Juntando a la familia
Night Fury y el evento de Sirenas en Mayo
Al oeste de Cimmeria, en la orilla frente a la isla, había un pequeño pueblo sin nombre que de momento ni siquiera salía en los mapas. Y eso que el juego ya tenía un tiempo y el sitio había estado ahí desde el primer día.
El pueblecito pesquero constaba de unas pocas casas, una calle principal donde podías encontrar una tienda y una posada que si fuera real debería de haber visto mejores días. Seis personajes no jugables contados paseaban por la calle o pescaban en el muelle según la hora del día y otros cinco solían frecuentar los dos negocios.
No había muchos motivos para ir hasta allí aparte de un par de misiones y una de las mejores zonas de pesca de los alrededores. Ni siquiera tenía un teleport cerca.
Pero eso cambió en el momento en el que anunciaron el nuevo evento de mayo.
—¿Sirenas? —preguntó hipo3.
—¡Sirenas! —gritó Starkrimson, uno de los nuevos jugadores de Night Fury.
—Sirenas. —confirmó Neko, con los puños en la cintura y la mirada clavada en el muelle al final de la calle que olía a pescado.
—¿En mayo? —continuó con su pregunta hipo3, cerrando el anuncio del evento que había estado escudriñando en su omnitool— ¿No sería más lógico en verano?
—En mayo. —asintió Neko.
Starkrimson se encogió de hombros, ladeando la cabeza.
—Es mermay, ¿qué esperas?
hipo3 arrugó la nariz.
—¿Qué es mermay?
Neko se rió un poco y movió la mano hacia Milo para pedirle que lo explicase.
—Es una tradición en el mundo del arte. En mayo se hacen cosas de sirenas y similares. Se llama mermay por “Mermaid May”.
hipo3 se rascó la mejilla, diciendo que eso tenía sentido.
—El próximo mayo haré un robot sirena. —dijo todo convencido.
—Yo ya llevo dos. Este año. —le contestó Neko, con una sonrisa llena de dientes afilados.
hipo3 la odió un poquito, estaban a día cinco. Y después de un carraspeo les indicó que deberían explorar la zona. El evento empezaba en un par de días y Night Fury los había enviado como avanzadilla.
—No sé qué hago aquí si no soy del clan. —refunfuñó hipo3 mientras apuntaba cosas en sus notas personales.
—Te aguantas, eso te pasa por ser majo. —le dijo Starkrimson después de darle una palmada en el hombro.
hipo3 tuvo que darle la razón a regañadientes, pero después de ver al npc limpiando pescado fresco para la venta le entró la nostalgia. Esa calle y su muelle se parecían demasiado al lugar donde él y Tanlaus habían crecido. hipo3 acabó sonriendo y haciendo su trabajo. Después de todo, Night Fury le pagaba bien por aquellos favorcillos.
Night Fury llevaba operando desde Ding Dong Dell durante la última semana, pero el líder aún no tenía claro si quería poner la base de la Guild allí.
—Deberías decidirte. —le recordó SOLDIER07 desde detrás del periódico que estaba leyendo por encima.
Night Fury suspiró, echando la cabeza hacia atrás y estirando las piernas que tenía apoyadas en el borde de la mesa.
—Decisiones, decisiones… —contestó el líder, desperezándose antes de levantarse de la silla—. Hablando de decisiones, nuestros exploradores han vuelto. ¿Cómo ha ido?
Neko se sentó en la misma silla que Night Fury acababa de dejar libre y Starkrimson se fue directo a la barra para pedir bebidas para la pequeña partida. hipo3 ofreció sus observaciones con detalle, explicando la poca infraestructura del lugar y puntos de ventaja que le veía al sitio.
Night Fury asintió y se mesó la barbilla pensativo.
—Las fuentes oficiales siguen sin dar más detalles sobre el evento, no tenemos ni idea de acomodaciones, sólo hay un póster con sirenas, ¿verdad, Cloud?
—Sí, jefe. —confirmó SOLDIER07.
—Tenemos suficientes tiendas de campaña para acomodar a todo el clan si hay gente que quiera hacer viciada intensiva. Lo que no tengo claro es si tendríamos suficientes pociones de energía o de maná para todo el finde. Y aún no sabemos si el evento es de lucha o no así que no puedo hablar sobre otras provisiones necesarias —añadió Neko, bebiendo de la cerveza de frambuesa que le había traído Starkrimson para hacer una pausa—. Por cierto, los sets para novatos que me pediste ya están en el inventario de la guild, así que no sé si centrar a los blacksmiths en construir más vehículos u otra cosa.
Night Fury paseaba por la posada, aún pensando en cómo llevar a cabo aquella operación con éxito. Y de repente se le encendió la bombilla.
—¡Vehículos! En el último evento no pusieron un teleport cerca del sitio, podríamos montar un servicio de transporte del teleport más cercano al evento, sacaríamos una pasta.
Tanlaus sonrió a sus amigos con las cejas muy levantadas y la sonrisa muy afilada. Sus amigos estaban mirándose entre ellos, esperando a ver quién era el primero que se atrevía a decir algo.
—Vaya, amado líder, no sabía que eras un monstruo del capitalismo… —comentó Starkrimson, sacando algunas risitas disimuladas del resto.
—Siempre tiene que haber un bardo tocapelotas. —se rió Neko mientras Night Fury se quejaba con dramatismo de que, como líder del Clan, tenía muchas bocas que alimentar.
Tantos, tantos hijos…
Neko cerró la puerta del coche con fuerza y se levantó las gafas de sol para dejarlas descansar sobre su cabeza. Había acordado hacer algunos turnos en el servicio de transporte de la guild y el del primer día se había acabado ya.
Un par de jugadores se acercaron para ver si les podía llevar hasta la playa, pero Neko les dijo que ya no estaba en horas de trabajo y que podían esperar al siguiente coche justo donde estaban. FutureMan debería estar tomando el relevo, pero con ese hombre nunca se sabía por dónde te iba a salir.
—Perdona…
—No, no estoy de servicio —volvió a repetir Neko, guardando el vehículo en su inventario—. Y la playa está a literales diez minutos andando calle abajo, llegarías antes a pie.
La idea de Night Fury había sido todo un éxito y Neko se lo podía imaginar sonriendo satisfecho mientras levantaba un pulgar contento con el resultado. Night Fury no iba a pasar hambre en mucho tiempo.
Neko se giró a mirar a la persona que le había hablado, por ver de quién se trataba. La miró de arriba a abajo y abajo a arriba. Parecía una arquera y no creía que llevase mucho tiempo en ese trabajo. Se la veía incómoda con el arco. O igual era otra cosa lo que le estaba haciendo sentir así.
—¿Quieres algo más?
La chica reajustó su peso, moviendo la cadera lo justo para hacer balancear su larga coleta rubia.
—En realidad busco el punto de inicio del evento que empezaba hoy. Es aquí, ¿verdad?
Neko parpadeó y apretó los labios. Después se desinfló rascándose la ceja.
—Sí… perdona, es que mi guild ha puesto un servicio de transporte y acabo de salir de mi turno y tengo ganas de, no sé, jugar en el juego en vez de estar trabajando.
La arquera se levantó un poco la bufanda que llevaba al cuello y miró hacia un costado.
—A eso venimos. —afirmó, sacándole una sonrisa a Neko.
—El tablón está por aquí, dentro de la posada. Lees el anuncio y luego tienes que hablar con un npc —le explicó Neko—. Bajas al muelle donde tienes que coger un par de objetos y luego a la playa que hay justo al norte. Allí ya empiezas el evento como tal.
—Para no haberlo jugado aún, parece que sabes mucho.
Las dos chicas se pusieron a caminar rumbo a la posada, sin demasiada prisa.
—Llevo todo el día llevando gente de aquí para allá y hablan entre ellos. Además mis compañeros de guild me están poniendo los dientes largos pasando fotos y comentando el evento —explicó Neko, que justo ahí se dio cuenta de que no se había presentado—. ¡Me llamo Neko! ¿Y tú eres…?
—Crane —contestó la arquera—. Entonces no necesitamos luchar ahora mismo.
—No… no, no. No en un buen rato.
Crane agarró el arco con las dos manos y se quedó mirándolo, parando en medio de la calle.
—Entonces debería guardarlo.
Neko ladeó la cabeza, esperando a su lado. Crane activó su omnitool y por lo visto estaba buscando el inventario para desequipar su arma.
—No hace falta que hagas eso, puedes hacer que el arma que llevas equipada aparezca o no sólo con pensarlo. También puedes usar el inventario rápido para cambiar de arma con tan sólo pensar un número.
Crane miró del arco en su mano a la pantalla de la omnitool en su otro brazo. Y luego a Neko. Neko, que se había cruzado de brazos y le estaba ofreciendo la sonrisa más amistosa que podía poner con sus facciones.
Las dos jugadoras cogieron aire al mismo tiempo y se quedaron calladas por tres segundos más.
—¿Me enseñas? —preguntó Crane y de inmediato Neko añadió:
—¿Vienes a hacer el evento conmigo?
Y las dos asintieron con la cabeza y cruzaron unos cuantos síes susurrados acompañados de risitas avergonzadas.
Para Neko la sesión de juego de aquel día podía haber empezado siendo tediosa, pero siempre era un buen día el día en el que podía hacer un amigo nuevo.
«Por favor, sé un buen día.» pensó Neko «Parece muy maja.»