Author Topic: Act 1: Overture  (Read 13644 times)


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #75: September 30, 2018, 07:29:24 PM »
Al fin terminé de darle forma a la estructura de mi historia, falta corregir y avanzar.

ost ;; californication

“Psychic spies from China
Try to steal your mind's elation
Little girls from Sweden
Dream of silver screen quotations
And if you want these kind of dreams
It's Californication”

California, enero del 20XX.

La vida que anhelo, los sueños con los que llegó hasta la ciudad luminosa, los días soleados que había pasado y las noches largas esforzándose para seguir adelante, todo eso se había marchitado. Arrojó cada deseo sobre la palma izquierda y los tiró a la basura. Debía madurar y continuar, autodestruirse y rehacerse; crecer por el bien de ellos...
Tomó el último cigarro de la caja, nada como un Marlboro barato y fuerte para despejar la mente y que sus ideas refulgen desde el interior. Más que nunca lo necesitaba; tenía hecha su única maleta –una que cerró bastante fácil para su gusto, unos cuantos dólares en el bolsillo y la palabra “viaje” grabada con fuego en la frente.

Caló profundo el humo del tabaco y lo exhaló, recordando cómo se había iniciado en ese maldito vicio. Suspiró y estrelló el objeto contra el cenicero puesto sobre la mesa y después se dispuso a salir con la rueda de las maletas girando sobre el suelo de duela.

Los tobillos la mataban pero más todavía el permanecer otra noche en California, sola y con cinco kilos extras en el vientre, de los cuales uno solo era de bollerías y espaguetis. 

Al cerrar la puerta tras de sí y dar pequeños pasos hacia la salida del edificio, comprendió que jamás regresaría allí.

Ese no era un momento de rebeldía o de irresponsabilidad, trasladarse a otra ciudad –o país, quién sabe, era prueba de que se despedía de todos los lujos que había conseguido en ese estado, cambiaba todo para encontrar paz y estar fuera de los temas de las cotillas. Irse de allí significaba despedirse de los sueños que alguna vez tuvo y lo aceptó. 




"Marry me girl be my fairy to the world
Be my very own constellation
A teenage bride with a baby inside
Getting high on information
And buy me a star on the boulevard
It's Californication"


#01 - - -

—¡Hey! ¡¡Me dejarás sorda!!

Sentada sobre una alfombra mullida y cerca del viejo equipo de música de la familia, se encontraba rodeada por tapas duras de los CD's que trajo en esa vieja maleta  y con los que tuvo recaudo en acomodar los de su banda favorita.


Ella giró hasta encontrarse con la dueña de la voz chillona: una mujer de cabellos rosados y recogidos en un rodete, algo despeinada pero aceptable para la hora. Aún seguía oscuro fue de la ventana.

—¿Te desperté? —sonrió desde el lugar donde se encontraba—, siento escuchar canciones tan de la década pasada. 

Ella solía definirlas como «decadentes», así fue el peor momento de su vida y gracias a los tesoros que cargó consigo logró soportar todos esos acontecimientos que la llevaron a un declive profundo y bastante empinado para salir solo con una voluntad de hierro.

—Algo —bostezo rascando su panza al descubierto, donde la remera corta y vieja, usada de pijama, no lograba cubrir—, ¿los gemelos duermen?
—Claro, ellos están en mi cuarto. Estuvieron despiertos hasta tarde —alegó, intentando volver a concentrarse en Anthony Kiedis—. ¿Prefieres “Under the Bridge” o algo menos “comercial”?
—¿Ehh? ¡Me gustan las canciones aceleradas! De buen catchy y… ¡perfectas para entrenar~! Hehe —rio manteniendo los labios curvados hacia arriba y se acercó despacio hacia su hermana—. Te va a doler cuando te levantes —aseguro al verla sentada sobre el talón y sosteniendo la espalda recta.

La observó mientras las notas suaves de la guitarra y la armonía de la canción perforaban con tranquilidad el ambiente; su hermana mayor siempre había sido la más fuerte de las tres y nadie ni nada la podía amedrentar, incluso el ser madre en soltería lo llevaba bastante bien. Sus hijos eran espléndidos niños de cuatro años y rara vez daban problemas en el vecindario. 

―¡Yosh~! Ya está decidido, ¡vamos a correr juntas, Fumi! ―la tomó del brazo y la arrastró para que se incorporase; la vida de su hermana mayor era bastante sedentaria y más cuando su trabajo consistía en enseñar a adolescentes sobre cultura general e historia.


Cuando Tamamo se dispuso a responder negativamente a la propuesta de Musashi, sus pequeños diablos llegaron a los brincos para saltar sobre ella y, una vez más, quedar sobre la alfombra de pompón rosado y ellos abrazándola.

―¡Okachan! ―gritó eufórico el niño, quien es por cinco minutos el menor.
―¿Vamos a ir al parque~? ―canturreó la niña, completando la frase.
―¡¿Oh~?! ―la miró desde arriba, empinando la barbilla con aires de superioridad. Gracias a los gemelos la tenía en la bolsa y llevó sus brazos a la cadera para acentuar, en pose de jarro, que ella había ganado―. ¡Vamos todos juntos! Podré ejercitarme y comprar la cena para hoy, hehe. ~

Ganó Musashi y el largo y profundo suspiro de Fumiko lo confirmó.

“First born unicorn
Hard core soft porn
Dream of Californication
Dream of Californication
Dream of Californication
Dream of Californication”
« Last Edit: February 16, 2019, 05:59:43 PM by Miyu »


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #76: September 30, 2018, 07:33:29 PM »
( 2 ; a )

“Una estudiante que desertó vistiendo pijama, antes de que llegaran las vacaciones de verano dejó la escuela”.

Tarareaba Erio con entusiasmo mientras corta una gran tela color amarillo, queria hacer una paleta de colores neutros para tener de referencia. El chico que fuera a vestir sus creaciones debía de entrar en perfecta armonía con el color favorito de la diseñadora (el amarillo).

“Incluso si la sociedad me llama alienígena, en la sala de espera del universo tal vez nos veamos de nuevo”.


Prosiguió con la tarea propuesta y al ritmo pegadizo de una melodía…  ¡zas!  Corte, corte. La idea de prepararse para la U con patrones e idear a sus modelos predilectos la vuelve loca.

“Erio” la llamo su abuelita desde el comedor y ella con un ‘ya voy’ corrió al encuentro. “¿Podrías ir a comprar algunas cosas en la tienda?” Rechazar el pedido era un no rotundo por lo que asintió y salió de la casa.

Una aspirante a hikkimori como ella aprovecharía la ocasión para visitar la meca otaku de Eastwood y comprar el sustento de sus hobbies.

###

Como ratita se adentró por los pliegues de las calles y entró a la primera tienda discreta del lugar.

“¿Dónde está la sección de doujines yaoi?” preguntó con la respiración apresurada, había corrido para que nadie la viera. Ser descubierta como otaku en el primer día de facultad podría ser un problema.

El chico de la tienda la miró con un rostro sombrío y le marcó una estantería bien al fondo, muy atrás, donde las sombras la ocultaran de la parte de adelante.

“¡Gracias!” dijo sin más y fue por su sangre de alma, vicio principal y amor al arte. Lo último porque así suena menos pervertida. ¿¿¿???

Miro al chico desde el lugar aquel y él sintió la mirada aguda sobre la espalda… ¿sería asesinado?, se preguntó y negó con la cabeza. Las chicas siempre iguales, por ser japonés queriendo ligar con él.

Erio se fijó en la estatura ¿182 cm? Uh, la boca se hizo agua. Apariencia perfecta, mirada profunda y un aura misteriosa. ¡El perfecto modelo que tanto quería! Bueno, lo encontró rapidísimo y eso le extraño. Si esto era una señal de algún dios, lo rechazaría. 

”¡Ah, olvide las cosas!” exclamó y tomó el último trabajo de Momose sensei y algunos de un nuevo grupo al azar, abastecerse fue lo prioritario.

“¿Llevas eso?” le preguntó y ella asintió, los ojos inquisidores de Erio fueron hasta el distintivo de la solapa del uniforme. “Gracias por su compra” le sonrió una vez pagado el producto.

Ella quiso esconderse una vez supo el nombre de ‘Komiyama Yoh’, culpable por haber descubierto aquello pero no iba a dejar que el perfecto modelo de sus sueños se escapara. ¡No! Y corrió con las mejillas sonrojada, como adolescente, a una tienda orgánica a unas cuadras más abajo.

###

Yoh cansado de la actitud de niñas molestas sonreía como príncipe demoníaco, la idea de que alrededor de él pulularan niñas con sueños de casarse con un japonés lo asquea más que nada. Es más, nunca se interesaron en la persona tras el asiático, sólo que su nacionalidad duerma la del sol naciente. Por suerte el auge de los coreanos lo alivió un poco.

Ese día fueron a la tienda varias personas totalmente olvidables pero en la tarde, una chica extraña se ocultó detrás de la cartelera de anuncios ¡sólo para entrar allí! ¿Acaso lo espiaba? ¿¡Desde cuándo!?

“¿Dónde está la sección de doujines yaoi?”

Ay mujer, la voz entrecortada y a trompicones la dejó expuesto como un viejo verde. Rogó porque se fuera pronto y librarse de otro bicho raro. Cada vez que tomaba el turno de la tarde esto pasaba.

Luego de un rato ella se marchó y pensó que finalmente la paz regresaría al local pero se equivocó ¡monumentalmente! La otaku olvidó uno de los libros y corrió a perseguir al cliente.

“¿Me estás dando amor? ¿Debería hacerte enojar? Entre todos los que me evitaban tú estabas mirándome sorprendido” la escuchó murmurar en una intersección y la tomó del hombro para atraer la mirada de la chica.

Unas pupilas de azul claro lo miraron con asombro y el sedoso cabello turquesa resplandecía bajo los destellos del sol. Si este fuera un manga, él se quedaría prendado por ella, ¿acaso el caprichoso destino los juntó? Nah, eso jamás existiría. 

“¡Ah, el perfecto modelo!” dijo ella sin pensar y llegó a los oídos de Yoh. Hombre, que chica tan problemática.
“Olvidaste esto” le tendió el libro con una portada de hombres besándose y ella giró la cabeza y corrió hasta perderse en la lejanía.

Yoh suspiró y presintió que una arruga saldría en la frente.

“¡Hey, brodah!” le saludo un pelirrojo a la distancia, alzando un brazo y con la otra sosteniendo un pucho. “¿Qué haces con una revista porno gay?” y entendió por qué la mujer huyó de él desesperada, casi al punto de parecer una maniática.

Otra arruga se apoderaría de la frente del asiático.


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #77: October 31, 2018, 09:57:50 PM »
Cortito y compartido con la Mishu (Miyu), lo de ella esta en color raro  :'(

(2 ; b)

Azotó cuanta puerta osara presentarse frente a ella, nada ni nadie la frenaria en la dramática huida lejos de el tal Komiyama Yoh, dejó la bolsa del supermercado sobre la mesa para ayudar a la abuelita y paso a cerrar la puerta del armario puesto como cuartel general en el cuarto que los parientes prepararon especialmente para ella, hasta que un ruido molesto la atacó, este proveniente del estómago.

Hambre.

Salió a hurtadillas por el balcón del departamento, la pena y vergüenza, la deshonra porque alguien descubriera su hobby del yaoi le impide sacar algo del refri y fue directo hacia las escaleras de incendio, descendiendo con prisa. ¡Una tienda, una tienda!  ¡PUDIIIIIIN, HELADO,  GALLETAS E INCLUSO SECAS VAINILLAS!, coff, coff… compraría algunas cosas y volvería para leer sobre alienígenas.

Escucho ruidos desde abajo del último escalón y de bruces dio con dos pequeñitos de entre cuatro y cinco años correteando de allí para aquí, absortos en el mundo de juegos y risas, sin preocupaciones.

“Nombres” los señalo Erio, los sentía como cómplices de maldades.
—Okuni —dijo la niña, algo sorprendida por ser descubierta en el escondite favorito junto a su hermano gemelo—. Soy la mayor.
—Baren —respondió después que la hermana, dejando a vista quien mandaba entre ambos: Okuni. Aunque ella se ocultó tras él, al percibir como la figura de una extraña persona se les acercaba.

Los dos chicos lucían idénticos, como si uno fuera la parte del sexo opuesto del otro; la diferencia crucial era el parche reposando sobre la cuenca derecha del que respondía al nombre de Baren.

—Somos los Hozumi del segundo B (2 B) —le comentaron al unísono—. ¿Usted, señorita?
—Inuyashiki Erio —los observó con intensidad y sin pestañear.

La jovencita les pareció hermosa, con pupilas tan azules que casi no diferenciaban entre el cielo y el mirar de ella; cabello turquesa les pareció con un brillo tan único que titilaba como los adornos de navidad. Ambos se quedaron absortos en las facciones de Erio.

—Hermano, hermano —lo sujetó de la manga de la yukata y ambos se pusieron en cuclillas, muy cerca del suelo hecho de arenilla y se sujetaron por los hombros. Reunión secreta de los Hozumi—. Tiene las mejillas regordetas, es una l-o-l-i —deletreo lo último como si fuera lo más importante del mundo.

“¡Taimu!” abrió la boquilla en un mal ingles e imitó la pose de los niños y con mirada asesina y memoria para vengarse más tarde los miro fría. “¿QUIÉN TIENE LAS MEJILLAS GORDAS?” les gritó para propinarles un coscorrón a cada uno y sin mezquinas fuerza.
“¡Ittaaa! Eso dolió” hablaron al mismo tiempo a la vez que con las manos tapan la supuesta herida.
“Eso pasa cuando le dicen a una SEÑORITA DE DIECINUEVE AÑOS GORDA Y PENDEJA” sonrió dulcemente hasta las tripas rugio y lo niños comenzaron a reír hasta tirarse al suelo de golpe.
“¡YAAAA!” los pateo con furia y suavidad, con la cara de rojo intenso. Servicios infantiles esto no es lo que parece... ¡NO! [?]
“¿Quieres comer algo, onee san?” mencionó el enano.
“Nuestro piso está antes que el de onee san” sonrió Okuni consintiendo la invitación.

Con bastante pena, Erio caminó tomada de cada lado por uno de los gemelos. Le extrañaba que los chicos enfundaran ropas tan clásicas siendo esta una ciudad luminosa y llena de glamur pero suspiro guiada por el hambre y los chicos diabólicos con sonrisas endemoniadamente adorables la tenían de rehén.
 
El departamento de los Hozumi se mostraba desierto, algo raro para niños en esa edad pero cada familia era un mundo y los pequeñines parecían en buen estado como para intervenir. 


“¡Sabemos cocinar!” la guiaron por la cocina y Baren corrio directo al microondas para encender y presiono botones y así dejar la comida diez minutos.
“Aquí viene el aperitivo” paso apuradisima la hermanita mayor con una charola de comida que fue dentro del aparato.

Erio los aplaudió impresionada de como reparten las tareas para hacer todo a la velocidad de la luz. Pero diez minutos… moriría de inanición  de hambre, ya que sabia ella. ¡Comida, comida, comida! Todo lo que piensa es en eso.

“¿Tienen pan?” quizás logre sobrevivir si un milagro sucedia “¿pudín, mermelada? ¡ALGO QUE ESTÉ YAAA!” gritó y los pendejitos la callaron de inmediato sin piedad.
“Mamá duerme” dijo el hombrecito en miniatura con el dedito señalador sobre la boca.
“Entra a trabajar dentro de nada” con el mismo gesto terminó la frase la mayorcita.

―¡Ahh~! ―un gigantesco bostezo se hizo presente en el solitario y casi oscuro departamento y la voz de una femenina adormecida comenzó a llenar el lugar, todo parecía revivir a su paso, incluso la mirada de los niños se tornó en redondos ojos que brillaban como perlas―. ¿Volvieron Oku chan y Ren kun? ―los saludó, saliendo del cuarto.

La mujer peinaba sus hebras rosadas con un cepillo, tratando de ahorrar tiempo en la ducha y una mascarilla de aguacate bien distribuida la hacía parecer una ama de casas en sus cuarenta y tantos largos años. Aún llevaba puesto el pijama y Erio se cuestionó el tipo de situación en que vivían, quizás era madre soltera,

―¡Bienvenida! ―aún dormida la saludó cortésmente―. Si quieres algo dulce en la lacena, lejos de los monstruitos, están las chucherías engordadoras de traseros.


“¡También los temibles michelines!”  gustosa de conocer a otra japonesa como ancla a la cultura sonrió sin fijar los ojos en la mascarilla verde. “Erio Inuyashiki, es un verdadero placer”.
“Oh, Mademoiselle, el placer es todo mio” tranquila acarició despeinando a cada hijo. “Tengo marido” adivino el pensamiento de Erio casi al instante y ella sorprendida bajo la cara avergonzada.
“¡LO ZIENTOOOOH!” orz “una mujer tan linda como usted soltera…” con cabeza en el tapiz la reverenció como disculpas repetidas veces.
“Oh, oh, oh” rio cómoda “está bien, mi esposo está en un estado deplorable actualmente y hable de más” el silencio gélido pasó entre los cuatro “Hozumi Tamamo, puedes decirme Tama chan”


El próximo ruido en cortar el ambiente tan cargado fue el sonido de alarma del microondas, la comida ya dejaba olerse agradable y el estómago de Erio correspondió al aroma de la comida de los tallarines chinos.

―Bueno, disfruten. Debo prepararme para mi trabajo y buscar al inútil de mi esposo, gracias por cuidar de mis niños ―le dedicó una gran sonrisa y fue directo al baño para cambiarse a ropas más apropiadas.



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #78: November 30, 2018, 11:49:19 AM »
Dejo esto asi bien pobre porque me voy  :-[


(3 ; a)

Intento olvidar a la extraña chica y a que Badou lo vio agitando un doujinshi en la vía pública del género que comprometía su hombría y que jamás repetiría el nombre de esa demografía, ni en mil años. De suerte que la chimenea andante se fue a hacer algunos recados y a visitar a otros amigos.
Yoh dejo que toda la humanidad escapara por la boca, estúpido que es por aceptar un trabajo en una tienda para bichos raros… que si no entran para fastidiarlo, lo hacen para comprar revistar porno de dibujitos.  ¡MIERDA! Gritó para dentro, que las maldiciones se sumergieran en el alma negra de el.

Por la vitrina miro alrededor del local, el lugar desierto y plano, sin personas cerca, le dejo claro que hoy no vendería más de lo que ya había hecho en toda la jornada y mensajeo a la jefa para ver si le permitía irse antes de tiempo. Un no llego como respuesta y suspiró.

“Aaamh” pronto divisó la silueta de una chica con uniforme escolar, con los labios fruncidos carraspeo para llamar la atención del empleado, en este caso  Komiyama Yoh, quien devolvió la mirada con un rostro de perro de pelea.
“¿Sí?” si quería unas palabras de bienvenida, no, estaba muy lejos de Japón.
“¿Dónde están los nuevos mangas?” dijo con la cara totalmente enrojecida, de oreja a oreja, y Yoh le señaló una estantería de las primeras.

Yoh comenzó a meditar sobre el motivo que le trajo hasta Eastwood y la imagen de su hermana le vino a la mente, ella dijo que el primer paso era aquí y luego un paso largo hasta Hollywood.  Suspiró por tercera vez.

“Me publicaron… ¡ME PUBLICARON!” comenzó a gritar la chica con una sonrisa gigantezca, la quiso hacer callar pero como cliente no hay, la dejo ser. “Aaaaah” eufórica tomo la revista de la shonen jump y fue directo hasta la caja registradora, donde dejó el dinero y salio disparada como si el aire se contaminara con la alegría de ella y la cara de pocos amigos.
Yoh ojeo una revista de la misma línea que ella y revisó los nuevos mangas que se serializaban ese mes, entre ellos una tal Mary se asomó a la cabeza, la chica ganó un concurso en que el primer premio era ese, ser publicada.

“YOOOH” desde fuera el olor a cigarro ya se sentía, alzo la mirada de la revista y se fijó en el sujeto que lo llamo.

Cuarto suspiro.
“La chica de recién si que era un corre caminos” sonrio y largo humo de entre los dientes.
“Y tan ruidosa y desagradable como tú” bajo la vista a la revista con curiosidad por el tipo de historia que planeo la tal Mary.
“QUE OFENSA MÁS GRANDE” gritó divertido, los dos se conocen desde hace tanto que las bromas de ese estilo ya eran como una costumbre, algo de machos, dirian sus amigos. “Si fuera mayor y con relleno donde debe, quizás la cortejaria”.
“¿Cortejar? Ven con otro chiste” si la apariencia poco masculina de Badou desde secundaria ahuyenta a cualquier candidata al puesto de pareja y, de paso, a las pretendientes de el.
“¿Vienes a Ley?”  pregunto antes de sentarse en un banquito frente al lugar de Yoh, donde el mostrador los separa.
“Esos sitios no van conmigo” masculló, leyendo las viñetas del manga.
“Sera divertido, las chicas estaran allí y Asami ya dijo que asistiria” replico.
“No lo hara” un sexto suspiro casi sale. “El novio ni tomado la dejaría ir”.
“Pon algo de música, este lugar es asqueroso y aburrido. Si le sacas partido a tu apariencia, la pasta te llovera”.
“Y tambien niñas molestas de entre doce y quince…” ver lo malo en todo es su especialidad “no las soportaría, lo apuesto”.
“Aquí están las tipas mas raras” alzo una ceja, tomo otro cigarro y lo calo hasta el fondo.
“Igual que en Ley” ambos rieron con complicidad, ninguno de los dos se especializa en conquistas o coqueteos, por eso se llevan bien desde hace tanto tiempo.

Yoh se puso en pies y fue hasta la computadora para poner alguna canción del repertorio; en secudaria intento estar en una banda y luego la dejo, sin haber tocado ni una vez en público.
“Esta te va completamente” sonrio Yoh, subiendo al máximo el volumen de los parlantes.
Entre las carpetas de canciones pirateadas las que más escucha son las de los noventa, rock alternativo  y la sala se inundo con las extraños acordes de Blur, chicas y chicos.

Girls who want boys
Who like boys to be girls
Who do boys like they’re girls
Who do girls like they’re boys
Always should be someone you really love

En la parte de los coros, Badou no dudo en ponerse de pie sobre la silla e imitar el sonido de los “oh, oh ooh” con un movimiento hipnótico de caderas.
“Asqueroso, bájate ya mismo” le tiró el tomo que leía.
“¿Me bajo los pantalones? Oh my…” sonrió con picardía y una pila de objetos estrellaron contra él. 
“Chicos… chicos…” los llamo desde la entrada una señora rara “si quieren les pago el telo fu fu~”
“¡Eeeeh!” las cejas fruncidas llegaron hasta la locutora y la mirada divertida de Badou también. “Jefa”.
“¿Quién más?” la radiante sonrisa de ella los dejo ciegos a ambos. “Yoh, desde hoy hay un nuevo empleado”.  La mujer camino con paso tranquilo y suave, elegante, luciendo a tope el traje ajustado a la figura, que brilla por la tela negra y corta.
Mitsuko Souma, una joven emprendedora que llego a Eastwood cuando tenia doce años y rápidamente llego a la cima de actrices en doramas para la televisión. La figura delineada con curvas y unos senos perfectos y simétricos, junto a la mirada angelical le sumaron puntos al talento.  A Yoh nunca le intereso demasiado las novelas o el cine.
“¿Quién?” bajó la música mientras seguía con la mirada el paso de Mitsuko.
“Quiero tapizar la tienda” los labios carnosos con tono de vino mate le dejo ver una perfecta dentadura.  “Hanemura Megumu” completo ella. “Vendra mañana, sabes que contrato únicamente japoneses” miro con desden al amigo del empleado.
“Para esto mejor manda un mensaje, tu presencia siempre atrae demasiado la atencion” comento, pese a que Mitsuko posee unos tres años más que el, la trata así.
“Visitar esta tienda siempre me da repelus pero hoy no, hay poca gente” lo ignoro.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #79: November 30, 2018, 09:52:20 PM »
Edito para el iconito chafa, en otro momento lo corrijo. uvu


Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
« Last Edit: February 15, 2019, 10:08:09 PM by Miyu »


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #80: December 09, 2018, 03:39:34 PM »
Olvidé que tenía a la cabra de los diez mil retoños, ¡Ia Shub-Niggurath! y Miya-Miya.

Voy editando con iconos chafas de a poco. >:



Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.


Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.

Estaciono a dos cuadras de Yoi, con tacones de diez centímetros ni loca caminaría más de eso y bajo con elegancia. El sobretodo crema marbella le ajusta a donde debía, dejando a la vista sus seductoras curvas y una encantadora delantera que cubría con elegancia.
Caminó a paso de diva dejando tras de sí  su Bentley Continental GT Speed Convertible negro y marchó lento. Ese auto era su bebé, el mejor regalo que se había hecho, al mudarse de Seúl pensó que no iba a tener oportunidad de usarlo pero en lo absoluto.

Hermosa, diría cualquiera que la viera y lo sabía. Sus largas y esbeltas piernas al descubierto eran atrapadas en unos tacones carmín de diez centímetros y, con ellos, atravesó esos metros en unos minutos que le parecieron eternos.

—“Oh, the shark, babe, has such teeth, dear. And it shows them pearly white. Just a jackknife has old. MacHeath babe. And he keeps it, ah, out of sight”.

La música estalló en los oídos de Harbin y bajó unos centímetros sus anteojos de sol marca Fatheadz, recuerdo del viaje que realizó en vacaciones a América.

—Querida, ¿quieres que cometa un crimen bien  sangriento? —como burla dijo—. Hazle un favor al mundo y ve al Starbuck. Compra un Fresa Cream Frappuccino para mí.
—“ Ya know when that shark bites with his teeth, babe. Scarlet billows start to spread. Fancy gloves, oh, wears old MacHeath, babe, so there's never, never a trace of red”. Apuesto a que nunca has visto un cuchillo ni tenedor o una cocina… —sonrió Fumi ampliamente—, iré pero será del más barato… o sea del quiosco de la esquina. ~ 
—¿Quieres apostar? ¡Vamos! —se acercó a la chica y la abrazó amistosamente—, quiero uno de la Greenwich Avenue, pero me conformo con el más simple de Eastwood.
—¿Y un escupitajo de mi parte como el más bello ornamento de todos?  <3
—¡Hey, soy tu superior —las largas y esculpidas uñas casaron las mejillas de la otra chica— y tu mejor amiga!

En efecto, desde que Harbin se topó con Fumiko ambas se hicieron inseparables, quizás porque la chica alegre y encantadora entusiasmaba sus tardes o porque, a diferencia de otros, la trataba como igual y no buscaba sus favores. La piel de porcelana de Fumi se tornó rojiza bajo las yemas de ella y la soltó.

—Iré, pero no por tú frappu… —suspiró por la petición desconsiderada de Harbin—. Es un dolor de traseros llegar hasta la intersección y cruzarse con pendejos ricachones haciéndose las grandes estrellas cuando ni talento tienen…

Harbin asintió y al avance la melena escarlata de ella la acompañó, con ondas tan perfectas que derretía cualquier cosa en su trayecto. La otra con hebras azabaches que resalta la piel alabastro y ojos negros para completar, se sintió aliviada de que se conformara con un simple café aunque debía ser Frappuccino…

—Un batido con leche bajo en calorías, hielo y helado de fresas, ¿sí?  —la volvió a abrazar con fuerza—, por eso eres mi besty.
—¿Besty o mula de carga? —chilló con voz entre ofendida y divertida—. “Mr. Meier reported missing. Like so many wealthy men: Mack the knife acquired his cashbox. God alone knows how or when”.

Harbin la empujo para que saliera de una vez por todas por la bebida o la canción  la volvería una homicida de codazos.

—MAG-NI-FI-CENT~!  —trató de contener la risa o la elegancia saldría volando y se adentró para saludar al resto de mujeres.

La primera en recibirla fue Jessica, quien le sonrió amable le ofreció una taza de café, a lo que negó efusiva en espera de su droga barata a falta de la costosa; las siguientes fueron las demás chicas y por último las dos encargadas, de quienes olvidó los nombres.



 

—¡KYOBRO!

Gritó eufórica desde fuera de una tienda de conveniencia Lawson, pegando la cara contra el cristal de la puerta corrediza. Esta semana las chicas de la serie de zombie, Gakkou Gurashi!, se encontraban adornando la tienda, promocionando diferentes productos y la segunda temporada de su dorama que se desarrolla en la universidad el nuevo arco.

Si tenía suerte, y estaba Natsume Kyousuke, no debería ir hasta la heladería de la otra calle y suplicar a la encargada que le preparaste un batido con menos de doscientas calorías para su amiga.

—¡ORION!  —bajo la mirada hacia un gato que alzó su cola esponjada y rubia para saludarla, aunque no pronunció sonido alguno—. ¿Está Kyobro?

El gato, como era de esperar, no le contestó y entró con toda su blancura dentro del local y, seguido de él, otros tres gatos casi idénticos pasaron en fila y eso significaba que…  ¡un dios le sonrió! El séquito de gatos sólo acompañaba al chico o a su hermanita, Rin, y ella no trabajaba allí. Entró como alma que persigue el diablo dentro del local y el aire acondicionado le hizo temblar.

—¡TIENES QUE SALVARME!  —gritó eufórica—. A la loca de Harbin se le ocurrió un batido dietético con helado y Yisus sabe que eso no existe sino seria pobre… más que ahora…
—Ewwn —escuchó detrás del mostrador—. Natsume n-no se encuentra aquí…
—¿Eh?  —miró directo hacia la chica que dijo eso—. ¿Dices que un dios se burló de mí? 
—El regresará en cinco minutos pero estaré encantada de ayudarte.

En la registradora una chica de metro sesenta y tanto la observó con unos gigantescos ojos color cielo y un brillante cabello como los días soleados.

—¿Acaso eres un ángel? ¡¿Mi angelito?! 
—¿Ehh, ahh~? Soy Kamikita Komari, es un gusto.

La sonrisa radiante le hizo pensar en un campo de girasoles cuyo cielo limpio reflejaba el amarillo de las flores. ¡Un ángel puro para ella!  Aunque era atea y bueno, solo lo usó como un delirio místico.

—Miyamura Fumiko, es un gusto… mi salvadora… ¡MI DIOSA! —se inclinó para hacer una reverencia demasiado formal para las mejillas de carmín intenso de la niña.
—¿Egh? —retrocedió al ver como la recién llegada se acercaba hasta el mostrador y en un segundo golpeó una estantería con la cabeza.
—¿Estas bien, Mari chan? —la veía desde el sitio para clientes—. ¡Te diste duro! Es casi como un nocaut. ~
—Sí, sí —se levantó como pudo y se sobo la parte posterior, en la zona afectada—. ¿Q-qué favor quiere Fuun~? 
—¿Fuun? —enarcó una ceja—. Uh, batido… light con helado de fresa y hielo… ¿tendrás todos los ingredientes y una licuadora?
—¡De funny! Por tu energía tehehe —elevó la comisura de sus labios y la otra mujer pensó ver un aura celestial alrededor de ella—. Creo que hay una minipimer en la sala de empleados y hielo en las bolsas pero si quieres algo bajo en grasas, en vez de helado quizás… ¿un raspado?
—No, que dolor de trasero buscar eso —suspiró—.  ¿Crees que me dejarías prepararlo? Harbin vendrá a pagar luego.
—Okay —le señaló la entrada al despacho de empleados—. Necesitarás leche descremada, lo demás está allí y el helado, iré por ellos.

En un rato, con la llegada de Kyousuke, los tres comenzaron a licuar los diferentes productos que Komari trajo consigo y el chico le regaló un vaso de las máquinas de café.

«Bzz, bzzz, bzzz». El ruido era insoportable.

—¿CÓMO TE VA CON LO DE SER SOLISTA? —alzó la voz Fumi.
—¿SOLITIA?  —respondió confundido—. ¡YO TENGO A RIN Y KOMARI EN MI GRUPO!
—¿¿EW??  —la mencionada giró el rostro hasta el hombre y lo contempló confundida, Kyousuke hasta percibió como sobre las hebras rubias se formaban signos de interrogación.

Una vez finalizado el alboroto, la más grande del grupo le pidió a Kyousuke que guardara las sobras de las cosas, ella pasaría más tarde para hacer algunas compras y llevarse el helado a casa. Los gemelos se pondrían felices.

—¡Ah, Ten nii! —al salir por las puertas automáticas se cruzó con el mayor de los nube.
—Fumi, es raro verte por aquí en horas de trabajo —le sonrió y observó el vaso en manos—. ¿Harbin, eh? ¡Ha!  La consientes demasiado. ~
—¿Como tú a tú hermanito? —enarcó las cejas, quizás lo hacía pero que Harbin tenía un aura diferente alrededor de ella.
—¡Claro que no! El otro día le rocié con agua helada para que dejara de dormir…
—Pero se terminó mojando él —de atrás, habló un hombre de cabellos blancos y sonrisa tan afable como el nube.
—Pff —infló sus mejillas para detener la risa—. Shirasu san, que gusto verle.
—¡Hey! ¿Por qué es el único que recibe honoríficos —un año mayor que ella, un año más de vida que para Tenka merecía respeto.
—Que Ten nii es más un hermanito o hijo, Shirasu san es alguien que está bien, bien alto —alzó el vaso al cielo y cuando unas gotas callejón sobre la mano, supo que la charla terminó.
—¡AHH,  FUMI! —la sujetó del brazo de la yukata, el nube debía comprobar algo—. ¿Peleaste con Izumi?
—Uh —repasó lo vivido ese día y nada estaba fuera de lugar—. ¿Lo de costumbre?
—Él se veía desanimado —agregó Shirasu Kinjou.
—¿Cuándo no lo está? —rió un tanto pero al ver los rostros de los demás supo que era algo serio.
—Buen punto —suspiró Tenka—, igual como su esposa… ¡llévate bien con él o serás madre luchona!

Fumiko decidió ignorar eso último y corrió hasta Yoi, con sus ketas, lo más rápido que éstas le permitieron. Rogó porque la jefa no se molestara, más cuando cumplía, a medias, los caprichos de la segunda trabajadora más popular del lugar.

—Macky’s back in town!

Frente a las puertas de Yoi habló, el sudor helado del vaso se filtraba entre sus dedos y suspiró, que hiciera tanto calor a esta hora, ya de noche, no era normal en Eastwood o no que recordara.

—¿Fuu chan? —le tocó el hombro una mujer y por inercia dio media vuelta para observar a la dueña de esa voz.
—¡CHIYO! ¡Cuánto tiempo! —sorprendida la abrazó, intentando que el líquido no ensuciar el hermoso vestido blanco de seda de la mujer—. ¿Vienes a trabajar? Ya me hacía falta una conocedora en el ocultismo y en Lovecraft. ~~
—Kiyogiku me lo pidió —apartada la otra moza, la mujer le sonrió. No estaba acostumbrada a las muestras de afecto—. Ahora tengo un programa en YouTube sobre lo paranormal junto a un hombre y pronto nos darán un segmento en televisión. ¿Pasamos? Harbin se molestara si ve su bebida desparramada por el piso.
—Agh, ¿por qué recién lo dices? Entremos, Chiyo nee-san.

« Last Edit: February 15, 2019, 10:10:43 PM by Miyu »


Eureka

Re: Act 1: Overture
« Reply #81: December 31, 2018, 01:48:25 AM »
Ahhh hola! Hace unos días se me ocurrieron ciertas historias para este fic así que aquí vengo con mis desmadres :'v

yo lo sé, mi thirst por Mama es muy obvio, I know I know
y qUÉ HORRIBLES MIS ÍCONOS hace años que no diseño nuevos shame on me







Existen distintos niveles de desahogo emocional.

El primero y el más tradicional es llorar y llorar hasta que eventualmente uno se duerma del dolor de cabeza. El once implica inventarse una conversación ficticia en la que se pueda explicar la situación a una persona idealizada e inexistente que sólo asiente y le da palmaditas en el hombro.

El nivel ciento trece es su favorito, y el que usualmente es escenario de sus sueños más grandes: inventarse un universo alterno en el que se puede dar el lujo de explicar todo en un talk show, siendo una persona sumamente famosa que cuenta toda la mierda por la que ha pasado en los últimos años. Sin repercusiones, sin demandas y sin CosPro llamándola para mentarle la madre porque cómo es posible que hable así de MaM, uno de sus idols más populares dentro de Eastwood y a nivel mundial.

Madara no tenía la culpa. Bueno, tal vez sí, si Eureka se dejaba de cojudeces y analizaba la situación sin dejarse llevar. Algo le impedía pensar racionalmente cuando se trata de ese idiota. Y por más de que llevaba negándolo por mucho tiempo y “I’m not in love” de 10cc contaba con más de quinientas sesenta y ocho reproducciones en su Iphone, la realidad era distinta.

No lo odiaba. Al contrario, lo adoraba. Le soportaba todos sus berrinches y sus metidas de pata porque aunque parezca lo contrario, Madara nunca ha sido perfecto. Parece ser sumamente altruista y alegre, un verdadero sol, pero siempre ha sido la persona más egoísta del mundo cuando se trata de ella.

Y siempre lo ha tenido en mente porque Madara se aparece en los momentos menos oportunos, sin aviso previo y sin intención a dejarle decidir. Una llamada suya basta para sacarla del sitio en que se encuentre: sea una obra, un ensayo, una audición. Y era injusto. Era y es una babosa, y lo sabe.

En retrospectiva, tenía sentido que pocos productores de teatro la tomaran en serio. Eran contados los que sabían de su delicada situación y eran dos o tres los que aceptaban aquella vida sacrificada que llevaba como la niñera de su amigo. Todo porque aquellos productores estaban relacionados directamente con CosPro o porque querían hacerle un favor a aquella agencia y quedar bien.

Pero Eureka sabía que no podía seguir así. Lo sabía… y seguía sin hacer algo al respecto.






Es una rutina que se ha aprendido de memoria.

Primero, siempre debe estar en una situación o muy complicada o muy calmada: ya sea en una audición para un rol importante, en el ensayo general de una de sus obras de aquella temporada o… un momento de paz en el que no tiene deberes y puede darse un tiempo para sí misma.

Segundo, llega la llamada de Katie, la mánager, pidiéndole que a), le reviente el teléfono a Madara; b), lo busque; c), lo albergue en su morada o d), todas las anteriores. Usualmente es la última opción, porque luego de llamar tanta atención, le es imposible regresar a su penthouse rodeada de 192830 paparazzi.

Tercero, Eureka obedece como el borreguito que es, cada paso en orden. Madara siempre contesta si se trata de ella: medio tono y ya está su voz alegre y despreocupada al otro lado de la línea, como si no supiera lo que ha hecho. Luego, le da una dirección y ella lo encuentra fumando con un gorro que nunca llega a taparle el peinado desgarbado y unas gafas oscuras que en vez de esconder su identidad, tienen el efecto contrario. Finalmente, Madara se queda a dormir en su casa. Su ofrenda es una relación ambigua que no le otorga nada de estabilidad y al contrario, le causa mil problemas y una agotamiento emocional que ni sus papás le dieron cuando Eureka vivía con ellos.

Y esa noche no fue la excepción a la regla: habían pasado unas semanas desde el último escándalo, y esta vez, la noticia llegó a ella mediante las redes sociales. Revisando su newsfeed, Eureka encontró en facebook un par de fotografías de Madara junto a Nejire en el set de la serie que grabaron unos meses atrás. Juzgando por las sonrisas en sus rostros y el lugar en el que se encontraban —un restaurante cinco estrellas en una villa de Roma—, Eureka estaba segura de que las fotos ya eran objeto de los rumores más desatinados.

Y los comentarios en la noticia comprobaron su teoría.

Su celular empezó a ser bombardeado de llamadas de varios números: Katie, de seguro, y otros productores o administrativos de CosPro.

Les contestó porque Eureka es como el perrito de Pavlov, condicionada a meter la pata y a olvidarse de que tiene una vida más allá de ese estúpido.

“Aló.” Eureka contó con las esperanzas de transmitir todo su odio y su apatía, pero sabía bien que era en vano: siempre, siempre termina poniendo a Madara antes que todo. Es una completa idiota, realmente. Incluso más que él.
Eureka, gracias por contestar,” le saludó Katie. “¿Has visto las noticias?
“Sí, acabo de ver. ¿Ahora es Nejire?”
Mama no me contesta y esto está saliéndose de control. Necesitamos organizar una conferencia de prensa para mañana, pero no puedo contactarlo. Y tú… tú sabes que sólo a ti te contesta. Por fav—
“Sí, sí. Lo llamo. Lo busco. Lo arrastro a mi departamento. Lo de siempre.”
Mil gracias. Me avisas cuando lo encuentres, ¿sí?
“Mm.” Eureka suspiró y colgó, sin dejarle despedirse.

Girándose hacia el lado opuesto de su cama, Eureka alejó el celular de su oreja para buscar el número de Madara. Lo presionó, desganada, y colocó el celular de nuevo en la oreja.

“¿Dónde estás?” le preguntó luego del primer ring, sin dejarlo hablar.
Afuera de tu departamento~
“Oh, eso es nuevo.”
Te ahorré el viaje esta vez. Pero… lo siento. Debes estar cansada de lo mismo—
“No entiendo para qué me sigues hablando si te sabes el código.” Eureka se permitió una risa breve, por más de que le hervía la sangre de la ira.
Ahí voy.
“¿Le aviso a Katie que ya te encontré? O que me encontraste. No sé.”
Cuando suba, espérame.

Eureka rodó los ojos y colgó. Se levantó con cero ganas de interacción social, y caminó parsimoniosamente hacia la puerta principal de su departamento, donde se detuvo a esperar a Madara. Apoyada en la pared, observó sin mucho interés las fotografías en la mesita de la entrada: distintos pasajes de su infancia, de sus logros en la universidad y de sus pocas obras de teatro. Muchos de esos montajes le causaron orgullo, recordando lo mucho que tuvo que esforzarse para conseguir aquellos papeles.

El sonido del panel numeral electrónico afuera de su departamento la regresó al presente, y se armó de valor, preparándose mentalmente para explicarle a Madara que esa sería la última vez que le permitiría hacer esto. Su amigo abrió la puerta e ingresó sin mucho cuidado, colocando sus lentes de sol y su gorro en la mesita de la entrada. Al notar a Eureka a unos metros de allí, Madara corrió a cargarla en sus brazos, besándola como si no se hubieran visto una semana y media atrás. A Eureka le tomó unos segundos reaccionar, pero no demoró en hacer a un lado su orgullo y dignidad para devolverle el beso con la misma emoción. Se separaron al cabo de unos instantes, y la sonrisa en el rostro de Madara la movió a suspirar y a rodar los ojos, hastiada. Siempre era lo mismo.

“¿Qué pasó con Nejire?” preguntó Eureka, con la intención de incomodarlo.

Madara no se inmutó en lo absoluto.

“Nada,” le dijo, sincero. “Estábamos almorzando junto al equipo luego del rodaje, pero se adelantaron y nos quedamos un poco atrás. Allí tomaron las fotos, supongo.”
“Mm…” Eureka suspiró. “Todo lo tergiversan, al parecer.”
“Sí.” Madara la alzó y la colocó en su hombro. “Es un problema,” mencionó, mientras caminaba hacia la sala.
“Espera, ¿qué haces—?”
“Haha~”
“¡Mike!”
“¿Qué cosa?” Madara le sonrió, mientras la colocaba en el sofá y se sentaba a su lado. “No sé en qué andabas pensando~”
“…” Eureka rodó los ojos. Por un momento, había malinterpretado sus intenciones. “En fin. Debemos llamar a Katie, que anda muy preocupada por todo.”
“No entiendo por qué se complica tanto si sabe que entre Nejire y yo no hay nada.”
“No creo que sea eso lo que le moleste, realmente. Es más por esa manía tuya de desaparecer cuando se te antoja. Le preocupa que te pase algo, y aunque en Eastwood siempre terminas aquí, supongo que es peor cuando estás en el extranjero. ¿Cómo haces en esas ocasiones?”
“Usualmente… me voy al motel menos vistoso y más lejano de la locación o estudio donde andamos grabando.” Madara suspiró. “Pero no es lo mismo si no estás conmigo.”
“Acá tienes una cama caliente y comida a tu antojo, cierto.”
“¡No es por eso!” le reclamó. “Tú sabes bien a lo que me refiero.”
“¿Creo?” Eureka sonrió de lado. “No estoy segura. Tengo mis dudas.”

Madara se deslizó hasta acorrarlarla contra el sofá.

“Podría ayudarte a aclararlas,” mencionó Madara… y luego se partió de la risa. Eureka no pudo evitar unírsele: los intentos fallidos de Madara de hacerse pasar por un galán eran de lo más jocosos. “Haha~ Por más que intente, siempre sueno cursi.”
“Me alegra que estés consciente de ello,” le dijo Eureka. Luego, se levantó del sofá, haciéndolo a un lado. “Tengo que ir a dormir temprano, tengo una audición mañana.”
“¿Oh~? ¿Un musical, supongo?” mencionó Madara, siguiéndola al cuarto.
“Grease,” comentó Eureka, removiendo las sábanas de su cama. “Estoy apuntando a Sandy, sería mi primer papel principal,” mintió. Era cierto que audicionaría para Grease, pero nunca había pensado en Sandy.
“¡Mucha suerte!” la animó Madara. “Sé que te irá genial~”

Madara se dirigió al armario en busca de una muda de ropa. De reojo, Eureka observó a su amigo revisando el cajón que contaba con sus prendas de vestir, de donde sacó un polo y un jogger que vestía cuando se quedaba a dormir allí. Sin perder el tiempo, se dispuso a cambiar de vestuario allí mismo, y Eureka volteó la mirada, avergonzada. Aún no entendía por qué lo hacía si no había nada nuevo que ver.

Optó por distraerse con el pensamiento de que varias de las pertenencias de su amigo se habían quedado en su departamento: un cepillo de dientes, varios de sus colettes y ganchos de cabello, una taza, un netbook, algunos libros que leía en su tiempo libre, y la lista continuaba.

Era muy irritante.

“Eso espero,” respondió Eureka. “Hace tiempo que no intento ser tan ambiciosa.”
“¿Por qué?”
“…” Eureka se tragó las ganas de decirle la verdad: siempre elegía los papeles secundarios porque le permitía más libertad a la hora de ausentarse de los ensayos. Y eso sólo lo tomaba en cuenta porque necesitaba disponer de un tiempo para él. Sin embargo, también sentía que era su propia culpa. Nada le impedía elegir su propio bienestar antes que el de Madara, pero igual lo hacía. “No sé. Supongo que no confío tanto en mis habilidades,” le dijo, a la vez que se giraba a encararlo. Madara yacía sentado en la cama, revisando su celular sin mucho interés.
“Mm… Sé que me estás mintiendo, pero entiendo que tienes tus razones para ello.”
“Gracias por ser tan comprensivo,” mencionó, sarcástica. Madara rio.
“No entiendo por qué te molesta,” le dijo Madara, alzando la vista para observarla. “En serio no pretendo obligarte a decirme la verdad.”
“Sí, lo sé.” Eureka suspiró. Caminó hacia la cama, y tomó asiento al lado opuesto de su amigo. De reojo, notó que la batería de su iphone estaba a punto de morir. “Si quieres, tengo un cargador en la mesa de noche que está a tu lado.”
“Mm.” Madara asintió. “Buena forma de cambiar el tema,” mencionó, aunque le hizo caso y sacó el cargador del primer cajón. Se dispuso a conectarlo en el tomacorriente que andaba entre la mesa de noche y el estante de libros de su amiga.
“¿No que entendías mis razones para mentirte?”
“Sí,” dijo Madara, a la vez que regresaba a la cama. Se echó a su lado. “Pero sospecho que lo haces por mi bien, y eso no me gusta.”
“Nada pasa desapercibido para ti, al parecer.”
“Nope.” Madara sonrió. “En serio, Eu. No te limites por mi bienestar.”
“…Créeme, lo he intentado, pero no puedo evitar—”
“Prometo que no te voy a causar tantos problemas de ahora en adelante.”
“Siempre dices lo mismo.”
“Esta vez voy en serio.”

Eureka tuvo la intención de encararlo y seguir con la discusión, pero recordó las audiciones del día siguiente y la bilis y la rabia se disiparon. Asintió, sin muchas ganas, y se volteó a darle la espalda. Madara la abrazó por detrás, atrayéndola a su pecho.

Todo esto también formaba parte de la rutina: una promesa vaga que nunca se iba a cumplir y un abrazo de disculpas.

Eureka era la idiota más grande del mundo, al parecer.






Souji le dedicó una mirada preocupada cuando la vio llegar con un café venti, gafas oscuras y el cabello desordenado. Y no podía culparlo: sabía que andaba muy desarreglada, todo por culpa de Madara. Había elegido el peor momento de la mañana para regresarse a su departamento antes de la conferencia de prensa, aún a pesar de su promesa idiota de no seguir complicándole la vida.

Eureka se unió al grupo de postulantes, saludando a Souji con un abrazo. Su amigo le sonrió de lado.

“Te ves terrible.”
“Gracias por la sinceridad.” Eureka suspiró, y le dio un sorbo a su café.
“¿Madara?” preguntó Souji, bajando un poco el volumen de su voz.
“…” Eureka asintió, hastiada. “Sí. Pero bueno, al menos llegué a tiempo.”
“Si quieres de ahí me cuentas todo.”
“No hay nada nuevo, realmente. Sólo que cada día aumentan mis ganas de mandarlo por un tubo.”
“Eso te escucho decir desde que te conocí.” Souji sonrió.
“No. Pero esta vez voy en serio.”
“Sí, claro.”
“¡Souji! En serio. Te tengo noticias.”
“¿Qué pasó?” Souji la observó, curioso.
“No voy a ser tu Betty.”
“¡La traición!” exclamó Souji, llevándose el dorso de la mano a la frente, una sonrisa divertida en su rostro. “¿Vas a audicionar por Sandy?”
“Creo que sí. Es hora de cambiar de rutina. Ya estoy harta de irme por los papeles secundarios.”
“Betty no era tan secundaria que digamos…” ofreció Souji, riendo.
“Cierto. Pero Sandy… bueno, cuando piensas en Grease, piensas en Danny y Sandy.”
“Nadie piensa en Betty o en Kenickie.” Souji suspiró. “Yo haré que eso cambie.”
“Buena suerte~” canturreó Eureka. “Sólo espero que Sho no se ponga celoso con la actriz de Betty.”
“Ah.” Souji pareció caer en cuenta de lo que significaba no tener a Eureka en aquel papel. De ahí, recordo que Sho se estaba acostumbrando poco a poco a lo que implicaba tener a un actor como pareja, y sonrió, enternecido. “Tranquila. No creo que se moleste por eso.”
“Aw~ ¿En serio?”
“Sí.” Souji asintió. “Bueno, ya vamos a cumplir medio año, así que tiene sentido.”
“Qué lindo~ ¡Cómo pasa el tiempo!”
“¡Sí! Ah, cierto, me olvidé de decirte—”
“¿Qué cosa?”
“Ten cuidado. Tengo un amigo que va a postular por Danny y sé que ustedes dos se van a llevar de lo peor.”
“Lo dudo, Souji. Igual, ¿cuáles son las posibilidades de que los dos obtengamos esos papeles?”
“Digo, no más.”
“Buenos días,” saludó la productora a todos los presentes, interrumpiendo varias conversaciones como la de Souji y Eureka. Los dos se giraron hacia ella para prestarle atención. “Mi nombre es Marie Kusumi, y soy la productora de este relanzamiento de “Grease”. Gracias a todos por su presencia. Vamos a proceder a realizar los calentamientos. Seguidamente, iniciaremos con la audición. Nuestro director, Alma Karma, y nuestro coreógrafo, Yuu Kanda, los guiarán con unos pasos y observaremos la destreza y habilidad de cada uno. Comprendo que hay varias caras conocidas por ahí—” mencionó, cruzando su mirada con la de Souji.
“Me olvidé que eras amigo de la productora,” comentó Eureka, por lo bajo.
“Sí.”
“Y me alegra que varios actores y actrices de renombre apliquen para la diversidad de papeles de la obra. A todos ustedes, les deseo la mejor de las suertes.” Marie le sonrió a todos.
“¡Buenos días a todos!” saludó Alma, emocionado. “Es un placer tenerlos con nosotros. Como Marie ya explicó, empezaremos con los calentamientos y la primera selección. De allí los dividiremos por papeles, donde cada uno pasará al frente a presentar la canción de su personaje junto a otro postulante. Allí se dará la segunda selección. Finalmente, los que queden tendrán entrevistas personales conmigo. ¡Les deseo la mejor de las suertes!”

Los calentamientos iniciaron sin mucho problema y, como estaba programado, se continuó con la primera selección, donde Souji y Eureka, junto al resto de postulantes, imitaron los gráciles pasos de Alma y Yuu. Los dos amigos clasificaron, y luego, partieron con rumbos distintos, Souji al grupo de los postulantes para Kenickie y Eureka al grupo de las postulantes para Sandy.

La obra contaba con mucho peso: Alma Karma era un director de renombre, y por ello, todos los postulantes tenían cierto nivel de actuación, canto y baile. Eureka se sentía un tanto intimidada por ello, pero agradecida y orgullosa de sí misma por haber pasado la primera valla.

Espero tranquila mientras el resto de jóvenes pasó al estrado a recitar unas cuantas líneas y presentaron parte de las canciones de sus personajes. Para Danny y Sandy, Alma había propuesto que se turnaran las audiciones entre los postulantes, puesto que varios habían pensado en cantar “Summer Nights” y necesitaban a un compañero para aquel dueto, así como coros. Alma se había ofrecido a cantar los coros, pero planteaba aquel sistema de audición para observar la química entre algunos postulantes.

Un actor resaltó entre todos al pedir que le pusieran la pista de “Grease Lightnin’”, a diferencia del resto. Alma aprobó su pedido, y él, junto a varios de los postulantes, le hicieron los coros.

Eureka se vio a sí misma coreando con el resto. Sin querer, había caído en la trampa de aquel actor. Su energía y su carisma habían logrado que todos los presentes se unieran a su canto, por más de que muchos competían con él por el mismo papel.

Eureka pensó para sí misma que ese era el tipo de gente del que debía cuidarse. Madara tenía ese mismo don y habría sido una persona de temer, de no ser porque lo conocía de toda una vida.

Luego de aquella audición, el resto pasó desapercibido. Aquel actor había opacado al resto de postulantes para Danny: Eureka estaba segura de que él quedaría para el papel.

Cuando llegó su turno, Eureka corrió al escenario, hecha un manojo de nervios. No podía evitar sentirse un tanto preocupada, siendo esa la primera vez que postulaba a un papel principal. Más aún, con la presión de cumplir las expectativas que había dejado aquel “Danny”, puesto que no se veía lo suficientemente capaz de cautivar al público como para invitarlos a cantar con ella.

“Tu nombre, por favor.” Alma le sonrió desde la mesa del equipo, a unos metros del estrado. A su lado, estaba su pareja y coreógrafo, Yuu Kanda; la productora, Marie Kusumi y la directora de arte, Anemone Sollel.
“Eureka Starphase,” les dijo.
“¡Gracias por venir, Eureka!” dijo Alma, emocionado. “¿Qué vas a cantar?”
“Summer Nights.”
“Descuida. Te conseguimos un Danny—”
“Yo puedo acompañarla, si gustan,” dijo el actor carismático, y salió de la multitud para subir al escenario con ella. “No hay problema,” afirmó, con una sonrisa.
“Oh, bueno, gracias, Oikawa.”
“Alma, ¿no deberíamos permitir que otro postulante haga la parte de Zuko?” sugirió Anemone.
“¡Tranquila! Tengo un buen presentimiento de esto,” le aseguró Alma, y se volvió a girar hacia el micro. “Bueno, les haremos los coros y las intervenciones de otros personajes como en casos anteriores. Suerte, Eureka.”

La canción inició, y Eureka aprovechó la parte instrumental para agradecerle a… ¿Oikawa? Así lo habían llamado.

“Muchas gracias,” dijo ella, en voz baja.
“De nada~” Oikawa le sonrió. “No lo arruines, no más.”
“¿Perdón?”
Summer lovin, had me a blast…

Eureka no tuvo otra opción que entrar a tiempo y hacer a un lado su indignación, cantando su parte a la perfección y adoptando la actitud inocente de Sandy. Por dentro, sin embargo, quería partir en cincuenta a aquel tipo arrogante que andaba presentando el dueto con ella.

Sólo esperaba que Alma y su equipo no notaran su disgusto.






Eureka estaba segura de que aquel dueto había cavado su tumba, si bien había conseguido llegar a la etapa de entrevistas personales. Era imposible que Alma y el resto de su equipo no se percataran de sus ganas de estrangular a Oikawa, quien se le había hecho la persona más arrogante de aquella audición. En un inicio, había contemplado la posibilidad de haber escuchado mal, pero lo cierto era que luego de la canción, su colega había hecho otro comentario despectivo respecto a su performance, dándole tips como si se tratara de una verdadera novata.

Pero Eureka sabía de etiqueta básica y sólo se mordió la lengua y le sonrió de vuelta. Sintió, sin embargo, que parte de esa energía negativa se había manifestado en su entrevista con Alma, y eso la apenaba un poco.

Por ello le sorprendió recibir una llamada de Marie confirmándole que había conseguido el papel.

“¡Muchas gracias! Ah, qué emoción~”
Felicidades.
“Tengo una consulta, por cierto.”
Sí, por supuesto.
“¿Quién… quedó para el papel de Danny?”
Oh, claro. El actor que quedó como Danny fue Tooru Oikawa.

Ah.

Tenía sentido.

Qué mala suerte, realmente.
« Last Edit: January 07, 2019, 05:36:31 AM by Eureka »


Mimi Tachikawa

Re: Act 1: Overture
« Reply #82: December 31, 2018, 02:36:13 AM »
Yo tambien ando con la inspiracion y pues me uno xDD


Era un nuevo dia de trabajo en la vida de Tsubasa Kazanari, aunque el dia de hoy era un dia especial ya que era su cumpleaños numero 23, desde los 16 años Tsubasa habia ingresado al mundo de la música, era muy popular y muy querida por sus fanáticos, ya que a pesar de su complicada agenda siempre se daba tiempo para responder los mensajes de sus fanáticos por Twitter e Instagram, ademas que siempre se quedaba a firmar autógrafos hasta que terminara la larga cola de fanáticos. Solamente tenia un dia donde solo se lo dedicaba a ella y esta era el dia de su cumpleaños.
Se encontraba durmiendo en su habitacion, cuando la puerta se abrió y las cortinas de las ventanas se corrieron para que la luz del sol alumbrara aquella limpia y pulcra habitacion

Tsubasa-sama ya es hora de que despiertes…- un joven de cabellos castaños rubios amarrados en una coleta y vestia ropa de mayordomo le movia suavemente para despertarla-

Uhm??...- la joven peliazul abria los ojos lentamente- Miyauchi-san…buenos días…-

Que tengas un muy feliz cumpleaños…- le dijo con una suave sonrisa y le dio una pequeña bolsa de regalo-

Muchas gracias…siempre acordándote de mi cumpleaños…- dijo cogiendo el regalo y lo abrió, cuando vio que era un broche en forma mariposa- es muy hermoso…me lo pondré ahora mismo…-le dijo emocionada-

De nada…solo es un pequeño detalle…- le dijo mientras empezaba a llevarse las sabanas-como todos los años el dia de hoy no hay nada en la agenda, asi que puede tomarse todo el dia para hacer lo que mas quieras…-

Muchas gracias por hacer también de mi agente porque en verdad no puedo confiar en nadie mas que en ti…después de la muerte de mis padres, eres la persona mas importante en mi vida y no seria la persona que soy si no estuvieras aquí a mi lado-

No soy digno para tantas palabras de afecto Tsubasa-sama pero siempre hare lo mejor que pueda para que seas feliz haciendo lo que mas quieres…-

Y te lo agradesco mucho…- sonriéndole suavemente-y Hajime ya se levanto??-

Hajime-sama se encuentra preparando el desayuno para su querida hermana…-

Le dije que íbamos a comer los tres afuera…-suspiro pesadamente- pero como siempre le gusta hacer las cosas de esa manera…bueno después de tomar el desayuno saldremos a pasear por la ciudad deacuerdo?-

Esta bien…entonces preparare el auto y me cambiare para poder acompañarlos a los 2 sin llamar mucho la atención…-

Muchas gracias ahora si me cambiare…-

En la cocina se encontraba Hajime el hermano menor de Tsubasa que tiene 17 años, al igual que Tsubasa, Hajime era un idol aunque este pertenecia a un grupo a diferencia de su hermana que era solista, Hajime al igual que Tsubasa fue bendecido con una hermosa y angelical voz, muchas veces las agencias querían tenerlo como solista pero el joven no queria y queria seguir con sus amigos, también adoraba a Miyauchi como si fuera su padre ya que él los crio a ambos.

Tsubasa finalmente se acerco al comedor ya estaba vestida con ropa casual y una gorra de color azul con lentes oscuros para no llamar la atención

Y asi parece que fuera yo??...- dijo observando a su hermano que terminaba de servir el desayuno- buenos días querido Hajime…-

Oneechan!! Feliz cumpleaños!!! Y si te ves irreconocible…-corrio a abrazarla- feliz cumpleaños!!-

Le devolvió el abrazo afectuosamente- muchas gracias querido hermanito…- le dio un beso en la frente- te dije que íbamos a salir desde temprano-

Pero queria hacer el desayuno ya que pocas veces podemos estar juntos como familia debido a los complicados horarios que ambos tenemos, y queria prepararte algo especial por ser un dia especial…-

Muchas gracias…lo aprecio de todo corazón..tienes razón… mañana tengo que participar en una miniserie como invitada y tu comienzas tu gira con Ra*bits…- se quito la gorra y los lentes y los dejo a un lado- tengo muchos planes para hacer los tres…-

Miyauchi también apareció en escena y ya no vestia el traje de mayordomo sino vestia con ropa mas informal claro que el cabello lo tenia amarrado

Hajime-sama yo iba a servir el desayuno asi habíamos quedado-

Pero Miyauchi-san también es tu dia de descanso y como trabajas mucho por ambos al menos yo podía hacer esto…asi que me perdonas??-

Claro que lo hare…-le dijo sonriéndole-

Es verdad también es el dia de descanso de Miyauchi-san y como familia los tres tenemos que relajarnos mucho y que mejor que ir a la playa…-

Es una buena idea oneechan…entonces debere de preparar algo para comer y los trajes de baño y las toallas…-

Pero Hajime…-

Nada de peros oneechan tenemos que ahorrar y no podemos darnos el lujo de comer en la calle…-

Esta bien…-dijo con una gota en la cabeza, cuando el teléfono sono- disculpen un momento voy a contestar, se alejo del lugar y contesto- alo?

Tsubasa!! Feliz cumpleaños!!!! Espero que tengas un espacio para reunirnos y celebrar como se debe tu dia no??

Maria-san…muchas gracias por tus saludos, pero no estabas en la grabación del live-action del manga de Fruits Basket?-

Lo estoy, pero pedí que mi dia libre sea el dia de hoy para poder estar contigo en tu cumpleaños…aunque me dijieron que no, al menos tengo espacio libre para hoy en la noche ya que mañana descansaré-

Uhm…a que hora de la noche?-

Supongo que a las 8 de la noche, estare preparándote una gran sorpresa y mas te vale que vengas porque sino no te lo voy a perdonar, no te preocupes por la prensa que les pedi a la gente de mi agencia que arregle todo para dar información falsa y asi que no nos molesten en este dia especial para ti…-

Bueno esta bien ire…va a ser en tu departamento?-

Pues claro…no podemos ir a lugares que llamen la atención…-

Tienes razón…entonces nos vemos a esa hora…-

Muy bien…nos vemos a esa hora y saludos a Hajime e Ichirou-san!!...- colgó-

La peliazul suspiro pesadamente-

Quien era ¿?Maria-san??-

Si, solo queria saber si podía reunirme con ella y pues le dije que si porque ya sabes como es ella si le digo que no es capaz de secuestrarme…-

Es cierto-rio divertido- entonces iremos a la playa un momento a relajarnos y luego llegamos temprano a casa para que te alistes y puedas ir donde Maria-san…-

Pero y nuestro tiempo juntos?-

Vamos a pasar varias horas juntos asi que no hay problema oneechan es tu cumpleaños y también debes de verte con los amigos que te quieren mucho-

Por eso te quiero mucho Hajime por ser un hermanito tan lindo…- le acaricio suavemente los cabellos.
----------------------------------------



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #83: December 31, 2018, 12:30:38 PM »
Bienvenidas chicas, que disfruten fickeando aqui harto! <3


( 4 ; a )

Esa noche a Yoh lo arrastraron miserable hacía Ley, que es uno de los tantos pubs de moda en la ciudad. Vestido con una camiseta negra sin mangas y un jean bombilla, el bastardo brilla con elegancia atrás de los cabellos desordenados. “Chino bastardo” le oyó maldecir a Badou alguna que otra vez, más cuando acapara la sonrisa de Reika.

“¿Qué quieres para beber?” preguntó el barman al gruñón de Yoh, quien se sentó en la barra.
“Con suerte y termino una birra” dijo con una ínfima sonrisa.  Normalmente escogería un asiento bien lejos de cualquier humano con aspiraciones a iniciar una conversación con él, pero el calor del lugar lo hizo elegir un sitio bien cercano al único aire acondicionado, que para su desgracia queda detrás del mozo.
“¿Y si invito algo más fuerte y costoso?” inició la charla una mujer de treinta a treinta y cinco años, con maquillaje suficiente para preferir el calor insoportable al espantoso perfume.
“Mejor empiezo mi abstinencia total de alcohol. Dame algo sin nada, un energizante” la ignoró total.
“¿Qué crees que haces?” levantó la voz alentada por la bebida acabada en la copa de cristal.
“Señora, haga silencio. Entre sus griterios, el perfume barato que usa y los parlantes de quinta categoría de Ley me estoy muriendo” expresó cansado del trabajo, de ser arrastrado por sus amigos y de lo vivido ese día. La chica que conoció, específicamente sus grandes ojos como el cielo, lo atormentan como sombras por alguna extraña razón. 

La mujer con el autoestima por el suelo sujetó la copa de cristal y la lanzó contra la barra, el objetivo es Yoh pero lo esquivó rápido debido al acostumbramiento de tener amigos borrachines e impredecibles. 

“Aquí no se puede pelear” la seguridad de la puerta arrastró a la mujer fuera del establecimiento y Yoh respiró de alivio, viendo el lado bueno logró entretenerse por unos cinco minutos.

Volviendo al pensamiento que lo atarea, penso en helado crema del cielo y susurró “sabroso” casi sin pensarlo. <- Lo que pasa cuando los niños buenos saltan sus comidas.

En fin, ya sentado en el sitio privilegiado donde el aire fresco del aire le da, decidió sacar el celular y fijarse en facebook si algún conocido reconocía a la extraña y desquiciada niña, por que claro, ignora que de hecho Erio es ya toda una adulta no hecha ni derecha pero por ahí anda.

“Hombre, al menos te hubiera mojado o que se yo” al lado de él cogió el lugar otra señorita, aunque esta sonrió amable.
“Iwasawa, bienvenida” la saludó el cantinero, trayendo una lata grande de energizante para Yoh, junto a un vaso. “¿Quieres lo de siempre?”
“Sí, el primer grupo telonero se retrasó y bueno, tengo tiempo” la voz suave y tranquila de la mujer lo dejo a gusto. ¡Las demás mujeres con las que se topa deberían aprender de ella!
“Ser rockero ya no es rentable” sonrió detrás de la barra el sujeto. “Ahora traigo el café, Iwasawa”.

Yoh la miró de reojo, bastante intrigado por ella.

“¿Buscas a alguien?” señaló el teléfono, que se encuentra en la página de búsqueda en Facebook.
“Sí, una niña bastante excéntrica” respondió con honestidad.
“¿Eh—?” la curvatura en los labios de Iwasawa hizo que la interrumpiera antes de terminar de formar una oración.
“La chica olvidó una compra donde trabajo” apresuró en decir.
“Ya veo” contempló pensativa “¿eres Komiyama Yoh?  Si me dices alguna forma de reconocerla le diré que la buscas”.
“Mn” pensó “cabellos y ojos como el cielo, destellan y las pupilas son penetrantes, creo que si te sientes calada hasta el alma por su mirar… es ella” pronunció “¿cómo sabes mi nombre?
“Eras un poco famoso en el mundo deportivo, el básquet, creo. Intentaré estar atenta a la chica pero con esa descripción tan vaga… “
“Es que no entiendes, si la encuentras sabras que es ella porque asi es” suspiró y luego bebio de un trago el líquido en el vaso, estrellando el vidrio contra la barra “ella es notable a primeras. Te aseguro eso”.
“Ok, ok. Soy Iwasawa Masami. Trabajo de telonera en varios lugares con una banda, Girls Dead Monster, espero verte por aquí seguido” el mesero trajo el café que ordeno, con hielo y lo bebio rápido. “Nos vemos, Yoh”.

Sin despedirse apropiado, Yoh suspiro pesado. Las mujeres alrededor de él siempre son raras. Sí, definitivo.