Hora de avanzar la trama

- ¿Lo de siempre, chicas? - Preguntó Desmond, desde el otro lado de la barra.
- Sí, sí. Acuérdate de la mayonesa. - Respondió Kora, girándose enseguida hacia Shura con una risita. - ‘Chicas’...
- Estos pringados...
Ignorando que era un nuevo motivo de burla por parte de las dos Seeds, Desmond volvió pronto con un bocadillo de pollo y lechuga (con mayonesa) para Kora, y un mixto para Shura. Las dos se añadieron un refresco a la bandeja, y partieron a la búsqueda de una mesa. Las ventajas de ser Seed incluían no tener muchas clases, y no tener clases a mediodía ofrecía la posibilidad de ir quince minutos antes a la cafetería, con lo que las dos chicas tenían bastantes posibilidades a la hora de elegir.
Kora hubiera elegido la mesa cerca de la ventana, por si acaso había partido de fútbol antes de comer (en Balamb, el verano empezaba en Mayo, y el índice de descamisamientos se disparaba), pero algo captó su atención por el rabillo del ojo. En una mesa al fondo de la pared había una chica con gafas y pelo rubio cenizo encrespado, aparentemente indecisa de si comerse su bocadillo o no.
- ¿Quién es esa? - Preguntó Kora, arqueando una ceja. - No la he visto nunca.
- ¿Estudiante de intercambio? - A Shura tampoco le sonaba aquella chica, que parecía totalmente fuera de lugar en el Jardín. - Pobrecita, está sola.
- Hmmm... - Kora le dirigió a su compañera una mirada interrogativa. - Bueno, no estaría mal presentarnos. Además, tengo que dar buena imagen al Jardín, ya sabes, hermana del comandante...
Shura asintió solemnemente. Las dos se dirigieron hacia la mesa en que se sentaba la desconocida. Ésta alzó la vista al verlas llegar, y se subió las gafas que se le resbalaban por el puente de la nariz. Parecía totalmente nerviosa al ver a Shura y Kora acercarse.
- Hola, ¿podemos sentarnos aquí? - Preguntó Shura.
- Sí, claro... - Murmuró en respuesta la chica, apartando su bandeja hacia ella misma para dejarles aún más sitio. - Yo ya me iba...
- Queremos sentarnos contigo, tontita. - Le dijo Kora. - Eres nueva aquí, ¿no? ¿Eres Seed?
- No... quiero decir, ¡sí! Sí soy nueva, pero no soy Seed. Soy... soy estudiante de enfermería. - La chica gesticuló nerviosamente, y golpeó la parte trasera de su tenedor, que salió volando. - Ay... P-perdón...
No era difícil ver a aquella chica, tan nerviosa y asustadiza, tropezando y volcando toda una mesa de elementos médicos para provocar un desastroso efecto en cadena. Kora y Shura se miraron de soslayo, compartiendo la misma imagen mental en silencio. Se acogieron al pensamiento de que es la intención es lo que cuenta.
- Ah, nosotras somos Seed. - Repondió Shura, sonriendo amistosamente. - Yo soy Shura Hamasaki.
- Y yo Kora Lionheart. Soy la hermana del Comandante. - La sonrisa de Kora, en cambio, era más orgullosa.
Los ojos de la chica se abrieron como platos, sorpendida, y aquello sólo avivó el orgullo de Kora, que parecía henchirse como un pavo real ante la atención brindada. Se apartó un mechón hacia atrás con la punta de los dedos, alzando las cejas con orgullo.
- ¿En serio...?
- Sí, bueno, pero no es para tanto. No es como si me dieran trato preferente o algo. Pero sí que tengo un poco de autoridad, quiero decir, no se hace todo lo que yo digo pero...
- ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?
Más experimentada a la hora de maniobrar alrededor de su amiga, Shura intervino antes de que la situación se convirtiera en El Show de Kora. La chica pareció dudar por unos momentos, y por unos momentos, Shura estuvo a punto de decirle que si le daba reparo decirles su nombre, no tenía que hacerlo. Como si hubiera sentido la incertidumbre de la chica, su móvil sonó, interrumpiendo lo que fuera a decir. Después de leer la pantalla, se mordió el labio, y empezó a levantarse.
- Perdón... tengo que irme. Gracias por sentaros conmigo...
- Pero si ni has comido casi...
Moviéndose como si estuviera impulsada por resortes, la chica casi dejó a Shura con la palabra en la boca al desaparecer rápidamente entre la multitud que entraba en la cafetería como el ejército hambriento que era. Se había marchado con tantas prisas que se había dejado sobre la mesa el bocadillo apenas empezado y la lata de refresco sin abrir. Shura aprovechó para coger ésta última, encogiéndose de hombros.
- Es gratis, ¿no?