Author Topic: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back  (Read 43558 times)


Sayi

Estos meses han sido una vergüenza :C lamento mucho haber estado tan ausente. Pero creo que ya tengo mi vida masomenos en orden como para poder (finalmente) mover las cosas un poco más.

Iconos este fin de semana c:

Episode 28 — Vibing (Part I)

Sabiendo que no tendrían noticias inmediatas de parte de Sayi y Taikoubou y, notando la inquietud de Hige, Ichigo dejó que el castaño jugara Splatoon con su Switch. Así habían pasado unos veinte minutos… aún si la incertidumbre seguía primando entre los dos.

“Me pregunto cómo les estará yendo a mis papis…” dijo Hige en plena partida “Quisiera estar ahí con los dos”
“No, ya sabes que esto es asunto de ellos” respondió Ichigo. El Child asintió, para entonces regresar su mirada a la pantalla apagada de su celular.

En el rato que llevaba jugando, Hige había expresado sus inquietudes como quien daba suspiros recurrentes, pues el juego no podía distraer su mente del todo. Ichigo se sentía un poco mal por el hijo de la complicada relación de sus amigos, y parecía ser un pequeño lidiando con el divorcio de sus padres.

…O como sea que pudiera describir la presente situación, ya que ni el rubio estaba del todo seguro.

“Si tan solo el mundo fuera tan simple como pintar el piso para ganar la batalla” comentó Hige distraídamente mientras continuaba con la partida “Estos inklings son tan felices, con sus arenas de estilo callejero, y ropas hipster, y música pop…”
“Te olvidas que el mundo de Splatoon es post-apocalíptico y tienen a toda una raza maligna que quiere dominarlos”
Hige frunció el ceño “Pues nosotros tenemos a los Rebels”
“Todo tiene algo bueno y algo malo” Ichigo volvió a negar. ¿Desde cuándo se había vuelto el tío cool y consejero? Lastimosamente, sabía que no le quedaba otro rol en ese instante “Hay muchas cosas positivas en medio de todos los problemas innecesarios de nuestros amigos. Para empezar, te tenemos a ti. Tu aparición no habría sido posible en Inkopolis”
“¿Por qué no? Si este papa tiene el espíritu y corazón de un inkling” declaro con orgullo, pero de inmediato vio a su jugador ser derrotado por un roller “¡Imposible! ¿Viste eso? ¿¡Viste!? ¡Yo le ataqué mucho antes! ¡Esto es más que un simple lag! ¡Injusticia!”
“Tranquilo, que ya estás reapareciendo”
“¡Esto no se va a quedar así! ¡Tengo que recuperar lo que hacía! ¡Si no puedo ganar a inklings no podré hacerle frente a Rebels!” sin embargo, su rostro palideció al mirar el desarrollo del mapa “¡Nos están ganando! ¡Pero si teníamos la ventaja!”
“Tranquilo”
“¡¡NO, tú tranquilo!! ¡¡Esto es por mis papis!!”

Pese a sus mejores esfuerzos de avanzar, Hige se vio dominado por dos jugadores del bando enemigo. Aunado a su derrota, se oyó un estruendoso avión volar bajo y cerca de la casa, el cual le causó gran impresión.

“¡¡Los Rebels atacan!! ¡AGARRA MI SWITCH!”
“OKAY mucho Splatoon por hoy” Ichigo tomó el control y salió de la página de resultados. Tal vez había sido una mala idea hacerle jugar un juego tan competitivo en plena crisis familiar “Vamos a algún lugar a comer, tengo hambre y quizás te caiga mejor además te olvidaste mi balde lleno de pollo en la sala con Izumi
“¿Seguro?” sus ojos brillaron ante la promesa de comida, pero su rostro cambió rápidamente a uno de terror “Pero Izumi…”
“Debe estar distraída con Stranger Things, espero” respondió Ichigo, aunque no sonó del todo convencido, ya que si ella les detectaba intentando salir de la casa con el presente drama podría darles cacería “Hm…”

El rubio miró hacia la ventana.

“Si te monto como caballito no te sería muy difícil aterrizar en el jardín ¿verdad?”



Habían llegado al dojo de Kenshin antes de que terminaran sus clases de espada, por lo que optaron por esperar en el jardín de atrás. Taikoubou no recordaba la última vez que visitó un clásico dojo japonés, por lo que no dejaba de comentar sobre los detalles de la construcción, los pisos de tatami, y la fuente de bamboo.

Fue entonces que Sayi le dijo que, sumándole a su cabello gris, parecía haberse convertido en un anciano.

“Graciosa”
“Tal cuál” respondió. Taikoubou rodó los ojos y tomó asiento a su lado.
“¿Crees que los niños ya deben haberse ido?”
“Ya dejé de escuchar voces, por lo que creo que ya deben haberse marchado” respondió Sayi, asomándose por la esquina. El pasillo frente a la entrada estaba vacío.

La pelirrosa señaló que no había muros en la costa, y Taikoubou le siguió el paso hasta ingresar en el dojo.

Al otro extremo de la habitación y dándoles la espalda estaba Kenshin, sentado con las piernas cruzadas y su cabello atado en una cola baja. Al escuchar la voz de Sayi, el pelirrojo giró la cabeza y se enderezó en su dirección.

Taikoubou no podía creer que un hombre de apariencia tan frágil sea este talentoso maestro que Sayi había venido elogiando todo el camino desde Hanasaki. Debía ser al menos quince centímetros más bajo que él, y la yukata que venía usando debía ser un par de tallas muy grande.

“Tú debes ser el famoso Taikoubou” dijo, mirando a Sayi, quien pareció incomodarse.
“Pues… dudo mucho que famoso” repitió el peligris, y la pelirrosa esquivó la mirada “Más bien diría que usted, considerando como tengo la oreja roja de todo lo que Sayi me ha dicho”
“Ya, cállense” respondió Sayi, y ambos rieron.


“Me imagino que está cansado de enseñar día, así que no quiero quitarle mucho tiempo” tras las pleitesías, fue Taikoubou quien trajo la nota de negocios al dojo “Muchas gracias por aceptar verme, y por compartir cual es el entrenamiento que tiene con Sayi”
“Oh no es nada. Después de todo, este es el espacio que tengo separado para ella” dijo Kenshin, guiñándole un ojo a su pupila. Sayi sonrió ante el gesto “¿Me imagino que te gustaría verla en acción?”
“No creo estar muy presente para ayudarla en batalla, pero cuando lo esté, me gustaría tener una buena idea de cómo… pues… ¿compaginar mis poderes?” dijo Taikoubou, algo dubitativo “Claro está, cuando sepa cómo controlar la electricidad apropiadamente”

Kenshin sonrió apenado. Se notaba que el peligris venía culpándose de lo sucedido en el ataque Rebel, pero aquel era un error común y lo importante era que Sayi estaba bien.

Pero antes de decirle que nno se preocupe, una estridente voz se coló en el dojo.

“¡¡¿Y tú puedes controlar la electricidad?!!”

De pie, en la entrada del lugar, Sayi reconoció a Usagi —la misma niña pelirrosa que tan groseramente se había portado con ella la primera vez que visitó el dojo.

“Uh oh…”

La misma que había visto sus poderes en acción, y quién había terminado volviéndose en cómplice con su secreto HiME.

“¿¡Puedes mostrarme!?”


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Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Apple

Juro que algún día editare con topes todos mis fics ::)

#17: The Ice Prince



El café estaba lleno como era de esperarse en Hanasaki un viernes por la tarde. Era el típico café  universitario con estilo británico, con sillas y butacas donde los estudiantes amaban pasar el tiempo leyendo y tomando su bebida caliente predilecta. Aunque no era tan tarde, afuera estaba obscuro y amenazaba con llover. La sensación de calidez, el sabor de la cocoa caliente y el cielo nublado hicieron que a Sheryl le entraran unas  ganas locas de ir a su dorm a tomar una siesta. Frente a ella, Athos, sonrió al ver su cara adormecida.

-¿Ha pasado algo?

-Uh, no. Desde el ataque Rebel todo ha estado muy tranquilo. Tampoco he visto a Aramis.

Athos frunció el ceño a la mención de su compañero de facultad. Se enteró del ataque que había sufrido Hanasaki por Minmay y había conseguido que Sheryl le contara los pormenores. La rubia no se había sorprendido cuando él  le pregunto si era HiME, después de todo era un tipo muy inteligente, pero si se quedó sin habla cuando él le comentó por teléfono que conocía a su Rebel. Sin más, ella le pidió que se reunieran.

-Aramis…-  repitió Athos. Su acento francés le daba más sofisticación al nombre –Siempre me pareció un poco arrogante e impulsivo. El tipo es un narcisista, snob y  mujeriego pero no un asesino.

-Pues aquí lo tienes. Ese día murieron muchos estudiantes y no dudo atacarme ese día en la piscina. A todo esto, ¿Cómo sabes que soy una HiME? 

-Lo deduje. Y la señorita Miranda  me lo confirmó. A decir verdad… a mí me pidieron ser Rebel- admitió Athos. 

-No puede ser-  Sheryl  estaba incrédula. No podía imaginar a su amigo, el elegante y gentil Athos, haciendo actos terroristas en Hanasaki - ¡¿por qué no me lo dijiste antes?!

-¿Crees que eso haría alguna diferencia ahora?

Tras meditarlo un momento Sheryl se dio cuenta de que no. Ya nada traería a los estudiantes que murieron de vuelta y desde entonces ya nada era lo mismo. Athos pidió otro café para él y otra cocoa para ella.

-Tienes razón- admitió ella -¿Qué puedes decirme sobre Aramis?

-Su nombre es Aramis Vannes. Lo conozco desde primaria, fuimos a la misma escuela privada en Paris. No lo había visto desde entonces hasta que me lo topé aquí en Rizembool. Hasta donde sé, su media hermana estudia aquí en Hanasaki.

Sheryl tomo nota del nombre en una libreta, pensando buscar a su Rebel más tarde en las redes sociales. Nunca había podido sacarle mucha información de Aramis a Souji, que se limitaba a decir que era un ricachón imbécil. 

-¿Oye y siempre ha sido así de insufrible?

Athos sonrió con el comentario de Sheryl. Definitivamente Aramis tenía un carácter poco tolerable que su HiME parecía conocer ya.

-No, no- negó Athos. Pauso un momento buscando las palabras apropiadas para continuar –En primaria Aramis era un niño sensible y tímido. Lloraba mucho y los demás niños disfrutaban molestarlo. Creo que tenía que ver con el hecho de que Aramis es… umm… un enfant naturel.

-Whoa, espera ahí Athos- interrumpió Sheryl – ¿me estás diciendo que Aramis es un bastardo literalmente?

Athos asintió ligeramente. Sheryl no sentía mucha empatía por Aramis, pero Athos sentía un poco de lástima por él.

-Su padre es un empresario y su madre es era una modèle. Fue una relación muy escandalosa en ese tiempo en Francia. 

Sheryl estaba intrigada por sus nuevos descubrimientos. Parecía irreal que el pleno siglo 21 los niños productos de un amorío sufrieran por algo que solo fue culpa de sus padres. Pero Sheryl, siendo parte de ese mundillo, sabía que las personas podían llegar a ser muy crueles.

La charla con Athos duro otra media hora sin ninguna otra novedad. Como Rangiku le había pedido que regresara a su casa por el fin de semana, Souji la estaría esperando a eso de las 4 en el estacionamiento de Hanasaki.

Cuando se despidieron en la puerta del café prometieron verse de nuevo pronto. A ella le gustaba mucho la compañía de él; le recordaba todo lo que amaba de Europa: la sencilla elegancia y gallardía de un joven que sin
duda ya era un gran caballero.
 
---


Afortunadamente la lluvia ya había parado cuando Sheryl pasó por sus cosas al dorm. Había empacado una mochila con lo básico para pasar el fin de semana en casa de su hermana. Hanasaki no quedaba muy lejos de la casa de Rangiku pero se sentía un poco ansiosa. Desde que se mudó a la residencia HiME apenas había abandonado el campus.

Ya en el estacionamiento empezó a buscar a Souji donde le dijo que estaría pero no veía la camioneta Audi de Hijikata por ningún lado.

-¡Oi! 

Sheryl siguió la voz que la llamaba hasta el estacionamiento de motos. Era Souji y estaba junto a una motocicleta enorme.

-Tienes que estar bromeando.

-Pues… a  menos que te quieras ir solo en uber, te sugiero ponerte el casco- le respondió el castaño dándole un casco a Sheryl mientras él se ponía el suyo.

Sin más remedio Sheryl se puso el casco y se sentó tras Souji. Recordó los viejos tiempos, cuando eran apenas unos pubertos y se la pasaban dando vueltas en las pequeñas Kawasaki en la casa de campo del padre de Souji en Yamanashi. Fueron tiempos muy felices que ahora parecian lejanos, más cercanos a un sueño que a un recuerdo.

-Oye ¿Cómo conseguiste que Hijikata te diera las llaves de tu motocicleta?- hasta donde la rubia sabia Hijikata le había prohibido al menor utilizar su moto.

-Las robé de su oficina el otro día- admitió Souji sin darle mucha importancia al asunto antes de acelerar.

“¿Cómo pueden ser tan diferentes?” se preguntó a si misma Sheryl mientras se aferraba con fuerza a la cintura de Souji. Pronto el olor a cuero y tabaco le llego a la nariz. El contraste entre Athos y Souji era enorme y casi chocante. Se odiaba a si misma por compararlos pero era inevitable estando ahí, con su mejilla pegada a la cálida espalda de Souji.

Estar en esa posición le provocaba muchas emociones que no necesitaba sentir en esos momentos. Afortunadamente Souji iba bastante rápido así que el trayecto duraría poco. 
« Last Edit: August 31, 2018, 10:06:27 PM by Apple »


Mery


Al terminar de desayunar, Alexy ofreció ayudar a limpiar y en medio de la labor recordó algo ligeramente importante.

“Ah, puede que suene repentino pero una amiga mía vendrá para acá en un rato. No hay problema con ello, ¿cierto?”
“¿Una chica?” Quiso confirmar Kentin, Alexy asintió. “Por mi parte, no.” Respondió el de cabello castaño cerrando una gaveta antes de voltear a verlo. “Pero no puedo decir lo mismo del casero.”
“¿Eh?” Alexy realmente no se esperaba una negativa, había hecho esa pregunta por pura formalidad. “¿Por qué?”
Kentin giró los ojos a un lado, meditando sus palabras. “Verás, antes de que vinieras tenía otro compañero de piso, no sé si leíste eso en el anuncio que publiqué.”

Alexy había visto más anuncios de los que podía recordar durante su búsqueda de un roomie; sin embargo, podía evocar con bastante facilidad el anuncio de Kentin por dos razones en particular: (1) el precio por el que dejaba la habitación era una ganga y (2) lo que decía la nota que dejó al final: el edificio no estaba lejos de Hanasaki y eso era una ventaja si pensaba estudiar allí, pero según Kentin las posibilidades de conseguir un nuevo compañero eran reducidas, prácticamente nulas (el semestre llevaba tiempo de haber empezado y para ese entonces los alumnos ya tenían donde hospedarse). Por eso el chico estaba dispuesto a ceder un poco con el precio.

En la mente de Alexy se quedó grabado aquel ‘nuevo’.

“Sí, aún me acuerdo.” Dijo observándolo con curiosidad. “Pero en realidad tu anuncio no explicaba mucho.”
“Es porque no es algo que uno desee divulgar.” El rostro del joven pareció tornarse ligeramente rojo y Alexy alzó una ceja.
“Bueno, ya estoy instalado aquí, creo que debería saberlo al menos para evitar malentendidos, ¿no?”
“Claro, verás, mi ex compañero no pasaba mucho tiempo aquí, de hecho, salía durante todo el fin de semana y apenas venía a dormir.”
“Ok.”
“Aunque llegaba cuando ya estaba muy entrada la noche, eso no presentaba un problema, sólo un par de veces tuve que ir personalmente a abrirle y no era la gran cosa.”
“Claro, claro.” Asintió el peliazul.  “Un error lo comete cualquiera.”
“Sí, en general eso no importaba…”
“¿Pero?”
“…Pero no siempre llegaba solo.”

Alexy contuvo una sonrisa, no quería parecer imprudente pero la expresión de Kentin le ponía las cosas difíciles. A pesar de darse una idea de adónde se dirigía la conversación, decidió dejarlo seguir.

“¿Ah no?”
“Traía compañía.”
Alexy asintió otra vez. “Venía junto a su novia entonces.”
“No lo creo.” Dijo Kentin frunciendo el ceño y al instante pareció vacilar. “Es decir, al menos no creo que todas lo fueran.”
¿Todas?” Insistió Alexy simulando sorpresa.
“Era una chica diferente en cada ocasión.”

Un playboy, confirmó Alexy mentalmente.

“Bueno, suele pasar.” Opinó Alexy alzando los hombros. “Podría decirse que a esta edad eso es hasta normal.”
Kentin apretó los labios en una línea recta, no tan convencido. “Aún así, no era una experiencia muy agradable.”
“¿Cómo?”
“Los vecinos se quejaban y el casero venía cada rato a reclamar.”
“¿Pero por qué? No era problema suyo, incluso ellas podrían haber sido sólo amigas suyas, no podían saberlo.”
“Pero no lo eran.” Murmuró Kentin algo exasperado.
“¿Estás seguro?”

Alexy notó que, llegados a ese punto, el de cabello castaño evitaba mirarle a los ojos.

“Sí.”
“¿Por qué?”
“Era fácil deducirlo…”
“¿Hmm? ¿Cómo?”
“Pues…” Derrotado, Kentin cerró los ojos y se aclaró la garganta. “Las paredes aquí son, uh, delgadas.”

Era obvio que Kentin hubiese preferido que se lo tragara la tierra antes de decir aquello, como si sugerir que su antiguo compañero era un promiscuo fuese todo un escándalo. Y ahí mismo, sin poder soportarlo más, Alexy soltó una fuerte risotada.

“¡WOW!” Alexy se llevó una mano al pecho dramáticamente. “¡Pero qué desvergonzado!”
“¡No es gracioso!” Trató de defenderse el otro, aún viéndose incómodo. “¡No reaccionarías así si hubieses estado en mi lugar!”
“¡Ohh, ya lo creo que sí!”

Mientras seguía riéndose, a Alexy no se le escapó oír las maldiciones que Kentin soltó en voz baja, pero realmente no las tomó en serio. El rostro del castaño se veía molesto, pero también abochornado y profundamente rojo al mismo tiempo.

Like a virgin. Pensó, teniendo el suficiente sentido común para morderse la lengua antes de comentar sobre ello.

“¡Hey, hey, espera!” Alexy alzó la voz antes de que Kentin se fuera a su habitación, porque si bien el chico no parecía realmente enojado, prefería dejar todo en orden con él. “Si eso es lo que te preocupaba, puedes estar tranquilo.” Sonrió divertido. “La chica que vendrá es mi mejor amiga, juro que no mancillaremos la casa.”
Kentin rodó los ojos. “Eso espero.”
“Descuida.” Alexy esperó a que el ojiverde estuviese fuera de vista antes de hablar nuevamente en voz alta y clara. “Si quisiera hacerlo iría a un love hotel de por aquí, de todos modos.”

El sonido de la puerta de Kentin cerrándose de golpe lo hizo reírse con más ganas.

×××

El timbre sonó cerca de dos horas después, Alexy había aprovechado para empezar a desempacar y de inmediato se apresuró a abrir. Sin embargo, no le sorprendió ver a Kentin –que había estado en la sala– ya parado frente a la puerta y mirando por el pestillo.

“Debe ser tu amiga.” Le informó haciéndose a un lado. “No puedo confirmarlo, así que adelante.”
Alexy dio un vistazo rápido y abrió la puerta. “Hey, tú.”
“Hola, extraño.” Rió Alice antes de entrar.
“Alice, éste es Kentin, mi compañero.” La presentó extendiendo ligeramente un brazo para señalarle al chico no muy lejos de él. “Kentin, ella es de quien te comenté, de hecho Alice viajó conmigo desde casa.”
“Soy casi su hermana, aunque no se note.” Explicó ella antes de hacer una reverencia. “Mucho gusto.”
El ojverde correspondió el gesto. “El gusto es mío.” Se apresuró a decir y luego, viéndose un poco nervioso, agregó: “Disculpa que lo pregunte pero, ¿cómo subiste?”
Alice lo miró escépticamente. “Si te refieres a si usé el ascensor o las escaleras, preferí las escaleras, no es tan alto.”
“No, eso no.” Kentin cerró los ojos un poco frustrado. “Quiero decir, lo normal es que llamen al intercomunicador y desde aquí abra la puerta para que subas.”
Alexy vio a Alice sonreír confiada mientras cruzaba los brazos sobre el pecho. “¿Eso? El señor que estaba barriendo en la entrada me dejó pasar.”
“¡¿Lo hizo?!” Los ojos de Kentin se abrieron con genuina sorpresa. Alice asintió de lo más tranquila.
“Sí bueno, le dije el número de su departamento y el nombre de Alexy, él lo recordó de ayer por su cabello ‘color chicle’.”
“¿Sólo por eso?” Murmuró Alexy viendo la sonrisa de su amiga. “Debo trabajar más con las primeras impresiones que dejo.”
“El caso es que también le mostré mi credencial de Hanasaki, para que no pensara que me estaba metiendo a robar o algo por el estilo y listo, me dejó entrar por mi cuenta.”

Viéndola con más atención, Alexy observó que Alice llevaba puesto un polerón ancho y unos jeans oscuros, seguramente lo más simple que pudo encontrar entre sus cosas, eso sumado a la mochilita que traía tras la espada y a su identificación como universitaria debió ser suficiente para el casero: obviamente Alice no venía a lo mismo que el resto de chicas que habían frecuentado ese departamento. Aún así, no pudo evitar reírse un poco de la expresión incrédula de Kentin.

“¿Y se te hizo fácil encontrar el edificio?” Alexy decidió desviar la conversación por compasión al chico.
“Sí, sin problemas, mi hermano me explicó cómo llegar.”
“Genial, porque vas a venir seguido a visitarme, así que mejor te acostumbras.” Dijo y luego giró hacia Kentin. “¿A menos que sea un inconveniente?”
Kentin pareció salir de su sorpresa al escucharlo. “Ah, no, ésta es tu casa también después de todo.”
“Perfecto, ¡gracias!” Sonrió Alexy y Alice también le agradeció a Kentin. “Ahora si nos disculpas, tenemos mucho que arreglar.”
Kentin apenas pudo asentir antes de que Alexy se llevara a Alice hasta su cuarto.

“Tienes espacio de sobra para un par de estantes.” Comentó la menor acercándose a la única ventana que había dentro. “Y puedes ver la calle.”
“Sí, pero antes de eso quiero ver si alcanzan los materiales para mis clases.” Le recordó él. “Un maniquí también me vendría bien.”
“Oh, claro, las prioridades.”

Alexy había colocado la mayoría de su ropa sobre su cama y la estaba separando antes de que Alice llegara, así que entre ambos empezaron a llenar el ropero que le habían dejado.

“Por cierto, parece un buen chico.” Dijo ella al terminar de guardar los pantalones que peliceleste le había alcanzado.
“Sí, también lo creo.”
“Ahá” Alice asintió brevemente y luego le dedicó una sonrisa cómplice. “Y tiene bonitos ojos.”
Alexy dejó la camisa que estaba doblando sobre la cama y la miró con reproche. “Oh, no empieces.”
“No lo negaste.” Señaló ella y Alexy rió meneando la cabeza.
“No acostumbro mentir.” Respondió. “Pero no es importante ahora.”
“¿No? ¿Y qué lo es?”
“¿Saber qué hablaste con tu hermano anoche por ejemplo?”

Con un gruñido, Alice se tiró sobre el lado vacío de la cama y Alexy concluyó que su ropa podía esperar.

“¿Discutieron?” Preguntó él con cuidado.
Alice movió la cabeza contra la almohada.“No, en realidad fue muy tranquilo.”
Alexy se sentó junto a ella y esperó un poco antes de continuar. “¿Aún piensas dar esa prueba entonces?”
Ella se quedó callada por unos segundos y luego suspiró. “Voy a esperar, al menos quiero organizarme bien con los horarios y ponerme al día con todos los cursos. No lo descarto del todo, pero quiero pensarlo mejor, investigar por mi cuenta, escuchar la versión de una verdadera HiME de ser posible.”
“Sabes, creo que es lo más sensato que puedes haces en este momento.” La alentó Alexy. “Estamos llegando bastante, no, MUY tarde en el ciclo, realmente vamos a necesitar enfocarnos en eso.”
“Ugh, no sigas, quiero dormir bien hoy.”
“Luego podrás volverte Sailor Moon o lo que quieras.” Añadió con una risita. “Aunque con tu talla, sí te queda mejor Sakura Card Captor.”

Cuando Alice le lanzó a la cara la almohada a su lado, Alexy supo que no tendría que preocuparse por ella.
« Last Edit: September 09, 2018, 01:05:46 PM by Mery »
...


Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #453: September 03, 2018, 12:41:22 AM »

Hello gals <3

Para cualquier duda y/o consulta las invito a postear en el foro de planeación.

Sin más preámbulos~






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Now, let's carry on with those big HiME dreams...

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Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #454: September 03, 2018, 11:51:13 PM »
Hola a todos vengo con fic este mes andare con mas tiempo <3



Vivio se encontraba en las afueras de Hanasaki esperando a Yuuta y Hinata, desde la mañana se encontraba muy ocupada haciendo el horario de la semana que tendrían que cumplir 2Wink para llegar a ser unos idols conocidos, apenas habia dormido el dia anterior pero gracias a los consejos de su hermano Nazuna pudo acomodar los horarios para cada dia, ademas de terminar los diseños para sus futuras presentaciones , luego comenzaría con su debida elaboración, en las horas de clases de los Aoi, la joven rubia habia asistido a varias entrevistas para lograr colocar a sus patrocinados en algún programa musical, novelas, comerciales, programas de tv o radio, etc. Afortunadamente tuvo éxito en algunas de esas entrevistas por lo cual su dia fue muy productivo.

Necesito un gran descanso…-suspiro pesadamente- aunque amo mi trabajo con todo el corazón…además aún debo de hacer volver a mi niichan al mundo idol que tanto quiere-alzo su mirada al cielo- y si fuera posible volver a conformar Valkyrie con Shu-san y Mika-chan…-

Oi!! Vivio-chan!!!....-hablaron al unisono los gemelos, Hinata tan energico como siempre, mientras que Yuuta se le veía algo deprimido-

Me alegro que hayan llegado a tiempo Yuuta-kun y Hinata-kun!!...-les dijo con una gran sonrisa-

Vivio-chan!! Por que no puedo ver a Ai-chan??...-le dijo el menor de los Ai cruzándose de brazos-

Acabas de ingresar a Hanasaki, asi que debes de encargarte de los estudios, cuando te hayas familiarizado con todo recién
podras ir a ver …- le dijo aun manteniendo su amplia sonrisa- ademas en tu tiempo libre la puedes ver y llamar después de clases, tampoco te la estoy prohibiendo por completo, solo en las horas de clases-

Aniki has algo…-le dijo mirándole con ojos brillantes-

Uhm…no puedo negarme a una petición de mi querido Yuuta-kun…-rascandose la barbilla- pero Vivio-chan es nuestra manager…-

Diras que es la persona que…-

Yuuta-kun!!...-

Eh?? Que tanto se secretean chicos?-

No es nada!!!...-dijieron los dos al mismo tiempo-

Nee Yuuta-kun si no dices nada prometo hacer todo lo que quieras por un mes entero deacuerdo??...-

Uhm…no me gustaría abusar de ….bueno ya…tenemos un trato Aniki…-riendo maliciosamente al igual de Hinata-

Que planes tendrán en mano mis queridos Aoi …-les dijo tomándole de las manos- pero el dia de hoy solamente van a cumplir mis ordenes!!-

Y que tipo de trabajo vamos a tener hoy Vivio-chan??-

Espero que no sea otra vez algo que tenga que ver con el circo…-se cruzo de brazos el menor de los Aoi mientras observaba de reojo el celular que tenia un mensaje de su novia-

No se preocupen que por ahora no haremos nada relacionado con el circo que yo también casi salgo perjudicada…- dijo con una gota en la cabeza-el dia de hoy tenemos un comercial de anteojos de una marca reconocida en todo el mundo, luego tenemos un programa de radio musical donde entrevistan a los nuevos talentos y por ultimo tendremos un programa de concurso de temas cotidianos, que les parece?? Estaremos fuera de casa hasta casi entrando a las 10 de la noche-

No vamos a tener ni siquiera tiempo para poder hacer los deberes para ponernos al corriente…-dijo el menor suspirando pesadamente-

No se preocupen que mañana pedi permiso en la escuela para que no asistan asi podrán descansar mientras hacemos las medidas para sus nuevos trajes-

Vivio-chan espero que no te estes desvelando que no quiero que te desmayes en mitad del trabajo- dijo visiblemente preocupado el mayor-

No te preocupes Hinata-kun que esta manager no es tan débil…-

En eso tienes razón, eres muy fuerte…-

Despues del incidente del circo ya te veo te otra manera…-

En serio tan mal me he visto??...-dijo algo asombrada-

En realidad te viste tan genial…-hablo el mayor-

Aunque al final terminamos disculpándonos por ti…-

Ya no digan esas cosas que me avergüenzan …- dijo sonrojada-

Vivio-chan se sonrojo!!!-dijieron los dos al mismo tiempo para empezar a correr, mientras que la rubia se molesto y corrio detrás de ellos

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En Rizembool

Tsubaki Daidoji se encontraba frente a Sogo Osaka y Mashu Kinomoto, hermanos mayores de Rinne y Sakura respectivamente, el primero en mención es un idol y modelo, la segunda es una científica  en crecimiento

Y es asi que quiero que se unan a mi y podamos hacer un elaborado plan con tal de cumplir con las expectativas que tiene la escuela para cada uno de ustedes, son un gran talento que no debe de ser desperciado

Lo siento Tsubaki-san pero no puedo estar deacuerdo en esta proposición …antes de todo tengo principios y una reputación que cumplir…-hablo el peligris- ademas de que no quiero poner en peligro a Rinne, es el único familiar que tengo y tengo que darle el ejemplo-

Sabes que podría hacerle algo no?...-

Dudo que pueda hacerle algo a mi hermana porque esta vigilida las 24 horas del dia, ademas Miyauchi-san no lo permitiría-
Miyauchi Ichiro…un buen prospecto que se desperdicio cuando se topo con un miembro de la familia Osaka,lastima…pudo haber sido un gran compañero-

La joven de cabellos pelimorados claros rompió su silencio- Al igual que Sogo-kun no pienso poner en peligro a Sakura, ya de por si esta en un constante peligro al provenir de una familia de Yakuzas, de la misma manera no creo que pueda obligarme a participar en un plan tan carente de sentido-acomodandose los lentes que tenia puesto-

Los Kinomoto son un clan muy peligroso claro que no te podría obligar …aunque hay otras maneras…-

Si insiste de esa manera tendre que detenerlo en estos momentos…al menos que le diga el nombre de la persona que puede ayudarle sin necesidad de preguntas y que obviamente es mas fuerte y habilidoso que Sogo-kun y yo juntos

Eh?? En serio??? Bueno entonces puede ser un buen trato para que los deje de molestar…dime el nombre querida Mashu…-

El nombre de la persona es Gilgamesh…-

Ahora si nos disculpa nos retiraremos…-le dijo el peligris mientras se retiraba junto a Mashu-

Aunque déjeme decirle que es una persona muy peligrosa y difícil de manipular…-

No te preocupes que no quiero que ni se contenga…- rio divertido el mayor mientras los dos se retiraban del lugar-

Tsubaki-san es una persona desagradable…-se cruzo de brazos el joven- hasta siento lastima por su hija,quisiera poder ayudarla-

Podemos hacer algo…-dijo Mashu observando su celular- si me disculpas Sogo-kun me retiro por el momento tengo una visita esperándome fuera de Rizembool-

Deacuerdo nos veremos en clases…-vio como la joven se retiraba y vio como un pelinegro venia corriendo hacia él, Sogo sonrio suavemente- Mika-kun!! Aquí!!!-

Osaka-senpai…-dijo el pelinegro que tenia varios papeles entre sus manos- aquí tengo los diseños que pediste para que empecemos con su elaboración,Oshi-san me dijo que no se demore para que todo se cumpla en la fecha indicada-
Itsuki-san como siempre tan rigido…-dijo observando los bocetos de los diseños- como siempre logran captar lo que necesito…- observando al menor que se veía visiblemente cansado, las ojeras lo delataban-Antes de decirte los diseños que voy a usar vamos a comer que parece que no has comido en muchos días…-

No no no puedo, debo de volver con Oshi-san, no puedo demorarme porque sino me va a regañar-

Bueno lo dejaremos para otro dia, pero tienes que alimentarte como se debe Mika-kun, no me gustaría que te desmayaras y enfermeras, o sino también vas a preocupar a Itsuki-san…-

No…no no puedo preocupar a Oshi-san, asi que no te preocupes que no me enfermare-

Entonces para no hacerte demorar escogeré los primeros 4 diseños,si no es mucho pedir…-

Al contrario es un gusto que los diseños de Oshi-san sean usados en personas tan exitosas como tu Osaka-senpai…-

No creo que sea tan famoso pero gracias por tus palabras…-le dijo acariciando suavemente sus cabellos-Me gustaría volver a verlos en el escenario como Valkyrie-

No creo que por ahora podamos…-

El joven se dio cuenta que el tema era algo delicado y cambio la conversación- En la tarde estaremos haciendo el deposito al 100% de los trajes, tomen su tiempo para terminar los trajes y traten de alimentarse como se debe

Deacuerdo Osaka-senpai…-cogio los papeles y se retiro-

A veces me pregunto como personas tan talentosas están recibiendo este tipo de trabajo??...-suspiro pesadamente- me preocupa el tema de Tsubaki-san, tengo que ver que manera puedo ayudar a la hija de Tsubaki-san sin involucrarme e involucrar a Rinne-

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 matta ne!!

Mimi-chan
« Last Edit: September 16, 2018, 11:30:23 PM by Mimi Tachikawa »


Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #455: September 16, 2018, 09:23:26 PM »

—El clima por fin es agradable.— Comentó aquella persona.
—…—  Ritsu se mantuvo en silencio, confundido y sin poder concentrarse en nada más que no fuera lo que tenía que hacer en pocos minutos.
—Extraño los colores verdosos y cafés de mi país. Los franceses están dementes al decir que Inglaterra es una tierra de lodazales y clima frío. En ocasiones el sol también es cálido como en gran parte del mundo.—
—¿Por qué me hablas del clima?— El joven de ojos grises expresó irritado aunque ocultando esta molestia detrás de su expresión de calma.
—…—
—Nunca hablas, ¿y ahora comentas el clima?— Entrecerró los ojos, cuando bajó la mirada para volver a ¨leer¨ el libro que tenía en sus manos. Hablaba en tono bajo sin mirar a esa otra persona para no delatar la interacción secreta entre ambos. Parecía que el otro no interpretaba su deseo, porque se mantuvo callado en vez de informarle sobre el tema crucial por el que estaban allí. —Ilústrame, por favor, ¿Por qué estamos aquí de incógnitos?—
Ritsu Shikishima, estudiante de Psicología de Rizembool, se encontraba en esos momentos sentado en un café de estilo boulevard rodeado por arboladas y flores como separadores de ambiente. Estaba sentado en una mesa, con una taza de café enfriándose. Al otro lado, separado por una división realizada por un arbusto con flores de rosas, estaba la persona que había planificado este encuentro. Después de un largo momento de silencio que el otro parecía ausente, al final contestó.
—Porque tú lo solicitaste ¿No lo recuerdas?—
—¿Eh?—
—¿Los mensajes de textos en el congreso de la carrera? ¿Tu extraña reacción ante el discurso de Ryo Asuka? ¿La necesidad de aclarar dudas? ¿Ya lo olvidaste?—
—Pero podríamos juntarnos en un lugar privado para conversar… Aunque tiene sentido que nos encontremos así, ya que una reunión entre nosotros dos lo verían como actividad sospechosa.— Y seguramente la comunicación a través de medios tecnológicos sería interceptada. —Tal vez si cambiaras tu forma de ser, no pensarían que cualquiera de tus interacciones sociales fuesen extrañas y potencialmente sospechosas.
—No estamos aquí para hablar sobre mi forma de ser… ¿Te acuerdas el último mensaje que te deje?—
—Sobre que sería bueno que contactara con cierta persona para usarla en caso de que todo se descontrolara. Informarla de lo que pasa, así esta persona pudiese avisarle a ciertas personas para que se active un circuito de ejecución que pudiesen hacer algo al respecto.—
—No utilizaría la palabra “usarla” tal vez… “integrarla” como un irónico cómplice en silencio. Puedes conseguir información.—
—Suenas ambiguo. No sé si estás intentando actuar desde la lógica de protección a un proyecto secreto de Rizembool tratando de desvincularme y dirigirme a un camino sin sentido, o, bien internamente tienes una desleal conspiración contra Rizembool y tratas de boicotear el propio proyecto para el cual has trabajado tan arduamente—
—Mi posición no es desactivar nada sobre los planes de Rizembool, pero se podría decir que esto es para “salvaguardarme”. No eres una persona ignorante de ningún modo, sabes bien que estar involucrado en un proyecto como ese, en el caso de que sea utilizado con fines poco morales, nos convierte a ambos en criminales.—
—Exacto.— Ritsu musitó mientras pensaba en algo más: Lancaster no era necesariamente malo ni directamente bueno sino más bien una persona egoísta que se preocupaba únicamente por sí mismo y tenía que cuidarse la espalda. Entendía el punto de “protegerse” por parte de los dos, pero Ritsu prefería creer que al menos él lo hacía para velar por un bien común en caso de que todo se descontrolara. —Bien, entonces estamos aquí para espiar a la supuesta persona a la que debo acudir si comienzo a sospechar que todo se pone oscuro.— El pelinegro observó disimuladamente a las otras personas que se encontraban en el café. —¿Quién es?—
—La de cabello plateado, sentada a dos mesas frente de ti.—
—…— Miró hacia esa dirección, había una solitaria muchacha que bebía café mientras parecía esperar a alguien más. —Parece que pronto tendrá compañía.
—Le pagué a un perdedor para que le enviara un mensaje con el objetivo de reunirse aquí.—
—Hm…— En poco tiempo vio que un chico, por lo visto  compañero de universidad, se reincorporó a la mesa donde estaba esa chica. Parecían tener una cita de estudios.
—Se llama Kana Arima, es una HiME, por segunda vez… Como la mayoría de esas ilusas tienen una torcida devoción y fidelidad por Hanasaki. El día que quieras detener a Rizembool, la puedes ¨integrar¨ a ella u otra HiME igual de cegada como kamikaze para que vaya a su matriarca a contarle todo sobre el proyecto Catharsis.—
—¿Cómo podría llegar a ella…? Hasta ahora sólo he actuado de Stalker.—
—El libro que te pase, le gusta ese tipo de literatura. Seguro llamarás su atención si interactuar con el mismo lenguaje.—
—…—
—…—
—Lancaster, eres un psicópata.—
—Creo que ya he hecho suficiente por ti. Me retiro.—
—Espera. ¿La conoces, cierto? Podrías hablarme un poco de la relación que tienen o tenían para conocer más al respecto de como debo actuar con ella.—
—¿Ahora quien es el psicópata?—
—¿Al menos podrías presentarnos de forma ¨casual¨?— Le dijo rápidamente al escuchar que desde el otro lado el joven se levantaba de su sitio.
—No.—
—¿Por qué?—
—Digamos que me odia un poco.— Terminó de levantarse. —Éxito. Y no lo arruines.—
—Okay…— Ritsu siguió con la vista clavada al libro. Era una obra de Maurice Druon titulada “Los reyes malditos” le dio gracia pensar que tal vez Cain y su familia estaban en el libro. Bueno, eso era imposible… Puesto que serían sus antepasados dado el año en que se basaba el libro (…)
Pasaron los minutos en que el chico mantuvo su postura de asecho discreto. Mientras observaba a la chica se daba cuenta de que no era una persona muy risueña sino más bien seria, algo hastiada por la incapacidad y torpeza del otro con sus estudios.
Ristu era muy bueno para analizar el estilo de personalidad y el tipo de conducta de las personas basada en la observación en terreno y el estudio de estas mismas. No por nada era un alumno destacado de la carrera de Psicología pues le fascinaba todo lo que tuviera que ver con la mente y conducta humana. Por lo poco que conocía a esa chica podía decir que por fuera se veía como una persona fría y distante, que incluso daba una imagen de fortaleza y respeto pero sentía que ella tenía un conflicto interno que la perturbaba y no la dejaba concentrarse del todo en sus actividades cotidianas influyendo esa angustia interna incluso en la calidad de sus interacciones sociales. Por tanto, concluía que, si bien era distante no necesariamente era una persona fría y carente de empatía.
Notó que el chico que la acompañaba se puso de pie y se despidió de ella agradeciéndole las lecciones de clases privadas que le había otorgado. Pasados unos minutos la chica se quedó estática en su sitio y finalmente soltó un suspiro liberando la irritabilidad de ese momento forzoso de tener que lidiar con una persona que no resultaba grata para ella. No como alguien que aborreciera sino más bien como cuando uno tiene que enfrascarse en un compromiso que agota recurso de energía y tiempo cuando se puede usar ese mismo tiempo en algo más productivo.
Ella se levantó sin más, pues el otro tipo había pagado la cuenta. Caminó unos pasos antes de que Ritsu la imitara (antes dejando el dinero sobre la mesa para pagar su café) y con una idea en su mente que quizá podría servir.
Tal como lo especuló, la chica se dirigió hasta la parada de autobuses para tomar uno. Ritsu hizo exactamente lo mismo y se ubicó en una parte de la parada que estuviera estratégicamente cerca de ella y que le permitiera ver cual libro leía.
Sólo pasaron unos segundos para cuando alzó la mirada del libro y se encontró a la chica leyendo el título de la portada. Esta desvió la mirada un poco avergonzada al verse descubierta, Ritsu sonrió amablemente y le preguntó con tono sereno.
—Recién voy en el “Rey de Hierro” pero parece muy interesante.— Dijo Ritsu.
—Pues… La verdad no te decepcionará.— Comentó Kana, como una casual conversación entre dos extraños que esperan el autobus. Nada sospechoso. —¿Te gusta la historia de los reyes?—
—Sí. Siempre es bueno conocer un poco sobre las monarquías de los europeos.  Este libro me lo recomendó un amigo de Francia.—
—El autor gusta mucho a los franceses porque es un historiador que investigó y estudió por décadas toda la historia de la monarquía europea. Es una lástima que otros se llevaran el crédito.—
—¿Por qué?—
—Eh, espero que no seas un nazi de Canción de hielo y fuego pero… George R. R. Martin además de sacar ideas de Tolkien prácticamente se robó toda la historia de Maurice Druon y sólo le puso dragones y magia.—
—Hahaha, he escuchado algo así. La verdad es que muchos autores descriteriadamente copian ideas de otros autores. Por allí leí una vez que hasta Harry Potter de J.K Rowling tomó muchas ideas del comic de un tal Neil Gaiman para crear a su protagonista. No sé que tanto de realidad haya allí… pero bueno, también varios autores se han basado en las ideas de Tolkien.—
—Tengo la misma percepción que tu.— Ella asintió. —Es bueno conversar de esto sin sentir que me miran asesinamente por ¨blasfemar¨ sobre su autor.—
—¿Vas a la biblioteca de Tokyo los jueves a las 19:00? Hacen tertulias sobre Tolkien y otros autores similares.—
—Oh, no conocía esa información. Quizá asista a una. Gracias por el dato.—
—De nada.— El chico observó a la máquina que se aproximaba. —Bueno, ese es el autobus que me deja por mi casa. Fue un gusto la charla sobre el abuso de robo de ideas, hehe. Por si nos vemos en la biblioteca, mi nombre es Ritsu Shikishima.— dio un escueto gesto de despedida, el autobus se detuvo en la parada y Ritsu aprovechó de subir. Antes de que la puerta se cerrara, escuchó a la chica.
—El mío es Arima.— Tras ello, la puerta se cerró. Ritsu la vio a través del cristal de la puerta, ésta alzó una mano sin mucha energía en señal de despedida. Ritsu buscó un sitio vacío y se sentó.
—“Arima”— Susurró.

“Sólo me ha dado su apellido, se resguarda y no confía en cualquiera que se aparece en su camino. Seguramente tiene tendencia a desertar de los encuentros y primero explorar el terreno. Lo más lógico es que ella no asista a las tertulias al menos las primeras veces hasta que sienta que es un espacio confiable… De todos modos yo tendré que asistir desde ya para que vea que no voy sólo a la primera de las reuniones como un buitre que busca una relación con la primera persona que cruza palabras… No debí dormirme cuando comencé a leer el El Silmarillion… Tendré que ponerme al día. Tal vez Kurusu me pueda ayudar…”
« Last Edit: September 16, 2018, 09:25:28 PM by Kana »


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #456: September 26, 2018, 12:22:59 AM »
Hola, vengo con un fic. No muy concluso que digamos, pero algo con qué medio cerrar cosas antes del fin de semestre.

62.1.




Otro día de clases había terminado y Namazuo acababa de llegar a su hogar luego de recoger a sus hermanitos de la secundaria de Hanasaki. Gokotai fue corriendo para abrir las dos puertas de la entrada y dejar a sus tres hermanos pasar, quienes en conjunto traían una maqueta de gran tamaño a medio acabar.

“Y-ya casi…” dijo Houchou, mientras avanzaba con cuidado y de perfil para no chocarse con el costado de la puerta.
“Bien, llegamos y sin accidentes,” dijo Akita, satisfecho.
“¡Por supuesto~!” exclamó Namazuo, sonriente. “¡Ustedes saben que pueden confiar en su hermano mayor! ¡Me hubiera lanzado a un río caudaloso de haber sido necesario~!”
“N-no hagas eso, por favor, Namazuo-niisan…” observó Gokotai, un poco asustado.
“Aunque debo admitir que me asusté cuando vi que eras tú quien nos fue a recoger,” observó Houchou, mirando al mayor con leve desconfianza. “Temía que tu manera irresponsable de conducir agitara mucho la maqueta,” desvió su mirada, haciendo un puchero. “Y realmente hubiera querido que Ichi-nii fuera a recogernos para variar…”
“Vamos, si conduje con más cuidado del usual esta vez,” el pelinegro sonrió con torpeza. “Y no te sientas mal. Ichi-nii tenía una presentación muy importante en la universidad hoy y varios más compromisos por ser un tan buen estudiante y compañero. Ya pronto se acaba el semestre, así que sé un poco más paciente.”
“Es verdad, más bien nos toca alentar a Ichi-nii cuando le veamos,” Akita asintió. “Ehh, deberíamos llevar esta maqueta a tu habitación, Houchou. Te toca trabajar en ella.”
“Uhh, va a ser pesado,” este se lamentó y frunció el ceño. “Sé que mi grupo me ayudará con la parte académica del proyecto, pero el profesor insistió que la maqueta es lo más importante y tiene que ser capaz de soportar peso. ¡Ni siquiera somos arquitectos!”
“V-va a estar bien, Houchou, ehh, te ayudaremos,” dijo Gokotai rápidamente.
“Pues, me toca atender a un par de invitados, pero me comprometo a ayudarte ni bien tenga una oportunidad,” dijo Namazuo.
“Ohh, cierto, el amigo de Shinano está por venir, ¿verdad?” preguntó el pelirrosa.
“¡Sí! Dice que quiere conocerlos mejor, y también va a traer a su hermanita,” asintió. “Shishiou me ha caído muy bien y sería bueno que lo veamos más seguido.”
“Sí me pareció buena gente,” dijo Houchou, quien sonrió. “Y si quiere ayudarme con la maqueta, es más que bienvenido~”
“Ehh, n-no deberíamos incomodarle con esto…” opinó Gokotai, cabizbajo. “V-verdad que yo todavía no lo conozco… tengo mucha curiosidad de saber el tipo de persona que es…”
“Estoy seguro que te agradará mucho, pequeñín,” Namazuo le dio un guiño.

Luego de ese pequeño intercambio y de cerrar la puerta principal, el grupo comenzó a caminar hacia las escaleras, y por el camino pasaron por una sala de estar con la puerta abierta. Al asomarse, les llamó la atención ver a Hakata hablar animadamente con Yagen y Honebami en lo que los tres revisaban varios documentos encima de una mesita.

“Oh, veo que ya llegaron,” dijo el rubio, quien se levantó y alcanzó a sus hermanos en el pasillo. “Esa es una impresionante maqueta. ¿Qué van a hacer con eso?”
“El profesor de la clase de Houchou se animó a un proyecto simple de ingeniería civil,” contestó Akita, sonriente. “Se ve divertido.”
“Uhh, tú y Gokotai son los suertudos por no tener que entregar este mastodonte,” renegó Houchou, haciendo un puchero.
“¿Y qué hacen ustedes por aquí?” preguntó Namazuo, con curiosidad. No quería decirlo en voz alta para no romper el hechizo, pero además de ser raro divisar a Yagen y Honebami por la casa, ese elusivo par sin duda llevaban un largo rato hablando con Hakata por todas las cosas encima de la mesita entre los sillones.
“Shinano nos pidió que asistiéramos a recibir a los invitados de hoy,” comentó Honebami, quien desvió su mirada. Él no se veía del todo animado, aunque estaba ya resignado.
“Ninguno de los dos tenía mucho que hacer en la universidad el presente día, qué puedo decir,” Yagen se encogió de hombros y sonrió frustrado. “Además Hakata me había pedido información sobre los cursos que puede llevar el próximo semestre en la universidad y conseguí todo lo que pude referente a su carrera.”
“¡Hehe, y hay un montón de cosas!” el pequeño sonrió satisfecho y sus lentes brillaron. “Es más, al recién ingresar, no debería tener la facilidad de escoger mi horario, pero Yagen-nii como un científico importante va a poder hacerme una excepción. ¡Hasta podría recomendarme para tomar cursos más avanzados!”
“¡Ohh, eso es sorprendente!” observó Gokotai, impresionado.
“Ah, nunca me acostumbraré a que uno de mis lindos hermanitos tenga batuta en Rizembool,” comentó Namazuo. “Pero trata de no atarearte mucho, Hakata. No quisiera verte estresado en tu primer semestre.”
“Tú tranquilo, Namazuo-nii, que soy muy inteligente,” declaró con una sonrisa autosuficiente y sus manos en sus caderas. “Y ya tengo experiencia tomando cursos avanzados.”
“También tengo grandes esperanzas en Hakata, sé que es capaz de hacer lo que se propone,” declaró el doctor.
“Y no les decepcionaré,” Hakata asintió animado por la aprobación de su hermano, y entonces todos vieron a Gotou y Shinano, quienes parecían recién haber llegado a la casa.

“Ohh, hola a todos, qué bueno que ya llegaron,” dijo Shinano, animado y agitando una palma. “Acabamos de regresar de comprar unos dulces para la hora del té.”
“¿Han comprado dulces? ¿Y de esa pastelería francesa que queda cerca?” preguntó Houchou, con los ojos brillantes, y se emocionó al ver a su hermano asentir, al punto de soltar la maqueta para extender sus brazos hacia arriba. “¡Yay! ¡Ya los quiero degustar!”
“¡O-oye!” exclamó Namazuo, quien tuvo que hacer malabares con Akita para prevenir que la construcción fuera a caerse al piso.
“Uhh, no pasó nada, menos mal…” Akita dio un suspiro, aliviado. “Houchou, ten más cuidado, por favor. Casi lo echas a perder.”
“Ehh, lo siento…” dijo este apenado y agarrando su nuca. “Me emocioné mucho.”
“Comerás todos los dulces que quieras cuando llegue el lonche, pero primero a trabajar en tu proyecto,” observó Gotou, decididamente, y le sonrió con energías. “Así tu postre sabrá más rico, te lo aseguro.”
“Sí, prometo que me esforzaré, Gotou-niisan…” el pequeño asintió un tanto resentido por la labor impuesta, pero decidido a cumplir.
“Vamos de una vez, yo te ayudo,” se ofreció Akita.
“Sí, tenemos que subir la maqueta que nuestros brazos se cansan,” observó Namazuo. “Además que nuestros invitados no deben tardar en llegar.”
“Sí, aunque he buscado a los pequeños tigres y no sé dónde están…” Shinano se puso a pensar. “Shishiou realmente quería verlos.”
“¿Eh? ¿En serio?” preguntó Gokotai. Él asintió. “Ya veo, iré a buscarlos.”
“Ellos te oyen, así que nos ahorrarías el trabajo si tú los encuentras,” dijo Gotou, quien dio un suspiro. “Son lindos y todo, pero les gusta entreverarse en mi cabello, no sé por qué.”
“Tienes un estilo de cabello semejante al de un juguete de mascota, que no te extrañe,” Yagen se encogió de hombros.
“Tsk, oye, al menos mi cabello tiene personalidad y no es chorreado como el tuyo,” le reclamó.
“Ya, ya, no se peleen,” Shinano sonrió incómodo. “Hmm, ¿y dónde están Hirano y Maeda?”
“Mikazuki me avisó que fueron a estudiar con Imanotsurugi,” reportó Honebami, inmutado. “Iwatooshi los regresará en la noche.”
“Verdad que hace tiempo que no veo a Jiji, debería ir a visitarle pronto,” Hakata asintió. “En fin, tenía que terminar de definir un par de cosas con Yagen-nii, así que si me permiten…”
“Nosotros también vamos a preparar algo para las visitas,” dijo Gotou. “Shinano dice que ya están en camino.”
“S-sí, iré a buscar a mis tigres,” Gokotai asintió y se marchó rápidamente. Los demás también fueron a hacer sus quehaceres y se dividieron para así terminar cuanto antes.

El pequeño peliblanco comenzó a pasearse por las salas de estar para buscar a sus escurridizas mascotas. Después de cubrir esa área salió hacia el amplio jardín de atrás de la casa, y se asomó entre los arbustos y arreglos florales, sin fruto. Pudo descartar el resto del extenso jardín ya que sus mascotas le habrían ido a buscar de encontrarse merodeando, y luego de pasar rápidamente por las cocinas de su hogar imaginó que los tigres estaban en algún lugar del segundo piso, por lo cual subió.

Su primer intento fue en su habitación donde se encontraba la camilla de los tigres, pese a que estos solían movilizarse y descansar por cada rincón del hogar. Como supuso, la búsqueda no sería tan fácil y no hubo rastros de ellos.

“Hmm…” frunció el ceño con leve preocupación. “¿Dónde estarán…? Espero que estén bien…”

Al no tener más lugares específicos donde buscar, comenzó a caminar más lento por el pasillo principal del segundo piso y mirando de un lado a otro. Descartó un par de pequeñas salas de estar y revisó de casualidad algunos armarios de limpieza y de ropas de cama en caso se hayan quedado atrapados accidentalmente. El pequeño Toushirou siguió preocupándose más, pero se tuvo que recordar que, en caso uno de los tigres se hubiera lastimado o necesitara de ayuda, los demás ya hubieran buscado a alguien que les asistiera, y era muy improbable que los cinco estuvieran necesitados. Ello le calmó un poco más y continuó su camino.

Entonces, luego de casi una media hora de búsqueda, Gokotai entró a una habitación amplia del segundo piso que servía como un centro de entretenimiento por la pantalla gigante, los múltiples sofás y cojines y las diversas consolas de juegos y equipos de entretenimiento. Él estuvo a punto de marcharse, cuando algo se movió en medio del silencioso y vacío lugar. Al costado de uno de los sillones más grandes, en el piso, había una manta recogida y hecha un bulto, y vio la cola de uno de sus cachorros tigres moverse detrás de esta.

“¿E-eh?” Gokotai dejó oír su sorpresa y, por su tono de voz, ese tigre paró sus orejas y se asomó por encima del bulto de la manta, para mirar a su dueño. Otro tigre más al costado del primero también se asomó. Ello dibujó una sonrisa aliviada en el chico. “¡Ohh, finalmente los encuentro! Qué alegría,” caminó donde ellos y se arrodilló frente a la manta. Ese par caminó donde el pequeño y se dejaron acariciar. “Hehe, no me asusten así, por favor.”
“…” el par de tigres se vio a gusto de recibir las caricias del menor y cerraron sus ojos de manera complaciente.
“Sus hermanos están debajo de la manta, ¿no es así?” preguntó Gokotai con dulzura. “Heh, normalmente me apuntaría y dormiría con ustedes, pero vamos a tener visitas. Debemos recoger esta manta y darles la bienvenida,” ladeó su cabeza y ensanchó su sonrisa. “Namazuo-niisan dice que son amigos, así que hay que ser muy buenos con ellos, ¿de acuerdo? Siento que nos divertiremos mucho hoy.”

Así, el peliblanco se levantó y agarró la manta para jalarla y llevarla a la lavandería… pero su buena voluntad no consideró la posibilidad de que algo más que sus tigres se escondían debajo de ese cobertor… y terminó llevándose una desafortunada sorpresa…

La jalada de la manta hizo rodar a alguien quien se despertó de muy mal humor.


“¡¿Quién carajos se mete conmigo?!” exclamó Fudou, quien se sentó sobre el piso y desenvainó su daga instintivamente. “Hic… ¡me las pagarán!”
“¡I-I-I-I-IIIHHHH!” el peliblanco dejó escapar un alarido completamente aterrado y se cayó sentado el piso. Él tembló paralizado. “¡F-F-Fu-Fudou-s-s-san! ¡P-p-perdóname! ¡Y-Yo!” terminó agarrándose su cabeza y cerrando sus ojos, los cuales comenzaron a derramar lágrimas. “¡Wahhh! ¡P-piedad!”
“¿Eh?” el desorientado, somnoliento y levemente ebrio pelivioleta alzó una ceja y miró al sollozante Gokotai con desinterés. “Oh, eres tú… ¿qué haces aquí, mocoso?”
“¡AAHHH! ¡Perdón!” exclamó el pequeño, quien estalló en un llanto por el susto.
“Tsk, haces mucha bulla…” el mayor desvió su mirada. “Hic… acabo de despertar… me revientas los oídos…”
“¡Waahhh! ¡L-lo siento! ¡Perdón! ¡Lo lamento mucho!”
“…” le miró impaciente, entrecerrando los ojos, y dio un pesado suspiro. Ello le hizo recordar que ese Toushirou en particular estaba hecho de cristal tanto por dentro como por fuera. “Ya, ya, tranquilo… deja de lloriquear…”
“Ihhh… p-pero…” intentaba calmarse y secar sus lágrimas con sus puños, pero seguía afligido.
“Tsk, sólo ten más cuidado la próxima vez…” dijo a regañadientes. No estaba con ánimos de ser amable luego de ese despertar, pero sabía que sería peor si hacía que el niño se mortificara más. “Al menos reconozco que tú eres decente. Hic… tus hermanos mayores sí sufrirían mi ira…”
“E-e-ehhh, ¡n-no te molestes, por favor!”
“¿Qué? ¿Acaso te sigo asustando?” le preguntó con incomprensión. “Tch, qué miedoso que eres. Ya párala…”
“¡Ihh! ¡P-perdón!”
“Tsk…” se le acababa la paciencia. Entonces, Fudou bajó su mirada cuando uno de los tigres que le habían acompañado durante su siesta se apoyó en su pierna en búsqueda de cariño. Pese a mostrarse cansado e impaciente, el pelivioleta cargó al tigre sobre su regazo y comenzó a acariciarle detrás de las orejas. “En fin… pensándolo bien, si estás aquí he dormido mucho más de lo que pensé… hic… debería irme…”
“Ehm…” Gokotai llevó una mano a su mentón, intrigado. Efectivamente, los tres tigres que estuvieron escondidos debajo de la manta se notaban cómodos con Fudou por cómo le rodeaban. “Ehh… F-Fudou-san…”
“¿Qué?” le preguntó con su cara de pocos amigos.
“Ihhh, e-ehhh…” se asustó por su repentina y brusca atención. “P-p-pues… n-no esperaba verte aquí, y… ehh…”
“…” dio un suspiro. “A veces que acompaño a Gotou con sus quehaceres, me quedo a darme una corta siesta, no es tan raro…” se encogió de hombros. “Es sólo que suelo irme antes que ustedes regresen de sus clases, pero veo que dormí más de lo usual…”
“Y-ya veo…” asintió y miró a su tigre que recibía la atención del mayor. Gokotai se vio impresionado de ver que el usualmente huraño y amargado Fudou trataba a su mascota con delicadeza y parecía saber cómo acariciar al pequeño tigre. Pese a que el peliblanco siempre había temido a aquel problemático amigo de la familia, ver a los felinos tan cómodos con él le inspiró cierta comodidad y alegría. Sonrió un poco, con timidez. “Ehh… s-son muy lindos, ¿cierto?”
“¿Estas cosas?” preguntó, mirando al tigre. “Hic… supongo… el capricho de tener estas fieras de mascotas no es del todo malo…”
“Ehh, p-pues…” Gokotai tocó las puntas de sus índices y desvió su mirada. “T-tal vez no sea prudente… p-pero…”
“¿De nuevo te incomodas?” entrecerró sus ojos. “Tch, no se puede hablar contigo…”
“Ehh, ¡p-perdón!”
“Y deja de disculparte,” resopló y se vio exasperado. “Pero ya, digamos que sí. Me caen mucho mejor los animales que los seres humanos. Hic… a ellos no les deseo la muerte periódicamente.”
“Ehh…” esa mención preocupó al peliblanco, quien bajó su mirada. “N-no digas eso… la gente… da miedo a veces… pero no es mala… n-no los tomes a mal…”
“Ahh…” él se vio impaciente. “¿Qué te creerás para decir que le tengo miedo a otros…?”
“¡N-no quise decir eso!” el menor se escandalizó y se vio asustado. “¡Ehh, p-perdón si te falté el respeto! ¡Y-yo sólo…!”
“¡Decía una broma, ahora deja de asustarte!” le reclamó. “Hic… uhh…” se agarró la cabeza con una mano. “Tch… no tengo energías para sobresaltarme…”
“Ehh, s-sí…” Gokotai se sentía cada vez más tenso, al no saber cómo tratar con él. “Ehm… ¿e-estás bien, F-Fudou-san?”
“…” este simplemente dejó el tigre a un costado y recogió lo que claramente era una botella casi vacía de sake, para levantarse. “Hic… me voy, antes de encontrarme con tus hermanos…”
“E-ehh, s-sí…” Gokotai se levantó también, pero bajó su mirada con tristeza. “Perdón…”
“Deja de disculparte, en serio…” para variar, Fudou le miró de reojo y le dijo esas palabras sin fastidio, sino con frustración. “Sólo te estás lastimando a ti mismo…”
“¿Eh?” el pequeño se confundió y ladeó la cabeza, pero el otro tuvo la intención de irse sin decir nada más.

Sin embargo, no llegó a retirarse sin que antes llegaran otras personas a ese espacio.



“¿Qué haces gritando así, Gokotai?” preguntó Hakata en lo que empujaba la puerta de ese espacio. “Creo que todos en la casa te han oído… oh, Fudou,” se vio perplejo. “Pensé que ya te habías ido…”
“…” este se había detenido y sus ojos se enfocaron en el otro par de hermanos que llegaron acompañando al rubio. Chasqueó la lengua. “Tsk… ¿y qué diablos hacen ustedes aquí?”
“Buenas tardes,” dijo Honebami, neutralmente y haciendo una leve venia.
“Ahórrate las formalidades, Honebami,” dijo Yagen, quien dio unos pasos hacia delante. El doctor se mostró tranquilo, aunque severo. “Comprendo que eres tú a quien le debemos el sobresalto de Gokotai, ¿no es así?”
“Y tenías que ser tú con quien me iba a encontrar…” maldijo el pelivioleta, quien luego de tener su rostro arrugado por indignación y fastidio, adoptó una sonrisa burlona. “Heh, pero quizás no es tan malo ver tu ridículo rostro está vez, Yagen. ¿Verdad que tú te escapaste de tus hermanitos huyendo despavorido por el baño?”
“…” este alzó una ceja, mínimamente molesto. “Debías enterarte…”
“Tanto te crees superior que todos nosotros y luego muestras la verdadera basura que eres. Y tus hermanos que se preocuparon por ti~” canturreó, encogiéndose de hombros. “¡Hahaha, es ridículo!”
“¿Hm? Siempre te ha gustado burlarte de las falencias de otros, eres incorregible,” observó con leve cansancio. “Pero, en fin, adelante, búrlate todo lo que quieras de mí,” sonrió tranquilamente. “Un borracho como tú no tiene nada mejor que hacer, ¿no es así?”
“E-ehh, Yagen-nii…” Hakata se vio preocupado.
“¿Qué haces intentando desviar tu propia vergüenza ahora?” preguntó el pelivioleta. “Obviamente un insecto como yo no tiene nada que sorprendería a nadie, pero un señorito vanagloriado como tú no puede andar echándose aires después de lo ocurrido… hic…” entrecerró sus ojos con desprecio. “Me enfermas… no hay nada de natural en ti…”
“Heh…” curiosamente, Yagen se vio entretenido de ver aquella reacción de parte del otro, y sonrió con una muy superficial cortesía. “Sin duda nadie disfrutaría de verse ridiculizado por otra persona, pero me siento especialmente altruista el día de hoy, así que quiero brindarte el placer de burlarte de mí a tu regalado gusto, Fudou. Adelante, ¿qué más pestes tienes para esparcir?”
“Hic… ¡cállate, imbécil!” le reclamó. “Tsk… sé que esto es parte de tu maldito juego de antagonizar a otros… pero eres muy molestosamente bueno como para ignorarte…”
“Esto no es divertido para mí si admites derrota tan rápidamente,” confesó el doctor, con cierto desaire, mientras se encogía de hombros. “Si ya terminaste, vete yendo. Ya me cansé de verte.”
“¡No dejaré que me insultes!” estalló el otro. “¡Pues no he terminado y te torturaré todo el día si se me apetece!”
“Heh, ni sé qué verán Gotou o Shinano en ti como para decir que te tienen miedo,” observó el científico, mirando al otro con un frío hastío. “Eres un niño ruidoso, apenas un molestoso insecto, como tú mismo te autodenominas…”
“Tsk…” apretó los dientes.
“Y-ya, no discutan…” dijo Hakata, y pasó a mirar a Honebami a su costado, quien se notaba inmutado. “Ehh, Honebami-nii, detenlos, por favor.”
“…” él ladeó la cabeza. “El comportamiento de ambos es el usual…”
“N-no por eso deberíamos dejarles seguir, Honebami-nii…” el rubio se confundió por esa respuesta de su parte.
“¡S-suficiente, por favor!” exclamó Gokotai, quien se armó de valor para alzar su voz. El pequeño se notaba torturado. “¡N-no se peleen por mi culpa! Ehhh… Y-Yagen-niisan, fue mi error. N-no vi a Fudou-san y lo desperté de mala manera…” bajó su mirada, con sus ojos inundados de lágrimas. “P-perdón… por esto… por todo esto…”
“…” las palabras suplicantes del menor hicieron que el científico se despertara de su poco saludable rutina y se viera un tanto arrepentido. “No, esta discusión trasciende a ti, no te responsabilices. Más bien lamento las molestias, Gokotai.”
“P-pero…”
“Debo recordar comportarme debidamente frente a ustedes, no se sientan aludidos a esto,” observó el doctor, con amabilidad. “Todo está bien, les aseguro.”
“Hic…” por su parte, Fudou se mostró impaciente. “Tan fácil es decir que todo está bien en medio de tus agresiones de siempre, Yagen…”
“…” este le miró de reojo, inmutado. “¿Todavía no tienes suficiente?”
“Tampoco quiero fastidiar a estos niños, pero tú y yo tenemos demasiado pendiente… hic…” dicho esto, el pelivioleta desenvainó su daga y se la apuntó.
“¡IIIHHH!” Gokotai se asustó y llevó sus brazos a su cuerpo.
“F-Fudou, e-espera…” pidió Hakata, incómodo.
“¡Y tú no te metas!” le gritó Fudou, lo cual hizo que el rubio se sobresaltara y se escondiera detrás de Honebami.
“Tsk, buen trabajo no fastidiando…” Yagen rodó los ojos.
“¿Qué sucede, me tienes miedo?” preguntó el pelivioleta, sonriendo desafiantemente. “Hic… un doctor idiota como tú apenas recordará cómo usar su propia arma…”
“…” dio un suspiro. “Estamos dentro y en el segundo piso…”
“¡¿Y qué?! ¡¿Crees que me importa?!” estalló y sus ojos brillaron con intensidad. “¡Vamos, Yagen! ¡Entretenme! ¡Te atacaré quieras o no! Hic… ¡te daré tu merecido!”
“Nunca cambiarás…” se encogió de hombros y sonrió rendido. “Lamentablemente para ti, yo no soy muy entretenido que digamos…” sus ojos se afilaron. “Realmente no quisiera que mis queridos hermanos vean lo desagradable que soy…”
“N-nii-san…” Gokotai tembló. Él miró al par que estaba propenso a iniciar una pelea en cualquier momento, y luego observó a Hakata suplicarle a Honebami que hiciera algo, quien no parecía estar preocupado, y también vio a sus cinco tigres que se habían unido y miraban con curiosidad esa convivencia humana. Quiso llamar ayuda, pero, afortunadamente, no necesitó hacerlo ya que Shinano y Gotou no tardaron en llegar.




“¡¿Qué está ocurriendo aquí?!” exclamó Gotou.
“¡Ahh, Fudou, por favor, cálmate!” suplicó Shinano, quien se acercó a este y juntó sus palmas. “¡Perdona a mi hermano que no sabe lo que hace!”
“Tsk, este idiota es todo menos inconsciente, Shinano,” recalcó colérico. “¡Ahora quítate!”
“¡No, tranquilo, no frente a los pequeños!” le rogó y le abrazó de un brazo.
“¡Y suéltame!” Fudou agitó su brazo, sin poder librarse del pelirrojo. “Hic… ¡eres más persistente que una lapa!”
“¿Qué se supone que estás haciendo, Yagen?” reclamó Gotou al doctor, con sus manos en sus caderas.
“Nada nuevo,” se explicó con tranquilidad y una sonrisa irónica.
“Tsk, que conste que estoy más del lado de Fudou que el tuyo cuando te pones así,” entrecerró los ojos.
“Ello tampoco es nuevo, ¿no es verdad?”
“¡Al menos no se peleen frente a nuestros hermanitos, maldición!” le requintó, y miró a Honebami. “¡Y tú eres un hermano mayor! ¡Haz algo!”
“La discusión que ocurrió es algo que considero parte de la convivencia usual,” reportó el peliblanco, inmutado. “También juzgué que nada iba a desencadenarse.”
“Tch, vaya hermano que eres…” le miró con desaprobación.
“Ihh, por favor, Yagen, me prometiste que te ibas a comportar mejor,” dijo Shinano, quien aguantaba los intentos de Fudou de soltarse.
“Heh, eso es imposible…” observó el pelivioleta. Finalmente, luego de un sacudón más fuerte, llegó a librarse del pelirrojo, pero ya no se veía con el interés de pelear. “Ya, dejaré la pelea de lado, pero uno de estos días te partiré el rostro, imbécil.”
“Que sea en un momento que no involucre a nadie más,” le contestó el científico, con un gesto cansado. “Debo admitir que no esperaba verte tan repentinamente.”
“Fudou viene a veces luego de ayudarme y suele tomarse una siesta aquí, aunque me sorprende que no te hayas ido aún,” observó Gotou al ‘amigo’ de la familia.
“¡Pues dormí de más! ¡Ya se lo dije a alguien en algún punto!” exclamó exasperado. “Hic… uhh… me hicieron sobresaltarme mucho. Mejor me voy de una vez…”
“Ehh, Fudou, vamos a tener visitas, ¿por qué no te quedas?” preguntó Shinano, con leve timidez.
“¿Eh?” le miró de mala gana. “Hic… ¿qué te hace pensar que disfrutaría de algo así? Tch, no me fastidies…”
“Y quizás lo mejor es que Fudou se vaya cuando antes,” opinó Yagen, meditativo y con una mano en su mentón.
“¡¿Me estás botando?!” le reclamó el pelivioleta, insultado. “Hic… ¡seguro que yo vengo más seguido que tú aquí!”
“Oh, para variar no intentaba fastidiarte,” confesó el pelinegro, viéndose entretenido. Entonces, le miró fijamente. “Lo decía porque pareces haberte olvidado de tu peor pesadilla. Es mejor que lo evadas antes de que te vea…”
“¿De qué carajos hablas?” le miró con extrañeza, pero, como si el científico lo hubiera invocado, este inmediatamente llegó a ese espacio.




“Hermanitos, escuché bulla, ¿qué sucede por aquí?” preguntó Namazuo, quien ingresó distraídamente. Entonces, él fijó sus ojos en Fudou y se vio impresionado, para entonces mostrar una infantil y efusiva alegría. “¡Fudou-chan~!”
“Ehh…” este se congeló y dio un paso hacia atrás preventivamente.

Pero ello no remedió lo que terminó por suceder. Namazuo saltó y abrazó a Fudou para lanzarlo al piso con él, donde lo estrujó como si fuera un muñeco de trapo.

“¡Ha sido toda una vida desde que nos vemos!” exclamó el pelinegro feliz de la vida, mientras le daba un abrazo mortal y frotaba su mejilla contra la cabeza del otro. “¡Qué hermosa sorpresa! ¡Y sigues tan rebelde y adorable como siempre~!”
“¡AHH! ¡Quítate, neurótico demente!” gritó el asediado, quien no era rival para la descontrolada fuerza de aquel Toushirou mayor.
“¡Aww, pero no te me pongas así~! ¡Yo que estoy tan feliz!” lo estrujó más.
“Ihhh…” ante ello, Fudou comenzó a quedarse sin aire.

“Ehm…” por su parte, Hakata frunció el ceño y llevó un puño a su mentón, entre intrigado y muy confundido. “Creo entender que cada uno de ustedes se lleva distinto con Fudou… pero…”
“¡N-Namazuo-niisan! ¡Lo vas a asfixiar!” dijo Gokotai, asustado.
“Está bien~ Fudou-chan es muy fuerte~” canturreó mientras lo estrujaba.
“Namazuo…” finalmente, Honebami dio un paso adelante y le miró severamente. “Suéltale.”
“Hai, hai, no te enfades conmigo,” Namazuo muy obedientemente le soltó. “Es que es una criatura tan apachurrable, ¿no se dan cuenta?”
“Tsk… maldito… loco…” el afectado se puso a respirar profundamente.
“Así que finalmente hiciste algo como hermano mayor,” se quejó Gotou con Honebami, con cierto reproche.
“…” Honebami le miró de reojo. “Namazuo no mide lo que hace. Se deja llevar…”
“No puedo negar eso, pero siempre he notado que no te gusta contradecir a Yagen,” terminó negando frustrado. “En fin, sé que no llegaré a nada con esto…”
“Uhh, deberían confiar en más en mí, queridos hermanos…” Namazuo hizo un puchero, y pasó a sonreír con grandes energías. Regresó su atención a Fudou, quien se hizo hacia atrás. “¡Pero antes que se me olvide! ¡Estamos por recibir a unos amigos muy buena gente, Fudou-chan, y me haría una gran ilusión que nos acompañaras! ¡Vas a quedarte, ¿verdad?! ¡¿Verdad que sí?!”
“Tsk, ni en tus sueños…” le respondió a secas y mirándole con rencor.
“¿Por qué dices eso?” preguntó confundido y perplejo. “¡Vamos! ¡Shishiou es muy buena gente! ¡Y parece que se ha llevado bien con nee-san!”
“¿Ah? ¿Y por qué eso debería importarme? Hic… ¿acaso crees que ando siguiendo los pasos de mi bruja hermana?” dijo de mala gana y entrecerrando los ojos.  “Hic… me voy…”
“Pero Fudou-chan…”
“¡Y no me llames así!” estalló iracundo. “¡Tienes como diez hermanos menores con quienes descargar tu aura acosadora y enferma! Hic… ¡déjame en paz de una maldita vez!”

Entonces, los demás vieron cómo Namazuo se tomó la libertad de darle a Fudou un contundente zape encima de la cabeza. Si bien los mayores no se vieron sorprendidos y más bien un tanto frustrados, tanto Hakata como Gokotai se impresionaron e intercambiaron miradas como si fueran los únicos cuerdos presentes.

“N-n-nii-san…” dijo el pequeño peliblanco, en shock.
“Ihhh…” el pelivioleta se agarró la cabeza momentáneamente y volvió a molestarse. “¡¿Qué mierda te crees, animal?!” sin embargo, ello le costó otro zape igual. “¡AHHH!”
“¿Y tú qué es lo que te crees, ah, como para faltarme el respeto así?” le reclamó Namazuo, cruzado de brazos y mirándole desde arriba con superioridad y un aura demandante. “Quedarte aquí y hacer un acto de presencia es más saludable que tu perdición de tomar alcohol. Ni tienes edad legal para hacerlo.”
“¡¿Y eso qué rayos tiene que ver con tu maldito capricho?!” le reclamó, indignado. Él decidió no ahorrarse las ganas, y volvió a sacar su arma. “¡Juro que si no me dejas en paz te haré pedazos!”
“¡O-oye!” Gotou se alertó, y por una muy especial razón.
“¿Heh?” como un cambio adicional, Namazuo dibujó una sonrisa desafiante en su rostro y, acto seguido, hizo un puñado de movimientos sumamente veloces. Con su mano derecha impactó la muñeca donde Fudou agarraba su arma y la lastimó para desarmarle. Luego, con su otra mano le dio un puñete en el abdomen, el cual también terminó levantando al pelivioleta por los aires y por encima del pelinegro. Namazuo a su vez agarró la muñeca lastimada e impulsó al chico para azotarlo contra el piso.

Fue una técnica impecable y tan ágil que no le dio oportunidad al otro de evadirla, y los demás presentes vieron a su desenfrenado hermano pelinegro de pie, inafectado e impecable luego de haber aniquilado a aquel bastante fuerte pelivioleta con completa facilidad y naturalidad.

“¿Q-q-qué está ocurriendo aquí?” preguntó Hakata, quien tragó saliva. Parecía que su normalmente ocurrente e infantil hermano mayor había sido poseído por algo.
“¡AHHH! ¡Fudou-san, ¿estás bien?!” preguntó Gokotai, mortificado y con sus manos frente a su rostro horrorizado.
“Tch…” Fudou hizo una mueca de dolor y se vio mareado y desorientado. Se asustó brevemente al ver a su torturador acercársele, y le vio tomar la funda de su daga, para guardar el arma.
“Ya, niños lindos como tú no deberían jugar con espadas,” decretó Namazuo, quien agitó su índice y adoptó una actitud de estar lidiando con un niño travieso de kindergarten. “Eso es un ‘no-no’, ¿has entendido? Como castigo me quedaré con tu arma todo el día y si no te quedas me desharé de ella.”
“T-te odio…” dijo Fudou, comprimiendo sus puños, pero todavía indispuesto como para levantarse del piso.
“¡Ohh, pero en verdad te divertirás hoy!” luego de su ‘llamada de atención’, Namazuo volvió a irradiar paz y alegría rebosantes y sus ojos brillaron de energía y felicidad. “¡Como te decía, Shishiou es un niño lindo y te caerá muy bien! ¡Y hasta viene con su linda hermanita!”
“Ahh…” Shinano se dio un facepalm por los múltiples cambios en su hermano.
“¡Oh, oh, me envió un mensaje!” Namazuo revisó su celular. “Dice que están por entrar a la residencia. ¡Vamos, vamos!”

Dicho esto, se puso a correr para ir a darles la bienvenida.

“Tch… hic…” la víctima hizo un esfuerzo para levantarse. “¡V-vuelve aquí, loco de remate! ¡Dame mi arma!”
“Ehh, mejor no le vuelvas a responder, ehh…” comenzó Shinano, pero Fudou le hizo caso omiso y se marchó persiguiendo al otro.
“Cierto, siempre se me olvida lo raro que es Namazuo con Fudou específicamente,” comentó Gotou, alzando una ceja. Él pasó a negar. “Nuestro hermano no tiene remedio…”
“Heh…” Yagen se encogió de hombros, viéndose entretenido. “Sólo puedo decir que debemos estar agradecidos que Namazuo no es así con nosotros, ¿cierto?”
“Pero esto es preocupante, o sea, Namazuo-nii casi parece un bully con él,” observó Hakata, frunciendo el ceño. “Da miedo, por decir poco…”
“Por eso mismo lo decía,” dijo el doctor tranquilamente. “Pero de haber sido mi torturador, hubiera encontrado una forma efectiva de deshacerme de él.”
“Ehh, no bromees así, Yagen,” Shinano sonrió incómodo, al realmente no pensar que bromeaba.
“Por algún motivo, Namazuo será así con él, pero al menos no es del todo incorregible,” dicho esto, Yagen miró a Honebami. “Asegúrate que a nuestro hermano no se le pase la mano. Su agresión física fue demasiado, que no se vuelva a ocurrir.”
“Entendido,” Honebami asintió, y se fue caminando.
“Ehm… debería hablar con Namazuo-niisan… no es correcto que actúe así…” comentó Gokotai, pensativo y preocupado.
“Al menos Honebami lo pone en su lugar. Tú tranquilo, Gokotai,” dijo Gotou. “Oh, y lo mejor sería seguirles.”
“Ah, sí, no podemos hacer esperar a nuestros invitados,” Shinano asintió.

De esa forma, los hermanos se retiraron de ese ambiente y los pequeños tigres les siguieron. Todos acudieron a la entrada de la casa, donde justo vieron al par de invitados llegar, quienes curiosamente vinieron acompañados de una tercera persona inesperada y conocida a la vez.





“Yo! ¿Cómo están?” saludó Tsurumaru, levantando una mano.
“¿Qué estás haciendo aquí, Tsurumaru?” preguntó Yagen, entrecerrando sus ojos.
“¿Qué? Me estoy llevando bien con Shishiou y no me sorprendería si yo me paseo más frecuentemente por aquí que tú mismo,” comentó el peliblanco, encogiéndose de hombros y sonriendo relajado. “Aparte que ver a tu familia feliz es agradable.”
“Hehe, yo me alegro de verte, te ves muy ameno,” dijo Shinano, sonriendo. “Bienvenido.”
“Haha, gracias, pequeñín~”
“Tsk…” por su parte, Fudou miró a Tsurumaru con cara de pocos amigos. “Hay algo que no me gusta en ti… hic…”
“Heh, como hermano de Tharja, no me sorprende que lo digas,” dijo el peliblanco, sonriendo con simpleza e inafectado. “Descuida, que yo no tengo problemas con nadie.”
“Y tú tampoco deberías tenerlos, Fudou-chan,” demandó Namazuo, cruzado de brazos.
“Tch… te odio…” dijo el aludido con gran molestia.
“Pero ya, los invitados estrella son el par de hermanitos, ¿qué tal si les prestamos atención?” preguntó el recién llegado. Así, ellos miraron al par de hermanos rubios en el momento que se estaban presentando a Gokotai y Hakata.
“¡Aww, son tan lindos~!” exclamó Marisa, conmovida por ese par de petizos. “¡Ya quisiera tener hermanitos tan adorables, pero me toca estar estancada con Shishiou! En fin…”
“Oye, ¿qué intentas decir con eso?” preguntó el otro, en shock, y pasó a fruncir el ceño y apuntarle. “¡Deberías tenerme más respeto, Marisa!”
“¿Por qué? ¿Sólo por ser mayor que yo tengo la obligación de hacerlo?” preguntó de manera juguetona y rodando los ojos.
“Uhh, no me gusta que no me tomes en serio…”
“Pues, veo que la dinámica entre los dos es un tanto semejante a la que tenemos aquí,” observó Hakata, quien asintió aprobatoriamente. “Está muy bien.”
“Ehh, s-sólo no se peleen…” dijo Gokotai, cabizbajo.
“Haha, bromeamos entre nosotros todo el tiempo, descuida,” le aseguró la chica, con una amplia y traviesa sonrisa. “Aww, pero qué bello por preocuparte. Muchas gracias~”
“Eh, hehe, ya veo…” la disposición tranquila y positiva del par hizo que Gokotai se sintiera cómodo y sonriera alegremente.
“Heh, se ven como buenas personas,” Gotou asintió y sonrió animado. “Me alegra que Shinano pueda contar contigo, Shishiou. Desde ya son libres de venir por aquí cuando quieran.”
“Gracias por la consideración. ¡Te aseguro que apoyaré a tu hermano en todo lo posible!” dijo el rubio, decididamente. En eso, este bajó su mirada a sus pies, donde un par de tigres se apoyaban de sus piernas en un intento de llamar su atención. “¡Ohh, verdad que tienen estas mascotas! ¡Y nada menos que tigres blancos!”
“¡Ohh, yo quiero jugar con ellos!” exclamó Marisa, maravillada. “¡¿Puedo?!”
“Sí, a mis tigres les encanta hacerse de nuevos amigos,” Gokotai asintió.
“Hehe, entonces con mucho gusto,” Shishiou se agachó y acarició al par de cachorros. “Hola, pequeños, se ven con ganas de jugar,” ensanchó su sonrisa. “Como mi nombre lo dice, yo soy un león, así que tienen que derrotarme. ¡Gao~!”
“Ehh, Shishiou, no los subestimes…” le advirtió Gotou.
“Pero si sólo son cachorros…” dicho esto, Shishiou se vio sorprendido por uno que saltó desde atrás de su espalda y le agarró de la cabeza con sus patas. “¡AHH! ¡O-oye, duele, quítate!”
“Hahaha, clásico,” Marisa rió y sonrió traviesamente. Ella miró a los otros tigres. “¡A derrotar al león! ¡Saltémosle encima!”
“¡M-Marisa!” exclamó su hermano, pero tanto Marisa como los otros cuatro tigres saltaron encima de él y comenzaron a agitarle y jalonearle por todos lados.
“Ahh, ehh, c-cuidado, por favor…” dijo Gokotai, quien se asustó por ese repentino ataque contra Shishiou.
“Tranquilo, Gokotai, es evidente que se están divirtiendo,” observó Hakata.
“Lo hacen, aunque también me compadezco del pobre,” Gotou negó.
“Haha, como esperé, Shishiou ya ha congeniado bien con ustedes,” observó Tsurumaru.
“Buenas tardes, Tsurumaru-san,” saludó Gokotai, asintiendo respetuosamente y sonriendo feliz. “Me alegro mucho de verle.”
“Yo también,” le dio un guiño. “Oí que te resfriaste, pero qué bueno que ya andas mejor.”
“Eh, sí, felizmente…” él se apenó. “Siento haberte preocupado…”
“¡Hahaha, no te pongas así!” el mayor le revolvió los cabellos afectivamente, y pasó a mirar a Hakata. “Ah, y tú eres el pequeño informático de la semana pasada. Verdad que tu familia tiene un pequeño prodigio entre ustedes.”
“Pues, entiendo que no me recordaste de antes, pero no te culpo,” Hakata se encogió de hombros y sonrió con autosuficiencia. “Sí, yo soy Hakata y nadie en mi familia es rival para mí con las computadoras. Me aseguraré de que me recuerdes.”
“Tienes gran presencia, seguro que lo haré,” y, finalmente, Tsurumaru miró a Gotou. “¿Y tú quién eres?”
“¿Eh?” ello sorprendió al aludido, quien se amargó un poco. “¿Cómo que quién soy? ¿En serio me has olvidado? ¡Nos vimos el lunes pasado cuando fuimos a buscar a Shinano!”
“¿Hablas en serio? ¡Hahaha, ¿y cómo así no te recuerdo?!” exclamó riéndose con gusto.
“¡No te burles de mí! ¡Sé que me estás tomando el pelo!”
“No, no, en serio no te recuerdo,” admitió Tsurumaru, alzando sus palmas y sonriendo con humildad. “O sea, comprendo por el contexto que eres un Toushirou, pero…”
“¿Cómo que ‘por el contexto’?”
“Pff-” para variar, Fudou ahogó una risita y sonrió con burla. “Heh, para que veas que eres muy opacado, Gotou…”
“Tsk, ¡no te aproveches, Fudou!” le reclamó.
“Bueno, supongo se entiende porque Gotou tiende a estar ocupado con las cosas de la familia,” dijo Namazuo, sonriendo incómodo.
“Cualquiera diría que, si alguien debería ser ignorado, tendría que ser Shinano que no tiene nada especial sucediendo con él,” opinó Hakata, encogiéndose de hombros.
“O-oye, Hakata, me lastimas…” se lamentó el pelirrojo.
“¡Hahaha, admiro tu honestidad!” Tsurumaru se rió. “Pues, tampoco me acordé de Shinano en su momento, pero se ha vuelto amigo de mis protegidos así que ya es más familiar para mí,” sonrió con ironía. “Y está también el hecho que Shinano ha intentado ser adoptado como hermanito por uno de ellos~”
“¡P-por favor, no toques ese tema!” Shinano se incomodó, y vio con temor a Yagen mirarle de soslayo. “Ihh, n-nii-san, piedad…”
“¿Eh? ¿De qué va eso?” preguntó Gotou, extrañado.
“…” Yagen dio un pesado suspiro y procedió a explicarse con inconformidad. “Tengo a un estudiante que se parece a Atsu y Shinano se ha comportado de manera muy inaceptable con él.”
“¿Hablas en serio?” ello hizo que Gotou también se indignara y mirara al pelirrojo severamente y con sus manos en las caderas. “¿Acaso te has estado imponiendo ante un completo desconocido y tratándole como tu hermano mayor? ¡¿No tienes vergüenza alguna?!”
“Ehhh…” Shinano se incomodó, desvió y tocó las puntas de sus índices entre sí. “P-pues, tendrías que verle. E-en serio se parece mucho a él, me inspira el aura de hermano mayor…”
“¡Esa no es excusa!”
“Tch…” Fudou entrecerró sus ojos y susurró para sí. “Hic… ni que ese irresponsable de Atsu se lo mereciera…”
“¿Eh?” Gokotai llegó a escucharle y se vio confundido, pero notó cómo los demás no lo percibieron, y la conversación continuó por otro camino.
“Y después dices que quieres que te vea como un hermano mayor,” Hakata negó. “Mal, muy mal, Shinano.”
“Ehm…” este se avergonzó.
“Ya puedo imaginar cómo te comportaste, así que acabo de perder todo el respeto que te tenía,” dijo con completa simpleza y tranquilidad, como quien mencionaba el clima.
“¡Ahhh! ¡N-no me digas eso!”
“Pero tú tranquilo, que no es que te haya tenido mucho respeto para empezar,” el pequeño rubio se encogió de hombros. “Mi impresión de ti casi no puede llegar más bajo que esto.”
“Uhh, no es para que seas tan malo, Hakata,” dijo Namazuo, un poco preocupado.
“¡Hahahaha!” mientras tanto, Tsurumaru se puso a reír, y revolvió los cabellos de Hakata. “¡Me encantas, veo que eres el pequeño savage de tu familia!”
“O-oye, no me gusta que me acaricien,” dijo este, frunciendo el ceño y retrocediendo.
“Haha, perdón, pero sin duda sí te recordaré desde ahora,” el mayor asintió y regresó su mirada a Gotou. “¿Y cuál era tu nombre de nuevo?”
“Tsk…” le miró con desconfianza. “Gotou, y ahora no me olvides.”
“No puedo prometerte eso, lamentablemente…” en eso, él vio al par de visitantes finalmente terminar con ese asedio.
“Uhh… sí que son unas pequeñas fieras,” dijo Shishiou, levantándose. Además de despeinado, tenía un par de superficiales rasguños en su rostro y otros en sus manos, y se le notaba cansado y torturado.
“¡Ohhh!” entonces, Marisa se fijó en los hermanos que acababan de acercarse y se sorprendió. “¡Imposible! ¡Ustedes son los tres hermanos de la donación de sangre!”
“¡Ohh, sabía que te había visto antes!” Namazuo se emocionó y chocó manos con la chica. “¡Pero qué pequeño es el mundo! ¿Tú eres hermana de Shishiou? ¡Increíble!”
“Hehe, sí recuerdo que me estabas contando cosas de tus hermanitos,” Marisa asintió y se puso a pensar. “¿Cuál era tu nombre?”
“¡Namazuo! ¿Y tú eres…?”
“Yo soy Marisa, hehe~” sonrió ampliamente y pasó a mirar al mellizo peliblanco, quien se notó mínimamente incómodo. “¡Y también me acuerdo de ti! ¡Haces una buena dupla con tu hermano, aunque espero que ahora sí lleguemos a hablar!”
“…” Honebami se mantuvo inmutado.
“Ehm, te pido que seas amable con mi hermano mayor, por favor,” dijo Yagen, un poco frustrado. “Él no es muy sociable, sé paciente con él.”
“Está bien, entiendo,” asintió sin borrar su sonrisa. “Al único a quien le haría pasar un mal rato es a Shishiou, después de todo.”
“Ya me lanzaste a los cinco tigres, ¿qué más quieres?” le reclamó su hermano mayor.
“¡Hahaha, sé que nos divertiremos mucho hoy!” Tsurumaru rió un poco. “Pero ya, hemos estado en el lobby por mucho, ¿qué tal si pasamos a tomar algo?”
“Oh, sí, tenemos algunos bocadillos listos. Síganme,” se ofreció Shinano.

De aquel modo, esa corta y primera visita dio inicio.




Luego de ser recogida de la secundaria, Mariko fue llevada a Hanasaki U donde iba a encontrarse con algunas personas del pasado, y de paso conocer a un par de nuevas en su entorno. La pelirrosa fue conducida por el inmenso campus hasta una mesa amplia a la intemperie en uno de los amplios parques de esa universidad donde el grupo que le esperaba se encontraba estudiando.

“¡Hola! ¡Ya regresamos!” exclamó Osaka al grupo, feliz de la vida.
“¡Ohh, Mariko!” Hotaru de inmediato se levantó y se acercó donde la pelirrosa, con una alegre sonrisa. “Es un agrado tenerte de vuelta por aquí. ¿Cómo has estado?”
“He estado bien, Hotaru, me alegro de verte,” Mariko asintió y le sonrió un poco. “Veo que andan estudiando.”
“Sí, ya casi comienzan los exámenes,” ello hizo ver a la pelivioleta un tanto extenuada, pero de inmediato negó y se recordó ser fuerte. “Oh, ven, tienes que conocer a nuestras nuevas amigas.”

De ese modo, Mariko llegó a la mesa, donde los demás la recibieron.

“Aw, eres sin duda la primita de Osaka,” observó Reimu, amablemente y un tanto conmovida. “Y tan adorable como Osaka nos dijo que eras~”
“Ehh…” Mariko sintió un tic en el párpado y dio un suspiro para despejarse. “No me considero tan adorable como Ayumu habrá dicho que soy…” se dirigió a su prima. “¿Por qué siempre andas diciendo eso a todos?”
“¡Pero sí eres una cosa rosa adorable!” exclamó Osaka, conmovida.
“Uhh, no, les conviene entender que las apariencias engañan. Mariko no es adorable en lo absoluto, créanme,” declaró Tomo con una mezcla de frustración e impaciencia.
“Tampoco es para que lo digas así…” la susodicha entrecerró sus ojos con desconfianza.
“Ehh, n-no se peleen, por favor,” pidió Kytes, sonriendo incómodo.
“Haha, ya entiendo,” la miko asintió. “Yo soy Reimu Hakurei, mucho gusto.”
“Y mi nombre es Youmu Konpaku,” se presentó la peliblanca con formalidad. “Comprendo que también fuiste una HiME como tus primas, ¿no es así?”
“Eh, sí, hace tres años,” Mariko asintió con leve torpeza al no sentirse del todo cómoda con el tema, y entonces recordó las múltiples menciones que había recibido de parte de sus primas. “Esperen, una miko y… ¿ustedes dos son HiMEs ahora?”
“Sí,” Youmu asintió severamente.
“Recién acabamos de comenzar, y al menos yo todavía no me encuentro con mi Rebel, pero si no es mucha molestia nos gustaría escuchar consejos de tu parte,” dijo la pelimarrón.
“Pues…” Mariko bajó su mirada. “Debo decir que fui una HiME un poco fuera del promedio por mis poderes… dudo poder serles de mucha ayuda…”
“Ehh, tal vez sería mejor dejar que Mariko se acostumbre de nuevo a nuestro entorno,” pidió Kytes, con torpeza. “Más bien deberíamos ser quienes le apoyen por ahora.”
“T-tampoco es para tanto, Kytes,” la pelirrosa se ofuscó por la amabilidad del chico.
“Ehm, pero sí te ves un poco inquieta, Mariko,” observó el otro, confundido, y le sonrió amenamente. “Vamos, este es un esperando reencuentro. Hay que pasarla bien.”
“B-bueno, si tú lo dices…” Mariko se avergonzó y desvió su mirada.
“…” Cho, quien se había quedado mirando la escena en silencio, esbozó una sonrisa. “Siempre has sido un gran amigo, Kytes. Te debemos un montón.”
“¿Por qué?” preguntó este. “Los amigos no tienen por qué deberse nada.”
“Aw, pero Cho tiene tanta razón~” canturreó Osaka, quien no se contuvo de abrazar al chico. “Tú eres tan adorable como Mariko-chan y tienes toda mi bendición, ¿de acuerdo?”
“¿Bendición?” este se confundió.
“En fin…” Tomo rodó los ojos. “Tomemos asiento y pretendamos estudiar un poco.”
“Hm, algunos no necesitamos pretender,” comentó Kashuu, quien a diferencia de los demás se encontraba leyendo una revista de moda completamente relajado. “Todavía no seré evaluado en mis clases hasta el regreso de vacaciones, aunque creo que tú sí tienes que estudiar.”
“Oh, sí, Tomo-chan y yo estamos con riesgo de jalar matemáticas,” Osaka asintió severamente en lo que se sentaba.
“Ehh…” Youmu se vio incómoda y frunció el ceño torturada. “Creo que yo también…”
“Tranquila, por eso andamos estudiando,” Reimu asintió con energías, y entonces se acordó de algo que le hizo frustrarse. “Tsk, y esto me hace recordar que Marisa contra todo pronóstico es inteligente y se ha sacado muy buenas notas… qué pesada que se escapó a nuestra sesión de estudios, nos hubiera ayudado.”
“Está bien, chicas, les ayudaré en lo que pueda,” dijo Hotaru, amablemente.
“No, no, tú que vas por medicina necesitas todo el tiempo del mundo,” dijo Tomo. “No dejes que esta miko avariciosa se aproveche de ti… ¡AAHHH!” gritó al haber recibido una patada de cierta persona. “¡Maldición! ¡¿Cómo así tienes tanta puntería?! ¡Hay demasiadas piernas debajo de la mesa!”
“Hehe, por algo yo a diferencia de ti no estoy en riesgo de reprobar~” canturreó Reimu.
“Ehh, estamos en plena sesión de estudio, chicas…” les recordó Cho con cierto pesar.
“No es por querer contradecirte, aruji, pero al ser esta una reunión social, continuar con el estudio de momento sería un poco complicado,” comentó el arma, pensativa. Él de todos modos sonrió animado. “Sin embargo, estoy consciente que tienes buenas notas, así que el estudio no te es tan necesario como otros presentes.”
“No creas que no entiendo que te refieres a mí, arma parlanchina,” le reclamó Tomo.
“No es para que te lo tomes a mal,” el chico se encogió de hombros. “Y es cierto, ¿no?”
“Tsk, maldito…”
“Sí que todos botan chispas por aquí,” comentó la miko, un tanto frustrada.
“¡Tú también eres revoltosa! ¡No te hagas!” le reclamó la exPrincess, apuntándole.
“¿Eh?” Reimu pasó a sonreír con ironía. “Tu acusación me ha hecho entender que eres tú quien incita todo esto, así que seríamos un conjunto súper pasivo si fueras a esfumarte~”
“¡Ahh, todos están en mi contra!” exclamó Tomo, escandalizada.
“Uhh, párenla, algunos sí queremos estudiar un poco…” se quejó Youmu, entrecerrando los ojos y de mal humor.

Mariko estuvo mirando de un lado a otro a cada persona decir su comentario o parecer, o a Tomo trayendo la algarabía al grupo, por llamarlo de algún modo. Su círculo realmente continuaba con tanta vida como lo había recordado del pasado, y hasta los nuevos se habían hecho su espacio en la dinámica sin dificultades. Ella misma seguía siendo considerada por todos los presentes, y se sentía muy dichosa. Pese al tabú de regresar, todos le habían hecho sentirse bienvenida.

En poco tiempo, se encontró a sí misma compartiendo parte del diálogo y hablando un poco sobre su rehabilitación en el extranjero. Sus ánimos subieron y se alegró de poder participar en conjunto con todos. Ello le dejó saber que sus preocupaciones habían sido mayormente infundadas, y que todo estaría bien.

De todos modos, sí había algunas cosas que debía enfrentar, y le tocó hacerlo en ese mismo día.







“Vaya, a veces creo que la gente de Hanasaki se la pasa de fiesta todo el tiempo,” comentó Tomaj, con cierta ironía. “Bueno, salvo las HiMEs, por supuesto.”
“…” esa voz, esa inconfundible voz… la presencia de su exRebel y con ese tono altanero que ya conocía muy bien hizo que Mariko sintiera sus pelos de puntas. Le encaró con ojos afilados y muy atentamente.
“Ha sido mucho tiempo, HiME…”
“Ya, suficiente, Tomaj,” le reclamó Sora, frunciendo el ceño. “¿Qué haces llamándola así? ¡Ya no es HiME y tú no eres Rebel para empezar, así que párala!”
“Heh, ¿acaso no puedo divertirme con lo incómodo y molesto de esta situación?” preguntó encogiéndose de hombros y ensanchando su sonrisa. “Tú tranquilo que efectivamente ya no soy Rebel. Nadie va a salir volando de aquí.”
“¡Tsk, ¿no puedes ser más insensible que eso?!”
“¿Me estás retando, Sora?”
“Ya, compórtense o los sacaré a patadas,” reclamó Riku, con firmeza.
“Ch-chicos, ¿qué hacen aquí?” preguntó Kytes, sorprendido, y se vio incómodo. “Ehh…”
“Obviamente ibas a estar aquí para darle la bienvenida a alguien quien muy desafortunadamente fue tu amiga durante la secundaria,” observó Tomaj con leve cansancio. “Siempre has sido así de bueno, Kytes, ¿qué puedo decir?”
“Kytes sí es un buen chico,” Osaka asintió completamente alegre y los demás en la mesa le miraron con distintos niveles de frustración.
“Oye, ¿acaso eres incapaz de leer los niveles de tensión en el aire?” le preguntó Kashuu, escéptico y alzando una ceja.
“Uhh, me sorprende por más que no debería…” Tomo negó repetidamente.
“¿Qué haces aquí?” le preguntó Mariko a su previo enemigo, sin bajar su molesta y atención hacia él.
“Supongo tú tienes más derecho de preguntarlo que yo, ¿cierto? Aunque imaginaba que tú tenías más masa gris que yo para mantener tu distancia de este desmadre,” Tomaj negó. “Bueno, por algo fuimos oponentes. Pues, pensé en extenderte cordialidad y hablar contigo, en privado.”
“…” ello pareció incomodarle e inquietarle, pero la pelirrosa se mantuvo lo más firme que pudo.
“Y este par vino porque son chismosos y querían hacerme cambiar de parecer,” continuó mirando con indiferencia a Sora y Riku. “Pero ignóralos.”
“¡Oye, no creas que confío en ti!” le reclamó el primero.
“Esta no es una conversación que te corresponde,” recalcó con leve severidad. “Y a ti tampoco, Riku. Ya te dije que me comportaré, así que déjame en paz.”
“Tu presente actitud me fastidia, Tomaj,” admitió el peliplateado.
“De todos modos, seguramente tú también querrías dejar algunas cosas en claro conmigo,” continuó el exRebel, ignorando al otro y regresando su atención a su HiME.
“No sienta que tenga nada que decirte,” dijo la pelirrosa, con palabras pesadas y marcadas.
“Pues yo sí, y quiero hablar contigo justo ahora para ahorrarnos el amargo de hacerlo después. No pretendo incomodarte más que esto.”
“…”
“Ehh, no pienso que sea un buen momento…” comenzó Kytes, incómodo.
“…” pero Mariko dio un pesado suspiro y se levantó. Ella comprimió sus puños un momento para inyectarse fuerzas. “Está bien, tú ganas. Terminemos con esto.”
“¿S-segura…?” Kytes palideció un poco.
“Ya no es un Rebel…” Mariko desvió su mirada, frustrada, pero resignada. “No veo cómo esto sería contraproducente.”
“Ehh, yo puedo pensar en un millón de maneras…” comenzó Tomo, pero Reimu le volvió a patear debajo de la mesa. “¡AHHH! ¡Déjame en paz, maldita miko!”
“Es lo mejor dejar las cosas en claro, es verdad…” opinó Cho, quien bajó su mirada.
“Aruji…” Kashuu le miró con un leve dejo de preocupación.
“Estoy bien, Kashuu, descuida…”
“…” Mariko volvió a comprimir sus puños para impulsarse a levantar su mirada y dirigirse a aquel exRebel que le causó tantos malestares, pero antes vio a Osaka acercarse a este mismo.
“Tomaj, no creo que en algún momento pensé en pedirte esto, pero…” Osaka llegó donde el exRebel y le agarró de sus manos. Este alzó una ceja. “…te confío a Mariko-chan. Tengo tu palabra, ¿verdad?”
“Vaya, para que hagas algo tan ceremonioso, esto te es importante…” Tomaj negó repetidamente y sonrió frustrado. “Ya, te lo prometo. Tú tranquila.”
“…” Osaka asintió y le soltó. Ella miró a su primita. “Mariko-chan, los esperamos. No se tomen mucho, ¿sí?”
“Lo sé, Ayumu,” ella le miró con cierto reproche al volver a ser tratada como una niña, pero a su vez estaba agradecida ya que realmente había necesitado de ese gesto de su parte. “Supongo pueden ir estudiando en lo que volvemos.”
“Cierto,” Osaka sonrió animada y miró a los otros dos recién llegados. “Ustedes también súmense, Sora, Billy.”
“Ehh, ya estudié en la mañana, por favor…” Sora se vio ofuscado. “Pensaba descansar.”
“Y deja de llamarme así,” dijo Riku, impaciente.
“No excusas. Vamos, siéntense.”
“Ehh, podría ayudarte a revisar algunos temas… Riku…” se ofreció Kytes, quien entonces se vio apenado y bajó su mirada. Había notado a Mariko y Tomaj de inmediato irse sin nada que pudiera hacer.
“Pues, me ayudarías bastante…” confesó Riku, quien le dio una palmada en un hombro. “Y tú no te andes deprimiendo por ellos dos. Esto era necesario tarde o temprano.”
“L-lo sé, pero…”
“Para variar, confiemos en él, ¿qué nos queda?” preguntó Sora, un tanto fastidiado. “Espero que sí se pueda dejar todo esto un poco detrás, y no le veo de otra…”
“Confío en que es posible, Sora, descuida,” le animó Hotaru, sonriendo tímidamente. “Ehh, si quieres te puedo ayudar revisando alguna materia.”
“Siempre me has ayudado mucho, ¿no estarás ocupada con tus propias materias?” preguntó el chico, algo incómodo.
“Ya he estudiado, sólo ando comprobando que recuerdo algunos términos importantes,” contestó la pelivioleta, quien se vio nostálgica. “Aparte que estudiar juntos me recordará a cuando compartimos aula en la secundaria. Sería muy agradable.”
“Pues, es cierto,” Sora sonrió torpemente y se sentó a su lado. “Quizás sí aprecie estudiar contigo para variar, puede que sea divertido…” y entonces frunció el ceño. “Pero ni una palabra de esto a Larsa, ¿has entendido?”
“Hehe, descuida,” Hotaru sonrió entretenida y asintió obedientemente.

De ese modo, se reanudó un pequeño momento de estudio en aquella mesa, con cada quien atendiendo sus propios intereses o dialogando para preguntar y despejar dudas.

“…” Kytes, luego de indicar a Riku que revisara una parte de su libro encima de la mesa, volvió a mirar a la dirección donde el par se había ido. En verdad quería que todo estuviera bien y que no se pelearan más. Se sentía impotente y, a su vez, responsable por la riña de ambos por algún motivo que se escapaba de sus manos.

Le tocaba esperar lo mejor, al igual que los demás.



Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #457: September 26, 2018, 12:25:50 AM »
62.2.





Luego de la llegada de los visitantes, todos pasaron a la sala principal del primer piso. Shinano fue con Gotou y Yagen a la cocina para servir a los presentes algo para tomar en lo que los demás dialogaban o escuchaban la conversación.

“Los dos se ven del tipo traviesos,” comentó Tsurumaru a los hermanos Kirisame.
“Uhh, sí, no sé quién será el más travieso de los dos,” dijo Marisa con una amplia sonrisa y cierto orgullo. “Aunque creo que estoy ganando a Shishiou quien se ha vuelto aburrido.”
“¿Cómo que me he vuelto aburrido?” le reclamó. “¡Y no te olvides que yo fui mucho más inquieto que tú en mi adolescencia! ¡Tú eres la hija buenita de los dos!”
“Ehm, ¿por qué se ven tan orgullosos de eso?” preguntó Hakata, alzando una ceja.
“Hahaha, también veo que son muy unidos,” el peliblanco mayor se puso a reír. “Congeniarán bien con los Toushirou, sin duda.”
“Hehe, aquí no andamos peleándonos por quién es el más revoltoso, pero les comprendo~” canturreó Namazuo, animado. “Bueno, no hay duda que yo soy el más inquieto y es mi orgullo personal, nada más.”
“…” Honebami le miró de reojo con reproche. “No deberías ufanarte de ello…”
“Ay, tú déjame ser feliz, Bambi~”
“Nn…” se ofuscó levemente.
“¡Aww, qué lindo apodo~!” Marisa se emocionó. “¡Bambi! ¡Definitivamente te llamaré así!”
“…” entonces, como un cambio radical, Honebami puso un rostro nulo con ojos siniestros y miró fijamente a Marisa, quien se paralizó por esa mirada tétrica y peligrosa.
“Ihhh…. P-p-perdón…” dijo con un hilo de voz.
“¡Honebami-niisan, piedad por favor!” le imploró Gokotai, abrazando a uno de sus tigres.
“E-en serio, Marisa no tuvo malas intenciones…” dijo Shishiou, también asustado y abrazando de costado a su hermana.
“Hahaha, que eso les quede de advertencia,” Tsurumaru rió nuevamente y sonrió un poco frustrado. “Honebami tiene paciencia con sus hermanos, pero no soporta bromas de personas desconocidas para él.”
“Ahh, ¿cuándo aprenderás a relajarte?” Namazuo dio un suspiro y miró a su mellizo. “Ya, tranquilo, y discúlpate con ella. No puedes andar utilizando tu aura fantasmal irresponsablemente.”
“…” Honebami desvió su mirada, bajando su intensidad.
“Ehh, está bien, lo comprendo. Supongo fui muy directa. Ya, descuiden,” Marisa movió sus palmas y sonrió torpemente. Pese a ese leve susto, no se lo tomó a mal y regresó a su ánimo positivo usual, aunque al mirar a Shishiou vio que su hermano seguía asustado. “Oye, ni que te hubiera mirado a ti.”
“S-sólo me vinieron recuerdos de hace una semana…” confesó este, incómodo.
“Ohh, cierto, verdad que Honebami-niisan pudo combatir contra todos los secuestradores de Shinano…” recordó Gokotai, meditativo. “Ehh, p-pero no se preocupen, él nunca les lastimaría. Honebami-niisan es muy responsable.”
“¿Eh? ¿Secuestro?” Marisa se vio perpleja.
“Ahh, y seguiré lamentándome de por vida no haber estado ahí,” se quejó Namazuo, haciendo un puchero. “Creo que hasta Ichi-nii se olvida a veces que soy uno de los mayores y hubiera podido ayudar. Aparte así habría podido ver al adorable de Bambi barrer el piso con todo el mundo~”
“Detente…” se quejó este, entrecerrando sus ojos.
“E-esperen, ¿qué es esto de secuestro?” preguntó la chica. “¿Acaso el lindo pelirrojo fue secuestrado o algo?”
“Oh, cierto, no te lo dije,” Shishiou se vio incómodo. “Pues sí, pero menos mal todo pasó en una tarde hace una semana y se solucionó sin contratiempos…”
“¡Aun así, es un secuestro, no pueden actuar como si fuera normal!”
“Baja tus revoluciones, seguro que este tema sigue siendo incómodo para el pelirrojo,” dijo Tsurumaru, quien se encogió de hombros. “Y lo más saludable es tomárselo con tranquilidad, así que no tardes en asimilarlo.”
“Tsk, tenían que ser hombres,” Marisa frunció el ceño. “Ya, supongo este no es un tema nada nuevo para ustedes. No lo mencionaré a Shinano…”
“Ah, pero hablando de eso, me sorprendí de oír que ustedes dos son de familia mafiosa,” dijo Hakata, con los ojos brillantes. “¡Deben tener una gran fortuna!”
“¡¿Ehhh?! ¡¿También saben eso?!” exclamó la rubia, quien se vio repentinamente inquieta y alerta por aquel secreto tan tabú de su familia. “¡Shishiou, ¿qué haces compartiéndolo?!”
“Fue inevitable, necesitábamos rescatar a Shinano y menos mal nuestros allegados nos ayudaron a lidiar con esa banda criminal,” explicó su hermano mayor, con leve frustración. “También debí haberte dicho esto antes de venir.”
“P-pero informar a otras personas sobre nuestra familia…”
“No te preocupes, que tu secreto está a salvo con nosotros,” le aseguró Namazuo, animado. “Los dos se ven como muy buenas personas y nos ayudaron un montón ese día, así que son unos grandes amigos para nuestra familia.”
“Sí,” Gokotai asintió y sonrió. “Muchas gracias por su ayuda…”
“Eh, sí…” la chica se quedó en blanco.
“Te ves un poco sorprendida, ¿por qué?” le preguntó Hakata, con curiosidad.
“Ehh, es sólo que cuando era pequeña la gente del colegio y otros lugares nos temía un poco por nuestras raíces, así que no me gusta mencionarlo,” confesó Marisa, bajando su mirada. Frunció el ceño, denotando torpeza. “Y pues, me resulta incómodo. Uno nunca sabe cómo los demás se lo tomarían. Más bien, es lo normal que la gente desconfíe de nosotros.”
“Comparto tu temor, pero no hay por qué sentirse tan afectado por cosas así,” observó Shishiou, quien sonrió ampliamente. “Además, hemos tenido la suerte de encontrar a un grupo de personas que ven más allá de nuestra familia y nos aprecian por quienes somos. ¿Por qué no aprovechas para sentirte en paz con ellos?”
“Nosotros que tenemos linajes guerreros podremos ser un poco más comprensibles con estos temas,” opinó Tsurumaru. “Los yakuzas siguen principios semejantes de lealtad y ayudar a los más necesitados, y varios de ellos han apoyado a la población en medio de los desastres naturales de los últimos años. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlos?”
“Ehh, gracias por sus palabras, chicos,” Marisa sonrió con torpeza, y agradecida. “Hehe, entonces me alegro mucho que mi torpe hermano se encuentre trabajando con ustedes.”
“Uhh, veo que regresaste a tu humor usual…” Shishiou dio un suspiro. “Pero sí, y uno de estos días te llevaré a visitar a Jiji. Le hablé de ti y me dijo que le gustaría conocerte.”
“Claro, con gusto,” asintió. “Ahora que ando fugada de casa, no pensé que andaría visitando a gente adinerada y residencias hermosas como la presente, pero no me quejo~”
“¿Eh? ¿Te has escapado de tu casa?” preguntó Gokotai, preocupado. Ello le hizo abrazar más a su tigre y bajar su mirada. “¿Por qué harías eso…?”
“Es sólo una búsqueda por mi independencia, las cosas están bien, en serio,” Marisa le restó importancia. “Será temporal, no te preocupes por mí.”
“Haha, es bueno saber que no es por ninguna riña,” Namazuo asintió y sonrió traviesamente. “¡Me has dado ganas de hacer lo mismo! ¡Podría intentar fugarme a ver qué es lo que me enseñará la vida!”
“¡Ihh! ¡N-no hagas eso, por favor, Namazuo-niisan!” Gokotai se asustó.

Ese comentario coincidió con la llegada de los tres hermanos, quienes entraron a esa sala con bandejas llenas de bebidas y algunos snacks salados.

“¿Eh? ¿Y te haces llamar hermano mayor?” preguntó Gotou, con hostilidad. “Tremendo irresponsable que eres.”
“Aparecerías muerto en dos días,” sentenció Yagen. Aquel comentario hizo que tanto Gokotai como Hakata se asustaran.
“Ya, Namazuo-nii bromeaba, no digan esas cosas,” les pidió Shinano, alarmado.
“Ay, hermanitos, ¿por qué no se preocupan por mí para variar…?” preguntó Namazuo, un poco descorazonado.
“¡Hahaha, amo lo contundentes que son!” Tsurumaru se rió con ganas.
“¡En serio que sí! ¡Qué divertido!” se le unió Marisa.
“O-oye, Marisa…” Shishiou miró a su hermana, frustrado.
“¡Namazuo-niisan, no mueras!” exclamó Gokotai, quien se lanzó a su hermano y le abrazó.
“Con algunas cosas no deberíamos bromear, en serio,” observó Hakata, incómodo.
“Sin duda no era mi intención inquietarles,” dijo Yagen, sonriendo con ironía.
“Sí, lo lamento,” dijo Gotou, quien dejó su bandeja sobre la mesa junto a los otros dos recién llegados. “Bueno, un piqueo antes de la hora de té más tarde. Espero que les guste.”
“¡Oh, muchas gracias!” Marisa de inmediato comenzó a comer las papitas. “Hmm… ahh… casi me olvido de la hambruna que paso por vivir en el templo…”
“Pero debe ser una gran experiencia,” observó Shinano, sonriendo y tomando asiento. “Quisiera ir a conocer el templo donde vives. Shishiou me dijo que es muy hermoso y a las afueras de la ciudad, así que debe ser pacífico.”
“Podríamos ir uno de estos días,” dijo la chica. “Justo la miko que vive ahí anda haciendo trabajos de mantenimiento y se alegraría si más gente visita…” en serio, se vio frustrada. “Ah, pero si van seguro que va a intentar engatusarlos para pedirles algún tipo de donación monetaria. Es su tendencia…”
“¡Hahaha ya fui y soy testigo de ello!” dijo Tsurumaru, riéndose. “Pero pese a ello, se nota que es una chica responsable y seguramente les caería bien.”
“Hmm, se podría decir que existe valor en financiar un proyecto espiritual…” Hakata se puso a pensar y sus lentes brillaron. “Sin embargo, para mí también debe ser un proyecto rentable, de lo contrario no estaría interesado en una inversión.”
“Haha, vamos, no es para que actúes tan seriamente, Hakata,” dijo Shinano, con una simpática sonrisa. “No hay nada de malo en lanzar una moneda de quinientos yenes al ofertorio, agitar la campana y rezar. Suena lindo, ¿no?”
“Me estás insultando,” el hermanito le miró con reproche. “Sin duda esas ideas tan caprichosas e infantiles se aplican a ilusos, engreídos y buenitos Hufflepuff como tú, pero un futuro hombre de negocios y prodigio Ravenclaw como yo debe velar por sus intereses. Tú quédate con tus campanas de templo, no me involucres a mí.”
“Hakata, ya te he dicho que no seas malo con Shinano,” le reclamó Gotou. “Y esta vez fue peor de lo usual, contrólate.”
“¿Y-y-y por qué dices que soy un Hufflepuff…?” preguntó Shinano, en shock.
“¿Qué haces fijándote en lo trivial?” Yagen rodó los ojos.
“¿Acaso no eres un Hufflepuff?” preguntó Tsurumaru al pelirrojo. “No te veo como ninguna otra casa. Pero tranquilo, que Cedric fue Hufflepuff, ¿cierto?”
“Uhh, no esperes que te defienda de Hakata con esa acusación, Shinano,” dijo Gotou.
“¡Hahaha, está bien porque Shishiou también es más Hufflepuff que Cedric!” agregó Marisa.
“¡Oye! ¡Deja de burlarte de mí!” le reclamó su hermano, quien se frustró al ver que fue ignorado. Observó a los demás comenzar a bromear con el tema, y vio a Namazuo consolar al afligido Shinano e insistirle que no había nada de malo con esa casa de Harry Potter.

Entonces, Shishiou recordó que todos se estaban olvidando de algo o, más bien, alguien. Miró fuera del grupo y a un rincón entre dos sillones vacíos se encontraba Fudou sentado en el piso, quien acariciaba a un tigre y tenía a otro durmiendo en su regazo. Ese chico solitario se veía taciturno y serio, y mantenía sus ojos entrecerrados que le daban la apariencia de odiar a todos los seres humanos en la faz de la tierra. Pese a ello, Shishiou sonrió comprensivamente. Sin duda era el hermano menor de Tharja. Decidió no dejarle tan ensimismado y se levantó para ir a hablar con él.

“Oye, ¿qué haces alejado del grupo?” le preguntó.
“¿Ah?” Fudou le miró de reojo como chusma. “No eres bienvenido, vete.”
“¿Y qué hay con esa actitud?” se frustró, pero no iba a alejarse tan fácilmente. “Vamos, comprendo que tú y tu hermana son allegados y casi familia de los Toushirou…”
“Hic… estoy aquí en contra de mi voluntad,” se explicó rápidamente y con más molestia. “Por estos supuestos ‘familiares’.”
“¿Cómo así?”
“Tsk, cállate y déjame en paz,” dicho esto, Fudou destapó la botella casi vacía de sake que estaba a su costado y tomó un par de tragos. “Hic… ya soy miserable sin tener que aguantarte…”
“¿Q-qué haces tomando sake?” Shishiou se escandalizó y miró brevemente al resto del grupo con cierta incredulidad por dejarle abandonado con aquel vicio. “¿Acaso no eres muy joven para tomar bebidas alcohólicas?”
“Hic… ¡déjame en paz, carajo!” Fudou estalló e hizo el ademán de desenvainar su daga, lo cual le hizo recordar con amargura que su arma estaba decomisada. Frunció el ceño y apretó los dientes. “…sólo aléjate si sabes lo que te conviene.”
“Ihh, no es para que actúes así…” el rubio se notó visiblemente preocupado.
“¿Eh? ¿Qué están haciendo?” preguntó Marisa, quien también se acercó al pelivioleta. Sin duda la exclamación de Fudou había alertado a los demás. La chica se conmovió. “¡Aww, veo que estos tigres te adoran! ¡Son tan quietos contigo!”
“A-aléjate…” Fudou se incomodó por esa observación y desvió su mirada. “Hic… sólo quiero lidiar con los tigres ahora… sigan ignorándome como antes…”
“Sí, sin duda eres el hermano de Tharja,” comentó Tsurumaru, encogiéndose de hombros.
“Tsk…” el susodicho se impacientó cada vez más. “¿Tanto les gusta repetir cosas inútiles? Sí, soy su mugroso hermano, sí, estoy solo en este rincón, sí, ando tomando sake… hic… dejen de hacerse sentir inteligentes y olvídenme…”
“Si no estás cómodo aquí, no tienes por qué quedarte, Fudou,” observó Hakata.
“¡Estoy contra mi voluntad! ¡¿Acaso ya lo olvidaste?!” volvió a estallar.
“¿Eh? ¿Por qué, Fudou-chan?” preguntó Namazuo, genuinamente confundido.
“No hablas en serio…” Gotou le miró con reproche, al igual que la mayoría de sus hermanos.
“¡¿Cómo te atreves?!” exclamó Fudou, quien se levantó como resorte. Los dos tigres que estuvo cuidando saltaron y miraron la escena a una distancia segura. “¡Tú eres el tremendo bully que me quitó mi arma y amenazó con deshacerse de esta si no me quedaba!” comprimió sus puños. “¡Pues no me importa si me has desarmado! ¡Borraré ese rostro de mosca muerta que te traes!”
“¡Ahh, no se peleen!” exclamó Shinano, asustado.
“Y no tienes oportunidad contra Namazuo…” observó Yagen a Fudou, frustrado.
“¡Cállate! ¡No quiero oír ni una palabra de ti, idiota!”
“¡Oye, más respeto a mis lindos hermanitos!” le reclamó Namazuo. Este finalmente se levantó. “¿Acaso quieres que te enseñe una lección, Fudou-chan?”
“N-Namazuo-niisan… por favor…” Gokotai se tensó.
“¡Seré yo quien te daré tu merecido!” exclamó el pelivioleta.

Estuvo a punto de ocurrir. Fudou se vio con la intención de correr donde el pelinegro y Namazuo muy brevemente afiló sus ojos, pero este último no llegó a hacer nada ya que Honebami se levantó y, luego de darle un suave codazo en las costillas, le quitó la tantou de Fudou. Acto seguido, caminó donde este.

“…” Fudou se vio perplejo, al igual que los demás.
“No soy de meterme en discusiones ajenas, pero Namazuo ha sobrepasado sus límites contigo, para importunarte de este modo…” se explicó Honebami, monótonamente. Extendió el arma a su dueño. “Aquí tienes…” cerró los ojos. “Si te sientes incómodo, puedes retirarte a tu discreción.”
“Honebami-nii…” Hakata parpadeó un par de veces e intercambió miradas con Gokotai.
“…” pese a todavía encontrarse confundido, Fudou no dejó esa oportunidad pasar. Arrancó su arma y caminó hacia la salida.
“…son una familia de locos…” murmuró en lo que salía.

Siguió un corto silencio. Los hermanos Kirisame intercambiaron miradas y Tsurumaru sonrió con leve intriga.

“Uhh, acabas de actuar tan maduro y autoritario, Honebami-chan~” canturreó Namazuo. “Sigue así y me volveré tu fan.”
“¿Qué dices…?” este sintió un tic en la ceja.
“En serio me había olvidado de su daga, pensé que ya se la había regresado,” sonrió con torpeza. “Hehe, perdón. Fudou-chan se impacienta con facilidad y fue mi culpa.”
“Sí eres de distraerte mucho, Namazuo-nii,” Hakata se encogió de hombros.
“Aun así, por favor no lastimes a nadie, Namazuo-niisan,” pidió Gokotai, inquieto.
“Con razón el pobre estaba tan ofuscado,” Shishiou negó, y vio con leve confusión que tanto Shinano como Gotou y Yagen se notaban un poco ensimismados. “¿Eh? ¿Sucede algo?”
“Oh, no es nada,” respondió el pelirrojo, sonriendo. “Es sólo que Honebami-nii nos impresionó.”
“Sí, ojalá te expresaras así más seguido,” dijo Gotou al susodicho, con una sonrisa.
“…” este ladeó la cabeza.
“No, no te sientas presionado. Actúa como consideres apropiado, Honebami,” dijo Yagen. “Debo agradecerte por poner a Namazuo en su lugar, como siempre.”
“No necesitas agradecerme.”
“Aw, ya quisiera tener a un hermano mayor responsable,” dijo Marisa, conmovida.
“Marisa, no te aproveches del momento…” reclamó Shishiou, un poco resentido.
“¡Haha, tú no me tomes en serio!” ella se puso a reír.
“Al menos ya libraron a ese mini-Tharja de su condena,” observó Tsurumaru. “¿Y qué es del resto de los Toushirou? Sé que Ichigo anda con algo importante hoy, ¿y los demás?”
“Oh, Akita y Houchou están trabajando en una maqueta,” contestó Gokotai. “Podemos ir a darles una mano.”
“Claro, sería divertido~” Namazuo asintió. “Terminemos con estos bocadillos y vamos.”

De ese modo, esa conversación continuó un poco más en lo que la breve confrontación comenzaba a ser dejada detrás.


A manera de alejarse poco, pero lo suficiente para no ser interrumpidos, Tomaj se dirigió hacia el final del parque, donde había una serie de kioscos que ofrecían comidas y varias mesas y sillas para los clientes. El Rebel tomó asiento en un sitio vacío y esperó a que su HiME hiciera lo mismo antes de comenzar a hablar.

“Supongo aquí no podrían oírnos a menos que se sienten en la misma mesa,” dijo el chico, encogiéndose de hombros.
“¿Qué hacemos en un sitio tan concurrido?” preguntó Mariko, con extrañeza.
“Nuestra conversación no sería tan impensable dentro de Hanasaki, y mejor no hay que darle tanta urgencia,” le contestó un poco impaciente, aunque mayormente indiferente. Entonces, le miró fijamente. “Y supongo que tú no querrías quedarte a solas conmigo, ¿verdad?”
“…” le miró con molestia, frunciendo el ceño, pero no fue capaz de contradecirle.
“Ya, olvídalo, es difícil borrar mi actitud conflictiva incluso el día de hoy,” dicho esto, Tomaj finalmente se mostró un tanto agobiado. “Créeme que tampoco me gusta meditar sobre el pasado y sobre todo lo que ocurrió…”
“Entonces…”
“Pues, hay que hacerlo, de lo contrario los dos sentiremos que queda algo pendiente.”
“…” Mariko desvió su mirada. “Tú eres quien me convocó, así que empieza a hablar. Yo no sé qué decirte…”
“En parte me alivia oírte decir eso,” Tomaj sonrió con ironía. “O sea, tus posibles múltiples reclamos sobre el pesado Rebel que fui ya son muy evidentes, y no tienes por qué decirlos.”
“…sí eres un gran insensible…” se quejó la chica con leve indignación por su comentario.
“Sí, no lo puedo negar,” por su parte, el otro no se vio incómodo y asintió. “Pero ya, Riku me insistió que no fuera a darte un mal rato y que fuera al punto, así que… no sé si Cho te dijo que ella tuvo su propia charla con su exRebel.”
“Ehh, no he hablado con ella sobre nada de esto, en verdad…” Mariko se vio un tanto incómoda. Cierto, seguramente Cho querría hablarle, pero su prima peliceleste siempre había sido muy cerrada. La pelirrosa no dejaba de preguntarse si ella tendría algo que discutir sobre el pasado, considerando algunas circunstancias de aquel entonces…
“En fin, ya veo que te estoy soltando a la deriva,” Tomaj negó y regresó al tema. “Pues, para abreviarlo, Riku reconoció sus fallas y pidió que los dos pudieran coexistir en el mismo ambiente. Es lo más saludable para ellos, y también para todos en nuestro grupo en general. Así que… no pienso disculparme contigo del modo en que él lo hizo, pero sí quisiera esa tregua.”
“Ya veo…” Mariko bajó su mirada.
“No te ves conforme…” Tomaj alzó una ceja.
“Tengo derecho a no estarlo…” ella se quejó, y de repente se sintió cansada, extenuada. Negó un par de veces. “Acabo de regresar a tres años en el pasado… sentí esa chispa de querer reclamarte por todo e indignarme por tu injusticia. Esperé ver tu cara de odioso burlarse de mí e insistir. Pero… ya no tengo esas energías…”
“¿Entonces no estás conforme con una tregua?”
“Tampoco es para decir eso…” resopló molesta, y sus ojos se vieron apagados. “Es sólo que… rendirme a aceptar esta realidad y tus propias condiciones… me sabe mal hacer una tregua de algo tan inaceptable como lo fue esta lucha, y de pretender dejar las cosas como están sin cambiarlas o intentar compensar el pasado.”
“…”
“Pero así es… creo que esta pelea fue perdida desde un inicio, y lo único que podamos hacer es ignorar lo que pasó…”
“Sí, creo que entiendo lo que dices,” Tomaj se vio mínimamente impresionado. “No habría esperado oír algo tan sensato de ti. Tal vez sí has madurado un poco.”
“Me siento resignada, antes que otra cosa…”
“En fin, supongo era mucho pedir. No tenemos por qué llevarnos bien tampoco,” el chico desvió su mirada y frunció el ceño. “Iré al punto, si no me queda nada más.”
“¿No acababas de hacerlo?”
“Mis intenciones de llevar la fiesta en paz no son por mí. Yo tampoco tengo el recuerdo más grato de ti, y me resulta difícil pretender hablar contigo con completa naturalidad. Sin embargo, quise hacerlo porque, quiera o no, mis acciones y actitudes afectan a mis contados amigos, y sé que el altruista de Kytes no estaría contento si la riña entre nosotros persiste.”
“…tienes razón…” Mariko se vio apenada y volvió a agachar su mirada.
“Comprendo que tú no quieres volver a ser una HiME. Ese es un gran alivio. Kytes no dudaría en ayudarte como pudiera al igual que hace tres años, y ahora ni puede ser un Knight para mantener su propio pellejo a salvo. Tu decisión de mantenerte al margen esta vez me ha tranquilizado, por decir poco…” negó ofuscado. “El pobre ya sufrió demasiado por culpa de ambos.”
“…no me sabe bien que digas que es sólo mi culpa.”
“¿Dije eso?”
“…” Mariko le volvió a mirar con leve amargura. “Lo insinuaste.”
“Pues, no sé, quizás lo hice por más que diga que no. Tienes razón.”
“Tsk…” no había extrañado esa actitud irrelevante de su parte.
“Por supuesto que yo me molestaría contigo por los problemas de Kytes antes que molestarme conmigo mismo, pero lo admito. Los dos le fregamos la vida. Podemos argumentar quién lo hizo más, ¿no? Yo fui un Rebel desalmado que fue a atacarte en cada oportunidad y tú una inocente paloma que sólo perdía sus cabales frente a mí. Seguramente me has demonizado repetidamente.”
“Tch, cállate…” comprimió sus puños.
“Pero no estamos compitiendo aquí, Mariko,” recalcó, e incluso él se sorprendió de usar el nombre de su HiME por tal vez la primera vez en la historia, pero realmente quería marcar el punto que estaba haciendo. “Nuestros errores repercuten en los demás, y por más que maldigas mi propia existencia, al menos haznos un favor a todos y deja de involucrar a nuestro iluso amigo en esto si no tienes una razón válida. Te agradezco por no ser HiME esta vez y espero que se quede así…” comprimió sus puños y entrecerró sus ojos. “…porque si tú vuelves a importunar a Kytes o a quien sea luego de saber el infierno que se origina en esta guerra, yo tampoco me quedaré de brazos cruzados, ¿has comprendido?”
“¿Qué quieres decir con eso…?”
“Moléstate en pensar qué estoy diciendo, que no me explicaré…”
“…” Mariko le miró con cólera, pero su propia ira, a diferencia de su yo del pasado, comenzó a infestarse de tristeza e impotencia. “Por supuesto que te he culpado y demonizado… pero entiendo que las cosas no fueron tan simples…”
“…”
“¿Tú crees que no reconozco mis propios errores? Yo fui algo peor que una HiME en ocasiones. Tú fuiste un maldito que hacia el final del conflicto tiraste la batuta de Rebel a un lado para rescatar a Kytes, por más que eso casi te costó la vida… eso fue algo que me costó admitir en su momento…” entonces, los ojos de Mariko se llenaron de lágrimas. “Mientras que yo no puedo responsabilizar a Rizembool o Hanasaki… yo fui algo peor que una HiME… fui una niña encaprichada que quiso la ayuda incondicional de todos y no se preocupó por nadie más que ella misma y en derrotarte. Yo no pensé en el bienestar de nadie y terminé dando la espalda a mis amigos por arrebatos o descuidos… Kytes siempre creyó en mí y me apoyó pese a todos los problemas que causé… ¡por supuesto que no volvería a ser una HiME después de todo eso!”
“O-oye…” Tomaj se incomodó ya que ese grito hizo que varias cabezas a su alrededor se tornaran.
“Estoy molesta contigo, con el conflicto, pero sobre todo conmigo misma…” ella comenzó a secar sus lágrimas. “Ihh… a veces me pregunto por qué Kytes me ayudó… por qué Ayumu me quiere tanto y cuida mucho de mí… si es que Cho me resiente del pasado… s-seguramente Sora y Riku también me tienen recelo por todo lo que Kytes hizo por mí… yo sé que tú me odias…”
“Odio es una palabra un poco fuerte, pero no negaré cierta antipatía…” rodó sus ojos. Ya podía notar que ella andaba dándose palazos, así que mejor no empeoraba la situación.
“Ahora… rendirme y aceptar las cosas como son… intentar olvidarlo y actuar en el presente como si nada existió… me hace sentir que nada de lo que hice en el pasado como HiME y con la ayuda de todos importó en primer lugar… y es un pensamiento que me aterra…” ella abrió sus ojos como platos. “¿Acaso desperdicié tanto tiempo? ¿Acaso ese sacrificio de todos y el sufrimiento que vivimos no tuvo razón de ser?”
“Tsk, ¿yo qué sé? ¿Por qué me lo preguntas?” le preguntó impaciente y vio a la chica llorar en silencio. Él no tenía ánimos de pretender consolarle, pero sí le había dado su palabra a Osaka, así que resopló e hizo un intento. “¿Acaso tú crees que nada de esto importó?”
“Y-yo…” Mariko llevó sus puños a su pecho, cabizbaja. No sabía qué decir.
“Supongo no es tan fácil verlo desde tu punto de vista, no ahora que estás recriminándote…” dio un suspiro. “Entonces, dime, ¿acaso tú crees que Kytes diría que todo esto fue en vano?”
“Ehh…” ello la dejó helada. No tuvo espacio para sentirse mal, ya que de inmediato visualizó el rostro sonriente de su querido amigo, y sus invaluables palabras de amistad. Ella derramó un par de lágrimas y negó rotundamente. “No… no lo haría…”
“Verte así de afectada hace evidente que esto tampoco fue en vano para ti. Somos adolescentes tontos que vivimos y cometemos errores. Vivir no es un pecado, y equivocarse no es imperdonable. Ahora vine aquí para simplemente prevenir que los mismos errores vuelvan a cometerse…”
“Entiendo…”
“Parece que estamos iguales, entonces…” dicho esto, Tomaj se levantó. “Ya, terminamos de hablar. Puedes ir de regreso donde los demás.”
“¿Eh? ¿Y tú?”
“Dile a mis amigos que me desvanecí. Ellos comprenden que soy un caso perdido,” se encogió de hombros. “Además, este ha sido tu retorno. Dejaré de opacarte al menos por ahora.”
“…” Mariko le miró con incomprensión.
“Ve donde Osaka y Kytes, andarán preocupados por ti,” con ello, Tomaj se despidió y comenzó a marcharse.

La pelirrosa le observó rápidamente perderse de vista entre la muchedumbre, y lentamente se levantó, para ir donde estaba el resto del grupo. Nunca pensó que podría tener una conversación civilizada con aquel exRebel, pero acababa de suceder, y no terminó en una nota amarga. Mariko se sintió un poco vacía ya que, como había dicho, actuar con soltura y diplomacia negaba el pasado y todo lo que ya conocía.

Volvió a pensar en su yo de hace tres años y en cómo se fastidiaba cada vez que se topaba con él, además que la gran mayoría de esos encuentros originaron peleas. Mariko realmente detestó a su Rebel en aquel entonces, y la imagen de Kytes preocupado regresó a su mente. Su amigo quería ayudarle y ella se sentía bendecida por su dedicación, pero no era solamente hacia ella. Él nunca dejó de creer en Tomaj por más que fuera su Rebel, y poco a poco intentó apoyar a todas las HiMEs en su entorno. Mariko siempre se molestó con él por ser tan paciente con su propio Rebel, y por el poco tiempo que él comenzó a dedicarle en medio de tantos problemas…

Ahí fue que Mariko comenzó a sentir grandes celos y a molestarse con su amigo como si este la hubiera traicionado, y ella no fue capaz de admitir sus sentimientos ni para sí misma. La situación se complicó y ella como HiME fue incapaz de ayudar a quienes le dieron tanto apoyo hasta que fue tarde, y hasta que el mismo Tomaj tuvo que sacrificarse para ayudar a su amigo y hacer algo que debió haber sido la responsabilidad de la propia chica protectora de Hanasaki…

Mariko se sentía desmerecedora de la amistad que tenía con Kytes, y también se recriminaba de haber pensado lo mismo de Tomaj, que él tampoco lo merecía, pero Kytes no tenía ese punto de vista de ambos. Él estaba feliz siendo amigo de los dos, y nada más le importaba… el propio Tomaj acababa de demostrar que reconocía todas sus falencias, pero aun así no se desechaba y mantenía su obligación al velar por su amigo a su manera… y Mariko comprendió nuevamente que, como Saki le había dicho, las cosas eran más simples de lo que parecían.

No podía quedarse desprestigiándose en medio de una vida con tanto valioso para ella… Mariko tenía amigos y seres queridos, y le correspondía estar ahí por ellos y disfrutar de sus presencias por el mayor tiempo posible.

Ella definitivamente no podía andar preocupando a Kytes por sus líos con Tomaj. En vez de que los dos siguieran peleados debido a ese valioso amigo, los dos debían poner de su parte para solucionar las cosas en nombre de ese mismo amigo, y al menos repagar ínfimamente todo lo que esa persona hizo por ellos en su momento.

“…” Mariko asintió con decisión, secó el resto de sus lágrimas, y fue caminando donde los demás. Tenía que seguir afrontando todo lo vivido y llegar a una resolución pacífica, una que no le dejara el sabor de impotencia del pasado. Más bien, una que velara por proteger y sanar ese tan querido pasado que significaba todo dentro de ella misma.






Como dijeron, el grupo de la sala terminó por subir las escaleras para apoyar a Houchou con su maqueta, y también continuar con la conversación. Al lograr avanzar una cantidad bastante decente del trabajo, Namazuo se ofreció a alistar los dulces y el té para la hora del lonche en lo que los demás finalizaban el trabajo, y Shishiou tuvo que excusarse momentáneamente al recibir una llamada importante que debía atender.

“Hehe, esto resultó muy divertido,” comentó Shinano, sonriente y terminando con el acabado del lado que le tocó trabajar.
“En serio que sí, ya quisiera hacer maquetas en vez de estudiar para mis exámenes,” dijo Marisa. Ella miró a Houchou con una sonrisa. “¿Tú quieres ser arquitecto cuando seas grande?”
“No, definitivamente no,” negó rotundamente e infló sus cachetes. “¿Ves lo injusto que es el profesor al darnos a todos este proyecto a fin de semestre?”
“No tienes que quejarte, ya estamos terminando,” le animó Gotou en lo que pegaba dos pedazos de madera juntos antes de implementarlos al resto de la estructura. “Y en verdad han avanzado mucho en el rato que estuvimos abajo.”
“Menos mal el profesor dio instrucciones muy claras,” Akita asintió y sonrió alegremente. “Hmm, después de esto nos toca hacer los acabados… heh, ya casi terminamos, qué genial.”
“Sí, y es bueno hacer este tipo de rompecabezas de vez en cuando. Es divertido,” opinó Hakata.
“Miren, he hecho un pájaro con lo que sobró,” Tsurumaru alzó una estructura simple y alada de pedazos descartados de tiras de madera. “Ya casi da la impresión que puede planear.”
“No malgastes los materiales, Tsurumaru,” le reclamó Yagen. “No ayudas.”
“No eres quién para decirlo, tú que te quedaste supervisando a todos y no te ensuciaste los guantes,” observó el peliblanco.
“Oye, cierto, ¿qué haces manteniendo distancia?” preguntó Gotou al doctor, con reproche.
“Ustedes andan ocupando todo el perímetro de la maqueta,” Yagen se encogió de hombros y sonrió con simpleza. “Hay un punto en el cual un mayor número de empleados para una labor resulta contraproducente y termina por entorpecer el avance. Tú deberías saberlo mejor que yo, como el economista de nuestra familia.”
“Hm, buen punto,” Hakata se puso a meditar.
“Tsk, no uses esos principios en mi contra,” Gotou entrecerró los ojos, y en eso vio a Houchou ponerse a comer unos dulces. “Y verdad que te has dado muchos descansos en el trabajo. No te olvides que este es tu proyecto.”
“Uhh, pero ya me cansé, Gotou-niisan,” este hizo un puchero, y sonrió con orgullo. “Además ya escuchaste a Yagen-niisan decir que si muchos trabajan sería contraproducente.”
“Haha, no lo uses de excusa,” Shinano rió incómodo.
“Todos sabemos lo vivo que eres, pero tú menos que nadie debería descansar ahora,” recalcó Hakata, alzando un índice. “Ahora agradece que te hemos ayudado y apóyanos.”
“Buu…” este frunció el ceño. “Ya, ya, sólo bromeaba. No se molesten conmigo.”
“Hehe, no te lo tomes personal, Houchou,” Akita le sonrió amablemente.
“Hmm, ¿qué tanto estará hablando mi hermano por el teléfono?” se preguntó Marisa, impaciente. “Vaya, si sigue actuando tan formal, me hará sentir que también tengo que madurar…”
“Shishiou se ve como un buen chico. Seguramente se lleva tan bien con todos que sus conversaciones se prolongan,” opinó Tsurumaru, con naturalidad.
“Es cierto,” el pelirrojo asintió. “En nuestro camino por los Estados Unidos, era de hablar con quien sea y encontrarnos todo tipo de recursos. A cada rato guardaba nuevos contactos y tiene gran familiaridad con cualquier tipo de persona,” Shinano alzó su mirada y se vio inspirado. “Es admirable, espero ser como él algún día.”
“Pues, diría que vas por buen camino,” dijo Gotou, sonriendo. “Cada vez andas más al pendiente de los demás y te has vuelto bastante cuidadoso.”
“Considerando que de niño solías ser muy dependiente, engreído y no pensabas mucho en otros, has hecho un gran avance,” Yagen asintió mientras meditaba con una mano en su mentón.
“N-no tenías por qué decir eso, Yagen…” se lamentó Shinano, cabizbajo y avergonzado de su yo del pasado.
“Pero sí, ese Shishiou se ve como un gran apoyo para ti, es un alivio,” confesó el doctor, sonriendo levemente. “No me llevé la mejor impresión de la otra chica que viajó con ustedes, pero él sí tiene mi aprobación.”
“Sí, digo lo mismo,” Gotou asintió. Este cambió su expresión a una más severa. “Esa Seija no me gusta para nada. No andes imitándola o tomándole en serio, Shinano.”
“Ehh, será revoltosa, pero también tiene sus cualidades,” el pelirrojo sonrió rendido. “Pero no me sorprende que me digan eso, aunque estoy bien. No se preocupen por mí.”
“¿Eh? ¿Hablan de esa chica que recogimos del aeropuerto con Shinano?” preguntó Houchou, quien intercambió miradas con Akita. “¿Hay algo de malo con ella?”
“No la llegamos a conocer además de ese encuentro…” el pelirrosa se puso a pensar.
“Ehh, no es eso, sólo es un poco rebelde y a veces se toma sus libertades, pero tranquilos,” se apresuró a decir Shinano.
“Pues, sí es graciosa, y me reservaré mayores comentarios,” Tsurumaru sonrió indiferente, y entonces miró a Marisa. Verle quieta en pleno trabajo de la maqueta picó su interés y alzó una ceja. “¿Qué sucede, Marisa? ¿Todo bien?”
“Hmm…” la rubia frunció el ceño y se mostró inconforme. No quería ponerse a narrar todo lo negativo que tenía que decir sobre esa chica, y mucho menos en frente de los pequeños, pero decidió no ahorrarse al menos algún comentario. “Ella es amiga de hace muchos años de Shishiou… de los dos, en cierto modo…” frunció más su frente. “Pues, no estamos en buenos términos, aunque sí, diría que es una mala influencia…”
“Ya veo…” Gotou se vio un tanto confundido. Esa chica amena y de personalidad alegre estaba sorpresivamente apagada. Asintió y desvió su mirada. “Entiendo. No tienes que explicarte, tendrás tus razones…”
“Sólo manténganle un ojo encima. Ya la conozco, y se deja llevar… tampoco piensa mucho en otros y parece no darse cuenta de lo que hace…” Marisa mantuvo su mirada fija en la maqueta, y hablaba con una profunda tristeza que había desistido en su enojo.
“…” Yagen le miró atentamente.
“Ehh, pero…” ella sacudió su cabeza y sonrió con torpeza. “Ehm, perdón, no quiero inquietarles. O sea, ustedes son una gran familia y se ve que tienen los pies sobre la tierra. Por más que diga lo que sea de Seija seguro que no la dejarán salirse con la suya o fastidiarles mucho… ehh, no me escuchen, estoy hablando tonterías…”
“Pero sí te veías un poco triste hace un momento,” observó Akita, incómodo.
“S-sólo andaba recordando algunas cosas, pero no es nada que les concierne, estoy bien…”
“Uhh…” Houchou se vio inconforme. “Tal vez ya hemos trabajado mucho. Vayamos a tomar el té y comer los dulces,” sonrió ampliamente. “¡Sí! ¡Eso te hará sentir mucho mejor!”
“Ya casi terminamos…” dijo Honebami, inmutado, quien había trabajado todo el momento en silencio. Él estaba pronto a terminar con una de las partes más complicadas.
“Pues, sí, acabemos con esto de una vez,” Tsurumaru asintió, y los demás se sumaron a la labor.
“…” por su parte, Shinano miró con leve preocupación a Marisa, quien había continuado con lo que tenía que hacer un poco más rápido que antes, en un intento inconsciente de dejar ese tema detrás. No dejaba de preguntarse si algo serio pudo haber ocurrido en el pasado, pero no sabía cómo averiguarlo…

Hubo un corto e incómodo silencio, pero otro comentario tranquilo y ocurrencia volvió a amenizar ese ambiente en lo que acababan de una vez con esa gran maqueta.




Shishiou llevaba un tiempo hablando con un cliente de uno de sus trabajos de freelance. Durante el diálogo, fue caminando por el largo pasillo del segundo piso en lo que miraba con curiosidad a sus alrededores, y para cuando terminó la llamada, se encontró frente a una ventana grande que daba hacia el patio trasero de esa residencia. Colgó y pensó en regresar, pero algo llamó su atención.

En medio de aquel patio extenso con apariencia de una amplia pradera por sus dimensiones, vio una banca de madera que daba la espalda a la mansión, y notó que Fudou se encontraba sentado y con sus piernas recogidas en posición fetal. Shishiou se confundió un poco de verle todavía en la casa, y optó por ir a darle el alcance.

Sin duda, la inmensidad de esa pequeña pradera ondeante y con algunos árboles y esporádicos mantos de flores se apreciaba mejor una vez se llegaba al mismo nivel. Shishiou se impresionó por el césped apenas mecerse debido a la brisa, y vio unos dientes de león soltar sus semillas al viento. Sonrió y aspiró el aire limpio. Ganas no le faltaban de echarse debajo de uno de los frondosos árboles y tomarse una siesta, pero fue de inmediato a atender a ese conflictivo pelivioleta que parecía ensimismado.

El sol del atardecer caía con fuerza y había un árbol enorme y cercano a la banca que por el presente ángulo solar no brindaba sombra, aunque el soplar de las hojas sí proveía de aquel característico y agradable sonido natural. Shishiou caminó hacia la banca, y a poca distancia observó a Fudou mirarle con intensidad y fastidio, pero ello no le espantó.

“¿Qué haces por aquí?” le preguntó.
“Tsk… ¿qué quieres tú?” le devolvió la pregunta de mala gana, y regresó a mirar al atardecer. “Hic… obviamente estoy buscando soledad…”
“Sólo lo digo porque pensé que te marcharías de inmediato,” comentó el rubio. Este se sentó también en la banca, e ignoró la frustración y molestia de Fudou por invadir su espacio.
“Pues perdón por seguir aquí…” rodó los ojos. “Hic… uhh… he tomado mucho y hecho un sobreesfuerzo en mi estado… no puedo caminar por la calle así… llamaría la atención…”
“Hm, buen punto. La policía que circula por las calles se confundiría de ver a alguien de tu edad embriagado…”
“…de nuevo diciendo cosas obvias…” se quejó en voz baja.
“Perdón por volver a ser obvio, pero, ¿cómo así alguien de tu edad consigue bebidas alcohólicas?”
“¡Tsk, deja de llamarme un niño!”
“Tienes menos de veinte, ¿no es así?” Shishiou frunció el ceño. “Te verás desaliñado, pero tu rostro no miente.”
“Qué pesado que eres…” Fudou entrecerró los ojos sin dignarle la mirada. “Hic… un año más y seré legal en este país, pero por mientras siempre hay idiotas que compran bebidas para cualquiera a cambio de una propina. Hic… no es difícil toparse con ellos. Obviamente no voy por esas señoras educadas y religiosas…”
“Sí, lo imaginaba.”
“Si lo imaginabas entonces cierra el pico…”
“¿Y por qué tomas?”
“¡Ese es mi maldito problema!” harto de oírle, Fudou se levantó y desenvainó su daga para apuntarle. “Hic… ¡te atacaré si no te retiras! ¡No te creas la gran cosa! Hic… ¡se ve que eres como otro de esos estúpidos Toushirou!”
“O-oye, tranquilo,” Shishiou se alertó y levantó sus palmas. “Estoy sentado y desarmado. Puedes totalmente lastimarme.”
“Si lo reconoces, deberías irte… uhh…” luego del sobresalto, el pelivioleta se llevó una mano a su frente con pesar. “Maldición… otro sobreesfuerzo.”
“Realmente te has pasado con el trago hoy. Vamos, siéntate,” Shishiou le agarró para hacerle sentarse, pero este se sacudió.
“Tch, no soy un niño.”
“Lo eres, y ahora siéntate o tu cabeza te martillará,” el mayor insistió y fue capaz de forzarle a tomar asiento. “Además andabas sentado en posición fetal. Podrías vomitar si te tensas demasiado. ¿En qué estabas pensando?”
“Tsk… ¿qué te hace pensar que estaba pensando…?” le preguntó de mala gana y mirándole con cansancio.
“…”
“…” curiosamente, Fudou se extrañó al ver al otro sonreír con leve ironía. “¿Qué? ¿Acaso mi rostro te es gracioso?”
“No…” Shishiou negó y también tomó asiento. “No me creerás, pero… somos muy similares.”
“¿Qué dices?” alzó una ceja.
“Heh, sin duda no lo pareceré, pero tuve mi etapa rebelde…” miró hacia el sol, y sonrió cansado. “Tú andas con tu vicio del alcohol. Yo, en mi adolescencia, hui de mi casa y me fui al extranjero, lo más lejos que pude. Me revelé a todo lo que mis padres me dijeron y quise ser libre y disfrutar de la vida. Además de ello, me metí en muchos problemas. No medí lo que hacía, no pensé en las consecuencias… terminé en la cárcel un par de veces…”
“Bromeas, ¿cierto?” le miró con gran incredulidad.
“No, en serio, tú ya sabes que mi familia pertenece a los yakuzas,” Shishiou dio un suspiro. “De no ser por el alcance que ellos tienen, seguramente seguiría en la cárcel y ya habría arruinado mi vida irremediablemente.”
“…no me culpes por no creerte…”
“Por eso te entiendo… sé que tú no estás pensando, Fudou, porque yo en mi momento intenté no pensar en nada… hui de mi hogar porque mis pensamientos me volvían loco y odiaba mi vida, y en mi intento de no pensar y dejarme llevar por mis emociones terminé causando grandes líos. Sabía que lo que hacía estaba mal para mí, pero continuaba buscando lo que sea que fuera a darme algún desahogo, y dejaba de pensar en cada momento que podía.”
“Tsk…” Fudou desvió su mirada.
“Me metí en unas peleas callejeras, y créeme que me topé con varios alcohólicos. Hasta viví un tiempo en las calles en el extranjero,” Shishiou miró al otro, sonriéndole. “Sé de tu tipo. Eres de ladrar mucho, pero te costaría lastimar a otros. No te gustaría, porque te haría pensar, y la realización de tus acciones te torturaría después.”
“C-cállate…” el menor tensó su agarre de su daga.
“Así que… tú bebes porque tampoco quieres pensar, ¿verdad?”
“Hic… pues…” Fudou se sintió incómodo, y bajó su mirada. “…hic…”
“…”
“Odio a la gente… odio este mundo… hic… la vida es lo más injusto que hay…”
“…”
“…estas son palabras obvias…”
“Sólo porque algo es obvio no quiere decir que no es importante…” le agarró de un hombro.
“¡Q-quítate!”
“Tranquilo,” Shishiou mantuvo su mano. “Quédate quieto, date un respiro. Está bien que no pienses en eso, pero no lo uses de excusa para lastimarte.”
“¿Te crees con el derecho de decirme qué hacer?”
“No, sé que no me oirás. Yo no oí a nadie. Escuché tantas cosas con sentido que no me afectaron en lo absoluto. Tú eres el único que te oirás. Sólo quería compartir esto contigo…” entonces, el rubio se vio un tanto triste y regresó su mirada al cielo. “Como Marisa dijo, hemos vivido una vida de discriminación y muchos intentan no comprendernos ni bien se enteran de nuestras raíces. Yo también fui visto como un ser inferior en medio de mi rebeldía. Así que quiero ser alguien que es capaz de comprender y apoyar a todos en general. Sé lo solitario que se siente. Por más que busques soledad, no siempre cae bien. Es un vicio.”
“Tsk…” Fudou frunció el ceño, y volvió a sacudirse para librarse, pero no hizo nada más.
“Sin duda eres temperamental…” comentó frustrado. “Y pues… por más que no me importó mi propio bienestar, sé que hice preocupar mucho a Marisa. Ella no querrá admitirlo, pero noto que sí me mantiene un ojo encima.”
“…”
“Sí hay algo que quisiera pedirte, ahora que lo pienso.”
“¿Qué cosa?” le miró con leve reproche.
“Seguramente sabes que el sábado pasado Tharja fue a visitar a Jiji y nos vimos ahí.”
“¡¿Q-qué?!” Fudou se quedó en shock.
“Y-ya veo que no lo sabías…”
“¡¿Cómo mierda esa bruja stalker ha sido aceptada por el vanagloriado?!”
“Ahh, tienes que trabajar en tu manera de llamar a la gente…” frunció el ceño y negó. “El punto es que nos vimos ahí y también fueron tres Toushirou.”
“Hmpf, habrá estado infeliz todo el rato…” desvió su mirada, con indiferencia.
“Sin duda no es buena con la gente, pero diría que estuvo como siempre lo está, hasta el final, al menos.”
“¿Y tu punto es…?”
“La vi triste hacia la noche, cuando la llevé de regreso a su casa. Fue algo adicional a su incomodidad con la gente. Realmente me pareció verla pensativa, dolida, quizás un poco inquieta y con algún cargo de consciencia. Admito que me preocupó…”
“…” Fudou le miró atentamente.
“Quisiera que la mantuvieras vigilada. Tal vez ya se le pasó, pero si es algo serio, sería bueno que le ayudaras,” sonrió un poco. Sabía bien que ese chico le enviaría lejos si le pidiera que cuidara de sí mismo, pero Shishiou siempre tuvo en mente a su hermanita, y asumía que Fudou no sería distinto, por más que aparentara no llevarse bien con ella.
“Tsk…” como respuesta, el pelivioleta volvió a levantar sus piernas y las abrazó, para mirar al piso. “Hic… ¿qué te hace pensar que me importa?”
“Son hermanos, eso contará para algo,” se vio animado.

Como había pensado, aquel conflictivo chico era más asequible que su hermana, y los dos eran muy similares. Vivían marcados por una sensibilidad que les hacía rechazar el cruel e insensible mundo en el que habitaban y que les hacía desconfiar de los fugaces momentos de amabilidad y amistad, por temor a ser defraudados. Era una cruz pesada que pocos podían comprender. Sin duda las mascotas de la casa conocían mejor al chico que los dueños de la misma.

Shishiou también sintió cierta nostalgia al verle nuevamente recogido en su sitio. Aquel abrazo a sus piernas era el único consuelo que estaba dispuesto a aceptar en medio de su perpetua incomodidad e inconformidad, para disipar un poco la fuerte desolación donde se refugiaba. Como había compartido, sabía cómo se sentía…

“Al igual que tu hermana, te ofrezco a llevarte de regreso para que no tengas que esforzarte,” dijo el rubio, sonriendo ampliamente. “Este complejo residencial es enorme. El paradero más cercano debe estar muy lejos.”
“¿En serio?” Fudou alzó una ceja, incrédulo.
“Sí, tú tranquilo. Ya sé dónde vives, así que descuida.”
“…” entrecerró los ojos. “…hic… suenas como un depravado…”
“¡N-no es mi intención!” eso le hizo escandalizarse e incomodarse. Agitó sus palmas. “¡En serio, no tengo malas intenciones, y aun si las tuviera sé que entre tú y tu hermana estaría frito! ¡P-pero no las tengo, lo juro!”
“Ya, ya, comprendo,” rodó los ojos y desvió su mirada. “…gracias…”
“Eh, de nada,” Shishiou se animó ante la respuesta afirmativa del otro y asintió. “Bien, ahora reponte un poco. Ya que nos vamos juntos, anímate a tomar el té con nosotros. He oído que han comprado pasteles especiales.”
“Tsk, veo que había segundas intenciones,” entrecerró los ojos y soltó sus piernas, para mirarle con molestia.
“Ehh, en verdad que no, no estás obligado…”
“Ya, está bien… hic… me caería bien algo en el estómago…”
“Pues sí, es un buen punto,” asintió contento.
“Oye…”
“Eh, sí…”
“…” Fudou se vio molesto consigo mismo y comprimió sus puños. Dio un suspiro, rendido. “Hic… cuida de Shinano… a ese cabeza hueca le falta madurar…”
“Ohh, eh, no te preocupes, yo me encargo,” se impresionó. No había esperado oírle decir algo semejante. Sin duda no era tan huraño como aparentaba, pero supo que el momento pasó cuando este de inmediato se levantó y caminó hacia la casa.
“Tsk, ya, terminemos con el maldito té…” dijo de mala gana.




Mientras tanto, Namazuo terminaba de ordenar las fuentes de los dulces en lo que el agua hervía. El pelinegro tarareaba alguna melodía aleatoria en lo que realizaba su función.

“Hmhmhm~ todo se ve tan rico~” canturreó. “Mis hermanitos disfrutarán de estos postres~ ¡Ya está! ¡Ahora sólo falta el agua caliente!”

Habiendo cumplido con su labor, miró hacia Gokotai, quien estaba de cuclillas en el piso luego de haberles dado de comer a sus tigres. El pequeño peliblanco miraba a sus mascotas atentamente, ensimismado. Al verle tan apagado, Namazuo sintió cierta curiosidad y se agachó al costado de su hermanito, para dirigirle una simpática sonrisa.

“¿Ya terminaste, Gokotai?” le preguntó amenamente.
“¿Eh? Ehh, s-sí…” asintió. “Perdón por distraerme, Namazuo-niisan.”
“No es para que te culpes. Tú eres muy lindo y me encanta que divagues tan libremente. ¡Sin duda es el mejor descanso para el alma!” levantó un pulgar.
“S-supongo…” forzó una sonrisa. “Muchas gracias, Namazuo-niisan. Siempre sabes cómo animarme…”
“Hmm, dirás eso, pero sé que hay algo que te está inquietando,” le miró atentamente. “¿Todo bien, Gokotai? Sabes que cuentas conmigo para lo que sea.”
“S-sí… es sólo que…” bajó su mirada. “Hoy llegó una nueva estudiante a mi clase, y estuve hablando un poco con ella.”
“¡Ohh, ojalá que pueda ser una buena amiga para ti!” el mayor asintió un par de veces. “Sí, seguro que sí. Pero, ¿por qué eso te tendría pensativo?”
“Es que… ella fue una HiME hace tres años… y parece que tuvo un pasado muy duro…” Gokotai llevó sus manos a su pecho. “Sentí dolor en lo que le oí conversar… compartí su pesadez… no puedo imaginar qué le pudo haber ocurrido, pero estaba tan triste… quisiera poder hacer algo por ella…”
“Pues sí, todos quisiéramos ayudar a los demás, tiene sentido,” Namazuo asintió y sonrió con torpeza. “Pero tienes que entender que la ayuda no siempre es posible. Aunque eso no debería desanimarte, porque también se puede estar ahí por los demás y apoyarles. Ya de por sí, el hecho que fue HiME y que se encuentra bien significa que le espera todo un mundo por delante. Por más difícil que haya podido tener su trayecto, pienso que puede estar muy bien.”
“Tiene sentido…” Gokotai se puso a pensar. “También… ella mencionó que cometió errores en el pasado… parece que lo más pesado para ella es que se considera como si ella no valiera todo el apoyo que tuvo de otros, porque no los apreció… porque les falló y no se lo merece… eso fue algo que resonó mucho en mí…”
“Gokotai…”
“…eso es algo que yo también temo, por encima de lo demás…” dijo cabizbajo y con una voz apagada y casi inaudible. “…da miedo… pensar en eso… en que yo soy tan débil y frágil… y que no puedo ser como mis hermanos mayores… que nos han cuidado a costa de todo… y que yo no sea capaz de hacer nada por ellos…”
“Ya dijiste suficiente, Gokotai…” observó el mayor amablemente con una voz melodiosa, y abrazó a su hermanito de costado para consolar su perpetua tristeza.
“N-Namazuo-niisan…” el menor se dejó abrazar y terminó apoyando su cabeza sobre el pecho de su hermano.
“¿Cómo te atreves a decir algo así?” le preguntó con una voz juguetona, cálida y comprensiva. “Mi pequeño Gokotai, quien nos quiere tanto, quien siempre vela por nosotros a su manera, y quien tiene un espíritu tan noble…”
“Nii-san…”
“Tú que hiciste tanto por mí, y me cuidaste hace tantos años, cuando no era capaz ni de recordar quién era…” Namazuo comenzó a mecerle mínimamente y sobó su rostro con los ensortijados cabellos de su hermanito con suavidad. “Me despertaste de esa confusión y me enseñaste la hermandad y lealtad de nuestra familia. Eso es algo que nunca olvidaré…”
“No fue nada…” Gokotai cerró sus ojos y sonrió tranquilamente. “Tú fuiste el primero quien me lo enseñó, Namazuo-niisan…”
“Así que no quiero que te recrimines o caigas en esos miedos infundados, porque eres nuestro invaluable y sensible hermanito, y porque eres irremplazable…” dicho esto, Namazuo le abrazó con más fuerza. “¡Aww, y te dejas apachurrar tanto y eres tan suave y petizo! ¡Quisiera poder abrazar a todos mis hermanitos así, pero al menos tú sí te dejas!”
“Ehh… hehe,” rió con torpeza. “Siempre me animas, Namazuo-niisan, lo aprecio mucho.”
“Y tú eres mi dosis de azúcar y pureza diaria~” luego de darse su gusto de hermano mayor, el pelinegro se levantó y ayudó a su hermanito a ponerse de pie. Le sonrió con energías. “Ahora alégrate, que tenemos un montón de qué estar agradecidos, y tú eres un pequeño muy especial. Nunca dejaré de decírtelo.”
“¡Sí!” asintió feliz y con ojos brillantes. “Hehe, prometo que no te decepcionaré.”
“Sería imposible que lo hicieras,” le dio un guiño.

Los dos se quedaron un momento más apreciando la conversación que acababan de tener cuando oyeron pasos acercarse por el camino. Ellos no tardaron en ver a Shishiou y Fudou, quienes llegaban desde el jardín de la casa. Ni bien Namazuo posó sus ojos en el pelivioleta, se emocionó y juntó sus palmas maravillado, mientras Fudou se asustó como una inocente mascota ante la presencia de Elvira.

“Ihh…” retrocedió preventivamente.
“¡Fudou-chan! ¡Sigues aquí!” exclamó Namazuo, quien pretendió lanzarse hacia él, pero esta vez fue detenido por Gokotai.
“¡E-ehh, detente, Namazuo-niisan!” le suplicó en lo que le abrazaba de la cintura con fuerza.
“¿Gokotai?” el pelinegro se vio perplejo, y rápidamente sonrió. “Hehe, ¿acaso no te abracé lo suficiente? Descuida, que es todo un placer para mí~”
“Ehm, ¿me estoy perdiendo de algo?” preguntó Shishiou, alzando una ceja. El rubio vio al Toushirou mayor abrazar todo feliz a su hermanito, y luego a Fudou dar un pesado suspiro.
“…ese chiflado es un maniático bipolar…” le susurró el pelivioleta.
“¿E-en serio…?”
“Ohh, la tetera está silbando,” Gokotai se soltó de su hermano.
“¡Cierto! ¡Tenemos que llamar a los demás!” exclamó el mayor, contento. “¡Hora del té!”

El grupo de arriba no tardó en bajar y todos disfrutaron de una amena y pacífica merienda antes de que los visitantes se retiraran. Quedaba poco del presente semestre, y sólo les tocaba dar un esfuerzo más para disfrutar de las vacaciones.



Se venía un verano ameno, novedoso e inolvidable.
« Last Edit: September 26, 2018, 12:27:32 AM by Cho »


Sayi

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #458: September 30, 2018, 12:49:42 AM »
FLASH que estoy de viaje casi y no la hago zzz

Edito mi vida luego




Sayi cerró la puerta del dojo y se giró de vuelta hacia donde Kenshin y Taikoubou se encontraban. La pelirrosa ignoraba las protestas de la pequeña en el exterior, las cuales crecían en exigencias por poder comprobar lo que acababa de escuchar.

“No se si sea para tanto…” sonrió Kenshin, algo incómodo por el bullicio que la pequeña Usagi estaba armando afuera. “Ya te ha visto usar tus poderes, después de todo”
“Igual, me incomoda” le respondió Sayi, lo siguiente en un susurro “No es que sea la niña más amable que he conocido tampoco”

Taikoubou intercaló miradas entre Kenshin y Sayi. No había nada que una inocente niña pudiera hacer más que sorprenderse con lo inusual que eran los poderes HiME… no obstante, no tenía tiempo a perder discutiendo con Sayi.

“Mis poderes aparecieron de la nada un día que estaba usando el metro. Fue casi como un impulso, y para mi sorpresa, mucho más potente de lo que abría anticipado” explicó Taikoubou “No se si se entero sobre el vagón descarrilado en el metro de Beijing”
“Ah, si escuché de ello” respondió Kenshin. Se apresuró en consolarlo apenas noto un bajón en su voz “Felizmente no hubieron fallecidos, y si no me equivoco todos los afectados se encuentran bien”
“Estas cosas pasan Bou” Sayi se sumó a darle algo de comfort “Creo y nos ha pasado a todas las HiMES. Es algo que mejora con el tiempo”
“Ese es el problema. No puedo cruzar los dedos y esperar que no suceda nada cuando se que hay problemas de inestabilidad con mis poderes”

Kenshin tensó los labios antes sus palabras. Un Key que tuviera poderes podría considerar una bendición para cualquier HiME activa en su pelea… pero un Key desvinculado, sin el propio entranemiento, y a merced de la impredecibilidad de sus poderes se trataba de un peligro potencial.

“Lamentablemente, no tengo una solución que puedas simplemente escuchar” le respondió Kenshin a Taikoubou “Las habilidades extraordinarias de las HiMES y aliados están fuertemente ligadas a los psyche de cada uno. Probablemente haya algo que influencie la inestabilidad de tus poderes, pero no te conozco, ni entiendo tus circunstancias a fondo para darte la respuesta a tus problemas”
“Entonces…”
“No obstante, te recomiendo que busques la manera de entrenar” sugirió “Sayi entiende que no tienes planes de formar parte de la guerra HiME contra Rebels, pero siento que te beneficiaría entrenar, pues la única manera de que tengas control absoluto de tus poderes es conociéndolos y acostumbrándote a usarlos”
“¿Sugieres que Taikoubou consiga un tutor?”
“Si, algo por el estilo. Eres bienvenido a visitarme cuando desees, pero estando en China se que encontraras varios maestros que pueden ayudarte. Puedo recomendar un par de ellos, si gustas”

Taikoubou asintió ante el ofrecimiento y Sayi sonrió ligeramente al escuchar a Kenshin. Era verdad, no había solución mágica para lidiar con, irónicamente, la magia de las HiMES y allegados… pero aquello era sin duda el primer paso en la dirección correcta.

Kenshin observó tanto a Taikoubou como a Sayi, prestando particular atención al primero. Era la primera vez que conocía al peligris, y según todo el mundo y su perro le había informado se trataba de la persona más vital en la batalla de la joven.

Y si bien era siempre descorazonador que el Key no pareciera corresponder el afecto de la HiME, era evidente que la persona frente a él tenía un vínculo muy cercano con la pelirrosa. Y, al final del día, una base como esa era todo lo que una HiME en verdad necesitaba.

“Parece que la niña ya se cansó de protestar” dijo Taikoubou al percatarse que los berrinches habían desaparecido “¿Les parece bien si entrenamos un poco?”
“Por favor” respondió Kenshin “Me gustaría ver como se complementan”

La pelirrosa asintió y corrió hasta ponerse en posición, dejando varios pies de distancia entre Taikoubou y ella. Antes de invocar sus poderes, sin embargo, se giró hacia las ventanas altas a ver si identificaba a la pequeña asomándose por ahí.

No había señales de ella, por lo que decidió dejar de preocuparse por ella y empezar su primer entrenamiento con Taikoubou.




Un mercedes negro dobló en la esquina, avanzó un par de residencias, y entonces se detuvo frente al dojo. En una de las lunas polarizadas apareció su reflejo, y entonces Usagi se percató de la cara larga con la que cargaba.

Se giró de nuevo hacia el dojo, y sus ojos se posaron en la ventana alta por sobre la pileta de bamboo. Quizás y asomándose hubiera podido espiarlos… pero ya era demasiado tarde: El chofer ya le había abierto la puerta, y la invitaba a que ingresara al vehículo.

La pequeña suspiró rendida, y entonces frunció el ceño al pensar en la grosera pelirrosa que le había cerrado la puerta en la cara.

“Me las va a pagar” refunfuño para si misma, tirando su espada de madera en el asiento trasero, y se adentrándose dentro del vehículo.
“Oh, ¿quién te hizo enfadar Chibi?”

La molestia de Usagi solo se acrecentó al reconocer al copiloto… aún si este le sonreía con una larga mueca de oreja a oreja.

“Nada” respondió, pero no era cierto y su tono le delataba.
“Si me dices quién te hizo enfadar, puedo encargarme de esa persona ¿sabes?”
“No necesito tu ayuda”
“Bien pues…” Entonces copiloto le dirigió una mirada al dojo y sonrió para si mismo.

Usagi notó algo extraño: Aquella sonrisa era diferente.

Siempre había dudado de la sinceridad del joven pero, considerando por lo que acababa de pasar, decidió preguntarle por qué sonreía esta vez.

“¿De que tanto sonríes, Soujirou?”

El castaño se giró hacia ella.

 “Te diré por qué sonrío si me dices qué te hizo enfadar"

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way


Eureka

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #459: September 30, 2018, 08:30:26 PM »
ME OLVIDÉ!!! y tengo mil cosas para mañana así que dejo esto al menos :'v


39.







Los entrenamientos de vóley se suspendieron durante la semana previa a exámenes finales, para permitir que los miembros del equipo puedan prepararse para sus evaluaciones y entregas. Sin embargo, era común que ciertos cursos cerraran sus notas mucho antes, como había sucedido con Programación y su presentación final de la semana pasada.

Sin embargo, ese no era el único curso de Oikawa que había finalizado antes de la semana oficial de exámenes. La Facultad de Comunicaciones era muy irregular con sus calendarios académicos, y por ello, a su rebel sólo le faltaba entregar una monografía… o al menos eso le había contado Iwaizumi.

Para su suerte, lo encontró entrenando a solas en el gimnasio. Desde la puerta, Eureka lo observó por unos instantes, sumida en sus pensamientos.

Aquel día del fiasco con Nejire, la HiME había escapado de aquella incómoda situación ni bien finalizó el entrenamiento. Y es que una mezcla de sentimientos encontrados la había cegado por completo, negándole la posibilidad de pensar fríamente en lo que debía hacer. Para cuando lo notó, ya era muy tarde: la semana de finales también había dado inicio en Hanasaki, y si bien llevaba pocos cursos, Eureka sabía que debía hacer lo imposible por reivindicar aquel desaprobado que inevitablemente se ganaría en Biohuertos.

Para el martes de aquella semana, Eureka ya estaba libre de sus obligaciones. Agradecía que su facultad también contara con un calendario académico irregular: sólo le faltaba la evaluación de Biohuertos, que se iba a realizar una semana después para darle más tiempo al crecimiento de los nuevos cultivos.

Encontró, entonces, que era el momento perfecto para ir a conversar con su rebel. Y gracias a Iwaizumi, supo que también era el momento más indicado para Oikawa, puesto que andaba libre como ella.

A unos metros de allí, Oikawa intentó realizar un saque más, pero se detuvo en seco, capturó la pelota, la lanzó a un lado y volteó la mirada hacia Eureka. Ambos caminaron hacia el otro, hasta encontrarse a medio camino.

“¿Sabes qué?” dijo Eureka, sonriendo muy nerviosa. “Pensándolo bien, mejor me voy—” y ya estaba girándose hacia la puerta, pero Oikawa soltó una risa, y la tomó del hombro.
“Ya huiste por unos días, Eureka-chan.”
“…” Eureka suspiró. “Tienes razón,” dijo, y se giró de nuevo hacia él.
“Mm.”
“No sé por qué, pero… ¿me da miedo pedirte disculpas? Tal vez es porque siento que realmente la fregué. Creo que eres de guardar rencores…”
“Oh, no. No soy rencoroso, así que por eso no te preocupes.” Oikawa sonrió. “Lo que sí… siento que mientras más lo alargamos, peor va a ser, así que sería bueno cerrar esto ahora.”
“Okay, okay. Es cierto.” Eureka se tomó una pequeña pausa para prepararse mentalmente. “Yo… vine a disculparme, como intuías, de seguro. Creo que aquella broma se tornó muy pesada y para cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde y no podía hacer nada al respecto… más que bueno, lo de la cámara de aquel reportero y eso. Lo que sí quiero dejar en claro es que Nejire es una de las personas más lindas que he conocido y no me gustaría que la culpes por algo que ella no hizo.”
“Sí, me lo dijo ella ese mismo día. Y te podrías haber enterado de eso si te hubieras quedado.” Oikawa rodó los ojos.
“Mi reacción por el pánico fue huir… como lo he hecho hasta ahora.” Eureka suspiró. “Pero ya estoy harta de seguir huyendo. Tengo que empezar a enfrentar las cosas que pasan. Y lo primero que debía hacer era venir a hablar contigo. No sé… bueno, ya te dije, me daba mucho miedo pedirte disculpas. Sé que es muy egoísta de mi parte, tomando en cuenta lo que te hice. Lo de programación y lo de Nejire—”
“Bueno, lo de Programación… sí fue una venganza por Biohuertos.” Oikawa sonrió. “Y eso lo entiendo. Pero lo de Nejire-chan… no sé, siento… que me decepcionaste.”
“La verdad es que me dejé llevar. No voy a culpar a nadie más que a mí misma, pero debo admitir que… bueno, todo este tiempo anduve resentida por lo de Biohuertos.” Eureka suspiró. “Intenté conversar con Miranda, pero está muy ocupada, así que el tema de mi probación está pendiente.”
“Mm.” Oikawa asintió. “Sí, entiendo.”
“Y… es un motivo, pero no una justificación. Tienes todo el derecho a no perdonarme ahora. Tómate tu tiempo.”
“Bueno, gracias a ti volví a hablar con Nejire-chan, así que pude sacar algo positivo de todo esto.”
“Oh.” El vacío en su pecho se hizo presente sin explicación alguna. Atribuyéndolo a los nervios, Eureka optó por ignorarlo. “¿Cómo así?” comentó, curiosa.
“Ah, somos amigos de nuevo. Parece que realmente le gusta Ushiwaka-chan, así que le estoy dando tips para conquistar a la vaca~”
“¡Qué lind—! Espera. ¿¡QUÉ!?” gritó Eureka, muy sorprendida. “¡PERO USHIJIMA ES TU ENEMIGO! ¡EL NÚMERO UNO EN TU LISTA DE GENTE ODIOSA! ¿¡CÓMO—!?”
“¡Exacto! ¡No entiendo cómo estoy ayudándola a conquistarlo a él!” Oikawa se veía muy confundido.
“¿…Ya no te interesa Nejire… de esa forma?” Eureka arqueó una ceja.
“Oh, no, de eso hace mucho. Desde que te conocí, no tengo tiempo para enamorada.” Oikawa suspiró. “Soy estudiante de comunicaciones, capitán del equipo de vóley, rebel y tu damisela en peligro. ¿Dónde entraría mi enamorada en esa ecuación?”
“…Cierto.”
“Además, ya tengo una.”
“¿Yo?”
“Ajá~”
“¿Seguimos en una relación? Porque pensé que me terminarías por todo esto,” bromeó Eureka.
Oikawa bufó. “¿Estás loca? Somos el chisme de la semana. Toda mi facultad está hablando de nosotros.”
“Eres… el centro de atención.”
“¡Sí! ¡Es genial!”
“…Osea que has sacado más pros que contras de todo esto.”
“Ajá~”
“Y yo que juraba que te había destruido…”
“Al contrario, con el paso de los días, todo cambió para bien.” Oikawa sonrió.
“Entonces… ¿Me perdonas?” Eureka le hizo ojitos de cordero degollado.
“Si no lo hiciera, ya te habría terminado, ‘Shinoa-chan’.”
“…” Eureka rodó los ojos. “Ugh. Y yo toda preocupada por ti, pensando que te habías deprimido por esto.”
“¿Por qué lo dices?”
“Hablé con Iwaizumi. De hecho, él fue quien me dejó ingresar a Rizembool hace un rato… Me dijo que debía pedirte disculpas lo más pronto posible, y por la urgencia, no sé, pensé que estabas muy mal.”
“Ah, no. De seguro lo hizo para que nos amistáramos.”
“Mm…” Eureka se mostró pensativa. “Tiene sentido, Iwaizumi siempre anda preocupándose por todos, por más de que no lo demuestre.” Eureka asintió. “Por cierto… ten,” le dijo, extendiéndole el sobre en sus manos.
“¿Qué es esto?” preguntó Oikawa, mientras lo recibía.
“Mi proyecto final de fotografía. Lo expuse antes de venir acá… y bueno, esas fotos deben quedarse contigo.”
“…?” Oikawa ladeó la cabeza, confundido. Muerto de la curiosidad, abrió el sobre para sacar sus contenidos.

Las fotografías enmarcadas en paspartú capturaban momentos cruciales en varios partidos del equipo de Rizembool, ya sean de práctica o amistosos contra otras universidades. El protagonista en todas era Oikawa: la composición y el foco remarcaban que él era el centro de atención, jalando la vista del espectador. Jugando con las técnicas de iluminación más naturalistas, las fotos buscaban resaltar los mejores ángulos del capitán del equipo de vóley, así como su agilidad y destreza a la hora de jugar aquel deporte.

“…”
“¿Estás… llorando?” preguntó Eureka, confundida.
“¿No?” Oikawa se pasó una mano por ambos ojos, para borrar la evidencia. “Era una tierrita que se me metió al ojo.”
Eureka bufó. “Lo que tú digas.”
“Tengo una… pregunta,” dijo Oikawa, luego de una pequeña pausa de silencio entre ambos.
“¡Dime!”
“… ¿…Qué te llamó a centrarte en mí?” le preguntó, curioso, mientras revisaba las fotos con detalle. “Osea, sí, soy perfecto y majestuoso: la pregunta debería ser por qué no pensaste en mí desde un inicio, pero—”
“Si hubiera sabido que te ibas a jactar de tu grandeza por estas fotos, no te las habría mostrado.” Eureka rio.
“¡Es inevitable! ¡Estás alimentando mi ego con ellas!”
“Es cierto.” Eureka suspiró. “Bueno… uh… la explicación corta es que… ¿me inspiras? Te lo comenté la primera vez que te vi jugar. Todos sienten una pasión tremenda por el deporte, pero creo que tú resaltas más que el resto. Y… bueno, la serie de fotos no cuajaba con tomas distintas del equipo. Para mi jefe de práctica sí, pero yo sentía lo contrario. Al final… opté por sólo centrarme en ti.”
“¿Y te fue bien?”
“Al profesor le gustó. La semana que viene ponen notas, y sé que mi jefe de práctica no va a ser tan piadoso, pero confío en la nota del profesor.”
“¡Mm! Me alegro. Y… gracias.” Las mejillas de Oikawa se encendieron levemente, lo que se le hizo muy tierno a su HiME. “Por… tus palabras. Me habría gustado verte exponer.”
“¿Estás loco? ¿Para que te eches más flores?” Eureka soltó un par de risas, y Oikawa sonrió. “Pero nada. Gracias a ti. Creo que hice un buen proyecto de foto porque tuve a un personaje interesante.”
“S-Sí.” Oikawa desvió la mirada, incapaz de encararla.
“Huh. Nunca pensé verte avergonzado.”
“Muchos halagos logran ese efecto en mí.”
“Lo tomaré en cuenta para luego.” Eureka sonrió.
“¡Ni te atrevas!”
“Esa máscara de perfección tenía que destruirse en algún momento,” dijo Eureka, encogiéndose de hombros. “Aunque ahora que lo pienso, ya se destruyó hace tiempo…”
“¡Eureka-chan!”
“Haha, lo siento, lo siento~” dijo ella, entre risas.
“…Por cierto— si consigues contactar a Miranda y agendar una cita con ella, me avisas. De todas maneras, iré a apoyarte.”
“Gracias.” Eureka suspiró. “Aún queda un par de semanas de clases, así que espero solucionar ese tema antes de que terminen.”
“Hablando de eso… ¿En qué quedó lo de Kokichi-chan? ¿No me dijiste que tenías un plan muy genial y que no debía de preocuparme?”
“Uh…” Eureka sonrió, nerviosa. “Adivina quién se enfocó tanto en su venganza… y luego en finales… y uh… ¿se olvidó de eso?”
“¡Eureka-chan!” Oikawa se veía al borde de un paro cardíaco. “¡Vamos a morir!”
“Bah, no exageres.”
“Terminamos en la clínica la última vez que peleamos contra Kokichi-chan.”
“…Pues en eso tienes razón. Pero… bueno, estoy decidida a solucionar mis problemas uno por uno. Empecé por ti— ahora que lo pienso, no sé por qué—”
“Soy tu prioridad, obviamente~”
“…” Eureka rodó los ojos. “Uh, no.”
“Haha, sabes bien que sí es cierto,” comentó Oikawa, sonriéndole de lado. “Pero… ¿de qué problemas hablas?” preguntó, confundido… hasta que pareció darse cuenta de algo. “¡Espera! ¡¿Aún no haces las paces con Britannia-chan?!”
“…No.” Eureka suspiró. “Y… qué raro. Me acuerdo que cuando lo conociste, me dijiste que te daba mala espina. Ahora… ¿te preocupa?”
“No es tanto por él. Es más, por… ti, supongo. Porque sé que te afecta esa distancia entre ustedes. Igual, ¿tal vez exageré un poco con mis palabras esa vez? No me cae mal, ni nada.”
“Bueno, es cierto que Lelouch se mostró muy frío contigo.”
“Sí~ Aunque con razón, porque no me conocía y sabía que era tu rebel. En fin. ¿Qué pasó con él? ¿¡Cómo es que aún no hablan y hacen las paces!?”
“Ah… Bueno, con finales y todo, supongo que hemos andado muy ocupados como para conversar. Y… no sé, tengo el temor de que, si lo hacemos, será… para terminar. Las cosas han estado muy complicadas desde que volví a ser HiME y siento que Lelouch está en su derecho de cortarme.”
“¿Por qué lo dices?”
“Porque él tiene todo un futuro por delante. Y creo que lo estoy reteniendo… impidiéndole hacer lo que realmente quiere. Te he comentado algo sobre él antes, creo.”
“Algunos detalles. Pero… ¿supongo que te refieres a las expectativas de sus padres? Y que bueno, quiere valerse por sí mismo.”
“Exacto.” Eureka suspiró. “No puedo pedirle que deje de enfocarse en su propio futuro y sus planes a largo plazo. Me parece muy egoísta hacerlo.”
“Pero… eres su enamorada. Creo que, por más de que no pueda ayudarte de una manera más… activa, si debería estar pendiente.”
“No estoy segura.” Eureka sonrió, apenada. “Pero necesito hacer las paces con él si es que quiero llevar a cabo mi plan perfecto…”
“¿Para lo de Kokichi-chan?”
“Sí.”
“¿Me contarás de qué trata?”
“…” Eureka suspiró. “Es algo idiota y simple. Realmente nunca tuve un plan perfecto.”
“…Yo seré juez de eso.”
“Pienso… hacer teléfono malogrado. Osea, la idea es que no esté malogrado, pero sí, algo así.”
“¿Qué… le pasen el mensaje?” Oikawa arqueó una ceja.
“Sí. Le diré a Lelouch que le hable a alguien más y así sucesivamente… hasta que llegue a Harukawa.”
“…Eso suena terriblemente riesgoso.”
“Lo sé. Pero es mejor que ir a hablarle frente a frente y que Kokichi se entere de eso. Por lo que nos dijo la vez pasada, siento que es él quien tiene ojos en todas partes. Parece que él se encarga de tener informantes y todo eso.”
“Felizmente no es meticuloso y estricto como Karasu o Nea,” comentó Oikawa. “Sino… no sé qué sería de mí.”
“Exacto. Por eso mismo debemos hacer como que hemos cumplido y, sin que Kokichi o alguien más se entere, avisarle a Harukawa sobre lo que sucede.”
“…Es eso o morir, prácticamente, así que estoy de acuerdo. ¡Tengo en mente quién nos puede ayudar!”
“¿Quién?”
“¡Noriko-chan! Y Todoroki-chan, también. Son miembros del centro federado de la facultad de derecho.”
“Ah, eso explica por qué estuvieron detrás de la fiesta de hace unos meses.” Eureka sonrió.
“Sí. Ellos conocen al centro federado de Derecho en Hanasaki, así que nos podrían ayudar a contactar a miembros de allí. Mientras más lejanos sean de Harukawa y de nosotros, creo que sería mejor.”
“Pero… ¿no será más difícil que lo crea?”
“Lo dudo.” Aquella expresión de seriedad en el rostro de su amigo sólo la había observado durante los partidos de vóley, por lo que era un tanto ajena para ella. Sin embargo, no había día en que no agradecía tenerlo de su lado. Oikawa, de proponérselo, podía llegar a ser un contrincante muy capaz. “Creo que, si oyes un rumor relacionado al conflicto entre ambas instituciones sabiendo lo que pasa detrás de sus fachadas, no dudarías en hacerle caso.”
“…Tienes razón.” Eureka asintió. “Habrá que jugar nuestras cartas de la mejor forma.”
“Y… ¿para qué necesitas a Britannia-chan, por cierto?”
“Necesito que sea Mona quien le ponga el localizador. Pero para que pase desapercibido, debe ingresar a la facultad con Lelouch. Estoy confiándome en que él tiene clases con Harukawa, pero no me queda de otra.”
“Mm, sí. Suena bien. Pero lo ideal es que el margen de tiempo entre eso y el telefonito malogrado sea pequeño, para darle chance de prepararse. No sabemos si Kokichi-chan actuará inmediatamente.”
“Esperemos que no.”
“¿Le has comentado a Mona-chan sobre esto?”
“Sí. No está del todo de acuerdo, pero tampoco tiene una mejor idea, así que ya se resignó.”
“Mm.” Oikawa asintió. “No tenemos de otra. Por cierto, el app de Luciel-chan está activo de nuevo. Así que podemos volver a usarlo.”
“Genial. Eso nos va a ayudar un montón.”
“Sí.” Oikawa sonrió. “Por cierto… ¿tienes que regresar a Hanasaki?”
“Oh, no. Ya estoy libre por hoy.” Eureka arqueó una ceja. “¿Por?”
“Nada, quería saber si me acompañarías un rato. Tengo el gimnasio hasta las cinco.”
“Mm…” Eureka se mostró pensativa por unos instantes. Luego, asintió. “Sí, claro.” Y le sonrió. “Aprovechando que Kokichi nos cubrirá por unos días más, podríamos salir a comer luego de esto.”
“¡Sí~! Buena idea.”

Mecánicamente, Oikawa se giró hacia la cancha de nuevo. Buscó la pelota con sus ojos, y al recogerla, volvió a practicar saques.

Por su lado, la HiME caminó hacia las bancas aledañas para sentarse por el resto de la hora.

No sabía si era por el tiempo que llevaban juntos, pero lo cierto era que se había vuelto más perceptiva con los pequeños cambios de actitud de su amigo. Y, aunque a simple vista, Oikawa parecía ser el mismo de siempre, Eureka sentía que había algo… diferente en él.

Ya luego le preguntaría a Iwaizumi si sabía algo sobre la actitud extraña de su mejor amigo.
« Last Edit: September 30, 2018, 08:39:15 PM by Eureka »


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #460: October 01, 2018, 03:10:47 PM »
Hoi hoi minna!! vengo con mi primer post del mes iba a ser para el mes pasado pero ya fue
Hay nuevos personajes xDD


En el aeropuerto de Londres…

Maria Cadenzavna Eve una joven actriz famosa de 25 años, procediente de Yugoslavia terminaba su estadia en Inglaterra después de 8 años, ahora regresaba a Japón lugar donde se habia criado desde que era pequeña porque su madre se casó con un importante empresario japonés y pues tenia ganas de volver a ver a los amigos que habia dejado en aquel país que la cobijo cálidamente, cuando escucho que estaban haciendo el llamado para abordar el avión, la joven cogio su maleta y  avanzo apresuradamente y sin querer se tropezó con una persona

Disculpa…eh?? …- observando a un joven pelinegro de cabellos medio verduzco oscuro con gafas y cara de pocos amigos- pero miren a quien tenemos por aquí…si no es al mismísimo Hasumi Keito, no pensé que también estabas en Inglaterra-
Maria Cadenzavna Eve como siempre una persona de pocos modales y que no se fija por donde camina…-

Creo que con solo me digas Maria estamos bien…-dijo sonriendo suavemente- parece que seremos compañeros de viaje rumbo a Japón-

Tal parece…aunque según tenia entendido tenias mas presentaciones pendientes no?...-

No sabia que estabas al tanto de mis actividades…me halaga saber eso…-

Lo hago porque me gustan todas las obras de teatro y da la casualidad que estas en todas ellas…-

Es cierto tenia que quedarme un par de meses más …pero hay personas que necesitarán de mi ayuda…-

Supongo que te refieres a los chicos de Knights no…o solamente por Leo Tsukinaga??-

Es obvio que Leo es mi prioridad numero 1, pero también quiero ver que tan mal están los demás y si puedo hacer algo para ayudarlos…-

Sabes que no deberias de meterte en asuntos que no te importan no?-

Lo sé, pero ellos son parte de Leo y él es un muy importante amigo para mi, ademas que él se encargo en elaborar todas las obras de teatro en las que he participado en estos últimos 8 años, no puedo dejar que a un genio como él le suceda algo malo…ademas veo que no soy la única que también esta preocupada por su amigo de la infancia, supongo que como siempre te preocupa la salud de Tenshouin-kun…- mientras avanzaba junto a él al abordaje- Aún no le perdono lo miserable que hizo de nuestras vidas …-

Yo no puedo decir nada de algo que no se…- dijo mientras se acomodaba los lentes- pero efectivamente iré a Japón a ver como esta Eichi y que ha pasado en este tiempo que también estuve fuera de Japón

Quien diría que nuestros amigos ni se pueden mirar en pintura actualmente pero nosotros nos llevamos bien…-

Quizas porque también somos amigos de la infancia y nos entrenamos en el mismo dojo-

En eso tienes razón…-rio divertida-

Tenemos un largo viaje por delante asi que descansemos lo mas que podamos…-

Eso es lo que hare porque estoy muy cansada…-acomodandose ya en los asientos del avión, para cerrar los ojos y quedarse profundamente dormida-

Inicio del Flashback

Hace 18 años atras

Habian terminado clases en la escuela de mujeres donde Tsubasa y Maria estudiaban, ellas solian regresarse juntas pero como Tsubasa se tenia que quedar por clases extras , la joven pelirosa se fue sola

Quiero ver a Sena y Leo, asi que ire a la escuela donde están para irnos los 3 juntos a casa, ya que todos somos vecinos- canturreo alegremente-

Luego observo en uno de los callejones como unos niños estaban pateando a otro de cabellera naranja

No puede ser…- se acerco hacia donde estaban los niños-oigan déjenlo en paz!!-dijo la pequeña pelirosa mientras los empujaban-

Es la amiga de la niña rara con fuerza bruta vámonos!!- se fueron corriendo-

La pequeña giro a ver a su amigo que tenia a un conejo entre sus brazos y lucia muy lastimado- Desde cuando te están molestando?? Por que no les dijiste a Sena y Tsubasa?? No son tus guardianes??...-Dijo con lagrimas en los ojos-

Maria-chan…por favor no les digas nada…deacuerdo?...-observando al conejo- ademas mira pude protegerlo-

Esta bien…-se limpio las lágrimas- no les diré nada pero prométeme que cualquier cosa que suceda y no los quieras involucrar iras conmigo y me lo diras deacuerdo???O sino se los dire y seguro que te van a dar un gran jalón de orejas deacuerdo?-

Esta bien…entonces te prometo que serás las única a la cual le voy a expresar mis verdaderas inquietudes y sentimientos-

Eres un tonto Leo…-dijo mientras lo abrazaba y se ponía a llorar-

Por que Leo y Maria eran cercanos?? Pues  ambos habían sido compremetidos desde antes de nacer, pero ambos niños se negaron y solamente quedaron como buenos amigos, la joven al igual que Izumi y Tsubasa siempre reniega con el pelinaranja pero a diferencia de los otros dos se percata sigilosamente de la verdadera reacción de su amigo lo cual le preocupa mucho porque podría ser perjudicial para él, como se lleva con Izumi y Tsubasa? Con el primero se lleva bien por la misma similitud de caracteres aunque esta chica lo ve con ojos de hermana mayor, y con Tsubasa? Es su única amiga que le ha dicho las cosas directas al igual que ella, Tsubasa la veía como su senpai y la admiraba, Maria siente un gran aprecio por ella y se ha percatado de su soledad y tristeza-

En el transcurso de los años observaba observaba como su querido amigo sufria en silencio de todos los abusos que le cometían en la escuela, para proteger a su hermosa unit Knights, y ella tenia que morderse los labios para no decirles nada a los demás, aunque claro que tampoco dejaba a los abusadores sin castigo, claro que lo hacia a espaldas de Leo, también conocio a Ritsu, Arashi y por ultimo Tsukasa, el primero cuando Tsubasa no estaba alrededor se echaba en su regazo mientras escucha las canciones de cuna que la joven le cantaba ya que para Maria, Ritsu era un niño que merecia mucha atención, con Arashi eran como mejores “amigas” con él podía conversar de cualquier tema y ambos se daban tips de belleza, a Tsukasa lo conocio anteriormente porque su familia es amiga de la familia Suou, que era una de las mas acaudaladas del país, estuvo acompañándolo cuando el grupo se disolvió y procurando calmarlo.

El momento que más le afecto fue el momento del accidente de Leo, Maria estaba buscando algún departamento para vivir con Tsubasa después de enterarse de la tragedia de su familia, claro que no iba a dejarla sola por ningún motvio
Maria-sama!!! Maria-sama!!!...-dijo corriendo una de sus sirvientas

Que sucede? Por que esos gritos??-

Maria-sama ha pasado una tragedia!!-

Que?? Que estas diciendo?? Calmate y dime que es lo que ha pasado-

Han llamado del hospital y dice que Leo-sama esta gravemente lastimado!!-

No..eso no puede ser…- la joven salio de inmediato de su mansión y se fue con su chofer hacia el hospital marcando los celulares de todos pero ninguno respondia, solo Arashi le habia escrito que todos estaban en el hospital y no sabían que estaba pasando, solo que vieron una alterada Tsubasa que también estaba lastimada – Le dije que se estaba exponiendo a un grave peligro-

Bajo del carro y vio como Tsubasa salía del hospital, se le veía visiblemente destruida, con la mirada perdida y con una marca de mano en una de sus mejillas, Maria suponía que era de Izumi siendo el más cercano a Leo-

Tsubasa que paso??-

Maria-senpai…- la joven la miro con una mirada perdida- lo siento no pude cumplir con mi promesa

No me digas que Leo…-

Ousama ya esta fuera de peligro….pero casi muere por mi culpa…-

Tsubasa tu bien sabes que no tienes culpa de nada…-

Claro que si por haber aceptado que fuera mi key…ahora ya no puedo seguir a su lado ni al lado de los demás-

Calmate Tsubasa piensa las cosas fríamente, te llevare a mi casa para…-

Lo siento Maria-senpai…-la miro con lagrimas en los ojos cosa que no expreso con los demás- por favor déjeme ir…-

Por que siempre hacen las cosas mas difíciles?? Pero prométeme que me mantendrás informada de tu paradero deacuerdo?...-

Ella asintió y se retiro de la escena

Ya en el hospital pudo observar los rostros de todos los demás, ya mas aliviados por la noticia de que su Rey estaba a salvo, uno por uno empezaron a entrar a la habitacion para poder estar con él aunque estaba inconsciente , la ultima en entrar fue la pelirosa que se acerco a su cama y le tomo de las manos

Otra vez rompiste tu promesa Leo…dijiste que no te ibas a exponer y mira que casi te mueres…eres un tonto…asi no vas a salvar a nadie…asi los haces infelices a todos como lo están en estos momentos, si tan solo me hubieses hecho caso para irnos a Inglaterra para que te relajaras y pensaras bien las cosas-

Aún…si..gue…en pie…tu in…vi..tacion…?-el pelinaranja abrió los ojos y se veian igual de perdidos que los de Tsubasa e Izumi

Claro que si…- empezo a llorar- empezaré a hacer los preparativos para nuestro viaje-

Per…do…na..me…por…no…cu…-

Shhhh…silencio…ya no hables y descansa apartir de ahora estaras bajo mi ciudado hasta que te sientas con fuerzas para
estar al lado de los que quieres…-

El otro joven asintió y se quedo profundamente dormido otra vez

Despues de eso, paso 1 mes y Knights se disolvió, Leo desaparecio junto a Maria, hasta que el pelinaranja decidio regresar
Estas listo para irte??...yo aun tengo varias presentaciones por lo cual me quedaría un año mas, después de que los directores de teatro han quedado maravillados con tus escritos, yo como tu estrella principal tengo que interpretarlos a la perfección posible

Claro ya me voy, el escenario en Tokyo me esta esperando jajaja, es hora de volver a reunir a mis queridos Knigths…-

Ahora si espero que no te metas en tantos problemas…-dijo cruzándose de brazos- o sino tus padres me van a matar por permitir que regreses a Japón-observo a Leo empezando a escribir-como siempre estas en tu mundo…-

No te preocupes que no volveré a cometer un error mas…- dijo mientras siguió escribiendo-el que vuelve a ellos no es su Rey sino simplemente es el mortal Leo Tsukinaga…-

Espero y puedas arreglar las cosas…y pobre de ti que vuelvas a reunirte con Tenshouin-kun porque aunque no quieras y si
te vuelve a lastimar le voy a partir…-

Jajajajajaja  no te preocupes que no lo hare, ahora si nos vemos Maria-chan…-

Cuidate…- se acercó a el y le dio un beso en la frente-

La joven se despidió de su amigo

Fin del flashback


Maria abrió lentamente y observo que Keito estaba que la movia suavemente

Ya llegamos a Tokyo…-

Gracias por levantarme…-

Tuviste un buen sueño?...-

Lo tuve…fue un triste pero buen sueño…-
---------------

Matta ne!!

Mimi-chan
« Last Edit: October 04, 2018, 09:53:22 PM by Mimi Tachikawa »


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #461: October 01, 2018, 11:09:52 PM »
Hola a todas.

Como dije en el tema de planeación, vengo a dejar un pequeño fic que marca el fin del primer semestre.



Llegó un día de clases que se diferenciaba de los otros, al marcar el último día del presente semestre y el inicio de las vacaciones de verano. Para la directora de Hanasaki, ese final había sido evidente en medio de sus deberes con maestros y en todas las notificaciones del correo institucional sobre cese de servicios o reuniones sociales entre el personal y docentes. En el presente día, la algarabía de los estudiantes se dejó notar incluso a pies de los edificios corporativos.

Miranda se dio un corto respiro y miró por las ventanas a un grupo de estudiantes que salían juntos de una última sesión de clases. Todos se notaban aliviados, alegres y entusiastas en lo que conversaban sobre qué tenían programado para las vacaciones. Muchos otros estudiantes debían estar en ese plan, o pronto a estarlo para aquellos con cursos que terminaban más tarde.

Sin embargo, luego de su pausa, la directora tuvo que continuar atendiendo los documentos sobre su escritorio. Mantuvo esa presente obligación por unos minutos más hasta que la puerta se abrió y su asistente ingresó con más fólderes manila.

“…” Miranda sonrió frustrada. “Veo que el trabajo no termina aún.”
“La secretaria traspapeló estos documentos,” reportó inmutada en lo que dejaba dichos fólderes sobre la mesa. “Me cercioré de que no hubiera más que necesites atender.”
“Agradezco tu ayuda,” asintió e hizo una pausa, sin borrar su sonrisa. “Ha sido un semestre intenso e interminable, luego de tres años de paz…”
“No fue una eternidad, mas un comienzo. Es importante no olvidarlo.”
“Lo sé…”

La directora volvió a desviar su vista hacia las afueras del edificio. Vio a más estudiantes tomar ese sendero hacia la salida de la universidad.

“Para ellos no existe nada en qué pensar, y afrontan todo con ánimos y energías. Ya no me siento tan joven,” comentó con leve entretenimiento y cierta añoranza. “De todos modos, no podemos dejar que nuestras HiMEs se relajen demasiado, y ahora que los Keys también pueden pelear, debemos darles de nuestra ayuda.”
“…” Fran asintió. “Me estoy encargando de la logística en relación al campamento de los Keys que pensamos implementar.”
“Sí. Avísame en cuanto todo esté organizado.”

La peliblanca volvió a asentir y se retiró a atender sus propias obligaciones.

Era el inicio de las esperadas vacaciones, y todos tendrían una oportunidad de descansar antes de regresar a atender los asuntos más urgentes en sus vidas.



A partir de ahora, los personajes son libres de disfrutar de sus vacaciones. Más adelante se verán los detalles para el tan esperado campamento de Keys. De momento siéntanse libres de escribir con sus personajes.

Ánimos a todas y avísenme en caso de tener alguna duda *huye*


Kana

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #462: October 07, 2018, 04:41:22 PM »
Avilio volvió a golpear con los nudillos la gran puerta de madera que denotaba una imponente entrada en aquella mansión que evidenciaba un deterioro desde lo exterior. Como las dos veces anteriores, parecía que nadie saldría a abrir la puerta. El pelinegro esperó unos segundos más antes de voltear la mirada hacia el otro.

—Golpea otra vez.— Indicó Henry, quien se mantenía ocupado escribiendo un mensaje en su Iphone.
—…— Avilio entrecerró los ojos, sin demostrar ciertamente el aburrimiento que expresaba en su interior. Obedeció la orden.
—Tal vez estén paseando por la ciudad.— Sugirió Kana quien acompañaba a esos dos muchachos.

Allen le había pedido de favor personal que acompañara a Henry, su conocido, quien tenía una importante reunión ese día. Al principio Kana no había comprendido bien por qué Allen le había pedido algo como eso, pues si bien ella conocía un poco a Henry no eran especialmente muy unidos más allá del trato cordial y principesco que el rubio le dedicaba y la respuesta automática pero educada que Kana le profesaba. Pero Allen le había comentado que Henry tenía un compromiso que consistía en dar indicaciones a ciertos estudiantes de intercambio respecto a todo lo relacionado con Hanasaki y como Kana estaba más instruida en el tema que Henry, pensó en ella como facilitadora de información. Allen se había ofrecido a acompañar al rubio desde el inicio, pero tuvo que declinar la asistencia puesto que la profesora Nagi le había instaurado nuevos deberes para la asignatura al ser él alumno tutor. Por eso había suplicado a Kana tomar su lugar.
La peliblanca se había sentido incómoda con esa petición de Allen, pero era difícil tomar la decisión de no ayudar a Henry después de que éste le había ayudado a enfrentar a la desquiciada de su prima, Erina Nakiri, aquella vez que  la pelinaranja la atacó en Hanasaki por la absurda excusa de  resolver “conflictos familiares”

—…— Suspiró Avilio, hastiado de esperar. Pensaba que después de esa espera Henry decidiría que se fueran, pero el rubio no parecía tener una iniciativa de nada. Desde que Henry le había contratado para ser su chofer personal, lo cual era raro puesto que Avilio manejaba peor que una vieja drogada con Parkinson y el italiano era consciente de ello, al pelinegro le había costado trabajo interpretar al inglés en sus deseos o desagrados. A veces lo sentía demasiado embotado y plano afectivo detrás de esa careta de caballerosidad.
En ese momento, al fin alguien se dignó en abrir la puerta y si Avilio no estuviera bajo el trabajo de alguien tan correcto como ese Lancaster, habría esperado que le ordenasen dar un empujón a la puerta e ingresar, acostumbrado a los procedimientos de su jefe anterior quien había sido un Siciliano mafioso, en aquellos tiempos en Italia.

—Buenas tardes.— Una hermosa joven de cabellera larga y rubia ceniza se asomó por la puerta. Tímida al comienzo, pues todos le parecieron desconocidos, luego le pareció reconocer al rubio. —¿Señor Lancaster?— Le costó trabajo reconocerle, no le había visto desde que ella era una niña y el rubio no se relacionaba directamente con ellos tal vez por ser menores que él o tal vez porque no compatibilizaban.
—Sí.— Asintió, automático. Guardó el móvil. —Buenas tardes. Eh, tengo entendido que su tutor asignó una cita para hoy en este horario.—
—¿Si?— La joven abrió enormemente sus ojos azules. —P-Perdón. No nos avisaron. Pero, pasen, por favor.— Dijo invadida por la vergüenza. Abrió completamente la puerta y dejo pasar a esas tres personas.
—Disculpa, eh…— Henry se incomodó al no recordar el nombre de esa chica. Mejor prefirió seguir con el diálogo antes de que fuera evidente su falta de memoria. —¿Está el profesor Werner Frank?—
—¡Henry!— Se escuchó un grito desde al fondo. En pocos segundos, Zorome llegó hasta donde estaban ellos. El joven de cabellos castaños no parecía respetar los límites de invasión puesto que Kana, Henry y sobre todo Avilio tuvieron que retorcer un paso para que este no les quedara casi encima —¿Me buscabas? ¡AH! Apuesto que has quedado con rencores después del partido de fútbol en Hanasaki. Haha, bueno, eres medio perdedor pero al menos tienes dignidad para venir a desafiarme aquí.—
—…—
—¿Y este es… tu equipo?— Dijo Zorome, inspeccionando a cada uno. —Henry, ¿Por qué tienes a una mujer en tu equipo? ¿Estás tan desesperado?—
—…Eh— Kana sonrió de medio lado, con ironía, curvando las cejas y observando con la misma ironía de su sonrisa a ese chico.
—Además, vienes con esa ropa tan formal. Parece que todavía estás tocado después de Siria como para olvidarte de tu equipo de vestuario. Uh…— Zorome lo observó con desaprobación y desagrado. Comenzó a rodear a Henry para inspeccionarlo detalladamente. —Si quieres puedes jugar así pero será incómodo.—
—Oye, toma distancia…— Avilio tomó sutilmente del hombro a Zorome y lo apartó de Henry… y de él mismo.
—¿Y éste quien es?—
—Zorome, el señor… el señor Lancaster no viene a retarte a un duelo de fútbol— Dijo Kokoro, la chica del hermoso cabello rubio cenizo. Ella miró hacia el suelo y mantuvo las manos a la altura de su pecho. Estaba preocupada que Zorome sofocara a esas tres personas.
—¿Entonces?—
—Realmente estamos aquí por un compromiso entre Henry y ustedes.—
—¿Por qué estos lacayos responden por ti, Henry? ¿Estás mudo o eres muy flojo para todo?—
—Z-Zorome, por favor.— Kokoro quería esconderse.
—Déjame, Kokoro…—
—¿L-Lacayos?— Kana empalideció. Luego le habló en disimulo a Henry —Entiendo por qué no querías venir…—
Henry Asintió. —Kokoro, ¿Los demás están?— Ahora que Zorome había dicho el nombre de la chica…
—Están en la sala, algunos, creo que el idiota de Hiro está en el jardín y Zero Two descansa. — Respondió Zorome. —¿Quieres que los reúna a todos?—
—Sí…—
—¡Okay!— Y Zorome se fue corriendo con el mismo frenesí con el que había llegado.
—…— Kokoro lo vio partir y la dejo hablando sola cuando le había pedido en vano que tuviera cuidado en despertar a Zero Two. —Esto… Pasemos a la sala, por favor síganme.— La chica los dirigió a la sala y esperó que esos tres tomaran asiento. En la sala sólo se encontraba Ichigo, una muchacha de cabello azul y corto. —Ichigo, el señor Lancaster y sus amigos vienen por una reunión acordada con el profesor.—
—¿Era…hoy?— Ichigo, quien siempre era puntual y responsable, se petrificó. El Profesor había dicho que todavía no fijaban fecha.
—Sí, él mismo me indicó el día a través de un mensaje.—
—…— Ichico lo miró entrecerrando los ojos, como poniendo en duda lo que Henry le acababa de decir. —Creo que no queda de otra que organizarnos entre nosotros.—
—Zorome ya fue a llamar a los demás.— Indicó Kokoro.
—Bien…— Ichico suspiró. —Kokoro, ¿Puedes traer té, por favor?—
—Sí.— Ella asintió y fue a hacer el pedido de Ichigo. No era la empleada, pero le gustaba cooperar con esas asistencias.
—Tomen asiento.— Les dijo a los otros tres, quienes cada uno se sitiaron cerca el uno del otro pero a distancia prudente, quedando Henry en el sillón amplio, Avilio sentado en una silla un poco más alejada y Kana sentada en el otro extremo del sillón donde estaba Henry. —Esperemos que lleguen los demás.— Dijo cortante, antes que los otros pudieran dar un comentario. Seguidamente retomó la lectura del libro que leía, pero aun así los otros tres sentían que Ichigo los vigilaba sigilosamente con sospecha mientras fingía leer.
—¡Aquí están todos! Bueno, todos menos Zero Two…. Uh.— Dijo Zorome, quien llegaba con Hiro y con Mitsuki. Hiro saludó amablemente a los tres afuerinos, mientras que Mitsuki se limitó a tener una actitud fría y distante esperable de él. Mitsuki se sentó al lado de Ichigo, entre los dos se apoyaban en cuanto a ser reticentes al contacto con cualquiera que fuera un Lancaster o un miembro de las otras familias quienes los habían repudiado en cuanto su padre adoptivo cayó en desgracia. Zorome y Hiro se sentaron juntos.
—Esperemos a Kokoro.— Ahora puso aquella restricción, Ichigo. No dejando que nadie pudiera preguntar nada pero… irónicamente quien pensó que era uno de sus secuaces junto a Mitsuki la traicionó en la intención de crear un ambiente tenso de silencio.
—¿Mañana tienen clases en Hanasaki?— Preguntó animado, Zorome, rompiendo involuntariamente con el silencio incómodo.
—Cállate, Zorome.— Le dijo cortante, Mitsuki.
—Ehh, quizá debería ir a ayudar a Kokoro para que Henry pueda decirnos lo que el profesor quiere que aprendamos.— Dijo Hiro, sonriendo con amabilidad.
—…— Ichigo y Mitsuki miraron a esos dos cabezas huecas con rencor, no parecían tener un pacto de coalición con ellos contra los otros tres sino más bien simpatizar con su causa. Lo esperaban de Hiro quien siempre tenía un sentido más altruista con las personas, pero Zorome se había pasado los últimos meses maldiciendo cada día a cada uno de los miembros de las familias que les habían hecho el apartheid. “Que fácil se olvida…” pensó Ichigo.
—Como puedes ver— Dijo Mituski dirigiéndose a Henry. Omitió olímpicamente la existencia de los otros dos acompañantes del rubio. —Después de que padre perdiera toda su fortuna, nos hemos visto afectados ampliamente… Kokoro, para su infortunio, se encarga de la cocina, mientras que los demás que todos los demás tenemos que turnarnos con los otros deberes.— Mitsuki fingió falsa modestia —Lamentamos si la casa no está muy presentable para gente como ustedes.—
—…— Kana mantenía las manos sobre sus rodillas. Nunca pensó que una charla para nuevos estudiantes de Hanasaki sería tan tensa. —Creo que no me constaste toda la historia…— Le susurró en voz baja a Henry, sólo para que él la escuchara.
—Lamento involucrarte en algo tan… bochornoso como esto.— Suspiró. Vio que Kokoro regresaba con una bandeja con té y tazas. Hiro se puso de pie y la ayudó.
—Zero Two, no sé si te acuerdas de ella porque en esos tiempos estaba en otra unidad y creo que una sola vez coincidió con los otros en las reuniones. Bueno, ella está con nosotros ahora, pero me disculpo en su nombre porque no se presentará. Ha estado… Cansada.—
—Descuida. Luego puedes trasferirle la información.—
Cuando cada uno contaba con una taza de té, menos Avilio quien la rechazó, ya no había más excusa para iniciar esa charla con la finalidad de terminarla prontamente y así dejar de someterse a un momento incómodo.
—El profesor Frank me solicitó que les conversara sobre Hanasaki… Ciertamente no es mucho lo que les puedo instruir ya que de forma evidente no manejo todo conocimiento relacionado con la institución puesto que sólo llevo un poco más de tiempo que ustedes aquí pero aún sigue siendo lo mínimo.—
—¿Un semestre?— Preguntó Hiro, con interés.
—Exacto.—
—¿Y qué estudias? O más bien, ¿Para qué estudias si tienes la vida asegurada? Tu familia tiene relación con la familia real de Inglaterra. Quizá si matas como a los cuarenta y cinco tipos que están en la sucesión del trono después de la vieja reina Isabel puedas ser el rey, ¿o no?— Dijo Zorome, pero curiosamente sin mala intención. —¡Te imaginas si fueras rey! porque el viejo ése, Carlos, creo que nadie lo quiere como monarca y el calvo de su hijo… bueno… ya tuvo hijos. Quizá eres el número cincuenta en la sucesión del trono después de todo…— El pelicastaño alzó la mirada hacia el cielo y se tomó el mentón. —Aún así, insisto, si los matas a todos puedes quedarte con el trono, ¿o no? Aunque… Supongo que tendrías que matar mucho, haha… ¡Podría ser tu vida como Game of Throne! Podrías llevar a Zero Two para que te ayude y ¡Auch!— Hiro le dio un codazo en las costillas para que se callara.
—¿…Qué?— Kana quedó en shock. Toda esa ilusión que había creado de Henry como príncipe a sabiendas que era una imaginación personal al final era cierta de algún modo.
—¿Me pegaste por lo que dije de Zero Two? O porque, ahora que lo pienso, Henry tendría que matar a su propio hermano en su camino al trono, ¿Fue por eso? No es como si fuera un tabú… Porque igual nadie quiere al hermano de Henry así que matarlo es fácil, ya que va a parecer que lo mató un cualquiera en la calle porque le cayó mal de presencia. Igual de paso podrías eliminar a tu otro hermano, Slaine, que si bien es menor que tú tiene pinta de ser ambicioso… Así que mejor prevenir que lamentar.—
—N-no mataría a mis hermanos…—
—…— Kana recordó de pronto que Henry era el hermano menor de Cain, lo cual todavía era difícil de procesar por ella. ¡Eran tan distintos!
—Zorome, por favor…— Hiro se hacía cada vez más pequeño en su sitio.
—Creo que prefiero quedarme en la comodidad de mi “asegurada vida” esperando en la sucesión número cincuenta antes de cometer regicidio por… cincuenta causas.— Dijo Henry, medio preocupado por la imaginación de Zorome pero medio en broma a la vez. —
—Bueno.— Zorome alzó los hombros. —¿Pero mataste gente en Siria?—
—…— Henry se quedó pasmado mirando su té, parecía que nada pasaba por su mente en ese momento.
—¿Qué tiene que ver eso con Hanasaki?— Dijo Kokoro, apoyando un poco a Hiro.
—No creo que Henry quiera hablarnos de su vida personal.— Cortó Ichigo. —Por favor, di lo que tengas que decir y terminemos con este momento tan… especial.—
—Antes de empezar, me disculpo por no haber presentado oportunamente a mi acompañante. Ella es la señorita Kana Arima, una estudiante de Hanasaki quien me apoyará en cuanto a la información que ella maneja.
—¿Y el tipo con pinta de sicario?—
—Es Avilio Bruno, mi chofer…—
—…— Avilio se mantuvo estático e inmutado.
—Mucho gusto.— Dijo Kana, sonriéndole a los presentes.
—Henry nos conoce pero dudo que recuerde nuestros nombres. De todos modos, te presentaré a cada uno a ti ya que eres nueva.— Dijo Ichigo mirando a Kana. —Me llamo Ichigo, y me disculpo personalmente por todo lo que has presenciado. Últimamente debemos mantenernos muy alerta. A mi lado está Mitsuki, ellos dos de allá son Hiro y Zorome.— Cuando los nombró, los dos últimos alzaron su mano. —Ella es Kokoro y falta una persona más pero como se explicó esta indispuesta.—
—Es un gusto conocerlos.— Dijo Kana
—Igualmente— Dijo Hiro. Zorome estaba tranquilo como para hacer una pregunta absurda.
—Empecemos…por las explicaciones más básicas sobre Hanasaki. La señorita Kana me irá corrigiendo si me equivoco.— Henry le sonrió a Kana y ella le devolvió el gesto —Y ella después les explicará todo lo que no manejo.—
Los dos jóvenes de Hanasaki comenzaron a hacer un resumen respecto a vida en Hanasaki. Henry daba consejería desde la perspectiva de estudiante extranjero en Tokyo y Kana desde lo más minucioso que se pudiesen encontrar en Hanasaki. Sin embargo, inconscientemente los dos se habían puesto de acuerdo al parecer de no tocar cierto tema relacionado directamente con las HiMEs y los Rebels.
—No parece tan complicado. Siento que puedo adaptarme bien.— Dijo Hiro.
—Y qué bueno que trajeron un mapa. Hanasaki es confuso.— Zorome analizaba el mapa que Kana le había entregado. La HiME había impreso unos cuantos siendo precavida en propiciar toda esa información confusa que a cualquiera marea, especialmente en sentido de orientaciones y direcciones.
—Estoy encantada con lo que han contado del jardín de Hanasaki y sobre el biohuerto que tienen allí. Espero algún día conocerlo.— Dijo Kokoro, ilusionada con todo lo que tuviera relación con la botánica.
—Gracias por la charla. Ha sido muy completa.— Dijo Ichigo, ya más de un accionar reflexivo que reactivo.
—¿Y ninguno va a hablar de Rizembool?— Mitsuki estaba de brazos cruzados, ofuscado. —¿Para qué me sirve todo lo que hablaron?—
—Perdón, se nos olvidó mencionar que Mitsuki es de Rizembool.— Hiro se inquietó con la reacción de su amigo.
—Puedo conseguirles mapas y orientaciones sobre Rizembool, tengo un amigo que asiste allí. Te los hago llegar a través de Ichigo o de los demás que estén en Hanasaki.— Se apresuró Kana, sensata, para evitar malos momentos.
—…Okay…— Dijo no muy convencido.
—Creo que nuestras dudas han sido todas respondidas.— Dijo Ichigo. —Y Arima se ha comprometido con la información para Mitsuki, así que creo que hemos llegado a buen puerto. Gracias, Kana, Henry.—
—De nada.— La peliblanca le sonrió a aquella chica. Ichigo era pequeña en porte y delgada pero imponía bastante.
—Me alegra que estén sus dudas aclaradas.— Dijo de pronto Henry, quien se había quedado en silencio por un buen momento. —Ahora, ustedes responderán a la mía.— Parecía más serio de costumbre, relajado como siempre, pero serio. —¿Por qué Slaine no está con ustedes?—
—…— El silencio nuevamente reinó entre todos. Los presentes se miraron uno a otros sin decir nada, salvo Mitsuki quien tenía más carácter y le mantenía la mirada fija a Henry.
—Eso… creo que deberías saberlo tú. Es tu hermano.— Apuntó Ichigo, ambivalente.
—Sí. Pero el profesor Werner Frank fue por un tiempo su tutor ya que Slaine quizo aprender la disciplina que a ustedes les impusieron en su academia. Me parece extraño, por lo demás curioso, que Slaine se haya auto exiliado de aquel lugar.
Ichigo se quedó en blanco. Lo más fácil era responderle a Henry que, dado que “Padre” había quebrado, no había podido solventar los gastos de la academia que preparaba a ese grupo de siete chicos, incluidos Slaine, en un entrenamiento especial en relación a la aereobatalla. El ambicioso proyecto de “Padre” estaba enfocado en prepararlos desde la infancia en la disciplina bélica para así, cuando fueran adolescentes, fuesen sumamente preparados en las artes de las guerras y fuesen candidatos ideales en caso de conflicto. La particularidad del proyecto consistía en la relación de que los siete niños padecían ciertos diagnósticos que los obligaban a inyectarse para estar óptimos.
—¿De qué te sorprendes? Es un Lancaster. Es evidente que saca provecho de donde puede y cuando ya no puede tener más beneficios abandona a los suyos para ver de que otra parte puede sacar ganancias.— Mitsuki le encaró, tajante.
—Slaine, se fue a la mansión de Sir Lancaster, tu abuelo, poco después. No te preocupes por su salud puesto que el profesor Werner Frank le vendió todos los derechos de la medicación que él descubrió.— Agregó Ichigo. —Deberías saber esa información ya que es tu hermano.—
—Es que… el profesor no le informó más que al abuelo de Henry y  seguramente éste no ha comentado nada con el resto de la familia.— Saltó Hiro,  sumiendo todos en un suspenso.
—…— Todos se quedaron pensativos.
—Eh, perdón…—
—Quizá sólo es falta de comunicación.— Finalizó Henry. Ya había sido suficiente estrés por un día y quería dar término a esa agotadora reunión. Pero antes de que el rubio pudiera hacer la siguiente maniobra sucedió algo que desconcertó a todos los presentes.

Henry aún se encontraba observando hacia el frente, donde estaban sentados Ichigo y Mitsuki, cuando sintió que alguien lo abordaba desde atrás del sillón. Habría sido muy absurdo pensar que Avilio de pronto se le había acercado de esa manera y de la nada, además, que recordase, el italiano no olía a perfume de mujer. Sintió que alguien de pronto lo… ¿olfateaba? muy cerca del cuello y eso impuso una postura rígida en Henry quien de pronto se sintió invadido por esa presencia.
Kana a su lado no pudo más que imitar la postura del inglés, quien se había sentido vulnerable y casi en peligro cuando de la nada una chica de cabellos rosados y largos apareció desde detrás del sillón que compartía con Henry. La HiME no entendió para nada la situación, porque al ver a esa nueva persona notó que se encontraba olfateando animalescamente a Henry, primero por su cuello luego por su rostro. El rubio medio ladeó el rostro para ver a su acosadora y ésta acercó más a la cara del inglés siguiendo con la acción de olerle como si se tratase de un perro que analiza a un extraño que ha entrado en casa de su dueño.
La HiME inconscientemente apretó el brazo de Henry sintiendo extrañamente que ambos estaban en peligro. La peliblanca vio a esa joven sin quitarle la mirada de encima. Era una chica de larga cabellera rosada, ojos intensamente verdes y bordados por una especie de sombra roja en los límites. Lo que más le llamó la atención era ver que esa chica tenía algo así como unos pequeños cuernos rojos en la parte frontal de la cabeza. Parecía muy pálida, poco empática y primitiva… Casi como una persona salida de un manicomio.
Todo el ambiente se vio de pronto mucho más tenso, incluso los dueños de casa estaban paralizados por el estrés entendiendo que debían actuar pronto.
—Es Lancaster.— Pronunció Mitsuki, sonriendo con malicia.
—¡¡Mitsuki!!— Le gritó Hiro, consternado, sabiendo lo que esa señal podía provocar en la chica quien estaba inestable.
La pelirosa pareció gruñirle a Henry y con un instinto primitivo se lanzó sobre él. El rubio se protegió automáticamente el rostro con su brazo y para su sorpresa la chica que le atacaba le dio un mordisco en el brazo digno de un animal salvaje, acorralando a su víctima contra la espalda del sillón, sin soltar la moridida.
Desde atrás, Avilio decidió actuar rápido en protección de su empleador en vista de que la situación estaba completamente descontrolada y en parte porque su trabajo temporal, si bien era de chofer o lo que sea, tenía que ver con la protección de ese individuo. Estuvo a punto de sacar el arma de fuego que portaba, tan frío y primitivo como la misma chica que atacaba a su empleador, pero antes de que pudiera hacer tal acción literalmente las cosas comenzaron a volar por todas partes.
La pelirosa comenzó a ser arrastrada hacia atrás, soltando a Henry, y en contra de su voluntad parecía caminar hacia atrás mientras una oleada de energía inexplicable la impulsaba alejando. Mantenía los pies en la tierra y estaba tan decidida a hacerle daño a ese tipo que seguía empecinada en caminar hacia él para volver al ataque.
Kana estaba de pie, con los ojos abiertos enormemente, pero con un semblante serio, con una mano extendida hacia donde esa extraña chica. Era ella la que había generado aquella fuerza de energía inexplicable. Las cosas metálicas de la casa comenzaron a elevarse, y la fricción del viento que se creaba gracia a los objetos en movimiento hacía que prácticamente todo volara por el lugar volviéndose un área peligrosa.
—¡¿Q-Qué está pasando?!— Gritó Ichigo, aferrada al sillón mientras su cabello le golpeaba violentamente en el rostro. Tuvo que cerrar con fuerza los ojos para evitar que las astillas vidrios de algo que se quebró le impactara en los ojos.
—¡Zero Two!— Llamaba Hiro a la chica pelirosa.
—¡Mitsuki mira lo que provocaste!— Gritó Zorome, agarrado del borde de un mueble puesto que se estaba elevando. —¡Help!—
—¿¡Por qué Zorome y todas las cosas están flotando!?— Kokoro estaba en un rincón, cubriéndose la cabeza.
—¡Es su culpa!—Mitsuki culpó a Kana. Acto seguido esquivó un libro volador. —Ella está provocándolo. —
—¿¡Es una bruja!?— Zorome no podía creerlo. Hiro se lanzó sobre él antes de que el castaño terminase por elevarse por completo —¡Me hechizó!—
—N-No…— Murmuró con dificultad Hiro, quien mantenía sujeto a Zorome de la cintura. Tenía una hipótesis en mente. Bajó las manos hasta la hebilla del cinturón de su compañero y comenzó a soltar el cinturón.
—O-Oye, H-Hiro…¿Qué h-haces?— El chico estaba avergonzando por lo que Hiro hacía. Cuando su compañero terminó de quitarle el cinturón, Zorome dejo de estar flotando en el aire. Ambos cayeron al suelo libres de aquella fuerza pero no librando del campo de fricción que se había creado con tanta energía en el ambiente por lo que volaron y chocaron contra una pared.
—¡Deten esto!— Ordenó Ichigo, intranquila por la seguridad de sus amigos.
—No hasta que esa cosa se rinda— Le respondió Avilio. Por primera vez los dueños de casa escucharon hablarle (a excepción de Zorome quien había sido reprendido por él al comienzo) El italiano señaló con la mirada a Zero Two, la joven de cabellos color rosa, quien seguía insistiendo en acercarse al Lancaster para atacar.
—¡Zero Two, basta por favor!— Gritó Kokoro, asustada. Lamentaba que Mitsuki haya dado en la sensibilidad de la pelirosa, quien despreciaba a los Lancaster, por asuntos personales. Lamentaba también que Mitsuki fuera tan oscuro y rencoroso.
—¡Ella debe parar!— Respondió Mitsuki, sin dejar de mirar con rencor a Kana.

Ichigo sentía que en cualquier momento saldría volando por los aires. Cuando volvió a mirar en dirección a las dos chicas en guerra vio que en efecto Zero Two no se daba por vencida y estaba decidida a llevar a cabo su propósito. La otra chica, la compañera de Henry, en cambio parecía solo querer evitar que el conflicto se llevara a cabo y empleaba ese extraño poder únicamente para frenar a Zero Two.

—N-no puede ser…— Kana se quedó impactada al ver que aquella chica a quien llamaban Zero Two podía incluso avanzar, aunque ella estuviera empleando una fuerza considerable en su poder de controlar el magnetismo. Esa chica sin duda alguna tenía una natural fuerza admirable, pero lamentaba que su convicción fuera tan impulsiva y bélica. —Está cegada.— Le dijo Kana a Henry y Avilio.
—Si sigue así, se hará daño.— Henry dijo con dificultad, al ver que la pelirosa no se preocupaba cuando se había cortes en el cuerpo debido a los objetos voladores. El rubio seguía en el sillón, cubriéndose el rostro aún ya no por Zero Two sino por la fuerza del magnetismo de Kana quien estaba muy cerca de él y por tanto provocaba que de igual modo se viera afectado por su protección. —Trata de inmobilizar su cuerpo con algo metálico, usándolo como contención mecánica a un mueble o algo.
—Trataré. Pero si no puedo hacerlo pronto ya no podré controlar nada porque siento que mi fuerza se agota.— Kana comenzó rápidamente a buscar algo que sirviera para atrapar a Zero Two y privarla de movimiento. Vio un atizador flotando cerca de Kokoro, lo llevó con su poder hasta donde Zero Two en horizontal posándolo sobre su abdomen y empujándola hacia una pared para acorralarla. El plan parecía resultar al comienzo lo cual la motivó pero se frustró al ver que pocos segundos después Zero Two agarró el atizador y de manera insólita pudo hacerlo a un lado. —¡No se rinde!—
—¡Zero Two por favor!— Gritó Hiro, reaccionando después de quedar inconsciente brevemente tras el golpe. —¡Zero Two detente! ¡Te lo pido!—
—N-no lo hará hasta cumplir con su objetivo.— Dijo Ichigo, estresada y muy preocupada. —¡Lancaster, trata de huir!— Le indicó.
—¡No servirá de nada porque lo perseguirá hasta donde vaya!— Dijo Hiro, conociendo a Zero Two. —¡Hay que tranquilizarla!— Gritó en dirección a Ichigo para que ambos pudieran elaborar una estrategia pero ambos se quedaron en shock al ver que el chico italiano que venía con Henry y Kana apuntó a Zero Two con el arma que portaba —¡NO!— Gritaron al mismo tiempo Ichigo e Hiro.
—¡Avilio!— Henry le movió el arma la cual al parecer no iba a ser disparada. —¡Que haces!—
—…— Avilio seguía tranquilo. —Le iba a dar en la rodilla… Para tranquilizarla.—
—¡Esos no son modos, criminal!— Le gritó una iracunda Ichigo.
—Y-ya no me quedan casi fuerzas.— Indicó Kana. —La… lanzaré por la ventana  y provocaré un impacto en ella… Nos dará tiempo para huir.— Le habló a Ichigo, quien parecía ser la líder de esos chicos.
Ichigo la observó dudosa, no confiaba que esa estrategia ayudara a nadie realmente pero era la última opción porque las cosas estaban en estado crítico. Zorome seguía inconsciente en el suelo, sujetado por Mitsuki a duras duras penas ya que parecía que de igual modo saldría volando. Kokoro tenía varios rasguños en los brazos ante los cortes con los vidrios. Hiro tenía una herida en la frente por la cual sangraba y Zero Two se había salido de la cámara de rehabilitación donde se recuperaba debido a estar compleja somáticamente.
En efecto Ichigo era la líder de ese clan y tenía que velar por todos, incluso por Zero Two quien había iniciado el conflicto.
No podía pedirle a Kana que dejara de proteger a Henry porque ellos también protegían a Zero Two en una circunstancia distinta…pero en este momento Ichigo debía proteger a la mayoría y lamentablemente sacrificar a Zero Two por el bien del resto.
—…Hazlo—
—¡NO!— Gritó Hiro.
—…Ok.— Kana comenzó a alzar del suelo a Zero Two y buscó una ventana por donde lanzarla con toda la fuerza que tuviera para, al menos, dejarla inconsciente.
—¡No lo hagas, por favor! ¡Ella recién se recupera!—
—Tiene que hacerlo.— Le dijo Mitsuki a un histérico Hiro. —Sino terminaremos todos lastimados.—
—B-bájame, bastarda.— Gruñó Zero Two, diciendo su primera frase en un buen tiempo.
—N-no…— Dijo Kana con algo de temor.

Zero Two le daba miedo. Pudo concretar. Al principio pensó que era ese rechazo que cualquier persona tiene a alguien extraño que se comporta fuera de la normativa. Pensó que podía tener un retardo mental de esos que se tornaban agresivos o incluso una esquizofrenia cuyas alteraciones de la percepción llevaban a Zero Two a imaginar enemigos donde no había. Pero finalmente Kana comprendió que no era rechazo o distancia lo que sintió por Zero Two sino miedo. Le daba miedo. Le daba miedo su descontrol, su impulsividad, su agresividad, su manera de ser primitiva e impredecible y que todos sus amigos tuvieran que sufrir los estragos de su ira tal como si fuera una deidad griega a la que no habían venerado lo suficiente y ahora se desquitaba con catástrofes naturales.
Le daba miedo. Porque le recordaba a ella misma cuando despertó del coma y estaba descontrolada, disociada y perturbada tal y como Zero Two.
La elevó un poco más.
—Por… por favor.— Le dijo Hiro, en un último suplicio.
—Arima… Por favor, baja a Zero Two y libérala.—
—¿Qué?— Kana miró a Henry confundida.
—Sólo… déjala.—
—P-Pero… Te atacará.—
—Lo sé.— El rubio soltó un suspiro, rendido. —Pero no me matará.—
—Sí lo hará.— Kana expresó con preocupación. —¿No ves como está?—
—Reconozco esas crisis… Sé como enfrentarlas. Sólo… suéltala.— Le pidió nuevamente, con cansancio.
—…Henry…— Kana se preocupó y aunque no quería poner en el riesgo inminente a Henry tuvo que ceder y confiar en que la situación no se tornaría en un final sangriento. —Okay…—
—Avilio, no hagas nada…— Le pidió al italiano. El rubio vio que Kana dejo a Zero Two caer al suelo y acto seguido esta corrió enfurecida sobre él, saltó como una pantera y lo atacó como era de esperar.
—¡Zero Two!— Gritó Ichigo, nerviosa.

Como era de esperar, la chica prontamente atacó a su objetivo dándole algunos golpes de puño, arañándolo y mordiéndole. Poco después se vio envuelta por una maniobra neutralizadora del otro, seguramente aprendida en el servicio militar, donde ella quedó de espaldas al rubio y este le sujetaba desde atrás fuertemente.
—Tranquila… No va a pasar nada.— Le susurró suavemente.
—…— Kana los miró con desconfianza. Todavía veía que Zero Two no se rendía, daba patadas y golpes de cabeza tratando de librarse del otro y ya veía que Henry terminaba con la nariz quebrada en uno de esos cabezazos, pero pudo percibir que poco a poco el pecho de Zero Two, el cual se agitaba violentamente, poco a poco comenzó a apaciguarse mientras su captor le decía palabras serenas. —Creo… que está resultando.— Le susurró a Avilio.
—¿Ya no quieres que use el arma?— Le respondió en un susurro éste.
—No.— Kana alzó los hombros. Segundos después de que Henry le había indicado a Avilio que no hiciera nada, Kana le susurró a Avilio que apuntara sigilosamente su arma hacia Zero Two en caso de.
—Zero Two se está relajando.— Hiro se acercó lentamente hasta ellos, quedando arrodillado en frente de Zero Two.
Vio en los ojos de la pelirosa que aún estaba algo ida y por su respiración entendía que aún estaba agitada. Notó también que Henry estaba calmado, pero quizá no había sentido aún el dolor de los golpes y que seguramente en la noche el cuerpo le repercutiría. Finalmente, después de varios minutos de estrés para todos los presentes Zero Two se calmó por completo. Hiro se le aproximó más y la abrazó para darle afecto.
—Gracias, lo que hiciste fue un gesto muy valiente y humanitario.— Le dijo Hiro a Henry.
—Y loco…— Dijo Zorome, quien había despertado justo cuando se dio esa escena. —Al profesor Frank le arrancó el brazzz— Le dieron un golpe en la cabeza. Parece que había sido Mitsuki.
—¿Q—que…?— Kana los miró, intranquila.
—Zero Two no ha estado en equilibrio últimamente por lo que reaccionaba así de violenta. Pero ya había estado mejor.— Ichigo informó. Después de todo, habían hecho una acción respetable por lo que merecían algo de información.
—¿Por qué odia a Henry?— ¿Por qué alguien en la vida odiaría a Henry? Era la verdadera pregunta que Kana tenía en la mente.
—No específicamente a Henry. Más bien, odia a los Lancaster en general. Sobre todo al viejo Lancaster.— Explicó Zorome.
—Zero Two es una persona muy sensible… Y a nosotros mismos nos ha costado acostumbrarnos a ella y entenderla. Hiro la introdujo en el grupo y en un comienzo era muy complicado convivir con ella pero poco a poco fuimos aprendiendo a entenderla y ella a nosotros. Comprendimos que ella nos quiere bastante para protegernos, aunque sea de ese modo tan violento y arrebatado que pudieron ver… Ella tiene ese rencor con los Lancaster porque el padre de Henry llevó a “Padre” a la ruina y el apartheid de todos nosotros, el abuelo de Henry no fue mucho mejor ya que se encargó no sólo de no ayudar cuando nuestro padre le pidió, sino también de cerrarnos las puertas en todos lados al considerarnos “sanguijuelas”— La peliazul bajo la mirada, sonriendo levemente con algo de melancolía.
—Pero no todos los Lancaster son malos.— Kana frunció el ceño, apretando los puños. —Henry es de las mejores personas que conozco en la vida y… seguro en su familia hay otras personas igual de buenas como él.— Aparte de Henry sólo conocía a Cain y no quería nombrarlo por si acaso… —¡Es irresponsable e injustificado que actúes de ese modo con cualquiera!— Le dijo muy molesta a Zero Two.
—Arima-san, entiendo tu enfado. Zero Two seguramente con el tiempo verá que Henry no es un ser malvado.— dijo Hiro —Y otros Lancaster también son gente de buen corazón. El señor Vincent Lancaster nos compró gaseosas y comestibles el otro día, pensando que éramos alumnos nuevos, quizo ayudarnos cuando nos vio sin dinero para comprar algo para comer. ¿Verdad, Zorome?—
—Ahá.— Asintió. Aunque en ese momento no sabía que aquel profesor era Vincent Lancaster.
—¿Cómo supiste controlarla?— El pelinegro de ojos azules observó a Henry.
—En algunas ocasiones me tocó tratar con una persona así…— El rubio, al ver que ya todo estaba relativamente en paz, soltó a Zero Two. Para su tranquilidad, ésta no lo atacó.
Fugazmente el inglés recordó su infancia cuando le tenía un gran temor a Alice, la niña que su tío Vincent había adoptado de un orfanato mental de niños donde estuvo un buen tiempo tras la muerte de sus padres en un incendio. Alice había estado traumada por ver a sus padres y hermana mayor morir calcinados y por muchos años se había culpado a ella misma del siniestro. Tenía reacciones como la de Zero Two y atacaba a cualquiera. Así le había pasado a Henry en una ocasión cuando sus padres visitaron a Vincent y lo llevaron a él cuando era un niño. Sólo sabía lo que sus padres le habían dicho, que su lunático tío había adoptado a una niña enferma mental la cual la mantenía encerrada en su cuarto ya que atacaba a las personas.
Para su mala suerte esa vez Alice estaba en el jardín, deambulando desorientada, al verlo le atacó, pero por suerte su tío Vincent estaba cerca y la calmó del mismo modo que Henry había calmado a Zero Two. Después del shock que había sentido al ver a Alice actuar así, Henry se había calmado y vio el actuar de su tío quien con paciencia y tranquilidad calmaba a Alice pese a que ésta le atacaba a él también. Todavía recordaba los arañazos y mordidas en los brazos de su tío en aquel día. Después de esa vez, sus padres le prohibieron a Vincent estar cerca de Henry con “esa cosa”



—Sujeta el paño en tu nariz.— Le ordenó Ichigo a Henry, mientras le colocaba unos parches en los brazos donde habían heridas de mordidas y rasguños. La chica frunció el ceño al estar prestando minuciosa atención a los cuidados médicos.
—Eres buena en esto.—
—¿Qué?—
—Qué eres buena en esto.— Habló mejor, al apartarse un poco el pañuelo de la nariz. Henry notó que el género tenía un manchón de sangre la cual provenía de su nariz. —…— Expresó la preocupación en su rostro.
—Esperemos que no te la haya quebrado.— Pronunció con amargura.
Estaban en el patio de la casa puesto que el interior todo estaba desordenado después de la batalla entre Kana y Zero Two. Los demás también se encontraban en el patio también, conociendo el jardín botánico en el vivero de Kokoro. Mitsuki había preferido irse a acostar.
—Hh..— Esto lo empalideció un poco más.
—Tranquilo, niño bonito. No permitiré que esa nariz perfecta se vea mal.— Le bromeó. —Además, dices que soy buena haciendo esto… Deberías confiar.—
—Sí lo hago.— Asintió
—Lo que me preocupa es que te queden hematomas en tu rostro. ¿Cómo le vas a explicar a tus conocidos?—
—Puedo inventar algo…Que tuve un conflicto físico…— Vio que Ichigo se le quedó mirando suspicaz —¿Qué?—
—No pareces  muy conflictivo y creo incluso que eres algo femenino como para estar involucrado en una pelea por zanjar rencillas.—
—…Diré que me asaltaron.—
—Tampoco suena creíble. Porque no pareces del tipo de personas que ponga resistencia a un robo y más bien pareces de los que entregan todo por miedo con tal de no salir dañado..—
—…— Henry se sentía muy humillado cada vez que Ichigo abría la boca —Dire que me caí de la bicicleta… Porque me van a creer.—
—¿Por qué?— sonrió levemente, sabía que le iban a creer eso y hasta sabía la respuesta pero quería escucharla.
—¿Es necesario?—
—¿Por qué te creerían?— Insistió.
—Porque soy lerdo y cobarde… Salí a dar un paseo en bici y dada mis características antes nombradas es seguro que crean que me caí porque me dio miedo y perdí el equilibrio.— Entrecerró los ojos, mirándola con frialdad.
—No te enojes tanto.— Le sonrió, un poco. —Y no soy buena en esto… Recién estoy aprendiendo sobre medicina… Me sirve para ayudar a mis amigos y la gente que necesite de auxilios médicos.—
—No eres tan mala persona después de todo.—
—…— La peliazul se puso de pie para acercarse a mirar de cerca el rostro del rubio. Al palpar la nariz de éste y analizarla bien se alivió de ver que no estaba quebrada. —Que bueno que la cabeza dura de Zero Two no te haya generado fractura.—
—Es bueno saber eso.—
—Por cierto… Tengo que agradecerte por lo que hiciste con Zero Two. Eso nos dejo más tranquilos a todos.—
—No es nada.— Dijo, despreocupado.
—¿Te acuerdas de Zero Two?—
—¿Perdón?—
—Me refiero a cuando era niña.—
—…—
—Supongo que no.— Ichigo suspiro. —Ni de nosotros.—
—No es que no los recuerde del todo. Tengo pequeños fragmento de recuerdos de mi niñez y no siempre vienen a mi mente en el momento que los requiero.—
—¿Por qué no te acuerdas de tu infancia?—
—Tal vez fue una etapa sin importancia para mi.—
—Puede ser…— Ichigo desvió la mirada hacia donde se encontraban los demás. —Siento que a todos nosotros nos hacen actuar como adultos desde muy temprana edad.—
—Pienso lo mismo. Es porque vivimos en un sistema familiar muy exigente.—
Ambos se percataron que Kana caminaba hacia ellos.
—¿Está bien?— Le preguntó a Ichigo respecto a Henry.
—Algunas heridas superficiales y va a tener hematomas en el rostro pero no tiene la nariz quebrada que eso era lo que nos preocupaba.—
—Me alegro que no haya pasado a menores. ¿Te sientes bien?—
—Sí.— Asintió
—Pensaba que debería acompañarte hasta tu casa para asegurarme que llegues bien.— La HiME ya había planeado todo calculando que llegaría muy tarde al templo de Yato dado que éste quedaba a las afueras de Tokyo pero sentía que debía cuidar de ese joven así que el sacrificio lo valía.
—Oh, no es necesario, Arima. Puedo volver con Avilio.—
—Él se fue.—
—¿…Qué?—
—Creo que tenía otro compromiso y se fue.— Kana alzó los hombros. —Pero dejo el automóvil.—
—…—
—Es un criminal. Es obvio que no le tendría lealtad a un jefe convaleciente. — Ichigo se cruzó de brazos. No pasaba para nada a ese tal Avilio.
—Llamaré a Sebastian para que venga por nosotros y nos lleve en el vehículo que quedó acá. Prefiero dejarte en tu casa y luego ir a la mía.—
—Pero…—
—Descuida, señorita Arima, de verdad que estoy bien. Ichigo es muy buena en los cuidados médicos.—
—Uh…— Kana soltó un suspiro, desilusionada. —Bueno, pero me mandas un mensaje cuando llegues.—
—…— Ichigo se les quedó mirando un poco extrañada. Era como ver a una amiga cuidando de… otra amiga. Más con el típico “Mándame un mensaje cuando llegues a tu casa” No era como si ese tal Sebastian fuera un asesino libre… Aunque ahora que lo pensaba las juntas de Henry Lancaster dejaban mucho que desear: Ese mafioso de Avilio y esa loca Arima eran muy especiales.
Kana notó que aquella chica, Zero Two, venía hacia ellos dando saltitos. Ella se intranquilizó.
—¿Me debería esconder o…?—
—No. Zero Two está calmada ahora.— Le dijo Ichigo a Henry.
—¡TÚ!— Dijo Zero Two al llegar hasta ellos. Para asombro de todos, su foco de atención ya no era Henry sino que Kana.
—¿Q-qué?—
—¡AH!— Ella se le lanzó encima para mirarla de cerca y sentir su aroma. —Hace un momento eras mi enemiga pero ahora eres toda una rareza para mi.—
—¿En serio?— A Kana le dio un tic en la ceja. Para ella, la rara era Zero Two.
—¡Quiero que me cuentes algo!— La agarró de las manos y la llevó un poco más allá donde le hizo girar en una ronda.
—Z-Zero Two, deja a Arima tranquila.— Ichigo le ordenaba en vano —…Esta chica.— Negó con la cabeza.
—S-Sí… ¿Qué cosa?— Kana estaba media mareada con tantas vueltas. —Z-Zero Two, podemos parar?—
—Ah, bueno.— La pelirosa se detuvo. Luego la abrazó, luego la apartó y luego se rio traviesa. Todo esto mareaba más a Kana que las mismísimas vueltas de la ronda. —¿Cómo lo haces para tener poderes?—
—Y-Yo… ¿Poderes? Hehe… No sé de qué hablas.—
—Oh, vamos. No soy tonta. Después de todo yo fui tu rival y si bien ninguna ganó vi que tenías esa amplia ventaja.—
—Eh.— Fue mala estrategia jugar con la estabilidad de Zero Two como para fingir que nada había pasado. Miró a Henry como pidiéndole aprobación para hablar de cierto tema, este le hizo un gesto de negación con la mano disimuladamente. —No sé que pasó en ese momento. Quizá entró un ventarrón de viento por la ventana.—
—Fuiste tú. Mitsuki lo dijo. Él es un amargado resentido pero no un mentiroso. Zorome piensa que eres una bruja.—
—No soy una bruja.—
—Arima, creo que es hora de irnos.—
—Cállate.—Zero Two mandó a silenciar al rubio.
—Eres una HiME, ¿Cierto?— Dijo Kokoro, quien llegaba con los demás. Algunos la miraron como si acabase de decir algo muy malo. —Uh, yo no sé mucho al respecto pero leí que en Hanasaki hay chicas mágicas a las cuales llaman HiMEs.—
—¡Era una bruja después de todo!— Zorome miró a Kana con desconfianza. —Tal vez nos ha lanzado un maleficio. Debemos expulsarla de casa antes de que nos embruje a todos. Seguramente recolectan bebés para hacer rituales y tener poderes.— Zorome de pronto se quedó en shock de unos segundos. —¡Yo debo estar maldecido porque me hizo flotar!—
—Sí, y seguro Mitsuki también está poseído por eso está paralizado en la cama.— La peliazul del grupo miró a su compañero fijamente.
—¡AHH!—
—Era sarcasmo…— Ichigo suspiró, girando los ojos.
—Oye, tranquilo, no estamos en Salem.— Kana lo miró con enojo. Ese tal Zorome parecía ser el menor de todos esos chicos pero aún así no justificaba su estupidez. —Las HiMEs tenemos poderes y, sí, relacionados con la magia, pero no somos brujas roba bebés ni vamos maldiciendo aldeas con plagas. Los poderes nacen de nuestra propia magia interna y no somos hechiceras sino más bien protectoras.—
—¿Y qué es lo que protegen?— El menor seguía sin confiar.
—A Hanasaki, a los estudiantes y a todas las personas inocentes que se encuentren en peligro.—
—Uy, sí, ellas las Sailor Moon.—
—¿Acaso veías Sailor Moon?— La HiME le encaró.
—…—
—¿Todas las personas que van a Hanasaki son HiMEs?— Preguntó Zero Two.
—No. No todas.— Negó con la cabeza. De pronto Kana vio que todos les estaban prestando atención y estaban mostrando interés en el tema. Hiro, Zero Two y Kokoro parecían los más fascinados, Ichigo y Henry se mantenían silenciosos mirando con cierto grado de preocupación a los demás y Zorome seguía desconfiado pero intrigado. —La directora de Hanasaki estudia primero a las estudiantes y cuando su asistenta se percata de que tienen un potencial interesante ellas las llaman para ofrecerles hacer la prueba HiME si es que quieren ellas convertirse en tal.—
—¿De qué se trata la prueba HiME?— Zero Two, quien estaba más cerca de Kana, la observó fijamente. Notó que Kana no estaba segura de contestar. —¿Qué pasa?—
—No puedo ir a la ligera contando toda esta información. Puede que alguno de ustedes conozcan a alguien de Rizembool y le den esta información. Ellos la utilizarían en nuestra contra.—
—Mitsuki es de Rizembool.— Dijo Zorome. —Y lo hechizaste para que se muriera porque lo veías como amenaza ¡Ya entiendo todo!—
—Cállate…— Zero Two lo dijo en tono aplanado como cuando una adolescente regaña a su hermanito  niño. Le dio un golpe en la cabeza.
—¡Auch!—
—Arima-chan, vamos.— La pelirosa volvió a mirarla. —Salta la parte de la prueba. ¿Qué más hay al respecto?—
—Hm, bueno… Lo que viste. Tener poderes y otras cualidades.—
—¿Puedes controlar más cosas?—
—Sí, tengo otras características más para usarlas contra el enemigo. Aunque la verdad es que aún estoy entrenando mis habilidades porque no las controlo del todo haha.—
—Sí, te notas algo sosa y dejada. Si pude hacerte frente siendo normal…— Zero Two entrecerró los ojos.
—…— A Kana se le dio una patada en el ego.
—¿Qué más?— Insistió.
—Cada HiME tiene un Key.— Dijo escueta y cortante, ya más condicionada por el descalificativo anterior de Zero Two.
—¿Para qué es eso?— Preguntó Kokoro, esta vez.
—Un Key es la persona más querida por la HiME y quien le otorga cierto desarrollo en sus poderes.—
—Parecen importantes.— Asintió la rubia del grupo.
—Para nada.— Kana puso los brazos en jarra, cerró los ojos, alzó el mentón y frunció el entre cejo. —Son inútiles, drama queen, princesos, y siempre tratan de echarle la culpa de todo lo malo que pasa en sus vidas a las HiMES y ¡Son unos traidores porque apenas pueden te dan la espalda!  Unos perfectos manipuladores emocionales, hacen parecer que son muy buenos pero los Keys son muy malos e innecesarios, además de estúpidos y … Ay—  La HiME puso una expresión de vergüenza fatal cuando recordó cierto detalle, miró a Henry.
—…— El rubio siguió con su expresión de inocencia y desenfado, aunque sabía a quien iban dirigidos esos comentarios.
—¿Henry es un Key?—
—¿…Qué?— El aludido entrecerró los ojos y vio con rencor  disimulado a Zorome.
—No metas a Henry en esto. Él es bueno.— Dijo Kana. —Pero la gente buena no se vuelve Key. Siempre resulta ser un patán amargado de por allí que se frustra porque su papel es segundón entonces fingen estar molestos por estar preocupados por la seguridad de sus insensatas HiMEs pero la verdad es que no pueden soportar ver su machismo golpeado al ver que por primera vez en la vida son un accesorio en la vida de una mujer y… Lo hice otra vez. Perdón.— Una gota cayó por la nuca de Kana.
—Eh.— Era primera vez que Henry veía a la taciturna, tranquila y educada Kana Arima teniendo un arrebato neurótico. No. Era la segunda vez. Recordó el teleférico con Allen. Al parecer Arima reaccionaba de esta forma siempre con relación a Cain.
—Bueno, a nadie le importa los Keys. Estamos hablando de las HiMEs así que los hombres se pueden retirar.— Zero Two le dio una palmadita cariñosa en la cabeza de Hiro, luego a Zorome le dio un empujón para que se fuera. Suerte de que el amargado de Mitsuki se haya retirado solo. —Tú te puedes quedar…— Dijo sin interés a Henry.
—¿Por qué?— Suponía que por algo malo.
—Ah, no seas masoquista. ¿Para qué quieres saber? — Ichigo alzó los hombros. —Seguro te ve como… delicado.—
—Sí.— Asintió Zero Two.
—¿Ves?— Ichigo suspiro.
—Es delicado porque lo ataqué.— Zero Two asintió otra vez, mirando segura a Ichigo.
—¿Eh?— Esta se confundió.
—Es delicado porque lo ataqué entonces ahora tiene lesiones y se siente mal. Es mejor que esté sentado para que no se sienta tan mal.—
—Ah, Zero Two, eso no es ser delicado. Estás confundida con “estado delicado”. Un estado delicado es, por ejemplo, como cuando tú estuviste en la unidad de cuidados intensivos, en coma. Lo que es diferente a una persona masculina “delicado” al cual podemos ver como.. ah, olvídalo.—
—Me confundes.—
—Creo que debemos irnos.— Kana se ofendió por el trato que le habían dado a ella y sobre todo a Henry.
—¡Espera!— Otra vez Zero Two —Quiero ser una HiME.—
—Pero, Zero Two, tú vas en Rizembool. Sería mal visto si te cambias a Hanasaki sólo para ser una HiME. Pensarían que tienes una doble intención.— Kokoro le tomó suavemente del brazo, preocupada, porque sabía que la otra era impulsiva y si algo se le metía en la cabeza lo haría.
—No me importa. Que piensen lo que quieran. Yo quiero ser una HiME. Porque así puedo protegerlos a ustedes y a todas las personas que son vulneradas y nadie le tiende una mano.— Dijo ella con convicción. Su mirada se enserio y parecía que los recuerdos del pasado le dolían más ahora. —No permitiré que nadie le haga daño a la gente más desprotegida.—
—Entiendo que quieras proteger a tus amigos pero… Ser HiME no es algo que se tome a la ligera.—
—¿Tú acaso lo pensaste mucho?—Zero Two se vio resentida.
—Nn..— Kana negó —Si te soy honesta. No lo medité mucho y estaba en una etapa complicada de mi vida, por eso recién en mi segundo periodo de HiME he reflexionado más sobre mi posición. —
—¿Por qué no me dejas intentarlo? Si fallo, será mi culpa… No permitiré que nadie más se vea afectado.—
—Tu Key…— La HiME bajo la mirada, soltando un suspiro. —Hace poco dije que son inútiles y que las HiMEs no los necesitan, pero lo dije desde un punto subjetivo por mi propia experiencia pero en realidad los Keys son personas necesarias y cercanas a nosotras. Muchas veces los ponemos en riego e incluso mueren por sus HiMEs. ¿Entiendes que tu Key sería uno de tus amigos? Lo cual lo vincula directamente en todo el peligro que les rodea a las HiMEs.
—…— Ichigo miró a ambas chicas en silencio. Henry a su lado pudo notar que algo emocional le ocurría a la peliazul.
—Eso no importa.—
—Sí importa porque esa persona es importante para ti.—
—¡Pues no importa!—
—¡Zero Two no seas necia! — Le gritó Ichigo a la pelirosa. —¡¿Qué no ves que pondrías directamente en peligro a Hiro? ¿Acaso no te importa que algo malo le pase a la persona que siempre ha velado por ti y quien primero confió en que podías cambiar? ¿Tan poco aprecio le tienes a Hiro?—
—…— Kana se silenció viendo a esas dos. Sintió que un ambiente tenso se creo entre ambas, especialmente uno de resentimiento por parte de Ichigo. Ella tuvo una hipótesis al respecto de ese par pero no había la confianza para preguntar.
—¡Claro que pienso en Hiro! ¡Por eso lo excluiría de ser Key por sobre todo!— Le gritó demandante.
—¡Pero Hiro vería la forma de estar a tu lado para apoyarte como HiME!
—¡Yo seré HiME porque será mi decisión y también decido que Hiro no será mi Key!
—¡Deja de ser tan obstinada! ¡Sólo piensas en ti todo el tiempo! Dices que decides dejar a Hiro fuera de esto, pero sabes en el fondo que eso no pasará porque es algo que tú no puedes controlar. Hiro irá y estará allí sufriendo todo lo que tenga que sufrir por contentarte y cuidarte. Y te juro que… ¡Te juro que si algo le pasa a Hiro yo jamás te lo perdonaré!—
Allí estaba. Kana tenía razón. Ichigo sentía algo muy fuerte y notoriamente no correspondido por ese tal Hiro.
—¡Decidiré yo quien sea mi KEY!—
—Es que… Zero Two… El problema es que no puedes escoger. Es algo que nace solo… Incluso si no quieres. Conozco HiMEs que no han querido que sus hermanos o sus propios rivales sean sus Keys y resultan serlo.—
—Ellas son unas tontas. Yo soy distinta.—
—Pero no entiendes…—
—¡NO! ¡USTEDES DOS NO ENTIENDEN!— Gruñó la pelirosa. —¡TENGO QUE PROTEGERLOS DE ELLOS!—
—¡Zero Two estás bajo mi cargo y te ordeno a que ni siquiera pienses es hacer lo que tienes en mente sobre ser HiME!—
—Lo siento Ichigo, pero esta parte de mi vida la controlaré yo.— Estaba decidida.
—Tú… terca y obstinada… No permitiré que le hagas daño a Hiro.— e Ichigo estaba llena de cólera y celos.
—No te preocupes por eso. Ya te dije que no involucraré a Hiro en esto. Él no será mi Key.—
—¿A sí? ¿Y quien será?—
—¡Él!— Señaló a Henry —Parece una persona que necesita protección todo el tiempo y que no le molestaría sacrificarse. Y no me importaría si se muere en el trayecto ya que no es Hiro. Podría reemplazarlo después con otro.—
—…— El rubio quedó en una pieza. No sabía cómo reaccionar a eso. A los insultos y a los halagos respondía con la misma serenidad fría y carismática, pero… Zero Two era directa, franca y fría, incluso hasta calculadora. Usarlo como un instrumento reemplazable hasta que ya no servia era algo nuevo. Luego pensó en todas las personas que a lo largo de la vida decían que los Lancaster hacían eso. ¿Los demás se sentían así de raro? No, probablemente sentían algo peor. Él lo sentía raro porque era algo nuevo en su vida el ser usado como cualquier cosa que ni quieren.
—No puedes escoger a tu Key, lo repito.—  Dijo Kana.
—Arima-san, ¿Es él tu Key? Porque es lo único que me obstaculiza que sea el mío.—
—No. No es mi Key. Pero ese no es tu único impedimento. No sientes un aprecio por él, tampoco quieres protegerlo realmente ya que te daría lo mismo si muere. Ni siquiera te importa. Eso ya te descalifica como HiME.— Le dijo, severamente. —Ya que no te importa poner en riesgo su vida con tal de tener poderes para usarlos para “proteger” a otros.—
—Tú… Que sabes de las cosas que hay que hacer para proteger a otros.— El flequillo del cabello le cubrió el rostro a Zero Two haciéndola ver más siniestra.
—¿Perdón?— la HiME alzó una ceja.
—Zero Two, Zero Two… ¿Por qué no caminamos por el jardín?— Dijo Kokoro, quien se había quedado callada todo el tiempo escuchando con miedo toda la conversación.
—…— Ichigo se preocupó porque parecía que esas dos estaban a punto de tener una nueva batalla y por lo visto Henry no estaría en condiciones para frenarlas.
—Tú no sabes que se siente que te manipulen todo el tiempo para un propósito que ni tú quieres. Que tengas que usar a otros como cosas reemplazables para lograr el objetivo. No sabes lo que se siente perder a los que quieres.—
—…— Kana se quedó callada. ¿Qué clase de vida había tenido Zero Two?
—Ahora busco un propósito por mi misma que yo si quiero. Y sí, usaría a alguien como una herramienta aunque no lo merezca pero al menos será para proteger a los que quiero y no para lastimar… a todo el mundo.—
—Zero Two…— Ichigo le llamó. Estaba preocupada porque delatara más de lo necesario.
—¡Ustedes no saben ni una mierda que se siente que experimenten contigo para complacer los propósitos bélicos de otros! ¡Ahora me toca a mi hacer algo…algo… para…! ¡Redimir! ¡Redimir todo lo que he hecho!—
—Ser una HiME no te llevará a redimir tus pecados.— Dijo tajante Kana. —Y no creas que eres la única que ha sufrido o perdido algo.— La miró con enfado. —Se ve que tus amigos también han sufrido enormemente y no reaccionan como tú.—
—¡Qué sabes tú de sufrimiento! Eres HiME y tienes lo que quieres ¡Seguro que saliendo de aquí te vas con tu familia y tu única preocupación es el próximo examen! ¡Qué sabes de sufrir si..—- Zero Two se quedó callada cuando sintió que el magnetismo le paralizó brevemente el cuerpo, sintiendo como si una mano invisible le apretara el cuello.
—No trates de hablarme a mi de sufrimiento.— Le dijo Kana, fría e inmutable. Soltó a Zero Two.
—…—
—No permitiré que uses a Henry ni a otro para aplacar tu sufrimiento. Todos sufren y no actúan desde la necesidad de sanarse por dentro a costa de la integridad de otros. Y sí, aunque no lo creas y aunque yo misma no quiera, comprendo tu necesidad e incluso podría ayudarte y guiarte en todo lo que sea ser una HiME pero no te apoyaré en que uses a mis amigos como peones de ajedrez. Primero debes sanarte a ti misma para poder hacer algo bueno por ti y por los demás. Estoy segura que después de eso ese vacío que te carcome por dentro se apaciguará poco a poco.—
—Arima-san…— Kokoro quedó impactada por lo que había sucedido.
—…Lo… Lo siento…— Susurró Zero Two. —… Tienes razón, Ichigo, no sirvo para ser HiME. Pero es porque no sé caminar en la oscuridad y Arima-san tiene razón en eso… Voy estrangulando a todos los que me quieren ayudar con una luz en esta oscuridad aunque mi intención sea cuidarlos.—
—Mi intención no es ser tu enemiga. Quiero ayudarte, Zero Two.— Kana extendió su mano hacia la otra.
—…— Zero Two la miró en shock unos segundos. Era difícil que alguien quisiera ayudarla a ella apenas conocerla. La chica sonrió conmovida, aceptó la mano de Kana y la estrecho. —Arima-san, quiero ser ayudada por ti.—
—Esperen, ¿Quiere decir que de todos modos seguirán con eso de ser HiME?
—Creo que sí, Ichigo.— Dijo Kokoro. Más tranquila porque las cosas habían cambiando a más amigables.
—Zero Two necesita apoyo y orientación, sé que la directora Miranda y Fran la ayudarán enormemente. Yo estaba perdida como tú, y ellas fueron de las pocas personas que me tuvieron fe y paciencia. Tú tienes a tus amigos, yo en ese tiempo tenía los míos, pero siempre necesitamos de la voz de la experiencia.
—Gracias, Arima-san.— Después miró a Ichigo. —Espero que comprendas que necesito hacer esto.—
—Lo siento, Zero Two. No puedo comprenderlo ni mucho menos aceptarlo. Esto es un riesgo inminente para ti y para todos. Puedo respetar tu decisión, pero no me pidas que la apoye.— Dicho esto, Ichigo se retiró indignada.
—Disculpen, trataré de persuadirla pero no será fácil. Gracias por venir— La rubia hizo una reverencia al grupo. —Ichigo, espera.— Fue tras la peliazul para tratar de conversar con ella y que no se enfadara eternamente con Zero Two.
—Llamaré a Sebastian.—
—Okay.— Kana asintió, luego miró a Zero Two. —Trata de permanecer tranquila. Seguramente será un proceso largo ya que, por lo que escuché, estás en Rizembool. Así que costará un poco más que se te acepte a la liguera. No quiero sobrecargarte de negatividad pero quiero que tengas con todo el panorama claro.—
—Descuida, Kana-chan, son cosas que puedo tolerar.— Asintió. Llamar a Kana con el honorífico chan le resultó muy natural. —Estoy tranquila porque tendré a la mejor senpai.—
—E-espera.—
—Así que no creo que nada malo pase.—
—Sebastian está afuera.— Avisó Henry, regresando después de haber ido a llamar por su móvil un poco más lejos. Luego se quedó pensativo en cómo el mayordomo había sido tan rápido en llegar. “Que raro”
—Ehh, gracias por… Confiar en mi, Zero Two.— la chica suspiro. —Ya nos vamos. Buscame en Hanasaki cuando tengas todos los papeles listos.—
—¡Que emoción!— Ella abrazó frenéticamente a Kana, casi partiéndola en dos. Esta otra parecía asfixiarse. —¡Estoy ansiosa por hacer la prueba!—
—cof cof p-rimero los pa.. papeles.— Dijo Kana, recuperando el aliento cuando la otra la soltó.

Después de despedirte de Zero Two, Hiro, Kokoro y Zorome, Kana y Henry se subieron al automóvil propiedad del chico con el que había llegado gracias al servicio de Avilio. Adentro de este ya estaba Sebastian, el cual cruzó un par de palabras con el joven Lancaster para pedir indicaciones. Kana se presentó con el de cabello negro y Sebastian también se presentó.
A Kana se le hizo que Sebastian era el mayordomo más genial de la vida y no tardaron en comentar algunas cosas a las cuales Kana respondía atenta y con una sonrisa.
El camino al templo de Yato era muy largo, la HiME agradeció que la llevaran hasta allá cuando se bajó del vehículo.


Mimi Tachikawa

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #463: October 09, 2018, 09:55:21 PM »
Hoi hoi minna vengo con un ficku :

Mencione un personaje de Mery gracias hija por prestarmelo <3


Tsubasa se encontraba en la mansión de María que acaba de regresar de Inglaterra, que ni bien piso suelo japonés se comunico con Arashi para pedirle que su peliazul amiga fuera a verla para una conversación a solas con ella, el joven rubio la acompaño hasta la entrada

No te piensas quedar neechan?...-dijo la peliazul visiblemente nerviosa por la reunión-

No puedo querida Tsubasa-chan, Maria-chan dijo que era algo que tienen que hablar entre ustedes dos, asi que cuando termines de hablar con ella nos podemos reunir para conversar claro si tu lo deseas…-

Deacuerdo…-

No tengas miedo…Tsubasa-chan, ni que te fuera a hacer algo…- le dijo sonriente apoyando sus manos en los hombros de la joven- mucha suerte…-le guiño el ojo y se retiro del lugar-

Tsubasa suspiro pesadamente y espero a que abrieran la puerta, cuando lo hicieron vio a la joven pelirosa que le sonreía alegremente-

Ha pasado mucho tiempo querida Tsubasa y como siempre no has cambiado para nada…- al verla de arriba hacia abajo con sus pantalones desgastados y su polera, con una coleta amarrada- será mejor que cambiemos un poco tu aspecto para esta reunión…-con un movimiento de las manos, las doncellas aparecieron y la vistieron con una falda de color blanco una blusa celeste y el cabello suelto- ahora si esta mucho mejor…- le tomo una foto- ahora la mandare a todos los chicos en el whatsap que acabo de crear con ellos

No Maria-san!!...-dijo avergonzada-

Muy tarde…- le mando la imagen a todos y rápidamente recibió respuestas claro sin decirle a la joven avergonzada-bueno ahora que ya hemos pasado a los saludos, ven vamos al jardín para que me cuentes las tonterías que has hecho en mi larga ausencia…-

Maria-san…-

Lo se todo Tsubasa…al menos todo lo que he podido investigar…-mientras caminaban juntas observando como las flores caian de un lado a otro alrededor de ellas-

Perdoname por no proteger como se debe a Ousama…-dijo bajando la mirada y apretando el puño- me siento aun impotente por haberlo puesto en tanto peligro…ahora también tengo en mi contra a Izumi-kun…fui la causante de que todo se haya acabado de esa manera-

Te estas poniendo muchas mochilas pesadas sobre tu espalda querida Tsubasa…-le dijo en tono serio- la culpa no es únicamente tuya, la culpa es de todos en realidad…-suspiro pesadamente-ademas lidiar con Leo es tan complicado,
sobretodo si estas con el casi por 10 años…-

Eh??? Ousama estuvo contigo?-

Pues claro...tenia que alejarlo de este lugar aunque en realidad fue él quien al final eligio seguirme, aunque esa historia te la contare después…fue algo muy divertido y estresante al mismo tiempo- rio suavemente-

Debo de imaginármelo…-dijo suspirando aliviada-al menos ahora se que ha estado en buenas manos y no ha estado solo-

Como siempre eres demasiado seria que no puedo seguir tu ritmo…-se toco la cabeza para acariciarse la cien- igual de incomprendible…-

Sucede algo Maria-san??-

No es nada…- suspiro pesadamente-bueno ahora que he vuelto espero que te puedas abrir conmigo y me puedas contar tus inquietudes y tus dudas si no puedes hablar conmigo…he oído que estas viviendo en la casa de Sakuma Rei correcto?-

Si, estoy viviendo con Rei-san…ha sido como mi protector en los años que estuve lejos…a él le debo el que aun siga con vida …-

Y él es el hermano mayor de Ritsu correcto?-

Lo es y me apena no poder hacer nada para unirlos porque están muy distanciados, aunque también acabo de ver a Ritsu…-

Y es una coincidencia que Mao Isara también haya llegado a Japón…-

Mao-kun esta en Japón??...-dijo sorprendida- entonces seguro esta preocupado por él y creo que será mejor ayuda que yo…-

Otra vez menospreciándote, ten un poco de confianza en ti misma…- le dijo visiblemente enojada- no se que les pasa a todos mis amigos…que están tan cambiados…-

Pero hare todo lo posible para que Rei-san pueda llegar a Ritsu…-

Asi se habla…y con respecto a Leo que es lo que sientes ahora que lo has vuelto a ver??-

Pues…otra vez estoy preocupada porque volvió a ser mi key pero estoy entrenando fuertemente para ser una hime digna de protegerlo…-

Por tu promesa de familia??-

No…nunca pensé en eso…yo lo protejo porque quiero hacerlo…- tocándose el pecho- y quiero que él llegue a ser feliz …-

Ya veo…-dijo mas aliviada-

Maria-sama tiene visitas…-dijo una de las sirvientas-

Aunque no esperaba otra visita que no fuera Tsubasa…hazlo pasar por favor…-

Deacuerdo…-

Quien podrá ser?...-

Esperabas a alguien más?-

En realidad no…-

Maria-neesama!! Forgive me por entrar de esta manera…-

A la escena entro un joven pelirojo de cabellos cortos, de porte elegante y ojos de color lavanda entraba a escena
Suou…-dijo la pelirosa sonriendo ampliamente- no te preocupes que siempre eres bienvenido a visitarme…-

El pelirojo se quedo mirando fijamente a la otra chica y sonrio ampliamente- Tu eres Tsubasa Kazanari-neesama es cierto??-

Ha pasado mucho tiempo Tsukasa-kun…-dijo sonriendo suavemente- has crecido mucho…-

El pelirojo se acerco a la joven arrodillándose para tomar una de sus manos y darle un suave beso

Como siempre tan elegante…- dijo la peliazul un poco sonrojada por la galantería del otro joven-

Me alegra saber que se encuentra bien...permiten que yo Suou Tsukasa las escolte en esta caminata de reencuentro…-ofreciendo sus manos-

Ambas jóvenes asintieron y se apoyaron en él mientras caminaron por el jardín

Has estado practicando tu baile y canto desde que dejaste Inglaterra querido Suou?-

Yes, todos los días Maria-neesama tengo la esperanza que nuevamente volveremos a ser Knigths y recuperar el puesto que perdimos años atrás…ahora tengo mas esperanzas al ver a Tsubasa-neesama frente a mi, es como un sueño ver a una de mis musas inspiradoras …-

No es para tanto Tsukasa-kun…-dijo avergonzada- y no creo que por el momento podamos reunirnos como unit…siento que hayas tenido que unirte al poco tiempo que se disolvió el grupo…-

Don´t worry Tsubasa-neesama no quiero ver su rostro de tristeza no le cae bien a una persona de tanta gracia y belleza…-

Y asi es todos los días Tsubasa…Suou es un chico encantador me agrada demasiado es un chico con el que podemos hablar de muchas cosas, asi que también puedes apoyarte en él…recuerdas Suou cuando estuvimos buscando a Leo por 2 dias cuando se perdió en Inglaterra?-

Maria-neesama por favor no me haga recordar lo que sucedió con el LEADER…- con una gota en la cabeza-fueron días muy pesados…-

Si es muy difícil cuando se pone de esa manera…- dijo la pelirosa suspirando pesadamente-

Ousama es una persona muy especial…-rio suavemente la peliazul-

Ambos jóvenes miraron a la peliazul sonriente y solamente pensaron en lo especial que era Leo para ella

Uhm…si por el momento no se puede hacer la unión musical, podemos hacer un paseo con todos!!- dijo Maria sonriendo ampliamente-vamos a organizar una salida a mi casa de playa aprovechando que Hanasaki y Rizembool están de vacaciones, no hay manera de que nadie me diga que no…- sacando su celular para enviar mensajes a los demás chicos,incluyendo a otros invitados que no diría hasta el mismo dia- supongo que Suou y Tsubasa iran no??-

Claro que ire Maria-neesama quiero poder conocer mejor a Ritsu-senpai, Sena-senpai y Narukami-senpai …-

Aunque es poco probable que venga Izumi-kun…-

De eso me encargo yo no se preocupen, asi que vayan organizando sus agendas que en en estos días les mandare el dia y el lugar de encuentro donde los llevare a mi casa…que hermoso es ser una mujer con solvencia económica…-riendose fuertemente-

Creo que será bueno relajarme al menos por un momento…-

Tsubasa-neesama no se preocupe que todo estará bien en este paseo, ahora debe de contarme como le ha ido soy todo oídos…-

No creo que tenga mucho que contarte…Tsukasa-kun…- le acaricio suavemente los cabellos- pero te contare lo que necesitas saber…-

Y es asi que en los primeros días de vacaciones se llevaría a cabo una reunión con todos los miembros de Knights cortesía de Maria para lograr que las aguas se calmen al menos por un momento y poder volver a ver a las personas que si bien no conocía perfectamente significaban mucho para su querido amigo Leo.

----------------

matta ne!!

Mimi-chan


Cho

Re: HiMEverse Episode V: The Rebels Strike Back
« Reply #464: October 15, 2018, 12:04:31 PM »

Hola, chicas. Vengo con los resultados de las probaciones de septiembre. Siento mucho la tardanza.



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« Last Edit: November 11, 2018, 11:39:19 PM by Sayi »