palabra, ‘guapo’ no alcanzaba a cubrir la belleza celestial que emanaba del sujeto. “Este es su chef favorito. Ayer nos juntamos con la mamá de Emi para que los dos tuvieran una cita de juegos en nuestra casa, así que Lionel se emocionó mucho porque los domingos son días de cocina y quería mostrarle a Emi su chef favorito… Y justo el pobre perdió, por lo que Lionel se la pasó llorando toda la noche.”

“Oh…”, si bien Messi Pequeño y Emi eran muy buenos amigos en la guardería y nunca se habían peleado, Emi tenía una personalidad muy particular. El pequeño podía llegar a ser muy burlón y seguramente se habría reído al verlo llorar. “Pobre Lionel”, murmuró, asegurándose de usar el verdadero nombre del pequeño y no la manera en la que solían diferenciarlo del otro Lionel en la guardería.

“Si crees que Lionel se puso mal, deberías de haber visto cómo se puso Emi”, dijo la mujer riéndose en lo que ajustaba su bolso al hombro, lista para irse y seguir con su día.


Pero antes de que pudiera preguntar a qué se refería con eso de cómo se puso Emi, sucedió la catástrofe.

La puerta de la guardería se abrió y entró la mamá de Emi con ojeras muy marcadas y un Emi muy enojado que procedió a lanzar sus zapatos en dirección a su cubículo (sin importarle que ninguno de ellos entrara en él) con gran fuerza. La mamá de Messi Pequeño se encogió de hombros y se dio la vuelta, saludando a la mamá del otro niño y entablando una conversación en lo que daba por sentado que era hora de que Sayaka empezara a trabajar.

“¡Emi!” Saludó con fingida felicidad, pero el muchachito pasó de largo sin saludarla. Ahora, si bien Emi tenía una personalidad muy marcada (léase: nunca quería hacer caso), siempre llegaba a la guardería muy alegre y feliz de ver a su maestra. El irse así de largo y con una cara tan molesta no era usual en él.

“Emi, tu maestra te ha saludado.”


Fue en ese momento que apareció su ángel de la guarda: Yamagi. A diferencia de ella, el joven de cabellos rubios no era un maestro de la guardería, sino el secretario y contador del negocio. Sin embargo, al estar siempre presente durante el tiempo de clases, todos los niños lo conocían y lo adoraban. Yamagi era quien siempre solía sentarse con ellos cuando lloraban, les conversaba de manera dulce y les explicaba las cosas, además de siempre ayudar en caso de que alguno necesitara de una tirita o un abrazo.

Los niños no tenían problema alguno en no escuchar a Sayaka y pasar de ella. ¿Pero Yamagi? No, no, no. Si bien Yamagi era dulce con ellos, también les dejaba en claro que él era quien podía llamar a mamá y papá y decirles que no estaban haciendo caso. Estaba claro que nadie podía meterse con él.

Emi se volteó con el ceño fruncido y murmuró rápidamente: “Hola”, antes de irse.

Sayaka se volteó y vio a la mamá de Emi decirle con los labios “perdón” en lo que terminaba de dejar las cosas del pequeño e irse de ahí con la mamá de Messi Pequeño. La puerta se cerró y dejó ahí a los dos adultos, confundidos por lo que acababa de suceder.


“¿Deberíamos llamar a Shino?” Preguntó Sayaka, teniendo un mal presentimiento.

“Aún es muy temprano como para que haya terminado de ir a hacer los mandados…”, murmuró el otro en lo que consultaba su reloj de muñeca. Sayaka se sintió aliviada de que el chico hubiera captado el mal presentimiento y ni siquiera hubiera cuestionado su súplica por llamar al otro. “Hoy también tienen clase de arte, así que a lo mejor eso los distrae antes de que Shino regrese…”

“Que Dios te escuche”, murmuró, en lo que escuchaba un grito y corría a separar a Emi de las niñas a las que les había estado lanzando legos.





Pero Dios no escuchó. Ni tampoco escucharon los niños ese día a Sayaka, a Yamagi, a Shuuji, e inclusive, a Shino. Básicamente, se armó una pequeña revolución en la guardería, la cual, si bien trataron de contenerla, terminó empeorando al decidir darles lo que querían: poner el episodio de la derrota del chef.

Durante las dos primeras horas, Emi se la pasó contándoles a todos sobre lo triste e injusto que había sido la pérdida del chef en el show de cocina. El problema era que, cuando finalmente lograban callarlo o distraerlo, Messi Pequeño era quien seguía dándole cuerda al asunto y todo regresaba al estado original de caos. Esta era la primera vez que Sayaka veía a su niño precioso portándose de tal manera, sin escucharle, e insistiéndoles a Evie y a Isa-isa (las pobres niñas que habían sufrido de los legos voladores), que si ellas hubiesen visto el episodio también estarían igual de enojadas. Incluso Sveta, la más grande del grupo (y por lo general, la más cuerda… aunque qué se puede esperar de una niña de seis años, en realidad…), había dictaminado que todos debían ver el show para poder darle ánimos al chef y que así nunca más volviera a perder.

Pero para poder darle ánimos, primero tenían que conocer a su nuevo ídolo. Lo cual sonaba lo suficientemente inocente, ¿no? Además, hacía tiempo que no tenían una tarde de cine, Miss Sayaka, podríamos ver un episodio en la tele y le prometemos que luego hacemos los ejercicios del cuaderno…

Fue así como los niños aprovecharon ese fallo de juicio de parte de todos los adultos (que después de tanto griterío ese día, ya mucho juicio no les quedaba. Bastó una mirada de Shino al borde de las lágrimas para convencer a Yamagi), para sentarse a ver el episodio que Sayaka encontró en una página web de mala muerte y puso a regañadientes.


Y ahí fue que perdieron el control por completo. Si bien Yamagi se había asegurado de que se mostrara sólo la parte del episodio en que salía la competencia del susodicho chef, los adultos acabaron con un grupo de niños mucho más enojados que antes porque ahora la ira ya no era individual, sino comunal y compartida. Se armó un alboroto sobre cómo el otro chef no había cocinado tan bien y que claramente no era tan buena persona comparado con el chef Son Jong-won, el cual siempre era respetuoso, gentil y muy, pero muy inteligente.



“¿Saben algo?” Dijo Shino apoyándose en el palo de la escoba y rompiendo el silencio. Hacía cuarenta minutos que habían acabado el turno y todos se encontraban callados, exhaustos y todavía procesando lo ocurrido tras un tremendo día. Shuuji se había ido corriendo antes de que pudieran decir algo, por lo que tenían la tarea adicional de limpiar también el desastre que había dejado tras su clase de arte. “Creo que los niños tienen razón. Jong-won debió de haber ganado.”

“Yo también pensé lo mismo”, murmuró Sayaka con la vista puesta en terminar de dejar listos los libros de ejercicios para el día siguiente. “El desafío claramente decía que tenían que cocinar un amuse-bouche innovador y el otro chef sólo ganó porque cocinó comida china y todos aman la comida china.”

“¿Y tú desde cuándo sabes qué es un amuse-bouche?” Preguntó Yamagi al mismo tiempo que Shino decía: “Oigan, ¿qué es un amuse-bouche?” Sayaka no pudo evitar soltar una carcajada al ver al rubio taparse el rostro de la vergüenza por lo que había dicho, a lo que el otro lo miraba con un leve puchero.

“Bueno”, dijo Shino con una sonrisa, claramente dejando el tema de lado. “Estaba pensando: ¿y si vemos los demás episodios? Como para entender de qué hablan los niños.”

“¿Así como ese día en que tuve que quedarme a dormir en tu casa porque te dio miedo el video de skibidi toilet?” Yamagi alzó una ceja, intentando (y fallando) contener una sonrisa.

“¡¡Hey!!” Respondió ofuscado. “¡¡Esa cosa era del demonio!! ¡¡No hay punto de comparación!!”

“Tralalero tralalá,” murmuró la chica, cerrando un cuaderno y abriendo otro. “No sé cuánto tiempo me demore en esto. ¿Pensabas hoy día? Porque ya van a ser las ocho, y en lo que se demora el metro, las nueve.”

“Además, mañana nos toca venir temprano”, agregó el rubio, saliendo de la cocina y secándose las manos tras haber terminado de lavar los pinceles y haber dejado todo organizado. “No sé si sea buena idea juntarnos hoy.”

Shino se cruzó de brazos, triste por la negación de sus colegas…

…Hasta que recordó que aún le quedaba una carta bajo la manga.

“¿Y si yo compro el sushi para todos?”


Inmediatamente, Sayaka cerró el cuaderno que tenía en la mesa y Yamagi lanzó el trapo sobre su escritorio.


“Siempre podemos llegar más temprano”, dijo el rubio.

“Sí, ya mañana termino lo que estaba haciendo”, asintió la chica.



La medianoche los encontró a los tres en el cuarto de Sayaka, con cajas de sushi tiradas en el piso y latas de cerveza abiertas. Los tres sentados en la cama, pegados uno al lado del otro porque no había más espacio, para ver otro episodio más en la computadora de la chica. Si seguían viendo más capítulos, terminarían amaneciéndose y de ninguna manera llegarían temprano a arreglar todo el desorden antes de que el jefe y los padres de familia lo vieran.


Todo el embrollo había comenzado ese día con Messi Pequeño, pero ninguno de ellos (ni siquiera el mismísimo chef Son Jong-won) se imaginaba cómo esto iba a acabar.
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Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Mayo 11
« Last post by Eureka on June 25, 2026, 11:27:04 PM »
Eureka
1. Ryuichi Sakuma (Gravitation)
2. Sasaki Shuumei (Sasaki to Miyano)
3. Kurapika (Hunter x Hunter)
4. Yoite (Nabari no Ou)
5. Miharu (Nabari no Ou)
6. Nejire Hadou (Boku no Hero Academia)
7. Dino Albani (Helios Rising Heroes)
8. Acheron (Honkai Star Rail)
9. Aventurine (Honkai Star Rail)

10. Hifumi Izanami (Hypnosis Mic)
11. Doppo Kannonzaka (Hypnosis Mic)
12. Jakurai Jinguji (Hypnosis Mic)
13. Ushijima Wakatoshi (Haikyuu!!)
14. Akaashi Keiji (Haikyuu!!)
15. Daichi Sawamura (Haikyuu!!)
16. Kuroo Tetsurou (Haikyuu!!)
17. Bokuto Koutaro (Haikyuu!!)
18. Satori Tendo (Haikyuu!!)
19. Sylvain José Gautier (Fire Emblem: Three Houses)
20. Felix Hugo Fraldarius (Fire Emblem: Three Houses)
21. Yasutomo Arakita (Yowamushi Pedal)
22. Gundam Tanaka (Super Danganronpa 2)
23. Saeran Choi (Mystic Messenger)
24. Luka Megurine (Vocaloid)
25. Tadeo (Killer Peter)
26. Sanji Kuroda (Original Character)
27. Aoko Aozaki (Mahotsukai no Yoru)
28. Touko Aozaki (Kara no Kyoukai)
29. Nea D. Campbell (D.Gray-man)
30. Marian Cross (D.Gray-man)
31. Tanjiro Kamado (Kimetsu no Yaiba)
32. Zenitsu Agatsuma (Kimetsu no Yaiba)
33. Inosuke Hashibira (Kimetsu no Yaiba)
34. Shinobu Kocho (Kimetsu no Yaiba)
35.
36. Subaru Akehoshi (Ensemble Stars!)
37. Kaname Toujo (Ensemble Stars!!)
38. Ibara Saegusa (Ensemble Stars!)
39. Jun Sazanami (Ensemble Stars!)
40. Tatsumi Kazehaya (Ensemble Stars!!)
41. Mayoi Ayase (Ensemble Stars!!)
42. Niki Shiina (Ensemble Stars!!)
43. Aira Shiratori (Ensemble Stars!!)
44. Mitsuru Tenma (Ensemble Stars!)
45. Yuzuru Fushimi (Ensemble Stars!)
46. Tori Himemiya (Ensemble Stars!)
47. Souma Kanzaki (Ensemble Stars!)
48. Kuro Kiryu (Ensemble Stars!)
49. Keito Hasumi (Ensemble Stars!)
50. Esu Sagiri (Ensemble Stars!!)
51. Kanna Natsu (Ensemble Stars!!)
52. Raika Hojo (Ensemble Stars!!)
53. Taki Ibuki (Ensemble Stars!!)
54. Maguro Mikejima (Ensemble Stars!!)
55. Madoka Nozomi (Ensemble Stars!!)
56. Kojika Juis (Ensemble Stars!!)
57. Mashu Kuon (Ensemble Stars!!)
58. Chitose Tsuzura (Ensemble Stars!!)
59. Nice Arneb Thunder (Ensemble Stars!!)
60. Koga Oogami (Ensemble Stars!)
61. Adonis Otogari (Ensemble Stars!)
62. Kaoru Hakaze (Ensemble Stars!)
63. Kohaku Oukawa (Ensemble Stars!)
64. Yashiro Isana (K Project)
65. Kuroh Yatogami (K Project)
66. Anna (K Project)
67. Misaki Yata (K Project)
68. Saruhiko Fushimi (K Project)
69. Megumi Fushiguro (Jujutsu Kaisen)
70. Toji Fushiguro (Jujutsu Kaisen)
71. Yuji Itadori (Jujutsu Kaisen)
72. Nobara Kugisaki (Jujutsu Kaisen)
73. Mahito (Jujutsu Kaisen)
74. Xie Lian (Tian Guan Ci Fu)
75. Hua Cheng (Tian Guan Ci Fu)
76. Yae Miko (Genshin Impact)
77. Ei (Genshin Impact)
78. Thoma (Genshin Impact)
79. Ayaka Kamisato (Genshin Impact)
80. Ayato Kamisato (Genshin Impact)
81. Gorou (Genshin Impact)
82. Arataki Itto (Genshin Impact)
83. Alhaitham (Genshin Impact)
84. Kaveh (Genshin Impact)
85. Nahida (Genshin Impact)
86. Illuga (Genshin Impact)
87. Sigewinne (Genshin Impact)
88. Alice (Genshin Impact)
89. Gaming (Genshin Impact)
90. Dahlia (Genshin Impact)
91. Mavuika (Genshin Impact)
92. Ororon (Genshin Impact)
93. Keqing (Genshin Impact)
94. Durin (Genshin Impact)
95. Alyosha (Genshin Impact)
96. Anastasya Feodorovna Snezhnaya (Genshin Impact)
97. Vesna (Genshin Impact)
98. Noy (Genshin Impact)
99. Valeriy (Genshin Impact)
100. Mitya (Genshin Impact)
101. Odette (Genshin Impact)
102. Pantalone (Genshin Impact)

103. Wolfgang Goldenleonard (King's Maker)
104. Jin Enjoji (Dandadan)
105. Inori Yuitsuka (Medalist)
106. Hikaru Kamisaki (Medalist)
107. Tsukasa Akeuraji (Medalist)
108. Jun Yodaka (Medalist)
109. Chrom (Fire Emblem: Awakening)
110. Angel Devil (Chainsaw Man)


Si alguien ya tenía a la Tsaritsa me avisa, porfa u_u

EDIT: Kyojuro Rengoku (Kimetsu no Yaiba) pasa a ser de Shura. ¡Gracias por darle un hogar!
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on June 20, 2026, 12:48:54 AM »
Otro fic hecho en un vuelo y con un indeterminado déficit de sueño, ojalá no haya muchos errores. Al menos terminé un fic para variar, ahora a continuar con mis quehaceres *dead* (...)

117.6.





Pronto se iría a terminar el evento que había sacudido a Rizembool y Hanasaki desde sus bases, uno que, para variar, no había sido parte del conflicto, más bien brindando una pausa de aquella perpetua maldición entre ambos bandos.

En una ‘isla’ entre las personas caminando por Hanasaki, los hermanos Shroud estaban prácticamente escondidos bajo un pequeño árbol y entre arbustos, con el mayor revisando un laptop casi desposeído.

“El último reporte ha sido enviado,” dijo Ortho, ni bien completó su función. Ante el fin de dicha información, el pequeño pasó a animarse. “Todo listo, nii-san. Sólo queda escribir uno más de la segunda mitad del presente día y tendremos el fin de semana para descansar.”
“Hm…” Idia a su costado pasó a murmurar algo inaudible.
“¿Nii-san? ¿Dijiste algo?” el pequeño ladeó su cabeza.
“Eh… ‘sí… ojalá que lo sea…’ eso fue lo que dije…” luego de su muy leve sobresalto, su voz continuamente bajó de volumen. Su cansado rostro indicaba su poco interés de conversar. “Gracias por hacer eso…”
“Hmm, nii-san, puedo ver que no has dormido bien,” observó el pequeño, frunciendo el ceño con preocupación. “Esta ha sido una semana con menos por hacer, pero has dormido como si te hubieran dado todas las tareas.”
“Dormir es para los débiles…” murmuró. Dicha laptop tenía un browser game abierto, cuya mecánica era del tipo repetitivo de recaudar recursos ficticios y puntos en un evento para lograr entrar al ranking. Idia tenía unas visibles ojeras y la manera en la que tecleaba le asemejaba a un zombie sin voluntad personal restante. “Ha sido una productiva semana. Al no necesitar monitorear nada de los especiales que se pelean entre ellos, he podido rankear para mi oshi casi sin interrupciones… al menos termina este fin de semana y así podré asegurarme un lugar en el tier 1.”
“Uhh… nii-san, pensé que me dijiste que no irías más arriba que el tier 4…”
“¿Cómo no lo haría si hay tan poca competencia esta vez?” preguntó alarmado y se encogió de hombros como si reclamara uno de los derechos más básicos de la vida. “He estado recaudando recursos por ya tres meses y justo coincide con la mejor semana que he podido tener en mucho tiempo. Que tenga el tiempo para dedicarme al ranking justo en el evento que me importa es más que una señal. Si no lo aprovecho ahora sé que deshonraré el discord de fans en el cual soy moderador.”
“Eres moderador ya en como cuatro discord, no todo tiene que ser una señal,” reclamó Ortho, visiblemente preocupado. “Vamos al menos a comer algo. He oído tu estómago rugir ya dos veces.”
“Uhh, no, ahora es un mal momento,” Idia miró de reojo de un lado al otro. Su ‘isla’ en medio de un sendero que surcaba un parque justo estaba rodeada de un grupo grande de personas que salían de un evento que acababa de terminar. “Al menos que pase esta manada primero.”
“Pero van en el sentido al comedor más cercano, deberíamos de ganarles.”
“Habrá un espacio en el negocio menos popular, no que me importe mucho qué coma.”
“Dices eso pero siempre has sido un picky eater…” Ortho dio un suspiro. Hubo un corto momento de silencio. “Ya, ya se fueron, no hay moros en la costa.”
“…” dio un suspiro. “Ya, déjame terminar con este run.”

Aquella acción tomó alrededor de un minuto, y al haberse decidido a apaciguar a su hermanito, Idia cerró su laptop, se preparó mentalmente a retornar al mundo soleado fuera de su refugio, y se abrió caminó entre los arbustos para retirarse de su escondite…

Lamentablemente, a diferencia de hace alrededor de un minuto en el pasado, el peliceleste no fue recibido por un sendero libre. En su mayoría sí lo estaba, pero se encontró frente a frente con dos personas que no eran desconocidas para él.

“Oh…” Larsa se sorprendió.
“Eh…” e Idia se quedó petrificado. “¡Eh!”
“Nii-san, ¿qué haces? ¿Por qué te escondes?” preguntó Ortho, quien estaba justo por salir detrás de él.
“Tsk, no, no puede ser, yo que me ufanaba de estar libre del mundo y me encuentro con uno de los señoritos de Rizembool, maldición…” murmuró el hermano mayor, encogido y agarrando su cabeza con ambas manos.
“Hm…” Jakob le miraba desde arriba. Dio un suspiro despectivamente. “Será que algunas personas nunca cambian.”
“¡Ah! ¡Ha sido mucho tiempo!” por su parte, Ortho se alegró. “Buenas tardes a los dos, ¿cómo están?”
“Me encuentro bien, gracias por preguntar,” Larsa asintió. Miró hacia Idia. “Supongo que ustedes también lo están, ya que te muestras contento, Ortho.”
“Nii-san no es muy predecible en su comportamiento, lo entiendo,” observó el pequeño, apenado. “Ya lo has visto en ataque de pánico varias veces…”
“Imagino que sabes que este encuentro es uno casual, Idia, no tengo nada que pedir de ti, no que lo haya echo en el pasado tampoco,” observó Larsa, frustrado. “Por favor deja de encogerte. Has apoyado tu laptop en la tierra y temo que vaya a ensuciarse.”
“…sí…” con esa respuesta echa con pesar, el hermano mayor se rindió ante su realidad y le quedó salir, sin perder sus bajas energías y reserva generalizada. Desvió su mirada. “…si de todos modos andas quieto, será que quieres hablar conmigo… ¿qué quiere el señor Solidor de mí…?”
“…” Larsa frunció el ceño. “Tú siempre has sido uno de los pocos en Rizembool que no se han referido a mí por mi apellido. Te pido que me sigas llamando Larsa.”
“…la última vez que nos vimos tú no eras el amo y señor de tu familia…” dijo desviando su mirada. “No quiero meterme en problemas, eso es todo…”
“No lo estarías de ninguna manera, pero sigue tratándome igual, por favor.”
“Al menos sí tienes algo de decencia en tu comportamiento, ya veo,” por su parte, Jakob se había visto ligeramente aprobatorio por aquella etiqueta, para frustración de su señorito.
“…” Idia dio un suspiro. Frunció el ceño ligeramente. “Y bien… ¿quieres algo de mí o me estás haciendo quedarme plantado en el piso nomás? No sé qué debería hacer ahora.”
“Hm… qué poco atino de su parte…” sin duda la aprobación del mayordomo duró muy poco.
“Quisiera ponerme al día con ustedes, ha sido mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, después de todo…” Larsa dio un suspiro. “Les invito a comer algo, y descuiden, no pretendo quitarles mucho tiempo.”
“Oh, no hay problema, Larsa, hehe,” Ortho celebró. “Hoy tenemos muy poco por hacer, ya estamos prácticamente libres.”
“O-oye, Ortho, recuerda que ando en plena labor espiritual en este momento,” le susurró su hermano, en apuros.
“Vamos, nii-san, nadie se va a morir si te botan al tier 2,” se quejó el menor.
“¡Yo me moriré! ¡No lo digas como si fuera un hecho!” se escandalizó.
“¿Y qué se supone que es a lo que se refieren?” Jakob alzó una ceja.
“Lamento decir que tengo una idea…” en algún momento había oído a Sora referirse a un juego que usaba dicha terminología, y sabía apenas lo suficiente para no querer saber nada más. “Si no les incomoda, vamos a una cafetería un poco más lejana. Conozco un buen lugar donde estaremos más cómodos.”
“¡Claro, en marcha!” Ortho asintió efusivamente y se puso a empujar a su hermano para ni darle espacio a que fuera a quejarse.




Se acercaba el final de las olimpiadas con competencias finales y algunas premiaciones, todo en rumbo a la clausura. La intensidad y algarabía de los previos días decrecía y estaba pronta a dar el retorno de la usual rutina. Hanasaki y Rizembool se habían lucido como excelentes anfitriones para los visitantes de distintas instituciones y universidades a lo largo del país al haberse encargado de la planeación para estadías, transporte y voluntarios listos a asistir a todos los presentes. Era conocido el hecho que dichas instituciones se podían considerar rivales como dos universidades de alto prestigio que pretendían aclamar ser mejor que la otra. De todos modos, su habilidad de coexistir y colaborar para los visitantes externos había sido merecedora de elogios.

…y así era como se iba a quedar, era una pulcra reputación que convenía a ambos lados por igual, los cuales, si se podían considerar aliados en algo, era en mantener las riñas en secreto, una complicidad que les salvaba de mayores problemas.

Sin embargo, siempre habría inconformidad a aquel ‘pacto’ de silenciar toda riña, por diversos motivos. La guerra en sí, incluso para los participantes de esta, continuaba siendo un mal que no brindaba una escapatoria o solución. El reclamo de muchos con respecto al descaro de Rizembool o la hipocresía de Hanasaki era más que entendible. Ya se había alcanzado una especia de normalidad que violaba la decencia y el sentido común.

Pero, en medio de aquellos que protestaban, había los cuales podrían no encontrar un entendimiento mutuo con nadie más. Yato había disfrutado de unos días en los cuales fue permitido caminar entre las dos instituciones como otro visitante más que se encontraba únicamente para ser espectador de los eventos. Gozó con el privilegio de movilizarse a su discreción, hasta de ser un frecuentador de un par de cafeterías, una en cada alma mater, donde empezó a volverse un grato invitado por su carismático trato con los trabajadores.

Y aun así, pese a haber sido concedido dicho privilegio después de su liberación de la prisión dentro de Rizembool, la quietud le había resultado inaceptable. Estaba sumergido en un juego de paz y apariencias que no era gratificante. Todo el tiempo de su andar como otro asistente más, no había dejado de meditar sobre su superior.

“Le debo más de lo que podría deberle a nadie más, Yamata no Orochi-sama, por haber intercedido por mí y logrado mi liberación,” observó el ser escarlata, para sí. Se encontraba caminando por la universidad de Hanasaki, rumbo a la zona rural de esa universidad donde, a esas horas, las respectivas competencias habían llegado a su fin. Como resultado, apenas se podía ver contados transeúntes a distancia. “No existe otra persona con la autoridad que usted posee aparte de su humilde decisión para contrarrestar el dictamen que me habría desposeído de dicha libertad.”

Dejó el camino principal y tomó un trecho que llevaba a un pequeño establo, el cual había sido evacuado por motivos de logística durante las olimpiadas, cuyo uso no estaba operativo a esas horas. Lo sabía bien; los días de actividades le habían dado el tiempo disponible para estudiar sus alrededores.

Caminó encima de la paja para confirmar que, como había predicho, las rejas sin seguro del precinto habían bastado para apartar a todo transeúnte de la zona.

“No obstante, incluso usted, mi venerado señor, ha optado por respetar este código de conducta en el cual nada productivo puede ser logrado…” meditó, contemplativo. “No a muchos les concierne esta aparente paz. Un ser ilustre como usted lo es puede adornarse de una reputación bélica, e incluso así, ser receptor de extremo respeto. Si usted me permite…” realizó una venía muy pronunciada, con una mano sobre su pecho, sus ojos cerrados y una sonrisa tranquila. “Yamata no Orochi-sama, deseo aprender de usted.”



“Deseo convertirme en un caballero que sepa cómo imponer su propia conducta a los demás,” afirmó. Sus ojos decididos se abrieron, con su sonrisa contagiándose de perspicacia.

La paja debajo de sus pies empezó a despedir una tenue niebla roja, y esta se elevó y entrelazó. Eventualmente, enshyoujos cobraron vida alrededor de él. Aquellas orphans vampíricas se mantuvieron quietas y vacías, dentro del perpetuo trance que les correspondía ante la presencia de su creador.

“Mis estimadas damas, no han podido deleitarse a la par de los demás entre todos estos días. Descuiden, no me he olvidado de ustedes,” dijo con suavidad. La niebla incrementaba alarmantemente. “En un rincón de Hanasaki, en un área donde la gente común no osará a entrar, y aun así… un ambiente que ciertamente no pasará desapercibido a aquellos que no caen por la charada. Yamata no Orochi-sama, es así que tomaré mi primera lección. La invitación está extendida. Si alguna HiME decide ingresar a mi velada…” ensanchó su sonrisa. “…quiere decir que no romperé ninguna regla, ya que ellas estarán obligadas a participar, y se atendrán a las consecuencias.”

Nuevamente, se generó un frente rojo y la niebla quitó visibilidad alguna. Un laberinto escarlata acababa de generarse e irradiaría peligro en todas direcciones, para aquellos con la habilidad de detectarlo.

Y así, dentro de la ‘etiqueta’ de las olimpiadas, se dio inicio a un suceso que representaba alto peligro para aquellos alrededor.




Una vez todas las participantes de la competencia acudieron al frente, el anunciador empezó a dar la bienvenida a los asistentes, a la vez de felicitar a quienes habían llegado a las finales de atletismo en esa categoría.

“Eso estuvo demasiado cerca…” Rin dio un aliviado y agotado suspiro. Ambos gemelos podían ver a Dash recibiendo las indicaciones sobre su punto de partida.
“Espero que cargarla hasta aquí no le haya causado muchos mareos,” comentó Len. “No quisiera haberle dado una desventaja de algún modo.”
“Se le ve bien, e igual es mucho mejor que haya llegado a tiempo en vez de ni poder competir en su totalidad,” la rubia se encogió de hombros.
“Bueno, eso es verdad…”

Con esa última ayuda quedaba ver el escenario final de la última competencia de la intrépida Dash, quien logró su objetivo de alcanzar la competencia decisiva y ahora apuntaba al estrado en la premiación final. El resultado estaba a punto de verse, el cual… los dos gemelos no podrían quedarse a observar.



“¡…!”
“¡…!”

Fue como la alerta proveniente de una percepción no compatible para los humanos. Ambos enderezaron sus posturas y se mostraron tanto ensimismados como alertas en lo que terminaron por captar aquel críptico mensaje.

Estaban cercanos a una situación de emergencia y tenían que hacer sonar las alarmas de inmediato.

“¡Vamos Rin!” Len se levantó y de inmediato acudió a la salida de las gradas de espectadores.
“¡Ah! ¡Justo tenía que ser ahora!” Rin regañó, pero no se quedó atrás.
“…” a unas gradas más arriba, Horizon se percató de la evacuación de aquellos dos, y no tardó en retornar su atención a la venidera competencia. Aquella emergencia no sería su responsabilidad, simplemente le servía saber que algo sucedía, en caso de cualquier eventualidad.



“¡Eh!” Idia fue sobresaltado por el ringtone de su celular.
“¡Ah! ¡Algo ocurre!” y Ortho igualmente se puso alerta.
“Presumo que dicho ringtone está relacionado a reportes relacionados con el conflicto,” observó Jakob, con una mano en su mentón. “Pero, ¿quién podría arruinar esta actividad con impunidad?”
“…” el peliceleste mayor se puso a leer los mensajes que había recibido con rapidez. Sus ojos cansados se movían de un lado al otro repetidamente.
“Ese sonido no es únicamente referente a cualquier asunto de la guerra. Lo recuerdo bien…” Larsa asintió, meditabundo.
“Oh, veo que ya lo conoces,” Ortho se impresionó. Debía tratarse de un previo encuentro entre Larsa e Idia donde él no había estado presente.
“…si fuera un caso regular, no me habrían contactado tan rápidamente. Sí… por supuesto que es ese espécimen recientemente reclutado por aquel aprendiz…” murmuró Idia para sí, en lo que terminaba de leer los detalles. Frunció el ceño. “Por supuesto que a su tipo de cientíloco le permiten librar a cualquier bestia y luego somos los trabajadores comunes como yo los responsables de limpiar el desastre.”
“…”
“Uhh, lo siento, Larsa, tendremos que ponernos al día en otro momento,” se disculpó Ortho, haciendo una reverencia. “Tenemos que irnos de una vez.”
“Tch…” y luego de terminar de confirmar la recepción de los mensajes, Idia apretó los dientes con frustración. “…por supuesto que algo malo tenía que pasar en el momento en que un SSR chara se me acerca. Apuesto a que todo hubiera estado bien si me quedaba entre los arbustos...”
“Si tan solo fuera tan fácil culpar a otros de todo lo que sucede,” Larsa dio un suspiro. “Entiendo que no te ha agradado verme, pero no digas cosas así.”
“¿Acaso insinúa que mi señorito es la fuente de inconvenientes?” preguntó Jakob, mirándole fríamente.
“¡E-eh! N-no, señor, lo siento…” ello probó asustarlo lo suficiente para retirar, o al menos esconder, su mal genio.
“Por cierto…” luego de aclarar aquel comentario de más de parte del peliceleste, Larsa le miró con seriedad. “No pretendo ser un estorbo, sin embargo, entiendo que hay varias cosas sucediendo en tu entorno últimamente, si hablas de que uno de los prisioneros bajo tu custodia ha sido liberado. Quisiera oír más sobre ello.”
“Eh, pues…” Ortho se sorprendió y pasó a desviar su mirada, en aprietos. “No sé si sea una buena idea, Larsa. No estás involucrado en el tema.”
“…Ortho…” para su gran pesar, Idia tuvo que acceder. “Él no es un señorito de Rizembool cualquiera. Sabes que los Solidor han tenido involucramiento con nuestro departamento en el pasado. Podrá no tener que ver con nuestro trabajo, pero no le podemos negar información,” negó ofuscado. “Igual no esperes que tenga tiempo para decirte demasiado.”
“Lo sé, gracias Idia.”
“Eh, mis más sinceras disculpas, señorito, pero no quisiera que usted fuera a ser expuesto a una situación de peligro,” observó Jakob, con leve inquietud. “¿No podríamos quedar en otro momento para que tengan dicha conversación?”
“No, Jakob, pienso que evidenciar lo que sucede es importante,” observó Larsa, tranquilamente. Le miró con atención. “Por más que no quiera mantenerme tan conectado a Rizembool, hay ciertos temas que nunca debería descuidar.”
“Usted hace mi trabajo complicado, le ruego que tenga prudencia.”
“Tendré cuidado, e igual…” sonrió un poco. “Cuento con la mejor mano derecha que podrá pedir, ¿no es verdad?”
“Eh…” se desubicó, y terminó por dar una leve venia con sumo respeto. “Usted me halaga. Haré todo lo posible.”
“Tsk, tsk, estos malditos SSR charas que creen que hablar es una acción independiente del tiempo…” se quejó Idia a voz baja.
“¡Tenemos que apurarnos, por favor!” suplicó Ortho. “He recibido las coordenadas. ¡Síganme!”




Entre las distintas personas bajo alerta, había alguien en particular quien no había necesitado recibir un mensaje directo para detectar dicha manifestación. Matsui corría ya dentro de Hanasaki, fastidiado por mantener su rostro cubierto con una máscara facial. No debía de faltar mucho para llegar al área donde dejaría de estar rodeado de personas y así nuevamente vestir de dicha capucha tecnológica que completamente cubría su rostro…

“¡Matsui!”
“¡Matsui!”
“!!!”

Además de un sobresalto que le sacó del ensimismamiento, el susodicho se giró para ver precisamente a los gemelos Kagamine quienes le habían dado el alcance, y jalar a cada uno de una oreja.

“¡Ah!”
“¡Duele!”
“¡¿Qué les he dicho de llamarme por mi nombre en voz alta?! ¡Por algo mantengo mi anonimato!” les requintó el rebel, con sus ojos celestes alterados e iracundos. “¡Si alguien fuera a descubrirme, juro que-!”
“¡Ya, lo sentimos, piedad por favor!” suplicó Len.
“¡Uhh, al menos dinos un nombre o código que quieres que te llamemos en emergencias!” reclamó Rin.
“Tsk,” luego de una rápida mirada y comprobar que no había ningún moro en la costa, Matsui les soltó. “Estoy en camino, no necesito que me digan nada,” miró en la dirección a la que debía acudir. “Lo siento en el mismo aire, sé a dónde ir.”
“Por favor ten cuidado, no debes excederte,” le recordó Len. “Por más que tú no seas víctima de esas enshyoujos, esa niebla roja puede hacer que pierdas el control.”
“Sí, recuerda que tu función es salvar a los desafortunados por encima de resolver el problema,” agregó Rin. “Al primero que contactamos fue al jefe. Él se encargará.”
“…” les miró como casos perdidos y dio un suspiro. “Lo sé, no tienen que decírmelo. Ya causé a waka-sama demasiados problemas durante los eventos del muelle. No volverá a suceder, lo prometo.”
“Seguramente Ootakemaru vendrá pronto y estará por los alrededores, todo estará bien,” Len sonrió y asintió. “Lo puedes buscar si tienes algún inconveniente.”
“Además no quieres ponerte en problemas con nuestro jefe. Ya te han encerrado varias veces,” le recalcó Rin, con severidad.
“…no me hables de dicho jefe de ustedes como si le debiera respeto. Waka-sama es el único al quien pienso obedecer,” dicho esto, Matsui continuó corriendo.

El par de rubios le miró marcharse con algo de inquietud.

“Sabemos que él estará bien, pero…” Len bajó su mirada.
“El problema es si él lastimará a otros,” Rin frunció el ceño. “No es justo que lo pongan a cargo de lidiar con ese espectro…”
“Yato no Kami está a un nivel más alto que él, no hay mucho que puede hacer en estas circunstancias...”
“Hmm…” Rin negó. “Nos toca creer en él, Len. Se le ve cada vez con más intenciones de ayudar y considerar a los demás. Él no es un monstruo como el revoltoso de hoy.”
“Tienes razón, Rin,” Len asintió. “Ahora nos toca seguir pasando la voz.”
“Ya hemos avisado a la lista de encargados del tema por mensajes. ¿Avisamos a alguien más?”
“Pues es verdad… al menos vayamos a ver por dónde andan.”
“Cierto, y de ahí podemos ayudar a desviar los transeúntes del área. Siento que estamos temprano esta vez, todo estará bien.”
“Hehe, seguro que sí.”

Con ánimos renovados, los gemelos continuaron con sus rondas.


Con su última competencia ya terminada, las tres HiMEs de la secundaria habían ido por un paseo a la zona de los huertos de Hanasaki, donde Tenshi enseñó unos letreros puestos a la entrada de unos invernaderos de la zona.

“Ahí está. ¿Lo pueden creer?” preguntó Tenshi, indignada.

Tanto Saki como Tsubasa se asomaron para leer los muy coloridos y directos mensajes de aquellos letreros. Entre ellos se leía ‘¡Fuera HiMEs!’ ’No se permiten a HiMEs en este recinto’ e incluso ‘Los huertos son una soberanía independiente de Hanasaki, pregunten antes de entrar’.

“Sólo me puedo imaginar el caos que ocurrió aquí el semestre pasado,” dijo Tsubasa, dando un suspiro.
“Sinceramente, me sorprende que sólo haya un rincón en Hanasaki que aclame su propia soberanía,” Saki se encogió de hombros.
“Tch, Cho ya me lo explicó, pero aun así, el desastre fue por los Rebels, no por las HiMEs, no es justo,” Tenshi hizo un puchero. “Nosotras que andamos con la moral baja por lo del muelle y tenemos que ver cosas así.”
“Vamos, no podemos demandar que todos vean las cosas como nosotras,” observó Tsubasa, sonriendo incómoda. “Ellos también lo deben haber pasado muy mal.”
“Y venir hasta aquí y leer esto fue decisión tuya, Tenshi,” le recordó Saki. “No los responsabilices a ellos.”
“Tsk, es que…” la peliazul bajó su mirada, frustrada.
“Hinanawi-san,” Tsubasa le sonrió y alzó un índice. “Sabemos que quieres reparar las acciones que cometiste esa noche. Te aseguro que todas nos sentimos así, pero no tienes por qué reclamar lo que otros piensen o digan. Eso no está bajo tu control. Lo que nos toca hacer es esforzarnos para hacerles ver que sí estamos haciendo todo lo posible.”
“Ver mensajes de este tipo son más un recordatorio de la responsabilidad sobre nuestros hombros, es así de simple,” dijo Saki, inmutada. “No te lo tomes personal.”
“Supongo…” dio una bocanada de aire, y luego de inflar su pecho, Tenshi levantó su cabeza, renovada. “No puedo dejar que esto me desanime, tienen razón. Para empezar, llegamos al segundo lugar en la competencia de jalar la soga. Tenemos que estar orgullosas de eso.”
“Haha, no pensé que llegaríamos tan lejos, es verdad,” Tsubasa rió un poco.
“Sigo preguntándome si usaste tu fuerza sobrehumana,” divagó Saki, mirando hacia el cielo.
“¡Oye! ¡Por enésima vez, juro que no! ¡Habría sido evidente que todas las demás chicas hubieran sido movidas como trapos, incluso ustedes!” exclamó Tenshi.
“Sólo ignora a Saki, te está tomando el pelo,” le aseguró Tsubasa.
“Por mi parte no lo celebro,” Saki agarró sus manos entre sí. “La soga me ha dejado las manos aturdidas y raspadas. Si tan sólo nos habrían eliminado antes...”
“Ni que fuera para tanto,” la peliazul se encogió de hombros. “Regresemos, me da curiosidad de ver qué andan haciendo las otras chicas.”

Empezaron el camino de regreso y continuaron por el sendero amplio que las llevaría a las partes más concurridas de la universidad de Hanasaki. Aquel camino inmerso en una animada conversación terminó por interrumpirse cuando Tenshi alzó su mirada por encima de los copos de los árboles y vio indicios de lo que parecía ser polvo escarlata.

“¡…!” inmediatamente pensó en la noche de la inauguración y apuntó a ese color. “¡Chicas!”
“¿Será…?” comenzó Tsubasa.
“Así parece…” Saki afiló los ojos. Como quizás debo haber predicho, Tenshi invocó un trozo de tierra debajo de ella y lo usó de plataforma para elevarse lo suficiente y observar dicha manifestación desde arriba.
“¡Hay toda una zona completamente cubierta de rojo, no puedo ver nada!” exclamó la peliazul, para entonces sorprenderse. “¡Parece que su tamaño está incrementando!” Tenshi tuvo la intención de volar hacia allá propulsada por su elemento, aunque un rayo de electricidad voló frente a su rostro. La impresión del mismo casi le hace caerse hacia atrás. “¡Ahh, ¿por qué hiciste eso, Saki?!”
“No fui yo, para variar,” la susodicha se encogió de hombros, casi con algo de sorpresa de, efectivamente, no haber sido la responsable.
“Hinanawi-san, este no es el momento de actuar impulsivamente. Tenemos que enseñarles a todos en Hanasaki que pueden contar con nosotras,” declaró Tsubasa, sonriendo con leve perspicacia, como si le estuviera enseñando modales.
“Tch, ya, está bien, señorita delegada,” Tenshi descendió de regreso a ellas. Le miró con reproche. “Pero no me mates, por favor.”
“Por lo que pasamos durante la inauguración, todo parece indicar que esa niebla roja era extremadamente peligrosa. No podemos aventurarnos solas,” afirmó.
“Sí, precisamente,” Saki dio un suspiro. “En especial Tsubasa y yo a quienes casi nos asesinó un único orphan. Serás más fuerte que las dos, pero sigues siendo sólo una persona. Hay que ver qué podemos hacer en conjunto.”
“Cierto,” Tenshi regresó el trozo de tierra a su hueco original y sacó su celular. “Le avisaré a Suzuka. Ustedes envíen un mensaje a la conversación con las otras HiMEs. No podemos dejar esto desatendido.”
“Enseguida,” Tsubasa asintió y se puso manos a la obra.

Era casi una segunda oportunidad, un momento en el cual que ellas podían reparar los errores cometidos hace poco, o quizás ni eso, pero la oportunidad de dedicarse a ayudar durante unos instantes inciertos y a tanta cercanía de civiles valía el esfuerzo que podían darle. Habían aprendido duramente de los sucesos en el muelle, y con más prudencia y un deseo de colaborar entre todas, estaban cometidas a no cometer las mismas equivocaciones una segunda vez y verdaderamente cumplir con la reputación protectora propia de las HiMEs.

Sin embargo, sus deseos a su vez las estarían llevando inadvertidamente a aceptar la invitación de un monstruo mucho más poderoso que ellas, el cual no estaban listas a afrontar…

...
17
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on June 20, 2026, 12:42:57 AM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 5882 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 7091 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1285 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...
18
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on June 19, 2026, 11:58:01 PM »
Hola chicas, vengo antes que el mes me vuelva a ganar. El stop sign será dejado el martes 30 de junio a las 10:00pm hora México d.f.

Countdown
19
Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Mayo 11
« Last post by Cho on June 19, 2026, 11:53:23 PM »
Just picking up a plaything... (?)

1. Yuuko Aioi (Nichijou)
2. Saki Hanajima (Fruits Basket)
3. Marisa Kirisame (Touhou Project)
4. Yuyuko Saigyouji (Touhou Project)
5. Seija Kijin (Touhou Project)
6. Tenshi Hinanawi (Touhou Project)
7. Aunn Komano (Touhou Project)
8. Rinnosuke Morichika (Touhou Project)
9. Gendou Ikari (Neon Genesis Evangelion)
10. Hajime Hinata (Super Danganronpa 2)
11. Sonia Nevermind (Super Danganronpa 2)
12. Kirumi Tojo (Danganronpa V3)
13. Kytes (FFXII: Revenant Wings)
14. Tomaj (FFXII: Revenant Wings)
15. IA (Vocaloid)
16. Mayu (Vocaloid)
17. KAITO (Vocaloid)
18. Riku (Kingdom Hearts)
19. Shiro Doji (Onmyoji)
20. Kuro Doji (Onmyoji)
21. Hannya (Onmyoji)
22. Ootakemaru (Onmyoji)
23. Kidoumaru (Onmyoji)
24. Minamoto no Yorimitsu (Onmyoji)
25. Onikiri (Onmyoji)
26. Menreiki (Onmyoji)
27. Yato no Kami (Onmyoji)
28. Susanoo (Onmyoji)
29. Izanami (Onmyoji)
30. Hikaru (Onmyoji)
31. Ungaikyo (Yin) (Onmyoji)
32. Ungaikyo (Yang) (Onmyoji)
33. Shinigami (Onmyoji)
34. Nagisa Shingetsu (Danganronpa: Another Episode)
35. Monaca (Danganronpa: Another Episode)
36. Kashagiri (Touken Ranbu)
37. Sayo Samonji (Touken Ranbu)
38. Souza Samonji (Touken Ranbu)
39. Higekiri (Touken Ranbu)
40. Hizamaru (Touken Ranbu)
41. Fukushima Mitsutada (Touken Ranbu)
42. Jikkyuu Mitsutada (Touken Ranbu)
43. Shokudaikiri Mitsutada (Touken Ranbu)
44. Taikogane Sadamune (Touken Ranbu)
45. Kikkou Sadamune (Touken Ranbu)
46. Iwatooshi (Touken Ranbu)
47. Taroutachi (Touken Ranbu)
48. Nagasone Kotetsu (Touken Ranbu)
49. Hachisuka Kotetsu (Touken Ranbu)
50. Urashima Kotetsu (Touken Ranbu)
51. Maeda Toushirou (Touken Ranbu)
52. Hirano Toushirou (Touken Ranbu)
53. Hakata Toushirou (Touken Ranbu)
54. Mouri Toushirou (Touken Ranbu)
55. Gokotai (Touken Ranbu)
56. Shinano Toushirou (Touken Ranbu)
57. Hakusan Yoshimitsu (Touken Ranbu)
58. Atsushi Toushirou (Touken Ranbu)
59. Mikazuki Munechika (Touken Ranbu)
60. Oodenta Mitsuyo (Touken Ranbu)
61. Soyahanotsurugi (Touken Ranbu)
62. Fudou Yukimitsu (Touken Ranbu)
63. Aizen Kunitoshi (Touken Ranbu)
64. Akashi Kuniyuki (Touken Ranbu)
65. Onimaru Kunitsuna (Touken Ranbu)
66. Kokindenju no Tachi (Touken Ranbu)
67. Jizou Yukihira (Touken Ranbu)
68. Kotegiri Gou (Touken Ranbu)
69. Kuwana Gou (Touken Ranbu)
70. Matsui Gou (Touken Ranbu)
71. Samidare Gou (Touken Ranbu)
72. Murakumo Gou (Touken Ranbu)
73. Yamatonokami Yasusada (Touken Ranbu)
74. Suishinshi Masahide (Touken Ranbu)
75. Minamoto Kiyomaro (Touken Ranbu)
76. Nankaitarou Chouson (Touken Ranbu)
77. Hizen Tadahiro (Touken Ranbu)
78. Saburou Kunimune (Touken Ranbu)
79. Omokage (Touken Ranbu)
80. Ishida Masamune (Touken Ranbu)
81. Kyougoku Masamune (Touken Ranbu)
82. Kuki Masamune (Touken Ranbu)
83. Izumi Sena (Ensemble Stars!)
84. Eichi Tenshouin (Ensemble Stars!)
85. Wataru Hibiki (Ensemble Stars!)
86. Sora Harukawa (Ensemble Stars!)
87. Tsumugi Aoba (Ensemble Stars!)
88. Hiiro Amagi (Ensemble Stars!)
89. Reiji Kotobuki (Uta no☆Prince-sama♪)
90. Ranmaru Kurosaki (Uta no☆Prince-sama♪)
91. Camus (Uta no☆Prince-sama♪)
92. Syo Kurusu (Uta no☆Prince-sama♪)
93. Natsuki Shinomiya (Uta no☆Prince-sama♪)
94. Tsubasa Hanekawa (Bakemonogatari)
95. Camilla (Fire Emblem: Fates)
96. Leo (Fire Emblem: Fates)
97. Elise (Fire Emblem: Fates)
98. Ortho Shroud (Twisted Wonderland)
99. Azul Ashengrotto (Twisted Wonderland)
100. Jade Leech (Twisted Wonderland)
101. Floyd Leech (Twisted Wonderland)
102. Chenya (Twisted Wonderland)
103. Tomura Shigaraki (Boku no Hero Academia)
104. Dash (Counter:side)
105. Rita Arsenico (Counter:side)
106. Horizon (Counter:side)
107. Edel Meitner (Counter:side)
108. Maestra Nequitia (Counter:side)
109. Nanahara Chifuyu (Counter:side)
110. Nanahara Chinatsu (Counter:side)
111. Regina MacCready (Counter:side)
112. Grace Birmingham (Counter:side)
113. Adelle (FFTA2)
114. Mizuki Akiyama (Project Sekai)
115. Tsukasa Tenma (Project Sekai)
116. Olivia (Fire Emblem: Awakening)
117. Shinkiro (Onmyoji: The Card Game)

Entran los que están en negritas.
20
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on June 19, 2026, 11:47:11 PM »
Este es el conteo total del mes de Mayo 2026

*header*

Quote
Sayi :: 0 palabras
Shura :: 4252 palabras
Kora :: 854 palabras
Cho :: 5882 palabras
Kana :: 945 palabras
Eureka :: 7091 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1285 palabras
Haruhin: 883 palabras
Neko :: 1550 palabras
Ekha :: 1454 palabras
Airin :: 1150 palabras
Miyu :: 3451 palabras
Nanami :: 533 palabras



Main Projects

A continuación el conteo para los proyectos principales:


MMORPG: Neverland
C  O  N  T  E  O

República de las Naciones Unidas
C  O  N  T  E  O

One-Shot Project
C  O  N  T  E  O
Kora :: 0 palabras
Neko :: 1550 palabras
Airin :: 0 palabras 
Shruikan :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras



Side Projects

Y ahora el conteo para los proyectos secundarios~


HiMEverse
C  O  N  T  E  O

Downtown District
C  O  N  T  E  O

Seeds in the Garden
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 5882 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 7091 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1285 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 945 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Kora :: 854 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 0 palabras
Shruikan :: 0 palabras

La Unidad de Investigación y Control
C  O  N  T  E  O

A Step to the Left
C  O  N  T  E  O

The Hunger Games
C  O  N  T  E  O
Haruhin :: 883 palabras
Ekha :: 1454 palabras
Nanami :: 533 palabras

Shura :: 4252 palabras
Kora :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 1150 palabras
Miyu :: 3451 palabras

-


Patio de Juegos
C  O  N  T  E  O

Actividades
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 539 palabras
Miyu :: 1178 palabras



Las palabras se agregarán a su contador y podrán ser usadas en el tema de canje de palabras.

Muchas gracias a Airin por tu ayuda y los icons, lo aprecio mucho~




Happy writing~
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