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Patio de Juegos / Re: Lemuria
« Last post by Miyu on April 30, 2026, 06:17:47 PM »
Esto iba para uno de los foritos de terror, pero me da vergüenza publicar algo de último momento y sin corregir jajajaja. Lo dejo aquí y después dejaré algo 🫶🏻


 
La cotidianidad se vuelve en una práctica de horarios fijos y planes rebobinados. Cada jornada es un idéntico al anterior, donde las mismas tareas se encadenan en un bucle previsible. Al final, esa repetición constante de actos y compromisos vuelve la vida algo rutinaria, hasta el hartazgo.
 
Bostezó.
 
Un bucle aburrido. Monótono.
 
Levantarse, ducharse, comer, trabajar, ver el celular, comer, dormir.  Simple, sin desafíos a las certezas internas.
 
—Hace bastante calor este mes —musitó al bajar por las escaleras en su departamento, esperando que su madre estuviera abajo—. Mamá, me ducharé primero, tengo que salir temprano hoy.
—Está bien, cariño. Ya prepare tu almuerzo —la vocecilla de la madre llega desde la cocina, suave y amorosa.

Aquel departamento es uno de tantos en Yangshuo, una familia común viviendo una vida corriente en China. La mujer tarareando una canción junto al sonido de parlantes del celular y el sonido de la ciudad estrepitosa filtrándose por las ventanas abiertas.

—Hoy vendrán a reparar el aire —expresó la madre, aún cantando—. ¿Estarás a la tarde, Chi?

La hija a punto de meterse en el baño, se detuvo y lo pensó un momento.

—Mhhh, no creo —la chica dejó la mano suspendida en el picaporte antes de girarlo—. Le diré a gege.
—Le mandaré un mensaje ahora, cariño. No te preocupes.

La chica giró el picaporte y entró al pequeño baño, cerró la puerta con cuidado, como siempre hacía y dejó que el vapor comenzara a llenar el espacio apenas abrió la ducha. El agua salió tibia al principio, luego más caliente, y suspiró al sentirla caer sobre sus hombros. El calor del mes hace que su cuerpo se sintiera más pesado y sus motivaciones para ir al instituto decaen considerablemente durante estos meses  y la ducha era el único momento del día en que se sentía un poco aliviada. Más ahora que el aire acondicionado estaba muerto desde hace unas semanas atrás,

Mientras tanto, en la cocina, la madre secó sus manos en el delantal y tomó el celular para mandarle el mensaje. Si no lograba encontrar a su hijo mayor, la situación con los técnicos empeoraría y seguramente tendrían que esperar otra semana para poder instalar todo.

«Xiaoshi, hoy vienen a reparar el aire acondicionado. ¿Puedes estar en casa por la tarde? Chi no va a llegar temprano y eres nuestra salvación, por favor contestame.»

Envió el mensaje y dejó el teléfono sobre la mesa y luego subió un poco el volumen del parlante. La radio local estaba encendida, como todas las mañanas, y la voz del locutor sonaba tranquila, mientras daba las noticias del día:

—…y en el norte de la provincia, las autoridades piden a la población mantener la calma. Se han reportado varios casos aislados de mordidas en personas, principalmente en zonas rurales. Los afectados describen animales agresivos, posiblemente perros callejeros o incluso murciélagos, se recomienda no acercarse a animales enfermos o de comportamiento extraño y asistir al primer centro de salud cercano si ha tenido contacto con alguno de estos animales infectados. Repetimos: mantengan la calma, son casos aislados, el gobierno sigue investigando.

La madre frunció el ceño un segundo, pero siguió tarareando la misma canción de antes, como si no quisiera dejar que esa noticia le arruinara la mañana. Era una estupidez preocuparse por cosas que parecen tan lejanas a ellos y más siendo que viven en una urbe. Hace un par de días habían eliminado cualquier animal que pudiera estar contagiado o con síntomas de enfermedad.

Chi salió del baño envuelta en una toalla, con el cabello violeta todavía húmedo y fue directo a su cuarto para cambiarse rápido al uniforme del instituto… falda plisada y camisa blanca. Nada diferente.

Salió cepillando su largo cabello violeta  y entró a la cocina casi corriendo, fijando la vista en el reloj de pared.

—¿Te respondió, gege? —pregunto curiosa, pues rara vez Xiaoshi atendía.
—No. Está niño —suspiró la madre—. Le enviaré un mensaje a Qiao Ling, ella debe estar con Xiaoshi.
—Ese es un buen plan, mamá —sonrió Chixia, tomando el almuerzo cuidadosamente envuelto—. ¿Que cocinaste hoy, mami?
—Es una sorpresa —le devolvió la sonrisa—. Puse un rico postre de recompensa.
Los ojitos bermellón resplandecieron ante la idea de algo dulce y se abalanzó para abrazarla. Estando muy emocionada.
—Gracias mamá, lo esperaré con ansias al almuerzo —dijo y le dio un beso rápido en la mejilla.
La madre sonrió y le acomodó un mechón lavanda detrás de la oreja.
—Cuídate, no corras tanto. Y come todo.

Chixia ya estaba en la puerta, metiendo el bento en su mochila; afuera el calor pegaba fuerte otra vez y bajó las escaleras del edificio a toda prisa, el cabello todavía un poco mojado le pegaba en la espalda.

La radio seguía sonando bajito en la cocina mientras la madre lavaba los platos. El locutor repetía lo mismo de las mordidas y los animales extraños, pero ella ya no prestaba atención.

En la primera intersección reconoció a uno de sus compañeros y levantó la mano para llamar su atención.

—Oberon, Oberon —corrio hacia él, su sonrisa cálida seguía presente en ella.
Chi corrió unos pasos más hasta alcanzarlo en la esquina.
—Oberon, Oberon —llamó otra vez, agitada.

El chico de cabello oscuro se dio vuelta con esa media sonrisa que siempre parecía burlona. Llevaba el mismo uniforme, pero lo usaba con la corbata floja y la camisa un poco abierta por el calor.

—Llegas tarde otra vez, Chixia —murmuró sin dejar de caminar—. ¿Otra vez te quedaste dormida mirando el techo?
Ella se puso a su lado y ajustó el paso al de él.
—No me quedé dormida —respondió ella, bufando—. Es que el calor me deja lenta. Además mamá preparó el almuerzo más tarde que de costumbre.
Oberon soltó una risa baja y miró de reojo el mechón violeta que le caía sobre la cara.

—Siempre tienes una excusa. Ayer fue “el bus pasó muy lleno”, anteayer “me dolía la cabeza”. Hoy es el calor. Mañana será que un ovni te secuestro.
Chixia le dio un empujoncito suave en el brazo sin dejar de sonreír.
—No seas malo. Tú tampoco caminas tan rápido ¿o es que quieres llegar temprano para dormir en el último banco otra vez?
—Exacto —contestó él, encogiéndose de hombros—. El aire del aula es el único lugar fresco que queda en todo el instituto. Si no duermo ahí, me derrito antes del recreo.
Siguieron caminando juntos por la acera estrecham Oberon metió las manos en los bolsillos y miró hacia adelante con esa expresión medio distraída, medio divertida que siempre tenía.
—¿Vas a ir a la práctica de básquet después de clase? —preguntó ella, tratando de no sonar demasiado interesada.
—Depende —respondió él—. Si el entrenador sigue gritando como ayer, probablemente me escape por la puerta de atrás. ¿Tú?
Chixia hizo una mueca.
—Tengo que estudiar para el examen de la próxima semana. Mamá me va a matar si saco otra nota baja.
Oberon soltó una carcajada corta.
—Entonces nos vemos en el infierno del aula, princesa del tercero.
Ella le sacó la lengua.

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A Step to the Left / Re: A Step to the Left: Bizarrisme
« Last post by Neko on April 30, 2026, 05:23:58 PM »

[Ikki/Hyoga - Full Moon]

La puerta se cerró con un sonido fuerte que hizo eco en mitad de la oscuridad de la noche.

—Otra vez… —musitó Hyoga mientras se ponía la chaqueta y se alejaba a todo correr de la casa que compartía con aquel hombre que había desaparecido.

El rubio maldijo entre dientes mientras se abrochaba los botones. No era la primera vez que Ikki desaparecía a esas horas de la noche. Siempre volvía cerca del amanecer, con alguna excusa lista para sacarla del bolsillo.

—¿Por qué? —se preguntaba Hyoga— Maldita sea…

Al principio nunca había sido así, parecía tan seguro de si mismo. Acosándolo hasta que no pudo más que confiar en él, en que aquel amor nunca tendría fin.
Y desde luego no había terminado. Hyoga seguía tan enamorado como el primer día, pero sospechaba que Ikki le ocultaba algo y las respuestas más lógicas eran dolorosas de creer.

—Casi prefiero que esté metido en algún lío.

Hyoga dejó de caminar, mirando hacia sus pies. El camino de tierra estaba ligeramente húmedo a causa de la niebla que había inundado el pueblo en cuanto se había puesto el sol.
Más que niebla parecía que alguna nube había decidido visitar el lugar para pasar un rato por la noche. Era espesa y baja, aunque no le permitía verse muy bien los pies podía distinguir perfectamente las casas a cien metros de sí mismo.
Hyoga se mordisqueó los labios nervioso, mirando a todas partes. ¿Dónde podría estar aquel bastardo malnacido? ¿Cómo osaba hacerle renunciar a todo lo que era sagrado en su vida, romper todas las barreras, admitirlo como su compañero para la eternidad y luego abandonarle así durante al menos tres noches seguidas cada mes?

—Ah, no… —murmuró mientras seguía adelante, embarrando sus botas de cuero al empezar a correr— Eso sí que no.

 


Tragó saliva, notaba la garganta seca. Ikki había corrido hasta el refugio más cercano que conocía. En este caso era un granero.
El moreno tosió un par de veces, notando el sabor de la sangre en su boca. No era suya.

Se limpió los labios con el dorso de la mano mientras andaba dando tumbos por el lugar. No llevaba la camisa de trabajo con la que había salido de casa. Tampoco tenía calzado y los bajos del pantalón estaban hechos unos zorros.
Ikki jadeaba, intentando hacer llegar el aire a sus pulmones cansados. Se miró las manos, tenía tierra bajo las uñas. El hombre sacudió la cabeza cuando su vista empezó a nublarse. Tratando de fijar sus pupilas en algo que no le trastornara. Buscó un sitio donde descansar y poner orden en su mente de nuevo.
Un montón de paja que parecía limpia le pareció perfecto. Ikki tuvo la decencia de echar una manta que encontró colgada de un clavo en un poste de madera encima de la paja antes dejarse caer sentado.

Despegó el pelo de su frente, echando el cabello hacia atrás y resoplando.

El olor de la sangre le llegaba claramente a la nariz. Tenía la barbilla y el pecho embarrados en ella. Afortunadamente, aunque no para ellas, provenía de unas pocas gallinas que se habían cruzado en su camino y en las que había dejado caer toda la rabia y la frustración que venía acarreando.
Apretó la parte baja de sus palmas contra los ojos. A veces se preguntaba si habría sido mejor dejar las cosas como estaban, haber dejado que Hyoga fuera una imagen a la que adorar desde el otro lado del río. Podría haberle ahorrado el dolor que tenía claro que esa noche le iba a provocar.
Después de todo, había llegado ahí huyendo de los sonidos lejanos de una turba enfurecida.
Y la luna, oh, la luna… la que le estaba llamando desde el cielo.




El cazador apartó la antorcha de la huella al mismo tiempo en el que se levantaba. Se giró para hablar con el hijo del alcalde, con una cara seria.
Ese hombre no tenía muchos amigos en el pueblo, pero era un ciudadano que siempre colaboraba cuando hacía falta y que siempre había respetado a los demás. Nunca escondía nada, así que cuando se apartó del grupo armado con hoces, arados y otros instrumentos del campo, con el susodicho hijo mayor del alcalde… todo el mundo supo que había algo que iba mal.

—Habla de una vez, me estás poniendo más nervioso. —balbuceó hacia el cazador después de treinta segundos de silencio.

—No quiero seguir ese rastro. —espetó el cazador, con un tono que no admitía protesta y aún así el joven lo intentó.

—Pero…

—¿Pero?

El joven tragó saliva y echó una mirada a los hombres del pueblo que habían salido esa noche con ellos. Las luces de las antorchas les hacían parecer demonios.
Y allí, en el lenguaje corporal de aquella masa se encontraba el gran pero. El rumor se había extendido por la población para dejar de serlo en los últimos meses, ahora era un hecho. Algún animal había estado matando ganado, pero no comía nada. Estaba claro, era un lobo solitario. Un lobo solitario, loco y lo suficientemente fuerte y atrevido como para matar a un par de vacas cuando el toro estaba dentro del mismo redil.
Hartos de los destrozos, habían salido a hostigar al animal. Y ahora el cazador le ordenaba que dejara de hacerlo.

—Lo que estoy siguiendo no son huellas de lobo —explicó y después negó con la cabeza—. Seguiré el rastro, pero no prometo nada.




Hyoga apretó los brazos contra su pecho, calentando sus manos bajo las axilas. La niebla era menos densa en las afueras del pueblo, pero estaba mucho más dispersa. Y a él no se le había ocurrido traer ni una antorcha por lo menos.
La ropa se le estaba humedeciendo. La sensación en sus mejillas era bienvenida, el frío le hacía pensar mucho mejor. Calmaba su instinto y le ayudaba a concentrarse en su tarea: buscar a Ikki.

Hyoga suspiró frustrado cuando llegó a una encrucijada. No estaba muy lejos del bosque, no era una buena idea acercarse tanto a los árboles. Sería fácil perderse allí dentro.

—¿Dónde te has metido? —se preguntó el rubio.

No sabía cuanto tiempo llevaba andando, no sabía ni como lo iba a encontrar. Parecía que vagar pocas horas antes de la madrugada a las afueras no era su mejor opción. Sobretodo con los rumores de un lobo loco que había oído ya en todas partes.

—¿No lo iban a hostigar esta noche? —murmuró mientras frotaba sus manos y miraba de un lado a otro, decidiendo donde ir ahora.

Hyoga no tenía una opinión formada al respecto de la patrulla nocturna, pero Ikki gruñía cada vez que oía algo por el pueblo. El rubio se quitó la humedad de la cara con un pañuelo que sacó de su chaqueta y empezó a andar sin mirar por donde iba.
Tan distraído estaba que no se dio cuenta de que había tropezado con algo hasta que se vio cayendo contra el barro del camino. Consiguió mantener el equilibrio con un par de zancadas largas y volvió sobre sus pasos para comprobar que había sido aquello.
Lo cogió y levantó el objeto hacia la luz de la luna llena.

—Este zapato… —dejó salir de su garganta estrangulada por todo lo que estaba empezando a sentir— ¡Es de Ikki!

 


Ikki apretó la cabeza entre sus manos, gruñendo mientras notaba a la rabia abrirse camino a codazos hacia la parte racional de su cerebro.

—¡No! —gritó sin poderle evitarlo.

Sacó el aire por la nariz indignado consigo mismo. Se suponía que no quería hacer ruidos para que no le encontraran. Tal vez sería mejor dejarse ver. Dejarse matar por el pueblo en el que había vivido esos años con Hyoga, con la pareja que él había elegido para siempre.

—"Siempre" es más corto de lo que había pensado… je, je. —murmuró con una nota triste.

Otra vez, aquel desespero que le desgarraba el corazón aumentó hasta convertirlo en un ser lleno de sed de sangre.
Pero él no era así, él podía controlarlo ¿Por qué se comportaba como un mero licántropo desquiciado? ¿Por qué justo cuando se suponía que debía ser feliz? Cuando se suponía que lo tenía todo.

Notó el cambio, mucho más lento que su grácil transformación habitual, mucho más doloroso. Ikki no soportaba aquel aspecto, pero en aquel estado no podía decidir sus acciones, sólo era una pequeña consciencia atrapada viendo el horror del que era capaz aquel cuerpo.
Un ruido llamó la atención de sus orejas y su cuerpo se volvió repentinamente hacia la puerta. Ikki estaba seguro de haberla cerrado bien cerrada.

—Tendría que haberlo imaginado. —la voz de Hyoga chocó en sus tímpanos.

Ikki se paralizó, una sensación de desesperación se apoderó de él cuando notó el gruñido en su garganta.
Hyoga entró en el granero, cerrando la puerta a su espalda. Abrió los brazos con una sonrisa mientras el cuerpo de Ikki se movía como la bala de un cañón hacia un barco enemigo.




En aquel momento, a un par de horas del amanecer, cuando el mundo empezaba a ser mucho más frío que el resto de la noche y después de haber caminado de aquí para allá sin resultado alguno, la turba estaba mucho más cansada aunque igual de enfurecida que al principio.
El rastro les acercaba al bosque, lugar por el que aún estaban discutiendo, tras diez minutos de debate, si era apropiado marchar enfurecidamente o no.
El cazador había tomado ese tiempo para sí mismo. Se encontraba sentado encima de un viejo tocón al lado del camino y fumaba de forma relajada, iluminado por el reflejo de las brasas en su pipa. Esperaba a la resolución, pero fuera cual fuera el resultado, él ya se había adelantado y sabía a la perfección hacia donde llevaban las huellas. Así que sus ojos estaban fijos, aunque discretamente, en el granero más allá. Si tenía que correr por su vida lo haría.

El hijo del alcalde se acercó a él justo después de que algo le llamase la atención, algo que le había plantado una sonrisa satisfecha en medio de su barba.

—Hemos decidido parar por hoy —informó—. ¿Podría acompañarnos mañana?

El hombre se levantó y sacudió su ropa con la mano libre para quitarse la humedad de la niebla de encima.

—No creo que sea necesario, hijo.

—¿Y eso por qué? —preguntó el joven con una expresión confundida en su rostro.

El cazador fumó lentamente antes de responder con misterio.

—Ya lo verás, hijo. Ya lo verás.

Levantó una ceja aún con la sonrisa en sus labios y sin más se alejó de la pequeña multitud, derecho hacia su casa.
Después de todo, estaba seguro de haber visto a un par de lobos, uno claro y otro oscuro, saliendo del granero.


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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Kana on April 29, 2026, 07:29:19 PM »
Lo borré porque me quedó horrible
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Aquí vivimos al límite nyoooms.


#02



Esa mañana no había iniciado de la mejor manera para Fujieda.

 La cafetera se le había averiado y un accidente vehicular lo había dejado atascado poco más de una hora en una congestión de tráfico. Odiaba la impuntualidad en otros, pero siendo él mismo el del retraso, la incomodidad le pegaba todavía más fuerte. Y ya como cereza del pastel, tenía una migraña del carajo que no se iba a poder aliviar muy pronto; sus pastillas se habían quedado en la mesa de noche, en su casa.

Quizá ya debía resignarse a tomar la opción de vivir en los dormitorios de la organización para ahorrarse los inconvenientes para cumplir con eficiencia en su trabajo. Pero ciertamente había un mayor grado de satisfacción en el simple hecho de llegar a su departamento después de una jornada extenuante. Cosas tan simples como sacarse el traje, mandar a volar su teléfono y apagar el cerebro después de un extenuante día de trabajo era impagable.

Suspiró mientras en piloto automático se arreglaba el cuello de su chaqueta y se ajustó los lentes una vez antes de abrirse paso en la sala de reuniones. Como era de esperar a esa hora, la directora Olga estaría tras el escritorio y ante ella, los tres personajes citados a ese encuentro.

 —Buen día, directora. Lamento mi retraso. — Saludó respetuosamente a su superiora con un gesto de cabeza y posteriormente a los subordinados. —Caballeros. Imagino que la directora ha tocado por encima las razones por las que han sido citados a esta reunión. —

Albatross, Vane y Flat simplemente permanecieron en sus asientos esperando por las instrucciones de parte del asistente de su jefa. Fujieda se caracterizaba por ser bastante conciso y práctico, así que nadie esperaba que esa junta durase algo más de una media hora

—Seré breve. Serán enviados como equipo a la zona rural de Geamăna, en Rumania para testear una antigua aplicación almacenada por el equipo de investigación para análisis de fenómenos extrasensoriales y paranormales, coloquialmente conocidos como por todos nosotros como ‘fantasmas’. —

Hubo un silencio en el despacho que le dio la oportunidad a Fujieda de seguirse explayando.

—Como organización, nos encargamos de estudiar y almacenar anomalías que puedan poner en peligro el cotidiano de las personas. Y en este caso, se encargarán de poner a prueba el material recibido por el equipo de investigación y paralelamente, confirmar su veracidad.—





—Um… no tengo muy claro a qué se refiere con eso. ¿Cómo que vamos a testear una aplicación que analiza fantasmas? — Cuestionó Vane porque cómo diablos funcionaba algo así.

Fujieda aprovechó para mirar a su jefa, quien con un gesto de mano le dio a entender que siguiera con las explicaciones. Allí, él aprovechó para colocar un pequeño maletín sobre la mesa de la sala y lo abrió para mostrarle su contenido a los empleados.

Dentro del dichoso maletín se encontraban tres teléfonos móviles completamente idénticos y sobrios.
—Su herramienta principal de trabajo para realizar dicha función la tienen aquí. Por favor, cada uno saque un teléfono y tómese un momento para revisarlo. — Sus subordinados hicieron como se les indicó.

—Notarán que el equipo ya está cargado y configurado exclusivamente con la aplicación que necesitarán para esta misión. La app ya se encuentra vinculada directamente de sus equipos móviles. Lo único que necesitarán es tomar diferentes registros visuales con el equipo en la zona a la cual se les enviará. El punto geográfico ha sido escogido por sus altas coincidencias de avistamientos y actividad paranormal en los últimos años, por lo que hemos considerado que es el punto ideal para poner a prueba la aplicación. —

En una pausa, Fujieda aprovechó para cerrar el ahora vacío maletín frente a los chicos. —Resumiendo: Prepárense para ser enviados en tres horas a la zona de actividad paranormal. Una vez instalados, utilicen la aplicación designada en sus teléfonos. Graben y tomen registros fotográficos de la mayor cantidad de anomalías que puedan percibir para probar la efectividad del programa. Al finalizar con el encargo, serán recogidos en el punto de extracción de Geamăna en dos días. Ya luego de eso y habiendo regresado a los cuarteles, se les solicitará la elaboración de un informe con toda la información recopilada de esas 48 horas en terreno. —

¿Sonaba sencillo? Sí. Las misiones de testeo de material de la U.I.C no eran poco comunes de ver, pero sí al menos tomaban un poco más de tiempo de organizar. Esto debido a que principalmente se movían bastantes recursos a la vez y había que ser precavido para que todo estuviera funcionando a la perfección con tal de reducir al mínimo cualquier posible inconveniente.

—Si necesitan alguna clase de ayuda a distancia desde el edificio, pueden contactar con el equipo de soporte a través de sus móviles. Las videollamadas son aceptadas en horario nocturno.— Notó en las caras de sus subordinados expresiones completamente distintas uno del otro. Ahora que él había cumplido con su parte, el resto quedaba en manos de ellos e iba a ser interesante ser testigo del resultado que imploraba en su fuero interno porque no terminase siendo un desastre.

—Eso es todo, caballeros. Pueden retirarse para preparar sus equipos de misión... e intenten regresar con vida, esa es la instrucción primordial como siempre. Buena suerte. —
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on April 27, 2026, 11:19:41 PM »
Uhh, una mísera hora es todo lo que le puedo conceder, pero algo salió. Con esto respiro. Let us pretend I don't have a homework due at 8am tomorrow, sure (...) I'll do it somehow.

117.4.



Las olimpiadas llegaban a su fin, y había personas lamentándose por el regreso a clases, o simplemente a la rutina de todos los días, mientras algunos continuaban con las ganas de participar en los últimos eventos en busca de victoria o reconocimiento, entre distintas observaciones y experiencias individuales. A todo eso, Shiyoon sólo podía notar que vivía en un mundo basto con todo tipo de personas. Era un ambiente festivo visto de cualquier manera.

Por su parte, su ‘lamento’ más se debía a un posible regreso a su incierta faena de responder ante cada ocurrencia y posiblemente capricho de su superior, no que realmente pudiera admitirlo con apertura (todo el tiempo, al menos, felizmente su jefe le permitía su sutil falta de respecto en ocasiones). Y a diferencia de cualquier estudiante con clases o algún part-time pospuesto por el evento, sus propios trabajos no eran necesariamente deseados para sí mismo…

Puesto a que en poco tiempo le iría a tocar ser un Rebel, y con ello, quién sabe cuánto más tendría bajo su responsabilidad.

Al menos se encontraba acudiendo ante un suceso inesperado y ciertamente bienvenido. Shiyoon había recibido una llamada de algún joven quien lo contactó con tal de ‘regresar a un orphan perdido a su respectivo dueño’. Fuera de la tremenda gracia que le habían causado dichas palabras, incluso si quien le llamó intentó ser considerado hasta con el orphan, parte de él se felicitó a sí mismo por ponerle un tag a Hakuzosu en sus ropas con su contacto en caso de cualquier eventualidad, a espaldas de este, por supuesto.

Y fue así que Shiyoon llegó a un pequeño parque en medio de un par de edificios pequeños y con apariencia acogedora en Hanasaki. De inmediato se vio grandemente confundido al ver a Hakuzosu descansando su cabeza sobre el regazo de un chico de cabellos negros largos, quien acariciaba sus cabellos con mucho cuidado. Luego de ladear su cabeza, supuso que mejor solucionaba aquella extraña vista frente a sus ojos. Ya podía entender por qué Hakuzosu se había mostrado tan asustado en la mañana.

“Oh…” Shiro levantó su cabeza al ver a aquella persona llegar a dicho parquecito ya pasaba desapercibido por la ocupada muchedumbre de las olimpiadas. Estuvo por preguntarle quién era, sin embargo, el neutralizado Hakuzosu alzó su mirada como un curioso animal, y ni bien reconoció al recién llegado, al toque corrió dónde él.
“¡Shiyoon!” dijo el sorprendentemente feliz orphan, quien procedió a darle un igualmente sorpresivo abrazo.
“¡O-oye!” el otro se dejó abrazar, aunque lo miraba perdido y con sus brazos alzados. “Eh, Haku, ¿estás bien?”
“¡Esperaba verte, Shiro me dijo que te había llamado y estaba preocupado!” se soltó y pasó a agarrarle de los hombros, sin perder su entusiasmo. “¡Recuerdo que dijiste que me ibas a comprar aburaage! ¿Podemos ir ahora? ¿Podemos? ¡Por favor!”
“Eh, claro, no he comido nada aún, así que…” dijo todavía impresionado. Y nuevamente, el efusivo niño orphan terminó por apoyarse en él.
“¡Muchas gracias!” dijo en lo que se apoyó en su pecho. El otro apenas atinó a darle unas palmaditas en su cabeza para mantenerlo quieto y Hakuzosu se quedó con los ojos cerrados y sonriente en lo que disfrutaba de ese gesto.
“Eh, pues…” con aquello fuera de su atención, Shiyoon miró a Shiro, quien le había dado el alcance. “Supongo te debo por haberlo encontrado y reportado a mí. Espero que no haya causado muchos problemas.”
“Quisiera no tener que recurrir a manipular sus emociones, pero estuvo cercano a atacar a una HiME, y no podemos dejar que eso ocurra, menos en un evento como este,” dijo Shiro, mirando al piso, con algo de timidez. “Gracias por venir tan rápido. Mi nombre es Shiro.”
“Yo soy Shiyoon, un gusto. Y no, más bien gracias por tomarte la labor de cuidarlo, eh,” Shiyoon sonrió con torpeza. “Medio que él se escapó de mí, pero debería haberle supervisado mejor.”
“…” por su parte, Kuro soltó un muy leve gruñido, como quien le daba la razón a esas últimas palabras, aunque fuera del sonido gutural y su severa expresión, no expresó nada más.
“Hm… ¿Kuro?” preguntó Shiyoon, con curiosidad.
“…”
“¡Sí, definitivamente eres Kuro! ¡Wow, te ves muy diferente, ha sido un tiempo!” celebró el próximo a ser Rebel, como quien se encontraba con un viejo amigo.
“…” aunque aquel peliblanco mantuvo completa inmutabilidad.
“Oh, veo que hay muchas personas que han conocido a Kuro previamente,” dijo Shiro, levemente sorprendido. “¿De casualidad eres un amigo de Kuro?”
“Pues, siendo sincero, quizás Kuro ni se acuerda de mí, yo sólo soy uno más del montón en Rizembool. Kuro siempre fue más interesante,” admitió el mayor, alegremente. “No que realmente hayamos hablado. Es sólo que…” se encogió de hombros, sin mutar su sonrisa. “Cuando uno deja de ver a alguien por un tiempo, en especial en un lugar como el mío, medio terminas preocupándote.”
“…” Shiro asintió y desvió su mirada, un poco incómodo. “Lo sé, tienes razón.”
“Pero olvidemos ese asunto,” Shiyoon desestimó sus propias palabras. “Dime, ¿cómo así eres capaz de dominar a un orphan de esta manera? No tienes apariencia de Rebel.”
“Eh, pues…” este negó. “Me instruyeron a lidiar y domar orphans desde que era un niño. No soy un candidato apropiado para Rebel, supongo siempre he sido un asistente detrás de cámaras…”
“Oh, interesante,” Shiyoon asintió un par de veces. “Definitivamente eres más interesante que yo, haha, suena lindo que puedas conectar con orphans así,” miró brevemente a Hakuzosu todavía cómodamente apoyado en él. “Al menos alguien les dedica algo de atención.”
“Me alegro por ello, aunque… normalmente mi interacción con orphans no es muy positiva, y ellos no son tratados bien por nadie…” Shiro bajó su mirada.
“Oye,” Shiyoon le dio un par de palmaditas en un hombro para alentarle. Le sonrió. “Recuerda celebrar las pequeñas victorias. Al menos pudiste hacerlo hoy.”
“…” Shiro le observó atentamente, y volvió a sonreír. “Sí, muchas gracias. Heh… puedo ver que Hakuzosu está en buenas manos. Es muy apegado a ti.”
“Ehh, no…” entonces, el otro hizo una mueca de dolor. “Lo podrás neutralizar y hacerlo portarse bonito, pero Haku anda intentando matarme un puñado de veces cada día. Mi jefe me lo asignó precisamente porque soy el único que es lo suficientemente rápido para no terminar escabechado por él.”
“Ya veo…” Shiro ladeó su cabeza, aunque se mantuvo convencido. “Mi efecto en Hakuzosu no ha sido portarse así con todo el mundo. Le he bajado la tensión y su instinto feroz, y por ver cómo reaccionó a tu llegada, estoy seguro de que él se siente más que cómodo contigo. Te tiene confianza y se alegró de verte. Hehe, supongo si no tuviera su usual orgullo y desconfianza como el orphan que es, no se portaría así contigo.”
“Hm,” Shiyoon alzó una ceja y sonrió frustrado. “Lástima que no te tengo presente para enseñarle modales. Casi quisiera pedirle a mi jefe que te contrate para que lo entrenes.”
“Eh…”
“…” por su parte, Kuro afiló sus ojos como si hubiera recibido una amenaza verbal.
“Perdón, fue una broma, no haría eso,” confesó Shiyoon, con torpeza.
“No se trata de que alguien me contrate,” Shiro sonrió un poco. “Supongo que personas como yo que nacieron dentro de Rizembool no tienen ese estatus de ‘ser contratados’. Nos toca hacer lo que nos dicen, ¿no es así?”
“Eh, no tienes que tomar mis palabras tan en serio.”
“Está bien,” le aseguró. Shiro parecía en paz por mantener su sonrisa. “Porque… el ahora líder de los Masamune me recogió como parte de su familia, y ahora poseo un hogar. Yo no trabajo para él. Yo soy un Masamune, así que no quisiera ayudar a nadie más.”
“…” al ver ello, Kuro bajó su intensidad.
“Pues, me alegro por ti, no tengo nada más que decir,” Shiyoon asintió. “Ahora continúen disfrutando de este día. Gracias nuevamente.”
“Por supuesto,” Shiro hizo una venia en lo que el otro asintió y se despidió con una palma. Vio a dicho mayor caminar con un entusiasmado Hakuzosu hablándole como un niño chiquito que buscaba su atención.

Era una ‘pequeña victoria’. Shiro sonrió con algo de tristeza. Incluso si la situación fuera a lo mejor incierta para todos los orphans, al menos aquel en su campo de visión tendría un buen día. Al menos podría alegrarse de ello.

“Bueno,” Shiro miró a Kuro y le sonrió. “Hemos dejado a Hyuuga solo mucho tiempo. Busquémosle de inmediato.”
“…” Kuro apenas asintió, aunque por sus profundos ojos fue evidente para su acompañante que tenía algo que decir.
“No tenemos que preocuparnos, Kuro,” le aseguró alegremente. “Ese futuro Rebel no es una mala persona. No nos corresponde darle mayor atención.”
“…”
“Por más que sea más de lo que dice ser. Me da curiosidad de saber cómo así te conoce, aunque asumo que no es importante,” dijo amenamente.
“…”
“Pero la tendencia de todos en Rizembool no diciendo más que lo necesario es un tanto inquietante,” Shiro dio un suspiro.

Y así terminó el trabajo que se dio el par de poner al forajido orphan bajo control. Les tocaba regresar a aquel quien les había concedido su mismo nombre.

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A Step to the Left / Re: A Step to the Left: Bizarrisme
« Last post by Airin on April 27, 2026, 04:34:25 PM »
Hola, vengo a flotar~

Quote from: Yo misma, todos los meses, en todos los temas
Iconos, no conozco esa palabra. Formato, aparentemente tampoco  :v





[ Brutalisme - Know your location ]



Desde fuera el edificio no parecía nada del otro mundo, el mismo tipo de cubo rectangular insípido de cemento blanquecino con añadidos de cristal que podría encontrarse en cualquier campus que presumiese de llamarse moderno.
Otro escupitajo copia y pega de diseñador iluminado queriendo llamarse brutalista, pensó Airin con desidia.
Pero era la dirección que ponía en el mail.

—Eso me pasa por hacer caso de correos phishing. —rezongó apagando el motor del coche, sacudiéndose las migas de la camisa y terminando de sorber su té con leche de la forma más ruidosa posible.

Pero el caso es que al buscar el sitio le habían salido resultados que parecían auténticos, con trabajos de verdad y reseñas de personas reales. Y tampoco podía asegurar que ella no hubiera enviado nada antes; a veces los currículums los cargaba el diablo y los repartían los duendes. 
Ugh, iba a tener que borrar sus cuentas de las redes de contactos laborales si quería saber quién le echaba mano a sus datos, en los tiempos que corrían era menos arriesgado salir a buscar monstruos que cazar.

Le dio un toque con impulso a la flor de cardo que colgaba del retrovisor haciéndola girar sobre sí misma bajo el sol, cogió todo lo que necesitaba y salió del coche, comprobando que había cerrado con llave.



Las luces led blancas que marcaban los productos en la máquina de vending parpadeaban de forma arrítmica e insatisfactoria. Airin entrecerró los ojos mientras los observaba y arqueó la espalda discretamente en su asiento de plástico incómodo. Semejantes precios para cuatro botellas de edulcorante coloreado de rojo y un puñado de bolsas que eran los falsificados malos de snacks ya de por si cuestionables. ¿Qué iban a pedir después, su alma? Por eso había que ir a los sitios bebido y comido.

—Pase por aquí, señorita. —Un tipo con ojos de pez muerto y pinta de haber estado acumulando polvo en un rincón se asomó por el borde de la pared que delimitaba la sala de espera.

Veinte minutos que llevaba ahí aparcada. Si en aquella empresa tenían todos el mismo entusiasmo contagioso y alegría de vivir, mal iban a acabar las cosas.

Pero Airin asintió, recogió su mochila y se levantó sin mediar palabra, porque todavía no le pagaban por hablar del tiempo con trajes mustios, y siguió al hombre por el pasillo. Pasillo de esos grises que parecían infinitos, con puertas en las paredes a ambos lados y con luces fluorescentes que provocaban migraña. Cada cierta distancia se abría una esquina que daba a una nueva galería con más puertas grises.
Por el rabillo del ojo creyó atisbar varias figuras y se giró a fisgar, pero solo llegó a ver como se cerraba una de las puertas. Cuando se dio la vuelta de nuevo, su guía ya no estaba.

—Ave maría purísima, —murmuró entre dientes mientras las luces fluorescentes parecían oscilar,— un aparcamiento vacío tiene más salsa. ¿Y ahora?

Se movió varias veces adelante y atrás en un área aproximada de metro cuadrado, mirando de un lado a otro sin saber muy bien qué hacer. ¿Debería buscar a alguien o esperar a que volviesen por ella? Las sombras que se movían como almas en pena al fondo borroso de los corredores no debían tener ventanas suficientes para que les diera la luz del sol. No tenía claro si alcanzaba a oír susurros difusos de voces ambiguas, o era el ruido de la estática de sus oídos queriendo aparentar lo que no era. Definitivamente ese ambiente no era el más conductivo a la salud, hasta se estaba empezando a cansar de llevar tan poco peso a cuestas durante lo que no podían ser más de un par de minutos, por muy inacabables que resultasen.

—Con su permiso…

Una mano como salida de la nada se estiró hacia sus cosas, y por reflejo Airin se apartó pivotando sobre un pie y quedando a una saludable distancia de brazo.

—No gracias. —se colgó la mochila y sonrió una curvatura educada y profesional de grados exactos.— Muy amable por ofrecerse, pero no me resulta ninguna molestia.

—Oh, por supuesto. —el tipo nuevo pareció cernirse sobre ella, haciéndose sombra en la cara con el contraluz y su propio cabello alborotado al estilo de un videojuego como si estuviera ocultando una broma sólo para si mismo.— ¿Hay algo en que pueda ayudarle?

Airin parpadeó confundida, observando al hombre.

—Me habían llamado para una entrevista. —dijo mirando brevemente hacia el pasillo a su espalda por el que acababa de deambular.— Pero me han dejado aquí en mitad de ninguna parte.

Las puertas y las sombras de las paredes daban la sensación de mezclarse entre ellas en una escala de grises de mal gusto.

—¿Una entrevista? —El hombre arqueó una ceja pensativo.

Estaba bien saber que no aparentaban tener problemas con el sentido estético de personal y que los estilos alternativos no enfrentaban discriminación, no había más que verlo; pero no estaba bien que se riesen de ella de esa forma por ser nueva. ¡Si ni siquiera había firmado un contrato todavía!
Y ahí mismo Airin decidió que no iba a firmar nada. Ya podían ofrecerle todas las estrellas del universo. Al enemigo ni agua.

—Si yo fuera usted, —comenzó el tipo haciendo rodar las palabras como si le estuviera contando un secreto,— no me creería nada de lo que le digan.

—Pues muy bien. —con la paciencia colmada y el vaso metafórico a dos pasos de ser usado como proyectil explosivo, Airin se dio la vuelta por donde había venido y llevando la cuenta del número de puertas y esquinas que había cruzado antes, fue deshaciendo el recorrido a pasos firmes.

—Permítame que le muestre el camino. —dijo el hombre con tono suave y cortés, carente ahora de burla a pesar del ritmo que se estaba viendo obligado a llevar.

El itinerario de vuelta se hizo infinitamente más largo que el de ida, y Airin solo sabía que no le habían puesto nada turbio en la bebida porque no había consumido nada allí dentro. En un momento determinado incluso notó un cambio de textura en el suelo que a punto estuvo de hacerle tropezar.

—Tenga cuidado. —Su guía la observó un momento con algo que podría haber sido preocupación, pero mantuvo la distancia.

Airin agradeció el gesto con una sonrisa menos tiesa pero más apurada que antes. Esas luces fluorescentes deberían de ser ilegales, había contado las puertas y el número cuadraba, pero la longitud del trayecto no.
Cuando por fin llegaron a la denostada sala de espera junto a la puerta, las máquinas de vending seguían en su sitio, con los números de led rojo parpadeando y los cuatro botellines cuestionables de líquido azul.

El hombre, que a la luz más bien pobre de un día oscuro de niebla no tenía un aspecto más saludable que en el interior de las oficinas, abrió la puerta acristalada y la dejó salir a ella primero.

—Ah, pero aún no me ha dado su nombre, señorita.

Airin abrió y cerró la boca tragando más humedad que aire, y sintió cómo un último aliento de indignación volvía a impulsar su osadía y desprecio general hacia el mundo corporativo.

—Si claro, ¿y yo entonces me quedo sin..? Que tenga un buen día, caballero. —y sacó las llaves del coche frente a ella como si fueran una reliquia sagrada, poniendo rumbo al aparcamiento.

El hombre simplemente le guiñó un ojo con una sonrisa sutil pero traviesa.

—El placer ha sido mío.



—Pues no veas la reseña que se van a comer cuando llegue a casa. —había murmurado Airin cuando salía de la rotonda de desvío con las luces de su coche siendo los únicos faros entre la niebla durante un largo rato.

Cuando por fin cerró la puerta del piso a su espalda y echó las llaves, decidió que lo primero era una ducha para lavarse la mala sangre, y lo segundo la cena para alimentar el alma. Ahora ya podía depender de la wifi estable y la red de datos confiable para usar el móvil.

Escribió en el buscador el nombre de la compañía, pero ninguno de los resultados le dio las respuestas que esperaba. Contrariada, introdujo también el código postal.

—No, no he querido decir… ¿qué demonios?

Las entradas referentes a la empresa no aparecían en su historial de búsqueda, y los correos tampoco se presentaban en su bandeja de entrada. Ni muestra en la carpeta de spam.

Las imágenes de satélite del buscador tan sólo mostraban el edificio igual de brutalmente feo, pero en claras condiciones de abandono.

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Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on April 24, 2026, 12:04:38 AM »
Hola a todas, siento la demora en el anuncio. El stop sign será dejado el jueves 30 de abril a las 10:00pm hora México d.f.

Countdown
98
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on April 24, 2026, 12:02:10 AM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

*top 4*

*conteo*

Sayi :: 478 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 9517 palabras
Kana :: 6968 palabras
Eureka :: 12068 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1211 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 1036 palabras


Now, let's carry on with those big HiME dreams...
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Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on April 24, 2026, 12:00:40 AM »
Este es el conteo total del mes de Marzo 2026

*header*

Quote
Sayi :: 478 palabras
Shura :: 2348 palabras
Kora :: 893 palabras
Cho :: 9517 palabras
Kana :: 6968 palabras
Eureka :: 12068 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1211 palabras
Haruhin: 869 palabras
Neko :: 1555 palabras
Ekha :: 2171 palabras
Airin :: 818 palabras
Miyu :: 1036 palabras
Nanami :: 913 palabras



Main Projects

A continuación el conteo para los proyectos principales:


MMORPG: Neverland
C  O  N  T  E  O

República de las Naciones Unidas
C  O  N  T  E  O

One-Shot Project
C  O  N  T  E  O
Kora :: 0 palabras
Neko :: 1555 palabras
Airin :: 0 palabras 
Shruikan :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras



Side Projects

Y ahora el conteo para los proyectos secundarios~


HiMEverse
C  O  N  T  E  O

Downtown District
C  O  N  T  E  O

Seeds in the Garden
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 478 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 9517 palabras
Kana :: 6968 palabras
Eureka :: 12068 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1211 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 1036 palabras
Sayi :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Kora :: 893 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 818 palabras
Shruikan :: 0 palabras

La Unidad the Investigación y Control
C  O  N  T  E  O

Patio de Juegos
C  O  N  T  E  O

Actividades
C  O  N  T  E  O
Haruhin :: 869 palabras
Ekha :: 2171 palabras
Nanami :: 913 palabras
Shura :: 2348 palabras



Las palabras se agregarán a su contador y podrán ser usadas en el tema de canje de palabras.

(De momento pondré el conteo de La Unidad de Investigación y Control en el slot de Moonlight Garden hasta que se haga un nuevo tope (sí, ya llevo diciendo esto unos meses, les pido paciencia por favor (...)).)



Happy writing~
100
Planeación / Re: Dudas, quejas, sugerencias
« Last post by Nanami on April 23, 2026, 10:27:33 PM »
Bienvenida Miyu! (yo me demoro todavía más en aparecer)

Oooh me gusta la idea del expediente, tipo además de tener el compilado de casos de la U.I.C, tener un index que resuma lo que nos vayamos encontrando durante nuestras desventuras.

Siento que ambas cosas son muy compatibles, aunque quizá Ekha y Haru luego vienen a llorarme que no (?

Por ejemplo, el caso paranormal que andan investigando ahora en el fic es el de la cámara oscura (totalmente un plagio a Fatal Frame porque con Ekha estamos con el hype). En este caso no es un monstruo como tal, pero por un lado tendríamos un enlace que sería a las partes del fic que escribimos al respecto y por otro un expediente de la info que recopilaron sobre el aparato este. Imagino que quizá sea como un insumo tipo cierre del fic, como el resumen de lo aprendido.

¿Entendí bien la idea o lo compliqué más?
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