Author Topic: Act 1: Overture  (Read 98928 times)


Apple

Re: Act 1: Overture
« Reply #45: December 31, 2016, 03:30:24 PM »
This was a mistake ;_;
« Last Edit: July 30, 2018, 08:25:32 PM by Apple »


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #46: February 28, 2017, 04:25:09 AM »


2 # Joe’s Rock Shop
—La foto del currículum es algo… —miró nuevamente el CV del hombre frente al mostrador.
—¡Soy yo! —intentó mostrar una sonrisa segura de sí mismo, revelando sus dientes afilados y puntiagudos—. Quiero decir... —carraspeó al darse cuenta de aquel error. Su apariencia casual fue un error para una entrevista de trabajo.
Enfundar jeans negros raídos, combinado a una camiseta de mangas cortas y lisa, algo arrugada más su cabello alborotado de raíces negras y puntas verdes era una estupidez. Su aspecto delgado y desalineada acentuaba la falta de cuidado en su vestimenta, lo que hacía que pareciera más un drogón buscando algo de Bob Marley que a un posible empleado. ¿Quién lo contrataría? Él no lo haría se burlaría de alguien así y luego lo llamaría “desperdicio de humano”.
Tenía ganas de soltar una risa hilarante por su desgracia.

Mitsuki lo observó detenidamente, analizando en cuestión de minutos a Gyutaro Shabana: un joven japonés de complexión delgada, que encajaba perfectamente en la descripción de alguien extraño. Su apariencia desalineada estaba marcada por manchas oscuras salpicadas en gran parte de su piel pálida: rostro, cuello, hombros y más allá, seguramente.

Esas manchas como tinta derramada en forma de patrones irregulares y dispersos que contrastan con el tono claro de la piel. Algunas se agrupaban alrededor de los ojos, dándole una mirada aún más profunda e inquietante, mientras que otras se extendían hacia el borde de su cuello, perdiéndose bajo la camiseta.

—¿Y quieres trabajar en la tienda? —cuestionó mirando una vez más el perfil del peliverde.
—Sí —apretó las pestañas y una gota de sudor le recorrió la frente.
—Oh, the shark, babe, has such teeth, dear —comenzó a cantar el tío de Mitsuki con una sonrisa en el rostro, acompañado por chasquidos de sus dedos—. And he shows them pearly white.
—¡Tío! —rezongó rápidamente, mirando de reojo al aspirante a ayudante de la pequeña tienda de CD’s.
—¡Vamos, estoy seguro que tiene buen humor! —contestó tomando la cajetilla de cigarros Seven Stars del escaparate, sacó uno y lo colocó entre sus labios—. Aparte es el único que vino a nuestra entrevista.
—Ese no es el problema —giró la vista hasta el chico extraño frente a ellos, quien se ponía cada vez más nervioso a medida que pasaban los segundos. Gyutaro era consciente de su propia apariencia excéntrica y de que su aspecto descuidado no concordaba para nada con el puesto de atención al cliente—. Ya sabes…
—Umh —Joe acercó más el rostro a Gyutaro y lo examino de arriba abajo; después sacó el encendedor del bolsillo de sus tejanos y prendió el cigarro, calando profundamente, aspirando el humo con un gesto de placer absoluto, disfrutando del sabor por un instante antes de exhalar lentamente—. Te preocupas mucho Mitsu-chan —dejó que el humo escapara de la boca en una larga columna gris.

Los ojos azulados de peliverde contemplaron al “chico” que fue identificada con el honorifico “chan” y una pequeña mueca siniestra se posó entre sus mejillas. ¿Excéntrico y extraño era él? ¿Entonces la otra persona de cabellos cortos negruzcos y rasgos masculinos qué era?

—… —hizo una pausa corta Mitsuki percibiendo los pensamientos del aspirante a empleado—. Soy Mitsuki Koga y él es mi tío, Joe.
—Pff —trató de evitar que la risa saliera de sus labios, pero era inevitable. Casi siempre lo identifican como alguien burlista, siniestro y envidioso—. Ahhh, que gracioso que me juzgues, “niñita”.
—¿Eh? —parpadeó repetidas veces, incrédula de lo que dijo el contrario.
—Verdad no le falta —el tío se cruzó de brazos y continuó fumando a gusto, formando figuras que se disipan tan pronto como surgen—. ¿Qué tal si le haceos una prueba? Que escuche las siguientes tres canciones de Rock y adivine el grupo.
—E-eso es una buena idea —resignada decidió ignorar las palabras que soltó el chico de su edad.
La primera canción comenzó a sonar desde los parlantes de la tienda, ubicados en cuatro lados para ofrecer un sonido más amplio y envolvente. Comenzó con el sonido de los tambores del baterista, al que se le unió el bajo y rápidamente la guitarra. De inmediato se percibió la influencia de Nirvana, sin ser la voz de Kurt Cobain el vocalista.

“There goes my hero
Watch him as he goes
There goes my hero
He's ordinary”

—Esa es fácil —aun fumando, empezó a cabecear al ritmo de la canción Joe. Un hombre sobre los treinta, con algunas hebras plateadas dispersas en el cabello negro y una pequeña barba de algunos meses sobre el mentón.
—My Hero —pronunció Gyutaro sin dudar, era imposible equivocarse con la melodía tan pegadiza y la voz de Dave Grohl conjunto a su ritmo en la batería—. Foo Fighters.

Joe lo aplaudió y Mitsuki le dedicó una sonrisa, rara vez conocía a gente de su edad que le gustara el Rock; últimamente la tienda casi no tenía clientes, aunque su sustento principal eran las ventas online, rara vez venían personas jóvenes a preguntar por algún grupo o

—Me gusta más el Metal —aclaró, rascándose la mejilla con cierta urgencia viendo la expresión de la chica—. Soy más de lo true.

La playlist continuó, la canción de Foo Fighters con sonido breve e intensa energía terminó abruptamente. A medida que la última nota se desvanecía, la siguiente pista entró con un intenso rasgueo de guitarra, precediendo a una voz nasal peculiar que rompía con la melodía. La segunda pista de audio contenía dificultad intermedia; una balada melancólica de cuyo grupo normalmente se oían canciones más poderosas. A Gyutaro le iba a costar sacarla si no sabía un poco de música.

“Such a lonely day, and it's mine
It's a day that I'm glad I survived”

—Lonely Day —mencionó en un mal inglés. De ellos prefería algo más al estilo de Chop Suey, aunque definitivamente no era una de sus bandas predilectas, prefiriendo a Daron Malakian que a Serj Tankian— System Of A Down.
Mitsuki asintió muy feliz, aunque intentaba ocultar su sonrisa, la mueca era muy amplia. Ese desafío que puso Joe para aceptar al chico como empleado le fue más entretenido de lo que pensó y Gyutaro parecía estar a la altura.
—¡Bien! —exclamó chocando sus propias manos en un aplauso—. Solo te queda una más. Esta es un clásico.
Mitsuki presionó el botón de la computadora para iniciar la siguiente canción. Los primeros acordes de guitarra resonaron en la tienda, seguidos por un bajo pulsante que hacía vibrar las paredes. La voz inconfundible de Anthony Kiedis llenó el aire, con esa mezcla de melancolía y energía que solo ellos podían transmitir.
Ninguno de los tres se atrevió a interrumpir la melodía de añoranza y autosuperación. Simplemente la letra, sonidos y voz se mezclaban perfectamente como para silenciarlos y apreciar la buena música.

“Push me up against the wall
Young Kentucky girl in a push-up bra”

—Esta es inconfundible —dijo Mitsuki, viendo cómo Gyutaro analizaba lo que escuchaba, por supuesto no dudo ni un minuto de quienes eran. Un clásico.

La letra de Scar Tissue flotando entre ellos, balada de las luchas contra los narcóticos y cicatrices. Gyutaro cerró los ojos por un instante, dejándose llevar por el tema. Los Red Hot Chili Peppers destilaban puro talento en la tienda de CD’s.

—¡Scar Tissue! —exclamó apens Kiedis terminó de cantar, abriendo los ojos y dejando escapar una pequeña risa. Su expresión de confianza se había transformado en una mezcla de alivio y alegría. ¿Ahora era empleado de allí?

Joe lo miró a través de las gafas de sol y estrellando la colilla en el cenicero del mostrador.
—Bien hecho, Shabana. Parece que tienes nuevo compañero, Mitsu-chan —la codeó con una sonrisa ladina.
—¡Sí! —respondió Gyutaro, levantando los puños en un pequeño gesto de alegría. Hacía pocas semanas que se había mudado a la gran ciudad con su hermana menor y se mantenían gracias a los trabajos temporales que él conseguía por allí, esto les iba a ayudar enormemente. 
Mitsuki lo observó con curiosidad. Por lo general, la gente llegaba a Eastwood en busca de fama, así que trabajar en tiendas con más afluencia de clientes tenía más sentido que hacerlo en un lugar viejo, donde apenas entraban dos o tres personas al día.

—Es raro ver a alguien de nuestra edad por aquí —comentó finalmente, relajándose un poco. Con un movimiento rápido, lanzó un delantal verde que servía como uniforme hacia el pecho de Gyutaro—. Si quieres quedarte hoy, te explicaré cómo funciona la tienda y podremos organizar nuestros horarios.
—Ah —retrocedió un poco, agarrando el uniforme con ambas manos mientras desviaba la mirada hacia las vitrinas de la tienda—. Es que me están esperan-.

Antes de que Gyutaro pudiera terminar la frase, las campanillas de la entrada sonaron y una mujer de largos cabellos blancos cruzó la puerta con elegancia, avanzando directamente hacia él para tomarlo del brazo. Los tres la miraron sorprendidos, aunque Gyutaro con un toque de desesperación.
Mitsuki observó cómo las puntas del cabello de la joven se teñían del mismo verde que el de Gyutaro, formando suaves bucles que se mecían con cada paso. Sus ojos azules brillaban con una vitalidad que contrastaba con la mirada más apagada de su hermano.
Joe apartó la vista de inmediato al darse cuenta de que había estado mirando fijamente la figura esbelta y delicada de la chica. Había algo en su andar que atraía la atención sin esfuerzo de las personas, una naturalidad casi hipnótica. Mitsuki y el tío quedaron igual de cautivados, la joven irradiaba una presencia que llena la tienda y les hacía imposible de ignorar.

—Onii-chan, hace horas te estoy esperando —tiró con firmeza del brazo de él—. ¿Y este lugar? Iuk, huele asqueroso, a viejo meado y mariguanero.
—Ume —con un gesto de exasperación se llevó la mano al rostro y presionó con los dedos el puente de la nariz, cubriendo sus ojos. Ya podía ver como lo despedían antes de comenzar a trabajar.
—¿Qué? —ella frunció sus labios y elevó la vista a su hermano, se veía hermosa.
—¿En serio? ¡Idiota! —susurró, esperando que se disculpara con las personas frente a ellos—. Te dije que tenía una entrevista… —sus ojos quedaron ocultos detrás de la palma, quería bloquear la visión de lo que tenía delante, buscando un breve respiro de frustración. Su hermana menor siempre debía ser así.
—¿Y? Deberían estar más que agradecidos que quieras trabajar en este lugar de mierda —giró hacia las dos personas frente a ellos y los señaló sin nada de respeto—.  Los feos no me interesan.

El tío dejó escapar una larga risa, golpeando con la mano el cristal del mostrador; Mitsuki entrecerró los ojos sin poder creer que ambos hermanos eran un calco en personalidad.

—¡Si tuviera diez años menos, te invitaría a salir! —sostuvo la risa un largo rato, tomando otro cigarro de la caja y prendiéndolo rápidamente—. ¿Tu hermana? —soltó un poco de humo al calarlo.
—Sí, algo así —suspiró y dejo caer ambas manos el chico—. Ume Shabana. Mi hermana menor. —ni escondido detrás de las manos podía evitar la vergüenza de ese momento.. En serio que Ume siempre cagaba todo.
—Rechazado. Hoy, ayer y hace mil años: RE-CHA-ZA-DO —con el entrecejo cruzado le contestó a Joe la albina.
—Pff —tuvo que taparse la boca con ambas manos para que su tío no se sintiera mal, girando el cuerpo hacia la pared detrás de ellos.
—¿Y la marimacha? —cuestionó a Gyutaro, cambiando la posición del dedo índice hacia la otra chica—. Es igual de fea, te prohíbo acercarse a ella, onii-chan.
El tío de Mitsuki hizo la misma acción que ella, intentando evitar ahogarse. La chica les había parecido graciosa, aunque con una lengua bastante viperina. Ella se cuestionó si acaso Gyutaro había venido a Eastwood por Ume, cuyo atractivo era innegable
—Estate tranquilo, mocoso —el tío dio un pequeño vistazo al peliverde y lo vio pálido de más. Se quitó las gafas de sol, aún con el pitillo en boca y le guiño un ojo—. Tu hermana es divertida.
—S-sí —asintió casi robóticamente. ¿De verdad todo estaba bien? Ume siendo grosera era igual a tener que lidiar con ella y siempre le costaba el trabajo.
La música comenzó a sonar nuevamente en la pequeña tienda, la encargada dejó puesta una lista de canciones de Foo Fighters sonando y Everlong. Ume llevó la mirada azulina a la computadora y tapó sus oídos.
—Que horrible canción —mencionó, convirtiéndose una vez más en el centro de atención de los presentes.
—Es lo normal —la pelinegra sonrió con cierto dejo de tristeza. La hermana de Gyutaro debía rondar por diecisiete o dieciocho, una adolescente en toda ley, y que le gustara otro tipo de música es lo usual.
—Pues sí, es mejor el K-Pop. Más glamoroso y bailable —espetó aún con los oídos cubiertos—, aunque la música clásica japonesa también es buena. Recuerdo que antes varios grupos de Visual Key usaban instrumentos antiguos o ceremoniales.
—¿Oh? ¿Entonces si conoces algo de Rock? Nosotros nos especializamos en Rock internacional —indicó el dueño de la tienda, volviendo a apagar la colilla en el cenicero—. Tengo entradas para ver una obra de teatro y musical coreano. ¿Quieren ir? La directora del lugar me regalo cuatro entradas, pero ese tipo de música no es lo mío. Mis huesos sudan rock.
—¿Habin-san? —preguntó la sobrina.
—Yeah, ella está muy emocionada por el debut de esa obra. ¿Los quieren? —les cuestión por segunda vez.
—Llegamos hace una semana aquí —el peliverde rascó su nuca con cierta molestia—, no hemos tenido tiempo de acomodarnos ni visitar la ciudad.
—Vi un poster de ellos. ¿Alien Stage? Uno de los protagonistas es super guapo —con felicidad tiró del brazo de su hermano—. Iremos. Iremos.
—¡Já! Típico de las señoritas, prefiriendo extranjeros que a japoneses —bajó la cabeza, fingiendo tristeza el mayor.
—Puedo enseñarles la ciudad cuándo vayamos a la obra de teatro. Quiero ver lo que Habin-san ha estado planeando todo este tiempo —animada intercambió miradas con Gyutaro.

Finalmente los hermanos Shabana aceptaron la oferta hecha por los nuevos jefes de él, de algún modo al peliverde se le hizo extraño como todas las cosas encajaban de manera perfecta con un poco de suerte, cosa que en el país natal la mala suerte lo perseguía a cada rincón que iba. Mitsuki y Joe fueron amables con ambos y la encargada le explicó pacientemente lo que debía hacer en la tienda, arreglaron los horarios y decidieron ir la próxima semana al centro cultural Húngaro Ganessa.
« Last Edit: November 08, 2024, 07:10:37 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #47: March 24, 2017, 05:42:36 PM »
3 # Time Photo Studio.
Las campanillas de la tienda rompieron el silencio del sitio, anunciando su regreso. Empujó con rapidez las puertas de vidrio del local e ingresó apresurado; últimamente el clima cálido se volvía insoportable, sobre todo al medio día.

—¿Lu Guang? —preguntó alto, desplazándose por la parte delantera del local, pasando la sala de descanso y llegando en unos segundos a la cocina—. ¿Estás aquí? —recorrió con las pupilas todo el cuarto—. No…
Exhaló aire, recientemente el aire acondicionado se les rompió y debían mantener el sitio fresco con varios ventiladores colocados estratégicamente por algunas habitaciones. Terminó por quitarse la gorra negra de la cabeza y la colocó sobre la mesa flotante americana, antes de ir a la nevera y agarrar una botella de agua fría.
—Fuaaah —la bebió de un trago, dejando la botella vacía en la heladera—. ¿Lu Guang?
—Vi eso, idiota —apareció el albino detrás de él, usando un cubre bocas y con un plumero en manos.
—¡¿EEEEJ?! ¡¿De dónde saliste?! —impresionado se arrojó sobre él—. ¿Qué haces con un plumero?
El otro chico levantó una ceja como respuesta, a veces le impresionaba el poco sentido común de su mejor amigo y partner en el estudio fotográfico.
—Limpio —contestó escueto. Un hombre de pocas palabras.
—Si, sí. Eso veo —presionó la mejilla contra la de Lu Guang—. Estas muy fresco.
—Oye, quítate —trató de empujarlo, para mala suerte del albino, Cheng Xiaoshi es más fuerte que él.

Lu Guang suspiró profusamente, trató repetidas veces de cortar aquel abraza pues es de los que le rehúyen al contacto físico; entre movimientos de ambos el plumero casi cae de su mano.

—¡AHHH, ESTÁS TAN FRESCO LU GUANG! —gritó apretándose más a él, hundiendo ligeramente la cabeza en el hueco del cuello. Ya lo hacía más por fastidiar al albino que porque realmente la temperatura corporal estuviera baja.

El sonido de las aspas del ventilador girando se oía con insistencia en el cuarto, aunque en vez de ser refrescante lanzaba ráfagas de aire caliente que solo empeoraban el clima del ambiente.

—Ya, idiota —cerró los ojos con fuerza intentando buscar la calma necesaria para evitar golpear a Cheng Xiaoshi con el plumero.
En general, el espacio cargado de una calma densa se rompía por el zumbido de los ventiladores y el murmullo de las calles llenas de vida de Eastwood y, sobre todo, del Chinatown.
—Ah, cierto —finalmente lo soltó, poniendo un poco de espacio entre ellos—. Vi en una tienda de antigüedades una Polaroid y otras cámaras. Tengo ganas de comprarlas.

La sonrisa tonta e infantil del pelinegro, hizo suspirar una vez más a Lu Guang. Los dos se conocían desde la secundaria y eventualmente terminaron en la misma universidad, compartiendo algunas clases y después de graduarse decidieron abrir una tienda de revelado fotográfico: Time Photo Studio, La gente siempre decía que la tienda se mantenía a flote gracias a la gestión de Lu Guang, mientras que a Cheng Xiaoshi lo catalogan como persona poco confiable y nada maduro.

—Con tus ahorros, imagino —preguntó, dejando el plumero en una de las estanterías de la cocina—. Aun no le pagamos la renta a Qiao Ling.

Habían abierto la tienda en una calle secundaria del barrio chino, en una con un empedrado bastante antiguo que hacía resaltar a la tienda con grandes ventanales cubiertos de algunos helechos flotantes y otras plantas. Los dos decidieron que el estilo de la tienda fuera bohemio mezclado con lo autosustentable… paneles solares, plantas, iluminación natural y claramente los aires acondicionados debían ser de segunda mano y algo viejos.

Cheng Xiaoshi se giró hacia el otro hombre, mirándolo con una sonrisa despreocupada mientras se pasaba la mano por el cabello oscuro intentando ordenarlos de algún modo, cosa que falló.

 —Te preocupas mucho —continuó con esa mueca, entre risas y seguridad—. Le pediré a Qiao Ling una prórroga, somos familia. No se puede negar… ¡JAJA!
—Qiao Ling te va a matar, ya le debemos la renta del año pasado —suspiró exasperado, cayendo en cuenta que Cheng Xiaoshi ya debe haber comprado las cámaras.
—Confía en mí, le hablaré en un momento por teléfono —ignoró completamente la mirada de desaprobación de su mejor amigo, algo habitual en él—. ¡Ya verás que todo se resolverá!
—Tientas mucha confianza en tu suerte —con las cejas fruncidas, caminó hacia la cafetera—. Solo nos metes en deudas y problemas, idiota.

Aunque quería mantener su rostro estoico, le fue imposible a Lu Guang. Aquello parecía una repetición del mes anterior y del anterior… por eso terminaban comiendo ramen instantáneo y arroz frito. Rogó internamente porque Cheng Xiaoshi se tomase las cosas en serio alguna vez.

—Además, ¿qué sería de la tienda sin las piezas clásicas que le traigo? Imagínate la cantidad de fotos increíbles que podremos hacer con una Polaroid de los años ochenta —empezó a hablar de su pasión Cheng: las fotos.
—¿Fotos increíbles o chatarra? La última vez trajiste unos trípodes que se caían a pedazos. Tuvimos que tirarlos —replicó el albino ya exasperado por la situación. Su mente ya analizando los puntos problemáticos de la idea—. Qiao Ling va a querer arrancarte la cabeza cuando vea esos recibos.

Cheng Xiaoshi se encogió de hombros intentando restarle importancia al tema. Para él, siempre era cuestión de perspectiva: donde Lu Guang veía posibles deudas, él veía reliquias antiguas que podrían darles dinero extra; cuestión de arriesgarse, como con los trípodes de las cámaras de fuelle que adquirió baratas. Fue un timo, sí, pero recuperaron el dinero después de intimidar un poco al vendedor.

Las fotografías para Cheng Xiaoshi eran algo increíble, con solo apretar un botón congelaban un momento feliz para toda la eternidad. Las cámaras le fascinaban, las fotos con diferentes historias atrapadas en un rectángulo para ser revividas en cualquier instante, una historia esperando a ser contada.

—Relájate, Lu Guang. Todo se va a arreglar. Además, si las cosas se ponen feas, podemos convencer a Qiao Ling de que organice una sesión con algún famoso y le damos un toque retro a las fotos. Seguro que le encantará la idea, ¿no crees?

El albino solo veía problemas, para empezar, eran un estudio relativamente pequeño y ubicado en un sitio dónde la afluencia de gente era menor, salvo por Instagram no tenían publicidad y algún que otro Tik Tok. Ya podía vislumbrar la respuesta de Qiao Ling y el inevitable regaño que vendría detrás. Entreabrió los labios para decir algo, pero al final decidió que sería inútil, a sabiendas que Cheng Xiaoshi simplemente lo ignoraría y haría lo que quisiera. Intentar detenerlo sería completamente inútil, en vez de cerebro tenía puro aire.

—Si por algún milagro consigues esa prórroga —se expresó con un suspiro resignado—, tú serás el encargado de explicar en qué te gastaste el dinero de la renta. Yo no quiero estar cerca cuando Qiao Ling te escuche.

El más irresponsable de ambos soltó una carcajada estrepitosa, dándole una palmada en la espalda que casi le saca todo el aire de los pulmones, por enésima vez respiró hondo para no matar a Cheng Xioashi.  Miró la cocina desordenada y las plantas colgando sobre los ventanales, notando cómo los helechos y las macetas necesitaban agua. El albino decidió que en vez de preocupase, se encargaría de limpiar.

—Vamos, Lu Gung. Sabes que te encanta la idea de tener una Polaroid en Time Photo Studio —sonrió con su habitual sonrisa de niño pequeño que logra amainar cualquier tormenta.
—… —quería morirse allí mismo, cómo odiaba esa maldita mueca infanti y risueña que hacía remover cualquier barrera de él, claro que no cambió de semblante—. Lo que me encantaría es que dejaras de pensar en tus deseos egoístas y apartes esas ideas descabelladas. Anda, vamos a ver esas cámaras antes de que gastes hasta lo que no tenemos.

Cheng Xiaoshi dio un pequeño salto de victoria y rápidamente empezó a empujar a su amigo para que se moviera rápidamente por el Time Photo Studio. Aún los sonidos de los ventiladores se oían y el traqueteo de los autos fuera.

—¿A dónde van?

Mientras cerraban la puerta del local con llave, se toparon con la persona que más querían evitar: Qiao Ling. Los dos chicos desviaron la mirada, aunque Lu Guang señaló rápidamente el su amigo.

—¡Ah! ¡¡¡TRAIDOR!!! —miró el dedo índice del albino señalándolo y la ceja inquisitiva de Qiao Ling esperando una explicación. Rápidamente sujetó el brazo del más callado y comenzó una carrera a toda velocidad por la empinada calle del local, salteando personas y esquivando perros.
—CHENG XIAOSHI —pisando los talones de ambos chicos venía ella, a toda potencia y agitando sus brazos—. LU GUANG. ¡¡¡ESPEREN!!!

Los tres corrieron varias cuadras largas, continuando sorteando autos y esquivando peatones en cuestión de minutos. Cheng Xiaoshi corría con la cabeza extendida hacia delante y una sonrisa enorme en la cara; mientras Lu Guang mantenía un paso rápido justo detrás, sin mucho esfuerzo, parecía más un peso muerto resoplando con resignación. Detrás de ellos, Qiao Ling gritando a todo pulmón el nombre de ambos chinos, tratando de alcanzarlos sin que se le escaparan.

—CHENG XIAOSHI, ¿QUÉ HICISTE ESTA VEZ? —la voz de Qiao Ling resonaba entre el tráfico y el bullicio de la calle. Sus pasos se oían furiosos contra el pavimento, estaba completamente segura que su hermanastro la había fregado, ya tenía en mente una lista de reprimendas listas para lanzar.

El pelinegro quería ver hacia atrás, estaba convencido que Qiao Ling les estaba dando caza, maldijo que esa mujer fuera tan buena en deportes. Apresuró aún más sus pasos, arrastrando con él al amigo.

—Me pagarás con el ramen de GM —le susurró Lu Guang, soltándose del agarre del pelinegro—. Sigue, imbécil.

Lu Guang fue prácticamente arrollado por Qiao Ling, quien se tuvo que detener para ver si estaba bien. Cheng Xiaoshi siguió a tropel un poco más.
Después de cinco minutos corriendo llegó a una esquina en donde se ubica la tienda de antigüedades de Chinatown. La fachada con aire desgastado y a papel viejo, con un letrero de madera y un poste de barbero aun girando en espiral con franjas azules y rojas. En la vitrina vio un televisor tubo bastante viejo y varias cámaras antiguas: Polaroid de los años 80, una cámara de rollo y algunos otros objetos que veía por primera vez.

Respiró hondo, completamente exhausto y con ligeras gotas de sudor cayendo desde la frente al suelo. Cuando logró enderezarse y encaminar sus pies a la entrada del local, alguien lo jaló del brazo y sintió un fuerte golpe en la cabeza.

—¡Aquí estás! —dirigió otro golpe al estómago de Cheng y lo tironeo de nuevo.
—Ahí está las cámaras —habló el albino, intentando recuperar el aliento—. Desde aquí se nota la estafa.

La chica giró la vista hacia la vitrina y en cuestión de minutos supo lo que pasaba, sus manos hechas puños fueron otra vez al estómago de Cheng, quien cayó de rodillas sobre el pavimento caliente.

—¡¡¡TRAIDOOOOOR!!! —gritó fuerte el pelinegro, sosteniendo su estómago—. ERAS MI MEJOR AMIGO, MI HERMANO, MI BROOOO…
Los otros dos se cubrieron sus oídos debido a los alaridos de Cheng.
—Tampoco exageres —sus ojos azulados de Guang se entrecerraron, tendiendo una mano al otro chico—, ya levántate. El piso debe estar hirviendo.
 —Ugh —miro hacia abajo y tomó con ambas manos la del contrario, arrojándose de nuevo sobre él—. No debí ponerme vaqueros —sentía el ardor en sus rodillas.
—¡¿Me quieren decir qué está pasando aquí?! ¡Ya no aguanto sus ocurrencias! —dijo Qiao Ling, mirando primero a Lu Guang, buscando algún tipo de explicación del más sensato del dúo.
—… —Lu Guang apartó de Cheng de encima—. Quiere gastar en más chatarra.
—¡Oye! No son chatarra, ¡son reliquias! —exclamó Cheng Xiaoshi, pegando la cara al vidrio de la vitrina mientras señalaba la cámara instantánea—. Mira esta belleza. Es una Polaroid 600 y está prácticamente nueva, ¡imagina todas las fotos geniales que podemos hacer con ella!
Qiao Ling suspiró, llevándose una mano a la frente.
—Qué poco confiable, Cheng Xiaoshi. Con las ventas en el Time Photo Studio apenas alcanzan para comer y los impuestos. Imagina si te cobro la renta mes a mes —replicó Qiao Ling, cruzándose de brazos—. Quiero golpearte un poco más.
—¡Alto, alto! Que sepas artes marciales no significa que debas usarlas conmigo —rápido se ocultó detrás del albino—. Aparte, tengo dinero, claro, no para la renta.
Lu Guang dejó que lo usara, pero estaba exeptico sobre el dinero y de dónde lo sacó.
—Ling, solo imagina… —expresó confiando Cjeng, girándose hacia la cámara—. Esta cámara podría atraer a nuevos clientes. Podríamos hacer sesiones temáticas, algo retro, que a la gente le encanta. ¿No te parece que es una inversión? Solo tienes que confiar en mí una vez más.

Lu Guang frunció el ceño, negando con la cabeza.

—¿Confiar? La última vez con los trípo… —fue interrumpida por el carraspeo de su hermanastro,
—Sí, sí. Ya sabemos esa historia —le sonrió, saliendo de la espalda de Lu Guang.
—Lo que Qiao Ling intenta decir es que tus ideas impulsivas nos tienen al borde de la ruina. Una cosa es hacer lo que te gusta, otra es… esto —extendió la mano hacia la vitrina, señalando el objeto—. Y no olvides que ya debemos la renta de casi un año.

Iba a refutar el argumento de sus dos amigos, pero se mantuvo en silencio analizando sus anteriores inversiones… para él eran buenas inversiones que siempre terminaban en la basura. Pensativo miró al albino, alzando la mano en señal de tregua.

—Está bien, me rindo—sus hombros cayeron y ladeo la cabeza hacia el hombro de su amigo—. Solo quiero que me dejen soñar un poquito. Tal vez un día logremos hacer algo grande con el estudio, ¿no creen? ¡Imaginen a Time Photo Studio siendo famoso en todo Eastwood!

Qiao Ling y Lu Guang intercambiaron una mirada resignada. Ambos sabían que no importaba cuántas veces se lo dijeran, Cheng Xiaoshi seguiría persiguiendo esos sueños, después de todo su personalidad infantil e impulsiva impedía rendirse y eso es parte de su encanto.

—Volvamos al local —Qiao Ling comenzó a caminar de regreso por dónde vinieron—. Tengo buenas noticias.
—¿Qué noticias? ¿Conseguiste clientes? —emocionado, inició su caminata al lado de su hermanastra, no sin antes darle un último vistazo a la cámara que tanto quería y despedirse internamente.
—Yoon Habin quiere contratar al estudio para dos sesiones de fotos. Una pre espectáculo y durante, nos dará pases V.I.P y comida del catering —explicó con sus ojos brillando—. Es la nueva obra de teatro del Húngaro Ganessa y va a estar Luka Agriche… ¡¡¡AAAH!!!
—¡ESO ES INCREIBLE!  —dio un pequeño saltito al imaginar el tipo de escenario que tendría para fotografiar.

Lu Guang sintió cómo su corazón se estrujaba con esa última acción de Cheng Xiaoshi, despidiéndose de ese objeto antiguo. Verlo actuar como un adulto fue, de algún modo, melancólico. No dijo nada y se limitó a caminar unos pasos detrás de los otros dos, escuchando la animada conversación de ambos hermanastros.
« Last Edit: November 08, 2024, 07:17:09 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #48: May 30, 2017, 07:23:16 PM »
Cambié de historia.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: June 16, 2018, 11:26:47 PM by Miyu »


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Ekha

Re: Act 1: Overture
« Reply #49: May 31, 2017, 02:36:46 PM »
Un monstruo llamado Arence, me enableó estúpidamente un día luego de que el collab de Tales of Link traía un Eizen cantando.
Soy tan débil que creo que le daré una nueva oportunidad a esto y empezaremos de cero nuevamente.


001 - Razones para conseguir un smartphone nuevo

Regresar al camerino después de un concierto exitoso era gratificante. La sensación de triunfo, mezclada con la sensación de haber dado lo mejor de sí allá afuera eran unas de las cosas que le hacían sentir completo después de una noche como esa.

Se limpió el sudor con una toalla acomodada en el respaldo de su silla, como siempre, su asistente sabía cómo dejar las cosas. No le gustaba tenerla dando vueltas detrás de él pero sin ella no podría organizar su vida así que su forma de trabajar era que él procuraba ser lo más responsable posible y ella se aseguraba de que todo estuviese en completo orden antes, durante y después de un concierto, un ensayo o lo que fuese a ocurrir y estuviera en la agenda.

La única cosa que seguían sin poder controlar era a su compañero de ruedo. Alocado, con un aire de demencia que podías oler hasta a 500 metros de distancia, actitud despojada de la vida y “sólo se vive una vez”. Él era el verdadero dolor de cabeza, aunque, si debía admitir algo, es que era malditamente bueno haciendo lo que tenía qué hacer. Para las masas, tenía carisma y un algo salvaje que complementaba el estilo distante y cerrado del otro. Eran un buen equipo.

Y habían sido amigos por años.

Tal vez de casi toda una vida.

Tanto que había tenido que advertirle más de una vez en la existencia que se alejara de su hermana menor o lo pagaría muy, MUY caro.

Justo pensando en que faltaba una tormenta destruyendo el camerino, su compañero entró, despidiéndose animado del equipo de producción y prometiendo un concierto mucho más salvaje para la siguiente ocasión. Seguramente habría conseguido más de un número telefónico por ahí, como siempre.
Sólo suspiró y se preparó para salir de ahí.

“Oi”

Quizá lo lograría si lo ignoraba.

“Oi, te estoy hablando.”

Una queja salió de su garganta. Claro que lo estaba ignorando. Podía seguir hablando, la última vez había tenido que arrastrarlo, ebrio y totalmente muerto, por decirlo así. Y habría sido bueno que sólo hubiese sido él, otro idiota  amigo suyo había también bebido en exceso y no dejaba de hablar camino al departamento de cómo iba a matar a su hermano mayor algún día o algo así.

“Sé que me estás escuchando, ¿Acaso quieres pelea? ¿Después de un concierto? Me estás jodiendo, ¿No?”

Eizen no respondió. Definitivamente no iba a ceder ante cualquier provocación de Zaveid esta vez. Sólo quería ir a casa y acabar su buen día de buena forma.

Zaveid suspiró, fastidiado. Claro que Eizen no le iba a hacer caso.

“Como quieras, sólo quería decirte que tu asistente me pidió que te dijera que revisaras tus mensajes. Sabe que lo haces pero dice que es urgente.”

Eizen volteó la cabeza sólo un poco, para verle de reojo. ¿Por qué no se lo dijo en persona? Zaveid sonrió con esa enorme y estúpida sonrisa “lo tengo todo bajo control” y volvió a ignorarle. Pudo escuchar claramente cómo chasqueaba la lengua y murmuraba por lo bajo “todavía que te ayudo…” pero no importaba. Buscó su celular, lo desbloqueó e hizo una mueca cuando leyó el nombre del remitente.

“Querido hermano. Debido a que decidiste hacer tu carrera como cantante sin avisar, te fuiste de casa  y decidiste que lo mejor era mandarme lindas postales y recuerdos de tus conciertos, he decidido seguir tus pasos."

Zaveid juró que esa noche escuchó claramente cómo el pobre smartphone de Eizen emitía pequeños cracks uno tras otro mientras su compañero y amigo lo destrozaba lentamente cerrando su puño con cada vez más fuerza sobre él.
ʎɐpoʇ ǝƃɐd ʍǝu ɐ ƃuıuɹnʇ


Nite

Re: Act 1: Overture
« Reply #50: May 31, 2017, 03:50:01 PM »
SIDE B: 001
Para el Nada de esto formaba parte del plan...
... y si era sincero consigo mismo, nunca hubo un plan para empezar.

Absolutamente todo lo que le había llevado a ese momento había sido una serie de sucesos; decisiones sin importancia. Consecuencias que tuvo que enfrentar poco tiempo después.
La verdad nunca se habría esperado que las cosas se dieran de tal manera.

"Cálmate Kaito" se repitió esta vez en voz alta, esperando así poder calmarse "Solo te estas sintiendo culpable por no llamar" buscaba justificar su situación. Su ansiedad para ser más precisos, o su falta de ganas de aceptar que efectivamente, estaba por tener un ataque. Lo que más parecía inquietarle era el desagrado consigo mismo hacía la idea de sentirse ansioso. No había razón (todavía) para sentirse mal.
"Siempre puedes regresar a casa. No es que te vayan a echar o algo..." el timbre del estudio le distrajo, para su suerte, y dejó aquel vicioso tren de pensamiento pasar cuando lo recibieron un par de palmadas sobre sus hombros y un par de sonrisas.

"¡Hey!"
Suponía que era bastante normal para cualquier muchacho de 16 años querer ser rockstar a toda costa; y ese delirio fue el que lo motivo a salir de su casa, a marcharse de su pueblo a querer ´sacarles en cara´ como él era capaz de IR y CUMPLIR su sueño a toda costa.
Claro que de animador infantil a rockstar había una gran diferencia.
"¡Quedaste!"
"Felicidades"
Especialmente si tenías 21.

{…}
Kaito Shindo era hijo único; por lo cual estaba acostumbrado a todo tipo de atenciones. De sus padres, su familia, la gente de su remoto pueblo, las chicas del instituto…  era fácil aburrirse en un sitio tan pequeño. Y no era como si detestara su ciudad, pero conforme iba creciendo se dio cuenta que, efectivamente, era fácil aburrirse en un sitio tan pequeño.
Es por eso que ahora recordaba con muchísima vergüenza el escandalo enorme que armo para irse de aquel lugar. Como si de repente, por venir a esta metrópolis, donde uno suda ´arte´ (en toda la extensión de la palabra) por el simple hecho de estar ahí, ganaría fama instantánea. Que equivocado que estaba.
Otro detalle de Kaito era que solía exagerar mucho: Era un puto dramaqueen, y ni él mismo entendía como había sido posible que sus padres lo aguantasen tanto el tiempo que estuvo viviendo con ellos.
No era como si la vida lo hubiese tratado mal. Nunca le tocó dormir en las calles, o pasar hambre. Tenía una gran cantidad de conocidos que resultaban ser extremadamente amables con él; comparado con muchos otros casos que solía escuchar en los bares, él había tenido suerte. Muchísima suerte.
Y era por eso que no se cabía; no entendía porque obtener uno de los 5 titulares dentro de la serie infantil del momento le sentaba tan mal, al punto de quererse ahogar en sus nervios.
Era una excelente noticia, pero no era lo que él quería.

Ser uno de los titulares significaba que iba a tener bastante exposición en otros medios además de televisión, presentaciones casi a diario, entrevistas, giras, sesiones de fotos; y obviamente una paga mucho más extensa que la que recibía como bailarín de fondo (o los ocasionales trabajos de extra en comerciales).  Todo eso no le iba para nada mal… el único pero que le encontraba a toda su situación era que no le gustaban los niños.


« Last Edit: May 31, 2017, 03:52:02 PM by Nite »


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #51: June 30, 2017, 04:51:14 AM »
Cambié de historia.

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: June 16, 2018, 11:28:00 PM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #52: June 30, 2017, 11:31:38 AM »
HI PIPLE ; ; decidí unirme porque AL FIN TENGO UNA IDEA DE TRAMA *CRY IN SPANISH[?]* DMC \ m / 



¿Cuál es la peor desgracia que puedes encontrarte en tu desdichada vida? ¿Que ella no te ame? ¿Que el celular te corrija Dios por Dross y lo mandes por WhatsApp?  No.
 
Esta es la peor desgracia, por Dross que me está por demandar al usar la palabra perturbador.
 
Murder, it's murder
Murder, it's murder
(KILL! KILL! KILL! KILL!)
Dye your memories with blood
Murder, it's murder
Murder, it's murder
(KILL! KILL! KILL! KILL!)
Dye your future with blood

Kill, kill, kill your loved ones
Kill, kill, kill everything

El sujeto infernal del escenario ¡ES UN LOCO! Esta pateando el trasero de un hombre enano con una especie de manzana masoquista en la boca y… ¡¿LO DISFRUTA?!
 
Los oídos de nuestra protagonista se van a desgarran, ¡lo harán! Ni entendía como podía haber llegado hasta ese lugar tan mórbido y perturbador (PERDONAME DROSS).
 
“¿QUÉ SUCEDE?” gritó y ¡zas!, el bullicio del ambiente trago la voz de ella. “¿DÓNDE ESTOY?”
 
Condenada nuestra pobre ovejita tapó los oídos con fuerzas y comenzó a caminar hacia la salida. Está siendo pisoteada y tragada por los fans del grupo ese.
 
“¿Ya te vas Erio chan?” le preguntó hablando muy cerca de ella la mejor amiga, por quien había decidido salir de su reclusión en el campus.
“ESO QUIERO” gritó y un sujeto con máscara detrás de ellas comenzó a saltar, todos saltaron,  incluso su amiga y ella… y ella… murió.  ¿?
 
Vio pasar la miserable vida que tuvo hasta el día en que decidió ir a Eastwood para convertirse en diseñador y probar que los aliens existen. Lo último incluso era más importante que lo demás porque es idiota.
 
{flashback}

Ahí está ella de pie, con tacones de diez centímetros y un vestido blanco sin mangas,  perfecto para el calor. Los cabellos ligeros se movían con las ondas del viento y un shine la hacía lucir sexy y kawaii. Esos ojos tan puros como el cielo combinan perfecto con la mata de la cabeza.
 
Este lunes comenzarán las clases, los pasillos del edificio principal totalmente vacío lo confirma con los pocos carteles en las paredes.
 
Ella camina despampanante por el lugar, aún tenía que hacer papeleo pero es la perfecta excusa para observar las prestigiosas obras y pinturas galardonadas de la universidad, su competencia.
 
Erio Touwa lo tiene todo, talento determinación, una diva glamorosa e innata pero, porque todos tienen fallas ¿?, la de ella era su hobbie. Uno que intenta mantener oculto pero al final del semestre ya todos lo sabrían: ella cree en ovnis y cree haber sido secuestrado por uno.
 
Con años de terapia podía salir a la calle y ser algo productiva pero dentro de la casa… hasta tenía un gorro metálico con el típico argumento de “leen mis pensamientos” y ya no sabía si el gobierno o los extraterrestres. Así de mal.
 
“¡Wua!” gritó una fémina de cerca. “Al fin un alma osa pasar por estos lares”.
 
Se acercó a Erio a toda velocidad, como un rayo y cuando la vio, ¡¿era un demonio?! Quizás una lilim o súcubo…
 
“Help me!” le lloriqueo y las cadenas en la muñeca de la extraña la hicieron retroceder. “Estoy perdida”.
 
Dross, era la típica novata que no tenía mapas ni Google Maps.
 
“¿A dónde vas?” casi podría afirmar por las vestimentas que traía ella, debía ser estudiante de teatro o acústica.
“Rectorado” dijo entre sollozos.
“También yo, ¿vamos juntas?” le preguntó,  sería problemático si alguien viera que deja abandonada a una chica.


 {end flashback}

Así fue como nuestra niña perdió el último fin de semana libre, podría estar viendo series en Netflix con comida chatarra y gaseosa, luego salir por helado y postear algunas cosas en el foro cospiranoico sobre cómo Trump es un reptiliano. 
 
Yui era la chica que por desgracia conoció y la que la arrastró a un show de death metal. Entiéndase,  ella pensó que era de algún café de poesía y no. Nada más equivocado.
 
Así debutó en la U,  siendo pisoteada en un remolino de copias baratas de Kiss.


Kill, kill, kill your loved ones
Kill, kill, kill everything

Murder, it's murder
Murder, it's murder
(KILL! KILL! KILL! KILL!)
Dye your memories with blood
Murder, it's murder
Murder, it's murder
MURDER!


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #53: July 29, 2017, 07:55:33 AM »
nou ;v;
« Last Edit: November 19, 2018, 06:11:45 AM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Ekha

Re: Act 1: Overture
« Reply #54: July 31, 2017, 07:10:40 AM »
002 - Not my division

Papeles de autorización. Documentos. Un sin fin de permisos por sus tutores dado que es menor de edad. Edna estaba harta de ver documentos y documentos que le recordaban que no podía tomar sus propias decisiones debido a su edad.

Zaveid y Eizen la conocían de maravilla. Por más peros que su hermano mayor le había puesto, ella no  habia desistido de su decisión y, al final y más que nada a regañadientes, Eizen no tuvo otra alternativa que cumplir uno más de sus caprichos, más por su amor a su pequeña hermana que por su propia iniciativa.

Al poco tiempo, Edna aparecía en todos lados. Un nuevo talento  mucho más engañoso de lo que aparentaba, consideraba  Zaveid. Edna tenía anuncios en varias partes haciéndola ver como una adorable adolescente, una nueva estrella que prometía brillar entre hermosas canciones optimistas y sonrisas.La verdad no podía estar más lejos. Sólo gente cercana a ella, incluyendo el compañero d de grupo de su hermano mayor, sabían cuán equivocada era la percepción general sobre la joven.

Edna podría tener el cuerpo de una jovencita, pero su personalidad real podía distar kilómetros de la percepción general. Cuando quería, podía ser lo más ácida y cruel que jamás alguien podría imaginar viendo esos carteles llenos de sonrisas angelicales. Verdades duras y directas gobernaban su día a día, bromas pesadas y un sentido del humor de alguien que no apreciaba la compañía humana demasiado tiempo eran parte de la personalidad de la misma joven que saludaba con un optimismo y una gran sonrisa a los transeuntes desde esos carteles.

Zaveid sintió como un escalofrío recorría su espalda. Edna podía ser de muchas formas aterradora para ser tan joven pero esto era un nuevo  nivel. ¿Por qué razón lo hacía? ¿Para llamar la atención de Eizen? No. No por algo como eso. Se tenían el uno al otro y cosas por el estilo pero Edna no caería tan bajo. Debía haber una razón detrás de ese capricho pero, al menos desde su perspectiva, no le correspondía a él averiguarlo. El privilegio era de su compañero, el hermano de la chica, quien en ese momento seguía pensando qué había hecho mal.

“Consentirla”, pensó su amigo. Edna obtenía lo que se proponía, con o sin los medios a su alcance, siempre encontraba la forma de lograrlo. Al menos eso era algo bueno que podía decir de ella: nunca se rendía y, aunque las cosas fuesen complicadas, lograba su objetivo de alguna forma u otra.

Quizá debería compadecer a Eizen y a los amigos de la chica. Al menos él no se encontraba en ese último grupo, a ellos sí que debía tenerles un poco más de lástima.
ʎɐpoʇ ǝƃɐd ʍǝu ɐ ƃuıuɹnʇ


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #55: July 31, 2017, 01:01:57 PM »
01 disappoint (a)

El ingreso al aula terminó alrededor de cinco minutos atrás y ya Touwa Erio tenía que meter la cabeza de delante hacia atrás, bostezando en el proceso.  El profesor seguía hablando y alguno que otro rezagado social le presta atención a la actuación bamboleante de la chica.

A algunos de ellos les gustaría transferir aquel cerebro con aire a sus cuerpos; el profesor grita y grita y ella lo ignora y lo ignora.  Erio ignora palabras como estrés, sí, definitivo.  Los universitarios en ingreso desearían tener la habilidad de ella. Su mente toma un pequeño desvío a las cosas que tiene que hacer y las repasa para limitar a un uno por ciento el margen de error.

“¡Psh!” la llamaron de un costado y ella pasó completamente de ese ruido molesto. “Erioooo” insistió hasta tener clavada la mirada de un puro y profundo océano sobre él.
“¿Nombre?” escupió secamente.
“¡Ah! Lo siento” dijo con las mejillas como tomates bien maduros. “Te vi tan relajada que me pareció agradable”.

Erio observó al compañero de banca y notó que era japonés, como ella, raro. Alguien completamente normal y sin rasgos a destacar.

“Ahhh” apresuró a agregar “soy Soichi Negishi”.
“¿Y?” preguntó sin tener la menor intención de hacer charla.
“Pues, pues… hay un club de yoga por si estas interesada” le sonrió feliz de la vida, hasta lo imagino rodeado de un aura rosa.

Erio meneó la cabeza y la recostó en el pupitre. Tanto sueño y tan aburrida. Nunca imaginó que la universidad fuera así, esperaba una vida glamorosa y llena de solicitudes de ver ovnis en una pradera desierta o aventuras de caza fantasmas por las noches y no. Nada de eso.

“¿De qué hablan?” ahora la voz provenía del otro lado. “Soy Shiona”.
“Un club de yoga, servimos té y galletitas” respondió Soichi aun perdurando la aura con shine.

Erio bostezo tratando de prestar atención pero hasta la clase de cálculo se oía mejor que la charlatanería de estos dos.

“¿Eh, yoga? Eso aún se practica” preguntó otra persona de enfrente de Erio y giró un poco la cabeza. “Apuesto que es como un palo Soichi”. Codeo a alguien del lado de él “escucha esta estupidez Yoshino ”.
El tal Yoshino le contestó suspirando “¿qué, Mahiro? Presta atención a clases”.
“Aburridoooo” habló el rubio “mejor ver que hacen los idiotas de atrás mío”.

El profesor paró un segundo la clase y todos dirigieron la vista al grupo que hacía bullicio allí. El que lleva la clase tenía fama de pocas pulgas y sacar a relucir que solo enseñaba por motivos curriculares y que por pendejos se negaba a tener una mancha negra en su amada carrera.

“¿Quieren compartir con nosotros lo divertido?”

Soichi miró a Shion y los otros dos de adelante entre sí a Erio le creció una burbuja tan grande en la nariz que el profesor se acercó con delicia a pegarle con un grueso libro.

“¿Qué es lo tan divertido?” le apuntó y ella siguió durmiendo.

La ira y el fuego del infierno se sentían en la atmosfera del aula, tiembla Erio, tiembla por lo que se avecina. 


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #56: August 31, 2017, 05:32:51 AM »
nou. ;v;
« Last Edit: November 19, 2018, 06:12:16 AM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Chaos Girl

Re: Act 1: Overture
« Reply #57: August 31, 2017, 06:59:24 AM »
-Con los pies en el suelo y la mirada en las estrellas.

“Bien, ésta es la última.”
“¡Al fin!”

Con un sonido seco, el chico de cabello celeste dejó una caja sobre otras tantas más, secándose algo de sudor de la frente después. Tras él se asomaba una jovencita menuda y rubia cuyos ojos verdes brillaban llenos de expectación.

“Y con esto ya nos hemos mudado, ¿no?”
“Nero” El otro sonrió con cara de circunstancias. “Primero habría que colocar todo y esperar los muebles que faltan. Esto son sólo nuestras cosas.”
“¡Eso puede esperar, Nin!” La chica hizo un gesto para que la siguiese hasta la ventana, señalando el paisaje más allá del cristal. “¡Mira qué vistas!”

Ninurta no podía negar eso. El estudio que habían comprado para los dos estaba situado en una de las mejores partes del distrito. La parte de arriba era un ático (del que, por supuesto, Nero se había apropiado) que permitía una vista incluso mejor de la plaza donde ahora residían. Abajo tenían una cafetería estilo tradicional y una librería de segunda mano. Todo ello a un precio… No, no era algo que pudiese llamar asequible, pero Nero había dicho que no pensaba conformarse con otra cosa.

Bueno, al menos ella y su amiga de la infancia tenían gustos parecidos para ciertas cosas. Vivir allí no tenía por qué ser desagradable siempre y cuando fuese él quien se encargase de administrar el dinero. Ella se cansaría de todo en unos meses a lo sumo. Como cuando quiso ser pintora, o piloto de carreras, o vidente, o escritora, o… Vaya la lista se estaba haciendo peligrosamente larga.

“¿Puedes verlo? Mi futuro está ahí fuera, esperando. ¡El público clama mi nombre, los aplausos son ensordecedores! ¡¡Y yo estoy en el centro de la multitud, como es de esperar, todos me miran!!”

La chica se separó de una zancada de la ventana para dirigirse al centro de la amplia habitación, justo a la parte libre de cajas. Giró sobre sí misma un par de veces con los brazos extendidos, y con gesto solemne abrió sus labios…

Pero el sonido del timbre saboteó su improvisado concierto antes de que empezase siquiera.

“¿Huh? Creía que los muebles los mandaban mañana.” Nero por supuesto, no estaba nada satisfecha con eso.
“De hecho, pedí expresamente que viniesen mañana para que pudiésemos despejar cajas hoy y no se nos acumulase trabajo. Dame un momento.”

Ninurta se ausentó para abrir la puerta dejándola sola y Nero no pudo sino suspirar decepcionada. Sin público no merecía la pena cantar, así que decidió echar un vistazo a las cajas para localizar sus cosas porque había muchas que no estaban etiquetadas como era debido. Pudo localizar herramientas de cocina, sus sales de baño, ropa de Nin (que le hizo asentir orgullosa porque aún conservaba las prendas que le habría regalado) y unas cuantas cosas más que trató de separar por cuartos. Aunque cuando vio que no alcanzaba las cajas a ordenar se dio cuenta de que había pasado bastante rato como para que ordenase todo lo que estaba a su alcance y su amigo aún no volvía. Eso no podía significar nada bueno.

Por eso mismo, buscó acercarse a la entrada por el pasillo y utilizó su increíble y refinado oído musical para escuchar qué ocurría.

“…pero sabe lo que dijo su padre, si no está dispuesto a volver puede decir adiós al apellido y a cualquier derecho de sucesión, debe entender que yo…”
“No, no te preocupes. Lo entiendo perfectamente.”
“¿Entonces por qué se niega a volver a casa?”
“Siento haberte involucrado en asuntos entre mi padre y yo. Pero eso ya no importa, no es como si hubiese pensado darme algo en algún momento. No voy a volver a casa.”

Era justo lo que imaginaba. Ese idiota que supuestamente era el padre de Nin estaba tratando de ejercer su poder sobre él. A pesar de todas las veces que habría sido horrible con él en público y los rumores de que tenía al menos dos hijos ilegítimos sueltos por el mundo, quería tener siempre la mano sobre su cuello. Los dueños de grandes multinacionales eran siempre así, se sorprendía de que Nin hubiese acabado siendo tan buena persona y tan paciente con los padres que le habían tocado. Por eso le había sugerido independizarse juntos.

“¿Está seguro, joven amo?”
“Totalmente. Por favor, manda saludos a mi madre y a Miya cuando vuelvas.”

El silencio posterior sólo interrumpido por el sonido de la puerta cerrándose hizo que Nero saliese de la esquina tras la que se había escondido. Una vez Ninurta se dio la vuelta y sus miradas se cruzaron, el chico no pudo sino suspirar y sonreír con algo de amargura.
 
“Hay cosas que nunca cambian, ¿eh?”
“Tu padre es idiota, lo digo en serio.”
“…” Ninurta ahora no se sentía capaz de defenderlo como siempre habría hecho desde pequeño. “Tiene sus propios problemas.”
“Eres imposible… Pero está bien.”

La chica le tomó del brazó y le llevó de nuevo hasta la ventana.

“Esto también es un nuevo comienzo para ti. Por ahora puedes ser mi mánager, ¡Pero no dudes en tomar cualquier oportunidad que aparezca! ¡Como tu mejor amiga, sé mejor que nadie cuánto talento tienes y siempre te apoyaré!”

La sonrisa radiante de Nero le hizo calmarse. Sí, no estaba sólo en eso. La rubia podía tener ideas repentinas y absurdas pero era totalmente sincera y honesta; y ponía su alma en todo lo que hacía. Visto así, sí que era una artista en conseguir todo lo que se proponía.

Aún si esta vez… contaba con un problema considerable…

“Mañana iré a mi primera audición, espero que estés listo sobre las diez para acompañarme.”
Nin no pudo evitar dar un respingo sorprendido con eso.
“Pero Nero…”
“¡Vamos, esas cajas no van a deshacerse solas!”

Nero comenzó a abrir cajas animadamente, dejándole con la palabra en la boca. Aunque el ya sabía que incluso si se lo dijese a ella no le importaría así que suspiró resignado y optó por ayudar para que pudiesen instalarse cuanto antes, aún con la idea de las terribles cosas que les iban a deparar el día siguiente.

“Pero Nero… Tú nunca has podido cantar…”

----

Me he acoplado aquí, espero que no importe demasiado :3c


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #58: August 31, 2017, 12:38:21 PM »
Siempre a ultimo momento jejejeje : D
PD: ¡Bienvenida al proyecto Chaos Girl y al BT! Que disfrutes harto aquí <3

# # #

―Ichinomiya, Kou―

¿Por qué enseño en una universidad de tercera categoría? Buena pregunta. ¿Por qué debo estar llamando la atención de un ‘alíen’ como ella? Porque tiene beca… ¡Sí! Y por mi currículo, enseñar aquí, entre futuros famosos  (con suerte), me traerá fama.

Exacto, no necesito dinero. No, podría vivir cómodamente y lleno de lujos por siglos.

“Adelante, Touwa”. Suspiré, intentando obtener respuestas de por qué ella se comporta así. “Vamos, despierta” le pegue con el dorso de mi libro. La sensación fue muy buena, llena de placer, ¿para qué mentir? “Sigamos…”

Proseguí con la clase, el ambiente seguía igual y si descuido a Touwa, se duerme al instante. ¿Puede ser eso posible? Bueno, cuando hice mi licenciatura, dormía una hora por día y cuando la finalicé, gosh, fue lo mejor. Dormí una semana con mínimas interrupciones para comer y baño.

Mire por los ventanales gigantes del auditorio, aquel debía ser un hermoso y caluroso día, perfecto para estar ahí, encerrado y viendo niños ingratos. Sí, ¡aleluya! El aire acondicionado parecía a punto de estallar y los ronquidos notorios de Touwa, FINE.

# # #

Por otro lado, el pasillo a primeras parecía vacío y bueno, quizás todos se apartaron al ver llegar a la reina de aquél pabellón. ‘Enomoto Fumiho sama’ le decían a pesar de ser occidentales y junto a ella le seguía el seco  de Hosaka Shouji, quien dedicaría una mirada sanguinaria a aquella persona que ose acercarse a Fumiho.

El chico tenía grandes deseos de fumar, lo necesita desde hace horas, el nivel de nicotina desciende peligrosamente de las venas y la chica un panecillo, tenía hambre.

“¿Quieres ir a la cafetería?” escupió señalando la dirección del comedor. “Creo que aún hay tiempo, Fumiho sama”.

Él debía seguir protocolos pese a las insistencias de la chica en llamarla  ‘Fumiho’ a secas y  cuando el ‘sama’ entro en los pálidos oídos de ella, la vergüenza se apoderó de ella.
“F… ¡Fumiho! Somos amigos desde la infancia, Shouji” a ella le parecía algo grotesco que en pleno siglo veinte y uno aún siguieran habiendo personas que dieran la vida por una paga. Ella tenía que ser alguien ‘especial’ (A.K.A. con dinero) para ser una princesa de la que hay que cuidar.  Shouji solo camino hasta la cafetería y entró, sin darle a tiempo para seguir la charla.

# # #

“¡HEEEY, YUUUUUI!” gritó desde fuera del departamento Kiwako. Kiwako.Tocó la bocina de la motone y un  ensordecedor ruido inundo el pacífico barrio. ¡Ah! Los vecinos le tirarían la bronca.
Kiwako vestía siempre unos shorts cortos y una remera ajustada de alguna banda cutre, la moda no le interesa. El casco negro había revuelto las hebras largas y rubias de la cabellera y eso la tenía de mal humor.
“YUUUUUI” continuó.

Su Honda CRF1000L Africa Twin color fucsia era como su hijo, el regalo de ella para ella más fabuloso que podía tener. Aquel sudor en verano y frío en invierno, había valido la pena.

“LO SIENTO” bajo a toda velocidad su amiga, se veía cansada y poco a poco fue recuperando el aliento. Rara vez Kiwako la llevaba, prefería cargar con un tipo llamado Fuji, por algún extraño motivo.

Las dos subieron sobre el vehículo de dos ruedas y con los cascos puestos partieron hacia la universidad.
« Last Edit: August 31, 2017, 12:41:10 PM by Othinus »


Yukari

Re: Act 1: Overture
« Reply #59: August 31, 2017, 06:58:07 PM »
¡Tambien vengo a unirme molestar aquí! Bienvenida Chaos Girl. Vamos a explotar Eastwood todas juntas kuku... (¿?)

P r ó l o g o

En una tarde soleada en Eastwood, dentro de una pequeña habitación adornada con múltiples posters de distintas bandas y varios instrumentos dispersos por el mismo cuarto, en medio de todo se encontraba una elegante y suave cama con una delicada figura semi desnuda sobre ella, con la mitad de su cuerpo fuera del mullido mueble.

Michiru Hyodo  se froto con ambas manos los ojos, con pesar y un fuerte dolor de cabeza resonando en su cabeza reprochándole lo irresponsable que había sido el día de ayer. Torpemente con la mano derecha empezó a buscar debajo de su almohada su celular, el cual no dejaba de sonar y vibrar. Deseaba asesinar su móvil en este momento, le importaba poco lo caro que había sido el aparato; en este momento lo odiaba por haberla despertado del interesante sueño que había tenido el cual curiosamente lo había olvidado en un pestañear, solo sabía que era una fantasía bastante interesante.

Sacudió su cabeza para despejar sus ideas a la vez que revisaba de mala gana la pantalla de su móvil. Todo le daba vueltas, eso era increíble de cierta manera y en solo un segundo su ira asesina pasó de su inocente celular al idiota del mejor amigo ─Kurosaki Ranmaru─. En la pantalla su nombre parpadeaba múltiples veces, cada movimiento junto al timbre de su canción favorita hacía odiar más al albino insensible y de cierta forma a ella misma. Se detestaba por haber puesto la canción que más amaba como timbre, estaba convirtiéndola en la que más odia.

De mala gana deslizo su dedo derecho por la pantalla táctil para responder con voz seca y pesada:

 ―¿Qué quieres? Deseo seguir durmiendo y verás, comúnmente la gente normal no suele dormir con ruido de fondo.

 Al terminar de responder hundió su cara en el cojín a la vez que acercaba al teléfono.

―¿Has visto que hora es? ¡TENEMOS UN ENSAYO EN UNAS HORAS! ―respondió rápidamente Ranmaru por medio del parlante.

Ella se sobre salto y levanto la cabeza para mirar nuevamente su celular, esta vez directamente la hora. 7:40 p.m. Michiru se sentía alarmada, ¿cómo pasó el tiempo tan rápido? La pregunta le causo de cierta forma una gracia absurda, no recordaba ni si quiera la hora a la cual fue a dormir.

Giró su cuerpo, maldecía haber tomado unas cuantas botellas de más, aparte que la resistencia que tenía al alcohol era casi nula. Quería putear, sacar el lado de camionero de su alma y ponerse como una fiera. Quería dormir y le desanimaba bastante el tener que ducharse, cambiarse y tener una sonrisa fingida en su rostro.

En fin, cortó la llamada y se levantó con mucha flojera, estiró sus brazos y torció el cuello, al menos no debía preocuparse por el desayuno, las arcadas por una noche rock ‘n’ roll le habían pasado factura.
« Last Edit: September 01, 2017, 04:28:18 PM by Yukari »