Author Topic: Unidad de Investigación y Control — Registro de incidentes y malas decisiones  (Read 10265 times)


Haruhin

No fue mi mejor mes para escribir :'D lo siento...


MAIN STORY: #04


Había algo que le estaba molestando hace un rato desde que había comenzado el traslado. Lo estaba llevando a hacer una mueca en su asiento del auto que iba rumbo al aeropuerto. 

No estaba muy entusiasmado con el carácter de la misión especialmente por la mención de los fantasmas en ella, pero como el conejillo de indias corporativo que era, poco o nada podía hacer para negarse a su destino.
Comenzó a sudar un poco en frío pensando en los escenarios que podrían tocarles en ese pueblo tan solitario, si efectivamente regresarían a la U.I.C después del plazo establecido por el superior Fujieda…

Su cara empezó a palidecer, o eso había sido lo que había escuchado vagamente como ruido de fondo viniendo de parte de Albatross (Flat parecía estar más ocupado jugueteando todavía con el celular que les habían dado hace unas horas).

No, no, no…

No había que alterarse, todo va a salir bien.

Lo que le sacó de su trance fueron las instrucciones concisas del conductor que les pidió a todos descender y hacer ahora su ingreso al aeropuerto, hacer el check-in de sus maletas y buscar su vuelo correspondiente.

–Oigan, ¿no les parece curio-– Vane rompió el silencio luego de despedirse de su maleta y comenzar a darle una mirada vaga a los documentos de viaje. Debían cruzar medio aeropuerto para llegar a la puerta que les correspondía pero tenían algo de tiempo de sobra para curiosear un poco por el duty free o hasta para comer en alguno de los locales de comida rápida. 

Sin embargo, antes de que pudiese terminar su frase, Albatross había sido el primero en desaparecer de su campo de visión y Flat en tanto, seguía a su lado, pero al mismo tiempo era como si no lo estuviera. Estaba fuera de servicio, pero con una sonrisa divertida en el rostro mientras seguía picándole al celular entre sus dedos pareciendo haber descubierto alguna función o algo adicional en todo este rato de la que no se había enterado.

–Uh, iba a decirles si no les parecía raro que estemos en un vuelo comercial ahora. Fujieda nos dijo que vendrían por nosotros y el traslado sería directo hacia el punto de la misión. Pero ahora además debemos buscar un alojamiento allí cuando lleguemos…–

Ah. Claro, eso era lo que le estaba haciendo ruido desde que había empacado en las instalaciones de la U.I.C. Nada de lo que estaban haciendo ahora mismo calzaba mucho con las instrucciones que el superior Fujieda había explicado en la reunión con el equipo.

Vane arqueó las cejas confuso y volvió a darle un vistazo a los documentos para encontrar ahí su ticket de embarque.
Luego le hizo una seña a Flat para que lo siguiera hacia la puerta que necesitaban (y esperaba porque Albatross se les uniera pronto, parecía a lo lejos que había encontrado algún souvenir de su gusto). Si uno se quedaba abajo del avión iba a ser mucho más problemático reprogramarle un viaje.

Debieron ser cambios de último minuto, tal vez un imprevisto que había llevado a hacer una alteración de todo el viaje… ¿no?

La verdad, es que todavía se consideraba un miembro bastante nuevo en la organización como para creer en que los cambios de temperamento de su jefa cuando algo la molestaba podían generar cambios así de drásticos para un procedimiento en cuestión de horas.

Igual, si fuera ese el caso… ya estaban ahí a nada de embarcarse. No servía de mucho darle más vueltas al asunto, aunque su bichito interno que se cuestiona todo le estuviera picando en el fondo.

En el avión decidió sentarse cerca del pasillo. Las piernas le quedaron un poco apretadas contra la fila de asientos que tenía por delante y el respaldo del asiento era algo duro, pero si se pegaba una siesta o se dedicaba a mirar un par de películas, tal vez iba a ser un viaje más tranquilo.

La falta de costumbre a volar lo tenía un poco nervioso, pero no quería comentarlo en voz alta. Sus compañeros parecían ni inmutarse con el despegue y ahí estaba él encomendándose en su fuero interno a todos los dioses porque ese cacharro de metal no se viniera abajo.

Escuchó un sonido de queja viniendo del asiento contiguo que le sacó del trance. Ahí reparó en que le había estrujado por error la mano al pasajero que estaba al lado.

–¡O-Oh, discúlpeme!-