107.3.
...
La práctica llegaba a su fin. Saki veía al instructor acompañar a unas cuantas chicas en unos ejercicios, aunque algunas otras ya se encontraban descansando debajo de una sombra en lo que esperaban al resto para terminar la sesión. Saki se había salvado de interactuar con las otras mediante una excusa de buscar un poco de agua, aunque ahora que caminaba de regreso con Tsubasa, sabía que no se le sería tan fácil escaparse.
“Yo te dije que vinieras con una botella,” le volvió a observar su amiga.
“Ya expliqué que se me olvidó, al menos me acordé de la toalla,” se encogió de hombros.
“Creo conocerte lo suficiente para saber que tu olvido no fue casual,” Tsubasa puso sus manos en sus caderas y le miró inquisitoriamente.
“No, te aseguro que es una muy inoportuna coincidencia, Tsubasa,” observó Saki, inmutada, aunque había una mínima sonrisa en su rostro. “Pienso que tus cuestionamientos al respecto podrían hacer que me acostumbre y vuelva a olvidarla la próxima vez.”
“Veo que ni te molestas en disimularlo, ¿qué haré contigo?” se frustró un poco.
“Vine hoy y he podido hablar un poco con esas chicas, pienso que hasta aquí llega mi tolerancia. No sólo se trata de ser introvertida, esto es incómodo para mí.”
“Bueno, es verdad, es la primera vez así que lo entiendo, y sí te has esforzado,” Tsubasa notó cómo su amiga tomó asiento en una banca. “Oye, todavía no llegamos.”
“Los podemos ver bien desde aquí, ya me acercaré cuando notemos que terminaron,” contestó tranquilamente, aunque sin duda decidida a quedarse en ese punto. Tsubasa optó por no darle la contra y terminó sentándose a su costado. “También, admito que estoy cansada desde ya y el sol nunca ha sido un amigo mío. No quisiera que me fuercen.”
“Eso es algo que iremos cambiando con las prácticas,” Tsubasa asintió, sonriendo decidida. “Poco a poco irás saliendo más y comunicándote más. Verás que te hará muy bien.”
“Me alientas a buscar una forma de escaparme…”
“No te lo tomes así,” dio un suspiro. “Ahora que eres HiME te toca aprender de otras y en verdad todas son muy lindas. Imagino que ya te habrás dado cuenta.”
“No son malas…” musitó meditativa. “Sin embargo, no siento que pertenezco.”
“Hanajima-san, ese parecer es por el vínculo de tu familia, pero ello no tiene por qué hablar de ti. Siempre has dicho que tus raíces no te definen, que no es justo que la gente en Hanasaki te haya menospreciado cuando no tienes que ver en ello. Pues ahora eres tú quien se menosprecia,” observó firmemente, aunque manteniendo simpatía. “Eres una HiME como todas, tomaste la prueba HiME y la directora te aprobó y valoró con las demás. Enmusubi-san incluso recalcó el lindo vínculo que posees con tu hermanito y te aceptó de todo corazón,” sonrió contenta. “Quisiera que escuches atentamente esas palabras y te des el permiso de acercarte a otros.”
“…realmente fue un momento vergonzoso…” Saki negó cansada. “Es difícil… los demás no deberían juzgar tan ciegamente, mi parecer nunca cambiará, aunque decir que no me afecta o que no me sigo sintiendo como una extraña es otra cosa…”
“Lo sé, pero no te preocupes,” Tsubasa le agarró de un hombro y sonrió simpáticamente. “Por eso estoy aquí. Tú quisiste ser una HiME para ayudarme, y yo también te apoyaré lo más que pueda.”
“Sé que lo harás, nunca cambiarás…” se vio frustrada, aunque agradecida. Tsubasa nunca cambiaría y Saki fallaba en ver cómo, para variar, podría ser quien le fuera de mayor apoyo. “Quisiera que tuvieras un Rebel distinto, puedo ver que te hará líos.”
“¿Por qué lo dices?” Tsubasa se confundió.
“¿Hm?” frunció el ceño. “Es como si ya te hubieras olvidado lo que él hizo ayer. Es un Rebel destructivo y antagonista.”
“Pues, dudo que yo o cualquiera esté en la posición de dictar a cuál Rebel nos toca,” Tsubasa alzó su mirada, meditabunda. “Más bien, puede que no sea tan desafortunada.”
“No me parece que hables así. ¿Le rindes algún tipo de consideración? No se lo merece.”
“Quiero decir, fuera de sus acciones, él se retiró ni bien juzgó que había hecho mucho y fue cuidadoso en hacernos daño. Desde un inicio temí que terminaría muy lastimada o hasta en el hospital en mi primer encuentro, pero me alegro mucho que así no tendré que preocupar a mis guardianes ni a nadie más,” explicó con simpleza y una humilde alegría. “Es un chico que ha batallado con palabras y incitaciones. No diré que no es fastidioso o reclamable, obviamente lo es, pero desde el punto de vista de un Rebel, pudo haber sido mucho peor.”
“Tsubasa…” Saki se quedó en blanco. Era tan típico de ella, verle el lado bueno de un asunto tan oblicuo, sobre todo rendir tanta importancia a lo que otros sienten o cómo son afectados. “No olvides que eres tú quien está en mayor riesgo por esa persona. Entiendo que no quieras preocupar a nadie, pero tampoco te descuides.”
“Tienes razón, muchas gracias, Hanajima-san,” asintió animada y sonrió con torpeza. “Como has declarado que cuidarás de mí, no puedo hacerte el trabajo más difícil de lo que ya es.”
“Ese no es el punto…” negó ofuscada. Podría recriminarle por aquella vuelta que le dio a sus palabras, aunque al menos las había considerado. “Al menos quisiera saber más de tu enemigo. Sadamune-kun y tú dijeron que había causado un tipo de influencia en otros estudiantes, y aquello suena inquietante.”
“Sí, he preguntado a sus compañeros cómo se encuentran y al parecer están bien, sólo un poco asustados por haber sido manipulados para abandonar la escuela. También temían haberse metido en muchos problemas, por lo cual suena más como ellos. Esperemos que sólo haya sido una falsa alarma.”
“Por cómo Sadamune-kun reaccionó, me pregunto cuál será el caso, pero… ese chico tampoco quiso decirnos mucho,” alzó una ceja. “No tiene una razón de secretismo como Megumi, no entiendo por qué no nos dijo más sobre el Rebel.”
“Bueno, Sadamune-kun sí admitió que tampoco lo conocía bien y no quería saltar a ninguna conclusión sin saber si está en lo correcto. Suena muy sensato de su parte.”
“Sería más sensato compartir todo lo posible sobre alguien peligroso, pero entiendo que ustedes representantes de la clase ven las cosas de manera distinta.”
“Hanajima-san, no se trata de eso, y siendo esa la forma en que mi Rebel me llama, preferiría que no lo hagas,” le recriminó un poco. “Estamos en una situación tan incierta que no podemos adelantarnos a los hechos o convencernos sobre algo que apenas sospechamos. Si saco conclusiones erróneas sobre él, tendré mayores problemas en una situación donde tenga que considerar cada posibilidad. Los humanos con frecuencia nos cegamos bajo asunciones infundadas, así que me limitaré a actuar con la misma precaución que Sadamune-kun.”
“Sí, a eso me refiero cuando digo que ustedes funcionan distinto,” rodó los ojos. “Será más bien porque son eruditos, o no sé…”
“Hay que basarnos sólo en lo que conocemos y partir desde ahí,” observó levantando un índice. “Oímos a Sadamune-kun llamarle Hannya. Es sin duda una palabra que no consideraríamos como un nombre propio. Sin embargo, sí usó máscaras Hannya durante la pelea y me encuentro leyendo sobre aquella categoría de máscaras para entender la lógica de su rol.”
“Hm…” Saki frunció el ceño. “Le estás dando un vistazo académico, no sé por qué no me sorprende.”
“No pienso que haya una coincidencia entre su nombre y su poder. Creo que Rizembool seguramente le ha denominado así por su habilidad, y por más que sus máscaras sean del tipo Hannya, dudo que se trate de algo meramente estético. Su decisión de influenciar a nuestros compañeros podría tener relación con todo lo demás, lo he estado pensando,” asintió convencida y sonrió con certeza. “Su actitud y manera de menospreciar y celar a otros invoca las historias antiguas de Hannya provenientes del arte de Noh. Mi Rebel posee el nombre, las máscaras y la actitud detrás de las mismas. Pienso que es vital seguir estudiando con tal de comprender su manera de ser y eventualmente saber cómo lidiar con él.”
“…” se impresionó.
“Por eso mismo agradezco la prudencia de Sadamune-kun y cómo sólo nos dijo su nombre y confirmó la afirmación de mi Rebel de haber influenciado a nuestros compañeros. Ello me ha permitido llegar a mis propias conclusiones de manera independiente.”
“Nuevamente, tienes una mente distinta a la mía…” Saki sonrió rendida y se encogió de hombros. “Supongo que no debí estar tan inquieta por saber más. Todavía estamos aprendiendo, pero has demostrado nuevamente poseer una gran sabiduría.”
“No es que sepa mucho, sólo sé lo que sé,” dijo entretenida. “Me alegro que tú sí conozcas a tu Rebel, Hanajima-san. Tus meditaciones serán más puntuales.”
“Sinceramente, no tengo ni idea sobre qué poderes tendrá Onikiri, y ciertamente es el menor de mis temores.”
“Deberías darle más atención. Entiendo que no son realmente enemigos, pero sigue siendo importante…” dio un suspiro.
“Supongo Onikiri me mantendrá informada. Hm, podría pedirle que nos investigue sobre tu Rebel, ahora que lo pienso.”
“Megumi-kun no desea hablar sobre ello y no podemos esperar que Onikiri-san lo haga tampoco,” dijo Tsubasa, asintiendo. “Lo entiendo y lo respetaré. La situación es lo suficientemente complicada para ellos también.”
“Eres demasiado amable…”
…
“Es una amabilidad que se aprecia…” observó Megumi, detrás de ellas. El pequeño estaba apoyado en el tronco del árbol que servía a las HiMEs de sombra y daba la espalda al área de ejercicios para no ser visto por las demás. Notó cómo logró sorprenderlas. “Hm, veo que tuve que decir algo para que me notaran. Es bueno que no soy su enemigo.”
“Megumi-kun, ¿cuánto tiempo tienes aquí?” preguntó Tsubasa, impresionada.
“Les vi apenas tomar asiento así que me acerqué,” contestó inmutado. El pequeño desvió su mirada. “A diferencia de Saki, yo sí no pertenezco en este lugar, por lo cual seré breve.”
“Presumo que si estás aquí es por un motivo en particular,” dijo su hermana.
“He visto a Hannya el día de hoy y luego de conversar con él, me dijo que podía contestar las preguntas de Hanekawa-san, pero sólo esta vez,” bajó su mirada, pensativo. “También me dijo que sólo te diga lo que yo sé, pero no tengo mucha información que compartir.”
“¿A qué se debe el cambio de parecer?” Saki alzó una ceja.
“Es precisamente porque tengo su permiso, eso es todo. Hannya también fue específico en decirme que no te contestara a ti, Saki. Dice que sigue decepcionado de ti.”
“…” la susodicha sintió un tic en la ceja. “Se cree con demasiado derecho para decir algo así.”
“Bueno, no hay por qué darle vueltas,” Tsubasa sonrió incómoda. “Es muy agradable verte, Megumi-kun, he estado preocupada por ti por los últimos acontecimientos.”
“Lo mismo digo, Hanekawa-san,” el niño asintió respetuosamente. “Gracias por velar por Saki. Espero que las cosas vayan bien.”
“Aprecio que vengas para contestar mis dudas, aunque no es que tengas que hacerlo,” sonrió incómoda. “Espero que esto no sea un inconveniente.”
“Descuida, tengo la autorización de él mismo y no sería la primera vez que un Rebel decide ser honesto con su HiME, a su manera.”
“Pues, no sabría qué preguntar…” se vio meditabunda con los ojos perdidos en el cielo hasta que su rostro se iluminó. “Oh, ya que nos has oído conversar, me pregunto si tienes algo que aportar a mis propios pareceres sobre mi Rebel.”
“Hm…” entrecerró sus ojos. “…habré venido para esclarecer dudas, pero ahora soy quien es puesto en aprietos,” asintió y se mostró mínimamente sorprendido. “Tus palabras me han servido, Hanekawa-san. Me dan mucho que pensar y a su vez esclarecen más sobre lo que sé sobre tu Rebel. Decir que él abarca el concepto de Hannya de distintas maneras tiene un gran sentido. Sin saberlo con certeza, puedo decir que es el caso.”
“¿Ello significa que él vendría a desempeñar un rol dado por Rizembool?” preguntó Saki.
“Si te refieres a actuar como el Hannya de las historias…” Megumi negó. “No, eso no es lo que Rizembool espera de él. Es un Rebel, ese es el rol que Rizembool le ha dado. Sobre su identidad como Hannya, ello va mucho más profundo que un rol.”
“¿Cómo así?” Tsubasa se vio intrigada. El pequeño habría admitido su falta de conocimiento sobre el tema, pero desde ya aquello sonaba distinto a lo que ella sospechaba.
“Presumo que no es algo que sabes de antemano, Hanekawa-san,” el niño asintió con lentitud y solemnidad. “Dicen que las HiMEs nacen y se reclutan. Hanasaki apenas las invoca porque ellas ya existen. Rizembool es distinto. Ellos pueden reclutar a cualquiera y darles la labor de ser Rebels y miembros de sus tropas sea por la fuerza o por voluntad propia. Por lo que he observado, entiendo que Hannya es un caso extremo de ello,” su rostro se tornó sombrío y sus ojos se escondieron en sombras. “Él es un ser creado dentro de Rizembool bajo parámetros fijos y con algún propósito que terminó desarrollándose en su identidad como Hannya, una antagonista y específica para que sirva de enemigo de Hanasaki. Él no es una persona normal. Es muy probable que Hannya sea su verdadero y único nombre y no tenga nada más.”
“¿Eh…?” Tsubasa se vio en shock. “¿En verdad? ¿Es una persona creada por Rizembool?”
“Desconozco sus orígenes o a qué nivel ha sido ‘creado’ por ellos, pero no me cabe duda. Por ello, tu apreciación de estudiar el concepto de lo que su nombre significa es el plan de acción más sensato que puedes darle,” volvió a asentir, nuevamente adoptando inmutabilidad.
“P-pero, espera, no puede ser, ¿Rizembool tiene esa posibilidad?” preguntó inquieta.
“Sí, al parecer…” Saki desvió su mirada. “He escuchado cosas así, no es un concepto del todo desconocido para mí, aunque tampoco sé mucho sobre eso.”
“Entonces…” Tsubasa bajó su mirada, consternada y preocupada. “Ello… ello lo explicaría… su actitud a las normas y la sociedad… sus celos y rencores a otras personas…”
“Tsubasa, entiendo que esto sea nuevo para ti y no puedo quitarle seriedad al asunto, pero no intentes ponerte en el punto de vista de tu Rebel,” observó Saki, frustrada. “Él sigue siendo tu enemigo y ha demostrado lo problemático que puede ser.”
“Sí, Saki tiene razón. Hannya no tendrá piedad contigo si decide antagonizarte seriamente. Es… hasta difícil hablar con él, si soy sincero…” Megumi dio un suspiro.
“Pareces ser cercano a él, si le llamas con libertad,” observó su hermana, con leve curiosidad.
“Apenas me está ayudando con un par de cosas. Hannya detesta los honoríficos. Acato su pedido de no usarlos con él,” se encogió de hombros.
“Con respecto a… su habilidad de influenciar a otros…” continuó Tsubasa, todavía algo movida por la información.
“Eso es algo que no sé. Entiendo que por ser quien es, es distinto a otras personas, pero no puedo decir más que eso…” el pequeño asintió. “De sus poderes, ha probado anular los poderes de otros con sus máscaras, aunque es algo que han podido experimentar por sí mismas. No creo que tenga nada más que decir.”
“Si pudieras decirnos cómo quitarnos esa máscara una vez está puesta sería de gran ayuda,” dijo Saki.
“Creo que dije que no puedo contestarte preguntas a ti, Saki,” le recordó Megumi.
“Eso es algo que nosotras tendremos que pensar, Hanajima-san,” Tsubasa rió un poco. “Megumi-kun ya ha sido muy amable.”
“Me sabe mal pensar que esto es amabilidad, podría serlo más,” observó el chico. Este dio un profundo suspiro. “Sobre la máscara, ¿no pueden destruirla? Vi a Saki forcejear inútilmente con esta hasta que esta desapareció por su cuenta, pero ello apenas significa que la debilidad del instrumento anda por otro lado. Sus máscaras son de corta duración y anulan, mas no eliminan poderes. Diría que lo piensen de esa manera.”
“Tus palabras suenan muy interesantes, Megumi-kun. Lo pensaré como dices,” Tsubasa asintió. Ella se puso de pie e hizo una reverencia. “Muchas gracias por tus observaciones. No debo tener nada que aportarte de momento, pero espero devolverte el favor.”
“No lo menciones, por favor,” negó pacientemente. “Lo mejor sería que me fuera ahora,” miró a un costado, con incomodidad. “Saki tiene suficientes reservas por ser parte de nuestra familia y mi presencia aquí sólo lo empeoraría.”
“Mis reservas son personales, no tienen que ver contigo,” dijo Saki, inmutada, quien también se puso de pie.
“Entiendo lo que dices, pero sigue siendo un tabú, sobre todo ahora que eres HiME. Supuse que este sería un día difícil para ti.”
“Tsubasa me ha estado acompañando, no tienes que preocuparte por mí,” negó tranquila.
“Hehe, sé que viniste para darme una mano, pero también estuviste preocupado por tu hermana,” observó Tsubasa, sonriendo amenamente. “Eres un buen chico, Megumi-kun.”
“No, se supone que no lo soy, Hanekawa-san…” dicho esto, Megumi miró hacia el área de deportes y vio cómo su HiME acababa de percatarse de su presencia para mirarle ensimismada y con un gran miedo.
Al verle, Megumi cerró sus ojos y una oscuridad lo envolvió, con la cual desapareció en el acto. Ambas chicas se confundieron por su repentina acción, aunque pudieron ver a esa pequeña HiME ni bien voltearon sus cabezas.
“…” Saki frunció el ceño con inconformidad.
“Lo dirá, pero es un jovencito tan considerado y consciente, para irse lo antes posible…” observó Tsubasa con pena. “Y a su vez ambos son tan similares. De inmediato se excluyen y se van si es que pueden hacerlo.”
“Es una situación problemática, sobre todo para Megumi. Con respecto a mí…” negó frustrada. “Si pudiera teletransportarme como él, ya lo habría hecho un puñado de veces.”
“Sí, precisamente por eso lo digo…” Tsubasa negó un par de veces.
“¡Chicas!” de repente, Enmusubi llegó corriendo desde otra dirección cargando un par de bolsas voluminosas. La maestra se veía alarmada, aunque contenta. “¡Finalmente las encuentro! Creo que nos cruzamos por el camino.”
“Enmusubi-san, ¿quiso acompañarnos?” preguntó Tsubasa.
“No precisamente, pero ni bien oí que fueron a buscar agua, decidí que conseguiría una pequeña merienda para todos,” asintió alegre y efusivamente. “Pienso que todos han hecho un buen trabajo el día de hoy y nos haría muy bien confraternizar más.”
“Ah, es muy amable, le agradezco,” Tsubasa asintió.
“Y, por cierto, el pequeño con el que hablaron, es tu hermanito, ¿verdad?” preguntó la mentora a Saki. Enmusubi por inercia se inclinó a ella con gran curiosidad.
“Sí…” Saki por su parte se inclinó ligeramente hacia atrás y desvió su mirada.
“Claro, tenía que ser. Lástima que no llegué a conocerlo porque me pareció muy adorable.”
“Mucha gente piensa que él es aterrador pese a su edad,” Saki ladeó su cabeza.
“Por supuesto que no,” negó rotundamente. “¿Cómo podría serlo? Si es igualito a ti.”
“Es un buen punto. Yo también tiendo a espantar a otros…” Saki se puso a pensar.
“Vamos, no es que haya querido decir eso,” Enmusubi puso sus manos a sus caderas y pasó a apuntar a Saki acusatoriamente. “Esa actitud tan autodegradante no te queda para nada bien. Tenemos que cambiar tu manera de pensar.”
“Lo había dicho como una broma a medias,” Saki dio un suspiro.
“Ya conozco tu sentido del humor, pero pienso que Enmusubi-san tiene mucha razón. Hasta una broma así puede ser mala,” observó Tsubasa.
“Veo que las dos son el mismo tipo de exigentes optimistas,” se lamentó. “Lo que me espera…”
“¡Ah, vamos donde las demás que ya han terminado!” exclamó la maestra.
Las tres avanzaron hacia las demás, aunque en el camino se encontraron con Nio y Ayesha. Ambas hermanas se encontraban asustadas y un tanto indecisas de comenzar con la conversación.
“Eh… yo…” Nio tocó las puntas de sus índices entre sí con sus ojos nerviosos dando vueltas de lado a lado. “Pues…”
“…” Saki asintió. “No te inquietes. Mi hermano ya se fue.”
“¡Ehh, n-no es que sea eso!” exclamó con inquietud e hizo una reverencia apresurada. “Q-quiero decir que… lo siento. Ustedes estaban hablando y yo les observé… él se fue por mí, y yo… n-no sé qué decir… o qué hacer…”
“…” se vio perpleja.
“No te sientas mal por eso, Nio-chan,” le animó Enmusubi, amenamente. “Sé que no ha habido malas intenciones de por medio y esa fue una acción que el pequeño tomó.”
“Pero…” bajó su mirada.
“Es extraño que lo pienses mucho, pero así puedo decir que eres una buena niña, para molestarte en pensar en tu Rebel,” Saki se encogió de hombros. “Está bien, no lo menciones.”
“…” asintió dubitativa.
“En verdad muchas gracias por tu paciencia, es… es una situación difícil,” dijo Ayesha, con torpeza. “Significa mucho que tú veles por mi Nio por más difícil que sea…”
“…” sin duda lo era y mucho más para Saki, quien sólo esperaba que dejaran el asunto de lado. Obviamente no llegarían a ningún lugar así y ni sabía qué más decir.
“Vamos, no pueden quedarse prendidas de lo que acaba de ocurrir. Vayamos donde los demás,” les alentó Enmusubi con grandes ánimos. “Les traje muchas cosas para comer.”
“Sí, me parece lo mejor,” Tsubasa sonrió. No era saludable continuar dando vueltas al tema. Algunas cosas se lidiaban mejor con un poco de tiempo.
Así, ellas fueron donde los demás para tener una corta merienda antes del final del entrenamiento de ese día.
"…" Atsushi se mantuvo pensativo, con un puño sobre su mentón. Le tocaba explicar su indescriptible corazonada de la mejor manera posible. "Yagen no toma acciones inútiles. Puede que tenga su lado ocurrente y en ocasiones guste de fastidiar a otros, pero tampoco sería cruel para meramente disfrutar de la reacción de los demás."
"Eso me cuesta creerlo, pero continua."
"Sé cuánto te fastidia de toda la vida. Medio que yo también tuve mis momentos y lo lamento…" sonrió incómodo. "Eres casi una excepción, pero dices que Yagen vela por sus hermanos a su manera. Pues bien, tú también eres su hermano y Shinano me contó lo que sucedió con el oso durante el verano," asintió con energías y una sonrisa. "No me vas a decir que Yagen no se preocupa por ti luego de que él saltara a pelear contra ese oso negro para protegerte sin tener un plan de acción."
"Creo que Shinano se metió en tu cabeza," Gotou entrecerró sus ojos. "Ve al punto. ¿Por qué buscas convencerme de algo? No lo lograrás."
"Yo sé que no es fácil convencerte de nada y ni lo intento hacer, sólo quiero que entiendas algo," dijo comprensivamente. "Piensa en Honebami como el oso. ¿Por qué Yagen buscaría protegerte por más fastidios que te dé hasta ese punto? Si su misión es hacerte daño, no lo habría hecho así."
"Daños físicos y verbales son distintos. Puedo pensar en un puñado de razones para que él no quiera lastimarme de la primera manera."
"Hm, tiene sentido," aun así, no se veía convencido. "Igual, siento que falta algo. Entonces, ignorando la primera manera de lastimar, creo que habría otra manera de agredirte con sus palabras que funcionaría mejor si aquella fuera su intención. No creo que lo haga por juego. Yagen fue cruel adrede hace muchos años. Él no toma el pelo de esa manera, ¿pero por qué?"
"Él buscaba separarse de nosotros, y lo hizo, ¿no es así? Seguirá andando a nuestro alrededor a veces, pero bastó esa única conversación que tuvo conmigo en el primer día para marcar la separación," Gotou se encogió de hombros. "Yo nunca se lo dije a Ichi-nii ni a nadie más. Yagen se portó bien con todos ellos y mi antipatía hacia él es conocida como el rencor que le tuve por abandonarnos sin nada más añadido de por medio. Buscarme la riña a mí debió ser porque representaba a la familia o porque quería establecer que esa representación, ese trabajo que le hubiera tocado, era rechazado y él no se encargaría de eso. Así mantuvo la paz entre todos y sólo cortó vínculos con lo único que podría atarlo en un sentido lógico o funcional."
"Sí que lo has pensado mucho," Atsushi se impresionó.
"…" Gotou desvió su mirada con desinterés. "Ese es el sentido que le doy, el motivo o la justificación que quise darle a su tremenda falta de respeto. Puedes ver que hasta yo intenté verlo de su manera, pero no, nada lo excusa ni pretendo olvidar su actitud hacia mí."
"Gotou…" bajó su mirada, apenado.
"Pero estoy dispuesto a oír lo que tienes que decir. Me interesa eso que sugieres, el hecho que Yagen 'pudo haberlo hecho mejor'. ¿Qué quieres decir con eso?"
"Para eso tenemos que entender que era lo que intentaba hacer."
"¿No es lo que acabo de decir?" preguntó confundido. "Sigue presente, pero tiene la suficiente libertad para continuar viviendo una doble vida como nuestro hermano y un agente de Rizembool sin que ello sea cuestionado por nadie."
"…"
"¿Y bien?"
"No," Atsushi negó despacio y convencido. "Eso no fue lo que hizo con la conversación que tuvieron."
"¿Te parece?" se sorprendió. "Pero…"
"Digo que no lo hizo bien, pero eso pudo haberlo hecho mucho mejor, estoy seguro de ello," asintió. "Sobre desligarse de los negocios familiares, te doy la razón en ello. Era un pendiente, algo que Yagen dejaría en claro, y sí que lo hizo. Te dio un buen mensaje de que no podías contar con él y te convenció para que ni le puedas dar la contra. Pero no es todo. Si buscaba desligarse de los demás, ¿por qué te apuntaría solo a ti sin involucrar a nuestros hermanos? ¿Por qué no, digamos, apuntaría a Shinano también y buscaría hacerle molestarse de la misma manera?"
"Sí lo intentó."
"¿Qué? ¿En serio?" Atsushi se preocupó.
"Es difícil de creer con lo mucho que este le defiende, ¿no es así? Pero Shinano no le hizo caso ni le creyó. Realmente hizo lo imposible hasta que Yagen se rindió con él y dejó de fastidiarle. ¿Quién diría que alguien le ganaría en su juego de chinchoso?"
"Ohh…" Atsushi se vio impresionado. "Casi siento un nuevo respeto hacia Shinano."
"¿Qué hay de respetable en ello?" resopló, impaciente. "Shinano no se merece aguantar a Yagen. Ese demonio no debería recibir esas consideraciones."
"Heh, tal vez podrías hacer lo mismo a ver si Yagen te deja en paz," rió un poco.
"¡¿Que?!" Gotou se inclinó hacia él con gran cólera. "Si con eso te refieres a que le busque a Yagen o le dé la razón o quiera hacer las paces con él obstinadamente estás completamente chiflado. ¡Nunca le daré el tremendo gusto de tenerme actuando como idiota!"
"Eh… Gotou…" si bien normalmente pensaría de manera similar, sí le sabía un poco mal que se refiriera así a la forma de ser de Shinano. "Ya, sólo bromeaba. Ahh, entiendo que también se portó mal con Fudou y seguro que le habrá dicho algo igual de terrible que a ti."
"Ni sé qué le habrá dicho, Fudou sólo lo maldice todo el tiempo," Gotou se encogió de hombros.
"Pero sigo pensando que si quería apartarse de ustedes para estar como es ahora, no era necesaria la conversación que tuvieron. Bastaba explicarle a Ichi-nii sobre el tratamiento a Honebami o los propios estudios que Yagen tenía en ese entonces. O sea, tú no eres quien decide si buscar a nuestros hermanos ni eres quien toma decisiones. Ichi-nii aprueba lo que Yagen hace y por ende los demás lo hacen también, y ninguno de ellos tuvo que ver con la discusión que tuvieron."
"¿No podemos dejarlo en que es un maldito y ya?" preguntó el pelimarrón, cansado. "Ya le estás dando demasiadas vueltas."
"Es que eso es lo que no tiene sentido…" entrecerró sus ojos. Sentía que estaba tan cerca, pero a su vez, le faltaba considerar algo más.
"¿Y acaso desligarse con los asuntos familiares no fue suficiente?"
"No lo sé…" eso no podía refutarlo.
"Bueno, tu idea es interesante, pero tampoco te mates pensando en ello. Por más que tú o cualquiera de nosotros lo conozcamos, ni así podríamos ponernos del todo en su lugar. Puede que intentes darle mucho crédito."
"Vaya, no te culpo por tenerle tanto recelo…" dio un suspiro. "Yagen buscó separarse, pero no lo haría del todo porque él dijo que tenía que cuidar de Honebami…"
"Sí, y por más caso que él le haga a Yagen, ha estado más presente en casa que él."
"Yagen ya me ha dado sus apreciaciones durante mi propia ausencia basado en cosas que Honebami le ha dicho, así que sí. Él está más presente que Yagen, supongo que menos involucrado con Rizembool que él también."
"Eso es lo que espero," Gotou miró la pantalla de su juego un momento, con desaire. "Diré lo que sea sobre Yagen, pero realmente estoy preocupado por Honebami. A diferencia de Yagen, este no parece haber tomado la decisión de estar tanto tiempo en Rizembool y está sujeto a lo que nuestro hermano espera de él."
"…" Atsushi se quedó en blanco.
"Desde el accidente y por el gran impacto que este tuvo en él, es como si Honebami hubiera sido controlado y maniobrado por todos a su alrededor," tuvo un tic en el párpado. "Será un terrible ejemplo, pero los múltiples favores que Shinano le pide lo demuestran. Nadie con una remotamente fuerte fuerza de voluntad se prestaría para tanto."
"Hm…"
"¿Te has venido con algo, Atsushi?"
"Sólo…" algo estaba fuera de lugar, pero tenía que asegurarse. "Creo que podemos asumir que Yagen dijo la verdad cuando se quiso quedar en contacto con todos por Honebami."
"Eh, puede ser, al menos sí cumplió su palabra. En ocasiones, Honebami hasta parece a gusto con nuestros hermanos. Realmente avanzó un montón desde el primer día en casa. Ese pesado de Yagen sirvió para algo."
"Es un doctor, imagino que sí es bueno para estas cosas," ya empezaba a cansarse de su actitud hacia su mellizo, pero esa reincidencia le daba razón a sus sospechas… "Si mal no recuerdo, el corto tiempo que estuve en casa hace años, antes de que Yagen y Honebami se aparecieran, todos esperaban a Honebami con ansias. Por cómo describiste ese día, entiendo que fue así. Yagen no fue a quien más esperaron."
"Eh, preferiría que no hables en general. Nuestros hermanos no tienen mis reservas y sí que los querían a ambos de vuelta," Gotou se incomodó. "Por ejemplo, seguro que Shinano esperó más a Yagen que a Honebami, pero… si hablamos de una comparación sin ningún comentario de por medio, todos queríamos ver a Honebami con urgencia. Recuerdas por qué, ¿cierto?"
"…" bajó su mirada. "Yagen me explicó que los doctores dieron un diagnóstico apresurado luego del incidente y declararon que Honebami había fallecido. Rizembool prestó atención a su caso y prácticamente lo revivieron, por más que ello costó el año que estuvo lejos de todos. No sé qué parte habrá tenido Yagen que ver en todo esto, pero ha estado a cargo de Honebami desde entonces."
"…" Gotou sacó su celular y lo observó. "Sí, más que nada."
"Eso realmente abre más preguntas que otra cosa."
"¿Quién sabe? No confío en esa versión que Yagen nos dio por más que Rizembool le dio la razón, apuesto a que hay algo que no sabemos, pero lo que más nos interesa es que Honebami esté con nosotros."
"Gotou…" le sabía mal nuevamente. Esta vez, consultaría sus dudas. "Tú puedes que seas el más escéptico de la familia, y también el más racional. Es algo que compartes con Yagen."
"…" alzó una ceja ante lo último. "No que sea una competencia y nuestros hermanitos siguen jóvenes. No me daría crédito por ello…"
"Pienso que deberías, quiero hablar con el Gotou más racional que llevas dentro, el que me ayudó durante nuestra estadía en el bosque sin mezclar sus sentimientos de por medio," pidió decidido y atento.
"Lo intentaré…" se confundió. "¿Por qué lo pides?"
"Sobre eso de Honebami falleciendo, de Yagen cuidando de él, de ambos apareciendo un año después siendo personas distintas que nunca regresaron completamente a casa…" adoptó seriedad. "Yagen no nos está diciendo mucho. Yo… tengo dudas sobre lo que esa historia nos dice. Pienso que hay asuntos que no son reales, que tal vez Yagen nos mintió."
"…"
"¿Qué dices al respecto, Gotou?"
"Es posible…" se incomodó y desvió su mirada.
"¿Estás seguro?"
"¿Estoy… seguro?" preguntó extrañado.
"¿Esa es la respuesta que quieres darme? ¿Acaso no dudas en lo que Yagen nos dijo?"
"Sí, obvio que dudo de él."
"¿O es que acaso dudas de lo que Rizembool dijo?"
"Atsushi… ¿a qué te refieres con Rizembool?"
"Se den la razón o no, hablo de dos entidades distintas. ¿Qué parte de la historia le pertenece a Rizembool y cuál es de nuestro hermano?"
"Espera…" parecía mareado.
"Gotou, por lo que dices, por cómo te expresas de Yagen, por la manera en que le lanzas todo lo negativo y lo responsabilizas de todo lo referente a su ausencia… no niego que él sea una persona importante en Rizembool, pero es casi como si no pudieras ni considerar que Rizembool es capaz de actuar independientemente de nuestro hermano."
"Eh…" se impresionó.
"Piensas en Yagen como una extensión de ese lugar tan tétrico, como alguien quien se desvanece, pero que es aquel Rizembool responsable de todos los males, alguien a quien no puedes justificar."
"Sé que no lo dices porque buscas justificarle, pero… no entiendo a dónde estás yendo."
"Cuando Yagen apenas desapareció luego del fallecimiento de nuestros padres, ¿te preocupaste por él? Obviamente lo hiciste, por más molesto que estuviste con él. Recuerdo que algo así me dijiste en aquel entonces."
"Sí, eran tiempos difíciles."
"Y ahora que Yagen está en su propio mundo, que sólo piensas en Rizembool y en la guerra cuando alguien aparte de él está involucrado, él no es merecedor de ninguna de tus consideraciones, ¿no es así?"
"…"
"Dijiste que Honebami, a diferencia de Yagen, nunca tuvo la opción de elegir ser parte de Rizembool. Gotou… eso me preocupó," Atsushi frunció el ceño. "Así es como parece, es muy posible que lo sea. Sin embargo, no tenemos ninguna certeza de cuánto se ha elegido y cuánto hace cada uno de ellos, pero es muy fácil aceptar lo peor. Tienes esa tendencia de Yagen, esa voluntaria desidia con respecto a él. Por supuesto que Yagen se lo buscó por cómo te trató y podemos decir que se lo merece…"
"Dices que…" Gotou se sorprendió.
"Por eso hizo lo que hizo. Ese fue su motivo," Atsushi asintió y comprimió sus puños. "Claro, con razón te apuntó sólo a ti. Y lo intentó con Fudou y hasta con Shinano, pero…" se enfadó. "Tú fuiste su blanco principal, Gotou. Es este desinterés y desprecio por él y por lo que hace. Yagen inculcó ello en ti porque lo habrá considerado necesario."
"Tch…" chasqueó la lengua. "Imbécil tenía que ser. Así que tuve razón. Lo hizo por maldito, porque quería meterse conmigo."
"No, lo hizo porque Yagen debe reconocer tu inteligencia, y a su vez, usó tu lado más pasional para nublar tu razón y hacerte abandonarle. Dije que me impresiona que Shinano le ganó en su juego de antagonizarlo…" Atsushi asintió y sonrió esperanzado. "Pues, ahora me impresiono de que mi propio gemelo, alguien tan brillante, te haya visto remotamente como una amenaza para él, Gotou."
"…no puede ser…" se quedó perplejo y en shock.
"Si, eso es lo que parece…"
"¡DEBES SER UN TREMENDO IMBECIL SI LO CELEBRAS!" estalló.
"¡O-oye, baja la voz!" Atsushi prácticamente se espantó y levantó ambas palmas para apaciguarle. Estarían solos, pero tal había sido su reacción que temía que todo el edificio lo habría oído.
"¡¿Dices que el brillante plan de ese creído idiota fue decirme todo eso para mantener una distancia conmigo?! ¡Si eso es un plan maestro de algún tipo entonces en verdad será un descerebrado! ¡Es lo más estúpido que he oído en mucho tiempo!"
"Ahh, suena así, pero a veces los mejores planes son los más tontos," el mayor negó cansado. "Dices que es difícil convencerte de algo, pues parece igual de difícil cambiar tu parecer, y por las veces que los he visto hablar es evidente que Yagen sabe muy bien cómo vas a reaccionar a todo lo que te dice. Seguro me lo reclamarás, pero te viene bien saber que él ya te tiene estudiado y te conoce demasiado bien."
"Tsk, ¿cómo te atreves?" rechinó los dientes.
"Es la verdad, siento decirlo," se encogió de hombros. "Es más, sus fastidios constantes, además de apartarte y hacerte verle de alguna manera, seguramente le han servido para estudiarte y comprenderte mucho más. Lo sé por mi entrenamiento militar. Gran parte de los conflictos son las tensiones diplomáticas o entre soldados y es ahí donde el comportamiento y la mente son las mejores armas."
"Tch…" no le gustaba oírlo, pero Gotou bajó su mirada al piso, con fastidio y resignación. "…y ese miserable vive en una guerra fría constante como científico de Rizembool, tendrá experiencia…"
"Eh, buen punto, no había pensado en eso…"
"¿Y qué demonios gana con eso? ¿Cuánto… realmente sabe de mí o pretende hacerlo…?" preguntó al aire, con incomodidad. "¿Por qué sería importante?"
"Es como te dije. A mí parecer, Yagen lo ha considerado importante, así que, si él quiere una guerra fría contigo, es porque le conviene hacerlo. Él debe intentar tenerte en una posición o una instancia en particular que le resultará más favorable," afirmó convencido. "No sabría cuál o más detalles de ello, pero estoy seguro que, si te antagoniza, es porque eres un rival formidable a su parecer, de alguna manera."
“Tch…” miró a un costado con disgusto. “Un ‘rival formidable’… no me gusta cómo lo pintas.”
“Vendría a ser algo así.”
“Si tienes razón, sólo quiere decir que justamente él buscará algo que le conviene. Dudo que Yagen piense en mí como un rival o lo que sea, él sólo buscará su propio beneficio.”
“Gotou…”
“¿Piensas justificar esa idea de alguna manera?” le miró con desconfianza. “No me importa cómo lo veas, pero no pretendas que llegue a la misma interpretación.”
“Sé que no, tampoco lo puedo respaldar…” dio un suspiro. “Nuevamente, no te culpo por molestarte tanto con él…”
“…” Gotou finalmente terminó por ponerse de pie y caminar hacia los ventanales de su apartamento, para mirar hacia fuera.
“Eh…” el pelinegro se confundió y rápidamente le acompañó.
“…” miró hacia abajo. “Pero…” cerró sus ojos. A diferencia de su usual temperamento, Gotou se aproximaba a una actitud tranquila, seria y solemne. “…lo que dices tiene algo de sentido. Si Yagen buscó la separación al ser antagónico, pudo haberlo sido con los demás también, pudo haber buscado una forma de desligarse, pero es como dices, no necesitó actuar así con nadie más para que le dejaran hacer lo que quiera sin cuestionamientos. También estoy convencido que Yagen no tuvo el interés de apartarme con tal de protegerme, o ninguna de esas tonterías. Si ese fuera su interés, seguramente lo habría intentado con más que mi persona…”
“Pues… sólo puedo llegar hasta aquí, Gotou…” Atsushi se apenó. “No sé los detalles, sólo alcancé esta conclusión. Y pues, dices que le buscó bronca a Shinano y evidentemente a Fudou también. Tal vez… haya algo en sus casos que nos dé una pista.”
“Puede ser…” Gotou se despertó de sus pensamientos y se le dirigió. Pese a no verse conforme con el asunto, sonrió cansado. “Bueno, eso te lo puedo dejar a ti. Puedes hablar con ellos dos, aunque te advierto que no se te hará fácil con Fudou.”
“Ahh, en serio temo cómo este se lleva con Yagen ahora, todavía no los veo en el mismo ambiente…” se dio un facepalm. “Gotou, muchas gracias por decirme todo esto. Estoy intentando entender lo que Yagen está haciendo por su cuenta y también quiero ponerme al día con todos. Significa un montón.”
“Eh, sí, no lo menciones,” movió una mano para restarle importancia. “Me molesta pensar en que Yagen trama algo conmigo por su forma de ser, pero siendo el insufrible que es, no debería sorprenderme.”
“Pero no tienes por qué quedarte como estás. Gotou, tú puedes darle la contra si quieres.”
“¿Eh? ¿Cómo así?” alzó una ceja.
“O sea, si Yagen buscó tu presente actitud hacia él, ¿qué tal si vas en contra de lo que él espera de ti?”
“¿Y qué se supone que vendría a ser eso?”
“No sé, por ejemplo, lo que Shinano hizo…” le vio molestarse. “Espera, me refiero a que no le sigas la corriente. No insinúo que busques las paces con él o hagas algo que no quieras hacer. Creo que meterte en su camino o responderle distinto sería una buena manera de darle la contra.”
“…” le miró inmutado.
“Lo que sea que Yagen quiere me parece que deberíamos contradecirlo y detenerlo,” asintió y sonrió decidido. “Y Gotou, puede que tú estés en la mejor posición de cambiar cómo las cosas son en el presente. Tú no lo verás, pero sigo convencido que si Yagen se ha molestado en actuar así contigo es porque eres significante en esto.”
“Cambiar el presente… dices…” murmuró en lo que regresaba su atención al mundo de afuera.
“¡Sí! Tenemos que hacer que Yagen se deje de sus secretos, así podremos entender mejor en qué anda. Es más, así también podremos reconectar con él y realmente jalarle de regreso a casa,” comentó con ánimos.
“…”
“Y puede que sea un punto aparte, pero de paso así podrás ponerle en su lugar y encararle por lo que te dijo en el pasado.”
“Atsushi…” Gotou dio un suspiro y le miró de reojo. Se mostró serio y frío. “Yo ya llegué a términos con lo sucedido y no pretendo esperar más del tema.”
“¿Eh? ¿Qué quieres decir?”
“…” regresó su atención a la ventana. “Quiero decir que Yagen no me concierne en lo absoluto. Tus posibles aspiraciones con este tema, siendo sincero, no me corresponden.”
“¿Qué… dices?” frunció el ceño, extrañado y perplejo. “Gotou, ¿es que acaso, si tuvieras la oportunidad de averiguar todo lo que Yagen nos esconde, no lo tomarías?”
“¿Hm? Eso definitivamente sí, pero no hablamos de lo mismo aquí.”
“Eh…”
“Tú quieres conectar con Yagen y oír lo que nos oculta de él mismo. Yo he decidido cortar con él así que eso me trae sin cuidado.”
“Gotou…” sintió un sudor frío, una extraña presión en el aire. Atsushi se sorprendió, pero era evidente que su hermano menor decía la verdad y estaba decidido de sus propias palabras. Frunció el ceño y comprimió sus puños. “Un momento, Gotou, no seas tonto. Te pedí que seas tu yo más racional.”
“…” el otro se mantuvo inmutado.
“¿Sabes? Ignorarlo así y pretender abandonarlo es precisamente lo que Yagen quiere que hagas. Así que, ¿no crees que estás cayendo en su plan?”
“…” sintió un tic en la ceja. Gotou negó y le miró impaciente. “Tsk, ¿crees que no lo sé? Detesto ahora pensar que ando cayendo en su juego, que él sonreiría con esa mueca desagradable cuando me fastidia si fuera a oírme, pero, ¿qué pretendes que haga? ¿Me dices que me acerque a él y lo aguante? Pierdo en ambos sentidos a mi parecer.”
“Pues, entiendo lo que dices y no te obligaría a soportarle, pero quizás sea lo mejor aguantarlo un poco y encararlo con tal de comprender lo que está haciendo. O sea, piénsalo un poco. ¿Por qué Yagen querría estar lejos de nosotros?”
“…”
“Puede que esté protegiéndonos, manteniéndonos alejados de Rizembool… pero, si siente que necesita antagonizarte a ti como parte de su plan de acción…” Atsushi entrecerró los ojos. “…suena complejo, no quiero ni imaginarme por qué lo pensaría tan necesario. Tal vez ni se trata de protegernos, si no… quizás no quiera preocuparnos. Puede que Yagen necesite de nosotros de alguna manera y quiera evitar que nos demos cuenta.”
“…” regresó su mirada hacia fuera.
“…” Atsushi le miró impaciente y bajó su mirada, apenado. “Si es así, con más razón necesitamos saber qué ocurre. Sé que sonará ilógico que de la nada busque velar por él o tema por su bienestar, pero es muy posible. No creo que Yagen nunca haya sido del tipo que pediría ayuda…”
“Obviamente te preocupas por él. He oído a Ichi-nii más de una vez expresar su preocupación por Yagen.”
“Es de esperarse. ¿Acaso tú no te preocuparías? Sin importar los detalles, Yagen es nuestro hermano y tenemos que velar por él también.”
“…así que lo ves así.”
“¿Qué? ¿Qué quieres decir?” le oyó con una voz desconectada y apática, lo suficiente para preocuparse. “…pese a todo, pese al hecho que Yagen fue un idiota contigo y que nada lo justificaría, ello no quiere decir que podemos abandonarlo sin más. Quisiera asegurarme que él vaya a estar bien y realmente saber toda la verdad. Él es uno de nosotros, ¿no es así?”
“…”
“Gotou… entonces, ¿tú cómo lo ves?”
“Entiendo tu punto de vista,” comentó sin dirigírsele, con un tono de voz empático y paciente, aunque extrañamente distante. Se le vio tranquilo. “Tiene sentido que tú o cualquiera se ponga a pensar así, pero siendo sincero, ese no es el enfoque que pienso darle,” negó. “Ahh, me pregunto cuánto se supone que nosotros deberíamos preocuparnos por lo que hace y cuánto realmente cae en nuestras manos. Nosotros ya podríamos considerarnos adultos y pienso que él es alguien muy lejos de estar en una posición en la cual alguien más podría ayudarle.”
“Pues, es un buen punto, es bastante lógico,” casi se arrepentía de pedirle que lo fuera. “…pero no es todo el asunto. Yagen es nuestro hermano, somos familia. O sea, ¿acaso eso no hace una diferencia?”
“No es que no lo haga. Es más…” se notó incómodo en continuar con su idea, aunque no indeciso. “Yo no pienso encargarme de su bienestar. Sonaré desalmado, pero más me interesa lo que él pretende esconder de nosotros. Yagen se mantiene en Rizembool y trabaja para ellos con una dedicación que sobrepasa lo que dedica a nuestros hermanos. Abogues por él o no, no cabe duda que él sigue trabajando para Rizembool a voluntad propia y es lo suficientemente inteligente para atenerse a las consecuencias de sus acciones. En cambio,” frunció el ceño. Gotou pareció visualizar una especie de enemigo intangible en su campo de visión. “…si él fuera a perder esa distancia de nosotros, ¿cómo nos veríamos involucrados en lo que hace? ¿Cómo afectaría nuestras vidas? ¿Acaso no nos pondría en un riesgo mayor al de coexistir con esta guerra meramente por nuestra conexión?”
“Eh…”
“Akita y Midare fueron apuntados por una persona de Rizembool quien buscó hablar con Yagen y llegar a un acuerdo con él. Ello sucedió sin que tuviéramos que ver en lo absoluto con sus asuntos,” chasqueó sus dedos para despejar su molestia. “¿No crees que siquiera saber lo que él hace sería un problema? ¿No sería posible que dicho conocimiento lleve a algo más que ni podríamos predecir?”
“Pero…”
“¿Qué podríamos hacer si otro de nuestros hermanos sigue los pasos de Yagen? O peor aún, ¿qué tal si se vuelve como Honebami, una persona que perdió su propia identidad y depende de otros para vivir y tomar decisiones?”
“Gotou…” eran palabras aterradoras y gélidas, pero que se sentían tan reales.
“Puede que esto se dé aun sin su consentimiento y que tenga efectos más terribles que los que algunos de nuestros hermanos ya sufrieron,” Gotou comprimió sus puños. “Esto es lo que deseo evadir, es mi prioridad, por lo cual espero velar. He dicho que Yagen me trae sin cuidado y que es un mal elemento por ello que nos oculta, y es el motivo de mi decisión de cortar mi conexión con él. Por eso, si tengo que rendirme a dejarle ganar su estúpido juego de fastidiarme, con tal de mantener a los demás lejos de lo que él arrastra, estoy dispuesto a hacerlo. Atsushi, yo fui dejado el rol de velar por la familia hace años y, si dejar a Yagen de lado es un requisito, eso es lo que pretendo hacer.”
“…” ahora había oído una declaración más abierta sobre Gotou desaprobando y rechazando a Yagen. Tenía sospechas muy válidas para hacerlo, pero, nuevamente, era una decisión muy racional y desconectada de sí mismo, a su parecer. “Entiendo lo que dices. Al menos…” bajó su mirada en conflicto. “…no me parece mantenerlo secreto, pero al menos podríamos hacerlo por nuestra cuenta y dejar a nuestros otros hermanos fuera del asunto. Tiene que haber algo que podamos hacer…”
“Puede que lo haya, pero ya sabes mi punto de vista. Tú puedes ir detrás de Yagen y ver qué puedes averiguar. Por mi parte, yo ya tengo un rol y una decisión hecha. Déjame encargarme de velar por el resto de nuestros hermanos. Este tema no es de mi interés.”
“Tsk…” querría protestar, pero la conversación se había terminado. Gotou no habría podido ser más claro.
Atsushi quiso maldecir a Yagen. Quizás Atsushi estuvo equivocado y su manera de tratar a Gotou realmente había sido un buen plan para lo que buscó hacer. Yagen parecía ganar en el tema y no podía cambiarlo, por más que sabía que estaba en el interés de todos ser más unidos e informados al respecto.
Sin embargo, lo que Gotou había dicho con respecto a lo que Yagen podría ocultar le hacía cuestionarse a sí mismo. Lo poco que Atsushi había podido evidenciar en el rescate de sus hermanos le daba la razón a los temores del pelimarrón…
“Seguro esperabas algo distinto de mí. Pues, lo lamento, no esperes que le dedique más atención a Yagen. Tengo otras cosas que hacer y una responsabilidad de velar por los demás,” continuó Gotou, dando un suspiro. “Espero al menos haber contestado varias incógnitas.”
“Sí lo hiciste, también sé que no fue fácil para ti hablar al respecto, así que lo aprecio mucho.”
“Bueno…” Gotou revisó su celular. “Shinano estará llegando en cualquier momento. Lo mejor es que terminemos con la conversación.”
“¿Eh?” Atsushi revisó el suyo. “Pues, no me ha escrito ni nada. Él suele avisar dónde anda.”
“Suele hacerlo, pero hoy es una excepción,” Gotou rodó los ojos. “Seguro querrá sorprendernos en plena conversación y entrometerse considerando que sí quería estar aquí.”
“Ahh…” se frustró. “Suena a algo que él haría. Qué pesado.”
“Es todavía un niño en muchos aspectos…”
“Pero, si te parece…” Atsushi también miró hacia el mundo de abajo por la ventana. “¿Qué piensas sobre lo que Yagen podría ocultarnos, como lo que hizo durante su ausencia o el caso de Honebami?”
“¿Acaso no eres tú quien tendría una mejor idea sobre eso? Tú eres quien acompañó a Yagen cuando ocurrió el ataque a nuestros hermanos.”
“Realmente no es que lo haya pensado ni creo haber visto mucho.”
“…”
“Y me ganas en estas cosas, aparte que te creo más inteligente.”
“Tú lo pareces más ahora que andas intentando leer al insufrible.”
“Haha, es que somos mellizos, es normal que sepa algo de él.”
“…” dio un pesado suspiro. “Ese día en que Shinano y Namazuo nos forzaron a compartir este espacio, Yagen estuvo como nosotros todo el rato, mirando a la calle y negándose en dirigirse a mí a menos que quisiera fastidiarme…”
“…” ladeó su cabeza. ¿Por qué lo mencionaba?
“Pienso que Yagen nos ha mentido en esa historia de que Honebami fue categorizado como fallecido por accidente. Es una tremenda ligereza para un especialista de la salud. Honebami nunca murió,” hundió sus ojos en sombras. “Al menos puedo decir que su cuerpo no lo hizo…”
“…”
“Yagen sabe qué sucedió con él, sabe todo lo referente a Honebami y puede elegir qué compartir con nosotros. Pienso que Rizembool no hace más que seguirle la cuerda en la historia que nos dijo.”
“Pero, ¿piensas que Yagen es quien se vino con toda la historia? ¿Cuánto crees que él decidió sobre esto?”
“¿Quién sabe?” se encogió de hombros. “Eso no es lo importante aquí.”
“¿Qué sería lo importante?”
“Honebami no es una persona normal. Rizembool lo ha convertido en un ser casi sobrenatural.”
“¿P-perdón?” Atsushi se quedó en shock. “¿Por qué… lo dices?”
“Creo haber observado lo suficiente de él para determinarlo. Yo mismo fui quien fue golpeado por Honebami y vi a Yagen comandarlo como una máquina. Ni sé por qué no será un Rebel, pero al menos puedo alegrarme de ello.”
“…” bajó su mirada, en shock. “Yo… esa vez que rescatamos a nuestros hermanos, Honebami destrozó un orphan poderoso con sus propias manos…”
“Él fue quien derrotó al oso negro en las vacaciones con apenas un empujón. Si nuestros hermanos optan por no ver la verdad a partir de ello, nunca lo harán.”
“Eh, pues, es que es difícil de creer… supongo… es posible que ellos tampoco hayan tenido la oportunidad de observarlo con sus propios ojos.”
“…”
“Supongo que Yagen sabría sobre Honebami, hasta en eso.”
“Obviamente, si es quien sabe cómo darle indicaciones,” Gotou continuó con su mirada gacha. “Yagen… él ahora… está jugando a ser un ‘demonio’, como él lo diría.”
“…”
“Si es que pretender ser un dios convierte a los humanos en demonios, estaría de acuerdo.”
“¿Q-qué dices…?” se inquietó. “¿Jugar a ser dios?”
“Me pregunto cuánto poder puede tener Yagen sobre otras personas.”
“Eh…”
“Cómo mirará a los demás, si es que para él no son más que hormigas.”
“Eh…”
“Cuánta gente en Rizembool responde a él como si fuera un ser superior.”
“Ehh…”
“Cuánta gente, hasta entre estos últimos, depende de su misericordia para actuar, o quizás para seguir viviendo…”
“G-Gotou, espera, Yagen nunca sería alguien así. ¿De dónde… ha salido esto?” nuevamente, este mantuvo silencio. Atsushi sintió escalofríos. Lo peor era que sospechaba que Gotou tenía una razón para decirlo. “¿Qué sucede? ¿Habrá algo que sepas o que te haga decirlo?”
“No, olvídalo.”
“¡No esperes que olvide algo así, es serio!”
“Eso es lo que mi yo más racional se pondría a pensar, por más irracional que pueda sonar, pero creo que te dije suficiente,” negó un par de veces y miró a su hermano. “Te estoy inquietando, Atsushi. Tengo mis motivos para menospreciar a Yagen y pretender apartarlo. Temo que mis sospechas puede que no sean sólo paranoias y haya algo de verdad en ellas. Sin embargo, es todo lo que pienso decir.”
“…” tragó saliva. “Pero… ¿qué te hace pensar así? ¿Qué… puede convencerte de que nuestro hermano tiene alguna especie de autoridad como la que dices? ¿Por qué dudas de algo tan básico como la forma en la que ve a otros humanos?”
“Dije que no diría más, ¿no es así?”
“¡Pero!”
“Atsushi…” Gotou negó. “Si vas detrás de Yagen y buscas hacerle frente o conocerlo mejor o las otras cosas que dijiste, tal vez tú puedas entender por qué digo todo esto.”
“¿P-perdón?”
“Pero, de momento, lo que digo no son más que sospechas. Eso es todo.”
“Tsk, no suenan a sospechas…”
“Como dije, olvídalo,” se encogió de hombros. “Tal vez debí ahorrarme esto. No quiero inquietarte con el tema. Ya es suficiente que tengamos a alguien tan incorregible como nuestro hermano.”
“…” ya parecía que Gotou no lo vería de otra forma aparte de un monstruo o demonio. “Yo… no sé por qué lo habrás dicho, pero sigo convencido que Yagen no puede ser tan malo como sospechas. Todavía no sabemos nada certero, ni hemos podido oírle bien.”
“Como dije, ese es tu tema, Atsushi.”
Desalentaba, pero tendría que acostumbrarse. Atsushi continuaría detrás de la pista de Yagen por su cuenta…
…