A ver cuánto me toma again. Almost there~ not (...) at least I had fun this time.
118.2.
…
Había ciertas experiencias que Matsui encontraría diferente en comparación con el punto de vista de la gente común. En algún momento, él fue consciente de que era distinto a otros. Sin embargo, luego de tantos años de vivir como un declarado ‘monstruo’ de Rizembool, había pasado a divagar y preguntarse cómo era que la humanidad ajena a él vería las cosas que le rodeaban, ya prácticamente con un dejo humorístico, o quizás ni ello. Era simplemente ‘normal’ verlo así.
Estar inmerso en dicha densa niebla roja sería otra experiencia diferente en más de un sentido. Si bien el color no sería ajeno para nadie, la intensidad de la niebla era mucho mayor para él, casi no siendo capaz de ver nada fuera de ese perverso rojo que cegaba su visión. Al mismo tiempo, esa ‘niebla’ no era una manifestación climática. Las personas comunes se sentirían débiles y nauseabundas por estar rodeados de aquel ‘aire’ que se asemejaba a un depredador y gustaba alimentarse de las energías de lo que sea que alcanzara, muy lentamente.
Y nuevamente, aquella no era su experiencia. La niebla… le resultaba muy nostálgica. Casi le daba la bienvenida, estaba dispuesta a servirle de energías en vez de arrebatárselas. Era como si respirara un aire más benévolo que el aire normal…
…mientras un cosquilleo interno, un impulso latente en él, empezaba a ser alimentado. El Rebel podía detectar que esa niebla buscaba hacerle nuevamente enloquecer y volverse tan bélico como las enshyoujos que vivían en medio de aquel rojo carmesí.
“…” era extremadamente frustrante. Su no sensata decisión de advertir a las HiMEs y adentrarse en esa niebla para alargar un poco la espera podía jugar en contra de todos, y no lo hubiera hecho de no haber visto a tantas HiMEs principiantes estar tan peligrosamente cerca de ese peligro que desconocían. No tenía ningún sentido de obligación con nadie, apenas les extendía dicha ‘cortesía’, pero a su vez tampoco gustaba darle al orquestador de la niebla el gusto de, nuevamente, salirse con la suya.
Y hablando de él…
“No puedo medir el tiempo que ha transcurrido desde la vez que nos conocimos, niño…”“Te decides a hablarme…” el Rebel estaba de pie, meditabundo, con los ojos cerrados. Era una voz que hacía eco en aquel espacio. El revoltoso podría bien no existir corpóreamente. Quizás parte de él era respirado y exhalado cada segundo. Él simplemente estaba por todas partes.
“Me doy cuenta que nunca pregunté tu nombre. Tal descortesía de mi parte, considerando que tu joven ser preguntó el mío…”“Es Matsui…” dijo con quizás una ligera impaciencia. “No que importe.”
“La identidad de cada uno es vital para vivir en una sociedad, y la etiqueta de preguntarlo es un código de conducta. Siendo un ser noble, es mi intención rendir el respeto que cada uno merece al ser tratado por otros.”“Tan caprichoso como siempre, nunca cambiarás…” Matsui sonrió levemente, con ironía, sin abrir los ojos. “No me importa que no me hayas llamado por mi nombre, por una simple razón.”
“¿Hm?”“…aquella vez que posaste tus ojos sobre mí, me reconociste como si fuera otra enshyoujo más, parte de tus leales orphans a las cuales estimas especialmente, por más que ellas no hayan sido concedidas nombres, ni mucho menos sean vistas como seres equivalentes a humanos,” asintió ligeramente. “Comprendo que eso es lo que represento para ti, y no lo niego. Desde el día que nos conocimos…” su voz se volvió más grave y pausada. “…he sido un monstruo como tú.”
“Me entristece oír que cometí una falta de respeto hacia ti. Tú eres semejante a mis enshyoujo, y sin embargo, existes más allá que ellas. Tu rol de Rebel es la evidencia que lo confirma. Por lo tanto, ¿no crees que mereces ser más que un ser sin nombre ni rostro frente a los demás? No dejas de ocultar tu apariencia de todos, hasta de tus enemigas.”“Mi semblante puede dar la idea incorrecta que un espécimen como yo es un humano normal como todos. Por ello, existir como una sombra me es útil, me quita el sentido de responsabilidad,” admitió tranquilamente. “Yo no soy un noble como tú, Yato. Pienso que congenio mejor con tus enshyoujo. Ellas son esas sombras que asechan únicamente a los irresponsables, que no atraen a nadie a sí mismas ni pretenden engañar a los incautos. También, ellas, a diferencia de la gente, no me tienen miedo.”
“Mis estimadas damas te ven como parte de ellas. Percibo que están más que felices de verte aquí y quisieran reconectar contigo. Es por eso que entraste a mi niebla, ¿no es verdad?”“…”
“Te mantienes quieto, tienes los ojos cerrados, estás contagiando una inducida paz a la niebla escarlata para prevenir que mis enshyoujo se manifiesten y ataquen a las miembros de Hanasaki que apenas evidencian nuestra presencia. Tu pasividad busca enviar el mensaje a mis damas que no tienen por qué atacar a nadie a la redonda, a y su vez, estás ralentizando la expansión de la niebla, como lo había planeado…”“…”
“Pero tú que eres semejante a mis damas, a su vez posees una naturaleza igual a la mía. Tú estás conformado por intelecto y un instinto latente de ira. Tú buscas tomar decisiones sensatas por temer lastimar a otros, y al mismo tiempo, eres más dichoso cuando te deshaces de tus límites y dejas que tus impulsos te conviertan en el depredador que verdaderamente eres. Ni te permites mirar la niebla, como si fuera un ritual de negar que aquel color te haga perder el balance más rápido. Tu paz, tu intelecto, es incapaz de contener toda la niebla que he invocado en este ambiente, sin importar qué hagas. No lo podrás aguantar por mucho más tiempo…”“Heh…” era una sentencia, y por más que sabía que perder la cordura podría hacerle arremeter contra esas inútiles HiMEs, Matsui no evitaba encontrarlo gracioso. Era quizás de esperarse que un monstruo se comportara como tal, sin importar las intenciones de por medio. “No pretendo ser más fuerte que tú. Si mi mente empieza a nublarse, desistiré en detener esta niebla, y esas HiMEs serán responsables por sí mismas. Pero debo decir…”
“…”“…que tienes a un superior muy gentil por proveerte de cuidados para que tengas tantas energías, por más que recién te han liberado de tu prisión.”
“Fufu, Yamata no Orochi-sama es el ejemplo de un caballero que sabe como manejar el tablero de la vida a su gusto en lo que moldea las reglas a su favor. Me siento gratamente humillado por contar con un superior del cual puedo aprender todo lo que resuena en mis principios.”“Y, sin embargo, te encuentras causándole problemas. Tú careces de dicha habilidad y conocimiento para probar cuánto puedes salirte de las normas. Las consecuencias de tu presente osadía hoy pueden arruinar tu vida en un futuro cercano. Podrías regresar a tu prisión.”
“Comprendo que continúo siendo de interés para Yamata no Orochi-sama incluso si estoy causando problemas, y estoy cometido a aprender de mis posibles errores, todo con tal de cumplir con sus futuras expectativas.”“…ciertamente eres extremadamente caprichoso…” comentó frustrado y casi enfadado.
“Y lo soy, un caballero opera con sus respectivos caprichos por debajo de su intachable comportamiento. Esos caprichos son los que determinan quiénes somos en realidad. Y cómo tú debes saberlo bien…”“…”
“He decidido causar este incidente precisamente por lo caprichoso que soy, porque, para mí, mis queridas enshyoujo merecen ser dadas la atención que les concedo…”“…” frunció el ceño. La niebla comenzó a agitarse. Un tumulto interno tomó posesión de él. Matsui podía detectar que Yato infestaba sus alrededores con un sentimiento bélico para despertar a las durmientes enshyoujo de su letargo. A esas alturas, ya no podía retrasar más las complicaciones del evento.
“…me aseguré de que las HiMEs fueran las que respondan… con tal de salvaguardar a aquella enshyoujo que está perdida sin mí…” la voz se cargó de una contenida algarabía y travesura de alguien quien gustosamente probaba libertad luego de tanto tiempo de enclaustro… alguien quien, por su sutil intensidad y disimulado morbo, había más que merecido aquel trato.
“¿Será posible que yo pueda quitarle la vida a una HiME ajena a mi persona sin perder ese futuro rol de Rebel que me espera, y a su vez, ganarme una enshyoujo más? Aquella es mi pregunta…”“Tsk…”
…
Entonces, las paredes rojas en el exterior temblaron a una alta frecuencia, y al igual que antes, se expandieron nuevamente como un parpadeo. Sin embargo, no fue un único suceso.
“¡Eh!” Tsubasa tuvo que retroceder al notar una segunda expansión.
“Tch, ¡todas, apártense!” exclamó Suzuka. Las HiMEs tuvieron que ponerse a correr. El perímetro delimitado por la niebla roja se expandió tanto que empezó a apropiarse de todo el claro del bosque, próximo a alcanzar los frondosos árboles.
Fue como un salto a la vez, ni bien una expansión terminaba, otro temblor de las paredes informaba del constante crecimiento. Por el hecho que la parte superior del perímetro también crecía y se asemejaba a un domo rojo, era difícil creer que no sería visto por algún transeúnte. La idea de tener que hacer algo, por más demente que sonara, comenzó a surcar en la mente de las HiMEs. Si querían evitar que civiles se involucraran, quizás valía el riesgo…
“Aruji,” Kashuu jalaba a Cho de su muñeca, en lo que se abrieron camino entre árboles. El arma se notaba estresado. “No olvides que es nuestro trabajo prevenir que la gente inocente evidencie lo que sucede, y nada más.”
“Lo sé, Kashuu,” Cho asintió.
“Creo que no lo sabes, aruji.”
“¿Eh?” ella ladeó su cabeza.
“Quiero decir que, si este incidente crece en magnitud y es visto por alguien inocente, eso no quiere decir que vale la pena que te pongas en peligro. No estás en condiciones para hacer nada, no podrás hacerlo, por más que lo intentes,” dijo estresado y cabizbajo. “Entiéndelo, por favor.”
“Kashuu…” se sorprendió por la severidad, aunque su atención se desvió al oír a Tenshi.
“¡Ahh, ¿por qué se expandió más en esta dirección?!” se quejó la peliazul, quien tuvo que saltar para evitar un incremento del perímetro más violento, el cual casi la traga entera. Terminó a apenas un par de centímetros de la nueva pared, y efectivamente, está volvió a temblar.
“¡Tenshi!” Suzuka acudió para agarrarla y saltar segundos antes de que su kouhai fuera tragada por la niebla. Volvió a saltar un par de veces hasta que Tenshi se soltó.
“Gracias Suzuka, pero no tienes que cuidarme tanto, no puedo hacerte lenta ahora,” Tenshi asintió y miró fijamente a la pared frente a ambas la cual todavía no volvía a vibrar.
Hubo una leve quietud. Esa expansión que les llevó entre los árboles del bosque parecía finalmente haber desistido, y la incierta paz acababa de reanudarse. Luego de unos segundos de tensión, las HiMEs decidieron acercarse entre ellas.
“Ehh, ¿todas están bien?” preguntó Kosuzu, claramente asustada, en lo que caminaba.
“Así parece…” Saki asintió y dio un suspiro. “Quisiera al menos saber con qué lidiamos aparte de esas orphans que presumo nos esperan dentro.”
“Ninguna de nosotras tiene la habilidad de eliminarlas. Sólo podemos asumir que lo que el Rebel nos dijo sea cierto, que pelear inútilmente con ellas es nuestro único recurso si no tenemos opción…” Suzuka se puso a pensar.
“Sin embargo, no veo que sea todavía una emergencia de sumergirnos a este enclaustro,” observó Norimune, sonriendo cansadamente. “No será una situación ideal, el Rebel no pudo ralentizarlo por mucho, como podemos ver, pero continuamos en un ambiente lejos de otras personas. No es una emergencia que amerite correr riesgos.”
“Estoy de acuerdo,” Tsubasa asintió. “Aunque tampoco tenemos claro si hay gente lo suficientemente cerca para haber visto algo. Quizás alguna de nosotras deba hacer vigilia para saber si hay moros en la costa.”
“Sí, estoy de acuerdo,” dijo Tenshi.
“Puedes ir a hacer eso,” sugirió Suzuka.
“No, ya te lo he dejado claro, no tienes que sobreprotegerme,” la peliazul se impacientó considerablemente. “Está bien que digas que sigo recuperándome y que no quieras que ingrese a la niebla roja, pero de entre todas aquí, estoy entre las más atléticas. Creo que lo mejor es que alguien menos propenso a pelear sea quien lo haga.”
“Entonces…” Kashuu iba a sugerir a Cho, aunque no habló lo suficientemente rápido.
“Voto por Kosuzu, ella todavía no sabe usar sus poderes HiME, después de todo,” observó Saki.
“Eh, pues…” la pequeña se inquietó y bajó su mirada con cierto cargo de consciencia. “T-tiene sentido y haré lo que me digan, pero lo siento mucho por no poder aportar más ahora…”
“No digas eso. Justamente te estamos dando un trabajo importante. Asegúrate de redirigir o alejar a las personas que fueras a ver por el camino principal del bosque,” observó Cho, asintiendo con una leve sonrisa.
“S-sí,” la pequeña asintió de vuelta con decisión. “Haré todo lo que pueda.”
“Hanajima-san, no deberías ser tan tajante con nuestra compañera,” observó Tsubasa a su amiga. “Es ahora que tenemos que apoyarnos mutuamente.”
“No ha sido mi intención, sólo es bueno dejar las cosas en claro, precisamente por tratarse de una emergencia,” contestó Saki, alzando una ceja.
“De todos modos, le debes unas disculpas.”
“Hm…” ella se extrañó un poco y pasó a mirar a Kosuzu sin saber qué decir.
“¡E-ehh, e-está bien, no me debes disculpas, tienes razón en decir que todavía no poseo experiencia!” se apresuró a decir la menor, sonriendo incómoda. “Estoy bien, en serio.”
“Bueno…” Saki regresó a mirar a Tsubasa. “Ya la oíste.”
“Ahh, no es tan simple y lo sabes, por favor cambia tu actitud…” Tsubasa negó.
Repentinamente, la pared roja cerca de ellas volvió a temblar. La expansión regresó, con todos de inmediato volviendo a huir y apartarse. Sin embargo, luego de dos expansiones, Kosuzu se chocó contra el tronco de un árbol que le hizo caerse sentada al piso.
“¡Ahh!” ella aterrizó con pesar y entonces notó cómo un aura roja estuvo por manifestarse como parte del nuevo perímetro, a punto de tragarla…
“¡Kosuzu!” Cho no tuvo tiempo de ni pensarlo. Era la que estuvo más cerca y la que pudo hacer algo con el muy poco tiempo que la expansión les daba. Si alguien como Kosuzu terminaba frente a esas orphans no había ninguna garantía de su supervivencia, a diferencia de ella misma. Eso fue todo lo que atinó a considerar.
La peliceleste pudo agarrar y lanzar a Kosuzu apenas fuera del nuevo enclaustro, y Cho terminó por desaparecer detrás de la nueva pared roja.
“Tsk, ¡aruji!” Kashuu no lo pensó dos veces y pasó a través de dicha pared, tras su ama.
“Demonios…” Suzuka maldijo por lo bajo, y se sorprendió al ver a su propia arma correr hacia aquel perímetro. “¡Eh!”
“¡Continúen huyendo!” exclamó un inusualmente serio Norimune, quien al igual que Kashuu atravesó la pared sin reserva alguna.
Tal y como el Rebel les dijo, dicho perímetro iba a expandirse conforme más gente se adentrara al mismo. Y así fue. La expansión se volvió más violenta y veloz. Suzuka tuvo que cargar a la pequeña Kosuzu en lo que todas corrieron casi a la misma velocidad que la expansión resultante. La peliblanca oyó a la HiME primeriza disculparse repetidamente en sus brazos, sin poder consolarla, sólo asegurándose de agarrarla firmemente para ponerla a salvo.
…
A una prudente distancia, los gemelos Kagamine observaban los sucesos con gran angustia.
“Uhh, ¿tú crees que Matsui se encuentre bien?” preguntó Rin. “Era mucho para él desde un inicio, se está esforzando demasiado.”
“Si hubiera perdido el control, se habría unido a esta expansión, Rin,” le aseguró Len, sin despegar sus ojos de aquel perímetro rojo que perseguía a las HiMEs. “Debe estar velando por sí mismo ahora.”
“Eso espero…”
“Sí, tenemos que creer en él…”
…
“…”
No todo lo presente era perceptible. El área escarlata, a pesar de ser intangible, representaba un gran peligro para las HiMEs quienes no podían hacer más que huir. Era visible y, por lo tanto, se podía actuar ante la misma.
Por otro lado, las HiMEs corrieron y atravesaron un punto del bosque donde yacía un ser incorpóreo quien, en un sentido quizás incorrecto de decir, encaraba la propia expansión. Aquel sin cuerpo ni presencia, después de todo, podría no estar definido por conceptos como la dirección, el espacio o la anatomía que definía a la gente común, y aun así, dicha presencia se mantuvo inmutada mientras las HiMEs pasaron por su ubicación, para también sumergirse dentro de la marea escarlata.
Jinkougyou se mantuvo firme en lo que el rojo le hizo desaparecer…
…
“Tch…” Kashuu pudo sentir un gran bajón de energías. La niebla parecía nociva, le dificultaba respirar, le ardía los ojos. Prácticamente no podía ver nada…
“Bouzu…”
“¡Eh!” fue agarrado de un brazo y se sobresaltó, aunque por la cercanía pudo reconocer a Norimune. “Tú…”
“Mantente fuerte, tenemos que encontrar a tu aruji,” le recordó con firmeza. “No debe estar muy lejos de aquí.”
“…” asintió e hizo lo posible por mantenerse de pie y atento, por más que no dejaba de perder enfoque y energías. “…no pensé que vendrías a ayudarme. Te ves mucho más resiliente que yo.”
“Es la experiencia,” dijo con naturalidad, sin dejar de buscar a la HiME con la mirada. Apenas notaba las siluetas de los árboles en medio del panorama rojo. “No hay orphans aun, hay que apurarnos.”
“Sí…” Kashuu frunció el ceño. Era una tremenda frustración y sabía que Cho estaba en un estado mucho peor que el suyo. Y aun así… “Aruji no debería haber podido moverse, pero no la veo. ¿A dónde se fue?”
“Lo averiguaremos en su debido momento,” comenzó y empezaron a avanzar. Esa quietud gritaba en sus oídos. El rojo parecía haber desaparecido cualquier indicio de viento e incluso la fauna del bosque. Seguramente las aves fueron las primeras en huir como de costumbre.
Fue un reconocimiento de árbol tras árbol, perfiles oscuros en medio de lo rojo, los cuales no poseían definición por la propia niebla. Nada se movía, sólo aparecían más árboles a corta distancia, hasta que vieron un ‘árbol’ mucho más corto, el cual demostró movimiento.
El sobresalto producto de un tercer ser con vida duró muy poco. Era Cho, quien caminaba con lentitud y ambas manos frente a ella, las cuales parecían intentar palpar algo.
“¡Aruji!” Kashuu le agarró de ambos hombros. “¡¿Te encuentras bien?!”
“K-Kashuu…”
“…” fue desconcertante para el arma ver a su aruji con una expresión de terror absoluto y unos ojos ausentes. La tenía frente a él, pero, por algún motivo, no era capaz de ayudarle.
“No puedo verte, Kashuu… mis ojos están completamente inundados de rojo…”
“…” Kashuu asintió. “Descuida, te vamos a sacar de aquí, no te preocupes,” se giró al otro.
“…” Norimune les miraba, ensimismado.
“Tsk…” y, para sumar a la incertidumbre, nunca antes había visto al otro verse tan impotente. Kashuu optó por agarrar a su HiME de su muñeca para comenzar a correr.
“Espera un momento, bouzu,” dijo el mayor.
“¡Tenemos que huir ya!”
“Esa es la dirección donde huyeron las demás. Si el perímetro estaba enfocado en perseguirles, nos conviene huir a noventa grados de su camino,” asintió. “Síganme.”
Había hecho un buen punto. Por más que parecía que Norimune no quería compartir algo con él, Kashuu supo que tenía que seguirle, y así, los tres fueron en búsqueda del fin del enclaustro.
Aquel muerto bosque les acompañó en silencio y omnipresencia. Era una situación sin precedentes. Kashuu no dejaba de mirar por encima de su hombro para cerciorarse de la ausencia de orphans. No podía entender lo que sucedía, pero era lo de menos. Tenía que rescatar a su aruji.
Mientras tanto, Norimune seguía las mismas intenciones de su menor. Sin embargo, su percepción de la realidad era muy distinta. La quietud, la aparente ausencia del peligro, el hecho que los tres corrían en una dirección camino a la salida… todo ello era un capricho. Se encontraban jugando bajo las reglas de alguien quien los tenía bajo su merced.
Y la HiME… ya estaba atada a esas reglas.
“¡Por ahí!” Kashuu pudo notar que el frente se esclarecía. Debían estar cerca. Sólo un poco más.
“Eh…” Cho oyó hojas que crujían.
“Ya no estamos solos,” observó Norimune, afilando sus ojos.
“Tsk, sigamos corriendo,” afirmó el pelinegro. Apretó el agarre de su aruji al sentirla temblar.
“Bouzu…” comenzó el mayor en lo que mantenían el ritmo. “¿Recuerdas al niño que guiaste de regreso a Rizembool el otro día?”
“Eh… no ahora, kuso jiji,” se impacientó.
“…” Norimune le miró de reojo. “Cuando salgas de aquí, búscalo.”
“¿Qué dices?”
“Presumo que está camino a este lugar. Ni bien lo veas, pídele ayuda.”
“Eh…”
“…quizás esté dispuesto a darte una mano.”
“¿Qué… quieres decir?”
De repente, enshyoujos emergieron desde el suelo, con una agarrando a Cho de una pierna.
“¡K-Kashuu!” exclamó la peliceleste, petrificada.
“¡Aruji!” él no pudo hacer nada ya que otra enshyoujo lo embistió y le hizo soltarla. Kashuu entonces fue jalado por Norimune para prevenir que esa orphan lo ataque.
“No te rindas, estás cercano a la salida,” le recordó.
“¡Suéltame, aruji necesita ayuda!”
“…” Norimune no le hizo caso y, sorprendentemente, agarró a Kashuu y le forzó a correr hacia el límite, dejando a la HiME detrás. Más enshyoujos procedieron a agarrar a Cho para impedirle que huyera.
“¡Suéltame! ¡Maldición! ¡¿Qué demonios haces, miserable?!”
“…un miembro de Rizembool nunca ayudará a una HiME. Ni ese niño lo haría…” continuó Norimune, con una voz lúgubre. Alzó a Kashuu al aire.
“¡Déjame salvar a aruji!” forcejeó, aunque por el esfuerzo, comenzaba a sentir mareos. Esa niebla le había debilitado demasiado.
“Pero puede que te ayude a ti…” dio una carrera más y lanzó a Kashuu con todas sus fuerzas. Así, pudo lograr catapultarlo fuera del perímetro y de regreso al bosque normal.
“¡AAHHHH!”
Náuseas, mareos, imposibilidad de ver por el rojo que saturaba su visión, aunque podía sentir esas manos frías que la presionaban contra el suelo, que podrían hacerle hundirse bajo la tierra por la fuerza que usaban, que le rasgaban por las largas uñas que poseían…
Cho se sacudía en vano. No tenía fuerza para contrarrestar la prisión a la que la sometían las orphans. No entendía por qué dichos enemigos no la herían ni atacaban, sabiendo lo fuertes que habían demostrado ser durante la inauguración de las olimpiadas, aunque… extrañamente…
…no le sorprendía. Sentía que esa restricción tenía razón de ser, por algún instinto que era ajeno a ella misma.
Sentía que las orphans la apresaban, mas no la lastimaban.
Sentía que había algo a lo cual no podía derrotar, un sentido de que todo estaba ‘en su lugar’, y no podía revelarse ante esa noción.
Sin embargo, no estaba calmada. Nada de ello era una certeza alguna. Incluso si no detectaba que esas orphans quisieran lastimarle, estaba completamente bajo la merced de ellas. Continuó forcejeando por más vueltas que le diera la cabeza. Su respiración se agitó considerablemente.
Y entonces, ni pudo marcar su propio ritmo de respiración. De repente, le faltó el aire, por más rápido que tratara de respirar. Sus pulmones no oxigenaban. Estos temblaban semejantes a la pared que continuó expandiéndose.
Pasó a sentir, con pánico, que su respiración era insuficiente ya que ella no respiraba sólo para sí misma, que había algo más que se asfixiaba por dentro, y que ahora, la jalaba bajo las aguas con tal de llevarse todo el oxígeno.
…
“!!!”
Y con esa bocanada ajena de aire, su corazón se puso a latir a mil. Su sangre se puso a hervir, su temor le hizo sacudirse con más fuerza y unos deseos de librarse de apoderaron de su ser. Cho volvió a oír aquel desgarrador grito que le había plagado la cabeza desde aquella noche en el muelle. Al oírlo, ya no pudo contenerse más, y pese a temer las implicaciones, usó su elemento para quemar y apartar a todas las enshyoujos que la apresaban.
Un terror le nubló la cabeza. Cho se puso a gritar en lo que se puso a correr. El rojo la continuó cegando, pero su mente no conectó con la imposibilidad y su percepción visual se desentendió de su avance. Fue como si algo más en su ser supiera a dónde dirigirse, en lo que gritaba, en lo que el grito en su cabeza continuaba manifestándose…
…en lo que ambos gritos surgían de esa HiME que parecía perdida y mortalmente lastimada. Las enshyoujos corrieron detrás de ella.
…
“Tsk… ¿por qué…?” Kashuu cayó sobre el suelo del bosque. Sus energías le habían abandonado. Intentó ponerse de pie, pero apenas sentarse casi le hizo desplomarse.
No entendía por qué Norimune le había salvado. Si estaba preocupado por él, entonces Cho era quien debía ser protegida, puesto a que un atributo HiME era dependiente de su bienestar. Igualmente, tampoco entendía por qué este había decidido quedarse dentro de la niebla si tan dispuesto había estado de abandonar a su aruji.
Kashuu no podía aceptar que había sido priorizado, y que había resultado completamente inútil. Su vida no valía por su cuenta si algo le pasaba a su aruji, y él estaba dispuesto a correr riesgos en su nombre. Incluso si fuera a tratarse de una completa imposibilidad, preferiría quedarse a su lado, al igual que aquella noche en el muelle…
Se agarró su cabeza a manera de tratar de estabilizar su temblante visión, cuando oyó unos pasos acercarse…
“Tsk, eres esa arma…” Hakuzosu apretó los dientes. Alistó sus garras. “¡Me las pagarás!”
“Eh…” Kashuu se sobresaltó. Afiló sus ojos, aunque no tuvo que moverse ya que aquel kitsune orphan fue agarrado del cuello de su camisa por alguien más.
“Oye, suficientes fechorías por un día, Haku,” le recordó Shiyoon, sonriente. “Recuerda que ahora sólo nos toca mirar, ¿de acuerdo?”
“¡No te metas! ¡Esta arma y su inmunda HiME me deben una revancha!” exclamó colérico. “¡¿Qué haces tú defendiendo a gente de Hanasaki?!”
“No, si lo hago por ti.”
“¡¿Qué cosa?!” se indignó.
“Porque pienso que si te andas vengando de un arma que es secundaria a lo que las HiMEs te hicieron, más aún si se ve tan herido, entonces sólo vas a perder por dentro, ¿no lo crees?” comentó el chico, indistinto. “Aprende a pensar en más que lastimar a otros, no es bueno para ti.”
“¡Debes estar bromeando!” Hakuzosu se sacudió para soltarse, aunque Kashuu ya había pasado a segundo plano y dirigió toda su cólera a su supuesto supervisor. “¡Deja esas ideas tontas para los humanos como tú! ¡Yo soy un orphan y la venganza es parte de mí! ¡Me merezco hacerles pagar por el otro día!”
“Entiendo, pero ya mucho anda ocurriendo aquí y sólo te meterás en problemas si lo haces peor,” Shiyoon se encogió de hombros. “Además, si matas a un arma este sólo va a resurgir al costado de su HiME o algo. Es inútil que lo hieras.”
“Eh…” Kashuu se quedó en blanco. Podía ser posible, hasta pensó por una fracción de segundo ‘pedirles el favor’, pero a su vez reaparecer podría causar incluso más estrés en su aruji por la cantidad de energía que requeriría.
“¿Tienes algo que decir?” al oír algo del arma, Hakuzosu le miró desde arriba con un dejo de superioridad. Le miró con desapruebo. “Ya no te ves tan seguro sin tu HiME cerca de ti. ¿Acaso siempre fuiste un debilucho?”
“…cállate, orphan…” Kashuu bajó su mirada, apretando los dientes.
“¡¿Qué dices?!” nuevamente, el kitsune fue detenido por Shiyoon.
“Presumo que tu HiME está en peligro, y en uno grande, por lo débil que te ves,” observó este.
“…”
“Hm…” el orphan frunció el ceño, y entonces recibió un suave zape de parte del otro. Como respuesta, le lanzó un zarpazo que el otro supo evadir como de costumbre. “¡¿Qué haces?!”
“Sólo te detenía antes que digas algo insensible. No hay punto de hacer la situación peor,” confesó el otro, tranquilamente.
“Tch, no me importa, y tu rostro sonso es una de las cosas más insensibles que existen, así que yo no soy el problema.”
“Vaya, no es la primera vez que escucho algo semejante, tal vez debería preocuparme,” comentó Shiyoon, sonriendo incómodo.
“Nuevamente, ¿no eres tú quien anda en más problemas por confraternizar con el enemigo?”
“No duele extender un poco de simpatía, sobre todo si no estamos contribuyendo a este desastre. Este atacante nos está haciendo ver a todos los de Rizembool como monstruos. No nos conviene darle la razón.”
“…como sea, si no me vas a dejar hacerle nada, vámonos de aquí,” Hakuzosu se dio media vuelta. “Prefiero no rodearme de más desagradables humanos…”
“Oh, espera un momento,” Shiyoon se sorprendió al ver a alguien acercarse.
Un sonido en el aire se incrementó en lo que una cuarta persona con jets como zapatos les dio el alcance. Era alguien ya conocido por los tres, sorprendentemente…
“¡¿Kashuu?!” Ortho se quedó en shock y de inmediato aterrizó frente a él.
“O-Ortho…” su sangre se heló. ¿Cómo demonios supo Norimune que estaba en camino? Kashuu se despertó y le agarró de ambos hombros.
“¡Eh!”
“¡Ayuda! ¡Mi aruji está dentro de esa área detrás de nosotros! ¡Intenté sacarle de ahí, pero hay muchos orphans y-!”
“¡Cálmate, por favor!” Ortho se apenó. “No te puedo ayudar con eso. Esa niebla es demasiado peligrosa para todos nosotros.”
“P-pero…” sí, supuso que no ayudaría a una HiME.
“Es más que un aire. Ese ambiente irradia un tipo de energía altamente nocivo. Incluso yo no duraría mucho tiempo apenas estando de pie ahí dentro.”
“Tsk, entonces…” a pesar de esa explicación, vio al menor sacar una especie de pistola semejante a un termómetro eléctrico.
“Pero puedo al menos disipar la energía que te ha lastimado tanto. Quédate quieto, por favor,” y así, se puso a irradiar al arma con dicho instrumento.
“Hm…” por su parte, Shiyoon alzó una ceja.
“¿Qué está pasando aquí?” una vez más, Hakuzosu volvía a perder las esperanzas de que los humanos fueran seres racionales. “Estás ayudando a un arma de Hanasaki, ¿acaso no eres parte de Rizembool como nosotros?”
“Kashuu me ayudó en una emergencia el otro día,” dijo Ortho sin reserva alguna. Pasó a sonreír. “Así que pienso en él como un amigo, por supuesto que le devolveré el favor.”
“Haha, ¿ves que ya no soy yo quien confraterniza con el enemigo?” Shiyoon rió un poco.
“Ni se te ocurra tomarme el pelo, imbécil,” el kitsune apretó los puños. “Los odio a todos ustedes, humanos caprichosos.”
“Kashuu, lo siento, quisiera poder ayudarte a salvar a tu HiME, pero estamos frente a un enemigo muy peligroso,” dijo Ortho. “Pero la ayuda está en camino. Es más, ya les he enviado las coordenadas. Tenemos que confiar en que tu HiME estará bien y esto terminará pronto.”
“…” tenía más preguntas que respuestas luego de esa información, aunque sus sentidos y balance ya se habían recuperado considerablemente. Asintió. “Gracias por ayudarme, sé que hasta eso puede considerarse un problema para alguien como tú.”
“No, está bien, en serio.”
“…” pudo ponerse de pie y encaró a la pared roja. “Ahora tengo que ir a sacarla de ahí.”
“¡N-no, definitivamente no estás curado y aún si lo estuvieras estarías bajo mucho peligro!” se escandalizó el pequeño. “¡Por favor no lo hagas!”
“Descuida, yo estaré bien mientras mi aruji lo esté,” afirmó, listo para aventurarse.
“¡Ehh! ¡P-por favor deténgalo!” suplicó Ortho, asustado.
“Okay~” Shiyoon agarró a Kashuu de un hombro. “Detente ahí.”
“¡¿Ah?! ¡No te metas!” el arma se impacientó y se giró para apartar al otro, aunque el chico fue más rápido y de un limpio movimiento lo derrotó de regreso al piso.
“¡Eh!” Ortho se asustó.
“Descuida, no le he lastimado, sólo es un recordatorio que su balance todavía pende de un hilo. Fue fácil hacerle perder el equilibrio,” dijo el aspirante a Rebel, amenamente. “Por cierto, arma, ¿de casualidad eres pariente de Haku o algo? Tienes sus mismos impulsos agresivos.”
“Tch, ¿qué dices…?” Kashuu le miró con fastidio.
“¿Y por qué me metes en este asunto? ¡Déjame en paz!” se sumó el orphan.
“Entiendo que quieres ayudar a tu HiME, pero este enemigo no te dará la oportunidad. Es más, podría hacer que las cosas empeoren si no tienes un plan,” observó Shiyoon. “Siento decírtelo, pero tienes que aceptar que eres impotente en esta situación.”
“Tch, no es tan simple…” Kashuu volvió a levantarse. “Mi vida no importa. Yo seguiré bien mientras mi aruji lo esté, puedo regresar una y otra vez. Por eso pienso usarlo para protegerla.”
“Kashuu…” Ortho se entristeció.
“…” Hakuzosu desvió su mirada, como quien estuviera escuchando a un loco.
“No lo sé…” Shiyoon dio un suspiro. “Es un poco desagradable que digas eso.”
“No me importa lo que pienses,” volvió a encarar la niebla. Esta vez, Shiyoon apropiadamente se puso en su camino.
“¿Y acaso no importa lo que tu aruji piense?”
“¿Qué dices?” se sorprendió.
“Porque si tú tienes vidas infinitas por ella y las usas sin preocuparte por tu bienestar, sólo la estás haciendo responsable. Creo que, en su lugar, detestaría que alguien haga eso por mí.”
“Tsk, ¡eso no importa ahora!” pretendió quitarlo del camino, y nuevamente, el otro le desestabilizó con muy poco esfuerzo. “¡AHH! ¿Por qué… te metes?”
“Porque Ortho es un buen niño, ¿no es verdad? No quiero verlo triste,” dio un suspiro. “Deja de insistir. No vas a cruzar esta pared mientras yo esté aquí.”
“Tsk…” Kashuu vio a ese joven extenderle una mano.
“No te ayudaré con tu HiME en estas circunstancias, pero si el peligro se desvanece y esta niebla se debilita, te prometo que te llevaré donde ella,” dijo sin rodeos. “¿De acuerdo? Estoy dispuesto a hacer eso por ti.”
“…” sabía que esa ‘tregua’ era lo único que podría sacar de su situación. Desvió su mirada, apretó los dientes, sintió una desesperanza asfixiante, y luego de comprimir sus ganas de arremeter contra aquel chico, tuvo que aceptar esos términos. Aceptó la mano para ponerse de pie, pero se soltó lo antes posible. “Si algo le pasa, te haré arrepentirte.”
“Seguro que también me sentiré mal por mi cuenta. No eres un mal tipo,” comentó el otro, sonriendo apenado. “Nos toca esperar a los refuerzos. Viendo que Ortho ya anda por aquí, no debe tomar mucho más.”
“¿Quién va a venir? Si todos ustedes temen siquiera exponerse a esta niebla, ¿qué clase de super soldado se va a encargar de esto?” preguntó Kashuu.
“Haha, ¿super soldado? No, no es nada como eso,” Shiyoon rió un poco.
“¡Deja de burlarte de este asunto si mi aruji está en tanto peligro! ¿Acaso siempre eres así?”
“Siempre…” Hakuzosu dijo a regañadientes. Era reconfortante oír quejas ajenas sobre él.
“La ofensiva no funcionaría eficazmente contra este revoltoso, es ahí donde entra la tecnología de Rizembool para ponerle en su lugar,” explicó Ortho. Asintió con decisión y certeza. “Nii-san se encargará de esto.”
“¿Tu hermano?” Kashuu se confundió.
…