Author Topic: {✨} Side Quests.  (Read 550 times)


Nite

{✨} Side Quests.
« Topic Start: August 30, 2016, 03:49:25 PM »
{topecito bonito}

Bueno, ya era tiempo de que posteara por aquí
« Last Edit: April 17, 2017, 11:46:50 AM by Nite »


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« Last Edit: November 10, 2016, 12:33:53 PM by Nite »


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Re: Will fic for wine。
« Reply #2: August 30, 2016, 03:53:38 PM »
Esto es la continuación para algo que todavía no he escrito, pero tenía que sacármelo del sistema orz corto como siempre
Personajes: Shizuo/Izaya
Downtown District AU


"Creo que me gustas"
"¿Crees Shizu-chan? ¿Qué clase de declaración es esa?" a pesar de su tono tedioso, Izaya Orihara sonreía de oreja a oreja. Algo raro de presenciar, especialmente para Shizuo. "Necesito un hombre fuerte. Que esté seguro de todo lo que dice y hace; no un bruto que se de a entender a medias"
Izaya se irguió serio en la cama, acaparando las sábanas para cubrirse y destapando al rubio. Este solo logró fruncir el ceño, marcando aún más su mueca.
"para gustarte no pareces demostrarlo"
"tu solo quieres escucharlo en voz alta" se quejó "como si nunca te lo hubieran dicho"
"..."
¿Qué? ¿nunca te han dicho que te aman?
"... ¿Qué?"
"Que te amo"
"pero tu dijiste-"
"Yo sé lo que dije. Y a mi me fastidian las personas manipuladoras. Así que ¿para qué andar con rodeos? Saltémonos lo innecesario. Te amo y ya."

Izaya estaba histérico.
Rojo, avergonzado e histérico.
"largo" gritó, patéandolo fuera de la cama "¡Que te largues!"

Una discusión tan temprano en la mañana no estaba en los planes de ninguno. Tal vez un beso y una taza de café; pero no que Shizuo terminara en el pasillo del departamento únicamente en ropa interior.
"No seas tan hijo de puta, al menos dame mi ropa" gritó.
Más de uno asomó la cabeza. Para cuando Izaya lo hizo únicamente le arrojó su celular y billetera.
« Last Edit: November 10, 2016, 12:34:47 PM by Nite »


Nite

Re: Will fic for wine。
« Reply #3: November 10, 2016, 12:33:12 PM »
Personajes: Tom Tanaka, Namie Yagiri
Serie: Durarara


A la hora de siempre cada uno llegaría por su cuenta y se sentaría a espaldas del otro sin realmente mucho que decir. Tom leyendo el periódico y Namie con esos gruesos libros de autoayuda, que aunque no los necesitara, se le hacía una excusa menos patética a tan solo salir por aire por resultarle insoportable trabajar para Izaya Orihara.

"Y, ¿te ha aumentado el sueldo?" Namie no sabía si tomárselo a broma.
"¿lo has hecho tú?"
"No me lo ha pedido. Y no creo que lo haga, Shizuo es muy conformista y suele ser feliz con lo que tiene"
"A diferencia de nosotros..."
Tom sonrió, casi le hacía gracia "no me parece que Orihara sea una persona codiciosa; presumido sí, pero codicioso... podrías llamarlo incluso minimalista"
"¿Bromeas?" cerró indignada el libro y volteó a ver la melena castaña, Tom no se había volteado a verla.  Hasta ahora estaba segura, que solo se habían visto de perfil, nunca cara a cara "vive en un penthouse con la mitad de las paredes de vidrio. Supuestamente para poder ´observar mejor a sus humanos´... es un maldito exhibicionista. Seguramente voyerista también" concluyó la mujer en rabieta agitando la cuchara de su café.
Tom Tanaka no era nadie para venir a arruinarle el momento de paz que tan ansiosamente buscaba.

"No me importaría si un día de estos le cayera en serio una de esas máquinas expendedoras encima" y dicho esto una señaletica los sobrevoló a ambos cayendo metros más lejos.
"Quedarías sin empleo"
"Bueno fuera, para eso Heiwajima tendría que mejorar su puntería" bufó fastidiada; Tom se levantó y pagó la cuenta de ambos "siempre puedo conseguir otro trabajo. No creas que estoy ahí por falta de dinero" su conversación terminó al escucharse las enfermizas risas de fondo y el típico gruñido al que todos menos Namie estaban acostumbrados.

"Por cierto, hoy me toca" avisó, haciendo que Tom desviara la mirada simulando no haberle visto el trasero; asintiendo en el acuerdo mutuo que tenían:
Hoy Shinra atendería a Izaya y a él le tocaría ensuciarse el traje de la sangre de Shizuo; apenas era medio día, aún había trabajo que hacer.



Nite

Re: {✨} Side Quests.
« Reply #4: September 30, 2017, 07:43:31 PM »
((más Shizaya))
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No presumía saber nada de los complejos mecanismos que mueven al mundo, de todos los pequeños engranajes, resortes y tuercas que hacían posible la coexistencia de todo, pero si Izaya había aprendido una cosa es que hasta los mejores sistemas tenían fallas. Aunque cabe señalar que no estaba del todo seguro de si ser capaz de ver aquellos errores no lo convertía en uno; "anomalía" era una palabra mucho más fácil de tragar, de todas formas.
La maldad tiene su propia textura y su propio color; para él, el mundo no era más que una serie de escenas de crímenes conectadas que nadie se había encargado de limpiar; las manchas no eran sangre pero lo habían sido, algunas de ellas, al menos—desesperación, venganza, injusticia, abuso; todo dejaba su marca en el mundo. También en las personas que, como Lady Macbeth, jamás serían capaces de lavar la sangre de sus manos, los pecados que habían cometido; incluso si ellos ya no lo veían, él sí. Flotaba a su alrededor y se asía a ellos, como un montón de víboras etéreas. Hacía mucho tiempo que se había resignado a convertirse en un ermitaño y, de no haber sido por algún retorcido vestigio de sentido del deber, todavía incrustado en su nuca, podría haberse convertido en uno.
Pero allí estaba, tratando de ayudar, de hacer una diferencia, de convertir el error (la anomalía) en algo útil—algo bueno. Tratando de salvar a las personas que no merecían ser salvadas simplemente porque no podía ignorar su propia corona de tinieblas.
No había elegido ser un salvador; no exactamente.
Más bien, había sido torturado mental y emocionalmente, y luego casi ahogado en culpa para que aceptara el papel (pagando por un solo—diminuto—pecado por toda la eternidad).
Tenía que resistir, sólo eso: resistir. Debía de haber algo de bondad en el mundo, y valía la pena luchar por ello.
(Incluso si jamás llega a encontrarla.)
No, eso era mentira; había encontrado una chispa de bondad, una sola persona tan inmaculadamente limpia que al principio había creído que era una alucinación producto de algún delirio esquizofrénico—y lo estaba volviendo loco.
Quiero decir, justo en esos momentos, en los cuales lo estaba llevando a rastras del brazo, amenazando con arrancar la manga de su chamarra. Lo estaba llevando a rastras y en cualquier momento iba a vomitarle encima porque, Dios, ¿acaso es estúpido? El cuerpo de Izaya no estaba hecho para las mismas velocidades que ese estúpido, estúpido rubio.



Shizuo se sentía como una mosca de mayo. Un día era toda una vida para él, que no podía estar sin moverse más de dos segundos, que siempre tenía hambre y que nunca corría tan rápido como podía porque, alguien le había dicho, eso podría convertir las partículas a su alrededor en bombas. Lo cual sonaba bastante malo.
Había pasado toda su vida (toda su vida, como mil moscas de mayo porque su metabolismo no era del todo normal) espantosamente quieto; tratando de pasar desapercibido y mezclarse en la multitud, a pesar de saber que no estaba hecho para eso. Recordándolo, no estaba seguro de cómo exactamente había sobrevivido esos días interminables e que sus piernas temblaban por caminar demasiado lento y él trataba por todos los medios posibles de no gritar que el mundo parecía estar pausado todo el tiempo.
Entonces, conoció a Izaya, quien había llegado con sus propios delirios sobre cosas que los demás no podían ver e Izaya se había pegado a él como una sanguijuela anémica.
No podía decir que había llegado a conocerlo bien, a pesar de las cien vidas de moscas de mayo que había pasado a su lado, pero había visto como se arruinaba a sí mismo con la misma velocidad con la que él era capaz de desafiar al viento. Verlo le causa sentimientos encontrados, pero no podía apartar los ojos. No se había hundido en la desesperación, a pesar de todas las razones para sucumbir a ello, y no podía sino admirarlo un poco por eso; pero también lo horrorizaba saber que no podía resistir eternamente—porque nadie podía resistir eternamente, ni siquiera él mismo.
Shizuo era un sol, en mucho sentidos; para empezar, porque era lo único que se dignaba a arrojar algo de luz en la existencia de Izaya, porque era brillante, lo suficiente para cegar a alguien, también, y porque para lograr todas esas cosas tenía que quemarse desde adentro sin ninguna duda—su organismo se devoraba a sí mismo con la misma velocidad y entusiasmo que él engullía comida chatarra.

El rubio había tenido su propia dosis de desesperación y había intentado encontrar una cura; no había sido posible para él, pero existía la posibilidad de que si para Izaya. Por esa razón estaba corriendo, el brazo del pelinegro en un firme agarre, a través de calles, parques y avenidas a un lugar donde todas las esperanzas se convertían en hechos o en polvo; aunque estaba consciente de que el sólo hecho de ir terminaría destruyendo un poco de Izaya y de las personas a quienes iban a ver.



Nite

Re: {✨} Side Quests.
« Reply #5: November 30, 2017, 11:02:03 PM »
(MI PROPOSITO DE ESTE A;O ES DEJAR ALGO EN LOS FICS PRINCIPALES JFC)

------INTERLUDE

Shiemi & Izaya
Downtown District

La primera y última vez que Izaya le compró un café espresso a Shiemi sucedió justo una mañana de domingo. Se habían amanecido sin descanso alguno desde el viernes pasado y prácticamente toda la semana había sido una espiral en desastre desde que el nuevo secretario de los Senjougahara había decidido visitar la agencia e irrumpir en la pasarela.
Era una mañana en la que se veían por puro compromiso (porque había que seguir trabajando); y haber pasado la noche en vela no había ayudado en absoluto.
Izaya se indignó cuando escucho a la rubia decir que no acostumbraba a beber café (pero bien sabía sobre su mal hábito de consumir a diestra y siniestra bebidas energizantes por la pura gula de su sabor.) El mal sabor de boca de la noche anterior los había dejado desvelados, malhumorados y, en el caso particular de Izaya, con náuseas debido al estrés no solo laboral sino también romántico.
"Seguramente va a terminar contigo"
"cállate" espetó el mayor a punto de arrojarle el vaso con café hirviendo.

Así que si, esa clase de situación ameritaba un café: Para mantenerse despiertos un par de horas más, para engañar al estómago hasta la hora de poder alcanzar un desayuno decente; porque se les hacía muy bien recibir una mañana tan helada y sin aire con un trago amargo de café.
Encontrar un lugar bonito no fue tarea difícil, pues se encontraban en el centro de la ciudad. "Cualquier lugar sirve" explico Shiemi, muy harta como para andar en tacos. Pero Izaya la detuvo a medio trote y señaló un hermoso café de postal que acababa de iniciar el dia con el sonriente dueño abriendo las puertas aun con las llaves en mano.
Si Izaya pensaba invitarle a mantener su organismo consciente y funcional con una pequeña dosis de cafeína, merecía que fuera en un lugar que a él le agradaba. Y Shiemi demasiado cansada, decidió no protestar. Era igual de miserable que él aquella mañana.

Sobra decir que terminaron haciendo el ridículo que probablemente olvidaría después de un necesario y reparador sueño.


Mientras que Izaya le funcionaba bastante bien el café más fuerte que tuvieran en el menú para asentar el estómago, para Shiemi resultó terrible.
Así que pasaron la siguiente media hora haciendo reír a los empleados del turno de la mañana, con los dos bebiendo sorbitos de una tacita diminuta para hacer espacio y aprovechar el dispensador de crema que tenían en el local. Shemi inevitablemente se llevó a la boca varias tacitas con solo crema, hasta que el mayor le acusó y volvió a rellenarlo con otro amargo chorro de café.

Izaya se prestaba para el teatro. Mas que todo porque nunca se imaginó que la combinación de azucar y cafeina en su pequeña asistente iba a ser casi MORTAL.
Cuando finalmente salieron del local comenzó a llover, porque no podía faltar más, y ninguno de los dos traía paraguas.