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QUERÍA ESCRIBIR ANTES Y LO DEJÉ PARA EL FINAL, DE NUEVO. NO APRENDO.



Side story;02 - Parte IV

El silencio se alargó lo suficiente para que su sonrisa se volviera más tranquila.

Alain estaba revisando la información una vez más antes de tomar una decisión y eso solo confirmaba que no tendría una respuesta por ahora. Lo que significaba que podría seguir con sus planes hasta que el rubio dejase de lanzar dagas a los documentos frente a él.

Un par de horas, quizás hasta el inicio del siguiente día laboral. Tendría que moverse rápido si quería lograr algo.

Seguir sentado aquí ya era una pérdida de tiempo, sin embargo no alertaría al otro saliendo por su propia voluntad. Escucharía con amenidad lo que el contrario tuviese que decir antes de abandonar la habitación.

Por suerte conocía lo suficiente al más bajo y no tuvo que esperar mucho más.

La irritabilidad de Alain era palpable y sus palabras dejaron en claro que René ya no era necesario ni deseado en el lugar.

Sin alargar la situación con un comentario de más, abandonó el sitio para dejarle a solas.

Era hora de cobrar un par de favores.



Al final Alain había decidido enviar el formulario, aunque no tenía cómo confirmar si había sido su versión o se había dado la molestia de llenarlo de su propio puño y letra. Una vez el documento era entregado, solo se podía acceder a la versión mecanografiada.

De todas formas daba igual, la situación no cambiaba en gran medida. Solo tendría que ser más cuidadoso; por suerte había trabajado en precauciones desde el momento que dejó la oficina de su superior y varias piezas ya estaban en movimiento en su tablero.

Al menos con Jakob lejos por una misión, nadie le podría reclamar por no dormir. Ni por mantenerse a base de azúcar ultra procesada y bebidas energéticas.

El tiempo estaba en su contra si quería avanzar esta investigación sin la correa administrativa de la U.I.C. No tenía tiempo que perder en nimiedades. Incluso si una de ellas era su salud o su peligrosa curiosidad.

Le costaba tanto pelear con su innata sed de conocimiento que si se detenía a procesar todas las preguntas que se formaban en su interior entre más descubría, terminaría cometiendo un error que haría que le quitasen aún más de su libertad.

Si trabajaba de día en lo declarado en el formulario y de noche en sus ideas, tal vez podría encontrar un equilibrio que no le hiciera sentir que estaba perdiendo algo importante. Tenía que reducir su impacto en lo posible, solo centrarse en lo prioritario si quería lograr mantener todo a flote.

Por eso era mejor no fantasear con que Alain aprobaría sus acciones y limitar su accionar público a lo más concreto del proyecto. Si lograban algo estable para presentar a los altos cargos, podría redirigir la atención ajena.

Las fintas eran una de sus especialidades y eran pocas las veces que no lograba salirse con la suya cuando algo se proponía.



Quizá una de las cosas que más odiaba en el mundo después de la injusticia y la condescendencia, era que alguien se entrometiese con las variables de un plan cuidadosamente trazado.

Y eso precisamente habían hecho desde la administración general al dar por acabada la fase de investigación antes de lo pensado. También sumaba a su molestia que la decisión había sido aprobada por Alain.

Por mucho que mirase el papel sobre su escritorio, éste no desaparecía. Y por más que intentase ignorar aquella firma que tantas veces había replicado, no podía dejar de darle vueltas a esta especie de traición.

Podía entender, en algún rincón de su cerebro, la decisión del otro. El documento era una trampa burocrática, estaba redactado de forma que fuese imposible reclamar y la respuesta más práctica era el seguir adelante. Y Alain era la persona más práctica que conocía. Eso no volvía menos irritante el accionar contrario. Ya buscaría una forma de vengarse del rubio, en este momento esa no era su mayor preocupación.

Quitó el monóculo de su rostro para dejarlo sobre el papel y con una de sus manos cubrió su vista para concentrarse en reorganizar todo.

Tendría que abandonar sus intenciones, restructurar para no perder lo avanzado y conocer a los implicados. Conocerlos a profundidad. No iba a entregar esos dispositivos sin saber todo sobre ellos. La información que podía recordar de los tres era insuficiente para decidir.

Está bien, puedo redirigir esto con más datos. Solo tengo que olvidarme de dormir otra vez. Y del código laboral que la señorita Miyano se había esforzado en que memorizara. Todo saldrá bien.

Iban a ser unas largas noches.
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Caso XX4
— Cuando el departamento de IT empieza a redactar un informe con tu nombre en el título —


Todavía faltaban un par de horas para que el vuelo despegara.

En teoría, aquel tiempo existía para preparar el equipaje, verificar la documentación y asegurarse de no olvidar nada importante antes de abandonar el país durante un par de días y, suponía, avisar a conocidos y amigos que no estaría disponible.

Flat ya había hecho todo eso.

Bueno...

La maleta estaba cerrada, al menos.

Si dentro llevaba exactamente lo que necesitaba para una investigación de campo en una antigua mina rumana era una pregunta completamente diferente. Pero tampoco era como si pudiera olvidarse del teléfono. Eso, claramente, no iba a pasar. Desde que el señor Fujieda se lo había entregado aquella mañana, prácticamente no lo había soltado.

Para cuando los tres estuvieron acomodados en el vehículo que los llevaría al aeropuerto, Flat ya lo sostenía entre las manos una vez más.

Lo primero que hizo, por supuesto, fue encenderlo.

La pantalla permaneció negra durante unos segundos antes de mostrar el logotipo de la U.I.C.

Tenía sentido. Si la organización había desarrollado un dispositivo específico para una misión, también resultaba lógico que hubiera diseñado el sistema operativo. Era un lujo innecesario desde el punto de vista económico. Desarrollar un sistema desde cero nunca era precisamente barato, pero la U.I.C nunca había parecido especialmente preocupada por ese tipo de detalles. Especialmente con el nivel de personalización al parecer.

La pantalla principal apareció unos segundos después. Era... sorprendentemente limpia.

Sin aplicaciones preinstaladas más allá de las estrictamente necesarias.

Sin publicidad.

Sin asistentes virtuales.

Sin nada que pareciera intentar llamar su atención.

Flat sonrió.

Eso sólo significaba que todavía quedaba mucho por descubrir.

Mientras Vane repasaba por tercera vez la documentación del viaje y Albatross parecía mucho más interesado en averiguar si el aeropuerto vendía recuerdos absurdamente turísticos o algo semejante (juraría que lo vio cerca de las tiendas dentro de las instalaciones), Flat ya había abierto el menú de configuración.

Versión del sistema.

Información del hardware.

Estado de la batería.

Procesador.

Memoria.

Permisos.

Opciones de desarrollo.

La cámara llamó su atención casi de inmediato.

Ciento veinte megapíxeles.

Levantó ligeramente las cejas.

Era... excesivo.

No para un fotógrafo profesional, quizá, pero sí para un teléfono cuyo único propósito aparente era acompañarlos durante una investigación de campo.

Abrió la cámara.

Probó el enfoque.

El estabilizador.

El tiempo de respuesta entre capturas.

El nivel de compresión de las imágenes.

Todo funcionaba con una fluidez impecable.

Lo único decepcionante era la cantidad de aplicaciones instaladas… porque eran, prácticamente, ninguna.

Frunció ligeramente el ceño. Aquello tenía fácil solución. Estiró ligeramente el cuello antes de empezar y luego buscó una conexión inalámbrica.

Bingo. Encontró la red del vehículo. Protegida, claro. Inclinó apenas la cabeza mientras su pulgar rozó distraídamente la esquina inferior de la pantalla.

Hubo un pequeño destello. Tan breve que bien pudo haber sido una simple transición de la interfaz.

El icono de la red apareció completamente lleno mientras Flat sonrió satisfecho y abrió la tienda de aplicaciones.

Nunca se molestó en preguntarse exactamente cómo había conseguido acceso, aunque comprendía el proceso lo suficiente para repetirlo cuando lo necesitara, claro, siempre que hubiera cobertura en el área... aunque, tal vez, eso último no era exactamente necesario.

Necesitaba internet y ahora tenía internet. El problema había dejado de existir.

Mientras comenzaban las descargas, volvió a abrir la cámara y fue entonces cuando recordó el informe. No por nada en particular, simplemente... una asociación de ideas.

Una cámara.

Una investigación.

Recordó haber perdido un buen rato leyendo un informe redactado por los doctores Guillotin y Petrichor acerca de una cámara fotográfica absurdamente antigua. Gran parte del análisis técnico, sin embargo, pertenecía a un investigador anterior llamado Kunihiko Asou. El documento era sorprendentemente entretenido, aunque probablemente esa no había sido la intención de sus autores.

Lo que más le había llamado la atención era que, según el informe, el mecanismo parecía funcionar mediante un sistema de hechicería extraordinariamente complejo. Una posibilidad que el doctor Guillotin parecía contemplar con evidente desgano, dedicando buena parte del documento a intentar demostrar que debía existir una interpretación que pudiera sostenerse desde un plano mucho más lógico y racional. El doctor Petrichor, en cambio, parecía considerablemente más dispuesto a aceptar aquella clase de conclusiones siempre que los resultados experimentales las respaldaran.

Flat todavía recordaba haber encontrado aquello un poco extraño.

Por la forma en que escribía, el doctor Asou no sonaba como alguien especializado en hechicería. Sin embargo, la complejidad de un sistema mágico como el que manejaba esa cámara sólo podía explicarse de esa manera por alguien que entendía exactamente lo que estaba observando... o que llevaba años intentando hacerlo.

O, al menos, eso había parecido. Especialmente con los antiguos que sonaban algunos de los casos apenas documentados que el documento citaba como referencia.

Miró el teléfono.

Después volvió a mirar la cámara.

"...Supongo que por eso nos dieron esto."

Asintió para sí mismo. Tenía sentido. Una vez satisfecho , volvió a lo realmente importante.

Todavía quedaban varias aplicaciones imprescindibles por instalar antes de abordar el avión y, claro que con la capacidad del dispositivo, no iba a escatimar en cantidad.
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on July 30, 2026, 10:48:00 AM »
Otro fic más de las olimpiadas, quisiera terminar con este pronto pero la vida sigue conspirando en mi contra (...) a ver cuánto me toma.

118.1.


Había sido un evento tranquilo que para variar le dio la oportunidad de explorar las universidades como cualquier joven común y corriente. Y pensar que por más que fuera un estudiante de Rizembool ni acudía a su propia ‘alma mater’ en físico con frecuencia…

En fin, las divagaciones tendrían que quedarse para otro momento, luego de haber recibido un mensaje el cual terminó con su paseo prematuramente.

“Pues… el nuevo se ha vuelto a portar mal, lamentablemente,” Shiyoon dio un suspiro. “Así que… nos toca ir a ver qué ocurre, Haku,” luego de terminar de narrar lo que seguía, le sonrió en lo que se encogía de hombros. “Vamos a ver el desastre, al menos esta vez no nos toca hacer nada en lo absoluto. Orochi-sama sólo quiere que sirvamos como ojos por hoy.”
“…” el orphan sostenía un último bocado de aburaage en su mano, cabizbajo.
“¿Haku? ¿Estás bien? Estás muy callado,” se confundió el otro. Era sin duda sorprendente que aquel reactivo y rebelde orphan no usara la oportunidad para intentar darle la contra o quejarse de los mil y un problemas que los humanos no dejaban de causar.
“…no puede ser que ya lo hayas olvidado…” musitó el orphan, con fastidio. Aquel bocado terminó por ser apretado en un puño. Y, aun así, el kitsune no estalló ni levantó su voz.
“Hm…” Shiyoon alzó una ceja, meditabundo.
“Tsk…” mientras Hakuzosu perdía la paciencia por dicha actitud indistinta del otro.
“¡Oh!” finalmente, el chico asintió y sonrió. “Haha, ¿te refieres a cómo ese muchacho amable te domesticó y te quitó todas tus neuronas hace un rato?”

Había sido atinado del prospecto a Rebel llevar al orphan a la azotea de un edificio luego de haber ‘ido a recogerlo’, ya que Hakuzosu finalmente soltó su ira en un zarpazo que hubiera podido lastimar severamente a una persona más lenta.

“¡Precisamente eso! ¡Sabía que te estabas burlando de mí fingiendo ignorancia!” exclamó en lo que el otro aterrizó luego de evadirlo con un salto. Le miró de soslayo.
“Eh, no, no, te juro que todo eso ya se había escapado de mi cabeza,” Shiyoon levantó sus palmas y las sacudió en señal de paz. “Tranquilo, lo hecho, hecho está. Ese chico claramente cuidó de ti para no hacerte más que neutralizarte en lo que yo llegué…”
“¡El hecho que digas que me haya neutralizado significa que definitivamente no me cuidó!” gritó indignado y colérico. “¡Era un enemigo! ¡Otro humano que se cree con más derecho que yo! ¡Que no me haya lastimado físicamente no quiere decir que no me haya hecho nada!”
“Haku, no es tan simple…”
“¡¿Por qué demonios no lo es?!”
“Escúchame un momento. Nos toca ir a ver lo que Yato anda haciendo, él que anda causando problemas a todos los demás,” observó Shiyoon.
“Tsk, ¿y por qué eso me importa?” entrecerró sus ojos.
“Porque Yato es parte de ‘nuestro lado’, de alguna manera, y aun así, no estamos yendo a ayudarle,” Shiyoon llevó sus manos detrás de su nuca con una sonrisa indistinta. “Vamos a ver cómo la gente encargada de ser los primeros en responder y controlar lo que se sabe de la guerra lo ponen en su lugar y se aseguran de detener su travesura. Él podrá ser un futuro Rebel como yo, pero igual, todos estamos de acuerdo que la gente que se sale de las reglas tiene que ser detenida. Eso se aplica a mí y a ti de la misma manera.”
“…” Hakuzosu frunció el ceño.
“A nadie le va a gustar que se metan con uno, pero si nos hemos portado mal, eso es lo que vamos a sacar. Es la consecuencia de nuestras acciones. Por lo que ocurrió el otro día, sé bien que ese chico te neutralizó porque estuviste a punto de atacar a un puñado de HiMEs en medio de una muchedumbre de gente normal, e imagino que algo similar estuvo por ocurrir hoy,” Shiyoon negó y sonrió apenado. “Siento decirlo, pero por nuestro entorno, vivimos en un ambiente donde ello se considera castigable, lo cual terminó por ocurrir. Alguien tenía que detenerte para mantener todo bajo control.”
“Pero… tsk…” chasqueó la lengua, desviando su mirada y cabizbajo. “…estas reglas tan caprichosas de los humanos… esas HiMEs me las van a pagar, no las perdonaré…”
“Lo siento, Haku, en serio,” le sonrió un poco.
“…” se mantuvo mirando al piso.
“Ahora que eso está claro, vamos en marcha. El jefe se molestará conmigo si fuera a perderme de algo importante.”
“Oye…”
“¿Hm?” ladeó su cabeza. “Sigues meditabundo.”
“…” comprimió sus puños, con fastidio. “¿Acaso no te vas a burlar de mí por… cómo actué? Estaba… actuando como un idiota.”
“Haha, realmente fuiste todo un niño adorable como por quince minutos, ¿por qué diría que actuaste como idiota?” sí, tuvo que evadir otro zarpazo con suma agilidad.
“¡Tch, no te burles de mí!”
“No, no lo hago. Creo que ando normalizado a que la gente actúe rara y un poco en contra de su voluntad todo el tiempo…” Shiyoon dio un suspiro, para volver a encogerse de hombros con una impecable sonrisa. “…considerando quién es nuestro jefe.”
“Eh…” ello probó dar ciertos nervios al orphan.
“Siento que te haya ocurrido, a nadie le gusta estar en esa situación, por más que no sea nuevo para uno. Ahora olvídalo,” asintió tranquilamente. “Somos un equipo, ¿no? Estamos en confianza.”
“…” le miró perplejo. En muy raras ocasiones, por más que iba contra sus instintos de orphan, Hakuzosu casi podía pensar que Shiyoon era de confiar.
“Ya habrá otra oportunidad para que piense en cómo tomarte el pelo al respecto,” concluyó amenamente.
“¡¿Q-qué has dicho?!” precisamente, por ello mismo nunca le duraba aquella impresión.
“No me tomes en serio, ahora sí vamos.”
“¡Oye!” Hakuzosu no llegó a intentar arremeter contra él, ya que, al verle invocar su espada, de inmediato se quedó quieto y al pendiente de lo que iba a hacer.
“Estamos lejos, así que tomaremos un atajo…”




Ni bien recibió el mensaje con respecto a la manifestación por la zona rural de Hanasaki, Suzuka se apresuró a correr para darle el alcance a aquellas jóvenes HiMEs. Entendía que no todas irían a responder con rapidez, ya que Reimu y Youmu continuaban participando en sus disciplinas deportivas. Si bien la última había considerado abandonar su competencia según lo puesto en el chat, todas terminaron por recibir un mensaje de texto de parte de Fran, quien ya estaba al tanto de los sucesos.

Según lo indicado por la asistente de Miranda, por más que dicha manifestación fuera producto de Rizembool, ella fue muy clara en indicarles que no era responsabilidad de ninguna de ellas.

“…” Suzuka volvió a mirar la pantalla de su celular en lo que avanzaba.

‘Habiendo tres de ustedes en la zona de peligro, les reitero que no se involucren ni tomen acciones para solucionar este altercado. El responsable no es Rebel de ninguna de ustedes y no se encuentra peleando contra una HiME. Por la naturaleza de las olimpiadas, Rizembool va a tomar responsabilidad y ellos han enviado a un grupo para encargarse de disciplinar a esa persona. La única tarea de ustedes como HiMEs es asegurarse de mantener a la gente común fuera del área, y en el peor de los casos, prevenir que el alcance del evento fuera a expandirse. Quédense en el perímetro hasta que vean que la situación está bajo control. Esperaremos el reporte de los eventos cuando ello termine.’

Sin duda se podía sentir cierto nivel de desconfianza venir de las palabras en su pantalla, lo cual Suzuka comenzaba a asimilar por más que no le gustara. Hasta el momento, todas eran las ‘HiMEs tachadas’ en los ojos de Miranda, y Suzuka sabía que aquello recaía sobre ella por encima de las demás. Pese a ello, parte de ella se preguntaba si era prudente dejar que la situación pudiera empeorar en lo que les tocaba simplemente ‘esperar’ a que los encargados fueran a llegar.

En medio de sus pensamientos, ella oyó una voz dentro de su mente, una que conocía muy bien.

“¿No estarás cansada de cargarme en un brazo?” preguntó su arma, en forma de la larga y ancha espada la cual solía usar más como arco que para ataques directos. “Te puedo ayudar corriendo, tengo dos piernas que todavía no han sido desahuciadas.”
“No te burles, Norimune. Esto suena a una emergencia y temo que si no te tengo en forma de arma nuevamente te desaparecerás por días sin darme señales de vida,” susurró la frustrada y decidida HiME. Ella frunció el ceño. “Aparte que pareces olvidar lo fuerte que realmente soy.”
“Fufu, nunca lo dudaría de mi estimada hija~ pero no estoy tan viejo como para que necesites soportar todo mi peso. Deja a un padre encargarse de sí mismo.”
“Tú deja de hablar tonterías, sabes que no soy tu hija…”
“No te canses con anticipación, nunca sabes cuál será la demanda que te espera, justamente por tratarse de una emergencia.”
“Eso tendré que decidirlo yo…” enfocó su vista hacia el frente. No iba tan rápido como hubiera querido, precisamente por su decisión de cargar su pesada arma, pero continuó convencida de hacerlo. “Ya parece que estamos cerca. Sólo espero que las tres estén todavía a salvo.”
“A pesar de su comportamiento temperamental, tu kouhai será cuerda para mantenerse al margen, sobre todo si te está esperando, Suzuka, y sus dos compañeras poseen un buen juicio. Ellas te oirán, todas te consideran una líder y la HiME con más experiencia. Así que, espero que sepas qué les dirás ni bien llegues.”
“…” Suzuka se quedó en blanco un momento. No lo había pensado con claridad, sólo se encontraba acudiendo al llamado. “Yo no sé siquiera qué es lo que iremos a ver, no puedo anticiparme a nada aún…” afiló sus ojos. “Pero tengo en claro que no dejaré que las otras corran un peligro innecesario. Esta vez actuaremos de manera más sensata. Yo seré la responsable en caso algo suceda…”





“Hm… te me haces irreconocible… Suzuka…”
“!!!” fue una voz profunda de ultratumba, la cual mencionó su nombre con un cambio de tono, uno que pareció dirigírsele despectivamente. La repentina sorpresa y la silueta mayormente negra de dicha persona a su costado le hizo blandear su espada, lo que hizo que este le esquivara.
“Tsk… pero no, definitivamente eres tú, la inepta HiME que casi causa que todas sus kouhai mueran hace unos días…” Matsui aterrizó a una prudente distancia de ella. Él ya usaba su capa tecnológica que escondía su rostro completamente.
“Tú fuiste quien las puso en tal peligro…” a pesar de sus palabras, Suzuka no estuvo en una posición de anticiparse a alguna agresión de su parte, incluso se mostró un tanto perpleja. De inmediato volvió a pensar en el mensaje de Fran. “Tú… ¿eres quien va a detener lo que ocurre?”
“Si tan sólo eso fuera cierto…” divagó con gran indiferencia.
“…” la HiME se impacientó.
“No soy lo suficientemente fuerte para enfrentar a quien les causará tantos problemas ahora… si es que tu propia memoria de cómo casi barrí con todas las demás HiMEs te deja saber con qué estamos lidiando ahora,” contestó con firmeza. “Fufu…” y su tono se contagió de leve burla. “…difiero en que fui yo quien las expuso a aquel riesgo. No puedes culpar a un monstruo como yo de actuar como tal, no es mi culpa que una HiME que sí nos conocía a waka-sama y a mí haya llevado a las demás frente a nosotros. Ninguna de ustedes debió pisar ese muelle esa noche.”
“Tch, no demos vueltas al asunto, si tú no vas a solucionar esto, ¿qué estás haciendo aquí?”
“Alargando la emergencia.”
“Eh…” se confundió.
“A diferencia de ustedes, yo puedo prolongar esta etapa de ‘incubación’ hasta que el verdadero encargado finalmente se ose a llegar. Puedo adentrarme a la niebla roja sin problemas.”
“Niebla roja… entonces, es la misma persona quien casi ocasiona un desastre durante la noche de inauguración…”
“No hay necesidad de decir lo obvio.”
“…” sintió tangibles nervios. “Esas orphans son imposibles de derrotar por completo. ¿Qué se supone que debamos hacer aquí?”
“Hmhm…” Matsui rió para sus adentros.
“Tsk…” detestaba lo mucho que ese incógnito Rebel al cual incluso desconocía su nombre parecía no importarle nada en lo absoluto, para atreverse a ser tan despectivo con las HiMEs.
“Aquel no es mi problema…” entonces, el Rebel miró de reojo a un costado. Por la pausa que se habían dado luego de la agresión de parte de Suzuka, los dos acababan de ser alcanzados por un grupo de tres.

“Eh…” Cho se notaba perdida y miraba anonadada a aquel desconocido Rebel. A su costado, Kashuu andaba al pendiente de ella.
“¿Te sientes bien, aruji?”
“S-sí, no te preocupes,” a pesar de sus palabras, la peliceleste llevó una mano a su sien.
“Ehm…” y detrás de Cho, una asustadiza y tímida Kosuzu observaba al encapuchado con curiosidad y ligera aprehensión. “¿Ese señor es el Rebel del cual me contaron?”
“Ustedes…” Suzuka se preocupó por ver a los tres. Por más que sabía que Cho tenía más experiencia que la mayoría, la simple memoria de aquellas orphans casi le hacía desear que Fran hubiera abogado por que huyeran de inmediato.
“Tsk…” por su parte, Matsui se impacientó. Definitivamente estaba perdiendo tiempo valioso, por lo cual regresó a correr camino al punto de interés.
“¡E-espera!” y Suzuka se apresuró para tratar de no quedarse atrás.
“¡O-oye, Suzuka!” Kashuu intentó pedirle que les esperara considerando que los tres llevaban apurados y por ende cansados desde que los mensajes empezaron a llegar, aunque les tocaría llegar un poco más tarde que ella.

Sabía que ese Rebel tenía mucha información que se negaba de darle, pero Suzuka tampoco podía ponerse a pensar en qué preguntarle. Si este se iba a negar a decirle cómo lidiar con las orphans, quizás era un caso perdido intentarlo, aunque aun así no podía darse por vencida.

Sin embargo, algo distinto pasó. Matsui desaceleró lo suficiente para permitir a Suzuka correr a su par y ni bien ella le dio el alcance, optó por cortar con su silencio.

“La persona responsable de este desacato está relacionada a los sucesos del muelle,” observó Matsui, inmutado.
“¿C-cómo así?” Suzuka no podía pensar en haber visto a alguien más… y pasó a sorprenderse. “Espera, ¿acaso es quien enloqueció a los civiles presentes?”
“Fufu, no, ya quisieras que fuera tan fácil. Si tan solo los verdaderos malos se pudieran controlar con tanta facilidad.”
“Tsk, no haces sentido,” se impacientó.
“Te digo algo que puede serte útil…” hizo una leve pausa.
“…” no podía verle, pero por más que se orientaba hacia el frente, Suzuka casi podía sentirse directamente observada por el otro debido a su intensidad.
“Aquella HiME que terminó lastimada en el muelle… no la acerquen a la niebla,” dijo con severidad. “Porque, si lo hacen… ella no será la única que resultará maldita…
“Eh… ¿qué quieres decir…?”
“Toma mis palabras como decencia común. Evita darle a ese futuro Rebel una injusta ventaja…” y ni bien dijo esas palabras, volvió a acelerar su andar.
“…” Suzuka se impacientó y nuevamente volvió a esforzarse para no quedarse tan atrás.

“Lo siento… lo siento, sé que soy muy lenta…” se disculpaba Kosuzu repetidamente.
“Descuida, yo tampoco estoy del todo en forma…” Cho asintió mientras continuaba el avance.
“Se cansarán menos si no hablan en exceso, pero ya debemos estar cerca…” observó el arma, atentamente y a la expectativa de lo que estaban por ver.
“…” Cho fruncía el ceño. Estaban cerca… no, a su parecer, ya estaban en el recinto.
“Aruji…”
“Eh, s-sí…” ella se despertó al notar que Kashuu le miraba atentamente.
“Sé que realmente quieres apoyar a las demás HiMEs, pero todas van a entender si no estás en condiciones de hacerlo,” le recordó. “Por favor no te fuerces a participar en esto.”
“Tendré cuidado, Kashuu, gracias por preocuparte por mí,” Cho sonrió frustrada. Sabía que había tenido un roce muy cercano con la muerte aquella noche del puerto, pero incluso con ello en mente, no dejaba de impacientarse por el hecho que la debilidad que arrastraba continuaba sin aliviarse en lo más mínimo. Era como si no pudiera recobrar su usual estado de salud. Aunque en esos instantes no era lo más alarmante para ella… “Puedo ver la niebla roja de la inauguración.”
“¿Eh?” Kashuu se sorprendió.
“Senpai, ¿en serio?” Kosuzu se asustó un poco.
“Supongo ustedes no la pueden ver…”
“…si ese es el enemigo que nos espera, entonces con más razón no deberías exponerte a aquel peligro, aruji. Ya dependimos de este Rebel y su aliado la vez pasada. Nosotros no tenemos nada que hacer aquí,” observó el arma.
“Eso es lo que pienso. Lo único que quiero es asegurarme de prevenir que alguien salga lastimado o que inocentes se involucren,” Cho asintió. “Te prometo que seré prudente.”
“…” Kashuu bajó su mirada. Ahogó un deseo de chasquear la lengua para no desalentar a su ama, pero a su vez, sabía que ella podría descuidarse sin siquiera darse cuenta. “Que tú puedas ver la niebla tan claramente y que esta sea invisible para nosotros nos da la idea que lo mismo se repetirá que la vez anterior. Te hará mal, y cuando eso suceda, mereces que te traten como alguien quien ha sido lastimado y necesita evacuar. Que ese sea el caso.”
“Sí, entiendo…”
“…” no, quería, pero no podía confiar en sus palabras.

Finalmente, el camino de árboles les condujo a un área abierta donde los demás pudieron ver más que una simple niebla roja. A esas alturas, dicha materia rojiza se había formado semejante a un perímetro con paredes de dicho color que se veían macizas, pese a portar aquel extraño tono. Por encima del enclaustro, sin embargo, la niebla sí se esparcía vertical y difusamente, no dando indicación del fin de su alcance. Incluso daba la impresión de que se expandía con lentitud.

Cho no necesitó evidenciar el espacio para detectar un color rojo que llevaba alertándole desde el camino. No obstante, mirar a dichas paredes hechas de una supuesta densa niebla escarlata le hizo sentir un dolor en los ojos semejantes a los de mirar directamente al sol, sólo que no visualizaba luz intensa. No, más bien… a su parecer, el vívido color de la niebla se había oscurecido y esa ‘construcción’ más se asemejaba al de un color opaco propio de un órgano o entraña animal. Se preguntaba si los demás lo veían de la misma manera.

“¡…!” y nuevamente, oyó aquel grito desgarrador dentro de su cabeza que le hizo estremecerse. Era esa voz que la asechaba, ese indescriptible grito que no había sido parte de su propia experiencia de vida, y aun así, hacía aparición en su mente repetidamente.
“Aruji…” Kashuu le agarró de un hombro, una leve acción que probó ser necesaria puesto a que la peliceleste tambaleó en medio de su ensimismamiento.
“…” Kosuzu miró a Cho con preocupación, pero su atención de inmediato se pasó a sus compañeras de la secundaria, quienes apenas intercambiaban palabras con el Rebel.




“¿Dices que esta estructura está por expandirse?” le cuestionó Tenshi con desconfianza y alzando una ceja.
“No te creas que es un sólido lo que ves, por más que lo parezca. Ustedes no conocen al demonio que se esconde adentro,” explicó el encapuchado. Este caminó hacia dicha pared, lo cual hizo que más de una HiME tuviera el impulso, pese a no llevarlo a cabo, de advertirle que desistiera. De todos modos, él no hizo más que mirarlo de cerca un momento, hasta que dio un suspiro. “Y es claro para mí. Este umbral se expandirá proporcionalmente a la cantidad de gente que entre al mismo. Es mejor no perturbarlo.”
“Tsk, pero bien nos han dicho que estemos atentas a detener su avance. ¿Entonces qué hacemos?” volvió a quejarse la peliceleste, quien sin duda no tenía reservas ante dicho Rebel que fue tan peligroso hace algunos días.
“…se expandirá de todos modos. Es una locura adentrarse a incentivar su crecimiento, pero si los auxilios se tardan en llegar y la expansión amenaza con alcanzar a los transeúntes, todos nosotros debemos estar lo suficientemente locos para hacer el intento. Eso es lo que se espera de quienes se convierten en fichas de ajedrez…” Matsui rió levemente para sus adentros. Había ‘socializado’ demasiado para su gusto con las HiMEs, por lo cual se haría el favor de desaparecer de ese ambiente. “Pero ustedes hagan lo que quieran, no son mi responsabilidad. Yo iré a ralentizar la expansión por dentro. Si alguna de ustedes me iguala en locura, supongo nos veremos en el interior tarde o temprano.”
“¿Cómo se supone que ayudaríamos con eso?” preguntó Suzuka.
“Peleando contra esas orphans inmortales, por más peligroso e inútil que sea. Vale la pena mientras no sean derrotadas…” empezó a caminar para atravesar la pared. “Fufu… y pensar que alguna HiME será eventualmente asignada a este monstruo…”

Fue como dijo. La ‘pared’ se asemejó a un holograma en lo que el encapuchado Rebel la atravesó. Las HiMEs intercambiaron miradas y no tardaron en alarmarse cuando, en un movimiento violento y sutil como un parpadeo, la realidad cambió a tener dichas paredes delimitar un espacio más grande y más cerca de todas ellas.

“¡Ehh!” Kosuzu casi se cae para atrás.
“No debería esperar que una manifestación mágica respetara un movimiento tangible o que se ajuste a las leyes de la física, pero…” Saki llevó una mano a su mentón.
“Es preocupante, y si esa persona que anda adentro es quien conjuró las orphans de la vez pasada, estamos lidiando con alguien muy peligroso…” agregó Tsubasa, meditabunda.
“Suzuka, ¿qué deberíamos hacer?” preguntó Tenshi a su senpai, decidida. Ella apretó los puños. “Ya hemos aprendido, y sobre todo yo, que pelear contra ese enemigo es inútil, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados. ¿Qué piensas?”
“…” Suzuka asintió con solemnidad. Miró a los presentes un momento antes de observar en la dirección en la cual el Rebel se había sumergido al enclaustro. “Él tiene algo que nosotros carecemos, lo cual es experiencia con este suceso en particular. No podemos decir que haríamos una diferencia como él ya lo demostró el día de la inauguración, así que tendré que darle la razón al decir que nosotros sólo nos involucraremos si juzgamos que el riesgo vale la pena. Quedémonos al pendiente de que no se expanda demasiado, lo volveremos a evaluar después.”
“…” Kashuu asintió y dio un par de pasos hacia delante. “Me parece bien. Y ahora que sabemos con certeza lo que ocurre, espero que entiendan lo que estoy por decirles…”
“Kashuu…” Cho le miró con ligera aprehensión. Lo veía venir.
“Pido que aruji sea excusada de tener parte en este suceso por su propio bienestar, ya que continúa con rezagos de los eventos del muelle,” afirmó con certeza.
“…” Suzuka se impresionó ligeramente por la firmeza y autoridad con la cual el arma se había expresado. Notó que Saki y Tsubasa intercambiaron miradas, y fue Tenshi quien rompió el silencio.
“Sí, no te preocupes, en verdad que estoy de acuerdo,” Tenshi asintió. “Esperaba que ustedes no vinieran ahora, a decir verdad.”
“Eh, Tenshi..,” comenzó Cho.
“No es por desprestigiarte o menospreciarte de ninguna manera, Cho, pero todavía tengo presente lo que pasó esa noche. Por supuesto que te mereces descansar,” afirmó la peliazul. Desvió su mirada. “Yo también estaría más tranquila si sé que te darás una oportunidad de recuperarte como debido.”
“Entiendo cómo te sientes, Tenshi,” comenzó Suzuka, pensativa. “No pienso dejar que ninguna corra un riesgo extremo, y menos si no están en condiciones de funcionamiento normal.”
“Bueno, me alegra oír eso,” Tenshi sonrió aprobatoriamente. Sin embargo…
“Por eso tú también tienes terminantemente prohibido ingresar a la niebla, Tenshi,” concluyó la peliblanca.
“Eh, ¿qué dices?”
“Tú también saliste lastimada de esos sucesos y continúas recuperándote. Por ello mismo sé que tampoco podrás darlo todo de ti y estás en una gran desventaja,” se explicó. Sabía que su kouhai no le oiría si le contaba sobre la advertencia del Rebel al ser rebelde a su manera, por lo cual no iría a mencionarlo de momento. “Estoy segura de que cualquier señal de debilidad puede jugarnos una mala pasada y no amerita que cometamos alguna imprudencia. Tenemos los ojos encima en Hanasaki por haber hecho eso el otro día.”
“Eh, pero, o sea…” la peliazul estaba alarmada y miró de un lado al otro a manera de percatarse quiénes les rodeaban. “Si Cho y yo no podemos ayudarte, nos quedan Saki, Tsubasa y Kosuzu,” ni bien lo mencionó, ellas tres se vieron perplejas, con distintos niveles de nervios y quizás no muy a gusto con la idea de que alguien más las haya remotamente voluntariado. “Y pues, ellas no tienen tanta experiencia. Tú tendrías mucho por hacer, Suzuka.”
“Lo sé, pero no te preocupes por mí,” afiló sus ojos. “Soy fuerte, puedo pelear contra las orphans el tiempo suficiente para que lleguen los encargados.”
“¡Te apuesto a que no puedes garantizármelo! ¡No digas cosas por decir!” reclamó casi al punto de lanzar una rabieta. “¡Y mucho menos me sobreprotejas si ya soy HiME, estoy prácticamente bien al cien por ciento!”
“La idea es que no cometamos ninguna imprudencia, Suzuka, pero tus palabras lo suenan,” observó Cho, con leve inquietud.
“Aruji…” Kashuu se preocupó.
“¡Sí, precisamente eso! ¡Que seas la senpai de todas no te da inmunidad!” continuó Tenshi.
“No lo da, pero con tal de proteger a los demás de Rizembool, si se da ese momento ‘loco’ en que tenemos que darlo todo de nosotras, estoy cometida a hacerlo…” la peliblanca asintió con firmeza. “Y también soy mayormente responsable por lo ocurrido en el muelle aquel día, en particular por todas ustedes, y sobre todo por ti, Tenshi, porque me seguiste desde el inicio. Así que, esta vez seré adecuadamente responsable y velaré por el bienestar de ustedes por encima de las circunstancias.”
“¿Pero y qué es de ti?” insistió.
“Estoy de acuerdo con Hinanawi-san, no podemos descuidarla a usted,” se sumó Tsubasa. “Personalmente entiendo que mis habilidades no se prestan aún para ayudar contra enemigos tan fuertes, pero si usted va a ponerse en peligro, al menos alguna salvaguarda necesita estar puesta en pie para asegurarnos que puede huir si la situación se vuelve desfavorable.”
“Sí, eso suena justo, no sé si contamos con algo así, no obstante…” Saki desvió su mirada.
“Eh…” y curiosamente, la pequeña Kosuzu levantó su mano. “Pues… todavía lo estoy practicando, pero… tengo la habilidad de invocar a otros a mi costado. S-sí algo se vuelve peligroso, podría intentar hacerlo para apartarle de las orphans…”
“Hm, esa suena a una habilidad útil, pero, ¿eres capaz de controlarla?” preguntó Suzuka.
“Todavía lo estoy entendiendo del todo. El otro día medio que causé estragos, ¡a-aunque prometo que mi magia no va a causarles ningún percance como la vez pasada, en serio!”
“¿De qué percance hablas?” la peliblanca alzó una ceja.
“Es una larga historia…” Cho podía recordar lo que Roxas le había dicho al respecto.
“Si quieren cerciorarse de que ello va a servir, pueden aprovechar el tiempo para hacer un simulacro y ver cómo la magia funciona entre ustedes,” dijo Kashuu, quien ya estaba cruzado de brazos. “Ahora, si me disculpan, aruji y yo tenemos que retirarnos.”
“Eh, no aún, Kashuu, al menos tengo que estar informada con lo que sucede,” le pidió la peliceleste.
“Tenemos el visto bueno de ir. Sé que no lo dices, pero este espacio a nuestro costado te está causando debilidad nuevamente. No es seguro que te mantengas aquí por más tiempo.”
“Lo sé…” ‘pero…’ sentía que no podía desentenderse como la HiME senpai que supuestamente era para las otras.

Y entonces, Suzuka vio que su arma brilló y finalmente, Norimune hizo aparición.

“Ah, permíteme un momento, estimado bouzu,” comenzó el arma mayor.
“Tch, ¿qué haces apareciendo de la nada? Te me haces más útil cuando no tienes una boca con la que hablar,” se quejó Kashuu.
“Tanta osadía a tus mayores, kuso bouzu,” Norimune sonrió con perspicacia. “Sin embargo, no puedo dejar que un comentario tan ligero de tu parte pase desapercibido, o hasta aceptado.”
“¿A qué te refieres?” alzó una ceja. “Estoy abogando por mi aruji. Ella no tiene por qué adherirse a ningún estándar que perjudique su salud.”
“Oh, descuida, estoy completamente de acuerdo contigo al respecto. Hubiera apoyado que ustedes dos ni hayan respondido al llamado. Tienen todo el derecho de ausentarse, considerando al par de HiMEs que no vinieron por andar ocupadas en competencias civiles.”
“No es para recriminarles, Norimune, tienen todo el derecho de no involucrarse, Fran misma fue quien hizo hincapié en que no tenemos una mayor responsabilidad aquí,” le recordó Suzuka.
“Lo cual es muy cierto, y es algo que se aplica a todas, incluida tú,” el arma le miró fijamente, sin borrar su sonrisa, sin siquiera rendir su tono juguetón de voz, aunque sus ojos indicaban que no se encontraba bromeando. “Aplaudo la buena voluntad de tus kouhai de pedirte que te cuides a ti misma, pero me negaré a que una muy voluntariosa y aprendiz HiME practique su incierta magia en medio de lo que puede convertirse en una emergencia. Creo que podemos recordar el efecto que su entrenamiento con el buen Roxas desencadenó la vez anterior. Si la invocación resulta en que yo me desligue de ti al menos por un momento y sea incapaz de servirte como un arma, no sé qué podría ser de nosotros.”
“Eh…” ello le hizo recordar a Kosuzu que precisamente esa arma le había dado aquella advertencia de no usar sus poderes en él. Y justamente, se vio dirigida por el mismo. “Ehh…”
“Ya lo hablamos la vez anterior, ¿no es así?”
“S-sí, señor, lo siento, no quiero ir en contra de su voluntad…”
“Yo sé que no, no es nada más que un cordial recordatorio,” le aseguró con una sonrisa.
“Norimune…” Suzuka no sabía qué esperar de él. Para asemejarse a un supuesto ‘padre’ que se iba a comprar pan por años, en ocasiones se tornaba extrañamente intenso y estricto. “Entiendo tu punto, pero si llegamos a una emergencia que lo amerite, deberíamos hacer el intento. Es mejor que no tener ningún recurso.”
“Yo personalmente optaré por considerar dicha desesperación como un acto condenable en estos instantes. Si quieres mantenerte como el pilar que protege a las demás, entonces aprende a actuar como tal,” afiló sus ojos. “Porque hasta ahora más pareces la persona que las metió a todas en problemas.”
“Eh…” ella se impactó un poco y desvió su mirada. “Tsk… no sé qué esperas de mí, no hay opciones ahora.”
“Hay muchas opciones porque no estamos contra la pared. Tenemos tiempo, calma tu mente y analiza lo que hay que hacer. Y al igual que el bouzu que cuida de su propia HiME, si llegamos a la conclusión de no involucrarnos en este caso, no hay pena en descartar el comportamiento suicida del Rebel que se adentró por su cuenta. No somos él, como bien lo has dicho, Suzuka.”
“Sí, que se pudra ese pedante Rebel, no tenemos por qué hacerle caso,” resopló Tenshi, impaciente. “Pues, si tú decides que yo no tengo permiso de actuar, entonces yo tampoco te lo doy, Suzuka, no si sólo andas lanzándote a la boca del lobo. Así que piensa en qué más deberíamos hacer ahora.”
“…está bien…” tuvo que tragarse su orgullo, incluso si no se veía convencida. No estaba acostumbrada a trabajar con otras personas aún. “No tengo ninguna respuesta en mente, pero han sido claras, así que pensemos qué podemos hacer,” dio un suspiro. “Quisiera darles más certeza de mi posición como mayor a ustedes, pero reconozco que sólo hago lo que puedo.”
“Está bien, no hay nada de malo en ello, puedo entender por qué dijiste lo que dijiste,” Cho asintió y bajó su mirada. “Siento si no puedo dar de mi parte esta vez.”
“No, descuida, nos toca cuidarnos a nosotras también,” le aseguró, con una leve sonrisa.

Nuevamente, Kashuu notaba que su aruji continuaba sin intenciones de retirarse, hasta hablando sobre su ausencia como una posibilidad en vez de certitud. Sabía que era parte de su temperamento, pero realmente debía irse en ese momento, y ella se negaba a oírle.

Tendría que insistirle hasta que le oyera, y si la realidad estaba dispuesta a cooperar, los encargados en llevar lo que ocurría a su fin no debían tardar mucho más, por más que no sabía nada sobre ello.

Sólo le tocaba esperar a que su aruji pudiera resistir el tiempo suficiente.

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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Mimi Tachikawa on July 29, 2026, 10:37:54 PM »
Hoi hoi minna!!

Vengo con la ultima parte de la visita de Mayura a la tienda de antigüedades de Oujin, ya toca irme por las demás Himes xDD

--

La puerta terminó de abrirse por completo.

Un joven de cabello plateado con las puntas negras y ojos de un intenso color verde entró con absoluta tranquilidad, sosteniendo una pequeña bolsa de papel en una mano. Vestía un elegante atuendo tradicional japonés compuesto por varias capas: una camisa blanca bajo un haori azul con forro rojo y dorado, sobre el que descansaba un kimono de tonos blanco-grisáceos con puños negros y dos escudos circulares dorados a la altura del pecho. La parte inferior estaba formada por un hakama negro plisado y una falda con abertura decorada con un patrón de flechas negras y doradas, ajustada por un obi rojo y dorado. Calzaba botas negras de punta dividida que llegaban hasta las pantorrillas, mientras unos largos pendientes de borlas de colores se balanceaban suavemente con cada paso. Unos guantes negros cubrían parte de sus manos y un discreto maquillaje rojo oscuro en las comisuras de sus ojos acentuaba aún más su mirada serena.

-Hinata, olvidé comprar el té de jazmín... pero traje otra cosa...-

Su voz se fue apagando al notar el extraño silencio que dominaba la tienda.

Miró primero los papeles esparcidos por el suelo.

Después las vitrinas vibrando.

Finalmente observó a Mayura frente a Gilgamesh.

-Vaya…-

Mayura abrió ligeramente los ojos.

-Así que tú eres Oujin-san…

El joven inclinó apenas la cabeza.

-¿Me parece que estoy interrumpiendo algo? -

Gilgamesh no respondió de inmediato.

Por primera vez desde que había llegado, sus ojos rojos dejaron de mirar a Mayura para concentrarse completamente en el recién llegado.

Aquella sonrisa arrogante permanecía en su rostro.

Sin embargo,su mirada había cambiado.

Era la expresión de alguien que acababa de descubrir algo inesperado.

-Así que esta era tu tienda…-

Oujin dejó la bolsa sobre el mostrador con absoluta calma.

-Me parece que me estás confundiendo con otra persona…-

Gilgamesh sonrió interesado en el recién llegado

-Jamás olvidaría una presencia como la tuya…-

Mayura alternó la mirada entre ambos, muy confundida por todo lo que estaba pasando ya que para ella ambos eran hasta hace unos momentos personas desconocidas para ella, Gilgamesh, un Rebel de Rizembool, mientras que Oujin era el dueño de la tienda con un aura de misterio que lo rodeaba.

- ¿Se conocen? -

Ninguno respondió.

Durante unos segundos, el silencio volvió a apoderarse de la tienda.

Hinata suspiró con resignación y Mayura giró hacia él.

- ¿Hinata-kun sabes lo qué está pasando? -

Hinata sonrió con cierta incomodidad.

-Digamos que... Oujin-san suele atraer visitas bastante problemáticas…-

-Qué manera tan amable de describirlo...-

Oujin comenzó a caminar lentamente hasta colocarse junto a Mayura.

Su expresión seguía siendo tranquila, pero sus ojos ya no transmitían aquella despreocupación habitual.

Habían adquirido una serenidad completamente distinta, una que incluso hizo que el aire volviera a sentirse pesado, que no pasó desapercibido por Mayura que empezó a inquietarse.

Gilgamesh dejó escapar una carcajada.

-Interesante...así que ocultabas tu presencia de esa manera- empezó a caminar alrededor de la tienda- y yo que pensé que solo había venido a entretenerme con una Hime…-mientras seguía caminando para fijar su vista en Oujin y Mayura.
-Pero resulta que encontré algo mucho más curioso…-

Mayura frunció el ceño.

-No entiendo de que estas hablando…-giró a mirar a Oujin-

Oujin soltó un pequeño suspiro.

-De alguien que tiene demasiado tiempo libre y demasiado ego…-respondiendo a lo que había dicho el rubio-

-Qué grosero…- respondió Gilgamesh

Por un instante, incluso Mayura tuvo que contener las ganas de sonreír.

Era increíble que alguien pudiera responderle al rubio con tanta naturalidad, cuando apenas ella se había puesto a la defensiva.

Sin embargo, aquella ligera sensación de alivio desapareció enseguida.

Porque las puertas doradas detrás del Rebel que se creía el rey de los héroes comenzaron a multiplicarse.

Una…tres…cinco…diez- Toda la tienda quedó rodeada por aquellos portales resplandecientes-

El sonido metálico de decenas de armas preparándose para salir resonó al mismo tiempo.

Gilgamesh extendió lentamente un brazo.

-Bueno dejemos de hablar y veamos si esta visita ha valido la pena…-

Oujin levantó apenas la mirada.

Su expresión seguía siendo tan tranquila como siempre.

-Hinata...-

-¿Sí, Oujin-san? ...-

-¿ya terminaste el inventario de esta semana?

Mayura abrió mucho los ojos, como que no sentía que era momento para hacer esas preguntas
Hinata desvió la mirada con algo de vergüenza.

-Todavía me faltan dos estantes...-

-Ya veo...-

Oujin volvió a mirar a Gilgamesh y suspiró.

-Entonces será mejor terminar esto rápido…-

Aquellas simples palabras hicieron que, por primera vez desde que había entrado en la tienda...la sonrisa de Gilgamesh se volviera auténtica…mientras que Mayura estaba a la expectativa de descubrir quien era en realidad Oujin, dueño de la tienda de antigüedades "Shinzendou"

-Perfecto…eso era exactamente lo que quería escuchar.

La tensión que envolvía la tienda continuó creciendo nadie se movía. Las antiguas vitrinas seguían vibrando levemente por la presión espiritual que desprendía Gilgamesh, mientras las puertas doradas permanecían suspendidas detrás de él como si aguardaran una simple orden para liberar nuevamente las incontables armas que escondían en su interior.

Mayura no apartó la vista del rubio, aunque ahora tenía acceso únicamente a una parte de su poder, no pensaba dar un solo paso atrás, ya que tenía que proteger a Hinata, saber quien es Oujin, ver las habilidades de Gilgamesh que siendo un Rebel la responsabilidad de pelear sería de ella y no podía involucrar a terceras personas.

Es entonces que la campanilla volvió a sonar.

Pero esta vez no fue el sonido lento y pesado que había acompañado la llegada de Gilgamesh.

Fue un tintineo mucho más ligero.

Una pequeña figura cubierta de lana rosada atravesó la puerta tan rápido que apenas pudo distinguirse un destello blanco.

-¡Flaffy!...-

El Child corrió directamente hacia Mayura y se aferró a ella con fuerza, frotando la cabeza contra su cintura mientras dejaba escapar un suave balido.

-Flaa...-

Mayura dejó escapar un pequeño suspiro de alivio.

-Llegaste...-

Apenas sintió el contacto, el vínculo entre ambos volvió a unirse con la misma naturalidad de siempre.

Una cálida energía recorrió todo su cuerpo.El pequeño Child levantó inmediatamente la cabeza.

Las esferas de su cola comenzaron a iluminarse lentamente mientras pequeños destellos eléctricos recorrían la lana rosada de su cuerpo.

Dio un paso al frente, colocándose entre Mayura y el Rebel.

Su intención era evidente, tenía que proteger a su ama.

Gilgamesh observó la escena con curiosidad.

-Así que este es tu Child...-El rubio dejó escapar una leve sonrisa. -Interesante...-

Antes de que alguien pudiera decir algo más, unos pasos tranquilos resonaron desde el exterior.

-Qué problema…-una figura apareció cruzando la puerta con absoluta calma.

Un joven de cabello corto de color celeste claro con mechones largos en la cara, ojos rojos con grandes ojeras oscuras y mirada cansada. Sus colmillos parecían de un vampiro, llevaba puesta una chaqueta azul oscura con capucha y un dobladillo roto en flecos, pantalones blancos ajustados y botas negras largas.

Miro fijamente a Mayura sin mirar a las otras personas que estaban a punto de pelear, luego dejó escapar un largo suspiro.

-No puedo dejarte sola ni un rato...-

Mayura sonrió con alivio.

-Kuro...-El bakeneko caminó lentamente hasta situarse a su lado.

No parecía preocupado ni mucho menos tenía ganas de luchar, más bien daba la impresión de que todo aquello le resultaba una enorme molestia.

Gilgamesh arqueó ligeramente una ceja.

- ¿Ese es tu otro acompañante? -

Kuro dirigió apenas la mirada hacia él.

-Supongo…-Dijo encogiéndose de hombros-

Su respuesta fue tan simple que incluso Mayura tuvo que contener una pequeña sonrisa.

Así era Kuro, nunca hablaba más de lo necesario.Gilgamesh permaneció observándolo durante unos segundos.

A primera vista no desprendía una presión espiritual comparable a la de una Hime.

Sin embargo,había algo extraño en él.

Una energía mágica extremadamente estable permanecía oculta bajo aquella apariencia desganada.Como si no tuviera intención de utilizarla a menos que fuera absolutamente necesario.

Kuro volvió a mirar a Mayura.

-¿Estás herida? ...-

Ella negó con la cabeza.

-Por el momento estoy bien…-

-Qué bueno...-respondió con el mismo tono apagado de siempre,completamente desinteresado.

Pero Mayura conocía demasiado bien esa actitud,cuando Kuro preguntaba algo tan directamente era porque ya había tomado una decisión.

Gilgamesh también pareció comprenderlo.

-Curioso...no pareces alguien con ganas de pelear-

Kuro bostezó ligeramente.

-En verdad no las tengo…-

-¿Entonces por qué has venido? ...-

Kuro respondió sin cambiar su expresión.

-Porque Mayura está aquí…y parece que necesita mi ayuda…-

Flaffy mantenía la cabeza baja y los ojos completamente fijos sobre Gilgamesh.

Preparado para atacar en cualquier momento.

Gilgamesh primero miro al child y luego a Kuro,por último dirigió la vista hacia Oujin, que continuaba apoyado tranquilamente junto al mostrador como si toda aquella situación no fuera más que una conversación entre conocidos.

Finalmente volvió a mirar a Mayura.

Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.

-Qué interesante...hace unos minutos estabas sola…ahora resulta que has reunido un pequeño grupo para protegerte…-
Mayura negó con una sonrisa.

-Ellos no vinieron porque yo se los pidiera…ellos vinieron porque les importo, bueno quizás Kuro porque tiene hambre y se le acabó el dinero…-rio suavemente-

Gilgamesh permaneció unos segundos en silencio.

Por primera vez desde que había entrado en la tienda parecía estar analizando algo más allá de la fuerza de su oponente.

Después soltó una pequeña carcajada.

-Ya veo...-Levantó lentamente una mano.

Las puertas doradas comenzaron a cerrarse una tras otra, mientras que las armas desaparecieron lentamente en el interior de los portales.

El resplandor dorado fue desvaneciéndose hasta que la presión espiritual que llenaba la tienda desapareció casi por completo.

Mayura frunció el ceño.

- ¿Qué haces, no ibas a pelear contra nosotros? ...-dijo algo extrañada por lo que estaba sucediendo

Gilgamesh sonrió con la misma arrogancia de siempre.

-Claro que quería…pero una batalla deja de ser divertida cuando aparecen demasiados invitados…-

Miró nuevamente a Kuro que seguía con las manos dentro de los bolsillos.

Sin embargo, alrededor de sus pies comenzaron a aparecer pequeños círculos mágicos casi imperceptibles.

Gilgamesh sonrió con satisfacción.

Después observó a Flaffy.

El pequeño Child continuaba delante de Mayura sin retroceder un solo centímetro.

Su electricidad seguía aumentando poco a poco.

Finalmente dirigió una breve mirada hacia Oujin.

-Tres contra uno...no sería una pelea demasiado elegante…-

Mayura cruzó los brazos.

- ¿Así que vas a retirarte? -dijo un poco mas aliviada

-Digamos que solo pasé a saludar…-

La rubia infló ligeramente las mejillas.

-Pues tu forma de saludar deja mucho que desear…-

Gilgamesh soltó una carcajada.

-Lo tendré presente para la próxima…quizás no haya una porque mi Hime es otra persona igual de interesante que ustedes…-

-Me preocupa la pobre Hime que tiene que pelear contra ti…aunque si ya la conoces quizás no debería de preocuparme mucho…-

-Eso nunca puede asegurarse…-Comenzó a caminar lentamente hacia la salida.

Al pasar junto a Mayura, volvió ligeramente el rostro.

-La próxima vez espero encontrarte en circunstancias más interesantes, Hime…-

Después dirigió una rápida mirada hacia Kuro.

-Y quizá tú decidas esforzarte un poco más…-

-Dependerá de las ganas que tenga ese día…- Kuro respondió con total indiferencia.

Gilgamesh rio una última vez.Aquella respuesta parecía haberle divertido más que cualquier desafío.

Abrió la puerta y, antes de marcharse, levantó una mano a modo de despedida.

-Hasta la próxima…-La puerta volvió a cerrarse.

Y con ella desapareció la última presión que permanecía dentro de la tienda.

Los antiguos relojes reanudaron su incesante tic tac como si nada hubiera ocurrido.

Mayura dejó escapar el aire que llevaba conteniendo desde el inicio del enfrentamiento.

Flaffy se apoyó nuevamente contra ella, asegurándose de que se encontraba sana y salva.

Kuro volvió a bostezar.

Oujin observó la puerta por donde Gilgamesh acababa de marcharse.Su expresión seguía siendo tranquila.

Aunque, por un breve instante, una leve sombra de preocupación cruzó su mirada.

Aquella visita no había sido casual, quizás la llegada de la joven no podría traerle buena fortuna a Hinata, pero al ver la mirada de Mayura no parecía mala persona, pero lo que atraía era el problema, quizás no estaba de más tratar de estar cerca de ella.

-Bueno como tenemos muchas visitas vamos a preparar algo de té y galletas para los invitados Hinata-

-De acuerdo…comenzaré a preparar…- se fue detrás del mostrador-

-Ahora dígame quien es usted realmente Oujin-san…-dijo la rubia mas tranquila y con curiosidad ya que parecía que no era un humano común y corriente hasta podría ser que fuera como Kuro…alguien con poderes desconocidos-

-Quizás te lo diga o quizás no…-dijo Ouji con su habitual calma- depende de que tan confiable eres para decirte quien soy…-

Mayura ahora estaba mas convencida en ganarse la confianza del dueño de la tienda de antigüedades quizás seria el misterio más misterioso que tendría en sus años de vida
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matta ne!!
25
The Hunger Games / Re: 01. The Reaping: May the Odds be Ever in Your Favor
« Last post by Shura on July 26, 2026, 12:49:02 PM »
01.


Distrito Dos--

Maelle POV

--Quince horas antes de La Cosecha.

Había hecho aquello tantas veces que ya ni siquiera sudaba. Un tramo tenía una escalera de piedra tallada directamente de la montaña, otro tenía que asegurarse de encontrar saliente para los pies y manos, tan conocidos que escalarlos se sentía como el saludo de un viejo amigo. Ahí arriba no había nadie, por eso era el lugar ideal, ni agentes de paz, ni reclutas y por supuesto ningún trabajador.
Solo yo con mis pensamientos.
El aire ahí arriba me obligo a cerrar los ojos, a contener la respiración, poco a poco el aire amaina y puedo observar a lo lejos, el brillo dorado del Capitolio.
El distrito dos era el que más cerca se encontraba y aún así, tenías que subir a lo más alto y esperar a un día despejado como aquel para vislumbrar la luz del capitolio.
Podría parecer una vista magnifica, pero me revolvía el estómago.
Agarro una piedra y la arrojo con todas las fuerzas de las que dispongo, demasiado lejos para alcanzar aquel monolito a la opulencia y decadencia.
Mañana sería La Cosecha, y aunque solo debería haber cinco papeletas con mi nombre, todas obligadas por edad… había cumulado al menos cuarenta y cinco.

En estos años había solicitado al menos cuarenta Tesseras, no para dar comida a mi familia. Mis padres gozaban de una posición privilegiada… era sencillamente que no podía contra la desgracia de los demás, con las constantes injusticias. Y en secreto, había compartido comida durante dos años así, añadiendo su nombre demasiadas veces para el sorteo.
Sabía que estaba jugando con fuego, pero al mismo tiempo era un grito de rebelión, un golpe en la mesa por un sistema que los asfixiaba, para que no protestaran y se sintieran agradecidos por las migajas que daba el Capitolio. Aunque su familia gozará de ciertos lujos, no podía hacer como si nada cuando todo a su alrededor se desmoronaba amenazando con tragarles.
Casi deseaba salir elegida en la Cosecha, tener los focos para poder gritar por justicia, por transmitir el mensaje de que juntos eran más fuertes.
Casi…

--Presente

ALICIA DESSENDRE

Casi…
La ridícula presentadora había dicho su nombre como si ser un Tributo fuera como ganar la lotería.
Las cámaras enfocaron mi cara y tengo que mirar a la pantalla porque todavía no puedo creer que sea mi cara la que sale en las pantallas. Ridícula, con la boca abierta como un pez. Pensando que nadie me llama así, que mi nombre está mal y que no soy yo, que solo me llama Alicia mi familia.
Me pitan los oídos, solo hay conmoción en parte del público donde están mi madre y mi padre siendo testigos de mi elección como Tributo para la Cosecha.
Una vez más.
Los agentes de paz se acercan a mí para escoltarme al escenario, menos mal, porque siento los pies como cemento. Uno de ellos alarga una mano hacía mí… y es detenido por una mano femenina, cerrándose tan fuerte alrededor de su muñeca que parece una garra. No tiembla, parece hecha de hierro, firme igual que su voz.
-¿No me has escuchado, idiota? Me ofrezco voluntaria.
Levantó la mirada desde aquella mano a la cara de su propietaria: pómulos marcados ojos como el hielo deslumbrante bajo el sol, no había ni una pizca de amabilidad en su mirada y parecía arder con un halo de su larga melena cobriza.
-Clea. -Susurro sin aire en los pulmones.


Clea POV

--Once horas antes de La Cosecha.

Escucho como la puerta se abre lentamente.
Como un ratoncito, distingo los silenciosos pasos de Alicia por el pasillo que me hacen poner los ojos en blanco y dejar mi escultura a medias. En el distrito dos teníamos buena cantera y había hecho algunas esculturas que se habían vendido a buen precio en el Capitolio gracias a los contactos de mis padres. Está nueva escultura era grande, la interpretación de algún dios poderoso de manos duras y firmes.
-Alicia.
Se detiene, me ha escuchado, me limpio las manos en el mandil.
-Ven, Alicia.
Sabe que es mejor no desafiarme, soy la hermana mayor, pero la edad la ha vuelto rebelde y tarda un poco más de lo que esperaba en entreabrir la puerta de mi taller.
-¿Qué quieres Clea?
Que descarada, fingiendo aquella inocencia. Es un juego que podemos jugar las dos.
-¿Has vuelto a quedar con tus amiguitos? -Finjo indiferencia, prestando atención a mi escultura.
-No, solo he ido a dar una vuelta.
-Que productivo. -Le hago señas para que entre, aunque lo hace, mantiene las distancias.
Apoyó el cincel dando toques con el martillo para marcar contornos en la piedra.
-No has olvidado quién es tu auténtica familia, ¿verdad, Alicia?
Da un respingo, sorprendida porque sé su pequeño secretito. Que niña tan estúpida y crédula.
-No sé a qué te refieres.
Claro, porque los rumores de la gente sobre que había regalado Tesseras eran invenciones y la gente riéndose por detrás cuando pasaba un Dessendre eran imaginaciones suyas.
No espero que Alicia me cuente nada. Ya eso no tiene importancia.
-La Cosecha se ha llevado mucho de esta familia-
-Ya lo sé.
De verdad que me estoy conteniendo por no agarrar a esta niña de su estúpida coleta y arrastrarla hasta papá y mamá para que cuente la verdad. Si vuelve a interrumpirme quizá lo haga… ¿y para qué? Mis padres están ciegos de amor por su hijita pequeña.
Respiro… uno, dos.
-Papá y mamá te quieren mucho… no los destruyas por una causa que no te corresponde.
-¿Y tú? ¿Me quieres?
-Que pregunta tan estúpida. -Tomo un enorme cincel y doy un golpe seco a la muñeca de mi propia escultura, la mano de piedra cae pesadamente y Alicia da un gritito asustada. He arruinado la escultura, pero mejor golpear la piedra que a mi hermanita. Ya no somos niñas para tirarnos del pelo por una rabieta.
No respondo a la pregunta de Alicia. Las palabras siempre me han parecido falsas, burocráticas, lentas e inútiles.
Tomo la mano de piedra y la inspecciono, buena anatomía, pero era un trabajo distraído.
-Ve a bañarte y a dormir, mañana iremos con la cabeza alta a la Cosecha.
Aquel era el último año en el que tendría que participar en aquel circo, y no tendría que tener miedo por salir elegida. No había ninguna papeleta con el nombre de Clea Dessendre en la selección.
Alicia no lo sabía, papá no dejaría que ninguna fuéramos a los Juegos del Hambre. No se arriesgaría nunca más: dinero, favores, había maneras de inclinar las cosas a favor. Aunque alguien tenía que pagar, claro. Algo así a una niña tan inocente como Alicia, la destruiría.
El problema, es que Alicia metía más papeletas con su nombre de las que papá era capaz de sacar.

--Presente

Cuando veo el nombre de mi hermana como tributo pongo los ojos en blanco.
Que niña tan tonta y crédula.
Veo a mi madre desmayarse, mi padre la sostiene, aunque parece que también va a caer en cualquier momento, no son capaces de hacer nada.
Inútiles, todo lo tengo que hacer yo.

-Me ofrezco voluntaria. -Levantó la mano calmadamente, como una obviedad, como si respondiera elocuente a una pregunta de la profesora en la escuela.

Ni caso.
Ya estoy harta. No se me da bien esto del control de la ira.
Doy un codazo en la nariz a una chica que sonreía aliviada y piso el pie de otra que se interponía en mi camino, tiro del pelo a otra hasta arrancarle mechones y ya parece que el resto empieza a abrirme camino.
Me sube la bilis cuando veo a aquel tipo alargar la mano hacía mi hermana y le clavo las uñas con tanta fuerza que estoy convencida de haberle hecho sangre.
-¿No me has escuchado, idiota? Me ofrezco voluntaria.

No escucho a mi hermana, no necesito hacerlo, las palabras nunca me han gustado.
Arrastro al agente de paz hacía el escenario para ponerme al lado de aquella ridícula mujer que seguía sonriendo porque estaba tan operada que no podía tener otra expresión. La presentadora del distrito dos seguía hablando de manera animada, aunque el ambiente era escalofriante.
-Uhu, pues ya tenemos a nuestro Tributo femenino. Una voluntaria ni más ni menos. Un aplauso para esta valiente.
Los aplausos son tan tibios que aquello parece un mal chiste.

-Y ahora nuestro Tributo masculino.

Nikto POV

¿Cómo demonios me llamo?
Ivan.
Igor.
Dimitry.
Ninel. ¿Quién coño se llama Ninel? Joder, preferimos morir que llamarnos así.
La vista se me nubla por los bordes, como si llevará mucho tiempo dando vueltas en un carrusel.
-Hmmmm…
El idiota que estaba delante nuestra en aquella fila para el matadero llamado Cosecha gira la cara para mirarnos, da un paso al frente amargado. Se me escapa una risa seca y ronca. ¿Coincidiré con él en los juegos? Nos encantaría rajarle la garganta… ah, no, solo es un tributo masculino y femenino por Distrito.
Que pena.
-Sí… una pena.
Aquel tipo da otro paso alejándose al verme hablar solo.
Pero nunca estamos solos.

Las voces en mi cabeza siguen diciendo nombres al azar. Sentimos la piel correosa y pica, hacen falta más drogas porque solo pensamos en matar. ¿Por qué porqué esperar?
Joder como pica.
No podemos rascarnos la cara por la máscara, dejando solo mis ojos a la vista. Digamos que vamos tapados porque las cicatrices no nos hacen guapos.
No eres feo, solo difícil de mirar.

Creo que han dicho nuestro nombre.

NIKTO

Que es lo mismo que decir nadie. Pero todas las cosas tienen que tener un nombre. Y este nombre se nos daba bien escucharlo. Las voces paran, nos fundimos en una sola emoción de euforia, joder, siento como la sangre nos corre hacía la polla.
Somos el jodido tributo, el subidón me hace jadear mientras voy hacía el escenario mientras el gilipollas que tenía delante se quita de en medio como si fuéramos una apisonadora. No, lo siento, esta erección no es por ti, es por nosotros.
No nos interesan ni los hombres ni las mujeres. Solo hay una cosa que nos atraiga: las drogas experimentales que nos facilitan, que luego acaban para agentes de paz y otros soldados.
Y matar.
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Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Mayo 11
« Last post by Shura on July 26, 2026, 06:46:39 AM »
1. NauseAxe_404 (Monster x Mediator)
2. Sir Knight (Monster x Mediator)
3. Kyle "Gaz" Garrick (Call of Duty)
4. Venom (Marvel)
5. Sylus (Love And Deepspace)
6. Caleb (Love and Deepspace)
7. Phillip Graves (Call of Duty)
8. Zohakuten (Kimetsu no yaiba)
9. Sekido (Kimetsu no yaiba)
10. Aizetsu (Kimetsu no yaiba)
11. Karaku (Kimetsu no yaiba)
12. Urogi (Kimetsu no yaiba)
13. Chris Redfield (Resident Evil)
14. Deadpool (Marvel)
15. Luke (Love And Deepspace)
16. Kieran (Love And Deepspace)
17. Aline Dessendre (Expedition 33)
18. Hunk (Resident Evil)
19. Kaigaku (Kimetsu no yaiba)
20. Sadie Adler (Red Dead Redemption)
21. Claire Redfield (Resident Evil)
22. Bruce Wayne (DC)
23. Alfred Pennyworth (DC)
24. Diana (Pragmata)
25. Jon Kent (DC)

Salen: Zayne (Love And Deepspace), Raphael (Love And Deepspace), Xavier (Love And Deepspace) - yo la menos rencorosa.
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Listas y Probaciones / Re: Listas Oficiales — Última Actualización: Mayo 11
« Last post by Shura on July 26, 2026, 06:44:55 AM »
Bishounen Oficial: Sol Badguy (Guilty Gear)
Amante: Arthur Morgan (Red Dead Redemption)
Mascota: John "Soap" Mactavish (Call of Duty)
Rebel: Damian Wayne (DC)
Acosador: Konig (Call Of Duty)
Boy Next Door: John "Price" (Call of Duty)
Dama de honor: Sciel (Expedition 33)
Dolly Polly: Lune (Expedition 33)
Book Boy: Joshua Hammond (Lights Out)
Flower girl: Maelle (Expedition 33)
Aniki: Gustave (Expediton 33)
Senpai: Renoir Dessendre (Expedition 33)
Kouhai: Joseph Joestar (Jojo´s Bizarre Adventure)
Femme Fatale: Clea Dessendre (Expedition 33)
Friki spot: Dante (Devil May Cry)
Ace: Vergil (Devil May Cry)
Game Boy: Nero (Devil May Cry)
Soulmate: Rohan Kishibe (Jojo´s Bizarre Adventure)
Joker: Nikto (Call of Duty)
Peacemaker: Leon S. Kennedy (Resident Evil)
Voyager: Kyojuro Rengoku (Kimetsu no yaiba)
Nemesis: Simon "Ghost" Riley (Call of Duty)
Bitchy Sidekick: Bayonetta (Bayonetta)
Bastard Sidekick: Sebastian Krueger (Call of Duty)
20: Grace Ashcroft (Resident Evil)
40: Keegan P. Russ (Call of Duty)
70: Lady (Devil May Cry)
Bishoujo Bitch: Lady Alcina Dimitrescu (Resident Evil)
Bastard: Albert Wesker (Resident Evil)

Bajan a extras Sylus (Love And Deepspace), Caleb (Love and Deepspace)

Muchas gracias Eureka! <3 <3 <3
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The Hunger Games / Re: May the Odds be Ever in Your Favor
« Last post by Sayi on July 24, 2026, 06:18:47 PM »


Era media mañana y la ciudad se encontraba rebosante de gente. El clima era cálido pero agradable; el cielo se encontraba azul y despejado, y una suave brisa refrescaba a quienes celebraban en las calles. Era un perfecto día de verano para el evento más esperado del año.

Las pantallas del Capitolio parpadearon al unísono.

Pareciese que cada hogar se encontrase hosteando reuniones, y toda cafetería y centro de reunión rápidamente llamó la atención a la transmisión oficial empezando en las pantallas. El himno de Panem retumbó en los parlantes, y el sello dorado del Capitolio brilló en cada televisión a lo largo y ancho de Panem. Lo único que se escuchaba aparte del himno era la algarabía que se contagiaba en las calles de la capital. Era imposible no sentirse electrizado.

Finalmente había llegado el día de la Cosecha.

La transmisión se desvaneció dando paso a la imagen de Caesar Flickerman, con su indistinguible sonrisa y vistiendo un brillante traje de terciopelo púrpura con detalles plateados.

“¡Buenos días, Panem!” su vozarrón anunció “¡Y muy felices Juegos del Hambre para todos!”

En todo el Capitolio, la atención se volcó por completo a la imagen de Caesar en sus pantallas. Los niños se olvidaron de sus desayunos por no perderse una sola palabra. En los distritos comerciales, los transeúntes se detuvieron en su sitio para ubicar a la pantalla pública más cercana. La anticipación era contagiosa.

“Hoy conoceremos a los tributos que representarán a cada uno de nuestros distritos. Veinticuatro jóvenes, dos por distrito, pelearán valientemente por el honor de representar a su distrito, y donde un solo tributo será coronado como el vencedor de este año, trayendo consigo la generosidad del Capitolio a su distrito”

Una pequeña pausa asentó sus palabras, y entonces su sonrisa se extendió más que nunca. Las pantallas detrás de él empezaron a mostrar imágenes de varios distritos de Panem: La cinta de montañas del distrito dos, los interminables campos de trigo dorado del distrito nueve, la gigante presa hidroeléctrica del distrito cinco, las praderas con ganado del distrito diez…

“Acompáñennos durante esta primera jornada recorriendo los distritos de Panem, donde televisaremos cada una de las ceremonias de la Cosecha para conocer a cada uno de nuestros valientes jóvenes”

La audiencia presente en el escenario no pudo contener su emoción. Gritos de júbilo y vitoreos se escucharon a través de la transmisión. Caesar estrujó su expresión en una sonrisa apretada, y encogió su cuerpo para entonces explotar sus extremidades como una estrella, antes de gritar: “¡Estoy tan emocionado!”

El público celebró con el. Por el resto del día, la transmisión saltaría a cada uno de los distritos para televisar cada cosecha. Y con cada tributo seleccionado, los comentaristas se encargarían de compartir cada detalle a su disposición con la audiencia del Capitolio. Sus nombres, sus fotografías, sus familias… cada detalle se volvería dominio público.

Durante las próximas dos semanas, millones de ciudadanos de Panem seguirían a cada uno de ellos. Serían testigos de sus alianzas, sus traiciones, sus victorias… Y de cada final.

Porque después de todo, solo había lugar para un vencedor.

“¡Felices Juegos del Hambre!” cantó Caesar, antes de girarse hacia el monitor, donde empezaba la primera transmisión del día “Y que la suerte esté siempre, siempre de su parte”
29
Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on July 23, 2026, 11:27:14 PM »
Hola chicas, siento la tardanza en el conteo y el post, ha sido un mes alright (...)

El stop sign será dejado el viernes 31 de julio a las 10:00pm hora México d.f.

Countdown
30
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on July 23, 2026, 11:24:39 PM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~

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