Aporte de habitaciones!

No sólo estaba el hecho de convertirse en Seed, tocaba también una parte importante en aquellos jóvenes, una transición a la madurez que les acarrearía responsabilidades, nuevas labores y una independencia, la cual comenzaba en el mismo momento de ser ascendidos...
-¡KORA! -Shura había encontrado una mochila vacía dentro del armario, la sujetaba como si se tratase de una bomba a punto de explotar y su compañera observaba el objeto de igual manera horrorizada.
-¡SHURA! -Se cubrió el rostro como si aquello hiciera desaparecer la espantosa situación por la que iban a pasar: después de demasiados años juntas, había llegado el momento de que cada una tuviera su propio dormitorio. Era el primer paso para la independencia, pero no por ello lo iban a llevar mejor. -¡Tira esa mochila! ¡No vas a echar nada más en ella!
-No quiero hacerlo, pero... -Se mordió el labio inferior intentando reprimir todos los recuerdos de todos aquellos años juntas, ¡hacía apenas un mes que compartían una cuenta de Xbox LIVE para entre las dos acumular logros y así picar al resto de compañeros! ¡Tenían tantos planes por delante!
Pero... no eran las únicas que durante los años del Jardín habían intentado rebelarse contra esta norma... y éstos habían sentido el látigo de Franziska haciéndoles madurar a base del restallido que este provocaba.
Kora miró a su alrededor desorientada, comprendiendo donde quería llegar esta con aquellas palabras. ¡De igual forma no era justo!
-Pero... ¿quién te va a enseñar a maquillar si no soy yo?
-¿Y quién me ayudará a madrugar si no eres tú? -La morena bajó los hombros deprimida.
-¿Y quién me sacará logros si no eres tú? -Yuri se reiría de ella cuando la remontase...
-¡Pero si tú juegas bien! -Shura la tomó de las manos, emocionada.
-¡No! Tú eres la buena jugadora. -Kora suspiró al decir aquello.
-No, tú.
-Calla tonta... -La peliblanca sonrió un instante antes de que aquella máscara cayese con ella arrugando el labio intentando contener las lágrimas.
Ambas se abrazaron para consolarse, resignadas a lo inevitable que era aquel paso para hacerse mayor en Balamb.
El drama se repetía en otros dormitorios...
-¿De verdad tenemos que limpiar el dormitorio antes de dejarlo? ¿No podríamos pegarle fuego y ya está? Quemar toda la basura, digo yo. -Dante pensaba en todos los años y años que había acumulado cosas debajo de su cama y al fondo de su armario.
-Opino lo mismo, o también podemos dejar un patrimonio de nuestra presencia para las generaciones futuras que lo ocupen. -Yuri le alargó la bolsa de basura más grande que hubieran visto en su vida.
El peliblanco la agarró emocionado cuando otra de sus absurdas ideas se le cruzó por la mente, poniéndose la bolsa por encima del cuerpo cubriéndose desde la cabeza hasta algo menos que por encima de la cadera.
-¡Yuri, mira! ¡Yuri! ¡Soy un condón gigante!
El mencionado lo vio correr por la habitación más bien aparentando ser un fantasma de color negro que corría y gritaba desquiciado moviendo los brazos dentro de la bolsa como si le faltase el oxígeno. El brillo de la malicia atravesó los ojos de Yuri que esperó a que éste pasase cerca para darle un manotazo donde pensaba que tendría que tener la cara, deteniendo en el acto los gritos y la broma del otro que se quitó la bolsa de encima para ver con que se había golpeado.
-¿Qué ha pasado? -Como resultado tenia el pelo desordenado y una marca roja en la frente por el manotazo.
-Nah, te habrás chocado contra algo... ¡ey, Dante! ¡Mira esto! -Ignoró los insultos del otro que no había picado con la excusa que le había ofrecido, para alzar por encima de su cabeza algo que se encontraba en el fondo del armario; una trompeta de plástico alargada, que había sido objeto, años atrás, de la peor tortura que habían podido ofrecer al Jardín y el consecuente peor castigo que Franziska hubiera tenido que aplicar: la vuvuzela.
El peliblanco enmudeció un segundo para abrir la boca poniendo los ojos como platos, para que al segundo siguiente la euforia les recorriera a ambos por aquel hallazgo.
-¡Déjame tocarla, Yuri! ¡Ohhh! ¡Qué grande!
-Creo que había otra... ¡sí! -Le entregó la de color rojo a su compañero y él se hizo con la de color negro, en sincronización llenaron sus pulmones de aire para hacerla sonar al unisono con toda la fuerza posible, como si del bramido de un elefante se tratase.
Casi se quedaron sin aire en los pulmones antes de parar de soplar para ponerse a reír, probablemente aquellas dos vuvuzelas fueran las últimas existentes en el Jardín... y la verdad que era culpa suya.
Flashback---El profesor, un amable anciano de Ciudad Capital de Balamb, se encargaba voluntariamente aquel día de darles a los jóvenes aspirantes una clase de historia, sus alumnos rondaban los trece o catorce años, y el anciano se sentía satisfecho y orgulloso del silencio que había mientras él explicaba la lección de aquel día.
-¿Alguien podría recordar en que año empezó la Guerra Civil de Aetheria que a día de hoy aún se libra?
Yuri y Dante se miraron inquietos haciendo esfuerzos por no reírse frente a lo que tenían planeado... no recordaban bien quién había dado la respuesta, pero la señal auténtica estaba en la afirmación del profesor, ¡ahora!
-¡Felicidades! -Ambos se pusieron en pie provocando en el acto el sobresalto del profesor y que toda la clase girara para observarles. -Hay que celebrarlo... ¡con el festival de la vuvuzela!
Al unisono, comenzaron a tocar el dichoso instrumento que habían estado escondiendo toda la mañana debajo del pupitre, el sonido de aquellas espantosas trompetas se alzaba por encima de las risas, el alboroto de los alumnos y los gritos del profesor que intentaba abrirse paso hasta ellos alzando el bastón como amenaza, la clase parecía venirse abajo cuando salieron corriendo de clase tocando por los pasillos y provocando que más alumnos asomasen la cabeza y salieran a ver que sucedía. Lo que era caos ellos lo interpretaban como una fiesta improvisada a la que el resto de alumnos se sumó, ya acostumbrados... porque aquella era la tercera vez en lo que iba de semana que iban con aquello del "festival de la vuvuzela". Pero aquella vez iba a ser diferente de las otras dos... Franziska había estado patrullando por los pasillos convencida de que los culpables de aquel escándalo tarde o temprano volverían a las andadas... Yuri y Dante habían caído de lleno en la telaraña de Franziska... y aquel día fue el último del "festival"...
La verdad es que fue el último día de cualquier festival...
Fin del flashback---
Yuri puso los ojos en blanco intentando evitar que se le humedecieran los ojos al recordar el dolor por el que habían pasado aquel día... él y su amigo habían compartido muchas escenas como aquellas, habían provocado muchos más dolores de cabeza de los que se pudieran contar, habían hecho que el Jardín invirtiera mucho más en reparar lo que ellos rompían de lo que al mismo director le hubiera gustado... habían compartido muchos momentos felices, muchas conversaciones, alguna que otra pelea y demasiados recuerdos entre aquellas cuatro paredes.
El moreno suspiró, no es que se hiciera viejo sintiendo nostalgia por el pasado, pero se daba cuenta de que esas cosas ya iban a quedar atrás...
-Ay Dante... te voy a echar en falta. -Iba a decir "te voy a echar de menos" pero algo tan profundo como lo que sentía no iba a salir de sus labios.
-Ya... yo también... me echaría a mí mismo de menos. -El peliblanco dibujó una sonrisa de suficiencia en sus labios tampoco diciendo lo que pensaba realmente. Chocaron sus manos estrechándolas con fuerza en un pequeño forcejeo entre ambos mientras Yuri le daba golpes en el hombro para animarle.
-¿Recogemos de una vez? Tengo curiosidad de saber qué es lo que hay debajo de tu cama, lleva unos meses que todo lo que sale de ahí huele a muerto. -El moreno se separó alcanzándole una vez más la bolsa a Dante que ya se había agachado para comenzar a desalojar aquel espacio.
-¡Yuri! ¿Cuándo fue la última vez que pedimos pizza de anchoas?
-Puag, -el moreno se llevó los dedos a la boca fingiendo que vomitaba. -Hace años y no quisiera repeti... ¿estás de broma, no? -Esperaba que éste no hubiera sido capaz de guardar aquellas sobras tanto tiempo.
-¡AH! -Ya con medio cuerpo metido bajo la cama de rodillas como estaba, la sacudida que le recorrió fue visiblemente patente. -Algo se ha movido aquí abajo... hay una mancha de color negro debajo de la cama.
-Dante... sal de ahí anda... -Material radiactivo tendría que haber ahí abajo por lo menos, su compañero iba barriendo con el brazo sacando ropa, botas, basura variada, papel de regalo de cumpleaños...
-Espera... la mancha dice que se llama Eddie... que quiere ser mi amigo y... ¡AAHH!
-¿¡Qué pasa!? ¡Dante sal de ahí! -Su intención era agarrarle del alto del pantalón y tirar de él hasta obligarle a salir, pero la basura acumulada a los pies de este mermó todas las habilidades para hacer aquello y acabó tropezando mientras hacía aspavientos con los brazos para intentar mantener un precario equilibrio que no le hiciera caer contra toda aquella basura... para acabar aterrizando sobre el cuerpo de su compañero Dante aún de rodillas, haciéndose un daño terrible en la pelvis cuando ésta había chocado contra las nalgas de este.
-¡AH! -Dante chilló de verdad sorprendido por aquello, intentando reincorporarse en un acto reflejo para acabar golpeándose contra las lamas de la cama en la cabeza tan fuerte que se le saltaron las lágrimas. -Aaahh... -Sus quejidos ahora sonaban ahogados... aquella vez la broma le había salido definitivamente mal.
Los ruidos de las vuvuzelas de antes sumadas a los gritos y a los golpes, acabaron por llamar la atención del resto de compañeros que convivían en la zona de dormitorios masculinos, pero sólo dos almas inocentes pensarían que algo malo podría haberles pasado a Yuri y Dante en su dormitorio después de haber armado jaleo, Shun y Prince recorrieron la estrecha distancia que separaba las puertas de sus dormitorios, abriendo la puerta en el instante en que el moreno aún estaba sobre el otro, con ambos gimiendo de dolor por sus respectivos golpes. La verdad que a ojos de alguien ajeno, aquella situación resultaba algo así como un poco bizarra...
-Shun, no mires. -Prince se dio la vuelta empujando a su compañero para que no se asomase dentro de la habitación.
-¿Están bien? -El peliverde miró suplicante hacia Prince aún más preocupado que antes por la reacción de éste.
-Estamos bien, gracias.
-Gracias.
Dante y Yuri hablaron al unisono al reconocer la voz del joven Seed, aún doloridos y en la misma posición. La respuesta que recibieron fue el portazo que dio Prince al salir de la habitación, posiblemente indignado de haber creído que algo malo había pasado cuando realmente ambos compañeros estaban haciendo el idiota una vez más.
Yuri hizo malabarismos aún retorciéndose de dolor mientras Dante reptaba para salir de debajo de la cama tocándose la cabeza donde se había dado el golpe y mirándose las yemas para comprobar que se había hecho una pequeña herida que ya había dejado de sangrar gracias a su capacidad de regeneración, atravesando toda la basura, fue a quedar sentado en la cama de Yuri junto a éste, ambos en silencio y mirando aquel estercolero.
-¿Nos vamos a comer algo?
-Vale.
***
-¡KORA! -De dramas iba sobrado Balamb, y en aquel momento el dramatismo de la peliblanca era contagioso hasta para Shura que ya había terminado de perder los nervios cuando recogieron los sobres que indicaban en que dormitorio iban a estar asignadas cada una y la llave del mismo, todas sus cosas estaban ya trasladadas, no había vuelta atrás.
-¡Ábrelo tu primero! -Kora se quedó muy tiesa en el sitio, como si se estuviera preparando para que le pusieran una vacuna.
-No puedo... ¡hagámoslo las dos al mismo tiempo!
-Vale, a la de tres... una, dos y... ¡tres! -Shura sacó la nota del sobre sintiendo un sudor frío al ver el número ocho impreso en el papel.
-¿Qué te ha salido? -El sobre de la peliblanca permanecía bien cerrado mientras se asomaba por encima del hombro de su amiga. -¡El ocho!
-¿¡Por qué no has abierto tu sobre!? -Puso el grito en el cielo indignada con aquello y autoconvencida de que aquello iba a traerles mala suerte y quedarían separadas para siempre.
Kora retrocedió unos pasos negando con la cabeza, arrugando el entrecejo adoptando el rostro de los héroes que en el fatídico momento se sobreponen al intenso dolor antes de lanzarse a una muerte segura.
-Este es el fin... -Abrió su sobre sacando el papel de su interior... con el número siete.
Shura tuvo que parpadear un par de veces y contar mentalmente para asegurarse de que ambos números estaban seguidos.
-¡Separadas para siempre! -Kora vivía en el drama del momento sin reparar aún en la continuidad que tenían ambos números... corriendo por los pasillos para ir a sufrir en su nueva soledad en aquel dormitorio desconocido, incapaz de mirar a la otra, dejándola atrás en su carrera, abriendo la puerta con mano temblorosa y lanzándose entre las bolsas y cajas que había encima de su nueva cama a sufrir en silencio. -Estoy... tan sola... -sollozó sufriendo aquellos primeros segundos de soledad... nada iba a ser lo mismo sin su amiga a su lado...
-Kora... ¡Kora! -La voz de Shura atravesaba la pared que separaba el dormitorio de las dos.
-Ah... es como si aún escuchase su voz... -Pero la voz fue acompañada de varios golpes en la pared, haciéndole reparar (por fin) en la proximidad de ambos dormitorios, Kora se revolvió sobre la cama tirando al suelo un par de cajas por la emoción y comenzando ella también a golpear la pared para comunicarse. -¡Shura!
-¡Seguimos juntas! ¡Siii!
-No hay muro que nos pueda separar, -aunque Kora no decía lo mismo hace escasos tres segundos... -¡Ni pared que nos pueda silenciar! UoooouuuOOOOhhh -Kora empezó a improvisar una canción porque sí, porque le parecía bonito y apropiado dejarse llevar por aquella euforia. -Oh-oh-oh caught in bad romance~
Primero se escuchó un portazo del pasillo justo enfrente de sus habitaciones, luego otro directamente del dormitorio de Kora mostrando a un pequeño tornado de coletas rubias que era en aquel momento Neko.
-¡Basta de euforia y escándalo! ¡Coñe ya!
-Oooh-oouuuuh-ouuuh estoy en un romance jodió!! -Shura desde el otro dormitorio continuó improvisando la canción con el mismo ritmo que había marcado anteriormente Kora sin enterarse (de verdad, que Shura esta en la parra) de la que le había caído a la peliblanca por parte de la rubia.
-Esta también... -Neko frunció el ceño y salió corriendo a la habitación de al lado seguida por Kora para justo ver como había abierto y se había lanzado contra la chica en pleno placaje sobre la cama de esta para obligarla a callar.
-Son como niños... -Kora desde el marco de la puerta se abanicó con la mano poniendo pose de chica madura, negando al mismo tiempo con la cabeza con gesto maternal.
La tontería del insomnio en Balamb presenta:
La hora del almuerzo (comer e ir al baño es lo que más se hace en esta vida, pero para una escena social aceptamos mejor lo primero que lo segundo. Salvo que seas romano, claro. Un besito para todos los romanos. *Marco Bruto, cuchillo en mano* -Y otro para ti Shura.)
Hora del almuerzo del último día para recoger y trasladarse de dormitorio.
-No de verdad, YO necesito ayuda para terminar de recoger mis cosas, mírame, -Dante se señalo la cabeza donde tenia una venda rodeandole la frente mientras hablaba con algunas de las compañeras Seed que como él habían sido ascendidas hace poco. -Me he herido, y he tenido que ir a la enfermería, sangrando y todo, estropeando mi peinado, y...
-El nene tiene pupa. -Kora hizo el comentario mientras le daba toquecitos en la cabeza del mismo modo que se haría para consolar a un perro... pero Dante las tomo a bien poniendo, más si cabe, una fingida pose de dolor sacando el morro.
-Pero tu tienes regeneración, la herida no ha tenido que durar ni medio minuto. -Neko apostillo aquello más acertadamente de lo que las ansias de protagonismo del otro le hubiera gustado.
-¡Pero ha sido medio minuto de intenso dolor!
-Y que vamos... lo de regenerarte no atañe a las neuronas, ¿a que sí?
---Cut *antes de que lluevan tomates.