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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on May 11, 2026, 12:26:54 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 1522 palabras
Kana :: 1447 palabras
Eureka :: 2057 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...
82
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on May 11, 2026, 12:12:17 PM »
Este es el conteo total del mes de Abril 2026

*header*

Quote
Sayi :: 539 palabras
Shura :: 2498 palabras
Kora :: 1121 palabras
Cho :: 1522 palabras
Kana :: 1447 palabras
Eureka :: 2057 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Haruhin: 874 palabras
Neko :: 1798 palabras
Ekha :: 0 palabras
Airin :: 1430 palabras
Miyu :: 1178 palabras
Nanami :: 1031 palabras



Main Projects

A continuación el conteo para los proyectos principales:


MMORPG: Neverland
C  O  N  T  E  O

República de las Naciones Unidas
C  O  N  T  E  O

One-Shot Project
C  O  N  T  E  O
Kora :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 0 palabras 
Shruikan :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras



Side Projects

Y ahora el conteo para los proyectos secundarios~


HiMEverse
C  O  N  T  E  O

Downtown District
C  O  N  T  E  O

Seeds in the Garden
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 1522 palabras
Kana :: 1447 palabras
Eureka :: 2057 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Kora :: 1121 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 0 palabras
Shruikan :: 0 palabras

La Unidad de Investigación y Control
C  O  N  T  E  O

A Step to the Left
C  O  N  T  E  O
Haruhin :: 869 palabras
Ekha :: 2171 palabras
Nanami :: 913 palabras

Shura :: 2498 palabras
Neko :: 1798 palabras
Airin :: 1430 palabras


Patio de Juegos
C  O  N  T  E  O

Actividades
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 539 palabras
Miyu :: 1178 palabras



Las palabras se agregarán a su contador y podrán ser usadas en el tema de canje de palabras.

Gracias a Neko y Airin por la ayuda con el post~

(De momento pondré el conteo de La Unidad de Investigación y Control en el slot de Moonlight Garden hasta que se haga un nuevo tope. También regresaré con el tope del Hunger Games, algún día (...))



Happy writing~
83
A Step to the Left / Re: A Step to the Left: Bizarrisme
« Last post by Shura on May 05, 2026, 10:50:08 AM »

¿Qué significa estar en otra dimensión?

-Nadie lo sabe… -Rohan se frota la frente para acomodar la cinta a su peinado y toma la cámara entre sus manos. -Por eso, voy a investigar.
-Pero sabías como llegar aquí, tiene que haber algo más que nos puedas contar. -Insistí exasperada.
Grace por su parte encendió la linterna de su móvil para iluminar el pasillo, las puertas eran bastante diferentes, algunas estaban pintadas de negro, otras eran de metal abollado como si las hubieran pateado para abrirlas a la fuerza, algunas carecían de pomo con el que poder abrirlas y otras tenían letreros de EXIT sobre el marco, como si fuera una macabra broma. Encontrando una puerta entreabierta.
Grace se acercó apuntando la luz a su interior, el espació estaba a oscuras, pero había algo que se movía dentro.
-Este ritual para ir a otra dimensión no es más que otra leyenda urbana. -Explica Rohan. -La información al respecto cambia, algunos dicen que no es otra dimensión, sino una puerta al infierno, otros que aquí hay entidades que pueden ser hostiles.
-¿Hostiles…? -Siento un escalofrío en mi espalda.
-No voy a edulcorarlo para tus oídos, señorita “se más amable” … sí, podemos morir o quedarnos atrapados, es algo en lo que coinciden todos los que han contado su experiencia.

Grace entonces lo ve claro: una enorme larva, del tamaño de un hombre, venía arrastrándose por el suelo atraída por la luz, el movimiento ondulante de todo su cuerpo era repulsivo del mismo modo en que se contorsionaba para acercarse.
-AAH! -Grace cierra la puerta de un portazo dando un paso hacia atrás que la hizo caer de culo.
-¿Grace? -Me apartó de Rohan acortando distancia con Grace en unas pocas zancadas, la rubia se puso en pie rápidamente y solo la ayudé a estabilizarse.
-Ha-había algo. -Un escalofrío de repulsión la sacudió. Los anillos que tenía esa larva alrededor de su cuerpo, esas fauces, el color blanquecino, Grace las había visto varias veces por su trabajo, eran las mismas larvas que aparecían en los cadáveres, pero aquella era extremadamente grande. -¡No entres! -Advirtió a su amiga.
-Tranquila, no pensaba hacerlo.
Rohan por su parte, estaba lanzando fotos a ambos lados del pasillo.
-Así que lo que has visto está detrás de las puertas. -Reflexionó acercándose a una de las puertas con clara intención de abrirla.
-NO! -Gritamos ambas a la vez, pero era inevitable.
Rohan abrió una de las puertas, el olor a humedad lleno aquel espacio. Dentro de la habitación estaba la misma luz roja de emergencia que iluminaba el rellano, y dentro había interminables estanterías llenas de carpetas, archivadores, cajas y libros de cuentas. Rohan parecía decepcionado de no haberse tomado con nada extraño al contrarío que las otras dos mujeres. Pero parecía insistir en ponerse en peligro y entró para echar un vistazo a la habitación. Tomo una caja levantando la tapa, dentro solo había pelo, como si alguien hubiera donado tres o cuatro coletas de pelo negro y las hubieran echado en esa caja para olvidarlas.
Grace y Shura asomaron las cabezas desde el marco de la puerta mirando curiosas pero prudentes.
-Solo es un montón de basura.
-¿No decías que no había que tocar nada de otra dimensión? -Me burló por el comportamiento decepcionado de Rohan.
-No me estoy llevando nada… al contrario que tú.
-Ese carnet es mío. -Repito saturada ya de aquella acusación.

Grace entra en la sala, iluminando de manera prudencial el pasillo antes de fijarse en las cajas y archivadores.
-Esto parece un archivo de pruebas, algunas están datadas de- Grace ilumina la etiqueta de la caja más cercana. -Hace un par de días.
Incapaz de resistir la curiosidad, levanta la tapa de cartón para ver el interior.

-¿Grace?
Me acerco a mi amiga que se había quedado paralizada mirando el interior de la caja. Dentro había fotos tomadas con cámara polaroid, en la imagen mostraba aquel lugar. Shura no pudo evitar mirar a Rohan, que estaba tomando fotos en aquel mismo momento del lugar y de algunas cajas aleatorias.
-Esto es demasiado raro.
-¿Shura?
La voz de Grace suena estrangulada, cuando de dentro de la caja saca una foto de su madre Alyssa Ashcroft, era una foto tomada allí mismo desde el otro lado de la estantería, como si alguien hubiera aprovechado el hueco que había dejado al retirar la caja para tomar una foto sin que la mujer se diera cuenta. 
Se escucharon dos “click” del obturador de una cámara abriéndose para tomar una imagen. Uno fue el de Rohan, el otro venía del otro lado de la estantería, tan claro y llamativo que incluso el hombre levantó la cabeza al reconocer el sonido. No era un eco, había alguien o algo más ahí con nosotros, consciente de nuestra presencia y burlándose de nosotros.

De manera instintiva y demasiado asustada como para ser racional, tomo a Grace del brazo y tiro de ella.
-Nos vamos de aquí.
-La caja. Mi madre... -La desesperación en la voz de Grace partía el corazón, sólo era cuestión de un segundo que ella tomara la caja y salieran de allí, pero ni siquiera le di la oportunidad en pánico pensando en toda velocidad sobre lo que había dicho Rohan de no llevarse nada de aquel lugar, tirando de Grace para salir de aquella sala lo antes posible.
-¡ROHAN! 
El hombre hizo un sonido de arcada, la caja que había abierto antes llena de pelo estaba en el suelo, y aquel pelo negro rodeaba el cuello y se metía en la boca de Rohan que luchaba desesperado por quitárselo de encima y poder respirar arañándose el cuello y la cara sin conseguir nada.
Fui a su lado para ayudarlo, aquel pelo era duro y por más que se lo intentaba sacar de la boca parecía que no tenía fin.
Lloró el nombre de mi amiga por ayuda, por un momento temiendo que hubiera vuelto a por la caja en vez de ayudar a Rohan que a ese paso iba morir ahogado.

El buen espíritu de Grace, le hizo dejar el pensamiento de recuperar la caja para ayudar a Rohan, entre todos conseguimos quitarle aquel extraño pelo de alrededor del cuello y sacarle los mechones que habían llegado hasta el fondo de su garganta.
-Nos vamos en el ascensor.
-Pero no funciona.
-¡Hay que intentarlo! -Niego fervientemente con la cabeza, por un segundo tirando de Grace y Rohan antes de que se pusieran en marcha y saliéramos de aquel lugar cerrando la puerta tras nosotros.
No nos relajamos, de manera atropellada, vamos corriendo al ascensor. Grace tropieza jadeando, pero consigue evitar la caída.
Por supuesto, al pulsar el botón del bajo, el ascensor no se mueve.
-¡Poned toda la maldita secuencia!
Lo que decía Rohan no tenía sentido, pero Grace la recordaba y pulso los botones en orden.
Las puertas del ascensor se cerraron, íbamos con las luces apagadas y se escuchaba como si el maldito mecanismo se estuviera cayendo por el hueco.

La simple campana del ascensor, nos dejo a todos conteniendo la respiración.
Las luces se encendieron y las puertas se abrieron, recibiéndonos el conserje que se rascaba la nuca, confundido al vernos a los tres tirados en el suelo en un lio de brazos y piernas.
-Estamos fuera. -Suspiró aliviada.
-¿Estáis bien? -Grace miró a Rohan que parecía más preocupado por la integridad de su cámara.
Grace estuvo hablando con el conserje que insistía en que había que detener a Rohan. La mujer parecía todavía confundida y algo desorientada, pero le explicó que no se podía detener a alguien por aquello.

-Rohan. -Me acerqué al hombre mientras me frotaba la frente, calmándome después de semejante experiencia. -Se acabo, ¿verdad? Lo que sea que haya pasado, no volverá a pasar, ha desaparecido.
-¿Quieres una respuesta sincera o una que te haga sentir mejor?
-Shura, deberíamos irnos. -Grace parecía cansada, afectada. -Rohan, por favor, no vuelvas a meterte en problemas.
-¿Quieres que conduzca yo? -Me olvidó del hombre y me acerco a Grace que rechaza mi invitación negando con la cabeza.
-Agente Grace… -Rohan se acerca también a la mujer. -Encontré toda la información sobre ese sitio en internet, solo puedo suponer que es fiable porque funcionó. Pero voy a advertirle algo en lo que coinciden todos los usuarios: esta clase de lujares son peligrosos, insidiosos, juegan con los miedos y con la mente. Usted ha visto algo que le ha afectado, pero no deje que la posea. El peligro no solo se encuentra en otra dimensión, también está dentro de nuestras cabezas.
-¿Y de quién es culpa haber acabado en un lugar así? -Protesto, estaba enfadada por el visible agotamiento de Grace, interponiéndome entre ambos para proteger a mi amiga.
-Yo no fui quien pulso el último botón. -Suspiró exasperado. -¡Venga ya! ¿Crees que si lo hubiera conseguido a la primera hubiera dado tiempo a que viniera la policía? Fuiste tú, Shura, tú cerraste la secuencia de números que nos envío por aquel ascensor.
Rohan se inclinó hacía mí, mirando fijamente mi cara como si buscará algo invisible, una explicación. Obligándome a poner los ojos en blanco para no pensar en aquello y sin poder evitar una punzada de culpabilidad.
-Por favor, vámonos todos a casa. -Nunca había visto a Grace tan en el límite. Aunque quería discutir con Rohan sobre lo injusta que era su acusación, me trague mi orgullo y seguí a Grace mirando como Rohan se alejaba caminando como si todo aquello para él solo hubiera sido un martes.

Subí en el lado del copiloto del coche de policía para sentarme junto a Grace, y sí, el asiento todavía estaba mojado de café.
El viaje en coche se sintió tenso, ninguna de las dos hablábamos, cada una asimilando la situación a su manera.
-Podría haberme llevado esa caja… habían fotos de mi madre, las fechas no cuadran, ella nunca ha estado en un lugar así… -Grace murmuraba cada vez alterándose más.
-No podíamos llevarnos nada de allí. -Yo también lamentaba no haberle dado la oportunidad de hacerlo.
En aquel momento, la mirada de Grace era irreconocible, fría como el hielo, llena de resentimiento, apretando los dedos en el volante hasta que se le pusieron los nudillos blancos.
-Tú te llevaste ese carnet.
-¿Qué?
No podía creerme aquella acusación, mi maldito carnet de periodista que había recogido del piso de aquel lugar, cuando… bueno, cuando pensaba que se me había caído del bolsillo en la planta cinco y había llegado mágicamente a la planta diez.
-Es mi carnet.
-Y ella es mi madre.
-Tu madre está muerta, Grace.
Me maldeciré toda la vida por aquellas palabras. Eran fruto de la tensión que había vivido o de aquella absurda discusión, me sabían amargas nada más decirlas.
-Lo siento… -Levantó la mirada para evitar que las lágrimas cayeran de mis ojos.
Grace no dijo nada.
Al llegar al portal de mi piso de alquiler, detuvo el coche en silencio.
-Grace… Grace por favor, mírame. -La tomé de la mano, Grace la acepta y me mira, pero no había sentimiento, ni pena, ni rabia, no había nada.
-Siento lo que acabo de decir, de verdad me siento como una mierda. Pero por favor, no vuelvas a ese lugar, no lo hagas tú sola. Yo iría contigo hasta el infierno, lo sabes, ¿verdad?
Grace me sonríe.
-Esta bien Shura, acepto tus disculpas, esta olvidado.
¿Por qué sentía que no era tan sencillo?
-De verdad Grace, te quiero mucho, no hagas nada imprudente, por favor. -Le aprieto aun más fuerte de la mano, tomándola y besando sus nudillos, apoyándola en mi mejilla.
Grace se rio entre dientes.
-Yo también te quiero… venga, entra en casa, yo también quiero llegar a mi casa.
-¡Me muero si te pasa algo! -La abrazó hablando de manera teatral para relajar el ambiente, recibiendo palmaditas en la cabeza.
-Tú también tienes que descansar. -Suspiró maternalmente.
-Escribo el articulo y me voy a dormir la siesta como una niña buena. -Le guiñó un ojo mientras abro la puerta del pasajero. El instinto me decía que algo no iba bien.
Recé por estar equivocada, que solo fuera la tensión por lo que le había dicho por error.
-Hablamos luego. -Grace sonrió y yo me aferre a sus palabras.
-Sí.
La vi alejarse, incapaz de sacudirme aquella sensación.


A las horas, un articulo que hablaba sobre salud mental y el contagio mental capaz de sugestionar alucinaciones basadas en otras dimensiones y el contagió respecto a situaciones de tensión, llegó hasta aquel hombre.
No le importaba nada sobre el tema de salud mental, detrás de la máscara, es d¿Qué significa estar en otra dimensión?

-Nadie lo sabe… -Rohan se frota la frente para acomodar la cinta a su peinado y toma la cámara entre sus manos. -Por eso, voy a investigar.
-Pero sabías como llegar aquí, tiene que haber algo más que nos puedas contar. -Insistí exasperada.
Grace por su parte encendió la linterna de su móvil para iluminar el pasillo, las puertas eran bastante diferentes, algunas estaban pintadas de negro, otras eran de metal abollado como si las hubieran pateado para abrirlas a la fuerza, algunas carecían de pomo con el que poder abrirlas y otras tenían letreros de EXIT sobre el marco, como si fuera una macabra broma. Encontrando una puerta entreabierta.
Grace se acercó apuntando la luz a su interior, el espació estaba a oscuras, pero había algo que se movía dentro.
-Este ritual para ir a otra dimensión no es más que otra leyenda urbana. -Explica Rohan. -La información al respecto cambia, algunos dicen que no es otra dimensión, sino una puerta al infierno, otros que aquí hay entidades que pueden ser hostiles.
-¿Hostiles…? -Siento un escalofrío en mi espalda.
-No voy a edulcorarlo para tus oídos, señorita “se más amable” … sí, podemos morir o quedarnos atrapados, es algo en lo que coinciden todos los que han contado su experiencia.

Grace entonces lo ve claro: una enorme larva, del tamaño de un hombre, venía arrastrándose por el suelo atraída por la luz, el movimiento ondulante de todo su cuerpo era repulsivo del mismo modo en que se contorsionaba para acercarse.
-AAH! -Grace cierra la puerta de un portazo dando un paso hacia atrás que la hizo caer de culo.
-¿Grace? -Me apartó de Rohan acortando distancia con Grace en unas pocas zancadas, la rubia se puso en pie rápidamente y solo la ayudé a estabilizarse.
-Ha-había algo. -Un escalofrío de repulsión la sacudió. Los anillos que tenía esa larva alrededor de su cuerpo, esas fauces, el color blanquecino, Grace las había visto varias veces por su trabajo, eran las mismas larvas que aparecían en los cadáveres, pero aquella era extremadamente grande. -¡No entres! -Advirtió a su amiga.
-Tranquila, no pensaba hacerlo.
Rohan por su parte, estaba lanzando fotos a ambos lados del pasillo.
-Así que lo que has visto está detrás de las puertas. -Reflexionó acercándose a una de las puertas con clara intención de abrirla.
-NO! -Gritamos ambas a la vez, pero era inevitable.
Rohan abrió una de las puertas, el olor a humedad lleno aquel espacio. Dentro de la habitación estaba la misma luz roja de emergencia que iluminaba el rellano, y dentro había interminables estanterías llenas de carpetas, archivadores, cajas y libros de cuentas. Rohan parecía decepcionado de no haberse tomado con nada extraño al contrarío que las otras dos mujeres. Pero parecía insistir en ponerse en peligro y entró para echar un vistazo a la habitación. Tomo una caja levantando la tapa, dentro solo había pelo, como si alguien hubiera donado tres o cuatro coletas de pelo negro y las hubieran echado en esa caja para olvidarlas.
Grace y Shura asomaron las cabezas desde el marco de la puerta mirando curiosas pero prudentes.
-Solo es un montón de basura.
-¿No decías que no había que tocar nada de otra dimensión? -Me burló por el comportamiento decepcionado de Rohan.
-No me estoy llevando nada… al contrario que tú.
-Ese carnet es mío. -Repito saturada ya de aquella acusación.

Grace entra en la sala, iluminando de manera prudencial el pasillo antes de fijarse en las cajas y archivadores.
-Esto parece un archivo de pruebas, algunas están datadas de- Grace ilumina la etiqueta de la caja más cercana. -Hace un par de días.
Incapaz de resistir la curiosidad, levanta la tapa de cartón para ver el interior.

-¿Grace?
Me acerco a mi amiga que se había quedado paralizada mirando el interior de la caja. Dentro había fotos tomadas con cámara polaroid, en la imagen mostraba aquel lugar. Shura no pudo evitar mirar a Rohan, que estaba tomando fotos en aquel mismo momento del lugar y de algunas cajas aleatorias.
-Esto es demasiado raro.
-¿Shura?
La voz de Grace suena estrangulada, cuando de dentro de la caja saca una foto de su madre Alyssa Ashcroft, era una foto tomada allí mismo desde el otro lado de la estantería, como si alguien hubiera aprovechado el hueco que había dejado al retirar la caja para tomar una foto sin que la mujer se diera cuenta. 
Se escucharon dos “click” del obturador de una cámara abriéndose para tomar una imagen. Uno fue el de Rohan, el otro venía del otro lado de la estantería, tan claro y llamativo que incluso el hombre levantó la cabeza al reconocer el sonido. No era un eco, había alguien o algo más ahí con nosotros, consciente de nuestra presencia y burlándose de nosotros.

De manera instintiva y demasiado asustada como para ser racional, tomo a Grace del brazo y tiro de ella.
-Nos vamos de aquí.
-La caja. Mi madre... -La desesperación en la voz de Grace partía el corazón, sólo era cuestión de un segundo que ella tomara la caja y salieran de allí, pero ni siquiera le di la oportunidad en pánico pensando en toda velocidad sobre lo que había dicho Rohan de no llevarse nada de aquel lugar, tirando de Grace para salir de aquella sala lo antes posible.
-¡ROHAN! 
El hombre hizo un sonido de arcada, la caja que había abierto antes llena de pelo estaba en el suelo, y aquel pelo negro rodeaba el cuello y se metía en la boca de Rohan que luchaba desesperado por quitárselo de encima y poder respirar arañándose el cuello y la cara sin conseguir nada.
Fui a su lado para ayudarlo, aquel pelo era duro y por más que se lo intentaba sacar de la boca parecía que no tenía fin.
Lloró el nombre de mi amiga por ayuda, por un momento temiendo que hubiera vuelto a por la caja en vez de ayudar a Rohan que a ese paso iba morir ahogado.

El buen espíritu de Grace, le hizo dejar el pensamiento de recuperar la caja para ayudar a Rohan, entre todos conseguimos quitarle aquel extraño pelo de alrededor del cuello y sacarle los mechones que habían llegado hasta el fondo de su garganta.
-Nos vamos en el ascensor.
-Pero no funciona.
-¡Hay que intentarlo! -Niego fervientemente con la cabeza, por un segundo tirando de Grace y Rohan antes de que se pusieran en marcha y saliéramos de aquel lugar cerrando la puerta tras nosotros.
No nos relajamos, de manera atropellada, vamos corriendo al ascensor. Grace tropieza jadeando, pero consigue evitar la caída.
Por supuesto, al pulsar el botón del bajo, el ascensor no se mueve.
-¡Poned toda la maldita secuencia!
Lo que decía Rohan no tenía sentido, pero Grace la recordaba y pulso los botones en orden.
Las puertas del ascensor se cerraron, íbamos con las luces apagadas y se escuchaba como si el maldito mecanismo se estuviera cayendo por el hueco.

La simple campana del ascensor, nos dejo a todos conteniendo la respiración.
Las luces se encendieron y las puertas se abrieron, recibiéndonos el conserje que se rascaba la nuca, confundido al vernos a los tres tirados en el suelo en un lio de brazos y piernas.
-Estamos fuera. -Suspiró aliviada.
-¿Estáis bien? -Grace miró a Rohan que parecía más preocupado por la integridad de su cámara.
Grace estuvo hablando con el conserje que insistía en que había que detener a Rohan. La mujer parecía todavía confundida y algo desorientada, pero le explicó que no se podía detener a alguien por aquello.

-Rohan. -Me acerqué al hombre mientras me frotaba la frente, calmándome después de semejante experiencia. -Se acabo, ¿verdad? Lo que sea que haya pasado, no volverá a pasar, ha desaparecido.
-¿Quieres una respuesta sincera o una que te haga sentir mejor?
-Shura, deberíamos irnos. -Grace parecía cansada, afectada. -Rohan, por favor, no vuelvas a meterte en problemas.
-¿Quieres que conduzca yo? -Me olvidó del hombre y me acerco a Grace que rechaza mi invitación negando con la cabeza.
-Agente Grace… -Rohan se acerca también a la mujer. -Encontré toda la información sobre ese sitio en internet, solo puedo suponer que es fiable porque funcionó. Pero voy a advertirle algo en lo que coinciden todos los usuarios: esta clase de lujares son peligrosos, insidiosos, juegan con los miedos y con la mente. Usted ha visto algo que le ha afectado, pero no deje que la posea. El peligro no solo se encuentra en otra dimensión, también está dentro de nuestras cabezas.
-¿Y de quién es culpa haber acabado en un lugar así? -Protesto, estaba enfadada por el visible agotamiento de Grace, interponiéndome entre ambos para proteger a mi amiga.
-Yo no fui quien pulso el último botón. -Suspiró exasperado. -¡Venga ya! ¿Crees que si lo hubiera conseguido a la primera hubiera dado tiempo a que viniera la policía? Fuiste tú, Shura, tú cerraste la secuencia de números que nos envío por aquel ascensor.
Rohan se inclinó hacía mí, mirando fijamente mi cara como si buscará algo invisible, una explicación. Obligándome a poner los ojos en blanco para no pensar en aquello y sin poder evitar una punzada de culpabilidad.
-Por favor, vámonos todos a casa. -Nunca había visto a Grace tan en el límite. Aunque quería discutir con Rohan sobre lo injusta que era su acusación, me trague mi orgullo y seguí a Grace mirando como Rohan se alejaba caminando como si todo aquello para él solo hubiera sido un martes.

Subí en el lado del copiloto del coche de policía para sentarme junto a Grace, y sí, el asiento todavía estaba mojado de café.
El viaje en coche se sintió tenso, ninguna de las dos hablábamos, cada una asimilando la situación a su manera.
-Podría haberme llevado esa caja… habían fotos de mi madre, las fechas no cuadran, ella nunca ha estado en un lugar así… -Grace murmuraba cada vez alterándose más.
-No podíamos llevarnos nada de allí. -Yo también lamentaba no haberle dado la oportunidad de hacerlo.
En aquel momento, la mirada de Grace era irreconocible, fría como el hielo, llena de resentimiento, apretando los dedos en el volante hasta que se le pusieron los nudillos blancos.
-Tú te llevaste ese carnet.
-¿Qué?
No podía creerme aquella acusación, mi maldito carnet de periodista que había recogido del piso de aquel lugar, cuando… bueno, cuando pensaba que se me había caído del bolsillo en la planta cinco y había llegado mágicamente a la planta diez.
-Es mi carnet.
-Y ella es mi madre.
-Tu madre está muerta, Grace.
Me maldeciré toda la vida por aquellas palabras. Eran fruto de la tensión que había vivido o de aquella absurda discusión, me sabían amargas nada más decirlas.
-Lo siento… -Levantó la mirada para evitar que las lágrimas cayeran de mis ojos.
Grace no dijo nada.
Al llegar al portal de mi piso de alquiler, detuvo el coche en silencio.
-Grace… Grace por favor, mírame. -La tomé de la mano, Grace la acepta y me mira, pero no había sentimiento, ni pena, ni rabia, no había nada.
-Siento lo que acabo de decir, de verdad me siento como una mierda. Pero por favor, no vuelvas a ese lugar, no lo hagas tú sola. Yo iría contigo hasta el infierno, lo sabes, ¿verdad?
Grace me sonríe.
-Esta bien Shura, acepto tus disculpas, esta olvidado.
¿Por qué sentía que no era tan sencillo?
-De verdad Grace, te quiero mucho, no hagas nada imprudente, por favor. -Le aprieto aun más fuerte de la mano, tomándola y besando sus nudillos, apoyándola en mi mejilla.
Grace se rio entre dientes.
-Yo también te quiero… venga, entra en casa, yo también quiero llegar a mi casa.
-¡Me muero si te pasa algo! -La abrazó hablando de manera teatral para relajar el ambiente, recibiendo palmaditas en la cabeza.
-Tú también tienes que descansar. -Suspiró maternalmente.
-Escribo el articulo y me voy a dormir la siesta como una niña buena. -Le guiñó un ojo mientras abro la puerta del pasajero. El instinto me decía que algo no iba bien.
Recé por estar equivocada, que solo fuera la tensión por lo que le había dicho por error.
-Hablamos luego. -Grace sonrió y yo me aferre a sus palabras.
-Sí.
La vi alejarse, incapaz de sacudirme aquella sensación.


A las horas, un articulo que hablaba sobre salud mental y el contagio mental capaz de sugestionar alucinaciones basadas en otras dimensiones y el contagió respecto a situaciones de tensión, llegó hasta aquel hombre.
No le importaba nada sobre el tema de salud mental, detrás de la máscara, es donde estaba la autentica revelación: el articulo estaba firmado por una tal Shura Redfield. Una persona que había tenido contacto genuino con lo desconocido.
Sonriendo misteriosamente, a sabiendas de que no sería el único que habría encontrado a aquel diamante en bruto.
Empezaba la cuenta atrás.
onde estaba la autentica revelación: el articulo estaba firmado por una tal Shura Redfield. Una persona que había tenido contacto genuino con lo desconocido.
Sonriendo misteriosamente, a sabiendas de que no sería el único que habría encontrado a aquel diamante en bruto.
Empezaba la cacería.

84
The Hunger Games / Re: I Volunteer as Tribute! | Hunger Games Kickstarter
« Last post by Shura on May 04, 2026, 10:52:34 AM »
Distrito 1
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 2
• Tributo masculino: Nikto
• Tributo femenino: Alicia Dessendre


Distrito 3
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Neko

Distrito 4
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Sayi

Distrito 5
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 6
• Tributo masculino: Joshua Hammond
• Tributo femenino: Shura


Distrito 7
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Nanami

Distrito 8
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 9
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 10
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 11
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 12
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

 Ahí quedan mis tributos.
85
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on April 30, 2026, 11:00:01 PM »

Probaciones pronto.
86
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Eureka on April 30, 2026, 09:48:27 PM »
Este mes ha sido HORRIBLE and it gets worse (felizmente ya termina)

Luego edito con topes y otras cosas.







La autopista estaba vacía a esas horas de la noche. Los miles de metros de concreto en frente de ellos solo tenían como compañía los edificios grandes y ostentosos de vitrinas oscuras que bordeaban el camino. Un camino que, si Eureka era sincera, no sabía a dónde los llevaría.

El trayecto de vuelta a casa se había sumido en una calma inigualable. Sin embargo, Eureka sabía que las apariencias engañaban, puesto que Madara tenía la cabeza llena de preguntas que no se atrevía a enunciar… ya sea por misericordia, por pena o por miedo a empeorar su humor.

Sin duda, esa era una gran hazaña para un hombre tan falto de consideración y con prioridades verdaderamente cuestionables. Nunca habría imaginado que Madara sería capaz de respetar su silencio… pero tal vez verla perder las casillas había bastado para motivarlo a actuar de esa manera.

Si bien la vergüenza la invadió al recordar sus exabruptos… Eureka se sintió aliviada al pensar que al menos Madara no se había ganado con el espectáculo principal. De seguro se moría por saber todos los detalles de su discusión con Lelouch… y aunque sentía que le debía una por el fin de semana pasado y por haberlo arrastrado a esa reunión sin previo aviso… la HiME optó por seguir guardando silencio.

Sin embargo, una voz inesperada la sacó de sus pensamientos de un momento a otro.

“¿Iremos a ese lugar, Mikejima-dono?” Preguntó Neuvillette y se acercó al espacio entre el asiento del piloto y del copiloto, curioso.
“¡Ajá!” Madara le sonrió a través del espejo retrovisor. “De hecho, estaba pensando en ir a recoger a alguien más para que nos acompañe.”
“¿Qué?” Eureka lo observó, confundida. “¿A dónde nos vas a llevar? ¡¿Y a quién vas a recoger?!”
“Tranquila, Eureka-san. Es una sorpresa~”
“¡No me gustan las sorpresas!”
“Tal vez esta le gustará, Eureka-dono,” comentó Neuvillette. “Al menos siento… que a mí sí.”

El diminuto tinte de emoción en la voz de Neuvillette llenó de confusión a Eureka. ¿Qué lugar podría emocionar tanto a su Child como para afectar su manera de hablar? ¿Acaso ese había sido el tema de conversación entre él y Madara mientras esperaban que terminara la discusión privada entre ella y su ex?

La chica soltó un suspiro. Por un momento, contempló la opción de negarse a acompañarlos a dondequiera que habían planeado ir. Pero al cruzar miradas con los dos… notó que tal vez era su forma sutil de querer subirle los ánimos. Neuvillette había probado ser un Child muy reservado y respetuoso. Y, firme a sus convicciones, parecía que no planeaba cuestionarle lo que había conversado con Lelouch a solas. Por su lado, Madara no pensaba meterse en lo que no le incumbía.

Quizás el objetivo de ese paseo nocturno era distraerla un poco.

“…Está bien.” Eureka asintió pese a sus dudas.
“¡Excelente!” Madara sonrió de nuevo. “Entonces, ¿podrías llamar a Tooru-saaan~?”
“¿A Oikawa?” La mirada confundida de la HiME le sacó una risa a su acompañante. “¡Oye! ¡No te rías!”
“Bueno… Pensé que sería más divertido ir a ese lugar con él.”
“…¿Qué?”
“…Y Neuvillette-san quiere ir con su papá.”
“No veo ni a Tooru-dono como mi papá ni a Eureka-dono como mi mamá, Mikejima-dono,” contó Neuvillette. “Sin embargo, debo admitir que el plan de verdad suena más entretenido con su presencia.”
“…” Eureka suspiró. Todo indicaba que ambos habían discutido la posibilidad de integrar a Oikawa a su extraño plan mientras ella había intentado sacarle los ojos a Lelouch. “Bueno. Lo llamaré.”

Su celular había regresado a su posesión después de la cena y yacía en su regazo, imperturbable. Al agarrarlo, la pantalla se encendió y Eureka notó que el centro de notificaciones solo contaba con la previsualización de un mensaje de Oikawa.

Eran buenas noticias.


Quote
Hoy, 10:23 p. m.
De: Oikawa

Hola, Eureka-chan~ ¡Espero que estés bien! Hablé con Iwa-chan y está de acuerdo con lo de la mudanza. ¡Me dijo que este fin de semana iremos a ver departamentos! Pásala lindo con Madara-chan.


“…” Su rostro se iluminó ante ello. En cuestión de segundos, desbloqueó su celular y tocó el perfil de contacto de su amigo para llamarlo.

Al cabo de un instante, Oikawa le contestó.

“¿Eh? ¿Eureka-chan? ¿Todo bien?” El castaño sonaba preocupado.
“Ah, em… vi tu mensaje. Me alegra que Iwaizumi esté de acuerdo con la mudanza.”
“¡Sí! Creo que lo que más le emociona es el prospecto de tener como compañero de piso a un dragoncito.”
“…Jeje.” Eureka soltó una risita. “Bueno, tiene sentido. Es lo más cercano que estará de ser amigo de Godzilla. Oye, ¿estás ocupado ahora?”
“Am… ¿no?” Aunque no lo veía, la HiME intuyó que su amigo había arqueado la ceja ante su pregunta rara. “¿Por qué?”
“¿Te gustaría salir a pasear conmigo, con Madara y con Neuvillette? Ese par armó un plan para visitar un lugar misterioso y pensaron que sería lindo que te nos unieras.”
“¡Hola, Tooru-san!” Lo saludó Madara con su voz ensordecedora. Eureka lo fulminó con la mirada mientras activaba el altavoz del teléfono. “¿Dónde estás? ¿En tu casa? ¡Podríamos pasar por ti!”
“¿Eh? Sí, estoy en casa. Llegué hace menos de una hora y acabo de bañarme. Salí a comer con Iwa-chan, Souji-chan y Tomo-chan después de cruzarme contigo, Madara-chan.”
“Ah, eso tiene sentido~ Por eso estaban esperando a sus amigos en esa cafetería”
“…Sí, es nuestro punto de encuentro porque la mayoría de ellos estudia en la Facultad de Ingeniería…” Oikawa se detuvo en seco al darse cuenta de un detalle. “Oye, nunca te lo he dicho, pero se me hace muy extraño que llames a todos por sus nombres. ¡Nadie se refiere a Iwa-chan como <Hajime>!”
“…” Eureka suspiró. Quería comentar que Madara igual usaba un honorífico con todo el mundo, pero se mordió la lengua.

Era obvio que Oikawa se iría por la tangente y hablaría tonterías. Tal vez le daba celos que tratara a su mejor amigo con mucha confianza, pero Madara e Iwaizumi no eran amigos. Solo se saludaban cuando se veían y nada más. Eureka recordaba que ese par y Souji los habían llevado a sus casas después de la fiesta del videoclip, pero hasta donde sabía, no habían interactuado de nuevo después de eso.

Tal parecía que a Oikawa le gustaba exagerar.

“En fin, ¿te unes al plan o no?” Eureka le recordó el punto de aquella llamada. “Madara está que maneja sin rumbo desde que salimos del restaurante, así que sería bueno que te decidas ya para darle la ubicación de tu departamento.”
“…¡W-wah! ¡¿Se fueron a cenar?!”
“Sí, pero no cenamos los tres solos. Luego te cuento. ¡¿Vienes o no?!”
“¡Sí, sí! ¡Está bien! ¿Le das mi dirección o te la paso de nuevo por Line?”
“Mejor pásamela de nuevo por Line… solo por si acaso.”
“Bueno, entonces… nos vemos en un rato, Tooru-san~” se despidió Madara.
“…Supongo.” Oikawa suspiró antes de colgar.

¿Por qué había sonado tan desanimado al final de aquella llamada? Era extraño escucharlo así de quejica y pesumbroso. Sin embargo, Eureka no podía negar que Oikawa a veces se engreía y, cuando lo hacía, era pesado a más no poder. ¿Tal vez le había irritado que le hubieran propuesto esos planes a última minuto? Aunque él era más espontáneo que ella…

O quizás…

“…” Eureka observó a Madara en silencio.

De seguro él era el culpable del cambio de humor de su amigo.

Aun así… la HiME no pensaba tomar bandos en esa situación. Ambos podían ser igual de insufribles si así se lo proponían. Al fin y al cabo, eran muy parecidos… aunque Oikawa intentara negarlo.

El sonido del ringtone de su celular la trajo de vuelta al planeta tierra.

“¿Está bien que ponga la dirección de Oikawa en el Google Maps de tu carro?” Le preguntó al conductor mientras revisaba el mensaje del susodicho.
“¡Sí, eso sería mejor!”
“Queda cerca de Rizembool, así que puedes ir por esa zona y de ahí te ubicas con el Google Maps.”
“Oookay~”

Eureka colocó la dirección en la barra del Google Maps y la aplicación de inmediato mostró la ruta más rápida para llegar al departamento de Oikawa. Esto implicaba ir por un par de autopistas adicionales, pero Eureka sabía que a Madara poco le importaba pagar la tarifa del peaje.

“…Madara, ¿crees que Neuvillette se pueda quedar contigo unos días?” Eureka se dirigió hacia él pese a observar el panorama de la ciudad a través de la ventana del copiloto.

Le había dado vueltas a la idea desde que habían salido del restaurante ya que, hasta ese momento, aún no había contado con una confirmación por parte de Oikawa de que sus planes de mudanza llegarían a concretarse. Todo parecía indicar que sus opciones eran recurrir a Madara o encargarle el Child a Lelouch… pero antes muerta que pedirle un favor a ese tipo.

Al pensar de nuevo en él, su expresión se agrió y tuvo que tragar saliva para no sucumbir al llanto. Aunque al inicio había pensado que el trato era una buena idea, ahora se sentía muy patética por haberlo aceptado… y lo último que quería era demostrarle al susodicho que aún lo consideraba como un contacto en quien podía confiar. Más aun si se trataba de alguien tan valioso como su propio Child. Neuvillette había probado ser sabio en el aspecto emocional —su sermón había sido de gran ayuda—, pero Eureka no podía predecir cómo actuaría en otros entornos… y menos aún si no contaba con alguien para vigilarlo.

Y claro, sus amigos vivían en la mansión de Lelouch. Su Child podría haber compartido con Haruhi, Hizumi, Kanone, Ryoji y Soul. Sin mencionar que, además de ellos, también habría contado con el apoyo del hermano menor de Lelouch, Miharu, y del sirviente leal de los vi Britannia, Yoite. Eureka no podía negar que eran una excelente red de apoyo y que de seguro ayudarían a que Neuvillette se adapte a la vida humana y terrenal.

Pero su cabeza estaba sumida en pura confusión. Por un lado, no dejaba de pensar que debía evitar a Lelouch vi Britannia a toda costa. Una nueva interacción con él podía convertirse en un nuevo intento de suicidio. De por sí, la cena había estado a punto de motivarla a lanzarse por uno de los ventanales del hotel… Le había costado mucho no hacerlo.

Sin embargo, ya había empezado a arrepentirse de pedirle ese favor a Madara. Era un hombre demasiado ocupado como para tener que cuidar a alguien más… y aunque no dudaba que haría un trabajo “decente”, ¿qué pasaría si lo dejara abandonado en el Niki no Kashi mientras buscaba caramelitos y snacks? O en el puesto de takoyaki a un paso de las oficinas de New Dimension.

O peor aún… dentro de las oficinas principales de Ensemble Square.

Esas torres de cuchumil pisos eran demasiado intimidantes.

“Claro, Eureka-san. No hay problema.”
“…Retiro lo dicho.” Eureka suspiró.
“¿Eh?” Madara se giró a observarla un segundo, confundido. “¿Por qué?”
“Al inicio, había pensado pedirle ese favor a Lelouch, pero la verdad… confío más en ti en este momento. Y no quiero que Neuvillette esté tan lejos de mí. La mansión de los vi Britannia no queda tan cerca del centro de Tokyo.”
“Ajá~ ¿Entonces? ¿Por qué ya no quieres que se quede conmigo?”
“Porque eres un idol. Y sales todos los días. No piensas llevar a Neuvillette contigo a todas partes, ¿verdad?”
“¿Ese era el plan~?” Madara se veía un poco confundido.
“¡¿Y qué harás si la gente te pregunta quién es?!”
“¡Les diré que es mi nuevo mánager!” Madara esbozó una gran sonrisa. “Podría darle unos días de descanso al señor Ikutsuki-san.”
“¿Y qué pasa si lo necesito?”
“Bueno, volverá contigo.” La sonrisa de Madara no se inmutó. “Al fin y al cabo, es tu Child. Yo solo pienso cuidarlo, Eureka-san.”
“…” Eureka le dio vueltas al asunto e intentó negarse a la propuesta que ella misma había hecho, pero al final… asintió, resignada. “Está bien. Es que no puede quedarse en la mansión HiME… y aún no sé cuándo me mudaré con Oikawa e Iwaizumi.”
“…” Madara devolvió la mirada a la autopista con una expresión pensativa. “Mm.”

Habría querido preguntarle al respecto. Pero su curiosidad y su intriga no fueron rivales al alivio que la invadió al percatarse de que al menos uno de sus problemas tenía una solución. Momentánea, sí, pero solución, al fin y al cabo.

Ya luego analizaría qué hacer con el resto.
87
The Hunger Games / Re: I Volunteer as Tribute! | Hunger Games Kickstarter
« Last post by Sayi on April 30, 2026, 09:33:46 PM »
Vamos con la lista~

Distrito 1
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 2
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Shura

Distrito 3
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Neko

Distrito 4
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Sayi

Distrito 5
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 6
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 7
• Tributo masculino:
• Tributo femenino: Nanami

Distrito 8
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 9
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 10
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 11
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:

Distrito 12
• Tributo masculino:
• Tributo femenino:


Viendo que somos solo cuatro aún interesadas, por favor actualicen la lista con su segundo tributo. Son libres de elegir el que tributo/distrito que gusten, va en orden de llegada. Yo aún estoy pensando el mio así que regresaré en unos días ;D.

¿Que les parece si esperamos hasta el 22 de Mayo? Ese fin de semana podríamos dejar el fic introductorio para empezar a escribir. Y si más se anotan aún podríamos darle la bienvenida a carne fresca hasta que la historia este más avanzada.

¡Siéntanse bienvenidas a sugerir ideas!
88
Patio de Juegos / Re: Pride&Prejudice / Chapter III: A London Reverie
« Last post by Sayi on April 30, 2026, 09:23:14 PM »
“Acabo de encargarle a Lucille con dos misivas: Una informándole a mi padre dónde me encuentro, y la segunda a mi primo, Albert, para que tanto él como mi tía no se preocupen al no haber llegado a Londres” explicó “Lo primero que debo preocuparme es encontrar una manera de regresar a Bloomington sin levantar más sospechas”

La peliazul caminaba de un lado a otro en la habitación, pensando con mesura los mejores próximos pasos a tomar. El capitán Ackerman la seguía con la mirada, sin moverse de su puesto.

“Si hay una ventaja que esto haya sucedido ahora, es el hecho que toda reputable sociedad se encuentra ocupada con las festividades navideñas. Y si tengo suerte y mis padres no han podido dar alerta de mi desaparición, existe una nimia probabilidad de que este evento no dañe la reputación de mi familia…” se detuvo por un momento, su mirada buscando el suelo. En un hilo de voz, terminó su pensamiento “…mis hermanas, y su futuro…”

Odiaba descubrirse pensando como su madre, preocupándose por algo que en el pasado habría considerado trivial: sus prospectos matrimoniales. Pero, por desgracia, si algo había aprendido en los últimos meses era que, para una mujer, tener la posibilidad de encontrar una pareja (una verdadera pareja, en quien confiar y apoyarse) era la única manera de sobrevivir y prosperar. Y poner en riesgo esa posibilidad, limitar sus opciones por culpa de las acciones irresponsables de su hermana… no podía imaginar una forma más cruel de hacerles daño.

Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas cuando notó una sombra frente a ella. El capitán Ackerman se le había acercado, deteniéndose a unos pies frente suyo. Sayi se disculpó por su exabrupto, pero la respuesta del capitán hizo que las lágrimas se detuvieran de la sorpresa.

“Me preguntaba por cuanto tiempo lograría mantener la compostura, considerando por lo que acaba de pasar, señorita Bennet” le dijo, con algo que Sayi solo pudo reconocer como la más diminuta sonrisa.

Era la primera vez que veía semejante expresión en su semblante.

“Dudo que sus padres no hayan alertado a las autoridades, considerando que no la ven hace un par de días. Sin embargo, siento mañana Nochebuena, es probable que las autoridades tengan problemas pidiendo refuerzos, y como dice usted, la noticia quizás no se haya difundido lo suficiente”
Sayi asintió con gravedad “Debo regresar cuanto antes” respondió tras un breve silencio “…pero mañana es Nochebuena, y me temo que no habrá transporte disponible hasta el veintiséis”

El capitán la ofreció un pañuelo para que pudiese secarse las lágrimas. La pelirrosa lo tomó entre sus manos.

“Podemos conseguir que regrese en una carroza militar” propuso “aunque no podrá partir sino hasta mañana por la noche”

Sayi abrió los ojos de la sorpresa. No se había imaginado una oferta tan amable de parte de caballero casi desconocido.

“Capitán… es usted demasiado generoso, pero se que los oficiales están ansiosos por celebrar Nochebuena mañana. No me atrevería de imponerme de tal modo, tan próxima a su partida hacia Bélgica”

Pero el hombre no le permitió desistir. Y cuando la pelirrosa cedió, el capitán dio por terminada la entrevista, pidiéndole que regresase a su habitación a descansar en preparación para su próximo viaje.
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A Step to the Left / Re: A Step to the Left: Bizarrisme
« Last post by Shura on April 30, 2026, 07:41:56 PM »


Ir en un coche de policía en la parte delantera, da muchísimo prestigio: todos te miran con ojos brillantes, llenos de orgullo por tu labor a la sociedad.
Ir en la parte trasera, es tomar tu dignidad y darle una patada lo más lejos posible.
-Grace…
Quería hablar más alto, pero tenía la espalda doblada como una gamba intentando bajar la cabeza a la altura de las rodillas para que nadie me viera desde fuera.
-Shura… -La rubia conduce despacio, siempre respetando las señales e indicaciones de tráfico, y sin embargo, aunque aparentemente estaba concentrada en la conducción, siempre estaba pensando en otra cosa.
-¿No puedes conducir más rápido? -Protesto en un quejido agónico.
-Es una zona escolar, no se puede superar la velocidad-
-Son las doce, todos están en clase. -La interrumpí poniendo los ojos en blanco.
No, no estaba en la parte de atrás del coche de policía porque hubiera roto la ley, o me llevaran detenida… en realidad, no debería estar quejándome. No podía ir en la parte de delante porque Grace había derramado su café en el asiento del copiloto. La agente de policía me estaba haciendo el favor, habían reportado la presencia de un tipo extraño en uno de los edificios del centro, se había adueñado de uno de los ascensores y gritaba a cualquiera que quisiera subirse con él. Yo quería escribir un articulo para la página donde publicaba que tratase sobre la importancia de la salud mental, así que este sujeto me quedaba como anillo al dedo.
Así que aquí estábamos: mi amiga, agente de policía que me había avisado en el momento en que recibió el aviso, y yo, periodista que nunca decía no a un trabajo.

En realidad, nunca decía que no porque mi trabajo no me daba demasiado dinero. Empecé a estudiar periodismo en el momento en que no pude ser policía. Me quedé demasiado desorientada en la vida cuando, una y otra vez, era rechazada como policía por una de las malditas pruebas que había para obtener plaza… por suerte, la madre de Grace era periodista, fue ella la que me aliento a empezar esta profesión, aunque eso suponía que, de siete generaciones de policía, yo fuera la primera en cortar esta tradición que llevaba en la sangre.
Así que aquí estaba, sin un gran portafolio que enseñar, con Grace queriendo apoyarme igual que hizo su madre antes de morir y en la parte de atrás de un coche de policía para no mancharme el culo de café.

Grace aceleró, apiadándose de mí, aunque cuando nos bajamos del coche, aún tuve que aguantar que una señora contuviera un gritito de impresión al verme salir de la parte de atrás.
-Démonos prisa, dentro de poco terminará el horario laboral de oficinas y empezará a salir todo el mundo. -Grace se ajustó sus gafas mirando el imponente edificio. Quince plantas de oficinas, divididas entre coworking, abogados, compañías de alquiles, transporte y otras que no reconocía.
-¿Será un trabajador descontento?
Esperó a que Grace terminé de hablar con el conserje y venga conmigo.
-Dice que nunca ha visto a ese tipo, parece que las cámaras dejaron de funcionar cuando ese tipo estaba pulsando botones, pero el conserje dice que el ascensor está bloqueado en la planta diez.
-Dime que no tenemos que subir por las escaleras... -Suspiró cansada sabiendo la respuesta.
Grace sonríe para transmitir ánimo.
-El conserje va a bloquear el resto de ascensores para que podamos encontrar a ese hombre, si vamos por la escalera podremos dar con él, luego le llamaré para que ponga en funcionamiento los ascensores y podremos irnos. Ya ha avisado a los responsables de oficina para que cierren las puertas hasta nuevo aviso.
Paso mi mano por mi frente.
-Bien… pues hagámoslo ya.

No me importaba hacer ejercicio, no falle las pruebas a policía por la parte física, simplemente era algo monótono: llegar a una nueva planta, abrir la puerta de emergencia y asomarse a un pequeño rellano donde a cada lado había una puerta cerrada que daba a las diferentes oficinas. Y repetir con la siguiente planta.

-Me recuerda a la academia.
-A las novatadas de la academia. -Sonrió de manera confidencial a Grace mientras cerraba la puerta de la planta cuatro dirigiéndonos a la quinta.
La sonrisa de Grace le ilumino la cara.
-¿Estabas cuando…?
Al abrir la puerta de la quinta planta, las dos nos quemados en silencio.
-Grace, ¿no decías que el conserje había bloqueado los ascensores?
La pantalla numérica indicaba que el ascensor estaba bajando.
-Eso me dijo, quizá se ha equivocado.
Pero las puertas del ascensor se abrieron mostrando a la equivocación: era un hombre joven de veintitantos veintisiete años, tenía el rostro anguloso y por su aspecto extravagante podría ser confundido con un modelo. En sus manos una cámara polaroid, de esas de aspecto retro que no podrías adivinar si funcionaban con tarjeta de memoria o con carrete.
Nos quedamos unos segundo mirándonos, el tipo claramente juzgándonos por estar ahí.
-¿Ese es nuestro hombre?
Seguro que sí, no salió del ascensor y no había nadie más jugando a recorrer todo el edificio.
Cuando el tipo presiona un nuevo botón y empiezan a cerrarse las puertas, me abalanzo a impedir que escapara, bloqueando las puertas con mi cuerpo.
-¡Un momento!
-¡Shura!
Las puertas del ascensor no cedían… y comenzó a moverse cuando tenía medio cuerpo enganchado.
Estaba demasiado conmocionada para asustarme o asumir que lo que estaba pasando era real, aunque el techo se acercará rápidamente a la mitad inferior de mi cuerpo.
Sentí un empujón por detrás y aquel tipo tiro de mi hacía él haciéndome caerle encima.
El ascensor reboto una vez más abriendo las puertas mostrando una horrorizada Grace que subió el desnivel ocasionado por la repentina apertura de la puerta.
-Oh, joder! Shura! Podrías… ¡eso fue una imprudencia! -Estiró la mano ayudándome a ponerme en pie.
-Estoy bien. -Había tenido suerte, así que no le daba demasiadas vueltas al riesgo mortal por el que acababa de pasar.
-Shura… -La voz de Grace sonaba exasperada.
Aquel tipo chasqueó la lengua, molesto.
-¿Qué demonios estáis haciendo? ¡Bajad ahora mismo del ascensor!
-Sí hombre, no me bajo ni de coña. -Miró es escalón que había quedado con la parada automática, no iba a tentar mi suerte por segunda vez.
-Soy de la policía, nos ha avisado el conserje porque está molestando a los trabajadores.
-No estoy haciendo nada ilegal. -Aprieta el labio como si el problema fuéramos nosotras. 
-Señor, tiene que salir del edificio. -Insiste Grace demostrando una gran paciencia. -Salga por su propia voluntad ahora y no tendrá problemas, se lo garantizo.

Cansada de todo aquello, pulso el botón del bajo para comenzar a salir… todos nos quedamos paralizados cuando el ascensor comenzó a subir, las puertas no habían llegado a cerrar, así que veíamos pasar piso por piso.
-Grace, te juro que le he dado al piso de abajo. -Insisto a mi amiga, dudando incluso de mí misma, aunque el botón del bajo estaba iluminado, seguíamos ascendiendo.
-Alguien habrá llamado al ascensor. -Dice de manera razonable.
-Esta pasando. -Aquel tipo hablo de manera misteriosa. Se gira hacía nosotras. -¿Sois policías?
-Sí.
-Yo soy periodista… -Busco de manera distraída mi carnet de periodista… para darme cuenta de que no lo tenía, siempre lo tenía en el bolsillo, enganchado al lanyard rojo que me había regalado la madre de Grace. -¡He perdido mi carnet de periodista!
-¿Se te habrá caído antes?
-Ay mierda… ¡cuesta un ojo de la cara renovarse el carnet! -Me lamento con Grace mientras aquel tipo suspira exasperado por ser testigo de aquella situación.

Suena el timbre del ascensor anunciando que hemos llegado a una nueva planta, la número diez. Las puertas se abren al tiempo que la luz del ascensor y pasillo titila, apagándose para encenderse las luces rojas de emergencia produciéndoles a todos un escalofrío.
Pero aquello, no era lo más extraño. Al contrario que el resto de plantas, cuando el ascensor se abrió, no mostro un pequeño rellano con puertas a los lados y la de enfrente como salida de emergencia y acceso a las escaleras, no, los pasillos se extendían, las luces rojas no dejaban claro cuánto, pero puerta tras puerta cerrada podían contarse al menos diez por la derecha y el mismo número a la izquierda.
Nadie menciono lo evidente: el edificio no era tan grande para albergar un espacio tan grande a lo largo.
-¿Es el ático? -Grace intento buscar una explicación lógica, pero su voz denotaba la duda que todos teníamos.
-El edificio tiene quince plantas. -Miró los botones del ascensor que se habían apagado igual que todo. Pulso la planta baja, pero el ascensor no reacciona.
Genial.
-Deja de tocar los botones. -Aquel tipo se cruzó de brazos con indignación, como si estuviéramos estropeando el momento. -No va a moverse tan fácilmente.
Vale, aquello ya era raro.
-¿Y cómo se va a mover? Yo no me bajo de aquí. -Insisto de manera tozuda, pero en el suelo de la planta quince, incluso con aquella escasa luz pude verlo: mi carnet de periodista, además de mi foto, tenía el irremplazable lanyard de la madre de Grace. -Ah, ahí está…
-Shura -Grace me tomo del brazo. Era extraño e inexplicable que el carnet se hubiera perdido en la planta cinco y ahora se encontrará en la planta diez.
-No lo toques. -Me advirtió aquel tipo agarrándome del otro brazo.
Es precisamente, que aquel tipo me tocase lo que me hace mirarlo, primero a la mano y luego a la cara.
-¿Por qué? ¿Qué esta pasando aquí?  -Me sentía enfadada, estaba claro que había algo que se nos escapaba a Grace y a mí, podía sentirse que el ambiente estaba tenso, algo había cambiado, algo bajo la piel exigía buscar una salida a una situación que no llegaba a comprender.

El tipo no pareció vacilar al contestar.
-Somos parte de un ritual… los tres.
-Tendrás que ser más específico. -Chasqueo la lengua perdiendo la paciencia.
-Sería bueno comenzar desde el principio. -Intervino Grace demostrando profesionalidad y aplomo pese a que estaba visiblemente nerviosa. -Soy Grace Ashcroft, de la policía… -Grace me miró esperanzada de que tomara aquella rama de olivo y fuera cordial con el tipo que nos había metido en esta situación.
-Shura Redfield… -Señaló la acreditación en el suelo hacía mi acreditación. -Periodista.
-Rohan Kishibe.
-¿Modelo? -Pregunta sonriendo Grace ver que el hombre no dice nada más.
-Mangaka. -Corrige apoyando una mano en la cadera.
-Vale, ¿a qué te refieres con que estamos en un ritual? -Estaba claro que o empezábamos a sonsacarle información o estaríamos ahí todo el día.
Rohan señala los botones apagados del ascensor.
-Se toma el ascensor en la planta baja, se sube al cuarto piso, luego se baja al segundo, sexto, -su dedo recorre toda la secuencia. - Decimo, quinto… y se pulsa de nuevo planta baja.
Justo la quinta planta era donde nos habíamos subido al ascensor.
-Sí, yo pulse la planta baja… pero esto no es la planta baja.
-Es porque el ritual salió bien, estamos en la decima planta y a la vez no estamos. -Señaló fuera del ascensor. - Estamos en otra dimensión.
Grace y yo nos miramos… habíamos visto las suficientes películas para poder adaptarnos a una situación así, y al mismo tiempo el sentido común no nos permitía abrir la boca y confirmarlo.
-Oh por dios… -Rohan puso los ojos en blanco. - ¡Solo mirar a vuestro alrededor!
-Vale, vale, es increíble, pero es lo único con sentido.
-No hubiera utilizado la palabra “sentido” para describir esto… -Murmuro Grace por lo bajo.
-¿Y qué hacemos aquí?
Rohan levantó su cámara.
-Documentarme para mi nuevo manga.
-¿Haces que llamen a la policía, vas a otra dimensión… para documentarte? -No puedo evitar un tic de sonrisa en la comisura de mi labio, culpa mía y de los nervios. - ¿Y cómo volvemos?
-Sí, por favor. -La rubia se froto los brazos mordiéndose el labio inferior, no podía culparla, la sensación a nuestro alrededor era opresiva, como si estuviéramos en el ojo del huracán.
-Debemos volver desde este mismo ascensor repitiendo la secuencia a la inversa.
Yo no me acordaba ni de lo que había comido ayer como para recordar dos números seguidos de los que Rohan había dicho.
-Vale… -Grace levanta los dedos a medida que va contando. -Bajo, cinco, diez, seis, dos, cuatro y bajo… pero este ascensor no funciona.
Rohan, aparentemente cansado de hablar, da un paso fuera del ascensor. Seguido por Grace que, en su aptitud de servir y proteger, se tomaba muy enserio la parte de proteger. Apoyó la mano de manera amable en el hombro de Rohan para instarle a parar.
-¿Es seguro salir del ascensor?
-¿Lo preguntas enserio?
-Oye, no cuesta nada ser amable. -El nerviosismo de Grace me envalentonaba para enfrentarme a Rohan, aquel tipo aparentemente parecía imperturbable con toda la situación. Aunque era solo aparente. -Han llamado a la policía por tu culpa, mi amiga solo quiere ayudarte, estamos todos en el mismo problema… y yo me llevo esto.
Salgo del ascensor para tomar mi carnet de periodista y guardármelo en el bolsillo.
Todos miramos al ascensor, por un momento pensando lo peor, que se cerraría y desaparecería sin nosotros.
Creo que todos suspiramos aliviados al comprobar que seguía ahí.

Rohan parecía reflexionar sobre mis palabras, frustrado, pero al menos las escuchó y pareció dispuesto a ser más cooperativo.
-No deberías tomar nada de otra dimensión. -Señala con la barbilla el bolsillo donde había guardado el carnet.
-Bueno, quizá. -Resaltó aquella última palabra. - Pero esto es mío y no me sobran doscientos pavos para renovarlo.
La maldición de la pobreza si que era algo real.
-¿Y qué tenemos que hacer para marcharnos de aquí? ¿Cómo podemos hacer que funcione el ascensor?
-¿Podemos ir por las escaleras de servicio? -Me acercó para tirar de la apertura de la pesada puerta, y me detengo a tiempo antes de empujar.
El tirador se sentía… caliente, no, no solo eso, era como si fuera terciopelo caliente, húmedo, vivo. Y tras la puerta, se escuchaba el sonido de algo masticando, dientes apretados, casi conteniendo la respiración, esperando a que algo entrase cruzando el umbral para ser… devorado.
Doy un paso atrás simplemente porque el instinto de conservación me hizo alejarme de aquella puerta en vez de intentar comprender que estaba pasando.
-¿Qué pasa? -La voz de Grace era nerviosa, hablando de manera entrecortada a causa del miedo.
-No se puede ir por ahí. -Digo de manera misteriosa, dándome cuenta que era la segunda vez en apenas unos minutos en los que había evitado un destino fatal gracias a la suerte. Demasiada suerte, una advertencia que exclamaba que un solo tropiezo podría llevarme a la muerte.
 Me acercó a Rohan, no podría decir que estuviera tranquilo, pero al menos parecía saber algo que el resto no sabíamos.
-¿Qué significa estar en otra dimensión?

Ahora mismo, creería en lo que fuera para salir de ahí.

90
SeeDs in the Garden / Re: SeeDs in the Garden – revival
« Last post by Kora on April 30, 2026, 06:18:04 PM »
Tener a Lord Solane sobre él, acorralándolo contra la pared, despertó en Lievran dos impulsos opuestos.

Una mitad quiso encogerse por el miedo, recordando momentos parecidos en los que Lord Livius lo arrinconaba sin darle opción a desafiar su autoridad. La otra mitad reconocía que la mirada de Lord Solane no era cruel ni amenazante; si acaso, era todo lo contrario… y eso lo hacía peor. Era casi… reconfortante.

Lievran limitó a soltar un suspiro cuando Lord Solane señaló por fin el motivo. Sí, se sentía aliviado de que lo hubiera entendido, pero también le quemaba por dentro, con una mezcla de arrepentimiento y dolor, al recordar una vez más cuál era su lugar en el mundo después de haber rozado, aunque fuera por un instante, algo distinto. Su sable-espada casi se le escapó de los dedos cuando Lord Solane le soltó la muñeca, y aprovechó para apartar la mirada.

—Yo… —empezó, con la voz vacilante—. Perdonadme, mi lord. No he sido capaz de cumplir con vuestras expectativas.

Las palabras salieron solas, automáticas, fruto de años de costumbre. Siempre debía disculparse, sin importar cuánta culpa tuviera realmente. En el fondo, odiaba lo que aquello decía de él, pero permitirse siquiera pensar en rebelarse era demasiado peligroso, y mucho más demostrarlo.

Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando Lord Solane se inclinó ante él. Una incomodidad inmediata lo recorrió.

—Lord Solane, por favor… —pidió, esta vez usando su nombre, alargando una mano hacia su hombro para hacerle incorporarse.

Se detuvo a medio gesto, cerrando los dedos en un puño flojo. Luego hizo una mueca al escuchar el elogio.

Eres un oponente digno.

Algo se le apretó en el pecho, subiéndole hasta la garganta.

—…Gracias, mi lord —añadió finalmente, con una emoción que no podía identificar, mucho menos describir.

Bajó la cabeza en señal de respeto, tragando saliva.

Cuando Lord Solane se irguió y dio por terminada la situación, Lievran soltó aire por la nariz, aún con el pulso acelerado. Lo mejor era dejar aquello atrás.

—Suficiente —suspiró Lord Solane, tirando del cuello de su ropa mientras se incorporaba y enfundaba su gunblade—. Estoy seguro de que querrás sentarte y descansar.

Inclinó la cabeza en dirección a los jergones y empezó a caminar hacia ellos. Lievran no pudo evitar fijarse en cómo apoyaba ligeramente más peso en una pierna; su rodilla debía de estar resentida, aunque no dijo nada. Algo sutil, pero evidente para alguien atento.

Lievran hizo una leve mueca, sintiendo un atisbo de culpa. Tal vez no debería haber aceptado el combate… o al menos debería haber fingido mejor la derrota. O haber sido sincero desde el principio.

—Sí, me vendría bien descansar, Lord Solane —admitió en voz baja, levantando poco a poco la cabeza.

Le dio las gracias otra vez cuando tomó su cantimplora y se la entregó. Aún le resultaba extraño ver a alguien de su estatus ignorar las convenciones de esa forma, ocupándose de tareas que no le correspondían. Solo de imaginar que alguien pudiera verlos, un escalofrío le recorrió la espalda.

De vuelta en el campamento, trató de mantenerse ocupado. Cuando Lord Solane regresó, Lievran ya había dividido las raciones en dos partes iguales y preparado lo necesario para pasar la noche. Mantener las manos ocupadas le ayudó a calmarse.

No tenía demasiada hambre, pero el cansancio en los huesos y el leve dolor en las sienes le recordaban que debía comer algo si quería recuperar fuerzas.

—¿Necesitas beber algo? —preguntó Lord Solane.

—Sí, Lord Solane —respondió Lievran.

Sin esperar demasiado, Lord Solane tomó su propia cantimplora y también la de Lievran cuando este asintió, y se dirigió a uno de los pequeños regueros de agua que corrían por la pared de la cueva, a poca distancia de donde habían montado el campamento. Lievran lo observó en silencio mientras llenaba ambas, humedecía su mano y aprovechaba para limpiarse el rostro y el cuello, antes de pasarse los dedos por el cabello.

Después de llenar las cantimploras, Lord Solane regresó al calor del calefactor y se sentó. Lievran notó cómo su mirada se posaba brevemente en lo que él había estado haciendo; parecía apenas consciente de que se había mantenido ocupado mientras él se alejaba, sin prestar demasiada atención a los detalles.

La idea de comer no le resultaba especialmente atractiva a Lievran, pero sabía que no podían continuar al día siguiente con el estómago vacío.

—Come todo lo que puedas —le indicó Lord Solane—. Aún nos queda camino mañana.

Lievran asintió levemente y continuó con sus raciones. Como siempre, eran densas en nutrientes, pero su textura, una pasta liofilizada espesa, se deshacía en la boca como tiza húmeda. Recordó las palabras de uno de sus instructores de campo: era comida que se soportaba, no que se disfrutaba. Aun así, no se quejó. Al menos no tardaba mucho en consumirla.

También preparó una sopa en polvo en la misma taza que había usado antes para derretir nieve. Vertió un poco de agua y la dejó calentarse junto al calefactor. No tenía nada de apetecible, tibia y espesa como era, pero resultaba fácil de ingerir y aportaba las calorías necesarias.

Mientras esperaba a que se calentara, observó el mapa que Lord Solane había desplegado. Colocaba pequeñas piedras sobre él con cuidado, como si se tratara de un tablero de juego. Lievran siguió el gesto en silencio, sin preguntar por el número de piedras ni su disposición. Simplemente memorizó lo que podía del trayecto.

—Tomaré la primera guardia y te despertaré cuando te toque —decidió Lord Solane. Lievran alzó la vista hacia él. No parecía una orden estricta, pero tampoco algo que debiera cuestionar. —Debes de estar exhausto. Ocúpate de lo que necesites y descansa.

Lievran inclinó la cabeza.

—Sí, Lord Solane.

Aun así, no pudo evitar añadir, con cautela:

—Mi lord, también deberíais descansar. No necesito más de cuatro horas de sueño… incluso menos si planeamos detenernos ocho.

Aceptaría lo que él decidiera, como siempre.

Tras tomar parte de la sopa —si es que podía llamarse así—, dejó el resto a un lado y dio a entender que iba a dormir. Se recostó sobre su lecho, sobre la plataforma de roca, dándole la espalda a Lord Solane y acurrucándose hacia la pared. No tardó en quedarse dormido.

El descanso, sin embargo, no fue tan tranquilo como esperaba.

Cuando Lord Solane lo sacudió para despertarlo, Lievran se incorporó con el corazón desbocado. Tenía la sensación de haber estado agitándose y murmurando en sueños. El recuerdo se le escapaba de la mente como un pez entre las manos, aunque le quedó la vaga impresión de que Lord Livius había estado presente.

Se frotó los ojos mientras se sentaba, obligándose a despejarse por completo para relevar a Lord Solane en la guardia.
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