Author Topic: neverland 0.0: you can (not) remember  (Read 2814 times)


Shruikan

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #15: February 28, 2018, 07:57:34 PM »
Milo estaba mirando la pared de enfrente. Tenía una cerveza en la mano y un camarero que estaba fregando un vaso con un trapo desde hacía unos cinco minutos. El mismo vaso.
El camarero le sonreía de una manera que no podía ser real, pero bueno… suponía que aún tenían muchas cosas que mejorar dentro de ese juego.

De momento, su cuerpo parecía bastante realista y no había tardado en acostumbrarse al pelo largo. Hacía tiempo que no lo llevaba así, pero le quitaba demasiado tiempo por las mañanas. Ja.
Lo bueno del juego es que aquello rizos perfectos no necesitaban mantenimiento.

Volvió a mira a su cerveza y le pareció que sus ojos hacían zoom en la jarra y que el color del líquido se hacía más y más brillante.
Levantó la jarra, pensando si tendría buen sabor, si la espuma se quedaría prendada en sus labios y si, como decían, daba un estado de embriaguez parecido al real.

¿Sería verdad? ¿En serio?

Justo estaba rozando los labios con la jarra cuando alguien se sentó de golpe a su lado y pidió a voces una cerveza. Milo casi se ahogó si haber probado nada.

El desconocido se giró a mirarle y levantó una ceja, curioso.

—¿Ya lo has probado? — preguntó, curioso.

—Pues no imbécil, casi me das un paro cardíaco —espetó Milo, con una mano sobre el corazón y la otra bien agarrada a su jarra, aunque no pudo evitar preguntar de, vuelta—: ¿Y tú?

El desconocido apoyó un codo en la mesa y la mejilla en el puño para mirarle con una sonrisa ladina y una ceja levantada.

—No, idiota, a eso venía — le contestó.

Milo se echó un poco hacia atrás.

—¿Y ese insulto gratuito?

—Por el que tú me has dado.

—Ya, pero el mío es porque me has metido un susto de campeonato.

La cerveza fue servida y ahora estaban los dos en la barra, mirando sus bebidas y echándose miraditas el uno al otro.

—¿Cómo te llamas? — preguntó el tipo.

—Milo, ¿y tú?

—Ese no es tu nick — apuntó, moviendo la jarra para ver como la cerveza se balanceaba dentro —. Yo soy Kanon.

Otros diez segundos más de silencio y luego Milo soltó:

—¿A la de tres?

—Venga.

Y a la de tres bebieron, mirándose para ver cuando paraba el otro. Acabaron por meterse entre pecho y espalda toda la jarra de un trago. Y la levantaron para pedir otra.
¡Estaba buena!

Unas horas después, cuando salían de detrás de una cortina arreglándose la ropa decidieron que nunca le iban a contar a nadie cómo se habían conocido.
Ese podía ser un secreto entre ellos dos.
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"


Shruikan

Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Reply #16: April 30, 2018, 05:34:51 PM »
Simbad siempre había sido un pillo desde bien pequeño. No es que fuese un mentiroso, pero sabía como retorcer la verdad; tenía los pies rápidos y las manos ágiles.
Pero sobre todo… sabía como hacer amigos. Eso de mantenerlos ya no se le daba tan bien, pero no sería por no intentarlo.

Así que, cuando entró a ese juego del que tanto hablaba la gente no pudo más que elegir ladrón como su profesión profesional. Vale, esa broma no había sido muy buena ¡pero seguro que había más gente con su sentido del humor por ahí! Escondidos por el mundo…
Gente incomprendida con la necesidad de un líder, de alguien que ondease la bandera bajo la que llamarse grupo. ¡Una casta por descubrir!

Su Guild, su primera Guild, se llamaba “El club de la comedia” y se pasaba los días sonriendo de forma encantadora mientras flirteaba por aquí y por allá, robando a los despistados y tratando de encontrar a esa gente… esas personas desamparadas sin una guild que llamar hogar.

Había sido duro, todo fuese dicho. Y aunque la mayoría de sus amigos creían que Simbad era un tipo sin cerebro que sólo sabía hablar, sus más allegados sabían lo mucho que escuchaba cuando no estaba parloteando. O incluso cuando parloteaba.
Cuando se enteraba de alguien con un sentido del humor singular, lo buscaba. Lo buscaba hasta encontrarle, ¡le daba caza!

Y así era como había llegado hasta Rabanastre, en busca de un tal Sandfreak. Ya sólo el nombre era prometedor.
Y, sí amigos, así era como había acabado delante de aquel portento de mujer, que le miraba con los ojos entrecerrados y casi, casi, una expresión de disgusto en el que era un bello rostro. Hermosa faz que...

—¿Uh? —preguntó Simbad cuando se vio levantado de repente.

Tenía un dedo en alto, los pies no le llegaban al suelo y la chica seguía llevándolo en alto hasta dejarlo en la otra esquina.

—No —fue su única explicación.

—¡Pero, señorita! —Llamó, siguiéndola. Eran casi igual de altos —. Ni siquiera te he explicado porqué estoy aquí.

—¡Buscas a Sandfreak! —dijo ella antes de darse la vuelta y encararle, quedándose casi nariz con nariz. Y gruñó —: No está disponible. Y menos para calaña como tú.

A Simbad le pasaron dos cosas muy curiosas en ese momento. Se le erizó el vello de la nuca y tuvo una reacción que no sabía que se podía tener en el juego.
Miró hacia sus pantalones y luego hacia la espalda de la berserker, que seguía caminando hacia la puerta de la Guild donde le habían dicho que encontraría a aquel jugador al que aún ni conocía.

El pelo de la mujer se balanceaba violentamente a su espalda y sus hombros desnudos parecían crispados, como sus manos apretadas en puños que probablemente serían demoledores.

Simbad dio un paso hacia un lado, apoyándose en una pared y suspirando. Sonrió de medio lado y se preguntó qué pasaría si intentase ligar con ella.
Valdría la pena intentarlo, aunque probablemente acabaría en su punto de Respawn, pero en la vida a veces había que arriesgarse. ¡Y Simbad era un experto en riesgo!

Así que se arriesgó… Vaya si se arriesgó.

Más tarde, en una taberna en Mos Eisley, cuando alguien le preguntó que le había pasado en el ojo, Simbad respondió:

—No sabía que algunas heridas podían volver contigo después de la muerte.

Kanon le miró con cara rara, mordisqueando el palillo con el que estaba pinchando su comida entre los dientes.

—¿Qué, un berserker? Hay algunos golpes que provocan estados alterados que se quedan un par de horas ahí, aunque mueras —informó, echándose hacia atrás y sonriendo con algo de malicia —. ¿A quién le has estado tocando las narices?

—¡Las narices! ¡Já! —respondió Simbad, levantando las manos y haciendo como que agarraba repetidas veces algo grande y redondo —. Si me hubiera dejado le habría tocado otra cosa. Vaya pechotes.

Kanon le dio un codazo, rodando los ojos y esperando por más información.

—Era una berserker, una tía grandullona, en Rabanastre —empezó a explicar, aunque Kanon le interrumpió poniéndole la mano en un hombro —. ¿Qué?

Simbad le miró extrañado, Kanon no solía poner una cara tan seria si no tenía un buen motivo.

—Con el pelo oscuro, así como con reflejos violeta.

Simbad asintió.

—Cara bonita de mala leche, ¿cicatrices por todas partes?

—Sí, tío, toda una diosa guerrera.

Kanon entrecerró los ojos y después suspiró derrotado.

—Chaval, de todas las pavas que hay en Rabanastre… tenías que ir a meterte con la única que te puede dar una paliza y dejarte arrepentido durante el resto de la sesión de juego. Eso no se va aunque salgas y entres del juego. —le advirtió, riéndose de la mala suerte de su amigo.

Simbad dejó caer la cabeza con un gemido de dolor sobre sus brazos, que estaban cruzados sobre la mesa de la taberna. El puto golpe dolía.
Luego, después de pensarlo un poco, levantó la cabeza, mirando a Kanon con cara de sospecha.

—¿Y tú cómo sabes eso?

Nunca había visto a Kanon salir tan rápido, ni cuando le perseguía un boss.

—¡Eh! ¡Vuelve aquí, cabrón, cuéntamelo! ¡Quiero saber tus desgracias!
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"