Y todavía no llego a las olimpiadas pero ni bien termine la segunda mitad de este fic estaré lista (...)114.1.
“…eso es todo lo que tengo por reportar, Orochi-sama.”
Kokin acompañaba a su superior en una caminata en el área subterránea del centro de operaciones. El líder de esa facción había andado oyendo los múltiples puntos hechos, aunque no se le había dirigido, al no haber punto de hacerlo.
“Tal parece que el departamento de investigación ya ha generado un protocolo para tratar con dicho orphan líquido, por más que todavía no puedan comprender la lógica detrás de su ser,” concluyó aquel jefe, con una sonrisa simple y traviesa, aunque recatada, y su tono de voz melodioso y perverso. “Pero comprender los detalles nunca había sido el objetivo principal, por lo cual no es necesario prolongar nuestro periodo de prueba.”
“Tiene razón…” Kokin asintió cadenciosamente, con sumo respeto. “Ya hemos recibido confirmación que, ante cualquier imprevisto severo, serán los previos encargados quienes nos brindarán de su ayuda.”
“Sin embargo, no creo que sea algo que tengamos que temer. De pensar que no sería capaz de contener a mi objetivo principal, no habría pedido que lo liberen,” declaró sin borrar su sonrisa. El pasillo oscuro dio lugar a un área más iluminada y el inicio de cuartos blindados que carecían de ventanas. “Ahora lo último… es esperar a que los niños terminen de jugar.”
“…” Kokin dejó de avanzar. “Me preocupan. Esta bestia no tiene precedentes para ellos.”
“El kitsune me trae sin cuidado, es ahora que debe probarnos su valor,” continuó Orochi, quien miró al otro de reojo por encima de su hombro. “Hanjin, en cambio, podría sobrepasar sus límites, y dudo poder reemplazarlo con facilidad. Pero no me inquieta…” regresó su atención a su camino y siguió avanzando. “Nuestra joven naga, por más frívola que parezca, los mantendrá a salvo. Nuevamente, si no vale mis expectativas, le viene bien perecer a un peligro tan ínfimo.”
“Entiendo…” dijo levemente descorazonado, y continuó.
…
“Tch…” Hakuzosu saltó para apartarse del monstruo que había sido instruido derrotar. Este tenía forma de una chica, con piel gris, cabellos largos desbaratados y colmillos y garras además de unos penetrantes y brillantes ojos rojos que desmoralizarían a cualquiera. El kitsune llevaba bastante tiempo tratando de atacar y derribarla, pero era un ser invencible. “¡AAAHHH!”
Llegó a propinarle un zarpazo en su pecho que desgarró considerablemente a ese demonio, pero el mismo pasó a regenerarse en el acto y pretendió contratacar. Fue entonces que Hanjin se puso en medio para batallar con ese raro oponente.
“¿Qué… demonios… se supone que es…?” Hakuzosu jadeaba en lo que recobraba sus energías. Miraba atentamente al pelirrosa pelear, pero no podía ver ninguna apertura… o más bien, había muchas que el otro claramente aprovechaba, pero ningún daño infligido duraba más que segundos. No había cómo resolver la tarea que se le había sido dada… y toda idea de cumplir con su labor desapareció de su cabeza al ver a Shiyoon a poca distancia mirando a las musarañas. “¡¿Ahh?! ¡¿Qué andas haciendo desentendiéndote?! ¡También tienes que pelear!”
“Oh, hola, Haku. ¿Necesitas algo?” este se despertó y se vio animado como siempre.
“¡Tsk, no me pruebes, miserable!” le agarró de su camisa con un puño. “Aquí nosotros estamos bajo peligro y tú no nos ayudas en nada.”
“Es que parece que lo tienen todo bajo control, así que decidí actuar de supervisor…” comenzó, pero el iracundo orphan le agarró de los cabellos y le giró a ver el momento en que Hanjin pudo realizar un corte mortal en ese monstruo, para nuevamente observarlo regenerarse ileso.
“¡¿Qué mierda de esto te parece bajo control?! ¡Si tú no te sumas a matar a esa endemoniada yo mismo te asesinaré aquí y ahora!”
“Ya, descuida, sí haré mi trabajo, sólo que yo funciono a mi propio ritmo…”
“¡Déjate de tonterías!” le gritó a todo dar. El peliblanco se distrajo un corto instante en que Hanjin tuvo que apartarse del monstruo y este por poco y arremete contra este.
“¡Oh! Ten cuidado,” Shiyoon le hizo un relativo favor a Hakuzosu de empujarlo con fuerza para hacerle evadir un certero ataque. Acto seguido, al tener al enemigo en frente, alzó sus palmas y retrocedió unos pasos. “Ah, perdón, con permiso…”
“¡Miserable, deja de huir!” gritó el kitsune y vio cómo ese ser se apresuró a atacarle. Este no llegó al peliblanco ya que Hanjin nuevamente procuró atacar.
“…no confíes en él. Ya lo sabes…” susurró Hanjin al orphan, luego de parar el zarpazo del monstruo. “Es uno de los seres menos confiables que existen.”
“O-oye, no tienes que ser tan duro…” Shiyoon rascó su nuca. “En serio ando intentando entender lo que Samara anda haciendo.”
“¿Quién es Samara? ¡No te desconcentres!” reclamó el kitsune.
“¡Oh, de la película el aro! Verdad que tú no ves nada de eso, pero tengo que hacértelo ver algún día. Es que este monstruo tiene cara de llamarse Samara.”
“¡¿Qué tonterías dices?!”
“Tampoco le des cuerda…” Hanjin volvió a intentar otro ataque, pero esta vez ese ser pudo interceptar su ataque y estuvo por atacarle en su mero centro.
Fue ahí que dicha pelea inútil llegaría a su fin. En una fracción de segundo, Shiyoon se apareció frente a él, y con un ataque preciso y contundente partió a ese monstruo en dos. Este principal ataque dio lugar a pequeños cortes que rebanaron a la bestia, la cual tardó un poco más en volver a regenerarse por completo.
“…” Hakuzosu se vio inconforme. Era frustrante ver a aquel payaso desconsiderado saber precisamente qué hacer en los momentos más importantes.
“Ah, parece que te retrasaste un poco, ya debes estar cansándote, Hanjin, lo siento,” luego de su hazaña, Shiyoon regresó a su dejada actitud de siempre. “Es que sospecho que el jefe me mataría si algo malo fuera a ocurrirte.”
“…” el pelirrosa le ignoró y volvió a prepararse a responder a ese monstruo que estaba pronto a terminar de regenerarse. “Hiciste algo distinto… todavía no se ha recobrado del todo.”
“¿Hm?” el otro alzó sus cejas.
“Si finalmente estás dispuesto a pelear, te abriré camino, Shiyoon.”
“No, creo que… ya terminamos aquí, ¿no es así?” Shiyoon miró hacia una pared que servía como una ventana. En ese instante, una caja insospechada en un rincón del cuarto se activó y aquella mujer endemoniada se deshizo en líquido y fue absorbida completamente por aquel cubo. Este artículo plateado y con luces celestes pasó a verse manchado de sangre, tal y como en un inicio.
“…” Hakuzosu pudo oír la puerta abrirse y vio el ambiente de ingreso de esa habitación, donde estaba su superior y el ayudante.
“Me sorprende que hayas podido oírnos más allá del aislamiento, Shiyoon,” comentó Orochi como si fuera un dato curioso, aunque trivial.
“Se les ve cansados, buen trabajo a los dos,” Kokin se dirigió a Hanjin y el orphan. “Enseguida les pediré un refrigerio.”
“Hehe, bien por ustedes, pero veo que ando perdiendo credibilidad a un ritmo alarmante,” observó el pelimarrón, sonriendo incómodo.
“Sería más simpatía, tu credibilidad no ha variado a mi parecer,” observó Kokin, inmutado.
“Ehh…” sintió un tic en la ceja. “Eso no se oyó muy bueno…”
“Nuestra rebelde naga no estuvo perdiendo el tiempo. Es más, considero el ejercicio terminado por su estancia en la pelea,” Orochi sonrió malignamente, con intriga. Miró de reojo a los otros dos. “Lo notaron, ¿no es así? Su enemiga les asediaba a ustedes dos únicamente. Batallaban contra un ser sediento de sangre, caótico, antagonista. No obstante, no mostró agresividad a alguien quien tampoco le reciprocó. Su compañero les usó para probar los límites de pasividad de esa bestia, y tal parece que tomó ser atacada sin importar cuánto estorbo le fue hasta entonces. Es una contradicción, una tontería, pero igual fue una prueba hecha que corrobora los estudios de mis científicos.”
“Eh, gracias por el halago, pero siendo sincero sólo probé por cuánto tiempo no sería atacado por pura curiosidad…” admitió Shiyoon, sonriendo incómodo. “Qué bueno que funcionó, pero reconozco que fue algo irresponsable de mi parte…”
“Tch, imbécil…” susurró Hakuzosu, impaciente. No creía que un sonso como él haya tenido algún plan maestro fuera de su usual pereza y falta de seriedad.
“Orochi-sama, hemos fallado en eliminarlo,” Hanjin se le dirigió cabizbajo y atento. “¿Será necesario repetir el intento?”
“No esperé que ustedes pudieran cumplir con mi pedido, esta fue una prueba de carácter de su oponente, un intento de entender cómo funciona ante una situación bélica, por lo cual les pedí que fueran seriamente. He sacado lo que he podido observar y la misma grabación de este recinto,” Orochi llevó una mano a su mentón y ensanchó su sonrisa maligna. “Lo demás me corresponde a mí personalmente. Cumplieron su función de ahora, pueden irse.”
…
“Hmhm~ qué genial acabar con el trabajo de hoy, casi me siento como niño en feriado~” canturreó Shiyoon, estirando sus brazos hacia arriba. “Ahh, iré a darme una vuelta por la ciudad.”
“Oye…” el peliblanco apretaba los dientes. “¿Tenías que hacernos ver mal?”
“¿Hm? ¿A qué te refieres, Haku?”
“¡Es Hakuzosu para ti! Tsk…” le miró con reproche y frustración. “¿Habías entendido que no teníamos que derrotar a ese monstruo?”
“Pues, creo que tuvo sentido luego de un rato. Sea porque es un ser raro que no puede matarse fácil y buscar cómo destruirlo estando en nuestra posesión parece inútil. O tal vez el hecho de pedirnos a nosotros tres con poca experiencia críptica hacer algo potencialmente muy peligroso, cuando hay más gente por encima de nosotros que habría encontrado alguna solución…” lo meditó con su vista al techo, para entonces sonreír despreocupado. “Haha, no, creo que no lo pensé tanto, sólo me pareció que había algo de por medio y tuve curiosidad por ese ser para observarlo de lejos. Eso es todo, en serio.”
“Eres tan fastidioso, no confío en ti,” Hakuzosu le miró con recelo y pasó a dirigirse a Hanjin. “¿Acaso a ti no te molestó? Nosotros hicimos todo el trabajo y te hizo verte débil.”
“Él no me hizo verme de ninguna manera…” concluyó Hanjin, con su rostro ligeramente desviado como si estuviera aburrido de la vida entera. “Shiyoon sólo es capaz de hacerse ver mal a él mismo. Y no me importa…”
“¿No te importa que nos haya ocultado su hallazgo?”
“No lo llamaría hallazgo, pero igual, no me importa. No me importa ese monstruo, no me importa entenderlo. Es importante para Orochi-sama por algún motivo. Que así sea, pero esa idea tampoco me concierne en lo absoluto…”
“Ehh…” Hakuzosu se inquietó por esas palabras. Casi se olvidó de su previo fastidio.
“Classic Hanjin, no te preocupes por él, Haku,” Shiyoon se encogió de hombros. “Kokin dice que les espera la merienda arriba, pero si quieren les invito algo por su trabajo~”
“No me interesa,” Hanjin frunció el ceño.
“Primero muerto que ser alimentado por ti,” espetó el orphan.
“Ahh, en verdad lo lamento, yo quiero llevarme bien con ustedes, pero veo que no les consideré lo suficiente…”
“…” Hakuzosu comprimió sus puños. Entonces, este avanzó un poco más para así pararse frente a los otros dos, quienes se detuvieron. En particular, apuntó al pelimarrón. “Veo que nunca harás sentido y pierdo mi tiempo hablándote, pero declaro aquí mismo que no me seguirás haciendo ver mal,” afiló sus ojos y sonrió desafiantemente. “Le demostraré a nuestro jefe y a todos los demás que soy mucho más que un simple orphan, y más que alguien insufrible como tú.”
“Pues, ¿como digas…?” Shiyoon se impresionó y sonrió frustrado. “Eh, suerte con eso, con esa actitud sí lo lograrás.”
“Tsk, no sé por qué pierdo mi tiempo, eres un tonto,” se impacientó, pero decidió ignorarle y se fue caminando más rápido.
“Ahh, Haku es un niño, no sé por qué piensa que alguien como yo es digno de tener un rival, soy también un novicio en este lugar,” observó Shiyoon. Este notó que Hanjin ya se había puesto a caminar. “¡E-espera!”
“No entiendo por qué tengo que hacerlo…” Hanjin había regresado a su andar distraído como quien paseaba por el parque.
“No tienes que, pero sí somos como aliados. En serio lo siento, estuviste cerca de salir lastimado.”
“No te culpo, hiciste lo que tenías que hacer…” dijo indistinto.
“En verdad sí eres muy paciente conmigo. ¿Seguro que no quieres que te convide algo?” le vio mirarle con fastidio. “Ya, está bien, no te ofrezco más, lo siento,” este de nuevo dejó de mirarle. “Y gracias por cuidar de Haku. No puedo ni imaginar cómo será estar en su posición de orphan.”
“No lo cuidaba, sólo trabajamos juntos…”
“Pero en serio, imaginar que hay seres con inteligencia que no tienen la vida dada por sentado, me siento un poco mal por él,” dio un suspiro. “Es como imaginar que, si pierdes la vida, nada sería distinto.”
“No creo que nada sería distinto si tú no existieras tampoco…” divagó.
“O-oye… tus palabras duelen mucho más que todos los ataques de Haku…” Shiyoon se lamentó. Quizás ya se había ganado mucha antipatía del callado. Aun así, conociéndolo, tal vez Hanjin lo había dicho de una manera neutral y general.
De todos modos, quizás era lo mejor para Shiyoon no almorzar con nadie ese día.
…
Habían sido ya algunas semanas, pero Cho finalmente pudo ir a visitar a Natsume en su laboratorio en Rizembool. Ella llegó acompañada de Kashuu, Osaka, Ayesha y Nio luego de una práctica de Switch. Sin embargo, ni bien llegaron, comprendieron que dicha ‘práctica’ había más significado una sesión de videojuegos.
“Admito que por un momento pensé que se habían olvidado de nosotros, koneko-chan, kotori-chan,” dijo Natsume, quien traía una bandeja de galletas recién salidas del horno. El pelirrojo se mostraba sosegado y sonreía con tranquilidad como era usual, pero detrás de sus ojos perspicaces, había indicios de cansancio y quizás un poco de frustración.
“Por supuesto que no, realmente estamos en deuda con usted por siempre ser tan buen anfitrión y la ayuda que le ofreció a Cho a fines del semestre pasado,” Ayesha rió con torpeza, como si reaccionara a una ocurrencia.
“Hehe, es realmente imposible de olvidar,” Cho sonrió incómoda. Mentía un poco ya que a veces ese despair parade llevado a cabo por Natsume se le escapaba de la mente, pero sólo bastaba un pequeño recuerdo para recordarlo con claridad. Definitivamente les había dado una mano. “Más bien siento que apenas pudiéramos traer los refrescos.”
“En cierta forma me hacen un favor de vaciar mi refrigeradora de algunos alimentos acumulados, pero les aseguro que todo está en buen estado…” dicho esto, Natsume dio un pesado suspiro, del cual no se recobró con tanta rapidez, al punto en que su sonrisa se desvaneció brevemente.
“¡Ah!” Osaka exclamó alarmada. “¿Qué te pasa, Natsume? ¿Te sientes bien? ¿Estás cansado? ¡Tenemos que hacerte un despistaje!”
“Eh, no, no, no es nada. Sólo… ando cansado,” sonrió frustrado. “Y admito que esperaba con algo de ansias realizar la práctica, pero Sora se negó, por algún motivo…”
“¿Por qué?” Nio ladeó la cabeza. Ella se puso a pensar. “Hmm… pero si es como un ejercicio, todos podríamos hacer ejercicio juntos. Hehe, quisiera ver cómo es entrenar como idol.”
“¿Hm?” Natsume alzó sus cejas con ligera impresión.
“Nio, espera un momento, no podemos importunar a Natsume así, eh…” Ayesha se puso nerviosa. “Mira cómo nos ha aceptado a su espacio, tenemos que considerarle.”
¿Eh? Pero eso hacía, onee-chan,” Nio asintió. “Él seguro quiere hacer algo distinto que andar encerrado aquí y si nosotros nos apuntamos romperíamos con la rutina,” sonrió. “Realmente suena lindo, además acepto todo ejercicio como entrenamiento para ser una buena HiME.”
“…” ante la mención, Natsume se puso a pensar.
“Ehm, pues…” Ayesha se notó en aprietos. “S-sí podría ser una buena oportunidad, supongo…”
“Creo que mejor no mezclamos el asunto HiME con un entrenamiento de idols, pero sí me gustaría intentarlo algún día,” comentó Cho.
“Fufu, aprecio tu consideración, koneko-chan. Estaba de acuerdo hasta que mencionaron lo de las HiMEs. Debo recordar que tú y hana-chan son HiMEs, y pienso mantenerme lejos de esos asuntos, pero quizás las invite algún día como dos amigas normales,” concluyó, cruzado de brazos e intrigado con la conversación. “Pero descuiden, estamos aquí para compartir la hora del té, eso ya es suficiente distracción para mí. Ojalá Sora se anime a entrenar mañana…”
“Perdón, Shisho, pero tu color está muy diferente,” comentó el pequeño aprendiz, decidido. Este había estado jugando videojuegos retro con Kashuu, pero acababa de hacer pausa. “Sí, lo puedo ver. Sora sabe que no te sientes bien y quiero que te cuides.”
“Entiendo que es una manera de velar por mí, ¿pero no puedo cambiar tu parecer?” preguntó con pesar. “No estoy padeciendo de ninguna enfermedad que requiera de descanso físico.”
“Pero tu raro color se veía más fuerte cuando buscabas el gimnasio que querías reservar. Ejercitarte tampoco te hará bien ahora,” asintió, frunciendo el ceño. “En verdad lo siento, pero Sora no puede entender si no lo explicas.”
“No todo necesita ser explicado…” Natsume se detuvo y sonrió con cansancio. “Heh, quiero decir, no es que todo quiera ser explicado. Sé que eres un buen chico que no se saltaría clases por un capricho, así que lo dejaré ir por ahora. Me da gusto ver que andas al pendiente de mí.”
“¡Sí! ¡Shisho anda al pendiente de Sora y quiero reponerte al menos un poco~!”
“¿Qué más da? Vamos a tomar el té, la tetera debe estar pronto a chillar,” el pelirrojo se encogió de hombros y llevó su bandeja hacia el primer piso del laboratorio. Fue seguido de los demás.
No era la primera vez que Cho y los demás veían al excéntrico pelirrojo calentar el agua con un mechero bunsen y hacer espacio en las mesas de piedra negra para servir la merienda con su público sentado en los taburetes. Si bien el kotatsu del piso de abajo frente al televisor era usualmente más cómodo, realmente a todos los presentes les entretenía la bizarra manera de pasar el tiempo. Una vez arriba, vieron a Tsumugi terminar de posicionar los utensilios e incluso dejar esa isla de laboratorio cubierta de un mantel de tela de procedencia desconocida.
“¡Ahh, las galletas han salido!” exclamó Tsumugi, contento, y se acercó a Natsume. “Déjame ayudarte con ellas.”
“Aléjate, yo me encargo,” dijo de mala gana y se zafó del otro. “Si bien normalmente no perdería la oportunidad de verte tomar un objeto incandescente con las manos sin protección, valoro a estas galletas más que el vacío entretenimiento que me das.”
“¡Oh, cierto! No me he puesto guantes, muchas gracias por cuidar de mí, Natsume-kun,” concluyó el peliazul, mientras el otro pasaba caminando a su costado con fastidio y frustración.
“…si quieres serme remotamente útil, al menos pon algo a prueba de calor ya que este mantel va a terminar quemado,” chasqueó la lengua. “Mira el problema que haces, senpai irónico. La mesa de piedra es capaz de aguantar por su cuenta.”
“Ah, cierto, eh, un momento…” miró de lado a otro y terminó por traer unas tres mallas delgadas que posicionó al centro de la mesa. “¡Todo listo!” pero se extrañó cuando Natsume no inmutó el fastidio dirigido hacia él.
“Eh, Tsumugi, no uses eso…” comenzó Kashuu, incómodo.
“Esas son mallas para calentar cosas en el bunsen, y sólo para eso,” dijo Nio.
“¿Pero eso no la hacen resistentes al calor?” el peliazul estaba perdido.
“Hmm, Shisho usa otras cosas, sólo eso sé…” observó Sora.
“Hay una buena razón por la cual nadie en su sano juicio las pondría cerca a la comida, hasta estoy usando argollas para sostener la tetera en vez de las mallas,” Natsume ya andaba con un tic en la ceja por tener que esperar en apoyar las galletas. “Estas son mallas de asbestos. Si bien la pérdida del material es usualmente ínfima, no tengo planes de exponer a mis visitantes a ningún polvo cancerígeno si es que puedo evitarlo.”
“¡¿P-perdón?!” se quedó en shock.
“Ahh, realmente eres tan inútil, con tu atrevimiento quizás sólo la arma entre nosotros sería capaz de comer las galletas con seguridad y sin temer por su vida…” concluyó cansado.
“Un momento, cuando ando en esta forma soy como cualquier otra persona,” se quejó Kashuu. “No quisiera comer cosas cancerígenas o radioactivas, o qué se yo.”
“Fufu, no pretendí insultarte, es más, te agradezco el ejemplo,” rió por lo bajo. “Ni tú, siendo mitad humano, puedes digerirlas sin temor. ‘Frustrante’ no puede ni empezar a explicar el dilema en el cual estamos.”
“¡Ehhh!” Ayesha fue rápida en buscar porta bandejas inocuos y ponerlos sobre la mesa. “¡L-listo, ahora sí podemos continuar con el té! ¡Oh, justo está comenzando a pitear!”
“Muchas gracias, Ayesha-san, enseguida,” Tsumugi asintió agradecido y se apresuró a recoger el agua, mientras Natsume terminaba por depositar las galletas.
“…” por su parte, Cho dio un suspiro. “Entiendo lo del asbestos, pero creo que Natsume ha sido muy duro con Tsumugi…”
“Definitivamente, hablamos de Natsume después de todo, aruji…” comentó Kashuu, frustrado. “Me pregunto por qué Tsumugi lo aguanta tanto…”
Los presentes comenzaron a compartir unos bocadillos salados y las galletas de Natsume mientras Ayesha y Nio se encargaban de preparar los distintos sabores de té.
“¡Están muy ricas como siempre!” exclamó Nio, en plena comida. “¡Siempre me olvido de pedirte la receta!”
“Heh, agradezco la mención, pero sinceramente son las galletas de vainillas más comunes que podrías encontrar,” Natsume se encogió de hombros. “No creo hacer nada especial.”
“¿Podría venir otro día más temprano para que me enseñes?”
“Oh, eso suena divertido, por mí bien.”
“¡Yay, muchas gracias~!”
“Nio, primero termina de masticar antes de hablar, por favor,” le corrigió Ayesha, mortificada.
“Uhh, pero si ya casi terminaba…” Nio negó ofuscada.
“Hehe, se nota lo mucho que tu hermana se preocupa por ti, Nio-chan,” Tsumugi sonrió conmovido, mientras tenía una galleta en cada mano.
“Tch, y hablando de modales, ¿por qué agarraste otra galleta si ni terminas con la primera?”
“Perdón, Natsume-kun, sinceramente la tomé sin pensar. ¡Es un testamento de lo rica que están!” celebró pero terminó ganándose un zape. “¡Ahh!”
“Sora ni ha tenido oportunidad de una aún,” Natsume le extendió la bandeja. “Adelante, Sora, las hice pensando en ti.”
“¡Haha, muchas gracias, Shisho~!” el pequeño se alegró y sonrió ampliamente. “¡Está bien, Sora iba a servirse ni bien terminara con lo salado! ¡Tú también come un poco, Shisho!”
“Me resultaba una falta de respeto comenzar siendo el dueño de casa, pero quizás ya sea el momento…” miró al peliazul de soslayo. “Asumiendo que cierto bicho no piense llevarse mi porción.”
“Prometo que no repetiré hasta que los demás repitan primero, Natsume-kun, tienes mi palabra,” le contestó, completamente carente de alguna respuesta o sentimiento negativo.
“Y mira con qué descaro lo dices,” negó. “Sora, quizás ese color que viste en mí fue producto de nuestro irreverente senpai amargándome la vida como de costumbre.”
“¡No lo fue! ¡Hablar con todos está esclareciendo lo que vi! ¡Shisho está contento ahora!”
“Hehe, ¡qué alegría!” Osaka asintió. “¡Deberíamos continuar la reunión en casa! ¡Seguro que a Roxas y Urashima les gustaría mucho!”
“Eh, sería bueno anunciar esas cosas de antemano. Hachisuka puede no aceptarlo,” dijo Kashuu.
“Cierto, deberíamos avisarles…” Cho se vio en aprietos. Sabía muy bien que su hermano todavía no pasaba al pelirrojo (y sin duda no lo haría mientras Natsume no parara de burlarse de él).
Natsume vio a los presentes continuar con sus diálogos mientras degustaban de cada cosa sobre la mesa. Podría no estar completamente de acuerdo con las observaciones de su adorable protegido, pero sí se sentía aliviado de andar en plena reunión con aquel grupo. Todavía le costaba creer que había aceptado las visitas ocasionales de los presentes, aunque, a cierta manera, Sora pudo usar su propia ‘magia’ para expandir su círculo. Él tenía una magia inconsciente, latente y sutil, pero potente, siempre lo diría.
…
“Natsume, aquí tienes tu té…” comenzó Ayesha mientras le extendía su taza, cuando entonces todos oyeron un ringtone.
“Un momento, por favor…” el pelirrojo miró la pantalla y frunció el ceño al reconocer el número.
“Shisho…” Sora se apenó. Esa nube de tormenta acababa de regresar.
“¿Qué sucede, Natsume-kun?” preguntó Tsumugi, sorprendido. “¿Quién es…?”
“Tengo que contestar esta llamada, con permiso…” dijo cansado y algo hastiado, y se levantó. Fue a otro ambiente del laboratorio que estaba separado por una mampara de vidrio. Ahí apenas se le podía oír. “Soy Natsume Sakasaki, diga…” dio un suspiro. “Me encuentro ocupado, ¿podría ir mañana? ¿…acaso sólo hoy tienen disponible?” sus ojos se sorprendieron. “¿Dijo eso? No… no, definitivamente no pienso importunarla a ella…” negó y continuó rendido. “Ya, está bien… estaré yendo, no tardo.”
“Eh, Natsume…” Nio le miró preocupada en lo que este abría la mampara.
“Pues…” dio un respiro y los miró a todos con leve reproche. “Viendo que me han oído, entenderán que surgió un imprevisto. Lo lamento, pero tengo que apresurarme.”
“Oh, no, ¿no podríamos ir contigo?” preguntó Osaka.
“No, es personal… tú,” Natsume miró intensamente a Tsumugi. “Encárgate de entretenerlos y de cerrar mi laboratorio cuando tengan que irse. No sé cuánto me tomará esto.”
“Eh, yo…” Tsumugi tuvo problemas en contestar, pero terminó por asentir.
“Bueno… nos vemos pronto, espero. Gracias por venir,” sonrió apenado y terminó por retirarse.
“¡Shisho!” Sora quiso ir detrás de él, pero Kashuu le agarró de un hombro.
Ni bien el dueño del espacio se fue, hubo un silencio incómodo que abundó. Los demás intercambiaron miradas inquietas.
“¿Seguros que estará bien?” preguntó Ayesha. Ella terminó por romper esa pausa.
“Verle así no es usual, conociéndole…” comentó Kashuu. Definitivamente no lo era como quien casi lleva a Cho y Eureka al lado oscuro, de alguna manera. “Pero tampoco podemos entrometernos en sus asuntos. Creo que es mejor esperar a que nos lo diga.”
“Eh, supongo…” Cho desvió su mirada.
“Cho-neesan, no parece ser tan simple,” Sora se vio suplicante. “Shisho está muy cansado y preocupado y sigue tratando de resolverlo solo. ¡Quiero ir detrás de él! ¡Algo podemos hacer!”
“Esta es la primera vez que le vemos lidiar con lo que le está molestando. Llevamos días notando que él anda preocupado y ausente, y él no lo niega, pero tampoco quiere reconocerlo de ninguna manera…” Tsumugi llevó un puño a su mentón. “Por lo que pudimos oír, suena a un trámite, quizás uno familiar. Esas cosas siempre son liosas.”
“Hm… pero con más razón no nos concierne, ¿o sí?” preguntó Nio al aire.
“Eh, pues no… aunque sí quisiera decirle que le ofrezco todo el apoyo que puedo darle,” Ayesha llevó sus manos a su pecho. “No necesito que él me diga ningún detalle, pero me sabe mal que él se guarde tanto.”
“Sí, no es saludable,” Osaka asintió, con su adorable seriedad. “Yo también quiero ayudar a Natsume, Sora-chan. ¿No podemos ir tras él?”
“Espera, Osaka…” Cho se alarmó.
“¡Sí, Shisho no quiere compartirlo, pero tenemos que intentar apoyarle!” dijo Sora, decidido. “Aunque temo que se moleste con todos, pero…”
“Pero no te preocupes, Sora-kun,” Tsumugi le asintió, amenamente. “Tendrá que molestarse más conmigo, porque yo lo apruebo. También quiero asegurarme que él esté bien.”
“Ehm, ¿estás seguro?” Kashuu le miró con escepticismo. “Si asumes toda la culpa de lo que hacemos, puede que Natsume te entierre vivo o quién sabe qué otra cosa.”
“Pues, eh…” se sobresaltó mínimamente, aunque ello no borró su sonrisa. “C-confió en el profesionalismo de Natsume-kun, además estoy velando por Sora-kun y todos ustedes también. No te preocupes por mí.”
“No, en serio, lo hago, tu seguridad no está garantizada aquí,” dijo frustrado y un poco aprehensivo, pero ya veía que no había punto de advertirle.
“Eh, ¿y cómo lo seguimos? Imagino que si anda tan reacio ya se habrá esfumado,” observó Nio.
“¡Es verdad!” Sora salió corriendo y miró de lado a lado, pero pese a la amplia y larga vista de los pasillos externos principales de la universidad, no había rastros de su superior. “No puede ser, ya se fue… ¡quizás si trepo el edificio lo vea!”
“Serás estudiante de Rizembool, pero temo que te metas en más problemas que con Natsume si trepas cualquier edificio aquí,” observó Kashuu, pensativo. “Hm… imagino que él nunca dejaría que nadie lo rastree. Sólo podríamos ir a la salida y adivinar si no le damos el alcance.”
“Pero estamos hablando de una enorme ciudad, no hay forma que adivinemos,” observó Ayesha, preocupada. Bajó su mirada. “Quizás… quizás sí tengamos que dejarle ir, y volvemos mañana para ver cómo se encuentra.”
“Pero Shisho…” Sorita se apenó.
“¡Ohh, Sora-chan, ven aquí!” Osaka le dio un fuerte abrazo al desconsolado.
Todos continuaron pensando… a excepción de Cho. Ella casi deseaba andar tan perdida como todos, ya que acababa de venirse con una solución que podría asecharle por el resto de su vida.
“Eh… con respecto a encontrar a Natsume… no estoy segura, pero quizás sí hay una manera,” dijo Cho, incómoda.
“¿C-cómo así?” preguntó Tsumugi, sorprendido.
“Hay alguien quien quizás sí ande detrás de él, considerando lo que sé… pero…”
“¡Entonces debemos llamarle cuanto antes!” Osaka asintió. “¡Por Natsume y Sora-chan! ¿Pero quién es?”
“Sobre eso…” Cho tragó saliva y miró a Ayesha. “Eh, creo que mejor tú lo llamas, para asegurarnos que no haya complicaciones. A ti y a Nio seguro que las escuchará.”
“¿Eh?” las dos hermanas se confundieron e intercambiaron miradas.
…
Acababa de terminar su práctica del día y Roxas caminaba por el sendero de siempre camino a la salida de Hanasaki U. Era otro día típico en el cual tomaría el metro y caminaría el considerable camino en esa residencia. Lo que hubiera sido un andar usual como cualquier otro día terminó por cortarse ni bien oyó una voz familiar.
“¡Oh! ¡Roxas! ¡Qué coincidencia!” exclamó Marisa, alegremente.
“Oh, buenas tardes,” este asintió, visiblemente sorprendido. “¿Qué haces por aquí? Esta es zona de deportes.”
“Hehe, lo es, pero acabo de salir de mi última clase y sé que hay algunas HiMEs entrenando en el jardín de la mansión HiME, ¡así que iba para allá! ¿Y tú? ¿Sales de kendo?”
“Sí, justo andaba en eso…” le sonrió, pero realmente se sentía algo incómodo. No habituaba hablar mucho, en especial con una de las más entusiastas del grupo.
“Ah, ¡qué genial debe ser andar metido en algún deporte! ¡Salir al sol nos viene bien a todos!”
“Podrías sumarte a algún extracurricular, creo que varios deportes grupales siempre están reclutando a más miembros…”
“¡Haha, ah, no, yo ando muy bien encerrada en mi habitación leyendo algo! ¡Sólo decía!”
“Ya veo…” ¿cómo que sólo lo decía?
“Pero el deporte siempre me ha venido bien, creo que tengo talento. ¿Sabes que solía entrenar con mi hermano de pequeña? Heh, creo que me desvié más a estudiar, pero todavía le tengo algo de gusto, supongo…”
“¿También sabes kendo?” preguntó sorprendido.
“Eh, pues…” sonrió con pesar. “Haha, mentiría si digo que sí. Sé apenas lo básico, pero han sido muchos años, ando oxidada.”
“Entiendo…”
“¿Estás camino a casa? Creo que a esta hora andarías llegando casi de noche.”
“Más o menos, depende si me animo a trotar hasta la casa.”
“Haha, ¡sí que eres goals! Me gusta mucho tu casa, pero sí es un largo camino. Esa zona residencial asume que todos ahí tienen carros.”
“Eh, creo que ya me acostumbré. Más bien, me gusta caminar,” Roxas dio un suspiro. “Mi padre me ofreció conseguirme clases de manejo y un carro nuevo si paso el examen, pero no creo tener la habilidad o responsabilidad para algo así.”
“¡Oye, pero eso es genial! ¡Deberías tomarlo!”
“Eh, ¿y si choco?”
“¡Ni idea de lo que digo, pero te apuesto a que no hay nadie en el mundo entero que no ha ni raspado su carro! ¡Y si tu padre sabe que necesitas práctica con más razón te tolerará!”
“No lo sé…” dio un pesado suspiro. “Tengo a un amigo que ya ha hecho barbaridades y media con tu previo auto… y a veces no sé por qué temo tener sus mismos genes o algo…”
“¡Ah, hablas de ese Sora no hermanito tuyo, ¿no?!” Marisa rió con ganas. “¡Me cuesta creer que realmente desbarrancó el carro en un puente bajo construcción sobre el mar! ¡Es increíble pero sí que lo hizo porque me aseguré de buscar la noticia por Google y la encontré!”
“Ehh… verdad que estuviste ahí cuando dijeron la historia…”
“¡Pero tú tranquilo! ¡Te apuesto que hasta él andará más responsable en el presente!”
“Creo entender que sus padres no le han dejado tocar un volante desde entonces…”
“¡Haha! ¡Pero en serio, no temas porque si desde ya andas tan meditabundo te aseguro que serás más responsable que él!”
“Eh, gracias… aunque esa es una barra muy baja que superar.”
“Haha, sí, ¿no? Eh, pero sabes lo que quiero decir,” Marisa se encogió de hombros. “Ojalá te animes, te aseguro que tienes todo mi apoyo, y si no te gusta tu carro lo acepto de obsequio.”
“¿Perdón?” alzó una ceja.
“¡Haha, mentira!” rió, aunque pasó a frustrarse. “Pero bueno… a Reimu no le dolería conducir que hacemos un viaje interprovincial para venir a estudiar todos los días. No hay ningún bus que va directo.”
“Entiendo, recuerdo los viajes que me di de pequeño hasta allá, siempre me gustó llegar, pero me quedaba dormido en el camino.”
“Haha, yo a veces también…” siguió un pequeño momento de silencio.
“Ahora que lo pienso, quizás deberías apurarte de regreso. El tráfico para allá a hora punta es un poco traicionero.”
“Pues sí, pero Reimu está entre las HiMEs que andan entrenando, así que supongo la acompañaré hasta que termine. ¿Quieres venir?”
“¿Yo?” el chico se quedó perplejo. “Eh, no gracias, Cho no anda por ahí hoy.”
“Sí, lástima que justo hoy fueron donde Natsume. Hace tiempo que quiero conocer su laboratorio, pero no podía faltar esta vez,” dijo apenada. Ella pasó a olvidarse de su lamento con suma rapidez. “¡Pero no importa! ¡No tienes que ser HiME para ser parte de la ‘hood! ¡Mírame a mí! ¿No te da curiosidad ver la clase de entrenamientos que andan haciendo con Enmu?”
“Sí, Cho me dijo algo, pero será otro día…” dijo, aunque Marisa terminó por engancharse de un brazo. “¡¿Qué haces?!”
“¡No seas tímido, va a ser divertido!” declaró y lo jaló consigo.
El Key terminó por no protestar más y soportarle al menos un poco. Supuso no le dolería aparecerse un instante en ese entrenamiento para ver lo que hacían.
Los dos finalmente llegaron a la mansión HiME. Vieron a Youmu y Suzuka hablar con Saki y Tsubasa, o más bien murmurar entre ellas como si anduvieran chismeando sobre algo. Cerca de las HiMEs, Enmusubi se notaba inspirada y optimista mientras Sohayanotsurugi parecía más bien frustrado e inquieto. Incluso Norimune andaba presente y desentonaba de los demás al tener una mesa plegable al frente con un té servido especialmente para él, el cual degustaba.
“Pues…” incluso Marisa se vio perdida y algo escéptica por esa escena. “No es lo que tenía en mente al escuchar que habría un entrenamiento.”
“¿Y dónde está Reimu?” preguntó Roxas, confundido. En eso, vieron a una cansada Kosuzu aparecerse corriendo hacia ellos, quien vino desde la dirección en la cual estaba el jardín cercano a la mansión HiME.
“¡H-hola a los dos!” exclamó ella, quien se detuvo frente a ellos para recobrar su aliento. “Pues… ¿de casualidad habrán visto a Reimu-san?”
“No, acabamos de llegar,” Marisa se confundió. “¿Acaso la perdiste? Reimu me dijo que te supervisaría hoy.”
“Sí, lo ha estado haciendo, es que…” Kosuzu desvió su mirada, apenada. “Creo que se ha molestado conmigo porque le he dado muchos problemas, por eso no la encuentro.”
“¿Cómo así?” Roxas alzó una ceja. Volvió a mirar hacia las HiMEs que descansaban, y se confundió al ver a todas percatarse de ellos, y levantándose para acercarse.
“Qué raro,” Marisa sonrió entretenida. “Si Reimu anda fastidiada contigo, me sorprende que no tome la oportunidad para resondrarte. A ella que le gusta tanto hacer eso…”
“Es que es importante para mí entrenar, pero supongo ha sido incómodo… ¡pero realmente necesito ser más fuerte!” Kosuzu pasó a dirigirse a Roxas y mirarle con ojos suplicantes. “Por favor, sé que eres un Key muy fuerte, ¿podrías ayudarme a entrenar mi poder de invocación?”
“¿Perdón?” Roxas se confundió.
“¿Oh? ¿Invocación?” preguntó Marisa, sorprendida. “¿Cómo así? ¿De qué se trata?”
“Se los puedo mostrar, por favor, Roxas-san,” Kosuzu asintió nerviosa.
“Eh, c-claro, no hay problema,” dijo perdido, aunque le sabía mal negársele.
…
Entonces…
“¡NO ACEPTES!” se oyó un grito desgarrador desde el tejado de la mansión. Ahí pudieron ver a una agobiada y exhausta Reimu, quien se había dado cuenta muy tarde de lo que sucedía.
“¡Oh, Reimu-san, ahí estabas!” exclamó Kosuzu, contenta. “¿Cómo llegaste ahí? ¿Necesitas ayuda para bajar?”
“¡No, aléjate!” ella alzó sus palmas para rechazarla, pero la inocente y entusiasta kouhai no le prestó atención.
“Pero no necesito acercarme,” dicho esto, Kosuzu juntó sus manos en rezo y Reimu fue devorada por una oscuridad que de inmediato la teletransportó al costado de Kosuzu. Sin embargo, al verse transportada al aire, Reimu se cayó un metro al piso.
“¡R-Reimu, ¿estás bien?!” Roxas fue a ayudarla a pararse.
“Dime que no le diste tu aprobación,” eso fue lo primero que la miko dijo al ver al otro.
“Eh…”
“Pues sí lo hizo, eh…” Marisa sonrió incómoda. “¿Por eso te escondías, Reimu?”
“¿Q-qué sucede…?” preguntó el pobre y aprehensivo Key.
“Buenas tardes, Roxas, verás…” Youmu dio un suspiro. “Reimu ha estado apoyando a Kosuzu a controlar su poder, aunque todavía no refina su habilidad o cuidado…”
“El problema es que Reimu parece ser invocada sin importar su parecer cada vez…” observó Suzuka, frustrada.
“Sí, tal parece que Kosuzu-san es capaz de invocar a Hakurei-senpai desde que ella le dio su aprobación para ayudarle,” observó Tsubasa, pensativa.
“Y no da la impresión que haya algo que se pueda hacer para quitar el permiso aún…” Saki se encogió de hombros.
“¿H-hablan en serio?” el Key se inquietó.
“¡Ya te he dicho que lo pares, pero veo que no me escuchas!” gritó la miko a la menor. “¡Y me acabas de hacer un raspón en la pierna!”
“¡Oh, perdón, Reimu-san!” Kosuzu se espantó y pasó a tocar sus índices. “S-sí intento controlar cómo te invoco a mi costado, pero… ¡pero al menos no es como la caída de casi tres metros de la vez pasada!”
“¡No le restes importancia!” le recriminó colérica. “No sé por qué no puedo dejar que me invoques, ¡pero considera mi ayuda como terminada! ¡Déjame descansar ahora!”
“¡S-sí, lo siento mucho!” hizo una apurada reverencia.
Entonces, los dos mentores y el arma espectadora finalmente se acercaron.
“Vaya, te has aparecido en un momento complicado, Roxas,” comentó Sohayanotsurugi, rascándose la cabeza.
“¿Qué clase de monitoreo se supone que ustedes andan haciendo aquí?” reclamó este.
“Oye, no me mires. Esta es tierra de las HiMEs y ni soy el mentor principal. Obvio que nadie me escucha a mí.”
“¡No te preocupes, Roxas, que Kosuzu-chan está haciendo avances muy rápidos con su habilidad y sé que estos momentos serán atesorados por todos!” exclamó Enmusubi con sus ojos brillantes y con estrellitas y grandes ánimos.
“¿Ves por qué ella no me oye?” Sohayanotsurugi negó frustrado.
“Siento que te veas de la nada con la obligación de ser el conejillo de indias, pero realmente aprecio tu voluntad de ayudar,” comentó Norimune, amenamente.
“¿Y por qué no se ofreció alguien más? ¿O al menos tú?”
“Hoho, pienso no tener tanta fuerza o vitalidad como las HiMEs o los Keys, así que me viene bien quedarme de espectador,” dijo y se dio un sorbo de su taza de té.
“En serio, podrías ser útil para algo como esto,” Suzuka miró a su arma de reojo, con juicio.
“Ya, ya, Reimu, vamos a tomar algún refresco dentro de la mansión,” consoló Marisa a su amiga, agitando una mano como quien le restara importancia (lo cual no fue bien visto por la miko). “¿Pero por qué no te escapaste en lo que Kosuzu te buscaba?”
“Tch, ella habrá dicho que quería hablar conmigo y ya no más invocarme, pero no le creo, y si me desaparezco en medio de civiles podría causar más que un alboroto,” Reimu dio un cansado suspiro. “Bien viste cómo ignoró su propia promesa de no usar su magia conmigo.”
“Perdón, Reimu-san…” Kosuzu estaba cabizbaja y a punto de derramar un par de lágrimas.
“¡No, no, no te pongas a llorar, pequeña, todos sabemos que te estás esforzando!” Enmusubi se preocupó y se acercó a la joven HiME.
“Será, pero igual no está siendo responsable…” Saki negó.
“Entonces iremos de a pocos, intenta usar tu magia con más cuidado y vamos a analizar cada movimiento que hagas para asegurarnos que nadie resulte herido, ¿sí?” dijo la mentora.
“Eh…” Kosuzu asintió, todavía triste e insegura. “Haré mi mejor esfuerzo…”
“¡Bien, ese es el espíritu!” Enmusubi sonrió y pasó a mirar a Roxas. “Ahora es tu turno.”
“¡E-esperen, suena a que no quiero ser parte de esto!” dijo nerviosamente. Sin embargo, al ver a la afligida HiME apenarse más, terminó por dar un pesado suspiro. “Ya, está bien, hagamos un intento a ver qué sale.”
“¿En serio?” Kosuzu se sorprendió, y fue como si sus penas se esfumaran de inmediato. Sonrió ampliamente. “¡Enseguida, espera que voy a ponerme en posición!”
Con ello, la pequeña se refirió a tomar una distancia antes de intentar su invocación de nuevo. Ella se detuvo al llegar al costado de un árbol.
“¡Listo, aquí voy!” Kosuzu volvió a juntar sus manos y cerrar sus ojos.
“…” Roxas tragó saliva. Más les valía que nada malo fuera a ocurrir.
Entonces, tal y como en el caso de Reimu, el Key fue cubierto por una oscuridad que lo tragó. Todos esperaron a que apareciera al costado de Kosuzu, aunque, si bien ello ocurrió, no fue precisamente como pensaron que sería…
Ya que Roxas terminó por aparecer entre la multitud de ramas de ese árbol, claramente atrapado y sin poder bajar del mismo.
“¡¿Q-qué es esto?!” exclamó en shock.
“¡Oh, senpai, perdón!” Kosuzu se acercó al árbol, pero no supo qué hacer. “¡E-espera, te ayudo!”
“¡Tú no trates nada más, ni siquiera sabes trepar árboles!” le recalcó Reimu, quien se acercó junto a los demás apresuradamente.
“Ahh, qué mala suerte…” Marisa ya se sentía con cargo de consciencia por obligarle a hacer aparición en ese entrenamiento. Felizmente vio que Youmu se adelantó a los demás y usó sus espadas para librar a Roxas de inmediato.
“Uhh, gracias por la ayuda…” el cansado Key dio un suspiro.
“Creo que lo mejor es que practiquemos la invocación en espacios más abiertos donde no ocurran complicaciones,” observó Youmu, pensativa.
“No hay nada que creer, es definitivo…” observó Sohayanotsurugi, frustrado por el embrollo.
“Hm, sin duda no sabríamos estas cosas sin la práctica de ahora, ¡así al menos andamos aprendiendo cosas nuevas!” dijo Enmusubi, quien trataba de mantenerse positiva, aunque ella también parecía algo incómoda.
“Ehh, sensei, no sé si es el mejor momento ahora…” comenzó Tsubasa, sonriendo nerviosa.
“Definitivamente no,” dijo Saki.
“Y-yo…” Kosuzu volvió a verse torturada.
“Ello sólo quiere decir que tu poder es complejo y tiene muchos detalles que considerar, pero no dejes que estos tropiezos te desalienten aún,” observó Norimune, sonriendo seguro. “Estas aparentes complicaciones a su vez se convertirán en versatilidades y ventajas conforme continúes con tus prácticas.”
“Es muy cierto, es apenas el inicio,” Suzuka asintió. Ciertamente le parecía raro escuchar a su arma ser tan maduro y considerado para variar, pero al menos se encontraba ayudando la situación de alguna manera.
“Pienso que lo mejor por hacer ahora es que todos nos demos un refrigerio y hablemos sobre esta práctica, hay que darnos un respiro y que se pasen todos los amargos,” sugirió Enmusubi.
“Sí, quizás sea lo mejor…” dijo Sohayanotsurugi, aunque este miró a Roxas de reojo ya que el Key se veía raramente ensimismado y mirando sus manos ininterrumpidamente. “Roxas, ¿pasa algo? ¿Qué te sucede?”
“No… no puede ser…” este miró al otro rubio, consternado. “Por algún motivo… no puedo invocar mis poderes de Key.”
“¿Qué dices?” Youmu se sorprendió.
“Quise invocar mis Keyblades para liberarme por mi cuenta, pero no respondieron, y ahora que intento invocarlas de nuevo no hay ninguna respuesta…”
“¡¿Acaso esta invocación de Kosuzu desarregla nuestros poderes?!” Reimu de inmediato se puso a invocar su elemento, y para cierto alivio sí vio sus palmas brillar como había calculado que lo harían, pero ello no la tranquilizaba del todo. “¡¿Qué está pasando?!”
“¿Hi-hice algo malo?” Kosuzu se afligió de nuevo.
“¡A ver, que no cunda el pánico, déjenme resolver esto!” Enmusubi fue donde Roxas y usó su magia para invocar aquellos lazos encima de su muñeca. Se puso a mirarlo concentrada antes de dar su veredicto. “Increíble…”
“¿Qué es increíble?” Marisa ladeó su cabeza.
“Noto que hay un extraño bloqueo en el enlace que une a Roxas con su hermana. Es decir que sí, la invocación ha en cierta forma bloqueado algunas conexiones importantes.”
“¡¿Entonces he perdido mis poderes para siempre?!” Roxas se puso pálido.
“¡N-no, te aseguro que no es así!” dijo la mentora, aunque hasta ella se vio algo asustada. “¡Tu enlace sigue ahí y sí se está recuperando lentamente, así que definitivamente vas a regresar a la normalidad en cuestión de minutos! …supongo.”
“¡¿Cómo que supones?!”
“Vaya mentora que tenemos,” Saki alzó una ceja.
“¡O-o sea no sé si serán minutos u horas o días, pero sí se va a recobrar! ¡E-en serio que sí!”
“¡¿Días?!”
“¡Ehh, no me gusta la incertidumbre tampoco, pero hay que confiar en ello!” dijo Tsubasa, intentando apaciguar al petrificado Key.
“¿C-cómo es esto posible? Yo… yo no quiero causar problemas, lo juro…” dijo Kosuzu, con muchos nervios.
“Estoy segura que no se trata de eso,” Suzuka asintió. “Eso me recuerda a algo que Mamizou me explicó en algún momento. Existen extrañas interacciones entre distintos tipos de poderes mágicos que resultan en fenómenos semejantes.”
“¿Qué tipo de fenómenos?” preguntó Youmu, atentamente.
“Pues… mentiría si dijera que presté mucha atención, Mamizou también me dijo que sería muy raro para la HiME promedio evidenciar interacciones raras como esta, pero hay poderes antagónicos que se cancelan mutuamente y puede que se trate de algo así…” comenzó algo insegura. “Seguro que Norimune tiene una mejor idea.”
“…” por su parte, el arma había dejado de mostrarse intrigado y ameno y estaba ensimismado en plena meditación personal. Este terminó por despertarse al sentir las miradas de los demás sobre él. “Oh, disculpen, encantador público. Sí, tal y como mi hermosa hija ha dicho, este parece ser un caso específico de un poder interfiriendo con otro, o más bien, con la fuente de poder del Key,” se encogió de hombros y sonrió con humildad. “No pretenderé tener todas las respuestas, pero parece que la invocación de nuestra adorable HiME ha interferido con la conexión entre el Key y su HiME. Uno sólo puede teorizar el porqué, pero si lo vemos desde el punto de vista de la invocación de un ayudante, puede que este raro poder tenga un carácter de aislar a los invocados a estar conectados y ligados únicamente con la conjuradora. Quizás ello no resulte en un ‘cambio de HiME’, pero sí en una interferencia de las conexiones del sujeto invocado.”
“¡Oh, eso concuerda con mis observaciones! ¡Estoy de acuerdo!” Enmusubi se animó.
“N-no lo entiendo de todo…” observó Roxas, algo intimidado.
“Eh, sí, me perdí a media explicación también,” Youmu parpadeó un par de veces, perpleja.
“Básicamente que, en teoría, Kosuzu invoca a gente que pasa a perder fuertes conexiones con otros como una manera de que le sean de ayuda a ella. Parece ser un efecto secundario que no se puede controlar. No aún al menos,” dijo Saki, con una mano en su mentón.
“¡¿Y qué significa esto conmigo?!” reclamó Reimu. “¡¿Acaso yo estaré bien?!”
“Pues, si lo explicado es lo correcto…” Sohayanotsurugi se encogió de hombros. “La interferencia de los Keys causaría una conexión partida con su HiME, pero como las HiMEs no dependen de poderes mágicos de otras personas, tus propias habilidades deberían estar intactas. Al menos en eso no te afectaría.”
“¡Ohh, es verdad! ¡Entonces Reimu se encuentra bien!” Enmusubi asintió contenta y como una niña entusiasmada.
“¿Eh? ¿No es tu poder, Enmu? ¿Puedes dejar de darle inquietudes a tus protegidos con tu falta de seriedad?” el otro mentor se frustró. “Al menos ponte a estudiar el caso.”
“¡Pues sí lo haré, y no me hagas ver mal frente a mis aprendices!” hizo un puchero. “¡Ahora me toca entender todos los aspectos del poder de Kosuzu-chan para permitirle desarrollarlo a plenitud y que lo pueda usar con seguridad! ¡Pero primero vamos al refrigerio que lo necesitamos más que nunca!”
Una vez más, Roxas pensó en marcharse, pero ahora fue la decidida mentora quien le jaló bajo la explicación que tenían que reponerle al menos con unos bocadillos. Si bien no era una mala idea, luego de ese suceso, el Key ya había aprendido a apartarse de los asuntos de las HiMEs que no eran la suya a partir de ese instante. Sí que habían resultado ser más activas y problemáticas de lo que esperaría.
En fin, siempre y cuando fuera a recobrar sus poderes en poco tiempo, intentaría dejar ese chasco como olvidado.
…