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Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on September 23, 2026, 11:26:57 PM »
Este es el conteo total del mes de Agosto 2026

*header*

Quote
Sayi :: 1077 palabras
Shura :: 1739 palabras
Kora :: 2580 palabras
Cho :: 5818 palabras
Kana :: 3866 palabras
Eureka :: 3183 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1185 palabras
Haruhin: 1097 palabras
Neko :: 1007 palabras
Ekha :: 1139 palabras
Airin :: 1245 palabras
Miyu :: 976 palabras
Nanami :: 597 palabras



Main Projects

A continuación el conteo para los proyectos principales:


MMORPG: Neverland
C  O  N  T  E  O

República de las Naciones Unidas
C  O  N  T  E  O

One-Shot Project
C  O  N  T  E  O
Kora :: 0 palabras
Neko :: 1007 palabras
Airin :: 0 palabras 
Shruikan :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mery :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras



Side Projects

Y ahora el conteo para los proyectos secundarios~


HiMEverse
C  O  N  T  E  O

Downtown District
C  O  N  T  E  O

Seeds in the Garden
C  O  N  T  E  O
Sayi :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 5818 palabras
Kana :: 3866 palabras
Eureka :: 3183 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 1185 palabras
Mery :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 976 palabras
Sayi :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Nite :: 0 palabras
Cho :: 0 palabras
Kana :: 0 palabras
Eureka :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Mimi Tachikawa :: 0 palabras
Apple :: 0 palabras
Miyu :: 0 palabras
Kora :: 2580 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 0 palabras
Shruikan :: 0 palabras

La Unidad de Investigación y Control
C  O  N  T  E  O

A Step to the Left
C  O  N  T  E  O

The Hunger Games
C  O  N  T  E  O
Haruhin :: 1097 palabras
Ekha :: 1139 palabras
Nanami :: 0 palabras


Shura :: 0 palabras
Kora :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Airin :: 1245 palabras
Miyu :: 0 palabras


Sayi :: 1077 palabras
Shura :: 0 palabras
Puri :: 0 palabras
Neko :: 0 palabras
Nanami :: 597 palabras



Moonlight Garden
C  O  N  T  E  O

Patio de Juegos
C  O  N  T  E  O

Actividades
C  O  N  T  E  O
Shura :: 1739 palabras-


Las palabras se agregarán a su contador y podrán ser usadas en el tema de canje de palabras.



Happy writing~
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The Hunger Games / Re: 01. The Reaping: May the Odds be Ever in Your Favor
« Last post by Nanami on September 13, 2026, 10:40:27 PM »
.02 | Distrito 10 - Lucy

El Distrito 10 es de los pocos lugares que posee climas tan extremos dependiendo de la zona de la que provienes. El oeste es húmedo, casi tropical, lluvias abundantes y tormentas eléctricas en pleno verano; el este árido y seco, en partes llegando a ser similar al desierto de las historias de vaqueros del pasado. ¿Y el sur? El sur es el peor de todos: una mezcla de ambos.

Dado que los ganados prefieren pastar en verano y no morir deshidratados, la mayoría de los lugares importantes se encuentran en el sur. Incluyendo las plantas principales de procesamiento, el Edificio de Justicia, la Alcaldía, mi orfanato, y, por supuesto, la plaza central en la cual se realiza La Cosecha.

Dicen que es la mejor zona para vivir, pero me cuesta creerlo cuando siento la ropa pegada a mi piel por el sudor. O quizás es porque estoy a todo sol rodeada de gente y cargando un vestido que me hace parecer una muñeca antigua de colección.

Siento la nuca sudada, la garganta seca y el flequillo pegado a mi frente. Definitivamente odio este clima.

Escucho a mi lado a alguien reírse y agradecer que nos obligaran a bañarnos hoy o todo olería peor; no puedo negar que estoy de acuerdo.

Ya apestamos en un día normal; imaginarme cómo sería a todo sol, me repugna. Quizá también es por eso que nos arreglamos tanto en este día, no queremos asustar a los del Capitolio con nuestra realidad más de lo necesario.

Recorro con la mirada a las demás niñas, muchas famélicas por la hambruna y otras intentando no llorar mientras esperamos el inicio de todo esto. Ninguna tiene realmente esperanza en ganar de salir elegida Tributo, todas sabemos que estamos en desventaja contra los seleccionados de los otros distritos.

¿Ventaja por saber usar un cuchillo y destripar animales? Qué chistoso. Los animales están amarrados o sedados, no piensan como otra persona, no reaccionan a la adrenalina ni al sadismo de los seres humanos.

Todos hemos visto a los Tributos de los Distrito 1 y 2, son bestias hambrientas por la fama y el reconocimiento. Incluso –cuando era pequeña– los niños mayores nos asustaban usándolos a ellos como los monstruos de sus historias.

Dos chiquillos malnutridos de un distrito pobre como el nuestro no tienen oportunidad contra ellos. Que tu nombre salga seleccionado en la tómbola es igual a saber que vas a morir en un par de días. Aunque tal vez eso es mejor que no tener seguridad de cuándo pasará.

Algunos de los mayores –los que viven hoy su última Cosecha– piensan que es mejor eso a volverse parte del sistema que tanto mal ha hecho a nuestra gente. Sin embargo, estoy segura que ninguno de ellos se ofrecería voluntario para salvar a otro.

La hipocresía es así. Yo tampoco me ofrecería para salvar a alguien. Ni siquiera por alguna de las niñas a las que ayudé hace un par de horas atrás.

¿Eso me vuelve una mala persona? Tal vez. ¿Voy a cambiar por ello? No. Tampoco es como si alguien fuese a tomar mi lugar si mi nombre aparece en las manos de la animadora.

Nadie va a salvar a otro, al menos no en el Distrito 10. Y creo que es algo aceptado por cada uno de los posibles sacrificios.

Unos minutos más de espera y casi como si fuese cronometrado, todas las pantallas se encienden y comienza el espectáculo. Saludos, presentaciones, un par de amenazas encubiertas de buenas intenciones y el himno que desde que aprendemos a leer debemos memorizar.

Todo ocurre como si fuese lejano para mí, una costumbre tras tantos años.

Esta ya es mi quinta Cosecha, se puede decir que conozco a la perfección los pasos de este circo y simplemente sigo con la mirada cada uno de los actos que lo componen.

Al terminar las introducciones, sacarán primero el nombre de la chica. Alguien llorará. Una familia se romperá. Y quizá, dependiendo la edad de la víctima, haya que ayudarle a subir al escenario. Luego será el turno del chico. Por su lado suele ser más misteriosa la reacción. En las cosechas que llevo, dos han celebrado, uno ha llorado y otro ha intentado escapar, pero al final nunca ha cambiado el elegido y el chico también termina en el escenario. Hablarán sobre el honor, un par más de palabras vacías y luego veremos los resultados de los otros distritos. Finalmente, si nadie del orfanato ha salido seleccionado, nos devolveremos al oscuro edificio y trataremos de olvidar este día hasta el próximo año.

Esos son los pasos que por cuatro años se han seguido, no hay motivo para creer que este año no será así. Por eso decido no mirar cuando la animadora mete su mano en la tómbola.

Primero anuncian el nombre de la chica. Siento un escalofrío al escucharlo y antes de poder reaccionar, alguien a mi lado comienza a llorar, debe ser la niña a la que peiné hace unas horas. Esos dos pasos se han cumplido: un nombre y un llanto, pero el tercero no podrá ser.

Sonrío un poco sin poder todavía dejar de sentir el sudor correr por mi espalda y camino hacia el escenario pensando que al menos algo bueno tiene ser una huérfana.

Ha salido alguien sin familia, por lo que no hay una a la cual romper.

Ha salido alguien del orfanato, tendrán paz mientras los Juegos sigan en pie.
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Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Agosto 27
« Last post by Kana on September 04, 2026, 10:41:41 PM »
#1 Vincent Phantomhive (Kuroshitsuji)
#2 Gilbert Ross (B The Beginning)

#3 Anastacius de Alger Obelia (Who Made Me a Princess)

#4 Howl (Howl's Moving Castle)

#5 Claude de Alger Obelia (Who Made Me a Princess)

#6 Edward of York (Requiem of the Rose King)

#7 Athanasia de Alger Obelia (Who Made Me a Princess)

#8 Azami Nakiri (Shokugeki no Souma)

#9 Echidna (Re:Zero)
#10 Shougo Makishima (Psycho-Pass)

#11 Satoko Kirigaya (Hotaru no Yomeiri)
#12 Doma (Kimetsu no Yaiba)

#13 Mitsuri Kanroji (Kimetsu no Yaiba)
#14 Tomie Kawakami (Tomie/ Junji Ito Collection)

#15 Erwin Smith (Shingeki no Kyojin)

#16 Euphemia li Britannia (Code Geass)

#17 Amane "Hanako" Yugi (Jibaku Shounen Hanako-kun)

#18 Yato (Noragami)

#19 Shoto Todoroki (Boku no Hero Academia)

#20 Aki Hayakawa (Chainsaw Man)

#21 Reze (Chainsaw Man)
#22 Denji (Chainsaw Man)

#23 Nero (Black Clover)
#24 Vil Schoenheit (Twisted Wonderland)

#25 Epel Felmier (Twisted Wonderland)

#26 Neige Lubanche (Twisted Wonderland)

#27 Ruggie Bucchi (Twisted Wonderland)

#28 Lucifer (Obey Me!)
#29 Asmodeus (Obey Me!)
#30 Senju Kawaragi (Tokyo卍Revengers)

#31 Ken Ryuguji (Tokyo卍Revengers)

#32 Takashi Mitsuya (Tokyo卍Revengers)

#33 Ran Haitani (Tokyo卍Revengers)

#34 Izana Kurokawa (Tokyo卍Revengers)

#35 Rise Kujikawa (Persona 4)
#36 Seiji Shiratori (Persona 5: Phantom X)

#37 Wonder/Protagonist (Persona 5: Phantom X)

#38 Riko Tanemura (Persona 5: Phantom X)

#39 Tae Takumi (Persona 5)
#40 Aoi Kureha (Paradox Live)

#41 Nayuta Yatonokami (Paradox Live)

#42 Reo Maruyama (Paradox Live)

#43 Hajun Yeon (Paradox Live)

#44 Dongha Yeon (Paradox Live)
#45 Towa Kazuki (Anidol Colors)

#46 Toya Aoyagi (Project Sekai)

#47 Wien Margarete (Love Live! Superstar!!)

#48 Gentaro Yumeno (Hypnosis Mic)
#49 Luocha (Honkai: Star Rail)
#50 Victus (Honkai: Nexus Anima)
#51 Armand (Honkai: Nexus Anima)
#52 Amorphiron (Honkai: Nexus Anima)
#53 Apeiron (Honkai: Nexus Anima)
#54 Bai Mei (Honkai: Nexus Anima)
#55 Kumyo Kyo "Nonimir" (Honkai: Nexus Anima)
#56 Amstradath (Honkai: Nexus Anima)
#57 Pearl (Honkai: Star Rail)
#58
 Beatriz (Honkai: Star Rail)
#59 Nihilux (Honkai: Star Rail)

#60
 Elio (Honkai: Star Rail)

#61 
Misha (Honkai: Star Rail)

#62
 Kiana Kaslana (Honkai Impact 3rd)

#63
 Bronya Zaychik (Honkai: Star Rail)
#64 Black Swan (Honkai: Star Rail)

#65
 Fu Xuan (Honkai: Star Rail)
#66 Castorice (Honkai Star Rail)
#67
 Cerydra (Honkai Star Rail)

#68 Aglaea (Honkai: Star Rail)

#69 Yao Guang (Honkai: Star Rail)

#70 Nanook (Honkai: Star Rail)

#71 Dan Heng/Imbibitor Lunae (Honkai: Star Rail)

#72 Obsidiana (Honkai: Star Rail)
#73 Sakiko Togawa (Bang Dream)
#74 Kei Uzuki (Sakamoto Days)
#75 Gaku (Sakamoto Days)
#76 Osaragi (Sakamoto Days)
#77 Gilbert (The oblivious saint can't contain her power)
#78 Kamui Gakupo (Vocaloid)

#79 Minako Aino (Sailor Moon)
#80 Anna Clément (Code Geass: Akito the Exiled)
#81 Sakuya Sumeragi (Code Geass: Rozé of the Recapture)
#82 Venus Cromwell/Friday (Code Geass: Lelouch of the Rebellion Lost Stories)
#83 Leila Malcal (Code Geass: Akito the Exiled)
#84 Apollo (For Daphne)
#85 Dietrich (Fire Emblem: Fortune's weave)
#86 Toki Ninomae (Fall in Love, You False Angels)
#87 Otogi Katsura (Fall in Love, You False Angels)

#88 Yoru (Gokurakugai)

#89 Yomi (Gokurakugai)
#90 Claude Jeanne Ellmeyer (i'm the villainess so i'm taming the final boss)
#91 Taishakuten (Onmyoji)
#92 Yamato Endou (Windbreak)
#93 Choji Tomiyama (Windbreak)

#94 Hajime Umemiya (Windbreak)
#95 Chika Takiishi (Windbreak)

#96 Frill Shiranui (Oshi no Ko)
#97 Seiroku Sakamoto (Sparks lf Tomorrow)
#98 Inako Momokawa (Sparks lf Tomorrow)
#99 Kate Okura (Sparks lf Tomorrow)
#100 Yosuke Mizoe (Sparks of Tomorrow)

#101 Kazuma Arashiba (Project Scard: Praeter no Kizu)
#102 Itsuki Torataka (Project Scard: Praeter no Kizu)
#103 Kagami Sakishima (Project Scard: Praeter no Kizu)
#104 Calcharo (Wuthering Waves)
#105 Misa Amane (Death Note)
#106 Kaoru Sakurayashiki (SK∞ The Infinity)
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Listas y Probaciones / Re: New Probation Time!
« Last post by Cho on August 31, 2026, 11:00:14 PM »

Probaciones pronto.
25
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Mimi Tachikawa on August 31, 2026, 10:34:28 PM »
Hoi hoi minna!! vengo de dejar mi fic

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La última nota de la canción todavía parecía resonar dentro del recinto.

Tsubasa permaneció unos segundos sobre el escenario.

Las luces continuaban iluminando su figura.

El público había abandonado lentamente el lugar.

Sin embargo, ella seguía mirando hacia las butacas vacías.

Había sido un buen concierto, uno de los mejores que había realizado últimamente, no creía que se había adaptado con tanta facilidad a los escenarios nuevamente.Pero, por alguna razón, no podía dejar de pensar en aquel mensaje.

“Tsubasa-chan, ¿tienes tiempo para vernos?”

Tsubasa se sorprendió ante aquel mensaje que había recibido. Conocía aquella forma de escribir.

Tsubasa bajó lentamente la mirada hacia su teléfono.

-Ou-sama… o, es decir… Leo-san… -dijo, suspirando pesadamente-

Estaba volviendo a los escenarios después del exitoso concierto con Trigger. Se estaba tomando un tiempo de descanso de sus preocupaciones como Hime, pero ¿por qué justo cuando todo estaba yendo relativamente bien había recibido aquel mensaje de texto?

Era su exlíder en Knights… la persona que protegía desde niña… su ex-Key… y ahora… su Rebel.

Había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo había visto.

Tsubasa guardó el teléfono.

Pronunciar su nombre en voz alta hizo que una sensación extraña recorriera su pecho.

No era tristeza, pero tampoco era alegría. Aún no sabía cuáles eran sus sentimientos hacia él, ya que, desde que eran pequeños, sus familias habían estado vinculadas.

Los Kazanari habían protegido durante generaciones a los Tsukinaga.

Para Tsubasa, Leo siempre había formado parte de su vida.

Tsubasa cerró los ojos.

-No sé qué debo hacer… -suspiró pesadamente mientras se acercaba al espejo del baño para mirarse el rostro- Pero tampoco puedo dejar que piense que estoy en un estado lamentable de confusión.

Mucho más tarde, Tsubasa salió del lugar del concierto. Iba a regresar con María, pero le escribió diciéndole que iría a casa caminando y que no se preocupara por ella, pues Riolu, su Child, estaba a su lado.

Todavía llevaba parte de su ropa de concierto.

El teléfono empezó a vibrar. Tsubasa se detuvo. Había llegado un nuevo mensaje.

“¡¡Ya me encuentro en la cafetería de siempre, así que, si no vienes, me comeré todos los pasteles que he pedido para nuestro reencuentro!!”

Sus ojos se abrieron ligeramente.

-Si deseas, puedes comerlos todos. No tengo mucha hambre… -La peliazul le respondió el mensaje-

Al instante, recibió la respuesta.

“¡Voy a tomar en serio tu respuesta mientras empiezo a escribir! ¡Me llegó la inspiración!”

Tsubasa continuó caminando, ahora sin tener muchas ganas de responder, porque seguramente el terco de Leo nuevamente le iba a contestar. Además, ya estaba casi cerca del café.

Cuando llegó al café, vio cómo el pelinaranja alzó los brazos para indicarle dónde estaba.

Tsubasa suspiró suavemente.

Su líder no había cambiado en nada durante estos meses en los que no se habían visto. Seguía sonriendo alegremente como siempre.

Como si no hubiera pasado el tiempo.

-Finalmente llegaste, Tsubasa-chan. Ya pensaba que me ibas a dejar abandonado mientras estaba escribiendo una nueva canción para el grupo… -rió alegremente-

Tsubasa no respondió inmediatamente.

-Ou-sama, ¿no recuerdas que por el momento no tenemos un grupo?…-

-Es cierto… pero ya tengo una canción lista para el futuro. Después de todo, algún día podemos volver a estar todos juntos, ¿verdad?-

-Si eso fuera tan fácil… -dijo la peliazul mientras se sentaba y se cruzaba de brazos-

-Sabes que estamos ahora en bandos opuestos, ¿verdad? Ya no somos aliados… sino enemigos… -dijo la peliazul sin dejar de mantener su expresión seria-

-¿Y eso qué tiene que ver? Igualmente seguimos siendo amigos, ¿verdad?… No porque vayamos a pelear más adelante significa que no pueda verte…-
-Somos amigos… pero, si tenemos que pelear para proteger a los demás, no dudaré en hacerlo, aunque tenga que pelear contra ti…-

-Y eso es lo que tienes que hacer, Tsubasa… ir con todo… sin preocuparte por nada —dijo mientras la observaba—. Te veo más ojerosa y más delgada. ¿No te estás alimentando bien? Sabes que Ritsu se molestará si te ve así…-

-He estado ocupada volviendo al mundo del espectáculo -dijo mientras tomaba un sorbo de té- Quiero hacer algo que distraiga un poco mi mente confundida-

-O quizás dirás que ya querías volver a cantar. Junto a Sena siempre han sido de los más entusiastas en que nuestras actuaciones sean perfectas… -Leo rio divertido mientras observaba que Tsubasa no lo miraba a los ojos- Yo soy un poco más perezoso, como Ritsu. Supongo que Naru y Tsukasa también son igual de apasionados que ustedes… Qué nostalgia… Quiero volver a cantar con todos de nuevo…-

-No es tan fácil… -La peliazul dejó de beber de su taza de té-

Estaba visiblemente enfadada de que su líder hablara como si fuera algo fácil estar juntos y volver a ser los de antes. Ya había peleado contra Izumi y también contra él. Por nada del mundo se sentiría cómoda estando nuevamente todos juntos.

-¿Tsubasa-chan?… ¿Ya te enojaste?…-

-Solo estoy un poco estresada, Ou-sama… -dijo suspirando pesadamente mientras observaba cómo el heredero de los Tsukinaga se encontraba escribiendo en una servilleta más párrafos para su nueva canción-

Tsubasa tenía tantas cosas que decirle, pero sus sentimientos hacia él no estaban del todo claros, y ella siempre pensaba antes de hablar.

-Ahora vamos al grano… -Tomó aire y empezó a hablar- ¿Para qué querías que nos reuniéramos el día de hoy?… No tengo mucho tiempo libre y quisiera irme a casa a descansar -le dijo con la mirada más indiferente que podía tener, sorprendiendo de sobremanera a Leo-

-¿Acaso tengo alguna razón para verte? Recuerda que somos amigos de la infancia, mi querida Tsubasa-chan… Solo quería ver tu lindo rostro para volver a inspirarme. En la nueva escuela me aburro; Sena está ocupado siendo profesor y Ritsu se la pasa con amigos que no conozco… Ya no son divertidos… Y el Koutei se la pasa en su jardín personal… Ya extrañaba ver una cara familiar...-

Leo sonrió con aquella expresión despreocupada que tanto lo caracterizaba, aunque notó que Tsubasa seguía sin estar de humor.

-Aunque ahora no estés de humor… también llamé a Naru y a Tsukasa, pero ambos están ocupados. ¡Qué malos! No quieren ver a su padre…-

-¿Será que, por las tonterías de nosotros, ellos también se han visto involucrados en peleas que no les pertenecen?… -preguntó Tsubasa, mirándolo con seriedad- Sabes que, si María-san se entera de que me reuní contigo, se va a enojar mucho… Te quiere cachetear, ¿lo sabías?…-

-Lo sé. Por eso no la invité… Sé lo que me espera… —rió divertido—. Así que solo tienes que estar un par de minutos conmigo y después te dejaré ir. ¿De acuerdo?-

-Está bien… -murmuró finalmente, desviando la mirada mientras apretaba ligeramente la taza entre sus manos- Solo porque hoy tuve un buen concierto y no quiero perder el buen humor que tengo-

Guardó silencio durante unos segundos.

En realidad, no estaba segura de que aquello fuera una buena idea.

Volver a verlo después de tanto tiempo, sentarse frente a él como si nada hubiera cambiado y escuchar nuevamente aquella voz tan familiar… era mucho más difícil de lo que había imaginado.

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matta ne!!
26
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Miyu on August 31, 2026, 09:00:32 PM »
Me enseñaron a darles calidad a los gif ;;






El sonido de un chasquido la arranca de aquel estado de ensoñación.

Parpadea dos veces, dejando que sus ojos se acostumbren poco a poco a la luz de la habitación y, durante unos segundos permanece inmóvil, todavía atrapada entre sus pensamientos y la realidad que la rodea. Luego gira la cabeza hacia el origen del ruido.

Todavía no consigue acostumbrarse a lidiar con Li Tianchen. Cada vez que él se dirige a ella, debe recordar el permanecer en silencio o responder apenas con un gesto, una mirada o un leve movimiento de manos, procurando mostrar reacciones naturales para ser como la verdadera Li Tianxi. Sin embargo, incluso tras tanto tiempo, fingir continúa resultándole difícil.

Ella no es muda y ese es precisamente el problema.

Tiene que recordarlo a cada instante, medir sus palabras antes de siquiera pensarlas y contener sus respuestas a las acciones incorrectas de ese estúpido varón.

Su personalidad contrasta demasiado con la de Li Tianxi, son opuestas en múltiples aspectos, y quizá por eso asumir su lugar resulta todavía más complicado. Aun así, ella ha decidido ocupar ese espacio. Decidió fingir ser Tianxi para él, para Li Tianchen, y también para un mundo que parece empeñado en asfixiarlo a cada paso, mientras se va desmoronando lentamente bajo un peso casi imposible de soportar.

—Workner quiere verte hoy en su oficina —la mirada coralina se clava en ella, con una expresión mucho más suave hacia su hermanita en comparación con el resto—. Xiao Xi, ¿entiendes?

Espera dos segundos exactos antes de asentir y tallarse los ojos con sus manos.

No puede hablar. No puede dejar escapar ni una sola palabra.

—Levántate. El desayuno ya está hecho.



Ambos se sientan a desayunar tranquilamente, disfrutando de la comida preparada por Qian Jin mientras comienzan la mañana; todo se desarrolla de manera serena y sin contratiempos, sin ningún inconveniente que pueda delatar su identidad como impostora.

 Los tres permanecen sentados alrededor de la mesa del comedor, en un piso de Tokio, mientras la lluvia golpea suavemente los cristales y sirve como música de fondo. El ambiente resulta extrañamente apacible, pese a las circunstancias que los rodean.

—Ya tenemos preparado el papeleo de Tianxi para Rizembool —comenta el hombre mientras corta cuidadosamente el huevo frito con el cuchillo—. Deja de ponerte nerviosa.

Su voz pragmática siempre le arranca un escalofrío en la espalda. Sus malas intenciones son demasiado evidentes y, pese a todo, Li Tianchen no hace nada para alejarlo de ellos.

La pelirrosa se detiene en seco, sus pupilas escapan de la mirada de Qian Jin y el nerviosismo se hace evidente en cada uno de sus movimientos.

Tianxi permanece en silencio, como debe hacerlo siempre. Baja la vista hacia su plato y continúa moviendo distraídamente el tenedor, fingiendo concentrarse en el tocino. Sin embargo, deja ver en sus pequeños movimientos el miedo y la disconformidad.

—Es por tu bien, Xiao Xi —agrega su hermano mayor.
—Por supuesto. En Rizenbool tenemos instalaciones donde podríamos ayudar mejor a su condición —la sonrisa de Qian Jin es astuta.
Li Tianchen deja los cubiertos sobre el plato y sus ojos se mantienen fijos en el hombre frente a él, intentando descifrar qué hay realmente detrás de aquellas palabras tan cuidadosamente escogidas.
—¿Y cuánto tiempo tendría que quedarse allí? —pregunta finalmente.
—El necesario.
La respuesta es demasiado rápida, demasiado pragmática y ensayada. Qian Jin es un experto en la manipulación, en ser el abogado perfecto del diablo y los dos gemelos lo saben.

Tianxi aprieta los labios y baja todavía más la cabeza. ¿Es así como la verdadera Xixi reaccionaría? No lo sabe con certeza, pero ese hombre frente a ella es alguien de poco fiar. No necesita decir una sola palabra para dejar claro que no está de acuerdo.

Li Tianchen nota el gesto.

—No parece muy convencida.

Qian Jin deja escapar una pequeña risa, tomando un sorbo de té.

—Ella nunca está convencida de nada cuando se trata de médicos.

La pelirrosa levanta la mirada de golpe y sus ojos rojos se encuentran durante un instante con los de su hermano. Hoy no bajó con su peluche favorito y eso la hace más vulnerable de lo usual.

Tianchen suspira.

—Aun así, deberíamos preguntarle qué quiere.

El silencio cae una vez más sobre el departamento y el sujeto cruza sus dedos sobre la mesa.

—No siempre podemos permitirnos hacer lo que queremos, Tianchen. Ya hemos hablado de los planes para este año, permitir caer ante las súplicas de tu hermana es un error.

Tianxi se estremece ligeramente y, bajo la mesa, busca la mano de su hermano mayor, sus dedos se encuentran con los suyos y se cierran con fuerza.

—Hoy Workner quiere hablar con ella. Pediré su consejo —el hermano mayor exhala aire otra vez. No podían permitirse perder el auspicio de Qian Jin, pues no son sus hijos y él no los ve como hijos adoptivos si no piezas a las cuales usar cuando el momento oportuno llegue, y ese momento finalmente llegó.
—Bien. Más tarde ven a mi oficina en Rizenbool, quiero presentarte a mi actual cliente. Es un Liu.
—¿Liu? ¿Qué hace esa familia en Japón? —Tianchen suelta la mano a su hermana y se levanta de golpe—. Él no debería estar aquí… pero… es una suerte…

La chica de cabellos rosados lo mira un instante, no entiende bien el motivo por el cual Tianchen actúa así, entre sorpresa y fascinación. Recopilar información no es su fuerte, más al no saber japonés fluido.

Esa tarde.

—¿Y bien? —el hombre frente a ellos es un profesor joven de cabellos cenizos y gafas. Tranquilo y amable son las primeras palabras que evoca. Tianxi lo observa con cautela, no posee la misma presencia intimidante de Qian Jin, aunque eso no consigue hacerla bajar la guardia y Tianchen permanece a su lado, todavía procesando todo lo ocurrido durante la mañana.
27
HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Eureka on August 31, 2026, 08:22:17 PM »
Quiero terminar este fic desde hace MESES pero no me alcanza el tiempo u_u
¡Edito con topes en estos días!






“Bueno… supongo que quieres saber por qué Eureka-san se siente tan abrumada.”

Madara lo observó desde el sofá pequeño del cuarto.

Oikawa asintió en silencio.

Luego de dejar a su amiga en una de las habitaciones que Madara había rentado, el resto del grupo se había retirado al cuarto que sería del cantante. La estancia contaba con los mismos muebles que tenía la de la HiME: una cama queen, un ropero, dos mesitas de noche, un escritorio con silla incluida, un sofá con una mesa pequeña y un baño completo con tina. Todo se veía de primera clase y bien cuidado. Se notaba que la gente podía pasar días gratos en un hotel como ese, ubicado tan solo a un paso del mar y con una vista increíble del balneario a través de la ventana.

En otra ocasión, Oikawa habría valorado el hospedaje que le habían dado de forma gratuita. Pero en esos momentos… su único interés era escuchar lo que Madara tenía que decirle.

Para conversar cómodamente, se habían distribuido en los asientos existentes en el cuarto. Madara había tomado el sofá; Neuvillette, la cama y Oikawa, la silla.

Luego de voltear los dos asientos para que pudieran encarar a sus interlocutores, Madara había dado inicio a la conversación.

“Sí… ¿Eh? ¡Un momento! ¡Suena a que tú sabes más que yo!” Le reclamó Oikawa, indignado.
“Hasta cierto punto. No pienso pecar de entrometido… y no quiero hablar más de la cuenta.” La expresión contemplativa de Madara se veía muy fuera de lugar en un rostro como el suyo, que solía desbordar alegría. “Pero supongo que mereces saber la verdad. Eureka-san me pidió que no te diga nada…”
“…” Neuvillette lo observó en silencio.
“Y pensaba hacerle caso.” Su mirada se giró hacia Neuvillette. Tal parecía que había percibido la manera sutil en la que lo estaba juzgando. “Lo siento, Neuvillette-san.”
“…No debería rendirme cuentas. Hágalo con Eureka-dono. Al fin y al cabo, está decepcionándola a ella.”
“Lo sé. Sin embargo, la cena desastrosa de anoche la ha puesto peor y no creo que sea capaz de ayudarla por mi cuenta. Ni sé si tú podrías, Neuvillette-san.”
“…” Neuvillette se resignó a asentir en silencio.
“Por eso le sugeriste que yo también venga con ustedes, ¿no?” Le preguntó Oikawa.
“¡Así es~!” Madara sonrió. “Pensé que tal vez le sería más fácil desahogarse contigo ya que te conoce por más tiempo… y aún no me tiene tanta confianza.”
“Bueno, solo me habló de la cena. No mencionó nada más.”
“Mm…” La expresión pensativa de Madara preocupó un poco a Oikawa. “Tiene sentido… es más fácil hablar de su ex.”
“¡¿Pero qué pasó?! ¡¿Cómo sabes que está estresada por otro motivo?! ¿Acaso te ha contado algo…?”
“El fin de semana… peleamos junto a un amigo contra un oponente formidable. Debo suponer que era un rebel, pero aún no conozco tanto de ese tema como para decirlo con suma certeza.”
“…¿Qué?” Oikawa se veía muy confundido. “¿Cómo que pelearon…? U-un mometo. Eso no tiene sentido. Ninguno de los dos tiene heridas visibles…”
“Eso se lo debemos a nuestro amigo que tiene poderes curativos. ¿Lo conoces, Tooru-san? Hablo de Rinne Amagi. Es el líder de Crazy:B.”
“Sí, el líder del grupo de mi sobrino…” Oikawa asintió… y luego se dio cuenta de todo. “¡¿QUÉ?! ¡¿ÉL TAMBIÉN ES REBEL?! ¡Pero son idols! ¡¡¡No deberían tener tiempo para ese tipo de cosas!!!”
“El mundo de los idols es más complejo de lo que crees, Tooru-san.” Madara le sonrió, enigmático. “Si gustas, otro día podríamos hablar de eso. En fin… la pelea fue muy intensa. Eureka-san no pudo convocar a Morgana-san y, si te soy sincero, ni Rinne-san ni yo fuimos de mucha ayuda para ella. Éramos dos novatos junto a una veterana. Eureka-san dirá que no es tan buena luchadora, pero vimos que se esforzó al máximo durante el combate. El tema es que… fue muy agotador. Y el enemigo nos lastimó a todos casi por igual. Al final, se escapó… y Eureka-san y Rinne-san perdieron el conocimiento.”
“¿Por qué?”
“En el caso de Eureka-san… fue por culpa de sus heridas y el cansancio que había acumulado. Y en el de Rinne-san, por la energía que usó para curarnos a los tres.”
“¿Y por qué pelearon contra un rebel? Si ustedes también son rebels… ¿Acaso atacó a Eureka-chan primero o algo así?”
“No, tuvimos que pelear contra él porque estaba persiguiendo a un par de civiles. Felizmente, ellos salieron completamente ilesos.”
“Mm…” Oikawa lo observó con una pregunta dibujada en el rostro. Sin embargo, se aguantó las ganas de interrogarlo. Su historia no sonaba del todo certera… pero sentía que si lo presionaba, Madara se cerraría por completo.

Y al menos le estaba contando mucho más que su propia amiga.

No le quedaba más opción que morderse la lengua y cerrar el pico.

“…Ya veo.”
“Pasamos casi todo el domingo en la clínica.”
“¿Les avisaste a sus familiares?”
“¿…?” Madara arqueó una ceja… y luego, sonrió. “No. Eureka-san no me ha hablado mucho de ellos, así que debo suponer que no quiere involucrarlos en estos temas. Creo que su hermano también vive en Tokio, ¿verdad?”
“Sí, junto a su pareja y su hija. Cuando fuiste a conseguir las toallas, Eureka-chan me comentó que piensa dejar a Hakuryuu-chan con su hermano.”
“¿…?” Neuvillette ladeó la cabeza. “Eureka-dono no me ha dicho nada al respecto.”
“Supongo que pensaba contártelo mañana.”
“¿Eh?” Madara se veía igual de confundido que el Child. “Pero… a mí me dijo otra cosa cuando estábamos yendo a recogerte.”
“…” Oikawa desvió la mirada hacia el suelo. “Cuando nos quedamos a solas en la playa, me contó que pensaba confiarle a Hakuryuu-chan a la familia de su hermano. Tienen un cuarto libre donde podría quedarse hasta que convenzan a su mamá de darle el dinero para rentar un apartamento de dos habitaciones en la ciudad.”
“Mm…” Madara se llevó la mano al mentón, pensativo. “Bueno, tiene sentido que no quiera causarnos problemas. Supongo que hablaremos de ese tema con ella en la mañana.”
“…” El reloj en la mesa marcaba las 3:30 de la madrugada. “Tienes razón. Será mejor que vayamos a dormir… al menos por un par de horas,” sugirió Oikawa.
“¡Ajá!” Madara sonrió y se levantó para entregarles las tarjetas de acceso restantes. “Aquí tienen. El check-out es a las diez, pero…”
“Partiremos a las seis, ¿verdad?” Preguntó Neuvillette.
“Así es.”
“Okay.” Oikawa asintió. “Nos vemos más tarde, entonces.”
“Buenas noches.”
“Buenas noches~ ¡Descansen!”

Madara les ondeó la mano antes de que salieran de su cuarto con una sonrisa tranquila en el rostro.

Una vez en el pasillo, Oikawa se dirigió a la habitación que le correspondía según la tarjeta en sus manos. Pero antes de ingresar, se volteó hacia el Child. El peliblanco también se encontraba en frente de la puerta del cuarto que le tocaba. A diferencia de Oikawa, se veía un poco confundido por el mecanismo de Ingreso, pero de seguro esperaba que funcionara tal como había visto hace un rato.

Tal vez Neuvillette sabía algo más sobre los hechos del sábado por su vínculo con la HiME. Al fin y al cabo, Eureka había mencionado que él preservaba los recuerdos de la mayoría de cosas que ella había vivido antes de que el Child naciera. Era probable que supiera más detalles sobre la batalla del fin de semana… así como los secretos que Madara no le había revelado.

Sin embargo, parecía que Neuvillette era un tipo muy reservado y respetuoso… tanto así que dudaba que tuviera la intención de contarle algo que no le competía escuchar.

En lugar de interrogarlo, Oikawa le sonrió y le ondeó la mano.

“Descansa, Hakuryuu-chan~”
“…Tooru-dono.”
“¿Eh?”
“…”

Pese a que Neuvillette no era un hombre muy expresivo, su mirada indecisa habló en su lugar. Parecía que se debatía entre decirle algo o no hacerlo… y el dilema interno estaba a punto de causarle una crisis.

Oikawa se le acercó y le colocó una mano en el hombro.

“Tranquilo.”
“¿…?”
“No sé qué pasa, pero te ves muy ansioso.” Oikawa sonrió. “Así que no te presiones. Imagino que estás preocupado por Eureka-chan… y también estás un poco aturdido porque acabas de nacer y ya te llenaste de problemas. No soy tan bueno dando apoyo a los demás… más aun cuando lo necesitan. Pero quiero que cuentes conmigo de todos modos. ¡Tenemos que apoyarnos! ¿Cierto?”
“…” La mirada de Neuvillette se suavizó y le sonrió levemente. “Gracias, Tooru-dono. Lo aprecio. Prometo que le contaré más sobre mis preocupaciones en un futuro.”
“¡Ajá!” Oikawa asintió. “Así se habla. Bueno, ahora sí, vamos a dormir. ¿Te ayudo con tu puerta?”
“…” Neuvillette intentó por su cuenta y el mecanismo de entrada se activó al detectar la tarjeta. “¡…!”
“Ah genial. Ve a descansar.”

Neuvillette agarró la manija y, antes de entrar a su habitación, le esbozó una pequeña sonrisa.

“Buenas noches.”

Oikawa le devolvió la sonrisa.

“¡Buenas noches!”





La cámara de su mamá enfocaba su rostro en todo momento.

Eureka recordaba que había sido así desde siempre. La señora Cross estaba obsesionada con capturar los momentos más importantes de su familia y de sus hijos… y eso implicaba restregarles en la cara el lente de la cámara digital Sony si era necesario.

Pero a la niña le preocupaba quedar mal en frente de los señores Vi Britannia, la familia que había invitado a la suya a pasar las fiestas en su isla privada en las Maldivas. Fue por ello que aprovechó una distracción por parte de su madre para escabullirse lejos de los adultos y de los hermanos de Lelouch.

Agradeció que Mikoto había tenido que quedarse en Japón por un problema con sus vuelos puesto que así evitaría la molestia de tener que escapar de su mirada juzgona y de sus tediosos sermones. Nunca habría imaginado que sería aún más gruñón a los 21 años, pero imaginaba que la vida estaba llena de más sorpresas… y esa había sido una de ellas.

Sin embargo, la calma prometedora de aquella tarde soleada en la playa se vio perturbada ante la llegada de un intruso.

“Sabía que estarías aquí.”

“¡WAH!” Eureka se cayó de espaldas en la arena ante el susto que le había dado aquella voz. Una voz que había llegado a conocer muy bien los últimos tres años.

Tal parecía que Lelouch la había seguido con sigilo y sin alertarla de su presencia.

Su amigo le extendió la mano para ayudarla a levantarse.

“…” Eureka la tomó, insegura.

Lelouch la jaló y la niña se paró de un salto.

“Pensé que aprovecharías las vacaciones para pasar tiempo con tu mamá,” le dijo, curiosa.

Todo el mundo estaba enterado del vínculo estrecho entre Lelouch y su mamá. No era un secreto que, entre los mellizos, él era el más unido a la señora… incluso más que el menor de todos los hermanos, Miharu. Pero la academia y las actividades extracurriculares del menor, así como los eventos sociales y las labores propias de aquella distinguida dama de la realeza, impedían que madre e hijo pudieran coincidir en su residencia. Ni Miharu gozaba de la dicha de verla a menudo.

“Ah, sí.” Lelouch asintió. “Pero te seguí porque me pareció raro que te escaparas de todos.”
“Es que… me da vergüenza que mi mamá me persiga con la cámara por todas partes. No sé… tu papá es muy serio. ¡De seguro pensará que somos tontos!”
“¿…?” Lelouch arqueó una ceja. “Mi papá piensa que tus papás son los mejores doctores del planeta.”
“¡Y son un par de payasos en su tiempo libre!”
“Bueno, dudo que tu papá tenga tiempo libre. Está en Londres porque debía ir a supervisar la clínica de tu familia, ¿no?”
“Ajá. Creo que uno de mis tíos podía ocuparse de ella, pero él se negó a viajar.” La expresión apenada de Eureka se transformó en vergüenza pura en un instante. “¡E-en fin! Tal vez mi papá no es tan payaso como mi mamá. ¡Pero no quiero que piensen mal de nosotros!”
“Bueno, los conocen desde hace años. No creo que ver a tu mamá corretéandote con la cámara los disuadirá de seguir siendo amigos de los doctores Cross o de contar con sus servicios.”
“No importa…” Eureka suspiró.
“¿Ese es el verdadero motivo?” Lelouch sonrió. “¿O pasó algo?”
“No, nada.”

No sabía cómo decirle que este era el primer viaje donde no contarían con la compañía de Suzaku, el mejor amigo de Lelouch y nueva amistad de Eureka, la voz de la razón de ambos y el mediador indispensable en su dinámica.

La familia Kururugi había decidido que pasaría las fiestas en Tokio para poder visitar a los abuelos paternos de su amigo. Suzaku no contaba con muchas oportunidades para estar cerca de su familia japonesa desde que se había mudado a Inglaterra hacía 8 años, así que debía aprovechar toda chance que se presentara en su camino.

Eureka no podía culparlo por ello. Al contrario, le alegraba que su amigo pudiera pasar tiempo con su familia.

Pero Lelouch… siempre había sido un problema. Pese a que ya llevaban tres años siendo amigos, Eureka aún no entendía por qué terminaban peleándose por todo. Suzaku decía que Lelouch actuaba de esa forma porque había entrado en confianza con ella muy rápido, pero ella seguía creyendo que tal vez la odiaba en secreto o algo así.

“¿Qué sientes por mí?”

Cuando se armó de valor y alzó la mirada para observarlo, Lelouch había crecido en un santiamén. Tenía 21 años, el terno de esa noche y una sonrisa comprensiva.

Al verse a sí misma, Eureka reconoció que también había adquirido su apariencia actual. Portaba el vestido de la cena y los tacos lindos pero incómodos que pensaba esconder en la parte más profunda de su armario cuando regresara a la mansión HiME.

“…” El silencio de Lelouch le dijo todo lo que necesitaba oír.

Y aunque quería mandarlo muy lejos, una fuerza ajena le impidió reaccionar de la forma más atinada para ese momento.

“Sé que no te importa, pero te extraño. A veces me cuesta creer que, antes de ser mi novio, fuiste mi amigo más cercano… ¿Dónde quedó esa cercanía que teníamos?”
“Bueno, eso fue así hasta que ingresamos a Hanasaki.”
“¿Vas a echarle la culpa a Hanasaki?” Eureka frunció el ceño.
“Parece que tú quieres hacerlo.” Lelouch le sonrió. “Lo siento. No quería interrumpirte.”
“¡¿Por qué finges que eres un tipo correcto cuando en realidad eres un niño engreído?! ¡No sé en qué momento dejaste de ser sincero conmigo!”
“Pero la sinceridad te incomoda,” dijo una voz a su lado.

Al girarse, se topó con la mirada dolida de Oikawa, quien estaba parado a menos de un metro de ella. La suave brisa marina despeinaba sus cabellos castaños pintados con las tonalidades rojizas del sol.

Se veía tan apuesto que de seguro las chicas de su club de fans se habrían desmayado al verlo.

Pero a diferencia de ellas, Eureka solo podía sentirse culpable en su presencia.

“He sido sincero contigo desde el día en que te conocí. Es injusto que no sea mutuo.”
“¡…!” Eureka desvió la mirada. “Bueno… no quiero herirte.”
“¿Y crees que eso bastará para evitar que me entere de la verdad?”
“¡No pienso ocultártela por siempre! Primero… tengo que ver los videos de las cámaras de seguridad y averiguar más sobre lo que ocurrió ese fin de semana. ¡Pero te prometo que te contaré todo en su debido momento!”
“…” Oikawa suspiró. “No entiendo por qué no quieres dejar que nadie te apoye. ¿Acaso crees que todos somos como tu ex?”
“Oikawa tiene razón.”
“¡¿Por qué le das la razón?!” Eureka luchó contra las ganas de lanzarse a ahorcarlo.

¿A quién? No sabía. Tal vez a los dos.

“¡Y te equivocas! ¡Confié en tu criterio y acepté que Gojo-sensei se vuelva nuestro entrenador! ¡¿Esa no es una muestra de que he aceptado tu apoyo?! ¡Lo he hecho desde que te conocí!”
“¡Pero si en serio confiaras en mí, no me ocultarías nada!”
“¡El campeonato se acerca! Y ni siquiera piensas distraerte con las olimpiadas. ¡¿Cómo voy a permitir que mis problemas lo hagan?! ¡No quiero que pierdas la concentración por mi culpa!”
“¡Y ya hablamos de ese tema! Entiendo que quieras protegerme, pero…”

En un abrir y cerrar de ojos, Oikawa acortó la distancia entre ellos hasta quedar a un par de centímetros de su posición.

Cuando Eureka alzó la mirada, se topó con una expresión seria y poco característica en el rostro de su amigo.

Oikawa la tomó de las mejillas y se acercó a sus labios sin ninguna advertencia.






“¡¿QUÉÉÉÉÉ?!”

Eureka se levantó entre gritos y patadas al aire.

Su primer instinto fue sacudir la cabeza para descartar ese extraño sueño de su mente. ¡No cabía duda de que el cansancio y el estrés la estaban llevando a alucinar cosas sin sentido y carentes de razón!

Al observar sus alrededores con más atención, identificó que se encontraba en una habitación muy sofisticada. Era probable que perteneciera al hotel de las toallas que Madara había conseguido para Neuvillette.

La peliblanca se giró hasta quedar con las puntas de los pies en el suelo. Su mirada se desvió hacia la mesa de noche, donde yacían un reloj despertador, la tarjeta de su cuarto, su billetera y su celular.

El reloj en la mesa indicaba que eran las cinco y treinta de la mañana. Suponía que Madara había logrado convencer a Oikawa y a Neuvillette de pasar la noche en el hotel para regresar a Tokio a primera hora del día siguiente. Su opinión no había importado porque todo indicaba que se había quedado dormida durante el pícnic improvisado en la playa.

Y la verdad era que no se quejaba en absoluto. Había sido la decisión más pertinente. El viaje de regreso a Tokio en plena madrugada habría sido demasiado agotador para Madara y para el resto. Era cerca de una hora de trayecto, pero se les habría hecho eterna por el momento del día en que habrían viajado de vuelta a la capital.

Eso no significaba que estuviera feliz con regresar casi a las seis de la mañana. Sentía que su cara estaba llena de lagañas, grasa, rímel corrido y baba y habría dado todo a cambio de poder tomar una ducha antes de regresar a la ciudad. Pero al menos debía lavarse la cara y verse presentable antes de reunirse con el resto.

Eureka caminó hacia el baño cerca de la entrada del cuarto. Una vez en su interior, no le quedó más opción que usar el jabón de manos como un jabón de cara improvisado para sacarse los restos del maquillaje de ayer y refrescarse un poco. Luego, usó el cepillo de dientes y la pasta gratis que el hotel le regalaba a los huéspedes para lavarse la boca e, idealmente, terminar de despertarse gracias a ello.

Su reflejo en el espejo —o lo que alcanzaba a ver de este— no se veía tan desaliñado como esperaba, así que sonrió para sí misma cuando terminó de asearse.

Y en ese momento, alguien le tocó la puerta.

Eureka la abrió sin darle mucha importancia.
28
Aaaaaaaa



SIDE STORY #02


Tras darse el tiempo para hacer lo que el superior Fujieda le había indicado, Fidelio se dispuso a tomarse un descanso en el área común de la U.I.C.

Mirando el reloj digital en la pared, pudo calcular los intervalos de ingreso y salida de los equipos de campo que para esa jornada se encontraban en movimiento. Mientras el trío menos favorito de rubios yacía en pleno viaje a su destino por Europa, por el otro lado unidades con mayor antigüedad hacían su regreso a la base, incluidos entre ellos su hermano Basilio.

Se pidió un café y tomó asiento en una de las mesas disponibles, revisando su móvil de vez en cuando con aburrimiento. No es que fuera alguien poco sociable, pero resultaba que su ceño fruncido y su mal carácter no invitaba a otros a querer aproximarse a hacerle conversación. Aunque esa era cosa con la que tampoco se iba a sentir ofendido. Trabajo era trabajo y no estaba allí con la intención de ponerse a hacer amigos-

–¡Del, ahí estás! – La voz familia de Basilio pronto inundó el casino. Fue casi de manera instantánea con un par de zancadas hasta la mesa donde su hermano mayor estaba sentado. Fidelio olvidó el interés en su teléfono casi instantáneamente, nada más para hacerle un escaneo visual rápido a su familiar, cerciorándose de que no tuviera algún tipo de lesión grave y visible que implicara llevarlo directamente al departamento médico con el doctor Murase.

–Ah, ¿pero qué te dije de que primero hicieras tu reporte antes de venir directo aquí, idiota?– Salió de su boca casi por inercia y con su habitual ceño fruncido. Basilio pasó olímpicamente de su disgusto se sentó frente a él, contento.

–Sí, sí. Me reportaré luego, pero primero quería saber como estabas. Llevo varios días afuera y la señal no me acompañaba para hacer una llamada. ¿Cómo han estado las cosas aquí dentro, Del?–

–Todo el mundo está ocupado como siempre. No hasta hace mucho terminé mi turno. Estuve hasta tarde perdiendo el tiempo con una anomalía que no quería cooperar en su ingreso. –

Basilio arqueó las cejas preocupado. Eso directamente suponía trabajo pesado para su hermano mayor y sabiendo lo sumamente exigente que era consigo mismo, significaba que Fidelio no lo había estado pasando muy bien.

–Lamento oír eso. Pero espero que fuera de ese evento tus días hubieran estado más tranquilos. –

Fidelio suspiró y se puso de pie sin decir palabra. Basilio alarmado pensó en que su hermano le estaba ignorando, pero al final resultó que solamente había ido a la barra del casino a pedir una ración de almuerzo.

–¿…Tenías hambre, Del? –

–No es para mí. – Con una mueca, deslizó la comida hacia el lado de su torpe hermano. Una guarnición tibia con algo de beber y una manzana. –Tú eres el que ahora mismo lo necesita más que yo. Debes venir cansado–

– Oh. – El menor de los Magnus era bastante más distraído e ingenuo, así que fue una grata sorpresa tener la bandeja cerca de su cara. –Gracias hermano, ¡nunca se te escapa nada! –

Siempre había sido igual desde que tenía uso de razón. Fidelio estaba ahí para cuidar la espalda del otro. No importaba lo cansado o mal humorado que estuviera por el exceso de trabajo. El bienestar de Basilio siempre terminaría siendo una de sus prioridades. Era lo único que le quedaba en la vida, lo único por lo que valía la pena seguir esforzándose para seguir en pie.

–Me puedes dar los detalles luego. Pero imagino que tu salida de campo debió ser exitosa, ¿no? –

–Mm, todo en orden. No diré que fue pan comido peeeeero, pudimos manejarlo. Enviamos la reliquia directamente con el equipo de investigación, así que ya debe estar en sus manos– Basilio sonrió orgulloso mientras mordía su manzana del postre.

–Reliquia, huh. La colección de objetos raros sigue creciendo en este lugar. – No iba a preguntar detalles de lo que supuestamente habrían ido a recoger, no iba a meter la nariz en lo que no le incumbía. –Como sea, no vuelvas a omitir detalles importantes en el informe. Si lo revisan y encuentran inconsistencias en el procedimiento te volverán a llamar la atención–

 –Es que justo esa es la parte tediosa. No se me da bien ir y poner con lujo de detalles todo lo que hicimos. –
Fidelio suspiró. Por supuesto que iba a recibir una respuesta como esa.

–Intenta hacer un esfuerzo y no lo rellenes con dibujos ridículos que luego no se entienden. –

–Mi esquema era perfectamente entendible la otra vez, hasta le puse secciones con distinto color. –

 –Ajá. Y  el superior Fujieda no pensó lo mismo esa vez. –

Hubo un silencio únicamente interrumpido por los labios de Fidelio dándole un sorbo a su café.

–No me regañes, Del. Me esforzaré y lo revisaré con cuidado esta vez. –

–Si algo te cuesta mucho, házmelo saber. Puedo darle una revisada antes de que lo envíes. Sé que te apena pedirle esa ayuda a tus colegas. –

Basilio carraspeó y se puso de pie con la bandeja del casino en sus manos. Su hermano mayor lo siguió evidentemente con la mirada.

–Mejor voy a cambiarme y empiezo a adelantar eso. Tal vez me quede mejor si es que no lo dejo para última hora. –

–Tú lo dijiste, no yo. – Fidelio se rió por lo bajo. Con ese intercambio breve de palabras ya podía quedarse tranquilo. Su hermano no abandonaría las instalaciones con su grupo hasta nuevo aviso.



MAIN STORY: #05




El viaje había sido relativamente tranquilo. Si dejaba de lado lo apretado que había estado en su asiento durante las horas de vuelo y que no había logrado pegar un ojo durante la noche.

La parte buena es que al fin estaban en tierra otra vez, sanos y salvos. La parte mala es que debían todavía movilizarse hasta su hospedaje.

–Se supone que la señal aquí debería funcionar pero… mi teléfono está muerto. – Dijo Vane al mirar con lástima que la cobertura a las afueras del aeropuerto era inexistente. Nada que ver en comparación a la red que sí les estaba funcionando al interior del recinto.

–Llegamos a buena hora. ¿No? Hay tiempo para conocer un poco por aquí. – Flat se estiró un poco. Parecía haber descansado mejor que él en los asientos del avión.

–Eso creo. –

Acordaron en reagruparse ahí mismo fuera del aeropuerto en dos horas, lo que les daba tiempo para turistear por los alrededores y volver antes de que oscureciera. Nadie estaba ahí para juzgarles por usar sabiamente su tiempo libre antes de ponerse a trabajar así que, ¿cuál era el problema?
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The Hunger Games / Re: 01. The Reaping: May the Odds be Ever in Your Favor
« Last post by Nanami on August 31, 2026, 08:00:55 PM »
.01 | Distrito 10 - Lucy


Desde los seis años he vivido en el orfanato principal del distrito 10.

El primer recuerdo que tengo de este lugar es una de las cuidadoras rapando mi cabeza para prevenir que los piojos de los demás niños encuentren alojo en mis trenzas. Su voz era firme mientras me recomendaba abrazar con fuerza a la muñeca de trapo que he podido traer conmigo a este sitio.

Recuerdo seguir su consejo y continuar llorando en silencio por miedo a que otra cosa mala ocurriese si reclamaba en voz alta. Después de todo, las quejas no cambiarían mi situación.

No era como si alguien fuese a salvarme de ese lugar si hubiese pedido ayuda.

Lamentablemente ese mismo día, mis padres habían muerto en un accidente laboral –o eso me dijeron cuando me sacaron de casa– y como no había nadie que pudiese cuidar de mí, se decidió que el orfanato sería mi nuevo hogar.

Desde ese día mi vida se redujo al interior de este oscuro edificio.

Algunos dirán que tuve suerte, al menos aquí siempre tenía comida. De mala calidad, con mal sabor y pagada con trabajo doméstico cada ración, pero no moriría de hambre como tantos otros niños de la zona.

La hambruna sigue siendo una de las mayores causas de muerte en este distrito, lo cual es bastante irónico considerando que la ganadería es nuestra especialidad. Sin embargo, producir para el Capitolio no es lo mismo que aprovechar los frutos de ese trabajo y eso es algo que nadie aquí se atreve a mencionar en voz alta.

Mucho menos durante el día de La Cosecha.

Salgo de mis pensamientos al terminar de arreglar el cabello de una de las niñas que tiene su primera Cosecha hoy y le sonrió un poco tratando de levantarle el ánimo. Ha llorado toda la noche, pero si no luce resplandeciente cuando lleguemos a la plaza principal, nos darán una paliza al regresar.

A menos que alguno de los huérfanos sea seleccionado como tributo.

Durante este día lo más importante es aparentar que todo está bien y para los encargados del orfanato eso significa que todos debemos lucir decentes y no con los harapos y suciedad que nos caracterizan como huérfanos. Y si es que alguno de los niños es sorteado, eso también incluye ocultar todo maltrato hasta que acaben los Juegos.

Pero de momento solo debemos pensar en las consecuencias de nuestra apariencia, dado que es lo que sí o sí tenemos seguridad que juzgarán con ojo crítico.

Solo hoy –una vez al año– debemos peinar nuestros cabellos como si fuéramos las hijas de una familia importante y llevar el único vestido que cada una de nosotras posee entre sus ropas.

Eso significa que hoy todas jugaremos a las muñecas las unas con las otras y portaremos nuestras sonrisas más radiantes para evitar la golpiza que nos espera si no cumplimos con nuestro papel.

Pronto escucho que nos llaman a la entrada e inspecciono la apariencia de cada una de las niñas para prevenir cualquier imprevisto de último momento. Ni siquiera recuerdo el porqué comencé a comportarme así con ellas –como una hermana mayor responsable–, quizá simplemente es para evitar que la encargada me golpee otra vez. Tal vez solamente quiero que ellas puedan disfrutar el verse bonitas por un día.

Corrijo el flequillo de una y sin más tardanza, las guío hacia donde nos esperan los demás.

Es hora de levantar el telón y simular que vivimos felices aquí, y, si tengo mala suerte, esta será la última vez que tenga que pretender ser alguien que no soy.
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The Hunger Games / Re: 01. The Reaping: May the Odds be Ever in Your Favor
« Last post by Sayi on August 31, 2026, 07:04:10 PM »
District 4 - Umi

Las nubes se movían lentamente y el cielo, de un celeste prístino, se extendía más allá de su visión. A lo lejos, el bajo de la música se escuchaba por debajo del agua, como un murmullo amortiguado. La joven tomó un respiro hondo dejó que su cuerpo flotara sobre el vaivén del océano.

La voz de Makoto se coló entre la música y las conversaciones en la playa.



“¡Umi! ¡Vamos a llegar tarde!”



La peliceleste abrió los ojos y suspiró para sí misma, antes de incorporarse y empezar a nadar hacia la costa. Era un día caluroso en pleno verano, y la fecha más esperada del año. 



Para bien o para mal… el día de la Cosecha estaba aquí.



***

Era un día festivo en todo Panem. Una fecha de conmemoración en la que cada distrito contenía el aliento hasta que los dos tributos fueran elegidos y enviados al Capitolio. En el Distrito 4, dedicado a la pesca, todos los botes se encontraban atracados en el muelle y no había un solo pescador en alta mar. Por unas pocas horas, incluso el persistente olor a pescado parecía desaparecer, convirtiéndolo, irónicamente, en uno de los mejores días para disfrutar de la playa. Y eso era precisamente lo que muchos hacían, especialmente los posibles tributos.

Era una especie de tradición: Sumergirse en el mar antes de la Cosecha para que, de resultar elegido, el tributo partiera hacia el Capitolio con la sal de su distrito todavía prendida a su piel y a su cabello.

La Aldea de los Vencedores se alzaba en lo alto de un acantilado. Desde allí, todas las casas observaban el mar desde una locación privilegiada. Abajo, mucho más abajo, las cabañas de los pescadores y otros trabajadores se distinguían cerca al mar, donde el olor de pescado parecía nunca descansar. Desde el trecho donde caminaban, Umi observó las destartaladas casas de reojo, y notó a varios niños aún sumergidos en el mar. Los valientes se empecinaban con disfrutar el día, optando por ignorar el evento que empezaría en unas pocas horas.

La voz de Makoto la regresó a la realidad.



“Coral volvió a vencer a Marina con su tridente” dijo la castaña.

Umi fingió sorpresa “No me digas”

“Dicen que este año finalmente la van a elegir”
“Vienen diciendo eso desde que tiene quince”
“Pues es ahora o nunca. Ya tiene dieciocho” dijo Makoto “Me temo que si no la eligen van a tener que sacarla de la plaza arrastrada”



Umi sonrió para su misma. ‘Mejor ella que yo’ pensó. Pero no era algo que se atrevería a decir en voz alta, ni siquiera en frente de su amiga.

“¿Vas a ofrecerte?” le preguntó Makoto
“Si, ¿y tú?” respondió rápidamente, estirando una sonrisa.
“Quería, pero el instructor dijo que no estaba lista para que los mentores me consideraran” dijo decepcionada “Pero bueno, aún tengo tres años por delante”



La entrada de la Aldea apareció a la distancia. Makoto observó a su madre esperándola y empezó a correr. Umi no tenía ganas de seguirle el paso, pero decidió pretender una vez más.

No podía esperar a que terminara todo este asunto.

***

Cuando Umi tenía seis años, su hermano Kaien ganó los juegos del hambre.



Fue sumamente inesperado, y las conexiones con el Capitolio catapultaron su estilo de vida. Su padre pasó de ser tripulante de un arrastrero a comprar su propia embarcación. Luego vino una segunda, y después otra, hasta que terminó fundando su propia empresa pesquera. Y su familia ascendió de la incertidumbre de llegar a fin de mes a una cómoda casa en la Aldea de los Vencedores, donde no les faltaba nada, y donde podían codearse todos los días con la gente más afluente del distrito.



Umi recordaba poco de su vida antes de la victoria de su hermano. El cuarto que compartía con Kaien. El olor a sal y la marea golpeando la pared de su casa en las noches. La sopa de pescado perpetuamente en la cocina y los muelles hechos mimbre y soga. Pero sus padres jamás olvidaron de donde provenían, y lo lejos que habían venido. Para ellos, la generosidad del Capitolio había bendecido sus vidas. Todo lo que tenían se lo debían, de una forma u otra, a la victoria de Kaien. Y lo mínimo que podían ofrecer a cambio era el respeto y la obediencia que se esperaba de ellos.

“¡Ouch!”
“Quédate quieta… no se porqué te empecinas en meterte al mar el día de la cosecha” se quejó su madre, peinando su cabello con fuerza “Tu cabello está todo enredado”

“Es tradición mamá. Los instructores lo recomiendan”
“Pues podrías haberlo hecho ayer…”

Su padre entró en su habitación, brillando de orgullo. Años atrás había sido un hombre fuerte, endurecido por los días interminables en alta mar. Pero en la última década, las comodidades de su nueva vida habían suavizado sus facciones y añadido peso a su figura.



“¡Mi sirena!” exclamó, plantándole un beso en la mejilla “¿Lista para tu última cosecha? ¡No te olvides de alzar tu mano muy en alto! Espero que el alcalde Maren vea a la última de los Ryuuzaki brillar entre la multitud” 



Umi asintió mientras su madre terminaba de decorar su cabello con perlas. Contrastaba bien con su vestido de lino oscuro que su madre había pedido para la ocasión, con un pañuelo de seda color verde agua que adornaba su cuello. A Umi le parecía excesivo, pero ante los ojos de sus padres, este era un evento importante para demostrar sin duda alguna su devoción al Capitolio.



Por más retorcido que le pareciera… 



Umi había alzado la mano los últimos tres años, con sus padres y hermano presentes en esa plaza, y jamás había sido seleccionada. Pero tampoco esperaba serlo: Aunque asistía a la misma academia preparatoria que los candidatos, existía una jerarquía bastante clara sobre quienes tenían verdaderas posibilidades de representar al Distrito 4. Por cada niño aterrorizado cuyo nombre salía de la urna, cinco a seis voluntarios podían levantar la mano. Entonces correspondía a los mentores escoger al más capaz de ellos: Quien tuviera las mejores calificaciones, mayor destreza y, sobre todo, el valor necesario para arriesgar la vida por el honor de su distrito.



Alguien como Coral. No alguien como ella.

“¿Dónde está Kaien?” Preguntó Umi camino al automóvil “¿No va a venir con nosotros?”
“Nos dará el alcance en la plaza. O eso me dijo su secretaria” respondió su padre 
“Tiene asuntos de mentor”

***
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