Pensé en cortarlo pero mejor no (...) está largo sorry 8'(
Nota: aprovecho que nunca especifiqué bien quiénes conformaban mi familia en el fic pasado para arreglar eso y definirla mejor

si se acuerdan algo de la familia de mi bishoujo del fic anterior, olvídenlo (?)
3.Conforme subía el ascensor, sentía que su alma poco a poco dejaba su cuerpo. Se arrepentía de haber venido a visitar con noticias tan sombrías pero necesitaba consejos y ellos dos eran los únicos que podían ayudarla. Sentía que su perspectiva más centrada y madura la ayudaría a dejar a un lado la duda, aunque temía que se opusieran a la idea. Después de todo, ser HiME no era precisamente fácil.
Las puertas del elevador y del departamento se abrieron y vio a su hermano mayor apoyado en el umbral, juzgándola con su típico ceño fruncido. Ante la ausencia de su padre, Mikoto había adoptado el rol de figura paterna en su vida y por ello, ni bien lo veía, una sensación inmensa de respeto y miedo afloraba en su pecho. Era como viajar en el tiempo a su niñez y vivir de nuevo cada travesura que cometía, por la que al final se escondía para no ser resondrada por su hermano.
Pero esta ya no era una travesura. Esto era más grave. Y lo sabía muy bien.
El tiempo siguió transcurriendo lentamente hasta que notó que su hermano soltó un suspiro e hizo un gesto indicándole que pase. Sin embargo, luego de esto, vio cómo detrás de Mikoto, Tatara Totsuka corría hacia ellos desde el interior de la pent-house.
“¡EUREKA-CHAAAAAAAN!”
Eureka escuchó el grito de su ‘cuñado’ y antes de poder reaccionar ante este, sintió que Tatara la abrazaba con todas sus fuerzas. Una parte de ella se sintió en total calma. Si Mikoto imponía respeto, Tatara otorgaba paz. Aún le costaba entender cómo ese dúo tan disparejo habían terminado siendo novios. Era tan irónico…
“¿Cómo estás? ¡Hace tiempo que no te pasas por acá! Y eso que sólo estás llevando un curso… Aunque bueno, nosotros también hemos andado un poco ocupados con nuestros trabajos…”
“Ah, lo siento, prometo venir más seguido.” Mencionó Eureka, mientras estrujaba de vuelta a Tatara.
“Sabes bien que te extrañamos un montón, aunque Mikoto nunca lo admitirá.” Tatara la soltó y rio, al ver de reojo a su pareja gruñendo por lo bajo. “Pero bueno, ¡ya estás aquí! ¡Y justo para el almuerzo!”
Dicho esto, Tatara la invitó a pasar al departamento, y Mikoto se encargó de cerrar la puerta tras de ellos. Fue adentro que Eureka sonrió para sí misma: el entusiasmo de Tatara era contagioso y estaba convenciéndola de dejar el tema de las HiMES y la pelea de Hanasaki para otro día. Supuso que era una actitud irresponsable, pero aunque Mikoto y Tatara eran como sus guardianes y consejeros, no quería llenarlos de preocupaciones en esos momentos. Sus ganas de hacerlo se habían esfumado con el abrazo que Tatara le había dado.
A lo lejos vio a su sobrina apilando juguetes encima de Misaki, el subordinado de Tatara, quien al parecer, estaba durmiendo en uno de los sofás de la estancia principal. Anna alzó la mirada cuando escuchó el sonido de la puerta, y se levantó para correr hacia su tía y abrazarla. Eureka la cargó hasta donde sus fuerzas le permitieron. Luego la dejó lentamente en el suelo y le acarició la cabeza.
“¿Almorzarás con nosotros?” Le preguntó Anna, tímidamente.
“Sí.” Eureka asintió con la cabeza. “¿Qué tal te va en el colegio?”
“Muy bien.”
“Aw, me alegro <3 Si necesitas ayuda con algún tema o algo, me avisas. Tu papá debe andar ocupado con su trabajo y yo tengo mucho tiempo libre así que no me molestaría pasarme por aquí a darte una mano. ¡Confía en tu tía!”
“Gracias, Eureka,” Anna sonrió levemente.
“¡No hay problema! Y dime, lo de Misaki… ¿es un experimento?”
Anna saltó ante esto.
“Yo la reté a que lo haga,” dijo Tatara, orgulloso. “Y Anna aceptó gustosa.”
“Quiero ver cuánto más resiste.”
“Ay, pobre chico, ya quiero verlo cuando se despierte. La sorpresa que se llevará…”
“Con tal de que no quiebre la mesa de cristal…” comentó Mikoto, observando a Misaki. “En fin, me iré a preparar el almuerzo.” Y se fue al otro extremo del primer piso, donde estaba la cocina.
“Eureka-chan, vamos a sentarnos al comedooor~ Mikoto no dejará que nadie toque su cocina, así que cuéntame qué de tu vida mientras esperamos a que termine de hacer el almuerzo~” Anna tomó de la mano a Tatara y juntos caminaron hacia el comedor.
Eureka los imitó pero a un paso más lento. En el camino se quedó observando la casa de su hermano y su ‘cuñado’: las estancias en el primer piso no estaban divididas por paredes puesto que los mismos muebles delimitaban los ambientes de la casa. Gracias a ello, se sentía más grande y espaciosa de lo que realmente era. Sin embargo, con el segundo piso para cuartos y el tercero con piscina y sala de juegos, la casa era un sueño hecho realidad y una envidia como la de las Culisueltas la invadió al darse cuenta de eso. Reflexionó acerca de su hermano: Mikoto había logrado igual o más que sus padres, y sentía que iba a ser imposible alcanzarlo. Al recordar que ni podía con la Universidad y su depresión, se le hizo un nudo en la garganta.
Tomó asiento al lado de Anna y frente a Tatara, quien la observaba preocupado. Al parecer, el chico tenía un PHD en leer a la gente, y ya le había agarrado el truco a Eureka. Anna era también muy perceptiva y le tocó el hombro, entre curiosa y ansiosa.
“¿Estás bien?” Escuchó la pequeña voz de su sobrina y se aguantó más las ganas de llorar, forzando una sonrisa.
“S-Sí, es sólo qu—”
“¡AHHHHHHHHHHHHH!”
El grito que la interrumpió captó la atención de todos. Era Misaki, que al levantarse bruscamente, se había caído del sofá y había botado las canicas, colores y juguetes que Anna le había puesto encima para divertirse. La mirada de Misaki fue directo a la mesa de cristal, que para su suerte, seguía intacta. Soltó un largo suspiro, y se paró en un rápido movimiento para luego dirigirse al comedor, donde encontró a Tatara, Anna y Eureka riéndose a mandíbula suelta por el pequeño show que había dado.
Su actitud confiada se desvaneció al volver a pasar la vista por la mesa y notar —un poco tarde— que Eureka estaba ahí.
“Hola, E-Eureka-san.”
“Ahhh, Yata, qué horror. ¿Nos conocemos por tres años y me sigues poniendo sufijos?” Lo molestó, entre risas.
“E-ES QUE—”
“Es que le g—” Misaki agradeció a los cielos el estar parado justo al lado de Anna para poder taparle la boca en el momento preciso.
“Es que me gustan los suf-fijos.” Mencionó, sentándose al lado de Totsuka.
“…Aaaaaaaaaaaaaaaah.”
“¿No es cierto, Totsuka-san?”
“¿No me estabas llamando ‘Totsuka’ recientemente—?”
“TOTSUKA-SAN”
“Ay, eres tan gracioso, Yata~”
Le sorprendió ver cómo Misaki y su familia habían podido cambiar sus ánimos velozmente, pero prefirió no pensar en eso y optó por prestar atención a la conversación que sostenían Tatara y Misaki. Ya luego podría hablar a solas con su cuñado y su hermano, por mientras disfrutaría la calma de estar junto a ellos, Misaki y su sobrina.
“¡Eureka-san! ¡No sabes!”
“¡No sé!”
“¡Iré como parte del equipo de fotógrafos a la boda de la prima de Totsuka-san!”
“¡Wow! ¿Ya no será como practicante?”
“Pues estaré bajo un jefe, pero esta vez me pagarán.”
“Imagino que ese serás tú, no, ¿Tatara?”
“No, no~ No soy taaan workaholic como para trabajar en la boda de mi prima.” Rio Tatara. “Hay unas coincidencias tremendas, ¿sabes que la novia es tu tocaya? ¡Y el novio es un Suoh, como ustedes!”
“Es Suou, no Suoh, bestia,” comentó Mikoto, entre los sonidos de las sartenes. Al voltear, Eureka recordó que la distancia entre el comedor y la cocina era relativamente corta.
“Jeje, tienes razón~ ¡PEEERO! Mi prima se llama igual que tu hermana. ¡Es una conspiración! ¡Illuminati!” Tatara colocó sus manos en forma de un triángulo encima de su ojo derecho, gesto que le sacó una sonrisa a Anna.
“¿Vas a ir a la boda?” Preguntó Mikoto, refiriéndose a Eureka.
“Nadie me ha invitado— wait. Haru me habló sobre una boda…”
“El novio es el tío de Haruhi. Debió haber llegado un parte a tu casa en estos días.”
“¡…Ahhhhh! Con razón, entonces sí, si voy.” Eureka sacó la lengua y guiñó un ojo.
“Perfecto, porque no sabemos dónde dejar a Anna ese día, así que la llevaremos con nosotros (8<”
“Oye…” Se escuchó, entre los ruidos de la cocina.
“Pero es cierto, Mikoto.”
“Tsk.”
“Pero podrían dejársela a alguien que no vaya al matrimonio.”
“Ese es el problema: todos nuestros amigos van a ir. Mis practicantes también, algunos como parte del equipo de fotografía y otros como ayudantes, así que no se la puedo chantar a nadie.”
“¿TODOS?”
“Sí.”
“Ya estabas pensando en Misaki, ¿no?”
“YATAAAA”
“Yata, Yata, lo siento u_u”
“Pensé en Yata, pero como él mencionó hace un rato, va a estar ocupado con su trabajo. Será la mano derecha del fotógrafo a cargo, que es un subordinado mío.”
“…Así que me chantan la beba a mí.”
“Pleaseee~” Totsuka le rogó. “Tampoco es que vayamos a tomar hasta morir y tengas que ocuparte de ella toda la noche. Andamos estresados con el trabajo y nos vendría bien un descansito. Sólo será un par de horas, ¿sí?”
“No problem, te estoy jodiendo, la cuidaré.” Le sonrió.
“¿En serio?” Le preguntó Anna.
Eureka asintió. "¡Sí!”
Anna la miró con curiosidad, pero sonrío levemente cuando Eureka le hizo una mueca graciosa y le dio unas palmaditas en la cabeza.
Mikoto se apareció en el comedor con varios platos, dejándolos en la mesa para recoger el resto.
“¡Ah, yo lo ayudo, Mikoto-san!” Se ofreció Misaki, alzándose de su asiento y corriendo a darle una mano.
Gracias a Yata, en un par de minutos la mesa estaba servida. Agradecieron por el almuerzo y empezaron a comer, comentando lo delicioso que estaba y halagando a Mikoto en el proceso. Eureka llevaba más de un mes sin probar las recetas de su hermano, y al degustar de nuevo sus platillos se dio cuenta de cuánto extrañaba su sazón. Para ella, no había mejor cocinero en el mundo que él.
“Hay algo que me he estado preguntando desde hace rato.” Dijo Eureka, observando a Mikoto y a Totsuka.
“¿Mn? ¿Qué es?” Preguntó Tatara, curioso.
“¿Por qué tienen piercings a juego en la oreja izquierda?”
“¡A-AH! ¡ESO!” Tatara se puso rojo hasta las orejas y Mikoto desvió la mirada a los ventanales. “E-eh…” Como por inercia, el fotógrafo empezó a arreglarse los cabellos detrás de la oreja, e imitó a Mikoto al evitar la mirada de Eureka.
“¿Se van a casar?” Anna preguntó como si se tratara del clima, lo que ocasionó que Tatara y Mikoto se atoraran con la comida.
“¿QUÉ? ¿CÓMO ES ESO?” Dijo Misaki, emocionado.
“Esto…”
“Fue un regalo que le hice por nuestro último aniversario.”
“Es un lindo gesto, y queda muy bien con sus personalidades. ¿Imagino que tú también te compraste uno igualito y por eso los usan en pareja?”
Mikoto asintió. “Pero no descarto la idea de casarme con él.” Y siguió comiendo tranquilo su almuerzo.
“¿QUÉ? ¡NUNCA HEMOS DISCUTIDO ESO!” Tatara se mostró muy sorprendido ante el comentario de su pareja.
“Creo que ya deberíamos hacerlo.” Le dijo Mikoto, con una sonrisa pequeña, que Tatara le correspondió.
“¿Cuántos años llevan juntos?” Preguntó Misaki, lleno de curiosidad.
“Ocho.” Dijo Mikoto.
“Lo conocí en la universidad, Anna ya tenía unos meses de nacida. Desde ahí estamos juntos.” Contó Tatara.
“Osea que, Totsuka-san, ¿usted ha sido como un padre para Anna desde siempre?”
Tatara soltó una risita. “Sí. Éramos dos chicos de 19 y 18 años con un bebé y con estudios por delante. Fue difícil. Felizmente, la señora K.K. se apiadó de Mikoto y nos apoyó: nos mandó dinero regularmente para los gastos de Anna. Conseguimos contratar a una niñera para que la cuide en los momentos en que Mikoto y yo teníamos que estudiar y no podíamos encargarnos de ella. Cada cierto tiempo vamos a visitar a la abuela para agradecerle por lo que hizo por nosotros, con nuestra presencia y algunos regalos. No es cierto, ¿Anna?” Miró a la niña con ternura, y esta sonrió.
“Sí!”
“Hace tiempo que no hablo con ella, ahora que lo pienso.” Contó Eureka. “Debería llamarla, pero no quiero preocuparla con lo de las Hi— ¡AH!” Se tapó la boca al darse cuenta de su error. “EHHHHH, NADA, NADA.”
Mikoto arqueó una ceja. “¿Hi?”
“De ahí les cuento.”
“¿Por qué?” Preguntó Tatara, y notó que Eureka señaló sutilmente a Anna. “Oh, Okay.”
Misaki se quedó observando a la familia sin entender cómo hablaban entre ellos con sus miradas, hasta que Mikoto se levantó de su asiento.
“Anna, ayúdame a lavar los platos y secarlos.” Le dijo, a la vez que agarraba su plato, su bowl de sopa y los de Eureka y Totsuka.
“Sí.” Respondió su hija, imitándolo al tomar el suyo y el de Misaki. Colocó los bowls de sopa encima de estos, y se fue a la cocina detrás de él.
“Ahora… ¿qué pasó, Eureka?”
Aún tenía ganas de dejar la conversación para otro día, pero por la insistencia de Tatara, sabía que no iba a poder guardarse el asunto por mucho tiempo.
“Ah… ¿Mikoto te contó lo de Hanasaki y Rizembool?”
“Había escuchado rumores sobre eso, pero sí, Mikoto me dijo lo que pasó hace tres años, y cómo estuviste involucrada.”
“¿Eh? ¿De qué hablan?”
“No me incomoda que te enteres, Yata, pero no sé qué tan agradable te será escuchar lo siguiente.”
“Suelten la sopa y dejen de darle rodeos.”
“Fui una HiME.”
“¿…EEEEEEEEEEEH?”
“Je, je, imaginé que tendrías esa reacción~ Aunque me sorprende, ¿estás enterado de todo el lío entre Rizembool y Hanasaki? Osea, comúnmente es tratado como rumor, así que no imaginé que lo creerías.”
“Lo dijiste tan seria que me era imposible tomarlo a la ligera.”
Eureka rio. “Cierto. Pero para hacer corta la historia y no aburrirte, me vi obligada a tomar parte de esa pelea entre los institutos. Era mi primer año en Highschool, y el enfrentamiento duró hasta el segundo. Se te otorga un poder y se te asigna un contrincante, llamado ‘rebel’, que viene del instituto contrario. Se supone que hace tres años se había dado por terminada la guerra, pero al parecer… no fue así. Hace poco me contactaron para que vuelva a formar parte del bando de Hanasaki. Rizembool está de vuelta.”
“Viniste a discutir eso con nosotros, ¿no?” Mencionó Tatara.
“Confío más en sus consejos que en los de mi psicóloga~ Y la verdad es que estoy en una carrera contra el tiempo. Si me decido ya, debo dar una prueba para que regresen mis poderes, y de ahí estaré en constante peligro. Por un lado, no quiero… sé que estoy medio libre porque sólo ando llevando un curso pero, no estoy segura. No pensé que mi tranquilidad se vería interrumpida tan rápido.”
“Te ha dejado descolocada, ¿no?”
“Sí.” Eureka se mordió el labio. “No quiero poner en riesgo a las personas que quiero. Pero tampoco quiero ser una espectadora más y ver cómo otras chicas tienen que cargar el peso ellas solas. Fui HiME y sé lo que implica: me parecería injusto cruzarme de brazos y decir que no estoy dispuesta a ayudar. Quiero ayudar, porque sé que puedo y debo.”
“Wow, eso me parece muy admirable, Eureka.”
“¿Tú crees?”
“¡Sí!” Soltó Misaki, con una sonrisa. “Creo que la reacción común sería negarse y dejar las cosas ahí. Me parece genial que te preocupes por el resto.”
“Es inevitable. Si fuera otra cosa la dejaría pasar, pero al ser HiME se pone en riesgo nuestras vi—”
“Shhh…” Tatara se llevó el dedo índice a la boca, y con su otra mano señaló sutilmente la espalda de Anna, quien secaba los platos que Mikoto lavaba.
“Ah, me olvidé por completo, lo siento.”
“No te preocupes. Lo que te quería decir es que… ya pareces estar decidida.”
“¿Algo? Desde el inicio tiré para el sí, pero sigo dudando, aunque no lo parezca. Mikoto me hizo reaccionar en un momento crucial la vez pasada y pensé que sería bueno comentarle esto para escuchar su opinión. Igual contigo, Tatara.”
“Me alegra saber eso~”
“Eres como mi cuñado, después de todo.”
“Ay, ay, que me sonrojo~” Tatara le sonrió. “Siempre te he considerado como mi hermana menor y no quiero que estés en peligro. Sé que Mikoto no va a pensar igual que yo, él te dirá que lo hagas, pero quiero que recapacites un poco. Al final, estoy seguro de que mis palabras no tendrán mucho efecto porque ya estás casi decidida, pero si llegas a hacerlo, prométeme que te cuidarás. Primero eres tú, después la pelea con Rizembool.”
“Gracias, Tatara.”
“Confío en tus habilidades, por algo ganaron la pelea hace tres años. Pero entiende que ha pasado un montón de tiempo, y puede que se te haga difícil acostumbrarte de nuevo al ritmo que tenías en ese entonces.”
“Me gustaría apoyarte, Eu… ¿no hay manera de que un chico apoye a una HiME?” Preguntó Yata.
“Siendo su key, es decir, la persona más importante para ella, y que por ende, amplifica sus poderes y ayuda a crear al child, una criatura que la asiste en la pelea. Esa es la única manera. Y eh, no sé quién será mi key ahorita. No sólo puede ser un chico, puede ser cualquier persona…”
“¿No sería lógico que fuera Lelouch?”
“Lo más probable, pero no sé… la otra vez que fui HiME, mi child cambió varias veces porque nunca tuve un key estable. No sé si pase lo mismo ahora…”
“Con tal de que tengas uno, no veo problema, realmente.”
“Sí.” Afirmó, para luego mirar a Yata. “Antes había un puesto llamado knight, que era un chico que apoyaba a la HiME en la pelea. Pero creo que esta vez no va a haber. Aún no he hablado con la directora, así que no sé.”
“Sería genial que aún existiera, de esa manera te podría ayudar sí o sí.”
“Tus intenciones son suficientes, Yata.” Eureka le sonrió, sacándole un leve sonrojo. “Gracias.”
Le parecía un gesto lindo de su amigo, pero por más de que el puesto volviera a ser disponible, no sería capaz de ponerlo en peligro. Además, había alguien más que estaba obligado a ser su knight por el resto de sus días. Un futuro economista, ladrón de chocolates y adicto a los panes con pollo de la cafetería de la estación del tren.
Mikoto regresó con Anna y volvieron a sentarse junto a Misaki, Tatara y Eureka. La mirada del hombre se posó en su hermana menor: al parecer, había escuchado toda la conversación desde la cocina. Eso significaba que Anna también lo había hecho: esperaba que al menos los términos usados la hayan mareado y al final se haya perdido completamente.
“Hazlo,” dijo Mikoto.
“¿Qué?”
“Vuelve a ser HiME. No sé qué haces preguntándonos a nosotros cuando ya te decidiste por algo.”
“…Quería saber qué opinaban.”
“Ya lo sabes. Ahora anda.”
“¿…Gracias?”
“¡Si tienes algún problema, nos avisas! Puedo pedirle a Katsuya y mis amigos policías que te ayuden.” Le sonrió Tatara.
“Las HiMEs no pueden involucrar gente fuera de la guerra, bestia.”
“Pero no quiero que le pase algo malo a Eureka-chan ):”
“¡Yo la defenderé! Tengo un bat de béisbol, algo es algo.”
“No sé qué tanto ayudes con eso, Yata…”
El comentario de Tatara ocasionó que todos irrumpieran en sonoras risotadas. Entre las burlas de Totsuka y los gritos de Yata, Eureka sintió que Anna le jalaba la manga de la polera para llamar su atención.
“Cuídate, ¿sí?”
“Lo haré.”
La respuesta de Anna fue un abrazo.
La hicieron esperar media hora fuera del despacho de la rectora, y no se pudo quejar porque su visita era demasiado repentina y ni siquiera había llamado para avisar. Igual, imaginaba que sólo sería un par de minutos. Iba a ser un ‘hola, qué tal, volveré a ser HiME, kthx, bye.’, simple y directo al grano. Nada de rodeos, por favor.
Se puso a jugar Piano Tiles 2, peleándose con las teclas y la melodía de Beethoven, hasta que la puerta se abrió y vio a Miranda, haciéndole un gesto para que pase.
Entró con pasos lentos y notó que su rectora estaba igual de agotada o peor que ella. Se veía angustiada: y no era por menos, la situación lo ameritaba. Su rostro dejaba notar que al parecer, menos HiMEs de las que esperaba habían aceptado, lo que implicaba reclutar nuevas, y tragarse más responsabilidades. En esos momentos, agradecía no estar en los zapatos de Miranda.
La mujer tomó asiento en su escritorio e invitó a Eureka a hacer lo mismo en una de las sillas de en frente.
“Eh… disculpa por no venir hace un par de días. Al final me dormí de largo y… quería pensarlo un poco más, siéndote sincera.”
“No te preocupes, imaginaba que fue por eso.”
“Disculpa también por venir de improvisto pero tenía que hacerlo ya.”
“Te decidiste, ¿entonces?”
“Sí. Volveré a ser HiME.”
Miranda sonrió levemente. “Gracias. Tengo entendido que se te complicará un poco, pero espero que puedas lidiar con todo esto.”
“No hay problema, veré como me las arreglo. No me hubiera sentido tranquila de haberme negado. Por cierto, ¿imagino que no muchas han aceptado?”
“Menos de las que esperé. No me agrada la idea de reclutar nueva gente, en serio no quería recurrir a eso, pero me veo obligada a hacerlo.”
“Debe ser difícil.”
“Lo es.” Miranda suspiró levemente, mientras revisaba sin mucha atención los folders que tenía sobre la mesa. “¿Tienes alguna duda?”
“Eh… ¿Saben algo de Loki?”
“Se desapareció ni bien terminó el conflicto. He escuchado que se fue a estudiar a Europa junto a su pareja.”
“Oh, entonces él no regresará.”
“Ajá. Lo más probable es que te asignen un nuevo rebel.”
Eureka cerró sus puños, arrugando su falda en el proceso. La idea de un nuevo contrincante se le hacía aterradora: y es que no había manera de saber cómo sería su oponente. Era cierto que Rizembool tenía una fama de conseguirse locos para el puesto de rebel, pero nunca se podía estar totalmente seguro. Había oído que muchos no cuadraban con el estereotipo. Rogó a los cielos que fuera un chico simplón, tal vez un poco competitivo pero nada extremista. Ya luego le prendería velitas a San Expedito de las causas urgentes y sacaría fortunas del templo para que su deseo se hiciera realidad.
“Tendría que mudarme a la mansión HiME de nuevo, ¿no?”
“Sí, aunque ahora es un edificio en el campus.”
“Oh, Okay.”
Alguien empezó a tocar insistentemente la puerta, y Miranda se levantó y corrió a abrirla.
“Oh, eres tú.” Dijo Miranda, y al voltearse, Eureka vio a Lelouch ingresando al despacho. La ex-HiME sintió el inicio de una terrible jaqueca.
Lelouch tomó asiento al lado de su enamorada. “Hola.”
“¿…Qué haces aquí?”
“Black me dijo que te había visto entrar a recepción. Supuse que ibas a ver a Miranda.” Le respondió, a la vez que posaba su mirada en la rectora, quien había vuelto a su asiento. “Tuve que hacer unas cosas antes de venir, pero felizmente aún estás acá.”
“¿Y…?”
“¿Te molesta que haya venido?”
“…No, pero—”
“Jóvenes.” Miranda los cortó. “Pueden dejar sus discusiones para después.”
“Ah, lo siento, Miranda. Más bien, quería preguntarte si tendremos apoyo de otras personas, como el knight, por ejemplo.”
“No, hasta donde sé, la pelea será solo entre la HiME y su rebel.”
“Okay, gracias por resolverme esa duda.”
“¿Aceptaste?” Le preguntó Lelouch, y Eureka asintió. “No me sorprende.”
“Creo que no me quedan dudas, Miranda, así que sólo falta que de mi prueba HiME.”
“Está bien, coordinaré ese asunto con Fran para que el gimnasio esté disponible para ello.” Dijo Miranda, y luego su mirada se fijó en Lelouch. “Sí tienes alguna pregunta, puedes hacerla en estos momentos.”
“No, sólo vine a acompañarla, realmente.”
“Bueno, igual tienen mi número para cualquier cosa. Eureka, te contactaré ni bien esté listo el gimnasio. A lo mucho, será en una media hora, una hora máximo.”
“Sí.”
“Gracias, de nuevo.”
“No hay de qué.” Esbozó una sonrisa y se levantó de su sitio. Lelouch la imitó, y juntos salieron del despacho de la rectora. “Hasta luego, Miranda.”
“Hasta luego.”
Al cerrar la puerta, Eureka soltó un largo suspiro, y tomó de la mano a su enamorado. Caminaron en silencio hasta llegar a la entrada de la universidad, donde Lelouch se detuvo y obligó a Eureka a hacer lo mismo.
“¿Pasa algo?”
“No, es solo que la charla con Miranda me dejó agotada. Eso, y que fui a visitar a Mikoto.”
“¿…qué?” Lelouch abrió los ojos, sorprendido.
“Tranquilo, todo fue bien. Necesitaba escuchar su opinión sobre el asunto, pero al final fue Tatara el que realmente habló conmigo.” Eureka sonrió al recordarlo. “Almorzamos todos juntos, Misaki también andaba por ahí. Anna me preguntó cuándo irías a verla.”
Lelouch sonrió al pensar en la sobrina de su enamorada. “La extraño, pero no quiero ver a tu hermano. No sé por qué me odia tanto.” Y rodó los ojos al pensar en el Suoh mayor.
Eureka se encogió de hombros. “We may never know, negrito.”
“¿Crees que pueda sacarla a pasear? Podríamos ir con ella al cine, o llevarla a una heladería.”
“Pues Tatara no se opondría. Podríamos contrabandearla un día, apuesto a que Mikoto no se dará cuenta si es que lo hacemos cuando está en el trabajo.”
“I’m in. Por cierto, ¿dónde piensas esperar a la llamada de Miranda?”
“Quería regresar a casa pero tal vez Miranda me llama en el camino y… por gusto tomamos el tren. ¿Te parece si vamos a comer algo a una de las cafeterías del campus? Tengo hambreee… ¿O tienes cosas que hacer?”
“Tengo un control mañana pero luego estudio. Primero eres tú.”
“Gracias <3 Más bien, lo siento. Tomé lo que pasó en el despacho de Miranda como que venías a abogar por mí o algo así, y ahora sé que no era por eso.”
“Sólo quería acompañarte. No lo hice cuando fuiste HiME la primera vez, y okay, éramos chicos y muy tontos, pero no quita que debí estar ahí y apoyarte de alguna forma, durante todo el proceso. Quiero enmendar eso. Cuando Black me contó que te vio, no la pensé dos veces y sólo corrí hacia la oficina de Miranda.”
“Qué terrible que ni se dignó a saludarme ):<”
“Y es raro, siendo él tan cordial…” Lelouch se llevó una mano al mentón, pensativo.
“Fácil estaba apurado, no me sorprendería, todos andamos así… Pero hey, gracias. En serio aprecio mucho que quieras apoyarme. Al menos escucharás mis rants y curarás mis heridas (?)”
“Algo es algo (?)”
“Aunque…”
“¿Qué?”
“Ahora que lo pienso, no quiero que mi rebel termine usándote como damisela en peligro.”
“…”
“Hehe~” Eureka se llevó una mano a la boca, como para esconder sus pequeñas risitas. “Tranquilo, te raptará sobre mi cadáver… sólo espero que me toque un chico simplón y buena gente ):”
“Creo que ese tipo de rebel está en extinción.”
“¿Recuerdas a Shinji? Él era tranquilito.”
“Pero te duró poco… Si mal no recuerdo, renunció rápidamente.”
“…Cierto.” El ringtone de su celular empezó a sonar y Eureka lo sacó de su bolsillo. Revisó la pantalla y suspiró. “Wow, eso fue rápido.” Deslizó el dedo por el botón verde y contestó la llamada. “¿Aló? ¿Miranda?”
“Eureka. El gimnasio está listo, así que puedes ir en estos momentos.”“Okay, gracias.”
“Gracias a ti. Fran estará esperándote en la puerta. Mucha suerte.”“La necesitaré. Hasta luego.”
“Cuídate.”Las palabras de Miranda lograron ponerla nerviosa, y Eureka volteó a mirar preocupada a su enamorado.
“¿Nervios, supongo?”
“Sí. Hace tiempo que no hago ningún tipo de ejercicio, estoy tan oxidada…”
“Ten un poco más de confianza en ti misma. Después de todo, hiciste un buen trabajo la primera vez, y eras menor y con poquísima experiencia.”
“Mm.” Asintió con la cabeza. “Si, tienes razón.”
“Vamos al gimnasio, más bien.”
“Sí.”
Lelouch tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella, gesto que ayudó a tranquilizarla un poco. Volvió a sentir una paz interior y por unos instantes, dejó de preocuparse por lo que iba a ocurrir en unos cuantos minutos, y el cambio radical que iba a dar su vida gracias a eso.