Author Topic: neverland 2.2: you can (not) fight  (Read 10761 times)


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #75: May 31, 2019, 04:40:24 PM »
Aporte cortito orz

66.

—¡Aaaah! —gimió Milo con los ojos cerrados y la cara dirigida al techo.

Estaba sentado en una de las sillas de jardín que tenían esparcidas a un costado de la sala, con los hombros caídos y las piernas estiradas. Llevaba suspirando un rato, pero era la primera vez que lo hacía tan alto.
Yuzuriha le revolvió el pelo, ganándose un gruñido de parte de Milo, que acabó levantándose para empezar a caminar alrededor de su improvisado campamento. Watari roncó en su silla y cerró la boca para sorber la babilla que se le estaba cayendo.

—Tendría que haber hecho la quest de tercer nivel hace mil años —se quejó, dándose golpes en una mano con la otra—. Habría durado más ahí arriba.

Max le lanzó una pelota y Milo la estrujó con una mano después de atraparla.

—Llevas tiempo retrasándolo, ¿verdad? —preguntó el mechanic.

Milo asintió, mirando la pelotita antiestrés en su mano antes de apretarla varias veces y suspirar. Nadie dijo nada más por unos segundos, todo el mundo —o al menos los que están despiertos— sabía que Milo había estado esperando a que Yuzu tuviese el nivel suficiente para avanzar de job, para que así sus habilidades conjuntas tuviesen mayor efecto.

Yuzuriha se levantó de su asiento y sacó dos granizados de café de su inventario y le ofreció uno a Milo.

—Haremos las quests en cuanto salgamos de aquí, no me falta mucho ya. —le aseguró y Milo asintió, aún algo deprimido.

Monica chistó, mirando el filo de su espada que había estado limpiando.

—Si no hubiera perdido dos vidas ya…

Max estiró la mano para posarla con confianza en el hombro de su amiga. No dijo nada, solo apretó un poco y le sonrió.
Monica era consciente de que nadie le estaba culpando, pero aún así aquel pequeño gesto le hice sentirse un poco mejor.

Watari se despertó con otro ronquido y parpadeó confuso, limpiándose los labios con el dorso de la mano. Se levantó de golpe e invocó una forja portátil y mientras bostezaba y se ajustaba las gafas empezó a sacar algunos materiales.

—¿Quieres que te afine la espada? —preguntó a Monica antes de volver a bostezar—. Así hago algo.

Monica miró a su espada y luego a la sonrisa perezosa de Watari y acabó por acercarse para ofrecérsela. Max solía ocuparse del mantenimiento de sus equipos, pero ya que se ofrecía…

—¿Y vosotros? ¿Tenéis algo que necesite arreglo?

Yuzuriha negó con la cabeza y Milo se encogió de hombros.

—Nah, tío, tengo como un montón de kits de afinación. —dijo Milo distraído mientras se fijaba en la información de cambio de job en su omnitool.

—Vips. —rezongó Watari antes de empezar a afilar la espada que MoonPrincess le acababa de entregar.

Milo parpadeó, levantando la cabeza.

—No, pero los kits de afinación de instrumentos se venden en la tienda normal —explicó el bardo, entrecerrando los ojos—. Cualquiera los puede comprar.

Yuzuriha tosió para esconder una risita. Milo la miró con sospecha y luego abrió los ojos mucho, dándose cuenta de algo.

—¿Son muy caros?

—Bastante. —le dijo Max, rascándose la barbilla.

—No, pero… no los compro con dinero real. Bueno, que compro dinero del juego con dinero real. —murmuró Milo antes de llevarse las manos a la cabeza.

—¿Yuzu, yo soy rico?

Esta vez Yuzuriha no escondió su risa.

—¡Pero no soy un rico asqueroso! ¿Verdad?

Crane llevó la mano a la cabeza de Milo, esta vez para acariciarle tranquilizadoramente.

—No, tú eres asquerosamente rico.

Milo pareció calmarse y luego hinchó el pecho, volviendo a su tarea de informarse sobre las quests de Minstrel y Gypsy.

—Ah, bueno. Eso es totalmente diferente —se dijo—. Nada que ver.


————

Avanzar había sido, como Hyoga había predicho, un infierno. Aunque cambiar las armas por unas encantadas con electricidad había ayudado, el grupo había tenido que luchar por cada paso que daban.
Aún así, en relativamente poco tiempo habían llegado al tercer piso. El boss parecía no querer enfrentarse a ellos, pero seguía observándolos desde una distancia prudencial, tal vez esperando el mejor momento para atacar.

Locke, por su parte, había estado usando sus habilidades de stalker para esconderse de un rincón a otro, avanzando, o más bien retrocediendo, con una facilidad envidiable.
Levantó una de sus dagas duales, llevando el mango casi hasta el pecho, observando desde la esquina a la que se había acercado.

—Solo un poco más… —murmuró, escuchando los inconfundibles sonidos de una batalla. Hasta la música ambiental había cambiado para reflejar lo que estaba ocurriendo un piso más abajo.

Locke se pegó a la pared y dio un salto hasta agarrarse a un saliente que decoraba todo el muro. Moverse por allí era difícil y requería concentración, pero no era nada a lo que Locke no estuviese acostumbrado ya.
Poco después había llegado a la escalera y la música de batalla sonaba más fuerte.

—Hmn, tercer piso, nada mal para los novatos. —dijo para sí mismo y se asomó rápidamente, viendo la sombra de una figura al final de la escalera.

Locke se volvió a esconder, tomando aire antes de volver a echar un vistazo, esta vez más lento. Y sí, había visto bien. Desde allí podía apreciar la sombra de alguien o de algo, pero no su cuerpo. Aunque se apostaría sus dagas favoritas a que aquella sombra pertenecía al maldito boss que los había repartido por toda la dungeon, separando a la party y haciendo casi inexistentes sus posibilidades de sobrevivir.

Locke se llevó el pulgar a la boca, dispuesto a morderse la uña del pulgar hasta que se dio cuenta de que llevaba guantes. Chistó casi en silencio y volvió a usar el camuflaje, bajando la escalera un escalón detrás de otro, con todo el sigilo del que era capaz. Ojalá ese hijo de puta estuviese de espaldas… pensó. Así tendría una oportunidad de hacerle un buen daño.

Locke estaba casi al final de la escalera, desde allí podía ver perfectamente la silueta del boss y a algunos de sus compañeros. Y para desgracia de aquel bastardo, estaba dándole la espalda, agarrado a su cayado y descalzo, con una expresión corporal como si no le importase nada en el mundo.
Locke sonrió y levantó sus dos dagas. Esto iba a ser fácil… muy fácil.


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #76: June 30, 2019, 05:30:18 PM »
hace putoh calor que me fríe el cerebro, pero tengo iconos por una vez
beware, here be monsters




~+50~


En cuanto se hallaron los dos a solas, Orihime no pudo aguantarse más la curiosidad, y preguntó.

—¿De qué iba lo de antes?

—¿Hmm? —Benitora levantó la cabeza de su almuerzo, con la boca llena a dos carrillos de pan con carne y verduras al vapor, intentando no mancharse con la salsa de soja que resbalaba por su barbilla. Masticó a conciencia durante varios segundos, dándose tiempo a pensar en lo que quería decir.— Tú no llegaste a conocer a su hermana, ¿verdad?

La chica negó con la cabeza, y tras agarrar la bolsa de papel donde llevaba la comida, le limpió una gota que estaba a punto de escurrirse sobre su camisa. Su novio le dedicó una sonrisa distraída.

Raiko y él, —dijo refiriéndose a Renji,— no se soportan.

—¿Pero jugaban juntos? Estaba en la party antes de entrar yo, ¿no?

—Si, jugábamos todos en el mismo grupo. Es muy raro, ¿si no aguantas a alguien por qué vas a pasar más tiempo del necesario con esa persona? Lo normal sería pasar de su cara y ya está. —Benitora se encogió de hombros y sorbió parte del caldo del bollo cocido.— Pues Red metió a su hermana en la party al poco de empezar a jugar. Y a ver, Raiko no era una florecilla indefensa ¿eh? Tal como las recibía las soltaba de vuelta.

—Como Ichiban, —dijo Orihime con una sonrisa pequeña. El lancer podía ser brusco, directo, y con una puntería certera para meter el dedo en la llaga, pero a ella siempre la había tratado bien, y le había hecho reír muchas veces hasta hacía apenas un par de días dentro del juego.

—Si, más o menos. Y eran amigos esos dos. —el rogue se rascó la mandíbula con gesto incómodo.— De hecho tenían mucha mejor relación entre ellos que Red con Raiko.

—¿...Pero ?

—Aaahh… No exactamente “pero”. Si soy sincero, si no hubiéramos sido ya amigos y no lo hubiera conocido de antes por mi cuenta me habría salido del grupo a la primera semana, pero Raiko se fue antes. Por lo poco que llegué a ver, Red era bastante abusón con ella. De hecho un par de días antes de salirse tuvieron una bronca importante y Red le soltó un bofetón por llevarle la contraria y hablarle mal. —el rogue frunció el ceño con disgusto al recordar la pelea.

—¿Le hacía bullying a su hermana? —Orihime se llevó una mano a la boca, atónita.

—Erhm, básicamente. —por muchas vueltas que diese, Benitora no encontraba otra forma de definirlo con propiedad.

—A mí nunca me ha tratado mal. No me esperaba algo así de él. —dijo su novia con los labios apretados y los ojos muy abiertos.

—Yo tampoco. Fuera de eso es un tío guay, pero en los últimos tiempos… meh. Ya has visto el plan. Se pone hecho una fiera cada vez que saco el tema, y no sé qué rencores le tiene, no me he querido meter donde no me incumbe, pero ahora está que no hay quién le aguante.

Orihime asintió pensativa, y Benitora aprovechó la pausa en la conversación para acabar de comerse su bollo relleno y el que le quedaba en la bolsa, y dar un par de tragos a la lata de té verde que compartían.

—¿Tú crees que se siente culpable? —preguntó finalmente la chica.

El rogue ladeó la cabeza, parpadeando sin desmerecer la idea.

—Frustrado seguro, desde que se fueron Ichiban y Nightshade. Y como le dije, puedes no llevarte bien con alguien y no por eso desearle todas las plagas del mundo. Pero no es lógico esperar que para bien o para mal las consecuencias de tus actos no te acaben pillando tarde o temprano. —encogió un hombro, firmemente convencido del efecto boomerang del karma.

—Pero, —empezó de nuevo la muchacha con aire reflexivo,— después de lo de ayer, si le ha pasado algo a su hermana…

—Cualquier persona normal se sentiría mal, sí. Imagínate que eres indirectamente responsable de la muerte de tu hermano pequeño, —Benitora le pasó el brazo por los hombros en un gesto de consuelo,— pero si Red se siente culpable, a nosotros no nos lo va a decir.

Orihime frunció los labios, pellizcando y estirándose del inferior de un lado a otro hasta que el chico le apartó la mano, obligándola a poner freno a su tick nervioso de cuando meditaba sobre cosas profundas y potencialmente graves.

—Hime, te oigo pensar, pero no sé en qué idioma.

—Hmmm. —la chica agarró la lata de té verde y la giró entre sus manos varias veces, pensando bien en las palabras que quería usar.

Caminaron un par de minutos sin decirse nada más, hasta que por fin Orihime frenó sus pasos y llevándose una mano a la barbilla se giró hacia su novio.

—Oye, Tora. ¿Has sabido algo de Ichiban y Nightshade?

—Pues, ahora que lo dices, no, pero... —El chico no perdió tiempo en desplegar el panel luminoso de la pantalla de su omnitool, y buscó los nombres de sus antiguos compañeros de party hasta dar con ellos.— Siguen bien, han leveado y todo.

—Ellos se salieron por lo de la hermana de Red, ¿no? Entre otras cosas.

—Principalmente, si. —Benitora creía estar viendo por dónde quería ir la senda de los pensamientos de la chica, y se aventuró a adivinar.— Crees que hayan ido a buscarla, ¿es eso?

—Es… por una cosa que dijo Ichiban, no dejo de pensarlo, y tendría sentido por su parte. ¿Y si les mandas un mensaje a ver qué tal están? Son nuestros amigos después de todo.

—Y de paso hago indagaciones, ¿no? Eres una mente maestra cuando te pones a ello. Terrible, terrible.

Orihime sonrió bajo el brazo del joven.

—Mira, ahora tienes una excusa no excusa real para cotillear como la vieja chismosa que llevas en el fondo de tu alma.

—¡Eh! —Benitora se llevó una mano al pecho con actitud ofendida ante la burla de su novia.— ¡Que sepas que la vieja 'el visillo trabaja muy duro por mantener su comunidad a salvo! ¡Habráse visto, la impertinencia!

.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n    m a i t e.       ~


Neko

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #77: August 30, 2019, 11:04:40 AM »
AVANCES. MUERTES. YAY.

67.

Todo ocurrió muy rápido. Hiksti estaba bien agarrado a la mano de Hyoga cuando al instante siguiente, el mago notó el tirón… y el calor de la palma de su compañero resbalando entre sus dedos le dejó tan frío que hizo que el tiempo se ralentizase para él.

Hyoga levantó la vista, sin tener muy claro qué era lo que estaba pasando. Lo único que sabía era que su corazón punzaba en su pecho con el dolor de la traición y sus cejas se fruncieron por la falta de comprensión de lo que estaba ocurriendo.

Hiksti estaba intentando agarrar su espada de fuego con las dos manos, preparando un ataque directo hacia el boss descalzo. Ese que le habían dicho que los teleportaba a todos, al que no había tenido tiempo de escanear, por el que habían salido con esa estrategia de cogerse la mano.
Mano que Hiksti ahora le negaba. ¿Por qué? ¿Estaría ciego de ira? ¿O es que había visto a notathief justo detrás del boss y estaba intentando un ataque conjunto? ¿Estaría distrayendo al boss?

Pero en este caso quien más distraído estaba, sin saberlo, era él.

Ese mismo boss estaba empezando a sonreír al ver que por fin dos de aquellas pequeñas molestias se soltaban. Y sus ojos brillaron en rojo.
Y Hyoga seguía sin comprender. Sólo podía ver dagas alzándose detrás del boss y el reflejo de las llamas detrás de Hiksti. No veía el hombre de nieve que se le acercaba ni los ojos rojos brillar y brillar y brillar...

—¡Hyoga!

Y el tiempo volvió a su fluir habitual. Los sonidos, que Hyoga no había notado embotarse, volvieron todos de repente, con un estruendo.
La voz que había oído era la de Shun, pero el cuerpo delante de él era el de Ikki. Y la lanza que casi le tocaba el vientre pertenecía a un hombre de hielo con armadura. Sus sentidos se centraron en el plic ploc de la sangre de Ikki en el suelo, escurriendo desde la punta de la lanza que lo atravesaba.

—¿Bennu? —preguntó.

No pudo hacer mucho más antes de que Ikki cayera hacia él desplomándose en sus brazos. Poco después las luces a su alrededor lo cegaron y de pronto ya no había luz. Estaba en la oscuridad más intensa que nunca había sentido, con Ikki desangrándose sobre sus muslos.


————

Soltarle la mano no había sido una decisión que hubiera tomado Ikki conscientemente, eso Shun lo sabía bien. Después de todo había sido el propio Shun quien lo había dejado ir al notar que su cuerpo se movía hacia Hyoga, intentando salvarlo.
Ikki era así. Ikki haría cualquier cosa para salvar a un amigo, hasta sacrificarse él mismo. Shun tenía que saberlo bien, después de todo, en eso eran iguales.

Lo que no podría haber adivinado ni en cien años era que, realmente, se iba a sacrificar.

Las pupilas de Shun se dilataron al ver como la lanza atravesaba a su hermano. Y el terror lo dejó paralizado. El guión que habían escrito estaba totalmente olvidado. Shun estaba completamente solo, sin nadie que le agarrase de la mano para guiarle, con la imagen sangrienta de Ikki cayendo grabada a fuego en su retina.


————

Todo iba bien. Lento, pero bien. A este paso y si las cosas seguían igual, en unas horas habrían avanzado hasta el último piso de la Torre de la Insolencia. Dominich podía visualizar su salida triunfal, necesitaba visualizarla… y la iba a hacer realidad.
Aya estaba bebiéndose una poción de maná a su lado mientras él derretía los pies de un muñeco de nieve pequeño con un hechizo básico de fuego cuando oyeron el grito.

—¡Hyoga!

Era la voz de Shun, clara y urgente.
Para cuando Dominich y Aya se giraron a ver qué ocurría, Hiksti corría hacia el boss, Ikki corría hacia Hyoga y una media docena de enemigos corrían hacia Shun.

Aya casi se atragantó con su poción, pero no tardó en invocar un pequeño escudo que frenó el ataque de los monstruos y Dominich, pensando que el peor escenario que se había imaginado en aquella misión estaba pasando, estiró el brazo lanzándose hacia Shun, en un desesperado intento por tocarlo.
Por que si iban a teletransportarlos, tendría que ser juntos.

Las luces verticales a su alrededor, las mismas que los que habían subido antes a la Torre de la Insolencia les habían descrito, empezaron a aparecer y Dominich no llegaba. Notó los dedos de Aya apretarse más en su mano, bien agarrada a él, empujándole hacia Shun.

Aquel metro que aún les separaba parecía una distancia infinita. Y Dominich seguía sin llegar. Y las luces eran cada vez más intensas.

—¡Shun! —llamó Dominich.

Él solo quería llegar… ¡necesitaba llegar!

Shun se dio la vuelta y las lágrimas se desprendieron de sus ojos con el brusco movimiento. Estaba empezando a estirar al brazo cuando el luz se volvió abrumadora.

Agárralo, tócalo. ¡Llega hasta él!

Esos fueron los últimos pensamientos de Dominich mientras notaba una pequeña zarpa rozarle los dedos.

Y entonces todo se hizo blanco.


————

Cuando se apuntó al juego, Locke estaba acostumbrado a jugar solo. Aquel fue uno de los motivos por los que eligió su job. Pero después de conocer a Firehawk y de ser parte de una Guild grande, trabajar en equipo le salía de forma natural.
Había tenido que aprender a coordinarse con más gente, a confiar y a seguir un plan de acción. A veces, a ciegas. Había sido difícil llegar a ese nivel de confianza, pero había valido la pena.

Así que cuando vio que hipo3 soltaba a Hyoga para atacar al boss de frente, supuso que le estaba dando la oportunidad perfecta para acabar con aquel malnacido.

Sí, iba a hacer el mejor crítico que hubiera hecho en su historia como stalker. El boss estaba debidamente distraído y Locke podía ver de reojo aquellas luces verticales blancas empezando a brillar. Sería mejor cargárselo antes de que teleportase a nadie… y en eso estaba pensando mientras levantaba las dagas cuando el fuego de la espada de Hiksti casi lo quemó.
Pudo levantar una daga justo en el último momento para parar el golpe, aunque había conseguido clavar la otra en uno de los hombros del boss.

¿Un hombro? ¡Él estaba apuntando hacia la espalda! ¡Justo en el hueco en el que habría llegado directo al corazón!

Locke empujó la espada de Hiksti con una sola mano, haciéndolo retroceder.

—¿¡Estás loco!? —inquirió Locke, viendo más luces brillar, a parte de las del fuego que cubría la espada de Hiksti.

—¡No lo entiendes! —gritó Hiksti.

No, no lo entendía, pero tampoco tenía tiempo para preguntar. Otra vez esas malditas luces brillantes le rodeaban.
Locke estiró de su daga, sacándola del hombro del boss. Lo último que vio antes de dejar de notar el suelo fueron copos de nieve.

—Mierda… —murmuró.

Cuando las luces se apagaron tenía frente a sí unas columnas muy familiares y escuchó el repiqueteo de unos tacones que parecían de cristal.
Al mirar hacia arriba vio una pierna delicada y unas manos llenas de escarcha. La boss de hielo le sonreía y parecía más que dispuesta a volver a luchar con él.

—… puta.


————

No podía apartar los ojos de él. Bueno, eso no era totalmente cierto, estaba claro que Hiksti también estaba mirando a los monstruos, a su omnitool, incluso a los demás jugadores de su party para mantenerlos a salvo… pero en cuanto tenía la oportunidad, su mirada se desviaba hasta encontrar a Jack.

Porque ese era Jack, Hiksti lo tenía más que claro.

Podía haberse cambiado el color de pelo, pero seguía siendo el mismo capullo juguetón al que le gustaba tocarle las narices a cada rato.

Jack llevaba una semana sin hablarle. Oh, eso tampoco era del todo cierto, a veces le mandaba mensajes a través de su teléfono, pero no le inflaba a textos a las dos de la mañana, tampoco le llamaba sobre las diez (cuando se despertaba) ni había aparecido por el bar de su padre para intentar conseguir una cerveza gratis.
Hiksti tampoco había encontrado a Jack en su casa cuando había ido a fisgar. Tampoco estaba conectado al juego y eso que pasaba sus ratos libres ahí metido.
El arcade en el que solían jugar había cerrado una semana atrás, además. Hiksti había tenido que encontrar otro para seguir jugando.

Todo había sido demasiado extraño, demasiado sospechoso. Y ahora lo veía ahí, en la Torre de la Insolencia, convertido en boss.
Hiksti no sabía lo que estaba pasando, pero necesitaba averiguarlo. Jack era demasiado importante, casi tanto como su hermano. Su corazón le susurraba que tal vez incluso más, pero su cerebro se negaba a oír esas palabras.

Así que cuando vio la sombra de notathief al final de la escalera, cuando lo vio asomarse con sigilo… cuando sintió que Jack estaba en peligro, su cuerpo reaccionó antes de que su mente se enterase de lo que estaba ocurriendo.

Con la espada llameante en alto, un grito en la garganta y decisión en sus ojos, embistió hacia Jack, inconsciente del caos que había acabado de desatar.
Tampoco le importaba.

Atacar a Locke fue fácil porque no estaba pensando, pero ver su cara de ofendido le hizo volver a la realidad. Algo en el pecho de Hiksti ardía de vergüenza y parte de su consciencia se sentía decepción por sus actos.

—¿¡Estás loco!? —le gritó el stalker y Hiksti se obligó a no retroceder.

—¡No lo entiendes!

Cuando Hiksti vio como Locke sacaba la daga del hombro de Jack se preparó para un ataque que no iba a llegar.

—Mierda… —murmuró Locke antes de desaparecer y Hiksti se quedó cara a cara con un Jack que se apoyaba en su cayado mientras se agarraba del hombro sangriento con cara de dolor y sorpresa.

—Jack… ¡Jack! —llamó Hiksti.

El boss levantó la cabeza de golpe y con un solo movimiento de la mano lo mandó hacia atrás unos cuantos metros. Los monstruos alrededor de ellos también se vieron afectados por el ataque. Los más pequeños perecieron y el resto se alejaron, desapareciendo por pasillos y salas oscuras, cuando el boss dirigió sus ojos furiosos hacia ellos.

—Jack. —volvió a llamar Hiksti, bajando la espada hasta que la punta tocó el suelo, dejando un pequeño círculo negro y la marca de las llamas sobre la piedra blanca.

El boss sacudió la cabeza varias veces antes de levantar la vista. Esta vez sus ojos eran de un azul tan claro que parecían casi blancos y algunos mechones de pelo empezaban a clarearse.

—¿Quién es Jack? —preguntó el boss.

—Tú eres Jack.

Hiksti dio un paso adelante y estiró una mano hacia su amigo, de forma tentativa.
Jack se enderezó un poco e intentó alcanzar la mano de Hiksti con dedos temblorosos. Apenas lo tocó se quedó sin aliento y apartó la mano, llevándose aquella palma a un ojo. Apretó el ojo y sacudió la cabeza otra vez.

—Me duele. ¡Me duele, Hiksti!

Escucharle decir su nombre fue algo inesperado, pero la alegría de que le hubiera reconocido se empañó por la desesperación de sus palabras.
Cuando Jack volvió a levantar la cabeza, pudo ver que entre sus dedos entreabiertos su ojo izquierdo refulgía en rojo y los mechones de su pelo que antes se teñían de blanco ahora volvían a ser negros.

—¿Qué te ha pasado? —quiso saber Hiksti, dando otro paso adelante, rozando el hombro sano de Jack.

Él negó con la cabeza.

—No lo sé, solo… solo sé que no aguantaré mucho. Va a… sobreescribirme otra vez.

—¿Quién, qué? —continuó preguntando Hiksti, cada vez más confuso.

Jack se agarró esta vez de los hombros de Hiksti, dejando caer su cayado al suelo que resonó en la sala vacía con el eco de un millón de muertes.
Un ojo azul y otro rojo le miraban con devoción y sufrimiento.

—¡Mátame! —pidió Jack y siguió insistiendo—. ¡Mátame antes de que te mate yo a ti!

Hiksti apretó la empuñadura de su espada con más fuerza.

—No, no… no puedes pedirme eso.

—¡Mátame, he dicho! —gritó Jack, sacudiendo a Hiksti, haciendo que su herida sangrase todavía más.

Fueron unos minutos confusos.
Hiksti solo podía ver el reflejo de las llamas de su espada y la sangre saliendo disparada en todas direcciones. Y los ojos, aquellos ojos dispares que le miraban con gratitud mientras él hundía la hoja de su espada más y más y más adentro.

Jack sonrió y poco después Hiksti caía en la oscuridad más profunda, en el silencio más ominoso que había presenciado nunca.
Lo último que vio antes de caer de rodillas fueron los copos de nieve flotar hacia el techo y el suelo llenarse de escarcha que se derritió nada más tocarla.


Shruikan

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #78: August 31, 2019, 05:28:31 PM »
Capítulo 48: [Shr & Ulq] Oasis secrets

—¡¿Pero qué haces, lerda?!
—¡¿Que qué hago?! ¡Matar cocodrilos es lo que hago!
—¡Pero no así! ¡Primero tienes que usar el dash y luego el Yoko Giri para aumentar las probabilidades de crítico, es de nivel básico! ¡Eres una desgracia para los Samurais y una deshonra para tu família!
—¡¿Cómo voy a usar el dash para atacar si lo necesito para esquivar, caranchoa?!
—¡¿Cara qué?!

La sarta de puyas incesante era la música ambiental con la que estaban entrenando, más que la melodía lenta de tambor que sonaba en ese oasis en medio del desierto. Había un pequeño boss de zona en ese lugar, una gran cocodrilo blanco que habían estado asesinando sin compasión junto a sus lacayos las horas pasadas. “Uno no puede aprender a pelear sin pelear”, había dicho Dragonlord.

Había resultado ser un maestro exigente. Le ponía pequeños desafíos cada vez más difíciles, a voz en grito y sin preparación previa. Aún así, para alguien como Shruikan para quien las clases teóricas siempre habían sido un tedio, este resultaba el método más eficaz.

—¡Así! ¡Ahora, córtale la cabeza! —El Dragoon daba instrucciones mientras se defendía del ataque de los cocodrilos, el doble de grandes que él —. Recuerda que cuanto más rápido te muevas mayor probabilidad de crítico, esa es la gracia del Samurai.

Shruikan sola se enfrentaba al boss, y muy a su pesar debía reconocer que las tácticas de su compañero resultaban eficaces para lidiar con el enorme reptil. Era cierto que al volverse Samurai había visto como su velocidad de ataque y movimiento aumentaba exponencialmente, pero jamás había terminado de aprovechar todo el potencial de esa habilidad.

A base de dar golpes empezaba a comprender el truco, a entender cómo se enlazaban unas técnicas con otras. Incluso había aprendido que algunas que había considerado inútiles podían servirle para matar bichos de un solo golpe si conseguía encadenarlas bien con el resto.

—¡Toma esto! —gritó al tiempo que hacía descender la katana, que hizo un sonido metálico al cortar las escamas blancas del boss. Nunca antes recordaba haber sacado tantos puntos de vida con esa técnica, y mientras el animal yacía agonizando, Shruikan miraba su espada con una expresión maravillada.

—¡No te quedes ahí ensimismada, todavía no hemos terminado por hoy!
—¡Pero bueno, tu eres un negrero!

Desde la orilla, Ulquiorra e Isaak contemplaban el espectáculo. Éste último parecía divertirse con el jaleo que montaban ese par, observándoles de forma serena, mientras que Ulquiorra mantenía su rostro impasible de siempre. Lo cierto era que parecía encontrar más interesante al chico a su lado que no al entrenamiento de los otros dos, y de vez en cuando se le quedaba mirando sin pestañear durante largo rato.

—¿Tienes algún problema? —preguntó entonces Isaak, volviéndose para mirar al Biochemist con su ojo sano.

—Estoy tratando de discernir lo que eres —respondió él sin tapujos —. Pareces y actúas como una persona con voluntad propia. Algo así no podría convertirse en una mascota.

Isaak mantuvo el rostro impasible, aunque sus facciones se enfriaron.

—Tu tampoco eres alguien normal —dijo a su vez—. Nunca has salido de Neverland, ¿me equivoco?

Ulquiorra sólo reaccionó al escuchar la última frase, abriendo los ojos más de lo normal durante un solo instante. Murciélago traicionaba más sus emociones que él y chilló, posándose en su hombro y erizando el pelo como un gato a la defensiva.

—¿Qué es lo que sabes? —preguntó el Biochemist. Hablaba ligeramente más despacio de lo normal, mostrando una inusual cautela.

—No puedo decírtelo. Y no es que no quiera, es que no puedo. —Se señaló la garganta, frotándose luego la yugular con el pulgar. —Pero ni tu ni yo somos muy distintos, creo.

El otro se quedó pensativo, analizando sus palabras. Sabía lo que era verse forzado a guardarse cierta información para uno mismo. De hecho, ambos parecían ser víctimas del mismo proceso.

—Tengo la impresión de que no eres un NPC. Al menos no concebido como tal.

Isaak no confirmó ni desmintió su hipótesis, pero le miraba de forma atenta.

—Y yo tengo la impresión —dijo él a su vez —, de que no fuiste concebido como un jugador.

Ulquiorra desvió la mirada hacia Shruikan y Kanon en el momento en el que el boss volvía a respawnear. Ninguno de los dos era capaz de dar respuestas, así que la única forma que tenían de obtenerlas era dando rodeos y tratando de sacar conclusiones con los retazos que obtenían.

—¿Cómo te convertiste en lo que eres? —Hasta ahora, el Biochemist había mostrado cierto recelo hacia Isaak, incómodo con el misterio y la anomalía que representaba. Pero ahora veía nacer en su interior una nueva emoción: la curiosidad.

—No puedo responder a eso —bufó el otro, molesto no con Ulquiorra, si no con sus propias restricciones —. ¿Quién te hizo un jugador?

—Naoya. ¿Cómo te has dado cuenta?

Isaak alzó las cejas, sorprendido de obtener una respuesta clara y concisa, pero siguió respondiendo con normalidad.

—Puedo saber algunas cosas. Supongo que se podría decir que puedo leer el código de alguna forma, aunque nunca se me ha dado bien la informática, no te sabría explicar el proceso. —Sonrió; había temas que no estaba seguro de poder mencionar, y siempre resultaba agradable cuando no se encontraba con un muro oprimiéndole las ideas —. ¿Tú puedes verlo?

—No exactamente. Sólo la información accesible para los usuarios. Puedo procesarla más rápidamente que un jugador. ¿Por qué viajas con Dragonlord? ¿Por qué eres su mascota?

Esta vez, fue Isaak quien se tensó, frunciendo el ceño. Abrió la boca para hablar, pero volvió a cerrarla tras un segundo de silencio. Solo volvió a abrirla tras un suspiro pensativo.

—Es por una promesa que hice.
—¿A él?
—No, a otra persona. Alguien que murió.
—¿Dragonlord lo sabe? —Ulquiorra siguió con sus preguntas; él no conocía lo que era dar muestras de respeto por la muerte de alguien.

—Estoy seguro de que al menos lo sospecha. Kanon parece tonto, pero no lo es… bueno, no siempre. Algunas veces. Cuando hace falta, supongo. —Se rascó la cabeza —. O sea, sabe que no es normal que sea una mascota, pero nunca me ha preguntado nada al respecto.

—¿Sabe que no puedes darle respuestas?

—No. —Isaak giró la cabeza para mirar a su compañero y sus rasgos se suavizaron, adquiriendo una expresión algo melancólica que Ulquiorra no era capaz de percibir. Por un momento pareció que estuviera viendo a otra persona —. Creo que tiene miedo de obtenerlas.

—¡Eh, tú, el Biochemist!

El susodicho Dragoon interrumpió la conversación que estaban teniendo, haciéndole señas a Ulquiorra para que se acercara. El boss yacía muerto a sus pies de nuevo, aunque esta vez Shruikan no había salido ilesa y tenía un corte bastante feo en el brazo, que se sujetaba en un gesto de dolor.

—Ve a curarla, anda —dijo Kanon, acercándose a ellos y blandiendo el tridente ensangrentado para quitar la sangre.

Ulquiorra se levantó, dispuesto a hacer lo que le decían, e Isaak aprovechó para lanzarle una última pregunta.

—¿Por qué estás tú con ella?
—Son negocios.
—¿Sólo eso?
—Sólo eso.

El Biochemist se alejó. El otro le observó con cierto asombro.

—Pues a mi no me lo parece —murmuró para sí.
"Who would understand you after I die? Who else would march forward by your side?"

"when I think that you will live on all alone henceforth, I can’t help but shed tears…"


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #79: August 31, 2019, 06:12:46 PM »
/ded posteando desde el más allá, esa wifi ahíii Mini escena de transición porque me vuelvo mañana a mi casa y no sé que hacer con mi vida. :(
No, But, Really.




~+52~


—O sea, ¿trabajabas para su padre?

—No exactamente. Era mi superior cuando entré al cuerpo.

—¿Y ahora?

—No. Distinto departamento —Sephiroth se encogió de hombros. Y distinta forma de entender las cosas, pero eso no lo dijo.

—¿Entonces tenemos la posibilidad remota y marginal de que alguien te eche de menos, tú que eres un miembro respetable de la sociedad, un ciudadano de bien, agente de las fuerzas de seguridad que velan por el debido cumplimiento de la ley y el orden?

Airin echó la cabeza hacia atrás y rodó los ojos intensamente ante la diatriba de Pip, sin ser consciente de la mirada cargada de nerviosismo que intercambiaron Fíli y Kíli detrás de ella. Mirada que sin embargo a Sephiroth no le pasó desapercibida, y sobre la que resolvió preguntar en otro momento, archivándola en su memoria.

—Remota y marginal, —confirmó el samurai con cierto sarcasmo velado,— pero ahí está.

Ikkaku se frotó la barbilla pensativo, rumiando la idea.

—A los que tenéis un trabajo con jefe y horario estable seguro que os echan en falta.

—¡Oh venga ya! —Yumichika lo empujó sin mucho éxito,— ¿Me vas a decir que nadie se va a dar cuenta de que su antro de medianoche favorito no abre? Si acaso habrá un motín de impresentables de callejón.

—¿Tienes un bar? —las orejas metafóricas de Kíli se levantaron con interés. Las literales se movieron ligeramente, llamando la atención de Airin, que no sabía que podía hacer eso.

—Ehh… no exactamente, —contestó el lancer echándose su arma sobre los hombros y dejando reposar las muñecas sobre el mástil mientras caminaban,— es más bien una tasca de barrio sin mayores aspiraciones.

Airin se giró hacia él con gesto de interrogación.

—¿No dijiste que dabas clases de artes marciales en un dojo tradicional?

—¡Y las doy! Por las tardes, cuando los mocosos salen del colegio, hasta la hora de cenar. Y después de cenar abro el local hasta poco antes de que amanezca. O hasta que me canse y me quiera ir a dormir, lo que ocurra primero.

—¡Por eso entrabas a jugar en horas tan raras! —exclamó Airin señalando al lancer con el dedo acusador levantado.

—¿De qué estás hecha que te parece una hora rara después de comer? —Ikkaku se echó a reír, y la pelirroja se giró hacia el resto de sus compañeros de party.

—Tenía clases nocturnas, ¿vale? Culpo a mi horario de convertirme en lechuza. —La chica le sacó la lengua haciendo ‘blergh’ en voz baja.

El archer le dio un codazo amistoso antes de agarrarle de la mano y dirigirse a su hermano con una sonrisa traviesa.

—¿Has visto Fíli? ¡No eres el único trasnochado!

—Ni tú el único cantamañanas, enano. —contestó éste poniéndole una zancadilla llena de espíritu fraternal.


.

~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n    m a i t e.       ~


Airin

Re: neverland 2.2: you can (not) fight
« Reply #80: September 30, 2019, 05:59:10 PM »
todo es bleeergh! Nyx hear me outttt




~+53~


—Última sala del pasillo a mano derecha. —murmuró Nyx repitiendo las indicaciones que le había dado su vecino mientras sacaba la pistola de su cartuchera y comprobaba que todo estaba en orden. Se encaminó por dicho pasillo, avanzando silencioso con el arma en la mano y oteando con cuidado por los cristales de las puertas hasta llegar a la que  quedaba justo al final, que empujó con lentitud.— ¿Prom? No te veo.

Una cabeza rubia se asomó desde detrás de una cápsula hacia el fondo de la sala, donde tenía pinta de estar sentado en el suelo.

—No dispares, eh.

Nyx oyó la voz del chico en directo y desde su auricular, y entrando dentro de la estancia guardó el arma y se dirigió a zancadas hacia Prompto, arrodillándose a su lado y abrazándolo con fuerza. La desesperación con la que el rubio parecía querer esconderse dentro de su chaqueta le dijo todo lo que necesitaba saber sobre él.

—Te tengo, te tengo, estás a salvo.

Por encima del pelo suave y alborotado pudo ver como menos de la mitad de las cápsulas brillaban con luces verdes en sus paneles externos de información. Dedujo que ésas serían las que contenían jugadores aún con vida.
Al menos el mismo número de puertos de juego tenían luces de color rojo que pulsaban rítmicamente.
Apenas una decena estaban claramente vacías y apagadas.

—¿Nyx? —tras unos minutos de silencio la voz nerviosa de Prompto le sacó de sus cavilaciones.

—Mi jefe debería llegar enseguida, y en cuanto lo haga nos pondremos manos a la obra. —Nyx sabía que aquello podía tomarse como una evasiva aunque no lo fuera, pero en esos momentos incluso él se encontraba desubicado. De todas las situaciones peligrosas y descabelladas por las que había pasado, esa no tenía nada, nada que ver con ninguna de las anteriores.

—Quiero… quiero volver a entrar. —la voz del chico tembló un poco, pero tenía ese tono terco y con poso de acero del que se coloreaba Prompto Argentum cuando decidía hacer algo costase lo que costase, sin importar lo que otros dijeran.

—Absolutamente no. De ninguna manera. —El mayor apretó su abrazo sobre el rubio, como si así pudiese detenerlo de cometer estupideces pese a ser un adulto legal e independiente en pleno derecho de arriesgar su vida de forma estúpida.

—Pero Nyx… ¡escúchame!

—He dicho que no.






La omnitool de Ikkaku se iluminó con el sonido de mensaje nuevo sin leer en su bandeja de entrada, y sorprendido se giró a mirar a Yumichika.

—¿Por qué me miras a mí? Yo no he sido. —dijo el ninja levantando las manos a la defensiva.

Ikkaku se encogió de hombros y desplegó la pantalla holográfica. Y dejó de andar.

—¡Anda!

—¡Eso mismo te digo yo, anda, no te pares en seco! —protestó Airin frotándose la nariz después de chocarse contra su espalda.

—Aaay, pobrecita, qué tragedia con su nariz perfecta… —Kíli la agarró del brazo y la llevó a su lado, prosiguiendo su camino y retomando su conversación.

Yumichika resopló divertido, mirando el mensaje por encima del hombro del lancer.

—Ah, pues no ha tardado tanto en escribirte. —murmuró enarcando una ceja mientras leía la nota de Shad8ws.


«Hey, estáis bien? Os he visto conectados y leveando, asi que espero que sí. Hime y yo estamos enteros, y Red también, pero está que no hay quien le aguante, aunque creo que está un poco cagao por su hermana. ¿Sabéis si Raiko sigue en el juego?»


—No sé qué hacer, eh. —comentó Ikkaku en voz baja echando una ojeada a su alrededor para comprobar que tenía privacidad pero no se habían quedado solos.— Ahora que lo he leído me sabe mal dejarlo en visto.

—Pero no te da la gana de decirle a Renji que su hermana sigue conectada y ahora estamos con ella, ¿no? —el ninja se enroscó entre los dedos la pequeña trenza que llevaba al lado derecho de su cara, dando pequeños tirones de ella.— Te puedes hacer el loco y si le interesa ¿que pregunte él mismo?

El lancer no desestimó las palabras de su amigo sin más argumentos porque sabía que estaba en lo cierto, pero por otro lado había que tener en cuenta que no era el hermano de Airin el que había preguntado, sino otro de sus antiguos compañeros de juego. No por mucho tiempo, era verdad, pero para lo cabrón que podía ser y lo sucio que jugaba cuando quería, Shado8ws no era un mal tipo. Ikkaku suponía que un poco como cualquiera de ellos, en realidad. Un chaval normal.

—¿Qué? —cuestionó el moreno dándole con el codo contra su brazo.

—¿Qué de qué? —el lancer levantó la vista y echó a andar tras el resto de la party antes de que se alejasen demasiado.

—Que qué le vas a contestar, idiota. —Yumichika rodó los ojos y se sacudió el pelo.— Porque ya tienes puesta la cara de hacer algo porque es lo que crees que es correcto aunque te joda.

—¿A tí qué te parece, imbécil?

—Dale largas.

Ikkaku resopló, le puso la zancadilla con la culata de su lanza y se echó hacia un lado esquivando con habilidad magistral la colleja que había querido y no podido ser la respuesta a su ataque tan gratuíto.

—¿Estáis casados desde hace mucho tiempo? —la pregunta irónica de Kíli le pilló tan honestamente desprevenido que estuvo a punto de tropezarse con sus propios pies.

—Qu.. pero- ¿qué? ¡Oi! ¡Te ríes mocoso! —pero para cuando quiso echarle el guante el arquero ya había salido corriendo entre risas en dirección a su novia e Ikkaku sólo pudo refunfuñar.— Tch, lo que tengo que aguantar, vaya panda.

Después de frotarse las manos por la cara y la cabeza pelada varias veces pensando en cómo contestar al marrón que le había dejado Shad8ws, el lancer desplegó nuevamente la pantalla de su omnitool y empezó a componer un mensaje, ni muy amistoso, ni muy hostil.


«Buenas, ya veo que vosotros seguís en pie, me alegro. Eh, nosotros ni tan mal, pero no veas la que se lió en Palanthas y los bichos que hay sueltos por los mapas. Mira, te lo digo porque me lo preguntas tú. Sí, Raiko anda por ahí.
Y si a su hermano le interesa tanto saber qué ha pasado con ella, que tenga los huevos de preguntarme directamente, aunque sinceramente después del numerito que montó no creo que se atreva.

Dice el mamón este de las plumas que le des un beso a tu novia de su parte, y que no comas demasiados bollos rellenos.»



—Eh, suficiente, así se queda, —rezongó releyéndolo por encima y dándole a enviar.— Veremos.

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~      H e g o a k    e b a k i    b a n i z k i o,    n e r i a    i z a n g o    z e n,    e z    z u e n    a l d e g i n g o.       ~
~      B a i n a n    h o n e l a,    e z    z e n    g e h i a g o    t x o r i a    i z a n g o,      ~
~      e t a    n i k    t x o r i a    n u e n    m a i t e.       ~