VIVIENDO AL LÍMITE SRY 
(1; c) «Ley.»
Repitió mentalmente y uff, la mente del chico divago. «¡¡¡LEY!!» «¡L-E-Y!» Canturrea mientras camina por la cálida noche de verano de la ciudad. «¡Leeey—!» Seguía y seguía haciendo paso entre el gentío que se reían por lo bajo de él. La vestimenta “Terminator” con una musculatura de alambre y gafas de sol más oscuras que su alma no le queda, para nada.
Lo sabe y la opinión se la pasa por el arco del triunfo, ¡¿quién necesita la opinión de lo demás! Bah, con eso jamás comería. Como un RRPP VIP del local, sí.
“¡Aaah mi amado Ley!” suspiró al ver el local, aún cerrado y con gente en la entrada esperando el ingreso. Un día mágico, un día especial; tendrían bandas en vivo, tres, dos de renombre y una en ascenso.
Metió un pitillo en la boca y expulso todo el humo en un santiamén. Uff, otra cosa que adora, aparte de Ley, es el cigarro. Fumar como chimenea le es normal, a él y todo quien lo tenga al lado.
Otro cigarrillo y otro, antes de ir al local fumaria en la esquina, allí donde dobla el viento. El alma se le encogió al ver como las puertas abrían de a poco y un bouncer de musculatura marcada se colocó frente a la cola. La noche comenzó.
Avanzó y ante la mirada de todos los presentes, saludó al hombre de custodia levantando el cigarro.
“Buenas, Mr. Muscle~” le dijo, llevando el cuarto pitillo a la boca. “¿Cómo va todo?”
El otro lo miró y arrugó el labio con cierto asco, admitía que Badou traía gente pero esa apariencia… too much.
“Mal, tuvimos que aumentar la bebida… adentro es un caos y Reika no sabe cómo se lo tomará la gente. Mary anda antipática…”
“Oh” tiró la colilla y luego la aplastó con el zapato “que cosa… ¿andas más preocupado por la ganancia o Mary” le dedicó una risita a lo que el otro respondió tartamudeando con las mejillas rojas.
“Al fin vienes” de adentro salió un rubio despampanante con un traje carísimo hecho a medida por un sastre. “El grupo de cuarta que invitaste está desaparecido” suspiro, por eso trabajar con novatos siempre le pareció un inconveniente.
“Llamaré al imbécil de Eiji, seguro se peleó con el segundo guitarrista…” suspiró. Algo normal en el pelirrojo de Eiji, ellos solo eran una banda de garaje, antes mucho antes, había sido un guitarrista de primera, hoy solo la sombra de lo que alguna vez fue. “Lo siento Hikawa, Eiji mantiene el temperamento de diva”.
Hikawa es el jefe, el dueño de su amore, de Ley, y por aprecio al buen nombre y fama del local, lo arrastraría, si era necesario, al puto escenario. ¿Cómo se atrevía a fallarle así? Su culpa, por confiar en un treintañero de cuarta con un local de instrumentos en una calle paralela a la gran avenida.
Antes de seguir maldiciendo y nombrando a los mil y un demonios, un utilitario blanco aparcó delante de Ley. Esto hubiera sido motivo de una llamada directa a la policía de tránsito, si no fuera porque dentro Eiji le hizo una señal con la ventana baja.
“Bastardo” le sonrió Badou corriendo hasta la cabina. “Pensé que estarías bajo la cama, temblando como un marica”.
“Que poca fe” le gritó frunciendo el ceño y suspirando. Hoy le había pasado de T-O-D-O. “Atrás está el equipo y los demás, te presento a la bajista de reemplazo” la señaló.
Hundida en el asiento de acompañante le dedicó una mueca forzada. “Murasaki, es un gusto…”.
“Ya, vayan a prepararse, serán los segundos y ya no hay tiempo para ensayos” suspiro Hikawa. “SUERTE~”.
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El escenario, como siempre, luce impecable; con luces paseando por toda la tarima y los encargados colocando los instrumentos para el primer grupo; Badou aspiró el aire a limón del ambiente que pronto será manchado por alcohol y tabaco, incluso sexo si alguien en el baño se animase a tal salvajada.
“Eiji el bastidor está por allá” le señaló unas escaleras con forma de caracol y enseguida este se dirigió hacia allí con el resto de integrantes.
“Esto va mal, muy mal” corriendo, una mujer voluptuosa se pasea entre el personal de limpieza.
“¿Qué sucede Reika?” la detuvo en seco sujetándola por la muñeca.
“¡Badou!” le abrazó amistosamente “eh, los precios se dispararon y hay que corregir los precios de las bebidas”.
“Tranquila, mujer” apartó sus brazos de ella de inmediato y se alejó unos centímetros, Reika siempre parecía apoyarse en alguien y la víctima de esa noche era él… “Hikawa dijo que dejará entrar damas gratis para incentivar a la gente, hay que ver qué pasa”.
Yui tomó de la mano a Hakaze y ambas comenzaron a correr hacia la entrada de Ley, fuera ya sólo quedan algunos renegados que aún no entrarían o no hasta que el grupo de renombre de esa noche tocase.
“¿Cómo piensas entrar, Yui?” la miró mientras sus pies seguían el paso de la otra.
“Fácil, hoy toco. Saki dijo que entramos en segundo lugar y ya casi termina el primero so… ¡¡CORREEEE!!”.
“¡Alto, alto! Dijiste que sólo vendrías de invitada no a tocar… ¿Saki? ¿Quién es? ¿De dónde la conoces?” comenzó a interrogar la prima.
“¿Esperabas que trajera una guitarra para hacerme la rockstar?” comenzó a reir mientras llegaron con el guardia. “Vengo con Eiji, el tipo de ceño fruncido y chino teñido a full”.
Él la miró, dejar pasar a una menor que a leguas se nota la multa que le pondrían a Ley si ella entrase le hizo tragar saliva, por otro lado el que tuviera que tocar pronto, a minutos, le hizo agachar la cabeza y dejar el ingreso libre. Peor Hikawa que una pequeña coima y casi nunca se hacían controles.