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Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on November 30, 2024, 11:00:01 PM »

Probaciones pronto.
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Downtown District / Re: Act 1: Overture
« Last post by Apple on November 30, 2024, 09:19:29 PM »
#11

El Carlyle era uno de los hoteles más glamurosos del mundo, y uno de los más legendarios también.  Si bien era sabido que el Carlyle el New York City fue el hotel predilecto de la princesa Diana y en la actualidad era favorecido por los príncipes de Gales y miembros de la familia Coppola, el Carlyle de Eastwood tenía poco que envidiarle.

Todos los días el restaurante, bar y café del hotel eran visitados por figuras del mundo del entretenimiento, así como por políticos y otros personajes ilustres. No hacía falta decir que los muros del hotel, principalmente las habitaciones, habían sido testigos de hechos que escandalizarían a cualquiera y que le haría agua la boca a cualquier editor de revistas de chismes.

La familia Fujiwara habían sido clientes VIP del Carlyle desde hacía tres generaciones. Gin recordaba cuando su abuelo había adquirido una suite permanente para la familia en el hotel, un símbolo de estatus entre los ricos y un lugar donde los Fujiwara pudieran descansar en los días demasiado ocupados; después de todo las oficinas de Neko Entertainment estaban a un par de calles del Carlyle.

Gin Fujiwara era un hombre de negocios nato, y odiaba perder el tiempo. Debido a su ocupado horario favorecía la residencia que su familia tenía en el hotel y prácticamente vivía ahí. Le daba la oportunidad de estar cerca de los cuarteles de su empresa y se ahorra tiempo en el tráfico. También favorecía al Dowling’s, el restaurante del Carlyle, y almorzaba ahí casi todos los días. La comida era excelente, así como el servicio- tanto que los meseros ya conocían su orden usual de almuerzo.

Gin usualmente utilizaba el almuerzo para tener pequeñas reuniones, raramente almorzaba solo. Hoy lo acompañaba Sakuya. Gin quería saber cómo había ido la reunión que Sakuya tuvo con su familia, amigos y compañeros de banda para anunciarles su compromiso.

–¿Cómo reaccionaron los demás? – preguntó Gin después de que les sirvieron su entrada.

–Lo tomaron bien. Estaban sorprendidos pero nadie parecía molesto.

Gin estaba pensativo. Aún el futuro de DeViLS pendía de un hilo. Como hombre de negocios estaba disgustado con la decisión de Sakuya, pero como alguien que había crecido con él… no podía odiarlo por su decisión.

–Hoy graban “Aegen”.

Sakuya asintió. Por un momento creyó que era una pregunta, pero cayó en cuenta de que Gin estaba al tanto de todo lo que pasaba en su empresa.

–No te costó trabajo convencer a Hijikata…

De nuevo otra afirmación que sonaba como pregunta.

–No. El ama esa canción, y aunque sea una adición de última hora los fans lo apreciaran mucho.

–Me parece acertado. El disco ya es excelente, pero esa canción definitivamente le dará un plus. ¿La agregarán al setlist de la gira?

Gin sabía que Hijikata había renunciado a la música para enfocarse en su carrera cineasta. Aún como director era representado por Neko Entertainment, y ellos eran los que manejaban sus relaciones públicas y contratos, entre otras cosas.

–De hecho– Hijikata hizo una breve pausa para encender un Parliament –Hijikata y Aioros estuvieron de acuerdo en unirse a nosotros en algunas fechas de la gira. Aioros nos acompañará en su mayoría, tiene la idea de hacer un documental.

Gin asintió de nuevo. Esta gente hacía lo que quería, pero al igual que Hijikata, Aioros también tenía un contrato con Neko Entertainment y el proyecto sonaba prometedor. De igual manera harían lo que quisieran, así que lo mejor que podía hacer era apoyarlos.

–Arreglaré con Matt para que lo ayude con la producción.

Hijikata sonrió ligeramente. Sabía que Gin aprobaría el documental.

–Y Hijikata prometió que estará en el primer concierto aquí en Eastwood y en el final en Tokio. Depende de su agenda para unirse a los demás conciertos.

–Mi jet privado estará a su disposición, los fans estarán felices cuando aparezca para cantar Aegen.

–Vaya que estás generoso hoy– comentó Sakuya.

–Esta gira es importante.

–No es la última gira de DeViLS.

–Es TU última gira con DeViLS– hizo énfasis Gin.

–He hablado con Tasuku. Él se encargará de todo.

Gin encendió un cigarrillo también.

–Con respecto al disco, la próxima semana saldrá el primer sencillo… Supongo que será la canción de Tasuku.

–Sí. Es realmente buena, y con ella abriremos los shows.

–Es evidente que quieres que Tasuku esté al frente de todo.

–Creo que es lo más conveniente por ahora y– Sakuya fue interrumpido.

–Gin Fujiwara y Sakuya Ookochi… es un placer como siempre.

Gin y Sakuya estaban tan enfocados en su conversación que no se percataron que dos hombres se acercaron a su mesa.

–Uchiha– saludó Gin sin mucho entusiasmo.

–Buenas tardes, Itachi, Sasuke– Sakuya fue más cordial en su saludo.

–La estrella del momento, es un placer verte Sakuya– dijo Itachi. –No puedo esperar a escuchar el siguiente disco de DeViLS, soy un fan desde muy joven.

Ni Sakuya, ni Gin supieron decir si Itachi era sincero. Itachi Uchiha era el CEO de Uchiha Entertainment, uno de los mayores competidores de Neko Entertainment, pero nunca por encima de ellos.
Hasta ahora…

Uchiha Entertainment había lanzado a una nueva banda no hacía mucho. Eran dos muchachitos coreanos, dos querubines vestidos a la última moda y con el estilo que todos los jóvenes imitaban. No eran competidores directos de DeViLS, ya que la música era bastante diferente pero había sido un éxito instantáneo.

–Esperamos no decepcionar a los fans con el próximo disco– admitió Sakuya.

Gin sonrió con la falsa modestia de Sakuya.

–De hecho es un disco jodidamente bueno. El primer sencillo sale la siguiente semana pero te enviaré una copia este sábado Uchiha, estoy seguro que como fan de DeViLS lo disfrutaras.

A Sasuke no le gustó el tono arrogante con el que habló Gin y levantó una ceja. Era un tipo jodidamente arrogante y presumido.

–No puedo esperar– respondió con cordialidad Itachi. –Debo admitir que he comprado tickets para uno de los palcos para el concierto de DeViLS aquí en Eastwood… no han sido nada baratos, ni fáciles de conseguir.

–Me hubieras podido llamar, pude haber arreglado eso para ustedes.

–No quería molestarte, entiendo lo ocupado que estás… Yo estoy en la misma posi-

Esta vez Itachi había sido él interrumpido. Una voz femenina lo llamó desde la entrada del restaurante. 

–¡Uchiha-oppa! ¡Ya llegamos! – anunció una chica de manera poco discreta. Varios se volvieron a verla. 

Era Green Nam, junto a Zack Lee. Los únicos miembros de So-Ju, la novedad ultra popular de Uchiha Entertainment. Los chicos se acercaron, y Sakuya de manera instantánea entendió su atractivo. Eran jóvenes, los dos bien parecidos, con un aire de cool que solo los músicos innatos tenían- los Beatles lo tuvieron, Hendrix y Led Zeppelin lo tuvieron y… DeViLS lo tenía.

“Estos chicos llegarán lejos” pensó Sakuya.

–¡Waaaaahhh Sakuya-oppa! – dijo la chica en cuanto se percató de quienes estaban en la mesa.

–Ustedes deben de ser So-Ju – Sakuya se levantó de la mesa para saludar a los recién llegados –Me gusto mucho su cover de Lana del Rey.

–¡¿Oíste eso Zack?! ¡Tenemos la aprobación de Sakuya de DeViLS! – dijo la chica dando golpecitos de emoción al brazo de su compañero de banda y primo.

–Nos alegra mucho escuchar eso– dijo Zack mientras inclinaba la cabeza ligeramente. El chico era menos efusivo que Green pero estaba ligeramente sonrojado.

Itachi sonrió complacido, pero Gin permaneció serio.

–Espero que eso les sirva de motivación chicos.

La charla continuó unos minutos con Green alabando a Sakuya en su mayoría, pero pronto Sasuke los urgió para ir a su mesa y dejar a Sakuya y Gin en paz.

–Espero que no sea mucha molestia… pero ¿podría tomarnos una foto con Sakuya? Me gustaría recordar este momento y compartirlo en mi insta…

–No creo que sea apropiado Green– dijo Itachi.

–No hay problema– dijo Sakuya ajustando la chaqueta de su traje, preparándose para las fotos.

Green sacó su teléfono sin perder el tiempo y se tomó un par de selfies con Sakuya. Tras cerciorarse de que salieron bien, el grupo de Uchiha entertainment se retiró a su mesa.

Más tarde Gin, mientras DeViLS estaba en el estudio grabando Aegen, le pidió a su asistente Miwako que buscara el instagram de Green.

En efecto, la chica había posteado las selfies con Sakuya. En un par de horas la foto había tenido más de 500k likes y la mayoría de comentarios eran positivos, algunos pidiendo una colaboración de Sakuya con So-Ju (a pesar de ser géneros y estilos totalmente diferentes).

Gin suspiro apesadumbrado. De verdad que se notaría la ausencia de Sakuya en el medio…
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Puri on November 30, 2024, 06:07:44 PM »
Con amor para mi doris uwu



Lo primero que estaba en la lista de Sayi era el vestido de novia.

Si bien buscar un vestido de novia era algo íntimo entre la novia y sus más allegados, Deidara le había pedido a Sayi que fuera a la cita ya que deseaba su opinión profesional. Después de todo, la mamá de Zoro –quien se había ganado la lotería hacía un par de años– había decidido que esta sería la boda más importante de la socialité japonesa en todo el año. Por ello, Deidara tenía temor de que su vestido no estuviese a la altura de tan magnífico evento.


Lo cual las llevaba a las dos a esa fría mañana de otoño, esperando a que abriera una de las tiendas de novia más exclusivas de todo Tokyo.

Ya los vigilantes les habían mirado de pies a cabeza con cierto recelo al ver el atuendo raro que Suiseiseki vestía –un bellísimo vestido verde neón con estampado de margaritas enormes, un sombrero tejido de ala, medias nylon de color negro, y un totebag marrón claro que llevaba impresos distintos cantos anarquistas y del cual colgaban varios pines de animes yaoi–, el cual resaltaba más al compararse con la ropa de sastre azul marino que Sayi portaba.


“Sui, bestie, amix,” canturreó Sayi mientras se repetía una y otra vez que el asesinato podía derivar en pena capital en Japón, “¿Me recuerdas por qué estás vestida así?”

“¡Porque en ningún momento me dijiste que había un código de vestimenta~desu!” Respondió la otra ofuscada.


Lo cual era técnicamente cierto. Después de haberse juntado en el café y que Suiseiseki hubiese decidido arruinar su futuro profesional, Sayi no había hecho más que escribirle largos mensajes por Whatsapp a la ojicolor para explicarle qué cosas no debía de hacer y cómo debía de comportarse ante los clientes. El hecho de que sea remotamente conocida de Deidara no la dejaba exenta de adherirse al protocolo; pero su amiga no había hecho más que reaccionar a estos mensajes con thumbs up y stickers de pikachus.

Y si hacía memoria, en efecto no le había dicho nada sobre la vestimenta para las reuniones con los clientes. Pero es porque suponía que eso era sentido común.

El problema es que Suiseiseki siempre había carecido de éste.


“Además,” Suiseiseki prosiguió, “si alguien pregunta, decimos que es estrategia de negocio el mostrar lo adaptables que somos a los distintos gustos de los novios~desu,” dijo con seguridad aunque nada de lo que hubiese dicho tuviese sentido alguno. “El yin y el yang, chakras complementarios, fuerzas cósmicas colisionando y creando una supernova—”

“Ajá,” le cortó Sayi antes de que pudiese seguir. Detrás de ella escuchó como los tenderos iban abriendo las puertas del negocio al acercarse las 11 en punto de la mañana. “—Pero por favor, prométeme de que no le dirás nada de eso a la novia o a sus allegados. Ya… Ya luego veremos cómo va la cosa,” dijo resignada.

“¡No tienes que preocuparte~desu! ¡Nuestra ética laboral y resultados previos en bodas son lo más importante a la hora de lidiar con aquellos de poca fé~desu!”


Sayi abrió la boca, lista a preguntarle que desde cuándo era ‘nuestra’ ética y ‘nuestros resultados’, cuando su celular empezó a sonar con una videollamada entrante. Era Deidara.


“¡Dori!” Saludó apenas se estableció la conexión. “¿Cómo est—?”

“BAJO NINGÚN MOTIVO DEJÉIS QUE MI SUEGRA ENTRE A LA TIENDA”

“?!??!!”

“QUE BAJO NINGÚN MOTIVO DEJÉIS QUE ESA VIEJA LOCA ENTRE AL LOCAL. SI ESTÁ AHÍ PUEDE QUE VEA MI TATUAJE CUANDO ME ESTÉ CAMBIANDO DE PRENDA Y NO PUEDO PERMITIR QUE LO VEA. MI VIDA SE ARRUINARÍA.”

“Tatuaje??” Pero antes de que Deidara pudiera responder, Suiseiseki ya le había quitado el teléfono.

“¡A la orden~desu! ¡Esa vieja aquí no entra!” Dijo con voz de mando y dando un saludo militar.

“ESTOY TOMANDO UN UBER AHORA MISMO, PERO NO DEJÉIS QUE ENTRE. CONFÍO EN VOSOTRAS, BYE.”


Y cortó ahí mismo, dejando a Sayi confundida. ¿Tatuaje? ¿¿Qué tatuaje??

Se volteó a preguntarle a Suiseiseki si había escuchado lo mismo que ella cuando la vio sacar un machete de su totebag.


A lo mejor todo esto era un blessing in disguise. Silver linings and whatnot.

Sayi debería de empezar a cobrar más.
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Patio de Juegos / Re: Blue Bookmark ❤
« Last post by Eureka on November 30, 2024, 02:54:46 PM »
Esto debería pasar en el HV… puede que pase, pero aún no lo sé. ¡Sólo quería escribir con este par!

❤ Wriollette [HiMEverse] || 1/? (WIP)




El camino por las calles desoladas de Tokyo habría sido distinto y mucho más entretenido de no ser por la falta de iluminación por parte de algunos postes a lo largo del trayecto. Para su mala suerte, las flores de los corredores verdes aún no habían alcanzado su máximo esplendor y la zona, en general, se veía digna de una película de terror. Wriothesley estaba a punto de sugerir una nueva ruta, pero notó, curioso, cómo Neuvillette se acercó a chequear las plantas. Se agachó para acariciarlas y, ante el contacto con sus manos, florecieron hasta brillar en medio de la oscuridad.

Wriothesley se quedó mudo. Sabía que Neuvillette tenía dones fuera de lo común, pero verlos en acción era otra cosa. Aún no estaba seguro del bando al que pertenecía, pero su actitud tranquila y reflexiva le hacía pensar mucho en Hanasaki. Sus primos le habían contado maravillas de aquel lugar, y aunque aún faltaban algunos meses para iniciar las clases, Wriothesley esperaba con ansias el inicio del siguiente ciclo.

“Podría inscribirse desde ya,” le dijo Neuvillette, al mismo tiempo que se incorporaba y se acercaba de nuevo a él.
“¿Q-qué?” Wriothesley lo observó, confundido.
“Dijo que quería estudiar en Hanasaki. Si gusta, puede inscribirse.”
“Ah, disculpa. No sabía que estaba hablando por mi cuenta…”
“No se preocupe.” Neuvillette le sonrió. “Tengo entendido que podría entrar como alumno extemporáneo. Aún quedan 3 meses de clases.”
“Je… dudo que algún profesor quiera tener un alumno como yo. A menos de que sea un curso tan simple como canto o algo así.”
“Hanasaki tiene un coro. Podría probar…”
“¡Jaja!” Wriothesley soltó una risotada divertida y, manteniendo la sonrisa, colocó la mano en su hombro. “Estaba bromeando, Neuvillette. No puedo inscribirme tan tarde. Lo que quiero estudiar en Hanasaki es una maestría. Ya me gradué de Ingeniería.”
“Oh.” Neuvillette asintió de inmediato, pese a la sorpresa. “Pensé que tenía la misma edad que sus primos.”
“No, no.” Wriothesley rio. “Les llevo 4 años. A los mellizos, claro. Soy de la misma edad que su hermano mayor.”
“Entiendo… aunque mentiría si le digo que los conozco a todos. Sólo he tenido la oportunidad de compartir brevemente con Lelouch-dono.”
“¿Ah, sí?” Wriothesley sonrió de lado. “¿Y qué opinas de él?”
“Le guardo cierto recelo. Eureka-dono no lo pasa del todo. Es natural que yo también me sienta igual.”
“Ah, claro, porque eres de su familia.”
“…Sí.” Neuvillette asintió, un poco dudoso.
“No te culpo. La verdad… no sé muy bien qué pasó entre ese par. No tengo todos los detalles. Pero estoy seguro de que me pondría del lado de ella.”
“No comprendo.” La expresión en el rostro del peliblanco denotaba pura confusión. “Usted me dio la razón cuando expliqué los motivos detrás de mi sentir.”
“Sí, es cierto. Pero Lelouch…” Wriothesley suspiró. “…Tiende a ser muy dejado con sus relaciones. Su propia familia se queja de eso. ¡Hasta yo lo hago! No me sorprendería que eso haya influido en los motivos detrás de su ruptura.”
“Mm… Yo tampoco sé mucho de lo que ocurrió. Pero suena muy seguro de cómo es su primo, así que le creeré.”
“Supongo que ambos guardamos cierta distancia de nuestros primos, ¿eh?” Wriothesley sonrió.
“Así es.” Neuvillette comenzó a caminar. Su acompañante no demoró en seguirle el ritmo. “Pero lo respeto. No pretendo ir más allá de lo que me permitan. Eso también aplica a nuestra relación, señor.”
“Bueno, a mí no me molestaría que entres más en confianza.” El inglés soltó una pequeña risa nerviosa que dejó confundido a Neuvillette. “Podrías empezar descartando la manera tan formal en la que me tratas.”
“Lo lamento, pero yo trato así a todo el mundo. No sé cómo dejar de hacerlo…”
“Suena a que tus padres eran muy estrictos.”
“Mm.”
“Está bien, está bien. No te forzaré a hacer algo que no quieres. Pero sí me gustaría que le des vueltas a la idea. Tal vez en un futuro se te hará más fácil… Sólo si te nace, claro.”
“Lo intentaré.”

Wriothesley lamentó no saber cómo continuar aquella conversación. No quería incomodarlo más, pero tampoco se sentía satisfecho con sus palabras. Se notaba que Neuvillette era un hombre muy cerrado y distante: un par de encuentros no iban a bastar para que se suelte y entre más en confianza. Y aun así, no podía evitar ser tan terco. Quería conocerlo más. El misterio detrás de su persona lo motivaba a hacer locuras que nunca antes había considerado.

Neuvillette le recordaba a la socialité inglesa y, a la vez, desafiaba los conceptos que había formado a lo largo de su vida rodeado de esa gente. Su trato, aunque formal, tenía un tinte de… extrañeza y peculiaridad que se le hacía muy único. No se sentía hipócrita en absoluto, pero tampoco era del todo natural. Sonaba como si recién estuviera aprendiendo a socializar con la gente.

Tal vez su crianza había sido muy estricta y por ello nunca había salido de su hogar. Japón debía ser un país muy extraño para él, en tal caso. Pero… de alguna u otra forma, se había adaptado a la vida en Tokio más rápido que él.

Ni siquiera entendía cómo su japonés carecía de acento. Sonaba fluido y perfecto a oídos de un nativo. Los mozos del restaurante al que habían ido le habían llenado de halagos al enterarse de que era mitad inglés, mitad francés.

Era un hombre muy capaz, de conversación amena e interesante. Llamaba la atención a donde iba y Wriothesley lo veía congruente: una persona tan bella como él debía ser digna de elogios y miradas llenas de admiración.

Él compartía esos sentimientos, después de todo.

“¿Señor?” Neuvillette lo sacó de sus pensamientos. “¿A dónde vamos?”
“¿Qué tal si tomamos un taxi juntos con paradas distintas?”
“…” Neuvillette guardó silencio por unos instantes. “Yo encantado, pero no recuerdo la dirección de mi hogar temporal.”
“Bueno, tiene sentido. Llevas un par de meses en Tokio. Aun así, deberías aprenderla… porque podría llegar a ser peligroso.” Wriothesley sacó su celular y abrió la aplicación de taxis. “Llama a tus parientes. Yo iré pidiendo el taxi.”
“…Está bien.” Neuvillette asintió, aun a pesar de la visible inseguridad en su expresión.

Wriothesley optó por no cuestionar nada al respecto.

 
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MMORPG: Neverland / Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Last post by Neko on November 30, 2024, 05:43:37 AM »
Kachina es mi hija, nada me falta.




      Anir + Kachina



Ochotona había cometido un terrible error. Cualquiera que la viese en ese momento, tensa y asustada porque una extraña le estaba mirando como si estuviera loca y gritándole (en defensa de la extraña sólo había dicho “¿¡Aaaah!?”, pero había sido un “¿¡Aaaah!?” muy agresivo), creería que se refería a ese momento en concreto, pero no… su error había sido mucho, mucho antes.

—¡Hola, aventurero! —le saludó un personaje no jugable. Ochotona se señaló a sí misma—. ¡Sí, le hablo a usted!

—Hola… —contestó Ochotona de vuelta.

El personaje le sonreía con calidez, o al menos lo intentaba. A veces sus expresiones no estaban del todo refinadas y los personajes no jugables podían parecer psicópatas que entendían los sentimientos pero no los llegaban a procesar. Ahora que Ochotona lo pensaba, ¿no era ese el caso? Después de todo, eran un código en una máquina que procesaba información, pero que ella supiese no tenían las hormonas necesarias para…

—Veo que aún es Novicio. Según su nivel y progreso en el juego, ya es elegible para que le ofrezca la misión.

—Soy una chica. —contestó Ochotona, rompiendo su cadena de pensamientos por un momento.

El personaje no jugable, que parecía un empleado de algún tipo ya que estaba detrás de un mostrador, parpadeó despacio borrando su sonrisa. Luego volvió a sonreír.

—Veo que aún es Novicia. Según su nivel y progreso en el juego, ya es elegible para que le ofrezca la misión.

Ochotona se miró las manoplas y luego miró al NPC. Ella sólo había ido hasta Columbia porque le habían dicho que había una tienda con los mejores caramelos de todo el juego y quería probarlos, pero no encontraba la tienda y había acabado entrando a lo que parecía un puesto de información. También tenían un montón de cacharritos para turistas y se había quedado mirando los que brillaban. Como esa taza lacada con el lema “Ni reyes ni dioses, sólo hombres”, que parecía ser en algún grado un lema de la ciudad.
Ochotona estaba releyendo la frase en la taza cuando el personaje no jugable le volvió a sacar de sus pensamientos.

—¿Acepta la misión?

Ochotona levantó la vista hacia el NPC y le preguntó si era muy larga.


—¡No! ¡Sólo tiene llevar unos productos de punto A a punto B andando!

Ochotona parecía estar pensándoselo, así que el NPC añadió:

—¡Le daremos este carro de regalo! —y señaló dicho carro.

Ochotona dejó la taza en su sitio con mucho cuidado y luego se puso a inspeccionar el carro. Parecía que tenía muchísima capacidad de carga y algunos sistemas interesantes sobre autodrop. Pero Ochotona todavía no las tenía todas consigo misma.

—No sé…

—¡También tenemos la versión en mochila! ¡Y la puede personalizar! —exclamó el NPC, que a este punto parecía un poco desesperado porque Ochotona aceptase la misión—. Aquí tiene el editor de mochilas y bolsas, cuando acabe su diseño sólo tiene que apretar el botón donde pone “crear” y todo estará listo.

—Oh… —murmuró Ochotona, mirando con ojos brillantes a la pantalla del editor—. Un bolso sí que me gustaría.

—¡Tiene la misma capacidad que el carro, pero en un formato más cómodo para que nuestros clientes se sientan más agusto!

Ochotona asintió con la cabeza, empezando a diseñar su bolso. Estaba tan emocionada que por un momento se había olvidado de los caramelos a por los que había venido. Al acordarse de ellos pensó en cuántos caramelos podría cargar ahora en su bolsa nueva. Estaba haciendo las matemáticas mentales cuando apretó en el botón de creación.

—Ah… aún no me ha dicho cual es punto A y cual es punto B… —se preguntó en alto de repente.

—Las localizaciones son elegidas al azar al aceptar la misión.

El brillante y colorido nuevo bolso de Ochotona terminó su creación y un “ding” agudo sonó desde la estación de recogida.

—Pero aún no he aceptado la misión —comentó a la vez que agarraba el bolso y otro pitido sonó desde su omnitool—. ¿Qué?

—Oh, aceptó la misión en cuanto apretó el botón de creación en la estación Crea-Mochilas de Merchant. Sus localizaciones fueron generadas automáticamente al aceptar el bolso.

Ochotona miró a su bolso nuevo y reluciente y se lo colgó antes de invocar la omnitool para ver los detalles de la misión. Según la misión tenía un paquete esperándole en la Guild de Merchants de Amarillo y tenía que llevarlo hasta la Guild de Merchants de Colorado. Los objetivos eran que sólo podía ir andando de una ciudad a otra y el paquete debía llegar en perfectas condiciones, no tenía límite de tiempo. Podía quedarse la bolsa cuando acabase la misión, además de un montón de equipo nuevo y… la lista de recompensas seguía y seguía y Ochotona no tenía tiempo de seguir leyendo, tenía una bolsa que quedarse y llenar de caramelos.

Las mejillas de Ochotona se sonrojaron de emoción y agarrándose con las dos manoplas de la correa de su bolso asintió.

—¡Gracias, amable desconocido! —le dijo al Personaje no Jugable antes de darse la vuelta y salir al teleport más cercano para empezar su misión.

El camino de Amarillo a Colorado era corto y bastante transitado. Ochotona no creía encontrarse con muchos problemas y podría quedarse con la mochila y un montón de cosas más al acabar la misión. Estaba contenta porque la misión le había dado uno de los trayectos más fáciles que existían en el juego, así que la iba a hacer ya y luego volvería a por los caramelos.

Ochotona no vio como el Personaje no Jugable le despedía con la mano y una sonrisa. No escuchó como otro jugador entraba preguntando por la misión para convertirse en Merchant ni cómo el NPC le daba exactamente la misma explicación que a ella. Y desde luego no esperaba cambiar de clase al llegar a Colorado y entregar el paquete.

—¡Todo ha sido un gran error! —exclamó después de haberle explicado a la merchant que tenía delante cómo era que había acabado en ese predicamento—. ¡Yo quería ser algún tipo de guerrero!

—Ajá. —continuó la merchant que minutos antes le había ofrecido su ayuda pero luego le había gritado perpleja por qué alguien en su sano juicio querría dejar de ser merchant.

—¡Un héroe! —dijo Ochotona, levantándose del banco en el que se habían sentado y mirando al cielo nocturno con ojos melancólicos. Después se giró a mirar a la otra merchant—. Y hace unos días, paseando por Columbia escuché que alguien se había cambiado de job, pero no lo escuché bien y nadie me responde cuando pregunto.

La otra merchant se llevó otro ganchito con forma de estrellita a la boca y le volvió a ofrecer Ochotona, que cogió un puñado y se los llevó a la boca. Sabían a mantequilla.

—O sea, que quieres cambiar a una clase ofensiva.

Ochotona asintió.

—¿Me puedes ayudar? —preguntó después de tragar. Necesitaba preguntarle a la desconocida de donde se había sacado aquel manjar.

La chica pareció pensárselo.

—Técnicamente sí, pero con una condición. —le avisó, volviéndole a ofrecer estrellitas con sabor a mantequilla.

Ochotona volvió a coger un puñado, pero esta vez se las comió de una en una para hacerlas durar.

—¿Y cuál es la condición? —preguntó, un poco menos desolada pero igual de desesperada por una resolución positiva. Aunque le estaba empezando a saber mal tener que involucrar a una desconocida en sus problemas.

—Primero me tienes que dejar explicarte todo lo que la clase merchant tiene para ofrecerte —le dijo, señalándole con la bolsa casi vacía de ganchitos—. Si sigues queriendo cambiar de clase después de eso, te ayudo con los trámites.

Ochotona miró a un lado y luego a las tres estrellitas de mantequilla que le quedaban en las manos. Se las llevó a la boca, comiéndoselas de golpe y asintió.
La otra merchant se acabó las migas del paquete y lo tiró en una papelera cercana antes de pasarse la mano por la cara y sonreírle como un gato que acababa de atrapar a un ratón.

—¡Bien! —exclamó, levantando los dos brazos hacia las estrellas encima de Columbia—. ¡Vamos, tenemos mucho que ver y poco tiempo para hacerlo!

Y le ofreció la mano, cambiando su sonrisa por una cálida y genuina, el tipo de sonrisa que el Personaje no Jugable que le había dado la misión había intentando imitar, pero esta brillaba como mil soles.

—¡Venga!

Ochotona se vio contestándole la sonrisa y asintiendo con la cabeza antes de agarrarle la mano y dejarse arrastrar. Al menos esperaba pasar un buen rato antes de tener que desconectarse.

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MMORPG: Neverland / Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Last post by Airin on November 30, 2024, 04:29:02 AM »
Posteo antes de que se me olvide, que últimamente apuro demasiado :_D Una vez más yo sin iconos, que se aguante con los del patio e_e.
spoiler: MAN. ON. FIRE. ffdsgdhsadjsjsdfgh



~+0.80~

—¿Y si le pego fuego? —musitó el pelirrojo frunciendo el ceño. Así seguro que se acababa el problema.

Así se acabarían la mayor parte de sus problemas con toda seguridad, pero si quería presumir de ser un héroe no podía acabar en la cárcel. Como joven rico y heredero soltero que era, tenía dinero de sobra para que no fuese más que una corta estancia incómoda si llegaba a darse el caso, pero su reputación como emprendedor y empresario no se recuperaría tan fácil, y la industria vitícola ya era salvaje por sí misma como para darles más munición en su contra.
Envidiosos que eran todos. Joven, rico, inteligente, heroico y guapo. El paquete de genio completo.

Pero su frustración le hacía divagar. Primero tenía que conseguir que el NPC reconociera su nick para acabar de pasar el tutorial.

—Con apóstrofe. —repitió en voz alta enunciando con una claridad perfecta que habría hecho llorar de satisfacción a muchos tutores de idiomas.

Un sonido corto y molesto, el típico “meeec” de error de sistema operativo, resonó por cuarta o quinta vez haciendo que el hombre crispase las manos en forma de garras de forma compulsiva.

—¿Eh… vas a tardar mucho? —preguntó una voz con tono aburrido a su espalda.— Que he quedado ahí dentro en algún sitio.

El pelirrojo giró sobre sí mismo siendo la viva imagen de una antorcha humana, como si la hoguera que en esos momentos ardía en su interior hubiera sido proyectada hacia fuera convirtiéndolo en un hombre en llamas.

Lejos de amedrentarse, el tipo que había hablado se limitó a observarlo con desgana. Ojos entornados, piel en el lado más moreno del bronceado, cabello de color índigo desgreñado en mitad de la cara… y una maldita rata colgando sobre el hombro.
No fallaba, era siempre el mismo tipo de cabrones barriobajeros los que creían que un rastrojo de pelo mal colgado les daba encanto canalla cuando lo único que hacía era marcarlos como los impresentables que eran.
Y además tuvo la osadía de encogerse de hombros.

Dándose la vuelta de nuevo hacia el NPC, se cuadró de hombros y levantó la barbilla con dignidad.

Cancelar. —dijo el pelirrojo.

—Su operación ha sido cancelada. —la voz femenina sonó alegremente mecánica, exacerbando su frustración.

—Ya volveré cuando no haya imbéciles molestando. —resopló estirándose las solapas de la casaca. En cuanto pudiese cambiarla por un abrigo largo y rojo... el mundo no sabía todavía a qué se enfrentaba.

El tipejo se rió entre dientes llevándose dos dedos a la sien como forma de saludo.

—Buena suerte con eso, campeón.

El pelirrojo lo miró de costado juzgándolo abiertamente y encontrándolo en falta, y rodó los ojos con desprecio.

—Todo lo que te espera, es un mañana sombrío. No importa donde los vientos soplen. —Murmuró alejándose altivo y dramático mientras recitaba los versos ominosos.— Aunque el mañana se halle vacío de promesas, nada podrá detener mi regreso.

Inmediatamente después se sintió culpable por haberse saltado la referencia a la Diosa, pero a veces un poeta tenía que tomarse libertades y utilizar el arte a su favor. Respiró hasta llenarse los pulmones varias veces de aire pixelado.

Miró por encima de su hombro a tiempo de ver al tipo desvaneciéndose en un montón de píxeles dorados, y comprobar con ofensa tardía que no, no era una rata de cuatro pelos, sino simplemente un mechón que se le había escapado de una melena de anuncio recogida en una coleta a la altura de la nuca. El muy hijo de puta tenía pelazo.

—No hay sueños, ya no queda honor. La flecha ha dejado el arco de la diosa. —A la mierda el vino, al carajo con la sidra. Ya tenía el dinero y podía alquilar las tierras y olvidarse de trabajar el campo. Fuego y destrucción era lo que iba a sembrar a partir de ahora.— Mi alma, corrompida por la venganza, ha aguantado el tormento, para encontrar el final del viaje.

Propinó una patada a una piedra artificial que se perdió entre el vacío de los gráficos y repasó mentalmente una lista de apodos sin signos puntuación ni símbolos que pudieran ser mal entendidos. Sólo quería acabar el maldito tutorial, que el condenado juego le dejase elegir un nick que hiciese justicia a todo lo que quería expresar y revisar los posibles jobs que dejasen rienda suelta a sus inclinaciones más… piromaníacas.

En conclusión, Genesis sólo quería una vestimenta magnífica y lanzar bolas de fuego a voluntad y una espada (o varias) que pudiera prender en llamas y matar monstruos de forma indiscriminada dejando un rastro de destrucción mapa tras mapa como terapia barata a su horriblemente solicitada vida diaria.
Un juego dudoso era por desgracia menos arriesgado que hablar con una persona especializada que pudiera vender su confidencialidad sin remordimiento alguno a cambio de la suma adecuada, bastante tenía con la gentuza viscosa que le rondaba habitualmente en busca de migajas que llevarse al bolsillo.

—El alma errante no conoce descanso…


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Patio de Juegos / Re: Lemuria
« Last post by Miyu on November 29, 2024, 07:35:43 AM »
Es para un post viejo del DD, al menos terminé el cap xd



6 # Luka Agriche
Aún recostado en la gran tina de la finca, se permitió relajar los músculos mientras el vapor cálido envolvía cada rincón del cuarto, empañando el blanco mármol y la piedra pulida de la decoración. El cuarto de baño es amplio y elegante, diseñado sin escatimar gastos en opulencia y comodidad.
La música clásica suena en un tono bajo, un tenue susurro de violines y pianoforte que armoniza con el goteo ocasional de la grifería de bronce antiguo, finamente labradas y la respiración
Chasqueo los dedos para llamar a la criada quien rápidamente acudió a él; la mujer mayor entró sin expresión, estoica y con una copa de vino sobre la charola.
Luka era como un tempano de hielo, lo habían criado así; sin emociones, carente de toda simpatía y buscando cada punto débil de su rival. Por algo es el número uno dentro de la compañía CT y el que más abultado tiene su billetera.
La palabra “Idol” le quedaba corta a la par de su larga currícula de éxitos en cine, novelas, teatro y hasta cantando. Recientemente había vuelto del extranjero a Eastwood, dónde está parte de la familia Agriche, para colaborar en un proyecto ambicioso llamado “Alien Stage” que combina canto, baile y teatro, como una ópera, pero más contemporáneo y bohemio.
—¿Cosecha? —espetó acortando palabras, autoritario. Nunca iba a decir por favor y menos gracias. La educación de un Agriche los ponía en un pedestal al que cualquier hijo de nadie ni podía mirarlos.
—Es lo que siempre pide, maestro: un Sauternes de la bodega Château d'Yquem y el año de cosecha es reciente, del dos mil seis —la mujer extendió la bandeja para que tomara la copa—. El resto del vino está en su cuarto.
—Bien —respondió escueto.
Al finalizar con la tarea, la criada se marchó y Luka comenzó a mecer suavemente el líquido de la copa, comprobando la textura y luego lo olió, un pequeño acto tan simple y perfecto en él. Lo bebió tranquilamente, recostando la cabeza contra la porcelana artesanal de la tina, una vez terminó con todo el líquido dorado, casi blanco.
El agua tibia caía por su cabello rubio, deslizándose suavemente por la piel tersa, cualquiera que lo viera negaría que tuviera treinta años y ese era su juego, con su rostro angelical encantaba a todas las mujeres; lo gracioso es que ni sabía si realmente le gustan las féminas, la mayoría ruidosas e irritantes, llenas de alabanzas vacías por su apariencia, igual los hombres. Para este punto de su vida y carrera ya nada lo complacía, todo le parece puro tedio y, aún así, se esfuerza por subirse a un escenario y a brillar, como la estrella que es.
Mientras salía de la tina, acomodó la bata de seda con cuidado y se quedó unos instantes mirando su figura en el espejo: adelgazó y dejo crecer unos centímetros la melena rubia, esas fueron las órdenes del manager. Con una dieta estricta, se sentía débil y el corazón latiendo a ritmo acelerado. Debía tomar vitaminas y un café americano frío, lo necesitaba más que al vino.  Se había mudado a Eastwood, una vez más, para participar en un ambicioso proyecto similar a la ópera, pero más moderno. Dejó su vida en California, aunque realmente no había mucha diferencia, más allá de ver a sus hermanos: Roxana, Dion y Johannes. Mantiene una relación tensa con sus padres al creer que es homosexual y una deshonra para los Agriche.
Sus rasgos faciales tan suaves, su cabello dorado y ligeramente ondulado, junto al tamaño tan delicado y pálido de su cuerpo lo hacían ver como un ángel. Él había nacido para brillar sobre los escenarios y que cada luz se encienda para él. Talentoso, hermoso y con la reputación impecable de los Agriche, había nacido con cuchara de plata u oro, en su caso.
Recibió la propuesto de “Alien Stage” hace un mes, de una tal Habin Yoon, Yoon un apellido tan común en Corea que ni se molestó en googlear; no obstante el “Húngaro Ganessa” si tenía fama a nivel internacional y rápidamente se comunicó con su agente para aceptar cantar y actuar en ese lugar.
Los demos de "Alien Stage" llegaron a sus manos hacía un mes. Una carpeta gruesa que dejó sobre la mesa de noche sin mayor interés. Hojeó las partituras, las letras, la sinopsis... todo le parecía tan cliché y a la vez tan ajeno a su propia realidad. La historia, una alegoría sobre la soledad y los Idols, como los fans terminan haciendo un espectáculo de la vida de los Idols y ellos en búsqueda de identidad y libertad, no le resonaba en lo más mínimo. Las canciones, con sus melodías pegadizas y sus letras pretenciosas, le eran más bien un producto comercial diseñado para complacer a las masas. Una especie de futuro apocalíptico dónde los humanos son vistos como mascotas y obligados a cantar hasta morir.
Se suponía que iba a haber un ranking semanal del favorito para el público y de eso dependía la continuidad en el espectáculo. La primera canción que cantaría era un dueto con una tal Mizi Yoon, no hacía falta ser genio para unir los hilos entre Habin Yoon y Mizi Yoon. La iba a aplastar, odiaba a los acomodados.
Salió del baño hacia su elegante cuarto, de estilo rococo. Las paredes de un beige suave con rombos marcados por dorado, algunos muebles elegantes regaos por allí, junto decorativos como jarrones con flores recién cortadas, esculturas finamente elaboradas, el cuadro central de Ofelia de John Everett Millais que había sido replicado por una tal Chiyo y espejos grandes.
Miró hacia arriba, a las lámparas de cristal que cuelgan con gracia del techo e iluminan todo el cuarto, los rayos del sol estaban a punto de desaparecer.
Sin cambiarse de ropa, caminó hacia el violín que descansaba sobre un elegante soporte, delicadamente inclinado esperando ser tocado por él, hacia años no lo levantaba. Su mirada dorada se detuvo un momento en la madera brillante que reflejaba la tenue luz de la habitación. Con una suavidad, extendió los dedos, cuyas puntas azuladas parecían trazar un contraste etéreo contra el cálido color del instrumento. Tocó primero el cuerpo del violín con las yemas, recorriendo su contorno, intentando rememorar lo que era tener un instrumento tan delicado entre manos y antes de que el sonido rompiera el silencio de la mansión Agriche.
Después, su mano se deslizó hacia el arco que descansaba al lado, y lo alzó con cuidado. Lo sujetó entre el pulgar y los dedos, asegurándose de sostenerlo bien, mientras su otra mano levantaba el violín por el cuello, haciendo que las cuerdas se tensaran con el movimiento. De algún modo estas acciones le traían recuerdos de su niñez. La familia Agriche se había vuelto conocida hace generaciones por poseer miembros de excelencia notable, incluso se rumoreaba que estaban metidos con la mafia. Desde niño tuvo una educación exigente en diferentes áreas, incluyendo baile de salón… 
Llevó el instrumento a su posición natural, apoyándolo contra su hombro y su mandíbula. Luego, el arco lo deslizo suave sobre las cuerdas. La primera nota emergió, clara y algo tosca, de a poco, nota tras nota, empezó a tomar forma y sus dedos se volvieron más ágiles. Las cuerdas vibraron, su sonido se volvió hermoso e impecable, Luka sabía de sobra sobre su talento pulido a niveles antinaturales.
Odiaba a su padre, a su madre e incluso a sus hermanos. Odiaba haber nacido en una mascarada absurda. Fingir ser alguien normal, ser despreciado por sus padres y mirado con altanería por sus hermanos, un fastidio todo… excepto cuándo la gente lo aplaudía y gritaba de emoción, pero incluso eso había perdido y ya nada lo complacía.
Tocó un par de acordes más y bajó con cuidado el violín, dejándolo una vez más en el soporte y dedicarle un vistazo más, después deslió la mirada a sus dedos que temblaban con fuerza, con debilidad. Una fragilidad que siempre había detestado, para todos los Agriches era un inútil e incompetente; con la mirada fija en sus manos, contempló las yemas de sus dedos, azuladas por la falta de oxígeno que seguían temblaban ligeramente. Era un recordatorio constante, un testigo silencioso de la vida que le había sido concedida a medias.
Siempre supo que su corazón estaba defectuoso, roto y enfermo, pensamientos autodestructivos que se susurraba para sí mismo y su familia siempre se encargaba de recordarle que, aunque tuviera el apellido familiar, no era más que un inútil con un rostro agradable que lograba engañar a las mujeres y hombres con una dulce sonrisa.
De algún modo se había resignado a que así fuera y decidió seguir una carrera en el mundo del espectáculo con resignación que impregnaba cada uno de sus pasos, hasta que aprendió que nada lo llenaba más que los aplausos de las personas. 
Nació con un defecto congénito, pero era su culpa, su problema, su falla. 
Caminanó hacia el espejo más grande de las paredes, de cuerpo completo. Su reflejo le devolvió la mirada: el cabello dorado, los ojos ámbar, el rostro angelical que había aprendido a usar como un arma. Pero Luka solo veía las sombras bajo sus ojos, los labios ligeramente pálidos, el cuerpo que le había traicionado desde el principio y obligado a superarse para rasgar el cariño de su familia.
Los padres odiaban ver lo imperfecto y enfermo que era, no estaban satisfechos con algo que no era perfecto. Un Agriche no podía ser débil, ni siquiera al nacer. Recuerda como su madre se negaba a cuidarlo o mirarlo, incluso nunca tuvo una palabra de cariño de ella. Decía que ese no era su hijo, negó su existencia porque era una mancha en la reputación de la familia. El padre, rió sin humor, una risa amarga carente de emociones, su padre solo veía una inversión defectuosa.
De niño tuvo que ser intervenido múltiples veces, hasta necesitar un trasplante de corazón y la prueba de ello era la cicatriz en su pecho, algo que intentaba ocultar a toda costa. Un secreto que no quería revelar a sus fans, después de todo, eso bajaría su valor como estrella. Sabe que su corazón puede detenerse en cualquier momento y debe tomar a diario tantas pastillas que solo perjudican su salud, sumado a las dietas extremas a las que es sometido.
—¿Qué haces?
La voz tranquila de una mujer se oyó desde la puerta. Una fémina hermosa, como él, pero de hermosos ojos rubies y unos labios rouge marcados… para él una víbora escondida, porque así son todos ellos.
—Roxy, no sabía que estas aquí —le sonrió con suavidad, como un lobo con disfraz de conejito—. Bienvenida, hermana.
—Dejé unos cuadros por aquí —la mujer cerró sus ojos y movió de una mano a otra un abanico gótico—. Oí de la sirvienta que llegaste esta mañana,
—Más o menos —respondió escueto, mientras menos supiera Roxana mejor—. ¿Cómo te ha ido?
Ella frunció el ceño ante esa pregunta, Luka sabía que la moda en pintura iba muy alejada del estilo que eligió su hermana: grotesco, como ella.
—No he vendido nada en Eastwood y eso que he abierto varias galerías —se quejó sin cambiar de expresión—. ¿Habin te llamó?
Roxana abrió los ojos y se acercó a él y lo apuntó con el abanico. Su hermana menor era hermosa, perfecta, la joya que estaba por encima de todos en la casa Agriche, incluso si había elegido una carrera sinuosa y difícil como la pintura.  Su piel pálida, su figura esbelta y frágil, su inteligencia… todo en ella la hacía perfecta.
Luka asintió.
—¿La conoces? —preguntó sin apartarse de su hermana.
—Algo así, tiene buena reputación —bajó el abanico hasta el mentón de Luka—. Sigues igual de hermoso.
La risa de ella era más suave y no tan viperina como creía.
—Deberíamos cenar juntos para hablar y ponernos al día, hermano —dejó caer su brazo y volvió a la entrada del cuarto—. Te espero abajo, Luka.
La mujer de cabellos dorados ondulados se retiró con elegancia, sus zapatos de tacón se podían oir resonar por toda la casa: pasos seguros de sí misma, aún si lucia atuendos góticos con chokers gruesos o empedrados.
Suspiró, iba a necesitar una copa cargada de vino o algo más fuerte como Vodka para soportar esa cena.
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on November 29, 2024, 01:28:31 AM »
Uhh pensé que tendría más tiempo de escribir este mes, pero bueno. El próximo me desquito.

115.4.









“¡Ah, ahí están!” Enmusubi se acercó a las HiMEs faltantes de la secundaria ni bien llegaron. “¡Y llegaron justo en el momento preciso!”

La mentora HiME se encontraba en una mesa grande junto con su compañero mentor y las HiMEs de su grupo, más algunas personas allegadas. Tal parecía que ellos estaban en pleno encuentro de confraternidad y degustando los bocadillos.

“Oh, buenas noches a todas,” Tsubasa sonrió amablemente e hizo una reverencia. “Me sorprende verlas todas juntas.”
“Sí, considerando la cantidad de personas,” Saki movió su cabeza de un lado a otro. Era un área con varias mesas disponibles y en muchos casos ocupadas por grupos de amigos. Sin duda la entusiasta de Enmusubi debe haberse asegurado de reservarla cuanto antes.
“Hehe, eso demuestra que las HiMEs son inseparables,” Osaka sonrió ampliamente.
“Ya lo deben haber imaginado, pero Enmu aquí se lanzó a una mesa ni bien abrieron el lugar,” Sohayanotsurugi se encogió de hombros.
“Oye, no fue literalmente así,” la mentora hizo un puchero.
“¡Haha, no hay roche aquí, Enmusubi!” Marisa rió con ganas. “¡Yo habría hecho lo mismo de estar en tu lugar!”
“De por sí, supongo que tenías una idea de la organización de este lugar,” Reimu alzó una ceja.
“Pues, sí había un mapa por internet, ahora que lo pienso,” Cho lo meditó. “Sinceramente no es algo que habría considerado, aunque es información disponible para todos.”
“Vaya, nunca lo hubiera revisado por mi cuenta,” Suzuka alzó una ceja.
“Heh, no te culpo, ¿quién se molestaría a revisar los detalles de un evento de confraternidad?” Tenshi se encogió de hombros. “Ni que nos hayan pedido que escribamos un reporte con lujo de detalles para nuestras clases, felizmente.”
“Eh, bueno, en mi caso sí me han pedido escribir mis impresiones, pero ni yo consideraría algo como un mapa,” observó Nio. La HiME más pequeña se mostró entretenida. “Hasta el momento puedo decir que es genial compartir mesa con todas. Sé que tengo mucho que aprender para estar al nivel de ustedes, pero prometo que haré todo lo posible.”
“Nio, ya sabes que tienes que ir a tu ritmo, no es una competencia,” dijo Ayesha, algo nerviosa.
“Hehe, entiendo cómo te sientes, Nio,” Kosuzu se emocionó. “¡Yo también tengo que mejorar y aprender a controlar mis poderes! ¡Desde ya agradezco a mis senpais por la ayuda el otro día!”
“Eh…” Roxas sintió escalofríos y desvió su mirada. Mejor no decía nada al respecto.
“Eres muy amable, Roxas, sinceramente deberíamos darle un escarmiento por lo que hizo,” Reimu frunció el ceño.
“Eh…” Kosuzu se asustó.
“Lamento el mal rato que te hizo pasar,” dijo Kashuu a la miko, y entonces sonrió con ironía. “Pero no todo ha sido malo. Es reconfortante saber que el Key le ha sido útil a una HiME para variar.”
“¡Oye! ¡¿Qué quieres decir con eso?!” Roxas exclamó y estuvo a punto de ponerse de pie para encarar a la sonriente espada.
“Roxas, por favor, mantente sentado,” pidió Cho, torturada.
“¡Yo no comencé!” se defendió el otro.
“Sí, lo sé. Kashuu, por favor…” la HiME miró a su arma con súplica.
“Ah, lo lamento, aruji, no quiero causarte incomodidades,” se disculpó este.
“…” Cho dio un suspiro. Tal parecía que la bronca entre los dos nunca terminaría, más bien a veces parecía que su arma se volvía más atrevida al respecto. Quizás le estaba dejando pasar mucho tiempo con Natsume…
“Fufu, me fascinan las energías juveniles que nos rodean, pero, si no me equivoco, esta convocatoria es más que por fraternidad, ¿no es así?” Norimune miró de reojo a la mentora.
“¡Sí, vamos de una vez al asunto!” Enmusubi se puso de pie y miró a todos con unas rebosantes energías. Apuntó hacia el frente. “¡Les tengo una actividad en mente!”
“¿Actividad?” preguntó Youmu. La mayoría imaginó que sería algo de confraternidad al ser lo que asociarían a esa mentora, pero la peliblanca percibió que no era al caso. Alzó una ceja. “Eh, no es por ser descortés, Enmusubi-san, pero Miranda nos ha dado una llamada de atención y este evento es uno lleno de gente normal.”
“¿Eh? ¿Qué vamos a hacer?” Tenshi se sorprendió. Al ver que los mentores no desmentían a Youmu, todos los presentes intercambiaron miradas.
“No se preocupen, estoy consciente de ello, por eso tenía algo distinto en mente. O, mejor dicho…” la pequeña mentora sonrió con perspicacia. “No les vendría mal ejercer su rol de HiMEs y patrullar las afueras del evento, ¿cierto?”
“¿Patrullar?” Kosuzu se sorprendió.
“Eso… tiene sentido…” Suzuka se vio intrigada y asintió para sí. “Estoy segura que ni Hanasaki ni Rizembool querrían hacer un revuelo en medio de este evento, pero tampoco podemos asumir que todos los Rebels estarán de acuerdo con ello. Sería bueno vigilar en caso haya algo fuera de lugar, imagino…”
“¡Sí, precisamente!” Enmusubi se animó. “¡Sabía que lo entenderías, Suzuka! ¡Eso es todo lo que tenía en mente, pero sigue siendo importante!”
“Siempre y cuando nosotras no nos convirtamos en las revoltosas…” Saki se encogió de hombros. Ni bien lo dijo, hubo otro silencio incómodo y de nuevo se intercambiaron miradas. Ella notó esa reacción y dio un suspiro. “No lo digo por desalentarlas, pero…”
“No te preocupes, es bueno que alguien lo mencione, más bien te agradezco de que lo hagas,” Sohayanotsurugi negó. “No pueden hacer borrón y cuenta nueva luego de lo del muelle. Si ustedes quieren en verdad ser HiMEs que protegen a la gente de Rizembool, necesitan recordar bien las consecuencias de sus acciones.”
“Sí, de todos modos,” Roxas asintió. “Aun así, tampoco debemos quedarnos congelados por completo, pero no creo que sepa qué podemos hacer.”
“Es por eso que quería sugerirles que patrullen,” volvió a insistir Enmusubi, asintiendo, quien se veía convencida de su idea. “Esto vendría a ser una actividad pasiva, apenas un monitoreo para asegurarse de que todo esté dentro de lo normal. Ustedes sólo deberían intervenir con sus poderes si ven una situación de emergencia, pero si apenas hay alguna observación de algo anormal, lo pueden mencionar en nuestra conversación grupal y yo de inmediato le haré saber a la directora. ¿Qué les parece?”
“Hm…” Reimu alzó una ceja. Hubo unos murmullos y otra sesión de intercambio de miradas, con varios buscando una aprobación mutua. “Pues, suena razonable.”
“Debo decir que me gusta el hecho que como HiMEs podamos salir a revisar los alrededores y garantizar la seguridad de otras personas,” Tsubasa asintió. “Es precisamente el motivo por el cual quise ser parte de esto.”
“Ohh, eso es muy admirable, Tsubasa-chan~” Osaka se conmovió.
“¡Pues, ¿qué estamos esperando?!” exclamó Marisa con un puño al cielo. “¡Vamos ya!”
“¡No! ¡Ustedes dos no son HiMEs así que olvídenlo!” sentenció Reimu.
“¡¿EEEHHHHH?!” tanto Osaka como Marisa se quedaron en shock y soltaron el alarido.
“Eh, pero, Reimu-san, apenas es una vigilia, no creo que haya problemas…” comenzó Kosuzu.
“¡Y tú también estás prohibida hasta que aprendas a controlar tus poderes!” agregó.
“¡¿EEEHHHHH?!” ahora la pequeña se unió a la gran decepción.
“No, sí, lo siento, Kosuzu, me parece lo mejor,” Sohayanotsurugi dio un suspiro.
“¡P-pero…!” ella bajó su mirada.
“¡P-prometo que no nos iremos muy lejos del perímetro del estadio!” exclamó Marisa, suplicante. “¡N-ni nos van a ver por donde ustedes van a estar! ¡Por favor, somos supports y queremos ayudarlas! ¡Pleeeease!”
“¡Pleeeease!” se sumó Osaka. “¡No se olviden que también fuimos HiMEs!”
“¡Y-yo también prometo que no haré nada de nada!” dijo Kosuzu, suplicante. “¡Déjenme acompañar a mis exHIMEs senpais!”
“Vaya, me conmueven el corazón, no puedo negarme si se ponen así,” dijo la mentora.
“¿En serio?” Kashuu alzó una ceja, y vio al grupito celebrar.
“¡Sí! ¡Muchas gracias, Enmusubi, eres la mejor!” Marisa terminó abrazando a Osaka.
“¡Yay~!” esta se meció de lado a lado. “¡Nos divertiremos mucho, Kosuzu-chan!”
“¡Haré lo mejor!” la pequeña asintió.
“Eh…” Cho no estaba muy convencida de ese permiso tan espontáneo, pero ya había visto a su prima muy mortificada de no andar al pendiente de las cosas como antes, así que supuso que un pequeño permiso de caminar alrededor del estadio le haría bien. Tendría que asegurarse de echarles un ojo encima de tanto en tanto.
“Ehh, Enmusubi…” Ayesha se notaba inquieta. “Yo creo que Nio y yo pasamos por ahora. Todavía no tenemos experiencia con la noche ni habilidad de pelear.”
“¿Qué?” la hermanita se quedó en shock. “Pero onee-chan, así nunca tendremos la experiencia. Ehh, al menos acompañemos a Kosuzu o algo…”
“No, no, además acabas de decir que te dieron el deber de escribir del evento para tu clase, ¿no? Pienso que eso es más importante ahora.”
“P-pero…” Nio frunció el ceño y terminó por inflar sus cachetes. Ya sabía que no le iba a cambiar de parecer. “Eso dices, pero no es el verdadero motivo…”
“Tú tranquila que ya te tocará algo más muy pronto, cuenta conmigo,” Tenshi le dio un guiño.
“Entonces, ¿comenzamos desde ya? ¿Nos tomamos turnos?” preguntó Suzuka.
“Creo que lo mejor es que vayamos saliendo poco a poco para no llamar la atención,” sugirió Enmusubi, en voz baja. “Y de ahí cada grupo irá a su ritmo. También siéntanse libres de regresarse cuando lo crean prudente, esto es apenas un simple ejercicio.”
“Vaya, se supone que eres una mentora con autoridad y ahora te oyes como una niña empujando a sus amigas a romper las reglas,” Sohayanotsurugi rodó los ojos.
“Justo iba a mencionar lo mismo, aunque en mi caso lo encuentro bienvenido,” observó Norimune, sonriendo con intriga.
“¡Oigan, sé lo que hago, confío en mis HiMEs!” declaró la mentora, casi como si le hubieran insultado. “Bueno, ya, no escuchen a las chusmas. ¡Esto les hará mucho bien! ¡Sólo no se olviden de mantenerse en contacto y si me necesitan iré corriendo al toque!”
“Pues… bueno…” Youmu continuaba escéptica, pero ya veía que no cambiaría a nadie de parecer. De todos modos, encontraba las afueras más interesantes para sí misma.
“Eh, les deseo mucha suerte, prometo que nos prepararemos para ayudarlas la próxima,” dijo Ayesha, sonriendo apenada.
“Hmm…” Nio continuaba ofuscada y con sus brazos cruzados.
“De todos modos estate atenta a los mensajes. Como una sanadora, siempre nos poderes apoyar en caso de cualquier emergencia,” indicó Enmusubi.
“¡Sí, lo haré!”

Y fue así que la mayoría terminó por ponerse de acuerdo y ejercer un pequeño rol de vigilante en medio de aquel evento. Ello podría ser más simbólico que valioso, pero quizás sí les daría las ganas y moral que de momento faltaban en ese conjunto.

Aunque, quizás, su labor de vigilar podría resultar más apropiada de lo que imaginaron…

...
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Kana on November 28, 2024, 07:20:53 PM »

A la mañana siguiente de alojarse en el Castillo Lancannia, específicamente en el área de Vileto Manor, que era la mansión de Vincent Lancaster dentro del condado de su familia, Ratio salió con su amigo a caminar por los interminables prados que distanciaban a cada una de las mansiones en estrella en cuanto a la arquitectura que dejaba el Castillo de Lancannia como central.

La mañana era agradable, y los prados verdosos estaban húmedos por el rocío tenue de la mañana. Vincet, acostumbrado caminar esas largas fronteras para llegar a las mansiones de sus hermanos o al castillo central de la familia Lancaster no necesitaba de ninguna ayudantía para movilizarse. Ratio, en cambio, prefirió armarse de una rama larga como bastón para evitar caer en un charco y hacer el ridículo.

No es como si Vincent se fuera a burlar si eso pasaba, pero a Ratio no le gustaba ser propicio de humillaciones públicas.
Durante todo el trayecto entre Vileto Manor hacia la Torre de Astronomía, (que era un lugar arquitectónico que a Ratio prefería visitar de noche para apreciar la gama de astronomía que ofrecía ese punto específico) el que más conversaba era Vincent mientras que Ratio lo escuchaba la mayoría del tiempo. En otros tantos, Ratio se distraía en sus propios pensamientos y en el hermoso paisaje frente a sus ojos.

Era increíble como los Lancaster tenían tanto poderío incluso ahora. En antaño, aquella familia de sangre azul ostentaba grandes reyes de Inglaterra, galardonados y famosos por sus glorias, sus batallas y su propia decadencia a base de la ambición y la locura siendo la guerra de las dos rosas y la depresión psicótica de su último monarca su cúspide para un final estrepitosamente sangriento y fatal. 

Aún así, eran dueños de casi todo Inglaterra y expansiones en America, Canadá, Japón, entre otros países.

No podía negar que algo de envía le tenía a su británico colega. Siendo Ratio de Calabria, una localidad considerada humilde en la antigua Italia, y nacido de una humilde familia que no pudieron con los costos de sus estudios y debió tener más de dos trabajos en su tiempo para poder costear la universidad, daba un no sé qué ver que algunos como los Lancaster derrochaban tanto dinero sin ninguna clase de criterio.

A Ratio no le simpatizaba mucho esa familia, aunque sí los respetaba y medio admiraba porque muchos Lancaster eran científicos relevantes que además financiaban a otros científicos (entre esos, él mismo) y la magnánima de la familia era difícil de obviar. Pero no significaba que los encontrara del todo correctos.
Sabía por conocimiento propio lo clasista, xenófobos, crueles y, por sobre todo, psicópatas que eran los integrantes de la familia Lancaster.

El único que era la excepción era Vincent, de un corazón amable y sin pisca de psicopatía como el ADN de su familia. Por eso a Vincent su propia familia lo marginaba y lo desterraban. A Ratio le daba lástima como Vincent era la burla de sus odiosos hermanos menores, visto como el hermano menos apto para conseguir “La corona” o como su propio padre se empeñaba en humillarlo frente a los demás. Para sus sobrinos, era algo así como el “tío relajado” a quien sofocaban de responsabilidades y peticiones, pero que al momento de las fiestas de la socialité preferían ir con otro familiar.

Vincent fue quien financió sus estudios. Ambos fueron compañeros en Eton College y Vincent notó el potencial e inteligencia en él y también se dio cuenta de su carencia económica muy a pesar de Ratio quien ocultaba ese secreto ante todos. Fue el propio Vincent quien pagó sus estudios en Eton College y luego cuando entraron a la universidad Vincent también pagó sus estudios en Cambridge.

Así que le debía mucho, pero no por eso se lo iba a pagar. Él no le pidió a Vincent que se hiciera cargo de sus estudios, pero el inglés insistió.

Si bien estudiaron juntos en la escuela y en la universidad. Cuando ya ambos lograron sus carreras tomaron rumbos distintos. Vincent era un químico magnífico, que sus primeros años como químico los desarrolló en Inglaterra y luego se arraigó en Japón donde en la actualidad era científico y profesor en la universidad de Hanasaki y ayudaba a las HiMEs.

Ratio volvió a su natal Calabria donde cooperó en investigaciones químicas para su humilde tierra y luego, años después, se fue a Japón y se convirtió en científico y profesor de Rizembool y activo investigador en el proyecto Rebel.

—Ratio, ¿por qué escogiste Rizembool? — La pregunta de Vincent fue como si leyera su mente. Vincent, quien iba de guía, terminó quedando unos pasos atrás de Ratio.
—¿Por qué escogiste Hanasaki? — se la devolvió. Porque para ser un Lancaster, era ilógico que estuviera en Hanasaki ya que su familia tenía convenios con Rizembool. —Bueno, no sé por qué pregunto… Hanasaki es como tu perfil de personalidad.
—Pues, sí, va más acorde a mí. Hanasaki y sus estudiantes son más disolutos en comparación a Rizembool. Y si iba contra los ideales de Lancaster, me tentaba de sobra. Pero, ¿por qué tú escogiste Rizembool?
—Por la tecnología, Vincent, ¿por qué más? Rizembool está a años luz de Hanasaki. Es como Cambridge versus Calabria…— Ratio movió con la punta de su vara una culebra insignificante e inofensiva que salió entre la hierba.
—Entiendo esa parte, pero no entiendo por qué estás en el proyecto Rebel. — Vincent se tardó un poco, distraído con el paisaje.
—Si puedo sacar lo mejor de la ciencia aplicándola en esos estudiantes, lo iba a tomar.
—Yo creo que hay algo más. — le sonrió, amablemente.
—Porque esos chicos me necesitan…— arqueó una ceja. —Si todo esto se descontrola… encontraré el antídoto. — notó que Vincent lo observó dudoso, pero se animó a hablar.
—Ratio, mi sobrino también está en ese proyecto. Sé que los dos trabajan juntos, aunque ninguno de los dos me haya querido contar. Conozco bien a mi sobrino, pero me quedé con lo que conocía de él cuando era un niño que iba detrás de nosotros preguntando cosas y queriendo mejorarlo todo. Mi sobrino es un adulto ahora y debido a varias circunstancias se ha distanciado de la imagen que atesoro en mi corazón. Cada vez se parece más a su padre, mi hermano Edward... Y cada vez se parece más a mi padre, Gilbert. — rio suave, con algo de tristeza. —Es como si la maldición de los Lancaster cayera en las nuevas generaciones. Eso del mito de la posesión de almas.
—Esas cosas no existen, Vincent.
—Lo sé. — asintió. —Pero lo que quería preguntar en verdad es… ¿Qué tan involucrado está en el proyecto Rebel? Digo… Es… ¿cómo tú? ¿está de parte de crear una solución, un antídoto, si todo se descontrola?
—El mocoso y yo no nos vemos casi en los laboratorios. Sólo te puedo decir que es asquerosamente inteligente… Obviamente Rizembool va a querer usar su intelecto en lo que más les gusta a ellos.
—Entonces no es parte de la protección de esos jóvenes. — Vincent bajó la mirada.
—Tú sobrino y Rizembool no se llevan bien. Quizá sólo está adquiriendo conocimientos para después irse. Es lo que todos los cabezas de Rizembool creen y por eso le ponen ojo extra. Quizá no es parte de la protección, Vincent, pero tampoco parece ser parte de la destrucción. Sólo está allí porque tu padre lo obliga y porque es requisito para que se convierta en la cabeza de los Lancaster algún día. Supongo que ese es su único interés, “tomar lo que le corresponde”
—Bueno, eso suena muy Lancaster de su parte. No sé si sentirme orgulloso o apenado…— soltó un suspiro. —Tengo otra pregunta.
—Vincent, me has hecho preguntas toda la noche y todo este día… Ya basta.
—¿Quién es Aventurine? — esa pregunta la acompañó de una sonrisa traviesa. —Tú no eres de hacer muchos amigos, pero me contó un pajarito que ustedes dos pasan mucho tiempo juntos.
—En contra de mi voluntad, te aclaro. Sólo tengo que trabajar con él y soportarlo, como a ti.
—Yo creo que tienen otra clase de amistad. — alzó los hombros,
—Vincent, deja de probar esas cosas químicas que creas.
—Jaja. Si lo dices así suena como algo malo, pero puramente producen relajación. — el inglés apuntó la construcción de piedra de mármol. —Ya falta menos para llegar.
—Por fin.
—¿Qué hacemos después de ir a la torre de astronomía?
—¿Qué tal darnos espacio personal?
—No te veo hace años, así que creo que no podré acceder a tu petición. Ya sé, podríamos llamar al sastre para que confeccione nuestros trajes para la boda de mi hermano.
—Pensé en usar el que compraste.
—Ese es para la fiesta previa, luego necesitas para la iglesia, para la ceremonia y para la gala.
—Ustedes se inventan como gastar dinero…


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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Mimi Tachikawa on November 26, 2024, 01:27:18 AM »
Hoi hoi minna vengo con fic

El sol brillaba con fuerza sobre la escuela Hanasaki, iluminando el campus con un cálido resplandor. Era un día típico de primavera, y los estudiantes disfrutaban de un merecido descanso entre clases. Entre risas y charlas, una melodía suave y melancólica flotaba en el aire, atrayendo la atención de quienes pasaban cerca. La música provenía de un rincón tranquilo, justo al lado de un majestuoso árbol de cerezo que estaba en plena floración.

Kobato, una alumna de Hanasaki, se encontraba sentada en el césped, descansando tranquilamente sobre un árbol. Su cabello largo y castaño caía en suaves ondas sobre sus hombros, y sus ojos brillaban con una mezcla de concentración y alegría. Estaba muy feliz porque su relación con Tsubasa iba muy bien, ya tenían 5 meses de novios, con sus altos y bajos siempre estaban muy unidos, para agradecer que en su vida se topó con Tsubasa y que el amor que sentía hacia él era muy grande, toco el tronco del árbol, mientras cerraba los ojos y empezaba a cantar alegremente. Mientras cantaba, empezó a sumergirse poco a poco en su propio mundo, olvidando por un momento las presiones de la escuela y las expectativas que a menudo la rodeaban.

Fue en ese instante que Seo Haebom un joven de cabellos oscuros ondulados, ojos de color gris con verde oscuro, de tez pálida, se habia convertido en un nuevo estudiante de Hanasaki que acababa de llegar de Corea, decidió explorar su nueva escuela. Había llegado a Japón con la esperanza de encontrar un lugar donde pudiera ser él mismo, lejos de las expectativas que su familia había puesto sobre él. Mientras caminaba por el campus, la melodía de Kobato lo detuvo en seco. Intrigado, se acercó al árbol, donde la joven estaba completamente absorta en su música.

Al ver a Haebom acercarse, Kobato dejó de cantar y lo miró con curiosidad.
“Hola”, dijo, sonriendo tímidamente. “¿Te gusta la música?”

“Sí, mucho”, respondió Haebom, sintiéndose un poco nervioso. “Tu voz es hermosa. ¿Eres estudiante aquí?”

“Sí, soy de Hanasaki. Me llamo Kobato”, dijo ella, sintiéndose más cómoda. “¿Y tú? ¿Eres nuevo?”

“Soy Seo Haebom. Acabo de llegar de Corea”, explicó él, sintiendo que había encontrado un punto en común. “Estoy tratando de acostumbrarme a este nuevo ambiente”.

Kobato asintió, tratando de comprender la sensación de ser nuevo en un lugar. “supongo que debe de ser un poco abrumador al principio, pero aquí hay muchas personas amables. Si necesitas ayuda, estaré encantada de darte una vuelta por toda la escuela”.

“¿En serio harías eso por mí? Muchas Gracias, eso sería genial”, dijo Haebom, sintiendo que había hecho una nueva amiga. “¿Te gusta cantar a menudo?”

“Sí, siempre que me siento de buen humor y alegre, me pongo a cantar. La música es mi forma de expresarme”, respondió Kobato, sintiendo que podía abrirse a él. “¿Te gustaría escuchar otra canción?”

“Me encantaría”, dijo Haebom, sentándose en el césped junto a ella. Mientras Kobato comenzaba a cantar nuevamente, él se dejó llevar por la melodía, sintiendo que la música creaba un lazo de amistad entre ellos aunque recién se estaban conociendo. En ese momento, ambos compartieron sonrisas y anécdotas, hablando sobre sus pasiones y lo que esperaban del futuro.

La conexión entre ellos creció rápidamente, y antes de que se dieran cuenta, habían pasado horas hablando y riendo bajo el árbol de cerezo. La tarde se convirtió en una mezcla de música y amistad, y ambos se sintieron aliviados de haber encontrado a alguien con quien compartir sus pensamientos y sentimientos.

Sin embargo, la tranquilidad de ese momento se vio interrumpida por la llegada de Jo Taesung, el prometido de Seo Haebom. Taesung era un joven peligris, de ojos de color ámbar, pálido y con mirada seria que demostraba que se sentía seguro de sí mismo, que también había llegado a Japón para acompañar a Haebom y ayudarlo a adaptarse a su nueva vida. Al verlo acercarse.

“Kobato, te presento a mi prometido Jo Taesung” Le dijo con una sonrisa amplia entre sus labios

“¿Prometidos?” habló la castaña sorprendida por la noticia, pero se sentía muy feliz por su nuevo amigo, observo al otro joven y sonrió suavemente “Mi nombre es Kobato, mucho gusto” Sonrio suavemente

“El gusto es mío” hizo una reverencia solemne

“¿Si no es molestia, me gustaría saber como se comprometieron?”

“Pues, es una larga historia”

Jo Taesung y Haebom se conocieron cuando tenían apenas 5 años, en un pequeño vecindario lleno de calles tranquilas y parques con árboles grandes. Ambos vivían en casas cercanas y, como niños, pasaban horas explorando el mundo que los rodeaba. A menudo jugaban en el parque de la esquina, inventando historias de aventuras que solo ellos comprendían.

Mientras otros niños preferían jugar con juguetes o hacer carreras, Taesung y Haebom construían castillos de arena, se subían a los árboles más altos y se prometían que siempre serían amigos, sin importar lo que pasara.

Desde pequeños, su vínculo era irrompible. Eran el tipo de amigos que sabían lo que el otro pensaba sin necesidad de hablar, y su complicidad era visible para todos. Aunque eran diferentes en muchos aspectos, uno más extrovertido y el otro más serio, su amistad era perfecta en su sencillez. Taesung solía calmar a Haebom cuando este se emocionaba demasiado con algo, mientras que Haebom hacía reír a Taesung cuando este se ponía demasiado pensativo.

Uno de los recuerdos más significativos de su infancia ocurrió en un cálido día de verano, justo antes de comenzar la escuela primaria. Estaban sentados bajo el árbol más grande del parque, mirando al cielo. Haebom, siempre soñador, había hablado sobre su deseo de convertirse en un chico cool como Taesung , mientras que Taesung, más callado, soñaba con estar al lado de Haebom. Ambos se miraron y, en un impulso, Haebom dijo: "Cuando lleguemos a la preparatoria, debemos comprometernos para no dejar que nada nos separe". Taesung, aunque nunca fue de promesas al aire, asintió con una sonrisa. A esa edad, no comprendían por completo el significado de comprometerse, pero sabían que había algo especial en esa promesa.

Con el paso de los años, su amistad se fortaleció. A medida que crecían, el mundo a su alrededor comenzaba a cambiar, pero ellos se mantenían firmes en su pacto. Los juegos en el parque se transformaron en largas caminatas después de la escuela, hablando sobre sus sueños y preocupaciones. A veces, Haebom se encontraba perdido entre las presiones de la escuela, pero siempre encontraba consuelo en Taesung. Por su parte, Taesung nunca dejó de escribir, y sus palabras eran un refugio para ambos.

El día en que llegaron a la preparatoria, el día en que habían jurado comprometerse, se acercó rápidamente. En la entrada de la escuela, entre los nervios y la emoción de empezar un nuevo capítulo, se miraron con complicidad. Haebom recordó la promesa hecha tantos años atrás, y Taesung, con una mirada tranquila, le ofreció su mano. "Te lo dije", dijo Taesung. "Nunca nos vamos a separar."

“Y es así que ahora que somos casi adultos, somos novios y nos casaremos en el extranjero, pero antes de eso, decidimos venir a estudiar aquí” le dijo Haebom con toda sinceridad

"Ya entiendo, es una bonita historia” Habló Kobato con una amplia sonrisa “Es casi parecida con la mía y con mi novio Tsubasa”

Los tres se senteron sobre el árbol de cerezo mientras que la pelicastaña empeza a contar su vida
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matta ne!!
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