Author Topic: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back  (Read 395426 times)


Miyu

Hay unas partes que debo corregir, en fin



4 # I need your love. (C)

La tensión en el aire era palpable cuando inicio el debate interno de los motivos por los cuales rechazar los avances tan sugerentes de ella y Cheng Xiaoshi no podía pensar adecuadamente. El bartender de “Black Dog” repasó rápidamente las excusas que tenía para detener a Akeno y no encontró ninguna buena razón para hacerlo. Son primos, sí, pero segundos y en Japón está permitido y mientras ella es Himejima, su apellido es Ikuse. Se maldijo al observar estos detalles que abrían paso sin restricción a la atracción de ambos.

Chasqueó la lengua con cierta irritación.

Intercambió miradas con Beelzebub y le hizo señas de disculpas por la conversación, aunque él estaba totalmente centrado en el libro de Dante Alighieri.

—Eso… aún me gusta mi amiga de la infancia, no es tan linda como tú ni exuberante y nunca me pude confesar.

Encontró el oasis que necesitaba entre sus memorias para darle una negativa, aunque sus recuerdos confusos impedían recordar siquiera el rostro de esa mujer, pero al sentirse atrapado y que el trabajo fallaría prefirió buscar excusas.

—No necesitas darme tus motivos…

Sin darse vuelta respondió con la vista fija en sus amigas e intentó irse rápidamente. El ser rechaza apenas admitía sus sentimientos por su primo hizo que su corazón doliera de sobremanera.

“No se siente bien hacer esto, Lu Guang”.
“Tú quisiste”.

Vio la pequeña figura de la pelinegra más frágil de lo que en realidad era mientras se aleja sutilmente, intentando aparentar que está bien.

La visión de Cheng Xiaoshi, en el cuerpo de Ikuse Tobio, se volvió extraña y empezó a desquebrajarse o como si empezara a tener interferencia. Comenzó a ver en tercera persona la escena ante él y finalmente desapareció de aquel pasado.

Tobio fue corriendo hacia ella, lanzándose por encima de la barra con determinación, envolviéndola en sus brazos y girándola para confrontarla; Akeno se sorprendió por el repentino gesto, pero antes de que pudiera reaccionar los labios de Tobio presionaron contra los suyos en un casto beso que la dejó sin aliento.

—Me atraes tanto que no quiero dejarte ir —murmuró Tobio con palabras cargadas de sinceridad.

Akeno se sintió abrumada por la intensidad del momento, a pesar de todo no pudo evitar preguntar con un toque de curiosidad en su voz:

—¿Y tú amiga de la infancia?

Antes de que Tobio tuviera oportunidad de responder, ella correspondió al beso con pasión dejando que el deseo los consumiera a ambos. Sus labios se encontraron haciendo más intenso el beso, y pronto sus lenguas se entrelazaron en una danza delirante y deseo desenfrenado.

La respiración agitada y los latidos acelerados de sus corazones resonaban en el aire cargado de electricidad entre ellos. Tobio sonrió con una mezcla de satisfacción y complicidad.

—Caí ante ti —declaró, su sonrisa ampliándose con demasiado cariño y atracción hacia ella. No lo podía creer, una niña de veinte lo había conquistado totalmente y en tiempo récord. 

Akeno no pudo contenerse y lo abrazó por el cuello, devolviendo el beso con la misma intensidad. Ambos sabiendo que su amor es prohibido, que enfrentarían las consecuencias con los Himejima, no obstante, en ese preciso momento, nada más importaba que el calor del otro.

—Suzaku nee-san se enojará con nosotros —musitó Akeno, aunque una sonrisa juguetona se posó en sus labios, incapaz de ocultar la felicidad que sentía.
—Los viejos se volverán locos —respondió el primo con una risa contagiosa, dejando que la alegría del momento los envolviera mientras se perdían el uno en el otro.

“Take my hand let's set this world on fire
Light it up for the show
Pain will get to you when the night arrives
Like the hunter when a prey lies
It's just how the world's like”


Mientras la canción "Mastermind" de Kat sonaba de fondo con un tono melancólico y pegadizo, la gente alrededor hablando en voz baja en un ambiente relajado; Tobio y Akeno parecían estar inmersos en su propio mundo, ajeno a la caótica letra oscura que se gesta en los parlantes del local. Sin embargo, en las sombras, Beelzebub recibe un mensaje que lo arrancó de su trance momentáneo leyendo “La divina comedia” y lo devolvió al presente.

El parpadeo de su dispositivo llamó su atención, y al leer el mensaje del maestro Qian, su rostro se ensombreció; repasó varias veces el mensaje frunciendo el ceño a medida que llegaba al final del mismo.

Depositó el libro sobre la barra del bar y se quedó quieto unos minutos, volviendo a releer el mensaje. Las palabras de Qian resonaron en su mente, había hablado al respecto con su hermano mayor, un ex-Rebel, la tentación de poder y una recompensa monetaria le era tentador.

Beelzebub sintió una mezcla de emociones tumultuosas que lo embargaban mientras leía el mensaje una y otra vez. Las palabras de Qian grabadas en su mente se oía como un eco siniestro, recordándole el deber que le exigirían si aceptaba ser un “Rebel”. Sabía lo que Qian quería y lo que ofrecía Rizembool por la cabeza de una HiME.

"Take my hand let's set this world on fire"

Sonaban las palabras de la canción de fondo, como una premonición de la tormenta que se avecinaba. Sabía que aceptar la oferta significaría desatar una cadena de eventos que cambiarían todo lo que conocía, pero la recompensa que mencionó el Maestro Qian le hizo escribir un: “Iré mañana a hablar contigo a la universidad”.

"Dadadada dadadada"

Seguía resonando la melodía de la canción, una nota de advertencia sutil pero ominosa que se filtraba en el ambiente cargado de Black Dog. Pero para Tobio y Akeno, en ese momento, no había nada más que el amor que compartían, nada que pudiera separarlos, ni siquiera sus parientes.

Para Beelzebub, cada nota era un recordatorio de la oscura tarea que le aguardaba si aceptaba la oferta del Maestro Qian, la decisión que tomaría lo ataría irrevocablemente a un destino incierto.

Con los pensamientos girando en círculos, atrapado en un torbellino de dudas y temores contempló el whisky que reposa sobre la barra del bar. Odiaba beber cualquier cosa que no fuera un buen vino bajo la luz de las velas y sentado cerca de una chimenea cálida, especialmente pensó en un vino con el aroma, sabor y textura del Châteauneuf-du-Pape.

Con un suspiro levantó la copa y lo llevó a sus labios, dejando que el líquido ámbar ardiente quemara su garganta mientras luchaba por encontrar respuestas en el fondo del vaso de roca.

"Mastermind stays in the dark"

Intentó reírse ante la ironía de esa frase de la canción. Sin conocer todos los detalles de lo que significa ser un “Rebel” sabía que Qian tenía un plan oscuro y retorcido a espaldas. Se preguntó qué precio tendría que pagar cuándo finalmente conociera descubriera todos los secretos y manipulaciones que se escondían en las sombras.

El pelinegro de ojeras marcadas hizo fondo blanco al aguardiente, sintiendo el fuego del licor deslizándose por su garganta mientras contemplaba su futuro incierto. Las palabras de la melodía resonaban en su mente, la promesa de redención y diversión en medio de la desesperación y finalmente una recompensa.

Estrelló el vaso sobre la barra del bar y se levantó, tomando el libro entre sus manos y guardando el celular en el bolsillo de su parka.

“Let my flame be your redemption
If you ever get helpless
Just take it in and we'll have some fun”


Se dirigió a la puerta del bar, sus pasos lo dirigieron hacia el escenario de Tobio y Akeno, dos primos, que se encontraban abrazándose y besándose apasionadamente sin importarles nada más.  Siempre ávida de emociones intensas y experiencias inusuales hizo que la curiosidad lo invadiera.

Apretó el libro de Dante Alighieri con fuerza y una mueca divertida se posó en sus mejillas, siguiendo su destino hacia fuera del local; evocó los versos del Canto V, dónde se castiga a los lujuriosos y amantes prohibidos. Los primos, cargados de pasión y deseo desmedido, parecían reflejar perfectamente la imagen de aquellos condenados por la lujuria en la Divina Comedia. La comparación era inevitable con la imagen de amantes atormentados por sus deseos desbocados.

Debatiendo entre la fascinación y la repulsión de la escena lo obliga a pensar en la propia oscuridad de su ser. Apartó la vista de ellos y volvió a mirar hacia el umbral de salida, alejándose del local a paso firme, haciendo oído sordo a todo lo que no fueran sus propios pensamientos.

El reloj marcaba la una de la mañana cuando Beelzebub salió del bar Black Dog. El aire nocturno era fresco y calmo, con una ligera brisa que acariciaba su rostro. Mientras camina por la acera las luces de Ginza iluminan todo a su paso, junto a las luces de neón que indican la vida nocturna activa de esa parte de Tokio.

Con paso decidido, Beelzebub se encaminó hacia Grigori. El hecho de que una pasantía con paga se hubiera presentado hace meses allí y con pase libre a usar todas las instalaciones no era casualidad y el responsable de todo ello debía ser Azazel.

A medida que avanzaba por la acera podía sentir el crujido de las hojas de arce secas bajo sus pies, señal inequívoca del cambio de estación y también el inicio de un nuevo semestre en Rizembool y la continuación por tres meses más como pasante en Grigori, cosa que le ayudaría a su currículo tener la recomendación de alguien tan influyente en los círculos académicos como la de Azazel.
 
Conforme a que se acercaba al edificio de Grigori, sus pensamientos se volvían más claros y determinados. Estaba decidido a aprovechar al máximo esta oportunidad que se le presentó, sin importar las incertidumbres que pudieran surgir en el camino, hablaría primero con Azazel.

« Last Edit: September 14, 2024, 04:31:31 PM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Eureka

Me faltan un par de cositas para ponerme al dia, pero ya vendrán el mes que viene u_u





“Está bien…” Eureka supuso que no tenía sentido darle importancia a algo que no podía controlar. Estaba haciendo tratos con el diablo, pero eran necesarios para saber la verdad detrás de lo que había ocurrido el sábado.
“¡Ah!” Aventurine sonrió al revisar la pantalla de su celular. “Mi contacto ya revisó lo que le pediste. ¿Me puedes dar tu correo? Dice que te lo enviará por ese medio.”
“Okay, genial. Mi correo es eureka.suoh@hanasaki.jp,” le dictó.
“…Hanasaki punto jp.” Aventurine se giró a sonreírle. “Listo. Debe estar llegándote en unos minutos.”
“Gracias.”
“…Qué aburrido,” se quejó Beowulf, desparramándose en la mesa. “Kokichi, ¿no podemos pelear con ella?”
“No~ ¿Por qué pelearíamos con ella un miércoles por la tarde? Qué anticlimático.” Kokichi desvió su mirada hacia la bandeja del señor que se acercaba a la mesa con su pedido. “¡Comida!”
“Wow, eso fue rápido,” comentó Shiki, sorprendido.
“…” Eureka optó por ignorar las voces a su alrededor para prestarle atención a su celular. Justo cuando estuvo a punto de irritarse por no recibir la notificación del correo, el universo se puso de su lado y le mostró lo que tanto ansiaba ver.

La HiME no demoró en darle click al mail para revisar sus contenidos. El mensaje no tenía cuerpo, pero sí contaba con varios archivos adjuntos. Eran videos en blanco y negro de las cámaras de seguridad de la zona. Adjunto, también, encontró un reporte de las cámaras. Eureka optó por leerlo antes de revisar las grabaciones.

Quote
LOG
C_039212039:
-No se pudo recuperar los clips que van desde 11:53 P. M. hasta 12:47 A. M.
-Adjunto: Clips desde las 12:50 A. M. hasta 1:29 A. M.

C_039212032:
-Adjunto: Clips desde las 11:38 P. M. hasta 1:30 A. M.

C_039212037:
-Adjunto: Clips desde las 11:20 P. M. hasta 1:24 A. M.

C_039212038:
-No se pudo recuperar los clips que van desde 11:49 P. M. Hasta 12:50 P. M.
-Adjunto: Clips desde las 12:53 A. M. hasta 1:28 A. M.

“Aventurine…” Eureka se giró hacia el chico, quien estaba a punto de comenzar a comer su ramen. “Disculpa, pero… ¿Podrías preguntarle a tu contacto qué pasó con los videos eliminados?”
“Ah, espera.” Aventurine se dispuso a escribirle y luego, dejó el celular al lado del bowl a la espera de su respuesta.

Un par de sorbos bastaron para escuchar el sonido de una notificación.

“Mm… Dice que eliminaron todo el contenido que te mandó, pero hay algunos videos que no pudo conseguir. Supone que Rizembool los ha protegido con más seguridad que el resto. Está intentando decodificarlos. Dice que en la semana me avisará si logra hacerlo.”
“Okay… Igual tengo varios aquí. Espero encontrar respuestas con este material.”
“¿No lo vas a revisar ahora?” Preguntó Kokichi, curioso.
“No. Lo dejaré para más tarde.” Eureka suspiró. “Quiero comer en paz.”

El bowl de ramen en frente de ella despedía un aroma exquisito a chancho y especias. Eureka sonrió, emocionada, y agarró sus palillos y la cuchara para disfrutar de su almuerzo.

Al menos, por unos instantes, sus preocupaciones pasaron a un segundo plano.





Anzu sentía que no le pagaban lo suficiente.

Hacía un par de años había empezado su carrera como productora y mánager dentro de Ensemble Square. Estudiar en la aclamada Academia Yumenosaki le había permitido conseguir los contactos necesarios para llegar a asegurarse un puesto de trabajo luego de terminar el colegio. Pese a ello, decidió postular a una universidad contra todo pronóstico. Quería asegurar su futuro en caso decidiera optar por otra cosa lejos de la industria musical.

En la actualidad, se encontraba en el tercer año de carrera… y sentía que los estudios no le daban ni la décima parte de estrés que el trabajo sí le colocaba en los hombros.

Las labores que acarreaba eran un poco demandantes, pero lo peor sin duda era el tipo de personas que debía producir. Los idols de Ensemble Square eran personas de terribles prioridades…

En especial los hombres.

“Am, Anzu-san…” comenzó uno de los dolores de cabeza. “¿Por qué estamos en compañía de Subaru-san?”
“¡Porque yo soy su guardaespaldas!” Subaru le esbozó una sonrisa a Madara mientras abrazaba a la chica.
“Subaru-kun,” Anzu se aguantó las ganas de suspirar. “No digas esas cosas…”
“Eh, no te preocupes, Onee-san~” le aseguró el segundo dolor de cabeza. “Nosotros guardaremos tu secreto.”
“¿Mi secreto?”
“Es tu novio, ¿no?” Rinne arqueó la ceja. “Todo el mundo lo dice.”
“¡¿N-N-NOVIO?!” Anzu estaba a un paso de tener un paro cardíaco.
“¡Wahaha!” Subaru soltó un par de risotadas despreocupadas. “¡Qué divertido! ¿En serio se rumorean esas cosas?”
“Sí. Al menos escuché algo así por parte de unas chicas del staff de StarPro.” Rinne sonrió de lado. “Es increíble que una de las estrellas más grandes de la agencia esté con la producer ganadora de un Grammy…”
“¡Yo no gané el Grammy!” Anzu se llevó la mano a la cara, indignada. “¡Fue él!”
“Pero bajo tu guía, ¿no?” Madara sonrió. “Es un logro que debe ser reconocido.”
“¡ENTONCES FELICÍTENLO A ÉL!” La castaña estaba a dos segundos de arrancarse los cabellos. “¡EN FIN! No estamos aquí para hablar de mí o de él. Aunque yo también me pregunto qué hace Subaru-kun aquí…”
“¡Jeje!” Subaru solo volvió a reír. “¡Prometo que no diré nada! ¡Soy una tumba!” E hizo el gesto de cerrar su boca con un cierre.
“Bueno, iré directo al grano para no quitarles más tiempo,” dijo Rinne. “Onee-san, Mikeneko-chan y yo necesitamos que nos hagas un favor.”
“¿Qué cosa?” Anzu lo observó con los ojos entrecerrados, prueba de su recelo. Rinne y Madara eran de los idols más alocados que había conocido.
“Sabes que nos metemos en problemas a cada rato, ¿no?” Madara lo dijo sin ninguna pizca de culpa. “Pueees… acaba de suceder otra vez~”
“Necesitamos que avales por nosotros,” completó Rinne. “No es nada serio… y, si tenemos suerte, nadie se enterará de lo que pasó… pero queríamos asegurarnos de que estarías de nuestro lado.”
“…Ni siquiera sé de qué hablan,” se quejó Anzu.
“Lo siento, no podemos contarte.” La mirada apenada de Madara se veía muy sincera. “No queremos involucrarte.”
“Pero ¡¿cómo se supone que los ayude si no sé qué hicieron?!”
“Es un tema delicado. Y hay muchas facciones peligrosas involucradas…” comentó Rinne. Anzu pudo distinguir cierto grado de preocupación en su expresión que fue capaz de contagiarle el sentimiento. El mayor siempre había cuidado que no se filtrara ni una pizca de su ansiedad en su actitud. Tal parecía que la situación sí era tan grave como la planteaban. “Si en un futuro podemos contarte todo garantizando que no correrás peligro, lo haremos.”
“¡Sí! Y también se lo contaremos a Subaru-san,” aseguró Madara.
“¡Yupi~!”
“Sigo sin entender por qué deben rendirle cuentas a él también,” comentó, un tanto irritada.
“¡Soy tu mano derecha!” Dijo Subaru. “Siempre nos apoyamos, ¿no?”
“…” La sonrisa deslumbrante de su amigo la invitó a imitarlo. “Tienes razón.”

Rinne soltó un silbido estruendoso que consiguió captar su atención de nuevo.

“¿Qué significa eso?” Le cuestionó Anzu, indignada. Sentía que era una manera sutil de hacer hincapié en la relación cercana del idol y la productora. ¡Y qué rabia! ¡Solo eran amigos!
“Nada, nada~” Rinne agitó la mano para resaltar la poca importancia del asunto. A su lado, Madara se aguantó un par de risas. “Bueno, creo que eso es todo. Al menos de mi parte, claro.”
“…” Anzu arqueó una ceja. “Madara-san, ¿necesitas algo más?”
“…” Madara suspiró. “Tal vez.”
“¿Qué cosa?” Subaru se mostró curioso.
“Otro favor… un consejo… ¡Y que dejes de llamarme Madara-san! ¡Ya te dije que soy Mama!”
“Solo puedo ayudarte con dos cosas. Pero la verdad… es que tengo miedo,” confesó la chica. “Cada vez que me hablan para pedirme favores, siento que debo esperar lo peor.”
“Tienes razón.” Rinne sonrió de lado. “Creo que somos los más terribles de todo ES. Junto a Akehoshi-paisen, claro.”
“La diferencia es que Anzu-san ya se acostumbró a sus locuras~”
“¡Sí!” Subaru se veía muy orgulloso, por algún motivo (?).
“En parte,” dijo Anzu, antes de suspirar —otra vez—. “Deberían aprender de los novatos. Son respetuosos y muy lindos.”
“Les doy un año en ES para que terminen como nosotros,” dijo Rinne. “Ese lugar aumenta tu locura… o la despierta, una de dos.”
“Bueno, bueno. Eso no importa ahora. Quiero saber qué necesitas, Madara-san.”
“Tengo una amiga…” Rinne se rio a su lado. “Ejem. Una amiga que actuó conmigo en mi nuevo videoclip. Estoy preocupado por ella. Siento que los medios van a buscarla para hacerle preguntas y eso podría poner el foco en nuestra amistad…”
“Qué curioso,” comentó Subaru. “Tú no tienes muchos amigos, ¿verdad?”
“Ouch.” Rinne rio.
“No hay nada de malo, es la verdad.” Madara asintió. “Sí, tienes razón. Tengo pocos amigos. Y justo por ello estoy preocupado por ella.”
“Y por otras co—” Un codazo por parte de Madara interrumpió a Rinne. “¡Oye!”
“…Supongo que lo segundo se vincula al consejo.” Anzu se cruzó de brazos.
“Sí, pero aún no llego al favor.” Madara esbozó una pequeña sonrisa. “Anzu-san, ¿podrías ayudarme con los medios? Sakuma-san es un poco alborotado y, aunque ya le advertí, siento que no me hará caso o se olvidará de lo que le dije. Me sentiría más tranquilo si tengo tu apoyo.”
“Tranquilo, está bien. Te ayudaré,” Anzu accedió sin darle muchas vueltas.

Tenía dos motivos para meterse en más problemas: el primero y principal era que adoraba ahogarse en trabajo. Subaru era testigo… así como el resto de Ensemble Square, que siempre la veían llena de encargos y tareas. Además de ser la productora de Subaru, Anzu apoyaba a varios departamentos de vestuario, se encargaba del diseño de producción de algunos Comebacks y apoyaba a cualquier idol que se acercara a pedirle algún favor. Subaru y el resto de sus amigos le habían repetido mil veces de que debía ponerse primero a sí misma, pero era difícil decir no: le encantaba tener cosas por hacer. La mantenía activa… y Anzu se sentía útil.

El segundo era simple curiosidad. Madara era uno de los idols más solitarios que conocía: mantenía pocas amistades dentro de la industria, pese a ser uno de los hombres más sociables que había conocido en el medio. Aparte de Rinne, eran contadas las personas cercanas a él. ¿Quién era la amiga de la que hablaba? Suponía que llegaría a enterarse pronto, si se trataba de un videoclip a punto de estrenarse.

“Quiero saber dos cosas. Uno, ¿de qué videoclip estás hablando?”
“Voy a hacer comeback junto con Nejire-san. Saldrá dentro de poco… creo que en una semana, si mal no estoy.”
“Ah, ya veo.” Anzu asintió. “Qué lindo que hayan podido grabar un dueto. De seguro sus voces se complementan bien.”
“¡Gracias!” Madara se veía muy sincero. “Ojalá les guste.”
“Estoy segura de que es una canción hermosa,” le aseguró la productora. “Y bueno, la segunda cosa es… ¿Cómo se llama la chica?”
“Eureka-chan,” comentó Rinne. “No sé cuál es su apellido. ¡Es una loca de remate! De los nuestros, sin duda.”
“…” Anzu sintió que era una terrible forma de describir a alguien que aún no conocía. Mala suerte para aquella chica: ya tendría el terrible prejuicio formado gracias a las palabras de Rinne Amagi.
“Eureka Suoh,” dijo Madara. “Estudia en la misma universidad que tú. Si necesitas su número, te lo puedo dar.”
“Sí, sería genial.” Anzu sacó su celular. “Díctamelo, por favor.”
“Ok.”

Madara recitó los números del celular de la chica sin tener que revisar su celular. En medio de todo, se dio cuenta de su error, y se llevó una mano a la nuca en un gesto sumamente despreocupado.

“Haha~ Parece que debí ser más precavido.”
“Tienes suerte de que nadie aquí es chismoso,” contó Rinne. “Anzu por su deber deontológico, Akehoshi-paisen porque se olvidará, probablemente… y yo porque bueno, ya me comprarás luego con una cerveza~”
“Hoho~” Madara rio. “¡No creo que sea necesario, Rinne-san! La otra vez me confesaste algo que podría estar a la par de este secreto.”
“…” Rinne lo observó, curioso. “¿Ah, sí?” Y lo abrazó por el cuello. “¿Qué cosa?”
“¡Que te gusta Hi—!”
“¿¿¿NOOO??? ¡GYAHAHA!” Las estruendosas risas del pelirrojo retumbaron por toda la sala de reuniones. “¡No sé de qué hablas!”
“…” Anzu luchó contra las ganas de volver a suspirar. “Bueno. Ahora sí, debo suponer, que eso es todo. ¿O falta algo más?”
“No, nada más.” Madara sonrió, mientras se levantaba de su asiento. “Gracias por prestarnos tu tiempo, Anzu-san.”
“¡Sí! ¡Gracias, Onee-san~!” Rinne lo imitó, con la intención de retirarse al mismo tiempo que él.

Anzu sospechó que hablarían de sus oscuros secretos… y le dio rabia pensar que no era tan cercana de ellos como para insistirle a Rinne. ¡Ella también merecía saber sobre su interés amoroso!

¡El chisme era una prioridad muy grande!

“¡Esperen!” Subaru los interrumpió, levantándose de golpe. “¿No que también habías pedido un consejo, MaM-senpai?”
“¡Cierto!” Madara fingió una risa despreocupada. “Pero lo dejaremos para otra ocasión~ Imagino que ustedes andan igual de ocupados que nosotros. Yo debo alistarme para ir a una sesión de fotos.”
“Yo tengo que ir a Rizembool~ Voy a dictar una clase más tarde.”
“Podemos ir todos juntos a la salida, entonces,” ofreció Anzu, quien al fin se paró como el resto. “Tengo que llevar a Subaru a una entrevista en la radio.”
“¿Eh?” Aquel comentario despertó la curiosidad de Rinne. “¿Qué emisora?” preguntó, camino a la puerta. El resto lo siguió de cerca hasta salir de la sala de reuniones.
“¡NHK!” Subaru sonrió. “Un programa de música vespertino me invitó a conversar sobre mi trayectoria.”
“¡Felicidades, Subaru-san!” Madara le dio un par de palmaditas en el hombro. “Mucha suerte. Sé que te irá genial~”
“Gracias, gracias~”
“…” Anzu lo observó, enternecida… pero no demoró en cambiar de expresión para ocultar su orgullo. No quería que los otros dos malinterpretaran el gesto y ya había visto que especulaban cosas fuera de lugar, así que debía tener más cuidado.

Debía respetar la línea que los separaba como idol y mánager. Era necesario para la reputación de su amigo y para el bien de su carrera.

Caminando detrás del resto, Anzu se permitió una sonrisa insatisfecha mientras le daba vueltas a aquellos pensamientos.
« Last Edit: January 05, 2025, 03:01:00 PM by Eureka »


Kana


Estaba molesta con Allen porque para él todo era “peligroso” en vez de apoyarla en sus decisiones siempre le decía que “no lo hiciera” y eso la frustraba al punto de enojarse con él y dejarlo en un frívolo e inmaduro “visto”

Porque a ella no le gustaba cuando los demás se interponían en sus metas y Allen estaba actuando como un obstáculo al tratar pertinazmente de impedir que la HiME prosiguiera adelante con los duros entrenamientos que sostenía contra Inui Seishu.

Por este motivo, la HIME evitaba a Allen porque sabía que le lloriquearía con que no fuera a ver a Inui, que era peligroso, que se ponía en riesgo vital y que el rubio no era de fiar. Probablemente tenía razón, pero, Kana tenía metido en la cabeza que, si no podía lograr vencer a Inui, ¿cómo iba a vencer a los Rebels?
Kaneki era un punto aparte, porque no lo veía peleando contra ella haciendo valer su título de Rebel. Pero eso no significaba que otros Rebels no vinieran a atacarla para hacer validar la supremacía de Rizembool.

Manjiro en eso tenía mucha razón y le molestaba que el rubio tuviera razón, pero siempre fue visionario.

Y aunque la decisión de ignorar a Allen fue suya y se decía a si misma que era lo correcto y no le importaba, en el fondo, extrañaba al peliblanco.

Más en esos espacios muertos donde tenía que hacer hora para entrar al próximo bloque de clases.
La joven estaba en una plazoleta de Hanasaki, sentada en el piso con la espalda apoyada en una pileta que tiraba chorritos armónicos de agua. Hacía un clima grato, así que estaba usando falda de tableta, un suéter delgado y bebía agua mineral embotellada para pasar el rato.

-¿Qué estará haciendo Allen a esta hora? Bueno… No importa, seguro esa rata traidora está con la otra rata traidora … De todos modos, era amigo de él primero que de mi.- ¿Desde qué edad Allen y Cain eran amigos? Por lo que había escuchado del peliblanco, desde primaria. A Kana le llamaba la atención que alguien como Cain pudiera conservar una amistad verdadera con otro alguien que no fuera el reflejo de su espejo. O quizá era una relación instrumental. En fin, pobre Allen pero se lo buscaba por estar de chismoso con tóxicos.

Notó que un arbusto podado en forma redonda de movía botando unas cuantas hojas verdes cada que lo zumbaban. Alguien más estaba allí. A Kana le molestaba compartir espacios de privacidad con otro. Apretó ligera e inconscientemente la botella de plástico con su mano, entrecerrando los ojos mientras miraba inexpresivamente hacia esa dirección.

¿Un gato? De entre los arbustos un felino negro apareció. Kana lo observó en silencio, parecía que el animal sólo se distraía en el lugar, pero tenía la intuición que no estaba solo. 

Se le hacía conocido, no cualquier gato tiene esa extraña marca en la frente ¿pero de donde lo conocía?

-Peke J, ven…- susurró ansioso un alguien detrás de los arbustos. El gato no obedeció. –Ven, traidor.

Vaya, parece que no era la única con problemas con los traidores.
El gato la observó tranquilo, sin moverse, después se estiró y fue en ese momento que su captor aprovechó para meterlo dentro de su mochila.
Kana lo reconoció con algo de dificultad, casi se había olvidado de ese chico y eso que se habían prometido amistad eterna al ser ambos fans de los mangas.

-¿Kana-chan? Hace mucho tiempo que no te veía.- se acercó a ella y se sentó en el borde de la pileta. -¿Esperas a alguien?
-No. Más bien espero que se me pase la hora para ir a mi próxima clase. ¿Y tú?
-Espero que Baji-san me venga a buscar… Pero parece que se olvidó de mi.- sonrió un poco frustrado.
-¿Cuánto llevas esperándolo?
-Más de dos horas.
-Mh, definitivamente te olvidó. No lo esperes. Baji es un idiota.
-Cierto… ya debería tomar el metro a casa. Tengo que dejar a Peke J y estudiar.- suspiró, cansado y desanimado por su mala suerte. Tardó unos momentos y la incertidumbre que llevaba hace minutos lo sobrepasó y ya no pudo aguantar –Kana-chan, ¿qué te pasó en el rostro? Tienes un hematoma bien grande en la quijada.
-Ah… Esto…- Kana se sobó esa área. ¿Chifuyu en qué tiempo llegó a la ToMan? ¿Ya conocían a Inui en ese entonces? –Fue Inui.- soltó para probar si lo conocía de algo.
-¡Ah! ¡Ese es un hijo de puta! ¡Nunca ha tenido respeto ni valores!
-Je…- eso le dejaba en claro que Chifuyu conocía al Inui de adolescencia. Para nadie pasó por alto cuando golpeó a Yuzuha. Los pandilleros podían ser terribles, pero, al menos, el grupo de la ToMan de ese entonces tenían sus códigos de honor. Inui era Inui en ese entonces. Y en ese entonces y hasta ahora seguro lo único que existía para Inui era Koko. –No ha sido por problemas de pandillas… él me está entrenando. O sea, no es que me entrene con técnicas ni nada… sólo ataca y yo tengo que aprender cómo puedo derribar a un sujeto con su estilo de lucha.
-…- Chifuyu la quedó mirando con ojos enormes, mismos ojos que su gato Peke J imitó.
-…- Seguro le saldría con cualquier mensaje moral igual que Allen. Otra decepción.
-Eso suena cool.
-¿Ah?
-Que es genial que quieras derrotar a un rival como Inui. Siempre ha sido difícil ir contra él, en sus tiempos, necesitábamos un gran escuadrón para atacarlo. Ahora que Mikey lo tiene en su pandilla no tenemos la necesidad de atacarlo, pero está muy pasivo, no lo he visto volver a pelear, quizá ha disminuido su intensidad de pelea. Además, estuvo en la cárcel, debe estar fuera de forma.
-No me cae bien Inui pero no puedo negar que es un rival poderoso y me atrevería a decir que incluso la cárcel le hizo adoptar técnicas de combates violentas y poderosas.
-Mh, tienes razón… Debía defenderse de los pandilleros rivales y de los degenerados en la cárcel. Algo así le pasó a Kazutora pero Kazutora…
-¿Qué? ¿Kazutora qué?
-Es que…-
-¿Le hicieron algo a Kazutora?
-Eh.- Pensaba que a Kana le caía mal Kazutora pero parecía interesada en su situación. –Kazutora e Inui estaban en el mismo módulo de presos violentos, muchas peleas sangrientas y el día a día allí era un infierno, pero a Kazutora… después que lo mandaron a enfermería tras una pelea, lo transfirieron al módulo 3.
-¿y ese módulo es…?
-Mjh…- se aclaró la voz, ¿hasta qué punto podía confiar en Kana? ¿Hasta dónde le podía contar de su ex Rebel? ¿Era correcto que le chismeara cosas sobre el mejor amigo de su novio? –El módulo Psiquiátrico Penal.
-…- Kana, increíblemente, quedó sorprendida. –Él… ¿tiene algo grave? Siempre pensé que estaba loco.
-N-No. No sé. Bueno, no importa. Está rehabilitado y está haciendo su mayor esfuerzo.
-Sí, supongo…Y supongo que Mikey ayuda mucho a Kazutora teniéndolo como bufón de la ToMan y a Inui como un perro con bozal inválido. No sé por qué alguien como tú sigue allí, eres bueno… demasiado bueno para estar cerca de alguien como Baji.
-Tal vez también tengo alguna patología mental.- bromeó – En fin, ¡espero que Kana-chan derrote a Inui!
-¡Sí! ¡Yo también quiero!- respondió Kana, dejándose llevar por la euforia del rubio.
-¿Puedo mirar cuando entrenen? Quizá pueda tomar apuntes por ti y ver cuál es el modo más eficaz de atacar a Inui.
-¿Harías eso por mí?- Los ojos de Kana brillaron.
-¡Claro! Me gustaría ver cómo le pateas el culo a Inui de forma limpia. Podríamos secuestrar a Kokonoi para que se estrese.
-¡Oye! Tiene que ser de forma justa. No quiero extorsiones. Además, ¿qué le va a importar a Inui que secuestren a alguien que ya no es su amigo?
-Je… si supieras.- Chifuyu se mordió la lengua para evitar chismearle más. 



« Last Edit: June 05, 2024, 06:36:54 PM by Kana »


Cho


Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

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Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Kana

Algún día haré unos iconos feos para estos monos como el que hice de Chifuyu xd


El eco de la lluvia era fuerte. Agradecía que fuera así ese día de otoño.
La lluvia mezclada con el frío fomentaba que la gente estuviera en sus hogares albergados del clima. Así, al menos, eran escasos los testigos de su vergüenza.

Otra vez estaba allí, con esos tipos rodeándole. ¿Es así como serían todos sus días de escuela?
Tal vez la excesiva devoción religiosa de su madre era un motivo de burla por parte de sus pares, pero, sin duda, sus propios gustos y su forma de ser le convirtieron en el blanco perfecto para que los otros liberaran sus propias frustraciones en su persona.

Sin embargo, no era una víctima perfecta para los matones. Si querían venir a buscarle, le iban a encontrar. Se defendía, aunque las posibilidades de ganar no siempre estaban de su lado.

“…Akane”
               “Akane, ¿qué son esos atuendos?”
                                                                      “¿Por qué actúas tan raro?”



Las mejillas le arden por el par de golpes que recibió, pero no demostraba debilidad y eso incomodaba a los matones.

—Ríndete, fenómeno.
—Jódete. — fue su escueta y soberbia respuesta.

Sí. Cada día de su vida escolar sería así. Y en cierto modo, también así buscó que fuera.
Era más fácil si cerraba la boca y obedecía, si aguantaba un poco las burlas y total al final de día no sería víctima de asecho y golpes. Pero le gustaba así, no quería esconderse. Prefería pelear por sus ideas y gustos.
No le gustaba para nada el papel de la sumisión y vulnerabilidad.

Y así una vez más fueron a su ataque. Cerró los ojos, era realista ¿cuatro contra un? No podía ganar.
Increíblemente, ningún golpe le tocó.  Abrió los ojos y notó que alguien se interpuso.
Era un chico rubio, alto, bonito. Lo conocía bien, pero él a su persona no. Era otro nivel de ser humano, esos que nacen populares y admirados, esos que no notan la presencia de nadie más por estar tan ciegos en sí mismos. Pero, esa tarde notó su existencia. 
Sujetaba el brazo del agresor, ni siquiera lo forcejeaba porque podía contra su peso e impulso. Con su brazo libre, sostenía el balón de basquetbol contra el costado de su torso. Su cabello rubio lacio caía sobre su rostro por la lluvia. “un adonis”
Su mirada era distinta a la que mostraba en la escuela, siempre radiante y amigable, ahora parecía otro.

—Kise, ¿qué demonios?
—Vete a casa, Koizumi.
—No te metas— forcejeó con el rubio, recibiendo a cambio que le apretara más el brazo.
—¿Cuatro contra una persona? ¿Y si jugamos un uno a uno?
—¿Qué? Esto no es un estúpido juego de basket.
—O dos contra dos— dejo caer su cabeza hacia un costado, en un gesto ingenuo.
—¡Eres idiota o que!
—Es más. Ustedes cuatro contra mí. Yo sí puedo contra ustedes cuatro. El que encesta primero, gana.
—O-Oye idiota, no me subestimes. — respondió quien hace poco era víctima de esos sujetos. —Yo puedo defenderme. Puedo contra ellos. 
—Empecemos. — el rubio lo ignoró
—¡Esto no es un juego de bas--— el grito quedó suspendido cuando Kise le estampó violentamente el balón contra la cara. Todo se detuvo en ese momento, incluso la lluvia. El sujeto cayó desplomado e inconsciente al suelo.
—Supongo que cuenta como tres puntos. — canturreó despreocupado. —Ya, llévense esa cosa… Fue un juego bastante aburrido después de todo. — emitió un bostezo.
—Tsk…— masculló apretando los dientes uno de los tres que quedaba. El otro a su lado le consultó.
—¿Qué hacemos?
—Vámonos. — escupió con odio.
—¡¿Qué?! Pero seguimos siendo tres contra uno. — exclamó otro.
—No nos metamos con éste… Es hijito de papá…—
—¿Ah? — el rubio fingió sordera, colocando una mano en su oído. —¿Qué dijiste?
—Además, dicen que se junta con los de la ToMan. — No era buena idea meterse con el heredero Kise-Nakiri y sumarle que su media hermana era una sukeban. Las represalias serían crudas. 
Tomaron por debajo de los brazos al caído y lo arrastraron llevándoselo.
—Oye, no te voy a agradecer por esto. Tenía todo controlado. — vociferó con indignación. Aunque en el fondo una vergonzosa y ridícula emoción le invadía. Después de todo, el mismísimo Ryota Kise le ayudó.
—No se veía así de lejos…Y estaban en mi camino y su cara redonda era ideal para usarla de arco. — embozó una perfecta sonrisa, distraído.
—Kise, eres… eres… Ni sé cómo definirlo, pero pareces de otro mundo.
—Sí. Soy el mejor. El MVP de Tokyo.
—…Ah, que humilde. — alzó una ceja. —Hey…— le sigue el paso cuando el rubio comienza a caminar. —¿Crees que me puedas entrenar?
—Es barket es una disciplina difícil y no es para todos.
—No en eso. No me interesa perseguir una pelota como perro.
—…—
—Quiero que me enseñes a defenderme.
—No soy el mejor en las peleas…
—Esos sujetos dicen que te vinculas a la ToMan, algo debes saber… Además, tus movimientos, se nota que eres ágil por el básquet, pero tienes movimientos pulcros y secos de disciplina de combate. ¿Kendo? ¿Aikido? ¿Kung fu?
—…Kendo— susurró como si fuera un secreto muy vergonzoso que sólo se guardaba para él. —El Aikido…un poco. — pues su carácter no le permitió llevar esa disciplina porque el rubio era muy competitivo y el aikido busca cuidar más que ganar. Kise sólo sabe ganar.
—¡Woh! ¡Genial! ¡Enséñame a pelear así! Nadie debe tener tu técnica mezcla de kendo y mezcla de no sé qué cosa.
—¿Ahhh? Evidentemente no tengo tiempo para enseñarle a alguien a defenderse. Puedes ir a un club o algo así.
—No me aceptan…
—¿Por qué no te iban a aceptar?
—No les gusta como llevo las cosas, supongo…
—Mhh, tengo un tío que enseña Kung Fu aunque… no aceptan a gente que no sea Kise o Nakiri pero si hablo con él tal vez puede hacer una excepción contigo.
—Kise, si no logro aprender contigo en los entre tiempos de la escuela no aprenderé nunca a defenderme. Después de clases mi madre me absorbe todo el día con lecturas religiosas y clases de música. Tiene que ser en la escuela.
—…Es que.
—Será cuando no estén todos tus fans rodeándote y alabándote.
—Está bien, está bien. — aceptó a la ligera, pensando que se iba a olvidar mañana.

Pero a partir de ese día Akane no dejo de seguirle. Lo esperaba en sus tiempos libres, Ryota le enseñaba una que otra cosa, a cambio, Akane cargaba sus cosas de un lado a otro, hacía sus tareas, le soplaba en los exámenes, sí, entró en una agobiante esclavitud voluntaria donde su amo era un narciso infantil, pero, era el mejor amigo que pudo tener en sus años escolares.

Ryota era maravilloso. Una maravillosa persona. Los rumores sobre su personaje estaban infundados cuando decían que era un sádico sin empatía. El rubio era protector y amable, egocéntrico como él solo y muchas veces desesperante, pero un buen sujeto.
Su mala fama venía cuando los estudiantes descubrían que detrás del chico popular y deportista acarreaba un montón de problemas de peleas en los que se metía.
Era bueno para pelearse con cualquiera que abusara de otro, o incluso él mismo buscaba pelea con los sujetos que consideraba inferiores en el sentido de ser abusivos y jactarse de mejores que el resto. El rubio tenía un historial oculto de expulsiones de escuela que daba miedo. Tal vez, por eso algunos preferían no meterse con él tanto en la cancha como fuera de ella.

Con el tiempo, el rubio le confesó que una línea de su familia, los Nakiri y especialmente el líder de ellos, su tío Azami, lo desheredó por su historial de mala conducta y por desertar del kendo y otras actividades tradicionales y preferir el basket lo cual era una deshonra para la familia al ser un deporte “extranjero”
Ryota suponía que los Kise no lo habían desheredado y, es más, lo tenían como heredero único, por ser hijo de Shougo Kise, un pilar demasiado importante en los Kise como para no considerar a su hijo (además, los Kise varones eran escasos a diferencia de los Nakiri varones. Así que no sobraba en los Kise)
De todos modos, a Ryota no le interesaba convertirse en el siguiente monarca de los Kise. ¡Era demasiada responsabilidad para él! Ryota quería ser el mejor basquetbolista de Japón, irse a la NBA, y, paralelamente, mantener su dinero extra con el mundo del modelaje. ¿Quizá comprarse un avión? Pero, ¿cuánto le iba a durar el gustito? En fin. Todo eso era mucho más sencillo que ser el líder de una de las familias más conservadora y ancestrales de todo Japón.

Akane podía entender perfectamente cuando Ryota le contaba sus vivencias. La familia de Akane no se comparaba para nada con la tradicional e importante Kise, tampoco con la honorable familia Nakiri (que eran las dos líneas de herencia de Ryota) pero toda familia tenía sus problemas por eso entendía bien a Ryota.

Los días de escuela se convirtieron en un hermoso recuerdo para Akane.

Después llegó el día en que Akane tuvo que trasladarse de ciudad. No era que le sobrara el dinero como para irse de su ciudad, pero los conflictos con su estricta y anticuada madre llegaron a un punto irreparable… Sobre todo, cuando su madre descubrió cierto secreto suyo.
Como su familia lo mandó a vivir a otra ciudad para “esconderlo” significó el distanciamiento entre Akane y Kise.
No se vieron por mucho tiempo y poco contacto tenían en las redes sociales. Kise siempre estaba ocupado con su deporte, su vida de influencer y sus fans, Akane no tenía mucho acceso a las redes.


*****

Varios años después Akane volvió y buscó a Kise.

—Kise…

Frente a los ojos ámbares del rubio no veía por ninguna parte a Akane. Aquel chico fino, de cabello rojo y ojos con mirada melancólica, quien usaba siempre trajes formales y monótonos ahora… ahora…
Su cabello rojo corto era largo hasta las caderas, sus ojos ya no destellaban melancolía, sino que detallaban la soberbia y arrogancia que impactaba a varios con su alocante presencia moderna y elegante, su vestimenta anticuada quedó de lado y ahora usaba… un vestido.

Frente a él no había ningún Akane. Sólo veía una chica a la que no conocía.
Quedó tan fuera de sí que incluso no reaccionó a saludar o tan siquiera acercarse. “Debo estar confundido” no sabía que pensar, quizá él estaba psicótico, o Akane estaba psicótico.

—Kise… Soy yo.
—¿Akane…?
—Ya no más. Ahora soy Anne.

De esa vez que se encontró a, ahora, Anne Faulkner, en las calles de Tokyo, y que “ella” y el grupo musical parasitario que la seguían se quedaban en el departamento de Kise hasta encontrar “trabajo rentable y conseguir suficiente dinero para rentar algo por sus medios” había pasado ya un par de meses.

****

—Oye…— Allen se quitó los audífonos cuando terminó de escuchar la última canción que compusieron con BAE. —¿No creen que el dueño de casa pasa muy poco tiempo en su departamento?
—¿Mh? — Hajun despega la mirada de la lectura de música que leía. —¿Y eso en qué nos afecta? Creo que es mejor… Así podemos concentrarnos en la música.
—Qué canalla eres, ¡este es su departamento! Me siento asquerosamente zángano al vivir a despensas de un tipo que no me conoce. Si no fuera porque era amigo de Anne, ni siquiera podríamos dormir en su aparcadero de bicicletas. Deberías sentirte avergonzado, Hajun.
—No es como si ser el parásito de alguien me haga sentir orgulloso, pero debemos ser sinceros con nuestra realidad. Tenemos cifras en rojos en cuanto a nuestro dinero.
—Pues consigan trabajo. — respondió Anne desde el balcón, soltando el humo de su cigarrillo. Su rostro parecía delatar su repentino enojo. Pero no estaba molesta por el tema económico, sino por algo más que le daba vueltas en la cabeza últimamente. —¿Por qué crees que Kise no pasa aquí, Allen?
—…— El pelirrojo se tomó su tiempo para pensar en alguna respuesta lógica. —Pues, tú lo conoces más… pero he notado que en su refrigerador sólo tiene botellas de agua mineral, su despensa está vacía y cuando para aquí pide algo en el UberEat. No lo he visto quedarse a dormir aquí… ¿Tal vez…?— miró a Anne. —¿Es alcohólico y vive una vida extravagante en los clubs?
—¿Al menos te has parado a ver su Instagram para conocer un poco más a quien nos da techo? Kise es deportista, no consume alcohol, promueve la vida saludable… Y, bueno, si bebe alcohol lo debe hacer pocas veces. No puede tener una vida bullada de polémicas porque cuida su imagen social… Es “el orgullo de Japón” según su bizarra auto descripción. — Anne apretó la boca de su cigarrillo.
—Nos evita porque se siente incómodo con nosotros. — contestó sutilmente Hajun, acomodándose sus mechones claros detrás de su oreja, sin prestar mayor atención a sus compañeros de banda. —Es lo normal si alguien invade tu espacio.
—…Mh. — “O más bien se siente incómodo conmigo” frunció el ceño
—Tampoco hemos hecho mucho para caerle en gracia. Las pocas veces que nos ve aquí apenas le hablamos porque nos evita, es cierto, pero tampoco le buscamos conversación y se nota que es un tipo que le gusta que lo alaben. — continuó Hajun
—Cierto…— asintió Allen. —Quizá deberíamos invitarlo a salir, nos ayudará a conocernos más. Se nota que es un buen tipo, podríamos caerle bien si nos esforzamos.

******

—Ah, no debieron haberse molestado. — dijo un poco distraído el rubio, cuando los tres de BAE lo interceptaron fuera de la cancha. Tenía muchas cosas que hacer ese día, sobre todo una actividad que necesitaba, pero esos tres lo acosaban con su mirada. —No tienen que agradecerme nada…—
—La reserva está hecha. Conseguimos un Izakaya muy popular que es digno de un influencer. — apuntó Allen en su celular el lugar donde iban a ir, ya con el Uber en camino a por ellos.
—Pagaremos todo lo que consumas, por cortesía de tu buena hospitalidad, Kise-san. — Hajun hizo una pequeña reverencia con su cabeza a modo de respeto. Por lo que pudo estudiar del rubio, entendió que le gustaba que lo admiraran.
Y, sí, el “Kise-san” seguido del gesto de respeto de Hajun hizo que el rubio se conmoviera. Sobre todo, si venía de un coreano. Significaba que su fama y popularidad llegó a otras fronteras y eso lo llenaba de orgullo propio.
—Así es. Hajun y yo trabajamos dos noches como meseros en el MORNINGSTAR y pudimos conseguir dinero suficiente para agasajarte.
—Es que…—
—¿A poco tienes otros planes? — Anne alzó una ceja, molesta e inquisidora.
—¿Eh? — Allen y Hajun miraron a Anne y luego a Kise. El rubio parecía particularmente intranquilo mirando hacia otra parte. Cuando los dos vieron hacia ese lugar, notaron que una chica estaba esperando a Kise, insistente.
—¿Una cita? — Anne soltó una risa sutil. —No te voy a permitir que nos dejes pagando porque te vas a una cita. Todos los días sales con distintas chicas a muchas citas. A menos que…— esta vez lo miró con suspicacia y picardía. —Vas a f—-
—Hey, ¿qué te pasa? Yo no soy de esos que en la primera salida van con todo.
—Yo te conozco. ¡Cómo no vas a estar un día sin…!—
—Llegó el Uber. — apunta Allen a su celular, interrumpiendo afortunadamente las bromas subidas de tono de Anne. Tomó de un brazo a Kise, Hajun hizo lo mismo con el brazo libre del rubio, y lo subieron a la fuerza. Miró a la chica que iba a salir con Kise. —¡Disculpa! ¡Pero tenemos que llevarlo! Tenemos que caerle bien a nuestro benefactor. —

****

—GOD. Qué vergüenza. O sea, ¿qué va a pensar de mí? — Kise se agarraba la cabeza, apoyado en la mesa del Izakaya donde estaban.
—Bah, ya vas a conseguir una nueva mañana. — la pelirroja dio un largo sorbo a su trago
—Me das una mala fama que te la encargo. — miró feo a Anne. El mesero puso un sake en su sitio. —¿Eh? Yo no pedí esto.
—Es cortesía de sus amigos.
—No, no. Nada de alcohol, ni vestidos ni fermentados. Tráeme una soda baja en sodio.   
—Y más encima se hace el mojigato que no toma. — Anne soltó una risotada y golpeó la mesa. —Si te tomabas el sake de tu tío Azami.
—…— frunció el ceño, inflando sus mejillas. —Se lo merecía, ¿para que guardaban algo por siglos? — se desquitó con el mesero, quien no sabía si llevarse el sake o no. —Ya, deja esto aquí. Seguro Anne se lo toma por mí.
El mesero repletó los vasos de todos con distintos destilados, se fue y luego volvió con una tabla llena de yakitori, sushi, edamame, karaage, shiokara, entre otras delicias.
—Oigan, ¿si pueden pagar todo esto? — preguntó Kise, preocupado.
—Tranquilo, Kise-san, lo tenemos todo planeado. — Hajun se sirvió Soju.
—No somos pordioseros. — asintió Allen, ingenuamente. —¿Nos sacamos una fotografía para conservar el momento? — sacó su celular y lo puso modo selfie, todos los demás se acomodaron para salir en la toma. Sacó varias y se las mostró a los demás para que escogieran. —Woh, se nota que eres bueno en esto. Sales muy bien en todas las fotografías.
—Es que tengo práctica en eso. — le muestra a Allen su Instagram. —¿Ves? Me promociona una agencia de modelos y Adidas. Así que siempre tengo que salir bien en las fotografías. —
—Eres una estrella, Kise-san.
—No es necesario que lo alabes tanto. — Anne le pegó un codazo a Hajun.

El momento fue dándose de a poco. Al principio todos estaban siendo muy sutiles y cuidadosos puesto que no querían caerle mal a Kise (A Anne le daba igual), pero conforme fueron conversando y entrando en confianza (también había que decir que el alcohol ayudó bastante) los de BAE lograron conversar libremente con Kise sin que este se mostrara tan distante.

—Supe que me tenía que ir de esa casa cuando mis padres quemaron mis discos. — Allen bebió de su vodka o quizá del nuevo Soju que Hajun pidió. El angloasiático estaba bastante bebido. —Llegué a Japón y conocí a Anne y luego a Hajun, así formamos BAE.
—Vaya…Que intensos— Kise lo miró con atención, a ese punto de la noche y del consumo de alcohol, todos estaban como en un trance. Aunque Anne tenía la percepción que Kise apenas dio unos sorbos a sus tragos, eso la molestaba. —¿Y que hay de ti? — le preguntó a Hajun. Ese coreano era reservado y no sabía nada de él, era mejor enterarse de su vida antes de llevarse la sorpresa de tener a un psicópata o algo así en su departamento.
—Pues…— Hajun Yeon se sintió un poco incómodo con la pregunta, porque no le gustaba hablar de su vida. Anne le susurró que no era necesario que contestara, pero Hajun no sabía por qué se permitiría hablar en ese momento en libertad (lo que sí era una realidad es que, accidentalmente, Allen cambió el soju por el shochu, que era mil veces más potente que el soju en alcohol) —Supongo que comparto la vida trágica familiar de mis compañeros de BAE. Me fui de Corea cuando mi hermano menor nació.
—¿Eso? — Kise alzó una ceja, confundido.
—No es tan así…— Anne soltó un suspiro, compasiva. Puso una mano en el hombro de Hajun. —¿Quieres que le cuente por ti? — Hajun asintió, ya casi copado con el efecto del shochu.
—Hajun fue adoptado por unos coreanos que no podían tener hijos. Cuando consiguieron tener un hijo biológico ellos lo hicieron a un lado, por eso vino a Japón porque, según sus registros, probablemente lo adoptaron aquí.
—Supongo que es muy iluso buscar a mis verdaderos familiares. — habló más para sí mismo.
—…— Ahora, con toda la intención del mundo, Allen le hecho whisky en el vaso con shochu de Hajun. Tenían que aprovechar que el rubio frío y sádico del grupo soltara su angustia.
—Oye… no es una idea mala. —Ryota le miró con seriedad. —Yo haría lo mismo que tú. Espero que tengas suerte en tu misión.
—Está difícil cuando llegas a un país lleno de miles de personas. Se me hacía hasta más sencillo buscar alguien en Corea.
—Quizá Kise es tu familiar.
—¿Ah? — los dos rubios miraron a Allen como si le acabara de salir un ojo en la frente.
—Es que… físicamente se parecen mucho. Y no solo lo digo yo, tus fans también están opinando en la publicación que subiste. — le muestra el Instagram de Kise. Allí había mucha gente opinando sobre el parecido entre Kise y Hajun.
—¿Qué… subí? ¿¡Que SUBI YO?! — quedó en shock, asustando a los demás. —¡¿Cuándo pasó eso?! — empalideció.
—Hace como cinco minutos. Hasta me preguntaste si le ponías la canción de Labrinth o Post Malone a tu publicación. — Anne lo miró enojada. —¿Qué te pasa? ¿Te dio Alzheimer?
—Oh, god… creo que si lo hice. Esto es terrible. — se tapó el rostro.
—¿Qué tan malo puede ser? — Allen no entendía nada.
—Mis fans van a pensar que soy mal ejemplo porque sale un vaso de vodka cerca mio.
—Ah, por eso alejabas todos los vasos de tu espacio. Para que no salieran en las fotografías como si fueran tuyos. — Tenía sentido. —Pues bórrala y ya. — Recomendó Allen.
—Es que tiene ya muchos likes. Estoy muy estresado….
—Sube otra cosa y te van a volver a poner muchos likes
—Ustedes no lo van a entender… — finge tristeza. Se levanta. —Necesito tomar un poco de aire, ya regreso. 
—Mejor lo acompaño. El dramaqueen necesita una escolta.
—Okay. — asintió Hajun
—Hey, Hajun, ¿apostamos quien de los dos gana en tomarse sus vasos?
—Que vicioso…— lo miró con desaprobación. Tomó su vaso y se preparó, porque nunca iba a perder contra Allen.

—Oye, ¿estás bien? — Anne llegó hasta el callejón donde Kise se había metido. Lo identificó prontamente bajo la luz roja del secto y porque su rostro estaba iluminado por la pantalla de su teléfono celular.
—Sip. — asintió, feliz. Observaba con atención la pantalla de su teléfono. —Mira tantos likes. A la gente le gusta que comparta con seres comunes.
—¡HEY! Somos BAE.
—Ah, es que no conocen a BAE aún por aquí. Siempre salgo solo o con gente influencer-famosa en mi Instagram. Creo que con esta fotografía me sienten más cercano a ellos. Aww, estoy ganando muchos likes.—
—… No has cambiado en nada.
—Mh…— la furtiva felicidad de Kise increíblemente se disipó, tornándolo ensimismado.
—¿Qué? Dilo, siento que te estás guardando algo que te incomoda. Supongo que por tu mente pasó algo como “en cambio tú si has cambiado mucho”
—…—
—¿Es eso, Kise? ¿Te sientes incómodo con que yo ahora sea mujer? — le preguntó con tranquilidad. —Puedes decirme, no me voy a enojar.
—No es tan así… O sea, respeto bastante tu decisión. Sólo que no me esperé, supongo.
—Je… Está bien. — le dio un par de fuertes palmadas en la espalda. —Puede que sea una chica, puede que me llame Anne, pero por dentro sigo siendo la misma persona que conociste hace años.
—Sí, lo sé. — asintió, con una pequeña sonrisa. —Supongo que necesitábamos esta charla.
—Ahá. — la pelirroja también armó una sonrisa, ya más aliviada.
—¿Sabes? Arriendo distintos hoteles para conocer lugares de Tokyo. Y la gente cree que tengo una doble vida viciosa... pero sólo hago esto— se llevó las manos a las mejillas, las sentía algo acaloradas.
—¿Por qué haces esa estupidez?
—Porque no puedo vivir con mi familia. Me lo prohibieron… Así que no quiero molestar a nadie. — se apoyó en la pared, distraído. Parece que se olvidó de la discusión de hace un rato, así era él.
—…— Kise le había dicho eso con tanta normalidad, pero a Anne le dio pena escuchar eso. Debería estar odiándolo porque se comportó como estúpido hace un rato con ella, pero le causaba tristeza que su familia lo tratara así. —Puedes quedarte en tu departamento.
—Es que no quiero interrumpirlos cuando hacen su música. — meneó una mano, sonriendo un poco. Siguió tocándose sus mejillas. —Cómo que hace calor…
—Allen te dio todo este rato alcohol a ti y a Hajun a escondidas.
—¿Bebí alcohol todo el tiempo?
—Sí, y mucho. — suspiró. —Volvamos adentro con esos dos idiotas. Luego nos vamos todos juntos a tu departamento. No te vas a desintegrar por dormir una noche en tu cama. Que las cariñosas se queden sin ti una noche y te extrañen. — se rio al ver que el otro se sonrojaba más y la miraba con indignación. Lo ayudó a volver adentro.
—Yo no hago esas cosas... Mal pensada.—

Sí. Allen se había pasado con servirles tanto alcohol a Kise y a Hajun. Cuando volvieron a entrar al Izakaya encontraron a un Allen aterrado pidiéndoles ayuda con un Hajun que se había desplomado en la mesa. Eso jamás había pasado, porque Hajun no terminaba nunca así. Calmaron a Allen indicándole que Hajun no estaba muerto por su culpa, probablemente, si muy ebrio y apagó “tv”, pero no estaba muerto.

Kise levantó a Hajun pasando el brazo del rubio sobre su hombro y sujetando su cadera, cargarlo no costaba nada porque Kise estaba acostumbrado a cargar con sus amigos ebrios y porque Hajun era estéticamente fino. Allen y Anne pagaron la cuenta.
Allen sabía que Hajun lo iba a odiar el resto de su vida por lo que sucedió, puesto que Hajun era reservado y siempre era él el responsable del grupo que tenía que cargar con los otros dos cabezas huecas.




« Last Edit: August 24, 2024, 10:29:20 AM by Kana »


Mimi Tachikawa

Hoi hoi minna vengo con fic, tengo que ponerme al dia en las olimpiadas ya llego ya llego ;_;

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María se habia vestido con sus mejores galas pensando que iba a salir a una cita romántica con Chiaki, pero lo que en realidad queria el joven Ryusei Red era que ayuda con una presentación

Te dije que no Chiaki, no pienso vestirme del Ryusei Pink para la presentación en una escuela primaria...-dijo cruzandose de brazos enojada-

Maria-aneki por favor necesitamos tu ayuda...-hablo Tetora apoyando a su lider-

Yo no me molesto si me visto de un mounstro espacial...-habló Midori mientras recibia un codazo de Yuki-

Eso si que no, yo voy a diseñar los trajes para que puedan lucirlo lo mejor que puedan...-

Pero Yuki...-

Nada de peros...-

Maria-dono por favor haganos ese enorme favor...-hablo Shinobu mientras que Rinne le miraba de reojo-

Y su linda Manager no lo puede hacer?-

Yo me habia ofrecido pero no cumplo con el tamaño para participar al lado de Chiaki-senpai...-hablo la peliplateada con su rostro serio-

Bueno creo que no es la única razón por la cual no te aceptaron...-dijo con una gota en la cabeza- tiene la misma expresion que Tsubasa-

Solo contamos contigo Maria...-hablo Kanata moviendose de un lado a otro mientras canturreaba- Despues de todo eres una actriz de talla internacional...-

Sabes que eso viniendo de ti me aterra Kanata...-mirando al Ryusei Blue-

Haré todo lo que me pidas si participas con nosotros en la presentacion ....-hablo Chiaki tomándole de las manos a su pelirosa novia-

Dices que puede ser cualquier cosa???...-dijo sonrojada mientras se imaginaba cosas para mayores de 18 años, la sangre se le caia de la nariz-

Maria??

Kanata tapó los ojos de Shinobu y Rinne, mientras que Yuki hizo lo propio con Midori, el único que rió en toda la escena fue Tetora que igual no entendia lo que estaba pasando-

Vuelve al mundo real Maria...-canturreo sin perder la sonrisa Kanata-

Lo siento, lo siento...- dijo sonrojada mientras se movia de un lado a otro-acepto de no muy buena gana la proposicion...-

Genial!! muchas gracias Maria!! entonces vamos a alistarnos para presentarnos frente a los niños!! - dijo a viva voz mientras palmoteaba un poco fuerte el hombro de su novia-

No se en que me estoy metiendo...pero debo de participar de vez en cuando en actividades de mi novio verdad?- se dijo a si misma-

Yuki se acercó a ella - No te preocupes Maria-san, quedarás divina con el traje que he diseñado-

Confio en ti y en tu buen gusto Yuki-chan ...-dijo sonriendole suavemente-

El día de la presentación en la escuela primaria llegó más rápido de lo que María hubiera deseado. A pesar de su inicial renuencia, se encontraba allí, vestida con el traje diseñado por Yuki para representar a Ryusei Pink, el traje no estaba nada mal, estaba cómodo y aesthetic que combinaba la gracia y estilo que la joven actriz tenia.

El gimnasio de la escuela estaba lleno de niños emocionados, esperando ver a sus idol héroes en acción. María observaba a su alrededor, viendo a Tetora, Midori, Kanata y los demás, todos enfundados en trajes coloridos y sonrientes. A pesar de su incomodidad inicial, no podía evitar sentirse algo conmovida por la energía y la felicidad que irradiaban los niños.
Chiaki se le acercó con una sonrisa nerviosa pero ilusionada.

-Gracias por hacer esto, María. De verdad significa mucho para mí y para los chicos-.

Ella suspiró, resignada pero tratando de mantener una actitud positiva.

-Lo sé, Chiaki. Haré lo mejor que pueda.

La presentación comenzó con entusiasmo por parte de los niños junto a sus padres, que gritaban y aplaudían al ver a los héroes en el escenario. María, a pesar de estar fuera de su zona de confort, se esforzó por entrar en el papel de Ryusei Pink, moviéndose con gracia y hablando con entusiasmo junto a los demás. Aunque se sentía algo ridícula al principio, pronto comenzó a relajarse y a disfrutar del ambiente festivo que se había creado.

Durante el evento, María notó cómo los niños miraban con admiración a los personajes, especialmente a ella como Ryusei Pink. Algunos padres incluso reconocieron a la joven pelirosa como una de las jóvenes actrices famosas en europa. Esto la hizo sonreír internamente, sintiéndose halagada por la atención y el cariño de los presentes, además estar en el mismo escenario con su amado novio y sus “hermanos menores” hizo que por unos momentos se olvidara de la situación de Tsubasa y Leo, además su incómodo encuentro con Minami.

Luego empezó a sonar una de las canciones de de Ryuseitai “ Ryusei Hanabi” donde Chiaki invitó a su novia para cantar junto a ellos, por lo cual ella asintió con todo el gusto del mundo.

Después de la presentación, hubo una sesión de fotos y apretón de manos donde los niños pudieron interactuar con los idols. María estaba impresionada por la rápida empatía que los niños habían formado con Chiaki y a los demás. La energía y la sinceridad de los niños la hicieron reflexionar sobre la importancia de pequeños momentos en dar lo mejor de uno para el bienestar de los demás, y cómo las pequeñas acciones pueden tener un impacto significativo en la vida de otros.

Chiaki se acercó a María mientras los niños seguían jugando y hablando animadamente con los otros chicos.

-Lo hiciste genial, María como siempre. Gracias por estar aquí y por ser parte de esto.

Ella asintió.

-De nada, Chiaki. No fue tan malo después de todo.

Chiaki la abrazó suavemente.

-Eres increíble, ¿lo sabías?.

María sonrió, sintiéndose un poco abrumada por el elogio pero feliz de haber contribuido de alguna manera.

-Gracias por tus palabras Chiaki. Me alegro de haber podido ayudar- mientras se acercaba a su novio y le dio un beso en la frente- eres todo un héroe para los niños y yo estoy muy orgullosa de ti.

-El pelicastaño se sonrojo y miro a otro lado sonrojado, mientras que la pelirosa reía suavemente.

Los niños se acercaron a despedirse y a pedir autógrafos, haciendo que María se sintiera más cómoda y feliz con su participación. Después del evento, Chiaki y los demás llevaron a María a cenar para agradecerle nuevamente por su ayuda. Durante la cena, hubo risas y anécdotas compartidas sobre el día, lo que hizo que María se sintiera parte de ese círculo más íntimo entre los kohai de Chiaki.

Al final de la noche, mientras caminaban juntos de regreso a casa, Chiaki tomó la mano de María y la miró con ternura.

-María estoy muy feliz de tenerte a mi lado, no lo digo muy seguido y pido perdón por eso, pero quiero que sepas que estar contigo me hace el hombre mas feliz del mundo, no sabes lo mucho que me gustas.

Ella sonrió, sintiéndose profundamente conectada con Chiaki y tener los mismos sentimientos que él tenia hacia ella.

-A mi también me gustas mucho, Chiaki.

Chiaki la besó suavemente en la mejilla, prometiéndole seguir creando momentos especiales juntos. María miró al cielo nocturno con una sensación de paz y realización, sabiendo que incluso las cosas más inesperadas pueden traer sorpresas gratas y momentos memorables en la vida.


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matta neee


Sayi

Uno de estos fines de semana me tengo que comprometer a updatear y hacer icon nuevos :_



“Debo ser sincera” dijo Sayi, sonriente. Frente a ella, Haru alzó la mirada del pedazo de cheesecake de matcha que se encontraba degustando “Pensé que encontrarías mi tour un poco muy turístico”
“¡En lo absoluto!” respondió la castaña “Bueno, el hecho que soy una turista en Japón habra tenido que ver con el que me haya divertido tanto”

Ambas compartieron una risa, y los ojos de Sayi pasaron observar la torre de platillos que se elevaba a su derecha. La cinta transportadora iba sin detenerse, con cuantiosas cantidades de nigiris, postres y platillos selectos alternándose frente a los comensales. Se vio tentada a tomar la anguila frita que paso frente a ella… pero el sabor del pastel de castella aun seguía en sus labios, y prefería dejarlo así.

La tarde había pasado volando desde que partieron del cruce de Shibuya, llegando a Harajuku y terminando en el restaurante. El paseo había sido un éxito, si lo veía desde un punto de guía, pues había llevado a Haru por las mayores atracciones de la zona. La castaña había disfrutado mucho paseándose por las tiendas de ropa, tomandose una foto frente a Takeshita Street, consiguiéndose el algodón de azúcar gigante en Totti Candy Factory, y perdiéndose por Tower Records en busca de un par de álbumes para sus padres.

Y debía admitirlo, ella también había pasado una tarde muy divertida. Haru era una persona muy curiosa, amable y con una sonrisa constantemente asomándose en sus labios. Tenía una personalidad dulce y, de las personas que compartían su edad, era una de las personas más inteligentes que había conocido hasta la fecha. Podía entender perfectamente como Taikoubou se había sentido atraído a ella.

Esa última admisión dolió un poco, y ello le llevó a plantearse que, si veía el paseo desde el otro punto de vista… todavía no habían hablado de Taikoubou, o de la razón por la que habían quedado en verse.

“Haru… me sentiría mal si terminamos nuestra salida sin conversar sobre… lo que quisieras preguntarme” la castaña la miro confundida por un par de segundos antes de sacudir la cabeza. Como si se hubiera olvidado que había un motivo para haberla invitado.
“Simplemente… quería saber como te encontrabas. Y bueno, conocerte también. Nuestra situación es poco usual, y tu me pareces una buena persona. Quería que nos conozcamos, pasemos algo de tiempo juntas, y que conversaramos… para que no tengamos malentendidos a futuro”
Sayi sonrió. “Debo admitir, tu invitación me tomó por sorpresa, pero tienes toda la razón. Gracias por tomar el primer paso para conversar” un breve silencio se asentó antes que continuara “Estoy bien. Nerviosa, si te soy sincera. Me imagino que Bou-- Taikoubou te habrá contado”
“Sobre tu Rebel… si. A mi me tiene nerviosa también, sabiendo que Taikoubou ha decidido regresar y ayudarte en la lucha”
“Haru” dijo Sayi “Si hay algo que quiero asegurarte es que yo no le pedí ayuda a Taikoubou. El sabía de mi situación, pero la última vez que fui a Beijing, terminamos, y lo convencí a que se quedara en Beijing. Nunca le pedí, o quise que regresara. Si por mi fuera, preferiría que regresara a China, a continuar con sus estudios y su vida allá”

Dejo de hablar, y Haru se quedo en silencio, mirándole fijamente por unos segundos. Sayi mantuvo el contacto, intentando convencerla de su verdad. La castaña entonces bajo la mirada, al parecer, buscando las palabras correctas para enunciar…

“Sayi, ¿que sientes por Taikoubou? Ahora, ¿en este momento?”
« Last Edit: June 30, 2024, 12:51:44 PM by Sayi »

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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Cho

Y todavía no llego a las olimpiadas pero ni bien termine la segunda mitad de este fic estaré lista (...)

114.1.



“…eso es todo lo que tengo por reportar, Orochi-sama.”

Kokin acompañaba a su superior en una caminata en el área subterránea del centro de operaciones. El líder de esa facción había andado oyendo los múltiples puntos hechos, aunque no se le había dirigido, al no haber punto de hacerlo.

“Tal parece que el departamento de investigación ya ha generado un protocolo para tratar con dicho orphan líquido, por más que todavía no puedan comprender la lógica detrás de su ser,” concluyó aquel jefe, con una sonrisa simple y traviesa, aunque recatada, y su tono de voz melodioso y perverso. “Pero comprender los detalles nunca había sido el objetivo principal, por lo cual no es necesario prolongar nuestro periodo de prueba.”
“Tiene razón…” Kokin asintió cadenciosamente, con sumo respeto. “Ya hemos recibido confirmación que, ante cualquier imprevisto severo, serán los previos encargados quienes nos brindarán de su ayuda.”
“Sin embargo, no creo que sea algo que tengamos que temer. De pensar que no sería capaz de contener a mi objetivo principal, no habría pedido que lo liberen,” declaró sin borrar su sonrisa. El pasillo oscuro dio lugar a un área más iluminada y el inicio de cuartos blindados que carecían de ventanas. “Ahora lo último… es esperar a que los niños terminen de jugar.”
“…” Kokin dejó de avanzar. “Me preocupan. Esta bestia no tiene precedentes para ellos.”
“El kitsune me trae sin cuidado, es ahora que debe probarnos su valor,” continuó Orochi, quien miró al otro de reojo por encima de su hombro. “Hanjin, en cambio, podría sobrepasar sus límites, y dudo poder reemplazarlo con facilidad. Pero no me inquieta…” regresó su atención a su camino y siguió avanzando. “Nuestra joven naga, por más frívola que parezca, los mantendrá a salvo. Nuevamente, si no vale mis expectativas, le viene bien perecer a un peligro tan ínfimo.”
“Entiendo…” dijo levemente descorazonado, y continuó.



“Tch…” Hakuzosu saltó para apartarse del monstruo que había sido instruido derrotar. Este tenía forma de una chica, con piel gris, cabellos largos desbaratados y colmillos y garras además de unos penetrantes y brillantes ojos rojos que desmoralizarían a cualquiera. El kitsune llevaba bastante tiempo tratando de atacar y derribarla, pero era un ser invencible. “¡AAAHHH!”

Llegó a propinarle un zarpazo en su pecho que desgarró considerablemente a ese demonio, pero el mismo pasó a regenerarse en el acto y pretendió contratacar. Fue entonces que Hanjin se puso en medio para batallar con ese raro oponente.

“¿Qué… demonios… se supone que es…?” Hakuzosu jadeaba en lo que recobraba sus energías. Miraba atentamente al pelirrosa pelear, pero no podía ver ninguna apertura… o más bien, había muchas que el otro claramente aprovechaba, pero ningún daño infligido duraba más que segundos. No había cómo resolver la tarea que se le había sido dada… y toda idea de cumplir con su labor desapareció de su cabeza al ver a Shiyoon a poca distancia mirando a las musarañas. “¡¿Ahh?! ¡¿Qué andas haciendo desentendiéndote?! ¡También tienes que pelear!”
“Oh, hola, Haku. ¿Necesitas algo?” este se despertó y se vio animado como siempre.
“¡Tsk, no me pruebes, miserable!” le agarró de su camisa con un puño. “Aquí nosotros estamos bajo peligro y tú no nos ayudas en nada.”
“Es que parece que lo tienen todo bajo control, así que decidí actuar de supervisor…” comenzó, pero el iracundo orphan le agarró de los cabellos y le giró a ver el momento en que Hanjin pudo realizar un corte mortal en ese monstruo, para nuevamente observarlo regenerarse ileso.
“¡¿Qué mierda de esto te parece bajo control?! ¡Si tú no te sumas a matar a esa endemoniada yo mismo te asesinaré aquí y ahora!”
“Ya, descuida, sí haré mi trabajo, sólo que yo funciono a mi propio ritmo…”
“¡Déjate de tonterías!” le gritó a todo dar. El peliblanco se distrajo un corto instante en que Hanjin tuvo que apartarse del monstruo y este por poco y arremete contra este.
“¡Oh! Ten cuidado,” Shiyoon le hizo un relativo favor a Hakuzosu de empujarlo con fuerza para hacerle evadir un certero ataque. Acto seguido, al tener al enemigo en frente, alzó sus palmas y retrocedió unos pasos. “Ah, perdón, con permiso…”
“¡Miserable, deja de huir!” gritó el kitsune y vio cómo ese ser se apresuró a atacarle. Este no llegó al peliblanco ya que Hanjin nuevamente procuró atacar.
“…no confíes en él. Ya lo sabes…” susurró Hanjin al orphan, luego de parar el zarpazo del monstruo. “Es uno de los seres menos confiables que existen.”
“O-oye, no tienes que ser tan duro…” Shiyoon rascó su nuca. “En serio ando intentando entender lo que Samara anda haciendo.”
“¿Quién es Samara? ¡No te desconcentres!” reclamó el kitsune.
“¡Oh, de la película el aro! Verdad que tú no ves nada de eso, pero tengo que hacértelo ver algún día. Es que este monstruo tiene cara de llamarse Samara.”
“¡¿Qué tonterías dices?!”
“Tampoco le des cuerda…” Hanjin volvió a intentar otro ataque, pero esta vez ese ser pudo interceptar su ataque y estuvo por atacarle en su mero centro.

Fue ahí que dicha pelea inútil llegaría a su fin. En una fracción de segundo, Shiyoon se apareció frente a él, y con un ataque preciso y contundente partió a ese monstruo en dos. Este principal ataque dio lugar a pequeños cortes que rebanaron a la bestia, la cual tardó un poco más en volver a regenerarse por completo.

“…” Hakuzosu se vio inconforme. Era frustrante ver a aquel payaso desconsiderado saber precisamente qué hacer en los momentos más importantes.
“Ah, parece que te retrasaste un poco, ya debes estar cansándote, Hanjin, lo siento,” luego de su hazaña, Shiyoon regresó a su dejada actitud de siempre. “Es que sospecho que el jefe me mataría si algo malo fuera a ocurrirte.”
“…” el pelirrosa le ignoró y volvió a prepararse a responder a ese monstruo que estaba pronto a terminar de regenerarse. “Hiciste algo distinto… todavía no se ha recobrado del todo.”
“¿Hm?” el otro alzó sus cejas.
“Si finalmente estás dispuesto a pelear, te abriré camino, Shiyoon.”
“No, creo que… ya terminamos aquí, ¿no es así?” Shiyoon miró hacia una pared que servía como una ventana. En ese instante, una caja insospechada en un rincón del cuarto se activó y aquella mujer endemoniada se deshizo en líquido y fue absorbida completamente por aquel cubo. Este artículo plateado y con luces celestes pasó a verse manchado de sangre, tal y como en un inicio.
“…” Hakuzosu pudo oír la puerta abrirse y vio el ambiente de ingreso de esa habitación, donde estaba su superior y el ayudante.
“Me sorprende que hayas podido oírnos más allá del aislamiento, Shiyoon,” comentó Orochi como si fuera un dato curioso, aunque trivial.
“Se les ve cansados, buen trabajo a los dos,” Kokin se dirigió a Hanjin y el orphan. “Enseguida les pediré un refrigerio.”
“Hehe, bien por ustedes, pero veo que ando perdiendo credibilidad a un ritmo alarmante,” observó el pelimarrón, sonriendo incómodo.
“Sería más simpatía, tu credibilidad no ha variado a mi parecer,” observó Kokin, inmutado.
“Ehh…” sintió un tic en la ceja. “Eso no se oyó muy bueno…”
“Nuestra rebelde naga no estuvo perdiendo el tiempo. Es más, considero el ejercicio terminado por su estancia en la pelea,” Orochi sonrió malignamente, con intriga. Miró de reojo a los otros dos. “Lo notaron, ¿no es así? Su enemiga les asediaba a ustedes dos únicamente. Batallaban contra un ser sediento de sangre, caótico, antagonista. No obstante, no mostró agresividad a alguien quien tampoco le reciprocó. Su compañero les usó para probar los límites de pasividad de esa bestia, y tal parece que tomó ser atacada sin importar cuánto estorbo le fue hasta entonces. Es una contradicción, una tontería, pero igual fue una prueba hecha que corrobora los estudios de mis científicos.”
“Eh, gracias por el halago, pero siendo sincero sólo probé por cuánto tiempo no sería atacado por pura curiosidad…” admitió Shiyoon, sonriendo incómodo. “Qué bueno que funcionó, pero reconozco que fue algo irresponsable de mi parte…”
“Tch, imbécil…” susurró Hakuzosu, impaciente. No creía que un sonso como él haya tenido algún plan maestro fuera de su usual pereza y falta de seriedad.
“Orochi-sama, hemos fallado en eliminarlo,” Hanjin se le dirigió cabizbajo y atento. “¿Será necesario repetir el intento?”
“No esperé que ustedes pudieran cumplir con mi pedido, esta fue una prueba de carácter de su oponente, un intento de entender cómo funciona ante una situación bélica, por lo cual les pedí que fueran seriamente. He sacado lo que he podido observar y la misma grabación de este recinto,” Orochi llevó una mano a su mentón y ensanchó su sonrisa maligna. “Lo demás me corresponde a mí personalmente. Cumplieron su función de ahora, pueden irse.”



“Hmhm~ qué genial acabar con el trabajo de hoy, casi me siento como niño en feriado~” canturreó Shiyoon, estirando sus brazos hacia arriba. “Ahh, iré a darme una vuelta por la ciudad.”
“Oye…” el peliblanco apretaba los dientes. “¿Tenías que hacernos ver mal?”
“¿Hm? ¿A qué te refieres, Haku?”
“¡Es Hakuzosu para ti! Tsk…” le miró con reproche y frustración. “¿Habías entendido que no teníamos que derrotar a ese monstruo?”
“Pues, creo que tuvo sentido luego de un rato. Sea porque es un ser raro que no puede matarse fácil y buscar cómo destruirlo estando en nuestra posesión parece inútil. O tal vez el hecho de pedirnos a nosotros tres con poca experiencia críptica hacer algo potencialmente muy peligroso, cuando hay más gente por encima de nosotros que habría encontrado alguna solución…” lo meditó con su vista al techo, para entonces sonreír despreocupado. “Haha, no, creo que no lo pensé tanto, sólo me pareció que había algo de por medio y tuve curiosidad por ese ser para observarlo de lejos. Eso es todo, en serio.”
“Eres tan fastidioso, no confío en ti,” Hakuzosu le miró con recelo y pasó a dirigirse a Hanjin. “¿Acaso a ti no te molestó? Nosotros hicimos todo el trabajo y te hizo verte débil.”
“Él no me hizo verme de ninguna manera…” concluyó Hanjin, con su rostro ligeramente desviado como si estuviera aburrido de la vida entera. “Shiyoon sólo es capaz de hacerse ver mal a él mismo. Y no me importa…”
“¿No te importa que nos haya ocultado su hallazgo?”
“No lo llamaría hallazgo, pero igual, no me importa. No me importa ese monstruo, no me importa entenderlo. Es importante para Orochi-sama por algún motivo. Que así sea, pero esa idea tampoco me concierne en lo absoluto…”
“Ehh…” Hakuzosu se inquietó por esas palabras. Casi se olvidó de su previo fastidio.
“Classic Hanjin, no te preocupes por él, Haku,” Shiyoon se encogió de hombros. “Kokin dice que les espera la merienda arriba, pero si quieren les invito algo por su trabajo~”
“No me interesa,” Hanjin frunció el ceño.
“Primero muerto que ser alimentado por ti,” espetó el orphan.
“Ahh, en verdad lo lamento, yo quiero llevarme bien con ustedes, pero veo que no les consideré lo suficiente…”
“…” Hakuzosu comprimió sus puños. Entonces, este avanzó un poco más para así pararse frente a los otros dos, quienes se detuvieron. En particular, apuntó al pelimarrón. “Veo que nunca harás sentido y pierdo mi tiempo hablándote, pero declaro aquí mismo que no me seguirás haciendo ver mal,” afiló sus ojos y sonrió desafiantemente. “Le demostraré a nuestro jefe y a todos los demás que soy mucho más que un simple orphan, y más que alguien insufrible como tú.”
“Pues, ¿como digas…?” Shiyoon se impresionó y sonrió frustrado. “Eh, suerte con eso, con esa actitud sí lo lograrás.”
“Tsk, no sé por qué pierdo mi tiempo, eres un tonto,” se impacientó, pero decidió ignorarle y se fue caminando más rápido.
“Ahh, Haku es un niño, no sé por qué piensa que alguien como yo es digno de tener un rival, soy también un novicio en este lugar,” observó Shiyoon. Este notó que Hanjin ya se había puesto a caminar. “¡E-espera!”
“No entiendo por qué tengo que hacerlo…” Hanjin había regresado a su andar distraído como quien paseaba por el parque.
“No tienes que, pero sí somos como aliados. En serio lo siento, estuviste cerca de salir lastimado.”
“No te culpo, hiciste lo que tenías que hacer…” dijo indistinto.
“En verdad sí eres muy paciente conmigo. ¿Seguro que no quieres que te convide algo?” le vio mirarle con fastidio. “Ya, está bien, no te ofrezco más, lo siento,” este de nuevo dejó de mirarle. “Y gracias por cuidar de Haku. No puedo ni imaginar cómo será estar en su posición de orphan.”
“No lo cuidaba, sólo trabajamos juntos…”
“Pero en serio, imaginar que hay seres con inteligencia que no tienen la vida dada por sentado, me siento un poco mal por él,” dio un suspiro. “Es como imaginar que, si pierdes la vida, nada sería distinto.”
“No creo que nada sería distinto si tú no existieras tampoco…” divagó.
“O-oye… tus palabras duelen mucho más que todos los ataques de Haku…” Shiyoon se lamentó. Quizás ya se había ganado mucha antipatía del callado. Aun así, conociéndolo, tal vez Hanjin lo había dicho de una manera neutral y general.

De todos modos, quizás era lo mejor para Shiyoon no almorzar con nadie ese día.






Habían sido ya algunas semanas, pero Cho finalmente pudo ir a visitar a Natsume en su laboratorio en Rizembool. Ella llegó acompañada de Kashuu, Osaka, Ayesha y Nio luego de una práctica de Switch. Sin embargo, ni bien llegaron, comprendieron que dicha ‘práctica’ había más significado una sesión de videojuegos.

“Admito que por un momento pensé que se habían olvidado de nosotros, koneko-chan, kotori-chan,” dijo Natsume, quien traía una bandeja de galletas recién salidas del horno. El pelirrojo se mostraba sosegado y sonreía con tranquilidad como era usual, pero detrás de sus ojos perspicaces, había indicios de cansancio y quizás un poco de frustración.
“Por supuesto que no, realmente estamos en deuda con usted por siempre ser tan buen anfitrión y la ayuda que le ofreció a Cho a fines del semestre pasado,” Ayesha rió con torpeza, como si reaccionara a una ocurrencia.
“Hehe, es realmente imposible de olvidar,” Cho sonrió incómoda. Mentía un poco ya que a veces ese despair parade llevado a cabo por Natsume se le escapaba de la mente, pero sólo bastaba un pequeño recuerdo para recordarlo con claridad. Definitivamente les había dado una mano. “Más bien siento que apenas pudiéramos traer los refrescos.”
“En cierta forma me hacen un favor de vaciar mi refrigeradora de algunos alimentos acumulados, pero les aseguro que todo está en buen estado…” dicho esto, Natsume dio un pesado suspiro, del cual no se recobró con tanta rapidez, al punto en que su sonrisa se desvaneció brevemente.
“¡Ah!” Osaka exclamó alarmada. “¿Qué te pasa, Natsume? ¿Te sientes bien? ¿Estás cansado? ¡Tenemos que hacerte un despistaje!”
“Eh, no, no, no es nada. Sólo… ando cansado,” sonrió frustrado. “Y admito que esperaba con algo de ansias realizar la práctica, pero Sora se negó, por algún motivo…”
“¿Por qué?” Nio ladeó la cabeza. Ella se puso a pensar. “Hmm… pero si es como un ejercicio, todos podríamos hacer ejercicio juntos. Hehe, quisiera ver cómo es entrenar como idol.”
“¿Hm?” Natsume alzó sus cejas con ligera impresión.
“Nio, espera un momento, no podemos importunar a Natsume así, eh…” Ayesha se puso nerviosa. “Mira cómo nos ha aceptado a su espacio, tenemos que considerarle.”
¿Eh? Pero eso hacía, onee-chan,” Nio asintió. “Él seguro quiere hacer algo distinto que andar encerrado aquí y si nosotros nos apuntamos romperíamos con la rutina,” sonrió. “Realmente suena lindo, además acepto todo ejercicio como entrenamiento para ser una buena HiME.”
“…” ante la mención, Natsume se puso a pensar.
“Ehm, pues…” Ayesha se notó en aprietos. “S-sí podría ser una buena oportunidad, supongo…”
“Creo que mejor no mezclamos el asunto HiME con un entrenamiento de idols, pero sí me gustaría intentarlo algún día,” comentó Cho.
“Fufu, aprecio tu consideración, koneko-chan. Estaba de acuerdo hasta que mencionaron lo de las HiMEs. Debo recordar que tú y hana-chan son HiMEs, y pienso mantenerme lejos de esos asuntos, pero quizás las invite algún día como dos amigas normales,” concluyó, cruzado de brazos e intrigado con la conversación. “Pero descuiden, estamos aquí para compartir la hora del té, eso ya es suficiente distracción para mí. Ojalá Sora se anime a entrenar mañana…”
“Perdón, Shisho, pero tu color está muy diferente,” comentó el pequeño aprendiz, decidido. Este había estado jugando videojuegos retro con Kashuu, pero acababa de hacer pausa. “Sí, lo puedo ver. Sora sabe que no te sientes bien y quiero que te cuides.”
“Entiendo que es una manera de velar por mí, ¿pero no puedo cambiar tu parecer?” preguntó con pesar. “No estoy padeciendo de ninguna enfermedad que requiera de descanso físico.”
“Pero tu raro color se veía más fuerte cuando buscabas el gimnasio que querías reservar. Ejercitarte tampoco te hará bien ahora,” asintió, frunciendo el ceño. “En verdad lo siento, pero Sora no puede entender si no lo explicas.”
“No todo necesita ser explicado…” Natsume se detuvo y sonrió con cansancio. “Heh, quiero decir, no es que todo quiera ser explicado. Sé que eres un buen chico que no se saltaría clases por un capricho, así que lo dejaré ir por ahora. Me da gusto ver que andas al pendiente de mí.”
“¡Sí! ¡Shisho anda al pendiente de Sora y quiero reponerte al menos un poco~!”
“¿Qué más da? Vamos a tomar el té, la tetera debe estar pronto a chillar,” el pelirrojo se encogió de hombros y llevó su bandeja hacia el primer piso del laboratorio. Fue seguido de los demás.

No era la primera vez que Cho y los demás veían al excéntrico pelirrojo calentar el agua con un mechero bunsen y hacer espacio en las mesas de piedra negra para servir la merienda con su público sentado en los taburetes. Si bien el kotatsu del piso de abajo frente al televisor era usualmente más cómodo, realmente a todos los presentes les entretenía la bizarra manera de pasar el tiempo. Una vez arriba, vieron a Tsumugi terminar de posicionar los utensilios e incluso dejar esa isla de laboratorio cubierta de un mantel de tela de procedencia desconocida.

“¡Ahh, las galletas han salido!” exclamó Tsumugi, contento, y se acercó a Natsume. “Déjame ayudarte con ellas.”
“Aléjate, yo me encargo,” dijo de mala gana y se zafó del otro. “Si bien normalmente no perdería la oportunidad de verte tomar un objeto incandescente con las manos sin protección, valoro a estas galletas más que el vacío entretenimiento que me das.”
“¡Oh, cierto! No me he puesto guantes, muchas gracias por cuidar de mí, Natsume-kun,” concluyó el peliazul, mientras el otro pasaba caminando a su costado con fastidio y frustración.
“…si quieres serme remotamente útil, al menos pon algo a prueba de calor ya que este mantel va a terminar quemado,” chasqueó la lengua. “Mira el problema que haces, senpai irónico. La mesa de piedra es capaz de aguantar por su cuenta.”
“Ah, cierto, eh, un momento…” miró de lado a otro y terminó por traer unas tres mallas delgadas que posicionó al centro de la mesa. “¡Todo listo!” pero se extrañó cuando Natsume no inmutó el fastidio dirigido hacia él.
“Eh, Tsumugi, no uses eso…” comenzó Kashuu, incómodo.
“Esas son mallas para calentar cosas en el bunsen, y sólo para eso,” dijo Nio.
“¿Pero eso no la hacen resistentes al calor?” el peliazul estaba perdido.
“Hmm, Shisho usa otras cosas, sólo eso sé…” observó Sora.
“Hay una buena razón por la cual nadie en su sano juicio las pondría cerca a la comida, hasta estoy usando argollas para sostener la tetera en vez de las mallas,” Natsume ya andaba con un tic en la ceja por tener que esperar en apoyar las galletas. “Estas son mallas de asbestos. Si bien la pérdida del material es usualmente ínfima, no tengo planes de exponer a mis visitantes a ningún polvo cancerígeno si es que puedo evitarlo.”
“¡¿P-perdón?!” se quedó en shock.
“Ahh, realmente eres tan inútil, con tu atrevimiento quizás sólo la arma entre nosotros sería capaz de comer las galletas con seguridad y sin temer por su vida…” concluyó cansado.
“Un momento, cuando ando en esta forma soy como cualquier otra persona,” se quejó Kashuu. “No quisiera comer cosas cancerígenas o radioactivas, o qué se yo.”
“Fufu, no pretendí insultarte, es más, te agradezco el ejemplo,” rió por lo bajo. “Ni tú, siendo mitad humano, puedes digerirlas sin temor. ‘Frustrante’ no puede ni empezar a explicar el dilema en el cual estamos.”
“¡Ehhh!” Ayesha fue rápida en buscar porta bandejas inocuos y ponerlos sobre la mesa. “¡L-listo, ahora sí podemos continuar con el té! ¡Oh, justo está comenzando a pitear!”
“Muchas gracias, Ayesha-san, enseguida,” Tsumugi asintió agradecido y se apresuró a recoger el agua, mientras Natsume terminaba por depositar las galletas.
“…” por su parte, Cho dio un suspiro. “Entiendo lo del asbestos, pero creo que Natsume ha sido muy duro con Tsumugi…”
“Definitivamente, hablamos de Natsume después de todo, aruji…” comentó Kashuu, frustrado. “Me pregunto por qué Tsumugi lo aguanta tanto…”

Los presentes comenzaron a compartir unos bocadillos salados y las galletas de Natsume mientras Ayesha y Nio se encargaban de preparar los distintos sabores de té.

“¡Están muy ricas como siempre!” exclamó Nio, en plena comida. “¡Siempre me olvido de pedirte la receta!”
“Heh, agradezco la mención, pero sinceramente son las galletas de vainillas más comunes que podrías encontrar,” Natsume se encogió de hombros. “No creo hacer nada especial.”
“¿Podría venir otro día más temprano para que me enseñes?”
“Oh, eso suena divertido, por mí bien.”
“¡Yay, muchas gracias~!”
“Nio, primero termina de masticar antes de hablar, por favor,” le corrigió Ayesha, mortificada.
“Uhh, pero si ya casi terminaba…” Nio negó ofuscada.
“Hehe, se nota lo mucho que tu hermana se preocupa por ti, Nio-chan,” Tsumugi sonrió conmovido, mientras tenía una galleta en cada mano.
“Tch, y hablando de modales, ¿por qué agarraste otra galleta si ni terminas con la primera?”
“Perdón, Natsume-kun, sinceramente la tomé sin pensar. ¡Es un testamento de lo rica que están!” celebró pero terminó ganándose un zape. “¡Ahh!”
“Sora ni ha tenido oportunidad de una aún,” Natsume le extendió la bandeja. “Adelante, Sora, las hice pensando en ti.”
“¡Haha, muchas gracias, Shisho~!” el pequeño se alegró y sonrió ampliamente. “¡Está bien, Sora iba a servirse ni bien terminara con lo salado! ¡Tú también come un poco, Shisho!”
“Me resultaba una falta de respeto comenzar siendo el dueño de casa, pero quizás ya sea el momento…” miró al peliazul de soslayo. “Asumiendo que cierto bicho no piense llevarse mi porción.”
“Prometo que no repetiré hasta que los demás repitan primero, Natsume-kun, tienes mi palabra,” le contestó, completamente carente de alguna respuesta o sentimiento negativo.
“Y mira con qué descaro lo dices,” negó. “Sora, quizás ese color que viste en mí fue producto de nuestro irreverente senpai amargándome la vida como de costumbre.”
“¡No lo fue! ¡Hablar con todos está esclareciendo lo que vi! ¡Shisho está contento ahora!”
“Hehe, ¡qué alegría!” Osaka asintió. “¡Deberíamos continuar la reunión en casa! ¡Seguro que a Roxas y Urashima les gustaría mucho!”
“Eh, sería bueno anunciar esas cosas de antemano. Hachisuka puede no aceptarlo,” dijo Kashuu.
“Cierto, deberíamos avisarles…” Cho se vio en aprietos. Sabía muy bien que su hermano todavía no pasaba al pelirrojo (y sin duda no lo haría mientras Natsume no parara de burlarse de él).

Natsume vio a los presentes continuar con sus diálogos mientras degustaban de cada cosa sobre la mesa. Podría no estar completamente de acuerdo con las observaciones de su adorable protegido, pero sí se sentía aliviado de andar en plena reunión con aquel grupo. Todavía le costaba creer que había aceptado las visitas ocasionales de los presentes, aunque, a cierta manera, Sora pudo usar su propia ‘magia’ para expandir su círculo. Él tenía una magia inconsciente, latente y sutil, pero potente, siempre lo diría.



“Natsume, aquí tienes tu té…” comenzó Ayesha mientras le extendía su taza, cuando entonces todos oyeron un ringtone.
“Un momento, por favor…” el pelirrojo miró la pantalla y frunció el ceño al reconocer el número.
“Shisho…” Sora se apenó. Esa nube de tormenta acababa de regresar.
“¿Qué sucede, Natsume-kun?” preguntó Tsumugi, sorprendido. “¿Quién es…?”
“Tengo que contestar esta llamada, con permiso…” dijo cansado y algo hastiado, y se levantó. Fue a otro ambiente del laboratorio que estaba separado por una mampara de vidrio. Ahí apenas se le podía oír. “Soy Natsume Sakasaki, diga…” dio un suspiro. “Me encuentro ocupado, ¿podría ir mañana? ¿…acaso sólo hoy tienen disponible?” sus ojos se sorprendieron. “¿Dijo eso? No… no, definitivamente no pienso importunarla a ella…” negó y continuó rendido. “Ya, está bien… estaré yendo, no tardo.”
“Eh, Natsume…” Nio le miró preocupada en lo que este abría la mampara.
“Pues…” dio un respiro y los miró a todos con leve reproche. “Viendo que me han oído, entenderán que surgió un imprevisto. Lo lamento, pero tengo que apresurarme.”
“Oh, no, ¿no podríamos ir contigo?” preguntó Osaka.
“No, es personal… tú,” Natsume miró intensamente a Tsumugi. “Encárgate de entretenerlos y de cerrar mi laboratorio cuando tengan que irse. No sé cuánto me tomará esto.”
“Eh, yo…” Tsumugi tuvo problemas en contestar, pero terminó por asentir.
“Bueno… nos vemos pronto, espero. Gracias por venir,” sonrió apenado y terminó por retirarse.
“¡Shisho!” Sora quiso ir detrás de él, pero Kashuu le agarró de un hombro.

Ni bien el dueño del espacio se fue, hubo un silencio incómodo que abundó. Los demás intercambiaron miradas inquietas.

“¿Seguros que estará bien?” preguntó Ayesha. Ella terminó por romper esa pausa.
“Verle así no es usual, conociéndole…” comentó Kashuu. Definitivamente no lo era como quien casi lleva a Cho y Eureka al lado oscuro, de alguna manera. “Pero tampoco podemos entrometernos en sus asuntos. Creo que es mejor esperar a que nos lo diga.”
“Eh, supongo…” Cho desvió su mirada.
“Cho-neesan, no parece ser tan simple,” Sora se vio suplicante. “Shisho está muy cansado y preocupado y sigue tratando de resolverlo solo. ¡Quiero ir detrás de él! ¡Algo podemos hacer!”
“Esta es la primera vez que le vemos lidiar con lo que le está molestando. Llevamos días notando que él anda preocupado y ausente, y él no lo niega, pero tampoco quiere reconocerlo de ninguna manera…” Tsumugi llevó un puño a su mentón. “Por lo que pudimos oír, suena a un trámite, quizás uno familiar. Esas cosas siempre son liosas.”
“Hm… pero con más razón no nos concierne, ¿o sí?” preguntó Nio al aire.
“Eh, pues no… aunque sí quisiera decirle que le ofrezco todo el apoyo que puedo darle,” Ayesha llevó sus manos a su pecho. “No necesito que él me diga ningún detalle, pero me sabe mal que él se guarde tanto.”
“Sí, no es saludable,” Osaka asintió, con su adorable seriedad. “Yo también quiero ayudar a Natsume, Sora-chan. ¿No podemos ir tras él?”
“Espera, Osaka…” Cho se alarmó.
“¡Sí, Shisho no quiere compartirlo, pero tenemos que intentar apoyarle!” dijo Sora, decidido. “Aunque temo que se moleste con todos, pero…”
“Pero no te preocupes, Sora-kun,” Tsumugi le asintió, amenamente. “Tendrá que molestarse más conmigo, porque yo lo apruebo. También quiero asegurarme que él esté bien.”
“Ehm, ¿estás seguro?” Kashuu le miró con escepticismo. “Si asumes toda la culpa de lo que hacemos, puede que Natsume te entierre vivo o quién sabe qué otra cosa.”
“Pues, eh…” se sobresaltó mínimamente, aunque ello no borró su sonrisa. “C-confió en el profesionalismo de Natsume-kun, además estoy velando por Sora-kun y todos ustedes también. No te preocupes por mí.”
“No, en serio, lo hago, tu seguridad no está garantizada aquí,” dijo frustrado y un poco aprehensivo, pero ya veía que no había punto de advertirle.
“Eh, ¿y cómo lo seguimos? Imagino que si anda tan reacio ya se habrá esfumado,” observó Nio.
“¡Es verdad!” Sora salió corriendo y miró de lado a lado, pero pese a la amplia y larga vista de los pasillos externos principales de la universidad, no había rastros de su superior. “No puede ser, ya se fue… ¡quizás si trepo el edificio lo vea!”
“Serás estudiante de Rizembool, pero temo que te metas en más problemas que con Natsume si trepas cualquier edificio aquí,” observó Kashuu, pensativo. “Hm… imagino que él nunca dejaría que nadie lo rastree. Sólo podríamos ir a la salida y adivinar si no le damos el alcance.”
“Pero estamos hablando de una enorme ciudad, no hay forma que adivinemos,” observó Ayesha, preocupada. Bajó su mirada. “Quizás… quizás sí tengamos que dejarle ir, y volvemos mañana para ver cómo se encuentra.”
“Pero Shisho…” Sorita se apenó.
“¡Ohh, Sora-chan, ven aquí!” Osaka le dio un fuerte abrazo al desconsolado.

Todos continuaron pensando… a excepción de Cho. Ella casi deseaba andar tan perdida como todos, ya que acababa de venirse con una solución que podría asecharle por el resto de su vida.

“Eh… con respecto a encontrar a Natsume… no estoy segura, pero quizás sí hay una manera,” dijo Cho, incómoda.
“¿C-cómo así?” preguntó Tsumugi, sorprendido.
“Hay alguien quien quizás sí ande detrás de él, considerando lo que sé… pero…”
“¡Entonces debemos llamarle cuanto antes!” Osaka asintió. “¡Por Natsume y Sora-chan! ¿Pero quién es?”
“Sobre eso…” Cho tragó saliva y miró a Ayesha. “Eh, creo que mejor tú lo llamas, para asegurarnos que no haya complicaciones. A ti y a Nio seguro que las escuchará.”
“¿Eh?” las dos hermanas se confundieron e intercambiaron miradas.







Acababa de terminar su práctica del día y Roxas caminaba por el sendero de siempre camino a la salida de Hanasaki U. Era otro día típico en el cual tomaría el metro y caminaría el considerable camino en esa residencia. Lo que hubiera sido un andar usual como cualquier otro día terminó por cortarse ni bien oyó una voz familiar.

“¡Oh! ¡Roxas! ¡Qué coincidencia!” exclamó Marisa, alegremente.
“Oh, buenas tardes,” este asintió, visiblemente sorprendido. “¿Qué haces por aquí? Esta es zona de deportes.”
“Hehe, lo es, pero acabo de salir de mi última clase y sé que hay algunas HiMEs entrenando en el jardín de la mansión HiME, ¡así que iba para allá! ¿Y tú? ¿Sales de kendo?”
“Sí, justo andaba en eso…” le sonrió, pero realmente se sentía algo incómodo. No habituaba hablar mucho, en especial con una de las más entusiastas del grupo.
“Ah, ¡qué genial debe ser andar metido en algún deporte! ¡Salir al sol nos viene bien a todos!”
“Podrías sumarte a algún extracurricular, creo que varios deportes grupales siempre están reclutando a más miembros…”
“¡Haha, ah, no, yo ando muy bien encerrada en mi habitación leyendo algo! ¡Sólo decía!”
“Ya veo…” ¿cómo que sólo lo decía?
“Pero el deporte siempre me ha venido bien, creo que tengo talento. ¿Sabes que solía entrenar con mi hermano de pequeña? Heh, creo que me desvié más a estudiar, pero todavía le tengo algo de gusto, supongo…”
“¿También sabes kendo?” preguntó sorprendido.
“Eh, pues…” sonrió con pesar. “Haha, mentiría si digo que sí. Sé apenas lo básico, pero han sido muchos años, ando oxidada.”
“Entiendo…”
“¿Estás camino a casa? Creo que a esta hora andarías llegando casi de noche.”
“Más o menos, depende si me animo a trotar hasta la casa.”
“Haha, ¡sí que eres goals! Me gusta mucho tu casa, pero sí es un largo camino. Esa zona residencial asume que todos ahí tienen carros.”
“Eh, creo que ya me acostumbré. Más bien, me gusta caminar,” Roxas dio un suspiro. “Mi padre me ofreció conseguirme clases de manejo y un carro nuevo si paso el examen, pero no creo tener la habilidad o responsabilidad para algo así.”
“¡Oye, pero eso es genial! ¡Deberías tomarlo!”
“Eh, ¿y si choco?”
“¡Ni idea de lo que digo, pero te apuesto a que no hay nadie en el mundo entero que no ha ni raspado su carro! ¡Y si tu padre sabe que necesitas práctica con más razón te tolerará!”
“No lo sé…” dio un pesado suspiro. “Tengo a un amigo que ya ha hecho barbaridades y media con tu previo auto… y a veces no sé por qué temo tener sus mismos genes o algo…”
“¡Ah, hablas de ese Sora no hermanito tuyo, ¿no?!” Marisa rió con ganas. “¡Me cuesta creer que realmente desbarrancó el carro en un puente bajo construcción sobre el mar! ¡Es increíble pero sí que lo hizo porque me aseguré de buscar la noticia por Google y la encontré!”
“Ehh… verdad que estuviste ahí cuando dijeron la historia…”
“¡Pero tú tranquilo! ¡Te apuesto que hasta él andará más responsable en el presente!”
“Creo entender que sus padres no le han dejado tocar un volante desde entonces…”
“¡Haha! ¡Pero en serio, no temas porque si desde ya andas tan meditabundo te aseguro que serás más responsable que él!”
“Eh, gracias… aunque esa es una barra muy baja que superar.”
“Haha, sí, ¿no? Eh, pero sabes lo que quiero decir,” Marisa se encogió de hombros. “Ojalá te animes, te aseguro que tienes todo mi apoyo, y si no te gusta tu carro lo acepto de obsequio.”
“¿Perdón?” alzó una ceja.
“¡Haha, mentira!” rió, aunque pasó a frustrarse. “Pero bueno… a Reimu no le dolería conducir que hacemos un viaje interprovincial para venir a estudiar todos los días. No hay ningún bus que va directo.”
“Entiendo, recuerdo los viajes que me di de pequeño hasta allá, siempre me gustó llegar, pero me quedaba dormido en el camino.”
“Haha, yo a veces también…” siguió un pequeño momento de silencio.
“Ahora que lo pienso, quizás deberías apurarte de regreso. El tráfico para allá a hora punta es un poco traicionero.”
“Pues sí, pero Reimu está entre las HiMEs que andan entrenando, así que supongo la acompañaré hasta que termine. ¿Quieres venir?”
“¿Yo?” el chico se quedó perplejo. “Eh, no gracias, Cho no anda por ahí hoy.”
“Sí, lástima que justo hoy fueron donde Natsume. Hace tiempo que quiero conocer su laboratorio, pero no podía faltar esta vez,” dijo apenada. Ella pasó a olvidarse de su lamento con suma rapidez. “¡Pero no importa! ¡No tienes que ser HiME para ser parte de la ‘hood! ¡Mírame a mí! ¿No te da curiosidad ver la clase de entrenamientos que andan haciendo con Enmu?”
“Sí, Cho me dijo algo, pero será otro día…” dijo, aunque Marisa terminó por engancharse de un brazo. “¡¿Qué haces?!”
“¡No seas tímido, va a ser divertido!” declaró y lo jaló consigo.

El Key terminó por no protestar más y soportarle al menos un poco. Supuso no le dolería aparecerse un instante en ese entrenamiento para ver lo que hacían.

Los dos finalmente llegaron a la mansión HiME. Vieron a Youmu y Suzuka hablar con Saki y Tsubasa, o más bien murmurar entre ellas como si anduvieran chismeando sobre algo. Cerca de las HiMEs, Enmusubi se notaba inspirada y optimista mientras Sohayanotsurugi parecía más bien frustrado e inquieto. Incluso Norimune andaba presente y desentonaba de los demás al tener una mesa plegable al frente con un té servido especialmente para él, el cual degustaba.

“Pues…” incluso Marisa se vio perdida y algo escéptica por esa escena. “No es lo que tenía en mente al escuchar que habría un entrenamiento.”
“¿Y dónde está Reimu?” preguntó Roxas, confundido. En eso, vieron a una cansada Kosuzu aparecerse corriendo hacia ellos, quien vino desde la dirección en la cual estaba el jardín cercano a la mansión HiME.
“¡H-hola a los dos!” exclamó ella, quien se detuvo frente a ellos para recobrar su aliento. “Pues… ¿de casualidad habrán visto a Reimu-san?”
“No, acabamos de llegar,” Marisa se confundió. “¿Acaso la perdiste? Reimu me dijo que te supervisaría hoy.”
“Sí, lo ha estado haciendo, es que…” Kosuzu desvió su mirada, apenada. “Creo que se ha molestado conmigo porque le he dado muchos problemas, por eso no la encuentro.”
“¿Cómo así?” Roxas alzó una ceja. Volvió a mirar hacia las HiMEs que descansaban, y se confundió al ver a todas percatarse de ellos, y levantándose para acercarse.
“Qué raro,” Marisa sonrió entretenida. “Si Reimu anda fastidiada contigo, me sorprende que no tome la oportunidad para resondrarte. A ella que le gusta tanto hacer eso…”
“Es que es importante para mí entrenar, pero supongo ha sido incómodo… ¡pero realmente necesito ser más fuerte!” Kosuzu pasó a dirigirse a Roxas y mirarle con ojos suplicantes. “Por favor, sé que eres un Key muy fuerte, ¿podrías ayudarme a entrenar mi poder de invocación?”
“¿Perdón?” Roxas se confundió.
“¿Oh? ¿Invocación?” preguntó Marisa, sorprendida. “¿Cómo así? ¿De qué se trata?”
“Se los puedo mostrar, por favor, Roxas-san,” Kosuzu asintió nerviosa.
“Eh, c-claro, no hay problema,” dijo perdido, aunque le sabía mal negársele.



Entonces…

“¡NO ACEPTES!” se oyó un grito desgarrador desde el tejado de la mansión. Ahí pudieron ver a una agobiada y exhausta Reimu, quien se había dado cuenta muy tarde de lo que sucedía.
“¡Oh, Reimu-san, ahí estabas!” exclamó Kosuzu, contenta. “¿Cómo llegaste ahí? ¿Necesitas ayuda para bajar?”
“¡No, aléjate!” ella alzó sus palmas para rechazarla, pero la inocente y entusiasta kouhai no le prestó atención.
“Pero no necesito acercarme,” dicho esto, Kosuzu juntó sus manos en rezo y Reimu fue devorada por una oscuridad que de inmediato la teletransportó al costado de Kosuzu. Sin embargo, al verse transportada al aire, Reimu se cayó un metro al piso.
“¡R-Reimu, ¿estás bien?!” Roxas fue a ayudarla a pararse.
“Dime que no le diste tu aprobación,” eso fue lo primero que la miko dijo al ver al otro.
“Eh…”
“Pues sí lo hizo, eh…” Marisa sonrió incómoda. “¿Por eso te escondías, Reimu?”
“¿Q-qué sucede…?” preguntó el pobre y aprehensivo Key.
“Buenas tardes, Roxas, verás…” Youmu dio un suspiro. “Reimu ha estado apoyando a Kosuzu a controlar su poder, aunque todavía no refina su habilidad o cuidado…”
“El problema es que Reimu parece ser invocada sin importar su parecer cada vez…” observó Suzuka, frustrada.
“Sí, tal parece que Kosuzu-san es capaz de invocar a Hakurei-senpai desde que ella le dio su aprobación para ayudarle,” observó Tsubasa, pensativa.
“Y no da la impresión que haya algo que se pueda hacer para quitar el permiso aún…” Saki se encogió de hombros.
“¿H-hablan en serio?” el Key se inquietó.
“¡Ya te he dicho que lo pares, pero veo que no me escuchas!” gritó la miko a la menor. “¡Y me acabas de hacer un raspón en la pierna!”
“¡Oh, perdón, Reimu-san!” Kosuzu se espantó y pasó a tocar sus índices. “S-sí intento controlar cómo te invoco a mi costado, pero… ¡pero al menos no es como la caída de casi tres metros de la vez pasada!”
“¡No le restes importancia!” le recriminó colérica. “No sé por qué no puedo dejar que me invoques, ¡pero considera mi ayuda como terminada! ¡Déjame descansar ahora!”
“¡S-sí, lo siento mucho!” hizo una apurada reverencia.

Entonces, los dos mentores y el arma espectadora finalmente se acercaron.

“Vaya, te has aparecido en un momento complicado, Roxas,” comentó Sohayanotsurugi, rascándose la cabeza.
“¿Qué clase de monitoreo se supone que ustedes andan haciendo aquí?” reclamó este.
“Oye, no me mires. Esta es tierra de las HiMEs y ni soy el mentor principal. Obvio que nadie me escucha a mí.”
“¡No te preocupes, Roxas, que Kosuzu-chan está haciendo avances muy rápidos con su habilidad y sé que estos momentos serán atesorados por todos!” exclamó Enmusubi con sus ojos brillantes y con estrellitas y grandes ánimos.
“¿Ves por qué ella no me oye?” Sohayanotsurugi negó frustrado.
“Siento que te veas de la nada con la obligación de ser el conejillo de indias, pero realmente aprecio tu voluntad de ayudar,” comentó Norimune, amenamente.
“¿Y por qué no se ofreció alguien más? ¿O al menos tú?”
“Hoho, pienso no tener tanta fuerza o vitalidad como las HiMEs o los Keys, así que me viene bien quedarme de espectador,” dijo y se dio un sorbo de su taza de té.
“En serio, podrías ser útil para algo como esto,” Suzuka miró a su arma de reojo, con juicio.
“Ya, ya, Reimu, vamos a tomar algún refresco dentro de la mansión,” consoló Marisa a su amiga, agitando una mano como quien le restara importancia (lo cual no fue bien visto por la miko). “¿Pero por qué no te escapaste en lo que Kosuzu te buscaba?”
“Tch, ella habrá dicho que quería hablar conmigo y ya no más invocarme, pero no le creo, y si me desaparezco en medio de civiles podría causar más que un alboroto,” Reimu dio un cansado suspiro. “Bien viste cómo ignoró su propia promesa de no usar su magia conmigo.”
“Perdón, Reimu-san…” Kosuzu estaba cabizbaja y a punto de derramar un par de lágrimas.
“¡No, no, no te pongas a llorar, pequeña, todos sabemos que te estás esforzando!” Enmusubi se preocupó y se acercó a la joven HiME.
“Será, pero igual no está siendo responsable…” Saki negó.
“Entonces iremos de a pocos, intenta usar tu magia con más cuidado y vamos a analizar cada movimiento que hagas para asegurarnos que nadie resulte herido, ¿sí?” dijo la mentora.
“Eh…” Kosuzu asintió, todavía triste e insegura. “Haré mi mejor esfuerzo…”
“¡Bien, ese es el espíritu!” Enmusubi sonrió y pasó a mirar a Roxas. “Ahora es tu turno.”
“¡E-esperen, suena a que no quiero ser parte de esto!” dijo nerviosamente. Sin embargo, al ver a la afligida HiME apenarse más, terminó por dar un pesado suspiro. “Ya, está bien, hagamos un intento a ver qué sale.”
“¿En serio?” Kosuzu se sorprendió, y fue como si sus penas se esfumaran de inmediato. Sonrió ampliamente. “¡Enseguida, espera que voy a ponerme en posición!”

Con ello, la pequeña se refirió a tomar una distancia antes de intentar su invocación de nuevo. Ella se detuvo al llegar al costado de un árbol.

“¡Listo, aquí voy!” Kosuzu volvió a juntar sus manos y cerrar sus ojos.
“…” Roxas tragó saliva. Más les valía que nada malo fuera a ocurrir.

Entonces, tal y como en el caso de Reimu, el Key fue cubierto por una oscuridad que lo tragó. Todos esperaron a que apareciera al costado de Kosuzu, aunque, si bien ello ocurrió, no fue precisamente como pensaron que sería…

Ya que Roxas terminó por aparecer entre la multitud de ramas de ese árbol, claramente atrapado y sin poder bajar del mismo.

“¡¿Q-qué es esto?!” exclamó en shock.
“¡Oh, senpai, perdón!” Kosuzu se acercó al árbol, pero no supo qué hacer. “¡E-espera, te ayudo!”
“¡Tú no trates nada más, ni siquiera sabes trepar árboles!” le recalcó Reimu, quien se acercó junto a los demás apresuradamente.
“Ahh, qué mala suerte…” Marisa ya se sentía con cargo de consciencia por obligarle a hacer aparición en ese entrenamiento. Felizmente vio que Youmu se adelantó a los demás y usó sus espadas para librar a Roxas de inmediato.
“Uhh, gracias por la ayuda…” el cansado Key dio un suspiro.
“Creo que lo mejor es que practiquemos la invocación en espacios más abiertos donde no ocurran complicaciones,” observó Youmu, pensativa.
“No hay nada que creer, es definitivo…” observó Sohayanotsurugi, frustrado por el embrollo.
“Hm, sin duda no sabríamos estas cosas sin la práctica de ahora, ¡así al menos andamos aprendiendo cosas nuevas!” dijo Enmusubi, quien trataba de mantenerse positiva, aunque ella también parecía algo incómoda.
“Ehh, sensei, no sé si es el mejor momento ahora…” comenzó Tsubasa, sonriendo nerviosa.
“Definitivamente no,” dijo Saki.
“Y-yo…” Kosuzu volvió a verse torturada.
“Ello sólo quiere decir que tu poder es complejo y tiene muchos detalles que considerar, pero no dejes que estos tropiezos te desalienten aún,” observó Norimune, sonriendo seguro. “Estas aparentes complicaciones a su vez se convertirán en versatilidades y ventajas conforme continúes con tus prácticas.”
“Es muy cierto, es apenas el inicio,” Suzuka asintió. Ciertamente le parecía raro escuchar a su arma ser tan maduro y considerado para variar, pero al menos se encontraba ayudando la situación de alguna manera.
“Pienso que lo mejor por hacer ahora es que todos nos demos un refrigerio y hablemos sobre esta práctica, hay que darnos un respiro y que se pasen todos los amargos,” sugirió Enmusubi.
“Sí, quizás sea lo mejor…” dijo Sohayanotsurugi, aunque este miró a Roxas de reojo ya que el Key se veía raramente ensimismado y mirando sus manos ininterrumpidamente. “Roxas, ¿pasa algo? ¿Qué te sucede?”
“No… no puede ser…” este miró al otro rubio, consternado. “Por algún motivo… no puedo invocar mis poderes de Key.”
“¿Qué dices?” Youmu se sorprendió.
“Quise invocar mis Keyblades para liberarme por mi cuenta, pero no respondieron, y ahora que intento invocarlas de nuevo no hay ninguna respuesta…”
“¡¿Acaso esta invocación de Kosuzu desarregla nuestros poderes?!” Reimu de inmediato se puso a invocar su elemento, y para cierto alivio sí vio sus palmas brillar como había calculado que lo harían, pero ello no la tranquilizaba del todo. “¡¿Qué está pasando?!”
“¿Hi-hice algo malo?” Kosuzu se afligió de nuevo.
“¡A ver, que no cunda el pánico, déjenme resolver esto!” Enmusubi fue donde Roxas y usó su magia para invocar aquellos lazos encima de su muñeca. Se puso a mirarlo concentrada antes de dar su veredicto. “Increíble…”
“¿Qué es increíble?” Marisa ladeó su cabeza.
“Noto que hay un extraño bloqueo en el enlace que une a Roxas con su hermana. Es decir que sí, la invocación ha en cierta forma bloqueado algunas conexiones importantes.”
“¡¿Entonces he perdido mis poderes para siempre?!” Roxas se puso pálido.
“¡N-no, te aseguro que no es así!” dijo la mentora, aunque hasta ella se vio algo asustada. “¡Tu enlace sigue ahí y sí se está recuperando lentamente, así que definitivamente vas a regresar a la normalidad en cuestión de minutos! …supongo.”
“¡¿Cómo que supones?!”
“Vaya mentora que tenemos,” Saki alzó una ceja.
“¡O-o sea no sé si serán minutos u horas o días, pero sí se va a recobrar! ¡E-en serio que sí!”
“¡¿Días?!”
“¡Ehh, no me gusta la incertidumbre tampoco, pero hay que confiar en ello!” dijo Tsubasa, intentando apaciguar al petrificado Key.
“¿C-cómo es esto posible? Yo… yo no quiero causar problemas, lo juro…” dijo Kosuzu, con muchos nervios.
“Estoy segura que no se trata de eso,” Suzuka asintió. “Eso me recuerda a algo que Mamizou me explicó en algún momento. Existen extrañas interacciones entre distintos tipos de poderes mágicos que resultan en fenómenos semejantes.”
“¿Qué tipo de fenómenos?” preguntó Youmu, atentamente.
“Pues… mentiría si dijera que presté mucha atención, Mamizou también me dijo que sería muy raro para la HiME promedio evidenciar interacciones raras como esta, pero hay poderes antagónicos que se cancelan mutuamente y puede que se trate de algo así…” comenzó algo insegura. “Seguro que Norimune tiene una mejor idea.”
“…” por su parte, el arma había dejado de mostrarse intrigado y ameno y estaba ensimismado en plena meditación personal. Este terminó por despertarse al sentir las miradas de los demás sobre él. “Oh, disculpen, encantador público. Sí, tal y como mi hermosa hija ha dicho, este parece ser un caso específico de un poder interfiriendo con otro, o más bien, con la fuente de poder del Key,” se encogió de hombros y sonrió con humildad. “No pretenderé tener todas las respuestas, pero parece que la invocación de nuestra adorable HiME ha interferido con la conexión entre el Key y su HiME. Uno sólo puede teorizar el porqué, pero si lo vemos desde el punto de vista de la invocación de un ayudante, puede que este raro poder tenga un carácter de aislar a los invocados a estar conectados y ligados únicamente con la conjuradora. Quizás ello no resulte en un ‘cambio de HiME’, pero sí en una interferencia de las conexiones del sujeto invocado.”
“¡Oh, eso concuerda con mis observaciones! ¡Estoy de acuerdo!” Enmusubi se animó.
“N-no lo entiendo de todo…” observó Roxas, algo intimidado.
“Eh, sí, me perdí a media explicación también,” Youmu parpadeó un par de veces, perpleja.
“Básicamente que, en teoría, Kosuzu invoca a gente que pasa a perder fuertes conexiones con otros como una manera de que le sean de ayuda a ella. Parece ser un efecto secundario que no se puede controlar. No aún al menos,” dijo Saki, con una mano en su mentón.
“¡¿Y qué significa esto conmigo?!” reclamó Reimu. “¡¿Acaso yo estaré bien?!”
“Pues, si lo explicado es lo correcto…” Sohayanotsurugi se encogió de hombros. “La interferencia de los Keys causaría una conexión partida con su HiME, pero como las HiMEs no dependen de poderes mágicos de otras personas, tus propias habilidades deberían estar intactas. Al menos en eso no te afectaría.”
“¡Ohh, es verdad! ¡Entonces Reimu se encuentra bien!” Enmusubi asintió contenta y como una niña entusiasmada.
“¿Eh? ¿No es tu poder, Enmu? ¿Puedes dejar de darle inquietudes a tus protegidos con tu falta de seriedad?” el otro mentor se frustró. “Al menos ponte a estudiar el caso.”
“¡Pues sí lo haré, y no me hagas ver mal frente a mis aprendices!” hizo un puchero. “¡Ahora me toca entender todos los aspectos del poder de Kosuzu-chan para permitirle desarrollarlo a plenitud y que lo pueda usar con seguridad! ¡Pero primero vamos al refrigerio que lo necesitamos más que nunca!”

Una vez más, Roxas pensó en marcharse, pero ahora fue la decidida mentora quien le jaló bajo la explicación que tenían que reponerle al menos con unos bocadillos. Si bien no era una mala idea, luego de ese suceso, el Key ya había aprendido a apartarse de los asuntos de las HiMEs que no eran la suya a partir de ese instante. Sí que habían resultado ser más activas y problemáticas de lo que esperaría.

En fin, siempre y cuando fuera a recobrar sus poderes en poco tiempo, intentaría dejar ese chasco como olvidado.


« Last Edit: June 30, 2024, 10:51:02 PM by Cho »


Eureka

Quería escribir más pero no pude T__T a ver si aprovecho estos dias que tengo semi-libre para avanzar todo lo que no haré en el mes (...)




Era inevitable que llegaran a cruzarse en algún momento.

Si bien la universidad era inmensa y sus facultades estaban casi a extremos opuestos, las coincidencias podían darse por culpa de los servicios que ofrecía Rizembool en distintas zonas del campus.

Ese día, Souji había querido aprovechar el hueco largo que tenía para ir primero por unas fotocopias y sacar un par de libros de la biblioteca general para luego ir tranquilo a almorzar junto a un par de amigos de la facultad. Sin embargo, saliendo de la biblioteca, lo había visto a lo lejos. Estaba parado cerca de la entrada hablando con un par de alumnos.

Le alegró ver que aún dictaba. Era algo que lo ayudaba a controlar su humor y, aunque lo negara, Souji sabía que le alegraba un poco la existencia… hasta que llegaba el sábado y tenía que corregir los controles, claro.

En un inicio, pensó en saludarlo sólo a lo lejos, pero la curiosidad mató al gato. Adachi se dio cuenta de su presencia y, con un saludo escueto a sus alumnos, se despidió y salió corriendo de allí. Intrigado, Souji fue detrás de él: lo persiguió por uno de los caminos aledaños a la biblioteca que justo daban a los comedores de Letras. La duración de la persecusión no hizo más que llenarlo aún más de curiosidad hasta que, gracias a un grupo grande de alumnos que caminaban más lento de lo normal, Adachi se vio acorralado entre la espada (Souji) y la pared (el muro humano).

Adachi pensó en saltar hacia el pasto y correr a pesar del letrero grande donde se prohibía pisar áreas verdes, pero Souji se apuró en agarrarlo del brazo para detenerlo.

“¿Por qué te escapas?” Le preguntó Souji, con una sonrisa divertida.
“¿Será porque no te quiero ver?” Le ofreció Adachi, irritado.
“Suena a que hay algo más por ahí.”
“Ay, no te creas tan especial.” Adachi bufó. “…Pensé que querrías sacarme la mierda por lo de tu novio.”
“¿Por qué lo haría?” Souji rio. “Estás cumpliendo con tu rol de mentor y nada más. Son gajes del oficio, ¿no?”
“…Sí, supongo.” Adachi no sonaba muy convencido del todo. Souji no podía culparlo: de seguro andaba pensando que se había golpeado la cabeza o algo así.

Pero Sho ya le había contado sobre su primer entrenamiento juntos como mentor y aprendiz. Y los problemas que habían surgido no fueron culpa del mayor. Souji podía ser muchas cosas, pero no se atrevía a culpar a otros por algo que no les competía.

Sin embargo, sabía que se había portado mal con Adachi. En esos instantes, se dio cuenta de que aún necesitaban hablar.

Y esta vez… haría lo imposible por priorizar la sinceridad antes que el resentimiento.

“¿Podemos hablar? Prometo que será algo corto. No te quitaré mucho tiempo.”
“…” Adachi asintió, resignado.

Tal parecía que aún no se atrevía a darle un no por respuesta.





“Oigan, ¿no sienten que Eureka y Oikawa están peleados?” comentó Tendo, iniciando un debate durante el almuerzo. “Ayer hablaron muy poco… y Eureka no vino al entrenamiento hoy.”

Era inusual que más de la mitad del equipo de vóley se reuniera a comer un miércoles por la tarde, pero el pelirrojo lo había sugerido como un cambio ameno de rutina y muchos se habían mostrado a favor de la moción. Aun así, era de esperarse que algunos de los más rectitos y antisociales como Kuroh, Kageyama y Jang pusieran alguna excusa para librarse de la ocasión. Y Tendo entendía su punto de vista (no). A veces las clases eran más importantes que una alimentación saludable y la compañía de tus amigos (nunca).

Ah, y el chisme, claro (menos aún).

“No sé,” comentó Arakita. “Yo sentí que Eureka-chan estaba igual que siempre. Aunque a veces creo que nos resiente porque ella también quiere hacer algún deporte…”
“Bueno, las olimpiadas interuniversitarias iniciarán la semana que viene,” comentó Sawamura. “Ahí tiene la oportunidad de demostrar sus habilidades.”
“Hablando de eso… ¿Nosotros qué vamos a hacer?” Preguntó Suzuki, curioso. “Son mis primeras olimpiadas, así que estoy un poco perdido.”
“Las selecciones oficiales de las universidades involucradas pueden participar si desean, pero no es obligatorio que lo hagan,” comentó Akaashi. “Es usual que algunos miembros se animen a hacerlo sólo para preservar su título de antiguos campeones.”
“El año pasado, Kusokawa, Arakita y yo participamos,” contó Iwaizumi. “Fue extraño jugar con muchos novatos, pero nos divertimos un montón.”
“Suena como una experiencia interesante,” dijo Ushijima. “Un cambio de perspectiva nunca cae mal.”
“Es cierto.” Kuroo asintió. “Es como el vóley universitario para ti, ¿verdad?”
“¡JAJA!” Tendo soltó una risotada. “Si Oikawa estuviera aquí, se habría lanzado a ahorcarte~”
“Hablando de él, ¿dónde está?” Bokuto ladeó la cabeza, confundido. “Él no rechazaría una oportunidad de almorzar con nosotros.”
“Creo que fue a Hanasaki a buscar a Eureka,” comentó Arakita. “¿Te dijo algo, Iwaizumi-chan?”
“…Sí, pero lo ignoré.” Iwaizumi se llevó un pedazo de chicken katsu a la boca. Se había preparado un bento contundente para ese día. “Parece que aún no le pide disculpas por algo que hizo el lunes.”
“Ah, eso tendría sentido,” concluyó Sawamura. “Pero de seguro no les tomará mucho tiempo regresar a la normalidad.”
“Ese par siempre ha sido muy curioso…” comentó Suzuki. “Más allá del tema de los rebels y las HiMEs, claro.”
“Yo creo que a Oikawa le gusta Eureka,” dijo Bokuto… y la mesa se quedó en silencio.

A más de uno se le cayó el bocado que estaban a punto de comer… y al cabo de un instante, se escuchó un par de gritos ahogados y el sonido seco de los palillos de algunos que cayeron a la mesa.

Todos coincidieron en el mismo pensamiento: ninguno de los presentes podía creer lo que acababa de ocurrir. Oikawa tenía que ser el hombre más tonto del mundo como para que Bokuto se diera cuenta de sus verdaderos sentimientos.

“¿Eh? ¿Qué pasó? ¡¿Por qué todos se callaron?!” Bokuto se veía muy preocupado.
“Nada, nos sorprendió que tengas razón.” Kuroo le puso una mano en el hombro. “Porque eres bieeen despistado.”
“¡¿Qué?! ¿Ustedes ya lo sabían?” Bokuto no pudo esconder su indignación.
“…Yo no,” confesó Ushijima. “Recién me entero.”
“Eso es porque sólo piensas en el vóley,” le dijo Tendo. “Pero así te queremos, Wakatoshi-kun.”
“Wow…” Suzuki silbó, sorprendido ante la gran revelación. “Yo tenía una corazonada, pero no estaba seguro… ¿Ella no tenía novio?”
“Sí, pero terminaron hace unos meses,” contó Kuroo. “Recuerdo que cantó despechada en la reunión que hicimos en el departamento de Bokuto.”
“¡Sí! ¡Con Hiyori Tomoe!” Bokuto sonrió. “¡Fue todo un espectáculo!”
“Podemos… dejar de hablar de las intimidades de nuestra mánager,” sugirió Akaashi, un poco incómodo.
“Sí, Akaashi-chan tiene razón.” Arakita asintió y le dio un mordisco a su pan. “No podemos hablar de estas cosas así como si nada. Entiendo que por Oikawa-chan no deberíamos preocuparnos, pero sí me siento incómodo ventilando los chismes de la vida privada de una chica.”
“Es cierto…” Sawamura les dio la razón a los dos. “Dejémoslo ahí, chicos. Además, hay otros temas más importantes…”
“Como Ouma y la nueva mánager,” dijo Iwaizumi. “Hay que tenerlos en la mira. No se descuiden por nada.”
“Pero se están portando bien,” comentó Tendo.
“Eso lo dices porque eres amigo de Ouma-chan.” Arakita rodó los ojos. “Pero luego de lo que hizo con nuestro gimnasio, debemos estar alerta.”
“No quiero volver a entrenar en el complejo deportivo…” comentó Suzuki.
“O limpiar carros…” se lamentó Bokuto.
“Tranquilos.” Iwaizumi suspiró. “Confío en que Mierdakawa no se meterá en más problemas. Aun así, debemos apoyarlo. Esos dos están en el club para meternos en problemas y debemos tener mucho cuidado. Podrían aprovechar las olimpiadas para mandarse alguna estupidez…”
“Sí, hay que estar alerta.”




Miyu


05 # To be HeroiME

La pequeña y acogedora habitación comenzó a cobrar vida con los rayos suaves del amanecer haciendo que los objetos de la habitación tomen forma con el cálido comienzo de día. Como un gato despertando de la siesta, la joven se estiró perezosamente bajo las tibias mantas de la cama. Sus párpados pesados se abrieron lentamente para recibir la fuerte luz matutina que se cola por las cortinas entreabiertas.

Giró hacia el lado opuesto de la ventana, intentando esconderse de la luz, aun así, el sonido constante de la vida urbana comenzaba a llenar los oídos de la pequeña, oía los sonidos de los carros a la distancia y el murmullo de los pasos ajetreados del vecino. Talló sus ojos dirigiendo la vista hacia la mesita de noche dónde el reloj despertador le indicó que ya debía levantarse.

Bostezó y con un rápido movimiento se sentó al borde de la cama, dirigiendo la atención hacia el lado opuesto de la habitación, dónde un pequeño escritorio de madera se encuentra con libros regados y la portátil cerrada descasando junto a un cuaderno lleno de garabatos y palabras ininteligibles pues está practicando caracteres chinos.

Elevó la vista hacia el calendario pegado a la pared en el mismo lugar que el mueble dónde estudia. Traía marcado sobre las casillas el último domingo de septiembre con varios círculos rojos y un pequeño post it donde lee “prueba HiME”.

Se puso de pie y caminó hacia el calendario para despejarse lentamente del sueño y poder pensar en lo difícil que iba a ser aquel día. Contempló varias veces el post it y lo tocó sutilmente con las yemas de la mano; no estaba nerviosa, aún si sus pensamientos eran una maraña de dudas a sabiendas que no podía fallar a Rias.

Se dirigió a la cocina perezosamente, sintiendo bajo los pies el fresco suelo y una pequeña brisa colada por la ventana que movió los cabellos plateados de la chica que caen en mechones desordenados alrededor de su rostro, contrastando con los tonos anaranjados que se reflejaban en su habitación.

Apresuró los pasos al percibir el aroma de café recién molido, entrecruzó sus cejas pensando en que alguna de sus amigas había decidido irrumpir en el departamento para acompañarla a Hanasaki. Exhalo aire pesadamente y entró como furia al comedor.

—¿Quién e-? —suspiró al ver los cabellos rojizos flotando con la brisa matutina—. Buchou…
—Traje panecillos y café —sonrió dulcemente señalando con el índice la mesada americana—. Son los últimos de calabaza. ~
—Mierda —masculló, aceptando la visita de mala gana y yendo hacia el desayuno. Obviamente la princesa de la casa Gremory no iba a tocar una estufa en la vida.

Ya desayunando ambas Rias comenzó a jugar nerviosamente con los dedos, intentando evitar mirar demasiado a la pequeña gatita que comía con voracidad los panecillos. Cerró las pestañas con fuerza y tragó saliva, debía disculparse por tantas cosas con Koneko.

—Siento haberte metido en esto de ser HiME —finalmente susurró la pelirroja.
—No es nada Buchou —miró un momento el esponjoso bocadillo antes de engullirlo de un mordisco—. Te debo mucho, Rias senpai. Yo sola no tendría nada de esto.
—Eso es mentira —la mencionada tomó las manos de la albina e hizo que sus miradas se cruzaran por varios segundos—. Koneko es mi preciada amiga, mi preciada torre. Sin mí tu vida hubiera sido más sencilla.

La gatita soltó las manos de la joven y estiró una vez más los brazos y piernas para desperezar los músculos. Contempló por un momento el café humeante de Starbucks y la galleta de cortesía.   
 
—Ser cuidada por una princesa millonaria no está mal —bostezó. Claramente no tenía ganas de hablar de sentimentalismos y culpas baratas.

Una vez terminado el desayuno, Koneko se dirió al baño para ducharse rápidamente y prepararse para ir a Hanasaki. Las únicas dudas que tenía era sobre las habilidades que, supuestamente, desertaría y por algún motivo dudaba de ello.

Dejó que el agua fría de la regadera cayera torrencial sobre su pequeño cuerpo. Necesitaba más que nunca despejar la cabeza de pensamientos incensarios. Al salir de la ducha, el vapor se elevaba en espirales alrededor de ella, envolviéndola en una atmósfera casi etérea. Koneko se secó con una toalla suave, dejando que el calor residual la reconfortara mientras se ceñía en ella y envolvió su cabello en otra toalla para evitar que goteara.

Fue hacia la habitación y se paró frente al armario, buscando sus predas favoritas y más cómodas para la prueba HiME que pronto tendría.

El teléfono sonó sobre el escritorio y la luz tenue iluminó el rincón oscuro, al acercarse se dio cuenta que son sus amigas en el grupo de WhatsApp. 

Rias Gremory's Peerage
BISHOP1:  BUENOS DÍAS A TODAS. ¡¡QUE LA GRACIA DE DIOS LAS ILUMINE EN ESTE DÍA TAN MARAVILLOSO!!
KNIGHT2: Voy a vomitar al leer eso…
QUEEN: Xenovia…
KNIGHT2: Bebi mucho ayer… los cócteles de Tobi son de lo mejor…
ROOK2: ¿Días maravilloso? Me obligaron a asistir a la escuela por actividad de club… ESTOY CON RESACAAAAAA
QUEEN: Hoy es un día importante, Koneko tiene un examen para Hanasaki
BISHOP1: ¡OH! No nos dijsite nada Koneko-chan. Buena suerte, después hay que celebrar todas juntas <3. ¡¡AUCH!!
BISHOP1: Oré pensando en Dios para pedir por Koneko-chan
KING: Chicas, hay que planear una comida más tarde para festejar por Koneko
ROOK1: Si pagas tú, Buchou
KING: ¡POR SUPUESTO!
QUEEN: Buchou tienes que explicarles muchas cosas a todas.
ROOK2: ¡Buena suerte Konekita, como mi ex alumna sé que lo harás de maravilla! 
KNIGHT2: Si apruebas, te regalaré un babydoll para adultos ~
ROOK1: No, gracias…
KING: Ella es una eterna loli, es mejor un conjunto para niños

La albina apagó el celular y las notificaciones luego de leer el último mensaje de Rias, definitivamente no quería leer lo pequeña que es en ese momento y chasqueó la lengua concierta ira.

Koneko suspiró mientras buscaba frenéticamente su uniforme de Kuoh Academy en el armario. Aunque normalmente no le importaba mucho la ropa, hoy era diferente, esa prueba a la que estaba atado su destino decidiría todo se acercaba, y quería asegurarse de alistarse con la ropa más valiosa para ella.

Finalmente, encontró el uniforme al fondo del mueble y comenzó a vestirse con rapidez. Se puso la camisa blanca de mangas largas y ajustó el lazo negro en su cuello en forma de moño. Luego se deslizó en la falda plisada de color magenta oscuro con detalles blancos en los bordes, asegurándose de que estuviera cómoda para moverse se colocó unos shorts cortos pegados a la piel.

No iba a decepcionar a Rias Gremory ni a ninguna de sus amigas.

Lo último que tomó fue el corsé oscuro que abotonó rápidamente desde debajo del busto haciendo que los picos del uniforme caigan con elegancia creando una silueta llamativa que complementa la figura pequeña pero atlética. 

Frente al espejo se inclinó hacia adelante para quitarse la toalla húmeda de la cabeza, dejando que los mechones plateados, aún mojados, cayeran alrededor del rostro. Comenzó a peinar su corta melena plateado con los dedos, intentando deshacerse de los rebeldes cabellos que van hacia arriba o en remolino.

Intentó darle forma, repasando una y otra vez con las yemas de los dedos, separando suavemente y llevando hacia abajo cada mechón plateado. Cada intento de domarlo solo parecía empeorar las cosas, haciendo que algunos mechones se alzaran en pequeños rizos rebeldes y otros se aplanaran contra su cabeza.

Con un suspiro resignado, dejó caer sus manos a los costados y miró su reflejo con una leve sonrisa.

Aunque su cabello estaba desaliñado y con frizz, no podía evitar sentirse un poco divertida por la situación. Se veía como una gatita juguetona, con su cabello alborotado. Con una última mirada al espejo, decidió dejar su cabello así por el momento y ocuparse de peinarlo más tarde. Después de todo, incluso desaliñada, seguía teniendo una mirada determinada y valiente que siempre había sido.

Definitivamente se iba a convertir en una HiME.

—Koneko —trató de no reírse Rias, el uniforme de Kuoh la hacía lucir aniñada y fue hacia ella para abrazarla con calidez. Ella siempre había sido cariñosa y protectora con todas sus amistades.
—Vas a despeinarme —se burló la gatita.
—Deja, de eso me encargo —la sentó en una silla de la cocina y buscó en el bolso un peine para acomodar el peinado de la albina.

Con una sonrisa cálida e irradiando el amor de una madre preocupada por su hijo se acercó a Koneko con cariño y la abrazó con ternura, sin esperar que la otra chica le corresponda.

—Puedes negarte cuando quieras a esto —con voz tranquila le habló, susurrando cálidamente. No iba a dejar que se lastimara por sus deseos egotistas.

Mientras Rias peinaba con cuidado el corto cabello plateado de Koneko, las dos amigas hablaban de cosas triviales, como planes para cenar con todas las chicas esa noche. La atmósfera era relajada y familiar, como si no hubiera preocupaciones en el mundo.

—Quiero comer paella —bostezó la más pequeña de las dos mujeres—, y una bebida carbonatada con sabor a limón —meció con parsimonia el cuerpo y la cabeza, Rias se rió por el comentario.
—Lo haremos, reservaré en un lugar exclusivo cerca del mar.
—Sí.

Sin embargo, en medio de la conversación animada, ambas se olvidaron de algo importante: el Rebel, un loco que intentaría matarla si pasaba la prueba HiME. Pero por ahora, en ese momento de intimidad entre amigas, todos esos asuntos quedaron en segundo plano.

Después de que Rias terminó de peinar a Koneko, se pusieron de pie y se dirigieron hacia la puerta. Ambas se detuvieron el gekan, la más bajita buscó las medias negras del uniforme y los mocasines que solía usar en Kuoh, estaba completamente preparada para esa dichosa prueba; por su parte Rias calzó las zapatillas Adidas que había dejado allí al entrar al departamento.

—Listas para irnos, Koneko —la pelirroja dijo con el bolso en mano y las llaves del carro en el jogging del pantalón.

Koneko asintió con una sonrisa cómplice entre sus mejillas. 

Ambas chicas salieron del complejo departamental y caminaron algunas cuadras hasta llegar a un estacionamiento. A medida que se acercaban al lugar donde estaba estacionado el Porsche 911 GTS Cabrio, Rias sacó las llaves de su bolso con un tintineo suave y presionó el botón del control remoto. Un destello de luces parpadeó en respuesta y el sonido de la alarma del auto resonó entre los ruidos de la urbe.

—¿Estás segura, Koneko? —las pupilas azuladas de la pelirroja fueron un instante hacia Koneko, pensando en que su amiga aún tiene la apariencia de una chica de primer año de la secundaria alta. 
—Todo bien —abrió la puerta trasera del automóvil deportivo y se acostó rápidamente sobre los asientos aterciopelados.
Rias finalmente se deslizó dentro del asiento de conductor y encendió el motor, a su vez que el capote se contrae para dar paso a un vehículo descapotable. La brisa matutina aún se mantiene fresca, pero aquel aire gélido era lo que ambas necesitaban en ese momento para aclarar sus mentes y mantenerse tranquilas.


En pocos minutos llegaron al campus de la universidad, donde se resalta la belleza de los jardines y los edificios históricos. Estacionaron el descapotable cerca de la rectoría y se dirigieron hacia el edificio principal.

—Chicas —la voz de Azazel en las escalinatas hacia el edificio principal las sorprendió. Vestía una bata de laboratorio como cuándo les enseñaba química en Kuoh—. Buenos días.
—¡Azazel! ¡Qué sorpresa! —con una sonrisa puesta entre sus cabellos carmesíes se fijó en quién lo acompaña— Y el roommates de Tobi y Akeno…
—Sip, buenos días —las saludo un poco incómodo, con mechones de cabellos cubriendo sus ojos.
—¿Narumi? —preguntó Rias—. No nos han presentado formalmente, soy Gremory Rias y ella es Toujou Koneko —inclinó un poco el cuerpo para saludarlo de manera educada.
—Gen Narumi —confesó casi sin darle mucha importancia, por lo general no es del tipo de personas que se fije o recuerde el nombre de personas que considera mediocres. El también enfunda una bata de laboratorio.

Koneko con una mirada filosa extendió un poco la mano para saludarlos.

—¿Trabajas aquí Azazel? —inquirió con curiosidad la mayor de las dos chicas.
—No. Hemos venido para recopilar datos de nuestra primera aspirante a HiME —Azazel respondió rascando su propio mentón—. Koneko es la primera HiME que recomienda Grigori. Para ello hicimos una extensa búsqueda de antecedentes, gráficos con las fortalezas y debilidades de ella y hasta hemos hecho una apuesta de qué poderes tendrá la pequeña.
—Claramente será algo relacionado con la velocidad o tragar comida —bromeó el ayudante, Narumi.
—O ambas cosas —levantó el dedo índice y corazón para gesticular—. En fin, espero no te moleste que nos entrometamos en tu prueba, Koneko, también es por tu seguridad. Si en algún momento fallas o eres herida, detendremos todo.

La pequeña asintió y avanzó hacia Azazel con el entrecejo cruzado.

—Akeno te odiará más —después giró sus orbes dorados hacia Narumi—, y a ti.

El chico como respuesta dirigió hacia la pequeña un signo de victoria hecho con el dedo corazón e índice, acompañados de la sonrisa del millón.

—Lo tenemos contemplado —continuó manteniendo la expresión en el rostro Narumi.

Los cuatro caminaron hacia uno de los anexos del edificio principal de Hanasaki, allí se tendrían que encontrar con Miranda Lot y Fran, según Azazel. Narumi dirigió a la candidata a HiME hacia el vestuario.

—¿No tienes ninguna duda o pregunta? —el prodigio cargaba con unas extrañas prendas en sus brazos—. Al final de cuentas tu vida estará en contante peligro.
—… —la gatita miró sus pies y posteriormente inclinó la cabeza—. Lo haré y ya.
—Muy optimista para ser una enana —como broma colocó el traje sobre la cabeza de la pequeña y unas botas extrañas—. Es un traje como los de captura de movimiento. Monitorearemos tus signos vitales básicamente y cada parte de tu cuerpo.

Con agilidad frunció el ceño y asintió, quitando los objetos que puso sobre ella y sin decir nada fue hacia el vestuario para cambiarse.

—Tendré que ponerme el uniforme sobre esto —sin expresión tanteo el traje y las botas. Por algún motivo empezó a ponerse más ansiosa y un nudo apareció en el estómago de ella.

Koneko se vistió con el traje que le proporcionó Narumi, sintiéndose un poco torpe con las prendas poco familiares. Sin embargo, se esforzó por ajustar todo correctamente.

Mientras tanto, Azazel y Rias esperaban en el pasillo frente a dónde se llevaría a cabo la prueba, discutiendo en voz baja sobre los detalles de la misma y los contratiempos que podrían surgir. Azazel con la mirada fija en una Tablet blanca sin fijarse que la directora y asistente venían en silencio por uno de los pasillos.

“SEARCH…”

La pantalla de la tablet mostraba un fondo oscuro con letras blancas que decían "búsqueda" en el centro. Azazel observó con atención mientras esperaba a que el programa encontrara la conexión con los sensores del traje de Koneko.

En los vestidores, la otra chica se cambió con el traje que le proporcionó Narumi. Una sensación de torpeza la invadió al encontrarse con el traje poco convencional. El material del traje se adhería a su piel como una segunda capa, ajustándose perfectamente a cada contorno de su cuerpo. Sin duda estaba confeccionado para ella. A su medida.

Observó su figura cubierta por un material ligero y elástico que se ajusta perfectamente al cuerpo de la albina, permitiéndole moverse con libertad. Extendió y flexionó sus brazos formando puños con las manos.

—Sigue siendo algo pervertido —se fijó en lo ajustado del atuendo y tomó el traje de Kuoh Academy para sobreponerlo sobre el suit.

El color predominante del traje era negro, con detalles en tonos plateados que resaltaban los contornos y las áreas de interés.

En la parte del pecho y la espalda, el traje estaba equipado con paneles de sensores biométricos que monitoreaban constantemente los signos vitales de Koneko, incluyendo su ritmo cardíaco, su respiración y su temperatura corporal. Estos datos se transmitían de manera inalámbrica a un dispositivo de monitoreo llevado por Narumi, permitiéndole supervisar el estado de salud de Koneko en tiempo real.

 Además, el traje estaba equipado con pequeños dispositivos de grabación y transmisión de datos en los hombros y las muñecas, que registraban cada movimiento y acción de Koneko durante la prueba. Esto permitiría a Azazel y Narumi analizar detalladamente su desempeño y detectar cualquier cambio físico o energético que pudiera ocurrir durante el enfrentamiento con la marioneta.

Después de unos segundos que parecieron eternos, la pantalla cambió y ahora mostraba la palabra "Conectando". Azazel exhaló aliviado mientras la barra de progreso en la pantalla comenzaba a avanzar lentamente.

Una vez que la conexión se estableció, la pantalla de la tablet se llenó de datos en tiempo real: el ritmo cardíaco de Koneko, su nivel de estrés, su temperatura corporal y otros parámetros vitales. Azazel examinó los datos con atención, asegurándose de que todo funcionara correctamente.

—¿Estamos listos? —con una sonrisa casi maternal, Miranda miró hacia detrás de Azazel, donde la figura de la chica se mostraba cada vez más visible.

Koneko asintió levemente.

—Aquí todo en orden para esta niña —Azazel sonreía como un niño pequeño, entusiasmad por ver lo que sucedería y la información que obtendría.

Fran parecía algo disgustada por la intromisión de extraños en una prueba de tal magnitud y su descontento lo mostraba abiertamente con su pose, casi como si fuera a golpear a Azazel.

—Ellos estarán monitoreando tus signos vitales en todo momento, así que no te preocupes por eso. Concéntrate en la prueba HiME y confía en que estaremos aquí para apoyarte.
—Sí —contestó escuetamente.
—¿Sabes lo que sucederá a continuación? —con las manos como jarras miró fijamente a la menor—. Aún si todos te estamos apoyando, lo que sucederá adentro es algo que tienes que enfrentar sola.
—… —miró hacia Fran con indiferencia, así es ella después de todo—. Lo tengo.
—Pareces peor que una gata, más arisca y menos expresiva —Narumi le dio una palmadita en la cabeza y tomó del bolsillo de la bata de laboratorio un Iphone con la pantalla dividida en cuatro—. Aquí veremos tus movimientos en tiempo real a través de drones. 
—Koneko, mucha suerte. Te estaré esperando y ya reservé un lugar cerca del mar para la paella —Rias se acercó a ella y la abrazó con mucha calidez, dejándola ir con una pequeña palmadita en el hombro—. Mi querida amiga.

Koneko fue hacia la puerta del gimnasio y oyó como la cerraban detrás de ella. Caminó lentamente hacia el centro de la cancha y oyó el ruido de drones sobrevolando por diferentes direcciones, muy sofisticados… alguna vez los vio en carreras de Rally World Car o eso creyó.


—¿Kuroka? —susurró Koneko, mientras veía al maniquí abrir lentamente sus ojos—. ¡¿Hermana?!

Sacudió la cabeza para recodase a sí misma que ella figura frente a ella no era Kuroka y se lo habían dejado tan fácil y a la vez tan complicado. Su “hermana” avanzó tan rápido que la gatita apenas consiguió esquivar la patada que lanzó el objeto animado.

—Me gustaría que fueras tú, hermana —suspiró—. Buchou, te pediré muchos youkan como recompensa extra.

Con un movimiento se levantó del suelo y comenzó a estirar sus brazos y a girar el cuerpo para calentar un poco sus músculos y articulaciones; la marioneta de un salto llegó hasta su ubicación y golpeó desde arriba a la pequeña, quien salió disparada hacia un costado por la fuerza. La chica, aturdida por el golpe, se levantó esta vez tambaleándose, con las manos caídas a los costados de su pequeño cuerpo.

—Hermana —susurró, el piso de madera amortiguó un poco aquella embestida.

La marioneta, ágil y veloz, no le dio tiempo a recuperarse. Se lanzó sobre ella con una lluvia de puñetazos y patadas que la obligaron a retroceder, buscando refugio sin éxito. Con otro embate de golpes el doppelgänger la acorraló rápidamente con los ataques sin cesar.

La pequeña, desesperada, estuvo esquivando ataques y recibiendo patadas y puñetazos por largos minutos que se volvían eternos. El aire se escapó de sus pulmones como si fuera expulsado por una fuerza invisible, doblándola en dos y arrancándole un gemido de agonía. Koneko cayó de rodillas, las manos aferradas a su abdomen, luchando por recuperar el aliento.

 Su “hermana”, victoriosa, se irguió sobre ella, sus ojos dorados brillando con una crueldad sádica. Koneko la miró con una mezcla de terror, el rostro deformado de Kuroka le traía tantos recuerdos y ninguno bueno. Apretó sus dientes con fuerza, nunca esperó este resultado…



Fuera del gimnasio Rias estaba pegada a Narumi para observar a Koneko peleando a través de los drones que iban siguiendo el enfrentamiento. La pelirroja tomó con ambas manos la IPhone del otro y contempló cada herida que recibía su preciada amiga.

—Ella está siendo lastimada —levantó la vista y la dirigió hacia Miranda, quien le respondió con una tenue sonrisa.
—Es lo normal, esta no es una prueba común. Necesita despertar sus poderes como HiME y para ello debe superar esto —Miranda intentó contestar de una manera suave.
—Señorita Gremory, ser una HiME no es un juego de niñas y desde el inicio les dijimos que podrían morir. Si bien la prueba está siendo monitoreada y se detendrá en el momento que Toujou Koneko se rinda o haya sido herida de gravedad, sigue siendo algo serio —Viera habló de manera más tajante y aún irritada por la intromisión del grupo de Azazel en esta prueba.
—No ha sufrido daños significativos —murmuró Azazel—. Signos vitales estables, daño en el hombro izquierdo y en la pierna derecha, pero nada que comprometa la vida de Koneko Toujou.
—Mierda —insultó entre dientes la pelirroja y fue hacia la puerta del gimnasio para patear la puerta. No iba a entrar, quería que su amiga la oyera, que no se diera por vencida.



Koneko jadeaba en el suelo, su cuerpo adolorido y exhausto por la batalla contra la marioneta. La imagen de Kuroka deformada por la ira aún la atormentaba, pero no tenía tiempo para lamentarse, sentía un fuerte dolor en el hombro y pierna, necesitaba reincorporase y escapar o pelear…

Con esfuerzo, Koneko se puso de pie. Sus piernas temblaban y su visión era borrosa, pero no se rendiría. Miró a los ojos de la marioneta, una copia igual de su hermana mayor y una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la pequeña.

De repente, un fuerte golpe sacudió la puerta. Koneko se sobresaltó, mirando hacia la fuente del sonido. ¿Iban a cortar la prueba? Rápidamente observó a los drones que seguían revoloteando sin dar señales de detenerse, de inmediato entendió que fue la Buchou y su mueca se hizo más pronunciada. Levantó el pulgar hacia los drones como respuesta.

Sentía un dolor punzante en su hombro derecho y pierna izquierda, nada raro siendo que estuvo girando y cayendo por todo el gimnasio. Sus movimientos eran lentos y torpes, pero su mirada brillaba con una ferocidad que la hacía parecer más peligrosa que nunca.

La marioneta avanzó hacia ella, moviéndose con una velocidad y agilidad que Koneko apenas podía seguir. Un puñetazo la golpeó en el estómago una vez más, robándole el aire y doblándola por la mitad. La albina gruñó de dolor, pero no se detuvo, escupió en el suelo y contempló la figura de la mujer frente a ella.


Una inmensa ira se apoderó de ella y con la imagen de Rias esperándola en su mente dio un paso hacia adelante.

En medio de la agonía, Koneko sintió un calor recorrer su cuerpo, como si una ola de fuego la envolviera desde dentro. Sus músculos se tensaron, se contrajeron con una fuerza desconocida, y su piel comenzó a brillar con un tenue resplandor blanco. Un rugido gutural escapó de su garganta, mezclado con un gemido de dolor, mientras sus ojos se llenaban de una luz cegadora.

La marioneta, sorprendida por la repentina transformación, retrocedió un paso, confundida por la energía que emanaba de la pequeña. Koneko se puso de pie, tambaleándose al principio, pero logró estabilizarse, sientiendo una extraña energía emanando dentro de ella y un extraño sentimiento de “Fighting Spirit”.

El calor dentro de ella se intensificó, su piel se volvió tan caliente que el aire a su alrededor se ondulaba y una extraña niebla apareció a su alrededor. Su corazón latía con una fuerza descomunal. Sus sentidos se agudizaron, percibiendo cada detalle con una claridad nunca antes experimentada en ella.

Con un movimiento rápido, Koneko esquivó un golpe de la marioneta y le propinó una mamporra en el pecho. La fuerza del impacto hizo que la figura inanimada retrocediera varios pasos, chocando contra una de las paredes del gimnasio, rompiendo la pared y dejando que pequeños escombros de concreto volasen alrededor.

Koneko no se detuvo ahí. Aprovechando la ventaja, avanzó hacia la marioneta con una rapidez felina, lanzando una serie de golpes y patadas que la golpeaban con fuerza brutal. La figura inanimada no podía defenderse, era incapaz de resistir el poder que ahora suelta la pequeña y terminó quebrando la muñeca.

La albina respiró con dificultad, exhausta por el esfuerzo, con el sentimiento de triunfo en el pecho. Su cuerpo comenzó a enfriarse, la luz que emanaba de ella se desvanecía, pero el calor dentro de ella permanecía por unos minutos más.

—¿Qué es esto? —extendió el brazo dominante y apretó el puño con fuerza—. Es como si un sentimiento de lucha se juntara como semilla en mi interior.

Los drones a su alrededor comenzaron un descenso lento hasta dejar la habitación completamente en silencio, salvo por su corazón que continúa galopando a una velocidad increíble.

—¿Ya soy una HiME? 


La pregunta de Koneko «¿Ya soy una HiME?» salió del pequeño parlante de dónde Narumi monitorea sus movimientos a través de las cámaras de los drones. Tanto él como Rias miraron hacia los tres adultos en busca de alguna señal de aprobación.

La marioneta había quedado desecha contra la pared del gimnasio y Koneko había mostrado signos de un cambio en sus lecturas corporales. Los dos científicos de Grigori tomaron cada signo, cada pequeño suceso extraordinario dado en la HiME.

—Lo es —sonrió cerrando sus ojos Miranda y Fran cruzada de brazos suspiró, ahora iba a tener que ver el trasero de Azazel más seguido—. Koneko Toujou es nuestra nueva HiME.
—¡Esto es increíble! El cuerpo menudo y casi sin fuerza de ella incrementó significativamente sus capacidades… ¡Whaos! ¡¡Es una locura!! ¿Tomaste lectura de todo Narumi? —eufórico, Azazel se acercó a Gen Narumi de inmediato y le enseñó la Tablet de él.

El genio ojeo rápidamente todos los stats de Koneko del antes y después, después levantó sus ojos hacia Azazel.

—¡Touki! —exclamó Azazel con una inmensa sonrisa—. Sufrió un significativo aumento en su fuerza, velocidad y agilidad. ¡Se llamará Touki!

Sin tener tiempo a explicar, Koneko salió del gimnasio bostezando y sin mostrar alguna expresión en particular. Rias la vio y de inmediato fue hacia ella, estrechándola entre sus brazos.

—… —miró hacia los demás y luego a la pelirroja—. Me duele el cuerpo, Buchou.
—¡Ah, lo siento Koneko! —se apartó un poco y la tomó de las manos—. ¡¡Felicidades, eres una HiME!!
—Significa paella y youkan —tuvo que contener el estómago para evitar que rugiera de hambre—. Muero de hambre…
—Esta mocosa —Narumi suspiró dejando caer sus hombros, analizando aún las estadísticas.
 —Debe ser la energía del Touki recorriendo aún el cuerpo de ella para moldearlo —rascó un poco la barba de chivo, pensando por algunos instantes.
—¿Touki? —alzó una ceja con intriga la más pequeña de grupo.
—Disculpen —dijo Miranda aclarando la garganta para captar la atención de todos—. Efectivamente, ahora eres una HiME. A partir de este momento, contaremos con tu colaboración para la defensa de nuestra prestigiosa Institución y... lamento que debas asumir esta responsabilidad. Fran te enviará toda la información que necesitas conocer.

Fran movió ligeramente la cabeza en señal de afirmación y ambas mujeres terminaron yéndose del lugar. La secretaria giró una última vez hacia Koneko, rogando internamente porque su Rebel no fuera alguien peligroso.

El resto del grupo se quedó hablando animadamente sobre as habilidades que había logrado despertar Koneko, algo que a a albina no le pareció importante. Narumi envió algunos mensajes para que recogieran los drones del gimnasio y después tomó registro de los datos obtenidos por Azazel, marchándose casi de inmediato hacia fuera del edificio, algo animado por lo que había visto hoy.



Al salir del anexo, ambas chicas iban junto a Azazel. Rias preguntando cosas sobre lo que habían visto allí dentro. El campus se veía desierto porque aún eran vacaciones y un lunes por la tarde, ya casi noche, Koneko bostezó y giro su vista hacia una chica de cabellos rosado y mirada ausente. La mujer avanzó un poco más allá de ellos y sacó el teléfono para poner alguna canción, después se fijo en los estudiantes que corrían por la lejanía, entrenando para algún club.

—Ah, que pereza.

La mencionada extendió sus extremidades hacia los costados, observando con atención los guantes sin dedos que llevaba puestos. De un diseño singular, confeccionados en un resistente material negro que se ajusta perfectamente a sus pequeñas manos y muñecas. Con hebillas grandes, de metal reluciente, rodeando sus antebrazos, asegurando los guantes con firmeza sobe la piel de la gatita. De inmediato notó como el Touki rodeaba esa oarte de su cuerpo ofrecían protección, los guantes parecían canalizar una energía luminosa que emergía desde su interior, blindando sus manos contra el fuego.

—¿Podrías morir sin hacer escándalo?

La voz se abalanzó sobre ella con mucha rapidez, Koneko divisó una cosa negra intentando colapsar contra ella. De inmediato puso sus brazos en cruz y una extraña energía naranja rodeo los guantes y las hebillas, el hombre golpeó con sus piernas a la pequeña, pero salió disparado hacia el lado opuesto.

—Mierda, romper esa defensa va a ser un dolor de trasero —suspiró el chico, moviendo su cabeza de izquierda a derecha.
—¿Quién eres? —preguntó Rias señalando al desconocido—. ¿Acaso no sabes o peligroso que es jugar con fuego?

El enemigo la miró sin mucho interés, rodando sus orbes doradas hacia la HiME, eran casi de la misma estatura los dos y de cabellos blandos cortos ambos contendientes, hasta parecían mellizos.

—Cállate, eres una molestia —respondió suspirando el otro bajito, quien traía una vestimenta oscura simple.

Volvió a ir contra Koneko, esta vez brincando muy alto para ejercer mayor fuerza contra ella, pero sucedió lo mismo y la energía del guante bloqueó sin mayor esfuerzo los ataques, aunque la hizo retroceder un paso.

—… —Koneko miró curiosa al chico, analizando sus pasos y actitud.
—… —él la contempló un instante y echó una gran bocanada de aire, rascando su nuca—. Eliminar una niña de primaria no me hace gracia. ¿Por qué ponen a una enana a combatir?
—Enano tú —lo fulminó con la mirada la HiME, aún con sus brazos en posición de bloqueo—. Medimos igual…

El albino fue tan rápido que apareció unos centímetros sobre la espalda de Koneko y con su pierna extendida apuntó el talón sobre la cabeza de la chica. Una onda de aire y polvo hizo que la visión se pusiera borrosa, Rias bajó de los brazos de Azazel y corrió hacia Koneko.

—¡Mierda, mierda, mierda! —con sus ojos cerrados Xenovia logró bloquear el golpe con una espada de bambú, sus brazos temblando y resonando sin poder moverse—. ¿Qué mierda es este tipo?

La espada se quebró rápidamente, dejando trozos de madera yendo en todas direcciones, ella se vio ampliamente superada por la fuerza de la patada del contrario. Koneko giró rápidamente e intentó darle un puñetazo al adolescente no cedió.

En ese momento, Gabimaru, utilizando una técnica de taijutsu, lanzó su ataque con una precisión letal hacia Koneko. Esta técnica, conocida como Estilo Iwagakure: Giro Serpentino, consiste en interceptar el ataque de su oponente dirigido hacia su cabeza. Con un movimiento fluido y controlado, Gabimaru realizó un bloqueo hacia afuera, desviando el golpe con precisión. El giro serpentino no solo detuvo el ataque de Koneko, sino que también canalizó la energía del golpe, redirigiéndola y neutralizándola sin perder el equilibrio. Hizo que ambas mujeres cayeran sobre la tierra, que se había hundido unos cuantos centímetros alrededor de ambas.

—¡Ni hao!  —con una voz juguetona, otro hombre detuvo los movimientos del Rebel con una de sus manos y lo arrojó hacia los árboles.
—¿Eh? —miró por sobre su hombro, sintiendo una gran presión en una articulación y luego el viento que atravesó con fuerza. El albino logró sujetarse de una rama sin mayores complicaciones.
—Parece que Japón se ha hecho un lugar divertido —miró hacia Azazel con una tenue sonrisa—. Qin Shi Huang.

Miró a ambas chicas en el suelo. El hombre vestía ropa tradicional china, con una venda extraña sobre la cabeza y adornado con un ciempiés rojizo, mismo patrón tatuado en su rostro pálido.

—Posees un gran “flujo de energía vital" pequeña, pero lo estás canalizando de manera infructuosa.

Señaló con sus dedos a Koneko y dirigió su rostro a los árboles, dónde se movió el adversario.

—El Chi fluye en todo lo que ves, entrenando con nosotros podrás dominarlo.

Extendió sus manos hacia la dirección del árbol, posicionando las palmas hacia arriba en una extraña pose de pelea que reconoció como artes marciales. Un destello dorado apareció 

—¡¡¡Ah!!! ¿Me descuido un minuto y ya tienes que desaparecer? Enano imbécil —otra voz procedía de los árboles.
—¿A qué te refieres? Me dieron ordenes de eliminar a esa enana si pasaba su prueba. Para eso nos pagan, no para joder —el albino se rascó su oído con el índice para no escuchar a su hermano.
—Es poco extravagante y llamativo hacerlo de ese modo —refunfuño el otro hombre.

Las ramas crujieron bajo las botas pesadas de los dos hombres mientras descendían del árbol. Sus miradas, penetrante y frías, recorrió a las dos chicas que yacían en el suelo, todavía aturdidas por la fuerza del enano de cabellos plateados.

—¿Entonces ella será tu H-? —preguntó el hombre más alto y fornido de los dos y el otro negó rápidamente.
—La otra —señaló a Koneko y su compañero empezó a reírse con fuerza.
—¡Ay nooo!  —continuó riéndose, llevando ambas manos al estómago—. ¡Sera una pelea de enanos!

Del otro lado, las chicas eran ayudadas a ponerse de pie por el extra, Azazel y Rias se acercaron a ellas rápidamente.

—¿Qué está pasando, Buchou? —Preguntó Xenovia a la pelirroja—. Vi extraños movimientos mientras corría en el campus y…
—Eso lo explicaremos más tarde —Rias trató de tranquilizarla, revisando si la más pequeña estaba herida—. ¿Están bien? —ambas asistieron, lo que hizo que ella suspirara con tranquilidad.

Azazel aplaudió para llamar la atención de todos los presentes y luego carraspeó, se sentía tan normal para el hacer que todos a su alrededor prestaran atención a sus palabras que aminí en medio de los dos grupos.

—¿El Rebel de Koneko? —pregunto mirando al más bajo de los dos albinos. El otro le respondió con una mirada aburrida, desinteresada y asintió.
—Es Nekomaru —se refirió el otro hombre, de complexión robusta y piel bronceada. Debía medir cerca de los dos metros.
—No me pongas apodos raros —frunció el ceño y suspiró—. Gabimaru y Tengen. M han dado la misión de matar a esa niña, lo haré y ya.
—Qin Shi Huang —se presentó el hombre que las ayudó, con una sonrisa arrogante y divertida—. Somos el mentor de la HiME.

Gabimaru miró a las chicas con una mezcla de aburrimiento y resignación antes de girarse hacia Tengen. Realmente no le importaba matar mujeres y a todos los presentes, pero ya le ruido había atraído la mirada de personas, podía sentir el ruido de los pasos. Empezó a caminar al lado contrario sin decir nada, su hermano lo siguió.

Azazel sonrió con interés, sabiendo que la situación se había vuelto mucho más complicada de lo que inicialmente había previsto; debía hablar con Akeno y convencerla de que se volviera una HiME y también investigar a Gabimaru. El grupo comenzó a moverse mientras hablaban, dejando atrás el campus, al igual que los dos albas.
« Last Edit: September 15, 2024, 05:00:27 PM by Miyu »


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Cho


Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 582 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 8207 palabras
Kana :: 4884 palabras
Eureka :: 1297 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1192 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 6039 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...


Eureka

Subo algo que quería terminar, pero no me alcanzó u_u






Encontraron una zona desolada y silenciosa cerca de la Facultad de Psicología para poder hablar con calma. A esas horas, no era nada difícil hallar un pequeño hueco vacío lejos del bullicio de los comedores de las facultades y de los restaurantes que yacían esparcidos por el campus.

Souji se apoyó en la pared, pensativo. A su lado, Adachi hizo lo mismo, pero se giró a observar el jardín para evitar que su mirada se desviara hacia su acompañante.

Todo menos mirarlo a los ojos. Aún le dolía haber confirmado todas sus sospechas durante la madrugada.

“Lamento que te hayas enterado de las noticias de esa forma,” comenzó el peligris, y se volteó a dedicarle una sonrisa apenada.
“¿Hablas de tu relación con el mocoso? Ya me las olía.” Adachi rodó los ojos ante la sorpresa de Souji. “Nunca necesité una foto o una confirmación por parte de la página que te sigue. Y mucho menos que Minazuki venga a restregármelo en la cara…”
“Lo siento. Sé que se portó mal anoche. No debió retarte ni iniciar una pelea. Entiendo que es una situación complicada para los dos, pero no tiene sentido que siga poniéndote trabas. No pueden defraudar a Rizembool.”
“Sería bueno que te escuche y que te HAGA CASO.” Adachi bufó, indignado. “Un poco más y quema todo el bosque. El otro rebel me ayudó a controlarlo, pero esa no es una labor que le compete.”
“Ah, Mikejima, ¿cierto?”
“Sí.”
“Qué curioso. Nunca pensé que sería rebel…” Souji se llevó una mano al mentón, contemplando aquella información. “Bueno, no importa. Prometo que conversaré con Sho para que no te dé tantos problemas.”
“Las promesas no me sirven de nada, Souji.” Adachi se giró a encararlo, indignado. “Mira en qué terminaron tus promesas al final.”
“…” Souji guardó silencio ante sus palabras.

Hasta cierto punto… tenía razón.

“Sé que no sirve de nada decirlo ahora… pero lamento mucho que las cosas se hayan dado así. Al inicio me llené de rabia porque noté todos los errores que habías cometido y los usé de justificación para alejarme y tomar distancia. Y la manera en que rompimos… te victimizaste tanto que ni me dieron ganas de luchar por nosotros.”
“Ay, por favor.” Adachi bufó, divertido. “Si en ese momento ya estabas con Minazuki, ¿no? Me lo contó todo.”
“Lo sé. Y lo lamento…” En su rostro, abundaba la sinceridad y la pena. Adachi, hasta cierto punto, disfrutó del espectáculo de reducir a Souji Seta a un estado así de patético.

Luego recordó que ya no eran nada y volvió a irritarse.

“Pero lo que tengo con Sho no tiene nada que ver con tu deber como instructor. Puedes pedir que se lo asignen a otro, pero sabes cuán deficiente es el sistema burocrático de Rizembool. Peor aún si piensas dar como justificación una motivación más… personal, supongo.”

De no ser por su rostro pensativo, Adachi habría jurado que Souji lo hacía a propósito para burlarse de él y de su mala suerte.

“Así que debes cumplir con tus funciones al pie de la letra. Eso también va para Akira.”
“Dile que vaya a los entrenamientos y te juro que lo trataré bien,” mintió. “Porque al menos sería genial que se PRESENTARA.”
“También puedes quejarte y mandar un reclamo, pero ahí dudo aún más que te hagan cas—”
“Souji, creo que estoy bien grandecito. Puedo lidiar con dos mocosos. Si no hacen caso, ellos tendrán que vérselas con los comités a cargo. Ahí ya no puedo hacer nada.”
“Me alegra que al menos Mikejima no te de tantos problemas.”
“…Sí, al menos no tantos como tu amigo y tu novio. A menos de que Mikejima TAMBIÉN sea tu amigo. Nos contó que te conocía.”
“Sí, pero sólo hemos coincidido algunas veces a través de amigos en común.” Souji le sonrió. “Sé que nunca me creíste, pero no soy amigo de todo el mundo.”

En ese momento, un joven de cabellos azules pasó frente a ellos rodeado de sus amigos. El chico reconoció a Souji y le ondeó la mano con una sonrisa deslumbrante.

“¡Hola, Souji!”
“¡Hola, Chrom!” Souji le devolvió el saludo con la misma alegría.

Adachi solo pudo sumar las energías necesarias para rodar los ojos.







“¿Dónde estás?”

La voz de Oikawa sonaba extraña… tal vez más emocional de lo usual. Sí, a veces se ponía un poquito (muy) intenso por el vóley o por el pan de leche o por aquel puesto de okonomi a unas cuadras de Rizembool, pero también lo había visto quebrarse por sus problemas de autoestima respecto a su labor como capitán y armador.

Y era cierto que en la mañana había sonado desesperado cuando Eureka lo había llamado para avisarle que faltaría al entrenamiento.

“…” La chica no demoró en sentirse culpable al respecto. “Acabo de llegar a Hanasaki. Tengo clase en… uh… ¿media hora?”
“¿Podemos hablar? ¿Qué puerta te queda más cerca? Estoy en la principal, pero fácil la—”
“No, la principal está bien. Así también te puedo meter como invitado… aunque tal vez te dejen pasar así como si nada porque se acercan las olimpiadas. Siento que serán más lenientes con los alumnos de otras universidades sólo por eso.”
“Okay, okay. Entonces… ¿Me das el encuentro en la puerta principal? Necesito hablar contigo. Es urgente.”
“¿Estás bien?” Eureka hizo una pausa a la vez que comenzaba a caminar de regreso a la entrada de Hanasaki. “Wow. Se me hace tan raro preguntarte esto cuando tú hiciste lo mismo conmigo en la mañana. Parece que intercambiamos estados emocionales.”
“No, no. Es sólo que…” Oikawa se calló por unos instantes. “Quiero disculparme.”
“¿Eh? ¿Por qué?” Eureka se mostró confundida ante la actitud de su amigo. “¿Qué hiciste?”
“Mejor te espero y conversamos en persona. No tiene sentido que haya ignorado mi hora de almuerzo para buscarte si al final no te voy a pedir perdón frente a frente.”
“…Okay, lo que tú digas. Ahí voy, entonces.”
“¡Genial!” Su emoción fingida era tan notoria que a Eureka le espantó notar lo rápido que había aprendido a leerlo en el poco tiempo que se conocían.

Bueno, era su key. Suponía que tenía sentido.

“Am… Oye, ¿te acuerdas que hablé de un corte y la peluquería?”
“¿…Sí?” Oikawa sonó extrañado ante ello.
“Pues… es probable que no me reconozcas. Pero tranquilo, dudo que los de seguridad nos hagan problema. ¿O sí? Porque no me parezco en nada a la foto de mi carné. Eh. ¿Qué tal si saltas la pared con tus poderes? O podrías hacer un hueco en ella y de ahí rearmarla. ¡Listo!”
“…Mejor vienes a la entrada y ahí vemos qué hacemos.”
“Sí, mejor.”
“Pero espera. ¿Cómo te dejaron entrar, entonces?”
“Solo dicté mi código de alumno, duh. Eso también lo pueden hacer en Rizembool. ¿no?”
“No sabía. Y yo como idiota peleando con el bolso deportivo y el morral para sacar mi billetera y mostrar mi carné.”
“Hay gente que ni lo tiene que mostrar. Se hacen tan amigos de los guardias que pasan sin mostrar identificación.”
“…Qué suerte, la verdad.”
“Y carisma, sin duda.”
“¡Apuesto a que Souji-chan es uno de ellos!”
“Sí, no lo dudo. Bueno, te veo en un rato. Llego en cinco. ¡Ojalá sea algo importante! Me perderé los primeros minutos de mi clase por tu culpa.”
“Tranquila, juro que es importante,” le aseguró, sonando un poco nervioso.
“Okay.” Eureka asintió, aun cuando sabía que el chico no la vería. “Ahí llego.”
“Te espero.”


« Last Edit: August 01, 2024, 01:23:07 PM by Eureka »


Cho

Uhh, me tomó más de lo pensado, pero ya terminé el fic, ahora finalmente a organizarme para el evento~

114.2.






Luego de una convocatoria que tomó muy poco tiempo, el grupo que estaba en el laboratorio de Natsume fue en marcha a buscar al mismo pelirrojo, aunque con la ayuda de una persona más.

“Entiendo que fue idea de Cho que me contactaran, me siento halagado,” confesó Komaeda, alegremente. “Pensar que mi HiME me consideraría útil y confiable para una emergencia…”
“…” por su parte, Cho rodó los ojos y se reservó a decir nada más. Al menos su esquivo y frustrante Rebel hablaba con Ayesha y Nio, quienes para variar eran amigas de un ser tan extraño como él.
“Sentimos avisarte tan repentinamente y darte una tarea, Nagito, pero es muy importante,” explicó Ayesha, mortificada.
“Sí, Natsume anda preocupado y agotado por algo y queremos darle nuestro apoyo,” Nio asintió, compartiendo la angustia de su hermana.
“Tienen toda la razón, también lo he notado,” Komaeda llevó una mano a su mentón. El grupo ya estaba por llegar a la salida de Rizembool. “Lo fui a visitar hace un par de días, pero justo lo encontré a punto de salir y lo vi apresurado y estresado,” sonrió rendido. “Temo decir que mi presencia lo amargó más, así que decidí no incomodarlo.”
“Oh, lo siento mucho, Koma-chan, todos sabemos que tienes las mejores intenciones con Natsume,” Osaka asintió. “No sé por qué se molestaría tanto…”
“No, eso definitivamente no es un misterio, Osaka…” Kashuu se encogió de hombros y miró al Rebel con cierto juicio. “Pero si lo dejaste ir, ¿por qué dices que sabes dónde está?”
“¿Será cierto la sospecha de nee-san que lo estás rastreando?” preguntó Sora, con curiosidad.
“Ehh, S-Sora…” Cho se tensó.
“Ah, no podría hacer eso,” Komaeda rió un poco. Pareció listo a considerarlo como una agradable broma y desmentir esas sospechas, pero… “Ya lo intenté, pero el bug que puse en su mochila se desactivó apenas media hora después de instalarlo. Imagino que Sakasaki-kun emplea algún distorsionador de aparatos eléctricos, como el miembro resaltante de Rizembool que es.”
“Ciertamente Natsume-kun está listo para todo, veo que no se le escapa ningún detalle,” Tsumugi asintió, sonriente, para la frustración de la mayoría. “Pero si sabes a dónde vamos para darle el alcance, ¿a qué se debe?”
“Ese día quise cerciorarme que él no iba a ningún lugar peligroso en tal estado anímico, así que lo seguí, y debo decir que no esperé al lugar donde me llevó,” asintió de buenos ánimos. “Terminó llegando a Hanasaki, y a su hospital para ser más exactos.”
“¿Qué?” Ayesha se quedó en shock, al igual que su hermanita, con quien intercambió miradas.
“¿Cómo iría a Hanasaki a una emergencia sin decirnos nada?” preguntó Osaka, confundida. “Si sabe que somos sus amigas.”
“Debe estar ocurriendo algo serio para reservarse tanto…” Cho se puso a pensar.
“¿Y no viste qué era lo que hacía ahí?” preguntó Kashuu.
“Lo lamento. Puedo esconderme bien gracias a la teletransportación, pero ingresar al hospital de Hanasaki seguramente traería muchas complicaciones y alarmas ya que soy un Rebel,” dijo algo apenado. “Además mi misión era asegurarme del bienestar de Sakasaki-san. Lo vi acercarse a la mesa del lobby, y cuando una enfermera lo dirigió a otra parte del edificio, decidí irme.”
“Ciertamente es muy considerado para tratarse de ti, Nagito,” Nio se puso a pensar. Se le notó desanimada, aunque rendida. “Lástima que no puedes decirnos más, pero me toca felicitar lo recatado que fuiste ese día.”
“Muchas gracias por tu observación, Nio, me alegra recibir un cumplido de ti,” le contestó el Rebel, amenamente.
“Hmm…” Sora se puso a pensar duramente. “Shisho no está en mal estado físicamente, y no lo veo acudir a ayuda en un hospital a menos que lo esté. Algo más ocurre, quizás a otra persona, pero igual, Shisho parece ser quien lo está sufriendo por algún motivo…”
“Pienso lo mismo, Sora-kun, tenemos que darle el alcance,” Tsumugi asintió. Fue así que el grupo llegó al paradero de bus al costado de la entrada principal de Rizembool U. “Hm, el próximo bus debe llegar en como diez minutos.”
“Descuiden, he pedido un Uber,” dijo Komaeda. “Está a punto de llegar.”
“¿Un Uber?” Ayesha se sorprendió. “Pero somos un montón.”
“Es por ser muchos que he pedido un Uber van para ir a Hanasaki. De lo contrario, con mucho gusto les llevaría en mi auto.”
“OMAIGAH, ¡¿tienes auto?!” exclamó Osaka.
“Recuerdo a Hajime y Larsa preocuparse cuando Nagito se animó a comprarse uno, pero confío en que será responsable,” observó Ayesha, pensativa y pasó a sorprenderse y sacar su billetera. “Oh, pero un Uber así es muy caro. Tú nos estás haciendo el favor de dirigirnos así que déjame pagar por la cuenta…”
“No necesitas hacerlo, Ayesha, estoy gustoso de ayudarles, más bien me apena inquietarte tanto, se ve no sé cómo actuar más debidamente,” este agitó sus palmas y sonrió con torpeza. “Además el hecho que gente tan ilustre de Hanasaki y Rizembool permita que los acompañe esta tarde por una meta con la cual yo concuerdo completamente es un regalo divino para mí. La movilidad es lo menos que puedo brindarles.”
“Hehe, muchas gracias por la consideración, pero al menos yo me alegro de tenerte aquí,” dijo Nio, contenta.
“Pues…” por su parte, Kashuu se vio algo hastiado y negó. “Eso de estarle haciendo un favor por andar con él… al menos no se equivoca.”
“Igual nos hace un favor, Kashuu, no hay que mencionarlo,” le susurró Cho.

Se encontraron con el Uber y de inmediato partieron hacia Hanasaki. Sora se encontraba un poco impaciente y muy concentrado en la misión, con Tsumugi intentando apaciguarlo al ya andar en camino. Mientras tanto, Osaka y Nio se encontraban maravilladas con ese Uber tan espacioso y lujoso, y Ayesha conversaba amenamente con el conductor.

“Qué bueno que este Uber les ha sido de su agrado,” dijo Komaeda, satisfecho. “Veo que para variar he hecho una buena elección.”
“Pues quisiera no darte la razón, pero reconozco que sí, aunque más mérito le daré al dueño del carro por los finos acabados…” Kashuu se encogió de hombros y dio un suspiro. “Al menos con el par de hermanas presentes sé que tus intenciones son buenas.”
“P-por supuesto que lo son, también estoy preocupado por Sakasaki-kun, más aún porque gente cercana a él lo está,” le aseguró el Rebel, algo nervioso por ese grado de desconfianza.
“Por cierto, Komaeda…” Cho no había querido tener que dirigirse directamente a su Rebel, aunque la curiosidad y preocupación pudo más que ella. “¿Cuándo fue que te encontraste con Natsume? ¿Desde hace cuánto tiempo lo has visto tan alarmado?”
“Oh, fue recientemente, justo el día después de nuestro encuentro en el puerto,” contestó amenamente. “Yo que esperaba verle con tal de olvidar ese asunto, pero lamentablemente Sakasaki-kun también tiene sus propias preocupaciones. Eh, quizás estuvo mal de mi persona esperar alivio de alguien más de esa manera.”
“Pues…” Cho desvió su mirada. “Entiendo lo que dices. No es que esperes nada, sólo es bueno atender otros asuntos para olvidarse de algo, al menos por un momento.”
“¡Ah, veo que me entiendes! Eso me alivia.”
“…” esa mención del puerto le retornaba a pensar en eso mismo. Cho sintió casi un revuelco en su estómago. No había llegado a ver lo mismo que Roxas o las HiMEs que estuvieron para el final, pero su experiencia tan cercana a la muerte le continuaba asediando sus energías.

Al menos podía aliviarse de saber que ni Natsume ni los demás que los rodeaban habían tenido que estar en ese lugar ese día…

Fue un camino corto y despejado y llegaron a las puertas de la universidad de Hanasaki en menos de lo que esperaron. Así tomaron el camino hacia el hospital con rapidez.

“¿Acaso Shisho tiene un pariente en Hanasaki?” preguntó Sora, con sus ojos curiosos hacia arriba. “Nunca nos ha dicho…”
“Lo dudo mucho. Eh, no puedo decir que Natsume-kun me ha hablado de todos sus parientes. Lo mucho que podría decir es que tiene a un par de senpais muy importantes para él,” Tsumugi asintió, y sonrió apenado. “Pero al menos sé que ellos están bien, porque si algo hubiera ocurrido con ellos seguro que habría habido un revuelo.”
“Hehe, Natsume suena muy lindo, se nota que los quiere,” Osaka sonrió.
“Aunque sí pareces tener una idea de lo que ocurre, ¿no es así?” preguntó Nio a Tsumugi, pensativa.
“¿Eh? ¿Cómo así?” el mayor se vio perplejo.
“Dijiste que lo que había ido a hacer podía ser un trámite familiar. Puede que haya sido solo una idea, pero me parece que saltaste muy rápido a conclusiones…”
“Oye, Nio, no dudes tan abiertamente de otros así, es de mala educación,” corrigió su hermana.
“Oh, no, Nio-chan tiene mucha razón,” Tsumugi sonrió con torpeza. “No estaré seguro de lo que dije, pero sí sospecho que se trata de algo familiar. Natsume-kun dijo que él ‘no quería importunarla a ella’ y por ello se fue con rapidez. Sólo puedo pensar que se refería a su mamá, ya que Natsume la tiene en gran estima.”
“Vaya, no sabía eso…” Cho se impresionó.
“Ah, sólo puedo imaginar que la madre de alguien como Sakasaki-kun es igual de resaltante e increíble que él. Sería un honor conocerla,” comentó Komaeda, inspirado y de buen humor.
“Hm…” Kashuu se cruzó de brazos y alzó una ceja. “Para el diablillo que es, nunca esperé que ese Natsume fuera un niño de mamá…”
“Hehe, yo pienso que es adorable, también me gustaría conocerla algún día,” Ayesha rió con gracia, conmovida.
“¡Haha, Sora también quiere, sería un honor!” el pequeño rubio celebró.
“Hehe, pienso igual, pero lamentablemente hasta Natsume-kun tiene dificultades encontrando un hueco en su horario o en el horario de su mamá para verla. Pero esperemos que sí suceda.”

La conversación los llevó al hospital. Era quizás debido a la hora del día, pero el lobby se encontraba transitado de estudiantes y hasta algunas personas externas a la universidad, por lo cual ellos pasaron desapercibidos.

“Si no me equivoco, la enfermera dirigió a Sakasaki-kun por este pasillo,” Komaeda apenas apuntó en una dirección, dubitativo.
“Por esa área están los salones de conferencias y oficinas de récords,” recordó Cho. Lo sabía muy bien por el café que les habían dado Miranda y Fran y ella y sus compañeras HiMEs.
“Oh, al menos con eso sí debe ser algún trámite y nada muy serio,” dijo Tsumugi. “Vamos a ver.”
“Eh, claro, pero es un pasillo reducido,” comentó Kashuu. “No veo manera de ir sigilosamente por ahí. Tampoco hay gente por allá.”
“Sí, quizás un par de nosotros debería asomarse a la vuelta de cada esquina para verificar que no haya moros en la costa,” sugirió Nio.
“¡Yo me apunto!” exclamó Sorita.
“Shh, pero hay que bajar la voz o nos descubrirán,” susurró Osaka y el par de niños le miraron atentamente. “Síganme, después de mí.”

Los tres se pusieron de acuerdo y se acercaron a la esquina más cercana, pese a que los demás supieron que ese intento de espionaje sólo les haría llamar más la atención.



Y fue entonces que, cuando los tres se asomaron a la vez por esa esquina, se encontraron cara a cara con Natsume, quien caminaba acompañado de una enfermera.

“…” el pelirrojo apenas abrió sus ojos un poco más a manera de expresar sorpresa, y de inmediato pasó a dirigirles una mirada gélida desde arriba.
“¡IHH!” Nio y Osaka se asustaron y se congelaron en el acto.
“¡Sh-Shisho, ehh…!” incluso Sora no supo qué decir. El color que emitía era otro, y uno que le inspiraba miedo. Ante aquella súbita e inmediata falla técnica, los demás se apresuraron para darles el alcance.
“E-espera, Natsume-kun, ehh, fue mi idea venir, no te molestes con ellos,” se apresuró a decir Tsumugi. Sora de inmediato se le prendió instintivamente de un brazo.
“…” Cho vio a Natsume mirar con desapruebo a todos, algo que realmente se merecían, pero lo que más le sorprendió es que la confundida enfermera de inmediato la miró a ella con molestia, como si Cho fuera la única fuera de lugar.
“Sakasaki-san, permítame acompañarle afuera,” dijo la enfermera acompañante con profesionalismo. “No tiene que atender a estas personas si no quiere.”
“…no,” Natsume pareció considerar la oferta, pero dio un suspiro y se resignó a lidiar con los demás personalmente. Él asintió y sonrió frustrado a la encargada. “Ya me ha ayudado suficiente. Yo me encargaré de esto.”
“No se preocupe, este asunto es serio y merece privacidad. Puedo llamar a un guardia de seguridad si prefiere.”
“Realmente no es necesario, estaba por irme…” hizo una pausa. “Estaba hace unos minutos reunidos para un té con estas personas y me fui intempestivamente. Me han seguido porque se han preocupado por mí. Me toca al menos esclarecer sus dudas…”

Esa explicación fue suficiente para que la enfermera desistiera y le dejara irse. Natsume parecía haber terminado con su obligación, y él caminó hacia el exterior sin dirigir ni una mirada a nadie. Los presentes le siguieron preocupados y algo temerosos de su reacción, pero el pelirrojo se mantuvo firme y dándoles la espalda hasta llegar a un jardín afuera del recinto, donde se detuvo.

“Eh, Natsume-kun…” comenzó Tsumugi, pero fue ahí que la reserva de Natsume se terminó, cuando este se giró y en una fracción de segundo le dio un puñete en el rostro que le mandó al piso.
“¡AAHHH!” Ayesha pegó un gritó consternado.
“¡T-Tranquilo, por favor, no sólo fue su idea!” suplicó Nio, asustada.
“¡Shisho, senpai no es el único, yo también quise venir!” exclamó Sora, apenado.
“Silencio de una vez, ¿cómo se atreven a traicionar mi confianza en ustedes?” preguntó indignado y con sus ojos alterados. “Pensé que tenían la mínima decencia para dejarme lidiar con este asunto personal por mi cuenta, pero hasta han llamado a un Rebel a que les ayude,” se dirigió a Komaeda. “Y ni me molestaré en pensar cómo me ubicaste, pero no olvides que eres un maldito Rebel que puede darle un paro cardiaco a cualquier internado aquí.”
“Descuida, Sakasaki-kun, sí lo consideré, pero supuse que venir acompañado de HiMEs le dejaría saber a la gente que vengo en son de paz…” comenzó a explicar de buenos ánimos, pero Komaeda se alarmó cuando Natsume le estrujó de su camisa.
“Y entiendo la motivación de los demás, ¿pero qué te trae a ti aquí?”
“E-espera, Sakasaki-kun, sé que hay algo que te inquieta, así que…”
“Oigan, párenla un momento…” Kashuu levantó su palma a manera de pedir que los demás se apaciguaran. Este se mantuvo tranquilo. “Natsume, sin saber qué sucede, sólo quiero decir que no todos estuvimos de acuerdo en venir, pero igual, lo hicimos, así que nos podemos marchar ahora mismo como un mínimo acto de decencia hacia ti. En verdad… siento las molestias.”
“Sí, lo lamento mucho, Natsume…” Cho desvió su mirada, con tristeza.
“…” Natsume miró al par todavía fastidiado. “No te veo del tipo que seguiría el chisme, Kashuu, así que te creo. Pues bien, váyanse y déjenme solo.”
“Shisho…” Sora se afligió.
“Un momento… Natsume-kun…” Tsumugi se levantó con pesar con la ayuda de Osaka. El pobre peliazul agarraba su hinchado cachete, aunque continuaba carente de fastidio o cualquier otra reacción de una persona normal ante la agresión. “Sé que no nos hemos comportado como deberíamos y… quizás te hemos lastimado… pero todos aquí estamos muy preocupados por ti y no sabemos cómo podemos serte de ayuda o al menos extenderte comprensión. Si tan sólo pudieras decirnos cómo te sientes o darnos algo con lo cual podamos atenderte…”
“Estoy molesto con todos ustedes ahora, ¿qué te hace pensar que les haré caso luego de esta falta de respeto?” recalcó con fastidio. Comprimió sus puños. “No pudo culpar a Sora por su falta de atino como un niño…” alzó un puño. “Pero a ti no te debo nada de piedad. Sé que los demás terminaron por venir por ti.”
“¡P-por favor, no se peleen!” Ayesha se cubrió su rostro con ambas manos.
“Shisho, tu color está muy lúgubre. Por favor, dinos qué podemos hacer por ti…” Sora bajó su mirada.

Natsume se detuvo. Vio a Ayesha todavía ocultar su rostro y a Nio con ojos casi llorosos. Luego a Sorita sumamente preocupado y los demás apenados y al tanto de él. No estaba conforme con la presente situación, realmente quería ponerse a renegar con todos, pero también notaba las buenas intenciones detrás de aquella travesura de mal gusto. También sabía que él mismo podría arrepentirse si continuaba dándole lugar a su rabieta.

…pero todavía se trataba de una violación a su privacidad en medio de un asunto sensible…

“…” terminó por hacerse una pausa a respirar y cruzarse de brazos. Sintió un tic en la ceja como una medida de desahogo. “¿Acaso ustedes se creen capaces de respetar mis propios asuntos? Si quieren ayudarme, ¿piensan que son confiables y que no invadirán sus límites? No me han dado indicios de que puedo confiar en ustedes.”
“Eh, Natsume…” Kashuu se vio confundido. “¿Qué estás diciendo?”
“Sí puedes confiar en nosotros, Natsume-kun,” se apresuró a decir Tsumugi. “O sea, no nos has dado ninguna oportunidad para empezar así que no es justo que trates de evaluarnos…” tuvo que parar al seco ya que el otro le jaló con fuerza de sus cabellos.
“No me pruebes, miserable, y sí tengo pruebas por el descaro de ahora,” recalcó con una furia todavía contenida. Sacudió su agarre del otro para soltarle y pasó a mirar a los demás con cierto desafío y expectativas.
“Shisho…” Sora le miró atentamente. Su color comenzaba a cambiar ligeramente.
“Si fuera a declarar que nunca más les confiaré ningún otro secreto y a exigirles que ya no me sigan y que juren un silencio inquebrantable y total… ¿ustedes podrían probar que son capaces de ocultar de todos lo que estoy por decirles?”
“¡S-sí, lo prometo!” Osaka se sorprendió al igual que los demás, quienes se vieron igualmente receptivos y listos a sus condiciones.
“…en verdad espero que la preocupación que me han mostrado sea verdadera y no sólo una desesperación de enterarse de lo que no deberían…” meditó con cierta duda y volvió a mirarles casi inquisitoriamente. “No sé qué pensar al oírles tan desesperados de enterarse del asunto…”
“N-Natsume…” Ayesha se afligió.
“Pero les exijo que, ya que están obstinados a averiguarlo, no rompan su silencio ni compartan con nadie lo que están por enterarse… especialmente ustedes,” el pelirrojo pasó a mirar a Cho, Nio y Komaeda.
“¿Eh?” la pequeña se hizo un poco hacia atrás.
“Sakasaki-kun…” Komaeda se sorprendió un poco. “¿Te refieres a que quieres mantener la guerra entre nuestras instituciones fuera de tus asuntos?”
“Aquello está por sentado para todos, nadie quiere tener que preocuparse de ello, pero me refiero ahora mismo a ustedes tres como individuos con sus propias conexiones,” dijo con seriedad. “No quiero que nada de esto se escape a los oídos de los que conocen, no me importa qué posibles principios personales mi pedido vaya a violar. Esto no se trata de ustedes ni sus sentimientos, sino de mis propios asuntos personales y el valor que me guardan como un ser humano.”
“Sí…” Cho asintió. No podía ver por dónde venía ese pedido tan contundente, pero había sido perfectamente claro y lo respetaría. Le debían ese secretismo como mínimo.
“Si alguno de ustedes osa de romper su palabra, no lidiaré con ustedes como mis amigos. Tal vez terminen por conocer a la peor de sus pesadillas,” afiló sus ojos. “Que les quede claro.”
“Perfectamente, descuida…” Kashuu frunció el ceño. Tenía una buena idea de lo selectivamente disfuncional que era el pelirrojo para tomarle con seriedad. Igual, si bien los demás andaban pensando que se estaban haciendo entender con Natsume, dudaba que este estuviera tan conforme. “No tienes que…”
“¡No te decepcionaré, Shisho~!” Sorita hizo un saludo militar y se expresó antes de que el arma pudiera hacerse oír. Ante aquel gesto, Natsume apenas atinó a dirigir una media sonrisa a su kouhai y nuevamente darse media vuelta para liderar al resto sin dirigírseles.
“Pues bien, tendré que preocupar a esa amable enfermera nuevamente…”






“Vaya que Roxas se marchó de inmediato,” Reimu dio un suspiro.
“Realmente me siento muy mal con él. Yo le forcé a venir pensando que nos divertiríamos con todas un rato,” dijo Marisa, sonriendo apenada.

Luego de la accidentada práctica, el grupo fue a la mansión HiME donde Enmusubi continuó estudiando el poder de Kosuzu. Felizmente, Roxas recobró sus poderes unos minutos después y sin necesidad de alertar a nadie de la junta directiva de Hanasaki. Luego de asegurarse que Kosuzu también había perdido la habilidad de invocarle a su discreción, el pobre Key pasó a inmediatamente retomar su camino a casa.

“Es interesante, hemos aprendido mucho con este rato,” Youmu estaba pensativa. “Lo de interacciones entre distintos poderes, hasta el permiso que se necesitaba…”
“Sí parece ser algo extraño, no puedo pensar en casos previos a este,” Saki se puso a pensar. “Tampoco es que sea muy erudita con cosas así, de todos modos…”
“Oh, ¿acaso has estudiado poderes de otras HiMEs?” preguntó Suzuka.
“Eh, es algo así, es que Hanajima-san tiene un hermano mayor que fue un Rebel y él siempre ha estado interesado en el lado académico del asunto,” explicó Tsubasa. “Imagino que de ahí es que ha sacado los casos.”
“Básicamente sí, aunque por más que mi hermano quiera que me trague sus apuntes apenas los he leído por encima…” Saki se frustró. “Nunca entenderé por qué tiene gusto a estas cosas.”
“Igual suena interesante que sea un Rebel el que ande estudiando a los demás,” Sohayanotsurugi se encogió de hombros, mínimamente impresionado, aunque quizás tan indistinto como Saki. “Pues bien por él, le habrá sido útil.”
“Cómo se nota que no eres disciplinado, seguro que habrá hecho una gran diferencia,” observó Enmusubi.
“Eh, en verdad no creo, él sólo hace un reporte de cada cosa que me toca,” contestó Saki, indiferente. “Y me sorprende que una mentora ande reconocido a un exRebel como él.”
“Eh, pues, sigue siendo tu hermano, e igual está muy bien que se esmere,” la mentora sonrió con grandes ánimos. “Y no pienso discriminar si se trata de una buena persona, hasta para compartir sus apuntes con una HiME actual.”
“…” Saki se vio mínimamente sorprendida por un momento y desvió su mirada. “Es una declaración muy libre, no es que nos conozcamos mucho aún.
“Hehe…” Tsubasa se alegró. Saber que su amiga era aceptada por ese grupo de gente de Hanasaki a pesar de su indirecta conexión con Rizembool le animaba bastante. Habían llegado a un buen grupo de compañeras.
“Más lo celebrarás porque si todas las HiMEs toman sus apuntes, te harían el trabajo más fácil,” observó el rubio. “Te tardaste bastante en analizar lo de la pérdida de permiso de Kosuzu.”
“¡Oye, qué lisura!” Enmusubi infló sus cachetes. “¡Sólo porque es magia no quiere decir que es de inmediato! ¡Y sí hice el descubrimiento para variar!”
“Al menos sabemos que Kosuzu sólo puede mantener un permiso a la vez y por poco tiempo,” dijo Marisa. “Eh, supongo, quizás por ahora.”
“Más te vale que sólo sea así y no vaya a enlistar a más inocentes a ser víctimas de sus invocaciones,” Reimu resopló. “Y siento que todavía no hay mucho que conocemos de ese poder, pero bueno… menos mal ya no puede invocarme.”
“Sí opino que sería muy útil en ocasiones, siempre y cuando sea usado con cuidado,” observó Youmu.
“Kosuzu todavía tiene por crecer, es de esperarse que se haya dejado llevar,” Suzuka asintió y sonrió convencida. “Pero la veo responsable, confío que lo hará bien.”
“¡Opino lo mismo! ¡Ahora tenemos que continuar con los entrenamientos para que así sea!” celebró Enmusubi.




En ese instante, Kosuzu salía del baño de damas del primer piso. Ella miró por la ventana hacia el jardín donde hace poco había tenido el entrenamiento. Todo el asunto de ser HiME le resultaba una mezcla de realidad y fantasía. Continuaba siendo increíble, pero a la vez lo comenzaba a sentir como parte de ella misma. Sí sabía que le había causado inconvenientes a Reimu, por lo cual esperaba compensarle y seguir mejorando, pero a la vez sentía que era el momento de despegar y dar todo de sí misma.

Dio la vuelta a la esquina para ir de regreso a la sala común y reencontrarse con las demás HiMEs, cuando terminó por toparse con Norimune, con quien casi se choca.

“A-ah, perdón,” se disculpó con torpeza y bajando la mirada.
“Oh, no, por el contrario, mis disculpas por dar una curva tan cerrada,” el arma sonrió con cordialidad. “Además estuve a la expectativa de encontrarme contigo, por lo cual debí suponer que estabas por regresar.”
“Eh, ¿me estabas buscando?” se sorprendió y asintió. “Sí, dime, ¿qué necesitas?”
“No es ningún pedido irracional a mi parecer, pero saber que oyes mis dudas despejaría todas las inquietudes de este humilde anciano. Te pido atención, joven HiME…”

El arma caminó de regreso al pasillo con ventanas por donde Kosuzu había regresado y la pequeña le siguió en lo que lo miraba con gran intriga.

“Es con respecto al entrenamiento que acabo de presenciar, y tu sorpresivo poder,” Norimune le miró de reojo, con una amena sonrisa. “Nos sorprendiste a todos ante tu primera manifestación. Pienso que tu potencial es verdaderamente único.”
“¿En verdad lo cree?” preguntó la pequeña, entusiasmada y con sus ojos iluminándose. “Hehe, muchas gracias, me anima un montón.”
“Me alegro de oírlo,” él mantuvo su sonrisa y la miró un poco más en silencio, antes de retornar su atención hacia afuera.
“…” Kosuzu ladeó su cabeza. Pese a la amabilidad del arma, casi sintió como si este la considerara muy joven o la juzgara de alguna manera.
“Aunque decir que sorprendiste a la joven miko no llega a explicar el efecto que tu poder tuvo sobre ella, ¿no es así?” divagó.
“Ehh, pues…” Kosuzu se puso nerviosa. Ya veía que de eso se trataba. “Ehm, señor, lamento los inconvenientes. Sé que Reimu-san debe seguir molesta conmigo.”
“Ah, aquello es inevitable, y espero que no me malentiendas, jovencita,” lo desestimó agitando una palma. “Espero poder hacerte recordar la responsabilidad que necesitas tener como una HiME, pero lo que quiero traer a tu atención al respecto es que puedas demostrar a tus compañeras que estás cometida a superarte. Es importante reconocer cualquier falta, pero es enseñando tu disposición a avanzar y corregir lo que da a tus disculpas el peso que necesitan. Demuestra a tu senpai que serás cumplida y responsable y presumo que todo estará bien.”
“¡Sí, definitivamente!” Kosuzu asintió con firmeza e inspirada. “Tiene mucha razón, eso mismo haré, y realmente es mi intención hacerlo. Reimu-san siempre ha sido una ayuda y ejemplo para mí, y quiero seguir sus pasos.”
“Entonces sé que andas ya encaminada, no necesito reforzarlo más. Es de esperarse que las HiMEs que tengan varios inconvenientes o requieran apoyo adicional de otros o entre ellas por lo mucho con lo cual tienen que lidiar y no es mi intención desanimarte o hacerte sentir que no lo mereces, en lo absoluto.”
“Sí, lo entiendo,” Kosuzu sonrió. “Supongo es difícil saber cuánto podemos o debemos hacer o cuánto no, eh, ojalá no termine causando muchos problemas…”
“Te veo como alguien con buenas intenciones, no veo que tenga que preocuparme por ti como persona,” Norimune volvió a mirarla y la notó retraerse mínimamente, a lo cual sólo atinó a encogerse de hombros. “De todos modos, hay un favor que espero puedas cumplir por mí, estimada HiME, por lo que vimos de tu entrenamiento.”
“Eh, sí, ¿qué sucede?”
“Yo apenas teoricé el motivo por el cual el Key se quedó momentáneamente sin poderes. No obstante, tu mentora pudo darnos un diagnóstico muy apropiado de este extraño efecto secundario de tu invocación, algo con respecto a interferir con los vínculos entre el invocado y terceros…” sus ojos se afilaron ligeramente, y mantuvo su sonrisa intrigada.
“Ehh…” Kosuzu sintió algo de nervios. Tocó sus índices entre sí. Ya ni sabía si debía volver a disculparse o algo.
“No considero que haya ninguna intención detrás de lo ocurrido, aunque te corresponde lidiar con ello responsablemente. A ello viene mi favor…”
“Yo… ¿qué puedo hacer? ¿Acaso… mi poder será muy problemático?”
“Oh, lo dudo, no más que cualquier poder, hasta diría que los poderes elementales son más destructivos e impredecibles que uno especializado, a ello no me refería, pero si hay disrupciones de poderes con aquellos sujetos a tu invocación, sólo te pido que seas considerada con aquellos que dependen más de la magia y sus vínculos con otras personas…”
“Hm…” Kosuzu se puso a pensar duramente.
“Quiero decir…” sonrió como si fuera la niña más adorable. Notaba que la había perdido, así que iría al grano. “Nosotras las armas o los Childs, quienes dependemos prácticamente desde nuestra mera existencia en las HiMEs, podríamos vernos grandemente limitados si intentas invocarnos.”
“Oh… ¡Ohh!” Kosuzu se sorprendió. “V-verdad, no me puse a pensar en usted y lo que podría significar, lo siento mucho,” hizo una reverencia.
“No, por favor, no te disculpes así, por supuesto que yo lo pensaría tan rápido al afectarme más a mí, también siento si te he incomodado.”
“N-no, no se disculpe, tiene perfecto sentido…”
“Y ya que estoy ante tu gran misericordia y dedicación, quiero pedirte un favor personal,” Norimune sonrió con certeza. “Por nada del mundo vayas a invocarme. No quiero que nada ni nadie se interponga entre el vínculo que yo poseo con mi hermosa hija.”
“Sí, por supuesto, lo entiendo…” Kosuzu asintió y lo meditó con su mirada pegada al techo. “Hm, pero quizás no tenga que preocuparse, ya que necesito consentimiento para invocar.”
“Eso es cierto ahora, pero tu poder acaba de surgir hoy y recién lo estás perfeccionando. No sabemos si el consentimiento sea necesario cada vez o incluso si seres sub-humanos como yo tengamos otras reglas. Tampoco puedo declarar si tu poder siempre causará este efecto secundario, pero ante lo visto y analizado, ruego que no tomes ningún riesgo, puesto a que no sabemos lo que puede suceder.”
“L-lo comprendo…” Kosuzu se vio algo impresionada por aquel análisis. “Usted tiene mucha experiencia, ¿no es así? Cuando me dijeron que yo podría tener un poder, nunca pensé que sería del tipo que tengo que descubrir, desarrollar y hasta conocer a plenitud.”
“Eres aún muy joven, pero ya estás en camino de descubrirte a ti misma y en poco tiempo podrás saber todo esto mejor que cualquiera de nosotros, no lo dudo,” Norimune asintió. “Así que por favor no olvides lo que acabo de decirte. Nunca intentes invocarme. Un arma como yo sin identidad entera apartada de mi HiME podría desvanecer en el mismo acto.”
“¡¿U-usted cree?!” se quedó en shock y tembló.
“…veo que no fui lo suficientemente claro, lamento declararlo sin un mejor preámbulo,” dio un suspiro, sonriendo frustrado. “Pero aprecio que te preocupes por mí. Sólo recuerda esto.”
“¡S-sí, definitivamente, nunca dejaría a una HiME sin su arma!” asintió un par de veces. “Eh, o sea, quizás pasado el momento usted pueda volver a surgir, pero…”
“Igual, no es algo que dejaría a hipótesis o suerte, hablo de mi propia existencia, después de todo…” afirmó con ojos fríos, pese a mantener su sonrisa. Miró a la pequeña desde arriba.
“Ehh…” Kosuzu volvió a temblar. Temía haberlo fastidiado.
“Quién sabe lo que podría ocurrir, por eso mismo lo digo…”



“Oye, Nori, ¿qué haces acosando a mi reclutada?” preguntó Mamizou, quien acababa de llegar al recinto. Ella se notaba curiosa, pero mayormente entretenida ante lo que ocurría frente a ella.
“¡Mamizou-san!” la pequeña fue corriendo donde la mayor y le dio un abrazo.
“Hoho,” esta miró a la pequeña con sorpresa y esperó un par de segundos antes de apartarla con cuidado. “¿Qué pasó aquí? ¿A qué se debe tu gran emoción?”
“Eh, perdón, es sólo que me alegro de verte,” se disculpó con torpeza. “Creo que cuando me trajiste a Hanasaki a ser una HiME pensé que nos veríamos más seguido.”
“Ah~ qué linda que eres por extrañarme tanto, es nuevo para mí,” le dio un guiño. “Siento decir que mi labor en Hanasaki es otra, pero prometo que me daré saltos por estos lares en ocasiones, especialmente para ti. Y ahora, ¿qué haces? Me topé con Lince quien acaba de llevar más bocadillos y me dijo que te habías apartado un rato. ¿Será que Norimune te habrá dado un café?”
“Eh, n-no, sólo quería pedirme un favor…” dijo algo retraída.
“Hmhm~” canturreó y sonrió gatunamente. “Déjame encargarme del señor aquí. Le dejé a Lince un pastel para que reparta a todas. Ahora ve donde tus compañeras que te extrañan.”
“Enseguida, espero que lo puedas compartir con nosotras también, Mamizou-san, muchas gracias,” Kosuzu asintió. “¡Nos vemos por allá!”

Mamizou levantó una palma en lo que la pequeña corrió con la ilusión de ese postre.

“¿Será que te unirás a esta generación de HiMEs por la presencia de esta pequeña? Considerando que suenas a haberte excusado de tu propia generación una y otra vez…” comentó Norimune, sonriendo con perspicacia.
“No eres el único desertor aquí, Norimune, por algo nos entendemos tan bien,” la pelimarrón se encogió de hombros, aunque igual mostró un estado anímico entretenido. “Ahh, más bien me pesa decir que tengo que esfumarme. Sospecho que cuando Suzuka se entere que ando por aquí trate de perseguirme.”
“Quizás a mi hija se le dé el arranque si sus compañeras no la han distraído lo suficiente…” llevó una mano a su mentón y frunció el ceño con un ligero pesar. “Ah, pero resiento el término de desertor, no creo llegar a ese extremo y dudo que tú lo hagas.”
“Sería más justo preguntarle a tu hija de la que tanto hablas, ¿no? En fin,” luego de ese entretenido intercambio, la recién llegada le miró con unos ojos cómplices. “Ya que nos encontramos, ¿qué tal si vamos por un café a otro lugar? Aprecio mi independencia, pero a veces anhelo compartir un instante con un igual, y los dos somos los más disparejos del montón.”
“Fufu, pensar que seres tan distintos son los más semejantes entre sí,” Norimune sonrió rendido. “Pero admito que te extrañé. ¿Cómo puedo entretenerte ahora?”
“Pongámonos al día. De paso me dices por qué andabas dándole a Kosuzu un mal rato…”



Cho

114.3.






Cho volvió a encontrarse con esa enfermera que parecía tenerle antipatía, la cual intentó convencer a Natsume que no tenía por qué compartir su secreto con los demás. Sin embargo, luego de que el pelirrojo le asegurara que era decisión propia y que estaba conforme con la misma, terminó por a regañadientes darle un pase de visita a cada uno de los presentes. Así, el pelirrojo la libró de la tarea de ser la guía, puesto a que él conocía el camino.

El grupo subió por un ascensor hasta llegar a uno de los pisos superiores de aquel gran hospital. Todos podían asumir que estaban ahí para visitar a alguien, aunque incluso cuando le preguntaron a Natsume si era el caso, este optó por no contestar y desviar el tema.

“Pensar que hace poco estuvimos aquí,” divagó Osaka, quien se cruzó de brazos y se puso a pensar. “Hmm… pero no recuerdo si fue este piso o el siguiente… o el anterior.”
“Creo que era este, aunque no estoy segura…” Cho dio un suspiro. Sabía que lo era, normalmente no le costaba recordar números, pero a su vez no tenía ganas de hablar sobre dicho tema, por más inevitable que fuera a ser.
“Me alegro mucho que todas estuvieron bien, me quedé en shock al enterarme lo del puerto el día siguiente,” dijo Ayesha, acongojada. “Y lamento mucho que Nio y yo no hayamos podido ayudarlas en algo.”
“Sí, hubiera sido bueno que nos avisaran… pero…” Nio hizo una mueca de pesar y bajó su mirada rendida. “Mentiría si dijera que hubiéramos podido hacer algo. No creo estar lista para algo de ese nivel…”
“No sabría decir si lo están o no, pero sea cual sea el caso, ustedes dos siempre han demostrado ser unas jóvenes con gran potencial y mucha inteligencia, así que no dudo que desarrollarán sus poderes con rapidez,” afirmó Komaeda, amablemente.
“Ay, siempre has sido tan bueno con nosotras, Nagito,” Ayesha sonrió avergonzada. “Mira las cosas que dices.”
“Es una pena que no puedas ser mi Rebel,” Nio asintió.
“Hubiera sido un honor observar tu crecimiento como una futura HiME y avanzar a la par contigo, pero entiendo que HiMEs y Rebels son designados según sus edades,” observó el peliblanco, sonriendo con torpeza. “Pero no puedo desestimar la resaltante HiME con quien comparto mi propio camino. Tengo grandes esperanzas en Cho también.”
“Hehe, yo también confío en ella, pero me encanta que lo reconozcas. Eres un Rebel muy correcto y etiquetoso,” dijo Ayesha.
“Oigan, está perfecto que ustedes se traten de amigos entre sí, pero no metan a mi aruji en su conversación,” Kashuu alzó una ceja y les miró con desapruebo.
“…” Cho se alegraba de la compañía de su arma en momentos como aquel, ya que reclamaba por ella y le ahorraba el amargo de compartir cómo su ‘cordial’ Rebel casi la hace pedazos con múltiples bombas aquel mismo día.
“Hubiera querido poder ir, pero sí fue muy serio, Marisa-chan y yo nos quedamos esperándolas aquí,” dijo Osaka, apenada. “Igual esperamos poder ayudarlas de alguna manera aun si es fuera de la batalla.”
“Sí, Sora piensa lo mismo,” el pequeño asintió decidido. “Entiendo que no es mi asunto y no voy a meterme con lo que no debo hacer, pero mis amigos y familia sí son parte de mí, y sí voy a estar ahí por ellos.”
“Hehe, lo has dicho muy bien,” Tsumugi sonrió a su kouhai. “Es lo mismo que espero, y puede que ya esté ajeno a la rivalidad entre Rizembool y Hanasaki, pero por supuesto que mantendré cuidado con los que son importantes para mí. Sólo me alegro que este susto que tuvieron hace unos días no haya lastimado a ninguno cercano a nosotros.”
“Pues…” Kashuu comenzó, pero se detuvo. Era fácil obviarlo, pero su aruji todavía andaba recuperándose de un daño invisible y también hubo otras HiMEs lastimadas, pero no era algo que les concernía a ellos.



“…” Natsume continuó caminando dirigiendo al grupo y manteniendo silencio hasta que se detuvo justo en una esquina. Se le oyó dar un suspiro y finalmente miró a los demás por encima de su hombro. Se le notaba extrañamente tranquilo y parecía casi sosegado, o quizás ya muy cansado como para expresar algo más que esa rara humildad… “Estamos a punto de llegar. Supongo que algunas de ustedes ya se habrán dado cuenta.”
“¿Eh?” Cho se sorprendió. Natsume justo le había mirado a los ojos al decirlo. Vio a este reír para sus adentros y dar la vuelta a la esquina…



“Aruji…” Kashuu se sorprendió.
“……” fue ahí que la HiME finalmente lo comprendió.
“Llegamos…” Natsume abrió la primera puerta luego de esa vuelta y la sostuvo para dejar a los demás pasar.

Era una habitación individual, con una cama amplia de hospital la cual era ocupada por una joven pelirroja inconsciente y en algún sueño profundo. Era un ambiente tranquilo aparte de un marcapasos que monitoreaba su estado cardiaco, con una luz cálida cortesía del atardecer.



“!!!”

Ahí volvió a ocurrir. Cho entró casi última, acompañada de Kashuu, y al mirar a dicha paciente en su cama, volvió a sentir mareos y escuchar ese extraño grito desgarrador dentro de su mente. Su piel fue asediada por escalofríos mientras su arma le sostenía.



“Oh, es una chica muy linda,” Ayesha dijo reservada, al no saber cómo dar el cumplido sin sonar fuera de lugar.
“Y es pelirroja,” Nio asintió y miró a Natsume. “Eh… ¿acaso es pariente tuyo?”

Pero Natsume no llegó a contestar.

“¡OHMAIGAAAA…!” Osaka dejó escapar esa exclamación, pero pasó a cubrirse la boca con ambas manos.
“¡Ella…!” incluso el usualmente despistado Komaeda se quedó en shock y pasó a mirar a su HiME con desconcierto.
“…” Cho tragó saliva en lo que recobraba el balance. No podía ni ponerse a explicar cuánto ella misma había metido la pata como una amiga de Natsume… incluso como una HiME. Ahora podía entender el recelo de esa enfermera.
“¿Eh?” Sora alternó su mirada entre todos múltiples veces sin poder explicarse lo que sucedía.
“Me parece reconocerle, creo haberla visto en algún momento… aun así, no puedo explicarme esas reacciones…” comenzó Tsumugi, intentando de recordar claramente.
“Sí, ¿verdad? El silencio de quienes lo comprenden es demasiado notorio. Ni tú ni Sora pueden entender qué es lo que ocurre,” Natsume cerró la puerta detrás de él. Este pasó a sonreír con una rara perspicacia, casi como si disfrutara del terror al que justamente los había sumergido. “Pero también es música para mis oídos, quizás ellos ahora puedan entender por qué me molesté tanto con todos ustedes…”
“¿Cómo así?” preguntó Ayesha, alarmada.
“¿Alguno de ustedes podría explicar qué es lo que ocurre?” pidió el pelirrojo.
“Ella es…” comenzó Kashuu.
“Ah, no, tú ya has sido demasiado el niño bueno aquí, arma. Deja que uno de los descarados sea el que lo explique esta vez,” le cortó Natsume, sonriente.
“…” ‘descarados’ lo podía sentir de lleno, quizás se lo merecía. Cho pretendió explicar, aunque su prima tomó la palabra primero.
“¡¿Esa chica es tu pariente?! ¡¿C-cómo así?!” exclamó Osaka, todavía en shock. “¡Hay tanto que nos tienes que explicar, no lo puedo creer!”
“Tch, me reservo a todo lo que pueda decirles, agradezcan que desistí y les traje hasta aquí,” el chico entrecerró los ojos. “¿En serio no son ni útiles para explicar si se los pido?”
“Ayesha-san, Nio…” Komaeda se vio triste y pensativo y habló en lo que miraba a esa chica inconsciente. “Ella es la chica que Hanasaki rescató del puerto. Estuvo como rehén dentro del barco destinado a Rizembool y se encuentra en un estado de coma.”
“¿E-en serio? ¿La chica desconocida e inconsciente es…?” Nio abrió sus ojos ampliamente.
“L-la que las HiMEs rescataron…” Ayesha tembló. “¡¿E-es tu pariente?!”
“¡Shisho, ¿en serio?!” preguntó Sora, sorprendido.
“Eh, Natsume-kun…” Tsumugi miró al pelirrojo, alarmado.
“Ahh… pienso que tal vez no haya resultado tan claro para todos ustedes, así que tendré que ser más duro,” Natsume se agarró la sien y caminó para ponerse frente a los demás y cerca de la mesa de noche de esa chica. “Precisamente, les presento a una prima mía. Ella salió del mapa hace un par de meses, algo que ya había ocurrido en el pasado… pero hace unos pocos días, recibí la notificación de Hanasaki sobre su hallazgo como una rehén de Rizembool y en un incierto estado de coma. La gente del hospital me proveyó de toda la información sobre ella y sus circunstancias que tenían en su poder, y a la vez me aseguraron que el caso sería tratado con la mayor privacidad y delicadeza posible, y alejarían el conflicto y a los participantes de esta guerra completamente. Y a todo esto, en medio de papeleos que necesitaba llenar en su lugar y en nombre de mi familia, ¿con qué termino topándome?” se cruzó de brazos y los miró con ojos iracundos. “Nada más que con gente metiche, con esas mismas personas que andan metidas en este injustificable altercado entre las universidades, quienes ahora han invadido algo tan serio y trágico porque dijeron que ‘estaban preocupados por mí’ y se resistieron a oírme cuando les pedí que me dejaran solo.”
“Natsume… eh… perdón…” musitó Osaka, cabizbaja. “Nosotros…”
“Y ahora, luego de que me dieron su palabra de que se llevarían esto a la tumba, ¿puedo realmente confiar en ustedes?” les cuestionó con severidad. Apuntó a Komaeda.
“…” este se impresionó.
“¿Deberé temer que tú pretendas llevártela a Rizembool o que alertes a alguien de allá para que lo haga por ti?” preguntó, y pasó a mirar a Cho.
“…” ella se estremeció un poco.
“Koneko-chan, ¿acaso no irás a contarles a todas tus compañeras HiMEs que sabes sobre los parientes de esta chica y les dirás sobre mí para que ellas también sacien su morbo?”
“O-oye, Natsume, no te dirijas a mi aruji así,” reclamó Kashuu, impaciente.
“No… nunca lo haría,” Cho apretó sus puños, consternada. “Miranda fue demasiado clara con sus palabras y ustedes están primero, por encima de nosotras. No voy a violar tu pedido de anonimidad o argumentar que las HiMEs que estuvimos este día somos parte del asunto de tu prima y su recuperación,” sentía un vacío por dentro. Las palabras de Mamizou resonaron en su cabeza: ‘Queridas HiMEs… ustedes llegan hasta aquí…’ ‘Espero que entiendan los límites de su involucramiento en las vidas de otras personas…’ ‘Que ustedes metan sus narices en la recuperación de esa pobre víctima de Rizembool y en incluso conocer a sus parientes sobrepasa demasiados ámbitos que no les corresponden…’ …pensar que se trataba de alguien que Cho sí conocía…
“Lo mismo digo, Sakasaki-kun,” Komaeda asintió solemnemente. “Tengo mucho respeto por ti y no seguiría ningún pedido de Rizembool de lastimarte de alguna manera. Ni les diré que sé sobre el paradero de tu prima a nadie más.”
“Natsume-kun, lo siento, no supimos sobre lo serio de este asunto. Nunca lo veríamos como un chisme o algo que no merece seriedad, por supuesto que no,” dijo Tsumugi, apenado. “Pero por favor no seas injusto con todos aquí. No supimos que esto era lo que sucedía, definitivamente no había forma de saberlo sin información y en verdad todos lo sentimos, pero realmente lo más importante para nosotros es que tú estés bien. Es lo que nos ha traído hasta aquí, y ahora que nos enteramos de esto, queremos reponerte el amargo y ver qué podemos hacer por ti.”
“Tú…” Natsume le miró con recelo.
“Shisho~ lo siento mucho, Sora quiere ayudar, pero… ¿lo habré empeorado todo?” preguntó el pequeño con ojos suplicantes. “Perdón, en verdad, puedo ver tu color, esto es doloroso, estás molesto con todos, pero también te has sentido muy solo y no sé cómo arreglarlo. Sora… sólo quiere ser tan amable y bueno como siempre lo has sido conmigo, Shisho…”
“…” ahí estaba, el recordatorio que no podía quedarse molesto demasiado tiempo, no con ese rostro tan sincero y desconsolado de su querido kouhai. Natsume frunció el ceño con pesar. “No es justo, Sora.”
“¿Justo?” el pequeño rubio terminó teniendo sus cabellos revueltos suavemente por el pelirrojo.
“Tu magia es muy fuerte conmigo, me convences que todos aquí son sinceros y sí se han preocupado genuinamente por mí. También me siento mal por causarte ese rostro tan triste,” dijo con una sonrisa frustrada en lo que le acariciaba su cabeza. “Es una prima cercana a mí y a quien he admirado en ocasiones, por supuesto que estoy preocupado por ella. No sé qué entender de este desastre. Me pregunto si debo agradecer por el rescate o condenar a Hanasaki por el potencial HiME que ella tenía que la llevó a ser víctima de Rizembool. Tampoco puedo imaginar lo que le ocurrió para que no pueda despertar ahora, me inquieta siquiera pensar en ello. Todo es tan dudoso para mí…”
“Shisho…”
“Así que gracias por hacerme entender que estás aquí por mí, Sora. Eres el único quien ha estado enfocado en mi persona… heh, sonará egocentrista decirlo, pero tu preocupación por mí me deja saber que no le has prestado atención al lado escandaloso de todo esto.”
“¡Por supuesto que me preocupo por ti, Shisho!” declaro el pequeño, haciendo un puchero. “Pero es demasiado obvio, y todos compartimos el mismo sentimiento. Shisho, tú nos tienes de tu lado. ¡Sora ahora te hará más compañía que nunca!”
“Entonces, ¿dejarás de resistirte a nuestras prácticas?”
“¡Sí, ahora sé por qué lo necesitas! ¡Sora entiende que te estresó buscar el gimnasio, pero el ejercicio te hará muy bien! ¡Hay que entrenar!” dicho esto, el pequeño terminó por dar un sorpresivo abrazo al pelirrojo. “¡Y te abrazaré un montón hasta que entiendas que siempre te seré de compañía!”
“Oh, no con mucha fuerza, por favor…” Natsume se vio desubicado, pero su pequeño rayo de sol supo no estrujarle mucho y, luego de un suspiro, sonrió aliviado.
“Hehe, qué buen chico eres, Sora-kun, hagamos un abrazo grupal…” comenzó Tsumugi, pero Natsume le lanzó una mirada mordaz para mantenerlo alejado. “Ehh… tranquilo, Natsume-kun.”

Mientras tanto, los demás miraron a ese trío con alivio.

“Hehe, me alegro mucho. Natsume se ve más feliz,” Osaka sonrió ampliamente.
“No puedo ni imaginar por lo que está pasando, tenemos que visitarle más seguido,” dijo Ayesha.
“Sí, es la oportunidad perfecta para entrenar con ellos y aprender la repostería,” Nio asintió. “Será muy divertido.”
“…” Cho miró a aquella bella durmiente. Natsume fue tan casual en explicar su maraña mental a Sora, pero definitivamente era apenas un reflejo de cómo debía sentirse por dentro. Sí, se aseguraría de mantener su palabra y ver qué más podía hacer por él como una amiga y ajeno a todo el asunto entre las escuelas.

Ese instante siguió con un frustrado Natsume decidiendo recalcar su pedido de mantener el asunto cerrado y secreto, lo cual todos le aseguraron, y así pasaron a dejar a la internada descansar en lo que se retiraban de la habitación.


Buscando evitar un encuentro con Suzuka, Mamizou llevó a Norimune a una cafetería exclusiva para profesores y personal de Hanasaki U. Los dos pudieron encontrar una mesa disponible cerca de una de las amplias ventanas para disfrutar de un ligero refrigerio a plena luz del atardecer.

Luego de una simple conversación esperada entre dos trabajadores de una misma compañía con respecto a sus quehaceres, la investigadora se animó a tocar el tema de la más reciente HiME y así se puso al día sobre la última práctica que las HiMEs acababan de tener.

“Hoho, ¿en serio?” Mamizou alzó sus cejas con intriga y entretenimiento, para entonces reír un poco. “Fufu, no habría esperado que un poder tan inocuo como la invocación pudiera tener un efecto secundario tan problemático. Me apiado de ese pobre Key que quería ayudar.”
“También yo, pero ciertamente ha sido inevitable para un alma caritativa como tal. Los pequeños brotes de vida como esos jóvenes seguirán ayudándose de buena fe, y por más amargos que ello pueda darles no podríamos estar más orgullosos,” comentó Norimune, moviendo su taza de té con una cuchara para enfriarla.
“Pero olvidemos a los retoños un momento,” la pelimarrón apoyó su cabeza en ambas palmas y le miró con una sonrisa gatuna. “¿Cómo así el inocente y primerizo poder de una HiME te ha dado una crisis existencial? ¿Se trata realmente que temes esfumarte para siempre? ¿Crees que esa invocación sería tu condena?”
“¿Oh? ¿Será que mis preocupaciones te resultan llamativas?” el otro se mostró curioso y soltó su cuchara para prestar más atención a su acompañante. Sonrió con simpleza y se encogió de hombros. “¿Acaso la muerte no es un miedo primordial en los humanos también?”
“Hoho~ diría que un ser tan inexplicable como tú no la temería, pero ver esta incertidumbre reflejada en ti… no sé,” ladeó su cabeza juguetonamente. “Pienso que es adorable.”
“Es intrigante cómo palabras dichas con un tono tan encantador pueden hacerme una yaga por dentro,” comentó, sonriendo rendido.
“¡Vamos, Norimune, obviamente bromeo! Intenta verle el lado gracioso, por supuesto que no pienso que eres alguna abominación ni niego tus preocupaciones. Pero ya…” ella dio un suspiro y volvió a incorporarse. Sonrió comprensivamente. “Habría esperado que las armas o los Childs no tendrían problemas reapareciendo siempre y cuando sus HiMEs continúen activas como tales, haya alguna interferencia temporal o no. ¿Por dónde viene tu presente alarma?”
“Es verdaderamente simple de explicar, mi estimada,” él asintió y regresó a su acción de mover su té, a manera de fugar sus ojos. “¿Alguna vez has visto a Suzuka invocarme?”
“Pues no, hoho~ ya casi quisiera ayudarle a que pudiera hacerlo ya que paras no habido la mitad del tiempo que ella te necesita. Pero a la vez, sospecho que te gusta tu independencia.”
“Independencia es una palabra que no me puse a considerar, pero quizás tengas razón. Soy un padre muy negligente…” miró a Mamizou con una sonrisa frustrada. “Pero por más conveniente que esa imposibilidad sea para mis caprichos, ¿no crees que ello tenga algo que decir con respecto al vínculo que Suzuka y yo poseemos? Bouzu puede ser invocado por su aruji sin problemas, he leído de algunos casos donde incluso la invocación ocurre entre continentes. Sin embargo, no existe dicha habilidad entre mi hija y yo.”
“Hm, es un buen punto, ¿pero no crees que te estás saltando algunos pasos lógicos?” Mamizou alzó una ceja, con intriga. “No hay manera de afirmar que esta falta se debe a una débil conexión o que tu presente estado te condene a desvanecer si Kosuzu-chan te fuera a invocar, sin poder regresar. Por el reporte del muelle, sé que tú fuiste eliminado por un Rebel y reapareciste cerca de Suzuka poco después. ¿Acaso no invalida tus temores?”
“Es un parecer muy lógico, como lo esperaría de ti. No obstante, en esa situación, no hubo nada de por medio que directamente interfirió la conexión con Suzuka. No pienso que sean casos lo suficientemente parecidos.”
“Heh, me has regresado la misma lógica. Lo podemos ver así, aunque…” dio otro suspiro y sonrió casi refrescada. “Eres muy entretenido, Norimune. Pareciera que temes algo que no se puede probar, sin embargo, casi sospecho que tienes algún motivo muy válido por el cual no quieres tomar ningún riesgo, pero que te rehúsas en compartir.”
“Hmhm, puede que sean sólo delirios de un anciano como yo…” se encogió de hombros. “La edad me está alcanzando y con ella un sentimiento de soledad y abandono que me hace dudar de hasta lo más cierto en mi vida. Temo que mi conexión con mi hija se esfume irremediablemente y lo restante tras la invocación sea apenas un fragmento de mi persona que no sea de utilidad ni pueda repararse…”
“Hmm…” alzó una ceja. Casi sonaba a que quizás la muerte no era su verdadero temor.
“Pero oírme en voz alta pinta una imagen muy distinta a la que tenía en mi mente,” Norimune sonrió con humildad. “No sonará a más que disparates para ti. Eso me pasa por hablar con incertidumbre…”
“En cierta manera, pero… en fin…” Mamizou miró por la ventana. “Diría que podrías dejarlo como está ya que no hay manera de estar seguros, pero justo contamos con una mentora que puede leer y evaluar los vínculos de las personas. ¿Por qué no dejas que ella te estudie?”
“¿Perdón?” para variar, Norimune se vio casi en blanco. Claramente era algo que no había ni considerado.
“Sí, verás a Enmusubi emocionarse por saber que alguien requiere desesperadamente de ayuda con asuntos interpersonales. Es más, como el romántico que eres, ¿por qué no te apuras a volverte mejores amigos con ella? Si el amor es tan importante para ti, tiene todo el sentido.”
“Hmhm…” Norimune rió para sus adentros. “El amor sí es lo que me mueve todos los días.”
“Pero casi pareces no interesado,” observó Mamizou. Sonrió. Su acompañante continuaba siendo tan reservado como siempre. “Hoho~ hasta yo podría atarte a una camilla de hospital y hacerte una disección para comprenderte mejor. Podría demostrar que soy más científica que mágica por más que sea exHiME. ¿Te imaginas?”
“Fufu…” al oír ello, el rubio sonrió casi agradecido y aliviado. “Ha sido bueno hablar contigo. Puede que mi presente situación no haya cambiado en lo absoluto, pero me agrada oír cómo ambos decimos y no decimos cosas a la vez. Somos seres muy similares, y ello me ha hecho sentirme extrañamente comprendido.”
“Vaya…” Mamizou sonreía, pero sintió un tic en la ceja. “Es por decir cosas así que no puedo leerte en lo absoluto. Me pregunto qué querrás decir con tus palabras. Pero ya…” negó. “Asumo que no irás a pedirle auxilio a esa voluntariosa mentora.”
“Valoro mucho sus creencias y dedicación a las HiMEs, así que no quiero causarle ninguna inquietud. Sólo la importunaría si mi hija fuera la de la iniciativa.”
“Y Suzuka nunca se sumaría a ese tipo de cosas, claro,” se encogió de hombros. “Sí pienso que la edad te ha llegado de alguna manera, Norimune, pero por el hecho que eres testarudo como una mula a veces. Al menos en algo te pareces a tu susodicha hija.”
“También nos parecemos en nuestras destellantes apariencias. Aquel que conquiste el corazón de mi hija será muy afortunado.”
“Presiento que acabamos de tener una conversación inútil,” Mamizou dio un suspiro. “Tocando otro tema, ¿Suzuka te ha comentado sobre el evento entre universidades que ocurrirá aquí y en Rizembool?”
“Es increíble que los rivales compartan el rol de sede con tal de continuar con las apariencias. Lo que la sed de honor y renombre puede forzar en los humanos…” comentó Norimune, para entonces negar. “No, Suzuka no me ha dicho nada al respecto. Es más, sospecho que ella misma no querrá ser parte de algo así. Su mente está tan metida en pelear y ser HiME que buscará escaparse de esto de alguna manera.”
“Oh, no será posible, descuida. Presumo que Miranda no dejará que las HiMEs se desentiendan, en particular las revoltosas de hace pocos días. Por más que esto sea un evento común y corriente y a Rizembool también le convenga mantener la paz durante el mismo, nunca estaremos libres de algún posible Rebel que desee buscar problemas.”
“Y lo mismo pensarán en Rizembool de las HiMEs. Claro, una guerra fría, lo comprendo,” sonrió entretenido. “Me apiado por los peones que caen en el juego de los mayores.”
“Al menos Suzuka se entretendrá con vigilia dentro de un evento académico, pero también espero que le dé más atención a sus materias para variar.”
“Y yo también…” Norimune miró hacia el atardecer.
“…” Mamizou le observó atentamente. “¿Tienes algo en mente?”
“…no en particular, es sólo que…” dio un suspiro y regresó su atención al frente. Sonrió apenado. “No puedo evitar recordar lo que acabamos de evidenciar en el puerto. Esperemos que no haya secuelas de los sucesos, en especial en este evento lleno de gente normal.”
“Hm…” nuevamente, el otro no se explicaba. Le quedaba ignorar sus supuestos vacíos e inciertos comentarios como de costumbre. “Esperemos que no. Al menos podrías no tentar al destino a darnos la contra.”
“Fufu, tienes mucha razón, mis disculpas.”






Luego de salir de aquella habitación donde la chica inconsciente descansaba, el grupo se animó a parar por una cafetería en el primer piso del hospital a manera de reanudar el té que no habían podido tomar antes. Las bebidas calientes junto con los bocadillos dulces acababan de llegar.

“Hmm, está rico~” canturreó Nio, quien, pese a verse a gusto, pasó a dar un suspiro. “Pero no son tan ricos como los cupcakes de Natsume.”
“Nio, por favor sé considerada, no podemos demandar mucho de su amabilidad,” le corrigió su hermana, apresurada.
“¿Eh? Pero no lo hacía, era un cumplido.”
“Descuida, kotori-chan, me lo tomaré así,” Natsume sonrió indistinto y agitó una palma para restarle importancia. “Pensaba que precisamente estos postres son de buena calidad, por lo cual comparar mis pequeñas bombas caseras con estos es un honor para mí.”
“Me pregunto por qué siempre insistes que andas preparando un arma de destrucción cuando te pones a hacer repostería,” Kashuu alzó una ceja.
“Es sin duda una de las particularidades de Sakasaki-kun, aunque no dudo que realmente sea capaz de hacerlo,” Komaeda asintió con buenos ánimos.
“Eh… claro, nadie duda esa parte, pero…” el arma resopló y decidió dejar el asunto. “Y todavía no entiendo por qué no te hemos echado…” dijo en voz baja sin que nadie lo oyera.
“¡Shisho~ estos profiteroles están deliciosos!” exclamó Sora, contento. “¡Tienes que probarlos!”
“Oh, muchas gracias, Sora, pero en verdad no tengo mucha hambre,” el otro negó casi en aprietos.
“¿Eh? Pero si también quería que probaras los mazapanes,” Osaka se apenó un poco. Era evidente para todos que Natsume se encontraba bajo de energías por más tranquilo y cordial que se mostrara. Ante ello, Nio jaló disimuladamente a su hermana y luego de apuntar en una dirección, las dos se excusaron por un instante.
“…” Natsume alzó una ceja, pero Osaka volvió a demandar su atención.
“¡Pero igual que Sora-chan también te los recomiendo!” ella asintió un par de veces con muchas energías. “¡Son los favoritos de Cho!”
“Eh, pues…” la susodicha se avergonzó al ser metida en el asunto y sonrió incómoda. “S-sí me gustan los mazapanes, nunca he probado estos en particular, pero se ven muy ricos…”
“No te sientas en aprietos ni le hagas el favor a otros de contestar, koneko-chan,” Natsume se encogió de hombros y dio un suspiro. “En verdad no tengo apetito ahora. Podría empacar algunas cosas para llevar si ustedes no lo van a comer.”
“No necesitas ser tan considerado, Natsume-kun. Si lo dejas a nuestro apetito, quizás te dejemos sin nada,” dijo Tsumugi, entretenido.
“Tch, y te llamas nuestro supuesto senpai,” entonces, Natsume fielmente rompió su semblante para mirar al otro con fastidio y recelo. “Más bien me parece que te está surgiendo grasa que sobrepasa el filo de tu rostro. Sigue descuidando tu dieta y tendré que desgrasarte personalmente.”
“Ehh, te prometo que sí sigo todas tus instrucciones, Natsume-kun…” el otro mantuvo su sonrisa, aunque levantó ambas palmas a manera de rendirse.
“Hm, suena a que la abuelita no puede decir nada sin que Natsume se moleste…” Osaka se puso a pensar críticamente (?).
“Será cierto, pero Tsumugi sí hace comentarios que pueden tomarse a mal, casi parece que anda probando a Natsume, inconscientemente o no…” Kashuu se encogió de hombros.
“Haha~ pero Shisho parece más alegre. ¡Esto también lo ha animado mucho!” celebró Sora.
“Hehe, tú pareces muy al tanto del estado de tus senpais, me alegro mucho,” Komaeda asintió. “Por favor sigue cuidándolos como siempre lo haces.”
“¡Sí! ¡Sora no cree que puede igualar el cuidado que Shisho y senpai tienen conmigo, pero haré todo lo posible!” asintió efusivamente.
“En fin…” Natsume se apartó de la mesa y pareció a punto de ponerse de pie, aunque las hermanas Altugle justo regresaron.
“¡Natsume, esto es para ti!” Nio le extendió un ramo de flores que acababan de comprar de una tienda a la entrada del hospital.
“…” este lo recibió con ligera sorpresa. “Esto…”
“No tenemos manera de reparar nuestra falta de atino por lo de hoy, y también temo que sigamos metiéndonos en tus asuntos, pero…” Ayesha se vio incómoda de siquiera explicarse, aunque se armó de valor y asintió. “Eh, la nueva mentora HiME nos está haciendo practicar para coordinar nuestros poderes, así que quisimos regalarte unas flores especiales.”
“Sí,” Nio asintió. “Con mi poder las he hecho florecer incluso a los botones, y te durarán mucho más tiempo. Y con el poder de mi onee-chan las convertimos en flores sanadores. Pues…” bajó su mirada. “Sabemos que eso no va a cambiar el estado de tu prima, pero pensamos que tener unas flores así al costado de su cama podría darle buenas vibras… eso es todo…”
“…” Natsume miró dichas flores. Pellizcó el pétalo de una y vio cómo su presión pasó a borrarse en cuestión de segundos. Este frunció el ceño y dio un suspiro. “Esperaba no tener que pensar más en las HiMEs y su posible relación con mi pariente…”
“Ehh, p-pues…” Ayesha tocó sus índices entre sí, inquieta. “N-no pensamos en eso…”
“Pero… no puedo molestarme con unas flores ni con los deseos que vienen con estas…” sonrió con ironía. No podía decir que estaba del todo contento, pero eligiría apreciar ese esfuerzo imperfecto que la gente a su alrededor hacía por él. Miró a Nio. “Así que controlas las flores.”
“S-sí, las plantas, pero puedes imaginar que más practico con las flores…” ella se explicó.
“Entonces mi apodo de hana-chan te ha venido mejor de lo que pude imaginar. Bueno…” se puso de pie, y terminó por lanzarle ese ramo a Tsumugi.
“¡Ah!” este se asustó por ello, pero terminó por recibir las flores. “¿Natsume-kun?”
“Hana-chan dice que son flores sanadoras. ¿Sientes que te alivia el rostro del puñetazo que te di?” le preguntó mirándole casi como un insecto.
“Oh, déjame ver…” Tsumugi acercó las flores a su mejilla y sonrió un poco. “Hehe, puedo sentir un ligero calor… sí me alivia… y las flores huelen deliciosas…” dio un gran respiro. “Muchas gracias, Natsume-kun…”
“No seas tonto…” entonces, Natsume le arrancó las flores y de paso le dio un leve lapo a manera de enseñarle una lección. “No son para ti, ni andas internado en un hospital, por ahora al menos. Voy a llevar las flores al cuarto de mi prima, ahora vuelvo…” comenzó a irse, pero entonces se detuvo y se dio media vuelta. “Koneko-chan, ¿podrías acompañarme?”
“¿Eh? S-sí…” Cho se confundió, pero de inmediato asintió y le dio el alcance, al igual que Kashuu. Ella apenas vio a Ayesha acercarse a Tsumugi para sanarle directamente, y se concentró en el sutil aunque demandante pelirrojo que esperaba su compañía.



“Pueden tranquilizarse, no los llamé para continuar reclamándoles,” comentó Natsume, en pleno camino hacia arriba por las escaleras.
“Igual imagino que estamos aquí por un motivo,” observó Kashuu.
“Koneko-chan fue la invitada, no tú, pero entiendo que tú eres su permanente plus one así que me da igual que nos hayas seguido,” se encogió de hombros. El pelirrojo pasó a mirar detrás del par con algo de juicio. “Pero tú no cuentas, Rebel. ¿Por qué nos sigues?”
“Lamento haberme metido a voluntad propia, entiendo que no tengo las mismas calificaciones que mi HiME, aunque si van a hablar del tema del puerto, supuse que podría ser de ayuda,” se explicó Komaeda, sonriendo incómodo.
“Eh, no tenemos que volver a tocar eso si Natsume no quiere…” comenzó Cho.
“Pues, quisiera igualmente darle la contra a tu Rebel, pero sí se trata de eso,” Natsume miró a Cho. “Noté cómo perdiste el balance al momento de ingresar al cuarto de mi pariente. Parece que su mera imagen te ha regresado malos recuerdos.”
“Es… un poco más complejo que eso, pero podría decirse…” la HiME asintió.
“Ya veo, entonces me correspondería disculparme contigo, koneko-chan, por traer este tema de vuelta ya que te encuentras indispuesta de siquiera pensarlo…”
“Ehm, gracias por la consideración…”
“…es lo que diría normalmente, sin embargo, considero que metiches como ustedes me deben al menos algunas explicaciones de lo sucedido en ese fatídico muelle que los trae tan consternados,” concluyó Natsume, ahora con una voz más demandante y ojos afilados.
“…” Cho se intimidó un poco.
“Ehh, veo que Sakasaki-kun no nos perdonará por un buen tiempo…” Komaeda rió incómodo.
“Ya, te podemos explicar algunas cosas, pero deja de antagonizar a mi aruji, por favor,” dijo Kashuu, a regañadientes.



Esa conversación los llevó de regreso a esa habitación, donde Natsume cambió las flores puestas por las enfermeras por el vistoso ramo preparado por las hermanas Altugle.

“Entonces…” este retrocedió un par de pasos para apreciar la organización de las flores. Luego de aprobar su arreglo, asintió y llevó una mano a su mentón. “…ustedes la encontraron casi adjunta a un objeto que por poco y te quita la vida, koneko-chan.”
“…” Cho desvió su mirada. Por más que lo sabía y lo había experimentado personalmente, nunca había hecho la conexión de cómo una chica en coma estuvo tan cerca de esa caja tan peligrosa. “Es ahí que me pregunto lo que Tenshi dijo, lo que le comunicó su Rebel…”
“…que lo que te pasó a ti le pasó a mi prima, que por eso no puede despertar… o algo así,” Natsume se mantuvo pensativo y ensimismado.
“Es un poco extraño pensar que declaraciones así sean ciertas, o sea, puede que ese Rebel apenas supo que esa caja era tan peligrosa y usó ese conocimiento para intimidar a su oponente,” comentó Komaeda, alzando su mirada.
“Pues, es cierto que no tenemos ninguna confirmación de todo esto…” Kashuu dio un suspiro.
“Pero a la vez, vale considerarlo, ¿verdad?” el peliblanco sonrió casi esperanzado. “Es decir, puede que sí haya algo de cierto, que ese Rebel tenga más que ver con el asunto como para ser un experto en ello. O sea, él mismo decidió salvar a Cho cuando se expuso al objeto, y supo muy bien cómo hacerlo.”
“También está el hecho que la caja intentó robar la sangre de koneko-chan y fue este Rebel quien se la pudo regresar. Hay un ‘elemento’ en común ahí, podríamos decirlo…” Natsume dio un pesado suspiro. Se dio un facepalm. “No sé por qué me molesto en siquiera considerarlo. Averiguar más del asunto sólo me ha dado más preguntas que no puedo resolver. No hago más que condenarme a seguir divagando sin punto alguno.”
“Lo siento, quisiera poder saber más de esto…” dijo Cho, cabizbaja.
“Suena a que tú también lo pasaste muy mal, koneko-chan, no te daré más peso,” Natsume negó. “Con tu Rebel como testigo, hay la prueba que efectivamente te quedaste vacía de sangre al menos unos segundos. El hecho que sigas con vida y apenas con una leve incompatibilidad no es nada menos que un milagro.”
“Yo también sentí que desfallecía, fue indudablemente demasiado cerca,” Kashuu negó. “Pero… por más que ese Rebel nos ayudó, no es alguien en quien podríamos confiar. Para empezar… ni sabemos cómo luce o cómo se llama.”
“Es verdad que tuvo demasiado cuidado de siquiera mostrar su rostro…” Komaeda lo meditó. “De todos modos, si se fuera a investigar al respecto, es un buen punto de inicio, ¿verdad?”
“Lo sería para quienes lo hagan. Que yo investigue sería igual a meterme en esta guerra, lo cual he declarado que no pienso hacer,” afirmó Natsume. “Quiero saber qué ha ocurrido aquí, pero no pienso buscar contactos problemáticos en Rizembool.”
“Ya he expresado varias veces que su habilidad lo convertiría en un Rebel de primera, Sakasaki-kun,” comenzó el peliblanco.
“Cuidado con lo que dices,” dijo el pelirrojo.
“Pero pienso respetar su decisión, así que… si yo fuera a hacer mi propia investigación para averiguar más de lo sucedido a su prima, definitivamente compartiré lo que encuentre con usted,” concluyó Komaeda, asintiendo. Notó cómo Natsume para variar le miró fijamente. “Entonces, ¿cuento con tu permiso?”
“¿Investigar en Rizembool?” Cho se sorprendió. Ello, por más que no tenía una muy clara idea, sonaba a peligroso hasta para un Rebel promedio. “¿Es seguro hacer algo así?”
“No veo por qué no, soy un Rebel y en parte quiero poder conocer mejor a esos Rebels deslumbrantes de ese día. También, si puedo sacar algo de utilidad para Sakasaki-kun, lo consideraría un éxito rotundo,” afirmó el peliblanco, de buenos ánimos.
“Pues… si tanto quieres hacerlo, no te detendré. Admito que es algo que yo mismo no podría hacer, así que me es de utilidad,” Natsume se encogió de hombros, con una actitud aparentemente indistinta. “Es más, me atreveré a decir que, si eres capaz de encontrar algo verdaderamente útil, te deberé un favor. Y no lo digo con trivialidad.”
“Ah, ese sería un gran honor. Ahora no puedo ser yo quien diga cosas sin base,” Komaeda se alarmó y pasó a verse decidido. “Así será, prometo que buscaré algo de utilidad y le ayudaré a encontrar las respuestas que tanto espera.”
“Oye, aruji…” Kashuu pasó a susurrar al oído de su HiME. “¿Está bien que dejemos que alguien como Natsume le deba un favor a tu Rebel?”
“Ehh… si lo pones así…” Cho sintió escalofríos. Sólo le quedaba esperar que, cual sea ese posible favor, no tuviera nada que ver con ella.

Todavía había mucho misterio rondando el asunto, pero pese a la incertidumbre, también reinaban las ganas y la iniciativa de hacerle frente y lidiar con todo lo posible.

Y por mientras, les tocaba continuar con el día a día en medio de la venidera actividad de la universidad, lo cual les brindaría de un descanso muy necesitado del caos del conflicto… o al menos eso esperaban.


Mimi Tachikawa

Hoi hoi minna aqui les dejo fic :

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El sol comenzaba a ponerse, bañando la ciudad con una luz dorada que transformaba los edificios en siluetas resplandecientes. En el corazón de esta vibrante urbe, Tsubasa estaba terminando de hacer uno de sus experimentos. Con una energía contagiosa que solía desbordar a quienes lo rodeaban, estaba pensando en preparar una cita especial para Kobato, la chica que había capturado su corazón.

Para Tsubasa, Kobato brillaba con el sol del atardecer, su presencia era como un remanso de paz en medio del bullicio de la vida cotidiana. Tsubasa sabía que hacerla feliz era una misión muy importancia para él. Por eso había planeado dicha cita con gran esmero.

El primer paso en su plan fue la elección del lugar. Había decidido llevar a Kobato a un pequeño jardín botánico en las afueras de la ciudad. Era un lugar que ofrecía tranquilidad y belleza, con senderos rodeados de flores y árboles frondosos. Quería que la cita tuviera un toque romántico y sereno, que se ajustara a la delicada personalidad de Kobato.

A medida que el reloj avanzaba, Tsubasa se encontraba en la entrada del jardín botánico, ajustando los últimos detalles.

Había preparado una pequeña manta sobre el césped y había colocado una cesta de picnic cuidadosamente llena de bocadillos que Kobato disfrutaba. La cesta contenía una selección de frutas frescas, sandwiches delicados, y una botella de limonada casera. Además, Tsubasa había traído un par de pequeños experimentos y un pequeño altavoz para música suave.

El tiempo pasó rápido y, al fin, Kobato llegó, y Tsubasa no pudo evitar sonreír al verla. Ella llevaba un vestido floreado que se movía suavemente con la brisa, y su cabello castaño caía en cascada sobre sus hombros. Sus ojos brillaban con curiosidad y emoción mientras se acercaba.

-Hola, Tsubasa - saludó Kobato con una sonrisa cálida.

-¡Hola, Kobato! - dijo Tsubasa, conteniendo su entusiasmo. Estoy muy contento de que hayas venido.

Mientras caminaban juntos hacia el lugar preparado, Tsubasa notó que Kobato parecía estar disfrutando de cada rincón del jardín. Se detuvieron a admirar una pequeña fuente rodeada de lirios en flor, y Kobato se inclinó para oler una de las flores.

-Este lugar es muy hermoso - dijo Kobato con una sonrisa. -Es un muy hermoso lugar, me gusta mucho-.

- Lo pensé especialmente para ti - respondió Tsubasa con sinceridad. Quería que fuera una experiencia tranquila y especial.

Una vez que llegaron a la manta, Kobato se acomodó y Tsubasa comenzó a sacar la comida de la cesta. Mientras preparaba todo, Kobato lo miraba con admiración. Tsubasa había puesto mucho esfuerzo en cada detalle, desde la selección de la comida hasta la forma en que había organizado todo.

-Nunca había tenido una cita como esta antes - admitió Kobato, mirando a su alrededor. Todo está perfecto.

-Me alegra que te haya gustado -dijo Tsubasa, sonriendo.

Después de disfrutar de una comida deliciosa, Tsubasa propuso dar un paseo por los senderos del jardín. Mientras caminaban, conversaron sobre sus intereses y sueños. Kobato hablaba con una dulzura natural, y Tsubasa se sentía cautivado por su calidez.

-Siempre he soñado con viajar por el mundo y ver todas las maravillas que hay allá afuera - dijo Kobato, con una chispa de emoción en sus ojos. -¿Y tú, Tsubasa? ¿Cuál es tu sueño?-

Tsubasa pensó por un momento antes de responder.

-Mi sueño es ser alguien que pueda hacer felices a los demás con mis inventos —dijo con una sonrisa-

Kobato lo miró con admiración y asintió.

-Estoy segura que todo te va a ir todo bien Tsubasa, ya que eres una de las personas que da felicidad así como me has hecho sentir hoy-

El paseo continuó y, al caer la noche, el jardín se transformó en un lugar mágico. Las luces de los senderos comenzaron a brillar suavemente, creando una atmósfera romántica. Mientras exploraban, Kobato notó un árbol particularmente hermoso, con ramas que se extendían hacia el cielo y hojas que reflejaban la luz de las lámparas cercanas.

-Es un árbol precioso - dijo Kobato, acercándose al árbol con una expresión de fascinación. -Nunca había visto un árbol  tan grande y majestuoso.

Tsubasa la observó mientras ella se detenía frente al árbol, admirando sus detalles. Sin previo aviso, Kobato empezó a cantar suavemente. Era una canción suave y melódica que parecía fluir de su corazón. Su voz, clara y emotiva, se entrelazaba con el suave susurro de la brisa, creando una atmósfera mágica alrededor del árbol.

Tsubasa se quedó paralizado, completamente cautivado por la belleza de la escena. La forma en que Kobato cantaba, con una serenidad y un amor que se reflejaban en cada nota, lo dejó sin palabras. La voz de Kobato tenía el poder de tocar el alma, y Tsubasa sintió que ese momento se estaba convirtiendo en un recuerdo imborrable.

-Es una canción maravillosa - dijo Tsubasa finalmente, cuando Kobato terminó. -Tu voz es tan hermosa como los ángeles-

Kobato sonrió tímidamente y se sonrojó un poco.

-Gracias, Tsubasa. Esta canción es especial para mí. Me gusta cantarla cuando estoy en un lugar que me inspira-.

Tsubasa se acercó a ella y tomó su mano con delicadeza.

-El árbol no es el único que es especial hoy - dijo. Tú has hecho que esta noche sea mágica.

Kobato lo miró con ternura, y en sus ojos había una mezcla de gratitud y cariño. La conexión entre ellos se sentía más fuerte que nunca, y la atmósfera mágica del jardín parecía intensificar esos sentimientos.

-Estoy tan feliz de estar aquí contigo- dijo Kobato.

Tsubasa la miró a los ojos, y su corazón latía con fuerza. Se inclinó lentamente hacia ella, y Kobato, sintiendo el acercamiento, no se echó atrás. Había una comprensión mutua, una sensación de que el momento había llegado.

Con una suavidad que desmentía la intensidad de sus emociones, Tsubasa acarició la mejilla de Kobato. Sus dedos se deslizaron con ternura, y su mirada se encontró con la de ella. En un movimiento lento y delicado, se acercó aún más, hasta que sus labios se encontraron en un beso dulce y suave.

El beso fue breve pero significativo, un toque ligero que hablaba de sus sentimientos profundos. Kobato cerró los ojos y se entregó completamente al momento, sintiendo cómo el calor de Tsubasa la envolvía. Tsubasa, por su parte, se sintió lleno de una felicidad inmensa al sentir el contacto de los labios de Kobato contra los suyos.

Cuando se separaron, ambos se miraron con sonrisas tímidas pero llenas de amor. El mundo parecía haberse reducido a ese instante compartido, y en el silencio que siguió, se sintieron más conectados que nunca.

- Esa fue una forma maravillosa de sellar la noche- dijo Kobato, su voz aún llena de emoción.

-Sí - respondió Tsubasa. -No puedo imaginar un momento más perfecto-.

Con el corazón aún palpitante, Tsubasa tomó la mano de Kobato y la condujo hacia un rincón del jardín que había preparado especialmente para ellos. Había dispuesto una pequeña fogata y unas almohadas alrededor, creando un ambiente acogedor y cálido. La luz de las llamas parpadeantes añadía un toque de magia al lugar, y el suave crepitar del fuego era el complemento perfecto para la serenidad de la noche.

-Quería que termináramos la noche aquí- dijo Tsubasa. -Pensé que podríamos charlar un poco más y disfrutar de la compañía del uno al otro-.

Kobato se sentó sobre una de las almohadas y miró a Tsubasa con una sonrisa.

- Es perfecto - dijo. -Gracias por hacer todo esto-.

Se acomodaron juntos junto al fuego, compartiendo historias y risas. Hablaron sobre sus esperanzas para el futuro, sus sueños y las pequeñas cosas que les hacían felices. Cada palabra, cada gesto, fortalecía el vínculo que habían construido durante la noche.

La conversación fluyó de manera natural, y antes de que se dieran cuenta, la luna ya estaba alta en el cielo, iluminando el jardín con su luz plateada. Tsubasa, sintiendo el momento perfecto, se volvió hacia Kobato.

- Hay algo que he querido decirte - dijo con un tono más serio. -Desde que te conocí, he sentido que mi vida tiene más color. Eres una persona increíble, y me siento afortunado de tenerte a mi lado-.

Kobato lo miró con ternura, y sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad.

-Tú también has traído mucha alegría a mi vida - dijo. No sé qué depara el futuro, pero estoy emocionada por compartirlo contigo.

La noche continuó y, mientras las estrellas brillaban en el cielo, Tsubasa y Kobato se encontraron envueltos en una profunda conversación. La conexión que habían forjado era palpable, y ambos sabían que esta noche sería un recuerdo que atesorarían siempre.

Finalmente, cuando el fuego comenzó a extinguirse y el frío nocturno se hacía más notorio, Tsubasa y Kobato se levantaron para regresar a la entrada del jardín. La despedida fue llena de promesas no dichas y miradas llenas de cariño. Sabían que lo que habían vivido era solo el principio de algo hermoso.

-Gracias por una noche inolvidable - dijo Kobato, abrazando a Tsubasa suavemente.

- Gracias a ti por ser parte de ella - respondió Tsubasa. No puedo esperar para compartir más momentos contigo.

Con una última mirada al jardín iluminado por la luna, Tsubasa y Kobato se dirigieron hacia el exterior, sabiendo que su cita había sido más que especial. Habían creado recuerdos que durarían toda la vida, y su conexión solo había comenzado a florecer.

La ciudad continuó su ritmo frenético, pero en el rincón de un jardín botánico bajo un cielo estrellado, dos corazones se habían encontrado y comenzado a bailar al ritmo de un nuevo y hermoso capítulo en sus vidas.

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