Author Topic: neverland 0.0: you can (not) remember  (Read 3065 times)


Shruikan

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #15: February 28, 2018, 07:57:34 PM »
Milo estaba mirando la pared de enfrente. Tenía una cerveza en la mano y un camarero que estaba fregando un vaso con un trapo desde hacía unos cinco minutos. El mismo vaso.
El camarero le sonreía de una manera que no podía ser real, pero bueno… suponía que aún tenían muchas cosas que mejorar dentro de ese juego.

De momento, su cuerpo parecía bastante realista y no había tardado en acostumbrarse al pelo largo. Hacía tiempo que no lo llevaba así, pero le quitaba demasiado tiempo por las mañanas. Ja.
Lo bueno del juego es que aquello rizos perfectos no necesitaban mantenimiento.

Volvió a mira a su cerveza y le pareció que sus ojos hacían zoom en la jarra y que el color del líquido se hacía más y más brillante.
Levantó la jarra, pensando si tendría buen sabor, si la espuma se quedaría prendada en sus labios y si, como decían, daba un estado de embriaguez parecido al real.

¿Sería verdad? ¿En serio?

Justo estaba rozando los labios con la jarra cuando alguien se sentó de golpe a su lado y pidió a voces una cerveza. Milo casi se ahogó si haber probado nada.

El desconocido se giró a mirarle y levantó una ceja, curioso.

—¿Ya lo has probado? — preguntó, curioso.

—Pues no imbécil, casi me das un paro cardíaco —espetó Milo, con una mano sobre el corazón y la otra bien agarrada a su jarra, aunque no pudo evitar preguntar de, vuelta—: ¿Y tú?

El desconocido apoyó un codo en la mesa y la mejilla en el puño para mirarle con una sonrisa ladina y una ceja levantada.

—No, idiota, a eso venía — le contestó.

Milo se echó un poco hacia atrás.

—¿Y ese insulto gratuito?

—Por el que tú me has dado.

—Ya, pero el mío es porque me has metido un susto de campeonato.

La cerveza fue servida y ahora estaban los dos en la barra, mirando sus bebidas y echándose miraditas el uno al otro.

—¿Cómo te llamas? — preguntó el tipo.

—Milo, ¿y tú?

—Ese no es tu nick — apuntó, moviendo la jarra para ver como la cerveza se balanceaba dentro —. Yo soy Kanon.

Otros diez segundos más de silencio y luego Milo soltó:

—¿A la de tres?

—Venga.

Y a la de tres bebieron, mirándose para ver cuando paraba el otro. Acabaron por meterse entre pecho y espalda toda la jarra de un trago. Y la levantaron para pedir otra.
¡Estaba buena!

Unas horas después, cuando salían de detrás de una cortina arreglándose la ropa decidieron que nunca le iban a contar a nadie cómo se habían conocido.
Ese podía ser un secreto entre ellos dos.
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"


Shruikan

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #16: April 30, 2018, 05:34:51 PM »
Simbad siempre había sido un pillo desde bien pequeño. No es que fuese un mentiroso, pero sabía como retorcer la verdad; tenía los pies rápidos y las manos ágiles.
Pero sobre todo… sabía como hacer amigos. Eso de mantenerlos ya no se le daba tan bien, pero no sería por no intentarlo.

Así que, cuando entró a ese juego del que tanto hablaba la gente no pudo más que elegir ladrón como su profesión profesional. Vale, esa broma no había sido muy buena ¡pero seguro que había más gente con su sentido del humor por ahí! Escondidos por el mundo…
Gente incomprendida con la necesidad de un líder, de alguien que ondease la bandera bajo la que llamarse grupo. ¡Una casta por descubrir!

Su Guild, su primera Guild, se llamaba “El club de la comedia” y se pasaba los días sonriendo de forma encantadora mientras flirteaba por aquí y por allá, robando a los despistados y tratando de encontrar a esa gente… esas personas desamparadas sin una guild que llamar hogar.

Había sido duro, todo fuese dicho. Y aunque la mayoría de sus amigos creían que Simbad era un tipo sin cerebro que sólo sabía hablar, sus más allegados sabían lo mucho que escuchaba cuando no estaba parloteando. O incluso cuando parloteaba.
Cuando se enteraba de alguien con un sentido del humor singular, lo buscaba. Lo buscaba hasta encontrarle, ¡le daba caza!

Y así era como había llegado hasta Rabanastre, en busca de un tal Sandfreak. Ya sólo el nombre era prometedor.
Y, sí amigos, así era como había acabado delante de aquel portento de mujer, que le miraba con los ojos entrecerrados y casi, casi, una expresión de disgusto en el que era un bello rostro. Hermosa faz que...

—¿Uh? —preguntó Simbad cuando se vio levantado de repente.

Tenía un dedo en alto, los pies no le llegaban al suelo y la chica seguía llevándolo en alto hasta dejarlo en la otra esquina.

—No —fue su única explicación.

—¡Pero, señorita! —Llamó, siguiéndola. Eran casi igual de altos —. Ni siquiera te he explicado porqué estoy aquí.

—¡Buscas a Sandfreak! —dijo ella antes de darse la vuelta y encararle, quedándose casi nariz con nariz. Y gruñó —: No está disponible. Y menos para calaña como tú.

A Simbad le pasaron dos cosas muy curiosas en ese momento. Se le erizó el vello de la nuca y tuvo una reacción que no sabía que se podía tener en el juego.
Miró hacia sus pantalones y luego hacia la espalda de la berserker, que seguía caminando hacia la puerta de la Guild donde le habían dicho que encontraría a aquel jugador al que aún ni conocía.

El pelo de la mujer se balanceaba violentamente a su espalda y sus hombros desnudos parecían crispados, como sus manos apretadas en puños que probablemente serían demoledores.

Simbad dio un paso hacia un lado, apoyándose en una pared y suspirando. Sonrió de medio lado y se preguntó qué pasaría si intentase ligar con ella.
Valdría la pena intentarlo, aunque probablemente acabaría en su punto de Respawn, pero en la vida a veces había que arriesgarse. ¡Y Simbad era un experto en riesgo!

Así que se arriesgó… Vaya si se arriesgó.

Más tarde, en una taberna en Mos Eisley, cuando alguien le preguntó que le había pasado en el ojo, Simbad respondió:

—No sabía que algunas heridas podían volver contigo después de la muerte.

Kanon le miró con cara rara, mordisqueando el palillo con el que estaba pinchando su comida entre los dientes.

—¿Qué, un berserker? Hay algunos golpes que provocan estados alterados que se quedan un par de horas ahí, aunque mueras —informó, echándose hacia atrás y sonriendo con algo de malicia —. ¿A quién le has estado tocando las narices?

—¡Las narices! ¡Já! —respondió Simbad, levantando las manos y haciendo como que agarraba repetidas veces algo grande y redondo —. Si me hubiera dejado le habría tocado otra cosa. Vaya pechotes.

Kanon le dio un codazo, rodando los ojos y esperando por más información.

—Era una berserker, una tía grandullona, en Rabanastre —empezó a explicar, aunque Kanon le interrumpió poniéndole la mano en un hombro —. ¿Qué?

Simbad le miró extrañado, Kanon no solía poner una cara tan seria si no tenía un buen motivo.

—Con el pelo oscuro, así como con reflejos violeta.

Simbad asintió.

—Cara bonita de mala leche, ¿cicatrices por todas partes?

—Sí, tío, toda una diosa guerrera.

Kanon entrecerró los ojos y después suspiró derrotado.

—Chaval, de todas las pavas que hay en Rabanastre… tenías que ir a meterte con la única que te puede dar una paliza y dejarte arrepentido durante el resto de la sesión de juego. Eso no se va aunque salgas y entres del juego. —le advirtió, riéndose de la mala suerte de su amigo.

Simbad dejó caer la cabeza con un gemido de dolor sobre sus brazos, que estaban cruzados sobre la mesa de la taberna. El puto golpe dolía.
Luego, después de pensarlo un poco, levantó la cabeza, mirando a Kanon con cara de sospecha.

—¿Y tú cómo sabes eso?

Nunca había visto a Kanon salir tan rápido, ni cuando le perseguía un boss.

—¡Eh! ¡Vuelve aquí, cabrón, cuéntamelo! ¡Quiero saber tus desgracias!
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"


Neko

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #17: October 31, 2018, 11:39:57 AM »
En algún momento, en la beta...



A Milo le gustaba mucho el juego. Pero mucho, mucho. Tanto, que después de haber jugado un par de días a la beta, había donado dinero.
¿Qué cómo había llegado a acceder a la beta? ¡Su novio! Él le había mandado una invitación y ahora mismo estaba esperándole en una taberna de la mala muerte, en una ciudad en el desierto que había cambiado tres veces de nombre en la semana que llevaba jugando.

Las notas del piano amenizaban el ambiente y Milo se mecía suavemente mientras tocaba con los ojos cerrados, tarareando la canción que estaba tocando. Aún era arquera, pero estaba deseando convertirse en bardo. ¡Y ya no le quedaba mucho para poder hacer la quest!
Ah… qué ganas tenía.




—¿¡Qué!? Tienes que estar de coña. —vociferó Milo, golpeando la mesa con los dos puños.

—No, no lo estoy Manzanita.

Milo chirrió los dientes mientras la npc le sonreía satisfecho.

—¿Necesita algo más, Manzanita? —continuó la npc, ladeando la cabeza y haciendo que su coleta alta se balanceara de un lado a otro.

—Sí, ¡qué pongan la opción de bardo para mujeres! ¿¡Por qué no puedo ser bardo!? ¡Quiero ser bardo!

—¡Oh! —dijo la npc, levantando un dedito, como si se le hubiese ocurrido algo en ese mismo momento. Milo podía jurar que hasta había visto una bombillita encendiéndose encima de su cabeza—. ¡Sí que puede ser bardo!

—¡Aquí me dice que no!

—Siempre puede cambiar el sexo de su avatar. —informó la npc sonriente.

—¡Pero yo quiero ser mujer!

—Error de incompatibilidad.

Milo rodó los ojos, gimiendo.

—Qué coño de error, ni que mierdas… como si no hubiesen existido bardos mujeres en la historia…

—¡Pero puede optar a dancer! —dijo la npc, volviendo a levantar aquel dedito.

Sí, mira, ahí estaba la bombilla.

—¡Yo quiero ser un bardo!

—Cámbiese de sexo.

—¡Con tetas! —insistió Milo, agarrándoselas para darle más énfasis a sus palabras.

La npc parecía haberse quedado muda, pero por su cara risueña Milo diría que en realidad estaba buscando una respuesta en su base de datos.

—Puede crear un avatar masculino con sobrepeso y poca musculación. ¿Eso contaría como tetas? —preguntó, ladeando la cabeza y llevándose un dedo a la barbilla.

Esta vez le flotó un interrogante.

Milo dejó pasar unos cinco segundos antes de explotar.

—¡No!

La npc pareció decepcionada y luego procedió a hacer algo que no le había visto hacer a aquella npc desde que iba a informarse a su puesto. Le puso ojitos. ¡Hasta jugaba con su ropa tímidamente!

—¿Seguro que no quiere cambiar de sexo a su avatar?

Milo dejó caer la cabeza contra la mesa, casi doblándose por la mitad para lograrlo.

—Bueno, está bien… ¿y cómo se hace eso?

—Sólo tiene que ir a cualquier punto de información y pedir una renovación de personaje. ¡A veces un reset completo es lo mejor para descubrir otros aspectos del juego! —informó la npc moviendo el puño con alegría.

—¿Un qué?




Milo suspiró por tercera vez, con su cerveza entre las manos. El juego no era tan realista (aún) y a Milo le gustaba poder disfrutar del frío de la cerveza entre sus dedos sin que la bebida se calentase por ello.
Suspiró un poco más fuerte, aunque aquello casi podría haberse catalogado como un gemido.

—¿Qué te pasa? —preguntó su novio, que había estado comiendo cacahuetes y hablando de la liguilla de fútbol a la que estaba apuntado, allá afuera, en la vida real.

—¡Pues verás! —empezó Milo, mucho más atenta a la conversación que hasta hacía diez segundos—. ¿Te puedes creer que la opción para bardos sólo está para hombres? Bueno, para avatares hombre… ¿¡Cómo es eso posible!? ¡Me indigna! Es como si las mujeres no pudiéra-

—Pues hazte dancer, ya ves tú —dijo su novio, encogiéndose de hombros antes de sonreír de oreja a oreja—. Además, los modelitos seguro que te quedan muy bien…

Milo rodó los ojos.

—¿En serio? Yo aquí con una crisis existencial y tú…

—Yo te recuerdo tus opciones —insitió él, señalándola con una alita de pollo antes de comérsela—. Hmn, aún no aciertan con el sabor de la salsa barbacoa.

Milo miró su cerveza, pensando que eso sí que eran calorías vacías.

—Podría comerme un pastel entero aquí dentro y no pasar nada. —murmuró Manzanita.

—Mira que bien, así no engordas fuera. ¿Quién sabe? Igual hasta te quita el mono.

—¿A tí qué te pasa? Hoy estás imbécil. —advirtió Milo antes de tirarle un cacahuete.

Un punto de daño le flotó por encima.

—¡Anda, eso es nuevo! —se rió la chica—. Pero es que quiero ser bardo… es lo que me gusta.

—Ya tocas cosas fuera, no sé qué obsesión tienes con la música. Y no puedes.

Milo entrecerró los ojos, arrugando la nariz.

—En realidad, sí que puedo. —contestó, mirando hacia el bardo que estaba ocupando el escenario en ese momento.

Pasaron un par de minutos antes de que a su novio se le ocurriese el cómo. Y cuando lo hizo la señaló, escandalizado.

—¡Si te vas a poner rabo ya no juego contigo!




—Hola, cariño… —saludó Milo, apoyando el codo en la mesa.

La npc sonrió, preguntándole en qué podía ayudarle.

—¿Cómo iba eso de la renovación de personajes? El reset. —preguntó, parpadeando mucho más de lo necesario.

La npc infló el pecho antes de empezar a explicar, toda motivada. ¡Era su primer cambio de avatar!

—¡Pues verá!


Airin

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #18: October 31, 2018, 05:26:53 PM »
Sin iconos porque esto no estaba planeado :v Pero uno no simplemente le dice a Cloud Fucking Fight Me Strife 'oye, que en mi fic no sales'. Eso no pasa.




~+0.44~


—¿Y bien? —preguntó Zack mientras daba vueltas girando sobre sí mismo con los brazos levantados.

Cloud levantó una ceja, reclinándose en su silla mientras juzgaba la nueva vestimenta del otro chico.

—¿Es por el azul que resalta tus ojos, o…? —preguntó Cloud, porque aún no sabía que pretendía su amigo enseñándole el modelito.

—¡No, tonto! —se quejó Zack, rodando los ojos antes de sentarse a su lado en el banco.— Este equipo es exclusivo de Knight.

Y después de unos segundos de silencio el moreno sonrió, subiendo y bajando las cejas varias veces, como esperando algo. Cloud rodó los ojos otra vez, porque nunca estaba de más con su amigo.

—¿Ya eres Knight? Pero si llevas nada jugando… ¿No te estás enganchando mucho?

Zack se encogió de hombros, pero no dejó de sonreír.

—Tal vez, pero me mola mucho. ¡Mucho!

Cloud le palmeó la espalda.

—Te vas a viciar tanto que luego te cansarás y no querrás entrar para cuando salga el juego oficial. —aventuró Cloud tocándose un mechón rubio y rebelde; conocía demasiado bien a Zack como para no verlo venir desde la distancia.

—Tal… ¿vez? —repitió éste, ahora con duda en la voz.

Se estaba rascando el cogote. A Cloud le gustaba cuando le veía rascarse el cogote, ponía esa cara de gustirrinín que siempre le hacía sonreír.

—Estoy pensando en comprarme esta espada… —empezó a decir mientras invocaba la omnitool para enseñarle a Cloud el catálogo de novedades.— ¡La Buster! ¿A que es guapa? Mira esos stats.

—Hmn…

Cloud empezó a fijarse en las características y decidió que le estaba gustando lo que veía.

—Su nivel de opciones de refinado es alto, puede valer la pena, sobre todo si te la refina un mechanic con mucha suerte.

Zack hizo desaparecer la omnitool antes de volver a encogerse de hombros.

—Menos mal que sabes de esas cosas, porque yo la verdad ni idea. —dijo todo alegre.

Esta vez Cloud, en vez de rodar los ojos, se rió con suavidad.

—No puedo esperarme a ser Paladín. —dijo Zack, levantándose y ofreciéndole la mano al rubio de inmediato.

Cloud la agarró, dejando que su amigo lo levantase de un tirón.

—¿A la taza?

—¡Ey! —se quejó Zack antes de estirar de la despeluchada coletilla rubia del menor y ganarse un guantazo como represalia.

Después de empujarse un par de veces, Zack rodeó los hombros de Cloud con un brazo y empezó a caminar con él.

—Me gusta mucho este job, la verdad. Creo que es el mejor.

Cloud miró de reojo a Zack, desde abajo, y se maravilló cuando notó que su olor en el juego se parecía al de la vida real.

—Sí… tal vez algún día lo pruebe.

 
« Last Edit: Today at 12:09:44 PM by Airin »

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n