Author Topic: Act 1: Overture  (Read 14898 times)


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #75: September 30, 2018, 07:29:24 PM »
Al fin terminé de darle forma a la estructura de mi historia, falta corregir y avanzar.

ost ;; californication

“Psychic spies from China
Try to steal your mind's elation
Little girls from Sweden
Dream of silver screen quotations
And if you want these kind of dreams
It's Californication”

California, enero del 20XX.

La vida que anhelo, los sueños con los que llegó hasta la ciudad luminosa, los días soleados que había pasado y las noches largas esforzándose para seguir adelante, todo eso se había marchitado. Arrojó cada deseo sobre la palma izquierda y los tiró a la basura. Debía madurar y continuar, autodestruirse y rehacerse; crecer por el bien de ellos...
Tomó el último cigarro de la caja, nada como un Marlboro barato y fuerte para despejar la mente y que sus ideas refulgen desde el interior. Más que nunca lo necesitaba; tenía hecha su única maleta –una que cerró bastante fácil para su gusto-, unos cuantos dólares en el bolsillo y la palabra “viaje” grabada con fuego en la frente.

Caló profundo el humo del tabaco y lo exhaló, recordando cómo se había iniciado en ese maldito vicio. Suspiró y estrelló el objeto contra el cenicero puesto sobre la mesa y después se dispuso a salir con la rueda de las maletas girando sobre el suelo de duela.

Los tobillos la mataban pero más todavía el permanecer otra noche en California, sola y con cinco kilos extras en el vientre, de los cuales uno solo era de bollerías y espaguetis. 

Al cerrar la puerta tras de sí y dar pequeños pasos hacia la salida del edificio, comprendió que jamás regresaría allí.

Ese no era un momento de rebeldía o de irresponsabilidad, trasladarse a otra ciudad –o país, quién sabe-, era prueba de que se despedía de todos los lujos que había conseguido en ese estado, cambiaba todo para encontrar paz y estar fuera de los temas de las cotillas. Irse de allí significaba despedirse de los sueños que alguna vez tuvo y lo aceptó. 




"Marry me girl be my fairy to the world
Be my very own constellation
A teenage bride with a baby inside
Getting high on information
And buy me a star on the boulevard
It's Californication"



#01 - - -

—¡Hey! ¡¡Me dejarás sorda!!

Sentada sobre una alfombra mullida y cerca del viejo equipo de música de la familia, se encontraba rodeada por tapas duras de los CD's que trajo en esa vieja maleta  y con los que tuvo recaudo en acomodar los de su banda favorita.


Ella giró hasta encontrarse con la dueña de la voz chillona: una mujer de cabellos rosados y recogidos en un rodete, algo despeinada pero aceptable para la hora. Aún seguía oscuro fue de la ventana.

—¿Te desperté? —sonrió desde el lugar donde se encontraba—, siento escuchar canciones tan de la década pasada. 

Ella solía definirlas como «decadentes», así fue el peor momento de su vida y gracias a los tesoros que cargó consigo logró soportar todos esos acontecimientos que la llevaron a un declive profundo y bastante empinado para salir solo con una voluntad de hierro.

—Algo —bostezo rascando su panza al descubierto, donde la remera corta y vieja, usada de pijama, no lograba cubrir—, ¿los gemelos duermen?
—Claro, ellos están en mi cuarto. Estuvieron despiertos hasta tarde —alegó, intentando volver a concentrarse en Anthony Kiedis—. ¿Prefieres “Under the Bridge” o algo menos “comercial”?
—¿Ehh? ¡Me gustan las canciones aceleradas! De buen catchy y… ¡perfectas para entrenar~! Hehe —rió manteniendo los labios curvados hacia arriba y se acercó despacio hacia su hermana—. Te va a doler cuando te levantes —aseguro al verla sentada sobre el talón y sosteniendo la espalda recta.

La observó mientras las notas suaves de la guitarra y la armonía de la canción perforaban con tranquilidad el ambiente; su hermana mayor siempre había sido la más fuerte de las tres y nadie ni nada la podía amedrentar, incluso el ser madre en soltería lo llevaba bastante bien. Sus hijos eran espléndidos niños de cuatro años y rara vez daban problemas en el vecindario. 

―¡Yosh~! Ya está decidido, ¡vamos a correr juntas, Fumi! ―la tomó del brazo y la arrastró para que se incorporase; la vida de su hermana mayor era bastante sedentaria y más cuando su trabajo consistía en enseñar a adolescentes sobre cultura general e historia.


Cuando Tamamo se dispuso a responder negativamente a la propuesta de Musashi, sus pequeños diablos llegaron a los brincos para saltar sobre ella y, una vez más, quedar sobre la alfombra de pompón rosado y ellos abrazándola.

―¡Okachan! ―gritó eufórico el niño, quien es por cinco minutos el menor.
―¿Vamos a ir al parque~? ―canturreó la niña, completando la frase.
―¡¿Oh~?! ―la miró desde arriba, empinando la barbilla con aires de superioridad. Gracias a los gemelos la tenía en la bolsa y llevó sus brazos a la cadera para acentuar, en pose de jarro, que ella había ganado―. ¡Vamos todos juntos! Podré ejercitarme y comprar la cena para hoy, hehe. ~

Ganó Musashi y el largo y profundo suspiro de Fumiko lo confirmó.

“First born unicorn
Hard core soft porn
Dream of Californication
Dream of Californication
Dream of Californication
Dream of Californication”
« Last Edit: March 27, 2019, 03:37:03 PM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #76: September 30, 2018, 07:33:29 PM »
( 2 ; a )

“Una estudiante que desertó vistiendo pijama, antes de que llegaran las vacaciones de verano dejó la escuela”.

Tarareaba Erio con entusiasmo mientras corta una gran tela color amarillo, queria hacer una paleta de colores neutros para tener de referencia. El chico que fuera a vestir sus creaciones debía de entrar en perfecta armonía con el color favorito de la diseñadora (el amarillo).

“Incluso si la sociedad me llama alienígena, en la sala de espera del universo tal vez nos veamos de nuevo”.


Prosiguió con la tarea propuesta y al ritmo pegadizo de una melodía…  ¡zas!  Corte, corte. La idea de prepararse para la U con patrones e idear a sus modelos predilectos la vuelve loca.

“Erio” la llamo su abuelita desde el comedor y ella con un ‘ya voy’ corrió al encuentro. “¿Podrías ir a comprar algunas cosas en la tienda?” Rechazar el pedido era un no rotundo por lo que asintió y salió de la casa.

Una aspirante a hikkimori como ella aprovecharía la ocasión para visitar la meca otaku de Eastwood y comprar el sustento de sus hobbies.

###

Como ratita se adentró por los pliegues de las calles y entró a la primera tienda discreta del lugar.

“¿Dónde está la sección de doujines yaoi?” preguntó con la respiración apresurada, había corrido para que nadie la viera. Ser descubierta como otaku en el primer día de facultad podría ser un problema.

El chico de la tienda la miró con un rostro sombrío y le marcó una estantería bien al fondo, muy atrás, donde las sombras la ocultaran de la parte de adelante.

“¡Gracias!” dijo sin más y fue por su sangre de alma, vicio principal y amor al arte. Lo último porque así suena menos pervertida. ¿¿¿???

Miro al chico desde el lugar aquel y él sintió la mirada aguda sobre la espalda… ¿sería asesinado?, se preguntó y negó con la cabeza. Las chicas siempre iguales, por ser japonés queriendo ligar con él.

Erio se fijó en la estatura ¿182 cm? Uh, la boca se hizo agua. Apariencia perfecta, mirada profunda y un aura misteriosa. ¡El perfecto modelo que tanto quería! Bueno, lo encontró rapidísimo y eso le extraño. Si esto era una señal de algún dios, lo rechazaría. 

”¡Ah, olvide las cosas!” exclamó y tomó el último trabajo de Momose sensei y algunos de un nuevo grupo al azar, abastecerse fue lo prioritario.

“¿Llevas eso?” le preguntó y ella asintió, los ojos inquisidores de Erio fueron hasta el distintivo de la solapa del uniforme. “Gracias por su compra” le sonrió una vez pagado el producto.

Ella quiso esconderse una vez supo el nombre de ‘Komiyama Yoh’, culpable por haber descubierto aquello pero no iba a dejar que el perfecto modelo de sus sueños se escapara. ¡No! Y corrió con las mejillas sonrojada, como adolescente, a una tienda orgánica a unas cuadras más abajo.

###

Yoh cansado de la actitud de niñas molestas sonreía como príncipe demoníaco, la idea de que alrededor de él pulularan niñas con sueños de casarse con un japonés lo asquea más que nada. Es más, nunca se interesaron en la persona tras el asiático, sólo que su nacionalidad duerma la del sol naciente. Por suerte el auge de los coreanos lo alivió un poco.

Ese día fueron a la tienda varias personas totalmente olvidables pero en la tarde, una chica extraña se ocultó detrás de la cartelera de anuncios ¡sólo para entrar allí! ¿Acaso lo espiaba? ¿¡Desde cuándo!?

“¿Dónde está la sección de doujines yaoi?”

Ay mujer, la voz entrecortada y a trompicones la dejó expuesto como un viejo verde. Rogó porque se fuera pronto y librarse de otro bicho raro. Cada vez que tomaba el turno de la tarde esto pasaba.

Luego de un rato ella se marchó y pensó que finalmente la paz regresaría al local pero se equivocó ¡monumentalmente! La otaku olvidó uno de los libros y corrió a perseguir al cliente.

“¿Me estás dando amor? ¿Debería hacerte enojar? Entre todos los que me evitaban tú estabas mirándome sorprendido” la escuchó murmurar en una intersección y la tomó del hombro para atraer la mirada de la chica.

Unas pupilas de azul claro lo miraron con asombro y el sedoso cabello turquesa resplandecía bajo los destellos del sol. Si este fuera un manga, él se quedaría prendado por ella, ¿acaso el caprichoso destino los juntó? Nah, eso jamás existiría. 

“¡Ah, el perfecto modelo!” dijo ella sin pensar y llegó a los oídos de Yoh. Hombre, que chica tan problemática.
“Olvidaste esto” le tendió el libro con una portada de hombres besándose y ella giró la cabeza y corrió hasta perderse en la lejanía.

Yoh suspiró y presintió que una arruga saldría en la frente.

“¡Hey, brodah!” le saludo un pelirrojo a la distancia, alzando un brazo y con la otra sosteniendo un pucho. “¿Qué haces con una revista porno gay?” y entendió por qué la mujer huyó de él desesperada, casi al punto de parecer una maniática.

Otra arruga se apoderaría de la frente del asiático.


Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #77: October 31, 2018, 09:57:50 PM »
Cortito y compartido con la Mishu (Miyu), lo de ella esta en color raro  :'(

(2 ; b)

Azotó cuanta puerta osara presentarse frente a ella, nada ni nadie la frenaria en la dramática huida lejos de el tal Komiyama Yoh, dejó la bolsa del supermercado sobre la mesa para ayudar a la abuelita y paso a cerrar la puerta del armario puesto como cuartel general en el cuarto que los parientes prepararon especialmente para ella, hasta que un ruido molesto la atacó, este proveniente del estómago.

Hambre.

Salió a hurtadillas por el balcón del departamento, la pena y vergüenza, la deshonra porque alguien descubriera su hobby del yaoi le impide sacar algo del refri y fue directo hacia las escaleras de incendio, descendiendo con prisa. ¡Una tienda, una tienda!  ¡PUDIIIIIIN, HELADO,  GALLETAS E INCLUSO SECAS VAINILLAS!, coff, coff… compraría algunas cosas y volvería para leer sobre alienígenas.

Escucho ruidos desde abajo del último escalón y de bruces dio con dos pequeñitos de entre cuatro y cinco años correteando de allí para aquí, absortos en el mundo de juegos y risas, sin preocupaciones.

“Nombres” los señalo Erio, los sentía como cómplices de maldades.
—Okuni —dijo la niña, algo sorprendida por ser descubierta en el escondite favorito junto a su hermano gemelo—. Soy la mayor.
—Baren —respondió después que la hermana, dejando a vista quien mandaba entre ambos: Okuni. Aunque ella se ocultó tras él, al percibir como la figura de una extraña persona se les acercaba.

Los dos chicos lucían idénticos, como si uno fuera la parte del sexo opuesto del otro; la diferencia crucial era el parche reposando sobre la cuenca derecha del que respondía al nombre de Baren.

—Somos los Hozumi del segundo B (2 B) —le comentaron al unísono—. ¿Usted, señorita?
—Inuyashiki Erio —los observó con intensidad y sin pestañear.

La jovencita les pareció hermosa, con pupilas tan azules que casi no diferenciaban entre el cielo y el mirar de ella; cabello turquesa les pareció con un brillo tan único que titilaba como los adornos de navidad. Ambos se quedaron absortos en las facciones de Erio.

—Hermano, hermano —lo sujetó de la manga de la yukata y ambos se pusieron en cuclillas, muy cerca del suelo hecho de arenilla y se sujetaron por los hombros. Reunión secreta de los Hozumi—. Tiene las mejillas regordetas, es una l-o-l-i —deletreo lo último como si fuera lo más importante del mundo.

“¡Taimu!” abrió la boquilla en un mal ingles e imitó la pose de los niños y con mirada asesina y memoria para vengarse más tarde los miro fría. “¿QUIÉN TIENE LAS MEJILLAS GORDAS?” les gritó para propinarles un coscorrón a cada uno y sin mezquinas fuerza.
“¡Ittaaa! Eso dolió” hablaron al mismo tiempo a la vez que con las manos tapan la supuesta herida.
“Eso pasa cuando le dicen a una SEÑORITA DE DIECINUEVE AÑOS GORDA Y PENDEJA” sonrió dulcemente hasta las tripas rugio y lo niños comenzaron a reír hasta tirarse al suelo de golpe.
“¡YAAAA!” los pateo con furia y suavidad, con la cara de rojo intenso. Servicios infantiles esto no es lo que parece... ¡NO! [?]
“¿Quieres comer algo, onee san?” mencionó el enano.
“Nuestro piso está antes que el de onee san” sonrió Okuni consintiendo la invitación.

Con bastante pena, Erio caminó tomada de cada lado por uno de los gemelos. Le extrañaba que los chicos enfundaran ropas tan clásicas siendo esta una ciudad luminosa y llena de glamur pero suspiro guiada por el hambre y los chicos diabólicos con sonrisas endemoniadamente adorables la tenían de rehén.
 
El departamento de los Hozumi se mostraba desierto, algo raro para niños en esa edad pero cada familia era un mundo y los pequeñines parecían en buen estado como para intervenir. 


“¡Sabemos cocinar!” la guiaron por la cocina y Baren corrio directo al microondas para encender y presiono botones y así dejar la comida diez minutos.
“Aquí viene el aperitivo” paso apuradisima la hermanita mayor con una charola de comida que fue dentro del aparato.

Erio los aplaudió impresionada de como reparten las tareas para hacer todo a la velocidad de la luz. Pero diez minutos… moriría de inanición  de hambre, ya que sabia ella. ¡Comida, comida, comida! Todo lo que piensa es en eso.

“¿Tienen pan?” quizás logre sobrevivir si un milagro sucedia “¿pudín, mermelada? ¡ALGO QUE ESTÉ YAAA!” gritó y los pendejitos la callaron de inmediato sin piedad.
“Mamá duerme” dijo el hombrecito en miniatura con el dedito señalador sobre la boca.
“Entra a trabajar dentro de nada” con el mismo gesto terminó la frase la mayorcita.

―¡Ahh~! ―un gigantesco bostezo se hizo presente en el solitario y casi oscuro departamento y la voz de una femenina adormecida comenzó a llenar el lugar, todo parecía revivir a su paso, incluso la mirada de los niños se tornó en redondos ojos que brillaban como perlas―. ¿Volvieron Oku chan y Ren kun? ―los saludó, saliendo del cuarto.

La mujer peinaba sus hebras rosadas con un cepillo, tratando de ahorrar tiempo en la ducha y una mascarilla de aguacate bien distribuida la hacía parecer una ama de casas en sus cuarenta y tantos largos años. Aún llevaba puesto el pijama y Erio se cuestionó el tipo de situación en que vivían, quizás era madre soltera,

―¡Bienvenida! ―aún dormida la saludó cortésmente―. Si quieres algo dulce en la lacena, lejos de los monstruitos, están las chucherías engordadoras de traseros.


“¡También los temibles michelines!”  gustosa de conocer a otra japonesa como ancla a la cultura sonrió sin fijar los ojos en la mascarilla verde. “Erio Inuyashiki, es un verdadero placer”.
“Oh, Mademoiselle, el placer es todo mio” tranquila acarició despeinando a cada hijo. “Tengo marido” adivino el pensamiento de Erio casi al instante y ella sorprendida bajo la cara avergonzada.
“¡LO ZIENTOOOOH!” orz “una mujer tan linda como usted soltera…” con cabeza en el tapiz la reverenció como disculpas repetidas veces.
“Oh, oh, oh” rio cómoda “está bien, mi esposo está en un estado deplorable actualmente y hable de más” el silencio gélido pasó entre los cuatro “Hozumi Tamamo, puedes decirme Tama chan”


El próximo ruido en cortar el ambiente tan cargado fue el sonido de alarma del microondas, la comida ya dejaba olerse agradable y el estómago de Erio correspondió al aroma de la comida de los tallarines chinos.

―Bueno, disfruten. Debo prepararme para mi trabajo y buscar al inútil de mi esposo, gracias por cuidar de mis niños ―le dedicó una gran sonrisa y fue directo al baño para cambiarse a ropas más apropiadas.



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #78: November 30, 2018, 11:49:19 AM »
Dejo esto asi bien pobre porque me voy  :-[


(3 ; a)

Intento olvidar a la extraña chica y a que Badou lo vio agitando un doujinshi en la vía pública del género que comprometía su hombría y que jamás repetiría el nombre de esa demografía, ni en mil años. De suerte que la chimenea andante se fue a hacer algunos recados y a visitar a otros amigos.
Yoh dejo que toda la humanidad escapara por la boca, estúpido que es por aceptar un trabajo en una tienda para bichos raros… que si no entran para fastidiarlo, lo hacen para comprar revistar porno de dibujitos.  ¡MIERDA! Gritó para dentro, que las maldiciones se sumergieran en el alma negra de el.

Por la vitrina miro alrededor del local, el lugar desierto y plano, sin personas cerca, le dejo claro que hoy no vendería más de lo que ya había hecho en toda la jornada y mensajeo a la jefa para ver si le permitía irse antes de tiempo. Un no llego como respuesta y suspiró.

“Aaamh” pronto divisó la silueta de una chica con uniforme escolar, con los labios fruncidos carraspeo para llamar la atención del empleado, en este caso  Komiyama Yoh, quien devolvió la mirada con un rostro de perro de pelea.
“¿Sí?” si quería unas palabras de bienvenida, no, estaba muy lejos de Japón.
“¿Dónde están los nuevos mangas?” dijo con la cara totalmente enrojecida, de oreja a oreja, y Yoh le señaló una estantería de las primeras.

Yoh comenzó a meditar sobre el motivo que le trajo hasta Eastwood y la imagen de su hermana le vino a la mente, ella dijo que el primer paso era aquí y luego un paso largo hasta Hollywood.  Suspiró por tercera vez.

“Me publicaron… ¡ME PUBLICARON!” comenzó a gritar la chica con una sonrisa gigantezca, la quiso hacer callar pero como cliente no hay, la dejo ser. “Aaaaah” eufórica tomo la revista de la shonen jump y fue directo hasta la caja registradora, donde dejó el dinero y salio disparada como si el aire se contaminara con la alegría de ella y la cara de pocos amigos.
Yoh ojeo una revista de la misma línea que ella y revisó los nuevos mangas que se serializaban ese mes, entre ellos una tal Mary se asomó a la cabeza, la chica ganó un concurso en que el primer premio era ese, ser publicada.

“YOOOH” desde fuera el olor a cigarro ya se sentía, alzo la mirada de la revista y se fijó en el sujeto que lo llamo.

Cuarto suspiro.
“La chica de recién si que era un corre caminos” sonrio y largo humo de entre los dientes.
“Y tan ruidosa y desagradable como tú” bajo la vista a la revista con curiosidad por el tipo de historia que planeo la tal Mary.
“QUE OFENSA MÁS GRANDE” gritó divertido, los dos se conocen desde hace tanto que las bromas de ese estilo ya eran como una costumbre, algo de machos, dirian sus amigos. “Si fuera mayor y con relleno donde debe, quizás la cortejaria”.
“¿Cortejar? Ven con otro chiste” si la apariencia poco masculina de Badou desde secundaria ahuyenta a cualquier candidata al puesto de pareja y, de paso, a las pretendientes de el.
“¿Vienes a Ley?”  pregunto antes de sentarse en un banquito frente al lugar de Yoh, donde el mostrador los separa.
“Esos sitios no van conmigo” masculló, leyendo las viñetas del manga.
“Sera divertido, las chicas estaran allí y Asami ya dijo que asistiria” replico.
“No lo hara” un sexto suspiro casi sale. “El novio ni tomado la dejaría ir”.
“Pon algo de música, este lugar es asqueroso y aburrido. Si le sacas partido a tu apariencia, la pasta te llovera”.
“Y tambien niñas molestas de entre doce y quince…” ver lo malo en todo es su especialidad “no las soportaría, lo apuesto”.
“Aquí están las tipas mas raras” alzo una ceja, tomo otro cigarro y lo calo hasta el fondo.
“Igual que en Ley” ambos rieron con complicidad, ninguno de los dos se especializa en conquistas o coqueteos, por eso se llevan bien desde hace tanto tiempo.

Yoh se puso en pies y fue hasta la computadora para poner alguna canción del repertorio; en secudaria intento estar en una banda y luego la dejo, sin haber tocado ni una vez en público.
“Esta te va completamente” sonrio Yoh, subiendo al máximo el volumen de los parlantes.
Entre las carpetas de canciones pirateadas las que más escucha son las de los noventa, rock alternativo  y la sala se inundo con las extraños acordes de Blur, chicas y chicos.

Girls who want boys
Who like boys to be girls
Who do boys like they’re girls
Who do girls like they’re boys
Always should be someone you really love

En la parte de los coros, Badou no dudo en ponerse de pie sobre la silla e imitar el sonido de los “oh, oh ooh” con un movimiento hipnótico de caderas.
“Asqueroso, bájate ya mismo” le tiró el tomo que leía.
“¿Me bajo los pantalones? Oh my…” sonrió con picardía y una pila de objetos estrellaron contra él. 
“Chicos… chicos…” los llamo desde la entrada una señora rara “si quieren les pago el telo fu fu~”
“¡Eeeeh!” las cejas fruncidas llegaron hasta la locutora y la mirada divertida de Badou también. “Jefa”.
“¿Quién más?” la radiante sonrisa de ella los dejo ciegos a ambos. “Yoh, desde hoy hay un nuevo empleado”.  La mujer camino con paso tranquilo y suave, elegante, luciendo a tope el traje ajustado a la figura, que brilla por la tela negra y corta.
Mitsuko Souma, una joven emprendedora que llego a Eastwood cuando tenia doce años y rápidamente llego a la cima de actrices en doramas para la televisión. La figura delineada con curvas y unos senos perfectos y simétricos, junto a la mirada angelical le sumaron puntos al talento.  A Yoh nunca le intereso demasiado las novelas o el cine.
“¿Quién?” bajó la música mientras seguía con la mirada el paso de Mitsuko.
“Quiero tapizar la tienda” los labios carnosos con tono de vino mate le dejo ver una perfecta dentadura.  “Hanemura Megumu” completo ella. “Vendra mañana, sabes que contrato únicamente japoneses” miro con desden al amigo del empleado.
“Para esto mejor manda un mensaje, tu presencia siempre atrae demasiado la atencion” comento, pese a que Mitsuko posee unos tres años más que el, la trata así.
“Visitar esta tienda siempre me da repelus pero hoy no, hay poca gente” lo ignoro.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #79: November 30, 2018, 09:52:20 PM »
Esta cosa fue escrito para la actividad de prompts y me pareció correcta colocarlo aquí. Funge como un mini flashback. ~






El barman seguía bruñendo los jarros de cristal, algo inútil considerando que terminarían estampados contra la pared o, en el mejor de los casos, en la cabeza del vocalista. ¡Todo un espectáculo en la madrugada! 

Esa noche fue vilmente traicionado por sus pies, haciendo que se dirigiera hasta una antigua zona que frecuentaba de adolescente. Muy mal. Los mismos antros y las mismas caras embrutecidas tras quilos y quilos de maquillajes y exageradas crestas de unicornio; surtido conjunto de idiotas que andaban en parvadas al son de gritos de anarquía y una revolución que jamás llegaría.

Entró a un viejo pub que en la puerta anunciaba las bandas que se presentarían esa noche. No conocía ninguna, desde que salió de esos bares de mala muerte jamás volvió a pisar uno y ahora veía bastante lejano esos días de “bandas de garaje”.

—¿Para que los lustras? —lo interrogó. La noche era joven y él solo conseguiría cansarse si seguía pasando con bastante empeño el paño sobre unos simples cristales.
—Es por él —señaló con la barbilla detrás de ellos, recién estaban colocando los instrumentos y faltaban los miembros—. Si le dan en medio de la frente, al menos podré decir que no morirá de una infección.
—¿Alguno en especial? —después de todo dijo “él” y no “ellos”. Alguien famoso debía figurar entre los grupos a presentarse.

A espaldas de él la multitud agolpada en la cabecera del escenario empezó a rugir. Olas de personas desesperadas por tener fotos de alguno de los miembros, o la banda en sí, corrían hasta toparse con los patovicas. Él no sabía el origen del escándalo, había estado bastante ocupado con la gloriosa fama y con sus dólares acumulándose en el banco como para ver lo que pulula en la corriente musical de los barrios bajos.

Suspiró y tomó la botella de la barra. Tras girar vio a cuatro personas ubicándose sobre la tarima. El show estaba por comenzar, quizás hubiera quedado impresionado por la actitud irreverente de los miembros si no fuera por el olor a alcohol, cigarro y orina del local.

Bebió un sorbo y la dejó vacía, después la contempló unos instantes… antes, mucho antes, la hubiera hecho volar hacia alguna de las personas de esa multitud… pero ya no. Herir a un imbécil o una groupie no era ya para él, menos cuando la prensa se encargaría de hacerle la vida miserable con titulares sensacionalistas y el otro dilapidar su fortuna.

La dejó en la barra y regresó la vista al grupo. Ellos aún seguían ajustando los sonidos y probando el volumen, solo faltaba el micrófono y serían unos perfectos novatos tocando en un miserable bar… que, en efecto, son.

Sobre el escenario, rodeado por los aullidos del público que los clamaban con fervor, los cuatro se alzaban majestuosamente con sus instrumentos, listos para comenzar esa guerra de sonidos y él impaciente por el tumulto de los clientes a punto de reventar el club.

El vocalista alzó el dedo corazón y gruño: hijos de puta, estén callados; las personas comenzaron a enloquecer al mismo tiempo que el baterista marcaba el compás de la canción.

La voz principal traía enganchada una Les Paul del cincuenta y nueve; el otro guitarrista calzaba una Fender Stratocaster y conjunto a ellos, los rodeaban una batería Pearl y un bajo Modulus Flea (FB4). Demasiadas buenas para unos simples japoneses. 

Los dos guitarristas comenzaron a perforar el aire con notas estridentes e hipnóticas, los sonidos le obligaron a concentrarse  en la banda y a seguir lo que ellos hacían. Se los veía feliz y eso lo hizo aborrecer más la escena.   

—Shibari siempre llena —comentó alguien en la barra y él giró automáticamente al escuchar el nombre de ellos. Inusual y erótico.

La dueña de la voz pidió una cerveza y le sonrió a Belurum, pasando la botella como muestra de amistad.

—Tranquilo, aquí se esnifa poco —expuso ella y él arqueó una ceja, quitando el recipiente de un tirón.
—¿Y en el baño? —inquirió, llevándola a sus labios para darle un gran sorbo. Conocía tan bien aquel antro que era casi un insulto que una niña le dijera eso.
—Erh… puedes averiguar tu —rió nerviosa al ver cómo de a poco el aguardiente se acababa en la garganta del ceniza.
—Uhm, qué poco útil —con una sonrisa triunfal, le devolvió el recipiente hecho fondo blanco. Bandas de mierda con adoradores de mierda… él odiaba toda esa movida de novatos. 
—¡Era un trago! —protesto, el sujeto frente a ella era tan misterioso que pensó que se trataría de un policía encubierto. Malo para la presentación de Eiji—. ¿Podrías darme otro? —se dirigió al cantinero, quien rápidamente le tendió una bebida.
—Lo que sea por los amigos de Yuma —el sonriente mozo volvió a la imperiosa tarea de lustrar los vasos.

Ella se acercó más a Belurum, quien bajó unos centímetros sus gafas oscuras para identificarla. El cuerpo delgado estaba envuelto por unos tejanos negros y una sudadera del mismo color, muy sencilla para la audiencia de crestas anormales.

—Soy Fumiko pero para mis amigos Fumi o Fuu —confesó con cierta timidez, enmarcando sus pómulos rojizos con unos cabellos de chicle ondulado—. No eres nuevo pero tampoco conoces a Shibari, ¿eh~?

Bajo los reflectores la piel de ella se tornaba de diferentes matices, demostrando ese níveo color del que tan orgullosos los nipones se encontraban. La contempló con más intensidad, curioso por lo que hacía allí; sus ojos se encontraron por un instante, las rasgadas pupilas ambarinas de ella lo escrutaron con violencia y los violáceos de él se fijaron en cada reacción de ella.

—Un antiguo cliente que abandonó todo esto…  —miro alrededor. No extrañaba en absoluto la pocilga y ahora tocaba en sitios muchísimo más amplios, con mejor acústica y buen sonidista.
—¡Vamos, ver el bajo de Flea es un deleite! —lo sujetó por la manga de la parka que enfundaba y fue arrastrado en medio del público hasta llegar al frente.

Era un suceso gracioso. Una pequeña de metro sesenta y tanto, moviendo a un hombre de casi dos y todo eso sujetando una botella de alcohol barato.

Quien calzaba la FB4 traía una aparecía androginia de hebras doradas bastante llamativas, unos jeans rotos y una remera blanca. Normal para la voz del cantante que se aterciopelaba sobre el micrófono.

—Esa es Kon —señaló Fumiko, quien lo liberó del agarre una vez estuvieron bien posicionados—. El principal es el de la Strato, ese es Eiji.

El mencionado llevaba la misma sencillez de la primera, salvo que traía los cabellos teñidos de un rouge intenso, como los labios de la japonesa que acaba de conocer.

—El batero es Reno y el vocalista es Yuma —prosiguió ella, sin darle tiempo a procesar la información—. ¿Y tú, eres…? —pronunció adelantando unos pasos y girando el cuerpo sobre el mismo eje; después se abalanzó vertiginosamente  hasta él—. Ya sé quién  eres.
 
La sonrisa maliciosa de la mujer acentuada por sus labios carmín, hicieron que tragase saliva muy lentamente. Estaba jodido. Fumiko decidió quitarle las gafas al aturdido y estaqueado joven… ¡El fin!

—Nuestro famosísimo Belurum, ¡¿debí ofrecerte Vodka?! ¡¡A-Y M-I D-I-O-S!!  —gritó con sus mejores dotes actorales, por suerte entre tanto bullicio los de la asiática se perdían.
—¡Ya!  —recuperó fuerza para tomarla del antebrazo y quitarle las gafas—, ¿qué quieres de mí?
—¡Nada, nada!  —alzó los hombros, con una sonrisa juguetona—. Divertirme con el rey del rock 'n' roll. ~

Belurum la empujo con bastante fuerza y le dedicó una mirada afilada y llena de furia, maldiciendo el estúpido disfraz que decidió llevar. La observó con más intensidad y severidad. «Maldición» terminó por mascullar suavemente, las palabras se atoraron en su garganta
« Last Edit: March 27, 2019, 03:30:11 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #80: December 09, 2018, 03:39:34 PM »
Debo editar esto, ahora que ya tengo estructurada la plot, pues...





Estaciono a dos cuadras de Yoi, con tacones de diez centímetros ni loca caminaría más de eso y bajo con elegancia. El sobretodo crema marbella le ajusta a donde debía, dejando a la vista sus seductoras curvas y una encantadora delantera que cubría con elegancia.
Caminó a paso de diva dejando tras de sí  su Bentley Continental GT Speed Convertible negro y marchó lento. Ese auto era su bebé, el mejor regalo que se había hecho, al mudarse de Seúl pensó que no iba a tener oportunidad de usarlo pero en lo absoluto.

Hermosa, diría cualquiera que la viera y lo sabía. Sus largas y esbeltas piernas al descubierto eran atrapadas en unos tacones carmín de diez centímetros y, con ellos, atravesó esos metros en unos minutos que le parecieron eternos.

—“Oh, the shark, babe, has such teeth, dear. And it shows them pearly white. Just a jackknife has old. MacHeath babe. And he keeps it, ah, out of sight”.

La música estalló en los oídos de Harbin y bajó unos centímetros sus anteojos de sol marca Fatheadz, recuerdo del viaje que realizó en vacaciones a América.

—Querida, ¿quieres que cometa un crimen bien  sangriento? —como burla dijo—. Hazle un favor al mundo y ve al Starbuck. Compra un Fresa Cream Frappuccino para mí.
—“ Ya know when that shark bites with his teeth, babe. Scarlet billows start to spread. Fancy gloves, oh, wears old MacHeath, babe, so there's never, never a trace of red”. Apuesto a que nunca has visto un cuchillo ni tenedor o una cocina… —sonrió Fumi ampliamente—, iré pero será del más barato… o sea del quiosco de la esquina. ~ 
—¿Quieres apostar? ¡Vamos! —se acercó a la chica y la abrazó amistosamente—, quiero uno de la Greenwich Avenue, pero me conformo con el más simple de Eastwood.
—¿Y un escupitajo de mi parte como el más bello ornamento de todos?  <3
—¡Hey, soy tu superior —las largas y esculpidas uñas casaron las mejillas de la otra chica— y tu mejor amiga!

En efecto, desde que Harbin se topó con Fumiko ambas se hicieron inseparables, quizás porque la chica alegre y encantadora entusiasmaba sus tardes o porque, a diferencia de otros, la trataba como igual y no buscaba sus favores. La piel de porcelana de Fumi se tornó rojiza bajo las yemas de ella y la soltó.

—Iré, pero no por tú frappu… —suspiró por la petición desconsiderada de Harbin—. Es un dolor de traseros llegar hasta la intersección y cruzarse con pendejos ricachones haciéndose las grandes estrellas cuando ni talento tienen…

Harbin asintió y al avance la melena escarlata de ella la acompañó, con ondas tan perfectas que derretía cualquier cosa en su trayecto. La otra con hebras azabaches que resalta la piel alabastro y ojos negros para completar, se sintió aliviada de que se conformara con un simple café aunque debía ser Frappuccino…

—Un batido con leche bajo en calorías, hielo y helado de fresas, ¿sí?  —la volvió a abrazar con fuerza—, por eso eres mi besty.
—¿Besty o mula de carga? —chilló con voz entre ofendida y divertida—. “Mr. Meier reported missing. Like so many wealthy men: Mack the knife acquired his cashbox. God alone knows how or when”.

Harbin la empujo para que saliera de una vez por todas por la bebida o la canción  la volvería una homicida de codazos.

—MAG-NI-FI-CENT~!  —trató de contener la risa o la elegancia saldría volando y se adentró para saludar al resto de mujeres.

La primera en recibirla fue Jessica, quien le sonrió amable le ofreció una taza de café, a lo que negó efusiva en espera de su droga barata a falta de la costosa; las siguientes fueron las demás chicas y por último las dos encargadas, de quienes olvidó los nombres.



—¡KYOBRO!

Gritó eufórica desde fuera de una tienda de conveniencia Lawson, pegando la cara contra el cristal de la puerta corrediza. Esta semana las chicas de la serie de zombie, Gakkou Gurashi!, se encontraban adornando la tienda, promocionando diferentes productos y la segunda temporada de su dorama que se desarrolla en la universidad el nuevo arco.

Si tenía suerte, y estaba Natsume Kyousuke, no debería ir hasta la heladería de la otra calle y suplicar a la encargada que le preparaste un batido con menos de doscientas calorías para su amiga.

—¡ORION!  —bajo la mirada hacia un gato que alzó su cola esponjada y rubia para saludarla, aunque no pronunció sonido alguno—. ¿Está Kyobro?

El gato, como era de esperar, no le contestó y entró con toda su blancura dentro del local y, seguido de él, otros tres gatos casi idénticos pasaron en fila y eso significaba que…  ¡un dios le sonrió! El séquito de gatos sólo acompañaba al chico o a su hermanita, Rin, y ella no trabajaba allí. Entró como alma que persigue el diablo dentro del local y el aire acondicionado le hizo temblar.

—¡TIENES QUE SALVARME!  —gritó eufórica—. A la loca de Harbin se le ocurrió un batido dietético con helado y Yisus sabe que eso no existe sino seria pobre… más que ahora…
—Ewwn —escuchó detrás del mostrador—. Natsume n-no se encuentra aquí…
—¿Eh?  —miró directo hacia la chica que dijo eso—. ¿Dices que un dios se burló de mí? 
—El regresará en cinco minutos pero estaré encantada de ayudarte.

En la registradora una chica de metro sesenta y tanto la observó con unos gigantescos ojos color cielo y un brillante cabello como los días soleados.

—¿Acaso eres un ángel? ¡¿Mi angelito?! 
—¿Ehh, ahh~? Soy Kamikita Komari, es un gusto.

La sonrisa radiante le hizo pensar en un campo de girasoles cuyo cielo limpio reflejaba el amarillo de las flores. ¡Un ángel puro para ella!  Aunque era atea y bueno, solo lo usó como un delirio místico.

—Miyamura Fumiko, es un gusto… mi salvadora… ¡MI DIOSA! —se inclinó para hacer una reverencia demasiado formal para las mejillas de carmín intenso de la niña.
—¿Egh? —retrocedió al ver como la recién llegada se acercaba hasta el mostrador y en un segundo golpeó una estantería con la cabeza.
—¿Estas bien, Mari chan? —la veía desde el sitio para clientes—. ¡Te diste duro! Es casi como un nocaut. ~
—Sí, sí —se levantó como pudo y se sobo la parte posterior, en la zona afectada—. ¿Q-qué favor quiere Fuun~? 
—¿Fuun? —enarcó una ceja—. Uh, batido… light con helado de fresa y hielo… ¿tendrás todos los ingredientes y una licuadora?
—¡De funny! Por tu energía tehehe —elevó la comisura de sus labios y la otra mujer pensó ver un aura celestial alrededor de ella—. Creo que hay una minipimer en la sala de empleados y hielo en las bolsas pero si quieres algo bajo en grasas, en vez de helado quizás… ¿un raspado?
—No, que dolor de trasero buscar eso —suspiró—.  ¿Crees que me dejarías prepararlo? Harbin vendrá a pagar luego.
—Okay —le señaló la entrada al despacho de empleados—. Necesitarás leche descremada, lo demás está allí y el helado, iré por ellos.

En un rato, con la llegada de Kyousuke, los tres comenzaron a licuar los diferentes productos que Komari trajo consigo y el chico le regaló un vaso de las máquinas de café.

«Bzz, bzzz, bzzz». El ruido era insoportable.

—¿CÓMO TE VA CON LO DE SER SOLISTA? —alzó la voz Fumi.
—¿SOLITIA?  —respondió confundido—. ¡YO TENGO A RIN Y KOMARI EN MI GRUPO!
—¿¿EW??  —la mencionada giró el rostro hasta el hombre y lo contempló confundida, Kyousuke hasta percibió como sobre las hebras rubias se formaban signos de interrogación.

Una vez finalizado el alboroto, la más grande del grupo le pidió a Kyousuke que guardara las sobras de las cosas, ella pasaría más tarde para hacer algunas compras y llevarse el helado a casa. Los gemelos se pondrían felices.

—¡Ah, Ten nii! —al salir por las puertas automáticas se cruzó con el mayor de los nube.
—Fumi, es raro verte por aquí en horas de trabajo —le sonrió y observó el vaso en manos—. ¿Harbin, eh? ¡Ha!  La consientes demasiado. ~
—¿Como tú a tú hermanito? —enarcó las cejas, quizás lo hacía pero que Harbin tenía un aura diferente alrededor de ella.
—¡Claro que no! El otro día le rocié con agua helada para que dejara de dormir…
—Pero se terminó mojando él —de atrás, habló un hombre de cabellos blancos y sonrisa tan afable como el nube.
—Pff —infló sus mejillas para detener la risa—. Shirasu san, que gusto verle.
—¡Hey! ¿Por qué es el único que recibe honoríficos —un año mayor que ella, un año más de vida que para Tenka merecía respeto.
—Que Ten nii es más un hermanito o hijo, Shirasu san es alguien que está bien, bien alto —alzó el vaso al cielo y cuando unas gotas callejón sobre la mano, supo que la charla terminó.
—¡AHH,  FUMI! —la sujetó del brazo de la yukata, el nube debía comprobar algo—. ¿Peleaste con Izumi?
—Uh —repasó lo vivido ese día y nada estaba fuera de lugar—. ¿Lo de costumbre?
—Él se veía desanimado —agregó Shirasu Kinjou.
—¿Cuándo no lo está? —rió un tanto pero al ver los rostros de los demás supo que era algo serio.
—Buen punto —suspiró Tenka—, igual como su esposa… ¡llévate bien con él o serás madre luchona!

Fumiko decidió ignorar eso último y corrió hasta Yoi, con sus ketas, lo más rápido que éstas le permitieron. Rogó porque la jefa no se molestara, más cuando cumplía, a medias, los caprichos de la segunda trabajadora más popular del lugar.

—Macky’s back in town!

Frente a las puertas de Yoi habló, el sudor helado del vaso se filtraba entre sus dedos y suspiró, que hiciera tanto calor a esta hora, ya de noche, no era normal en Eastwood o no que recordara.

—¿Fuu chan? —le tocó el hombro una mujer y por inercia dio media vuelta para observar a la dueña de esa voz.
—¡CHIYO! ¡Cuánto tiempo! —sorprendida la abrazó, intentando que el líquido no ensuciar el hermoso vestido blanco de seda de la mujer—. ¿Vienes a trabajar? Ya me hacía falta una conocedora en el ocultismo y en Lovecraft. ~~
—Kiyogiku me lo pidió —apartada la otra moza, la mujer le sonrió. No estaba acostumbrada a las muestras de afecto—. Ahora tengo un programa en YouTube sobre lo paranormal junto a un hombre y pronto nos darán un segmento en televisión. ¿Pasamos? Harbin se molestara si ve su bebida desparramada por el piso.
—Agh, ¿por qué recién lo dices? Entremos, Chiyo nee-san.

« Last Edit: March 27, 2019, 03:30:35 PM by Miyu »


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Eureka

Re: Act 1: Overture
« Reply #81: December 31, 2018, 01:48:25 AM »
Ahhh hola! Hace unos días se me ocurrieron ciertas historias para este fic así que aquí vengo con mis desmadres :'v

yo lo sé, mi thirst por Mama es muy obvio, I know I know
y qUÉ HORRIBLES MIS ÍCONOS hace años que no diseño nuevos shame on me







Existen distintos niveles de desahogo emocional.

El primero y el más tradicional es llorar y llorar hasta que eventualmente uno se duerma del dolor de cabeza. El once implica inventarse una conversación ficticia en la que se pueda explicar la situación a una persona idealizada e inexistente que sólo asiente y le da palmaditas en el hombro.

El nivel ciento trece es su favorito, y el que usualmente es escenario de sus sueños más grandes: inventarse un universo alterno en el que se puede dar el lujo de explicar todo en un talk show, siendo una persona sumamente famosa que cuenta toda la mierda por la que ha pasado en los últimos años. Sin repercusiones, sin demandas y sin CosPro llamándola para mentarle la madre porque cómo es posible que hable así de MaM, uno de sus idols más populares dentro de Eastwood y a nivel mundial.

Madara no tenía la culpa. Bueno, tal vez sí, si Eureka se dejaba de cojudeces y analizaba la situación sin dejarse llevar. Algo le impedía pensar racionalmente cuando se trata de ese idiota. Y por más de que llevaba negándolo por mucho tiempo y “I’m not in love” de 10cc contaba con más de quinientas sesenta y ocho reproducciones en su Iphone, la realidad era distinta.

No lo odiaba. Al contrario, lo adoraba. Le soportaba todos sus berrinches y sus metidas de pata porque aunque parezca lo contrario, Madara nunca ha sido perfecto. Parece ser sumamente altruista y alegre, un verdadero sol, pero siempre ha sido la persona más egoísta del mundo cuando se trata de ella.

Y siempre lo ha tenido en mente porque Madara se aparece en los momentos menos oportunos, sin aviso previo y sin intención a dejarle decidir. Una llamada suya basta para sacarla del sitio en que se encuentre: sea una obra, un ensayo, una audición. Y era injusto. Era y es una babosa, y lo sabe.

En retrospectiva, tenía sentido que pocos productores de teatro la tomaran en serio. Eran contados los que sabían de su delicada situación y eran dos o tres los que aceptaban aquella vida sacrificada que llevaba como la niñera de su amigo. Todo porque aquellos productores estaban relacionados directamente con CosPro o porque querían hacerle un favor a aquella agencia y quedar bien.

Pero Eureka sabía que no podía seguir así. Lo sabía… y seguía sin hacer algo al respecto.






Es una rutina que se ha aprendido de memoria.

Primero, siempre debe estar en una situación o muy complicada o muy calmada: ya sea en una audición para un rol importante, en el ensayo general de una de sus obras de aquella temporada o… un momento de paz en el que no tiene deberes y puede darse un tiempo para sí misma.

Segundo, llega la llamada de Katie, la mánager, pidiéndole que a), le reviente el teléfono a Madara; b), lo busque; c), lo albergue en su morada o d), todas las anteriores. Usualmente es la última opción, porque luego de llamar tanta atención, le es imposible regresar a su penthouse rodeada de 192830 paparazzi.

Tercero, Eureka obedece como el borreguito que es, cada paso en orden. Madara siempre contesta si se trata de ella: medio tono y ya está su voz alegre y despreocupada al otro lado de la línea, como si no supiera lo que ha hecho. Luego, le da una dirección y ella lo encuentra fumando con un gorro que nunca llega a taparle el peinado desgarbado y unas gafas oscuras que en vez de esconder su identidad, tienen el efecto contrario. Finalmente, Madara se queda a dormir en su casa. Su ofrenda es una relación ambigua que no le otorga nada de estabilidad y al contrario, le causa mil problemas y una agotamiento emocional que ni sus papás le dieron cuando Eureka vivía con ellos.

Y esa noche no fue la excepción a la regla: habían pasado unas semanas desde el último escándalo, y esta vez, la noticia llegó a ella mediante las redes sociales. Revisando su newsfeed, Eureka encontró en facebook un par de fotografías de Madara junto a Nejire en el set de la serie que grabaron unos meses atrás. Juzgando por las sonrisas en sus rostros y el lugar en el que se encontraban —un restaurante cinco estrellas en una villa de Roma—, Eureka estaba segura de que las fotos ya eran objeto de los rumores más desatinados.

Y los comentarios en la noticia comprobaron su teoría.

Su celular empezó a ser bombardeado de llamadas de varios números: Katie, de seguro, y otros productores o administrativos de CosPro.

Les contestó porque Eureka es como el perrito de Pavlov, condicionada a meter la pata y a olvidarse de que tiene una vida más allá de ese estúpido.

“Aló.” Eureka contó con las esperanzas de transmitir todo su odio y su apatía, pero sabía bien que era en vano: siempre, siempre termina poniendo a Madara antes que todo. Es una completa idiota, realmente. Incluso más que él.
Eureka, gracias por contestar,” le saludó Katie. “¿Has visto las noticias?
“Sí, acabo de ver. ¿Ahora es Nejire?”
Mama no me contesta y esto está saliéndose de control. Necesitamos organizar una conferencia de prensa para mañana, pero no puedo contactarlo. Y tú… tú sabes que sólo a ti te contesta. Por fav—
“Sí, sí. Lo llamo. Lo busco. Lo arrastro a mi departamento. Lo de siempre.”
Mil gracias. Me avisas cuando lo encuentres, ¿sí?
“Mm.” Eureka suspiró y colgó, sin dejarle despedirse.

Girándose hacia el lado opuesto de su cama, Eureka alejó el celular de su oreja para buscar el número de Madara. Lo presionó, desganada, y colocó el celular de nuevo en la oreja.

“¿Dónde estás?” le preguntó luego del primer ring, sin dejarlo hablar.
Afuera de tu departamento~
“Oh, eso es nuevo.”
Te ahorré el viaje esta vez. Pero… lo siento. Debes estar cansada de lo mismo—
“No entiendo para qué me sigues hablando si te sabes el código.” Eureka se permitió una risa breve, por más de que le hervía la sangre de la ira.
Ahí voy.
“¿Le aviso a Katie que ya te encontré? O que me encontraste. No sé.”
Cuando suba, espérame.

Eureka rodó los ojos y colgó. Se levantó con cero ganas de interacción social, y caminó parsimoniosamente hacia la puerta principal de su departamento, donde se detuvo a esperar a Madara. Apoyada en la pared, observó sin mucho interés las fotografías en la mesita de la entrada: distintos pasajes de su infancia, de sus logros en la universidad y de sus pocas obras de teatro. Muchos de esos montajes le causaron orgullo, recordando lo mucho que tuvo que esforzarse para conseguir aquellos papeles.

El sonido del panel numeral electrónico afuera de su departamento la regresó al presente, y se armó de valor, preparándose mentalmente para explicarle a Madara que esa sería la última vez que le permitiría hacer esto. Su amigo abrió la puerta e ingresó sin mucho cuidado, colocando sus lentes de sol y su gorro en la mesita de la entrada. Al notar a Eureka a unos metros de allí, Madara corrió a cargarla en sus brazos, besándola como si no se hubieran visto una semana y media atrás. A Eureka le tomó unos segundos reaccionar, pero no demoró en hacer a un lado su orgullo y dignidad para devolverle el beso con la misma emoción. Se separaron al cabo de unos instantes, y la sonrisa en el rostro de Madara la movió a suspirar y a rodar los ojos, hastiada. Siempre era lo mismo.

“¿Qué pasó con Nejire?” preguntó Eureka, con la intención de incomodarlo.

Madara no se inmutó en lo absoluto.

“Nada,” le dijo, sincero. “Estábamos almorzando junto al equipo luego del rodaje, pero se adelantaron y nos quedamos un poco atrás. Allí tomaron las fotos, supongo.”
“Mm…” Eureka suspiró. “Todo lo tergiversan, al parecer.”
“Sí.” Madara la alzó y la colocó en su hombro. “Es un problema,” mencionó, mientras caminaba hacia la sala.
“Espera, ¿qué haces—?”
“Wasshoi, wasshoi~”
“¡Mike!”
“¿Qué cosa?” Madara le sonrió, mientras la colocaba en el sofá y se sentaba a su lado. “No sé en qué andabas pensando~”
“…” Eureka rodó los ojos. Por un momento, había malinterpretado sus intenciones. “En fin. Debemos llamar a Katie, que anda muy preocupada por todo.”
“No entiendo por qué se complica tanto si sabe que entre Nejire y yo no hay nada.”
“No creo que sea eso lo que le moleste, realmente. Es más por esa manía tuya de desaparecer cuando se te antoja. Le preocupa que te pase algo, y aunque en Eastwood siempre terminas aquí, supongo que es peor cuando estás en el extranjero. ¿Cómo haces en esas ocasiones?”
“Usualmente… me voy al motel menos vistoso y más lejano de la locación o estudio donde andamos grabando.” Madara suspiró. “Pero no es lo mismo si no estás conmigo.”
“Acá tienes una cama caliente y comida a tu antojo, cierto.”
“¡No es por eso!” le reclamó. “Tú sabes bien a lo que me refiero.”
“¿Creo?” Eureka sonrió de lado. “No estoy segura. Tengo mis dudas.”

Madara se deslizó hasta acorrarlarla contra el sofá.

“Podría ayudarte a aclararlas,” mencionó Madara… y luego se partió de la risa. Eureka no pudo evitar unírsele: los intentos fallidos de Madara de hacerse pasar por un galán eran de lo más jocosos. “Haha~ Por más que intente, siempre sueno cursi.”
“Me alegra que estés consciente de ello,” le dijo Eureka. Luego, se levantó del sofá, haciéndolo a un lado. “Tengo que ir a dormir temprano, tengo una audición mañana.”
“¿Oh~? ¿Un musical, supongo?” mencionó Madara, siguiéndola al cuarto.
“Grease,” comentó Eureka, removiendo las sábanas de su cama. “Estoy apuntando a Sandy, sería mi primer papel principal,” mintió. Era cierto que audicionaría para Grease, pero nunca había pensado en Sandy.
“¡Mucha suerte!” la animó Madara. “Sé que te irá genial~”

Madara se dirigió al armario en busca de una muda de ropa. De reojo, Eureka observó a su amigo revisando el cajón que contaba con sus prendas de vestir, de donde sacó un polo y un jogger que vestía cuando se quedaba a dormir allí. Sin perder el tiempo, se dispuso a cambiar de vestuario allí mismo, y Eureka volteó la mirada, avergonzada. Aún no entendía por qué lo hacía si no había nada nuevo que ver.

Optó por distraerse con el pensamiento de que varias de las pertenencias de su amigo se habían quedado en su departamento: un cepillo de dientes, varios de sus colettes y ganchos de cabello, una taza, un netbook, algunos libros que leía en su tiempo libre, y la lista continuaba.

Era muy irritante.

“Eso espero,” respondió Eureka. “Hace tiempo que no intento ser tan ambiciosa.”
“¿Por qué?”
“…” Eureka se tragó las ganas de decirle la verdad: siempre elegía los papeles secundarios porque le permitía más libertad a la hora de ausentarse de los ensayos. Y eso sólo lo tomaba en cuenta porque necesitaba disponer de un tiempo para él. Sin embargo, también sentía que era su propia culpa. Nada le impedía elegir su propio bienestar antes que el de Madara, pero igual lo hacía. “No sé. Supongo que no confío tanto en mis habilidades,” le dijo, a la vez que se giraba a encararlo. Madara yacía sentado en la cama, revisando su celular sin mucho interés.
“Mm… Sé que me estás mintiendo, pero entiendo que tienes tus razones para ello.”
“Gracias por ser tan comprensivo,” mencionó, sarcástica. Madara rio.
“No entiendo por qué te molesta,” le dijo Madara, alzando la vista para observarla. “En serio no pretendo obligarte a decirme la verdad.”
“Sí, lo sé.” Eureka suspiró. Caminó hacia la cama, y tomó asiento al lado opuesto de su amigo. De reojo, notó que la batería de su iphone estaba a punto de morir. “Si quieres, tengo un cargador en la mesa de noche que está a tu lado.”
“Mm.” Madara asintió. “Buena forma de cambiar el tema,” mencionó, aunque le hizo caso y sacó el cargador del primer cajón. Se dispuso a conectarlo en el tomacorriente que andaba entre la mesa de noche y el estante de libros de su amiga.
“¿No que entendías mis razones para mentirte?”
“Sí,” dijo Madara, a la vez que regresaba a la cama. Se echó a su lado. “Pero sospecho que lo haces por mi bien, y eso no me gusta.”
“Nada pasa desapercibido para ti, al parecer.”
“Nope.” Madara sonrió. “En serio, Eu. No te limites por mi bienestar.”
“…Créeme, lo he intentado, pero no puedo evitar—”
“Prometo que no te voy a causar tantos problemas de ahora en adelante.”
“Siempre dices lo mismo.”
“Esta vez voy en serio.”

Eureka tuvo la intención de encararlo y seguir con la discusión, pero recordó las audiciones del día siguiente y la bilis y la rabia se disiparon. Asintió, sin muchas ganas, y se volteó a darle la espalda. Madara la abrazó por detrás, atrayéndola a su pecho.

Todo esto también formaba parte de la rutina: una promesa vaga que nunca se iba a cumplir y un abrazo de disculpas.

Eureka era la idiota más grande del mundo, al parecer.






Souji le dedicó una mirada preocupada cuando la vio llegar con un café venti, gafas oscuras y el cabello desordenado. Y no podía culparlo: sabía que andaba muy desarreglada, todo por culpa de Madara. Había elegido el peor momento de la mañana para regresarse a su departamento antes de la conferencia de prensa, aún a pesar de su promesa idiota de no seguir complicándole la vida.

Eureka se unió al grupo de postulantes, saludando a Souji con un abrazo. Su amigo le sonrió de lado.

“Te ves terrible.”
“Gracias por la sinceridad.” Eureka suspiró, y le dio un sorbo a su café.
“¿Madara?” preguntó Souji, bajando un poco el volumen de su voz.
“…” Eureka asintió, hastiada. “Sí. Pero bueno, al menos llegué a tiempo.”
“Si quieres de ahí me cuentas todo.”
“No hay nada nuevo, realmente. Sólo que cada día aumentan mis ganas de mandarlo por un tubo.”
“Eso te escucho decir desde que te conocí.” Souji sonrió.
“No. Pero esta vez voy en serio.”
“Sí, claro.”
“¡Souji! En serio. Te tengo noticias.”
“¿Qué pasó?” Souji la observó, curioso.
“No voy a ser tu Betty.”
“¡La traición!” exclamó Souji, llevándose el dorso de la mano a la frente, una sonrisa divertida en su rostro. “¿Vas a audicionar por Sandy?”
“Creo que sí. Es hora de cambiar de rutina. Ya estoy harta de irme por los papeles secundarios.”
“Betty no era tan secundaria que digamos…” ofreció Souji, riendo.
“Cierto. Pero Sandy… bueno, cuando piensas en Grease, piensas en Danny y Sandy.”
“Nadie piensa en Betty o en Kenickie.” Souji suspiró. “Yo haré que eso cambie.”
“Buena suerte~” canturreó Eureka. “Sólo espero que Sho no se ponga celoso con la actriz de Betty.”
“Ah.” Souji pareció caer en cuenta de lo que significaba no tener a Eureka en aquel papel. De ahí, recordo que Sho se estaba acostumbrando poco a poco a lo que implicaba tener a un actor como pareja, y sonrió, enternecido. “Tranquila. No creo que se moleste por eso.”
“Aw~ ¿En serio?”
“Sí.” Souji asintió. “Bueno, ya vamos a cumplir medio año, así que tiene sentido.”
“Qué lindo~ ¡Cómo pasa el tiempo!”
“¡Sí! Ah, cierto, me olvidé de decirte—”
“¿Qué cosa?”
“Ten cuidado. Tengo un amigo que va a postular por Danny y sé que ustedes dos se van a llevar de lo peor.”
“Lo dudo, Souji. Igual, ¿cuáles son las posibilidades de que los dos obtengamos esos papeles?”
“Digo, no más.”
“Buenos días,” saludó la productora a todos los presentes, interrumpiendo varias conversaciones como la de Souji y Eureka. Los dos se giraron hacia ella para prestarle atención. “Mi nombre es Marie Kusumi, y soy la productora de este relanzamiento de “Grease”. Gracias a todos por su presencia. Vamos a proceder a realizar los calentamientos. Seguidamente, iniciaremos con la audición. Nuestro director, Alma Karma, y nuestro coreógrafo, Yuu Kanda, los guiarán con unos pasos y observaremos la destreza y habilidad de cada uno. Comprendo que hay varias caras conocidas por ahí—” mencionó, cruzando su mirada con la de Souji.
“Me olvidé que eras amigo de la productora,” comentó Eureka, por lo bajo.
“Sí.”
“Y me alegra que varios actores y actrices de renombre apliquen para la diversidad de papeles de la obra. A todos ustedes, les deseo la mejor de las suertes.” Marie le sonrió a todos.
“¡Buenos días a todos!” saludó Alma, emocionado. “Es un placer tenerlos con nosotros. Como Marie ya explicó, empezaremos con los calentamientos y la primera selección. De allí los dividiremos por papeles, donde cada uno pasará al frente a presentar la canción de su personaje junto a otro postulante. Allí se dará la segunda selección. Finalmente, los que queden tendrán entrevistas personales conmigo. ¡Les deseo la mejor de las suertes!”

Los calentamientos iniciaron sin mucho problema y, como estaba programado, se continuó con la primera selección, donde Souji y Eureka, junto al resto de postulantes, imitaron los gráciles pasos de Alma y Yuu. Los dos amigos clasificaron, y luego, partieron con rumbos distintos, Souji al grupo de los postulantes para Kenickie y Eureka al grupo de las postulantes para Sandy.

La obra contaba con mucho peso: Alma Karma era un director de renombre, y por ello, todos los postulantes tenían cierto nivel de actuación, canto y baile. Eureka se sentía un tanto intimidada por ello, pero agradecida y orgullosa de sí misma por haber pasado la primera valla.

Esperó tranquila mientras el resto de jóvenes pasó al estrado a recitar unas cuantas líneas y presentaron parte de las canciones de sus personajes. Para Danny y Sandy, Alma había propuesto que se turnaran las audiciones entre los postulantes, puesto que varios habían pensado en cantar “Summer Nights” y necesitaban a un compañero para aquel dueto, así como coros. Alma se había ofrecido a cantar los coros, pero planteaba aquel sistema de audición para observar la química entre algunos postulantes.

Un actor resaltó entre todos al pedir que le pusieran la pista de “Grease Lightnin’”, a diferencia del resto. Alma aprobó su pedido, y él, junto a varios de los postulantes, le hicieron los coros.

Eureka se vio a sí misma coreando con el resto. Sin querer, había caído en la trampa de aquel actor. Su energía y su carisma habían logrado que todos los presentes se unieran a su canto, por más de que muchos competían con él por el mismo papel.

Eureka pensó para sí misma que ese era el tipo de gente del que debía cuidarse. Madara tenía ese mismo don y habría sido una persona de temer, de no ser porque lo conocía de toda una vida.

Luego de aquella audición, el resto pasó desapercibido. Aquel actor había opacado al resto de postulantes para Danny: Eureka estaba segura de que él quedaría para el papel.

Cuando llegó su turno, Eureka corrió al escenario, hecha un manojo de nervios. No podía evitar sentirse un tanto preocupada, siendo esa la primera vez que postulaba a un papel principal. Más aún, con la presión de cumplir las expectativas que había dejado aquel “Danny”, puesto que no se veía lo suficientemente capaz de cautivar al público como para invitarlos a cantar con ella.

“Tu nombre, por favor.” Alma le sonrió desde la mesa del equipo, a unos metros del estrado. A su lado, estaba su pareja y coreógrafo, Yuu Kanda; la productora, Marie Kusumi y la directora de arte, Anemone Sollel.
“Eureka Starphase,” les dijo.
“¡Gracias por venir, Eureka!” dijo Alma, emocionado. “¿Qué vas a cantar?”
“Summer Nights.”
“Descuida. Te conseguimos un Danny—”
“Yo puedo acompañarla, si gustan,” dijo el actor carismático, y salió de la multitud para subir al escenario con ella. “No hay problema,” afirmó, con una sonrisa.
“Oh, bueno, gracias, Oikawa.”
“Alma, ¿no deberíamos permitir que otro postulante haga la parte de Zuko?” sugirió Anemone.
“¡Tranquila! Tengo un buen presentimiento de esto,” le aseguró Alma, y se volvió a girar hacia el micro. “Bueno, les haremos los coros y las intervenciones de otros personajes como en casos anteriores. Suerte, Eureka.”

La canción inició, y Eureka aprovechó la parte instrumental para agradecerle a… ¿Oikawa? Así lo habían llamado.

“Muchas gracias,” dijo ella, en voz baja.
“De nada~” Oikawa le sonrió. “No lo arruines, no más.”
“¿Perdón?”
Summer lovin, had me a blast…

Eureka no tuvo otra opción que entrar a tiempo y hacer a un lado su indignación, cantando su parte a la perfección y adoptando la actitud inocente de Sandy. Por dentro, sin embargo, quería partir en cincuenta a aquel tipo arrogante que andaba presentando el dueto con ella.

Sólo esperaba que Alma y su equipo no notaran su disgusto.






Eureka estaba segura de que aquel dueto había cavado su tumba, si bien había conseguido llegar a la etapa de entrevistas personales. Era imposible que Alma y el resto de su equipo no se percataran de sus ganas de estrangular a Oikawa, quien se le había hecho la persona más arrogante de aquella audición. En un inicio, había contemplado la posibilidad de haber escuchado mal, pero lo cierto era que luego de la canción, su colega había hecho otro comentario despectivo respecto a su performance, dándole tips como si se tratara de una verdadera novata.

Pero Eureka sabía de etiqueta básica y sólo se mordió la lengua y le sonrió de vuelta. Sintió, sin embargo, que parte de esa energía negativa se había manifestado en su entrevista con Alma, y eso la apenaba un poco.

Por ello le sorprendió recibir una llamada de Marie confirmándole que había conseguido el papel.

“¡Muchas gracias! Ah, qué emoción~”
Felicidades.
“Tengo una consulta, por cierto.”
Sí, por supuesto.
“¿Quién… quedó para el papel de Danny?”
Oh, claro. El actor que quedó como Danny fue Tooru Oikawa.

Ah.

Tenía sentido.

Qué mala suerte, realmente.
« Last Edit: June 09, 2019, 03:11:46 AM by Eureka »


Mimi Tachikawa

Re: Act 1: Overture
« Reply #82: December 31, 2018, 02:36:13 AM »
Yo tambien ando con la inspiracion y pues me uno xDD


Era un nuevo dia de trabajo en la vida de Tsubasa Kazanari, aunque el dia de hoy era un dia especial ya que era su cumpleaños numero 23, desde los 16 años Tsubasa habia ingresado al mundo de la música, era muy popular y muy querida por sus fanáticos, ya que a pesar de su complicada agenda siempre se daba tiempo para responder los mensajes de sus fanáticos por Twitter e Instagram, ademas que siempre se quedaba a firmar autógrafos hasta que terminara la larga cola de fanáticos. Solamente tenia un dia donde solo se lo dedicaba a ella y esta era el dia de su cumpleaños.
Se encontraba durmiendo en su habitacion, cuando la puerta se abrió y las cortinas de las ventanas se corrieron para que la luz del sol alumbrara aquella limpia y pulcra habitacion

Tsubasa-sama ya es hora de que despiertes…- un joven de cabellos castaños rubios amarrados en una coleta y vestia ropa de mayordomo le movia suavemente para despertarla-

Uhm??...- la joven peliazul abria los ojos lentamente- Miyauchi-san…buenos días…-

Que tengas un muy feliz cumpleaños…- le dijo con una suave sonrisa y le dio una pequeña bolsa de regalo-

Muchas gracias…siempre acordándote de mi cumpleaños…- dijo cogiendo el regalo y lo abrió, cuando vio que era un broche en forma mariposa- es muy hermoso…me lo pondré ahora mismo…-le dijo emocionada-

De nada…solo es un pequeño detalle…- le dijo mientras empezaba a llevarse las sabanas-como todos los años el dia de hoy no hay nada en la agenda, asi que puede tomarse todo el dia para hacer lo que mas quieras…-

Muchas gracias por hacer también de mi agente porque en verdad no puedo confiar en nadie mas que en ti…después de la muerte de mis padres, eres la persona mas importante en mi vida y no seria la persona que soy si no estuvieras aquí a mi lado-

No soy digno para tantas palabras de afecto Tsubasa-sama pero siempre hare lo mejor que pueda para que seas feliz haciendo lo que mas quieres…-

Y te lo agradesco mucho…- sonriéndole suavemente-y Hajime ya se levanto??-

Hajime-sama se encuentra preparando el desayuno para su querida hermana…-

Le dije que íbamos a comer los tres afuera…-suspiro pesadamente- pero como siempre le gusta hacer las cosas de esa manera…bueno después de tomar el desayuno saldremos a pasear por la ciudad deacuerdo?-

Esta bien…entonces preparare el auto y me cambiare para poder acompañarlos a los 2 sin llamar mucho la atención…-

Muchas gracias ahora si me cambiare…-

En la cocina se encontraba Hajime el hermano menor de Tsubasa que tiene 17 años, al igual que Tsubasa, Hajime era un idol aunque este pertenecia a un grupo a diferencia de su hermana que era solista, Hajime al igual que Tsubasa fue bendecido con una hermosa y angelical voz, muchas veces las agencias querían tenerlo como solista pero el joven no queria y queria seguir con sus amigos, también adoraba a Miyauchi como si fuera su padre ya que él los crio a ambos.

Tsubasa finalmente se acerco al comedor ya estaba vestida con ropa casual y una gorra de color azul con lentes oscuros para no llamar la atención

Y asi parece que fuera yo??...- dijo observando a su hermano que terminaba de servir el desayuno- buenos días querido Hajime…-

Oneechan!! Feliz cumpleaños!!! Y si te ves irreconocible…-corrio a abrazarla- feliz cumpleaños!!-

Le devolvió el abrazo afectuosamente- muchas gracias querido hermanito…- le dio un beso en la frente- te dije que íbamos a salir desde temprano-

Pero queria hacer el desayuno ya que pocas veces podemos estar juntos como familia debido a los complicados horarios que ambos tenemos, y queria prepararte algo especial por ser un dia especial…-

Muchas gracias…lo aprecio de todo corazón..tienes razón… mañana tengo que participar en una miniserie como invitada y tu comienzas tu gira con Ra*bits…- se quito la gorra y los lentes y los dejo a un lado- tengo muchos planes para hacer los tres…-

Miyauchi también apareció en escena y ya no vestia el traje de mayordomo sino vestia con ropa mas informal claro que el cabello lo tenia amarrado

Hajime-sama yo iba a servir el desayuno asi habíamos quedado-

Pero Miyauchi-san también es tu dia de descanso y como trabajas mucho por ambos al menos yo podía hacer esto…asi que me perdonas??-

Claro que lo hare…-le dijo sonriéndole-

Es verdad también es el dia de descanso de Miyauchi-san y como familia los tres tenemos que relajarnos mucho y que mejor que ir a la playa…-

Es una buena idea oneechan…entonces debere de preparar algo para comer y los trajes de baño y las toallas…-

Pero Hajime…-

Nada de peros oneechan tenemos que ahorrar y no podemos darnos el lujo de comer en la calle…-

Esta bien…-dijo con una gota en la cabeza, cuando el teléfono sono- disculpen un momento voy a contestar, se alejo del lugar y contesto- alo?

Tsubasa!! Feliz cumpleaños!!!! Espero que tengas un espacio para reunirnos y celebrar como se debe tu dia no??

Maria-san…muchas gracias por tus saludos, pero no estabas en la grabación del live-action del manga de Fruits Basket?-

Lo estoy, pero pedí que mi dia libre sea el dia de hoy para poder estar contigo en tu cumpleaños…aunque me dijieron que no, al menos tengo espacio libre para hoy en la noche ya que mañana descansaré-

Uhm…a que hora de la noche?-

Supongo que a las 8 de la noche, estare preparándote una gran sorpresa y mas te vale que vengas porque sino no te lo voy a perdonar, no te preocupes por la prensa que les pedi a la gente de mi agencia que arregle todo para dar información falsa y asi que no nos molesten en este dia especial para ti…-

Bueno esta bien ire…va a ser en tu departamento?-

Pues claro…no podemos ir a lugares que llamen la atención…-

Tienes razón…entonces nos vemos a esa hora…-

Muy bien…nos vemos a esa hora y saludos a Hajime e Ichirou-san!!...- colgó-

La peliazul suspiro pesadamente-

Quien era ¿?Maria-san??-

Si, solo queria saber si podía reunirme con ella y pues le dije que si porque ya sabes como es ella si le digo que no es capaz de secuestrarme…-

Es cierto-rio divertido- entonces iremos a la playa un momento a relajarnos y luego llegamos temprano a casa para que te alistes y puedas ir donde Maria-san…-

Pero y nuestro tiempo juntos?-

Vamos a pasar varias horas juntos asi que no hay problema oneechan es tu cumpleaños y también debes de verte con los amigos que te quieren mucho-

Por eso te quiero mucho Hajime por ser un hermanito tan lindo…- le acaricio suavemente los cabellos.
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Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #83: December 31, 2018, 12:30:38 PM »
Bienvenidas chicas, que disfruten fickeando aqui harto! <3


( 4 ; a )

Esa noche a Yoh lo arrastraron miserable hacía Ley, que es uno de los tantos pubs de moda en la ciudad. Vestido con una camiseta negra sin mangas y un jean bombilla, el bastardo brilla con elegancia atrás de los cabellos desordenados. “Chino bastardo” le oyó maldecir a Badou alguna que otra vez, más cuando acapara la sonrisa de Reika.

“¿Qué quieres para beber?” preguntó el barman al gruñón de Yoh, quien se sentó en la barra.
“Con suerte y termino una birra” dijo con una ínfima sonrisa.  Normalmente escogería un asiento bien lejos de cualquier humano con aspiraciones a iniciar una conversación con él, pero el calor del lugar lo hizo elegir un sitio bien cercano al único aire acondicionado, que para su desgracia queda detrás del mozo.
“¿Y si invito algo más fuerte y costoso?” inició la charla una mujer de treinta a treinta y cinco años, con maquillaje suficiente para preferir el calor insoportable al espantoso perfume.
“Mejor empiezo mi abstinencia total de alcohol. Dame algo sin nada, un energizante” la ignoró total.
“¿Qué crees que haces?” levantó la voz alentada por la bebida acabada en la copa de cristal.
“Señora, haga silencio. Entre sus griterios, el perfume barato que usa y los parlantes de quinta categoría de Ley me estoy muriendo” expresó cansado del trabajo, de ser arrastrado por sus amigos y de lo vivido ese día. La chica que conoció, específicamente sus grandes ojos como el cielo, lo atormentan como sombras por alguna extraña razón. 

La mujer con el autoestima por el suelo sujetó la copa de cristal y la lanzó contra la barra, el objetivo es Yoh pero lo esquivó rápido debido al acostumbramiento de tener amigos borrachines e impredecibles. 

“Aquí no se puede pelear” la seguridad de la puerta arrastró a la mujer fuera del establecimiento y Yoh respiró de alivio, viendo el lado bueno logró entretenerse por unos cinco minutos.

Volviendo al pensamiento que lo atarea, penso en helado crema del cielo y susurró “sabroso” casi sin pensarlo. <- Lo que pasa cuando los niños buenos saltan sus comidas.

En fin, ya sentado en el sitio privilegiado donde el aire fresco del aire le da, decidió sacar el celular y fijarse en facebook si algún conocido reconocía a la extraña y desquiciada niña, por que claro, ignora que de hecho Erio es ya toda una adulta no hecha ni derecha pero por ahí anda.

“Hombre, al menos te hubiera mojado o que se yo” al lado de él cogió el lugar otra señorita, aunque esta sonrió amable.
“Iwasawa, bienvenida” la saludó el cantinero, trayendo una lata grande de energizante para Yoh, junto a un vaso. “¿Quieres lo de siempre?”
“Sí, el primer grupo telonero se retrasó y bueno, tengo tiempo” la voz suave y tranquila de la mujer lo dejo a gusto. ¡Las demás mujeres con las que se topa deberían aprender de ella!
“Ser rockero ya no es rentable” sonrió detrás de la barra el sujeto. “Ahora traigo el café, Iwasawa”.

Yoh la miró de reojo, bastante intrigado por ella.

“¿Buscas a alguien?” señaló el teléfono, que se encuentra en la página de búsqueda en Facebook.
“Sí, una niña bastante excéntrica” respondió con honestidad.
“¿Eh—?” la curvatura en los labios de Iwasawa hizo que la interrumpiera antes de terminar de formar una oración.
“La chica olvidó una compra donde trabajo” apresuró en decir.
“Ya veo” contempló pensativa “¿eres Komiyama Yoh?  Si me dices alguna forma de reconocerla le diré que la buscas”.
“Mn” pensó “cabellos y ojos como el cielo, destellan y las pupilas son penetrantes, creo que si te sientes calada hasta el alma por su mirar… es ella” pronunció “¿cómo sabes mi nombre?
“Eras un poco famoso en el mundo deportivo, el básquet, creo. Intentaré estar atenta a la chica pero con esa descripción tan vaga… “
“Es que no entiendes, si la encuentras sabras que es ella porque asi es” suspiró y luego bebio de un trago el líquido en el vaso, estrellando el vidrio contra la barra “ella es notable a primeras. Te aseguro eso”.
“Ok, ok. Soy Iwasawa Masami. Trabajo de telonera en varios lugares con una banda, Girls Dead Monster, espero verte por aquí seguido” el mesero trajo el café que ordeno, con hielo y lo bebio rápido. “Nos vemos, Yoh”.

Sin despedirse apropiado, Yoh suspiro pesado. Las mujeres alrededor de él siempre son raras. Sí, definitivo.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #84: February 23, 2019, 06:49:53 PM »
La vagancia me gana, ay. uvu


                                               

Contemplar a Musashi haciendo gimnasia era una visión singular, alrededor de ellas había bastante gente sumergida en la misma actividad pero Fumiko aseguraba que su hermanita debía ser la que mejor cuerpo cargaba y más trabajado estaba, hasta el punto de parecer esculpido. Nada extraño que algunos fisgones se detuvieran para ver los movimientos que ella hacía. 
   
Lo entrenaba todos los días y con una dieta rica en hidratos –cualquier hidrato, a decir verdad, en especial arroz–, una lástima que decidiera trabajar como personal training en un club fitness y no como modelo, las agencias matarían por ella.

—Uno, dos —les decía a los niños, haciendo que girasen los tobillos—, uno dos. ¡Venga, que terminaran como Fumi!

La mirada asesina desde los cristalinos dorados de Fumiko hizo que estornudara. Ya era primavera, lejos había quedado ese brumoso invierno en Norteamérica pero, como idiota, lo seguía reviviendo noche tras noche, hasta que el amanecer invadía la ventana de la sala. Suspiró y buscó una banca cercana a su familia y dejó caer su humanidad en ella, junto con los bolsos de las dos y la mochila de los gemelos.

Tenía bastante trabajo que hacer y sacó la portátil. Su labor consistía en enseñar a “delincuentes” sobre historia y cultura en general; que fueran gente problemática no los hacía estúpidos y, si bien a Eastwood se iba a ser famosos, ella se ocupaba que ninguno de sus alumnos respondiera como modelos antes preguntas sencillas o en las que solo se necesitaba tener dos dedos de frente.

―¿Por qué no te nos unes, Fumi? ―a los gritos le preguntó y agitando los brazos para llamar la atención―, ¿cierto~?
―¡Ven mamá! ―la llamó la niña, Okuni.
―¡¡Tú puedes, okachan!! ―sonrió el menor, Baren.

Fumiko sujetó la portátil con fuerza, no la iba a soltar ni aunque su vida dependiera de ello. Debían dar gracias por haber arrastrado su trasero hasta la naturaleza del parque. Levantó la mirada hacia los niños, que seguían moviendo sus pequeños cuerpecitos; los hermanos fueron bautizados como Okuni y Baren Miyamoto, normalmente los dos parecían ser una extensión del otro. Completaban la frase del contrario o ambos tenían esa “extraña conexión”, una que sólo los gemelos podían entender. Aunque Okuni se mofaba por ser mayor que Baren, alegando que esos cinco minutos en que estuvo sola la hacían mejor que él y más fuerte.

.―¡Bien, bien! ¿Por dónde continuaremos, mocosos~? ―con una mueca de oreja a oreja, comenzó a sacudir sus piernas rápidamente en el mismo sitio. La calza le quedaba tan bien y la hacía lucir unos muslos perfectamente delineados que incluso creyó ver a otro tanto de observadores tras de Musashi―. ¿Qué tal si empezamos a estirar los músculos? De ver a onee chan trabajando con la portátil ya se entumece mi trasero, hehe. ~


Musashi pasó ambos brazos atrás de la espalda y empezó a girar el cuello de un lado hacia el otro, los niños la seguían hasta donde eran capaces. El cuerpo esbelto y curvilíneo de su hermana se calzaba perfecto en el ajustado uniforme, no era de extrañar que sus clases en el fitness club fuera de lo más popular. Bastaba con ver el cuerpo esculpido de ella para notar que sus rutinas de entrenamiento daban estupendos resultados. 

―Tenka necesita camareros extras este fin de semana ―declamó, dejando de teclear―, la paga será escasa pero dijo que podríamos comer lo que sobrara y los niños se pueden quedar con Chuu chan. ¿Qué opinas?
―¡¿Comida gratis?! ―exclamó casi indignada por la pregunta―. ¿A qué hora? Creo que puedo sacar tiempo libre si trabajo horas extras en el club. Umh, quiero mucho arroz. ~~

Si la debilidad de Fumiko eran sus hijos, la de Musashi, sin duda, era la comida; cualquier alimento que se viera comestible pasaba directo a su garganta, sin importar el sabor. 


Cuando Musashi comenzó a trotar por pequeños tramos y a caminar otro tanto, ya ella estaba perdida en sus pensamientos; los niños la imitaban sonrientes, les encantaba estar con la tía y a ella probablemente también con sus sobrinos.


La brisa suave del mediodía viajaba acompañada por una meliflua voz, la nostalgia la envolvió junto a los instrumentos que se perdían entre la tumultuosa ciudad de Eastwood. Ella no tenía nada particular que extrañar de su antigua vida y tampoco motivos para arrepentirse, sus hijos eran los seres más encantadores que haya podido conocer y estaba agradecida por ello.

Quizás lo que más melancolía le traía era el balcón de su antiguo departamento, allí la vista era privilegiada. Le habían rentado un mono ambiente en Los Ángeles, en Santa Mónica, aunque solía disfrutar de viajar por diferentes zonas y vivía con el sueldo de una simple camarera. Llevaba una vida bastante agitada, donde dormía solo por pequeños lapsos o a veces pasaba de largo. 

―¿Qué será de él? ―pronunció a susurros, sorprendida por lo que acaba de decir. Días como aquellos, demasiado tranquilos, terminaba por recordar al padre de los gemelos; levantó la vista hacia ellos, procurando que siguieran demasiado concentrados en Musashi como para oírla.

Lo recordaba porque gracias a él concibió a sus pequeños y no lo odiaba, en lo más mínimo, había sido su decisión seguir adelante con el embarazo, tenerlos y protegerlos; Belurum jamás se enteraría que ya poseía descendencia en el mundo. Las últimas noticias que escuchó sobre el famoso rockero eran sobre la disolución de la banda y los típicos problemas de la farándula, aunque él se mantenía bastante alejado de esos asuntos.

¿Qué tipo de relación habían tenido ellos dos? No estaba segura, en lo más mínimo. No habían sido amigos y tampoco tenían cosas en común pero poseían esa magnetismo que sucedía entre uno de un millón. Extraño. Extraño como él y como todo lo que los envolvió por ese año y medio.


―¡Ahhh, la hora! ―de un salto se incorporó, cerrando la portátil de golpe―. Musashi, debo ir a trabajar… ¡Ah! Es muy tarde.




                           

Plantada en el umbral de Húngaro Ganessa, donde trabaja, suspiró pesadamente y trató de que un hoyuelo afable apareciera en la piel perlada por el sudor del sol del mediodía. Llegar hasta ahí había sido un suplicio, más cargando el bolso maternal de oferton; Fumi recordó como en Norteamérica usaba uno de Prada o Vuitton, conseguido en un Outlet, hasta rememoraba el Gucci que ganó con sudor y luego tuvo que dejar ir. Comparando con una vieja “bolsa” gigantesca de azul marino –apodada la ballena–,  antiguo y pasado de moda, hasta el de una tienda china poseía más glamour.

—¡E-ah! —gritó espantada, al sentir como una cosa peluda pasaba por entre sus zapatillas y, al mismo tiempo, caía a la alfombra roja del recibidor, junto a sus cosas que se desperdigan por todo el sitio.

La cosa peluda regresó sobre sus pasos y la miró triunfal desde arriba, sujetado entre brazos por un chico joven y de baja estatura, que incluso ella con uno sesenta lo pasaba.

—Heya, Teacher! —dijo él y una sonrisa afable se apoderó del rostro del jovencito. Tras sus tupidas pestañas, casi traslúcidas, como buen americano, daban paso a unas pupilas tan azules como el mismo cielo—. ¿Qué hace ahí? ¿Está descansando desde tan temprano, teacher? —su voz apresurada la mareó y Billy dejó al gato libre.

El animal continuó con una expresión de burla y se alejó a paso rítmico y con la cola peluda recta. Fumi maldijo entre dientes, rogando porque la notebook estuviera a salvo y nada delicado saltase a la vista del mundo.

—Oh, William —habló al percatarse de una mano tendida y lista para ayudarla. Normalmente el pequeño “vaquero” era fácil de distinguir entre una multitud pero venía sumida en sus asuntos—,  gracias —le dedicó un pequeño gesto de agradecimiento con los labios y acepto la ayuda.
—¿Ya la molestas desde temprano, Thunder? —otra voz se incorporó al ambiente y comenzó a recoger las cosas del piso—. No parece que esté dañado —observó con detenimiento el aparato blanco, adornado por calcomanías de sus hijos.

Fumiko dejó escapar aire de alivio entre su boca y le agradeció a Billy la amabilidad, para después centrarse en el recién llegado. Los dos eran alumnos de la clase de historia.

—¿Ehh?  Ayudaba a la profesora, Greeny —manteniendo una divertida expresión, acompañó a Robín en la tarea de levantar los objetos—… teacher, ¿tiene hijos? —preguntó mostrando un libro pocket, de tapa blanda—. Ah-ha ¿Qué es eso de “educar a tus hijos para dummies”? —la risilla incontrolable del rubio hizo que las mejillas de ella se tornarán de un rojo furioso, ese era de esos días que debió decir que se encontraba enferma.

—Si tengo —de un tirón le quitó el libro, después buscó la portátil y las demás cosas, arrojándolas en la ballena. Allí traía tantas cosas: bolígrafos, cartera, celular, gloss labial y un largo etcétera, que el bolso a menudo estaba a punto de reventar—. ¿Algún problema?
—Creo que hablaste de más —le remarco con un fugaz suspiro el otro hombre—, debe ser un tema delicado para Fumi.
—¿En serio? —atónito la miró, haciendo que sus ojos se encontraran por escasos minutos—. ¡Profe, profe, profesora! ¿Es cierto eso?
—Sí, tanto como el que si llegan tarde, los reprobare —la boca de ella se hizo una fina línea recta y frunció el ceño—. No inventen cosas, ¡mis hijos son ADORABLES! Baren tiene unos preciosos ojos rasgados y Okuni un cutis perfecto acompañado por unos labios gruesos… ¡SON TAN PERO TAAAN BELLOS! 
 
Un sudor imaginario corrió por la frente de ambos jóvenes, habían entrado en un tema de conversación bastante delicado y cansino como para mantener la atención centrada en la profesora. Robin golpeó la cabeza con la zurda y Billy mantuvo la sonrisa divertida en los labios. Estaban atrapados.

—¡Mi hija es como una comediante, quizás practique kabuki en el futuro y mi hijo estoy segura que será un don Juan!
—¿Cómo el padre?
—No…  —giró el cuerpo cien grados para encontrarse con la interferencia del parloteo sobre lo orgullosa que está de sus gemelos— May…
—Fumi, como amiga, mueve el trasero de elefante —suspiró, entrando por el recibidor.
—Querida, Fumi tuvo gemelos —otra mujer más se abalanzó a la entrada de Ganessa—, a ti te hace falta sexo inmediato con Abel.

May enseñaba modelaje en el lugar y hacía relucir su rubro con un andar despampanante, tanto que los tacones aguja casi eran como una extensión del alma.  Tomó la larga melena rosada y la arrojó hacia atrás, cual villana popular de una película, sin mostrar consideración por la mujer de atrás.

—Uh, ¿qué intentas? —gruñó Harbin, bajando unos centímetros sus gafas y dejando a la vista un ceño fruncido y amenazador—. ¿Quieres que te golpee?   

Las dos mujeres desprendían un aura fantástica, incluso se llegaba a ver chispas de confrontación saliendo de ambas y los tres espectadores las observaban calladas y con los ojos abiertos como platos. En una competencia de belleza, Harbin ganaría, por supuesto, pero no lo tendría fácil contra May. Seguro.

—Chicas —tímidamente susurró Fumiko—, es hora…
—¡¡Fumiiii!! —gritó entusiasmada Harbin, una vez que volvió a centrar en las demás personas y de un salto la abrazó. Las dos se habían vuelto mejores amigas desde hace años y compartían absolutamente todo―. Tengo mi garganta seca…

La clase de Fumi no era tan concurrida como las demás y, más que nada, asistían por orden de alguna agencia u otros asuntos, rara vez llegaba alguien por hobbie, aunque ayudaba a confeccionar discursos como trabajo extra y a veces le pedían su opinión para el desarrollo de canciones.

―Bien, sentados todos ―dijo, ubicando sus cosas en el escritorio para profesores y miró fijamente al grupo de locos en el aula.
El aire acondicionado andaba al máximo pero los idiotas tenían abiertas las ventanas y eso hacía que el calor fuera insufrible. Suspiró. La clase estaba casi completa; diez de veinte y dos no parecía un mal número y comenzó a tomar lista.

―¿En dónde nos quedamos? ―colocó los brazos como jarros y viró a cada uno de los que asistieron a ese día.
―Fumi chan siempre termina hablando de brujas ―pronunció una mujer desde el fondo.
―O la medianidad ―agregó otro, ubicado en una de las puntas más alejadas de ella.
―¡Son temas de interés general! ¡¡¡Ustedes porque son pendejos idiotas!!! ―agitó los brazos, ofendida por las palabras―. Estudie años para enseñarle a una parvada de… ¡AGH! Harán un informe de por qué deben saber sobre historia y no se vale “me obligan”.

Las clases finalizaron a las seis y media de la tarde, cuando aún el sol brillaba fuerte sobre las cabezas de los transeúntes y las luces de neón de la ciudad recién empezaban a iluminar alguna que otra sombra.  Harbin se quedó esperando a Fumi en el recibidor, junto a una mesita alta donde apoyaban dos tazas de café.

―¡Besty, cariño! ―le gritó para atraer su atención y hacer que se dirigiera hacia ese lugar.
―¿Café? Nunca me habías recibido tan bien ―secó lágrimas imaginarias de la mejilla y la observó con detenimiento. Brillaba la condenada, incluso el carmín del sol sobre su nívea piel le daba un toque de hada en cuentos de princesas y caballeros. Quizás sus estudiantes tenían razón y ella solo sabía de épocas antiguas.
―Fuu, venga, es por el batido de hoy ―apoyo esos labios con gloss traslucido sobre el borde de la taza y bebió un sorbo―. ¿Vas a ir con Tenka?
―Lo acepto ―arqueó una ceja y soltó el bolso suavemente en el suelo―. Este fin de semana tiene reservado el lugar para una fiesta, me dijo de ser camarera. ¿Por qué?
―Nada, nada ―la sonrisa de ella se amplió ―. Me sorprende que nunca hayas tenido una cita con él.

Ante esas palabras Fumiko soltó una gran risotada. ¿Cita con el mayor de los nube? ¡Nunca!, los dos se llevaban bien desde que se conocieron pero no lo veía de esa forma y tampoco pensaba en salir con ningún hombre, sus hijos estaban por encima de todo.

―Dudo que Tenka quiera cita con alguien que usa pantalones de chándal y una coleta alta ―trato de buscar excusas para convencer a su mejor amiga de que eso era una verdadera locura―, en fin, ¿qué tal vas tú?
―Hill no deja de molestarme ―suspiró―, estoy segura que estará esperando afuera para coquetear.
―Alguien debe enseñarle las reglas de “un polvo nada más” ―cogió entre sus manos el café y bebió un poco―. Me preocupa que sea un acosador tan lamentable.
―Dudo que intente hacer algo pero… ―volvió a exhalar aire―, tengo a mi bebé esperando afuera. ¿Te llevo?
―Tienes que pagarle a Kyobro y quiero comprar las cosas para la cena, estoy segura que a Musashi se le olvidó. ¿Te importa? 
―¡Nop! Vamos y después al Starbucks, tenemos que ponernos al día de ciertos asuntos y debo preguntarte por  ’’’’ese tipo’’’’. ~ ―la modulación usada por Harbin le indicó que estaba en serios problemas y ese tipo era Belurum… ¿qué se traía en manos la colorada?, se preguntó y dejó escapar aire.
« Last Edit: March 06, 2019, 01:23:09 AM by Miyu »


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Apple

Re: Act 1: Overture
« Reply #85: February 27, 2019, 11:00:05 PM »
Tengo que editar y hacer topes omg ;_;

Despertó aturdida, algo ya de costumbre. Tardó unos minutos en recordar donde se encontraba y con torpeza se levantó de la cama para asomarse por la ventana. Estaba en la habitación de huéspedes del apartamento de Sakuya y afuera las luces de la ciudad todavía alumbraban y apenas se veían unos autos por la calle.

La ansiedad que usualmente la acompañaba por las madrugadas estaba ausente. Nunca se acostumbró a dormir en hoteles y hasta el momento no tenía su propia residencia permanente. Se la pasaba de un lado a otro y el departamento de Sakuya era lo más cercano a un hogar que tenía en Eastwood.

Revisó su teléfono, eran las 4:28 a.m. Tenía varios mensajes, eso no era sorpresa, pero el único que le interesó fue el de Tasuku Kurosaki invitándola a tomar un trago por la tarde. No le pareció rara la hora, Tatsu usualmente se levantaba después de las 12 después de pasar la mayoría de sus noches ocupado con su guitarra.  Sheryl no dudó en aceptar la invitación, Kurosaki le agradaba bastante y supuso que el guitarrista estaba inquieto ante la situación de Sakuya.
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No era raro encontrar celebridades en los bares de Eastwood. Era una de las capitales del entretenimiento y los famosos, como cualquier mortal, necesitan un buen daiquiri de vez en cuando.

El Bling Ring era un bar sencillo pero querido entre los rockstars y otros VIP. Cuando Sheryl entró los aullidos del dios dorado conocido como Robert Plant salían de la rocola. Con el vestidito rojo de satín que llevaba llamo la atención de un par de conocidos y otros desconocidos. Saludo de lejos a los que conocía y se dirigió a la mesa de siempre.  La misma mesa donde su padre solía sentarse con su banda y donde los integrantes de DeVils se solían sentar ahora.

Ahí estaba Tesuku Kurosaki, con lentes oscuros y su típica chaqueta de cuero, tan sensual y peligroso. Sheryl no negaba que se sentía atraída por él, pero había una regla implícita en el mundo de la música donde no salías con la hermana de uno de tus compañeros de banda.

-¿Sakuya te dejó salir de la casa así?- preguntó Tesuku con un cigarrillo entre los labios.

-¿Qué? ¿No te gusta?

Tesuku solo gruñó. Que Sheryl coqueteara con él lo ponía en una situación muy incómoda.

-¿Quieres tomar algo?

-Una copa de rosé estaría bien.

-No sé si tienen esas cosas de princesas por aquí- gruñó Tesuku antes de llamar al bartender -¡hey! Una copa de rosé y  otra pinta de Guinness por aquí.

Cuando llegaron sus bebidas ambos bebieron en silencio. Tetsu parecía en su ambiente con su cerveza oscura en la mano y escuchando la energética melodía de Crazy Train de Ozzy Osborne. Para Sheryl esta reunión era casi como traicionar a Sakuya, pero sabía que Tatsu dejo ir su oportunidad de volverse solista y sintió que le debía  una explicación por lo menos.

-¿Quieres hablar de lo Sakuya?

-Mjm- el rubio encendió un cigarrillo –es cargante que no sea sincero con nosotros.

-Yo creo que toda la situación es injusta para los cuatro- Sheryl empezó a juguetear con la caja de cigarros de Tetsu –Sakuya los quiere mucho y disfruta mucho tocar con ustedes pero bueno… conoció a alguien y quiere casarse.

Tesuku Kurosaki nunca trato tanto de mantener su “cool” hasta ese momento. Alzo una ceja y vio a Sheryl fijamente a través de sus lentes oscuros. Espero un momento en silencio esperando a que la rubia rompiera en una carcajada confesándole que todo era una broma. Secretamente Tatsu mantenía la teoría de que Sakuya tenía alguna enfermedad terminal, a lo Freddie Mercury, y que deseaba alejarse del mundo del espectáculo para que sus fans no presenciaran su caída. Pero nunca imagino que Sakuya quisiera casarse.

-Es la nueva compositora de la banda…- continuó Sheryl –tienen como 8 meses viéndose de esa manera.

-Así que… esa chica. Nunca me lo hubiera imaginado. Vaya líder, nos deja por una mujer y encima tiene la audacia de ocultárnoslo.

-Ya sabes cómo son las cosas… ella es tímida a morir.  Y conociendo a las fans de Sakuya, la destrozarían en mil pedazos. El solo quiere protegerla a ella y a ustedes.

Tesuku aun procesaba todas esas palabras. ¿Resentía a Sakuya por querer casarse? Definitivamente no. Lo que le dolía era que Sakuya no se lo hubiera contado a él personalmente. Sin querer apretó el vaso con la cerveza oscura hasta que sus nodillos se volvieron blancos. Solo la cálida sensación de la mano de Sheryl sobre la suya lo sacó de ese trance.

-¿Crees que por lo menos nos invite a su fiesta de compromiso?- bromeó al final. Era raro en él, pero en ese momento era lo único que pudo hacer.

-Pues claro, yo misma estoy organizando una pequeña recepción.

-Creo que me harán falta un par de pintas para poder entender bien todo- admitió el.

-¿Quieres que te acompañe a tu apartamento hoy?

Bajo otras condiciones Tesuku hubiera rechazado la pecaminosa preposición de la rubia. Pero esa noche no pudo resistirse. Por supuesto, su intención no era la de vengarse de Sakuya acostándose con su hermana pero…

-Sakuya no puede saberlo.

-Por supuesto que no- aseguró ella guiñándole el ojo de manera coqueta –Nunca lo sabrá.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #86: March 23, 2019, 11:27:44 PM »
Olvidé mi cuenta en imgur... :>
Edito para los iconos, es ahora o nunca. (?


           SONGLIST:
First World Problems ― Failure Anthem
If It Makes You Happy ―  Sheryl Crow
Snow ― Red Hot Chili Peppers
Rain will fall ―  I Mother Earth
Soltero hasta la tumba ― El Reja
Soul to Squeeze ― Red Hot Chili Peppers


       

Ya en el vestuario se deshizo de la coleta alta que estaba pegada a la coronilla y dejó que la melena rosada cayera como cascada por la espalda. Estaba hipercansada, casi aporreada por un conjunto de matones, muerta; hoy tuvo que dar clases a un grupo avanzado y se dedicó a los glúteos y caderas. Todos querían más ejercicios, rutinas y baile… ¡ella ni sabe bailar! Le pagan por hacerlos sudar hasta la gota gorda, no para divertirlos o pasar vergüenza.

—¿Estas bien?  Te ves agotada —al entrar una de sus compañeras la golpeó en el hombro para darle ánimos, la tranquila aura que trasmitía la mujer logró calmarla un instante.
—Apaleada —corrigió suspirando e intentó poner un buen semblante. La respiración aún la traía agitada—. ¿Qué tal tú, Scatty?
—He estado mejor —le respondió—. Prefiero los hombres a las mujeres. Alguna que otra modelo acaba por desmayarse y vaya que si es un fastidio.
—¡Los ancianos son mejores! —protestó ella—, tiene muchos anécdotas divertidos, hehe. ~
—Voy por una ducha, ¿vienes? —Scáthach tomó de la taquilla una toalla y se fue a la parte posterior de vestuarios, seguida de cerca por Musashi.

Dentro de los baños salía Shou. La piel de ella aún se mostraba mojada por la lluvia de la regadera y desprendía el suave aroma a jabón. Musashi la observó de reojo mientras ambas llegaban a la misma altura, las dos mujeres optaron por inclinar la cabeza como muestra de respeto. Cosa de japoneses.

—Ella es muy callada —susurró al sentir la puerta cerrarse—. ¡Ahhh~! ¡Estoy molida! —se abalanzó sobre la primera ducha libre y de un tirón arrancó sus ropas transpiradas y las colgó en la parte de afuera.

Aún quedaba por delante una pesada noche: cuidaría de los gemelos mientras Fumiko regresaba a casa, después saldría a trotar, más tarde buscaría a Inori  y hablaría con sus padres y hermano mayor. De solo pensar en todas las actividades que le faltaban terminó mareada y con ganas de no salir nunca de allí. Ella siempre había sido la más perezosa, excepto para los deportes.

—¿Vienes a beber? —preguntó la compañera.
—¡SAKE! —negó con la cabeza, haciendo un lío con la melena pesada a causa del agua—. Tengo muchas cosas que hacer y quiero pedir un día libre a Golden san.
—Espero que tengas suerte —le sonrió fugaz y salió fuera del lugar.

Musashi debía poner la mejor cara de perrito mojado con un combo de pucheros para obtener ese sábado libre y sin trabajar hasta el hartazgo.



Habin inspeccionaba sus uñas con gesto de hastío absoluto y Fumiko intentaba leer la atmósfera del momento, algo en lo que falló monumentalmente. Hill las había seguido y, peor, decidió entrar al Starbucks con ellas… misma mesa, pegado a la colorada despampanante y emanando un aura de “seré tu novio muy pronto, wink, wink”. Mierda.

—Entonces —masculló suavemente Fumi, pretendiendo romper la escena—, ¿qué querías hablar conmigo? 
—Es obvio que con este idiota presente no te diré nada —cruzó de brazos y resopló visiblemente molesta—. Trae algo, ¿o es que eres pobre?
—No, no —como autómata se levantó del asiento y fue directo al mostrador y sin escuchar el pedido de ambas chicas—, voy enseguida.

Las pupilas naranjas de Habin siguieron el recorrido del joven; se arrepentía totalmente de haber pasado una noche con él, lo veía lindo y todo pero el que la estuviera espiando y siguiendo ya era cosa seria. Por otro lado el local se encontraba a medias lleno, con adultos prestando más atención a las portátiles que a ella y, por si fuera poco, no conocía a los trabajadores de ese turno. En el peor de los casos, nadie se metería en los conflictos de ella con el acosador. 

—Hay rumores de que él vendrá —cortó el silencio entre ambas—. ¿Le dirás sobre los gemelos?

La otra chica entorno los ojos, el solo pensar en tener cerca al cabrón ceniza le provocaba cierto repelús en la espina dorsal.

—¿Por qué vendría aquí? —pensó en una posible respuesta. El sujeto nunca mostró interés en Eastwood, tampoco compartir escenario con novatos o pasar tiempo extra con fans. Arqueó una ceja antes de inquirir—: es imposible. Impensable… Tú, ¿qué traes?
—Información —encogió de hombros—, of course! Básicamente un amigo recordó que yo estaba algo interesada en él y no dudo en pasarme la exclusiva. Es un rumor casi confirmado. Mi fuente es confiable. 

Otro mutismo se apoderó del momento y la canción “First World Problems” de Failure Anthem comenzó a sonar de fondo. Le encantaba el sonido estrepitoso de la batería y como la guitarra principal enloquecía por momentos y se dejó atrapar por la melodía; comenzó a marcar el compás de la canción con los pies bajo la mesa y a menear suavemente la cabeza. 

—Pensé que te iba más algo de Dimmu Borgir o RHCP… —su mejor amiga la miró extrañada sin comprender por qué “festejaba” con la voz tan común de un hombre.
—Hablando de eso, mi hermano vendrá —comentó casual, sin detener los movimientos del pequeño concierto—. Quiero presentarte a Eiji, estoy segura que podrás sacarlo de sus casillas —terminó por hecha una gran carcajadas, justo a tiempo para que Hill no oyera la conversación que intentaban mantener.
—¿De qué hablan?  —dejó la bandeja en la mesa y las observó antes de tomar asiento al lado de Habin y el sonido de la bandeja contra la mesa de madera instaló entre ambas chicas un sentimiento de rigidez.   
—… —Habin lo ignoró por completo. Poseía bastante interés en la banda Shibari, reconociendo que en sus canciones se mostraban alegres y desinhibidos, disfrutando a tope de lo que hacían—. ¿De qué género son?
—Pues, a veces es pesado y otros más de los noventas… están influenciados por varios grupos y así. Aunque creo que a Yuma le va más Oasis y Eiji es “only Jimi Hendrix”.

La sonrisa divertida de Habin no fue disimulada ni por un instante,  a ella le gustaba la movida del rock ‘n’ roll, Pretty Reckless y eso, pero nada como el mundo de Fumiko, que, desde niña, giraba en torno a eso. Incluso la hermana más chica se estaba promocionando como una cantante novata.

—¿Tienes hermanos, Fumiko? —le pregunto sirviendo el Cherry Mocha Frappuccino a ella y un Ultra Caramel a Habin. Él se quedó con un simple té y tendió unas Bagel de queso a las damas.
—Que mal gusto —le quitó uno la pelirroja y lo llevó a sus labios—. Tiene hermanos e hijos —lo dijo en un tono molesto, toleraba que la molestara a ella pero no dejaría que hiciera lo mismo con Fumi.
—Oh, no parece —continuó con un hoyuelo en el rostro—. ¿Y tú, Habin?
—Obvio que no lo parece —remarcó con pocas pulgas—. No.

Fumiko se dedicó a observar el momento de tensión entre ambos.

—Hablando de eso, dame  tu móvil —le quitó a su amiga el que tenía tendido sobre la mesa—. Le enviaré un mensaje a Tenka para que dejes de ser cabezota.

La dueña del móvil comenzó a inhalar y exhalar aire, nerviosa por lo que hacía su mejor amiga. La otra desbloqueo el teléfono con tanta habilidad que en dos minutos se lo regresó para que viera el mensaje que envió al mayor de los nubes:

Fumiko:
Guapo, ¿te apetece ir por unas bebidas?

—¡Yo ni bebo! —dijo quejumbrosa y roja como tomate—. ¡¿Qué es eso de guapo?! Ahh —suspiró y dejó caer el cuerpo sobre la mesa.

Tenka:
Tenka lo olvidó en el local y acaba de salir. Habin: tienes que poner “tú y yo. Solos” o creerá que es una salida familiar. ¡Ánimo, Fuu!  ¡Te apoyo!

Un Dios le sonrió.

Fumiko:
¡BORRA EL MENSAJE, SHIRASU SAN! TE LO SUPLICO… ¡APIADATE DE MI EXISTENCIA MISERABLE!

Tenka:
¿Eh? Eso sería aburrido~ y ahí llega... ¡Manda el “tú y yo, solos”!

Las dos chicas intuyeron que Shirasu habría borrado los mensajes de arriba y solo estaría el de la cita. De un tirón le arrancó una vez más el aparato a la dueña y le mandó la sugerencia de ser específica sobre la salida. 

Fumiko:
Tú y yo. Solos.

Tenka tardó en contestar y los minutos se hicieron horas, aparte de que las dos pestañas marcaban azul. Lo había visto, seguro.

Tenka:
...
Que extraño.
¿Hasta ahora lo propones?  Este joven sexy tiene las mil y una pretendientes pero, por ti, acepto. Puedes sentirte honrada.

Habin teclado tan rápidamente que Fumiko no la pudo seguir con la vista, hasta que le devolvió el aparato.

Fumiko:
Cambie de opinión, madura. Besos en tu qlito y adiós.

—¡¿Lo bloqueaste?! —alzó la mirada indignadísima por lo último—. Teníamos una propuesta laboral este sábado y que traía consigo comida gratis… ¿ahora?

Ni más terminó de decir eso que el celular comenzó a pitar. El identificador de llamadas reconoció el nombre del nube y Fumiko tragó saliva pesadamente, observando atónita a Habin, quien se encontraba bebiendo plácidamente su frappu de caramelo.

—Te odio —le susurro y se levantó para salir a contestar afuera, sentía como el estómago se le hacía un nudo—. ¿Diga? ¿Quién e–?
—¡QUÉ DESCORTÉS DE TU PARTE! —del otro lado del tubo la voz encolerizada del nube llegaba furiosa a los oídos de ella—. ¿Qué es eso de salir? Acepto.

¿Acaso el mundo se había vuelto loco?  ¿Desde cuándo el nube era tan receptivo? Seguro que algo tenía que ver Shirasu en todo el lío. Confabularon contra ella, sí.

—¿Y? —la voz cortante de él estallaba en su aturdida cabeza.
—… —hizo una serie de respiros rápidos para aliviarse—. ¿Qué cita?
—A esa que me propusiste, Fumi, “guapa”.
—¡Esa! Hombre, vamos, reconsiderando mi propuesta, ninguno tiene tiempo y tengo a los gemelos.
—No me importa. Este sábado, después que se acabe la reunión del restaurante. Tú y yo nos vamos a beber. Solos y sin peros.
—¡Ah!  Nos vemos luego Ten-nii, estamos con el acosador de Habin y ella acaba de salir molesta del local. Después hablamos.
—¡Desbloquéame!

Escuchó que le recrimina a pero, más importante, la pelirroja salía a paso pesado de dentro del Starbucks y el sujeto la perseguía de cerca con un smartphone. La escena le resultó cómica, eso si no fuera porque Hill se estaba tomando muy seriamente el papel de imbécil acosador.

—Hey, ¿qué pasó? —le preguntó una vez la vio ya en la acera y la puerta se cerraba atrás de ella.
—Ese tipo, ¡agh! —apretó la mandíbula y la sujetó de la mano que no traía el celular. Se quería ir corriendo del lugar y por eso la arrastró hasta el coche. En dos minutos ya se encontraban en las calles de Eastwood con la canción “If it makes you happy” de Sheryl Crow sonando a tope en los parlantes del vehículo.

Las dos mujeres comenzaron a corear el tema, muy alto y desafinando.

La ciudad se encontraba atestada de gente y autos, incluso Habin chasqueaba la lengua por la situación; a veces decía que era peor que transitar en hora pico por el Gran Manzana y que, raras veces, le gustaría tomar el subte.

—¿Crees que nos encontremos? —arqueó una ceja su acompañante, mirando los escaparates de la tiendas. Todo relucía a fama y gloria.
—Puede que sí. No lo sé, cari —aseguró la otra, fijando la vista en frente. Un accidente sobre su bebé era lo último que quería—. ¿Y?

Otra canción comenzó a sonar por los esteros del vehículo de Habin. La piel se fue a gallina y oleadas de sentimientos la impregnaron; la euforia por la voz del vocalista era como una droga que corría por las venas de la japonesa. El clímax llegó y los labios sonrosados por un tenue gloss se encresparon… todas las emociones que poseía deseaban salir en ese preciso momento… Su mejor amiga la observó unos instantes, sin atreverse a romper el silencio de la situación y subió el volumen al máximo.

“—The more I see the less I know
The more I like to let it go... hey oh

Deep beneath the cover of another perfect wonder
Where it's so white as snow
Privately divided by a world so undecided
And there's nowhere to go
Deep beneath the cover of another perfect wonder
Where it's so white as snow
Running through a field where all my tracks will
Be concealed and there is nowhere to go

—I said hey oh... tell my love now”


La melodía tan suave, el ritmo tan armonioso y poderoso, tan agresivo y equilibrado, la hizo vibrar. Literalmente de cada uno de sus poros salía la voz de Anthony Kiedis.

—Si empiezas a llorar, ¡te bajo de una patada! —le sonrió para sacarla de aquel mundo lejano y solitario en que se encontraba su mejor amiga.
—Disculpa —le devolvió el gesto—. ¿Qué decías?
—Nada. Parece que los RHCP te van profundo —comentó aún con la vista al frente.

Fumiko bajó la mirada hacia sus rodillas. Cierto, ese grupo había sido su favorito desde siempre y sus canciones siempre terminaban por sacarle algún sentimiento. Sobretodo Snow.

Resopló.

—Me recuerda a mi adolescencia. Ya sabes —terminó diciendo sin muchos ánimos de continuar la conversación―, chica solitaria que únicamente tiene a la música para subsistir. 
—Bien, bien, vamos a poner algo menos depresivo.

Esta vez se reproducía “Rain will fall” de I Mother Earth.

—Pensé que buscarías algo de Rihanna o que se yo.
—Nop, que si debemos viajar por hora y media… ¡con ese pop te mueres!  —comenzó a reírse.
—Espera… ¡esta creo que va con nuestra situación!  —buscó en YouTube un tema en especial y le dio play.

“Me quedo así soltero hasta la tumba
Toda la noche meta joda, meta cumbia”


Y las dos volvieron a cantar a dueto aquella letra.

—¿Qué pasó con Hill? —pudo articular, después de verla molesta y saliendo del lugar así, sin terminar las bebidas, algo sucedía o el café se habría venido con ella.
—El muy bastardo insistía en hablar de esa noche. Faltaba que se me declarara y después propusiera matrimonio. Idiota. No vuelvo a acostarme más con alguien que es menor a mí —ceñuda miró a la otra—. ¿Y Tenka? —no quería seguir arruinando el día con pensamiento sobre su acosador.
—Parece que no perdimos el trabajo —suspiró aliviada— pero dijo de tener una cita para beber… Tenka no es así.
—Definitivo. ¿Qué le pico?  —seguía conduciendo con bastante cuidado, fijando en que ningún taxista se acercara demasiado a las chapas del carro—. ¿Tienes ropa? Que tienes razón, con chándal no sales de tu casa el sábado.
—Tengo algunos viejos vestidos… uh, dudo que me entren —pensó en la ropa de Musashi y nada de ese armario deportivo le iba, tampoco el de Habin—. Usaré un tejano y una blusa…
—Falta la converse y eres toda una mojigata. Tienes hijos, no esposo —le recriminó justo mientras llegaban al departamento de las Miyamoto.

Detuvo el motor y con un botón abrió el portaequipaje.

—Nos vemos, cari —le dedicó un beso en el aire y su acompañante descendió—, pero no te salvas mañana.
—Sí, jefa —hizo un saludo militar y fue a buscar las compras del día en la parte de atrás del Convertible.

Un día agotador, más de lo usual. Esta vez no iba a conseguir chutear la bola y distraer a Habin, más cuando la cita se aproximaba estrepitosamente. ¿Por qué el nube había aceptado la cita? Algo tenía que ver Shirasu o quizás solo saldrían como buenos amigos. Respiró hondo y, con cuatro bolsas en las manos, comenzó a ir en dirección del departamento. La cena era más importante.

—Mami —corrieron a recibirla los gemelos, ambos traían el cabello mojado y olía a perfume de bebé.
—Okuni, Baren —los miró y dejó las bolsas en el recibidor—. ¡Los extrañe!  —colocada a la altura de los niños los abrazo a los dos fuertemente—. ¿Cómo están? ¿Qué han hecho hoy?
—¡Comimos! —respondió seguro de sí el varoncito.
—¡Vimos televisión con nii-san! —continuó la hija, quien sonreía de oreja a oreja.
—Woah —con sonido exagerado, los despeinó suavemente y los continuó abrazando—.  ¿Los trato bien?  No… ¿lo trataron bien?  ¿Qué diabluras habrán hecho hoy mis pequeñitos?

Los tres comenzaron a reír a carcajadas mientras seguían en una bola de abrazos. Okuni fue la primera en separarse y tomar una de las bolsas, Baren la imitó y corrieron hasta la cocina.

—¡Llegas justo a tiempo! —sonriente Musashi la recibió y tomó la bolsa restante y, con la mano libre, la ayudó a levantarse.
—¿Para qué? —con una ceja enarcada observó a su hermanita y se incorporó.
—Aún debo hacer cinco mil pasos a ritmo saludable y buscar a Inorin~ —sonriente guió a la mayor hasta la cocina—. Me marcho —comenzó a trotar en el sitio, ansiosa por seguir la rutina de entrenamiento.
—Bien, ¡con ayuda de mis asistentes prepararemos la cena!
—Sí —gritó Okuni, levantando triunfal un cebollín.
—Te ayudaremos, mamá —alzó la voz Baren, buscando una tabla de picar entre los muebles.
—Nos vemos, sis —para despedirla, Fumi le palmeó el hombro.

Una vez los huracanes con patas dejaron la habitación y fueron a ver televisión, Fumi encendió el móvil para colocar música de fondo: Wage War comenzó a rugir. Agradeció mentalmente que los gemelos estuvieran a tope de volumen en un canal infantil y, probablemente, en el quinto sueño; los gritos del vocalista los asustarían…

Después pondría la mejor rola con sonidos guturales de fondo, quizás de Maximum the Hormone.

Antes de desbloquear a Tenka Kumo, después de tener una epifanía con él regañándola y gritando lo mal amiga que es, revolvió la olla donde estaba haciendo de comer y fijó los minutos en la arrocera; Musashi vendría con mucho hambre.

Se sentó cómodamente en una silla de la mesada flotante y apoyó la taza de café que había preparado. Se lo merecía. Después desbloqueó el smartphone y fue directo a quitarle la bloqueada. No esperaba recibir mensaje alguno.

El chillido del móvil no tardó.

Tenka:
¡AL FIN ME DESBLOQUEAS!

Fumiko:
Perdón… me olvidé… de ti y tus veinte mensajes por las cuentas de Chuu, Sora y Shirasu.

Tenka:

Mujer vengativa.
¿Vendrán a trabajar el sábado?

Fumiko:
¿Para esto querías que te desbloqueara?
¡Le hubieras preguntado a Musashi! Hasta se hubiera ofendido…
Sí.

Tenka:
¡Quería hablar contigo!

Fumiko:
Pero… estamos… escribiendo…

Tenka:
¡Lo arruinas TODO, T-O-D-O!

Fumiko:
Lo sien–, espera… que eres más delicado que mujer.
¿Desde cuándo entraste en modo “personaje de novela turca”?

Tenka:
Puedes ofenderme y pegarme, pero yo no te voy a dejar.

Fumiko:
Ven p'ki q te doy unas zarandeadas y te cacheteo toda la noche!

Tenka:

Oye que esas cosas del BDSM no me van…

Fumiko:
¡Uff, seras! 
Estoy molida por el trabajo y debo corregir unos informes; dile a Sora que si no regresa a las clases lo iré a buscar.
Nos vemos, ten bonita noche.

Tenka:
¡Si señor!
Descansa y mañana pasa por el local.

Revisó los chats de WhatsApp pero ninguno le llamó la atención y tampoco podía preguntarle a Shirasu de la situación; Tenka se ofendería como niña si le escribía al otro y no a él.  Bueno, total que se quedaría con la duda hasta el otro día y ya era tiempo de volver a lo suyo y terminar la cena para la familia.

* * *

Salió a prisa del departamento que recién acababa de alquilar, aún faltaba por terminar de acostumbrarse a Eastwood; la gente, las luces y, sobre todo, el ruido. Eso era lo que más odiaba y el que no pudiera conseguir un lugar donde los sonidos no penetrasen. Un verdadero infierno para sus oídos.

—¿Traes tus cosas? —preguntó un hombre en el lobby del edificio.
—Tengo mi bajo —efectivamente, el instrumento colgaba de su espalda en el estuche. El hombre recordó un adolescente Belurum, que corría sonriente con el objeto a la salida del instituto e iba en dirección para practicar al estudio. 
—Vamos —indicó. Esos días habían quedado muy atrás y, como representan de hace años, lo extrañaba.

Belurum observaba desganado el edificio, desde las baldosas de mármol resplandeciente hasta las columnas que sostenían el techo alto del sitio: imponente. Después de todo los Hilton tenían los mejores lugares y el peor precio.

—Este lujo es innecesario —masculló. Él preferiría vivir en algo más rústico y lejos de la ciudad.
—Están por arrendar una pequeña casa en el campo, si te va conducir por dos horas para llegar al estudio, adelante —encogió de hombros para restarle importancia.

Una vez atravesado el lugar ambos se dirigieron hasta el automóvil que los esperaba aparcado en un costado de la calle. 

—Su majestad, el carruaje está listo —sonrió como burla, abriendo la puerta del acompañante y el otro lo empujó con desprecio.
—Quizás un nuevo agente sea mejor —murmuró bajo pero no para que él dejara de oírlo.

Dentro del Jeep Renegade respiró tranquilo, nunca entendió el gusto por los autos así de Min y el porqué de la esposa apoyando las compras absurdas de ese cuatro ojos regordete.

—¿Qué?  —en el interior del  vehículo el representante lo miró, el albino traía un una expresión arrogante y ojos presuntuosos—. ¿Te gusta mi nuevo bebé?
—Sí, claro —la postura rígida de él ni se sacudió. Le importaba poco el automóvil o que traumas psicológicos cargaba como para tender una flota de máquinas gigantescas y cuadradas—. ¿Jekyll y Birdy ya están allá?
—Jekyll sí, Birdy lo dudo. Envíales un mensaje —le sugirió arrancando el jeep y metiéndose en la correntada del tráfico.

Aún faltaba para la hora pico y la ciudad se mostraba algo impoluta ante los primeros rayos de amanecer; ahora que recordaba, no había desayunado. Las horas se pasaban tan rápido que apenas y si alcanzaba a beber algún energizante. Desde que la discografía había firmado un contrato para formar la banda “---☆---” nada había vuelto a ser igual, ahora ya no estaba con la banda que lo catapultó a la cima, ni con el mejor cantante que era el punto fuerte de ella. No, ya no. Ahora era como cualquier novato o peor, no importaba lo tan bueno que fuera o el grupo, siempre serían comparados con la anterior. Las críticas en revistas y en reportajes se lo habían dejado bien en claro.


―Umh ―balbuceó apoyando la cabeza contra el cristal. El cerebro de Belurum estaba completamente recargado por los días agitados que recusaban con amainar. Toda una completa locura―, no tengo sus números.

Los conocía de hace apenas uno o dos meses y sólo por acuerdos económicos, nada especial, como todo en ---☆---. Ninguno de ellos esperaba tener fama con aquel grupo sintético, él había sido un muy buen bajista pero ya no sentía lo de antes, como cuando era un crío y, sus otros compañeros, tampoco estaban tan interesados en la música.

―Quizás deberías haber seguido en hiatus ―pronunció el acompañante, el tono preocupado en la voz fue apaciguado por la música que sonaba desde los estéreos.

Where I go I just dont know
I've got to gotta gotta take it slow
When I find my piece of mind
I'm gonna give ya some of my good time

 ―Creo que sí ―concluyó. Cierto, ¿para qué volvía a incursionarse en la música? Por dinero no, lo había invertido sabiamente y la billetera holgada le permitía pagarse un hotel en la mejor zona de Eastwood, aunque la odiase.

Where I go I just don't know
I might end up somewhere in Mexico
When I find my piece of mind
I'm gonna keep it for the end of time

―Lástima que firmaste un contrato millonario ―suspiró.


En los pasillos del estudio se escuchaban tantas canciones diferentes, de artistas famosos y desconocidos que tuvo que hacer oído sordo a las melodías que se entremezclaban hasta hacerse una bola de voces inaudibles.


―Ah, si alguna buena samaritana oyera lo que yo… ―lo palmeó desde atrás un hombre― quemaría este lugar… te toca en Plug.

De hecho el mejor sonido de todos era la guitarra siendo tocada de manera bizarra: Rob Zombie; el único que podía pasar sin miramientos de un rock común a un metal satánico. Quien escuchaba su música colocó un songlist variado: primero “Feel so Numb” y luego continuó por “Sick Bubblegum”, que pertenecía a su álbum favorito del artista -Hellbilly Deluxe 2-.

 
―Está alejado ―exhalo aire pesadamente.
―Serán teloneros de Shibari.
« Last Edit: April 11, 2019, 11:48:24 AM by Miyu »


✦ ✦ ✦ ✦ ✦                                           



Othinus

Re: Act 1: Overture
« Reply #87: April 30, 2019, 06:46:55 PM »
🌊🌊 Olitas del mar! 🌊
Presentando a Hikawa y Kuwabara  :)


( 4 ; b )


"Parece que tienes problemas" alguien lo abrazo por los hombros "bebé, deja que mami te de tus medicinas"
"Kuwabara mejor que te apartes o yo…" Yoh lo miro por el rabillo del ojo y frunció las cejas. "Qué raro que tu novio este desaparecido esta noche".
"Va a escuchar el palpitar de mi corazón y va a venir corriendo. ¡Lo apuesto!”

Escéptico el otro muchacho bajo la vista hasta la cremallera de Kuwabara y los misterios del mundo se revolvieron o casi.

“Asco” repitió varias veces en voz baja y volvió la vista al vaso de cerveza “mierda, el llamado que haces a Hikawa es un asco”.
“Ajá, el viene siempre con mi palpitar” contesto con una sonrisa.
“Mejor me voy, tanto marico por aquí me da repelús. Hay boliches homos”.
“¿Qué? ¿Quieres probar?”
“¡Por supuesto!” cuando Yoh sonrio de manera espeluznante, Kuwabara supo de inmediato que si sugería algo así una vez mas iba a ser un castrato. 
“Bien, bien… el infeliz de Hikawa se perdió. El trabajo lo tiene ocupado”

El hombre tomo asiento al lado de Yoh y ordeno al dueño rápido una bebida.
 

“Me preocupas tu, enseñando a niños jóvenes. ¿Tu rabo distingue entre lo que está bien o no?”·
“Tengo a Hikawa” masculló el rubio “es el único que me importa”
“Creo que lo sofocas”
“En lo más mínimo. En cualquier momento llegara un mensaje de el e iremos a un hotel”
“Mucha informacion” suspiro desganado “a mi me importa poco y nada tus amoríos con Hikawa. Me conformo con que no te quedes ebrio, estires tu trucha de más y persigas a cualquiera apestando a mal aliento. Es decir, evita hacerme pasar vergüenza Kuwabara”.
“Algo imposible” alguien rio en voz baja atrás de ellos dos “Kazuo es bueno en eso” el humo a cigarro volo entre los dos sentados y Kuwabara de un salto abrazó a la persona que llego.
“Te eperaba Hikawa” lo beso en la mejilla, apunto a los labios pero el contrario giro el rostro.
“Estoy fumando” lo salvo de una quemadura segura.
“¿Bebes con nosotros?” preguntó su pareja, Yoh ya se bajo el vaso y pidio otra, por su lado a Kuwabara recién le alcanzaron el alcohol.
“Esta sera mi última, quiero dormir. Tengo trabajo mañana y debo encontrar a una pendeja que se olvidó sus mangas gays en mi tienda”
“¿Cómo es?” preguntó curioso Kuwabara, la idea de que Yoh Komiyama, el tempano glacial, el hombre más frío del mundo, se interesara en alguien debía ser un suceso inesperado.
“Una chica de cabellos y ojos raros, estatura promedio o un poco más baja, era rara…” no al mismo nivel que Kuwabara pero si rara.
“Explicate más” tomo asiento en la barra Hikawa, muy cerca del acompañante y le robo la bebida, junto al cenicero.
“Como el cielo, la gama de colores de ella eran como el cielo y brillantes, me parecio rara… dijo algo de modelo perfecto”
“Quizas es una loca que hace doujinshi o una acosadora, si es así volverá” contestó Hikawa.
“Espero que no y menos cuando este en la tienda Badou o las cosas serán peores”.
“¡Mierda! Eso va a estar interesante” sonrio Kuwabara.

El más joven de los cuatro dejo lo que debía sobre el mostrador y se levanto del asiento, después de todo Yoh ya pocas veces disfrutaba de fiestas y cada vez más le empezaron a gustar cosas serenas como ver Netflix los fines de semana y evitar a toda costa al sexo opuesto.

“Nos vemos chicos” se despidió Yoh y los dos hombres le correspondieron.


Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #88: April 30, 2019, 09:58:31 PM »
 Hice lío con los capítulos. ;v;

Edite para colocar los links de las canciones y después lo adorno un poquito. ~


 Kaleo — Way Down We Go
The Pretty Reckless — Going To Hell
The Pretty Reckless — Messed Up World



Cargando una hora de sueño, decidió salir al mundo. Un desastre: mal maquillada y con sólo una muda de ropas… ¿cómo había llegado a este punto? Se colocó unas gafas que encontró en el armario y salió con prisas hacia la avenida. Hoy le tocaba trabajar como modelo para una marca de perfumes y a la tarde asistiría al Húngaro Ganessa, por esta semana trabajaría allí como favor a los directivos.
Peino como pudo el cabello rebelde y dejó la piel libre de maquillaje, las chicas en el camerín se encargarían de dejarla perfecta. Lo que más le gustaba de su trabajo como modelo independiente era eso, hacer lo que quisiera, cuando lo quisiera hacer y que la maquillasen maravillosamente.
 
—Sacaré turno para un spa —susurró antes de encaminarse al parking donde dejó el coche.
 
Los cabellos pelirrojos de ella se movían con suavidad y el elegante andar de la joven sacaban a relucir tanto su estatus social como profesión, por todas partes del delicado y bien formado cuerpo de Habin salía la palabra “especial” y, de hecho, lo era.
 
—¡Habin nim! —escuchó desde uno de los costados de la cochera.
 
Ella vivía en la zona más lujosa de todo Eastwood, en un apartamento que compro con los trabajos que realizaba para una revista de moda así que debía compartir garaje con los demás inquilinos del inmueble: grave error; después de ir a un pub a pasar el rato y beber hasta el amanecer, decidió acostarse con un universitario de diecinueve años que la perseguía por todos lados… ¡ni recordaba su nombre, solo el apodo!
 
Aceleró el paso y casi consiguió entrar al convertible, casi…
 
—¡Habin nim! —repitió atrás de ella y la mencionada giró suavemente.
—¿Qué quieres? —le dijo— tengo trabajo…
—Lo siento es que… —el chico estaba nervioso, se notaba como temblaba— no respondes ninguno de mis mensajes.
 
Lo aterrador era que ella nunca le dio su número ni la dirección en que vivía, aunque al teclear su nombre probablemente estuvieran puestos sus datos en cualquier página.
 
—¿Por qué debo responder?  —se acercó a él y le colocó una mano en el hombro—. Escucha… lo nuestro no fue nada, un revolcadon de fin de semana. ¿Entiendes?
 
El chico se quedó descolocado unos segundos antes de articular alguna respuesta.
 
—Pero —soltó y ella inmediatamente lo interrumpió.
—Lo siento, nada de lo que digas ni hagas cambiará mi opinión —suspiró pesadamente—. Gracias por todo y hasta nunca.
 
Si Jang Do Hyun hubiera sido un chico normal, de personalidad pacífica y en lo absoluto un acosador, se hubiera detenido… pero no, no fue así y lo que siguió fue que una vez Habin se subió al coche, él se dedicó a animarse para proseguir con lo que consideraba su amor predestinado.
 
 

En la casa de las Miyamoto todo era un caos, el reloj marcaba las uno y media de la madrugada y Yuma había mensajeado para avisar que ya habían terminado y que se irían a un bar; Fumi le había prometido a Habin presentarle a Shibari y no quería faltar a su palabra, también deseaba saludar a la tomboy y al pelirrojo, ellos habían sido sus dos mejores amigos en USA.
 
Musashi acababa de llegar de su trabajo en el Lily Fitness Club y fue asaltada rápidamente por la mayor de ellas, Fumi.
 
—¡Habin llega en quince minutos y los gemelos duermen! —gritó rápidamente, mientras seguía maquillando su rostro, hacía tiempo que dejó los delineadores y los lápices labiales—.  Siento tener que dejarte todo, la cena está en el horno, Musashi.
—Tranquila —respondió la otra, dejando sus cosas sobre un mueble y los zapatos en el recibidor—, los niños dormirán hasta tarde. ¡Me encargaré de todo! Hehe~
 
 
Los nervios estaban de punta y cuando terminó de maquillarse y vestirse, salió a prisa del departamento. Hoy había elegido llevar uno de sus antiguos atuendos, un vestido de encaje corto, que se ajustaba a la cintura con un lazo de matiz vino, al igual que todo el conjunto, y caminó con prisa hasta fuera.
 
Las imágenes los tres amigos de Yuma vinieron a la mente e intentó recordar las características de cada uno: Eiji llevaba puesta la banda de líder y se lo imaginó cómo sería con cinco años  más. ¿Tendría líneas de expresión? No, aún era relativamente joven para eso; ¿llevaría el cabello de rojo?... sí… su distintivo y algo que no dejaría tan fácilmente aunque la piel trigueña de él desencajara con el rojizo del tinte. La siguiente fue Kon, ella probablemente no hubiera crecido ni un centímetro pero, ¿seguiría tan cool como cuando ambas se emborrachaban? ¿habría conseguido novia? La idea la llenaba de entusiasmo, podían hablar de todo y ponerse al día en seguida; después recordó a xxxxx y xxxxxx, imposible mencionar a uno sin el otro, ojalá no estuvieran peleados o el mundo se vendría abajo.
 
En la avenida Habin le tocó bocina para alertarla de la ubicación y rápidamente divisó el coche de ella.
 
“Oh, you let your feet run wild
Time has come as we all
Oh, go down
Yeah but for the fall oh, my
Do you dare to look him right in the eyes?
Yeah”

—¿La hora sad? —le sonrió para saludarla y la otra rió tranquilamente—. Eso empieza como a las ocho, cuando te despiertas en casa ajena y con un ogro a tu lado…
—Perdón por evitar “the longest wave”, cari —dobló el rostro en dirección de la recién llegada e inclinó la cabeza, haciendo que sus labios se contrajeran un poco, como pato—. Vamos. ~
 
“Because they will run you down
Down till the dark
Yes and they will run you down
Down till you fall
And they will run you down
Down till you go
Yeah so you can't crawl no more”

Los parlantes reproducían una canción de Kaleo, la voz tranquila y potente del vocalista con la explosión de sonidos y la buena combinación del rock blues le encantaba a ambas. Reconoció al instante la canción al abrir la puerta y dejó que “way down we go” penetrase por cada poro del cuerpo antes de subir.
 
Los tacones de cinco centímetros le hicieron trastabillar y rápidamente colocó el bolso sobre sus rodillas y miró de reojo a la pelirroja que emanaba un aura de gloria y glamour que sólo en sus mejores sueños podría alcanzar ella. Las hebras rojizas de Habin resplandecían como si fueran gemas de la mejor calidad y terminaban por ondularse en las puntas: la perfección según sus estándares de belleza.
 
“And way down we go, go, go, go, go
Way down we go, go, go, go, go
So way down we go, go, go, go
Because they will run you down
Down till you fall
Oh, way down we go”

—¿Te maquillaste? —fingió sorpresa abriendo  los ojos como platos—. ¿Sabes maquillarte?
—Tanto como tú de cocina —dijo en tono irónico. Sabía lo básico y eso significaba… nada.
—¡Mujer! —ofendida le tendió un labial borgoña mate que hacía juego con las prendas de Fumi— pero no te queda con ese cabello —la obligó a deshacer el peinado  alto y dejar libre su melena rosada, cuando estuvo ya conforme con la apariencia de su amiga, recién encendió el coche y se alejó de la casa pisando el acelerador a fondo.
 
Habin traía sobre el tablero del vehículo  el celular y varios paquetes de cigarrillos y algunos sueltos, junto al encendedor comprado en el mismo sitio que lo otro, normalmente se olvidaba el suyo en casa.
 
“Father did you miss me?
I've been locked up a while
I got caught from what I did but took it all in style
Laid to rest all my confession I gave way back when
Now I'm versed in so much worse, so I am back again
And he said”

Una nueva melodía sonó estrepitosamente y las melenas de ambas jóvenes comenzaron a moverse al ritmo de la guitarra.
 
“For the lines that I take, I'm going to hell
For the love that I make, I'm going to hell”

 
—¿Going to Hell?
—¡Going to Hell! —confirmó la conductora que sonreía de oreja a oreja, haciendo playback de la voz tan característica de Taylor Momsen—. ¿Y bien?
—¿Qué? —la miró mientras la otra seguía atenta al camino.
 
Cuando Habin se lo proponía llegaba a ser más misteriosa que las tramas de películas dirigidas por Ingmar Bergman y esta noche no tenía ganas de analizar las actitudes de ella pero, cuando comenzó la nueva canción, supo que la mierda se había prendido y estaba lista para romper el jodido pub con su todo su erotismo.
 
La vio mejor y se dio cuenta que traía un hermoso vestido con abundante escote y trasparencias en los lugares adecuados para no caer en lo vulgar.  El negro resaltaba cada curva del cuerpo y estaba segura que en la parte trasera, ahora apoyada en el asiento de conductor, estaba igual de dotada y perfecta.
 
“For the way I condescend and never lend a hand
My arrogance is making this head buried in the sand
For the souls I forsake, I'm going to hell

Gettin' married to the devil, you can hear the wedding bells”

—Jez…, querida… —exhaló aire tratando de concentrarse en las calles congestionadas de fin de semana de joda— más te vale que entre tus amigos haya uno ‘partible’ o moriré.
—Pues… ¿puedes partirles los instrumentos? —trató de ocultar el nerviosismo, estaba convencida de que ninguno de ellos se impresionarían de la belleza de Habin porque ellos habían teniendo contacto regular con alguien tan increíble como su mejor amiga.
—Mierda —masculló—, ¿son costosos? Si es así puedo conformarme.
—¡Ah! Tienen un nuevo integrante, algo de Shiro —pronto recordó al miembro que habían reclutado después que ella dejó California, no lo conocía y tampoco estaba convencida de que fuera guapo pero Yuma lo llamo “hombre de pocas palabras” y “siniestro”… quizás Habin agarraría interés en él—, es albino…
 
Como respuesta la que manejaba comenzó a tararear el tema que seguía reproduciendo el coche.
 
“Back to these backdoor bitches begging me to behave
Jamming Jesus down my throat note
I don't want to be saved
Ain’t a chain on my brain I'm nobody's slave
I got one foot in the cradle and one in the grave"

Y continuó con la canción Fumiko, intentando seguirle los agudos a la vocalista.
 
“It's a fucked up world
Sex and love and guns light a cigarette
It’s a fucked up world
What do you get from it
Sex and love and guns light a cigarette”

Desde que ambas jóvenes se conocieron quedó claro una cosa: a Habin le iban los cenizas y si eran unos bastardos… ¡muchísimo mejor!
 
Las dos terminaron la canción a dueto con Momsen mientras continuaban con el movimiento rítmico de sus cabelleras.
 
“It's a fucked up world
Sex and love and guns light a cigarette”

« Last Edit: June 03, 2019, 02:51:18 PM by Miyu »


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Miyu

Re: Act 1: Overture
« Reply #89: May 31, 2019, 04:43:59 PM »
Debía modificar los nombres ahora que agregué a Eiji, Kon y Yuma (antes tenían unas "xxxx"). El fic estaba pensado para más adelante, por eso. :<



Backstage.

El tiempo se lentificó ante las pupilas oscuras del guitarrista y líder fundador de Shibari. Aún se encontraba tras bambalinas y oía las risas de sus compañeros de la formación alabarse por trivialidades que poco le interesaban; él se encontraba haciendo un esfuerzo sobre humano por impedir que sus pensamientos lo llevaran hacia la adolescencia y el fatalismo nihilista cayera sobre la oxigenada y pelirroja cabeza suya.

Ah, los teloneros de esa noche finalizaron y los ayudantes les hicieron seña de que ya era su turno. La caminata de cada uno fue tan lentamente que de fondo se le vino a la cabeza de “don’t forget me”… acordarse del grupo favorito de su enemigo en momentos así era solo para taladrar sus nervios. Odiaba con el alma a los RHCP y a Beck. Sí, definitivamente y, para empeorar las cosas, él mismo estaba conspirando para caer en la depresión de la que fue preso en la juventud. 

Pronunció algunas maldiciones entre dientes y apretó con fuerza la mandíbula antes de intentar esbozar una suave sonrisa. Ya superaba por bastantes años los veinte, no iba a dejar que estupideces del pasado lo dominasen.   

En posición cero contempló al público y tardó unos minutos en sujetar y posicionar sus manos encima de la guitarra que agarra la correa. El escenario era tan esplendido como en los que había estado durante todos estos años desde que inició con el proyecto musical y todo para ellos cinco. El público rugía y reclamaba por ellos a voz viva y las luces empezaron a descender para marcar el inicio de algo. Esta vez los teloneros fueron una formación nativa de Eastwood que no podía recordar el nombre. 

Siete años desde que formó Shibari había pasado y en un abrir y cerrar de ojos; les costó llegar a tener su propio estadio lleno y con fans de lo más variado; a veces fueron acusados por mostrar shows y venderse, pero, al final del día, todos lo disfrutaban: no necesitaban ser unos drogadictos ni arrogantes de mierda para presentar un buen rock. Aunque la María, la falopa y el alcohol no venía mal de vez en cuando. 

Eiji giró sobre su propio eje y miró al resto del grupo, nunca les sonreía pero esta vez todos lo observaron con cierto orgullo por la noche que recién estaba a punto de iniciar. ¡Darían todo de sí! Volvió a virar su cuerpo hacia el público y echó una rápida ojeada al amplificador VHT Fryette Pittbull Ultra-Lead. Encontró en absoluta armonía y calidad.

La primera nota la marcó él deslizando con habilidad sus dedos sobre las cuerdas de la Gibson Explorer y los sonidos estridentes perforaron el ambiente, las notas que salía de la guitarra inundaron el lugar y fue seguido por los demás miembros con Yuma iniciando su típico cabecear. Todo perfecto, demasiado para su gusto, quien siempre tuvo una personalidad pesimista y cuya frase solía ser “somos japoneses de mierda, jamás lograremos triunfar más que como ‘chinos’ y en un ambiente reducido”, ahora se reía de esa clase de dicho de fracasados.

Yuma observó al público con una mirada inquisidora, él nunca había sido bueno para las conversaciones y dar una previa amplia al show pero a nadie parecía molestarle. La personalidad tímida del vocalista era compensada por la viril voz barítono y después de dos canciones llegaba la hora de Kxxxx quien irradiaba luz propia ya sea tocando la guitarra o cantando. Entre Eiji y Kxxxx no se sabía cuál era la primera y segunda guitarra, ambos poseían personalidades diferentes y propio estilo.

Mxxxx Kxxxx era la más reciente incorporación de Shibari, después que Takuto decidiera lanzarse como solista e irse al pop meloso. Eiji lo llamó traidor y le dio un puñetazo en la boca antes de desearle suerte en Japón, si bien ya no había posibilidades de un regreso triunfal por parte del chico, habían terminado en buenos términos y con la posibilidad de colaborar en algún single si abandonaba la criolla y agarraba su vieja Fernandes, obvio, nunca sucedería. 

Las luces violáceas teñían por completo el escenario y el humo desde la máquina creaba un ambiente tétrico, los del equipo técnico se lucieron, al igual que los sonidistas. Aunque habían hecho prueba de acústica y habían ensayado por horas, absolutamente todo lo continuaba sorprendiendo.

La primera canción finalizó y Mxxxx continuó con el compás en la batería y así enganchar las pistas. Yuma fue a buscar agua tras bambalinas y dejar espacio a que Mxxxx continuara. La voz principal estaba molida, en el primer turno se dedicó a moverse de izquierda a derecha, a cabecear y a tirar patadas al aire y demás cosas; Mxxx traía un estilo mal delicado y ceremonial, estilizado, si requiere más precisión.

—Cuando me uní a estos bastardos pensé que solo me serviría para escalar peldaños —sonrió de manera graciosa y la mirada de todos se centraron en él, quien mientras hablaba dejó descansar a Mxxxx tocando un pulcro riff al que Eiji se unió de inmediato y después Kon con el batero— y estaba más que equivocado —los aplausos de todos no se hicieron esperar más—. Aquí estoy con el mejor grupo al que me he unido y el único al que estaré ‘atado’ —los espectadores enloquecieron y Mxxxx cantó a pulmón.

Los chicos se adueñaron del espacio y sus fans gritaron por más de sesenta minutos, acompañando a Shibari e intentando corear cada canción.
« Last Edit: June 03, 2019, 02:53:08 PM by Miyu »


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