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Listas y Probaciones / Re: Listas Oficiales — Última Actualización: Enero 20
« Last post by Kana on January 31, 2025, 07:51:54 PM »
Agrego los espacios canjeados y los espacios ganados por el reto anual

Kana as Robin (Honkai: Star Rail)
Bishounen Oficial: Akira Kurusu/Ren Amamiya (Persona 5)

Amante: Kaworu Nagisa (Neon Genesis Evangelion
)







Mascota: Ichiro Yamada (Hypnosis Mic)






Rebel: Ken Kaneki (Tokyo Ghoul)






Boy Next Door: Cain C. Hargreaves (God Child)







Acosador: Allen Walker (D.Gray-man)







Dama de honor: Miku Hatsune (Vocaloid)


Dolly Polly: Historia Reiss (Shingeki no Kyojin)










Book Boy: Henry Lancaster (Baraou no Souretsu)

Flower girl: Nezuko Kamado (Kimetsu no Yaiba)




Aniki: Ryota Kise (Kuroko no Basuke)

Senpai: Seishu Inui (Tokyo卍Revengers)

Kouhai: Slaine Troyard (Aldnoah/Zero)






Femme Fatale: Zero Two (Darling in the FranXX)





Friki spot: Ciel Phantomhive (Kuroshitsuji)







Ace: Eren Jaeger (Shingeki no Kyojin)







Game Boy: Ritsu Shikishima (Caligula)





Soulmate: Nunnally vi Britannia (Code Geass)





Joker: Saburo Yamada (Hypnosis Mic)


Peacemaker: Langa Hasegawa (SK∞ The Infinity)


Voyager: Minato Arisato (Shin Megami Tensei: Persona 3)

Nemesis: Ryo Asuka (Devilman Crybaby)





Bitchy Sidekick: Erina Nakiri (Shokugeki no Soma)






Bastard Sidekick: Mahiro Fuwa (Zetsuen no Tempest)

20k: Asuka Langley Soryu (Neon Genesis Evangelion
)

40k: Keisuke Baji (Tokyo卍Revengers)


70k: Chifuyu Matsuno (Tokyo卍Revengers)


100k: Hyoma Chigiri (Blue Lock)

130k: Fushi (Fumetsu no Anata e)





160k: Nene Yashiro (Jibaku Shounen Hanako-kun)




190k: Yuki Sohma (Fruits Basket)

220k: Muichiro Tokito (Kimetsu no Yaiba)





250k: C.C (Code Geass)




280k: Riddle Rosehearts (Twisted Wonderland)


310k: Haruka Sakura (Windbreaker)

340k: Manjiro Sano (Tokyo卍Revengers)

370k: Sanzu Haruchiyo (Tokyo卍Revengers)



400k: Suou Hayato (Windbreaker)
430k: Sunday (Honkai: Star Rail)

460k: Ratio Veritas (Honkai: Star Rail)


Reto 2k15: Arthur Pendragon (Fate/Prototype)




Reto 2k16: Jiro Yamada (Hypnosis Mic
)


Reto 2k17: Ann Takamaki (Shin Megami Tensei: Persona 5)







Reto 2k18: Leonhard von Granzreich (Oushitsu Kyoushi Heine)



Reto 2k19: Licht von Granzreich (Oushitsu Kyoushi Heine)




Reto 2k20: Makima (Chainsaw Man)
 



Reto 2k21: Kazutora Hanemiya (Tokyo卍Revengers)

Reto 2k24: Emilia (Re:Zero)


Bishoujo Bitch: Kaya Saimori (My Happy Marriage)

Bastard: Johan Liebheart (Monster)
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Patio de Juegos / Re: Blue Bookmark ❤
« Last post by Eureka on January 31, 2025, 06:00:27 PM »
Te amo Arashi Narukami

❤ OC/Naru + Knights [Future!AU] || 1/? (WIP)




La única expectativa que tenía para sus 35 años era, al menos, tener pareja.

Nunca habría imaginado que se casaría incluso antes de llegar a ese “límite”. ¿Y con su idol favorita? ¡Sonaba como un sueño que nunca llegaría a hacerse realidad!

Pero había cumplido más sueños de los que habría podido imaginar. No solo tenía su propia academia de baile, sino que ahora era un coreógrafo oficial de las prestigiosas agencias New Dimension y Cosmic Production. Cuando comenzó a guiar a Crazy:B 8 años atrás, nunca imaginó que llegaría tan lejos.

Sí, su vida no era perfecta del todo. Deseaba poder ver a su esposa más a menudo, quería un carro que no se cayera a pedazos y soñaba con tener un departamento propio. Al menos dos de aquellas tres cosas no podían concretarse del todo por culpa del trabajo de Ari, ya que aún no decidían si seguirían viviendo en Japón o no. Se notaba que le encantaba la idea de radicar en Europa como modelo durante los descansos de su unit… y Atsushi no podía decirle que no.

Aun así, era difícil pensar en tener que despedirse de Tokyo. Su trabajo era un contra muy grande. Pero, sin duda, lo más importante era que aquella ciudad lo había visto crecer y aquí se encontraban sus amistades más entrañables. Era cierto que a esa edad era imposible verlos con la frecuencia de antes, pero Hotaru, Gakuto, Daisuke y Kazuma seguían siendo igual de importantes en su vida. Además, los chicos de la academia se habían ganado su corazón. Algunos más que otros, pero sí…

Atsushi soltó una risa en medio de su caminata matutina con su perro. Saludó a un par de vecinos en el trayecto de regreso al departamento y, al llegar a su piso, sonrió de lado al divisar a lo lejos a Hotaru, quien también llegaba a su casa (de Dios sabe dónde).

“Oye, ¿tienes que trabajar?”
“No.” Hotaru sonrió. “Osea, sí. Pero me chupa tres hectáreas de ver…”
“Sí, sí.” Atsushi suspiró mientras se le acercaba. “Es que… tengo un problema.”
“¿Qué le hiciste a tu esposa?”
“¡No le hice nada!” Atsushi bufó, exasperado. Se habría quedado un poco irritado ante esa acusación de no ser porque su Golden saltó a darle besos en la cara a su mejor amigo. “¡No proyectes tus tonterías en mí!”
“Oye,” Hotaru le dio un par de mimos al perro, sonriendo. “Gaku-chan nunca se ha quejado de mí.”
“…”
“Bueno, tal vez un par de veces. ¡Pero ya no tanto!”
“Ja, claro que sí.” Atsushi colocó la clave de su departamento y se giró hacia su amigo. “¿Qué dices? ¿Te invitó un café a cambio de que me escuches?”
“…Tienes secuestrado a mi novio en tu academia, así que no tengo muchos planes.”
“Está TRABAJANDO”
“¡Secuestro!”
“…” Atsushi puso los ojos en blanco. “¿Café o no?”
“Y tostaditas~”
“…Lo que sea.”





“Mm…” Hotaru se llevó la taza de café a los labios y, luego de un sorbo ruidoso, un sonido de aprobación y una sonrisa satisfecha, volvió a juzgarlo. “Entonces, no sabes cómo decirle que no te quieres mudar.”
“Ajá.”
“¿Pero no llevan casados un año? Sin mencionar los 4 o 5 años de relación. Uno creería que ya tendrías la confianza suficiente como para hablar de estas cosas con ella.”
“Es que… no sé, no hay problema si se trata de ponernos de acuerdo sobre el nuevo set de vajilla. O si vamos a ir al mismo restaurante del aniversario de nuestra relación para celebrar el aniversario de la boda. Esto es mucho más serio. Entiendo que le haría feliz porque podría desarrollar una carrera más fructífera como modelo en Europa y estaría a un paso de Leo e Izumi. Pero… no sé. También dejaría a varios de sus amigos aquí.”
“Y tú no tienes amigos en Europa… ah, bueno, tu primo.”
“Sí, y Koji. Pero dejaría de verlos a ustedes… y no sé si podría continuar con mi trabajo como coreógrafo allá.”
“Claro, claro.” Hotaru asintió. “Y te lo pidió de forma directa, ¿no?”
“Bueno, lo ha dado a entender un par de veces. La última vez que pude acompañarla en una de sus giras por Europa, dijo que le encantaría vivir en Milán.”
“Tal vez es solo un comentario y ya. Como cuando vas al hipermercado y pasas por la florería y ves una suculenta que podría ir en tu estante pero tu gata siempre bota las maceta sin cuidado y tu novio siempre se queja del desastre.”
“Estoy del lado de Gakuto.”
“¡Pero una raya más al tigre no haría daño! Ah, creo que el dicho no era así. Bueno, me entiendes.”
“¿Eso que tiene que ver con mudarse a Milán?”
“Que son cosas que uno piensa para el futuro, pero no sabe si podrá concretarlas por A o B motivos.”
“Sé que te comprarás la suculenta de todas formas.”
“Sí.” Hotaru sonrió. “La pondré en el borde de la ventana de mi cuarto. Espero que la Neko no se suba ahí.”
“Yo lo dudo, pero eso será un problema para Gakuto del futuro.”
“Así es.”
“¡EN FIN!” Atsushi suspiró. “No estoy sintiendo que seas de mucha ayuda.”
“Yo vine por el café y las tostaditas. Y el chisme, supongo. Pero te daré un consejo: dile la verdad.”
“…Eso es lo que cualquier persona me diría, Hotaru.”
“No es lo mismo. Es especial solo porque lo dijo Hocchan Kobayashi.”
“Uuuugh…” Atsushi sentía los inicios de una migraña. “Aunque… no sé. Tal vez tienes razón.”
“Siempre tengo razón, pero continúa.”
“Es que debo ser sincero. No me queda de otra. Sería tonto que actúe sin primero confirmar que esa es su intención. Tal vez, incluso, podríamos llegar a un acuerdo. Como que nos mudaríamos más adelante, o viviríamos parte del año en un lado y la otra parte, en el otro.”
“Iba a decir que eras muy idealista hasta que recordé el sueldo que se maneja Naru-chan.”
“Gracias por decirme pobre.” Atsushi rio.
“Bueno, no ganas mal. Pero ella gana mejor que tú.”
“Lo sé.” Atsushi suspiró. “A mí solo me da pena porque me gustaría comprarle esos caprichos que tanto quiere, pero se salen de mi presupuesto. Además, yo soy el que se encarga de nuestros gastos y no podemos pagar—”
“No entiendo.” Hotaru arqueó una ceja a la vez que lo interrumpía. “¿Estás pagando todo?”
“Sí. Pero me refería a hacer las cuent—”
“Guau, esa mujer te tiene como un pisado. Pero siempre has sido así, no me sorprende.” Hotaru rio. “En fin. Antes de que empieces a quejarte de la economía, te lo repetiré: tienes que hablar con ella. Resígnate. No vas a poder adivinar qué pasa por su mente. Es mejor que lo conversen antes de que las cosas empeoren.”
“¿En serio?”
“Duh.”

Atsushi observó la poca cantidad de té que quedaba en su taza mientras admitía en silencio que su amigo tenía razón.

Era mejor tomar al toro por las astas.

Luego de suspirar, se propuso que sacaría el tema cuando Ari regresara de Europa.

No le quedaba otra opción.





No sabía si había sido por su falta de acción o por su torpeza… pero las cosas SÍ empeoraron.

Su esposa regresó un poco distante del viaje. Si bien era común que salieran a cenar el mismo día que llegaba su vuelo, esa noche, Arashi le dijo que no podría porque se sentía mal. Atsushi no dudaba que el jet lag era siempre un problema —él lo había vivido en varias ocasiones—, pero el mal presentimiento que surcaba por su mente no lo dejó en paz del todo.

Ante ello, resolvió que lo mejor sería preparar algo para la cena, y cocinó el plato favorito de su esposa: un karaage de pollo con ensalada fresca. Arashi se emocionó y comió muy feliz, pero volvió a mostrarse un poco distante antes de dormir.

“Lo siento, supongo que estoy muy cansada.”
“No te preocupes, amor.” Atsushi le sonrió y le dio un beso en la frente. “Ya hablamos mejor mañana.”
“Gracias, guapo.” Arashi le sonrió. “Descansa.”
“Tú también.”

Y la abrazó, atrayéndola a su pecho para que durmiera cómoda como siempre.

Pero su actitud permaneció de esa forma a lo largo de las semanas. No se veían mucho por temas de trabajo, pero Atsushi sabía que algo la estaba preocupando y por eso se había aislado un poco. Por más de que llevaban más de cinco años de relación, la chica aún tenía el mismo hábito de cerrarse en sí misma ante un problema.

Aun así, Atsushi nunca la presionaba a contarle las cosas. No había motivo para hacerlo: confiaba en que ella se acercaría a él por su cuenta en el debido momento.

Era solo que su ansiedad se elevaba a niveles nunca antes vistos y se moría en vida cada vez que interactuaba con ella. Ya no sentía que Arashi lo hacía para herirlo o con la intención de separarse de él, pero el sentimiento aún persistía… al menos hasta cierto punto.

Se sintió terrible al notar el alivio que lo invadió cuando su esposa tuvo que volver a viajar por un trabajo de Knights. A este paso, iba a morirse: ya sea de la ansiedad, de la culpa o de la distancia física y emocional que se había formado entre ambos.





“Cárgala un segundo.”

Eso fue lo único que le dijo Izumi antes de entregarle a su hija en los brazos.

Tsukasa quería llorar. Sus primos habían tenido hijos en los últimos años y sabía cómo cargar a una niña… o eso creía. Pero la presión de cometer un error o dar un paso en falso y que la niña de los Tsukinaga-Sena saliera volando por los aires era demasiado para su salud mental.

Tsukasa frunció un poco el ceño al ver que uno de los papás de la chiquita estaba tirado en el piso componiendo una melodía como siempre. El otro se retocaba el maquillaje sin prestarle atención al resto, pero sabía que no la dejaría pisar el suelo ni bien terminara lo que hacía. ¡La frescura de ese par era increíble! ¿Cómo podían tener actitudes opuestas con su propia hija? A este paso, la niña terminaría Dios sabe dónde con un par de papás tan excéntricos.

La pequeña era preciosa. Pese a ser adoptada, contaba con el mismo color de cabello de Izumi y los ojos verdes de Leo. Se parecía a aquella gata de Yumenosaki, Lil John, que había sido parte de la historia de amor de sus senpais. Sin duda, era una coincidencia curiosa y muy tierna.

Al sentarse en el sofá al medio de sus otros dos amigos, Tsukasa sintió que se le hizo más fácil agarrar a la niña. A su lado, Ritsu soltó una leve risita y Arashi se le unió en un segundo.

“¡Papi!” Dijo la chiquilla, al cruzar miradas con Izumi y ver la sonrisa deslumbrante en su rostro.
“Quédate quieta, mi amor. Ahorita te vuelvo a cargar. Papi está arreglándose.”
“¿Qué opinas, Ritsu-chan? ¿No crees que Tsukasa-chan será un excelente papá?” Le preguntó Arashi, curiosa.
“Sí, Suu-chan será el mejor.” Ritsu le sonrió.
“A-Ah, eh…” Tsukasa no sabía dónde meterse. ¡Qué vergüenza!
“¡Wahahaha!” La risotada de Leo retumbó por todo el camerino. “¡Hablan como si la chiqui no hubiera estado a punto de caérsele cuando Sena se la dio!”
“Oye, yo me sigo preguntando por qué lo llamas así si ya se casaron y tomó tu apellido…”
“¡Sena es Sena!” Anunció el pelirrojo, mientras se paraba. “Sería raro llamarlo Izumi.”
“Sí.” Izumi sintió escalofríos. “Yo concuerdo con él.”
“Pero ¿dónde quedó el amor?” Se quejó Arashi. “¿No se llaman “cariño”, “mi vida”, étc.?”
“Sena tiene determinados tonos a la hora de decirme imbécil, idiota, étc. Por ejemplo, en la cama—”

En menos de un segundo, Izumi atravesó el cuarto para patear a su esposo en las pantorrillas y así evitar que terminara la frase peligrosa que acababa de comenzar.

“¡Cállate, idiooota!” Fue recién en ese instante que guardó sus polvos compactos. “¡No digas tonterías!”
“¿Ven? ¡Ese es un tonito especial! ¡Indica que le da vergüenza lo que acabo de decir!”
“¡CLAAARO QUE NO!” Izumi se inclinó hacia Tsukasa. “Dámela, por favor.”
“Ah, sí.” El líder le entregó a su hija con una sonrisa.
“¡Papiii!” La niña gritó feliz al estar de nuevo en sus brazos. “¡El tío está suave!”
“¿Te gustó pasar tiempo de calidad con tu tío Tsukasa?”
“¡Chi!”
“Me alegro, linda.”
“Senaaa, ¡dame a la chiqui! ¡Es mi turno!” Leo se manifestó a su lado de un momento a otro.
“¡No es tu turno, imbécil! ¡Es tu hija! ¡Siempre debes estar pendiente de ella!”
“¡Y lo estoy! ¡Tanto que sólo verla me inspira! ¡Aaah, ahí viene! ¡La inspiración se desborda! ¡Tengo que volver a componer!”
“¡Babbo!”
“¡Ese soy yo!”
“¡Un plumón!”
“¡Y eso es lo que tengo en mi mano!”
“¡Jajaja!”
“¡Jajaja!”

Ante la escena, Arashi soltó un par de risitas.

“Son como dos gotas de agua,” dijo Arashi, observando las ocurrencias de sus amigos.
“Sí. Es obvio que Secchan hace bilis cada vez que lo nota. De seguro esperaba que su hija saliera como él.”
“Y salió como el Babbo,” comentó Tsukasa, sonriendo. “Pero me alegra que sean felices. Y… que no se haya filtrado nada de Luna-chan.”
“Tenemos que tener mucho cuidado,” indicó Ritsu.
“Sí, no hay que confiarnos solo porque Anzu-san nos está ayudando,” comentó Tsukasa.
“Hablando de ella… ¿No debería haber venido también? Trickstar es una de las units que se presentará en el festival.”
“Me dijo que ya llegaban,” comentó Izumi, haciendo un esfuerzo sobrehumano por ignorar cómo su hija le jalaba el pelo. “Supongo que viene con Yuu-kun y el resto.”
“Ah, genial~” canturreó Ritsu. “Hace meses que no veo a Maa-kun~”
“El tiempo se pasa volando, ¿no? Recuerdo cuando nos veíamos todos los días en el colegio o en ES…” dijo Arashi.
“Ya son como 10 o más años de eso.” Afirmó Tsukasa.

Izumi tenía la intención de comentar al respecto, pero la puerta interrumpió sus pensamientos al abrirse y mostrar a las personas en cuestión. Anzu y Trickstar ingresaron al camerino con sonrisas y saludos, cerrando la puerta detrás de ellos. Luna se emocionó ante la variedad de personas en frente de ella, y le sonrió a todos con mucha alegría.

“Hola, disculpen la tardanza,” dijo Anzu.
“Lamentamos invadir su camerino.”
“¡Es una visita, Hokke! ¡Una visita!” Corrigió Subaru. “¡Hola, Knights! ¡Hola, pequeña princesa!”
“¡Holaaa!” Luna le ondeó la mano.
“Ah, qué linda es tu hija, Izumi-san.” Le dijo Makoto, acercándose a los tres.
“Gracias, Yuu-kun.” Izumi le sonrió. “Puedes cargarla, si gustas.”
“¡Yupi!” Luna no demoró en expresar su alegría.
“Ah, claro.” Makoto sonrió y la recibió feliz cuando Izumi se la entregó. “Se ve muy refinada como tú.”
“Y también muy engreída como él~” jodió Ritsu.
“¡¿Perdóóón?!”
“Hola, Maa-kun~” Ritsu optó por ignorar a Izumi. “Parece que te has olvidado de tu mejor amigo.”
“¡Lo siento! ¡El trabajo me tiene demasiado ocupado!”
“Alguien dígale que deje de llenarse de más, por favor,” se quejó Hokuto.
“Sí. Ni yo soy tan workaholic,” dijo Anzu.
“Un gusto volver a verlos, Trickstar.” Los saludó Tsukasa, formal y educado como siempre.
“¡Qué lindo, Cathy! ¡Gracias!”
“Ay, Akehoshi-san, ya te he dicho que me averguenza que me llames aún por ese apodo…”
“¡Pero te queda genial!”
“¡Y ya no tengo 15 años!”

En medio del alboroto y la cacofonía de voces felices por volver a encontrarse, Anzu encontró un asiento libre al lado de Arashi y se sentó con su amiga. Hacía un tiempo que no se veían. Al menos dos semanas, si mal no estaba. Mao tenía razón: el trabajo hacía imposible que vuelvan a coincidir como en los viejos tiempos. Además, muchos de ellos habían dejado de vivir en ES, como era el caso de Arashi, que se había mudado a vivir con su esposo.

“Ya decía yo, Anzu-chan~ Pensaba que Mao-chan no era el único que se había olvidado de su mejor amigo.”
“¡Lo sientooo!” Anzu junto sus palmas en un intento de súplica por piedad. “Ya no debería ofrecerme a apoyarlos a todos, pero no puedo evitarlo. Los quiero mucho y aún sigo muy pendiente de ellos.”
“Pero querida, Trickstar ES la unit que produces. No importa si te da pena Mama, o Alkaloid, o incluso nosotros. ¡Sí, te agradecemos mucho lo que estás haciendo! Igual, eso no quita que debes priorizarte a ti y priorizarlos a ellos.”
“¡Lo sé!” Anzu suspiró. “Es que me cuesta dejar esos hábitos atrás.”
“Bueno, no te culpo. Yo también haría lo imposible por mis amigos. Aunque… dime que te pagan, por favor.”
“No, claro que sí.” La castaña le sonrió. “Cuentas claras, amistades largas.”
“Creo que ese dicho no aplica en esta ocasión, jeje.” Arashi soltó un par de risitas. “¿Cómo has estado? ¿Qué tal las cosas con el galán?”
“Ah, ¿Subaru?” El sonrojo que afloró en sus mejillas no sorprendió a Arashi en absoluto. “Bien, bien. Estamos… pensando… en…”
“¿Comprometerse?”
“…” Anzu asintió, avergonzada. “…Sí.”
“¡Ay, qué emoción! Me avisas, por favor. ¡Yo encantada de ayudarte con lo que desees! Ah, y de recomendarte el servicio de catering y otras cosas. Algunos proveedores nos fallaron, pero en su gran mayoría, todo salió bien.”
“Hablando de eso, ¿cómo está Atsushi-san?”
“…” Arashi se forzó a fingir que todo estaba bien entre ellos, aun a pesar de saber que ella era el problema. “Bien, aunque no nos vemos mucho por trabajo. Antes solíamos coincidir más en New Dimension.”
“Mm…” Para su mala suerte, Anzu la conocía muy bien. “¿Estás segura? Siento que hay algo más ahí. No hay problema, no tienes que contarme.”
“La verdad… Sí me gustaría conversarlo contigo.”
“¿Eh?” La productora y mánager ladeó la cabeza, confundida. “¿En serio? Pensé que fingirías que estaba todo bien entre ustedes.”
“Es que puede que… tú me entiendas.” Arashi se veía muy apenada.

Su expresión deprimida le partió el corazón.

“Después de todo, eres una mujer como yo.”

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SeeDs in the Garden / Re: SeeDs in the Garden – revival
« Last post by Kora on January 31, 2025, 02:56:13 PM »
Había pasado horas persiguiendo el rastro de energía, atravesando la nieve y esquivando árboles sin descansar de su galope, necesitando nada más que su sola presencia para ahuyentar cualquier criatura que quisiera detenerlo. Para Isley, era más práctico hacer viajes largos en su forma abisal – oscura y siniestra, y sin embargo, aún después de siglos, nunca se había sentido menos persona que en su forma humana.

¿Qué era aquello que se había adentrado en el muro? Isley lo había sentido como una explosión, aún si nada a su alrededor se había movido. Una energía que le era desconocida, y al mismo tiempo, extrañamente familiar. Familiar de la misma manera en que alguien podía ser un espíritu afín, alguien que podía parecer un humano, pero nunca pertenecería a su mundo.

Alguien como ellos.

/Nosotros/.

La noche empezaba a caer, tiñendo la nieve de púrpura y naranja. Estaba cerca, podía sentirlo. Sentirle a aquel delicado desconocido. Tras tanto tiempo siguiendo su energía, Isley se había vuelto familiar con ella. Era frágil, inocente, pura. Aquella criatura, fuera quien fuera, no era capaz de hacer ningún daño, a pesar de que se lo habían hecho, y por ello, Isley sabía que debía darse prisa.

Nada que no supiera cómo defenderse podría sobrevivir por mucho tiempo detrás del muro.

Cuando por fin supo que estaba cerca, cambió a su forma humana. No era tan ágil y fuerte como en su forma abisal, pero tampoco tenía problema para subir por la montaña.

Encontró primero dos cuerpos humanos – por sus ropas, dedujo que provenían de los poblados cerca del muro. Isley sacudió la cabeza, en compasión por ellos. Nada en lo poco que quedaba de su aura indicaba agresión o violencia en sus últimos momentos, habiendo muerto instantáneamente.

Después, había otros dos cuerpos, pero a diferencia de los anteriores, estaban vivos y aunque lo parecieran, no eran humanos, no del todo.

Una de ellas era la fuente de energía, e Isley inmediatamente se acercó a ella, ignorando a la otra – había algo oscuro en su aura, aunque no fuera una amenaza para él. Su cuerpo pequeño estaba medio enterrado por la nieve, con el cabello rubio verdoso pegándose a su carita, y cuando Isley se lo apartó, vio que tenía una leve marca rojiza en su frente. Era una banda que se extendía a los lados, como si hubiera llevado una tiara durante demasiado tiempo.

Isley suspiró con alivio al sentir su aliento tenue contra la yema de sus dedos. Estaba viva, pero inconsciente. Con cuidado, deslizó los brazos bajo su cuerpo frágil y la levantó, sacudiendo los copos de nieve que se aferraban a su ropa. Aun con la escasa luz del crepúsculo, podía ver la palidez de su piel y el ligero temblor de sus labios. No sobreviviría mucho más tiempo en la intemperie.

La otra criatura se empezó a mover detrás de él, probablemente despertada por la energía que él mismo desprendía.

-No… la toques…

Era una mujer, o al menos, algo que se parecía mucho a una. Incluso antes de girarse a mirarla ya sabía que era diferente a la joven en sus brazos. Su energía tenía bordes ásperos, un filo que hablaba de violencia incontrolable, de supervivencia en los rincones más oscuros del mundo.

La mujer se incorporó, desenterrando medio cuerpo de la nieve. Su cabello, negro y corto, se pegaba a sus mejillas. Sus ropas no eran apropiadas para el frío, pero no parecía estar afectado por éste, y en sus ojos refulgía algo antiguo, algo que Isley reconocía en sí mismo. Algo que detestaba.

-¿Es tu sangre?

-¡Ja! -la mujer rió, su voz ronca y rota, pero aún con energía para escupir.- No me insultes. No tengo nada que ver con ese pequeño monstruo…

Isley entrecerró los ojos ante el insulto, sosteniendo con firmeza el cuerpo frágil en sus brazos.

-No… no es de mi sangre. -la mujer continuó, poniéndose en pie con dificultad.- Esa cosa que tienes en brazos le pertenece a mi jefe.

Aunque débil, la energía de la mujer era inestable, densa como una tormenta contenida, y su mirada ardía con advertencia. Una sonrisa afilada se dibujó en sus labios, un último aviso justo antes de chasquear la lengua y lanzarse hacia él. Su velocidad era brutal, apenas un destello en la penumbra, y sus dedos se curvaron como garras buscando su cuello – quizás si no hubiera estado tan débil hubiera tenido alguna oportunidad.

Isley apenas inclinó la cabeza hacia un lado para esquivar el primer ataque. La mano de la mujer pasó a milímetros de su garganta, el aire vibrando con la fuerza de su golpe fallido. Sin detenerse, giró sobre su eje y le lanzó una patada a la altura de las costillas. El impacto resonó con un crujido sordo. La mujer salió despedida unos metros y rodó por la nieve, pero se incorporó de inmediato, escupiendo sangre y sonriendo con una mezcla de furia y diversión.

-No sólo eres guapo, también eres rápido y fuerte… -murmuró, limpiándose la boca con el dorso de la mano.- Eres mi tipo. Vamos, precioso, ven a por mí.
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Miyu on January 31, 2025, 06:04:56 AM »
Me woa mimir, un día lo corrijo  :'(

09 #
La reunión para cenar en “Miguel y Juani” había concluido, la mayoría de la “Nobleza de Rias”  -como le dicen al grupo de la pelirroja- ya se había marchado, incluyéndola.
Akeno, Tobio y Gen estaban caminando por las calles de Tokyo, siguiendo las indicaciones de Google Maps; la única chica del grupo quería hablar con ambos, necesitaba hacer catarsis de todo lo ocurrido con Koneko y para eso necesitaba a ambos.
—… —ella iba atrás de los dos chicos, mirando hacia sus zapatos de tacón, que resonaban en la acera.
—La fuerza de Toujou se incrementó notablemente, el único problema es que no sirve para atacar —parloteaba Narumi, totalmente inmerso en la charla de las habilidades que había obtenido la HiME.
—¿Entonces? —Tobio miró por sobre su hombro a su prima, preocupado por lo que ella se encontrara pensando.
—No lo sé —negó con la cabeza—. En los mobas hay personajes que son tanks y sirven para ser escudos o atraer todo el daño. El problema es que no sabemos si el daño que hizo “Gabimaru Uzui” fue absorbido por Koneko o no.
—¿Qué sabes de las HiME? ¿Hay muchas? —sus pupilas seguían desviándose a Akeno, una y otra vez, preocupado por ella.
—Nada nuevo. Se lo mismo que tú, Tobi —cerró sus ojos y suspiró, en parte podía entender los sentimientos del contrario, más cuándo miraba con preocupación a la mujer.
—Estoy realmente confundido —el pelinegro detuvo su paso—. Azazel, Roxana, Qian Jin y quién sabe cuántos más estén involucrados y nosotros sin saber qué hacer o como ayudar.
—Si Himejima se convierte en una HiME, lo más probable es que seas su Key —Narumi no se detuvo, se adelantó lo suficiente para darle espacio a los primos.

La noche sobre ellos se extendía, el frío de la costa se hacía sentir y con una ventisca que hizo que los cabellos de Akeno se movieran, Tobio se quitó la chaqueta y se la colocó sobre los hombros.

—Tienes que cuidarte —susurró él, con las mejillas un poco coloradas.
—Gracias, Tobio —murmuró ella, oliendo un poco la prenda y definitivamente olía al hombre que tanto la había cautivado.

Akeno sintió un ligero escalofrío recorrer su espalda, no solo por el frío de la noche, sino por la cercanía de Tobio. Su presencia siempre había sido reconfortante, pero en ese momento, con todo lo que estaba pasando, se sentía aún más cómoda con él, más segura. Apretó la chaqueta que él le había colocado sobre los hombros, sintiendo el calor residual de su cuerpo y el aroma que la envolvía una vez más.

—¿Estás bien? —preguntó Tobio, frente a ella, mirándola directamente a los ojos. Su voz era suave, pero cargada de preocupación.

Akeno asintió, aunque no estaba segura de si era completamente cierto—. Sí, solo estoy pensando en todo lo que ha pasado. Koneko, las HiME, todo esto… es mucho para procesar.
—Lo sé —afirmó, colocando una mano sobre su hombro—. Pero no estás sola en esto. Estamos aquí para ayudarte, ¿recuerdas?

Ella sonrió levemente, agradecida por sus palabras. Tobio siempre había sido así, alguien en quien podía confiar, alguien que la hacía sentir segura. Que él fuera ser su Key la hizo pensar que también lo podría en peligro… después de todo, en su corazón solo estaba su primo.

—Gracias, Tobio —susurró, bajando la mirada por un momento antes de volver a encontrarse con sus ojos—. Realmente no sé qué haría sin ti. Desde que nos volvimos a ver y nos hicimos cercanos…

Sus labios se curvaron en una sonrisa que iluminó el rostro de Tobio, incluso en la oscuridad de la noche.

—Los dos nos sentimos igual, Akeno.

Ambos sostuvieron la mirada en el otro, permaneciendo en silencio por un momento, no necesitaban hablar porque los dos sabían que compartían un amor prohibido que los besos apasionados que se habían dado… no estaban permitidos y ninguno quería ponerle nombre a eso que sentían.

Narumi, que había estado caminando un poco más adelante, se detuvo y se volvió hacia ellos.

—¿Todo bien por ahí? —preguntó, levantando una ceja con curiosidad.
—Sí, todo bien —respondió el barman, aunque su mirada no se despegó de Akeno ni por un instante.
—Bueno, no quiero interrumpir, pero deberíamos seguir. No es buena idea quedarnos en la calle tan tarde, especialmente con todo lo que está pasando —suspiró el genio, contemplando el móvil entre sus manos, para pedir un GO.
—Tienes razón —respondió la chica, ajustándose la chaqueta y avanzando junto al primo—. Además, necesito hablar con ambos sobre algo importante.
—¿Algo importante? —cuestionó el mayor, mirándola con curiosidad.
—Sí —contestó ella, respirando profundamente antes de continuar—. Si acepto ser una HiME, ¿qué creen que pase? No quiero poner en peligro a Tobio, aún así quiero proteger a Koneko-chan, ella es una niña.
—Te apoyaré —espetó Tobio sin dudar—. Estamos aquí para lo que necesites. Estoy aquí para ti, no quiero que te metas en esa pelea entre Hanasaki y Rizembool, pero te apoyaré.
Gen asintió en acuerdo.
—Siempre puedes contar con nosotros, Himejima. Puedes estar segura que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ser de apoyo para ti y Toujou.

Ella sonrió, sintiendo un poco de alivio al saber que no estaba sola.

—Fu, fu~ —se rió ella—. Palabras muy dignas para un niño.
—¿Niño? —la mandíbula de Gen Narumi cayó y se acercó a ambos a paso presuroso—. Soy dos años mayor que tú y más alto. ¡Por eso las mujeres son tan insoportables! Olvidaré tu nombre, prima de Tobi.
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Reglas, Guías y whatnot / Re: Canje de palabras
« Last post by Cho on January 30, 2025, 07:39:27 PM »
De nada, yo feliz de ayudar. Ya están tus canjes, espero que disfrutes de tus nuevos espacios~
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Kana on January 30, 2025, 06:50:44 PM »
—¿Piensas en serio seguir siendo Rebel?
—¿Por qué debería dejar de serlo?
—Porque es riesgoso… — Shikishima se apoya en el borde del mesón de la isla de la cocina, mirando con escrutinio a Akira quien se distraía viendo un programa de televisión.
—No puedo dejar de ser Rebel de un día para otro…
—Podrías explicarle a los encargados de Rebels que estas teniendo demasiado estrés con tu trabajo, con tus estudios y, como punto destacable, tu libertad condicional.Creo que podrán entender eso, sobre todo Adachi-sensei.
—¡Por supuesto! — Akira fingió una sonrisa —Ese desgraciado de Adachi va a ser de los primeros en apoyar que me retire como Rebel, ¿cómo no contar con él?
—Quizá seria lo mejor dar un paso al costado. Agradezco que te hayas unido a la formación Rebel para ayudarme, pero es demasiado riesgoso que continúes entre ellos siendo Rebel.
—Bajo esa misma lógica, ¿Por qué no renuncias tú como científico de Rizembool? Desde mi punto de vista, esss incluso mas riesgosa tu posición como científico que esta boicoteando internamente los experimentos de Rizembool. Si te descubren, seria muy peligroso.
—Yo no puedo salir asi como asi. Seria muy sospechoso. En cambio tú sí puedes usando la excusa de estar estresado. Me preocupa que seas Rebel. La primera y última vez que tuviste tu presentación como Rebel saliste lastimado. Si no es porque Jaeger intercedió quizá hubiera sido peor y eso que ni siquiera fue una presentación donde tuvieras que enfrentarte a una HiME.
—En mi defensa, fue por culpa de Jaeger que me expuse a ese riesgo. mas bien, por la impulsividad de Nakiri que se le ocurrió atacar a su HiME en frente de todos esos civiles. — Los dos jóvenes recuerdan brevemente cuando fueron llamados por encargados Rebel para poder manipular la mente de los testigos en el caso de Akira y de la tecnología como cámaras en el caso de Minato. Akira se había sobre exigido tanto que perdió la conciencia debido a lo que significa tener poderes telequinesicos y no saber manipularlos bien.
—Pero ni Jaeger ni Nakiri perdieron el conocimiento como tú.

Akira entrecerro los ojos mirando con desgano a Ritsu y luego prefirió volver a prestar atención al programa de la televisión. En un comienzo se alisto como Rebel porque queria ayudar a Ritsu en su determinación de interferir por los Rebels para que no se sometieran a experimentos abusivos de los científicos, pero, en la actualidad no podía negar que todo el poder que obtenía siendo Rebel termino por seducirlo. Era incluso mas poderoso que él siendo “Phantom”

—Te propongo algo. Yo dejo de ser Rebel si tu dejas de ser científico.
—No puedo… Es el modo de que puedo ayudar a los demás internamente. Y si me retiro será sospechoso y perderé mi beca y estudios.
—Bueno. Entonces seguiré siendo Rebel mientras seas científico.
—Que complicada pones las cosas, Akira.— suspiró. Justo en ese momento tocaron el timbre de la casa. —¿Quién será a esta hora? Son casi las nueve de la noche.

Ritsu fue hasta la puerta de la casa y la abrió, quedándose sorprendido de ver a un par de hombres cuyos rostros se le hicieron conocidos de Rizembool. Por un momento temió que hayan descubierto lo que hacia en el laboratorio y vinieran por él para interrogarlo y hacerlo desaparecer.

—¿Aquí vive Kurusu Akira?
—…— Shikishima no respondió, quedándose en blanco. Akira al escuchar su nombre se asomo desde la sala a mirar.
—Es él…— le dijo un hombre al otro. Abrió mas la puerta. —Kurusu-kun, necesitamos de su ayuda.
—¿Yo?— se posicionó a un lado de Shikishima. En un principio también tuvo miedo de que hayan descubierto a Shikishima.
—Hubo otro evento adverso y necesitamos de tu poder.
—Disculpen pero es tarde… Y mañana tenemos examen en la mañana. No creo que sea bueno que se lleven a Akira esta vez… Ademas, si no llega antes de las doce puede violar su libertad condicional y meterse en problemas judiciales
—Por el examen y la libertad condicional no se debe preocupar. Rizembool le dará nueva fecha para rendir su examen y nuestros abogados se contactaran con su supervisor de libertad condicional para excusarlo.
—¿Los abogados de Rizembool pueden hacer eso?— Akira prestó interés en eso ultimo
—Sí.

Akira fue con ellos, interesado por esa oferta. Shikishima solo pudo limitarse a verlo partir sin poder oponerse. No podía levantar sospechas.
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Reglas, Guías y whatnot / Re: Canje de palabras
« Last post by Kana on January 30, 2025, 05:55:59 PM »
Gracias, Cho! Siempre me orientas con estos asuntos jaja
Entonces canjeo lo de este año, los dos espacios en la oficial y los cinco extras.

Saludos!
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MMORPG: Neverland / Re: neverland 0.0: you can (not) remember
« Last post by Neko on January 30, 2025, 05:34:15 PM »
La he adoptado oficialmente uwu




      Anir + Kachina



—No, no, no… no es posible —negó Neko, agitando las manos antes de empezar a dar vueltas sobre sí misma, con la barbilla entre los dedos—. Todo merchant tiene un carro, el carro es la sal de la tierra para un merchant, es la esencia de la compra venta, sin tu carro no eres nadie, sin tu carro no puedes hacer nada. ¿¡Cómo que no tienes carro!? ¿Se te ha bugeado?

La chica había vuelto a agitar las manos hacia el cielo y ahora hacia su recién descubierta discípula. Porque sí, por lo que a ella respectaba, Ochotona era desde ahora y para siempre su discípula.

—¿N-no? Nunca he tenido carro… —respondió Ochotona en un titubeo susurrado, encogida de hombros ante la ofensa de la amable merchant que empezaba a no parecer tan amable—. ¿Debería tener un carro?

Neko levantó las manos otra vez y agarró aire, pero luego carraspeó y se pasó dichas manos por la cara, restregándose bien las ideas.

—Sí, deberías. Es un objeto que te dan con la quest de cambio de job. Todos los merchant tienen carro y es necesario para el funcionamiento de tus habilidades esenciales —explicó Neko, pareciendo ahora abatida y añadió en un murmullo:—. Normal que no te guste ser merchant si no tienes carro.

Ochotona se balanceó hacia un lado y luego hacia el otro, intentando hacer memoria.

—¿Un objeto que te dan al aceptar la quest? —se llevó un dedo a los labios y miró hacia un costado, sus orejas de roedor se movieron mientras pensaba y a Neko le dio el impulso de rascárselas, pero se contuvo a tiempo—. Me dieron este bolso.

Ochotona agarró el bolso verde y naranja con las dos manos y lo puso en frente de Neko para que lo viera bien.

—¡Caben muchas cosas! No sabes la de caramelos que llevo ahí dentro.

Neko parpadeó confundida antes de acuclillarse para ver el bolso más de cerca.

—¿Te dieron el bolso y luego te dijeron que fueras a entregar un paquete? —inquirió la merchant.

Ochotona asintió con la cabeza.

—Sí, te lo he contado antes.

Neko se puso en pie y negó con la cabeza muy convencida.

—Me has dicho que habías entrado en una tienda donde habías conseguido un bolso custom y luego habías aceptado una misión para entregar un paquete.

—Ah… No, el bolso me lo regalaban si hacía la misión. —Ochotona se volvió a encoger de hombros, apretando el bolso entre sus manos enfundadas en manoplas.

Neko miró de la cara de Ochotona a su bolso y de vuelta a su cara, señalando dicho bolso de colorines.

—Entonces eso es tu carro.

Ochotona parpadeó, mirando a su bolso, con obvia forma de bolso.

—Es un bolso.

Neko se levantó y señaló al bolso.

—Es tu carro.

Y después de medio minuto teniendo la misma discusión, Neko se mordió el labio y se le ocurrió una idea.

—Espera, tiene que estar por aquí… —murmuró con la omnitool abierta, buscando algo en el menú—. Ajá, aquí está, mira.

Y asegurándose de que su omnitool fuera visible para todo el mundo, separó la pantalla de su brazo y señaló las opciones.

—Tienes que tener un menú así, ¿verdad? —preguntó y Ochotona asintió al momento—. Tienes que tener… ¡estas! Estas habilidades.

Neko había estado buscando entre sus habilidades las más básicas de merchant y las señaló con claridad. Ochotona las miró un momento y volvió a asentir.

—Sí, estas de aquí las tengo. —aseguró, señalando el par que había más arriba.

—¿Puedes leer la descripción de esta habilidad y luego leer la descripción de la misma habilidad en tu menú?

—A ver. Un momento. —pidió la chica mientras buscaba su habilidad para compararla con la de Neko.

—Venta —empezó Ochotona, haciendo una pequeña pausa antes de leer la descripción:— Permite al personaje montar una tienda en su ubicación actual. Los objetos que quieras vender deben estar en el carro del personaje y el personaje debe tener el carro equipado.

—Vale, ahora… —intentó interrumpir Neko, pero Ochotona continuó hablando, narrando a la perfección el párrafo.

—¡Ten mucho cuidado cuando fijes el precio de tus objetos en venta! El límite de los diferentes objetos que pueden ser vendidos a la vez es de Nivel de Habilidad más dos.

—Ya pue-


—Los jugadores no pueden vender objetos a una tienda de venta y la Habilidad de descuento no se aplica.

—Puedes parar. —intentó de nuevo Neko, que acabó suspirando y bajando la mano con la que intentaba llamar la atención de la chica.


—La tienda cerrará automáticamente si todos los objetos son vendidos o si el personaje muere.

Y Ochotona se giró a mirar a Neko toda orgullosa, como si esperase algo que no llegaba. Neko levantó una ceja. Ochotona titubeó.

—¿Lo he leído bien?

Y esta vez Neko no se contuvo y palmeó la cabeza de Ochotona con afecto.

—Lo has leído perfecto.

Ochotona sonrió feliz y luego carraspeó antes de empezar a leer su propia habilidad.

—Venta. Permite al personaje montar una tienda en su ubicación actual. Los objetos que quieras vender deben estar en el bolso del personaje…

—¡Vale, hasta ahí basta! —avisó Neko, aunque la propia Ochotona parecía haber parado de leer y ahora estaba mirando a su bolso con cara de sospecha.

Y de repente pareció darse cuenta de algo.

—¡Aaaaaah! ¡Mi bolso es mi carro!

—¡Tu carro es tu bolso! —contentó Neko y luego le puso las manos en los hombros a Ochotona, continuando con tono serio:— Cuídalo como si fuera tu hijo, es tu arma tu transporte, tu alimento y tu condimento.

Ochotona asintió también con cara seria y levantó los dos puños a la altura de sus hombros.

—¡Sí, señora!

Neko sonrió y palmeó los hombros de Ochotona antes de soltarla y señalar hacia las playas debajo de Columbia.

—¡Y ahora nos vamos a dar bolsazos!

—¡A dar bolsazos!

Ochotona levantó los brazos, gritándole a todo el mercado lo que pensaba hacerle a las lagartijas de abajo. Y Neko no podía estar más orgullosa de su nuevo bebé.
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HiMEverse / Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Last post by Cho on January 29, 2025, 02:24:43 AM »
Me hacen falta algunos icons, pero no tengo mucho tiempo, así que editaré en algún momento. Ya, soy libre~ *se cae* (?)

115.6.



“Estos postres están muy ricos, Ichi-nii,” Shinano degustaba de un flan que traía consigo. “¿Seguro que no quieres uno?”
“Te lo agradezco, pero no tengo mucha hambre, Shinano,” el mayor le sonrió amablemente mientras continuaba su camino acompañado del susodicho, además de Hakata, Hirano y Maeda.

Los hermanos habían estado distraídos un buen rato, en un inicio habiendo acompañado a los Sanjou para luego recorrer el espacioso ambiente y saludar a quienes se toparon en su camino. Como Ichigo era reconocido en Rizembool por su gran popularidad, ello significó que el peliceleste terminó por saludar a varias chicas que lo conocían e incluso a compañeros de clase con quienes había congeniado bien. Una vez se pudo abrir camino y atender a quienes habían esperado dialogar con él, decidió llevar a sus hermanitos a un paseo culinario por ese ambiente, y ello le llevó a reencontrarse con Hakata, quien se les sumó.

“He visto a algunas personas pasar con lo que parecen ser infusiones,” observó Hirano. “Me pregunto dónde las servirán.”
“Ciertamente la usual selección de té en reuniones como esta es limitada,” Maeda se puso a pensar, y pasó a animarse. “Así que espero que demos con alguna interesante mezcla que nosotros podamos recrear en casa.”
“Heh, bien pensado, si bien no soy un entusiasta del té como ustedes, también me interesa mucho más que los postres,” Hakata asintió y dio su visto bueno. “Pero por ahí he visto a una persona cargar takoyakis, así que pido que también los busquemos.”
“Haha, estoy seguro que daremos con todo, y de no quedarse satisfechos, podemos salir a pasear después de clases algún día. Me aseguraré de brindarles lo que gusten,” comentó el primogénito, con una alegre sonrisa. Se encontraba en medio de una actividad de la universidad, entre muchas otras que debía atender, y a la vez en una reunión formal, algo no ajeno a su persona al tratarse del mayor de su familia. Sin embargo, en medio de sus quehaceres y de presentarse impecablemente, el simple hecho que en esa ocasión tenía el privilegio de estar acompañado de algunos de sus hermanitos le llenaba de dicha. Cada uno de ellos era sumamente adorable en su punto de vista.
“Sé que todos saldremos más que contentos de aquí, pero nunca podría negarme a una salida entre todos después de clases, Ichi-nii,” le comunicó Shinano. “Y tú déjame a mí arrastrar a Gotou. Sé que él no es un estudiante, pero igual podría haber venido si quería.”
“Gotou-nii sí tenía cosas que hacer esta noche, no es que se haya resistido,” observó Hakata. “Pero ya me prometió que vendrá a vernos en medio de las actividades de los próximos días, así que no me preocuparía.”
“Ah, eso es alentador, me alegra mucho,” Maeda juntó sus palmas y sus ojos brillaron. “Me aseguraré de esforzarme más en estos días si es que Gotou-niisan y nuestros hermanos van a estar al pendiente de nosotros.”
“Hehe, me siento igual de motivado, tengo que probarme ante todos,” Hirano asintió gustosamente.
“Admiro sus deseos, pero no se olviden de divertirse y de recordar de mantener el espíritu de confraternidad por encima de todo,” les recordó el mayor, amablemente. “Es aquel el motivo de esta colaboración entre nuestras instituciones.”
“¡Sí~!” canturreó Shinano.
“Por supuesto que no lo olvidaré, Ichi-nii, pero no sería yo si no me propongo a sobresalir entre los demás,” afirmó Hakata, con una sonrisa autosuficiente. “Hehe, sólo porque soy un pequeño no significa que los otros universitarios pueden menospreciarme.”
“Creo que cualquiera de tus compañeros de clase de inmediato reconocería tu habilidad, Hakata,” observó Ichigo. Entonces, él notó que su prodigio hermanito pareció ser llamado la atención por algo cercano. “¿Sucede algo?”
“Espera, ese chico de ahí…” el rubio alzó una ceja. Maeda y Hirano intercambiaron miradas.
“Eh, vamos a ver,” sugirió Shinano, y todos terminaron acercándose un poco.

Lo que había llamado la atención al pequeño rubio era un par de estudiantes de universidad, quienes ocupaban uno de los muchos kioscos en ese evento. El chico más elocuente tenía cabellos grises ensortijados y ojos del mismo color. Este anfitrión se expresaba con gran carisma y una segura aunque humilde atención a su público estudiantil. Mientras tanto, había otro joven bastante alto quien le respaldaba como un cordial ayudante de pocas palabras. Este segundo poseía unos cabellos lacios verdes además de un mechón negro por un costado de sus cabellos.

“¡Vengan todos, si tienen alguna duda sobre sus rendimientos en los venideros exámenes, tenemos para ofrecerles una guía de estudio que les asegurará resultados en el tercio superior!” comenzó el peliplateado. “Ofrecemos guías para las clases más populares de primer año, y también algunas materias especializadas como excepciones.”
“Buena elección, con estas tres guías usted va a lograr un resultado fortuito,” dijo el otro a un nuevo cliente, quien finalmente se había decidido por la compra de la noche. El ayudante muy amablemente procedió a empacar las guías en una bolsa de papel. Permítame calcularle el total.”

“¿Venden guías para clases aquí?” preguntó Maeda, sorprendido.
“Nuestros profesores en las clases nos alientan a estudiar juntos y a pedir ayuda cuando tenemos problemas con las materias, pero comercializar esta ayuda de estudiante a estudiante es un poco… extraño, por decir poco,” Hirano alzó una ceja, escéptico.
“Debo decir que no es algo que yo haya evidenciado personalmente antes,” admitió Ichigo, tan tranquilo y ameno como siempre. Él dio una simple vista a algunos afiches a los lados del kiosco. “Por lo poco que pudo ver, sí dan ejemplos claros y de importancia para las clases básicas, por lo cual me da la impresión de ser legítimo.”
“Hehe, si ellos son tan buenos estudiantes no podemos recriminarles de que vean alguna especie de provecho a su habilidad, supongo,” Shinano rió un poco.
“Suena a algo caprichoso que tú harías, Shinano,” le recriminó Hakata, negando frustrado.
“¡¿E-eh?! ¡¿Qué dije?!” el pelirrojo se espantó.
“Entiendo lo que dices, pero pienso que precisamente comercializar este tipo de información por este medio y de parte de un estudiante empuja mucho las reglas sobre lo que deberíamos tener permitido hacer,” Hakata llevó una mano a su mentón. “Hmm… aunque a su vez, ese peliplateado… no es que lo conozca personalmente, pero sí tiene fama en el área de economía. Es uno de los mejores estudiantes de esa especialidad.”
“¿Hablas en serio?” Maeda se sorprendió.
“Ahora que lo mencionas, es posible que lo haya visto antes…” Ichigo se sorprendió un poco. No tuvo que llegar a hacer memoria, ya que aquel a quien observaban finalmente se libró de otro cliente y estuvo libre como para dirigirles la atención.
“Ah, no hubiera esperado que daría con el mismísimo Ichigo Hitofuri en persona,” dijo con una sonrisa calculadora e intrigada. Entonces, regresó a su semblante atento y amable. “Ah, pero por supuesto, si usted ha venido interesado en mis servicios, con mucho gusto le ayudaré en lo posible. Presumo que alguien de su éxito y brillante historial académico no necesita de una de mis guías personalmente. ¿Será que ha venido a preguntar en lugar a uno de sus hermanos?”
“Oh, mis disculpas, me quedé anonadado por su gran dedicación laboral y excelente material que he cometido una falta en mirarlo y quitarle tiempo de su labor,” Ichigo asintió con una apenada sonrisa. “Y también siento mucho preguntarlo, pero, ¿habremos tratado previamente?”
“Ah, no, por supuesto que llegaría a esa conclusión por mis palabras, pero ahora seré yo quien verdaderamente se ha atrevido indebidamente,” ese peliplateado sonrió gratamente. “Temo decir que no te tenido el placer de dialogar con usted hasta el presente, pero su popularidad y previos resultados de semestres anteriores preceden su aparición ante mi persona. Por supuesto, siendo alguien quien todavía debe armarse de su reputación, no me quedaré más en las sombras,” se apuntó a sí mismo con una palma sobre su pecho y adoptó certeza en su expresión. “Mi nombre es Azul Ashengrotto y soy un estudiante de la facultad de economía en la universidad de Rizembool. Además de ello, soy el gerente de un popular lounge en nuestra universidad y con frecuencia presto mis servicios para actividades variadas semejantes a la presente.”
“Oh, definitivamente es impresionante,” Hirano se mostró sorprendido.
“Aprecio mucho su reacción, joven Toushirou, el reconocimiento es sin lugar a dudas alentador,” celebró el mayor, nuevamente mostrándose entusiasta, a gusto con su público y dichosamente humilde. “Presumo que los hermanos de una persona como Ichigo Hitofuri serán igual de trabajadores que él.”
“Hehe, agradezco la fe, pero debo reconocer que me encuentro todavía en los primeros pasos y tengo mucho que aprender,” dijo Maeda, quien de todos modos se vio a gusto.
“Tampoco podría compararme a Ichi-nii, pero hago todo lo que puedo,” Shinano asintió.

En eso, el peliverde despachó a la última persona y también se acercó a los hermanos.

“¿Oh? Azul, ¿será que has encontrado a nuevos clientes?” preguntó aquel peliverde con una corta y suave sonrisa, y unos gestos recatados y sutiles que le daban la apariencia de ser un mayordomo. Este hizo una pronunciada venia. “Les doy la bienvenida a nuestro puesto de ayuda académica. Mi nombre es Jade Leech y estoy para servirles.”
“Es un placer, yo soy Ichigo Hitofuri,” el peliceleste asintió respetuosamente y sonrió un poco. “Siento decirle que apenas hemos entablado una conversación. Nos impresiona su puesto, aunque no necesitamos de las guías en el presente.”
“Pero descuide, ya que este simple diálogo ha sido más que iluminador. Confirmo que la reputación que posee es merecida,” Azul asintió. Entonces, él pasó a mirar a Hakata, quien a diferencia de los demás, parecía un tanto retraído a unirse al diálogo. “Ahora que lo pienso, me da la impresión de haberte visto entre varios otros estudiantes en mi facultad. Para llegar a donde estás ahora sin duda has demostrado ser un genio.”
“Pues, gracias por el reconocimiento, pero usted también podría conocerse como un genio. No es que mi caso sea único.”
“¿Eh?” Shinano ladeó su cabeza y se puso a pensar.
“No necesita que sea único o no, puesto a que no considero la genialidad de personas como una competencia, pero a la vez es este ímpetu de tomarse todo como una carrera lo que impulsa a los jóvenes hacia delante,” concluyó Azul, con una sonrisa neutral. “Aunque por supuesto, si encuentras algún instante de complicaciones académicas en tu trayecto, espero que recuerdes que mis guías estudiantiles están a la orden.”
“Heh, no gracias,” Hakata sonrió seguro de sí mismo y con sus lentes brillantes. “Que las guías sean para los débiles. Yo pudo sacarme la nota perfecta sin ningún tipo de ayuda así que nunca seré cliente de ustedes.”
“Fufu, me gusta tu espíritu,” comentó Jade, con una mano en su mentón y una sonrisa intrigada. Él pasó a dedicarle a Hakata un ameno semblante. “Nosotros podemos dedicarnos a ayudar a quienes necesiten apoyo académico, pero de igual manera celebramos a quienes se deslumbran sin la necesidad de otros. Me queda alentarte a distancia, pequeño estudiante.”
“Pareciera que hay algunas personas leyendo su puesto, creo que lo mejor es que nos retiremos por ahora,” observó Ichigo. Este hizo una leve venia con una mano en el pecho. “Les agradezco sus atenciones con mis hermanos. Es hora de irnos. Con su permiso.”
“No, el gusto ha sido todo mío, que pasen una excelente noche entre todos,” se despidió Azul, quien asintió y les vio marcharse, para de una vez dirigirse a los siguientes estudiantes que leían sus ejemplos de la guía del mismo kiosco.

No llegaron a caminar mucho más cuando los Toushirou más pequeños dieron con el tan buscado puesto de tés, y ellos se adelantaron con ansias seguidos del primogénito.

“Finalmente dimos con algo que querías Hakata, hay que apurarnos o más personas llegarán entre Ichi-nii y nosotros,” observó Shinano.
“Hmm…” Hakata se encontraba pensando muy duramente.
“Oye, ¿sucede algo?”
“Oh, nada, pues…” se tardó un poco en contestar por procesar lo que el pelirrojo acababa de decirle. “Eh, Hirano y Maeda son los más entusiastas con los tés, así que no me compararía con sus energías.”
“Hakata, no parecías verte muy a gusto con ese par con quienes hablábamos,” observó Shinano, confundido. “¿Acaso has tenido algún problema con él antes?”
“No realmente…” lo pensó un poco más y frunció el ceño. “Sólo que no me fío de su actitud. O sea, yo también entiendo la idea que un hombre de negocios necesita actuar bien con sus clientes y acomodarles, pero ese peliplateado era demasiado cordial, hasta cuando fue claro que no necesitábamos de su ayuda,” se cruzó de brazos. “Casi suena a que esa persona quería alguna especie de beneficio de Ichi-nii…”
“Pues, si lo pones así,” Shinano alzó su mirada y lo divagó un poco. Terminó por sonreír despreocupado. “No creo que haya problema. Ichi-nii es alguien brillante y de nuestra familia, así que no dudo que ya se haya encontrado con un manojo de gente interesada, y nuestro hermano definitivamente sabría cómo lidiar con eso.”
“Es verdad, no lo había visto así,” sin duda había sido lo que el pequeño rubio había querido oír. “Entonces no tengo que preocuparme por nada aquí.”
“Sí, por supuesto,” Shinano asintió un par de veces, convencido.
“Y definitivamente no puedo intimidarme por ninguno de mis senpai y la forma en que hacen negocios. Heh, gracias por el aliento para variar, Shinano.”
“¿Por qué para variar?” el pelirrojo hizo un puchero. Su hermanito continuaba igualmente de honesto y severo de siempre.





“…sus reputaciones son buenas introducciones, de eso no hay duda,” comentó Jade en lo que organizaba las guías luego de una venta fallida. “Ver a un pequeño aunque variado ejemplar de aquella familia deambular tan distraídamente, aunque ciertamente de manera tan espontánea.”
“Una observación que cualquiera podría hacer. Tienes algo que decir al respecto, ¿Jade?” preguntó Azul. Ya sin gente al pendiente de ellos, el carismático chico de cabellos plateados poseía un rostro neutral y práctico.
“En lo absoluto, sólo pienso que se veían adorables,” confesó el peliverde, con una humilde sonrisa. Él pareció encontrarlo gracioso. “Quizás sea un caso diferente, pero me pregunto el tipo de reacciones que Floyd y yo generamos cuando nos presentamos juntos. Puede que a veces resultemos adorables.”
“Creo que oírte decir a ti que algo es adorable le quita todo el potencial que pudo haber tenido,” dio un torturado suspiro, y pasó a fruncir el ceño. “Y verlos a ustedes dos definitivamente me quita energías. Ello suele significar que algo a lo cual debo prestar atención está ocurriendo.”
“Suena a que dudas de mis anhelos y el simple deseo de ser una imagen agradable para otros, me apena tremendamente,” admitió con un rostro rendido y solemne, y pasó a sonreír nuevamente con intriga y travesura. “Sólo puedo imaginarme por qué tendrías esa acción tan visceral ante mi persona, Azul.”
“Obviando tu desatinada diversión, ¿hay noticias de Floyd?” preguntó el peliplateado, decidiendo cambiar el tema completamente.
“Él partió para recoger más copias de las guías de matemáticas cuyas demandas hacen que casi se nos acaben, y salvo ese hecho, no sé nada en lo absoluto,” Jade negó. “Basado en esa información, podríamos verle regresar diligentemente en unos minutos, o si no recién lo veremos mañana en medio de las actividades y sin rastros de la tarea con la cual nos dejó detrás.”
“Realmente nos vendría bien su actitud con estos jóvenes impresionables, pero al quejarse tanto de esta gala, no me sorprende que haya aprovechado la primera excusa para irse,” dijo Azul, dando un suspiro.
“Aunque me pregunto cómo una persona como Ichigo Hitofuri se llevaría con mi hermano. No tienen atributos en común.”
“¿Quién sabe?” se encogió de hombros. “Seguramente habrá algún Toushirou desenfrenado que remotamente se le parezca, no que me importe.”
“¿Y qué buscarías de una familia como aquella para darles tanta atención, Azul?” cuestionó Jade, con una genuina curiosidad. “No los veo como obvios colaboradores o aliados de negocios.”
“Lo observarías bien, Jade, y tienes toda la razón,” Azul asintió. “Los negocios de dicha familia y su manera de entablar relaciones no me interesan precisamente. No obstante, es esa reputación a la cual rindo valor, puesto a que estar en buenos términos con alguien con tantos recursos como él podría facilitarme a un futuro contacto que sea más a mi medida.”
“Es decir, estás en la búsqueda de la posibilidad de un contacto diferido, lo comprendo,” comentó Jade, entretenido.
“Además, considerando justamente ese apellido, nunca está de más reconocer a gente con importancia para nuestra institución. Ichigo Hitofuri no será quien gane los galardones de la guerra,” Azul sonrió con ironía. “Pero su hermano menor seguramente apreciará cada buen trato dirigido a sus semejantes, ¿no es así?”





Luego de que la pequeña HiME se esfumara, Ayesha era acompañada por los demás en búsqueda de ella. Por sugerencia de Tsurumaru, el grupo se dirigió primero hacia la zona donde se encontraban los Sanjou, quienes posiblemente tendrían una idea de su paradero.

Al llegar a una zona de mesas con taburetes altos adjunta a un gran bar de elegante apariencia, todos vieron a otro pequeño pelicenizo quien saltó para correr y recibirles con grandes energías.

“¡Oh! ¡Buenas noches, qué sorpresa verles!” exclamó Imanotsurugi, con grandes ánimos. Este hizo una reverencia. “¡Pienso que te ves muy linda con ese atuendo, Ayesha-dono! ¡Ohh, incluso las dos están aquí, Yukko-dono, Mai-dono! Hehe, y me alegro mucho de que nos veamos, Hotarumaru~”
“Oh, eh, muchas gracias,” Ayesha sonrió con torpeza y algo incómoda. Ella había pensado que quizás aquel energético amigo de su hermanita había sido el responsable de su desaparición, pero incluso el pequeño parecía más sumergido en la gala que ella misma por sus elegantes y tradicionales ropas.
“Lo mismo digo, Imanotsurugi, no siempre nos llegamos a ver,” el otro pelicenizo sonrió un poco.
“Ehh, hehe, me sorprende que me recuerdes…” dijo Yukko, sonriendo con torpeza. Aquel improvisado viaje de verano casi se le había escapado de la cabeza.
“…” Mai asintió y levantó su palma en señal de saludo.
“Haha, ¿y a mí no me saludas?” Tsurumaru se rió.
“Pero si nos habremos visto hace menos de media hora, Tsurumaru-san,” Imanotsurugi ladeó su cabeza, y pasó a sonreír traviesamente, para entonces dar un salto y terminar parado en los hombros del peliblanco.
“¡O-oye!” sin duda eso terminó por sorprenderle. Vio al pequeño terminar por sentarse sobre él.
“¡Pero si lo que quieres son atenciones, con mucho gusto jugaré contigo~!” canturreó feliz.

Entonces, el grupo notó que un pelinaranja muy alto y fornido se apresuró hacia ellos.

“Imanotsurugi, por favor no le causes problemas, recuerda que estamos en un evento formal,” pidió Iwatooshi, listo para quitarlo de encima del otro.
“¡Haha, admito que me sorprendió, pero no te preocupes!” Tsurumaru rió con ganas y agarró las piernas de Imanotsurugi a manera de asegurar a un infante. “Me dan ganas de jugar a ser un caballito contigo.”
“¡Yay~ hay que hacerlo!” el niño festejó.
“…” Mai alzó una ceja. “Sí, él definitivamente era un sospechoso.”
“P-pero vemos que es inocente. Nio no está aquí,” Yukko sonrió incómoda. Tenía sentido que alguien tan energético como Imanotsurugi sería amigo de la intrépida HiME.
“Oh, pero no puedo distraerme, veo que vienen acompañados,” Imanotsurugi terminó por impulsarse de Tsurumaru, hacer una vuelta mortal en el aire, y aterrizar para hacer otra reverencia al único que no conocía previamente. “¡Mucho gusto! Mi nombre es Imanotsurugi. Veo que eres amigo de Tsurumaru-san, y sus amigos son mis amigos también~”
“¡Haha, puedo decir lo mismo, yo soy Iwatooshi!” el imponente pelinaranja rió despreocupado y se apuntó a sí mismo. Este también se notaba bien vestido, aunque su voz rebosante y gestos desenvueltos (además de su gran tamaño) desentonaban con su atuendo.
“No es que realmente sea mi amigo, pero claro, este Rebel pasa tiempo con mis kouhais así que en cierta forma viene en son de paz,” Tsurumaru se encogió de hombros con leve gracia.
“Eh, mi nombre es Nagito Komaeda, agradezco el ceremonioso saludo, aunque dudo ser merecedor de él,” este sonrió en aprietos. “Es igualmente un gusto conocerlos a ambos, pero no pretendo distraerles. Altugle-san ha venido por un motivo sumamente importante, así que espero que la puedan atender cuanto antes.”
“¿Hm? ¿Cómo así?” Imanotsurugi parpadeó perplejo.
“Eh, sí, muchas gracias, Nagito, y gracias a todos los que me rodean,” la torturada rubia asintió en lo que se mantuvo acongojada. “Mi Nio se ha separado de mí y no sé dónde está, necesito encontrarla antes que haga algo imprudente.”
“Venimos porque ustedes la conocen bien, y quizás ha pasado por aquí,” dijo Hotarumaru.
“Pues no, no la hemos visto en toda la noche,” Iwatooshi se puso a pensar. “Pero si dicen que temen que se meta en problemas, ¿acaso algo ha sucedido?”
“Ella quería pasar más tiempo con sus amigas HiMEs, pero yo le recordé que tenía una tarea que hacer y que nos íbamos a enfocar en eso, pero ahora ya no sé a dónde se habrá ido,” continuó la hermana mayor.
“Hmm…” Imanotsurugi se puso a pensar duramente. “Entiendo que esa tarea debe ser la de escribir sobre el evento de esta noche que nos dieron… o sea, no es que sea una tarea difícil…”
“…” Mai alzó una ceja.
“¡Pero no importa!” ese pequeño sonrió. “Si Nio-chan quería pasar tiempo con las HiMEs, ¿no habrá ido a buscarlas?”
“¡¿T-tú crees?!” con esa mención, el rostro de Ayesha se tornó azul. “¡Pero eso no puede ser! ¡Nuestras amigas salieron a dar una vuelta! ¡Los alrededores de noche son peligrosos!”
“O-oye, tranquila, no te angusties tan rápido,” le pidió Tsurumaru, algo alarmado. “Incluso si algo fuera de lo normal ocurriera, te aseguro que de inmediato se remediaría. En esta noche tanto Rizembool como Hanasaki están listos para garantizar la paz, a nadie le interesa hacer revuelo.”
“Eh, además, aún si salió, si tu hermanita fue donde sus amigas, ella definitivamente estaría a salvo y contaría con su protección,” comentó Yukko, animada.
“Hm…” Mai bajó su mirada y lo pensó un poco. “Si llega donde Ayumu quizás adquiera su plot armor que es una de las cosas más fuertes del universo…”
“Siento decirlo, pero…” Komaeda divagó. “Nio no iría tras las otras HiMEs. Ella seguro que entiende que sus mayores de inmediato te reportarían su ubicación, Altugle-san, así que en lo posible las evadiría también.”
“Sí, tiene perfecto sentido, entre problemáticos nos entendemos,” Mai asintió, convencida. “Entonces, lo lamento, sin el plot armor no puedo determinar si estará bien.”
“¡Ay no! ¡¿Entonces se ha ido por su cuenta a algún sitio indeterminado?!” exclamó la pobre Ayesha, con sus manos en sus cachetes. “¡Sin considerar la rivalidad entre nuestras escuelas, sigue siendo de noche y ella es una damita tan prometedora y hermosa!”
“Eh, también dudo que tenga la voluntad de darte la contra sola. Tal vez decidió buscar a alguno de sus amigos,” le aseguró el Rebel. “Es por eso que estamos buscándolos también.”
“Heh, sí, ya podemos descartar al travieso de Ima-bou, no fue él esta vez,” concluyó Tsurumaru, entretenido. “Y para variar. Eras el principal sospechoso, pero bien por ti que no lo eres.”
“¿Ehh? ¿Por qué ‘bien por mí’ si todos sospechan de mí?” Imanotsurugi frunció el ceño.
“Ha sido hace poco que invitaste a Nio a quedarse con nosotros por días sin que Ayesha-dono supiera la verdad, te lo has ganado,” concluyó Iwatooshi, algo frustrado.

Entonces, ellos fueron alcanzados por Mikazuki y los hermanos Genji.

“Oh, tenemos a un grupo inesperado en esta noche,” comentó el peliazul, con ligera sorpresa. Él miró un instante a Ayesha y pareció entender la situación. “Espero que la estén pasando bien en lo posible, pero comprendo que algo ha ocurrido por la ausencia de Nio-dono. Les aseguramos que Imanotsurugi no es el responsable esta vez, puesto a que nos ha estado acompañando desde el inicio de la ceremonia.”
“¡¿Ehh?! ¡¿Mikazuki-sama, usted también?!” Imanotsurugi se quedó en shock.
“La confianza es algo que se construye con mucho cuidado y consistencia. Tomará un tiempo a que no lleguemos a ninguna conclusión premeditada,” observó el líder, con ligera gracia.
“Uhh…”
“Pero precisamente, fuiste rápido al notar lo que pasa, Jiji,” Tsurumaru sonrió divertidamente y se encogió de hombros. “Hay una pequeña HiME que puede o no puede estar aterrorizando a los aldeanos. ¿De casualidad la habrán visto pasar?”
“¡M-mi Nio no haría eso!” exclamó Ayesha.
“Tsurumaru…” Hotarumaru le dirigió una mirada severa. “Compórtate por favor.”
“Heh, tienes razón, lo lamento. No pude contenerme.”
“Lo sentimos, no la hemos visto,” Hizamaru negó, apesadumbrado. “Imanotsurugi ha sido el único niño en esta área por un buen rato, por tratarse de un bar.”
“Ah, pero pienso que hana-chan es una jovencita muy despierta como para meterse en problemas,” Higekiri sonrió divertido y casi inspirado, y se dirigió a Ayesha. “Es una lástima que no siempre se esté al tanto de lo que nuestros seres queridos hacen, pero estoy seguro que hana-chan pronto aparecerá y todo estará en su lugar.”
“Le agradezco por sus deseos, Higekiri-san, pero por lo vivaz que es, temo que los cálculos de mi Nio terminen por jugarle una mala pasada…” Ayesha asintió y desvió su mirada indecisa.
“¿Me creerías si te dijera que yo también fui un niño revoltoso alguna vez, kotori-chan?” le preguntó con un tono dulce.
“¿En serio?” ella le miró sorprendida y negó.
“Mis travesuras y libertades nunca fueron cometidas por una cabeza que no se ponía a pensar y siempre estuve al pendiente de otros. Ello me mantenía al tanto de lo que hacía, al saber cómo otros serían afectados por mis atrevimientos y a comprender cuándo era el momento para retornar y reconocer mis faltas. Es por ello que sé plenamente que hana-chan mantiene su corazón al tanto de sus hazañas y muy pronto regresará a ti, puesto a que su corazón está siempre con usted. Sólo le pido que sea un poco más paciente.”
“S-sí…” Ayesha asintió, cautivada por dichas palabras. Ella desvió su mirada y sonrió con torpeza y vergüenza. “Ehh, b-bueno, sus palabras tienen sentido… me preocupo por ella, pero confío en su sensible corazón, Higekiri-san…”
“Confía más en el espíritu noble de hana-chan, el cual usted también lleva en demasía,” le guiñó un ojo.
“Ay, no, ¿qué cosas dice usted?” ella se ruborizó y llevó sus manos a sus cachetes.

Mientras tanto, los demás miraban la escena con una mezcla de reacciones.

“Hahaha,” Mikazuki rió. “Al menos sabemos que Ayesha-dono estará más tranquila.”
“Anija… ¿qué estás haciendo?” se preguntó Hizamaru, inquieto.
“La mente de tu hermano es un laberinto, por algo se le ha dado de lanzarle flechazos,” Iwatooshi negó.
“Uhh, reconozco que eso también fue mi culpa, me alegro que Nio-chan no esté aquí para verlo,” Imanotsurugi dio un suspiro.
“Haha, no habría esperado a este anija andar cautivando a alguien,” comentó Tsurumaru, entretenido, y miró a su grupo. “Como el senpai casi siento el deber de cubrirles los ojos, pero no tengo suficientes manos para hacerlo.”
“Nada realmente malo está pasando aquí, que pueda ver,” Hotarumaru se confundió.
“¿Eh? ¿Es que hay algo entre esos dos?” por su parte, Yukko se notaba casi avergonzada.
“No me da la impresión que el chico va seriamente,” Mai le restó importancia y miró de reojo al Rebel. “Pero por tu supuesta preocupación por tu amiga, me sorprende que no reacciones.”
“¿Es que acaso debería hacer algo?” Komaeda lo meditó. “Siendo sincero, justo consideraba que todos a los que acabo de conocer podrían ser excelentes Rebels…”
“No es el momento, por favor, sólo tú lo considerarías importante,” Hotarumaru dio un suspiro.
“Tremenda asunción de su parte. Le pido que no insista a mi anija, él no se puede prestar para esas cosas,” reclamó Hizamaru.
“Higekiri se ha mostrado muy colaborador con nuestros pedidos de que sea un miembro funcional de la sociedad, no es algo por lo cual deberíamos preocuparnos,” observó Mikazuki, con una suave sonrisa. Entonces, este miró fijamente a Komaeda. “No pienso meterme en su punto de vista. Pues bien, el presente evento no tiene nada que ver con los Rebels, ¿así que no sería mejor dejar ese asunto de lado?”
“Entiendo, lo lamento mucho si les importuné, no tuve malas intenciones,” se corrigió el Rebel, en aprietos.
“Tiene sentido que causes estos problemas espontáneamente por lo disfuncional que eres,” dijo Mai, indistinta.
“Ehh, ¿en verdad crees que soy disfuncional? Recuerdo que ya mencionaste algo similar.”
“Pienso que todo el universo lo podría notar…”
“¡¿E-en serio?!” se congeló.
“No demos más vueltas alrededor del tema,” Iwatooshi miró de reojo a Higekiri y Ayesha, con el primero lanzándole cumplidos y la chica riéndose de manera enamoradiza. Dio un pesado suspiro. “Quizás tengan para rato, así que pueden acompañarnos aquí. Será un bar, pero también preparan varios jugos de frutas y alternativas sin trago. ¿Se animan?”
“Oh, si también son cortesía de los anfitriones, me gusta la idea,” Yukko juntó sus palmas.
“…” Hotarumaru asintió. “Ya comí mucho, me hacen falta líquidos.”
“Haha, decidido está, y yo podría tomarme algo también, gracias por la invitación,” Tsurumaru se sumó.

Fue así que la búsqueda fue puesta a un lado de momento, al menos por la mayoría. En lo que el conjunto iba a buscar mesas, Imanotsurugi notó al primo de Luso y sus amigos a distancia caminar en plena búsqueda de algo, o quizás alguien. Lo meditó un poco, y se decidió por avisar a Mikazuki sobre lo que pensaba hacer antes de retirarse.





Incluso en medio del mar de gente presentes en el evento de la noche, había algunas personas que irían a destacarse por un sinfín de motivos, sea por su apariencia, personalidad o reconocimiento, entre otros. Por ello, conforme una de esas tales personas fuera del montón iba avanzando, varios de los otros presentes terminaban por girar sus cabezas y prestarle al menos una efímera atención.

Se trataba de otro individuo alto de cabellos verdes con un mechón negro unilateral, quien además tenía una expresión de aburrimiento y hastío que no escatimaba mirar a la gente desde arriba, como si los condenara a que no valían su atención.

De repente, esa misma persona posó sus ojos en uno de los muchos otros estudiantes que recogían bocadillos de una mesa lleno de los mismos, y su aburrido semblante dio un cambio considerable para tornarse en una sonrisa simple y entretenida. Al menos había encontrado algo interesante que revisar.

“Esperemos que disfrute de sus bocadillos,” le deseó una de los trabajadores del catering.
“Muchas gracias,” Shiyoon sonrió radiantemente y asintió para así dar espacio a la siguiente persona. Este miró a sus alrededores por si podía encontrar algún rincón con disponibilidad, pero igualmente con la intención de hasta salir del recinto de ser necesario, pero en esa pequeña pausa que hizo de pie, una persona terminó por apoyarse en su espalda como quien se inclinara hacia una pared.
“¿Hmm? ¿Qué haces por aquí pretendiendo normalidad, ah~?” canturreó el peliverde con una vocecita dormida y juguetona.
“Hola Floyd, eh… ¿podrías dejarme ir?” le pidió con una sonrisa incómoda.
“Si ibas a andar merodeando por aquí, pudiste haberme ayudado,” Floyd miró con insignificancia a un paquete de papeles que traía en su brazo. “Yo que tuve que caminar hasta las afueras de este colegio para imprimir más copias.”
“Entonces tengo entendido que esas guías que andan vendiendo hoy han sido exitosas.”
“Oye…” el más alto le miró con desaire. “Esperaba que me hicieras olvidar ese quehacer. Deja que Azul solo se alegre de ese hecho, él es al único que le importa.”
“Pues entonces… ¿querrás algún plato de bocadillos?”
“Nah, prefiero la comida del lounge, tú come nomás…” dicho esto, Floyd caminó aburrido hacia una mesa, donde un pequeño grupo de amigos ya habían recogido sus cosas luego de terminar sus meriendas, pero continuaban hablando entretenidos entre sí, sin intenciones de irse aún. Este terminó por estampar una de sus palmas con gran fuerza en medio de la mesa pequeña, lo cual probó asustar y desconcertar al grupo.
“O-oye, ¿qué haces?” reclamó uno, pero al ver al rostro de Floyd el cual parecía propio de algún asesino en serie sin nada que perder, se quedó muy asustado como para mantenerse molesto.
“Oigan insectos que no se dan cuenta de la cantidad de gente aquí, ¿van a dejar esta mesa libre o no? ¿O es que quieren vérselas conmigo…?”
“¿Q-qué le pasa a este chico?” preguntó una chica del grupo en voz baja.
“Tch, s-sólo vámonos…” se resignó otro amigo y al final ellos partieron entre fastidiados y cautelosos.
“Heh, fue más fácil de lo que pensé,” por su parte, Floyd regresó a su sonrisa sonsa y mínimamente complacida, y miró a su acompañante. “Todo tuyo, toma asiento.”
“Floyd…” para variar, Shiyoon borró su sonrisa y dio un suspiro, torturado. “Eso no fue divertido, ¿tenías que espantarlos por mí?”
“¿Ehh? ¿Por qué no? Me mataban mi buena vibra,” se llevó una mano a la nuca y se quejó como un niño al que le negaban un capricho. “Igual hay gente en el lounge que se creen en Starbucks. Allá tenemos nuestras formas de correrlos, pero con frecuencia dan ganas de hacer esto.”
“Claro, tiene sentido que lo hayas hecho por ti también, pero no me des cargo de consciencia,” se resignó a tomar asiento.
“Ya olvídate del asunto, qué quisquilloso que eres,” rodó los ojos y se sentó frente al pelimarrón. De nuevo volvió a sonreír entretenido. “Y dime, ¿qué te traes entre manos para andar por aquí?”
“¿Acaso siempre que aparezco es porque tengo algo siniestro por hacer?”
“Hm, pues, sí, ¿no?” se encogió de hombros. “A diferencia de nosotros, tú no eres un estudiante presencial de Rizembool y no creo que el jefe te deje pasearte y comer gratis por aquí si no le eres de algún modo útil.”
“Eh, tiene sentido, lamentablemente…” ‘tiene sentido incluso viniendo de ti’ pensó en decir, pero fuera de que Floyd era el caos encarnado ello no significaba que no podía usar la cabeza. Por su parte, Shiyoon se concentró en otro asunto de lo mencionado y volvió a dar un suspiro, por más que sonreía rendido. “Yo pensé que por prepararme a ser un Rebel finalmente me concederían ir a una institución como una persona normal, pero creo que uno de los científicos subordinados del jefe le aconsejó que me mantuviera inscrito sólo a clases virtuales. Heh, sonará raro decirlo, pero esas cosas que todos dan por sentado me resultan muy intrigantes. Quisiera tener el privilegio de asistir a la universidad rodeado de gente común.”
“Hmm…” Floyd lo consideró mínimamente, con la mirada desviada. Se notaba un desinterés en el asunto, pero sí pareció al menos intentar pensarlo desde su punto de vista un instante. “No te pierdes de mucho. Cuando pasa la novedad se vuelve aburrido y no siempre te puedes parar e ir sin que los profes te lancen maldiciones verbales. Mejor estás haciendo tus clases a tu tiempo y yendo al mall o a donde sea a la hora que quieras.”
“Haha, sí, eso suena un poco inconveniente,” terminó tomándoselo con gracia. Definitivamente esas palabras eran del punto de vista del otro, pero podía simpatizar un poco con ellas. “Tal vez estoy bien como estoy, puedo tener esa actitud.”
“¿Y qué haces aquí? Ya pues, dime, no veo por qué no puedes compartirlo,” se inclinó hacia él.
“Eh, en verdad no es nada serio ni interesante esta vez, verás…” miró de un lado a otro. Menos mal no llamaban la atención de nadie. “Nuestro jefe está soltando a su nueva adquisición esta noche, y si bien todo debería estar bajo control y no irrumpir con esta reunión, existe la posibilidad de que lo haga. Sólo estoy aquí en caso sienta alguna vibra rara o anomalía, y también proteger a quien tenga la mala suerte de cruzarse con algo que no debería. Y pues… eso es todo.”
“¿Hm?” Floyd alzó una ceja, aburrido y no convencido.
“Creo que te hice esperar mucho para decirte algo tan simple. Pero sí, sólo me toca caminar hasta que mis sentidos detecten algo fuera de lugar. Quizás debería darme una vuelta por afuera.”
“Sí pues, no es nada muy raro, eh, hasta el jefe está jugando al buenito esta noche, qué aburrido,” desvió su mirada.
“No del todo o sea…” dio un suspiro, sonriendo incómodo. “Podría haber soltado al nuevo en otro día, pero igual se animó ahora…”
“Pero veo que quizás no sea tan aburrido como me lo haces creer,” el peliverde volvió a sonreír. “Ese ‘nuevo’ es otro raro como nosotros, ¿no? De esos que traen problemas y son impredecibles, ¿cierto? Si es así, sólo prestar atención a lo que hace es mil veces más entretenido que quedarnos dando vueltas aquí dentro.”
“Eh, es bueno que tú no tengas expectativas sobre tus hombros, por eso lo puedes ver así. En cambio, yo…”
“¡Haha, ¿de qué te quejas?! Es más, ¿qué tal si te ayudo?”
“¿Qué dices?” Shiyoon se sorprendió un poco.
“Dices que debes andar al pendiente de las vibras. No te olvides que esa es mi especialidad,” ensanchó su traviesa sonrisa. “Tal vez note algo raro antes que tú, así que salgamos.”
“Eh, ¿y Azul y tu hermano?”
“Olvídate de ellos, raro sería que regresara como niño bueno con los papeles ahora, seguro que Azul me dará otro trabajo más si me ve en tan buen comportamiento,” se quejó y frunció el ceño. “Sí, ya no quiero regresar, me revuelve el estómago que me vean así,” volvió a sonreír. “¡Por eso esto es más divertido! ¡Trágate tu comida para salir ya!”
“Bueno, sé que no te cambiaré de parecer,” se encogió de hombros. Sí admitía que le gustaba la compañía para variar, sobre todo con alguien quien se ofrecía tanto, aunque sí, asumía que luego le tocaría lidiar un poco con el fastidio de ese peliplateado.

En fin, decidió que su yo del futuro se preocuparía al respecto. Lamentablemente, su atención del presente persistía en los sucesos que llevaron a su presente trabajo de esa noche.



Flashback



Luego de varios días de estudios incansables por los científicos encargados al proyecto, además de otras pruebas de pelea, había llegado el momento de la evaluación final a la petición de Orochi a un organismo de recursos de Rizembool. Debido a ello, al tan ilustre jefe y aprendiz del legendario doctor Hojo le tocaba entretener y terminar por convencer a un evaluador oficial que iría a darle la última aprobación.

Sin embargo, dicho encargado resultó alguien no del todo desconocido y a su vez pudo hacerse presente en ese lugar sin realmente estarlo.

“Pues, veamos…” se oyó una cansada y monótona voz surgir de una tablet luminosa que levitaba frente al intimidante jefe, el cual no parecía tomarle mucho interés, por más rara que había sido la decisión de dicho departamento de hacer que aquel joven tuviera la última palabra. Era evidente que aquel mismo chico no se encontraba contento con la situación y parecía hasta tener algunas dudas de su rol por cómo de tanto en tanto murmuraba con hastío algunas observaciones inaudibles para sí. “…tsk, mis viejos tenían que andar ocupados con otras cosas hoy…”
“Ello no me concierne a mí. Me haces esperar, presumo que sabes con la persona con la cual estás lidiando…” Orochi alzó una ceja.
“¡Eh, s-s-sí! …lo lamento, esta visita no estuvo en mis planes de hoy…” se apresuró a decir, en un inicio con apuros y luego se frustró tremendamente y regresó a sus usuales bajas energías. Dio un suspiro. “…no hay punto de darle vueltas al asunto. Yamata no Orochi-sama, ha habido una revisión exhaustiva de todos los estudios y reportes que su grupo nos ha proveído. Como exigido, la evaluación final será enviada a los encargados correspondientes. Igual nos pueden pedir una copia en físico o más electrónicas de así requerirlo.”
“Quisiera pedirle una, por favor,” dijo Kokin, dando un paso adelante y haciendo una respetuosa reverencia. “Necesito mantener los archivos de Yamata no Orochi-sama bajo un estricto orden y no siempre puedo contar con la diligencia de nuestros científicos.”
“Sí, entendido, lo anotaré…” se oyó apenas un corto tecleo y la Tablet pasó a escanear ese ambiente subterráneo donde se encontraba. “Entiendo que son cuatro presentes.”
“¡Eh, hola!” Shiyoon sonrió contento y agitó una palma como si saludara a un amigo de toda la vida. “Heh, no esperaba verte hoy. Espero que puedas visitarnos para jugar videojuegos pronto.”
“Tch, ¿qué tonterías dices, Shiyoon?” se quejó Hakuzosu. A diferencia de los demás, este orphan parecía estresado y aprehensivo de dicha Tablet.
“¿Acaso estos subordinados de usted poseen algún rol en su protocolo para lidiar con el encargo para el cual realizó este trámite?” preguntó la aburrida voz detrás de la Tablet, completamente ignorando el saludo.
“Sería iluso de mi parte pretender que lo fueran a hacer directamente. Sin embargo, Shiyoon podría probar útil para realizar con rústico control de daños en caso de cualquier emergencia, además de alertar al departamento de ustedes,” Orochi se encogió de hombros. Entonces, él sonrió con ironía y miró al orphan de reojo.
“…” Hakuzosu lo miró con reserva y nervios.
“El orphan en entrenamiento está aquí meramente para aprender el entorno en el cual vive y mantenerse al tanto de uno de mis muchos quehaceres. Te pido que no le prestes atención.”
“Como digas…” hubo una breve pausa. “Doy espacio a que realicen cualquier pregunta dirigida a mi persona, por más que ya hubo documentos enviados explicando detalladamente lo que nosotros esperamos de ustedes con respecto a la responsabilidad que les asignamos.”
“Sé bien que cuento con sus recursos para contener a mi nuevo recluta en caso este fuera a salir de control, y que mi responsabilidad se extiende a contenerlo hasta el límite de mis capacidades,” Orochi sonrió con leve maldad. “No creo tener que preocuparme más sobre ello.”
“…” nuevamente, se oyó otro suspiro. Esa voz de nuevo murmuró algo demasiado bajo como para trasmitirse con claridad, pero que sí reflejo un estado de frustración. “…entonces no tenemos más de qué hablar, Yamata no Orochi-sama. Podemos proceder a la entrega…” nuevamente la Tablet se giró mínimamente hacia el orphan. “Como seguramente algunos han podido detectar, el espécimen ya está en entre nosotros…”

Entonces, las puertas de ese ambiente blindado y subterráneo se abrieron, y un par de uniformados en armaduras ligeras y de apariencia futurista ingresaron, con uno jalando una carretilla que traía un cofre herméticamente sellado y el otro manteniendo un registro en otra Tablet similar a la cual se comunicaba con todo.

Fue una reacción visceral producida por un miedo primordial el cual causó que Hakuzosu se erizara y se alistara al ataque de aquella insospechada caja de metal. Esta emanaba un aura y energías tan peligrosas e inquietantes que le daban un sentimiento mil veces más repugnante y nauseabundo que esos orphans con los que recientemente había peleado.

“Haku, detente…” le recordó Shiyoon.
“Tsk…” este le miró de reojo, entrecerrando sus ojos.
“Recuerda nuestro enfrentamiento contra esos monstros,” sonrió amenamente, lo cual desentonó con sus muy tranquilas palabras. “Si mantienes una actitud agresiva, podrías morir aquí.”
“…” sintió leves escalofríos.
“Hmhm…” por su parte, Orochi formó una amplia sonrisa en su expresión. “Sabes bien que no debes desperdiciar mi tiempo. Bien hecho, quizás exija que seas tú quien me dé visitas para asuntos oficiales a partir de hoy.”
“Ehh… pues gracias por el Google Review, supongo, pero no haga eso, por favor…” la voz de la Tablet se inquietó considerablemente.
“Por favor, necesitamos una firma,” dijo el soldado con la otra Tablet.
“Permítame, representaré a mi superior,” Kokin tomó la iniciativa de acabar con dichas formalidades.

Aquellos encargados de la entrega terminaron por despedirse y a la vez llevarse a esa Tablet levitante la cual rápidamente se apagó al haber terminado su función. Las puertas fueron cerradas en lo que otros subordinados de Orochi condujeron a los visitantes a la salida.

“Kokin…” comenzó Orochi, sonriendo decididamente.
“Enseguida…” este asintió y fue a abrir la caja.
“Ehh… jefe, ya andamos rompiendo protocolo,” Shiyoon sonrió inquieto. “Deberíamos estar en un cuarto de contención y con un gran número de dispositivos relacionados para abrirlo…”
“Silencio, no hay necesidad de que hables si entiendes mi mente y el poco riesgo que corremos,” Orochi ni se dignó a mirarle, al tener los ojos fijos en su asistente quien terminaba de desactivar los varios candados electrónicos. Sonrió suavemente al momento en el cual una niebla roja comenzó a escapar de la caja recién abierta. “Hmhm… el orphan es el único quien podría ser consumido tan rápidamente.”
“!!!” efectivamente, Hakuzosu vio esa inocente niebla aumentar su velocidad hacia él. Poseído de un gran terror, alistó sus garras, pero era como pelear contra un viento incorpóreo que estaba por devorarle. En eso, Shiyoon le dio un leve golpe al costado del cuello con un par de dedos. “¡Ahh, ¿q-qué haces?!”
“Tranquilo,” le recordó, manteniéndose inmutado. Shiyoon blandeó su espada y logró cortar e irrumpir con la misma niebla, así manteniendo al orphan a salvo.

El cofre fue abierto por completo, lo cual reveló que su contenido no era más que esa niebla roja, a simple vista, pero sólo bastaba compartir el espacio con aquel objeto para sentir una presión y presencia muy opresoras e inquietantes. Era como si dicha niebla estuviera poseída de un ser que no dependía de un cuerpo físico.

“Finalmente nos conocemos…” Orochi dio un par de pasos hacia delante, sonriendo con maldad. “Escucha, tengo muchas expectativas de ti y espero que las cumplas. He reconocido tu potencial, por el cual has sido encarcelado por tanto tiempo… y pretendo brindarte de la libertad que tanto deseas… mientras me obedezcas y sigas mis instrucciones tal y como deseo que lo hagas…”

De entre la misma niebla roja, surgió una voz distorsionada y elegante…

“Es usted quien me ha despertado de mi letargo… ¿qué puedo hacer por usted, mi señor?” dijo con gran humildad.
“Nada menos que cederme tu entera existencia y afiliación a mi persona. Serás un Rebel y me demostrarás todo lo que conforma tu ser y tus principios,” ensanchó su sonrisa. “Comprendo que te identificas como un noble y un caballero. Pues, dejaré que lo seas y que te impongas por encima de los demás… demuéstrame que eres más que los seres comunes… Yato no Kami…”
“Fufufu…” entonces, la niebla frente a Orochi se volvió densa, y finalmente una figura humana de cabellos escarlatas largos y ojos penetrantes del mismo color se materializó frente al pelivioleta. Este ser se manifestó arrodillado en un gesto de suma lealtad. “Reconozco su inigualable poder e influencias. Usted no es una oveja de ningún rebaño, y ejerce poder y autoridad por encima de dos personas igualmente destacables…” ese pelirrojo sonrió con una extraña dicha. Parecía haber regresado a casa. “Por supuesto… me siento honrado de ser elegido, permítame convertirme en un caballero como usted…”

Fin del Flashback





“La luna… tanto tiempo sin verla…”

Aquel demonio escarlata estaba de pie en la cima de uno de los edificios más altos de Hanasaki, cercano al centro de convenciones donde se encontraban todos los asistentes al evento. Ante esa persona había un espacio en tinieblas y mayormente vacío, a excepción de pocas almas que se habían animado por darse un paseo en el exterior, o que realizaban algún tipo de vigilia a manera de resguardar dicho lugar.

Podrían ser explicaciones variadas y simples. Sin embargo, ante los ojos de Yato, la complejidad y capricho de todas esas personas le resultaba muy encantadora. Se asemejaba a una danza, una actuación, un relato que la ficción no sería capaz de imitar, puesto a la complejidad y a la innata naturaleza de aquel libre albedrío de todos los participantes.

No obstante, incluso el desorden y caos propio de los humanos era gobernado por un set de reglas y estándares tan impuestos que parecían perder su carácter opcional. Los propios creadores de la libertad escogían vivir bajo una ficción gobernada por principios y expectativas impuestas por el resto de la sociedad. Incluso las HiMEs y los Rebels no eran capaces de romper la etiqueta de paz e hipocresía de esa noche al ir en contra de las órdenes de sus superiores y del deber de proteger a los civiles a quienes realmente no les debían nada en lo absoluto. Y Yato, como un ser destinado a convertirse en un Rebel, debía observar aquel mismo reglamento.

Sin embargo… como un noble y un caballero de clase y astucia, él pretendía vivir y honrar su verdadero potencial. Siguiendo con el ejemplo de Yamata no Orochi, él se comportaría ante las imposiciones de la gala, pero, a su vez, le tocaba imitar a la gran alcurnia y emplear las reglas a su favor. Él no tenía por qué causar desarreglos… mientras nadie a su alrededor fuera el primero en lanzar una piedra.

“Es una lástima no haber sido invitado a una gala donde podría convivir con los comunes, o con mis semejantes…” murmuró con una suave sonrisa. Una niebla roja se generó a su alrededor, y entonces aparecieron varios orphans con forma de mujeres vampíricas. “Sin embargo…” las miró rápidamente y con atención. “Ustedes, mis queridas enshyoujos, se merecen mucho más que yo aparecerse frente al mundo inferior y deslumbrar su belleza…”

Todas esas orphans asintieron y agacharon su cabeza a manera de sumo respeto.

“Por favor, limítense a los exteriores del recinto y no olviden que no deben atacar a las personas, recuerden estar bajo su mejor comportamiento…” ensanchó su sonrisa, traviesamente. “Y, por supuesto, todo aquello que es ofrecido a ustedes… asegúrense de retornarlo en su entereza…”

Así, las enshyoujos se deshicieron en la niebla roja que lentamente fue descendiendo hacia el mundo por debajo de Yato…


40
Listas y Probaciones / Re: Listas de Extras — Última Actualización: Enero 20
« Last post by Eureka on January 28, 2025, 09:18:54 PM »
1. Ryuichi Sakuma (Gravitation)
2. Sasaki Shuumei (Sasaki to Miyano)
3. Anemone (Eureka Seven)
4. Yoite (Nabari no Ou)
5. Miharu (Nabari no Ou)
6. Yasutomo Arakita (Yowamushi Pedal)
7. Hawks (Boku no Hero Academia)
8. Chrom (Fire Emblem: Awakening)
9. Violet (Arcane)
10. Jinx (Arcane)
11. Caitlyn Kiramman (Arcane)
12. Giovanni (Infinity Nikki)
13. Ushijima Wakatoshi (Haikyuu!!)
14. Akaashi Keiji (Haikyuu!!)
15. Daichi Sawamura (Haikyuu!!)
16. Kuroo Tetsurou (Haikyuu!!)
17. Bokuto Koutaro (Haikyuu!!)
18. Satori Tendo (Haikyuu!!)
19. Sylvain José Gautier (Fire Emblem: Three Houses)
20. Felix Hugo Fraldarius (Fire Emblem: Three Houses)
21. (M) Byleth (Fire Emblem: Three Houses)
22. Gundam Tanaka (Super Danganronpa 2)
23. Saeran Choi (Mystic Messenger)
24. Luka Megurine (Vocaloid)
25. Sho Suzuki (Mob Psycho 100)
26. Ritsu Kageyama (Mob Psycho 100)
27. Aoko Aozaki (Mahotsukai no Yoru)
28. Touko Aozaki (Kara no Kyoukai)
29. Chidori Yoshino (Shin Megami Tensei: Persona 3)
30. Kasumi Yoshizawa (Persona 5 The Royal)
31. Marian Cross (D.Gray-man)
32. Nea D. Campbell (D.Gray-man)
33. Lavi (D.Gray-man)
34. Shinobu Kocho (Kimetsu no Yaiba)
35. Kyojuro Rengoku (Kimetsu no Yaiba)
36. Muzan Kibutsuji (Kimetsu no Yaiba)
37. Maguro Mikejima (Ensemble Stars!!)
38. Esu Sagiri (Ensemble Stars!!)
39. Fuyume Hanamura (Ensemble Stars!!)
40. Tatsumi Kazehaya (Ensemble Stars!!)
41. Mayoi Ayase (Ensemble Stars!!)
42. Niki Shiina (Ensemble Stars!!)
43. Aira Shiratori (Ensemble Stars!!)
44. Mitsuru Tenma (Ensemble Stars!)
45. Yuzuru Fushimi (Ensemble Stars!)
46. Tori Himemiya (Ensemble Stars!)
47. Souma Kanzaki (Ensemble Stars!)
48. Kuro Kiryu (Ensemble Stars!)
49. Keito Hasumi (Ensemble Stars!)
50. Ibara Saegusa (Ensemble Stars!)
51. Jun Sazanami (Ensemble Stars!)
52. Raika Hojo (Ensemble Stars!!)
53. Taki Ibuki (Ensemble Stars!!)
54. Kanna Natsu (Ensemble Stars!!)
55. Misaki Yata (K Project)
56. Saruhiko Fushimi (K Project)
57. Anna (K Project)
58. Kuroh Yatogami (K Project)
59. Yashiro Isana (K Project)
60. Dino Albani (Helios Rising Heroes)
61. Yuji Itadori (Jujutsu Kaisen)
62. Suguru Geto (Jujutsu Kaisen)
63. Megumi Fushiguro (Jujutsu Kaisen)
64. Mahito (Jujutsu Kaisen)
65. Toji Fushiguro (Jujutsu Kaisen)
66. Momose Sunohara (IDOLiSH7)
67. Banri Ogami (IDOLiSH7)
68. Reca (Honkai Star Rail)
69. Scar (Wuthering Waves)
70. Xie Lian (Tian Guan Ci Fu)
71. Hua Cheng (Tian Guan Ci Fu)
72. Ororon (Genshin Impact)
73. Yae Miko (Genshin Impact)
74. Ei (Genshin Impact)
75. Scaramouche (Genshin Impact)
76. Ayaka Kamisato (Genshin Impact)
77. Ayato Kamisato (Genshin Impact)
78. Thoma (Genshin Impact)
79. Gorou (Genshin Impact)
80. Arataki Itto (Genshin Impact)
81. Hu Tao (Genshin Impact)
82. Nahida (Genshin Impact)
83. Freminet (Genshin Impact)
84. Lyney (Genshin Impact)
85. Lynette (Genshin Impact)
86. Wriothesley (Genshin Impact)
87. Neuvillette (Genshin Impact)
88. Furina (Genshin Impact)
89. Gaming (Genshin Impact)
90. Mavuika (Genshin Impact)
91. Kafka (Honkai Star Rail)
92. Aventurine (Honkai Star Rail)
93. Acheron (Honkai Star Rail)
94. Jiaoqiu (Honkai Star Rail)
95. Seiko Ayase (Dandadan)
96. Ken "Okarun" Takakura (Dandadan)
97. Jin Enjoji (Dandadan)
98. Kanone Hilbert (Spiral: Suiri no Kizuna)
99. Juan / Alípedo (Killer Peter)
100.
101.
102.

Entra Ibara (Ensemble Stars!) cedido por Cho. Muchas gracias, lo cuidaré con mi vida ;_; <3

Y agrego a alguien más por mientras. No recuerdo a quienes más quería agregar...
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